Category Archives: Educación

Esa duda que tanto inquieta: ¿hará un robot mi trabajo?

Por Iván Carrino. Publicado el 5/11/17 en: http://www.lanacion.com.ar/2079217-esa-duda-que-tanto-inquieta-hara-un-robot-mi-trabajo

 

-Si bien la tecnología genera avances para mejorar la calidad de vida, muchos temen los efectos adversos que pueda haber en el empleo; ¿es cierto que los robots vienen por nuestro trabajo?

-Éste debe ser el temor más difundido referido al avance tecnológico. Sin embargo, se choca con los datos. En Estados Unidos, por ejemplo, la cantidad de puestos de trabajo pasó de 31,5 millones en 1939 a 144,6 millones en 2016, un período en que difícilmente pueda argumentarse que no hubo “automatización”. Por otro lado, un informe de la consultora internacional Deloitte refleja que si bien las nuevas tecnologías modifican la estructura del empleo, durante los últimos 144 años han sido creadoras netas de puestos laborales. Algunos tipos de trabajo sin duda mermaron o incluso desaparecieron, pero esta merma se vio más que compensada por los nuevos empleos creados gracias a la tecnología.

-Un estudio reveló que en la Argentina no hay ningún sector de la actividad en el que sea inferior al 50% la proporción de puestos con probabilidad de ser reemplazados, ¿no debería preocuparnos eso?

-El dato no lo discuto, pero la pregunta es: ¿qué novedad nos trae? ¿Desde cuándo el trabajo no tiene riesgo de reemplazo? Para la persona cuyo trabajo está amenazado no hay diferencia si la amenaza proviene de un robot, de un inmigrante o, simplemente, de otra persona de su mismo país. La fórmula “x% del empleo puede ser sustituido” suena a puro amarillismo para llamar la atención. En un mundo en continuo cambio, como lo es el de la economía capitalista, nada está asegurado. Nuestro futuro depende de nuestra capacidad para hacer bien las cosas y adaptarnos al contexto. No veo nada nuevo bajo el sol.

-¿Qué posición debería tomar el Estado frente al avance de la automatización?

-Para los temerosos del devenir tecnológico, el gobierno es el principal responsable de resolver los problemas generados. Yo discrepo de esa visión. Es que es el Estado -con sus regulaciones y asfixia fiscal- el que hace que la sustitución del caro empleado por la barata máquina luzca económicamente beneficiosa. Es lo que Hayek denominó “efecto Ricardo”. A mayor costo de contratar personas, más incentivo para contratar robots. Además, es el mercado el que, con sus precios libres, indica a la gente en qué actividades especializarse. Los trabajos amenazados por la tecnología darán paso, gradual pero armónicamente, a nuevas actividades, y los individuos irán adaptándose a los cambios de manera espontánea. No debe el Estado interrumpir este proceso. La mejora tecnológica le permitió a la humanidad aumentar 40 años la esperanza de vida y multiplicar su ingreso per cápita. Deberíamos construirle un monumento y fomentar su desarrollo.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

Anuncios

Paradoja del Estado que no ha estado

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 31/10/17 en: http://www.expansion.com/opinion/2017/10/31/59f7920d22601d7a248b45aa.html

 

Se nos dice que, en Cataluña, hasta la semana pasada, el Estado no ha estado. En eso están de acuerdo todos menos los nacionalistas, que protestan por lo contrario.

¿Cómo se puede decir seriamente que el Estado no ha existido en Cataluña? ¿Es que acaso los catalanes han dejado de pagar impuestos? ¿Es que la creciente intrusión de la política y la legislación estatales en la vida y los bienes de los ciudadanos de España, que hemos padecido en las últimas décadas, milagrosamente no ha afectado a siete millones y medio de afortunados?

Es obvio que esto no ha sido así. Y resulta asombroso que se haya podido lamentar “la inexistencia del Estado en Cataluña” o “la precariedad del Estado mismo”. Un destacado analista llegó a este rarísimo diagnóstico: “el Estado carece de medios para imponer el respeto a su ordenamiento jurídico en Cataluña”. ¿Cómo va carecer de medios quien recauda todos los años un tercio del PIB?

La queja de los nacionalistas es análogamente paradójica, porque su capacidad de actuar como el Estado que de hecho son en Cataluña ha sido gigantesca, y la han aplicado sin rubor desde hace mucho tiempo. ¿Cómo pueden clamar por su impotencia frente al Estado cuando el Estado mismo les ha cedido no solo una apreciable cantidad de dinero sino el control de los principales instrumentos de intoxicación y sometimiento que tiene el poder en todo el mundo? ¿Alguien se cree que los nacionalistas habrían podido acumular el respaldo político del que gozan si no hubiesen podido disponer durante tantos años de la educación y la televisión pública, y de cuantiosas sumas de dinero para subvencionar a sus propagandistas, acólitos y catecúmenos?

Por lo tanto, ni el Estado ni los independentistas han carecido de medios, al contrario: ambos los tenían, aunque fueron los independentistas quienes los utilizaron para promover su proyecto hasta el momento de la proclamación de la independencia. Allí, y solo en esa intersección, ambos han chocado gravemente, pero no antes.

Esto nos sigue rodeando de paradojas e interrogantes. Ningún nacionalista deja de aspirar a crear una nación, y todos pretenden que su nación se convierta en un Estado. Nadie puede pretender que no lo hagan, igual que nadie puede mirar a un renacuajo y asegurar que jamás se convertirá en un sapo. Dirá usted: la diferencia estriba en que en España el Estado alimentó alegremente al renacuajo, como si confiara en que jamás iba a dejar de serlo. Es verdad, y la pregunta es: ¿por qué hizo algo tan absurdo?

Mi conjetura es que el Estado español de la transición democrática difícilmente habría podido crecer sin su conversión de centralista en autónomo. Las autonomías legitimaron y promovieron la espectacular expansión del gasto público que, de suponer sólo el 20% del PIB a la muerte del dictador, llegó al 50% apenas dos décadas más tarde. El Estado de bienestar y su vasto proceso redistribuidor fue su principal impulsor, sin duda, pero las autonomías ocupan un digno (es un decir) segundo lugar.

Era imposible para el propio Estado ejecutar esta descentralización y vetar a las fuerzas centrífugas que albergaba en su seno. Digamos, no podía permitir que tuviera el control de la educación la autonomía de Madrid y no la del País Vasco; y tampoco podía permitir que tuviera una televisión autonómica Andalucía, pero no Cataluña. Dada la existencia de nacionalismos en ambas comunidades, como también en otras, no cabía suponer que esas fuerzas no iban a utilizar dichos recursos para promover agendas independentistas con mayor o menor intensidad, según la oportunidad y las circunstancias.

Combinando esto con la legislación electoral que primó políticamente a los nacionalistas catalanes, entregándoles la llave de gobiernos del PSOE y el PP, se entienden las múltiples concesiones que obtuvieron, y que naturalmente utilizaron para aprovisionarse y seguir creciendo. Y a partir de ahora ¿qué? Como es natural, nadie lo sabe, pero no creo que necesariamente sea cierto eso de que “puede pasar cualquier cosa”. Por raro que parezca, entreveo que lo que puede pasar seguirá respetando la lógica política, incluyendo los episodios que me resultan más admirables, que son aquellos en donde los políticos están de acuerdo en incrementar la coacción, lo hacen, y lo plasman en acontecimientos que, para colmo, son ampliamente celebrados, como los Pactos de la Moncloa, que llevaron la presión fiscal al máximo de la historia de España. No descartemos ningún acuerdo, ni siquiera hoy, donde todo parece llevarnos a la catástrofe, y no olvidemos nunca que la política se especializa en salvarnos de catástrofes a donde ella misma nos ha conducido.

Como tantas otras paradojas, la paradoja del Estado que no ha estado se resuelve prestando atención, y observando que, al revés de lo que todo el mundo dice, el Estado sí ha estado. Más aún, los problemas que tenemos se derivan precisamente de eso.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

El triunfo ante Ecuador, Rusia 2018 y una vuelta a las verdaderas prioridades nacionales y populares:

Por Guillermo Luis Covernton.

 

Finalmente anoche, luego de sufrir 90 minutos, lo mejor de lo mejor de nuestra patria, la verdadera élite pensante y actuante nos ha devuelto al lugar que merecemos. “Le ganamos” a Ecuador y “clasificamos” para Rusia 2018. Un destino de grandeza que ya Moisés traía anotado en el reverso de las tablas que bajó del monte…

Probablemente por el pánico o la desazón de meses anteriores, mucha gente todavía no es plenamente consciente de la epopeya heroica que significa esta clasificación. Especialmente, viniendo de muchachos humildes y de vida ejemplar, como los involucrados en la gesta.

Hablando con mi amigo Cristian, me explicaba: “¿Sabés que pasa? Que en lo único que nos va bien es con los futbolistas y los curas. Sacamos un papa y la clasificación a Rusia… Los economistas son tan burros que otra vez nos perdimos el Nobel, y ninguno se pone a estudiar….”. Tuve que darle absolutamente toda la razón. Me dejó sin argumentos. Enhorabuena los muchachos de Chiqui Tapia nos han devuelto el alma al cuerpo.

Era tal la desazón de nuestros ciudadanos, en estos últimos meses, que algunos abrigaron la secreta esperanza de aportar aunque fuera un granito de arena a volver a poner a nuestra nación en el olimpo de las elegidas para el éxito, como todos sabemos que debe estar. Esfuerzos vanos y ridículos.

Por ejemplo:  A estos pibes no se les ocurre nada más importante que desarrollar una innovadora tecnología para extraer litio de salares de altura, de manera eficiente y sostenible. Considerando que Argentina es el 2* o 3* exportador más grande del mundo de un material cuya demanda crece exponencialmente… ¿Quién les va a gritar el gol a estos? ¿Que se pensaban?

http://www.telam.com.ar/notas/201706/192188-cientificos-argentinos-ganaron-el-concurso-internacional-mentes-brillantes.html

Como los malos ejemplos son lo primero que se copia, aparecieron estos otros chicos que prevén geolocalizar las áreas de mayor concentración de polen de la Ciudad de Buenos Aires. Llegan tarde. Eso era para la época del Flower power. Muy setentoso. Y el premio se los da la NASA, que ahora debe estar muy aburridos , porque no mandan más cohetes a la luna, porque era al cohete…. Nadie les grita el gol… ¡¡¡Que se olviden!!!

https://www.clarin.com/sociedad/grupo-argentinos-gano-concurso-nasa-vera-despegue-vivo_0_ryWmAHuQ-.html

Aquí hay otra patota que, en vez de jugar a la pelota, que es en lo que somos buenos y donde Argentina tiene más ventajas competitivas, fueron destacados por el desarrollo de androides de rescate. ¿Justo ahora, que volvió Blade Runner? Se merecen que Harrison Ford se los recocine a tiros, por replicantes.

https://www.infobae.com/tecno/2016/07/11/estudiantes-argentinos-ganadores-de-robocup-el-mundial-de-robotica/

Aquí hay otro que, en vez de sumarse al elenco de Messi y compañía,  se va a hacer películas a Gaza o a Siria, en vez de ir a Hollywood!!!!! Ni se comparan las chicas de California, con las de medio oriente… ¿Quién le va a gritar el gol a este???

https://www.infobae.com/teleshow/infoshow/2017/07/24/el-argentino-hernan-zin-es-el-documentalista-mas-premiado-de-los-ultimos-anos-en-espana/

Y siguen las iniciativas estériles: “Estos otros tuvieron una idea tan sencilla como brillante: crear un sitio web con libros infantiles, con sus imágenes animadas en videos, contados en lenguaje de señas argentino para que chicos sordos de entre unos 4 y 9 años pudieran empezar a “leer” literatura en lengua escrita, una capacidad que es una verdadera rareza entre las personas sordas.”

Para que quieren leer los sordos? ¡¡¡Que se dediquen a la música, como Beethoven, y así les va a ir mucho mejor, porque no se distraen escuchando “Despacito” y esas tonterías. Ahí está su verdadera ventaja competitiva…
 http://www.lanacion.com.ar/1828016-argentinos-ganadores-de-premio-internacional-en-innovacion-educativa
Y encima, ninguno de estos dejó afuera ni le hizo bullying a ningún chileno….

Pero, bueno… ya pasó el mal momento y nos podemos dedicar a escuchar las sesudas reflexiones de los periodistas deportivos, en todos los medios locales. Y nos dejamos de otras noticias que nos son relevantes para la cultura nacional y popular de todos, todas, algun@s y @lgunas…

 

Guillermo Luis Covernton es Dr. En Economía, (ESEADE). Magíster en Economía y Administración, (ESEADE). Es Profesor Titular Ordinario de Finanzas Públicas, Macroeconomía, y Emprendimiento de Negocios en la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires, (UCA). Ha sido profesor de Microeconomía, y Economía Política en la misma universidad. Fue Profesor Titular de Proceso Económico en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala, (UFM). Fue secretario de Confederaciones Rurales Argentinas, corredor de granos y miembro de la Cámara Arbitral de Cereales de la Bolsa de Comercio de Rosario. Fue asesor de la Comisión Nacional de Valores para el desarrollo de mercados de futuros y opciones. Fue director académico de la Fundación Bases. Es empresario y consultor.  Preside la asociación de Ex alumnos de ESEADE.

Para avanzar en la desregulación la última esperanza son los votantes,¿y qué hacemos con los políticos y legisladores?

Por Martín Krause. Publicado el 19/9/17 en: http://bazar.ufm.edu/avanzar-la-desregulacion-la-ultima-esperanza-los-votantesy-hacemos-los-politicos-legisladores/

 

La revista Regulation, publicada por el Cato Institute, cumplió 40 años. Con motivo de ello, sus editores, Peter van Doren y Thomas Firey, publican un interesante artículo evaluando ese período en relación al desarrollo de la teoría y las políticas públicas relacionadas con las regulaciones. Aquí van algunos párrafos. El texto completo en: https://object.cato.org/sites/cato.org/files/serials/files/regulation/2017/3/regulation-v40n1-1-updated-2.pdf

“¿Es la educación la única esperanza? / La educación de los futuros políticos puede conducir a una regulación más racional, si no menos reguladora. La profesión legal provee a los jueces que interpretan leyes y regulaciones, así como una fracción saludable de legisladores, reguladores, y su personal. Como resultado de la subida del movimiento de la ley y de la economía en la universidad de Chicago, las facultades permanentes de todas las escuelas de ley de la élite ahora incluyen a economistas. Uno no puede graduarse de una escuela superior de derecho sin tener algún entrenamiento en cómo funcionan los mercados, cuán robustas son sus características de eficiencia y cómo los esfuerzos para regularlas a menudo tienen resultados perversos.

Pero la última y mejor esperanza para la desregulación descansa en las futuras generaciones de votantes. Obtienen los legisladores y las leyes que exigen. Es fácil para los votantes exigir regulación -o acatarla- porque la mayoría de los votantes no entienden sus efectos: precios más altos, impuestos más altos y menos libertad. Los estudiantes de hoy son los votantes del mañana, y debemos fomentar esa comprensión en ellos. Cuanto más se exponen a los conocimientos sobre los beneficios de los mercados libres y los costos de la regulación, y cuanto más ven estas lecciones en sus vidas cotidianas (por ejemplo, Uber, Airbnb, camiones de alimentos, microembruaje y microdestilado) Probablemente votarán por políticos que favorezcan la intervención del gobierno en los mercados, o al menos así lo esperamos.

Sin duda, este esfuerzo educativo está en conflicto con la visión de interés público del gobierno y los mercados que ha sido popular en los campus universitarios y en el público por lo menos durante 100 años. Muchos creen que este punto de vista no puede ser revertido. Pero, ¿qué otra estrategia ofrece más promesa?

Si una mayoría de ciudadanos cree que es bueno y no problemático exigir favores económicos del gobierno, entonces los políticos acomodarán esas demandas. No hay balas mágicas institucionales que puedan detenerlas.

CONCLUSIÓN

La teoría de interés público de la regulación afirma que los mercados a menudo no funcionan bien. Es decir, los mercados supuestamente no son eficientes y los consumidores no reciben una sacudida justa. Bajo esta teoría, la intervención reguladora en los mercados por parte del gobierno, si está diseñada inteligentemente, puede hacer que los mercados sean más eficientes y justos.

Sin embargo, cuando los investigadores comenzaron a investigar las regulaciones del mundo real para medir estos beneficios, estaban desilusionados. Pocos beneficios públicos fueron encontrados, pero hubo un montón de beneficios de interés especial, así como ganancias para los políticos, y un montón de pérdida de peso muerto. Más alentador, los investigadores descubrieron que la mayoría de los mercados regulados no tenían fallas de mercado en primer lugar, y por lo tanto sería más eficiente si se eliminaran las regulaciones. Y para aquellos mercados que tienen fallas, la regulación a menudo no ha mejorado la eficiencia.

En lugar de beneficiar al público, la intervención reguladora generalmente redistribuye de algunas empresas a otras y de algunos consumidores a otras, e impone costos netos en el proceso.

Dado los muchos desafíos económicos a los que se enfrenta Estados Unidos en el siglo XXI, estas redistribuciones pesarán cada vez más sobre el bienestar público.

LECTURAS

■ “A Somewhat Better Connection,” by Robert W. Crandall. Regulation 25:2 (Summer 2002), 22–28.

■ “Banking Approaches the Modern Era,” by Charles W. Calomiris. Regulation 25:2 (Summer 2002), 14–20.

■ Government Failure vs. Market Failure: Microeconomics Policy Research and Government Performance, by Clifford Winston. AEI–Brookings Joint Center for Regulatory Studies, 2006.

■ “Lessons Learned and Forgotten,” by Richard L. Gordon. Regulation 25:2 (Summer 2002), 46–50.

■ “Moving Ahead,” by Thomas Gale Moore. Regulation 25:2 (Spring 2002), 6–13.

■ “Retrospective Review in Four States,” by Stuart Shapiro, Debra BorieHoltz, and Ian Markey. Regulation 39:1 (Spring 2016), 32–35.

■ “The Motivations behind Banking Reform,” by Randall S. Kroszner. Regulation 24:2 (Summer 2001), 36–41.

■ “When Law and Economics Was a Dangerous Subject,” by Nicola Giocoli. Regulation 38:4 (Winter 2015–2016), 32–38.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados. (Ciima-Eseade). Es profesor de Historia del Pensamiento Económico en UBA.

Impacto visual, infantilismo, medios y educación

Por Gabriel Boragina Publicado  el 17/9/17 en: http://www.accionhumana.com/2017/09/impacto-visual-infantilismo-medios-y.html

 

La necesidad popular de un líder carismático se proyecta en muchos ámbitos que exceden -por supuesto- el político.

La gente con débil personalidad, aunque tenga buena formación y lo -que para los parámetros habituales- se denomina un “buen nivel cultural”, demuestra cotidianamente su necesidad de tener un referente o un líder.

Algunos los buscan en la universidad o centro de estudios donde cursan. Otros, en sus empleos o trabajos, y finalmente, estás demandas terminan proyectándose en el ámbito político.

La necesidad y rastreo de un líder viene determinado -a mi juicio- por la falta de autoestima que convive o desemboca en una personalidad dependiente.

A pesar de tener ambos una fonética muy similar, dependencia e interdependencia marcan dos conceptos emparentados, pero en esencia disimiles.

Las personas de alta autoestima, amor propio, etc. son interdependientes. Las que carecen de esos atributos o son portadores de sus contrarios, conforman el grupo de los dependientes. Estos, por regla general, necesitan de un soporte externo o patrón que les indique en todo tiempo (o muy a menudo) cómo, dónde y de qué manera han de actuar, conducirse, pensar, hablar, etc. Sin este punto de referencia son incapaces de valerse por si mismos para todos esos menesteres. Esto no significa que el líder que ellos elijan para dichos fines haya de ser siempre el mismo. Porque si el líder de turno perdiera la capacidad de dirigir a otros, inmediatamente sus seguidores lo abandonarían e irían detrás de otro que demuestre si tener la condición de mando adecuada.

Encuentran esos sus tentáculos externos (fuera de los lideres domésticos que los gobiernan en sus áreas específicas) en el ámbito político, periodístico, y del mundo del espectáculo[1].

Otra de las características de estos temperamentos dependientes de débil personalidad es la grandísima influencia que tienen sobre ellos los medios audiovisuales, que es donde acuden ávidamente para encontrar esos apoyos idolátricos que necesitan para saber cómo deben pensar, decir y actuar. De allí, la alta demanda por parte de este tipo de personas de productos televisivos y audiovisuales en general.

Este es el perfil que doy en llamar infantil o infantilista[2]

Siempre me pareció muy revelador el contenido de los medios masivos audiovisuales que, como todo producto comercial, ofrecen al público lo que ese público demanda. Por ejemplo, lo que siempre consideré como un espacio deprimente y vulgar como es la televisión argentina, donde cada vez es más raro encontrar excepciones a esta regla (aunque hay 1 de cada 100) que juzgué y sigo entendiendo muy demostrativo en el sentido que vengo exponiendo.

No me refiero a los programas documentales, o aquellos canales como “National Geografic”, “Animal Planet”, “Discovery Channel”, o por el estilo. De hecho, el contenido de estos canales es consumido por gente con un contorno más independiente y -por consiguiente- muy minoritario.

Aludo, más bien, a los canales de noticias, policiales, espectáculos, etc. que son los de mayor audiencia o televidencia, y cuya característica encuadra, en su mayoría, en el prototipo infantilista[3], con las salvedades del caso.

El personaje infantilista necesita ver o escuchar programas periodísticos para darse cuenta de lo que está ocurriendo en el país y, por, sobre todo, está atento a lo que el periodista que se lo muestra le indica que debe pensar al respecto. Su antítesis, el independiente -en cambio- armado de un buen bagaje intelectual, simplemente está atento a lo que ve y escucha en su entorno, en su diaria actividad laboral y social (valga la redundancia) y analiza todo ello a la luz de lo que sus estudios profundos sobre tales cuestiones le sugieren. Su fuente primaria de formación son los libros y no los periódicos o los noticieros.

Las personas que tuvieron la suerte de tener una buena educación que les dio las herramientas para darse cuenta de cuando un país mejora o empeora son tan escasas como particularmente afortunadas, y son las más capacitadas para dirigir. Lo que -por supuesto- no dice nada de las condiciones morales de tales sujetos, quienes podrán emplear sus habilidades adquiridas para bien o para mal, dependiendo de su vocación de servicio hacia otros o, exclusivamente, hacia si mismo.

Es importante aclarar que una buena educación no significa cualquier educación[4].

Los individuos que apliquen dichos conocimientos a la realidad política y económica podrán entender que nada bueno podía suceder en ambos campos si, por ejemplo (en el caso argentino) el peronismo volvía al poder como lamentablemente sucedió después de la caída del ex-presidente De la Rúa. Poco importa si era el peronismo K o alguna otra variante de ese partido. Las herramientas para poder prever los acontecimientos sociales son -en mi opinión- poseer buenos estudios de economía, política, filosofía e historia (diría que, en ese mismo orden, aunque no es determinante). Pero insisto, no basta tener tales sapiencias, lo crucial pasa por el uso que se haga de los mismos. Lo cual -a su turno- requiere de otro tipo de erudiciones.

Muchas personas saben la diferencia entre lo malo y lo bueno, pero, a la hora de actuar, deciden aplicar lo malo en lugar de lo bueno si, en el caso, aprecian que tal proceder les acarreará a ellos (o a los suyos) beneficios concretos en el corto plazo. Por eso -antes dijimos- salimos del plano gnoseológico y entramos en el campo de lo moral.

Lo malo y lo bueno lo son siempre en el largo plazo, aunque en el corto plazo uno y otro pueden beneficiar o perjudicar a ciertos individuos o grupos. Por citar un ejemplo clásico: que un político se corrompa es bueno para él y malo para la sociedad en el corto plazo, pero en el largo plazo será malo para todos incluyendo al corrupto en cuestión, porque el día que ya no esté más en el poder también el sufrirá (como miembro de la misma sociedad a la cual estafó) las consecuencias económicas que los actos de corrupción acarrean (siendo bastante probable que las secuelas -en dicho plazo- sean aún más malas para el corrupto del ejemplo, en caso de que esa sociedad cuente con un poder judicial eficiente y justo, que envíe a la cárcel al corrupto en cuestión.

 

[1] Ver mi nota La política “farandular”

[2] Ver mi nota Discurso político y paternalismo

[3] Ver mi nota Paternalismo e infantilismo

[4]Véase mi libro La educación (una primera mirada)

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

Sachs, o la arrogancia

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 1/9/17 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/sachs-o-la-arrogancia/

 

En su reciente texto, La industria de las ideas, Daniel W. Drezner recuerda la interesante historia del célebre economista norteamericano Jeffrey D. Sachs. En su libro de 2005, El fin de la pobreza, Sachs presentó su solución a la pobreza en el mundo: gastar más.

Afirmó que la pobreza de África podía ser eliminada en 20 años si la ayuda exterior aumentaba en 150.000 millones de dólares. Había que invertirlos, entre otros capítulos, en mejorar el riego, los fertilizantes y las semillas. En esa época los economistas del desarrollo ya eran cada vez más escépticos sobre el papel de la ayuda exterior, pero a Sachs no le importó, y tenía el peso suficiente como para que personalidades políticas relevantes lo escucharan, como el secretario general de la ONU, del que fue asesor. Hasta la Universidad de Columbia mordió el anzuelo y le ofreció un contrato para que dejara Harvard, cosa que hizo.

Una vez en Columbia recibió mucho dinero para dirigir centros como el Earth Institute de la propia universidad, con un presupuesto operativo de 10 millones de dólares. “El buen profesor pasó a ser asesor de varios países del África subsahariana, como Etiopía, Kenia, Nigeria y Uganda”.

Con una inagotable confianza en sí mismo, el proselitismo de Sachs sobre Sachs fue constante. Y su exitoso libro llegó a ser portada de la revista Time, “lo que es algo muy poco usual para los libros sobre desarrollo económico, o incluso para los libros en general”.

Artistas y filántropos acudieron cual fidedigno séquito, como el cantante Bono, que escribió el prólogo a The end of Poverty, o Angelina Jolie, que calificó a Sachs como “una de las personas más inteligentes del mundo”. Atrajo a George Soros y Tommy Hilfiger, entre otros; y su proyecto Aldeas del Milenio recaudó cientos de millones de dólares de organismos públicos y privados. Y se puso en práctica en una serie de pueblos africanos.

El libro, comprensiblemente, llenó de entusiasmo a los economistas de izquierdas, y antiliberales en general, mientras que otros lo criticamos (puede verse “Nostalgia de Bauer” aquí: http://www.carlosrodriguezbraun.com/otras-publicaciones/). William Easterly, de la Universidad de Nueva York, apuntó que la ayuda exterior padece una “ilusión tecnocrática” que consiste en creer que la pobreza se supera con medidas técnicas como más fertilizantes, etc., y acusó al proyecto de Sachs de ser “peor que inútil si carece de instituciones propias del buen gobierno”.

También lo criticó la distinguida economista del MIT, Esther Duflo, Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales en 2015, quien, junto con otros especialistas, “advirtió que, si las intervenciones de Sachs no eran comparadas con un grupo de control de aldeas que no recibieron su ayuda, no había manera de demostrar que sus esfuerzos se concretaban en mejora alguna”.

The Economist publicó una crítica en 2012 en la que sostenía que el impacto del plan de Sachs no era decisivo. El propio autor, además, lo defendió recurriendo a unas cifras de descenso en la mortalidad infantil que después admitió que no eran robustas.

Sachs y su instituto pasaron a manejar el asunto desde Nueva York, lo que frustró a los representantes sobre el terreno, y finalmente sus resultados no fueron concluyentes. Al revés de lo que muchos piensan, en estos últimos tiempos África se desarrolló bastante, y Drezner apunta: “simplemente no había forma de determinar si el efecto positivo registrado en las aldeas del milenio se debía a las intervenciones de Sachs o al vigoroso crecimiento económico”.

Ya nadie toma en serio el proyecto de Sachs, dice Drezner, y una vez frustrada su ambición de presidir el Banco Mundial, el propio economista se ha ido alejando del tema, ha dejado de hablar tanto de las aldeas, y ahora está con otra bandera del gusto de políticos, burócratas y ONGs: la desigualdad y el desarrollo sostenible. A raíz del libro El Idealista, de Nina Munk, fue criticado por Bill Gates, lo que a Sachs le molestó bastante.

Si podemos extraer una moraleja de todo esto es que Sachs debió estudiar más a Adam Smith, y aprender de sus lecciones sobre la necesaria humildad que deberíamos tener las personas, y especialmente los economistas. Pero Sachs es muy inteligente, y además va y lo dice todo el rato.  Drezner lo cita: “Joven profesor universitario, di clases en muchos lugares con gran éxito, publiqué muchísimo, y estaba alcanzando rápidamente mi colocación permanente en la universidad, lo que logré en 1983 con veintiocho años”. Como dice Drezden, alguien que habla así “no padece la maldición de la modestia”.

Sachs claramente ignoró el consejo de Hayek: “La curiosa tarea de la economía es demostrar a los hombres lo poco que realmente saben sobre lo que imaginan que pueden diseñar”.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

Autónomos, los más explotados impositivamente

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 12/9/17 en: http://economiaparatodos.net/autonomos-los-mas-explotados-impositivamente/

 

El legislador considera que todo lo que uno factura por encima del mínimo no imponible es pura ganancia del profesional

Mucho se habló durante la campaña electoral de la carga impositiva y en particular del impuesto a las ganancias y poco se hizo hasta ahora. Pero el tema del impuesto a las ganancias siempre estuvo concentrado en las personas en relación de dependencia, que por cierto pagan como nunca en su vida pagaron ganancias para mantener piqueteros, ñoquis y políticos. También se concentró, pero con menos intensidad, en las empresas, que al no poder ajustar sus balances por inflación, pagan el impuesto a las ganancias sobre utilidades ficticias. Sin embargo nunca se habla del caso de los autónomos que, quizá por no tener representación gremial, somos los más explotados por el fisco. Es que hay 9,2 millones de asalariados en relación de dependencia incluyendo a los empleados públicos, 1,5 millones de monotributistas y solo 400.000 autónomos. Somos demasiados pocos para que alguien se preocupe por nuestra situación.

El autónomo es alguien que trabaja en forma independiente y que, al igual que una empresa, sabe cuáles son sus costos fijos pero no tiene un ingreso asegurado. A fin de mes no tiene que pasar a buscar el cheque por la ventanilla ni le acreditan el sueldo.

El autónomo factura y tiene un mínimo no imponible. Para este año el mínimo no imponible es de $ 51.967 anuales ($ 4.330 mensuales) y a partir de ahí comienza pagar el impuesto a las ganancias salvo por algunas deducciones que puede hacer, si tiene hijos hasta 25 años, esposa, madre a cargo y alguna que otra cosa más. Igual las deducciones son mínimas. El mínimo no imponible aumentó el 1.200% entre 2003 y 2017, mientras que la inflación, en el mismo período, será del 1.700%. En otras palabras, el mínimo no imponible aumentó muy por debajo de la tasa de inflación con lo cual aumenta la presión impositiva en términos reales.

Pero lo más curioso es que el que inventó el impuesto a las ganancias para los autónomos es bastante ignorante y desconoce un mínimo de economía y hasta de contabilidad. Voy a tomar mi caso como ejemplo.

El legislador considera que todo lo que uno factura por encima del mínimo no imponible es pura ganancia del profesional. Como economista puedo deducir como costo de producción la tinta de la impresora, alguna birome que compre, resmas de papel y cosas por el estilo. Pero lo que no entienden los legisladores que hay un costo de producción muchísimo más alto que es el de estudiar y analizar. Por ejemplo, para dar una charla sobre la situación económica tengo que buscar datos fiscales, monetarios, de actividad económica, etc., analizarlos, buscar informes y estudiarlos. El legislador cree que un economista serio se para delante de su auditorio y se pone a hablar sin haber hecho todo el trabajo previo. Sin embargo, la búsqueda de datos, su análisis, así como la lectura de informes, libros, etc. es un costo de producción que para el ente recaudador solo cuesta $ 4.330 por mes. Con todo el respeto que me merecen, una empleada doméstica gana 3 o 4 veces más que ese costo de producción que nos reconocen a los autónomos, en mi caso economista. El que legisla sobre impuesto a las ganancias para autónomos no entiende que buscar datos, procesarlos y analizarlos también es producir. Para los que legislan en este aspecto producir es algo que tiene que ser material. Ellos entienden que el que hace chorizos tiene el costo de producción de los ingredientes, la tripa, el hilo, la electricidad para el frío, etc., ahora no entienden como costo de producción todo el estudio que tiene que hacer un contador para mantenerse al día con el tsunami de normativas que emite la AFIP, leer fallos sobre casos tributarios y demás trabajo intelectual. En el caso de los economistas creen que nos entretenemos analizando las variables monetarias, financieras, fiscales, de actividad económica, etc. O tomemos el caso de un médico que tiene que estudiar todo el tiempo para mantenerse actualizado sobre nuevos tratamientos. Para ellos costo de producción es algo físico. No es costo de producción el trabajo intelectual. Por lo tanto, al establecerse un mínimo imponible muy bajo, rápidamente el autónomo trepa a la escala del 35% y el impuesto a las ganancias se transforma en casi en un impuesto a los ingresos brutos de los autónomos pero del 35%.

Habría que agregar que en el caso de los profesionales el físico y la mente van teniendo un desgaste y por lo tanto, al igual que cualquier máquina, el cuerpo del profesional debería tener alguna amortización. ¿O se creen que el resto físico de un profesional independiente es el mismo a los 30 años que a los 70 años?

En definitiva, uno de los sectores más perjudicados por este sistema impositivo perverso que solo busca mantener a piqueteros, ñoquis y legiones de políticos, es el de los autónomos. Y como somos pocos y no estamos sindicalizados, somos sometidos a todo tipo de presión fiscal mientras la única preocupación parece estar en el impuesto a las ganancias de los trabajadores en relación de dependencia.

Que queda claro, un profesional independiente trabaja tanto o más que un profesional en relación de dependencia, con la diferencia que a fin de mes no tiene asegurado el cheque en la ventanilla y el estado le nos aplica una presión impositiva salvaje. Peor que a los empleados en relación de dependencia.

El impuesto a las ganancias es un disparate conceptual, pero si en todos estos años los empleados en relación de dependencia protestaron por lo que tienen que pagar, si les sirve de consuelo, a los autónomos nos exprimen como a limones porque quienes establecen la forma de tributar del autónomo es un ignorante en materia económica y contable.

Toda esta expoliación tiene como premio final una jubilación de $ 6.500 mensuales como autónomo. Si esto no es explotación del ser humano y estado de esclavitud, se le asemeja bastante.

PD: en la era k tuve 7 inspecciones de la AFIP, espero que esta nota no se traduzca en otro acoso fiscal como el que tuve que padecer en la era kirchnerista.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

NO BASTA CON IR A SEMINARIOS. HACE FALTA EL COMPROMISO MORAL

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 10/9/17 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2017/09/no-basta-con-ir-seminarios-hace-falta.html

 

La Foundation for Econonomic Education fue fundada en 1947.

1947.

Desde entonces, miles de fundaciones afines, en todas partes del mundo, y muchas en mundos no liberales precisamente, han realizado seminarios sobre ideas liberales para jóvenes. Muchos de esos seminarios tienen un nivel académico muy alto; duran una semana más o menos, están muy bien organizados, tienen excelentes profesores y atraen a miles de jóvenes todos los años.

No soy bueno haciendo números. Si alguien quiere hágalo. Cuente cuándos seminarios análogos se han hecho en EEUU y en el mundo desde 1947 en adelante, cuenta la cifra de gente que ha pasado por ellos y……………… Seguramente va a ser alta.

Ahora vea el mundo y la puesta en práctica de las ideas liberales (nos referimos al liberalismo clásico, a la Escuela Austríaca, al Public Choice, a Law and Economics, porque no va a faltar el que salga con Menem) en el mundo y el contraste no podría ser mayor.

La pregunta es: ¿dónde están? ¿Qué fue de ellos? ¿Desaparecieron como los mayas?

Obviamente muchas cosas pueden haber pasado. No salgamos otra vez con que la política no debe ser lo de ellos, porque a esa tesis ya nos hemos opuesto varias veces.

Falta –y esto tiene que ver con la falta de compromiso político- compromiso moral. Falta comprometer la vida con estas ideas, falta correr los riesgos necesarios, falta jugarse la existencia entera, el nombre y la profesión por todo esto, falta soportar toda la vida ser difamado,  dejado de lado, ignorado, por “liberal”.

Hasta que no haya ese compromiso moral, es todo inútil.

Si, fueron muy lindos los seminarios de juventud donde leíamos a Mises, Hayek, etc., pero luego nos contrató el Banco Mundial, el Marte Bank, la Venus Motor Company…. Con mejores condiciones de vida…………… Y a la miércoles. Qué linda La Acción Humana de Mises. Pero pasó. Y mejor no lo subo al curriculum vitae.

La verdad, el panorama es sombrío. Ya difícil es estudiar a esos autores y comprenderlos. Pero además, hasta que no haya un compromiso vital con todo ello, no pasa nada. El liberalismo no es como la seguramente muy interesante historia del ajedrez. Es una misión. Es un compromiso. Es saber decir no. Es jugarse todos los días. Es no ceder. En el puesto que sea, en la vocación que fuere, pero no abandonar. Y no porque haya perspectivas de éxito. La moral no tiene que ver con el éxito. Tiene que ver con hacer lo que se debe. No importa ahora si estoy hablando de Aristóteles, de Santo Tomás o de Kant. El que hace lo que debe, lo entiende.

Los liberales, jóvenes y viejos, que he visto y veo luchar todos los días de su vida por estas ideas, tienen un fuego, una pasión, que todo lo explica. Pero son una gota de agua en un océano de petróleo.

¿Se puede hacer algo para revertir esta falta de compromiso moral? No mucho. Exhortar. Decirlo. Pero no mucho más. No es cuestión de andar molestando a la gente, ni dar sermones al que no quiere escucharlos ni convertirse en un cazador de vidas como hacen los totalitarios.

¿Entonces?

 

No mucho.  La historia humana es la lucha de Caín y Abel. En la historia de la Salvación, Cristo triunfa, pero en la historia humana, Abel es sólo el contrapeso del casi triunfo de Caín.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

FILOSOFÍA PARA MI: INTRODUCCIÓN

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 20/8/17 en:  http://gzanotti.blogspot.com.ar/2017/08/filosofia-para-mi-introduccion.html

 

Introducción de “Filosofía para mí” (Ediciones Cooperativas, Buenos Aires, 2006).

Este es mi cuarto libro de filosofía en tanto filosofía. Los tres anteriores, aunque muy diferentes entre sí, tienen una característica en común: están escritos para todos. Están escritos con la intención de presentar a la filosofía como un camino abierto a todos, despertando al filósofo que habita en cada ser humano.

Al primero lo llamé “filosofía para no filósofos”, y su intención didáctica era obvia. Allí intenté que la filosofía fuera “fácil”. Hoy no lo intento más: la filosofía no es fácil ni difícil, es un hábito, y, como todo hábito, difícil al principio, fácil después.

El segundo fue “para los amantes del cine”. Era casi lo mismo que el primero pero usaba a las películas como fuentes de ejemplos. Hoy considero que el cine es una privilegiada forma de relato de mundos de vida, y, por ende, un privilegiado lugar donde ejercer la actitud teorética esencial a la filosofía. Dios me de fuerzas para escribir una segunda parte.

El tercero fue “para filósofos”: allí me dirigía a todo ser humano, porque todo ser humano es filósofo (aunque tiene que des-cubrirlo) y a los “filósofos”, diciéndoles algunas cositas, y tratando de hacer una hermenéutica global de la historia de la filosofía occidental.

Y este cuarto libro, ¿qué es? No es una introducción, en la filosofía uno no se introduce, uno se sumerge. Es para “no filósofos” en tanto noes un ensayo para ser publicado en una revista especializada, pero es para filósofos porque también les hablo a ellos. Me parece que este libro es un retrato de mis inquietudes filosóficas, hoy, más profundas: la unión entre filosofía y vida, la filosofía de las ciencias naturales y sociales, la hermenéutica, el lenguaje, el sentido de la existencia humana, y todo ello en diálogo con los temas clásicos de siempre: la libertad, el alma, Dios. El estilo del libro revela una vuelta hacia cierta forma analítica de exposición, mezclada abruptamente con analogías y simbolismos más hermenéuticos. O sea, el libro refleja mi estado filosófico actual: parece haber sido escrito para decirme a mí mismo dónde estoy hoy, filosóficamente hablando (dejando de lado mi vida de astronauta existencial, donde estoy todo el día en la luna). Por eso es “para mí”. Pero, como siempre, es un yo que se dirige a un tú, con la esperanza, permanente esperanza, de despertar en el otro su conciencia teorética, con la esperanza de dialogar con el otro en un intercambio de bien y verdad. Una esperanza permanente en mi existencia. De allí el subtítulo.

Por eso, como intento, a pesar de todo, ser altruista, quiero advertir a mi lector de ciertas cosas. En el segundo capítulo pongo en duda a la diosa ciencia y me niego, por ende, a dar culto al emperador. Por favor, no es con intención de daño.

En el tercer capítulo digo algo, sistemáticamente, que hasta ahora no he dicho, aunque estaba pre-anunciado en otros escritos “más técnicos”. Si, lo relaciono con mi visión del mundo social, pero la intención no es política, sino epistemológica.

En los capítulos cuarto y quinto manifiesto mi “in-sistencia”, o, mejor dicho, “re-sistencia” en que la filosofía tiene aún algo que decir sobre el libre albedrío y la relación alma-cuerpo. El estilo se vuelve más analítico y pongo en diálogo a Santo Tomás, a Popper, a Putnam. Que todos ellos me perdonen, y el lector también.

Los capítulos que siguen son una expresión de uno de mis entusiasmos actuales más importantes: conocer es entender, entender es interpretar, interpretar es habitar un mundo, un mundo de vida “hablado” (lenguaje). Sí, allí estarán Husserl, Gadamer, Heidegger, Wittgenstein, en armonía con lo anterior. Perdón la audacia. Pero ese soy yo. Es un libro egoísta a pesar de todo .

Pero, como si esto fuera poco, los dos capítulos finales son desconcertantes. Que Dios me los perdone, y que los lectores me perdonen (no extiendo este pedido de misericordia a mis colegas porque ellos, habitualmente, no perdonan). Cuando terminen de leer el capítulo sobre Dios me dirán, ¿y? Nunca mejor dicho, Dios sabrá. No me queda, ahora,  más que citar a mi querido Woody Allen: “…le pregunté al rabino el sentido de la existencia………… El rabino me dijo el sentido de la existencia….. Pero me lo dijo en hebreo………. Yo no sé hebreo” (Zelig). Por eso digo: sigo estando de acuerdo con Santo Tomás en su pregunta (utrum Deus sit) y en su respuesta, pregunta que era posterior a otra (utrum Deum esse sit demostrabile), que no era ninguna conversación con ningún agnóstico. Pero, ¿de qué estoy hablando? ¡Pues no sé! ¿Cómo voy a saberlo, si estoy hablando de Dios?

Perdón. Si, perdón en serio. Aquí hay que pensar. Y a fondo. Está comprometida la raíz de nuestra existenca, el sentido de la vida. No queda más que la fortaleza del humor, no queda más que cierto (aliquo modo) silencio.

Pero este silencio es para tí, estimado lector. Por eso, espero haber escrito… Algo altruista, a pesar de mí.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.