PACTO POLÍTICO E INMIGRACIÓN.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 4/11/18 en: http://gzanotti.blogspot.com/2018/11/pacto-politico-e-inmigracion.html

 

 

Una caravana de miles de personas se dirige a los EEUU (¡qué raro!!! ¿Por qué no van a Venezuela??). Sí, seguramente ha sido manipulada y politizada. Por aquellos que, seguramente, no tienen necesidad de emigrar hacia ninguna parte.

Todos están criticando a Trump porque “no los va a dejar entrar” (como si no hubiera leyes que estén por encima de él). Pero me pregunto quién tiene autoridad moral para criticar a Trump. Me pregunto quiénes eliminarían todas las fronteras, todas las aduanas, todos los aranceles, para sus propios países. ¿Quiénes?

El que no quiera aduanas para su propio país, el que no quiera pasaportes y etc. para que otros entren a su propio país, que arroje la primera piedra.

Bien, déjenme entonces encontrar una buena piedra.

Pero entonces, vos y los demás liberales y libertarios, ¿están locos?

Sí, claro, somos liberales, obvio que estamos locos, pero en este caso analicemos esta locura específica.

¿Cómo debe haber libre emigración e inmigración de capitales y de personas? Sí, porque ello se llama libertades individuales y libre comercio.

¿Y la propiedad? ¿Puede entrar cualquiera a la propiedad de otro? No, claro. Pero mientras haya estados nacionales con caminos, puertos y aeropuertos como bienes públicos estatales, eso no es así.

¿Y si alguien quiere entrar a cometer delitos? Bueno, eso no se puede saber hasta que se lo cometa, pero si tiene antecedentes penales en otro país, se le puede pedir una visa.

Y si viene de una nación cuyo gobierno ha cometido actos terroristas contra el nuestro, se le puede pedir una visa.

El problema es que gran parte de los inmigrantes actuales no se sienten individuos que van a entrar a un Estado de Derecho donde se supone que va a trabajar y a ejercer en paz sus libertades individuales. Porque ESE es el pacto político que posibilitó la inmigración masiva a la Argentina y a EEUU en siglos anteriores. Ahora ese pacto político, parece que se ha perdido. Por algún motivo difícil de discernir, ahora entran masas de individuos que se sienten parte de un colectivo, con sus propias normas, que no están dispuestas a respetar el Estado de Derecho del país al que ingresan. Tal vez sean masas bien manejadas. Tal vez sean masas de gente que huyen desesperadas sin saber lo que es el Estado de Derecho del lugar a donde van.

La cuestión es que donde van, habitualmente, hay una redistribución de ingresos a nivel nacional. Parece que algo hizo creer a nacionales y extranjeros que puede haber medicina, salud, vivienda y etc. gratis para todos. A donde van, hay sindicatos que prohíben el ingreso de trabajadores extranjeros, porque algo hizo creer, a nacionales y extranjeros, que si no es así los cerdos capitalistas explotan a los pobres trabajadores. A donde van, si no tienes los títulos oficiales educativos de ese país en cuestión, no puedes trabajar, porque algo convenció a todo el mundo de que el estado certifica quién es apto para el mercado y quién no. O sea, los inmigrantes buscan entrar a un paraíso estatista, que se ha desarrollado “a pesar de” los capitales privados que sostienen a este estado pseudo-providente.

Me pregunto qué pasaría si miles y miles de inmigrantes entraran a una nación donde no hubiera seguros sociales estatales y obligatorios.  Donde no hubiera sindicatos con poderes coactivos. Donde a nadie le sería requerido un certificado estatal de sus habilidades. Donde todos pudieran educar a sus hijos según sus convicciones, y hablar y vivir según sus convicciones, pero que se dieran cuenta que si sus convicciones son violar las libertades de los otros, que estarán fuera más rápido de lo que entraron. Donde los ciudadanos pudieran ejercer libremente su derecho a la legítima defensa. Me pregunto qué pasaría. Me pregunto si en ese caso el pacto político no se re-instauraría de modo espontáneo. Sólo me lo pregunto.

 

Mientras tanto, qué hermoso que un lamentable desierto como la Argentina fuera un lugar así. Para poder decir a esas miles de personas: vengan para acá. No los espera el estado, sino sólo el Estado de Derecho, que es otra cosa. Sólo con eso pueblen la Patagonia, el noreste, el noroeste, y todos los desiertos que constituyen este desperdiciado territorio. Recursos naturales en abundancia, casi sin terremotos, tifones, tornados o tsunamis. Sólo gente que quiera trabajar en paz y un Estado de Derecho liberal. Ya fue posible. Parece que ahora ya no. Parece que ahora ya fue. Ya no hay gente. Sólo quedan gobernantes. Sólo quedan sus esclavos.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

Nicolás Maduro, “con el mazo dando”

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 13/9/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2171553-nicolas-maduro-con-mazo-dando

 

América Latina desgraciadamente tiene en su hoy multicolor interior dos obvias y feroces dictaduras: las instaladas en Cuba y Venezuela .
Ambas generaron, como era de esperar, la emigración masiva de centenares de miles de ciudadanos que no estaban dispuestos a vivir sin libertad, es decir a deshumanizarse mansamente.
Por esto, ocurrió en su momento la inolvidable tragedia de los llamados “balseros”, y también por esto la deplorable huida actual de cientos de miles de desesperados venezolanos, que está perturbando la paz regional y pone a prueba la solidaridad en nuestra región.
La responsabilidad por generar olas masivas de desesperados emigrantes está ciertamente en cabeza de los gobernantes de turno y ella debiera -en mi entender- ser criminalizada internacionalmente. Sin demoras. La terrible tragedia humana que testimonian así parecería exigirlo.

Mientras tanto, Nicolás Maduro , un personaje desafiante, pero cada vez más tristemente grotesco, sigue empeñado en destruir a su país con las mismas políticas estatistas que ya lo enterraron inevitablemente en la pobreza, pese a la inmensa riqueza que debieran haber podido generar sus dilapidados recursos en materia de
hidrocarburos.
A cada rato, el mandatario venezolano pone en marcha un plan “nuevo” para tratar de corregir las que, en rigor, son sus propias e inocultables torpezas. Y debe usar la violencia y la mano dura para amedrentar e intimidar a sus conciudadanos. Y obligarlos a aceptar sus caprichos e irracionalidad. Las fuerzas armadas venezolanas, que a cambio
de ingresos suculentos sostienen a Nicolás Maduro, son en los hechos cómplices y partícipes necesarios de semejante desgracia.
Con las clásicas acusaciones perversas de “especulación y acaparamiento”, así como de desestabilización económica, Nicolás Maduro acaba de hacer encarcelar a un centenar de comerciantes, como alguna vez lo hiciera en la argentina Juan Domingo Perón, cuando -en sus primeras experiencias de gobierno- siguiera un derrotero “dirigista y
populista”, en línea con la actual visión económica de Nicolás Maduro. Que exige, queda visto, encarcelar a los demás y recurrir al uso del “mazo”, esto es a las amenazas y, peor, a los castigos.
Sus presuntos delitos fueron, esencialmente, los de no acatar sumisamente los absurdos niveles de precios impuestos por la administración de Nicolás Maduro, que los obligaban a vender pérdida.
Por esto, en Venezuela, como era de suponer, los productos básicos en materia de alimentación, higiene y limpieza desaparecieron rápidamente de los anaqueles de los comercios. Para muchos evidentemente es mejor la alternativa de simplemente salir disparados del mercado. Esto es, de no vender, en lugar de arriesgar ir preso,
presumiblemente. O actuar en la oscuridad del llamado “mercado negro” con todas sus implicancias y riesgos. Esta es una situación límite, pero conocida, que muy pronto genera desabastecimiento.

Entre la patología de las recientes medidas económicas de un Nicolás Maduro que comienza a lucir algo desesperado, estuvo un aumento del 3400% de los niveles salariales promedio. Es por cierto imposible, al menos para la gente común, poder vivir en un mínimo de paz y previsibilidad con semejante convulsión del lado de los ingresos.
Especialmente cuando el malherido sistema productivo venezolano trabaja con apenas el 30% de su capacidad.
De allí que la desesperación se haya apoderado ya de tantos venezolanos, alimentando una triste ola de resignados migrantes que pareciera no tener fin: aquella que sale – escapada- desde Venezuela y se abate sobre el resto de nuestra ya horrorizada, pero relativamamente impotente, región.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Trump y el gasto social

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 8/9/18 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/trump-y-el-gasto-social-2/

 

Leí hace un tiempo en El País este titular: “Trump dispara el gasto militar y apuesta por el muro a costa de los programas sociales”. La propaganda y los prejuicios contra Trump son mayores que bajo ningún otro presidente americano, salvo Reagan, también caracterizado en su día como el gran enemigo de la paz mundial, cuando resultó que fue el gran enemigo del mayor enemigo de la paz y la libertad en el mundo: el comunismo.

Un prejuicio notable, que recoge El País, es el de considerarlo un desalmado hostil a los inmigrantes. Estuve recientemente en Melilla, y tuve la oportunidad de recorrer su valla. Pensé entonces que los que se ponen estupendos contra Trump y su muro podrían darse una vuelta por Melilla, y repetir desde la valla sus discursos tan progresistas. Resulta, en efecto, hipócrita despellejar a Trump y acto seguido asegurar que España es diferente, y que aquí sí debemos regular la inmigración. En fin.

En 1989, cuando cayó el Muro de Berlín, el gasto militar representaba el 26,5 % del gasto total. Después bajó considerablemente. Y Trump propone subirlo un poco, pero incluso con esa subida alcanzará el 15,6 % el año próximo, es decir, habrá caído prácticamente once puntos porcentuales en tres décadas.

Y, ¿qué decir del gasto social, supuestamente escuálido, y que el pérfido Trump quiere desmantelar? Pues que dos de cada tres dólares del gasto federal son gasto social. Lo que el presidente americano quiere hacer, como subrayó el Wall Street Journal, no es reducir el gasto social sino bajar impuestos y eliminar parte de las trabas burocráticas que padecen los empresarios y los trabajadores norteamericanos —no son tantas como aquí, pero son muchas y contrastan con la imagen de país liberal que habitualmente se propaga.

El gasto social en Estados Unidos —Medicare, Medicaid y la Seguridad Social— representaba en 1989 el 47,7 % del gasto total, y el año próximo, con los supuestos recortes salvaje de Donald Trump, llegará al…69,2 %.

En otras palabras, es todo un camelo: Trump subirá el déficit, con lo que planteará una vez más, igual que Reagan y otros, un problema si la economía no crece lo suficiente. Pero ese déficit, y el gasto público, no se explican por la defensa, ni por el muro, sino por el gasto social.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE

Disminución relativa del número de atentados terroristas

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 30/8/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2167063-disminucion-relativa-del-numero-atentados-terroristas

 

El flagelo del terrorismo contemporáneo nos ha cambiado la vida. A todos. Hoy es
prácticamente imposible sentirse seguro en cualquier lugar del mundo y éste es el efecto
perseguido por los atentados terroristas que esencialmente procuran infundir el miedo.
Pero también nos ha cambiado la vida cotidiana, obligándonos a tener que atravesar,
constantemente, mecanismos de seguridad con los que las sociedades apuntan a
prevenir los atentados terroristas. Esos mecanismos nos llenan con frecuencia de mal
humor. Pero son absolutamente necesarios y -más aún- parecieran estar dando
resultados aceptables.
La naturaleza y forma de los atentados terroristas va cambiando y es cada vez más
variada, y esto genera naturalmente las dificultades consiguientes en quienes, desde el
Estado, tienen la responsabilidad de protegernos a todos.
La universidad norteamericana de Maryland publica una estadística que detalla el
número de atentados terroristas que se producen, año a año. Ese número, el año
pasado, esto es en el 2017, reflejó, por tercer año consecutivo, una disminución sensible
en la cantidad de atentados terroristas a lo largo y ancho del mundo.
El número de atentados, respecto del año anterior, disminuyó un alentador 20%. Y el
número de víctimas inocentes cayó un 24%.
Con todo, las cifras son aún muy impresionantes. El año pasado hubo 10.900 atentados
terroristas en el mundo. Esto es unos 30 por día, incluyendo sábados, domingos y
feriados. Esos atentados produjeron la muerte de 26.400 personas. Esto es, de 72
personas por día. Los números son de horror, pero en el 2014 los atentados terroristas
generaron nada menos que 123 muertes por día, incluyendo aquellas que afectaron a los
propios victimarios terroristas.
En el caso particular de Europa, el número de atentados terroristas en el 2017 aumentó
levemente, pero el número de víctimas disminuyó el 65%.
Para tener una idea acerca de la efectividad de los mecanismos de control del terrorismo
que están en marcha, en Gran Bretaña solamente, a estar a lo señalado por la Primer
Ministro Theresa May, el gobierno pudo frustrar nada menos que 13 atentados
terroristas que estaban siendo planeados por distintos grupos violentos islámicos.
La mayor parte de los atentados terroristas todavía ocurren en Medio Oriente y en
África. Pero también allí los números del año pasado sugieren que el total de episodios
cayó, en el 2017, un 38% y el número de víctimas, un 44%.
Lo sucedido se atribuye fundamentalmente a la pérdida de poder del ahora golpeado
Estado Islámico, movimiento que hoy alimenta la mayor parte de los esfuerzos
terroristas. Algo parecido sucedió también con el repugnante movimiento terrorista
africano Boko Haram.
Los Estados Unidos, en particular, han podido sustraerse fundamentalmente del
terrorismo. Por esto, desde el 2014 hasta hoy el terrorismo sólo produjo 27 asesinatos
en los Estados Unidos. No obstante, las encuestas sugieren que la cuestión del
terrorismo sigue siendo bien importante en las agendas electorales norteamericanas. Es
ciertamente difícil olvidar el demencial horror que destruyera, en su momento, a las
Torres Gemelas. El rechazo al terrorismo y las prevenciones sobre el mismo son
creencias particularmente fuertes entre los votantes republicanos. Por esto sus líderes
políticos baten constantemente este parche a lo largo de las campañas electorales en las
que participan.
Con todo, la aparente derrota del Estado Islámico no puede leerse necesariamente como
un alivio. O como el final de una larga pesadilla. Ocurre que muchos de sus curtidos
militantes, al terminar los conflictos en los que participaban o al desbandarse,
regresaron a sus países de origen, en donde no es imposible que de pronto se
transformen en peligrosísimas células “dormidas”, con una importante capacidad de
daño.
Lo que nunca debe hacerse en este tema es bajar la guardia. Jamás. Las consecuencias
pueden realmente ser terribles. Para nuestro país, que ha sido víctima de atentados
enormes perpetrados por el terrorismo, la obligación de estar alerta es tan prioritaria
como irrenunciable para todos sus gobiernos.
Pero es la sociedad toda la que tiene que enfrentar constantemente la irracionalidad y el
fanatismo que alimenta a los terroristas que, en su locura, no titubean cuando de
atentar contra civiles inocentes se trata. De alguna manera ello evidencia la pérdida de
humanidad que los mueve a no vacilar en matar y dañar a personas inocentes, lo que
siempre es naturalmente injustificable.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

La “pax (cambiaria)”… del cementerio

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 6/8/18 en: https://alejandrotagliavini.com/2018/08/06/la-pax-cambiaria-del-cementerio/

 

Dos semanas después de que Trump lamentara que la fortaleza del dólar estaba reduciendo la ventaja competitiva de EE.UU., irónicamente, sus últimas amenazas comerciales están provocando más alzas del billete que se ha apreciado frente a una amplia variedad de divisas de países emergentes. Después de que ordenara evaluar un aumento de los aranceles a bienes chinos desde el 10% hasta el 25%, inmediatamente el yuan se debilitó al nivel más bajo -contra el dólar- desde mayo de 2017 y ya se deprecia 5% en lo que va del año.

La fortaleza de la divisa estadounidense es generalizada tanto que el índice que pondera su tipo de cambio con las 10 mayores divisas del mundo está cerca de máximos de los últimos doce meses. Las monedas de los emergentes podrían perjudicarse mientras que la condición de refugio del dólar atrae los flujos que huyen de otros lugares por mayor aversión al riesgo, dada la guerra comercial. Muchos analistas como Sacha Tihanyi, estratega de mercados emergentes de TD, prevén que el dólar seguirá subiendo.

Pero Argentina, como siempre, a contramano, y el dólar baja. Ahora, ¿baja o lo están bajando a la fuerza? La pax cambiaria parece la pax de los cementerios: a costa de matar a todos en el mercado.

El dólar cayó debido a los cañonazos del gobierno. Las políticas oficiales están provocando tasas exageradamente altas que atraen a los inversores golondrina y destruyen al crédito productivo. Siguió subiendo la tasa de interés entre bancos en las “RIPO”, “Call Money”, “swaps cambiarios” y mercado secundario de Lebacs, con la suba de las tasas de interés implícitas operadas por el mercado financiero.

Además, el Gobierno anunció que las licitaciones diarias de dólares a través del BCRA -que ya pasaron de US$ 100 M a 75 M- desde este lunes 6 de agosto, serán de 50 M. Y el BCRA se mostró activo en el mercado de futuros vendiendo contratos de agosto. O sea, el oficialismo regala dólares que paga el sector privado, la parte eficiente de la economía.

Obviamente, una de las cosas que más teme el gobierno es el “pass through”, el traslado de la suba en la cotización del dólar a los precios, al IPC. A ver, inflación e IPC son cosas distintas. La inflación es exceso de emisión monetaria -en tiempo real- y no “exceso” de moneda en el mercado como cree el neoclasicismo.

De modo que la suba del dólar no es motivo directo de inflación, aunque sí puede impactar sobre el IPC. Y en todo caso, lo que producirá es un reacomodamiento en el consumo según varíen los precios relativos y la oferta y demanda. De hecho, el alza de los precios va por detrás de la divisa estadounidense. Según las empresas alimenticias, el valor que hoy pagan los consumidores por los artículos implica un dólar cercano a los $22,50, retraso que se debe a la caída de la demanda.

Quedó el trauma de que, en diciembre de 2015, el repunte de la divisa fue del 35% -por la salida del cepo- mientras que el IPC aumentó 41% en 2016, pero este aumento obviamente se debió a la inflación y no a la subida del dólar. En el primer semestre de 2018, el tipo de cambio acumuló una suba que, en su punto más alto, tocó el 55% frente a un crecimiento del IPC del 16%. En otras palabras, el traslado a precios, si lo hubo, no llegó al 33%. Según el IARAF, la experiencia muestra que, en promedio, el “pass through” argentino tras una devaluación ronda el 20%, porcentaje superior al de la mayoría de los países de la región.

El BCRA apuesta a 60 días más de pax cambiaria y prepara medidas para un “shock de confianza”. Mas bien deberá ser un shock eléctrico, a ver si logra revivir al mercado para entonces muerto. La autoridad monetaria lo dijo sin tapujos, la “prioridad pasa por estabilizar el mercado de cambios… no nos va a importar el nivel de actividad entretanto”.

El plan de los próximos 60 días incluye la disminución gradual del costo del dinero y un esquema para resolver el stock de Lebac, ya que el 15 de agosto vencen $ 578.524 M (64% del total). Lo que no se renueve conlleva emisión exagerada y eso sí impacta en la devaluación del peso. A favor de una renovación masiva, los bancos vienen incrementando su participación relativa en estos títulos y ya tienen alrededor de 40%, contra 30% de hace unos meses. Y uno de los rumores -coherente con el tipo de “pax” que ejerce este gobierno- dice que los bancos serán obligados a suscribir una mayor cantidad de Lebac.

En fin, las cosas encorsetadas por la fuerza, la paz a los cañonazos, tienen patas cortas. Además de matar al mercado -que es el único que produce riqueza- el dólar, más tarde o más temprano, de un modo u otro, se tomará revancha.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Nicolás Maduro continúa demoliendo Venezuela

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 26/7/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2156446-nicolas-maduro-continua-demoliendo-venezuela

 

Un alto dignatario eclesiástico venezolano acaba de señalar que Nicolás Maduro es un personaje peligroso, por ser incapaz de gestionar, desde la presidencia de su país, a Venezuela. Porque no tiene las condiciones de preparación, ni los conocimientos mínimos requeridos para ello. En otras palabras, porque no está dotado de las condiciones necesarias para la responsabilidad que tiene en sus manos. Como esto es así, no es sorpresivo que -de pronto- hayan comenzado las explosiones y problemas en los sectores más sensibles de la sociedad venezolana. Entre ellos, nada menos que en el sector de la salud.

Desde hace casi un mes, Nicolás Maduro enfrenta una muy extraña rebelión: la de las enfermeras de su país que protestan insistentemente por la falta de medicamentos e insumos imprescindibles para poder atender y tratar a los pacientes en los hospitales. A lo que adicionan reclamos salariales que, en un país cuya inflación cerrará en el 14.000% anual, a fines del año en curso, son absolutamente inevitables.

 

En pocas palabras, las enfermeras venezolanas no pueden ejercer su profesión con responsabilidad y tampoco pueden vivir con dignidad. Si el grave conflicto existente no se resuelve, los médicos y enfermeras amenazan con renunciar masivamente a trabajar en el sector público. Los medios locales sugieren que el 60% de las enfermeras podrían de pronto dar ese duro paso.

En los hospitales venezolanos no hay camillas. Ni insumos. Ni medicamentos. Tampoco, con frecuencia, hay electricidad. Ni agua. La situación es entonces, simplemente, de horror.

Lo que ocurre con los salarios de las enfermeras evidencia el desastre. En promedio esos salarios están en un orden de los 5 dólares mensuales. En esencia, lo que de pronto está en juego es nada menos que garantizar el derecho a la vida y a la salud. Nicolás Maduro se rasga las vestiduras sugiriendo que es víctima de una “agresión económica”. No es así. Es tan sólo víctima de su enorme incompetencia, con la que castiga constantemente a sus connacionales.

Para hacer las cosas aún más complejas, muchos profesionales del sector de la salud se unen a la ola de emigrantes que prefiere dejar atrás a su propia Patria, en procura de vivir con un mínimo de dignidad y predictibilidad. El régimen autoritario de Nicolás Maduro expulsa entonces población. Constantemente.

Por todo esto, es hora de defender a la sufrida población venezolana. Al menos difundiendo las intensas penurias a la que está expuesta.

No todos parecen estar de acuerdo con esto. De hecho, hace pocos días, desde el entorno del presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, uno de sus asesores al que se tiene como futuro Canciller después del 1º de diciembre, hablando de la catástrofe humanitaria venezolana, tomó distancia de la misma definiéndola como parte de los “asuntos internos” de los venezolanos. No obstante, lo cierto es que desde el exterior se puede ejercer alguna presión sobre la infausta gestión de Maduro, en procura de que al menos modere la dura tragedia por la que transita su pueblo, obligado a convivir con la escasez de todo, perdiendo constantemente nivel de vida.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

El problema de los inmigrantes convulsiona a Europa

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 28/6/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2148190-el-problema-de-los-inmigrantes-convulsiona-a-europa

 

La ola de inmigrantes africanos y de Medio Oriente que desde hace rato apunta a Europa está generando problemas de magnitud. La Unión Europea está considerando un plan que consiste en enviar a los migrantes rescatados en alta mar, a lo que se ha denominado “plataformas de desembarque”, emplazadas fuera del Viejo Continente. Una vez ubicados en dichas plataformas, se determinará cuáles migrantes necesitan protección internacional y cuáles, en cambio, migran por razones económicas, fundamentalmente y carecen de ella.

La preocupación está ahora empujada vigorosamente por el nuevo ministro del interior italiano, Matteo Salvini, un decidido opositor a la política de puertas abiertas, que acaba de impedir que un buque con 600 migrantes a bordo recalara, para desembarcarlos, en puertos italianos. La propuesta genera temores en el sentido de que de pronto esas plataformas se llenen de personas que no están en condiciones de seguir en dirección a Europa, pero que tampoco pueden volver a la que fuera su residencia.

 

Algunos, en cambio, postulan la necesidad de establecer un sistema de cuotas entre todos los miembros de la Unión Europea, así como definir con precisión cuáles serán las obligaciones de los Estados a los que los migrantes ingresan, respecto de ellos.

Aparentemente se está estudiando la posibilidad de establecer esas plataformas tanto en Túnez como en Albania.

Mientras tanto, el mencionado Matteo Salvini, ministro del interior de Italia, avanza con una propuesta de censar a todos quienes residen en Roma, para determinar así quiénes, por su situación de ilegalidad, enfrentan el riesgo real de ser deportados. Salvini fue responsable de haber tomado la decisión que impidió que el buque “Aquarius” desembarcara refugiados en Italia, los que finalmente desembarcaron en España. El 58% de los italianos está de acuerdo con esa decisión, evidentemente cansados de la ola de inmigración norafricana que -creen- amenaza con lastimar su identidad.

Otro de los países “duros” en materia de inmigración es Hungría, cuyo Parlamento acaba de considerar un paquete de normas en virtud de las cuales cualquier ayuda a los refugiados puede transformarse en un acto criminal, penado con prisión de hasta un año. Ello parece claramente excesivo y, más aún, inhumano.

Recordemos que el gobierno húngaro tiene un conflicto abierto con el millonario George Soros, al que acusa de querer “inundar” Europa de inmigrantes. Soros responde que esa acusación es simplemente fantasiosa.

Recordemos que el gobierno populista húngaro ha estado, desde hace meses, siendo observado de cerca por las autoridades comunitarias europeas, que no ocultan su preocupación por el debilitamiento de las instituciones democráticas en Hungría. Ahora la posición irreductible del italiano Matteo Salvini se agrega a la desconfianza que genera en Bruselas el gobierno húngaro.

Transformar conductas como la de suministrar alimentos o ropas a los refugiados u ofrecerles de pronto techo, no deben ser criminalizadas. Pero lo cierto es que la extrema derecha ha hecho de la oposición a la inmigración una de sus banderas centrales que, por lo demás, recibe apoyo más allá de aquellos que militan en ese rincón intemperante de la política europea.

Queda visto que el tema de la inmigración es una de las preocupaciones centrales europeas y uno que, por sus distintos impactos, está todavía muy lejos de haber sido resuelto.

En paralelo, el gobierno de Donald Trump acaba de corregir la decisión deplorable de separar a los niños refugiados de sus padres, concentrándolos en puntos distintos, con frecuencia emplazados en lugares alejados el uno del otro. Esta decisión debe ser aplaudida, pero no permite olvidar el trasfondo inhumano sobre la que previamente se edificó la política de separar a padres e hijos.

La comunidad empresaria norteamericana no vaciló en calificar a la política del presidente Trump, antes de que fuera corregida, de una falta de sentimientos, cruel e inmoral.

La decisión final de Donald Trump coincide con la cuota de generosidad que, por décadas, ha caracterizado a la política exterior norteamericana, pese a que por la larga frontera que separa a los Estados Unidos de México, siguen llegando incesantemente miles de centroamericanos, desde países como El Salvador, Honduras o Nicaragua, huyendo de la violencia doméstica sembrada por las “maras” y otros grupos violentos.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.