Derechos de propiedad y el legado que deja Harold Demsetz

Por Adrián Ravier.  Publicado el 14/1/19 en: https://www.cronista.com/columnistas/Derechos-de-propiedad-y-el-legado-que-deja-Harold-Demsetz-20190113-0023.html

 

Recibí la triste noticia del fallecimiento de Harold Demsetz, un economista nacido en Chicago, quien obtuvo su licenciatura en la Universidad de Illinois y un MBA y un doctorado en Economía en la Universidad Northwstern. Fue
profesor de las universidades de Michigan, de Chicago y en la UCLA, donde dirigió el Departamento de Economía entre 1978 y 1980.

Derechos de propiedad y el legado que deja Harold Demsetz

Sus contribuciones están centradas en el campo de la microeconomía, específicamente en el marco de la teoría de la firma, los derechos de propiedad, los problemas de monopolio y la competencia. Ha sido miembro de la Mont Pelerin Society, fundada por Friedrich Hayek en 1947, y recibió un Doctorado Honoris Causa de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala, donde tengo la fortuna de ser profesor visitante desde 2007.
Para una nota de prensa como esta, profundizar en las ideas de Harold Demsetz puede parecer demasiado ambicioso. En su lugar, tan sólo tomaré el espacio para sintetizar uno de sus trabajos clásicos, pues pienso que
ofrece un mensaje significativo que muchos economistas aún no han incorporado a su forma de pensar el mundo.

El trabajo se titula “Hacia una teoría de los derechos de propiedad” y trata de la ausencia del tratamiento de los derechos de propiedad en la literatura económica.
Sostiene allí que los economistas estudian el “intercambio”, pero no siempre son conscientes que al intercambiar productos, lo que en realidad hacen, es intercambiar “paquetes” de derechos de propiedad.

Lo cierto es que para la mayoría de los economistas los derechos de propiedad son sólo un dato, algo que se asume, sin atender a que ciertos planteos debieran ser requisito para poder responder después a otras preguntas centrales del análisis económico.
Una primera consideración que hace el autor es plantear que en una economía autística de un sujeto aislado, como puede ser el caso de Robinson Crusoe en la isla, los derechos de propiedad carecen de interés. Los derechos de propiedad son un instrumento de la sociedad, y como tal, requieren un consentimiento de los pares sobre el uso de los bienes que poseemos.
De alguna manera, los derechos de propiedad permiten que las personas tengan expectativas acerca de las relaciones con otros. Dicho de otro modo, los derechos de propiedad especifican de qué modo las personas
pueden beneficiarse o perjudicarse mediante la interacción.
Demsetz lo ejemplifica comparando dos casos: una persona puede perjudicar a su competidor si ofrece un mejor producto o servicio, pero no puede perjudicarlo golpéandolo o pegándole un tiro.

La externalidad es así un concepto ambiguo que han creado los economistas para justificar la intervención del Estado. Claramente hay muchas acciones que las personas toman que afectan (positiva o negativamente) a otras
personas, pero no todas son generadoras de conflictos. De ahí la crítica de Ronald Coase a Arthur Pigou -todavía replicada en muchos manuales tradicionales de economía- por señalar que las externalidades negativas siempre requieren de la aplicación de un impuesto para reducir sus efectos.
De hecho, Ronald Coase explica que en el mundo real la mayor parte de las externalidades que producen ciertas acciones, son internalizadas por el mismo mercado, cuando las partes llegan a un acuerdo voluntario. La propiedad privada promueve entonces incentivos para internalizar las externalidades. La ausencia de propiedad privada es en muchos casos la responsable de la existencia de conflictos.
La pregunta que sigue es sobre el origen de los derechos de propiedad como institución social y tomar el caso de los aborígenes en el problema de propiedad privada de la tierra nos puede ayudar a encontrar algunas respuestas.
La información de la que disponemos es incompleta, pero se ha dicho que la caza y el comercio de pieles fue motivo de extensos conflictos.
Dicho en pocas palabras, la ausencia de derechos de propiedad implica incentivos para la caza desmedida de animales, lo que redunda en que nadie se preocupe en invertir para desarrollar o mantener el stock. La caza
exitosa de unos es un costo externo que se les impone a los cazadores siguientes, pues se reduce la cantidad de animales que éstos pueden cazar.
Al principio la caza tenía como objeto prioritario el alimento, mientras unas pocas pieles eran suficientes en cualquier familia. El costo externo de la caza de unos era bajo para otros.
Pero todo cambió con el surgimiento del comercio de pieles, lo que ocasionó dos consecuencias importantes: 1) el aumento acelerado de su valor; 2) el aumento de la caza de animales. Ambos aspectos redundaron en un incremento en el costo externo que unos cazadores ejercían sobre otros, lo que motivó un cambio en el sistema de derechos de propiedad. Apareció entonces la distribución de tierras y comenzaron a delimitarse los terrenos. En algunos lugares los derechos de propiedad fueron altamente desarrollados, al punto de asegurar la transmisión por herencia.
La conclusión a la que llega Demsetz es que los derechos de propiedad se desarrollan cuando se hacen económicos, para quienes se ven afectados por externalidades, internalizar los costos y los beneficios.
El autor también trabaja sobre las distintas formas de propiedad, distinguiendo la propiedad comunal, la propiedad privada y la propiedad estatal.
Entiende por propiedad comunal el derecho que puede ser ejercido por todos, como fue al principio del ejemplo anterior, el derecho a la caza o el aprovechamiento de la tierra, así como es hoy el caminar por una vereda. Ni el estado, ni ningún individuo puede impedir que otro ejercite su derecho de propiedad comunal.
En el caso de la propiedad privada, la comunidad reconoce el derecho del propietario a excluir a otros del ejercicio de tales derechos. En la propiedad estatal, el Estado puede excluir a cualquiera del ejercicio del derecho, pero el
autor no profundiza.
En el comparativo entre propiedad privada y propiedad comunal que históricamente inicia al menos en la Antigua Grecia, el ejemplo estudiado sintetiza que si alguien maximiza el valor de su derecho comunal, tenderá a cazar en exceso o trabajar de más la tierra porque comparte sus costos con otros.
El stock de animales, así como la riqueza del suelo, disminuirá con rapidez. Bajo la propiedad comunal el costo de transacción de alcanzar acuerdos es muy alto, ya que se requiere unanimidad.

Bajo propiedad privada, los costos de transacción para alcanzar un acuerdo se reducen notablemente, la internalización de costos externos se incrementa y surgen incentivos para invertir en el desarrollo y crecimiento del stock de animales y del cuidado de la tierra. ¡Cuán importante resulta Demsetz para la necesaria transformación de la microeconomía moderna!

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín. Es director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE.

El conflicto entre Bolivia y Chile por la salida boliviana al mar

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 11/10/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2180681-el-conflicto-bolivia-chile-salida-boliviana-al

 

El 1º de octubre pasado, la Corte Internacional de Justicia dictó un esperado fallo
contra Bolivia en el litigio que el país del altiplano iniciara contra Chile respecto de la
presunta obligación trasandina de negociar una posible salida soberana al Océano
Pacífico para el país demandante.
Esa decisión es bien dura para el presidente de Bolivia, que había mantenido una
equivocada actitud triunfalista sobre el tema. Y hasta podría amenazar seriamente sus
pretensiones autoritarias de continuar eternizándose en el poder de su país. Su cerebro
y veterano compañero de ruta, el vicepresidente Álvaro García Linera, lo acompaña
ciertamente en la responsabilidad por el desastre judicial, desde que hasta pronosticó
equivocadamente “una gran derrota para Chile”.
Después de lo sucedido, el gobierno de Bolivia haría bien en restablecer las relaciones
diplomáticas con Chile, que han estado interrumpidas desde 1978. Y dejar de lado las
bravatas.
Para Evo Morales es hora de mirar cuidadosamente hacia adentro, desde que la
repentina candidatura presidencial del veterano Carlos Mesa tiene ciertamente
posibilidades de vencerlo el año que viene en una confrontación electoral limpia. Las
encuestas hoy dan a Mesa como posible ganador, en segunda vuelta.
En Chile, como consecuencia del fallo favorable, el respaldo al presidente Sebastián
Piñera subió tres puntos la semana pasada, alcanzando los nueve puntos de alza en las
últimas tres semanas. Como cabía esperar, por cierto.

Hoy, a estar a las encuestas de opinión, Sebastián Piñera tiene un significativo 51% de
apoyo popular y tan sólo un 37% de rechazo. Cuando ocurriera el inolvidable rescate de
los mineros chilenos atrapados, su apoyo -recordemos- fue del 73% y su rechazo de
apenas el 20%.
Otro ganador también claro es el ex Canciller de Chile, el incansable Heraldo Muñoz.
Las cifras muestran que su imagen es, en la actualidad, aún mejor que la del presidente
Piñera y que la del actual Canciller, Roberto Ampuero. Políticamente, esto es un
empujón nada desdeñable para quien parece seguir teniendo futuro en el escenario
político grande de Chile.
Pese a la meridiana claridad del reciente fallo del alto tribunal de La Haya, el 74% de los
chilenos sigue pensando que aún “hay temas pendientes” con Bolivia. Y es
probablemente así. Por lo menos hay que avanzar en dirección a tratar de normalizar la
relación bilateral y en imaginar cómo, de pronto, se puede mejorar el sistema de acceso
boliviano a los puertos oceánicos chilenos.
Sólo un 22% de los chilenos supone que, en esto, el diálogo con Bolivia “se acabó”. La
imagen de Evo Morales en Chile es realmente mala. Apenas un 24% de los chilenos cree
que su gobierno acatará el fallo. En espejo, un 70% de los chilenos supone que los
problemas con Bolivia no han terminado.
Ocurre que la impresión general externa respecto de Evo Morales, que no es buena, en
Chile es aún peor. Un 82% de los chilenos tiene una mala opinión de él y tan sólo un
escuálido 9% de los entrevistados chilenos manifiesta tener una opinión positiva sobre
Evo Morales. Casi nadie, queda visto.
En paralelo, un 93% de los entrevistados chilenos cree que Evo Morales “usó” el
conflicto con Chile para tratar de mejorar su deteriorada imagen doméstica. Hablamos
de una enormidad de respuestas. A lo que se suma que el 87% de los chilenos lo tilda de
ser “agresivo” y que, peor aún, el 74% lo califica de “hostil”. Quizás por todo esto, hoy un
sugestivo 39% de los chilenos se inclina por “no darle nada” a Bolivia respecto de sus
pretensiones territoriales.
En síntesis, respecto de Evo Morales no hay confianza, ni simpatía alguna, entre sus
vecinos del oeste. Lo que no es poca cosa, desde que sin un mínimo de confianza
recíproca no se podrá construir un camino común entre las dos naciones, de cara al
futuro.

Por esto la hora aparentemente llama ahora a examinar caminos de fomento de la
confianza que acerquen con generosidad a dos países que están distanciados y con una
negativa dosis de alta desconfianza recíproca.
La región, con actitud pacificadora, puede -y debe- colaborar en esto, aunque sólo si
cuenta con la buena voluntad y la buena fe de los dos países involucrados a los que el
conflicto sobre la salida al mar que Bolivia persigue parece haber separado
profundamente. Para Evo Morales, la hora además llama a dar, de una vez, un paso al
costado y dejar pasar lealmente a otros a los que el electorado boliviano legitime con sus
votos.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y fue Vice Presidente de ESEADE.

De pronto “ordenan” el mar Caspio

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 16/8/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2162906-de-pronto-ordenan-el-mar-caspio

 

Después de doce años de lentas aunque pacientes conversaciones, Rusia, Irán, Kazakhstán, Azerbaiján y Turkmenistán acaban de acordar algunas reglas básicas para poder explotar y operar ordenadamente al que es al lago encerrado salado más grande del mundo. El Mar Caspio vivía hasta ahora en una suerte de peligroso “vacío” de reglas que se había generado inevitablemente desde el momento mismo de la implosión de la ex Unión Soviética.

Se acabó así el que fuera un inquietante “impasse”, en el que el tema del Mar Caspio parecía de alguna manera estar relativamente empantanado. Hablamos de aquel enorme mar que en su preciado interior contiene tanto depósitos de hidrocarburos (petróleo crudo y gas natural) bajo su fondo, como los preciados esturiones, esto es los generadores del excelente caviar beluga, que viven en sus aguas que, en más, serán de uso común entre todos ellos.

Los cinco estados ribereños aludidos cooperarán en su explotación y se repartirán los recursos. Habrá cuotas, entonces, para la explotación del caviar beluga y normas muy precisas para la de los hidrocarburos.

Turkmenistán podrá ahora construir los ductos necesarios para poder exportar desde sus ricos yacimientos sus recursos de petróleo, y sobre todo de gas natural, a los distintos mercados de Europa. Lo hará presumiblemente a través de Azerbaiján. Y cabe suponer que algunos otros proyectos energéticos conjuntos podrán también aparecer y avanzar ahora.

Rusia, gestora principal del importante acuerdo, será el único país con fuerzas militares desplegadas en el Mar Caspio. Los demás Estados costeros, no podrán, en cambio, tener esa presencia, a la que han renunciado expresamente.

Toda una poderosa demostración rusa de habilidad regional. Y una muestra clara de que, pese a los esfuerzos de Donald Trump por ahogar el multilateralismo, esa alternativa sigue siendo útil y se resiste a morir, lo que es ciertamente bueno para la paz del mundo.

Además, lo sucedido parece haber acercado un poco más a Rusia e Irán, en una relación milenaria que a lo largo de su historia ha tenido sus complejos bemoles.

Para Rusia, estamos frente a un importante triunfo geopolítico que aleja un tanto a los EE.UU. -y a la propia China- de la posibilidad de utilizar libremente el Mar Caspio para generar oportunidades que apunten a profundizar sus relaciones con los demás estados costeros. Recordemos, en este sentido, que los misiles recientemente disparados por Rusia durante la cruenta guerra civil siria partieron desde las entrañas de sus buques militares estacionados precisamente en el Mar Caspio. Por ello el tema nos es quizás algo lejano, pero no es ciertamente una cuestión menor en el complicado escenario del mundo.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Ciencia, progreso, interés

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 26/3/18 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/ciencia-progreso-interes/

 

Advertí de los riesgos para la libertad que derivan de politizar el medio ambiente, y un tuitero me espetó: “ciencia afirma q vamos al carajo. Debemos avanzar. Uds quieren el petróleo”. Es una triple joya del pensamiento único antiliberal.

Ciencia y catástrofe. Los mayores ataques a la libertad han adoptado esa forma, como cuando los progresistas norteamericanos proclamaron la necesidad urgente de la eugenesia. Querían reparar la raza mediante la ciencia, como los nazis. Lo mismo hicieron los comunistas que, desde Marx, reivindican el monopolio de la ciencia, y la certeza de que un futuro sombrío nos aguarda por culpa del capitalismo. En un tercio del planeta conquistaron el poder y aplicaron sus recetas anticapitalistas, cobrándose la vida de decenas de millones de trabajadores.

Uno diría que después de todo esto, sería mejor un poquito de cautela antes de lanzar alarmas supuestamente científicas. Pero no: el segundo mensaje es imperioso y militar: “debemos avanzar”, una retórica característica de los totalitarios. Invoca a la comunidad, y su peso se impone a los individuos, forzados a conducirse como ordena la colectividad, a través de sus líderes. Lo que nos ordenan, además, os obviamente bueno, porque se trata de “avanzar”, no “retroceder”. No por casualidad se autodenominan “progresistas”, y quienes no comparten sus ideas son, lógicamente, “reaccionarios”.

Por si todo esto no fuera suficiente para tomar estos mensajes con un grano de sal, llega la tercera y definitiva parte del mensaje: “Uds. Quieren el petróleo”. Primero, aunque estaba tratando conmigo solamente, mi interlocutor me colectivizó: “ustedes”, lo que transmite una señal de amenaza grupal, siempre más grave. Pero, además, para colmo, los que tenemos ideas que no comulgan con el pensamiento mayoritario no estamos simplemente equivocados. La cosa es mucho peor.

En efecto, no es el error nuestra única característica sino los intereses espurios, perversos e inconfesables. No nos interesa el bienestar de la humanidad, ni el aire puro. Somos codiciosos, materialistas, vamos a lo nuestro solamente, y no como los estatistas de todos los partidos, que aman abnegados a la humanidad toda.

Como se comprende fácilmente, no tenía ningún sentido que mi interlocutor prestara la más mínima atención a mis argumentos. ¿Para qué? Según él, mis ideas no tienen aval científico, niegan la obvia catástrofe inminente, no representan el progreso y, para más inri, son fruto del egoísmo individual y el exclusivo interés particular.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE

Reflexiones después de la visita papal a Chile y a Perú

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 19/2/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2110281-reflexiones-despues-de-la-visita-papal-a-chile-y-a-peru

 

Dado que el conocimiento tiene la característica de la provisionalidad sujeto a refutaciones en un contexto evolutivo, el debate, la crítica y la autocrítica resultan indispensables para progresar. Esta nota no es para fanáticos que, muchas veces con la mejor buena voluntad, son incapaces de seguir un hilo argumental; si fuera por ellos aún estaríamos con los Borgia en la Iglesia. En su respuesta a Gladstone el cardenal Newman propuso un brindis: “Primero por la conciencia y luego por el Papa”.

El Papa ha visitado Chile y Perú. Entre otros aspectos surgen dos que comentamos, uno secundario en Chile y otro principal en Perú. El primero alude a su mensaje a los denominados “pueblos originarios”, algunos de cuyos miembros han incurrido en delitos de diversa índole a ambos lados de la cordillera, pero lo que aquí señalo se circunscribe a un error genealógico. No son originarios puesto que todos los humanos procedemos del continente africano; son en todo caso los primeros inmigrantes en aquellas zonas, que merecen todo el respeto, que debe ser recíproco. Si hay conflictos sobre propiedades deben resolverse en la Justicia (aunque no todos parecen suscribir la idea de los derechos de propiedad).

Lo segundo se trata de consideraciones del Papa en el Palacio Episcopal de Lima, declaraciones que destacamos porque constituyen el eje central de su pensamiento en materia social. El núcleo de lo dicho es su alusión al “capitalismo liberal deshumano”, que, según el Papa, es lo que hace daño en nuestra región y en otras partes del mundo.

Actualmente hay pocos vestigios de capitalismo liberal puesto que los gastos públicos, los endeudamientos estatales y los intervencionismos gubernamentales se elevan en grados exponenciales. Los nacionalismos y el consecuente proteccionismo están haciendo estragos en Europa. El mismo proceso lamentablemente tiene lugar en Estados Unidos, debido a gestos desafortunados del actual presidente, que hace alarde de proteccionismo y confrontación permanente en las relaciones exteriores y en lo doméstico (reduce impuestos al tiempo que incrementa los gastos a niveles descomunales). América Latina también se viene debatiendo en estos menesteres desde hace décadas.

Fuente: LA NACION

Lo que prima no es el capitalismo, sino las recetas estatistas. No resulta del todo claro si Francisco pondera la pobreza material o si la condena. Pero lo que sí deber resultar claro es que la inmensa mayoría de los pobres de esta tierra apuntan a salir lo más rápido posible de esa condición y lo han hecho en la medida en que se ha aplicado el “capitalismo liberal”, es decir, el respeto recíproco y la liberación de la energía creadora.

Es de gran importancia tener presentes consideraciones bíblicas sobre pobreza y riqueza material para constatar el significado de estos términos en el contexto de los valores morales que deben primar sobre toda otra consideración, en concordancia con dos de los Mandamientos que hacen referencia a la trascendencia de la propiedad privada (“no robar” y “no codiciar los bienes ajenos”), lo cual es del todo armónico con los postulados de una sociedad abierta. Si la pobreza material fuera una virtud, habría que condenar la caridad puesto que mejora la situación del receptor.

Así, en Deuteronomio (8:18) “acuérdate de que Yahveh tu Dios, es quien te da fuerza para que te proveas de riqueza”. En Mateo (5:3), “bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el reino de los cielos”, fustigando al que anteponga lo material al amor a Dios (amor a la Perfección), en otras palabras, al que “no es rico a los ojos de Dios” (Lucas 12:21), lo cual aclara la Enciclopedia de la Biblia (con la dirección técnica de R. P. Sebastián Bartina y R. P. Alejandro Díaz Macho bajo la supervisión del arzobispo de Barcelona): “La clara fórmula de Mateo -bienaventurados los pobres de espíritu- da a entender que ricos o pobres lo que han de hacer es despojarse interiormente de toda riqueza” (tomo VI, págs. 240/241).

Es pertinente destacar la obsesión del marxista Antonio Gramsci, que en sus cartas desde la cárcel apuntaba a “hacer saltar la Iglesia desde dentro”, en concordancia con el padre Gustavo Gutiérrez -fundador de la teología de la liberación-, quien subraya que con el cristianismo “desde un horizonte marxista se encuentran puntos de vista convergentes […] por eso la abolición positiva de la propiedad privada”. Recordemos que Marx y Engels sostienen que “pueden sin duda los comunistas resumir toda su teoría en esta sola expresión: abolición de la propiedad privada”.

Mi buen amigo el exmarxista peruano -premio Mao y premio Lenin- y luego gran liberal Eudocio Ravines contaba que en su momento las instrucciones más encomendadas que recibía de la jerarquía comunista eran la infiltración en las iglesias católicas de España y de Chile.

Sin llegar a la abolición de la institución de la propiedad, en la medida en que se la afecte a través de la intromisión de los aparatos estatales, se desdibujan la contabilidad y la evaluación de proyectos, ya que los precios quedan distorsionados y son las únicas señales para asignar los siempre escasos recursos al efecto de satisfacer necesidades según sean las respectivas demandas. El derroche que esto implica consume capital, que a su vez se traduce en menores salarios e ingresos en términos reales.

En este cuadro de situación es de interés tener presente lo estipulado por la Comisión Teológica Internacional de la Santa Sede, que consignó el 30 de junio de 1977 en su Declaración sobre la promoción humana y la salvación cristiana: “El teólogo no está habilitado para resolver con sus propias luces los debates fundamentales en materia social […] Las teorías sociológicas se reducen de hecho a simples conjeturas y no es raro que contengan elementos ideológicos, explícitos o implícitos, fundados sobre presupuestos filosóficos discutibles o sobre una errónea concepción antropológica. Tal es el caso, por ejemplo, de una notable parte de los análisis inspirados por el marxismo y leninismo […] Si se recurre al análisis de este género, ellos no adquieren suplemento alguno de certeza por el hecho de que una teología los inserte en la trama de sus enunciados”.

Por último, el Papa insistió en las visitas a Chile y Perú en una visión errada del medio ambiente, a juicio de autores como el premio Nobel en Física Ivar Giaever; el cofundador y primer CEO de Weather Channel, John Coleman, y el expresidente de Greenpeace de Canadá Patrick Moore. Otros críticos de este tema sugieren, en otro orden de cosas, que en lugar de apuntar a la corrección de los escándalos de corrupción en el banco del Vaticano habría que liquidarlo por incompatibilidad con las faenas propias de la Iglesia.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

Más naturaleza y menos soberbia

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 24/1/18 en: https://www.laprensa.com.ni/2018/01/24/opinion/2365428-mas-naturaleza-y-menos-soberbia

 

No siendo experto, no me corresponde emitir una opinión científica al respecto, pero el argumento oficialista suena poco creíble

 

Durante su reciente gira por China, además de abogar por las “nuevas rutas de la seda” el colosal proyecto ferroviario y marítimo entre el Pacífico y Europa, Emmanuel Macron enfatizó la “batalla por el clima”, intentando minimizar el boicot a los acuerdos de París de parte de Trump quien es escéptico y que cree que es una invención de Beijing para atrasar a EE.UU. A raíz de la ola de frío, Donald Trump ironizó diciendo que vendría bien “un poco de ese calentamiento”.

No siendo experto, no me corresponde emitir una opinión científica al respecto, pero el argumento oficialista suena poco creíble: este frío sorprendente se debe a que las cosas se están calentando (¿?), al calentarse el Ártico, el aire frío desciende a latitudes medias, aseguran algunos. Y, según la Organización Meteorológica Mundial, 2017 habría sido el año más cálido desde que se tienen registros.

El oficialista Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) afirmaba que el “calentamiento global” es causado por una sobreproducción humana de dióxido de carbono (CO2). En 2008, un miembro del IPCC, Vincent Gray, denunció que todo era una “estafa”, y son muchos quienes aseguran que la explicación a esta farsa está en la ruta del dinero. Los fondos “recaudados” por los gobiernos son cuantiosos.

Por caso, destinar US$100,000 millones anuales al 2020 es lo que acordaron los países del Fondo Verde para el Clima de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, creado en el 2011.

Ahora, hay otras incoherencias —estas insalvables— en esta posición oficial. Es que la violencia siempre destruye, dice la ciencia, por tanto, esta soberbia gubernamental de creerse dueños de la verdad e imponerla coactivamente, perjudicando al sector privado, es inmoral. Por otro lado, algunas de las industrias más contaminantes —como las petroleras— en buena parte están en manos de los gobiernos, ¿por qué no las cierran? Para una reunión en Davos, en la que se trató el “cambio climático”, los dirigentes llegaron en 1,700 jets privados entre otras cosas, y se calcula que produjeron tanto CO2 como una ciudad de 2,000,000 de personas.

¿Se acuerda de la gripe aviaria y las catástrofes que traería? Nadie la recuerda. ¿Y de la gripe A? Tampoco. Desastres apocalípticos al estilo hollywoodense nunca hubo ni los habrá —solo en la mente de los aprovechados políticos— porque la naturaleza es infinitamente más sabia y no permitirá que la sobrepase un ser mínimo, aunque con una soberbia capaz de creer que puede destruir la obra de Dios.

Por el contrario, resulta coherente y creíble que, sin esta violencia, si dejamos que la naturaleza —y el mercado, espontáneamente— se haga cargo, muy probablemente, si el problema realmente existe, se solucionaría de manera mucho más eficaz.

Por caso, dado que el CO2 es un poderoso fertilizante, según un estudio publicado en Nature Climate Change, la Tierra ha ganado 36 millones de kilómetros cuadrados de superficie verde lo que contribuye a frenar el efecto invernadero, al absorber los gases tóxicos, y a combatir el hambre debido al aumento de las cosechas. Y, por cierto, los verdaderos defensores de la naturaleza siempre fueron las personas, porque son parte de ella.

Cuánto más vale la tierra cuando tiene árboles, agua natural limpia, aire puro y no tiene ruidos molestos, en fin, cuanto más respetada sea la naturaleza.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

 

Hardin y la tragedia de los comunes que es la tragedia de la ausencia de derechos de propiedad, individual o grupal

Por Martín Krause. Publicado el 25/10/17 en: http://bazar.ufm.edu/hardin-la-tragedia-los-comunes-la-tragedia-la-ausencia-derechos-propiedad-individual-grupal/

 

Con los alumnos de Law & Economics estuvimos viendo el papel que cumple el derecho de propiedad y ahora vemos los problemas que genera su ausencia. Para ello, leemos lo que ya es un clásico “La tragedia de los comunes”, de Garrett Hardin.

Curiosamente, el artículo plantea el problema a través de un tema en el cual creo que erra: el crecimiento poblacional. Sin embargo, presenta allí el famoso ejemplo de los pastores que llevan sus ovejas a pastar a un valle común que es perfecto.

Sobre el primer tema Hardin parece recitar a Malthus:

“La población, como lo dijo Malthus, tiende de manera natural a crecer “geométricamente”, o como decimos hoy, exponencialmente. En un mundo finito esto significa que la repartición per cápita de los bienes del mundo debe disminuir. ¿Es acaso el nuestro un mundo finito?”

“Se puede defender con justeza la idea de que el mundo es infinito; o de que no sabemos si lo sea. Pero en términos de los problemas prácticos que hemos de enfrentar en las próximas generaciones con la tecnología previsible, es claro que aumentaremos grandemente la miseria humana si en el futuro inmediato, no asumimos que el mundo disponible para la población humana terrestre es finito. El “espacio” no es una salida.”

“Un mundo finito puede sostener solamente a una población finita; por lo tanto, el crecimiento poblacional debe eventualmente igualar a cero.”

Presenta a este problema como una “tragedia de la propiedad común”, en el sentido que todos somos “dueños” del planeta pero eso hace que ninguno se preocupe por el carácter finito de los recursos cuando decide traer a un nuevo ser humano al mundo, contribuyendo con su finitud. En todo caso, el análisis debería llevarnos a poner la mira en la falta de derechos de propiedad sobre muchos recursos naturales, no en el exceso de población que podamos generar al tomar decisiones sobre la composición de nuestras familias.

Pero en el medio de todo eso, el otro caso es muy bueno

El ejemplo de los pastores que llevan sus rebaños a un valle, aumentado su número sin pensar que el valle se depreda es lo mejor del texto, y aplicable a muchos contextos donde no hay derechos de propiedad definidos. También lo es su mención de que el problema se resuelve asignando derechos de propiedad privada a los pastores. Elinor Ostrom luego sugeriría que también funcionaría una propiedad grupal de todos los pastores sobre el valle.

En fin, aquí se abre la puerta al análisis de incontables recursos que enfrentan esta “tragedia”, desde las ballenas hasta la atmósfera, y la posibilidad de desarrollar derechos de propiedad en cada uno de ellos. Pero la finitud de los recursos no es un buen caso, y tendrá el mismo destino que el pesimismo de Malthus. Es más, esa misma iniciativa emprendedora e innovación que extiende la finitud de los recursos también es la que busca desarrollar derechos de propiedad en aquellos recursos que aún no los tienen, y así proteger los recursos que son escasos y multiplicarlos.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados. (Ciima-Eseade). Es profesor de Historia del Pensamiento Económico en UBA.