Consideraciones sobre el proceso inflacionario: algunos errores comunes

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 27/3/2en: https://www.infobae.com/opinion/2021/03/27/consideraciones-sobre-el-proceso-inflacionario-algunos-errores-comunes/

Todos los bancos centrales han perjudicado el signo monetario, por eso debemos pensar cómo salir del marasmo. No se trata de contar con reguladores y manipuladores buenos, se trata de desprendernos de ellos tal como lo han sugerido premios Nobel en economía como Friedrich Hayek, Milton Friedman, Gary Becker, James Buchanan, George Stigler y Vernon Smith.

Friedrich August von Hayek

Friedrich August von Hayek

Todavía hay quienes sostienen que la inflación es un proceso multicausal sin percatarse que procede solamente de un fenómeno monetario exógeno al mercado, es decir, por razones políticas. Manteniendo los demás factores constantes, a más moneda emitida menor su valor.

Lo anterior no significa que la moneda no puede modificar su valor por razones endógenas al mercado. Al efecto de ilustrar el tema, supongamos que nos retrotraemos en la historia monetaria y todavía estamos en los inicios del cambio indirecto luego de haber abandonado el directo (trueque) con el uso de la sal y el hierro (como originalmente era en África), con las sedas (como era en Persia), el cobre (como era en Egipto), el cacao (como era en Centroamérica), el ganado (como era en Grecia), el tabaco (como era en la Virginia colonial) o luego de percatarse de las mayores ventajas del oro y la plata debido a su fraccionabilidad, homogeneidad y durabilidad.

Supongamos esta situación decimos, lo cual en modo alguno quiere decir que la gente mantenga inalterable su valorización de la unidad monetaria cosa que no significa que haya inflación o deflación según valorice en menos o en más. Esto naturalmente se traduce en cambios en la demanda de dinero, lo cual reiteramos son modificaciones en las apreciaciones endógenas de la gente que nada tienen que ver con la inflación. Incluso si hay un terremoto devastador que destruye buena parte de los bienes en una comunidad o disminuciones abruptas en el régimen de lluvias, los precios se elevarán pero solo ponen de manifiesto lo que ocurre debido a causas naturales o endógenas pero no es inflación, que siempre se debe a causas artificiales o exógenas, es decir a manipulaciones políticas, extrañas al mercado. Por su parte, como una nota al pie subrayamos que la deflación consiste en el fenómeno inverso, esto es la contracción exógena en la base monetaria con todos los problemas señalados debido a la manipulación monetaria.

Para comprender bien este fenómeno conviene ahondar en las raíces de la inflación. Se suele decir que es “el aumento general de precios” lo cual es constituye un error mayúsculo por dos motivos. Primero, si los precios aumentaran todos no habría problema con este fenómeno ya que no habrían distorsiones entre ingresos y precios ya que el salario es un precio. No habría problema en que los precios y los salarios se incrementaran al cincuenta por ciento anual, mensual o diario. Eventualmente habría que transportar el dinero en carretillas, habría que modificar las columnas en los libros de contabilidad y los dígitos en las calculadoras pero como decimos no habrían desequilibrios entre precios e ingresos.

En segundo lugar la inflación no está referida al movimiento de precios es la expansión monetaria por causas exógenas su causa y su efecto es la distorsión en lo precios relativos, lo cual causa las tremendas angustias debido a los desequilibrios entre precios y salarios. La expansión monetaria (o la contracción) debido a causas exógenas van tocando distintos sectores en distintos momentos lo que altera los precios relativos y, como es sabido, los precios constituyen los únicos indicadores para saber cómo operar en el mercado por lo que su distorsión indefectiblemente conduce a consumo de capital y como las tasas de capitalización son a su vez la causa del aumento de salarios e ingresos en términos reales, estos inevitablemente se contraen, en otros términos, la inflación conducen a la pobreza.

También es frecuente en la parla convencional afirmar que la inflación se genera por expectativas, por subas en los costos o por el incremento en el precio de algún bien estratégico. Pues ninguna de estas tres conclusiones es acertada. Si hay quienes suben precios debido a expectativas de inflación pero que no es convalidada por expansiones exógenas de dinero, deberán bajar esos precios si quieren evitar una contracción en las ventas. Si suben costos de ciertas mercancías no por ello pueden trasladarse a los precios sin que mermen las ventas. Siempre el comerciante venderá al precio más alto que pueda (igual que los que obtienen salarios pedirán lo más que las circunstancias permitan), lo cual no significa que le sea posible cobrar el precio que desea, es el que le permite el mercado. Por último, si sube el precio de un bien (por más que se considere estratégico) habrá dos posibilidades: si la gente desea consumir la misma cantidad del bien en cuestión tendrán que bajar los precios de otras mercancías, de lo contrario se prefiere consumir lo mismo de los otros bienes disminuirá la venta del producto que elevó su precio.

Es de una enorme trascendencia tener presente que en un mercado abierto de dinero como el que plantearemos más abajo, no se traduce en que la cantidad de moneda sea constante. La cantidad dependerá de la utilidad marginal de la unidad monetaria, igual que con otros bienes y servicios. Y cuando la gente valora más el dinero y consecuentemente su oferta aumenta nada tiene que ver con la inflación puesto que se trata de expansión endógena. No es una alteración del sistema sino que se expresa los gustos y preferencias de la gente.

Ahora vamos al tema de fondo. En vista que todas las llamadas autoridades monetarias y todas las épocas han perjudicado el signo monetario, debemos pensar como salir del marasmo. No se trata de contar con reguladores y manipuladores buenos, se trata de desprendernos de ellos tal como lo han sugerido premios Nobel en economía como Friedrich Hayek, Milton Friedman, Gary Becker, James Buchanan, George Stigler y Vernon Smith.

El asunto consiste en percatarse que todo banquero central está embretado entre tres posibilidades: a qué tasa emitir, a qué tasa contraer o dejar la base monetaria inalterada. Pues a través de cualquiera de los tres canales elegidos se estará distorsionando lo precios relativos respecto de la situación en la que la gente hubiera podido elegir. Y si suponemos que en la banca central está la bola de cristal y consecuentemente se procede según lo que la gente hubiera preferido no hay razón alguna que justifique la intromisión con ahorros en gastos administrativos, pero por otra parte la única manera de saber qué es lo que la gente hubiera preferido respecto a los activos monetarios es dejarla actuar.

Tal vez el mayor fetichismo del momento sea la supuesta necesidad de manipuladores monetarios, incluyendo la sandez de referirse a la soberanía monetaria que no se diferencia de una supuesta “soberanía de la zanahoria”. Todo está montado para que los aparatos estatales succionen el fruto del trabajo ajeno junto con la presión tributaria y el endeudamiento gubernamental. El espíritu conservador en el peor sentido de la expresión no permite despejar telarañas mentales y salir de la prisión del statu quo.

Si se preguntara qué cantidad de moneda debe haber es igual a preguntarse qué cantidad de papas debe haber. La elección de la moneda no será de un bien cuya existencia sea demasiado abundante pues no resulta cómodo pagar el medio de transporte con mil millones de algo y tampoco será un bien cuya escasez sea muy marcada pues no es expeditivo pagar con varios ceros antes de la coma que ubica los respectivos decimales.

Como queda dicho la historia monetaria finalmente luego de un período de selección prefirió el oro y la plata. No puede anticipar cuál será la moneda del futuro y tampoco es necesario. No sabemos si será una canasta de monedas, si será esta o aquella mercancía o si será digital (a pesar de lo controvertido de esto último debido a su incompatibilidad con el teorema de la regresión monetaria). Lo que sí se puede anticipar es que la eliminación de curso forzoso y la banca central permitirá elecciones que tiendan a proteger ahorros y que el saqueo sistemático no tendrá lugar.

En todo caso tengamos en cuenta que la tendencia a indexar como una medida que supuestamente corrige los males de la inflación no es relevante pues sube los precios de modo uniforme según un índice como si los precios fueran afectados de la misma manera, lo cual hace que se ubiquen a niveles más altos en valores absolutos pero la distorsión naturalmente se mantiene.

Ha sido frecuente la receta de emitir a un ritmo constante según el crecimiento de la economía “para que los operadores sepan a qué atenerse y la expansión se sustente en la tasa que revele el producto bruto interno”. Esta apreciación es equivocada por dos razones. En primer lugar los operadores no sabrán a que atenerse pues, como hemos reiterado, los precios no se mueven al mismo ritmo. En segundo término, si la expansión se sustenta en el indicador del producto esto hará, por ejemplo, que se anule el crecimiento de las exportaciones debido a la disminución de precios debido al mayor crecimiento, se contraigan las importaciones y una serie de cambios que no se sucederán debido a que la expansión los anuló.

En parte esta última receta se aplicó con los Acuerdos de Génova y Bruselas de los años 20 que ya creados muchos de los bancos centrales se decidió de facto sustituir el patrón oro por una entelequia denominada “patrón oro cambio” que significaba sustituir el metal aurífero por el dólar y la libra (este último signo monetario fue posteriormente eliminado) lo cual permitió que Estados Unidos expandiera su moneda (también con contracciones erráticas) una reserva para otros países que también expandieron sus respectivos signos monetario lo cual desembocó en la crisis del 29 que se prolongó debido a las políticas de F.D. Roosevelt que fueron canceladas a regañadientes por Truman, lo cual permitió corregir desvíos en la economía real como la liberación de precios y las trabas en el mercado laboral que condujeron a desempleo masivo mientras caía la tasa de capitalización. De todos modos, más tarde, en 1971, Nixon dio el golpe final a la disciplina monetaria imponiendo lo que denominó “el acuerdo más importante de la historia” que consistió en eliminar de jure el oro del esquema monetario y establecer tipos de cambio fijos que duraron hasta la estrepitosa corrida de 1973 que hubo abandonar esta última política que severamente encorsetaba el comercio internacional.

Por otro lado, estimamos que no es en esta nota periodística la oportunidad de encarar otro debate que viene arrastrándose desde hace un siglo y promete otro tanto, cuál es el sistema bancario. Lo que sí puede concluirse es que desaparecerá por manifiestamente perjudicial el sistema fraccionario para ser reemplazado por la reserva total o el llamado free banking con lo que la producción secundaria de dinero de origen exógeno quedará sin efecto y los bancos, financieras y equivalentes deberán enfrentar toda la responsabilidad de su gestión en relación a sus clientes sin el bochornoso apoyo de banqueros centrales y las consecuentes regulaciones absurdas.

Para cerrar este texto subrayamos que en la literatura económica tradicional “convertibilidad” quiere decir canje entre una mercancía y un recibo denominado billete bancario pero no se refiere al intercambio de un papel de un color por otro papel de otro color, en todo caso esto último -cuando un signo monetario está anclado en términos de otro- se trata de tipo de cambio fijo con política monetaria pasiva. En un mercado libre en materia monetaria se da lugar a tipo de cambio libre sin tal cosa como política monetaria (a diferencia de lo que viene ocurriendo en la mayor parte de los casos donde impera un tipo de cambio controlado con política monetaria activa).

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Por qué el ahorro en pesos en los bancos argentinos es la quinta parte de lo que acumula Chile en los fondos de pensión

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 23/3/2021 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/03/23/por-que-el-ahorro-en-pesos-en-los-bancos-argentinos-es-la-quinta-parte-de-lo-que-acumula-chile-en-los-fondos-de-pension/

Responde a la historia de confiscaciones y creciente presión tributaria. La consecuencia es un muy débil mercado de crédito al sector privado. El ministro Matías Kulfas cree que obedece a la políticas de los bancos

El ministro Matías Kulfas acaba de cargar contra el sistema financiero al destacar: “Están muy acostumbrados a pescar dentro de la pecera” y les demandó que tienen que estar al servicio de la producción y no al revés (Reuters)

El ministro Matías Kulfas acaba de cargar contra el sistema financiero al destacar: “Están muy acostumbrados a pescar dentro de la pecera” y les demandó que tienen que estar al servicio de la producción y no al revés (Reuters)

Siguiendo el manual del buen populista, ante cada problema que no puede resolver el gobierno siempre trata de explicar la situación señalando a un tercero como el culpable.

Desde los runners como culpables de un supuesto rebrote de contagios de covid-19 en su momento, pasando por acusar a un laboratorio de exigir condiciones inaceptables para vender las vacunas, o los rusos que no cumplen con las entregas, o María Eugenia Vidal que no hizo nada con los hospitales en los 4 años que gobernó la provincia de Buenos Aires versus los 29 que estuvo a cargo del peronismo, y así se puede seguir con los ejemplos, tomando los últimos 33 años, frente a un problema real, en lugar de enfrentarlo se le echa el cargo “al otro”.

En el campo de la economía pasa algo similar, la culpa siempre es de otros. La inflación se dispara porque las empresas quieren ganar mucho y “especulan” por lo cual implementaron un pedido de información gigantesco.

Ahora, el ministro Matías Kulfas acaba de cargar contra el sistema financiero al destacar: “Están muy acostumbrados a pescar dentro de la pecera” y les demandó que tienen que estar al servicio de la producción y no al revés, agregando que se necesitan tasas de interés acordes para producir y no para para especular.

No es intención de esta columna ser el defensor del sistema financiero, sino poner en orden las ideas. En primer lugar, el total de depósitos del sector privado en el sistema financiero sumaba $6,8 billones al 16 de marzo pasado.

Como puede verse en el gráfico, el stock de Leliq y Pases Netos sumaba a esa fecha $3 billones, con lo cual el sector público se está quedando con el 44% del total de los depósitos del sector privado en el sistema financiero, desplazando a los particulares en la franja de crédito en pesos.

Cabe destacar que, en noviembre de 2019, último mes completo del gobierno de Mauricio Macri, el monto total de Leliq y Pases era de $1 billones. En otras palabras, en los 15 meses y medio que lleva de gobierno el presidente Alberto Fernández multiplicó por 3 el monto en circulación de esos instrumentos de regulación monetaria, pese a que en su campaña para acceder a la presidencia cuestionaba el endeudamiento del Central bajo la gestión de Macri por considerar que estaba promoviendo la especulación y que era su intención ahorrar el cuantioso pago de intereses y destinarlo a la compra gratis de medicamentos por parte de los jubilados.

Aun pagando una tasa de interés mayor en la era Macri, el costo cuasifiscal de esa operatoria era de $630.000 millones al año; mientras que ahora supera los $1,14 billones.

De ahí que hasta ahora el Presidente no cumplió con su promesa de campaña con los jubilados, sino que además terminó aumentando un 80% el gasto cuasifiscal, y generó un mayor desplazamiento del sector privado del mercado de créditos en moneda nacional.

Característica de los depósitos

Buena parte de los depósitos del sector privado son fondos transaccionales: 48% corresponde a colocaciones a la vista en cajas de ahorro y cuentas corrientes y el resto a imposiciones a plazo fijo, aunque también por períodos inferiores a 2 meses, dado el desaliento que representa la elevada tasa de inflación, que comenzó a dispararse y la cotización del dólar podría seguir el mismo camino en cualquier momento. Por lo tanto, buena parte de ese saldo también puede considerarse transaccional, para ser utilizado en la compra de bienes u otro activo financiero. Se estira el plazo de pago y se aprovecha una ganancia financiera.

Esa práctica cortoplacista responde a la historia de confiscaciones de depósitos bancarios que tiene Argentina y también de los que había comenzado a acumular a largo plazo, a través de las AFJP, y provocó que en muchos casos, los ahorros se preservaran en el exterior, lejos de la mano del Estado confiscador.

¿Acaso los banqueros argentinos son perversamente malos y norteamericanos, alemanes o chilenos son las Carmelitas Descalzas? No, en esos países hay ahorro interno porque se respeta la propiedad privada y prevalece la estabilidad monetaria.

Por citar un ejemplo, en Chile las AFP, equivalentes a las cerradas AFJP en el mercado local, administran actualmente el equivalente a USD 200.000 millones, un 70% del PBI chileno; mientras que en la Argentina los depósitos bancarios a muy corto plazo apenas llegan a 14% del PBI.

Plan Bonex en 1989, pesificación asimétrica, corralito, corralón y confiscación de los ahorros de la gente en las AFJP, no resultaron hechos gratuitos para la economía nacional. No hay ahorro interno y por eso no hay crédito a tasas accesibles para las empresas y menos para las familias.

En Chile los bancos ofrecen créditos hipotecarios a 30 o 40 años y financian hasta el 90% de la propiedad. En Argentina, no hay créditos hipotecarios y los que hay, con cláusula UVA, representan un costo creciente en tiempos de aceleración de la inflación.

En Estados Unidos, los créditos hipotecarios tienen una tasa de entre el 2,75% y el 2,85% anual a 20 o 30 años, según la solvencia económico-fonanciera del solicitante.

Lo que parece no comprender el ministro Kulfas es que la destrucción del sistema monetario, la carga impositiva y las constantes confiscaciones de ahorros, destruyeron la confianza en la seguridad jurídica en Argentina.

Lo que parece no comprender el ministro Kulfas es que la destrucción del sistema monetario, la carga impositiva y las constantes confiscaciones de ahorros, destruyeron la confianza en la seguridad jurídica en Argentina (Reuters)

Lo que parece no comprender el ministro Kulfas es que la destrucción del sistema monetario, la carga impositiva y las constantes confiscaciones de ahorros, destruyeron la confianza en la seguridad jurídica en Argentina (Reuters)

Acá no solo se rompió la economía por un exceso de gasto público, carga impositiva, destrucción monetaria, etc., sino que se destruyeron los cimientos mismos de una sociedad civilizada: el cumplimiento de los contratos. En Argentina rige la ley del capricho del gobierno de turno, con lo cual no hay previsibilidad en las reglas de juego.

Otra comparación contundente

Alemania fue reducida a polvo con los bombardeos en la segunda guerra mundial, pero pudo ser reconstruida porque también se destruyó el sistema autoritario vigente durante el nazismo. Luego de la guerra solo había que reconstruir ladrillos.

En Argentina hubo un bombardeo pero que fue sobre la seguridad jurídica que destrozó la confianza en el país como lugar en el cual se puede progresar. Revertir ese proceso es mucho más difícil y lleva mucho más tiempo que reconstruir los ladrillos que se pudieron destruir en la Segunda Guerra Mundial.

Debiera entender el ministro Kulfas, el problema de la falta de crédito y de las altas tasas de interés no se origina en las políticas de los bancos, sino que es la resultante de la historia populista de la Argentina.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

La Convertibilidad no fue control de precios

Por Iván Carrino. Publicado el 15/2/21 en : https://www.ivancarrino.com/la-convertibilidad-no-fue-control-de-precios/

Ha fallecido el expresidente Carlos Saúl Menem. Elegido en 1989, gobernó Argentina hasta su derrota 1999 y luego intentó volver a la presidencia, pero se bajó del ballotage en el año 2003, dando lugar a la asunción de Néstor Carlos Kirchner.

En materia económica, Menem -y su Ministro de Economía, Domingo Cavallo- será recordado por haber pulverizado la inflación. Durante su gestión hubo 8 años consecutivos de inflaciones anuales inferiores al 5%, algo inédito en la historia del país desde la década del ’40. Interesante es que esto se consiguió incluso cuando, con un decreto de desregulación, el gobierno eliminó una gran cantidad de entes e institutos destinados a controlar los precios y salarios de la economía.

¿Cómo lo hizo? La respuesta es la Ley de Convertibilidad del Austral de 1991, que fijó el tipo de cambio en 10.000 a 1 y luego sustituyó el austral por el peso argentino a una tasa de 10.000 a 1, con lo que Argentina adquirió una moneda nacional donde $ 1 era equivalente a USD 1.

Desde una perspectiva liberal, suele argumentarse que esta medida -que como decíamos, eliminó la inflación- se trató de algo contrario al liberalismo, puesto que consistió en fijar un precio de la economía. Y, dado que los liberales consideramos que los precios deben ser libres, esta medida no fue liberal. El problema es que esta afirmación no es del todo correcta.

Es que lo que impuso por ley la ley de convertibilidad no fue un “precio máximo” -a lo que los liberales nos oponemos-, sino un límite al poder gubernamental para emitir dinero -algo que los liberales deseamos.

En concreto, impuso una regla monetaria por la cual el único motivo por el cual el Banco Central podía emitir nuevos pesos era si ingresaban en las reservas del BCRA nuevos dólares. Esta relación tenía que ser, obviamente, de 1 a 1.

De esta forma, la convertibilidad fue un esquema similar al Patrón Oro, solo que en este caso deberíamos hablar de un Patrón Dólar. Y como explica George Selgin para el oro:

“Igualmente errónea es la afirmación de que el Patrón Oro es como un control de precios. Aunque el reclamo tiene cierto mérito en el caso de ciertas formas degeneradas de Patrón Oro (…) el verdadero Patrón Oro es uno en el que la convertibilidad del papel moneda en oro se basa en un contrato vinculante que difiere tanto del control de precios como la obligación de un guardarropas de entregar las prendas de vestir una vez que el propietario entrega el ticket que le dieron al entrar en el establecimiento. En un patrón oro genuino, en otras palabras, no tiene sentido hablar del intercambio de obligaciones en papel por oro como “compras” o “ventas” a “precios” fijos”

Para poner un ejemplo más sencillo aún. Si en Argentina hay 1 millón de unidades monetarias y 1 millón de manzanas, una regla monetaria podría ser la de establecer un tipo de cambio fijo entre el peso y la manzana de 1 a 1 y luego imponer la regla de que solo se incrementará la cantidad de pesos cuando aumente la producción de manzanas.

Esto no implica un “precio máximo” para la manzana. Si la manzana se vuelve relativamente escasa respecto de otros bienes, entonces habrá que entregar más bananas, sandías y naranjas por unidad de manzana. En ese contexto, también habrá que entregar más sandías y bananas por cada peso, que estará ganando poder de compra. Pero como se observa, el precio de la manzana podrá subir o bajar libremente, a diferencia de lo que ocurre cuando el gobierno impone un precio máximo para la manzana.

Esto mismo ocurrió con el peso y el dólar en la década del ’90. No se impuso un precio máximo para el dólar. Su relación de intercambio con todos los bienes de la economía podía modificarse libremente. Lo que sí hizo fue establecer un límite a la emisión discrecional de dinero del Banco Central y fue eso lo que eliminó por completo la inflación por un largo período de tiempo.

Para cerrar, otro indicador que muestra que no había control de precios es que no había escasez ni brecha cambiaria. Siempre que se fija un precio de forma arbitraria por ley, o bien aparece la escasez del producto, o bien aparece el mismo producto con otro precio en el mercado negro. Durante la convertibilidad no existió la brecha cambiaria, como sí existió entre 2011 y 2015 y volvió a aparecer a partir de septiembre de 2019, cuando volvieron las restricciones cambiarias, que sí son políticas de precios máximos.

He escrito más sobre la convertibilidad. Pueden encontrar todos mis artículos en este link.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

El obelisco negro de la inflación argentina

Por Carlos Newland y Juan Carlos Rosiello, Profesores de Eseade.

La inflación no sólo es una degradación en el valor del dinero que poseemos sino que también conlleva efectos destructivos sobre la economía en su conjunto, al alterar los cálculos económicos, perjudicar los contratos pactados y reducir el mercado crediticio. Podríamos recomendar muchos trabajos académicos sobre el tema. Pero es una obra literaria la que quizás más descarnadamente muestra sus efectos. Se trata de “El Obelisco Negro” (1956),  una novela ambientada en la década de 1920 en una Alemania inmersa en un proceso hiperinflacionario. Su autor es Erich María Remarque, también creador de “Sin Novedad en el Frente”, pieza literaria que fuera llevada al cine por Lewis Milestone en 1930. De Remarque es menos conocido “El Obelisco Negro”, un relato tragicómico, que trata en buena medida de las restricciones que sufría una pequeña empresa dedicada a la venta de placas y monumentos funerarios ante el violento cambio cotidiano en los precios. Aunque la Argentina no está en el momento en una situación hiperinflacionaria sino de alta inflación, los males descritos son similares.

La novela de Remarque se ambienta en el pueblo ficticio de Wenderbruck  en 1923, pero podríamos ubicarla en cualquier ciudad bonaerense en 2021. Los protagonistas principales son dos socios propietarios de la empresa y un empleado, Ludwig, que ejerce el papel de espectador y relator del drama. Lo primero que destaca Remarque es que la inflación produce un espejismo en las empresas, que parecen aumentar exitosamente sus ventas en moneda nominal, pero en realidad es a costa de crecientes pérdidas. En el primer párrafo del libro se lee: “… nuestros negocios marchan bien. El primer trimestre ha sido sumamente animado; hemos realizado ventas brillantes, y con ello, nos estamos arruinando…”. ¿Cuál era el principal problema? Que el reponer la mercadería tenía costos astronómicos, mayores a los logrados por las ventas. Por este factor la tarea de los empresarios se complicaba enormemente, ya que no bastaba hacer un cálculo simple de rentabilidad, sino que ahora debían estimar la evolución futura de los precios para concretar negocios razonables.

Como en Argentina en el pasado y en el presente en la novela la inflación creciente hacía que el gobierno tuviera que emitir billetes de cada vez mayor valor nominal. Uno de los socios de la empresa exclama: “Los nuevos billetes de cien mil se imprimieron hace dos semanas, pronto serán necesarios los de un millón. ¿Cuándo llegaremos a los de un billón?” En nuestro país no hace tanto el gobierno se resistía a la emisión de billetes de 1000 pesos para no reconocer la dificultad creciente de hacer transacciones con billetes de 100 pesos. Obviamente que si el proceso sigue o se acelera se necesitarán en un futuro no lejano billetes de 5000 y 1000 pesos.

En Alemania en 1923, como en la Argentina, la moneda de referencia dejó de ser la local (el marco) pasando a ser el dólar norteamericano, cuyo valor todos parecían tomar como referencia para establecer los precios. Esto llevaba a un frenético seguimiento de su cotización a lo largo de cada jornada para así poder determinar el importe real de los otros bienes o remuneraciones. El único descanso para los actores económicos ocurría durante el domingo, cuando la divisa no se transaba. En la novela una prostituta informa a un cliente que sus servicios costarán 60.000 marcos, por la cotización esperada del dólar. Ante la reacción negativa de su cliente exclama “¡Cálmate! La cotización del dólar es como la muerte, no puedes escapar de ella.”

Uno de los efectos negativos de la inflación que destaca Remarque es la desaparición del crédito. Ningún proveedor quería vender a plazo porque se erosionaba el valor pactado: el resultado era que todas las transacciones terminaban siendo al contado. Esto dificultaba mucho el accionar de las empresas que no poseían capital del trabajo suficiente para desarrollar su potencial, con la consecuente reducción de la producción. Es verdad que los empresarios alemanes habían encontrado una forma de financiarse haciendo pagar el costo inflacionario al Estado. Al comprar un insumo, mármol en el caso de la empresa alemana, el adquirente entregaba una letra que estipulaba un pago futuro.  Esta letra era trasferida a la banca estatal con un descuento mucho menor a la inflación esperada. Obviamente ello generaba un déficit público creciente ya que cuando el Estado cobraba la letra su valor era insignificante. En la Argentina, los subsidios a los servicios públicos (transporte, energía, etc), al consumo  y al crédito, producen el mismo efecto sobre las cuentas públicas.

La inflación, en la novela,  causaba otros efectos. Uno de ellos eran las tensiones generadas por los continuos pedidos de aumento de salarios, ya que los empleados veían como su poder adquisitivo se derrumbaba rápidamente. Por otra parte, las víctimas principales de la inflación eran todos aquellos que no podían ajustar rápidamente sus ingresos, los jubilados, los trabajadores y en general los más pobres. Toda negociación salarial por parte de los funcionarios  o a favor de pensionados llegaba tarde en sus incrementos, cuando los montos pactados ya habían sido superados por los nuevos aumentos de precios. La novela describe muchos casos de suicidios de ancianos, pequeños rentistas o pensionados. Uno de ellos, un funcionario retirado, exhibía junto a su cuerpo la libreta de inversiones bancarias, con fondos depositados que había creído se abonarían  en su valor oro original. En cambio el banco público los pagaba en marcos, una suma insignificante. Remarque lapidario: “El Estado, ese prevaricador impune, que estafa billones y encarcela al que defrauda 5 marcos.” En Argentina ello ha ocurrido en reiteradas oportunidades. Podríamos mencionar a modo de ejemplo, los bonos del Empréstito 9 de Julio (1962) creados por el ministro Alsogaray durante el gobierno del presidente Frondizi para pagar sueldos a jubilados y estatales y que después de un año ya habían perdido el 30% de su valor;  el Plan Bonex (1989), una conversión forzosa de los depósitos bancarios por bonos a 10 años, implementado por el ministro Ermán González durante el gobierno del presidente Menem en un contexto de hiperinflación (más del 3000% anual) y default de la deuda externa y el más reciente “corralito” (2001) del ministro Cavallo durante la crisis política e institucional que derivó en la renuncia anticipada del presidente De la Rúa y la posterior pesificación asimétrica (se pagaron $1,40 por dólar cuando la cotización rondaba los $4 por dólar) de los depósitos en dólares de los ahorristas ya durante la mandato provisional del presidente.Duhalde.

Seguramente el relato de Remarque sonará extraño y lejano para un lector sueco, japonés o canadiense. No así para un argentino. Para nosotros no es más que una descripción de una realidad pasada y presente. Si algún escritor elaborara una odisea realista de una familia argentina que cubriera los últimos 75 años, la inflación indudablemente debería estar en el trasfondo de todos los acontecimientos relatados. En la novela el obelisco negro era un monumento que la marmolera no había podido vender por su fealdad, pero que permanecía muy visible en el jardín de exhibición del establecimiento. Así es la inflación para los argentinos, indeseable y desagradable, pero siempre visible. Nuestro obelisco negro.

Carlos Newland es Dr. Litt. en Historia. Profesor y Ex Rector de ESEADE.

 Juan Carlos Rosiello es Doctor en Economía (ESEADE). Profesor de posgrado en las Maestrías de Derecho Empresario, Economía y Ciencias Políticas.

¿”Veranito” para el dólar?

Por Pablo Guido y Juan Manuel Morales. Publicado el 8/11/20 en: http://agendaeconomica.com.ar/veranito-para-el-dolar/

Al momento de escribir estas líneas se acumularon nueve días de recorrido bajista en la cotización del dólar blue, desde los $195 a los $157. Por otro lado, las cotizaciones financieras, es decir aquellos tipos de cambio que surgen del arbitraje de activos financieros (nos referimos a los denominados “contado con liqui” y dólar MEP), si bien han recuperado algo de terreno en las últimas ruedas ubicándose actualmente en $147 y $142 respectivamente, lejos parecieran estar del techo alcanzado el 22 de octubre cuando lograron establecerse en $181 y $163.

Las causas que provocaron el quiebre en la tendencia alcista que se venía dando ininterrumpidamente desde hace varios meses las podemos explicar por tres factores:

  1. La intervención del Gobierno en los mercados financieros: desde hace algunos días el Gobierno Nacional comenzó a intervenir fuerte en el mercado bursátil desprendiéndose de títulos públicos que se encontraban en poder de ANSES y del Banco Central. Este aumento en la oferta de títulos públicos que se utilizan para operar el dólar CCL y dólar MEP provocó una caída momentánea en el precio de estos activos reduciendo el tipo de cambio implícito. Vale decir que esto no es gratis, ya que el Estado se desprende de títulos que en dólares rinden un 15% anual.
  2. Gran licitación de bonos del Tesoro: el día 27 de octubre el Ministerio de Economía comunicó la exitosa licitación de bonos del Tesoro por un valor nominal de total $254.671 millones. Se trata de distintos bonos con fechas de vencimiento que van desde diciembre del 2020 hasta abril del 2022. Algunos bonos licitados ajustan por CER y por BADLAR más puntos básicos, pero la licitación más exitosa fue la de los bonos atados al dólar linked que logró adjudicar $129.804 millones. Estos últimos bonos tienen la particularidad de ser en pesos, pero atados a la cotización del dólar oficial. El total adjudicado es una masa muy grande de pesos que quita temporalmente presión sobre el dólar.
  3. Aumento estacional de la oferta de dólares: es habitual que a fin de mes los agentes que se sobre stockearon de dólares se desprendan de los mismos para cancelar obligaciones y afrontar gastos en pesos. Tampoco podemos dejar de mencionar que en las próximas semanas la demanda de moneda local se incrementará ya que las empresas requieren retener pesos o vender dólares para abonar los aguinaldos de diciembre.

Estos tres motivos pueden explicar por qué la cotización del dólar blue bajó fuertemente en los últimos días.

La primera razón que nos lleva a pensar que no hay posibilidades de que el dólar siga bajando por mucho tiempo tiene que ver con que cada vez habrá menos dólares en la economía argentina. Si observamos la dinámica del saldo comercial se aprecia en septiembre una caída grande debido al crecimiento de las importaciones ligado a la aún prematura normalización de la economía por cuarentena. Es notable como una mínima recuperación en la actividad económica comienza a generar un incremento en las importaciones que en septiembre achicó el saldo positivo de la balanza comercial un 60% respecto al mes anterior. Además, la expectativa de una mayor devaluación del peso genera un aumento de importaciones para anticiparse a un probable “salto” en el precio del dólar.

Por otro lado, el stock de reservas del BCRA sigue cayendo y las reservas netas, es decir las reservas “líquidas” o propias que tiene la autoridad monetaria, hoy debe encontrarse por debajo de los USD2.000 millones. Esta situación se ve agravada por la caída sostenida de los depósitos en dólares que se profundizó en la última semana.

Por último, la emisión monetaria para financiar el déficit fiscal ha generado un desajuste monetario importante. Si tomamos la base monetaria, es decir el dinero circulante más los depósitos que tienen los bancos comerciales en el BCRA, y le sumamos los pasivos remunerados que la autoridad monetaria contrae con los bancos privados con el único fin de esterilizar el dinero que sistemáticamente emite (LELIQ y pases pasivos) y lo dividimos por el stock bruto de reservas, podremos darnos cuenta de que la relación se ha salido de control en los últimos meses.

Conclusiones. A ciencia cierta, nadie puede saber por cuánto tiempo se mantendrá la racha bajista del dólar, sin embargo, lo que debemos preguntarnos es si este escenario es sostenible en el mediano plazo. Si los desequilibrios fiscales no logran reducirse, con el consecuente desequilibrio monetario que provoca el financiamiento del BCRA al tesoro, es poco probable lograr la estabilidad cambiaria. No hay manera de normalizar la dinámica de los precios en moneda nacional sin un control de la oferta de monetaria. A su vez, es imposible pensar en un Banco Central independiente sin una política fiscal ordenada y tendiente al equilibrio.

Pablo Guido se graduó en la Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Es Doctor en Economía (Universidad Rey Juan Carlos-Madrid), profesor de Economía Superior (ESEADE) y profesor visitante de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala). Investigador Fundación Nuevas Generaciones (Argentina).Director académico de la Fundación Progreso y Libertad.

Juan Manuel Morales es Licenciado en Adminstracion de Empresas (UCASAL) y Magister en Economia (UFM-OMMA). Cursa la Maestría en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE.

¿Por qué sube el dólar?

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2020/11/por-que-sube-el-dolar.html

No es posible pasar un día sin escuchar esta pregunta en prácticamente todas partes.

Pero, en realidad, la pregunta está mal planteada, porque la correcta debería ser ¿Por qué baja el peso? Dado que lo que se pretende averiguar es la causa de la tremenda disparidad entre ambas monedas.

La respuesta popular y simplista contesta que el dólar “sube porque la gente especula”

El problema con esta réplica es que la gente especula siempre, en todos los actos de su vida y de su día y -sin embargo- hay momentos en el curso de todo ese tiempo que el dólar no “sube”, sino que “baja” o se mantiene estable.

Entonces, veamos algunas de las causas reales (aunque no finales) de este “curioso” fenómeno que ya se ha vuelto tan acostumbrado para los argentinos (aun cuando son muchos los ingenuos que siguen preguntándose por qué sucede esto, o bien lo atribuyen a algunas de las “razones” que dimos arriba).

Sin duda, la inflación es uno de los responsables, dado que deprecia al peso, y esta devaluación hace que la relación peso/dólar sea desfavorable para el primero y positiva para el segundo.

Pongamos un ejemplo para hacerlo más sencillo todavía de entender: si con un billete de $ 100 compro 10 caramelos en el momento 1 (M1) y en el 2 (M2) compro 4 caramelos, significa que en M2 soy más pobre que en M1, aunque sigo teniendo un billete que nominalmente “vale” $ 100. Los caramelos que puedo adquirir con mis $ 100 representan el tipo de cambio real de mi billete, en tanto que la cifra que expresa o leo en el billete representa lo que se llama el tipo de cambio nominal del mismo.

Si ahora cambiamos los caramelos del ejemplo por los dólares el resultado será el mismo. Lo que determina la razón por la cual en M1 con $ 100 compramos 10 dólares (o caramelos) y en M2 sólo compramos 4 es la cantidad de pesos en circulación que haya, que es mayor en M2 que en M1. Y el dinero en circulación crece por una sola razón, porque el gobierno emitió más dinero en M2 que en M1.

Para comprar la misma cantidad de dólares que adquiríamos en M1 con $ 10 por unidad, ahora necesitamos $ 250, porque con $ 100 solo podremos comprar 4. Es un simple efecto de oferta y demanda.

Al observar esto, la “lectura” que la gente hace es que cada caramelo/dólar antes “costaba” $ 10 ahora “cuesta” $ 25, ergo lo “lee” como que el dólar “subió” de $ 10 por unidad a $ 25. La realidad es que el precio del peso en términos de dólares se depreció.

Pero además de la inflación también concurren otros factores para que la diferencia entre pesos y dólares se ensanche. Por ejemplo, si hay una caída en las exportaciones se pasa a hablar, entonces, de un balance comercial deficitario o “desfavorable”, dado que -en el caso- ingresan menos divisas que cuando las exportaciones eran mayores.

Esto hace que la relación dólar/peso sea favorable para el primero y negativa para el segundo, con lo cual el precio del dólar sube en tanto el del peso baja. Como en el caso de la inflación se necesitarán más pesos para comprar la misma (o menos) cantidad de dólares.

¿Por qué se reducen las exportaciones? Las exportaciones caen generalmente cuando no hay excedentes exportables. Esto -a su turno- encuentra como causa posible el desplome de la producción por elevación de costos. Y en la misma línea, los elementos que más inciden para que los costos se eleven vienen dados por la baja productividad que halla-a su vez- causa en la política fiscal. En países como Argentina donde la tasa de presión fiscal es en cada ciclo más elevada, estas empujan los costos totales hacia arriba haciendo más caro producir, vender, trabajar, y todo lo que tenga que ver con cualquier actividad económica. Semejante elevación de costos incide negativamente en la producción global, y afecta más aun todo lo que se relacione con el comercio exterior. Exportar e importar se hace en cada período más difícil, y ocasiona que el precio de la divisa vuelva a “subir”. El responsable de todo este circuito es el gobierno, a quien encontramos al final del camino como único agente causal.

Todo lo dicho tiene un impacto también negativo en las importaciones, ya que en la línea de lo que venimos explicando, se necesitarán destinar más pesos para comprar igual o menor cantidad de dólares. En este supuesto, las importaciones se encarecen y entonces se retraen, lo que hará bajar la demanda de divisas y -ceteris paribus– debería hacer caer también su precio.

Otro componente importante que hace que el diferencial de cambio sea en cada ocasión más amplio -siguiendo con el caso del comercio exterior- es la retracción del crédito internacional que afecta negativamente el balance de pagos. Menor entrada de divisas que produce el mismo efecto que la contracción de las exportaciones: al hacer escasas las divisas su precio “sube” mientras el del peso “baja”. Las razones por las cuales los préstamos del exterior dejan de afluir al país ya las hemos analizado en muchas ocasiones, pero repasemos algunas: cuando los gobiernos dictan leyes que atentan contra la propiedad privada crece la inseguridad jurídica, y cuando los tribunales emiten fallos en el mismo sentido o no respetan las decisiones que hubieron adoptado anteriormente (violando la cosa juzgada, cosa que estamos hartos de observar en nuestro tránsito profesional por los tribunales) de este modo resulta lógico que ningún capitalista externo esté dispuesto a otorgar crédito a nadie en el país, ni a empresas ni a particulares, porque cuenta casi como seguro que no recuperará ni el capital ni los intereses. Es por ello que, el único crédito que puede conseguirse es el que logre obtener el gobierno local de organismos internacionales, y que suele ser el famoso “crédito barato”, porque es -a su turno- financiado con impuestos sufragados por los contribuyentes externos.

Por análogas razones a las analizadas en el párrafo precedente, el dólar “sube” porque se comprimen las inversiones internacionales. El denominador común es el mismo que el anterior: leyes y sentencias contra la propiedad, o directo incumplimiento contra los veredictos judiciales (pocos) que defienden la propiedad privada. En general, salvo honrosas y en cada oportunidad más extrañas excepciones, la justicia argentina en el marco de las relaciones jurídicas entre particulares, está orientada hacia el amparo y la defensa de los morosos incumplidores y desamparo de los acreedores. Esta disposición cambia en el campo del derecho público donde cuando el acreedor es el “estado” y el deudor el particular las decisiones legales van en favor del primero y en contra del segundo cualquiera sea el grado de razón que pudiera asistir a este último.

En este rápido análisis de las motivaciones por las cuales la gente dice que el dólar “sube”, nos topamos con la fuga de capitales que también reconoce su origen en la inseguridad jurídica. Pero -en este caso- debemos agregar otra causa más: los tristemente célebres controles de cambio, que consisten en -no otra cosa que- imponerle un precio máximo a la divisa, es decir, un precio político. El resultado es la aparición de un mercado paralelo, negro, subterráneo u otras denominaciones que se le asignan. En este tema, oferta y demanda de dólares ajustan por cantidad, ya que el precio máximo impide -en principio- que lo hagan vía precio de mercado. En consecuencia, aumenta la demanda de dólares, con lo que su precio se eleva en la misma proporción.

Cuando la salida de dólares al exterior se combina con la falta de crédito externo, se potencia la diferencia del tipo de cambio en favor de la divisa y en contra de la moneda local. Si se le agregan controles de cambio y restricciones al comercio exterior -que vimos arriba- más inflación, etc., el cóctel no puede ser sino letal.

Entonces, el “diagnóstico” que atribuye que el dólar “sube” debido a la “especulación” de la gente, es un “argumento” tan simplista como falaz. Confunde el resultado con la causa o -como se dice- pone “el carro delante del caballo”.

La demanda de dólares por parte de la gente -en resultado- no es la causa del “aumento del dólar” como se dice vulgarmente, sino su efecto lógico. Y el origen de esa demanda hay que buscarlo y se encontrará en algunos de los constituyentes que hemos mencionado más arriba rápidamente en el marco de este deliberado breve análisis.

En todos los casos anteriores opera la ley de la oferta y la demanda, pese a todas las restricciones o a causa de las mismas como reacción del mercado.

En suma, hasta que los políticos no entiendan, aunque sea en su manera básica, alguna de estas cuestiones el dólar seguirá “subiendo”.

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

¿Por qué muchos argentinos están esperando una devaluación?

Por Guillermo Luis Covernton. Publicado el 4/11/20 en: https://issuu.com/desafioexportar/docs/desafio_20exportar_20n_c2_ba_20184

Por mi actividad profesional y docente, converso a diario, (me comunico, porque, por esta pandemia, no veo a nadie desde hacen meses), con muchas personas que están preocupadas con la marcha de la economía. Y una de las preguntas que más se repiten es: ¿Puede venir una fuerte devaluación en breve?

La pregunta es tan recurrente y proviene de personas con intereses económicos y académicos tan diversos, que vale la pena detenernos a analizar las razones que dan origen a esta preocupación tan generalizada.

Una devaluación es la pérdida del poder adquisitivo de la moneda doméstica. Que se refleja claramente en una suba de precios, que no podemos adjudicar a las particulares modificaciones de la oferta o demanda de ciertos bienes. Sino, que por encima de todas estas variaciones, (que operan permanentemente, y transmiten información útil a los agentes económicos), actúa a manera de deslizamiento del valor de nuestra moneda hacia el barranco de la destrucción.

Esta cuestión tiene dos aspectos complejos. En primer lugar se distorsiona la información necesaria para una correcta y racional toma de decisiones, en la búsqueda de ajustar nuestros planes de negocios a las necesidades, patrones de consumo y deseos cambiantes de los consumidores. En segundo lugar, se distorsionan fuertemente las relaciones de precios entre unos bienes y otros. Entre insumos y productos. Entre bienes de consumo y sus sustitutivos alternativos. Entre bienes de producción y los bienes a que estos dan origen.

Todo esto altera muy fuertemente los resultados de los planes de negocios. Que han debido ser anticipados con precisión muy ajustada por los empresarios, en su rol de asignadores de recursos productivos. Es decir, que estas distorsiones destruyen el valor en las empresas, porque convierten en no rentables a proyectos de inversión que fueron concebidos cuando los precios relativos eran diferentes y estos planes de negocios, por lo tanto, sí eran rentables.

Pero esto que relatamos viene ocurriendo desde hacen meses. Si nos ponemos estrictos, viene ocurriendo desde hacen décadas. ¿Pero que es, en concreto lo que los ciudadanos de a pie estamos temiendo que ocurra en estos últimos días o semanas? La preocupación generalizada que desvela a muchos de nuestros conciudadanos es un sinceramiento de la relación de cambio entre el peso y las divisas extranjeras. Y me parece interesante detenernos en este punto, para clarificar el discurso y evitar ser manipulados. Porque es habitual escuchar que el dólar sube. Y muchos alegan que esto ocurre porque faltan dólares. Pero si intentamos adquirir cualquier divisa extranjera, euros, yenes, reales brasileños, observaremos que sus precios en pesos también han subido. Y que sus cotizaciones guardan estricta relación con el cociente entre sus precios en otros mercados del mundo. Por ende, no es el dólar el que sube. Es el peso el que ha perdido valor.

Y este deterioro en la relación de cambio de nuestra moneda, con cualquier otra divisa, que como decimos, todas cotizan contra el peso a precios que son estrictamente proporcionales a sus cross rates, es decir a sus relaciones de cambio recíprocas en otros mercados del mundo, (porque opera un arbitraje instantáneo, de operadores de cambio muy entrenados) es un deterioro que también puede verse en la cotización del peso contra otros activos, como el oro, o cualquier commodity agrícola de los de gran mercado en nuestro país.

¿Y porque es tan importante esta relación entre nuestra moneda y todas las demás divisas, que reflejan los precios de los distintos bienes y servicios que importamos y exportamos? Porque de ella depende el equilibrio de nuestra balanza comercial y la competitividad internacional de nuestras producciones exportables. Es decir que dado un nivel de productividad de nuestra economía, dado un nivel de eficiencia productiva de nuestras empresas, para producir ciertas cantidades de bienes y servicios con específicas cantidades de insumos, que pueden ser locales o importados, la variación de las relaciones de cambio entre nuestra moneda y las divisas extranjeras, vuelve a destrozar cualquier planificación y sistema de producción diseñado por los empresarios.

Entonces, nos preguntaremos: ¿Cuál debería ser la “adecuada” relación de cambio? ¿Por qué todo el mundo se pregunta si esta relación está por alterarse contra la cotización del peso? Queda claro que el equilibrio del tipo de cambio se alcanza cuando los operadores dejan de demandar divisas para importaciones, dado que el precio es demasiado elevado como para que los productos o servicios que intentan introducir, lleguen al consumidor a precios competitivos. Que es exactamente lo contrario de lo que se observa en este momento. Y asimismo, los exportadores ralentizan sus ofertas de divisas, cuando los precios que reciben en los mercados extranjeros les aportan unas cantidades de moneda extranjera (fijadas por los precios internacionales), que cuando se convierten a moneda local, al tipo de cambio imperante, no alcanzan a cubrir los costos de producción y la rentabilidad requerida, dado el nivel de riesgo asumido.

Por lo tanto, lo que está desvelando a nuestros empresarios, en estas últimas semanas es que el nivel de tipo de cambio no se exhibe como competitivo. Los llevaría no solo a exportar grandes cantidades de insumos, sino que, al abaratarse tanto, en relación a los costos internos, incrementados por la inflación reciente, hasta resulta conveniente importar el producto completo que producen, porque se consigue más barato que incurriendo en los costos de producirlo localmente.

Asimismo, los exportadores tienen que reducir a un mínimo su inversión en insumo y materiales, porque los pesos recibidos por la conversión de las divisas obtenidas por sus exportaciones no están llegando a cubrir sus costos de producción y logística. Cuando esta situación se generaliza de tal forma, no tiene sentido discutir con las autoridades económicas si el tipo de cambio es aún competitivo, a los niveles presentes, o si las exportaciones que todavía se realizan son un fenómeno inercial de liquidación de producciones a pérdida. Y hay una verdadera avalancha de solicitudes de importación.

La confesión del desequilibrio originado en una política cambiaria arbitraria y perjudicial para nuestras producciones llega de la mano del discurso oficial que restringe el acceso a las divisas para importar, y exhibe una caída inusitada de las reservas de monedas extranjeras en poder del banco central.

Institución que, a su vez, enfrenta una demanda creciente de divisas, ya no solo para importar para producir, sino en una verdadera estampida de ahorristas que buscan sustraer sus recursos de los mercados financieros a efectos de atesorarlos en divisas y no exponerlos a los riesgos de prestarlos para financiar la producción doméstica, ante la caída de los niveles de actividad de las empresas locales y el crecimiento inusitado de los índices de cumplimiento de las operaciones pactadas en los mercados de ahorro. Y todo este fenómeno es acompañado por la suba notoria de las tasas de interés, que indican una elevación de los niveles de riesgo. Todo lo cual mueve a los ahorristas a exigir una remuneración más elevada por su abstención de consumo presente.

Cuando aparecen todos estos indicios, que empresario, consumidores, analistas, banqueros y calificadores de riesgo observan permanentemente y que exhiben niveles de distorsiones tales que ya resultan muy familiares, para aquellos que ya han vivido experiencias de estallidos cambiarios, el futuro se torna previsible.

¿Hay un solo resultado posible, frente a toda esta situación descripta? No necesariamente: Pero está muy claro que la única forma de desactivar esta verdadera bomba cambiaria que se ha ido configurando, por la negativa a mantener liberadas las variables económicas que orientan las decisiones en una sociedad  que crece y prospera, es generar un shock de confianza, a partir del reconocimiento de una situación que es observada unánimemente. Y que requiere de una reducción de la presión fiscal, que recomponga la rentabilidad y competitividad de las empresas que pueden exportar. Y de aquellas que pueden producir con calidad y precio. Que permita que los consumidores sustituyan voluntariamente importaciones y no que lo hagan obligados por aranceles prohibitivos, que además, cierran el ingreso de nuestras mercaderías a los países discriminados por estas tarifas. Estas conductas son graves, porque los países afectados aplicarán impuestos como represalia. Lo cual seguirá agravando la escasez de divisas. Asimismo, deberán darse señales muy claras y bien determinadas de una reducción efectiva del gasto fiscal que libere recursos para el consumo y la producción privada que son el verdadero motor de la economía. Y permitan una reducción de la presión impositiva que reduzca los costos locales e incremente la competitividad.

En la medida que no veamos este tipo de medidas radicales, los argentinos seguiremos pensando que el ajuste de las variables distorsionadas por políticas cambiarias equivocadas, será inminente, repentino y muy fuerte.

Esperemos que todavía no sea tarde para aplicar los correctivos necesarios y dejar de alambrar las decisiones económicas que son materia de análisis de los empresarios y nunca de un grupo de funcionarios que se asuma como la elite iluminada  que pretenda manejar variables que dependen y condicionan las decisiones individuales de los ciudadanos que los han elegido.

Guillermo Luis Covernton es Dr. En Economía, (ESEADE). Magíster en Economía y Administración, (ESEADE). Es Profesor Titular de Finanzas Públicas, Macroeconomía, y Emprendimiento de Negocios en la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires, (UCA). Ha sido profesor de Microeconomía, y Economía Política en la misma universidad.  Fue corredor de granos y miembro de la Cámara Arbitral de Cereales de la Bolsa de Comercio de Rosario. Fue asesor de la Comisión Nacional de Valores para el desarrollo de mercados de futuros y opciones. Es empresario y consultor.

El ministro Guzmán se acordó tarde de dar señales de disciplina monetaria

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 2/11/2020 en: https://www.infobae.com/opinion/2020/11/03/el-ministro-guzman-se-acordo-tarde-de-dar-senales-de-disciplina-monetaria/

Economía renunció a recibir en noviembre y diciembre Adelantos Transitorios del Banco Central, pero podrá contar con unos $800.000 millones de saldo de giro de utilidades de la entidad del año anterior

El ministro de Economía emitió un comunicado anunciando que en el último bimestre del año el Tesoro no hará uso de los Adelantos Transitorios del BCRA (EFE)

El ministro de Economía emitió un comunicado anunciando que en el último bimestre del año el Tesoro no hará uso de los Adelantos Transitorios del BCRA (EFE)

Al inicio de la semana, antes que el mercado financiero comenzara a operar, el Ministerio de Economía emitió un comunicado anunciando que en el último bimestre del año el Tesoro no hará uso de los Adelantos Transitorios del BCRA. De acuerdo con la Carta Orgánica del Banco Central, que es una ley, sólo puede asistir al Tesoro considerando los siguientes límites: 12% de la Base Monetaria, 10% de los recursos en efectivo que el Gobierno nacional haya recibido en los últimos 12 meses (un límite muy difuso) y, en casos excepcionales, hasta el 10% adicional del monto citado en el párrafo anterior. Es decir, hasta el 10% de los recursos en efectivo.

Al momento de redactar esta nota, el stock de adelantos transitorios era de $1,4 billones. Según los parámetros enumerados en el párrafo anterior por nivel de base monetaria podía girarle $268.800 millones y por la duplicación del 10% de los ingresos tributarios otros $1,1 billones, de manera que el BCRA ya está en el límite de lo que le permite la Carta Orgánica de la Entidad, sólo modificable por una ley del Congreso.

La otra opción que tiene el BCRA es emitir por el giro de utilidades que se “inventaron” al cambiar a fines de 2019 la forma de valuar las Letras Intransferibles que le entregó el Tesoro al BCRA a cambio de quitarle reservas en divisas. Eso se hizo intensamente en el anterior período K, y se repitió en el último balance semanal de la entidad del año anterior, que mostró una utilidad de $2 billones.

En lo que va del año el BCRA le giro “utilidades” al Tesoro por $1,2 billones, lo que significa que todavía le quedan $800.000 millones para emitir y transferir a la Administración Central. En otras palabras, el déficit fiscal podría seguir financiándose con emisión monetaria pero no vía los Adelantos Transitorios.

Al 30 de octubre la base monetaria era de $2,3 billones, el doble del nivel que tenía a comienzos del año. En rigor, parte de esa emisión se transformó en Leliq y Pases, por un total de $2,4 billones, con lo cual parte del déficit fiscal se financió con emisión y parte con deuda del BCRA que no puede pagar porque no genera utilidades genuinas para honrar la devolución el principal y los intereses.

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Así, el Central generó un crecimiento de $1,4 billones de la deuda emitida para financiar el déficit fiscal, y con eso armó una “bomba de tiempo” muy sensible en términos de perspectivas de inflación, que se agrava con la emisión monetaria remanente; o bien la repetición de un plan Bonex, como a fines de 1989, si la gente fuese a retirar los depósitos en pesos de los bancos.

Crowding out

El ministro Martín Guzmán dice que va a comenzar a financiar el déficit fiscal del último bimestre del año con colocación de deuda en el mercado interno. Eso significa desplazar al sector privado del mercado crediticio. Al 27 de octubre el BCRA tenía colocadas Leliq y Pases por el equivalente al 47% del total de depósitos en pesos del sector privado. Es decir, el Estado ya absorbe casi la mitad del ahorro de los particulares en el sistema financiero y deja escaso margen para que haya préstamos a tasas accesibles al resto del mercado.

La intención de Economía es tratar de reducir las expectativas inflacionarias, pero no queda claro su mensaje, porque sólo se refirió a uno de los principales componentes de la emisión originada en el sector público, los adelantos, pero nada dijo de las transferencias de utilidades del BCRA.El problema que todavía le queda pendiente por resolver a Economía y al Banco Central, y que puede generar una disparada del tipo de cambio y de los precios, es la caída estacional en la demanda por moneda (Reuters)El problema que todavía le queda pendiente por resolver a Economía y al Banco Central, y que puede generar una disparada del tipo de cambio y de los precios, es la caída estacional en la demanda por moneda (Reuters)

Y aunque en el último bimestre no se emita moneda para financiar al Tesoro, el problema que todavía le queda pendiente por resolver y que puede generar una disparada del tipo de cambio y de los precios es la caída estacional en la demanda por moneda. Aunque el Central no emita un solo peso más para financiar el déficit fiscal, la expansión previa es tan grande que se ha convertido en una bola de pesos imparable.

Desempeño de la recaudación de impuestos

El ministro afirma en el comunicado en la apertura de la semana que “la paulatina y aún incipiente recuperación de la actividad económica ha repercutido positivamente en la recaudación impositiva”. Es cierto que los ingresos fiscales de octubre superaron la inflación anual, pero también es cierto que impuestos claves como el IVA-DGI y sobre los Créditos y Débitos Bancarios, que reflejan el nivel de actividad económica, crecieron nominalmente 26,4% y 25,8%, respectivamente, ubicándose entre 12 y 13 puntos porcentuales por debajo de la inflación anual.

Por tanto, conviene insistir en que el ministro se acordó tarde de comenzar a poner orden monetario, porque ahora tiene el reloj de las Leliq que sigue corriendo y se suma la caída en la demanda de moneda nacional.

¿Fue culpa de la pandemia – cuarentena este desborde monetario? Considerando que antes de que se produjera la crisis sanitaria el BCRA ya había dibujado utilidades por $2 billones para poder emitir y transferirle al Tesoro con la idea de ponerle dinero en el bolsillo de la gente para reanimar el consumo, pareciera que ya estaba en la mente del Gobierno. Lo que cambió fue el motivo por el cual se generó este festival de expansión de pesos.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Los períodos de brechas cambiarias superiores a 100% tienen en común crisis económicas y políticas

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 20/10/2020 en: https://www.infobae.com/opinion/2020/10/20/los-periodos-de-brechas-cambiarias-superiores-a-100-tienen-en-comun-crisis-economicas-y-politicas/

La diferencia de precios entre el dólar oficial y el libre se ubica entre los picos históricos, con una distancia extrema del 200% para el caso del exportador de soja

En la Argentina se repiten contextos de incertidumbre económica y falta de credibilidad política que se reflejan en la depreciación del peso y revalorización del dólar (EFE)

En la Argentina se repiten contextos de incertidumbre económica y falta de credibilidad política que se reflejan en la depreciación del peso y revalorización del dólar (EFE)

En la serie de 49 años sobre los saltos del tipo de cambio libre y los picos de brecha cambiaria, la primera conclusión a la que se puede llegar es que, salvo que se sea un maniático de las conspiraciones, se repiten contextos de incertidumbre económica y falta de credibilidad política, originado en la falta de moneda y en un Estado que se ha transformado en un confiscador serial de los activos líquidos de la población cuando se queda sin reservas disponibles en el Banco Central.

En el gráfico puede verse que actualmente la singular brecha cambiaria supera la que se registró durante la hiperfinlación de 1989 y los primeros meses del gobierno de Carlos Menem hasta 1990, casi igualando la amplitud observada en 1982, luego de la guerra de Malvinas.infobae-image

El primer gran pico que se ve es en 1975, a dos meses de haberse producido el “rodrigazo”, como se denominó al salto del ritmo de aumento de los precios y caída del poder de compra de los salarios, por la olla a presión que había dejado la política de estabilización de José Ber Gelbard, llegó al 278%. Y después de la sucesión de los ministros Ernesto Corvalán, Pedro Bonani y nuevamente Corvalán en el término de un mes, asume en el cargo Antonio Cafiero, desde el 14 agosto de 1975 hasta el 3 de febrero de 1976; y luego Emilio Mondeli, por menos de 50 días.

Otro importante salto en la brecha cambiaria tuvo lugar entre agosto y septiembre de 1982, bajo las conducciones en la cartera económica de José María Dagnino Pastore y Jorge Wehbe, respectivamente, llegó al 126%. Fue luego de que la Argentina perdiera la guerra de Malvinas y se produjera una ruptura en la Junta Militar en junio de ese año cuando se retiran la Armada y la Fuerza Aérea y queda solo el Ejército al mando del Proceso. Es decir, ese salto cambiario también se da en el contexto de una gran crisis política, al igual que en 1975, cuando la presidente Isabel Perón no podía dominar un país envuelto en una crisis económica y política, con enfrentamientos armados con la guerrilla que quería derrocar al gobierno.

El tercer pico de brecha cambiaria se da en marzo de 1989, cuando ya se había producido la crisis del 6 de febrero de ese año en que el Banco Central dejó de vender dólares para frenar su suba. La distancia entre la cotización oficial y en el mercado libre alcanzó el 99% y se mantuvo en ese rango durante 4 meses.

Luego se repite el escenario en mayo de 2013 con un rango de 77%, se repite en octubre de 2014 con 74% y también en octubre de 2015, con otro pico de 67 por ciento.

Fenómenos repetidos

Si se analizan los picos de brecha cambiaria, aparecen dos denominadores comunes: 1) en cada pico la crisis económica estuvo acompañada de una crisis política, y 2) cuando la brecha bajó luego del pico, fue porque el tipo de cambio oficial alcanzó al libre.

Claramente, el comportamiento del mercado libre y alternativos al controlado oficial es un indicador del grado de confianza en el gobierno y en el futuro económico.El comportamiento del mercado libre y alternativos al controlado oficial es un indicador de grado de confianza en el gobierno y en el futuro económico (Nicolás Stulberg)El comportamiento del mercado libre y alternativos al controlado oficial es un indicador de grado de confianza en el gobierno y en el futuro económico (Nicolás Stulberg)

Cuando esta semana el ministro Martín Guzmán, ante la pregunta de un periodista sobre cuántas reservas propias tenía el BCRA, contestó que esa información la manejaban ellos y se negó a hacerla pública, hizo recordar a Juan Vital Sourrouille, ministro de Economía de Raúl Alfonsín, cuando al anunciar el bautizado Plan Primavera de estabilización, en 1988, ante una pregunta similar contestó lo mismo: esa información la manejaban ellos y que no tenían por qué darla a conocer.

Así, la economía argentina es un déjà vu en materia de política económica por la sencilla razón que, ante el mismo problema, siempre se adoptan las mismas medidas que demostraron ser ineficaces.

Es muy común que ante la disparada del tipo de cambio libre los gobiernos reaccionen diciendo que es un golpe de mercado, especulación y argumentos por el estilo para redoblar la apuesta en los controles y medidas que lo único que logran es acentuar la desconfianza, la ampliación de la brecha cambiaria y el estallido final.

Si ahora se pretende frenar la suba de la cotización del dólar libre subiendo la tasa de interés, es altamente probable que la medida ya no tenga efecto ante la desconfianza. ¿Qué tasa de interés cubre hoy la expectativa de aumento del tipo de cambio como para deshacerse de dólares y colocarse a tasa? Y si por algún milagro llegase a tener efecto, el estallido posterior va a ser más potente porque la salida de los que apostaron a la tasa va a ser por el capital invertido más los intereses devengados. Es decir, la presión sobre el mercado de cambios se potenciará.Si ahora se pretende frenar la suba de la cotización del dólar libre subiendo la tasa de interés, es altamente probable que la medida ya no tenga efecto ante la desconfianza (Reuters)Si ahora se pretende frenar la suba de la cotización del dólar libre subiendo la tasa de interés, es altamente probable que la medida ya no tenga efecto ante la desconfianza (Reuters)

En síntesis, no hay medida cambiaria aislada que pueda revertir la desconfianza en el peso.

Solo podrá calmarse el mercado si se tiene un plan económico consistente, con un equipo económico de prestigio y, fundamentalmente, un gobierno que genere confianza y le dé respaldo a ese plan y equipo económico respetando la división de poderes, Judicial y Legislativo y renuncie a la pretensión de aumentar la presión tributaria. De las tres condiciones, la última no está disponible por el momento.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Pepe Gil Vidal conversó con Aldo Abram en “Café con Pepe” por CNN Radio

Por Aldo Abram: Publicado el 25/9/20 en: https://radiocut.fm/audiocut/25-09-2020-pepe-gil-vidal-converso-con-aldo-abram-en-cafe-con-pepe-por-cnn-radio/

“Si permanecen obstinados tratando de sostener el cepo iremos a una crisis muy profunda”
Aldo Abram – Economista
https://cnnespanol.cnn.com/radio/2020/09/25/aldo-abram-llamo-a-terminar-con-las-restricciones-cambiarias/
Com tel con Aldo Abram, Master en Ciencias Económicas. Director Ejecutivo de Libertad y Progreso. Profesor e investigador de ESEADE. Consultor económico y financiero
“Pareciera que el Gobierno no entendió que con lo que hizo la semana pasada quedó zanjada una discusión, que un grupo amplio de economistas estábamos teniendo con el BCRA desde que asumieron, al respecto de que lo que había que hacer era tratar de buscar la forma de salir lo antes posible del cepo, porque a lo único que lleva es a una continua pérdida de reservas y cada tanto más restricciones al acceso a esas reservas por parte de particulares y empresas, el Gobierno lo que nos decía es que eso sucedía por la negociación de la deuda en marcha, que traía incertidumbre, cosa que era cierta, y que por tanto, cuando se resolviera la restructuración se empezaría a flexibilizar el cepo cada vez más. La realidad es que la re estucturación de la deuda fue gracias a Dios exitosa y sin embargo la semana pasada cerraron tremendamente el Cepo. Lo que viene a confirmar que nosotros teníamos razón y ellos no” “Si permanecen obstinados tratando de sostener el cepo iremos a una crisis muy profunda, quizás peor que la de 2002” “Argentina en los 70 años anteriores al cepo de Cristina Fernández tuvo 23 cepos, de ninguno se salió bien, de todos se salió traumaticamente, porque intentaron sostenerlos” “Del que no se salió tan traumáticamente fue justamente del de CFK, y no es casualidad fue porque se cambió de Gobierno, porque íbamos a una crisis y el Gobierno de Cambiemos dijo “nosotros sí queremos salir del cepo”” “Cuando la gente no confía saca los dólares y se los guarda, eso es fuga de capitales, más allá que también seea de las empresas que se van, pero todo el combo es fuga de capitales” “Lo que hizo bien en ese momento Cambiemos y debería aprender este gobierno fue decir “Vamos a resolver los problemas de fondo y las reformas estructurales de fondo”, la gente les creyó y se empezó a fugar menos capitales y pudieron salir del cepo de forma menos traumática, sí hubo un poco de trauma, pero menor que las anteriores” 

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .