El bochorno de la cobardía moral

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 25/86/22 en : https://www.infobae.com/opinion/2022/06/25/el-bochorno-de-la-cobardia-moral/

Todas las personas que se consideran partidarias de la libertad tienen la responsabilidad de contribuir a que la sociedad libre exista, a partir del estudio y la difusión de sus fundamentos. Nada está garantizado. Nada subsiste si no se defienden los valores del respeto recíproco

La Madre Teresa en El Salvador (AFP)

Estamos ante una encrucijada gigante. Hay quienes piensan que pueden circunscribirse a sus asuntos personales puesto que el respeto a lo suyo vendrá automáticamente o, en todo caso, son otros a los que les cabe la responsabilidad por cuidar y defender la libertad de cada uno. No se percatan de la responsabilidad moral de cada cual para contribuir a que exista tal cosa como la sociedad libre. Nada está garantizado. Como ha insistido Thomas Jefferson, “el precio de la libertad es la eterna vigilancia”. Es muy legítimo y necesario que cada uno se dedique a sus menesteres pero éstos no pueden sobrevivir si no se estudian los fundamentos del respeto recíproco y si no se difunden. No basta con ser una buena persona que atiende los quehaceres domésticos y laborales. Nada subsiste si no se defienden los valores del antedicho respeto recíproco desde la perspectiva ética, jurídica, histórica y económica.

Se sabe que es más reconfortante dedicarse a la vida pacífica en la familia y en el trabajo, pero nuevamente reiteramos que no es posible evitar el inmenso riesgo que se atropellen esos derechos si no se vela por ellos. No es suficiente con no fornicar, no robar y no matar. Alexis de Tocqueville consignó que el problema básico irrumpe en las sociedades en las que ha habido gran progreso moral y material y se da eso por sentado. Se requiere -se demanda- un esfuerzo constante. No se trata de abandonar las faenas en las que uno está, se trata de destinar una parte aunque más no sea pequeña para que aquellas faenas puedan continuar de modo pacífico.

Hay muchas maneras de proceder en este sentido, la más eficaz es la cátedra, el libro, el ensayo y el artículo pero en modo alguno esto se agota en estas actividades para los que no tengan posibilidad de acceder. Por ejemplo, una forma muy fértil consiste en los ateneos de lectura donde se reúnen en casa de familia cuatro o cinco personas para debatir un buen libro: por turno uno expone y el resto debate. Esto tiene inmenso efecto multiplicador en las familias, en las reuniones sociales y en los ámbitos de trabajo. No tiene sentido sostener que uno no está preparado para esas cuestiones, nadie nace con la preparación, todos deben hacer esfuerzos para capacitarse. Es muy cómodo alegar que otros tienen la vocación por defender los principios de la sociedad libre, a todos les atrae mucho más dedicarse a ganar dinero y aplicarlo a los placeres de la vida armoniosa y gratificante, pero a todos les compete la mencionada responsabilidad. No puede esperarse a que la invasión de los bárbaros destruya todo. Cuando no quede nada en pie será tarde para los lamentos.

Como se ha dicho, el asunto no es preocuparse sino ocuparse y no valen las exclamaciones y las críticas de sobremesa para luego de haber engullido alimentos dedicarse a los intereses personales cortoplacistas. El abandono de las aludidas responsabilidades indelegables conduce indefectiblemente al desastre. En verdad el darle la espalda a esta misión inherente a la civilización es nada menos que cobardía moral.

No se trata de actuar como si estuviéramos en una inmensa platea mirando al escenario donde supuestamente estarían los que deben ocuparse, se trata de contribuir a sostener la conducta civilizada, lo contrario es una buena receta para que se desplome el teatro. No puede pretenderse ser free-riders de otros (garroneros en criollo) por más que en general se trate de muy buenas personas que creen en la libertad.

Resulta paradójico en verdad que se diga que la suficiente difusión de las buenas ideas es el único camino para retomar uno de cordura y, sin embargo, se concluye que es altamente inconveniente pretender expresarlas ante el público. Parecería que estamos frente a un callejón sin salida, pero, mirado de cerca, este derrotismo es solo aparente.

Ortega escribe en el prólogo para franceses de Rebelión de las masas: “Mi trabajo es oscura labor subterránea de minero. La misión del intelectual es, en cierto modo, opuesta a la del político. La obra intelectual aspira, con frecuencia en vano, a aclarar un poco las cosas, mientras que el político suele, por el contrario, consistir en confundirlas más de lo que estaban” y en el cuerpo del libro precisa que en el hombre masa “no hay protagonistas, hay coro” y en el apartado titulado “El mayor peligro, el Estado” concluye que “el resultado de esta tendencia será fatal. La espontaneidad social quedará violentada una vez y otra por la intervención del Estado; ninguna nueva simiente podrá fructificar. La sociedad tendrá que vivir para el Estado; el hombre, para la máquina del Gobierno”.

Por su parte, Le Bon en La psicología de las multitudes afirma que “las transformaciones importantes en que se opera realmente un cambio de civilización, son aquellas realizadas en las ideas” pero que, al mismo tiempo, “poco aptas para el razonamiento, las multitudes son, por el contrario, muy aptas para la acción” y, en general, “solo tienen poder para destruir” puesto que “cuando el edificio de una civilización está ya carcomido, las muchedumbres son siempre las que determinan el hundimiento” ya que “en las muchedumbres lo que se acumula no es el talento sino la estupidez”.

Entonces, ¿cómo enfrentar la disyuntiva?. Los problemas sociales se resuelven si se entienden y comparten las ideas y los fundamentos de la sociedad abierta pero frente a las multitudes la respuesta no solo es negativa porque la agitación presente en ellas no permite digerir aquellas ideas, sino que necesariamente el discurso dirigido a esas audiencias demanda buscar el mínimo común denominador lo cual baja al sótano de las pasiones. Como explica Ortega en la obra referida, “el hombre-masa ve en el Estado un poder anónimo y como él se siente a sí mismo anónimo -vulgo- cree que el Estado es cosa suya” y lo mismo señala Friedrich Hayek en Camino de servidumbre en el capítulo titulado “Por qué los peores se ponen a la cabeza”.

Desde luego que, como hemos apuntado en otras ocasiones, la paradoja no se resuelve repitiendo los mismos procedimientos puesto que naturalmente los resultados serán idénticos. El asunto es despejar telarañas mentales y proponer otros caminos para consolidar la democracia y no permitir que degenere en cleptocracias como viene ocurriendo de un largo tiempo a esta parte. La perfección no está al alcance de los mortales, de lo que se trata en esta instancia del proceso es minimizar los desbordes del Leviatán.

Hay quienes en vista de este panorama la emprenden irresponsablemente contra la democracia sin percatarse que en esta etapa cultural la alternativa a la democracia es la dictadura con lo que la prepotencia se arroga un papel avasallador y se liquidan las pocas garantías a los derechos que quedan en pie. Confunden el ideal democrático cuyo eje central es el respeto de las mayorías por el derecho de las minorías, con lo que viene ocurriendo situación que nada tiene que ver con la democracia sino más bien con dictaduras electas.

Y para fortalecer las ideas lo último que se necesita es un líder puesto que, precisamente, cada uno debe liderarse a sí mismo lo cual es completamente distinto de contar con ejemplos, es decir referentes que es muy diferente por la emulación a que invitan no solo en el terreno de las ideas sino en todos los aspectos de la vida (esto a pesar de los múltiples cursos sobre liderazgo que en el sentido de mandar y dirigir están fuera de lugar, incluso en el mundo de los negocios donde se ha comprendido el valor de la dispersión del conocimiento y el daño que hace el énfasis del verticalismo.)

El núcleo de las ideas es siempre iniciado por una minoríaAlbert Jay Nock escribió un ensayo en 1937 reproducido en castellano en Buenos Aires (Libertas, Año xv, octubre de 1998, No. 29) titulado La tarea de Isaías (“Isaiah´s Job”). En ese trabajo subraya la faena encargada al mencionado profeta bíblico de centrar su atención en influir sobre la reducida reserva moral (remnant en inglés): “De no habernos dejado Yahvéh un residuo minúsculo, como Sodoma seríamos, a Gomorra nos pareceríamos”. A partir de lo consignado, Nock elabora sobre lo decisivo del remnant al efecto de modificar el clima de ideas y conductas y lo inconducente de consumir energías con multitudes. Concentrarse en ser personas íntegras y honestas intelectuales en lugar de los timoratas que tienen pánico de ir contra la corriente aun a sabiendas que lo “políticamente correcto” se encamina a una trampa fatal. Necesitan el aplauso, de lo contrario tienen la sensación de la inexistencia. Borges escribió sobre aquellos que se ufanan por aparecer como alguien “para que no se descubra su condición de nadie.”

Hay incluso quienes podrían ofrecer contribuciones de valor si fueran capaces de ponerse los pantalones y enfrentar lo que ocurre con argumentos sólidos y no con mentiras a medias, pero sucumben a la tentación de seguir lo que en general es aceptado. No se percatan de la inmensa gratificación de opinar de acuerdo a la conciencia y de la fenomenal retribución cuando aunque sea un alumno, un oyente o un lector dice que lo escuchado o leído le abrió nuevos horizontes y le cambió la vida. Prefieren seguir en la calesita donde en el fondo son despreciados por una y otra tradición de pensamiento puesto que es evidente su renuncia a ser personas íntegras que puedan mirarse al espejo con objetividad.

Y no es cuestión de alardear de sapiencia, todos somos muy ignorantes y a medida que indagamos y estudiamos confirmamos nuestro formidable desconocimiento. Se trata de decencia y sinceridad y, sobre todo, de enfatizar en la imperiosa necesidad del respeto recíproco. Si estuviéramos abarrotados de certezas la libertad no tendría sentido.

Por otro lado, si nos quejamos de los acontecimientos, cualquiera éstos sean, el modo de corregir el rumbo es desde el costado intelectual, en el debate de ideas y en la educación. Como se ha señalado en incontables oportunidades, los socialismos son en general más honestos que supuestos liberales en cuanto a que los primeros se mantienen firmes en sus ideales, mientras que los segundos suelen retroceder entregando valores a sabiendas de su veracidad, muchas veces a cambio de prebendas inaceptables por parte del poder político o simplemente en la esperanza de contar con la simpatía de las mayorías conquistadas por aquellos socialistas debido a su perseverancia.

Ya he puesto de manifiesto en otra ocasión que la obsesión por “vender mejor las ideas para tener más llegada a las masas” es una tarea condenada al fracaso, principalmente por dos razones. La primera queda resumida en la preocupación de Nock en el contexto de “la tarea de Isaías”. El segundo motivo radica en que en la venta propiamente dicha no es necesario detenerse a explicar el proceso productivo para que el consumidor adquiera el producto. Es más que suficiente si entienden las ventajas de su uso. Cuando se vende una bicicleta o un automóvil, el vendedor no le explica al público todos los cientos de miles de procesos involucrados en la producción del respectivo bien, centra su atención en los servicios que le brindará el producto al consumidor potencial. Sin embargo, en el terreno de las ideas no se trata solo de enunciarlas sino que es necesario exponer todo el hilo argumental desde su raíz (el proceso de producción) que conduce a esta o aquella conclusión. Por eso resulta más lenta y trabajosa la faena intelectual. Solo un fanático acepta una idea sin la argumentación que conduce a lo propuesto. Además, los socialismos tienen la ventaja sobre el liberalismo que van a lo sentimental con frases cortas sin indagar las últimas consecuencias de lo dicho (como enfatizaba Hayek, “la economía es contraintuitiva” y como señalaba Bastiat “es necesario analizar lo que se ve y lo que no se ve”).

Por eso es que el aludido hombre-masa siempre demanda razonamientos escasos, apuntar al común denominador en la articulación del discurso y absorbe efectismos varios. Por eso la importancia del remnant que, a su vez, genera un efecto multiplicador que finalmente (subrayo finalmente, no al comienzo equivocando las prioridades y los tiempos) llega a la gente en general que a esa altura toma el asunto como “obvio”. Para esto las minorías que abren camino a las ideas deben ser apoyados y alimentados por todas las personas responsables. Y si la idea no llega a cuajar debido a la descomposición reinante, no quita la bondad del testimonio, son semillas que siempre fructifican en espíritus atentos aunque por el momento no puedan abrirse paso.

Tal como ha escrito Juan Bautista Alberdi en 1841 donde vaticinó lo que sería su largo esfuerzo de prédica que comenzó en 1836 con su tesis doctoral que se negó a jurarla por el tirano Rosas y que culminó en la Constitución liberal argentina de 1853/60: “Siendo la acción la traducción de las ideas, los hechos van bien cuando las ideas caminan bien: necesitamos pues hacer un cambio de las actuales ideas” (Obras completas, tomo II, p. 134).

En resumen, debe dejarse de lado la comodidad y poner manos a la obra. No estaríamos en la situación en la que estamos si todos los que se dicen partidarios de la libertad contribuyeran a estudiar y difundir sus fundamentos. Estimo que es pertinente para ilustrar cómo es que nunca se desperdician las contribuciones bienhechoras de las personas íntegras -aún operando en soledad- lo apuntado por la Madre Teresa de Calcuta cuando le dijeron que su tarea era de poca monta puesto que “es solo una gota de agua en el océano” a lo que respondió “efectivamente, pero el océano no sería el mismo sin esa gota”.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Intentando explicar la bipolaridad política

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2022/06/intentando-explicar-la-bipolaridad.html

Los últimos acontecimientos políticos en materia de elecciones me llevan a renovar reflexiones que ya he tenido en otras oportunidades.

He comprobado que el elector común tiene pensamientos simples y -de alguna manera- de votar con respecto al espectro político que posee a su disposición a la hora de emitir su sufragio.

Sin mayores distinciones del mapa político, el elector medio se divide sencillamente en dos partes: una ‘‘izquierda’’ y otra ‘‘derecha’’.

Las alternativas parecen reducirse simplemente a esas dos, y en un sector de la población que siempre he identificado como un tercio del total de ciudadanos pueden (según fueren las circunstancias) unas veces votar a lo que él considera que son representantes de la ‘‘izquierda’’ y alternativamente en las oportunidades siguientes hacer lo propio por aquellos otros que él interpreta como representante de la ‘‘derecha’’.

Es así como hemos venido observando en los últimos procesos electorales que, varios países de la región que estaban siendo gobernados por partidos políticos que el vulgo normalmente cataloga como de ‘‘derecha’‘ han revertido los recientes resultados electivos hacia partidos que se autodenominan (y que en la creencia popular también se las piensa) como de ‘‘izquierda’’.

Esto es lo que ha ocurrido en los últimos años con Argentina, Perú, Chile y recientemente Colombia, que se suman a la línea iniciada en el continente sudamericano por la Venezuela de Chávez, sin olvidar que en el Caribe todavía permanece la dictadura cubana en pie.

Referidos como de ‘‘derecha’’ quedarían en el continente sudamericano únicamente los casos de Brasil y Uruguay.

Pensando sobre este asunto, recordé la charla mantenida con un amigo hace algunos años atrás, que refiriéndome que si bien había votado en la elección anterior por un gobierno que el vulgo cree de ‘‘derecha’’, frente a una nueva oportunidad electoral cambiaría su voto hacia un postulante que (según ese mismo pensar convencional) estaría enrolado dentro de la línea populista. Y así, efectivamente, lo hizo.

Este episodio me lleva a reflexionar sobre la aparente paradoja en la que una misma persona no tiene ningún inconveniente en votar unas veces a la ‘‘derecha’’ y otras veces a la ‘’izquierda’’.

Cuando le pregunté a aquel amigo por qué iba votar de esa manera y -sobre todo- si esa forma de votar representaba real y fielmente su modo de pensar política, su respuesta me produjo mayor perplejidad que la que me había ocasionado su afirmación anterior.

Y lo que me contestó (y me dio por ‘’explicación’’) fue que -según él- la manera lógica de votar consistía en darle alternativamente ‘’oportunidad’’ electoral a ambos espectros del plano ideológico, y que él no era ni de ‘‘derecha’’ ni ‘’izquierda’’ sino que discurría que lo más »racional» para lograr el ’’equilibrio’’ político, era que se alternaran una y otra fuerza en el poder a modo de »compensarse entre sí», de manera de evitar que la sociedad cayera »en los extremos».

Esta respuesta (que a mí en lo personal me parece un completo disparate aunque en ese momento no se lo dije porque hubiera sido entrar una polémica interminable a las puertas de una elección política objeto de la discusión sino que, fortuitamente en vísperas de tal, el  tema brotó espontáneamente como sucede en tantos círculos sociales) denotó, a mi modo de ver, la explicación más plausible de la razón por la cual en una buena cantidad de países (y en la mayoría de los sudamericanos) una veces la gente vota a la ‘‘derecha’’ y otras a la ‘‘izquierda’’.

No vamos a explayarnos nuevamente respecto del tema ‘‘izquierda-derecha’’. Quien sigue nuestros escritos ya sabe que para nosotros dicha distinción es irrelevante, es difícil precisarla y carece de todo rigor científico político y económico. Por lo que mejor -en nuestra opinión- es desechara y dejarla de lado.

‘‘Derecha-Izquierda’’ es una súper simplificación inadmisible que no explica nada, y que pasa por alto los matices de todo fenómeno social que -como dijo F. A. v. Hayek- siempre se tratan de fenómenos complejos.

Pero más allá de academicismos científicos, lo cierto es que el mapa político mental de una cantidad no menor de electores se divide en esa extrema simplicidad, y unas veces votan a unos y otras a los opuestos con argumentos muy similares o exactamente iguales que los de mi amigo, que podríamos resumir en el argumento de la compensación.

Claro que, esa forma rústica y primitiva de pensar políticamente y de votar en consecuencia es errada. Esas fuerzas opuestas no se ‘’compensan’’, sencillamente parten de supuestos filosóficos -políticos económicos completamente diferentes, y sus acciones por lo tanto no son ‘’complementarias’’ sino conflictivas entre sí. De allí que, sucede lo que ya estamos casi acostumbrados a ver. Cuando asume un gobierno de ‘‘izquierda’‘ se dedica a destruir lo construido por el que le antecedió de ‘‘derecha’‘, y así sucesivamente a medida que se van alternado y sustituyéndose uno a otro en el poder.

Obvio que, de esta manera lejos se está de conseguir aquella fantasiosa estabilidad política con la que se justificaba mi amigo cuando trataba de explicarme porque votaba ‘‘izquierda’’ en unas elecciones y ‘‘derechas’’ en la siguientes, para volver -una y otra vez- a repetir ese círculo vicioso que mi amigo veía como »racional» cuando en realidad era completamente lo contrario.

Todo esto que aquí expongo, y que lo imagino un exponente de inmadurez política, puede ser -con bastante probabilidad- lo que explique estos cambios de signo ideológico entre las preferencias de los sufragantes del país que mencioné líneas arriba. Lo que -a su turno- me estaría indicando que, aquellas personas que tienen ideas precisas e identificadas con líneas de pensamiento político definidas (como podrían ser el liberalismo y el socialismo entendidos ambos en su sentido clásico) son -en realidad- las que pertenecen los 2/3 restantes de la sociedad, y que cuantitativamente (en términos electorales por supuesto) son los menos representativos, a la vez que, no son nunca los que definen una elección política.

Si éste argumento -que aquí estamos esbozando- llegara por ventura a ser correcto, es bastante probable que en muchos de aquellos países donde hoy la ‘‘izquierda’’ ha ganado las elecciones, en una próxima elección la vuelvan a perder en manos de la ‘‘derecha’’ (siempre utilizando estos términos con la reserva del caso, porque volveremos a insistir que para nosotros hablar de ‘‘izquierda’’ y ‘‘derecha’’ no significa absolutamente nada, carece de sentido).

Meramente aludimos a lo que la gente común y corriente tiene en mente cuando se le pide una opinión política, y esta distinción se agudiza aún más todavía cuando se acercan fechas próximas a un acto electoral.

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

Argentina: un país con  los valores dados vuelta

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 22/6/22 en: https://www.diarioelargentino.com.ar/noticias/225053/argentina-un-pais-con-los-valores-dados-vuelta

Un piquetero vive de los planes sociales que administran los gerentes de la pobreza. Ellos pueden recibir una asistencia o un conjunto de planes a condición de concurrir a las marchas populares cuando sus “jefes” así lo establecen.

Esos programas, llamados sociales, no tienen límites de tiempo. El Estado no los otorga por un tiempo limitado, por el contrario, no tienen fecha de vencimiento. En estas condiciones, entre la Asignación Universal por Hijo y un conjunto de otros “beneficios” una pareja de personas adultas puede recibir un ingreso lo suficientemente alto como para desestimularla a trabajar. Por ejemplo, cada miembro de la familia puede cobrar un plan Potenciar Trabajo que en junio llega a los $19.470, es decir sumar $38.940 por mes, sin controles sobre si tuvo inquietud de buscar un empleo para no depender del subsidio.

Si tienen dos hijos menores, tienen derecho a percibir $7.332 por cada uno, un total de $14.664 por mes, sumados a la asistencia anterior, ya suma $53.604 mensuales. A esto se le agrega la Tarjeta Alimentar con 2 hijos que suman otros $13.500, llegando a 67.104 pesos.

No es de descartar que alguno de los miembros de la pareja cobre una Pensión por Invalidez Laborativa, dado que en el Presupuesto 2022 figuran 1.117.171 beneficiarios, en contraste con apenas 81.539 en 2003. Es decir, en casi 20 años aparecieron 1.035.632 inválidos laborales sin que se haya producido una guerra, un tsunami o un terremoto que provocara semejante cantidad de inhabilitados para un empleo regular. Solo se pudo detectar una epidemia de ataque de fobia al trabajo.

Con un presupuesto para este rubro de $310.905 millones resulta un promedio de $23.191 por mes por cada uno. Pero, en total podrían embolsar unos $90.265, por arriba de la canasta básica total, lo cual los saca de la línea de pobreza sin trabajar, sin pagar impuestos y viviendo a costa del trabajo ajeno.

Paralelamente, se observa en la serie de datos del Ministerio de Trabajo, un fenomenal incremento del empleo estatal y un mínimo incremento del empleo privado formal, que agrava la mochila sobre el conjunto de ocupados registrados que no dependen de un cheque del sector público.

En enero de 2012, comienzo de la serie oficial de empleo registrado, el total de puestos de trabajo en el conjunto del sector público (nación + provincias + municipios) equivalían al 41,7% del empleo privado formal y en marzo de este año ya representaba el 54% del empleo privado, sin que mejorara la calidad de los servicios públicos a cargo del Estado, como la salud, seguridad, justicia, educación, principalmente.

No se debe olvidar que el régimen del empleado público determina una protección especial a la estabilidad laboral, porque no se lo puede despedir, salvo que se instruya un sumario.

Según datos del Indec, el índice de salarios del sector privado formal aumentó, entre marzo 2021 y 2022 el 56%, en tanto que el correspondiente al sector público subió 59%, es decir 3 puntos porcentuales, sin que mediaran justificaciones para esa brecha, que históricamente ha sido creciente, aun cuando parte de la nómina se sospecha es un “ñoqui” -aparece el 29 sólo para cobrar-, y no enfrenta las exigencias de control de calidad y productividad que se observa en la actividad particular.

Así, mientras los piqueteros, escondidos tras la escenografía de movimientos sociales que no son otra cosa que movimientos políticos, viven del trabajo del sector privado, no tienen límite de tiempo para recibir los subsidios, se dedican a entorpecerle la vida a los que los mantienen, los empleados públicos disfrutan de limitadas horas laborales, estabilidad en sus puestos y mejoras salariales mayores al promedio del mercado, el sector que los mantiene es regularmente castigado con más impuestos y regulaciones absurdas.

Un país no se construye con planes sociales y empleo público creciente, sino con gente que quiera trabajar, desarrollar su capacidad de innovación y arriesgar en emprendimientos para descubrir dónde hay demandas insatisfechas.

Plan jefes y jefas

A 20 años de haberse lanzado el Plan Jefes y Jefas de hogar, no solo aumentó la cantidad de beneficiarios de planes sociales, sino que, para peor, se multiplicaron los programas asistenciales, al amparo de un sospechado gran negocio de parte de la política.

Lo que el presidente Eduardo Duhalde lanzó en 2002 como un plan transitorio, se transformó en permanente y ahora la pregunta es: ¿Cuál es el sueldo que debería ganar un padre de familia para no recibir planes e ir a trabajar religiosamente si como están hoy, sin trabajar o haciendo changas, puede mantenerse solo haciendo cortes de tránsito sobre la Avenida 9 de Julio, en la Ciudad de Buenos Aires?

El salario en el sector privado debería crecer enormemente como para que el piquetero prefiera dejar la comodidad de no trabajar y vivir en base a subsidios. Es una cuestión de arbitraje entre trabajar y vivir sin trabajar. En la medida que el Estado estimule el no trabajar a costa del que trabaja, este festival de populismo continuará.

Lo mismo ocurre con el empleado estatal para que esté dispuesto a sacrificar su estabilidad laboral y su salario creciendo por encima del sector privado.

Como frutilla del postre, en Argentina se castiga impositivamente al que trabaja y el mérito es visto como un sacrilegio por parte del Gobierno y si es empresario, se lo cataloga de “salvaje explotador”, y culpable de la pobreza. Por el contrario, al que vive del trabajo ajeno es presentado como una “víctima del sistema”.

No hay duda de que no solo hay que hacer reformas económicas estructurales, sino también reformular los valores que hoy imperan en la sociedad en la que trabajar y esforzarse está mal visto y vivir del trabajo ajeno un derecho social, basado en el corazón del populismo: “donde hay una necesidad nace un derecho”.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

EL DIVORCIO ENTRE MASLATON Y MILEI

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 14/6/22 en: https://gzanotti.blogspot.com/2022/06/el-divorcio-entre-maslaton-y-milei.html

Sucedió lo previsible: desafiado a elegir entre su hermana y Maslatón (desafío planteado por este último) Milei eligió a su hermana. Mis colegas filósofos discutirán sobre el libre albedrío y el determinismo, pero estaba cantado. Era obvio.

El enfrentamiento entre ambas peculiares psicologías tiene de fondo algo que va más allá de lo psicológico.  Sale a relucir el laberinto del cual la centro-derecha argentina no logra salir.

Para analizarla, vamos a usar, paradójicamente, palabras de Maslatón.

Un sector, los aliados, es proclive a una gran alianza entre diversos sectores que, aunque muy enfrentados, comparten su enfrentamiento con el kirchnerismo, que no es poco. La teoría es buena: si vamos separados el kirchnerismo vence de vuelta. Por ende: juntos por el cambio, liberales, conservadores, nacionalistas moderados, libertarios, peronistas republicanos, nos ponemos de acuerdo en un programa de mínima, en común (ya lo sugerí la vez pasada) y enfrentamos al kirchnerismo.

Dije los aliados porque, curiosamente, así se llamaban los que enfrentaban al Eje en le Segunda Guerra. En 1942, Jacques Maritain dijo: si los aliados ganan la guerra, hay posibilidades de reconstrucción; si no, se pierde todo. En ese año Maritain no podía prever la dimensión que tomaría el drama soviético, que arruinó todo. En ese año, tenía razón.

Mutatis mutandis….

Pero la gran objeción es que no se puede confiar en Juntos por el Cambio. Y lo más probable es que sea así. Luego de los cuatro años de Macri, se han desautorizado totalmente, tal vez incluso para lo más mínimo.

La otra posición, el Eje, es ir solos en enfrentar a ambos: a Juntos por el Cambio y al Kirchnerismo. La verdad, ganar eso sería milagroso. Pero precisamente el pobre desempeño de Juntos por el Cambio justificaría esa posición.

El problema es que no son posiciones contradictorias, sino complementarias. Tienen razón la dos. Juntos por el Cambio es un desastre total, excepto su no kirchnerismo, pero a la vez ir solos conducirá a que el kirchnerismo pueda ganar de vuelta. Sí, el electorado argentino es así. Cristina Kirchner no tiene más que casarse de vuelta, enviudar en unos meses y llorar el resto. Y gana de vuelta.

¿Entonces?

Primero no estaría de más que aliados y el Eje, en el sentido descripto, dejaran de insultarse, de matarse, de pasarse el liberalómetro y de excomulgarse mutuamente. Estas cuestiones son prudenciales, no doctrinales. Bajen un cambio por favor.  

Segundo, es verdad que los liberales no sabemos casi nada de política concreta. Yo, el primero, pero, coherentemente, no soy candidato a nada. Sí, hay algunos que sí, pero les cuento que son sistemáticamente excluidos por los señores feudales de cada kiosquito liberal. Y así les va. (Digo, a los señoritos feudales). Pero en ese sentido tiene razón Maslatón: el “armado” de partido a nivel nacional requiere otro tipo de experiencia y liderazgo.

Tercero, todos los sectores no kirchneristas tendrían que tener la suficiente altura moral para unificarse en una figura que tenga la autoridad moral suficiente como para aunar a todos. Milei parece últimamente inclinarse por Macri, y eso es curioso. Hay otras personas, como Lopez Murphy, por ejemplo. ¿Tendrían los otros papables no kirchneristas la altura moral como para reconocerlo? ¿Tendrán la lucidez como para unirse en un plan de gobierno de mínima y recurrir a gente que sepa de política en serio?

Porque, en ese caso, se podría enfrentar unificadamente al kirchnerismo.

Pero casi todos coincidirán conmigo en que eso sería muy difícil.

Creo que el experimento Milei ha entrado en su fase de declinación.

Pero eso muestra una vez más el drama cultural de los liberales y conservadores argentinos: su imposibilidad de trabajar en equipo, su personalismo, su autoritarismo cultural. Porque si ESO es lo que hizo subir a Milei, ESO es lo que ahora lo está haciendo bajar.

La cuestión no es sustituir a Milei por otro Milei. La cuestión es trabajar en equipo. Pero los anti-kirchneristas no arman equipo ni los votantes votan por equipos.

Así las cosas, en el 2023 un piloto iraní será presidente. 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor en las Universidades Austral y Ucema. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Publica como @gabrielmises

La importancia de la libertad de prensa

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 11/6/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/06/11/la-importancia-de-la-libertad-de-prensa/

El debate abierto de ideas resulta medular para el progreso moral y material de cualquier sociedad libre

Justicia

Justicia

Antes he escrito sobre este tema trascendental para la sociedad libre pero dadas las amenazas y escaramuzas recientes, es del caso insistir en el asunto. Nada hay más importante que se garantice la libertad de expresar todo lo que le dé la gana al opinante. Esto no solo hace a una manifestación básica de respeto y permite la información sino que resulta esencial para el progreso del conocimiento que como es sabido tiene la característica de la provisionalidad sujeta a refutaciones, lo cual permite saltos cuánticos en el aprendizaje. En este último campo, sin libertad de prensa el embrutecimiento es la norma que -además de otras barrabasadas- es precisamente lo que ocurre en los regímenes totalitarios. El debate abierto de ideas resulta medular para el progreso moral y material.

En otros términos, para incorporar algo de tierra fértil en el mar de ignorancia en que nos debatimos, se hace necesario recabar el máximo provecho del conocimiento existente, por su naturaleza disperso y fraccionado entre millones de personas. Con razón ha sentenciado Einstein que “todos somos ignorantes, solo que en temas distintos”. Al efecto de sacar partida de esta valiosa descentralización, es indispensable abrir de par en par puertas y ventanas para permitir la incorporación de la mayor dosis de sapiencia posible. Esto naturalmente requiere libertad de pensamiento y la consiguiente libertad de expresarlo, lo cual se inserta en el azaroso proceso evolutivo de refutaciones y corroboraciones siempre provisorias.

Esta libertad es respetada y cuidada como política de elemental de higiene cívica en el contexto de una sociedad abierta, no solo por lo anteriormente expresado sino porque demanda información de todo cuanto ocurre en el seno de los gobiernos para así velar por el cumplimiento de sus funciones específicas y minimizar los riesgos de extralimitación y abuso de poder.

Este es el sentido por el que los Padres Fundadores en Estados Unidos otorgaron tanta importancia a la libertad de prensa y es el motivo por el que se insertó con prioridad en la mención de los derechos de las personas en su carta constitucional, la cual, dicho sea al pasar, fue tomada como punto de referencia en la sanción de la argentina. Jefferson escribió en 1787 que “si tuviera que decidir entre un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, no dudaría en elegir lo último”.

Resulta especialmente necesaria la indagación por parte del periodismo cuando los aparatos de la fuerza que denominamos gobierno pretenden ocultar información bajo los mantos de la “seguridad nacional” y los “secretos de Estado” alegando “traición a la patria” y esperpentos como el “desacato” o las intenciones “destituyentes” por parte de los representantes de la prensa. Debido a su trascendencia y repercusión pública internacional, constituyen ejemplos de acalorados debates sobre estos asuntos los referidos a los llamados “Papeles del Pentágono” (tema tan bien tratado por Hannah Arendt) y el célebre “Caso Watergate” que terminó derribando un gobierno.

Por supuesto que nos estamos refiriendo a la plena libertad sin censura previa, lo cual no es óbice para que se asuman con todo el rigor necesario las correspondientes responsabilidades ante la Justicia por lo expresado en caso de haber lesionado derechos de terceros. Esta plena libertad incluye el debate de ideas con quienes implícita o explícitamente proponen modificar el sistema, de lo contrario se provocaría un peligroso efecto boomerang (la noción opuesta llevaría a la siguiente pregunta, por cierto inquietante ¿en que momento se debiera prohibir la difusión de las ideas comunistas de Platón, en el aula, en la plaza pública o cuando se incluye parcial o totalmente en una plataforma partidaria?). Las únicas defensas de la sociedad abierta radican en la educación y las normas que surgen del consiguiente aprendizaje y discusión de valores y principios.

Hasta aquí lo básico del tema, pero es pertinente explorar otros andariveles que ayudan a disponer de elementos de juicio más acabados y permiten exhibir un cuadro de situación algo más completo. En primer lugar, la existencia de ese adefesio que se conoce como “agencia oficial de noticias”. No resulta infrecuente que periodistas bien intencionados y mejor inspirados se quejen amargamente porque sus medios no reciben el mismo trato que los que adhieren al gobierno de turno en cuanto a la distribución de la pauta publicitaria o a los que la juegan de periodistas y son directamente megáfonos del poder del momento. Pero en verdad, el problema es aceptar esa repartición estatal en lugar de optar por su disolución, y cuando los gobiernos deban anunciar algo simplemente tercericen la respectiva publicidad. La constitución de una agencia estatal de noticias es una manifestación autoritaria a la que lamentablemente no pocos se han acostumbrado.

Es también conveniente para proteger la muy preciada libertad a la que nos venimos refiriendo, que en este campo se de por concluida la figura atrabiliaria de la concesión del espectro electromagnético y asignarlo en propiedad para abrir las posibilidades de subsiguientes ventas, puesto que son susceptibles de identificarse del mismo modo que ocurre con un terreno. De más está decir que la concesión implica que el que la otorga es el dueño y, por tanto, tiene el derecho de no renovarla a su vencimiento y otras complicaciones y amenazas a la libre expresión de las ideas que aparecen cuando se acepta que las estructuras gubernamentales se arroguen la titularidad, por lo que en mayor o menor medida siempre pende la espada de Damocles.

De la libertad de expresión se sigue la de asociación y de petición que deben minimizar las tensiones que eventualmente generen batifondos extremos y altos decibeles que afectan los derechos del vecino, lo cual en un sistema abierto se resuelve a través de fallos en competencia como mecanismo de descubrimiento del derecho y no como ingeniería legislativa y diseño arrogante.

Fenómeno parecido sucede con la pornografía y equivalentes en la vía pública que, en esta instancia del proceso de evolución cultural, hacen que no haya otro modo de resolver las disputas como no sea a través de mayorías circunstanciales. Lo que ocurre en dominios privados no es de incumbencia de los gobiernos, lo cual incluye la televisión que con los menores es responsabilidad de los padres y eventualmente de las tecnologías empleadas para bloquear programas. En la era moderna, carece de sentido tal cosa como “el horario de protección al menor” impuesto por la autoridad, ya que para hacerlo efectivo habría que bombardear satélites desde donde se transmiten imágenes en horarios muy dispares a través del globo. Las familias no pueden ni deben delegar sus funciones en aparatos estatales como si fueran padres putativos, cosa que no excluye que las emisoras privadas de cualquier parte del mundo anuncien las limitaciones y codificadoras que estimen oportunas para seleccionar audiencias.

Otra cuestión también controversial se refiere a la financiación de las campañas políticas. En esta materia, se ha dicho y repetido que deben limitarse las entregas de fondos a candidatos y partidos puesto que esos recursos pueden apuntar a que se les “devuelva favores” por parte de los vencedores en la contienda electoral. Esto así está mal planteado, las limitaciones a esas cópulas hediondas entre ladrones de guante blanco mal llamados empresarios y el poder, deben eliminarse vía marcos institucionales civilizados que no faculten a los gobiernos a encarar actividades más allá de la protección a los derechos y el establecimiento de justicia. La referida limitación es una restricción solapada a la libertad de prensa, del mismo modo que lo sería si se restringiera la publicidad de bienes y servicios en diversos medios orales y escritos.

Es del caso enfatizar que en demasiadas oportunidades cuando se propone algo novedoso y distinto las mentes liliputenses se refugian en la falacia ad populum, esto es si nadie lo hace está mal y si todos lo hacen está bien. Con este criterio de telaraña mental nuestros ancestros no hubieran pasado del garrote, el taparrabos y la cueva pues el primero que utilizó el arco y la flecha, el poncho o el rancho no los usaba nadie por tanto habría que condenarlos. Otra vez reitero lo consignado por John Stuart Mill: “Todas las nuevas ideas que son buenas pasan por tres etapas, la ridiculización, la discusión y la adopción.” Tenemos que acostumbrarnos a dar rienda suelta a las neuronas y no quedarnos bloqueados por el statu quo resultado de una educación mediocre -más bien adoctrinamiento- acostumbrada a la guillotina horizontal que nivela y recibe servilmente instrucciones desde el vértice del poder político.

Afortunadamente han pasado los tiempos del Index Expurgatorius en el que papas pretendían restringir lecturas de libros, pero irrumpen en la escena comisarios que limitan o prohíben la importación de libros, dan manotazos a la producción y distribución de papel, interrumpen programas televisivos o, al decir del decimonónico Richard Cobden, establecen exorbitantes “impuestos al conocimiento”. La formidable invención de la imprenta por Pi Sheng en China y más adelante la contribución extraordinaria de Gutenberg, no han sido del todo aprovechadas, sino que a través de los tiempos se han interpuesto cortapisas de diverso tenor y magnitud pero en estos momentos han florecido (si esa fuera la palabra adecuada) megalómanos que arremeten con fuerza contra el periodismo independiente (un pleonasmo pero en vista de lo que sucede, vale el adjetivo).

Esto ocurre debido a la presunción del conocimiento de gobernantes que sin vestigio alguno de modestia y a diferencia de lo sugerido por Einstein, se autoproclaman sabedores de todo cuanto ocurre en el planeta, y se explayan en vehementes consejos a obligados y obsecuentes escuchas en imparables verborragias.

Como queda dicho, en una sociedad libre no hay tal cosa como “delitos de prensa” hay simplemente delitos del mismo modo que no hay delito de pistola o delito de cuchillo se pueden cometer vía estas armas, el delito eventualmente puede cometerse a través de la prensa como cuando se hace la apología del delito, por ejemplo, invitando a que “se asesinen a los rubios” lo cual abre la posibilidad a que algún rubio acuda a la Justicia en su resguardo la que se pronunciará sobre el caso o las calumnias, agravios e injurias que los estrados judiciales estimen punibles. En parte es lo que se conoce como la controvertida y a veces manipulada “doctrina de la real malicia” iniciada en Estados Unidos (“real malice”) con el caso New York Times vs. Sullivan en 1964, figura incorporada por la Corte Suprema de Justicia argentina con suerte dispar.

El contrapoder o Poder Judicial en un sistema republicano tiene siempre la última palabra lo cual no excluye lo que pueda transmitir el esencialísimo Cuarto Poder, es decir el periodismo. Conviene en este contexto distinguir lo dicho de la mera transmisión informativa de la comisión de un delito.

A nuestro juicio en nuestro medio los tratadistas más destacados en materia de libertad de prensa han sido José Manuel Estrada, Segundo Linares Quintana y, sobre todo el suculento tratado de Gregorio Badeni en la materia. Dados los temas controvertidos aquí brevemente expuestos -y que no pretenden agotar los vinculados a la libertad de prensa- considero que viene muy al caso reproducir una cita de la obra clásica de John Bury titulada Historia de la libertad de pensamiento: “El mundo mental del hombre corriente se compone de creencias aceptadas sin crítica y a las cuales se aferra firmemente […] Una nueva idea contradictoria respecto a las creencias que sustenta, significa la necesidad de ajustar su mente […] Las opiniones nuevas son consideradas tan peligrosas como molestas, y cualquiera que hace preguntas inconvenientes sobre el por qué y el para qué de principios aceptados, es considerado un elemento pernicioso”.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Manteros y otros nobles emprendedores

Por Bertie Benegas Lynch. Publicado el 5/6/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/06/05/manteros-y-otros-nobles-emprendedores/

Manteros en el barrio de Flores (Matias Arbotto)

En los últimos días se ha vuelto a debatir el asunto de los vendedores callejeros que suelen emplazarse en las veredas de la vía pública para comercializar sus diversas mercaderías y artesanías.

Los aspectos semánticos del lenguaje no deben ser pasados por alto porque están asociados a la construcción de conceptos, del propio conocimiento y de las ideas. Remarco esto último porque no pocas veces aceptamos términos que nos lleva a adoptar conceptos sesgados o inapropiados. En este caso que nos ocupa, es común escuchar gente -en su mayoría políticos- que hace referencia despectiva a las actividades comerciales ambulantes usando término como “informalidad” cuando no “ilegalidad” e insiste en la necesidad de “regularizarlos”. Con este léxico se infiere que las únicas actividades genuinas son aquellas cuyos titulares están alcanzados por el aparato fiscal y responden mansos a la tortura del laberinto regulatorio.

Al igual que ocurriera en su momento con los servicios de Uber y con las cryptos, el único desvelo de los políticos respecto de los vendedores ambulantes es lograr empujarlos dentro de la picadora de carne del saqueo impositivo. De esta manera, dirán los burócratas, el Estado es justo con todos y todos son justos cumpliendo con el Estado.

Por otro lado, los comerciantes que poseen locales a la calle, denuncian prácticas desleales de los manteros debido a que, a pocos metros de sus tiendas, la llamada actividad informal, vende productos del mismo rubro sin tener que soportar los costos operativos que supone un establecimiento. Sin embargo, el rigor del mercado también implica que la oferta buscará opciones para competir eficientemente en la optimización de sus costos. Para el caso, este planteo sería equivalente a acusar de ejercer maniobras de competencia desleal a quienes comercializan sus productos y servicios a través de un sitio de internet o redes sociales.

El reclamo sí resulta legítimo en lo que respecta a la asimetría impositiva y regulatoria. Quienes están en la “formalidad” y la “legalidad” son sometidos a la lista interminable de habilitaciones municipales, controles de seguridad, accesibilidad para la integración e inclusión, las particularidades si se trata de un comercio, oficina o industria; controles de higiene, de bromatología si es gastronómico, planillas fiscales y laborales, cumplir con códigos de edificación y códigos urbanísticos. Y todavía no entraron clientes…

A esta locura se le suma el régimen confiscatorio del Impuesto a las Ganancias y sus anticipos, IVA, Cargas Sociales, Ingresos Brutos y Autónomos. En la época medieval, a la carga impositiva se le decía diezmo porque se le pagaba al tirano el 10% del producto bruto de la cosecha. Hoy vivimos un insoportable flagelo que supera el 60% de lo que producimos.

Antes de decidirse a encarar todo esto, un emprendedor en Argentina tiene que estar dispuesto además a enfrentar una legislación laboral que, como dice el economista Manuel Adorni, sus derivaciones son mas parecidas a una filiación adoptiva que a un contrato laboral.

No obstante esto, en lo que se refiere a las regulaciones y los impuestos, creo que los dueños de comercios a la calle enfocan mal su reclamo. Insólitamente piden la persecución impositiva de los manteros, le demandan al Estado que los trabajadores ambulantes sean incorporados a la desgracia y al maltrato que ellos también sufren. Cuesta entender esta lógica del sufrimiento, el conformismo y la envidia. Viene a la mente aquel cuento del genio de la lámpara que se le presenta a un campesino. El hombre en cuestión, envidiaba a su vecino por poseer unos pocos corderos. El genio, como suele ocurrir en estas fábulas, se compromete a otorgarle al hombre cualquier deseo que él quisiera. Es así como, luego de pensar unos segundos, el campesino opta por pedirle al genio que mueran los corderos de su vecino. En conclusión, en lugar de pedir por la igualdad de todos en la desgracia, los comerciantes deberían librar su propia batalla contra el Leviatán.

Se esgrime también que los dueños de establecimientos comerciales, con sus impuestos, pagan el mantenimiento de la vía pública que ocupan sus competidores circunstanciales. Independientemente que algunos de los manteros son monotributistas, el problema de lo público nunca tendrá solución. Habrá pagadores de impuestos que quieran tener manteros y otros que no. Lo mismo ocurre con los contenidos de la educación pública o la oferta de prostitución en la vía pública. El problema solo se soluciona con asignaciones de derechos de propiedad. Para el caso de estos dos últimos ejemplos, solo con establecimientos educativos privados y calles privadas, se podrá tener la oferta que decidan tener sus copropietarios.

Por último, se dice que detrás de los manteros hay mafias. Si hubiera manteros que están sometidos u obligados a trabajar para alguien, la ley debería protegerlos pero ocurre que, por el hecho de ser “informales”, no tienen sus derechos garantizados y el Estado los considera personas de categoría inferior.

En los casos de falsificación de marcas o incumplimiento del derecho de propiedad, las empresas que pudieran estar afectadas, siempre tienen disponible el recurso de presentar su caso por vías legales.

Economistas que se dicen ser liberales, se quejan de la estética visual que le dan estos trabajadores a las veredas de la ciudad. En contraposición, la mirada liberal de Enrique Ghersi, quedó plasmada maravillosamente en El Otro Sendero, La Revolución Informal, un libro que junto a Mario Ghibellini, colaboraron con Hernando de Soto para hacer una investigación acerca de “la economía de mercado que emerge con un origen popular”.

De acuerdo a lo que cuenta Ghersi en una entrevista que le da al Dr. Hugo Maul de la Universidad Francisco Marroquín, la iniciativa fue impulsada por el mismísimo Friedrich Hayek que, siendo ya Premio Nobel de Economía, en una visita en 1978 a la ciudad peruana de Lima, observó la llamativa cantidad de vendedores ambulantes y recordó los escritos de Charles Dickens y su descripción de esas actividades en el Londres del siglo XVIII. Lo mismo ocurría en New York en el siglo XIX, una noble actividad emprendedora que, a diferencia de los pseudo empresarios que buscan favores de la política y mercados cautivos, trabajan para mejorar la vida de otros.

Otro libro, En Defensa de los Más Necesitados que en coautoría escriben Alberto Benegas Lynch (h) y Martín Krause, lo inician con un acápite de Michael Novak que reza: “Las personas quieren pan. También quieren libertad. No sólo es posible contar con las dos cosas: la segunda resulta esencial para la primera”.

Bertie Benegas Lynch. Licenciado en Comercialización en UADE, Posgrado en Negociación en UP y Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Síguelo en @nygbertie

Decálogo de un plan económico integral y urgente

Por Adrián Ravier.  Publicado el 4/6/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/06/04/decalogo-de-un-plan-economico-integral-y-urgente/

La economía argentina caracteriza a un paciente en estado muy delicado que necesita medidas urgentes para evitar un escenario no deseado por nadie

La economía transita por un largo camino de decadencia por la resistencia de la dirigencia política a encarar cambios sustanciales (EFE)

La economía transita por un largo camino de decadencia por la resistencia de la dirigencia política a encarar cambios sustanciales que pueden sintetizarse en el siguiente decálogo:

1. Política fiscal y gasto público: Urge una regla que evite que el gasto público aumente por arriba de la presión tributaria, especialmente ante el escenario electoral que se avecina. Si bien el nivel agregado de erogaciones se ha licuado entre 2020-21, se corre el riesgo de volver a niveles de gasto y déficit insostenibles, una vez que el gobierno comience a ceder ante las presiones sindicales y gremiales;

2. Política tributaria: Urge eliminar 160 impuestos, dejando sólo aquellos 11 que hoy generan el 90% del total de recaudación tributaria. La medida sería un shock positivo sobre la actividad, lo que permitirá incrementar la base imponible, y con los recursos adicionales percibir más con menos gravámenes. El recuento de 171 impuestos surge de un relevamiento del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) a nivel nacional, provincial y municipal;

3. Superávit fiscal: Urge alcanzar un excedente entre gastos y recursos tributarios para poder asumir el pago de los compromisos de la deuda pública. En el caso argentino no alcanza con equilibrio fiscal, primero por su coyuntura, pero también para poder avanzar en una reducción de la presión tributaria, y quita gradual de retenciones, además de una reforma previsional indispensable. En 2023 Argentina corre el riesgo de ir a un nuevo default y es necesario dar tranquilidad a los acreedores que Argentina está haciendo lo posible para reconocer sus obligaciones de deuda.

4. Política cambiaria: Urge levantar el cepo. Se debe reconocer la cotización real del dólar frente a una moneda que se ha destruido y sigue destruyéndose año a año. Se deben terminar con los privilegios en el reparto de los escasos dólares a un grupo de importadores oficiales y acreditados;

5. Desregulación de la economía: Se deben terminar los controles de precios, para que pueda normalizarse el funcionamiento bajo incentivos adecuados para la producción. La infraestructura energética sufre hoy la falta de inversiones, y esto representa un cuello de botella para recuperar tasas altas de crecimiento económico. Como en otros episodios históricos del país, los servicios públicos pueden atraer inversiones que contribuyan a reactivar la economía;

Se deben terminar los controles de precios, para que pueda normalizarse el funcionamiento bajo incentivos adecuados para la producciónSe deben terminar los controles de precios, para que pueda normalizarse el funcionamiento bajo incentivos adecuados para la producción

6. Política monetaria: Urge dolarizar la economía, aceptando lo que espontáneamente ya viene ocurriendo desde las PASO de 2019. El remanente de pesos que circula debe ser reemplazado por dólares que el gobierno logre captar con nueva deuda, y los otros pasivos del Banco Central deben ser reemplazados por deuda del Tesoro. Una nueva convertibilidad con un tipo de cambio real alto (tras levantar el cepo) puede ser una alternativa, pero me inclino en favor de la dolarización para reducir el costo de salida y eliminar el riesgo de devaluación, lo que es indispensable para tener bajas tasas de interés, tanto nominales como reales;

7. Apertura económica: Urge recuperar el acuerdo con la Unión Europea, pero buscando también otros acuerdos con el Nafta, Asia, África y Oceanía. El Mercosur podría ser el bloque a partir del cual se encaren las negociaciones, pero si no lo fuera Argentina deba salir del bloque. En esta materia hay mucho que aprender de los acuerdos bilaterales de Chile con los bloques económicos, incluyendo el Mercosur. Esta apertura requerirá de una eliminación total de los aranceles, lo que también requiere un tipo de cambio real alto como punto de partida, lo que se obtendrá al levantar el cepo y con la reforma monetaria de dolarización mencionada. Que los bienes transables adquieran dentro de Argentina precios internacionales bajos y competitivos, reducirá el costo de la canasta básica para los consumidores, lo cual puede contribuir a bajar la pobreza, además de contribuir también en una pronunciada mejora de la competitividad;

Urge dolarizar la economía, aceptando lo que espontáneamente ya viene ocurriendo desde las PASO de 2019 (Reuters)Urge dolarizar la economía, aceptando lo que espontáneamente ya viene ocurriendo desde las PASO de 2019 (Reuters)

8. Legislación laboral: Urge flexibilizar la legislación para que aquellos que necesitan contratar personal tengan incentivos para hacerlo. En el mismo plan de integración y retorno al mundo, Argentina necesita de esta reforma para mejorar su competitividad. La medida contribuye también a un necesario cambio estructural de empleo público a privado. Es un mito que esta medida provoque precarización del empleo. La legislación laboral actual está provocando más excluidos que nunca, niveles alarmantes de informalidad y altas tasas de subempleo.

9. Cielos abiertos y aerolíneas argentinasUrge recuperar una política de cielos abiertos, sea con Aerolíneas Argentinas en manos público o privadas, o directamente cerrarla, pero recuperando la competencia de quienes ofrezcan mejor calidad y precios a los consumidores, como ya ha ocurrido en Europa o en Estados Unidos. La medida le daría a la Argentina mayor dinamismo, lo que también contribuye a mejorar la productividad.

10. Petróleo: Urge privatizar la explotación del hidrocarburo, reconociendo que el gobierno ha sido siempre un mal empresario, y que no tiene los recursos ni el conocimiento para abastecer al mercado local con el crudo y sus derivados. La explotación del reservorio de Vaca Muerta puede fundamentar los shocks de inversión que Argentina necesita para salir de esta coyuntura. No sólo es indispensable que el país se autoabastezca del combustible, sino que además genere ingreso de divisas por exportación.

Por supuesto que quedan otros frentes por encarar, como un Presupuesto Base Cero que permita replantear la estructura del gasto público, con menos ministerios, secretarías y sub-secretarías, que a la vez permitan reducir la burocracia y la corrupción. Nueva Zelanda ofrece una experiencia notable en esta materia. Pero los 10 puntos mencionados arriba grafican una reforma integral y urgente que debería estar en la agenda del oficialismo y la oposición para alcanzar consensos que puedan ayudar a evitar otra crisis económica de magnitudes alarmantes.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

La tiranía de lo colectivo


Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 28/5/2
en: https://www.infobae.com/opinion/2022/05/28/la-tirania-de-lo-colectivo/

La obsesión malsana por el igualitarismo indefectiblemente conduce al empobrecimiento moral y crematístico

José Ortega y Gasset (Wikipedia)José Ortega y Gasset (Wikipedia)

Seguramente el desafío mayor de nuestra época estriba en comprender el valor descomunal de la persona. Entender que cada uno de los humanos es único e irrepetible, por ende, con potencialidades exclusivas en toda la historia de la humanidad. No hay entonces justificativo alguno para que el grupo se imponga y tuerza las inclinaciones y vocaciones de cada cual. Solo es aceptable el uso de la fuerza cuando hay lesiones de derechos, de lo contrario debe respetarse de modo irrestricto los proyectos de vida de los congéneres por más que no los suscribamos.

El “ogro filantrópico” de Octavio Paz, es decir el aparato estatal, ha mutado su función de proteger y garantizar los derechos de la gente por su descarado atropello que anula la solidaridad y la caridad que como es sabido para que tenga sentido debe llevarse a cabo voluntariamente y con recursos propios. Lo contrario es un atraco. Un Leviatán desbocado que aniquila a la persona y como ha escrito Julián Marías, la persona no es solo lo que se ve en el espejo, es su interioridad única. Como apunta Roger Williams cada uno es extraordinario desde el punto de vista anatómico, bioquímico, y sobre todo psicológico.

Friedrich Hayek ha mostrado las características del individualismo como protector de la dignidad de cada persona y los correspondientes incentivos para la cooperación social. Las diferencias de cada uno es lo que hace atractivo y necesario el intercambio y las relaciones interpersonales como también diría Ortega y Gasset. Si ocurriera la inmensa desgracia de ser todos los humanos iguales no habría interés ni provecho en los intercambios culturales y materiales pues todos se dedicarían a lo mismo. Como he dicho muchas veces, hasta la simple conversación resultaría en un tedio mayúsculo pues sería igual a conversar con uno mismo. En economía, la división del trabajo está basada en la desigualdad de talentos y fuerzas físicas. Por ello es que la guillotina horizontal impuesta por los gobiernos conduce a un doble estropicio: por una parte destroza los incentivos para progresar puesto que la nivelación bloquea la producción de cantidades mayores a la marca niveladora y los que esperan redistribuciones lo hacen de balde por el primer suceso. Por otra parte, aniquila la esencial igualdad ante la ley para hacerla mediante ella con lo que el marco institucional civilizado queda amputado.

La obsesión malsana por el igualitarismo indefectiblemente conduce al empobrecimiento moral y crematístico. El delta entre los más ricos y los más pobres depende exclusivamente del comportamiento de cada uno en el supermercado y afines: al elegir con mayor o menor intensidad va estableciendo niveles de rentas y patrimonios. El comerciante que acierta con las preferencias de su prójimo obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos. Solo son objetables los que la juegan de empresarios mientras se alían en una cópula hedionda con el poder político de turno para alzarse con privilegios y así explotar miserablemente a los demás.

Habitualmente en los países más prósperos la diferencia entre el más rico y el más pobre es mayor lo cual no solo no es óbice para el progreso sino que es su condición para que los promedio ponderados de los salarios e ingresos en términos reales resulten más altos debido a la gran diversidad en un contexto donde todos cuentan con las mayores oportunidades posibles debido a dar rienda suelta a la energía creadora y a la consecuente productividad. El más eficiente como un efecto no buscado transmite su potencia a los marginales puesto que las tasas de capitalización fruto de anteriores ahorros constituyen la única causa de mayores salarios. No se trata de recursos naturales, de climas ni de etnias, se trata de mayores inversiones (como hemos ejemplificado antes, el continente africano abriga la mayor dosis de recursos naturales y la miseria está muy extendida, mientras que Japón es un cascote habitable solo en un veinte por ciento).

Gustave Le Bon destaca las barrabasadas de los grupos a contramano del individuo y concluye que “en las multitudes lo que se acumula no es el talento sino la estupidez”. En materia educativa es muy necesario abrirla a la competencia a los efectos de contar con auditorías cruzadas de las muy diversas instituciones y estructuras curriculares para lograr los máximos niveles de excelencia en un contexto donde pueda extraerse lo mejor de cada estudiante, al contrario de sistemas burocráticos que dependen del los caprichos de lo que sucede en el vértice del poder estatal en procesos de la siempre nefasta igualación.

Estas consideraciones de más está decir no solo no se oponen a las faenas en equipo sino que las promueven como parte medular de las metas y aspiraciones individuales que muchas veces se logran de mejor manera aliados en equipos voluntariamente establecidos. Son los espíritus colectivistas los que se oponen a estas iniciativas al imponer todo tipo de cortapisas dentro de un país y al injertar tarifas, aranceles y cupos a las migraciones de personas y a la entrada de mercancías.

Ludwig von Mises nos enseña que “la distinción principal de la filosofía social de Occidente es el individualismo. Su meta se dirige a la creación de una esfera en que el individuo es libre de pensar y actuar sin ser restringido por la interferencia de aparatos sociales de coerción y opresión, el Estado. Todos los logros espirituales y materiales de la Civilización Occidental fueron el resultado de la operación de esta libertad.” Desde luego como ha escrito Jorge García Venturini, la referencia a Occidente no alude a un lugar geográfico sino al espíritu de libertad.

En otra oportunidad he escrito sobre lo que sigue pero dado el empecinamiento con la idolatría del colectivismo, es pertinente reiterar parte de lo dicho. Aldous Huxley resume sus preocupaciones en la alarmante moda de conceptos tales como la necesidad de adaptarse y ajustarse a los otros, al pensamiento grupal, a lo socialmente aceptado, en definitiva a la disolución de lo personal en aras de lo colectivo.

Es curioso que los que usan la pantalla de la unión de todos en realidad separan y generan aislamiento y conflictos permanentes entre los miembros de la sociedad. Interfieren permanentemente en los arreglos voluntarios de sus integrantes. En definitiva alimentan una secuencia sin solución de continuidad de guerras sin cuartel de todos contra todos. Para recurrir a la terminología de la teoría de los juegos, en lugar de abrir paso a la suma positiva donde ambas partes ganan en un acuerdo voluntario, provocan la suma cero. Los megalómanos de siempre intervienen en el mecanismo de precios con lo que indefectiblemente se generan faltantes y desajustes de todo tipo al tiempo que desdibujan los únicos indicadores con que se cuenta para saber dónde invertir y donde desinvertir al efecto de aprovechar del mejor modo los siempre escasos factores productivos.

El individualismo machaca sobre la importancia de la descentralización del poder político y el federalismo. Rechaza de plano las cargas fiscales insoportables, deudas estatales astronómicas, inflaciones galopantes y gastos públicos desmesurados en el contexto de regulaciones que asfixian las libertades. Considera una estafa sideral los sistemas denominados de seguridad social pero que son de llamativa inseguridad antisocial debido a la succión de ingresos de todos pero con especial saña contra los más débiles.

Las discusiones semánticas a veces no son constructivas pero como las palabras sirven para pensar y para comunicar pensamientos es a veces de interés detenerse en algunos vocablos clave. Estimamos que ese es el caso del individualismo tan vapuleado y poco comprendido en nuestra época.

Huxley sostiene que la importante y por cierto muy verdadera visión de Eric Blair -que como es sabido firmaba con el pseudónimo de George Orwell- se refiere a la acción imperturbable y maliciosa del Gran Hermano sobre las libertades individuales, en cambio el primer autor apunta a algo peor aún, es decir, al pedido de la gente para ser esclavizada en base a lo antes descrito y especialmente debido a una educación perversa que como queda dicho donde más que educar se adoctrina con lo que las personas mutan a la condición de autómatas esclavizados. Abrigo grandes temores de lo anticipado por Huxley respecto a tecnologías de avanzada en manos de gobernantes para el control de la gente, por ejemplo, entre muchos otros casos, el peligro que encierra la digitalización coactiva de todas las transacciones monetarias para eliminar efectivos y así perturbar y dirigir de un modo más efectivo la vida y las haciendas de las personas, para no decir nada de la sugerencia de algunos energúmenos sobre la obligatoriedad de instalar un chip en el cuerpo de cada uno.

A su vez en el terreno laboral, en el contexto del individualismo, los sindicatos se desempeñan como asociaciones libres y voluntarias y de ninguna manera como entidades que imponen representaciones y aportes forzosos ni huelgas que sean distintas al derecho a no trabajar para en vez imponer procedimientos violentos e intimidatorios para los que quieren seguir con sus tareas laborales.

En este razonamiento debe destacarse que las llamadas “conquistas sociales” como la entronización de salarios mínimos y equivalentes indefectiblemente provocan desempleo. Y debe tenerse en cuenta que la incorporación de mayores productividades liberan recursos humanos y materiales para atender otras necesidades para lo cual los comerciantes son incentivados en la capacitación de personal al efecto de sacar partida de los nuevos arbitrajes que las circunstancia ofrecen.

Allí donde hay acuerdos libres entre las partes no hay tal cosa como sobrante de aquel factor indispensable para abastecer las ilimitadas necesidades de la gente. Poner palos en la rueda conduce al empobrecimiento. Cuando se dice que los gobiernos deben inmiscuirse en esta materia para equilibrar las fuerzas dispares en la contratación laboral no se tiene presente que es del todo irrelevante el estado de la cuenta corriente de las dos partes, lo definitorio son las antedichas tasas de capitalización. Las partes podrán disponer de recursos suculentos o estar en la quiebra, esto es indistinto lo trascendental es que el ingreso se establece por las tasas de capitalización y no por la voluntad y la condición de las partes.

Milton Friedman escribe la introducción a la colección de la revista The Individualist Review que se inauguró en abril de 1961 donde señala que siguió las huellas de una entidad anterior de 1953 fundada por Frank Chodorov bajo el nombre de Intercollegiate Society of Individualists. Friedman destaca lo consignado en el editorial del primer número de la referida revista académica que apuntaba a fortalecer los valores de “la empresa privada y libre y a la estricta imposición de límites al poder del gobierno” y anunciaba se abocaría al “compromiso con la libertad”, una publicación en la que Friedman formaba parte de su Consejo Editorial y también colaboraba con ensayos de su autoría junto con otros destacados colegas. También en esa introducción Friedman apunta que el establecimiento de la Mont Pelerin Society en 1947 -la academia internacional como la denominaba Hayek- ayudó mucho a refutar las falacias tejidas en torno al individualismo y a explicar sus enormes beneficios respecto a su consideración por las autonomías individuales y el consiguiente estímulo a las más extendidas aperturas a las relaciones contractuales entre las personas de todo el globo.

Se ha exhibido hasta el cansancio las tretas en las que está complotado un grupo para afirmar falsedades frente a gráficos varios en las pantallas que se muestran a todos y que finalmente resultan en que un sujeto no informado que se lo invita al grupo termina por sostener las mentiras que dicen todos los demás. Esto para explicar la malsana tendencia a dejarse empujar por lo colectivo.

En resumen, el individualismo resalta y resguarda la condición humana de cada cual en cuyo contexto la función de los aparatos de la fuerza que denominamos gobierno deben cuidar y preservar el derecho de cada uno de los miembros en su jurisdicción y abstenerse de manejar el fruto del trabajo ajeno. La hipocresía colectivista pretende ocultar resultados altamente negativos con un discurso mentiroso dirigido a conquistar a incautos y desprevenidos frente a la avalancha de miserias que invariablemente generan las granjas colectivas y equivalentes que siempre hundieron a la gente en las hambrunas y las miserias más desgarradoras vía de lo que en ciencia política se conoce como “la tragedia de los comunes”, es decir, lo que es de todos no es de nadie. El colectivismo aplasta al individuo y a sus derechos que son anteriores y superiores a todo gobierno.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Falsa victimización para el privilegio y el despilfarro

Por Bertie Benegas Lynch. Publicado el 22/5/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/05/22/falsa-victimizacion-para-el-privilegio-y-el-despilfarro/

El diputado argentino Javier Milei antes de la presentación de su libro «El Camino del Libertario», en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires

El pasado 19 de mayo, Infobae publicó una columna de opinión de Victoria Donda donde se refiere a los dichos expresados por el diputado Javier Milei, el legislador liberal que cuenta con crecientes valoraciones positivas en imagen e intención de votos en el contexto de su carrera presidencial para 2023.

Milei, en la presentación de su último libro “El Camino del Libertario”, hizo referencia al Ministerio de la Mujer y anticipó que, bajo su gobierno, dicho ministerio no existiría. Entre otros, la directora del INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo), ha salido en defensa de ese ministerio acusando el golpe ya que, junto al INADI, el Ministerio de la Mujer son organismos que, escudándose en la victimización, resultan en la práctica entes homólogos en el ejercicio de la persecución selectiva, la imposición del pensamiento único, el otorgamientos de privilegios cesarianos y cuerpos vigilantes de cancelación y policía del pensamiento. Como si esto fuera poco, en un contexto de 20 millones de pobres y casi 5 millones de indigentes, llevan adelante un inexplicable despilfarro sin la menor rendición de cuentas.

La izquierda más fundamentalista no tiene por costumbre entablar debates honestos; suelen recurrir a falacias ad hominem como las que la propia Ministra de la Mujer, Elizabeth Gómez Alcorta, le profirió a Milei en declaraciones sobre este mismo asunto. En el caso de Donda, en la nota a la que hacemos referencia, fabrica la falacia del hombre de paja. La construcción de este argumento falso, consiste en instalar una posición que la contraparte no suscribe en absoluto para luego refutarla y evitar el tema que realmente se debate. En pocas palabras, es como jugar al fútbol sólo y pretender impresionar a la audiencia goleando a un equipo imaginario.

Esta maniobra, que es evidente hasta para los menos atentos, quedaría solo como otro burdo y deslucido antecedente de la funcionaria pública si no se tratara de dichos y comparaciones ofensivas como el de asociar a Milei con el repugnante movimiento de la supremacía blanca, el Holocausto, la tortura de homosexuales o conectarlo con otras matanzas raciales.

Se debe comprender que la única discriminación condenable es el trato desigual frente a la ley. Con este principio, no hay supremacía de nadie sobre nadie. En marcos de libertad y respeto a las autonomías individuales que, claro está, incluyen el uso y la disposición de la propiedad, sea nuestra casa, nuestra empresa u otra cosa de la que somos titulares, no lesiona derechos en absoluto. Contrariamente a esto, la existencia de estos organismos como el Ministerio de la Mujer y el INADI, son justamente para violar derechos individuales o invadir la propiedad ajena; son para justificar demandas trasnochadas e injustificables que sí asumen la supremacía de unos sobre otros.

El concepto de la llamada “violencia de género” revela el curioso sesgo de repudiar y pedir justicia por actos de violencia solo en especificas circunstancias. Es decir que, la condena de estas acciones deleznables, están reservadas solamente para: a) cuando quienes participan del asunto, son dos protagonistas de naturaleza sexual opuesta y, b) siempre y cuando la acción ofensiva la realice quien tiene naturaleza masculina. En adición a este criterio moral tuerto, sin necesidad de hacer un seguimiento puntilloso de los casos que atienden estos organismos, se notarán otras contemplaciones cuando el agresor comparte determinada ideología política o participa del llamado colectivo verde. Queda así muy lejos y desdibujada la concepción de que la violencia agresiva es siempre condenable y en todas sus formas.

Aunque queda expuesta en una contradicción con lo anterior, la titular del INADI encabeza la nota diciendo lo que, a mi juicio, es lo único acertado de sus declaraciones: “El problema no es lo que tengamos en la entrepierna, sino lo que llevemos en la cabeza”. La diversidad y la inclusión bien entendida, aunque no debe ser forzada, es la capacidad individual de reconocer ideas constructivas y gente talentosa sin importar su altura, color de piel, qué religión profese, qué haga en su intimidad y cuales sean sus preferencias en las relaciones sociales.

Ninguna mujer talentosa se siente representada por el mal llamado feminismo ya que ellas no necesitan del gobierno para satisfacer o financiar sus necesidades, gustos y preferencias. Son personas que, para conseguir lo que se proponen, se abren camino solas y se apoyan en la dinámica de la cooperación social y la división del trabajo como todo mundo. Por el otro lado, las personas partidarias del “feminismo”, (y dejando de lado los casos de inentendibles ruidos guturales, bailes primitivos exponiendo zonas íntimas, destrozos de la vía pública, provocaciones y otras manifestaciones con mensajes poco claros, salvo el de la escasa sofisticación), encuentran cobijo en burócratas que logran constituirse en justicieros de pseudoderechos para establecer aparatos gubernamentales de expoliación y saqueo del cual viven todos, funcionarios y “víctimas”.

En el plano laboral se insiste con más leyes que protejan a las mujeres, igual remuneración que los hombres e igual proporción de hombres que mujeres en las plantillas de las empresas o directorios. No se comprende que todas las legislaciones laborales -incluido el salario mínimo por arriba del salario de mercado- solo ha traído desempleo para hombres y mujeres. Respecto de la remuneración, aquel empresario que pretenda contratar a un hombre o una mujer cuyos servicios en el mercado valen más, no obtendrá ese recurso.

Un empresario tiene todo el derecho de contratar hombres por el hecho de ser hombres o mujeres por el hecho de ser mujeres pero, si obra en consecuencia, notará un deterioro en su Estado de Resultados por no haber hecho foco en la selección de talentos. Al fin y al cabo, “el problema no es lo que tengamos en la entrepierna, sino lo que llevemos en la cabeza”, como expresó correctamente Donda.

Es correcto que Javier Milei pretende limitar el aparato estatal a sus funciones específicas. Es correcto también que pregona la importancia de clausurar organismos que se apoyan en falsas victimizaciones para construir pequeños imperios de inmorales prerrogativas y despilfarro fiscal.

Bertie Benegas Lynch. Licenciado en Comercialización en UADE, Posgrado en Negociación en UP y Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Síguelo en @nygbertie

Alem y Milei, dos caras de la misma moneda

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 30/4/2en: https://www.infobae.com/opinion/2022/04/30/alem-y-milei-dos-caras-de-la-misma-moneda/

La estrecha conexión entre la libertad y las condiciones sociales de la población ha movilizado mentes como las del fundador del radicalismo y del dirigente de La Libertad Avanza

Javier Milei y Leandro Alem

Es de gran interés anotar la similitud entre el pensamiento liberal de dos personas que cambiaron la historia política de nuestro país. El decimonónico Leandro N. Alem y quien ahora está en proceso: Javier Milei. En ambos casos no ha habido situaciones de esa envergadura y profundidad con discursos en el plano político radicalmente liberales.

Para esta nota periodística me limito a ejemplificar con el primero de los nombrados en su participación en el célebre debate sobre la federalización de Buenos Aires en la legislatura provincial. En esa ocasión Alem dijo que “La tendencia autoritaria se desenvuelve entre nosotros de una manera alarmante. Son los partidarios de esa escuela que atribuyen al ´poder social´ derechos absolutos e independientes, sin penar que solo es un encargado de armonizar y garantir los derechos de los asociados. Son los que pretenden en la ´autoridad suprema´, puesto que sus órdenes deben ser cumplidas y acatadas sin observación ni control de ninguna especie […] No es esta nuestra teoría, ni ha de ser, por cierto, la de todos aquellos que aman sinceramente nuestras instituciones democráticas […] Más el poder es fuerte, más la corrupción es fácil. Para asegurar el poder legítimo, es necesario impedir a todo trance que él exagere sus facultades y es indispensable buscarle el contrapeso que prevenga lo arbitrario […] En economía como en política, estrechamente ligadas, porque no hay progreso económico si no hay buena política, una política liberal que deje el vuelo necesario a todas las fuerzas y a todas las actividades […] Si, gobernad lo menos posible, porque mientras menos gobierno extraño tenga el hombre, más avanza la libertad, más gobierno propio tiene y más fortalece su iniciativa y se desenvuelve su actividad […] esto es la autonomía, comenzando desde el individuo, garantida en sus manifestaciones regulares pero nada más que garantida”.

Esto es solo una muestra del pensamiento y los valores del fundador del Partido Radical. Desafortunadamente con el tiempo ese partido fue cambiando de rumbo hasta producir un tajo -también radical- y separarse de los principios sobre la base de su constitución original, especialmente a partir de la Declaración de Avellaneda en 1945 y luego su incorporación a la Internacional Socialista con lo que se le dio la espalda al liberalismo inicial del todo consistente con las propuestas alberdianas insertas en nuestro texto constitucional de 1853/60.

Recientemente Mauricio Macri subrayó las ideas originales de Alem y su espíritu liberal y he intercambiado ideas en un mano a mano por Zoom con dirigentes radicales como Álvaro de Lamadrid quien suscribe plenamente lo dicho y también con mi ex alumno de la UBA Julio Goldestein en aquel momento integrante de Franja Morada hoy parte de la juventud radical con una mirada explícitamente liberal. Hay muchos otros dirigentes radicales que apuntan a retomar el origen de su partido y abandonar recetas estatistas que tanto daño le han hecho a nuestro país: a todos sus miembros pero muy especialmente a los más vulnerables.

Respecto a Javier Milei no hace falta repasar sus propuestas puesto que lo tenemos en vivo y en directo y son de actualidad pública cotidiana en muy diversos canales. Basta con mencionar mi columna publicada en este mismo medio titulada “Javier Milei, una píldora demasiado grande para timoratos” donde resumo sus ideas en forma de decálogo, un texto que Milei decidió junto a la Editorial Planeta que encabece su último libro. De cualquier modo, reitero que sus proyectos políticos liberales no se han escuchado desde hace mucho tiempo en ese plano con el rigor del caso, modernizados por sus exitosas incursiones en ámbitos académicos, especialmente debidas a las fértiles contribuciones de la Escuela Austríaca. Por todo ello estimo que todos los partidarios de la sociedad libre le debemos agradecimiento y rechazamos las críticas basadas en los celos, la envidia y la incomprensión de la tradición de pensamiento liberal en base a pretextos inauditos como pantalla para ocultar resentimientos y fracasos varios, buscando la “quinta pata al gato” como si se ignorara la gravedad de la situación argentina.

El jeffersoniano y doctor en jurisprudencia Leandro N. Alem se pronunció con elocuencia y detenimiento sobre temas de derecho, filosofía y de la economía en sus muy diversas facetas monetarias, fiscales, laborales y de comercio exterior. Los trabajos de mayor peso que resumen con tonalidades diversas el pensamiento de Leandro Alem son los de Enrique de Gandía, Telmo Manacorda, Bernardo González Arrili, Francisco Barroteveña, Félix Luna y Ezequiel Gallo. La impronta de Alem fue desdibujada en varios tramos, primero por Hipólito Yrigoyen que como escribió el fundador del radicalismo en 1895 al aludir al “pérfido traidor de mi sobrino Hipólito Yrigoyen” (su padre era casado con Marcelina Alem, hermana de Leandro). Desvío luego confirmado por lo consignado más arriba, desde luego en sentido contario debe destacarse la importantísma actuación del gobierno de Alfonsín en cuanto al juicio a las juntas militares por los procedimientos aberrantes e inaceptables en el combate al canalla y siempre criminal terrorismo en el contexto de lo escrito, por ejemplo, por Graciela Fernández Meijide, aunque en el resto de los asuntos sociales ese gobierno fracasó rotundamente por no haber prestado atención a los consejos y reflexiones demandadas por Alem en muy diversas circunstancias como una ruta para lograr el bienestar de nuestro país.

Es del caso recordar algunos aspectos de los gobiernos de Yrigoyen en cuanto a sus 18 intervenciones federales a las provincias (14 de las cuales sin ley del Poder Legislativo), su desprecio por el Congreso al cual no visitó para la alocución inaugural, su rechazo a las muchas propuestas de interpelaciones parlamentarias, su insistencia con el incremento de la deuda estatal vía empréstitos, el aumento del gasto público, el incremento de gravámenes como el de las exportaciones, su indiferencia por la marcha de la Justicia quedando vacante la cuarta parte de los juzgados federales, la “semana trágica”, el comienzo del control de precios a través de los alquileres que derivó en el célebre voto en contra de tamaña disposición por parte de Antonio Bermejo en la Corte (escribió que “la propiedad no tiene valor ni atractivo, no es riqueza, propiamente, cuando no es inviolable por la ley y en el hecho”), las acusaciones de dolo no atendidas por hechos imputados en relación al área de ferrocarriles y la disposición de fondos públicos para lo que se denominó Defensa Agrícola y la clausura de la Caja de Conversión lo cual sentó la primera base para el deterioro del signo monetario.

Como una nota al pie, al efecto de ilustrar el ambiente del momento a contramano de todo lo propugnado por Alem, transcribo las declaraciones del ministro de gobierno -Carlos María Puebla- del primer gobernador radical de Mendoza José Néstor Lencinas (aunque luego enemistado por razones de poder político con Yrigoyen): “La Constitución y las leyes son un obstáculo para un gobierno bien intencionado”. Por su parte, a Yrigoyen no lo caracterizaba la modestia, por ejemplo -en lo que puede entenderse de su lenguaje oscuro y generalmente incomprensible- escribió en Mi vida y mi doctrina“Estoy profundamente convencido de que he hecho a la patria inmenso bien y poseído de la idea de que quien sabe si a través de los tiempos seré superado por alguien, y ojalá que fuera igual”.

Luego de la primera presidencia de Yrigoyen se sucedió el interregno de los “antipersonalistas” de la mano de la excelente presidencia de Alvear para luego recaer en el segundo mandato de Yrigoyen, depuesto por la revolución fascista del 30 con la creación de la banca central, las juntas reguladoras, la destrucción del federalismo fiscal y el establecimiento del impuesto a los réditos, para más adelante -con el golpe militar del 43- acentuar notablemente el estatismo en medio de corrupciones alarmantes, controles cambiarios, de precios, de arrendamientos y alquileres, detenciones y persecuciones arbitrarias y torturas lo cual se agudizó en la última etapa con las matanzas de la Triple A, imposición de un sistema quebrado para los jubilados, ataques a la libertad de prensa y el establecimiento de sindicatos autoritarios basados en el fascismo mussoliniano que perjudicaron (y perjudican) especialmente a los más necesitados.

Como escribió Emilio Hardoy en Confieso que he vivido “los militares que conspiraron y triunfaron, además de acatar incondicionalmente la autoridad del general José. F. Uriburu, estuvieron imbuidos de las ideas de Acción Francesa de Charles Maurras y el fascismo italiano de Benito Mussolini, habían difundido en círculos intelectuales.” Esto a pesar de la lucha de algunos para contrarrestar esta infame tendencia, especialmente en su defensa de los aliados en el concierto internacional en medio de simpatías con los totalitarismos. Y más adelante consigna que “los conservadores que institucionalizamos el fraude electoral y con torpeza incomparable impedimos que Marcelo T. de Alvear fuera de nuevo presidente y, en definitiva, conseguimos que lo fuera Perón.”

Es del caso detenernos una vez más en la estrecha conexión entre la libertad y las condiciones sociales de la población, lo cual ha movilizado mentes como las de Leandro Alem y moviliza la de Javier Milei, con formas distintas pero con el mismo fondo. En este sentido es de gran importancia percatarse que la única causa de salarios e ingresos en términos reales son las tasas de capitalización, es decir, equipos, maquinaria, instalaciones y conocimiento relevante que hace de apoyo logístico al trabajo para aumentar sus rendimientos. No es lo mismo arar con las uñas que con un tractor, no es lo mismo pescar a cascotazos que hacerlo con una red de pescar. Esa es la diferencia entre países prósperos y países pobres, no se trata de voluntarismo sino de incrementar el ahorro interno y externo que permite ensanchar las inversiones y por ende las condiciones de vida.

Por último, en este resumen, es habitual -y generalmente con la mejor de las intenciones- que se haga referencia a “las clases sociales” en el contexto del intervencionismo de los aparatos estatales, sin percatarse de la genealogía de esa expresión ni de su significado preciso. Pertenecer a distintas clases sociales remite a distinta naturaleza, lo cual es un desatino mayúsculo cuando se aplica a seres humanos ya que todos compartimos la misma condición.

Más aun, la expresión “clase baja” resulta repugnante, la “alta” es de una frivolidad alarmante y la “media” resulta del todo anodina. Se argumenta que no es a la naturaleza de las personas a que se refiere la clasificación de marras sino que se alude a los ingresos bajos, medios y altos y las circunstancias varias que rodean a estas situaciones. Pues si de eso se trata es mejor decirlo abiertamente, es decir, referirse a ingresos bajos, medios y altos. Por otra parte, tengamos siempre presente que todos tenemos en común que descendemos de las cuevas y de la miseria más brutal.

Sé que no pocos encuestadores, sociólogos y colegas economistas recurren con pasmosa inocencia a esa terminología de las clases sociales pero recordemos que la clasificación proviene del marxismo que efectivamente consideraba a personas de distinta naturaleza según “la clase” -estructuras lógicas distintas reza el polilogismo sin precisar en qué se diferencian del silogismo aristototélico- y Hitler y sus secuaces luego de infinitos embrollos clasificatorios finalmente adoptaron el criterio de Marx por lo que rapaban y tatuaban a sus víctimas para distinguirlas de sus victimarios y concluir que el tema era “mental” para separar al “ario” del “judío”.

En este contexto se suele hablar también de “clase trabajadora” lo cual es otro sandez puesto que esta sola referencia está avalando la teoría de la explotación, a saber, que habría una clase que trabaja y otra que la explota sin percatarse que en un mercado libre las relaciones contractuales derivan del antedicho proceso de inversión que a su vez es consecuencia de marcos institucionales civililzados. Solo en un sistema estatista hay quienes obtienen ingresos como consecuencia de la exacción del trabajo ajeno y solo los empresarios prebendarios aliados al poder de turno succionan prepotentemente el ingreso de los demás. En el proceso de mercado cada cual para mejorar su situación patrimonial se ve obligado a mejorar la condición social de su prójimo y el que yerra incurre en quebrantos y el que acierta en las necesidades de otros obtiene ganancias. El empresario en la sociedad abierta es tan trabajador como el que realiza faenas manuales. Decir que las negociaciones salariales tienen lugar entre el capital y el trabajo es tan insensato como decir que puede haber un círculo cuadrado ya que el capital no negocia, se trata de una estructura inanimada.

Entre nosotros Juan Bautista Alberdi insistía en preguntarse y responderse “¿Qué exige la riqueza de parte de la ley para producirse y crearse? Lo que Diógenes exigía de Alejandro: que no le haga sombra.” Y los postulados de los Padres Fundadores en Estados Unidos -tan admirados y ponderados tanto por Leandro Alem como por Javier Milei- consideraban fundamental el derecho de propiedad, de responsabilidad individual y de desconfianza al poder gubernamental. James Madison, el padre de la Constitución, escribió en 1792 que “El gobierno ha sido instituido para proteger la propiedad de todo tipo […] Éste es el fin del gobierno, solo un gobierno es justo cuando imparcialmente asegura a todo hombre lo que es suyo”.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h