15 Años de Inflación

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 17/1/22 enhttps://puntodevistaeconomico.com/2022/01/17/15-anos-de-inflacion/#more-15670

El año terminó con una inflación del 50.9%. Un número récord a nivel mundial. Si no estuviesemos hablando de Argentina, este sería un número inaceptable que provocaría una fuerte crisis política. Luego del impacto en la inflación de la crisis del 2001, podemos tomar el 2007 como el inicio del actual proceso inflacionario. Son ya 15 años de una inflación en tendencia ascendente sin miras de mejorar en el corto o mediano plazo.

Veamos primero los datos. La siguiente tabla muestra la inflación anual del 2007 a la fecha. La inflación oficial incluye la intervención al Indec, mientras que la inflación corregida lo hace en base al IPC Congreso (sorprende que los datos del IPC Congreso no estén disponibles online). Más allá de ciertas oscilaciones, la tendencia es claramente ascendente. En el 2007 la inflación fue «sólo» del 25.7%. De la tabla también se desprende que (1) la inflación comenzó con Néstor Kirchner (no con CFK), y (2) que el Indec estuvo intervenido 9 de los 15 años que lleva este proceso inflacionario.

AñoInflación oficialInflación corregidaPresidenteIntervención al Indec
20078.525.7Néstor KirchnerX
20087.223.0CFKX
20097.714.8CFKX
201010.925.3CFKX
20119.522.8CFKX
201210.825.3CFKX
201310.928.4CFKX
201423.838.3CFKX
201518.727.8CFKX
201639.640.7Mauricio Macri
201724.724.6Mauricio Macri
201847.647.6Mauricio Macri
201954.054.0Mauricio Macri
202036.036.0Alberto Fernández
202150.950.8Alberto Fernández

La siguiente tabla muestra la inflación anual promedio por presidente. La tendencia ascendente es clara.

PresidenteInflación promedio
Néstor Kirchner15.1
CFK25.6
Mauricio Macri41.0
Alberto Fernández43.2

Los siguientes gráficos, tomados de El Hub Económico, muestras la inflación interanual con frecuencia mensual y la perdida del poder adquisitivo del peso.


No es ningún misterio como se llegó a esta situación. El motivo por el cual hay inflación es la monetización de un déficit fiscal insostenible animado por el típico populismo argentino. El motivo por el cual el proceso inflacionario ha durado 15 años es porque la clase política ignora la causas. Las explicaciones heterodoxas de la inflación son tan problemáticas como convenientes a la política. Salvo los 4 años de gobierno de Cambiemos, no hemos visto un genuino intento de controlar la inflación. La política monetaria de Cambiemos puede haber sido inconsistente, pero fue un intento genuino de poner la inflación bajo control. Esto quiere decir que hemos tenido 11 años de una dirigencia política (en especial el Kirchnerismo) que ha ignorado el problema.

Más allá de sus intentos, lamentablemente la oposición tampoco parece ir al fondo de la cuestión. La política de «estado presente» va en contra del ajuste fiscal necesario. ¿Acaso no recordamos, por ejemplo, las expresiones desde Cambiemos (ej. Vidal) culpando a empresarios por la suba de precios?

En estos 15 años el nivel de precios aumentó un impresionante 6.245%. El desinterés de la clase política por cortar de raíz este problema es un mal augurio para la economía del país.

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Es profesor de UCEMA. Publica en @n_cachanosky

Javier Milei, una píldora demasiado grande para timoratos

Por Alberto Benegas Lynch (h): Publicado el 27/11/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/11/27/javier-milei-una-pildora-demasiado-grande-para-timoratos/?outputType=amp-type

Javier Milei, una píldora demasiado grande para timoratos (Adrián Escandar)

Los argentinos desde hace décadas venimos transitando épocas muy difíciles rayanas en la peligrosidad extrema. Los discursos políticos resultan anacrónicos y fracasados por donde se los mire. Todos padecen la situación pero de modo especial los más vulnerables. De un corto tiempo a esta parte irrumpe en el escenario político Javier Milei con un discurso a contracorriente de lugares comunes y propone nada más y nada menos que la libertad con una profundidad no vista en los últimos largos tiempos en nuestro medio con lo que ha influido a mucha gente y corrido notablemente la parla de otros espacios políticos.

Milei reitera que ha venido “a despertar leones y no a guiar corderos”, que su presencia es transitoria y que lo relevante son las ideas y no las personas en cuyo contexto combate con vigor toda manifestación totalitaria y para contrarrestarlas formula propuestas que en esta nota periodística vamos a resumir a vuelo de pájaro algunas pocas al efecto de ilustrar las posiciones que representa su partido. Lo hacemos en forma de decálogo.

Primero, el ambientalismo. De un tiempo a esta parte los socialismos se han agazapado en el llamado ambientalismo como una manera más eficaz de liquidar la propiedad privada: en lugar de decretar su abolición al estilo marxista, la tragedia de los comunes se patrocina con mayor efectividad cuando se recurre a los llamados “derechos difusos” y la “subjetividad plural” a través de lo cual se abre camino para que cualquiera pueda demandar el uso considerado inadecuado de lo que al momento pertenece a otro.

El fundador y primer CEO de Weather Channel, John Coleman, el premio Nobel en física, Ivar Giaever y el ex presidente de Greenpeace de Canadá, Patrick Moore, sostienen que el denominado ambientalismo se basa en un fraude en el sentido de tergiversación de estadísticas. El aumento en la temperatura en el planeta Tierra se ha elevado medio grado en el transcurso del último siglo y fue antes de que aparecieran los gases que fueron inyectados por los humanos en la atmósfera (principalmente dióxido de carbono). También apuntan que en la época de los dinosaurios, en la Tierra el nivel de dióxido de carbono era entre cinco y diez veces superior al actual lo cual contribuyó a la riqueza de la vegetación, épocas en las que la Tierra era a veces más calurosa y húmeda y otras de enfriamiento y sequedad.

Respecto a la preocupación por la extinción de especies animales. Por ejemplo, es cierto que muchas especies marítimas están en vías de extinción debido a la antes mencionada tragedia de los comunes. Esto hoy no sucede con las vacas, aunque no siempre fue así: en la época de la colonia, en buena parte de América Latina el ganado vacuno se estaba extinguiendo debido a que cualquiera que encontrara un animal podía matarlo, engullirlo y dejar el resto en el campo para las aves de rapiña. Lo mismo ocurría con los búfalos en Estados Unidos. Esto cambió cuando comenzó a utilizarse el descubrimiento tecnológico de la época: la marca, primero, y el alambrado luego que clarificaron los derechos de propiedad. Lo mismo ocurrió con los elefantes en Zimbabwe, donde, a partir de asignar derechos de propiedad de la manada se dejó de ametrallarlos en busca de marfil.

En cuanto al temor por la desaparición del agua, el premio Nobel en economía Vernon L. Smith escribe: “El agua se ha convertido en un bien cuya cantidad y calidad es demasiado importante como para dejarla en manos de las autoridades políticas”. El planeta está compuesto por agua en sus dos terceras partes, aunque la mayoría es salada o está bloqueada por los hielos. Sin embargo, hay una precipitación anual sobre tierra firme de 113.000 kilómetros cúbicos, de la que se evaporan 72.000. Eso deja un neto de 41.000, capaz de cubrir holgadamente las necesidades de toda la población mundialSin embargo, se producen millones de muertes por agua contaminada y escasez. Tal como ocurre en Camboya, Ruanda y Haití, eso se debe a la politización de la recolección, el procesamiento y la distribución del agua. En esos países la precipitación es varias veces superior a la de Australia, donde no tienen lugar esas políticas y en consecuencia no ocurren esas tragedias.

En otras palabras, con el argumento de cuidar la propiedad del planeta Tierra se liquida la institución de la propiedad vía las antedichas figuras lo cual daña gravemente al planeta.

Segundo, la banca central cuya política solo puede encaminarse en una de tres direcciones: expansión, contracción o dejar inalterada la base monetaria. Cualquiera de estos caminos distorsionan los precios relativos, los cuales son los únicos indicadores para operar en el mercado por lo que se estimula el derroche que indefectiblemente repercute negativamente en los salarios e ingresos en términos reales. Por ello es que resulta indispensable la liquidación del Banco Central y el curso forzoso permitiendo que la gente revele su preferencia en cuanto al activo monetario tal como, entre otros, ha sugerido una y otra vez el premio Nobel en economía Friedrich Hayek, como pionero de la nutrida bibliografía hoy disponible.

Tercero, contar con una legislación en materia laboral compatible con una sociedad libre que no trabe la contratación de trabajo, la abrogación de la personería gremial con todos los abusos que de ello se desprende en desmedro de los genuinos trabajadores y la liberación de una patética y sistemática estafa monumental incrustada por un sistema nefasto de inseguridad antisocial jubilatorio.

Cuarto, en relación con el llamado aborto en concordancia con lo consignado por genetistas de renombre internacional y con lo expresado por la Academia Nacional de Medicina de nuestro país: “El niño por nacer, científica y biológicamente es un ser humano cuya existencia comienza al momento de su concepción”. A veces se ha mantenido que “la madre es dueña de su cuerpo” lo cual es absolutamente cierto pero no es dueña del cuerpo de otro. Es cierto que está en potencia de muchas cosas igual que todo ser humano independientemente de su edad por lo que constituye una arbitrariedad superlativa inventar un momento de la gestación para proceder a la liquidación de esa vida humana como si se produjera una mágica mutación en la especie, lo cual, dicho sea de paso, es una lógica tan arbitraria que puede conducir a la justificación del infanticidio. Un embrión humano contiene la totalidad de la información genética: ADN o ácido desoxirribonucleico. En el momento de la fusión de los gametos masculino y femenino -que aportan respectivamente 23 cromosomas cada uno- se forma una nueva célula compuesta por 46 cromosomas que contiene la totalidad de las características del ser humano.

Solo en base a un inadmisible acto de fe en la magia más rudimentaria puede sostenerse que diez minutos después del nacimiento estamos frente a un ser humano pero no diez minutos antes. Como si antes del alumbramiento se tratara de un vegetal o un mineral que cambia súbitamente de naturaleza. Quienes mantienen que en el seno materno no se trataría de un humano del mismo modo que una semilla no es un árbol, confunden aspectos cruciales. La semilla pertenece en acto a la especie vegetal y está en potencia de ser árbol, del mismo modo que el feto pertenece en acto a la especie humana en potencia de ser adulto.

Quinto, la distinción entre empresarios que para mejorar su situación patrimonial deben ofrecer bienes y servicios que atiendan las necesidades de su prójimo respecto de los prebendarios que aliados al poder de turno explotan miserablemente a los demás a través de privilegios de distinta índole.

Sexto, la insistencia en preservar la democraciaal estilo de los Giovanni Sartori de nuestra época y evitar que se convierta en cleptocracia cuando se desconoce su aspecto medular, cual es el respeto por los derechos de todos en lugar de otorgar prelación al mero recuento de votos tal como ocurre en territorios como el venezolano (que además encajan fraudes groseros).

Séptimo, la trascendencia de la integración al mundo vía el comercio exterior libre de trabasOctavo, la reducción de cargas tributarias para ubicarlas en un nivel para atender con prontitud la seguridad y la JusticiaNoveno, revisar todo el organigrama gubernamental al efecto de reducir el gasto público en aquellas faenas que exceden a la misión específica de una sociedad abierta del modo en que también han insistido otros premios Nobel en economía como Milton FriedmanGeorge Stigler y Gary Becker. En esta línea argumental, facilitar la implementación del genuino federalismo y la consiguiente descentralización del poder en todos los niveles.

Y décimo, apuntar a la no renovación de deuda externasobre la base, por un lado, que implica comprometer patrimonios de futuras generaciones que no han participado en la elección del gobierno que contrajo la deuda y por otro para embretar al monopolio de la fuerza a financiarse exclusivamente con recursos presentes una vez eliminada la denominada autoridad monetaria y cerrado el camino del antedicho endeudamiento externo, lo cual ha sido expuesto en primer lugar por el premio Nobel en economía James M. Buchanan.

Ya sabemos que los liberales no somos una manada y que detestamos el pensamiento único, son esperables disidencias de matices en varias direcciones, desacuerdos que tenemos con nosotros mismos cuando repasamos un texto anterior y nos damos cuenta que podríamos haber mejorado la marca, puesto que como decía Borges “no hay tal cosa como un texto perfecto”, lo cual es aplicable para todos los órdenes de la vida. Hay algunos comentarios que provienen de quienes parece no se percatan en que país vivimos ni que está ocurriendo. Pero en el caso de Milei resultan inauditas algunas de las críticas echadas a correren primer lugar naturalmente por todo el espectro estatista que discrepa radicalmente con la libertad, pero también por envidiosos que buscan pantallas y “la quinta pata al gato” para disfrazar su mala fe y celos crecientes en medio de inventos mentirosos, también por los que no pueden despegarse de “lo políticamente correcto” ni de las telarañas mentales del statu quo y por aquellos que al provenir de tradiciones de pensamiento muy alejadas del liberalismo aunque en tránsito hacia la libertad se alarman y estiman que las propuestas de marras se tornan en una píldora demasiado grande para digerir.

Sin embargo, si las ideas tan sólidas expuestas por Milei se llevaran a la práctica nuestro país volvería a ser ejemplo del mundo civilizado tal como ocurrió cuando los preceptos alberdianos se aplicaron desde la Constitución liberal de 1853 que permitió que los salarios del peón rural y del obrero de la incipiente industria fueran muy superiores a los de Alemania, Francia, Italia y España. Fue la razón por la que la población se duplicara cada diez años y que tuviéramos indicadores equivalentes a los de Estados Unidos. Luego vino la revolución del 30 primero y luego a partir del golpe militar del 43 que sin solución de continuidad hasta nuestros días se vienen aplicando medidas estatistas en grados diversos y, por tanto, con sucesivas crisis que empujan a bajar escalones en todos los rubros y ámbitos posibles que hacen a la calidad de vida, juntamente con una degradación creciente de las instituciones republicanas.

Javier Milei en su previa incursión en los ámbitos académicos ha mostrado gran pericia y conocimiento en las materias de su incumbencia, con especial referencia a los extraordinarios aportes de la Escuela Austríaca liderados por pensadores de la talla de Carl Menger en el origen y continuados por Ludwig von MisesIsrael Kirzner y Murray Rothbard lo cual aquel personaje moderno de la política argentina ha transmitido con gran eficiencia a generaciones jóvenes para que cada uno sepa valorar su independencia y autonomía individual. Estos rasgos han sido destacados por la prensa mundial, como por ejemplo por The Economist de Londres, La Gaceta de Madrid, Le Monde de París y El País de Montevideo que también subrayan el carácter eminentemente moral de ese emprendimiento.

Por último y para cerrar este breve apunte, es pertinente destacar que una cosa es el necesario tendido de puentes electorales con espacios afines para evitar caer en las garras del chavismo local y otra bien distinta es la conducta de un liberal en el Congreso que debe poner de manifiesto su independencia de criterio y no proceder al voto en bloque convirtiendo al Parlamento en una escribanía donde todos proceden como monos en una jaula, lo cual no quita la oposición conjunta a sugerencias del estatismo vernáculo. Esta independencia fue uno de los rasgos que enfatizaron con admiración de los legisladores argentinos los representantes de la Academia Francesa cuando nos visitaron con motivo de la celebración del Centenario en 1910.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Faltan dólares porque sobra populismo

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 1/12/21 en: https://www.notiar.com.ar/index.php/economia/115768-faltan-dolares-porque-sobra-populismo-por-roberto-cachanosky

Las medidas restrictivas que dispuso el Banco Central van en contra de la Constitución Nacional 

Por un lado, el gobierno está desesperado por la falta de dólares, tanto para hacer frente a los compromisos de deuda, como para entregarle a las empresas los que necesitan para comprar insumos en el resto del mundo para producir. Por el otro, cree que llegando a un acuerdo con el FMI puede solucionar sus problemas de falta de divisas. 

En primer lugar, ningún acuerdo con el FMI le va a solucionar el problema de la falta de dólares. Es bastante dudoso que el Fondo vaya a llegar a un acuerdo light con el Gobierno y, en particular le otorgue capitales frescos para hacer frente a los vencimientos de deuda del año que viene.

Pero el punto principal es otro. Es la falta de dólares que tiene el BCRA y que lo llevó a, mediante una circular, violar la Constitución Nacional en su artículo 14 que establece que todo los habitantes gozan de los siguientes derechos, y dice textualmente: “de trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender”.

Para que ningún distraído argumente que ese artículo dice: “conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio” conviene recordar el artículo 28 que establece: “Los principios, garantías y derechos reconocidos en los anteriores artículos, no podrán ser alterados por las leyes que reglamenten su ejercicio”. En otras palabras, cuando se reglamenten los derechos, no pueden anularse por ley. Sería un contrasentido que la Constitución Nacional reconozca los derechos mencionados y luego acepte que sean violados por una simple circular del BCRA, como en este caso.

Exceso de autoridad

La decisión del BCRA de prohibir la venta de pasajes en cuotas viola el derecho a trabajar, a ejercer toda industria lícita, de comerciar y de disponer de su propiedad.

¿Qué importancia tienen los párrafos anteriores con el tema económico? Que, si el gobierno viola la Constitución mediante una simple circular del BCRA, no existen reglas de juego estables. Nada es previsible en economía y, por lo tanto, no hay inversiones.

Ahora bien, hecha esta introducción que es fundamental para entender la relación entre crecimiento y calidad institucional, el otro punto a entender es que es el mismo gobierno el que cierra todas las canillas para que ingresen dólares al país. La escasez de dólares es culpa del gobierno y por eso faltan para que la gente pueda hacer turismo, para que las empresas puedan comprar insumos y demás usos que se hacen de las divisas extranjeras.

El primer problema fundamental es que el Estado se apropia de la propiedad de los que producen generando desestímulos para exportar, cerrando la canilla de ingresos de dólares vía las ventas al resto del mundo.

En efecto, cuando alguien produce trigo, soja, carne o lo que sea y lo exporta, esos productos son de su propiedad. Exporta el fruto de su trabajo. Supongamos que el mismo productor es el que exporta, entrega un producto de su propiedad, soja, por dólares. Los dólares deberían pasar a ser propiedad del exportador.

Sin embargo, este gobierno que se llena la boca hablando del peso como si fuera un símbolo patrio, le dice al que con su trabajo genera riqueza: esos dólares que te entregaron a cambio del trigo que produjiste “son míos”. Se los queda el BCRA y le entrega unos papeles pintados llamados pesos que nadie quiere porque son de mala calidad.

Pero no solo que va a quitarle la moneda buena para entregarle la moneda mala, sino que, además, le entrega menor cantidad de moneda mala de la que cotizaría en el mercado esa moneda de mala calidad, el peso versus los dólares, y aún así superan a las importaciones.

Y no conforme con estas dos confiscaciones, encima le cobra un impuesto diferencial al que produce para exportar con el cargo de retenciones.

Es decir, el Gobierno hace lo imposible para que no entren dólares por exportaciones, que deberían ser propiedad de los productores de los bienes vendidos fuera de las fronteras. Y si nos los trajeran a la Argentina, sería por desconfianza de un estado confiscador de la riqueza de los que producen en nombre de una falsa solidaridad y estímulo al crecimiento económico

El siguiente gráfico muestra las exportaciones argentinas en volumen (es un número índice de volumen con base 100 el nivel de 2004). Revela un claro estancamiento desde 2003 hasta 2020. Llevamos 17 años de estancamiento del volumen exportado y cuando subieron no respondió a ganancias de productividad sino alentadas por el viento de cola externo por suba de los precios internacionales de las materias primas.

No solo el gobierno tiene el consumo en caída libre, sino que, encima, hace lo imposible para cobren vigor las exportaciones.

Otras fuentes debilitadas

¿Qué otra puerta de ingreso de divisas cerró el gobierno? La de las inversiones extranjeras directas. La carga tributaria, el maltrato que le dispensan los políticos a los que invierten en Argentina, la legislación laboral, la falta de infraestructura y de insumos para producir por escasez de divisas hace que la inversión externa fluya hacia otros países.

En 2015, último año de la anterior etapa K, la Inversión Extranjera Directa (IED) que recibió Argentina fue de solo el 6,8% del total que recibió América Latina y el Caribe en ese año. Y en el período 2003/2019 fue aún menor, solo 6 por ciento.

La tercera opción de ingreso de divisas sería por el lado del endeudamiento externo, algo que ha hecho en forma sistemática Argentina y también en forma sistemática ha defaulteado su deuda. No paga y culpa al prestamista de usurero que quiere explotar al pueblo argentino.

De manera que, la falta de divisas en Argentina es una combinación de falta de seguridad jurídica (los mismos argentinos fugan sus ahorros al exterior para no ser confiscados por el gobierno) y gobiernos populistas que, para financiar su política, cierran las puertas al ingreso de divisas.

En síntesis, en la Argentina faltan dólares porque sobra populismo y pesos emitidos para financiar el déficit fiscal. Y todo eso no se corrige impidiendo, en forma inconstitucional, financiar en cuotas turismo al exterior.

La Argentina está famélica de calidad institucional y esa situación se manifiesta en la profunda crisis económica que está viviendo.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

¿Dolarización, independencia del BCRA o competencia de monedas?

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 23/11/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/11/23/dolarizacion-independencia-del-bcra-o-competencia-de-monedas/

Todo parece indicar que cada vez se impone más la idea de hacer una reforma monetaria para volver a tener moneda y terminar con los períodos de alta inflación a los que estamos sometidos

Desde siempre los sistemas monetarios del mundo están basados en la confianza que la gente tiene en las instituciones jurídicas, políticas y económicas del país emisor (Reuters)

Salvo los economistas del Gobierno y quienes lo siguen creen que puede continuar aplicando el impuesto inflacionario eternamente con su poder de señoreaje (beneficio que percibía la autoridad de las casas de moneda por acuñar una pieza cuyo valor intrínseco era menor al nominal. En la actualidad representa el hecho de que el derecho a “producir” dinero puede constituir para el emisor una fuente de ingresos) y no advierten la huida del peso por la sociedad en su conjunto, el resto sabe que algo hay que hacer al respecto.

¿Cuáles son las opciones para volver a tener un sistema monetario?

Juntos por el Cambio parece inclinarse por cambiar la Carta Orgánica del BCRA, que es una ley, y establecer una verdadera independencia del BCRA para que se concentre en su rol primario “defender el valor del peso”.

Considerando el destrozo monetario al que ha sido sometida la Argentina y, en particular, a la escasa inclinación que tienen los políticos por respetar las leyes que ellos dictan, esta alternativa luce muy poco viable. En última instancia, la propuesta de esta alianza política de varios partidos parece olvidar que en la Argentina la misma dirigencia política sancionó primero la Ley de Convertibilidad y luego la derogó sin más. Y que esa misma dirigencia sancionó la pomposa Ley de intangibilidad de los depósitos y a los pocos meses establecía un corralito y luego dispuso la pesificación de los depósitos en dólares.

No hay que olvidarse que desde siempre los sistemas monetarios del mundo están basados en la confianza que la gente tiene en las instituciones jurídicas, políticas y económicas del país emisor. Hasta que en Argentina esas instituciones vuelvan a recuperar prestigio y el crédito de la sociedad, va a pasar mucho tiempo y, por lo tanto, luce poco realista pensar en que un simple cambio de la Carta Orgánica del BCRA vaya a despertar confianza en el peso como moneda en el estricto sentido de la palabra (unidad de cuenta, medio de pago y reserva de valor).

Luce poco realista pensar en que un simple cambio de la Carta Orgánica del BCRA vaya a despertar confianza en el peso como moneda en el estricto sentido de la palabra (unidad de cuenta, medio de pago y reserva de valor) (Reuters)

Es más, ya cuando estaba en funcionamiento la convertibilidad, los depósitos del sector privado en el sistema financiero en dólares representaban entre 50% y 70 del total. En otras palabras, aun con convertibilidad la gente seguía prefiriendo el dólar. El peso era un simple recibo de los dólares que el BCRA tenía en las reservas respaldando la base monetaria.

De manera que no luce como una verdadera solución cambiar la carta orgánica del BCRA para resolver el problema de la desconfianza en el peso, porque la gente no es que no cree en el Banco Central, no cree en que la dirigencia política vaya a cumplir con las leyes sanciona.

La otra opción es ir a una dolarización. Esta alternativa parece complicada hoy en día porque el BCRA no tiene prácticamente reservas propias líquidas. En el mejor de los casos, las netas se estiman en USD 7.000 millones en comparación con $7,6 billones que suman los pasivos a rescatar entre base monetaria, Leliq y Pases netos.

El primer problema es que el tipo de cambio de conversión superaría los $1.000 por dólar, cinco veces el promedio actual de la cotización de los dólares alternativos al oficial, con el riesgo de establecer un tipo de cambio arbitrario a la hora de dolarizar. Esto quiere decir que podría afectar el flujo de comercio exterior dependiendo si la paridad de referencia se fija muy alta o muy baja. Además, implicaría establecer otra moneda de curso forzoso, en este caso el dólar.

Tipos de cambios alternativos por el control al movimiento de divisas

$ por dólar

Tal vez la mejor opción que hoy puede tener Argentina para restablecer un sistema monetario lo más rápido posible consista en quitarle el curso forzoso al peso y darle curso legal al resto de las monedas, es decir, establecer un sistema de competencia de monedas en el que todo indica que la gente va a terminar eligiendo el dólar como medio de intercambio y reserva de valor.

Funcionamiento de la mejor propuesta

No hace falta decir que “hay que dinamitar el BCRA”, eso está bien para el discurso de barricada y poco serio desde el punto de vista intelectual. Lo más conveniente, incluso desde el punto de vista político, es establecer esa competencia de monedas y dejar que la gente dolarice de hecho la economía. No habría argumento posible de parte de los defensores del curso forzoso del peso ante esta medida, porque sería la misma gente la que estaría dolarizando la economía.

Si el BCRA no produce una moneda de buena calidad, muere como una fábrica de hamburguesas que produce un producto de mala calidad que la gente no demanda. Sometiéndolo a la competencia, desaparece.

Por otro lado, la clave está en tener las cuentas del sector público en orden, aunque también es importante resaltar que, en última instancia, es más relevante el nivel de gasto público que el nivel de déficit fiscal. Es preferible un déficit fiscal de 2% de PBI con un gasto público del 15% del PBI, que equilibrio fiscal con un gasto público del 47% del PBI, porque la contrapartida de semejante injerencia del Estado es la presión impositiva, la emisión monetaria y el endeudamiento del sector público.

Adicionalmente a un sistema de competencia de monedas, se debería autorizar transacciones locales con transferencias de fondos en el exterior. Es decir, los argentinos tienen miles de millones de dólares depositados en el exterior en blanco y no piensan traerlos porque tienen miedo a que el Estado se los confisque. Esto hace que esos miles de millones de dólares financien el consumo y la inversión de los países desarrollados donde están atesorados en lugar de financiar la actividad económica interna.

Es más relevante el nivel de gasto público que el nivel de déficit fiscal. Es preferible un déficit fiscal de 2% de PBI con un gasto público del 15% del PBI, que equilibrio fiscal con un gasto público del 47% del PBI, porque la contrapartida de semejante injerencia del Estado es la presión impositiva, la emisión (EFE)

¿Por qué no generalizar los pagos en el exterior con esos fondos por operaciones que se hagan localmente? Juan le compra el auto a José y le paga de su cuenta en Nueva York a la cuenta de José en Nueva York, Miami o donde tenga la cuenta. Esto permitiría utilizar recursos enormes para movilizar la economía interna en forma inmediata sin que los dueños de esos recursos asuman el riesgo de traer su dinero a la Argentina.

En síntesis, tal vez hoy más que dolarizar habría que establecer una competencia de monedas que terminaría en una dolarización de hecho llevada a cabo por la misma gente.

Hay que tener presente que ninguna reforma monetaria resolverá los problemas estructurales de la economía argentina. Para eso se necesita encarar profundas reformas del Estado; Impositiva; y Laboral; y también desregular la economía y volver a la integración de la economía al mundo.

Así como un acuerdo con el FMI o el acceso al financiamiento del mercado voluntario de deuda tampoco son sustitutos de las reformas estructurales mencionadas. Son solo los pilares en que debiera apoyarse un plan económico que habrá que aplicar en forma integral y de manera simultánea. Esto es lo que realmente se llama política de shock. Generar un shock de confianza con mediadas estructurales y consistentes.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Por qué la Escuela Austríaca de Economía tiene las respuestas que la Argentina necesita

Por Adrián Ravier.  Publicado el 30/10/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/10/30/por-que-la-escuela-austriaca-de-economia-tiene-las-respuestas-que-la-argentina-necesita/

Es una corriente contraintuitiva que le permite advertir mitos frecuentes en el saber popular y hacer propuestas concretas para poder superar las crisis recurrentes

El Gobierno responde a la escalada de precios con controles y persecuciones; a los bajos salarios nominales con legislación e incrementos del nivel mínimo; a la escasez de divisas fortaleciendo con cupos, más impuestos y retenciones a quienes las generan

Los economistas que hagan un diagnóstico objetivo de la problemática social argentina detectarán una realidad con fuertes desequilibrios fiscales, monetarios y cambiarios, lo que a su turno dará lugar a palabras como renegociación de la deuda, cepo cambiario, controles de precios, bajos niveles de actividad, empleo y productividad, alta pobreza e indigencia, entre otras.

El Gobierno responde a la escalada de precios con controles y persecuciones; a los bajos salarios nominales con legislación e incrementos del nivel mínimo; a la escasez de divisas fortaleciendo con cupos, más impuestos y retenciones a quienes las generan; a la crisis socioeconómica con redistribución de los recursos que cargue con más impuestos a los que más tienen.

Más allá de las buenas intenciones, la Escuela Austríaca demuestra que estas políticas siempre generan resultados opuestos a los buscados. Después de todo, la bautizada economía austríaca es contraintuitiva y al comprender la lógica económica le permite advertir mitos frecuentes en el saber popular.

¿Por qué si el gobierno controla precios se produce desabastecimiento?: Los precios no son arbitrarios, ni caprichosos. Los precios se forman en cada intercambio entre las personas y empresas, intercambian voluntariamente derechos de propiedadCeteris paribussi un recurso es escaso será más caro y si es abundante será más barato. Si el gobierno exige a los vendedores de carne que su precio sea bajo, el incentivo para producir se reduce, y en consecuencia habrá menos oferta en el mercado. La máxima expresión hoy se ve en Venezuela, recorriendo las góndolas de supermercados vacías, mientras se fomentan los mercados informales para vender los productos por fuera de lo que la legislación exige.

El problema no radica en el actuar de los empresarios, sino en la legislación suicida que fomenta el desabastecimiento. La solución que ofrece la Escuela Austríaca es el desmantelamiento total de los controles de precios, pues en un mercado libre la propia competencia determina el nivel de equilibrio que satisface a las dos partes.

¿Por qué subir salarios genera desempleo e informalidad?: En el mercado laboral la lógica es similar. El análisis económico detecta que los salarios no son arbitrarios, sino la resultante de una evaluación de los niveles de productividad, que dependen del nivel de formación y acumulación de capital. Si el gobierno pretende incrementar los salarios vía legislación, los generadores de empleo que necesitan recuperar ese mayor costo con la venta del producto final no podrán contratar la nómina que esperaban y se generará desempleo, o lo harán por fuera de la legislación a salarios inferiores provocando informalidad.

Para la Escuela Austríaca nada es más efectivo para generar empleo y reducir la informalidad que la total desregulación del mercado laboral. De nuevo, una economía que recupera los incentivos para la producción constituye el mejor regulador de los salarios, los que dependerán de la productividad que se pueda alcanzar en cada actividad, y dentro de cada una de ellas, en cada puesto de trabajo.

¿Por qué imprimir dinero nos deja sin dinero?: El dinero también es un mercado, y como tal también se lo estudia desde su oferta y su demanda. En este caso, el precio es el poder adquisitivo. Si el Banco Central de la República Argentina incrementa la oferta de dinero a un ritmo mayor que el que se aumenta la demanda de dinero, genera inflación, lo que significa una pérdida de poder adquisitivo. Es por ello que los teóricos de la Escuela Austríaca coinciden con el monetarismo de Chicago en afirmar que la inflación es siempre un fenómeno monetario.

Si la Reserva Federal de los Estados Unidos o el Banco Central Europeo incrementan la oferta monetaria y esto no genera altos niveles de inflación, es porque en el mundo hay demanda hay mayor demanda de dólares y de euros. En la Argentina, por el contrario, la emisión de pesos no es acompañada con mayor demanda. Por el contrario, como la gente observa que los pesos se derriten en sus manos, reducen su tenencia con la compra de múltiples activos financieros o reales. Al bajar la demanda de pesos al tiempo que se incrementa la oferta, el desequilibrio lleva a la inflación y la reducción del poder adquisitivo del peso se acelera. Seguir incrementando la oferta de pesos, al contrario de lo que dicta la teoría monetaria moderna, sólo conduce a profundizar la destrucción de la moneda nacional.

En este campo, la Escuela Austríaca propone numerosas recetas para detener la destrucción de la moneda, promoviendo primero la desnacionalización del dinero, lo que significa terminar con el curso forzoso y el monopolio del Banco Central. Abrir la competencia para que cada persona demanda la moneda que desee, abre un espacio para que ocurra la Ley de Gresham: detectó que cuando en un sistema existen dos monedas, una buena -con un valor estable-, y otra mala -se devalúa constantemente-, la gente paga con la moneda mala y ahorra la moneda buena, es decir la mala desplaza de la circulación a la buena.

Si en una economía bimonetaria como la argentina, la sociedad tiene que decidir entre deshacerse de los pesos o los dólares, la lógica de racionalidad indica que usará los pesos para sus gastos, y guardará los dólares para ahorro. Esta dolarización espontánea agrava el desequilibrio monetario donde la oferta sigue creciendo, mientras que la demanda de pesos sigue bajando.

¿Por qué bajar la tasa de interés genera escasez de ahorro y mayor tasa futura?:Para formar capital se requiere ahorro, el que se canaliza a través del sistema financiero a inversores que los convierten en producción realEl mercado de créditos también se lo estudia a través de sus curvas de oferta y demanda, y el precio es la tasa de interés. Si se incrementara el ahorro entonces la abundancia de recursos podría permitir a los bancos bajar las tasas de interés, y con ello mejoraría la situación de la actividad y el empleo.

Esto, sin embargo, ha llevado a las autoridades monetarias a creer que bajando las tasas de interés podría también fomentarse el crédito y la inversión. Pero no funciona así. La lógica de la Escuela Austríaca muestra que no es lo mismo fomentar el ahorro para bajar las tasas de interés que bajar las tasas de interés (a través de los créditos blandos del Banco Central) para fomentar el ahorro.

Si el Banco Central baja las tasas de interés, el ahorro lejos de fomentarse, se lo desincentiva. Si los bancos obtienen dinero de la entidad monetaria a través de la ventanilla de descuentos, y entregan crédito a las empresas, es cierto que estas podrán invertir esos medios fiduciarios y generar actividad y empleo en el corto plazo, pero tarde o temprano, el haber quebrado la identidad entre ahorro e inversión, dejará en claro que la situación no es sostenible y emergerán niveles de inflación crecientes.

La lógica de la Escuela Austríaca muestra que no es lo mismo fomentar el ahorro para bajar las tasas de interés que bajar las tasas de interés (a través de los créditos blandos del Banco Central) para fomentar el ahorro (Reuters)

Y cuando el Banco Central deba subir las tasas de interés para contener la inflación, los proyectos de inversión que se generaron tendrán que interrumpirse, dejando a la economía en una situación de crisis y depresión.

La Escuela Austríaca demuestra que los ciclos económicos son las consecuencia lógica de intervenir en el mercado de créditos con tasas de interés más bajas que aquellas que surgen naturalmente en el mercado de ahorros.

¿Por qué los controles o cepos al dólar generan mayor escasez de divisas?: La cotización del dólar resulta también del análisis de la oferta y demanda. Céteris paribus, cuando abundan los dólares, el tipo de cambio baja. Cuando escasean los dólares, el tipo de cambio sube. La poca confianza que tienen los argentinos en el gobierno ha hecho que tras el resultado de las PASO de 2019, los ahorristas retiraran sus dólares del sistema financiero. Los dólares están debajo del colchón, en cajas fuertes, cajas de seguridad, o incluso en Uruguay, Madrid, Suiza o Miami, pero muy lejos de las reservas brutas del Banco Central. Con baja oferta de dólares no puede sostenerse un nivel adecuado de demanda, lo que ha conducido al gobierno a imponer un cepo cambiario sobre los demandantes de divisas. Esto por supuesto complica a los fabricantes de bienes en Argentina, pues enfrentan cuellos de botella al no poder importar los insumos que necesitan para la producción. Se fomenta así una política de sustitución de importaciones dando lugar a un nacionalismo económico que es consistente con más proteccionismo y aislamiento.

La Escuela Austríaca, por el contrario, sugiere abandonar todos los controles y retirar el cepo. Al hacerlo, claro que el tipo de cambio subirá como consecuencia del incremento en la demanda, pero esto a la vez promoverá un retorno de los dólares al sistema financiero, que se equilibrarán en un nuevo tipo de cambio nominal, consistente con la oferta y demanda de dólares.

Pronosticar cuál es el tipo de cambio nominal al cual tendería este nuevo mercado cambiario desregulado es imposible para cualquier analista, pues no se puede anticipar el nivel de confianza del mercado en la nueva política y su sostenibilidad. Pero al menos se eliminaría la brecha entre el dólar oficial y el blue, y dejaría de haber privilegiados que acceden a importar bajo el dólar oficial, y el resto del pueblo que no puede acceder a ese beneficio.

En este sentido, algunos economistas de la Escuela Austríaca promueven una dolarización flexible de la economía argentina, de modo de ofrecerle a los argentinos la posibilidad de elegir el dinero con el que quieren operar, al tiempo que se considera vital para terminar con un Banco Central que se ha convertido en una institución que promueve la alta inflación. Dolarizar la economía tiene efectos inmediatos positivos: bajar la inflación a un dígito y también bajar las tasas de interés reales y nominales, pues se elimina el riesgo de nuevas devaluaciones.

La economía es contraintuitiva

Lo intuitivo para la lógica popular es perseguir a quienes suben los precios o bajan los salarios; poner dinero en los bolsillos de la gente y ofrecer créditos blandos para que haya inversión; si no hay dólares, limitar su demanda con controles y cepo, y si hay pobreza grabar a los que más tienen para repartir donde falta.

Pero los mercados no funcionan de ese modo. Los mercados funcionan con incentivos, y los precios resultan ser sintetizadores (aunque imperfectos) de información y conocimiento disperso.

Para coordinar los mercados necesitan precios libres, incluyendo salarios, tasas de interés y tipo de cambio.

La Escuela Austríaca ofrece una lógica que puede ser la mejor vacuna para la enfermedad del populismo que hoy nos condena.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Acerca de la demanda de dinero: una nota

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 16/10/2en: https://www.infobae.com/opinion/2021/10/16/acerca-de-la-demanda-de-dinero-una-nota/

Tal como explicaron oportunamente Milton Friedman y Friedrich Hayek, la causa de la inflación consiste en la expansión exógena de dinero, es decir, en su aumento debido a razones políticas

Milton Friedman y Friedrich Hayek

Dada las características de los lectores de este medio, no necesito referirme al significado de la ley de oferta y demanda pero estimo pertinente aludir a un aspecto clave de la teoría monetaria al efecto de poner algo de luz en un debate que se torna recurrente sobre esta materia que en no pocas oportunidades aparece opaco y pastoso.

Lo primero es recordar que la causa de la inflación consiste en la expansión exógena de dinero, es decir, en su aumento debido a razones políticas, extra mercado. Y la consecuencia central del proceso inflacionario estriba en la alteración de los precios relativos.

En otros términos, en un mercado abierto donde se siguieran las recomendaciones iniciadas en 1976 por el premio Nobel en economía Friedrich Hayek en su tan difundido libro en cuanto a la urgencia de independizar el dinero del aparato estatal para que la gente pudiera elegir el signo monetario de su agrado, en ese caso las producciones de moneda dependerán de las respectivas demandas. Si aumenta esa demanda, el valor de la unidad monetaria se eleva, lo cual es equivalente a decir que el poder adquisitivo se incrementa que es una señal para producir más dinero. Por ejemplo, supongamos que la gente prefiere el patrón oro de mercado, en la medida en que se eleva su demanda se hará más atractivo y económico explorar yacimientos auríferos y la consiguiente extracción significa una producción adicional endógena de dinero, a saber, aumento querido por el mercado. Los partidarios de contar con moneda de mercado no sostienen que la base monetaria debe ser constante. Salvando las distancias, es lo mismo que la producción de lechuga: su cantidad dependerá de lo que se requiera de esa verdura.

Decimos que el efecto de la inflación es el deterioro de los precios relativos, es decir, son los únicos indicadores con que cuentan los operadores económicos para conocer dónde hay rentabilidad y dónde no la hay (lo cual es otra manera de expresarse sobre el uso adecuado de los siempre escasos factores de producción). No es “el aumento generalizado de precios” como a veces equivocadamente se concluye puesto que si todos los precios galoparan al mismo ritmo (y tengamos en cuenta que los salarios son un precio) no habría problema con la inflación ya que no habría desequilibrio entre precios y salarios. Incluso no habría problema si la expansión fuera del cincuenta por ciento semanal, eso sí tendría que trasladarse el dinero en carretillas, habría que modificar las columnas en los libros contables, habría que introducir cambios en las computadoras pero, como queda dicho, no tendría lugar el fenómeno central del angustiante, desgastador y perverso desequilibrio entre precios e ingresos.

La expansión exógena va tocando distintos sectores en distintos momentos lo cual acelera la referida distorsión en los precios relativos. Pero incluso si se tirara el dinero desde un helicóptero en proporción a los ingresos de cada cual, como las preferencias son distintas las distorsiones aludidas irrumpen sin remedio. Como ha repetido otro premio Nobel en economía, Milton Friedmanla causa de la inflación es siempre monetaria y llevada a cabo por los gobiernos mientras sigamos con el fetichismo de la banca central. Por eso Friedman en sus conferencias en Israel en 1973 consignadas en su libro titulado Moneda y desarrollo económico nos dice: “Llego a la conclusión que la única manera de abstenerse de emplear la inflación como método impositivo es no tener banco central”. Y en su último libro sobre asuntos monetarios de 1992 titulado Monetary Mischief nuevamente concluye que “la moneda es un asunto demasiado serio como para dejarlo en manos de banqueros centrales.”

La referencia a las denominadas “causas multifacéticas” de la inflación son una muestra de la ignorancia en la materia y para disimular la falsificación y la estafa que realizan los gobiernos vía la banca central -sea de modo independiente o recibiendo instrucciones de burócratas instalados en otros reparticiones- ya que en cualquier circunstancia los banqueros centrales solo pueden operar en una de tres direcciones: expandir, contraer o dejar inalterada la base monetaria. Y cualquier decisión inexorablemente altera los precios relativos. La banca central no tiene salida, puede haber un asunto de grado más no de naturaleza: siempre será distinto a lo que la gente hubiera preferido. Si se pretendiera un contrafáctico preguntando qué ocurriría si los banqueros centrales tuvieran la bola de cristal y procedieran como lo hubiera hecho la gente, habría dos respuestas simultáneas: si hace lo mismo no hay razón para intervenir con ahorros de honorarios de funcionarios y, por otra parte, como no hay bola de cristal, el único modo de conocer las preferencias de la gente es dejarla que se exprese libremente.

Tampoco hay tal cosa como el generar inflación a puro rigor de expectativas ya que si alguien tiene la idea que los precios subirán y se anticipa a hacerlo con sus productos a la venta y no está convalidado por expansión monetaria previa deberá revertir su decisión si quiere evitar la quiebra. No es entonces debido a las expectativas que suben los precios sino por la expansión gubernamental (o contracción si se tratara de una deflación). En la misma línea argumental, el incremento de algunos costos nada tiene que ver con la inflación. Si sube el costo de cierto bien hay la posibilidad de seguir consumiendo la misma cantidad reduciendo el consumo de otros bienes o consumir menos del bien en cuestión al efecto de adquirir la misma cantidad de los otros.

En resumen, la sola modificación de la demanda de dinero hacia la baja no tiene relación causal alguna con la inflación a menos que se deba precisamente a la previa depreciación de la unidad monetaria por la expansión gubernamental pero no es debida a la caída en la demanda de dinero en sí misma sino que, reiteramos, en este caso se debe a la falsificación de dinero que provocan los aparatos estatales como un tributo no legislado y que afecta muy especialmente a los más necesitados. En este contexto los cambios en la demanda de dinero son una consecuencia de la estafa inflacionaria y no su causa. Dejando esto de lado, los cambios en la demanda de dinero sean caídas o incrementos libremente concebidos en el mercado son simplemente una representación de las preferencias del público y, por ende, la consecuente modificación de precios en esa situación responde a fenómenos endógenos.

En una próxima columna más extensa volveré sobre este tema monetario (a lo que agregaré las implicancias de los diferentes sistemas bancarios) vinculado a las reiteradas crisis económicas. Solo consigno aquí que en nuestro medio para revertir el mal endémico de la inflación -no referido a la antigua Caja de Conversión- más recientemente y por una razón de marketing se recurrió a la expresión “convertibilidad” a pesar de que en la literatura económica significa el intercambio de un recibo (billete) por mercancía (en nuestro caso, metálico) y no un papel de un color por otro papel de otro color que en rigor remite al modelo de tipo de cambio fijo con política monetaria pasiva. Una situación que terminó muy mal debido al déficit y la deuda producto del incremento del gasto público, además de la corrupción ajena al Ministerio de Economía pero abultada en otras reparticiones.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

El DNU del Gobierno para usar los DEGs que envió el FMI: la pirueta contable cierra, lo que no cierra es la macro

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 19/9/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/09/19/el-dnu-del-gobierno-para-usar-los-degs-que-envio-el-fmi-la-pirueta-contable-cierra-lo-que-no-cierra-es-la-macro/

La maniobra oficial debilita aún más la posición del BCRA y sólo le sirve para financiar más gasto público emitiendo pesos que cada día valen menos. El Gobierno va armando así una tormenta perfecta

Imagen de archivo de billetes de 100 pesos argentinos.
El BCRA necesita una excusa para poder seguir dándole al Tesoro «Adelantos Transitorios» que permitan financiar más gasto público REUTERS/Agustin Marcarian/Ilustración/Foto de Archivo

Una vez más el gobierno recurre a la contabilidad creativa para financiar el desequilibrio fiscal utilizando el regalo que le cayó del cielo: los US$ 4.334 millones equivalentes en Derechos Especiales de Giro (DEGs) que recibió del FMI.

¿Cómo es la estrategia? El Tesoro le vende al BCRA los DEGs por el equivalente a $ 422.174 millones. Obviamente que el BCRA esos pesos tiene que emitirlos. A los pesos emitidos contra los DEGs que le da el Central el Tesoro los usa para cancelar parte de la deuda que tiene con dicha entidad por Adelantos Transitorios, que son los pesos emitidos por el BCRA para financiar al Tesoro en el pasado. Esta cancelación parcial la hace para que las autoridades del Central no incumplan la ley de Carta Orgánica de la entidad y puedan seguir emitiendo para financiar el gasto público.

Pero, al mismo tiempo, el Tesoro emite una Letra Intransferible en dólares por el monto de US$ 4.334 millones que le entrega al BCRA a cambio de los DEGs y con éstos le paga al FMI la deuda que vence en lo que resta del año, para no entrar en default con el organismo. ¿Por qué el Tesoro emite esos US$ 4.334 millones de letras Intransferibles? Para que queden en el “activo” del BCRA y éste le entregue los DEGs para pagarle la deuda al FMI.

Triple mortal

Hasta acá, haciendo un triple salto mortal, el BCRA cumple con la partida doble de contabilidad desarrollada por el fraile Luca Pacioli allá por 1494. El tema es que se quedará con US$ 4.334 millones de Letras de un insolvente, el Tesoro. El Central no solo tiene problemas patrimoniales, sino que además recibe un bono de un insolvente. En otras palabras: un insolvente financia a otro insolvente que supuestamente lo “fortalece” con sus pagarés de insolvente.

Para tener una idea, el último balance semanal del BCRA muestra en el activo Letras Intransferibles del Tesoro por el equivalente a USD 53.377 millones y reservas brutas por US$ 45.900 millones. Es decir, ya tiene más bonos de un insolvente que reservas brutas. Si tomamos las reservas netas, la situación del BCRA es horrorosa. Y si tomamos las líquidas, para salir corriendo.

Ahora bien, dejemos de lado la contabilidad creativa y veamos qué pasa con la macro. En definitiva, el BCRA emite pesos para financiar al Tesoro en su fiesta de aumento del gasto público. La pregunta pertinente es: ¿querrá la gente esos pesos emitidos por el BCRA? La demanda de pesos no crece, de manera que cuando esos pesos entren en circulación van a generar presiones inflacionarias que se van a ir al dólar blue y/o a precios. O sea, a pesar que se emita contra los DEGs, cuando éstos vayan de vuelta al FMI para cancelar la deuda que vence este año, los pesos emitidos habrán quedado respaldados por las Letras Intransferibles de un insolvente, el Tesoro.

El dólar blue retomó el alza y recrudeció la tensión cambiaria
Los dos extremos de la maniobra: el ministro de Economía, Martín Guzmán, responsable del Tesoro, y Miguel Pesce, titular del BCRA

La emisión monetaria de toda esta pirueta contable equivale al 15% de la Base Monetaria. Difícilmente el mercado digiera esta mayor cantidad de pesos. Lo que puede hacer el Central es retirar parte de esa emisión colocando más LELIQs en los bancos, que las seguirán comprando con los depósitos de la gente. El Gobierno tiene que rezar para que la gente no vaya a retirar los pesos de los bancos y haga estallar el sistema, porque el BCRA no tiene cómo pagarle a los bancos las LELIQs que le compraron con la plata de sus depositantes.

Comparación preocupante

Actualmente el total de deuda emitida por el BCRA equivale a 1,5 veces la Base Monetaria. Si el BCRA absorbiera los pesos emitidos por los DEGs vía LELIQs pasaría la deuda pasaría a equivaler 1,6 veces la base monetaria. Para dar una referencia: cuando estalló la crisis del 2018 que llevó a Cambiemos a la derrota electoral, esa relación era de 1,4 veces la Base Monetaria. El kirchnerismo no está haciendo nada diferente a lo que en su momento hizo Cambiemos, que emitía pesos contra deuda externa para financiar el gasto público. Lo hacía con deuda voluntaria que colocaba en el mercado. Ahora el kirchnerismo lo hace contra el “despreciable” FMI, que tanto detesta y denuncia.

En síntesis, la pirueta contable para poder emitir más pesos sin afectar jurídicamente al directorio del BCRA le cierra al gobierno. Lo que no le cierra es la macro, porque al final del día va a estar financiando más gasto público con más emisión monetaria, pero sin tener reservas para dominar el mercado de cambios si este se le desboca.

La gente no quiere los pesos que emite el BCRA y por lo tanto el lector puede firmar que luego de toda esta voltereta contable estará peor: con más inflación y un BCRA contablemente más débil, y seguirán pendientes de resolución el atraso de las tarifas de los servicios públicos y del tipo de cambio oficial.

El gobierno está armando la tormenta perfecta.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Las materias primas con futuro incierto

Por Alejandro A. Tagliavini: Publicado el 6/9/21 en: https://alejandrotagliavini.com/2021/09/05/las-materias-primas-con-futuro-incierto/

Desde hace décadas que el sector industrial en Argentina tiene muy poco peso a causa de que el Estado, no solo quita capacidad de trabajo con tantas regulaciones -limitaciones y prohibiciones-, sino que quita cuantiosos recursos por vía impositiva y, para remate, se lleva casi todo el crédito.

              Hoy, como señala Gabriel Rubinstein, el 90% de los depósitos en pesos del sector privado están colocados en instrumentos que emite el BCRA (62%) o el Tesoro (28%). Los bancos se ven “tentados” a prestarle más al Estado. Obviamente, frente a cualquier disrupción que ocurra, las entidades se verían demasiado expuestas o, mejor dicho, los depositantes ya que la “patria financiera” siempre termina arreglando con los políticos. Según Broda, el crédito al sector privado cayó 11,8% en lo que va de 2021.

             En fin, a falta de sector industrial, las importaciones sustitutas deben ser pagadas mayormente con la exportación de productos primarios o recursos naturales con un bajo nivel de industrialización. Cuenta Carlos Boyadjian que, según datos oficiales, de los USD 35.373 M que se exportaron en el primer semestre del año, 11.900 M o el 34% corresponden a la soja y derivados. Le siguen el complejo maicero con USD 3744 M y un porcentual de 10,6%, luego el sector automotriz-autopartista con el 8,6% del total, y luego el complejo petrolero-petroquímico, aportando el 5,9% y el complejo triguero con el 5,1% del total. El resto se reparten en medio centenar de rubros, la enrome mayoría a partir de recursos agropecuarios y mineros con baja industrialización.

               Ahora, las cantidades totales exportadas crecieron sólo 4,7% en el primer semestre de 2021 respecto a igual período del año anterior a pesar del levantamiento de las restricciones con excusa de la “pandemia”, pero hubo una mejora sustancial gracias al aumento de precios en los commodities. Según el Indec, el índice de precios de las exportaciones aumentó 22,4%. Pero esto podría cambiar debido, entre otras cosas, irónicamente, a la inflación global.

                Cuenta Alasdair Macleod que la semana pasada, en su discurso de Jackson Hole, el presidente de la Fed, Jerome Powell, admitió a regañadientes que los precios podrían subir “un poco más” de lo que pensaba anteriormente, pero que era demasiado pronto para concluir que las políticas deberían ajustarse de inmediato. En otras palabras, con los precios aumentando a más del doble del objetivo del 2%, no hay nada de qué preocuparse según él.

                   Por cierto, analistas independientes, como John Williams de Shadowstats.com, aseguran que la suba del IPC -en EE.UU., o sea, en dólares- hoy es de más del 13% anualizado, una cifra impensada hasta hace unos meses para la primera potencia. La figura 1 muestra claramente que la emisión monetaria -la M1- se ha disparado y pareciera descontrolada:

                Ciertamente hay una distorsión generalizada de precios -y de logística como en el caso de los chips- como consecuencia de las restricciones impuestas por los gobiernos con excusa de “la pandemia” pero en la base, los aumentos en el nivel general de precios se producen a medida que la moneda recién emitida entra en circulación. Pero resulta que, como admite Powell, las empresas y los consumidores informan ampliamente sobre la presión al alza sobre los precios y los salarios.

                  Así, mientras la inflación provoca la suba del IPC, al mismo tiempo destruye a la producción y entonces cae la demanda de insumos, materias primas, conduciendo, irónicamente, a una caída en los precios de los commodities. El índice Commodity Research Bureau (CRB) actúa como un indicador representativo de los mercados mundiales de productos básicos de hoy. Y en el siguiente gráfico puede verse como, gracias a la inflación, ha venido subiendo fuertemente pero ahora pareciera estabilizarse como antesala a una caída:

            Ahora, la Fed utiliza dos mecanismos separados para la expansión de la moneda. Uno de estos es la flexibilización cuantitativa (QE) que tiene como objetivo proporcionar a las instituciones financieras efectivo a cambio de activos de bajo riesgo, específicamente bonos del Tesoro de EE.UU. y bonos de agencias gubernamentales. Este QE tiene el efecto de mantener los rendimientos -inversos al precio- de los bonos reprimidos y los mercados de acciones inflados debido a la liquidez de las instituciones receptoras. Así, en términos reales, las tasas de interés son ahora negativas.

            El otro mecanismo, independiente de la QE, es el déficit presupuestario del gobierno, teóricamente financiado con los ahorros del sector privado, pero en ausencia de un aumento en la tasa de ahorro, es financiado mediante la expansión de la moneda y el crédito. Así, como muestra la siguiente figura, la cuenta general del Tesoro en la Fed viene bajando fuertemente:

             Desde marzo de 2020, cuando el saldo era de USD 380.000 M, el gobierno acumuló 1,437 B más hasta un saldo de 1,817 B en poco más de cuatro meses. Desde agosto del año pasado, toda esa acumulación y un poco más se ha gastado en circulación general, lo que ha provocado que la liquidez inunde la economía.

                 Así, insólitamente, mientras tanto, los mercados de valores se han sobrevalorado enormemente gracias a la garantía de la Fed de que nunca caerán; ese es el propósito principal de QE. Es casi seguro que una caída del dólar y un aumento de los rendimientos de los bonos a lo largo de la curva serán la señal para el inicio de un mercado bajista. Y con los inversores extranjeros teniendo USD 13,3 B en acciones estadounidenses a fines de junio, la venta extranjera de acciones y ganancias en dólares podría ser una alerta temprana de un nuevo mercado bajista.

               Si la Fed pierde el control sobre las tasas, el mercado será considerablemente bajista. Pero se espera que la Fed mantenga alta la “confianza económica”. Si quiere salvar los mercados, tendrá que aumentar la QE al comienzo de cualquier caída significativa en el S&P 500. Esta es la razón por la que QE se restableció en marzo de 2020 y continúa hasta el día de hoy en USD 120.000 M mensuales, sumando USD 2 B hasta ahora.

                Así, en 2021, las acciones globales han tenido un rendimiento del 16% hasta el 1 de septiembre, con una volatilidad históricamente baja. Aunque no todo ha sido color de rosa, de hecho, el MSCI China ha caído un 26% desde el 14 de febrero, mientras que MSCI Europe ha subido un 14% durante el mismo período.

                 Por cierto, esta inflación ha llegado hasta las criptomonedas que no caen aun cuando se las acusa de ser altamente inestables. El Bitcoin logró reaccionar a fines de la semana pasada superando los USD 50.000. Así las cosas, otros criptoactivos también siguieron la tendencia alcanzando un crecimiento incluso superando el 120%, según Cointelegrah, como es el caso de Revain (REV) que se cotizaba a USD 0.031 lo que representa una suba del 121.57% en una semana.

                 En fin, por cierto, en el largo plazo, siempre está el metal amarillo. Desde que Nixon, en 1971, decidió darle el golpe mortal al patrón oro, el dólar ha perdido el 98% de su valor frente al metal precioso.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

Crece la producción de billetes de $1.000, responde a la pérdida de su capacidad de compra

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 3/8/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/08/10/crece-la-produccion-de-billetes-de-1000-responde-a-la-perdida-de-su-capacidad-de-compra/

En el mundo, en general, se encontró la fórmula contra la inflación superior al dígito anual. En la Argentina los funcionarios atribuyen el fenómeno a “multicausas” y no prestan atención al efecto de la emisión de pesos

juan miguel massot - Infobae
En el Gobierno creen que hay que ponerle plata en el bolsillo a la gente para que consuma más, de esa forma las empresas tienen más demanda y tienen que producir más

El ministro de Producción, Matías Kulfas, afirmó que “la economía está absorbiendo un shock internacional de precios”, y que “en todo el mundo ha habido una gran inflación en los alimentos y en Argentina ha golpeado más”. Por su parte, el ministro de Economía, Martín Guzmán, dijo que “la inflación en la Argentina es un fenómeno de responsabilidad colectivano solamente del Estado”.

Y, al mismo tiempo, en el Gobierno creen que hay que ponerle plata en el bolsillo a la gente para que consuma más, de esa forma las empresas tienen más demanda y tienen que producir más, para eso contratan más personal, la gente tiene trabajo, al tener trabajo tiene más ingresos y al tener más ingresos consume más, entrándose en un círculo virtuoso mágico gracias a la emisión de moneda.

En lo que hace a las declaraciones del ministro Kulfas, que la inflación es consecuencia del aumento de los precios internacionales, la realidad es que los precios de los alimentos aumentaron para todo el mundo pero no por eso todos los países del mundo tienen la inflación que tiene Argentina.

Mientras Argentina acumula una inflación del 50% interanual, Brasil está en el 8,3%, Chile en el 4,5%, Colombia en el 4%, Perú el 3,8%, la UE el 2,2% y Estado Unidos el 5,4% por citar algunos ejemplos, y en el caso de Estados Unidos no fueron los alimentos los que, justamente, tuvieron el mayor incremento. Luce muy precario el argumento del ministro Kulfas al momento de tratar de explicar la inflación.

Más endeble es el argumento del ministro Guzmán. Dudo que dijera en la Universidad de Columbia, cuando daba clases, que la culpa de la inflación era de Wall Mart o de Jeff Bezos. En todo caso, como es costumbre del kirchnerismo, siempre buscan fuera de su esfera a los culpables de los problemas que ellos mismos generan, con lo cual Kulfas y Guzmán parecen cumplir con el manual del perfecto kirchnerista a la hora de explicar el problema inflacionario. La culpa es de los otros, no de ellos que emiten a marcha forzada.

El kirchnersimo cumplió con su promesa de ponerle más plata en el bolsillo a la gente. En realidad, le puso más billetes que, como luego comprueba, permiten comprar cada vez menos bienes y servicios.

El gráfico anterior, muestra como fue evolucionando la cantidad de billetes de $1.000 en circulación. En noviembre de 2019, último mes completo del gobierno de Mauricio Macri, había circulando 255,4 millones de billetes; al 31 de junio pasado había aumentado a 1.052,7 billetes. Es decir, desde que Alberto Fernández llegó al gobierno la cantidad de billetes de $ 1.000, que es el billete de mayor denominación, aumentó 4 veces.

Si se trata de poner billetes en los bolsillos de la gente, se puede observar en el gráfico precedente que en noviembre de 2019 había 6 unidades de $1.000 por habitante; y en junio último esa relación llegó a 23 por persona. O sea, actualmente hay casi 4 veces más billetes de $1.000 por habitante, porque cada cada vez se pueden comprar menos bienes y servicios con ese dinero.

Es importante destacar que se toman los billetes de $1.000 porque son los de mayor denominación, y si bien representan el 15,6% del total en circulación, en términos de monto equivalen a 52% del total de pesos emitidos.

Tomando en cuenta la cantidad de billetes en circulación, de $5 a $1.000, actualmente el conjunto de la población tiene en sus bolsillos 32,5% más unidades que 20 meses antes.

Una forma de ver el deterioro del peso es observar cuántos dólares, al tipo de cambio libre, se podían comprar con un billete de $1.000 en noviembre de 2019 y en julio pasado. Como puede verse en el gráfico previo esa relación pasó de 15 en el primer caso, y apenas 5,6 en la actualidad.

Otra forma de ver la tremenda devaluación del peso, y en particular del billete de mayor denominación en circulación, es calcular cuánto se podía comprar de una determinada cantidad de comestibles en noviembre de 2019 y en junio último, según datos de precios informados por el Indec, correspondientes al Gran Buenos Aires, en kilos en general y litros de leche, docena de huevos y presentaciones de manteca en paquetes de 200 gramos, en los casos especificados.

Como puede verse, en muchos productos solo puede comprarse la mitad de lo que podía adquirirse previo al cambio de gobierno. Esto es producto de la expansión monetaria que genera el déficit fiscal y el financiamiento con inflación.

Más emisión y menos crecimiento

La economía argentina no solo no crece con esta emisión monetaria, sino que tampoco se reactiva, entendiendo por crecimiento la llegada de nuevas inversiones que amplían la capacidad de producción existente y por reactivación poner en funcionamiento inversiones ya existentes que no se utilizan.

La utilización de la capacidad instalada en el la industria manufacturera se mantiene en torno al 60%, esto es opera con 40% de ocio, pero, además, el Estimador Mensual de Actividad Económica que anticipa el PBI muestra un claro estancamiento.

En síntesis. Los argumentos de los funcionarios del área económica para explicar la inflación son discursos políticos de barricada más que fundamentos técnicos y también queda demostrado que pueden ponerle todos los billetes que quieran en el bolsillo a la gente que eso no significa que puedan acceder a más bienes y servicios.

En definitiva, la única producción que aumenta en forma acelerada en Argentina es la de billetes, pero no la de los bienes y servicios que deberían comprarse con esos billetes. Una nueva estafa que acredita la demogagia populista.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Todo lo que tiene para ofrecer el populismo K es poder comprar un par de zapatos en 12 cuotas

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 3/8/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/08/03/todo-lo-que-tiene-para-ofrecer-el-populismo-k-es-poder-comprar-un-par-de-zapatos-en-12-cuotas/

Mientras otra cadena de electrodomésticos se presentaba en convocatoria de acreedores, el presidente Alberto Fernández anunciaba, con bombos y platillos, el relanzamiento de Ahora 12 pero con la posibilidad de financiar compras hasta en 30 meses

Al encabezar en forma virtual un acto para anunciar la ampliación del programa “Ahora 12”, el presidente Alberto Fernández dijo que su administración tiene un “plan de salida” para la crisis

¿Qué se puede comprar ahora 12 en cuotas? Por ejemplo, un par de zapatos. El anuncio luce bastante patético porque en los países normales la gente paga al contado los zapatos y en cuotas su vivienda. En el populismo argentino ocurre al revés.

Explico lo ridículo de la situación. El salario promedio que informa el Ministerio de Trabajo para el asalariado registrado estable está en $86.000 mensuales. Si esa persona quiere comprarse un departamento de 50 metros cuadrados en una zona económica como Villa Lugano, ¿cuántos años tendría que ahorrar para poder comprar al contado un departamento, dado que el crédito hipotecario en Argentina es prohibitivo?

Por empezar hay que utilizar el tipo de cambio libre o financiero para poder hacer la cuenta porque el vendedor quiere dólares. En Argentina las propiedades se cotizan en dólares y se hacen las operaciones con los billetes a la vista, independientemente si hay cepo, control de cambios u otras restricciones.

En el caso aludido, un departamento en Villa Lugano de 50 metros cuesta US$ 70.000 tomando un precio por metro cuadrado de USD 1.400. Ahora bien, el trabajador que gana $86.000 por mes, al tipo de cambio del mercado blue, equivale a unos USD 570 mensuales.

Si se supone que ese trabajador consume muy poco y vive con el 50% de sus ingresos, podría ahorrar USD 285 mensuales. Es decir, que para poder comprarse al contado el departamento de 50 metros cuadrados en Villa Lugano tiene que ahorrar 20 años, sin contar el costo de la escribanía, la inmobiliaria y los impuestos para el registro que representa entre 5% y 6%, equivalente a otros 14 meses más de ahorro.

Obviamente, dichos 20 años surgen de suponer que no hay inflación en dólares durante ese período y el salario equivalente en dólares al cambio libre se mantiene constante.

El Gobierno le ofrece a los trabajadores como consuelo poder comprarse un par de zapatos en 12 cuotas, como si con eso le estuviera dando la gran oportunidad de progreso de su vida

De más está decir que un joven que entra al mercado laboral, si tiene la suerte de conseguir trabajo con ese sueldo mensual inicial, tiene que esperar 20 años para poder comprarse su propiedad, y mientras tanto vivir en la casa de sus padres, para no pagar alquiler.

Como el tiempo de espera es muy largo, el Gobierno le ofrece como consuelo comprarse un par de zapatos en 12 cuotas y otros productos a pagar en 30 meses, como si con eso le estuviera dando la gran oportunidad de progreso de su vida.

Mercado de capitales devaluado

¿Por qué ocurre esta locura? Porque el populismo siempre vio al mercado de capitales como el enemigo que especula y no produce, cuando no es otra cosa que el lugar en el cual los que generan ahorro lo ofrecen a quienes demandan crédito para consumir o invertir, a través de un intermediario idóneo registrado.

Una gran oportunidad para que los jóvenes actuales pudieran comprarse una vivienda a créditos pagables hubiese existido si el kirchnerismo no hubiera confiscado los ahorros de los trabajadores que voluntariamente habían optado por las AFJP.

Actualmente, las AFP (Administradoras de Fondos de Pensiones) en Chile administran USD 200.000 millones de ahorro de largo plazo que pueden prestarlo a los que quieren comprarse un departamento o una casa.

Para tener una idea de qué representa ese monto, el total de depósitos del sector privado en el sistema financiero argentino suma apenas el equivalente a unos USD 41.000 millones, es decir que en Chile las AFJP administran ahorros para prestar que son 5 veces más grandes.

Y cabe nota, que la mitad de esos depósitos son colocaciones a la vista para transacciones corrientes. De ahí que si se hace una comparación homogénea, surge que Chile tiene 10 veces más ahorro de largo plazo que los depósitos a plazo fijo del sistema financiero argentino.

Cuando en 2008 el kirchnerismo se apropió con los ahorros de la gente en nombre de la solidaridad social, destruyó el ahorro de largo plazo que se estaba formando. Se lo apropió y lo utilizó para financiar políticas populistas de gasto público, que no detuvieron el aumento de la deuda de la Administración Central. Por lo tanto, si hoy los jóvenes no pueden acceder a una vivienda es culpa de ese populismo impulsado por el kirchnerismo.

La administración pública financia el déficit fiscal con aumento de la deuda de la Administración Central (Secretaría de FInanzas)

La administración pública financia el déficit fiscal con aumento de la deuda de la Administración Central (Secretaría de FInanzas)

Agrego a esa locura la pesificación previa de los depósitos en 2002 que dispuso el mini gobierno de Eduardo Duhalde, la ausencia de moneda y la persecución del Estado a todo aquel que ahorra, haciéndole pagar el denominado Impuesto a la Riqueza, más todos los gravámenes que se cobran sobre las cuentas bancarias

De ahí que hoy en la Argentina los depósitos privados en el sistema financiero representan apenas 16% del PBI, muy por debajo del 54% a 55% del PBI que significan en Brasil o Chile.

Además, es imposible que mejoren los ingresos reales si no se promueve la inversión bruta interna fija, que cayó a niveles muy bajos.

Como puede verse en el gráfico, en pesos constantes de 2004 la inversión fija no creció entre 2010 y 2016, y se encuentra en caída sostenida desde 2019. Esa es una de las causas por la que no se genera trabajo y se mantiene mal remunerado.

El populismo, combatiendo al capital, destruyendo la moneda y el mercado de capitales, ha conseguido que los argentinos terminemos financiando el crecimiento y la inversión de los países desarrollados porque, quien puede, fuga sus capitales en busca de seguridad jurídica.

Para paliar ese cuadro los populistas originarios buscan conformar a la gente con la posibilidad de poder comprar un par de zapatos en 12 cuotas gracias al Ahora 12. Esto es todo lo que tiene para ofrecer, no mucho más.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky