Category Archives: Educación

La Madre Teresa corrige a Fidel Castro

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 19/5/17 en: http://www.actuall.com/criterio/democracia/la-madre-teresa-corrige-fidel-castro/

 

La reivindicación de los izquierdistas de ser como la Madre Teresa en la atención a los más desfavorecidos es una mentira en todos los caso; no sólo en el del socialismo más carnívoro, sino también en el caso del más vegetariano, el caso de la socialdemocracia.

 

Madre Teresa de Calcuta y Fidel Castro/Actuall.

La Madre Teresa estuvo en La Habana en julio de 1986, y se reunió con Fidel Castro, a quien regaló una imagen de la Virgen del Milagro. Según contó Alfredo Bryce Echenique, testigo del encuentro, el dictador le dijo a la monja de Calcuta: “Es usted un producto finísimo del marxismo leninismo porque le ha dado todo a los pobres”. Y ella le contestó: “A los pobres no. ¡Por amor a Dios!”.

La corrección de la religiosa es muy notable, por lo que dice y también por lo que podemos colegir de su conversación con el sátrapa caribeño. Ante la repugnante alusión a una posible identificación entre ella y el marxismo, la Madre Teresa no hizo ninguna referencia a la flagrante incompatibilidad entre ambos. Se limitó a explicar en una palabra la razón de su vida y de sus actos: Dios.

En efecto, era el amor a Dios lo que la impulsaba a dedicarse a los pobres, y a especializarse en los más pobres de los pobres. Ella, que afirmó, “si no se vive para los demás, la vida carece de sentido”, se consideraba “lápiz de Dios, un trozo de lápiz con el cual Él escribe aquello que quiere”. Pero Dios es el principio, y por eso ella decía: “Para mí es un deber luchar por la santidad como para todos los cristianos”.

Por eso sus palabras ante el tirano de La Habana señalaron en realidad en una sola línea la radical incongruencia entre la religión y el marxismo, algo que los marxistas saben perfectamente, y por eso se han especializado en el último siglo en perseguir las religiones y a los religiosos, llegando incluso a asesinar en masa a curas y monjas.

Hablando de incongruencias, una clásica del marxismo es precisamente la que expresó Fidel Castro, presentando al socialismo como el paradigma del cuidado exquisito de los pobres.La verdad es justo la contraria, porque la característica de los países marxistas es su trato brutal hacia los pobres: sus políticas anticapitalistas y antiliberales arrastraron a la muerte por hambre a decenas de millones de modestos trabajadores. Así sucedió en China donde, por cierto, los comunistas le impidieron a la Madre Teresa lograr en vida el sueño de abrir allí una misión. Ella sabía lo que hacía. Ellos también.

La reivindicación de los izquierdistas de ser como la Madre Teresa en la atención a los más desfavorecidos es una mentira en todos los caso; no sólo en el del socialismo más carnívoro, sino también en el caso del más vegetariano, el caso de la socialdemocracia. Aquí vemos numerosos ejemplos en donde lo que los políticos antiliberales hacen es empobrecer a los ciudadanos mediante onerosos impuestos, con la excusa de que protegen a los pobres, como si pudiéramos realmente comparar a la Madre Teresa con la Agencia Tributaria.

El diálogo de la santa con el dictador continuó así. Le dijo Fidel: “Pero Dios, madre, no existe”. Una vez despedida la Madre Teresa, y ya a solas con Bryce Echenique, le comentó: “¿Sabes qué? Es la primera vez que me visita una santa”.

No hay testigos de lo que comentó dicha santa después. Pero es bonito conjeturar que habrá sonreído para sus adentros pensando en la imagen de la Virgen con que había obsequiado al déspota cubano.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

¿Cuántos héroes se llevará esta guerra?

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado  el 18/5/17 en: http://www.laprensa.com.ni/2017/05/18/opinion/2231075-cuantos-heroes-se-llevara-esta-guerra

 

Después de la extradición a Estados Unidos (EE.UU.) del líder del cártel de Sinaloa, Joaquín “Chapo” Guzmán, la violencia ha recrudecido. Solo en los cuatro primeros meses de 2017 ya se habían registrado 492 homicidios

 

Javier Valdez, uno de los reporteros que mejor ha contado la violencia narco en Sinaloa, ha sido asesinado el 16 de mayo a plena luz del día. Y la subdirectora de un diario en Jalisco fue víctima de un atentado en el que murió su hijo. Es el sexto periodista asesinado en lo que va de 2017 en México, mostrando que la violencia crece ya que, en todo el año pasado, que batió récords, fueron once ejecuciones. Desde 2000, han muerto más de cien de estos verdaderos héroes si los hay, de los que luchan en paz por la vida.Después de la extradición a Estados Unidos (EE.UU.) del líder del cártel de Sinaloa, Joaquín “Chapo” Guzmán, la violencia ha recrudecido. Solo en los cuatro primeros meses de 2017 ya se habían registrado 492 homicidios dejando claro que la guerra contra las drogas es un rotundo fracaso… o no, según se lo mire desde el pueblo o desde las enriquecidas autoridades corruptas.

Irónicamente, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, aspirante a la Presidencia de México y amante de los monopolios estatales, pidió detener la guerra, y tiene razón. Entretanto, “en México se mata periodistas porque se puede, porque no pasa nada”, asegura un destacado portal mexicano.Y se puede sencillamente porque las autoridades son cómplices. El sistema básicamente funciona así. La prohibición de algunas drogas muy dañinas —aunque no de las más mortíferas como el alcohol y el tabaco— en rigor no existe, de hecho, el consumo ha crecido desde iniciada la guerra. La ley que las prohíbe es una excusa para que las autoridades puedan reprimir violentamente a aquellos narcos que no sobornan adecuadamente a los políticos, jueces y policías.Es decir que, en rigor, la “prohibición” es el monopolio que manejan las autoridades corruptas y que prefieren los narcos porque garantiza altos precios que alientan la producción y les sirve para “esclavizar” adeptos, ya que el drogadicto termina criminalizado, discriminado y agresivo frente a tan despiadada persecución.Cuenta el periodista Javier Brandoli que, ahora, los narcos mexicanos comparten un nuevo monopolio con las autoridades, el de la gasolina. Las grandes organizaciones narco, han encarado una política de diversificación “empresarial”. El “cártel de Los Zetas dominan el negocio con el 38 por ciento del pastel, seguidos de Jalisco Nueva Generación con un 21 por ciento y el cártel del Golfo con un 16 por ciento”, asegura la consultora Etellekt. El negocio rondaría los US$1,000 millones al año.El combustible es robado y se vende al por mayor o menor. Los Zetas, cuentan incluso con barcos que transportan la gasolina a Centro y Sudamérica. El Estado mexicano tiene el monopolio del petróleo que lo canaliza a través de la petrolera estatal Pemex. Así, el modus operandi es usar a técnicos de esta empresa sobornados y/o amenazados para que perforen los enormes tubos transportadores y coloquen válvulas de paso que, con ayuda de mangueras, llenan autotanques de unos 20,000 litros. Pemex mide la presión del ducto permanentemente y detecta una fuga de inmediato, lo que evidencia la complicidad de los funcionarios estatales de la empresa. Según el informe de Etellekt sobre robos de hidrocarburos, Guanajuato y Tamaulipas son el primero y segundo estado de México en el que se han detectado más tomas ilegales, 968, durante 2016. Y el tercero es el de Puebla, con 826, en donde han desembarcado 2,000 militares para solucionar el problema y, por cierto, no “logran” detenerlo.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Corea del Norte somos todos

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado  el 13/5/17 en: http://www.la-razon.com/opinion/columnistas/Corea-Norte_0_2709929024.html

 

La guerra y las constantes amenazas desde EEUU fueron la excusa para que la tiranía se armara

 

A pesar de tener 1.300 años de historia común y la misma etnia, Corea del Sur, que cobija a más de 50 millones de habitantes y un PIB per cápita de $us 33.000 al año, es la tercera economía de Asia; mientras que la de Corea del Norte es la última, con un PIB per cápita anual de $us 1.800. Durante los 90, una hambruna mató a 2 millones de norcoreanos; en tanto que, según Amnistía Internacional, murieron más de 400.000 en sus prisiones durante los últimos 30 años, y así, quedaron unos 24 millones de habitantes en Corea del Norte.

Para imponer esta tiranía, comandada por Kim Jong-un, el “Brillante Camarada”, Norcorea tiene el cuarto Ejército más numeroso del mundo (más de 1 millón de soldados) que consume el 33% del PIB. El lavado de cerebro es fenomenal. “No es una dictadura. Nadie nos impone amar al gran líder… es nuestro padre”, afirma Kang Jong Sim; y no puedo evitar recordar a los “padres” de la patria de más de un gobierno occidental. Sin internet, ni prensa libre, los norcoreanos viven adoctrinados desde los dos años y ajenos a la realidad.

¿Pero solo Kim Jong-un es el culpable? Si no lo rodearan personas “leales” que han armado una red de poder, si nadie lo obedeciera, no existiría el régimen norcoreano. Pero las “complicidades”, de un modo u otro, se extienden a todo el mundo. Es que los seres humanos estamos interrelacionados de modo que todos, en alguna medida y de algún modo, somos responsables de todo. Para empezar, recordemos que la península fue dividida en 1945 por el paralelo 38, entre los gobiernos de Estados Unidos y de la URSS. Luego, la guerra y las constantes amenazas desde Washington fueron la excusa para que la tiranía se armara.

Pasada la hambruna de los 90, el Norte encaró algunas liberalizaciones, pero vino Bush e impuso sanciones, impidiendo que algunas reformas fueran efectivas. “Nosotros… tenemos los brazos abiertos a la inversión extranjera… pero Estados Unidos la impide”, afirma un funcionario. La reforma constitucional de 1998 introdujo el concepto de economía privada y, muy lentamente, las cosas mejoran. Según Lee Jung-chul, del Instituto Samsung, Seúl y Beijing prefieren que la tiranía se abra paulatinamente porque temen una avalancha de refugiados.

Se ha liberalizado un poco la agricultura, permitiendo cooperativas en las cuales hasta la tierra es privada. Cuenta Javier Espinosa, enviado del diario El Mundo, que yendo por carretera hasta Hamhung (la segunda urbe de Corea del Norte) se ve una sucesión interminable de plantíos; incluso las laderas muy escarpadas, en los espacios más mínimos de tierra ubicados junto a las viviendas, muestran lo tenaz que puede ser la iniciativa privada —acicateada por el lucro— para servir a las personas y, en este caso, paliar el hambre.

En Hamhung, que se abrió al turismo en 2010, rige un nuevo sistema de salarios que permite a los directivos de las empresas dictar la remuneración de los trabajadores, y algunos pagan, según cualificación y rendimiento, entre 70 y 120 dólares mensuales. La medida, junto al permiso de comercializar excedentes tanto en las empresas estatales como en las cooperativas agrícolas, ha alentado enormemente la productividad.

En fin, una guerra no solo sería costosísima para todo el mundo, sino que además podría tener consecuencias inimaginables. Por el contrario, es necesario terminar con toda coacción, con todas las sanciones, a fin de lograr que Corea de Norte se integre al mundo; aunque sea lentamente, siempre será menos dañino.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Irán se acerca a unas elecciones presidenciales de significación

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 5/5/17 en: http://www.lanacion.com.ar/2020833-iran-se-acerca-a-unas-elecciones-presidenciales-de-significacion

 

El próximo 19 de mayo Irán tendrá elecciones presidenciales. Ellas serán las doceavas desde que, en 1979, Irán se convirtiera en una teocracia. Normalmente, esas elecciones se celebran en el mes de junio. Pero este año se adelantaron como consecuencia de la festividad religiosa que celebra el llamado Ramadán, durante la cual los iraníes ayunan.

En ellas el actual presidente, el “reformista” Hasan Rouhani, procurará obtener su reelección. Un nuevo y segundo mandato, entonces. Su candidatura, como cinco otras, acaba de ser formalmente aprobada por el Consejo de los Guardianes. Esto quiere decir que Hasan Rouhani, según los líderes religiosos iraníes, posee las “calificaciones ideológicas” requeridas para aspirar a presidir a la teocracia íraní. En cambio, el radical -y siempre activo- ex presidente Mahmoud Ahmadinejad, que intentaba regresar al escenario político grande de Irán, fue vetado. No podrá competir.

Irán es una nación llamativamente joven, con una edad media de apenas 30 años y una de las culturas más profundas del mundo, la de la civilización persa. Desde que sus medios de comunicación masiva predican sólo el discurso único de la clase religiosa que controla al país, más de la mitad de los votantes se nutre, ávidamente, en las redes sociales. Con frecuencia ellas están bloqueadas por las autoridades religiosas, por distintos motivos.

Los jóvenes hoy componen el “núcleo duro” de los “reformistas”, que aspiran a tener un mejor nivel de vida, a lograr y mantener estabilidad económica y a poder acercarse más e interactuar con el resto del mundo.

Esta vez los iraníes podrán elegir entre seis distintas posibilidades. Hay tres de ellas que -sin embargo- lucen como las más significativas.

La primera es la posibilidad de reelegir al actual presidente, Hasan Rouhani, por un período presidencial más, de cuatro años. Muchos iraníes hoy están desilusionados con el poco avance logrado en dirección hacia la modernización del país persa a lo largo de la que ha sido ya su primera gestión presidencial. Además, se manifiestan abiertamente indignados con la corrupción extendida que, creen, anida en la administración iraní, a todos los niveles.

Esta es una cuestión seria y delicada, porque ocurre que son los clérigos quienes tienen en sus manos lo sustancial del poder económico en Irán y conforman una auténtica oligarquía, que es, por lo demás, inmensamente rica.

La clase media iraní es la que hoy apoya sustancialmente al presidente Rouhani. Pero para estar seguro de ganar, el actual presidente necesita, además, poder cautivar a parte de los iraníes de ingresos más bajos, que no creen demasiado en él porque entienden que los abandonó a su suerte.

En una nación bastante más ordenada, donde la inflación no es ya del 40% como sucedía al llegar Rouhani al poder, sino del 9% anual, el tema económico no es menor. Por ende la preocupación por mejorar el nivel de vida es ahora concreta y hasta fácilmente mensurable. Lo que es central para una población cuyos ingresos son mayoritariamente fijos.

Su principal rival, capaz ciertamente de vencerlo, pareciera ser Ebrahim Raisi, un discreto ex procurador general de Irán de 56 años, que cuenta con el apoyo de muchos líderes religiosos del país, a lo que suma nada menos que el endoso de la poderosa Guardia Revolucionaria. No tiene, sin embargo, experiencia política, pero es tenido como un candidato honesto y como una suerte de “outsider” de la clase religiosa gobernante. Un “nuevo” en el mundo local de la política.

Raisi -que además es apoyado por el líder supremo, Ali Khamenei- porta un turbante negro, que es el clásico que distingue a los religiosos que descienden del profeta Mohammed. El presidente Rouhani, en cambio, lleva uno blanco.

La plataforma y el discurso de Raisi tienen algunos componentes que lucen populistas. La estrategia de Rouhani es, en cambio, bastante más conservadora. Su esposa -que es una respetada profesora en la Universidad Shahid Beheshti- lo modera.

Otro de los actuales rivales de Rouhani es el alcalde de Teherán, que ya ha competido dos veces por la presidencia de su país, aunque sin suerte. Cuenta entonces con alguna experiencia política. Y hoy acusa al presidente Rouhani de no haber resuelto el persistente tema del desempleo que, entre los desilusionados jóvenes iraníes, es de nada menos que del 26%.

Entre los rivales del actual presidente aparece asimismo Esaq Jahngiri, un candidato que fustiga constantemente a la corrupción y a los corruptos. Razón por la cual ha adoptado la bandera electoral de la transparencia. Algunos creen, sin embargo, que Jahngiri pronto dejará de ser candidato y que su presencia, en rigor, es utilizada por los líderes religiosos para tratar de cerrar el paso al desafiante intento de retorno del ex presidente Mahmoud Ahmadinejad, ahora vetado. Sus partidarios se volcarán presumiblemente hacia la candidatura de Ebrahim Raisi.

En momentos en que la nueva administración norteamericana está demonizando a Irán, enfatizando para ello su constante labor de exportación del terrorismo y relativizando la importancia de la suscripción de su acuerdo nuclear con la comunidad internacional, parece importante seguir de cerca el curso de las próximas elecciones presidenciales iraníes, de cuyos resultados depende, entre otras cosas, mantener el equilibrio regional actual entre los dos países líderes de las dos grandes vertientes del islamismo: Arabia Saudita e Irán.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

JUAN MARCOS DE LA FUENTE, QEPD

Por Adrián Ravier: Publicado el 4/5/17 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2017/05/04/juan-marcos-de-la-fuente-qepd/

 

Corrían los años 1970. España llevaba casi cuatro décadas de una larga dictadura y se empezaba a ver algo de luz al final del camino. Eran tiempos de cambio, pero las ideas predominantes no eran consistentes con la libertad, al menos en el modo que nuestro hombre lo comprendía.

Juan Marcos de la Fuente, junto a los hermanos Luis y Joaquín Reig, Julio Pascual y Francisco Gómez, comprendieron que la mayor contribución que podían hacer para la España de su tiempo era trabajar en el mundo de las ideas. No se trataba de desarrollar actividades profundas de investigación –que desde luego las desarrollaron- sino que se propusieron una tarea algo más humilde. Llevar al mundo hispano los autores y la literatura que ellos conocieron a favor de la economía de mercado, la propiedad privada, la libertad individual y el gobierno limitado, textos que hasta ese momento sólo eran accesibles en idioma inglés o alemán. El vehículo para este aporte fue la fundación de Unión Editorial.

Juan Marcos de la Fuente consiguió de la pluma de Friedrich Hayek la cesión de derechos de autor que permitieron traducir su obra completa. Joaquín Reig, por su parte, tradujo por primera vez al español el Tratado de Economía de Ludwig von Mises, La Acción Humana, una tarea titánica dada su extensión. Se sumaron desde luego la publicación de otros gigantes, desde clásicos como Adam Smith hasta autores de la Escuela de la Elección Pública como James M. Buchanan y Geoffrey Brennan o de la Economía Social de Mercado como Ludwig Erhard y Wilhelm Röpke.

Casi 45 años después, Unión Editorial cuenta con más de 500 títulos que inundan las librerías de España y Latinoamérica con autores clásicos, austriacos, del Public Choice, de la Nueva Economía Institucional, de la Economía Social de Mercado, que ofrecen un contrapeso para las ideas populistas predominantes. No sólo ello. Con la labor de su acutal Director, Juan Pablo Marcos –hijo de Juan Marcos de la Fuente- la editorial consiguió expandirse hacia varios países latinoamericanos, que a su vez abrieron puertas a nuevos autores en diversas áreas como la filosofía, la antropología, la historia, el derecho, la economía o las ciencias políticas.

Hoy Juan Marcos de la Fuente nos ha dejado, pero su herencia ha sido más que un granito de arena para cambiar el mundo. Se lo recordará por haber sido parte de la fundación de esta majestuosa Editorial, pero somos muchos los que lo recordaremos por su enorme humildad, lo que me lleva a cerrar esta nota con una anécdota personal.

En el libro La Escuela Austriaca desde Adentro –publicado en tres tomos-, pude entrevistar entre 2010 y 2014 a muchos austriacos. Juan Marcos de la Fuente era desde luego uno de mis objetivos. Escuchar su relato sobre su acercamiento a estas ideas que compartimos desde su propia experiencia y desde sus propias palabras, o desde su propia pluma, pienso habría sido un aporte significativo para quienes queremos comprender el origen de estas ideas y su expansión en el mundo hispano.

Juan Marcos de la Fuente nunca aceptó esta entrevista, pero sí formó parte del proyecto, entrevistando autores italianos o traduciendo sus respuestas. Sus créditos no aparecen en el libro, porque esa fue su solicitud. Siempre quiso mantenerse al margen, y son escasas las menciones que encontraremos a su buen nombre, aunque su trabajo haya sido enorme.

¡Que en paz descanse!

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

 

Por qué fracasan los países: una lección para Argentina

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 24/4/17 en: http://www.infobae.com/opinion/2017/04/21/por-que-fracasan-los-paises-una-leccion-para-argentina/

 

En su best-seller Por qué fracasan los países, Daron Acemoglu y James A. Robinson hacen un extenso estudio sobre los descalabros y éxitos de los países a lo largo de la historia. Países exitosos son aquellos que crean riqueza de manera sostenida y estable recudiendo sus niveles de pobreza. Los países que fracasan presentan el caso contrario, no logran crear riqueza de manera estable y tienen serias dificultades para reducir sus niveles de pobreza. Acemoglu y Robinson argumentan que el éxito y el fracaso de los países no se deben ni a cuestiones geográficas como recursos y clima ni a cuestiones culturales, sino que dependen del marco institucional.

Los autores dividen las instituciones en dos grandes grupos. Por un lado, se encuentran las instituciones extractivas, que están destinadas a extraer recursos de la población a beneficio del poder político de turno y sus amigos. Del otro lado se encuentran las instituciones inclusivas, que protegen las libertades y la propiedad de los individuos. Bajo instituciones inclusivas, el poder no se concentra en manos de la dirigencia política y se dan los incentivos para crear y acumular riqueza. Los países que fracasan son aquellos que se encuentran bajo instituciones extractivas, mientras que los países exitosos son aquellos que han logrado imponer instituciones inclusivas. Acemoglu y Robinson respaldan esta conclusión con varios siglos de historia que soporta su tesis.

¿Qué tiene que ver esto con Argentina? Una de las conclusiones de este libro es que el paso de instituciones extractivas a instituciones inclusivas depende de la buena suerte de un accidente histórico o de un héroe. El héroe o estadista es aquel dirigente político capaz de generar un movimiento desde instituciones extractivas hacia instituciones inclusivas. En otras palabras, el héroe no es un gran estratega electoral, el héroe es un gran educador. En este contexto, el antihéroe sería lo contrario, aquel dirigente político que genera un movimiento hacia instituciones extractivas alejándonos de las instituciones inclusivas. En este marco, los Kirchner han sido antihéroes, generaron un gran marco extractivo en beneficio propio y de sus seguidores. El kirchnerismo se ha enriquecido a expensas de dejar niveles de pobreza que evidencian lo extractivo de su proyecto político.

Si asignamos una muy baja (o nula) probabilidad de que partidos políticos históricos como el Partido Justicialista o la Unión Cívica Radical produzcan un héroe, el destino económico y social de Argentina queda entre la buena suerte de un accidente histórico o que Cambiemos posea héroes en sus filas. Da la sensación, sin embargo, que más allá del eslogan de cambio, el gobierno de turno posee más seguidores de encuestas que héroes o estadistas.

Si bien las restricciones políticas y sociales son innegables, año y medio de mandato muestran una semántica o una retórica por parte del PRO y Cambiemos que no están destinadas a generar un fuerte cambio institucional en torno a instituciones inclusivas. La retórica en torno a controles de precios como el programa de Precios Cuidados, el “compre nacional”, obligar a supermercados a informar precios en aplicaciones de teléfonos móviles, exigir a empresarios que inviertan (como si pagar la carga tributaria argentina no fuese ponerse el país al hombro), otorgar subsidios a piqueteros que coartan la libre circulación a su gusto, etcétera, habla más de un nacionalismo económico que de una genuina mentalidad de libertades económicas y civiles.

Un gran momento educador hubiese sido explicar en detalle la herencia recibida en lugar de asumir que el ciudadano entiende el desastre económico, social e institucional que dejó el kirchnerismo. Cambiemos ni siquiera posee, o no ha dado a conocer, un plan económico. Tener objetivos no es tener un plan económico que detalle cómo llegar a esos objetivos. ¿Qué estrategia en concreto se conoce más allá de esperar una lluvia de dólares? La situación económica recibida y la actual son insostenibles y no se perciben claros avances para solucionar el gran desequilibrio macroeconómico que es el déficit fiscal.

Cambiemos puede tener convicción de gestión, pero parece faltarle convicción institucional. Esto deja, lamentablemente, a Argentina a la espera de un accidente histórico para finalmente pasar del fracaso al éxito. Quizás tengamos que aceptar que apostar a la buena suerte histórica no es en sí una estrategia de cambio. Argentina necesita más héroes y menos gestores eficientes.

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

Migraciones y calidad institucional: ¿cuál es la magnitud del problema? ¿Hacia dónde van los migrantes? (II)

Por Martín Krause. Publicada el 10/4/17 en: http://bazar.ufm.edu/la-polemica-las-migraciones-impacto-la-calidad-institucional-los-inmigrantes-traen-cultura-ii/

 

Flujos migratorios

Según Naciones Unidas, a mediados de 2015 había un total de 243.700.236 migrantes en el mundo (el 8% son refugiados, unos 19,5 millones). Los países con mayor número de inmigrantes son Estados Unidos (46,6 millones), Alemania (12 millones), la Federación Rusa (11,6 millones), Arabia Saudita (10,2 millones), Reino Unido (8,5 millones), Emiratos Árabes Unidos (8,1), Canadá (7,8 millones), Francia (7,8), Australia (6,7), España (5,8). En América Latina, son Argentina (2 millones), Venezuela (1,4), México (1,2), Brasil (0,7).

El porcentaje total de la población es un 3,3% sobre el total, lo cual indica que no estamos en presencia de una estampida de migraciones, aunque es necesario notar que esto no nos indica lo que podría suceder si no existieran las actuales barreras que limitan esos movimientos. También es cierto que ese porcentaje de población migrante impacta en proporciones muy diversas en distintas jurisdicciones. Los países con poblaciones reducidas, en particular islas o ciudades-estados, presentan altos porcentajes de inmigrantes . Salvando esta circunstancia, los casos más destacados son los de Emiratos Árabes Unidos (88,4%), Qatar (75,5%), Kuwait (73,6%), Singapur (45,4%), Luxemburgo (44%), Hong Kong (38,9%), Arabia Saudita (32,3%), Suiza (29,4%), Australia (28,2%), Israel (24,9%), Nueva Zelanda (23%), Canadá (21,8%), Austria (17,5%), Suecia (16,8%). Entre países de mayor población encontramos a Alemania (14,9%), Estados Unidos (14,5%), Reino Unido (13,2%), España (12,7%), Francia (12,1%).

En América Latina, salvando los altos porcentajes de las pequeñas islas caribeñas (Bonaire 52,3%; Anguilla 37,4%, Aruba 34,8%, por ejemplo), los porcentajes más elevados son los de Costa Rica (8,8%), Argentina (4,8%), Panamá (4,7%), Venezuela (4,5%). Y finalmente, México (0,9%), Brasil y Colombia (0,3%) para completar a los países de mayor población. Como se ve, niveles mucho más bajos de los alcanzados por Europa o América del Norte.

Datos también que señalan la preferencia por esos países que se destacan por su calidad institucional y también por aquellos de Medio Oriente que muestran, por un lado, una natural escasez de mano de obra y, por otro, relativamente altas posiciones en términos de calidad de las instituciones de mercado. El elevado número de inmigrantes en la Federación Rusa tiene que ver con el desmembramiento de la Unión Soviética. Durante las décadas de poder soviético, pobladores de origen ruso se expandieron a todos los países periféricos dentro de esa unión; y una vez independizados esos países, la ‘diáspora’ rusa comenzó un lento pero continuo retorno hacia Rusia.

Entre los países con menor porcentaje de inmigrantes se encuentran algunos con baja calidad institucional. El caso de China es en cierta forma inevitable, dado el volumen de su población nativa y su relativa baja calidad institucional (el porcentaje de inmigrantes es de 0,1%). Otros países con el mismo bajo porcentaje de inmigrantes son Myanmar, Madagascar, Indonesia, Cuba y Vietnam.

El porcentaje promedio de inmigrantes en los diez países de mayor calidad institucional es de 17,85%, mientras que ese mismo porcentaje entre los diez de peor calidad institucional es de 3,66% .

 

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Conflicto docente: ¿y la educación?

Por Carlos Alberto Salguero. Publicado el 3/4/17 en: http://www.rionegro.com.ar/portada/opinion/conflicto-docente-y-la-educacion-YM2529032

 

La causa inmediata que surge de analizar el conflicto docente, según la evidencia, es atribuible a los persistentes déficits del presupuesto, pero las raíces más profundas deben buscarse en las desafortunadas decisiones de política económica llevadas a cabo por Argentina durante los últimos setenta años, el populismo nacional. Curiosamente, las mismas razones que defiende el más expuesto dirigente sindical, Roberto Baradel, quien lejos de enfocar sus esfuerzos en intentar zanjar el problema, sistemáticamente, ha adoptado una postura radicalizada y concebida para dividir, estrechamente identificada con su filiación política, el kirchnerismo.

Quien crea en las buenas intenciones del líder sindical y su entorno bien peca de naíf, o bien de malintencionado. Pues sólo hay una cosa que es clara en este conflicto, el leitmotiv: “No importa la educación”. Como solía decir el gran economista Milton Friedman “nada es gratis”, sobre todo para los alumnos, quienes sin dudas soportarán los más altos costos; pero todavía hay un examen más triste y vil, ni siquiera tendrán conciencia de su propia ignorancia.

Parafraseando al premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, podría decirse que el kirchnerismo es elegir el error, es el partido de la expresidenta procesada por asociación ilícita y de los resentidos más aberrantes, llenos de odio, de rencores viscerales, enfermos de rabia inexplicable hacia todo lo bueno que sea diferente a su manera tajante y fanática de ver las cosas; son por lo general incultos e ignorantes, mediocres de mediocres y ahora, por supuesto, los que quieren empujar hacia el abismo a las futuras generaciones de argentinos.

Las fallidas políticas económicas del Estado condujeron a que en nuestros días sea muy común incluir a la economía argentina en la misma categoría que otras naciones de Latinoamérica. Incluso hay quienes la ponen aún por debajo de dicho ranking. ¡La debacle ha sido fenomenal! Un país que era democrático cuando tres cuartas partes de Europa no lo era y que era uno de los más prósperos de la Tierra cuando América Latina era un continente de hambrientos, de atrasados. La mayoría de los economistas que escribieron durante las tres primeras décadas del siglo XX habrían ubicado a nuestro país entre los más avanzados, tales como los líderes de Europa Occidental, Estados Unidos, Canadá o Australia. En aquellos años hubiese sido absurdo calificar a la Argentina como un país subdesarrollado en el sentido que hoy se le asigna al término.

Tan particular es el caso argentino que fue tipificado por el premio Nobel de Economía Simon Kuznets, quien dijo: “Existen 4 tipos diferentes de países: los países desarrollados, los subdesarrollados, Argentina y Japón”. El énfasis que puso el autor en Argentina se sustenta en un extraño infortunio, justamente, por tratarse del único caso de un país que fue en apariencia desarrollado en la década del 20 y, a partir de allí, se subdesarrolló.

La educación ha sido determinante en la historia Argentina y su referencia obligada, como prueba más cabal y absoluta, es Domingo Faustino Sarmiento, quien centró la mayor parte de su esfuerzo en la promoción de la educación, y así, el primer país del mundo que acabó con el analfabetismo no fue Estados Unidos, ni tampoco Francia, fue Argentina, con un sistema educativo que era un ejemplo para todo el mundo. Ese país era un país de vanguardia.

La educación argentina no debe perderse en mezquindades ni en sesgos partidarios, sino retornar al rumbo que sentó las bases de la Generación del 80, la época dorada de la educación que, como país, nos puso a la par de las grandes potencias.

Hay que dejar de elegir las peores opciones y perseverar en el error. No se deje engañar, la opción no es Baradel ni lo que representa, o no habrá límites para la caída, y las catástrofes seguirán sucediendo.

El primer país del mundo que acabó con el analfabetismo no fue Estados Unidos, ni tampoco Francia, fue Argentina, con un sistema educativo que era un ejemplo.
La educación argentina no debe perderse en mezquindades ni en sesgos partidarios, sino retornar al rumbo que sentó las bases de la Generación del 80.

 

 

Carlos Alberto Salguero es Doctor en Economía y Máster en Economía y Administración de Empresas (ESEADE), Lic. en Economía (UCALP), profesor titular e investigador en la Universidad Católica de La Plata y egresado de la Escuela Naval Militar.

Alberdi y el gasto público (IV)

Por Gabriel Boragina Publicado  el 2/4/17 en: http://www.accionhumana.com/2017/04/alberdi-y-el-gasto-publico-iv.html

 

En su meduloso análisis sobre el gasto público, el prócer Juan Bautista Alberdi hace una crítica muy acertada acerca de los recursos que el país destinaba a la defensa nacional. Cuestiona -en definitiva- que se financiaran los consumos militares de dos maneras distintas, porque por esta doble vía se aplicaban más medios económicos a la defensa militar que a la educación y al progreso material, que -en su opinión- deberían preponderar:

“Es menester fijarse en que la sociedad argentina paga los gastos del servicio de la guerra en dos formas: – en la contribución general, aplicada en parte al sostenimiento del ejército; y en la contribución especial que paga en el servicio que le impone el art. 21 de la Constitución, que dice: – “Todo ciudadano argentino está obligado a armarse en defensa de la patria y de esta Constitución conforme a las leyes…”. La ley de gastos debe tomar en cuenta esta última contribución, para disminuir la otra, porque si no la guerra, invirtiendo dobles entradas que la educación y el progreso material, se hará permanente al favor de esos mismos recursos con que cuenta.”[1]

Enfatiza el eminente Alberdi la importancia de la prestación del servicio militar por encima de un impuesto general que -sin obligación de una asistencia personal del servicio- obligue a la ciudadanía a sufragar los expendios de un ejército permanente. En otras palabras, el peligro que avizora es el de que gravando a la ciudadanía con impuestos dirigidos a solventar el ejército, los fondos y actividades acumulados fueran tan importantes que la mayor cantidad de recursos con fines militares así obtenidos harían de la guerra algo permanente, dedicándosele más tiempo a esta que a la educación y al progreso material.

“Pero la contribución o el gasto público hecho en servicio militar directo por los ciudadanos (guardia nacional), en qué consiste la más fuerte garantía de la libertad, tiene graves dificultades para que su aplicación en países recién nacidos a la libertad produzca sus buenos efectos. Desde luego distrae a los ciudadanos del trabajo, es decir, de la guerra con la pobreza, que es el gran enemigo de la República Argentina; y siendo el fusil un arma estéril a la libertad en manos del ciudadano que carece de inteligencia, de costumbre y de educación en el arte de ejercer esa libertad, el derecho de armarse, es decir, la guardia nacional, como la garantía de la prensa libre, viene a ser en países que se improvisan en la vida republicana un elemento de despotismo, que más tarde se convierte en elemento de rebelión y de anarquía.”[2]

Encontramos aquí un claro alegato dirigido a la profesionalización de las fuerzas armadas en reemplazo de un servicio militar gratuito y obligatorio que debería prestar cada ciudadano. Con excelente criterio, Alberdi dotaba de mayor jerarquía al trabajo que -con acierto y elegancia- denomina “la guerra con la pobreza, que es el gran enemigo de la República Argentina” que a un tributo directo en especie personal en las faenas militares. Consideraba claramente a la pobreza como un enemigo de mayor entidad que a cualquier otro que pudiera amenazar militarmente a la nación. La asistencia personal militar es para Alberdi la mayor garantía de la libertad, pero no ignora que si el estado arma a individuos carentes “de inteligencia, de costumbre y de educación en el arte de ejercer esa libertad” o –en otros términos- faltos de educación, la consecuencia podría ser un “elemento de rebelión y de anarquía”. Por eso dice que:

“En tales circunstancias es preferible que el país pague en dinero su contribución militar; es decir, que la Patria y la Constitución paguen el servicio de su defensa a empleados permanentes, que hagan profesión de ocuparse de eso y de la vida militar. Es preciso que el país tenga un ejército de línea para el servicio de las funciones arduas y difíciles de su defensa y pacificación.”[3]

Queda clara su postura negativa en cuanto a la erogación ocasionada por la prestación personal y obligatoria de un servicio militar no remunerado. Ya se percataba entonces Alberdi que, ese gasto estatal era superfluo y dilapidador, y que convenía canalizarlo hacia una fuerza militar exclusivamente especializada y profesional.

Como ocurrió con tantas otras de sus opiniones, su juicio no prevaleció, y se dictaron a lo largo de las décadas siguientes sucesivas leyes de servicio militar obligatorio, con lo cual la duplicidad y crecimiento de los gastos militares tuvieron los efectos negativos que el ilustre Alberdi tempranamente había alertado.

“Si la economía es el juicio en los gastos (Say), la disipación es la locura en el gobierno y en el país. No hay un barómetro más exacto para estimar el grado de sensatez y civilización de cada país, que su ley de presupuesto, o la cuenta de sus gastos públicos. La ley de gastos (si habla la verdad) nos dice a punto fijo si el país se halla en poder de explotadores, o está regido por hombres de honor; si marcha a la barbarie, o camina a su engrandecimiento; si sabe dónde está y a dónde va, o se encuentra a ciegas sobre su destino y posición. Toda la cultura de los Estados Unidos, toda la medida de su bienestar incomparable, toda la excelencia de su gobierno, aparecen de bulto en sus leyes de gastos anuales, donde se ve que los caminos, los canales, la instrucción y las reformas útiles forman el objeto de los tres tercios del gasto público.”[4]

Como ya advirtiéramos antes, en su comparación con los EEUU, la cita deja ver las preferencias de Alberdi por la obra y la educación estatal, algo a lo cual hace frecuente alusión en su texto. Pero más allá de esta su reflexión final, corresponde destacar su apreciación de la relevancia de la ley de presupuesto como instrumento de explotación o de progreso, preocupación esta que conserva una notable actualidad.

[1] Alberdi, Juan Bautista. Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina según su Constitución de 1853. pág. 205.

[2] Alberdi….Ob. cit. pág. 205

[3] Alberdi….Ob. cit. pág. 205

[4] Alberdi….Ob. cit. pág. 207

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

 

 

A mayor gasto “social” más pobreza

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 19/3/17 en: http://economiaparatodos.net/a-mayor-gasto-social-mas-pobreza/?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter

 

Lejos estamos de ser una economía que podríamos llamar capitalista o liberal. Claramente estamos en presencia de un estado progre populista que gasta cada vez más en planes sociales

Ya es una discurso común de los políticos afirmar que no se puede quitar la ayuda social a los más humildes porque no podrían transitar el período hasta que lleguen las inversiones, se creen nuevos puestos de trabajo y esa gente pueda cobrar un sueldo. En rigor los que no podemos aguantar más somos los contribuyentes que venimos siendo exprimidos desde 2003 sin ninguna piedad para sostener un monto cada vez mayor de gastos sociales. El cuadro 1 muestra la evolución del gasto social, incluye jubilaciones, en pesos corrientes desde 2001 hasta 2016. Como puede verse en el gráfico, el gasto en pesos corrientes aumentó 42,5 veces. Como referencia, el dólar paso de $ 1 a $ 16, es decir, creció 16 veces, así que en dólares se disparó.

Gráfico 1

Los gastos sociales que muestra el gráfico 1 solo hacen referencia a los gastos de la nación, no incluye las provincias ni los municipios. Como puede verse aumentó 42,5 veces desde 2001 hasta 2016.

Gráfico 2

El gráfico 2 nos muestra la evolución del gasto social en pesos constantes de 2016 utilizando inflación Congreso desde el 2007 en adelante para hacer el ajuste. En este caso aumentó 2,58 veces en términos reales, o se casi se triplicó. En otras palabras, cada vez se destina más dinero en pesos constantes a pagar jubilaciones, subsidios, educación, vivienda, etc. y la gente es cada vez más pobre, los jubilados están que trinan y los piqueteros siguen extorsionando con sus cortes de calles.

Gráfico 3

El gráfico 3 muestra la evolución del gasto social sin incluir las jubilaciones y las pensiones. Es decir, el gasto en educación, salud, vivienda, etc. que, en valores constantes de 2016, aumentó 2,4 veces en términos reales. Siempre crece el gasto social en términos reales.

Finalmente si la cuenta la hacemos en dólares, vemos que el gasto social total pasó de U$S 27.543 millones en 2001 a U$S 79.325 millones en 2016, o sea que se multiplicó por 2,88 veces. Pero si tomamos desde el 2003, cuando empezó el gobierno de los Kirchner hasta el 2016 el gasto crece 6,6 veces en dólares.

Cualquiera sea la manera que uno haga la cuenta, aquí presento solo 4 opciones, vemos que el llamado gasto social, solo tomando la nación, sin incluir municipios y provincias, crece fenomenalmente.

Gráfico 4

Como último dato, el 64% del gasto público de la nación se destina a los llamados gastos sociales, es decir, jubilaciones, salud, educación, subsidios, etc.

De lo anterior se desprende que lejos estamos de ser una economía que podríamos llamar capitalista o liberal. Claramente estamos en presencia de un estado progre populista que gasta cada vez más en planes sociales y ni siquiera primero cumple con su función primordial que es defender el derecho a la vida, la libertad y la propiedad de las personas. La seguridad es desastrosa. Pero también la calidad de vida de la gente viene en decadencia porque la contrapartida de semejante fiesta de gastos sociales es una carga tributaria que espanta la inversión, genera menos puestos de trabajo, aumenta la informalidad, la pobreza y la desocupación.

Es falso que los gastos en programas sociales mejoren la vida de la gente. Claramente la gente vive cada vez peor a pesar de incrementar brutalmente los recursos destinados a los planes sociales. Desde el punto de vista conceptual la gente vive peor porque, como decía antes, espanta las inversiones y cultiva la cultura de la dádiva. La gente no produce y prefiere ser mantenida mientras el estado saquea a los que producen.

Pero además, la política se ha transformado en una actividad política muy rentable en que todos estos fondos se transformaron en fuentes de corrupción y una manera de comprar votos.

En definitiva, no vengan con el verso de que gracias a los planes sociales la gente puede vivir. La gente vive cada vez peor, se degrada como ser humano al ser un vago y se espantan las inversiones que pueden sacar a la gente de pobreza y darles la dignidad del trabajo.

La conclusión es que los gastos sociales son un negocio político y no una manera eficiente de ayudar a la gente. A la gente se la ayuda creando las condiciones para que pueda trabajar y vivir de su salario.

El estado de bienestar es un verso que inventaron los políticos para, con la plata del contribuyente, terminar haciendo su propio negocio político.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE