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Sin la SGM el mundo sería más libre y rico

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 18/4/18 en: https://alejandrotagliavini.com/2018/04/18/sin-la-sgm-el-mundo-seria-mas-libre-y-rico/

 

Mientras Trump se distiende frente al tirano de Corea del Norte y se tensa por el gas en Siria, vale dejar claro que la guerra no es una alternativa desde que la ciencia ha demostrado -de modo definitivo y concluyente- que la violencia destruye siempre: es contraproducente incluso en los casos de defensa propia y urgente. En tan corto espacio, es imposible completar el desarrollo lógico, pero veamos los enunciados.

Para empezar, es una incoherencia lógica -y la lógica es una ciencia- que la violencia se resuelva con más violencia, por el contrario, se suma, aumenta. Más, es más. Los griegos -e.g. Aristóteles- ya sabían que el universo está regido por un orden: el sol sale cada día a la misma hora, los animales necesitan alimentarse para vivir, etc.

Luego, dice la ciencia, la violencia es una fuerza extrínseca que desvía el desarrollo espontáneo de este orden natural: por caso, al asesinar una persona se coarta el que siga evolucionando -con su potencial intrínseco- como ser humano. Así las cosas, desde que la violencia es extrínseca y contraria al orden vigente, es imposible de toda imposibilidad que, en ningún caso, ayude -o “defienda”- al desarrollo del universo, de la vida, de la naturaleza.

Como evidencia empírica de que la violencia solo suma más violencia, tomemos por caso la emblemática Segunda Guerra Mundial (SGM). La propaganda oficialista ha sido tan fuerte -incluido Hollywood- que hoy, por caso, es difícil encontrar quién haga un análisis serio y objetivo. Por cierto, quizás tenga razón Marcos Rougès al decirme que la Primera Guerra Mundial (PGM) fue peor ya que indujo la Revolución Rusa, el ascenso del nazismo, la caída de las monarquías progresistas, la Gran Crisis y la SGM.

Claramente la SGM logró el efecto contrario, sumó violencia. Si miramos el mapa del totalitarismo antes y después vemos que el rojo stalinista supera al negro nazi. Esta guerra fue ganada por Stalin, y por eso es aún hoy héroe nacional en Rusia. Se diría que los gobiernos de Inglaterra y EE.UU. salieron a defender a la URSS que se expandió extraordinariamente, en lugar de debilitarse hasta desaparecer enfrentada con los nazis. Gracias a esta expansión soviética, hoy tenemos Cuba y el chavismo.

Por cierto, los campos de concentración nazis, que fueron atroces, fueron fogoneados por la SGM que distrajo a la opinión pública. Dicen que los británicos entraron primeros en esta guerra para defender a los judíos, pero Geoffrey Wheatcroft asegura que el gobierno inglés no pretendía terminar el Holocausto, sino “proteger” a Polonia, meta que Churchill abandonó en Yalta en manos de un tirano peor. Wheatcroft, también aclara que los crímenes de los soldados aliados no fueron menores.

Y va otra incoherencia: no se “defiende la libertad” coartando libertades. La SGM, uno de los acontecimientos más destructivos -más de 60 millones de muertos y una incalculable destrucción material- y liberticidas de la historia desde que agrandó el mapa totalitario, se realizó coartando libertades: obligando a los ciudadanos a alistarse, aumentando impuestos para financiar la guerra, etc.

Luego, el imperio soviético cayó pacíficamente demostrando que los grandes males se derriban con métodos libres y pacíficos, los métodos eficientes. La libertad y su sinónimo la paz -y la felicidad y la riqueza-, dicen la ciencia y la sabiduría, solo se consiguen con paz y libertad.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

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A propósito de la despenalización del aborto

Por Eduardo Filgueira Lima: Publicado el 12/4/18 en: http://cepoliticosysociales-cepys.blogspot.com.ar/2018/04/a-proposito-de-la-despenalizacion-del.html

 

Se ha habilitado en nuestro país el debate sobre la posibilidad de despenalización del aborto. Al respecto se han presentado y en resumen, dos posturas centrales: los que declaran estar a favor y los que están en contra.

Ambos esgrimen para defender sus respectivas posiciones todo tipo de argumentos pero en particular los mismos giran en una presunta defensa de la vida.

En un caso se defiende el derecho a vivir de quien todavía no ha nacido y no tiene ninguna posibilidad de defenderse. Hemos aprendido que la única verdad que puede aceptarse indubitablemente proviene de la ciencia. Pero la ciencia –aún con el impresionante desarrollo que ha tenido en muchos campos– no puede darnos con precisión una respuesta acabada del momento en el que comienza la vida,… humana.

En este sentido podríamos resumir que existen tres posiciones principales: a) la que supone el inicio la vida en el momento de la concepción[1], b) la que la supone al momento del implante en el útero  y c) la que la supone algún tiempo después.[2] Pero a falta de conjeturas científicas cualquier posición que se adopte es solo una creencia, que por lo mismo no tiene más basamento que la fe.

Lo único posible de definir es que “en algún momento” de todo ese proceso de gestación, con el aborto, se estaría atentando contra una vida humana. Pero no podemos saber con exactitud cuando ello ocurre, lo que es lo mismo que decir que “en algún momento, sin saber con precisión en cual, hemos decidido poder matar a un ser humano” y por lo mismo de aceptar una conducta pro-aborto deberíamos saber que ese riesgo existe con todo lo que ello implica.

Por otra parte, los defensores de una conducta anti-aborto, desestiman muchos argumentos que se basan en circunstancias sociales que afectan a mujeres (en particular aquellas de bajos recursos) que sufren riesgos de vida por la comisión de abortos en la clandestinidad y sin ninguna garantía sanitaria.

En este último caso aquellos de posiciones pro-aborto, se refieren a estadísticas (siempre poco confiables) y el derecho de la mujer de decidir sobre lo que sucede en su cuerpo,.. (aún a costa de la vida de otro indefenso). Pero aceptemos –con las limitaciones que ello supone– que así como en el primer caso existe un “riesgo cierto de vida” sobre un nonato, en el segundo existe un “riesgo vital potencial”.

Y viceversa en el primer caso existiría riesgo sobre “una vida que se presume potencial” y en el segundo un riesgo cierto sobre una vida en curso. Se trata de dos “verdades contradictorias”[3] o incompatibles, pues parece cierto que en un caso se suprime una vida que en algún momento del proceso de gestación lo es, como también parece cierto, que en otro momento puede correrse un riesgo para la vida de una mujer,.. y de hecho esto sucede en algún o algunos casos.

Pero sin embargo se trata de dos situaciones que tratamos como si tuviéramos al alcance de la mano, tanto en uno como en otro caso, verdades unívocas. Todo nuestro pensamiento se ha desarrollado como si para cada problema pudiéramos aportar una solución excluyente. Y este no es el caso.

A la altura actual del conocimiento ni las ciencias biológicas y naturales nos pueden decir con certeza cuando comienza la vida humana y el embrión es “persona” (cualquier conjetura a este respecto es insuficiente y en algún caso el otorgar una “ventana” solo puede demostrar la intención de posibilitar lo que se defiende),.. ni las ciencias sociales nos pueden dar garantías de que siempre sucederá lo que suponen,.. De hecho las ciencias sociales no pueden predecir nada, salvo plantear posibilidades del probable curso de los acontecimientos.

Todo lo anterior nos debe remitir a pensar cuantas de las supuestas verdades que sostenemos son solo “creencias”, que pueden tener o no certeza y mayor o menor grado de verosimilitud. Y que cualquier posición que tomemos respecto al aborto esta solo basada en supuestos y creencias de interpretación personal,.. más dependiente de la ideología que de verdades comprobables. Un poco de introspectiva humildad intelectual nos habilitaría a ser más cautos en nuestras apreciaciones.

Esto es decir que las posiciones respecto al aborto podrían quedar –en un supuesto extremo[4]– bajo la órbita de las decisiones personales, y ello nos llevaría a dejar librada la conducta a lo que cada quien suponga que es mejor para sí.

Pero este supuesto abre otra puerta que es muy seguro se planteará de la siguiente forma: “Bien,.. se nos habilita la decisión personal, pero ¿de qué vale que se nos permita proceder al aborto sin pena legal, si no tenemos los recursos económicos para afrontar su costo?” Y con seguridad surgirán todo tipo de demandas para que el Estado, las Obras Sociales y los Seguros Privados corran con el gasto de las “decisiones personales”.

Porque siempre es más beneficioso (en una sociedad educada en la prebenda estatal) “socializar los costos”, como ha sucedido y sucede en muchas oportunidades en nuestro país. Y cualquier normativa que habilite lo que supone de resorte de la vida individual, habilitará las demandas de cobertura por el conjunto social.

Se trata del mismo contrasentido al que estamos habituados reiteradamente: “yo quiero hacer lo que quiero,..  pero también quiero que me lo paguen todos!”.

(*) Eduardo Filgueira Lima. Director del CEPyS. Artículo publicado el 12 de Abril de 2018

[1] Se refiere al momento de la fecundación: cuando el espermatozoide fecunda al óvulo

[2] Se parte en este caso de suponer que por ejemplo el desarrollo del sistema nervioso central (u otras condiciones vitales) definen cuando la vida es verificable como “humana” con una ventana de entre diez y catorce semanas según las opiniones (conjeturas) de diferentes científicos

[3] Berlin, I. Citado por M.V.Llosa en http://www.hacer.org/pdf/Hombre.pdf (2000)

[4] Omitimos que la jerarquía prevalente de los tratados internacionales sobre la Constitución Nacional, las leyes del derecho interno y la enfatizada protección del derecho a la vida naciente postulada en tales documentos, imposibilita toda presunción al respecto.

 

Eduardo Filgueira Lima es Médico, Magister en Sistemas de Salud y Seguridad Social,  Magister en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, Doctor en Ciencias Políticas y Profesor Universitario.

Los tres hipócritas mosqueteros

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 12/4/18 en: http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/alejandro-tagliavini/los-tres-hipocritas-mosqueteros-203974

 

Más salvajes son los conflictos cuanto más autoritarios son los ‘gobernantes’

Fuente de guerras y de todo tipo de conflictos, de aduanas, de represión a inmigrantes y salvajadas de toda clase son las fronteras, esos límites impuestos por los Estados que utilizan su monopolio de la violencia –sus fuerzas armadas y policiales– para imponerse dentro de territorios caprichosamente establecidos. Y más salvajes son los conflictos cuanto más autoritarios son los ‘gobernantes’, como los mosqueteros que hoy tenemos: Trump, Putin y Xi Jinping.

Los mismos tres que ahora se enfrentan –y lo pagan los ciudadanos comunes– por los supuestos ataques químicos en la ciudad siria de Duma, otra más de sus hipocresías. Sin dudas, es espantoso ver civiles muriendo debido a gases tóxicos, ¿pero acaso las muertes por misiles son válidas? No vale morir intoxicado, ¿pero sí destrozado por un misil?

La revista Foreign Policy –¿estará financiada por fabricantes de armas?– ‘sugirió’ una acción militar a gran escala contra Damasco. En una nota, recuerdan que el ataque anterior –el lanzamiento de 59 misiles Tomahawk contra la base aérea de Shairat en abril de 2017, después del supuesto uso de gas sarín en Jan Sheijun– “ha sido ineficaz”, ya que la base fue reutilizada al día siguiente y “no previno otros casos de uso de sustancias tóxicas”.

O sea, estos mismos torpes que promueven la violencia reconocen que no ha tenido éxito, pero, insólitamente, dicen que no ha sido exitosa por ser demasiado débil. “EE. UU. debería atacar una lista más amplia de blancos…”, dicen. Por cierto, Washington procede sin que le importe la opinión del Consejo de Seguridad de la ONU, otro organismo (multi) estatal, ineficaz y burocrático que en nada ha contribuido a la paz sino, más bien, al contrario.

Por otro lado, el artículo hace una referencia a un conflicto mayor con Rusia, ya que Putin es aliado de Siria. Lo cierto es que Trump contaría con el apoyo de Francia y el Reino Unido, mientras que podría empujar al Kremlin a una relación más estrecha con Pekín, reeditando la Guerra Fría, que sirvió para repartirse el mundo entre dos bloques.

Además, Washington planea nuevas sanciones económicas contra Rusia, que se suman a las que ya adoptó contra 38 individuos y entidades rusas por la presunta intromisión de Moscú en Ucrania y en varias elecciones occidentales y su apoyo al Gobierno sirio. Entre las empresas sancionadas están la exportadora rusa de material bélico Rosoboronexport, el gigante del aluminio Rusal, los conglomerados Russian Machines, Basic Element, la empresa automotriz GAZ y otras.

Los activos de estas personas y empresas bajo jurisdicción estadounidense quedan embargados y las transacciones financieras con ellas, prohibidas. Pero estas sanciones, además de despertar represalias de Putin, serán claramente negativas para el mismo mercado americano.

En fin, pretender que el Estado, el monopolio de la violencia –cuando la ciencia ha demostrado de manera concluyente que la violencia solo destruye– puede solucionar un problema es quizás la mayor hipocresía que hoy vivimos. Y, por cierto, el sofisma más grande en el que está basada esta sociedad decadente es forzar el cobro de impuestos –encarcelando a los ‘evasores’– porque el Estado necesitaría de esos fondos –el trabajo de las personas– para malgastarlos, por caso, en una de las corrupciones más notorias: el asistencialismo, enseñarles a las personas que pueden vivir gratis sin crear nada a cambio.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Derechos de propiedad en las villas: una propuesta que presentamos hace tiempo, también con Alberto Benegas Lynch (h), y por suerte maduró

Por Martín Krause. Publicado el 11/4/18 en: http://bazar.ufm.edu/derechos-propiedad-las-villas-una-propuesta-presentamos-tiempo-tambien-alberto-benegas-lynch-h-suerte-maduro/

 

El gobierno ha anunciado un proyecto para asignar derechos de propiedad en todas las villas del país:

https://www.lanacion.com.ar/2124513-expropiaran-tierras-de-villas-y-haran-propietarios-a-sus-habitantes

Espero que se lleve a cabo, y me da mucha alegría recordar que esa misma propuesta la presenté en 2009:

https://www.lanacion.com.ar/1156361-se-puede-privatizar-la-villa-31

Y nuevamente con Alberto Benegas Lynch (h) en 2016:

https://www.lanacion.com.ar/1965274-en-nombre-de-los-pobres-se-los-explota-de-la-peor-manera

 

 

Martín Krause completó su doctorado en Administración en la Universidad Católica de La Plata, es profesor de Derecho y Economía en la Facultad de Derecho e Historia del Pensamiento Económico (Escuela Austriaca) de la Facultad de Economía de la Universidad de Buenos Aires. Miembro de la Sociedad Mont Pérérin. Fué Rector, Director de Investigación y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade). En 1993, recibió el Eisenhower Fellowship. También recibió el Premio de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires 2007.

La verdadera revelación de Natacha Jaitt

Por Jose Benegas:Publicado el 6/4/18 en: https://www.urgente24.com/275824-la-verdadera-revelacion-de-natacha-jaitt

 

Prudente aunque descarnado, y enfocando el tema desde su experiencia personal que ha denunciado en público, José Benegas realizó un análisis tan profundo como equilibrado acerca de lo que deja el ‘caso Natacha Jaitt’ más allá de Natacha Jaitt y todos los personajes mencionados durante los días recientes.
La verdadera revelación de Natacha Jaitt

Natacha Jaitt.

Al día de hoy, viernes (06/04) a las 8:30 de la mañana, no sabemos qué tiene Natacha Jaitt para aportar a la causa en la que se investiga el abuso y prostitución de menores del club Independiente. Tampoco es ya lo más importante frente a las reacciones que provocó, que transparentan algo por sí mismas.

Vimos un desfile corporativo de los medios intentando desacreditarla, tal como si fuera la persona más importante del país, mientras verbalizan lo opuesto, y como si guardara un secreto que, de ser revelado, los pusiera a todos en jaque.

Vimos también el programa de Mirtha Legrand, donde dos periodistas, Gustavo Grabia y Mercedes Ninci parecían no querer que hablara y no la dejaban completar sus frases.

Vimos el “pedido de renuncia” a Ignacio Viale por parte de Jorge Rial por permitir que se dijeran cosas que normalmente son la materia prima de su industria del chimento.

Vimos a una cantidad increíble de figuronescondenando a Mirtha Legrand y hablándole en nombre de lo enojado que suponen que estaría con ella su hijo.

Vimos un llamado meteórico a declarar a Jaitt por parte del famoso y favorito de los medios, fiscal federal Federico Delgado, en la denuncia que Carlos Pagni hiciera por espionaje de parte de Jaitt, veinticuatro horas antes, pero no bajo las garantías constitucionales y procesales, sino si fuera una testigo, obligada a prestar juramento. Se puede agarrar ese acto procesal y llevarlo a la facultad para que los alumnos entiendan todo lo que es nulo en un procedimiento debido.

Vimos a Elisa Carrió decir que aquellas manifestaciones podrían ser una “operación contra el gobierno”,sin decir por qué ni permitir que se le repreguntara, mientras que la vicepresidente de la Nación, Gabriela Michetti“absolvió” a la conductora de los almuerzos, dando por sentado que Jaitt merecía ser condenada. Hubo editoriales apasionados en defensa de la “honorabilidad”, la “seriedad” y unos cuantos valores que, tal como sabemos, son tan firmes en la Argentina.

Pero Jaitt nunca siquiera terminó de hablar ni declaró donde debía declarar. Al final de todo esto, más importante que lo que tenga Jaitt, quien lo único que hizo fue nombrar a cuatro personas sin brindar detalles como para dar por cierto lo que manifestó, es lo que todos estos creen que puede tener y que con toda claridad prefieren que no se conozca, en nombre de la honorabilidad y la seriedad. Ese es todo un dato por sí mismo. Podría la involucrada decir mañana que todo era un chiste, que todas las reacciones seguirían estando mal.

Cuando no les toca cerca, los mismos actores de esta inquietante película se horrorizan al ver otras como Spotlight (2015) o La Celebración (1998), al conocerse el ‘caso Malenchini’ o el del obispo Fernando Karadima en Chile y se preguntan cómo funciona el silencio. Tal vez se atreven a dudar de las víctimas bajo el manto hipócrita de “¿por qué no hablaron antes?”.

Ellos deberían fijarse en cómo contribuyen con sus acciones a generar los climas en los que se hace imposible hablar. Lo contundente que es el mensaje de que hay que hacer silencio, no bien aparecen indicios de que estos crímenes que para la mayoría son inaceptables, pero que en vez de enfrentar y sacar todo a la luz, prefieren enterrar, produciendo muchas veces más daño que los abusadores. La mayor parte de las veces por las razones más frívolas, para mantener las cosas como están, nada más que para que sus familias, sus iglesias, sus medios de comunicación, sus ídolos, se sigan viendo bien. Por comodidad, pero suelen ser más activos en ese propósito que los mismos involucrados.

Las dos cosas van juntas: el aviso claro de que eso es horrible, la cosa más horrible que pueda ocurrir y, a la vez, que no se puede saber.

Cualquiera que lo piense puede imaginar lo que hace eso en la cabeza, en al ánimo y la manera de ver la vida, de quién, además de haber sido vulnerado en su inocencia, recibe estos dos mandatos simultáneos opuestos y que, como resultado, es colocado en el lugar de “problema”.

Lo que digo es independiente, por completo, de que las personas que mencionó Jaitt indirectamente sean culpables de algo. No es cuestión de “creerle o no” como una cosa optativa, como quién elige Boca o River, chocolate o frutilla, sino de querer saber. Querer saber es el ABC de la justicia, pero también del periodismo.

Parece que está muy bien la investigación sobre lo de Independiente. Todos están dispuestos a decir palabras correctísimas políticamente al respecto, pero claro, siempre y cuando no suenen cerca las balas o no comprometan a gente “intachable”. El carácter de intachable es simplemente asignado y no se pierde. Les tenemos que preguntar a los gurúes de quienes se puede dudar.

Todos los que colaboraron con ese “no querer saber”han hecho un daño tremendo a mucha gente que padece o ha padecido el abuso y el destierro consecuente del mensaje del silencio, que son convertidos en “el problema”, “la amenaza”, testigos incómodos contra lo establecido. Han propagado los mandatos incompatibles de horrorizarse y callar, de que de las cosas “demasiado feas”, no se habla.

Cuando todos evitan hablar de algo, tal como están haciendo los diarios en este momento centrándose en una “operación de inteligencia” tratada en un rincón cada vez más recóndito de sus portales, los demás perciben que mejor borrarse la cuestión de la cabeza, incluso de los recuerdos. Así funciona el silencio, así es que las víctimas no hablan u olvidan.

En las familias descartan a alguien o lo convierten en loco, en la Iglesia los transforman en amenaza contra la fe, en los Colegios en atentado contra la imagen, en la corporación periodística en falta de seriedad. ¿Y los individuos? Pues dejan de importar. Siempre, porque se pone en juego el poder, la idea sobre el poder, la idea sobre lo que es inmaculado e intocable, para cuyo mantenimiento se pagan todos los precios que haya que pagar y se realizan los horrores más inimaginables, sin que a sus autores se les mueva un pelo.

Desde mi experiencia lo digo, desgraciadamente: el silencio y quienes lo promueven, son capaces de dañar más a las víctimas que los abusadores.

El abusador no es el que queda solo, sino el que lo ha sufrido a él, salvo por aquellas buenas excepciones de gente consciente, minorías que siempre son las que producen los cambios y sacan a las sociedades del oscurantismo que está ahí invitándoles a callar todo el tiempo. Por eso las personas consideradas más réprobas de la sociedad son, a veces, las únicas capaces de exponer ciertas verdades.

 

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.

Google no puede ser Dios

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 4/4/18 en: http://elpais.bo/google-no-puede-ser-dios/

 

No recuerdo quién dijo que “pedirle al Estado que resuelva un problema es pedirle al zorro que cuide a las gallinas”, pero es verdad, absolutamente verdad, aunque no lo crea. Desde muy pequeños –por la televisión y en los colegios- los gobernantes nos han saturado con propaganda y “explicaciones” sobre las buenas cosas que harán y lo bien que nos gobernarán… pero, en realidad, hacen lo contrario.

Parece que la Comisión Europea ha renunciado a sugerir leyes para “proteger de injerencias los procesos electorales”, confiando en la autorregulación en las redes sociales en lo que a “Fake news” -noticias falsas- se refiere. Pero hete aquí que fueron precisamente los políticos quienes iniciaron estas falsedades. Así que resultaría irónico que pretendieran cuidarnos de ellas.

La Comisión se sintió forzada a tratar el tema debido a la diseminación de noticias falsas en el referéndum del Brexit; las elecciones en Francia y Alemania, y las campañas de desinformación rusas hacia las repúblicas bálticas. Quizás el mejor chiste lo dijo un eurodiputado centro derechista español: “Las noticias falsas son un instrumento que usan los enemigos de la democracia”, afirmó cuando estas noticias fueron iniciadas por sus colegas políticos elegidos, precisamente, en un proceso democrático.

Ahora, quizás lo más preocupante es que esta campaña contra las “fake” ha sido amplificada por muchos medios de prensa cuando las medidas que podrían tomar los gobiernos implican cercenar la libertad de expresión. Se diría que algunos medios no quieren la competencia de las redes sociales. Tanto la han amplificado que de una encuesta resultó que el 83% de los encuestados dice que las noticias falsas son un peligro para la democracia.

Por suerte, buena parte de la opinión pública se mantiene clara y ha presionado contra estas medidas al punto que en la Comisión han dicho que “No queremos que se nos acuse de querer ser un ministerio de la verdad… que diga: vamos a decir que es cierto y que falso”. Pero dada tanta presión, sumada a la de algunos tribunales, Google se ha sentido forzada a tomar algunas medidas.

El “reconocimiento jurídico” del derecho al olvido en Europa tiene su origen en 2011, cuando Google defendió ante la Audiencia Nacional española su negativa a cancelar datos de personas que consideraban que las referencias que el buscador arrojaba lesionaban su dignidad. La multinacional sostenía que eliminar o alterar los contenidos supondría la pérdida de “objetividad” y “censura”.

Desde 2014, Google ha recibido en los países de la Unión Europea más de 650 mil solicitudes para retirar más de 2,4 millones de direcciones de Internet, de las que ha cancelado alrededor de un millón, es decir, que atendió alrededor del 40% de los casos. Pero esto es pedirle Google que juegue a Dios decidiendo que es verdad y qué no.

Los rumores falsos, y los malentendidos, son parte de la vida humana. Todos los hemos sufrido, aunque solo sea a nivel social dentro de nuestra comunidad y, sin embargo, seguimos viviendo. Los que tienen la conciencia tranquila sabiendo que actúan con honestidad, sinceridad e intentando el bien común, duermen despreocupados. Cada uno es responsable de sus actos, y sabe con qué personas se junta y qué datos entrega. Pedirle al zorro que cuide el gallinero, es muy peligroso, es pedirles a los políticos que solo podamos conocer aquellas noticias -y del modo- que ellos quieren.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

El posmodernismo feminista contra la mujer.

Por Bertie Benegas Lynch. Publicado el 4/4/18 en: https://www.infobae.com/opinion/2018/04/04/el-posmodernismo-feminista-contra-la-mujer/

 

En nuestro contexto, han tomado fuerza varios temas cuyas derivaciones y enfoques periodísticos, en la mayoría de los casos, causa preocupación. Los cimientos más elementales de una sociedad civilizada deben ser, el principio de igualdad ante la ley y el respeto irrestricto a los derechos que toda persona tiene sobre su vida, su propiedad y su libertad. Sin embargo, es alarmante notar cómo el concepto de “derecho” se tergiversa y se corrompe sistemáticamente de forma creciente. A diario somos testigos de innumerables reclamos quiméricos vestidos de justos que, en realidad, no son más que pseudo derechos promovidos por quienes apuntan al poder para así disponer de la vida, la propiedad y la libertad de otros.

Aquella conocida expresión de Eva Perón que dice “donde existe una necesidad, nace un derecho”, fue -y lamentablemente sigue siendo- un efectivo discurso para la caza de votos y la arenga populista. Sin embargo, es la piedra angular de la debacle de la civilización y el respeto por el prójimo. A cada derecho corresponde una obligación. Si tengo derecho a una casa, el resto de mis semejantes tienen la obligación de respetármela. Pero, si se sostiene que tengo derecho a una casa que no poseo, implicaría que el resto de los ciudadanos tiene la obligación de trabajar para proveérmela. Esto, ni más ni menos es el espíritu del artículo 14 bis incorporado a la Constitución por el llamado constitucionalismo social; un buen ejemplo de la diferencia entre lo legal y lo legítimo, la diferencia entre la ley y la corrupción de ley. Dicho sea de paso y a propósito de la expresión “constitucionalismo social”, vale recordar al Premio Nobel y economista de la escuela austríaca, Friedrich Hayek, que sostenía con razón que, todo sustantivo seguido del adjetivo “social”, se convierte en su antónimo.

Esta corriente del feminismo posmoderno que presenciamos estos días, solo propone el odio y la destrucción del derecho y todos los buenos valores del feminismo original, aquel que ha luchado en una adversidad insultante para afirmar los derechos compatibles con todo ser humano.

Muy desafortunados son los conceptos de la igualdad remuneratoria por igual tarea (otro punto del injerto socialista que conforma el artículo 14 bis) y la reciente arremetida para igualar remuneraciones entre hombres y mujeres. Además de afectar libertades civiles por medio de lamentables intromisiones estatales en los contratos privados, se está dejando con ello, los incentivos más elementales al esfuerzo y los resultados. ¿Qué pasaría si pretendiéramos que el tenista alemán profesional, Cedrik Marcel-Stebe, tuviera la misma bolsa de premios a fin de año y los mismos términos contractuales por publicidades que Roger Federer? Al fin y al cabo, se dedican a lo mismo.

La consigna de igualar remuneraciones para la misma tarea, sea entre mujeres, entre hombres o, entre hombres y mujeres, resulta una forma de salario mínimo aplicado al trabajo brindado por los menos eficientes. Si se cumple a rajatabla la imposición oficial, aquella persona cuya productividad se corresponda a un salario de mercado inferior al mínimo impuesto, quedará desempleada, sea hombre o mujer. Solo gracias a la creatividad de las áreas de compensaciones en Recursos Humanos para establecer categorías o conceptos que justifiquen ante el estado un trabajo distinto entre dos empleados, posibilitará que el menos productivo, mantenga su trabajo con un salario acorde a sus capacidades y competencias.

También se ha instalado el término “violencia de género”, expresión para referirse a actos de violencia de un hombre hacia una mujer. La existencia de estos hechos aberrantes y cobardes, deben ser castigados de forma ejemplar, pero resulta absurdo tener categorías de violencia conforme a quien sea el perpetrador del hecho o quien resulte su víctima. ¿Acaso no condenamos la violencia en todas sus formas?

En el plano laboral, en algunos países, se impone por ley el cupo femenino de las mujeres en las empresas. Estas políticas, además de restringir la libertad de los dueños de empresas para seleccionar los recursos humanos de la forma que crean conveniente, a mi modo de ver, resultan sumamente ofensivas para la mujer. Su invalorable talento, agudeza, ingenio, creatividad e inteligencia, no necesita de cupos.

Los propietarios de una empresa deberían tener el legítimo derecho de contratar solo a hombres para sus puestos de trabajo si eso es lo que ellos deciden, aun cuando esos puestos pudieran ser también ocupados por mujeres. Valen, claro está, las mismas reflexiones para el caso de una empresa cuyos accionistas acepten solo mujeres como empleadas. Cabe destacar que, si en las contrataciones laborales ha privado la consideración del sexo por sobre el talento, la capacidad y otras ponderaciones productivas, se verá reflejado es el cuadro de resultados de las empresas del ejemplo.

El reclamo en favor del aborto, que también se esgrime en esta embestida feminista, es el más aberrante y vergonzante de todos sus postulados. Todos somos dueños de nuestro cuerpo. Es cierto. También es dueño del suyo un ser indefenso que vive en el seno materno esperando el afecto natural de la madre y no a su propio asesino. Causa estupor cuando se pide legalizar el crimen del aborto para evitar las muertes de madres que practican abortos clandestinos y “poco higiénicos.” Es lo mismo que un criminal reclame protección para contar con una menor resistencia de su víctima y tener una escena del crimen prolija y saludable.

No caen fuera de éste análisis aquellos hombres timoratos, de serios problemas de inseguridad y complejos de inferioridad cuyo patético recurso se reduce a denostar a las mujeres porque se ven amenazados en distintos aspectos de la vida cotidiana por mujeres seguras, inteligentes y de personalidad avasallante. Lo que aquí se quiere poner de relieve es lo nocivo que resulta para la vida y los intercambios pacíficos, que otros financien nuestras necesidades o imponerles nuestros gustos y preferencias.

 

Bertie Benegas Lynch. Licenciado en Comercialización en UADE, Posgrado en Negociación en UP y Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE.

Marcado carácter social

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 2/4/18 en: https://www.libremercado.com/2018-04-02/carlos-rodriguez-braun-marcado-caracter-social-84761/

 

Dan lo mismo el tiempo y el lugar, dan lo mismo la derecha que la izquierda. Cuando presentan los Presupuestos, todos los políticos insisten en su “marcado carácter social“. Un episodio reciente lo protagonizó Cristina Cifuentes, la populista del PP que gobierna la autonomía madrileña con la complicidad de Ciudadanos.

Dijo doña Cristina, de profesión sus másteres:

Se trata de unos presupuestos con un marcado carácter social, porque dedican nueve de cada 10 euros a políticas sociales, y también con un fuerte carácter inversor, al configurarse como los Presupuestos más inversores de los últimos años.

Todo indica que para la señora Cifuentes los Presupuestos son excelentes porque aumentan el gasto. Ni una sola palabra dedicó la presidenta madrileña a los sufridos ciudadanos que pagan: ellos jamás reciben un minuto de atención, o una palabra de aliento.

Pero un presupuesto inversor no es necesariamente un presupuesto bueno, porque invertir no es bueno de por sí: lo bueno es invertir bien. Y de eso no nos dan los políticos nunca ninguna pista. Hace pocos años aseguraron que era una excelente inversión construir unos aeropuertos que después no tuvieron aviones.

Todavía más misterioso es el elogio sin fisuras que recibe todo lo que sea “social”. Si usted analiza con cuidado lo que significa esa palabra, verá que se trata de gastos redistributivos, cuyos beneficiarios no los pagan, o no los pagan en su totalidad, o creen que no los pagan. Eso logra que sean muy aplaudidos, y que los políticos presuman de ser generosos.

Obviamente, la base de todo es que resulta plausible que el poder arrebate a los ciudadanos sus bienes, y los entregue a otros ciudadanos a quienes no les pertenecen. Cuando los Estados crecen hasta la dimensión actual, es imposible que la redistribución se haga de ricos a pobres: ahora todos son las víctimas, porque el gasto público no se puede financiar usurpando sólo el dinero de los millonarios.

Por lo tanto, cuando le hablen a usted del presupuesto con “marcado carácter social”, conviene que sospeche que esos caraduras que le hablan a usted están quedando bien con muchos, pero siempre con su dinero, con su dinero de usted.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

Luces y sombras antes de la Cumbre de las Américas de Lima

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 30/3/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2121416-luces-y-sombras-antes-de-la-cumbre-de-las-americas-de-lima

 

El 13 y 14 de abril próximos se realizará la VIII Cumbre de las Américas,en la ciudad de Lima, en Perú. Será la continuadora de la primera de esas reuniones, convocada por el presidente Bill Clinton, en Miami, en 1994.

En esta oportunidad, dos de los mandatarios de la región están anticipadamente concentrando la atención. El primero es el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Originalmente invitado por los dueños de casa, Maduro fue luego desinvitado, lo que es por lo menos extraño, aunque hayan existido buenas razones para el cambio de actitud peruano. Hoy, es obvio, Nicolás Maduro es un dictador autoritario y Venezuela ha dejado de funcionar como una democracia. Es, como Cuba, un país totalitario.

Maduro contestó que no iba a dejar de asistir a la reunión, evidenciando el estilo patotero de los bolivarianos y trayendo a la memoria un episodio similar que tuviera lugar en la Argentina y fuera protagonizado por la también poco educada Delcy Rodríguez. Si tenemos en cuenta que Nicolás Maduro decidió no concurrir al cambio de mando reciente en Chile, en virtud del cual Sebastián Piñera volviera a la presidencia del país transandino, parece posible que Maduro, pese a sus ladridos, decida finalmente no aparecer en Lima. Sería probablemente lo más sensato, porque una cosa es estar aislado y otra, muy distinta, es hacer un papelón, provocando un incidente.

No es imposible que la reunión “Cumbre” de Lima fracase, como ha sucedido en algunas de las últimas reuniones de ese tipo donde no se alcanzaron los consensos esperados. Tampoco sería sorprendente que Trump llegara a un país perturbado políticamente como consecuencia de la renuncia de su ahora expresidente Pedro Pablo Kuczynski. A un país todavía nervioso, entonces.

A Trump parecería no resultarle fácil el diálogo con los latinoamericanos. Un llamado telefónico reciente entre el presidente Trump y su vecino, el presidente de México,Enrique Peña Nieto, terminó siendo un desastre.

Uno de los países más importantes de la región, Brasil, es uno de los más afectados por las medidas arancelarias de carácter proteccionista recientemente dispuestas por el presidente Trump, y no es imposible que la región toda pida al presidente norteamericano evitar las consecuencias de una “guerra comercial” derivada de las medidas arancelarias recientemente dispuestas por Trump.

En otro andarivel, Donald Trump deberá presumiblemente estrechar la mano de Raúl Castro, el presidente de Cuba, que también podría concurrir a Lima. Ese momento también podría ser complejo, atento a que Donald Trump no mantuvo la política de distensión hacia Cuba puesta en marcha por su predecesor, Barack Obama.

Por todo lo antedicho hay quienes sostienen que para Donald Trump la mejor actitud sería probablemente la de permanecer en un marco de discreción y así evitar eventuales rispideces. Es difícil imaginar a un Donald Trump asumiendo ese papel. Parece demasiado arrogante para elegir y asumir esa conducta. Sin embargo, sería mejor para Trump escuchar, que pontificar. Convocar, que desunir. Acercar, en lugar de alejar o dividir. Ojalá lo entiendan él y su nuevo Secretario de Estado, Mike Pompeo, que hará su debut multilateral en la región en la “Cumbre” de Lima.

La prudencia aconseja a Donald Trump evitar la retórica agresiva y dejar que, en las cuestiones más delicadas, como es la que tiene que ver con Venezuela, sean los países del llamado “Grupo de Lima” los que lleven la voz cantante. Después de todo, son ellos quienes tienen la actitud más clara de condena respecto del régimen autoritario que gobierna Venezuela.

Esto es posible, sin perjuicio de mantener su actitud dura respecto de aquellos regímenes que -por autoritarios- Donald Trump repudia.

No sería entonces sorpresivo que nuestro presidente, Mauricio Macri, vuelva a puntualizar, con razón, que la Venezuela de nuestros días ha dejado de ser una democracia y está muy lejos de poder ser tenida como un país que respeta los derechos humanos y las libertades civiles y políticas de sus ciudadanos. Para Trump sería probablemente un error volver a sugerir que su gobierno no descarta una “intervención militar” en Venezuela. La región no lo acompañaría y la alternativa luce, por lo demás, como una grave equivocación.

La “Cumbre” de Lima -a estar a su convocatoria- analizará el impacto de la corrupción en la gobernabilidad de los países de nuestra región. El efecto nocivo de las cleptocracias, entonces. Sobre esto los Estados Unidos tienen mucho que ofrecer, particularmente en materia de información e investigaciones. Y también alguna experiencia ganada en América Latina, como es el caso de los esfuerzos que realiza con Guatemala para desterrar la impunidad.

Como no es imposible que Donald Trump sufra provocaciones, es importante que, ante ese riesgo, lo tenga en cuenta y elija mantenerse siempre en el plano de la serenidad. Recordando aquello de que escuchar con humildad no es perder el tiempo. Particularmente cuando se trata de temas que quizás no se comprenden en toda su extensión y profundidad.

Queda visto que la “Cumbre” de Lima puede resultar compleja. Si Donald Trump decide instalarse en el centro del escenario, desatando desde allí su conocida retórica podría generar tormentas. Sería mejor que -en cambio- intentara generar confianza, poniéndose a disposición de aquellos gobiernos de la región hoy empeñados en una lucha frontal contra la corrupción que, por décadas, ha sido desgraciadamente endémica en América latina.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Colombia en camino a la OCDE. Los problemas de que enfrenta (por ejemplo, propiedad intelectual), son los que esperan a Argentina

Por Martín Krause. Publicado el 19/3/18 en: http://bazar.ufm.edu/colombia-camino-la-oecd-los-problemas-enfrenta-ejemplo-propiedad-intelectual-los-esperan-argentina/

 

El actual gobierno argentino se propuesto que el país vuelva a ser parte de la comunidad internacional de naciones. Es necesario recordar que gobiernos anteriores hicieron todo lo posible en el sentido contrario: declararon el default de la deuda soberana, repudiaron el cumplimiento de tratados bilaterales de inversión, acumularon demandas por incumplimiento de las reglas de la OMC y buscaron aliados entre los peores vecinos del planeta, como Venezuela o Irán.

Este retorno es claramente aprobado por la población argentina, la que no quiere sentirse como un pendenciero global, sino que pretende ser al menos un ciudadano global correcto. Lo que no parece muy claro es si están al tanto de los costos que esto implicará, de los esfuerzos que el país deberá realizar para alcanzar ese objetivo.

He aquí un ejemplo: Argentina quiere pertenecer a la OCDE, que es algo así como un club de países desarrollados para compartir políticas públicas y reducir barreras o compatibilizar regulaciones relacionadas con inversiones, servicios, intercambios y otras normas que puedan afectar las relaciones entre los países miembros.

Pero como en muchos clubes, el ingreso tiene un costo; muchas veces hay que pagar o es necesario ser presentado por algunos que ya son miembros o hay que acreditar una determinada condición. Da la sensación de que en Argentina se avala la intención de pertenecer a grupos como éste, pero hay poca discusión sobre los requisitos necesarios para la membresía.

En estos días, algunas noticias por otra parte del continente dan una muestra de lo que esto puede significar. Un caso interesante para seguir es el de Colombia, país que también quiere ser miembro de la OCDE y ha iniciado el proceso de admisión un poco antes. Colombia se encuentra varios escalones por encima de Argentina en cuanto a libertad económica se refiere y le lleva a Argentina 34 puestos en el Índice de Calidad Institucional, ha mejorado 145 posiciones desde 2007. En el Índice de Libertad Económica de la Heritage Foundation se encuentra en el puesto 42, mientras que Argentina está 144.

No obstante, Colombia no tiene el camino fácil. Por un lado, ha estatizado alguna empresa de  servicios públicos, enfrenta demandas en la OMC por los requisitos de certificación de origen de los productos importados que sean catalogados como de riesgo “medio” o “alto” y, en algo que Argentina aún está peor, ha sido señalado como un país que no tiene una protección de la propiedad intelectual apropiada: http://thehill.com/opinion/international/359996-colombia-must-enact-reforms-before-joining-rest-of-world-on-the-economy

No hay un control de la piratería y hay ciertas intervenciones en el mercado de productos farmacéuticos que parecen no cumplir con las normas internacionales. El documento que presenta el camino para el acceso de a la OCDE (Roadmap for the Accession of Colombia to the OECD Convention) del año 2013, reclama el seguimiento de las mejores prácticas en políticas de ciencia y tecnología, lo que incluye la protección de los derechos de propiedad intelectual, desarrolladas por el Comité respectivo.

La OECD tiene además un consejo consultivo empresario que se llama The Business and Industry Advisory Committee, que presenta recomendaciones a la organización y, al respecto, llama la atención que si bien ha mejorado algo las normas sobre la declaración de interés público de un determinado producto farmacéutico, que sería el primer paso para el otorgamiento de una licencia compulsiva (que elimina el efecto de una patente y permite copiar un producto patentado), con lo que el Ministerio de Salud buscaría reducir precios en el mercado, otras normas todavía mantienen abierta la posibilidad de intervenir en los precios de los productos. Al mismo tiempo, alguna agencia gubernamental (INVIMA) ha negado la protección de los datos que sustentan las investigaciones y pruebas de productos patentados, motivo por el cual el país está recibiendo reclamos de incumplimiento de sus obligaciones internacionales en los tratados sobre la materia (TRIPS).

En fin, se trata solamente de un ejemplo, de lo que puede esperar más adelante a la Argentina en este mismo camino que Colombia ya está recorriendo, partiendo de una situación que es peor a la de ese país en algunos aspectos. Y dadas las resistencias que aquí se generan cuando se afectan los intereses de algunos grupos locales que han crecido al amparo de alguna protección o privilegio, más vale que, si persisten en el objetivo de integrarse a la OECD, vayan removiendo los obstáculos que ya están allí delante.

 

Martín Krause completó su doctorado en Administración en la Universidad Católica de La Plata, es profesor de Derecho y Economía en la Facultad de Derecho e Historia del Pensamiento Económico (Escuela Austriaca) de la Facultad de Economía de la Universidad de Buenos Aires. Miembro de la Sociedad Mont Pérérin. Fué Rector, Director de Investigación y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade). En 1993, recibió el Eisenhower Fellowship. También recibió el Premio de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires 2007.