La actualidad política de Woody Allen


Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 10/9/2
en: https://www.infobae.com/opinion/2022/09/10/la-actualidad-politica-de-woody-allen/

En la película Bananas, en el contexto de sucesos hilarantes, el célebre director ilustra la canallada del Leviatán

Woody Allen

Woody Allen

A través del tiempo aquí y allá aparecen producciones cinematográficas que son calcos de ocurrencias varias. Esto ha sucedido con la quinta producción de Woody Allen en 1971 que ha sido escrita, dirigida y actuada por él. Bananas es básicamente una sátira política pero que lamentablemente refleja lo que tiene lugar en no pocos lares con gobiernos que han perdido el rumbo en cuanto a la protección de los derechos de las personas para en su lugar aniquilarlos. Son sujetos atados a los aparatos estatales que se consideran con las capacidades de dirigir vidas y haciendas ajenas con total desparpajo produciendo todo tipo de iniquidades y, sobre todo, conduciendo a la miseria más horripilante a todos los habitantes excepto siempre a un grupo de cortesanos mientras se mantengan dúctiles a los deseos de los amos circunstanciales instalados en el poder.

Toda la secuencia ocurre en un país que se conoce como San Marcos. Se inicia con el asesinato de un ex presidente que es asediado por periodistas y cámaras televisivas para tomar las últimas e insólitas declaraciones del malherido por las balas opositoras no para liberar a esa nación sino para sojuzgarla aun con mayor vehemencia.

El film muestra la miseria de la población y los caprichos que una y otra vez imponen los mandones de turno que tiene reminiscencias de la dictadura cubana y los permanentes desafíos a la embajada estadounidense con la consiguiente quema de su bandera como señal estúpida de una falsa independencia.

En el contexto de sucesos hilarantes para el público pero dramáticos para los habitantes del lugar al reflejar las inmensas contradicciones y sandeces del gobierno, se ilustra la canallada del Leviatán local con una escena en la que el dictador se dirige a una multitud que convoca forzosamente desde el consabido balcón y les grita a una perpleja audiencia de hispanoparlantes una de las tantas decisiones absurdas: “A partir de mañana el idioma oficial será el sueco.” Esto refleja a las mil maravillas la imbecilidad de megalómanos incrustados en el monopolio de la fuerza.

Esta producción sigue exhibiéndose con éxito lo cual es de esperar que entre risa y risa también despierte la indignación de personas que conservan su dignidad y renuncian a dejarse manejar como corderos.

"Bananas", película de Woody Allen.«Bananas», película de Woody Allen.

A esta altura del siglo veintiuno es a todas luces inaceptable que existan países que se dejen arrastrar por estos canallas. Es indispensable recapacitar y no permitir estos desquicios por seres que se consideran iluminados pero que a la postre son unos mequetrefes cuya única capacidad es el uso indiscriminado de la violencia. Como escribe Allen en Sin plumas: “Nuestros hombres políticos son incompetentes o son corruptos. Y a veces las dos cosas en el mismo día.” No es que este director de cine adhiera a la tradición de pensamiento liberal pero muchas de sus producciones escritas y en el arte visual constituyen cantos a la necesidad de rebelarse frente a tanto desatino.

Antes de cerrar esta acotada nota periodística reproduzco algunas de las frases más graciosas de Woody Allen con la intención de distraer en algo a los lectores habitualmente ametrallados con noticias cotidianas a cada cual más desagradable, pero antes hago una digresión para aludir a un concepto que se ha dado en denominar “disonancia cognitiva” y que refleja el grave problema de entregarse a las fauces del poder político (que como también se ha dicho debe por lo menos ser rotativo pues “igual que con los pañales, los políticos en funciones deben cambiarse y por las mismas razones”).

Es de interés indagar en los motivos que hacen que personas formadas con determinados valores en los que creen, en la práctica de la vida operan a contramano de aquellos principios. En economía hay un precepto que se denomina “la preferencia revelada”: no importa en qué consistan los discursos y las declamaciones, lo relevante son las acciones que en verdad ponen al descubrimiento los valores que se profesan.

Si una persona dice y repite que lo importante para él es la lectura pero se pasa la vida jugando al tenis, en la práctica, pone de manifiesto que lo prioritario para él es el deporte y no la lectura. Sin duda que también hay que tener en cuenta que pueden sostenerse de buena fe ciertos principios y, en los hechos, se violan debido a que “nadie puede tirar la primera piedra” en el sentido de que todos nos equivocamos. Pero el asunto es la continuidad en el tiempo: si permanentemente se cae en el pantano y no hay esfuerzo alguno para mantener la brújula y subirse a la huella y rectificarse, queda claro el principio que se aplica eclipsa y deglute al declamado. Sin duda que peor que esta situación es olvidarse de los mojones y parámetros de la conducta recta y ni siquiera declamarlos porque, en ese caso, se borra toda esperanza de reencauzar la acción hacia la buena senda.

En esta misma línea de pensamiento, intriga cómo es que muchos estudiantes universitarios que, dados lo tiempos que corren, tienen el raro privilegio de atender clases en las que se exponen las ventajas de la sociedad abierta o quienes han obtenido los beneficios -también poco comunes- de haber recibido esa educación en sus hogares y adhieren a esa forma de convivencia basada en el respeto recíproco, pero, sin embargo, en los avatares de la vida, en la práctica, renuncian a esos valores. Y lo curioso es que no lo hacen porque deliberadamente abandonan ese modo de pensar, al contrario, insisten en suscribir los pilares de la sociedad libre en el contexto de las relaciones sociales pero, nuevamente decimos, en los actos cotidianos ese pensamiento, de tanto amoldarse a las opiniones que prevalecen, se diluye y finalmente es devorado y triturado por los hechos diarios.

La explicación consiste que en numerosos casos, la persona aún manteniendo en las palabras esos principios, percibe que en el mundo que lo rodea las conductas son muy otras y, para sobrevivir, como si se tratara de un instinto inconsciente de supervivencia, aplican los valores opuestos en lugar de hacer frente a los acontecimientos e intentar revertirlos para mejorar la situación.

Internamente se pretende el autoengaño que, para suavizar la tensión subyacente, aparentan mantener los principios en los que racionalmente adhieren pero todos sus dichos y hechos apuntan en la dirección opuesta. Muchas veces de tanto simular terminan creyendo en sociedades autoritarias de diverso grado. Al fin y al cabo, como ha escrito Nathaniel Hawthorne en La letra escarlata “Ningún hombre puede por un período considerable de tiempo usar una cara para él mismo y otra para la multitud sin finalmente confundirse acerca de cuál es la verdadera”.

Independientemente de las concepciones del psicólogo Leon Festinger en otros ámbitos, fue él quien bautizó en 1957 la idea de la referida tensión (aunque aplicada a casos y, en cierto sentido, contextos diferentes a los aquí expuestos) como “disonancia cognitiva”. Un neologismo fértil para explicar el fenómeno a que nos venimos refiriendo. Me llamó la atención sobre este término y el profesional que lo comenzó a utilizar, mi amigo Alberto Mansueti, de la Universidad de San Pablo.

Hay otra situación a la que también aplicamos la antedicha noción de “disonancia cognitiva” y es cuando una persona sostiene que procede convencida de la más alta calidad de un bien pero queda a todas luces patente que su conducta obra por snobismo, show-off, para llamar la atención o simplemente para esconder algún complejo. Es cuando se encandila por precios altos de un bien y está atraída a su compra, no tanto por el contenido de lo que adquiere sino precisamente por el precio especialmente elevado.

Como es sabido, en economía se enseña que cuando el precio aumenta la demanda decrece (según sea su elasticidad). Sin embargo, se sostiene que en el caso comentado no tiene lugar la mencionada ley puesto que cuando el precio se incrementa se incrementa también la cantidad demandada. Esto no es así. Hay un espejismo que se conoce como “la paradoja Giffen” (por Robert Giffen, a quien Alfred Marshall le atribuyó la autoría del concepto). En realidad la ley se mantiene inalterada, lo que ocurre es que aparece un nuevo bien que se superpone al anterior y es el snobismo o sus antes referidos equivalentes que hacen de nuevo producto, para el que al elevarse el precio naturalmente se contrae la demanda.

Nadie declara que procede por snobismo, incluso puede pensarse que no se opera en base a esa tontera pero, en la práctica, la tensión interna hace que tenga lugar el autoconvencimiento de que se compra el bien en cuestión debido a “la calidad superior del mismo”. Dicho sea de paso, esa es, por ejemplo, la razón por la que la botella del vino Petrus se cotice a cinco mil dólares ya que no hay fundamentos enológicos para tal precio en comparación con otros vinos de igual o mejor calidad pero sin el mercadeo y la presentación de aquel (reflexión que para nada se traduce en que el valor deja de ser puramente subjetivo y dependiente de la utilidad marginal). Esto también ocurre con la pintura, la moda y otras manifestaciones públicas de variado tenor y especie pero, de más está decir, esta no es la tendencia prevaleciente en el mercado ya que la gente elige microondas, comida, televisores y demás bienes por su calidad y no por esnobismo (de lo contrario, con suficiente mercadeo y publicidad se podría convencer a la gente que use candelas en lugar de luz eléctrica, carpas en lugar de edificios, monopatines en lugar de automóviles etc).

Otro ejemplo -lamentablemente de gran actualidad por estos días- es el método Ponzi (llamado así por el célebre estafador Carlo Ponzi emigrado a Estados Unidos de Italia en 1903) que se basa en un esquema piramidal en el que se prometen altos rendimientos sustentado en ingresos de nuevos inversionistas engatusados por grandes retornos y no debido a prometidas pero inexistentes colocaciones de fondos tomados de los clientes. Ha habido sonados casos de quienes sospechaban el fraude pero se autoconvencían de supuestos éxitos y habilidades de los tramposos…otra vez, la “disonancia cognitiva” (y no se trata de introducir más regulaciones estatales sino de abrir paso a las auditorías de los “inversionistas” o de los controles societarios si se trata de ejecutivos que operan de ese modo para que los accionistas tengan adecuada información en base a la flexibilidad y los necesarios reflejos libres de la intromisión gubernamental, aparato que debe limitarse a condenar luego del correspondiente proceso a los denunciados, del mismo modo que no se requieren disposiciones especiales para evitar que se vendan pollos en mal estado).

En todo caso, el punto central de estas reflexiones consiste en destacar esos raros y un tanto misteriosos vericuetos internos que apuntan al alivio de tensiones entre posiciones opuestas a través del autoengaño o la “disonancia cognitiva” que conducen a los episodios de Bananas que también fueron ilustrados por otro actor colega: “Los políticos son como los pañales, hay que cambiarlos y por los mismos motivos.”

Vamos finalmente al recreo anunciado al transcribir siete de las humoradas de Woody Allen:

-”La eternidad se hace muy larga, especialmente la última parte”

– “Más que ningún otro tiempo en la historia de la humanidad estamos frente a una encrucijada. Un camino conduce a la desesperación y a la negación de toda esperanza. El otro desemboca en la total extinción. Recemos para tener la suficiente sabiduría al efecto de elegir correctamente”

– “La confianza es lo que se tiene antes de haberse enterado del problema”

– “El sexo es la mejor diversión sin reírse”

– “Uno viviría hasta los cien años si es capaz de renunciar a todo aquello por lo que desearía vivir hasta esa edad”

– “La última vez que penetré en una mujer fue cuando visité la Estatua de la Libertad”

– “Creo firmemente que hay algo allí afuera que trasciende y nos observa, pero lamentablemente es el gobierno”.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

El intento de homicidio contra CFK y las ideas de Hans Hermann Hoppe

Por Iván Carrino. Publicado el 2/9/2en : https://www.ivancarrino.com/el-intento-de-homicidio-contra-cfk-y-las-ideas-de-hans-hermann-hoppe/

Por la noche de ayer, cuando la vicepresidenta de la nación llegaba en un auto oficial a su departamento ubicado en Recoleta, apareció entre la multitud un sujeto que, con un arma Bersa calibre 32 disparó a centímetros de su rostro. El disparo (se dice que Fernando Sabag Montiel gatilló dos veces), no salió de la pistola y, finalmente, nadie fue herido.

El acto, no obstante, aparece como un claro intento de homicidio y así lo ha calificado la justicia.

¿Un loco suelto? Tal vez.

¿Una pantomima armada por el propio kirchnerismo para victimizarse? No lo veo necesario, aunque tampoco se puede descartar.

¿Un sujeto enojado, motivado por un clima político caldeado y con un fuerte sentimiento de “antikirchnerismo”? Si no descartamos la segunda hipótesis, ¿por qué descartar esta?

¿Y qué tal alguien que cree que está liberando a un pueblo oprimido? Una persona que, en sus cabales o no, piensa que matando a la ex presidenta CFK, le hará un favor a su país.

Esta última forma de proceder es la que emplearon los grupos guerrilleros de izquierda en la época de los 70. Para liberar al “pueblo oprimido” por el “capitalismo explotador”, decidieron alzarse en armas contra el “gestor de los negocios de la burguesía”, como Marx calificó al gobierno. Secuestrar y matar fueron poca cosa al lado de tan noble objetivo colectivo.

¿Puede algo así surgir a la derecha? Perfectamente sí y de hecho ha ocurrido con el fascismo, el nazismo y otros tantos movimientos en diversas partes del mundo. Ahora quien recientemente, desde una perspectiva supuestamente “libertaria” y “austriaca”, le otorga algún sustento intelectual a la violencia política es Hans-Hermann Hoppe.

En un artículo del año 2014, titulado “Análisis de clase Marxista y Austriaco”, Hoppe sostiene que, en esencia, Marx tenía razón en su apreciación sobre la historia como una lucha de clases. No obstante, a los ojos de Hoppe, Marx solamente se equivocó al considerar que las clases enfrentadas en esa lucha eran la burguesía capitalista y el proletariado trabajador. De acuerdo con Hoppe, las clases enfrentadas son la del sector productivo versus la del sector improductivo de la sociedad, que vive a costa del primero.

Marx vio la explotación en el sistema de producción capitalista. Hoppe ve la explotación en el sistema político, en la existencia de un estado que “expropia” y se apropia del trabajo ajeno (“los impuestos son un robo”, dicen los memes).

La explotación es la expropiación de los propietarios, productores y ahorradores por parte de los no propietarios, no productores, no ahorradores y no contratistas que llegan tarde; es la expropiación de las personas cuyas reivindicaciones de propiedad se basan en el trabajo y el contrato por parte de personas cuyas reivindicaciones se derivan de la nada y que hacen caso omiso del trabajo y los contratos de los demás. Huelga decir que la explotación así definida es en verdad una parte integrante de la historia de la humanidad. (…) Y en el curso del desarrollo económico, así como los productores y contratistas pueden formar empresas, entidades y corporaciones, así también los explotadores pueden combinarse con empresas de explotación a gran escala, gobiernos y Estados.

La lucha de clases, entonces, está entre la clase política (o podríamos decir “casta”) y la clase trabajadora que ya no distingue entre empresarios y asalariados, sino que ambos forman parte del mismo grupo, víctima del estado explotador.

A la manera marxista, Hoppe seguirá diciendo que la forma de resolver este conflicto es la conciencia de clase, y que finalmente producto de la concentración del poder estatal, se darán las “condiciones objetivas” para pasar a un mundo mejor, donde no existan más los gobiernos y todos vivan en una sociedad anarcocapitalista.

Es necesario aclarar que en ningún momento Hoppe sugiere que haya que proceder en forma violenta, ni llama al magnicidio.

Pero yo me pregunto: ¿hace falta hacerlo? Mi preocupación fundamental con la idea de las “clases enfrentadas” es que siempre puede haber alguien (un individuo o un grupo de individuos) que quiera ser el liberador de los oprimidos. Y –como decíamos antes- al lado del fin tan noble de la liberación, todo acto aberrante como el secuestro o el asesinato quedan minimizados. Esa es la lógica llevó a matanzas y guerras civiles en el pasado.

¿No es hora de que la abandonemos, en lugar de que la justifiquemos con tintes “libertarios” y “austriacos” que, además, correctamente leídos son completamente incompatibles con esta interpretación de la historia?

Ludwig von Mises, a quien Hoppe intenta rendir homenaje con su panfleto, fue una de las figuras más importantes de la escuela austriaca de economía, y lejos estaba de compartir las ideas del alemán. En su Acción Humana (p. 181, 2011), defendió sin ruborizarse al sistema democrático:

La democracia no es, por tanto, una institución revolucionaria. Al contrario, es el mejor sistema para evitar revoluciones y guerras civiles, porque hace posible adaptar pacíficamente el gobierno a los deseos de la mayoría. Si quienes ejercen el poder no satisfacen ya a la mayoría, ésta puede —en la próxima elección— eliminarlos y sustituirlos por otros que defiendan programas diferentes. El principio del gobierno mayoritario o gobierno por el pueblo recomendado por el liberalismo no aspira a que prevalezca la masa, el hombre de la calle. No defiende, como algunos críticos suponen, el gobierno de los más indignos, zafios e incapaces. Los liberales no dudan de que a la nación le conviene sobre todo ser regida por los mejores. Ahora bien, opinan que la capacidad política debe demostrarse convenciendo a los conciudadanos y no echando los tanques a la calle. (…) Si la mayoría de la nación sostiene ideas equivocadas y prefiere candidatos indignos, no hay más solución que hacer lo posible por cambiar su mentalidad, exponiendo principios más razonables y recomendando hombres mejores. Ninguna minoría cosechará éxitos duraderos recurriendo a otros procedimientos.

El que cree que los problemas políticos argentinos se resuelven levantándose en armas contra “la política”, no entendió para qué sirve o bien rechaza de plano la democracia.

Hoppe es honesto en este sentido (ya que escribió un libro donde pondera positivamente la monarquía en detrimento de la democracia), pero que no adjudique ni al liberalismo ni a la escuela austriaca de economía de sus ideas radicales, violentas e incompatibles con la convivencia social civilizada.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Investigador Asociado del Centro FARO, de la Universidad del Desarrollo de ChileEs Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

Contra el Leviatán de Hobbes

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 3/9/2en: https://www.infobae.com/opinion/2022/09/03/contra-el-leviatan-de-hobbes/

La obra del filósofo inglés constituye una de las raíces del pensamiento totalitario. En cambio, Étienne de la Boétie refutó sus principales argumentos y defendió los principios de la sociedad libre

Thomas Hobbes

Thomas Hobbes

Es de interés explorar una de las raíces más potentes del pensamiento totalitario y examinar su contraparte al efecto de lograr una mejor base de sustentación en los valores y principios de la sociedad libre.

Dejando de lado otras consideraciones del autor del Leviathan, al efecto de esta nota resulta relevante citar los siguientes pasajes de esa obra: 1) “nada puede considerarse injusto fuera de la ley”; 2) el legislador “tiene el poder de hacer y deshacer las leyes según le plazca”; 3) “solo el legislador conoce las causas finales” de la ley; 4) “Los súbditos no pueden cambiar la forma de gobierno […] Por otra parte, si intentan deponer al soberano y en consecuencia se los mata o castiga son por ello autores de su propia muerte o castigo”; 5) “Ningún hombre puede protestar contra la institución del soberano sin cometer una injusticia”; 6) “Los súbditos no pueden en justicia acusar los actos del soberano”; 7) “Cualquier cosa que haga el soberano no es punible por parte de los súbditos”; y 8) “El poder y el honor de los súbditos desaparecen con la presencia del soberano”. La receta perfecta para la antidemocracia moderna cuando se transforma en cleptocracia, a saber, gobiernos de ladrones de sueños de vida, de propiedades y de libertades a contracorriente de lo explicado por autores de la talla de los Bertrand de Jouvenel y Giovanni Sartori de nuestra época.

En Law, Legislation and Liberty Friedrich Hayek sostiene que “con Thomas Hobbes comienza el positivismo legal en la historia moderna”, es decir la ceguera de considerar que no hay recurso posible frente a la legislación que en verdad atropella derechos, es decir en esta visión no hay puntos de referencia o mojones extramuros de la ley positiva. Y George Sabine en Historia de la teoría política alude a “la base del absolutismo de Hobbes. Para él no hay opción entre el poder absoluto y la anarquía completa, entre un soberano omnipotente y la ausencia total de sociedad”.

Los más conocidos anti-Hobbes en la historia de la filosofía política fueron Algernon Sidney y John Locke sobre los que se han derramado ríos de tinta, pero hubo un autor no tan conocido pero que contradijo la tesis central del espíritu totalitario de Hobbes antes que él la expusiera, anticipándose al derrumbe. Se trata de Étienne de la Boétie que, entre otros escritos, produjo el maravilloso Discurs de la servitude voluntaire en 1576 tan ponderado por su amigo Montaigne quien consignó en sus Ensayos (en el referido a la amistad) que ese trabajo “honrará al mundo” y que fue presentado para “honrar la libertad y contra tiranos”. Muy acertadamente fue Pierre Leroux el primero en categorizar a la obra de La Boétie como la opuesta a Hobbes. Es entonces a ese libro en su versión al castellano (El discurso de la servidumbre voluntaria, Barcelona, Tusquets Editores, 1576/1980) a la que me quiero referir escuetamente en esta oportunidad, en cuyo contexto destaco -antes que nada- que la idea misma del soberano está mal en Hobbes, desafortunadamente muy generalizada en nuestro mundo actualEl soberano es el individuo y el gobernante su mero empleado al solo efecto de proteger sus derechos.

La Boétie se pregunta “¿acaso no es una desgracia extrema la de estar sometido a un amo del que jamás podrá asegurarse que es bueno porque dispone del poder de ser malo cuando quiere?” y se lamenta de “ver como millones y millones de hombres son sometidos y sojuzgados, la cabeza gacha, a un deplorable yugo” y vuelve a decir que “¿acaso no es vergonzoso ver tantas y tantas personas no tan solo obedecer, sino arrastrarse? […] ¿Quién creería, si solo lo oyera y no lo viera, que en todas partes, cada día, un solo hombre somete y oprime a cien mil ciudades privándolas de su libertad?”. Y luego desarrolla su tesis central al afirmar que “si un país no consintiera dejarse caer en la servidumbre, el tirano se desmoronaría por sí solo […] la cuestión no reside en quitarle nada, sino tan solo en no darle nada […] Son pues los propios pueblos los que se dejan, o mejor dicho, se hacen encadenar, ya que con sólo dejar de servir, romperían sus cadenas. Es el pueblo el que se somete y se degüella a si mismo; el que, teniendo la posibilidad de elegir entre ser siervo o ser libre, rechaza la libertad y elige el yugo”.

Más adelante, el autor afirma que “Hay tres clases de tiranos: unos poseen al reino gracias a una elección popular, otros a la fuerza de las armas y los demás al derecho de la sucesión” y destaca cómo los primeros “superan en vicios y crueldades a los demás tiranos” ya que lo hacen con el halo de la “voluntad popular”. Nos dice que “No creáis que ningún pájaro cae con mayor facilidad en la trampa, ni pez alguno muerde tan rápidamente el anzuelo como esos pueblos que se dejan atraer con tanta facilidad y llevar a la servidumbre por un simple halago o una pequeña golosina […] Los de hoy no lo hacen mucho mejor, pues, antes de cometer algún crimen, aun el más indignante, lo hacen preceder de algunas hermosas palabras sobre el bien público y el bienestar de todos”.

He aquí un compendio de nuestro escritor -que igual que Jesús, vivió apenas treinta y tres años- expuesto en su obra más conocida, que al principio circuló como una monografía solo entre un reducido grupo de amigos pero que fue difundida no solo a partir de Montaigne sino más adelante en los prolegómenos de la Revolución Francesa y, sobre todo, a partir de la edición del sacerdote Pierre Robert de Lamennais en 1835.

El eje central del libro está en línea con lo más caro de la tradición de pensamiento liberal en el sentido del derecho irrenunciable a la resistencia contra la opresión y en este caso lo hace alegando que nadie puede subyugar a otros si no es con su consentimiento puesto que si los subyugados desobedecen en masa no hay forma de mantener al tiranía. La Boétie se revela contra la apatía y la pasividad de quienes están sujetos a servidumbre. En esta línea argumental, debe destacarse que el derecho a la resistencia a la opresión se traduce en un contragolpe de estado puesto que para que esto se justifique debe haber habido con antelación reiterados golpes contra las instituciones republicanas. Tal vez el contragolpe más célebre en lo que va de la historia de la humanidad se la Revolución Norteamericana contra los golpes sistemáticos de Jorge IV, muchos otros han sido contragolpes fallidos y en algunos casos el resultado fue mucho pero que lo que se pretendía combatir como fue el caso de Fidel Castro contra los desmanes de Fulgencio Batista que convirtió a Cuba en una isla-cárcel. Los que declaman contra esta defensa, por ejemplo en el caso argentino debieran retrotraerse a ser colonos de España pero curiosamente son habitualmente los principales patrioteros que se envuelven en banderas y recitan himnos sin entender nada del asunto. En realidad en Argentina hubo solo un contragolpe exitoso y fue el derrocamiento de la tiranía rosista que parió la Constitución liberal de 1853/60 que dio lugar al notable progreso moral y material que convirtió a ese país a la vanguardia del mundo civilizado hasta la revolución fascista del 30 que empeoró notablemente a partir de la insurrección militar del 43, situación deplorable que se arrastra hasta nuestros días.

Hay una especie de autoanestesia en cuanto a la desidia por estudiar y difundir los fundamentos de una sociedad abierta. A la abulia e indiferencia con que se van aceptando manotazos a la propiedad y al resto de los derechos de las personas. Es como escribe Alexis de Tocqueville en La democracia en América “Se olvida que en los detalles es donde es más peligroso esclavizar a los hombres. Por mi parte, me inclinaría a creer que la libertad es menos necesaria en las grandes cosas que en las pequeñas, sin pensar que se puede asegurar la una sin poseer la otra”.

Pero hay otro asunto medular que debe ser considerado y es el ensanchamiento de la base de apoyo de los tiranos a través de la dádiva y el privilegio con el que compran voluntades de miserables morales que se venden al mejor postor. Esto crea una guardia pretoriana en el sentido peor de la expresión, es decir referida la los crueles mercenarios instalados después de Marco Aurelio en Roma, lo cual infunde miedo en la población y hace que la lucha ya no sea contra el déspota solitario sino que debe vencerse la tropa de alcahuetes y cortesanos del poder, quienes, a su vez, quedan presos de las fauces del leviatán hobbesiano ya que en estos ámbitos de corrupción no hay peor pecado que la defección.

De cualquier modo, la obra que consideramos constituye una muy valiosa voz de alarma frente a los avances de aparatos estatales insaciables, y nos recuerda la enorme e indelegable responsabilidad de cada uno frente a esos peligros que acechan a diario por lo que nos invita a contribuir cotidianamente al efecto de no caer en la trampa mortal. Todos los caminos institucionales deben trabajarse y agotarse al máximo antes de recurrir a la resistencia pacífica frente a desmanes insoportables puesto que aquellos caminos resultan siempre más fértiles para encauzar las cosas. Para mantener la democracia se necesita más democracia en su aspecto medular, es decir, el respeto a los derechos de todos que son anteriores y superiores a la existencia misma del gobierno cuya misión central consiste en protegerlos.

En este contexto, resulta pertinente repasar la lectura de autores como Charles Adams en For Good and EvilThe Impact of Taxes on the Course of Civilization, el libro en coautoría de Alvin Rabuska y Pauline Ryan The Tax Revolt y la compilación de Robert W. McGee The Ethics of Tax Evasion donde se nos recuerda que cuando los gobiernos abusan y se burlan descaradamente de los contribuyentes con gravámenes crecientes sin contraprestación alguna en un contexto de alarmante inseguridad y ausencia de justicia, es obligada la rebelión fiscal pacífica al efecto de llamar la atención sobre el gigantesco despropósito. En este sentido volvemos a la Revolución Norteamericana que comenzó a partir de la revuelta fiscal debido a incrementos en el impuesto al té. La esclavitud total es el cien por cien de impuestos pero sin llegar a esa aniquilación los abusos deben ser frenados preferentemente vía los marcos institucionales establecidos como el juicio político y equivalentes pero cuando estas vallas son destruidas solo queda la desobediencia pacífica con la prudencia necesaria para poner las cosas en su debido cause de respeto elemental por los gobernados. Recordemos que el Acta de la Declaración de la Independencia de nuestro país se llevó a cabo por “la emancipación solemne del poder despótico” al efecto de “recuperar los derechos que le fueron despojados.”

La parla convencional que adhiere al autoritarismo hobbesiano se enfrasca en terminología que pone de manifiesto su inclinación. Tal es el caso cuando se hace referencia a “la clase trabajadora” que suscribe la teoría de la explotación marxista. También y en un plano más amplio se alude a “las clases sociales”, concepto tan en boga hoy. La idea se origina en el marxismo sobre la base de que el proletario y el burgués tendrían una estructura lógica distinta, por más que nadie haya señalado en que concretamente la diferencia en los respectivos silogismos (¿que sucede con la estructura lógica del proletario que se gana la lotería o como son los silogismos del hijo de un burgués y una proletaria?). Esta idea clasista fue tomada por Hitler y sus secuaces quienes luego de infinitas y absurdas clasificaciones concluyeron que “una cuestión mental” es lo que diferencia al “ario” y del “semita”. En verdad, puede aludirse a personas en franjas de ingresos bajos, medios o altos, pero “clase” constituye un galimatías (además de ser repugnante hacer referencia a la “clase baja”, muy estúpido a la “alta” y anodino a la “media”). De más está decir que además de Sidney, Locke y los otros autores citados todos los que han contribuido a desmitificar el andamiaje hobbesiano son partícipes de haber fortalecido los pilares de la sociedad abierta. En estas líneas ilustramos con el formidable Boétie como uno de los precursores pero afortunadamente son muchos los hacedores.

Carl J. Friedrich en La filosofía del derecho escribe que “Hobbes encara mucho más en la tradición continental europea que en la tradición inglesa y norteamericana” puesto que “Hobbes tenía un conocimiento muy limitado del derecho inglés” ya que “la filosofía jurídica de Hobbes es marcadamente positivista. No reconoce más fuente del derecho que la voluntad del soberano” quien señala que “el juez, como cualquier otro súbito, jamás está en situación de sostener sus intereses contra la voluntad del soberano.” Varios pasajes del Leviathan aparecen como contradictorios en distintos andariveles pero es del caso subrayar con Friedrich que “Si bien Hobbes conservó la verba de la ley natural, a la que en cambio, vació de sustancia.”

En resumen, es de interés repasar las citas que consignamos al abrir esta nota periodística sobre el núcleo del pensamiento de Thomas Hobbes y la contracara tan provechosa de Étienne de la Boétie para ubicarnos en el plano de la sociedad abierta y contradecir las raíces del pensamiento totalitario.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Otra sandez: segmentar tarifas

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 27/8/2en: https://www.infobae.com/opinion/2022/08/27/otra-sandez-segmentar-tarifas/

Vernon L. Smith

Vernon L. Smith

Dejando de lado los embrollos conceptuales y estadísticos de la declarada segmentación de tarifas en servicios esenciales tales como el atribuir niveles de ingresos por ubicación geográfica del consumidor, es del caso señalar los errores garrafales de la idea de partir precios según los patrimonios de los usuarios.

El dislate se pone de relieve si se extiende la propuesta a todos los bienes y servicios puesto que operan bajo el mismo paraguas conceptual. En esta línea argumental habría que cobrar un precio distinto al millonario que compra pan respecto al pobre y así sucesivamente con todo en el proceso de mercado. Pues si esto fuera así el resultado inexorable de esta guillotina horizontal es la igualación de rentas y patrimonios, lo cual a su turno generaría una miseria también generalizada.

Los precios son mecanismos de información que muestran dónde conviene invertir y donde no hacerlo. Los comerciantes que aciertan en los deseos del prójimo obtienen ganancias y los que yerran incurren en quebrantos. Esto desde luego es muy distinto cuando los que la juegan de empresarios se alían al gobierno del momento para obtener mercados cautivos y privilegios de diferente naturaleza con lo que explotan a sus semejantes con precios más elevados, calidad inferior o ambas cosas al mismo tiempo.

En este contexto las desigualdades de rentas y patrimonios desempeñan un rol esencial al efecto de mostrar la eficiencia de cada cual para servir a sus semejantes. La pretensión de limar las referidas desigualdades liquida los incentivos y destruye las señales para el uso de los siempre escasos factores de producción. Cuando se va a surtidor a cargar nafta afortunadamente no se cae en la estupidez de cobrar precios diferenciales (segmentados) según la calidad del auto, de lo contrario se sucederían los graves desajustes que hemos marcado.

Lo curioso, por no decir cómico, es que las antedichas segmentaciones haciendo gala de la mayor de las hipocresías se proclaman por los políticos como un acto de “solidaridad” sin entender que la caridad y la solidaridad se llevan a cabo con recursos propios y de modo voluntario. Recurrir al aparato estatal de la fuerza alegando lo dicho se traduce en un atraco puesto que cuando se dice que el gobierno debe hacer tal o cual cosa se esconde que son los vecinos que son violentados en el uso del fruto de sus trabajos. Ningún gobernante solventa nada con sus ingresos, más bien es común que se los lleve de manera delictiva. Tal vez entre todos los economistas que se han pronunciado sobre el asunto de marras, el que con mayor claridad lo ha expuesto ha sido el premio Nobel en economía de 2002, Vernon L. Smith en su célebre ensayo titulado “On Price Formation Theory” y su insistencia en las suculentas equivocaciones por el desconocimiento de la clásica “mano invisible” del proceso de mercado donde las partes se benefician al tiempo que transmiten la información a la que antes aludimos. Dice este galardonado que lo que hoy ocurre en gran medida es la insolente y a todas luces contraproducente “mano visible de los gobiernos” que irrumpe sustentados en “la arrogancia fatal” a qué se refería otro premio Nobel en economía -Friedrich Hayek- todo los destruyen a su paso provocando daños muy especialmente sobre el nivel de vida de los más vulnerables.

Por supuesto que el desmadre de la segmentación de tarifas se acopla a los repetidos desatinos que viene realizando con entusiasmo digno de mejor causa distintos gobiernos de hace largo tiempo principal aunque no únicamente en materia energética.

Cuando un precio es diez en el mercado quiere decir que las partes han acordado ese monto debido a las correspondientes estructuras valorativas de los derechos de propiedad intercambiados. Si el capricho gubernamental impone cinco quiere decir que se ha destruido el sistema y se ha convertido en un simple número sin sentido económico a lo que era un precio. Precisamente en este plano debe tenerse en cuenta que en la medida en que se interfiere el mecanismo de precios, en esa medida se desfigura la contabilidad, la evaluación de proyectos y el cálculo económico en general. En otros términos, en nombre de los más necesitados se los multiplica por doquier en un círculo vicioso que no tiene término en una barranca abajo que indefectiblemente conduce a la miseria, siempre con discursos altisonantes pronunciados por los vagos y chupasangres de siempre que alardean de sentimientos nobles pero son mezquinos que solo piensan en el disfrute de sus asaltos al bienestar.

A veces la tropelía llega al tope de lo concebible cuando se mantiene alegremente que algo sea gratuito cuando en verdad nada es gratis, todo tiene un costo que podrá ser monetario o no monetario pero indefectiblemente toda acción humana requiere que se renuncie a un valor a los efectos de obtener otro. Como todo no puede hacerse al mismo tiempo hay que dejar de lado prioridades. Si se acepta la gratuitidad es porque otro se hace cargo que si es por la fuerza significa que se lesionan derechos. Como los bienes no crecen en los árboles y no hay de todo para todos todo el tiempo, la escasez obliga a asignar factores productivos para lo que sirven los precios que en la media en que se vulneran aparece la posibilidad de “tirar manteca al techo” que es lo mismo que decir que se remata todo para encaminarse a la pobreza.

Resulta crucial comprender que la única igualdad compatible con una sociedad libre es la igualdad ante la ley que no es mediante ella sino que se refiere a que todos deben ser protegidos en sus derechos de la misma manera. La igualdad de resultados es una noción completamente distinta y opuesta a lo dicho. Como se ha consignado en muchas ocasiones, la igualdad ante la ley está indisolublemente atada a la Justicia que es el “dar a cada uno lo suyo” y “lo suyo” destaca la propiedad, esto es el uso y disposición de lo que pertenece a cada cual. La absurda redistribución de ingresos equivale a lo que en ciencias políticas se conoce como “la tragedia de los comunes”, a saber lo que es de todos no es de nadie que conduce a que se le otorguen pésimos empleos y cuidados a los bienes y servicios disponibles.

El establecimiento de una marca igualitaria conduce a que los que se encuentran ubicados arriba de la misma al enterarse que serán confiscados por la diferencia naturalmente tenderán a no producir lo que está más allá de esa línea y los que están por debajo de esa marca esperarán en vano la redistribución que naturalmente nunca llegará puesto que se dejó de producir la mencionada diferencia. En otros términos un fraude por donde se lo mire. Y si los politicastros fueran sinceros en sus preocupaciones por los que menos tienen deberían donar parte de sus remuneraciones y dietas, pero como son caraduras pretenden hacerlo recurriendo a la violencia con el fruto del trabajo ajeno. Por otra parte es de gran interés estudiar lo sucedido allí donde impera la libertad en cuanto a las extraordinarias obras filantrópicas para ayudar a los más necesitados, situaciones que desde el luego no tiene lugar en la isla-cárcel cubana y sus imitadores, siempre megalómanos enriquecidos con recursos mal habidos.

Salvando las enormes distancias puede establecerse un correlato entre el estatismo y las academias de la lengua. Enormes distancias puesto que lo primero implica violencia mientras que lo segundo son dictámenes que no recurren a la violencia. Pero es interesante este paralelo ya que las academias de la lengua pretenden dirigir un idioma cuando éste en verdad surge de la parla popular que lo enriquece. Borges apuntaba que el inglés es más rico en palabras que el español debido a que no cuenta con una academia de la lengua. Juan Bautista Alberdi escribe que “el idioma es el hombre de que es expresión, está sujeto a cambios continuos sin dejar de ser el mismo hombre en su esencia […] dos grandes leyes fundamentales, peculiares al hombre, gobiernan el desarrollo natural de todo idioma: el neologismo y el arcaismo […] El arcaismo y el neologismo no son incompatibles; su juego armónico, al contrario, mantiene al idioma […] queda al cuidado del pueblo mismo que es el legislador soberano de los idiomas […] Los idiomas no son obra de las Academias.” Lo cual en mayor grado aún va para gobiernos autoritarios que pretenden imponer desde el poder estropicios como el invento estrafalario del “lenguaje inclusivo” y afines tan criticados por destacados escritores y literatos. Estos autoritarios confunden la importancia de la dirección y la naturaleza del asunto: es de abajo que surgen los cambios en un proceso de orden espontáneo como el mismo mercado, no es impuesto desde arriba.

Estos comentarios remiten a un plano más amplio de la epidemia del intervencionismo estatal que venimos padeciendo los argentinos hace décadas. Este plano son las mal llamadas empresas estatales. Decimos mal llamadas porque una empresa se caracteriza por arriesgar recursos propios, si se ponen en riesgo por la fuerza recursos de otros se trata de una organización política o una apoyada por ella que asalta vecinos. En el momento en que se establece la denominada empresa estatal se está necesariamente alterando prioridades de la gente puesto que hubiera destinado sus recursos en otras direcciones. Y si la llamada empresa estatal hace lo mismo que hubiera hecho la gente no tiene sentido su intervención con el consecuente ahorro de sueldos. La única manera de saber que quiere la gente es dejarla actuar lo cual se traduce en sus votaciones en el supermercado y afines al comprar y abstenerse de hacerlo.

Lo llamativo del asunto es que luego de que el consumidor vota en el mencionado plebiscito cotidiano del mercado, a la salida el gobierno decreta la redistribución de ingresos que inexorablemente se traduce en volver a distribuir por la fuerza en una dirección distinta de la que distribuyó voluntariamente la gente. A su vez, la así concebida redistribución, por las razones apuntadas significa derroche de capital que a su turno implica disminución de salarios e ingresos en términos reales puesto que la única causa de ello es la tasa de capitalización, es decir ahorros y consecuentes inversiones en maquinarias, equipos, instalaciones y conocimiento relevante que hace de apoyo logístico al trabajo para aumentar rendimientos. Esta es lo único que explica la diferencia entre países ricos y países pobres en el contexto de marcos institucionales civilizados.

Si se dice que deben establecerse empresas estatales para atender aquellos lugares y actividades que no son rentables y por ende ninguna empresa privada las servirá, debe tenerse muy en cuenta que cada una de estas aventuras antieconómicas también se traducen en despilfarro con lo que se extenderán los lugares inviables económicamente considerados hasta convertir a todo el país en una pocilga. No hay magias en economía sus principios deben cumplirse en todas las latitudes pero con más razón allí donde la situación es difícil.

En resumen, la segmentación opera a contramano de los nexos causales presentes en la economía por lo que afecta negativamente a toda la comunidad pero, como queda dicho, de manera muy especial sobre la condición de los más pobres. Segmentar es contradecir el conocimiento más elemental de la economía y no resulta posible mejoras materiales destruyendo los procesos que permiten aprovechar recursos. Se trata en definitiva de una trampa para incautos.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Promoting The Free Economy In Brazil

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 30/3/21 en:  https://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2022/08/07/promoting-the-free-economy-in-brazil/?sh=f0a0f255dc7c

Latin America is going bad – very bad. Many of the region’s large economies have lurched toward leftist populism in recent years. With the election of former guerrilla leader Gustavo Petro to the presidency, Colombia seems to be another victim of the trend. But for such leftists, the big prize is still to be captured: Brazil.

With almost half of South America’s economy and population and bordering ten countries, what happens in Brazil is always relevant for the Americas and the world. The country’s upcoming presidential election is a case in point. The two leading candidates, Luiz Inácio Lula da Silva and Jair Bolsonaro, both have plenty of detractors. Local and foreign media cover their campaigns and road to the election. There is seldom coverage of those who work outside the political party system to try to influence Brazil’s future. I want to highlight some of them here.

I will only focus on non-religious organizations of Brazilian civil society that, despite having very different goals, are favorable to a free economy. These range from conservatives to libertarians, Christians to Randians (followers of the late Russian-born novelist Ayn Rand). I will also mention a couple of influencers. As in the United States, some social media players have more impact than many organizations in policy debates.

Among Brazilian think tanks, the oldest I know is the Instituto Liberal (IL) in Rio de Janeiro, founded in 1983. I met the founder, Donald Stewart, Jr., in 1987. At the time, the think tank’s goal was to plant the seeds of future pro-free-economy policy research by publishing translations of the main works of Ludwig von Mises, F.A. Hayek, and other classic economists. This think tank still exists but now is one among many, rather than the dominant one. It is currently gaining new energy, and new funds, under businessman Salim Mattar. Mattar, who founded a successful car rental company, became minister of privatization (desestatização) in the Bolsonaro government and is now primarily devoted to promoting pro-free-society policies. At their most recent major event, in June 2022, IL went beyond traditional free-market think tanks and circles by inviting two former presidents, Michel Temer of Brazil (president from 2016-2018) and Mauricio Macri of Argentina (2015-2019). On its website, IL lists several scholars with diverse views who have collaborated with the think tank. They range from classical liberals and conservatives to libertarians of different stripes. Having promoted Austrian economics for quite some time, IL can take credit for some of the fruits of these efforts. The leading think tank promoting Austrian economics in Brazil is Mises Institute Brazil, located in São Paulo.

Six Brazilian Free Economy Think Tanks

Six Brazilian Think Tanks that promote a free economyALEJANDRO CHAFUEN

Graduates of the University of Chicago – especially those who studied under Milton Friedman or other market-oriented scholars – also promote the benefits of the free economy. Of course, the most famous «Chicago boy» in Brazil is the current minister of economics Paulo Guedes. Guedes is associated with the Instituto Millenium (IM)which started to take form in 2005 and launched during the 2006 Liberty Forum (Foro de Liberdade). The forum is a product of another essential player in Brazilian civil society, the Instituto de Estudos Empresariais (IEE). The deputy economic minister of Brazil, Roberto Fendt, is also a graduate of the University of Chicago and has had a long history of collaboration with free-market think tanks. Patricia Carlos de Andrade, who founded Instituto Millenium, is a businesswoman well trained in economics and philosophy. Andrade emigrated to the United States but remained active in Brazil behind the scenes. Another former IM leader is Paulo Uebel, who left IM to finish graduate studies at Columbia University. Uebel returned to Brazil to occupy crucial public service positions in São Paulo and later on the national level, with Salim Mattar as his deputy in the Bolsonaro government.

Donald Stewart Jr, Helio Beltrão, Patricia Andrade, and Salim Mattar were all from the business world. Before them, Henry Maksoud (1929-2014) promoted free-market views mainly as individuals rather than as part of any organization.

Brazilian businessmen supporting think tanks that promote the free economy

Pro free economy Brazilian businessmen from the past and present. Pictured left to right top: Donald … [+]ALEJANDRO CHAFUEN

There was a period of good growth at the Instituto Liberal of São Paulo when led by another businessman, Jorge Simeira Jacob. But when Simeira Jacob’s business ran into trouble during the late 90s, impacted by a sudden change in monetary policy, the hope for a significant expansion of Brazilian free-market think tanks dissipated. With the leaders of other Liberal Institutes in the country, Simeira Jacob wanted a well-funded hub to support the best efforts in the Liberal Institute network. The current Instituto Liberal in São Paulo is a new organization founded in 2014 and unrelated to the original.

Another businessman I met in 1987 is Winston Ling, who introduced Paulo Guedes to Bolsonaro a few years before his election. Winston Ling also studied at the University of Chicago.

Earlier I mentioned the Instituto de Estudos Empresariais (IEE), which has remained consistently strong. It is also mainly led by businesspeople, in this case, young entrepreneurs who have been perfecting their main product, the Foro de Liberdade. This Liberty Forum is the largest pro-free economy event in the world. Among Brazilian free-market groups, IEE is perhaps the most influenced by entrepreneurs who follow Ayn Rand’s individualist view of capitalism. But the requirement that IEE members be actual entrepreneurs has made these Randians much less ideological and more pragmatic than their counterparts in other countries. Alan Greenspan and John Allison, the retired chairman of BB&T, are examples of Randians who remind me of the young businessmen and businesswomen who have shaped the IEE.

Until recently, I could not find clusters of pro-free-market economists at any university in Brazil. A change occurred in 2015 with the Center for Economic Freedom founding at the prestigious Mackenzie Presbyterian University. Unlike most of the work of other think tanks, which focuses on translations, short articles, and events, the Center produces and publishes well-grounded research founded on original micro- and macroeconomic studies. Given the university’s academic prestige, the Center can become a valuable source of new talent for the Brazilian policy world. One can only hope its work will inspire imitators at other Brazilian academic institutions.

Mackenzie was founded in 1870 by graduates of Princeton University. Though Presbyterian, the university has had students and professors from all denominations who have contributed significantly to the free society. Given the importance of the rule of law and the many challenges today, I will mention Dr. Ives Gandra, the most crucial figure in the Brazilian legal scene among those who work for the free society. Although he is in his late eighties, Dr. Gandra is still going strong and has created a meaningful legacy through his many students and leadership in many organizations. Angela Gandra, one of his daughters, is the current Deputy Minister for the Family. One of his sons, Ives, Jr., is a judge with significant expertise in labor law.

Other Brazilian NGOs for a free economy

Leading Brazilian organizations promoting a free economy. Social media traffic from early June 2022. … [+]ALEJANDRO CHAFUEN

Looking to the past, Brazil’s history of free-market efforts features several prominent academics. For instance, we can point to historian Antonio Paim (1927-2021) and economist Og Leme (1922-2004), who worked side by side with Donald Stewart, Jr. in helping build IL. Some of those trained in economics, like Roberto Campos (1917-2001), entered public service and had relevant posts in various Brazilian administrations.

Media companies that promote free enterprise

The work of scholars and writers associated with these think tanks and centers receives wider attention thanks to a few media efforts. Gazeta do Povo and BrasilParalelo are the two most important. Founded over 100 years ago, Gazeta has a long history and is clear on what they stand for. Their home page links to «Our vision,» where they state the view of the outlet’s owners in 28 different areas, from ethics and economics to family issues and democracy. Several of their regular authors and contributors have a long history of collaboration with think tanks, such as Rodrigo Constantino, Paulo Uebel, and Maria Clara Vieira Rousseau.

While other efforts for a free society measure their impact in thousands or hundreds of thousands, BrasilParalelo counts it in millions. One of their historical films, 1964-O Brasil entre armas e livros (1964-Brazil between books and weapons), passed 10 million YouTube views. On policy issues, their provocative film on the AmazonAMZN -2.9%Cortina de Fumaça (Smokescreen), already has over two million views. Their newest production, Entre Lobos (Among Wolves), is a series on crime in Brazil. Its hour-long introduction alone attracted more than one million views. BrasilParalelo has had similar success with their films about the United States, Argentina, and Venezuela. They also produce several programs that include intellectuals who collaborate with Brazilian think tanks.

Jovem Pan also has some conservative and pro-free economy positions; it is one of the largest radio networks in Brazil. For those who know the US scene, some of the Brazilian classical liberals describe it as a «centrist Fox News.» However, as in most other countries, most of the more established media is unsympathetic to the free economy, creating and repeating false narratives. For example, a long recent piece in the newspaper Valor Económico blamed economic liberalism for lower growth rates during the last three decades. In the competing indices produced by the Fraser Institute and the Heritage Foundation, Brazil still ranks very low in economic freedom, especially free trade.

One of the fastest-growing segments in the US policy scene are think tanks and organizations devoted to the legal defense of victims of state intervention. Few countries have such organizations, especially in the conservative and pro-free enterprise camps. But there is an exception in Brazil, the Instituto Brasileiro de Direito Religioso (IBDIBD -0.5%R). Religious liberties are an essential aspect of a free society, and IBDR works to protect them. Its work is similar to that of the Alliance Defending Freedom (ADF) in the United States. Some key players, like Jean Regina, are ADF-associated scholars and even file amicus briefs in US courts, as they did with the recent case that led to the reversal of Roe v. Wade.

A last nod goes to pro-freedom groups working with students, another of the fastest-growing sectors in the United States. In Brazil, leadership in this area belongs to Students for Liberty which mostly aligns with libertarian positions.

The Brazilian market is ready for more organizations focusing on judicial reform, litigation, and investigations; more academic centers with safeguards for intellectual independence; and more conservative or free-market student groups. I apologize if this outline has left out any crucial organizations. I will include them in future analyses if they come onto my radar with convincing arguments. Those who think that ideas shape the world sooner or later, should be grateful to those involved in the organizations mentioned here. Elections are essential, but as Ed Feulner, the great builder of the Heritage Foundation, frequently reminds us that we never have permanent victories or permanent losses in politics. In the long run, the battle of ideas is essential. Brazil, which one month from now, September 7th, will celebrate the bicentennial anniversary of its independence, needs to find a more stable road toward freedom and prosperity. The efforts of the many intellectual entrepreneurs who have created and invested in the organizations mentioned in this piece give me hope that a free and prosperous Brazil is not an impossible dream.

Matheus Resende and Juan Cruz Isetta conducted research for this piece. A shorter version was presented at the 2022 Estoril Political Forum, June 28, 2022

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE. Síguelo en @Chafuen 

RAÍCES DEL PENSAMIENTO ECONÓMICO ARGENTINO: presentación del libro en UCEMA

Por Adrián Ravier.  Publicado el 5/8/22 en: https://puntodevistaeconomico.com/2022/08/05/raices-del-pensamiento-economico-argentino-presentacion-del-libro-en-ucema/


Posted on  por Adrián Ravier

Este libro del Dr. Adrián Ravier intenta rastrear las raíces del pensamiento económico argentino, ideas que en muchos casos surgen con revoluciones y contrarrevoluciones científicas originadas en Europa, luego importadas a nuestras tierras. Para la tarea fueron convocados historiadores y economistas de diversas universidades púbicas y privadas del país, conocedores de las distintas escuelas o tradiciones de pensamiento, quienes detallan la manera en que las ideas penetraron el Argentina, y luego se desarrollaron y evolucionaron. El lector podrá observar que el siglo XIX ha estado marcado por ideas liberales clásicas, provenientes del Laissez Faire y el pensamiento clásico e impactando en los primeros economistas como Belgrano y Vieytes, para luego llegar a la Generación del 37 y en concreto a las Bases constitucionales de Juan Bautista Alberdi; incluso en autores marxistas parece prevalecer una posición librecambista como se puede ver en los escritos de Juan B. Justo. Pero ya con la crisis de 1930, la revolución keynesiana tuvo su eco en nuestro país, alcanzando luego una dimensión local propia con el estructuralismo de Raúl Prebisch, Julio Olivera y Roberto Frenkel. A ese intervencionismo y proteccionismo creciente, han surgido esfuerzos múltiples para contenerlos y revertirlos, importando ideas de la Escuela Austríaca, la Escuela de Chicago, la Economía Social de Mercado, la Nueva Economía Institucional y la Escuela de la Elección Pública. Estos esfuerzos intelectuales, sin embargo, si bien han contribuido a formar economistas en algunas universidades privadas han tenido escaso impacto en la sociedad y en la política económica. Si en el siglo XIX prevalece un pensamiento liberal en el marco constitucional, en el siglo XX y lo que va del siglo XXI lo hace su antítesis lo que se ha traducido en reformas constitucionales y un cambio notable de aquellas reglas e instituciones.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín. Publica como @AdrianRavier

Errores y sabios

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 16/8/22 en: https://www.larazon.es/opinion/20220817/43t46nbqdbcytg22duc4ztycvq.html

Los controles de precios no funcionan, y suelen tener consecuencias negativas para la población, como lo prueba una experiencia de cuatro mil años, desde los sumerios hasta Nicolás Maduro

FOTO: MARÍA JOSÉ LÓPEZ  EUROPA PRESS

Escuché en La Brújula de Onda Cero unos cortes que puso Juan Ramón Lucas con declaraciones de dos destacados políticos progresistas sobre la inflación.

El diputado Jaume Asens, presidente de Unidas Podemos, afirmó que la inflación no se reduce con más destructores en Rota sino subiendo los salarios y aumentando el gasto público en «medidas sociales». Fue incapaz de explicar cómo esas medidas frenarán el alza de los precios, y tampoco cómo se logra enriquecer a la gente empobreciéndola con más impuestos, que eso es lo que significa subir el gasto público.

A continuación, escuché al también diputado Íñigo Errejón, presidente de Más País, que coincidió en la receta intervencionista, pidió más gasto público (pasando por alto, como siempre, el destino aciago de quienes van a ser forzados a financiarlo), y sostuvo seriamente que para bajar la inflación hay que controlar los precios, concretamente los precios de la energía, los alquileres y los productos de primera necesidad.

Los controles de precios no funcionan, y suelen tener consecuencias negativas para la población, como lo prueba una experiencia de cuatro mil años, desde los sumerios hasta Nicolás Maduro, pasando por numerosos países, desde los comunistas hasta la dictadura franquista, a la que estos pseudoprogresistas dicen aborrecer.

El análisis de la inflación está viciado por este pensamiento fantástico que no considera la responsabilidad de los políticos. Por ejemplo, leí en «Público» este titular: «la práctica totalidad de las autoridades económicas y monetarias han declarado al IPC el enemigo público número uno», como si las políticas expansivas de esas mismas autoridades no tuvieran nada que ver con la cuestión. Y así siguiendo, indefinidamente desvariando con que los empresarios causan la inflación, o que todo se debe a una conspiración contra el Estado benefactor.

Ahora bien, 17 personas apoyaron a Joe Biden cuando planteó un enorme incremento del gasto público y los impuestos, alegando que ello mejoraría el crecimiento y moderaría la inflación. No eran periodistas, ni políticos. Eran 17 premios Nobel de Economía. Cierto es que podemos encontrar 17 colegas que sostengan la opinión contraria, pero nunca cabría acusar a los Nobel intervencionistas de ignorantes.

La ignorancia, como decía Ortega, no es mala, y todos ignoramos cosas que nuestra vecina está harta de saber. Lo malo no es no saber: lo malo es creer que sabemos y estar equivocados.

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

El intercambio contractual de derechos de propiedad

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2022/08/el-intercambio-contractual-de-derechos.html

Dicho intercambio se describe de esta manera:

‘’Se trata de un proceso de mutua y continua compensación. Por ejemplo, cuando yo produzco un kilo de café, un reloj de cuarzo, una fuente de cristal o lo que fuere, lo tengo que hacer disponiendo de recursos materiales y humanos, algunos de los cuales son propios y otros ajenos, obtenidos mediante acuerdos contractuales con otros propietarios: en este proceso de producción, compenso al dueño de la tierra con un precio acordado libremente con él; les pago a los trabajadores de acuerdo con su mejor oportunidad de trabajo (si ellos tuvieran una oportunidad más favorable, yo no disfrutaría de su ayuda); le pago a la compañía de la electricidad, a la de teléfonos, al proveedor de fertilizantes y a otros; finalmente, pago por la colaboración del Gobierno mediante los impuestos que me corresponden’’[1]

Para que este proceso sea posible cada uno de los intervinientes debe ser propietario de lo que entrega y pasa a ser propietario de lo que recibe a cambio de lo que desembolsa, de allí la relevancia del derecho de propiedad. Si tal derecho no existiera daría lo mismo que los participantes cedan algo a cambio, o bien que se despojen entre ellos.

En realidad, no se daría nada a cambio en un régimen sin propiedad, porque -en ese caso- aparecería el juego de suma cero y no de suma positiva. Sin propiedad sería una enorme torpeza que la gente hiciera intercambios de cosas o servicios, ya que el que transmite algo lo estaría perdiendo, y el que recibe ese algo lo estaría ganando a costa de otros.

Si bien se piensa, es la manera en la que operan los gobiernos que jamás adjudican nada a cambio de lo que reciben. En el mejor de los casos, todo lo que recibimos de los gobiernos es porque previamente se lo han saqueado a sus legítimos propietarios. Es por eso que los gobiernos pueden hacer la política de Robín Hood: quitarles unos a para darles a otros, y es la única manera en la cual los gobiernos pueden proceder.

‘’Todas las contribuciones que obtengo implican cuentas saldadas. Por consiguiente, el kilo de café, o la fuente de cristal, o el reloj de cuarzo son míos, únicamente míos, y tengo derecho a disponer pacíficamente de ellos como lo desee’’[2]

El productor es el único dueño de su producción, por eso es exclusivo. No le debe nada a nadie (excepto en el caso de que los insumos los haya obtenido a crédito, pero cuando haya cancelado el crédito tampoco deberá ya nada a su acreedor).

Por eso resulta (a todas luces vista) falso el remanido slogan socialista de la producción comunitaria o comunal, y vacuos sus ataques a la propiedad privada.

Como ya han demostrado los economistas de la Escuela austriaca de economía, cualquier intento de producción socialista no haría más que tender paulatinamente hacia la desaparición de todo bien o servicio, y -como ya repetidamente dijimos- haría instalar en su lugar la ley de la selva.

‘’Mi beneficio (o pérdida) es el valor residual entre lo que recibo como producto y lo que pagué a todos los que contribuyeron en el proceso de adquisición con insumos y servicios. La jurisdicción política o la residencia de quienes colaboraron en las transacciones no es atingente’’[3]

Es una forma más simple de decir que la diferencia entre lo traspasado y lo recibido será pérdida o ganancia.

Más claro habría sido expresar quizás que, la diferencia entre lo que recibo por la venta de mi producto a terceros (los compradores) se traducirá (positivamente) en ganancia o en (negativamente) pérdida, según que mis costos de producción hayan sido mayores o menores al precio final obtenido por cada unidad producida y vendida en el mercado o no vendida.

En la frase final, el autor citado hace hincapié en algo en lo que venía insistiendo: en que es indiferente si todo este desarrollo (que tan bien ha descripto) se lleva a cabo dentro de las fronteras de la nación o fuera de ella. Lo cual es una cuestión menor.

‘’Las normas de conducta aludidas antes son las únicas que cuentan, pues establecen las reglas para la adquisición legítima de derechos de propiedad; y los actos de producción y de intercambio contractual determinan la trayectoria de la propiedad y la distribución de la riqueza producida’’[4]

De allí que, es importante que dichas normas de conducta encuentren protección legal en todas partes.

En aquellas sociedades en las que su legislación desabriga o desconoce los derechos de propiedad se produce un inexorable mecanismo de pauperización. Lo vemos en la mayor parte de los países donde el socialismo ha hecho pie en sus distintas variantes, siendo la más difundida la del modelo fascista practicado primero en la Italia de Mussolini, y luego en la Alemania de Hitler. Hoy ese modelo se conserva en Cuba y, lamentablemente, perdura en países que otrora eran democráticos, como Venezuela.

‘’Puesto que es precisamente la observancia de aquellas normas la que determina la legitimidad de los derechos adquiridos, la redistribución de la riqueza es equivalente a cambiar las reglas del juego después del juego’’[5]

Llega el autor a un punto de suprema importancia. La redistribución de la riqueza no implica más que volver a distribuir lo que el mercado ya había distribuido.

A tal efecto, es menester recordar cuanto dijimos acerca del mercado. Esta no es más que una palabra por la cual se designan a los agentes económicos (todos nosotros en rigor) interactuando en ese procedimiento de incesantes intercambios que verificamos todos los días y a lo largo de los años.

Redistribuir lo que ya habíamos antes decidido distribuir entre nuestros congéneres, no es más que alterar el funcionamiento del mercado y prostituirlo, con los efectos malsanos que podemos observar por todas partes.


[1] Manuel F. Ayau Cordón Un juego que no suma cero La lógica del intercambio y los derechos de propiedad Biblioteca Ludwig von Mises. Universidad Francisco Marroquín. Edición. ISBN: 99922-50-03-8. Centro de Estudios Económico-Sociales. Impreso en Guatemala. Pág. 17-18

[2] Ayau Cordón M. F. Un juego que…ibídem pág. 18

[3] Ayau Cordón M. F. Un juego que…ibídem pág. 18

[4] Ayau Cordón M. F. Un juego que…ibídem pág. 18

[5] Ayau Cordón M. F. Un juego que…ibídem pág. 19

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

Otro sacerdote polaco, la contracara del actual Papa

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 20/8/2en: https://www.infobae.com/opinion/2022/08/20/otro-sacerdote-polaco-la-contracara-del-actual-papa/

«El marxismo en la teología» del Padre Miguel Poradowski

El Padre Miguel Poradowski fue un verdadero defensor de la sociedad libre y advirtió sobre la nefasta influencia del marxismo en la Iglesia

Un gladiador intelectual como pocos, un verdadero defensor de la sociedad libre y de los valores de la Iglesia católica frente a los embates de los enemigos internos de esa religión, el tres veces doctorado -en teología, en derecho y en ciencias sociales-, se trata del admirable Padre Miguel Poradowski. Como es sabido, el otro es el gran Juan Pablo II.

Abro esta nota con una parrafeada que he citado antes de uno de sus libros titulado El marxismo en la teología pero que sirve como introito para elaborar en torno a las serias consideraciones de este sacerdote que pone de manifiesto conocimientos de peso y un coraje notable para expresarlos a pesar de tantos de sus colegas que se han rendido frente a la penetración marxista en la Iglesia o acompañan con una irresponsabilidad y hasta una malicia digna de mejor causa. Escribe que “No todos se dan cuenta hasta dónde llega hoy la nefasta influencia del marxismo en la Iglesia. Muchos, cuando escuchan algún sacerdote que predica en el templo, ingenuamente piensan que se trata de algún malentendido. Desgraciadamente no es así. Hay que tomar conciencia de estos hechos porque si vamos a seguir cerrando los ojos a esta realidad, pensado ingenuamente que hoy día, como era ayer, todos los sacerdotes reciben la misma formación tradicional y que se les enseña la misma auténtica doctrina de Cristo, tarde o temprano vamos a encontrarnos en una Iglesia ya marxistizada, es decir, en una anti-Iglesia”.

El Padre Poradowski está a la altura del antes mencionado Papa polaco y de sacerdotes como el norteamericano James Sadowsky (sobre ambos he escrito con algún detenimiento en este mismo medio). Son extraordinariamente jugosos los 16 capítulos y los 2 apéndices del libro mencionado de Poradowski pero en esta oportunidad destaco muy especialmente sus consideraciones sobre cómo se utilizan en no pocos casos las misiones y los retiros pastorales para pasar mensajes disolventes a la juventud, así escribe que “envenena mentes, corrompe los corazones y transforma una juventud entusiasta e idealista en fanáticos destructores de la civilización, haciendo de ellos unos desdichados, fracasados y acomplejados revolucionarios profesionales.”

¿A qué viene esta introducción? Viene a cuento porque hoy la cabeza de la Iglesia muestra hasta qué punto se ha producido la infiltración de marras. El actual Papa se pronunció en repetidas ocasiones sobre el capitalismo condenando sus postulados por más que vivamos en un mundo donde esa postura es en gran medida inexistente debido a los endeudamientos estatales astronómicos, las manipulaciones monetarias colosales, las cargas tributarias insoportables, las regulaciones asfixiantes en un contexto de muchos empresarios prebendarios que en alianza con el poder de turno explotan miserablemente a sus congéneres.

A pesar de todo esto el Papa ha escrito en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium que el mercado mata. En este contexto, estimo de una peligrosidad inusual el consejo papal basado en una cita de San Juan Crisóstomo cuando escribe: “Animo a los expertos financieros y a los gobernantes de los países a considerar las palabras de un sabio de la antigüedad: ‘No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos’”. ¿El Pontífice está invitando a que se usurpen las riquezas del Vaticano o solo se refiere a las de quienes están fuera de sus muros y la han adquirido lícitamente? El respeto a la propiedad privada constituye parte del basamento moral de la sociedad libre que recogen los mandamientos de no robar y no codiciar los bienes ajenos, a contracorriente de la propuesta central de Marx de abolir la propiedad.

El papa FranciscoEl papa Francisco

El Papa Francisco suscribe la caricatura de la figura del “derrame” como si el incremento en los ingresos de los más necesitados se asimilara a las migajas que caen de la mesa de los ricos, en lugar de percatarse que se trata de un proceso en simultáneo como consecuencia del incremento en las tasas de capitalización proveniente del ahorro, fruto a su vez de un sistema en donde el empresario que acierta en las preferencias de su prójimo obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos sin los desatinos políticos de “salvatajes” a empresarios ineptos e irresponsables.

Uno de los mentores del actual Papa ha sido Monseñor Enrique Angelelli -ahora beatificado- que celebraba misa bajo la insignia de los terroristas Montoneros. Entre los primeros actos de este pontificado se encuentra la concelebración con el Padre Gustavo Gutiérrez, en San Pedro, el creador de la denominada “teología de la liberación” quien adhiere enfática y reiteradamente al marxismo en su muy difundido libro Teología de la liberación. Perspectivas.

En las visitas del Papa a Chile y Perú, en el primer caso también condenó el libre mercado. En el segundo caso el Papa en el Palacio Episcopal de Lima aludió al “capitalismo liberal deshumano” que, según el Pontífice, es lo que hace daño en nuestra región y en otras partes del mundo.

También se ha embarcado en actitudes muy cuestionadas en Cuba al visitarlo a Fidel Castro fuera de protocolo y sus reflexiones sobre el sistema imperante y su reciente reconocida amistad con el asesino Raúl Castro, su visita a Evo Morales en Bolivia y el recibimiento de la cruz marxista y las alabanzas a los tercermundistas en Paraguay, en línea con su declarada admiración al socialista argentino Padre Carlos Mugica y al salvadoreño de la igual filiación Monseñor Oscar Romero (ahora también beatificado).

El Padre Poradowski formuló sus advertencias en pleno resurgir de las propuestas iniciadas primero en Medellín y más adelante en Puebla, sin imaginarse a los extremos que llegarían sus graves predicciones.

En 2015 después de los ejercicios espirituales de cuaresma el Papa dijo en el Aula Pablo VI frente a la Confederación de Cooperativas Italianas que “el dinero es el estiércol del diablo” (seguramente no se refería al Banco del Vaticano). Y al año siguiente, el 11 de noviembre de 2016, en una entrevista al diario italiano La Repubblica cuando el director le preguntó que diría cuando lo acusan de comunista, el Papa aseveró que “Son los comunistas los que piensan como los cristianos”. Es indispensable la crítica oportuna, si fuera por los que hacen oídos sordos aun estaríamos con los Borgia puesto que con los fanáticos no hay salida posible. Como antes he recordado, en su respuesta a Gladstone el Cardenal Newman propuso un brindis: “primero por la conciencia y luego por el Papa”.

El Papa ha reiterado que “la gran mayoría son pobres víctimas de las políticas financieras y económicas” pero lo que no dice es que esas políticas estatistas son en parte fruto de sus recetas y no de su criticado capitalismo. En su mensaje a la OIT -reproducido en YouTube desde el Vaticano- el Papa Francsico afirmó que “Siempre junto al derecho de propiedad privada está el más importante anterior principio de la subordinación de toda propiedad privada al destino universal de los bienes de la tierra y por tanto el derecho de todos a su uso. Al hablar de propiedad privada olvidamos que es un derecho secundario que depende de ese derecho primario que es el destino universal de los bienes.” A nadie se le escapa que con este peculiar silogismo la propiedad privada queda sin efecto e irrumpe lo que en ciencia política se conoce como la tragedia de los comunes, es decir, lo que es de todos no es de nadie, lo cual perjudica muy especialmente a los más vulnerables debido a la extensión de la pobreza que significa el derroche de los siempre escasos recursos.

Descuento que el Papa está imbuido de las mejores intenciones y propósitos, pero a estos efectos las intenciones y la bondad de la persona no son relevantes, lo importante son los resultados de las políticas que se aconsejan y llevan a cabo. En este cuadro de situación es de interés tener presente lo estipulado por la Comisión Teológica Internacional de la Santa Sede que consignó el 30 de junio de 1977 en su Declaración sobre la promoción humana y la salvación cristiana que “De por sí, la teología es incapaz de deducir de sus principios específicos normas concretas de acción política; del mismo modo, el teólogo no está habilitado para resolver con sus propias luces los debates fundamentales en materia social […] fundados sobre presupuestos filosóficos discutibles o sobre una errónea concepción antropológica. Tal es el caso, por ejemplo, de una notable parte de los análisis inspirados por el marxismo y leninismo […] Si se recurre a análisis de este género, ellos no adquieren suplemento alguno de certeza por el hecho de que una teología los inserte en la trama de sus enunciados”.

Es como ha señalado en El espíritu del capitalismo democrático Michael Novak (uno de los principales responsables de la redacción de la sección 42 de Centesimus Annus): “La tradicional ignorancia de los católicos sobre la moderna economía puede, de hecho, tener más que ver con la razón de la pobreza latinoamericana que ningún otro factor.”

Otro libro de peso del Padre Poradowski se titula Karl Marx, su pensamiento y su revolución donde una vez más se pone en evidencia el profundo conocimiento del autor sobre el marxismo, el hegelianismo y la historia de la revolución rusa. Entre sus múltiples destinos, cabe subrayar que lo contrató para dictar clase en 1950 la Universidad Católica de Chile y luego en 1954 la Universidad Católica de Valparaíso. Sus tres doctorados fueron respectivamente de la Universidad de Cracovia, la Universidad de Paris (Sorbona) y la Universidad Católica de Paris.

Finalmente, como he consignado antes en otra ocasión hay dos tradiciones dentro de la Iglesia católica que últimamente se han destacado por disputar espacios. Es muy nutrida la bibliografía que apunta a las apreciaciones distintas y consecuentes intercambios de ideas principalmente entre Pablo de Tarso y Santiago El Mayor respecto a interpretaciones disímiles de temas teológicos y sobre la idea de pobreza. Ahora aflora esta última versión en contraposición en su eje central respecto al concepto de propiedad privada, por ejemplo desarrollada en Rerum Novarum: “Quede, pues, sentado que cuando se busca el modo de aliviar a los pueblos, lo que principalmente, y como fundamento de todo se ha de tener es esto: que se ha de guardar intacta la propiedad privada. Sea, pues, el primer principio y como base de todo que no hay más remedio que acomodarse a la condición humana; que en la sociedad civil no pueden todos ser iguales, los altos y los bajos. Afánense en verdad, los socialistas; pero vano es este afán, y contra la naturaleza misma de las cosas. Porque ha puesto en los hombres la naturaleza misma, grandísimas y muchísimas desigualdades. No son iguales los talentos de todos, ni igual el ingenio, ni la salud ni la fuerza; y a la necesaria desigualdad de estas cosas le sigue espontáneamente la desigualdad en la fortuna, lo cual es por cierto conveniente a la utilidad, así de los particulares como de la comunidad; porque necesitan para su gobierno la vida común de facultades diversas y oficios diversos; y lo que a ejercitar otros oficios diversos principalmente mueve a los hombres, es la diversidad de la fortuna de cada uno.”

Por su parte, Pio XI ha señalado en Quadragesimo Anno que “Socialismo religioso y socialismo cristiano son términos contradictorios; nadie puede al mismo tiempo ser buen católico y socialista verdadero” y Juan Pablo II ha aclarado bien el significado del capitalismo en Centesimus Annus. Todo esto en contraposición con lo escrito por Marx y Engels en el Manifiesto Comunista en cuanto a que “pueden sin duda los comunistas resumir toda su teoría en esta sola expresión: abolición de la propiedad privada.”

Por un lado, el mensaje central de Santiago en cuanto a que “Ahora bien, vosotros, ricos, llorad y dad alaridos por las desgracias que están para caer sobre vosotros”. (Epístola de Santiago, 5: 1). Más aún, la línea de Santiago expone la receta en cuanto a que “Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común; vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno” (Los Hechos de los Apóstoles, 2:44/45). Reiteramos que como queda consignado esto se conoce como “la tragedia de los comunes”, donde los incentivos operan en dirección a la debacle. Y esto es precisamente lo que ocurrió en la iglesia primitiva paupérrima y como una carga insoportable para la Iglesia madre, de allí el mensaje contundente de Pablo en cuanto a que “día y noche con fatiga y cansancio trabajamos para no ser una carga a ninguno de vosotros […] Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma. Porque nos hemos enterado que hay entre vosotros algunos que viven desconcertados, sin trabajar nada, pero metiéndose en todo. A estos les mandamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo a que trabajen con sosiego para comer su propio pan” (Segunda Epístola a los Tesalonicenses, 3: 8/10, 11 y 12).

He aquí expuestas las preocupaciones medulares del Padre Poradowski y sus sabios consejos a representantes de la Iglesia que no es que digan cosas distintas de los lugares comunes a que recurren otros pero la pretensión de representar una visión religiosa muchas veces tiende a otorgarle mayor peso, aunque debido a los reiterados y alarmantes desaciertos afortunadamente han perdido predicamento. En este último sentido también me he referido al concepto de religión en última instancia incluso despojado de iglesias oficiales en mi columna en Infobae titulada “Paréntesis al trajinar diario: testimonio de un liberal sobre Dios” donde muestro las bases racionales e inexorables de la religatio.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Más allá de la izquierda y la derecha

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 13/8/2en: https://www.infobae.com/opinion/2022/08/13/mas-alla-de-la-izquierda-y-la-derecha/

Estas dos dos viejas categorías políticas ya han quedado vacías. Para clarificar el pensamiento es mejor evitar alusiones geográfica y centrar la atención en el espectro que va del respeto recíproco al estatismo

Jean-François Revel

Jean-François Revel

Es cierto que muchas veces no vale la pena detenerse a hurgar en temas semánticos, pero en otros casos es muy pertinente hacerlo por la importancia del asunto y siempre debe tenerse en cuenta que las palabras sirven para pensar y para transmitir nuestros pensamientos. Entonces si confundimos términos, confundimos conceptos y por tanto encogemos nuestra comprensión y dificultamos la comunicación.

En esta nota periodística centro mi atención en dos palabrejas que estimo no ayudan a clarificar nuestras ideas. Se trata de izquierda y derecha que se han convertido en algo tan vacío en el contexto de la ciencia política como arriba y abajo o atrás y adelante.

De entrada decimos que el origen de la izquierda fue parido en la Revolución Francesa cuando los que se oponían al abuso del poder se sentaron a la izquierda del rey en aquella tumultuosas asamblea en Versalles en 1789 con la idea de abolir los privilegios de donde parió la Declaración de los Derechos del Hombre donde se destacaba la importancia de la igualdad ante la ley en el primer artículo y el derecho natural de la propiedad en el segundo, debido a que independientemente de los cinco redactores influyeron grandes pensadores liberales, aunque los jacobinos estaban al acecho en esa Asamblea para luego asentar el mazazo de la contrarrevolución francesa que revirtió el ímpetu inicial en dirección al espíritu totalitario que finalmente predominó con todos los horrores del caso (lo cual -en parte- es el nacimiento de la identificación de Norberto Bobbio con el igualitarismo, es decir con la guillotina horizontal). Las izquierdas traicionaron su sentido original de sí mismas pues se lanzaron a la adoración de las botas, es decir al aplastamiento de las libertades por parte del Leviatán aun luego de bien pasados los terremotos de aquella contrarrevolución. De todos modos curiosamente mantuvieron su nomenclatura los comunismos a pesar del antedicho origen.

Por su parte, no pocos autores identifican las derechas como nacidas por oposición a las izquierdas en la referida asamblea para defender el status quo de la monarquía absoluta, aunque también entremezcladas por el espíritu jacobino. Luego las derechas se identificaron desde el comienzo con el fascismo de Mussolini (quien para mayor confusión provenía de las izquierdas marxistas). A esta concepción se agregaron los conservadores en el peor sentido de la expresión, a saber, no para conservar el derecho a la vida, la propiedad y a la libertad sino para atarse a las pesadas telarañas mentales de estar anclados al status quo, desconfiando de todo lo que pueda ser nuevo y distinto con lo que el estancamiento es seguro.

Pero la maraña conceptual no para aquí. Como bien ha destacado

Jean-François Revel en La gran mascarada, las izquierdas y las derechas“son primos hermanos intelectuales” puesto que ambas posiciones son totalitarias: el comunismo y el fascismo y el nacionalsocialismo. Revel vuelve a mencionar el asunto en el generoso prólogo que escribió para mi libro Las oligarquías reinantes. Por su lado, los conservadores quedan pedaleando en el vacío siempre intentando eludir posiciones de las alas del espectro político navegando en un limbo insubstancial, tal como lo ha señalado Friedrich Hayek en su conocido texto titulado “¿Por qué no soy conservador?”.

Entonces la tesis del presente escrito sugiere usemos la expresión estatismo para referirnos a las derechas y las izquierdas tradicionales opuestas al liberalismo. Estatismo remite al entrometimiento del aparato gubernamental en áreas que exceden la función de la Justicia y la seguridad, es decir la preservación de los derechos de las personas que son anteriores y superiores a la existencia misma del aparato que ejerce el monopolio de la violencia. Podrá como en todo en la vida haber diversos grados de estatismo según tenga lugar mayor o menor abuso de poder. Por su parte el liberalismo remite al respeto irrestricto a los proyectos de vida de otros, es decir que cada cual pueda hacer lo que le venga en gana excepto lesionar derechos de terceros. Respeto (de respectus lo cual significa consideración, atención, miramiento) para nada significa adhesión, más aún la prueba ácida de la tolerancia es cuando no compartimos el proyecto de vida de otros pero no es lícito recurrir a la fuerza si no hay lesión a derechos, lo cual desde luego no significa abstenerse de criticar lo que a uno no le parece adecuado. En esta línea argumental es del caso subrayar que es mucho más apropiado el término respeto que tolerancia pues esta última expresión se vincula con cierto tufillo inquisitorial, los derechos se respetan no se toleran.

Las referencias basadas en lugares geográficos nunca me resultaron convenientes. Cabe destacar el escrito de Steven Lukes que lleva un título con doble sentido: What is Left?, lo cual significa simultáneamente “¿Qué es la izquierda?” y “¿Qué queda de la izquierda?”. Este ensayo debe complementarse con el de Giancarlo Bosetti (La crisis en el cielo y en la tierra). En este último caso, el autor escribe que “La izquierda no es ya o, en todo caso, no puede continuar siendo cosas como éstas: la planificación centralizada, la abolición de la propiedad privada, el colectivismo, la supresión de las libertades individuales, la intención de enderezar el ‘leño torcido’ kantiano, de plasmar al hombre y la sociedad de acuerdo con el proyecto elaborado por una vanguardia intelectual”. Es pertinente aclarar que la cita kantiana completa de su obra de 1784 es: “Con un leño torcido como aquel del que ha sido hecho el ser humano, nada puede forjarse que sea del todo recto”, lo cual es otro modo de decir que la perfección no está al alcance de los asuntos humanos. En base a esta cita se decidió el título de una de las colecciones de Isaiah Berlin (The Crooked Timber of Humanity). Cuando se critican las propuestas de autores como Anthony de Jasay -tal vez el pensador más sofisticado de nuestro tiempo en ciencias sociales- siempre recuerda que “no estamos en la búsqueda de un sistema perfecto” ya que tamaña meta no resulta posible para los mortales. Y eso es lo contrario de lo que ocurre con todas las utopías socialistas que tantas masacres y sufrimientos han provocado con su pretensión de torcer la naturaleza del ser humano en la búsqueda de ese engendro que sería el “hombre nuevo”.

En todo caso, las antedichas aseveraciones de Bosetti son magníficas. Pero luego se observan, tanto en su ensayo como en el de Lukes (y, para el caso, en muchos otros), cuatro puntos entrelazados en los que se insiste son claves tanto para las derechas como para las izquierdas. En primer lugar, la intervención del aparato estatal en materia salarial al efecto de “corregir los resultados del mercado en defensa de los más débiles”. En segundo término, el tratamiento de los talentos a la manera de John Rawls en su conocido libro sobre la justicia. Tercero, un embate al individualismo “proclamado por economistas austriacos como von Mises y von Hayek” y, por último, la importancia del igualitarismo crematístico.

A nuestro juicio, en estos casos, el problema reside en el desconocimiento de aspectos económicos cruciales. En el orden expuesto, primero los salarios e ingresos en términos reales dependen exclusivamente de las tasas de inversión que, a su vez, son el resultado de marcos institucionales que aseguren derechos de propiedad y si se establecen salarios superiores por decreto, el resultado inexorable es el desempleo.

Segundo, respecto a la “injusticia” de haber recibido talentos innatos desiguales, debe subrayarse que los talentos adquiridos también son el resultado de los talentos innatos en cuanto al carácter de cada persona para proceder en consecuencia. Por otra parte, nadie dispone de la información del “stock” de los respectivos talentos puesto que éstos solo se ponen de manifiesto a medida que se presentan las circunstancias, y éstas se cercenan en la medida que se conjeture que los resultados serán expropiados. También debe tenerse en cuenta que la división del trabajo y la consecuente cooperación social se desplomarían si todos tuviéramos los mismos talentos e inclinaciones. Por último, la supuesta redistribución de talentos innatos naturalmente abriría la posibilidad de que cada uno use de manera diferente esa “compensación” con lo que se entra en el círculo vicioso de la necesidad de compensar la compensación y así sucesivamente.

Tercero, el ataque al individualismo no toma en cuenta que se trata del respeto irrestricto a las autonomías individuales y de la máxima apertura al comercio y a las relaciones con otras personas en el contexto de una visión cosmopolita e internacionalista, precisamente bloqueada por el intervensionismo estatal al imponer aranceles, manipular tipos de cambio y otras bellaquerías.

En cuarto lugar, las mediciones tales como el “Gini ratio” que marcan la dispersión del ingreso como fundamento para la incursión estatal en el acortamiento de distancias entre patrimonios y rentas, no toma en cuenta que lo relevante es que todos mejoren y que las diferencias son el resultado de las votaciones diarias de la propia gente en el mercado y que torcer esas asignaciones de recursos retrasa la posibilidad de mejoramiento, especialmente para los más necesitados.

Marx y Engels escriben en el Manifiesto Comunista de 1848 que “pueden sin duda los comunistas resumir toda su teoría en esta sola expresión: abolición de la propiedad privada” (sección 36 del capítulo tercero). Y aquí viene un punto clave: las derechas fascistas y nacionalsocialistas son más inteligentes y proponen mantener la propiedad registradas a manos de privados pero usa y dispone el gobierno. Es más inteligente para la perversión pues por un lado avanza con la estatización de facto como una penetración más efectiva y que despierta menos resistencia y, por otro, los efectos nocivos de esa política son endosados al sector privado eludiendo la responsabilidad los burócratas del aparato estatal. En verdad esta posición es la de mayor éxito en el llamado mundo libre.

Lenin era mas sagaz que sus maestros ya que nunca creyó que el llamado proletariado podía dirigir y mucho menos gobernar una revolución (ni en ninguna circunstancia). Por eso escribió lo que aparece en las páginas 391-2 del quinto tomo de sus obras completas en el sentido que el vehículo de lo que denominaba “la ciencia socialista”, a su juicio, “no es el proletariado sino la intelligentsia burguesa: el socialismo contemporáneo ha nacido en las cabezas de miembros individuales de esta clase”. Por esto también es que Paul Johnson en su Historia del mundo moderno destaca que Lenin “nunca visitó una fábrica ni pisó una granja”.

De todos los dirigentes comunistas el que mejor vislumbró el rol crucial de los intelectuales fue Antonio Gramsci en sus escritos desde la cárcel fascista. Denominaba “guerra de posición” a la tarea de influir en la cultura y “guerra de momento” a la toma del poder, todo vía la infiltración en la educación. Los megalómanos de turno, con la intención de “dirigir la economía”, están, de hecho, concentrando ignorancia y apuntan a sustituir el conocimiento de millones de personas es sus respectivos “spots” por directivas ciegas emanadas desde el vértice del poder, puesto que resulta imposible contar con la información presente en los millones de arreglos contractuales simplemente porque no está disponible antes que las operaciones se concreten.

Por otra parte, al arremeter contra la propiedad privada se debilitan hasta desaparecer las antes mencionadas señales, es decir, los precios, con lo que nadie sabe cómo proceder con los siempre escasos factores productivos. En otros términos, además de la falta de respeto a las libertades de las personas, las distintas vertientes del régimen de planificación estatal constituyen un imposible técnico. Sin precios o con precios falseados se desvanece la posibilidad de la evaluación de proyectos y la misma contabilidad. Se puede mandar, ordenar y decretar por puro capricho con el apoyo de la fuerza bruta, pero no puede conocerse la marcha de la economía allí donde se bloquean las señales que permiten asignar económicamente los recursos disponibles.

Finalmente dos puntos adicionales. En primer lugar, en el plano de izquierdas y derechas irrumpe un tema clave: algunos que se dicen periodistas no saben en qué consiste la infamia de la censura (decir “previa” en este contexto resulta una redundancia). Un medio privado da cabida o no en su espacio según lo que estime pertinente. Solo hay censura cuando el aparato estatal se inmiscuye, pero en algunos lugares la pauta publicitaria oficial es de una magnitud tal que los arreglos privados resultan una mera fachada. El tema central remite a la autoritaria idea de una agencia oficial de noticias.

En segundo término y en resumen, como queda expresado, al efecto de facilitar la comunicación y clarificar el pensamiento es mejor evitar alusiones geográficas y centrar la atención en la esencia de posiciones en el espectro que va del respeto recíproco al Gran Hermano orwelliano con lo que las expresiones liberalismo y estatismo son de una suficiente precisión conceptual. En todo caso siempre es necesario que la libertad no se de por sentada y cada uno no solo se preocupe sino que se ocupe de contribuir a que exista libertad puesto que no viene del aire sino de esfuerzos cotidianos. Esto se ilustra con una frase formidable de Martin Luther King: “No me asusta el grito de los violentos, me aterra el silencio de los mansos”.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h