Liberalismo de centro

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 6/8/22 en: https://www.larazon.es/opinion/20220807/24cbqpxnjregflkogvoqlf3iie.html

No hay, ni puede haber, una definición cabal, universal y completa del liberalismo, porque los liberales, como los demás, somos de nuestro padre y de nuestra madre

Cada vez que el pueblo inflige sopapos electorales a la izquierda, el progresismo se revuelve por el narcisismo herido, y revuelve el baúl de las consignas en busca del centro, del liberalismo y, el no va más, el liberalismo de centro.

Ahora que parece que bajar impuestos, salvo a los asquerosos ricos, puede volver a ser progresista, como ya dijo Zapatero antes de subirlos, no le extrañe a usted, señora, que los socialistas de todos los partidos recuperen una vieja fantasía y proclamen que liberales, lo que se dice liberales, pero liberales de verdad, genuinos liberales de centro, liberales son ellos.

Y así como han intentado convencernos de que Adam Smith no era liberal, volverán a agitar a Gregorio Marañón, o a cualquiera que les permita presumir de liberales, como si el liberalismo fuera cualquier cosa, o el centrismo cualquier equidistancia. Aquí van tres pistas para detectar algunas trampas de estos renovados taxónomos.

La primera trampa es que proclamarán que el liberalismo no es el mercado, con frases como «el mito del mercado como panacea universal». Tras carraspear educadamente, señora, usted puede observar que ningún liberal ha dicho nunca que el mercado es sagrado, porque sagrado, como sabe cualquiera, solo es Dios. Y, mire usted por dónde, desde el propio Smith en adelante, los liberales hablaron de valores, de justicia y de moral. Es precisamente el antiliberalismo el que mitifica lo contrario del mercado, es decir, la coacción política y legislativa sobre las instituciones de la sociedad libre, empezando por la propiedad privada y los contratos voluntarios.

La segunda trampa, derivada de la anterior, es presentar al Estado como si fuera liberal. Dirá usted: necesitamos al Estado para proteger la propiedad y los contratos. En efecto, y el ardid quedará así destapado, en cuanto usted perciba que quienes presumen de propiciar el liberalismo centrista, en vez que proteger dichas instituciones, las atacan.

Y, por fin, de las dos anteriores se deriva la tercera trampa. No hay, ni puede haber, una definición cabal, universal y completa del liberalismo, porque los liberales, como los demás, somos de nuestro padre y de nuestra madre. Pero hay algo que nos une a todos: la noción del poder limitado. Esa idea puede ser vulnerada por quienes pontifican en nombre del liberalismo. Esté atenta, señora, si no ve usted claros los límites del poder.

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

La trascendencia del federalismo

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 31/7/2en: https://www.lagaceta.com.ar/nota/954689/la-gaceta-literaria/trascendencia-federalismo.html

Como es bien sabido, desde hace mucho tiempo en nuestro país se alardea con el federalismo aun siendo unitarios hasta el tuétano. Ya en el Virreinato la centralización era mayúscula. Luego en la Asamblea del año 13 y el 9 de julio vino aquello de las Provincias Unidas del Río de la Plata pero las constituciones del 19 y del 26 fueron unitarias. Durante la tiranía rosista el unitarismo llegó a extremos inauditos. Recién con la Constitución liberal de 1853/60 cambió el rumbo, para luego caer en las mismas de antaño con el golpe fascista del 30 y mucho peor con el marcado declive a partir de la revuelta militar del 43, situación que venimos arrastrando a los tumbos desde entonces a la fecha con agregados en legislaciones del 73 y el 80.

Debemos analizar el asunto federal con cuidado y la necesaria perspectiva. Constitucionalistas de la talla de Amancio Alcorta, Augusto Montes de Oca, José Manuel Estrada y los más contemporáneos Segundo Linares Quintana y Gregorio Badeni subrayan que son las provincias las que constituyen la nación y no al revés. En esta línea argumental debemos cuestionar el fondo del tema de la coparticipación fiscal.

Economistas como Ronald Coase, Harlod Demsetz y Douglas North nos han enseñado el valor de los incentivos. No se trata de malas o buenas personas, se trata del andamiaje de incentivos en cada cual. No es lo mismo la forma en que se toma café y se encienden las luces cuando uno se hace cargo de las cuentas respecto a cuando se obliga a otros a hacerlo con el fruto de sus trabajos.

En este plano del debate se torna imprescindible revertir por completo la manía de los gobiernos centrales de recurrir “al látigo y la billetera” para domesticar a las autoridades provinciales. En nuestra propuesta sugerimos reconsiderar toda la legislación en la materia al efecto de hacer que sean las provincias las que coparticipen al aparato estatal de la capital de la República que estrictamente no es federal y va dejando de ser República. En este plano la coparticipación de marras debiera circunscribirse para alimentar las relaciones exteriores, la defensa y la Justicia a nivel nacional.

Alberdi y sus colegas tomaron como modelo la Constitución estadounidense que al aplicarse transformó las colonias originales en la experiencia más extraordinaria en lo que va de la historia de la humanidad, lo cual lamentablemente de un tiempo a esta parte se ha venido revirtiendo a pasos agigantados tal como lo destaco en detalle en mi libro Estados Unidos contra Estados Unidos. En todo caso en ese modelo los estados miembros competían entre sí en un contexto donde incluso se discutió en dos sesiones de la Asamblea Constituyente norteamericana no contar con un gobierno central, lo cual no prosperó puesto que ello remite a una confederación y no a un régimen federal.

En nuestro caso, dejando de lado inclinaciones feudales de algunos gobernadores en la situación que dejamos planteada cada una de las jurisdicciones estarán interesadas, por una parte, en que no se muden sus habitantes a otra provincia y, por otra, a la necesidad de atraer inversiones, con lo que se verían impelidos a contar con impuestos razonables y, por tanto, en un nivel del gasto adecuado a esas circunstancias.

No es cuestión entonces de formular propuestas timoratas al pretender “una coparticipación más justa” sino, como queda dicho, a un cambio de sustancia empujado por incentivos de otra naturaleza al tiempo que se mantiene al gobierno central en brete pero que vía una legislación nacional establezca estricto límite al endeudamiento de las provincias. He aquí el genuino federalismo.

A nivel internacional el fraccionamiento del planeta en naciones permite la descentralización de poder y a su turno cada nación libre lo fracciona en provincias o estados locales a su vez divididos en municipalidades. No es para tomarse las fronteras en serio al bloquear o dificultar el comercio y los movimientos migratorios, es solo para lo que consignamos. A pesar de los graves avatares por los que atraviesa nuestro mundo, si se concentrara el poder en un gobierno universal tal como sugieren algunos autoritarios, la situación sería mucho más peligrosa de la que es.

Finalmente es pertinente explicar la referencia a la pérdida de la República en pasos sucesivos desde hace la friolera de casi un siglo. El sistema republicano se basa en cinco preceptos: la igualdad ante la ley, la división de poderes, la alternancia en el poder, la responsabilidad de los actos de gobierno frente a los gobernados y la transparencia de esos actos.

La igualdad ante la ley está atada a la noción de Justicia que según la definición clásica de Ulpiano significa “dar a cada uno lo suyo” y “lo suyo” remite al concepto de propiedad, una institución que viene muy castigada dese hace tiempo en nuestro medio. Esto desdibuja los precios, que son el reflejo de transacciones de derechos de propiedad, con lo que la asignación de los siempre escasos recursos se transforma en derroche que conduce al empobrecimiento. Para ponerlo en el extremo del consejo marxista, si se decide la abolición de la propiedad no se sabría si es mejor construir los caminos con oro o con asfalto pues si no hay precios no hay posibilidad de evaluación de proyectos ni contabilidad. Además de los horrendos crímenes, esta ha sido una de las razones centrales del derrumbe del Muro de la Vergüenza. No se trata entonces de la igualdad ante la ley escindida de la Justicia puesto que no sería aceptable que todos fueran iguales ante la ley para marchar a un campo de concentración.

Dado el espectáculo que vivimos cotidianamente, no nos parece que debamos consumir espacio para referirnos a los otros cuatro elementos. La Constitución estadounidense y la original argentina no mencionaron la expresión democracia sino que se refirieron a valores republicanos. De cualquier manera es del caso apuntar que lo que tradicionalmente se ha entendido por democracia, según los escritos de los Giovanni Sartori de nuestra época, en gran medida viene mutando en cleptocracia, a saber en gobiernos de ladrones de sueños de vida, propiedades  y libertades. El aspecto medular de la democracia del respeto a los derechos de las personas se viene dejando de lado para sustituirlo por su aspecto secundario, accesorio, mecánico y formal de la suma de votos. Con este criterio absurdo deberíamos concluir que el asesino serial de Hitler era democrático porque triunfó con la primera minoría o es democrático ese sujeto que habla con los pajaritos en Venezuela.

Otro gran constitucionalista argentino Juan González Calderón con razón decía que los demócratas de los números ni de números entienden puesto que parten de dos ecuaciones falsas: 50% +1%=100% y 50%-1%= 0%. Cierro subrayando la urgente necesidad de conciliar el genuino federalismo con los valores republicanos y democráticos, sin esta triada no parece haber solución posible.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Propuestas para mejorar el sistema electoral ranqueando a todos los candidatos que se presenten

Por Martín Krause. Publicada el 25/7/22 en: https://bazar.ufm.edu/propuestas-mejorar-sistema-electoral-ranqueando-todos-los-candidatos-se-presenten/

Uno de los problemas que presentan los sistemas electorales, y no de fácil solución, es que no miden la intensidad de las preferencias. Es decir, un voto, tanto sea en una boleta única como en boletas separadas, es un voto, y no nos dice nada de cuán intenso era el deseo del votante de que ese candidato ganara, puede ser que le da lo mismo, que eligió al menos malo o que se muere porque esa persona gane. Es por eso que desde hace tiempo ya han surgido propuestas que buscan reducir, aunque sea algo, ese problema, pidiéndole al votante que ranquee a los candidatos según su mayor o menor aprobación.

En este paper Eric Kamwa se trata el tema: “On Two Voting systems that combine approval and preferences: Fallback Voting and Preference Approval Voting”. 2022. ￿hal-03614585￿: https://hal.archives-ouvertes.fr/hal-03614585/document

“La votación de aprobación de preferencia (PAV) y la votación de respaldo (FV) son dos reglas de votación que combinan aprobación y preferencias. Fueron introducidos por primera vez por Brams y Sanver (2009). Bajo PAV, los votantes clasifican a los candidatos e indican cuáles aprueban; con FV, clasifican solo a los candidatos que aprueban. En este artículo, complementamos el trabajo de Brams y Sanver (2009) explorando algunas otras propiedades normativas de FV y PAV. Mostramos, entre otros, que FV y PAV satisfacen y no cumplen los mismos criterios; poseen dos propiedades que AV no tiene: la optimización de Pareto y el hecho de elegir siempre al ganador absoluto de Condorcet cuando existe. Para elecciones de tres candidatos y un electorado muy grande, comparamos FV y PAV con otras reglas de votación al evaluar las probabilidades de satisfacer los criterios de mayoría de Condorcet. Encontramos que PAV funciona mejor que la regla de Borda. También encontramos que en términos de acuerdo, FV y PAV están más cerca de las reglas de puntuación que de la votación de Aprobación. Nuestro análisis se realiza bajo el supuesto de Cultura Anónima Imparcial.”

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Matrimonio = prostitución

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 23/7/22 en: https://www.larazon.es/opinion/20220724/e3xkzsn6vvd65c4iuuanrojouq.html

En su pretendidamente infinita bondad, los socialistas han decidido que, como la prostitución está mal, hay que prohibirla, y ya está. Como siempre, no solo quieren acabar con la Iglesia, sino sustituirla, y se olvidan de que Dios Nuestro Señor no es partidario del pecado, pero tampoco de prohibirlo.

La fatal arrogancia progresista, la fantasía de creer que el mundo se arregla mediante la coacción política y legislativa, no puede ocultar que el verdadero desenlace de los antiliberales de todos los partidos es socavar las instituciones de la sociedad libre. Un clásico es acabar con el matrimonio, suprimiendo limitaciones y ataduras, y pulverizándolo como si fuera una opresión de la cual es menester que los héroes del pueblo lo liberen de una vez.

Una forma habitual de atacar el matrimonio es asimilarlo a la prostitución, y no a la ejercida libremente, sino a la forzada. Esto identifica el matrimonio con las demás relaciones sociales, siempre interpretadas por la izquierda como forzadas. Los socialistas nunca retratan a la sociedad como el marco de cooperación de mujeres y hombres, sino como la amenaza de engaño y explotación, que reclama la urgente intervención del Estado que recortará cada vez más derecho y libertades, siempre por el bien de la gente, porque no se nos puede dejar solos.

La antigua bobada de Simone de Beauvoir ha sido repetida por pseudofeministas, hasta hoy. Así, pude leer a una destacada filósofa catalana, doña Laura Llevadot, empalagosamente entrevistada en El País, que declaró: «Nuestra sociedad se ha estructurado sobre la prostitución. Las mujeres se han prostituido en los matrimonios y sin cobrar: tú te casabas para que alguien te mantuviese, a cambio le dabas favores sexuales, descendencia y no hacías el amor siempre que quisieras. Esto era lo normal. Empecemos a reconocer que eso ha sido estructural para todas». El periódico señala que la famosa pensadora «aborda en su nuevo libro cómo reconstruirse cuando se ‘’mata’’ al fascista al que han amado y adorado tantas mujeres».

Lo interesante de este fabuloso camelo, que distorsiona totalmente una institución que ha sido clave para consolidar el respeto y la libertad de las mujeres, es que apenas oculta el desdén que las elites progresistas sienten hacia la población femenina. Por cierto, se parece mucho al que siempre han experimentado hacia la clase trabajadora.

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

El monopolio educativo (5-4-1972).

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 26/6/22 en: https://gzanotti.blogspot.com/2022/06/el-monopolio-educativo-5-4-1972.html

Punto 2 del Cap. III de la Parte II: de mi libro Luis Jorge Zanotti, sus ideas educativas fundamentales y su importancia para nuestro tiempo, de próxima aparición. Artículo de 1972. 

Nada que no hayamos explicado antes. Pero es importante mostrar cómo lo resumía en un tiempo donde un artículo en La Nación era una influencia cultural importante. Y aún así, nada.

Resume mi padre al principio todo lo que ya sabemos sobre el origen histórico de la escuela redentora. Lo elogia, como siempre hace, en su circunstancia histórica. “Pero”….

“… puesto en marcha el engranaje de los sistemas educativos formales, fundados sobre las ideologías racionalistas e iluministas con los que culminó el Renacimiento, los hombres del XIX y sus herederos del XX se olvidaron –sencillamente eso: se olvidaron– que existían otros mecanismos educativos. Dejaron de lado, como si no contaran, las innumerables fuentes formativas, aptas para el desarrollo moral, religioso, cívico, laboral e instructivo, que se dan fuera de los ámbitos escolares. Las menospreciaron, supusieron que tenían poca importancia ante la escuela.” (Las itálicas son nuestras).

Y de vuelta, un párrafo que parece escrito en un libelo revolucionario: “…La escuela –las instituciones escolares– es, apenas, un depósito del cual los niños y jóvenes toman, ordenadamente, porciones minúsculas de la riqueza cultural –cuantitativa y cualitativamente imposible de medir– que tiene vida auténtica en la sociedad. Estos niños y jóvenes no dejan de vivir inmersos en esa sociedad, y sus pulmones espirituales –su mente, su personalidad en formación– se llenan cotidianamente con este otro aire libre, no ordenado metódicamente, no filtrado a través del aula, de programas, de planes, de maestros, y profesores. Todo esto cuenta más que el sistema educativo formal.” (Las negritas son nuestras).

Luego otro párrafo que podría haber sido escrito por Mises: “…Todas las estructuras burocráticas tienden, inevitable, fatalmente, a derivar en formalistas rígidos, incapaces de aprovechar o valorar cuanto escape a sus posibilidades precisamente formalistas. Tienden, por la misma razón, a defenderse contra todo aquello que pueda llegar a constituirse en un rival o en un peligro, mediante un método bien conocido: el monopolio basado en la concesión exclusiva del servicio y la persecución de quien intente brindarlo a menor costo o más eficientemente”.

Y el efecto de este monopolio es que “…destruye la competencia y anula todo interés en la eficiencia del servicio prestado. Para conseguir un puesto de ordenanza en la administración pública se necesita un certificado de escolaridad obligatoria concluida, es decir, haber aprobado exigencias reglamentarias del sistema educativo formal”.

Y ese certificado, NO las habilidades reales, es lo demandado instancias superiores. Un certificado fuera del cual los estamos NO reconocen las habilidades concretas. Puedo tener el mejor sistema para que alguien apruebe el ingreso a la secundaria pero si mi sistema no cuenta con el “título oficial”, no cuenta.

Como consecuencia, “…Como consecuencia inmediata, el sistema educativo formal no se preocupa de que los certificados que otorga tengan correspondencia con la realidad”. Y por ende “… el sistema educativo formal no necesita preocuparse por la calidad de sus servicios: le basta defenderse de lo que pueda lograrse fuera de él mediante reglamentaciones que desconozcan e inclusive obliguen a desconocer esos resultados extra-sistema”.

Y su propuesta, como siempre: “…No proponemos la abolición de los sistemas educativos formales. Pedimos la abolición del monopolio educativo por parte del sistema educativo formal”. Y su ejemplo: “…Si para acceder a las aulas universitarias, por ejemplo, se considera requisito manejar con soltura un idioma vivo de los principales de nuestro tiempo, habrá que probar esa aptitud. Y el resultado valdrá lo mismo ya sea que se lo haya conseguido dentro o fuera del sistema educativo formal”.(Las negritas son nuestras).

Si, todo esto lo hemos visto en el artículo “La des-institucionalización”…. Pero ese gran ensayo es de 1980; este artículo es de 1972. Y como vimos lo tenía in mente desde que comenzó a defender la libertad de enseñanza. Resultados concretos y no cartoncitos emitidos (como los billetes…) por el Estado.

Finalmente: “… el monopolio educativo, como obstáculo puesto por los sistemas educativos formales ante las inmensas posibilidades educativas de la sociedad de hoy y del mañana, es, en cambio, el problema central de la política educativa actual” (las itálicas son nuestras).

El problema central. Era 1972. Y no es que estemos igual. Estamos peor.

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor en las Universidades Austral y Cema. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Publica como @gabrielmises

Intentando explicar la bipolaridad política

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2022/06/intentando-explicar-la-bipolaridad.html

Los últimos acontecimientos políticos en materia de elecciones me llevan a renovar reflexiones que ya he tenido en otras oportunidades.

He comprobado que el elector común tiene pensamientos simples y -de alguna manera- de votar con respecto al espectro político que posee a su disposición a la hora de emitir su sufragio.

Sin mayores distinciones del mapa político, el elector medio se divide sencillamente en dos partes: una ‘‘izquierda’’ y otra ‘‘derecha’’.

Las alternativas parecen reducirse simplemente a esas dos, y en un sector de la población que siempre he identificado como un tercio del total de ciudadanos pueden (según fueren las circunstancias) unas veces votar a lo que él considera que son representantes de la ‘‘izquierda’’ y alternativamente en las oportunidades siguientes hacer lo propio por aquellos otros que él interpreta como representante de la ‘‘derecha’’.

Es así como hemos venido observando en los últimos procesos electorales que, varios países de la región que estaban siendo gobernados por partidos políticos que el vulgo normalmente cataloga como de ‘‘derecha’‘ han revertido los recientes resultados electivos hacia partidos que se autodenominan (y que en la creencia popular también se las piensa) como de ‘‘izquierda’’.

Esto es lo que ha ocurrido en los últimos años con Argentina, Perú, Chile y recientemente Colombia, que se suman a la línea iniciada en el continente sudamericano por la Venezuela de Chávez, sin olvidar que en el Caribe todavía permanece la dictadura cubana en pie.

Referidos como de ‘‘derecha’’ quedarían en el continente sudamericano únicamente los casos de Brasil y Uruguay.

Pensando sobre este asunto, recordé la charla mantenida con un amigo hace algunos años atrás, que refiriéndome que si bien había votado en la elección anterior por un gobierno que el vulgo cree de ‘‘derecha’’, frente a una nueva oportunidad electoral cambiaría su voto hacia un postulante que (según ese mismo pensar convencional) estaría enrolado dentro de la línea populista. Y así, efectivamente, lo hizo.

Este episodio me lleva a reflexionar sobre la aparente paradoja en la que una misma persona no tiene ningún inconveniente en votar unas veces a la ‘‘derecha’’ y otras veces a la ‘’izquierda’’.

Cuando le pregunté a aquel amigo por qué iba votar de esa manera y -sobre todo- si esa forma de votar representaba real y fielmente su modo de pensar política, su respuesta me produjo mayor perplejidad que la que me había ocasionado su afirmación anterior.

Y lo que me contestó (y me dio por ‘’explicación’’) fue que -según él- la manera lógica de votar consistía en darle alternativamente ‘’oportunidad’’ electoral a ambos espectros del plano ideológico, y que él no era ni de ‘‘derecha’’ ni ‘’izquierda’’ sino que discurría que lo más »racional» para lograr el ’’equilibrio’’ político, era que se alternaran una y otra fuerza en el poder a modo de »compensarse entre sí», de manera de evitar que la sociedad cayera »en los extremos».

Esta respuesta (que a mí en lo personal me parece un completo disparate aunque en ese momento no se lo dije porque hubiera sido entrar una polémica interminable a las puertas de una elección política objeto de la discusión sino que, fortuitamente en vísperas de tal, el  tema brotó espontáneamente como sucede en tantos círculos sociales) denotó, a mi modo de ver, la explicación más plausible de la razón por la cual en una buena cantidad de países (y en la mayoría de los sudamericanos) una veces la gente vota a la ‘‘derecha’’ y otras a la ‘‘izquierda’’.

No vamos a explayarnos nuevamente respecto del tema ‘‘izquierda-derecha’’. Quien sigue nuestros escritos ya sabe que para nosotros dicha distinción es irrelevante, es difícil precisarla y carece de todo rigor científico político y económico. Por lo que mejor -en nuestra opinión- es desechara y dejarla de lado.

‘‘Derecha-Izquierda’’ es una súper simplificación inadmisible que no explica nada, y que pasa por alto los matices de todo fenómeno social que -como dijo F. A. v. Hayek- siempre se tratan de fenómenos complejos.

Pero más allá de academicismos científicos, lo cierto es que el mapa político mental de una cantidad no menor de electores se divide en esa extrema simplicidad, y unas veces votan a unos y otras a los opuestos con argumentos muy similares o exactamente iguales que los de mi amigo, que podríamos resumir en el argumento de la compensación.

Claro que, esa forma rústica y primitiva de pensar políticamente y de votar en consecuencia es errada. Esas fuerzas opuestas no se ‘’compensan’’, sencillamente parten de supuestos filosóficos -políticos económicos completamente diferentes, y sus acciones por lo tanto no son ‘’complementarias’’ sino conflictivas entre sí. De allí que, sucede lo que ya estamos casi acostumbrados a ver. Cuando asume un gobierno de ‘‘izquierda’‘ se dedica a destruir lo construido por el que le antecedió de ‘‘derecha’‘, y así sucesivamente a medida que se van alternado y sustituyéndose uno a otro en el poder.

Obvio que, de esta manera lejos se está de conseguir aquella fantasiosa estabilidad política con la que se justificaba mi amigo cuando trataba de explicarme porque votaba ‘‘izquierda’’ en unas elecciones y ‘‘derechas’’ en la siguientes, para volver -una y otra vez- a repetir ese círculo vicioso que mi amigo veía como »racional» cuando en realidad era completamente lo contrario.

Todo esto que aquí expongo, y que lo imagino un exponente de inmadurez política, puede ser -con bastante probabilidad- lo que explique estos cambios de signo ideológico entre las preferencias de los sufragantes del país que mencioné líneas arriba. Lo que -a su turno- me estaría indicando que, aquellas personas que tienen ideas precisas e identificadas con líneas de pensamiento político definidas (como podrían ser el liberalismo y el socialismo entendidos ambos en su sentido clásico) son -en realidad- las que pertenecen los 2/3 restantes de la sociedad, y que cuantitativamente (en términos electorales por supuesto) son los menos representativos, a la vez que, no son nunca los que definen una elección política.

Si éste argumento -que aquí estamos esbozando- llegara por ventura a ser correcto, es bastante probable que en muchos de aquellos países donde hoy la ‘‘izquierda’’ ha ganado las elecciones, en una próxima elección la vuelvan a perder en manos de la ‘‘derecha’’ (siempre utilizando estos términos con la reserva del caso, porque volveremos a insistir que para nosotros hablar de ‘‘izquierda’’ y ‘‘derecha’’ no significa absolutamente nada, carece de sentido).

Meramente aludimos a lo que la gente común y corriente tiene en mente cuando se le pide una opinión política, y esta distinción se agudiza aún más todavía cuando se acercan fechas próximas a un acto electoral.

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

Estudiantes militantes

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 21/6/22 en: https://www.larazon.es/opinion/20220622/pd4nr5m5yngircwfstaorcxcfy.html

Pasito a pasito, este año he cumplido medio siglo de profesor universitario. Rara vez comulgo con la clásica nostalgia de las personas mayores, que se regodean afirmando que las cosas eran mejores antes. Pero debo admitir que no faltan las tentaciones. La última de ellas es la nueva Ley de Educación impulsada por PSOE-Podemos.

Leyendo a mi admirada Rebeca Argudo en LA RAZÓN, veo que los primeros libros de texto de la Lomloe, que aún son provisionales, han provocado «el pasmo de los profesionales de la educación al comprobar su contenido», por su frivolidad y carga ideológica, al estar caracterizados por el «marco argumental podemita», con todas sus consignas falaces, manipuladoras y sectarias.

Dirá usted: pues, es normal, pasa en todos los países, y, en el caso de España, pasa desde hace mucho. De hecho, tengo constatado, por ejemplo, el fuerte contenido antiliberal de los textos económicos del bachillerato desde hace más de treinta años, cuando lo estudiaban mis hijos.

En este intento masivo de convertir desde el poder político a los estudiantes en militantes quizá convenga subrayar dos aspectos, uno pesimista y el otro optimista.

El aspecto más reaccionario de esta maniobra de la izquierda es que sigue la regla habitual del socialismo, a saber, castiga especialmente a los más vulnerables. El sesgar la educación, o abaratar los aprobados, en efecto, daña a los pobres, como dijo la profesora Marta Martín: «La degradación de la calidad educativa genera inequidad, porque deja a los pies de los caballos al que no puede permitirse alternativas. Se cargan la educación como ascensor social y la educación como espacio compartido y espacio de libertad». Coincide el profesor Alfredo Alvar: «Lo que van a conseguir es que el que tenga dinero opte por llevar a sus hijos a estudiar fuera, que el instruido transmita su conocimiento a sus hijos. Pero el que no pueda permitirse pagar una educación de calidad no tendrá otra».

El aspecto optimista es que, en este campo como en otros, los supuestos defensores de lo público, que en realidad anhelan devaluarlo, se están encontrando con una resistencia cada vez mayor. Rebeca Argudo informó en nuestro periódico sobre la reacción de muchos profesores, indignados ante esta manipulación pseudoprogresista, y es algo que nos anima a todos los defensores de la buena educación.

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

Decálogo de un plan económico integral y urgente

Por Adrián Ravier.  Publicado el 4/6/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/06/04/decalogo-de-un-plan-economico-integral-y-urgente/

La economía argentina caracteriza a un paciente en estado muy delicado que necesita medidas urgentes para evitar un escenario no deseado por nadie

La economía transita por un largo camino de decadencia por la resistencia de la dirigencia política a encarar cambios sustanciales (EFE)

La economía transita por un largo camino de decadencia por la resistencia de la dirigencia política a encarar cambios sustanciales que pueden sintetizarse en el siguiente decálogo:

1. Política fiscal y gasto público: Urge una regla que evite que el gasto público aumente por arriba de la presión tributaria, especialmente ante el escenario electoral que se avecina. Si bien el nivel agregado de erogaciones se ha licuado entre 2020-21, se corre el riesgo de volver a niveles de gasto y déficit insostenibles, una vez que el gobierno comience a ceder ante las presiones sindicales y gremiales;

2. Política tributaria: Urge eliminar 160 impuestos, dejando sólo aquellos 11 que hoy generan el 90% del total de recaudación tributaria. La medida sería un shock positivo sobre la actividad, lo que permitirá incrementar la base imponible, y con los recursos adicionales percibir más con menos gravámenes. El recuento de 171 impuestos surge de un relevamiento del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) a nivel nacional, provincial y municipal;

3. Superávit fiscal: Urge alcanzar un excedente entre gastos y recursos tributarios para poder asumir el pago de los compromisos de la deuda pública. En el caso argentino no alcanza con equilibrio fiscal, primero por su coyuntura, pero también para poder avanzar en una reducción de la presión tributaria, y quita gradual de retenciones, además de una reforma previsional indispensable. En 2023 Argentina corre el riesgo de ir a un nuevo default y es necesario dar tranquilidad a los acreedores que Argentina está haciendo lo posible para reconocer sus obligaciones de deuda.

4. Política cambiaria: Urge levantar el cepo. Se debe reconocer la cotización real del dólar frente a una moneda que se ha destruido y sigue destruyéndose año a año. Se deben terminar con los privilegios en el reparto de los escasos dólares a un grupo de importadores oficiales y acreditados;

5. Desregulación de la economía: Se deben terminar los controles de precios, para que pueda normalizarse el funcionamiento bajo incentivos adecuados para la producción. La infraestructura energética sufre hoy la falta de inversiones, y esto representa un cuello de botella para recuperar tasas altas de crecimiento económico. Como en otros episodios históricos del país, los servicios públicos pueden atraer inversiones que contribuyan a reactivar la economía;

Se deben terminar los controles de precios, para que pueda normalizarse el funcionamiento bajo incentivos adecuados para la producciónSe deben terminar los controles de precios, para que pueda normalizarse el funcionamiento bajo incentivos adecuados para la producción

6. Política monetaria: Urge dolarizar la economía, aceptando lo que espontáneamente ya viene ocurriendo desde las PASO de 2019. El remanente de pesos que circula debe ser reemplazado por dólares que el gobierno logre captar con nueva deuda, y los otros pasivos del Banco Central deben ser reemplazados por deuda del Tesoro. Una nueva convertibilidad con un tipo de cambio real alto (tras levantar el cepo) puede ser una alternativa, pero me inclino en favor de la dolarización para reducir el costo de salida y eliminar el riesgo de devaluación, lo que es indispensable para tener bajas tasas de interés, tanto nominales como reales;

7. Apertura económica: Urge recuperar el acuerdo con la Unión Europea, pero buscando también otros acuerdos con el Nafta, Asia, África y Oceanía. El Mercosur podría ser el bloque a partir del cual se encaren las negociaciones, pero si no lo fuera Argentina deba salir del bloque. En esta materia hay mucho que aprender de los acuerdos bilaterales de Chile con los bloques económicos, incluyendo el Mercosur. Esta apertura requerirá de una eliminación total de los aranceles, lo que también requiere un tipo de cambio real alto como punto de partida, lo que se obtendrá al levantar el cepo y con la reforma monetaria de dolarización mencionada. Que los bienes transables adquieran dentro de Argentina precios internacionales bajos y competitivos, reducirá el costo de la canasta básica para los consumidores, lo cual puede contribuir a bajar la pobreza, además de contribuir también en una pronunciada mejora de la competitividad;

Urge dolarizar la economía, aceptando lo que espontáneamente ya viene ocurriendo desde las PASO de 2019 (Reuters)Urge dolarizar la economía, aceptando lo que espontáneamente ya viene ocurriendo desde las PASO de 2019 (Reuters)

8. Legislación laboral: Urge flexibilizar la legislación para que aquellos que necesitan contratar personal tengan incentivos para hacerlo. En el mismo plan de integración y retorno al mundo, Argentina necesita de esta reforma para mejorar su competitividad. La medida contribuye también a un necesario cambio estructural de empleo público a privado. Es un mito que esta medida provoque precarización del empleo. La legislación laboral actual está provocando más excluidos que nunca, niveles alarmantes de informalidad y altas tasas de subempleo.

9. Cielos abiertos y aerolíneas argentinasUrge recuperar una política de cielos abiertos, sea con Aerolíneas Argentinas en manos público o privadas, o directamente cerrarla, pero recuperando la competencia de quienes ofrezcan mejor calidad y precios a los consumidores, como ya ha ocurrido en Europa o en Estados Unidos. La medida le daría a la Argentina mayor dinamismo, lo que también contribuye a mejorar la productividad.

10. Petróleo: Urge privatizar la explotación del hidrocarburo, reconociendo que el gobierno ha sido siempre un mal empresario, y que no tiene los recursos ni el conocimiento para abastecer al mercado local con el crudo y sus derivados. La explotación del reservorio de Vaca Muerta puede fundamentar los shocks de inversión que Argentina necesita para salir de esta coyuntura. No sólo es indispensable que el país se autoabastezca del combustible, sino que además genere ingreso de divisas por exportación.

Por supuesto que quedan otros frentes por encarar, como un Presupuesto Base Cero que permita replantear la estructura del gasto público, con menos ministerios, secretarías y sub-secretarías, que a la vez permitan reducir la burocracia y la corrupción. Nueva Zelanda ofrece una experiencia notable en esta materia. Pero los 10 puntos mencionados arriba grafican una reforma integral y urgente que debería estar en la agenda del oficialismo y la oposición para alcanzar consensos que puedan ayudar a evitar otra crisis económica de magnitudes alarmantes.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

La Cumbre de las Américas y la defensa de la democracia

Por Constanza Mazzina. Publicado el 2/06/22 en: https://www.clarin.com/opinion/cumbre-americas-defensa-democracia_0_8E8ePGouYS.html

Reunión preparatoria de la Cumbre de las Américas en la OEA.

La primera Cumbre de las Américas, celebrada en Miami en 1994, durante la presidencia de Bill Clinton, reunía a los jefes de los estados americanos que habían transitado a la democracia de la mano de la tercera ola, con la excepción de Cuba.

En uno de los documentos que surgieron de esa cumbre, la Declaración, los mandatarios se comprometían a preservar y fortalecer la comunidad de democracias de las Américas: “(…) La democracia es el único sistema político que garantiza el respeto de los derechos humanos y el estado de derecho; a la vez, salvaguarda la diversidad cultural, el pluralismo, el respeto de los derechos de las minorías y la paz en y entre las naciones. La democracia se basa, entre otros principios fundamentales, en elecciones libres y transparentes, e incluye el derecho de todos los ciudadanos a participar en el gobierno”.

Hasta el momento se han realizado 8 cumbres de las Américas. Quizás la más recordada sea aquella celebrada en Mar del Plata, Argentina, en el 2005, en la que el entonces presidente venezolano Hugo Chavez sentenció: “Alca, ALCA al carajo”.

Desde entonces, la democracia no se ha fortalecido en la región, al contrario, el deslizamiento autoritario que se ha dado desde adentro de las propias democracias de Venezuela y Nicaragua es un hecho que no puede ser soslayado. Allí, los derechos fundamentales que hacen a la vida democrática han sido olvidados: la libertad de expresión, de reunión, asociación, prensa, entre otras, no existen. Sacrificar estos derechos en el altar electoral supone un problema de definición: reducir la democracia a un proceso electoral amañado nos intima a revisar esta concepción.

En todo caso, los elementos fundantes de la democracia son el respeto por los derechos de los individuos, entendidos como libertades básicas (reunión, opinión, asociación, prensa), los mecanismos de frenos y contrapesos (checks and balances), la temporalidad en el ejercicio del poder y la rotación en cargos públicos y la transparencia y rendición de cuentas (accountability) de los gobernantes.

Si el liberalismo desconfía del poder, de allí su necesaria limitación, el republicanismo se define por oposición al cesarismo. En esta concepción de democracia ningún actor tiene jamás en sus manos todo el poder por un período de tiempo indefinido ni tiene la oportunidad de ejercerlo sin control ni contrapesos. El estado de Derecho es la condición necesaria de este andamiaje y el gobierno (y el gobernante) no puede hacer y deshacer la ley a su antojo, sino que la ley está por encima de aquél.

En contraposición, tanto en Venezuela, Nicaragua y Cuba, estamos frente a regímenes no democráticos que se caracterizan por perseguir, encarcelar o cancelar a la oposición, limitar la libertad de expresión, negar la legitimidad del adversario (incluso por privación ilegítima de la libertad, procesos extrajudiciales y torturas, como muchos organismos internacionales han documentado), erosionar y vaciar las instituciones, negarse a rendir cuentas de sus actos y vapulear las instituciones de rendición de cuentas.

Se creen no solo por encima de la ley, sino que la manipulan a su antojo. Independientemente del origen de esos gobiernos, podemos decir que estamos frente a gobiernos autocráticos.

Cuando decimos “independientemente del origen” es porque sabemos que son dictadores que han llegado al poder mediante la manipulación de procesos electorales y, en muchos casos, continúan realizando elecciones sin competencia, sin transparencia y sin libertad.

Contar votos no es democracia. No hay golpe de estado, pero hay dictadura. Son regímenes que mezclan la autocracia personalista con el autoritarismo de partido, donde la cúpula acumula todo el poder del estado. Negar esta realidad es ser funcional a ellos.

Hoy, las democracias de las Américas tienen la responsabilidad de preservar la vida de aquellos que son perseguidos por pensar distinto, como ocurre hoy mismo en Cuba con Luis Manuel Otero Alcántara y Mikel Castillo. Escudados en la retórica anti-imperialista, se refugian en términos como democracia soberana, nacionales y otros adjetivos que esconden su verdadera naturaleza. Digamos lo que realmente son: son dictaduras. En todo caso, si convocan una contra-cumbre, pongan el título que les corresponde: la cumbre de los dictadores.

Constanza Mazzina es doctora en Ciencias Políticas (UCA), master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE). Fue investigadora de ESEADE, Fundación F. A. von Hayek y UADE. Fue docente de la Universidad del Salvador en grado y postgrado y en el postgrado en desarme y no proliferación de NPSGlobal. Es profesora de ciencia política en la Fundación UADE. Síguela en @CMazzina