Donde no se entiende el derecho, hay miseria

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 2/10/2en: https://www.infobae.com/opinion/2021/10/02/donde-no-se-entiende-el-derecho-hay-miseria/

Vivimos la era de los pseudoderechos, que no pueden otorgarse sin lesionar derechos de terceros

Marco Aurelio Risolía

Las preocupaciones por la preservación del derecho vienen de lejos. Han surgido en la Grecia clásica con las preguntas sobre la dignidad del ser humano, en la Roma republicana con el énfasis en puntos de referencia extramuros de la norma positiva, en los Fueros anteriores a la España moderna con los juicios de manifestación y luego con las Cortes de Cádiz, en Inglaterra con el Habeas Corpus, el common law y la Carta Magna, en Estados Unidos con la severa limitación al poder y el derecho a la resistencia a la opresión, en la Revolución Francesa -antes de la contrarrevolución de los jacobinos- con el énfasis en la igualdad ante la ley y el derecho de propiedad y en todas las inspiraciones liberales que siguieron a esas raíces nobles.

Todo este tejido en pos de la libertad constituye el blanco principal de ataque de los totalitarismos que bajo muy diferentes disfraces conspiran contra el sacro respeto a las autonomías individuales propiciado por la larga tradición liberal. Como ha resumido Salvador de Madariaga en De la angustia a la libertad: “La libertad es pues la esencia misma de la vida. No es mera circunstancia cuya presencia mejora o su ausencia empeora, es la vida humana, el mismo aire que respira el hombre como espíritu consciente. Sin libertad no hay hombre, ni hay comunidad, porque el hombre cae al nivel de la bestia y la comunidad a la del rebaño.”

Por supuesto que el alarido de Madame Marie-Jeanne Roland está muy vigente en cuanto a “Oh! libertad cuantos crímenes se comenten en tu nombre”. Por ello es que resulta indispensable comprender esa definición muy difundida en la que ha insistido Friedrich Hayek en cuanto a que se trata de “ausencia de coacción de otros hombres”. No es lícito en este contexto extrapolar a la física o la biología, carece de sentido decir que el hombre no es libre de bajarse de un avión en pleno vuelo o que no es libre de ingerir arsénico sin padecer las consecuencias. La libertad se refiere a las relaciones sociales. Como apunta Thomas Sowell tampoco tiene sentido sostener que la pobreza no permite ser libres puesto que se trata de dos planos distintos, la pobreza extrema es una desgracia pero es de una naturaleza diferente a la libertad, del mismo modo ilustra Sowell que la constipación es una desgracia pero nada tiene que ver con la libertad. Por otra parte todos provenimos de las cuevas y de la miseria más brutal y en libertad se pudo progresar mientras que en otros casos donde la libertad está ausente no hubo ni hay progreso moral y material, sin perjuicio de comprender que todos somos pobres o ricos según con quién nos comparemos.

En este sentido la libertad es negativa en el sentido de la definición hayekiana por lo que no tiene base de sustentación el proponer una denominada “libertad positiva” puesto que la confunde con oportunidad. Una persona puede carecer de la oportunidad de adquirir una bicicleta de lo cual no se sigue que deje de ser libre, de lo contrario deberíamos concluir que solo los multimillonarios son libres aunque incluso ellos, dado que los recursos son siempre limitados tendrían su libertad restringida puesto que, por ejemplo, no podrían adquirir la Luna. Con este razonamiento absurdo deberíamos decir que todos somos esclavos pero en verdad lo somos mientras nos atropellen nuestros derechos pero no lo somos si no estamos sometidos a la coacción de terceros.

En nuestro medio ha habido grandes maestros del derecho que es muy pertinente repasar como Marco Aurelio Risolía, Segundo Linares Quintana, Juan González Calderón, Gregorio Badeni y antes que ellos Amancio Alcorta, José Manuel Estrada y aun antes Juan Bautista Alberdi y su notable Fragmento preliminar al estudio del derecho. Como ha puesto en evidencia Jellinek “el derecho es un mínimo de ética” entendido como la necesaria legislación para proteger los derechos de las personas en sus relaciones interpersonales, lo cual aclaramos se traduce en el respeto irrestricto a los proyectos de vida de otros, situación que no agota la ética que abarca no solo las aludidas relaciones interpersonales sino las intrapersonales pero que no hacen a las normas de convivencia civilizada y está por tanto reservadas al fuero interno de cada cual. En una sociedad abierta cada uno hace lo que le plazca con su vida siempre y cuando no se lesione derechos de otros.

Lamentablemente en el mundo en que vivimos estamos parcial o totalmente esclavizados por un Leviatán desbocado que se financia con impuestos exorbitantes, inflaciones ilimitadas y endeudamientos astronómicos, todo en un contexto de regulaciones asfixiantes. Como dijimos al abrir esta nota periodística, las raíces de la libertad consisten en ponerle bridas al poder mientras que en la actualidad, en gran medida, se otorgan cartas en blanco para que los aparatos estatales hagan lo que les plazca con nuestras vidas y haciendas. Esto deriva de la flagrante incomprensión del significado del derecho, de allí es que se acepte la sandez de sostener que “frente a una necesidad nace un derecho” y consecuentemente se promulguen constituciones inconstitucionales y legislaciones contrarias al respeto recíproco con lo que se demuele el derecho.

En otra oportunidad hemos abordado la antedicha sandez y ahora la resumimos en una cápsula para luego seguir con otros aspectos fundamentales del derecho. A todo derecho corresponde una obligación. Si una persona gana diez en el mercado laboral hay la obligación universal de respetarle ese ingreso, pero si ganando lo dicho la persona pretende que el gobierno le asegure veinte y el aparato estatal procede en consecuencia, esto se traduce en que otros deben hacerse cargo por la fuerza de la diferencia lo cual implica una lesión al derecho de esos otros por lo que estamos frente a un pseudoderecho. Vivimos la era de los pseudoderechos: “derecho a una vivienda digna”, “derecho a vitaminas e hidratos de carbono”, “derecho a un salario adecuado”, “derecho a la recreación” y similares. Son todos pseudoderechos, como queda dicho, no pueden otorgarse sin lesionar derechos de terceros.

En este ámbito se hace necesario insistir en la importancia crucial del derecho de propiedad. Esta institución se torna indispensable al efecto de darle el mejor uso a los siempre escasos recursos disponibles. En las transacciones cotidianas el comerciante que acierta en las preferencias de su prójimo obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos. El cuadro de ganancias y pérdidas no es una situación irrevocable, se modifica según se modifique la eficiencia del empresario para atender los deseos de sus congéneres. Desde luego que no nos referimos a los que la juegan de empresarios pero están vinculados al poder de turno para obtener privilegios de diversa naturaleza puesto que explotan a sus semejantes con precios mayores, calidades inferiores o las dos cosas al mismo tiempo.

Como se ha puesto de relieve la intervención en los precios afecta el derecho de propiedad y en el extremo la abolición de la propiedad elimina precios y por ende no hay posibilidad alguna de evaluar proyectos, de llevar registros contables y en general de todo cálculo económico. Como hemos ejemplificado antes, en este contexto no se sabe si conviene construir carreteras con pavimento o con oro puesto que se ha barrido con los únicos indicadores que tiene el mercado para operar y es imposible conocer la mejor variante técnica puesto que es inseparable de su costo lo cual, como decimos, no se conoce si no hay precios de mercado. Sin llegar a este extremo, en la medida en que los aparatos estatales si inmiscuyen con los precios se desdibujan las antedichas señales y por ende se consume capital que es el único factor que permite el incremento de salarios e ingresos en términos reales. En otros términos, afectar el derecho de propiedad empobrece a todos pero muy especialmente a los más necesitados puesto que son los más afectados por el derroche.

Entonces decir que “frente a toda necesidad nace un derecho” no solo es una sandez mayúscula sino que constituye un imposible puesto que, como queda dicho, las necesidades son ilimitadas y los recursos escasos por lo que no hay de todo para todos todo el tiempo lo cual sería Jauja, situación en la cual no habría precios ya que todo sería gratuito pero no se necesita ser un economista para saber que en la vida nada es gratis, todo tiene un costo.

Para ilustrar la relevancia del derecho de propiedad, hemos puesto antes el ejemplo de lo que ocurría con el ganado vacuno en nuestro continente: quien se topaba con un animal lo achuraba para engullirlo o lo cuereaba y dejaba el resto a las aves de rapiña con lo que se corría el riesgo de la extinción de estos animales hasta que apareció la tecnología más avanzada de la época que consistió primero en la marca y luego el alambrado con lo que los propietarios podían reproducir y defenderse de la extinción. Esto mismo ocurrió con las manadas de elefantes en África: al asignar derechos de propiedad los titulares estaban incentivados a mantener y reproducir y no dejar a la suerte que se ametrallaran en busca de marfil. La misma Justicia es inseparable del derecho de propiedad puesto que la definición clásica es “dar a cada uno lo suyo” y lo suyo remite a la propiedad y ésta es inseparable del proceso de mercado, es decir, del respeto a las transacciones entre propietarios de dinero, bienes y servicios.

A primera vista parece incomprensible la poca capacidad de mirar lo que viene ocurriendo en el mundo para percatarse que en la medida en que tiene lugar la libertad hay progreso moral y material mientras que ocurre lo contrario donde no hay libertad lo cual, nuevamente reiteramos, perjudica a todos pero muy especialmente a los más necesitados y vulnerables. Decimos que es incomprensible a primera vista puesto que si ahondamos en el asunto descubrimos que el tema proviene de sistemas de educación que son en realidad aparatos de adoctrinamiento totalitario por lo que no resulta relevante que en un país todos sean muy ricos, porque si prosigue el referido adoctrinamiento los egresados marcharán en las plazas a favor del marxismo con el librito de Mao en la mano. No parece que seamos capaces de prestar atención de lo que tiene lugar en la retaguardia y entonces aparecen las sorpresas mayúsculas en países en los que aparentemente se han adoptado medidas liberalizadoras que elevan el nivel de vida y, sin embargo, hay protestas de indignados que pretenden revertir las políticas que con sus pros y sus contras han sido bienhechoras. En otras ocasiones nos hemos detenido en propuestas para revertir el mencionado adoctrinamiento pero ahora nos limitamos al tema que estamos abordando sobre la naturaleza del derecho y la miseria moral y material que irrumpe debido a su desconocimiento.

El antes mencionado Marco Aurelio Risolía en su formidable tesis doctoral de 1946 titulada Soberanía y crisis del contrato advertía de las aberraciones como la teoría de la lesión, el denominado abuso del derecho y la imprevisión que luego se incorporaron al Código Civil destruyendo parte esencial de las relaciones contractuales en el medio argentino. De todos modos, hay esperanza de rectificación ahora que se ha introducido la tradición anglosajona en ámbitos argentinos conocida como Derecho y Economía puesto que la interconexión de estos dos campos permite visualizar con mayor precisión el valor de la libertad en áreas antes separadas que no permitían sacar provecho de la experiencia interdisciplinaria que se fortalece recíprocamente. Tengo el privilegio de haber dirigido la tesis doctoral en economía del profesor Juan Sola quien es también doctor en derecho y que ha sido el pionero en introducir e implementar la referida tradición en la Universidad de Buenos Aires.

Vertientes de esta tradición, entre otros aspectos vitales, tienen la virtud no solo de ponderar la relevancia crucial del derecho de propiedad y los contratos sino de poner en evidencia los graves efectos de la manía del redistribucionismo que invariablemente mal asigna factores productivos lo cual repercute en los bolsillos de la gente al contraer salarios e ingresos en términos reales empobreciendo a quienes se declama hay que ayudar.

En resumen, el problema es el desconocimiento del derecho que remite a marcos institucionales deficientes, una situación que sucede en primer lugar en las aulas donde, salvo honrosas excepciones, los egresados no son abogados en el sentido de defensores del derecho sino estudiantes de leyes que pueden recitar sus números, incisos y párrafos pero que no solo no tienen idea de su fundamento jurídico por estar impregnados de positivismo legal sino que se constituyen en los mayores artífices de la demolición.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Oportunidad perdida en la World Economic Forum

Por Bertie Benegas Lynch. Publicado el 31/1/21 en: http://www.laprensa.com.ar/498570-Oportunidad-perdida-en-la-World-Economic-Forum-.note.aspx

La World Economic Forum es una organización internacional que, entre otras cosas, se reúne anualmente en Davos convocando a gobiernos, instituciones civiles y de negocios, académicos y organizaciones internacionales, agencias de gobierno y autoridades de bancos centrales.

Ciertamente es una de tantas organizaciones cuyas actividades impulsan o fijan agendas políticas, lo que muchas veces crea un caldo de cultivo para el lobby empresario y el aprovechamiento personal que otorga el poder circunstancial de los políticos. Una empresa puede llegar a pagar mas de medio millón de dólares por una membresía del WEF como partner estratégico y, de esta manera, tener acceso a una zona caliente en la cocina de la agenda política. Cazadores de privilegios que están siempre atentos a este tipo de encuentros, la ven como una buena oportunidad para valerse de favores políticos y lograr negocios a costa de la gente. Adam Smith decía que el empresario es un benefactor de la humanidad porque, para ser exitoso y beneficiarse con su actividad, debe mejorar la vida a sus semejantes. Sin embargo, continuaba el economista escocés, cuando ese mismo empresario se acerca al poder político, es para traicionar la naturaleza empresaria y aprovechar resortes políticos que le permiten enriquecerse de mercados artificialmente cautivos. Esto, en definitiva, lo transforma en un ladrón de guante blanco, no en un empresario.

No obstante lo dicho, esta reunión anual atrae mucha atención y, quién allí asista, debería hacerlo con la intención de romper paradigmas y exponer visiones distintas para abordar la problemática mundial; problemática que, en muchos casos, se debe a las malas decisiones que toman las autoridades políticas presentes en el encuentro.

El contenido de la breve intervención a distancia del presidente argentino Alberto Fernández para dirigirse a los participantes del World Economic Forum 2021, me resultó desconcertante. Tuvo pasajes impostados y fantasiosos cuando se refirió al potencial energético de la Argentina y su futuro en la electromovilidad; los polos de industrias limpias y las industrias 4.0. Pareciera como si el presidente Fernández viviera una realidad paralela o estuviese convencido que su auditorio no tienen acceso a información sobre la delicada situación del país. Hoy, cualquier persona del exterior más o menos atenta, sabe de la alarmante desinversión energética argentina. Bajo la bandera benefactora del “Estado presente” y los “servicios esenciales”, la socialización de facto de la actividad, hizo tal estropicio que, un día de calor, es suficiente para dejar sin luz eléctrica a la población. Y, en lo que respecta a la movilidad, podemos reducirla a un sistema ferroviario inutilizable, puertos marítimos bloqueados, aerolíneas privadas asfixiadas por persecuciones políticas y sindicatos monopólicos de naturaleza fascista impuesta para todas las actividades. A duras penas, en esta argentina del suicidio socialista, queda la movilidad de los viejos camiones MB 1114 cerealeros que queman aceite por las rutas argentinas. Rutas que, dicho sea de paso, parecen zonas de guerra y transitarlas es una dura prueba para la mecánica y la seguridad personal. Con estos antecedentes, no es necesario ser experto en la materia para concluir que, la situación energética y logística argentina, está más cerca de Cuba que de la electromovilidad. 

También provocó desorientación cuando dijo que su gobierno tiene un “compromiso absoluto y esencial con la inversión y la producción” al tiempo que, esta gestión; con impuestos, cuarentenas, pulverización del poder adquisitivo producto de la inflación descontrolada, regulaciones, controles de precios, clausuras y legislaciones laborales que ahuyentan al inversor más temerario; han logrado cerrar PyMEs, que jóvenes talentos y emprendedores se vayan del país y que las multinacionales migren sus inversiones a plazas menos demenciales.

El despilfarro

En su alocución, el presidente dejó claro que no está dispuesto a bajar el gasto público. Como suele ocurrir con gobiernos populistas que se niegan a bajar el ritmo de su despilfarro, sus políticos se escudan en los más vulnerables, las emergencias sociales y la necesidad del asistencialismo. Pero, para demostrar que el gasto elefantiásico no se debe escudar en los pobres, el economista argentino Javier Milei, en varios de sus notables trabajos, ha demostrado que los presupuestos nacionales pueden ser recortados en cifras equivalente a por lo menos 15 puntos del PBI, sin afectar partidas sociales.

El presidente Fernández, cayó en el lugar común de casi todos los políticos del momento con su adhesión a los tendenciosos enfoques ambientalista, al feminismo que contradice el espíritu femenino y la deliberada desfiguración del concepto de solidaridad. La política moderna fomenta activamente esta agenda nefasta a la que provee con carrada de dólares y que trae bajo el brazo nada menos que ideas contrarias a los principios de la igualdad ante la ley y el respeto por la propiedad. Lamentablemente muchas empresas, sin comprender las connotaciones morales del asunto y los peligros implicados para su propia empresa, entran por la variante y adhieren a estas ideas por temor a que su negocio sea dañado por los boicots de la corrección política.

Socialismo que no osa decir su nombre

Debido a que el socialismo ha sido un fracaso en lo económico y en lo social, sus adeptos se presentan con otras posiciones alternativas para volver a la carga contra el mercado libre y validar las consignas dirigistas. Por el lado del ambientalismo, sus activistas se dedican a obstaculizar el trabajo que realizan países en vías de desarrollo que aspiran a mejorar su productividad, innovación y abrirse al mundo. En paralelo, hacen propaganda de consensos rimbombantes intentando legitimizar dudosas posiciones como verdades indiscutibles, un gesto llamativo y contrario al espíritu científico de la duda y la refutación permanente. El feminismo posmoderno, por su parte, ha ensuciado por completo el espíritu feminista original, cuya consigna era la igualdad ante la ley. Hoy se esgrimen lemas y reclamos que solo persiguen privilegios que, de una u otra manera, afectan la vida, la libertad y la propiedad de otros.

La moda absurda del relativismo lingüístico donde al perro se le dice “gato” y al gato, “perro”, entorpece la comunicación, el aprendizaje y el conocimiento. En esta involución cultural, ni siquiera el término “solidaridad” se ha salvado. La solidaridad es aquel acto noble de desprendimiento hacia otros y, cuando el acto involucra bienes materiales, por definición, es realizado con recursos propios y de forma voluntaria. Alberto Fernández, en el discurso que mencionamos en esta nota, volvió a usar equivocadamente el término “solidaridad” para referirse al hecho violento de quitarle a unos lo que les pertenece para dárselo a quienes no le pertenece. Este discurso encierra la columna vertebral y la esencia del socialismo donde se cultiva la envidia, se reprueba el mérito y se asesta una puñalada al corazón de la civilización y el respeto, dándole al robo un significado bienhechor y justo. 

“Allí donde hay una necesidad, nace el derecho”, la tristemente célebre frase de la precursora del clientelismo, supone disponer del esfuerzo y el fruto del trabajo ajenos. También, quien afirma que “el rico es rico debido a que el pobre es pobre” siembra resentimiento, frustración y pretende corromper la dignidad e inhibir el natural ánimo de autosuperación del individuo.

Qué es el capitalismo

Por último, el mandatario argentino evidencia una vez más no saber qué es el capitalismo. En la conferencia de marras, lo define como un sistema que “descarta a los más débiles e idolatra la ganancia desenfrenada” Sin embargo y muy por el contrario, el liberalismo se define como “el respeto irrestricto al proyecto de vida del prójimo”, lo cual implica que nadie tiene derecho alguno sobre la vida, la libertad y la propiedad de otros. El capitalismo ha sido la historia más notable de crecimiento y desarrollo social, cultural y económico basado en los fundamentos de la moral, la libertad y el derecho.

En la época preindustrial, el promedio de vida era de 25 años. Desde entonces, los países que supieron aprovechar los beneficios de la división del trabajo, la cooperación social, el respeto por los acuerdos voluntarios y valerse de la acumulación de capital mediante el ahorro y la inversión en un clima de respeto a la propiedad; están a la vanguardia del mundo y sus habitantes gozan de los mejores niveles de vida, tasas de capitalización y salarios en términos reales. Es el sistema de libre mercado el que provee las oportunidades de crecimiento y la movilidad social en la medida que sepamos beneficiar a nuestros congéneres. La riqueza se crea, no se distribuye. 

Últimamente el oficialismo proclama pour la galerie que “solamente sirve crecer, cuando se crece con la gente adentro” implicando la necesidad del intervencionismo para evitar un supuesto sistema injusto. Esto da pie para avanzar con la justicia social y la distribución de la riqueza, el gran fetiche socialista, una manía igualitarista que solo sirvió para triplicar el tamaño del Estado y sextuplicar la pobreza, tal como ocurrió en la Argentina en el lapso de los últimos cincuenta años.

Bertie Benegas Lynch. Licenciado en Comercialización en UADE, Posgrado en Negociación en UP y Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Síguelo en @nygbertie

Seguimos con el oro y, por qué no, el “ciber oro”

Por Alejandro A. Tagliavini: Publicado eln: https://alejandrotagliavini.com/2020/10/04/seguimos-con-el-oro-y-por-que-no-el-ciber-oro/

Hay un principio físico básico que el gobierno no entiende (mejor dicho, no quiere entender porque no le conviene, como que el presidente del BCRA ahorra en dólares, desde que sabe que esa es la verdadera moneda, y lo quiere tener controlado). Este principio es el de acción y reacción: toda fuerza física produce una reacción contraria de la misma proporción. O sea, cada piña que pega le viene de vuelta.

              Para no quedarse sin reservas, en lugar de dejar al mercado libre (por miedo a la inflación a la que confunde con aumento del IPC) le pegó a la gente con un cepo, y el mercado le devuelve una piña más dura: pierde reservas a velocidad cada vez mayor.

              El blue trepó hasta los $ 150 -y el BCRA perdió más de USD 300 M- en la semana que pasó ayudado por los que no pueden comprar dólares en el mercado oficial y, por ello, subió $3 tras haber ganado $ 12 en septiembre. El minorista promedio entre bancos se colocó en los $ 82,44, y sumado el impuesto PAÍS y la retención de Ganancias, el dólar “ahorro” avanzó a $ 136,02. El MEP quedó en $ 138,15 y el CCL trepaba a $ 145,75.

            Con esta misma ridiculez, el gobierno intenta incentivar el incremento de la oferta de divisas, por ejemplo, con la reducción de 33% a 30% en las retenciones a la soja durante octubre. O sea, mientras que hasta ayer los productores recibían $ 51 por dólar liquidado, dadas las retenciones, ahora recibirán $53,5. Y así de “pequeña” queda la brecha:

               El gobierno está convencido de que los problemas se corrigen reprimiendo -o sea, aplicando el poder policial, el monopolio de la violencia- y no entiende que la violencia siempre destruye, y así se forma una bola de nieve inercial: más destrucción, más represión.  

               El problema es que se termina emulando a Venezuela. No hace falta voluntad expresa de copiar al chavismo, sino que la inercia de este “sistema” represivo -que la oposición no capta- lleva a Venezuela. Chávez no quiso llevar a su país adonde está, y los chavistas saben que la situación es mala, pero acusan a EE.UU.

              Y la oposición no tiene la menor idea de cómo pararlo, es más, sus propuestas parecen contrarias, pero ahondan el problema, como cuando proponen eliminar el delito con más policía que el gobierno va a utilizar para reprimir, precisamente, no a los delincuentes sino a los opositores.

              Así la mejor inversión en Argentina es el blue o, mejor todavía, insisto otra vez más, irse de Argentina. Entonces vamos viendo qué pasa afuera. En Wall Street, hubo un pequeño susto porque Trump dio positivo en coronavirus, pero está claro que mejorará y más parecen influir los “estímulos monetarios” que, por cierto, son inflación -burbujas- para hoy y hambre para mañana. Por el susto, todos los índices bajaron el viernes, pero, por los nuevos estímulos que, seguramente, seguirán sube el dólar y baja el oro.

            Aún con las caídas del viernes, en la semana pasada el Nasdaq 100 repunta 0,94% (gana 28,89% en 2020); el S&P 500  sube 1,68% (3,84% desde enero) y el Dow Jones avanza 1,87% pero pierde 3% en el año. La volatilidad medida por el índice VIX repunta 3,7%. La economía de EE.UU. sigue floja lo que mantiene el pesimismo a la espera de los “estímulos fiscales”: la Cámara de Representantes aprobó la propuesta demócrata de un quinto paquete de ayudas económicas por USD 2,2 B, pero sin el apoyo de los republicanos.

             Pero, además de la inestabilidad propia de unas elecciones muy “desordenadas” para los estándares de EE.UU., gane quien gane parece poco probable que se controle el gasto público o que aumenten los ingresos fiscales con lo que está garantizada la exagerada emisión monetaria.

                     En este gráfico se incluye el último cálculo de la cantidad de dinero fiduciario, hasta el 1 de agosto. FMQ es la suma de la oferta monetaria de dólares fiduciarios, tanto en circulación como fuera de circulación. Puede verse que la tasa de crecimiento de FMQ fue relativamente constante durante un largo período (5,86% anualizado compuesto mensualmente, para ser exactos) hasta la crisis de Lehman, en 2008.

                  Desde 2008 hasta marzo creció la friolera de 300% y, desde entonces, el crecimiento de la FMQ no tiene precedentes, simplemente enloqueció, se ha vuelto casi vertical y nadie parece dispuesto a ponerle un freno. La FMQ ya supera al PBI cuando lo “normal” es que, por ejemplo, como en 2005 debería estar entre el 35% y el 40% del PIB, y todo indica que superará el 125% en los próximos meses.

                Así las cosas, al menos en el mediano y largo plazo, el oro es la estrella aunque hoy se sitúa al borde de perder los USD 1.900/onza, pero sube 2,4% con respecto a la semana pasada acumulando 25% en el año.

Gold Daily

              El índice dólar DXY -que muchas veces va a la inversa que el oro–  anduvo bien en agosto, a pesar del déficit fiscal, recesión sin precedentes, desempleo histórico y otros males provocados por las cuarentenas, y esto le restó fuerza al oro para recuperar los máximos históricos de casi USD 2.090/onza desde los que cayó en agosto, a los que había llegado desde los 1458 de marzo, precisamente cuando se desinflo el “estímulo” de unos USD 3 B del primer trimestre. Y quizás esto continúe unos días a medida que parezca que se confirman más estímulos lo que, al principio infla todo incluso el dólar, hasta que llega el balde de agua fría.

              En fin, además de los modos de comprar oro que vimos en artículos anteriores, puede comprarse “cripto oro”. Las stablecoins o criptomonedas “estables” -atadas al dólar u otros activos- ganan protagonismo dado que no tienen la volatilidad, por caso, del Bitcoin. Entre estas, están las stablecoins atadas a metales preciosos, en particular, las atadas al oro como Pax GoldDigix GoldGoldmint, y Tether Gold que crecen muy fuerte como se ve en el siguiente gráfico:

              Para remate, existen plataformas que aceptan estas stablecoins, como Pax Gold, en sus “wallet ahorro” pagando entre 5% y 10% anual de intereses.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

Sobre ambientalismo

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 26/7/20 en: https://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/alberto-benegas-lynch/ambientalismo.html

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Con gran ingenuidad y la mejor de las intenciones, es común incurrir en equívocos respecto al cuidado del planeta. Con la idea de proteger la propiedad de la Tierra se suele destruir la propiedad privada con lo cual se termina afectando al globo terráqueo. De un tiempo a esta parte los socialismos se han agazapado al ambientalismo como una manera más eficaz de liquidar la propiedad privada: en lugar de decretar su abolición al estilo marxista, la tragedia de los comunes se patrocina con mayor efectividad cuando se recurre a los llamados “derechos difusos” y la “subjetividad plural” a través de lo cual se abre camino para que cualquiera pueda demandar el uso considerado inadecuado de lo que al momento pertenece a otro.

Antes que nada, subrayamos que toda invasión a la propiedad debe ser castigada, ya se trate de un asalto o de la emisión de monóxido de carbono o del desparramo de ácidos, basura, contagio irresponsable de un virus o cualquier otra acción que lesione derechos de terceros. De más está decir que no se trata de eliminar toda polución, de lo contrario habría que dejar de respirar debido a la contaminación por la exhalación de dióxido de carbono.

Vamos entonces al denominado calentamiento global. El fundador y primer CEO de Weather Channel, John Coleman, el premio Nobel en física, Ivar Giaever y el ex presidente de Greenpeace de Canadá, Patrick Moore, sostienen que se trata de un fraude en el sentido de tergiversación de estadísticas puesto que, por una parte, el aumento en la temperatura en el planeta Tierra se ha elevado medio grado en el transcurso del último siglo y fue antes de que aparecieran los gases que fueron inyectados por los humanos en la atmósfera.

El efecto invernadero es controvertido. La opinión dominante es también refutada por  científicos de peso como Donald R. Leal, Fredrik Segerfeldt, Martin Wolf, Terry L. Anderson y Ronald Bailey. Según estas opiniones, en las últimas décadas hay zonas donde se ha engrosado la capa de ozono que envuelve el globo en la estratosfera. En otras se ha debilitado o perforado. En estos últimos casos, los rayos ultravioletas, al tocar la superficie marina, producen una mayor evaporación y, consecuentemente, nubes de altura, que dificultan la entrada de rayos solares. Esto conduce a que mediciones apropiadas en períodos de tiempo razonables revelen enfriamiento neto.

Muchas especies marítimas están en vías de extinción. Esto hoy no sucede con las vacas, aunque no siempre fue así: en la época de la colonia, en buena parte de América latina el ganado vacuno se estaba extinguiendo debido a que cualquiera que encontrara un animal podía matarlo, engullirlo en parte y dejar el resto en el campo. Lo mismo ocurría con los búfalos en Estados Unidos. Esto cambió cuando comenzó a utilizarse el descubrimiento tecnológico de la época: la marca, primero, y el alambrado, luego, clarificaron los derechos de propiedad. Lo mismo ocurrió con los elefantes en Zimbabwe, donde, a partir de asignar derechos de propiedad de la manada se dejó de ametrallarlos en busca de marfil.

Respecto al temor por la desaparición del agua, el premio Nobel en economía Vernon L. Smith escribe: “El agua se ha convertido en un bien cuya cantidad y calidad es demasiado importante como para dejarla en manos de las autoridades políticas”. El planeta está compuesto por agua en sus dos terceras partes, aunque la mayoría es salada o está bloqueada por los hielos. Sin embargo, hay una precipitación anual sobre tierra firme de 113.000 kilómetros cúbicos, de la que se evaporan 72.000. Eso deja un neto de 41.000, capaz de cubrir holgadamente las necesidades de toda la población mundial. Sin embargo, se producen millones de muertes por agua contaminada y escasez. Tal como ocurre en Camboya, Ruanda y Haití, eso se debe a la politización de la recolección, el procesamiento y la distribución del agua. En esos países, por ejemplo, la precipitación es varias veces superior a la de Australia, donde no tienen lugar esas políticas y en consecuencia no ocurren esas tragedias.

Julian Simon y Herman Kahn se detienen a considerar el tema de los recursos naturales referido a los conceptos de sustitución, reciclaje y la tecnología. Estos autores mantienen que hay dos métodos de calcular reservas de recursos naturales. Uno es el de los ingenieros y el otro es el de los economistas. El de los ingenieros se limita a extrapolar el precio y el ritmo de consumo en relación a las reservas físicas estimadas al momento. El método de los economistas, en cambio, consiste en no considerar la extrapolación de una situación estática sino comprender que cuando se considera más urgente un bien el precio se eleva y por ende las reservas se estiran.

Finalmente, la genética ha producido una llamativa revolución al posibilitar mejoras extraordinarias en la calidad de vida en muy diversos planos.  Nos estamos refiriendo a plantas resistentes a plagas y  pestes que, por ende, no requieren el uso de plaguicidas y pesticidas químicos, a la posibilidad de incrementar el valor nutriente, a la capacidad de incorporar ingredientes que fortalezcan la salud (incluyendo la disminución de alergias) y el enriquecimiento de los suelos, tal como ha explicado entro otros el biólogo molecular, premio Nobel en medicina, Richard Roberts. De más está decir que lo que aquí dejamos consignado no es incompatible con que simultáneamente se trabajen otros procedimientos como los alimentos orgánicos para lo que se recurre a fertilizantes producto de la composta o abono orgánico que son el resultado de residuos animales y vegetales.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

UPDATE: ULTIMAS VOCES HERÉTICAS CONTRA LA OMS Y LA CUARENTENA OBLIGATORIA

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 3/5/20 en:  http://gzanotti.blogspot.com/2020/05/update-ultimas-voces-hereticas-contra.html

 

(PARA LOS QUE PUEDAN ESCUCHAR OTROS PUNTOS DE VISTA SIN INSULTAR).

https://mailchi.mp/ronpaulinstitute/coronatyrants?e=503b6b0ca0&fbclid=IwAR0YxG2NzN0F1DahMxxuiOzt81RM5CFmWVlQ8ud70yUGmKVGXF-UN9PvFRA

http://debatime.com.ar/el-lockdown-y-la-destruccion-de-la-estructura-economica/?fbclid=IwAR3oudYvCWyutkYPH3eVcKNAmzslbnSEnsM4HPik6okTKzFUCaE_Nxq0Khg

https://www.foxnews.com/opinion/tucker-carlson-during-coronavirus-pandemic-totalitarianism-doesnt-shock-us-anymore?fbclid=IwAR3vOhl097892fWnwYvRWONDsUMxOsmVo4mNpxmOvoQGuz44sgyubxY0hnI

https://www.prensalibre.com/opinion/columnasdiarias/paren-el-panico-terminen-el-encierro/?fbclid=IwAR0Kr3xJ_mJnHgPX2mvn-sKALb5ndm1gwGPCdzFVQu96ftTPflTXQeLwaR0

https://www.youtube.com/watch?feature=youtu.be&v=9uMgjTugCFU&fbclid=IwAR3uiLxaUtH2XZEKv2vTvGscvNt-BwNeQoPC_qR2zN_2pr0Mbm28pM8sWLs&app=desktop

https://www.lewrockwell.com/2020/05/no_author/the-dubious-covid-models-the-tests-and-now-the-consequences/?fbclid=IwAR1INFbWK4qcM_64ODKqke9QHxXKLFCGdutWsDVC6_d4wC3bpENv0NGOe9w

https://www.lewrockwell.com/2020/05/chuck-baldwin/never-again-2/?fbclid=IwAR2wuY2btqKnXZ3P-HbzNKiH4Wwn8t4m79LKgT-dYsYcpn-vrrDsBybSRgA

https://puntodevistaeconomico.com/2020/05/01/aier-to-avoid-permanent-leviathan-people-must-reclaim-their-rights/?fbclid=IwAR2BDUdAMFeAolp6RaeF4zVQsxW20YMd38sEWcOkWWUlotT3IXUq7tx0lxg

https://www.coordinationproblem.org/2020/04/emergencies-have-always-been-the-pretext-.html?fbclid=IwAR1CN7qctErmhvmg6MtVXY7PqOPZeumLDqGM2-6SZp5Wc2SrOO3V2_nR-3I

https://entrerios24.com/santa-fe-se-armo-liga-de-comerciantes-a-partir-del-10-mayo-abrimos-si-o-si-estamos-al-borde-de-fundirnos/?fbclid=IwAR3IWPMReIgnyDrBut5MZcC8dzZ-unMmVtPX0ilMVUFhZnNdr438-GtTdO4

https://mises.org/wire/protest-france?fbclid=IwAR2LJCEHAwwsZlJsHO_YsGW14mZeNds72CaDgnAU7xmEzuB78kivi57W23E

https://www.lewrockwell.com/2020/04/andrew-p-napolitano/the-land-of-the-free-and-home-of-the-brave/?fbclid=IwAR05PU6Fpzm5iOzkKwbZ5s_13OoSqivix5hN1nyispYWRkDq_XndPQJPIK4

https://www.fundacionlibertad.com/articulo/modelos-matematicos-epidemias-y-por-que-no-somos-mosquitos?fbclid=IwAR2AJqoZL-NLv9sMF0yW5Ixe4u1PJ8x1KEvE72TmUxUJyrjy37eSAkR3mp0

https://www.youtube.com/watch?v=BgK5iXOWf6s&t=7s&ab_channel=DaniM%C3%A1rquez&fbclid=IwAR3G-epfPLePdmYBWamORHvA-aoxZDOOgg6hhLt7l2-c3FzhZlsFCZD7lF8

https://www.youtube.com/watch?v=k0Q4naYOYDw&fbclid=IwAR3tQ0k6ERV1ILyuAiraIewQKD1mDSFOcD254vwOK7Ojh96lwrCTDAlQQUE&ab_channel=JourneymanPictures

https://www.youtube.com/watch?v=T11K7qufnLA&ab_channel=GrupoZonica&fbclid=IwAR1Ktf9OVf3-2jtQA2jkYucxSDa59cYPYv84dyg4ctRXTPGULi_kwrNXisk

https://www.youtube.com/watch?v=cwPqmLoZA4s&feature=youtu.be&fbclid=IwAR1xJBR5yReIrAdQdvrsCOTJyshozBYNSdEdF7yZPMsBb_qtPayUbKSSb3I&ab_channel=JourneymanPictures

https://www.facebook.com/kyesha.williams.7/videos/704941840313508/UzpfSTE1ODg0OTcwNzQ6MTAyMTk5NjUzNzg5MTY2NzA/

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises

DE LA QUANTA CURA A QUERIDA AMAZONIA, EL MISMO PROBLEMA: LA NO ACEPTACIÓN DE LA MODERNIDAD.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 18/2/20 en: https://gzanotti.blogspot.com/2020/02/de-la-quanta-cura-querida-amazonia-el.html?fbclid=IwAR0QiHV3VPsltCQKMwoxpUvb-NmirJghoQJJNyV_aGqpnRB0hutGZPaQzFk

 

Sí. De 1864 a 2020, casi lo mismo. El mundo moderno sigue siendo el enemigo para gran parte de los pontífices, y lo terrible es que hacen de ello su magisterio.

De la Quanta cura casi todos se han olvidado, pero es esencial para entender el paso que tuvo que dar el Vaticano II. Allí Pío IX rechazó en bloque al “mundo moderno”, que él identificaba con los imperios napoleónicos. EEUU, como si no existiera. El que sí existió fue Mons. Dupanloup, que no sólo produjo el milagro de una aclaración “liberal” por parte de Pío IX (el elogio de la carta de Dupanloup) sino que inspiró algunas aclaraciones posteriores de León XIII con las cuales los pontífices (fíjense que no digo “La Iglesia”) pudieron manejarse con prudencia en ese mundo “moderno culpable excepto se demuestre lo contrario”. La clave era la incomprensión, la no aceptación, de la institucionalidad republicana, la incomprensión de la evolución de las instituciones inglesas, y sobre todo la NO distinción entre Iluminismo y modernidad. Claro, con Pío XII las cosas comenzaron a cambiar, y con Juan XXIII y el Vaticano II se dio un cambio importante en la aceptación de ciertas cuestiones esenciales de la Modernidad asumidas desde el Catolicismo: la laicidad del estado, la ciencia moderna, la libertad religiosa.

Pero cuáles eran las bases filosóficas de esa aceptación, no era fácil. Los teólogos y filósofos católicos  más importantes no se lucían al respecto. Gilsón y Fabro, a pesar de su genialidad metafísica, siguen convenciendo a generaciones enteras de que el mundo moderno es filosóficamente perverso en sí mismo, porque Descartes sería el inicio del idealismo absoluto que concluye en el ateísmo de Hegel. He allí la tesis de Fabro que pasó a ser casi un dogma de fe para los tradicionalistas. Cómo ir de allí al Vaticano II (esas tesis fueron redactadas en los 50), ah, he allí el misterio. Incluso Maritain, que tuvo que re-inventar la democracia a partir de Bellarmino, Suárez y las pequeñas ventanitas que había dejado abiertas León XIII, jamás dejó de condenar al mundo moderno en bloque identificado con las peores interpretaciones de Descartes, Lutero y Rousseau. Las instituciones anglosajonas brillaban por su ausencia hasta 1958, donde el gran pensador francés logró darse cuenta de que EEUU era otra cosa, sin insertar ello, sin embargo, en una articulación filosófica coherente.

Los católicos más bien tradicionalistas en cuestiones de Fe se formaban en esa perspectiva. No Maritain, que les parecía muy de avanzada (Maritain “de avanzada”: Dios mío….) sino una mezcla interesante entre la tesis de Fabro y manuales de filosofía de la naturaleza que ponían el inicio de la ciencia moderna en el nominalismo del s. XIV, aunque le rescataban la parte “técnica”. En medio de ello algunos como Honen,  Selvaggi o Jolivet trataban de fundar la ciencia moderna en las perlas dejadas por Santo Tomás pero “por afuera”, como “arreglando” algo mal planteado desde el principio.

O sea que el mundo moderno, filosófica y científicamente, era irredimible. ¿Derechos individuales? Ni hablar. O, mejor dicho, de eso sí habían hablado católicos como Montalembert, Lacordaire, Rosmini, Lord Acton, pero todos ellos habían quedado sumergidos por las condenas cuasi dogmáticas de Gregorio XVI y Pío IX. De ellos no se hablaba. Las vacunas democráticas de los católicos eran casi nulas, y así cayeron, desde Pío XI para abajo, en las garras de los fascismos europeos, excepto Maritain, como vimos, aunque, como vimos también, de milagro.

Cómo fue posible que de esa armadura antimoderna saliera el Vaticano II es increíble. Ratzinger/Benedicto XVI, uno de los pocos que  tenía una visión positiva de la modernidad y de los EEUU, lo explicó el 22 de Diciembre del 2005, pero hoy nadie se acuerda, por supuesto. Los padres conciliares, guiados por su sentido común más que por sus manuales de filosofía, se daban cuenta de que EEUU no era igual a Napoleón, de que la Libertad religiosa no era igual a indiferentismo, de que la ciencia moderna no era igual a nominalismo. Tal vez lo mejor de Santo Tomás pesó en ellos e hizo el milagro: la autonomía relativa del orden natural implicaba tanto el desarrollo de la ciencia como la laicidad del estado, y los horrores de la guerra, la ley natural de Santo Tomás, más Pío XII y Juan XXIII, los inclinaron a hablar de los derechos personales.

La clave era que por primera vez en su historia un pontífice, Pablo VI, firmó documentos donde la institucionalidad democrática y lo mejor de la modernidad eran aceptados, y a pesar de que no entendía la economía de mercado, alabó el desarrollo de los pueblos en clave católica.

Pero tampoco significó gran cosa.

Desde los 50 comenzó una nueva teología donde la distinción entre lo natural y lo sobrenatural era criticada. Toda la razón, si por distinción se entendía separación o semipelagianismo. Pero no quedó claro, y avanza una teología política donde la salvación comienza de algún modo con el progreso de los pueblos, donde lo natural y lo sobrenatural se funden. Y algunos pensadores, siempre dispuestos a “dialogar” con Marx y Hegel, excepto, por supuesto, con el liberalismo político y económico, le agregan a ello el análisis marxista de la lucha de clases y…. Y Gustavo Gutiérrez dijo, hágase la teología de la liberación, y se hizo. Pero fue también un proyecto anti-moderno, si por modernidad se entiende un proyecto político de libertad. Lo que antes era Franco, ahora lo era Fidel Castro. Ambos eran el cielo en la Tierra, uno de derecha, el otro de izquierda, pero en ambos el enemigo es la modernidad. El cielo en la Tierra de izquierda fue el camino que comenzaron a recorrer los obispos latinoamericanos (si alguno se opuso, no se escuchó) desde Medellín a Aparecida. Juan Pablo II y Ratzinger intentaron frenarlo pero lo único que cosecharon fueron odios que duran hasta hoy. Hoy Gustavo Gutiérrez vive en el Vaticano II como si fuera San Juan de la Cruz resucitado.

Mientras tanto, los católicos tradicionalistas y-o conservadores no se quedaban atrás en sus diatribas antimodernas. Algunos, de manera a-sistemática, comenzaron a hacer una mezcla interesante. Primero, como dijimos, para ellos Maritain ya era muy de avanzada, así que saquen sus propias conclusiones. Pero además unían el diagnóstico de Fabro sobre la modernidad con el diagnóstico de Heidegger. No era difícil, porque los mismos coqueteos lo hacían en filosofía. El odio visceral de Hiedegger hacia lo moderno, a Descartes, a la “razón” moderna (excepto que toque a Santo Tomás, por supuesto), sus críticas contra la técnica y la ciencia, ellos lo compraban in totum y no tenían problema en mezclarlo coherentemente con su odio a la modernidad, perfectamente inoculado por Fabro y Gilsón. El rescate de autores como Rosmini o la fenomenología de Husserl era para ellos inconcebible (por eso quedaron en silencio total ante la canonización de Edith Stein, que “para colmo” era judía….). Pero además agregaban algo más a ese plato para ellos tan apetitoso: una versión católica de la Escuela de Frankfurt. O sea, la modernidad es una razón que lleva la dominación, a la tecno-ciencia  anti-humana. Modernidad es igual a positivismo, a razón instrumental, a alienación. Agreguen a ello la teoría de la explotación marxista, que muchos conservadores también compraron (a pesar de creerse “profundamente” anti-marxistas) y ya está, el combo ya está completo.

Un ejemplo muy importante, ya veremos por qué, es Romano Guardini y su libro “El fin de los tiempos modernos”. El libro es de 1958, fecha muy interesante a fines de cómo fue posible el Vaticano II. La visión de la modernidad es apocalíptica, casi copiada de Adorno y Horkheimer. La modernidad es inmanentismo, es el fin de la trascendencia, es el dominio in-humano de la técnica. Ninguna otra visión tiene Guardini de la ciencia, la técnica y la política de la modernidad. Y es el fin, porque ese mundo moderno terminará en la total autodestrucción.

¿Y en quién influye enormemente Guardini? En Jorge Bergoglio (1). El actual poderoso pontífice, en el año que pasó en Alemania, intenta hacer una tesis sobre este aspecto de Guardini. No la pudo terminar, pero sus trazos fundamentales se ven en Laudato si. El capítulo III de esta última tiene seis importantes citas del libro de Guardini: la 83, 84, 85, la 87, la 88 y la 92. Ahora se entiende bien la contraposición bergogliana entre ecología y modernidad. No es simplemente que no entienda nada de economía de mercado. Es que el desarrollo, la técnica, es para él la razón instrumental, dominante, alienante, que es exactamente la visión que Marx tiene sobre el capitalismo. Por eso Querida Amazonia, sobre todo en sus primeros capítulos, no sale de los guionistas de la película Avatar. El capitalismo, dominante, alienante, con sus “excusas” de libertad, avanza sobre la pureza de los pueblos originarios, que para los teólogos de la liberación y del pueblo (Bergoglio y sus profesores argentinos) parecen estar excluidos del pecado original. Por haber nacido en supuesta armonía de la naturaleza, no contaminada por la técnica occidental, son más buenos. Son el buen salvaje roussoniano a los cuales hay que salvar de la sociedad capitalista. Cómo salvarlos y al mismo tiempo solucionar sus carencias económicas, ah bueno, todo consiste en que un buen gobernante católico (¿Lula tal vez?) les de lo que necesite, porque la escasez se supera simplemente con el estado proveedor. ¿Aún no lo entienden?

Mientras tanto, los “tradis” se quedaron contentos, porque para ellos el problema principal, la NO ordenación de los viri probati y el sacerdocio femenino, quedó resuelto a su gusto. Ya está. Con tal de que “eso no”, todo lo demás sí. Y allí están comentando felices este “gran documento”, porque, total, tiene todo lo que ellos bebieron siempre: el odio a la modernidad.

Mientras tanto, los católicos que pensamos que el mercado es compatible con la ecología y con la Fe, al ostracismo.

Nosotros somos las verdaderas catacumbas. 

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(1) Agradecemos a Mark Stahlman esta referencia, que no lo compromete en nuestra interpretación. 

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises

Biólogos, geólogos y matemáticos sobre el cambio climático y la provisión voluntaria de bienes públicos

Por Martín Krause. Publicado el 17/2/20 en:  https://bazar.ufm.edu/biologos-geologos-matematicos-cambio-climatico-la-provision-voluntaria-bienes-publicos/

 

Este paper me llamó la atención por dos cosas. Una es por el tema y el enfoque que presenta en relación a cuestiones que son muy calientes hoy en día, precisamente el del calentamiento global entre otros. Y luego como un concepto claramente económico como el de bien público aparece en trabajos de académicos de otras disciplinas. En este caso el paper se titula:

Coalition-structured governance improves cooperation to provide public goods y los autores son Vítor V. Vasconcelos1,2,3*, Phillip M. Hannam4,5*, Simon A. Levin1,6,7, and Jorge M. Pacheco8,2,9

Y éstas son las instituciones a las que pertenecen:

1 Department of Ecology and Evolutionary Biology, Princeton University, Princeton NJ, USA

2 ATP-group, P-2744-016 Porto Salvo, Portugal

3 INESC-ID and Instituto Superior Técnico, Universidade de Lisboa, IST-Taguspark, Porto Salvo, Portugal

4 Science, Technology & Environmental Policy Program, Woodrow Wilson School of Public and International Affairs, Princeton University, Princeton NJ, USA

5 School of Geography, University of Leeds, Leeds, UK

6 Resources for the Future, Washington DC, USA

7 Beijer Institute of Ecological Economics, Stockholm, Sweden

8 Centro de Biologia Molecular e Ambiental, Universidade do Minho, Braga, Portugal

9 Departamento de Matemática e Aplicações, Universidade do Minho, Braga, Portugal

 

No hay nadie de un departamento de Economía. Bueno, muy bien. Nada mejor que la interdisciplinariedad. Éste es el resumen:

“Si bien los beneficios de los bienes comunes y públicos son compartidos, tienden a ser escasos cuando las contribuciones son proporcionadas voluntariamente. La falta de cooperación en la provisión o preservación de estos bienes es fundamental para los desafíos de sostenibilidad, que van desde la pesca local hasta el cambio climático global.

En el mundo real, tales dilemas cooperativos ocurren en múltiples interacciones con intereses estratégicos complejos y frecuentemente sin información completa. Argumentamos que la cooperación voluntaria habilitada a través de múltiples coaliciones (similar a la policéntrica) no solo facilita una mayor generación de bienes públicos no excluibles, sino que también puede permitir la evolución hacia un enfoque de gobernanza más cooperativo, estable e inclusivo.

Al contrario de cualquier estudio previo, mostramos que estos méritos de la gobernanza de múltiples coaliciones son mucho más generales que los ejemplos singulares que se presentan en la literatura, y son robustos en diversas condiciones de exclusibilidad, congelabilidad del bien público no excluible y formas arbitrarias. de la función de retorno a la contribución. Primero confirmamos la intuición de que una coalición única sin cumplimiento y con jugadores que persiguen su propio interés sin conocimiento de los retornos a la contribución es propensa al fracaso cooperativo. A continuación, demostramos que el mismo modelo pesimista pero con una estructura de gobernanza de múltiples coaliciones experimenta una cooperación relativamente mayor al permitir el reconocimiento de ganancias marginales de cooperación en el juego en juego. En ausencia de aplicación, los regímenes de bienes públicos que evolucionan a través de la proliferación de foros cooperativos voluntarios pueden mantener e incrementar la cooperación con más éxito que los regímenes singulares e inclusivos.”

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade). Síguelo en @martinkrause

¿Coronavirus? ¿Y el hambre, causado por el Estado?

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 3/2/20 en: https://www.elheraldo.hn/opinion/columnas/1354813-469/coronavirus-y-el-hambre-causado-por-el-estado?fbclid=IwAR35a15qnxMpUHcmNlp1P3KR-Zl89Pz3Q4NQAaJ4q-a3Z_05ttl1lqtVfLc

 

Después de semanas con este nuevo virus, los muertos no llegan a mil. Es una gran pena y ojalá encuentren una solución rápidamente. Pero el hambre es la mayor pandemia global. Mueren unas 24,000 personas ¡cada día! por causas relacionadas con la falta de alimentos.
Por suerte, ha disminuido desde las 41,000 personas al día que morían hace
veinte años. Algo no cierra. La naturaleza es sabia y sobreabundante y, de hecho, permite que se produzca un 60% más de lo que la humanidad necesita para alimentarse. Insólitamente, en la producción de alimentos que no se comerán, a nivel global se utilizan 1,400 millones de hectáreas, y así se pierden anualmente 1,300 millones de toneladas métricas.
Ahora, ¿por qué no llegan a los desnutridos? Son varias las causas, pero las
definitorias son los obstáculos que ponen los Estados. Después de todo, son el monopolio de la violencia -su poder de policía- y la violencia siempre destruye.
Para empezar, los impuestos que cobran empobrecen ya que son derivados hacia abajo subiendo precios o bajando salarios. Otra de las malas políticas de los gobiernos es la interferencia en el sistema de precios -con subsidios, precios mínimos y máximos- que provoca que los alimentos se desvíen a otros usos, como los biocombustibles, cuando paliar el hambre es más urgente. A menudo se necesitan sencillos recursos para que la gente pobre pueda cultivar los alimentos necesarios y ser autosuficientes, pero hoy el alimento medio recorre en España, por caso, entre 2,500 y 4,000 km. ¿Por qué no se cultiva más cerca? Entre otras cosas, debido a regulaciones estatales sobre el uso de la tierra. Además, las legislaciones sobre “propiedad intelectual” deberían ser derogadas -para todos
los sectores y temas- porque son la mayor fuente moderna de monopolios. La propiedad debe quedar establecida exclusivamente por el mercado -el pueblo- y nunca por los Estados. Algunas leyes impiden que el agricultor siembre, intercambie o venda sus propias semillas porque, por caso, existen normativas dentro de los acuerdos de “libre comercio” (!?) sobre derechos de propiedad intelectual y comercio que establecen que la semilla para ser vendida, intercambiada o comercializada debe ser uniforme y estable y las semillas de los agricultores no han sido nunca uniformes ni estables. Y las patentes obligan, al agricultor que quiere cultivar esas variedades, a pagar royalties como ocurre en países africanos que han sido obligados a firmar estas leyes de propiedad intelectual dentro del marco de los tratados de “cooperación”.

Finalmente, un tercio de la producción mundial de alimentos se desperdicia y gran parte termina en la basura. Ahora, los políticos nos han hecho creer que la recolección y tratamiento de la basura es un “servicio público” que ellos, el Estado, debe proveer. Y llegan al colmo de cobrarnos cuando deberían pagarnos porque hasta la peor basura tiene valor. Si el servicio de recolección estuviera en manos del mercado, en manos privadas eficientes, se nos pagaría por nuestra basura y, muy probablemente, se distribuiría la comida desechada a precios mucho más bajos entre los más necesitados.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

La Argentina y “el cisne verde”…

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 27/1/20 en: https://www.ambito.com/economia/tasas/la-argentina-y-el-cisne-verde-n5079047

 

La Argentina y el cisne verde...

Con tasas de interés negativas en términos reales e incertidumbre en torno de la deuda -y el ruido de BA-, los inversores se “fugan”. El dólar Bolsa o MEP subió un 14% en un mes y cerró el viernes a $81,86, casi igual que el solidario, en tanto que CCL quedó en $83,29.

El BCRA -para reactivar la economía- bajó hasta 50% la tasa de las Leliq que le compran los bancos (y la decisión de emitir Leliq a 14 días ya significa un recorte de la tasa efectiva), y redujo sensiblemente la tasa de los pases y limitó el volumen de pesos de estas operatorias. Debajo de la “inflación” -aumento del IPC, en rigor- del 54% i.a., que cerraría enero en 3,5%. Las tasas de los plazos fijos minoristas en pesos cayeron al 35%. Así, los pesos pueden ir a comprar títulos de deuda en moneda nacional que está emitiendo el Tesoro y, los más, al dólar. Antes del cepo se compraban u$s2.000 M mensuales y operaban 2 M de personas que hoy sólo pueden acceder a u$s400 M (200 c/u) de modo que unos u$s1.600 M podrían volcarse al MEP. En febrero suele bajar la demanda de dinero, y desde Bull Market recuerdan que el pago del Bonar Dual 2020 (AF20), que se activa el 13 del próximo mes, podría impactar de forma escalonada llevando la divisa hasta, adivinan, $90.

En el plano internacional ocurren dos hechos que no impactaran en la Argentina, dada la lejanía física y el atraso socio económico. En primer lugar, el nerviosismo por el coronavirus podría provocar una corrección en las Bolsas. En 2020, el S&P 500 sube un 3%, en particular los servicios públicos -no estatales-, medidos por el ETF Select Sector SPDR Trust (NYSE: XLU), remontan más del 5,5% (el ETF de XLU alcanzó máximos históricos) y las tecnológicas, medidas por el ETF Select Sector Technology (NYSE: XLK), suben el 6,8%, siendo los dos sectores de mejor rendimiento. Es inusual que los servicios suban junto con las tecnológicas ya que son “opuestos” en cuanto al riesgo, el tecnológico lo tiene más alto y con crecimiento de ganancias más rápidos, mientras que las empresas de servicios ofrecen estabilidad y crecimiento lento. Ayudó la bajada del rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años, hasta 1,73%.

Ahora, la creciente cantidad de ofertas de compra para los contratos de opciones del índice de volatilidad CBOE (VIX) que expiran a mediados de febrero, sugeriría que algunos traders creen que aumentará la volatilidad en las próximas semanas y el descenso del S&P 500 podría ser inminente. Pero los analistas coinciden en que las tendencias técnicas generales y las perspectivas de crecimiento de las ganancias, al final, deberían mantener el impulso alcista en 2020.

El segundo tema fue lo más discutido en Davos -por cierto, un foro que se las da de “promercado” cuando está infestado de burócratas reguladores- y es la posibilidad de que se produzca un “cisne verde”. El BIS señaló en un documento titulado “El cisne verde” que los eventos relacionados con el clima podrían causar la próxima crisis financiera.

“Cisne verde” viene del “cisne negro” que se popularizó en la crisis financiera de 2008 y se refiere a un evento inesperado y sorprendente con un efecto importante, popularizado por el matemático Nassim Taleb con su libro el “El cisne negro: el impacto de lo altamente improbable”.

“La transición inmediata de todo el sistema, que se requiere contra el cambio climático (CC), podría tener efectos que afectarían a cada actor de la economía y al precio de cada activo”, dice el Deutsche Bank, y agrega que “entraremos en una etapa en la que se producirá una comprensión de las inmensas concesiones económicas y personales que tendremos que hacer”. O sea, que buena parte de los inversionistas y empresas están pensando en términos de “las nuevas realidades” dado el CC. Pero… ¿y si ocurre el “cisne negro”, es decir, si el CC no se da? No es lugar para discutir la teoría del calentamiento, pero ¿qué pasaría con estas tendencias inversoras y cambios en las regulaciones y empresas si es cierto que el cambio es natural -desde la Era de los Glaciares- y el diminuto hombre -frente a la naturaleza- nada puede hacer?

Si nos basamos en probabilidades matemáticas veremos que la posibilidad de que no ocurra una catástrofe es grande. El anuncio de calamidades ocurre desde siempre. Por casos, en 1803 Malthus decía que sobrevendría una hambruna global porque la población crecía más rápido que los alimentos. En 1966, aseguraban que el petróleo duraría solo 40 años y en 1970 que el mundo acabaría sus recursos naturales para 2000. En 1974, los satélites “mostraban” que una era de hielo se acercaba y el consenso científico Planet Cooling anunció hambrunas inminentes. En 2008, Al Gore “predijo” que, por el CC, el Ártico se quedaría sin hielo en 2013.

Todo resultó al revés, de modo que el “cisne verde”, matemáticamente, va camino de convertirse en un “cisne verde, negro”. Y la Argentina permanecería inmutable.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

La maldición del capitalismo

Por Gabriel Boragina. Publicado en:  http://www.accionhumana.com/2019/11/la-maldicion-del-capitalismo.html

 

El rechazo del capitalismo no es nuevo, apareció prácticamente con su misma manifestación y se prolongó en el tiempo. Es más, esa reacción contra aquel se fue extendiendo a medida que la institución pretendía expandirse no sin dificultad. Paradójicamente, cuantos mayores beneficios promovía el capitalismo mayor oposición generaba entre la gente, sobre todo en las capas intelectuales que fueron las que -en definitiva- más se destacaron en difamar al sistema. Sólo en muy escasa medida, y en ámbitos muy reducidos, se reconocían los aspectos auténticamente progresistas (palabra la cual, desafortunadamente, fue apropiada por los sectores contrarios al capitalismo hasta consolidarse en nuestros días) del capitalismo.

“Nada es hoy más impopular que la economía del libre mercado, es decir, el capitalismo. Todo lo que se considera insatisfactorio en las condiciones actuales se achaca al capitalismo. Los ateos hacen al capitalismo responsable de la supervivencia del cristianismo. Pero las encíclicas papales acusan al capitalismo de la extensión de la irreligión y de los pecados de nuestros contemporáneos y las iglesias y sectas protestantes no son menos vigorosas en su acusación a la avaricia capitalista.”[1]

Nuevamente un párrafo de vibrante actualidad como todo lo relativo a la obra del genial profesor Ludwig von Mises. Nada ha cambiado al respecto, salvo en esferas muy minoritarias que reconocen la importancia del capitalismo y su vitalidad como único motor del progreso económico. Al capitalismo se le achacan todos los males posibles, habidos y por haber, inclusive aquellos que provienen de causas naturales. En la actualidad -y ya desde algún tiempo- diversos fenómenos naturales, tales como el cambio climático (cuya realidad es relativa en buena medida) se atribuyen popularmente al capitalismo, como no podía ser de otro modo, y confirmando la tendencia delineada en su momento por L. v. Mises.

“Los amigos de la paz consideran a nuestras guerras como una consecuencia del capitalismo. Pero los belicistas más radicales de Alemania e Italia acusaban al capitalismo por su pacifismo “burgués”, contrario a la naturaleza humana y a las inevitables leyes de la historia. Los sermoneadores acusan al capitalismo de romper la familia y promover la promiscuidad. Pero los “progresistas” acusan al capitalismo por la conservación de normas supuestamente anticuadas de restricción sexual.”[2]

El capitalismo ha sido y sigue siendo atacado por absolutamente todos los flancos, sencillamente por la razón de que quienes así argumentan no saben de lo que hablan, no conocen el sistema, ni tampoco sus componentes, ni las causas que determinaron su aparición, como tampoco su naturaleza, ni las consecuencias beneficiosas que su aplicación implica y, menos aún, la sólida filosofía en la que se respalda. Quienes critican al capitalismo utilizan esta palabra como una simple muletilla, excusa oportuna que calza perfectamente como chivo expiatorio que sirve de consuelo vano a sus complejos de culpa, y que les permiten una auto exculpación de errores y males que sus propias falsas ideas provocan. Aprovechando el desprestigio que echó sobre el vocablo su más acérrimo enemigo, Karl Marx, y la enorme popularidad obtenida por este último autor más allá de lo que quienes se creen antimarxistas están dispuestos a reconocer, las masas han encontrado en el capitalismo y en sus representantes los capitalistas, la encarnación perfecta del mismísimo mal.

“Casi todos los hombres están de acuerdo en que la pobreza es una consecuencia del capitalismo. Por otro lado, muchos deploran el hecho de que el capitalismo, al atender generosamente los deseos de la gente de tener más servicios y una vida mejor, promueve un materialismo zafio.”[3]

Como el mismo autor se encarga de explicar de manera más que magistral, la pobreza es no otra cosa que la ausencia del capitalismo allí donde la primera se localiza. Pero ya sea por una razón o por su contraria el capitalismo se condena por igual, sea porque se considere que es el origen de la pobreza, sea que se lo acuse de corromper a la gente por transformarla en groseramente materialista. Bastaría indicar que en la época de las cavernas lo que reinaba por doquiera era la pobreza más absoluta, donde el hombre no disponía definitivamente nada que no fueran los recursos naturales que no podía explotar ni aprovechar porque no existían las herramientas necesarias y adecuadas para tal fin. Y que la idea generadora de la primera herramienta puede considerarse con justicia como la primera idea capitalista, ya que una simple herramienta (como puede ser un mazo o una pala) es un bien de capital por cuanto tanto su invención como su uso no está destinado al consumo directo sino a la producción de otro bien (intermedio o final) si dirigido al consumo.

Y en cuanto a que el capitalismo provoca “un materialismo zafio” la falsedad de esta última afirmación es también muy simple de demostrar, habida cuenta que son las situaciones de escasez las que despiertan (muy a pesar de quienes las padecen) una mayor propensión al materialismo, dado que son los pobres los que más experimentan la necesidad de obtener bienes materiales, precisamente porque carecen de ellos y de los elementos materiales mínimos para proveer a su existencia física, de donde es fácil concluir que, no es por apego a lo material sino por la ausencia de lo material que los pobres estén más preocupados (y ocupados) por proveerse de lo material y -en ese sentido- se vean obligados no por gusto sino por necesidad a ser más materialistas que aquellos que no viven en situación de pobreza. Los que disponen de más bienes materiales resultan menos urgidos, que los posicionados en la situación contraria, de preocuparse por lo material.

“Estas acusaciones contradictorias del capitalismo se anulan entre sí. Pero permanece el hecho de que queda poca gente que no condene completamente el capitalismo.”[4]

Naturalmente las acusaciones al capitalismo son absurdas por donde se las mire, pero poca gente, o ninguna, mejor dicho, las formula de manera racional por lo que ya hemos señalado tantas veces: existe no sólo un desconocimiento palmario de lo que el capitalismo es, sino también una enorme carga de prejuicios que pesan sobre el aquel, pese a que ni uno de los tales posea fundamentos de ninguna naturaleza. El capitalismo sigue sin ser una buena palabra.

“Aunque el capitalismo es el sistema económico de la civilización occidental moderna, las políticas de todas las naciones occidentales están guiadas por ideas completamente anticapitalistas. El objetivo de estas políticas intervencionistas no es conservar el capitalismo, sino sustituirlo por una economía mixta.”[5]

El mundo occidental no ha sabido reconocer al capitalismo como el sistema que le diera origen, sentido y razón de ser. Lo ha sentenciado, de la misma manera que ha condenado a su opuesto, el socialismo. Pero -como hemos visto- esta censura es mucho más aguda cuando del capitalismo se trata que cuando se la hace respecto del socialismo. Los términos nunca han sido parejos en dicho sentido.

[1] Ludwig von Mises, Caos planificado, fuente: http://mises.org/daily/2454 (Publicado el 3 de febrero de 2007). pág. 5

[2] L. v. Mises ibidem, pig. 5

[3] L. v. Mises ibidem, pig. 5

[4] L. v. Mises ibidem, pig 5-6

[5] L. v. Mises ibidem, pig. 6

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina