Archivo mensual: marzo 2018

Cuenta corriente del balance de pagos: El otro déficit preocupante en la Argentina

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 27/3/18 en: https://www.infobae.com/opinion/2018/03/27/cuenta-corriente-del-balance-de-pagos-el-otro-deficit-preocupante-en-la-argentina/

 

La vuelta de los déficits gemelos, déficit fiscal y déficit de la cuenta corriente del balance de pagos, obliga recordar que el financiamiento externo no es para siempre y, si no se apuran las reformas estructurales, las tendencias a la devaluación del peso continuarán obligando al BCRA a seguir vendiendo reservas para evitar la suba del tipo de cambio.

Desde el Gobierno suelen argumentar que la relación deuda pública/PBI es baja. Que como el kirchnerismo no tenía acceso al crédito externo, la deuda externa que dejó es baja y queda margen para poder seguir tomando deuda sin que se produzcan complicaciones.

Si no se apuran las reformas estructurales, las tendencias a la devaluación del peso continuarán obligando al BCRA a seguir vendiendo reservas

En rigor relacionar deuda pública/PBI es conceptualmente un error. No es indicador de nada.

Veamos. Imaginemos que Ud. tiene una deuda hipotecaria a 20 años por $3.000.000 y que su ingreso mensual es de $40.000, es decir, un ingreso anual de $480.000. Para ver su capacidad de pago, ¿dividiría los $3.000.000 millones que le vencen a lo largo de 20 años por sus ingresos de un año? Claramente es una cuenta disparatada.

Lo que corresponde es dividir el stock de deuda que vence a lo largo de los 20 años por el ingreso de 20 años. En el caso de dividir la deuda pública, que vence a los largo de varios años, por el PBI es como dividir por el ingreso de un año dado que el PBI es el ingreso que genera la economía en un año.

Indice de cobertura de la deuda externa

Para ver si la deuda es sostenible en el tiempo, otros economistas calculan los intereses de la deuda con relación a las exportaciones, algo que no comparto porque los intereses de la deuda son del Estado y las divisas provenientes de las exportaciones son del sector privado, por lo tanto, el Estado tiene que tener los pesos suficientes para comprar los dólares en el mercado para pagar los intereses de la deuda y esos pesos tendrían que salir del superávit fiscal.

Los intereses de la deuda son del Estado y las divisas provenientes de las exportaciones son del sector privado

En rigor, la mejor medida para evaluar si la deuda pública es sustentable en el tiempo es analizar si el superávit primario alcanza para pagar los intereses de la de deuda pública.

El problema es que hoy no tenemos superávit primario y eso lleva a un crecimiento de la deuda y de los intereses a pagar por el mayor stock de deuda.

Como primer dato podemos decir que los intereses de la deuda pública (incluidos los intereses intrasector público) representaron el 20% de la recaudación en 2016 y el 27,6% en 2017. En otras palabras, el gradualismo lleva a tener una mayor carga de intereses a pagar que le quita recursos al estado para afrontar los gastos corrientes impidiendo la baja de impuestos para atraer inversiones.

Competitividad cambiaria

Pero el otro tema es que al tomar deuda externa y subir la tasa de interés para absorber los pesos que emite el BCRA para dárselos al Tesoro, se genera un arbitraje tasa versus dólar que hace bajar el tipo de cambio. Los agentes económicos venden sus dólares en el mercado para hacerse de pesos y colocarse a tasa. Esto deteriora el tipo de cambio real e impacta en la cuenta corriente del balance de pagos.

Recordemos que la cuenta corriente incluye el saldo de balance comercial, el neto de turismo, de utilidades y dividendos, transferencias unilaterales e intereses de la deuda externa.

En la medida que el tipo de cambio cae en términos reales por el arbitraje tasa versus dólar y el estado toma más deuda y, consecuentemente, tiene que pagar más intereses de la deuda externa, el déficit de la cuenta corriente del balance de pagos tiende a crecer.

Incluso el tipo de cambio real artificialmente bajo induce a déficit en el saldo de turismo y con un balance comercial que tiende a ser negativo.

El gráfico previo muestra la relación entre la cuenta corriente del balance de pagos y el PBI. Actualmente el déficit de la cuenta corriente está en casi 5 puntos del PBI.

Un alto desequilibrio sostenido derivó en crisis sistémicas

Con la crisis de la tablita cambiaria de Alfredo Martínez de Hoz, en febrero de 1982, se produjo con un déficit de 6 puntos del PBI. Entre el 97 y el 99 estuvo levemente por encima de 4% del PBI y la convertibilidad del 1 a 1 en los noventa, se aguantó la crisis del sudeste asiático, la crisis rusa y la devaluación de Brasil en enero de 1999, que además venía de bancarse la crisis del tequila en 1995.

De manera que no me animaría a poner un número de déficit de cuenta corriente a partir del cual se termina el financiamiento externo, pero sí podemos afirmar que el modelo no es sustentable porque en la medida que aumente el déficit de la cuenta corriente del balance de pagos hay mayor tensiones de devaluación del peso salvo que ingresen más capitales.

¿Por qué el déficit de cuenta corriente del balance de pagos genera tensiones de devaluación del peso? Porque la demanda de divisas es mayor a la oferta.

El saldo de balance comercial tiende a ser negativo por el atraso del tipo de cambio y por los intereses de la deuda externa que crecen en la medida que crece el stock de deuda para financiar el déficit fiscal.

El ingreso de dólares

¿Qué tipo de dólares pueden ingresar para evitar la devaluación del peso?

Capitales de corto plazo que apuestan a la zanahoria de la tasa de interés.

Capitales para ser invertidos en el sector real de la economía o deuda que toma el sector público.

Actualmente nos movemos con ingresos de dólares por la zanahoria de la tasa y por la deuda externa, aunque últimamente las presiones sobre el mercado de cambios obligaron al BCRA a desprenderse de más de USD 1.700 millones para evitar una abrupta suba del tipo de cambio, lo cual indica que ya no estamos en un mercado libre de cambios.

En rigor nunca lo estuvimos porque antes que el BCRA saliera a vender divisas al mercado para frenar la suba, lo frenaba indirectamente subiendo la tasa de interés.

Déficit gemelos

El riesgo que hoy se observa es que la existencia de déficit gemelos genera tensiones en el mercado de cambios. Si uno observa nuevamente el gráfico se puede ver que luego de la devaluación del 2002 y la suerte de embocar altos precios para las materias primas, el superávit de cuenta corriente empieza a bajar hasta ser negativo en 2010 en la medida que el tipo de cambio real va cayendo al punto que Cristina Fernández establece el cepo a los pocos días de lograr la reelección y va mantenerse en todo su segundo mandato con un cepo cambiario cada vez más feroz.

El superávit de cuenta corriente empieza a bajar hasta ser negativo en 2010 en la medida que el tipo de cambio real va cayendo

Si bien se eliminó el cepo cambiario, no se eliminó el problema de fondo que es el déficit fiscal. Antes se financiaba con emisión monetaria y ahora contra deuda externa que también se transforma en pesos y por eso no pueden bajar la tasa de inflación.

Pero lo cierto es que a partir del 2010 el déficit de la cuenta corriente del balance de pagos va aumentando y hoy todo depende del ingreso de capitales. Dado que no se produjo la lluvia de inversiones, el modelo ya no es hiperdependiente de un feroz cepo cambiario, sino de conseguir financiamiento externo, es decir, que el gobierno logre mantener un flujo de ingresos vía deuda pública.

Ese financiamiento nadie sabe cuánto puede durar. Pueden ser años o meses. Por eso mejor abrir el paraguas antes que se largue con todo y todos sabemos qué significa abrir el paraguas a tiempo.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

 

 

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El negacionismo económico. Un manifiesto contra los economistas secuestrados por la ideología: De Pierre Cahuc y André Zylberberg

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 16/3/18 en: http://www.elcultural.com/revista/letras/El-negacionismo-economico-Un-manifiesto-contra-los-economistas-secuestrados-por-la-ideologia/40795

 

Pierre Cahuc y André Zylberberg

Este libro expulsa a los economistas antiliberales más radicales, como los podemitas galos “aterrados”, al mundo de la superstición. La economía, alegan los autores, es una ciencia, y oponerse a sus conclusiones es como sostener que el tabaco garantiza la buena salud de los pulmones.

Y la economía demuestra que la demonización de las finanzas y la propuesta de la Tasa Tobin (que no es de Tobin) son insostenibles, aunque “prestan inmensos servicios a los políticos, sobre todo en campaña electoral y en periodos convulsos. Con arrojarlas de carnaza a las masas vengativas, el éxito está asegurado”. Además: “las subidas de impuestos tienen un efecto negativo en el crecimiento”. Desmontan asimismo varias falacias de suma cero, o maltusianas: la llegada de inmigrantes no aumenta el paro ni reduce los salarios, y la reducción de la jornada laboral no crea empleo, como tampoco lo crean las prejubilaciones. Terminan refutando las jeremiadas sobre los peligros de los robots y “el fin del trabajo” pregonadas desde Davos y otros saraos análogamente arrogantes y buenistas.

Para colmo, nadie puede acusarlos de ser agentes del poder económico. Cahuc y Zylberberg dedican un capítulo a desollar a los “empresarios que arruinan Francia” con los camelos de la “política industrial”, cobrando fortunas de consumidores y contribuyentes. Es el típico capitalismo de amiguetes, “fábula” que no sirve para nada “porque son las empresas en declive las que más se movilizan para recibir ayudas públicas. Se juegan su supervivencia. Por desgracia, también vemos que las subvenciones concedidas a esas empresas no les permitieron superar sus dificultades”.

Como era de esperar, muchos han arremetido en Francia contra los autores acusándolos de liberales, y llevándose las manos a la cabeza: ¿cómo es posible que sigamos con el liberalismo del FMI, de los bancos centrales, y de la economía neoclásica? Sin embargo, la teoría neoclásica no es liberal, como sabe cualquiera que haya hojeado un manual, los bancos centrales tampoco, y el FMI menos todavía, porque se ha pasado toda la vida reclamando subidas de impuestos. Y, por asombroso que parezca, tampoco lo son los autores. No critican a los bancos emisores, y no quieren que el gasto público sea menor sino mejor. Afirman que bajar los impuestos es apenas un “remedio milagroso”. Ellos quieren subirlos. Les gusta, como a tantos en la izquierda y en la derecha, el modelo escandinavo, con altos impuestos, con retenciones y sin deducciones, para que nadie se escape, pero con mercados abiertos y flexibles.

Los liberales estarán tentados también de criticarlos por su reduccionismo, o “cientismo”, que diría Hayek, y por su visión de la economía como una disciplina puramente experimental. No estoy de acuerdo. La teoría económica no está tan alejada de los problemas reales de la gente como a veces se afirma, y ha mostrado en las últimas décadas una mayor pluralidad de enfoques, incluido el institucional. Los autores no declaran que la economía es igual que la física; y, por cierto, la economía experimental no es terreno exclusivo de los antiliberales: que se lo cuenten a Vernon Smith.

Las debilidades de este volumen son otras, empezando por su propio énfasis en la contrastación, que los lleva a ser imprudentes, como cuando dan por sentado que los multiplicadores del gasto local están en torno al 1,5: B. Dupor y R. Guerrero calculan, en cambio, que se sitúan entre el cero y el 0,5 (Journal of Monetary Economics, diciembre de 2017). Como muchos otros economistas, no analizan bien el Estado, y creen que es una suerte de condición exógena, que plantea unas demandas, que los economistas responden de manera técnica y asignativa.

La lógica del propio Estado, como decía equivocadamente Hicks, nos es ajena. Se trata de desatino, que a la postre bloquea el análisis robusto de la realidad. Hay otros errores, como cuando hablan de “bancos” en España, y es obvio que se refieren a las cajas; o de “desregulación” cuando quieren decir lo contrario.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

MIS LEMAS PEDAGÓGICOS, TRES: TODOS PUEDEN ESTAR EN DESACUERDO CON CUALQUIER COSA QUE YO DIGA, INCLUSO CON ESTO ÚLTIMO QUE ACABO DE DECIR.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 25/3/18 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2018/03/mis-lemas-pedagogicos-tres-todos-pueden.html

 

Sí, es una invitación al diálogo. Y funciona.

No puedo reiterar aquí todas las teorías del diálogo (http://www.austral.edu.ar/ojs/index.php/australcomunicacion/article/view/100) y por favor no me discutan J. Sólo quiero decir que los alumnos se sienten habitualmente asombrados cuando descubren que yo respeto un derecho fundamental: el derecho a la interpelación, su derecho “a pasar al habla” su conciencia crítica sobre lo que estoy diciendo.

Algunos me van a decir que no siempre he actuado así, que muchas veces he sido un testarudo con el cual no se puede debatir. Puede ser, en el cielo nos enteraremos. Pero en el aula soy así, porque es lo único que me puede sacar del aula y llevar a la educación.

¿Por qué un derecho a la interpelación? Porque la verdad no debe imponerse por la fuerza, ni física pero sobre todo NO lingüística. El lenguaje humano puede ser monologante, alienante, manipulador, y colocar al otro como una X al servicio de mi yo. Eso es olvidar al otro como un tú.

Muchos se desesperan que el alumno no quiera escuchar o sea indiferente a lo que uno considera la verdad. Entonces recurren a la fuerza. No lo dejan hablar, lo ridiculizan en público, se burlan de su ignorancia, lo obligan a memorizar, lo amenazan con la nota, y si finalmente el esclavo se saca un 10, ah qué bien, qué buen esclavo…

Los seres humanos –por más que los neurocientíficos lo sueñen- no son robots. No tienen un botón que apretar para aprender. Aprenden solos, cuando se sienten vitalmente involucrados con algo. Si no, no. No y punto.

Lo que el profesor puede hacer es, en paz interior, mostrarles el ropero que introduce a Narnia. Mostrarles su propio entusiasmo con esa tierra infinita. Explicarles algo de alguna planicie, de alguna montaña, pero entender que no quieran subirla aún o nunca. Y si alguno no quiere escuchar, no escuchará. Aunque lo tengas mirándote porque lo amenazaste con el “final”. No, no te mira ni te escucha, y serás, en el futuro, sólo otro imbécil más de sus malos recuerdos.

Sólo cuando él se sienta libre ante ti, sabrás verdaderamente lo que ocurre en su interior, y podrás conversar. Y ya está, porque eso es lo humano. La verdad os hará libres, sí, pero esa libertad los hará verdaderos. De lo contrario es todo un engaño. Tú hablando, ellos en otro mundo, luego repitiendo sin aprender, luego el 10, el 9 o el 2. Nada. Cero educación. Sencillamente nada.

¿No los quieres libres porque existe la maldad? ¿Porque entonces puede revelarse el odio, el resentimiento o el insulto? Claro, es un riesgo. Si son ya grandes, córrete, el diálogo se acabó, claro. Pero si son apenas unos niños salidos del secundario, ¿estás seguro que tú eres el bueno y que ellos son muy malos? ¿Porque no prestan atención a quiénes fueron los filósofos de la Escuela de Mileto o porque les importa un rábano la lista de emperadores romanos? Vamos. ¿Malos por eso? ¿No será que están esperando más tu mirada de afecto que las guerras médicas, no será que están más interesados en la guerra de las galaxias que en las guerras del Poloponeso? ¿Malos por eso? ¿No será que están pensando en los novios, las novias, la salida del Sábado o la amiga con la se pelearon? ¿Malos por eso? ¿No será que necesitan un padre más que un robot parado delante de ellos que repite datos de memoria?

¿No será que, en el fondo, se protegen de ti?

Hace unos años me entusiasmé y me olvidé del diálogo. Estaba explicando a Feyerabend, y me volví tan loco que comencé a hablar casi como Hitler. Me volví el comandante Marcos de la revolución de Feyerabend. Avanzaba, avanzaba, no les dejaba salida. Predicaba el evangelio de Feyerabend como si fuera Savonarola.  Hasta que uno de ellos, gracias a Dios, se acordó:

“¿Pero se podía estar en desacuerdo, no, Gabriel?”

Volví en mí. Retrocedí sobre mis pasos, les pedí perdón, les devolví su derecho a no pensar como Feyerabend.

Claro, qué me importa que no piensen como tu ignoto filósofo, dirás.

Pero la cuestión es que aprendan la verdad, ¿no?

Pues entonces respeta su libertad porque, de lo contrario, la verdad se les ocultará para siempre.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

La difusión de resultados de los exámenes escolares

Publicado el 21/3/18 en https://www.lanacion.com.ar/2118719-la-difusion-de-resultados-de-los-examenes-escolares

 

Recientemente, el presidente Macri aludió a la necesidad de que los padres estén informados acerca de cómo es el rendimiento escolar de sus hijos. “Hoy está prohibido por ley que se publiquen los resultados por escuela y eso no tiene sentido”, dijo antes de reclamar a los legisladores que modifiquen la norma que lo impide. Quedó así planteada la demanda del conocimiento público del rendimiento de los alumnos en cada jurisdicción, lo que permitiría elaborar un ranking de las escuelas sobre la base de los resultados de esas pruebas.

Un proyecto de ley modificatorio de ese impedimento legal fue presentado por los diputados radicales Karina Banfi y José Luis Ricardo, lo que revela que el debate recién empieza y suma adeptos. Hoy, la difusión de los resultados de las pruebas escolares se aplica en países anglosajones de Europa. En tanto, en América, la llevan a cabo México, Brasil, Chile, Colombia y Perú. En nuestro país, la iniciativa ha provocado opiniones diversas. Claudia Romero, directora del área educativa de la Universidad Di Tella, estimó que innovar sobre el asunto significará un modo de presión externa para los chicos, pero que no por eso ha de influir en su mejor rendimiento. La escuela requiere promover un proceso interno en los estudiantes orientado hacia los cambios que necesita y sería importante entonces contar con otro instrumento legal que refuerce la carrera docente o que contribuya a crear mejores condiciones de trabajo para ellos. Asimismo, la profesora Romero agregó que las escuelas que registran los más bajos resultados son aquellas cuyos alumnos pertenecen a los sectores socioeconómicos más pobres; en cambio, las familias en mejor posición socioeconómica eligen para sus hijos escuelas mejores. Así, la brecha se amplía.

El director del Departamento de Educación del instituto universitario Eseade, Gustavo Iaies, consideró que todavía no se trabajó en las escuelas con los resultados de las pruebas Aprender, lo que significará la ocasión de una mejora conjunta para alumnos, docentes y directivos. En opinión de ese profesional, no se deben exponer ante los padres esos resultados mientras no se trabaje con los alumnos en estrategias orientadas a mejorar la situación.

El director de la escuela de Educación de la Universidad de San Andrés, Áxel Rivas, mantuvo una actitud crítica respecto de la publicación de los datos por escuelas, pues estima que esa medida puede tener efectos perjudiciales, como calificar la calidad de una institución y, al hacerlo, considerar indirectamente el nivel socioeconómico de los alumnos y dar margen para que se acentúen criterios de desigualdad. “Hay otras batallas más importantes que esta y por las cuales vale la pena el debate con el sindicalismo y la sociedad, como la formación y la carrera docente”, dijo Rivas. El secretario de Educación de Ctera, Miguel Duhalde, también consideró que la difusión de los datos de las pruebas sería perjudicial para las escuelas con bajos resultados, pues resultarían discriminadas.

Los modos de interpretar y resolver el problema que planteó el Presidente son, sin duda, respetables, al tiempo que es válido y justificado razonar pensando en lo que necesitan docentes, alumnos y padres. Puede no ser grato, pero es indispensable conocer la verdad para corregir errores y perfeccionar los aprendizajes. De no hacerlo, la prueba realizada reduce su sentido. Una clara conciencia de los errores o carencias de conocimientos es el lógico camino por seguir para beneficio de quien estudia, quien enseña y para los padres que quieren ayudar a sus hijos.

 

Gustavo Iaies es Director de la Escuela de Gestión Educativa de ESEADE y fue Vice Ministro de Educación de la Nación.

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Plan de Estudios

Programa
A continuación se detalla el Plan de Estudios propuesto para el programa, con sus 6 ejes temáticos:
Introducción al Talent Management
– Requerimientos de la Organización en el contexto actual
– Alineando la Gestión del Talento con la Estrategia del Negocio
– Desarrollar y planificar una estrategia de Gestión del Talento

Atracción del Talento
– Employer branding and advertising. Pipeline Management
– Reclutamiento y selección: sistemas y métodos actuales. Executive search
– Onboarding process & Engagement

Desarrollo del Talento

– Neurociencia y Talento
– Learning Agility
– Universidad Corporativa
– Succesion Planning
– Identificación de posiciones y personas clave
– Análisis y evaluación del Potencial
– Career planning process
– Talent Review
– Autodesarrollo

Fidelización del Talento
– Compensación estratégica
– Fidelización y engagement del Talento
– Prácticas de fidelización

Gestión del Desempeño y Efectividad Organizacional
– Performance management
– Feedback 360°
– Talent Analytics
– HRBP

Change Management, Coaching y Leadership
– Change Management
– Coaching ejecutivo
– Leadership

El “neoliberalismo” de Macri

Por Gabriel Boragina Publicado el 24/3/18 en: http://www.accionhumana.com/2018/03/el-neoliberalismo-de-macri.html

 

Respecto de la cuestión de si el gobierno del presidente Macri es neoliberal o no, caben hacer las siguientes reflexiones que tienen que ver con puntos que hemos desarrollado en muchas otras oportunidades.

En lo personal, trazo diferencias sustanciales entre los términos liberalismo y el más popular neoliberalismo. Dado que -en lo particular- adhiero al liberalismo y no el neoliberalismo volveré a precisar (lo más sintéticamente que me sea posible) que entiendo por esta filosofía a la que yo suscribo.

Lo que sigue son las respuestas que le di a un ocasional interlocutor español que sostenía que en Sudamérica y -especialmente- en la Argentina había un gobierno liberal o neoliberal. Voy a tratar de desarrollarlas en el mismo orden en que se dio el diálogo que mantuve con él.

Mis respuestas a sus “planteos” fueron las siguientes:

  1. El último vestigio de liberalismo que tuvimos por estos lares, tuvo su punto culminante en las décadas del 20 y del 30 del siglo pasado (variando en la región según cada país, claro). El “auge” del liberalismo en el curso de la historia mundial (ya no sólo sudamericana) fue relativamente breve en una perspectiva histórica que puede decirse comprendida entre fines del siglo XVIII hasta las dos o tres primeras décadas del siglo XX. Desde estas últimas fechas hasta la actualidad las ideas liberales fueron paulatinamente siendo desplazadas por la ideología socialista asumiendo distintos grados y proporciones según las épocas. En Sudamérica, característicamente, hallaron buena acogida las ideologías fascistas y sus variantes populistas que gozaron de gran predicamento desde mediados del siglo pasado hasta nuestros días. En el caso argentino, ello con el peronismo, e incluso con gobierno de diferentes denominaciones, inclusivamente militares. Desde esta última época hasta la actualidad puede decirse que los otros gobiernos argentinos han girado dentro de un círculo conformado por el populismo y la socialdemocracia (en el mejor de los casos). Pero, siempre en las fechas indicadas, ninguno ha rozado siquiera la esencia del ideario liberal, ni han puesto en ejecución sus más efectivas recetas.
  2. El proceso descripto tuvo su punto de partida a partir de la década del 30 del mismo siglo, donde se empezaron a introducir en Latinoamérica -importadas de Europa- las doctrinas fascistas y nazistas, y sus correlatos económicos: el nacionalismo y el proteccionismo. Las ideologías mencionadas, implantadas en la región con mucha fuerza hacia mediados del siglo pasado se mantuvieron hasta nuestros días oscilando entre un estatismo virulento hacia otro más atenuado. El gobierno del presidente Macri -en mi opinión- es un estatismo de bajo grado en comparación a los gobiernos precedentes argentinos. Nuevamente, nada de ello tiene siquiera punto de contacto con el liberalismo que se le achaca.
  3. En lo económico, estrictamente, se aplicó -durante los periodos antes enumerados- el keynesianismo. Keynes publicaba su “Teoría General…” en 1936, pero sus opiniones empiezan a colarse en Latinoamérica hacia fines de los años 50, y tienen su apogeo en los 70 del mismo siglo, en gran parte gracias a la CEPAL. Esas teorías se siguen aplicando más tenuemente en la actualidad. Como se observa…nada de “liberalismo” en todo un largo periodo…hasta hoy. Esta tendencia no lo fue solo en la Argentina, sino en la mayor parte de la región.
  4. En los años 80 y durante casi 20 años, en Chile se pusieron en marcha algunas tesis “monetaristas” con buen éxito. Sin embargo, como no se quiso abandonar de todo el keynesianismo, la mejoría no fue óptima. Pero fue un buen intento. Como se ha venido observando en las últimas décadas, México, Perú y Colombia mejoran sus economías en la medida que se apartan del intervencionismo keynesiano.
  5. En cuanto a llamar a todo lo anterior “neoliberalismo” puede aceptarse siempre y cuando -y en la medida que- se tenga en claro que “neoliberalismo” NO ES liberalismo. En otra oportunidad hemos llegado a la conclusión que el “neoliberalismo” no es otra cosa que lo que nosotros llamamos intervencionismo (quizás de bajo grado, pero intervencionismo al fin). Al “neoliberalismo” se le oponen el liberalismo, por un lado, y el colectivismo por el otro. Desde este punto de vista, el gobierno de Macri si seria “neoliberal”, es decir intervencionista de grado reducido o intermedio. Claramente No liberal. En esta línea, el keynesianismo también sería una vertiente “neoliberal”.
  6. Mas precisamente, el accionar del presidente Macri se orienta hacia una política desarrollista. El “desarrollismo” no es más que un derivado del keynesianismo. En estas latitudes se lo intentó a fines de la década del 50 y principios de la década del 60 del mismo siglo XX. Sus pilares son la obra “pública”, tanto industrial, vial, como habitacional, financiada con inversiones privadas o estatales. Quizás esto sea “neoliberal”, pero no es liberal de modo alguno, toda vez que el liberalismo no promueve (ni deja de hacerlo) actividad específica ninguna, sino que deja en libertad a todo el mundo para que encare la acción lícita que prefiera sin interferencias del gobierno.

El interlocutor español al que refuté con estas respuestas confesó -al fin de cuentas- no ser experto en economía (por cierto, le agradecí su honestidad intelectual al hacerlo), al tiempo que le respondí que, me gustaría saber en qué “fuentes” o autores serios se basaba para lo que venía afirmando. Y me remitió a la Wikipedia (lo que le agradecí de todos modos) no sin aclararle que tal remisión no es suficiente (ni muy académico que digamos), ya que se trata tan sólo de una simple enciclopedia, que, para peor, se escribe en forma anónima y en la que cualquiera puede entrar, escribir, modificar, borrar, editar los artículos, etc. (lo que es tanto peor).

Por último, le agregué que, sería bueno que nos indicara que economistas había leído, sus nombres y apellidos, o -al menos- sus apellidos, como se titulan sus libros, ediciones, etc. …tanto como para tener alguna base o referencia válida. Lo que sería útil también para estar al corriente en qué y cómo fundamentaba sus dichos, tales como que “el keynesianismo no fue totalmente aplicado” (afirmación sorprendente, por cierto), cuando hasta los mismos economistas keynesianos aseveran lo contrario a lo que tan tajantemente decía. Pero, lamentablemente, nunca conseguí que me contestara.

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

Sobre el evolucionismo

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 22/3/18 en: https://diariodecaracas.com/blog/alberto-benegas-lynch/sobre-el-evolucionismo

 

El conocimiento es fruto de largos y difíciles recorridos en un proceso de constantes corroboraciones provisorias y refutaciones al efecto de reducir en algo nuestra colosal ignorancia.

Nunca el ser humano, limitado e imperfecto, llega a una meta final. Siempre es en el contexto evolutivo, ya se trate de metafísica, moral, ciencias sociales o ciencias experimentales. Solo un desconocimiento palmario de lo dicho puede conducir a la negación del evolucionismo en todas las materias concebibles.

 

En esta nota periodística, debido al motivo central de nuestras averiguaciones, centramos nuestra atención en las ciencias físico-químicas que en su tronco medular van en la secuencia Copérnico-Galileo-Kepler-Newton-Einstein-Planck-Hawking y paralelamente, siempre en lo que ahora nos concierne, las contribuciones de Darwin y colaterales.

 

La teoría del Big-Bang o explosión inicial fue primero esbozada por el sacerdote belga Georges Lamaitre en 1927 y luego desarrollada por otros autores. Un acontecimiento acaecido circa quince mil millones de años atrás en sucesivos pasos de enfriamiento desde unos diez mil millones de grados centígrados, en el contexto de un proceso de radiación y la constitución de unas pocas partículas elementales y formación de átomos enteros. Simultáneamente, estos fenómenos físicos conllevan fuerzas gravitatorias, electromagnéticas y nucleares.

 

La hipótesis para el futuro estriba en una paulatina contracción desintegradora del universo con la multiplicación de agujeros negros gravitacionales, lo cual se especula sobre la posibilidad de que sean el resultado de ciclos repetitivos.

 

En 1865 el monje Gregor Mendel, el padre de la genética, descubrió algunas de las leyes de la trasmisión hereditaria, lo cual no se había difundido aun cuando en 1859 Charles Darwin escribe El origen de las especies quien el año anterior había recibido el informe de Alfred Wallace sobre la selección natural y en gran medida basó su tesis evolucionista en las contribuciones muy anteriores de Bernard de Mandeville sobre la evolución cultural y la transformación de las especies por parte de Jean-Baptiste Lamarck. Como es sabido, el desarrollo de la genética contemporánea se debe principalmente a los múltiples trabajos de Theodore Dobzhansky quien, junto a otros colegas modernos como Spencer Wells en su The Journey of Man. A Genetic Odyssey, refutan la atrabiliaria noción de “raza”.

 

Desde entonces los paleoantropólogos han debido encarar una ardua faena en las conclusiones respecto a la cadena evolutiva desde los antiguos primates a los hominoideos, el homo habilis, el homo erectus, el homo sapiens hasta el hombre actual. En estas investigaciones han colaborado en el fenómeno evolutivo zoólogos de fuste como Pierre Paul Grassé, especialmente en su Evolución de lo viviente, donde entre otros asuntos critica la extendida noción del azar (que comparte con pensadores tan alejados como Voltaire y Max Planck), tal como lo han venido haciendo autores como Jacques Monod.

 

Por su parte, el palentólogo Stephen Jay Gould incorpora una variante a la teoría evolucionista darwiniana en el sentido de enfatizar que los cambios no se producirían paulatinamente sino de a saltos más o menos bruscos (en su Desde Darwin). También es pertinente destacar que el premio Nobel en física Francis Crick en Life Itself  mantiene que el inicio del proceso evolutivo proviene de otros planetas cuyas manifestaciones fueron trasmitidas a la Tierra.

 

Muy al contrario de lo consignado por Thomas H. Huxley en cuanto a que “la alternativa es darwinismo o nada”, numerosos científicos han criticado severamente lo sostenido por Darwin en cuanto a que en el proceso evolutivo hasta el hombre sería una cuestión de grado y no de naturaleza ya que aquellos autores subrayan una diferencia radical de naturaleza en la antes referida evolución, al emerger (para recurrir a terminología  popperiana) los estados de conciencia, la mente o la psique. Este cambio radical es inexorable puesto que si fuéramos solo kilos de protoplasma no habría tal cosa como ideas autogeneradas, argumentación, revisión de los propios pensamientos, proposiciones verdaderas y falsas, responsabilidad individual, ni moral ni libertad si no hay libre albedrío y propósito deliberado.

 

Estas últimas conclusiones son suscriptas muchos por autores de peso, por ejemplo, por el premio Nobel en neurofisiología John Eccles en sus numerosos libros, entre ellos, La psique humana.

 

Ahora viene un asunto de importancia que es frecuentemente confundido con religiones oficiales y dogmas varios. El antedicho Big Bang generó toda la materia que conocemos que, como es sabido, es contingente,  es decir, puede haber sido o puede no haber sido, sin embargo para que aparezca lo contingente debe haber una causa necesaria, a saber, un principio inexorable. El lector de estas líneas procedió de sus progenitores y ellos a su vez de los suyos y así sucesivamente pero no ad infinitum, de lo contrario si pudiéramos ir en regresión sin fin querría decir que las causas que lo engendraron nunca comenzaron,  lo cual no permitiría su existencia. Por ende, es necesaria una primera causa, que se la puede denominar el Inicio, la Causa Primera, la Perfección, Dios, Alá, Yahvéh o lo que fuere, como queda dicho, sin tener que mezclarlo con religiones oficiales o dogmas.

 

En este sentido estimo muy ilustrativa la reflexión del sacerdote católico -doctor en física y doctor en filosofía- Mariano Artigas en su obra Las fronteras del evolucionismo (prologada por el antes mencionado premio Nobel Eccles): “No se comprende bien por qué sería una deshonra que el hombre descendiera de otros animales. Al fin y al cabo, el hombre es un animal […] Las dificultades surgen cuando lo que se pretende afirmar es otra cosa: que el hombre es sólo un animal como los demás: más evolucionado pero con una diferencia de más o menos en la misma línea (o sea sólo con una diferencia de grado)”.

 

Nathaniel Branden en “Free Will, Responsability and the Law” se refiere al materialismo filosófico o determinismo físico que procede de sostener que no hay tal cosa como psique al escribir que si eso fuera cierto no resultaría posible ningún conocimiento propiamente  dicho ya que no podría reclamar validez de lo que dice, incluyendo la teoría del determinismo.

 

Hywel Lewis en “Persons in Recent Thought” subraya los cambios constantes en toda la estructura anatómica del ser humano y,  sin embargo, conserva su identidad a través del tiempo. Noam Chomsky en Languaje and Mind explica que el lenguaje humano nada tiene que ver con la comunicación animal puesto que se trata de “una organización mental completamente diferente” y, el mismo autor señala que “No hay forma en la que los ordenadores complejos puedan manifestar propiedades tales como la capacidad de elección […] Un ordenador no puede entender el lenguaje del mismo modo que un aeroplano no puede volar como un águila” (en su ensayo titulado “Las computadoras no eligen”).

 

Es por esto  último que el filósofo John Searle le responde al matemático Alan Turing cuando sugiere que se coloque una computadora en un cuarto con dos terminales una administrada por un ser humano y en la otra solo la máquina conectadas con otra persona con su computadora en otra habitación. Turing propone que éste último individuo le haga todas las preguntas que considere convenientes a las dos terminales y si no puede distinguir cual es cual quiere decir que no hay diferencia fundamental entre un ordenador y un ser humano. A esto responde Searle con el denominado “experimento del cuento chino” que se traduce en que se encierra a una persona en un cuarto y sin el menor conocimiento del idioma chino se le pasa un cuento en ese idioma y a continuación se le formulan preguntas sobre ese relato frente a varias respuestas posibles. Previamente se le entrega a la persona en cuestión un código para que calce con la variante de las respuestas correctas. Esto para demostrar que si está bien programada la máquina no requiere comprender o entender el significado del proceso a diferencia de cómo procede un ser humano.

 

En este sentido Raymond Tallis en Why the Mind is not a Computer, elabora los motivos por  los que no es procedente referirse a la “memoria” de los ordenadores, del mismo modo que no lo era cuando nuestros ancestros le hacían un nudo al pañuelo para recordar algo con lo que no se concluía que el pañuelo tenía gran memoria. Del mismo modo Tallis nos enseña que las computadoras en rigor no computan puesto que son impulsos eléctricos programados, el que computa es el ser humano, del mismo modo que el reloj “no nos dice la hora”. Idéntica crítica formula este autor al contradecir el dicho popular en cuanto a que tal o cual cosa “es inteligente” puesto que la inteligencia significa inter-legum, esto es leer adentro, captar esencias y interrelacionar conceptos, lo cual no puede hacer lo inanimado.

 

George Gilder concluye que “En la ciencia de la computación persiste la idea de que la mente es materia. En la agenda de la ´inteligencia artificial´ esta idea ha comprometido una generación de científicos de la computación en torno a la forma más primitiva de superstición materialista […] La hisoria intelectual apuntó a una agenda de autodestrucción, mejor conocida como materialismo determinista” (en The Quantum Revolution in Microcosm).

 

Thomas Nagel en Mind & Cosmos se pregunta sobre la consistencia de presuponer que la física lo explica todo porque “si la mente no es en si misma meramente física, no puede explicarse por la ciencia física […] algo más se requiere para explicar  como puede haber conciencia, seres pensantes”.

 

Howard Robinson en “Substance Dualism and its Rationale” resume este ángulo de análisis: “Lo físico es público en el sentido de que en principio cualquier estado físico es accesible (susceptible de precibirse, de conocerse) para cualquier persona normal […] Los estados de conciencia son diferentes porque el sujeto a quien pertenecen -y solo ese sujeto- tiene un acceso privilegiado a eso” y, además, “el pensamiento es sobre algo […] mientras que los estados físicos no son sobre algo, están simplemente ahí […] y los pensamientos pueden también ser sobre lo que no existe” pero lo físico es por definición lo que existe como tal (lo cual no quiere decir que todo ello pueda tocarse o, en su caso, ni siquiera verse, como los campos gravitatorios, las ondas electromagnéticas y las partículas subatómicas).

 

Por último, a raíz de las exploraciones de Thomas Szasz, especialmente en El mito de la enfermedad mental, dirigidas a destacar que en patología una enfermedad consiste en una lesión de órganos, tejidos o células por lo que la conducta o las ideas en rigor no pueden estar enfermas, en todo caso la enfermedad podrá deberse a problemas químicos o de neurotransmisores en el cerebro pero no en la mente inmaterial. Más aún, cuando se hace referencia a un “deficiente mental” debe precisarse que se trata de un “deficiente cerebral”, del mismo modo cuando se alude al brain-storming en verdad se trata de mind-storming.

 

En resumen, las evoluciones en todos los órdenes de la vida no son más que manifestaciones de la limitación y la imperfección de los humanos, lo cual incluye nuestra propia evolución desde la ameba.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

Ladrones errantes y ladrones estables

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 20/3/18 en: https://www.infobae.com/opinion/2018/03/20/martes-ladrones-errantes-y-ladrones-estables/

 

El argumento que suelen usar los más fanáticos defensores de la política gradualista del gobierno, suele consistir en decir que si aceleran las reformas, se produciría una crisis social, caería el gobierno y vendría el peronismo que explotaría más al contribuyente con más gasto público. Algo así como: aguanten mi explotación que si no vienen otros y va a ser peor.

Este argumento me hizo recordar un pasaje del libro Poder y Prosperidad, de Mancur Olson, en el que analiza la situación de un pueblo chino en la década de 1920 que es constantemente sometido al saqueo de bandas de ladrones errantes. Los ladrones errantes son aquellos grupos de delincuentes que entran en el pueblo y como no piensan quedarse a vivir en él, le roban a la población todo lo que tiene. Esa población vive en la mayor de la pobreza porque tienen pocos estímulos para producir y mejorar dado que saben que, en cualquier momento, aparecerá la banda de ladrones errantes a robar para luego irse a otro pueblo a seguir robando. ¿Para qué producir si todo el fruto del trabajo es robado sin piedad por los ladrones errantes?

Esto sucede hasta que un día aparece el ladrón estable, que es aquél que entra en el pueblo con su banda de delincuentes con el objetivo de quedarse a vivir allí. Ahora bien, el ladrón estable les ofrece a los habitantes defenderlos de los ladrones errantes a cambio de una parte de los bienes que producen. Es evidente que, en términos relativos, los habitantes de ese pueblo van a estar en mejores condiciones bajo la opresión del ladrón estable que sometidos a los constantes ataques de los ladrones errantes. El ladrón estable sabe que, para diferenciarse del ladrón errante, tiene que robar un poco menos que éste, porque si no el habitante del pueblo va a estar en un punto de indiferencia. Además, el ladrón estable tiene que darle algún estímulo al habitante del pueblo para que siga produciendo y le transfiera parte de sus bienes a él. Si el ladrón estable actuara de la misma forma que el ladrón errante, el habitante del pueblo no tendría estímulos para producir y no podría mantener al ladrón estable y, justamente, lo que éste quiere es que la gente lo mantenga en base a la amenaza que él puede infligirles por medio de la fuerza bruta.

Es obvio que, como decía antes, la población de ese pueblo estará mejor, en términos relativos, bajo el dominio del ladrón estable que acosado permanentemente por el ladrón errante. Sin embargo, esa población no está en su óptimo. Su óptimo es no ser víctima ni del ladrón errante, ni del estable. Su óptimo es tener asegurado su derecho de propiedad de manera de tener estímulos para producir y progresar.

Planteado el razonamiento de Mancur Olson, me apuro a aclarar que si uno traslada ese ejemplo al caso argentino, no digo que este gobierno le robe a la gente, me refiero a la carga impositiva que sigue aplicándole a una parte de la población. El argumento es que no se pueden bajar más los impuestos porque no se puede bajar más el gasto público a riesgo de tener una crisis social. Dicho en otras palabras, es como si nos dijeran: si bajamos más el gasto público, vuelven los ladrones errantes y vas a estar peor, así que aguantá esta presión impositiva que no es tu óptimo pero es el mal menor. En rigor, considerando que la carga impositiva no es solo de la nación, sino también de las provincias y de los municipios, lo que ha ocurrido, al menos en la provincia de Buenos Aires que tiene un gobierno del mismo signo del gobierno nacional, es que la nación ha bajado marginalmente los impuestos y la provincia los ha aumentado brutalmente. Me refiero, por ejemplo, al impuesto inmobiliario.

El argumento del gradualismo es el preferido de algunos legisladores de Cambiemos, sin embargo no parecen estar muy inclinados a bajar el gasto gradualmente ni a hacer grandes sacrificios de austeridad.

Gráfico 1

El gráfico 1 muestra la evolución del gasto del Poder Legislativo Nacional en dólares corrientes (para 2018 utilicé un tipo de cambio de $ 20). Cómo puede verse, entre 2007 y 2018 el gasto del Poder Legislativo se habrá multiplicado por 5 y si lo analizamos en pesos constantes de 2018 se multiplica por 2 usando el IPC.

Gráfico 2

Resulta difícil imaginar que vaya a producirse un estallido social si el Poder Legislativo reduce su gasto, finalmente, no es solo responsabilidad del Ejecutivo poner en orden las cuentas fiscales, sino del conjunto de la dirigencia política. Los gráficos 1 y 2 hacen dudar de la real voluntad de disminuir el gasto público cuando legisladores oficialistas insisten con el estallido social. ¿Es miedo a estallido social o miedo a perder el negocio de la política? Esta misma pregunta podemos formularla para el caso de los planes sociales, ¿es miedo al estallido social o se pierde parte del clientelismo político?

La estrategia del gobierno está centrada en no bajar el gasto público en términos absolutos. Por el contrario, piensa aumentarlo al ritmo de la inflación apostando a que el PBI va a crecer y el gasto sobre el PBI se va a ir licuando. No habría tanto una reforma del estado sino un país con mayor ingreso que le permitiría, con un esfuerzo razonable, dilapidar en un estado sobredimensionado.

El punto a considerar es si, al igual que en el caso de los ladrones errantes y ladrones estables, estamos en una situación de ladrones estables que nos dejan trabajar pero nos confiscan buena parte de nuestros ingresos con lo cual no estamos en el óptimo y no podemos crecer. Nuestro crecimiento está limitado a lo que nos confisque el ladrón estable. Insisto una vez más, no estoy diciendo que el gobierno está compuesto por ladrones, solo uso la metáfora que utiliza Mancur Olson en Poder y Prosperidad para mostrar que no se trata de reemplazar a un ladrón errante por uno estable para crecer, sino que los países crecen cuando tienen gobiernos limitados que respetan el derecho de propiedad. Si el estado nos va a seguir confiscando el fruto de nuestro trabajo para financiar más de 50 planes sociales, empleados públicos y el negocio de la política, entonces no va a haber estímulos para invertir e incrementar la riqueza. Dicho en otras palabras, no habrá estímulos para crecer en forma sostenida y, de ahí, mis dudas que el gasto público termine licuándose sobre un PBI más grandes. Normalmente, estos ensayos terminaron en que el que quedó licuado no fue el sector público sino que fue licuado el sector privado. Justamente el generador de riqueza.

Ya pasaron algo más de dos años y sigue sin aparecer la lluvia de inversiones. La evidencia muestra que el sector privado no está dispuesto a invertir bajo estas condiciones de presión tributaria, legislación laboral y precariedad fiscal. Tal vez sea hora de ensayar otro camino.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE