Brazil and Argentina to start preparations for a common currency

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 24/1/23 en https://economicorder.substack.com/p/brazil-and-argentina-to-start-preparations?r=9iesh&utm_campaign=post&utm_medium=web&fbclid=IwAR2R7–WDT1vyAtR98KBf9v2J-wLKZp1hR59tEzhaRP8c6-OYcQs2OLpfis

Credit: El Cronista

According to the Financial Times, Argentina and Brazil are about to start preparations for a common currency (in principle called Sur). If the past is any indicator of the future, this announcement is just smoke and mirrors, as has been (more than once) in the past.

Argentina’s 2022 inflation rate was 95% (yes, you read that right). Why would Brazil join monetary forces with a country unable (and unwilling?) to control inflation and get its fiscal situation in order? I imagine Brazil would be more inclined to have Argentina adopt a real-based currency board, as some members of the Argentine congress are calling for than partner with an irresponsible monetary country.

It seems more likely that this announcement is an argentine political move aimed to:

  • Change expectations and sentiment about high inflation in an election year,
  • Deviate attention from other pressing issues,
  • Gain electoral traction by presenting an “out of the box” idea to the general public.

Internationally, some received the idea with doubts and skepticism (with some soccer humor).

Olivier Blanchard @ojblanchard1

This is insane.

Tracy (𝒞𝒽𝒾 ) @chigrl

#Brazil and #Argentina to start preparations for a common currency Other Latin American nations will be invited to join plan which could create world’s second-largest currency union https://t.co/qAeQWKBTD7 https://t.co/LpydOxppwS5:24 PM ∙ Jan 22, 20235,221Likes714Retweets

Ivan Werning @IvanWerning

Talk is cheap, but incredibly unlikely to happen in my view—near zero info so we’ll have to wait and see. A terrible idea in any case. Smarter to attempt to unite the national soccer teams (8 time champion!).

Tracy (𝒞𝒽𝒾 ) @chigrl

#Brazil and #Argentina to start preparations for a common currency Other Latin American nations will be invited to join plan which could create world’s second-largest currency union https://t.co/qAeQWKBTD7 https://t.co/LpydOxppwS7:09 PM ∙ Jan 22, 2023157Likes11Retweets

Similar reactions can be found in some Argentinian economists. Others, however, see the idea with good eyes. Economist and congressman Martín Tetaz has advocated for something like this for some time (read “moneda” instead of “minera”).

Martin Tetaz @martintetaz

Celebro que se empiece a discutir la convergencia a una minera común del Sur Hace muchos años vengo trabajando en esa idea, para terminar de una vez por todas con la inflación. Es un proceso de largo plazo que puede empezar con la Convertibilidad Real 2:09 AM ∙ Jan 23, 202386Likes11Retweets

The economic argument behind a common currency with Brazil is the theory of optimal currency areas (OCA). OCA has been used to advocate for a monetary integration with Brazil and criticize the dollarization proposal Emilio Ocampo and I have for Argentina.

It is more likely that a textbook application of OCA would lead to dividing Argentina into monetary sub-regions than calling for a monetary unification with Brazil. Yet, I think there are two misapplications of the OCA theory by Tetaz & Co.

The first one is to forget that the U.S. dollar is not just the U.S. currency but also the world reserve currency. An OCA analysis should not forget that adopting the U.S. dollars worldwide integration, not just with the U.S. In this context, it is also important to remember that the Balance of Payments (BoP) has a financial/capital account besides the current account. Argentina is highly sensitive to financial/capital account shocks, something that seems to be forgotten.

The second one is that OCA assumes one currency per country, and in each country, the public demands its country’s currency. In this case, the assumption is that Argentines demand the peso, and Brazilians demand the real. This is not the case. Argentines demand U.S. dollars, not pesos or reales. Creating a common currency requires the daunting task of forcing the public to adopt a currency they do not want. In this particular case, by countries with reputation problems. If you haven’t seen it, Lula da Silva questioned central bank independence only a few days ago.

Ironically, because dollarization does not require an agreement with the U.S., it is a more likely scenario than a common currency with Brazil. It would connect the country to the world reserve currency network and would mean adopting the currency of choice by the public. Another advantage is that the Treasury will collect tax revenues in the same currency it spends and issues debt.

The use of OCA to support a common currency with Brazil and criticize dollarization looks like a forced fit.

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y fue Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Es Associate Professor of Economics y Director – Center for Free Enterprise en UTEP – The University of Texas at El Paso. Sigue a @n_cachanosky

A 21 años de la salida de la convertibilidad: resultados catastróficos, incluso cambiarios

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 10/1/23 en: https://www.infobae.com/opinion/2023/01/10/a-21-anos-de-la-salida-de-la-convertibilidad-resultados-catastroficos-incluso-cambiarios/

El 6 de enero de 2002 Eduardo Duhalde, elegido presidente por la Asamblea Legislativa, decía la famosa frase: “el que depositó dólares recibirá dólares y el que depositó pesos recibirá pesos”. Qué ocurrió

La devaluación del peso fue con Eduardo Duhalde como presidente de la Nación, en enero de 2002. Fernando de la Rúa no devaluó ni pesificó, lo hizo el peronismo de la mano de Duhalde, Jorge Remes Lenicov y José Ignacio de Mendiguren (Reuters)

La devaluación del peso fue con Eduardo Duhalde como presidente de la Nación, en enero de 2002. Fernando de la Rúa no devaluó ni pesificó, lo hizo el peronismo de la mano de Duhalde, Jorge Remes Lenicov y José Ignacio de Mendiguren (Reuters)

Se abandonaba la Ley de Convertibilidad 21 años atrás y la economía argentina entraba en un colapso económico mayor al de 2001, porque ya no era el corralito lo que iba a afectar los ahorros de los argentinos, aparecía la pesificación asimétrica, en que el principal dato era que el que había depositado dólares recibiría dólares a un tipo de cambio menor al que imperaba en el mercado.

Luego veremos que el principal perjuicio que generó la pasificación de los depósitos fue la ruptura de los contratos por parte del Estado, porqueel que tenía dólares en el banco recibió pesos.

El Estado, cuya principal función es velar por el cumplimiento de las leyes y considerando que los contratos entre las partes son ley, fue el primero en violar la ley. Costo que hoy se sigue pagando por la falta de confianza en que las autoridades garanticen el cumplimiento de los acuerdos entre las partes.

Pero el “club de los devaluadores” de esos años, entre los que se encuentran actuales funcionarios públicos, solo pensaron en beneficiar a sus empresarios socios y, con el argumento del tipo de cambio bajo, hicieron un destrozo que generó una caída del PBI del 11% y la pobreza saltara a 55% de la población.

Ni siquiera sirvió semejante barbarie económica para no volver a repetir los errores de política, porque el peronismo, que gobernó 17 de esos 21 años, se encargó de “pisar” el tipo de cambio como supuesto mecanismo antiinflacionario, al punto que la paridad real actual es peor que en la que rigió durante la convertibilidad.

El siguiente gráfico muestra la evolución del tipo de cambio real peso-dólar promedios mensuales que publica el BCRA. El primer dato es que el último mes completo de la convertibilidad fue diciembre de 2001, porque la salida de ese régimen con la devaluación del peso fue con Eduardo Duhalde como presidente de la Nación, en enero de 2002. Fernando de la Rúa no devaluó ni pesificó, lo hizo el peronismo de la mano de DuhaldeJorge Remes Lenicov y José Ignacio de Mendiguren.

Fuente: Elaboración propia con datos del BCRA
Fuente: Elaboración propia con datos del BCRA

El tipo de cambio real promedio de noviembre de 2015, último mes completo del gobierno kirchnerista anterior al actual, era un 8% menor al de diciembre de 2001, según datos del BCRA.

Es decir, destrozaron los ahorros de la gente, e hicieron estallar la pobreza, en nombre de un tipo de cambio que consideraban atrasado durante la convertibilidad y ahora el Gobierno del mismo signo político se aferra al cepo cambiario y a una paridad oficial que según los datos que publica el BCRA es menor al de la convertibilidad. La consecuencia: se contrajo la oferta y se expandió la demanda de algo que estaba artificialmente bajo.

Es curioso cómo defensores de lo que llaman la industria nacional, como De Mendiguren, a la cual hay que proteger porque no quiere competir, terminan otorgándole a un sector un tipo de cambio artificialmente tan bajo, incluso menor al que rigió durante la convertibilidad, pese a que de esa forma conspira contra las exportaciones de manufacturas y alienta las importaciones.

Por eso tienen que, recurrentemente, acudir a mecanismos arancelarios y paraarancelarios para proteger una industria que no está en condiciones de brindar bienes en la calidad y precio que se consiguen a nivel internacional. El perjudicado termina siendo el consumidor, porque es una forma de bajar el salario real en beneficio de un sector productivo.

El otro dato que surge del gráfico es que a diciembre de 2022 el tipo de cambio real promedio de pesos por dólar, en base a datos del BCRA, se ubicó un 19% por debajo de noviembre de 2019 que fue el último mes completo de la presidencia de Cambiemos.

Además, la serie revela con claridad como la cotización del dólar artificialmente barata, es brutal en los primeros 12 años de gobierno K y nuevamente cae en forma pronunciada en los 3 con Alberto Fernández como presidente.

El gran devaluador es José Ignacio de Mendiguren, cree que devaluando el peso se resuelven todos los problemas de la economía argentinaEl gran devaluador es José Ignacio de Mendiguren, cree que devaluando el peso se resuelven todos los problemas de la economía argentina

Dicho, en otros términos, los que se quejan siempre del dólar barato de la convertibilidad son especialistas en atrasar artificialmente el tipo de cambio oficial al punto que terminan estableciendo cepos cambiarios y racionando la entrega de moneda extranjera para poder importar insumos.

El gran devaluador es José Ignacio de Mendiguren, porque cree que devaluando el peso se resuelven todos los problemas de la economía argentina, cosa que si fuera cierta tendríamos que ser una potencia económica con la cantidad de veces que se depreció el peso argentino.

Es que es tal la emisión monetaria que se requiere para financiar el populismo que la inflación se dispara y el gobierno termina recurriendo al ancla el tipo de cambio oficial para intentar contenerla.

Plan económico

Dicho sea de paso, se suele nombrar a la convertibilidad como si hubiese sido un plan económico. En rigor, fue una regla monetaria por la cual el BCRA solo podía emitir si había un dólar respaldando cada peso en circulación.

Al igual que la caja de conversión en patrón oro, el BCRA funcionaba como una caja de conversión, pero en lugar de ser convertible a oro fue a dólares, porque la sociedad simplemente eligió la divisa. Es refugio de valor y cada vez es más medio de cambio ampliamente aceptado, en tanto que el peso, devaluado sistemáticamente, es despreciado por la gente, y prácticamente se lo toma como unidad de cuenta.

Fuente: Elaboración propia con datos del BCRA y del mercadoFuente: Elaboración propia con datos del BCRA y del mercado

Si se mira la serie de brecha cambiaria entre la cotización del dólar oficial y el blue, se aprecian cuatro picos en el último medio siglo.

El punto máximo se produce al finalizar la denominada “inflación cero” de José Ber Gelbard, que desembocó en el “rodrigazo” en 1975; luego se encuentra otro en 1982, al finalizar la Guerra de Malvinas; y el tercero en marzo de 1989 después del estallido del Plan Primavera en febrero de 1989 y la entrada en la hiperinflación.

Sin embargo, hubo un pico más alto que en la hiperinflación de 1989, que fue en julio2022 cuando la brecha llegó al 115%, con lo cual ese dato ubicaría a brecha cambiaria de este gobierno en el tercer lugar más alto del último medio siglo.

En síntesis, la salida de convertibilidad no trajo tipos de cambio reales más altos. Por el contrario, derivó en una brecha cambiaria que se amplió a una de las mayores en medio siglo de economía argentina, las exportaciones se estancaron en volumen desde 2004; la actividad agregada no crece desde desde 2011 y la pobreza está llegando a los mismos niveles de comienzo de siglo.

El gobierno peronista con predominio kirchnerista ha sido letal para la economía argentina, porque confirmó que el problema del país no fue tanto la falta de una adecuada regla monetaria, sino el populismo que arrasa con el orden jurídico. Y sin reglas de juego estables y donde impera la arbitrariedad, el resultado es más pobreza.

Quienes creyeron que con salir de la convertibilidad iba a venir la prosperidad a la Argentina se equivocaron fiero, porque dio rienda suelta al populismo más exacerbado que terminó destruyendo la capacidad productiva del país y creando una mayor legión de pobres e indigentes.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Premio Nobel al estudio y la regulación del sistema bancario

Por Iván Carrino. Publicado el 10/10/2en : https://www.ivancarrino.com/premio-nobel-al-estudio-y-la-regulacion-del-sistema-bancario/

Resumo los aportes de los premiados y comento la posición de la escuela austriaca de economía sobre ellos.

El Premio Nobel de economía de este año 2022 fue otorgado a tres autores estadounidenses: Ben S. Bernanke, Douglas W. Diamond, y Philip H. Dybvig. Según la academia sueca, a los premiados se los destaca por sus investigaciones acerca de los bancos y de las crisis financieras. Sostienen que “sus descubrimientos mejoraron la forma en que la sociedad lidia con las crisis financieras”.

¿Qué significa esto? En primer lugar, Diamond y Dybvig (DyD) publicaron un paper en 1983 que tiene alrededor de 12.000 citaciones de otros autores. Es decir, que una gigantesca cantidad de estudiosos de la economía tomaron dicho trabajo como base para posteriores investigaciones.

¿Qué decían DyD allí? Dos puntos importantes: el primero, que los bancos comerciales cumplen un rol clave en la sociedad que es el de intermediar entre ahorro y crédito y, especialmente, entre distintos plazos de depósito e inversión. Según explican en Suecia, los bancos tienen deudas de corta duración (los depósitos de la gente), mientras que sus activos son créditos de largo plazo (por ejemplo, la compra de una casa o la construcción de una fábrica). Y el rol que han desarrollado históricamente las instituciones financieras es calzar estos plazos, haciendo que los depositantes puedan disponer sin problemas de sus depósitos en el plazo deseado, al mismo tiempo que a los inversores-deudores no se les exige amortizar anticipadamente sus préstamos.

Esta es la realidad de todos los días de alguien con una cuenta bancaria. Tenés $ 100.000 depositados en el banco, y parte de ese dinero es prestado a un inversor que está pensando en ser el próximo Mercado Libre. La magia del banco es que permite que tanto vos como el inversor puedan disponer “del mismo dinero, al mismo tiempo”. Esto ocurre así porque los bancos operan con un sistema de reserva fraccionaria. Es decir, de tu depósito de $ 100.000, se prestan $ 90.000. Ahora bien, si vos querés retirar tus $ 100.000, no hace falta que el banco le pida al futuro Galperín que pague su crédito ya. Puede usar los $ 100.000 de otro depositante para darte a vos el dinero que pedís.

Esto nos lleva al segundo aporte de DyD.

Es que el Segundo punto que hicieron fue sostener que este mecanismo puede llegar a ser inestable si los depositantes comienzan a impacientarse por cualquier motivo y entonces se abalanzan a exigir sus depósitos en forma masiva. Desatada una corrida bancaria, entonces el banco corre un alto riesgo de irse a la quiebra, ya que dado su sistema de reserva fraccionaria, no es capaz de responder a la demanda de un gran número de depositantes al mismo tiempo.

Sumada a esta tesis aparece un trabajo de Bernanke que sostiene que las crisis económicas se ven reforzadas por los pánicos bancarios. El jurado sueco destaca precisamente este trabajo de Bernanke, donde el autor muestra que gran parte de la caída del PBI durante la crisis del ’30 se debió a la debacle del sistema bancario.

Así que los aportes de Diamond, Dybvig y Bernanke muestran la importancia de los bancos para una economía de mercado, pero al mismo tiempo la importancia de evitar que haya pánicos bancarios. Para esto último, los primeros autores especialmente, ofrecieron una solución: que el estado intervenga el sistema ofreciendo seguros para los depósitos y, también, que el Banco Central opere como prestamista de última instancia. Es decir que, si los bancos no pueden atender la demanda de sus depositantes, siempre debe haber otra institución (el Banco Central), lista para emitir el dinero necesario.

esto fue nada menos lo que Ben Bernanke hizo cuando fue presidente de la Fed durante la crisis financiera de 2008. Redujo a cero la tasa de interés, y multiplicó por 4 la base monetaria con sucesivos programas de “Quantitative Easing”.

Se cierra así un círculo que va desde la influencia de los trabajos académicos en otros académicos, a la influencia en materia de políticas públicas, todo lo cual hace que entendamos por qué este año el premio fue para estos autores. Ahora bien, ¿qué críticas podemos encontrar?

El debate “austriaco” por la reserva fraccionaria

Entre los economistas de la escuela austriaca de economía, existe una divisoria de aguas precisamente por el tema en cuestión: el sistema bancario y financiero. Algunos coinciden perfectamente con el diagnóstico de Diamond y Dybvig, que el sistema de banca con reserva fraccionaria es inherentemente inestable, aunque no coinciden con que la solución pase por establecer un prestamista de última instancia o un seguro de depósitos estatal.

Para este grupo de autores (Huerta de Soto o Rothbard), la solución es aún más drástica: se debe prohibir el proceso de “transformación de plazos”, y establecer un coeficiente de caja del 100%. Es decir, se debe prohibir el sistema bancario tal cual funciona en todo el planeta en la actualidad y transformarlo por completo.

Lejos de esta tesis, pero también de la de Diamond y Dybvig, está otro grupo de economistas que defienden una política de “free banking”. Es decir, una política pública donde no exista un prestamista de última instancia ni un seguro pagado por el estado, sino que cada banco sea libre de organizarse como mejor le parezca. La idea no es antojadiza. De hecho, según George Selgin, ni DyD descartan de plano una solución privada a eventuales corridas bancarias.

Además, se enfatiza que el prestamista de última instancia puede evitar los costos de una corrida, pero incrementando la toma de riesgos excesiva de los bancos asegurados, lo que se conoce como “Riesgo Moral”. Un sistema puramente privado, en cambio, donde los accionistas se hagan cargo 100% de sus éxitos y fracasos, tendría los incentivos en línea para generar un buen manejo del riesgo. Y claro, esto no evitaría la quiebra de los bancos malos, pero sí podría evitar los pánicos generalizados (véase White aquí).

Estos autores no hablan solo de teoría. Lawrence White y George Selgin se han ocupado de investigar casos históricos de sistemas desregulados y llegan a la conclusión de que no es necesario un Banco Central para conseguir la estabilidad financieraUn trabajo más reciente llega a la misma conclusión en el caso de los sistemas bancarios en países dolarizados, donde el Banco Central, puesto que no puede emitir dólares, no puede directamente funcionar como prestamista de última instancia.

Ahora bien, ni las regulaciones sobre las reservas bancarias ni el problema del riesgo moral son ignorados por la Swedish Academy of Sciences. Al final de su breve explicación del trabajo de los laureados, sostienen que:

La investigación no puede proporcionar respuestas finales sobre cómo debe regularse el sistema financiero. Los seguros de depósitos no siempre funcionan según lo previsto; pueden alentar a los bancos a participar en inversiones riesgosas donde son los contribuyentes los que pagan la cuenta si las cosas salen mal. La necesidad de salvar el sistema bancario durante las crisis también puede conducir a ganancias inaceptables para los propietarios y empleados de los bancos. Otros tipos de reglas sobre el capital bancario y que limiten el monto de los préstamos en la economía pueden, por lo tanto, ser necesarias.

Conclusión

El Premio Nobel de economía de este año fue para tres autores que estudiaron la importancia y los riesgos del sistema bancario en las economías modernas. A juzgar por su influencia en casi todo el mainstream de la profesión, y también en las políticas públicas que se generan sobre la temática, es un premio muy bien otorgado.

No obstante, también debe destacarse que otros pensadores –escribiendo sobre la misma temática- arriban a conclusiones distintas. El sistema bancario no es un sector intrínsecamente distinto al resto de la economía y, por lo tanto, no necesita sí o sí de entes estatales, seguros públicos y regulaciones específicas para funcionar de forma adecuada. Tal vez los autores de la escuela austriaca de economía sean los que más y mejor han enfatizado este punto. Un excelente debate entre estas dos posiciones puede verse en este link.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Investigador Asociado del Centro FARO, de la Universidad del Desarrollo de ChileEs Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

La inflación como fenómeno monetario: Teoría e Historia

Por Iván Carrino. Publicado el 4/10/2en : https://www.ivancarrino.com/la-inflacion-como-fenomeno-monetario-teoria-e-historia/

Buenas tardes a todos,

Nos convoca hoy el debate sobre la inflación y sus causas. Propongo entonces empezar con una mirada rápida hacia los datos del mundo al día de hoy. Si tomamos el promedio de los últimos 20 años, 8 de los 10 países más relevantes de América del Sur tienen una inflación promedio anual menor al 8%. Se trata de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay.

En todos estos casos, sus Bancos Centrales tienen como objetivo principal y prioritario, mantener el valor estable de su moneda.

Teniendo en cuenta este dato objetivo de la realidad, y considerando que los Bancos Centrales son, por sobre toda las cosas, los responsables de determinar las cantidades óptimas de dinero de una economía, no podemos negar fácilmente que exista una relación entre la cantidad de dinero y el poder adquisitivo del mismo. O, dicho en otras palabras, entre la cantidad de dinero que existe en una economía y su tasa de inflación.

Un paper reciente del FMI (Yan Carriere-Swallow y otros, 2016) nos subrayó este punto. Analizando el importante logro de América Latina en materia de inflación desde la década de los ‘90 hasta esta parte, el FMI encontró que fueron las reformas monetarias realizadas durante ese período las que condujeron a la conquista de la estabilidad en la región.

Para los autores:

Desde la década de 1990, la política monetaria en América Latina ha logrado una transformación notable en términos de lograr la estabilidad de precios. Una ola de reformas legales en la región en la primera mitad de la década, en algunos casos consagradas en constituciones nacionales, otorgaron independencia a los bancos centrales. En esencia, los cambios tenían como objetivo restringir el financiamiento del banco central de los déficits del sector público que estaba en la raíz de la alta inflación en toda América Latina.

La mejora que describen se debió principalmente a cuatro factores: 1) la definición de un mandato estrecho y claro para los bancos centrales; 2) la formulación de políticas independientes de las necesidades del tesoro; 3) la autonomía en la implementación de la política monetaria; y 4) la rendición de cuentas y transparencia de los entes monetarios.

Estos cuatro pilares virtualmente eliminaron, en América Latina, el problema de la inflación. Obviamente, los autores mencionan a los dos países que abandonaron el camino: Argentina y Venezuela, donde no casualmente, sus Bancos Centrales tienen múltiples objetivos que alcanzar y, además, no gozan casi de ninguna autonomía ni independencia[1].

A primera vista, entonces, parecería haber algunos argumentos para afirmar que una cantidad de dinero excesivamente elevada es causa de una elevada tasa de inflación. Esta afirmación, además, encuentra numerosos adeptos en la historia del pensamiento económico.

Un repaso por la historia

En un trabajo de Raymond de Roover (Roover, 1983) se reseña el pensamiento de los autores y profesores nucleados en la llamada “Escuela de Salamanca”. Entre estos autores, algunos de ellos discípulos de Francisco De Vitoria, que vivieron entre los siglos XV y XVI, se encuentran Domingo de Soto, Diego de Covarrubias y Leyva, o Martín de Azpilcueta, conocido como Doctor Navarro.

De acuerdo con De Roover, todos estos autores coincidieron en que existía una relación entre el dinero y la inflación. En sus palabras, sostiene que:

Los autores españoles dieron por sabida la teoría cuantitativa, ya que sus tratados, casi sin excepción, decían que los precios subían o bajaban según la abundancia o escasez del dinero.

Tiempo después, en la Inglaterra del siglo XVII se dio un debate acerca del envilecimiento de las monedas de plata. De acuerdo con Rothbard (Rothbard, 1995) en el año 1690 el circulante monetario de Inglaterra se encontraba muy deteriorado, con lo que las viejas monedas no eran deseadas por el público, que prefería utilizar las nuevas monedas acuñadas por las autoridades. La gente o bien hacía circular más las monedas deterioradas, guardándose las nuevas, o bien aceptaban las monedas deterioradas pero por su peso y no por su valor nominal.

Esto llevó a que la Casa de la Moneda de la época tuviera que volver a acuñar las monedas, y que algunos sugirieran que lo que debía hacer el ente era pasar todas las monedas nuevas al peso de las viejas, deterioradas, pero al mismo valor nominal.

Frente a esta postura se alzó el filósofo inglés John Locke. En su libro Some Considerations of the Consequences of the Lowering of Interest and Raising the Value of Money (1692), Locke denunció el envilecimiento como algo ilusorio y engañoso. Según Rothbard explica, para Locke:

… lo que determinaba el valor real de una moneda (…) era la cantidad de plata en la moneda, y no el nombre que le otorgaran las autoridades. La degradación, advirtió Locke en su magnífica discusión, es ilusoria e inflacionista: si las monedas, por ejemplo, se devalúan en una vigésima parte, “cuando los hombres vayan al mercado a comprar cualquier otra mercancía con su dinero nuevo, pero más ligero, encontrarán que 20 chelines de su nuevo dinero no comprarán más de lo que 19 compraban antes’. La degradación simplemente diluye el valor real.[2]

Después de John Locke vino David Hume, quién criticó la idea mercantilista de mantener una balanza comercial positiva, precisamente por ignorar la relación entre la cantidad de dinero y el nivel de precios.

Según Robert Ekelund (Ekelund, Hébert, 2005), David Hume:

Puso de relieve un mecanismo precios-flujos de metales preciosos que vinculaba la cantidad de dinero a los precios y las variaciones de éstos a los superávits y déficits de la balanza comercial.

Para el filósofo inglés, la idea de mantener una balanza comercial positiva de forma permanente era imposible, puesto que el mayor ingreso de metales preciosos presionaría al alza los precios, lo que encarecería relativamente al país superavitario respecto de sus vecinos. Este fenómeno impulsaría entonces un aumento de las importaciones y una baja de las exportaciones lo que, a la postre, regresaría al equilibrio a la balanza comercial.

Por la misma época se destacó un pensador irlandés, que pasó gran parte de su vida en Francia e Inglaterra: Richard Cantillon. El aporte fundamental de Cantillon no fue tanto insistir en la relación positiva que ya varios comprendían entre dinero y precios, sino establecer un mecanismo a través del cual el cambio en la cantidad de dinero beneficiaba a los distintos sectores de la sociedad. Para Cantillon, una mayor cantidad de dinero no siempre aumentaba en la misma proporción los precios de todos los bienes y servicios que se producían. Esto era así porque el resultado final dependía de quién o quiénes recibían el nuevo dinero en primer lugar.

Cantillon (Cantillon, 2020) sostenía que:

Cualesquiera que sean las manos por donde pase el dinero que se ha introducido en la circulación aumentará naturalmente el consumo; pero este consumo será más o menos grande según los casos, y afectará en mayor o menor escala a ciertas especies de artículos o mercaderías, según el capricho de los que adquieren el dinero (…)

Si el aumento de dinero efectivo proviene de las minas de oro o plata que se encuentran en un Estado, el propietario de estas minas, los empresarios, fundidores, refinadores y, en general, todos cuantos trabajan en ello, no dejarán de aumentar sus gastos en proporción de sus ganancias. (…) Estos precios elevados inducirán a los colonos a emplear más extensión de tierra para producirlos en años sucesivos: estos mismos colonos se beneficiarán con el referido aumento de precios, y aumentarán, como los otros, sus gastos familiares. Quienes sufrirán este encarecimiento y el aumento del consumo serán, primeramente, los propietarios de las tierras, mientras duren sus contratos de arrendamiento; después, sus criados y todos los obreros o gentes con salario fijo, que a ellos están vinculados. Será preciso que todas estas personas disminuyan su gasto en proporción al nuevo consumo, circunstancia que obligará a un gran número a salir del Estado, y a buscar fortuna en otros países…

Así, si los escolásticos y los clásicos ya habían advertido sobre el rol del dinero en la inflación, Cantillon advirtió sobre las consecuencias redistributivas de la inyección de nuevo dinero en una economía. Y estos efectos ocurren tanto si el nuevo dinero es oro de reciente extracción, o papeles de reciente impresión.

A comienzos del Siglo XX llegó Irving Fisher, quien consagró en la historia una ecuación que todos los estudiantes de economía alguna vez tuvieron que estudiar: M*V=P*T. De acuerdo con Fisher, si M es la cantidad de dinero en circulación, si V es la velocidad de circulación del dinero, P es el nivel de precios y Q el índice de volumen físico de las transacciones, entonces de no moverse ni V ni T, un cambio en M impactará en P en la misma proporción. Ya John Stuart Mill había expresado lo mismo previamente, aunque sin la simbología matemática. Siguiendo a Ekelund (Ekelund Hébert, 2005), Mill decía que:

… para una cantidad de mercancías y un número de transacciones determinados, el valor del dinero es inversamente proporcional al producto de su cantidad por lo que se llama velocidad de circulación del mismo.

Fisher insistió en que ni Q ni T se verían impactados por los cambios en M, lo que dio origen a la llamada Teoría Cuantitativa del Dinero. El vínculo entre el dinero y la inflación estaba ahora plenamente establecido. La dirección de causalidad también.

Keynes, Friedman y la Escuela Austriaca

Durante los años ‘30, Estados Unidos experimentó la deflación, en el medio de un contexto de crisis, con aumento del desempleo y caída de la producción. En ese entonces, era esperable que nadie tuviera como primera preocupación la suba de los precios. Pero ni siquiera Keynes -el revolucionario padre de la Macroeconomía- negó que existiera una relación entre emisión e inflación. En una carta escrita al presidente Franklin D. Roosevelt y publicada en el New York Times, Keynes[3] exhortó al mandatario norteamericano a salir al rescate de la economía aumentando la demanda agregada.

De acuerdo con el economista inglés, este aumento debía generarse con un mayor gasto público, a financiarse con “dinero prestado o impreso”. Pocas líneas después admitió que esto pudiera tener un efecto en los precios, pero lo juzgó como algo positivo. “Los precios en alza deben ser bienvenidos porque generalmente son un síntoma del aumento de la producción y el empleo”, decía Keynes, motivo por el cual “es esencial asegurar que la recuperación no se vea frenada por la insuficiencia de la oferta de dinero para respaldar el aumento de la rotación monetaria”.

Después de Keynes, la inflación y sus orígenes pasaron a un segundo plano casi por 40 años. Hubo que esperar a un nuevo contexto global: el de la estanflación, para -digamos, “volver a las bases”. Y el retorno de la teoría cuantitativa del dinero estuvo a cargo de nada menos que Milton Friedman, académico de la Universidad de Chicago.

A través de numerosos estudios, conferencias y hasta documentales, el profesor Friedman se esforzó por difundir nuevamente la idea de que la inflación era un fenómeno siempre monetario y que la solución a la misma pasaba por un mayor control de la política monetaria y de la fiscal.

En palabras de Friedman (Friedman, 2012):

La causa próxima de la inflación es siempre y en todas partes la misma: un incremento demasiado rápido en la cantidad de dinero en circulación con respecto a la producción (…) Nunca ha habido un período de inflación dilatado y continuo que no haya sido acompañado de un crecimiento del circulante superior al de la producción.

Friedman sostenía que detrás del aumento de la cantidad de dinero, que generaba inflación, había tres causas finales: el aumento del déficit fiscal, la búsqueda del pleno empleo, y el intento por reprimir el aumento de las tasas de interés. Finalmente, concluía con firmeza que “la única manera de acabar con la inflación estriba en no permitir que el gasto público crezca tan rápidamente”.

Otro aporte que nos dejó el estadounidense fue su crítica a la Curva de Philips, donde añadió un factor de relevancia crucial para visiones contemporáneas sobre la inflación: el rol de las expectativas. Pero antes de llegar ahí, pasemos primero a la visión de la Escuela Austriaca de Economía sobre la relación entre el dinero, el poder de adquisitivo de la moneda y el aumento de los precios.

En sus conferencias en Buenos Aires[4], Ludwig von Mises reforzó la teoría cuantitativa del dinero al sostener que “si la oferta de caviar fuera tan abundante como la de patatas, el precio del caviar —es decir, la relación de intercambio entre caviar y dinero o caviar y otros productos— cambiaría considerablemente.”. Al considerar al dinero un bien económico como cualquier otro, la misma lógica cabía aplicarle.

No obstante, en La Acción Humana (Mises, 2011), dedicó algunos capítulos a tomar distancia de la ecuación cuantitativa del dinero. Es que para Mises, el establecimiento de una relación mecánica entre variables agregadas era una ofensa a su preciado individualismo metodológico.

Para Mises, la idea de un dinero que no tenga efectos reales (es decir, que no modifique la estructura productiva de la economía), es errónea. Y, además:

Tal idea indujo a muchos a creer que el «nivel» de los precios sube y baja proporcionalmente al incremento o disminución de la cantidad de dinero en circulación. Se olvidaba que ninguna variación de las existencias dinerarias puede afectar a los precios de todos los bienes y servicios al mismo tiempo y en idéntica proporción. (…) En orden a demostrar la doctrina según la cual la cantidad de dinero y los precios suben o bajan proporcionalmente, al abordar la teoría del dinero se adoptó un método totalmente distinto del que la economía moderna emplea en el estudio de todos los demás problemas.

Tiempo después, otro pope de la Escuela Austriaca, F.A. Hayek (Hayek, 1996), expresó que estaba de acuerdo con el enfoque monetarista de Milton Friedman de que toda inflación era inflación “de demanda”. Sin embargo, objetaba que la teoría:

… a causa del énfasis que pone en los efectos de las variaciones de la cantidad de dinero sobre el nivel general de precios, dirige una atención demasiado exclusiva a los perniciosos efectos de la inflación o deflación sobre la relación crediticia, pero pasa por alto los efectos, aún más importantes y dañinos, que tienen las inyecciones y retiradas de circulante sobre la estructura de los precios relativos y la consiguiente asignación errónea de recursos y, en particular, la mala dirección de las inversiones que causa.

Con las críticas de Mises y Hayek, y retomando aquellas enseñanzas de Cantillon, los economistas austriacos elaboraron una teoría del ciclo económico totalmente original. La emisión monetaria puede o no generar inflación (medida esta como el aumento sostenido del nivel de precios), pero sin dudas generará una distorsión de los precios relativos de la economía, que llevará a la misma a un sendero de crecimiento insostenible que -tarde o temprano- deberá terminarse. El final de este proceso tendrá dos alternativas: o bien una crisis económica con subas del desempleo y deflación, y bien una hiperinflación y el fin de la moneda (Mises, 2005).

O sea, los austriacos no negaron los efectos del dinero en el nivel de precios agregado de la economía, pero hicieron foco en un efecto considerado aún más dañino: la distorsión de la información que los precios de mercado saben transmitir mejor que nadie.

Es así que tras recibir el Premio Nobel de Economía, Friedrich Hayek publicó su “Desnacionalización del Dinero”, obra en la cual, tras afirmar que “la historia casi se reduce a la historia de las inflaciones y normalmente de las que las autoridades generan para su propio provecho”, propuso eliminar el monopolio de la emisión de dinero. Tras ello, sus seguidores, entre los más destacados George Selgin y Lawrence White, escribieron libros y artículos en defensa de un sistema monetario totalmente desregulado, con bancos de reserva fraccionaria y emisión de dinero privado por parte de estas instituciones.

El corto plazo, Macri y Olivera

Si me siguen hasta acá, tal vez haya varios convencidos de que efectivamente la relación entre el dinero y la inflación es una ampliamente conocida y aceptada por los economistas, y por tanto, una herramienta para entender y modificar la realidad. Me refiero a que si hay mucha inflación, podemos pensar que se debe a que se emitió mucho dinero y, por otro lado, que si queremos bajarla, podemos pensar que el mejor camino es dejar de emitir.

No obstante, algún escéptico todavía puede estar dudando. Y para reforzar sus inquietudes acaso vuelva al pasado reciente de la Argentina y se pregunte: ¿si todo lo que está diciendo Iván es cierto, cómo es posible que, durante el gobierno de Macri, la emisión monetaria se haya frenado por completo y, no obstante, hayamos tenido la inflación más elevada de los -hasta entonces- últimos treinta años?

Y es aquí donde el economista argentino, Julio Hipólito Guillermo Olivera, puede hacer su entrada triunfal.

Repasemos, ante todo, los datos. Después del 28 de diciembre de 2017, cuando el poder ejecutivo interfirió en la autonomía del manejo de la política monetaria y se decidió modificar las metas de inflación, el Banco Central accedió a reducir su tasa de interés. En una economía que estaba generando dudas en materia fiscal y de sostenibilidad de la deuda, este movimiento no fue bien leído por los inversores. El siguiente paso fue el acercamiento y posterior firma de un acuerdo con el FMI, y cuando eso no fue suficiente, el acuerdo se volvió a ajustar. Es así que en el 28 de septiembre de 2018 el BCRA anunció que modificaba su esquema de política monetaria “para implementar una meta de crecimiento nulo de la base monetaria hasta junio de 2019”[5]. Con algunos ajustes en esta meta, en concreto entre el mes de septiembre de 2018 y el mes de septiembre de 2019, la base monetaria aumentó solamente un 4,8%. En septiembre de 2018 la base monetaria había aumentado 43,9% anual. Un año más tarde el ritmo de aumento se había reducido a un décimo.

A pesar de estas medidas, la inflación anual de 2019 cerró en 53,8%, la más elevada de los 28 años precedentes.

Olivera (Olivera, 1960) explicaría este fenómeno en el marco de su “teoría no monetaria” de la inflación. Lo primero que debe decirse aquí es que Olivera no negaba que la inflación fuese un fenómeno monetario. El autor argentino asegura que “por cuanto entraña esencialmente un deterioro del valor del dinero, la inflación es en sí un fenómeno monetario.” No obstante, aclaraba después, que al hablar de teorías no monetarias, no se hacía referencia a la naturaleza del fenómeno, sino a las causas que lo producían. Entre estas causas, Olivera entontraba un cambio de precios relativos que ocurriera en el marco de un mundo con precios inflexibles a la baja.

Así las cosas, si el precio del bien B cae en términos relativos respecto del bien A, pero los precios nominales son inflexibles a la baja, entonces el sistema se resuelve con un aumento nominal del precio de A, manteniéndose constante el precio del bien B. Finalmente, esto tiene como resultado un aumento general del nivel de precios de la economía. La inflación, así, no fue causada por el aumento de la emisión monetaria, sino por un cambio de precios relativos que incrementó el valor del IPC.

La teoría de Olivera podría aplicarse y explicar en parte el fenómeno de la inflación de 2019. En efecto, el aumento del valor del dólar (que pasó de $ 38,8 En diciembre de 2018 a $ 63 en diciembre de 2019) puede explicar la modificación al alza de una serie de precios de la economía no compensada por una baja de otros productos, llevando esto a una suba del nivel de precios promedio.

Ahora el punto es si estas disrupciones de corto plazo pueden negar la teoría monetarista de la inflación. Y, desde nuestro punto de vista, esto no es suficiente. La visión de Olivera -y otros “estructuralistas”- puede ser útil para entender cambios de corto plazo en la tasa de inflación: pero para comprender el fenómeno de la inflación a largo plazo -como el que vive hoy Argentina-, debemos volver a la cantidad de dinero.

De Gregorio (De Gregorio, 2017) nos muestra este fenómeno con dos gráficos (ver gráfico 5 en el anexo) elocuentes que en el eje horizontal tienen la tasa de expansión de la cantidad de dinero y en el vertical la tasa de inflación. Un gráfico muestra cambios a corto y el otro las variaciones a un plazo más largo. El economista chileno concluye que:

… la relación entre dinero e inflación es muy débil en el corto plazo.  (…) Cuando se observa la evidencia de largo plazo, veinte años, la relación es más clara, y efectivamente hay una alta correlación entre la inflación y el crecimiento de M1. Esto es particularmente importante para inflaciones altas. (…)

En consecuencia podríamos concluir que la teoría cuantitativa, y por lo tanto, la neutralidad del dinero, se cumpliría en el largo plazo.

La evidencia también indica que, a corto plazo, la correlación entre emisión e inflación es débil, mientras que a largo se vuelve más robusta.

Milton Friedman no estaría en desacuerdo con esta afirmación, ya que en su decálogo del monetarismo (Ravier, 2012), explicaba que a corto plazo la emisión monetaria afectaba más al nivel de actividad que al nivel de precios; siendo el impacto sobre éste más importante luego del paso de un cierto tiempo.

Por último, y volviendo al éxito que los países Latinoamericanos han mostrado en el combate contra la inflación, vale destacar el análisis de Bernanke (Bernanke, 2005), quien afirmó que la responsabilidad fundamental en el éxito antiinflacionario recae en el abandono de las ideas estructuralistas y su reemplazo por “el consenso actual entre los economistas – que el crecimiento de la cantidad de dinero generado por el déficit fiscal es la fuerza motora detrás de casi todos los episodios de muy alta inflación”.

Tal vez los hechos más recientes, y las declaraciones de los banqueros centrales del día de hoy, junto con sus políticas monetarias, sea una nueva demostración de este dictum de Bernanke[6].

Por último, el rol de las expectativas

Como nos decía Bernanke, existe un consenso entre economistas acerca de que, en el origen de la inflación, está la política monetaria impulsada por la dominancia fiscal. Ahora a esto hay que sumarle el rol de las expectativas, un camino que comenzó Friedman pero que luego fue profundizado por autores de la talla de Robert Lucas y Thomas Sargent, entre otros.

La “revolución de las expectativas racionales”, como se ha llamado a esta nueva corriente del pensamiento económico, sostiene que los agentes económicos hacen el mejor uso de la información limitada de la que disponen y, en base a eso, buscan anticiparse y adaptarse racionalmente a los efectos esperados de las políticas gubernamentales. Así, el comportamiento de los individuos puede contrarrestar los efectos de las políticas y frustrar sus objetivos.

Un texto clásico en este sentido es el de Sargent y Wallace (Sargent & Wallace, 1981). Los autores sostuvieron en esa época la controvertida idea de que la política monetaria, por sí misma, no sería suficiente para reducir la inflación. Incluso más, que una política monetaria apuntada a bajar la inflación, si se empleaba en solitario, generaría más inflación en el futuro.

Esto era así porque, en un sistema donde el Banco Central dejara fija la tasa de expansión monetaria, por ejemplo, el déficit del gobierno sólo podría ser financiado en parte con el dinero emitido, teniendo el resto que financiarse en el mercado de bonos. Ahora bien, llegado el punto en que el mercado de bonos se saturase, entonces el Banco Central debería financiar ese déficit con “señoreaje, requiriendo la creación de dinero adicional. Más tarde o más temprano, en una economía monetaria, el resultado es inflación adicional”.

Sargent y Wallace enfatizaban su punto al considerar que, si la demanda de dinero dependía de la tasa esperada de inflación, entonces podría darse el caso de que la autoridad monetaria ni siquiera pudiera bajar la inflación en el corto plazo. Es que los agentes racionales, esperando una mayor expansión en el futuro, reducirían hoy su demanda de dinero, haciendo que la “dureza monetaria” tuviera poco efecto sobre la inflación presente.

En otro artículo sobre las hiperinflaciones europeas de los años ‘30, Sargent (Sargent, 1982) volvió a insistir en las expectativas de los agentes y, por tanto, en la credibilidad de las políticas implementadas para bajar la inflación:

Las medidas esenciales que pusieron fin a la hiperinflación en Alemania, Austria, Hungría y Polonia fueron, primero, la creación de un banco central independiente que estaba legalmente comprometido a rechazar la demanda de emisión por parte del gobierno y, segundo, una alteración simultánea en el régimen de política fiscal (…) una vez que se entendió ampliamente que el gobierno no dependería del banco central para sus finanzas, la inflación terminó y los tipos de cambio se estabilizaron.

Volviendo a 2019, esta hipótesis también podría obtener una ilustración en los hechos. Mientras los mercados creyeron en la política monetaria y la continuidad de una política fiscal gradualista hacia abajo, avalada por un organismo internacional como el Fondo Monetario Internacional, la inflación mostró cierta morigeración y el tipo de cambio se mantuvo estable. No obstante, una vez el escenario político se modificó, la expectativa de los agentes también lo hizo, de forma rápida y radical, y con ello vino el salto del tipo de cambio, una caída de la demanda de dinero, y un nuevo aumento en la tasa de inflación.

Conclusión

A lo largo de este trabajo hemos tratado de entrelazar los datos de la realidad con un conjunto de ideas que han mantenido su coherencia a lo largo de, al menos, seis siglos. Así, intentamos sostener que -si bien en economía, como en toda ciencia- las conclusiones son siempre provisionales y sujetas a refutación, la afirmación de que la emisión excesiva de dinero es la causante de la inflación es una que cuenta con un considerable consenso en la profesión y en la academia y que, además, ha sido suficientemente ilustrada por la evidencia empírica a lo largo de la historia.

Eso no impide, por supuesto, que podamos escuchar objeciones y críticas. No obstante, es la creencia de este servidor, que dichas críticas no podrán cambiar en mucho los puntos fundamentales aquí vertidos.

Anexo de Gráficos

Gráfico 1. Inflación anual promedio (2003-2022), países seleccionados de América del Sur.

Fuente: elaboración propia en base a FMI

Gráfico 2. Inflación anual promedio (2003-2022), países seleccionados de América del Sur con Argentina y Venezuela.

Fuente: elaboración propia en base a FMI

Gráfico 3. Base monetaria (promedio míovil 12 meses) y tasa de expansión anual.

Fuente: elaboración propia en base a BCRA.

Gráfico 4. Tasa de inflación anual (2002-2020), datos mensuales.

Fuente: elaboración propia en base a INDEC y fuentes privadas.

Gráfico 5. Emisión monetaria e inflación en el corto y largo plazo.

Fuente: De Gregorio (2007).

Gráfico 6. Tasa de interés de referencia para países seleccionados (2020-2022)

Fuente: elaboración propia en base a INDEC y Bancos Centrales.


[1] La página oficial del Banco Central de Venezuela se ocupa de aclarar que dicha institución es “integrante del Poder Público Nacional” y “que ejerce funciones gestoras de interés público en coordinación con la política económica general y se rige por los principios que gobiernan la Administración Pública.”. En el caso de Argentina, la reforma de la carta orgánica del 2012 modificó los objetivos, que quedaron establecidos en 5: “en el marco de las políticas establecidas por el gobierno nacional, 1) la estabilidad monetaria, 2) la estabilidad financiera, 3) el empleo y 4) el desarrollo económico 5) con equidad social. Véase BCV, Misión y Visión (http://www.bcv.org.ve/bcv/mision-y-vision) y BCRA, Carta Orgánica (http://www.bcra.gov.ar/pdfs/bcra/cartaorganica2012.pdf).

[2] La traducción es mía.

[3] John Maynard Keynes “An Open Letter to President Roosevelt” (1933). Disponible online en: http://www.la.utexas.edu/users/hcleaver/368/368KeynesOpenLetFDRtable.pdf (Versión en español traducida por Iván Carrino, en: https://www.ivancarrino.com/wp-content/uploads/2019/06/JM-Keynes-CARTA-ABIERTA-AL-PRESIDENTE-ROOSEVELT.pdf)

[4] El economista austriaco Ludwig von Mises bridó, en el año 1969, una serie de conferencias en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. En una de ellas se refirió a la inflación. Sus conferencias se encuentran publicadas por Unión Editorial, en un libro titulado “Política Económica”.

[5] El BCRA refuerza el sesgo contractivo de la política monetaria y adapta normas al nuevo esquema monetario. 28 de septiembre de 2018, disponible en: http://www.bcra.gov.ar/Noticias/BCRA-refuerza-esquema-politica-monetaria.asp

[6] En una entrevista para el programa “60 Minutos”, el actual presidente de la Fed, Jerome Powell admitió haber “inundado de dinero” el mercado. Véase Full Transcript: Fed Chair Jerome Powell’s 60 Minutes interview on economic recovery from the coronavirus pandemic https://www.cbsnews.com/news/full-transcript-fed-chair-jerome-powell-60-minutes-interview-economic-recovery-from-coronavirus-pandemic/

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Investigador Asociado del Centro FARO, de la Universidad del Desarrollo de ChileEs Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

La inmigración, como determinante del desarrollo:

Un estudio analógico entre el desarrollo explosivo de la Argentina y el futuro del Sahara Occidental.

Este trabajo fue expuesto en El Aayún, Sahara Occidental, en el evento: Alter Forum, desarrollado entre los días 5 y 7 de Junio de 2019.

Los fundamentos causales, determinantes del desarrollo, constituyen una temática de enorme interés para el debate sobre un futuro promisorio, armonioso y de progreso para el Sahara Occidental. Una región del mundo en la que no parece haber acuerdo sobre si es absolutamente pobre o es de una riqueza enorme, muchas veces representadas por las enormes reservas de fosfatos, evidenciadas en las minas de Bucraa y los inconmensurables bancos de peces del atlántico, entre Canarias y el Sahara occidental.

Para acercarnos a una mejor comprensión de los mecanismos institucionales e incentivos más adecuados, conducentes a este objetivo de progreso y de prosperidad, de interés común, propondremos analizar el proceso de desarrollo inicial de nuestra patria, como un estudio analógico con lo que, creemos, puede llegar a ser el desarrollo y prosperidad del Sahara Occidental en los años venideros. 

Vamos a hacer una salvedad metodológica, ya que no somos empiristas. Como ya explicara uno de los grandes maestros: Los hechos del pasado, muy poco nos dejan prever, acerca de lo que nos depararán los acontecimientos futuros. No hay fundamentos lógicos para afirmar que lo que haya ocurrido alguna vez, en ciertas circunstancias, deberá repetirse en un ambiente similar. Pero sí podemos afirmar que los hombres tienden a actuar buscando su propio beneficio y de esta forma establecen lazos y vínculos que tejen un proceso de colaboración social. Luego de muchos intentos, han terminado prefiriendo la cooperación pacífica y el entendimiento, al estado de naturaleza y a la confrontación[1]. Precisamente por esto, no son los datos del pasado ni sus similitudes los que nos llevarán a defender ciertas afirmaciones. Sino más bien, los fundamentos lógicos del accionar humano serán los que nos van a ayudar muchísimo a interpretar que pasó en el desierto Argentino y porque. A partir de allí podremos encontrar razones como para afirmar científicamente que es posible lograr resultados similares, valgan las importantes diferencias, para poder lograr un desarrollo armónico del Sahara Occidental, en los próximos años, si se logran implementar los incentivos adecuados y un marco institucional coherente.

Argentina, hasta la adopción de su ordenamiento constitucional, en 1853, era un desierto. Consideremos su superficie: Un país de más de 2 millones 780 mil Kms2, (2.780.400). Para tener una magnitud de su extensión, vale recordar que la distancia entre 2 de sus ciudades más alejadas, La Quiaca y Ushuaia[2], (4.319 kms), equivale a la distancia entre Lisboa y Moscú, (4.650 kms)[3].

Al momento de iniciarse la “Organización Nacional”, es decir, cuando se terminan las guerras civiles internas que fueron una constante a lo largo del Siglo XIX y al adoptarse la Constitución Nacional, que aún rige sus destinos, su población se podía estimar en 1 millón 216 mil, (1.216.000) habitantes, en 1853. Eso nos indica una densidad de Cero coma 4373, (0,4373) habitantes por Km2. Una densidad de población, por Km2, muy similar a la que exhibe hoy el Sahara Occidental, según las estimaciones de las Naciones Unidas de los últimos 5 años.

A partir de allí, la Argentina llegó a crecer a tasas anuales de más del 30 por mil, debido a la afluencia masiva de migrantes reducidos a la extrema pobreza, pero fuertemente esperanzados en su futuro en la nueva nación. Alcanzando en 1895 una población de más de 4 millones 123 mil habitantes, (4.123.800)[4].

Semejante tasa de crecimiento poblacional, que no se explica por el crecimiento vegetativo, sino más bien por el arribo de ingentes masas de migrantes sumidos en la más absoluta miseria, debió haber hecho caer el ingreso por cápita de la población. Pero, contrariamente a lo esperable, este ingreso no solo creció a escalas inusitadas, nunca más vistas, sino que, además se convirtió, en el referido año de 1895, y manteniéndolo en 1896, en el PBI per cápita más alto del mundo, como lo atestiguan los estudios del “Proyecto Maddison”[5].[6]

http://www.libertadyprogresonline.org/wp-content/uploads/2018/04/pbi-1895.png

Todo aquello por lo que se conoció a la Argentina de la época y todo aquello por lo que se la conoce hoy, no existía. No existía la agricultura, porque las tierras no eran susceptibles de apropiación privada. Durante el período colonial, la totalidad del territorio que hoy integra la nación era un dominio del Rey de España. Quién concedía permisos de explotación de distinto tipo, pero muy rara vez otorgaba la propiedad de nada que no fueran fincas urbanas. Y cuando lo hacía, solo era a favor de españoles nobles. Un ejemplo de los muy contadísimos de ellos puede ser el del malogrado Juan José Feliciano Fernández Campero y Pérez de Uriondo Martiarena, Marqués de Yavi[7], ejecutado por la corona, por su apoyo a la revolución[8]. No existía la ganadería porque las tierras baldías del rey eran periódicamente asoladas por los malones de los aborígenes que, desconociendo el más mínimo orden jurídico, al que nunca habían estado sometidos, robaban el ganado y las mujeres de quienes intentaran poblarlas[9]. No habian posibilidades de transportar una producción que ni siquiera existía porque no había infraestructura ferroviaria, ni inversión extranjera, ni tecnología. No había explotación pesquera, porque se ignoraban las artes de la navegación y no se contaban con barcos adecuados a esas tareas. No existían posibilidades de exportar esa producción que se generó después, cuando el capital extranjero se hizo presente, invirtiendo en puertos, vías férreas, almacenaje y logística, por la inexistencia de esas infraestructuras imprescindibles.

A tal punto que solo se exportaban cueros salados de los animales vacunos que vagaban silvestres, por imposibilidad de mantenerlos cautivos y sujetos a domesticación que permitiera su engorde, y posterior faena, para aprovechar su carne[10]. El país entero era un enorme desierto poblado por gauchos y aborígenes nómadas, que vivían, unos de la caza de rebaños salvajes y otros, del pillaje y el malón, que asolaba las poblaciones de los colonos que intentaban producir.[11].

Pero luego vino la civilización. Se diseñó un marco institucional, se juró la Constitución Nacional, pensada y redactada por Juan Bautista Alberdi, a inspiración de la Constitución de los Estados Unidos de América y de la Constitución de California y de otros estados del norte. Se enfatizó en la protección de los derechos individuales, en el amparo de la propiedad privada, en la autonomía de la voluntad a los efectos del diseño e implementación de los arreglos contractuales que resulten necesarios, en la subordinación del estado al sistema jurídico, en el estado de derecho, ante el cual, existe igualdad ante la ley para los gobernados y ante los gobernantes y el estado. Y en la subsidiariedad de la acción estatal, frente a la iniciativa privada y al capital de riesgo[12].

Juan Bautista Alberdi abogó fuertemente por promover la inmigración, como una herramienta de impulsar la adopción de conocimientos tecnológicos aportados por los migrantes, con experiencias de vida muy diversas. Y de esa forma impulsar el progreso y el bienestar a través de la constitución de empresas, promoción del comercio e industria y de toda actividad económica conexa[13].

Estas ideas quedaron plasmadas en el ordenamiento institucional, a partir de su elevación al rango constitucional de estos principios rectores de la política argentina durante el siglo XIX. Así se estableció que:

Art. 20. – Los extranjeros gozan en el territorio de la Nación de todos los derechos civiles del ciudadano; pueden ejercer su industria, comercio y profesión; poseer bienes raíces, comprarlos y enajenarlos; navegar los ríos y costas; ejercer libremente su culto; testar y casarse conforme a las leyes. No están obligados a admitir la ciudadanía, ni a pagar contribuciones forzosas extraordinarias. Obtienen nacionalización residiendo dos años continuos en la Nación; pero la autoridad puede acortar este término a favor del que lo Solicite, alegando y probando servicios a la República.[14]

Es por eso que en nuestra patria no puede hablarse de tal cosa como “inmigración ilegal”. Porque cualquier ciudadano extranjero, que no hubiera cometido delitos y estuviese evadiendo la justicia de origen, pudo establecerse, trabajar, educarse, enseñar, difundir ideas por la prensa y dar origen a cualquier emprendimiento empresarial que lo llevara a prosperar.

Se garantizaron los derechos de las personas de forma taxativa e inalienable, dejando en claro cuales eran estos derechos esenciales a la libertad:

Se garantizó la libre circulación de las mercaderías:

“Art. 10. – En el interior de la República es libre de derechos la circulación de los efectos de producción o fabricación nacional, así como la de los géneros y mercancías de todas clases, despachadas en las aduanas exteriores.[15]

Se prohibió la aplicación de gravámenes e impuestos que tasen la circulación de bienes y mercaderías:

“Art. 1 l. – Los artículos de producción o fabricación nacional o extranjera, así como los ganados de toda especie, que pasen por territorio de una provincia a otra, serán libres de los derechos llamados de tránsito, siéndolo también los carruajes, buques o, bestias en que se transporten; y ningún otro derecho podrá irnponérseles en adelante, cualquiera que sea su denominación, por el hecho de transitar el territorio[16]”.

Se enumeraron y dejaron bien claros los derechos de los habitantes del país, que eran reconocidos aún a los extranjeros y a quienes no fueran ciudadanos:

“Art. 14: -Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber: de trabajar y ejercer toda industria licita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender.[17]

No fueron los recursos naturales, que ni siquiera eran de utilidad en esos tiempos, los que hicieron crecer al país. Sino sus instituciones, los marcos regulatorios de las relaciones interpersonales, las posibilidades infinitas de relacionarse con los demás, de asociarse, de dar origen a formas de negocios y a mecanismos de negociación que garantizan el cumplimiento de los contratos y dan seguridad y permiten administrar o derivar los riesgos comerciales. Como ejemplo de eso se pueden mencionar, en la actualidad, a los mercados institucionalizados de materias primas agrícolas, (granos, oleaginosas, carnes), así como a los mercados de derivados financieros y mecanismos de cobertura de riesgo mediante contratos de futuros[18]. Fue muy importante el respeto por la cultura, la diversidad y las creencias, así como la libertad religiosa.

Todo este marco institucional permitió generar riquezas y oportunidades de negocios y explotar ventajas competitivas, que generaron una correcta asignación de recursos, captaron inversiones competitivas y dieron lugar a la creatividad y al establecimiento de miles de empresas y negocios de propiedad particular. En sintonía con las tendencias que se vieron en otros países, ya avanzado el siglo XX. Es por eso que, actualmente, una parte sustancial de la generación de valor de la economía de los países más desarrollados no se encuentra en la producción de materias primas, sino en la posibilidad de generar ganancias a partir del comercio, la logística, el financiamiento o la administración de riesgos, la búsqueda de eficiencia a través de economías de escala y de coberturas de riesgos.

Es la creatividad, el desarrollo de nuevas formas de negociación, la creación de mecanismos institucionales para descubrir los precios futuros y asegurarlos, la principal fuente de ingresos de las sociedades maduras. Así como la información, la generación de conocimiento y la asunción de riesgos empresariales.

Autores de enorme peso académico internacional, como Julian L. Simon consideran que el mayor recurso con que puede contar un país, para avanzar en forma concluyente hacia su desarrollo son los recursos humanos. Y que el crecimiento de la población impulsa muy fuertemente la riqueza y la prosperidad, lejos de constituirse, como planteaban otras visiones apocalípticas, en una limitante al progreso[19].

Este enfoque afirma que, en realidad, la presencia de recursos naturales no determina el crecimiento. Sino la capacidad de los individuos de explotar, encontrar, reciclar y reformular la utilización de los mismos es lo que determina la prosperidad. El continente que cuenta con más recursos naturales es África. Si pensamos en oro, o diamantes, miraremos al sur, si pensamos en energía y petróleo, pensaremos en Nigeria, Angola o Argelia[20]. Sin embargo, es África, nuevamente el continente que lidera la recepción de ayuda humanitaria. Camerún, Etiopía, Chad, padecen situaciones que no tienen estrictamente que ver con la falta de fuentes de sustento o de ingresos para sus habitantes. Sino con conflictos. Y sus consecuentes desplazamientos de población[21].

En términos de las horas de trabajo que hacen falta aportar para conseguir el valor de una tonelada de cualquier materia prima, como podemos ver en la actualidad, todos estos precios han bajado a niveles insignificantes, en relación a los que tenían 100 años atrás. Y mucho más, si lo relacionamos a 1000 años atrás. ¿Qué es lo que ha hecho que, pese a esa disminución de su precio real, no monetario, sino medido en bienes que no han perdido valor, como puede ser el de la hora de trabajo o el de la jornada laboral, estos bienes se sigan produciendo y volcando a los mercados en proporciones cada vez crecientes? La respuesta nos llega de parte de los nuevos sistemas de producción, desarrollados a partir de la búsqueda de economías de escala y de la especialización. ¿Qué es lo que ha hecho que hoy, con un precio 10 veces menor al de hacen apenas 100 años, un agricultor en la Argentina se dedique a producir Trigo, Soja o Maíz? ¿Por qué sigue trabajando pese a la dramática caída de su precio, que lejos de ser una mala noticia, es excelente, desde el punto de vista de las personas que antes padecían hambre? La respuesta se debe buscar en los volúmenes obtenidos y en la minimización de los márgenes de rentabilidad, producidos por una competencia global, que obliga a lograr niveles de eficiencia impensables años atrás. Con inversiones en tecnología y en capital que no existían hace apenas 30 años. Actualmente un agricultor puede sembrar maíz, soja, o trigo a razón de 60 a 80 has. por día y puede cosechar maíz a razón de 80 toneladas por hora. Una sola persona. Con un stock de maquinarias que supera el millón de U$S. Frente a semejante grado de especialización, las formas de vida antiguas, con economías de subsistencia y en escalas artesanales no pueden sobrevivir por sus enormes costos relativos. Medidos en la cantidad de horas que una persona debe dejar de utilizar en su propia capacitación intelectual y técnica, estos costos son ahora imposibles de asumir, sin vernos condenados a no salir nunca de la indigencia y el subdesarrollo.

La utilización cada vez más intensiva de las materias primas y de los recursos naturales lleva a una mayor prosperidad y esta, a una mayor capacidad de compra de los mismos, y los somete a una utilización más intensiva. Esto genera escaseces, que en una economía de mercado abierta y competitiva dan lugar a la suba de sus precios y al desarrollo de nuevas inversiones y asimismo de nuevas tecnologías que permiten una mayor posibilidad de obtener cantidades mayores de esos recursos y luego eso precipita sus precios a la baja en el largo plazo. Y asimismo, nos obliga a explotar los recursos, cuando sus precio de venta cubre ya adecuadamente los gastos de inversión y desarrollo[22].

Pensemos, por un momento en el petróleo. El volumen de sus reservas, los costos de extracción y los usos que se hacían del mismo a principios del siglo XX. Y la situación actual. Cuando se inicia la industria del petróleo, esta se basó en la explotación de un recurso que no solo estaba completamente a la mano, sino que obstaculizaba la obtención de otros más urgentes, como el agua. A partir de disponer del recurso en forma casi gratuita, se empezaron a buscar usos alternativos del mismo, los cuales fueron, en primera instancia, para el querosene, utilizado en la iluminación y posteriormente para otro de sus subproductos residuales, como la gasolina que luego se empezó a utilizar para mover automóviles. Luego se dio uso al fuel oil, para mover buques y trenes y al diesel, para el transporte por camión. El desarrollo tecnológico permitió que se disminuyeran dramáticamente las cantidades a utilizar para producir trabajo mecánico, mediante la eficiencia y el desarrollo de nuevas máquinas térmicas, de menor consumo[23]. Y así llegamos al día de hoy en que el desarrollo de nuevas tecnologías, como la iluminación mediante LEDs minimiza el consumo de electricidad y el diseño de turbinas eólicas hace innecesario el petróleo para aplicaciones de energía hogareña. Los automóviles híbridos hacen caer el consumo a un tercio del de hacen 25 años. Y el desarrollo de nuevas tecnologías de prospección y extracción nos ponen a disposición ingentes cantidades, apenas ayer desconocidas, como lo ha sido el desarrollo del megayacimiento de Vaca Muerta en Argentina. El segundo más grande del mundo en petróleo no convencional, que dará lugar a inversiones privadas de más de 120 mil millones de dólares en los próximos años[24].

Por otra parte, y por las mismas razones económicas, el capital está sujeto a la ley de rendimientos decrecientes a escala, lo cual obliga a las naciones más desarrolladas a invertir, preferentemente, en aquellas naciones que ostentan menores tasas de capitalización, ya que las tasas de rendimiento de determinado monto de capital, son muchas más altas en donde el capital es escaso, que en aquellas naciones en donde es abundante.

Las claves para que todo este progreso se materialice deben buscarse, asimismo, en el desarrollo de la empresarialidad, la creatividad, la iniciativa privada, la búsqueda personal de alternativas, que cada uno de los integrantes de la sociedad desarrolla, cuando se establecen los incentivos correctos. En este sentido, son muy interesantes los aportes de Israel Kirzner en lo relativo a los efectos multiplicadores de la iniciativa privada.

Este autor puso un gran énfasis en el proceso de descubrimiento de oportunidades empresariales, como eso beneficia a toda la sociedad, y como se plantea una distribución del ingreso basada en principios de equidad y justicia[25].

Asimismo, también ha destacado la importancia de la competencia, dentro de un proceso de mercado, para no solo descubrir, sino también incentivar y promover la iniciativa individual y el desarrollo de la persona[26].

Sin llegar a ser exhaustivos y por supuesto, sin poder llegar a conocer las peculiaridades y realidades sociales inabarcables en una tan breve intervención, hemos considerado que podía ser de interés este aporte de nuestra parte, basado asimismo en la experiencia que como empresarios y promotores de mecanismos institucionales hemos desarrollado en Latinoamérica en las últimas 3 décadas.

Por todo esto, esperamos haber hecho un aporte relevante de ideas y enfoques, que pueda resultar de utilidad para todo aquel que se sienta interesado en estos asuntos, que consideramos de gran importancia para el desarrollo del Sahara Occidental, en la actualidad.

Referencias:


[1] Mises, Ludwig v. : “Teoría e Historia”. Recuperado el 10/6/ 19 de: https://es.scribd.com/document/246775109/Teoria-e-Historia-Mises-pdf

[2] Distancia entre La Quiaca y Ushuaia: Recuperado el 10/6/19 de:

[3] Distancia entre Lisboa y Moscú: Recuperado el 10/6/19 de:

http://www.distanciasentreciudades.com/buscar?origen=Lisboa&destino=Mosc%C3%BA

[4] Flores Cruz, Ramiro A.: “El crecimiento de la población Argentina”. Recuperado el 10/6/19 de:

http://webiigg.sociales.uba.ar/pobmigra/archivos/Ramiro_Flores/Crecimiento.pdf

[5] Anderson, Javier: “Argentina sí fue el país más rico del mundo”. Recuperado el 10/6//19 de: http://buendianoticia.com/nota/9986/argentina-si-fue-el-pais-mas-rico-del-mundo-fundacion-libertad-y-progreso

[6] Groningen Growth and Development Centre (GGDC): Recuperado el 10/6/19 de: https://www.rug.nl/ggdc/

[7] La historia del marqués de Yavi se hace presente

https://www.lagaceta.com.ar/nota/368916/informacion-general/historia-marques-yavi-se-hace-presente.html

[8] Teruel, Ana “El Marquesado del Valle de Tojo: patrimonio y mayorazgo. Del siglo XVII al XX en Bolivia y Argentina”. Recuperado el 10/6/19 de:

http://revistadeindias.revistas.csic.es/index.php/revistadeindias/article/download/1022/1094

[9] Zeballos, Estanislao S. (1878) «La Conquista de quincemil leguas»

https://studylib.es/doc/1235373/zeballos–1878–la-conquista-de-quincemil-leguas

[10] Nicolás Alberto Biangardi, Maximiliano Camarda «El negocio del cuero en el Río de la Plata a fines del siglo XVIII». Recuperado el 10/6/19 de: https://www.researchgate.net/publication/324180493_El_negocio_del_cuero_en_el_Rio_de_la_Plata_a_fines_del_siglo_XVIII

[11] Thomas Falkner: «Descripción de la Patagonia y de las partes adyacentes de la América Meridional».

http://www.biblioteca.org.ar/libros/92625.pdf

[12] Levaggi, Abelardo: “Constitucionalismo Argentino 1810-1850” Recuperado el 10/6/19 de:

[13] Alberdi, Juan Bautista, “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina”, 1ª  ed., Buenos Aires, Losada, 2008. Recuperado el 10/6/19 de: http://biblioteca.libertyfund.org/sites/default/files/bases-facsimile.pdf

[14]Constitución de la Nación Argentina: Recuperado el 10/6/19 de:

http://www.senado.gov.ar/bundles/senadoparlamentario/pdf/institucional/constitucionNac1853.pdf

[15] Constitución de la Nación Argentina: Art. 10. Recuperado el 10/6/19 de:

http://www.senado.gov.ar/bundles/senadoparlamentario/pdf/institucional/constitucionNac1853.pdf

[16] Constitución de la Nación Argentina: Art. 11. Recuperado el 10/6/19 de:

http://www.senado.gov.ar/bundles/senadoparlamentario/pdf/institucional/constitucionNac1853.pdf

[17] Constitución de la Nación Argentina: Art. 14. Recuperado el 10/6/19 de:

http://www.senado.gov.ar/bundles/senadoparlamentario/pdf/institucional/constitucionNac1853.pdf

[18] Diferentes contratos de futuros:

[19] Simon, Julian Lincoln: “The Ultimate Resource 2” New Jersey Princeton University Press 1996.

[20] África: Petróleo Bruto. Producción.

https://es.actualitix.com/pais/afri/africa-petroleo-bruto-produccion.php

[21] Escola de Cultura de Pau: Recuperado el 10/6/19 de:

[22] Julian l. Simon, sobre la dinámica de los recursos naturales y sus precios.

[23] ¿Cómo llegó el petróleo a dominar el mundo?

https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/04/150331_iwonder_historia_petroleo_finde_dv

[24] Chorny, Rubén: Segunda reserva mundial: Vaca Muerta se llama la gran carta de crecimiento argentino. Recuperado el 10/6/19 de:

https://www.bbva.com/es/segunda-reserva-mundial-vaca-muerta-llama-gran-carta-crecimiento-argentino/

[25] Kirzner, Israel M. «Descubrimiento, capitalismo y justicia distributiva». Recuperado el 10/6/19 de:

[26] Kirzner, Israel M. “Competencia y Emprendimiento”. Recuperado el 10/6/19 de:

https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1496174

Los jueces y el Impuesto a las Ganancias, un apunte

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 29/10/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/10/29/los-jueces-y-el-impuesto-a-las-ganancias-un-apunte/

Se trata de un gravamen regresivo, que altera las posiciones patrimoniales relativas, bloquea la movilidad social y penaliza la eficiencia. Sería denostado por el padre de nuestra Constitución, Juan Bautista Alberdi

Juan Bautista AlberdiJuan Bautista Alberdi

Como es sabido durante mucho tiempo en nuestro medio existían nichos en distintas ramas del conocimiento lo cual perjudica grandemente el desarrollo de la ciencia. Por ejemplo en lo que hace al tema de esta nota periodística era común que el economista sostuviera que lo relacionado con marcos institucionales era asunto de abogados y éstos mantenían que los procesos de mercado le eran ajenos y cuestión de economistas, todo lo cual fue un disparate conceptual. Afortunadamente de un tiempo a esta parte irrumpió en nuestro medio la tradición de Law & Economics(Derecho y Economía) de larga data en el mundo anglosajón que une esas dos disciplinas inseparables. En la Universidad de Buenos Aires fue pionero en adoptar y administrar la respectiva maestría en esta tradición Juan V. Sola de quien fui su tutor de tesis en su doctorado en economía (es también doctor en Derecho).

En este contexto cuento una anécdota. Fui el primer economista y no abogado que ganó un concurso como profesor titular de economía en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Luego de haber aprobado el concurso de marras uno de los profesores de la casa me confesó que se había opuesto a que ganara esa prueba, le agradecí la confianza y le pregunté el motivo de esa oposición y respondió que el motivo era que yo no era abogado. Entonces le pregunté cuál sería su opinión si por ventura en la Facultad de Química hubiera que enseñar derecho constitucional, si debiera ser impartido por un abogado o por un químico a lo que el mencionado docente se pronunció por esto último (!).

Entonces va mi opinión sobre si los jueces deben hacerse cargo del impuesto a las Ganancias. En primer lugar y antes que nada es pertinente destacar que el padre de nuestra Constitución fundadora, Juan Bautista Alberdi, sostenía en Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina según la Constitución de 1853 que el impuesto indirecto y proporcional es la fuente regular de ingresos en una sociedad libre y el impuesto directo tiene constitucionalmente el carácter de excepción por tiempo determinado, como facultad de las provincias y en ese caso siempre proporcional.

El impuesto indirecto es “más libre y voluntario porque cada uno es dueño de pagarla o no según que quiera o no consumir el producto en cuyo precio paga” y agrega que “Es impersonal y, por tanto más justa y menos vejatoria, gravita sobre el producto sin atender la persona de quien es. Es la más cómoda porque no exige las molestias de la repartición por provincias o estados de la publicidad, examen y pesquisas de libros y papeles, que requiere la contribución directa […] por las violencias odiosas que trae consigo”.

El impuesto a las ganancias es un impuesto directo y además es progresivo lo cual es denostado por Alberdi. No es tampoco por tiempo determinado y facultad provincial. De modo que lo primero que debe señalarse es que ese gravamen debiera abrogarse para la salud de la República y para no caer en la voracidad fiscal que como marca Alberdi caracterizó a la metrópoli y cuando nuestro país “después de ser máquinas del fisco español, hemos pasado a serlo del fisco nacional”. En otros términos, en nuestro caso lo que se está haciendo está todo mal en el tema en cuestión (y lamentablemente en muchos otros asuntos donde le damos la espalda a los principios republicanos para incorporar lo que también fulminó nuestro autor en el mismo libro, esto es “la economía socialista de nuestros días que ha enseñado y pedido la intervención del Estado”).

Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina según la Constitución de 1853Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina según la Constitución de 1853

Por su parte, es de interés repasar los graves efectos del impuesto progresivo. Primero es regresivo puesto que afecta de modo especialmente contundente a los más necesitados en sus salarios en términos reales puesto que los contribuyentes de jure se ven obligados a contraer sus inversiones lo cual contrae salarios. Segundo, altera las posiciones patrimoniales relativas ya que la tasa o alícuota aumenta a medida que aumenta el objeto imponible lo cual contradice la distribución de ingresos que previamente cada cual realizó en el supermercado y afines que naturalmente remite a una mala asignación de recursos que nuevamente incide negativamente sobre los salarios. Tercero, bloquea la movilidad social puesto que castiga progresivamente a los que vienen escalando desde la base patrimonial hasta agotar energías al tiempo que les cubre las espaldas a los que se encuentran en el vértice de la referida pirámide aunque ésta modifique su contorno. Y cuarto, se dice que debe buscarse la mayor eficiencia y sin embargo este impuesto la penaliza.

El segundo capítulo de esta inmensa violación al espíritu y la letra de la Constitución liberal de 1853/60 es que por añadidura debe subrayarse que el desempeño de jueces no tiene relación alguna con el mundo de los negocios por lo que aludir a “ganancias” constituye un contrasentido, además de violar al artículo 110 de la Carta Magna a pesar de operar a contracorriente la absurda legislación de 2017 (tengamos presente que una mayoría no puede convertir lo injusto en justo pues los mojones y puntos de referencia son extramuros de la norma positiva).

Esto apunta a la independencia del contrapoder o Poder Judicial que como lo destacaban los Padres Fundadores en Estados Unidos -sobre lo que se inspiraron los constituyentes argentinos- debe ser ajeno a los vaivenes de las mayorías circunstanciales. En mi libro Estados Unidos contra Estados Unidos en el contexto del severo declive que viene padeciendo el otrora baluarte del mundo libre, desarrollo las ideas de los precursores de la revolución de la libertad más exitosa en lo que va de la historia de la humanidad por esos visionarios, entre los que se destacan James Madison que entre otras ideas fundamentales resume el eje central de la idea constitucional estadounidense en 1792 al escribir que “Solo un gobierno es justo cuando imparcialmente asegura a todo hombre lo que es suyo” y Thomas Jefferson había consignado en 1782 que “Un despotismo electo no es el gobierno por el que luchamos”. Toda la tradición de los constituyentes estadounidenses provienen de la mejor escuela desde Hugo Grotius, Samuel Pufendrof y Richard Hooker pasando por Sidney y Locke, las contribuciones de Montesquieu y luego los escoceses Adam Smith, Hume y Ferguson, en gran media reportadas posteriormente por autores como Alexis de Tocqueville en La democracia en América.

Por último en este texto telegráfico, apunto que si el juez posee patrimonio su giro pagará impuesto a la ganancia en el actual medio argentino aun en contra de los valores alberdianos y de la economía, pero como queda dicho el tributo de referencia no debe recaer sobre lo que percibe en su carácter de juez por las razones esgrimidas por estar apartado del comercio en ese rol y lo subordina a mayorías o primeras minorías en el Congreso sobre el manejo de gravámenes lo cual al estar sujeto a modificaciones en su remuneración de juez debilita su independencia.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Los pasos para expandir una startup tecnológica en América Latina

Por Martín Krause. Publicada el 9/10/22 en: https://bazar.ufm.edu/los-pasos-expandir-una-startup-tecnologica-america-latina/

Con los alumnos de la materia Empresas y Negocios Internacionales vemos un informe de Endeavor sobre los pasos para la expansión de una startup tecnológica en América Latina  (Soft Landing en América Latina). En este caso, se refieren a la importancia de tener como socio a un Venture Capitalist (VC):

“Sin duda, tener un VC local en la tabla de capitalización es una gran estrategia al ingresar a un nuevo mercado. Al adquirir acciones en la compañía, el VC hará todo lo posible para facilitar la entrada al mercado. Los principales puntos de apalancamiento son una red local sin rival y expertise en matices culturales, ambos prerrequisitos para lograr operaciones exitosas.

Por otro lado, un fondo regional también puede ser un aliado importante al expandirse. Dado que la industria de VC en Latinoamérica aún es incipiente, hay pocos fondos muy especializados en comparación con Silicon Valley, por ejemplo, donde el tamaño del mercado de capitales ha llevado a cierto grado de especialización. Como se halló en investigaciones previas llevadas a cabo por Endeavor, muchos emprendedores en subsectores como agtech, insurtech, o traveltech especifican que la mayor dificultad que enfrentan al levantar capital es que los inversionistas locales no tienen un conocimiento profundo del mercado. Las firmas especializadas de VC a nivel regional, o incluso firmas más grandes con inversiones previas en la industria específica, pueden ofrecer una mejor guía para los emprendedores.

Además, aunque VCs locales en el mercado de destino puede proveer una red de contactos clave, incluyendo los aliados operativos y clientes potenciales para la compañía que esté buscando expandirse internacionalmente, las firmas de inversión de VC con alcance regional tienen, sin duda, una red más amplia de contactos. Esto es importante al planear con anticipación, si es que la compañía está buscando expandirse hacia otras geografías en el futuro, o incluso como guía al evaluar cuáles serán los siguientes pasos y cuáles mercados hacen mayor sentido.

Al levantar capital, muchas compañías incluyen en sus rondas de financiamiento una combinación de firmas de VC en diferentes áreas de expertise. Así como se recomienda que los cofundadores de la misma compañía no dupliquen las mismas habilidades, las compañías buscan fondos con distintas perspectivas, tales como el expertise específico en ciertos subsectores, o que tengan redes en una región o país particular. Por eso, una combinación de firmas locales y regionales siempre resulta beneficiosa. Finalmente, hay muchos fondos locales que invierten internacionalmente, así que las líneas entre local y regional siempre están borrosas. Con frecuencia, es más importante encontrar un fondo cuyos incentivos estén alineados con los de la compañía.”

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Aldo Abram: “El BCRA no baja la producción de pesos; por lo que, hacia adelante, la inflación tiene un piso alto”

Reportaje a Aldo Abram: Publicado el 2/10/22 en: https://www.infobae.com/economia/2022/10/02/aldo-abram-el-bcra-no-baja-la-produccion-de-pesos-por-lo-que-hacia-adelante-la-inflacion-tiene-un-piso-alto/

El economista de Fundación Libertad y Progreso dijo a Infobae que con Sergio Massa en Economía la demanda de moneda bajó, pero las expectativas de alza de precios se mantienen por la política monetaria

"La inflación es un fenómeno eminentemente monetario. A mediados del año pasado, el Banco Central (BCRA) empezó a darle a “la maquinita de fabricar pesos”, en principio para “ponerle platita en el bolsillo a la gente” para las elecciones. Sin embargo, continuó haciéndolo"

«La inflación es un fenómeno eminentemente monetario. A mediados del año pasado, el Banco Central (BCRA) empezó a darle a “la maquinita de fabricar pesos”, en principio para “ponerle platita en el bolsillo a la gente” para las elecciones. Sin embargo, continuó haciéndolo»

El debate sobre las causas de la alta inflación fue motivo de discusión en la última semana entre las más altas esferas del gobierno, desde la exposición del ministro de Economía, Sergio Massa, en la Comisión de Presupuesto en la Cámara de Diputados, hasta la reacción de la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner en las redes sociales, que disparó la respuesta del viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein.

En una entrevista con Infobae Aldo Abram, economista y Director de la Fundación “Libertad y Progreso” dio su visión sobre el fenómeno que no sólo ha impedido una baja significativa de la pobreza en el primer semestre 2022, sino que, por el contrario, provocó una suba de la población indigente y fijó un piso alto para los próximos meses.

— ¿Qué conclusión sacó del Presupuesto 2023?

— En primer lugar, hacer un proyecto de Presupuesto con la actual inestabilidad es una ficción. Sólo sirve para que el Gobierno muestre su voluntad de cumplir con la meta de exceso de gasto primario que se acordó con el FMI y, en alguna medida, para saber cómo se piensa lograr. En materia de impuestos parecería que no van a haber aumentos ni creación de otros. Por el lado del gasto, los legisladores pueden evaluar en qué piensan gastar lo que se estiman recaudar. Lo malo es que, como nuevamente se están subestimando los ingresos tributarios con una estimación muy baja de la inflación, el Gobierno volverá a poder administrar el exceso de recaudación sin pasar por el Congreso. Esta facultad es inconstitucional; ya que sólo los legisladores pueden decidir cómo se gasta la plata de los contribuyentes, pero ya se ha institucionalizado esta anomalía. Cabe aclarar que esto es responsabilidad de nuestros parlamentarios que delegaron irresponsablemente ese rol y lo siguen haciendo.

— ¿Por qué pese al atraso cambiario y la desaceleración del ritmo de aumento del gasto público no baja la tasa mensual de inflación?

— Es que la inflación es un fenómeno eminentemente monetario. A mediados del año pasado, el Banco Central (BCRA) empezó a darle a “la maquinita de fabricar pesos”, en principio para “ponerle platita en el bolsillo a la gente” para las elecciones. Sin embargo, continuó haciéndolo una vez pasada los comicios y hasta ahora no ha aflojado. Si se producen más naranjas de lo que la gente quiere, cae el precio de ese productoAcá está pasando lo mismo con el peso y cae su poder adquisitivo; por lo que, si vas a comprar algún bien o servicio y dado que estos no cambiaron su valor, te pedirán más pesos que antes. Esto empeora, porque la gente se va hartando de que le saquen, con “impuesto inflacionario”, parte del poder adquisitivo de sus ahorros y atesoramiento en moneda nacional para financiar al gobierno; por lo que deja de demandar pesos. Si querés comprar menos naranjas, el precio de la naranja cae y lo mismo le está pasando al poder adquisitivo de la moneda, potenciando el alza de los precios contra él.

Con el ingreso al gobierno de Sergio Massa como ministro de Economía y las políticas que implementó la demanda de moneda disminuyó. Sin embargo, las expectativas positivas iniciales se están perdiendo y, por otro lado, el BCRA no baja la producción de pesos; por lo que, hacia adelante, la inflación tiene un piso alto, asegurado de 5,5% a 6%. Si le sumamos los saltos del Índice de Precios al Consumidor del Indec en los meses que vayan quitando los subsidios de las tarifas, no es difícil pronosticar que superará el 100% hacia finales de año o principios del que viene.

— ¿La búsqueda de tasas reales positivas es una buena medicina para la economía en su conjunto cuando la efectiva nominal anual ya está en los tres dígitos?

— En principio, la fuerte alza de tasas de interés sólo logró moderar la huida del peso; lo cual tuvo impacto positivo en frenar la destrucción del valor de la moneda. Por eso se frenó la aceleración del alza de los tipos de cambio paralelos y la posterior de los precios al consumidor. Así pasamos de más del 7% mensual a una que busca ubicarse por debajo de ese porcentaje. Lo malo es que el costo de esta medida es una aceleración del crecimiento de la deuda remunerada del BCRA que, si se refinanciaran los intereses, crecería en más de $8 billones en un año y, también, de la del Tesoro. Tenemos un BCRA insolvente y lo vamos a quebrar mucho más aún.

"El costo de la suba de las tasas de interés es una aceleración del crecimiento de la deuda remunerada del BCRA que, si se refinanciaran los intereses, crecería en más de $8 billones en un año y, también, de la del Tesoro. Tenemos un BCRA insolvente y lo vamos a quebrar mucho más aún" (Reuters)«El costo de la suba de las tasas de interés es una aceleración del crecimiento de la deuda remunerada del BCRA que, si se refinanciaran los intereses, crecería en más de $8 billones en un año y, también, de la del Tesoro. Tenemos un BCRA insolvente y lo vamos a quebrar mucho más aún» (Reuters)

Esta medida sólo sirve para ganar tiempo para gestar un shock de credibilidad en el futuro del país. Eso significa más crédito y más crecimiento sustentable a futuro; lo cual es vital para desarmar las bombas que está gestando este gobierno. Ahora, si no se logra un incremento de confianza, la situación será más explosiva que antes.

— ¿La Argentina necesita más tipos de cambios diferenciados, o simplificarlo?

— Los tipos de cambio diferenciales sólo generan transferencias de ingresos de algunos sectores a otros, injusticias, privilegios discrecionales e ineficiencias en el funcionamiento de la economía. El cepo no es la respuesta a la escasez de divisas, sino su causa. Desde 2020 y hasta principios de este año hubo inundación de liquidez en el mundo; porque los bancos centrales de los países desarrollados estuvieron emitiendo de más. Eso hizo bajar el valor de sus monedas, que es lo que refleja el alza de la inflación de esos países. Lo concreto es que en las economías emergentes llovieron dólares; pero acá no. De hecho, la baja del valor del dólar se reflejó en los precios de los bienes y servicios que se exportan; pero los que vendemos al exterior nosotros subieron mucho más porque son los demandados por quienes recibieron esa “lluvia” de capitales. Así que esta es la gestión que más divisas ha recibido del campo en este siglo. ¿Cómo puede ser que hablen de que escasean?

Para entenderlo, imaginemos un precio máximo del aceite. Cuando vayamos al supermercado, la góndola tenderá a estar vacía; porque a ese precio artificialmente barato habrá menos incentivo a producirlo y, más, a demandarlo. Lo mismo pasa cuando el BCRA pone un tipo de cambio oficial máximo; pero como la “góndola cambiaria” no puede quedar vacía, las llena con las divisas de sus reservas. Esto no es sostenible en el tiempo; por lo que, luego, hace lo mismo que un supermercado al que le ordenan tener siempre aceite vende una unidad por cliente.

El BCRA también lo hace sacando a parte de la gente y de las empresas del mercado que administra; lo que llamamos cepo. Cuanto más se atrasa el valor el tipo de cambio oficial, más presiona sobre su stock de moneda extranjera y más gente, empresas y operaciones cambiarias quedan afuera de ese mercado. Hasta que el BCRA quiebra y se entra en una crisis cambiaria y monetaria enorme. Así terminaron los 21 cepos que se intentaron sostener en el tiempo y, tres de esos casos, derivaron en las tres hiperinflaciones que tuvimos. De hecho, así terminó el que instrumentó Hugo Chávez en Venezuela, con una larguísima hiperinflación, con la economía dolarizada caóticamente y más del 70% de la gente en la pobreza. No parece el rumbo a seguir.

"Cuanto más se atrasa el valor el tipo de cambio oficial, más presiona sobre su stock de moneda extranjera y más gente, empresas y operaciones cambiarias quedan afuera de ese mercado. Hasta que el BCRA quiebra y se entra en una crisis cambiaria y monetaria enorme"«Cuanto más se atrasa el valor el tipo de cambio oficial, más presiona sobre su stock de moneda extranjera y más gente, empresas y operaciones cambiarias quedan afuera de ese mercado. Hasta que el BCRA quiebra y se entra en una crisis cambiaria y monetaria enorme»

— Pero el ministro Sergio Massa ha logrado fortalecer las reservas del BCRA y está mejorando la situación fiscal…

 “Pan para hoy, hambre para mañana”. Con el “dólar soja” logró que se anticiparan más de USD 7.000 millones de futuros embarques; pero ¿Qué pasará cuando estos partan en realidad? Pues en ese momento las divisas correspondientes no entrarán y la escasez será mayor que la que había antes. O sea, esto sólo permite ganar tiempo; porque las reservas volverán a bajar. Para colmo, parte del alza de las mismas se conseguirán con deuda externa; por lo que, si se “las patinan” para sostener un cepo inviable, nos quedaremos con un BCRA mucho más quebrado aún.

Por otro lado, el ajuste fiscal también sólo gana tiempo. La mayor parte va a cargar sobre los hombros de la gente y de la producción. Con un absurdo anticipo del Impuesto a las Ganancias de 2023. Más gravámenes provinciales que permitirán la flexibilización del “Consenso Fiscal” para que puedan compensar las menores transferencias de la Nación. La quita de subsidios a los servicios públicos, con la que estoy de acuerdo; pero que implicará que tendremos que bajar nuestros gastos en otras cosas. El problema es que, cuando mirás qué les toca a ellos del total del ajuste, es mínimo. Esto no sólo es injusto, sino que desincentiva el trabajo y la inversión; por lo que a futuro habrá menos creación de empleo, producción y bienestar para los argentinos. Así que la perspectiva futura de la recaudación no es precisamente buena.

— El gobierno anterior logró reducir sustancialmente esos pasivos sin acudir a políticas compulsivas, como fue el Plan Bonex a fines de 1989. ¿Se podrá repetir esa experiencia en lo que resta del ciclo actual, o en el próximo período presidencial?

— Argentina tuvo 22 cepos y a 21 se los intentó sostener en el tiempo y terminaron en graves crisis. El ministro Massa debería aprender de esta historia y tratar de salirse del este control de cambios. ¿Cómo? Para enseñarle eso está el cepo de Cristina Fernández de Kirchner, que fue el único que no terminó en un estallido. Es que hubo un cambio de gobierno y “Cambiemos” decidió salirse rápido. Para ganar credibilidad, anunció que haría las reformas estructurales que el país necesita para crecer sostenidamente y recuperar el crédito perdido. Luego, tomo las medidas necesarias y salió ordenadamente del control cambiario; lo que tuvo un costo, pero infinitamente menor al de una crisis. O sea, el ministro Massa o un futuro gobierno debería hacer lo mismo.

"Hay que entender que el problema fundamental de Argentina es que nadie cree que pueda ser un país “normal”. De hecho, los bonos del Tesoro cotizan en los mercados externos a precio que indican que, quienes los compran y venden, están convencidos de que, en unos años, se dejarán de pagar" (EFE)
«Hay que entender que el problema fundamental de Argentina es que nadie cree que pueda ser un país “normal”. De hecho, los bonos del Tesoro cotizan en los mercados externos a precio que indican que, quienes los compran y venden, están convencidos de que, en unos años, se dejarán de pagar» (EFE)

Hay que entender que el problema fundamental de Argentina es que nadie cree que pueda ser un país “normal”. De hecho, los bonos del Tesoro cotizan en los mercados externos a precio que indican que, quienes los compran y venden, están convencidos de que, en unos años, se dejarán de pagar y los volverán a reestructurar con una quita similar a la que le hicieron en el canje de 2020. ¿Qué parte de la película se perdió este gobierno? Este paciente está con una enfermedad terminal en terapia intensiva y se lo pretende curar con analgésicos, paños fríos y antipiréticos. Se va a morir.

— Pero el gobierno anterior salió del cepo, y terminó en una crisis…

— De eso también hay que aprender. No basta con solamente decir que se van a hacer las reformas estructurales. Es como tener el diagnóstico y el tratamiento acertado; pero, luego, no aplicárselo al paciente. Se va a morir igual. Es lo que pasó en 2018, argentinos y extranjeros perdieron las esperanzas de salvaran a esta economía enferma; por lo que volvieron a llevarse sus ahorros e inversiones, lo que derivó en una crisis. Hay que lanzar un plan integral y detallado de reformas estructurales, para avanzar inmediatamente en su ejecución. Esto va a llevar tiempo; pero, en la medida que se vayan dando los pasos en ese sentido, se irá recuperando la credibilidad. Es decir, el crédito y la inversión que hacen crecer sostenidamente la economía y permiten refinanciar las deudas.

Además, no hay tiempo para perder. Hay que implementar rápidamente las reformas estructurales más urgentes, si no se quiere terminar en una crisis al poco de asumir. Por eso, la Fundación “Libertad y Progreso” está presentándoles a los distintos espacios políticos los proyectos en los que estuvo trabajando durante 11 años. Así pueden contar con un plan de gestión ya desarrollado para poder ejecutarlo apenas se asuma. Está en nuestra página de internet para acceder, el cual además de reformas económicas, abarca muchos temas como Salud, Educación, Seguridad, Defensa, etc.

— En los últimos 6 meses las más encumbradas autoridades del gobierno argentino han mantenido más encuentros con los máximos funcionarios del FMI que los registrados desde la creación del organismo, y sin embargo no se han visto resultados positivos para el país ¿Por qué?

— Cuando en 2021 decían que iba a ser difícil lograr un acuerdo con el FMI, yo insistía que el Gobierno cerraría uno antes de entrar en cesación de pagos, en marzo de este año, y que sería con condiciones mínimas; porque el organismo internacional no quería aparecer como empujando al país a una crisis. En definitiva, en 2018, le otorgaron un acuerdo político a “Cambiemos”, lo mismo hicieron con este gobierno. Sin embargo, fue mucho más generoso de lo esperado, con fondos adicionales y metas que no son solamente mínimas, sino “recalculables”. El Fondo sabe que este gobierno terminará desgastado por su mala gestión y no será reelegido. Así que, si no hace grandes macanas, tratará de sostenerlo a fuerza de recálculos y perdones (waivers) de metas hasta que le pase el poder a otra gestión. La expectativa es que sea de la oposición y esté dispuesta a renegociar el “Facilidades Extendidas” con reformas que permitan darle viabilidad a la economía argentina.

— ¿Una reflexión final?

— Ya vimos que la inflación apunta a superar el 100% y, si logran bajarla un poco antes de las próximas elecciones, será a fuerza de congelamientos de precios y de atraso cambiario, como en 2021. Por otro lado, la recuperación económica se acabó. Los “vientos internacionales” extremadamente favorables que tuvimos se están volviendo en contra. Por otro lado, pronto volverá a quedar claro que este modelo es insostenible y eso incentivará una nueva escalada de salida de ahorros e inversiones de argentinos y extranjeros; lo que reducirá la demanda interna. A menos que haya un cambio de 180 grados en el contexto externo y/o en la gestión de este gobierno, se viene una recesión con altísima inestabilidad de precios y de los dólares paralelos.

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) Es director de la Fundación Libertad y Progreso. Sigue a @AbramAldo

Errores y sabios

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 16/8/22 en: https://www.larazon.es/opinion/20220817/43t46nbqdbcytg22duc4ztycvq.html

Los controles de precios no funcionan, y suelen tener consecuencias negativas para la población, como lo prueba una experiencia de cuatro mil años, desde los sumerios hasta Nicolás Maduro

FOTO: MARÍA JOSÉ LÓPEZ  EUROPA PRESS

Escuché en La Brújula de Onda Cero unos cortes que puso Juan Ramón Lucas con declaraciones de dos destacados políticos progresistas sobre la inflación.

El diputado Jaume Asens, presidente de Unidas Podemos, afirmó que la inflación no se reduce con más destructores en Rota sino subiendo los salarios y aumentando el gasto público en «medidas sociales». Fue incapaz de explicar cómo esas medidas frenarán el alza de los precios, y tampoco cómo se logra enriquecer a la gente empobreciéndola con más impuestos, que eso es lo que significa subir el gasto público.

A continuación, escuché al también diputado Íñigo Errejón, presidente de Más País, que coincidió en la receta intervencionista, pidió más gasto público (pasando por alto, como siempre, el destino aciago de quienes van a ser forzados a financiarlo), y sostuvo seriamente que para bajar la inflación hay que controlar los precios, concretamente los precios de la energía, los alquileres y los productos de primera necesidad.

Los controles de precios no funcionan, y suelen tener consecuencias negativas para la población, como lo prueba una experiencia de cuatro mil años, desde los sumerios hasta Nicolás Maduro, pasando por numerosos países, desde los comunistas hasta la dictadura franquista, a la que estos pseudoprogresistas dicen aborrecer.

El análisis de la inflación está viciado por este pensamiento fantástico que no considera la responsabilidad de los políticos. Por ejemplo, leí en «Público» este titular: «la práctica totalidad de las autoridades económicas y monetarias han declarado al IPC el enemigo público número uno», como si las políticas expansivas de esas mismas autoridades no tuvieran nada que ver con la cuestión. Y así siguiendo, indefinidamente desvariando con que los empresarios causan la inflación, o que todo se debe a una conspiración contra el Estado benefactor.

Ahora bien, 17 personas apoyaron a Joe Biden cuando planteó un enorme incremento del gasto público y los impuestos, alegando que ello mejoraría el crecimiento y moderaría la inflación. No eran periodistas, ni políticos. Eran 17 premios Nobel de Economía. Cierto es que podemos encontrar 17 colegas que sostengan la opinión contraria, pero nunca cabría acusar a los Nobel intervencionistas de ignorantes.

La ignorancia, como decía Ortega, no es mala, y todos ignoramos cosas que nuestra vecina está harta de saber. Lo malo no es no saber: lo malo es creer que sabemos y estar equivocados.

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

Impuestos, comercio exterior e intercambios

Por Gabriel Boragina. Publicado en:  http://www.accionhumana.com/2022/08/impuestos-comercio-exterior-e.html

‘’Pero frecuentemente las personas aceptan y justifican que el Gobierno decrete impuestos y otras restricciones discriminatorias sobre el intercambio de productos, 10 curiosamente sólo por el hecho incidental de que quienes intercambian viven en diferentes países’’.[1]

Hemos argumentado que, esa aceptación general tiene su base ideológica en la popularidad que han adquirido las tesis marxistas, ya que no puede discutirse que Marx ha sido (y sigue siendo en sus seguidores) el enemigo número uno de la propiedad y el campeón de sus incansables ataques contra la misma.

Hoy sus discípulos son millones, aun encontrándose entre sus filas quienes ni tienen la menor idea de quien fue Karl Marx, pero son muchísimos más quienes –aun sabiendo de quien se trata- jamás han leído ni una sola línea escrita por aquel.

Los fuertes impuestos son uno de los puntos más importantes del Manifiesto Comunista elaborado pro Marx y Engels. Pero -como cualquier economista sabe- los impuestos reducen la oferta, lo que hace que los productos sobre los que recaen se encarezcan, lo que -a su turno- lleva a que la producción decrezca.

‘’En las discusiones sobre comercio internacional parece olvidarse que quienes intercambian no son los países, sino las personas. Antes de la división de Checoslovaquia en 1993, Wenceslao, un residente de Praga, intercambiaba mercancías con Vladimiro, que vivía en Bratislava. El Gobierno protegía sus derechos de propiedad y no interfería en su intercambio, excepto para proteger sus contratos. Cuando el país se dividió en dos, el intercambio que hacían se convirtió en «comercio internacional», sujeto a regulaciones y a obligaciones con el Gobierno que anteriormente no eran aplicables. No está claro por qué, desde el momento de la división, Wenceslao y Vladimiro perdieron sus derechos de propiedad’’[2]

En rigor, cada impuesto que se le impone a un producto o transacción, es una reducción del derecho de propiedad entre las dos partes.

Sin conocer el caso puntual de Checoslovaquia de antes la división aludida en el ejemplo, en Sudamérica (y en particular en Argentina) no queda bien o servicio alguno que no sufra alguna carga impositiva.

El impuesto (sin importar cuál es su alícuota) impacta negativamente en el derecho de propiedad de lo que se grava. Si mi casa está valuada en $ 1000.- y su hipotética venta está gravada con un tributo del 3%, mi derecho de propiedad se reduce en $ 30.- con lo cual el nuevo precio será de $ 970.- lo que -en otros términos- equivaldrá a decir que perdí un 3% de mi propiedad. O lo que es igual: el gobierno (vía impuestos) se ha quedado con un 3% de mi propiedad.

Como el precio expresa el valor de las interacciones de compradores y vendedores es posible conocer a través de los precios de qué manera las propiedades se valúan, sobrevaluan o infravaloran.

‘’No conozco libro alguno, tratado o autor que pretenda justificar la violación de los derechos de propiedad sobre la base de que los bienes que se intercambian pertenecen a dueños que viven en distintos países. Supongo que será porque el comercio no se considera una cuestión perteneciente al ámbito de los derechos de propiedad individual’’[3]

Ciertamente los estatistas juzgan que el comercio es algo ‘’diferente’’ al derecho de propiedad, y que es un área donde deben intervenir sacándolo de la órbita de tales derechos y de las transacciones privadas. Nunca han podido justificar ni fundamentar ese supuesto contraste pero, por desgracia, mucha gente lo acepta sin más.

Pero hemos de insistir que lo que el autor parecería señalar como algo exclusivo de las transacciones internacionales, en realidad, no es más que una extensión de lo que sucede en el ámbito local, al menos en la región que hemos indicado precedentemente.

Es decir, el fenómeno afecta tanto el comercio exterior como el interior. Admitimos, no obstante que, las cargas y los gravámenes al comercio internacional son mucho más pesados numerosos, extravagantes y carecen de total justificación.

‘’En consecuencia, muchos Gobiernos utilizan rutinariamente su poder coercitivo para denegar el ejercicio de tales derechos cuando los interesados que intercambian sus bienes residen en países diferentes, como si el intercambio fuera entre países y no entre personas’’[4]

Claramente, si bien en su base los tristemente célebres aranceles aduaneros, cupos, y derechos de importación y exportación no son más que impuestos especialmente aplicados a transacciones entre residentes de diferente países, es cierto que las restricciones son mucho mayores en el comercio internacional que en el nacional.

La razón es que, debido las diferencias a veces importantes en el cambio de divisas los gobiernos pueden obtener más ganancias por la vía de estos artificios fiscales sobre todo en países que dependen en muy buena parte de su comercio exterior para poder abastecerse.

‘’Algunos defienden esta intromisión de los Gobiernos argumentando que ninguna persona tiene el derecho exclusivo a su propiedad, porque nadie produce en situación de autarquía, sin la colaboración de otros, incluyendo al mismo Gobierno’’[5]

Como más abajo criticará muy bien el autor que comentamos, el intercambio de derechos de propiedad es posible sólo cuando esos derechos se consideran exclusivos de quienes los poseen, y no cuando la situación es la inversa.

Si mi derecho no es exclusivo sino que debiera compartirlo con otros, todos los involucrados estarían dependiendo de los demás cotitulares para poder intercambiar esos derechos o no hacerlo.

Como cada persona es diferente los pareceres serian disimiles, y mientras unos estarían de acuerdo en transferirlos, otros podrían oponerse, e incluso podría surgir un tercer grupo que prefiera consumirlos, y así se podrían multiplicar los desacuerdos.

Aparecería la célebre tragedia de los comunes de Garrett Hardin, que dice que «Lo que es de todos no es de nadie’’. El mundo se volvería rápidamente un caos, y la pobreza y la miseria se expandirían por todas partes.

‘’Conviene indicar que la esencia del proceso de cooperación social para producir bienes consiste en el intercambio contractual de derechos de propiedad, debidamente remunerados, mediante acuerdo voluntario entre las partes involucradas’’[6]

Esto no es más que la aplicación por la cual si el intercambio es libre y voluntario ambas partes ganan con el mismo y ninguna de ellas se perjudica. Ayn Rand y otros lo sintetizan en el apotegma valor por valor.

En el intercambio, se entregan y recepcionan valores mutuos, los cuales (en las apreciaciones subjetivas de los negociantes) son superiores los que reciben a los que se entregan recíprocamente.


[1] Manuel F. Ayau Cordón Un juego que no suma cero La lógica del intercambio y los derechos de propiedad Biblioteca Ludwig von Mises. Universidad Francisco Marroquín. Edición. ISBN: 99922-50-03-8. Centro de Estudios Económico-Sociales. Impreso en Guatemala. Pág. 17

[2] Ayau Cordón M. F. Un juego que…ibídem pág. 17-18

[3] Ayau Cordón M. F. Un juego que…ibídem pág. 18

[4] Ayau Cordón M. F. Un juego que…ibídem pág. 18

[5] Ayau Cordón M. F. Un juego que…ibídem pág. 18

[6] Ayau Cordón M. F. Un juego que…ibídem pág. 18

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina