Mirando con preocupación al México de hoy

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 7/11/19 en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/mirando-preocupacion-al-mexico-hoy-nid2304287

 

El presidente electo, Alberto Fernández, suele mencionar con inocultable simpatía al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, como al líder político de la región con el que aparentemente se siente más identificado, políticamente. Por ello visitarlo conformó su primer viaje al exterior.

Hablamos de un hombre de gran experiencia política en su país. De conducta prudente y discursos encendidos pero que, desde que asumiera la presidencia de México, no ha conseguido generar y sostener una cuota de confianza en los inversores. Ni hacer crecer satisfactoriamente a la economía de su país, que -recordemos- es la tercera más grande de nuestra región, sólo superada por las de Brasil y los EEUU.

Hoy, la tasa anual de crecimiento económico mexicana es anémica, de apenas un 0,1% de su PBI. Nada para festejar, entonces.

México está esencialmente estancado y de no ser por el crecimiento de su sector agropecuario, que es del 3,5% anual, lo de México, en materia de desarrollo económico, está lejos de ser un ejemplo a imitar a rajatabla. Esto pese a que el país tiene el obvio privilegio de ser vecino inmediato de los EEUU, cuya gigantesca economía tiene una enorme capacidad de tracción, aunque crezca a un ritmo anual no demasiado atractivo: del 1,9% del PBI.

México tiene nada menos que a un 42% de su población que vive estancada bajo la línea de pobreza. Hablamos de unos 52 millones de personas que aún están en la pobreza y lo cierto es que, cada día, el país azteca incorpora inexorablemente a otras 794 personas a ese poco atendido grupo, el de los pobres. Hasta la petrolera estatal Pemex hoy genera pérdidas económicas.

Por esto, si “por sus frutos los conoceréis” parecería prudente detenerse un instante, sin caer en precipitaciones ni exageraciones, y mirar muy de cerca lo que efectivamente sucede en México como resultado de su política económica, antes de decidir “imitar” su estrategia de desarrollo, que de superexitosa no tiene, francamente, mucho, salvo el pragmatismo.

Argentina y México tienen, por lo demás, economías que son muy distintas. De allí que, si algo hay para imitar en México, es la interesante prudencia estratégica en el andar que caracteriza a un político de raza: esto es al presidente Andrés Manuel López Obrador. Ojalá se comprenda lo antedicho en toda su dimensión y se eviten los errores y las precipitaciones.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Fue profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y fue Vice Presidente de ESEADE.

Capitalismo, socialismo e igualdad

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 4/11/19 en: https://www.libremercado.com/2019-11-04/carlos-rodriguez-braun-capitalismo-socialismo-e-igualdad-89158/

 

Si el capitalismo genera desigualdad, ¿qué diríamos del anticapitalismo?

Leí hace ya tiempo en El Mundo unas interesantes declaraciones de la entonces alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, que afirmó:

El sistema capitalista genera desigualdad (…) Pero yo tengo confianza en la historia. Desde que en la Revolución Francesa se explicita la vocación de igualdad de los seres humanos, se han ido logrando cosas.

¿El capitalismo genera desigualdad? Confío en que cuando doña Carmena ejercía de jueza analizara los datos mejor. En las últimas décadas la desigualdad en el mundo se ha reducido, debido a que cientos de millones de personas han dejado atrás la pobreza extrema, especialmente en Asia y África. Esto lo reconocen los economistas de izquierdas, como Piketty, que por eso han cambiado el discurso y ahora se concentran en la desigualdad dentro de los países desarrollados, como si el internacionalismo proletario no fuera ya una bandera progresista.

Hablando de consignas de la izquierda, una seña de identidad del socialismo es la apropiación de la historia. De hecho, el mismo Karl Marx presumió de haber descubierto sus leyes, nada menos –una de las muchas cosas que debo a mi maestro Pedro Schwartz es que me aconsejara leer La miseria del historicismo de Karl Popper hace ya más de cuarenta años.

Cuando Manuela Carmena alude a la historia pensé en esa “fatal arrogancia” de la izquierda, y me fijé en otra de sus características, quizá la más sobresaliente desde la caída del Muro de Berlín. Cuando las personas de izquierdas hablan ahora del capitalismo, han dejado de considerar cuáles son sus alternativas. Por buenas razones, claro. Porque si el capitalismo genera desigualdad, ¿qué diríamos del anticapitalismo?

Por fin, me resultó revelador eso de indicar que la vocación igualitaria de la humanidad se explicitó en la Revolución Francesa, como si no hubiera habido ideas igualitarias explicitadas antes. Y como si el comunismo, el logro más siniestro y criminal del socialismo, no fuera una derivación de esa Revolución, cuya brutalidad es a menudo ignorada. Como la del socialismo real.

Lo cierto es que la admiración de los comunistas por la Francia revolucionaria era tal que, durante mucho tiempo, incluso después de compuesta La Internacional, los mítines del Partido Comunista concluían al son de La Marsellesa.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

Irán, mientras esté sancionado, cierra las puertas del diálogo con EE.UU.

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 31/10/19 en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/iran-mientras-este-sancionado-cierra-puertas-del-nid2302329

 

Los EE.UU. e Irán no dialogan. De esa manera, la relación bilateral entre ambas naciones permanece congelada y las peligrosas tensiones que existen entre ambos países no disminuyen, sino crecen, conformado el tema más peligroso de todos los que conforman la agenda de paz y seguridad internacionales.

Una reciente oportunidad para que sus dos líderes se encontraran no fue aprovechada. Me refiero a la apertura del nuevo período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. A ese evento anual concurrieron, como estaba previsto, los Jefes de Estado de ambos países en pugna.

Pero, pese a la declamada ambición del presidente norteamericano, que por su parte no excluye la posibilidad de un encuentro, la negativa del presidente Iraní, Hassan Rouhani, fue y sigue siendo terminante: mientras no se levanten las duras sanciones económicas norteamericanas, no hay posibilidad alguna de encuentros al más alto nivel. Ninguna.

De esa manera, los denodados y recientes esfuerzos del presidente francés, Emmanuel Macron, para que el encuentro se materializara terminaron en un lamentable fracaso. En un “portazo”, mas bien.

Las tensiones entre Irán y los EE.UU. aparentemente no disminuirán. Por ahora, al menos. El acuerdo de Irán con la comunidad internacional de 2015 sobre su peligroso programa nuclear parece estar cada vez más sin vigencia, ni vigor. “Ausente con presunción de fallecimiento”, dirían seguramente los juristas. Los EE.UU. se retiraron del mismo, con otro portazo, e Irán ahora lo está violando abiertamente.

Estamos frente a tensiones fuertes y sin posibilidades reales de entablar ningún diálogo directo entre los países que protagonizan la confrontación. Las actitudes amenazadoras de ambas partes continuarán previsiblemente aumentando las distancias que ya los separan. Como lo demuestran las recientes sanciones norteamericanas a varias empresas chinas que fueron acusadas de adquirir petróleo crudo iraní en violación directa y flagrante a las sanciones norteamericanas.

La paz y seguridad del mundo está hoy todavía muy lejos de poder ser considerada asegurada. Al menos en la zona del Golfo Pérsico, queda visto. Me viene a la cabeza aquello tan español contenido en el viejo dicho que reza: “por la calle del después, se llega a la plaza del nunca”.

Irán -cabe recordar- no acepta la existencia del Estado de Israel y alimenta constantemente el odio regional contra ese país y contra sus ciudadanos. Por ello se ha convertido en uno de los mayores exportadores de terrorismo del mundo y alimenta constantemente, directa o indirectamente, las rispideces regionales. Esto supone mantener a Israel siempre alerta contra posibles ataques y atentados violentos, de todo tipo, en su contra. Pergeñados en Teherán. Lo señalado está, desgraciadamente, en el corazón mismo de la belicosa “política exterior” persa. Es su vector esencial.

En los últimos tiempos, Irán ha estado utilizando activamente para ello al violento movimiento shiita libanés denominado “Hezbollah”, al que está ahora -según alerta Ely Karmon- suministrando tecnología y apoyo directo para fabricar misiles guiados -y su combustible- en el Líbano.

Esa fabricación se hace desde el año 2006, fundamentalmente en la ciudad de Beirut y en instalaciones emplazadas en el Valle de Beeka, de modo de usar a la resignada población civil libanesa a la manera de escudo para la aventura.

Israel lo sabe bien y ha asestado ya golpes aéreos muy precisos contra las instalaciones y equipos que operan en territorio libanés, habiendo sido suministrados por Irán.

Paradójicamente, al propio tiempo y pese al accionar morigerador del gobierno francés que encabeza Emmanuel Macron, Irán aparentemente rechaza acercarse a una mesa de negociaciones con el gobierno de Donald Trump, que en cambio está, en principio, abierto a conversar -cara a cara- con los clérigos iraníes, de modo de tratar de encontrar una fórmula para mantener una convivencia pacífica más o menos estable en la convulsionada región.

Francia -a la manera de incentivo- está proponiendo, entre otras cosas, suministrar a Irán una enorme línea de crédito, del orden de unos 15 billones de dólares, con garantía explícita en hidrocarburos, lo que no será nada fácil de materializar.

Para los Estados Unidos, que, en cambio, mantienen una política dura, de constante “máxima presión” respecto de Irán, esa alternativa no es bienvenida, salvo como parte integral de un acuerdo bilateral que sea mucho más amplio y que esta vez incluya no sólo el peligroso programa nuclear iraní, sino también su atemorizador complemento misilístico.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Fue profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y fue Vice Presidente de ESEADE.

Bolsonaro ultra

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 2/11/19 en: https://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/bolsonaro-ultra/

 

Este titular atrajo mi atención: “Los inversores aplauden el proyecto ultraliberal de Bolsonaro”. Era de El País, pero podría haber sido de muchos otros medios. El mensaje intranquilizador resultaba diáfano. El prefijo “ultra” nunca se asocia a nada que sea bueno. Y ¿quién aplaude al presidente? Los inversores. No la gente.

Tras este comienzo tan desalentador, la corresponsal Naiara Galarraga Gortázar habla del ministro de Economía: “El ultraliberal Guedes entró en el Gabinete del ultraderechista Bolsonaro…”.  Nada reconfortante cabe esperar de un ministro y de un Gobierno ultras. Se nos informa de que el ministro  “se enriqueció en el mundo de las finanzas y casi no tenía experiencia política”. No se entiende qué tiene de malo enriquecerse, ni en las finanzas ni en cualquier otra actividad. Y en cuanto a la experiencia política, la que acumulan los políticos de izquierdas no siempre equivale a una gestión eficaz y honrada.

Era llamativo el contraste entre la retórica y el contenido del texto. Porque la señora Galarraga Gortázar explica lo que Bolsonaro y Guedes pretenden: defender la democracia y el mercado, abrir la economía, reducir la burocracia, simplificar la regulación, privatizar, quitar trabas, frenar el crecimiento del Estado. Hay gobiernos socialistas en el mundo que han compartido algunos de esos objetivos. Pero los medios nunca los ha llamado “ultras”.

La corresponsal ilustró el contraste en otro artículo posterior, anunciando: “El día con el que los inversores atentos a Brasil y el presidente Jair Bolsonaro soñaban ha llegado”. Era la aprobación en el Senado de la reforma de las pensiones. Al parecer, solo los inversores podían celebrarlo. Y la propia corresponsal explica qué sucede con el sistema previsional público en Brasil: “bomba de relojería… uno de los sistemas de pensiones más costosos y desiguales del mundo. La OCDE lo consideraba insostenible entre otros motivos porque los brasileños se jubilan jovencísimos en comparación con buena parte del mundo: ellas con solo 53 años de media; ellos, con 57…El gasto público en pensiones…en una verdadera hemorragia. Devora el 58% del presupuesto, el triple de lo destinado a sanidad y educación. Una vez que la reforma entre en vigor, las brasileñas tendrán que trabajar hasta los 62 y los hombres hasta los 65”.

En fin, una reforma razonable, nada “ultra” y que no tiene por qué ser saludada solo por los inversores.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

No sirve desdoblar el dólar… ni creerle al REM

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 8/11/19 en: https://www.ambito.com/no-sirve-desdoblar-el-dolar-ni-creerle-al-rem-n5064010

 

No sirve desdoblar el dólar... ni creerle al REM

La “teoría del derrame” (trickle-down theory) es falsa. No necesariamente el sector más alto (i.e., las empresas) derramará riqueza sobre el mercado, incluidos los obreros. Por caso, empresas oligopólicas -como el sistema financiero regulado de modo que no cualquiera puede entrar- realizan ganancias y las retienen ya que, al no tener competencia, el sector no se agranda, no hay más demanda de empleados y así no tienen por qué aumentar los salarios.

Sí es cierto que, cuanto más libre es un mercado -los millones de ciudadanos- la riqueza se expande infinitamente porque, dado que el principal “recurso natural” es el cerebro humano, la creatividad -Frank Tripler dice que “lo que el sistema económico produce… (es)… conocimiento inmaterial”- los millones de cerebros son, precisamente, millones de veces más potentes que el de un político que impone regulaciones a su criterio. Así, Japón es rico.

Creada la riqueza, si el Estado no impide la movilidad -con burocracia o leyes- se distribuirá igualitariamente por la ley de la oferta y la demanda. Por caso, de no estar regulado el sistema financiero, en cuanto los bancos comiencen a tener buenas ganancias aparecerán otros ciudadanos que, con muy poco, al ser fácil el acceso, competirán con mejores servicios hasta equilibrar las ganancias.

La desigualdad y las fortunas exageradas -idolatradas por la derecha conservadora- no son producto natural del mercado sino de privilegios monopólicos u oligopólicos otorgados por el Estado. Fortunas como la de Bill Gates surgen del monopolio sobre ciertas ideas que le garantiza las “leyes de propiedad intelectual”. Thomas Edison, por caso, era un “patentador serial” -más de mil patentes- para hacer fortunas. La lámpara incandescente, en rigor fue perfeccionada por él y el anterior “patentador”, Joseph Swan, lo llevó a las cortes británicas que le dieron la razón.

En cambio, las cargas fiscales sí se “derraman” hacia abajo. Siempre, no importa si son dirigidas a los ricos, las pagarán los pobres. Dicho rápidamente, porque forman el “costo” de producción y, por tanto, se trasladan a precios o se recortan otros costos como salarios o inversiones. Por cierto, no tiene sentido quitarles a los pobres para pasarlo por la burocracia y devolverles, lo que queda, en asistencialismo. Así, es irrelevante afirmar que con 550% de devaluación y 300% de inflación en 4 años, “no es serio rebajar las retenciones”.

La recaudación tributaria en octubre aumentó el 42,8% i.a., o cayó el 5,8% en términos reales, dado el aumento del IPC. Son 15 meses consecutivos de caída (salvo agosto). Según un investigador del CEPA, sumando provincias y nación, la presión impositiva era de 31,45% del PBI en 2015 y cayó al 28,46% en 2018. Dicen que en 2010 y 2011 el PBI creció y la presión del 30% no afectó, queriendo mostrar que el peso estatal no frena el crecimiento.

Falso, es que la presión fiscal -los fondos que el Estado retira coactivamente del mercado- son los impuestos, más el endeudamiento que provoca una suba de tasas quitando recursos al sector privado y la inflación -casi 60%- que es emisión excesiva para solventar gastos. Y todavía, con el cuento de que se absorberán unos $140.000 M porque se dejarán de contabilizar Leliq para encajes, el BCRA estima la meta de base monetaria promedio de octubre en $1,391 B y se eleva a $1,545 y, para noviembre, $1,584 B. Así, la presión fiscal real hoy es superior a 2010.

Si a esta presión sumamos regulaciones que impiden la creatividad y movilidad, tenemos recesión. Según el informe anual “Doing Business 2020”, en cuanto a facilidad para hacer negocios, Argentina cayó al puesto 126°, la peor posición histórica.

El dólar no causa inflación -al revés- en todo caso aumento del IPC. Así, es ridículo el cepo, y desdoblar el tipo de cambio traería más trampas tipo “dólar pure” -que tiran abajo la demanda de pesos y sube la inflación- que abasteció en exceso a la cuevas y por eso baja el blue mientras sube el CCL que es el que va a marcar el aumento del IPC. Desdoblado, el dólar comercial podrá funcionar como un subsidio al importador o un impuesto al exportador y el IPC seguirá al blue o al dólar financiero.

Liberado el dólar completamente, hasta llegar a un punto de equilibrio que frene la fuga, no se dispararía tanto -de hecho, el BCRA habría comprado dólares la semana pasada- según puede intuirse de los precios actuales, y bajaría el IPC desde que no habría CCL y caería la inflación al no bajar tanto la demanda de pesos y entrarían más recursos necesitando menos emisión. Aun con el verde contenido, los Derechos de Exportación aumentaron 176,1%, por la suba del tipo de cambio, y los de Importación 66,2%.

Y esto en momentos en que el comercio global languidece. Desde 1945, el peso de las exportaciones e importaciones sobre el PIB -índice de la globalización- pasó del 23% hasta el 60%, aunque cae desde 2018. El futuro gobierno espera que crezca el superávit comercial y le deje un saldo favorable de u$s25.000 M durante 2020.

Para terminar una nota el pie: los del REM del BCRA, en noviembre de 2018, decían que en 2020 el PBI crecería 2,5%, pero ahora afirman que caerá 1,7% sin saber cómo se conformará el nuevo gobierno ni con qué plan. Y después preguntan por qué nadie cree a estos “economistas”, los mismos que alientan el cepo.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

LA CAÍDA DEL MURO DE LA VERGÜENZA: UNA NOTA

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Francis Fukuyama pronosticó que a partir del 9 de noviembre de 1989 se terminaba el comunismo y aflorarían los mercados libres y el liberalismo. Esto fue un marxismo al revés, nada en la vida humana es inexorable, no hay leyes históricas imbatibles. Todo depende de la que seamos capaces de contribuir diariamente los humanos para el respeto recíproco.

Tal como ha consignado Paul Johnson “Una de las lecciones de la historia que uno debe aprender, a pesar de que es muy dolorosa, es que ninguna civilización puede tomarse por segura. Su permanencia nunca puede considerarse dada, siempre hay una edad oscura esperando a la vuelta de la esquina.”

En este caso, el espíritu totalitario se ha desplazado en tres vertientes: un supuesto feminismo que en verdad constituye una ofensa para la mujer, no solo por los humillantes cupos en medios académicos, laborales y políticos que subestima sus capacidades para competir sino que introduce ideas contrarias a la propiedad, al derecho y a la vida a contracorriente del feminismo original expuesto tan bien por mujeres de la talla de Mary Woolstonecraft. Por otro lado, el totalitarismo se ha puesto de manifiesto vía un falso ambientalismo que estimula la “tragedia de los comunes” a través de la figura del “subjetivismo plural”. Y por medio de la tercera vertiente ratifica sus ímpetus estatistas alimentando un Leviatán desbocado que se traduce en presiones fiscales asfixiantes, deudas astronómicas y manipulaciones monetarias emprobrecedoras.

El derrumbe del Muro de la Vergüenza significó el desmoronamiento del bloque soviético pero de ningún modo la desaparición del socialismo. Como es sabido,  la infame pared de 155 kilómetros de largo y cuatro metros de alto se inauguró el 13 de agosto de 1961 con la idea de evitar la permanente fuga desde Alemania oriental a la occidental, aunque, a pesar de ese fenomenal obstáculo la cruzaron algunos valientes dejando atrás cientos de muertos y decenas de miles de arrestos.

Es del caso recordar muy especialmente un hecho sumamente conmovedor y es que el 25 de diciembre del año del mencionado derrumbe, Leonard Bernstein dirigió en Berlín una combinación de orquestas célebres para ejecutar la Novena Sinfonía de Beethoven con la letra original de la parte coral escrita por Friedrich Schiller titulada “Oda a la Libertad” (“An Die Freiheit”) que al ser censurada se convirtió en “Oda a la Alegría” (“An Die Freude”).

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

El sorprendente enigma chileno

Por Mario Vargas Llosa. Publicado el 4/11/19 en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/el-sorprendente-enigma-chileno-nid2303300

 

La revuelta chilena está más cerca de la de los “chalecos amarillos” franceses que de la de los indígenas ecuatorianos; el desafío es la desigualdad

Dentro de la catastrófica quincena que ha sido esta para América Latina -derrota de Macri y retorno del peronismo con la señora Kirchner en la Argentina, fraude escandaloso en las elecciones bolivianas que permitirán al demagogo Evo Morales eternizarse en el poder, agitaciones revolucionarias de los indígenas en Ecuador-, hay un hecho misterioso y sorprendente que me niego a emparentar con los mencionados: la violenta explosión social en Chile contra el alza de los boletos del metro, los saqueos y devastaciones, los veinte muertos, los millares de presos y, por último, la manifestación de un millón de personas en las calles protestando contra el gobierno de Sebastián Piñera.

¿Por qué misterioso y sorprendente? Por una razón muy objetiva: Chile es el único país latinoamericano que ha dado una batalla efectiva contra el subdesarrollo y crecido en estos años de manera asombrosa. Aunque sé que los informes internacionales no conmueven a nadie, recordemos que la renta per cápita chilena es de 15.000 dólares anuales (y en poder adquisitivo es de 23.000 dólares, según organismos como el Banco Mundial). Chile ha acabado con la pobreza extrema y en ninguna otra nación latinoamericana han pasado a formar parte de las clases medias tantos sectores populares. Goza de pleno empleo, y las inversiones extranjeras y el desarrollo notable de su empresariado y sus técnicos han hecho que sus niveles de vida suban velozmente, dejando muy atrás al resto de los países del continente. El año pasado yo viajé por el interior chileno y me quedé maravillado de ver el progreso que se manifestaba por doquier: los pueblos olvidados de hace treinta años son hoy ciudades pujantes, modernas y con muy altos niveles de vida teniendo en cuenta los estándares del Tercer Mundo.

Continúan las protestas en Chile
Continúan las protestas en Chile Fuente: AFP - Crédito: Claudio Reyes

Por eso Chile ya casi ha dejado de ser un país subdesarrollado; está mucho más cerca del Primer Mundo que del tercero. Esto no se debe a la dictadura feroz del general Pinochet; se debe al resultado del referéndum de hace 31 años con el que el pueblo chileno puso punto final a la dictadura (y en el que, por lo demás, Piñera hizo campaña contra Pinochet) y al consenso entre la izquierda y la derecha para mantener una política económica que ha traído gigantescos progresos al país. En 29 años de democracia la derecha apenas ha gobernado cinco años y la izquierda -es decir, la Concertación-, 24. No es irreverente afirmar, pues, que la izquierda ha contribuido más que nadie a que aquella política, de defensa de la propiedad y la empresa privadas, el aliento de las inversiones extranjeras, la integración del país a los mercados mundiales y, por supuesto, las elecciones libres y la libertad de expresión, haya traído el extraordinario desarrollo del país. Un progreso de verdad, no solo económico, sino al mismo tiempo político y social.

¿Cómo explicar entonces lo ocurrido? Para entenderlo es imprescindible disociar lo que ha pasado en Chile del levantamiento campesino ecuatoriano y los desórdenes bolivianos por el fraude electoral. ¿A qué comparar la explosión chilena, entonces? Al movimiento de los “chalecos amarillos” francés, más bien, y al gran malestar que hay en Europa denunciando que la globalización haya aumentado las diferencias entre pobres y ricos de manera vertiginosa y pidiendo una acción del Estado que la frene. Es una movilización de clases medias, como la que agita a buena parte de Europa, y tiene poco o nada que ver con los estallidos latinoamericanos de quienes se sienten excluidos del sistema. En Chile nadie está excluido del sistema, aunque, desde luego, la disparidad entre los que tienen y los que apenas comienzan a tener algo sea grande. Pero esta distancia se ha reducido mucho en los últimos años.

¿Qué ha fallado, pues? Yo creo que un aspecto fundamental del desarrollo democrático que postulamos los liberales: la igualdad de oportunidades, la movilidad social. Esto último existe en Chile, pero no de manera tan efectiva como para frenar la impaciencia, perfectamente comprensible, de quienes han pasado a formar parte de las clases medias y aspiran a progresar más y más gracias a sus esfuerzos. No existe todavía una educación pública de primer nivel ni una sanidad que compita exitosamente con la privada ni unas jubilaciones que crezcan al ritmo de los niveles de vida. Este no es un problema chileno, sino algo que Chile comparte con los países más avanzados del mundo libre. Una sociedad admite las diferencias económicas, los distintos niveles de vida, solo cuando todos tienen la sensación de que el sistema, por lo abierto que es, precisamente, permite en cada generación que haya progresos individuales y familiares notables, es decir, que el éxito -o el fracaso- estén en el destino de todos. Y que ello se deba al esfuerzo y a la contribución hecha al conjunto de la sociedad, no al privilegio de una pequeña minoría. Esta es, probablemente, la asignatura pendiente del progreso chileno, como sostiene, en un inteligente ensayo, el colombiano Carlos Granés, cuyas opiniones en gran parte comparto.

La obligación, en esta crisis, del gobierno chileno no es, pues, dar marcha atrás -como piden algunos enloquecidos que quisieran que Chile retrocediera hasta volverse una segunda Venezuela- en sus políticas económicas, sino completar estas y enriquecerlas con reformas en la educación pública, la salud y las pensiones hasta dar al grueso de la población chilena -que en toda su historia no ha estado nunca mejor que ahora- la sensación de que el desarrollo incluye también aquella igualdad de oportunidades, indispensable en un país que ha elegido la legalidad y la libertad y rechazado el autoritarismo. La Justicia tiene que estar en el corazón de la democracia y todos deben sentir que la sociedad libre premia el esfuerzo, y no las conexiones y los enchufes.

Continúan las protestas en Chile
Continúan las protestas en Chile Fuente: AFP - Crédito: Claudio Reyes

El segundo hombre de la “revolución venezolana”, el teniente Diosdado Cabello, ha tenido la desfachatez de decir que todas las movilizaciones y los alborotos latinoamericanos se deben a que un “terremoto chavista” está soplando sobre el continente. No parece haberse enterado de que cuatro millones y medio de venezolanos han huido de su país para no morirse de hambre, porque en la Venezuela socialista de estos días solo comen como es debido quienes están en el poder y sus compinches, es decir, aquellos que roban, trafican y disfrutan de los típicos privilegios que las dictaduras de extrema izquierda (y las de derecha, a menudo) conceden a sus súbditos sumisos.

No es imposible que agitadores venezolanos, enviados por Maduro, hayan enturbiado y agravado las reivindicaciones de los indígenas ecuatorianos y hasta echado una mano a Cristina Kirchner en su retorno al poder, medio oculta bajo el paraguas del presidente Fernández, pero en Chile desde luego que no. Que en la cúpula venezolana celebren con champagne francés los dolores de cabeza del gobierno de Piñera está descontado. Pero que sea el motor de la revuelta es inconcebible, por más que fueran los niñitos bien quienes quemaron veintinueve estaciones del metro de Santiago y pusieran pintas a favor del socialismo del siglo XXI. (Lo paradójico es que estos niñatos ni siquiera se pagan el pasaje de metro: su carnet escolar los excluye de ese trámite).

 

Mario Vargas Llosa es Premio Nobel de Literatura y Doctor Honoris Causa de ESEADE.