La Mirada Milagrosa de Stiglitz sobre la Economía Argentina

Por Nicolás Cachanosky. Publicado en: https://economic-order.netlify.app/post/2022-01-13/

Stiglitz presenta a Argentina como un milagro económico para ayudar al gobierno en sus negociaciones con el FMI.

Destacados

Joseph E. Stiglitz ofrece una declaración sorprendente sobre Argentina cuando dice que “gracias a las políticas del gobierno actual para fortalecer la economía real, [Argentina] ha estado disfrutando de una recuperación notable”. Para todos los que conocen la situación económica argentina, las palabras de Stigtliz sorprenden. Se necesitan habilidades especiales para ver un milagro económico en un país al borde de una gran crisis económica.

Un falso milagro

Stiglitz basa su argumento en el crecimiento del PIB real de Argentina del 11,9 % en el tercer trimestre de 2021. Lo que no se menciona en su artículo es una caída del PIB de Argentina del 10,2 % en el tercer trimestre de 2020. Esto es importante porque es natural que siga una gran tasa de crecimiento. una gran caída. El milagro parece aún menos impresionante si comparamos el PIB real en el tercer trimestre de 2021 con el de 2019. Lo que encontramos es que el PIB en el tercer trimestre de 2021 es solo un 0,5% más alto que el PIB en el tercer trimestre de 2019. Más que un milagro, Argentina ofrece una definición de libro de texto de recuperación _ El crecimiento económico es un aumento de la capacidad productiva y no un simple cierre de la brecha del producto *. Si no lo sabías, Argentina se estancó en 2011 (fíjate en el siguiente gráfico tomado de El Hub Económico ).

PBI

El milagro de Stiglitz se desvanece aún más si comparamos el desempeño de Argentina con el de EE. UU. Por ejemplo, en el tercer trimestre de 2021, el PIB real de EE. Argentina cayó un increíble 19,7% en el mismo período. La conclusión es que la economía argentina está apenas un 0,5% por encima de su valor de hace dos años, mientras que el PIB real de EE.UU. es un 5% más alto. El siguiente gráfico muestra ambos PIB indexados a 100 en el tercer trimestre de 2019.

https://fred.stlouisfed.org/graph/graph-landing.php?g=KM7z&width=720&height=330

Memoria corta

Stiglitz cree que la mayoría de los problemas económicos de Alberto Fernández provienen de la presidencia de Macri. Se olvida que el propio Macri recibió un escenario muy delicado. Por lo tanto, está lejos de ser claro que Macri pasó por alto una economía peor que la que recibió. Por lo tanto, la economía que recibió Fernández de Macri es un regalo indirecto de la anterior administración Kirchner.

El FMI otorgó a Macri su acuerdo stand-by más grande en la historia de la institución. Pero, Macri emitió esta deuda no solo por su política económica, sino también para hacer frente a la deuda emitida por la administración Kirchner. Las cifras oficiales de la deuda antes del gobierno de Macri subestiman la deuda pendiente porque el gobierno de Kirchner ignoró los impedimentos por incumplimiento de pago de 2001. 1 Como bien sabe Stiglitz, Argentina perdió un juicio contra los holdouts en el circuito New Your. Argentina apeló todo el camino hasta la Corte Suprema de Estados Unidos, que se negó a conocer el caso, dejando en pie el fallo de Griesa. La deuda que se tenía con los holdouts era muy real, como decía la sentencia del juez Griesa. En 2014, Stiglitz y Martín Guzmán escribieron un artículo crítico sobre el fallo de Griesa. 2Martín Guzmán es el actual Ministro de Economía de Argentina, pero en 2014 fue estudiante de posdoctorado bajo la supervisión de Stigtliz en la Universidad de Columbia. 3

Hay varios factores clave que Stiglitz deja fuera de su análisis. Por ejemplo, Macri recibió un déficit del 6,9% del PIB, pero dejó el cargo con un déficit del 4,7% del PIB. Es más, contrario a lo que implica Stiglitz, los controles de capital no comenzaron con Macri, comenzaron con la administración Kirchner. Una de las primeras decisiones de la administración de Macri fue eliminar esos controles de capital, aunque decidieron restablecerlos hacia el final del mandato presidencial. Además, más argentinos están saliendo del país hoy que en la crisis de 2001. Parece que Argentina vive un milagro con expectativas negativas.

¿De qué trata realmente la pieza de Stiglitz?

El artículo de Stiglitz se lee como algo más que defender un milagro inexistente. Argentina está contra la pared en la renegociación de su deuda con el FMI. Si el ministro Guzmán fracasa en sus negociaciones, Argentina se encontrará (otra vez) en una situación económica y social sumamente complicada. El artículo de Stiglitz defiende un hipotético milagro económico que se produjo sin medidas de austeridad. Su artículo termina con un llamado al FMI para que abandone las medidas de austeridad y le otorgue a Argentina un nuevo acuerdo a pesar de sus déficits insostenibles. Este es Stiglitz elogiando al “nuevo” FMI y llamando a dejar en el pasado la “austeridad al viejo estilo” (énfasis añadido):

En los últimos años, el FMI ha ganado nuevo respeto con sus respuestas eficaces a las crisis mundiales, desde la pandemia y el cambio climático hasta la desigualdad y la deuda. Si cambiara el curso de las demandas de austeridad al viejo estilo en Argentina, las consecuencias para el Fondo mismo serían graves, incluida la disminución de la disposición de otros países a comprometerse con él. Eso, a su vez, podría amenazar la estabilidad financiera y política mundial. Al final, todos perderían.

El hipotético milagro es un intento de ayudar a su antiguo alumno en la hora 11. La opinión de Stiglitz tiene dos problemas. Primero, su milagro no existe. En segundo lugar, la deuda de Argentina con el FMI es voluntaria y es una obligación del país cumplir con sus deudas. Argentina es libre de no depender del crédito del FMI si no está de acuerdo con los requisitos crediticios. Tal decisión, por supuesto, requiere una austeridad fiscal y una disciplina que el país no conoce desde hace casi un siglo. La adicción de Argentina al déficit no es culpa del FMI.

  1. Estoy seguro de que Stiglitz está al tanto de que Kirchner manipuló las cifras oficiales de inflación entre 2007 y 2015.  ↩︎
  2. Explico aquí el argumento de Griesa . ↩︎
  3. El artículo de Stiglitz no niega que está comentando el desempeño como Ministro de Economía de uno de sus alumnos. ↩︎

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Es profesor de UCEMA. Publica en @n_cachanosky

La gran estafa del impuesto a la herencia

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 8/1/2en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/la-gran-estafa-del-impuesto-a-la-herencia-nid08012022/

¿Quién será el que invierta en un negocio si el resultado no se puede trasmitir total o parcialmente a descendientes? Así se tenderá a vivir al día, sin ahorros

Como es sabido, el Manifiesto Comunista escrito por Marx y Engels en 1848 constituye el documento central de la religión totalitaria de nuestra época. Allí se detallan diez puntos para sabotear y exterminar al sistema capitalista. En su punto tercero se aconseja eliminar la herencia en el contexto de lo que reza ese manifiesto en cuanto a que “pueden sin duda los comunistas resumir toda su teoría en esta sola expresión: abolición de la propiedad privada.”

Se ha sostenido que el establecimiento del impuesto a la herencia tiende a igualar a todos en la largada de la carrera por la vida, atenuando las ventajas de nacimiento; y, en el extremo marxista, se nivelaría en un sentido absoluto en aquella metáfora deportista. Se sigue diciendo que esto es justo porque permite que cada uno desarrolle sus potencialidades sin el apoyo del esfuerzo de sus ancestros.

Anthony de Jasay –el célebre profesor de Oxford y probablemente el autor más prolífico y creativo en la tradición de pensamiento liberal– muestra que resulta autodestructivo el ejemplo de la carrera por la vida. Esto es así debido a que el que llega primero en esa contienda verá destruido su esfuerzo, ya que nivelarán a sus descendientes nuevamente en la próxima carrera, puesto que ellos no recibirán nada del esfuerzo de su progenitor debido precisamente a la guillotina horizontal que implica el impuesto a la herencia, sea expropiatorio en su totalidad o de modo parcial, en cuyo caso el resultado abarcará la totalidad o el efecto negativo será sobre una parte.

Es del todo irrelevante para el bienestar de la gente quién es concretamente el que generó una fortuna: si el padre, el abuelo o el mismo titular del momento; el asunto estriba en los resultados y la respectiva gestión administrativa. Si el heredero administra mal, es decir, si en un mercado abierto no da en la tecla con las preferencias de sus semejantes, incurrirá en quebrantos, lo cual significa que transferirá sus recursos a otras manos más competentes. El impuesto a la herencia bloquea, deteriora y desdibuja el antedicho proceso, lo cual se traduce en despilfarro que consume capital y, por ende, contrae salarios e ingresos en términos reales. En este contexto, ¿quién será el que invierta en un negocio si el resultado no se puede trasmitir total o parcialmente a descendientes? Así se tenderá a vivir al día sin ahorros. En otras palabras, el impuesto a la herencia perjudica a toda la economía, pero muy especialmente a los más vulnerables, puesto que las menores tasas de capitalización siempre afectan con más fuerza a los más pobres.

Los estatistas siempre están al acecho para incluir medidas del tipo mencionado, lo cual desafortunadamente en nuestros tiempos incluye a la cabeza de la Iglesia Católica con sus alientos al redistribucionismo del fruto del trabajo ajeno y a los embates de los aparatos estatales. De allí que cuando le preguntaron al actual papa si es comunista, respondió: “Son los comunistas los que piensan como los cristianos” (Roma, La Reppublica, noviembre 11, 2016); y también sus reiteradas declaraciones y documentos varios que la emprenden contra el capitalismo y los mercados libres, al tiempo que alaba a tercermundistas y equivalentes, todo lo cual intensifica la pobreza en grado sumo.

La influencia central en Marx provino de Hegel, quien en su Filosofía del derecho (asunto que alude también en La filosofía de la historia) resume su posición cuando escribe: “El Estado es la realidad de la idea ética; es el espíritu ético […] El Estado es la voluntad divina como espíritu presente.” Esta obra ha sido posteriormente prologada por Marx, donde subraya: “La religión es el sollozo de la criatura oprimida […] Es el opio del pueblo. La eliminación de la religión como ilusoria felicidad del pueblo es la condición para su felicidad real”. Este andamiaje conceptual ha sido tomado en cuenta por sus seguidores al efecto de demoler desde adentro religiones oficiales, faena realizada principal, pero no exclusivamente por Antonio Gramsci para incorporar adherentes al marxismo.

Un destacado precursor del marxismo fue Robespierre, que en la contrarrevolución francesa expresó en su conocida diatriba del 2 de diciembre de 1793: “Todo lo indispensable para la preservación es propiedad común”.

Es triste que desde el púlpito se aliente lo dicho, puesto que otra influencia decisiva en el pensamiento de Marx fue el determinismo físico en Demócrito, sobre el que trabajó su tesis doctoral. Tal como han explicado, entre muchos, autores como el filósofo de la ciencia Karl Popper y el premio Nobel en neurofisiología John Eccles, esa postura niega la existencia de la psique fuera de los nexos causales inherentes a la materia, lo cual imposibilita el libre albedrío, la revisión de nuestros juicios, proposiciones verdaderas y falsas, ideas autogeneradas, la responsabilidad individual, la moral y la propia libertad. Esta postura marxista se pone de relieve especialmente en la obra en coautoría con Engels titulada La sagrada familia. Crítica de la crítica crítica (no es una errata, es así el título), en el que aluden a estudios realizados por Bruno Bauer y sus hermanos Edgar y Egbert, donde mezcla ese tema con ofensas contra el judaísmo –que desarrolla en La cuestión judía–, a pesar de descender de una familia rabínica, aunque su padre cambió de religión al efecto de contar con mayor número de clientes en su bufete de abogado en el contexto del régimen prusiano.

Un buen número de intelectuales se dejaron seducir por el marxismo que recién abandonaron una vez que comprobaron de primera mano los desastres irreversibles que produce. Hoy se suele renegar de la etiqueta marxista, pero se adopta buena parte de sus recetas, lo cual está presente en aulas universitarias, en círculos sindicales, en no pocos medios periodísticos, en ámbitos empresarios, en organismos internacionales financiados por gobiernos y en un número nada despreciable de los libros publicados. Incluso los hay quienes se proclaman abiertamente antimarxistas pero degluten sus principios.

Ha habido y hay fervientes revisionistas que objetan distintos aspectos del marxismo, pero vuelven una y otra vez a sus ejes centrales, como es el caso del impuesto a la herencia. Aparecen marxistas edulcorados que rechazan enfáticamente la violencia, sin percatarse de que está en la naturaleza de todo régimen totalitario el uso sistemático de la fuerza al efecto de torcer voluntades que pretenden operar en direcciones distintas a las impuestas por los mandones de turno.

Hasta se conjetura que el propio Marx se percató de su error, en cuanto a que su tesis de la plusvalía y la consiguiente explotación no la reivindicó una vez aparecida la teoría subjetiva del valor expuesta por Carl Menger en 1871, que echaba por tierra con la teoría del valor-trabajo marxista. Por eso es que después de publicado el primer tomo de El capital en 1867 no publicó más sobre el tema, a pesar de que tenía redactados los otros dos tomos de esa obra, tal como nos informa Engels en la introducción al segundo volumen veinte años después de la muerte de Marx y treinta después de la aparición del primer tomo. A pesar de contar con 49 años de edad cuando publicó el inicio de aquella obra, se abstuvo de publicar, salvo dos textos secundarios: sobre el programa Gotha y el folleto sobre la comuna de París.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

MIENTRAS DURÓ EL LIBERALISMO

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 6/1/22 en: http://gzanotti.blogspot.com/2022/01/acabo-de-ver-la-pelicula-mientrasdure.html

Acabo de ver la película Mientras dure la guerra, del director Alejandro Amenábar, sobre las idas y venidas del gran Miguel de Unamuno sobre lo acontecido en Salamanca en 1936.

Quedé muy impresionado del diálogo que sostienen Franco y Unamuno cuando este último le pide al futuro dictador por su amigo Atilano Coro.

Calma, por favor, defensores de Franco, de Unamuno, de los marcianos y de los venusinos. Ya sé que el diálogo es imaginario. Nunca se sabrá qué se dijeron, como tampoco quedó grabado ni escrito el famoso discurso donde Unamuno denuncia las atrocidades de un bando y del otro. Pero tomen el diálogo como imaginario. Como tal, los guionistas han logrado perfectamente la descripción de dos paradigmas políticos inconmensurables. Por ende voy a cambiar los nombres aunque todos se darán cuenta quién es quién.

Juan: “Si, de ese señor ya me han hablado. Es protestante y masón. Un mal español”.

Pedro: “Bueno, pero él… ¡El no ha cometido ningún delito!

Ya está. Por ahora, ya está. Dos líneas que lo dicen todo.

“Un mal español”. La unidad política es La Nación identificada con el Estado, error moderno del cual la mayor parten de nacionalistas modernos no pudieron salir. Por lo tanto, lo que define al perteneciente a la Nación no es un pacto político donde se respeten sus libertades individuales, sino su pertenencia a lo que la ideología del régimen. ¿Qué es ser un “buen argentino”? ¿O un buen ruso? ¿O un buen norteamericano?

Hoy todos lo han olvidado, pero en el liberalismo clásico, lo que define al un buen ciudadano es su adhesión al pacto constitucional originario, que incluye el respeto a sus libertades individuales. Por eso Mises distingue entre Nación y Estado. Hoy todos lo han olvidado, pero lo que definió al pacto de EEUU es la Independence Declaration que decía que todos los seres humanos habían sido “dados” de ciertos derechos por Dios………. Por ende para ser un buen ciudadano lo único que era necesario era respetar el Rule of Law, o sea, respetar las libertades de los demás. Por ende para ser un buen ciudadano no había que ser católico, protestante, masón, ni blanco, como lo recordó Martin Luther King en su soñado discurso. Claro, ahora todo eso se acabó. Martin Luther King también. Ahora es ONLY black lifes matter.

Franco piensa coherentemente dentro de su paradigma. La Nación Española Católica es para él la unidad política. Católica como los ultramontanos, para quienes, como “el liberalismo es pecado”, no había debido proceso, ni separación entre ley humana y ley natural, ni derechos personales; no, todo eso es pecado. Un mal español.

Unamuno, que no había dejado de ser liberal, le responde desde la Galaxia Andrómeda: “No ha cometido ningún delito”. “Delito”, o sea, no ha atentado contra la vida, propiedad o libertad de nadie. Unamuno no podía entender cómo alguien podía ser ejecutado por ser masón y protestante. Es que Don Miguiel era un pecador, claro, un liberal. Y Franco, obviamente, no puede entender la respuesta de Unamuno.

Franco responde con el silencio. Unamuno aboga a favor de más casos. Y protesta contra las ejecuciones sin juicio. Entonces Franco dicen que eso lo hacen también los republicanos. Y la respuesta de Unamuno es más incomprensible: “¡Pero nosotros somos cristianos!”

Pobre Unamuno. Metió el dedo en la llaga, con total ingenuidad. ¿Qué impedía a los católicos ultramontanos perseguir a los no católicos, como ahora los científicos contra los no vacunados?

Porque los no católicos CONTAGIAN el error (uno de los peores era la masonería). Por el bien común, por el bien de los demás, hay que perseguirlos.

Pero atenti, la respuesta de Franco no es así de elaborada, tiene la misma ingenuidad que la de Unamuno. Se la acerca a Unamuno para hacerle una confidencia:

“Precisamente. Nosotros cuidamos al enemigo”.

Unamuno lo mira perplejo.

“Antes de morir, se les está dando a los reos la oportunidad de confesarse… Con lo que pueden ir al cielo”.

Unamuno no sabe qué responder. Qué pecador. Tendría que haber dicho gracias.

Ojalá Unamuno se hubiera sentido acompañado por otros pecadores que prepararon el camino al documento de Libertad Religiosa del Concilio Vaticano II. O sea, todo Israel y su consumación, el Cristianismo. La distinción entre el ser humano y Dios.  La distinción entre el poder del príncipe y el poder de la Iglesia. No imponer el bautismo por la fuerza. Pero no. Todo eso es pecado….

Perseguir, apresar, matar al que no es católico: todo eso es virtud. Claro. Es que los pecadores no lo entendemos.

Es que el no católico contagia, como los no vacunados. Es lo mismo. A ver Gabriel si lo entendés, te vacunás, te convertís, abandonás el pecado del liberalismo y te hacés católico “como Franco manda”. Dale.

Porque así sos un escándalo para los no creyentes.

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor en las Universidades Austral y Cema. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Publica como @gabrielmises

Evaluación del FMI al préstamo stand-by a Argentina (2018)

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 28/12/21 en: https://puntodevistaeconomico.com/2021/12/28/evaluacion-del-fmi-al-prestamo-stand-by-a-argentina-2018/

El pasado 22 de diciembre el FMI publicó su evaluación ex-post del préstamo standy-by que facilito a Argentina en el 2018. El documento es interesante porque este acuerdo stand-by fue el mayor (en términos nominales) en toda la historia del FMI. El acuerdo fracasó, pasando por sólo 4 revisiones de las 12 previstas (el préstamo debía concluir en el 2021). La experiencia de este acuerdo debería ofrecer importantes lecciones tanto para el FMI como para los países que se endeudan con el fondo. Si bien no es de esperar que el FMI ofrezca una dura crítica de sí mismo, tampoco hay que dejar de reconocer la transparencia de hacer público este documento.

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Debajo algunas reflexiones sobre este documento.

Confesión de ingenuidad

Una de las cuestiones que sobresalen del documento es la ingenuidad que el FMI admite sobre cómo encararon el préstamo stand-by más grande de su historia. En repetidas ocasiones (por ejemplo en p. 65) el documento admite que fue un error basarse en supuestos irreales o poco plausibles. Especialmente, como admite el documento, en un país con tanta incertidumbre política. Digo que esto es ingenuo porque uno esperaría que la «realidad de los supuestos» sea una lección ya incorporada dada la larga historia del FMI y sus repetidas interacciones con Argentina.

Quizás otro componente de ingenuidad fue confiar en las estimaciones y compromiso del gobierno Argentino. Como menciona el documento, practicamente todas las proyecciones resultaron ser sobre estimaciones.

¿Stand-by?

El acuerdo de tipo stand-by es por naturaleza un acuerdo de precaución. Como se explica en el documento, la intención del acuerdo era que al acordar el acceso a dichos fondos, la falta de liquidez desaparecería sin necesidad de hacer uso de los fondos stand-by. La intención era que el acuerdo stand-by funcione de catalizador de otras fuentes de financiamiento.

Sin embargo, el acuerdo pronto pasó a ser fuente de financiamiento en lugar de ser fuente de fondos de emergencia. Posiblemente la diferencia entre la «naturaleza» y el «uso» del acuerdo stand-by no hayan contribuido a generar confianza en los mercados de crédito soberanos.

El caso de El Salvador ofrece un contraste interesante. En el 2008 El Salvador logra un acuerdo stand-by con el FMI por $800 millones de dólares por un plazo de 15 meses. A pesar de ser una economía dolarizada, y de la magnitud que fue la crisis financiera internacional de aquel entonces, El Salvador no tuvo necesidad de recurrir a los fondos stand-by.

Stand-by versus reformas estructurales

Uno de los objetivos centrales del préstamo era generar confianza en el país y facilitar así acceso a los mercados financieros. El diagnostico era que Argentina transcurría una situación transitoria de iliquidez. Por lo tanto, el acceso a la liquidez provista por el prestamos stand-by despejaría temores en los mercados facilitando el crédito al país.

La lección (repetida, no nueva), es que el acceso a préstamos no sustituye la necesidad de reformas institucionales o estructurales. La falta de liquidez de Argentina no se debió solamente a la mala suerte de shock externo, la vulnerabilidad del país se origina en su falta de seguridad jurídica, malas políticas económicas, regulaciones ineficientes, presión fiscal asfixiante, etc. La falta de liquidez es un síntoma más que el problema en sí. Que el FMI no quiera (o no pueda) opinar sobre la política e instituciones del país no implica que esa no sea la causa de los sudden stops que cada tanto sufre Argentina (en otras palabras, los shocks externos pueden tener causas internas).

LEBACs, LEBACs, LEBACs…

El tema del carry-trade y la emisión de LEBACs figura como una fragilidad central de la política económica. El FMI le dedica un apartado especial (el Box 3, p.36) a la vulnerabilidad de las LEBACs El apartado concluye diciendo que «data la volatilidad inherente de los flujos de capital, las LEBACs se volvieron una potencial fuente de sudden stops«.

El tema no es nuevo. En el acuerdo del 2018, Dujovne y Sturzenegger (p. 76) admiten la necesidad de reducir la «vulnerabilidad» que producía un «excesivo stock de LEBACs». El tema LEBACs ya venía de antes. El BCRA era consciente de las críticas locales a dicha política, a la cual el BCRA a veces contestaba con un innecesario tono despectivo o sobrador.

Para ilustrar el punto, el FMI muestra el mismo gráfico que en su momento solía actualizar y compartir por Twitter. El gráfico muestra la evolución nominal del monto de las LEBACs y el ratio de LEBACs/Base monetaria:

pag. 76

Metas de inflación: ¿política prematura?

Otro problema de las metas de inflación es su aplicación prematura. Como bien menciona el FMI (p. 23), en la mayoría de los casos las metas de inflación se aplican luego de bajar la inflación como un mecanismo para mantener bajas tasa de inflación, no como una política destinada a bajar la inflación. Quizás el BCRA se haya basado en algún caso particular donde las metas de inflación se aplicaron con el fin de bajar la inflación. En ese caso entonces estaríamos hablando de una excepción y no de la norma. Aquí ofrezco una discusión más detallada sobre la literatura en este tema.

Problemas de comunicación

El documento resalta dos problemas de comunicación. El primero es poca (y quizás confusa) comunicación por parte del gobierno a la población sobre los detalles y objetivos del acuerdo stand-by. Una pobre comunicación no contribuye a crear la confianza que el acuerdo tenía como objetivo. Por ejemplo, que Macri haya anunciado un préstamo del FMI cuando el mismo aún no estaba aprobado fue un tiro en contra.

El segundo problema comunicacional fue entre el gobierno y el FMI. Según el documento, tras una década de no tener contacto ni relación frecuente con el FMI el gobierno no tenía un buen conocimiento de las reglas y procedimientos del FMI, lo cual llevó a perder tiempo preciado en el desarrollo del acuerdo stand-by.

Historia con el FMI: ¿Qué gobiernos firmaron acuerdos con el fondo?

De 1958 a la fecha, Argentina firmó un total de 21 acuerdos con el FMI. Varios de ellos de corta duración (1 año). Desde la vuelta a la democracia, se firmaron un total de 11 acuerdos.

De estos 11 acuerdos, 3 se firmaron bajo presidencias de la UCR (2 con Alfonsín y 1 con de la Rúa); 7 se firmaron bajo presidencias del PJ (5 con Menen, 1 con Duhalde, y 1 con Néstor Kirchner), el acuerdo restante fue el Stand-by con Cambiemos en el 2018.

La siguiente tabla resume los acuerdos con el FMI desde la vuelta a la democracia. Los montos están expresados en millones de SDR (special drwaing rights) y corresponden a los montos inicialmente acordados.

PartidoMonto (millones de SDR)Número de acuerdos
UCR$7.9313
PJ$17.9897
Cambiemos$35.3791

Basado en pag. 68

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Es profesor de UCEMA. Publica en @n_cachanosky

Por qué el acuerdo con el FMI es necesario, pero lejos estará de ser suficiente

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 7/12/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/12/07/por-que-el-acuerdo-con-el-fmi-es-necesario-pero-lejos-estara-de-ser-suficiente/

Alcanzar consensos en las variables macroeconómicas es parte de las negociaciones, poco se habla de las reformas estructurales en diversos frentes

En los últimos días el tema económico sobre el que todo el mundo habla es si el gobierno argentino llega a un acuerdo con el FMI (EFE)

En los últimos días el tema económico sobre el que todo el mundo habla es si el gobierno argentino llega a un acuerdo con el FMI.

En primer lugar, al 31 de octubre la deuda pública sumaba USD 348.346 millones de los cuales USD 43.294 millones son con el FMI, es decir, solo el 12% de la deuda de la Administración Central corresponde al Fondo Monetario. La mayor parte se concentra en bonos del Tesoro con privados, tanto en pesos como en dólares.

El Gobierno, repite constantemente que la deuda con el FMI que tomó Mauricio Macri debe ser revisada por el organismo porque fue irresponsable al otorgar esa deuda y, además, “por que estamos en una situación crítica por tener que pagar esa deuda”.

Sin dejar de reconocer que hubo groseros errores de política económica en la gestión de Cambiemos cuya responsabilidad cae en los economistas que vendieron humo con el gradualismo y nunca presentaron un plan económico consistente, lo concreto es que, en todo caso, este Gobierno no solo viene tomando deuda en forma más acelerada que el anterior, encima es más inmanejable.

En efecto, sin tomar la contraída por el BCRA que es impagable, el Frente de Todos aumentó la deuda pública en USD 35.046 millones desde que llegó al poder en diciembre de 2019. Mientras que los compromisos asumidos por el ente monetario con colocación de Leliq y Pases en las entidades financieras se elevaron en el equivalente a USD 25.148 millones.

De ahí que, en total, en 2 años el actual gobierno aumentó la deuda pública en el equivalente a USD 60.194 millones, bastante más que lo que se le debe al FMI que tanto se quejan los máximos representantes del kirchnerismo.

En Argentina un gobierno tras otro se queja de la deuda que heredó del anterior. En la época de Raúl Alfonsín se quejaban de la deuda que había contraído gobierno militar. Luego Duhalde y los Kirchner se quejaban de la deuda que había contraído Menem y ahora se ahora se quejan de la deuda que contrajo Macri.

El tema es que la deuda no surge por generación espontánea, sino que es consecuencia del déficit fiscal. Gobierno tras gobierno gasta más de lo que recauda y termina emitiendo moneda y tomando deuda para financiar ese déficit. Por eso cada tanto explotan la inflación y entramos en default, porque el populismo lleva a destruir la moneda y a tomar deuda para financiar un gasto público que la economía no está en condiciones de pagar.

Sin dejar de reconocer que las deudas hay que honrarlas y se debe acordar con el FMI, tampoco hay que hacerse ilusiones con que llegando a ese acuerdo quede despejado al camino al crecimiento.

Origen de la deuda

Al respecto cabe recordar que a fines de 2000 el entonces presidente Fernando de la Rúa lograba el blindaje, que no era otra cosa que un respaldo financiero conjunto del FMI, otros organismos multilaterales, España y las entonces AFJP. El monto de ese blindaje era de USD 39.700 millones que fue anunciado a principios 2001 y a valores actuales era un apoyo financiero de USD 63.106 millones ajustado por la inflación de EE.UU. en los últimos 20 años. En aquel momento, el Presidente dijo: “Qué lindo es dar buenas noticias” y pronosticaba un 2001 de crecimiento y mejora.

La realidad fue que en marzo de 2001 renunciaba José Luis Machinea, entonces ministro de Economía. Asumía Ricardo López Murphy que estuvo apenas un par de semanas en el cargo, y lo reemplazaba Domingo Cavallo que inició el proceso de megacanje, que consistía en postergar los vencimientos de ese año hasta el 2010.

También se estableció en forma “transitoria” el Impuesto a los Créditos y Débitos Bancarios. Eso no alcanzó para revertir la confianza y a mediados de año se anunció el déficit fiscal cero, por el cual se iba a gastar solo lo que ingresara en impuestos.

Como la gente seguía inquieta y se iniciaba un retiro de depósitos de los bancos, el Congreso sancionó la ley de intangibilidad de los depósitos que, finalmente, fueron tangibles. Llegó el corralito, renunció De la Rúa, asumió Rodríguez Saá que anunciaba la suspensión del pago de la deuda pública, anuncio que fue aplaudido por casi todos los legisladores como el gran logro de independencia económica y soberanía nacional. En pocos días fueron pasando un presidente detrás de otro hasta que llegó Duhalde, salió de la convertibilidad, devaluó el peso, pesificó los depósitos en dólares e hizo un gran zafarrancho económico que solo se vio favorecido por el viento de cola que comenzó a llegar a mediados de 2002.

La decisión de devaluar y pesificar los depósitos en dólares todavía hoy tiene impacto en la economía argentina porque fue una ruptura de los contratos que forzó el mismo estado. Es decir, Argentina perdió total credibilidad porque demostró que el mismo Estado era capaz de romper incluso los contratos entre privados. Esto le dio tal grado de imprevisibilidad a la Argentina que tendrán que pasar décadas de buena letra para que el mundo vuelva a confiar en las instituciones argentinas.

Por lo anterior, el eventual acuerdo que pueda lograrse con el FMI no es garantía de nada. Las reformas estructurales que tiene que llevar a cabo Argentina son independientes de un acuerdo con el Fondo. Es más, la dirigencia política argentina cree que el acceso al crédito o un acuerdo financiero son sustitutos de las reformas estructurales. Es decir, que esos apoyos financieros no liberan de una reforma monetaria, fiscal, del sector público, laboral, desregulación de la economía, integrar la economía argentina al mundo y transformar los planes sociales en trabajo genuino.

Al creer que los arreglos financieros evitan tener que hacer las reformas, Argentina termina más hundida porque sigue con los problemas estructurales y, encima, carga con una deuda pública mayor.

En síntesis, acá se está poniendo el foco en el punto equivocado. No es un acuerdo con el FMI lo más relevante. En todo caso un eventual acuerdo puede alargar un poco más la mecha de la bomba que es el descalabro económico que rige y profundizó este gobierno.

Tampoco se soluciona nada retocando algo las tarifas de los servicios públicos o modificando la política cambiaria. El maquillaje de los precios relativos no cambia nada.

El problema de fondo a resolver es lograr un gobierno creíble y un plan económico consistente de largo plazo con sólidas reformas estructurales.

El resto es puro humo y no hay acuerdo con el FMI que pueda evitar encarar las reformas estructurales por más que le disguste a gran parte de la dirigencia política.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Por la calidad monetaria. Conversación entre Alberto Benegas Lynch (h) y Domingo Cavallo

El Dr. Alberto Benegas Lynch (h) y el Dr. Domingo Felipe Cavallo conversan acerca de cómo alcanzar una moneda de calidad, las reformas económicas de los años ’90 y ofrecen una perspectiva hacia el futuro de la economía de nuestro país.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Faltan dólares porque sobra populismo

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 1/12/21 en: https://www.notiar.com.ar/index.php/economia/115768-faltan-dolares-porque-sobra-populismo-por-roberto-cachanosky

Las medidas restrictivas que dispuso el Banco Central van en contra de la Constitución Nacional 

Por un lado, el gobierno está desesperado por la falta de dólares, tanto para hacer frente a los compromisos de deuda, como para entregarle a las empresas los que necesitan para comprar insumos en el resto del mundo para producir. Por el otro, cree que llegando a un acuerdo con el FMI puede solucionar sus problemas de falta de divisas. 

En primer lugar, ningún acuerdo con el FMI le va a solucionar el problema de la falta de dólares. Es bastante dudoso que el Fondo vaya a llegar a un acuerdo light con el Gobierno y, en particular le otorgue capitales frescos para hacer frente a los vencimientos de deuda del año que viene.

Pero el punto principal es otro. Es la falta de dólares que tiene el BCRA y que lo llevó a, mediante una circular, violar la Constitución Nacional en su artículo 14 que establece que todo los habitantes gozan de los siguientes derechos, y dice textualmente: “de trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender”.

Para que ningún distraído argumente que ese artículo dice: “conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio” conviene recordar el artículo 28 que establece: “Los principios, garantías y derechos reconocidos en los anteriores artículos, no podrán ser alterados por las leyes que reglamenten su ejercicio”. En otras palabras, cuando se reglamenten los derechos, no pueden anularse por ley. Sería un contrasentido que la Constitución Nacional reconozca los derechos mencionados y luego acepte que sean violados por una simple circular del BCRA, como en este caso.

Exceso de autoridad

La decisión del BCRA de prohibir la venta de pasajes en cuotas viola el derecho a trabajar, a ejercer toda industria lícita, de comerciar y de disponer de su propiedad.

¿Qué importancia tienen los párrafos anteriores con el tema económico? Que, si el gobierno viola la Constitución mediante una simple circular del BCRA, no existen reglas de juego estables. Nada es previsible en economía y, por lo tanto, no hay inversiones.

Ahora bien, hecha esta introducción que es fundamental para entender la relación entre crecimiento y calidad institucional, el otro punto a entender es que es el mismo gobierno el que cierra todas las canillas para que ingresen dólares al país. La escasez de dólares es culpa del gobierno y por eso faltan para que la gente pueda hacer turismo, para que las empresas puedan comprar insumos y demás usos que se hacen de las divisas extranjeras.

El primer problema fundamental es que el Estado se apropia de la propiedad de los que producen generando desestímulos para exportar, cerrando la canilla de ingresos de dólares vía las ventas al resto del mundo.

En efecto, cuando alguien produce trigo, soja, carne o lo que sea y lo exporta, esos productos son de su propiedad. Exporta el fruto de su trabajo. Supongamos que el mismo productor es el que exporta, entrega un producto de su propiedad, soja, por dólares. Los dólares deberían pasar a ser propiedad del exportador.

Sin embargo, este gobierno que se llena la boca hablando del peso como si fuera un símbolo patrio, le dice al que con su trabajo genera riqueza: esos dólares que te entregaron a cambio del trigo que produjiste “son míos”. Se los queda el BCRA y le entrega unos papeles pintados llamados pesos que nadie quiere porque son de mala calidad.

Pero no solo que va a quitarle la moneda buena para entregarle la moneda mala, sino que, además, le entrega menor cantidad de moneda mala de la que cotizaría en el mercado esa moneda de mala calidad, el peso versus los dólares, y aún así superan a las importaciones.

Y no conforme con estas dos confiscaciones, encima le cobra un impuesto diferencial al que produce para exportar con el cargo de retenciones.

Es decir, el Gobierno hace lo imposible para que no entren dólares por exportaciones, que deberían ser propiedad de los productores de los bienes vendidos fuera de las fronteras. Y si nos los trajeran a la Argentina, sería por desconfianza de un estado confiscador de la riqueza de los que producen en nombre de una falsa solidaridad y estímulo al crecimiento económico

El siguiente gráfico muestra las exportaciones argentinas en volumen (es un número índice de volumen con base 100 el nivel de 2004). Revela un claro estancamiento desde 2003 hasta 2020. Llevamos 17 años de estancamiento del volumen exportado y cuando subieron no respondió a ganancias de productividad sino alentadas por el viento de cola externo por suba de los precios internacionales de las materias primas.

No solo el gobierno tiene el consumo en caída libre, sino que, encima, hace lo imposible para cobren vigor las exportaciones.

Otras fuentes debilitadas

¿Qué otra puerta de ingreso de divisas cerró el gobierno? La de las inversiones extranjeras directas. La carga tributaria, el maltrato que le dispensan los políticos a los que invierten en Argentina, la legislación laboral, la falta de infraestructura y de insumos para producir por escasez de divisas hace que la inversión externa fluya hacia otros países.

En 2015, último año de la anterior etapa K, la Inversión Extranjera Directa (IED) que recibió Argentina fue de solo el 6,8% del total que recibió América Latina y el Caribe en ese año. Y en el período 2003/2019 fue aún menor, solo 6 por ciento.

La tercera opción de ingreso de divisas sería por el lado del endeudamiento externo, algo que ha hecho en forma sistemática Argentina y también en forma sistemática ha defaulteado su deuda. No paga y culpa al prestamista de usurero que quiere explotar al pueblo argentino.

De manera que, la falta de divisas en Argentina es una combinación de falta de seguridad jurídica (los mismos argentinos fugan sus ahorros al exterior para no ser confiscados por el gobierno) y gobiernos populistas que, para financiar su política, cierran las puertas al ingreso de divisas.

En síntesis, en la Argentina faltan dólares porque sobra populismo y pesos emitidos para financiar el déficit fiscal. Y todo eso no se corrige impidiendo, en forma inconstitucional, financiar en cuotas turismo al exterior.

La Argentina está famélica de calidad institucional y esa situación se manifiesta en la profunda crisis económica que está viviendo.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Sobre fachos que no saben que son fachos

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 26/11/21 en: https://visionliberal.com.ar/sobre-fachos-que-no-saben-que-son-fachos/

El día que el peronismo armó un Acto nazi en Buenos Aires para apoyar el Anschluss (anexión de Austria a Alemania)

Este es el caso especial, aunque no solamente del fascismo cuya característica central estriba en que esos gobiernos permiten que la propiedad se registre a nombre de particulares, pero usa y dispone el aparato estatal. Es una tradición más solapada y por tanto más eficaz que el comunismo que es más sincero en cuanto a que no permite que particulares registren a su nombre la propiedad pues la expropia directamente el gobierno que usa y dispone de la misma.

El fascismo es el sistema más difundido en el llamado mundo libre. Por ejemplo, en la educación la parla convencional alude a “la privada” pero en verdad en gran medida está privada de toda independencia allí donde los ministerios de Cultura y Educación imponen y autorizan estructuras curriculares según su canon de estrechez mental. Muchas veces he citado el caso de los taxímetros en Buenos Aires: es un ejercicio ilustrativo preguntar al conductor de quien es el vehículo y cuando responde que él es el dueño es de interés repreguntar sobre tres temas clave que definen la titularidad. Quien decide el horario de trabajo, quien decide la tarifa y quien decide el color en que debe estar pintado el automotor, las tres respuestas se dirigen al jefe de gobierno de la ciudad por tanto son los burócratas los verdaderos propietarios y no el nominal y circunstancial conductor que la juega de dueño.

Esto mismo aparece con partes sustanciales de las empresas y emprendimientos varios que sus aparentes administradores se la creen en cuanto a que son los titulares, pero no lo son por las razones apuntadas. Como queda dicho, son administradores aparentes pues quienes en definitiva deciden son los gobernantes.

Benito Mussolini

En otros términos, constituye una bufonada macabra que los estatistas del momento le endilguen el epíteto de facho a todos los que están en desacuerdo con los atropellos del Leviatán, en realidad una paradoja grotesca.

Por tanto, las políticas de las denominadas empresas estatales, los controles de precios, las reformas agrarias, las cargas fiscales descomunales, los endeudamientos vertiginosos, las inflaciones galopantes, las economías cerradas y las legislaciones laborales y sindicales autoritarias ponen al descubierto y en carne cruda las típicas medidas fascistas. Por eso resulta tragicómico que los megalómanos tilden de fachos a quienes se oponen al fascismo.

Benito Mussolini ha dicho el 25 de junio de 1922 y el 28 de octubre de 1926 respectivamente: “¿Qué es el Estado? En los postulados pragmáticos del Fascismo queda definido como la encarnación jurídica de la Nación. El Estado es eso desde luego pero no es solo eso (…) Hemos sepultado al viejo Estado democrático, liberal (…) a este viejo Estado que enterramos con funerales de tercera lo hemos sustituido por el Estado corporativo y fascista, el Estado de la sociedad nacional, el Estado que une y disciplina (…) el Estado es todo, fuera del Estado nada”. Gregorio de Yurre en Totalitarismo y egolatría subraya manifestaciones del Duce en cuanto a que: “El valor del hombre está en la vida colectiva. En la evolución del Estado y de sus formas está presente la humanidad en camino”. Y “para el Fascismo, la sociedad es el fin y el individuo es medio de toda vida de sociedad que consiste en tomar el individuo como instrumento de los fines sociales”.

Por eso resulta payasesco que los capitostes del intervencionismo estatal pretendan atribuir la característica de fachos a quienes se oponen a los fascistas acuerdos de precios y salarios entre corporaciones en lugar de abrir las puertas al proceso de mercado. Incluso los hay también que provienen de otras corrientes de pensamiento y que utilizan la pantalla de fascistas como insulto para los que no comulgan con sus visiones de talibanes.

No es una casualidad sino causalidad que los peronistas admiren e imiten desde su origen a Mussolini y hayan dado asilo a los nazis en nuestra tierra.

En resumen, es una buena receta estudiar primero el significado de las palabras antes de emplearlas alegremente sobre todo cuando se aplican a quienes apuntan a zafar del fascismo en la diaria y tan necesaria batalla cultural.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Las vidas desperdiciadas en la isla-cárcel cubana

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 23/11/2en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/las-vidas-desperdiciadas-en-la-isla-carcel-cubana-nid23112021/

Camiones militares patrullan a lo largo del malecón en La Habana, Cuba, el lunes 15 de noviembre de 2021. El gobierno prohibió una marcha de oposición en la jornada. (Foto AP/ Ramón Espinosa)
Camiones militares patrullan a lo largo del malecón en La Habana, Cuba, el lunes 15 de noviembre de 2021. El gobierno prohibió una marcha de oposición en la jornada. (Foto AP/ Ramón Espinosa)

Imaginemos las personas nacidas en 1959, cuando comenzó la infame aventura castrista, ahora con 62 años y siempre acosadas por la prepotencia, la miseria y el espanto de una tiranía que desgasta y consume vidas que en la práctica se tornan vegetativas. Para no decir nada de los padecimientos de los paridos antes y después del episodio de la Sierra Maestra. Seres humanos que sufren los embates del marxismo inmisericorde, rodeado por la abulia del poder.

A través del derecho a la resistencia a la opresión, operó un justificado y aplaudido contragolpe a las barrabasadas de Fulgencio Batista, quien había proporcionado reiterados golpes a todo vestigio republicano, pero el remedio resultó infinitamente peor que la enfermedad. A pesar de las tropelías de Batista, como arrastre de períodos anteriores, Cuba era la nación de mayor ingreso per cápita de Latinoamérica, eran sobresalientes en el mundo las industrias del azúcar, refinerías de petróleo, cerveceras, plantas de minerales, destilerías de alcohol, licores de prestigio internacional; tenía televisores, radios y refrigeradores en relación con la población igual que en Estados Unidos, líneas férreas de gran confort y extensión, hospitales, universidades, teatros y periódicos de gran nivel, asociaciones científicas y culturales de renombre, fábricas de acero, alimentos, turbinas, porcelanas y textiles.

Todo antes de que el Che Guevara –mi primo, pues su abuela materna, Ana Lynch, era hermana de mi abuela paterna– se desempeñara como ministro de Industria, período en que el desmantelamiento fue escandaloso. La divisa cubana se cotizaba a la par del dólar antes de que el Che fuera presidente de la banca central. Un asesino serial que masacró a opositores y escribió: “El verdadero revolucionario debe ser una fría máquina de matar”.

Ríos de tinta se han dedicado a denunciar las atrocidades en la isla-cárcel cubana, pero es del caso destacar muy especialmente los muy valiosos textos de Carlos Alberto Montaner, Huber Matos, Hilda Molina y Armando Valladares, que con gran claridad y precisión han documentado una y otra vez lo que viene ocurriendo en ese lugar que se ha convertido en la imagen de un largo episodio tenebroso.

Es inadmisible que alguien con dos dedos de frente sostenga que la educación en Cuba es aceptable puesto que, por definición, un régimen tiránico exige domesticación y solo puede ofrecer lavado de cerebro y adoctrinamiento (y con cuadernos sobre los que hay que escribir con lápiz para que pueda servir a la próxima camada, dada la escasez de papel). Del mismo modo, parecería que aún quedan algunas mentes distraídas que no se han informado de las ruinas y las pocilgas en que se ha transformado el sistema de salud en Cuba y que solo mantiene alguna clínica en la vidriera destinada a los capitostes del régimen y amigos para impresionar a tilingos.

En Cuba se trocó un déspota por una tiranía horrorosa en base a promesas falsas y patrañas de diverso calibre. Recordemos que en la revista cubana Bohemia, el 26 de julio de 1957 se publicó “el Manifiesto de la Sierra”, donde aparecen las declaraciones de Fidel Castro, que prometió restaurar la Constitución de 1940, convocar a elecciones libres, democráticas y multipartidarias en seis meses y total libertad de prensa. También el 13 de enero de 1959 en declaraciones a la prensa local e internacional manifestó Fidel Castro: “Sé que están preocupados de si somos comunistas. Quiero que quede bien claro, no somos comunistas”.

Fidel Castro, luego su hermano y ahora el amanuense del sistema criminal no solo son responsables por la ruina económico-social de Cuba, sino que torturaron y torturan sistemáticamente a opositores. Es que la soberbia de los megalómanos es infinita. Piensan que pueden fabricar “el hombre nuevo”, que sin duda si existiera sería un monstruo. Son unos hipócritas que habitualmente viven en el lujo consecuencia de la expropiación al fruto del trabajo ajeno, y se arrogan la facultad de dictaminar cómo deben vivir los súbditos. La revista Forbes publicó que Fidel Castro figuraba entre los hombres más ricos del planeta.

Bernard-Henri Lévy, en su obra Barbarism with a Human Face, concluye, con conocimiento de causa, puesto que fue marxista en su juventud: “Aplícase marxismo en cualquier país que se quiera y siempre se encontrará un Gulag al final”. Es que la genealogía del totalitarismo repite sus esquemas macabros. En El libro negro de comunismo. Crímenes, terror y represión, compilado por Séphane Courtois, se consignan los asesinatos de cien millones de personas des 1917 a 1997 por los regímenes comunistas de la Unión Soviética, China, Vietnam, Corea del Norte, Camboya, Europa Oriental, África y Cuba, es decir, en promedio, por lo que le quepa a cada uno, a razón de más de un millón de masacrados por año durante 80 años.

Eudocio Ravines, un comunista peruano Premio Mao y Premio Lenin, con misiones varias encargadas desde el Kremlin –especialmente infiltrar la Iglesia Católica española y chilena–, en su primera etapa de desencanto con ese sistema pensaba que el problema radicaba en tal o cual administrador y recién más adelante se percató de que el problema consiste en el comunismo y no en sus circunstanciales jefes. A partir de entonces escribía semanalmente en diarios latinoamericanos y publicó numerosos libros, entre los cuales cabe destacar La gran estafa, que cuenta diez ediciones. El título revela a las claras el contenido de ese sistema que Ravines denomina “la fosa común”, que es “la consecuencia inexorable de sistemas y métodos, de dogmas inhumanos, de condiciones económicas, políticas y sociales que los dirigentes no pueden modificar ni suavizar, ya que ello implicaría su caída”. El libro está dedicado a “todos los que sufrieron el drama de la gran estafa”. En esa obra, el autor relata el suicidio de uno de sus colegas debido a que no resistió tanta hipocresía de los jerarcas de su partido luego de haber entregado su vida a esa causa. Ravines consigna que lloró amargamente frente a ese cadáver no solo por su querido amigo, sino: “Lloré por mí, por mi vida, por mi juventud estéril y quemada en vano, entregada para que se alzaran sobre mi sacrificio un infame grupo de piratas”.

No fueron pocos los que se dejaron seducir por los socialismos de diversa denominación sin advertir el resumen de Marx y Engels en el Manifiesto comunista en cuanto a que “pueden sin duda los comunistas resumir toda su teoría en esta sola expresión: abolición de la propiedad privada”. En torno a esta institución fundamental gira todo el problema, de allí es que resulta tan esencial estarse prevenido con los embates del llamado distribucionismo vía la guillotina horizontal, los controles de precios, la inflación monetaria, las cargas tributarias, las deudas públicas y las regulaciones asfixiantes a las actividades lícitas. Todo esto va minando la asignación de derechos de propiedad en desmedro de todos, pero muy especialmente de los más vulnerables.

Ahora observamos con gran esperanza las marchas y la lucha valiente de cubanos en medio de represiones violentas de la banda de tiranos instalados en el gobierno y a pesar de la repugnante cobardía de quienes les dan la espalda en estos cruciales momentos. Es pertinente repasar las conmovedoras estrofas de “Patria y vida” para constatar el espíritu noble de estos héroes.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Mirar con atención: ¿optimismo o pesimismo?

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 20/11/2en: https://www.infobae.com/opinion/2021/11/20/mirar-con-atencion-optimismo-o-pesimismo/

Sólo la crítica empuja las cosas a mejorar, mientras que el aplauso a rajatabla conduce al estancamiento

Paul Johnson

Seguramente los de nuestra generación no somos originales si decimos que el mundo está complicado. Antes que nosotros hubieron otros problemas, algunos de los cuales más graves que los actuales lo cual no nos consuela pues debemos resolver lo que nos toca.

Observamos con alarma lo que viene ocurriendo en el otrora baluarte del mundo libre: Estados Unidos. De un tiempo a esta parte es grande la decadencia respecto a los valores y principios establecidos por los Padres Fundadores. En lo personal escribí un libro sobre el tema titulado Estados Unidos contra Estados Unidos donde abarcó muy diversas facetas culturales, institucionales, económicas y de relaciones exteriores que muestran un marcado declive. Es cierto que hay entidades extraordinarias que trabajan denodadamente para revertir el problema, pero por el momento no resulta suficiente. La anterior administración elevó el gasto público, el déficit y la deuda a niveles muy preocupantes pero luego objetó el recuento electoral por resultar perdidoso a pesar de que los cincuenta estados ratificaron su derrota en las urnas y también lo hicieron sesenta y un jueces federales y locales junto al propio vicepresidente de esa misma gestión. Luego asumió otro gobierno de otro partido que se ha propuesto empeorar aquellos tres indicadores clave.

Por su parte, en nuestra región el estatismo ha llegado a límites insoportables en la isla-cárcel cubana y le siguen los imitadores venezolanos, los nicaragüenses y ahora los peruanos. Los argentinos abrimos esperanzas a raíz de dos derrotas electorales consecutivas del chavismo autóctono, aunque los problemas que se avecinan no son menores. En el continente europeo y en Inglaterra resurge el nacionalismo xenófobo con algunas pocas reacciones saludables en tierras españolas. Tenemos un Papa peronista y arrebatos autoritarios aquí y allá en zonas orientales junto a un megalómano de proporciones inauditas en Corea del Norte y otros de similar características en Rusia y China.

Pero al mismo tiempo consignamos reacciones bien inspiradas debido a personas e instituciones que se preocupan y ocupan de contrarrestar los atropellos del Leviatán. Todo esto es para ser optimista, sin embargo los otros datos comentados mueven el fiel de la balanza peligrosamente hacia territorios oscuros. Debemos meditar cuidadosamente esta encrucijada, una meditación que habitualmente no cuenta con muchos adeptos puesto que como escribió Antonio Machado “de cada diez cabezas nueve embisten y una piensa.”

Frente a justificadas críticas por mucho de lo que ocurre en nuestro mundo, hay quienes reprochan a los críticos manteniendo que hay que ser optimista y ver el lado bueno de las cosas. Continúan diciendo que el color con que se mira la vida depende de cómo se percibe la realidad, lo cual ilustran con el vapuleado ejemplo del vaso con líquido hasta la mitad: unos lo verán medio vacío y otros medio lleno. Esto último dicen es lo que le da sal a la vida, lo contrario es puro derrotismo inconducente.

Ahora bien, este tema del optimismo y el pesimismo requiere análisis más cuidadoso. El apresuramiento nunca conduce a buen puerto. Partamos de la premisa que la crítica es lo que empuja las cosas a mejorar, mientras que el aplauso a rajatabla conduce al estancamiento. Como la perfección no está al alcance de los mortales, todo es susceptible de criticarse lo cual revela estados de inconformidad y pretensión de alcanzar metas más elevadas.

Un paso más en esta indagación, actividad detectivesca o arqueología interior nos muestra que quien es pesimista respecto al presente es porque piensa que se pueden lograr objetivos mejores, situación que en verdad lo convierte en un optimista respecto del futuro. En cambio, el optimista respecto al presente de hecho estima que no pueden obtenerse marcas mejores, apreciación que lo convierte en un pesimista respecto del futuro. En otros términos el conformista se oculta tras una pantalla de optimismo pero es pesimista por naturaleza, mientras que el crítico del presente tiene esperanzas en lograr un horizonte más promisorio.

Y este no es un mero juego de palabras, encierra una profunda visión filosófica de la vida. Junto con muchos otros he insistido que quien se siente completo en su vida tiene una mirada liliputense de sí mismo. La verdadera visión optimista (que comparte la raíz de óptimo) apunta más allá de lo logrado, es crítico y autocrítico. Ve la vida como una aventura y un desafío para mejorar. No se estanca y se “sienta sobre sus (supuestos) laureles”. Esto transmite entusiasmo y alegría al contrario del optimista a ultranza que en realidad tiene una visión lúgubre de la vida por más que dibuje una perpetua sonrisa en su rostro y se ría como la hiena.

El pesimista del presente pretende más de la vida, tiene expectativas más altas y por eso es un optimista del futuro. En cambio, el optimista de cuanto ocurre en el presente al renunciar al espíritu crítico está renunciando a la condición humanaSolo es posible progresar si se está disconforme con el presente. En otra oportunidad, en este contexto, lo he citado a Miguel de Unamuno quien escribe que permanentemente lo llaman “pesimista, cosa que, por otra parte, no me tiene en gran cuidado. Sé todo lo que en el mundo del espíritu se ha hecho por eso que los simples y los sencillos llaman pesimismo”.

Los que no son capaces de ver un futuro mejor y se acomodan a lo que ocurre con optimismo se quedaron sin proyectos, están anquilosados y padecen un espíritu anciano, aquél estado que André Maurois definía como “la sensación que es demasiado tarde”.

Este es el sentido por el que Octavio Paz insistía que “Si los intelectuales latinoamericanos desean realmente contribuir a la transformación política y social de nuestros pueblos, deberían ejercer la crítica”. Este es el sentido por el que los autores de todas las grandes obras imprimen un sello crítico al statu quo, es porque llevan en el alma la ambición irrefrenable del mejoramiento y con sus contribuciones corren el eje del debate hacia posiciones más elevadas, como lo destacan con especial vehemencia Longfellow, Andre Gide, Jonathan Swift, Erik von Kuehnelt-Leddihin, Albert Camus y tantos otros escritores de gran calado.

Esto ocurre en todas las manifestaciones del arte, recuerdo la formidable producción cinematográfica El niño con el traje a rayas, relato que me conmovió profundamente. Ese pequeño -hijo de uno de los criminales nazis del ejército de Hitler- ofrece un magnífico ejemplo de cordura al acercarse por el lado de afuera del alambrado a otro compinche de su edad que estaba encerrado en uno de los campos de concentración y clandestinamente al trasponer los feroces alambres para encontrarse con su amiguito con el que muere en una de las tantas cámaras de gas (resulta impresionante la toma de un primer plano de las manos entrelazadas de los dos chiquitos en camino a la muerte). En aquellos momentos trágicos para la humanidad, el revivir escenas escabrosas como las mencionadas, con todo el dolor y el espanto del caso, nos trasmiten una visión optimista en el sentido de que condenas sin reservas de esas montruosidades vividas constituyen un signo alentador y hacen que las víctimas no hayan sido exterminadas inútilmente, precisamente debido a la profunda crítica que el rodaje genera en toda mente con un mínimo de razonabilidad. Y el régimen nazi terminó merced al pesimismo que mostraron opositores respecto al horrible presente de aquellos momentos.

Es que no vamos a ninguna parte con los tilingos que todo les parece bien y son siempre optimistas de lo que ocurre, y si vamos a alguna parte es al cadalso. Son los que dicen que “no hay que juzgar” sin percibir que eso es también un juicio como lo es todo lo que hacemos o decimos cotidianamente. Los que ejercen el espíritu crítico y luchan diariamente por mayores dosis de libertad y respeto recíproco en última instancia son por naturaleza, como queda dicho, optimistas respecto a las potencialidades del hombre. En cambio, los optimistas de cuanto tiene lugar, operan con una muy escasa y estrecha expectativa de lo que puede y debe hacer el hombre, cuentan con un plafón que no supera la altura de sus cuerpos, son incapaces de mirar al cielo, deambulan por los zócalos de la vida, si fuera por ellos aún rugiríamos en las cavernas.

Nada peor que aquellos irresponsables que recostados en sus poltronas repiten que no hay que preocuparse puesto que “ya vendrá la parte buena del ciclo de la historia” sin percatarse que nunca llegará esa faz si no hacemos algo por explicar y difundir los valores del respeto recíproco. Las cosas no suceden automáticamente en las relaciones sociales, no hay tal cosa como el determinismo histórico, como bien apunta Paul Johnson: “Una de las lecciones de la historia que uno debe aprender, a pesar de que resulta desagradable, es que ninguna civilización puede darse por sentada. Su permanencia nunca puede asumirse; siempre hay una edad oscura acechando a la vuelta de cada esquina”.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h