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La caída Argentina no tiene piso

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 18/7/18 en: https://alejandrotagliavini.com/2018/07/16/la-caida-argentina-no-tiene-piso/

 

Contra todos los pronósticos la economía sigue en descenso y no se vislumbra una rectificación del rumbo hacia el crecimiento. Dicho rápidamente, el que produce es el mercado y, entonces, la economía florecerá en la medida en que el Estado deje de extraer -y malgastar- sus recursos. Pero Macri, siguiendo la política que aplico en la CABA, ha aumentado el peso estatal.

Cuando el gobierno asegura que bajó la presión fiscal, no se condice con el aumento de la recaudación, superior a la suma de la inflación y el “crecimiento” del PIB: en mayo fue récord histórico con una variación interanual de 43,4% mientras que la variación de junio fue del 31,9%. Y, aunque esto fuera solo efecto de controles de la Afip más eficientes, significa menos recursos para el mercado.

Pero, además, el Estado absorbe fondos por otras dos vías que crecen. Primero, la inflacionaria (40% en 2016, 25% en 2017 y camino de superar 30% en 2018) ya que significa emisión exagerada con el fin de solventar gastos a costa del mercado que ve la moneda en sus manos desvalorizada. Y, segundo, el endeudamiento estatal y las altas tasas de interés.

Mientras el neo keynesianismo, hoy de moda, dice que las tasas altas bajarían la inflación, el IPC aumenta el mismo ritmo descontrolado del costo del dinero al punto que las consultoras estiman que la inflación de junio será la más alta del año llegando hasta el 4,1%, y la núcleo hasta el 4,2%.

A ver, cuando se deja de emitir en exceso -se evita la inflación- el mercado deja de ser expoliado a través de la desvalorización de la moneda. En cambio, cuando se retiran pesos vía endeudamiento estatal o altas tasas o subida de encajes -un punto de encaje saca de circulación unos $ 20.000 M- se están retirando del mercado recursos que deberían ir a la producción.

Y no se vislumbra -menos aun con los contraproducentes “consejos” del FMI- que estos tres modos de expoliar al mercado disminuyan. Así, un “crecimiento” solo podría darse al estilo del de 2017 (2,9%), que no fue tal sino inflado con créditos que superaron el 7% del PIB, pero hoy el problema es que difícilmente pueda el darse nivel de endeudamiento necesario.

Entre paréntesis, el recorte en el presupuesto de 2019 de $ 300.000 M (si lo cumplen) para bajar el déficit, además de ser inútil si no baja la presión fiscal total -impuestos, inflación, endeudamiento/tasa altas- es poco y, del modo en que lo plantean, contraproducente. Y. siguiendo con el paréntesis, las intervenciones del BCRA para “controlar” al dólar también son contraproducentes porque, una vez que se le acaben las fuerzas, la divisa retomará su valor.

Debido al crecimiento del stock de letras del Tesoro en dólares, el riesgo de que el gobierno no pague su deuda, implícito en los credit default swaps (CDS) a 5 años, llegó al 6,76%, contra el 3,73% en diciembre 2017. Todavía es bajo, pero se duplicó en 7 meses. La semana pasada, Hacienda pagó una tasa récord de 5,5% anual en dólares y captó solo US$ 514 M con Letes sobre los 1.200 M que vencían.

Obviamente, el Tesoro va a tomar todos los desembolsos del FMI, hasta diciembre de 2019, US$ 13.400 M en 2018 y 11.700 M en 2019. El financiamiento con el resto de los organismos (BM, el BID y CAF) el año próximo sumaría US$ 1300 M, además de los 3000 M de 2018. Según la consultora ACM, aun suponiendo que refinancian todas las Letes en 2019, el Gobierno necesitará otros US$ 37.500 M (7% del PBI) solo para sostenerse.

Y esta semana se presenta complicada. Empieza hoy lunes con la reapertura del Bono del Tesoro (BOTE) 2020 -que se puede usar para integrar los encajes- que paga una tasa del 26% nominal anual (27,7% efectiva) del que ya colocaron $ 55.700 M a mitad de junio.

El martes vencen $536.000 M en Lebac y se espera una renovación menor a los dos tercios ya que los bancos utilizarán parte del dinero que cobren el día siguiente para comprar el BOTE 2020 (se liquida el miércoles 18) e integrar con estos papeles remunerados la suba en los encajes y buscarán recomponer, además, su tenencia de liquidez, hoy muy baja al punto que las tasas de corto plazo llegaron a moverse entre el 60 y 70%.

Finalmente, miércoles suben los encajes de 26 a 28% -que con las subas desde junio significará el retiro de $160.000 M, el 15% de la base monetaria, pero que en la práctica oscila entre $ 180.000 y 200.000 M dada la sub integración de encajes antes permitida- y se liquidan los títulos del Tesoro y BCRA mencionados lo que permitirá a los bancos arbitrar entre ambos.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

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Gabriela Calderón de Burgos sobre la dolarización en Ecuador

Por Iván Carrino. Publicado el 11/7/18 en: http://www.ivancarrino.com/gabriela-calderon-de-burgos-sobre-la-dolarizacion-en-ecuador/

 

Esta mañana, en #PesadaHerencia, el segmento radial que hago todos los miércoles por FM Radio Cultura, hablé con Gabriela Calderón, quien desde Ecuador nos contó de qué se trata la dolarización.

https://radiocut.fm/audiocut/embed/vert/gabriela-calderon-de-burgos-con-ivancarrino-en-pesadaherencia#

Mi conclusión sobre el tema, que no llega a escucharse en el recorte, es que la dolarización es extremadamente efectiva para terminar con el flagelo de la inflación, pero no es la solución a todos los problemas.

Finalmente, el crecimiento de largo plazo de una economía depende de cuestiones estructurales, como el gasto público, los impuestos, la regulación de los mercados y el capital humano y físico de la sociedad. Y no todas estas variables dependen de que haya, o no, estabilidad monetaria.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE

Mercados Peronistas

Por Iván Carrino. Publicado el 4/7/18 en: http://www.ivancarrino.com/mercados-peronistas/

 

Si en lugar de hacernos cargo de los problemas, apelamos a teorías disparatadas, va a ser difícil salir de la crisis.

En momentos de crisis, prolifera el nerviosismo y la ansiedad. Además, también surgen todo tipo de teorías sobre las causas que la generaron y las consecuencias posibles.

Entre esas explicaciones y en el caso particular de Argentina, están las que ven el origen del problema como un fenómeno puramente local, las que ven al origen como uno puramente internacional, las que observan la cuestión como una combinación de ambas… Y así sucesivamente.

Ahora bien, también tenemos las teorías conspirativas. Estas teorías creen que los problemas que enfrentamos hoy en la economía responden a una oscura confluencia de intereses.

En esa línea está el reconocido periodista Jorge Fernández Díaz, quien recientemente publicó una editorial donde acusa de la crisis a la alianza entre los mercados financieros y, créase o no, el peronismo.

En su última columna de Radio Mitre, el editorialista sostuvo que:

El peronismo que dejó el incendio se regocija por el sufrimiento del bombero y se propone para apagar él mismo las llamas que encendió. No le importa la Patria, le importa el poder. El queso. Como siempre.

Y tiene un aliado invariable: el mercado, que le impone sus condiciones al Gobierno, lo lima, lo desgasta, y lo debilita para que luego el peronismo venga y se lo coma crudo de un bocado.

Peronismo y mercado, que tan opuestos aparecen por momentos, han trabajado juntos, han sido funcionales durante estas décadas de decadencia: ambos son culpables de la pobreza y la postración argentina.

Peronismo y mercado, compañeros. Hay empresarios y banqueros con una falta de patriotismo que hiela la sangre.”

Estos párrafos son tan poéticos como alejados de la realidad.

Es que si miramos la historia de “los mercados” en la Argentina reciente, vemos que los hechos no tienen nada que ver con lo que se está planteando.

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En el gráfico de aquí arriba puede verse al principal indicador de la bolsa de Buenos Aires expresado en moneda dura. Es decir, en dólares.

Como se observa, la bolsa ha tenido una estrepitosa caída de más de 40% desde su máximo alcanzado en enero.

Al ver esto, el observador inexperto claramente podría ver allí a un “mercado llamando al peronismo”.

El mercado desconfía de Macri, se podrá decir… entonces baja, baja y baja, generando pánico y nerviosismo y debilitando al gobierno, para que éste finalmente dé un paso al costado y deje “la mesa quede servida” para el próximo líder populista…

Ahora bien, ¿no se ve la película completa?

¿Qué querían “los mercados”, cuando, unos segundos nomás antes, treparon 119% en dólares desde que Macri asumió el gobierno? ¿Estaban llamando al peronismo, o en realidad estaban aplaudiendo de pie y apostando por la continuidad de Cambiemos?

Más atrás en el tiempo, enero de 2011 había marcado un máximo histórico del índice Merval en dólares. Sin embargo, menos de dos años después (tras las elecciones que confirmaron la continuidad de CFK como presidente y el cepo cambiario) éste índice se había desplomado un 60%

¿Qué gritaba el mercado en ese entonces? ¿”Viva el peronismo”?

Como se ve, la teoría de la alianza entre los mercados y el peronismo no resiste el menor análisis.

Carnicerías Neoliberales

En el dislate antimercado que es la nota a la que nos estamos refiriendo, el autor propone que frente a la pesada herencia dejada por el gobierno anterior, había solo tres salidas posibles:

—- O seguir rumbo a Venezuela,

—- O hacer un programa gradualista y rogar al cielo financiero (curiosamente, el mismo que Fernández Díaz desprecia) que acompañara el cambio,

—- O poner en práctica una “carnicería de gran dolor, después de la cual supuestamente saldríamos adelante. Los pocos que quedaran vivos, por supuesto”.

Esta última receta es la de los “neoliberales ortodoxos”.

Ahora bien, ¿de qué carnicería hablamos? En Chile, que es lo más cercano al “neoliberalismo ortodoxo” que tenemos en la región, el Riesgo País cayó 3 puntos el mes pasado, mientras que en Argentina trepó 73. Además, se espera que el vecino país crezca 3,8% este año, mientras que Argentina coquetea con la recesión.

A la luz de los datos, tener cuentas públicas ordenadas y un gasto público de casi la mitad no genera ninguna carnicería, sino todo lo contrario.

Obviamente que las transiciones desde un modelo a otro son lo más complicado de hacer, pero el modelo gradualista de Cambiemos no hizo agua porque “los mercados se le pusieran en contra”, sino porque cuando no solo los mercados, sino también la ciudadanía dos veces en las urnas, los apoyó de manera contundente, no cumplieron las expectativas de cambio que tanto habían generado.

Un mundo diferente

Yo no niego ni minimizo el cambio en las condiciones internacionales ni el impacto en la sequía sobre el desarrollo normal de nuestra economía. Pero ser uno de los más golpeados de la tormenta internacional habla más de nosotros que de ella.

Además, no podemos seguir siempre echándole la culpa a la suerte, al contexto externo, o al siempre latente fantasma del peronismo.

Por una vez habrá que hacerse cargo y, en lugar de protestar, escuchar el mensaje y corregir. A pesar de todo, el gobierno todavía está a tiempo.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE

Se abre una esperanza en la situación argentina

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 2/7/18 en: https://www.infobae.com/opinion/2018/07/02/se-abre-una-esperanza-en-la-situacion-argentina/

 

Como es de público conocimiento, este Gobierno viene a los tumbos en los temas medulares desde hace casi tres años. Puedo sintetizar que estos asuntos se refieren al gasto público elefantiásico, las regulaciones asfixiantes, impuestos insoportables, déficit total creciente, deuda estatal galopante y desbarajuste monetario y cambiario.

Este último tema puede estar en vías de solución. Por el hecho de repetir que la inflación monetaria hace estragos y que la pagan con especial contundencia los más débiles no cambia la validez de la afirmación que debe ser reiterada.

Como tantas veces he escrito, el problema radica en la misma existencia de la banca central, puesto que, aun con los funcionarios más probos y honestos, solo pueden decidir entre tres caminos: a qué tasa expandir la base monetaria, a qué tasa contraerla o dejarla inalterada. Cualquiera de los tres caminos alteran los precios relativos: serán distintos respecto a lo que hubieran sido de no haber mediado la intervención de la llamada autoridad monetaria. Si se supone que los funcionarios colocaran la base monetaria en los mismos niveles que la gente hubiera preferido, no tiene sentido la intervención para hacer lo mismo con ahorros de gastos administrativos y, además, el único modo de saber qué quiere la gente es dejarla actuar.

Y debe destacarse que el sistema de precios constituye la única forma de establecer señales para los operadores económicos al efecto de conocer dónde es más eficiente asignar los siempre escasos recursos. Desfigurar las señales deteriora la contabilidad, la evaluación de proyectos y el cálculo económico en general. Para resumir, la inflación genera pobreza.

La primara vez que escribí un ensayo extenso sobre la materia fue para el congreso anual de la Mont Pelerin Society, en Sydney, en agosto de 1986, titulado “¿Autoridad monetaria, regla monetaria o moneda de mercado?”, ensayo que también presenté el mismo año en la reunión anual, en Mendoza, de la Asociación Argentina de Economía Política, que se publicó en sus anales. Por otra parte, mi discurso de incorporación a la Academia Nacional de Ciencias Económicos también versó sobre el mismo asunto: “Dolarización, banca central y curso forzoso”.

De eso se trata ahora, según una noticia esperanzadora publicada por Infobae que alude a un contacto entre el actual gobierno y Steve Hanke, destacado profesor en Johns Hopkins University a quien conocí en los noventa, primero en México y luego en Buenos Aires. En aquellas oportunidades tuvimos muchas coincidencias y también mantuvimos algunas discusiones sobre la mal llamada convertibilidad, debido a la implementación sin reducir el gasto público, en un contexto de creciente deuda estatal interna y externa (mal llamada porque en la literatura económica alude al intercambio entre moneda-mercancía y el correspondiente recibo representado por el billete bancario y no un billete de un color por otro de color diferente, más bien política monetaria pasiva con tipo fijo). De todos modos, fuera de cuestiones semánticas, continuamos con nuestra correspondencia con Hanke referida a otras cuestiones de gran interés económico-financiero.

Puede decirse que no es el momento ideal para dolarizar, puesto que el futuro del dólar presenta ciertos nubarrones, pero es una manera de zafar del embrollo en que estamos y, además, si se eliminara el curso forzoso, queda abierta la posibilidad de encarar otros caminos, sea con una canasta de monedas u otra variantes más sólidas, eliminando simultáneamente el sistema nefasto de reserva fraccional en los bancos.

Hay otras experiencias de dolarizar en nuestra región como Panamá y Ecuador, ambos países con problemas de distinta índole, pero por lo menos se sacaron de encima el cáncer inflacionario. El contrafáctico es importante: aquellos problemas se hubieran agudizado de no haber mediado la dolarización.

Es de esperar que por lo menos en este caso se muestre algo de imaginación y coraje para enfrentar un flagelo que amenaza con arrastrar todo si no estamos atentos. El profesor Hanke cuenta con sobradas antecedentes exitosos en asesoramiento de gobiernos. No dejemos pasar esta nueva oportunidad que, en su caso, será un primer paso para salir del atolladero.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

ENTREVISTA A ADRIÁN RAVIER Tras el miércoles negro: ¿qué le espera a los argentinos?

Por Adrián Ravier.  Publicado el 28/6/18 en http://www.visionliberal.com.ar/nota/5309-opina-ravier-tras-el-miercoles-negro-que-nos-espera-a-los-argentinos/

 

Adrián Ravier analiza el miércoles negro: “Salir de la Bolsa en Argentina parece una decisión coherente en este contexto”

Ayer, miércoles, mientras se esperaban con ansias los partidos que dejaron de forma sorpresiva a Alemania fuera de la Copa y a Brasil y México en Octavos, por cuarto día consecutivo subió el dólar y provocó una caída de las acciones de la Bolsa porteña en casi un 9%. De esta forma, aumentó el riesgo país y se acerca a los 600 puntos, el nivel más alto desde el 2015.

El “miércoles negro” es consecuencia del fuerte clima de desconfianza en el gobierno y la situación económica.

No basta solamente con ayuda del FMI ni con que nos posicionen como “país emergente”. Es hora de que se tomen las medidas correspondientes para revertir esta cuestión y levantar los indicadores económicos para generar mayor incentivo.

Para profundizar sobre este derrumbe económico, sus causas, consecuencias y cómo seguirá la economía en lo que queda hasta las próximas elecciones, Visión Liberal habló con el doctor en Economía, Adrián Ravier, quien también se desempeña como economista de la Fundación Libertad y Progreso La Pampa.

-¿Por qué dicen que fue un “miércoles negro” y qué significa eso?

Se trata de un “miércoles negro” porque el Merval, la Bolsa en Argentina, cayó un 9%, lo cual representa una caída muy fuerte. Obedece a varios factores: en primer lugar, un factor internacional, en el cual el inversor internacional decidió un sell off, vender acciones de economías emergentes y tratar de invertir en países más seguros o activos financieros más seguros de países más desarrollados.

Hay un factor muy general, la Bolsa de Brasil cayó un 3,55% y en Argentina casi el 9%. Entonces la pregunta es: ¿Por qué Argentina cae más que el resto de las emergentes? Tiene que ver con el rumor de que se iba a poner un impuesto a las acciones en la Bolsa en Argentina, y por otro lado, la debilidad.

Los datos de abril de actividad económica han sido negativos, el Índice de Precios del Consumidor se estima que irán en aumento y la proyección para la inflación anual está en torno del 28 al 30%.

Todo lo que estamos viviendo en Argentina con fundamentos débiles, de alguna manera impacta, y si impacta en las economías emergentes, en Argentina impacta un poco más.

En este sentido hay que tomar nota y señalar que urgen las reformas estructurales para corregir desequilibrios que son realmente muy largos. El miércoles negro tiene que ver con un miércoles donde el riesgo país llegó al máximo, a un nivel mayor de todos los meses anteriores y este dato nos devuelve a un país riesgoso, es decir, un país vulnerable.

-¿Es una respuesta del mercado ante la desconfianza en el gobierno?

– Sí. El mercado desconfía de alguna manera del gradualismo del gobierno, de las metas que se han impuesto.

La llegada del Fondo ayuda, ser una economía emergente ayuda, y si las nuevas metas se cumplen, se harían reformas que a Argentina le hacen falta. Pero hay preguntas que quedan abiertas, por ejemplo, la meta de inflación de este año. Cerraríamos con una inflación arriba del 27% y la meta para el año que viene es 17%. Es muy difícil pensar que, en Argentina, en un año electoral, se puede bajar el nivel de inflación un 10% o más. Hay cierta desconfianza sobre la viabilidad de eso.

Si miramos lo que viene planteando el FMI, lo que firmó Argentina para cumplimentar, es fantástico. Finalmente, el Banco Central sería independiente, dejaría de monetizar el déficit fiscal del Gobierno, dejaría de comprar los dólares que el Tesoro tiene por deuda, y eso le daría, de alguna manera, cierta consistencia al modelo económico para ir corrigiendo los desequilibrios y demás.

Ahora, se han perdido dos años y medio con poca reforma estructural, y el mercado desconfía de que, en el año y medio que queda, se haga todo lo que no se hizo antes. También, el hecho de que la economía esté creciendo, el hecho de que el segundo semestre va a tener una desaceleración económica, con aumento de inflación, con la devaluación y todo el impacto que va a tener en la actividad económica, genera un miedo en el mercado. Las noticias del próximo semestre no van a ser buenas, entonces, salir de la Bolsa en Argentina parece una decisión coherente en este contexto.

-Los inversores están esperando más compromiso de Macri, ¿qué podría hacer el gobierno como para cambiar el clima?

Lo que tiene que hacer es correcciones en los desequilibrios. El planteo es correcto, no hay mucho más para hacer que lo que ya se hizo. Parece que haber quitado a Sturzenegger del Banco Central es una buena señal, porque las metas inflacionarias no se habían cumplido. El mercado de alguna manera desconfía de que Caputo sea la persona adecuada para manejar el BCRA cuando su especialidad está más bien en lo financiero, no tanto en el manejo de la política monetaria, pero creo que el mercado recibió como una buena noticia este desplazamiento.

Las metas inflacionarias están bien, las metas fiscales más agresivas para alcanzar un déficit fiscal cero en 2020 me parecen correctas, la ayuda del FMI puede darle la consistencia que necesitamos, el salto en el dólar puede corregir el desequilibrio o el atraso cambiario. Lo que se debía hacer se hizo, o al menos se planteó, ahora falta ejecutar políticas de austeridad y de contracción monetaria que ayuden a bajar la inflación de manera fuerte. Y ese es el interrogante que de alguna manera quedó planteado. Quizás también estamos justamente ahora en medio de la tormenta, y una vez que pasen las semanas o meses con el dólar quieto, va a transmitir nuevamente confianza en el mercado y la bolsa se recuperará. Pero es difícil pensar este contexto en un segundo semestre donde las noticias de actividad económica, empleo, pobreza, no van a ser buenas.

-¿En qué condiciones se encuentran el gobierno y la sociedad como para afrontar un nuevo ajuste?

La confianza en el gobierno ha bajado, la confianza en la economía ha bajado, la desaceleración económica es un hecho para el próximo semestre. Quizás en el último trimestre se vea una recuperación… Ahora veo un gobierno que, al menos en materia tarifaria, ya cumplió la corrección que podía cumplir, quizás las tarifas aumentan, pero ya no vamos a ver una intoxicación de tarifas o triplicación de tarifas. Vamos a ver correcciones menores, y por eso el cambio de ministro. Quizás le estamos dando un empujón a la economía para que, a partir del último trimestre de este año y el primer trimestre del otro año, la economía se recupere y, a la hora de votar, el electorado esté más dispuesto a confiarle al gobierno un nuevo mandato.

Preocupa de alguna manera, y esto es algo que ha pasado siempre, que los gobiernos traten de mostrar una recuperación económica a partir de un nuevo atraso del tipo de cambio. Si ahora congelamos el tipo de cambio en $27, $28, $29 y acumulamos una inflación arriba del 20% en el año, parte de ese atraso cambiario se va a perder y eso se va a reflejar en una mejora en el ingreso real, una mejora en el consumo, una mejora en la confianza del consumidor y del electorado a la hora de votar. Pero se genera un nuevo desequilibrio para el próximo gobierno que tiene que volver a corregir al otro año, entonces estamos en esa dinámica de que un año la economía crece, porque se recupera del año anterior, y en el otro año se hacen los ajustes o se tiene una fuerte devaluación; al otro año volvemos a crecer a partir de la recuperación del año anterior, y en realidad no salimos de esta dinámica que a Argentina le está haciendo mucho daño y que se refleja en todos los indicadores sociales.

Tenemos un 30% de pobreza y entre jóvenes, la pobreza ya supera el 50%, lo cual no es nada bueno… Tenemos que hacer un cambio, lo que pasa es que no están logrando generarlo y difícilmente lo logren en un año electoral. Insisto, el planteo de las metas fiscales y monetarias parece ser lo que Argentina necesita, falta ahora dar señales claras de que se van a alcanzar.

-¿Hay posibilidades concretas de que repunte la situación para Cambiemos?

Ahí creo que está la buena noticia para Cambiemos. Después de unos meses de fuerte devaluación, viene una recuperación. Algo parecido a lo que pasó luego del cepo. En 2016 tuvimos recesión y en 2017 tuvimos una recuperación que logró que el electorado vuelva a votar por Cambiemos. Acá me parece que hay algo parecido, hay una corrección en el tipo de cambio, muy fuerte, a mitad de año, que empezó por un factor externo internacional pero después fue mucho más allá y demostró la debilidad interna de Argentina.

Lo que viene por delante es una recuperación de la actividad económica, una mejora de los índices fiscales, las metas monetarias, una baja en la inflación, en la pobreza, que además se puede acelerar si el gobierno quiere tomar políticas de gasto de obra pública.

Ahí están las inconsistencias o dudas, como vas a cumplir con esas metas si es un año electoral y necesitas obra pública para ganar electorado. Son preguntas abiertas, pero creo que, en la macro, el gobierno podría tener un contexto favorable producto de la recuperación por todos los ajustes que hemos tenido en 2018.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Argentina: Lo que realmente emerge es una crisis importante

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 23/6/18 en: https://www.eldiarioexterior.com/argentina-lo-que-realmente-emerge-49760.htm

 

La economía va mal, es la realidad -están las cifras incontestables- esa realidad de la que los argentinos siempre queremos escapar. Y preocupa el mal diagnóstico de muchos porque garantiza que nunca encontraremos la solución.

La opinión pública no tiene claro que el país cae porque el gobierno encaró, desde sus comienzos, una política “gradualista” hacia un mayor peso del Estado -impuestos, endeudamiento y tasas, inflación- sobre el sector privado, el que produce.

Y acudir al FMI lo ratifica, dado que el mercado natural no admite bancos estatales con lo cual, si el FMI fuera realmente “pro sector privado”, debería empezar por privatizarse. Para remate, buena parte de aquellos que la gente conoce como “liberales” y que supuestamente proponen una economía de mercado, han apoyado medidas contrarias al sector privado, como las elevadas tasas con el fin de “controlar” la inflación y el famoso slogan “hay que bajar el gasto”.

Bajar el gasto en estas circunstancias -sin un recorte proporcional en los impuestos, inflación y tasas- significa bajar ingresos de empleados públicos, jubilados y demás, bajar consumo, menos dinero volcado al mercado. De hecho, podemos olvidarnos del gasto siempre que seamos intransigentes en evitar que el Estado se financie con impuestos, inflación o endeudamiento/tasas altas porque estos métodos succionan fondos del sector productivo.

El gobierno debería desregular para que crezca la economía y pueda financiarse con un aumento de la recaudación sin que crezca la presión fiscal y debería vender las infinitas propiedades estatales -solo por mencionar algo, todo el subsuelo del país- para solventarse.

El dólar en el primer semestre ya escala 50%, básicamente debido a la inflación, y “obligó” al gobierno a convalidar tasas irracionales, del 47% para las Lebac a 27 días y aun así el BCRA solo pudo renovar el 60% -lejos del 80% de antes- del volumen del total que vencían. Era previsible ya que el mercado está saturadísimo de bonos y solo el lunes pasado Hacienda “secó” la plaza colocando dos por un total de $110.000 M.

Así, mientras el riesgo país sube los bonos argentinos están de remate y algunos lo consideran una oportunidad. Por caso, el emitido el 11 de enero con vencimiento en 2048, se negociaba a US$ 78,1, brindando un retorno total negativo este año de 18,8%, según Bloomberg.

Y sobre este endeudamiento, ahora el Directorio del FMI aprobó el desembolso de los US$ 50.000 M, cuyo primer envío de US$ 15.000 M podría llegar esta misma semana. Entre otras perlitas, el Directorio destacó que “el plan incluye medidas… manteniendo el gasto social y… abriendo margen para incrementar el gasto”. O sea, está anticipando que aumentará el peso del Estado.

Al Gobierno no le importa reconocer, al negociar este préstamo, que la economía crecerá 0,4% en 2018 o, cuando mucho, 1,4%. Descontado el crecimiento poblacional -1,5%- el PIB per cápita caerá y hay que agregar que, con la devaluación, el PIB medido en dólares sufrirá una corrección importante.

Y ahora llegó la recategorización a “emergente” que será más un impulso sicológico que real. Hace un año el MSCI decidió extender el período de consulta y entre junio 2017 y marzo 2018, el índice MSCI Argentina tuvo un rally alcista subiendo 28% en dólares. Pero, la mala realidad de la economía, solo disimulada con un “crecimiento” en 2017 a puro préstamo, se impuso y los papeles cayeron significativamente lo que probablemente, después de unos días de euforia, vuelva a ocurrir.

De acuerdo con Morgan Stanley, históricamente, las acciones de mercados de frontera en los 12 primeros meses del período de consulta -que para Argentina acaban de terminar-, los FM (Frontier Markets) obtienen en promedio un retorno relativo de +15% sobre los EM (Emerging Markets), rendimiento que sube a 38% en los 12 siguientes meses que van desde este anuncio a la implementación lo que para Argentina ocurrirá en 2019. Y en los seis meses siguientes, la performance de los mercados nuevos emergentes “cae” 18% con respecto a sus pares. Argentina hasta ahora demostró un desempeño peor.

En principio, las acciones más beneficiadas serán las que formen parte del MSCI Argentina Index. Hasta hoy, son 10: Grupo Financiero Galicia, Banco Macro, YPF, Pampa Energía, Telecom Argentina, Grupo Supervielle, BBVA Banco Francés, Transportadora de Gas del Sur además de Globant y Adecoagro que no están listadas en la bolsa porteña. Morgan Stanley estima que el MSCI Argentina Index, con nueva categorización, pasaría a tener 12 integrantes ya que se sumarían Central Puerto, Loma Negra y Edenor y saldría Adecoagro.

Sea como sea, aun suponiendo que no se imponga la realidad de la mala perfomance de la economía, en principio, entrarían inversiones para comprar estos papeles por un máximo de US$ 10.000 M en el caso extremadamente optimista, muy poco para una economía a la que el FMI le presta cinco veces más y muchos creen que es poco.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

La Caída de las Metas de Inflación en Argentina

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 21/6/18 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2018/06/21/la-caida-de-las-metas-de-inflacion-en-argentina/

 

En un post anterior me explaye en lo que entendía era la política monetaria del BCRA. Hace pocos días la autoridades del BCRA fueron reemplazadas. A su ultimo día, Sturzenneger rankea como el decimoprimer presidente del BCRA (de un total de 60 presidencias) en términos de tiempo en el cargo (ver cuadro al final del post).

El reciente acuerdo con el FMI implico un nuevo cambio de metas de inflación. Si bien en su momento Sturzenneger sostuve que para el 2018 no había metas de inflación, el documento de intención presentado al FMI sí establece metas de inflación para el 2018. El limite superior que el gobierno no debería superar es una tasa del 32% (más del doble de la meta revisada en diciembre). La caída de las metas de inflación se ve en las repetidas, y muy significativas, revisiones de cuáles son las metas a cumplir. Dos datos en este post.

Primero. El siguiente cuadro muestra la inflación acumulada a mayo y cual debe ser la inflación mensual (promedio) de aquí a fin de año para cumplir las metas de inflación (la del 15% y la nueva del 32%)

Inflacion (Tabla metas)

Segundo. El siguiente cuadro muestra la inflación anual (punto azul), y las diversas metas para cada año (incluyendo las revisiones) (lineas rojas). Las metas acordadas con el FMI se encuentran en gris. El grafico también muestra la inflación promedio bajo la presidencia de CFK y la inflación promedio bajo la presidencia de Mauricio Macri.

Inflacion metas

Es difícil evaluar la eficiencia del BCRA de Sturzenneger en reducir la inflación, dado que en el 2016 se recibió una “herencia” importante del kirchnerismo fruto de sus ultimas políticas monetarias. Lamentablemente Cambiemos no ha hecho mucho por explicar de manera clara la herencia recibida. Dato curioso, y que debería causar decepción en Cambiemos, es que la meta acordada con el FMI para el 2018 es superior a la inflación promedio bajo el gobierno de CFK.

A pesar de los avisos, el gobierno se metió sólo un callejón. Para controlar la inflación debe (1) bajar el déficit fiscal, (2) evitar depreciación del peso. Sobre el punto (1) el gobierno se ha cansado de decir que mas rápido no se puede ir, a pesar que el FMI le exige apretar el acelerador como condición del préstamo. La esterilización vía Lebacs contribuyó a un atraso cambiario, que de corregirse con aumentos del tipo de cambio pueden tener efectos en la inflación. El acuerdo con el FMI, sin embargo, contempla un tipo de cambio libre con mínimas intervenciones.


Por último, el cuadro con los top-10 presidentes del BCRA.

BCRA (presidentes)

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

Not All Crises Are Due to Unexpected Shocks

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 3/12/17 en: https://www.aier.org/article/sound-money-project/not-all-crises-are-due-unexpected-shocks

 

Only a few weeks ago, a number of emerging economies suffered currency crises. Argentina stands as an outstanding case that was covered in several media outlets. For instance, in a recent piece at Project Syndicate, Martin Guzman and Joseph Stiglitz argue that the crisis there was a surprise.

In economics, in particular in the study of business cycles, the claim of unexpected shocks has become almost an excuse to defend any policy carried out by government institutions. These unexpected events, sometimes referred to as black swans, by their nature cannot be predicted. Therefore there is nothing a government entity such as a central bank could have done to avoid the costly shock. Crises are not the result of bad policies, they are just a matter of bad luck. Good luck is to have policy makers in place to minimize the damage from these unexpected shocks.

But not all crises are due to bad luck. Policy makers, even if rational, can also drive an economy to collapse. A long list of reasons can be found by perusing the public-choice literature from rational ignorance, to capture theory, to rent-seeking. In the case of Argentina, three particular problems call into question the “surprise” explanation of the currency crisis.

The first problem is the significant issuance of central bank short-term bonds (Lebacs, or Letras del Banco Central). Since the Argentine central bank does not have liquid assets on its balance sheet, it issues its own bonds to sterilize its expansionary monetary policy. It does so in the context of a decade of high inflation rates. The high inflation means there has been no demand to hold liquidity in the form of Argentine pesos. Therefore, the central bank needs to offer a yield on the bonds that beats the expected depreciation of the peso against the U.S. dollar (to incentivize a carry trade). Because of this policy, the investors that wish to close their position demand dollars, not pesos, which tends to depreciate the peso and have some pass-through effect on the domestic price level. When the currency crisis hit Argentina, there were roughly 1.3 Lebacs per peso in the monetary base, implying that if all Lebacs were canceled, the monetary base would more than double.

The second problem is the loss of central bank credibility. Since they took office, the new central bank authorities have consistently missed the government’s inflation targets. They even treat the inflation targets as optional. What matters, the official argument goes, is that there is a target, not that they hit the target. With already-weak central bank credibility, in an unexpected move last December, the president’s office announced a change in the inflation targets in a way that made the central bank president look like a pawn of the government. In particular, observers interpreted the change to mean the central bank, by reducing the interest rate, had to accept the political directive of letting inflation rise with the hope that economic activity will increase.

The third problem is a new law that taxes income non-residents of Argentina collect from Lebacs.

These three problems have occurred in the context of the Federal Reserve’s increasing the federal funds rate. An international scenario unfavorable to Argentina and other emerging economies was already taking place. It doesn’t look like an accident, much less a black swan, that the Argentine currency crisis started as the new tax law came into effect.

These three problems do not explain why there was a currency crisis in other countries, but they do help explain why the crisis was particularly severe in Argentina. Months ahead of the crisis, a number of Argentine economists noted that it was likely to occur. Since no one can predict a specific date for such an event, it doesn’t cut it to claim the crisis was a surprise. If someone plays with fire at a distillery, they cannot blame bad luck when their experiment goes awry.

It is true that some crises are due to unexpected shocks. It is no less true, however, that some are due to policy makers’ own doing.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

RECRUDECEN LAS ALARMAS

Por Alberto Benegas Lynch (h) * Publicado el 18/6/18 en: http://www.ambito.com/924858-recrudecen-las-alarmas

 

 

Llama poderosamente la atención que en el transcurso de un par de días, el presidente de la banca central haya también firmado la carta de intención con el FMI y acto seguido dejó su cargo, que el nuevo presidente inaugure su gestión con un dólar que trepa, que el primer mandatario firme un nuevo decreto de necesidad y urgencia que incrementa el gasto público en ochenta mil millones de pesos y que los intereses de las Lebac llegaron nada menos que al cincuenta por ciento.

 

Si no fuera porque sabemos de la buena voluntad y las mejores intenciones del equipo gobernante diríamos que se trata de una producción cinematográfica de Woody Allen.

 

Ahora se terminaron los recursos que voluntariamente nos prestaban para echar mano a los que se obtienen coactivamente de los bolsillos ajenos, es decir el préstamo del Fondo Monetario Internacional.

 

Resulta un tanto tedioso tener que repetir conceptos, pero desde que asumió la presente administración hemos escrito en diversos medios sobre temas que básicamente giran en torno al mismo problema grave.

 

Se discute sobre anclajes del tipo de cambio y equivalentes pero conviene subrayar que el anclaje central debiera ser en el seno del equipo gobernante en cuanto a que el asunto medular consiste en que debe reducirse el gasto público que en nuestro medio es elefantiásico y, por ende, eliminar el total del déficit fiscal (no solo el primario), no contraer deuda para financiar gastos corrientes y reducir impuestos a niveles que no sean los más altos del planeta.

 

Como hemos puntualizado, se trata de eliminar funciones y no podar gastos que, igual que con la jardinería, crecen con mayor vigor. Las conferencias de prensa del ministro de hacienda junto a la cabeza de la banca central y la que ofreció luego el primero revelaron que no se ha entendido el problema puesto que se insiste en seguir con el rumbo emprendido cuando, precisamente, el rumbo es el problema. No se trata simplemente de cambiar nombres como ahora se ha hecho.

 

Durante buena parte de estos dos años y medio algunos funcionarios machacaron con que debía hacerse que el gasto público fuera eficiente, sin comprender que si un gasto es inconveniente cuando más eficiente resulta peor.

 

También hay ciertos de los así llamado analistas que alardean con que la clave estriba en aumentar el consumo, sin percatarse que debe primero producirse para que los bienes puedan ser consumidos. Si me permiten la grosería, lo anterior es similar a sostener que para que uno esté bien alimentado, debe vomitar. El ahorro y la consiguiente inversión es en verdad la clave del progreso, pero esto no puede ocurrir mientras dure la inestabilidad que por el momento estamos viviendo y que siempre pagan en primer término los más necesitados.

 

En esas conferencias daría la impresión que los funcionarios de marras actuaron como si el gobierno recién comenzara, por ejemplo, al anunciar el desmembramiento de la maquinaria infernal de títulos públicos y la prohibición de la autoridad monetaria para financiar el tesoro.

 

Es indispensable tomar el toro por las astas y encarar los problemas de fondo. El premio Nobel en economía Milton Friedman ha señalado en repetidas ocasiones que lo que no hace un gobierno en los primeros cien días no lo puede hacer ya que permite que los opositores junten fuerzas,  lo cual se torna exponencial cuando sucede el desgaste consecuencia de la inacción.

 

Ya hemos dicho que este equipo gobernante se inició con el aumento de ministerios y con la pretensión de designar dos miembros de la Corte Suprema de Justicia por decreto. Dos lamentables medidas inaugurales, una en el terreno económico y otra en el terreno institucional. Es cierto que las cosas no son fáciles, pero quienes se postulan para gobernar lo hacen para resolver problemas y no para dar explicaciones ni relatar anécdotas.

 

Se ha dicho con razón que el comienzo de este gobierno no debería haberse iniciado con el baile del primer mandatario con la banda presidencial en la Casa Rosada, sino con un discurso realista respecto a la tremebunda herencia recibida. Nunca es tarde para rectificar el rumbo, es de esperar que un próximo gobierno no tenga la necesidad de aludir a una mala herencia recibida.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

¿Nadie vio venir la crisis?

Por Iván Carrino. Publicado el 17/6/18 en: http://www.ivancarrino.com/nadie-vio-venir-la-crisis/

 

Predecir el momento exacto en que aparece una crisis no es tarea fácil, pero las condiciones para que ocurra siempre estuvieron a la vista.

En el Diario Clarín de hoy se publicó una polémica nota titulada “¿Por qué nadie vio venir la crisis Argentina?”.

Obviamente, en las redes sociales el título fue vilipendiado, tanto desde la izquierda como desde el liberalismo, ya que fueron muchos los que dijeron que el modelo gradualista de Macri no iba a salir bien.

En un párrafo de la nota, se afirma:

El Gobierno falló, los inversores no la vieron. ¿Y los economistas? Lo mismo. De vuelta: el que dice que vio venir esta crisis falta a la verdad.

Predecir un evento concreto, como una crisis o el precio exacto del dólar, en economía, es algo realmente complicado. Son muchos los factores que juegan para uno y para otro lado. Sin embargo, hay leyes que son inexorables.

Una de esas leyes diría algo así como: “si un país tiene necesidades de financiamiento que no pueden ser cubiertas, entonces enfrentará una crisis de deuda”. Como verán, las predicciones son condicionales, “si sucede tal cosa, entonces ocurrirá tal otra”.

Dicho esto, busqué hoy entre mis viejos (aunque no tanto) informes semanales enviados a mis suscriptores. Allí, encontré uno donde evaluaba la Gestión Macri a dos años de su asunción (diciembre de 2017).

Como “luz roja” del período seleccioné el no ajuste del déficit fiscal y sus posibles consecuencias:

Estos niveles de desequilibrios fiscales no son comunes en el mundo. Para peor, en Argentina han estado directamente ligados a episodios de crisis.

Dados los cambios institucionales que el gobierno ha impulsado, las reformas liberalizadoras, el pago a los holdouts y el distinto posicionamiento internacional, hoy el país inspira la confianza necesaria para evitar una crisis de corto plazo (lo explicamos en este Reporte Mensual). Sin embargo, no podemos dejar de destacar que esta es una luz roja en la evaluación del gobierno de Cambiemos, ya que nos expone a una elevada vulnerabilidad.

Imagínese lo que le pasa a una persona en su vida cotidiana. Si tiene una deuda importante, cualquier sobresalto (la pérdida de un trabajo,  la rotura del auto, la enfermedad de un familiar) puede llegar complicarle toda la economía.

Lo mismo sucede con el país. Estos niveles de déficit generan la necesidad de tomar grandes cantidades de deuda, lo que expone a una gran fragilidad a la estabilidad del esquema macroeconómico.

En conclusión, los dos años de gestión de Cambiemos reciben una evaluación positiva en términos generales, pero con algunas cuentas pendientes y luces rojas de atención inmediata.

Meses más tarde, en un Informe escrito a fin de enero sobre las condiciones internacionales para Argentina en 2018, mostré preocupación por la situación financiera:

Sin embargo, hay una luz roja en el tablero de comando que es la de las condiciones financieras mundiales. Con la Fed subiendo la tasa, y la política fiscal de Trump presionando al alza las tasas de largo plazo, podríamos estar llegando a ver el final de un larguísimo mercado alcista de acciones y bonos.

Si llegáramos al escenario de “pinchazo de la burbuja”, las ganancias que podríamos obtener por el comercio con nuestros vecinos y socios, se verían en gran parte contrarrestadas por el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales.

El crédito se encarecería para Argentina, el tipo de cambio subiría, y probablemente el gobierno de Macri debería profundizar (o comenzar) una política de fuerte ajuste fiscal para pasar la tormenta.

Sinceramente, no creo que sea justo decir que yo anticipé la crisis… De hecho, no tenía a este escenario como primera posibilidad.

Sin embargo, nunca saqué de mis análisis los riesgos del gradualismo, e incluso llegué a anunciar con bastante exactitud qué pasaría si el mundo comenzaba a endurecer su generosidad financiera.

Esperemos que los nuevos cambios sirvan para restablecer la confianza y estabilizar los nervios  de los mercados. Esa es, ahora, la primera prioridad.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE