Dinero, Crédito y Bancos

Por Aldo Abram: Publicada el 31/7/20 en : https://www.youtube.com/watch?v=mO38JfnJr4E&feature=youtu.be

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade). Publica como @AbramAldo .

¿Qué son las cuevas financieras?

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 28/7/20 en: https://eleconomista.com.ar/2020-07-que-son-las-cuevas-financieras/

dollar dólar

El lenguaje es para poder pensar y para trasmitir mensajes a nuestros congéneres. Si bien es cierto que los diccionarios son libros de historia pues mutan cuando la parla cambia, en esta instancia el llamar perro al gato y viceversa confunde el pensamiento y la comunicación.

Para entrar en materia de lo que quiero puntualizar en esta columna periodística, lo cito al gran economista decimonónico Frederic Bastiat de su obra titulada “La ley”, donde sostiene que cuando los aparatos estatales abandonan su función de proteger derechos y, en cambio, los conculcan incurren en robo legal pues escribe que la norma gubernamental “ha procedido en forma contraria a su propia finalidad; ha destruido su propia meta; se ha aplicado a aniquilar aquella justicia que debía hacer reinar, a anular, entre los derechos, aquellos límites que era su misión hacer respetar; ha puesto la fuerza colectiva al servicio de quienes quieran explotar, sin riesgo y sin escrúpulos, la persona, la libertad o la propiedad ajenas; ha convertido la expoliación”.

Pues bien, todo se trastoca cuando el poder político abusa de sus facultades. En este sentido declaramos que la cueva en el sentido peyorativo que se le otorga a la expresión está representada por la banca central que succiona el fruto del trabajo ajeno. El premio Nobel en Economía F. A. Hayek ha escrito sobre los desmanes de la denominada autoridad monetaria y el curso forzoso y concluye que del mismo modo en que se tardó en percibirse los errores y horrores de unir la religión con el poder político abriga esperanzas que no se demore otro tanto en percatarmos que la unión de la moneda con el aparato estatal tiene como único fin estafar a la gente a través de lo que los economistas denominamos inflación monetaria. Continúa diciendo que se alega que es para mantener el poder adquisitivo de la moneda pero ningún banco central ha hecho semejante cosa en la historia de esa institución. Sugiere que la gente pueda elegir el activo dinerario de su preferencia en un proceso abierto y competitivo.

Los banqueros centrales solo pueden operar en una de tres direcciones: expandir, contraer o dejar igual la masa monetaria. Cualquiera de estos tres caminos inexorablemente conduce a la distorsión de los precios relativos respecto de lo que hubieran sido de no haber mediado la intervención estatal. Y si alguien dijera que la banca central posee la bola de cristal y haría lo mismo que la gente hubiera elegido en cuanto al volumen de la masa monetaria, no tendría tampoco sentido la manipulación  si van a hacer lo mismo que hubiera hecho la gente sin los gastos administrativos correspondientes, pero más importante que esto es explicar que para saber lo que la gente demanda hay que dejarla actuar. En otros términos, los banqueros centrales en toda circunstancia se equivocan y la antedicha desfiguración de los precios relativos significa alterar las únicas señales con que cuenta el mercado para operar, lo cual a su turno se traduce en consumo de capital que implica la consecuente reducción en salarios e ingresos en términos reales. Más directo: manipulación política del dinero es igual a pobreza.

Entonces, en la práctica la cueva radica en la banca central y en aquellos bancos que se escudan en reglamentaciones estatales y cierran las persianas de sus instituciones para que depositantes no puedan retirar sus pertenencias. Los lugares donde se concretan arreglos libres y voluntarios entre partes para proteger ahorros legítimos no son en este contexto cuevas.

Por supuesto que como queda dicho está todo patas arriba y lo conveniente es que todos puedan operar libremente con lo suyo y el monopolio de la fuerza circunscribir su función a la protección de derechos y no en la manía de imponer tipos de cambio, tasas de interés y equivalentes. Es similar a que en regímenes estatistas se emplee el mote de mercado negro a las transacciones libres y voluntarias y se denomina al mercado blanco allí donde no hay transparencia ni libertad.

Es hora de poner las cosas en orden y mantener en brete al Leviatán que está teóricamente integrado por los empleados de la gente con la misión de protegerla, pero de un tiempo a esta parte se han invertido los roles y los mandatarios se han convertido en mandantes y la gente en simples súbditos. Cuando esto se revierta desaparecerán lo que ahora muchos denominan cuevas financieras en el contexto de mercados libres rodeados de marcos institucionales civilizados y, en ese caso, solo serán cuevas las madrigueras y los aguantaderos de criminales que naturalmente hay que combatir.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

No hay motivo para esperar un gran anuncio de reformas estructurales, ¿o sí?

Por Aldo Abram. Publicado el 10/7/20 en: https://www.ambito.com/opiniones/plan/no-hay-motivo-esperar-un-gran-anuncio-reformas-estructurales-o-si-n5116041

El economista Aldo Abram plantea que para resolver los problemas económicos de fondo hay que disminuir el gasto público porque se necesita bajar los impuestos.

Las empresas piden ayuda para poder pagar el aguinaldo
Las empresas piden ayuda para poder pagar el aguinaldoFoto: Mariano Fuchila

En un “deja vú”, muchos economistas ortodoxos critican al gobierno porque “no tiene un plan” económico. Lo mismo sucedió al inicio del gobierno del entonces Presidente Néstor Kirchner. Sin embargo, con el tiempo, quedó claro que sí lo había, que lo ejecutó y que luego lo profundizó su viuda, Cristina Fernández durante los dos períodos que le tocaron ejercer el mandato.

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El error es creer que todos pensamos igual. Un economista ortodoxo considera que el que hace crecer la economía es el sector privado productivo y una crisis revela una falta de credibilidad en un futuro del país que motiva a argentinos y extranjeros a sacar sus ahorros e inversiones de la economía local. Por lo tanto, cuando asume como ministro, anuncia un plan de reformas para resolver los problemas de fondo del país buscando convencer a la gente de que será exitoso y que lo implementará. Si lo logra, los trabajadores y empresas dejarán de ahorrar en activos extranjeros, empezarán a consumir e invertir más, impulsando una reactivación; y, luego, si el gobierno demuestra que cumple su promesa, colocarán su trabajo y su capital a producir gestando crecimiento sostenible de largo plazo.

Los funcionarios del actual gobierno creen que el que genera crecimiento es el EstadoPor ello, no hay necesidad de anunciar un plan, solo hay que empezar a hacer para dinamizar la economía y, luego, el sector privado productivo se sumará al auge. ¿Cómo lo harán? Diciéndole a los trabajadores y empresarios cómo manejar sus negocios, o realizar sus tareas, o ahorrar o invertir. También, regulando la economía para que funcione mejor que como lo hacía con el mercado. Si se analiza lo que va de la actual gestión está plagada de estas medidas.

Lo insólito es que esto implica que estos funcionarios creen que ellos saben mucho más que el conjunto de los argentinos, que en definitiva somos los trabajadores, empresarios y conformamos el “mercado”.

Por otro lado, impulsarán el nivel de actividad gastando más desde el Estado, para lo que necesitan plata. Por eso, al principio de su mandato, en vez de ajustar al sector público que era el que gastaba de más, argumentando que era recesivo, hicieron ajustar “solidariamente” al sector privado exprimiéndolo con más impuestos. Parece que achicar a quien produce los recursos para pagar los gastos y sueldos propios y los del Estado no es recesivo.

Esta forma de pensar también justifica que inicialmente plantearan como una prioridad tres años sin pagar intereses de la deuda; ya que pensaban usar esos recursos para gestar crecimiento. Cambiemos contó con muchos más recursos de crédito y sólo pudo sostener un par de años los problemas heredados. Con menos plata, ¿cuánto logrará mantenerlos este gobierno?

Así que no hay motivo para esperar un anuncio de un gran programa de reformas estructurales; porque el rumbo es otro y, lamentablemente, implicará que tengamos una nueva y más fuerte crisis en el corto o mediano plazo.

Para evitarla, hay que resolver los problemas de fondo. Se debe reformar el Estado para que cumpla eficientemente sus funciones y bajar el gasto; porque se necesita disminuir los impuestos.

Según el Banco Mundial, Argentina está en el puesto número 21, entre 190 países, de los que más exprimen con impuestos a sus empresas. Así no hay perspectivas de que haya suficiente inversión para gestar crecimiento sostenido.

Por otro lado, hay más de 69.000 regulaciones que asfixian a las empresas, especialmente a las PyMes y a los emprendedores; pero, en vez de reducirlas, este gobierno las incrementa. Tenemos una ley laboral que desincentiva la generación de empleo productivo. Con distintos gobiernos y períodos de gran crecimiento, en cualquiera de los últimos 20 años que se elija, más de 40%, e incluso más del 50% de los argentinos estaban desocupados, en la informalidad o con un seguro de desempleo disfrazado de ocupación en el Estado o plan asistencial.

Las soluciones están, sólo hace falta convicción y poner manos a la obra. Como ciudadanos exijámosles que lo hagan.

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade). Publica como @AbramAldo .

Los peligros que se ciernen sobre el caso argentino

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 30/5/20 en: https://www.infobae.com/opinion/2020/05/30/los-peligros-que-se-ciernen-sobre-el-caso-argentino/

 

FOTO DE ARCHIVO: Una bandera argentina flamea sobre el palacio presidencial Casa Rosada en Buenos Aires, Argentina 29 octubre, 2019. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

FOTO DE ARCHIVO: Una bandera argentina flamea sobre el palacio presidencial Casa Rosada en Buenos Aires, Argentina 29 octubre, 2019. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

 

No soy muy afecto a escribir sobre la coyuntura pues pienso que resulta indispensable debatir temas de fondo al efecto de despegarse de lo cotidiano para no estar como perros que en círculos pretenden morderse el rabo y abrir horizontes para entre otras cosas modificar favorablemente la coyuntura del futuro. Son más bien escasos mis textos sobre coyunturas. Aunque mi inclinación sea la de evitar los detalles del momento y centrar la atención en remover obstáculos de fondo, en esta oportunidad me refiero a sucesos actuales debido a la gravedad de lo que ocurre pero siempre con un ojo en el mensaje de fondo con la intención de correr el eje del debate hacia posiciones más sólidas puesto que, como queda dicho, el desbalance entre lo meramente coyuntural y lo de fondo nos viene hundiendo en el fango a los argentinos desde hace demasiado tiempo.

Los peligros que vislumbro no son de la ya de por sí desgraciada pandemia sino de medidas que se vienen adoptando en dirección a lo que he catalogado antes como el virus del estatismo, más peligroso y de mayor alcance aun que el propio coronavirus.

Estimo que quienes deben opinar sobre la pandemia son los inmunólogos, infectólogos y médicos de prestigio y no caer en el cotorreo de quienes no tienen idea de medicina y mucho menos de epidemiología. En este sentido, cito a título de ejemplo a los especialistas Pablo Bonvehí de CEMIC y Jorge Geffner de la UBA. En ambos casos con gran prudencia, ponderación y conocimiento de causa han dicho que debe aplicarse el federalismo también en esta materia, es decir, descentralizar las políticas sanitarias puesto que las situaciones son distintas en áreas rurales respecto de las urbanas y dentro de estas contemplar circunstancias muy diversas siempre con la idea de proteger de contagios. Todo no puede ponerse en la misma bolsa.

En esta instancia del proceso de evolución cultural, la función primordial del monopolio de la fuerza que denominamos gobierno es la protección de derechos y el contagio aun el involuntario constituye una lesión al derecho de terceros del mismo modo que lo es cuando se emite monóxido de carbono o se arroja ácido al jardín del vecino. El caso de las vacunas es otro puesto que cada uno en su propiedad exigirá la respectiva certificación si lo considera necesario. Como es del dominio público, en estos momentos no hay vacuna para protegerse del Covid-19 ni fármaco que cure esta enfermedad.

En la otra punta del espectro el doctor en medicina y parlamentario francés Claude Malhuert luego de fustigar a los detractores del liberalismo y decir que proceden de una lectura más atenta de Robespierre que de Tocqueville, sugiere a esta altura dejar de lado la cuarentena para el caso francés. Por su lado el también doctor en medicina Anthony Fauci -asesor en temas de salud para el gobierno estadounidense- también sugiere la descentralización pero concluye que sin más eliminar el aislamiento provocará un incremento alarmante de muertes, a contracorriente de lo que imprudentemente viene proponiendo el actual morador de la Casa Blanca (que además aumentó sideralmente el gasto y la deuda y en noviembre competirá con otro candidato aun más estatista).

Sin duda que el asunto que tratamos debe ser aplicado con la debida precaución y equilibrio tomando en consideración la relación costo-beneficio. Si todos fenecemos no tiene sentido ocuparse de las cotizaciones de Wall Street y, por otro lado, la paralización de las actividades comerciales y equivalentes puede conducir a muertes por hambre. El equilibrio es sumamente delicado para evitar acumulación de cadáveres, pero como decimos, la palabra autorizada corresponde a los especialistas de peso con el cuidado para que los políticos no usen la pandemia de escudo para aventuras estatistas con tufillo orwelliano, y una vez finiquitado el aspecto crítico del mal eliminar de cuajo todas las restricciones pues siempre debe tenerse presente el dictum de Ronald Reagan: “Nada hay más permanente que una medida transitoria de gobierno”.

Pero hay otos asuntos sumamente graves que nos conciernen a todos independientemente de nuestras profesiones y ocupaciones. Resumimos en nueve capítulos las acechanzas que percibimos. En primer lugar, se trata de los absurdos y a todas luces contraproducentes controles de precios. Como es sabido, los fracasos en esta materia vienen repitiéndose desde hace 4000 años. El precio es el único indicador en el mercado para operar; coordina las actividades económicas, pero cuando se imponen precios políticos se incrementa la demanda con lo cual aparecen faltantes que se agudizan debido a la contracción de los productores marginales. Cuanto más difícil la situación, mayor razón para permitir el funcionamiento de los arreglos libres y voluntarios entre las partes.

En segundo lugar, el problema se agudiza notablemente si se encaran embates contra comerciantes que son precisamente quienes pueden resolver los problemas a través de sus respectivas producciones en el contexto de un default que se viene arrastrando y que con razón preocupa a locales que ven peligrar sus canales de financiación debido a las conductas inaceptables de gobiernos que dejan de atender los compromisos contraídos bajo fachadas tragicómicas como “reperfilamiento”, “default selectivo, parcial o suave” y otros disparates similares dignos de una tira cómica.

Tercero, no parece concebible que en momentos de crisis como la que estamos padeciendo los gobernantes deciden aumentar la ya insoportable carga tributaria lo cual naturalmente acelera la retirada de capitales tan necesarios para hacer de apoyo logístico para mejorar la situación.

Cuarto, la manipulación estatal de la moneda es siempre un obstáculo serio al progreso, pero intensificarla en medio de la pandemia generará mayores succiones del fruto del trabajo ajeno, muy especialmente por parte de los más necesitados y no cabe guiarse por engañosos índices estadísticos del costo de la vida cuando los precios se toman en base a anteriores cotizaciones ya que al paralizar la producción merma la actividad.

Quinto, en medio de la pandemia se está engrosando exponencialmente el gasto público ya sumamente adiposo antes de la actual gestión debido al rotundo fracaso de las administraciones anteriores. Y como hemos consignado tantas veces con anterioridad, no se trata de podar el gasto puesto que igual que con la jardinería crece con mayor vigor. Tampoco es del caso insistir en que el gasto debe ser eficiente ya que si una función resulta incompatible con el sistema republicano debe eliminarse. Convertir en eficiente algo que es innecesario es mucho peor que mantener la ineficiencia.

Sexto, alarman los proyectos de modificación del Poder Judicial junto con la pretensión de dejar sin efecto la querella por parte de la oficina correspondiente de los casos de corrupción y la propuesta de concentrar en la jefatura de gabinete el manejo presupuestario constituye una afrenta a la función primordial del Poder Legislativo.

Séptimo, la insistencia en la manía del igualitarismo hace que la consiguiente guillotina horizontal apunte a eliminar las diferencias de resultados entre las personas diferentes en sus talentos y capacidades que en una sociedad libre son consecuencia de servir a sus semejantes. De este modo el que acierta en las demandas de sus congéneres obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos, en contaste con los pseudoempresarios prebendarios que se alían con el poder de turno para obtener privilegios y así explotar a su prójimo. Resulta aterrador escuchar algunos dirigentes empresarios formular declaraciones que no hacen más que acentuar el estatismo galopante que enfrentamos.

Octavo, como consecuencia de todo lo anterior se vulnera la institución de la propiedad privada que se agrava debido a las manifestaciones de funcionarios que apuntan a que el aparato estatal participe con acciones en las empresas privadas, lo cual agrava a la ya de por sí situación calamitosa de las mal llamadas empresas estatales, que son más bien entidades políticas ya que no solo no asumen riesgos con recursos propios sino que arrojan abultadas pérdidas.

Y noveno, en lugar de permitir que las entidades privadas de educación ajusten sus actividades no presenciales en un proceso abierto y competitivo de auditorias cruzadas, resulta que las autoridades imponen sus criterios políticos en cuanto a calificaciones, compaginación de trimestres y similares en el contexto de la distribución de cuadernillos obligatorios con un grosero adoctrinamiento para la enseñanza primaria.

Los argentinos estamos navegando en el estatismo desde hace ocho décadas, pero ahora la niebla se ha hecho más espesa y hay un riesgo de desembocar en una tragedia como la venezolana, puesto que a las mismas causas tienen lugar los mismos resultados. Espero equivocarme, pero si no se cambia la dirección los resultados negativos se profundizarán y vamos al despeñadero en medio de revueltas de diversa procedencia y espesor. Nunca es tarde para rectificar el rumbo, especialmente ahora gracias a instituciones liberales que vienen trabajando en pos de una sociedad abierta en consonancia con los valores alberdianos que hicieron de nuestro país uno de los más prósperos del planeta.

Por último, vuelvo sobre el tema del partido liberal sin dejar de subrayar enfáticamente y antes que nada las nobles faenas realizadas en esa dirección y destacar las características de abnegación que en general tienen quienes se han dedicado a esas tareas. Reitero, sin embargo, que dado el atraso en la batalla cultural y la consecuente incomprensión de las ideas básicas de ese ideario, no es el momento de insistir en un partido de esas características. Machaco con el ejemplo de quien habla sueco frente a una audiencia de hispanoparlantes, para proceder en consecuencia es requisito fundamental que los receptores entiendan sueco, de lo contrario los mensajes quedarán sin destinatarios. Es indispensable arremangarse y trabajar en el terreno de las ideas con mayor ímpetu y dedicación.

En otros lares como en Estados Unidos la experiencia ha podido llevarse a cabo, por ejemplo, con el extraordinario Ron Paul debido a que, a pesar de los problemas que ahora atraviesan, el plafón de ideas era otro como consecuencia de profundos trabajos en la batalla cultural, lo cual no ocurre por el momento en nuestro país en grado suficiente.

No debe confundirse el plano académico con el político. En este último caso se trata de conciliar y de acordar según sea la comprensión de la opinión pública. Desde la tribuna el político no puede decir lo que le venga en gana, debe considerar lo que por lo menos una parte significativa de la gente pueda masticar y digerir de lo contrario tendrá sus días contados como político. Hace tiempo que venimos insistiendo en la imperiosa necesidad de trabajar en proyectos de fondo que contribuyan a mover las agendas. No es posible saltar etapas. Lo primero viene primero, de lo contrario ponemos las carretas delante de los caballos.

Afortunadamente se ha constituido una oposición numerosa en ambas cámaras del Congreso y está en proceso una renovación de dirigentes al efecto de evitar la concentración en personeros de primera fila del fallido gobierno anterior. Aquellos, en este corto período desde que asumió el actual gobierno han batallado para poner freno a abusos extremos. Quienes los han votado en su inmensa mayoría no fue para respaldar la gestión fracasada sino desesperadamente para salvaguardar principios elementales del republicanismo como la libertad de prensa y lo que queda en pie de la Justicia. Sin duda que desde la perspectiva del liberalismo lo actuado en diversos planos es de un gran mérito y solvencia pero por ahora resulta muy incompleto y hay muchísimo más que hacer y es imprescindible percatarse de lo que ocurre y administrar con prudencia y cuidado lo que existe y no lo que nos gustaría a los liberales que tenga lugar. El fraccionamiento de la oposición solo servirá para fortalecer el populismo extremo. Es aconsejable que los liberales intenten alimentar esta nueva oposición basados en proyectos y críticas constructivas, con la necesaria conciencia de las severas limitaciones del caso que impone la realidad de nuestra historia y, como decimos, mirar con detenimiento el plano de la batalla cultural donde no debe haber contemplación de ninguna naturaleza.

Lamentablemente se invierten los roles: algunos las juegan de valentones en el plano político y retroceden y se aplastan cuando se esgrimen ideas de fondo como la eliminación de la banca central que siempre succiona el poder adquisitivo, el ministerio de educación que impone pautas curriculares en lugar de abrir la competencia en auditorias cruzadas en busca de la excelencia, las embajadas que estaban bien para la época de las carretas y no de las teleconferencias, la agencia oficial de noticias típica del fascismo, el instituto de estadísticas dependiente del aparato estatal y tantas otras propuestas que hemos expuesto en detalle en diversas ocasiones.

Si cada uno asume su responsabilidad en contribuir diariamente a que se comprendan los pilares del respeto recíproco, se acortará la distancia con otra posible circunstancia futura para poder concretar la consolidación de un partido liberal, pero ahora no es el momento. En ese sentido, recuerdo lo relatado por Ortega: en una oportunidad, un sacerdote celebraba misa y a cada cosa que decía el monaguillo repetía “Ave María Purísima”, pasado un tiempo razonable en que se reiteraba el coro del ayudante circunstancial el cura perdió la paciencia y le dijo: “Mira, lo que dices es muy interesante pero no es el momento”.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Si la Argentina fuera una empresa ya le hubieran decretado la quiebra

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 19/5/2020 en: https://www.infobae.com/opinion/2020/05/19/si-la-argentina-fuera-una-empresa-ya-le-hubieran-decretado-la-quiebra/

 

Algún abogado dirá que un país nunca quiebra porque no hay un juez que pueda ejecutar los activos del Estado, salvo en el caso argentino la Fragata Libertad o alguna otra cosa (Reuters)

Algún abogado dirá que un país nunca quiebra porque no hay un juez que pueda ejecutar los activos del Estado, salvo en el caso argentino la Fragata Libertad o alguna otra cosa (Reuters)

 

Si bien el Gobierno llamó a una convocatoria de acreedores para decirles que no puede pagarles los vencimientos del capital ni de los intereses, por un tiempo, los datos muestran que la oferta inicial de pago con quitas no será aceptada, con lo cual si no se llega a un acuerdo el juez estaría decretando la quiebra en poco tiempo más.

Algún abogado dirá que un país nunca quiebra porque no hay un juez que pueda ejecutar los activos del Estado, salvo en el caso argentino la Fragata Libertad o alguna otra cosa.

Pero lo que se plantea es que el Estado argentino con los activos corrientes que tiene no puede afrontar el pago de los pasivos del corriente año. El país no tiene caja, ni créditos a cobrar y tampoco activos líquidos de fácil liquidación para enfrentar los pagos de los intereses y del capital.

Frente a esta situación, el Gobierno llamó a una suerte de concurso de acreedores para presentarles una oferta de pago en el futuro. Si los acreedores no aceptan la propuesta, entonces, se dispondría el default, equivalente a la quiebra en el caso de una empresa.

En rigor, no va a haber ningún juez de algún estrado que decrete la quiebra de Argentina, pero será la gente la que la determine de hecho, a través de la decisión de dejar de invertir en el país, fugando sus capitales a otro país en donde no se confisque recurrentemente la riqueza que se genera, y se agrave la situación de pobreza de la mayor parte de la población.

Lo que los populistas llaman fuga de capitales, no es otra cosa que la búsqueda de invertir el fruto del trabajo honesto de la gente en países que les respeten su derecho de propiedad, en respuesta a la prohibición de compra de divisas. No le roban a nadie. Eso es lo que pretenden vender los populistas que se ponen mal porque esos activos quedan fuera del país.

Es curioso cómo los populistas gritan a vos en cuello: fuga de capitales. ¿Qué es eso? Que la gente desprecia la moneda que produce el BCRA y, con el fruto de su trabajo, neto de sus gastos, prefiere comprar dólares en vez de pesos. Así de fácil. Alguien produce un bien y con los pesos que le entrega el comprador, deduce los costos y si le queda algo compra la divisa.

El bien que produce, como su trabajo, es de su propiedad y por lo tanto los dólares que decide comprar son de su propiedad. Pero los populistas insisten con que son del Estado y no del dueño, del productor que vendió a cambio de los dólares.

¿Por qué semejante disparate? Porque en realidad no quieren que suba el tipo de cambio y quede en evidencia la mala calidad de la moneda que emite el Banco Central. Si la gente no quiere los pesos, entonces demanda dólares y encima muchos decide llevarlo al exterior para escapar del robo legalizado que implementan los políticos populistas. Es obvio que en ese caso el tipo de cambio va a subir reflejando la debilidad del peso.

Cuando un gobierno dice que los dólares son del Estado porque los necesita, lo que hace es confiscar parte del fruto del trabajo del sector privado. Un ejemplo sencillo: un productor de soja cobra, por cada dólar exportado $48,83, sin embargo el fruto de su trabajo indica que cada dólar que generó de riqueza cotiza en el mercado a $130. El Estado le confisca el 63 por ciento. Y, se pierde de vista que no es el país el que necesita los dólares para comprar los insumos para producir, sino las empresas porque ningún país que quiera desarrollarse se autoabastece plenamente de la producción nacional.

El problema es que como el BCRA produce una mercadería moneda de mala calidad que nadie quiere, todos la venden a cambio de una moneda en la que confían, que es el dólar. Y lo que quiere el Estado es que el dólar para importar sea artificialmente barato para esconder el mayor costo de producción derivado de la depreciación del peso.

Larga historia de incumplimientos

Ahora bien, ¿por qué Argentina va a la quiebra? En primer lugar porque difícilmente los acreedores le acepten plenamente la propuesta de recorte de intereses y de capital. Pero lo que es más grave, no genera la riqueza necesaria como para que los ingresos fiscales futuros permitan generar el superávit primario requerido para poder honrar el nuevo perfil de vencimientos de la deuda pública.

El Estado no genera hoy la riqueza necesaria como para que los ingresos fiscales futuros permitan generar el superávit primario requerido para poder honrar el nuevo perfil de vencimientos de la deuda pública

El Estado no genera hoy la riqueza necesaria como para que los ingresos fiscales futuros permitan generar el superávit primario requerido para poder honrar el nuevo perfil de vencimientos de la deuda pública

Esto de no poder pagar la deuda y entrar en default no es nuevo. De acuerdo a los cálculos que hizo Nicolás Cachanosky, Argentina estuvo en default el 40% del tiempo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. ¿Por qué? Porque, en primer lugar, el Estado gasta más de lo que recauda. La diferencia la cubre con endeudamiento. Pero no toma deuda para reestructurar el país, sino que lo hace en general para consumir vía populismo e incentivar a la gente a no producir. Es como si el jefe del hogar consume con la tarjeta de crédito, no trabaja y cuando del banco lo llaman para cobrar lo que debe, acusa al banco de buitre.

Aunque también es bueno reconocer que los que administran fondos de inversión compran con la plata de sus inversores bonos de países que claramente no pueden pagar la deuda que están contrayendo. Esos administradores cobran su bonus a fin de año y luego se van a hacer otro trabajo.

De ahí que también en parte del sector privado se observa un alto grado de irresponsabilidad, lo que no quiere decir que los gobiernos argentinos, uno detrás de otro, gaste más de los que le ingresa, se endeude y luego se haga el enojado diciendo que no paga. Si en los fondos de inversión hay irresponsables invirtiendo los ahorros de los inversores, eso no quiere decir que los gobernantes argentinos no aprovechan esa irresponsabilidad para ser ellos también irresponsables y asumir compromisos que luego no podrán honrar.

Por momentos esto de la deuda de Argentina deja en evidencia que es un juego de tahúres. En el medio está la gente que los vota para que se endeuden, en esta competencia populista en que se convirtió la democracia, por esa cultura de la dádiva que impera en el país.

Lo concreto es que el Estado no solo no genera los ingresos suficientes para poder pagar la deuda ni los intereses, tampoco tiene activos para cancelar esos pasivos y, lo que es peor, no tiene un plan económico consistente que haga pensar que en el futuro podrá pagar el capital y los intereses de la deuda pública.

Si la economía argentina no crece, no hay posibilidad alguna de poder pagar los intereses de la deuda. Para crecer, no solo hace falta tener un plan económico consistente, también se requiere de ser consistentes con la calidad institucional a lo largo del tiempo.

Para captar inversiones hace falta ser serios en lo institucional y la realidad es que la dirigencia política argentina no es, en líneas generales, seria, ni preparada. Los políticos argentinos son habilidosos para ganar elecciones, pero son incompetentes para hacer crecer el país. Su ambición por permanecer en el poder los lleva a hacer populismo. Y si no es por ambición de poder, es por incapacidad que hacen populismo.

La Argentina es como una empresa que no tiene un problema financiero de carácter transitorio, sino administradores, la dirigencia política, que la condujo a la quiebra. El Estado no solo tiene más pasivos que activos, sino que, además, tiene un flujo horrible de ingresos versus egresos, fruto del populismo.

El populismo destruyó las finanzas del país, pero sobre todo las instituciones básicas para atraer inversiones y crecer, y por tanto disparó la pobreza hasta niveles insospechados. De ahí que, mientras siga imperando esta filosofía populista, todo debate sobre cómo negociar el pago de la deuda pasa a ser absolutamente irrelevante.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

De cómo los argentinos pobres financian a Boeing

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 5/5/20 en: https://www.ambito.com/opiniones/de-como-los-argentinos-pobres-financian-boeing-n5100212

El dólar tiene una gran demanda global y eso absorbe inflación. Y entre los demandantes están los argentinos cada vez más incentivados por el Gobierno. Boeing, en el medio.
De cómo los argentinos pobres financian a Boeing

Twitter @BoeingAirplanes
Dos meses atrás Boeing Co. (NYSE:BA) fue a Washington a pedir un rescate de u$s60.000 M para sí y sus proveedores. Había gastado mucho en recompras de acciones mientras se recuperaba del desastre del 737 Max y cuando recién empiezan los efectos de la represión del mercado aerocomercial por parte de los gobiernos.

Pero la decisión de la Fed de utilizar su balance casi ilimitado -en dos meses, creció hasta un récord equivalente al 30% de la economía del país- aumentó tanto la liquidez del mercado, aun cuando aún no ha gastado un dólar en su programa de deuda corporativa que, finalmente, Boeing, luego de publicar sus ganancias trimestrales el 29 de abril, recaudó u$s25.000 M de inversores privados y retiró su solicitud de rescate. Muchas compañías han hecho lo mismo, dijo el presidente de la Fed.

BA el jueves pasado esperaba recaudar hasta u$s15.000 M vendiendo bonos cuyos vencimientos se extienden hasta 40 años, incluyendo disposiciones que aumentarán la tasa pagada si las calificaciones crediticias se reducen a basura. BA tiene una calificación BBB- de S&P Global Ratings, el grado de inversión más bajo. La demanda superó los u$s70.000 M, y Boeing estableció el corte en u$s25.000 M, la mayor venta de bonos corporativos del año en EE.UU. y la sexta más grande registrada.

En rigor, Boeing nunca estuvo en peligro inminente, tenía u$s15.500 M en efectivo a fines de marzo, pero es grande la preocupación por el daño a largo plazo. Con todo, la compañía aún tendrá que reducir 16.000 empleos para adaptarse a un mercado achicado.

Ahora, cómo es que EE.UU. se da el lujo de regalar dinero a dos manos y la inflación no se desmadra. Para entenderlo, hay que llamar inflación a la inflación -valga la redundancia- y no al aumento del IPC que, aunque está muy relacionado, es independiente. La inflación es el exceso de emisión en tiempo real respecto de la demanda, entonces, la moneda se desvaloriza.

Pero el dólar tiene una gran demanda global y eso absorbe inflación. Y entre los demandantes están los argentinos cada vez más incentivados por el Gobierno. Los políticos no entienden un principio filosófico básico: que la violencia destruye, es decir, toda represión policial al mercado logrará el efecto contrario.

Los pesos en circulación se expanden al 70% anual. Si el IPC no se dispara se debe a que la recesión no da para aumentar precios. Pero esto no mide la inflación, un mucho mejor medidor es el blue -porque muestra la desvalorización del peso- que se replicará en los precios ya que siempre se termina en una devaluación oficial, con esta o la próxima administración. Entretanto el Gobierno restringe cada vez más la compra de dólares logrando que más gente se vuelque al blue, es decir, que disminuya la demanda de pesos acelerando la inflación.

Por caso, las escrituras cayeron 49,1% i.a. en marzo, el vigésimo segundo mes de retroceso en la CABA. Y va para peor. Pero antes, cerrar operaciones ya era difícil dadas las restricciones a la compraventa de dólares. Así se desincentivan inversiones tradicionales como es el ladrillo para volcarlas al blue.

Con el objetivo de reconstruir el mercado de deuda en pesos y quitarle presión al dólar, entre varias medidas, la CNV limitó las disponibilidades en dólares de los FCI en pesos al 25% de su patrimonio. Luego dispuso que los fondos en moneda local tienen que invertir el 75% de su cartera en títulos en pesos. Así unos u$s1000 M de inversores que pretendían dolarizarse, se desviarían al blue.

Por cierto, los bonos en pesos resultaron una de las mejores inversiones de marzo porque el Gobierno no dejó de pagarlos. De hecho, arrancaron con paridades de 30% y los que vencieron este año llegaron al 100%. En tanto que los que se canjearon al año que viene ya subieron al 70% y 80%. Este viernes vence el plazo dado a los acreedores en dólares y si hubiera algún acuerdo, se reduciría el miedo a quedarse en pesos, al evitarse el default, bajando la presión sobre el dólar.

Para incentivar, aún más, la migración al blue, ahora solo los bancos y casas de cambio podrán realizar operaciones de compra venta de dólares, así, por caso, se les quita la licencia a las agencias online y, que siga el baile, este fin de semana se estableció el “cepo ultrahard”.

Sea como sea, los compradores de dólares absorben la inflación que de otra manera ocurriría en EE.UU. por culpa de lo que la Fed regala o induce hacia las empresas. Pero más pagan los pobres porque, como no compran blue, pagan la inflación real del peso, que tarde o temprano se trasladará a los precios locales, y pagan la inflación del blue.

Por cierto, la UCA ya estima la pobreza en el 45% con lo que el umbral del 50% se sobrepasará pronto. En términos reales, los salarios cayeron un 15% durante la era Macri hasta hoy y ahora se suma una reducción del 25% por las suspensiones que comprenderían a más de un millón de trabajadores.

Un 50% de los trabajadores registrados privados –unos 3 M- gana neto menos de $45.000. Así, los suspendidos perforarán la línea de pobreza valuada a marzo -cuando la canasta básica subió 3%- en $41.994 para familia tipo, sin alquiler. También ingresarían en la pobreza, el Jefe de Hogar con un hijo ya que, según la edad del hijo, la canasta se ubica entre los $35.000 y 39.000, sin alquiler. Y quedan por sumar, los no registrados cuya reducción salarial es mayor y los cuentapropistas que, por la cuarentena, se quedaron sin nada.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

Coronavirus y política monetaria

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 13/3/20 en: https://puntodevistaeconomico.com/2020/03/13/coronavirus-y-politica-monetaria/?fbclid=IwAR1d_gymxxrb4xioEd1JuXe2x3eIMoW9t9ivHartIodIuFqohhQ0lt3UUbg

 

 

El BCRA (así como la Fed y otros bancos centrales) ha anunciado políticas expansivas para paliar el efecto económico de la pandemia del coronavirus. ¿Es esta la respuesta adecuada? ¿Puede el BCRA, o cualquier banco central, hacer algo frente al “shock” del coronavirus? La respuesta depende del tipo de shock represente el coronavirus. Imagino que mucho se va a decir sobre este tema en los próximos meses. Aquí unas tempranas reflexiones.

El modelo AD-AS (demanda agregada y oferta agregada) ofrece un sencillo pero útil marco de referencia. En este modelo tenemos AD (demanda agregada), $lates SRAS$ (oferta agregada de corto plado), y LRAS (oferta agregada de largo plazo). En particular, sabemos lo siguiente respecto a AD y LRAS:

  • AD = MV = C + I + G + (X - Z)
  • SRAS = A \cdot F(K, N)

Mientras los shocks nominales afectan AD, los shocks reales afectan LRAS. La política monetaria puede lidiar con shocks nominales. Por ejemplo, ante una caída en V (aumento de la demanda de dinero), el banco central puede expandir M de modo tal de mantener MV constante (el principio detrás del NGDP -nominal income- targeting).

Sin embargo, la política monetaria no puede hacer desaparecer un shock real (por ejemplo, un desastre natural). Lo que sí puede hacer la política monetaria es, si el shock es tanto real como nominal, limitar el efecto del componente nominal. En otras palabras, la política monetaria no puede eliminar un shock real, pero sí puede morigerar su impacto si también tiene un componente nominal.

¿Qué tipo de shock representa el coronavirus? En la medida que haya una reducción en N (empleo), el shock es real (también por interrupción de vuelos, etc.) Pero en la medida que por miedo e incertidumbre haya caída de consumo (e inversión), entonces tenemos un shock nominal (caída de V).

En el “ideal”, el banco central debe aumentar M sólo para compensar la caída de V. El siguiente gráfico muestra ambos efectos.


Unos breves comentarios finales.

En primer lugar, el gobierno actual sostiene que la inflación no es un problema monetaria. Es difícil, entonces, estimar cuál es la motivación del BCRA detrás de su política expansiva.

En segundo lugar, el shock puede impactar al nivel de precios en dos direcciones. Al alza por el efecto real y a la baja por el efecto nominal (el gráfico muestra que ambos efectos se cancelan). En la medida que el efecto nominal sea mayor (sobre P) que el efecto real, entonces el gobierno corre el riesgo de creer que esta dominando la inflación cuando el efecto es meramente transitorio.

Sin embargo, y en tercer lugar, compensar la caída de V con el correspondiente aumento de M lleva a un aumento a la ya alta tasa de inflación.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Opina como @n_cachanosky

Con la excusa del coronavirus, los Estados destruyen mercados y el rebote que vendrá

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 10/3/20 en: https://www.ambito.com/economia/coronavirus/con-la-excusa-del-coronavirus-los-estados-destruyen-mercados-y-el-rebote-que-vendra-n5087695

 

Medidas sanitarias excesivas, dictadas por el pánico, incrementan los costos económicos de la emergencia. Una guerra petrolera insostenible. Retenciones galácticas.

Con la excusa del coronavirus, los Estados destruyen mercados y el rebote que vendrá

Algún día entenderemos que la violencia solo destruye a la naturaleza que de suyo provee los recursos para una vida digna para todos. Entretanto seguiremos autoflagelándonos, creando pobreza y desorden.

Antes del aislamiento del norte de Italia y la caída del crudo, Bloomberg Economics ya estimaba que las pérdidas globales “por el coronavirus” llegarían a u$s2,7 billones, el PBI del Reino Unido. Y la OCDE advirtió que el crecimiento global podría caer desde el 2,9% hasta el 1,5%.

Pero pongamos las cosas en su lugar: esto no es culpa del virus sino de las medidas “preventivas” de los gobiernos, como las prohibiciones de trabajar y circular, implementadas de manera policial -violenta-, coartando libertades personales como si la actividad privada no fuera más eficiente incluso en el control de epidemias. Y como toda violencia, la represión estatal empeorará las cosas. Por cierto, es fundamental que, cuando se descubra una vacuna, no se cree un monopolio dada una “ley de patentes” que impida su rápida difusión en el mercado.

Si bien es imposible un cálculo exacto, para tener una idea de la magnitud, recordemos que hace 20 años morían 15 millones de personas por desnutrición, lo que fue disminuyendo hasta llegar a 8 millones al ritmo del crecimiento del PBI global. Podría estimarse que, si el PBI global dejara de crecer 1,4%, en 2020 no se salvarían del hambre 112.000 personas. O sea, como consecuencia de las medias “anticoronavirus”, morirían al menos 28.000 en el mismo tiempo -4 meses- en que el virus habría matado a unas 3.500.

Pero vamos a los mercados. Al invertir, se busca maximizar beneficios, así, cuando el mercado es natural, libre, se invierte en busca de la mayor eficiencia. Pero los Estados intervienen artificialmente, por caso bajando tasas de interés o promoviendo inversiones en empresas que no lucen tan bien. Así, coincidía con muchos expertos en que las bolsas eran atractivas, en estas circunstancias, pero jamás imaginamos que los políticos podían llegar a semejante nivel de disparates de consecuencias impredecibles.

En cualquier caso, al calmarse las aguas, encontraremos dinero muy barato, valores resguardo (oro, bonos del Tesoro…) exageradamente altos, petróleo en moderada suba y acciones baratas: “Crack bursátil 2020: Ventas novatas, compras profesionales” dice el experto español Alberto Chan Aneiros.

Mientras el BCE mantendría la tasa que ya está ya en el -0,50%, para Goldman la Fed podría bajarla otros 75 pb el 18 de marzo y dejarla en cero. Lo que provocaría una crisis de deuda global, mientras suben los gastos de los Estados para “prevención” y para “reactivar” la economía que destrozan. La Fed proveerá mayor liquidez ya que las operaciones diarias en el mercado de “repo” se incrementarán hasta los u$s150.000 millones (desde 100.000), mientras que las operaciones a 14 días subirán hasta 45.000 millones (antes, 20.000 millones).

Como refugio se buscaron bienes con escaso rendimiento como el oro, que subió 8% en el último mes hasta la apertura de ayer en 1.702 u$s/Oz, pero luego cayó hasta los 1.675, y los Bonos del Tesoro cuyos rendimientos bajaban en toda la serie -desde el de 30 años hasta el de un mes- por debajo del 1% por primera vez en la historia.

Las medidas por el coronavirus tomadas por los gobiernos aceleraron la guerra por el crudo y el Brent llegó a tocar u$s31,30 para luego empezar a trepar. El petróleo tiene que subir sencillamente porque la guerra desatada por Arabia Saudita es insostenible: de hecho provocó que las acciones de su petrolera, Aramco, la empresa cotizada más grande del mundo, en dos días perdiera u$s320.000 millones.

La expectativa de rentabilidad en bolsa subió del 5,8% a 7%, según el Barómetro de Expectativas de Rentabilidad (BER) de El Economista, que recoge las previsiones del PER, de EE.UU. y Europa, que cayó un 16% desde máximos. Aunque los expertos son cautos dados los profit warnings y porque la caída se intensificó debido a que estaban cotizando con ratios como el PER arriba de medias históricas. También el EV/Ebitda a ambos lados del Atlántico se abarató un 14% desde máximos.

Por su parte el SP Merval es la incógnita surrealista de siempre: está barato pero las “condiciones ambientales” no son buenas. El BCRA bajó la tasa de interés a 38%, quedando la de referencia efectiva en 45,4%, para promover el ahorro y recomponer el crédito de familias y empresas, según dijo. Pero ningún banco paga más de 29% por plazos fijos, o sea 33,19% al calcular la T.E.A., 7 puntos debajo de la suba del IPC esperada.

El 2020 arrancó con un déficit primario de $3.700 millones y un desequilibrio total superior a $ 90.000 millones en enero. Cayeron los ingresos y creció el gasto: irónicamente, aumentaron 125% los subsidios energéticos dado el congelamiento tarifario para “contener la inflación” lo que será financiado con emisión.

Según Eco Go, en lo que queda del año restan $1,2 billones (65% de la base monetaria) de vencimientos en bonos y letras en pesos con el sector privado, y un roll-over para evitar emisión será difícil. El BCRA ya ha realizado fuertes Adelantos Transitorios al Tesoro: $182.000 millones en lo que va de 2020.

Vaca Muerta ya no tiene posibilidades de rentabilidad al menos hasta que la tecnología avance mucho más. Y van camino de matar toda actividad como la soja. Llama la atención que, viéndolo, el Gobierno no se dé por enterado de que aumentar la presión fiscal retrae la actividad, ergo, la recaudación final. Tampoco se entiende que la Mesa de Enlace proteste ahora y no cuando Mauricio Macri les subió las retenciones.

Entre 2019 y 2015, por la reducción de los derechos de exportación, los dólares aportados por los principales productos crecieron 80%. Con una tasa de 33% y los valores del dólar libre, la retención efectiva para la soja sería hoy de 48%. Según agentes del INTA, con precios en baja y estas retenciones no hay producción rentable más allá de los 100 kilómetros de los puertos.

En medio de la crisis global, emisión sin freno, tasas bajas, dólar planchado, exportaciones bajando, producción imposible ante esta presión tributaria y regulaciones asfixiantes, el SP Merval es una gran incógnita.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

«Guzmán tiene un tremendo error de diagnóstico»

Por Aldo Abram: Publicado el 17/2/20 en: http://www.libertadyprogresonline.org/2020/02/17/abram-guzman-tiene-un-tremendo-error-de-diagnostico/

 

 

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .

Una solución de fondo para los futuros jubilados

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 8/2/20 en: https://www.infobae.com/opinion/2020/02/08/una-solucion-de-fondo-para-los-futuros-jubilados/

 

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Lo primero viene primero. El diagnóstico es prioritario y consiste en que los sistemas de reparto no se sostienen desde la perspectiva del análisis actuarial, entre otras cosas debido a que modificaciones en la estructura demográfica lo ponen en jaque. Ilustra lo dicho que en Japón por primera vez en el ejercicio pasado las ventas de pañales para adultos superó a la de los bebés.

Por otra parte, las matemáticas financieras muestran que los sistemas de capitalización resultan más provechosos para los destinatarios puesto que mantienen una adecuada relación de los aportes efectuados con la pensión recibida en el contexto de la individualización de la cuenta.

Pero en todo caso hay un tema que antecede a lo dicho y es la necesaria libertad para que cada uno pueda disponer del fruto de su trabajo como estime pertinente y que no sea tratado como un objeto manipulable donde los aparatos estatales deciden acerca del destino de los ingresos de cada cual.

Se ha machacado que si el Gobierno no obliga a efectuar aportes, el candidato no preverá su vejez lo cual contradice lo ocurrido con inmigrantes que provenían de puertos lejanos y que adquirían terrenos, departamentos y otras valiosas colocaciones hasta que irrumpió el Leviatán, que los despojó de sus activos trabajosamente obtenidos.

Los mal llamados “sistemas de seguridad social” son en verdad grotescas imposiciones de sistemas de inseguridad antisocial, no solo por los mendrugos que entregan a los jubilados sino que los políticos en el poder echan mano a los aportes para otros menesteres y en lugar de esos recursos emiten títulos para reemplazar los ahorros ajenos.

En otros términos, una estafa colosal que debe ser enmendada a la brevedad. Y no se trata de mutar un sistema de reparto por uno de capitalización obligatorio. Como queda dicho, se trata de abrir las puertas y ventanas a un sistema libre donde cada cual se responsabiliza por sus colocaciones financieras. Libertad y responsabilidad son dos caras de la misma moneda, lo cual se logra con el ejercicio cotidiano. Esto me remite a lo que alguien respondió cuando se le decía que no puede otorgarse libertad a quienes no están acostumbrados a usarla: “Es lo mismo que sostener que nadie puede ingresar a un natatorio antes de aprender a nadar”.

Nadie debe estar autorizado a usar a otro como medio para su satisfacción, cada uno es un fin en sí mismo. Todos los seres humanos merecen respeto y es un espectáculo realmente bochornoso el observar a personas que han aportado durante cuarenta años durante su período activo para luego recibir montos que no se condicen para nada con lo entregado (confiscado, más bien). Es triste constatar lo que sucede con los jubilados que mansamente se resignan a ser robados de una manera cruel.

Veamos entonces cuál podría ser la manera de resolver tamaña injusticia. Lo primero es repasar el sentido mismo de un gobierno republicano. Una vez percibido que su función debe limitarse a la protección de los derechos de todos y abstenerse de inmiscuirse con la vida y la hacienda de terceros, entonces podrá procederse a la eliminación drástica de funciones incompatibles con una sociedad abierta.

En otras oportunidades he dado ejemplos minuciosos sobre cuáles reparticiones gubernamentales deben ser eliminadas del organigrama (por ejemplo, véase mi “Decálogo fiscal para cualquier país civilizado” en este mismo medio), pero en esta ocasión a los efectos de nuestro análisis damos eso por sentado y suponemos que ya estamos en una fase civilizada en la que los aparatos estatales se circunscriben a sus funciones específicas. En este cuadro de situación puede procederse a una profunda reforma tributaria compatible con lo expresado.

Para no repetir lo escrito antes, como queda dicho, supongamos que esto último se ha comprendido y aceptado. Una vez ubicados en esta instancia, es imperioso percatarse de que todo el embrollo jubilatorio lo financian compulsivamente los contribuyentes pero de modo encubierto. Aparece la magia del Gobierno financiando las diferencias con los siempre insuficientes aportes, lo cual es un modo hipócrita de presentar en asunto ya que no hay la tal magia: lo que financia el gobierno es detraído de los bolsillos de los vecinos vía gravámenes, deuda estatal o por medio del impuesto inflacionario.

Entonces, reiteramos que en definitiva la financiación de todo este sistema morboso recae sobre los patrimonios de la comunidad puesto que en ningún caso los gobernantes se hacen cargo de las referidas erogaciones. Consecuentemente de lo que se trata nada más y nada menos- es de explicitar lo que está implícito, en convertir en directo, abierto y a la luz lo que se hace de modo indirecto y solapado.

Lo dicho se concretaría a través de la obligación de los contribuyentes que en lugar de pagar un impuesto propiamente dicho se hagan cargo del pago a jubilados con un organismo oficial encargado de velar por los cumplimientos y de sustituir a financiadores en caso de deceso y otros percances. Y a los aportantes en curso los contribuyentes les devolverían lo aportado hasta el momento en cuotas, en cualquier caso deducido del fondo existente de lo ya aportado hasta el momento del cambio de sistema.

Tengamos en cuenta que si la reducción de la presión fiscal es drástica en línea con la antedicha reducción en el gasto público, la carga sobre los nuevos financiadores no solo no se ampliaría sino que disminuiría en la medida en que se establezca un sistema consistente con una sociedad abierta. En la práctica el gobierno así borra de su pasivo todo el peso del sistema previsional y lo convierte en un pasivo contingente.

Reiteramos que de lo anterior debe seguirse que la carga neta no debe ser mayor sino que debe disminuir respecto a al cuadro de situación anterior debido a la antes referida reducción tajante en los gastos estatales. Ya que se parlotea tanto de una falsa solidaridad con los recursos ajenos, tal vez se quiera adoptar este sistema que se acerca más al objetivo.

El título de esta nota alude a los futuros jubilados o los retirados de sus empleos pues a ellos es que se tratará con la dignidad que corresponde por lo que podrán disponer de sus ingresos como les plazca. Para los jubilados actuales y los que están en proceso lo único que cambia es que se transparenta de donde provienen los fondos para financiarlos. No hay aquí promesa incumplida, los gobiernos se obligaron a pagar pero no necesariamente el conducto a través del cual lo harán (en todo caso la promesa incumplida es el atraco que sistemáticamente llevan a cabo hasta el momento del nuevo sistema sugerido).

El denominado “sistema de seguridad social” comenzó en Alemania con Otto von Bismark, siguió en Estados Unidos con Franklin Delano Roosevelt, en Inglaterra con William Henry Beveridge, en Francia con Pierre Laroque, en los países nórdicos mientras fueron socialistas y luego copiado por todos los dictatorzuelos asiáticos y latinoamericanos. Salvando las distancias de la horrenda circunstancia que hizo calificar a Hannah Arendt como “la banalidad del mal”, puede aplicarse a nuestro caso dado el inmenso sufrimiento, canallesca explotación y la ruina en la vida de los jubilados por políticos inescrupulosos y malvados.

Una vez más es necesario repetir que el despido del sector público de funcionarios inútiles para los efectos señalados, en ningún caso se traduce en desempleo. Se trata de liberar recursos humanos y materiales para ser empleados para atender otras necesidades, lo cual no podía realizarse debido a que estaban esterilizados en actividades improductivas. A su vez el empresario está interesado en capacitar para sacar partida de los nuevos arbitrajes.

Allí donde el mercado laboral está abierto a contrataciones libres de regulaciones no hay tal cosa como desocupación involuntaria. Los salarios e ingresos en términos reales se establecen como consecuencia de las tasas de capitalización, a saber maquinarias, instalaciones, equipos y conocimientos relevantes que hacen de apoyo logístico al trabajo para aumentar su rendimiento. Las llamadas “conquistas sociales” por las que se impone una entrada superior a la establecida por la antedicha inversión per cápita conduce inexorablemente al desempleo. Y esto no solo va para el obrero, si se imponen condiciones salariales al gerente de una empresa superiores a las establecidas en el mercado, ese empleado quedará también sin empleo. Lo que pasa es que generalmente las intromisiones gubernamentales y sindicales se refieren a los trabajadores marginales por lo que son ellos los primeros en quedar sin trabajo.

Cuando se hace alusión a la reducción del gasto público se apunta a rellenar los bolsillos de la gente. Al disminuir las erogaciones el gobierno libera fondos que en todos los casos se emplean para ahorrar e invertir o para consumir, en cualquier caso necesariamente se reasignan los siempre escasos factores de producción desde áreas ineficientes hacia territorios productivos con lo que se eleva el nivel de vida de la población.

Resulta llamativo que se sugieran retoques en el sistema jubilatorio en lugar de modificaciones de fondo. Por ejemplo, se ha sugerido achatar la pirámide de la estructura jubilatoria vigente y así entregar a todos las mismas sumas independientemente de los aportes con lo que la estafa se acentúa de modo superlativo. Otra propuesta consiste en estirar la edad jubilatoria al efecto de aliviar el cuadro financiero estatal, lo cual también constituye un engaño. Como he consignado antes, en este último caso para eso es mejor terminar con la farsa y colocar la edad jubilatoria a los 200 años de edad con lo que el atraco se hace más transparente.

Lo que proponemos para el sistema jubilatorio es una muy saludable y recomendable gimnasia intelectual al efecto de un precalentamiento cuando se adopte una sociedad libre.

Sin duda que para poder proceder en consecuencia con la reforma jubilatoria sugerida en esta nota periodística es indispensable primero trabajar mucho más en la batalla cultural para abrir caminos y horizontes a los efectos de que se comprenda la razón de la existencia misma del Gobierno. Incluso, como ha apuntado Leonard Read, no deberíamos usar la expresión “Gobierno” ya que significa mandar y dirigir por lo que resulta más apropiado referirnos al monopolio de la fuerza como agencia de seguridad, de lo contrario como escribe Read “es lo mismo que denominar gerente general al guardián de una empresa”.

Sin duda que no hay solución si la batalla cultural no se da con éxito y no se comprende para qué son los aparatos estatales en una sociedad abierta y no se acepta transparentar lo que está implícito en los sistemas quebrados que explotan miserablemente a los jubilados.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h