Hong Kong’s trump card with Beijing and its ticket to greater freedom is the city’s economic power

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 1/9/19 en: https://www.scmp.com/comment/letters/article/3026757/hong-kongs-trump-card-beijing-and-its-ticket-greater-freedom-citys

 

Hong Kong’s “Lady Liberty” statue stands in front of the Bank of China Tower (left) and Cheung Kong Center during a rally at Chater Garden in Central on September 6. Photo: Bloomberg

Hong Kong’s “Lady Liberty” statue stands in front of the Bank of China Tower (left) and Cheung Kong Center during a rally at Chater Garden in Central on September 6. Photo: Bloomberg
The attempt to organise a protest in Macau, a Chinese territory that theoretically enjoys the same autonomy as Hong Kong, was

quickly stifled  by the arrest of seven people and the deployment of dozens of police officers. The truth is that Macau is strictly controlled by Beijing, has less freedom and consequently less economic development.
The Hong Kong crisis continues, even after Chief Executive Carrie Lam Cheng Yuet-ngor said   the demonstration on August 18, which was characterised by a total absence of violence, could be “the start of society returning to peace”.
Previous rallies were often followed by violence. This could partly be due to police officers dressing   up as protesters, which creates uncertainty since, as singer and protester Denise Ho Wan-sze, protesters “don’t know who is a friend and who an enemy”.
Beijing, which fears a Hong Kong too wayward to be a good example for the mainland, has used all possible tactics: sanctioning police brutality, having troops stage

anti-riot drills   in the border city of Shenzhen to intimidate Hongkongers, alluding to the Tiananmen Square crackdown and so on.
In August, Facebook said it

removed

accounts involved in “coordinated inauthentic behaviour as part of a small network that originated in China and focused on Hong Kong” while Twitter suspended 936 such accounts. Authoritarian regimes always try to intimidate people, so overcoming fear is an important beginning.

However, in 2014, the “umbrella movement” produced no tangible results after 79 days of protests. It was considered a failure; some fell into despair and others emigrated. Why would the new movement succeed where others have failed?

Unlike Macau, Hong Kong enjoys a certain degree of freedom because it still has real power.

Li Ka-shing  , the richest man in Hong Kong whose fortune is estimated by Forbes at US$28.5 billion, took out several newspaper advertisements calling on people to “stop the anger”.
Whether those advertisements    were heartfelt or driven by self-interest, Hong Kong will lose influence if its economy continues to decline, after a contraction of 0.3 per cent   in the second quarter.
Give young people a ‘way out’ of protest crisis, tycoon Li Ka-shing urges
According to Capital Economics, the protests have

dampened   tourist interest from the mainland. Visitors from the mainland make up 80 per cent of all tourists to Hong Kong and 40 per cent of its retail sales. Mainland visitors’ purchases declined between 30 and 50 per cent in July.
In 1997, Hong Kong’s economy comprised one-fifth of China’s, but now accounts for just 3 per cent. However, Hong Kong remains the gateway to most of the foreign direct investment China receives –

about 65 per cent   in 2018 – and herein lies its strength.

Instead of continuing to demonstrate and provoking repression by Beijing, Hongkongers should wisely expand their economic power to gain more freedom. Without arousing Beijing’s fears, Hong Kong should work towards diminishing the state’s presence in the economy, deregulating and lowering taxes so that people enrich themselves and gain power.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

 

Es falso que sea tarde para que el Gobierno anuncie un plan económico

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 3/9/2019 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/09/03/es-falso-que-sea-tarde-para-que-el-gobierno-anuncie-un-plan-economico/

 

Primero, el presidente Macri debería hacer un mea culpa del gradualismo adoptado. Es falso que falte más tiempo para seguir por el mismo camino. El camino está equivocado

Hernán Lacunaza, ministro de Hacienda (REUTERS/Agustin Marcarian)

Hernán Lacunaza, ministro de Hacienda (REUTERS/Agustin Marcarian)

No pretendo hacer un ejercicio ilegal de la medicina, pero es bastante claro que si uno toma demasiados analgésicos para disimular una enfermedad sin curar la enfermedad, esos analgésicos en algún momento van a tener algún efecto colateral. Alguna otra complicación le va a genera al paciente.

Por ahora el Gobierno viene insistiendo en tratar la crisis económica como con analgésicos cuando sabemos que la enfermedad de la economía requiere de otro tipo de tratamiento.

La infinidad de veces que se modificó la política cambiaria desde que se llegó a un acuerdo con el FMI, los anuncios de los ministros de Hacienda, del Presidente y funcionarios del BCRA ya no tienen efecto y, en el mejor de los casos, alivian la situación del mercado un par de días o unas horas y luego vuelven los problemas, pero agravados.

Frente a este problema en varias oportunidades he insistido en que el Gobierno tiene que anunciar un plan económico a ser aplicado a partir de diciembre si es reelecto. Cuando formulo esta propuesta me dicen que el Gobierno ya no está a tiempo para anunciar un plan. Error. Mauricio Macri está en campaña electoral y no sólo puede sino que debe anunciar su plan económico para el caso en que sea reelecto. Justamente es en las campañas electorales que se anuncian las propuestas de gobierno. ¿Cuándo van a anunciar un plan, si pierden las elecciones?

Por ahora el Gobierno viene limitándose a estar a la defensiva en lo económico y a decir que tienen que votarlos a ellos porque el PJ-Kirchnerismo no es republicano. Me parece que el miedo a las tendencias autocráticas de ese espacio ya no funciona. Además de decir ellos son malos, yo soy bueno, el Gobierno tiene que formular una propuesta en la cual la gente no solo va a vivir dentro de una república, sino que además se anuncia un plan que enamore a la gente de ese proyecto en el cual también podrá vivir en un país que le ofrece prosperidad. Que llevará tiempo y esfuerzo, pero un plan económico que le ofrezca un futuro a esa clase media agobiada de sostener a 19 millones de personas que todos los meses pasan por la ventanilla del estado a buscar un cheque. Salir de la cultura de la dádiva y volver a la cultura del trabajo es el objetivo.

Mauricio Macri

Mauricio Macri

Cuando Argentina fue un país próspero y admirado por el mundo, fue porque la gente venía a la Argentina a trabajar, no a buscar planes sociales. Argentina se construyó con trabajo y esfuerzo, no con planes sociales y piquetes en la 9 de Julio. Argentina se construyó captando inversiones para exportar, no escondiéndonos del mundo para vivir con lo nuestro.

Por lo comentado más arriba es que, en mi opinión, el presidente Macri debería hacer un mea culpa del gradualismo adoptado. Es falso que falte más tiempo para seguir por el mismo camino. El camino está equivocado. El Presidente debe reconocer que subvaluó la herencia que recibía y le vendieron el humo que con el gradualismo venía una lluvia de inversiones por el solo hecho que él se iba a sentar en el sillón de Rivadavia.

Una vez hecho el mea culpa hay que describir la herencia recibida y como se agravó por el gradualismo. En estos casos no hay mejor cosa que ser sincero ante la población y reconocer los errores cometidos. A renglón seguido anunciar un plan económico de reducción del gasto público, de reforma tributaria, de reforma monetaria, de reforma laboral y de incorporación de la Argentina al mundo.

El corazón del plan es terminar con la cultura de la dádiva y empezar con la cultura del trabajo. Cambiar el discurso y no decir más que el estado tiene que cuidarnos. El estado no me tiene que cuidar, me tiene que sacar el pie de encima de tantos impuestos para dejarme desarrollar la capacidad de innovación.

En síntesis, el presidente Macri está en campaña electoral y tiene la oportunidad y la obligación de ofrecer una política económica que le devuelva a la gente el sueño de poder prosperar. Es más, de formular esa propuesta forzaría a la oposición a cambiar el eje del debate y definir una política económica que dejaría en evidencia la ausencia de ideas que hay del lado del kirchnerismo.

Si esta propuesta parece demasiado disparatada, entonces que sigan probando con convencer a la gente de que los vote porque Cambiemos es malo, pero los otros son peores. Dudo que lo que resultó en el pasado sirva ahora para revertir el resultado de las PASO.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky 

 

Del optimismo al pesimismo

Por Adrián Ravier.  Publicado el 2/9/19 en:  https://www.cronista.com/amp/columnistas/Del-optimismo-al-pesimismo-20190902-0018.html?__twitter_impression=true

 

El viernes previo a las elecciones PASO, el mercado explotó de confianza y el Merval mostró una suba significativa. El lunes tras las PASO, el Merval mostró una caída del 50% en dólares. Una baja récord, no sólo para la Argentina, sino para el mundo.

Había dos escenarios claramente opuestos entre los cuales los argentinos debían elegir. De un lado, la continuidad de la política económica de Mauricio Macri; del otro, el regreso de la política económica del kirchnerismo. Claro que esta simplificación, como toda simplificación, es engañosa:

1) la elección no era más que internas partidarias,

2) había otros candidatos,

3) Macri podría girar hacia reformas más profundas que las tomadas en estos años, y 4) no está claro tampoco que Alberto Fernandez sea la continuidad del kirchnerismo, pero la grieta sigue presente en la opinión pública, y la elección parecía jugarse bajos esos escenarios futuros.

El aplastante resultado en favor de Alberto Fernández sobre Mauricio Macri le dio señales al mercado de que la política económica cambiará. Un mix de incertidumbre y desconfianza llevó a los tenedores de bonos y acciones a vender todos sus activos, asumir las pérdidas, y emigrar con los pocos dólares que pudieron obtener (en términos relativos). La fuerte demanda por la divisa llevó el tipo de cambio de 45 a 60 pesos por dólar, agregando una nueva devaluación, a las ya acumuladas en 2016, 2018 y principios de 2019. Construir “un muro” para defender el peso en ese instante tras las PASO, de poco hubiera servido, y la pérdida de reservas habría sido más significativa aún que la observada.

Agosto, el mes de las PASO, dejó un saldo terrible e irrecuperable para la Argentina en el corto plazo, que nos ha hecho a todos muchos más pobres de lo que éramos el viernes anterior.

Ese viernes, el escenario optimista era el que pintaban muchos analistas políticos confiados en la continuidad de la política económica de Mauricio Macri, sumados a una serie de reformas estructurales que la Argentina necesita en el ámbito económico.

El relato oficial mostraba un cambio desde la pesada herencia hacia el equilibrio fiscal primario, un tipo de cambio competitivo y una inflación en baja, que a su turno permitiría ir bajando tasas de interés, para ir desarmando las Leliqs mientras se incrementaba la demanda de pesos en el escenario post-electoral.

El estimador mensual de actividad económica (EMAE) que elabora el Indec mostraba que Argentina dejó de caer en 2019, que entró en una meseta, e incluso la economía empezaba a rebotar en julio del corriente. El motor del campo nos está dejando la mejor cosecha de la historia después del año de sequía, y el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, nos devolvía la posibilidad de integrarnos nuevamente con el mundo.

Tras las elecciones, se rumoreaba que Argentina avanzaría en una agenda de reformas previsional, laboral e impositiva, que la volvería a colocar como un mercado atractivo para recibir inversiones de capital, lo que permitiría generar un crecimiento vigoroso, y con ello promover emprendimientos, más empleo, mejores ingresos y baja en la pobreza.

Parece romántico creer que este cuento, más que escenario, era posible de efectivizar. Los argentinos lo desconocieron, o los que lo escucharon, no lo creyeron. Y había razones para no creerlo, pues sus flacos bolsillos no vieron nada de esto en un largo y doloroso gobierno de cuatro años.

El gradualismo elegido, primero con Prat Gay y luego con sus sucesores, evitó las políticas de shock que podrían haber generado la única vía de solución que evitara este desenlace que hoy observamos. El 2016 fue un año de correcciones mínimas que sentaron las bases para un 2017 de recuperación. Pero fue una recuperación que se consumió el capital político y económico, y estaba basado en un contexto único de fuerte endeudamiento, con ausencia de shocks externos, en un mundo volátil.

El 2018 trajo todas las malas noticias juntas. El cóctel explosivo estuvo compuesto por:

1) una sequía que llevó a una mala cosecha y a la consecuente escasez de divisas,

2) el sudden stop (un corte repentino del crédito internacional, en palabras del economista argentino Guillermo Calvo),

3) errores de política económica como el impuesto a la renta financiera y

4) la falta de independencia del Banco Central con el lógico incumplimiento de metas. Quedará el lema de aquellos años resumido en el problema de “inconsistencia entre la política fiscal y monetaria”.

La necesidad llevó al Gobierno a comprender que se acababa el tiempo para enderezar el rumbo, y fue solo entonces y obligado por las circunstancias que recurrió al Fondo Monetario Internacional y guiado por sus sugerencias empezó a acelerar la corrección de los desequilibrios macroeconómicos.

Personalmente, celebré que finalmente se corrigiera el rumbo y se aceleraran las correcciones de estos desequilibrios. De 2018 a 2019, Argentina se ató a la difícil meta de llegar al equilibrio fiscal primario en un solo año, meta que parece alcanzará en medio de esta crisis.

La renuncia de Sturzenegger en el Banco Central también permitió que por fin el foco se pusiera en los agregados monetarios en lugar de las tasas de interés (como manda la receta ortodoxa), aunque claro que las Lebac (heredadas del kirchnerismo pero ampliadas por Sturzenegger) y posteriormente sus hijas, las Leliq, dejarán su huella en un futuro cercano.

¿Por qué los economistas fallamos en prever este escenario económico tan destructivo? Primero porque las encuestas para las PASO mostraban cierta paridad entre el oficialismo y Alberto Fernández. Segundo porque los analistas políticos describían una alta probabilidad de continuidad de la política económica de Cambiemos. Tercero, porque aun una derrota electoral de hasta 5 % en las PASO, Cambiemos podría revertirla. El escenario político contagió el error a los escenarios que los economistas construimos.

Desde el abandono del Patrón oro, los sistemas financieros modernos dependen bastante de la confianza y las expectativas. Un país como la Argentina, con el prontuario inflacionario e hiperinflacionario depende todavía más de la confianza. Las PASO desataron una ola de desconfianza. Unos dirán que se debió al propio mensaje de miedo que el oficialismo generó. Otros dirán que ese miedo está justificado en los antecedentes de los miembros de la oposición. Lo cierto es que cualquier sea el motivo, tras las PASO el mercado prefirió reconocer las pérdidas y salir con lo puesto.

Si los dólares en reservas eran suficientes previo a las PASO para sostener la estabilidad del mercado cambiario, ante la enorme desconfianza desatada tras la elección de agosto las mismas parecen insuficientes. El gobierno no logra renovar las Letes lo que lleva a la autoridad monetaria a proveer al Tesoro de parte de las reservas para atender sus compromisos. Además, los depositantes de dólares desconfían que el Banco Central disponga de las divisas cuando se las requiera en el futuro y han decidido ir tras ellas mientras todavía están disponibles. Ambos factores generaron una fuerte reducción de las reservas internacionales, lo que ya compromete la estabilidad del sistema cambiario.

Como si esto fuera poco, las Leliq que adquieren los bancos sobre la base de los plazos fijos que construyen los depositantes, difícilmente puedan ser renovados. Si el billón de pesos en Leliq se monetiza en estos casi dos meses que quedan antes de las elecciones, la demanda de dólares de parte de los depositantes irá por los dólares, y la presión sobre el tipo de cambio ya será extrema.

En medio de esto, las negociaciones con el FMI se vuelven fundamentales, para saber si la autoridad monetaria contará con algo más de reservas para afrontar las múltiples presiones por su demanda.

El Gobierno decidió ir a un “default selectivo”, para estirar algunos plazos, y reducir la demanda por las escasas divisas en reserva. Agregaría también en esta semana un control de cambios limitando los dólares que las personas y empresas pueden adquirir. Pero si bien esto puede ayudar a transitar los dos meses previos a la elección, aun quedará otro plazo por cumplir hasta el 10 de diciembre.

En síntesis, es demasiado largo el plazo que resta hasta el cambio de Gobierno, y son pocos los ladrillos de los que dispone para construir un muro que evite la sangría de reservas. El FMI podría ayudar, pero el potencial candidato a Presidente Alberto Fernández ya culpó a la institución por todos nuestros males, y dejó en claro que renegociará esos compromisos, en un marco de nuevo default.

El oficialismo debe encerrarse a hacer cuentas, tomar la base monetaria en pesos, sumar los pasivos del Banco Central, analizar las reservas netas de las que dispone y evaluar una política de tipo de cambio fijo, convertibilidad o dolarización, en la cual restablezca la confianza en la moneda de circulación.

Aunque hay un problema adicional: el oficialismo ya no parece tener el poder, la fuerza y la voluntad de encontrar una solución de estas características. Estamos presenciando el final del peso, otra moneda mal gestionada en la historia argentina, y nuevamente por las mismas razones: los abusos de los sucesivos gobiernos en el terreno fiscal.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín. Es director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE.

Razones para el Brexit

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 17/8/19 en:  http://www.elojodigital.com/contenido/17752-razones-para-el-brexit

 

El Brexit está rodeado de equívocos, empezando por el que afectó a las propias autoridades británicas, cuyas autoridades convocaron un referéndum en 2016, convencidas de que el pueblo respaldaría la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, y el 52 % de los votantes la rechazaron.

El equívoco siguiente consistió en sostener que esas personas que votaron en favor del Brexit no tenían buenas razones para hacerlo. Lo habían hecho animadas solo por ignorancia, engaño, antiliberalismo, fanatismo, racismo, nacionalismo aislacionista, xenofobia, etc.

Prácticamente nadie levantó la mano para matizar dicho consenso. Ni siquiera llamó la atención la coincidencia de la corrección política, que nunca reconoce que el pueblo puede hacer lo contrario de lo que prescriben los medios de comunicación, y a la vez acertar. Al ser eso imposible, la verdad oficial fue que los británicos no tenían buenas razones para votar el Brexit, como tampoco las tenían los norteamericanos para votar a Trump, o los brasileños para hacer lo propio con Bolsonaro, etc.

El paternalismo presente en esta posición es el acostumbrado en la izquierda, que siempre desconfía de la gente que no es fiel a sus consignas. Y es una posición endeble, puesto que sí hay razones para el Brexit que no caen dentro de los motivos estúpidos o siniestros que suelen atribuírsele.

Es razonable recelar del intervencionismo de los políticos y los burócratas de Bruselas, que en su mayoría son partidarios de subirle los impuestos a la gente, y de recortar sus derechos y libertades, por ejemplo, en nombre del medio ambiente. No son buenas las cesiones de soberanía si comportan más poder para quebrantar nuestros derechos. Está justificado el temor ante la generalización a escala europea de la regla de la mayoría para aprobar nuevos impuestos en la UE. Si el Estado de bienestar estableció a escala nacional en Europa la mayor presión fiscal del mundo, ¿sucederá algo distinto con un futuro Estado de bienestar europeo?

Por fin, otro equívoco tiene que ver con el catastrofismo ante el Brexit. Nadie admite que pueda salir bien. Y, sin embargo, esa opción no es descartable, si los británicos se van, pero se abren al mundo, y los políticos europeos deciden fastidiar menos a sus súbditos —no vaya a ser que se quieran marchar, y no solo por las malas razones.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

Aproveche la oferta del BCRA: fugue capitales

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 1/9/19 en:  https://www.ambito.com/aproveche-la-oferta-del-bcra-fugue-capitales-n5052098

 

Guido Sandleris.

La discusión, a partir del 28 de diciembre de 2017 (28-D), muestra que muchos economistas son neokeynesianos: unos dicen que la decisión de ese día fue acertada y, otros, el inicio de la decadencia. Pero todos basados en la falacia neokeynesiana de que, con las tasas, el BCRApuede controlar la inflación que no es sino el exceso -sobre demanda- de emisión monetaria en tiempo real. Así, una vez concretado el exceso, el mercado, eventualmente aumenta precios para reequilibrarse. Entonces, si luego vía tasas se absorbe dinero, cae la demanda del mismo -la inversa de sobre oferta, sub demanda- provocando inflación, otro movimiento de precios para equilibrarse.

El 28-D, el Gobierno cambió las metas de inflación para 2018, de una banda entre 8 y 12% pasaba al 15% y postergaba, del 2019 al 2020, la meta del 5%. Lo que permitiría bajar la tasa de interés de referencia para sostener el crecimiento: créditos más baratos y la suba del tipo de cambio aumentarían la competitividad.

Se criticó la supuesta pérdida de autonomía del BCRA -pero tan autónomo no sería si se prestó al juego- y la pérdida de credibilidad por el cambio. Pero la credibilidad estaba pérdida: el 25% de inflación, para 2016, estimó del BCRA y resultó del 40%.

Irónicamente, la ya alta tasa de referencia del 26,25%, en septiembre de 2017 fue subida hasta 28,75% y, un año después del 28-D, al 60% y a más tasa más inflación y más recesión hubo.

La otra cara, la reversa, de la falacia neokeynesiana es lo que se ve a nivel global. Supuestamente, si la inflación es baja, deben recortarse tasas para inyectar dinero y provocar una reactivación. Hoy la situación es anómala: el stock global de deuda con rendimiento negativo supera los u$s 17 B. El 30% de los valores de grado de inversión rinden bajo cero, o sea que los que adquieren deuda, al vencimiento, pierden.

De los pocos que quedan en positivo, los bonos del Tesoro de EE.UU., tienen una curva de rendimientos cada vez más baja e invertida: el de 10 años rinde 1,496% anual y el de 2 años 1,50%. Hay varios modos de verlo, pero este es el más didáctico: las políticas expansivas de los bancos centrales alientan el consumo exagerado y los empresarios juzgan que sus negocios crecen a un ritmo superior, a la vez que les prestan dinero barato, y exageran la inversión.

Luego cae la realidad, el consumo baja y la inversión queda exagerada requiriendo crédito a corto plazo para aguantar los costos fijos y, por cierto, aguantan unos meses, luego no pueden hacerlo y sobreviene la recesión. Por eso la inversión de la curva es síntoma de recesión, aunque no necesariamente se dará porque el mercado podría acomodarse por otro lado.

Gracias a esta política neo keynesiana en Argentina el dólar cotiza a $62 -salto del 37,8% en agosto- el riesgo país supera los 2500 y el S&P Mervaltuvo su mayor caída mensual histórica: 41,7% en pesos y 56% en dólares. Las reservas del BCRA cayeron en u$s13.801 M en agosto y en 83% quedó la tasa Leliq.

Ahora, hoy, el BCRA para estabilizar al dólar vendería agresivamente (Sturzenegger hace más de un año, ofertaba u$s5000 M diarios), fijó que las grandes exportadoras no podrán tomar créditos por más de $1500 M y prohibió a los bancos girar utilidades sin autorización. No ayuda el referente de la oposición, Álvarez Agis, al pedir mayor control de capitales.

En definitiva, la fuga se da porque el BCRA vende dólares baratos y el mercado los aprovecha, las tasas no tientan lo suficiente y retroalimentan la inflación a la vez que alientan la desinversión dada la imposibilidad de obtener crédito productivo, luego, amenazas como imponer controles de capitales aceleran la fuga -aumentando el negro- y así, para cuando implementen los controles, solo quedarán perejiles en el país. Y ahora, con las últimas medidas como el límite de u$s10.000 mensuales para la compra alentarán aun más la fuga por desconfianza, volverá el “dólar negro” -más alto que el blue– y más actividades informales, trasladándose a precios.

El modo de evitar la fuga es dejar que el dólar suba hasta que no sea rentable o posible. Suba que provocará ajustes en algunos precios -pero esto no es inflación, sino ajuste de precios relativos- y encarecerá en pesos las deudas dolarizadas pero, para resolver esta situación, deben buscarse soluciones realistas y sanas.

Alberto Fernández, le dijo al The Wall Street Journal que “el FMI le dio dinero a un gastador compulsivo” y tiene razón. Pero, por otro lado, pareciera que su intención es subir salarios y jubilaciones lo que no es mala idea, el problema es cómo lo hará.

Por cierto, no se trata de “ajustes” al estilo de los economistas conservadores neoclásicos o neo keynesianos -bajar el gasto en base a recortar salarios y jubilaciones- sino de poner al Estado, de manera realista, a la altura de las circunstancias. Argentina nunca crecerá si no hace lo que cualquier deudor serial: reconfigurar el país liquidando una muy importante cantidad de propiedades estatales inconvenientes y desregulando fuertemente de modo que la economía encuentre más oportunidades y se expanda.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini 

Un Gobierno que terminó siendo Continuemos en vez de Cambiemos

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 1/9/2019 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/09/01/un-gobierno-que-termino-siendo-continuemos-en-vez-de-cambiemos/

 

(Prensa Presidencia)

La decisión del Gobierno de restringir la compra de dólares por parte de las personas físicas y el requerimiento de una autorización previa no es otra cosa que un cepo o cepito dependiendo de los límites que finalmente se establezcan para la compra de divisas. En definitiva, el Gobierno vuelve al punto de partida cuando asumió en 2015 y pensaba en cómo desarmar el cepo cambiario.

Cuando se establecen restricciones cuantitativas a la compra de un bien a un precio máximo, es porque se está racionando por cantidad.Esto ocurre cuando se pone un precio máximo a cualquier mercadería. Todo precio máximo siempre se pone por debajo del precio de mercado. Nadie pone un precio máximo al mismo precio que opera el mercado o por encima del precio al que opera el mercado.

Como a ese precio artificialmente bajo no alcanza la oferta del bien en cuestión, en este caso los dólares, la decisión de los gobiernos es racionar por cantidad. Es lo mismo que cuando se pone un precio máximo al papel higiénico y luego se establece que cada persona no puede llevar más de cuatro rollos por compra. Acá se establece un monto máximo de dólares a comprar por mes por cada persona física y el funcionario de turno decidirá cuánto le autoriza a comprar a las empresas.

Es sorprendente la capacidad que ha tenido el Gobierno para negar la realidad: la gente no quiere el peso. Lo desprecia. Cuando un gobierno pone una tasa de LELIQs del 83%, está poniendo una zanahoria tan grande para que la gente no compre dólares que agranda la desconfianza porque esa tasa de interés no es consistente con la tasa de rentabilidad que cualquier empresa puede tener. Porque en definitiva, si el BCRA le paga a los bancos el 83% por las LELIQs, ¿en qué actividad puede colocar el BCRA esos fondos que obtiene de los bancos a, por lo menos, la misma tasa del 83%? Primera señal de inconsistencia. Ahora están diciendo que los dólares no alcanzan, con lo cual racionan la cantidad a la que pueden acceder los ciudadanos en un intento por hacerles tener pesos que la gente no quiere. Nueva señal para espantar a la gente que seguramente comprará en el mercado negro lo que no puede comprar el mercado oficial.

Finalmente, establecen que el dueño de un producto o servicio tiene la obligación de ingresar las divisas obtenidas por sus exportaciones, con lo cual se establece una violación a la propiedad privada, generando más temor en los agentes. Dicho de otra manera, exporto el trigo que yo produzco, ese trigo es mío. Y si cambio el trigo por los dólares de un alemán, los dólares también son míos. Si el Gobierno me obliga a traer los dólares se meten, en última instancia, con mi trigo que es mi propiedad. Nuevo desestimulo a invertir en Argentina para asegurarse que nunca llegue la lluvia de inversiones.

Ahora bien, la obligación de ingresar las divisas de exportaciones de granos en un breve plazo, va a hacer que el productor retenga más granos para ahorrar en granos que son dólares. Con lo cual las exportaciones pueden disminuir y el ingreso de divisas por exportaciones ser menor al esperado agregando más tensiones cambiarias a las ya existentes.

En síntesis, cuando llegó Cambiemos al gobierno, recibieron un cepo cambiario que obligaba a las personas a pedir autorización a la AFIP para comprar dólares. Por ahora, no sabemos hasta cuándo porque viven cambiando las reglas de juego, las personas físicas tienen una racionamiento en la compra de divisas y las empresas un cepo para comprar dólares que antes autorizaba la AFIP y ahora el BCRA.

Triste final para un Gobierno que siempre se negó a tener un plan económico, convocar a economistas de trayectoria creyendo que el gradualismo que le vendieron sus economistas progres, mágicamente iba a generar una lluvia de inversiones. Esos mismos economistas que lo asesoraron al Presidente no solo no generaron la lluvia de inversiones sino que terminaron produciendo una sequía de dólares que lo obliga a terminar estableciendo las mismas restricciones que había dejado el kirchnerismo.
Que los gradualistas se hagan cargo de la vuelta del kircherismo.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky 

Ocho reflexiones sobre las PASO

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 23/8/19 en: https://www.portfoliopersonal.com/Research/Noticia/Nicolas_Cachanosky_PPI_reflexiones_sobre_las_PASO_23_de_agosto_2019?fbclid=IwAR2lDsV5LDlZAvIX33pao3SLiYTWKazz67nkqbGPtfJaC3zWWP0xDPkNnms

 

Las primarias del 11 de agosto dejaron una de las peores crisis financieras en la historia argentina. El resultado electoral ha alterado significativamente las expectativas futuras del país y, con ellas, el potencial desempeño económico en los próximos años. A continuación, algunas reflexiones y las reacciones políticas a los resultados electorales.

 

1. Es claro que la crisis se desata por la inesperada victoria electoral de Alberto Fernández. De lo contrario, ¿cómo explicar que la venta de títulos argentinos en los mercados internacionales haya comenzado a momentos de conocerse los resultados electorales? Dado que cada partido ha ido a las PASO con un solo candidato, las mismas funcionan como encuesta nacional de las elecciones presidenciales en Octubre, y no como un filtro de candidatos intra-partido. Recordemos también que Alberto Fernández se presenta como candidato del partido que entona “combatiendo al capital” en su himno partidario. La gestión K hizo honor al himno peronista con expropiaciones como las de Repsol-YPF y las AFJP ¿Qué esperaban acaso? ¿Una lluvia de inversiones?

2. La imagen chavista asociada a la fórmula de Alberto Fernández la produce el mismo kirchnerismo; no es cierto que sea responsabilidad de Juntos por el Cambio. En todo caso, Cambiemos será responsable de haber polarizado el escenario político con el kirchnerismo, pero no de la imagen que “los K” dan al mundo. Alberto Fernández debe recordar que en las elecciones no se lo elige sólo a él, sino que se lo elige a él, a Cristina F. de Kirchner, a La Cámpora, etc. Si A. Fernández se encuentra incómodo con la comparación Chavista, entonces debería haber prestado atención a quienes sale a representar como candidato a Presidente. Podría haber manifestado ese rechazo a la imagen chavista pasándose a Juntos por el Cambio, como lo hizo Pichetto quien pertenecía a las filas K hasta hace pocas semanas.

3. Es natural que A. Fernández tenga problemas para generar confianza en los mercados. Su equipo económico aún no formalizado se contradice cada 24hs. En tanto que, cada vez que habla con un medio, muestra o que no entiende la situación económica del país o da a entender un posible nuevo default soberano. Como si eso fuera poco, debe ser el único candidato a Presidente del que se tenga registro que es nombrado por el candidato a Vicepresidente. ¿Más allá de los cargos, quien va a detentar el poder en los hechos?

4. Por su lado, Juntos por el Cambio no deja de presentar sus propios problema de diagnóstico. Si bien es cierto que el timing de la crisis la explican las PASO, no es menos cierto que la dimensión (tamaño) de la crisis lo explica la propia política monetaria de Cambiemos.

5. El gobierno parece tener la ilusión de que la economía se encontraba encaminada sobre bases sólidas. El problema fue tener la mala suerte de un shock externo. Sin embargo, la política económica de Cambiemos era inconsistente a mediano y largo plazo. El shock externo no hizo más que acelerar esas inconsistencias. Recordemos que el país que en términos económicos voló por los aires fue Argentina, no el resto del mundo cuando se dio el shock externo. No es cierto, como se expresaba la anterior administración del BCRA, que los críticos de la política monetaria lo eran por no saber leer balances. Una actitud más abierta y humilde hacia sus colegas posiblemente hubiese ahorrado costos económicos y financieros.

6. Se ha insistido que uno de los problema de Cambiemos es no haber implementado un plan económico. El gobierno, sin embargo, dice tener un plan económico, por más que no sea del agrado de sus críticos. Disiento. Un plan económico no consiste en hacer metrobuses y obra pública (por más necesarias que sean). Un verdadero plan económico consiste en una visión global de política económica que, entre otras cosas, cambia las expectativas en el mercado. ¿Qué tipo de plan económico se construye sobre un Ministerio de Economía atomizado en cuatro, cinco, o más oficinas? Recordemos que el Ministerio de Economía se dividió en dos, uno que recaudaba y otro que gastaba. Más aún, cuando es claro que al Presidente Macri no le atraen los temas económicos, ni son su fuerte. En distintas ocasiones, he preguntado en qué sitio web se puede consultar el supuesto plan económico. La respuesta fue siempre la misma: silencio.

7. A prácticamente dos meses de las elecciones presidenciales, es poco el margen que le queda a Juntos por el Cambio para revertir los resultados de las PASO. Parte del desencanto con el gobierno de Macri es el pobre desempeño económico. Lamentablemente no hay tiempo para que nuevas medidas económicas tengan efecto en la economía, lleguen al bolsillo de la gente, y cambien la percepción del votante medio. El gobierno puede controlar el mercado cambiario, pero distinto es generar cambios perceptible en la economía real de aquí a octubre.

8. Dado que el gobierno no tiene margen para generar cambios reales, debe generar un cambio en las expectativas económicas de un segundo gobierno de Macri. Eso no es otra cosa que un shock, aquello que Cambiemos nunca quiso y de lo que siempre renegó. ¿Qué es un shock? Es el anuncio de un plan general que si bien tiene efectos graduales, cambian las expectativas hoy. El acuerdo a las apuradas con el FMI, por ejemplo, es un shock. El efecto sobre la inflación presenta lags, pero el cambio en las expectativas es prácticamente inmediato. Si los “Fernando Iglesias” del gobierno hubiesen puesto menos energía en ridiculizaciones infantiles (liberalotes, plateístas, libersauros) y más energía en escuchar a quienes deberían ser sus votantes y defensores, quizás hoy el gobierno se sintiese con más cintura política para presentar medidas más audaces y mejor definidas que las que estamos viendo en los últimos días.

Conclusión: las PASO y el turbulento contexto económico de los últimos días deberían dejar importantes lecciones para todos los actores del mundo de la política.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.