LA CERTEZA DE LA DUDA (Sobre las elecciones en EEUU).

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 23/11/20 en: http://gzanotti.blogspot.com/2020/11/la-certeza-de-la-duda-sobre-las.html

Si un honesto ciudadano de la ciudad de Chicago hubiera tenido sospechas, en 1930, de que Al Capone era culpable de lo que se decía de él, ¿hubiera sido un conspiranoico, un demente o un imbécil? ¿Le hubieran caído encima los “fact-checkers”? Claro que no lo podía probar y claro que si lo acusaba sin pruebas, el buen señor en cuestión podía acusarlo a él por calumnias e injurias (creo que Al Capone hubiera recurrido a un método más expeditivo). Ok, y es el precio a pagar por vivir en un Estado de Derecho, excepto que este último ya sea una farsa completa y que haya que acostumbrarse a los nuevos Imperios Romanos.

Lo mismo sucede con las sospechas que muchos tenemos sobre algunos políticos. Claro que no podemos “probar” nada, pero la certeza no es sólo jurídica. Es también moral. Atar cabos y hacer una hipótesis NO es lo mismo que afirmar que la Tierra es plana e insultar a todos los que piensen diferente. Es tener juicio crítico y no aceptar cualquier cosa por “oficial” que sea.

Podríamos dar algunos ejemplos, claro, y en la Argentina, ni hablar. Se llama Nisman.

Del mismo modo, no tengo por qué creer en la plana mayor del Partido Demócrata de los EEUU. Se han ganado toda mi desconfianza. Son capaces de hacer cualquier cosa. Sencillamente cualquier cosa.

A todos nos costaba al principio sospechar que EEUU se estuviera convirtiendo en una Banana Republic. Pero sí. Es precisamente la preocupación de muchos. Y esa preocupación, esa sospecha, esa casi terrible y aterradora certeza, no es una cuestión de hechos o de pruebas, sino de atar cabos y hacer hipótesis. Nada más.

Muchos no ven el tema cultural. El drama de un EEUU que está negando sus raíces, desde los colleges donde no se puede hablar de nada que ofensa los supuestos derechos del lobby LGBT, pasando por la industria del aborto, la salud reproductiva y la persecución judicial a quienes piensan diferente, hasta llegar a la destrucción de vida y propiedad por parte de Black Lives Matter Antifa, con el apoyo de casi toda la opinión pública y los mass media………… Y toooooooooooooooooooda el ala dirigente del Partido Demócrata, apoyando todo eso, incentivando todo eso, incurriendo en los más procaces doble standarts, MUY felices con los lock-downs y los poderes absolutos de alcaldes y gobernadores……………… Son unos totalitarios completos que se llevan muy bien con todos los tiranuelos del patio trasero del Foro de San Pablo. Listo, han perdido TODA mi confianza. Los que odian a Trump precisamente por oponerse a todo ello, bueno, está todo dicho, y los que lo odian por sus modos, porque no tiene el charm de Obama……….. Creo que sencillamente no saben en qué mundo viven. Se pasan la vida vociferando los “hechos” pero ignoran totalmente la aludida tragedia cultural, o peor, NO le dan importancia. Viva Biden, ah sí, el aborto, bueno, en fin……………………

Por ende, ¿es posible que Venezuela haya invadido a los EEUU? Claro que sí, y ya tienen los cómplices. ¿Se puede probar? Probablemente nunca. ¿Es probable que Sidney Powel quede para siempre desacreditada como una paranoica y mentirosa total, mala, mala y mala? Es muy probable y posiblemente ella prefiera terminar como Napoleón en Santa Elena a quedarse en EEUU bajo los Biden, los Obama y los Clinton. Claro, existe un milésimo de posibilidad de que logre probar lo suyo. En uno y otro caso, EEUU ya no será el mismo.

En cualquier caso, nadie me saca de la cabeza que los demócratas hicieron fraude. Lo peor que me puede pasar es que mucha gente certifique que estoy definitivamente demente. Pero mis riesgos no son nada frente a los que en este momento se están jugando la vida entera en lo que queda de la Casa Blanca. 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises

BIENVENIDOS A UNA LAAAAAAAAAAAAAAAARGA NOCHE DE (FELIZ) ESCLAVITUD.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 10/11/20 en: http://gzanotti.blogspot.com/2020/11/bienvenidos-una-laaaaaaaaaaaaaaaarga.html

Corría el año 2000, o 2001, cuando el Rector de una Universidad privada, privada, como todas, de verdadera libertad, envía a todos los profesores una muy buena noticia: el Estado le había dado su aprobación definitiva. Yo respondí que dudaba mucho de que fuera una buena noticia que nosotros, los esclavos, necesitáramos la aprobación del dueño de la granja para existir. Sí, efectivamente, lo redacté, lo firmé y lo envié. No sé por qué, no me respondió.

El episodio muestra lo inadaptados, lo lunáticos, lo marcianos que somos los liberales clásicos, que siempre, siempre (¡qué insoportables no!!!) hablamos, defendemos y difundimos un deber ser, un ideal regulativo de la historia humana: las libertades individuales. Sí, ese “undiscovery country” en busca del cual salieron huyendo de Europa los Padres Fundadores de Estados Unidos, de quienes derivaron la Declaración de Independencia y el Bill of Rights, todo lo cual está a punto de ser letra absolutamente muerta.

Libertad religiosa, libertad de expresión, libertad de enseñanza, libertad de asociación, libertad de comercio, libertad de tránsito, garantías procesales, derecho a la intimidad: todo ello está muriendo hace mucho tiempo en Occidente (lo cual es lo mismo que decir: muere Occidente[1]) bajo el peso del Welfare State, los Estados Providencia, los declamaros derechos sociales, el intervencionismo, el sindicalismo destruccionista[2], la globalización del estatismo[3] a través de las Naciones Unidas y sus organismos de control universal de la educación, la salud, etc., y el nuevo marxismo que bajo el nuevo invento de las nuevas minorías explotadas por el heteropatriarcado, niega los derechos individuales, afirma derechos de colectivos explotados y crea nuevos pseudo-delitos (discriminación, odio, etc.) bajo los cuales encarcelan y persiguen a todo aquel que verdaderamente ejerza sus libertades individuales de religious Liberty y free speech[4].

Y me he quedado corto.

Cuánto se han reído de la supuesta “falsación” de la hipótesis hayekiana del camino de servidumbre (1945), supuestamente porque bajo los “socialismos democráticos” europeos finalmente se había alcanzado la libertad con un estado providente. Durante décadas llamé “soviets” a los Estados de la Unión Europea, bajo la sonrisa de casi todos y también la mía, para no incomodar a este mundo cruel. Cuán verdadera resultó la predicción de Hayek bajo la actual Unión Soviética Universal.

Durante años y años, el estado proveedor de salud y educación eliminó gradualmente las libertades más básicas sin que casi nadie -excepto los molestos liberales clásicos- se diera cuenta. Las licencias para ejercer oficios, los reglamentos para comerciar libremente, las visas, los pasaportes, los permisos para abrir actividades educativas, los planes estatales de educación, los planes estatales de salud, las regulaciones para comerciar, para importar, para exportar, las estatizaciones y expropiaciones, los impuestos a la renta, etc., habían producido un mundo donde todo lo que no estaba expresamente reglamentado, estaba prohibido. El principio básico del Derecho Penal –todo lo que no está prohibido (o sea, delinquir contra la vida, libertad y propiedad) está permitido– desapareció[5]. Y nadie se había dado cuenta. En todo el mundo había una ilusión de libertad, porque luego de cumplir toooooooooooooooooooooooodas las reglamentaciones del dueño de la granja, que tanto nos cuida, entonces podíamos “ejercer nuestros derechos”. Qué horrible ilusión. Qué triste despertar.

Qué triste despertar. Qué triste despertar, sí, porque hasta este año, al menos una cosa nos separaba de Corea del Norte, China, Cuba y otros paraísos. Aparentemente, todos suponíamos que “entrar, permanecer y salir” del territorio, de este o de otro territorio, era algo estable y previsible. Sí, había que cumplir con injustas visas y pasaportes, y sin darnos cuenta éramos vigilados por la Patriot Act (nadie se acuerda, no?), pero en fin, en principio, si teníamos fuerzas, becas, contratos, tiempo o dinero, podíamos al menos probar, arriesgarnos, ir y venir, huir.

Pero este año hemos descubierto que la predicción de Hayek era en serio. Que la servidumbre es verdaderamente tal. Un virus lo justificó[6]. Y con la complicidad de casi todos, autoridades religiosas incluidas[7], un gobierno mundial que creíamos que no existía -ilusos….- metió preso a todo el mundo. Claro, con apariencia de bondad. Stay at home, con supermercados, farmacias, internet -regulado- y Netflix (para unos pocos, obviamente, pero eso qué importa, no?). Pero stay at home y no moleste. Curiosamente, el virus tiene muy baja letalidad. Curiosamente, los gobiernos más estatistas del mundo son los que más aplicaron esas medidas[8]. Curiosamente, le arruinaron los planes a Trump. Pero quien observa curiosidades es un imbécil.

Por ende, fíjense qué bonito. ¿Free speech? No, fact checkers. ¿Libertad religiosa? No, no vaya a ser que te contagies. ¿Libertad de elegir tu tratamiento médico? JUAAAAAAAAAAAAA ¡!! Eso sí, no te quejes: eres libre. Eres libre de sentirte una nena de 6 años siendo un varón de 40 y (este “y” es esencial) que el estado te provea tu identidad de género. ¡Sos libre! Libre…………… Como el sol cuando amanece yo soy libre………

Por ende, gente, ¿qué diferencia tiene el Occidente actual de la última etapa de la Unión Soviética? No sólo ninguna, seguramente tenías más libertad en Moscú con el Gorbachev del 86. Pero ahora, ¿qué diferencia hay con la China Comunista? Un empresario de Pekín se debe sentir muy libre. El estado lo controla para todo, le da permisos para todo, pero él se siente bien, excepto tenga malas costumbres como ser católico del Cardenal Zen o rarezas por el estilo. Adaptate, che. Tené conciencia social……..

Querido lector, yo te hago bromas para que no llores mucho, pero en serio, se acabó. El último espacio de libertad que quedaba, se acabó, y se acabó coherentemente. Ya estabas en una granja universal de esclavos. Despertaste en Marzo de este año, y ni tampoco, porque quizás eres de la pléyade de personas buenas y serias que está de acuerdo con todo esto. Y sí, por eso es una feliz esclavitud. No feliz aristotélicamente, donde la felicidad y la virtud van juntas, pero sí una felicidad ligeramente epicúrea, donde se siente bien el placercito de ser cuidado por expertos. Lo estás sintiendo desde que naciste. Ahora llegaste al clímax del beneficio secundario de esa enfermedad llamada alienación.

Claro, cada tanto aparecen tipos molestos como yo, pero no te preocupes, ya los fack checkers te protegerán de mi “negación de los facts”[9], ya cada vez Facebook y Google estarán atentos a que escritos como este no se sigan filtrando.

Y tú, liberal clásico, caballero de triste figura, prepárate para una laaaaaaaaaaaaaaaaaarga noche de esclavitud. Nosotros no tenemos anestesia. Nosotros no vivimos en la ilusión. Nosotros vemos al dueño de la granja. Baja tus expectativas, hermano esclavo. Pero mantén la frente alta. Resiste mientras puedas, y si no, recuerda que la historia humana es la cruel Historia de Caín[10].


[1] http://gzanotti.blogspot.com/2020/06/muere-occidente.html

[2] https://www.libertadyprogreso.org/2018/10/05/los-sindicatos-del-derecho-de-huelga-a-la-fuerza-de-los-bestias/

[3] Ver Ravier, A.: https://puntodevistaeconomico.files.wordpress.com/2012/03/pm_ravier_globalizacion.pdf

[4] https://www.amazon.com/-/es/Gabriel-J-Zanotti-ebook/dp/B07WW9MRP7

[5] https://institutoacton.org/2016/06/08/la-obsesion-reglamentarista-gabriel-zanotti/

[6] https://www.amazon.es/contra-cuarentena-obligatoria-conspiraciones-razonamiento-ebook/dp/B08JJTZWPM  

[7] http://gzanotti.blogspot.com/2020/07/ordena-estado-que-tu-siervo-escucha.html

[8] http://gzanotti.blogspot.com/2020/08/la-dictatura-de-los-paradigmas.html

[9] http://gzanotti.blogspot.com/2020/08/la-peligrosa-ignorancia-de-los-fact.html

[10] https://eseade.wordpress.com/2017/10/27/la-historia-humana-es-casi-la-historia-de-cain/

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises

Las conductas y los modales importan en Estados Unidos

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 14/11/20 en: https://www.infobae.com/america/opinion/2020/11/14/las-conductas-y-los-modales-importan-en-estados-unidos/

Todos los interesados en preservar la sociedad libre deben preocuparse y ocuparse en fortalecer los valores tradicionales de Estados Unidos, la revolución más exitosa en lo que va de la historia de la humanidad

El presidente electo Joe Biden (REUTERS/Jonathan Ernst)

El presidente electo Joe Biden (REUTERS/Jonathan Ernst)

Comienzo por declarar mi más profunda admiración por la tradición estadounidense, además cursé parte de mi colegio secundario en ese país, también obtuve una beca para estudiar allí luego de haberme graduado en la universidad y donde tengo muchos buenos amigos. Entre otras manifestaciones, mi respeto por Norteamérica lo puse de relieve en mi libro titulado Estados Unidos contra Estados Unidos, publicado primero por el Fondo de Cultura Económica y luego por Unión Editorial de Madrid, una extensa investigación en la que marco el declive de esa nación respecto a los extraordinarios valores y principios de los Padres Fundadores.

Ese pueblo ha estado en una muy difícil encrucijada en las elecciones presidenciales en la que por una parte se encontraba Donald Trump que elevó sideralmente el gasto público, el déficit fiscal y la deuda externa lo cual ha alimentado notablemente al Leviatán y, por otra Joe Biden, que -como hemos destacado tantas veces- arrastra buena parte de las izquierdas radicalizadas que naturalmente abogan por más estatismo. Una vez más subrayamos que el electorado partidario de la sociedad abierta se encontraba en un callejón sin salida: entre aceptar ser ametrallado o ser acuchillado. Triste disyuntiva en la nación que ha sido el baluarte del mundo libre durante generaciones. Es de esperar que esta vez los demócratas en el gobierno apunten a la moderación, lo necesita con urgencia el mundo libre.

Cuando Trump ofreció un discurso desde la Casa Blanca denunciando fraude en las elecciones, las cadenas ABCCBS y NBC eligieron no trasmitirlo completo, pues lo consideraron infundado y alarmante (la BBC de Londres hizo lo mismo: “No solo lo interrumpimos sino que lo corregimos”, dijo el locutor). CNN Fox News lo trasmitieron completo, pero también advirtieron que las denuncias no se respaldaron en pruebas (especialmente John Roberts en esta última cadena informativa y Chris Wallace que dijo que con sus declaraciones de fraude Trump “encendió un fósforo”), lo cual también señalaron enfáticamente 16 abogados republicanos y miembros destacados de ese partido como el ex candidato presidencial y ex senador por Pennsylvania, Rick Santorum.

El congresista republicano Marco Rubio había dicho que “Trump es un payaso que hay de desenmascarar” y ahora subraya que “no puede denunciarse fraude sin pruebas” y lo mismo ha expresado el senador republicano Pat Toomey de Pennsylvania. Por su parte el gobernador -también republicano- de Maryland, Larry Hogan, ha dicho que “Trump está minando el sistema democrático” y el congresista republicano de Illinois Adam Kinzinger ha enfatizado que las denuncias de Trump “están desinformando y se están convirtiendo en algo insano”. Finalmente Chris Christie, ex gobernador republicano de New Jersey que aspira a la reelección, acusó a Trump de “inflamar sin informar” y lo instó a “mostrar la evidencia que respalde sus dichos” y William Cogswell de South Carolina concluyó que “como representante que acaba de ganar en un distrito azul, estoy avergonzado y avergonzado por lo que acabo de escuchar del mandatario”, en alusión a las antedichas denuncias por fraude.

Esta elección más que pro Biden ha sido en gran medida anti Trump. El Partido Demócrata se propone intervenir aun más en el área educativa, imponer sistemas de salud que se traducen en la enfermedad del socialismo, establecer nuevas cargas fiscales y regulaciones varias lo cual incluyen el llamado ambientalismo. Esperemos que esto se revea con la firme decisión especialmente de los republicanos en el Senado. En las líneas que siguen centramos la atención en Trump, pues es quien se ha apartado abiertamente de la tradición republicana en las formas y, sobre todo, en el fondo, una conducta opuesta que había señalado con firmeza Ronald Reagan en sus célebres discursos en la esperanza de volver a las fuentes puesto que “la solución no es el gobierno, el gobierno es el problema”.

Se han desengañado con esta administración desde encumbrados empresarios -que por esos motivos han renunciado al consejo asesor empresario-, historiadores y, como queda dicho, destacados integrantes de su propio partido, periodistas de muy diversos medios orales y escritos. Se han referido a sus modales del todo impropios para la presidencia, a sus berrinches con la prensa al pretender echar de la Casa Blanca a críticos como si el inmueble le perteneciera, sus exabruptos respecto a jueces que emiten fallos en su contra, sus ofensas y “guerras comerciales” con gobernantes de países tradicionalmente aliados de Estados Unidos, su xenofobia, sus maltratos y reemplazos intempestivos con funcionarios varios incluyendo al director del FBI, al secretario de Seguridad, dos de sus voceros y a su jefe de Gabinete, el despido del secretario de Interior y al secretario de Defensa, su abogado de mayor cercanía termina en la cárcel por mentir y concluye que “Trump no merece confianza” (el Presidente ahora lo llama “rata”, a lo cual el ex procurador federal y colaborador de Fox News Andrew McCarthy le recuerda que esa palabra es usada por la mafia para aludir a quienes confiesan la verdad a las autoridades).

Tony Schwartz, autor de su biografía best-seller, The Art of the Deal, ahora afirma que ha “llegado a la conclusión que Trump está desequilibrado y carece de las condiciones para mantenerse en el cargo”. Por su parte, David Stockman se detiene en sus múltiples libros, artículos y apariciones televisivas a mostrar el desmesurado y peligroso intervencionismo estatal de Trump.

Como queda consignado, afortunadamente hay algunas expresiones muy estimulantes en el propio Partido Republicano, por ejemplo, las declaraciones reiteradas y la publicación de un sustancioso libro por parte de Jeff Flake del riñón del republicanismo que lleva el mismo título del legendario Barry Goldwater: The Conscience of a Conservative. Flake, quien es conocido por sus notables discursos en el Senado, sostiene que “Trump no puede seguir en la presidencia puesto que no solo ofende la confianza del pueblo sino que ha dejado de lado lo mejor de la tradición del Partido Republicano”.

Aquellos que apoyan al inquilino de la Casa Blanca por el mero hecho de haber reducido impuestos sin importarles los avasallamientos a la división de poderes y las antedichas extralimitaciones me recuerdan a los indios sudamericanos en la época de la conquista española que por la entrega de espejitos de colores y otras chucherías se dejaban engañar vendiendo su libertad para someterse a instituciones esclavistas como la mita y el yanaconazgo.

En cualquier caso mencionamos aquí lo que fue la situación de Rex Tillerson, el primer secretario de Estado designado por actual mandatario (que más bien actúa como mandante), quien ha llevado a cabo una carrera descollante en el mundo de los negocios. Es ingeniero civil y antes de asumir esa cartera se desempeñaba como presidente del directorio y CEO de ExxonMobil, como es sabido la tercera empresa con mayor facturación del mundo. Pues bien, Tillerson luego de dejar ese cargo (cuarto en la línea sucesoria a la presidencia de Estados Unidos) al ser malamente despedido por Twitter (igual que acaba de hacer con el nuevo Secretario de Defensa Mark Esper), ha sostenido desde prestigiosas tribunas universitarias, militares y empresarias que Trump le ha insistido “en reiteradas oportunidades encarar actividades claramente ilegales”, que “no respeta los límites de su cargo”, que “permanentemente hace afirmaciones que no se condicen con los hechos” y que “no comprende las ventajas del comercio libre”.

En este último sentido, Trump impuso aranceles nuevos sobre cerca de $400.000 millones de importaciones, resultando en un aumento de $38.000 millones en impuestos a los importadores, lo que ha sido transmitido a través de las cadenas de suministro, levantando los costos de producción a lo largo del sector de manufacturas y los precios al consumidor en todo el país.

Ahora Maryanne Trump Barry, ex juez federal en EEUU y hermana mayor de Donald fue grabada por su sobrina Mary Trump (la autora de Too Much and Never Enough: How my Family Created the Wold´s most Dangerous Man), grabaciones que fueron reproducidas por el Washington Post el 22 de agosto de 2020 donde entre otras cosas dice que su hermano “no tiene principios”, “es cruel”, “miente” y “no se puede confiar en él”.

En determinado momento se llegó a la situación extrema en que la Cámara de Representantes le inició un pedido de juicio político a Trump por abuso de poder el cual fue frenado en la Cámara de Senadores pero con el apoyo al referido juicio del ex candidato presidencial, ex gobernador de Massachusetts, abogado por la Universidad de Harvard y actual senador republicano por Utha, Mitt Romney, quien ahora declara que “Trump recurre a un lenguaje desafortunado.”

El célebre periodista del sonado caso de Watergate (junto con Bernstein) Robert U. Woodward (Bob) publicó un extenso trabajo sobre los dislates de Trump en cuarenta y dos jugosos capítulos, una investigación titulada en su versión española El miedo. Trump en la Casa Blanca (Barcelona, Roca Editorial, 2019). El título de esta obra proviene de lo dicho por Trump en su campaña electoral el 31 de marzo de 2016 tal como lo consigna Woodward en el epígrafe: “El verdadero poder es -ni tan siquiera quiero utilizar la palabra- el miedo”. Recuerdo en este contexto otro pensamiento de Jefferson: “Cuando el pueblo teme al gobierno hay tiranía, cuando el gobierno teme al pueblo hay libertad”.

Hay otras manifestaciones realmente repulsivas de Trump como sus referencias peyorativas e insultantes dirigidas al entonces senador por Arizona John McCaine héroe de la Segunda Guerra y el episodio horroroso de Charlottesville, en el que nada menos que en Estados Unidos originalmente la tierra de la libertad, apareció la insignia de la cruz esvástica como si no fuera la señal de la muerte y el más horrendo oscurantismo totalitario. Pues eso ocurrió en una ciudad de Virginia, una manifestación que vociferaba sobre la “supremacía blanca” que luego se topó con otra de diferentes características. Y lo peor es que el presidente Trump dijo ese mismo día -escuchado directamente por quien escribe estas líneas- que “en los dos bandos había gente muy buena” (“very fine people on both sides”). ¡Como puede decirse que en un grupo que adhiere al nazismo puede haber gente buena, sino más bien monstruos!, cualquiera sea el motivo que se alegue para la marcha y cualquiera sean las circunstancias.

En medio de las trifulcas por las elecciones presidenciales Trump lo llamó a Rupert Murdoch (el principal accionista de Fox News) para que su canal se retractara de proyecciones que estaba trasmitiendo, a lo que Murdoch se negó. Las conductas y los modales importan. Desde luego que las irregularidades -sean o no intencionales- deben ser investigadas lo cual ha venido ocurriendo, pero hay que tener en claro que los votos por correo emitidos antes y durante el 3 de noviembre llegan a destino con posterioridad lo cual naturalmente pone de manifiesto el desfasar del caso.

Al margen anoto que, según proyecciones de analistas políticos, el Partido Libertario que comanda Jo Jorgensen en esta contienda electoral obtuvo un volumen de votos que hubiera permitido el triunfo de Trump en distritos clave debido a las posibles segundas opciones de sus simpatizantes, una lección que puede servir para otros países (Marshall Burt del PL venció al candidato demócrata Stam Blake para la Cámara por el distrito 39 de Wyoming).

Carlos Alberto Montaner en su columna titulada “Trump perdió las elecciones” escribe: “Trump, como se sabe, perdió las elecciones, pero quiere permanecer en la Casa Blanca a cualquier costo. Ha pedido que se detenga el conteo de la votación, pero, afortunadamente, ni republicanos ni demócratas le han hecho caso. Uno de los hijos de Trump ha advertido que ya hay ´traidores´ a su padre en las filas republicanas. Seguramente se refería a Mike Pence, el vicepresidente, quien se desmarcó de Trump desde la noche del 4 de noviembre”. Y concluye que al actual presidente “le importa un rábano” el Partido Republicano. El ex presidente G. W. Bush lo llamó a Biden por teléfono para felicitarlo y enfatizó que “el resultado electoral es claro y justo” (y como una nota al pie consigno que la asesora de la primera dama, Omarosa Manigauit Newman, afirma que “Melania está contando los minutos para que su marido esté fuera del cargo para divorciarse”).

Muchos mandatarios se han adelantado para felicitarlo a Biden por su triunfo electoral, pero es del caso destacar especialmente las emotivas palabras de Angela Merkel, quien subrayó lo que estima son las muy buenas condiciones personales del nuevo presidente y recordó que Estados Unidos es el principal aliado de Alemania y confía en un buen trabajo con el nuevo gobierno para el fortalecimiento del libre comercio y la seguridad.

En otras palabras, todos los interesados en preservar la sociedad libre deben preocuparse y ocuparse en fortalecer los valores tradicionales de Estados Unidos, la revolución más exitosa en lo que va de la historia de la humanidad. Por esto es que especialmente alarman manifestaciones como las del actual morador en la Casa Blanca. Por suerte, las reservas morales en ese gran país son inmensas y seguramente podrán revertir lo que viene ocurriendo, pero, como ha señalado Mitch McConnall, todas las dudas razonables deben disiparse haciendo las cosas como marca la ley y no como se alardea en algunos sermones.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

La “latinoamericanización” de las elecciones en los Estados Unidos

Por Constanza Mazzina. Publicado el 7/11/20 en: https://www.cronista.com/columnistas/La-latinoamericanizacion-de-las-elecciones-en-los-Estados-Unidos–20201107-0009.html

¿Qué ha pasado que, de repente, el proceso electoral norteamericano tiene tanta prensa? ¿Por qué tanto interés, tanto fanatismo, tantas horas dedicadas a este tema? ¿Comprendimos la importancia y las consecuencias de las elecciones que ocurren allá para nuestros países? O, ¿será que esta vez aquellas elecciones se asemejan mucho a las que ocurren en estas latitudes? Algunas similitudes nos llevan a comprender que, quizás, en este año electoral, un proceso electoral que ocurría como un trámite mas de la vida cotidiana y no la alteraba, se ha convertido en una verdadera batalla. Por lo pronto, podemos señalar ciertos patrones: La creciente polarización. La violencia política. Las denuncias de fraude. El “establishment” político. Todas estas características, tan típicas de nuestras democracias, y que, con distintos matices, han estado presentes en las democracias latinoamericanas de la tercera ola, parecieran haberse exportado a las elecciones de los Estados Unidos. Comencemos por la polarización: en Estados Unidos se está dando lo que el VDEM Project denomina “polarización tóxica”: las sociedades se dividen en “desconfiados mutuos”, en “nosotros contra ellos”. La política antagónica. Esta polarización tóxica va más allá de las disputas propias de la democracia sobre políticas (policies), y divide a la sociedad. Por ejemplo, las encuestas de opinión tanto en los EE.UU. como en Turquía muestran que los ciudadanos son cada vez más reacios a aceptar a alguien que apoya a otro partido político como cónyuge, amigo de su hijo o, incluso, como vecino.

Cuando los desacuerdos políticos sobre la política se traducen en el rechazo a los oponentes como un compañero aceptable (tolerancia mutua), la democracia se debilita. La propagación de la polarización tóxica, esa grieta que atraviesa a muchos países de nuestra región, es una estrategia peligrosa. Una vez que las élites políticas ya no creen que los oponentes políticos son legítimos y merecen el mismo respeto, se vuelve menos probable que se adhieran a las reglas democráticas en la lucha por el poder. Como decía Serrafero (2013) “la lógica de la polarización y el conflicto reemplaza a la lógica de la negociación y la resolución pacífica de controversias entre los distintos sectores e intereses”. Esto puede poner en marcha un círculo vicioso de desconanfiaza mutua y una violación de las normas que es difícil de detener. De la mano de ello, dos características que son causa y consecuencia: la violencia política y el fraude. Una reciente nota de la BBC comenzaba diciendo “La Casa Blanca y el Congreso rodeados de rejas, calles cerradas, vidrieras tapiadas, negocios con planes de cerrar antes del anochecer, la Guardia Nacional desplegada, policía y agentes federales en alerta…”. El USA Today y la Universidad de Suffolk mostraron una encuesta según la cual tres de cada cuatro votantes estaban preocupados por una potencial violencia postelectoral y solo uno de cada cuatro estaba “muy seguro” de que la transferencia de poder sería pacífica si Biden derrotara a Trump.

Luces oscuras se ciernen sobre el proceso por las denuncias de manipulación de los votos. Este punto es importante porque el fraude es un cuestionamiento a todo el proceso y su transparencia. Piedra basal de la democracia es un proceso electoral libre y transparente. Si ponen en entredicho esto, el ataque no es solo a Trump o a Biden, sino a todo el sistema. El resultado estará teñido de dudas y el presidente que sea electo en este proceso nacerá con una legitimidad cuestionada. La consecuencia que se ha aprendido es que el proceso electoral no es solo el acto de votar sino de fiscalizar el resultado. Finalmente, el establishment. Muchos presidentes de la tercera ola acrecentaron su popularidad con un discurso rupturista de la “vieja clase política”, pero terminaron convirtiéndose en parte de aquello que denostaban. Así, nos acostumbramos a hablar de las “familias políticas”, fenómeno que en la Argentina lo encontramos a nivel nacional, provincial y municipal. Resulta que la política norteamericana no es ajena a este fenómeno, desde los Kennedy a los Clinton, o los Bush. En los últimos años, los hijos de Donald Trump se han involucrado fuertemente en política, pero, incluso, Biden, antes de ser el vice de Obama en sus dos mandatos, había sido senador por seis períodos. Reelecciones indefinidas de por medio. El mesianismo de Trump no ha hecho sino acercarlo al modo típico en que ejercen el poder los presidentes latinoamericanos.  Hasta ahora, las instituciones norteamericanas han servido de limite a los intentos de concentración del poder alrededor del ejecutivo. Esta contención institucional es vital para la salud de la democracia.

Constanza Mazzina es doctora en Ciencias Políticas (UCA), master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE). Fue investigadora de ESEADE, Fundación F. A. von Hayek y UADE. Fue docente de la Universidad del Salvador en grado y postgrado y en el postgrado en desarme y no proliferación de NPSGlobal. Es profesora de ciencia política en la Fundación UADE.

¿Chile se suicida?

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 1/11/20 en: https://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/alberto-benegas-lynch/chile-suicida.html

Nuestros hermanos chilenos vienen en problemas de un tiempo a esta parte lo cual desembocó en el referéndum para modificar el marco institucional supremo: la Carta Magna. Antes he escrito sobre lo que sigue pero ahora revive a raíz de los últimos acontecimientos. En las presentes circunstancias, estimo de gran importancia distinguir aspectos de la rebelión del 11 de septiembre de 1973 en Chile. En primer término, la justificación al derecho de resistencia tan caro a las tradiciones liberales, contemporáneamente desde Sidney y Locke, a la Declaración de la Independencia estadounidense que enfatiza que si cualquier forma de gobierno atenta contra las libertades de las personas, “está en el derecho de la gente alterarlo o abolirlo e instituir un nuevo gobierno”. Lo mismo había ocurrido en Inglaterra con la sublevación contra Jacobo II y, posteriormente, contra el despotismo español en Sudamérica, la invasión aliada contra Hitler o la sublevación de Castro contra Batista (aunque este último contragolpe resultara mucho peor que los golpes del régimen anterior a las instituciones republicanas).

Salvador Allende ganó las elecciones con el 36.2% de los votos, esto es, 1.3% más que el segundo candidato, Jorge Alessandri. Como no obtuvo la mayoría necesaria, la Democracia Cristiana, como tercera fuerza, le otorgó el apoyo en el Congreso, al primero. Recordemos que como han destacado los Giovanni Sartori de nuestra época, la esencia de la democracia radica en el respeto a los derechos. En este sentido ha consignado Benjamin Constant que “la voluntad de todo un pueblo no puede hacer justo lo que es injusto” y Juan González Calderón ha señalado que “los demócratas de los números ni de números saben pues se basan en dos ecuaciones falsas: 50%+1%=100% y 50%-1%=0%.”

Una vez en el poder, Allende estableció relaciones diplomáticas con Cuba, Alemania Oriental, Corea del Norte y Vietnam del Norte, y anunció su propósito de modificar la Corte de Justicia, ya que juzgaba que adolecía “de parcialidad de clase” y también al Congreso, eliminando su estructura bicameral y amenazó con clausurarlo si continuaba con “su actitud obstruccionista”, a pesar de haber votado la modificación constitucional -con carácter retroactivo- para proceder a expropiaciones masivas de la propiedad privada.

Comenzaron las “tomas” violentas, la inflación fue del 500% en su primer año de gobierno, los controles de precios produjeron faltantes de prácticamente todos los bienes. Además, desórdenes cotidianos que incluían matanzas impunes y un estado de zozobra generalizada, puesta de manifiesto en crecientes marchas multitudinarias opositoras, como la de diciembre 1 de 1971.

El propio Eduardo Frei declaró al diario italiano Corriere della Sera (reproducido en El Mercurio, el 30 de marzo de 1973) que el país era “un carnaval de locura” y que se encaminaba a “un régimen totalitario marxista”. Incluso, en el editorial del New York Times de junio 25 de 1973 se lee que la política de Allende “dominada por su coalición marxista insiste con políticas y tácticas que aceleran la polarización y empujan a Chile al abismo”, todo ratificado en su asidua correspondencia con Fidel Castro y sus conocidas confesiones a Regis Debray.

En este clima de prostitución y degradación de los principios más elementales de la democracia se produjo la sublevación de marras, ampliamente justificada por los espíritus libres. El segundo aspecto que debe distinguirse, sobre el que he escrito reiteradamente, es el a todas luces injustificable e inaceptable manejo de la guerra antisubersiva, dando lugar a la bochornosa y repugnante figura de los desaparecidos con el consecuente rechazo a debidos procesos, en ausencia, incluso, de juicios sumarios y actas con responsables.

Por otra parte, nada ni nadie civilizado, en ninguna circunstancia, puede aceptar la apropiación de dineros públicos para usos personales.

De todas maneras en medio del desbarajuste inaceptable que dejamos consignado el régimen abrió la posibilidad de un llamado a elecciones y también se introdujeron casi de contrabando y a contracorriente del resto de lo realizado algunas ideas que iban a sentar las bases de posibles aperturas que en modo alguno justifican lo dicho más arriba pero que debe tomarse nota pues estas fueron en gran medida ratificadas por gobiernos constitucionales posteriores.

En este cuadro de situación -tal como he señalado antes- de un tiempo a esta parte irrumpe la denominada Revolución Molecular inspirada por autores como Michel Foucault y Jacques Derrida que refuerzan la tesis gramsciana con la adulteración del lenguaje en el contexto de mostrar lo innecesario de liderazgos ya que cada cual opera pertrechado en fuertes convicciones marxistas para proceder en consecuencia.

En este contexto es que se han producido reiterados incendios en sentido literal y figurado en Chile que apuntan a arrasar con la parte buena de las instituciones republicanas como, por ejemplo, el sistema de pensiones que si bien es mejorable en cuanto a que cada uno debe poder usar y disponer el fruto de su trabajo como le venga en gana, constituye un paso adelante salir del quebrado y fraudulento sistema de reparto para ir a la capitalización.

En resumen, aparentemente la mayoría chilena ha decidido suicidarse y dejar de lado los avances hacia una sociedad libre para retroceder a la tribu. Una pena, lo cual no significa que claudiquen las muchas reservas morales del país hermano.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

RAZONES PARA VOTAR POR TRUMP

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 25/10/20 en: http://gzanotti.blogspot.com/2020/10/razones-para-votar-por-trump.html

Sí, lo lamento……. Lo lamento por los liberales que piensan lo contrario y no lo lamento por mi supuesto prestigio que puede ser tirado por la borda en este momento. Lo único que lamentaría alguna vez es no haber dicho lo que mi conciencia dictaba en circunstancias difíciles.

¿Tengo que aclarar de vuelta lo obvio? Parece que sí. Trump no es precisamente mi ideal. ¿Qué NO es liberal clásico? Claro que no lo es. Si la elección fuera entre Ron Paul y él, claro que la elección adecuada sería Ron Paul. Pero no vivimos en ese mundo. Estamos viviendo en una circunstancia histórica terrible cuya gravedad resulta difícil de entender para muchos liberales que leen estas líneas.

Hace ya muchos años que los EEUU han comenzado una terrible declinación de sus ideales fundacionales originarios. Y no, no me refiero a los eternos debates entre federalistas y anti-federalistas. Me refiero a que, con todas sus imperfecciones, como todo lo histórico, documentos tales como la Constitución de 1787, el Bill of Rights de 1789 y la Declaración de Independencia de 1776 eran liberales clásicos. Esos son los ideales fundacionales a los que me refiero.

Y bien, por supuesto que a medida que pasó el tiempo, los EEUU comenzaron a desviarse de esos ideales PERO se podría marcar un punto de inflexión, al menos en la dualidad entre demócratas y republicanos. Se podría decir que, desde los Kennedy hasta Al Gore, el debate era Rawls versus Nozick. O sea, políticas redistributivas más activas versus políticas de restricción de gasto. J. Rawls, a quienes muchos libertarios odian, consideraba a esos documentos fundacionales como los “constitutional essentials” que debían ser respetados por todos. Hoy en día yo lo votaría a J. Rawls versus Trump sin ningún problema.

Mucho tiempo antes de los Kennedy, dos ideas occidentales, dos patologías de Occidente (al decir del olvidado García Venturini) comenzaron a expandirse en todo Occidente y particularmente en los EEUU. Me refiero a esa combinación incoherente pero efectiva entre neo-marxismo y post-modernismo.

El neo-marxismo es una mutación del marxismo. Tuvo dos etapas. La primera, esencialmente económica, con la teoría de la Dependencia de la Cepal, aceptada lamentablemente por los católicos que siguieron a la Teología de la Liberación de G. Gutiérrez (1968). La segunda, más destructiva, es la que afirma que hay nuevos colectivos explotados, mientras que el nuevo explotador es todo el sistema hetero-patriarcal explotador. Los explotadores son los occidentales blancos y pro-mercado, mientras que los explotados son las mujeres, los afro-americans, los indígenas y los homo, lesbians y trans-sexuales.

Nunca será suficiente aclarar que este modo de pensar mina en su esencia al pacto político norteamericano originario. Ya no hay en ese caso un conjunto de personas (“all men…”) que son los sujetos de derechos frente al poder, sino colectivos explotados que coherentemente niegan al explotador su supuesta “Bill of Rights”. En ese caso ya no puede hablarse de una sociedad donde todos (homo o hetero, blancos o afro) los seres humanos tienen derechos, independientemente de su color y etc. (como concluyó perfectamente el liberal clásico Martin Luther King en su famoso discurso) sino de una sociedad en lucha de clases unos contra otros. Eso quiebra automáticamente la esencia misma de los EEUU.

A eso se une el post-modernismo según el cual nada hay bueno o verdadero en ninguna cultura. Por lo tanto ese Occidente en el cual emerge la idea de libertades individuales, nada tiene de moralmente superior. Por ende, combinada una cosa con la otra, el resultado es equivalente a una bomba atómica cultural para Occidente. Por un lado los ideales del liberalismo clásico son atacados por el neo-marxismo como un sistema heteropatriarcal explotador. Por el otro, cuando Occidente intenta defenderse, no puede porque no hay nada moralmente bueno, excepto, claro (he aquí la incoherencia efectiva) el marxismo.

Todo esto ha sido enseñado hasta el cansancio en los Colleges de EEUU desde tiempos anteriores a los 60 y no sólo ha sido transmitido a generaciones y generaciones de personas carentes de pensamiento crítico, sino que los que pensaban y piensan diferentes han sido perseguidos y atacados de infinitas y crueles maneras diferentes, como bien ha mostrado Axel Kaiser en su último libro[1], produciendo con ello una espiral del silencio en aquellos que secretamente saben que todo ello es peor que los tanques de Hitler. Porque al menos -aunque algún amigo me tuvo más de dos horas para que no lo diga- la única, la única ventaja que tenía Hitler es que parecía Hitler.

Los resultados de todo esto trascienden a las ya desastrosas políticas económicas propuestas por el ala izquierda del Partido Demócrata. Los norteamericanos han sido muy ingenuos al suponer que el Parido Comunista no crecía en los EEUU, de igual modo que los argentinos que creen que el comunismo no creció en Argentina “porque estaba el peronismo”. La pura verdad es que el ala izquierda del Partido Demócrata es hoy en los EEUU el Partido Comunista más eficiente en la Historia de la lucha por la libertad. Porque esos ideales marxistas y postmodernos, que no habían llegado a los Kennedy, ahora sí llegaron al Partido Demócrata, cada vez más, siendo Kamala Harris y Joe Biden sus representantes más paradigmáticos. Sobre todo Kamala Harris, la nueva presidente de los EEUU en caso de que el títere Biden gane las elecciones (argentinos, ¿les recuerda a alguien?).

El “programa de gobierno” de este singular Partido Comunista camuflado no podría ser más coherente con los ideales destruccionistas[2] más preciados del comunismo revolucionario.

1.       Destrucción de lo que queda de la libertad religiosa, de enseñanza y de expresión, con leyes federales que incrementen más los supuestos delitos de odio y discriminación de todo aquel que se atreva a actuar y pensar diferente de los que quiera el lobby LGBT y Z.

2.       Destrucción de lo que queda de libertad religiosa y etc.  por la imposición forzada a todos de políticas de salud reproductiva, aborto y educación sexual integral por parte del gobierno federal sin ninguna posibilidad de apelar a la libertad de conciencia.

3.       Destrucción de la economía por el financiamiento de políticas ambientalistas anti-mercado que pueden incluir las locuras propuestas por AOC a nivel federal. Los que no lo sepan, lean.

4.       Aliento, por parte del gobierno federal, a todos los ataques a la vida y a la propiedad (saqueos, etc.) por parte de grupos como Antifa y “only” Black Life Matter, presentados como angelitos “peaceful protesters”. Persecución judicial a los que ejerzan su legítima defensa.

5.       Eliminación de la Second Amendment. Porque los malos serían los ciudadanos que portan armas, y no los delincuentes y los gobiernos que portan armas.

6.       Destrucción de las restantes libertades individuales por la imposición a nivel federal de todos los confinamientos obligatorios dictatoriales, ejecutados con frialdad y crueldad por gobiernadores y alcades demócratas.

7.       Eliminación de toda libertad de expresión de los que piensan diferente, a partir de los fack-checkers, la acusación de fake news y el delito de “negacionista”. Utilización totalitaria del Covid-19. Monopolio de la comunicación social entre el Deep State en contubernio con Facebook y Google.

8.       Persecución judicial y asesinato a todo aquel que se atreva a denunciar los delitos del Deep State.

9.       Ampliación de la Suprema Corte y consiguiente destrucción del Poder Judicial Independiente por medio de la conversión del Poder Judicial en una extensión más del Partido Demócrata.

10.   Aumento, aún más, de la deuda externa, el deficit fiscal, la presión impositiva y la inflación, como modo de financiamiento de todas las políticas del gobierno federal. Mayor devaluación del dolar.

Les cuento que me he quedado corto. Muy corto.

Y otra buena noticia: en el mejor de los escenarios posibles, esto es, en caso de que gane Trump, la situación es que en ese caso el partido Republicano no será un partido más, sino una “resistencia” contra la toma del poder del Nuevo Partido Comunista y la destrucción total de los EEUU. La pregunta es: ¿por cuánto tiempo más?

¿Por cuánto tiempo más podrán seguir algunos resistiendo?

¿Cómo se podrá frenar el tsunami cultural que ha dado origen a todo esto y que va a seguir?

¿A dónde huir en caso de que suceda lo peor?

A ningún lugar.

La WWII fue espantosa, pero al menos el enemigo estaba claro y eran claras las esperanzas en caso de ser derrotado. Sin embargo, no se lo derrotó: impedir a Patton llegar hasta Moscú fue el peor error, el más trágico error del gobierno de los EEUU de entonces.

Pero lo que queríamos decir es que al menos Hitler parecía Hitler y su derrota fue una esperanza.

Ahora el enemigo está camuflado, las personas no lo ven y lo votan.

Que gane Trump, gente, es apenas ganar algo de tiempo.

Todo esto para que tengan conciencia de lo que se juega en esta nunca mejor dicha “elección”.


[1] Axel Kaiser, La neo-inquisición: persecución, censura y decadencia cultural en el s. XXI, Ediciones Mercurio, 2020.

[2] Sobre el destruccionismo, ver Mises, Socialismo, 1922. 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises

Cómo unir fuerzas ante la amenaza a las libertades

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 19/10/20 en: https://www.infobae.com/opinion/2020/10/17/como-unir-fuerzas-ante-la-amenaza-a-las-libertades/

Se necesita la suficiente cintura política para no dejar que otra vez se escape el tren; en esto, los empecinamientos son inconducentes

Protestas en el Obelisco el 12 de octubre pasado (Thomas Khazki)

Protestas en el Obelisco el 12 de octubre pasado (Thomas Khazki)

He insistido en reiteradas oportunidades que dado el inmenso peligro que presenta el chavismo autóctono, se hace imperioso unir todas las fuerzas que se oponen a semejante amenaza al efecto de salvarnos del hundimiento total.

En este sentido, apunté la actitud valerosa de votantes que apoyaron a la actual oposición como un grito desesperado para preservar valores básicos como la libertad de prensa y la independencia de lo que queda en pie de la Justicia y no como señal de apoyo a la fallida gestión anterior cuyo balance neto se tradujo en continuar con deudas colosales, impuestos insoportables, inflaciones astronómicas para financiar un aparato estatal elefantiásico en el contexto de un régimen laboral fascista en medio de regulaciones asfixiantes.

Como también he reiterado, para lograr el antedicho objetivo de unidad es preciso contar con una acción doble: por una parte, la renovación de los responsables directos de quienes estuvieron en la primera línea de la administración anterior y sustituirla por otros miembros de la misma coalición y simultáneamente que tenga lugar una clara invitación de las autoridades de esa oposición a quienes enfáticamente adhieren a los principios esbozados por Juan Bautista Alberdi y que aplicados permitieron que en su época nuestro país se ubique a la vanguardia de las naciones civilizadas. Por otra parte, la necesaria receptividad de esos alberdianos para incorporarse a la oposición que hoy cuenta con una representatividad de peso en ambas Cámaras en el Congreso de la Nación.

Este cuadro de situación nos daría más tiempo a quienes nos dedicamos al trabajo docente en el contexto de la imprescindible batalla cultural, es decir, la filosofía del respeto recíproco.

Observamos que algunos distinguidos integrantes de la actual oposición se pronuncian sobre la necesidad de defender marcos institucionales republicanos en términos generales lo cual es muy meritorio pero no puede borrar el intento del gobierno anterior de designar dos miembros de la Corte por decreto ni el otorgamiento de obras sociales a los piqueteros como tales por lo que a esta altura la situación demanda un discurso más directo y es que se precise que la Justicia significa “dar a cada uno lo suyo” y lo suyo remite a la propiedad que a su vez es inseparable de los mercados abiertos, es decir, la consideración por las transacciones de lo que pertenece a cada cual, un esqueleto que está bloqueado por el astronómico gasto público que arrastramos. Y también nos percatamos que otros ponen de manifiesto ciertos empecinamientos en mantener el discurso deshilachado cuando estaban en el gobierno sin rectificaciones en cuanto a las alabanzas de las mal llamadas empresas estatales, las desviadas consideraciones sobre el intervencionismo y equivalentes en cuanto a las referidas facetas de los estragos galopantes que nos vienen consumiendo y que precisamente han cavado la fosa del gobierno anterior cuando tuvo la oportunidad de revertir décadas de nuestra decadencia superlativa. Ahora, entre otros dislates, la oposición votó la mil veces fracasada ley de alquileres. No hay más que recorrer unos pocos archivos para constatar las declaraciones inauditas e inaceptables de algunos capitostes de la gestión anterior.

Si esta doble tracción no se produjera -como también destaqué en distintas ocasiones- estaremos facilitando una nueva victoria del espíritu autoritario, lo cual para nada justifica que algunos de los que proponen nuevos espacios coloquen en pie de igualdad al actual gobierno con el anterior puesto que se trata de personas y concepciones muy diferentes. En cualquier caso, si esta avenida de doble mano no se explora con la urgencia que requiere el caso, festejarán la división los que hoy operan en el actual gobierno pero los aludidos liberales se verán obligados a dejar testimonio con un nuevo espacio político, seguros de haber hecho todo lo posible para una unidad que en este escenario habrá resultado una quimera. En este caso los liberales de ese nuevo espacio habrán tenido razón de independizarse por más que la fragmentación conduzca al despeñadero.

Aun se está a tiempo de tomar el toro por las astas y dar batalla unidos, por más que naturalmente existan diversas perspectivas en juego en un gran frente electoral pero todas opuestas a un manotazo grosero del Leviatán, por ejemplo, en la esperanza de que algunos miembros de esta nueva oposición en ejercicio retomen los valores del jeffersoniano Leandro Alem.

El multitudinario banderazo del 12 de octubre puso de manifiesto una vez más el deseo de numerosas personas de unión en la defensa de valores republicanos y por ende poner fin al embate a las libertades individuales y al atropello a la división de poderes. Es importante no decepcionarlas con fraccionamientos estériles y no se diga que finalmente todos los opositores tejerán una coalición pues la constitución de un nuevo partido naturalmente opera en base a críticas a lo existente, de lo contrario la instalación de lo novedoso carece de razón de ser.

Ya se sabe que en una agrupación como la sugerida habrá distintas opiniones lo cual se traduce en acuerdos y desacuerdos pero esa es la diferencia de la acción política con el mundo académico donde los intercambios exigen no ceder ante nada distinto a la propia convicción lo cual en política significaría el fin del político que inexorablemente debe fabricar arreglos y coordinaciones para lograr los objetivos. Se sabe también que aquellos acuerdos y en general el discurso político depende de la evolución de la opinión pública y ésta a su vez depende de la comprensión de ideas que son debatidas y difundidas en el terreno intelectual para lo que -como queda dicho- se necesita tiempo que en estas circunstancia lo proveerá la mencionada unión en oposición al chavismo vernáculo.

Sé que desde el costado liberal hay justificados reparos a la unión con políticos que han desperdiciado una gran oportunidad de enderezar el rumbo luego de un prolongado período de estatismo. Se también que en la actual oposición hay incomprensiones y desagrados de vincularse con liberales de fuste, pero es indispensable machacar ad nauseam que los riesgos son manifiestos y presentes para seguir con la fórmula sugerida por el célebre juez estadounidense Oliver W. Holmes en un fallo de 1919 para subrayar un peligro eminente. Los empecinamientos resultan inconducentes, incluso para los propios integrantes de las partes en cuestión.

Mientras algunos consumen tiempo debatiendo quién está gobernando y se preguntan cuál es el plan de gobierno, nos están gritando que el barco se encamina aceleradamente a un iceberg monstruoso con atropellos a la Justicia para ocultar corrupciones gigantescas incluso con la complicidad de algunos jueces desviados de su mandato constitucional, amenazas a la libertad de prensa, se coloniza el Legislativo, se abusa de decretos del Ejecutivo, se expande la moneda a ritmo vertiginoso, se incrementa aun más el gasto, se proponen nuevos gravámenes y se atenta contra el ya de por si alicaído federalismo.

Todo en la vida es una cuestión de prioridades, hoy se necesita la suficiente cintura política para no dejar que otra vez se escape el tren. Como también escribí, estamos jugando sobre el fleje y el tiempo apremia. Hago votos para que de ambos lados del espectro acerquen la bocha para lograr el objetivo de toda persona de bien: preservar la República, que no se hace con declaraciones altisonantes sino con acciones concretas que derivan de ideas compatibles con la sociedad libre tan bien expuestas por el liberalismo alberdiano en nuestra Constitución fundadora.

Entonces, para finalizar, vuelvo a repetir lo que estimo resume el eje central del pensamiento de Alberdi con la idea de volver a la fuente. Primero, su crítica al positivismo legal: “saber leyes, pues, no es saber derecho”. Segundo, su aversión al estatismo: “El ladrón privado es el más débil de los enemigos que la propiedad reconozca. Ella puede ser atacada por el Estado, en nombre de la utilidad pública.” Tercero, su advertencia respecto a las cargas fiscales: “Después de ser máquinas del fisco español, hemos pasado a serlo del fisco nacional.” Cuarto, su arenga a la energía creadora en libertad: “¿Qué exige la riqueza de parte de la ley para producirse y crearse? Lo que Diógenes exigía de Alejandro, que no le haga sombra.” Y quinto, su alarma frente a la inflación: “Mientras el gobierno tenga el poder de fabricar moneda con simples tiras de papel que nada prometen, ni obligan a reembolso alguno, el poder omnímodo vivirá inalterable como un gusano roedor en el corazón de la Constitución.”

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Bombazo: Cachanosky expuso el negocio del Gobierno: “Hay un medicamento efectivo, pero no lo dan”

Por Roberto Cachanosky. Publicado en: https://www.youtube.com/watch?v=_3ogTHPaaMw

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Entrevista a Alberto Benegas Lynch (h) en el Congreso de Economía austríaca 2020 – “Los tres Hayek”

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 13/10/20 en:

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

EL CISMA NO ES EL CAMINO

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 16/10/20 en: http://gzanotti.blogspot.com/2020/10/el-cisma-no-es-el-camino.html

Desde la negativa de Mons. Lefevbre al Vaticano II, nunca las aguas habían estado tan caldeadas de vuelta. Miles y miles de laicos, cientos y cientos de sacerdotes, obispos y cardenales, diciéndole de todo a Francisco, de mal modo, y en voz alta, por muchas cosas. Miles de católicos conservadores enfrentados a sus obispos pro-Francisco. Muchos escuchando las diatribas de Mons. Viganó, NO sólo contra Francisco, sino contra todo el Vaticano II, de vuelta (historia repetida) quien muestra a Francisco como la “consecuencia coherente” del Vat. II (grave error) Me llamó la atención, como símbolo (no como dato o número) el comentario de Mons. Schneider contra Fratelli tutti. Un rechazo total, completo, como nunca antes (creo) había generado una encíclica social. Los tiempos han cambiado. Juan Pablo II también tuvo encíclicas sociales muy de avanzada, pero se lo respetaba. ¿Qué ha hecho Francisco para ganarse tanta simpatía? Muchas cosas, obviamente, pero no es cuestión de reseñarlas porque eso iría en contra del objetivo de este artículo.

Está perfectamente bien que los que consideran que Francisco ha cometido graves errores sigan su conciencia y soporten este singular pontificado, como una prueba de Fe. Ese soportar implica confiar en el Espíritu Santo, hacer silencio muchas veces y expresar, sin causar escándalo, otras veces, nuestra visión, cuando el mal sería mayor de no hacerlo (y que Dios nos juzgue). Pero cuidado, hay una línea que nunca se debe cruzar: el cisma. Armar una Iglesia paralela, llevar el enfrentamiento a tal punto que Francisco no tenga más remedio que echarte de la Iglesia visible de una enorme patada (perdón que no traduzca ahora esta expresión a un Derecho Canónico más académico). Porque eso es el cisma, y eso nunca, nunca, ha solucionado nada en la Iglesia. A Rosmini, los asesores ultramontanos de Pío IX lograron CASI excomulgarlo, con mentiras espantosas. Se salvó sólo porque creo que Pío IX y León XIII se detuvieron cuando la injusticia podría haber llegado al colmo de la maldad. Pero la respuesta de Rosmini fue el silencio, la oración y la caridad. Y hoy Rosmini es beato e ilumina muchas conciencias (https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/csaints/documents/rc_con_csaints_doc_20071118_beatif-rosmini_sp.html). Sí, 152 años después de su santa muerte. Esos son los tiempos de Dios. No los nuestros.

Francisco es el Papa. Nos guste o no. En materia de Dogma es infalible (1). Y no se preocupen porque el Dogma no le interesa. Así que calma. En todo lo demás, que lo disfrute. Que se divierta. Su tiempo, en comparación con el de Dios, es nulo. Mientras tanto, católicos, no dependamos tanto de Roma. Creo que, entre las cosas que Dios, como duro maestro, nos quiere mostrar, está esa. Que Francisco diga lo que quiera. Muchos, mientras tanto, en silencio, con calma (Dios me ayude) seguiremos nuestra conciencia, recurriremos, mientras podamos, a la Eucaristía y a la Penitencia (que son ex opere operato y no dependen de las disposiciones personales de obispos y sacerdotes), estudiaremos y meditaremos con Santo Tomás, con Juan Pablo II, con Benedicto XVI, con el Catecismo de la Iglesia de 1993, con el Catecismo de San Pío X por si algo no está claro, explicaremos la Fe NO “contra” alguien, y avanti. El tiempo de la Iglesia es el tiempo de Dios. 

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PD: en la foto, Antonio Rosmini. 

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(1) Sobre el tema del Magisterio ordinario en diversos temas y temas de Doctrina Social de la Iglesia, ver Sacheri, C. A.: El orden natural, Vórtice, 1975. 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises