Cuba’s Clandestine Press Thumb Their Noses at Street Censorship

Por Belén Marty: Publicado el 22/5/15 en: http://panampost.com/belen-marty/2015/05/22/cubas-clandestine-press-thumb-their-noses-at-street-censorship/

 

On Thursday, May 21, the Cuban Patriotic Union (UNPACU) — an illegal opposition party created in 2011 — uploaded a YouTube video of activists in the southern city of Palma Soriano sharing DVDs filled with news and other hard-to-access information with the public.

UNPACU representatives tell the PanAm Post that attitudes on the island toward their activism have shifted over the years. These days, few reject their unauthorized DVDs.

The group explain that while they have been producing this content for over two years, they still are not able to deliver it on the streets as often as they would like.

The largest dissident organization in Cuba has 20 members in charge of selecting, producing, and burning the videos and articles onto each four-gigabyte disc. Their priority, they say, is video and audio content.

UNPACU Executive Secretary José Daniel Ferrer says Cubans are increasingly open to receiving the information they provide, even activists within the Communist Party: “There’s a huge thirst for information, and a growing loss of fear.”

According to Ferrer, most Cubans still never find out about the abuses committed against their fellow islanders: “Except for when someone personally tells them about it, the people from one province have no idea about the crimes that occur in another. The national media don’t cover it.”

His group is committed to using their DVD strategy to counter the official media and censorship: “[The government] has full control over the information they want, and how they want it.” So UNPACU members pack as much information as possible onto each disc, compressing articles and videos to the “smallest possible file size” without compromising quality.

Ferrer says Cubans as of late have been most interested in finding out what happened in Panama during the Summit of the Americas in April.

José Ferrer: behind the censorship cloud, Cubans desperately wanted to know what was going on during the Panama Summit of the Americas in April. (<a href="http://babalublog.com/2013/04/14/jose-daniel-ferrer-fight-for-freedom-is-inside-cuba/" target="_blank">Bubalublog</a>)

“During the Summit, we had to ask our whole team to download footage and news uploaded to YouTube by TV channels such as NTN24, AméricaTV, and TV Martí.”

The UNPACU leader says people on the island constantly asked about the Panama Summit, because they “didn’t believe the information broadcast by Cuba’s communist television stations, nor the way it was being presented by Telesur.”

Castro’s Fears Realized

Luis Enrique Ferrer, an UNPACU international representative, says alternative media on the island is essentially nonexistent.

“Everything is under government control: what people read, and the literature available for purchase, is what the government wants people to read, listen to, or watch.”

Under these conditions, he says, it is impossible to reach a massive audience, but what little they can do is still having an effect: “It becomes a chain reaction. Many people who get the disc, they might go watch it alone or with their families, but others pass it on to friends.”

While the group has faced its share of aggression from government agents and paramilitary, he says they’ve managed to remain somewhat under the state’s radar. Ferrer explains that it’s much more difficult for the Cuban regime to control a dispersed group of activists than to crack down on a public demonstration of hundreds.

“Fifteen years ago or so, in Cuba, when someone was delivered a cassette or a VHS tape, people used to reject them out of fear. Most would still reject them even if they didn’t like the system, because they feared getting into trouble, or they didn’t trust the person handing it out or their reason for doing so.”

Ferrer says one of the Cuban government’s greatest fears is to lose control of “the streets,” because according to the regime’s propaganda, “the streets are for revolutionaries” and not Cuban dissidents.

“So much has changed; if the average Cuban could gain access to a free press, no one would listen to the government.”

Samizdat 2.0

Samizdat is how it was known in the Soviet Union during the 1960s and 70s, the system that residents used to avoid communist censorship.

Forbidden literature and the clandestine press were transmitted with handmade books — many of them handwritten — with covers that would not attract the attention of the intelligence agency. It became the symbol of the rebel spirit of Soviet dissidents, when reading Western literature was an act of civil disobedience.

This phenomenon became a key tactic to disseminate ideas and extended to other aspects of daily life, such as distributing audio cassettes of famous songs by Western rock bands, or speeches by dissident activists.

In the final years of the Soviet Union, Communist Party General Secretary Mikhail Gorbachov authorized the Samizdat press, leading to a more open media that would ultimately contribute to the fall of the Soviet bloc.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

La “normalización” de las relaciones entre Cuba y EE.UU.

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 22/5/15 en: http://www.lanacion.com.ar/1794799-la-normalizacion-de-las-relaciones-entre-cuba-y-eeuu

 

Esta semana, las tareas de “normalización” de las relaciones bilaterales entre Cuba y EE.UU., destinadas a dejar atrás los fantasmas de la Guerra Fría, continuarán avanzando. Se realizará la cuarta reunión de trabajo conjunta entre los representantes de ambas naciones desde que, el 17 de diciembre de 2014, se anunciara el comienzo de esta nueva etapa, superadora de largos desencuentros.

Hoy está claro que el colapso de la economía venezolana tiene mucho que ver con el proceso de “acercamiento” entre Cuba y Estados Unidos. Durante 2014, las entregas de petróleo crudo por parte del régimen venezolano a Cuba, a cambio de servicios cubanos groseramente sobrevaluados, cayeron dramáticamente. De los 50 mil barriles diarios que Cuba recibía en 2012, hasta apenas la mitad de esa cifra, en 2014. Y no es imposible que esas entregas sigan cayendo en 2015. Y hasta que ellas, de pronto, desaparezcan.

Por eso Cuba decidió cortar esa “dependencia”. Escapar de ella. Ocurre que la crisis venezolana es profunda y que, más allá de la retórica, su economía ha sido destrozada por las recetas intervencionistas de los “bolivarianos”. Por eso, presumiblemente, la estratégica “huida” cubana del costado de Venezuela.

Volviendo a la “normalización” aludida, esta vez la conversación bilateral se reanudará en la ciudad de Washington, alternando así la sede de las reuniones entre las capitales de los dos países. Las delegaciones estarán lideradas por dos experimentadas mujeres: Josefina Vidal Ferreiro y Roberta Jacobson.

La agenda del nuevo encuentro contiene un paso de enorme simbolismo: nada menos que la reapertura de las respectivas embajadas. Aparentemente, ello podría ocurrir antes del fin de este mes de mayo.

Las conversaciones bilaterales llevan un ritmo sostenido. Lo que, en sí mismo, es toda una señal. Pese a que -como apuntara el propio Raúl Castro en su encuentro cara a cara con Barack Obama- hay que “tener mucha paciencia”.

El deshielo entre ambas naciones es bastante evidente y las puertas del futuro, es cierto, ya no tienen más cerrojos. No obstante, los pasos se suceden lentamente. Como podía preverse. Es necesario superar más de medio siglo de desencuentros y encontrar soluciones adecuadas a los problemas -de toda índole- que se han acumulado.

Los avances, sin embargo, comienzan a estar a la vista. En primer lugar está ya en marcha el proceso de exclusión de Cuba de la infamante lista norteamericana de países que apoyan al terrorismo. Con todas sus consecuencias y repercusiones. El Poder Ejecutivo norteamericano ya hizo su parte. Rápido, por cierto. El plazo de 45 días que ahora tiene el Congreso para actuar vencerá el 29 de este mismo mes.

Además, con el impulso de la cercanía geográfica (apenas 145 kilómetros separan a ambos países), ya se han concedido las licencias necesarias a cuatro empresas interesadas en prestar un servicio regular de “ferries” entre ambos países, que podría estar operativo a comienzos del último trimestre de este año. En paralelo, la empresa aérea “Jet-Blue” se apresta a iniciar vuelos regulares que unirán los aeropuertos de la ciudad de Nueva York con el de La Habana. A partir del próximo 3 de julio, a estar a los anuncios formulados. Ya hay asimismo frecuentes “charters” que viajan a Cuba desde Nueva York o Nueva Orleans.

Si el movimiento se demuestra andando, parece obvio que las cosas están en marcha. Lenta, quizás, pero en marcha con un cúmulo de temas pendientes de resolución.

Una de las apuestas más claras que Cuba puede hacer -de inmediato- para mejorar el desalentador estado de su economía y generar divisas, es la de impulsar al sector turístico. La isla recibe hoy unos tres millones de turistas por año. Que llegan desde todas partes. Curiosamente, una tercera parte de ese flujo está compuesta por turistas canadienses. En cambio, apenas un 3% de esa corriente total llega desde los Estados Unidos. Hablamos de unas 90.000 personas por año. Muy poco. Pero ya se nota la llegada de turistas americanos que comienzan a visitar Cuba “antes que todo cambie”.

Hay allí, por cierto, una posibilidad de crecer rápidamente, con el efecto dinamizador que ello supone. El turismo es la segunda fuente de ingreso de divisas de Cuba, detrás de la exportación de servicios médicos, con la que Cuba genera ingresos por valor de unos 7.600 millones de dólares cada año. El turismo podría, de pronto, transformarse en la primera fuente de ingreso de divisas.

Por esto seguramente el presidente de Francia, Francois Hollande, en su reciente visita a la isla anunció que dos cadenas hoteleras francesas: Accor y Warwick, pondrán en marcha nuevos proyectos, en Varadero y Jardín del Rey. Apuesto a que pronto habrá nuevas canchas de golf en Cuba, que ya tiene dos, mientras en la República Dominicana hay más de treinta.

Otra de las cuestiones inmediatas a atender es la de las comunicaciones. Especialmente la que tiene que ver con Internet. Hoy, apenas un 26% de los cubanos tiene acceso a la “red”. Pero la situación es aún peor que eso, atento a que tan sólo un 3% de ellos tiene, en rigor, acceso internacional. El que, para crecer, importa más.

El gran obstáculo a superar tiene, cuando no, que ver con la libertad. Cuba seguramente querrá continuar con su facultad de censurar el tráfico. Esta es su “normalidad”. Allí se sabe que uno es escuchado -o leído- cuando se comunica con el exterior. En otros países esa es una suposición, con mucha frecuencia más real de lo que algunos creen. Pero el tema pasa por mantener -o no- el control de todo que caracteriza al comunismo de Cuba, donde ciertamente no hay libertad de opinión, ni de prensa, ni de información, sino un monótono discurso único – monopólico- que se predica constantemente desde los más variados atriles del Estado que asume siempre el desagradable rol de dueño exclusivo de la verdad.

Hay, además, otra dificultad inmensa, derivada del atraso en que -con un modelo económico fracasado- se ha sumido al pueblo de Cuba a lo largo de medio siglo, que hace que el sueldo promedio de los cubanos sea de apenas unos 19 dólares mensuales y que el costo de una hora de “Internet” se lleve algo así como la quinta parte de esos ingresos mensuales. Delicias propias de un país donde el 70% de los trabajadores son empleados del Estado.

Algunos esperan que haya otros avances pronto. Aquellos que tienen que ver con la democracia y los derechos humanos. Y con las libertades civiles y políticas. Instituciones absolutamente ausentes de Cuba, que está bajo un régimen totalitario: el del partido único. Pero ellos, cabe advertir, no ocurrirán en el corto plazo.

La apuesta en estos temas tan graves apunta al futuro, a la juventud, a una Cuba que, paso a paso, pueda salir de la ruina económico-social en la que está y evolucionar en dirección a la libertad y a la democracia.

La apuesta en estos temas tan graves apunta al futuro, a la juventud, a una Cuba que, paso a paso, pueda salir de la ruina económico-social en la que está y evolucionar en dirección a la libertad y a la democracia.

Por ahora, pensar que Cuba dejará pronto de ser una dura tiranía en nuestra región es, me parece, una ilusión. Todavía hay unos 60 presos políticos en las cárceles de Cuba. Y, más aún, todavía se reprime -duro- a los disidentes. Prueba irrefutable de ello ha sido que el pasado 3 de mayo de propinó una nueva -y siempre cobarde- paliza represiva a las “Damas de Blanco”. A las que además se detuvo, esposadas, por largas horas. Con la saña resentida de siempre, alimentada por el odio y los conocidos rencores.

Mientras tanto, Raúl Castro parece querer salir, él mismo, del cascarón del aislamiento. Se reúne con el Papa Francisco en Roma antes de que éste lo visite en la isla. Recibe al gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, rodeado de posibles futuros inversores. Y, enseguida, al presidente de Francia, en la primera visita presidencial de un mandatario galo a la isla.

Las señales de lenta apertura aparecen. Pero no por ello hay que engañarse. Ni entusiasmarse demasiado sobre los posibles efectos de corto plazo del proceso que -a caballo de la “normalización” de las relaciones bilaterales con los EEUU- acaba de iniciarse en Cuba. Del dicho al hecho, hay distancia. Y una cosa es tener esperanza y otra, muy distinta, alcanzar el bienestar.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

La determinación de los precios: ¿Nos sirve el gráfico con las curvas de la oferta y la demanda?

Por Martín Krause. Publicado el 25/5/15 en: http://bazar.ufm.edu/la-determinacion-de-los-precios-nos-sirve-el-grafico-con-las-curvas-de-la-oferta-y-la-demanda/

 

Con los alumnos de Microeconomía de OMMA Madrid, leemos a Eugen von Böhm-Bawerk sobre la determinación del precio y el gráfico de la oferta y la demanda.

En general, todos utilizamos el gráfico de las curvas de oferta y demanda para explicar en las clases la formación de los precios en el mercado. Es, seguramente, el gráfico de mayor utilidad que exista en la disciplina y facilita la compresión de esos conceptos. Pero hay que tener claro que se trata de una simplificación y, como tal, de un primer paso para comprender todo el proceso que involucra las conductas de compradores y vendedores.

Al respecto comenta Böhm-Bawerk (“La ley básica de la determinación del precio”, La Teoría Positiva del Capital): http://library.mises.org/books/Eugen%20von%20Bohm-Bawerk/The%20Positive%20Theory%20of%20Capital.pdf

Bohm Bawerk

Luego de explicar la formación del precio a partir de la interacción de las valoraciones subjetivas, tanto sea de un comprador y un vendedor en un intercambio aislado, como en el más corriente de múltiples compradores y vendedores, y en este caso la relación entre las valoraciones particulares de cada uno de ellos y de qué forma influyen en la formación del precio, sobre todo las de las que denomina “parejas marginales”, aquellos que son los “últimos” en poder realizar un intercambio o los “primeros” que han quedado fuera de esa posibilidad, comenta:

“…Muchos economistas están acostumbrados a emplear en sus exposiciones símbolos matemáticos que les permiten representar situaciones complejas por medio de fórmulas simples. Esto se aplica incluso a economistas que no son partidarios de presentar la ciencia económica de manera matemática. Por ello, cuando los compradores y vendedores hacen valoraciones continuamente cambiantes –hacia arriba o hacia abajo- y estas valoraciones representan ofertas de compra o de venta de cantidades parciales de un bien de mercado, existe una predilección especial a representarlas por medio de curvas ascendentes o descendentes y de indicar, por medio de sus puntos de intersección, la situación del precio que las ofertas competitivas basadas en estas valoraciones están en proceso de desarrollar. Aunque pueda considerarse este método perfectamente aceptable, sigo considerando dudosa la inevitable supresión del punto de vista subjetivo y personal del proceso que hemos expuesto.”…

“Oferta y demanda han sido desde el principio una jerga demasiado amplia y vaga. Ha sido lo suficientemente amplia como para incluir por implicación los conceptos correctos que connotaban; han sido lo suficientemente vagas como para excluir cualquier sujeción a la precisión, y dejar todo tipo de dudas, ambigüedades y errores.”…

“Porque sin la concepción global de todo el problema que se hizo posible solamente a través de la teoría del valor subjetivo, era demasiado fácil desviarse y llegar a interpretaciones y formulaciones incorrectas. Oferta y demanda se concebían demasiado mecánicamente como meras cantidades. E incluso, cuando se hizo habitual tener en cuenta su “intensidad”, esta intensidad era erróneamente atribuida a toda clase de causas dispares y secundarias, simplemente a causa de la ignorancia todavía imperante del factor motivante esencial que se encuentra en las valoraciones subjetivas.”…

“Mi opinión es que el problema encuentra solución si introducimos dentro del marco tradicional el pensamiento sencillo de que el precio es completa y enteramente el producto de las valoraciones subjetivas de los hombres. Este pensamiento explica de la manera más simple y unificada por qué la gente ofrece un bien a la venta o desea comprarlo, explica la intensidad con que hacen esto, la insistencia con que a veces persisten en ofrecer o exigir bienes, así como también la facilidad y rapidez con que otras veces cesan de hacerlo.”

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

No, el mercado no necesita más Estado para desarrollarse

Por Iván Carrino. Publicado el 22/5/15 en: https://igdigital.com/2015/05/el-mercado-necesita-mas-estado-para-desarrollarse/

 

Recientemente, el Ministro de Economía afirmó que se necesitaba más participación del Estado para desarrollar el mercado en Argentina. La pregunta que surge inmediatamente es: ¿Más todavía?

El pasado martes 19, la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA) dio comienzo a su VI Congreso anual, que lleva como título “El futuro del desarrollo argentino”. La sesión inaugural contó con la presencia del actual Ministro de Economía, Axel Kicillof, quien aprovechó para reivindicar “el modelo” y, por tanto, la intervención del Estado en la economía.

Al respecto, afirmó:

“Se discuten cuestiones laterales pero no se habla sobre el modelo de país que se pretende. La única opción de que se desarrolle el mercado es con más participación del Estado”.

Una afirmación semejante me recordó a otro Ministro de Economía que, cuando fue consultado por la inflación en Argentina, no supo qué responder y terminó balbuceando “me quiero ir”. En contraste, Kicillof no tiene el menor problema en decir cosas que, a la luz de la teoría y la evidencia empírica, son rotundamente falsas.

La mayor participación del Estado no puede, de hecho, desarrollar el mercado. Es cierto, claro, que puede favorecer a unos grupos determinados, pero siempre que lo haga, será a costa del perjuicio sobre otros.

Por ejemplo, cuando el Gobierno decide cerrar importaciones, obviamente favorece a algunos actores del mercado, como los productores locales de los bienes que compiten internacionalmente, pero esto se hace a costa de todos los consumidores, que deben pagar más caro por bienes de calidad inferior.

Otro ejemplo es la entrega de subsidios. Claro que el Estado puede mejorar, a corto plazo, la situación de una empresa particular si le entrega un subsidio. Pero, dado que el estado no crea riqueza, los recursos deben extraerse de algún otro lugar de la economía. Así, para pagar el subsidio, deberá cobrar más impuestos, nuevamente beneficiando a un grupo a costa de otro.

Es que, en contraposición con lo que se busca instalar, el Estado es siempre un peso para la economía. Con impuestos, regulaciones y subsidios los gobiernos sólo ponen trabas en el mercado, que no es más que el proceso en el cual, pacífica y voluntariamente, consumidores y productores buscan satisfacer sus necesidades.

Por otro lado, resulta por demás curioso que se afirme que se necesita todavía más participación del estado cuando, en la Argentina actual, la norma ha sido el rol creciente del gobierno en todas las esferas posibles. Desde el 2004, el gasto público creció 13 puntos respecto del PBI de acuerdo con las estadísticas oficiales. Según el FMI, de todo  lo que la economía argentina produce en el año, 43,5% es gasto público. ¿Más participación del Estado quiere Kicillof?

La contracara de este nivel de gasto es una presión tributaria que hoy se encuentra en su nivel máximo histórico y un intrincado sistema impositivo que cuenta con 96 impuestos diferentes si se consideran los niveles nacional, provincial y municipal.

Sin embargo, nada de esto es suficiente, ya que el gobierno hace 6 años que cierra sus balances con déficit fiscal. El año pasado, la diferencia entre ingresos y gastos ascendió a 5,3% del PBI. Ese déficit es el responsable de la megainflación, que incluso tomando en consideración los números del INDEC, es cinco veces superior al promedio mundial. Realmente es difícil puntualizar los beneficios para el desarrollo del mercado de semejantes niveles de aumento de los precios.

Otra cosa que hizo el estado en la economía argentina de los últimos tiempos fue la imposición del cepo cambiario, que no solo no impidió la devaluación ni la pérdida de reservas, sino que al fijar el dólar por debajo de su valor real, tomó por asalto la competitividad de todos los sectores productivos del país. La caída de las exportaciones es un fiel relejo de esta situación.

Por si esto fuera poco, la mayor participación del Estado no se detuvo allí. Por todos los medios posibles, y para intentar sostener el superávit comercial (que hoy se encuentra en niveles mínimos desde el año 2001), el Gobierno reaccionó a la caída de las exportaciones frenando importaciones. Esto dificulta la producción de la industria que depende de los insumos importados, afectando la actividad económica y el nivel de empleo.

Kicillof se equivoca. La mayor participación del estado no es condición ni necesaria ni suficiente para que el mercado se desarrolle. De hecho, el aumento de dicha participación termina siendo su principal obstáculo, como pone en evidencia la historia económica reciente de la Argentina.

Para evitar seguir profundizando los problemas que tenemos, hay que tener claro este punto. Necesitamos más mercado, pero este solo aparecerá cuando el Estado se corra del medio y lo deje desarrollarse en libertad.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Trabaja como Analista Económico de la Fundación Libertad y Progreso, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y profesor asistente de Economía en la Universidad de Belgrano.

Dos interpretaciones sobre el ‘teorema de Coase': ¿análisis institucional o costos y beneficios?

Por Martín Krause. Publicado el 23/5/15 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2015/05/23/dos-interpretaciones-sobre-el-teorema-de-coase-analisis-institucional-o-costos-y-beneficios/

 

El libro tiene un Capítulo 7 que no estaba en la edición original, donde se trata específicamente sobre el llamado “Teorema de Coase”. Algunos párrafos:

“Hay dos interpretaciones que pueden hacerse de este teorema. En la primera de ellas, se critica a quienes ponen énfasis solamente en que en un mundo de costos de transacción igual a cero la distribución inicial de derechos de propiedad sería una cuestión irrelevante para la eficiencia de la solución alcanzada, ya que los recursos serían canalizados hacia sus usos más valorados. Una interpretación “benigna” de Coase diría que esa no fue simplemente su posición, sino que el sentido del teorema sería destacar que la existencia real de costos de transacción pone relevancia en el papel que las instituciones cumplen en la economía. Según esta interpretación, el modelo “costos de transacción cero” sería similar a lo que se planteó antes respecto al “imaginario estado de equilibrio”: una construcción ideal que nos permitiría comprender el mundo real, donde los costos de transacción se encuentran siempre presentes, e iniciar así un programa de investigación sobre el desarrollo de instituciones que permitan economizarlos[1].

Coase. jpgEste interés por el papel que cumplen las instituciones en el funcionamiento de la economía y cómo las mismas nacen y evolucionan ha sido una preocupación de larga data. Esta fue manifestada por los filósofos escoceses y economistas clásicos (David Hume, Bernard de Mandeville, Adam Ferguson y Adam Smith). La explicación gradual y evolutiva del desarrollo de las instituciones fue retomada especialmente por Hayek (1978, 1988), en relación con el funcionamiento de los mercados y la evolución de las normas e instituciones sociales en general.

Hayek distingue tres niveles de evolución: la genética, la de las ideas y, la cultural operando entre el instinto y la razón. La cultura no sería determinada por la genética ni tampoco diseñada racionalmente; o según aquella frase de Ferguson, que Hayek cita con frecuencia: “el resultado de la acción humana, no del designio humano”. El resultado de una tradición de pautas de conducta aprendidas, cuyo papel es poco entendido aun incluso por aquellos que se sujetan a ellas, y que son transmitidas por un proceso “ciego”, en el sentido de que no es conscientemente planificado o controlado.

Qué normas surgen es una cuestión de accidente histórico, incluso haciendo lugar para el mejor diseño que la mente humana pueda crear, y otra cosa es cuáles sobreviven. Las últimas son determinadas por un proceso de selección que se encuentra en la evolución cultural; un proceso que opera en grupos que comparten las mismas pautas de conducta. Aquellos grupos que tienen éxito en desarrollar las pautas que mejor permiten las interacciones en la sociedad crecerán y desplazarán a otros grupos, o estos aprenderán de los anteriores copiándolas.

Como vemos, todo esto se acerca mucho al análisis que actualmente se hace en el marco de la “teoría de los juegos”, sobre todo a partir de las conclusiones obtenidas de los juegos repetidos del tipo “dilema del prisionero”, como vimos en el capítulo anterior (Axelrod 1984).

La segunda interpretación del teorema también acepta que, en un mundo de costos de transacción igual a cero, la distribución inicial de derechos de propiedad sería una cuestión irrelevante para la “eficiencia” de la solución alcanzada, ya que los recursos serían canalizados hacia sus usos más valorados. Pero la crítica ya no resulta “benigna” con Coase, ya que él puede no haber estado de acuerdo con la posición “eficientista” de Posner, pero dejó la puerta abierta para la misma. Dice Coase (1960, p. 37), refiriéndose a un caso de daños ocasionados por conejos a las plantaciones de maíz de su vecino (el caso Boulston, 1597): “… no es que el hombre que cría conejos sea el único responsable del daño; aquel cuyas cosechas son dañadas es igualmente responsable”[2].

Todo esto habría cambiado cuando se otorgó la prioridad a la eficiencia en la delimitación de derechos de propiedad, ya que los jueces debían decidir ahora quién tenía derecho a qué con base en cuál era la asignación más eficiente. Debían dejar de lado una larga tradición, basada en el derecho de propiedad, y utilizar cómo criterio de decisión solamente la maximización de la riqueza total[3]. El subjetivismo en las valoraciones y la imposibilidad de hacer comparaciones interpersonales de utilidad tornaría a la decisión judicial de maximizar la riqueza económica en algo complicado, si no imposible de realizar.

¿Qué se puede hacer entonces? Las enseñanzas del teorema de Coase señalan que una política para reducir los efectos de externalidades negativas sería delimitar claramente los derechos de propiedad, de tal forma que las partes puedan luego resolver esos problemas por medio de negociaciones. La definición de tales derechos reduciría los costos de transacción entre las partes, ampliando las posibilidades de estas soluciones voluntarias. Esto significa lograr una definición clara tanto de la asignación de la propiedad como de las limitaciones para su uso y disposición. En relación con los ejemplos mencionados, esto significa definir, por ejemplo: ¿cuál es el nivel de ruido, humos u otro tipo de emanaciones que puedo realizar, por encima del cual la situación se convierte en una externalidad que viola el derecho de mi vecino?

Por supuesto que, si bien es esta una solución “voluntaria” entre las partes, demanda que el mecanismo de gobernabilidad funcione. Esa definición de derechos puede obtenerse por la vía de las decisiones judiciales (particularmente en los sistemas de common law), o por la vía legislativa (normalmente resoluciones de gobiernos locales). En ambos casos, estos mecanismos deben funcionar adecuadamente

[1].      Así, Boettke (1997, p. 52), señala: “Tal vez en la mejor biografía intelectual de Coase hasta el momento, Steven Medema (1994) sostiene que Coase estaba interesado en examinar las consecuencias de distintos arreglos legales sobre el desempeño económico, más que en utilizar técnicas económicas para examinar la ley. Esta diferencia en énfasis explica la falta de interés de Coase por el enfoque de la ley y la economía de Posner, un movimiento más preocupado por examinar la eficiencia de distintos arreglos legales. Coase no solamente sugirió un programa alternativo de instituciones comparadas, sino que cuestionó profundamente la coherencia lógica de la economía neoclásica dominante. Parte del ejercicio de equilibrio que ocupó a Coase fue mostrar que perseguir la lógica de la maximización en un entorno de costos de transacción cero llevaba a conclusiones diferentes de las sugeridas por la economía del bienestar pigouviana. Si los costos de transacción fueran cero, los actores económicos negociarían para resolver el conflicto; si los costos de transacción (incluyendo costos de información) fueran positivos, ¿sabrían las autoridades cuál es el nivel correcto de impuesto o subsidio para corregir la situación? El programa de investigación de Coase era tanto una crítica de la práctica prevaleciente y un programa positivo alternativo que está emergiendo ahora en la Nueva Economía Institucional, de la cual Coase es aún el principal representante”.

[2].      Comenta Block: “Previamente, la visión de la profesión [económica] respecto a invasiones contra otra persona o su propiedad era la liberal clásica de causa y efecto. A era el perpetrador, B la víctima”. “Asimismo, en una perspectiva más tradicional, la maximización de riqueza era el subproducto de los derechos a la propiedad privada, no su progenitora. En otras palabras: las consideraciones económicas eran la cola y los derechos de propiedad el perro. Locke, por ejemplo, no se preguntaba si el homesteader era quien utilizaba más eficientemente el territorio virgen. Para este filósofo, era suficiente que una persona fuera la primera en ‘mezclar su trabajo con la tierra’; esto, y solamente esto, era suficiente para convertirlo en el legítimo propietario”. Walter Block, “Ethics, Efficiency, Coasian Property Rights, and Psychic Income: A Reply to Demsetz”, Review of Austrian Economics 8, no. 2 (1995): pp. 61-125.

[3].      “¿Y cuál es el consejo a los jueces que emana de este nuevo enfoque? Estos deben decidir de tal forma que se maximice el valor de la actividad económica. Bajo un régimen de costos de transacción cero, en verdad no importaría —en cuanto se refiere a la asignación de recursos— cuál de las dos partes en disputa recibió el derecho en cuestión. Si este era otorgado a la persona que más lo valorara, bien. Si no, el perdedor podría pagar al ganador para disfrutar de su uso. Pero en el mundo real con costos de transacción significativos, por el contrario, la decisión judicial es absolutamente crucial. Lo que el juez decida permanecerá; no habría oportunidad para intercambios mutuamente beneficios ex post”. (Block 1995, p. 63).

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

La movilidad social destierra el mito de la desigualdad

Por Iván Carrino. Publicado el 14/5/15 en: https://igdigital.com/2015/05/la-movilidad-social-destierra-el-mito-de-la-desigualdad

 

La semana pasada, frente a unos 30 alumnos de la carrera de Economía, me animé a preguntar: “¿cuáles son los problemas del capitalismo?”. La respuesta fue unánime: “la desigualdad”. Esta afirmación no extraña, ya que es una idea que se encuentra muy extendida. Sin embargo, esconde una parte de la realidad que es la que tendríamos que tener más en cuenta. 
Uno de los temas de moda en la literatura económica es la desigualdad social y la idea de que esta se encuentra en constante crecimiento. Sin ir más lejos, “El Capital en el Siglo XXI”, de Thomas Piketty, se convirtió en el libro de economía más vendido de 2014. En su obra, el francés plantea que la porción del ingreso nacional que se llevan los más ricos está en una etapa de continuo crecimiento desde fines de la década del ’70.
Reforzando esta tesis, en internet circula un video que plantea que el 1% de los estadounidenses es dueño del 40% de toda la riqueza del país y que los CEO de las empresas pueden ganar hasta 380 veces más que los empleados promedio. Esto ayuda a difundir la idea de que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, al menos en términos relativos.
Ahora bien, por más lúgubre que esta imagen pueda parecer, esconde, en primer lugar, el nivel de vida que los pobres tienen en Estados Unidos. Un estudio de la Heritage Foundation de 2014 reveló que el 80% de los hogares considerados pobres en ese país poseen equipos de aire acondicionado, mientras que el 75% tiene un auto o una camioneta y el 31% tiene, al menos, dos autos o camionetas.

Por otro lado, el 43% de los hogares “pobres” tiene acceso a internet y 92% tienen un microondas. Nada mal para estar en el escalón más bajo de la pirámide socioeconómica.

Es que, como explica el profesor de la Universidad George Mason, Steven Horwitz, a veces no es importante la porción total de la torta que uno pueda comer, sino el tamaño de la misma. Es decir, el 10% de una torta de 1 kilo son 100 gramos, mientras que el 5% de una de 10 kilos son 500 gramos.
¿Qué elegirías vos: llevarte el 10% de la primera torta o hacerte del 5% de la segunda?
Otra cosa que esconden las estadísticas de desigualdad es el hecho de que aquellos que se encuentran en los escalones más bajos de la pirámide no son los mismos a medida que avanza el tiempo. Un ejemplo podrá aclarar este punto: un estudiante universitario tiene cero ingresos propios durante la época en que está estudiando.
Sin embargo, a medida que pasa el tiempo y este se inserta y progresa en el mercado laboral, sus ingresos crecen, llevándolo a los siguientes escalones.Por otro lado, una persona puede ser pobre en algún momento de su vida, pero también puede modificar esa situación al encontrar un trabajo o comenzar un emprendimiento exitoso.
Esto es lo que demuestra un estudio del profesor Herbert Grubel, de la Universidad SimonFraser de Canadá. Con datos fiscales de ese país detectó que, de todos los canadienses que en 1990 formaban parte del quintil (la quinta parte de la población agrupada por niveles de ingreso) de menores ingresos, un 87% se movió hacia quintiles más altos, con un 21% del total llegando hasta el quintil de ingresos más elevados.

Para que se vea claro, casi 9 de cada diez canadienses dejaron de ser pobres en ese período y 2 de cada 10 pasaron de ser los más pobres de todo el país a integrar el grupo de los más ricos de todos.

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 Y lo mismo se dio a la inversa. Es decir, del total de canadienses que en 1990 se encontraba entre los que tenían mayores ingresos, un 36% modificó su posición, pasando a quintiles de menores ingresos. Esto revela que, más allá de la foto, que puede mostrar una distribución del ingreso determinada, la película muestra que existe movilidad entre los diferentes niveles, lo que destruye el mito de que los ricos se hacen más ricos mientras que los pobres se hacen más pobres.

Otro hallazgo del estudio de Grubel es que, contrario a lo que suele afirmarse, el ingreso de los pobres crece más rápido que el de los ricos. Nuevamente, tomando a los canadienses que en 1990 se encontraban en el quintil de ingresos más bajo y analizando la evolución de sus ingresos promedio hasta 2009, se obtuvo un aumento del 280,3%, mientras que los que en 1990 formaban parte del quintil de ingresos más elevados, el aumento fue de solo 112,4%.

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Como puede observarse, la imagen es muy distinta a la que se busca instalar.Las estadísticas de desigualdad muestran las diferencias entre los grupos (quintiles, deciles, etc.), pero esconden deliberadamente lo que sucede al interior de esos grupos.

Y allí está la clave: porque lo que más debería preocuparnos como sociedad es si los que hoy “están abajo”, mañana tendrán oportunidades de crecimiento y progreso. Los estudios del profesor Grubel muestran que en una economía capitalista, con seguridad jurídica y una macroeconomía estable como la de Canadá, eso es posible.

En este sentido, tenemos que estar atentos a lo que pasa en Argentina, ya que dado que estas condiciones no existen, la pobreza está creciendo y se encuentra en niveles que –al aproximarse al 30%- son realmente inadmisibles.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Trabaja como Analista Económico de la Fundación Libertad y Progreso, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y profesor asistente de Economía en la Universidad de Belgrano.

Por el gasto público se conoce su escala de valores

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 24/5/15 en: http://economiaparatodos.net/por-el-gasto-publico-se-conocen-su-escala-de-valores/

 

Con el centro cultural Néstor Kirchner quedó en evidencia que puede más su vanidad que las necesidades de la gente

La ciencia económica existe por la sencilla razón que los recursos son escasos y las necesidades ilimitadas. La economía no es otra cosa que optar permanentemente. ¿Destino mis escasos recursos a comprar el bien A o el bien B? ¿Ahorro o compro un servicio o una mercadería? ¿Ahorro para invertir en algún emprendimiento industrial o para comprar un bien de consumo durable? Las opciones que se les presentan a la gente son infinitas y los recursos escasos. Cada día las personas tienen que optar comprando o dejando de comprar. Y si compran, eligiendo si compran el bien A o el bien B. Esta es la cruda realidad y la razón por la cual no vivimos en el paraíso terrenal. Sencillamente porque no existe ese mundo sin escases de recursos.

En una sociedad libre la gente va optando y definiendo que quiere comprar de acuerdo al valor que le otorga a cada bien. Si compra una computadora en vez de un televisor es porque valora más la computadora que el televisor y, al mismo tiempo, valora más la computadora que el dinero que está entregando a cambio de la computadora. A su vez, el que vende la computadora a un precio determinado, es porque valora más el dinero que está recibiendo que la computadora que está entregando. En todo intercambio también hay valores subjetivos que entran en juego.

Lo que hay que resaltar es que los precios son el resultado de valoraciones subjetivas de millones de personas que interactúan todos los días en forma pacífica. Llevan a cabo actos voluntarios de intercambio.

Es cierto que muchas veces las personas se arrepienten de haber realizado determinada compra o acto económico porque luego descubrió que no resultó ser la opción económica más conveniente. Sin embargo, esa persona llevo a cabo el acto económico con la información que tenía en ese momento. Actuamos, entre otras cosas, con la información que tenemos en el momento de hacer la transacción, pero nadie tiene toda la información que está dispersa por el mercado. Si una persona tuviera toda la información que está dispersa en el mercado, siempre sería económicamente exitosa. Creer que existe una persona así es como pretender ganar a las carreras de caballos con el diario del lunes. ¡El diario del lunes no lo tiene nadie! Y menos los ministros de economía.

Pero lo más importante es tener presente que en cado acto económico hay una expresión subjetiva de valor.

Bien, cuando el estado interviene en la economía, lo hace para cambiar la asignación de recursos que definió la gente en un contexto de libertad. En otras palabras, en el fondo los burócratas están cambiando las valoraciones de la gente o mejor dicho las ignoran. Este es el dato central a tener en cuenta. Cuando el burócrata cambia la asignación de recursos está sustituyendo los deseos de cada uno de nosotros. Él manda como un dictador sobre los deseos de millones de personas y, por supuesto, dispone de menos información que cada consumidor. ¿Por qué? Porque cada consumidor sabe de qué recursos dispone y cuáles son sus prioridades. En base a esos datos actúa. El burócrata desconoce de qué recursos dispone cada uno de los millones de consumidores y también desconoce cuáles son las prioridades de cada uno de esos millones de consumidores. Por lo tanto, como decía antes, una persona en particular puede tomar una decisión económica equivocada, pero lo hace con la información que disponía en ese momento. El burócrata no dispone de ninguna información. Actúa sólo en base a sus caprichos y por eso siempre se equivoca. Es solo un acto de soberbia pretender asignar los recursos desde un escritorio en el ministerio de Economía. O, si se prefiere, es la soberbia típica de los fascistas que imponen por la fuerza sus puntos de vista, que siempre están equivocados porque van contra la voluntad de las personas.

Pero esos actos de soberbia también reflejan escalas de valores que difícilmente la sociedad comparta y solo tiene que acatarlos por el monopolio de la fuerza que dispone el burócrata que se los impone.

La semana pasada, cuando Cristina Fernández inauguraba el centro cultural Néstor Kirchner, quedaba en evidencia un acto de expresión de valoraciones de la presidenta. De acuerdo a la información periodística, dicho centro cultural habría terminado costando unos $ 5.000 millones. Las opciones de Cristina Fernández eran dos: a) construir dicho centro cultural o b) subir el mínimo no imponible para mejorar el ingreso real de la gente que trabaja. Optó por expoliar a la gente que trabaja y continuar con su proyecto de hacer un centro cultural que, por cierto, tiene bastante de vanidoso al haberle puesto el nombre de su esposo.

Claro, el lector podrá decir que con $ 5.000 millones anuales, no se soluciona el problema de ingresos de la gente. Pero si a esos $ 5.000 millones le sumamos los $ 1.400 millones anuales que cuesta Fútbol Para Todos, los $ 7.500 millones anuales que gasta el Congreso con su estructura de 16.000 “empleados”, los U$S 250 millones que pierde Aerolíneas Argentinas o los 2 millones de empleados públicos adicionales que hay a nivel nacional, provincial y municipal, vamos llegando a un número en el que quedan en claro los valores del gobierno kirchnerista. Valores que nos dicen que para ellos es preferible quitarle la mayor parte posible a la gente del fruto de su trabajo y asignarlo con un criterio de conveniencia política. El objetivo es nivelar a la mayor parte de la sociedad hacia abajo, quedando solo unos pocos ricos, que normalmente son funcionarios públicos y amigos del poder.

En síntesis, cuando la semana pasada veía inaugurar el centro cultural Néstor Kirchner y al mismo tiempo las protestas de los empleados por la carga tributaria que soportan, la conclusión es categórica: por el monto del gasto público y en cuánto gastan, se conocen los valores de los gobernantes. Y esos valores reflejan que puede más su vanidad que las necesidades de la gente.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS DE SU VIDA INTERIOR

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 24/5/15 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2015/05/alicia-en-el-pais-de-las-maravillas-de_24.html

 

Alice es una señora, madre de dos hijos, casada con un millonario, con un alto nivel de vida. Tiene ciertas inquietudes vocacionales –no fue al college– que su marido canaliza diciéndole que se dedique a vender sweaters.
Pero eso no es lo que más le preocupa. Le preocupa, sí, su dolor de espaldas, y le inquieta que se sienta atraído por un papá que lleva su hija al mismo colegio que sus hijos.
Le aconsejan ver al Dr. Yang, una especie de acupunturista o lo que fuere. Yang le toma el pulso y la mira. “Nada malo con la espalda!!!”, afirma. “El problema está aquí y aquí”, diagnostica, señalando la cabeza y el corazón.
Entonces hipnotiza a Alice, mientras que ella afirma que no puede ser hipnotizada. En estado de hipnosis discute con su esposo sobre su carrera. ¿Qué carrera?, le dice él en su estado de trance.
Alice despierta sin recordar nada. Yang le da entonces una primera hierbita que debe tomar a las 14,30 sin mariscos.
A eso de las 15 se encuentra con ese papá que la inquieta, Joe. Como siempre, no se atreve a decirle nada, pero repentinamente, aparece la mujer más seductora que pueda concebirse, con una voz y unos ojos que asombran y derriten al pobre Joe. Alice, que no sabe nada de jazz, habla de jazz –la pasión de Joe- como una experta. Posteriormente, Alice recuerda el trance pero no se explica cómo pudo comportarse de ese modo.
Yang le da luego otra hierbita, o yuyo, o lo que fuere. Alice se vuelve invisible y puede entonces descubrir que Joe está divorciado de una inteligentísima mujer con la cual mantiene aún relaciones ocasionalmente. Mientras tanto, y progresivamente, su interés por Joe la preocupa y la da culpa.
Yang la da otra hierbita. Alice se encuentra entonces con un antiguo novio, muerto en un accidente hace muchos años, con el cual vuelve a hablar y recuerda una Alice más audaz y supuestamente irresponsable. Además, sale a volar con él a la noche, sobre la ciudad de Nueva York.
La relación con Joe sigue cargada de problemas. Joe la invita a salir a la noche, Alice acepta y para hacerlo tiene que mentir a su esposo. Alice se enoja con Joe por eso y él le pregunta si lo que la enojó es haber descubierto que puede hacerlo….
Desconcertada, vuelve a ver al Dr. Yong quien le da una interesante sustancia soporífera  :-). Alice se duerme y sueña con su hermana, quien le reclama su estilo de vida superficial. En el sueño, recuerda también su pasado católico y se confiesa. Confiesa que ella no es ahora la que quería ser de niña, donde soñaba con ayudar a los demás. “… ¿Dónde fue esa parte de mi?”, se pregunta…
Pero luego tiene un encuentro real con su hermana. Con ella, Alice desnuda su tensión existencial, baja la cabeza, y casi llora.
Para colmo, va a ver un documental sobre la Madre Teresa con su esposo y sus hijos. Queda impresionada y fascinada, queda sencillamente extasiada, y cuando se lo cuenta a Joe, verborrágica, sin parar de hablar, hace el amor con él.
Y luego, cubierta nuevamente por la hierbita de la invisibilidad, descubre que su esposo le ha sido infiel muchas veces.
Quiere entonces concretar su relación con Joe pero este le confiesa que ha descubierto que su ex mujer aún lo quiere y que desea volver con ella………..
Pensativa sobre sí misma, sin su esposo y sin Joe, vuelve a ver al Dr. Yang, que la atiende en medio de una repentina mudanza al Tibet para “continuar su educación”. Entonces Yang le da una hierba según la cual, dependiendo a qué varón se le haga beber, podrá hacer que el elegido la ame totalmente. Alice se asombra por esa capacidad de elección pero Yang le dice muy seguro: ahora está usted en capacidad de elegir. Sabe quién es ella, sus dones, sus límites, sus debilidades. Sabe quién es su marido, su amante, su hermana. Sabe cómo ha llevado su relación con ellos. Ahora le toca decidir.
Pero Alice no sabe bien qué hacer. Aturdida, va a una fiesta en la casa de su hermana, donde alguien se confunde y pone la hierbita a una bebida que están tomando todos y, por ende, todos los varones se enamoran de ella.
Alice termina caminando sola, más aturdida que antes, pero al escuchar nuevamente en la calle los chismes que ha escuchado siempre y que representaban su modo de vida, tiene una reacción. Se va a Calcuta con la Madre Teresa.
Pero vuelve.
Vuelve, no con su marido, pero tampoco con nadie más. Deja sus amigas chismosas, su cocinera, su masajista, sus compras, vive con sus hijos, los educa ella misma, los atiende en todo, y hace trabajos de voluntariado. Y está más feliz que nunca.
El lector se preguntará: ¿qué es este relato, lleno de cosas imposibles?
Es una película de Woody Allen, de 1991, Alice, pero no lleno de cosas imposibles, sino de símbolos.
Todo el relato es un símbolo de lo que es un análisis de uno mismo, en una psicoterapia profunda, donde se va a lo más hondo del propio ser para ver la clave de una crisis existencial.
Alice no era quien era, pero aún no lo sabía. Registra simplemente un dolor de espaldas y sentirse atraída por Joe, cosa que la sacude (situación límite, Jaspers) de su existencia in-auténtica (Heidegger).
Entonces necesita alguien con quien hablar, y hacer catarsis. En una psicoterapia psicoanalítica habitual, y realizada la transferencia, hubiera comenzado un trabajoso descubrimiento de sí misma a través de la asociación libre. Cada hierba representa un diálogo consigo misma.
Primero, la hipnosis. Freud trabajaba con médicos que la practicaban, hacia fines del s. XIX, pero descubre sus límites y la sustituye con la asociación libre. La hipnosis funciona entonces, en el relato, como un símbolo de un primer diálogo consigo misma, donde ella toma conciencia de sus problemas vocacionales profundos. Vocación no es una carrera, sino ser llamado a ser uno mismo.
La hierbita de la seducción simboliza otro diálogo, donde Alice –como cualquier de nosotros- descubre que somos varios, no varios yo, sino varias potencialidades en ese yo, con algunas de las cuales nos sentimos cómodos; otras, nos asustan, nos duelen o nos remiten a un pasado no duelado. Hay que trabajar sobre esos varios yo, para ver cómo los reencaminamos en la situación presente.
Por eso somos invisibles: esa introspección escapa a la vista de los otros pero, al mismo tiempo, vemos más.
El encuentro con el viejo novio simboliza que muchas personas pasadas están vivas, presentes, otra vez, como duelos no duelados, como representantes de aspectos del propio yo que no hemos terminado de trabajar. Fueron personas que, en cierta medida, nos hicieron volar. La cuestión es, ¿cómo despegamos ahora, cómo levanta vuelo nuevamente nuestra existencia?
Y si descubrimos que hacemos o que hemos hecho cosas que no queremos hacer, ¿por qué echar responsabilidades para afuera? El asunto es que somos eso también. Sin culparse de manera patológica, sin colgarse de los pulgares, hay que preguntarse, sin embargo, ¿qué pasa allí? ¿Qué aspecto de mí no he sabido manejar, o lo he dejado tapado bajo toneladas de negación para que salte de golpe como un volcán? ¿Cómo reconduzco esa energía, totalmente buena en sí misma, hacia mi proyecto vital más auténtico?
La confesión es otro símbolo, muy importante, más allá de que seas católico o marciano. Confieso que no he sido aquello tan bueno que habitaba en mí. De vuelta, ¿cómo lo hacemos renacer? ¿Habitaba o habita? ¿Cómo puede habitar ahora?
Finalmente, nos permitimos un momento de agobio, bajamos la cabeza, lloramos, y un hermano nos sostiene. La hermana. O el buen amigo, o el terapeuta,  o el sacerdote, o el maestro, o quien fuere que nos ame y nos respete verdaderamente, que no se burle de nuestra desnudez. Se llama transferencia.
La Madre Teresa representa el ideal del yo. Claro, no somos ella, pero, ¿cómo podemos ser ella a nuestro modo? ¿De qué modo aparece el verdadero amor en nuestras vidas? ¿Cómo y cuándo aparecerán esos ojos cuya paz, al ver los nuestros, nos redimen?
El último encuentro con el Dr. Yang represente muy bien el objetivo de todo análisis. En palabras del propio Frued: “…“Una vez reintegrado lo reprimido a la actividad anímica consciente, labor que supone el vencimiento de considerables resistencias, el conflicto psíquico que así queda establecido y que el enfermo quiso evitarse con la represión, puede hallar, bajo la guía del médico, una mejor solución que la ofrecida por el proceso represor (1). Existen varias de estas apropiadas soluciones que ponen un feliz término al conflicto y a la neurosis y que, en casos individuales, pueden muy bien ser combinadas unas con otras. Puede convencerse a la personalidad del enfermo de que ha rechazado injustificadamente el deseo patógeno y hacerle aceptarlo en todo o en parte; puede también dirigirse este deseo hacia un fin más elevado y, por tanto, irreprochable (sublimación de dicho deseo), y puede, por último, reconocerse totalmente justificada su reprobación, pero sustituyendo el mecanismo –automático y, por tanto, insuficiente- de la represión por una condenación ejecutada con ayuda de las más altas funciones espirituales humanas, esto es, conseguir su dominio consciente”.  (Psicoanálisis, Obras Completas, El Ateneo, tomo II, p. 1545)
Pero no fue el fin de análisis para Alice. La última poción era el imposible auténtico, que Woody simboliza con la humorada de que todos se enamoren de ella por accidente. No podemos obligar a nadie a que nos ame, pero sí podemos decidir cómo vamos a amar nosotros. Y sí, tampoco podemos ir a Calcuta, no porque ello sea lo mejor y nosotros lo peor, sino porque eso era lo mejor para la Madre Teresa pero no para todos. Todos tenemos nuestra Calcuta pero hay que descubrirla. Por eso finalmente Alice vuelve, pero no desde Calcuta, sino desde su existencia inauténtica a lo más auténtico de sí misma, esa parte de ella misma que al parecer se había ido. Pero no, allí estaba, esperando para redescubrirse. El último símbolo es asombroso. En una voz en off que representa el juego del lenguaje de la existencia inauténtica, esto es, el vano hablar, el chisme, se relata precisamente la vuelta de Alice a su existencia auténtica. Volvió a sus hijos. Volvió a su generosidad, su sencillez, su entrega.

 

Volvió.

—————————————–
(1) Cuidado que “represiòn” es una palabra muy tècnica en Freud. No significa frenar de modo consciente una pulsiòn, sino el proceso preconsciente por el cual se incorporan los “no” del rol paterno en la primera infancia. Tambièn, ya para mì, puede llegar a implicar la negaciòn inconsciente de un conflicto cuyos sìntomas se canalizan a travès de neurosis diversas y manifestaciones psicosomàticas.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

El solidarismo

Por Gabriel Boragina. Publicado el 23/5/15 en: http://www.accionhumana.com/2015/05/el-solidarismo.html

 

“El solidarismo comienza afirmando que los intereses de todos los miembros de la sociedad son armónicos. La propiedad privada de los bienes de producción es una institución social cuya mantención es del interés de todos y no solamente de los propietarios; todos se verían perjudicados si fuera reemplazada por una propiedad común que pondría en peligro la productividad del trabajo social. Hasta aquí el solidarismo va de la mano con el liberalismo. Pero a partir de aquí sus caminos se separan. Pues la teoría solidarista afirma que el principio de la solidaridad social no se materializa simplemente a través de un orden social basado en la propiedad privada de los medios de producción. Niega el hecho de que actuar meramente en favor de los propios intereses de propiedad dentro del marco de un orden legal que garantice la libertad y la propiedad aseguraría una interacción de las acciones económicas individuales correspondientes a los fines de la cooperación social, aunque no lo analiza mayormente y tampoco avanza ideas que no hayan sido planteadas con anterioridad por los socialistas, especialmente por aquellos no marxistas. Los hombres en sociedad, por la sola naturaleza de la cooperación social, sólo dentro de la cual pueden existir, están recíprocamente interesados en el bienestar de sus prójimos; sus intereses son “solidarios” y por tanto propenderán a actuar en forma “solidaria”. Pero la mera propiedad privada de los medios de producción no ha logrado la solidaridad en una sociedad caracterizada por la división del trabajo. Para ese fin deben adoptarse provisiones especiales. El ala de mayor inclinación estatista dentro del solidarismo pretende llevar a cabo una acción “solidaria” a través de acciones del estado: a través de leyes que impongan obligaciones a los propietarios en favor de los desposeídos y en favor de la beneficencia pública. El ala de mayor inclinación eclesiástica del solidarismo desea alcanzar el mismo fin mediante llamados a la conciencia: el amor cristiano hará que el individuo cumpla con sus deberes sociales.”[1]

Como mas adelante lo revela el propio autor de esta cita, el solidarismo no ha comprendido, ni la naturaleza, ni la verdadera función social de la propiedad privada y -por lo tanto- han centrado su ataque sobre ella. No existe ninguna ley, ni ningún orden jurídico que pueda dotar a la propiedad privada de una función social que ella ya no haya tenido desde su mismo origen. En otros términos, para que la propiedad posea una verdadera función social hay un sólo requisito, esa propiedad ha de ser privada. Cualquier otro tipo de propiedad, se la llame colectiva, pública, estatal, social, etc. no cumplirá jamás con el requerimiento básico indispensable para que la propiedad desempeñe una verdadera función social, y este exigencia indispensable –repitámoslo- nuevamente es que esa propiedad sea enteramente privada.

El propio carácter de privado (su condición de tal) es lo que determina que la propiedad plasme una verdadera función social, ya que -en última instancia- la propiedad privada no es más que el remedio que ha encontrado la sociedad a través de un largo peregrinaje evolutivo para solucionar el problema intrínseco social de la escasez. Y de ese extremado peregrinaje selectivo (del tipo ensayo y error) al decir de K. R. Popper, fue de donde ha surgido la propiedad privada como el único sistema que permite no sólo la convivencia civilizada entre las personas, sino su existencia como tal y el progreso material y social que caracteriza a nuestra civilización contemporánea.

El solidarismo por caso (que, como se observa, no es más que una variante o una excusa para el intervencionismo estatal) no ha conseguido ni por ventura reemplazar a la propiedad en dichos cometidos. Bajo ningún sistema solidarista (de los que hoy abundan, a tal punto de ser ellos la mayoría de los implantados en el mundo) ha habido ni progreso ni bienestar social. Sólo bajo el capitalismo y la propiedad privada la vida se ha prolongado y el bienestar de los pueblos ha florecido.

En suma, cualquier restricción que se le quiera imponer a la libre propiedad privada no hará más que privarla de su principal característica intrínseca con la cual ella ya viene dotada, esta es su función social. Restringir o limitar la propiedad privada implica destruir su función social y no a la inversa.

Por supuesto que, un partidario del solidarismo no puede comprender esto, porque su visión está condicionada por la influencia que han tenido en él (o ella) las ideas socialistas que se le han venido inculcando desde su más tierna niñez, y que se han canalizado a través de la mayoría de los medios conocidos.

“El solidarismo propone conservar la propiedad privada de los bienes de producción. Pero por sobre el propietario coloca una autoridad –sin importar acaso sea la ley y su creador, el estado, o la conciencia y su consejero–, la Iglesia que debe velar porque el propietario haga uso correcto de sus bienes. La autoridad habrá de evitar que el individuo explote “irrestrictamente” su posición en el proceso económico; también se impondrán ciertas restricciones a la propiedad. De tal modo el estado o la Iglesia, la ley o la conciencia se convierten en el factor decisivo en la sociedad. La propiedad es sometida a sus normas y cesa de ser el elemento básico y ulterior del orden social. Continúa existiendo sólo en la medida que lo permite la ley o la ética, es decir, la propiedad es abolida, dando que el propietario debe atenerse, al administrar su propiedad, a principios distintos que aquellos que le imponen los intereses de sus bienes.”[2]

En otras palabras, el solidarismo demuele la base misma de la solidaridad, que no parte esta de ninguna otra institución diferente a la de la propiedad privada. Y la abolición de la propiedad implica la reaparición del fenómeno de la escasez, en virtud del cual -y para su remedio- fue que se instrumentó la institución de la propiedad privada.

[1] Ludwig von Mises. “SOCIALISMOS Y PSEUDOSOCIALISMOS” (Extractado de Von Mises, Socialism: An Economic and Sociological Analysis, capítulos 14 y 15. La traducción ha tenido como base la versión inglesa publicada por Liberty Classics, Indianapolis, 1981. Traducido y publicado con la debida autorización. Estudios Públicos, 15) Pag. 25 a 28

[2] L. v. Mises ídem. Nota anterior.

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

El florecimiento de los emprendedores

Por Carlos Newland:

 

Edmund S. Phelps, Premio Nobel de Economía (2006), ha tenido una relación especial con nuestro país. Para comenzar su esposa es Argentina. Ha sido designado miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas  y en 2008 la Universidad de Buenos Aires creó en su honor la Cátedra Phelps con el objetivo  de fomentar la investigación y promoción del conocimiento de la economía dinámica y de la inclusión social. Bajo el  impulso de congresos organizados por  esa entidad Phelps ha ofrecido varias conferencias en Buenos Aires sobre temáticas macroeconómicas, también participando en la entrega de premios a la innovación a empresas locales.

Nos ha parecido importante llamar la atención sobre su libro reciente, Mass Flourishing (2013), volumen que merecería estar en la biblioteca (o tablet) de toda persona interesada en el desarrollo económico. En la obra Phelps define que toda sociedad dinámica y exitosa se sustenta en la existencia de habilidades de crear, desarrollar, testear y publicitar nuevas ideas, que se convierten luego en emprendimientos. Estas habilidades sólo se desarrollan en un ambiente apropiado de libertad y reconocimiento, que aliente y facilite a los innovadores el concretar sus proyectos. No son los científicos y tecnólogos, dice Phelps, los que desarrollan las economías, sino individuos con vitalidad, creatividad y talento. Phelps opina que gran parte de los avances de la Revolución Industrial británica no surgieron ni de las universidades, ni de los científicos, sino de innovadores/empresarios atentos a las demandas sociales.  Dos de los más grandes inventores de la industria textil, Arkwright y Hargreave, eran un fabricante de pelucas y un carpintero. Stephenson, padre de los ferrocarriles, un maquinista con escasa educación formal. En nuestra época puede mencionarse a Steve Jobs y Bill Gates, que no completaron sus estudios universitarios. La invención, por lo tanto, no es exógena a una sociedad, sino que nace inmersa en los valores y actitudes internas.

En su concepción Phelps reconoce el influjo de otro premio Nobel, F.  Hayek, quien  indicaba que en el mercado existen niveles de conocimiento personal que tiene los diversos actores, sobre precios, costos, procesos, demandas y necesidades. Estos conocimientos dispersos, que no posee ni puede poseer un burócrata, se canalizan  hacia  la  producción de bienes y satisfacción de demandas heterogéneas. Phelps es un poco escéptico sobre el futuro de nuestras sociedades, ya que nota de que en lugar de avanzar la valoración del empresario en acción en mercados libres, cada vez es más popular la defensa de injerencia del Estado. Por ello buena parte de Mass Flourishing está destinado a atacar las ideas socialistas de intervención en la economía.  En muchos aspectos Phelps nos hace recordar el pensamiento de Juan Bautista Alberdi, para quien era muy difícil el desarrollo sin los hábitos y actitudes presentes en otras sociedades más productivas, y sin que el empresario tenga reconocimiento social, reconocimiento que en su época consideraba monopolizado por militares y políticos. A los empresarios, diría Alberdi, nunca les construyen estatuas.

 

Carlos Newland es Dr. Litt. en Historia. Profesor y Ex Rector de ESEADE.

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