La autonomía de la Ciudad Autónoma

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 3/5/2en: http://www.laprensa.com.ar/501667-La-autonomia-de-la-Ciudad-Autonoma.note.aspx

Amancio Alcorta en Las garantías constitucionales escribe:

“La organización federal a que responde el gobierno argentino, provoca necesariamente un deslinde de atribuciones que requiere en muchas materias una atención especial para no producir el desequilibrio […] El imperium de la Nación no está sobre el imperium de las Provincias.”

Tal vez el estudio más riguroso sobre el significado del federalismo sea la obra de Vincent Ostrom The Meaning of American Federalism en la que el autor se detiene en explicar la trascendencia de las autonomías que componen el sistema federal -ya se trate de una federación o de una confederación- y las limitaciones del gobierno nacional que denomina “la trampa del gobierno central” donde advierte de sus atropellos y las consecuencias dañinas sobre los derechos de las personas.

El federalismo remite a la descentralización del poder tan caro a los principios republicanos. En el orden planetario es la razón medular para el fraccionamiento en naciones para evitar los riesgos fenomenales de un gobierno universal. A su vez, las sociedades libres tienden a subfraccionarse en provincias y a su turno en municipios. Esto desde luego nada tiene que ver con el establecimiento de culturas alambradas, es al solo efecto de mantener en brete a los aparatos gubernamentales. A pesar de todo, los resultados en el llamado mundo libre no son auspiciosos, pero imaginemos el contrafáctico: lo peor que serían las situaciones si se instalara un gobierno universal.

Ahora en el caso argentino, finalmente se ha esparcido la noticia que la Corte se pronunciaría en línea con los principios constitucionales vinculados a la noción de federalismo y abrió paso a que la ciudad de Buenos Aires pudiera proceder acorde con sus facultades en materia de enseñanza, con todos los recaudos sanitarios del caso tal como habían prometido sus autoridades. La Corte se pronunciaría por la autonomía de la ciudad autónoma, valga el juego de palabras.

Pero este tema va mucho más allá del caso que estuvo en disputa. En primer lugar porque ataja un embate feroz contra la idea misma de Justicia y la consecuente división de poderes que en la actual circunstancias apuntan a dejarlo sin efecto al invadir el Ejecutivo tareas propias del Judicial. Como es sabido la definición clásica de Justicia es “dar a cada uno lo suyo” y es pertinente repetir que “lo suyo” se refiere al derecho de propiedad desafortunadamente tan cuestionado hoy en nuestro medio con los resultados lamentables por todos conocidos.

En segundo término, en esta disputa surge claramente que no se ha comprendido cabalmente el significado del federalismo que aunque lo hemos mencionado antes es del caso reiterar con énfasis. Son las provincias y jurisdicciones equivalentes las que constituyen la nación por la que son estas las que deben coparticipar al gobierno federal y no al revés como viene sucediendo.

Este procedimiento unitario no permite sacar partida de los que aconsejaban los Padres Fundadores en Estados Unidos que es de donde básicamente se han replicado aspectos medulares del modelo federal. En ese contexto la gran ventaja que se argumentaba consistía en el origen de carácter basado fundamentalmente en la competencia entre jurisdicciones en materia fiscal. Es decir, que cada jurisdicción administra sus impuestos y coparticipa el gobierno central con lo necesario para las relaciones exteriores, la Justicia federal y la defensa nacional. Todo el resto era responsabilidad de los gobiernos locales.

Recordemos que incluso en la Convención Constituyente estadounidense se planteó la duda de contar con un gobierno central que finalmente se consideró necesario principalmente para proveer a la defensa común pero con severas limitaciones para que no invadiera facultades de los estados miembros.

Esta perspectiva de la competencia entre jurisdicciones tiene la virtud de trabajar sobre los incentivos tan relevantes en estos ámbitos. De este modo, con independencia de la postura política de cada gobernador estará compelido a cuidar el peso de la presión tributaria y el consecuente gasto público pues de lo contrario corre un doble riesgo: que los habitantes se muden a otra jurisdicción más hospitalaria y que se ahuyenten las inversiones que también busquen refugio en otros lugares.

En el caso argentino, se comenzó a quebrar el sistema federal de coparticipación a partir del 30 lo cual se agudizó notablemente desde el 43 convirtiéndolo en un procedimiento centralista que nada tiene que ver con el federalismo donde el aparato estatal a nivel nacional manipula a las provincias a su antojo, a veces con la complacencia de caudillos locales que solo pretenden gastar con la financiación irresponsable de la nación con lo que se desmorona toda la idea de republicanismo.

Es de desear que la posibilidad que insinúa ahora la Corte se profundice en otros fallos y se demuestre la independencia de la Justicia en todos los casos donde se han visto afectados derechos.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Carta a mis consubditos argentinos

Por Aldo Abram: Publicado el 20/4/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/04/20/carta-a-mis-consubditos-argentinos/?outputType=amp-type

El presidente Alberto Fernández

El presidente Alberto Fernández

A algunos les llamará la atención que no haya puesto conciudadanos en el título. Es porque ello significaría que nos asumimos como ciudadanos; lo cual implicaría ser miembro activo de un Estado en el que los derechos y libertades fundamentales son garantizados por su Constitución. Para que así sea, es necesario que rija plenamente una Democracia Republicana; lo cual, no solamente implica el derecho a votar a nuestros gobernantes y legisladores, sino que los poderes que se les delegan a quienes son electos tengan límites y controles cruzados para que no sean usados para avasallar los derechos de quienes se los delegaron. Dado que esos límites están en nuestra Constitución Nacional, es obvio que nadie puede estar por encima de ella; porque implicaría tener el carácter de monarca y los monarcas tienen súbditos. Los derechos de estos últimos no derivan de su dignidad humana, sino que les son concedidos por el Soberano que los gobierna.

Desde un punto de vista formal, la Argentina es una Democracia Republicana y Constitucional. Sin embargo, no siempre las instituciones formales son las que rigen un país, sino que dominan las informales que es lo que aquí sucede. Poco a poco, los políticos que llegan a los sucesivos gobiernos o las legislaturas se han ido acostumbrado a que no existen límites para las decisiones que pueden tomar. Esto surge de una cultura en la cual, cuando se vota, se elige un líder mágico e iluminado que resolverá milagrosamente todos los problemas. De hecho, nos quejamos del Congreso y lo acusamos de “escribanía”; porque “se aprueba lo que manda el Poder Ejecutivo Nacional (PEN) sin discutir, con el voto favorable de su fracción y aliados y con el de la oposición en contra”. Sin embargo, cuando elegimos legisladores lo hacemos con listas sábanas de gente a la que no conocemos; pero las colocamos en la urna porque responden a un determinado líder o partido. Entonces, ¿por qué nos llama la atención que respondan a éstos, que los pusieron en la lista, y no a los intereses de quienes los votaron?

Por otro lado, es lógico que los legisladores estén siempre dispuestos a delegarles a los Presidentes facultades que, según la Constitución, no pueden cederle. En definitiva, “la gente no lo votó a él para que resuelva todos los problemas, pues hay que cederle todos los resortes del poder para que pueda hacerlo”. Como vemos, nuestros representantes y gobernantes no hacen otra cosa que actuar en base a la misma cultura “paternalista” predominante en la sociedad que los ha elegido.

Esta degradación de la calidad institucional argentina viene dándose desde hace décadas y en la medida que la gente va dejando avanzar a los gobiernos en la búsqueda de maximizar su poder. Esto puede explicarse como una infección que se expande en la medida que los anticuerpos cívicos se van debilitando y, por lo tanto, va corrompiendo gradualmente las instituciones. También, con el ejemplo de la rana que, si una la tira en una olla con agua hirviendo, salta y se escapa; pero, si el líquido está frío y luego se lo va calentando, la rana se acostumbra y termina hervida.

En el artículo 14 de nuestra Constitución Nacional se establecen los derechos y garantías que tenemos los ciudadanos y que no pueden ser avasallados por los gobernantes ni los legisladores. Entre ellos, el de circular libremente que restringe el DNU presidencial recientemente emitido, que imponiendo un “toque de queda” justificado en una emergencia de salud surgida de la pandemia. Éste es un típico ejemplo de lo que se comentara en los párrafos anteriores. Si uno busca en la Carta Magna algún artículo en el que se otorgue al Presidente la facultad para suspender esos derechos y garantías por un “toque de queda” o una emergencia, no lo va a encontrar.

El artículo 23 de la Constitución sí permite suspender dichos derechos en el marco de la declaración de un Estado de Sitio, que es en definitiva lo que está imponiendo el DNU presidencial; pero evitando reconocerlo y haciéndolo en forma inconstitucional. En primer lugar, establece que es facultad del Congreso, que debe sancionarlo por ley, y sólo podría decretarlo el Presidente si este no estuviera en funcionamiento o por una emergencia en la que no hubiera tiempo para reunirlo. Pues tenemos un Parlamento que está funcionando y que podría sesionar rápidamente para tratar una ley en una situación de gravedad. Además, un Estado de Sitio sólo se justificaría en caso de conmoción interior o de ataque exterior que pongan en peligro el ejercicio de esta Constitución y de las autoridades creadas por ella. Sin duda, es muy discutible que ese sea el caso actualmente; pero, en todo caso, debería decidirlo el Congreso.

Por lo tanto, queda claro que el DNU presidencial es inconstitucional; pero lo que más llama la atención es que el resto de nuestros representantes, que hemos votado como gobernadores o legisladores, no estén haciendo nada para que el PEN cumpla con las limitaciones a su poder que emanan de la Constitución. Sin embargo, deja claro que ellos comparten la cultura paternalista que considera que, a quien es electo Presidente, se le debe conceder la suma del poder público para que resuelva los problemas de la Argentina; lo cual está expresamente prohibido en el artículo 29 de la Carta Magna, aclarando que quien así lo haga será penado como infame traidor a la Patria.

Conclusión, si los argentinos estamos dispuestos a dejar que quien elegimos Presidente esté por encima de la Constitución Nacional; lo que tendremos al final será una monarquía electoral que nos permitirá elegir a quién rija nuestros destinos a su arbitrio por un plazo determinado de tiempo. Lamentablemente, está demostrado que, quien ostenta semejante poder, termina destruyendo la Democracia para mantenerse indefinidamente en su cargo, como sucedió en Venezuela. O sea que, si estamos dispuestos a dejar que nuestros derechos y garantías dependan de la voluntad de quien ejerce el PEN, independientemente de lo que mande la Carta Magna; por lo menos seamos honestos y asumámonos como lo que en realidad somos, súbditos.

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .

Por qué la extrema pobreza es un flagelo muy difícil de reducir

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 14/4/2021 en: http://economiaparatodos.net/por-que-la-extrema-pobreza-es-un-flagelo-muy-dificil-de-reducir/

Persiste un clima de desaliento a los negocios, con amenaza de más regulaciones y penalidades a las empresas

Sin duda la segunda ola de COVID 19 es un problema serio, pero tal vez sea un problema serio porque el gobierno nunca utilizó el tiempo de la cuarentena eterna para poner en condiciones el sistema de salud y organizar debidamente una masiva y efectiva compra de vacunas para hacer una adecuada campaña de vacunación. Todo lo que sabemos es que las pocas vacunas que llegaron fueron utilizadas, en parte, para el vacunatorio VIP que incluía a jóvenes militantes de La Campora.

El problema está en que Argentina es un país pobre, es decir, no puede darse el lujo de frenar la actividad económica, aunque sea parcialmente, como lo hacen otros países. Argentina tiene un ingreso per capita de US$ 8.000 por año y el promedio de la UE es de US$ 39.000 por habitante. Son dos mundos económicamente tan diferentes que compararse con esos países en las medidas de restricción económica no tiene ningún sentido. Y aun así, algunos países de la UE tienen marchas de protesta por la cuarentena que imponen algunos de los gobiernos.

Es más, entre 2010 y 2020 la población argentina creció el 11% y el PBI cayó el 14%. La torta se transformó en un alfajor y llegaron más comensales a la mesa. Imposible que no estallara la pobreza y aumentara la indigencia con estos números. El 60% de ese tiempo gobernó el kirchnerismo y el otro 40% el gradualismo de Cambiemos.

En realidad, desde que empezamos a votar nuevamente en 1983, la democracia se transformó en una competencia populista en la cual los diferentes partidos políticos compiten por ver quién ofrece quitarle el fruto de su trabajo a unos para dárselo a otros, hasta llegar a un punto en que están dados todos los incentivos para no producir y todos para tratar de vivir consumiendo sin producir.

Es más, las reglas de juego para producir en Argentina son perversas. Si alguien produce tela para ropa, le dan protección arancelaria, si otro ensambla celulares en Tierra del Fuego tiene todo tipo de subsidios, ahora si Ud. invierte en una empresa, crea puestos de trabajo en un país con 19 millones de pobres, 4,5 millones de indigentes, 11% de desocupación y se esfuerza por ser competitivo, el Estado lo esquilma a impuestos, le pone mil regulaciones, controles, prohibiciones de exportar y encima si Moyano le bloquea la planta para que Ud. no pueda trabajar, el Estado se toma todo el tiempo del mundo para resolverle el problema. Si es que se lo resuelve.

En otras palabras, el Estado no lo deja trabajar en tiempos normales, si quiere trabajar en tiempos de pandemia Ud. pasa a ser directamente un infractor que merece todo el castigo de la ley y si el Estado no lo molesta en ninguno de los dos casos, los piqueteros o Moyano se van a encargar de complicarle la vida para que no pueda trabajar en paz.

Es más, en un país como Argentina donde hay 4,4 millones de indigentes, el Estado persigue a los que producen carne y todo tipo de alimentos. Siguen creyendo en el cuento de la oligarquía vacuna.

La economía Argentina está estancada desde 2011, el último dato disponible del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) muestra que la actividad recién está llegando a los niveles de febrero de 2020, el mes anterior a la cuarentena, aclarando que en febrero de 2020 el EMAE estaba levemente por debajo de noviembre de 2019, el último mes completo del gobierno de Cambiemos, que fue un mes recesivo y venía de una recesión de 2 años. Es más, el EMAE está por debajo de los niveles de estancamiento de los últimos 10 años.

Gráfico 1

En 2020 el PBI terminó estuvo solo un 2,5% por encima del PBI de 2009, en pesos constantes de 2004, siendo el 2009 un año recesivo. El PBI de 2020 estuvo casi en los niveles del PBI de 2007. Son 13 años de un PBI casi estancado con una población que crece a pesar de los jóvenes que emigran.

En 2019 emigraron de Argentina 1.013.414 personas, siendo el principal destino España, luego Estados Unidos, Chile, Italia, Paraguay, Bolivia, Brasil y sigue el listado, pero aproximadamente el 50% se fue a España y a Estados Unidos, casi en partes iguales.

Pero en 2019 recibimos a 2.212.879 inmigrantes, mayormente de Paraguay, Bolivia, Chile y Perú. Todos datos de publicados por la ONU.

Resulta realmente curioso que siendo un país que expulsa a sus hijos y empresas por falta de oportunidades, tenga un neto positivo de entre inmigrantes e emigrantes, de casi 1,2 millones de personas. Argentina no es la misma Argentina de fines del siglo XIX y principios del XX que atraía gente de todas partes del mundo por las reglas de juego que ofrecía para prosperar. Hoy Argentina hace el proceso inverso de nuestros abuelos que vinieron a la Argentina a buscar un futuro. Sus nietos o bisnietos van a buscar un futuro mejor al país del cuál ellos vinieron a tratar de prosperar.

Bajo estas condiciones de decadencia y pobreza el gobierno cometió los groseros errores de campaña de vacunación que todos conocen, con lo cual los márgenes económicos para enfrentar la segunda ola de COVID 19 son mínimos, por no decir nulos.

No hay margen fiscal para otorgar subsidios a las empresas que no facturan e igual tienen que pagar los sueldos de sus empleados. No hay margen social con los mencionados 19 millones de pobres, 4,4 millones de indigentes y 2,2 millones de desocupados. Se puede agregar que entre febrero de 2020 y enero de 2021 el sector que mayor cantidad de puestos de trabajo perdió fue el de hotelería y restaurantes, los que vuelven a ser fuertemente golpeados con las nuevas medidas de restricciones horarias y prohibiciones. Ese sector perdió 57.400 puestos de trabajo en lo que va de la cuarentena y no logra recuperarse.

Los números fiscales son horribles, Argentina no tiene moneda, no tiene ahorro interno, las empresas cierran sus puertas y se van del país y otras directamente cierran, lo pobreza y la indigencia está en niveles insospechados, la desocupación es una pesadilla y la falta de perspectivas quitan cualquier sueño innovador.

Con este panorama el gobierno no tiene mejor idea que decir que la gente se quede en su casa y volver a cerrar la actividad, no tan violentamente como en 2020, pero con restricciones importantes para sectores muy golpeados.

Todo parece indicar que el mejor camino es apelar a la conciencia de la gente para que tome los recaudos del caso en estos momentos de pandemia y dejar la mayor flexibilidad para poder producir algo, porque la pobreza extrema a la que están llevando el país es otra forma de morir tan cruel como el COVID 19.

Claro que el principal problema es que quienes tendrían que apelar a la conciencia de la gente fueron los vacunados VIP que usaron las escasas vacunas, compradas con fondos públicos, para vacunarse ellos y sus militantes  y aparecieron en fotos abrazándose a compañeros políticos. Eso quita toda autoridad moral para levantar el dedo acusador y exigirle a la gente que haga lo que ellos han demostrado no estar dispuestos a hacer.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Pensamiento científico y censura

Por Mauricio Alejandro Vázquez. Publicado el 14/4/21 en: https://www.perfil.com/noticias/opinion/mauricio-alejandro-vazquez-pensamiento-cientifico-y-censura.phtml

Censura 20210415Dimitris Vetsikas / Pixabay

Una sociedad en la cual se generaliza que lo disruptivo, polémico o peligroso no puede debatirse, tarde o temprano puede facilitar un régimen en el que tampoco se pueda pensar libremente.

¡Sapere Aude! (¡Atrévete a saber!) exclamaba Immanuel Kant en pleno Siglo XVIII contagiado del intrépido espíritu del iluminismo que se había ya arraigado con fuerza en Francia e Inglaterra y aún no todavía en su dogmática Prusia.

Probablemente sea muy difícil destacar en su justa medida, en pleno Siglo XXI, lo revolucionario que fue para la humanidad que pensadores de la talla de Kant hayan consolidado y propagado ese clima reinante en su tiempo, con el ideal científico de la razón como mascarón de proa, que dio paso luego al advenimiento del desarrollo humano más vertiginoso del que se tenga registro.

Aun así, a pesar del desafío que implica dimensionar hoy día, donde la ciencia y la técnica imperan, la proeza que significó en aquel tiempo la actitud emprendida por tantas mujeres y hombres, existen ciertas aristas espinosas que en el último tiempo parecen invitarnos a revalorizar aquellos aciertos y reflexionar de modo equivalente, sobre en qué pilares debiéramos seguir asentando nuestro presente si aspiramos a incrementar dicha prosperidad en el futuro.

Al respecto, en los últimos meses se produjo un generoso y vehemente debate en torno a la aplicación de medidas preventivas en algunas redes sociales, orientadas a impedir que ciertos mensajes con contenido polémico se propagasen y que, por tanto, se pusiese en riesgo el orden público en general y en algunos casos, la salud de la ciudadanía en particular. Lo que en un comienzo implicó meramente la inclusión de señales de advertencia, evolucionó finalmente en acciones concretas por parte de las plataformas virtuales, como por caso la cancelación de la cuenta de Donald Trump en la red del pequeño pajarito azul. Acompañando aquella medida, varias empresas se asociaron para impedir tecnológicamente que sus competidoras (por caso la red Parler) brindase al hoy expresidente norteamericano de una especie de derecho a réplica virtual.

Esta breve reflexión no apunta, sin embargo, a sumarse a dicha polémica, no porque la misma no resulte sumamente rica en aspectos filosóficos y políticos aún en debate, sino porque la intención es poder abordar la cuestión desde una perspectiva aún no tan explorada. Y con tal me refiero a la del empoderamiento personal.

Así como lo saben los psicólogos, también lo experimentan los padres conforme sus hijos se enfrentan al mundo: sobreproteger permite acercarse asintóticamente a una exactitud del cuidado, pero al mismo tiempo, como otras cosas propias de la vida, tiene el efecto no deseado de desempoderar. Cuanto más se aísla a un niño de las posibilidades de correr riesgos, éste a su vez adquiere cada día menos herramientas para lidiar con ellos. El mundo de los adultos, sin embargo, tampoco es muy diferente. También sobre éstos el mecanismo funciona del mismo modo: cuánto más se busca protegerlos, más dependientes de esa protección se vuelven.

Al mismo tiempo, gran parte del debate antedicho tuvo que ver con la palabra “censura”, vocablo que solía aplicarse de forma rigurosa a la acción de los gobiernos y que hoy también se debate si su sentido no debiera extenderse a hechos ejercidos por privados, como los que comentaba anteriormente. En tal sentido, este tipo de uso del poder tecnológico debiera revisarse a la luz de su impacto general y no solo desde sus efectos sobre un particular, por caso Donald Trump o cualquier otro. Una sociedad en la cual se generaliza que lo disruptivo, polémico o peligroso no puede debatirse, tarde o temprano puede facilitar un régimen en el que tampoco se pueda pensar libremente. Justamente lo contrario a la histórica proclama kantiana con la que daba pie a esta reflexión.

Por tanto, si la sobreprotección favorece el desempoderamiento al mismo tiempo que la censura habilita el ejercicio de la arbitrariedad y facilita el dogmatismo, ¿qué podríamos hacer para que la sociedad quede a resguardo del enorme impacto que tienen las redes sociales con su diversidad de mensajes y consignas hoy día?

En gran medida, el movimiento iluminista asentó sus bases sobre los cimientos construidos por el humanismo de los Siglos XIV y XV. En su esencia, esta corriente de pensamiento volvió sus ojos sobre el hombre, abandonando el pesimismo sobre su esencia y revalorizando su capacidad intelectual, artística y científica. Justamente es en este sentido que mi sugerencia pasa por retomar la senda que nos trajo a este presente lleno de oportunidades y que por tanto volvamos a confiar en la capacidad de discernimiento de todos aquellos que conforman la ciudadanía global en la que nos hallamos insertos hoy y, para tal, qué mejor que fortalecer nuestros planes de estudio con más herramientas provenientes del campo científico.

Por tanto, considero que no existe mayor vacuna contra la influencia negativa que pueden tener los intentos de desinformación malintencionada y los llamados al odio, al racismo o a la discriminación, entre otros posibles males provenientes del fenómeno virtual, que una inversión creciente en nuestras curriculas de materias como pensamiento científico, metodología de la investigación, epistemología o afines. Siendo como son estos campos de la enseñanza, anticuerpos efectivos que dotan a nuestros niños y jóvenes de la capacidad para juzgar por sí mismos la información que llega, y empoderándolos así en cada caso que su intelecto es desafiado.

Kant nos invitó a atrevernos a saber. El mundo de hoy nos interpela al punto de sugerirnos la perentoria osadía de combinar todo eso que hemos aprendido, con mejores reglas de convivencia que nos conduzcan hacia mayor libertad, responsabilidad y cooperación en la que es hoy una gran aldea global, sin pasar por tentadores atajos que por momentos tienen el viso de los autoritarismos de antaño.

Mauricio Alejandro Vázquez es Título de Honor en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires, Magister en Ciencias del Estado por la Universidad del CEMA, Magister en Políticas Publicas por la Universidad Torcuato Di Tella y coach certificado por la International Coach Federation. Ha trabajado en la transformación de organismos públicos y empresas. Actualmente es docente de Teoría Política, Ética, Comunicación, Metodología y administración en UADE y de Políticas Públicas en Maestría de ESEADE. También es conferencista y columnista en medios como Ámbito Financiero, Infoabe, La Prensa, entre otros. Síguelo en @triunfalibertad

Un caso conmovedor: La Madre del Príncipe de Edimburgo


Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 12/4/2
en: http://www.laprensa.com.ar/500933–Un-caso-conmovedor-La-Madre-del-Principe-de-Edimburgo.note.aspx

Se trata de la nieta de la reina Victoria, la princesa Alicia de Battenberg nacida en el castillo de Windsor y luego casada con el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca. Nació sorda como una enfermedad congénita, sin embargo podía comunicarse y aprendió francés, alemán, inglés y griego. Después de un tiempo de casada su marido además de demostrar una frivolidad notoria y para asegurarse una vinculación estable con su amante, se confabuló con psiquiatras, primero con Thomas Ross y luego con Sigmund Freud quienes la internaron en una institución suiza bajo el diagnóstico de adolecer de esquizofrenia como consecuencia de “frustraciones sexuales” por lo cual se le aplicaron radiaciones en los ovarios y otros tratamientos compulsivos. 

Después de reiterados intentos de escaparse, logró el cometido y siendo una devota de la Iglesia Ortodoxa se dedicó a la constitución de una congregación de monjas -la Hermandad Cristiana de Marta y María- y escondió en su casa a judíos perseguidos por los nazis. Finalmente su hijo el Príncipe de Edimburgo la llevó consigo a vivir al Palacio de Buckingham donde murió años después.

Este caso devastador pone al descubierto una vez más la razón del médico psiquiatra Thomas Szasz quien sostiene que desde el punto de vista de la patología una enfermedad se traduce en una lesión de tejidos, células o cuerpos pero las ideas y los comportamientos no puede estar enfermos, por ello es que de sus múltiples libros se destaca El mito de la enfermedad mental, lo cual no desconoce posibles problemas químicos en el cerebro, en los neurotrasmisores y la sinapsis. 

Esto último, entre otros, lo desarrolla el filósofo de la ciencia Karl Popper en una obra en coautoría con el premio Nobel en neurofisiología John Eccles quienes enfatizan la diferencia de lo puramente cerebral con la mente o la psique, libro que lleva el sugestivo título de El yo y su cerebro. Szasz advierte de los peligros de internaciones arbitrarias sustentadas en discrepancias con el modo de vida de supuestos pacientes.

SUFRIMIENTO INJUSTO

Al efecto de ilustrar lo dicho en el contexto del sufrimiento injusto y desalmado de Alicia de Battenberg, es del caso repasar algunos puntos de las teorías de Freud sobre lo que he escrito antes pero dada la resonancia de la muerte del Príncipe de Edimburgo es pertinente repasar lo dicho en el contexto de la penosa vida de su madre.

Sin duda, igual que lo que sucede con prácticamente todos los autores de renombre, Freud ha realizado aportes que han sido útiles para variados fines, por ejemplo, su preocupación para que personas que reprimen en el subconsciente hechos e imágenes que estiman inconvenientes puedan asumir los problemas y ponerlos en el nivel del consciente. También fue quien inició el método de asociación de ideas recurriendo al per analogiam incluso para la interpretación de sueños apartándose de una estricta exégesis e internándose en una suerte de hermenéutica onírica y de los sucesos de la vida en general.

Pero estos dos ejemplos resultan controvertidos puesto que hay quienes sostienen que muchas veces la llamada represión constituye un mecanismo de defensa para evitar daños mayores y que solo es constructivo que afloren los problemas si efectivamente pueden resolverse y no simplemente por el mero hecho de sacarlos a luz. A su vez, hay quienes sostienen que la interpretación analógica de diversos sucesos conduce a conclusiones tortuosas y equivocadas cuando, en verdad, una interpretación directa (o, si se quiere, literal) conduce a un mejor entendimiento de lo que se analiza.

Resulta muy difícil juzgar in toto a un escritor y cuanto mayor es la cantidad de sus obras, naturalmente mayor es la dificultad. Para emitir una opinión sobre un autor generalmente se alude a lo que se estima es el eje central de su contribución. De todos modos, no siempre es fácil la tarea puesto que en algunos casos se entremezclan en los aportes aspectos considerados positivos y negativos.

En el caso de Sigmund Freud nos parece pertinente citar algunos de sus pensamientos para arribar a conclusiones rigurosas. Por ejemplo, en Problemas de la civilización sostiene que, en el ser humano, debe “descartarse el principio de una facultad originaria y, por así decirlo, natural, apta para distinguir el bien del mal”. 

Mas aún, en Tótem y tabú escribe que “las prohibiciones dictaminadas por las costumbres y la moral a las que nosotros obedecemos, tienen en sus rasgos esenciales cierta afinidad con el tabú primitivo” y, en el mismo libro, afirma que la negación de las relaciones incestuosas constituye “la mutilación mas sangrienta, quizás, que se ha impuesto en todos los tiempos a la vida erótica del ser humano”.

MERAS MAQUINAS

Esto va para la moral y las costumbres pero también la emprende contra el sentido mismo de libertad, por ejemplo, en su Introducción al psicoanálisis donde se refiere a “la ilusión de tal cosa como la libertad psíquica (…) eso es anticientífico y debe rendirse a la demanda del determinismo cuyo gobierno se extiende sobre la vida mental”. 

Al decir de C.S. Lewis, esta perspectiva, que convertiría al ser humano en meras máquinas, significaría “la abolición del hombre”, una posición -la de Freud- que adhiere al materialismo filosófico o determinismo físico tan criticado también por los mencionados Popper y Eccles y antes que ello por el premio Nobel en física Max Planck en ¿Hacia donde va la ciencia?

En el epílogo al tercer tomo de su Derecho, legislación y libertad el premio Nobel en economía Friedrich Hayek escribe: “Creo que la humanidad mirará nuestra era como una de supersticiones básicamente conectadas con los nombres de Karl Marx y Sigmund Freud”. 
Hans Eyseneck señala en Decadencia y caída del imperio freudiano que “lo que hay de cierto en Freud no es nuevo y lo que es nuevo no es cierto”. Richard LaPierre llega a la misma conclusión en La ética freudiana y Ronald Dabiez en su voluminoso tratado El método psicoanalítico y la doctrina freudiana señala que las ideas que Freud no comparte las considera neurosis, lo cual abre las puertas a peligrosas persecuciones bajo el manto del “tratamiento”. 

Por ejemplo, Dabiez explica que “la actitud de Freud frente a las creencias religiosas ha evolucionado en el sentido de una hostilidad cada vez mas acentuada, al menos por la frecuencia de sus manifestaciones, puesto que, para Freud, la equiparación fundamental de la religión a la neurosis obsesiva se encuentra desde 1907”.

También Henry Hazlitt concluye en Los fundamentos de la moralidad que, según Freud, “la sociedad” debe financiar obligatoriamente la irresponsabilidad de hogares y colegios permisivos y que “el criminal está “enfermo” y, por ende, no debe ser castigado” y que “el cumplimiento de normas morales solo conduce a la neurosis”.

Entre las 673 páginas de una de las obras de Richard Webster titulada Why Freud Was Wrong, leemos que “Freud estaba convencido que la mente podía y debía describirse como si fuera parte de un aparato físico (…) Freud no realizó ningún descubrimiento intelectual de sustancia (…), sus hábitos de pensamiento y su actitud frente a la investigación científica están lejos de cualquier método responsable de estudio”. De este libro escribe James Liberman en el Journal of the History of Medicine que “hasta donde yo sé, es el mejor tratamiento del tema tanto en contenido como en estilo.”
Por otra parte, Lecomte du Noüy destaca en Human Destiny: “De arriba abajo en toda la escala, todos los animales, sin excepción, son esclavos de sus funciones fisiológicas y de sus hormonas y secreciones endoctrinales”, pero, con el hombre, “aparece una nueva discontinuidad en la naturaleza, tan profunda como la que existe entre la materia inerte y la vida organizada. Significa el nacimiento de la conciencia y de la libertad (…) La libertad no solo es un privilegio, es una prueba. Ninguna institución humana tiene el derecho de privar al hombre de ella”. De cada uno de nosotros depende el resultado de esa prueba y no determinismos del profesor vienés de marras que estarían fuera del ámbito de lo propiamente humano.

Lo dicho no es para nada una refutación al psicoanálisis en general ni tampoco pretende negar valiosas ayudas de la psicología al efecto de entender los eventuales problemas de algunas personas y la psiquiatría que apunta a resolver distorsiones para lo que Freud en gran medida fue un pionero, de lo cual, como queda dicho, no se desprende que sus conclusiones en buena parte de la materia abordada sean pertinentes ni estén exentas de contradicciones y derivaciones inconvenientes como las señaladas en este resumen.

En todo caso, la vida de Alicia de Battenberg se transformó en un canto a la bondad y la perseverancia y en un bochorno mayúsculo para los espíritus respetuosos del hecho de que cada una de las personas son manifestaciones únicas e irrepetibles en la historia de la humanidad que deben ser respetadas a rajatabla si no lesionan derechos de terceros.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

La desconfianza de los liberales en una alianza con el PRO

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 6/4/2021 en: http://economiaparatodos.net/la-desconfianza-de-los-liberales-en-una-alianza-con-el-pro/

Demasiadas traiciones y desplantes en el pasado hacen dudar si hoy el PRO quiere a los liberales por sus ideas o para no perder votos y luego descartarlos

A meses de las elecciones de medio término, vuelve el debate sobre si los liberales tienen que ir con lista propia o aliarse a Juntos por el Cambio.

El tema no es tan sencillo de resolver, porque dentro de la tribu liberal hay quienes de buena fe quieren crear una opción política propia liberal y quienes vieron en la política un gran negocio y se presentan como paladines del liberalismo, pero en realidad hoy les sirve decir que son liberales y mañana pueden decir que son peronistas sin que se les mueva un pelo. Uno de los “paladines” del  “liberalismo” trabajó para para la campaña electoral de Scioli y hoy se presenta como el que resucitó el liberalismo haciendo política.

Aquí ya se produce una primera división entre los liberales, entre quienes dicen todos juntos aunque haya sectores mercenarios de las ideas que se venden al mejor postor, y los que quieren establecer ciertos límites morales a la formación de un proyecto de liberal.

Por otro lado, ningún liberal rinde culto a personas, solo sigue principios de limitar el poder del Estado. El culto a las personas tiene que ver más con el fascismo o el nazismo que con el liberalismo, que es otro límite en el armado de una opción liberal.

Luego está el otro debate: ¿tiene que ir el liberalismo serio en forma separada de Juntos por el Cambio o aliarse a esta fuerza política?

Responder a este interrogante no es sencillo. Se sabe que el primer objetivo en octubre es ponerle un límite a las ambiciones hegemónicas del kirchnerismo. A su proyecto chavista.

Para frenar ese proyecto chavista lo mejor es conformar una gran coalición opositora que lo enfrente, pero para que esa coalición no fracase nuevamente tiene que amalgamarse con ciertas políticas públicas, en particular en lo que tiene que ver con los valores que imperan en la sociedad y la economía. Y aquí tal vez no hay que hablar de economía liberal, sino de buena o mala economía. El déficit fiscal no es ni liberal ni antiliberal, gastar más de lo que ingresa es de incompetentes. El acuerdo tiene que estar en que se elimine el déficit fiscal bajando el gasto y no estableciendo más impuestos.

Pero aun asumiendo que se establecen acuerdos de políticas públicas, en amplios sectores liberales hay desconfianza en el PRO porque muchos participaron de su formación y luego fueron dejados de lado. Cuando Cambiemos llegó al gobierno, relegó a las últimas líneas a liberales que habían contribuido a formar ese espacio. Los liberales eran casi mala palabra para el PRO cuando fue gobierno.

Ahora parece haber más flexibilidad, pero lo que se cuestionan muchos liberales es: ¿nos vienen a buscar para las elecciones y luego descartarnos o por nuestras ideas? Si se sospecha que se los quiere usar transitoriamente para las elecciones, una fracción importante de liberales con trayectoria decidirá ir por afuera de esa coalición y el kirchnerismo puede ser la primera minoría en las elecciones de octubre, aunque no obtendrá la mayoría absoluta en el Congreso.

Es lícita la desconfianza en muchos liberales hacia el PRO porque temen ser usados y luego descartados. Ya ocurrió eso una vez y, además, quienes señalaban la mala praxis económica de Cambiemos fueron tildados de liberalotes.

Para armar una coalición opositora que logre, no solo ganar una elección, sino también cambiar el rumbo de decadencia del país sin que vuelvan el proyecto hegemónico k, es indispensable un cambio de discurso sobre los valores que hoy imperan en la sociedad. Específicamente comenzar a hablar de la cultura del trabajo y terminar con el discurso del Estado te cuida y la cultura de la dádiva.

Es cierto que los paracaidistas que recién llegan a conocer algo de liberalismo entraron en un fanatismo propio de un fascista y eso repele en Juntos por el Cambio. Muchos de los nuevos libertarios creen que saben sobre liberalismo viendo un par de videos por Youtube y usan los datos de ingreso per capita de Argentina de fines del siglo XIX y principios del siglo XX para mostrar el éxito del liberalismo. Eso demuestra que nunca leyeron historia, porque lo que se conoce como generación del 80 no fue totalmente liberal. Si tuvo una gran tendencia hacia el liberalismo pero adoptó medidas, como por ejemplo impulsar la educación pública u otorgar una rentabilidad mínima a quienes invertían en la construcción de vías férreas, que hoy muchos “libertarios” tildarían de socialistas si alguien las propusiera. No es con este tipo de gente que se puede armar una coalición que sea perdurable porque son como La Campora, pero creyendo que son liberales.

En definitiva, una cosa es lo que uno puede debatir en un ámbito académico y otra hasta dónde puede llegar en la política. Pero al mismo tiempo, hay un mínimo de medidas económicas que no pueden dejar de tomarse sin que se desmorone nuevamente la economía.

El debate en el liberalismo de ir con Cambiemos o por fuera de Cambiemos, no pasa tanto por lo que hizo Cambiemos en el pasado, sino por qué está dispuesto a hacer en el futuro si es gobierno. Por lo tanto, el acuerdo no pasa principalmente por discutir los lugares en las listas de diputados, el debate es sobre qué valores y medidas económicas va a impulsar esa supuesta coalición de gobierno. Obviamente que si Juntos por el Cambio acepta esos valores, también le debe dar un espacio proporcional en las listas de candidatos a la corriente liberal.

Si no hay acuerdo sobre valores y medidas económicas, entonces lo mejor es que quienes defienden las ideas liberales hagan su juego. En todo caso en el Congreso votarán contra aquellos proyectos de ley que vayan contra los valores de la libertad y de buena praxis económica.

En síntesis, lo mejor es una gran coalición opositora que vaya preparando el camino para el 2023. Los que están usando el sello del liberalismo para hacer su negocio político se sabe que no van a ceder porque su objetivo no son las ideas. Los que sí quieren llevar adelante ideas liberales entonces que repasen historia para entender cómo se construyó la Argentina luego de Caseros. Y Juntos por el Cambio que entiendan que su fracaso de 2015-2019 no fue porque estaban en minoría, sino porque nunca tuvieron en claro los valores fundamentales que tienen que imperar en una sociedad para poder progresar y, encima, hicieron mala praxis económica dentro del margen de acción política que tenían. Eso de que no pudieron hacer más porque estaban en minoría, no es cierto. Nunca tuvieron en claro el rumbo a seguir. No es cuestión de ganar y después vemos. Es cuestión de ganar para torcer el rumbo de decadencia de Argentina.

Cerrando, tanto maltrató el PRO a los liberales en el pasado, que ahora tiene que dar una prueba de amor convincente.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Las restricciones a las libertades reducen los ingresos y aumenta la pobreza

En los países con menores restricciones para la vida económica se registran los niveles más altos de PBI por habitante

La limitación del uso del transporte público de pasajeros provoca aumento del ausentismo en en muchas empresas y reduce la actividad fabril y comercial

La limitación del uso del transporte público de pasajeros provoca aumento del ausentismo en en muchas empresas y reduce la actividad fabril y comercial

Nunca los ingresos están asegurados, son el producto de intercambios voluntarios personales. Lo contrario son las imposiciones, redistribuciones forzadas, que siempre empobrecen y debilitan las satisfacciones. El agregado de los ingresos, PBI (Producto Bruto Interno), y los patrimonios individuales, reflejan el valor de los derechos individuales, y es el resultado de las transacciones, actividades coordinadas de los participantes.

Las transacciones superan conflictos y suman ingresos al PBI. En tanto, las prohibiciones fuerzan redistribuciones, apagando satisfacciones y limitando la generación de riqueza.

Las naciones se enriquecen liberadas de trabas artificiales, expone el libro “Por un País más Justo y Floreciente”. Suiza e Irlanda, los pueblos más libres y ricos del mundo, ganarán casi USD 100.000 promedio por habitante en el corriente año.

Por otro lado, el aumento de la pobreza resulta de impedir las competencias para crear bienes, por eso, la mayor proporción relativa a la población se encuentra en las naciones donde se castigan y quitan libertades. Burundi y Sudán del Sur, con ingresos anuales de 260 a 315 dólares por habitante, en 2021, resultan los menos libres, ahogados por su propia gente. Para este año, FMI proyecta que los argentinos generen USD 9.100 promedio por habitante, prueba de sufrir mayores impedimentos que el humano promedio, que percibe unos USD 12.200 al año.

Competencia y riesgo

Progresan quienes se arriesgan y encuentran medios de prosperar (ingresos), superando conflictos (costos). ¿Qué es Libertad? El permiso para buscar la propia felicidad, sin molestar al prójimo. Derecho reconocido en la Constitución, que da sentido a la vida, a la propiedad de lo creado y a la misma civilización. La libertad abre las puertas a la competencia, el convenio de cooperación más trascendental para impulsar los ingresos, eso incentiva a cada uno a desvivirse para satisfacer a sus clientes, y a sí mismo, en la seguridad de la atención recíproca de sus necesidades, desarrollando entendimientos y habilidades.La libertad abre las puertas a la competencia, el convenio de cooperación más trascendental para impulsar los ingresos

Los burócratas y funcionarios protegen, privilegian, sus ingresos con normas que ahogan las libertades a las personas independientes. La difusión de mitos e ideas falsas coarta libertades y apoya redistribuciones inequitativas de los ingresos, confiriendo privilegios a personajes y grupos preferidos.

Ejemplo, las calles y espacios públicos son ocupadas por grupos reclamantes para extraer contribuciones del Estado y a quienes producen. Una puja que los usurpadores van ganando a costa de creadores.

El control de cambios de la Argentina da poder a políticos y burócratas para revisar operaciones privadas. Empresas se hacen adictas a favores particulares y enfrentan dificultades inusuales, varias rehúsan y emigran. Incluso empresas nacionales exitosas. Desde 2002, los gobiernos están gastando más por ineficiencias y prestaciones sociales, e imponen mayores contribuciones a quienes producen.

La educación quedó en manos de gremios docentes, cuya prioridad no es enseñar si no las condiciones de empleo. Muchos maestros se convirtieron en trabajadores sindicalizados. Se gasta más que nunca en educación pública; pero las familias huyen a la enseñanza privada. En general, sindicatos e influyentes consiguen ventajas particulares a costa de la producción e ingresos conjuntos. Especialmente, dominan entes públicos. Por eso, la competencia viene decayendo y la pobreza aumenta. Los autónomos quedan entrampados en prohibiciones crecientes.

El gráfico atestigua las gigantescas pérdidas de ingresos causadas por regulaciones. La Argentina democrática tiene menos libertades económicas que durante la dictadura y que en China Comunista. Por eso los ingresos son ahora apenas un tercio de los de 1980, mientras el mundo sigue avanzando. El país que era rico por excelencia, apenas 40 años atrás, sufre ahora falta de perspectivas para remontar la pobreza agobiante.

El gráfico delinea las cifras del FMI, del ingreso por habitante, en dólares corrientes, por todo el período compilado en “Perspectivas Económicas Mundiales”, actualizado por el índice de precios al consumidor de EEUU. Entre 1980 y 1982, los desastres gubernamentales, devaluaciones monetarias, crisis de las deudas latinoamericanas y la Guerra de Malvinas causaron la mayor caída de los ingresos de Argentina.

En la década de 1990, el PBI creció más del 50%, con la Convertibilidad y las regulaciones amigables a la competencia.

La pulverización de los ingresos, tras el canibalismo institucional de 2002, y la pausada recuperación, merced a la explosión de la cotización internacional de la soja, materias primas y cierta estabilidad normativa, permitió revertir el proceso, pero nunca se pudo recuperar la superioridad anterior respecto del promedio mundial.https://e.infogram.com/5c884c06-4f5b-463f-a015-b141f7d79381?src=embed

Después de 2017 vuelve el declive acelerado tras las devaluaciones sostenidas, la pandemia, prohibiciones e incompetencias. En 2021, el promedio del ingreso mundial por habitante superará al de los argentinos en 34%. La Argentina autoritaria contrae libertades hasta convertirse en un país con más de 42% de la población en estado de pobreza, mientras muchos dirigentes se enriquecen.

Ahogo de las actividades creativas

Ahora sufrimos un triple ahogo a las actividades creativas. El covid-19, las intromisiones de funcionarios, influyentes, gremialistas, grupos sociales y relatos distorsionantes exacerban corrupciones y contraen los negocios en el sector privado.

¿Qué son los recursos productivos? Productivas son las actividades que satisfacen necesidades individuales, las cuales aumentan cuanto más libres sean, mejor coordinadas con más personas, liberando fronteras y trabas artificiales.

Las prohibiciones anunciadas para contener al covid-19 intentan publicitar decisiones de autoridades desprestigiadas. Los horarios establecidos exhiben desorientación. Prohíben actividades nocturnas porque parecen más fáciles de implementar. Aunque el virus no sea más letal cuando oscurece. Los contactos con familiares y amigos serían más seguros por tratarse de conocidos. Pero las prohibiciones no lo distinguen. Peor todavía, descartan que las personas sopesen los riesgos de los encuentros con las satisfacciones esperadas.

Los regímenes autoritarios inventan relatos que atraen a partidarios. Según Mark Twain, 1835/1910, “es fácil engañar a la gente, lo difícil es convencerla de que ha sido engañada.”

Enrique Blasco Garma es Ph.D (cand) y MA in Economics University of Chicago. Licenciado en Economia, Universidad de Buenos Aires. Fue Economista del Centro de Investigaciones Institucionales y de Mercado de Argentina CIIMA/ESEADE. Profesor visitante a cargo del curso Sist. y Org. Financieros Internacionales, en la Maestria de Economia y C. Politicas, ESEADE.

Immigration and Institutional Change (Did Mass Immigration Cause Peronism in Argentina)

Por Nicolás Cachanosky, Alejandro Gomez y Alex Padilla: Publicado en: https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=3764194&dgcid=ejournal_htmlemail_new:institutional:economics:ejournal_abstractlink

Abstract

This paper studies the relationship between mass immigration in Argentina and the rise of Juan D. Perón (the iconic Argentine populist leader) in the mid-20th century. We find no evidence suggesting that mass immigration to Argentina from 1876 through 1925 explains Peronism directly or indirectly, such as through a reaction to immigrants or their descendants. Instead, a weak institutional framework and domestic conditions independent of immigrants’ role in Argentine economics and society explain Peronism’s rise.

Keywords: immigration, institutions, institutional breaks, Peronism, Argentina

El trabajo completo, aquí: https://papers.ssrn.com/sol3/Delivery.cfm/SSRN_ID3764194_code1548306.pdf?abstractid=3764194&mirid=1

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Es profesor de UCEMA. Publica en @n_cachanosky

Alejandro O. Gomez se graduó de Profesor de Historia en la Universidad de Belgrano, en el Programa de Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Es Master of Arts in Latin American Studies por la University of Chicago y Doctor en Historia por la Universidad Torcuato Di Tella. Es profesor de Historia Económica en la Universidad del CEMA.

No nos salvó el Estado

Por Iván Carrino. Publicado el 4/4/21 en : https://www.lanacion.com.ar/economia/no-nos-salvo-el-estado-nid04042021/

A fines de marzo de 2020 el Gobierno publicó por primera vez el decreto de Aislamiento social preventivo y obligatorio. La cuarentena era un hecho y el “quedate en casa” era el eslogan con el cual se iban a salvar las vidas de aquellos a quienes iba a atacar el Covid-19.

La medida no estuvo al margen de una tendencia global. El mundo parecía convencido de que el rol del Estado era tomar medidas drásticas para enfrentar lo que, a todas luces, era una circunstancia excepcional. En la Argentina otro lema fue “te salva el Estado”, como si las extremas regulaciones dictadas por el Gobierno fueran el único camino posible. Un año después queda claro que pasó todo lo contrario. El Gobierno no solo no pudo evitar una tasa de casi 1000 muertes por millón de habitantes, sino que hundió a la economía en un nivel que no conoce antecedentes.

Algunos se preguntan si el colapso económico no fue resultado de la propia pandemia que, al generar miedo en la gente, deprimió el consumo y la producción. Obviamente, algo de esto sí ocurre, pero, de acuerdo al análisis de Barro, Ursúa y Weng (The Coronavirus And The Great Influenza Pandemic, 2020), en el primer año de la Gripe Española los muertos representaron el 1,42% de la población mundial, generando una caída del PBI per cápita para el país típico de 4,2%. En 2020 el Covid-19 se cobró la vida del 0,026% de las personas. Siguiendo el análisis anterior, esto debería generar una caída del PBI per cápita de 0,1%. No obstante, en la Argentina la caída alcanzará 11%, mientras que será de 11,6%, 9,3%, 5,0% y 3,4% en España, Italia, Reino Unido, Brasil y Estados Unidos, respectivamente.

¿Una pandemia 98% menos mortal da lugar a una crisis económica más del doble de grave? Lo que explica la diferencia es la cuarentena. Las medidas de “quedarse en casa” pudieron haber reducido (en algún porcentaje y por un tiempo) el número de infecciones, pero al mismo tiempo generaron un cataclismo económico jamás visto.

En este contexto, el dilema nunca fue “la vida contra la economía”, sino el Gobierno eligiendo intentar preservar la salud de algunos a costa de hundir la economía (y la forma de ganarse la vida) de otros.

Según los datos del Indec, la actividad económica se redujo un espectacular 9,9% en 2020, pero sectores como “hoteles y restaurantes” u “otras actividades de servicios” cayeron 48,5% y 37,5% en cada caso. A mayor dureza de las restricciones, peor performance económica.

La Cámara de Turismo sostuvo que, en el empleo formal, el sector más afectado fue el hotelero, que redujo su plantilla en un 19,5% en 2020. Si extrapolamos esa cifra a los 1,8 millones de empleos que el turismo genera, llegamos a que son 351.000 los nuevos desocupados en ese sector. Esto es compatible con el dato del segundo trimestre de 2020, que mostraba que 4 millones de personas habían dejado de trabajar por las restricciones.

Otro sector muy dañado es el de la educación. Dada la brecha tecnológica entre ricos y pobres, la cuarentena resultó, en la práctica, el fin de las clases para los sectores vulnerables. Se estima que solo el 37,5% de quienes pertenecen a los segmentos menos favorecidos acceden a internet, mientras que el índice es de 99% en las familias más ricas. ¿Cómo dar educación “desde casa” al 70% de chicos que no pueden conectarse a un aula virtual?

Un último dato revela lo errado de la decisión oficial de aislamiento: según el Banco Mundial, la pobreza extrema a nivel global subirá por primera vez en 20 años. Esto implica que entre 88 y 115 millones de personas pasarán a vivir con menos de US$1,9 por día.

El economista austríaco Ludwig von Mises sostuvo que un gobierno no puede hacer a un hombre más rico, pero sí lo puede hacer más pobre. La respuesta oficial a la pandemia es prueba de ello. El Estado no salvó a nadie, pero sí hundió a montones. Y el daño ocasionado podría perdurar por mucho tiempo.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

Los ricos son cada vez más ricos… ¡los pobres también!

Por Iván Carrino. Publicado el 27/3/21 en : https://www.ivancarrino.com/los-ricos-son-cada-vez-mas-ricos-los-pobres-tambien/

¿Te preguntaste alguna vez por qué los que tienen más, cada vez tienen más y los que tienen menos, cada vez tienen menos?” Esta frase que da vueltas por la cabeza del imaginario popular, es repetida por eminentes diputados y funcionarios de todos los países, y hasta puede encontrarse en pegatinas o el decorado de bares y centros culturales.

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Ahora como dicen en los mercados financieros, si todo el mundo está hablando de una acción, desde el presidente de la nación hasta el mozo de un restaurante, llegó la hora de vender.

Lo mismo ocurre con la afirmación sobre los ricos que son más ricos y los pobres que son más pobres. La observación es, sencillamente, incoherente con los hechos observados. Es que estos últimos indican que, si bien claramente en una economía en crecimiento hay más riqueza para los ricos… también la hay para los pobres. He ahí la maravilla del crecimiento económico.

Veamos los datos.

Desde el año 1981, la tasa de pobreza extrema (definida por el Banco Mundial como el porcentaje del total de la población que subiste con menos de USD 1,9 por día) se redujo en 33,4 puntos porcentuales. En 1981, 43 personas de cada 100 (42,7%) estaban en la pobreza extrema. En 2017, ese número había descendido a 9 (9,3% para ser precisos).

Fuente: ICYA en base a Banco Mundial Poverty headcount ratio at $1.90 (and $5.50) a day (2011 PPP) (% of population)

El Banco Mundial no tiene solo una medición de pobreza extrema, sino que también elabora una serie que considera pobres a quienes viven con un ingreso inferior a USD 5,5 por día (medido en dólares internacionales y a paridad de poder de compra, para homogeneizar entre distintos países). Tomando este dato vemos que la pobreza en 2017 se ubicó en 43,5%, un valor muy superior al 9,3% mencionado anteriormente, pero un registro 23 puntos porcentuales más bajo que el observado en 1981 (66,5%).

Pasando en limpio, en 1981, sobre un total de 100 personas, había 43 que ganaban menos de USD 1,9 por día, 24 que ganaban entre USD 1,9 y 5,5 diarios, y solo 33 que ganaban más de eso. En 2017, la situación cambió radicalmente: 57 personas ganan más de USD 5,5 diarios, 34 entre USD 5,5 y 1,9; y solo 9 por debajo de USD 1,9.

Fuente: ICYA en base a Banco Mundial

El 79% de los más pobres de 1981 hoy dejaron de serlo. Es decir, ¡son más ricos!

800 millones

No son pocos los que cuando uno se refiere a la buena evolución de las tasas de pobreza que elabora el Banco Mundial, responden con la foto de la cantidad de pobres o extremos pobres que aún existen.

Así, se suele objetar que “el capitalismo es un mal sistema, porque mantiene a 3.200 millones de personas por debajo de la línea de pobreza”. El problema de esta afirmación es doble. Por un lado, no considera qué ocurriría si el mundo se rigiera por otro sistema (por ejemplo, el comunismo o e socialismo). Pero por el otro, ignora que 3.200 millones de personas vivían con menos de USD 5,5 por día en 2017, pero 4.000 millones estaban en esta situación apenas en 1999. Es decir que, en un período de solo 18 años, cerca de 800 millones de persona abandonaron la pobreza a nivel global.

En este mismo período 1.040 millones de personas salieron de la pobreza extrema, y si se compara el dato de 2017 con el peor de toda la serie (que es de 1982), se observa que 1.240 millones de personas abandonaron la extrema pobreza en este lapso.

Fuente: ICYA en base a Banco Mundial Poverty headcount ratio at $5.50 a day (2011 PPP) (% of population)

Los megarricos

Del otro lado de la pirámide de ingresos están los megarricos. ¿Quiénes eran estos en el año 1999? Buceando en los archivos de la Lista de los Millonarios de Forbes encontramos que ésta era encabezada por Bill Gates, Warren Buffet y Paul Allen (empresario y cofundador de Microsoft, junto con Gates). Tomando el patrimonio de los 5 principales millonarios de la época, observamos que su riqueza ascendió a USD 192.500 millones.

Para el año 2017, los primeros 5 más ricos del planeta (grupo en el cual ahora estaban Jeff Bezos y Mark Zuckerberg) amasaban una fortuna de USD 361.000 millones. Indudablemente, los ricos también se hicieron más ricos, pero esto no implica que los pobres sean más pobres.

Es que, como si se tratara de un pastel, una pizza o una torta, en la medida que la producción global de bienes y servicios crece, hay más riqueza para repartir y todos pueden mejorar su condición. En 1999, el PBI mundial era de USD 45,5 billones, en 2017 de 122,1 millones, o un 170% superior.

Para ir concluyendo, estos datos son compatibles con dos tendencias observadas, una a nivel global, y otra para los Estados Unidos. A nivel global un estudio publicado en 2018 reveló que, por primera vez, el mundo tiene más “clase media y alta” que pobres. Esto es obviamente un nuevo elemento para confirmar que los pobres no son más pobres, sino todo lo contrario.

En Estados Unidos se observa una tendencia similar. Allí se considera que un hogar tiene bajos ingresos cuando ganan menos de USD 35.000 al año. El porcentaje de hogares en esa situación pasó de 37.2% en 1967 a 29.5% en 2017. La “clase media”, en este caso, también se achicó, pasando de 53,8% a 41,3%. Todas estas son buenas noticias, porque en el 2017 29,2% de los hogares tenían altos ingresos (más de USD 100.000 anuales), mientras que este porcentaje era de solo 9% al inicio de la serie histórica.

Growing-High-Income

Mark Perry, del American Enterprise Institute, lo explica así:

Sí, la “clase media está desapareciendo” como escuchamos todo el tiempo, pero es porque los hogares de ingresos medios en los EE.UU. se están moviendo gradualmente hacia grupos de ingresos más altos y no hacia grupos de ingresos más bajos. En 1967, solo el 9% de los hogares estadounidenses (solo 1 de cada 11) ganaba $ 100,000 o más (en dólares de 2017). En 2017, más de 1 de cada 4 hogares estadounidenses (29,2%) se encontraban en esa categoría de ingresos altos, un nuevo récord. En otras palabras, durante el último medio siglo, ¡la proporción de hogares estadounidenses que obtienen ingresos de $ 100,000 o más (en dólares de 2017) se ha más que triplicado!

Cerremos repitiendo lo principal: en la medida que la economía crece, hay más riqueza para repartir, y los ingresos son más altos. ¿Los ricos se vuelven más ricos? Seguramente. ¿Y los pobres? ¡También!

No caigamos en los lugares comunes, estas son buenas noticias para todos.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino