Mauricio Macri y su segundo tiempo

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 26/11/2en: https://www.infobae.com/opinion/2022/11/26/mauricio-macri-y-su-segundo-tiempo/

Sé que el ex presidente está imbuido de las mejores intenciones y quiere lo mejor para la Argentina, pero resultan una pena sus reiteradas referencias al peronismo

Mauricio Macri (Franco Fafasuli)

Mauricio Macri (Franco Fafasuli)

Como es de público conocimiento tuve tres reuniones muy cordiales por zoom con Javier Milei y Mauricio Macri al efecto de acercar posiciones dado que el primero ha instalado en el nivel político un discurso liberal no visto en los últimos largos tiempos desde la perspectiva moral, institucional, jurídica y económica.

También como es sabido la gestión gubernamental de Macri fracasó no solo debido a su posición minoritaria en el Congreso sino porque, por ejemplo, en el Ejecutivo aumentó ministerios junto al gasto público, entregó planes sociales a los piqueteros, acentuó de modo alarmante la inflación y la deuda estatal, implantó nuevamente el cepo cambiario e intentó designar a dos miembros de la Corte Suprema por decreto, todo lo cual fue inaugurado con un bailecito con la banda presidencial en la Casa de Gobierno absolutamente impropio del sistema republicano. También en tren de inauguraciones el ex presidente lo hizo con el monumento a Perón junto a Hugo Moyano.

Ahora con inmensa tristeza y dolor declaro que me vuelve a desilusionar Macri luego de sus declaraciones en el programa televisivo de Morales Solá que resumió al sostener que “si Perón viviera se afiliaría a Juntos por el Cambio”. Una persona que dice que el populismo debe acabar en nuestro país pero pondera al rey del populismo es debido a uno de dos motivos. O no tiene idea de qué sucede o nos toma el pelo, como sé que Macri no es mala persona concluyo lo primero lo cual no lo habilita para conducir un espacio opositor al chavismo local y mucho menos volver a gobernar. En el mejor de los casos el ex presidente incurre en severas contradicciones.

Desafortunadamente en su espacio hay coincidencias varias respecto a las simpatías por el peronismo y afines, aunque no son por suerte todos, esto resulta cuando menos inquietante frente al monótono estatismo que venimos padeciendo en las últimas largas décadas con los calamitosos resultados por todos conocidos. Lo dicho no es óbice para recibir con los brazos abiertos a ex peronistas, es decir aquellos que han optado por abandonar las recetas que condujeron a la decadencia moral y material de nuestro país otrora el aplauso del mundo cuando se aplicaron los valores alberdianos. Se insinuó el abandono de esos principios primero con Juárez Celman que tuvo que rectificar Pellegrini, luego con quien dejó de lado las recomendaciones liberales de Leandro Alem, es decir Yrigoyen a pesar de contar con resguardos institucionales como el notable ministro de la Corte Suprema Antonio Bermejo, un desbarranque que fue acelerado primero por el golpe fascista del 30 y luego con el levantamiento militar del 43 que dio comienzo al peronismo que como han puntualizado entre muchos otros Jorge Luis Borges y Mario Vargas Llosa fue el comienzo del derrumbe precipitado argentino que continúa hasta nuestros días.

Al efecto de resumir el significado del peronismo, recuerdo parcialmente algunos aspectos centrales sobre los que escribí con anterioridad. Resulta sumamente curioso pero a esta altura del siglo XXI cuesta creer que existan aun personas que con un mínimo de conocimiento se autotitulen peronistas. Se ha probado una y mil veces la corrupción astronómica del régimen (Américo Ghioldi, Ezequiel Martínez Estrada), su fascismo (Joseph Page, Loris Zanatta), su apoyo a los nazis (Uki Goñi, Silvano Santander), su censura a la prensa (Robert Potash, Silvia Mercado), sus mentiras y adoctrinamiento sistemático en los colegios (Juan José Sebreli, Fernando Iglesias), la cooptación de la Justicia y la reforma inconstitucional de la Constitución (Juan A. González Calderón, Nicolás Márquez), su destrucción de la economía (Carlos García Martínez, Roberto Aizcorbe), sus ataques a los estudiantes (Rómulo Zemborain, Roberto Almaraz), las torturas y muertes (Hugo Gambini, Eduardo Augusto García), la imposición del unicato sindical y adicto (Félix Luna, Damonte Taborda) y la destrucción moral y material en gran escala (Ignacio Montes de Oca, María Zaldívar).

A este prontuario tremebundo cabe agregar apenas como muestra cuatro de los pensamientos de Perón, suficientes como para ilustrar su catadura moral. En correspondencia con su lugarteniente John William Cooke: “Los que tomen una casa de oligarcas y detengan o ejecuten a los dueños se quedarán con ella. Los que tomen una estancia en las mismas condiciones se quedarán con todo, lo mismo que los que ocupen establecimientos de los gorilas y enemigos del Pueblo. Los Suboficiales que maten a sus jefes y oficiales y se hagan cargo de las unidades tomarán el mando de ellas y serán los jefes del futuro. Esto mismo regirá para los simples soldados que realicen una acción militar” (Correspondencia Perón-Cooke, Buenos Aires, Editorial Cultural Argentina, 1956/1972, Vol. I, p. 190). A lo que cabe agregar la vergonzosamente laudatoria carta de Perón a Mao el 15 de julio de 1965 en medio de las horrendas y repetidas masacres de ese nefasto régimen, misiva que comienza con “Mi querido Presidente y amigo”.

También proclamó “Al enemigo, ni justicia” (carta de Perón de su puño y letra dirigida al Secretario de Asuntos Políticos Román Alfredo Subiza). En otra ocasión anunció que “Levantaremos horcas en todo el país para colgar a los opositores” (discurso de Perón por cadena oficial de radiodifusión el 18 de septiembre de 1947). Por último, para ilustrar las características del peronismo, Perón consignó que “Si la Unión Soviética hubiera estado en condiciones de apoyarnos en 1955, podía haberme convertido en el primer Fidel Castro del continente” (Marcha, Montevideo, febrero 27 de 1970).

Algunos aplaudidores y distraídos han afirmado que “el tercer Perón” era distinto sin considerar la alarmante corrupción de su gobierno realizada principalmente a través de su ministro de economía José Ber Gelbard quien además provocó un grave proceso inflacionario (que denominaba “la inflación cero”) y volvió a los precios máximos de los primeros dos gobiernos peronistas (donde al final no había ni pan blanco en el mercado), el ascenso de cabo a comisario general a su otro ministro (cartera curiosamente denominada de “bienestar social”) para, desde allí, establecer la organización criminal de la Triple A. En ese contexto, Perón después de alentar a los terroristas en sus matanzas y felicitarlos por sus asesinatos, se percató que esos movimientos apuntaban a copar su espacio de poder debido a lo cual optó por combatirlos.

A nuestro juicio la razón por la que se prolonga el mito peronista se basa en la intentona de tapar lo anterior con una interpretación falaz de lo que ha dado en llamarse “la cuestión social” en el contexto de la imposición de un sistema sindical copiado de Mussolini, leyes de alquileres y desalojos que arruinaron los patrimonios de tantas familias de inmigrantes, una inflación galopante que se pretendió disimular con controles de precios para “atacar el agio y la especulación”, con una colosal cerrazón del comercio exterior administrado por el corrupto IAPI, el abrupto aumento de la pobreza y una degradación en todos los niveles gubernamentales.

En este sentido de “lo social”, transcribo una carta del Ministro Consejero de la Embajada de Alemania en Buenos Aires Otto Meynen a su “compañero de partido” en Berlín, Capitán de Navío Dietrich Niebuhr O.K.M, fechada en Buenos Aires, 12 de junio de 1943, en la que se lee que “La señorita Duarte me mostró una carta de su amante en la que se fijan los siguientes lineamientos generales para la obra futura del gobierno revolucionario: ´Los trabajadores argentinos nacieron animales de rebaño y como tales morirán. Para gobernarlos basta darles comida, trabajo y leyes para rebaño que los mantengan en brete´” (copia de la correspondencia mecanografiada la reproduce Silvano Santander en Técnica de una traición. Juan D. Perón y Eva Duarte, agentes del nazismo en la Argentina, Buenos Aires, Edición Argentina, 1955, p.56). La cita de Perón es usada también por Santander como epígrafe de su libro.

Economías alambradas, inflaciones galopantes, regulaciones asfixiantes, endeudamientos públicos colosales, gastos astronómicos de los aparatos estatales, impuestos insoportables y demás parafernalia son las indefectibles recetas de los populismos siempre estatistas y corruptos.

Como también hemos señalado en otras oportunidades, el nivel de vida no se mejora con voluntarismos enfundados en decretos sino en incrementos en las tasas de capitalización (a contracorriente de aquello de “combatiendo al capital”), lo cual, a su vez, solo puede lograrse en el contexto de marcos institucionales civilizados donde se respete el derecho de todos. Tortuosos intervencionismos estatales provocan desempleo, especialmente de la gente que más requiere trabajar, al imponer salarios nominales y equivalentes que no se condicen con el nivel de ahorro interno y externo captados en inversiones productivas. Por eso es que en todos los populismos el nivel de vida se contrae lo cual se agrava con el establecimiento de sistemas de pensiones compulsivas y quebradas por un nefasto procedimiento que cualquier análisis actuarial denuncia.

Las redistribuciones de ingresos operadas desde los aparatos estatales necesariamente van a contramano de las asignaciones realizadas por los consumidores según sean sus prioridades y deseos. El machacar con el igualitarismo de resultados siempre conspira contra mejores ingresos para la población puesto que arrancan el fruto del trabajo de los más eficientes que son precisamente los que permiten el ascenso en la pirámide patrimonial a los que vienen desde la base, situación que es bloqueada y saboteada por impuestos que no permiten la movilidad social según la capacidad de cada cual de servir a sus semejantes. En este cuadro de situación se termina por favorecer a pseudo empresarios que se alían con el poder político para usufructuar de privilegios que permiten explotar miserablemente a sus semejantes.

En el caso que nos ocupa principalmente en esta nota, sería bueno para los argentinos que, como primer paso, nos diéramos cuenta de la importancia de respetar principios republicanos elementales y en esa línea argumental que supiéramos leer adecuadamente nuestra propia historia para no repetir los tumbos. En este sentido, tal como he reiterado antes es del caso tener presente las presidencias ejemplares con notables ministros de hacienda como Nicolás Avellaneda con Bonifacio Lastra, el antes mencionado Carlos Pellegrini con Emilio Hansen, Sarmiento con Luis L. Domínguez y Roca con Juan J. Romero.

Es de interés señalar que el balance neto del caso del menemato en el contexto de reiteradas apologías a la tiranía rosista resultó en incrementos del gasto público, el déficit y la deuda en medio de gran corrupción desde el sonado caso inicial de los guardapolvos hasta el contrabando de armas y la explosión de Río Tercero recurriendo a los fueros para evitar la cárcel. El modelo de tipo de cambio fijo y política monetaria pasiva (llamado “convertibilidad”) propuesto por el entonces ministro de Economía ajeno a la corrupción junto con otras medidas con intención meritoria y buenos resultados finalmente explotaron por los aires por lo dicho, junto con las deficiencias de traspasos de monopolios estatales a manos de monopolios privados en cuya situación naturalmente los incentivos operan en una dirección más fuerte para expoliar a los congéneres.

Por su parte, Winston Churchill el jueves 6 de octubre de 1955 -cinco meses después de haber dejado su cargo como Primer Ministro- condensó ante la prensa internacional la política que comentamos en este registro periodístico de la siguiente manera: “Perón es el único soldado que ha quemado su bandera y el único católico que ha quemado sus iglesias.” Ya somos grandes para incurrir en sandeces de la naturaleza señaladas.

Sé que Mauricio Macri está imbuido de las mejores intenciones y propósitos y quiere lo mejor para nuestro país pero resultan una pena sus reiteradas referencias a lo que nos encaja en lo peor de Argentina puesto que no es la primera vez que alude al peronismo en el contexto expresado. En lo personal apunto que es una desazón ya que tenía esperanzas que rectificara los errores de su primera gestión, modificara algunas declaraciones y marcara un rumbo diferente. Por ello es que con pesar digo que tal vez haya que resignarse a que finalmente y después de todo lo suyo sea el fútbol, aunque despejado de su alarmante y gravísima afirmación sobre “la raza superior” de los alemanes con toda su espantosa y horrenda connotación, sobre la cual afortunadamente reconoció su peligrosísimo e inaceptable bochorno.

Cierro con un pensamiento Juan Bautista Alberdi -el padre de nuestra Constitución- que en las antípodas del peronismo y de todo estatismo resume el rol del aparato de la fuerza en una sociedad libre: “Si los derechos civiles del hombre pudiesen mantenerse por sí mismos al abrigo de todo ataque, es decir, si nadie atentara contra nuestra vida, persona, propiedad, libre acción, el gobierno del Estado sería inútil, su institución no tendría razón de existir” (Buenos Aires, Imprenta La Tribuna Nacional, El Proyecto de Código Civil para la República Argentina, Obras Completas, tomo vii, sección iii, p. 90).

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

La inflación como fenómeno monetario: Teoría e Historia

Por Iván Carrino. Publicado el 4/10/2en : https://www.ivancarrino.com/la-inflacion-como-fenomeno-monetario-teoria-e-historia/

Buenas tardes a todos,

Nos convoca hoy el debate sobre la inflación y sus causas. Propongo entonces empezar con una mirada rápida hacia los datos del mundo al día de hoy. Si tomamos el promedio de los últimos 20 años, 8 de los 10 países más relevantes de América del Sur tienen una inflación promedio anual menor al 8%. Se trata de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay.

En todos estos casos, sus Bancos Centrales tienen como objetivo principal y prioritario, mantener el valor estable de su moneda.

Teniendo en cuenta este dato objetivo de la realidad, y considerando que los Bancos Centrales son, por sobre toda las cosas, los responsables de determinar las cantidades óptimas de dinero de una economía, no podemos negar fácilmente que exista una relación entre la cantidad de dinero y el poder adquisitivo del mismo. O, dicho en otras palabras, entre la cantidad de dinero que existe en una economía y su tasa de inflación.

Un paper reciente del FMI (Yan Carriere-Swallow y otros, 2016) nos subrayó este punto. Analizando el importante logro de América Latina en materia de inflación desde la década de los ‘90 hasta esta parte, el FMI encontró que fueron las reformas monetarias realizadas durante ese período las que condujeron a la conquista de la estabilidad en la región.

Para los autores:

Desde la década de 1990, la política monetaria en América Latina ha logrado una transformación notable en términos de lograr la estabilidad de precios. Una ola de reformas legales en la región en la primera mitad de la década, en algunos casos consagradas en constituciones nacionales, otorgaron independencia a los bancos centrales. En esencia, los cambios tenían como objetivo restringir el financiamiento del banco central de los déficits del sector público que estaba en la raíz de la alta inflación en toda América Latina.

La mejora que describen se debió principalmente a cuatro factores: 1) la definición de un mandato estrecho y claro para los bancos centrales; 2) la formulación de políticas independientes de las necesidades del tesoro; 3) la autonomía en la implementación de la política monetaria; y 4) la rendición de cuentas y transparencia de los entes monetarios.

Estos cuatro pilares virtualmente eliminaron, en América Latina, el problema de la inflación. Obviamente, los autores mencionan a los dos países que abandonaron el camino: Argentina y Venezuela, donde no casualmente, sus Bancos Centrales tienen múltiples objetivos que alcanzar y, además, no gozan casi de ninguna autonomía ni independencia[1].

A primera vista, entonces, parecería haber algunos argumentos para afirmar que una cantidad de dinero excesivamente elevada es causa de una elevada tasa de inflación. Esta afirmación, además, encuentra numerosos adeptos en la historia del pensamiento económico.

Un repaso por la historia

En un trabajo de Raymond de Roover (Roover, 1983) se reseña el pensamiento de los autores y profesores nucleados en la llamada “Escuela de Salamanca”. Entre estos autores, algunos de ellos discípulos de Francisco De Vitoria, que vivieron entre los siglos XV y XVI, se encuentran Domingo de Soto, Diego de Covarrubias y Leyva, o Martín de Azpilcueta, conocido como Doctor Navarro.

De acuerdo con De Roover, todos estos autores coincidieron en que existía una relación entre el dinero y la inflación. En sus palabras, sostiene que:

Los autores españoles dieron por sabida la teoría cuantitativa, ya que sus tratados, casi sin excepción, decían que los precios subían o bajaban según la abundancia o escasez del dinero.

Tiempo después, en la Inglaterra del siglo XVII se dio un debate acerca del envilecimiento de las monedas de plata. De acuerdo con Rothbard (Rothbard, 1995) en el año 1690 el circulante monetario de Inglaterra se encontraba muy deteriorado, con lo que las viejas monedas no eran deseadas por el público, que prefería utilizar las nuevas monedas acuñadas por las autoridades. La gente o bien hacía circular más las monedas deterioradas, guardándose las nuevas, o bien aceptaban las monedas deterioradas pero por su peso y no por su valor nominal.

Esto llevó a que la Casa de la Moneda de la época tuviera que volver a acuñar las monedas, y que algunos sugirieran que lo que debía hacer el ente era pasar todas las monedas nuevas al peso de las viejas, deterioradas, pero al mismo valor nominal.

Frente a esta postura se alzó el filósofo inglés John Locke. En su libro Some Considerations of the Consequences of the Lowering of Interest and Raising the Value of Money (1692), Locke denunció el envilecimiento como algo ilusorio y engañoso. Según Rothbard explica, para Locke:

… lo que determinaba el valor real de una moneda (…) era la cantidad de plata en la moneda, y no el nombre que le otorgaran las autoridades. La degradación, advirtió Locke en su magnífica discusión, es ilusoria e inflacionista: si las monedas, por ejemplo, se devalúan en una vigésima parte, “cuando los hombres vayan al mercado a comprar cualquier otra mercancía con su dinero nuevo, pero más ligero, encontrarán que 20 chelines de su nuevo dinero no comprarán más de lo que 19 compraban antes’. La degradación simplemente diluye el valor real.[2]

Después de John Locke vino David Hume, quién criticó la idea mercantilista de mantener una balanza comercial positiva, precisamente por ignorar la relación entre la cantidad de dinero y el nivel de precios.

Según Robert Ekelund (Ekelund, Hébert, 2005), David Hume:

Puso de relieve un mecanismo precios-flujos de metales preciosos que vinculaba la cantidad de dinero a los precios y las variaciones de éstos a los superávits y déficits de la balanza comercial.

Para el filósofo inglés, la idea de mantener una balanza comercial positiva de forma permanente era imposible, puesto que el mayor ingreso de metales preciosos presionaría al alza los precios, lo que encarecería relativamente al país superavitario respecto de sus vecinos. Este fenómeno impulsaría entonces un aumento de las importaciones y una baja de las exportaciones lo que, a la postre, regresaría al equilibrio a la balanza comercial.

Por la misma época se destacó un pensador irlandés, que pasó gran parte de su vida en Francia e Inglaterra: Richard Cantillon. El aporte fundamental de Cantillon no fue tanto insistir en la relación positiva que ya varios comprendían entre dinero y precios, sino establecer un mecanismo a través del cual el cambio en la cantidad de dinero beneficiaba a los distintos sectores de la sociedad. Para Cantillon, una mayor cantidad de dinero no siempre aumentaba en la misma proporción los precios de todos los bienes y servicios que se producían. Esto era así porque el resultado final dependía de quién o quiénes recibían el nuevo dinero en primer lugar.

Cantillon (Cantillon, 2020) sostenía que:

Cualesquiera que sean las manos por donde pase el dinero que se ha introducido en la circulación aumentará naturalmente el consumo; pero este consumo será más o menos grande según los casos, y afectará en mayor o menor escala a ciertas especies de artículos o mercaderías, según el capricho de los que adquieren el dinero (…)

Si el aumento de dinero efectivo proviene de las minas de oro o plata que se encuentran en un Estado, el propietario de estas minas, los empresarios, fundidores, refinadores y, en general, todos cuantos trabajan en ello, no dejarán de aumentar sus gastos en proporción de sus ganancias. (…) Estos precios elevados inducirán a los colonos a emplear más extensión de tierra para producirlos en años sucesivos: estos mismos colonos se beneficiarán con el referido aumento de precios, y aumentarán, como los otros, sus gastos familiares. Quienes sufrirán este encarecimiento y el aumento del consumo serán, primeramente, los propietarios de las tierras, mientras duren sus contratos de arrendamiento; después, sus criados y todos los obreros o gentes con salario fijo, que a ellos están vinculados. Será preciso que todas estas personas disminuyan su gasto en proporción al nuevo consumo, circunstancia que obligará a un gran número a salir del Estado, y a buscar fortuna en otros países…

Así, si los escolásticos y los clásicos ya habían advertido sobre el rol del dinero en la inflación, Cantillon advirtió sobre las consecuencias redistributivas de la inyección de nuevo dinero en una economía. Y estos efectos ocurren tanto si el nuevo dinero es oro de reciente extracción, o papeles de reciente impresión.

A comienzos del Siglo XX llegó Irving Fisher, quien consagró en la historia una ecuación que todos los estudiantes de economía alguna vez tuvieron que estudiar: M*V=P*T. De acuerdo con Fisher, si M es la cantidad de dinero en circulación, si V es la velocidad de circulación del dinero, P es el nivel de precios y Q el índice de volumen físico de las transacciones, entonces de no moverse ni V ni T, un cambio en M impactará en P en la misma proporción. Ya John Stuart Mill había expresado lo mismo previamente, aunque sin la simbología matemática. Siguiendo a Ekelund (Ekelund Hébert, 2005), Mill decía que:

… para una cantidad de mercancías y un número de transacciones determinados, el valor del dinero es inversamente proporcional al producto de su cantidad por lo que se llama velocidad de circulación del mismo.

Fisher insistió en que ni Q ni T se verían impactados por los cambios en M, lo que dio origen a la llamada Teoría Cuantitativa del Dinero. El vínculo entre el dinero y la inflación estaba ahora plenamente establecido. La dirección de causalidad también.

Keynes, Friedman y la Escuela Austriaca

Durante los años ‘30, Estados Unidos experimentó la deflación, en el medio de un contexto de crisis, con aumento del desempleo y caída de la producción. En ese entonces, era esperable que nadie tuviera como primera preocupación la suba de los precios. Pero ni siquiera Keynes -el revolucionario padre de la Macroeconomía- negó que existiera una relación entre emisión e inflación. En una carta escrita al presidente Franklin D. Roosevelt y publicada en el New York Times, Keynes[3] exhortó al mandatario norteamericano a salir al rescate de la economía aumentando la demanda agregada.

De acuerdo con el economista inglés, este aumento debía generarse con un mayor gasto público, a financiarse con “dinero prestado o impreso”. Pocas líneas después admitió que esto pudiera tener un efecto en los precios, pero lo juzgó como algo positivo. “Los precios en alza deben ser bienvenidos porque generalmente son un síntoma del aumento de la producción y el empleo”, decía Keynes, motivo por el cual “es esencial asegurar que la recuperación no se vea frenada por la insuficiencia de la oferta de dinero para respaldar el aumento de la rotación monetaria”.

Después de Keynes, la inflación y sus orígenes pasaron a un segundo plano casi por 40 años. Hubo que esperar a un nuevo contexto global: el de la estanflación, para -digamos, “volver a las bases”. Y el retorno de la teoría cuantitativa del dinero estuvo a cargo de nada menos que Milton Friedman, académico de la Universidad de Chicago.

A través de numerosos estudios, conferencias y hasta documentales, el profesor Friedman se esforzó por difundir nuevamente la idea de que la inflación era un fenómeno siempre monetario y que la solución a la misma pasaba por un mayor control de la política monetaria y de la fiscal.

En palabras de Friedman (Friedman, 2012):

La causa próxima de la inflación es siempre y en todas partes la misma: un incremento demasiado rápido en la cantidad de dinero en circulación con respecto a la producción (…) Nunca ha habido un período de inflación dilatado y continuo que no haya sido acompañado de un crecimiento del circulante superior al de la producción.

Friedman sostenía que detrás del aumento de la cantidad de dinero, que generaba inflación, había tres causas finales: el aumento del déficit fiscal, la búsqueda del pleno empleo, y el intento por reprimir el aumento de las tasas de interés. Finalmente, concluía con firmeza que “la única manera de acabar con la inflación estriba en no permitir que el gasto público crezca tan rápidamente”.

Otro aporte que nos dejó el estadounidense fue su crítica a la Curva de Philips, donde añadió un factor de relevancia crucial para visiones contemporáneas sobre la inflación: el rol de las expectativas. Pero antes de llegar ahí, pasemos primero a la visión de la Escuela Austriaca de Economía sobre la relación entre el dinero, el poder de adquisitivo de la moneda y el aumento de los precios.

En sus conferencias en Buenos Aires[4], Ludwig von Mises reforzó la teoría cuantitativa del dinero al sostener que “si la oferta de caviar fuera tan abundante como la de patatas, el precio del caviar —es decir, la relación de intercambio entre caviar y dinero o caviar y otros productos— cambiaría considerablemente.”. Al considerar al dinero un bien económico como cualquier otro, la misma lógica cabía aplicarle.

No obstante, en La Acción Humana (Mises, 2011), dedicó algunos capítulos a tomar distancia de la ecuación cuantitativa del dinero. Es que para Mises, el establecimiento de una relación mecánica entre variables agregadas era una ofensa a su preciado individualismo metodológico.

Para Mises, la idea de un dinero que no tenga efectos reales (es decir, que no modifique la estructura productiva de la economía), es errónea. Y, además:

Tal idea indujo a muchos a creer que el «nivel» de los precios sube y baja proporcionalmente al incremento o disminución de la cantidad de dinero en circulación. Se olvidaba que ninguna variación de las existencias dinerarias puede afectar a los precios de todos los bienes y servicios al mismo tiempo y en idéntica proporción. (…) En orden a demostrar la doctrina según la cual la cantidad de dinero y los precios suben o bajan proporcionalmente, al abordar la teoría del dinero se adoptó un método totalmente distinto del que la economía moderna emplea en el estudio de todos los demás problemas.

Tiempo después, otro pope de la Escuela Austriaca, F.A. Hayek (Hayek, 1996), expresó que estaba de acuerdo con el enfoque monetarista de Milton Friedman de que toda inflación era inflación “de demanda”. Sin embargo, objetaba que la teoría:

… a causa del énfasis que pone en los efectos de las variaciones de la cantidad de dinero sobre el nivel general de precios, dirige una atención demasiado exclusiva a los perniciosos efectos de la inflación o deflación sobre la relación crediticia, pero pasa por alto los efectos, aún más importantes y dañinos, que tienen las inyecciones y retiradas de circulante sobre la estructura de los precios relativos y la consiguiente asignación errónea de recursos y, en particular, la mala dirección de las inversiones que causa.

Con las críticas de Mises y Hayek, y retomando aquellas enseñanzas de Cantillon, los economistas austriacos elaboraron una teoría del ciclo económico totalmente original. La emisión monetaria puede o no generar inflación (medida esta como el aumento sostenido del nivel de precios), pero sin dudas generará una distorsión de los precios relativos de la economía, que llevará a la misma a un sendero de crecimiento insostenible que -tarde o temprano- deberá terminarse. El final de este proceso tendrá dos alternativas: o bien una crisis económica con subas del desempleo y deflación, y bien una hiperinflación y el fin de la moneda (Mises, 2005).

O sea, los austriacos no negaron los efectos del dinero en el nivel de precios agregado de la economía, pero hicieron foco en un efecto considerado aún más dañino: la distorsión de la información que los precios de mercado saben transmitir mejor que nadie.

Es así que tras recibir el Premio Nobel de Economía, Friedrich Hayek publicó su “Desnacionalización del Dinero”, obra en la cual, tras afirmar que “la historia casi se reduce a la historia de las inflaciones y normalmente de las que las autoridades generan para su propio provecho”, propuso eliminar el monopolio de la emisión de dinero. Tras ello, sus seguidores, entre los más destacados George Selgin y Lawrence White, escribieron libros y artículos en defensa de un sistema monetario totalmente desregulado, con bancos de reserva fraccionaria y emisión de dinero privado por parte de estas instituciones.

El corto plazo, Macri y Olivera

Si me siguen hasta acá, tal vez haya varios convencidos de que efectivamente la relación entre el dinero y la inflación es una ampliamente conocida y aceptada por los economistas, y por tanto, una herramienta para entender y modificar la realidad. Me refiero a que si hay mucha inflación, podemos pensar que se debe a que se emitió mucho dinero y, por otro lado, que si queremos bajarla, podemos pensar que el mejor camino es dejar de emitir.

No obstante, algún escéptico todavía puede estar dudando. Y para reforzar sus inquietudes acaso vuelva al pasado reciente de la Argentina y se pregunte: ¿si todo lo que está diciendo Iván es cierto, cómo es posible que, durante el gobierno de Macri, la emisión monetaria se haya frenado por completo y, no obstante, hayamos tenido la inflación más elevada de los -hasta entonces- últimos treinta años?

Y es aquí donde el economista argentino, Julio Hipólito Guillermo Olivera, puede hacer su entrada triunfal.

Repasemos, ante todo, los datos. Después del 28 de diciembre de 2017, cuando el poder ejecutivo interfirió en la autonomía del manejo de la política monetaria y se decidió modificar las metas de inflación, el Banco Central accedió a reducir su tasa de interés. En una economía que estaba generando dudas en materia fiscal y de sostenibilidad de la deuda, este movimiento no fue bien leído por los inversores. El siguiente paso fue el acercamiento y posterior firma de un acuerdo con el FMI, y cuando eso no fue suficiente, el acuerdo se volvió a ajustar. Es así que en el 28 de septiembre de 2018 el BCRA anunció que modificaba su esquema de política monetaria “para implementar una meta de crecimiento nulo de la base monetaria hasta junio de 2019”[5]. Con algunos ajustes en esta meta, en concreto entre el mes de septiembre de 2018 y el mes de septiembre de 2019, la base monetaria aumentó solamente un 4,8%. En septiembre de 2018 la base monetaria había aumentado 43,9% anual. Un año más tarde el ritmo de aumento se había reducido a un décimo.

A pesar de estas medidas, la inflación anual de 2019 cerró en 53,8%, la más elevada de los 28 años precedentes.

Olivera (Olivera, 1960) explicaría este fenómeno en el marco de su “teoría no monetaria” de la inflación. Lo primero que debe decirse aquí es que Olivera no negaba que la inflación fuese un fenómeno monetario. El autor argentino asegura que “por cuanto entraña esencialmente un deterioro del valor del dinero, la inflación es en sí un fenómeno monetario.” No obstante, aclaraba después, que al hablar de teorías no monetarias, no se hacía referencia a la naturaleza del fenómeno, sino a las causas que lo producían. Entre estas causas, Olivera entontraba un cambio de precios relativos que ocurriera en el marco de un mundo con precios inflexibles a la baja.

Así las cosas, si el precio del bien B cae en términos relativos respecto del bien A, pero los precios nominales son inflexibles a la baja, entonces el sistema se resuelve con un aumento nominal del precio de A, manteniéndose constante el precio del bien B. Finalmente, esto tiene como resultado un aumento general del nivel de precios de la economía. La inflación, así, no fue causada por el aumento de la emisión monetaria, sino por un cambio de precios relativos que incrementó el valor del IPC.

La teoría de Olivera podría aplicarse y explicar en parte el fenómeno de la inflación de 2019. En efecto, el aumento del valor del dólar (que pasó de $ 38,8 En diciembre de 2018 a $ 63 en diciembre de 2019) puede explicar la modificación al alza de una serie de precios de la economía no compensada por una baja de otros productos, llevando esto a una suba del nivel de precios promedio.

Ahora el punto es si estas disrupciones de corto plazo pueden negar la teoría monetarista de la inflación. Y, desde nuestro punto de vista, esto no es suficiente. La visión de Olivera -y otros “estructuralistas”- puede ser útil para entender cambios de corto plazo en la tasa de inflación: pero para comprender el fenómeno de la inflación a largo plazo -como el que vive hoy Argentina-, debemos volver a la cantidad de dinero.

De Gregorio (De Gregorio, 2017) nos muestra este fenómeno con dos gráficos (ver gráfico 5 en el anexo) elocuentes que en el eje horizontal tienen la tasa de expansión de la cantidad de dinero y en el vertical la tasa de inflación. Un gráfico muestra cambios a corto y el otro las variaciones a un plazo más largo. El economista chileno concluye que:

… la relación entre dinero e inflación es muy débil en el corto plazo.  (…) Cuando se observa la evidencia de largo plazo, veinte años, la relación es más clara, y efectivamente hay una alta correlación entre la inflación y el crecimiento de M1. Esto es particularmente importante para inflaciones altas. (…)

En consecuencia podríamos concluir que la teoría cuantitativa, y por lo tanto, la neutralidad del dinero, se cumpliría en el largo plazo.

La evidencia también indica que, a corto plazo, la correlación entre emisión e inflación es débil, mientras que a largo se vuelve más robusta.

Milton Friedman no estaría en desacuerdo con esta afirmación, ya que en su decálogo del monetarismo (Ravier, 2012), explicaba que a corto plazo la emisión monetaria afectaba más al nivel de actividad que al nivel de precios; siendo el impacto sobre éste más importante luego del paso de un cierto tiempo.

Por último, y volviendo al éxito que los países Latinoamericanos han mostrado en el combate contra la inflación, vale destacar el análisis de Bernanke (Bernanke, 2005), quien afirmó que la responsabilidad fundamental en el éxito antiinflacionario recae en el abandono de las ideas estructuralistas y su reemplazo por “el consenso actual entre los economistas – que el crecimiento de la cantidad de dinero generado por el déficit fiscal es la fuerza motora detrás de casi todos los episodios de muy alta inflación”.

Tal vez los hechos más recientes, y las declaraciones de los banqueros centrales del día de hoy, junto con sus políticas monetarias, sea una nueva demostración de este dictum de Bernanke[6].

Por último, el rol de las expectativas

Como nos decía Bernanke, existe un consenso entre economistas acerca de que, en el origen de la inflación, está la política monetaria impulsada por la dominancia fiscal. Ahora a esto hay que sumarle el rol de las expectativas, un camino que comenzó Friedman pero que luego fue profundizado por autores de la talla de Robert Lucas y Thomas Sargent, entre otros.

La “revolución de las expectativas racionales”, como se ha llamado a esta nueva corriente del pensamiento económico, sostiene que los agentes económicos hacen el mejor uso de la información limitada de la que disponen y, en base a eso, buscan anticiparse y adaptarse racionalmente a los efectos esperados de las políticas gubernamentales. Así, el comportamiento de los individuos puede contrarrestar los efectos de las políticas y frustrar sus objetivos.

Un texto clásico en este sentido es el de Sargent y Wallace (Sargent & Wallace, 1981). Los autores sostuvieron en esa época la controvertida idea de que la política monetaria, por sí misma, no sería suficiente para reducir la inflación. Incluso más, que una política monetaria apuntada a bajar la inflación, si se empleaba en solitario, generaría más inflación en el futuro.

Esto era así porque, en un sistema donde el Banco Central dejara fija la tasa de expansión monetaria, por ejemplo, el déficit del gobierno sólo podría ser financiado en parte con el dinero emitido, teniendo el resto que financiarse en el mercado de bonos. Ahora bien, llegado el punto en que el mercado de bonos se saturase, entonces el Banco Central debería financiar ese déficit con “señoreaje, requiriendo la creación de dinero adicional. Más tarde o más temprano, en una economía monetaria, el resultado es inflación adicional”.

Sargent y Wallace enfatizaban su punto al considerar que, si la demanda de dinero dependía de la tasa esperada de inflación, entonces podría darse el caso de que la autoridad monetaria ni siquiera pudiera bajar la inflación en el corto plazo. Es que los agentes racionales, esperando una mayor expansión en el futuro, reducirían hoy su demanda de dinero, haciendo que la “dureza monetaria” tuviera poco efecto sobre la inflación presente.

En otro artículo sobre las hiperinflaciones europeas de los años ‘30, Sargent (Sargent, 1982) volvió a insistir en las expectativas de los agentes y, por tanto, en la credibilidad de las políticas implementadas para bajar la inflación:

Las medidas esenciales que pusieron fin a la hiperinflación en Alemania, Austria, Hungría y Polonia fueron, primero, la creación de un banco central independiente que estaba legalmente comprometido a rechazar la demanda de emisión por parte del gobierno y, segundo, una alteración simultánea en el régimen de política fiscal (…) una vez que se entendió ampliamente que el gobierno no dependería del banco central para sus finanzas, la inflación terminó y los tipos de cambio se estabilizaron.

Volviendo a 2019, esta hipótesis también podría obtener una ilustración en los hechos. Mientras los mercados creyeron en la política monetaria y la continuidad de una política fiscal gradualista hacia abajo, avalada por un organismo internacional como el Fondo Monetario Internacional, la inflación mostró cierta morigeración y el tipo de cambio se mantuvo estable. No obstante, una vez el escenario político se modificó, la expectativa de los agentes también lo hizo, de forma rápida y radical, y con ello vino el salto del tipo de cambio, una caída de la demanda de dinero, y un nuevo aumento en la tasa de inflación.

Conclusión

A lo largo de este trabajo hemos tratado de entrelazar los datos de la realidad con un conjunto de ideas que han mantenido su coherencia a lo largo de, al menos, seis siglos. Así, intentamos sostener que -si bien en economía, como en toda ciencia- las conclusiones son siempre provisionales y sujetas a refutación, la afirmación de que la emisión excesiva de dinero es la causante de la inflación es una que cuenta con un considerable consenso en la profesión y en la academia y que, además, ha sido suficientemente ilustrada por la evidencia empírica a lo largo de la historia.

Eso no impide, por supuesto, que podamos escuchar objeciones y críticas. No obstante, es la creencia de este servidor, que dichas críticas no podrán cambiar en mucho los puntos fundamentales aquí vertidos.

Anexo de Gráficos

Gráfico 1. Inflación anual promedio (2003-2022), países seleccionados de América del Sur.

Fuente: elaboración propia en base a FMI

Gráfico 2. Inflación anual promedio (2003-2022), países seleccionados de América del Sur con Argentina y Venezuela.

Fuente: elaboración propia en base a FMI

Gráfico 3. Base monetaria (promedio míovil 12 meses) y tasa de expansión anual.

Fuente: elaboración propia en base a BCRA.

Gráfico 4. Tasa de inflación anual (2002-2020), datos mensuales.

Fuente: elaboración propia en base a INDEC y fuentes privadas.

Gráfico 5. Emisión monetaria e inflación en el corto y largo plazo.

Fuente: De Gregorio (2007).

Gráfico 6. Tasa de interés de referencia para países seleccionados (2020-2022)

Fuente: elaboración propia en base a INDEC y Bancos Centrales.


[1] La página oficial del Banco Central de Venezuela se ocupa de aclarar que dicha institución es “integrante del Poder Público Nacional” y “que ejerce funciones gestoras de interés público en coordinación con la política económica general y se rige por los principios que gobiernan la Administración Pública.”. En el caso de Argentina, la reforma de la carta orgánica del 2012 modificó los objetivos, que quedaron establecidos en 5: “en el marco de las políticas establecidas por el gobierno nacional, 1) la estabilidad monetaria, 2) la estabilidad financiera, 3) el empleo y 4) el desarrollo económico 5) con equidad social. Véase BCV, Misión y Visión (http://www.bcv.org.ve/bcv/mision-y-vision) y BCRA, Carta Orgánica (http://www.bcra.gov.ar/pdfs/bcra/cartaorganica2012.pdf).

[2] La traducción es mía.

[3] John Maynard Keynes “An Open Letter to President Roosevelt” (1933). Disponible online en: http://www.la.utexas.edu/users/hcleaver/368/368KeynesOpenLetFDRtable.pdf (Versión en español traducida por Iván Carrino, en: https://www.ivancarrino.com/wp-content/uploads/2019/06/JM-Keynes-CARTA-ABIERTA-AL-PRESIDENTE-ROOSEVELT.pdf)

[4] El economista austriaco Ludwig von Mises bridó, en el año 1969, una serie de conferencias en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. En una de ellas se refirió a la inflación. Sus conferencias se encuentran publicadas por Unión Editorial, en un libro titulado “Política Económica”.

[5] El BCRA refuerza el sesgo contractivo de la política monetaria y adapta normas al nuevo esquema monetario. 28 de septiembre de 2018, disponible en: http://www.bcra.gov.ar/Noticias/BCRA-refuerza-esquema-politica-monetaria.asp

[6] En una entrevista para el programa “60 Minutos”, el actual presidente de la Fed, Jerome Powell admitió haber “inundado de dinero” el mercado. Véase Full Transcript: Fed Chair Jerome Powell’s 60 Minutes interview on economic recovery from the coronavirus pandemic https://www.cbsnews.com/news/full-transcript-fed-chair-jerome-powell-60-minutes-interview-economic-recovery-from-coronavirus-pandemic/

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Investigador Asociado del Centro FARO, de la Universidad del Desarrollo de ChileEs Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

La importancia de la división de poderes para generar riqueza

Por Enrique Blasco Garma. Publicado el 19/11/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/11/19/la-importancia-de-la-division-de-poderes-para-generar-riqueza/

Los ingresos por habitante de cada país, según el valor del PBI, miden objetivamente la atención a la sociedad por parte de los gobernantes

Las sociedades debieran constituirse para favorecer a sus miembros. Los Padres Fundadores de los EE.UU. plantearon las condiciones para una nación próspera (Reuters)Las sociedades debieran constituirse para favorecer a sus miembros. Los Padres Fundadores de los EE.UU. plantearon las condiciones para una nación próspera (Reuters)

Más allá de los discursos, las estimaciones del FMI arrojan mediciones más precisas de la satisfacción de las necesidades individuales que las que argumentan las fantasías oficiales. Países como Italia, Japón, Francia, Nueva Zelandia, Reino Unido, Alemania, Finlandia, Israel, Suecia, Canadá, Dinamarca, EE. UU., Suiza, Noruega e Irlanda, con PBI por habitante en orden ascendente desde 40.000 a 100.000 dólares por año demuestran quiénes atienden, en promedio, mejor a su gente. No sorprende que atraigan inmigrantes.

Las sociedades debieran constituirse para favorecer a sus miembros. Los Padres Fundadores de los EE.UU. plantearon las condiciones para una nación próspera.

The Federalist Papers es una colección de 85 ensayos periodísticos escritos por Alexander Hamilton, James Madison y John Jay promoviendo la Constitución de los EE.UU.

En el Federalista 10, Madison propone los medios para evitar el predominio faccioso de una mayoría. Defiende una república comercial con múltiples intereses, característica de una sociedad libre, como el medio más importante. Y destaca que una república grande, al tener una amplia variedad de partidos e intereses, hará menos probable que se impongan facciones mayoritarias.

Una aplicación general del principio de frenos y contrapesos que es fundamental en el sistema constitucional estadounidense.

El Federalista 51 plantea la estructura del gobierno que debe proporcionar los adecuados controles y equilibrios entre los diferentes poderes y reparticiones. Aborda los medios por los cuales se pueden crear controles y equilibrios apropiados en el gobierno y aboga por una separación de poderes dentro en el orden nacional.

Una de sus ideas más importantes es: “La ambición debe hacerse para contrarrestar la ambición” y su argumento “si los hombres fueran ángeles”.

Los Papeles Federalistas son la base de la interpretación constitucional y uno de los textos más célebres de la ciencia política mundial. El propósito del número 51 es informar sobre las salvaguardas creadas por la Convención para mantener las ramas separadas del gobierno y proteger los derechos de las personas y del país.

Dependencia e intrusión

El punto clave de Madison es que los miembros de cada departamento deben tener la menor dependencia posible de los miembros de los otros departamentos, y para mantenerse independientes, su propio departamento no debe invadir a los demás.

Para asegurar estos fines, el autor sugiere que “la gran seguridad contra la concentración de los diversos poderes en un mismo departamento” es facilitar que cada uno se defienda de invasiones de los demás.

En una forma republicana de gobierno la rama legislativa es la más fuerte, y por lo tanto debe dividirse en diferentes ramas, estar tan poco conectada entre sí como sea posible (Getty Images)En una forma republicana de gobierno la rama legislativa es la más fuerte, y por lo tanto debe dividirse en diferentes ramas, estar tan poco conectada entre sí como sea posible (Getty Images)

En una forma republicana de gobierno la rama legislativa es la más fuerte, y por lo tanto debe dividirse en diferentes ramas, estar tan poco conectada entre sí como sea posible, y presentarlas por diferentes modos de elección.

El gobierno está protegido contra usurpaciones porque está dividido en departamentos distintos y separados. En 1797, el poder sobre las personas se dividió tanto a través del federalismo como a través de las ramas (legislativa, ejecutiva y judicial).

Debido a la división del poder, una “doble seguridad surge a los derechos del pueblo. Los gobiernos se controlarán entre sí, al mismo tiempo que cada uno será controlado por sí mismo”. En tanto la coparticipación de impuestos y otras decisiones no alteren incentivos.

Madison discute extensamente el tema de las facciones políticas. Reconoce que siempre estarán presentes y que la única forma de contrarrestar sus efectos es tener numerosas facciones. En otras palabras, incluso si los individuos se mezclan con otros miembros de los mismos grupos sociales, ideales y metas, ninguno en particular debería ser capaz de volverse tan fuerte como para frustrar el interés de todo el resto.

Ninguna facción puede llegar a ser lo suficientemente poderosa como para derrocar a todas las demás facciones en una república bien administrada.

Lamentablemente, la corrupción desarma defensas. Y en la Argentina se observa que está altamente corrompida.

Enrique Blasco Garma es Ph.D (cand) y MA in Economics University of Chicago. Licenciado en Economia, Universidad de Buenos Aires. Fue Economista del Centro de Investigaciones Institucionales y de Mercado de Argentina CIIMA/ESEADE. Profesor visitante a cargo del curso Sist. y Org. Financieros Internacionales, en la Maestria de Economia y C. Politicas, ESEADE. Sigue a @blascogar

La inmigración, como determinante del desarrollo:

Un estudio analógico entre el desarrollo explosivo de la Argentina y el futuro del Sahara Occidental.

Este trabajo fue expuesto en El Aayún, Sahara Occidental, en el evento: Alter Forum, desarrollado entre los días 5 y 7 de Junio de 2019.

Los fundamentos causales, determinantes del desarrollo, constituyen una temática de enorme interés para el debate sobre un futuro promisorio, armonioso y de progreso para el Sahara Occidental. Una región del mundo en la que no parece haber acuerdo sobre si es absolutamente pobre o es de una riqueza enorme, muchas veces representadas por las enormes reservas de fosfatos, evidenciadas en las minas de Bucraa y los inconmensurables bancos de peces del atlántico, entre Canarias y el Sahara occidental.

Para acercarnos a una mejor comprensión de los mecanismos institucionales e incentivos más adecuados, conducentes a este objetivo de progreso y de prosperidad, de interés común, propondremos analizar el proceso de desarrollo inicial de nuestra patria, como un estudio analógico con lo que, creemos, puede llegar a ser el desarrollo y prosperidad del Sahara Occidental en los años venideros. 

Vamos a hacer una salvedad metodológica, ya que no somos empiristas. Como ya explicara uno de los grandes maestros: Los hechos del pasado, muy poco nos dejan prever, acerca de lo que nos depararán los acontecimientos futuros. No hay fundamentos lógicos para afirmar que lo que haya ocurrido alguna vez, en ciertas circunstancias, deberá repetirse en un ambiente similar. Pero sí podemos afirmar que los hombres tienden a actuar buscando su propio beneficio y de esta forma establecen lazos y vínculos que tejen un proceso de colaboración social. Luego de muchos intentos, han terminado prefiriendo la cooperación pacífica y el entendimiento, al estado de naturaleza y a la confrontación[1]. Precisamente por esto, no son los datos del pasado ni sus similitudes los que nos llevarán a defender ciertas afirmaciones. Sino más bien, los fundamentos lógicos del accionar humano serán los que nos van a ayudar muchísimo a interpretar que pasó en el desierto Argentino y porque. A partir de allí podremos encontrar razones como para afirmar científicamente que es posible lograr resultados similares, valgan las importantes diferencias, para poder lograr un desarrollo armónico del Sahara Occidental, en los próximos años, si se logran implementar los incentivos adecuados y un marco institucional coherente.

Argentina, hasta la adopción de su ordenamiento constitucional, en 1853, era un desierto. Consideremos su superficie: Un país de más de 2 millones 780 mil Kms2, (2.780.400). Para tener una magnitud de su extensión, vale recordar que la distancia entre 2 de sus ciudades más alejadas, La Quiaca y Ushuaia[2], (4.319 kms), equivale a la distancia entre Lisboa y Moscú, (4.650 kms)[3].

Al momento de iniciarse la “Organización Nacional”, es decir, cuando se terminan las guerras civiles internas que fueron una constante a lo largo del Siglo XIX y al adoptarse la Constitución Nacional, que aún rige sus destinos, su población se podía estimar en 1 millón 216 mil, (1.216.000) habitantes, en 1853. Eso nos indica una densidad de Cero coma 4373, (0,4373) habitantes por Km2. Una densidad de población, por Km2, muy similar a la que exhibe hoy el Sahara Occidental, según las estimaciones de las Naciones Unidas de los últimos 5 años.

A partir de allí, la Argentina llegó a crecer a tasas anuales de más del 30 por mil, debido a la afluencia masiva de migrantes reducidos a la extrema pobreza, pero fuertemente esperanzados en su futuro en la nueva nación. Alcanzando en 1895 una población de más de 4 millones 123 mil habitantes, (4.123.800)[4].

Semejante tasa de crecimiento poblacional, que no se explica por el crecimiento vegetativo, sino más bien por el arribo de ingentes masas de migrantes sumidos en la más absoluta miseria, debió haber hecho caer el ingreso por cápita de la población. Pero, contrariamente a lo esperable, este ingreso no solo creció a escalas inusitadas, nunca más vistas, sino que, además se convirtió, en el referido año de 1895, y manteniéndolo en 1896, en el PBI per cápita más alto del mundo, como lo atestiguan los estudios del “Proyecto Maddison”[5].[6]

http://www.libertadyprogresonline.org/wp-content/uploads/2018/04/pbi-1895.png

Todo aquello por lo que se conoció a la Argentina de la época y todo aquello por lo que se la conoce hoy, no existía. No existía la agricultura, porque las tierras no eran susceptibles de apropiación privada. Durante el período colonial, la totalidad del territorio que hoy integra la nación era un dominio del Rey de España. Quién concedía permisos de explotación de distinto tipo, pero muy rara vez otorgaba la propiedad de nada que no fueran fincas urbanas. Y cuando lo hacía, solo era a favor de españoles nobles. Un ejemplo de los muy contadísimos de ellos puede ser el del malogrado Juan José Feliciano Fernández Campero y Pérez de Uriondo Martiarena, Marqués de Yavi[7], ejecutado por la corona, por su apoyo a la revolución[8]. No existía la ganadería porque las tierras baldías del rey eran periódicamente asoladas por los malones de los aborígenes que, desconociendo el más mínimo orden jurídico, al que nunca habían estado sometidos, robaban el ganado y las mujeres de quienes intentaran poblarlas[9]. No habian posibilidades de transportar una producción que ni siquiera existía porque no había infraestructura ferroviaria, ni inversión extranjera, ni tecnología. No había explotación pesquera, porque se ignoraban las artes de la navegación y no se contaban con barcos adecuados a esas tareas. No existían posibilidades de exportar esa producción que se generó después, cuando el capital extranjero se hizo presente, invirtiendo en puertos, vías férreas, almacenaje y logística, por la inexistencia de esas infraestructuras imprescindibles.

A tal punto que solo se exportaban cueros salados de los animales vacunos que vagaban silvestres, por imposibilidad de mantenerlos cautivos y sujetos a domesticación que permitiera su engorde, y posterior faena, para aprovechar su carne[10]. El país entero era un enorme desierto poblado por gauchos y aborígenes nómadas, que vivían, unos de la caza de rebaños salvajes y otros, del pillaje y el malón, que asolaba las poblaciones de los colonos que intentaban producir.[11].

Pero luego vino la civilización. Se diseñó un marco institucional, se juró la Constitución Nacional, pensada y redactada por Juan Bautista Alberdi, a inspiración de la Constitución de los Estados Unidos de América y de la Constitución de California y de otros estados del norte. Se enfatizó en la protección de los derechos individuales, en el amparo de la propiedad privada, en la autonomía de la voluntad a los efectos del diseño e implementación de los arreglos contractuales que resulten necesarios, en la subordinación del estado al sistema jurídico, en el estado de derecho, ante el cual, existe igualdad ante la ley para los gobernados y ante los gobernantes y el estado. Y en la subsidiariedad de la acción estatal, frente a la iniciativa privada y al capital de riesgo[12].

Juan Bautista Alberdi abogó fuertemente por promover la inmigración, como una herramienta de impulsar la adopción de conocimientos tecnológicos aportados por los migrantes, con experiencias de vida muy diversas. Y de esa forma impulsar el progreso y el bienestar a través de la constitución de empresas, promoción del comercio e industria y de toda actividad económica conexa[13].

Estas ideas quedaron plasmadas en el ordenamiento institucional, a partir de su elevación al rango constitucional de estos principios rectores de la política argentina durante el siglo XIX. Así se estableció que:

Art. 20. – Los extranjeros gozan en el territorio de la Nación de todos los derechos civiles del ciudadano; pueden ejercer su industria, comercio y profesión; poseer bienes raíces, comprarlos y enajenarlos; navegar los ríos y costas; ejercer libremente su culto; testar y casarse conforme a las leyes. No están obligados a admitir la ciudadanía, ni a pagar contribuciones forzosas extraordinarias. Obtienen nacionalización residiendo dos años continuos en la Nación; pero la autoridad puede acortar este término a favor del que lo Solicite, alegando y probando servicios a la República.[14]

Es por eso que en nuestra patria no puede hablarse de tal cosa como “inmigración ilegal”. Porque cualquier ciudadano extranjero, que no hubiera cometido delitos y estuviese evadiendo la justicia de origen, pudo establecerse, trabajar, educarse, enseñar, difundir ideas por la prensa y dar origen a cualquier emprendimiento empresarial que lo llevara a prosperar.

Se garantizaron los derechos de las personas de forma taxativa e inalienable, dejando en claro cuales eran estos derechos esenciales a la libertad:

Se garantizó la libre circulación de las mercaderías:

“Art. 10. – En el interior de la República es libre de derechos la circulación de los efectos de producción o fabricación nacional, así como la de los géneros y mercancías de todas clases, despachadas en las aduanas exteriores.[15]

Se prohibió la aplicación de gravámenes e impuestos que tasen la circulación de bienes y mercaderías:

“Art. 1 l. – Los artículos de producción o fabricación nacional o extranjera, así como los ganados de toda especie, que pasen por territorio de una provincia a otra, serán libres de los derechos llamados de tránsito, siéndolo también los carruajes, buques o, bestias en que se transporten; y ningún otro derecho podrá irnponérseles en adelante, cualquiera que sea su denominación, por el hecho de transitar el territorio[16]”.

Se enumeraron y dejaron bien claros los derechos de los habitantes del país, que eran reconocidos aún a los extranjeros y a quienes no fueran ciudadanos:

“Art. 14: -Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber: de trabajar y ejercer toda industria licita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender.[17]

No fueron los recursos naturales, que ni siquiera eran de utilidad en esos tiempos, los que hicieron crecer al país. Sino sus instituciones, los marcos regulatorios de las relaciones interpersonales, las posibilidades infinitas de relacionarse con los demás, de asociarse, de dar origen a formas de negocios y a mecanismos de negociación que garantizan el cumplimiento de los contratos y dan seguridad y permiten administrar o derivar los riesgos comerciales. Como ejemplo de eso se pueden mencionar, en la actualidad, a los mercados institucionalizados de materias primas agrícolas, (granos, oleaginosas, carnes), así como a los mercados de derivados financieros y mecanismos de cobertura de riesgo mediante contratos de futuros[18]. Fue muy importante el respeto por la cultura, la diversidad y las creencias, así como la libertad religiosa.

Todo este marco institucional permitió generar riquezas y oportunidades de negocios y explotar ventajas competitivas, que generaron una correcta asignación de recursos, captaron inversiones competitivas y dieron lugar a la creatividad y al establecimiento de miles de empresas y negocios de propiedad particular. En sintonía con las tendencias que se vieron en otros países, ya avanzado el siglo XX. Es por eso que, actualmente, una parte sustancial de la generación de valor de la economía de los países más desarrollados no se encuentra en la producción de materias primas, sino en la posibilidad de generar ganancias a partir del comercio, la logística, el financiamiento o la administración de riesgos, la búsqueda de eficiencia a través de economías de escala y de coberturas de riesgos.

Es la creatividad, el desarrollo de nuevas formas de negociación, la creación de mecanismos institucionales para descubrir los precios futuros y asegurarlos, la principal fuente de ingresos de las sociedades maduras. Así como la información, la generación de conocimiento y la asunción de riesgos empresariales.

Autores de enorme peso académico internacional, como Julian L. Simon consideran que el mayor recurso con que puede contar un país, para avanzar en forma concluyente hacia su desarrollo son los recursos humanos. Y que el crecimiento de la población impulsa muy fuertemente la riqueza y la prosperidad, lejos de constituirse, como planteaban otras visiones apocalípticas, en una limitante al progreso[19].

Este enfoque afirma que, en realidad, la presencia de recursos naturales no determina el crecimiento. Sino la capacidad de los individuos de explotar, encontrar, reciclar y reformular la utilización de los mismos es lo que determina la prosperidad. El continente que cuenta con más recursos naturales es África. Si pensamos en oro, o diamantes, miraremos al sur, si pensamos en energía y petróleo, pensaremos en Nigeria, Angola o Argelia[20]. Sin embargo, es África, nuevamente el continente que lidera la recepción de ayuda humanitaria. Camerún, Etiopía, Chad, padecen situaciones que no tienen estrictamente que ver con la falta de fuentes de sustento o de ingresos para sus habitantes. Sino con conflictos. Y sus consecuentes desplazamientos de población[21].

En términos de las horas de trabajo que hacen falta aportar para conseguir el valor de una tonelada de cualquier materia prima, como podemos ver en la actualidad, todos estos precios han bajado a niveles insignificantes, en relación a los que tenían 100 años atrás. Y mucho más, si lo relacionamos a 1000 años atrás. ¿Qué es lo que ha hecho que, pese a esa disminución de su precio real, no monetario, sino medido en bienes que no han perdido valor, como puede ser el de la hora de trabajo o el de la jornada laboral, estos bienes se sigan produciendo y volcando a los mercados en proporciones cada vez crecientes? La respuesta nos llega de parte de los nuevos sistemas de producción, desarrollados a partir de la búsqueda de economías de escala y de la especialización. ¿Qué es lo que ha hecho que hoy, con un precio 10 veces menor al de hacen apenas 100 años, un agricultor en la Argentina se dedique a producir Trigo, Soja o Maíz? ¿Por qué sigue trabajando pese a la dramática caída de su precio, que lejos de ser una mala noticia, es excelente, desde el punto de vista de las personas que antes padecían hambre? La respuesta se debe buscar en los volúmenes obtenidos y en la minimización de los márgenes de rentabilidad, producidos por una competencia global, que obliga a lograr niveles de eficiencia impensables años atrás. Con inversiones en tecnología y en capital que no existían hace apenas 30 años. Actualmente un agricultor puede sembrar maíz, soja, o trigo a razón de 60 a 80 has. por día y puede cosechar maíz a razón de 80 toneladas por hora. Una sola persona. Con un stock de maquinarias que supera el millón de U$S. Frente a semejante grado de especialización, las formas de vida antiguas, con economías de subsistencia y en escalas artesanales no pueden sobrevivir por sus enormes costos relativos. Medidos en la cantidad de horas que una persona debe dejar de utilizar en su propia capacitación intelectual y técnica, estos costos son ahora imposibles de asumir, sin vernos condenados a no salir nunca de la indigencia y el subdesarrollo.

La utilización cada vez más intensiva de las materias primas y de los recursos naturales lleva a una mayor prosperidad y esta, a una mayor capacidad de compra de los mismos, y los somete a una utilización más intensiva. Esto genera escaseces, que en una economía de mercado abierta y competitiva dan lugar a la suba de sus precios y al desarrollo de nuevas inversiones y asimismo de nuevas tecnologías que permiten una mayor posibilidad de obtener cantidades mayores de esos recursos y luego eso precipita sus precios a la baja en el largo plazo. Y asimismo, nos obliga a explotar los recursos, cuando sus precio de venta cubre ya adecuadamente los gastos de inversión y desarrollo[22].

Pensemos, por un momento en el petróleo. El volumen de sus reservas, los costos de extracción y los usos que se hacían del mismo a principios del siglo XX. Y la situación actual. Cuando se inicia la industria del petróleo, esta se basó en la explotación de un recurso que no solo estaba completamente a la mano, sino que obstaculizaba la obtención de otros más urgentes, como el agua. A partir de disponer del recurso en forma casi gratuita, se empezaron a buscar usos alternativos del mismo, los cuales fueron, en primera instancia, para el querosene, utilizado en la iluminación y posteriormente para otro de sus subproductos residuales, como la gasolina que luego se empezó a utilizar para mover automóviles. Luego se dio uso al fuel oil, para mover buques y trenes y al diesel, para el transporte por camión. El desarrollo tecnológico permitió que se disminuyeran dramáticamente las cantidades a utilizar para producir trabajo mecánico, mediante la eficiencia y el desarrollo de nuevas máquinas térmicas, de menor consumo[23]. Y así llegamos al día de hoy en que el desarrollo de nuevas tecnologías, como la iluminación mediante LEDs minimiza el consumo de electricidad y el diseño de turbinas eólicas hace innecesario el petróleo para aplicaciones de energía hogareña. Los automóviles híbridos hacen caer el consumo a un tercio del de hacen 25 años. Y el desarrollo de nuevas tecnologías de prospección y extracción nos ponen a disposición ingentes cantidades, apenas ayer desconocidas, como lo ha sido el desarrollo del megayacimiento de Vaca Muerta en Argentina. El segundo más grande del mundo en petróleo no convencional, que dará lugar a inversiones privadas de más de 120 mil millones de dólares en los próximos años[24].

Por otra parte, y por las mismas razones económicas, el capital está sujeto a la ley de rendimientos decrecientes a escala, lo cual obliga a las naciones más desarrolladas a invertir, preferentemente, en aquellas naciones que ostentan menores tasas de capitalización, ya que las tasas de rendimiento de determinado monto de capital, son muchas más altas en donde el capital es escaso, que en aquellas naciones en donde es abundante.

Las claves para que todo este progreso se materialice deben buscarse, asimismo, en el desarrollo de la empresarialidad, la creatividad, la iniciativa privada, la búsqueda personal de alternativas, que cada uno de los integrantes de la sociedad desarrolla, cuando se establecen los incentivos correctos. En este sentido, son muy interesantes los aportes de Israel Kirzner en lo relativo a los efectos multiplicadores de la iniciativa privada.

Este autor puso un gran énfasis en el proceso de descubrimiento de oportunidades empresariales, como eso beneficia a toda la sociedad, y como se plantea una distribución del ingreso basada en principios de equidad y justicia[25].

Asimismo, también ha destacado la importancia de la competencia, dentro de un proceso de mercado, para no solo descubrir, sino también incentivar y promover la iniciativa individual y el desarrollo de la persona[26].

Sin llegar a ser exhaustivos y por supuesto, sin poder llegar a conocer las peculiaridades y realidades sociales inabarcables en una tan breve intervención, hemos considerado que podía ser de interés este aporte de nuestra parte, basado asimismo en la experiencia que como empresarios y promotores de mecanismos institucionales hemos desarrollado en Latinoamérica en las últimas 3 décadas.

Por todo esto, esperamos haber hecho un aporte relevante de ideas y enfoques, que pueda resultar de utilidad para todo aquel que se sienta interesado en estos asuntos, que consideramos de gran importancia para el desarrollo del Sahara Occidental, en la actualidad.

Referencias:


[1] Mises, Ludwig v. : “Teoría e Historia”. Recuperado el 10/6/ 19 de: https://es.scribd.com/document/246775109/Teoria-e-Historia-Mises-pdf

[2] Distancia entre La Quiaca y Ushuaia: Recuperado el 10/6/19 de:

[3] Distancia entre Lisboa y Moscú: Recuperado el 10/6/19 de:

http://www.distanciasentreciudades.com/buscar?origen=Lisboa&destino=Mosc%C3%BA

[4] Flores Cruz, Ramiro A.: “El crecimiento de la población Argentina”. Recuperado el 10/6/19 de:

http://webiigg.sociales.uba.ar/pobmigra/archivos/Ramiro_Flores/Crecimiento.pdf

[5] Anderson, Javier: “Argentina sí fue el país más rico del mundo”. Recuperado el 10/6//19 de: http://buendianoticia.com/nota/9986/argentina-si-fue-el-pais-mas-rico-del-mundo-fundacion-libertad-y-progreso

[6] Groningen Growth and Development Centre (GGDC): Recuperado el 10/6/19 de: https://www.rug.nl/ggdc/

[7] La historia del marqués de Yavi se hace presente

https://www.lagaceta.com.ar/nota/368916/informacion-general/historia-marques-yavi-se-hace-presente.html

[8] Teruel, Ana “El Marquesado del Valle de Tojo: patrimonio y mayorazgo. Del siglo XVII al XX en Bolivia y Argentina”. Recuperado el 10/6/19 de:

http://revistadeindias.revistas.csic.es/index.php/revistadeindias/article/download/1022/1094

[9] Zeballos, Estanislao S. (1878) «La Conquista de quincemil leguas»

https://studylib.es/doc/1235373/zeballos–1878–la-conquista-de-quincemil-leguas

[10] Nicolás Alberto Biangardi, Maximiliano Camarda «El negocio del cuero en el Río de la Plata a fines del siglo XVIII». Recuperado el 10/6/19 de: https://www.researchgate.net/publication/324180493_El_negocio_del_cuero_en_el_Rio_de_la_Plata_a_fines_del_siglo_XVIII

[11] Thomas Falkner: «Descripción de la Patagonia y de las partes adyacentes de la América Meridional».

http://www.biblioteca.org.ar/libros/92625.pdf

[12] Levaggi, Abelardo: “Constitucionalismo Argentino 1810-1850” Recuperado el 10/6/19 de:

[13] Alberdi, Juan Bautista, “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina”, 1ª  ed., Buenos Aires, Losada, 2008. Recuperado el 10/6/19 de: http://biblioteca.libertyfund.org/sites/default/files/bases-facsimile.pdf

[14]Constitución de la Nación Argentina: Recuperado el 10/6/19 de:

http://www.senado.gov.ar/bundles/senadoparlamentario/pdf/institucional/constitucionNac1853.pdf

[15] Constitución de la Nación Argentina: Art. 10. Recuperado el 10/6/19 de:

http://www.senado.gov.ar/bundles/senadoparlamentario/pdf/institucional/constitucionNac1853.pdf

[16] Constitución de la Nación Argentina: Art. 11. Recuperado el 10/6/19 de:

http://www.senado.gov.ar/bundles/senadoparlamentario/pdf/institucional/constitucionNac1853.pdf

[17] Constitución de la Nación Argentina: Art. 14. Recuperado el 10/6/19 de:

http://www.senado.gov.ar/bundles/senadoparlamentario/pdf/institucional/constitucionNac1853.pdf

[18] Diferentes contratos de futuros:

[19] Simon, Julian Lincoln: “The Ultimate Resource 2” New Jersey Princeton University Press 1996.

[20] África: Petróleo Bruto. Producción.

https://es.actualitix.com/pais/afri/africa-petroleo-bruto-produccion.php

[21] Escola de Cultura de Pau: Recuperado el 10/6/19 de:

[22] Julian l. Simon, sobre la dinámica de los recursos naturales y sus precios.

[23] ¿Cómo llegó el petróleo a dominar el mundo?

https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/04/150331_iwonder_historia_petroleo_finde_dv

[24] Chorny, Rubén: Segunda reserva mundial: Vaca Muerta se llama la gran carta de crecimiento argentino. Recuperado el 10/6/19 de:

https://www.bbva.com/es/segunda-reserva-mundial-vaca-muerta-llama-gran-carta-crecimiento-argentino/

[25] Kirzner, Israel M. «Descubrimiento, capitalismo y justicia distributiva». Recuperado el 10/6/19 de:

[26] Kirzner, Israel M. “Competencia y Emprendimiento”. Recuperado el 10/6/19 de:

https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1496174

Cara y contracara del mundo empresario

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 22/10/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/10/22/cara-y-contracara-del-mundo-empresario/

Los empresarios exitosos son los responsables de los medicamentos, los alimentos, las comunicaciones, los transportes, la vestimenta, la vivienda y todo lo que nos rodea. Debemos aplaudirlos cuando operan en el mercado abierto y preocuparnos cuando entran a la casa de gobierno

Estatua del economista escocés Adam Smith, padre del liberalismoEstatua del economista escocés Adam Smith, padre del liberalismo

En el mercado libre el empresario es decisivo para atender las necesidades del prójimo. Su función es detectar arbitrajes entre lo que conjetura son costos subvaluados respecto a los precios finales. Si acierta saca partida por la diferencia, si yerra incurre en quebrantos. El cuadro de ganancias y pérdidas resulta crucial para marcar el rumbo.

En este contexto es que Herbert Spencer sostenía que en lugar de contar con monumentos en las plazas públicas de guerreros blandiendo sables o políticos varios, es pertinente hacerlo con los empresarios exitosos pues ellos son los responsables de los medicamentos, los alimentos, las comunicaciones, los transportes, la vestimenta, la vivienda y todo lo que nos rodea. Este razonamiento lo levanta y subraya Juan Bautista Alberdi.

Todo eso es muy cierto y hay que repetirlo pero cuando el empresario se alía con el poder de turno para obtener privilegios se convierte en un explotador de la gente puesto que vende más caro, de peor calidad o ambas cosas a la vez. Se convierte en un barón feudal o un ladrón de guante blanco: como no queda bien para su status social entrar a la casa del vecino y robarle los muebles lo hace a través del aparato estatal.

Días pasados consigné en Twitter que Adam Smith en su obra de 1776 sobre el empresario que desfigura su misión y se convierte en cortesano del poder: “Es preciso siempre escuchar con los mayores recelos cualquier proyecto de ley que proponga esa clase de personas para el comercio” (Cap. XI, libro primero, parte III). Más aún ese destacado profesor escocés desconfiaba de los prebendarios disfrazados de empresarios que tienen “interés en engañar e incluso oprimir al público” (idem). Como es sabido Smith fue uno de los mayores propulsores de la libertad de comercio y el baluarte de la función bienhechora del genuino empresario.

La riqueza de la naciones, de Adam SmithLa riqueza de la naciones, de Adam Smith

Por ello es que debemos estar agradecidos con los empresarios propiamente dichos, no porque hacen filantropía con sus ventas pues proceden en su interés personal: no tienen más remedio que servir a otros al efecto de mejorar su estado patrimonial pero debemos rechazar con todas nuestras fuerzas a los que negocian y reciben privilegios que siempre hacen mucho daño a la sociedad. Esta es la razón por la que aplaudimos cuando los vemos operar en el mercado abierto pero por los motivos apuntados debemos estar muy preocupados y alarmados cuando los vemos entrar a la casa de gobierno.

El premio Nobel en economía George Stigler en su obra Placeres y dolores del capitalismo moderno escribe que “Han sido ellos [los empresarios] quienes han convencido a la administración federal [en Estados Unidos] y a la administración de los estados de que iniciaran controles sobre instituciones financieras, los sistemas de transporte y las comunicaciones, las industrias extractivas, etc” y concluye que muchos ingenuos piensan que ellos son los únicos beneficiarios pero “el Estado no es una concubina, es una ramera.” Por su parte, desde la Universidad de Harvard Robert Nozick enfatizó que “Gran parte de la regulación gubernamental de la industria está originada y está dirigida a la protección contra la competencia que promueven empresarios establecidos” y el distinguido hombre de negocios estadounidense de los rubros de la refinería de petróleo y agricultura y sus derivados Charles G. Koch quien en el año en curso fue ubicado por Bloomberg Billonaries Index en el puesto quinceavo de las personas más ricas de Estados Unidos. Koch se pregunta “¿Qué está pasando aquí? ¿Los dirigentes empresarios se han vuelto locos? ¿Por qué están autoaniquilándose debido a la voluntaria y sistemática entrega de ellos mismos y sus empresas a manos de reglamentaciones gubernamentales?”.

Es que los hay que piensan que acercándose al calor oficial protegerán su empresa sin percatarse que la están rematando junto con sus familias a las voraces fauces del Leviatán. En ese tren de cosas si no aplauden con entusiasmo los discursos de los burócratas son expoliados. Si se escudan en el mal llamado “proteccionismo” vía aranceles al comercio exterior -que en verdad desprotege a todos por obligarlos a comprar más caro y de peor calidad- al endosar sus ineficiencias sobre las espaldas de los consumidores en lugar de afrontar el asunto con sus propios recursos. Si no pueden hacerlo de ese modo deben vender su proyecto para abrirlo a la participación de otros pero si nadie lo compra es porque la idea es antieconómica y por lo tanto en esa instancia debe abandonarse y no sufragarse coactivamente con el fruto del trabajo ajeno.

En resumen, en esta nota telegráfica por una parte pretendo mostrar los peligros de acciones promovidas por quienes irrumpen camuflados como empresarios pero que en verdad son asaltantes, y por otra mostrar los inmensos beneficios que reporta el verdadero empresario.

El empresario como tal no tiene conocimientos de economía, derecho, filosofía o historia, su fuerte es el olfato y la percepción adecuada para el antes referido arbitraje. Por ello es que es muy común que banqueros no sepan que es el dinero o directores de marketing que desconocen el significado del proceso de mercado. De todos modos, es muy recomendable que en los estudios de grado y posgrado sobre negocios se incluyan asignaturas que pongan de manifiesto la trascendencia del contexto en el que se desenvuelven los empresarios y por tanto la imperiosa necesidad de defender lo que comúnmente se conoce como el sistema de libre empresa. También en esos estudios detenerse a indagar en el nexo entre inversiones y salarios e ingresos en términos reales: la única causa de las mejoras en el nivel de vida son las tasas de capitalización, esa es la explicación por la que unos países son ricos y otros pobres lo cual requiere marcos institucionales civilizados a los efectos de proteger en primer término la propiedad privada que es lo que permite la asignación eficiente de los siempre escasos factores productivos.

En su momento mi desempeño como asesor económico de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, de la Cámara Argentina de Comercio, de la Sociedad Rural Argentina y del Consejo Interamericano de Comercio y Producción me permitió indagar de primera mano en el mundo empresario y antes también en mis quince años de trabajo en una empresa familiar fui expuesto a distintos ajetreos y menesteres de los negocios.

Los pseudoempresarios actúan bajo el síndrome de Estocolmo, una caracterización del psiquiatra Nils Bejerot luego del asalto a un banco de esa ciudad sueca por parte de Jan-Erik Olsson quien trató muy malamente a sus cuatro rehenes a pesar de lo cual éstos protegieron al delincuente.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

EL VATICANO II NO ES UN FRACASO

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 10/10/22 en:

H ttps://gzanotti.blogspot.com/2022/10/el-vaticano-ii-no-es-un-fracaso.html

Otro ataque al Vaticano II, ataques que se están multiplicando como estrellas en el cielo desde que Francisco asumió como Pontífice.

Esta vez es Ross Douthat, quien, al parecer (https://www.religionenlibertad.com/opinion/71182025/vaticano-ii-restauracion-catolica.html?eti=7194##STAT_CONTROL_CODE_3_71182025##) habría afirmado que el Vaticano II no ha protegido al Catolicismo del Modernismo, del Marxismo o del Correctismo político: casi como si los hubiera engendrado.

Volvemos a decir, junto con Benedicto XVI, que el Vaticano II era necesario (https://www.vaticannews.va/es/vaticano/news/2022-10/benedicto-xvi-concilio-vaticano-carta-ratzinger-steubenville.html) pues lo que estaba en juego era la relación entre Iglesia y Mundo Moderno (https://gzanotti.blogspot.com/2020/02/de-la-quanta-cura-querida-amazonia-el.html). Si toda la Modernidad fuera igual al Iluminismo, entonces estas críticas tendrían sentido. Pero la clave de la cuestión es que no es así. El Vaticano II asume como valores católicos a lo que fue precisamente la modernidad católica: la nueva ciencia, la des-clericalización del poder y la libertad religiosa. Solamente que esos documentos hayan sido escritos es un triunfo.

Que hayan sido malinterpretados, puede ser. Pero debemos distinguir dos tipos de ambigüedades: aquellas que emergen de un texto cuando es puesto en un contexto que le es ajeno, y aquellas que surgen de su propio contexto.

Las malinterpretaciones del Vaticano II son del primer tipo. Desde la tradición, desde lo esencial, el Vaticano II no contradice al magisterio anterior (lo esencial) sino sólo en temas contingentes (la reforma) y esa es la hermenéutica de la continuidad y la reforma de Benedicto XVI (https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/speeches/2005/december/documents/hf_ben_xvi_spe_20051222_roman-curia.html)  Por ende puede ser que las aclaraciones que pide Mons. Schneider sean necesarias (https://www.encristoymaria.com/entrevista-integra-mons-athanasius-schneider/ ) pero no por el Vaticano II, sino porque ha sido interpretado desde un “Espíritu del Concilio” que le es ajeno.

El post-modernismo en el cual han sido educados generaciones y generaciones de sacerdotes y obispos no surge del Vaticano II, que es modernidad, no post-modernidad. Una modernidad cristiana, como explicaron Francisco Leocata y Augusto del Noce. Los post-modernismos en los cristianos surgen de querer coquetear, sin la formación suficiente, con Heidegger y Nietzsche, sin pasar por Santo Tomás, Rosmini, Husserl o Edith Stein. 

El marxismo no surge de los textos del Concilio, sino de la falta de diálogo, TOTALMENTE PREVIA al Concilio, con la Escuela Austríaca de Economía, principal herramienta intelectual que puede hacer frente a la teoría marxista de la explotación, que fue considerada casi de modo unánime como “la parte de verdad” del marxismo, por la mayor parte de los teólogos, y no sólo por los teólogos de la liberación y del pueblo. Teólogos que fueron, estos últimos, los autores de las Conferencias Episcopales Latinoamericanas que, como dijimos (https://gzanotti.blogspot.com/2022/10/francisco-y-el-concilio-vaticano-ii.html)  no tienen nada que ver con ese Magisterio que desde Pío XII en adelante “acompaña” los logros de la democracia constitucional para la Europa de la post-guerra.

Si los que critican al Vaticano II creen que la Iglesia saldrá de su crisis negando los mejores frutos del Concilio, están muy equivocados. ¿Creen acaso que una vuelta a la teoría del deicidio será la solución? ¿Creen acaso que un monumento a la Quanta cura pondrá de vuelta a la Iglesia de pie? ¿Creen que hay que suspender todo diálogo fraterno con todos los luteranos, anglicanos y ortodoxos? ¿Esa es su solución?

El que verdaderamente había puesto a la Iglesia en su camino fue Benedicto XVI, siguiendo los esfuerzos de Juan Pablo II. Que Francisco los haya interrumpido, no es culpa del Vaticano II. 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor en las Universidades Austral y Cema. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Publica como @gabrielmises

GIORGIA MELONI NO ES RON PAUL PERO TAMPOCO ES MUSSOLINI

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 27/9/22 en: https://gzanotti.blogspot.com/2022/09/giorgia-meloni-no-es-ron-paul-pero.html

En nuestro artículo “Globalización y globalización” (https://puntodevistaeconomico.com/2021/01/22/globalizacion-y-globalizacion/) hemos tratado de distinguir entre una globalización que emerja del liberalismo clásico y aquella que surge de las imposiciones estatistas de las Naciones Unidas. Como sabemos, la primera ya no existe y lo que rige es la segunda, lo cual genera reacciones nacionalistas que deben ser distinguidas en dos. Una, la de un nacionalismo contrario al liberalismo clásico, donde en nombre de una tradición cultural se rechazan las libertades individuales, y otra que para defender estas libertades debe adherirse a una antigua noción de soberanía nacional como única opción para no ser invadida por un gobierno mundial que las elimine.

Todas estas distinciones deben tenerse en cuenta a la hora de evaluar los nuevos movimientos políticos y diversos liderazgos que están surgiendo como reacción a una agenda que baja de la ONU y que consiste en:

1.      Imposición obligatoria de educación sexual y reproductiva sin tener en cuenta los derechos de los padres;

2.      Imposición de aborto y transexualismo (incluidas campañas de anticoncepción) SIN tener en cuenta la libertad religiosa, la libertad de asociación, etc.

3.      Imposición de políticas estatistas con la excusa del cambio climático;

4.      Una apertura de fronteras que no tiene que ver con el libre comercio sino con la entrada de poblaciones que reclaman su propia nación y sus propias leyes violando las libertades individuales del territorio que quieren habitar (indigenismo y estados plurinacionales)

5.      Imposición del llamado lenguaje inclusivo sin tener en cuenta la libertad de expresión;

6.      Eliminación de la libertad de expresión, con la excusa de “desinformación”, de todos aquellos que se opongan a los puntos anteriores, con acusaciones adicionales de nuevos delitos como odio, discriminación, “White supremacist”, “domestic terrorist”, etc.

Hemos criticado siempre esa agenda sobre la base de las libertades individuales. NO sobre la base de un contenido específico. Por supuesto que esos seis puntos convierten al Catolicismo (el “en serio”, no el pachamama-catolicismo) y otras religiones tradicionales en un delito, como en el Imperio Romano (la analogía NO es casual) pero NO es en nombren de tales o cuales religiones que hay que oponerse a esa agenda global, sino en nombre de las libertades individuales violadas. Los puntos 1 y 2 violan la libertad de enseñanza, religiosa y de asociación. El punto 3, las libertades económicas. El punto 4, todas. Los puntos 5 y 6 eliminan la libertad de expresión e instauran una policía del pensamiento al mejor estilo nazi y soviético. NO es como católico, islámico, etc., que debo reclamar, por ejemplo, que los gobiernos no impongan una educación que vaya en contra de ciertos valores, sino que es en nombre de la libertad (en este caso la libertad religiosa) que les corresponde a todos los seres humanos por ser tales. Católicos, islámicos, judíos, agnósticos, ateos, marcianos y venusinos deberíamos unirnos todos en un pacto político originario donde la clave sean las libertades individuales protegidas por una Constitución Federal, o sea, los “constitutional essentials” (Rawls) o su “fe secular” (Maritain).

Desde esta perspectiva, las clasificaciones a los movimientos que resistan a la agenda de la ONU, como “fascistas”, “ultraderecha”, etc., se quedan cortas o son directamente falsas. Y la categoría de “populismo de derecha” se queda corta. ¿Por qué? Por varias razones, que están basadas en el análisis anterior:

–        La resistencia a la agenda globalista puede estar dictada por nacionalismos NO liberales así como también por libertarios, como por ejemplo Ron Paul y la mayoría de los paleo-libertarios de EEUU. Poner a todos ellos en la misma bolsa es erróneo.

–        Un líder nacionalista NO liberal NO es necesariamente “fascista” en el sentido técnico del término. Fascismo es Mussolini, Franco. Pero gran parte de estos nuevos líderes no van a eliminar la división de poderes, ni la suprema corte ni la libertad de expresión, y menos aún la economía de mercado. Sí, en general son proteccionistas y cuando se oponen a los referidos seis puntos lo hacen mezclando al nacionalismo no liberal con la defensa de las libertades. Sus discursos no son el colmo de la coherencia y en general su juego de lenguaje es aguerrido, y sus personalidades poco tienen que ver con la diplomacia. Eso tiene hipótesis psicológicas. Los líderes que encarnan reacciones no hablan como Sir Laurence Oliver, en general.

–        Por lo tanto, llamarlos inmediatamente “fascistas” es caer en la manipulación ideológica de la izquierda, como mínimo, o posicionarse directamente en una malicia política desde la cual hasta Hayek y Mises han sido llamados así.

–        La izquierda globalista es uno de los fenómenos totalitarios más agudos de toda la Historia de la humanidad. No avanza como Hitler en Polonia, a la luz del día. Esconde su totalitarismo bajo ingenuas herencias terminológicas heredadas del Estado de Derecho. Inventan nuevos derechos y los que están en contra son delincuentes. Y si alguien que no sea de ellos gana una elección, entonces es fascista, ultraderecha, white supremacist, terrorista, etc. Eso si no consiguieron manipular la elección.

A la luz de todo lo anterior, el juicio que nos merece alguien como Giorgia Meloni debe ser matizado, especialmente por aquel que venga del liberalismo, aún en sus formas más laicistas. Sí, libertaria no es. Pero fascista tampoco. Sí, ya sé que no es cuestión de cometer el mismo error que los anticomnunistas europeos anteriores a la Segunda Guerra, que los llevó a apoyar a diversos movimientos europeos fascistas en sentido técnico. Pero las actuales circunstancias históricas han cambiado. El mundo ya no es el de la post-guerra ni tampoco el del 91. Sí, ojalá Ron Paul hubiera ganado las elecciones en el 2012; ojalá lo hubiera hecho Alsogaray en 1973 en Argentina. Pero los juicios políticos concretos no se hacen de ojalaces que forman parte de universos paralelos. En este universo que nos tocó, las opciones son difíciles y los juicios deben ser más matizados, a la luz de nuevos planteos teóricos que no sé si estábamos preparados para hacer. 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor en las Universidades Austral y Cema. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Publica como @gabrielmises

El Papa Francisco, apostol de la miseria

Por Bertie Benegas Lynch. Publicado el 30/9/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/09/30/el-papa-francisco-apostol-de-la-miseria/

Pretendemos poner de relieve lo corrosivo que resulta para la civilización y el mensaje de Cristo, que representantes de la Iglesia promuevan el redistribucionismo y la demonización del exitoso

Cuesta entender por qué el Papa le tiene desprecio a los ricos por el hecho de serlos

Cuesta entender por qué el Papa le tiene desprecio a los ricos por el hecho de serlos

En referencia a temas sociales y económicos, el cardenal Bergoglio, antes de ser Papa, ya daba alarmantes signos de comulgar con principios colectivistas. Su nombramiento como Sumo Pontífice en marzo de 2013, le ha dado una mayor propagación a su prédica debido a la relevancia que le otorga ser la máxima autoridad dentro de la Iglesia Católica.

Desde entonces, muchos fanáticos católicos, encandilados por las sotanas y encerrados en la falacia de la autoridad, buscan desesperadamente salidas a los cortocircuitos morales que el fanatismo les impide resolver. Quedan en ridículo exponiendo justificaciones o interpretaciones retorcidas a un discurso papal certero que no necesita exégesis alguna.

Muchos de los mensajes papales, ajenos a su prédica ex cathedra, resultaron y resultan sumamente destructivos, como en aquella misa en Santa Marta que el Papa Francisco I sostuvo que “el dinero es el estiércol del diablo”. Esto deja a muchos católicos perplejos y a muchos sacerdotes lanzando homilías condenatorias a la riqueza material y relacionando a los ricos con la injusticia y la deshonestidad. Claro que, llegado el momento de pasar la bolsita de las ofrendas y las limosnas, aquellos sacerdotes no parecen mayormente avergonzados por su incoherencia.

Pero esta tendencia, de no pocos representantes de la Iglesia, viene construyéndose desde hace mucho tiempo. Salvo algunos extractos de Encíclicas y formidables declaraciones de Juan Pablo II -debido a la influencia de Michael Novak y Friedrich von Hayek en la década de los ochenta- y algunas otras ejemplares manifestaciones escritas en Encíclicas y exposiciones de León XIII y Pío XI, la Doctrina Social de la Iglesia ha sido, en gran medida, una caja de resonancia de recetas equivocadas que, sin juzgar sus intenciones, contribuyen grandemente a la proliferación de la miseria y el impulso político de fascistas y dictadores.

Como católicos y difusores de la palabra de Dios, tenemos el deber moral de cuidar el mensaje de Cristo. Nos enseña la Biblia, en Gálatas 1:8, que “si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciara otro evangelio contrario al que os hemos anunciado, sea anatema”.

Al igual que debemos acudir en defensa de la democracia cuando tiranos pretenden valerse de ella para convertirla en una tiranía de mayorías, cuando se distorsiona el Evangelio con incorrectas interpretaciones de la pobreza de espíritu o se pregonan principios que atentan contra el mandamiento de “no robarás” y “no codiciarás los bienes ajenos”, tenemos el deber de rechazarlo con toda nuestra fuerza, aun cuando muchas veces se recurra a la investidura o autoridad papal para callar voces críticas. La falaz extorsión de “si se critica al Papa, se está contra el catolicismo”, son sofismas y recursos cazabobos que pretenden anular juicios sobre un liderazgo malsano.

El pasado 25 de septiembre, el Papa tuiteó: “Al rico no le queda ni el nombre, el pobre, en cambio, tiene nombre, Lázaro, que significa ‘Dios ayuda’. Incluso en su condición de marginación, mantiene intacta su dignidad porque vive en la relación con Dios, esperanza inquebrantable de su vida”.

Cuesta entender por qué el Papa le tiene desprecio a los ricos por el hecho de ser ricos. ¿Acaso José de Arimatea no era el amigo rico y cercano de Jesús, quien lo acompañó hasta sus últimos días? José de Arimatea, que es Santo, fue también el que se preocupó por rescatar el cuerpo de Jesús muerto y darle sepultura en su tumba. Salvando las distancias, ¿acaso el tan citado Enrique Shaw no era rico, así como tantos otros cientos de miles de empresarios y emprendedores que nos hacen menos angustiante nuestro paso por este valle de lágrimas? Los buenos y malos valores no tienen conexión alguna con la cantidad de ceros que tenga nuestra cuenta bancaria, ni la cantidad de zapatos que se posea en el ropero.

Desconozco la vida espiritual de Jeff Bezos y su equilibrio con las cosas materiales, cuestión que queda reservada a su fuero íntimo. Pero Bezos, como también otros innumerables empresarios, ha auxiliado a millones de personas y familias enteras de clientes en todo el mundo, a colaboradores, y a la gigantesca cadena de valor que directa o tangencialmente se benefició de su proyecto. Sus inversiones permitieron mejorar salarios reales de gente que ni siquiera conoce a Bezos, gente que nunca ha comprado algo a través de Amazon e incluso gente que no tiene internet.

En este contexto, vale traer a colación que, la Teoría del Derrame con la que equivocadamente se describe al liberalismo y sobre la que el Papa Francisco I insiste, denota una incomprensión supina de los procesos de mercado, la cooperación social y la división del trabajo. Bezos no hubiera podido siquiera iniciar un garaje sale sin lograr el beneficio de sus colaboradores y socios desde un primer momento. Pobre de nuestro futuro si dependiéramos de la caridad para subsistir o de la colectivización de los bienes, tal como pregona el Papa con el asunto del destino universal de los bienes.

Por eso, si de combatir la pobreza material se trata, flaco favor se les hace a los pobres si autoridades eclesiásticas se suman al embate feroz que ya existe contra la generación de riqueza mediante las consignas del igualitarismo para reemplazar la igualdad ante la ley y la malintencionada resignificación de la solidaridad y la justicia para perpetrar el robo y la corrupción de la ley

Algunos ciegos defensores de lo indefendible hablan de que el Papa condena los bienes suntuarios. Lo que se debe comprender, en primera instancia, es que la pobreza es siempre una referencia relativa. Mi caso, como el de casi todos los lectores, es una situación miserable respecto del nivel de bienestar de Rockefeller. ¿Qué se considera suntuario? ¿Los zapatos del sacerdote cuando hay niños que nunca vistieron sus pies, o la vestimenta limpia de los cardenales en relación con gente que no se puede dar el lujo de tener un cambio de ropa? ¿Cuántas bocas alimentarían las riquezas del Vaticano?

Entonces, sin ánimo de fomentar la expoliación del Vaticano, muy por el contrario, pretendemos poner de relieve lo corrosivo que resulta para la civilización y el mensaje de Cristo, que representantes de la Iglesia promuevan el redistribucionismo y la demonización del exitoso porque, no solamente se oponen al séptimo y décimo mandamiento de la Ley de Dios, sino que destrozan los incentivos que permiten crear riqueza y mejorar la condición de todos.

La Biblia es clara respecto de la pobreza. Su referencia, tal como lo explica también San Agustín, es a la pobreza de espíritu, es decir, ser humildes, reconocer nuestra imperfección y la necesidad de poner foco en la trascendencia y el fin último de la vida. Si el Evangelio condenara a los titulares de posesiones materiales y la riqueza, considerando el nivel de vida que lleva el Sumo Pontífice respecto de la mayoría de los mortales, debería darle por lo menos intranquilidad.

Mateo 6:24 dice: “Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará a otro, o querrá mucho a uno y despreciará a otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas”. Esto no quiere decir que debamos desprendernos de todos los bienes materiales y subir desnudos a una palmera para bajar cocos con las muelas. Nuestra vida sería tan miserable que, incluso, nuestros naturales instintos, prevalecerían sobre cualquier posibilidad de vida espiritual. Menudo encuentro tendríamos al final de nuestros días con el Creador si desperdiciamos los distintos talentos, inteligencia y habilidades con las que nos bendijo.

Cabe agregar que esas gracias de Dios, tal como consigna León XIII, han sido concedidas de forma desigual: “Afánense, en verdad, los socialistas; pero vano es este afán, y contra la naturaleza misma de las cosas. Porque ha puesto en los hombres la naturaleza misma, grandísimas y muchísimas desigualdades. No son iguales los talentos de todos, ni igual el ingenio, ni la salud, ni la fuerza; y a la necesaria desigualdad de estas cosas le sigue espontáneamente la desigualdad en la fortuna, lo cual es por cierto conveniente a la utilidad, así de los particulares como de la comunidad” y también agregaba que, el camino hacia la prosperidad y la condición para aliviar a los pueblos, era la inviolabilidad de la propiedad privada.

Bertie Benegas Lynch. Licenciado en Comercialización en UADE, Posgrado en Negociación en UP y Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Síguelo en @nygbertie

El problema de la inflación es la distorsión de los precios relativos

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 13/9/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/09/13/el-problema-de-la-inflacion-es-la-distorsion-de-los-precios-relativos/

La Argentina está enfrentando los efectos del exceso de emisión de pesos en los últimos dos años para financiar la expansión del gasto público. Brecha con los países vecinos

Aun suponiendo una inflación del 6,7%, una vez más el aumento del IPC en Argentina estuvo muy por encima de la tasa que registraron los países vecinos, y afecta el ingreso real de los trabajadores (Reuters)

Aun suponiendo una inflación del 6,7%, una vez más el aumento del IPC en Argentina estuvo muy por encima de la tasa que registraron los países vecinos, y afecta el ingreso real de los trabajadores (Reuters)

A punto de salir el IPC de agosto del Indec, todas las estimaciones muestran que la inflación del mes último mes se acercó al 7 por ciento.

Aun suponiendo una inflación del 6,7%, una vez más el aumento del IPC en Argentina estuvo muy por encima de la tasa que registraron los países vecinos. El más “complicado” parece ser Chile que tuvo una aceleración a 1,2%, en tanto, por el contrario, Brasil registró deflación por segundo mes consecutivo.

El gráfico más abajo muestra cómo se cae el relato del Gobierno cuando sostiene que la inflación es culpa de los que remarcan los precios, de los que ganan “mucho”, de los especuladores y demás argumentos de política de barricada, porque eso significaría afirmar que solo en Argentina están los empresarios malvados que remarcan precios.

Lo concreto es que la expansión monetaria de 2020 hasta julio de 2022 generó una depreciación del peso que, aún sin que en agosto se haya emitido moneda para financiar al Tesoro, igual el deterioro continúa como consecuencia de la caída en la demanda de moneda.

Pero el problema principal de la inflación no es que los precios suben, en realidad es una ilusión óptica porque es el peso el que se deprecia. El problema principal de esta emisión es que se distorsionan los precios relativos, lo que implica que unos sectores salen ganadores y otros salen perdedores.

Es que cuando el gobierno expande moneda para financiar el gasto público, el proceso de aumento de los precios no ocurre en todos los bienes y servicios al mismo tiempo y a la misma velocidad, sino en la medida que los pesos emitidos empiezan a circular en la economía y van llegando a diferentes sectores vinculados inicialmente con el Estado.

Este proceso es más instantáneo en Argentina que en otros países, por la larga tradición inflacionaria y porque la caída en la demanda de moneda ya es casi simultánea. Es más, el rechazo a los nuevos pesos emitidos por el BCRA se produce ni bien entran en circulación. Un país como Argentina que destruyó 5 signos monetarios, que tuvo procesos inflacionarios, megainflacionarios e hiperinflacionarios tiene entrenada a la población para defenderse de la pérdida de poder adquisitivo de sus ingresos.

Si todos los precios aumentaran en el mismo momento y a la misma tasa, el único problema que habría es que las transacciones se harían con valores nominalmente más altos, pero no habría ganadores y perdedores porque todos mantendrían su capacidad de compra y de ahorro.

El rechazo a los nuevos pesos emitidos por el BCRA se produce ni bien entran en circulación (Franco Fafasuli)El rechazo a los nuevos pesos emitidos por el BCRA se produce ni bien entran en circulación (Franco Fafasuli)

Este ya no es el caso de Argentina porque la gente sabe que la suba de precios es producto de la emisión monetaria y, por lo tanto, no aumenta la demanda real de bienes y servicios, y los productores tratan de defender su capital de trabajo. Esta defensa del capital del trabajo es los que los populistas llaman especulación para buscar un culpable y no hacerse cargo del problema que ellos generan.

Si, llegado un punto, el gobierno, ante la espiral inflacionaria, decide bajar el gasto público para dejar de emitir, el que primero recibió la emisión e invirtió para abastecer la mayor demanda artificial descubre que le cae la demanda de sus bienes y se queda con lo que se dice en economía capacidad ociosa, que en realidad no es la consecuencia de una inversión errada basada en la distorsión de precios relativos que generó la emisión monetaria inicial.

Un ejemplo de este proceso se puede observar en EE.UU. ya que el mismo presidente de la Reserva Federal, Jay Powell, advirtió que bajar la inflación llevará tiempo y provocará “algo de dolor” para las familias y para las empresas, pero también agregó que no frenar la inflación sería más doloroso: “Es probable que la reducción de la inflación requiera un período sostenido de crecimiento por debajo de la tendencia. Además, es muy probable que las condiciones del mercado laboral se debiliten. Mientras que los tipos de interés más altos, el crecimiento más lento y las condiciones del mercado laboral más débiles reducirán la inflación, también supondrán cierto dolor para los hogares y las empresas. Estos son los desafortunados costes de la reducción de la inflación. Pero si no se restablece la estabilidad de los precios, el dolor será mucho mayor”.

Lo que está diciendo Powell es que se acabó el efecto de la droga de la emisión de moneda de los dos años anteriores y que ahora habrá que asumir el costo que produce la inflación, porque de lo contrario el sacrificio posterior será mayor.

En el caso argentino, la droga inflacionaria ya ha hecho tal desastre que hoy quitarse de encima esa adicción de emitir pesos para financiar el gasto público tiene el costo no solo de pésimas inversiones, que ya no las hay, sino que mucha gente vive sin trabajar (Reuters)En el caso argentino, la droga inflacionaria ya ha hecho tal desastre que hoy quitarse de encima esa adicción de emitir pesos para financiar el gasto público tiene el costo no solo de pésimas inversiones, que ya no las hay, sino que mucha gente vive sin trabajar (Reuters)

En el caso argentino, la droga inflacionaria ya ha hecho tal desastre que hoy quitarse de encima esa adicción de emitir pesos para financiar el gasto público tiene el costo no solo de pésimas inversiones, que ya no las hay, sino que mucha gente vive sin trabajar.

¿En qué sentirá la gente el impacto para frenar la inflación?

En tasas de interés más altas; planes sociales insostenibles; caída del salario real; menor actividad; más desocupación; caída del poder de compra de las jubilaciones; y suba de las tarifas de los servicios públicos, entre otros efectos. Más aún cuando todavía no hay como contrapartida un plan económico y condiciones institucionales que permitan vislumbrar una salida de crecimiento.

Una política antinflacionaria que se limita a frenar la emisión, pero que no tiene detrás un plan económico que atraiga inversiones y condiciones institucionales que lo respalden, tendrá un costo elevado y pocos beneficios.

El costo del populismo finalmente llega, y mayor es cuanto más precario es el plan antinflacionario que busque implementar en la emergencia.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

DESPUÉS DE LUJÁN: EL NUEVO CREDO DE LA IGLESIA NACIONAL PERONISTA

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 11/9/22 en: https://gzanotti.blogspot.com/2022/09/despues-de-lujan-el-nuevo-creo-de-la.html

Creo en Perón,

Dios padre todopoderoso 

Creador de toda la miseria

De toda la visible y la invisible.

Creo en un solo Partido, Justicialista, hijo único de Perón 

Nacido de Mussolini antes de todos los siglos

Perón de Perón

Luz del Estado

Perón verdadero de Perón verdadero,

Engendrado, eso seguro

De la misma naturaleza del hambre

Por quien todo fue deshecho, 

Que por nosotros los hombres 

Y para nuestra perdición 

Subió del infierno 

Y por obra del poderoso Estado 

Se encarnó de Evita, la Santa

Y por nuestra causa 

se fue corriendo

En tiempos que casi te mato. 

La pasó bomba y fue exaltado

Y resucitó a la tercera de cuarta

Según sus escritores 

Y subió a la gloria

Donde está sentado a la derecha del hambre

Y de nuevo volvió con sorna

Para arruinar a vivos y muertos, 

Y su reino no tiene fin. 

Creo en el espíritu del líder

Señor y dador de muerte

Que procede del odio y la envidia

Y con el odio y la envidia

Recibe una misma adoración y gloria 

Y que habló por sus profetas.

Creo en la iglesia peronista

Que es una, chanta, caótica y alcohólica

Confieso que hay un solo partido para el perdón del capital

Espero en la resurrección de Néstor,

Y en Cristian eterna 

Amén.

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor en las Universidades Austral y Cema. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Publica como @gabrielmises