Argentina: dos guerras frente a la inflación

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 21/5/2en: https://www.infobae.com/opinion/2022/05/21/argentina-dos-guerras-frente-a-la-inflacion/

Como señaló el premio Nobel en Economía Friedrich Hayek, hemos demorado doscientos años en percatarnos del error y el horror de atar el poder político a la religión, no tardemos otro tanto en darnos cuenta del error y horror de atar el poder político a la moneda

Alberto Fernández y Vladimir Putin

Afortunadamente hay bibliografía sobre el tema inflacionario que aclara el tema de la expansión exógena -es decir extraña a las decisiones del mercado- como causante de este mal que distorsiona los precios relativos. Tal vez no sea necesario repetir que los precios constituyen los únicos indicadores para saber cómo asignar los siempre escasos recursos frente a necesidades ilimitadas. La referida distorsión inexorablemente conduce al despilfarro lo cual, a su turno, consume capital que conduce a la contracción de salarios e ingresos en términos reales puesto que las tasas de capitalización son el único factor que permite mejoras en el nivel de vida.

Ahora bien, en una sociedad libre que permite que la gente elija el activo monetario de su agrado, este contexto no se traduce necesariamente en el mantenimiento de la cantidad de moneda. Si le otorga mayor valor a la unidad monetaria se transmitirá una señal para aumentar su producción. Por ejemplo, esto ocurría durante el patrón oro: otorgarle mayor precio al metal aurífero conducía a una extracción mayor lo cual es un fenómeno endógeno al mercado. Desde luego que esto no es inexorable ya que también la gente puede preferir una cantidad constante de dinero. En cualquier caso, resulta fundamental clarificar la diferencia analítica entre lo exógeno, es decir, lo político, lo ajeno al mercado, respecto de lo endógeno que alude a las preferencias de la gente.

En este sentido es pertinente mostrar a título de ejemplo que si hay un terremoto devastador naturalmente habrá menor cantidad de bienes a disposición de la gente y con igual cantidad de moneda al momento del sismo los precios subirán que es lo mismo que decir que el poder adquisitivo o el valor de la unidad monetaria disminuyó. Pero este es un fenómeno endógeno, no tiene que ver con manipulaciones políticas o exógenas. Es natural y necesario que este ajuste ocurra para mostrar lo que en verdad está sucediendo. También ocurren modificaciones en los precios relativos cuando algo cambia de moda o cuando los gustos se modifican, son todos hechos endógenos que nada tiene que ver con decisiones políticas extrañas al mercado.

Lo contrario sería entrar en un galimatías de proporciones puesto que la parla seria respecto a una inflación buena o natural (cuando suben los precios debido a causas endógenas) y mala, antinatural o exógena (cuando los políticos se entrometen con la cantidad de dinero). Esta clasificación sería del todo inconveniente e improcedente puesto que los precios y la cantidad de dinero deben reflejar lo que está sucediendo.

Sin duda que si se está en un sistema del patrón plata y se descubren abundante cantidad de yacimientos, la utilidad marginal de ese metal descendería a niveles tales que la gente cambiaría de patrón monetario. Lo mismo podemos decir referente a cualquier otro dinero-mercancía, canasta de moneda fiat o lo que prefiera la gente sin que en ningún caso sean posiciones irrevocables, todo depende de las inclinaciones de la gente.

Todo este razonamiento desde luego supone que hemos dejado de lado la superchería de la llamada “autoridad monetaria” o banca central que como se ha señalado en muchas oportunidades solo tienen tres caminos a su disposición: expandir, contraer o dejar inalterada la base monetaria, con lo cual siempre se alteran los precios relativos, es decir, necesariamente serían distintos de lo que hubieran sido de no haberse entrometido el gobierno. Por otra parte, si se supone que los banqueros centrales hacen lo mismo que la gente hubiera preferido no tiene sentido la intervención con el consiguiente ahorro de honorarios, pero para saber que prefiere la gente el único modo es dejar que se manifieste libremente. Idéntico razonamiento cabe si la autoridad monetaria procede de modo independiente de otros brazos del poder político puesto que se equivocará independientemente. El problema es la banca central.

Como es de público conocimiento, en un ejemplo extremo que tiene sus bemoles, algunos historiadores han señalado “la inflación” producida antaño cuando llegaba a la metrópoli española oro de las colonias pero en rigor esto no es así por lo expresado con anterioridad (dejando de lado posibles manipulaciones de la corona y sus “adelantados” en las colonias). Si no hay manipulación monetaria por la “autoridad” en la materia, técnicamente no hay inflación. Para abundar en ejemplos, si se produce una sequía a gran escala los precios de los productos agropecuarios se elevarán pero por las razones apuntadas no se trata de inflación en el sentido del proceso señalado, a saber, los precios no se modifican debido a lo que tiene lugar en el mercado sino debido al capricho de la política. Claro que en no pocos casos como el señalado solo se elevan los precios de algunos productos lo cual necesariamente hará que disminuyan otros en ausencia de banca central que no convalide esa suba con expansión monetaria. Pero también es posible imaginar subas de todos los bienes disponibles como hemos mostrado más arriba en el caso del terremoto o equivalentes sin entrar en el susodicho galimatías de la “inflación buena, querida por el mercado o consecuencia de lo que sucede en la realidad” y la “mala debida a los entrometimientos de los gobiernos y sus representantes”.

Habiendo dicho esto mencionemos el caso de la guerra, en nuestro caso la invasión criminal de Putin a Ucrania. Como consecuencia de ello hay productos que suben su precio de modo súbito. Esto presenta tres escenarios posibles. Primero, en línea con lo dicho, que la gente quiera seguir consumiendo la misma cantidad de los productos en cuestión con lo que se verán forzados a disminuir el consumo de otros bienes que consecuentemente bajarán de precio. Segundo, que la gente decida reducir su consumo de los bienes que aumentaron sus precios al efecto de poder continuar consumiendo idéntica cantidad de los otros. Y tercero, que simultáneamente el gobierno expanda la moneda con lo cual los precios serán el resultado también de la consiguiente inflación que además de los problemas de la guerra se agrava la situación por este entrometimiento gubernamental en materia monetaria. En otros términos, la guerra como tal no produce inflación, lo que genera es una destrucción de bienes que se traduce en subas de precios, en este sentido igual que un terremoto pero analíticamente es importante diferenciar los fenómenos mencionados.

A diferencia de la adulteración de los precios debido a los tejes y manejes de los gobiernos con la moneda, la modificación de precios por un accidente climático o de otra naturaleza en la realidad son imprescindibles para mostrar lo que en realidad viene sucediendo.

En otros términos, un terremoto o para el caso un tsunami no son inflacionarios puesto que los precios están reflejando lo que sucede lo cual es absolutamente necesario, sin embargo la manipulación monetaria por medio de la banca central y similares no reflejan lo que sucede sino la voluntad de los burócratas, he aquí la desfiguración de la realidad. Hay una diferencia crucial de naturaleza.

También debe tenerse en cuenta que cambios en la demanda de dinero debido a razones endógenas no se traducen en deterioros monetarios, solo esto ocurre cuando esos cambios obedecen a intervenciones del signo dinerario ajenos al mercado, es decir, debidas a razones políticas. Tal vez convenga mencionar como una nota al margen que las criptomonedas presentan algunos interrogantes pues se dan de bruces con el teorema de la regresión monetaria.

La otra guerra en la que no vale la pena detenerse nuevamente pues se ha señalado su sandez ad nauseam, es la decretada por gobiernos contra sus propias políticas de expansión monetaria vía controles de precios y demás absurdos mayúsculos, una y otra vez fracasadas. Estas son las dos guerras distintas a que nos referimos en el título de esta nota telegráfica.

También apunto que dado el debate que se ha suscitado en torno a una eventual reforma monetaria y bancaria argentina, destaco los colegas de los que he aprendido distintas facetas del asunto, quienes han presentado distintas variantes, pero debo subrayar que lo que sigue no significa para nada comprometer sus opiniones (y tampoco lo dicho más arriba, todo es de mi exclusiva responsabilidad). Además, nuevamente apunto que son muy diversos los caminos para llegar a metas de disciplina monetaria. Estos economistas son Adrián Ravier, Federico Struzgenegger, Javier Milei, Emilio Ocampo, Jorge Ávila, Iván Carrino, Martín Krause, Julio Elías, Agustín Etchebarne, Bertie Benegas Lynch y Alfredo Romano. Mi sugerencia se resume en la siguiente cápsula en seis pasos: 1. entrega de dólares a los tenedores de pesos (base monetaria) que incluye la venta de oro lo cual resultará en la ratio que corresponda a esta relación, la cual podrá modificarse por ejemplo por la entrada de dólares en circulación de poseedores fuera del circuito o en el exterior 2. Sustituir títulos y pases por bonos con jurisdicción estadounidense en dólares a la tasa de mercado 3. Convertir todo el sistema bancario al off shore (Luxemburgo, Singapur etc) al efecto que las instituciones financieras operen de acuerdo a la conveniencia de sus clientes 4. Abrogar toda la legislación que se oponga a lo dicho (ley penal cambiaria et al) 5. Consecuente liquidación de la banca central y el curso forzoso; y 6. Elección por parte del gobierno de la moneda en la cual se pagarán impuestos y equivalentes.

A mi juicio si la situación política imposibilitara avanzar con la propuesta hayekiana aquí esbozada sumariamente que abre a un proceso de evolución hacia la solidez monetaria y bancaria, debería por lo menos eliminarse el curso forzoso del peso y concomitantes para permitir la competencia de monedas de facto aun con las debilidades y riesgos institucionales de volver a las andadas, en una primera instancia de una suerte de bimonetarismo con una mayor probabilidad de dolarización dadas las disponibilidades y familiaridad con esa divisa sujeta a las manipulaciones de la Reserva Federal, lo cual sin duda mejoraría la situación local en cuanto al grado del problema más no en su naturaleza. A ver si por un camino u otro podemos zafar de lo que los economistas denominamos elegantemente “inflación” pero que se trata del saqueo solapado más brutal.

Reitero lo consignado por el antes referido premio Nobel en economía Friedrich Hayek en cuanto a que hemos demorado doscientos años en percatarnos del error y el horror de atar el poder político a la religión, no tardemos otro tanto en darnos cuenta del error y horror de atar el poder político a la moneda.

Cierro esta nota con un par de reflexiones que exceden el flanco monetario para abordar telegráficamente aspectos más generales. En primer lugar es pertinente enfatizar que nada en la vida es gratis, toda acción tiene un costo por lo que una cosa es señalar que la adopción de medidas de fondo tendrán un costo y otra bien distinta es la necesidad de subrayar que ese costo será muchísimo menor al costo de no adoptar las políticas convenientes para salir del marasmo. En segundo término, es una verdad de Perogrullo insistir en lo que he repetido antes y es que el lenguaje en el plano académico es muy distinto del político. En el primero se apunta a lo mejor -a la excelencia- mientras que en el segundo se hace lo que resulta posible luego de acordar con las contrapartes, en eso consiste una de las aristas clave del proceso democrático pero es de gran relevancia comprender que el primer campo determina el segundo en cuanto a los corrimientos en el eje de los debates en la opinión pública, de ahí la trascendencia de la batalla cultural.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Dolarización: algunas lecciones internacionales

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 10/4/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/04/10/dolarizacion-algunas-lecciones-internacionales/

Se presta poca atención a las enseñanzas que ofrecen países que han optado por el cambio de régimen monetario por dos décadas y, en casos como el panameño, por más de un siglo

De no tener cuidado, en breve Argentina se puede encontrar cerca de un escenario similar al que se enfrentó Ecuador cuando tuvo que decidir entre hiperinflación o dolarización (Reuters)

Desde que Javier Milei puso el tema sobre la mesa, mucho se ha dicho sobre la conveniencia o no de dolarizar Argentina. Curiosamente, a pesar del impacto que una dolarización implica, se presta poca atención a las lecciones que ofrecen países que han estado dolarizados por dos décadas y, en casos como el panameño, por más de un siglo.

Por ejemplo, Ecuador dolarizó su economía en medio de una profunda crisis económica. En 1999 la tasa de inflación fue 60% y las tasas de interés rozaban 100% anual. Quizás aquí haya una primera lección importante. De no tener cuidado, en breve Argentina se puede encontrar cerca de un escenario similar al que se enfrentó Ecuador cuando tuvo que decidir entre hiperinflación o dolarización. En el 2001 la inflación cayó al 38% y para el 2003 ya se encontraba en valores inferiores a dos dígitos. Esta drástica caída en la inflación se hizo a la par que aumentaba el PBI real y la recaudación tributaria. Hay otras lecciones importantes por extraer de casos internacionales de dolarización.

A continuación, algunas de las más importantes:

El prestamista de última instancia (que no es tal)

Una de las objeciones más comunes a la dolarización es que significa dejar de tener un banco central que actúe como prestamista de última instancia. Al poder emitir pesos, la entidad monetaria puede inyectar liquidez al mercado financiero en caso de una corrida de depósitos y evitar así una crisis sistémica. Sin embargo, dolarizar no implica perder al prestamista de última instancia.

Por ejemplo, tanto Ecuador como El Salvador (y recientemente también Panamá) poseen fondos de liquidez de emergencia. Este fondo puede ser administrado por un ente privado o un consorcio de bancos privados y tener líneas de liquidez contingentes con bancos internacionales u organismos internacionales para fortalecer su rol.

También es posible, como sucede en Ecuador, permitir a los bancos depositar sus propias reservas en instituciones financieras del exterior manteniendo a los mismos fuera del alcance de las regulaciones locales. Panamá es un caso paradigmático. Debido a la alta integración financiera, los bancos extranjeros tienen a sus casas matrices como prestamistas de última instancia y los bancos locales tienen líneas contingentes con el sistema financiero internacional. En los últimos veinte años ninguno de estos países ha tenido que hacer uso de estos fondos especiales ni han tenido crisis bancarias, ni siquiera cuando hubo defaults soberanos ni tampoco durante la crisis del 2008. Contar con una moneda sana y una regulación financiera eficiente es más importante para evitar las crisis bancarias que tener un banco central.

En Argentina el Banco Central no funciona como prestamista de última instancia ya que emite una moneda que el mercado no demanda (EFE)
En Argentina el Banco Central no funciona como prestamista de última instancia ya que emite una moneda que el mercado no demanda (EFE)

En Argentina el Banco Central no funciona como prestamista de última instancia ya que emite una moneda que el mercado no demanda. Los argentinos demandan dólares, no pesos. Las crisis financieras en argentina son corridas contra el peso, no contra los bancos en sí. En este caso no hay mucho que un prestamista de última instancia pueda hacer dado que no puede ofrecer lo que demanda el mercado.

De hecho, al ofrecer liquidez, el Banco Central alimenta la crisis cambiaria y, en casos extremos, puede desatar un proceso hiperinflacionario. En la práctica, el BCRA es un deudor de primera instancia del sistema financiero y el FMI es el verdadero prestamista de última instancia.

No se puede renunciar a lo que no se tiene. Más importante que tener acceso a un emisor de moneda que nadie demanda, es tener acceso a la moneda que demanda el mercado.

La Venezuela que no fue

En su prólogo al libro de Jamil Mahuad, Así Dolarizamos Ecuador, Domingo Cavallo sostiene lo siguiente: “No caben dudas de que la dolarización evitó que Ecuador llegara a la situación que hoy vive Venezuela, a pesar de que en todas las otras dimensiones las políticas de Rafael Correa no fueron muy diferentes a las de Hugo Chávez.” Un mensaje importante para Argentina, que transita su decimoquinto año de populismo K.

De hecho, Cavallo se queda corto. Un estudio reciente de varios países latinoamericanos concluyó que el populismo impuso importantes costos económicos. Ecuador es un caso especial en esta muestra, siendo el país que menos ha sufrido el populismo de Rafael Correa debido a los límites impuestos a su gobierno por la dolarización.

Ecuador es el país que menos ha sufrido el populismo de Rafael Correa debido a los límites impuestos a su gobierno por la dolarización (Reuters)Ecuador es el país que menos ha sufrido el populismo de Rafael Correa debido a los límites impuestos a su gobierno por la dolarización (Reuters)

El rol de las instituciones no es dar carta blanca a sus líderes políticos para que hagan lo que a ellos más les convengan, sino minimizar su capacidad de daño y proteger a la ciudadanía. Es cierto que una dolarización no impide que se elijan gobiernos populistas, el caso ecuatoriano muestra que modera su capacidad de daño. Hoy día vemos como la dolarización le impone límites a otro populista, Nayib Bukele en El Salvador.

La dolarización merece una discusión seria e informada, sobre sus costos y beneficios. Es importante entender la seriedad del problema que enfrenta la economía argentina. Las instituciones políticas no son creíbles, incluso si hubiera un cambio de gobierno.

Es imposible reducir la inflación sin credibilidad. Una dolarización oficial acompañada de otras reformas es la única manera creíble de salir de lo que ya es una década de estanflación.

La gran crisis que no fue

Una de las ventajas de tener un banco central eficiente es la capacidad de reaccionar ante shocks externos y evitar que el país sufra una profunda crisis. Hay que ser realista con las alternativas asequibles a nuestros policy makers. El fine tuning de política monetaria requiere de una entidad monetaria banco central que se actúe como un cirujano con un bisturí, cuando lo que tenemos es un leñador con una motosierra.

En la realidad, el BCRA ha sido una fuente constante de inestabilidad macroeconómica. En teoría, la sintonía fina entre el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el presidente del ente monetario, Miguel Pesce, permitiría estabilizar el tipo de cambio real. En la práctica, Argentina tiene un tipo de cambio real más volátil que el ecuatoriano.

En teoría, la sintonía fina entre el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el presidente del ente monetario, Miguel Pesce, permitiría estabilizar el tipo de cambio real. En la práctica, Argentina tiene un tipo de cambio real más volátil que el ecuatorianoEn teoría, la sintonía fina entre el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el presidente del ente monetario, Miguel Pesce, permitiría estabilizar el tipo de cambio real. En la práctica, Argentina tiene un tipo de cambio real más volátil que el ecuatoriano

¿Cómo les ha ido a los países dolarizados frente a shocks externos? La crisis del 2008 fue un shock externo de proporciones históricas. Deberíamos esperar, entonces, crisis de proporciones históricas en los países dolarizados. En el 2009 el PBI real de Argentina cayó un 5,9% y en El Salvador lo hizo un 3,1%. Ecuador y Panamá, en cambio, crecieron a un 0,6% y 1,2%, respectivamente. La Argentina con BCRA y moneda propia tuvo mucho peor desempeño.

Por qué cambiar el régimen monetario

Los beneficios de dolarizar no son sólo económicos sino más bien institucionales. Rafael Correa fue el presidente más popular en la historia de Ecuador, tuvo el poder político de reformar la constitución. Sin embargo, aunque degradó la integridad financiera de la dolarización no se atrevió a repudiarla abiertamente. Con moneda propia Correa hubiera llevado a Ecuador por el mismo camino que Venezuela.

Quienes creemos que la dolarización es la mejor solución asequible para la Argentina reconocemos que para que sea exitosa requiere de otras reformas estructurales y poner las cuentas fiscales en orden. Con supuesta agudeza, los críticos se preguntan para qué dolarizar si se avanza con las otras reformas. Ojalá fuese tan simple.

En la primera década de este siglo la Argentina tuvo superávits gemelos inéditos que el kirchnerismo dilapidó. Insisto, el problema no es de política económica, sino de economía política. No se trata simplemente de eliminar el déficit fiscal, es clave tener un marco institucional creíble que le impida a un próximo gobierno “llevarse puesto” al BCRA una vez más. Es importante distinguir entre las reformas ideales (lo que tienen en mente los críticos de la dolarización) y las reformas mínimas necesarias para poder dolarizar (lo que tienen en mente los pro-dolarización).

El problema no es de política económica, sino de economía política. No se trata simplemente de eliminar el déficit fiscal, es clave tener un marco institucional creíble (EFE)El problema no es de política económica, sino de economía política. No se trata simplemente de eliminar el déficit fiscal, es clave tener un marco institucional creíble (EFE)

Tanto Ecuador como El Salvador reforzaron la dolarización con otras reformas económicas e institucionales. En el primer caso la dolarización no tuvo lugar en un contexto de orden macroeconómico, sino con el país al borde del precipicio. De haber desdolarizado porque se hicieron otras reformas Ecuador podría haber terminado como Venezuela, tal cual sugiere Cavallo. No es cierto, entonces, que para dolarizar sea necesario tener una macro ordenada e instituciones ideales ni que dolarizar sea innecesario de hacer otras reformas.

Obviamente no haría falta dolarizar si el sistema político argentino tuviera la capacidad de implementar reformas creíbles como las que permitieron a nuestros vecinos erradicar la inflación. Nuestra historia demuestra que no la tiene.

El Salvador no sólo dolarizó para profundizar su integración comercial con Estados Unidos sino también para proteger a su economía del embate del populismo. Tras veinte años de dolarización en El Salvador, Nayib Bukele se enfrenta a estas restricciones. ¿Una de las tantas lecciones internacionales que Cambiemos debería haber aprendido durante su presidencia? Insisto: un rol fundamental de las instituciones es limitar la capacidad de daño de los gobiernos, no maximizar su capacidad de extraer rentas.

Zimbabue ofrece una lección particularmente importante para la Argentina. Dolarizó oficialmente su economía en 2009 y la desdolarizó diez años más tarde. La desdolarización fue posible porque no eliminó su banco central y no hizo una reforma del sistema bancario. Siguiendo las recetas de la Argentina de 2002, reintrodujo su propia moneda y volvió a un escenario de alta inflación. La reforma del sistema bancario es esencial para que sobreviva una dolarización.

Por último, se dice que no se puede dolarizar porque no hay suficientes reservas de libre disponibilidad para convertir la base monetaria en pesos. Sin ellas, el tipo de cambio de conversión sería demasiado elevado. He visto números que oscilan entre $900 y $6.000 pesos por dólar. Plantear la conveniencia de la dolarización en base a la coyuntura actual es un error conceptual. Si se hace con amplio acuerdo político significaría un cambio de régimen que generaría credibilidad de inmediato y abriría las puertas a alternativas para aumentar las reservas que hoy no son asequibles.

Si hay voluntad política, los dólares necesarios se consiguen. En el libro que hemos escrito sobre la dolarización con Emilio Ocampo planteamos varias alternativas para hacerlo.

En Latino América, la dolarización ha sobrevivido dos guerras mundiales, la Gran Depresión y la crisis del 2008, una invasión estadounidense (Panamá, 1989), desastres naturales, y fuertes gobiernos populistas. Una dolarización es una manera de dar al país una reforma institucional creíble y duradera.

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

¿Qué es la dolarización?

Por Iván Carrino. Publicado el 25/2/2en : https://www.ivancarrino.com/que-es-la-dolarizacion/

¿Tiene Argentina que dolarizar su economía? Recientemente, el diputado libertario Javier Milei dijo que si él fuera presidente, dolarizaría la economía de Argentina para terminar con la inflación.

En el último video subido a mi canal de YouTube explico qué significa dolarizar una economía y cuáles son sus beneficios esperados.

No es idea nueva

Lo primero que hay que decir es que la iniciativa no es nueva. De hecho en el año 1999 el propio presidente de entonces, Carlos Saúl Menem, proponía no solo dolarizar a la Argentina, sino también a todo el Mercosur.

Según el diario español El País, Menem decía que quería “irse del gobierno con la economía dolarizada”. En la misma época, el diario La Nación, de Costa Rica, contaba que:

“Carlos Ménem, quien llevó la idea al punto de proponer el estudio de un mecanismo que permita adoptar el dólar como moneda única no solo en Argentina, sino en todos los países del continente americano, a partir del año 2005, según confirmaron el viernes varios funcionarios del Poder Ejecutivo.”

Más cerca en el tiempo, economistas como Jorge Ávila, Nicolás Cachanosky o Adrián Ravier han propuesto dolarizar la economía. De hecho, en breve saldrá un libro escrito por Nicolás Cachanosky y Emilio Ocampo titulado “Dolarización, una solución para los problemas de Argentina”.

Desde los Estados Unidos, el economista Steve Hanke es el que propone que argentina “elimine el peso” y dolarice su economía. En un artículo publicado en la revista Forbes en el año 2018, Hanke sostenía que:

Después de que se fundó el BCRA, la relación relativamente estable entre el ingreso per cápita en los EE.UU. Y Argentina se rompió, y la economía estadounidense basada en el dólar creció mucho más rápidamente sobre una base per cápita que la economía argentina basada en el peso. En 1935, el PIB per cápita en los EE.UU. era un 28% más alto que en Argentina. En 2016, esta tasa se disparó a un enorme 181%.

Tras enumerar las sucesivas crisis económicas que enfrentamos, y los pésimos números de inflación, además de recordar su vínculo con el ex presidente Menem, Hanke sostiene que:

Para terminar con la pesadilla monetaria interminable de la Argentina, el BCRA, junto con el peso, deberían ser removidos y puestos en un museo. El peso debe ser reemplazado por el dólar de EE.UU. Argentina debería hacer oficialmente lo que hacen todos los argentinos en tiempos de problemas: dolarizarse

¿Qué significa dolarizar?

Ahora bien, ¿de qué se trata la dolarización? De acuerdo con un trabajo del Fondo Monetario Internacional, la dolarización de la economía es un sistema “en virtud de la cual un país abandona oficialmente su propio patrón monetario y adopta como moneda de curso legal la moneda más estable de otro país, en el caso más corriente el dólar de EE.UU.”

Es decir que una vez que la economía se dolariza, no se utilizan más los pesos, que deben ser cambiados, en su totalidad, por dólares. Esto se lleva a cabo mediante el “rescate” por parte del Banco Central, de todos los pesos que emitió. Para ello, claro, deberá entregar a cambio dólares que tenga en sus reservas, un proceso que no está exento de dificultades, que podremos ampliar en otro video.

Ahora bien, ¿cuáles son los beneficios esperados de la dolarización?

De acuerdo con los autores del trabajo que recién comentábamos:

“El atractivo principal de la plena dolarización es que elimina el riesgo de devaluación fuerte o repentina del tipo de cambio del país. Esto puede llevar a que el país pague una prima de riesgo menor en sus empréstitos internacionales. Las economías dolarizadas quizá gocen de un nivel de confianza más elevado entre los inversores internacionales, tasas de interés más bajas para el crédito internacional, menores costos fiscales y niveles más elevados de inversión y de crecimiento.”

Lo que le falta agregar a esta definición es que una dolarización derrumbaría la tasa de inflación. En efecto, se espera que el país que elimina su moneda y adopta la de otro distinto, en este caso, EEUU, tienda a tener la misma inflación que dicho país. Así, si la inflación de Argentina es 50% pero la de Estados Unidos es 8%, es esperable que en un plazo no muy largo, los precios empiecen a subir al 8% anual.

Esto es así porque la dolarización elimina la política monetaria del Banco Central. En un país dolarizado, el Banco Central puede seguir existiendo, pero no tendrá ninguna capacidad de determinar la cantidad de dinero de la economía.

¿Existen países dolarizados en América? La respuesta es sí. Ecuador dolarizó su economía en el año 2000, El Salvador lo hizo en el 2001. Existe otro ejemplo de un país que utiliza el dólar como moneda oficial: Panamá.

En todos estos países, tal como se espera, la inflación es muy baja. En los últimos diez años, la inflación promedio en Panamá, Ecuador y El Salvador es de 1,6% por año. Argentina tiene un nivel de inflación 30 veces superior.

Una advertencia final

Como puede verse, entonces, la dolarización es sin duda un remedio muy poderoso para terminar con la inflación. Sin embargo, debe hacerse una advertencia:

La dolarización es una medida monetaria que ataca problemas monetarios. La dolarización por sí misma, no reduce el déficit fiscal, no reduce el gasto del gobierno, no baja los impuestos, y no puede por sí misma hacer crecer la economía y los salarios.

Es cierto, claro, que al eliminarse el riesgo de devaluación y brindar un mejor horizonte de futuro para las inversiones, contribuye notablemente al crecimiento. Pero si se mantienen regulaciones absurdas, controles de precios, obstáculos para el sector privado, y la deuda pública es insostenible, incluso los países dolarizados seguirán teniendo problemas.

Como dijera Ludwig von Mises al defender el Patrón Oro:

La reforma que se propone en el sistema monetario y el retorno a condiciones monetarias sanas, presuponen un cambio radical en la filosofía económica. No puede ser cuestión del Banco Central solamente mientras que el despilfarro, la desacumulación del capital y la corrupción constituyan características sobresalientes de la forma como se manejan los asuntos públicos.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

Gottfried Haberler y la naturaleza de la crisis económica

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 5/2/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/02/05/gottfried-haberler-y-la-naturaleza-de-la-crisis-economica/

El economista participó en las célebres reuniones que presidía Ludwig von Mises en su despacho de la Cámara de Comercio de Viena. También fue uno de los responsables de despertar en la Argentina el interés por la tradición de la Escuela Austríaca

Gottfried Haberler

Es indispensable pensar los problemas desde diversos ángulos y no quedarse con la primera impresión. Linus Pauling, dos veces premio Nobel (en 1954 en química y en 1962 de la paz) ejemplifica con el dibujo de dos pequeños círculos concéntricos: uno puede quedarse con esa idea pero también imaginar que puede ser un sombrero visto desde arriba, un rollo de papel higiénico visto desde el costado, un huevo frito, una bola de billar pintada con un círculo o las órbitas de Venus y Mercurio. Mirar las cosas desde distintas perspectivas ayuda a despejar la mente, tal como ocurre en nuestro caso si observamos detenidamente la política monetaria como causante de las crisis recurrentes. “Pensamiento lateral” como diría Edward de Bono. Esta es la gimnasia que vamos a hacer en esta nota periodística. De esto vamos a tratar, primero con Haberler y luego el complemento indispensable del premio Nobel en economía F. A. Hayek que profundizaremos tal como hemos anunciado en una nota anterior sobre la materia.

Este es un tema de gran actualidad que no solo se refiere a nuestro país en las circunstancias actuales y a la larga decadencia que sufrimos sino que alude a otras naciones que adoptan medidas contraproducentes en el terreno fiscal y monetario. Además, como se ha destacado antes, Haberler fue el que despertó en nuestro medio el interés por ahondar en la tradición de la Escuela Austríaca en un muy comentado seminario en el que participó mi padre durante 1942 en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires a través del estudio de una de las obras de Haberler titulada Prosperidad y depresión traducida y publicada ese mismo año por el Fondo de Cultura Económica de su versión inglesa de 1937. En otras oportunidades he escrito sobre las características de ese tan fecundo seminario pero en esta ocasión centro mi atención en torno a las enseñanzas centrales de ese libro en el contexto de las contribuciones posteriores de mayor relevancia.

Antes de comentar telegráficamente en torno a ese trabajo que abrió cauces importantes en nuestro país al introducir una corriente de pensamiento, destaco que su autor- nacido en Austria y conocido como Gottfried von Haberler– participó en las célebres reuniones que presidía Ludwig von Mises en su despacho de la Cámara de Comercio de Viena (viernes de por medio durante años) a las que asistían regularmente los luego famosos economistas Friedrich Hayek, Fritz Machlup, Felix Kauffman, Oskar Morgenstern, Paul N. Rosenstein-Rodan, Richard von Strigl, Alfred Shultz, Erich Voegelin, Emanuel Winterniltz y el mencionado Haberler quien en 1936 emigró a Estados Unidos donde enseñó en Harvard junto a Joseph Schumpeter.

En un apretado y sobresimplificado resumen la tesis central de Prosperidad y depresión estriba en que los aparentes e irreales estadios de florecimiento económico se deben a desórdenes en las cuentas fiscales financiados con expansión monetaria lo cual transmite bajas artificiales en la tasa de interés que simula mayor cantidad de ahorro disponible cuando en verdad hay consumo de capital que indefectiblemente arrastra a crisis económicas de diversa magnitud y duración.

Las distintas etapas del ciclo económico que desarrolla Haberler deben ser puestas en contexto con las contribuciones posteriores provenientes de ese misma escuela de pensamiento. La generación del ciclo económico comienza habitualmente con el sistema bancario de reserva fraccional en el que el efectivo mínimo es manipulado por la autoridad gubernamental lo cual genera producción secundaria de dinero, esto es, dinero contable. Esto puede ejemplificarse con un encaje del 50% establecido por la banca central: en ese caso el depositante A cuando coloca mil de una unidad monetaria en su banco B, éste debe retener quinientos en sus reservas pero puede represtar los otros quinientos, por ejemplo, a C quien a su vez al depositarlos en el banco D se retienen doscientos cincuenta y represtan otro tanto a E y así sucesivamente. Es lo que se denomina el multiplicador bancario con este sistema: en nuestro ejemplo con un depósito inicial de mil hay solo en las etapas consignadas mil setecientos cincuenta en circulación.

Si la inflación implica expansión monetaria por causas exógenas al mercado, es decir, causas generadas en el ámbito político, esta descripción provoca alteraciones en los precios relativos respecto a lo que hubiera sido de no haber mediado la interferencia mencionada. Y como los precios constituyen el único indicador para asignar los siempre escasos recursos, su adulteración malguía los factores productivos lo cual significa derroche con la consiguiente contracción en los salarios e ingresos en términos reales.

A su turno el desdibujar precios incluye la tasa de interés que al bajar fruto de la mencionada expansión, como queda dicho, se aparenta un mayor ahorro que no es tal con lo que se invierte en áreas que en verdad no son económicas pero que en la respectiva evaluación de proyectos aparece artificialmente atractiva.

En los últimos tiempos se ha suscitado un debate sobre cuál debiera ser el sistema bancario que contrarreste el problema señalado. Por una parte, están los que suscriben la reserva total respecto a las cuentas corrientes o las que con otras denominaciones operan como esas cuentas ya que las de depósito a plazo fijo siempre tienen encaje cero y no producen el antedicho efecto multiplicador porque está siempre calzadas aún si el titular vende su certificado en el mercado secundario. Los partidarios de este esquema, por ejemplo, Murray Rothbard -otro discípulo de Mises pero en este caso en la Universidad de New York- sostiene que constituye un fraude el que el banquero recurra a los depósitos a la vista que deben permanecer a la vista y que la reserva total imposibilita la inflación e imposibilita que tenga lugar la crisis económica por estos canales.

Por otra parte, el debate en cuestión está liderado por Lawrence White que patrocina el sistema denominado free-banking (en inglés pues en nuestra lengua “banca libre” se refiere a entrada y salida libre del sistema) que se traduce en arreglos libres entre depositantes y banqueros en cuanto a los encajes que como contrapartida no se cobran comisiones o son menores a las de mercado. En este caso si insiste en que no parece haber fundamento moral o económico para bloquear arreglos contractuales entre las partes y, en ese caso, la producción secundaria de dinero sería endógena al mercado del mismo modo que lo es cuando el dinero elegido por la gente aumenta su producción. Un debate que como ha dicho James M. Buchanan “ha tenido lugar durante los últimos cincuenta años y promete prolongarse por otro tanto”.

En la antes referida columna anterior me detuve en distintos aspectos que rodean al concepto de la demanda de dinero en cuyo contexto ahora debo reiterar algunas pocas nociones al efecto de apuntar en otra dirección. En todo caso, las dos propuestas que acabamos de describir se oponen al sistema fraccional vigente y también ambos contendientes sugieren la eliminación de la banca central, puesto que como se ha dicho, esa institución inexorablemente puede decidir entre tres caminos: a qué tasa expandir, a qué tasa contraer o dejar la masa monetaria inalterada. Pues cualquiera de los tres caminos necesariamente altera los precios relativos con las consecuencias antes mencionadas.

En esta línea argumental, se ha dicho que si los banqueros centrales proceden como la gente prefiere en cuanto a la base monetaria no habría problema. Este comentario es contradicho en dos niveles de razonamiento. En el primero se contesta que no tiene sentido la existencia de la banca central si se hace lo mismo que la gente hubiera hecho sin su participación con el ahorro consiguiente de honorarios. Y en segundo lugar, la única manera de saber las preferencias de la gente es dejarla actuar. Es por ello que el antes mencionado Hayek ya siendo premio Nobel en economía ha publicado sobre la necesidad que la gente elija la unidad monetaria del mismo modo que elige en el mercado libre otros bienes y servicios. Debe recordarse que Mises era partidario del patrón oro, un sistema que permitió en gran medida resguardar el valor del dinero, pero como destaca Hayek es la gente en el mercado y no el gobierno con el curso forzoso la que debe decidir el signo monetario de su preferencia ya que además está visto, sin excepción, lo que han hecho los gobiernos indefectiblemente cuando deciden y administran el dinero.

El libro de Haberler, como decimos, si bien expuso a intelectuales argentinos y de otras latitudes a la por entonces desconocida tradición de la Escuela Austríaca en diversos aspectos y abrió posibilidades de estudio de autores de gran peso como Knut Wicksell, Lionel Robbins, John M. Clark y Wilhelm Röpke, estrictamente no ha seguido toda la línea de de la mencionada Escuela, por ejemplo, cuando al terminar su libro se refiere con razón a las necesarias “limitaciones propias de una política de gastos que no han recibido la atención necesaria que merecen en la literatura sobre el problema” se explaya en consideraciones que se salen de ese paradigma para internarse en recomendaciones que estaban en boga en esos años en el mundo como la llamada “capacidad ociosa” tan bien comentada por el prolífico William H. Hutt y que por lo demás han sido severamente criticadas por colegas que provenían de las enseñanzas del mencionado seminario en Viena y que han sido desarrollados en muy diversos países luego de la diáspora provocada por el régimen nazi.

De todos modos reiteramos la gran contribución de Haberler en cuanto a dar a conocer y difundir algunos de los postulados liberales y otras versiones encontradas del momento, aunque haya pasado por alto a personajes como Carl Menger en sus muy interesantes disquisiciones que hemos puesto en una cápsula en este artículo que intenta poner de manifiesto lo ocurrido con otras ideas en torno a los puntos capitales de su obra.

Como hemos apuntado antes, a estas consideraciones debe agregarse la versión moderna respecto al dinero desarrollada inicialmente (ahora hay una bibliografía suculenta en el mismo sentido) por Hayek en su obra de 1976 titulada The Denationalization of Money donde subraya que el problema medular reside en la denominada “política monetaria” puesto que en un mercado libre no hay tal cosa ya que cualquier decisión política inexorablemente perjudica el bienestar de la población. En este sentido, cabe señalar que la banca central solo puede operar en una de tres direcciones: expandir, contraer o dejar inalterada la base monetaria y cualquiera de estos caminos distorsionan los precios relativos, es decir, serán distintos de lo que hubieran sido de no haber mediado la mencionada intervención. Y si se pretendiera un contrafáctico alegando que lo anterior no tendría lugar si la banca central operara en el mismo sentido que lo hubiera hecho la gente, la respuesta es doble. Por una parte si se va a hacer los mismo que la gente hubiera hecho, no tiene sentido la intromisión con el consiguiente ahorro de honorarios burocráticos y, por otra, el único modo de saber qué hubiera hecho la gente es dejarla actuar para lo cual la banca central constituye un estorbo.

Hayek sostiene que la denominada “autoridad monetaria” es uno de los mitos más peligrosos de nuestra época, escribe que se tardaron dos siglos en percibir el horror de unir la religión con el aparato estatal, es de esperar que no transcurra otro tanto para percatarnos de los graves problemas a que invariablemente conducen los bancos centrales y la peligrosa y absurda idea de atar la noción de soberanía al signo monetario que fatalmente de dirige a la eliminación de la soberanía de los individuos que integran la sociedad.

En este contexto el preguntarse qué cantidad de moneda debería existir es equivalente a preguntarse qué cantidad de bananas o bicicletas deben existir. Resulta clave comprender que la inflación deriva de la manipulación estatal de la moneda siempre como un fenómeno exógeno al mercado cuyo resultado inevitable es la distorsión de los precios relativos, a saber, de los únicos indicadores que tiene el mercado para asignar los siempre escasos recursos.

Por último la insistencia en la banca central independiente de las directivas del ministro del ramo o del parlamento no modifican un ápice la naturaleza del problema, podrá ser un asunto de grado pero en este supuesto los banqueros centrales se equivocarán independientemente puesto que necesariamente caerán en la trampa ineludible de tener que decidir entre una de las tres avenidas antes señaladas con los resultados también apuntados.

En resumen, es indispensable estudiar este punto capital para completar el análisis formulado por Haberler respecto al ciclo económico y liberarnos así de la sucesión interminable de crisis provocadas por la administración gubernamental del dinero. En este contexto recordemos con Antonio Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar” y también que “de diez cabezas, nueve embisten y una piensa”.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Domingo Cavallo: “La tendencia a la inflación en la Argentina tiene que ver con licuar deudas, no pagarlas”

Publicado el 22/1/22 en: https://www.infobae.com/economia/2022/01/22/domingo-cavallo-la-tendencia-a-la-inflacion-en-la-argentina-tiene-que-ver-con-licuar-deudas-no-pagarlas/

El ex ministro brindó una charla vía Twitter junto al economista Nicolás Cachanosky, organizada por el periodista y ensayista José Benegas

Domingo Cavallo, el ex ministro de Economía de Carlos Menem y Fernando De la Rúa, vinculó la tendencia que tiene la Argentina a registrar altos niveles de inflación durante tiempos prolongados a la intención de la clase dirigente, desde presidentes a gobernadores y ministros, “a licuar las deudas, no pagarlas”:

Así lo manifestó en un extenso diálogo que mediante Twitter convocó el periodista, ensayista y columnista José Benegas, y del que también participó el economista Nicolás Cachanosky. Durante la charla y ante un nutrido auditorio, los tres abordaron desde temáticas vinculadas a los desafíos que enfrenta la economía de Estados Unidos, el impacto de los conflictos geopolíticos -sobre todo Rusia y China-, el fenómeno de la alta inflación que se está expandiendo a los países de mayor peso relativo, y los problemas y urgencias que enfrenta la economía.

Si no se logra erradicar la inflación, predominan teorías e interpretaciones equivocadas de los problemas y de cuáles son las causas, por eso las decisiones siempre van en la dirección equivocada. Lograr la estabilidad es absolutamente prioritario”, aseguró Domingo Cavallo, al referirse al problema inflacionario argentino.

Para el ex ministro, “la tendencia a la inflación en la Argentina, tanto de gobernadores, presidentes y ministros, es porque entienden que hay que licuar las deudas públicas, no pagarlas. Pero también el propio sector privado está acostumbrado a sacarse de arriba las deudas a través de golpes inflacionarios”.

“El estatismo es fruto de grupos corporativos que tratan de que la inversión los beneficie a ellos”, consideró y puso como ejemplo los paradores de camiones que el gobierno nacional estaría dispuesto a financiar, en un negocio casi a la medida del poderoso sindicalista Hugo Moyano.

Según el economista, otro ejemplo es la interpretación y el discurso del gobierno nacional ante los cortes de electricidad que se produjeron entre la semana pasada y la actual. “Ahora se escucha de este Gobierno que la culpa es porque se privatizaron las empresas del Estado y no por las tarifas congeladas. Se arman relatos mentirosos y asignan mal la responsabilidad y explican mal las causas de los problemas”.

Para Cavallo, los 10 años sin inflación durante la Convertibilidad fue revertido por decisiones muy equivocadas de los políticos. “Ocurrió cuando se produjo el golpe institucional que se hizo para sacar a De la Rúa de la presidencia y a mí del ministerio de Economía. Esa decisión que tomó Duhalde destruyó esa regla, y ahora estamos pagando las consecuencias”.

“La barbaridad que hizo Duhalde, siguió Néstor Kirchner, Cristina Fernández y que ahora está acentuando Alberto Fernández, pero con el liderazgo efectivo de Cristina de Kirchner, es un retroceso de la economía y de la política”.

La posibilidad de reformas profundas

“En los 90 no podríamos haber hecho la privatización, la desregulación y la apertura si antes no lográbamos erradicar la inflación a través del régimen de Convertibilidad, que obligó a la política monetaria a dejar de producir inflación. Ahora, el punto de partida tiene que ser un buen programa de estabilización, basado en una reforma del régimen monetario y fiscal, las dos cosas al mismo tiempo, pero tiene que haber, primero, uno de cuajo, que es el nuevo régimen monetario”, consideró Cavallo.

Igual, aclaró que, junto a las medidas económicas, también estuvo como condición para el lanzamiento de la Convertibilidad el giro en “la política exterior”. “Eso no lo decidí yo, sino Menem, que tenía una gran intuición sobre lo que estaba pasando en el mundo. En el 89 cayó el Muro de Berlín, en el 91 se disolvió la Unión Soviética. Sin ese giro no se hubiera podido hacer”.

Un punto que también agregó Cavallo sobre la dificultad de aplicar ahora reformas integrales a la economía fue “la complicación adicional del tamaño del sector público. Hoy es mucho más grande que el de Alfonsín, que era 35% del Producto Bruto, mientras hoy es del 42 a 43 por ciento. Nosotros lo habíamos bajado al 25. Además ahora hay regulaciones absurdas, que afectan el funcionamiento de prácticamente todos los mercados”.

Para Nicolás Cachanosky, el actual momento es más complicado para aplicar un programa económico que permita resolver la inflación y recuperar el crecimiento tanto por el contexto económico adverso internacional, como porque ahora hay más pobreza e indigencia. Sin embargo, alertó sobre los costos de no afrontar una reforma de manera urgente.

“Hacer reformas tiene costos, pero no hacerlas tiene más costos. Ese mensaje no se envía de manera clara, transmitir el costo de no poner las cosas en orden”, explicó Cachanosky

La ilusión de los libertarios

Por otra parte y como mensaje optimista, Cavallo habló de manera elogiosa del sector político que se identifica con Javier Milei, quien también suele ensalzarlo y no duda en calificarlo como “el mejor ministro de Economía de la historia”. “Los libertarios son algo exagerados cuando presentan las ideas, pero estoy ilusionado con ellos. Están teniendo un impacto muy positivo en la juventud y eso lo puedo comprobar”, afirmó el ex ministro de Economía de Carlos Menem y Fernando De la Rúa.

“Creo que hay una pequeña luz de esperanza en la Argentina de que esta mala interpretación de nuestra historia, que se ha estado produciendo desde los principios de los 2000 hasta ahora, se revierta”, consignó. “Espero que en el mundo la tendencia de echar la culpa a la globalización, el libre comercio y la apertura de los países no cuaje, que no se arraigue en la educación de la juventud”.

Finalmente, Domingo Cavallo también reiteró su idea a favor de re privatizar Aerolíneas Argentinas, debido a la falta -a su juicio- de un buen servicio con tarifas competitivas. “Es una empresa que habría que re-privatizar y restablecer en el sector un clima de competencia y desregulación”, consideró como viene planteado desde hace años.

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE. Publica en @josebenegas

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Es profesor de UCEMA. Publica en @n_cachanosky

15 Años de Inflación

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 17/1/22 enhttps://puntodevistaeconomico.com/2022/01/17/15-anos-de-inflacion/#more-15670

El año terminó con una inflación del 50.9%. Un número récord a nivel mundial. Si no estuviesemos hablando de Argentina, este sería un número inaceptable que provocaría una fuerte crisis política. Luego del impacto en la inflación de la crisis del 2001, podemos tomar el 2007 como el inicio del actual proceso inflacionario. Son ya 15 años de una inflación en tendencia ascendente sin miras de mejorar en el corto o mediano plazo.

Veamos primero los datos. La siguiente tabla muestra la inflación anual del 2007 a la fecha. La inflación oficial incluye la intervención al Indec, mientras que la inflación corregida lo hace en base al IPC Congreso (sorprende que los datos del IPC Congreso no estén disponibles online). Más allá de ciertas oscilaciones, la tendencia es claramente ascendente. En el 2007 la inflación fue «sólo» del 25.7%. De la tabla también se desprende que (1) la inflación comenzó con Néstor Kirchner (no con CFK), y (2) que el Indec estuvo intervenido 9 de los 15 años que lleva este proceso inflacionario.

AñoInflación oficialInflación corregidaPresidenteIntervención al Indec
20078.525.7Néstor KirchnerX
20087.223.0CFKX
20097.714.8CFKX
201010.925.3CFKX
20119.522.8CFKX
201210.825.3CFKX
201310.928.4CFKX
201423.838.3CFKX
201518.727.8CFKX
201639.640.7Mauricio Macri
201724.724.6Mauricio Macri
201847.647.6Mauricio Macri
201954.054.0Mauricio Macri
202036.036.0Alberto Fernández
202150.950.8Alberto Fernández

La siguiente tabla muestra la inflación anual promedio por presidente. La tendencia ascendente es clara.

PresidenteInflación promedio
Néstor Kirchner15.1
CFK25.6
Mauricio Macri41.0
Alberto Fernández43.2

Los siguientes gráficos, tomados de El Hub Económico, muestras la inflación interanual con frecuencia mensual y la perdida del poder adquisitivo del peso.


No es ningún misterio como se llegó a esta situación. El motivo por el cual hay inflación es la monetización de un déficit fiscal insostenible animado por el típico populismo argentino. El motivo por el cual el proceso inflacionario ha durado 15 años es porque la clase política ignora la causas. Las explicaciones heterodoxas de la inflación son tan problemáticas como convenientes a la política. Salvo los 4 años de gobierno de Cambiemos, no hemos visto un genuino intento de controlar la inflación. La política monetaria de Cambiemos puede haber sido inconsistente, pero fue un intento genuino de poner la inflación bajo control. Esto quiere decir que hemos tenido 11 años de una dirigencia política (en especial el Kirchnerismo) que ha ignorado el problema.

Más allá de sus intentos, lamentablemente la oposición tampoco parece ir al fondo de la cuestión. La política de «estado presente» va en contra del ajuste fiscal necesario. ¿Acaso no recordamos, por ejemplo, las expresiones desde Cambiemos (ej. Vidal) culpando a empresarios por la suba de precios?

En estos 15 años el nivel de precios aumentó un impresionante 6.245%. El desinterés de la clase política por cortar de raíz este problema es un mal augurio para la economía del país.

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Es profesor de UCEMA. Publica en @n_cachanosky

Javier Milei, una píldora demasiado grande para timoratos

Por Alberto Benegas Lynch (h): Publicado el 27/11/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/11/27/javier-milei-una-pildora-demasiado-grande-para-timoratos/?outputType=amp-type

Javier Milei, una píldora demasiado grande para timoratos (Adrián Escandar)

Los argentinos desde hace décadas venimos transitando épocas muy difíciles rayanas en la peligrosidad extrema. Los discursos políticos resultan anacrónicos y fracasados por donde se los mire. Todos padecen la situación pero de modo especial los más vulnerables. De un corto tiempo a esta parte irrumpe en el escenario político Javier Milei con un discurso a contracorriente de lugares comunes y propone nada más y nada menos que la libertad con una profundidad no vista en los últimos largos tiempos en nuestro medio con lo que ha influido a mucha gente y corrido notablemente la parla de otros espacios políticos.

Milei reitera que ha venido “a despertar leones y no a guiar corderos”, que su presencia es transitoria y que lo relevante son las ideas y no las personas en cuyo contexto combate con vigor toda manifestación totalitaria y para contrarrestarlas formula propuestas que en esta nota periodística vamos a resumir a vuelo de pájaro algunas pocas al efecto de ilustrar las posiciones que representa su partido. Lo hacemos en forma de decálogo.

Primero, el ambientalismo. De un tiempo a esta parte los socialismos se han agazapado en el llamado ambientalismo como una manera más eficaz de liquidar la propiedad privada: en lugar de decretar su abolición al estilo marxista, la tragedia de los comunes se patrocina con mayor efectividad cuando se recurre a los llamados “derechos difusos” y la “subjetividad plural” a través de lo cual se abre camino para que cualquiera pueda demandar el uso considerado inadecuado de lo que al momento pertenece a otro.

El fundador y primer CEO de Weather Channel, John Coleman, el premio Nobel en física, Ivar Giaever y el ex presidente de Greenpeace de Canadá, Patrick Moore, sostienen que el denominado ambientalismo se basa en un fraude en el sentido de tergiversación de estadísticas. El aumento en la temperatura en el planeta Tierra se ha elevado medio grado en el transcurso del último siglo y fue antes de que aparecieran los gases que fueron inyectados por los humanos en la atmósfera (principalmente dióxido de carbono). También apuntan que en la época de los dinosaurios, en la Tierra el nivel de dióxido de carbono era entre cinco y diez veces superior al actual lo cual contribuyó a la riqueza de la vegetación, épocas en las que la Tierra era a veces más calurosa y húmeda y otras de enfriamiento y sequedad.

Respecto a la preocupación por la extinción de especies animales. Por ejemplo, es cierto que muchas especies marítimas están en vías de extinción debido a la antes mencionada tragedia de los comunes. Esto hoy no sucede con las vacas, aunque no siempre fue así: en la época de la colonia, en buena parte de América Latina el ganado vacuno se estaba extinguiendo debido a que cualquiera que encontrara un animal podía matarlo, engullirlo y dejar el resto en el campo para las aves de rapiña. Lo mismo ocurría con los búfalos en Estados Unidos. Esto cambió cuando comenzó a utilizarse el descubrimiento tecnológico de la época: la marca, primero, y el alambrado luego que clarificaron los derechos de propiedad. Lo mismo ocurrió con los elefantes en Zimbabwe, donde, a partir de asignar derechos de propiedad de la manada se dejó de ametrallarlos en busca de marfil.

En cuanto al temor por la desaparición del agua, el premio Nobel en economía Vernon L. Smith escribe: “El agua se ha convertido en un bien cuya cantidad y calidad es demasiado importante como para dejarla en manos de las autoridades políticas”. El planeta está compuesto por agua en sus dos terceras partes, aunque la mayoría es salada o está bloqueada por los hielos. Sin embargo, hay una precipitación anual sobre tierra firme de 113.000 kilómetros cúbicos, de la que se evaporan 72.000. Eso deja un neto de 41.000, capaz de cubrir holgadamente las necesidades de toda la población mundialSin embargo, se producen millones de muertes por agua contaminada y escasez. Tal como ocurre en Camboya, Ruanda y Haití, eso se debe a la politización de la recolección, el procesamiento y la distribución del agua. En esos países la precipitación es varias veces superior a la de Australia, donde no tienen lugar esas políticas y en consecuencia no ocurren esas tragedias.

En otras palabras, con el argumento de cuidar la propiedad del planeta Tierra se liquida la institución de la propiedad vía las antedichas figuras lo cual daña gravemente al planeta.

Segundo, la banca central cuya política solo puede encaminarse en una de tres direcciones: expansión, contracción o dejar inalterada la base monetaria. Cualquiera de estos caminos distorsionan los precios relativos, los cuales son los únicos indicadores para operar en el mercado por lo que se estimula el derroche que indefectiblemente repercute negativamente en los salarios e ingresos en términos reales. Por ello es que resulta indispensable la liquidación del Banco Central y el curso forzoso permitiendo que la gente revele su preferencia en cuanto al activo monetario tal como, entre otros, ha sugerido una y otra vez el premio Nobel en economía Friedrich Hayek, como pionero de la nutrida bibliografía hoy disponible.

Tercero, contar con una legislación en materia laboral compatible con una sociedad libre que no trabe la contratación de trabajo, la abrogación de la personería gremial con todos los abusos que de ello se desprende en desmedro de los genuinos trabajadores y la liberación de una patética y sistemática estafa monumental incrustada por un sistema nefasto de inseguridad antisocial jubilatorio.

Cuarto, en relación con el llamado aborto en concordancia con lo consignado por genetistas de renombre internacional y con lo expresado por la Academia Nacional de Medicina de nuestro país: “El niño por nacer, científica y biológicamente es un ser humano cuya existencia comienza al momento de su concepción”. A veces se ha mantenido que “la madre es dueña de su cuerpo” lo cual es absolutamente cierto pero no es dueña del cuerpo de otro. Es cierto que está en potencia de muchas cosas igual que todo ser humano independientemente de su edad por lo que constituye una arbitrariedad superlativa inventar un momento de la gestación para proceder a la liquidación de esa vida humana como si se produjera una mágica mutación en la especie, lo cual, dicho sea de paso, es una lógica tan arbitraria que puede conducir a la justificación del infanticidio. Un embrión humano contiene la totalidad de la información genética: ADN o ácido desoxirribonucleico. En el momento de la fusión de los gametos masculino y femenino -que aportan respectivamente 23 cromosomas cada uno- se forma una nueva célula compuesta por 46 cromosomas que contiene la totalidad de las características del ser humano.

Solo en base a un inadmisible acto de fe en la magia más rudimentaria puede sostenerse que diez minutos después del nacimiento estamos frente a un ser humano pero no diez minutos antes. Como si antes del alumbramiento se tratara de un vegetal o un mineral que cambia súbitamente de naturaleza. Quienes mantienen que en el seno materno no se trataría de un humano del mismo modo que una semilla no es un árbol, confunden aspectos cruciales. La semilla pertenece en acto a la especie vegetal y está en potencia de ser árbol, del mismo modo que el feto pertenece en acto a la especie humana en potencia de ser adulto.

Quinto, la distinción entre empresarios que para mejorar su situación patrimonial deben ofrecer bienes y servicios que atiendan las necesidades de su prójimo respecto de los prebendarios que aliados al poder de turno explotan miserablemente a los demás a través de privilegios de distinta índole.

Sexto, la insistencia en preservar la democraciaal estilo de los Giovanni Sartori de nuestra época y evitar que se convierta en cleptocracia cuando se desconoce su aspecto medular, cual es el respeto por los derechos de todos en lugar de otorgar prelación al mero recuento de votos tal como ocurre en territorios como el venezolano (que además encajan fraudes groseros).

Séptimo, la trascendencia de la integración al mundo vía el comercio exterior libre de trabasOctavo, la reducción de cargas tributarias para ubicarlas en un nivel para atender con prontitud la seguridad y la JusticiaNoveno, revisar todo el organigrama gubernamental al efecto de reducir el gasto público en aquellas faenas que exceden a la misión específica de una sociedad abierta del modo en que también han insistido otros premios Nobel en economía como Milton FriedmanGeorge Stigler y Gary Becker. En esta línea argumental, facilitar la implementación del genuino federalismo y la consiguiente descentralización del poder en todos los niveles.

Y décimo, apuntar a la no renovación de deuda externasobre la base, por un lado, que implica comprometer patrimonios de futuras generaciones que no han participado en la elección del gobierno que contrajo la deuda y por otro para embretar al monopolio de la fuerza a financiarse exclusivamente con recursos presentes una vez eliminada la denominada autoridad monetaria y cerrado el camino del antedicho endeudamiento externo, lo cual ha sido expuesto en primer lugar por el premio Nobel en economía James M. Buchanan.

Ya sabemos que los liberales no somos una manada y que detestamos el pensamiento único, son esperables disidencias de matices en varias direcciones, desacuerdos que tenemos con nosotros mismos cuando repasamos un texto anterior y nos damos cuenta que podríamos haber mejorado la marca, puesto que como decía Borges “no hay tal cosa como un texto perfecto”, lo cual es aplicable para todos los órdenes de la vida. Hay algunos comentarios que provienen de quienes parece no se percatan en que país vivimos ni que está ocurriendo. Pero en el caso de Milei resultan inauditas algunas de las críticas echadas a correren primer lugar naturalmente por todo el espectro estatista que discrepa radicalmente con la libertad, pero también por envidiosos que buscan pantallas y “la quinta pata al gato” para disfrazar su mala fe y celos crecientes en medio de inventos mentirosos, también por los que no pueden despegarse de “lo políticamente correcto” ni de las telarañas mentales del statu quo y por aquellos que al provenir de tradiciones de pensamiento muy alejadas del liberalismo aunque en tránsito hacia la libertad se alarman y estiman que las propuestas de marras se tornan en una píldora demasiado grande para digerir.

Sin embargo, si las ideas tan sólidas expuestas por Milei se llevaran a la práctica nuestro país volvería a ser ejemplo del mundo civilizado tal como ocurrió cuando los preceptos alberdianos se aplicaron desde la Constitución liberal de 1853 que permitió que los salarios del peón rural y del obrero de la incipiente industria fueran muy superiores a los de Alemania, Francia, Italia y España. Fue la razón por la que la población se duplicara cada diez años y que tuviéramos indicadores equivalentes a los de Estados Unidos. Luego vino la revolución del 30 primero y luego a partir del golpe militar del 43 que sin solución de continuidad hasta nuestros días se vienen aplicando medidas estatistas en grados diversos y, por tanto, con sucesivas crisis que empujan a bajar escalones en todos los rubros y ámbitos posibles que hacen a la calidad de vida, juntamente con una degradación creciente de las instituciones republicanas.

Javier Milei en su previa incursión en los ámbitos académicos ha mostrado gran pericia y conocimiento en las materias de su incumbencia, con especial referencia a los extraordinarios aportes de la Escuela Austríaca liderados por pensadores de la talla de Carl Menger en el origen y continuados por Ludwig von MisesIsrael Kirzner y Murray Rothbard lo cual aquel personaje moderno de la política argentina ha transmitido con gran eficiencia a generaciones jóvenes para que cada uno sepa valorar su independencia y autonomía individual. Estos rasgos han sido destacados por la prensa mundial, como por ejemplo por The Economist de Londres, La Gaceta de Madrid, Le Monde de París y El País de Montevideo que también subrayan el carácter eminentemente moral de ese emprendimiento.

Por último y para cerrar este breve apunte, es pertinente destacar que una cosa es el necesario tendido de puentes electorales con espacios afines para evitar caer en las garras del chavismo local y otra bien distinta es la conducta de un liberal en el Congreso que debe poner de manifiesto su independencia de criterio y no proceder al voto en bloque convirtiendo al Parlamento en una escribanía donde todos proceden como monos en una jaula, lo cual no quita la oposición conjunta a sugerencias del estatismo vernáculo. Esta independencia fue uno de los rasgos que enfatizaron con admiración de los legisladores argentinos los representantes de la Academia Francesa cuando nos visitaron con motivo de la celebración del Centenario en 1910.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Faltan dólares porque sobra populismo

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 1/12/21 en: https://www.notiar.com.ar/index.php/economia/115768-faltan-dolares-porque-sobra-populismo-por-roberto-cachanosky

Las medidas restrictivas que dispuso el Banco Central van en contra de la Constitución Nacional 

Por un lado, el gobierno está desesperado por la falta de dólares, tanto para hacer frente a los compromisos de deuda, como para entregarle a las empresas los que necesitan para comprar insumos en el resto del mundo para producir. Por el otro, cree que llegando a un acuerdo con el FMI puede solucionar sus problemas de falta de divisas. 

En primer lugar, ningún acuerdo con el FMI le va a solucionar el problema de la falta de dólares. Es bastante dudoso que el Fondo vaya a llegar a un acuerdo light con el Gobierno y, en particular le otorgue capitales frescos para hacer frente a los vencimientos de deuda del año que viene.

Pero el punto principal es otro. Es la falta de dólares que tiene el BCRA y que lo llevó a, mediante una circular, violar la Constitución Nacional en su artículo 14 que establece que todo los habitantes gozan de los siguientes derechos, y dice textualmente: “de trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender”.

Para que ningún distraído argumente que ese artículo dice: “conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio” conviene recordar el artículo 28 que establece: “Los principios, garantías y derechos reconocidos en los anteriores artículos, no podrán ser alterados por las leyes que reglamenten su ejercicio”. En otras palabras, cuando se reglamenten los derechos, no pueden anularse por ley. Sería un contrasentido que la Constitución Nacional reconozca los derechos mencionados y luego acepte que sean violados por una simple circular del BCRA, como en este caso.

Exceso de autoridad

La decisión del BCRA de prohibir la venta de pasajes en cuotas viola el derecho a trabajar, a ejercer toda industria lícita, de comerciar y de disponer de su propiedad.

¿Qué importancia tienen los párrafos anteriores con el tema económico? Que, si el gobierno viola la Constitución mediante una simple circular del BCRA, no existen reglas de juego estables. Nada es previsible en economía y, por lo tanto, no hay inversiones.

Ahora bien, hecha esta introducción que es fundamental para entender la relación entre crecimiento y calidad institucional, el otro punto a entender es que es el mismo gobierno el que cierra todas las canillas para que ingresen dólares al país. La escasez de dólares es culpa del gobierno y por eso faltan para que la gente pueda hacer turismo, para que las empresas puedan comprar insumos y demás usos que se hacen de las divisas extranjeras.

El primer problema fundamental es que el Estado se apropia de la propiedad de los que producen generando desestímulos para exportar, cerrando la canilla de ingresos de dólares vía las ventas al resto del mundo.

En efecto, cuando alguien produce trigo, soja, carne o lo que sea y lo exporta, esos productos son de su propiedad. Exporta el fruto de su trabajo. Supongamos que el mismo productor es el que exporta, entrega un producto de su propiedad, soja, por dólares. Los dólares deberían pasar a ser propiedad del exportador.

Sin embargo, este gobierno que se llena la boca hablando del peso como si fuera un símbolo patrio, le dice al que con su trabajo genera riqueza: esos dólares que te entregaron a cambio del trigo que produjiste “son míos”. Se los queda el BCRA y le entrega unos papeles pintados llamados pesos que nadie quiere porque son de mala calidad.

Pero no solo que va a quitarle la moneda buena para entregarle la moneda mala, sino que, además, le entrega menor cantidad de moneda mala de la que cotizaría en el mercado esa moneda de mala calidad, el peso versus los dólares, y aún así superan a las importaciones.

Y no conforme con estas dos confiscaciones, encima le cobra un impuesto diferencial al que produce para exportar con el cargo de retenciones.

Es decir, el Gobierno hace lo imposible para que no entren dólares por exportaciones, que deberían ser propiedad de los productores de los bienes vendidos fuera de las fronteras. Y si nos los trajeran a la Argentina, sería por desconfianza de un estado confiscador de la riqueza de los que producen en nombre de una falsa solidaridad y estímulo al crecimiento económico

El siguiente gráfico muestra las exportaciones argentinas en volumen (es un número índice de volumen con base 100 el nivel de 2004). Revela un claro estancamiento desde 2003 hasta 2020. Llevamos 17 años de estancamiento del volumen exportado y cuando subieron no respondió a ganancias de productividad sino alentadas por el viento de cola externo por suba de los precios internacionales de las materias primas.

No solo el gobierno tiene el consumo en caída libre, sino que, encima, hace lo imposible para cobren vigor las exportaciones.

Otras fuentes debilitadas

¿Qué otra puerta de ingreso de divisas cerró el gobierno? La de las inversiones extranjeras directas. La carga tributaria, el maltrato que le dispensan los políticos a los que invierten en Argentina, la legislación laboral, la falta de infraestructura y de insumos para producir por escasez de divisas hace que la inversión externa fluya hacia otros países.

En 2015, último año de la anterior etapa K, la Inversión Extranjera Directa (IED) que recibió Argentina fue de solo el 6,8% del total que recibió América Latina y el Caribe en ese año. Y en el período 2003/2019 fue aún menor, solo 6 por ciento.

La tercera opción de ingreso de divisas sería por el lado del endeudamiento externo, algo que ha hecho en forma sistemática Argentina y también en forma sistemática ha defaulteado su deuda. No paga y culpa al prestamista de usurero que quiere explotar al pueblo argentino.

De manera que, la falta de divisas en Argentina es una combinación de falta de seguridad jurídica (los mismos argentinos fugan sus ahorros al exterior para no ser confiscados por el gobierno) y gobiernos populistas que, para financiar su política, cierran las puertas al ingreso de divisas.

En síntesis, en la Argentina faltan dólares porque sobra populismo y pesos emitidos para financiar el déficit fiscal. Y todo eso no se corrige impidiendo, en forma inconstitucional, financiar en cuotas turismo al exterior.

La Argentina está famélica de calidad institucional y esa situación se manifiesta en la profunda crisis económica que está viviendo.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

¿Dolarización, independencia del BCRA o competencia de monedas?

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 23/11/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/11/23/dolarizacion-independencia-del-bcra-o-competencia-de-monedas/

Todo parece indicar que cada vez se impone más la idea de hacer una reforma monetaria para volver a tener moneda y terminar con los períodos de alta inflación a los que estamos sometidos

Desde siempre los sistemas monetarios del mundo están basados en la confianza que la gente tiene en las instituciones jurídicas, políticas y económicas del país emisor (Reuters)

Salvo los economistas del Gobierno y quienes lo siguen creen que puede continuar aplicando el impuesto inflacionario eternamente con su poder de señoreaje (beneficio que percibía la autoridad de las casas de moneda por acuñar una pieza cuyo valor intrínseco era menor al nominal. En la actualidad representa el hecho de que el derecho a “producir” dinero puede constituir para el emisor una fuente de ingresos) y no advierten la huida del peso por la sociedad en su conjunto, el resto sabe que algo hay que hacer al respecto.

¿Cuáles son las opciones para volver a tener un sistema monetario?

Juntos por el Cambio parece inclinarse por cambiar la Carta Orgánica del BCRA, que es una ley, y establecer una verdadera independencia del BCRA para que se concentre en su rol primario “defender el valor del peso”.

Considerando el destrozo monetario al que ha sido sometida la Argentina y, en particular, a la escasa inclinación que tienen los políticos por respetar las leyes que ellos dictan, esta alternativa luce muy poco viable. En última instancia, la propuesta de esta alianza política de varios partidos parece olvidar que en la Argentina la misma dirigencia política sancionó primero la Ley de Convertibilidad y luego la derogó sin más. Y que esa misma dirigencia sancionó la pomposa Ley de intangibilidad de los depósitos y a los pocos meses establecía un corralito y luego dispuso la pesificación de los depósitos en dólares.

No hay que olvidarse que desde siempre los sistemas monetarios del mundo están basados en la confianza que la gente tiene en las instituciones jurídicas, políticas y económicas del país emisor. Hasta que en Argentina esas instituciones vuelvan a recuperar prestigio y el crédito de la sociedad, va a pasar mucho tiempo y, por lo tanto, luce poco realista pensar en que un simple cambio de la Carta Orgánica del BCRA vaya a despertar confianza en el peso como moneda en el estricto sentido de la palabra (unidad de cuenta, medio de pago y reserva de valor).

Luce poco realista pensar en que un simple cambio de la Carta Orgánica del BCRA vaya a despertar confianza en el peso como moneda en el estricto sentido de la palabra (unidad de cuenta, medio de pago y reserva de valor) (Reuters)

Es más, ya cuando estaba en funcionamiento la convertibilidad, los depósitos del sector privado en el sistema financiero en dólares representaban entre 50% y 70 del total. En otras palabras, aun con convertibilidad la gente seguía prefiriendo el dólar. El peso era un simple recibo de los dólares que el BCRA tenía en las reservas respaldando la base monetaria.

De manera que no luce como una verdadera solución cambiar la carta orgánica del BCRA para resolver el problema de la desconfianza en el peso, porque la gente no es que no cree en el Banco Central, no cree en que la dirigencia política vaya a cumplir con las leyes sanciona.

La otra opción es ir a una dolarización. Esta alternativa parece complicada hoy en día porque el BCRA no tiene prácticamente reservas propias líquidas. En el mejor de los casos, las netas se estiman en USD 7.000 millones en comparación con $7,6 billones que suman los pasivos a rescatar entre base monetaria, Leliq y Pases netos.

El primer problema es que el tipo de cambio de conversión superaría los $1.000 por dólar, cinco veces el promedio actual de la cotización de los dólares alternativos al oficial, con el riesgo de establecer un tipo de cambio arbitrario a la hora de dolarizar. Esto quiere decir que podría afectar el flujo de comercio exterior dependiendo si la paridad de referencia se fija muy alta o muy baja. Además, implicaría establecer otra moneda de curso forzoso, en este caso el dólar.

Tipos de cambios alternativos por el control al movimiento de divisas

$ por dólar

Tal vez la mejor opción que hoy puede tener Argentina para restablecer un sistema monetario lo más rápido posible consista en quitarle el curso forzoso al peso y darle curso legal al resto de las monedas, es decir, establecer un sistema de competencia de monedas en el que todo indica que la gente va a terminar eligiendo el dólar como medio de intercambio y reserva de valor.

Funcionamiento de la mejor propuesta

No hace falta decir que “hay que dinamitar el BCRA”, eso está bien para el discurso de barricada y poco serio desde el punto de vista intelectual. Lo más conveniente, incluso desde el punto de vista político, es establecer esa competencia de monedas y dejar que la gente dolarice de hecho la economía. No habría argumento posible de parte de los defensores del curso forzoso del peso ante esta medida, porque sería la misma gente la que estaría dolarizando la economía.

Si el BCRA no produce una moneda de buena calidad, muere como una fábrica de hamburguesas que produce un producto de mala calidad que la gente no demanda. Sometiéndolo a la competencia, desaparece.

Por otro lado, la clave está en tener las cuentas del sector público en orden, aunque también es importante resaltar que, en última instancia, es más relevante el nivel de gasto público que el nivel de déficit fiscal. Es preferible un déficit fiscal de 2% de PBI con un gasto público del 15% del PBI, que equilibrio fiscal con un gasto público del 47% del PBI, porque la contrapartida de semejante injerencia del Estado es la presión impositiva, la emisión monetaria y el endeudamiento del sector público.

Adicionalmente a un sistema de competencia de monedas, se debería autorizar transacciones locales con transferencias de fondos en el exterior. Es decir, los argentinos tienen miles de millones de dólares depositados en el exterior en blanco y no piensan traerlos porque tienen miedo a que el Estado se los confisque. Esto hace que esos miles de millones de dólares financien el consumo y la inversión de los países desarrollados donde están atesorados en lugar de financiar la actividad económica interna.

Es más relevante el nivel de gasto público que el nivel de déficit fiscal. Es preferible un déficit fiscal de 2% de PBI con un gasto público del 15% del PBI, que equilibrio fiscal con un gasto público del 47% del PBI, porque la contrapartida de semejante injerencia del Estado es la presión impositiva, la emisión (EFE)

¿Por qué no generalizar los pagos en el exterior con esos fondos por operaciones que se hagan localmente? Juan le compra el auto a José y le paga de su cuenta en Nueva York a la cuenta de José en Nueva York, Miami o donde tenga la cuenta. Esto permitiría utilizar recursos enormes para movilizar la economía interna en forma inmediata sin que los dueños de esos recursos asuman el riesgo de traer su dinero a la Argentina.

En síntesis, tal vez hoy más que dolarizar habría que establecer una competencia de monedas que terminaría en una dolarización de hecho llevada a cabo por la misma gente.

Hay que tener presente que ninguna reforma monetaria resolverá los problemas estructurales de la economía argentina. Para eso se necesita encarar profundas reformas del Estado; Impositiva; y Laboral; y también desregular la economía y volver a la integración de la economía al mundo.

Así como un acuerdo con el FMI o el acceso al financiamiento del mercado voluntario de deuda tampoco son sustitutos de las reformas estructurales mencionadas. Son solo los pilares en que debiera apoyarse un plan económico que habrá que aplicar en forma integral y de manera simultánea. Esto es lo que realmente se llama política de shock. Generar un shock de confianza con mediadas estructurales y consistentes.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Por qué la Escuela Austríaca de Economía tiene las respuestas que la Argentina necesita

Por Adrián Ravier.  Publicado el 30/10/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/10/30/por-que-la-escuela-austriaca-de-economia-tiene-las-respuestas-que-la-argentina-necesita/

Es una corriente contraintuitiva que le permite advertir mitos frecuentes en el saber popular y hacer propuestas concretas para poder superar las crisis recurrentes

El Gobierno responde a la escalada de precios con controles y persecuciones; a los bajos salarios nominales con legislación e incrementos del nivel mínimo; a la escasez de divisas fortaleciendo con cupos, más impuestos y retenciones a quienes las generan

Los economistas que hagan un diagnóstico objetivo de la problemática social argentina detectarán una realidad con fuertes desequilibrios fiscales, monetarios y cambiarios, lo que a su turno dará lugar a palabras como renegociación de la deuda, cepo cambiario, controles de precios, bajos niveles de actividad, empleo y productividad, alta pobreza e indigencia, entre otras.

El Gobierno responde a la escalada de precios con controles y persecuciones; a los bajos salarios nominales con legislación e incrementos del nivel mínimo; a la escasez de divisas fortaleciendo con cupos, más impuestos y retenciones a quienes las generan; a la crisis socioeconómica con redistribución de los recursos que cargue con más impuestos a los que más tienen.

Más allá de las buenas intenciones, la Escuela Austríaca demuestra que estas políticas siempre generan resultados opuestos a los buscados. Después de todo, la bautizada economía austríaca es contraintuitiva y al comprender la lógica económica le permite advertir mitos frecuentes en el saber popular.

¿Por qué si el gobierno controla precios se produce desabastecimiento?: Los precios no son arbitrarios, ni caprichosos. Los precios se forman en cada intercambio entre las personas y empresas, intercambian voluntariamente derechos de propiedadCeteris paribussi un recurso es escaso será más caro y si es abundante será más barato. Si el gobierno exige a los vendedores de carne que su precio sea bajo, el incentivo para producir se reduce, y en consecuencia habrá menos oferta en el mercado. La máxima expresión hoy se ve en Venezuela, recorriendo las góndolas de supermercados vacías, mientras se fomentan los mercados informales para vender los productos por fuera de lo que la legislación exige.

El problema no radica en el actuar de los empresarios, sino en la legislación suicida que fomenta el desabastecimiento. La solución que ofrece la Escuela Austríaca es el desmantelamiento total de los controles de precios, pues en un mercado libre la propia competencia determina el nivel de equilibrio que satisface a las dos partes.

¿Por qué subir salarios genera desempleo e informalidad?: En el mercado laboral la lógica es similar. El análisis económico detecta que los salarios no son arbitrarios, sino la resultante de una evaluación de los niveles de productividad, que dependen del nivel de formación y acumulación de capital. Si el gobierno pretende incrementar los salarios vía legislación, los generadores de empleo que necesitan recuperar ese mayor costo con la venta del producto final no podrán contratar la nómina que esperaban y se generará desempleo, o lo harán por fuera de la legislación a salarios inferiores provocando informalidad.

Para la Escuela Austríaca nada es más efectivo para generar empleo y reducir la informalidad que la total desregulación del mercado laboral. De nuevo, una economía que recupera los incentivos para la producción constituye el mejor regulador de los salarios, los que dependerán de la productividad que se pueda alcanzar en cada actividad, y dentro de cada una de ellas, en cada puesto de trabajo.

¿Por qué imprimir dinero nos deja sin dinero?: El dinero también es un mercado, y como tal también se lo estudia desde su oferta y su demanda. En este caso, el precio es el poder adquisitivo. Si el Banco Central de la República Argentina incrementa la oferta de dinero a un ritmo mayor que el que se aumenta la demanda de dinero, genera inflación, lo que significa una pérdida de poder adquisitivo. Es por ello que los teóricos de la Escuela Austríaca coinciden con el monetarismo de Chicago en afirmar que la inflación es siempre un fenómeno monetario.

Si la Reserva Federal de los Estados Unidos o el Banco Central Europeo incrementan la oferta monetaria y esto no genera altos niveles de inflación, es porque en el mundo hay demanda hay mayor demanda de dólares y de euros. En la Argentina, por el contrario, la emisión de pesos no es acompañada con mayor demanda. Por el contrario, como la gente observa que los pesos se derriten en sus manos, reducen su tenencia con la compra de múltiples activos financieros o reales. Al bajar la demanda de pesos al tiempo que se incrementa la oferta, el desequilibrio lleva a la inflación y la reducción del poder adquisitivo del peso se acelera. Seguir incrementando la oferta de pesos, al contrario de lo que dicta la teoría monetaria moderna, sólo conduce a profundizar la destrucción de la moneda nacional.

En este campo, la Escuela Austríaca propone numerosas recetas para detener la destrucción de la moneda, promoviendo primero la desnacionalización del dinero, lo que significa terminar con el curso forzoso y el monopolio del Banco Central. Abrir la competencia para que cada persona demanda la moneda que desee, abre un espacio para que ocurra la Ley de Gresham: detectó que cuando en un sistema existen dos monedas, una buena -con un valor estable-, y otra mala -se devalúa constantemente-, la gente paga con la moneda mala y ahorra la moneda buena, es decir la mala desplaza de la circulación a la buena.

Si en una economía bimonetaria como la argentina, la sociedad tiene que decidir entre deshacerse de los pesos o los dólares, la lógica de racionalidad indica que usará los pesos para sus gastos, y guardará los dólares para ahorro. Esta dolarización espontánea agrava el desequilibrio monetario donde la oferta sigue creciendo, mientras que la demanda de pesos sigue bajando.

¿Por qué bajar la tasa de interés genera escasez de ahorro y mayor tasa futura?:Para formar capital se requiere ahorro, el que se canaliza a través del sistema financiero a inversores que los convierten en producción realEl mercado de créditos también se lo estudia a través de sus curvas de oferta y demanda, y el precio es la tasa de interés. Si se incrementara el ahorro entonces la abundancia de recursos podría permitir a los bancos bajar las tasas de interés, y con ello mejoraría la situación de la actividad y el empleo.

Esto, sin embargo, ha llevado a las autoridades monetarias a creer que bajando las tasas de interés podría también fomentarse el crédito y la inversión. Pero no funciona así. La lógica de la Escuela Austríaca muestra que no es lo mismo fomentar el ahorro para bajar las tasas de interés que bajar las tasas de interés (a través de los créditos blandos del Banco Central) para fomentar el ahorro.

Si el Banco Central baja las tasas de interés, el ahorro lejos de fomentarse, se lo desincentiva. Si los bancos obtienen dinero de la entidad monetaria a través de la ventanilla de descuentos, y entregan crédito a las empresas, es cierto que estas podrán invertir esos medios fiduciarios y generar actividad y empleo en el corto plazo, pero tarde o temprano, el haber quebrado la identidad entre ahorro e inversión, dejará en claro que la situación no es sostenible y emergerán niveles de inflación crecientes.

La lógica de la Escuela Austríaca muestra que no es lo mismo fomentar el ahorro para bajar las tasas de interés que bajar las tasas de interés (a través de los créditos blandos del Banco Central) para fomentar el ahorro (Reuters)

Y cuando el Banco Central deba subir las tasas de interés para contener la inflación, los proyectos de inversión que se generaron tendrán que interrumpirse, dejando a la economía en una situación de crisis y depresión.

La Escuela Austríaca demuestra que los ciclos económicos son las consecuencia lógica de intervenir en el mercado de créditos con tasas de interés más bajas que aquellas que surgen naturalmente en el mercado de ahorros.

¿Por qué los controles o cepos al dólar generan mayor escasez de divisas?: La cotización del dólar resulta también del análisis de la oferta y demanda. Céteris paribus, cuando abundan los dólares, el tipo de cambio baja. Cuando escasean los dólares, el tipo de cambio sube. La poca confianza que tienen los argentinos en el gobierno ha hecho que tras el resultado de las PASO de 2019, los ahorristas retiraran sus dólares del sistema financiero. Los dólares están debajo del colchón, en cajas fuertes, cajas de seguridad, o incluso en Uruguay, Madrid, Suiza o Miami, pero muy lejos de las reservas brutas del Banco Central. Con baja oferta de dólares no puede sostenerse un nivel adecuado de demanda, lo que ha conducido al gobierno a imponer un cepo cambiario sobre los demandantes de divisas. Esto por supuesto complica a los fabricantes de bienes en Argentina, pues enfrentan cuellos de botella al no poder importar los insumos que necesitan para la producción. Se fomenta así una política de sustitución de importaciones dando lugar a un nacionalismo económico que es consistente con más proteccionismo y aislamiento.

La Escuela Austríaca, por el contrario, sugiere abandonar todos los controles y retirar el cepo. Al hacerlo, claro que el tipo de cambio subirá como consecuencia del incremento en la demanda, pero esto a la vez promoverá un retorno de los dólares al sistema financiero, que se equilibrarán en un nuevo tipo de cambio nominal, consistente con la oferta y demanda de dólares.

Pronosticar cuál es el tipo de cambio nominal al cual tendería este nuevo mercado cambiario desregulado es imposible para cualquier analista, pues no se puede anticipar el nivel de confianza del mercado en la nueva política y su sostenibilidad. Pero al menos se eliminaría la brecha entre el dólar oficial y el blue, y dejaría de haber privilegiados que acceden a importar bajo el dólar oficial, y el resto del pueblo que no puede acceder a ese beneficio.

En este sentido, algunos economistas de la Escuela Austríaca promueven una dolarización flexible de la economía argentina, de modo de ofrecerle a los argentinos la posibilidad de elegir el dinero con el que quieren operar, al tiempo que se considera vital para terminar con un Banco Central que se ha convertido en una institución que promueve la alta inflación. Dolarizar la economía tiene efectos inmediatos positivos: bajar la inflación a un dígito y también bajar las tasas de interés reales y nominales, pues se elimina el riesgo de nuevas devaluaciones.

La economía es contraintuitiva

Lo intuitivo para la lógica popular es perseguir a quienes suben los precios o bajan los salarios; poner dinero en los bolsillos de la gente y ofrecer créditos blandos para que haya inversión; si no hay dólares, limitar su demanda con controles y cepo, y si hay pobreza grabar a los que más tienen para repartir donde falta.

Pero los mercados no funcionan de ese modo. Los mercados funcionan con incentivos, y los precios resultan ser sintetizadores (aunque imperfectos) de información y conocimiento disperso.

Para coordinar los mercados necesitan precios libres, incluyendo salarios, tasas de interés y tipo de cambio.

La Escuela Austríaca ofrece una lógica que puede ser la mejor vacuna para la enfermedad del populismo que hoy nos condena.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.