¿Bajamos las tasas o compramos dólares?

Por Aldo Abram: Publicado el 18/1/19 en: https://www.ambito.com/bajamos-las-tasas-o-compramos-dolares-n5011167

 

El tipo de cambio perforó el piso inferior de la banda cambiaria y gatilló la discusión sobre qué debía hacer el Banco Central (BCRA): ¿Comprar dólares o bajar la tasa de interés de las Leliq?

¿Bajamos las tasas o compramos dólares?

Y el tipo de cambio perforó el piso inferior de la banda cambiaria y gatilló la discusión sobre qué debía hacer el Banco Central (BCRA): ¿Comprar dólares o bajar la tasa de interés de las Leliq? Pero esto último no es una opción consistente con la actual política monetaria.

Para que dicho costo de financiamiento caiga más de lo que permita el aumento del crédito doméstico, el BCRA debería cancelar dicha deuda emitiendo pesos; lo cual implicaría el riesgo de quebrar el techo prefijado de cantidad de moneda. Esto quebraría la promesa que hizo creíble la actual estrategia monetaria y generaría una nueva fuga de capitales, restando crédito e incrementando fuertemente las tasas; así que el tiro saldría por la culata.

Al contrario, la baja del costo de colocar las Leliq desde que se lanzó dicho programa demuestra que es la tranquilidad monetaria y la credibilidad de la estrategia del BCRA la que permite aumentar el crédito local. Por lo tanto y como mucho, ante la baja del tipo de cambio convendría que el BCRA use al máximo posible la capacidad de emisión que le permite el techo fijado, cancelando deuda remunerada. De paso, no sólo aportaría algo más de crédito al mercado, sino que acumularía algo menos de capitalización de intereses.

Es cierto que sería bueno que las tasas bajen más rápido; por eso hay que resolver los otros problemas que hacen que el costo del financiamiento sea alto. La reducción del déficit total del sector público nacional, provincias y municipal que absorbe buena parte del crédito disponible; pero, sobre todo, la incertidumbre sobre si alguna vez se resolverá el exceso de Estado, verdadero problema que da origen a dicho rojo en las cuentas.

Esto permitiría descartar un default en el mediano plazo que es lo que hace poco atractivo ahorrar en la Argentina y, por ende, aumentar el financiamiento local. Lamentablemente, nuestra irresponsable dirigencia política no ha dado señales claras en ese sentido y, mientras sea así, habrá que acostumbrarse a que el crédito sea caro y escaso para el sector privado.

Por lo tanto, lo que tiene que hacer el BCRA cada vez que el tipo de cambio perfore el piso de la banda inferior es comprar divisas, como ha estado haciéndolo. Es ese ingreso de capitales que lleva el dólar al piso el que genera un aumento del financiamiento interno y la baja de su costo.

Además, parece una buena estrategia que el BCRA no haya usado todo el potencial de compra de divisas que tenía, hasta u$s 50 millones por días; ya que eso dejaría más pesos en el mercado que en el futuro podrían sumarse a una potencial corrida y que, lamentablemente, dada la política monetaria comprometida solamente podrían ser retirados cuando toquen el techo, que está casi 30% arriba del piso.

Dado lo anterior, es importante analizar algunos trascendidos en los medios indican que se estaría tratando de renegociar con el FMI la posibilidad de comprar mayores montos de dólares para sostener el piso del tipo de cambio.

Si fuera cierto, es importante que también se negocie la posibilidad de usar todo lo comprado por este motivo para defender el techo de la banda, ofreciéndolo todo, más los u$s 150 millones de ese día, en el momento en que el dólar llegue a ese límite. Esto permitirá tener un mayor poder de fuego para sacar los pesos excedentes, aprovechando que será a más del 29% de lo que fue necesario emitir para comprarlos. En esta suma deberían incluirse los u$s 1.100 millones que “excepcionalmente” le compró al Tesoro a fines de 2018.

Cabe tener en cuenta que, si para mediados de año no son confiables las chances del actual gobierno de ser reelecto, es posible que empecemos a observar una creciente fuga de capitales.

Esto significa que se estará cayendo la demanda de pesos, que es el activo argentino con más riesgo. Por lo tanto, el tipo de cambio tenderá a subir y en pocas semanas habrá llegado al techo, con un porcentaje de alza que podría superar el 25%.

Obviamente, a esa altura habrá gran temor y el compromiso del BCRA es sacar pesos por hasta u$s 150 millones por día; lo que luce claramente insuficiente para quitar todo lo que en ese momento la gente no querrá tener.

Por lo tanto, volverá a caer su valor, a aumentar el tipo de cambio, mermando aún más la preferencia por tener moneda local y depreciándola y, nuevamente, impulsando el valor local del dólar. Esto es claramente un círculo vicioso que históricamente ha llevado a crisis cambiarias.

El gran error es pensar que, con las comentadas ventas de divisas, la política monetaria sea contractiva; lo cual es cierto cuando el problema es de exceso de oferta de pesos y no de debacle de su demanda. Por eso, es importante poder tener una herramienta más contundente para frenar la corrida en el techo; que podría ser la posibilidad de vender con grandes ganancias todos los dólares adquiridos para defender el piso y los adquiridos “excepcionalmente” al Tesoro, que ya comentamos anteriormente.

Por otro lado, una corrida cambiaria puede incentivar la salida de depósitos de los bancos y, en ese momento, los encajes no remunerados tienen que ser altos para facilitar su retiro sin riesgos de una crisis sistémica. Por eso, en un marco de aún alta inestabilidad económica como el actual, sería una irresponsabilidad bajar el porcentaje de recursos inmovilizados para que se incremente la porción de los depósitos que los bancos pueden prestar y, así, disminuir su costo. Es cierto que, además, esto bajaría la demanda del peso y, por ende, su valor; lo cual ayudaría a presionar al alza del tipo de cambio.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que las exigencias son un instrumento prudencial que tiene como objetivo garantizar la liquidez del sistema financiero ante una salida de imposiciones. Frente a una potencial corrida será difícil reponer esos puntos de efectivo mínimo que se redujeron antes; ya que los bancos estarán muy complicados tratando de mantener los depósitos y el financiamiento en medio de una fuga de capitales y, ojalá no suceda, una salida de ahorro bancario.

Para cerrar y dado lo incierto del escenario electoral, sería bueno que el BCRA dé señales de que va a ser más contundente a la hora de frenar la corrida cuando llegue al techo de la banda.

También sería prudente que el gobierno continúe con la actual política de mantener un stock de ahorros en moneda extranjera y, además, que trate de llegar al segundo semestre con el mayor monto posible guardado. Es muy probable que la renovación de deuda doméstica de corto plazo sea muy complicada en la medida que entremos en el período electoral.

Por ello, será mejor cuanto: a) menores sean los vencimientos que se acumulen en ese período; b) mayor sea el porcentaje de dichos pagos que sean en pesos; y c) más se coloque ahora que venza en 2020 dejando la posibilidad de usar esos recursos para pagar los vencimientos en moneda local de este año.

De esta forma, el gobierno podría estar vendiendo dólares cuando su demanda esté incrementándose; lo cual ayudará al BCRA a aliviar la presión cambiaria. Es muy importante que nadie subestime el grado que puede tener la incertidumbre electoral.

Fue un optimismo desmedido del gobierno que proyectaba un mundo eternamente líquido, un escenario que casi nadie preveía, lo que nos llevó a la crisis cambiaria de 2018. Si repetimos el mismo error, lo más probable es que terminemos en una nueva debacle económica.

 

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .

¿Se pincha la burbuja en las bolsas?

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 16/1/19 en: https://www.ambito.com/se-pincha-la-burbuja-las-bolsas-n5010827

 

Según habíamos anticipado se desinfla el mercado inmobiliario. En un año, el precio de las propiedades cayó 10,2% en dólares, según el Colegio de Escribanos de la CABA. Y caería más de no ser por propietarios que no venden por no contabilizar pérdidas, aunque muy probablemente es cierto que los precios siguen altos y seguirán bajando. Digo esto porque es un termómetro importante, pero ahora nos ocupa la subida de los mercados bursátiles en el inicio de año.

Las bolsas globales suben con fuerza en 2019. Pero el lunes, demostrando que el problema de fondo no es la guerra comercial -que parece mejorar-, bajaron por datos sobre el crecimiento global. En diciembre, se produjo la mayor caída (-4%) en dos años de las exportaciones, y también las importaciones de China que, aun así, en 2018 tuvo un superávit comercial récord con EE.UU.

El PBI chino desde 2014 -antes de Trump- crece menos del 7% y, según Reuters, Pekín rebajará las previsiones para 2019 a entre 6 y 6,5%, la peor en tres décadas, aunque muy arriba de la pésima perfomance del macrismo. En lugar de recurrir a la obra pública, según JP Morgan, China recortaría impuestos -por u$s300.000 M; 1,2% del PBI- y aranceles a la importación. Medidas auspiciosas si, en el conjunto, efectivamente suponen un achicamiento del peso asfixiante del Estado.

Además, la producción industrial de la Eurozona en noviembre tuvo la mayor caída en tres años: -1,7%. Y el PBI de Alemania creció 1,5% en 2018, el dato más débil en cinco años. A esto hay que agregarle el cierre parcial del Gobierno de EE.UU. por el que se pierden u$s1200 M semanales, según S&P Global. Irónicamente, en dos semanas más el costo superará los 5.700 M para la construcción del muro que desató el conflicto.

Trump amenaza con mantener el cierre por meses o declarar emergencia nacional, y los demócratas apelarían iniciando una batalla incierta. Así, en mi opinión, se está minimizando el hecho de que EE.UU. está gobernado con un alto nivel de irracionalidad y el mundo parece no advertirlo evidenciando que todo el globo está en manos de improvisados.

Ayer, las bolsas globales retomaron la suba alentados por la probable derrota del “brexit” en el parlamento británico. Derrota que se confirmó abriendo dos escenarios posibles: el más creíble es la postergación del “brexit” con lo que las bolsas podrían abrir hoy eufóricas; el segundo, por el contrario, es un “brexit” sin acuerdo, caótico.

Por otro lado, las tasas de interés siguen bajas y algunos papeles cayeron exageradamente en 2018. Por caso, el Ibex 35 cotiza a un PER de 12 veces, 15,7% menos que su media histórica y 4% menos respecto a la zona euro. Según FactSet, entre las acciones españolas, destacan los potenciales de ArcelorMittal (del 66%), Sabadell (44%), Ence y Meliá (ambos del 40%).

Ahora se está desarrollando la temporada de resultados en EE.UU. y 46 multinacionales del S&P 500 lanzaron avisos negativos sobre sus ingresos -muchas debido a la ralentización china- superando la media de los últimos cinco años. Aunque en los beneficios por acción el número de compañías que realizaron algún tipo de profit warning asciende a 72, debajo de la media histórica.

Más allá del último cuarto trimestre -que podría estar marcando una tendencia- en 2018 los beneficios del S&P 500 habrían crecido 20,3%, su mejor marca desde 2010, y los ingresos 8,9%, su mayor expansión desde 2011. Pero, según S&P Capital IQ, los beneficios por acción medios de los componentes del S&P 500 crecerán solo 5,6% en 2019.

Entretanto Argentina parece ser la reina de la burbuja. En 2019 el riesgo país cae más de 100 pb, con una fuerte recomposición de los bonos. Mientras tanto, el S&P Merval ganaba un 10% y la pregunta es si seguirá o caerá incluso a niveles peores que en 2018, en términos reales. En cuanto a los ADR, el volumen promedio de 2019 saltó un 17% contra el promedio de los últimos 30 días. En estos 15 días de enero, la renta fija argentina es la que mejor performance muestra en la región.

Ahora, la deuda estatal sube, la recaudación cae, la inflación no para, las tasas bajan poco y la caída del PBI prevista por los analistas -optimistas en mi opinión- llegaría al 1,9%. Y se dan situaciones bizarras como que habiéndose revaluado el dólar 105% en 2018, ahora el BCRA compra para bajarlo al tiempo que baja la tasa de referencia. Por cierto, estas compras supusieron una emisión de casi $ 6000 M, a lo que hay que sumarle el efecto de la adjudicación de Leliq que, solo el lunes, generó un efecto de expansión de $23.000 M y el BCRA seguiría inyectando pesos, azuzando la inflación.

Así, con un Estado que expolia al sector productivo -por vía de impuestos, inflación y endeudamiento/tasa altas- el PBI cae y Argentina se desinvierte: según la Fundación Capital, en el último trimestre de 2018 la inversión se contrajo 22,7% interanual, cayendo 4,9% en todo 2018, y durante 2019 se contraería 8%, bajando del 20,4% del PBI en 2017 a menos del 19% en 2019. Con lo que el rally alcista de la Bolsa de inicio de año no tiene asidero y se empieza a ver.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Un debate económico entre dos populismos

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 15/1/19 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/01/15/un-debate-economico-entre-dos-populismos/?fbclid=IwAR3gfVUJTRcUXt8WG1b22RIWCUSsV2mRe7OOkleNompTRN-O0U3xL_Mma5o

 

De cara a las elecciones 2019, el oficialismo no tendrá muchos argumentos económicos como para mostrar su éxito de gestión durante sus 4 años de gobierno

Dos estilos de gobernar, el Presidente la Nación, la mandataria Santa Cruz

Dos estilos de gobernar, el Presidente la Nación, la mandataria Santa Cruz

A lo máximo que puede aspirar Cambiemos en términos económicos durante la campaña electoral es llegar a las elecciones con el mercado de cambios bajo control, con una inflación que sea la mitad de la de 2018 y con un nivel de actividad que no siga cayendo e, idealmente, muestre algún signo de recuperación.

Para llegar a octubre sin convulsiones en el mercado de cambios, sugiero el cambio de LELIQs por algún bono de largo plazo del tesoro, bonos que el tesoro le entregaría al BCRA a cambio de las letras intransferibles que viene acumulando desde la era K.

Cambiemos ya no podrá argumentar la herencia recibida para explicar el complicado escenario económico de Argentina. En ese caso estaría hablando de su propia herencia. La oportunidad para mostrar el destrozo que había dejado el kirchnerismo ya pasó.

Lamentablemente el marketing político estuvo por encima de las necesidades de cambios profundos que requerían mostrar la cruda realidad heredada de la gestión K. Hoy día la gente protesta por el ajuste de las tarifas de los servicios públicos. Nunca el gobierno mostró datos muy elementales como cuántos recursos dilapidó el kirchnerismo en mantener artificialmente bajas las tarifas de los servicios públicos.

Si Cambiemos hubiese mostrado este simple gráfico en que se ve que entre 2006, cuando empiezan a darse subsidios para las tarifas de servicios públicos (subsidios que han dado lugar a casos de corrupción que hoy se investigan) y 2015, el kirchnerismo revoleó USD 161.318 millones, la gente podría haber entendido la gravedad de la herencia recibida y del sacrificio que le esperaba para poder tener nuevamente energía, gas, transporte, etc. en calidad razonable.

Para que el lector tenga una idea de magnitudes, el plan Marshall que lanzó Estados Unidos en 1948 para ayudar a 16 países que habían estado en la Segunda Guerra Mundial fue de USD 13.000 millones de ese momento, equivalente a USD 130.000 millones actuales. Es decir, el kirchnerismo gastó en subsidios para mantener artificialmente bajas las tarifas de los servicios públicos un monto mayor a todo el plan Marshall.

Como el grueso de los subsidios se concentró en energía y transporte, el Gobierno podría haber mostrado este otro gráfico:

Entre 2006 y 2015 se destinaron USD 138.896 millones a financiar tarifas “baratas” de energía y transporte, el 86% de los recursos destinados a financiar subsidios económicos se concentró en esos dos rubros. El kirchnerismo llegó a destinar 5 puntos del PBI a este revoleo de recursos para ganar votos.

Para seguir ejemplificando, el total de recursos destinados solamente a subsidios económicos, equivale a la construcción de 70.000 Km de rutas. O sea, con esos recursos se podrían haber hecho 20 rutas de norte a sur de Argentina o 50 rutas de este a oeste de Argentina.

no agrego el revoleo de plata en planes sociales, jubilados que nunca aportaron al sistema o crecimiento del empleo público porque sería muy extensa la nota.

Pero insisto, todavía sigue siendo imperdonable que el gobierno no haya informado el 10 de diciembre de 2015 a la población el deplorable estado en que dejaba la economía el kirchnerismo.

Ahora, muy astutos como son, los kirchneristas harán el relato que con ellos se vendían más televisores, celulares, autos y demás bienes de consumo durable y no durable y con Cambiemos tienen recesión.

Como ejemplifiqué alguna vez y funcionarios del gobierno usaron el ejemplo sin citar al autor. Mi ejemplo era el siguiente: durante la era K era como si una familia hubiese vendido la casa, el auto, juntado todos sus ahorros y se hubiese ido a Europa de vacaciones alojándose en los mejores hoteles, comiendo en los mejores restaurantes y alquilando los autos más lujosos. Al volver no iban a tener ni casa, ni auto ni trabajo. Si alguien les preguntaba cuándo estaban mejor, ¿cuándo estaban en Europa o a la vuelta? Obvio que la respuesta iba a ser cuando estaban en Europa, aunque claramente la fiesta de consumo en Europa era insostenible.

Eso hizo el kirchnerismo. Nos consumimos las reservas de gas, el sistema energético, las rutas, 12 millones de cabezas de ganado, los trenes, etc. para que la gente pudiera comprar más televisores, celulares y ropa. Al final nos quedamos sin energía, rutas, agua potable, gas, etc. pero ellos ya se habían ido.

Era función de Cambiemos pagar la cuenta política de lo que dejaba el kirchnerismo. ¿Y qué hizo Cambiemos? Pago el costo político pero no arregló el problema económico.

Cuál es el fondo de cada propuesta de gobierno

Y aquí viene un punto a considerar sobre cuál es en el fondo la propuesta económica del kirchnerismo y de Cambiemos. Además de la matriz corrupta del kirchnerismo y del populismo más grosero, el kirchnerismo busca redistribuir hasta lo que no hay con tal de conseguir votos. El kirchnerismo llegó a consumirse stock de capital para financiar la redistribución del ingreso, que en realidad no redistribuía ingreso sino que al final redistribuía stock de capital.

Cambiemos no apunta a terminar con la redistribución y el asistencialismo. Continúa con la cultura de la dádiva al punto que la ministro Carolina Stanley acaba de afirmar que los que reciben subsidios no tienen que agradecerle a nadie porque ese subsidio es un derecho que tienen, sin explicar quién y por qué tiene la obligación de pagar ese subsidio. Pero Cambiemos luce más racional en lo económico, aunque en el fondo no lo es tanto ya que lo que dice Cambiemos es quiere que la economía crezca para que el estado pueda cobrar impuestos para luego redistribuirlos.

Es algo así como decir, inviertan y trabajen para que yo pueda ganar votos repartiendo el trabajo de Uds. Ellos creen que son racionales porque primero proponen producir y luego redistribuir, pero la propuesta es muy irracional porque nadie va a invertir para que luego venga el Estado a confiscar impositivamente parte de ese ingreso para financiar la redistribución de Cambiemos.

En definitiva, acá tenemos un serio problema de cara al futuro.

Los dos principales partidos políticos con mayores chances de llegar al poder solo piensan en continuar con la cultura de la dádiva, financiándola de manera diferente, pero ninguno de los dos está pensando en la cultura del trabajo. Si la idea es seguir expropiando con impuestos a los que producen, imaginar inversiones y crecimientos es una utopía.

Por eso, para terminar, insisto una vez más, el problema económico argentino es el emergente de un problema de los valores que imperan en la sociedad, en que hay oferta y demanda de populismo y ninguna fuerza política ofrece una propuesta no populista posible para salir de nuestra larga decadencia.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE 

Elogio del liberalismo

 

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 4/1/19 en: https://elcultural.com/revista/letras/Elogio-del-liberalismo/41823

 

John Stuart Mill, inspirador de muchas de las tesis de Ruiz Soroa

 

Este es un libro valiente, porque hay que ser valiente para titular una obra Elogio del liberalismo, y escribir allí cosas como: “el capitalismo ha sido algo positivo y sus logros son impresionantes” o “la economía de libre mercado es el sistema más eficiente para crear riqueza que el mundo ha conocido”.

El liberalismo de José María Ruiz Soroa (Bilbao, 1947) trasciende la economía, como debe ser, y apunta a la salvaguardia de los individuos, porque la esencia del liberal es “no perder nunca de vista el reinado inapelable de los derechos de las personas individuales”, y tener presente que “el único agente moral que cuenta es la persona”. La gente ha de decidir su propio bien, no “el Gobierno o las comisiones de expertos, o el algoritmo… el sujeto que hay que proteger no es la nación, ni la grande ni la pequeña, sino las personas”. Como es lógico, critica a los radicales, populistas, nacionalistas, comunistas, etc.

Todo esto confluye en “la receta liberal por excelencia: miedo y desconfianza ante el poder, incluso ante el poder de los ciudadanos”. Es necesario “dividir el poder para neutralizar su amenaza”.

Dirá usted: ¡olé! Sin embargo, temo que el profesor Ruiz Soroa quiere conservar la tarta y a la vez comérsela, en la estela de su admirado John Stuart Mill, un autor mucho más confuso de lo que suele pensarse.

La confusión estriba en creer que la propiedad no es una condición de la libertad, y que la sociedad puede distribuir la producción como mejor le parezca: lo dijo Stuart Mill en sus Principios de 1848 y lo repite Ruiz Soroa, cuya defensa de la libertad individual se detiene ante los bienes de los ciudadanos. Poner énfasis en la defensa de dichos bienes es apoyar el liberalismo económico, “hijo bastardo del liberalismo político”, “darwinista social”, “manchesteriano y dogmático”, y propio de “ultraliberales” y “fundamentalistas del mercado”.

Insistirá usted: se puede ser individualista liberal pero sin subrayar la propiedad privada. Se puede, pero corremos el riesgo de proclamar al mismo tiempo una cosa y la contraria. Es el caso del libro que nos ocupa. El doctor Ruiz Soroa, como tantos en la apacible kermés del pensamiento único, propicia la intervención redistribuidora del Estado, y no cree que haya que frenarlo por principio sino por circunstancias y oportunidad: “Hay fallos del mercado y hay fallos de la política”, por lo que no cabe sostener que “uno debe maximizarse y otro jibarizarse”. En ningún caso el liberalismo debe defender un Estado pequeño en economía; la contraposición Estado-mercado es “plenamente equivocada”, porque se trata en ambos casos de construcciones artificiales. Así, el liberal recomienda que el Estado mantenga el mercado libre, pero no “dejar hacer”. Esta es la clave: “La alternativa no lo es entre más o menos intervención pública sino entre mejor y peor gobierno”. Es decir, si el gobierno es bueno: ¿por qué no va a ser grande?

Más aún, dice seriamente que ante la globalización “el Estado se ha quedado pequeño”. Usted igual desconfía, porque sus impuestos no se han empequeñecido, precisamente. Pero aquí, de precisión hay poco (y de impuestos, nada). Desde el entusiasmo por el contrato social como fuente del poder hasta la identificación entre poder político y poder económico, frente al cual también necesitaríamos protección, como si para su libertad, señora, representaran intimidaciones idénticas Amancio Ortega y la Agencia Tributaria.

Al final, para ser libres… no debemos serlo. Y en este lío el profesor Ruiz Soroa insiste en llamar liberales a hombres que propugnaron la expansión del Estado, como John Maynard Keynes, o que la llevaron a cabo sin pudor ni reparos, como Franklin D. Roosevelt, a quien Mussolini llamó “un verdadero fascista”. José María Ruiz Soroa, por tanto, reclama simultáneamente más libertad y menos.

En fin, he dicho que Elogio del liberalismo es un libro valiente, y lo mantengo. Exigirle coherencia ya sería demasiado.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE

Cuidado, no es la “guerra comercial” el problema

Por Alejandro Tagliavini. Publicado en: https://alejandrotagliavini.com/2019/01/09/cuidado-no-es-la-guerra-comercial-el-problema/

 

No es el enfrentamiento entre EE.UU. y China la base de los problemas en la economía global, de modo que no es de esperar una mejoría aún si se llegara a un acuerdo en las conversaciones en Pekín -este 7 y 8 de enero- para evitar el fin de la tregua, el 1 de marzo. El problema es otro, básicamente el aumento del peso de los Estados sobre el sector privado.

El déficit fiscal de EE.UU. ascendió a US$ 970.000 M en 2018 -4,6% del PBI- y rondaría US$ 1 B en julio de 2019, cuando termine el año fiscal. Nivel récord que lo cubren con deuda estatal que sube sideralmente quitando recursos al mercado. Aunque así, de momento, la economía “crece” -inflada- al 3,5% anual en 2018

La segunda locomotora mundial, China va por el mismo camino. Según datos oficiales, en el primer trimestre de 2018 el país creció 6,8%, en el segundo 6,7% y en el tercero 6,5% y el cuarto pintaba peor. En septiembre, los ingresos del impuesto al consumo subieron 16,3%, pero cayeron en octubre y diciembre, 62 y 71%.

El gobierno chino está pensando en medidas que profundizarán la crisis: créditos e inversión en infraestructuras, financiadas por bancos y compañías estatales. Es decir, mayor peso del Estado abultando la ya estratosférica deuda del país, que ronda el 300% del PBI. Zhang Weiying, de la Universidad de Pekín ya había advertido que los problemas comenzaron antes de Trump. “Avanzar hacia un sector estatal más grande… llevará la economía al estancamiento”, escribió.

Por las mismas razones -sector privado cada vez más estrangulado- y con estas locomotoras en frenado, los emergentes vivieron un complicado 2018. Cayeron los precios de la mayor parte de los commodities, subieron las tasas en EE.UU. aumentando la rentabilidad de la deuda pública estadounidense absorbiendo flujos de capital y apreciando al dólar.

Muchos expertos -optimistas en mi opinión- creen que lo peor quedó atrás. “En las Bolsas emergentes los niveles de valoración son atractivos tras las fuertes ventas de 2018”, dicen en Bankinter, pero “la recomendación es selectiva, Brasil e India y condicionada… (en tanto que) los países frágiles… Turquía y Argentina, están en riesgo de ahondar sus crisis”. Y parece que tienen razón.

Durante noviembre, la construcción (el ISAC) cayó 15,9% interanual en tanto que el EMI bajó 13,3%, y parece que va para peor. Los Credit Default Swap (CDS) para los bonos argentinos exhiben una pendiente marcada, mostrando una prima de riesgo de 352 puntos para los contratos a 6 meses, 646 para el 2020, y se estabiliza en los 740 puntos para los contratos de 2 años en adelante.

Y esto no se debe solo al riesgo político, más bien al aumento descontrolado de la deuda a la vez que caen los recursos. “Ambiente” que afecta al país en general: la cuota de los créditos indexados, desde la devaluación de agosto, creció 27,8%, más que los sueldos y promete empeorar mientras siguen los “tarifazos”, digitados por el gobierno desconociendo al mercado y sin que se devuelvan los impuestos con los que se solventaban los subsidios.

Así va el mundo y los analistas aconsejan ser selectivos y cautos a la hora de invertir. En 2018 los beneficios empresariales crecieron y las Bolsas cayeron. Así el PER se abarató y, aunque los márgenes empresariales quizás estén cerca de sus máximos, podrían ir por más. Solo en el tercer trimestre de 2018 se repartieron en el mundo US$ 354.2000 M y la previsión para 2019 es que la retribución al accionista alcance un récord de US$ 1,35 B, según Janus Henderson.

En particular, todos esperan que Amazon en 2019 supere US$ 1 B de capitalización, y un incremento de 40% en sus beneficios, crecimiento superior incluso al de sus títulos. Fedex, KLA-Tencor, UPS, Walgreens Boots Alliance, IBM, Essex Property, AmerisourceBergen, Tyson foods, CH Robinson y Altria están entre los diez valores seleccionados por Goldman Sachs para inversores conservadores en 2019 y -muy optimista, en mi opinión- prevé que el S&P 500 acabará el año en 3.000 puntos -2.980 es la media estimada por los analistas, según Bloomberg- 20% arriba desde los niveles actuales.

En cuanto a los fondos, según una encuesta de Expansión y Allfunds Bank, los expertos apuestan por los de retorno absoluto y productos flexibles de renta fija a corto plazo para sus cestas conservadoras, mientras que prefieren los productos de Bolsa, sobre todo internacional, para sus carteras arriesgadas. Los conservadores: Merian Global Equity Absolute Return, Pimco Income, Carmignac Sécurité, Capital Group New Perspective,  Gesconsult Corto Plazo, BlackRock Strategic Funds – Fixed Income Strategies Fund y BMO Real Estate Equity Market Neutral, un fondo de retorno absoluto neutral al mercado, que destina 55% a la renta variable, con preferencia por el sector inmobiliario.

En cuanto a los fondos arriesgados, prima la Bolsa y es el activo más recomendado para el largo plazo, así los fondos recomendados son el Groupama Avenir Euro, el First Eagle Amundi International, el DPAM Invest Equities New Gems Sustainable, el Invesco Pan European Structured Equity Fund y el Bl-Equities Japan.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

La zona euro podría tener un 2019 más estable

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 27/12/18 en: https://www.ambito.com/la-zona-euro-podria-tener-un-2019-mas-estable-n5007544

 

La zona euro podría tener un 2019 más estable

La economía local está complicada, y no es creíble una recuperación tipo V o U, según el Gobierno o los “principales analistas” -los que en 2017 aseguraron que el PIB crecería en 2018, 3% y 3,5% en 2019- y lo dicen sobre la base de débiles argumentos mercantilistas sin correcciones reales. De modo que la curva hacia abajo no tiene solución y el PIB podría en 2019, incluso, caer más que en 2018.

Por nombrar las últimas noticias, el riesgo país-alrededor de 830 pb- supera ampliamente al de Bolivia, y Ecuador. Tras el fallo de la Corte “en 2007 se destinaba el 33% de la recaudación tributaria nacional a pagar jubilaciones y pensiones… alcanzará el 57% en 2019”, indica Invecq. Aun así, lo que reciben los jubilados es pobre, o sea, no hay margen para bajarlo.

Y en noviembre, según Economía, los ingresos aumentaron 35,4% interanual, debajo de la inflación. Sin embargo, la presión fiscal total aumentó en relación con el PIB del sector privado en descenso. De los ingresos, los tributarios fueron los que más crecieron, sobre todo los derechos de exportación (DEX) aumentaron 242,4% interanual. El Gobierno está encaprichado en reducir el déficit, lo que resulta contraproducente si se realiza sobre la base de destruir al sector productivo -el privado- con impuestos, altísima inflación y tasas impagables.

Según Federico Muñoz, dada la devaluación, “en el acumulado de los cuatro últimos trimestres, el PIB en dólares cayó a 498.000 M desde los u$s633.000 M para el acumulado anual hasta el primer trimestre de 2018”. Así las cosas, los capitales huyen a un ritmo que se acelera. Gran noticia para empresas de cajas de seguridad que ven crecer su negocio ya que los bancos tienen lista de espera. Pero hay alternativas mejores que el “dólar colchón”.

Aunque el exterior no está de parabienes, alguna luz hay. Wall Street tuvo la semana pasada un pésimo desempeño, y según Trump “El único problema… es la Fed (que aumenta las tasas)… no entienden las necesarias guerras comerciales o un dólar fuerte o incluso los cierres”.

Trump provocó el cierre del Gobierno Federal ante la negativa de los demócratas de dedicar u$s5.000 M para el muro con México. Y esto a pocos días de que la Cámara de Representantes pase a manos de los demócratas. Así, la Casa Blanca aceptaría menos fondos con tal de evitar que el cierre se extienda hasta enero.

La semana pasada, el Dow cayó 6,88% acumulando una caída superior al 12% en lo que iba del mes, y el lunes bajó otro 2,91% aunque ayer miércoles recuperó 4,98%. Por su parte, la Bolsa de Tokio tuvo un pésimo desempeño y el martes el Nikkei descendió 5,01% hasta el nivel más bajo desde el 25 de abril de 2017 y ayer se recuperó sólo un 0,89%.

Así, las Bolsas europeas lucen las más atractivas para 2019, aunque la volatilidad persistirá, llegaría alguna recuperación de los activos, pero habrá que estar atentos y ser selectivos. La mayoría de los inversores va a cerrar 2018 con rentabilidades negativas a pesar de que antes de comenzar el ejercicio el crecimiento global invitaba al optimismo. Pero apareció la batalla comercial entre China y EE.UU., la ralentización del crecimiento chino debido al impasse en su política pro mercado, la debilidad de los emergentes y el “brexit”.

Según Lazard Asset Management, el crecimiento salarial en EE.UU. es clave para la recuperación de Wall Street y, por ende, del resto de índices internacionales. Los salarios crecerían en 2019 entre el 3% y el 4%. Sin embargo, no hay certeza de que esto ocurra. Hoy la tasa de desempleo se sitúa en el mínimo de 49 años, pero los salarios no han crecido significativamente en 2017 y 2018.

El año 2019 será de retos en la zona euro. Debido al débil crecimiento económico, los votantes se inclinaron a partidos populistas y nacionalistas. Sin embargo, parece más estable que EE.UU.

Por cierto, tanto inversores locales como extranjeros se han volcado a comprar vivienda en España para alquiler, inversión conservadora si las hay. Dada la elevada demanda, los arriendos se encarecieron más de 40% en sólo cuatro años, según Fotocasa. En el tercer trimestre, los alquileres han seguido subiendo y rindieron 4%, en tanto que el acumulado de 12 meses llega al 11,2% -obviamente, en euros-, según el Banco de España.

Así, si los que siguieron el consejo de volcarse a dólares el año pasado hubieran comprado una propiedad en Madrid, dada la devaluación del 100% del peso, hoy tendrían un 125% más en pesos que, ajustado por inflación del 47% y la relación euro/dólar, significa en pesos en términos reales un 65%. Algo del estilo podría repetirse en 2019.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

El día que Sandleris conoció a Mises

Por Iván Carrino. Publicado el 20/12/18 en: http://www.ivancarrino.com/el-dia-que-sandleris-conocio-a-mises/

 

Una conversación entre el presidente del Banco Central y uno de los más notables economistas del Siglo XX.

Hace unos días, en una dimensión desconocida, el actual presidente del Banco Central, Guido Sandleris, se encontraba caminando por los pasillos de una enorme biblioteca. Tras andar unos minutos mirando libros y libros, se detuvo un segundo a mirar a lo lejos.

Allí estaba parado un señor muy elegante, de avanzada edad, que pensaba en voz alta y repetía lo siguiente:

Es necesario comprender que la política económica de los que se llaman progresistas no puede prescindir de la inflación. Nunca aceptarán una política de moneda sana, porque no pueden hacerla. Les es imposible abandonar su política de gasto público deficitario.

Como el tema de la inflación preocupa especialmente a nuestro funcionario, se acercó rápidamente al hombre, y cuando lo tuvo cerca, le dijo:

– ¿Ludwig? ¿Ludwig von Mises, es usted?

– Hola… Sí, él mismo, ¿quién es usted?

– ¡Pero, qué sorpresa! ¿cómo le va? Soy Guido Sandleris, economista de Argentina y actual presidente del Banco Central. Justo en este momento estamos en medio de un lío infernal. Tuvimos por 12 años un gobierno totalmente inflacionista… Después ganó Macri, un presidente que parecía más razonable, pero con la inflación nos fue pésimo… recibimos el país con 25% y este año apuntamos a cerrar con 47%… Es por eso que me designaron a mí.

– No me diga que usted es presidente del Banco Central de Argentina. Conozco ese maravilloso país. De hecho, lo visité en junio del año 1959. Ustedes hacía 4 años que habían salido del gobierno de Perón, que, por lo que me comenta, era bastante similar a lo que pasó en los últimos años. ¡Qué decepción, no cambian más!

– Sí, verdaderamente increíble Dr. Mises. Ahora la verdad que estamos preocupados con el tema de la inflación. Además, el dólar subió más de 100% este año, fue un momento de verdadera desesperación. Pero yo, junto con el Fondo Monetario Internacional, ideamos un plan para terminar con ella. Desde octubre que no emito un solo peso más. Nada, cero, ni una moneda.

– Ah pero mire usted, qué interesante. Escribí sobre ese tema en 1953, cuando en Estados Unidos publicaron mi trabajo “La teoría del Dinero y el Crédito”. Ahí agregué un epílogo, llamado “Reconstrucción Monetaria” donde prescribo qué deben hacer los países para retornar a una moneda sana.

– ¡No me diga! ¿Y qué decía ahí?

– Bueno, me enfoqué especialmente en países “pobres”, lo que quiere decir que sus ingresos medios son inferiores al promedio del ingreso de un norteamericano o un suizo, así que creo que aplica bastante al caso de Argentina.

– Sí, claro, a veces nos creemos suizos, pero la verdad es que no tenemos ni la mitad de su ingreso per cápita. Pero continúe por favor, ¿qué tengo que hacer para calmar al dólar?

– Bueno, allí lo que sostenía era que desde el punto de vista de la técnica monetaria, la estabilización del tipo de cambio de una moneda nacional, por monedas extranjeras menos infladas o por oro, es asunto sencillo. El paso preliminar consiste en abstenerse de cualquier incremento ulterior en el volumen del circulante doméstico. Este acto detendrá desde luego el alza en los tipos de cambio. Después de algunas oscilaciones aparecerá un tipo de cambio más bien estable…

– ¡No me diga! ¡Eso es fantástico! De hecho, nosotros establecimos una regla, que implica que, a partir de octubre de este año, mantenemos la base monetaria congelada al mismo nivel que tenía, en promedio, en septiembre. Y, por ahora, venimos cumpliéndola.

– Ah pero muy bien, ahora cuidado. Porque esta estabilidad no puede durar indefinidamente. En tanto que en el exterior continúa aumentando la producción de oro o la emisión de dólares, Argentina ahora poseerá una moneda cuya cantidad se encuentra rígidamente limitada. En estas condiciones, ya no puede prevalecer una plena correspondencia entre los movimientos de los precios de las mercancías en los mercados argentinos y los que ocurren en los mercados extranjeros. Si los precios en oro o en dólares van en ascenso, los precios expresados en pesos se quedarán atrás o inclusive bajarán. Esto significa que la paridad del poder adquisitivo está cambiando. Surgirá una tendencia al fortalecimiento del peso expresado en oro o en dólares.

– Si no lo interpreto mal, usted me está diciendo que tenga cuidado con el famoso “atraso cambiario”, ¿verdad?

– Bueno, esa fraseología moderna no la domino bien, pero creo que sí. Usted no puede castigar a los exportadores apreciando artificialmente la moneda.

– Ningún problema. Porque para eso tenemos las bandas cambiarias.

– ¿Y de qué se trata eso?

– Le explico: si el dólar llega al piso de la banda, que a partir de enero será de $ 37,12, nosotros vamos a comprar dólares hasta USD 50 millones  por día, para evitar que éste caiga demasiado. Eso cuidando siempre de no excedernos en la compra, porque tampoco queremos inundar de pesos la calle, usted entiende.

– Interesante, aunque no estoy tan seguro del esquema. Para mí, lo que hay que hacer una vez que el dólar se estabilice es tomar el tipo de cambio que hay en el mercado y fijar ahí una nueva paridad legal entre el peso y el dólar. La convertibilidad incondicional en dólares, a este tipo legal, de todo peso de papel y viceversa, ha de ser en lo sucesivo el principio fundamental.

– Pero Dr. Mises, eso ya lo probamos en los ’90 y no funcionó.

– Cuidado querido Guido, el problema nunca fue la convertibilidad, sino las políticas fiscales insostenibles de los gobiernos de Menem y De La Rúa.

– Profesor, no sabía que estaba tan empapado de la realidad local…

– El gobierno argentino sabe muy bien que todo lo que necesita hacer a fin de impedir que el peso se deprecie más es reducir los gastos en exceso de sus ingresos que financia mediante la inflación.

– Y claro, pero eso nunca ocurre. Aunque ahora estamos en camino, al menos acordamos eso con el FMI.

– Es muy importante conseguirel equilibrio, porque si no, las reformas monetarias se quedan en la nada. Verá: el actual estado poco satisfactorio de los asuntos monetarios constituye un resultado de la ideología social que han abrazado nuestros contemporáneos y de las políticas económicas que engendra esta ideología. La gente se queja de las consecuencias inevitables de la inflación, pero se oponen obstinadamente a cualquier intento para poner fin o para restringir los gastos deficitarios. La reforma que se propone en el sistema monetario y el retorno a condiciones monetarias sanas, presuponen un cambio radical en la filosofía económica. No puede ser cuestión del Banco Central solamente mientras que el despilfarro, la desacumulación del capital y la corrupción constituyan características sobresalientes de la forma como se manejan los asuntos públicos.

– No puedo hacer otra cosa que coincidir. Muchas gracias Luwdig von Mises por esta interesante charla. Me voy al Banco Central.

– De nada, ¡y mucho éxito!*

*La mayoría de los párrafos en donde “habla” Ludwig von Mises son transcripciones mínimamente adaptadas de su “Reconstrucción Monetaria”, publicado originalmente en 1953 en inglés, y publicado en español por la Revista Libertas N°39 de ESEADE. Puede leerse completo haciendo clic aquí. Las intervenciones de Sandleris son, claro, producto de mi imaginación, pero basada en hechos reales.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.