¿Otra vez regulación de los alquileres?

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 30/11/16 en http://www.cronista.com/columnistas/Otra-vez-regulacion-de-los-alquileres-20161130-0013.html

 

No se puede creer que, por unanimidad –es decir, macristas y oposición–, el Senado le haya dado media sanción a un proyecto para regular alquileres. Es como si se viviera en otro planeta. ¿No alcanzan las catástrofes que indefectiblemente han producido todas las legislaciones que han regulado alquileres en todas partes del mundo?

Las regulaciones compulsivas sobre alquileres naturalmente reducen sus valores artificialmente respecto a lo que hubieran sido si se respetaran los arreglos contractuales entre las partes.

Este aplanamiento forzoso de los alquileres por voluntad del Congreso estimula también artificialmente la demanda para alquilar, pero, por otra parte, indefectiblemente se reducirá la oferta con lo cual se producirá escasez en el mercado inmobiliario que, a su turno, afectará la construcción.

¿No es suficiente lo que ocurrió con las leyes peronistas de alquileres y desalojos que, de hecho, esquilmó a cientos de miles de familias de inmigrantes de sus ahorros que habían destinado para invertir en departamentos para alquilar de lo que dependía sus futuros?

Es que la grave enfermedad del voluntarismo está extendida en las cabezas de muchos burócratas: con solo desear un resultado lo legislan como si por arte de magia se produjera el desenlace que se pretende. Como se ha dicho, para esto es mejor no andar con rodeos e ir al grano y legislar la felicidad de toda la población.

Es de desear que este proyecto no pase la prueba de la Cámara de Diputados y es de suponer que a esta altura del partido la gente no coma vidrio con toda la experiencia vivida en tantos terrenos donde las demagogias han demostrado sus reiterados y estrepitosos fracasos.

Entre otros, el premio Nobel en Economía Friedrich Hayek ha explicado una y otra vez la arrogancia, la soberbia y la petulancia de gobernantes que pretenden coordinar el proceso de mercado por la fuerza, sin percatarse el orden espontáneo que subyace en el que el conocimiento está siempre disperso y fraccionado entre millones de operadores.

Precisamente Hayek en sus tres tomos de una de sus obras se dedica a diferenciar el derecho de la simple normativa y cómo, en este contexto, se destroza la idea de la Ley y el Orden para sustituirse por legislación y desorden.

Esta visión se complementa con una parte sustancial de la corriente de pensamiento conocida en su versión original como Law and Economics en la que resulta patente la íntima conexión entre dos campos tradicionalmente estudiados como independientes.

Esta separación altamente inconveniente ha hecho que el abogado considerara que su especialidad nada tiene que ver con los procesos de mercado y, a su vez, el economista estimara que su jurisdicción no tenía relación alguna con los marcos institucionales.

Las dos áreas son inseparables por lo que el que legisla tiene la responsabilidad de haber estudiado y entendido el estrecho correlato entre los mencionados campos de investigación.

En pleno siglo XXI no hay excusa para proponer leyes que en el mejor de los casos son ridículas y en el peor arruinan vidas y haciendas de aquellos que están obligados a representar.

El alarmante voluntarismo que pone de manifiesto el proyecto es digno del más escabroso escenario orwelliano.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

 

 

WHAT IS SO EXTREME ABOUT MISES’S EXTREME APRIORISM?

Por Nicolás Cachanosky y Gabriel Zanotti: Publicado el 23/11/16 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2016/11/28/wp-what-is-so-extreme-about-mises-extreme-apriorism-reply-to-scott-scheall/

 

In Zanotti and Cachanosky (2016) [SSRN version] we argue that the widespread interpretation that for Mises (and by implication most Austrians) economic science can be carried out without empirical assumptions that are not deduced from what Mises calls praxeology is simply wrong. This interpretation, we argue, has a strong root in Rothbard’s (1957) “In Defense of Extrem Apriorism.” We maintain that Mises himself did not maintain this position.

Scott Scheall argues not only that our setting is irrelevant, but that can also be misleading. He even feels comfortable implying that we are not being objective in our analysis because we are more concerned about defending Mises than actually analyzing the epistemological issue.

In this paper we reply to Scheall’s arguments. Even if the problem that Scheall is dealing with is interesting, it remains a different problem to the one wetackle.

Abstract

We reply to Scott Scheall’s What is so Extreme About Mises’s Extreme Apriorism. We restate the setting of the topic of our paper and we argue that Scheall is not providing a clear distinction between (a) Mises the person and his epistemological position and (b) praxeology and economics. We also clarify misrepresentations of our own positions in Scheall’s treatment of our paper.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

Grandes éxitos capitalistas de Fidel Castro

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 30/11/16 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/grandes-exitos-capitalistas-de-fidel-castro/

 

Nos puede doler mucho a los amigos de la libertad, pero Fidel Castro fue un político de éxito en el mundo capitalista.

Dentro de los países en los que gobernaron, los comunistas dieron rienda suelta a una de sus dos características fundamentales: la violencia. Ningún sistema político asesinó a tantos trabajadores. Los comunistas acabaron con ellos a tiros, los sepultaron en terribles campos de concentración, y los mataron de hambre: las más mortíferas hambrunas padecidas nunca por el hombre fueron producidas por los comunistas, y fueron consecuencia de sus políticas anticapitalistas, a partir de las que aplicó Lenin hace casi un siglo.

Fuera de los países a los que sometieron dictatorialmente, los comunistas aplicaron sobre todo su otra característica fundamental: la mentira. Y con éxito. Hablando de campos de concentración, pruebe usted a recordar alguna película que haya visto sobre los campos de concentración comunistas, sobre las matanzas comunistas, sobre el hambre que provocaron los comunistas. Casi ninguna ¿verdad? Pues si eso no es un éxito, que venga Marx y lo vea.

El ex juez Baltasar Garzón es un héroe de los derechos humanos, es decir, del camelo conforme al cual se llama defender los derechos humanos a perseguir a Pinochet y a no haberle tosido jamás a Fidel Castro. Las dos cosas juntas definen los derechos humanos, y expresan el espectacular éxito de los comunistas en sus mentiras. Si le gusta a usted la literatura, le bastará con recordar que a Borges le negaron el Premio Nobel porque apoyó a Pinochet. Pero después se lo dieron a García Márquez, que respaldó la dictadura cubana hasta su muerte. A casi todo el mundo le pareció lógico y normal. Y así siguiendo…

O empezando, porque el éxito de Fidel Castro empezó antes de su entrada en La Habana el 1 de enero de 1959. Recuerdo de niño haber visto elogiosos reportajes en la revista Life sobre unos barbudos cubanos. En efecto, nadie hizo más por los criminales comunistas de Cuba que la prensa del país capitalista por excelencia, Estados Unidos, desde que Herbert Lionel Matthews, reportero y editorialista del New York Times, entrevistó a Castro en Sierra Maestra en 1957. El periodista, que fue crucial para convertir a Castro en un atractivo rebelde, insistió siempre que Castro no era comunista, y que lo único que en realidad quería era derrocar a Fulgencio Batista para celebrar…unas elecciones libres. En el lugar donde lo entrevistó, hay un monumento erigido por la dictadura en su recuerdo. Son comunistas, pero saben reconocer a sus amigos.

Dirá usted: es una excepción, porque la prensa siempre apoya el pensamiento crítico y la libertad. Piénselo mejor. Recuerde el tratamiento relativamente dulce que el comunismo suele recibir en los medios capitalistas. Y recuerde a Walter Duranty, que, junto con otros periodistas más famosos, en particular John Reed, brindaron un retrato idílico de los salvajes comunistas rusos de 1917. A ver: ¿en qué periódico trabajaba Duranty? ¿En qué periódico escribió unos reportajes repugnantes donde negó la hambruna generalizada que habían provocado los comunistas, siendo galardonado nada menos que con el Premio Pulitzer? Pues sí, claro que sí: en el New York Times.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

LA ISLA-CÁRCEL CUBANA

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Lo primero es decir que el contragolpe contra Batista estaba plenamente justificado puesto que ese déspota había provocado un golpe a las instituciones libres de Cuba. Esto va para todos aquellos que sostienen que todo contragolpe es injustificado aunque se lleve a cabo frente a dictaduras, electas o ajenas a los procesos electorales. Si esto fuera cierto habría que condenar, por ejemplo, todas las revoluciones independentistas del sigo xix en América del Sur contra los atropellos de la corona española y, en el siglo anterior, la estadounidense contra los abusos de Jorge iii y tantos otros casos de tiranías insoportables, incluso la lucha aliada contra Hitler.

 

Por supuesto lo que no se justifica es haber trocado al déspota por una tiranía horrorosa en base a promesas falsas y patrañas de diverso calibre. Recordemos que en la revista cubana Bohemia, el 26 de julio de 1957 se publicó “el Manifiesto de la Sierra” que consistía en las declaraciones de Fidel Castro que prometió restaurar la Constitución de 1940, convocar a elecciones libres, democráticas y multipartidarias en seis meses y total libertad de prensa. También el 13 de enero de 1959 en declaraciones a la prensa local e internacional manifestó Fidel Castro: “se que están preocupados de si somos comunistas. Quiero que quede bien claro, no somos comunistas”.

 

Como he escrito antes en mi artículo titulado “Mi primo, el  Che”, en Cuba, a pesar de las barrabasadas inauditas de Batista, debido a la inercia de otras épocas, era la nación de mayor ingreso per capita de Latinoamérica, eran sobresalientes en el mundo de las industrias del azúcar, refinerías de petróleo, cerveceras, plantas de minerales, destilerías de alcohol, licores de prestigio internacional; tenía televisores, radios y refrigeradores en relación a la población igual que en Estados Unidos, líneas férreas de gran confort y extensión, hospitales, universidades, teatros y periódicos de gran nivel, asociaciones científicas y culturales de renombre, fábricas de acero, alimentos, turbinas, porcelanas y textiles. Todo antes de que el Che fuera ministro de industria, período en el que el desmantelamiento fue escandaloso. La divisa cubana se cotizaba a la par del dólar, antes que el Che fuera presidente de la banca central.

 

Fidel Castro no solo es responsable por la ruina económico-social de Cuba sino que encarceló y torturó sistemáticamente a opositores e impuso una sola voz en la prensa y el partido único, lo cual fue continuado por su hermano hasta el momento de escribir estas líneas. A pesar de la propaganda del régimen, en ningún caso resulta posible que en un sistema tiránico pueda hablarse seriamente de educación puesto que el adoctrinamiento es la condición necesaria, además de que los estudiantes están obligados a usar lápiz en sus cuadernos puesto que la próxima camada debe recurrir al mismo papel dada la escasez de ese material. El alfabetismo no consiste solo en saber  leer y escribir, radica antes que nada en la libertad de pensamiento y de acción.  Fidel Castro, en su discurso en las escalinatas de la Facultad de Derecho (¡nada menos!) de la Universidad de Buenos Aires el 26 de mayo de 2003 aclaró- dada su política de adoctrinamiento- que es lo que significa para su régimen la educación: “una revolución educacional bien profunda”(sic).

 

En una línea similar, debe explicitarse sobre la salud en ese país, tema tan bien detallado entre muchos otros por la neurocirujana cubana Hilda Molina que muestra las pocilgas de los hospitales y que solo se mantiene algún centro de salud para la vidriera al efecto de atender ciertos amigos del régimen.

 

Es que la soberbia de los megalómanos es infinita. Piensan que pueden fabricar “el hombre nuevo” que sin duda si existiera sería un monstruo. Son unos hipócritas que habitualmente viven en el lujo consecuencia de la expropiación al fruto del trabajo ajeno y se arrogan la facultad de dictaminar como deben vivir los súbditos. La revista Forbes publica que Fidel Castro figura entre los hombres más ricos del planeta con 900 millones de dólares en su haber.

 

Como acabo de destacar en un pasaje en una de mis últimas columnas semanales, Bernard-Henri Lévy en su obra Barbarism with a Human Face concluye, con conocimiento de causa puesto que fue marxista en su juventud, que “Aplícase marxismo en cualquier país que se quiera y siempre se encontrará un Gulag al final”. Por su parte, en El libro negro de comunismo. Crímenes, terror y represión de Séphane Courtois, Nicolas Werth, Jean-Louis Pané, Andrzej Packowski, Karol Bartosek y Jean-Louis Margolin consignan los asesinatos de cien millones de personas desde 1917 a 1997 por los regímenes comunistas de la Unión Soviética, China, Vietnam, Corea del Norte, Camboya, Europa Oriental, África y Cuba, es decir, en promedio, por lo que le quepa a cada uno, a razón de más de un millón de masacrados por año durante 80 años.

 

Lo más fértil es prestar la debida atención a la tradición de pensamiento liberal cuyo aspecto medular consiste nada más y nada menos que en el respeto irrestricto a los proyectos de vida de otros y no jugar a la omnipotencia que indefectiblemente termina en un desastre superlativo.

 

Es una vergüenza que en aquellos contextos autoritarios se declame que el arrancarle recursos a unos para entregárselos a otros es una muestra de “solidaridad”, lo cual constituye un agravio a esa noción y a la misma idea de caridad donde nunca está presente el uso de la fuerza.

 

Todo comienza con la trasnochada idea de la “redistribución de ingresos” realizada por los aparatos estatales en contraposición con la distribución que libre y voluntariamente llevan a cabo cotidianamente la gente a través de sus compras y abstenciones de comprar. Este redireccionamiento de los siempre escasos recursos se traduce en despilfarro, lo cual termina en una reducción de salarios e ingresos en términos reales.

 

A su vez, esta manipulación proviene de la idea de que lo conveniente para la sociedad es el igualitarismo sin percatarse que la guillotina horizontal destruye incentivos básicos al tiempo que desarticula la cooperación social y la división del trabajo. Nada más atractivo y necesario que la desigualdad al efecto de incrementar la productividad y nada más desesperante y tedioso que el igualitarismo que hasta convierte la conversación en algo equivalente a comunicarse con el espejo.

 

Por otro lado, cuando se habla de riqueza se supone que es un proceso estático donde hay un bulto que hay que redistribuir en el contexto de la suma cero, sin entender que la creación de riqueza es un proceso dinámico.

 

La incomprensión de estos razonamientos está presente en el autoritarismo, o si se comprenden se rechazan de plano para que los autócratas puedan mantenerse en el poder…”el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”. En un principio de la revolución cubana hubo quienes se ilusionaron, pero esta altura del partido solo la apoyan quienes tienen espíritu terrorista, acompañados por snobs de la peor calaña que se ensañan con el sufrimiento ajeno. Es el rostro más oscuro y tenebroso de las bazofias humanas. Ahora, muerto el mayor artífice de la debacle cubana durante más de medio siglo, es de desear que los cubanos puedan zafar a la brevedad del régimen opresivo de las botas y reencauzarse hacia la libertad.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

“NO ES CIERTO QUE EL LIBRE COMERCIO Y LA IMPORTACIÓN ATENTEN CONTRA EL EMPLEO”

Por Iván Carrino. Publicado el 26/11/16 en: http://www.planbnoticias.com.ar/pb/index.php/2016/11/26/ivan-carrino-no-es-cierto-que-el-libre-comercio-y-la-importacion-atenten-contra-el-empleo/

 

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Para el economista del massismo la apertura económica es necesaria en Argentina. Se mostró partidario de bajar el gasto público y predijo que la economía argentina crecerá en el 2017.

En conferencia de prensa, el economista del massismo, Iván Carrino evaluó la situación económica en general y trazó sus perspectivas para el 2017.

Invitado por el bloque Pueblo Nuevo, integrado por el concejal Torres de Santa Rosa y Mariano Sánchez de General Pico y acompañado por el secretario general de los Judiciales, Ceferino Riela, Carrino dialogó con Plan B y evaluó que la economía se recuperará en el 2017.

“Creo que habrá un rebote en el actividad. Hay que pensar que en el 2014 se vivió un proceso similar con caída de la industria y el consumo, del salario real y en el 2015, hubo una recuperación. Algo similar pasará en el 2017, con la salvedad en que tendrán efecto algunas medidas que ha tomado el gobierno nacional” precisó.

“Entre ellas, el fin de las retenciones. Es decir que habrá una menor carga tributaria. Además, la modificación en ganancias y la eliminación del cepo, más la eliminación de trabas para importar y exportar”, afirmó.

“Además, hay un Banco Central que está bajando la inflación. Son medidas tendientes al crecimiento económico, que permiten al sector privado respirar”, agregó.

“Con esto, tenés unas buenas perspectivas para la siembra en maíz y trigo. Está creciendo la venta de fertilizantes y el sector agrícola está respondiendo, porque las exportaciones están creciendo”, opinó y agregó que las exportaciones, medidas en dólares, frenaron su caída.

“Hoy Argentina tiene superávit comercial y eso permitirá que Argentina crezca por encima de un rebote. Mis expectativas para el 2017 son que habrá menos inflación y más crecimiento, con un tipo de cambio que estará bastante tranquilo, como este año”, dijo.

—¿Algunas de esas medidas no atentan contra el empleo nacional, como la importación?

—Ese es un largo e interesante debate. No es cierto que a priori el libre comercio y la importación atenten contra el empleo. Uno ve países que son muy abiertos al comercio internacional con cero aranceles y tienen un 4 o 5% de desempleo.

Para Carrino, el proceso de apertura que se inició en Argentina, implica un proceso de adaptación. “Va a haber empresas que tal vez no sean competitivas. El punto es ver si tu economía es capaz de reemplazar al sector que cierra con nuevos emprendimientos y procesos productivos”, dijo.

“Creo que Argentina tiene capacidad de hacer eso y también hay que ayudarla un poco bajando trabas y regulaciones. Hay que permitir que surja un nuevo sector o más producción que absorba al tipo que tenga que readaptarse”, dijo.

“Según un dato de la CAME, que no está de acuerdo con la importación, los consumidores en Argentina podríamos pagar hasta un 50 o 70% menos en productos textiles o electrónica. Es decir, que los consumidores, en lo que gastábamos 100 podríamos gastar 30. ¿Qué hacemos con esos 70 que nos ahorramos gracias a la importación? Lo podemos poner el en banco, emprender un negocio o consumir” explicó.

“Es decir que esas tres cosas son buenas para la economía y se desarrollen otros sectores. Si lo ponemos en el banco, baja la tasa de interés, favorecemos a quienes quieren producir y tomar crédito. Si consumimos, consumimos nuevas cosas y habrá que fabricarlas y si emprendemos, invertimos en nosotros, en una empresa y producimos más. Creo que la apertura es necesaria y no hay que tenerle miedo. Puede haber fricciones en el corto plazo y que hay que solucionar con menos trabas”, agregó.

—Triaca dijo que con estas políticas hay 127.000 desempleados, ¿qué se hace mientras se produce la adaptación al proceso que mencionás?

—Ese es el dato formal de empleo perdido. Mucha de esa caída está explicada en el sector de la construcción, que estaba en una burbuja tremenda por las elecciones y porque el gobierno anterior decidió gastar una fortuna en obra pública, para contratar gente y generar un ilusión de prosperidad.

Carrino dijo que eso se pagó con inflación y una emisión monetaria del Banco Central del 40%. “Pero hoy vimos que eso explotó y los precios se dispararon, en parte explicado por eso. En el mientras tanto, hay alguna medida amortiguadora, como los seguros de desempleos, pero lo importante no es quedarse en el corto plazo y pensar en una economía a largo plazo, que emplee gente, que produzca, que vengan los inversores y eso se cambia con bajos impuestos, desregulación económica y esa es la mejor respuesta que se le puede dar a la gente que se quedó sin trabajo”, agregó.

“La mejor respuesta para la pobreza es trabajo de calidad, inversiones y crecimiento económico. Países como India, China y Chile, lo hicieron con crecimiento económico y no hay otra respuesta”, afirmó el economista del massismo.

—Esto ocurrió en los 90…

—En los 90, el gobierno gastó por encima de sus posibilidades, se endeudó. Había un comercio más libre, pero con el fenómeno de la deuda, apareció el atraso cambiario. Entonces, Argentina era muy poco competitiva, producto de ese endeudamiento. Y entonces, muchas empresas del país no pudieron competir, ni generar sectores competitivos.

Para Carrino, lo que falló en los 90 es que no se pudo absorber a la gente que buscaba empleo. “A eso hay que añadirle que aumentó la gente que buscaba empleo, y eso se explica porque había mejores perspectivas. La gente estaba más confiada y pasó de la desmotivación a buscar empleo, eso lo cuenta Juan Carlos de Pablo, en un libro que se llama 200 años de Historia Argentina y es un dato a tener en cuenta. Es decir, más gente salió a buscar empleo y lo que estuvo mal es que no se pudo absorber esa búsqueda de empleo”, opinó.

—¿Cómo está la situación de la Deuda hoy?

—Hoy hay un gigantesco problema de déficit heredado y eso se paga o con inflación o con deuda. Hasta la gente se cansó de la inflación y votó otro gobierno. Y el gobierno piensa ajustar el gasto público, pero vamos a ir a una estrategia gradual. Y para que sea gradual, hay que bajar el gasto público con deuda. Este año, tomó deuda por 40.000 millones entre pesos y dólares. Muchos de esos, fueron para pagar a los fondos buitres, unos 15.000 y tenés unos 25.0000 de nueva deuda. El año que viene se seguirá colocando deuda y es una preocupación.

Carrino agregó: “yo preferiría que se redujera el déficit de una manera más rápida y que el gobierno realmente redujera el gasto pública y esa es la solución al déficit y a la deuda. Si vos me decís que su idea es hacerlo en cuatro años, no me parece mal. Pero si porque se endeudan empiezan a patear el verdadero problema que es el gasto en la Argentina, eso sería una lástima.

—¿Por ser el año que viene electoral, no quieren tomar medidas como esa?

—Es muy probable, porque las elecciones condicionan a los políticos. Esperamos que no sea el caso, pero es muy probable. Si ves las propuestas de gastos del gobierno, no son de una reducción, por lo menos en el Presupuesto del 2017 va a aumentar el gasto en términos reales y eso es una mala idea. No me parece una solución a nuestros problemas reales y uno de los puntos flojos de este programa económico.

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Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

Fuerzas creativas y destructivas en el campo de las ideas

Por Gabriel Boragina: Publicado el 27/11/16 en: http://www.accionhumana.com/2016/11/fuerzas-creativas-y-destructivas-en-el.html

 

Escuchamos muchas veces aquello de que “Lo que lleva mucho tiempo construir, lleva poco destruir”.
Si esto fuera cierto, tanto para lo bueno como para lo malo, nadie podría dudar que sea prudente concentrarnos en la destrucción de lo malo, evitar la de lo bueno, y no cejar en nuestro empeño en seguir construyendo lo último.
Sin embargo, el principio por el cual la celeridad de destrucción es mayor que la constructiva, no se trata de un principio absoluto, sino que se encuentra condicionado a ciertos factores, de los cuales la idoneidad del medio utilizado es el más importante de todos.
La idoneidad del medio no guarda relación directa con su tamaño físico sino con su poder intrínseco. Pongamos un ejemplo: un edificio, normalmente, lleva bastante tiempo de construcción, aun empleando los medios modernos de edificación. La demolición de ese mismo edificio puede llevar más tiempo que el requerido para construirlo, igual cantidad de tiempo o menor, dependiendo -en los tres casos- del medio con el que intentamos la tarea.
Si me empeño en destruir un edificio de departamentos con un martillo, seguramente me llevará muchísimo más tiempo que el utilizado en la construcción del edificio, y es probable que a martillazos nunca termine de demoler el edificio, sobre todo si este último es grande. Si en cambio, empleo el concurso de otras personas que manejen grúas, picos o enormes mazos mecánicos, la destrucción del edificio me llevarán igual o menor cantidad de tiempo que su construcción, y en el último supuesto, si me dedico a utilizar una pequeña carga de dinamita, puedo conseguir una destrucción casi instantánea del inmueble. Es decir, tanto en lo constructivo como en lo destructivo, la velocidad de hacer o deshacer, dependerá del medio que se emplee. Y esto es válido -creo- en todos los órdenes de la vida, y no solamente en el rubro de la construcción que he utilizado de ejemplo.
En el campo de las ideas ocurre otro tanto. Las ideas son herramientas que, como cualquier otra herramienta, pueden ser utilizadas, sea para construir como para destruir lo construido. Su potencial -tanto constructivo como destructivo- depende de su fuerza intrínseca, es decir, de su poder de penetración, y más que este, de su poder de fijación o permanencia en la mente de quien la cobija o acepta. Las ideas, negativas o positivas, en la medida que se expanden a un mayor número de personas, conforman un entramado que se solidifica, tal y como sucede con los ladrillos con las cuales los albañiles construyen un edificio. Si lo que se edifica son prisiones, la gente que este destinada a vivir allí la pasará mal, muy mal, si -en cambio- lo que se edifican son viviendas, la gente que allí resida la pasará muy bien.
Llevado al plano social, las ideas pueden construir tanto sistemas cerrados como abiertos y ambos pueden ser sólidos, en la medida que los medios empleados para su construcción lo sean, es decir la fijeza de las ideas sobre las cuales se edifican. Claro que, “sólido” no es aquí de ningún modo sinónimo de positivo -o sea- bueno. Una prisión debe ser -por definición- una construcción mucho más sólida que cualquier otra, para evitar -precisamente- que la gente que allí se encarcele pueda escapar de ella. Pero, a partir de allí, no puede alegarse el argumento de la “solidez” de la misma como pretexto para que todo el mundo sea recluido en prisiones.
Muchas teorías parecen tener una consistencia firme, pero, estudiadas a fondo y finalmente implementadas conducen a consecuencias nefastas. Eso es ni más ni menos lo que sucede con doctrinas económicas como el socialismo, el keynesianismo, o sus parientes políticas del “estado de bienestar” o “benefactor” y demás variantes “progresistas”.
En física la fuerza, se define normalmente como: “Interacción entre dos o más cuerpos. Causa el cambio de movimiento, la deformación o la ruptura de un cuerpo”.
La primera acepción (la de interacción) tiene un sentido neutro, y la segunda acepción un sentido claramente negativo. Pero hay un sentido positivo que contrasta con la segunda acepción porque dicha interacción también da lugar a la formación o a la unión, arreglo, concordia entre dos o más cuerpos.
Es curioso -por cierto- que en física se considere que la unión de dos cuerpos importa una deformación física de ambos. Sin embargo, este parece ser el concepto aceptado, advertimos al lector que nosotros no vamos a aceptarlo, y hablaremos aquí de fuerza en el sentido definido, esto es de positivo y negativo. La fuerza, a nuestro juicio, opera en uno u otro sentido.
Respecto a la cuestión acerca de si la fuerza que destruye es la misma que construye, es preciso determinar si una misma fuerza puede actuar en sentido contrario.
Algunos sostienen que toda fuerza (es decir una misma fuerza) puede ser empleada en sentido positivo o negativo. Creo que en un estricto sentido físico es posible afirmar una cosa así. Por ejemplo, la fuerza que empleo en accionar un martillo para clavar un clavo en la pared es la misma fuerza que pudiera aplicar al martillo si en lugar de un clavo el objeto destinatario sería una persona. En el caso del clavo en la pared la fuerza sobre el martillo es aplicada para un fin constructivo (como podría ser colgar un hermoso cuadro) pero no se puede decir lo mismo si quisiera utilizar esa fuerza sobre el martillo para golpearlo sobre la cabeza de alguien. En otras palabras, la fuerza física empleada para accionar el martillo es -claramente- la misma, lo que es diferente es la motivación o móvil del sujeto que hace uso de esa fuerza.
En el ámbito de las ciencias sociales suele decirse que el empleo de la fuerza es malo o negativo, lo cual es cierto si se aclara que lo es si la motivación a la que obedece dicha fuerza es dañar a otras personas. Pero si en cambio lo que busca quien hace uso de la fuerza es repeler el ataque de otro u otros, dicha fuerza no puede decirse que se negativa, sino -a mi me resulta claro- que es positiva.
Las ideas -ya sean estas positivas o negativas- tienen y contienen la fuerza o el empuje para producir y llevar adelante los acontecimientos, los que adoptarán el mismo signo, según sea la orientación de aquellas (positiva o negativa). El progreso o retroceso social dependerá enteramente de ellas.
Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

EL CONOCIMIENTO EN HAYEK Y MISES

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 27/11/16 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2016/11/el-conocimiento-en-hayek-y-mises.html

 

(Art. escrito en el 2007, luego publicado en “Conocimiento vs. información”, Unión Editorial, 2011).

Es habitual decir que los economistas austríacos, a diferencia de los neoclásicos, enfatizan la información limitada de los agentes económicos, a diferencia de los modelos de competencia perfecta que suponen el conocimiento perfecto.

Ese modo de plantear la cuestión, sin embargo, puede ser respondido con facilidad por los neoclásicos. Ellos pueden decir, y de hecho lo dicen, que ya han incorporado la noción de información incompleta a sus modelos (incluso cintándolo a Hayek), y que estos últimos, como cualquier hipótesis, son modelos generales que no tienen por qué “coincidir” con la realidad. El mapa no es el territorio. La física procede igual. De hecho esta respuesta fue dada explícitamente por Friedman.

Por ende se hace necesario un replanteo del problema.

Cuando Hayek plantea esta cuestión en Economics and Knowledge, en 1936, su objeción contra el supuesto de conocimiento perfecto no es que no es “realista”. La objeción es que con ese supuesto el problema económico está mal planteado. Si el conocimiento fuera perfecto y los agentes estuvieran en perfecto equilibrio, el problema económico mismo es el que se supone resuelto. El problema, aclara Hayek, es precisamente que los planes inter/personales no están coordinados, que el conocimiento es limitado, que las expectativas y suposiciones sobre los otros agentes en el mercado son falibles. ¿Cómo lograr la coordinación entre millones y millones de individuos con planes diferentes? Ese es el problema económico. Es más, ese es el problema de todas las ciencias sociales, aclara Hayek.

Creo que es más conocida la respuesta de Hayek al problema (el orden espontáneo) que su re-planteo del problema. Porque ese replanteo sí responde a los neoclásicos incluso actualmente. La cuestión no es partir del conocimiento perfecto como núcleo central de la teoría y luego agregar como hipótesis adicional (auxiliar o ad hoc) la limitación del conocimiento. Sino al revés: partir de que el conocimiento es incompleto, imperfecto, disperso, limitado (ese es el núcleo central de la teoría) y luego agregar una hipótesis adicional que “compense” la limitación de conocimiento: el aprendizaje. Por lo tanto el neoclásico no puede responder a eso que todo modelo, o toda teoría, tiene aspectos “no totalmente realistas”. Obvio. La cuestión es cuál es el punto de partida de la teoría. Conocimiento perfecto o conocimiento limitado. Esa es la cuestión.

¿Cómo se dio cuenta de ello el joven Hayek? Por un lado, ya había comenzado a trabajar en sus teorías monetarias, en la teoría del ciclo, donde advirtió claramente un caso de des-coordinación de planes, cuando el factor tiempo entraba en juego: el mercado de capitales. Ello facilitó el camino para que viera ese caso como parte de “el” problema de la ciencia económica, la des-coordinación de planes, cuya “respuesta” es el orden espontáneo. Pero, por otro lado, Hayek ya había pasado por Mises. Esto es: había asistido, antes de ir a Inglaterra, a los privat seminars de Mises en Viena. Una de las principales enseñanzas que Hayek sacó de esos seminarios fue precisamente la imposibilidad de cálculo económico en el sistema socialista. Ello no sólo implicó que Hayek pasara del socialismo a la economía de mercado, sino que también quedara la semilla planteada del problema del conocimiento. La enseñanza básica de Mises en 1922 era que el socialismo, al carecer de precios, no puede evaluar costos. Entonces el planificador socialista, al pretender planificar todo, esto es, “conocer” todo, no puede “conocer”. Mises también va desarrollando este tema paulatinamente. Para él, el punto era claro para todos aquellos que estuvieran formados en la economía neoclásica “versus” el marxismo. Pero luego, ante la defensa del socialismo que hacen los economistas ingleses que defendían el laborismo inglés, Mises va ampliando el campo de su teoría. Era la falta de percepción del mercado como un proceso dinámico lo que llevaba a defender la posibilidad de cálculo económico en el socialismo. Mises ya comienza a afirmar esto en 1933, en sus escritos más epistemológicos, pero de 1934 a 1949 su vida es absorbida (y bien) por los dos períodos de redacción de la obra de su vida, La Acción Humana (que salva a la Escuela Austriaca de la extinción) donde la teoría del mercado como proceso ya es clara y distinta.

Mientras tanto Hayek va planteando la cuestión en escritos más cortos. Economics and Knowledge, 1936, The Use of Knowledge in Society, 1945; The Meaning of Competition, 1946. Pero esos escritos tienen un pequeño problema: “knowledge” es utilizado como sinónimo de “information” varias veces. O sea que alguien podría decir: ok, sea la información incompleta punto de partida o no de la teoría, la cuestión es que hoy, tanto austriacos como neoclásicos, conocen la importancia de la información incompleta en teoría económica. ¿Por qué entonces la diferencia?

Porque no se trata de información ni de “incompleta”, sino de “conocimiento limitado”, que es muy diferente.

No es un detalle. Gran parte de la filosofía, la ciencia y la cultura contemporáneas han sido ganadas por un modo de concebir al conocimiento humano que podríamos llamar “el paradigma de la información”, donde se supone que el conocimiento es un sujeto que recibe pasivamente datos. Pero Hayek, en la primera parte de Economics and Knowledge, lo que comienza a cuestionar es precisamente la noción de “dato”, porque ya se da cuenta de que la expectativa que un sujeto tiene sobre lo que otro sujeto valora, piensa y actúa, es cualquier cosa menos un “dato” y ese tipo de “conocimiento” es precisamente el que hay que coordinar. Incluso cuando Hayek dice “mundo” no son las cosas, los datos o los números, sino el conjunto de relaciones entre los sujetos, que a veces se coordinan, a veces no. No en vano afirma luego en 1942 que el “subjetivismo” ha sido el mayor avance en economía, ante la incomprensión e indiferencia de la mayor parte de sus colegas, sumergidos ya en un mar de estadísticas, mediciones y “datos”. Hayek nunca había minimizado ese “mundo”, sino que advierte que todo conocimiento humano tiene un margen de relevancia que debe ser evaluado e interpretado por el propio sujeto y, para colmo de dificultades, en coordinación con otros.

El conocimiento humano, por ende, no es pasividad (Popper lo dijo también y sus amigos científicos le creyeron menos aún) sino proyección activa de expectativas falibles. La “información” es por ende humanamente imposible. Claro que puedo “informarme” de cuántas computadoras hay en la oficina, supuesta la expectativa de relevancia para mí y para otros sujetos de ese número de computadoras. Supuesto, además, el esquema interpretativo, cultural, que me dice qué es una computadora, un escritorio, una oficina, etc.

El conocimiento humano, por ende, no es completo ni incompleto porque no es cuantitativo. Es disperso, falible, relevante, creativo, que son nociones cualitativas imposibles de “medir” pero sí de “entender”. Porque el conocimiento humano es eso, es que hay problemas de coordinación, que se minimizan en un mercado abierto con la creatividad del aprendizaje humano, que Mises llamó “factor empresarial de toda acción humana en el mercado”.

 

El conocimiento en la Escuela Austríaca, por ende, implica sustituir el paradigma de la información, por el conocimiento como creatividad y aprendizaje. Allí se entrecruzan filosofía, psicología, economía y política en una “inter-net” casi indivisible. Es un nuevo paradigma enfatizado por Mises y Hayek y que los economistas austríacos actuales deben continuar. Los debates epistemológicos no son para ellos algo marginal. Son su presente. Son su futuro.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.