Orgullo y beneficio

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 29/6/17 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/expansion/orgullo-y-beneficio/

 

Desde hace mucho tiempo se ha asociado a Jane Austen con Adam Smith. La novelista inglesa no cita al economista y filósofo escocés (ni a nadie), pero hace medio siglo Kenneth Moler observó que la distinción sobre vanidad y orgullo que traza Mary Bennet en Orgullo y Prejuicio es casi idéntica a la presentada por Smith en La teoría de los sentimientos morales. Y los especialistas han continuado ese camino hasta hoy, con el notable libro Pride and Profit. The Intersection of Jane Austen and Adam Smith, de Cecil E. Bohanon y Michelle Albert Vachris (Rowman and Littlefield, 2015).

El centro del libro es la asociación de cada una de las seis novelas publicadas de Austen con temas de Adam Smith. De Sentido y Sensibilidad destacan el autocontrol de Elinor Dashwood, “un modelo de virtud smithiana”. De Mansfield Park subrayan la prudencia, la benevolencia y la justicia, esa “trinidad de virtudes” que aplaudirían Smith y Austen. En Persuasión analizan la vanidad, y el orgullo obviamente en Orgullo y Prejuicio. Apuntan a la codicia y los compromisos en La Abadía de Northanger, y a la persona doctrinaria (man of system) en Emma.

Analizan también la realidad económica en los años de Smith y Austen, revisando las rentas de la tierra y las vinculaciones; también la imagen del mundo de los negocios en ambos autores; los estratos sociales; y la adopción de lo que Deirdre McCloskey llama “las virtudes burguesas”

Algunos autores de izquierdas han intentado revitalizar la vieja idea del antiliberalismo de Adam Smith, y hace poco el famoso Thomas Piketty utilizó a Jane Austen para ilustrar los rigores de la pobreza y la desigualdad en el capitalismo inglés decimonónico. Ambos intentos tienen poco fundamento, como he intentado demostrar en dos ensayos recientes (véanse “Otro problema de Adam Smith” y “Piketty misreads Austen” aquí: http://www.carlosrodriguezbraun.com/otras-publicaciones/).

El documentado libro de Bohanon y Vachris prueba que las “intersecciones” entre Smith y Austen son abundantes. Es verdad que sus vidas apenas se solaparon quince años, pero defendían ideas comunes, como el reconocimiento del progreso económico y el aprecio por el mercado y las instituciones liberales.

Las lecciones que podemos aprender hoy de la escritora y el economista son para ellos las siguientes: “Desarrollar el auto-control sobre nuestras pasiones para vivir una vida que equilibre el sentido y la sensibilidad. Ser prudentes en nuestras acciones pero nunca mezquinos. Ser benevolentes con nuestros seres queridos, y justos con todos. Estar orgullosos de nuestros logros genuinos, pero nunca vanidosos ni avaros. Respetar a las personas respetables. Y, por fin, atesorar estos temas de la Ilustración en nuestro corazón pensando por nosotros mismos, tolerando a los demás, y procurando siempre mejorar”. Probablemente algunos filósofos, economistas o novelistas estarían en desacuerdo. Adam Smith y Jane Austen, no.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

Gradualismo… al socialismo

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado  el 25/6/17 en: https://alejandrotagliavini.com/2017/06/30/gradualismo-al-socialismo/

 

Así como alentó el rumor de que se ascendería a emergente, faltando mucho, el gobierno enarbola un crecimiento dudoso. Así nos ve el mundo: las inversiones no llegan -salvo para bicicletear-, allí está la clasificación del MSCI y el riesgo país (EMBI +) está en 434 pb, y sube en tanto, Evo Morales, consiguió 189 y baja. La palabra de moda es “gradualismo” -la principal crítica al gobierno- cuando el problema es que va a contramano. Gradualista -fiel a su cultura milenaria- es China, cuyo PIB per cápita llegó a crecer más de 14% anual.

Veamos el crecimiento según el Indec. El PIB del primer trimestre 2017 habría subido 0,3% interanual. El aumento demográfico anual esta entre 1,3 y 1,8%, de donde el PIB per cápita -el mejoramiento personal- habría caído más de 1%. Dice que terminó la recesión al haberse sumado tres trimestres consecutivos con crecimiento respecto del anterior: 0,1%; 0,7% y 1,1%. Descontado el aumento poblacional, 0,4% trimestral, la progresión del PIB per cápita sería -0,3%; 0,3% y 0,7%.

Y veremos cómo sigue. El Indec, acaba de informar que el EMAE desaceleró su crecimiento en abril (0,6% contra 1,5% en marzo) y, por múltiples razones, contra todos los pronósticos, creo que seguirá cayendo hasta tornarse negativo.

De paso, mientras para el Indec la industria creció 2,7% interanual en mayo después de 15 meses, Ferreres -que esperaba una caída del PIB del 0,3% en el primer trimestre- dice que “en mayo, la industria creció 3,9%… tercer mes consecutivo positivo”. Mientras que para FIEL la industria creció 4,3% en mayo luego de tres caídas consecutivas. ¿Quién acierta?

El mejor argumento entre quienes dicen que el país crecerá, es tomar a la construcción -artificialmente apalancada desde el Estado- y aplicar el modelo auto regresivo. Pero esto supondría un crecimiento del Estado -y las empresas amigas- en detrimento del mercado: así, el de Macri, es el camino “capitalista” al socialismo. De hecho, según el gobierno, en abril el empleo creció solo 0,1%, gracias a 13.000 puestos nuevos en el Estado mientras caen en el sector privado.

En cualquier caso, por la ley de marginalidad, es imposible el crecimiento genuino si crece la pobreza, el desempleo y el delito. Dice la Real Academia que pueblo (Del lat. popŭlus.) es un “Conjunto de personas de un lugar…”, y eso es el mercado: personas normales trabajando y cooperando voluntariamente y atendiendo, primero, las necesidades primarias.

Por el contrario, según el profesor Peter Klein, las grandes firmas avasallantes surgen en mercados interferidos por los gobiernos, porque tienen gran capacidad de lobby y logran leyes que las benefician. Terminemos recordando que destacados profesores de Moral y Teología en la Salamanca del siglo XVI, desarrollaron la teoría del mercado y era un estudio del comportamiento moral (natural) del hombre común y sus relaciones pacíficas y voluntarias en pos del desarrollo social.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Cantillon Effects and Money Neutrality

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 29/6/17 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2017/06/29/smp-cantillon-effects-and-money-neutrality/

 

Money neutrality is a key principle in monetary economics. As might seem obvious, the amount of goods that can be produced depends on the availability of factors of production (such as capital and labor) and on technological knowledge. For instance, the fact that more dollars are in circulation does not mean we can produce more tables and chairs. But if we have better technology, more labor, or more wood, then we can produce more tables and chairs.

On the other hand, Cantillon Effects are equally plausible. The Cantillon Effect refers to the change in relative prices resulting from a change in money supply. The change in relative prices occurs because the change in money supply has a specific injection point and therefore a specific flow path through the economy. The first recipient of the new supply of money is in the convenient position of being able to spend extra dollars before prices have increased. But whoever is last in line receives his share of new dollars after prices have increased. This is why when the Treasury’s deficit is monetized, inflation is referred to as a non-legislated tax. In these cases, the government has seized purchasing power (rather than physical bills) from its citizens without congressional approval.

Can these two convincing intuitions be compatible with each other? In principle, it could be argued that Cantillon Effects focus on the short-term effect of changes in money supply, but that money neutrality is a long term characteristic of money. Short-run effects in resource allocation are typically not denied, usually due to the fact that they alter “sticky” prices, such as wages.

However, it is important to point to one key difference between the scope of Cantillon Effects and money neutrality. The Cantillon Effect refers to relative prices at the micro level. Money neutrality, on the other hand, refers to the aggregate production function, which means that relative prices are only captured in general terms, such as the real wage captured as a nominal wage index over a price-level index.

The first issue to note about this difference in scope is that the same wage and price-level indices could be attained with different relative prices at the micro level. It is possible that a change in money supply could trigger a change in relative prices at the micro level that ultimately results in the same wage and price levels. But this means that the composition of output would be different with and without the change in money supply. This composition of output is absent when money neutrality is envisioned as the level of output, independent of money supply.

Let us say that demand for each good is determined by consumers’ preferences and that supply is determined by the availability of factors of production and technology. If for some period of time a change in money supply alters resource allocation, then sustaining that money is neutral in the long-run (meaning that the economy always converges to the same equilibrium), then the equilibrium determinants should remain unchanged. In other words, the short-run effects of a change in money supply should not have an effect on either consumer preference or on factors of production. There are no reason for this to be the case. This means that money neutrality (at the micro level) is an assumption more than a fact.

Money neutrality might be a useful assumption in some cases. But money neutrality should not be taken as a fact, especially by policy-makers who might ignore the long-term consequences of monetary policy.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

‘Otra vez, el Brexit’

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado en: http://sotograndedigital.com/otra-vez-brexit-carlos-rodriguez-braun/

 

Opinión, Carlos Rodríguez Braun

Nick Clegg, el destacado político británico, escribió en el Financial Times que él había tenido experiencias de éxitos electorales, como en 2010, y también de fracasos, como en estas últimas elecciones de 2017, “pero no recuerdo una caída tan precipitada como la de Theresa May”. Ignacio Camacho coincidió en ABC: la señora May “heredó una cómoda mayoría absoluta pre-Brexit y la ha malversado en menos de un año”. The Economist resumió la situación en una palabra: desastre.

La señora May apostó por seguir el impulso del referéndum, y apostar por el llamado “Brexit duro”. Cabe establecer una comparación con la derecha española, que también ha jugado bajo Mariano Rajoy a alejarse de los planteamientos más liberales defendidos por el Partido Popular en el pasado. Hoy los del PP gustan de presentarse como centristas y simpáticos, tanto en cuestiones morales como económicas, defendiendo el Estado de bienestar, los subsidios y las consignas ecológicas más antiliberales. Se apuntan también a la llamada lucha contra las desigualdades, e intentan aprovechar la debilidad de la izquierda. Si los votantes de ambas naciones son comparables, Rajoy debería tener cuidado, porque en el Reino Unido parecen haber preferido el original a la copia.

Carlos Rodríguez Braun.

Ahora bien, muchas propuestas de Jeremy Corbyn son tan disparatadas en su anticapitalismo que posiblemente estén más a la izquierda de lo que defiende la mayoría de su propio partido. En cambio, es posible que Corbyn haya atraído a esa masa de votantes urbanos, jóvenes y europeístas, que, aunque lejos del izquierdismo de Corbyn, rechazaban con tanta o más energía la posición de May en pro de un “Brexit duro”.

No sabemos qué puede pasar, y ni siquiera si la señora May tiene futuro político. Se está hablando de nuevas elecciones próximamente. Ahora bien, si lo que ha sucedido es que el electorado británico se opone cada vez más a la opción más agresiva del Brexit, entonces, como sugiere Clegg, aumentan las posibilidades de una negociación entre Gran Bretaña y Europa que no destruya los puentes y que apueste por el mercado único, con restricciones a la inmigración y algunos límites a la soberanía regulatoria. No sería una mala solución. Como escribió en Wall Street Journal la directora general de la patronal CBI, Carolyn Fairbairn, “todos queremos un acuerdo”.


Once again, Brexit

Nick Clegg, the prominent British politician, has written in the Financial Times that he has had experience of electoral success, such as in 2010, and also failure, such as in the last elections of 2017, “but he does not remember a fall as sharp as that of Theresa May”. Ignacio Camacho coincided with this view in ABC: Mrs May “took on a comfortable pre-Brexit majority and she has squandered it in less than a year”. The Economist summarised the situation in a single word: disaster.

Mrs May committed to following the momentum of the referendum and backed the so-called “hard Brexit”. It is worth establishing a comparison with the Spanish right, which under Mariano Rajoy has also tried to distance itself from the more liberal approaches defended by the Partido Popular in the past. Presently, the PP politicians like to present themselves as centrists and nice people, in both moral and economic matters, defending the welfare state, subsidies and the most anti-liberal environmental directives. They also target the so-called fight against inequality and try to take advantage of the weakness of the left. If the voters of both nations are comparable, Rajoy should be careful, because in the United Kingdom they seem to have preferred the original to the copy.

However, many of Jeremy Corbyn´s proposals are so wildly anti-capitalist that they are possibly more to the left of what the majority of his own party supports. On the other hand, it is possible that Corbyn has attracted that mass of urban, young and Euro-enthusiast voters, who, while far from Corbyn´s leftism, were similarly or even more energetic in their rejection of May´s position in favour of “hard Brexit”.

We do not know what can happen, or even if Mrs May has a political future. There is talk of new elections soon. However, if what has happened is that the British electorate is increasingly opposed to the more aggressive version of Brexit, then, as Clegg suggests, there is an increased possibility of a negotiation between Great Britain and Europe that does not burn bridges and that commits to the single market, with restrictions on immigration and some limits on regulatory sovereignty. It would not be a bad solution. As Carolyn Fairbairn, the director general of the employer´s association CBI wrote in the Wall Street Journal, “we all want an agreement”.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

Ni Macri ni Cristina: libre comercio

Por Iván Carrino. Publicado el 27/6/17 en: http://www.libertadyprogresonline.org/2017/06/27/ni-macri-ni-cristina-libre-comercio/

 

 

A pesar de las críticas, el comercio es deseable tanto desde el punto de vista económico como desde la óptica moral.

La apertura comercial no goza de buena prensa. Al menos no en Argentina. Por los últimos años, la economía se fue cerrando. Al principio con la estrategia del “dólar competitivo”. Luego con restricciones burocráticas. Finalmente, con el cepo y la arbitrariedad de las DJAI, terminamos construyendo un muro contra el comercio.

Con el cambio de gobierno, muchos se apresuraron a denunciar la salvaje apertura importadora que llegaría de la mano de Macri.

Sin embargo, esto no sucedió. Lo único que hizo el nuevo gobierno fue liberar el tipo de cambio (reduciendo los incentivos a importar, ya que con dólar a $ 15 es más caro que con dólar a $9) y sustituir las DJAI por un sistema aprobado por la Organización Mundial de Comercio. Pero lejos estamos de abrirnos.

En primer lugar, porque el 20% de la industria sigue protegido por el nuevo sistema “SIMI”, que implica licencias no automáticas para “sectores sensibles”. En segundo, porque el país está comercialmente integrado solo con el MERCOSUR, grupo dentro del cual todos son partidarios del proteccionismo. Por último, porque de acuerdo con el Banco Mundial, nuestro arancel para productos manufacturados (8,6%) es el doble que el de Colombia, cinco veces el de Perú, y 13 veces más alto que el de Chile.

La Argentina no es un país abierto al comercio. Ni con Cristina, ni con Macri.

Esta es una mala noticia. ¿Por qué? Porque tener más libertad no solo es bueno desde el punto de vista económico, sino también desde el punto de vista moral.

Más libertad, más progreso

El argumento favorito de los enemigos del comercio es que la apertura comercial genera desempleo. Si así fuera, los países que menos trabas imponen a su comercio, más desempleo tendrían. Sin embargo, éste no es el caso.

Si tomamos tres de los países más comercialmente libres del planeta según la Fundación Heritage, comprobaremos que el desempleo allí es considerablemente bajo. Hong Kong, por ejemplo, mostró en 2016 un 3,4% de desocupación; Suiza, 4,6%; y Singapur, 1,8%. Envidiable.

Otro dato interesante es que, si ampliamos el análisis, la diferencia de riqueza entre los más abiertos y los más “protegidos” es sustancial. Los que abren sus fronteras tienen un PBI per cápita 5,3 veces más alto que los que las cierran.

La apertura comercial genera riqueza porque permite que la gente compre bienes más baratos y utilice lo que se ahorra para invertir en la economía local. Así, no solo mejora los salarios reales, sino que aumenta la capacidad de ahorro e inversión. A las empresas también les conviene, ya que tienen más facilidades para abastecerse de insumos y, al mismo tiempo, un mercado más grande para vender.

Como decía Adam Smith, la división del trabajo depende del tamaño del mercado, y a mayor división del trabajo, más especialización, eficiencia y riqueza. ¿Para qué cerrarse e impedir este proceso?

La dimensión moral

Los beneficios de la libertad no son solo económicos sino también morales. Imaginemos una pareja en una plaza siendo cariñosos el uno con el otro. Acto seguido, una persona le hace un tacle de rugby a uno de los integrantes de la pareja.

Claramente, a cualquier observador esto le parecería una verdadera atrocidad. O, como mínimo, una violenta falta de respeto.

Con el comercio sucede lo mismo: impedir los acuerdos comerciales no es otra cosa que impedir una transacción voluntaria en la cual ambas partes se están beneficiando. Eso implica violentar las decisiones de la gente: ¿con qué derecho?

Por si esto fuera poco, el proteccionismo implica discriminar a los extranjeros. Es como si la pareja de nuestro ejemplo fuera disuelta porque uno de los dos es inmigrante y el otro, en realidad, debería “comprar nacional”. Si no aceptamos este argumento para estos casos, ¿por qué lo aplaudimos en el marco de la economía?

Hay que abrir la economía y hacerlo con firmeza. Redundará en una mayor libertad para todos y en una mejora económica sustancial.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

EL CASO DEL PERONISMO

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Resulta sumamente curioso pero a esta altura del siglo xxi cuesta creer que existan aun personas que seriamente se dicen peronistas. Se ha probado una y mil veces la corrupción astronómica del régimen (Américo Ghioldi, Ezequiel Martínez Estrada), su fascismo (Joseph Page, Eduardo Augusto García), su apoyo a los nazis (Uki Goñi, Silvano Santander), su censura a la prensa (Robert Potash, Silvia Mercado), sus mentiras (Juan José Sebreli, Fernando Iglesias), la cooptación de la Justicia y la reforma inconstitucional de la Constitución (Juan A. González Calderón, Nicolás Márquez), su destrucción de la economía (Carlos García Martínez, Roberto Aizcorbe), sus ataques a los estudiantes (Rómulo Zemborain, Roberto Almaraz), las torturas y muertes (Hugo Gambini, Gerardo Ancarola), la imposición del unicato sindical y adicto (Félix Luna, Damonte Taborda). ¿Qué más puede pedirse para descalificar a un régimen?

 

A este prontuario tremebundo cabe agregar apenas como muestra cuatro de los pensamientos de Perón, suficientes como para ilustrar su catadura moral. En correspondencia con su lugarteniente John William Cooke: “Los que tomen una casa de oligarcas y detengan o ejecuten a los dueños se quedarán con ella. Los que tomen una estancia en las mismas condiciones se quedarán con todo, lo mismo que los que ocupen establecimientos de los gorilas y enemigos del Pueblo. Los Suboficiales que maten a sus jefes y oficiales y se hagan cargo de las unidades tomarán el mando de ellas y serán los jefes del futuro. Esto mismo regirá para los simples soldados que realicen una acción militar” (Correspondencia Perón-Cooke, Buenos Aires, Editorial Cultural Argentina, 1956/1972, Vol. I, p. 190).

 

También proclamó “Al enemigo, ni justicia” (carta de Perón de su puño y letra dirigida al Secretario de Asuntos Políticos Román Alfredo Subiza, cit. por J. J. Sebreli, Los deseos imaginarios del peronismo, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1983, p. 84). En otra ocasión anunció que “Levantaremos horcas en todo el país para colgar a los opositores” (discurso de Perón por cadena oficial de radiodifusión el 18 de septiembre de 1947, Buenos Aires). Por último, para ilustrar las características del peronismo, Perón consignó que “Si la Unión Soviética hubiera estado en condiciones de apoyarnos en 1955, podía haberme convertido en el primer Fidel Castro del continente” (Marcha, Montevideo, febrero 27 de 1970).

 

Algunos aplaudidores y distraídos han afirmado que “el tercer Perón” era distinto sin considerar la alarmante corrupción de su gobierno realizada principalmente a través de su ministro de economía José Ber Gelbard quien además provocó un grave proceso inflacionario (que denominaba “la inflación cero”) y volvió a los precios máximos de los primeros dos gobiernos peronistas (donde al final no había ni pan blanco en el mercado), el ascenso de cabo a comisario general a su otro ministro (cartera curiosamente denominada de “bienestar social”) para, desde allí, establecer la organización criminal de la Triple A. En ese contexto, Perón después de alentar a los terroristas en sus matanzas y felicitarlos por sus asesinatos, se percató que esos movimientos apuntaban a copar su espacio de poder debido a lo cual optó por combatirlos y, también  a la vuelta de su exilio, se decidió por abrazarse con Ricardo Balbín (un antiguo opositor que a esa altura se había peronizado).

 

A nuestro juicio la razón por la que se prolonga el mito peronista se basa en la intentona de tapar lo anterior con una interpretación falaz de lo que ha dado en llamarse “la cuestión social”. Esto ha penetrado en prácticamente todos los ámbitos de la vida social. No son pocos los conservadores que argumentan que no es cierto que Perón haya sido pionero en materia social ya que lo fueron ellos, los conservadores, y así se suscita una carrera para ver quienes fueron los adelantados en este tema, sin percatarse que precisamente en la cuestión social estaba el problema, especialmente para los más necesitados.

 

Lo primero es comprender cual es la causa de los ingresos y salarios en términos reales que reside en la tasa de capitalización, es decir, ideas innovadoras, maquinaria,  tecnología, equipos que hacen de apoyo logístico al trabajo al efecto de incrementar su rendimiento. No hay otra cosa. Si observamos el mapa del mundo concluiremos que allí donde las referidas tasas de capitalización son mayores, también resultan mayores los ingresos. Sin duda que para que esas inversiones tengan lugar es menester que los marcos institucionales garanticen el uso y la disposición de las respectivas propiedades. Los salarios no son en modo alguno más altos debido a la generosidad ni a la prebenda sino que, como queda dicho, son el fruto de mayores inversiones per capita.

 

Los pagos adicionales con automóviles, seguros de salud, vacaciones, reducciones de jornadas laborales, oficinas elegantes, bonos y premios varios, músicas funcionales, coberturas por accidentes y todo lo que uno pueda imaginarse de atenciones no son consecuencia del decreto sino de las tasas de capitalización que obligan al empleador a proceder de esa manera. Al contrario, el decreto que se traduce necesariamente en montos superiores a los del mercado (de lo contrario  no tiene sentido el decreto) expulsa a los destinatarios y los condena al desempleo. Generalmente los destinatarios de los decretos de salarios mínimos, vacaciones, jornadas laborales y aguinaldos (esto último es un insulto a la inteligencia ya que inexorablemente significa menores salarios durante el resto año), habitualmente son los que más necesitan trabajar que, paradójicamente, son los que primero son desempleados (cuando no se intenta disimular a través de la inflación que derrite salarios). Si esos mal llamados beneficios se extendieran a los gerentes y otros funcionarios de jerarquía, es decir,  si las remuneraciones por decreto superaran sus retribuciones, ellos serían los que serían expulsados del mercado y condenados al desempleo.

 

No hay magias en economía, los factores de producción son escasos (si hubiera de todos para todos todo el tiempo no habría necesidad de trabajar) y el factor por excelencia es el trabajo intelectual y manual ya que sin su concurso no puede concebirse la producción de ningún bien o la prestación de servicios. No hay por ende sobrante de aquel factor escaso en un mercado abierto, a saber, allí donde los arreglos contractuales son libres. En cambio, como decimos, cuando los aparatos estatales intervienen el resultado es la desocupación.

 

En una sociedad abierta los sindicatos son manifestaciones libres y voluntarias en las que deciden los asociados cuales han de ser sus características, pero lo que es incompatible con la libertad es la sindicación y aportes forzosos como lo son en la mayor parte de las sociedades en las que se impone una legislación fascista del unicato como, por ejemplo, la establecida por el peronismo, es decir, las leyes de asociaciones profesionales y convenios colectivos que Perón copió de la Carta de Lavoro de Mussolini.

 

Por su parte, las huelgas significan que los trabajadores, contemplando los contratos previos, pueden ejercer su derecho a no trabajar, lo cual es muy diferente a imponer por la fuerza que otros no trabajen lo cual se basa en la intimidación y no en elecciones voluntarias.

 

En este sentido las denominadas “conquistas sociales” del peronismo han constituido un obstáculo formidable para el incremento de los salarios en términos reales de los más débiles económicamente debido a los desajustes señalados, lo cual se agrava si simultáneamente se adoptan políticas que de hecho bloquean las inversiones al distorsionar precios con pretendidos controles, establecer alta presión tributaria, introducir manipulaciones monetarias y en el sector externo, tal como lo hicieron los gobernantes peronistas y sus imitadores.

 

Asimismo, el peronismo en su primera etapa aniquiló innumerables ahorros de quienes colocaban sus fondos en pequeños terrenos y departamentos para alquilar que fueron destruídos con las leyes de alquileres y desalojos, al tiempo que se estableció compulsivamente un sistema que anticipadamente estaba quebrado como es actuarialmente el de reparto, lo cual se agravó cuando se utilizaron esos recursos para fines partidarios.

 

Francamente, si se pudieran lograr mejoras en el nivel de vida por medio del decreto que da lugar a las antedichas “conquistas sociales”, deberíamos ser más generosos y hacer de una vez millonarios a todos, pero lamentablemente las cosas no son así. Finalmente también debe destacarse que esas pretendidas conquistas dan lugar a todo tipo de chicanas y corruptelas en el fuero laboral que encarecen aun más el proceso productivo. El apoyo y el soporte mejor y más eficaz para el trabajador (que aunque resulte en un pleonasmo, son todos los que trabajan y no los de una “clase”) es contar con un Estado de Derecho robusto en cuyo contexto opera una Justicia expeditiva para proteger los derechos de todos y no que se acepte que solo van presos los ladrones de gallinas mientras quedan impunes políticos corruptos. Esta tendencia se extiende, entre otras muchas cosas, cuando se da cabida a pseudoempresarios que operan al amparo del poder político que le otorga mercados cautivos para poder explotar a la gente.

 

¿Qué se puede hacer entonces con el peronismo? Absolutamente nada más que intentar persuadirlos del error y de los serios problemas que generan sus ideas para todos pero muy especialmente para los más pobres que aumentan su pobreza cada vez que aquellas propuestas se ejecutan. Como he consignado con anterioridad, todas las ideas deben competir en el debate y en las urnas por más estrafalarias que resulten.

 

Todos provenimos de las cavernas y de la miseria, es decir del cien por cien bajo la línea de pobreza. La forma de progresar consiste en el respeto irrestricto a los logros del vecino y no recurriendo a la fuerza para arrancar el fruto del trabajo ajeno. Cuando votamos en el supermercado y afines estamos asignando recursos y consecuentemente establecemos diferencias en los patrimonios según como satisfagan nuestras demandas, la redistribución coactiva de los aparatos estatales contradice aquellas indicaciones y por ende desperdicia capital, lo cual indefectiblemente reduce niveles de vida.

 

Por último y como una nota al pie, transcribo una carta del Ministro Consejero de la Embajada de Alemania en Buenos Aires Otto Meynen a su “compañero de partido” en Berlín, Capitán de Navío Dietrich Niebuhr O.K.M, fechada en Buenos Aires, 12 de junio de 1943, en la que se lee que “La señorita Duarte me mostró una carta de su amante en la que se fijan los siguientes lineamientos generales para la obra futura del gobierno revolucionario: ´Los trabajadores argentinos nacieron animales de rebaño y como tales morirán. Para gobernarlos basta darles comida, trabajo y leyes para rebaño que los mantengan en brete´” (copia de la misiva mecanografiada la reproduce S. Santander en  Técnica de una traición. Juan D. Perón y Eva Duarte, agentes del nazismo en la Argentina, Buenos Aires, Edición Argentina, 1955, p.56). La cita de Perón es usada también por Santander como epígrafe de su libro.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

Candidatos: un conglomerado de progres y populistas

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 26/6/17 en: http://economiaparatodos.net/candidatos-un-conglomerado-de-progres-y-populistas/

 

Es una Argentina que parece haberse quedado sin opciones políticas para salir de esta larga decadencia

Es obvio que el Poder Ejecutivo no tiene facultades para dictarle la prisión preventiva a Cristina Fernández ni a ninguno de todos los sospechados de corrupción que se presentarán como candidatos a diputados y senadores, pero podría haber tomado una posición más firme a la hora de remover a Gils Carbó mediante un DNU por el cual estaba facultado para hacerlo y lograr que los fiscales investiguen en serio.

Algunos dicen que a Cambiemos le convenía que Cristina Fernández no fuera presa para polarizar la elección y derrotarla en la urnas para que quede totalmente fuera de combate. Si iba presa, al menos por prisión preventiva dados el monto y la causa por la cual está procesada, iba a victimizarse y generar más compasión en la gente. En cambio, si enfrenta las elecciones y es derrotada en las urnas, queda sepultada políticamente y encima tendrá que enfrentar los juicios por corrupción que le esperan.

La estrategia parece tentadora, pero el problema es que usar las urnas como sustituto de la justicia no es, me parece, la forma de encarar los problemas de este tipo. Ignorar el orden jurídico por conveniencia política puede terminar en sistema totalitario o en un país en que la justicia no impera y todo se resuelve con el voto, sin importar si la mayoría circunstancial respeta los derechos de una minoría.

La realidad es que el Congreso parece haberse convertido en una guarida donde los corruptos van a buscar la protección que le ofrecen los fueros que disfrutan los legisladores, que en rigor fueron creados para no ser perseguidos por sus ideas, no para ser un escudo que los ampare de la justicia a la hora de pagar sus fechorías en el gobierno.

Si uno mira las listas de candidatos a diputados y senadores, tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en la provincia de Buenos Aires, se va a encontrar con una legión de progresistas y populistas. Es más, todos los primeros candidatos a diputado de la provincia de Buenos Aires, incluyendo a Cambiemos, llevan a un k o ex k en sus listas. Graciela Ocaña estuvo 5 años con el gobierno de los Kirchner. Es más, fue ministra de Salud cuando la crisis de la 125 que casi lleva el país a un enfrentamiento civil. Ya en ese momento se conocían las fechorías del matrimonio (las valijas de Antonini Wilson) y el proyecto chavista del kircherismo. Uno puede equivocarse en el candidato que acompaña, pero 5 años sin darse cuenta del proyecto autoritario no es creíble.

En CABA el progresismo domina la escena política. Carrió por Cambiemos, Lousteau, luego el peronismo con Moreno y toda esa corriente tradicional k y partidos de izquierda.

Si se observa el panorama electoral, no hay propuestas de partidos que hablen de reducir el gasto público, hacer una reforma tributaria que atraiga inversiones, reforma laboral y temas por el estilo. Están todos concentrados en redistribuir ingresos, es decir, en seguir metiéndole la mano en el bolsillo a la gente que trabaja en blanco para continuar financiando el clientelismo político.

En Cambiemos no se observa una convicción de cambio. El solo ejemplo de los subsidios por invalidez muestra la escasa convicción de cambio. Un escándalo de corrupción k que hizo aumentar en 1240% la cantidad de beneficiarios de pensiones por invalidez y Cambiemos estaba correctamente terminando con ese negocio de la invalidez que había armado el kircherismo. Pero hubo cinco gritos de los corruptos que no querían perder su negocio y arrugaron rápidamente. Ni siquiera supieron comunicar qué hacían y por qué lo hacían.

En definitiva, uno mira el horizonte electoral y no ve estadistas que piensen la Argentina 50 años hacia adelante. Solo miran cómo ganar la próxima elección ofreciendo más populismo.

Aquí no se ve una propuesta para recuperar un sistema monetario que no tenemos, un mercado de capitales para que haya crédito de largo plazo para que la gente pueda comprar propiedades, cómo limitar el poder de la AFIP o cómo eliminar regulaciones que obstruyen la producción. Solo hablan de redistribuir riqueza en vez de generarla.

Es una Argentina que parece haberse quedado sin opciones políticas para salir de esta larga decadencia. Esperemos que el tiempo haga cambiar la mentalidad estatista y redistribucionista que hoy impera en las mentes políticas.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.