«Hay un feroz ajuste sobre el sector privado. Brutal ajuste.»

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 17/2/2020 en: http://www.libertadyprogresonline.org/2020/02/17/32388/

 

Debate en A DOS VOCES entre Carlos Heller (Diputado del Frente de Todos) y el economista Roberto Cachanosky después de la exposición del ministro de Economía Martín Guzmán en el Congreso. Guzmán reconoció que hasta 2023 no habrá equilibrio fiscal. Cachanovsky: «Hay un feroz ajuste sobre el sector privado. Brutal ajuste. La va a pasar muy mal el sector privado; el sector público siempre la pasa mu bien. El único plan que hay hasta ahora es cómo sigo pisando a la gente para mantener el nivel de gasto que a mí me conviene para tener clientelismo político y todos los tipos que trabajan en el sector público y son fortunas que se gastan. Pero no hay plan económico… Van a bajar los salarios». Heller: «Yo quiero un programa económico con la gente adentro. Para tener un plan hay que resolver la variable del endeudamiento. Si no, es un dibujo».

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Argentina, no es Tesla: ¿híper o ajuste de hecho?

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 17/2/20 en: https://www.ambito.com/economia/tesla/argentina-no-es-tesla-hiper-o-ajuste-hecho-n5083274?fbclid=IwAR3EDUVQNK90VvaDxkDM1hvwhH-6aY2Tq31xRo87okfTB8Akg8AGsFza7F0

 

Argentina, no es Tesla: ¿híper o ajuste de hecho?

En lo que va de febrero, los mercados globales suben: el S&P 500 más de 4,5% llegando a máximos históricos. Ahora, trepan los sectores de mayor riesgo, el ETF de semiconductores VanEck Vectors (NYSE:SMH) más de 10%, el de SPDR S&P Biotech (NYSE:XBI), casi 9% y el de SPDR (NYSE:XLK) del sector tecnológico 6,5%. En cambio, han tenido el peor desempaño los de aversión al riesgo: el ETF SPDR (NYSE:XLU) de servicios públicos y los ETF SPDR (NYSE:XLP) de consumo y de productos de primera necesidad.

De confirmarse el fin de la aversión, el precio del bono del Tesoro a 10 años -inversión segura- bajaría, ergo, el rendimiento podría llegar hasta el 2% (el viernes cerró a 1,588%). Además, según muchos, materias primas como el petróleo formaron un patrón de reversión alcista -“cuña descendente”- del que ya salió, lo que sugeriría que los precios pueden subir, incluso hasta u$s56.

Hablando de riesgo, destaca Tesla. Gracias a un “círculo virtuoso” recaudó unos u$s14.000 M en la última década. Con altibajos, su acción el viernes cerró a u$s 800 y así su capitalización de mercado superó los u$s150.000 M, detrás de Toyota una de las automotrices mejor valuadas. Tesla planea otra oferta de u$s2.000 M para apuntalar más su balance y financiar su presupuesto 2020 de u$s3.500 M, más del doble que el año pasado.

Ahora, para llegar hasta aquí asumió una deuda de u$s12.500 M, el doble de la cantidad de efectivo y equivalentes que tenía al final de 2019. Por cierto, arrecian las críticas a su balance que contabilizaría ganancias que serían subsidios estatales. Sus defensores dicen que en el último trimestre logró un cash-flow operativo de u$s1.000 M, con lo que su caja paso de u$s5.000 a 6.000 M, que el crecimiento del automotor eléctrico es exponencial y recalcan que Tesla es más una empresa tecnológica, energética y de baterías con una tecnología muy superior a la de la competencia.

Sea como fuere, el mercado ve números positivos tanto que las acciones se han más que triplicado desde que la compañía lanzó el primero de dos informes de ganancias trimestrales. Y ha ocurrido algo “contra natura”: la acción subió 4,8% después del anuncio de oferta de nuevas acciones con un descuento de 4,6%.

Argentina no puede recaudar un peso en deuda. Para muchos, la capacidad para repagar sus compromisos depende de la trayectoria fiscal y la exportadora. Por cierto, mejor si son exportaciones en dólares porque las demás monedas pierden valor. El euro está en su cota más baja desde abril de 2017 por varios motivos: el BCE sostiene tasas más bajas que la Fed, los datos -producción industrial, etc.- de la eurozona empeoran y el dólar aventaja como refugio seguro. El euro podría caer hasta 1,05 por dólar según analistas. El real, en tanto, cae 8% en febrero y cerró el viernes a 4,297 por dólar.

No hay posibilidad, dice Economía, de una reducción del déficit primario en 2020. Pero se da de hecho. El Índice de Equilibrio Fiscal del CENE mejoró en diciembre un 38% respecto al mes previo. Ahora, la recaudación tributaria nominal aumentó, pero fue 1,1% menor en términos reales. O sea que bajó el gasto en términos reales.

Más deuda es imposible, ni en pesos. Por el cepo el mercado ya estaba cerrado para inversores extranjeros en moneda local. Economía pretendía negociar los compromisos en moneda dura y rollear los de moneda local. El traspié con el bono dual (AF20), puso en jaque el rolleo que acabaría definitivamente si no se pagan los próximos vencimientos.

Según Economía, no solo no es deseable por razones sociales el ajuste, sino que macroeconómicamente no es sostenible: la austeridad fiscal no funcionaría en un contexto recesivo, ya que una mayor contracción del gasto generaría menor actividad económica, menor recaudación, ergo, igual déficit fiscal. Esto sería cierto si no fuera que, el gasto del Estado es dinero -gasto- quitado al sector privado restado lo que se queda en la burocracia, es decir que “gasta” menos.

En enero, la brecha entre la suba del IPC (52,9% i.a.) y la de la recaudación (44,9% i.a.) está en 8%. Es decir, más presión tributaria sencillamente aumenta la recesión y entonces cae la recaudación. Y, para el Ieral, la presión tributaria nacional aumentará en 1,2% del PBI en 2020 respecto a 2019.

Así, la actividad económica caerá más por la suba impositiva de lo que caería por la baja en el gasto público. Solución: solventar el gasto sin subida de impuestos ni inflación ni endeudamiento, vendiendo propiedades.

Con impuestos en baja en términos reales, sin poder tomar deuda ¿cómo pagarán los intereses de la deuda (del orden del 3,5% del PBI) durante los próximos años? Si no venden propiedades, solo queda mayor emisión monetaria hasta que la híper traiga acarreado un brutal ajuste, de hecho, en los gastos del Estado y en el bolsillo de todos.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

«Guzmán tiene un tremendo error de diagnóstico»

Por Aldo Abram: Publicado el 17/2/20 en: http://www.libertadyprogresonline.org/2020/02/17/abram-guzman-tiene-un-tremendo-error-de-diagnostico/

 

 

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .

Seminario: Interpretación de Benedicto XVI sobre el Vaticano II y posibles esperanzas para la Iglesia (Parte 1)

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 16/2/20 en: http://gzanotti.blogspot.com/2020/02/seminario-interpretacion-de-benedicto.html

 

Seminario: Interpretación de Benedicto XVI sobre el Vaticano II y posibles esperanzas para la Iglesia (Parte 1)

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises

El daño de la ideología

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 15/2/20 en: https://www.infobae.com/opinion/2020/02/15/contra-la-ideologia/

 

John Stuart Mill (National PortraitGallery)
John Stuart Mill (National PortraitGallery)

Lo cerrado, terminado, clausurado es la antítesis del espíritu liberal, que por definición trata de un proceso evolutivo de corroboraciones provisorias sujetas a refutaciones. Pues bien, la ideología en su acepción más generalizada es lo primero por ello se trata de una palabreja soez. No en el sentido inocente del diccionario de conjunto de ideas, ni siquiera en el sentido marxista de falsa conciencia de clase, sino, como queda dicho, en un puerto de llegada que lo contiene todo. Lo contrario a la apertura mental y consubstanciado con el fanatismo, el dogma y la telaraña mental. En este contexto es que el ideólogo constituye un bochorno.

Habiendo dicho esto es pertinente aludir a aquellos que pretenden ser ajenos a la ideología pero ahora en un sentido distinto de la interpretación corriente a la que hemos aludido. Es el disfraz para no estar sujetos a teorías ni esqueleto conceptual alguno. Se presentan como inmaculados, como impolutos, como incontaminados por ideas, valores, principios o convicciones. Es decir seres vacíos con lo cual en la práctica si son consistentes con lo que dicen no podrían afirmar ni negar nada. Son en verdad unos irresponsables. Son cobardes que no tienen el coraje de poner de manifiesto sus ideas que naturalmente afloran en cada cosa que dicen por más que pretendan ocultarlo. Esto está en una línea argumental equivalente de quienes sostienen que no debe juzgarse, cuando ese es precisamente un juicio.

Pero aquí viene el aspecto medular del asunto que el premio Nobel en Economía Friedrich Hayek lo expresa con rigor en su texto titulado The Facts in Social Sciences (que fue su conferencia en la Cambridge University Moral Sciences Club). Sostiene que las propiedades físicas que se observan desde afuera en las ciencias naturales conforman hechos de una naturaleza completamente distinta de lo que ocurre en las ciencias sociales donde lo visto desde afuera no dice nada, el asunto es la interpretación y la conjetura de los que se mira desde adentro de la acción humana, una mirada en este último caso donde se hace hincapié en el propósito que se estima tiene lugar. Las piedras y las rosas no tienen propósitos, es lo que se ve, sin embargo con los seres humanos se trata de interpretar los actos.

Por ello es que Hayek ha dicho que le resulta algo cómico aquello de que “los hechos hablan por sí solos”. En primer término, los hechos no hablan -lo hacen los seres humanos- y, además, en el caso de las ciencias sociales lo físico no es lo primordial se trata de indagar en motivos y razones de la acción. A diferencia con las ciencias naturales, en ciencias sociales simplemente con observar movimientos físicos no se concluye nada: es inexorable elaborar sobre el sentido de la acción. Dice Hayek en la antedicha conferencia: “Cuando nos preguntamos porqué las personas están haciendo tal o cual cosa estamos investigando algo que va más allá de lo físico que podemos observar”.

Por ejemplo, cuando se muestra una serie estadística en ciencias sociales se explicitan las causas para que las mismas ocurrieran y esto requiere interpretación en base a un esqueleto conceptual, de lo contrario serían solo números sin significado ni brújula. Y tengamos en cuenta que los correlatos no necesariamente significar nexos causales: por ejemplo, se ha mostrado correlación perfecta entre el promedio ponderado en largo de las polleras en Estados Unidos con la venta de papas en Australia de lo cual no se desprende relación causal alguna.

Lo dicho no significa que se descarta la interpretación en ciencias naturales; de lo que se trata es de subrayar que se miran los datos desde afuera en contraste con la acción humana que se miran en base a la introspección del observador en su calidad de ser humano. La Revolución Francesa no se explica por movimientos físicos de personas ni de cosas, se explica a través de interpretar los propósitos de quienes actuaban en aquellas trifulcas. Sin embargo, en ciencias naturales lo puramente físico no demanda interpretación de propósitos inexistentes.

También es necesario refutar aquella afirmación del positivismo epistemológico en cuanto a que para que una proposición resulte verdadera debe ser verificada empíricamente pero, por un lado, como explica Morris Cohen, esa misma proposición no es verificable empíricamente y, por otro, como enseña Karl Popper, nada en la ciencia es verificable solo es corroborable provisoriamente.

Entonces aquellos sujetos camuflados en vírgenes impolutas sin preconcepto alguno no podrían opinar de nada si no fuera por los antedichos andamiajes teóricos anteriores al suceso en cuestión. Muy distinto es el significado del prejuicio que alude a contar con una conclusión antes de haber estudiado el asunto entre manos.

Antes he escrito sobre el significado de la teoría y la práctica, pero es del caso resumir lo consignado. En los ámbitos donde se gesta la teoría es donde se crea todo lo que luego los llamados prácticos usan para muy diversos propósitos. Por su parte, los prácticos también requieren de trabajo intelectual, sólo que en otro plano: no en la producción de la idea, sino en su aplicación. Constituye un lugar de lo más común —casi groseramente vulgar— sostener que lo importante es el hombre práctico y que la teoría es algo etéreo, más o menos inútil, reservado para idealistas que sueñan con irrealidades. Esta concepción es de una irresponsabilidad a toda prueba y revela una estrechez mental digna de mejor causa. Todo, absolutamente todo lo que hoy disponemos y usamos es fruto de una teoría previa, es decir, de un sueño, de un ideal, de un proyecto aún no ejecutado. Nuestros zapatos, el avión, la televisión, la radio, Internet, el automóvil, el tipo de comida que ingerimos, las medicinas a las que recurrimos, los tipos de edificaciones, la iluminación, las herramientas, los fertilizantes, los plaguicidas, la biogenética, la siembra directa, los sistemas políticos, los regímenes económicos, etcétera. Todo eso y mucho más, una vez aplicado, parece una obviedad, pero era inexistente antes de concebirse como una idea en la mente de alguien.

John Stuart Mill escribió, con razón: “Toda idea nueva pasa por tres etapas: la ridiculización, la discusión y la adopción”. Seguramente, en épocas de las cavernas, a quienes estaban acostumbrados al uso del garrote les pareció una idea descabellada concebir el arco y la flecha y así sucesivamente con todos los grandes inventos e ideas progresistas de la humanidad. En tiempos en que se consideraba que la monarquía tenía origen divino, a la mayoría de las personas les resultó inaudito que algunos cuestionaran la idea y propusiera un régimen democrático.

Los llamados prácticos no son más que aquellos que se suben a la cresta de la ola ya formada por quienes previa y trabajosamente la concibieron. Desde luego que los prácticos también son necesarios, puesto que el objeto de la elaboración intelectual es ejecutar la idea, pero los que se burlan de los teóricos no parecen percatarse de que todo lo que hacen resulta de una deuda contraída con aquellos, pero al no ser capaces de crear nada nuevo se regodean en sus practicidades. Todo progreso implica correr el eje del debate, es decir, de imaginar y diseñar lo nuevo a efectos de ascender un paso en la dirección del mejoramiento. Al práctico le corren el piso los teóricos sin que aquel sea para nada responsable de ese corrimiento.

Para citarlo nuevamente a Hayek en Los intelectuales y el socialismo: “Aquellos que se preocupan exclusivamente con lo que aparece como práctico dada la existente opinión pública del momento, constantemente han visto que incluso esa situación se ha convertido en políticamente imposible como resultado de un cambio en la opinión pública que ellos no han hecho nada por guiar”. La práctica será posible en una u otra dirección según sean las características de los teóricos que mueven el debate.

En esta instancia del proceso de evolución cultural, los políticos recurren a cierto tipo de discurso según estiman que la gente lo digerirá y aceptará. Pero la comprensión de tal o cual idea depende de lo que previamente se concibió en el mundo intelectual y su capacidad de influir en la opinión pública a través de sucesivos círculos concéntricos y efectos multiplicadores desde los cenáculos intelectuales hasta los medios masivos de comunicación.

En segundo lugar, en todos los órdenes de la vida, los prácticos son los free-riders (o, para emplear un argentinismo, los garroneros) de los teóricos. Esta afirmación no debe tomarse peyorativamente, puesto que, del mismo modo que todos usufructuamos de la creación de los teóricos, como queda dicho también sacamos ventajas de los que llevan la idea a la práctica. La inmensa mayoría de las cosas que usamos las debemos al ingenio de otros, casi nada de lo que usufructuamos lo entendemos ni lo podemos explicar. Por esto es que el empresario no es el indicado para defender el sistema de libre empresa, porque, como tal, no se ha adentrado en la filosofía liberal, ya que su habilidad estriba en realizar buenos arbitrajes (y, en general, si se lo deja, se alía con el poder para aplastar el sistema). El banquero no conoce el significado del dinero, el comerciante no puede fundamentar las bases del comercio, quienes compran y venden diariamente no saben acerca del rol de los precios, el telefonista no puede construir un teléfono, el especialista en marketing suele ignorar los fundamentos de los procesos de mercado, el piloto de avión no es capaz de fabricar una aeronave, los que pagan impuestos (y mucho menos los que recaudan) no registran las implicancias de la política fiscal, el ama de casa no conoce el mecanismo interno del microondas ni del refrigerador, y así sucesivamente. Tampoco es necesario que esos operadores conozcan aquello, en eso consiste precisamente la división del trabajo y la consiguiente cooperación social. Es necesario sí que cada uno sepa que los derechos de propiedad deben respetarse, para cuya comprensión deben aportar tiempo, recursos o ambas cosas si desean seguir en paz con su practicidad y para que el teórico pueda continuar en un clima de libertad con sus tareas creativas y así ensanchar el campo de actividad del práctico.

En tercer término, debe subrayarse que, sin duda, hay teorías efectivas y teorías equivocadas o sin un fundamento suficientemente sólido, pero en modo alguno se justifica mofarse de quienes realizan esfuerzos para concebir una teoría eficaz. Las teorías malas no dan resultado, las buenas logran el objetivo. En última instancia, como se ha dicho: “Nada hay más practico que una buena teoría”. Consciente o inconscientemente, detrás de toda acción hay una teoría; si esta es acertada, la práctica producirá buenos resultados, si es equivocada, las consecuencias del acto estarán rumbeadas en una dirección inconveniente respecto de las metas propuestas.

Los candados mentales y la inercia de lo conocido son los obstáculos más serios para introducir cambios. Como hemos señalado, no sólo no hay nada que objetar a la practicidad, sino que todos somos prácticos en el sentido de que aplicamos los medios que consideramos que corresponden para el logro de nuestras metas, pero tiene una connotación completamente distinta el práctico que se considera superior por el mero hecho de aplicar lo que otros concibieron y, todavía, reniega de ellos, los que, como queda dicho, hicieron posible la practicidad del práctico.

Afirmar que “una cosa es la teoría y otra es la práctica” es una de las perogrulladas más burdas que puedan declamarse, pero de ese hecho innegable no se desprende que la práctica sea de una mayor jerarquía que la teoría, porque parecería que así se pretende invertir la secuencia temporal y desconocer la dependencia de aquello respecto de esto último, lo cual no desconoce que la teoría es para ser aplicada, es decir, para llevarse a la práctica. Por eso resulta tan chocante y tragicómica la afirmación que pretende la descalificación al machacar aquello de: “Fulano es muy teórico” o el equivalente de: “Mengano es muy idealista” (bienvenidos los idealistas si sus ideales son nobles y bien fundamentadas).

En resumen, una cosa es el ideólogo que siempre fractura, obstaculiza y encoje el conocimiento con su cerrazón mental y otra son los irresponsables que creen que puede estudiarse algo sin un riguroso andamiaje conceptual pensando que “los hechos en materia social hablan por si mismos”.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h