Pandemia, inflación, precios relativos y asignación de recursos:


Por Guillermo Luis Covernton. Publicado el 4/8/20 en: https://issuu.com/desafioexportar/docs/desafio_exportar_n__181/10

Una definición muy generalizada de la inflación alude a la misma como

el aumento generalizado y sostenido de los precios de bienes y servicios en un país durante un periodo de tiempo sostenido”[1]

Esta es una forma tan común como equivocada de referirse al fenómeno, además de evidenciar una redundancia. La misma podemos encontrarla, con pequeños matices, en un sinnúmero de acepciones que se citan usualmente, sin precisar exactamente de donde vienen. [2] [3]

El estudio profundo de la economía nos lleva a aprender, como una de sus primeras lecciones, que nuestra materia es una ciencia contraintuitiva. [4]

Lo que puede parecernos obvio, no suele ser acertado, y a las conclusiones acertadas se llega luego de una larga elaboración lógica y racional.

Nosotros preferimos caracterizar a la inflación de otro modo. Ya que precisamente, el efecto más pernicioso de este verdadero flagelo moderno, es que los precios no se mueven en forma ni generalizada ni sostenida. Como muy bien lo precisó quién es considerado el primer autor en puntualizar este asunto, Richard Cantillón:

“Pero la carestía originada por ese incremento de dinero no se distribuye por igual entre todas las especies de productos y mercaderías, proporcionalmente a la cantidad de dinero incrementado, a menos que dicho incremento penetre por los mismos canales de circulación que el dinero primitivo, es decir, a menos que los que ofrecían en los mercados una onza de plata no sean los mismos y los únicos que allí ofrecen ahora dos onzas, cuando la cantidad de dinero en circulación se duplica, lo que nunca ocurre.”[5]

Y esta es la razón por la que su impacto es tan destructivo en el sistema económico de una nación, ya que, como sabemos, los empresarios establecen la rentabilidad de sus proyectos y definen la asignación de los recursos que gerencian, en función de la relación de precios entre insumos y productos. Así determinarán sus márgenes de rentabilidad y la posibilidad o no de conseguir capitales, que se invertirán en los proyectos que mejor rentabilidad evidencien. Está muy claro que, si luego de realizadas las inversiones y en el lapso que media hasta su maduración y la realización de los beneficios esperados, se produce una distorsión de todas las variables, no existe la posibilidad de arribar a los resultados que atrajeron dichas inversiones. Y mucho más claro está que el inversor defraudado buscará otro entorno más estable, que le garantice una más previsible situación para sus negocios.

No es gratis, ni divertido, ni carece de consecuencias el distorsionar todas las variables de la economía por razones espurias a las que debería regir la provisión de moneda en una sociedad.

Nuestra sociedad lleva ya demasiados años viendo desaparecer sus proyectos, empresas, iniciativas y las expectativas personales de los consumidores, precisamente por la destrucción de las relaciones de precios que orientan sus decisiones cotidianas. No creo necesario enfatizar más en lo dañino del mecanismo inflacionario ni en sus graves consecuencias sociales.

¿Pero esto significa que, en una sociedad en la que la moneda sea estable, los precios relativos serán constantemente iguales? De ningún modo.

Precisamente lo que revela la capacidad empresarial y determina el éxito económico de un empresario, es su acierto en descubrir o anticipar como la suma de los gustos y las preferencias individuales, cambiantes y subjetivas, van a ir solicitándoles a los que asumen la responsabilidad de asignar recursos que orienten la producción en beneficio de sus clientes.

“Lo cierto es  que el mercado que la cataláctica estudia está formado por personas cuya  información  acerca de las mutaciones ocurridas es distinta y que, aún poseyendo idénticos conocimientos, los interpretan de forma diferente. El  propio  funcionamiento  del  mercado demuestra que los cambios de datos sólo son percibidos por unos pocos y que, además, no hay unanimidad cuando se trata de prever los efectos que tales variaciones provocarán”[6]

Lo que explica la tarea de los empresarios y legitima sus ganancias es el grado de acierto que logren al anticipar los juicios de valor que los consumidores formulen. Su capacidad de acertar estos juicios sobre las decisiones futuras de los agentes económicos, no resultan ni evidentes ni están exentas de riesgos. Y son la esencia de la actividad empresarial.

Y son estos cambios de precios relativos genuinos, determinados por los gustos, las preferencias, las escalas valorativas individuales, cambiantes y subjetivas, y determinadas por la utilidad marginal que los agentes económicos derivarán de los bienes en cada situación particular, las que, en tanto sean anticipadas acertadamente por los empresarios, colaborarán a evitar escaseces y abundancias, que, en los primeros casos, encarecerían a dichos bienes, empobreciendo a la sociedad, y en el segundo, los abaratarían de tal modo que no se podría recuperar el capital invertido en su producción. Lo cual, asimismo, también haría más pobres a todos.

Esta cuestión, que tiene que ver con la capacidad de los empresarios de propender al desarrollo de la comunidad, es la que más se deja de lado, cuando no se consideran las distorsiones  que genera la expansión de medios de pago, que determina la disparada de la espiral inflacionaria.

Es un grave error pensar que la economía mantendrá estables las relaciones de precios entre todos sus bienes. La tecnología avanza, los costos se minimizan, los recursos se descubren, hay nuevas maneras de extraer lo que antes nos estaba vedado. El sistema económico moderno nos enseña cotidianamente ejemplos de superación a partir de sistemas de producción que abaratan los bienes, ahorran esfuerzos, disminuyen grandemente la demanda de tiempos de trabajo y de horas de labor para lograr los mismos objetivos, y hacen posible que las personas menos prósperas accedan hoy a recursos, bienes y servicios  que no soñaban en el pasado, ni siquiera los abuelos de aquellos sujetos más ricos de la sociedad. Partiendo desde el automóvil, a la atención médica, las vacunas, los sistemas de aire acondicionado y calefacción, así como el acceso a la educación, han caído hoy, medidos en tiempo de trabajo necesario para adquirirlos, a una centésima parte de lo que costaban en el pasado.

“Las escalas de valores cambian, la demanda por parte de los consumidores se desvía de un bien a otro, las ideas tecnológicas cambian y los factores se utilizan de distintas maneras. Cada tipo de modificación tiene efectos diferentes sobre los precios…El punto esencial es este: antes de que los efectos de cualquier cambio se pongan de manifiesto completamente, aparecen nuevos cambios”[7]

Una situación excepcional, como la que vive el mundo cuando enfrenta una pandemia, un conflicto bélico generalizado o el ajuste sobreviniente por una crisis económica originada en la mala asignación de recursos, crisis que son previamente inducida por la expansión de los medios de pago o del crédito, producen una transformación enorme en las valoraciones subjetivas de los individuos. La destrucción de bienes de capital sobreviniente a una guerra y la caída abrupta de la provisión de bienes y servicios elementales, genera que los precios que las personas están dispuestas a pagar por ciertos bienes, cambien absolutamente. El precio de una cena o el de un espectáculo artístico se derrumba frente al interés por conseguir alimentos o vacunas para los niños. Las vacaciones o la compra de un automóvil cero Km pasan a representar un interés mucho menos relevante que acceder a una mejor preparación profesional o educar a la familia, a fin de recuperar cuanto antes un nivel de vida decoroso. La demanda por mejoras a la infraestructura, provisión de servicios higiénicos, o construcción de unidades sanatoriales, cobra muchísima más relevancia que cambiar un teléfono celular, pagar el abono de un sistema de provisión de entretenimiento, música en línea o streaming de películas. Los ejemplos pueden ser infinitos. Hay empresas que va a prosperar, por haber invertido recursos, tiempo y desarrollo tecnológico para proveernos de vacunas, sistemas de defensa, o métodos de producción menos capital-intensivos, ya sea que la catástrofe que enfrentemos sea una pandemia, una guerra o una crisis económica, respectivamente. Pero todo va a cambiar. Debe cambiar. Los precios deben reflejar estas preferencias y orientar a los empresarios a asignar los recursos del modo que mejor sirvan a los consumidores y trabajadores, para proveer a la sociedad en su conjunto de los bienes que ellos demandan.

Aún frente a situaciones de creciente prosperidad y estabilidad económica por plazos muy largos, también ocurren estos cambios de precios relativos. El precio de un pico, una pala, un cuchillo, un par de botas o un traje, era, a principios del siglo XIX en Inglaterra, infinitamente más alto que el que se debía pagar en el 1900, merced a la revolución industrial, a la producción en masa, a la incorporación de tecnologías de producción y al crecimiento económico resultante.

Ese cambio dramático, pero deseable y celebrable, se reflejaba en que un trabajador tenía que invertir el resultado de muchísimas menos horas de trabajo propio, para conseguir adquirir estos bienes. Cosa que nuevamente ocurrió desde 1960 hasta el día de hoy, si vemos el costo, medido en horas de un salario mínimo, que debemos pagar por una comunicación telefónica, por un teléfono, por una cámara fotográfica o por una computadora en miniatura, todo lo cual estoy envasado en el formato de un teléfono inteligente, asimismo junto con nuestra colección de música y con la enciclopedia a la que acudimos para quitarnos nuestras dudas y educar a nuestros hijos. El tiempo que le demanda aun académico prepara una disertación se ha minimizado, merced a los sistemas de almacenamiento de datos y a las posibilidades de compartir y enviar información en fracciones de segundo, todo lo cual incluye fotos, videos, diagramas y presentaciones altamente complejas que antes ni soñábamos. El costo de que nuestro hijo de 5 o 6 años conozca las condiciones económicas, clima, fauna, flora y entorno de una nación lejana es hoy una millonésima de lo que debía invertir un ciudadano acaudalado de la Inglaterra de principios del siglo XIX. Y esto es lo que ha hecho posible el enorme crecimiento y prosperidad del que disfrutan las generaciones presentes.

Pero todo esto desaparece y se hace utópico si, frente a estos cambios dramáticos, inesperados, lamentables, pero también inexorables, los gobiernos pretenden responder impulsando una ficticia situación inmutable, en la  que las empresas no puedan adaptarse, los trabajos no puedan cambiar, los precios pretendan ser fijados, las ganancias de aquellos más prudentes y que mejor sirven hoy a la sociedad sean confiscadas arbitrariamente, con mecanismos monetarios, fiscales, cambiarios, impuestos discriminatorios y privilegios irritantes, como los de aquellos que,  al encontrar que sus tareas o trabajos son menos demandados, en vez de buscar servir a sus semejantes en ocupaciones alternativas, demandan del estado un congelamiento de todas las variables económicas previas, como si la luz del sol pudiera taparse con la palma de una mano.

La situación que hoy vive nuestra sociedad, del mismo modo que la que se vive en muchos otros países, frente a estas emergencias, tiene algún grado de paralelismos como la que padeció Alemania en 1945.[8] Afortunadamente, en muchísimo menor medida, y con una capacidad de reponerse mucho mayor. Pero, de algún modo, debemos tomar el ejemplo de una sociedad devastada, un sistema económico destruido, ausencia total de instituciones que les permitieran el autogobierno. Y sin embargo, la confianza de sus líderes en un sistema de economía social de mercado, que privilegiara la competencia, terminara con los privilegios, garantizara la provisión de una moneda sana, la protección de la iniciativa privada en el marco empresarial, la defensa indiscutible del derecho de propiedad, la libertad de prensa y de opinión, la ausencia de todo tipo de proscripciones o discriminaciones en razón de opiniones políticas, la libertad de comercio, de educación, y la tolerancia por el disenso, y la imprescindible defensa de las instituciones democráticas, la transparencia de la gestión pública y la independencia de los tres poderes, para garantizar un funcionamiento institucional respetuoso del estado de derecho, que le ha dado al mundo un ejemplo de como se construye la prosperidad, y, al decir de uno de sus más relevantes líderes, el “Bienestar para Todos”.[9]


[1] https://www.eleconomista.es/diccionario-de-economia/inflacion

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Inflaci%C3%B3n

[3] https://economipedia.com/definiciones/inflacion.html

[4]https://www.expansion.com/actualidadeconomica/analisis/2016/02/25/56cf2c1722601d321c8b461f.html

[5] Citado por Krause, Martín en https://bazar.ufm.edu/gran-aporte-richard-cantillon-entender-impacto-la-emision-monetaria-los-precios/

[6] Ludwig von Mises, La Acción Humana. Tratado de economía (España: Unión Editorial, 2011), 396. Citado por Jan Doxrud en http://www.libertyk.com/blog-articulos/2017/7/12/parte-ii-por-qu-el-socialismo-nunca-funcionar-el-problema-del-clculo-econmico-por-jan-doxrud

[7] Murray N. Rothbard, El hombre, la economía y el Estado. Tratado sobre principios de economía, vol. 1, La economía clásica (España: Unión Editorial, 2011), 321 Citado por Jan Doxrud en http://www.libertyk.com/blog-articulos/2017/7/12/parte-ii-por-qu-el-socialismo-nunca-funcionar-el-problema-del-clculo-econmico-por-jan-doxrud

[8] https://libertad.org.ar/web/1141/

[9] https://www.youtube.com/watch?v=RcP_1TTBK6Y

Guillermo Luis Covernton es Dr. En Economía, (ESEADE). Magíster en Economía y Administración, (ESEADE). Es Profesor Titular de Finanzas Públicas, Macroeconomía, y Emprendimiento de Negocios en la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires, (UCA). Ha sido profesor de Microeconomía, y Economía Política en la misma universidad.  Fue corredor de granos y miembro de la Cámara Arbitral de Cereales de la Bolsa de Comercio de Rosario. Fue asesor de la Comisión Nacional de Valores para el desarrollo de mercados de futuros y opciones. Es empresario y consultor.

Privilegios fiscales

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2020/08/privilegios-fiscales.html

“Las referencias de Wagner y de Seligman se confirman a través de la historia de la tributación en España. Según nos entera Saavedra Fajardo (») “En las contribuciones, dice, se ha de tener gran consideración de no gravar la nobleza; porque siendo los tributos los que la distinguen de los pecheros, siente mucho verse igualar con ellos, rotos sus privilegios, adquiridos con la virtud y el valor…” Y el conde Cedillo (W), dice a modo de conclusión: “Entre las imperfecciones del sistema tributario deben contarse especialmente: la falta de generalidad en el impuesto…; la confusa multitud de los tributos, sobre todo en el período feudal, ajenos a criterio fijo y sujetos tan sólo a las necesidades y conveniencias y aún a los caprichos y arbitrariedades del momento…; la tendencia a considerar como bases de imposición a los habitantes y a los hogares, otorgándose menor importancia a la base más racional del capital y de la renta…; la mala administración de los subsidios votados en las Cortes, los cuales, según frase de los procuradores, producían poco y dejaban yerma la tierra…; los grandes inconvenientes para el Estado y para los pueblos del sistema de arriendo de los tributos…; la intervención excesiva en el manejo y cobranza de las rentas y contribuciones de los moros y judíos, quienes a título de almojarifes, tesoreros, arrendadores y cogedores ejercían violencia y presión sobre los pecheros, cuyas quejas sobre este particular dejábanse oír sin interrupción…”[1]

Nuevamente hay que decir que todas estas cosas -con independencia de tiempo y lugar- no han desaparecido, exceptuando quizás lo de los moros y judíos que se señala al final del párrafo y algunos cambios de nombres (almojarifes, tesoreros, arrendadores y cogedores) ya en desuso. Hoy en día como en aquellas épocas una pléyade de burócratas asesorados por financistas a sueldo diseña complejas fórmulas matemáticas para incorporar en nuevas leyes impositivas que se dictan a la velocidad del relámpago. Comisiones en el congreso legislativo trabajan afanosamente en una suerte de competencia para ver quien presenta el proyecto de ley de impuestos más innovativo y que más gravámenes crea. Si de imperfecciones se trata como dice la cita las mismas subsisten y paradójicamente parece que se han perfeccionado esas imperfecciones. Cada día es más difícil transitar por la vida sin necesidad de pagar algún impuesto de lo que se use o se adquiera. Todo o casi todo está gravado: consumos, rentas, patrimonios, irónicamente la frase de risueña resignación es que “falta que se cobre un impuesto al aire” para que el mero hecho de respirar le reporte ingresos al fisco.

Sobre “la confusa multitud de los tributos” ¿Qué se puede decir hoy que sea diferente a ayer? Y a los impuestos tradicionales se ha agregado el más insidioso de todos los impuestos al que ya aludimos antes: el impuesto inflacionario. La cita no hace más que ilustrarnos acerca de que los impuestos siempre fueron un problema y un verdadero castigo para todos los pueblos excepto para sus gobiernos que naturalmente vivían de ellos y sin los cuales ningún gobierno podría subsistir, lo cual en más de un caso hubiera sido una bendición para el lugar donde ello hubiera sucedido, aunque no tenemos noticia de ningún gobierno que se hubiera extinguido por falta de impuesto, que de haber sucedido que buenos servicios hubiera otorgado a la sociedad donde ello hubiera sucedido.

La cuestión de las exenciones a la nobleza tampoco ha desaparecido en nuestros días, sino que simplemente se ha transformado. La nobleza de nuestra época la constituye toda la pléyade de la burocracia gubernamental y administrativa que puebla los cargos públicos electivos y no electivos. Ejércitos de burócratas que diseñan impuestos y hasta cobran comisiones y sobreprecios para facilitar trámites (coimas en criollo) no tributan, sino que sus sueldos salen de los tributos de aquellos a quienes de ordinario humillan en los mostradores y ventanillas de las oficinas estatales, nacionales, provinciales y municipales. ¿Qué es todo este ejército de parásitos sino la nobleza de la nuestra modernidad? Como dice el Eclesiastés “No hay nada nuevo bajo el sol” en materia fiscal.

Por eso sorprende que el autor que venimos comentando insista en hablar de “evolución” en materia fiscal. Obviamente, si hubo “evolución” ella fue claramente a favor del fisco y en contra del “contribuyente”, dado que la situación de este en materia impositiva claramente ha involucionado y no al revés.

“Sólo después de tantos vaivenes, señala M. Gómez González, y de tan duro calvario de ensayos y de arbitrariedades ha podido llegarse a la concepción moderna del impuesto caracterizada por dos ideas capitales: la de la legalidad del impuesto (fundamento jurídico), es decir, su establecimiento por la ley, por el Poder Legislativo, lo cual hace que su fijación no sea “unilateral” sino “libre” y “voluntaria” por parte de los representantes del pueblo en el Parlamento, y 2a, la idea de honorabilidad del impuesto, rectificación de la de sumisión y vasallaje que implicaban los tributos medioevales: consagró esta idea la Constitución francesa de 1793 al decir: “ningún ciudadano está dispensado de la honorable obligación de contribuir al levantamiento de las cargas públicas””[2]

Pese a su aparente atractivo, estas ideas son engañosas e inexactas. Veamos por qué. La idea de legalidad existió siempre, no es nueva. La diferencia reside que en antiguamente la ley la dictaba el rey, pero lo que no dice el autor es que se consideraba que el rey representaba al pueblo (si bien por “mandato” divino) por lo tanto, la soberanía del rey se confundía con la del pueblo mismo, más allá que en los hechos el rey hiciera su voluntad y no la del pueblo. Pero ya vimos que ningún rey quería ser impopular, por eso primero gravaba a los ricos, y sólo cuando las arcas de estos quedaban exhaustas acudía sin más remedio a gravar a los pobres. Ahora bien, pese a todo, raramente aun el monarca más absoluto tomaba decisiones por sí sólo. Siempre había algún “consejo” de “notables” o cortes, favoritos o nobles que vendrían a ser los modernos asesores que tienen los actuales jefes de “estado”. Es decir, también en materia fiscal las decisiones eran tomadas por el rey no sin el previo consejo de sus cortesanos o “expertos” de su época.


[1] Mateo Goldstein. Voz “IMPUESTOS” en Enciclopedia Jurídica OMEBA, TOMO 15 letra I Grupo 05.

[2] Goldstein, M. ibidem. Op. Cit.

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

HACIA UN LIBERALISMO CLÁSICO COMO LA DEFENSA DE LA INTIMIDAD PERSONAL

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 26/7/20 en: http://gzanotti.blogspot.com/2020/07/un-articulo-que-tal-vez-ayude-al-debate.html

El presente artículo intenta presentar una tesis superadora de dos modos distintos de
plantear la libertad individual, dentro de un paradigma que, de modo muy discutible, se
podría llamar “la tradición liberal-clásica/libertaria”.
La clasificación que haremos ahora no pretende ser una más dentro de las ya tradicionales
clasificaciones de corrientes de filosofía del derecho o de filosofía política. Nuestra intención
es más bien describir modos de justificación de las libertades individuales que constituyen el
núcleo central de la tradición liberal aludida. Para ello recurriremos al método del “autormodelo”, método que ya hemos utilizado en otra oportunidad1
. Este método consiste en
efectuar una descripción simplificadora de la posición de un autor, con el riesgo de borrar
parte de la riqueza y sutileza de su pensamiento pero con la ventaja de convertir esta
posición en un modelo abstracto donde, con matices, puedan entrar otros autores y
corrientes de pensamiento.

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises

¿Por qué no soy conservador?

Por Iván Carrino. Publicado el 31/7/20 en:  https://www.ivancarrino.com/por-que-no-soy-conservador/

Hola Alejandro y hola a todos. Bueno lo primero que me gustaría responder es por qué hacer este debate. La respuesta es que todo comenzó con un tuit de Antonella Marty, que decía que para ella “lo normal” era que la gente viva su vida “sin dañar a otros”, y que las elecciones amorosas de las personas eran parte de esa normalidad incluso cuando fueran homosexuales, poligámicas, etc.

A raíz de ese tuit llegué a la cuenta “Mises Report”, quienes lo habían tomado y habían hecho un confuso descargo. En él mezclaban felicidad con libertad, y criticaban a Marty por su “relativismo”, decían que “los liberales de hoy no creen en nada” y advertían: que no venga un adolescente a hablar del “respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo”.

Eso encendió mi mecha. ¿O sea que citar a Alberto Benegas Lynch y su clásica definición de liberalismo ahora es de adolescente?

¿Qué tal citar a Mises, quien consideraba que la diferencia entre la esclavitud y la libertad era que :

“el esclavo debe hacer lo que su superior le ordena… pero el ciudadano libre – y esto es lo que la libertad significa – está en posición de elegir su propia forma de vida?

Parece que no. Que para un sitio que dice venerar al propio Mises, eso es pura adolescencia.

Supongo entonces que lo no adolescente y adulto es citar a Nicolás Márquez, quien sí llama sin tapujos sodomitas a los homosexuales (más de 40 veces en un libro contra el supuesto “homosexualismo”) condenando abiertamente su forma de vida. Seguro que él sí sabe cuál es la manera correcta de vivir.

O supongo que será adulto citar a Hans Hermann Hoppe, economista austriaco también venerado por “Mises Report”, quien afirma que para sostener un “orden social libertario” es necesario “apartar físicamente” a quienes tengan formas de vida alternativas como “el culto al medio ambiente, el hedonismo, la homosexualidad o el comunismo”.

¿Será eso lo adulto, o será algo más propio de niños enojados con el mundo que buscan, a como dé lugar, llamar la atención?

¿Por qué debatir estas cosas? Sinceramente, porque estoy un poco cansado. Cansado de que, producto del auge de una nueva derecha antiizquierdista, en nombre de la libertad se diga absolutamente cualquier cosa.

La Nueva Derecha, Conservadora, o “Paleolibertaria”, como ahora le gusta autodenominarse, tendrá algunas cosas en común con el liberalismo clásico que defiende la libertad, la propiedad y los mercados libres.  Pero en otras cosas es profundamente antiliberal e incompatible con el liberalismo.

Además, caen en varias contradicciones.

Por ejemplo:

1)      Critican a Marty por un tuit que afirma que “lo normal” es que la gente persiga sus propios objetivos y luego dicen ser partidarios de la Escuela Austriaca de Economía que, por si no saben, fue la que hizo del “VALOR SUBJETIVO” el centro de su teoría del valor. Hoy todo economista sabe que es “normal”, “habitual” y “natural” que los seres humanos intenten maximizar su utilidad. Si a eso agregamos que la utilidad es subjetiva, entonces no hay mucho que opinar sobre las preferencias íntimas de cada uno.

2)      Los referentes de la Nueva Derecha citan a Hayek recordando que él defendía “la tradición”, pero no solo no parecen entender qué quiso decir con eso, sino que se olvidan que él mismo escribió que lo que diferencia a liberales de conservadores es que:

“Lo típico del conservador… es el temor a la mutación, el miedo a lo nuevo simplemente por ser nuevo; la postura liberal, por el contrario, es abierta y confiada, atrayéndole, en principio, todo lo que sea libre transformación y evolución, aun constándole que, a veces, se procede un poco a ciegas”

3)      Los referentes de la Nueva Derecha han hecho una enorme bandera del “anti aborto”, intentando quitarles a los liberales el “carnet de liberales” cuando estos estuvieran a favor de la despenalización. Ignoran que en ese caso tendrán que suprimir a varios, porque desde Ayn Rand a Murray Rothbard pasando por su tan querido Hans Hermann Hoppe, y desde José Luis Espert a Axel Kaiser, hay una larga cuenta de liberales que están a favor de que el estado no se involucre.

4)      Los “paleolibertarios” también han criticado la terrible interferencia del gobierno en la educación, una vez que ésta comenzó a tocar temas como el “género” o la “educación sexual”. Ahora yo me pregunto: ¿Dónde estaban cuando en las escuelas públicas de Salta se otorgaba educación religiosa que podía afectar a los hijos de padres laicos? Yo como liberal estoy a favor de la completa libertad dentro de la enseñanza, y que los padres decidan. ¿Ustedes los derechistas?

5)      Otro caso similar se da en el debate por la adopción homoparental. La adopción gay les parece un caso de “estatismo”, pero de la adopción “hétero” no dicen nada… ¿A quién engañan? Lo que ocurre es que para la derecha hay estatismos que gustan, y otros que no. Algo que también destacaba Hayek:

“El conservador no se opone a la coacción ni a la arbitrariedad estatal cuando los gobernantes persiguen aquellos objetivos que él considera acertados”.

6)      Ahora cuando se les remarcan estos temas, y se los acusa de homofóbicos, dicen que la homofobia no existe. No obstante, no dudan un segundo en llamar homofóbico al Che Guevara cada vez que alguien de izquierdas lo pondera. ¿Dónde queda la honestidad intelectual?

7)      La nueva derecha dice estar en contra de la intervención del estado en la economía, que quiere libertad, pero aplaude a cuatro manos cuando Trump eleva barreras proteccionistas. “Es por geopolítica, vos no entendés”, dicen.

8)      Por último, la nueva derecha nos dice que el “lobby Gay” es una careta del nuevo marxismo, pero es difícil ver cómo esto opera. En toda América del Norte los homosexuales se pueden casar. Sin embargo, la ley prohíbe estas uniones en el 98% de África, en Cuba, en Venezuela, en Rusia, en China y en India. ¿Quiénes son más marxistas?

Ayn Rand, Ludwig von Mises y F.A. Hayek, entre otros, enseñaron a una generación de liberales clásicos y modernos que el gran debate de nuestro tiempo era el individuo contra el colectivo. El sujeto contra la masa. El hombre contra el estado.

Eso implica oponerse a toda forma de colectivismo, ya sea el comunismo, el fascismo, el racismo, el nacionalismo, la xenofobia, la homofobia, y cualquier filosofía que se construya sobre la base de juzgar a un individuo por su pertenencia a un grupo o clase.

Los conservadores y la nueva derecha pueden mostrar credenciales de anticomunismo, pero: ¿y de todo lo demás?

Tengo mis serias dudas, y me gustaría que esta tarde podamos dejar en claro de qué lado está cada uno.

Gracias.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

Los costos ocultos del apego

Por Mauricio Alejandro Vázquez. Publicado el 25/7/20 en: https://www.ambito.com/opiniones/publico/los-costos-ocultos-del-apego-n5119697

Los costos ocultos del apego

Con sus 83 años, Ichak Adizes puede afirmar sin necesidad de sonrojarse, que ha tenido una vida de película. Nacido en Macedonia, durante la segunda guerra mundial fue enviado junto a su padre a un campo de concentración del que a duras penas lograron escapar. Haciéndose pasar por musulmanes, consiguieron salvoconducto en Albania, confundiéndose entre la población hasta el final de la guerra, momento en el cual lograron emigrar hacia Yugoslavia y desde ese lugar, en 1948, al naciente Estado de Israel. Allí, el joven Ichak realizó sus primeros estudios y sirvió en las fuerzas de defensa israelíes, para luego en 1963 emigrar a los Estados Unidos, doctorarse en la Universidad de Columbia, y comenzar a convertirse en quien es hoy: uno de los consultores de negocios más importante del mundo.

Gran parte de la aventura de Adizes junto a su padre Solomon, fue retratada en el documental de 1997 “I Want to remember. He wants to Forget”. Pieza de cine sumamente recomendable para poder comprender la importancia de la astucia y la resiliencia en tiempos extremos. Sin embargo, esa no es la razón de esta nota.

Adizes es hoy reconocido, principalmente, por la metodología de gestión del cambio que fue patentada con su nombre, y que permite a enormes corporaciones del ámbito público y privado llevar adelante procesos de transformación de manera tanto rápida como efectiva, minimizando los costos de este tipo de intentos. En su análisis del ciclo de vida de las corporaciones, Adizes señala un instante que denomina “go-go”, en el cual la empresa, tras haber sobrepasado los grandes desafíos de sus inicios, comienza a obtener el tan esperado éxito. En ese instante, la amenaza lejos de venir por fuera de las fronteras de la corporación (competidores, trabas burocráticas, posicionamiento en el mercado, flujo de ingresos, etc.), viene del lugar menos esperado: su fundador.

La así llamada “trampa del fundador” es producto de la casi innata tendencia de los grandes hombres a creerse infalibles, al mismo tiempo que, conforme la realidad dota de evidencia circunstancial a esa creencia de infalibilidad, el líder y su obra comienzan a fundirse en un mismo ente. El fenómeno se expande conforme el ego del fundador acompaña la expansión. Al mismo tiempo, mientras el crecimiento de la corporación se produce y se vuelve perentoria la necesidad de delegar decisiones, consolidar mandos subalternos, generar sistemas de control alternativos, formar a próximas generaciones de tomadores de decisión, etc., el fundador cree que está perdiendo el mando de su gran obra (que a esta altura es parte de sí mismo) y reacciona en forma contraria: concentra poder, se vuelve más arbitrario, menos predecible y, en su megalomanía, genera un tipo de crisis que, la gran mayoría de las organizaciones, rara vez supera con éxito.

Si el lector estuvo atento, estoy seguro que en algún momento habrá trasladado este fenómeno descrito dentro de los márgenes de una corporación, al ámbito de lo público. A lo largo de mi vida profesional como consultor, evidencié en mayor o menor medida este fenómeno tan bien señalado por Adizes, tanto en el mundo empresarial como en el ámbito político, con prácticamente todos sus componentes. Aquellos líderes que no son bien conducidos o asesorados en estas etapas de éxito y desarrollo, sucumben tarde o temprano a los cantos de sirena de la megalomanía, la arbitrariedad y hasta la paranoia.

Una sana consciencia de los ciclos de vida de las corporaciones, en tándem con un trabajo personal que permita a los exitosos planificar su desarrollo íntimo, es fundamental. Ayudar a estos grandes líderes a comprender que aquello que crean y por lo que trabajan en determinado momento debe ser lentamente liberado de las manos de su creador justamente para continuar su crecimiento, es clave tanto en el mundo privado como en el público.

En este último ámbito, el recambio dirigencial, en conjunto con la promoción y formación consciente de nuevas generaciones de conductores, resultan absolutamente fundamentales para la consolidación del sistema republicano de gobierno y para la salud de la Nación.

En tal sentido, en vísperas de la crisis económica y política que quizá estemos a punto de afrontar, me pregunto cuán determinate terminará siendo el hecho de que, tras los cantos de aquél “que se vayan todos” de 2001, la promoción de nuevas figuras y liderazgos, con sus concomitantes nuevas ideas y pareceres, continúa siendo una gran cuenta pendiente en nuestro acervo político nacional.

Mauricio Alejandro Vázquez es Título de Honor en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires, Magister en Ciencias del Estado por la Universidad del CEMA, Magister en Políticas Publicas por la Universidad Torcuato Di Tella y coach certificado por la International Coach Federation. Ha trabajado en la transformación de organismos públicos y empresas. Actualmente es docente de Teoría Política, Ética, Comunicación, Metodología y administración en UADE y de Políticas Públicas en Maestría de ESEADE. También es conferencista y columnista en medios como Ámbito Financiero, Infoabe, La Prensa, entre otros. Síguelo en @triunfalibertad

La sustitución de importaciones por producción nacional y la cultura de la dádiva destruyeron la Argentina

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 28/7/2020 en: https://www.infobae.com/opinion/2020/07/28/la-sustitucion-de-importaciones-por-produccion-nacional-y-la-cultura-de-la-dadiva-destruyeron-la-argentina/?fbclid=IwAR0uEH5kqiQdbZ6kCWY10K8ZPuU5D2YOBhskfM90x9j1pecbm83Kfr0Ouhs

Vista del puerto de Montevideo (Uruguay). EFE/Federico Anfitti

Vista del puerto de Montevideo (Uruguay). EFE/Federico Anfitti

Un trabajo del año pasado en base a datos del Banco Mundial, muestra que Argentina fue el país que más tiempo estuvo en recesión entre 1961 y 2018, fueron 22 años de los 57 años considerados, seguido por la República Democrática del Congo; Zambia, Haití, Chad, Burundi y Guyana.infobae-image

Este dato genera el disparador para remontarse a datos más antiguos en base a las estadísticas de la Fundación Norte y Sur. Si se toma desde 1880, el año en que se coincide en que se logra la consolidación nacional, hasta 2003 porque se pueden hacer cortes históricos que, como tales, pueden ser discutibles y para el debate, pero sirven para ubicar diferentes reglas de juego, se observa un claro período expansivo hasta 1916, que fue el período en que gobernó lo que se conoce como la generación del 80 o el Partido Autonomista Nacional.

Luego viene el corte entre 1916 y 1945 en que gobiernan radicales, militares y conservadores. El otro corte es el que corresponde a los dos primeros gobiernos de Perón y, luego de 1955 a 2003, que se lleva el podio con más tiempo en recesión.infobae-image

Como puede verse en el cuadro precedente, el porcentaje de años en recesión va creciendo a los largo del siglo en estrecha relación con el abandono de las políticas que inspiraron la Constitución de 1853/60 y a medida que el Estado fue adquiriendo mayor intervención en la economía y el populismo fue tomando cada vez más fuerza.

Pero también se advierte que en la medida que la Argentina estuvo más abierta al mundo tuvo menos impactos recesivos y, por el contrario, en el período que fue al modelo de sustitución de importaciones por producción nacional, para “vivir con lo nuestro”, el tiempo de recesión aumenta, lo cual parece desmentir que una economía abierta al mundo es más frágil a los problemas internacionales.infobae-image

En el gráfico precedente se puede ver con claridad como entre 1900 y mediados del siglo pasado, las exportaciones argentinas representaron entre el 2% y 3% del total mundial. A partir del momento que el país se cierra y pretende “vivir con lo nuestro”, esa participación baja hasta representar actualmente apenas 0,3% del total.

Obviamente la inseguridad jurídica, la falta de moneda, de crédito y el apuntar a un mercado interno hicieron que declinara la tasa de inversión en relación al PBI, y con ello la productividad y competitividad de la producción nacional con el resto del mundo.infobae-image

La inversión es la clave del crecimiento económico

Durante el período de la generación del 80 la Inversión Bruta Interna Fija con relación al PBI se ubicaba en un piso del 20% y un techo del 40%, con años en que lo superó.

Luego, con la Gran Guerra se frena ese proceso, para recuperarse por un tiempo, pero posteriormente desciende a un rango del 10% al 20% del PBI.

La serie de tiempos revela que con la llegada del populismo y su inseguridad jurídica, más el cierre de la economía, la inversión bajó a la mitad, y paulatinamente comenzaron a subir sostenidamente los niveles de pobreza, indigencia y desocupación, con tasas de dos dígitos altos en el primer caso.infobae-image

De lo todo lo anterior surge entonces que no es casualidad que el período de mayor crecimiento se haya registra durante la generación del 80, hoy tan atacada o ignorada por los progresistas y populistas que quieren esconder los valores republicanos liberales que imperaron en esos años, aun con sus defectos, pero que lograron transformar un desierto en un país próspero, al punto que en 1895 y 1896 Argentina tuvo el ingreso por habitante más alto del mundo, de acuerdo a los datos del proyecto Angus Maddison.

Obsérvese que con el viento a favor de la soja del 2003-2016 solo se logró crecer al 2,4% anual y tener una tasa de inversión que en el mejor momento llegó al 20% del PBI, el piso de tasa de inversión que lograron las condiciones institucionales que rigieron cuando imperaba la Constitución de 1853/60.

Es más, la tasa de crecimiento de la era K, con el viento a favor, solo alcanzó a la mitad de lo que se se registró entre 1880-1916 cuando rigió la república liberal que diseñó Juan Buatista Alberdi y llevaron a la práctica hombres como Julio Roca, Carlos Pellegrini, José Uriburu, Manuel Quintana y Roque Sáenz Peña, por citar a algunos de ellos y sin olvidar a sus antecesores como Bartolomé Mitre y Nicolás Avellaneda.Con el viento a favor de la soja del 2003-2016 solo se logró crecer al 2,4% anual y tener una tasa de inversión que en el mejor momento llegó al 20% del PBI (Reuters)Con el viento a favor de la soja del 2003-2016 solo se logró crecer al 2,4% anual y tener una tasa de inversión que en el mejor momento llegó al 20% del PBI (Reuters)

En síntesis, no solo Argentina batió récord de períodos de recesión entre 1961 y 2018 como muestra el primer gráfico, sino que la historia muestra que también batió récord de decadencia cuando se sustituyó la cultura del trabajo por la cultura de la dádiva y se decidió abandonar la incorporación al mundo y empezar a sustituir importaciones.

El camino para salir de la larga decadencia es muy claro. Lo que falta son políticos de la talla de Mitre, Sarmiento, Avellaneda, Roca, Pellegrini, Uriburu, Quintana, etc. que tuvieron estatura de estadistas y ninguno de ellos buscó la reelección, salvo Roca que fue dos veces presidente dejando pasar dos períodos antes de volver a asumir.

Es decir, fue una generación que se dedicó a construir un país y, desde hace décadas, tenemos políticos que se dedican a hacer un negocio de la política y a hacer tabla rasa con los principios republicanos de la Constitución de 1853/1860 para poder implementar el negocio de la política en base al populismo clientelar.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Sobre ambientalismo

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 26/7/20 en: https://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/alberto-benegas-lynch/ambientalismo.html

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Con gran ingenuidad y la mejor de las intenciones, es común incurrir en equívocos respecto al cuidado del planeta. Con la idea de proteger la propiedad de la Tierra se suele destruir la propiedad privada con lo cual se termina afectando al globo terráqueo. De un tiempo a esta parte los socialismos se han agazapado al ambientalismo como una manera más eficaz de liquidar la propiedad privada: en lugar de decretar su abolición al estilo marxista, la tragedia de los comunes se patrocina con mayor efectividad cuando se recurre a los llamados “derechos difusos” y la “subjetividad plural” a través de lo cual se abre camino para que cualquiera pueda demandar el uso considerado inadecuado de lo que al momento pertenece a otro.

Antes que nada, subrayamos que toda invasión a la propiedad debe ser castigada, ya se trate de un asalto o de la emisión de monóxido de carbono o del desparramo de ácidos, basura, contagio irresponsable de un virus o cualquier otra acción que lesione derechos de terceros. De más está decir que no se trata de eliminar toda polución, de lo contrario habría que dejar de respirar debido a la contaminación por la exhalación de dióxido de carbono.

Vamos entonces al denominado calentamiento global. El fundador y primer CEO de Weather Channel, John Coleman, el premio Nobel en física, Ivar Giaever y el ex presidente de Greenpeace de Canadá, Patrick Moore, sostienen que se trata de un fraude en el sentido de tergiversación de estadísticas puesto que, por una parte, el aumento en la temperatura en el planeta Tierra se ha elevado medio grado en el transcurso del último siglo y fue antes de que aparecieran los gases que fueron inyectados por los humanos en la atmósfera.

El efecto invernadero es controvertido. La opinión dominante es también refutada por  científicos de peso como Donald R. Leal, Fredrik Segerfeldt, Martin Wolf, Terry L. Anderson y Ronald Bailey. Según estas opiniones, en las últimas décadas hay zonas donde se ha engrosado la capa de ozono que envuelve el globo en la estratosfera. En otras se ha debilitado o perforado. En estos últimos casos, los rayos ultravioletas, al tocar la superficie marina, producen una mayor evaporación y, consecuentemente, nubes de altura, que dificultan la entrada de rayos solares. Esto conduce a que mediciones apropiadas en períodos de tiempo razonables revelen enfriamiento neto.

Muchas especies marítimas están en vías de extinción. Esto hoy no sucede con las vacas, aunque no siempre fue así: en la época de la colonia, en buena parte de América latina el ganado vacuno se estaba extinguiendo debido a que cualquiera que encontrara un animal podía matarlo, engullirlo en parte y dejar el resto en el campo. Lo mismo ocurría con los búfalos en Estados Unidos. Esto cambió cuando comenzó a utilizarse el descubrimiento tecnológico de la época: la marca, primero, y el alambrado, luego, clarificaron los derechos de propiedad. Lo mismo ocurrió con los elefantes en Zimbabwe, donde, a partir de asignar derechos de propiedad de la manada se dejó de ametrallarlos en busca de marfil.

Respecto al temor por la desaparición del agua, el premio Nobel en economía Vernon L. Smith escribe: “El agua se ha convertido en un bien cuya cantidad y calidad es demasiado importante como para dejarla en manos de las autoridades políticas”. El planeta está compuesto por agua en sus dos terceras partes, aunque la mayoría es salada o está bloqueada por los hielos. Sin embargo, hay una precipitación anual sobre tierra firme de 113.000 kilómetros cúbicos, de la que se evaporan 72.000. Eso deja un neto de 41.000, capaz de cubrir holgadamente las necesidades de toda la población mundial. Sin embargo, se producen millones de muertes por agua contaminada y escasez. Tal como ocurre en Camboya, Ruanda y Haití, eso se debe a la politización de la recolección, el procesamiento y la distribución del agua. En esos países, por ejemplo, la precipitación es varias veces superior a la de Australia, donde no tienen lugar esas políticas y en consecuencia no ocurren esas tragedias.

Julian Simon y Herman Kahn se detienen a considerar el tema de los recursos naturales referido a los conceptos de sustitución, reciclaje y la tecnología. Estos autores mantienen que hay dos métodos de calcular reservas de recursos naturales. Uno es el de los ingenieros y el otro es el de los economistas. El de los ingenieros se limita a extrapolar el precio y el ritmo de consumo en relación a las reservas físicas estimadas al momento. El método de los economistas, en cambio, consiste en no considerar la extrapolación de una situación estática sino comprender que cuando se considera más urgente un bien el precio se eleva y por ende las reservas se estiran.

Finalmente, la genética ha producido una llamativa revolución al posibilitar mejoras extraordinarias en la calidad de vida en muy diversos planos.  Nos estamos refiriendo a plantas resistentes a plagas y  pestes que, por ende, no requieren el uso de plaguicidas y pesticidas químicos, a la posibilidad de incrementar el valor nutriente, a la capacidad de incorporar ingredientes que fortalezcan la salud (incluyendo la disminución de alergias) y el enriquecimiento de los suelos, tal como ha explicado entro otros el biólogo molecular, premio Nobel en medicina, Richard Roberts. De más está decir que lo que aquí dejamos consignado no es incompatible con que simultáneamente se trabajen otros procedimientos como los alimentos orgánicos para lo que se recurre a fertilizantes producto de la composta o abono orgánico que son el resultado de residuos animales y vegetales.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Un milagro laico: el tres veces presidenciable Ron Paul

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 25/7/20 en: https://www.infobae.com/america/opinion/2020/07/25/un-milagro-laico-el-tres-veces-presidenciable-ron-paul/

Una selección de 14 temas que han sido expuestos por este médico y político estadounidense, autor de varios libros de una solidez intelectual notable

Ron Paul (Keystone/Zuma/Shutterstock)

Como es sabido nuestro personaje es médico, fue durante 12 períodos consecutivos miembro de la Cámara de Representantes estadounidense, autor de varios libros, como queda consignado en el título de esta nota tres veces candidato a presidente en Estados Unidos y mantiene su Freedom Report en televisión donde analiza distintas ideas siempre desde la perspectiva liberal en el sentido clásico de la expresión.

Me he comunicado esporádicamente por la vía cibernética con Ron Paul y traté sin éxito por razones de seguridad de traerlo a Buenos Aires en oportunidad de su visita a San Pablo y luego le propuse a los amigos de Inversor Global para uno de sus eventos que hicieran lo propio, lo cual fue bien recibido pero aun no se ha concretado. En uno de sus correos, el doctor Paul escribe que siente que mi libro Estados Unidos contra Estados Unidos aun no se haya traducido al inglés pues tenemos la misma visión en cuanto a la lamentable decadencia de ese gran país respecto a los extraordinarios valores de los padres fundadores. Por su parte, sus libros son de una solidez intelectual notable.

En el programa televisivo de Fox titulado Watters News que conduce el periodista Jessie Watters, Ron Paul hace poco calificó el desempeño de la economía de Trump con un C Minus, una muy mala nota la cual es desarrollada todavía con mayor severidad, entre otros, por el ex jefe del Presupuesto de Reagan, David Stockman, en muy diversos escritos y reportajes. El gasto, la deuda y el déficit han aumentado sideralmente en la gestión de Trump con lo cual el resto se transforma en anécdotas pues el Leviatán ha crecido por más que simultáneamente se hayan reducido algunos impuestos, a lo que cabe agregar su embate a la prensa y sus cajas destempladas con fallos judiciales adversos y sus permanentes trifulcas y despidos a colaboradores de primera línea. A título de ejemplo, su ex secretario de Estado, Rex Tillerson, cuarto en la línea de sucesión, antes presidente y CEO de Exxon-Mobil, la tercera empresa de mayor facturación del mundo, sostiene públicamente que “Trump no tiene idea que significa el comercio” y que “muchas de las cosas que afirma no se condicen con la realidad”, lo cual es una manera elegante de sostener que falta a la verdad. Por supuesto que enfrente están agazapadas las izquierdas del Partido Demócrata, lo cual no justifica el engrosamiento del aparato gubernamental en el balance neto y ratifica la antedicha decadencia de Estados Unidos.

Ahora el Club de la Libertad de Corrientes me invita a disertar sobre este incansable luchador por la libertad a través de quien comanda esa institución, el amigo Alberto Medina Méndez que viene realizando una tarea formidable en la difusión del liberalismo en tierras argentinas, en cuya oportunidad habrá preguntas y reflexiones adicionales a mi presentación.

En esta ocasión centro mi atención en una de las obras de Ron Paul titulada Liberty Defined, pues allí desarrolla muy variados y jugosos temas sobre la sociedad libre. En esta nota periodística no podemos comentar todos esos asuntos, por lo que nos circunscribimos a unos pocos que estimamos de la mayor importancia.

Tal como les he dicho a mis hijos, no creo que en la historia de la humanidad haya habido un político de la altura y los estudios del doctor Paul, ni creo probable que lo habrá en el futuro. El libro mencionado está dedicado nada menos que a Ludwig von Mises, Friedrich Hayek, Leonard Read, Murray Rothbard y Hans Sennholz, mis profesores, a quienes les guardo una gran admiración y estima personal pues he tenido el privilegio de conocerlos a los cinco y he recibido sus clases presenciales.

Veamos solo 14 de los temas que seleccionamos de todos los expuestos por nuestro autor. Primero, su elaboración sobre la Escuela Austríaca que sostiene es la tradición de pensamiento más fértil y la de mayor compatibilidad con la sociedad libre. En este sentido, se refiere detenidamente a las contribuciones de Carl Menger, el fundador de la mencionada Escuela y la importancia de su teoría subjetiva del valor que dio por tierra con la tesis de la explotación marxista y sus críticas al keynesianismo.

Segundo, sus reflexiones sobre la trascendencia de la educación a cargo de los interesados, es decir, de los padres y sus hijos y el error de la obligación de financiaciones compulsivas y los consiguientes contraincentivos. Tercero, la degradación del significado de la democracia como equivalente a mayorías ilimitadas en lugar de concentrarnos en los límites al poder.

Cuarto, el abuso que significa la denominada “ayuda externa” en base a organismos internacionales fruto de recursos extraídos compulsivamente a ciudadanos de diversos países para entregarlos a gobiernos fallidos que naturalmente con esos estímulos acentúan su estatismo.

Quinto, se detiene a explicar las equivocaciones garrafales de prohibir primero el alcohol y luego las drogas alucinógenas para usos no medicinales. Muestra la corrupción a las autoridades y los incentivos a las mafias debido a los astronómicos márgenes operativos que aparecen debido a los riesgos de operar en los mercados clandestinos.

Sexto, su aversión al racismo, en verdad un estereotipo, algo inexistente, un invento de demagogos puesto que los cuatro grupos sanguíneos están distribuidos en toda la población y las características físicas exteriores son consecuencia de las diversas ubicaciones geográficas ya que todos provenimos de África. En realidad resulta una sandez aquello de los “pueblos originarios”, en todo caso se alude a inmigrantes originarios ya que los del continente americano se trasladaron por el Estrecho de Bering cuando las aguas estaban bajas. Me llama la atención que algunos norteamericanos de piel oscura se autodenominen “afroamericanos” pues para el caso, como he dicho antes, el que estas líneas escribe es afroargentino. Incluso los criminales nazis racistas tatuaban y rapaban a sus víctimas para poderlas distinguir de sus victimarios.

Séptimo, desarrolla la fundamentación de la Segunda Enmienda de la Constitución estadounidense en cuanto a la tenencia de armas de fuego pues nunca debe entregarse todo el poder al gobierno, de allí es que el autor apunta que tiranos como Hitler, Stalin y sus imitadores lo primero que hacen es prohibir las armas en la población. Más aun Leonard Read, que como queda dicho es uno de los que Ron Paul dedica el libro, consigna que ha sido un error usar la expresión “gobierno” en el sentido habitual puesto que significa mandar y dirigir y es lo que cada persona tiene que hacer con su propia vida por lo que se lamenta que no se haya usado el término “agencia de seguridad” o equivalentes puesto que lo contrario es tan desafortunado como llamar al guardián de una empresa “gerente general”.

Octavo, objeta el tratamiento habitual a los inmigrantes puesto que no solo su país fue formado por ellos sino que contribuyen grandemente al progreso en todos los órdenes. Y al igual que Gary Becker insiste en que para que no se use de pretexto que los inmigrantes se prenden en los sistemas estatales de salud y educación con lo que agravarían la situación fiscal, dice que no se les debería permitir el uso de esos servicios pero tampoco obligarlos a financiarlos descontando parte de sus salarios con lo cual no solo queda sin efecto ese excusa sino que se convierte a los inmigrantes en hombres libres tal como a muchos nos gustaría ser.

Noveno, vincula dos de sus apartados: el terrorismo y la CIA. Marca que este último organismo ha servido para secuestrar, asesinar, torturar y espiar contra todos los preceptos de una sociedad libre. También subraya que la denominada guerra contra el terrorismo se lleva a cabo con los procedimientos de los terroristas con lo que se vulnera el debido proceso, se introducen escuchas telefónicas, eliminación del secreto bancario, se invade la propiedad privada y demás parafernalia digna del totalitarismo.

Décimo, se pronuncia favorablemente por la desobediencia civil pacífica al efecto de ponerle límites a los atropellos del poder político en consonancia con la larga tradición liberal del derecho a la resistencia a la opresión. En este último caso agregamos que es del todo legítima cuando la situación es intolerable cuando se repiten los golpes a las instituciones republicanas recurrir al contragolpe tal como manda la Declaración de la Independencia y tal como han hecho en muchos países sujetos al espíritu autoritario tal como, por ejemplo, ocurrió con Batista en Cuba, con la diferencia que en este caso (y lamentablemente en algunos otros) la tiranía castrista fue mucho peor. No en todos los casos ha sido así, comenzando con el propia revolución norteamericana que se sacó de encima el yugo de Jorge III.

Décimo primero, se pronuncia categóricamente por la indispensable separación tajante entre la religión y los aparatos estatales. En la tradición estadounidense los padres fundadores bautizaron esta independencia como “la doctrina de la muralla” para dejar de lado las persecuciones, las inquisiciones, los Index y las hogueras en nombre de la misericordia, la bondad y Dios.

Décimo segundo, la necesidad de liquidar la banca central lo cual elabora con más detenimiento en su libro End the Fed puesto que los banqueros centrales siempre estarán frente a tres posibilidades: expandir, contraer o dejar igual la base monetaria y cualquiera de los tres caminos conducen inexorablemente a la desfiguración de los precios relativos lo cual a su vez genera consumo de capital que se traduce en reducción de salarios e ingresos en términos reales. En otras palabras, el autor se dirige a terminar de una vez por todas con la tragicómica fantasía de que el gobierno es el encargado de preservar el valor de la moneda y, en cambio, tal como hoy lo explica una abundante bibliografía guiada principalmente por el premio Nobel en economía F. A. Hayek en cuanto a que la gente debe elegir el signo monetario de su preferencia.

Décimo tercero, como facultativo señala en detalle los fenomenales desaguisados en el sistema estatal de salud y advierte sobre la imperiosa necesidad de reemplazarlo por un sistema privado en el que los incentivos son radicalmente distintos y, asimismo, entender lo que significa el seguro médico en beneficio especial de los que menos tienen lo cual es demolido cuando los aparatos gubernamentales se entrometen.

Y décimo cuarto: vincula el homicidio en el seno materno conocido como “aborto” con la pena capital. En este último caso, escribe que en un principio estaba de acuerdo con la pena de muerte dictaminada con los suficientes testimonios de crímenes horrendos pero con el tiempo se dio cuenta que su natural desconfianza a los aparatos estatales harán que la pena de marras se aplique donde no corresponde. En este sentido, destacamos el ejemplo de Edward Snowden, que el doctor Paul lo considera un auténtico héroe pero que no pocos políticos al ser descubiertos en sus fechorías pretenden aplicarle dicha pena máxima “por traidor”. En esta línea argumental enfatiza que el verdadero patriota es el que se enfrenta a su gobierno cuando se extralimita en sus funciones de proteger derechos y, en cambio, los conculca. Ata esta noción al llamado aborto, pues escribe que le llama la atención la incoherencia de los que se oponen a la pena de muerte para criminales mientras la aplican a inocentes. Como hemos destacado, Paul es médico y en ese carácter explica el homicidio de una persona en acto desde el instante de la fecundación, un ser con toda la carga genética completa distinta a la de la madre y al padre. Para una argumentación adicional remito a mi último texto sobre el particular publicado en este mismo medio titulado “El aborto y el respeto irrestricto por la vida de otros” donde además de opiniones científicas varias cito una declaración oficial de la Academia Nacional de Medicina que exhibe con toda crudeza el mencionado ataque a la vida.

Finalmente y para cerrar es de interés puntualizar que son liberales los que sostienen la imperiosa necesidad de conservar los derechos a la vida, la propiedad y la libertad, y son en cambio conservadores en el peor sentido de la palabra aquellos envueltos en telarañas mentales incapaces de analizar argumentos para modificar opiniones tal como ocurre con los abortistas que muestran una fe ciega en dogmas preconcebidos fruto de la magia más rudimentaria ya que estiman que hay una mutación de especie por lo que antes del alumbramiento se trataría de algo distinto respecto a lo ocurrido en el parto sin percatarse que sus absurdas aseveraciones a la postre y siguiendo esa lógica puede también conducir a la justificación del infanticidio. En todo caso, tal como ha dicho Ronald Reagan- tan admirado y ponderado por Ron Paul- “han tenido suerte los abortistas que no se les aplicara la receta que ellos propugnan”.

En resumen, Ron Paul es una personalidad de notables características que ha podido poner de relieve su pensamiento y valores merced a que parte de la opinión pública de su país ha podido beber en fuentes cristalinas fruto de la irrenunciable batalla cultural, a pesar de la antes mencionada declinación general en esa población a contramano de las mejores tradiciones. Es de desear que la situación se revierta gracias a los meritorios y muy fértiles esfuerzos de quienes dedican su vida al estudio y difusión de los basamentos de la libertad.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

CUARENTENA, PRISIÓN DOMICILIARIA, PERMISOS, ENCIERROS, LA RUINA TOTAL: ¿TERMINAREMOS ALGUNA VEZ CON ESTA LOCURA?

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 23/7/20 en: http://gzanotti.blogspot.com/2020/07/cuarentena-prision-domiciliaria.html

La verdad, todo me lleva a responder que no.
Algunos pocos, muy pocos, comenzamos a luchar contra toda esta locura más o menos desde Enero, bajo la burla de todos. Y no me estoy victimizando. Los insultos sólo ratificaron mi posición. Lo digo para que se advierta la locura general. Liberal dogmático, negacionista, conspiranoico, fueron los calificativos más frecuentes, a mí y a varios, además de pasar por alguien desaprensivo, ideologizado, economicista, que no le importa la vida de la gente, ojalá que te mueras del virus, etc etc etc, cosas que, vuelvo a decir, no me afectaron en absoluto, sólo las recuerdo para que sea vea el nivel de alienación colectiva, aún por parte de personas que “creían creer” en la libertad.Hasta sucedió que, más o menos unos 5 o 6, hicimos en Facebook un grupo secreto, “La resistencia”, donde posteábamos toda las visiones alternativas. Parecíamos los primeros cristianos marcando el pez en el suelo ante la mirada vigilante del Emperador. Lo hicimos para no perjudicar a nuestras familias. Por suerte yo seguí insistiendo en mi blog e imposible fue que el Quijote demente que habita en mí no publicara directamente en mi muro.
Pero no sólo éramos algunos locos liberales. Muchos médicos y epidemiólogos comenzaron a sumarse a “la resistencia”. El primero, héroe total, desde el principio, fue Pablo Goldschmid. Y ahora puedo decir que, a esta altura, incontables más. En Marzo publiqué en mi blog, dos veces, todas esas voces alternativas. Cada vez eran más o menos unas 10. Hoy ya no me alcanza el tiempo para hacerlo de vuelta. Gracias a Dios.
Pero, por supuesto, todas esas voces han sido silenciadas y perseguidas. Han sido removidos de youtube, de Facebook, y sólo sobreviven porque los nuevos maquis los subimos de vuelta permanentemente. Son ignorados y perseguidos por los gobiernos. Y no estamos hablando de los que se tiran contra Bill Gates y etc. Hablamos de simples exposiciones elementales de cómo funciona el sistema inmunológico y basta. Ninguna teoría conspirativa es necesaria para denunciar esta locura.
Pero sospechar no es ser delirante. Ante la censura, ante la utilización política del virus por parte de todos (TODOS) los gobiernos intervencionistas del mundo, uno no puede evitar preguntarse qué está sucediendo realmente.
En toda América la situación no podría ser peor. Comencemos por América Latina. En un continente donde millones y millones de personas vivían al día, sin ahorros, sin viviendas dignas, los encerraron inmisericordemente, y luego los encerraban de vuelta en cárceles inmundas si salían de sus “casas”. Hay países que directamente impusieron toque de queda, estado de sitio, y cuantas cosas más pudieron hacer para convertirse en la nueva Unión Soviética. Si lo hubieran hecho con una enfermedad realmente grave, igual hubiera sido absolutamente inmoral (repito, para aumentar mi fama de extraterrestre: si lo hubieran hecho con una enfermedad realmente grave, igual hubiera sido absolutamente inmoral). Pero para colmo lo hacían no sólo cuando en Europa comenzaba a calmarse (by the way, las explicaciones alternativas de por qué lo sucedido en España e Italia también fueron censuradas) sino cuando más y más científicos se atrevían a salir del closet y jugarse su carrera y su fama por el non harm de su juramento hipocrático. Pero nada. Presidentes que incluso eran médicos parecían ignorar repentinamente lo más elemental de la inmunología. ¿Por qué?
En los EEUU fue aún peor. (1) TODOS, TODOS, sin excepción, los alcaldes y gobernadores demócratas convirtieron a sus ciudades y a sus estados en nuevas Coreas del Norte. Para Trump es más fácil hablar con Kim Yong-un que con las autoridades de Chicago. ¿Por qué?
Nunca, en la historia de Occidente, la filosofía fue tan evidente y, a su vez, tan negada. Miles y miles de textos explicando los límites de la ciencia, cientos de libros escritos por Popper, Kuhn, Lakatos y Feyerabend explicando los límites de la ciencia, miles y miles de artículos explicándolos, y para nada, excepto para llenar de manera aburrida a journals insoportables. Casi todos los científicos, no la ciencia, aparecieron con toda su soberbia y autoritarismo, exactamente como Feyerabend había explicado y predicho, diciéndonos qué hacer con lo más sagrado de nuestras vidas, ante una opinión pública mundial carente de pensamiento crítico, alienada y masificada.Nunca en la historia de Occidente se vieron con toda su crudeza las explicaciones de Freud, Fromm y Ortega sobre la masificación y la alienación. Deben estarse preguntando, sin embargo, para qué se mataron tanto. Como si no hubieran escrito nada. Al menos cuando la alienación colectiva puso en el poder al psicópata Hitler, era claro, para polacos, franceses, ingleses y norteamericanos, quién era Hitler, al menos desde 1939. Ahora, sin disparar un solo tiro, sin desplegar tropas, el Hitler llamado OMS nos ha invadido totalmente y sus generales y lugartenientes, llamados expertos, ocupan puestos privilegiados en todas las Casas Blancas, Rosadas y casas variopintas del mundo.Para qué eminentes filósofos como Gadamer, Wittgenstein, Ricoeur, Eco, y cientos que los entienden y los explican, se han matado explicando los límites del lenguaje humano y la importancia de las interpretacionesDe vuelta, parecen sólo existir para lucir curriculums pero no para tomarlos en serio. Como el post-moderno que perdió la paciencia cuando yo le estaba ganando la discusión, y reveló lo que realmente pensaba: “¡Gabriel, los hechos son los hechos!!!”. Nunca se ha hablado tanto de hechos, datos, cifras y números, incluso los científicos que están en contra de esta locura. Inútil parece explicar una vez más que no hay textos sin contextos. No. El mundo se ha convertido en el imperio más cruel del bruto positivismo, y los post modernos para los cuáles lo único importante era cómo te percibes, hoy son los adalides de “los hechos” que avalan las medidas totalitarias de sus amados gobiernos.Nunca fue tan espantoso el doble standard ni nunca fue tan alevosa la hipocresía.TODOS, TODOS los demócratas norteamericanos, que no cesan de perseguir y denunciar a quienes pretendan ejercer su libre comercio y su libertad religiosa, callan sus imbéciles bocas cuando se trata de “salir” para destruir, amenazar, robar y saquear. Se acuerdan del “límite al poder” para señalarle a Trump que no debe enviar a federales hacia sus ciudades y sus estados, pero del real  limited government, ni hablar.
Y de las religiones mejor no hablar. En lo que a mí me toca, el Catolicismo, que debería haber sido un ejemplo para el mundo, que debería haber retomado la gloriosa tradición de los primeros cristianos, que daban su vida antes que no ir a Misa, ja ja, olvídense. A sus autoridades, rendidas ante el cientificismo mundial, rebosantes en su ignorancia o qué se yo, indolentes y acomodaticias, olvidadas de la sagrada libertad religiosa, no les ha temblado la mano de apoyar la prohibición lisa y llana de los más sagrados sacramentos. Como siempre, algunos han salvado el honor, pero bajo el silencio, e incluso la burla, de por suerte la no más alta autoridad de la Iglesia.
Y mientras tanto aquí seguimos, tramitando permisitos, esperando como esclavos ansiosos y sometidos que los esclavistas nos den autorizaciones para respirar y vivir.
¿Hasta cuándo seguirá esta locura?
No soy optimista, pero gracias a Dios mi pesimismo es irrelevante. Lo relevante es que creo que el mundo entero ha cruzado una línea después de la cual es muy difícil volver. Lo dije también bajo el rechazo de casi todos: en la lucha contra el terrorismo, Videla, Bush, etc., cruzaron una línea que NO se debía cruzar. Ahora todos lo niegan o se arrepienten. Veremos en este caso si en algunos años hay algún arrepentido, veremos si hay alguien pidiendo disculpas.
Y de las causas, tengo algo más de certeza. Se llama constructivismo (Hayek), razón instrumental (Adorno, Horkheimer). Que la izquierda intelectual odie al primero, ok, pero que se haya comportado igual que el monstruo predicho por la Escuela de Frankfurt, es otra muestra de lo poco que importan las ideas cuando el temor atávico a la muerte, el verdadero emperador, domina sus académicas vidas.Termino estas, como siempre, quijotescas e inútiles reflexiones, preguntándome si esos autores no han sido sino excelentes médicos forenses que indicaron cómo hacer la autopsia de toda la humanidad.

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(1) http://gzanotti.blogspot.com/2020/07/alguien-que-advierte-la-terrible.html

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises

El fraude del relativismo

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 12/7/2020 en: https://independent.typepad.com/elindependent/2020/07/el-fraude-del-relativismo.html

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De entrada decimos que el relativismo en todas sus variantes constituye un fraude intelectual y el posmodernismo las esgrime, tanto en lo epistemológico, cultural, ético y hermenéutico. Esto es que no hay tal cosa como la verdad. Todo dependería de interpretaciones subjetivas. Todo dependería del “color del cristal” de cada uno. Pero un mismo juicio no puede ser conforme y contrario al objeto juzgado en las mismas circunstancias.

Karl Popper subraya la importancia del descubrimiento de la verdad como objeto central de nuestros estudios y desvelos: “la principal tarea filosófica y científica debe ser la búsqueda de la verdad”.

Este es el sentido mismo de la investigación y las universidades. Claro que el procedimiento para incorporar fragmentos de conocimiento esta plagado de acechanzas y desventuras. Se trata de un arduo recorrido. El debate abierto de ideas se torna indispensable, en la esperanza de disminuir en algo nuestra colosal ignorancia.

Cuando hacemos referencia a la objetividad de la verdad queremos significar que las cosas, hechos, atributos  y procesos existen o tienen lugar independientemente de lo que opinemos sobre aquellas ocurrencias o fenómenos que son ontológicamente autónomos. Constituye un grosero non sequitur el sostener que de las diversas valorizaciones de las personas, se sigue la inexistencia del mundo objetivo. Hay aquí un salto lógico inaceptable. Se trata de dos planos completamente distintos. La subjetividad de las preferencias, creencias y opiniones son independientes de la objetividad de lo que son las cosas.

El segundo capítulo se refiere al relativismo cultural. En este sentido Eliseo Vivas muestra la “falaz inferencia que parte del hecho del pluralismo cultural y llega a la doctrina axiológica de que no podemos discriminar en lo que respecta al mérito de cada una”. Una cosa es la descripción de costumbres que no son mejores ni peores, simplemente revelan gustos e inclinaciones y otra bien distinta son referencias que tienen relación con proposiciones verdaderas o falsas, lo cual puede ser juzgado con una escala universal. Las relaciones interculturales resultan fértiles, tal como lo demuestra Stefan Sweig en la época de oro de la Viena cosmopolita antes de la truculenta diáspora que produjeron los sicarios nazis. De todos modos, debe tenerse en cuenta la complejidad presente en afirmaciones que tienden a generalizar respecto de la cultura de tal o cual país. Siempre recuerdo la formidable respuesta de Chesterton cuando le preguntaron que opinaba de los franceses: “no se, porque no los conozco a todos”.

En tercer lugar, el relativismo ético que abraza el posmodernismo apunta a que no habría tal cosa como lo bueno y lo malo. Así, el incumplimiento de la palabra empeñada o el estímulo a la antropofagia no serian morales o inmorales en abstracto. No habría tal cosa como actos que apuntan a la actualización de potencialidades en busca del bien , ni normas para todos los seres humanos en dirección al respeto recíproco. El posmodernismo, igual que el positivismo, considera que las reflexiones éticas como principios universales constituyen manifestaciones vacías, puesto que no pueden verificarse. Morris R. Cohen apunta con razón que esa  afirmación de que “las proposiciones no verificables carecen de significado tampoco es verificable […] La afirmación de que las proposiciones éticas carecen de significación, forma parte de la errónea concepción positivista tradicional del método científico”.

Por último, el posmodernismo es relativista hermenéutico, es decir, que los textos y la comunicación en general debieran interpretarse del modo que el intérprete lo considere pertinente independientemente de lo que queda consignado en el texto o en el mensaje que se trasmitió por otras vías. No habría tal cosa como una interpretación verdadera o ajustada, ni interpretaciones equivocadas. John M. Ellis explica que si bien el lenguaje surge de una convención, de ello no se desprende que las palabras son arbitrarias ya que si pudieran significar cualquier cosa se haría imposible la comunicación. Lo mismo concluye Umberto Eco.

Entonces una cosa es tener la mente abierta al efecto de encaminarse a un mayor y mejor conocimiento y otra bien distinta es recibir cualquier cosa a la par, lo cual significa un basural abierto que desvía la brújula desde la excelencia a la degradación. Aludimos a la razón que por cierto no es infalible pero el proceso de corroboraciones provisorias y refutaciones nos permite grados crecientes de acercamiento a la verdad.

Tiene sus bemoles debatir con un posmodernista puesto que inmediatamente acusa al contradictor de “logocentrista”, es decir basado en la lógica, la cual niega al tiempo que sostiene que todo significado es dialéctico. Bien ha concluido Ortega que el relativismo “es el tema de nuestro tiempo” puesto que hoy hay mucho de basural abierto. En definitiva, es como escribe Allan Bloom “la apertura a la cerrazón es lo que estamos enseñando”.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h