El Banco Central tiene que ocuparse más por bajar la inflación que por reactivar la economía

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 21/12/2019 en: https://www.infobae.com/economia/2020/01/21/el-banco-central-tiene-que-ocuparse-mas-por-bajar-la-inflacion-que-por-reactivar-la-economia/?fbclid=IwAR3a7ztw8J7TK2cUEnGe_5b5-IdwuZq2mZ4Gs4uLzT5nqh0XZMxlNIewND0

 

Las políticas de sintonía fina, como la baja gradual de las tasas de interés de política monetaria, a niveles reales negativos, son tan inconsistentes como las del gobierno anterior que mantuvo disparatadas tasas reales positivas

Edificio del banco central de Argentina en Buenos Aires, Foto de archivo Oct 16. REUTERS/Enrique Marcarian (ARGENTINA - Tags: BUSINESS POLITICS)

Edificio del banco central de Argentina en Buenos Aires, Foto de archivo Oct 16. REUTERS/Enrique Marcarian (ARGENTINA - Tags: BUSINESS POLITICS)

El Banco Central viene acelerando la reducción de la tasa de interés de referencia del mercado tratando de estimular el crédito para reactivar la economía. En rigor, este tipo de recetas de sintonía fina son para países con tasas de inflación sustancialmente inferiores al de la Argentina. Hoy la Argentina se ubica en el cuarto lugar de países con mayor tasa de inflación en 2019, luego de Venezuela y Zimbabwe.

Puesto en otras palabras, el BCRA, que debería estar velando por bajar la tasa de inflación, se ocupa de reactivar la economía, bajando la tasa de interés por debajo de la tasa de inflación anual actual.

Es cierto, como dice el comunicado del BCRA, que “las altas tasas de interés reales fueron inefectivas en generar una desinflación sostenible en el pasado reciente”. El problema es que cuando un país no tiene moneda, porque esos papeles que emite la autoridad monetaria no son reserva de valor; no hay tasa de interés que convenza a la gente de demandar dinero de largo plazo, sólo pesos para transacciones corrientes.

Diferencia entre demanda de dinero y de pesos

Es más, las anteriores autoridades del BCRA y algunos economistas, confundieron demanda de moneda con demanda de activos monetarios remunerados. La primera se refiere a tener dinero inmovilizado sin remuneración (sin cobrar una tasa de interés). Cuando aumenta la demanda de moneda disminuye la compra de todos los otros bienes y servicios de la economía y el nivel general de precios tiende a bajar.

Cuando disminuye la demanda de moneda (dinero que la gente tiene inmovilizado y que está fuera del circuito económico) se produce un exceso de moneda, se demandan más bienes y el nivel general de precios tiende a subir.

Diferente es cuando el BCRA aumenta la tasa de interés para que los particulares compren Letras, haga depósitos a plazo fijo para que los bancos, con ese dinero, compren Leliq o cuando se venden bonos para absorber liquidez del mercado. En ese caso no hay aumento en la demanda de moneda. Lo que hay es aumento del interés por activos financieros.

Demanda de dinero es tenerlo debajo del colchón, en una caja de galletas o en el cajón del escritorio. En ese caso, no se percibe remuneración alguna por el dinero que se tiene guardado y está fuera del circuito económico. Cuando la gente busca obtener un rendimiento con su dinero, entonces eso es demanda de activos financieros.

Lo que hicieron las autoridades anteriores del BCRA fue ofrecer activos financieros para retirar dinero de circulación, pero pagando una tasa de interés que era inconsistente con el rendimiento de cualquier actividad económica lícita. Si la tasa de interés ofrecida al ahorrista supera la tasa de rentabilidad promedio de la economía, entonces seguro que el BCRA se está metiendo en un problema porque ese dinero no se podrá devolver.

El presidente del Banco Central, Miguel Pesce, parece querer intentar el camino inverso al del gobierno anterior: baja la tasa de interés de referencia para que los bancos tengan que pagar menos por los plazos fijos y, al reducir la tasa pasiva, disminuya la tasa activa (NA)

El presidente del Banco Central, Miguel Pesce, parece querer intentar el camino inverso al del gobierno anterior: baja la tasa de interés de referencia para que los bancos tengan que pagar menos por los plazos fijos y, al reducir la tasa pasiva, disminuya la tasa activa (NA)

Ahora Miguel Pesce parece querer intentar el camino inverso. Baja la tasa de interés de referencia para que los bancos tengan que pagar menos por los plazos fijos y, al reducir la tasa pasiva (la que paga una entidad para captar dinero), paralelamente disminuya la tasa activa (la que cobra el banco al prestar dinero), y de ese modo se reactiva la economía.

Si el sistema anterior de tasas de interés disparatadamente altas era inconsistente, la estrategia inversa de reducir la tasa de interés por debajo de la inflación también es inconsistente.

Materia prima escasa

Es que el crédito que las autoridades del BCRA pretenden que aparezca tiene que tener como contrapartida el aumento del ahorro, esto es la porción del ingreso no consumido. Pregunta: ¿quién va a generar ahorro para colocarlo a tasa de interés real negativa y perder su capital?

Con esta medida lo que está asegurando el Central es desestimular el ahorro en el sistema financiero y, por lo tanto, no conseguirá la meta de aumentar el nivel de préstamos a las familias y empresas y reimpulsar la economía.

Hay que recordar que la tasa de interés no es el precio del dinero, sino la recompensa que pide una persona o empresa por postergar consumo presente por futuro más otros ingredientes, tales como:

1. Para que alguien no consuma hoy, es decir ahorre, le tienen que ofrecer alguna compensación por esa postergación. Lo que se llama tasa de interés originaria;

2. El ahorrista, evaluará el riesgo de la persona a la que le prestaría sus ahorros¿Es buen pagador? ¿Reconoce sus deudas?, etc.

3. Compensación de la inflación. Si alguien va a dejar de consumir hoy para consumir dentro de un año, además de pedir las dos coberturas anteriores, querrá que tener garantías de que no perderá poder adquisitivo;

4. Condiciones institucionales. Finalmente, la persona que posterga consumo presente para ofrecerlo como ahorro, evalúa que países como la Argentina en que el acreedor siempre es mal visto por la justicia y el deudor es visto como víctima del acreedor, porque en caso de pleitio, correrá en desventaja;

5. Posible confiscación. Pero más allá del riesgo que la justicia le falle en contra, la incertidumbre mayor se origina en que los gobiernos argentinos se caracterizan por ser confiscadores seriales del ahorro privado. No es casualidad que el argentino ahorre en el extranjero. Además de huir de la feroz carga tributaria, busca colocar sus ahorros en lugares que los protejan de las manos de un Estado confiscador: Plan Bonex; corralito; corralón; pesificación asimétrica (un fenomenal invento argentino); confiscación de los ahorros en las AFJP; Impuesto a los Bienes Personales, etc.

Si se junta la historia confiscatoria argentina con tasas de interés reales negativas, dudo seriamente que las autoridades del BCRA logren aumentar la oferta de ahorro para hacer crecer el consumo.

Esas políticas basadas en simples manejos de la tasa de interés pueden tener un vuelo muy corto, pero no es un sistema sostenible de más ahorro y más crédito. Es más, el sector público, en particular la autoridad monetaria, sigue siendo una aspiradora de cuanto peso anda circulando por el mercado. Si se suma el stock de pases pasivos más el remanente de stock de Leliq, se llega a $1,5 billones, superando el máximo que existía Lebac y Leliq que llegó a tener el BCRA, y una equivalencia del 95% de la base monetaria. Casi récord. De manera que es poco comprensible la baja de tasa y simultáneo aumento del endeudamiento del Central.

En síntesis, ni las disparatadas tasas reales positivas sirven para resolver los problemas económicos, porque llega un punto en que no hay tasa que cubra el riesgo de estar en pesos, ni las tasas reales negativas sirven para dar crédito genuino.

Sería más prudente que la autoridad monetaria se concentrara en bajar la inflación reduciendo la expansión de dinero primario y empezar a recorrer el largo proceso de recuperación del crédito creando confianza para atraer nuevamente los ahorros argentinos. Eso no se consigue con crecientes cargas impositivas y políticas redistributivas que hacen pensar que en cualquier momento se viene una nueva confiscación de ahorros.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

La “propiedad” en el peronismo (2° parte)

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2020/01/la-propiedad-en-el-peronismo-2-parte.html

 

Continúa diciendo la “constitución” peronista el 49:

“Art. 39. El capital debe estar al servicio de la economía nacional y tener como principal objeto el bienestar social. Sus diversas formas de explotación no pueden contrariar los fines de beneficio común del pueblo argentino”.[1]

Se trata, como en el caso del artículo anterior, del modelo fascista que bien explicita L. v. Mises, y que persigue llegar al socialismo por una vía que, nominalmente, aparenta mantener la propiedad en cabeza de particulares, pero que deja de ser privada por cuanto quien substantivamente figura en los registros públicos como “propietario” no es libre de usar y disponer de lo “propio” que, por tal motivo, deja -en los hechos- de ser propio. Como en el caso anterior, no se define qué debe entenderse por “economía nacional” y cómo se cumple ese “bienestar social” y “común”. Queda implícito que tales contenidos el estado-nación se reserva el derecho a precisarlos a su entero arbitrio y decisión. La fórmula es lo suficientemente amplia como para dejar abierta la puerta a cualquier arbitrariedad.

Si el “estado” se reserva concretar que debe admitirse por “servicio” a “la economía nacional” va de suyo que es aquel quien determina cómo debe el teórico “dueño” del capital arbitrar sobre él. En la realidad, es el que manipula ese capital quien delimita en qué consiste ese “servicio a la economía nacional”, es decir, el gobierno peronista o -más precisamente- su líder, J. D. Perón, quien realmente decretaba dichos contenidos y los cambiaba a su gusto.

“Art. 40. La organización de la riqueza y «u explotación tienen por fin el bienestar del pueblo, dentro de un orden económico conforme a los principios de la Justicia social. El Estado, mediante una ley, podrá Intervenir en la economía y monopolizar determinada actividad, en salvaguardia de los Intereses generales y dentro de los límites fijados por los derechos fundamentales asegurados en esta Constitución. Salvo la Importación y exportación, que estarán a cargo del Estado de acuerdo con las limitaciones y el régimen que se determine por ley, toda actividad económica se organizará conforme a la libre Iniciativa privada, siempre que no tenga por fin ostensible o encubierto dominar los mercados nacionales, eliminar la competencia o aumentar usurariamente los beneficios.”[2]

Este párrafo del artículo da cumplimiento al punto 7 del Manifiesto Comunista pese a que habla vagamente de “límites” los cuales no se explicitan. El gobierno se reserva (como en los casos anteriores) definir qué ha de interpretarse por “bienestar del pueblo”, “principios de la justicia social”, “intereses generales”, todas fórmulas deliberadamente nebulosas y vacías destinadas a que J. D. Perón las especificara a su exclusivo antojo y preferencia.

La norma decreta la estatización del comercio exterior y condiciona el interior a la directa intervención de la economía y su monopolización. La mención final -como al pasar- de la “libre iniciativa privada” luce risueña comparada con los textos de los arts. 38, 39 y este primer párrafo del 40, que instituyen por vía indirecta los arts. 1, 7 y 9 del Manifiesto Comunista. Los párrafos siguientes de este extenso art. 40 van demostrando como se acaba de aniquilar toda la hipotética “libre iniciativa privada” que concluye siendo derogada sin decirlo expresamente o -peor aún- negando dicha anulación. Sigamos:

“Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedades Imprescriptibles e inalienables de la Nación, con la correspondiente participación en su producto, que se convendrá con las provincias.”[3]

Se destruye la propiedad provincial y se reserva a los privados la de los vegetales. Es decir, el suelo (excepto los vegetales) también pertenecía a la nación según este artículo. Conforme el ya visto art. 38 “Incumbe al Estado fiscalizar la distribución y la utilización del campo e Intervenir con el objeto de desarrollar e Incrementar su rendimiento”, en tanto el art. 40 -en su primer párrafo- aclaraba que “podrá Intervenir en la economía y monopolizar determinada actividad”. Es claro que no se deja margen alguno a la propiedad privada y -por ende- a la declamada “libre iniciativa individual”.

“Los servicios públicos pertenecen originariamente al Estado; y bajo ningún concepto podrán ser enajenados o concedidos para su explotación. Los que se hallaren en poder de particulares serán transferidos al Estado mediante compra o expropiación v con indemnización previa, cuando una ley nacional lo determine.”[4]

Como se observa, esta norma cumple con el art. 6 del Manifiesto Comunista y va más allá, porque incluye a todos los servicios públicos. El articulo decreta la estatización de jure de todos los servicios públicos, es más, se reserva el derecho a definir qué ha de considerarse un “servicio público” y qué no. Es decir, los servicios dejan de ser verdaderamente “públicos” para pasar a ser estatales. Nótese que la indemnización previa se condiciona a que una ley lo determine, lo que significa que hasta que esa ley no se dictara el gobierno podía expropiar sin indemnización alguna.

“El precio por la expropiación de empresas concesionarias de servicios públicos será, el de; costo de origen de los bienes afectados a la explotación menos las sumas que se hubieren amortizado durante el lapso cumplido desde el otorgamiento de la concesión y los excedentes sobre una ganancia razonable, que serán considerados también como reintegración del capital invertido”.[5]

No sólo se ponía fin a la concesión, sino que -por encima de ello- se expropiaba a la empresa concesionaria también. Se obligaba la expropiación de las empresas de servicios públicos, con lo que prácticamente no había actividad privada alguna que pudiera escapar a la estatización de casi todos los bienes, posesiones y servicios privados. La fórmula indemnizatoria no preveía el ajuste por inflación que ya en esa época era una de las más altas de la región, ni los valores de mercado. Los registros históricos, no obstante, demuestran que las empresas se confiscaban, pese a la letra de la “constitución”,

[1] Dr. Carlos Sánchez Viamonte “DECLARACIONES, DERECHOS Y GARANTÍAS” EN LA CONSTITUCIÓN ARGENTINA. Valoración y análisis. Su práctica. Enciclopedia Jurídica OMEBA-Tomo 5 Letra D Grupo 5.

[2] Sánchez Viamonte, C. ibidem.

[3] Sánchez Viamonte, C. ibidem.

[4] Sánchez Viamonte, C. ibidem.

[5] Sánchez Viamonte, C. ibidem.

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

¿Quién daña más al mercado, Warren Buffet o Marx?

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 15/1/20 en: https://elnuevodiario.com.do/quien-dana-mas-al-mercado-warren-buffet-o-marx/?fbclid=IwAR0xRtPM20T06v6xEx7WHCvkkNdqtAqcUvK5hrDCLILPANHOZCISfL2SYyI

 

Según la derecha -por llamarlos de algún modo- personajes como Warren Buffet, son modelos. Hay que competir -pisando la cabeza de otros- para ganar y ser como el “bondadoso abuelo”, paradigma del capitalismo. Pero, en realidad, logró su fortuna gracias a irritantes privilegios estatales -en contra del mercado- literalmente, “explotando” a los pobres logrando una fortuna que no es natural.

El socialismo no es igualitario, ya que empobrece al pueblo y enriquece a los gobernantes. Pero en cambio, sí es igualitario el mercado ya que, por la curva de oferta y demanda, cuando un empresario gana mucho, inmediatamente -si el Estado no lo impide- surgen competidores que logran un equilibrio igualando la fortuna de todos.

Y sí que hay competencia, pero no es la del vale todo como vivir de privilegios del Estado -usar el monopolio estatal de la violencia- a costa de empobrecer al resto, sino la sana y libre donde cada jugador es un colega que incentiva al otro a esforzarse y ganar.

A Marx lo conocemos por sus fábulas que no resisten ningún análisis científico, y la ciencia existe y no tiene ideología. Y no creo que este poeta haya hecho mucho daño. Sí lo hicieron quienes, en nombre de su “ideología”, armaron revueltas violentas con el fin de esclavizar -imponerse por la fuerza desde un poder central- a millones de personas.

Warren Buffet sí ha hace mucho daño, porque hace negocios, y da una imagen del “capitalismo”, indigeribles. En dos artículos -uno del Wall Street Journal y otro reciente del Financial Times (FT)- muestra su desprecio por el mercado, y su elitismo: los ricos serían “más valiosos”.

“El abuelo capitalista”, por caso, ganó un referendo popular tras invertir fortunas promocionando que el Gobierno sostenga el monopolio eléctrico de su empresa, NV Energy, contra la liberalización que abarataría las tarifas dada la competencia. Así realiza su fortuna: ganado dinero con un monopolio “explotando” al pueblo, que tiene que pagar tarifas exageradas.

En otro de sus “brillantes negocios”, invirtió US$ 30 mil millones en aerogeneradores y, sin tapujos, le confesó al FT que “no lo haríamos sin el crédito fiscal a la producción que obtenemos”. O sea, que es “financiado” por el Estado, que cubre eso con impuestos que pagan los pobres dado que los ricos, necesariamente, los derivan subiendo precios o bajando salarios.

Según Buffet, los ricos se lo merecen porque han “contribuido con innovaciones brillantes”. Seguramente incluirá a su amigo Bill Gates, que hizo su patrimonio gracias al monopolio que le otorga el Estado con las leyes de “copyright”, o a “genios” como Thomas Edison que era un “patentador serial”: patentó unos mil inventos y no es creíble que fuera tan creativo.

De hecho, a la lámpara incandescente sólo la perfeccionó. Antes, Joseph Swan, obtuvo una patente en Gran Bretaña, en 1878, y llevó a su plagiador, Edison, a las cortes británicas, que le dieron la razón. Al teléfono móvil, por contra caso, no lo “inventó” nadie, es el resultado de miles de cerebros trabajando anónimamente, y es así como se hacen realmente los inventos.

En fin, Buffett mostrando su ignorancia asegura que la brecha entre ricos y pobres es una “consecuencia del mercado” y propone incrementar las ayudas estatales que, por cierto, pagan los pobres por vía impositiva en un círculo vicioso empobrecedor. “El gobierno”, dijo, “tiene que… modificar el sistema de mercado”.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

Corruption, Not Globalization, Is To Blame For Poverty

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 7/1/20 en:  https://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2020/01/07/corruption-not-globalization-is-to-blame-for-poverty/?fbclid=IwAR2OnmE09agthau4qFnO610UQVElohX7nzJMZ1nRo98yFO-ZoQAGQ_1qbGM#66d1fdb02ff5

 

When discussing globalization, advocates of the free economy usually start by stressing the large number of people who have risen out of extreme poverty in the last three decades. This period of poverty reduction showed a parallel growth in globalization. But it has not been even.

Those who try to prove that we are living in the best of times usually use monetary statistics – they count the number and percentage of people who earn less than $1.90 per day. Thanks to progress and some inflation, the threshold for extreme poverty is being revised upward to $3 and even to $5 per day. “Optimistic” economists also provide statistics for factors such as access to clean water, access to electricity, and better and cheaper communications. In most countries human development indices have also improved. Their message is often summarized as “we never had it so good.”

It is only during the last three decades that we have seen think tanks, NGOs, and international bodies introduce indices that measure economic freedom, globalization and respect for the rule of law. Surprising as it might seem, we still do not have reliable international poverty statistics. It seems shocking that the World Bank and its multimillion-dollar bureaucracy – which states that poverty reduction is one of its main goals – can’t come up with up-to-date comparable figures. Most countries use different measures and thresholds and do not report on a yearly basis.

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE. Síguelo en @Chafuen 

La “propiedad” en el peronismo

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2020/01/la-propiedad-en-el-peronismo.html

 

Para saber cuál es el pensamiento del peronismo y de los que bajo una denominación u otra adhieren a esta ideología no hay nada mejor que acudir a las fuentes inspiradas por el líder máximo y fundador del movimiento J. D. Perón.

Perón infundió e impulsó la reforma de la Constitución de la Nación Argentina, lo que finalmente logró durante su primera presidencia en el año 1949.

A sus instancias y oficios se derogó la histórica Constitución Nacional de 1853/60 y se impuso otra que tomaba algunas partes aisladas y descontextualizadas de aquella, pero intercalándolas con otras disposiciones que contradecían abiertamente no sólo su letra sino también su espíritu.

En esta oportunidad, nos proponemos analizar que piensa el peronismo acerca de la propiedad privada mediante el estudio de las cláusulas que la constitución peronista establecía.

“(2) La reforma constitucional de 1949 sustituyó el art. 17 de la Constitución anterior por los arts. 38, 39 y 40 redactados en la siguiente forma:

 “Art. 38. La propiedad privada tiene una función social y. en consecuencia, estará sometida a las obligaciones que establezca la ley con fines de bien común. Incumbe al Estado fiscalizar la distribución y la utilización del campo e Intervenir con el objeto de desarrollar e Incrementar su rendimiento en Interés de la comunidad, y procurar a cada labriego o familia labriega la posibilidad de convertirse en propietario de la tierra que cultiva. La expropiación por causa de utilidad pública o interés general debe ser calificada por ley y previamente Indemnizada. Sólo el Congreso Impone las contribuciones que se expresan en el art. 4». Todo autor o inventor es propietario exclusivo de su obra, invención o descubrimiento por el tiempo que le acuerda la ley. La confiscación de bienes queda abolida para siempre de la legislación argentina. Ningún cuerpo armado puede hacer requisiciones ni exigir auxilios de ninguna especie en tiempo de paz”.[1]

Como se ve, se derogó la inviolabilidad de la propiedad que consagraba el histórico art. 17 de la Constitución alberdiana, y somete a la propiedad a “obligaciones” …”con fines de bien común”. El “bien común” es una expresión equivalente a la del “interés público” o “general”, y fue introducida por Karl Marx y Friedrich Engels en su obra conjunta titulada El Manifiesto Comunista. El primer punto de este Manifiesto establece literalmente:

“Suprimir la propiedad agraria, cuyas rentas se destinarán a fines de interés público.”

Que es lo que se conoce como la célebre reforma agraria. Nótese el paralelismo de la terminología de este principio comunista con el art. 38 citado que, si bien no habla de suprimir, condiciona tanto la propiedad que prácticamente no deja nada de ella en pie, salvo en lo que el régimen de Perón deseara.

Será de interés, antes de continuar, transcribir los 10 puntos del Manifiesto Comunista de Marx y de Engels, dado que la constitución peronista recoge prácticamente casi todos los puntos de dicho Manifiesto cuyos diez mandatos rezan así:

  1. Suprimir la propiedad agraria, cuyas rentas se destinarán a fines de interés público.
  2. Imponer un duro y progresivo impuesto general sobre la renta de las personas físicas.
  3. Abolir toda institución hereditaria.
  4. Confiscar los bienes de oponentes internos y exiliados políticos.
  5. Nacionalizar el crédito, mediante la implantación de una banca enteramente dirigida por el Estado.
  6. Estatificar asimismo los medios de transporte y comunicación.
  7. Ampliar la esfera de actuación de las industrias estatales.
  8. Imponer a todos la obligación de trabajar.
  9. Asimilar campo y ciudad, mediante el oportuno control de los movimientos migratorios.
  10. Implantar la instrucción pública obligatoria, a través de escuelas y establecimientos exclusivamente regidos por el Estado.[2]

También se advierte que dicho artículo 38° apuntaba a dar cumplimiento con el punto 9 del Manifiesto Comunista.

Que la propiedad privada tiene una función social es cierto, pero no hacía falta que ninguna constitución lo estableciera, porque es algo que se deriva de su propio concepto. La función social de la propiedad consiste en resolver el problema económico de la escasez a fin de que los bienes no se consuman y vuelen por efecto de la “Tragedia de los comunes” formulada por Garret Hardin. Si todo fuera de todos, nadie sería dueño de nada. En consecuencia, entre todos consumirían todo y nadie produciría absolutamente nada, con lo cual toda propiedad desaparecería en cuestión de tiempo, y con ella se esfumarían todos los bienes existentes. Para evitar esta verdadera tragedia la humanidad creó la propiedad privada que es la que permite al propietario producir lo que no haría si la propiedad fuera comunal o estatal.

Por lo demás, si se lee atentamente el artículo en examen, puede advertirse que donde dice “función social” se quiere decir en realidad “función estatal” ya que el resto del articulado y su redacción comienzan a tratar inmediatamente el tema de la reforma agraria. Esa “función social” se concentra pues en “la distribución y la utilización del campo”. Dado que la característica esencial de la propiedad privada es la distribución y utilización de la misma queda claro que -en los hechos- si esa función pasa al “estado” por vía de fiscalización e intervención (como el mismo artículo 38 se ha encargado de establecerlo) ello implica la sistemática disipación de la propiedad privada y -aunque la constitución no lo diga- la instauración de la más pura propiedad estatal, cosa que los artículos posteriores de la constitución peronista se encargarán de aclarar.

Esto concuerda con los encendidos discursos de Perón de la época, en que trataba a los propietarios de “oligarcas” y llamaba a las masas a despojarlos, sin más, colgándolos con alambres de fardo de las tranqueras.

Notamos también la inserción del clientelismo político dentro de la constitución, en donde el peronismo buscaba afanosamente el voto labriego mediante la promesa de convertirlos en dueños de los campos en los que trabajaran, lo que -en los hechos- implicaba la consagración de la más pura y encubierta confiscación. Caso contrario, ¿de qué manera podría el labriego convertirse en propietario de la tierra que cultivaba si el verdadero propietario para quien trabajaba no aceptaba vendérsela o cedérsela?: confiscándole esa parcela para entregársela al labriego o “expropiándosela” lo que esto último -en los hechos- devenía en una verdadera confiscación.

[1] Dr. Carlos Sánchez Viamonte “DECLARACIONES, DERECHOS Y GARANTÍAS” EN LA CONSTITUCIÓN ARGENTINA. Valoración y análisis. Su práctica. Enciclopedia Jurídica OMEBA-Tomo 5 Letra D Grupo 5

[2] (Vid. Manifiesto Comunista (1848), Marx y Engels, págs. 74 y 75 (Progress Publishers), Moscú, 1975, edición en lengua inglesa.)

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

Ni el circo romano vio tanta sangre

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 6/1/20 en: https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/alejandro-tagliavini/ni-el-circo-romano-vio-tanta-sangre-columna-de-alejandro-a-tagliavini-449262?fbclid=IwAR02OMAcdzmSBQD47JRl35urN7LvM5qA-9W7JxslN6sUOTtrI_yW6a1IYww

 

¿Qué les decimos a los inocentes que fueron ejecutados anteriormente en muchos países?

 

Es un mito de Hollywood —no probado por la historia— el de que el coliseo romano fue ensangrentado por los mártires cristianos al ser devorados por leones, aunque es cierto que ocurrió en muchos anfiteatros de la época, como en el circo de Nerón, donde fue martirizado san Pedro.

En cambio, no es mito que hace un año el columnista de ‘The Washington Post’ Jamal Khashoggi entró al consulado de Arabia Saudita en Estambul, citado por las autoridades, y salió descuartizado. Y la tiranía saudí ha montado un circo sangriento para intentar calmar a la opinión pública global: una corte condenó a muerte a cinco personas por el crimen.

Los agentes implicados trabajaban directamente para el príncipe heredero saudí, pero ni él ni sus colaboradores cercanos, inicialmente acusados de ser los autores intelectuales, fueron condenados. La CIA concluyó que el príncipe heredero debe haber autorizado la operación.

Agnes Callamard, de la ONU, describió el juicio como la “antítesis de la justicia”. Amnistía Internacional dijo que era un “lavado de cal”, y para el consejo editorial del ‘Financial Times’, “los veredictos emitidos… llevan todas las características de un juicio simulado”.

Pero no solo en este Estado terrorista ocurren ejecuciones, también en países como EE. UU., y Japón, donde acaban de ejecutar a un chino, condenado por el asesinato de una familia en junio de 2003. Espantoso crimen. Pero me pregunto ¿qué les decimos a los inocentes que fueron ejecutados anteriormente en muchos países? “Perdón, fue un error de cálculo”. No creo que este argumento sirva, no creo que puedan siquiera escucharlo.

El solo hecho de saber con certeza que en algún momento los tribunales se ‘equivocarán’ y ejecutarán a un inocente es suficiente para terminar con la pena de muerte. Sobre todo si consideramos que los tribunales estatales —en todos los países— están ‘influenciados’ por quienes los financian, los políticos que manejan el Poder Ejecutivo.

Pero aún más. ¿De dónde salió la idea de que, por la fuerza, con cárcel se reeduca a los criminales? Es pura venganza. Si el delincuente no es una persona normal, necesita un tratamiento psiquiátrico, no ser encarcelado. Y si lo es, habrá que estudiar por qué delinque y solucionar eso.

Por caso, hoy la mayoría de los delitos están relacionados con el narcotráfico, entonces, levantada la prohibición que pesa sobre algunas drogas dañinas, estos delitos desaparecerían. Creer que la solución consiste en encarcelar narcos no es serio, porque serán reemplazados por otros y el delito continuará en tanto siga la prohibición.

Alemania liberó ‘por misericordia’ a 1.200 presos en Navidad, excluyendo a los penados por delitos graves, pero en realidad solo les anticiparon la salida unas semanas. Desde el inicio de esta costumbre, solo se conoce el caso de una mujer que, tras ser puesta en libertad, volvió a prisión por un robo.

“La Navidad nos recuerda que Dios sigue amando a cada hombre, incluso al peor. A mí, a ti, a cada uno de nosotros, Él nos dice hoy: ‘Te amo y siempre te amaré, eres precioso a mis ojos’ ”, dijo el papa Francisco. ¡Qué fuerte! El “peor” incluye a violadores, descuartizadores de niños, a Stalin y Hitler… Dios los ama y nosotros los encarcelamos. En fin, a medida que los humanos maduremos, entenderemos que la libertad es un don de Dios y que un hombre sin ella solo puede convertirse en una persona menos normal, no más sociable.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

EL DIALOGO CON NUESTROS HERMANOS PROTESTANTES.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 5/1/20 en: http://gzanotti.blogspot.com/2020/01/el-dialogo-con-nuestros-hermanos.html

 

Hace poco en una entrevista pedí a los católicos, ante la crisis actual de la Iglesia, “ser como Erasmo y no como Lutero”. Si bien en el contexto se entendía bien, no quisiera que mis amigos luteranos lo malinterpreten. Por ende transcribo lo escrito sobre este punto en mi “Comenttario a la Suma Contra Gentiles”, Instituto Acton, Buenos Aires, 2015.

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Todos sabemos que en els. XVI católicos y luteranos tuvieron como punto teológico de discordia si el ser humano se salvaba por la fe o también por las obras, como si la primera dependiera de la gracia de Dios pero “no tanto”

las segundas. Esa diferencia no tiene razón de ser. Las “obras” del que recibe la Fe ya son las obras de quien recibe la Fe, la Esperanza y la Caridad, y por ende todas las obras del creyentes son meritorias porque si están en el orden de la Caridad, son fruto de la gracia y por eso son “meritorias”. Puede haber actos moralmente buenos sin la gracia, pero no son meritorios. Que esos actos buenos sean tenidos en cuenta por Dios dependerá de la búsqueda sincera de la verdad por parte de quien carece de la gracia de Dios, búsqueda que ya está dentro de una gracia actual.

Por ende, a esta altura, el tema de la gracia iguala a protestantes y católicos no en algo periférico, sino en algo fundamental, sobre todo al lado de ese pelagianismo práctico en el cual viene muchos cristianos, ya sea por falta de Fe, o por falta de formación que los hacen caer en los diversos neo-gnosticismos de la new age. Cuando decimos “protestantes” nos referimos a los originados en esta tradición lutarana. Esto se ve claramente en la “Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación”, que el Vaticano firma con teólogos luteranos en 1999[1]. A efectos de lo visto y de lo que estamos diciendo, reproduciremos algunos números:

“…15. En la fe, juntos tenemos la convicción de que la justificación es obra del Dios trino. El Padre envió a su Hijo al mundo para salvar a los pecadores. Fundamento y postulado de la justificación es la encarnación, muerte y resurrección de Cristo. Por lo tanto, la justificación significa que Cristo es justicia nuestra, en la cual compartimos mediante el Espíritu Santo, conforme con la voluntad del Padre. Juntos confesamos: «Solo por gracia mediante la fe en Cristo y su obra salvífica y no por algún mérito nuestro, somos aceptados por Dios y recibimos el Espíritu Santo que renueva nuestros corazones, capacitándonos y llamándonos a buenas obras».[11] 16. Todos los seres humanos somos llamados por Dios a la salvación en Cristo. Solo a través de Él somos justificados cuando recibimos esta salvación en fe. La fe es en sí don de Dios mediante el Espíritu Santo que opera en palabra y sacramento en la comunidad de creyente y que, a la vez, les conduce a la renovación de su vida que Dios habrá de consumar en la vida eterna. 17. También compartimos la convicción de que el mensaje de la justificación nos orienta sobre todo hacia el corazón del testimonio del Nuevo Testamento sobre la acción redentora de Dios en Cristo: Nos dice que en cuanto pecadores nuestra nueva vida obedece únicamente al perdón y la misericordia renovadora que de Dios imparte como un don y nosotros recibimos en la fe y nunca por mérito propio cualquiera que este sea”.

Como vemos, estos pasajes (ver sobre todo las partes subrayadas por nosotros) muestran claramente el acuerdo fundamental sobre el carácter gratuito de la salvación del hombre, fruto de la gracia de Dios. Sobre el famoso tema de la fe y las obras, se aclara:

“…37. Juntos confesamos que las buenas obras, una vida cristiana de fe, esperanza y amor, surgen después de la justificación y son fruto de ella. Cuando el justificado vive en Cristo y actúa en la gracia que le fue concedida, en términos bíblicos, produce buen fruto. Dado que el cristiano lucha contra el pecado toda su vida, esta consecuencia de la justificación también es para él un deber que debe cumplir. Por consiguiente, tanto Jesús como los escritos apostólicos amonestan al cristiano a producir las obras del amor. 38. Según la interpretación católica, las buenas obras, posibilitadas por obra y gracia del Espíritu Santo, contribuyen a crecer en gracia para que la justicia de Dios sea preservada y se ahonde la comunión en Cristo. Cuando los católicos afirman el carácter «meritorio» de las buenas obras, por ello entienden que, conforme al testimonio bíblico, se les promete una recompensa en el cielo. Su intención no es cuestionar la índole de esas obras en cuanto don, ni mucho menos negar que la justificación siempre es un don inmerecido de la gracia, sino poner el énfasis en la responsabilidad del ser humanos por sus actos.  39. Los luteranos también sustentan el concepto de preservar la gracia y de crecer en gracia y fe, haciendo hincapié en que la justicia en cuanto ser aceptado por Dios y compartir la justicia de Cristo es siempre completa. Asimismo, declaran que puede haber crecimiento por su incidencia en la vida cristiana. Cuando consideran que las buenas obras del cristiano son frutos y señales de la justificación y no de los propios «méritos”, también entienden por ello que, conforme al Nuevo Testamento, la vida eterna es una «recompensa» inmerecida en el sentido del cumplimiento de la promesa de Dios al creyente (véase fuentes de la sección 4.7).”

Finalmente, sobre el misterio de la relación entre libertad y gracia:

“ …20. Cuando los católicos afirman que el ser humano «coopera”, aceptando la acción justificadora de Dios, consideran que esa aceptación personal es en sí un fruto de la gracia y no una acción que dimana de la innata capacidad humana. 21. Según la enseñanza luterana, el ser humano es incapaz de contribuir a su salvación porque en cuanto pecador se opone activamente a Dios y a su acción redentora. Los luteranos no niegan que una persona pueda rechazar la obra de la gracia, pero aseveran que solo puede recibir la justificación pasivamente, lo que excluye toda posibilidad de contribuir a la propia justificación sin negar que el creyente participa plena y personalmente en su fe, que se realiza por la Palabra de Dios”.

Todo esto es totalmente compatible con todo lo que hemos visto sobre el tema de providencia, libre albedrío y gracia en ST. La reflexión adicional es: si esto es así, ¿por qué seguimos separados? Todo el justificado enojo de Lutero contra Roma se hubiera manejado de otro modo con los usos actuales de la Iglesia actual, y hubieran impedido las exageraciones doctrinales en las cuales Lutero habría incurrido (en ppio., negación del libre albedrío, corrupción total de la naturaleza humana después del pecado, la negación de la transubstanciación, negación del primado de Pedro y de seis de los siete sacramentos). Quiero decir: todo ello no fue la esencia de lo bueno de Lutero. Lo bueno de Lutero fue su rechazo a la corrupción dentro de Roma y un recordatorio de la primacía de la gracia, como buen monje agustino. Si las cosas se hubieran manejado de otro modo, Lutero hubiera sido hoy uno de los grandes reformadores católicos, como en su momento lo fueron San Francisco y Santo Domingo. Y en la Iglesia sí se puede volver al pasado: porque si hay acuerdo en lo fundamental, no hay motivo para estar separados. ¿Cuál es el problema del libre albedrío, en la medida que esta declaración conjunta lo afirma? ¿Cuál es el problema con la transubstanciación? Es totalmente razonable que Cristo haya querido estar realmente con nosotros siempre, mediante la renovación in-cruenta de su sacrificio. ¿Cuáles son los problemas de los cinco sacramentos restantes? Corresponden precisamente al desarrollo de la vida de la gracia, gracia sin la cual no hay cristianismo. ¿Cuál es el problema con el orden sagrado? Precisamente la participación en la gracia de ser sacerdote, profeta y rey de Jesucristo no lo niega como único mediador entre Dios y los hombres, precisamente porque ese único mediador hace participar realmente en la gracia de su mediación y de ese modo muestra de modo más intenso la necesidad de su gracia. ¿Cuál es el problema, entonces, con el sacramento de la Reconciliación? Por lo demás, la sabiduría psicológica de ese sacramento es única: el creyente es el que se acusa a sí mismo, nadie lo acusa de nada sino él, el sacerdote lo puede salvar de un falso escrúpulo y evita (justamente) que el creyente tenga la tentación de auto-salvarse a sí mismo en un diálogo secreto con Dios que dada la naturaleza humana da para todos los autoengaños posibles. Por lo demás, la Reconciliación muestra más la necesidad de la gracia, no porque rechace las sanas y necesarias terapias psicológicas sino porque es una muestra de que de estas últimas no puede surgir la gracia de Dios. Y de la confirmación, la unción y la extra-unción, ni qué hablar como vivencias permanentes de la gracia de Dios en toda la vida del cristiano….

Lo que quiero decir: de la necesidad de la gracia para la salvación, tema común a católicos y luteranos, surgen “como el valle de la montaña” los otros seis sacramentos porque ellos son los medios, precisamente, para la recepción de la gracia, dejando en las manos de Dios, obviamente, los medios extra-ordinarios para su recepción, pero sea de un modo u otro, la gracia siempre es necesaria….

Y finalmente, ¿cuál es el problema con el primado de Pedro? Es totalmente razonable que Jesucristo dejara una hermenéutica sobre-natural de las Escrituras, porque de no ser así, habría tantos cristianismos como cristianos hubiera. Más allá de esto, si los católicos han exagerado y abusado de la infalibilidad pontificia, problema nuestro, de los católicos, y no de los protestantes, que cuanto más rápído resolvamos nosotros más rápido podrán ellos verlo claro; pero lamentablemente creo que pasará mucho tiempo antes de que los católicos dejemos de ver en Pedro un monarca temporal absoluto que tiene que hablar, decir, hacer y deshacer absolutamente y directamente de toda cuestión humana que pudiera surgir.

Lo que quiero decir: no hay motivos para estar separados, más allá de un pasado que no se puede negar, pero sí curar. Y los católicos haríamos bien en recordar, como sucede en Hechos, 15, que “…el Espíritu Santo y nosotros hemos decidido no poneros ninguna carga más que estas impresciendibles…”. Haríamos bien, por ende, en revisar si no deberíamos liberarnos de algunos lastres históricos que no forman parte del depositum fidei y que son un escándalo para la unidad de los cristianos… Cuando algunos católicos dejen de hablar del Sacro Imperio como un añorado dogma de fe y otros dejen de hablar de estatismo como un autoritario dogma de fe… Cuando los católicos hayamos madurado todo esto… Entonces tal vez demos un paso adelante en la unión con los demás cristianos……….

[1]http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/chrstuni/documents/rc_pc_chrstuni_doc_31101999_cath-luth-joint-declaration_sp.html

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises