La Argentina pide a gritos un plan económico consistente

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 19/2/19 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/02/19/la-argentina-pide-a-gritos-un-plan-economico-consistente/

 

El Acuerdo con el FMI es sólo un programa de estabilización de la inflación

La economía requiere mucho más que anuncios aislados de baja de los costos para las pymes regionales

La economía requiere mucho más que anuncios aislados de baja de los costos para las pymes regionales

 

Es bastante obvio que las medidas adoptadas a partir del acuerdo con el FMI solo apuntan a tratar de llegar a las elecciones sin sustos en el mercado de cambios. Claro que el costo fue una fenomenal recesión difícil de digerir para una sociedad que está agobiada por la carga tributaria y el reajuste de las tarifas de los servicios públicos.

Se supone que la estrategia es tratar de mover algo la economía con las exportaciones, dado que tanto el consumo interno como la inversión no serán motores durante este año. Tal vez las exportaciones aumenten algo por la mejor cosecha que se espera y lo que veamos sea una sustitución de importaciones más que un impulso exportador, con lo cual la reactivación sería moderada.

Ahora bien, se supone que luego del salto cambiario, el BCRA debería evitar que caiga el tipo de cambio real, en otras palabras, que el tipo de cambio nominal no crezca a un ritmo menor al de la tasa mensual de inflación.

El gráfico muestra la evolución del tipo de cambio a pesos constantes de enero de 2019 desde noviembre 2015 que fue el último mes completo del gobierno kirchnerista. En otra escala, pero está repitiéndose el mismo dibujo que cuando se salió del cepo cambiario en diciembre de 2015.

En febrero de 2016 el tipo de cambio pegó un salto y luego el tipo de cambio real tuvo una clara tendencia  decreciente que no fue producto de la esperada lluvia de inversiones, sino que fue el resultado de un fuerte arbitraje o especulación tasa versus dólar que ofreció el BCRA vía las Lebac y que algunos economistas aplaudieron como una genialidad de política monetaria.

Cualquiera que hubiese vivido las crisis cambiarias anteriores o al menos hubiese leído algo de historia económica reciente, sabía en qué podía terminar semejante arbitraje. Y terminó como era previsible.

Algunos atribuyen la corrida cambiaria del año pasado a los anuncios de diciembre de 2017, cuando dijeron que iban a bajar la tasa de interés para reactivar la economía. Puede ser que ese haya sido el disparador, pero si no formulaban esos anuncios el famoso 28 de diciembre de 2018, cualquier otro factor hubiese disparado la crisis cambiaria.

Al fin del cuentas, y salvando las distancias de magnitud del problema, el famoso 6 de febrero de 1989, cuando Machinea anunció que el BCRA no vendía más dólares, no fue la causa de la hiperinflación, ese 6 de febrero era previsible en cuanto al hecho, más allá de la fecha. Lo mismo pasa con la tan mentada fecha del 28 de diciembre de 2017. ¿Acaso no había una clara
inconsistencia técnica en la política económica?

Solo un improvisado en temas económicos podía comparar la tasa de interés con la tasa de inflación y llegar a la conclusión de que el modelo convergía al equilibrio porque la apuesta a la tasa no era que le ganara a la inflación sino al aumento del tipo de cambio . Solo un improvisado podía sostener que la deuda de las Lebac se licuaba porque la tasa de interés era negativa en términos reales versus la inflación.

Volviendo al tema del tipo de cambio actual, en el gráfico previo vemos como desde el pico que alcanzó en agosto de 2018 cayó en términos reales 18% y está 52% por arriba del de noviembre de 2015.

Si uno toma los últimos 48 años de evolución mensual del tipo de cambio real a pesos de enero de 2019, se encuentra con que está en uno de los puntos más bajos de la serie histórica, quitando los picos del 75, de la crisis del 82 y de la hiperinflación del 89. Sin embargo, este tipo de cambio actual que está algo más alto que el de enero de 1981 con el fin de la tablita cambiaria de Martínez de Hoz y del fin de la convertibilidad, no responde a reformas estructurales que hayan generado un flujo de inversiones en el sector real de la economía ni a una explosión de exportaciones que  justifiquen su baja respecto a períodos anteriores.

Es más, hoy tenemos más ineficiencia en la economía por el nivel récord del gasto público consolidado. Por lo tanto, en mi opinión acá tenemos un tema de altas tasas de interés que siguen generando especulación entre el tipo de cambio y la tasa de interés .

El primer problema es, entonces, que se desarmó el tema de las Lebac pero sigue con las Leliq. El segundo problema es que no queda muy claro cómo piensa cerrar la brecha fiscal el Gobierno con un nivel de actividad que se desplomó por las altísimas tasas de interés que aplicó para frenar la suba del tipo de cambio. En otras palabras, el costo de frenar la suba del dólar implica menor actividad y menos recaudación.

En efecto, si uno toma los ingresos fiscales de enero de 2019 y los compara contra enero de 2018 ve que aumentaron el 39%, unos 10 puntos porcentuales menos que la inflación. Ahora, si quita los derechos de exportación que subieron notablemente por el aumento del tipo de cambio, el incremento interanual es del 35%, 14 puntos por debajo de la inflación.

Puesto en otras palabras, la dinámica de esta estrategia económica no es consistente con la meta de reducir el déficit fiscal primario porque la recesión genera menos ingresos fiscales y obliga a bajar el gasto público, cosa que el Gobierno no está haciendo cuando se incluyen los intereses de la deuda pública . Con esta política se achica al sector privado que es el que mantiene la estructura del sector público.

Yo diría que a esta altura del partido, Nicolás Dujovne hace lo que puede dentro de las restricciones políticas que tiene. El gran interrogante es si ese hacer es suficiente para llegar a las elecciones de octubre sin sobresaltos cambiarios . Después de octubre se escribirá otra historia económica que nadie tiene la más mínima idea de cuál puede ser considerando la incertidumbre política existente.

Lo que tenemos por ahora, es algo muy precario y doloroso para el sector privado con el solo objeto de llegar a octubre. Veremos si alcanza, de lo que estamos seguros es que ni por casualidad este es un plan económico para ser pensado como el modelo de crecimiento de largo plazo. Argentina pide a gritos un plan económico en serio para salir de esta larga decadencia.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

La Unión Europea ayuda a Irán a eludir las sanciones de EE.UU

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 14/2/19 en: https://www.lanacion.com.ar/2220014-la-union-europea-ayuda-iran-eludir-sanciones

 

Los Estados Unidos han dispuesto, a través de distintas normas sucesivas, fuertes sanciones económicas contra Irán, con las que se apunta a impedirle actuar en el capítulo del comercio exterior, particularmente cuando las transacciones se realizan en dólares.

La Unión Europea, en cambio, procura mantener vigentes sus relaciones comerciales con Irán. Razón por la cual, los ministros de Relaciones Exteriores de Alemania, Francia y Gran Bretaña acaban de anunciar la creación de un mecanismo especial de pagos que presuntamente permite a las empresas europeas e iraníes continuar comerciando, evitando las sanciones estadounidenses.

Ese nuevo mecanismo se denomina “Instrumento de Apoyo a los Intercambios Comerciales”, y es conocido como “Instex”, por sus siglas en inglés. Se trata de un vehículo societario específico con el que se procura sortear el uso del dólar en las transacciones comerciales. Y, por ende, el alcance de las sanciones norteamericanas.

Llama poderosamente la atención que Gran Bretaña, que generalmente apoya a los Estados Unidos en su política comercial internacional, esta vez en cambio, haya decidido plegarse a sus pares de la Unión Europea. Una vez más, el interés es la medida de la acción.

Instex es -en rigor- una sociedad europea, inscripta bajo la ley francesa. Su domicilio es el mismo del Ministerio de Economía y Finanzas de Francia y será presidida por Per Fischer, un experimentado banquero alemán, que en su momento formara parte de la conducción de Commerzbank.

La creación de Instex conlleva un mensaje político, que transmite la voluntad europea de mantener activas sus relaciones comerciales con Irán, al menos mientras el país de los persas cumpla con los compromisos que asumiera respecto de no utilizar su programa nuclear con propósitos militares. Europa sostiene que, hasta ahora, Teherán ha cumplido con lo convenido en materia nuclear en el 2015, incluyendo la no realización de ensayos militares con armas nucleares.

No obstante, lo cierto es que existe, también en Europa, una preocupación creciente por la cuota de violencia que flota en derredor de la política exterior iraní, muy especialmente por la utilización de sus servicios de inteligencia y seguridad contra los disidentes iraníes hoy expatriados en Europa, algunos de los cuales han sido objeto de atentados contra sus vidas.

Con el mecanismo que la Unión Europea acaba de anunciar respecto de las sanciones norteamericanas se estructurará, en adelante, una suerte de “clearing”, a través del cual se podrán compensar las deudas y acreencias de los distintos exportadores e importadores, en su conjunto.

Mientras la administración de Trump mantiene claramente a Irán al tope de la lista corta de los países que -para los EEUU- conforman amenazas para la paz y seguridad de su país, los europeos aparentemente no tienen la misma percepción sobre la peligrosidad iraní.

Para los norteamericanos, Irán opera un programa nuclear secreto, en violación de sus compromisos. La Organización Internacional de Energía Atómica -sin embargo- no sostiene lo mismo. En paralelo, está claro que Irán ha continuado expandiendo el alcance de sus misiles capaces de volar con cabezas nucleares, lo que es ciertamente intranquilizador.

Irán, a través de su “líder”, el Ayatollah Ali Khamenei, sigue con su agria política antinorteamericana, bajo el lema “Muerte a América”, que según el mencionado clérigo “sólo incluye esa amenaza (de muerte) respecto de Donald Trump, John Bolson y Mike Pompeo, personalmente”. La belicosidad iraní, es más que evidente, se mantiene incólume, cuando la teocracia, comandada férreamente por los clérigos “shiitas” acaba de cumplir cuarenta años de vida desde que, en febrero de 1979, la monarquía persa colapsara, luego de 25 siglos de existencia. Toda una era que aún persiste, pese a que las duras y estrictas restricciones sociales originales parecen haber relajado mucho.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Fue profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y fue Vice Presidente de ESEADE.

Inseguridad jurídica (3° parte)

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2019/02/inseguridad-juridica-3-parte.html

 

La regulación de los fenómenos económicos es una fuente de la inseguridad o inestabilidad jurídica. Se trata de un hecho que, lejos de esta localizado y ser extraño, se ha generalizado a nivel mundial:

“Ahora, año tras año, el gobierno expropia más de 40 por ciento de los ingresos de los productores privados, lo que hace que incluso la carga económica impuesta a los esclavos y siervos parezca moderada en comparación.”[1]

Si bien la cita alude a los Estados Unidos es dable imaginar que en el resto de los países -donde las regulaciones son mucho mayores que en el país del norte- la situación no puede ser mejor. Mas allá de la posible exageración en cuanto a la comparación con el régimen de esclavitud, debemos tener en cuenta que es bastante probable que el autor citado se esté refiriendo a los esclavos norteamericanos que, en comparación con el resto de los esclavos a nivel mundial, se encontraban en una posición relativamente mejor al de sus pares de otras latitudes.

“El oro y la plata han sido reemplazados por dinero de papel fabricado por el gobierno, y a los estadounidenses se les roba continuamente su dinero a través de la inflación.”[2]

Las monedas metálicas -especialmente durante la vigencia del patrón oro (hoy en día derogado en todo el mundo)- imponían severos límites a los gobiernos en su afán de manipular el dinero. Fueron, desde luego, también necesarios instrumentos legales para permitir semejante confiscación de activos. De tal suerte, los gobiernos dictaron legislaciones que derogaron el patrón oro e impusieron las tristemente célebres leyes de curso forzoso y legal para obligar a sus ciudadanos a aceptar dinero envilecido. Naturalmente el hecho de que el precio de la moneda quede al arbitrio de los bancos centrales mundiales es otra fuente de incertidumbre jurídica, porque implica que el gobierno se reserva la facultad de establecer el precio de las transacciones y su volumen.

“El significado de la propiedad privada, alguna vez aparentemente claro y fijo, se ha convertido en oscuro, flexible y fluido. De hecho, cada detalle de la vida privada, la propiedad, el comercio y la contratación está regulado y re-regulado por una creciente montaña de leyes de papel (la legislación).”[3]

Tal hemos adelantado, resulta inevitable que esta maraña de normas se superponga y se contradigan entre sí (como es lógico) si se tiene en cuenta que se estatuyen en el tiempo -y no instantáneamente- por diferentes gobiernos que -a su vez- se componen de distintas extracciones ideológicas, y que en oportunidad de ocupar el poder pujan por hacer valer en la legislatura sus proyectos, algunos de los cuales lucen como los más disparatados.

Estas leyes quedan sancionadas y promulgadas y perduran junto con las normas que prescribirá la próxima legislatura que, siguiendo el mismo patrón, vendrá a engrosar la lista de disposiciones legales que limitan, dificultan e impiden, en muchos casos, a los ciudadanos del llano disponer de sus bienes privados, los que pasarán a tener de privados únicamente el sentido retórico de la palabra.

“Con el aumento de la legislación, se ha creado cada vez más inseguridad jurídica y riesgos morales, y el caos ha sustituido a la ley y al orden.”[4]

 Resulta ser la tendencia mundial que, lejos de simplificar la legislación esta ha proliferado por donde se mire. Hay que agregar a la lista leyes que favorecen a ciertos grupos en detrimento de otros, por ejemplo, empresarios; sectores sociales considerados “marginales”; grupos de presión o de poder según alguna nomenclatura en boga, e incluso a algunos individuos determinados en perjuicio de otros. Todo lo cual nos lleva a recordar el famoso libro de Fréderic Bastiat que -titulado precisamente La Ley- daba cuenta tempranamente en el siglo XIX de este tipo de desastres, convirtiéndolo en un visionario de lo que estaba por venir. Y la temática de la seguridad jurídica va de la mano con lo que algunos autores dieron en llamar calidad institucional:

“Estados Unidos es un país que ocupa la novena posición en lo que se refiere a calidad institucional (ver cuadro 2, abajo) y muestra debilidades que son comunes a todos los países, ya que a partir de la eliminación del patrón-oro las instituciones monetarias implementaron políticas discrecionales o, en algunos casos, ataron sus monedas a otras de países que practicaban tales políticas.”[5]

Como dijimos, la inestabilidad monetaria -fruto de la inestabilidad jurídica- es la generadora de la mayor cuantía de los males sociales, porque de lo que se trata es del instrumento que permite o facilita la transacción de los derechos de propiedad de los particulares. Si la moneda está sujeta a la inestabilidad jurídica eso figura que toda la institución de la propiedad privada está afectada de la misma inestabilidad, lo que -en términos de Ludwig von Mises- simboliza lisa y llanamente su abolición. El caso de Estados Unidos se presenta como el más preocupante, porque en épocas no muy lejanas resultó ser un ejemplo de respeto irrestricto a la propiedad privada y un celoso defensor de las leyes que la protegían, situación que ha varado hasta la actualidad.

“Todo el sistema monetario internacional está sujeto a la discrecionalidad de las autoridades monetarias de los Estados Unidos, al ser el dólar la moneda internacional por excelencia y a las de otras monedas importantes como el euro, la libra esterlina o el yen. De la misma forma que la “discrecionalidad” jurídica significa inseguridad jurídica, la “discrecionalidad” monetaria significa inseguridad monetaria y financiera, lo cual representa una mala calidad institucional en esta área en particular.”[6]

En realidad, el sistema monetario mundial está regulado por leyes, por cuanto los conceptos de inseguridad o inestabilidad jurídica son enteramente aplicables a cualquier propiedad, incluyendo la monetaria. En un sistema donde los bienes se intercambian por dinero y este -a su vez- por bienes, que las leyes tengan la potestad de modificar a su antojo el precio del dinero (usualmente se habla del valor, pero esto no es técnicamente correcto) representa que esas mismas leyes deciden el precio de todos los bienes y servicios que componen una economía especifica donde las leyes confieran a las autoridades semejantes facultades.

[1] Hans-Hermann Hoppe. “Sobre la Imposibilidad de un Gobierno Limitado y Perspectivas de una Segunda Revolución en América”. Artículo publicado en el Blog del Instituto Mises – Articulo Diario – junio 28 de 2008, Pág. 7

[2] Hoppe, H.H.  ibidem.

[3] Hoppe, H.H.  ibidem

[4] Hoppe, H-H. ibidem

[5] Martin Krause. Índice de calidad institucional 2009. Pág. 7

[6] Krause, M. ibidem.

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

HERMENÉUTICA VERSUS LA POSITIVIZACIÓN DE LAS CIENCIAS SOCIALES

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 17/2/19 en: http://gzanotti.blogspot.com/2019/02/hermeneutica-versus-la-positivizacion.html

 

Punto 7 del cap. 5 de https://www.amazon.es/hermen%C3%A9utica-como-humano-conocimiento-ebook/dp/B07NNX8HPZ

Hayek tiene una famosa frase que denuncia perfectamente esta cuestión: “…Sir Karl Popper has taught me that the natural scientists did not really do what most of them not only told us that thet did but also urged the representativs of other disciplines to imitate[1]”. Parece un trabalenguas pero no lo es. Veámoslo frase por frase: “…Sir Karl Popper has taught me…”. Esto es, Popper luchó toda su vida contra un inductivismo en ciencias naturales según el cual primero veríamos los hechos y luego, recién, elaboraríamos las hipótesis[2]. Por su solo genio, sin que Gadamer se lo haya enseñado, Popper supo perfectamente que no se ven primero los hechos, sino que la configuración del mundo físico depende ya de mitos, en una razón no crítica, o de hipótesis, en una razón crítica. Ahora bien, si esto es así para las ciencias naturales, ¿cómo va a ser lo contrario para ciencias sociales? Sin embargo, el positivismo pretende decir que las ciencias naturales son inductivas en el sentido referido, y por eso “….the natural scientists did not really do what most of them not only told us that thet did”, o sea, NO hacen lo que muchos de ellos nos dicen que hacen, esto es, ver los hechos sin interpretación, sino que “…also urged the representativs of other disciplines to imitate”, esto es, también exhortan a los científicos sociales a hacer lo que ellos mismos NO pueden hacer (aunque crean que sí) en sus propias ciencias.

Es así como las ciencias sociales se han llenado de supuestos datos y estadísticas, que no sólo parecen ser más importantes que las pobres hipótesis que sostienen sino que además deberían ser previos a ese marco teorético. Por eso Popper mismo dijo que los papers presentados bajo sus propias normas metodológicas son habitualmente rechazados por los editores[3](y por ello yo mismo debo advertir a los doctorandos que NO sigan en su teses al Popper que yo les enseño…).

¿Pero por qué “pobres hipótesis”? Porque las hipótesis en ciencias sociales se han convertido hace ya mucho tiempo en solas correlaciones directa o inversamente proporcionales entre variables que luego hay que apoyar en ese testeo empírico, lo cual termina siendo funcional a las ciencias sociales concebidas como “control”, esto es, como informes funcionales para las políticas públicas dictadas por los estados, según la razón instrumental usadas por los estados-nación weberianos. Y ello es así porque se cree que en el fondo no hay procesos de auto-organización social, que habría que explicar, sino sólo políticas estatales que controlan lo que de otro modo sería un caos. O sea, se ignora casi totalmente la noción de orden espontáneo de Hayek, esto es, procesos sociales ordenados que son fruto de la acción humana pero no del designio humano, y cuyo análisis es el objeto de las ciencias sociales. Para lo cual, obviamente, se necesita una antropología filosófica que explique bajo qué condiciones la intersubjetividad (humana, claro) tiende a la coordinación de conocimiento, y ello es obviamente el marco hermenéutico básico que permite configurar nuestra interpretación del mundo social y hacer luego una ciencia económica, política y jurídica conforme a esa interpretación. Eso nada tiene que ver con el testeo empírico, y por eso los científicos sociales ultra-empiristas han acusado a ese modo de ver el mundo social como “ideología”, como si afirmar las hipótesis de orden espontáneo implicara estar cerrados a la crítica[4].

Por ello, en nuestro pequeño libro Filosofía para mí[5], decíamos:

“…El economista austríaco Fritz Machlup escribió un seminal ensayo llamado “El complejo de inferioridad de las ciencias sociales”[6], cuyo título lo decía todo. Al lado de unas ciencias naturales muy orgullosas de sí mismas, de su supuesto mundo perfecto de hechos indubitables, probados y matematizados, las ciencias sociales tenían (¿tienen?) un inevitable complejo de inferioridad. “Ya vamos a ser como ustedes”, es su culpógeno anuncio, y, mientras tanto, asumir casi con vergüenza su contingencia, sus marcos interpretativos, sus inexactitudes, su dependencia de diversas filosofías e ideologías. O sea, su “dependencia de todo lo humano”.

Pero hemos visto que TODAS las ciencias son humanas y dependen “de lo humano”. ¡Qué mala noticia para los dioses del nuevo Olimpo del Sacro Imperio Romano Científico! Por ello continuábamos diciendo:

“…la ciencia depende de nuestras concepciones del mundo, de nuestras interpretaciones, de nuestras falibles conjeturas que intentan dar luz a un mundo infinitamente desconocido. El método científico es una caminata de ensayo, error, falibilidad y progreso. Las ciencias sociales, por ende, “también”. No son superiores o inferiores a cualquier otro intento humano de dar sentido al mundo”.

Pero luego reseñábamos su historia:

“…“Al principio”, esto es, desde los albores de la filosofía, y hasta hace muy poco, no había ciencias sociales. Hubo, sí, algo muy importante, de lo cual se hacía una directa aplicación al mundo social. Era y sigue siendo la ética. Para la concepción griega del mundo, una ética separada de la vida social era casi inconcebible. En Aristóteles –por decir un ejemplo no menor- la ética no era sólo e estudio de las virtudes que perfeccionan la naturaleza humana. La máxima de esas virtudes era preocupación cívica por la “ciudad”. La vida de la “polys” era lo máximo en la perfección del hombre. Ahora bien, ¿cómo debía ser “regida” esa polys? Naturalmente, de modo “bueno”. La famosa clasificación aristotélica de las formas de gobierno así lo revela. Si el gobierno de uno, unos pocos o muchos era “bueno” entonces teníamos la monarquía, la aristocracia, la república. Los temas sociales eran temas éticos. En ningún momento se concebía que se pudiera llamar a un “técnico”, que “sin juicios de valor” hiciera sus recomendaciones para una “gestión eficiente”.

La irrupción cultural del cristianismo, del judeo-cristianismo, implicó enormes cambios en la concepción del mundo, pero la característica anterior se mantuvo. El cristianismo implica, precisamente, que hay algo anterior y superior a la polys: la relación de cada individuo con Dios. Desde allí, desde esa “ciudad de Dios” se debe juzgar a la “ciudad del hombre”. Con la conformación del renacimiento carolingio (s. IX) y la conformación del Sacro Imperio, se conforma una concepción de la vida social donde la “auctoritas” humana es el “brazo secular” de la Iglesia. “El príncipe” temporal tiene cierta autonomía pero su “función propia” es casi como un instrumento del poder eclesial. Los musulmanes pensaban igual; simplemente diferían en quien era el príncipe y quién era el profeta. Y los judíos no contaban entonces porque se habían quedado sin su ciudad temporal (que, cuando existió, giró en torno al templo).”

“… La separación entre católicos y protestantes no cambia la cuestión. Lutero y Calvino seguían pensando que la ética de la ciudad de Dios debía seguir gobernando la ciudad del hombre, un hombre, ya, para ellos, irremisiblemente destruido por el pecado. La cuestión tampoco cambia con el racionalismo continental del s. XVIII, cuyo representante más ilustrado es Kant. Con él, también la sociedad, en camino hacia la república, la ciencia y la paz perpetua, dependía de la ética. Una ética diferente, sí, más secular, dependiente de un imperativo absoluto aunque sin metafísica o religión, en principio. Pero igual de fuerte y categórico. Las repúblicas laicas y democráticas, guiadas por la ciencia newtoniana y la educación obligatoria, deben ahora “dominar la tierra”. El mandato bíblico es cambiado de contenido. Id y bautizad……….. Se transforma en “id y ensenar, civilizar….”, pero con el mismo impulso ético y expansivo, exotérico, de épocas anteriores.

En medio de todo esto, otra tradición, también muy importante en la filosofía occidental, se abre paso. Es la historia. Pero no simplemente como una (¿imposible?) “historiografía”, sino como “comprensión”. Dilthey (fines s. XIX) es aquí el autor clave. Podemos comprender los fenómenos sociales porque nuestra condición humana nos proporciona una interpretación de nuestra historia de un modo tal que no la podríamos tener de un hormiguero y menos aún de un trozo de roca. Podemos ponernos en el lugar de Napoleón, y, por más desacuerdos que tengamos, comprender sus motivaciones, y por ende sus acciones. En ese sentido la historia comprende, y las ciencias naturales “explican”. En esta tradición, las ciencias sociales son historia. O la historia “es” las ciencias sociales. Algo de esto, aunque con muchas diferencias, subsiste en un Gadamer que contrapone (1960) la verdad de la conciencia histórica al método de las ciencias naturales. La filosofía continental alemana aún hoy tiene cierto enfrentamiento con cierto positivismo en ciencias sociales que predomina en ciertos ámbitos anglosajones.”

Es entonces cuando explicábamos la entrada de la novedosa idea del orden espontáneo:

“…En medio de la ética, en medio de la historia, ¿quedaba lugar para algo más?

Miremos un poco más en la historia de la filosofía occidental y encontraremos algunas cosas.

En primer lugar, según Marjorie Grice-Hutchison, en un famoso estudio sobre la Escuela de Salamanca, (tesis dirigida por por Hayek), jesuitas y dominicos españoles habrían desarrollado las primeras teorías sobre los precios, la inflación, los salarios, etc., adelantándose al modo en que lo haría la economía a partir del s. XVIII. Esto es, por ejemplo, que “es” la inflación, más allá de lo que “deba ser”. Otros autores como Rothbard, Novak, Chafuen, Huerta de Soto, etc., han estudiado mucho este pensamiento.

En los inicios del s. XVIII no tenemos sólo los inicios de la escuela Clásica de economía, sino la Escuela Escocesa, con autores como Hume, Smith, Ferguson. Este último acuña la feliz expresión de que la sociedad es fruto “de la acción humana pero no del designio humano”. Esto implica que para ellos el orden social era “espontáneo”, esto es, no fruto de un acto fundacional deliberado. Los fenómenos sociales implican “consecuencias no intentadas”, evoluciones o involuciones que escapan a planes deliberados de una persona o un grupo de personas. Hay en los fenómenos sociales algo que se puede estudiar pero no planificar. Esto es interesantísimo….

Esta cuestión es retomada explícitamente por el economista austríaco C. Menger en su teoría del origen del dinero, como institución social espontánea. Esta línea “institucionalista-evolutiva” de los fenómenos sociales es retomada luego por Hayek, pero es L. von Mises quien, en mi opinión, acuña una explicación, en el inicio de su tratado de economía, que es clave para entender una ciencia social que no sea “sólo” ética. Dice así: “….The discovery of a regularity in the sequence and interdependence of market phenomena went beyond the limits of the traditional system of learning. It conveyed knowledge which could be regarded neither as logic, mathematics, psychology, physics, nor biology”. Este párrafo es clave. Se afirma que se toma conciencia de algo que está más allá de los campos tradicionales del saber. Eso, que está más allá, y que tiene una cierta (vamos a ver por qué digo “cierta”) autonomía de la ética es una “secuencia y regularidad”, esto es, cierto “orden” en las consecuencias no intentadas de las acciones. Adoptar ante este orden una actitud teorética es comenzar a hacer ciencias sociales de un modo no sólo nuevo, sino constitutivo, esto es, las ciencias sociales son “eso”: el estudio de los órdenes espontáneos. Yo puedo “querer” que un poeta gane más que un futbolista, puede ser que considere ello sea bueno, pero si formo parte de los millones y millones de personas que ven partidos de futbol por televisión o voy al estadio, entonces yo mismo, como consecuencia no intentada, estoy causando el alto salario del futbolista. Un gobierno puede considerar bueno que los obreros de tal o cual sector ganen U$S 1000 al mes, pero la consecuencia no intentada será que algunos empleadores potenciales dejarán de contratarlos. Yo puedo querer y considerar bueno que las secretarias de mi empresa (no es mi caso) ganen U$S 10.000 al mes, pero la consecuencia no intentada es que tendré más postulantes de las que puedo absorber y “tendré que” bajar el salario que estoy ofreciendo. O, al revés, yo puedo  considerar injusto que un famoso futbolista gane millones y millones más que un profesor titular de Física I, pero, si yo veo sus partidos, yo soy parte de la causa por la cual ese futbolista gane millones.  Y así sucesivamente….”

Y concluíamos:

“…¿Diremos entonces que las ciencias sociales son sólo descriptivas de órdenes espontáneos y de ningún modo normativas? No, porque, como vimos, en toda acción humana hay una decisión moral implícita. Pero una consecuencia, una inter-acción, que va más allá del fin directamente intentado por el individuo. Esa consecuencia no intentada puede ser, a su vez, buena o mala, pero la “descripción” de esas consecuencias que son fruto de la inter-acción humana tiene un margen de autonomía con respecto a la ética tradicional. Si ese margen no se ve, la diferencia entre las ciencias sociales y la sola ética tampoco se ve. Es absolutamente bueno que todos tengan alimento de sobra, “pero” resulta que por ejemplo hay una ciencia, la economía, que nos dice que “hay” escasez, y entonces los salarios no se pueden aumentar simplemente porque ello sea “bueno”: hay además un proceso de ahorro, de formación de capital…….

No se trata, por ende, de contraponer una ciencia “de hechos” vs. una ética normativa. Los fenómenos sociales implican un “mundo”, esto es, según Husserl, un conjunto de relaciones entre personas (inter-subjetividad), y eso es el mundo social, y ese mundo social tiene sus valores morales como constitutivos, porque es parte de su horizonte cultural. Simplemente, ese mundo social tiene una evolución o involución espontánea, esto es, una serie de inter-acciones no intentadas que no se reducen al sólo juico ético de cada acción en particular.

¿Pero qué hay detrás de esa “regularidad” de la que hablaba Mises? ¿No hay acaso libertad en las acciones humanas?”.

“…Por los ejemplos dados, vimos que las consecuencias no intentadas no son “arbitrarias”: tienen un orden, que emerge de decisiones libres previamente adoptadas. Y ese orden tiene que ver con un tema esencialmente filosófico: la racionalidad del ser humano, racionalidad falible, incierta, pero racionalidad al fin: persigo ciertos falibles y cambiantes fines y recurro a falibles y cambiantes medios. Quiero comprar un libro, lo compro, y millones y millones de acciones similares a las mías “causan” que tal o cual autor sea rico y conocido….”

“…Pero como podemos ver, detrás de todo lo que estamos diciendo hay una antropología filosófica, una concepción del ser humano que implica a su vez una determinada noción de acción humana.

En ese sentido, los problemas teoréticos más importantes de las ciencias sociales tienen que ver con la noción de acción e inter-acción que estemos manejando. Un economista partidario de la teoría de la plus-valía marxista ve al mundo como la explotación de capitalismo de EEUU y Europa con respecto a los explotados: América Latina, Africa, etc. Inútil es que le digamos cifras sobre el PBI interno de los EEUU, o que le mostremos que el PBI per cápita en tal o cual región de América Latina ha crecido: él tendrá otras “cifras” para mostrar que las desigualdades han crecido.

¿Pero cómo ve el mundo alguien formado en otra concepción de la economía? Al revés: América Latina es pobre porque nunca ha generado las condiciones culturales e institucionales para la estabilidad jurídica que es necesaria para el ahorro y la inversión a largo plazo. Por otro lado, la teoría del valor es diferente: para uno, es la del valor-trabajo en Marx; para el otro, es la teoría del valor subjetivo de Menger y Bohm-Bawerk. Desde esas dos concepciones del mundo, diametralmente opuestas, no es que ven “lo mismo” desde dos perspectivas diferentes: ven diferentes fenómenos, directamente. América Latina y EEUU no son lo mismo para unos y para otros, y todas las relaciones de causa y efecto son diferentes para ambas perspectivas.

¿Cuál de las dos es la correcta?

Para responderlo, hay que ir a la teoría del valor, y por ende…….. Al tema de la acción humana, la racionalidad, la intencionalidad de la acción, el libre albedrío, la falibilidad de la acción, la incertidumbre….

Y todo ello no es más que antropología filosófica.

O sea que:

  1. a) las ciencias sociales tardaron mucho tiempo en distinguirse de la sola ética.
  2. b) Ello no implica que las ciencias sociales sean totalmente autónomas de la ética.
  3. c) La autonomía de las ciencias sociales tiene que ver con la progresiva emergencia de un nuevo paradigma, la noción de órdenes espontáneos en lo social.
  4. d) Esa noción de orden espontáneo tiene que ver con temas tales como: racionalidad limitada, acción humana intencional, inter-subjetividad, libre albedrío, orden, etc.
  5. e) Esos temas son esencialmente filosóficos”[7].

 

 

[1] Hayek, F. A. von: Studies in Philosophy, Politics and Economics, Routledge and Keagan Paul, 1967, Preface.

[2] Popper, K.: Teoría cuántica y el cisma en física; Tecnos, Madrid, 1985;Realismo y el objetivo de la ciencia; Tecnos, Madrid, 1985; Conjeturas y refutaciones; Paidós, Barcelona, 1983; Conocimiento objetivo; Tecnos,Madrid, 1988; La lógica de la investigación cientifica,Tecnos, Madrid, 1985; Replies To My Critics; in The Philosophy of Karl Popper, Part II; Edited by P. Arthur Schilpp Lasalle; Illinois, 1974.

[3] Popper, K.: The Myth of the Framework; Routledge,  1994.

[4] Ver al respecto Machlup, F.: “El complejo de inferioridad de las ciencias sociales”; en Libertas; Eseade, Bs. As., Nro. 7.

[5] Ediciones Cooperativas, Buenos Aires, 2006.

[6] Op.cit.

[7] Ver la bibliografía al respecto: Popper, K.: La miseria del historicismo; Alianza Ed., Madrid, 1987; Hayek, F.A.von: “Scientism and the Study of Society”; en The Counter Revolution of Science; Liberty Press, 1979;  “The Theory of Complex Phenomena”; en Studies in Philosophy, Politics and Economics; op.cit.,;  Mises, L. von: “Problemas epistemológicos que suscitan las ciencias referentes a la acción humana”, cap. II de La acción humana, Sopec, Madrid, 1968; Gallo, E.: “Hayek y la investigación histórica: algunas reflexiones”; en Estudios Públicos; Centro de Estudios Públicos; Santiago de Chile, Nro. 50, 1993;  Machlup, F.: “El complejo de inferioridad de las ciencias sociales”, op.cit., Polanyi, M.: Personal Knowledge; Routhledge, 1998; Menger, C.: Investigations Into the Method of the Social SciencesLibertarian Press, Grove City, 1996.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

EL JESUITA JUAN DE MARIANA Y LA ACTUALIDAD

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Hace tiempo, llegó a mis manos una obra notable: The School of Salamanca de Marjorie Grice-Hutchinson que me las recomendaron tanto Murray Rothbard como Friedrich Hayek quienes por otra parte habían escrito sobre esa muy fértil corriente de pensamiento del siglo xvi. Recuerdo que de esa obra exploré especialmente al Padre Luis de Molina.

 

Por el antedicho motivo me enfrasqué también en otro libro que aludía a la influencia bienhechora en el pensamiento liberal titulado Islam and the Discovery of Freedom de Rose Wilder Lane, obras ambas que me hicieron ver las extraordinarias contribuciones de los musulmanes y los católicos que junto con algunos puritanos de la Escuela Escocesa y las enseñanzas de quienes originalmente provenían del judaísmo como los propios Rothbard y Hayek a los que naturalmente deben agregarse Ludwig von Mises, Milton Friedman, Karl Popper y el judío practicante Israel Kirzner, juntos todos decimos han contribuido decisivamente al espíritu liberal. Y no es desde luego que esta tradición de pensamiento tenga que ver con la religión que más bien adhiere a “la doctrina de la muralla” estadounidense en cuanto a separar tajantemente el poder político de la religión. Es que luego de tantas matanzas, persecuciones y torturas por motivos religiosos, son en verdad paradójicas estas confluencias de religiones distintas.

 

En cualquier caso, en esta oportunidad me detengo en una de las figuras de mayor relieve de la Escuela de Salamanca o Escolástica Tardía: Juan de Mariana a quien indagué especialmente como consecuencia de que en 2017 recibí el Premio Juan de Mariana en Madrid invitado por el presidente del Instituto Juan de Mariana, Gabriel Calzada de quien precisamente leí y me documenté sobre este personaje en un ensayo que publicó en la colección Facetas liberales que coedité con el entonces Rector de la Universidad Francisco Marroquín, Giancarlo Ibárgüen, en homenaje al fundador de esa casa de estudios, Manuel Ayau.

 

Juan de Mariana (1536-1624) estudió en la Compañía de Jesús junto al antes mencionado Luis de Molina, se doctoró en París donde enseñó en la Sorbona, en Italia y en España y antes estudió y se licenció en teología en la Universidad de Alcalá de Henares. Publicó múltiples trabajos muchos de los cuales fueron condenados y hasta quemados por algunos de sus propios colegas y miembros del poder político. Su obra más conocida y apreciada fue su monumental Historia general de España y añadió escritos de gran valía y difusión sobre moneda, impuestos, teoría política, una detallada teoría de los precios y un magnífico adelanto a la Ley de Say. Se opuso con especial énfasis a todo autoritarismo, incluso llegó a patrocinar el tiranicidio en línea con lo establecido por el Obispo John of Salisbury (1120-1180) en su Policracticus donde escribe que “quien usurpa la espada merece morir por la espada”.

 

En general la Escuela de Salamanca se basa en Aristóteles y Sto Tomás de Aquino y redirecciona el énfasis en los marcos institucionales compatibles con la libertad de mercados, subrayaron la trascendencia de la propiedad privada, ridiculizaron las críticas a la denominada usura, combatieron la inflación, desarrollaron una incipiente teoría subjetiva del valor, elaboraron interesantes y bien documentos estudios sobre la ética de los negocios, fulminaron todo intento de controlar los precios por parte de gobiernos y publicaron enjundiosos tratados sobre el derecho natural.

 

Es del caso enfatizar que como Aristóteles fue introducido en Europa por vías judías y musulmanas, los prejuicios, sectarismos y oscurantismos de la Iglesia católica de entonces prohibió su lectura (en 1210 en la Universidad de Paris) y es del caso subrayar que también Santo Tomás de Aquino fue objeto de condena  post mortem de cuarenta tesis, impulsada por el Papa Juan XXI y ejecutadas  por el  Obispo Étienne Tempier, Canciller de la Universidad de Paris. Aquino fue defendido por su profesor San Alberto Magno (que sobrevivió a su discípulo), de quien el Papa Benedicto XVI en Audiencia General el 24 de marzo de 2010 expresó que “uno de los más grandes de la teología medieval es san Alberto Magno. El título de grande (magnus) con el que pasó a la historia indica la vastedad y la profundidad de su doctrina que unió a la santidad de su vida.”

 

Comento  ahora el aludido ensayo de Gabriel Calzada publicado en la colección de marras, me detengo en este trabajo debido a su versación  en la materia que sin bien está centrado en uno de los aspectos de los que se ocupó el doctor Mariana, ilustra maravillosamente las ideas de este esclarecido sacerdote. El ensayo en cuestión se titula  “Solo ante la inflación: Juan de Mariana y su lucha contra los desmanes monetarios”.

 

Manos a la obra entonces. Comienza el escrito Calzada narrando la detención de Mariana en la Compañía de Jesús en Toledo, el 8 de septiembre de 1609, por orden del obispo de Canarias, Francisco de Sosa “a quien el rey había propuesto como juez de la causa contra el incómodo pensador”. Antes de eso la Inquisición lo había conducido a una celda para declarar ante los inquisidores por su último libro.

 

Calzada destaca tres de los libros de Mariana que han tenido una influencia decisiva en amplios círculos: uno sobre los fundamentos de los derechos individuales y los necesarios límites al poder –De rege et regis institutione- y los otros dos sobre moneda –De ponderibus et mensuris y De monetae mutatione– los cuales le trajeron una serie de condenas por parte de algunos de los representantes de su Iglesia y por parte del poder político en ese momento a cargo del príncipe heredero Felipe III, en realidad en manos del Duque de Lerma, Francisco de Sandoval y Rojas quien había dispuesto la disminución del contenido de plata de la moneda pero resellada con el mismo valor nominal como si no hubiera habido esa reducción, lo cual naturalmente produjo grandes distorsiones monetarias que Mariana develó ante la opinión pública, situación que “desató la furia real contra su persona” .

 

A esta altura es del caso reproducir parte de las citas que consigna Calzada de la mencionada obra de Mariana sobre moneda: “Algunos hombres astutos e ingeniosos para atender a las necesidades que continuamente abruman a un imperio, sobre todo cuando es de gran extensión, idearon como un medio útil para superar las dificultades sustraer a la moneda alguna parte de su peso […] ¿Quién habrá que tenga un ingenio tan corrompido que no apruebe la bendición del Estado? […] el príncipe no tiene derecho alguno sobre la propiedad de los bienes muebles e inmuebles de los súbditos” y sostiene que los que afirman lo contrario “son charlatanes y aduladores, que tanto abundan en los palacios de los príncipes”.

 

De ese mismo libro Calzada se detiene a mostrar los rigurosos conocimientos de Mariana en temas monetarios al explicar meticulosamente las consecuencias de la manipulación monetaria por parte de los gobiernos, las enormes dificultades que crea en el comercio al afectar el poder adquisitivo de todos y se anticipa a lo que luego se conocería como la Ley de Gresham, en cuyo contexto describe la subjetividad del valor que mucho después sería desarrollada in extenso por Carl Menger en el origen de la Escuela Austríaca. En resumen, Mariana escribe que su objetivo es “amonestar a los príncipes” por el avasallamiento de los derechos de las personas.

 

Calzada nos dice en su ensayo que “lo primero que debe hacer, según Mariana, el monarca y quienes gobiernan es reducir el gasto, en lugar de centrarse en elevar los ingresos, como forma de solucionar los desfases financieros. La segunda recomendación es reducir los subsidios, las retribuciones, la pensiones y los premios”.

 

Hacia el final de su muy documentado ensayo, Gabriel Calzada retoma lo dicho en el comienzo respecto a la detención de Mariana ese fatídico 8 de septiembre de 1609 a los 73 años de edad luego de décadas de estudio, investigación y enseñanza y dice que el estudioso allí aprendió “una de las lecciones más amargas de su vida: si uno está dispuesto a plantarle cara al poder político, en defensa de las libertades individuales y de la propiedad privada, debe contar con la posibilidad de ser abandonado por sus amigos y hasta por las instituciones a las que ha servido toda la vida. Ese fue, por ejemplo, el caso de la Compañía de Jesús a la que Mariana había dedicado, con talento y entrega los últimos 55 años de su vida”.

 

El proceso de condena se llevó a cabo en Madrid bajo la acusación de fiscales respecto de trece cargos cuyo eje central era “negar el derecho del rey a cambiar la moneda”. El Padre Mariana se ocupó personalmente de su propia defensa con argumentos extensos y bien fundados, frente a lo cual la fiscalía agregó nuevas imputaciones referidas a la insolencia de Mariana con el poder y sus superiores. La monarquía intentó una condena por “lesa majestad” y “ordenó a sus embajadores que compraran y se hicieran de todos los ejemplares posibles del libro para quemarlos” pero finalmente tuvieron que liberarlo a Mariana puesto que las documentaciones en su contra se fueron diluyendo junto con las apoyos para mantenerlo en custodia. Con la angustia a cuestas por lo sufrido en soledad, volvió a Toledo sin que escribiera nada más sobre los asuntos que lo habían desvelado respecto a los abusos del poder.

 

Ahora a casi cuatro siglos de la muerte de Juan de Mariana se hace necesario volver sobre sus pasos y considerar los temas que con tanta dedicación estudió en el contexto de una vida espiritual consubstanciada con valores éticos centrales tan necesarios en nuestro mundo moderno, al efecto de nosotros sacar partida de sus enseñanzas. En parte de sus desvelos, es increíble que después de tanto tiempo estemos hoy embretados en problemas parecidos de abuso de poder, no solo en materia monetaria donde la banca central se ha convertido en la vaca sagrada de nuestra época sin percatarse que cualquiera sea el camino que decida emprender estará distorsionando los precios relativos, sea al expandir, contraer o dejar inalterada la base monetaria. No solo se permite la manipulación monetaria por parte de los gobiernos para financiar sus desmanes en perjuicio de la población, sino que se aplauden otros atropellos a las autonomías individuales paradójicamente en nombre de una democracia que ha sustituido su esencia del respeto a las minorías por las mayorías para sustituirla por un mero número, con lo que, a contracorriente de lo sustentado por los Giovanni Sartori contemporáneos, se hacer realidad lo pronosticado por Juan González Calderón en cuanto a que tienen vigencia dos ecuaciones falsas: 50% más 1%=100% y 50% menos 1%=0%.

 

Respecto a ciertos desvíos de la Iglesia católica de su misión pastoral, cierro al recordar un par de ejemplos truculentos de otros tiempos, además de los apuntados sobre las condenas a la línea aristotélica-tomista y a los hechos bochornosos por los que ha pedido perdón en nombre de la Iglesia el admirable Papa Juan Pablo II. En primer lugar, la Carta Pastoral de los Obispos de la Iglesia Católica Alemana reproducida en The New York Times el 24 de septiembre de 1939: “En esta hora decisiva exhortamos a nuestros soldados católicos a obedecer al Führer y a estar preparado para sacrificar su individualidad. Apelamos a que se unan a nuestros rezos para que la Divina Providencia conduzca esta guerra al éxito”. En segundo término, la desfachatada declaración de los editores de la revista jesuita Mensaje a raíz del triunfo electoral del marxista Salvador Allende (No. 194, noviembre de 1970): “Mientras el gobierno de la Unidad Popular avanza hacia el Hombre Nuevo, un cristiano no puede sino avanzar a su lado”. Entre otras cosas, esto va para algunos católicos insoportables por su arrogancia, soberbia y petulancia que aun en pleno sigo XXI se entretienen con críticas inauditas a judíos y musulmanes, a pesar de la promoción del ecumenismo entre las tres religiones monoteístas implantada a los cuatro vientos por el antes mencionado Juan Pablo II y continuada por sus sucesores.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba.

La calma cambiaria es solo aparente

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 13/2/19 en: https://www.ambito.com/la-calma-cambiaria-es-solo-aparente-n5015749

 

La calma cambiaria es solo aparente

 

Acaba de conocerse que la formación de activos externos netos acumulada entre 2017 y 2018 supera los u$s59.000 M -incluidos los dólares “en el colchón”- lo que refleja la alta inflación del peso. Inflación que continúa y por eso la paz cambiaria es aparente y superficial y en algún momento el billete verde se pondrá a tono con los nuevos precios.

Entre otras cosas, qué pasará cuando quienes hicieron un plazo fijo en torno del 40% tengan que renovarlo con tasas más cerca del 30%. No sería de extrañar que la subida de la Bolsa -que no se explica ni con la macro ni con el PER, todo lo contrario- esté precisamente, adelantando el precio del dólar.

Y el hecho de que el Gobierno está intentando frenar el “carry trade” con las Leliq, es un reconocimiento implícito de que el dólar está planchado circunstancialmente gracias a las altas tasas. En cualquier caso, es imposible saber cuándo el dólar tomará ritmo porque, de momento, el Gobierno tiene fuerza, y ayuda para plancharlo.

Sobre todo si tenemos en cuenta que el FMI este año aportará la friolera de u$s30.000 M, cuando desde el BCRA calculan que una corrida no superaría los u$s5.000 M, y aunque los privados estiman hasta u$s25.000 M.

El BCRA aceleró el ritmo de baja de tasas, y desde el máximo del 73% en septiembre, la tasa de Leliq acumula una baja de casi 28 puntos, quedando en alrededor de 45% anual. Pero los operadores esperan una baja más gradual hasta quedarse en un piso del 43%.

Y con el FMI, discuten la posibilidad de que la “zona de no intervención” vaya ajustando a un nivel más bajo que la inflación esperada. Considerando que la inflación esperada por el Gobierno (23%) promete ser mucho más baja que la real, que los analistas ya estiman bien arriba del 30% y sigue subiendo, probablemente tendremos “carry trade” para rato.

Ayuda el campo, ya que los dólares de los productores agropecuarios sumarían este año más de u$s30.500 M por ventas al exterior. Considerando que en 2018 ingresaron unos u$s25.500 M, esto implicaría un salto del 20%. Dicho sea de paso, no tanto como para creerse el entusiasmo del Gobierno de que esto revertiría la caída del PBI. La contracara de este dólar artificialmente bajo es, entre otras cosas, que Argentina exporta poco más del 10% de su PBI, cuando la media global es superior al 35%.

Por otro lado, más allá del déficit primario cero, quedaría un déficit financiero del 3% del PBI, que debe cubrirse con emisión adicional de deuda, aumentando la presión a la baja del dólar. El déficit fiscal total se redujo en 2018 solo el 0,2% del PBI ya que pasó del 6% al 5,8% dado que los gastos primarios, sin los intereses de la deuda, se redujeron del 2,9% al 2% del PBI, pero la cuenta de intereses subió del 3,1% al 3,8% del PBI.

Y la recaudación fiscal baja -y cada vez más- en términos reales, complicando estas cuentas. Por tomar un indicador, según el INDEC, entre enero y noviembre de 2018 los salarios perdieron 17,3% frente a la inflación, es decir, que así las cosas el consumo y la inversión de las personas cae.

La situación externa también mejoraría ya que podría desacelerarse la apreciación global del dólar, gracias a la ralentización en la subida de tasas por parte de la Fed, aunque falta la otra pata, el balance. Crossroads, o encrucijada, son las palabras fetiche del presidente de la Fed, frente a los riesgos que acechan: un divorcio sin acuerdo por el “brexit”, una brusca desaceleración en China y, principalmente, el incremento de las tensiones comerciales, según se confirmaba que Trump y Xi Jinping no se reunirán el 27 y 28 de febrero en Vietnam, aunque podrían hacerlo después del 2 de marzo, cuando expire el plazo de las negociaciones.

En estos momentos un 81,2% de los analistas descuenta que no habrá subidas de tasas este año, según FedWatch, en tanto que el porcentaje de operadores que proyectan una bajada para el próximo 11 de diciembre (15,3%) es cinco veces mayor que el de los que esperan una subida (2,8%). Aunque, por otro lado, hay cierto optimismo en cuanto a la economía de EE.UU. ya que para la Fed “el desempleo es bajo, los precios están cerca del 2%, por lo que ahora estamos en un buen lugar”. Pero, aun suponiendo que las tasas no se muevan, queda por ver el balance, que está de moda, ya que para achicarlo la Fed ha venido inundando a los mercados de deudas absorbiendo dinero. La Fed todavía acumula en este registro más de u$s 4 B, de los cuales 2,22 son bonos del Tesoro y unos 1,6 B son activos respaldados por hipotecas (MBS). Casualidad o no, en octubre de 2018 las bolsas globales comenzaron a temblar y la volatilidad invadió los mercados. Justo en ese mes, la Fed apretó el turbo en la reducción de balance alcanzando los u$s50.000 M mensuales que deberían seguir desapareciendo hasta alcanzar el tamaño ‘adecuado’. Cuando el proceso comenzó en 2017, la Fed proyectó que la normalización finalizaría en 2022 y el remanente sería de u$s2,3 B, pero ahora se discute la ralentización y hasta poner fin a la reducción del balance.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.