That Magical Two Percent

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 30/11/18 en: https://www.aier.org/article/sound-money-project/magical-two-percent

 

Paul Volcker takes issue with the Federal Reserve’s two-percent inflation target. He wonders why Fed officials have become so focused at a level of decimal precision on a target that cannot be hit so precisely. It is an old point, but one worth making.

The issue with inflation targeting is not merely one of precision, however. Just as important is how such a target is interpreted for policy making. Is it a symmetric target, in which case the Fed will try its best to achieve two-percent inflation each period? Is it contingent on past performance, in which case the Fed might try to make up for over- or under-shooting its target and thereby achieve two-percent inflation on average? Or, is it not really a target at all, but rather a ceiling—an upper bound on the rate of inflation that the Fed deems acceptable?

And what is so special about two percent, anyway? Volcker suggests it is little more than a historical accident that two percent inflation has come to be sacrosanct. He points to the success of New Zealand, following a long period of high inflation and slow economic growth, as establishing the precedent:

The new government set an annual inflation rate of zero to 2 percent as the central bank’s key objective. The simplicity of the target was seen as part of its appeal—no excuses, no hedging about, one policy, one instrument. Within a year or so the inflation rate fell to about 2 percent.

In other words, targeting two percent is the result of practical experience, not sound theory or robust empirical support.

There is nothing magical about two percent inflation. And, to the extent that our modern inflation-targeting regime is based on the experience of New Zealand, two percent should be thought of as more of an upper bound than symmetric target. That inflation has come in a little under two percent does not imply that the Fed can improve matters by producing a little more inflation. But the conversation that has followed suggests the Fed could do a better job communicating its objective.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

SOBRE LA ILUSTRACIÓN A PESAR DE STEVEN PINKER

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Steven Pinker es más conocido por su teoría materialista del ser humano, lo cual se pone de manifiesto especialmente en su obra Blank Slate (tabla rasa o del latín tabula rasa) y en un apretado resumen de su autoría en Youtube “On Free Will” donde declara que “no hay tal cosa como libre albedrío” y que “no hay espíritu o alma” (psyché en griego, psique) en el ser humano puesto que “todo se reduce a procesos físicos”, en la práctica describe al ser humano como una colección de moléculas, en el cerebro neuronas y procesos de sinapsis, todo lo cual es independiente de las contribuciones del autor respecto a las formas de adquisición del aprendizaje, de la flexibilidad del cerebro y del contexto evolutivo que  aparece en el mencionado libro (naturalmente muy ponderado por los deterministas Richard Dawrkin y Daniel Dennet).

 

La objeción de los “interaccionistas-dualistas” al estilo de los Karl Popper, John Eccles, Max Planck, John Searle, Raymond Tallis, Roger W. Sperry, Antony Flew, Howard Robinson, Richard Swinburne, Wilder Penfield, Konrad Lorenz, Juan José Sanguineti, William H. Thrope y tantos otros, la objeción decimos estriba en el rechazo de Pinker a la mente o estados de conciencia diferenciada del cerebro, lo cual, como hemos apuntado, da por tierra con el libre albedrío. Como en esta oportunidad centro mi atención en la Ilustración, para el tema anterior remito a mis ensayos y bibliografía correspondiente, pero hay un resumen telegráfico del asunto en la última de mis columnas semanales en Infobae titulada “La fuerza del espíritu humano”. https://eseade.wordpress.com/2018/11/23/la-fuerza-del-espiritu-humano/

 

Antes de abordar brevemente el básicamente magnífico libro de Pinker titulado En defensa de la ilustración, explico la razón del título de esta nota, esto es el porqué de aquello de “a pesar de Steven Pinker”. Se debe a que la obra subraya la importancia de la razón y de los necesarios climas de libertad para que prospere, lo cual se contradice con el hecho de negar el libre albedrío puesto que sin él la libertad se convierte en una ficción. Esto es así en parte porque como explican los autores citados, los nexos causales en la materia, es decir, aquello que cuenta con estructura molecular, no permite criterios y decisiones independientes de los antedichos nexos (ideas autogeneradas, revisión del los propios juicios, proposiciones verdaderas y falsas). Este es precisamente el sentido del título tan ilustrativo del libro en coautoría del premio Nobel en neurofisiología John Eccles y el filósofo de la ciencia Karl Popper: El yo y su cerebro (The Self and its Brain) al efecto de mostrar la distinción entre la mente, la psique o los estados de conciencia no material, por un lado, y el cerebro material, por otro.

 

Contradicción que no es exclusiva de Pinker, hay muchos liberales que han producido y producen notables contribuciones y sin embargo no contemplan la cuestión del libre albedrío. Es curioso que en un edificio el arquitecto no contemple la importancia de los cimientos puesto que si así fuera la construcción se desploma. Lo mismo ocurre en las ciencias sociales respecto al fundamento de la libertad. Pero el ser humano, limitado e imperfecto no está exento de contradicciones. Por ejemplo, para citar solo algunos de los grandes pensadores: Arnold Toynbee consideraba que la institución de la propiedad privada es irrelevante, Ludwig von Mises era partidario del servicio militar obligatorio, John Stuart Mill sostenía que en el binomio del proceso producción-distribución se trataba de términos independientes, Karl Popper propugnaba la censura a la televisión, Murray Rothbard era partidario del aborto, Hayek mantuvo la “irrenunciable función monetaria del gobierno” antes de finalmente concluir en la importancia de privatizar el dinero, y así sucesivamente. Cuando en clase doy estos ejemplos y otros, los alumnos me preguntan cuales son mis contradicciones, a lo cual no puedo responder puesto que cuando detecto alguna intento corregirla, la posteridad eventualmente dirá. En el caso que nos ocupa voy entonces al referido libro de Pinker.

 

La obra traducida al castellano (Editorial Paidós de Barcelona) tiene 741 páginas de modo que en una nota periodística no pueden abarcarse todos los tópicos que analiza el autor. Destaco los más importantes. El libro en palabras de Pinker se refiere a “una panorámica histórica del progreso y sus causas” y pretende demostrar que una “lúgubre evaluación de la situación actual es falsa” lo cual se refiere a los notables adelantos en todos los terrenos para que el hombre viva muchísimo mejor que sus ancestros y esto ha ocurrido en la medida en que se han dejando atrás prejuicios, mitos y dogmas para aceptar las conclusiones de la razón y la apertura al conocimiento científico que son los ideales de la Ilustración.

 

Pero en esta instancia hago dos comentarios. En primer lugar, un punto en el que coincidiría Pinker y es que aquellos conocimientos deben ir acompañados de valores morales de respeto recíproco si se desea progresar puesto que la tremenda dimensión de los aparatos estatales asfixia la creatividad y la vida pacífica. En segundo lugar, algo en el que conjeturo que el autor no estaría de acuerdo y es que la razón tiene sus limitaciones, como ha señalado Friedrich Hayek el abuso de la razón conduce a terrenos contraproducentes y al propio estatismo síntoma que Hayek bautizó como “racionalismo constructivista” (tomo este punto en mi libro Poder y razón razonable).

 

En este contexto debe notarse que Pinker descree de toda declaración a favor de irreversibilidades o inexorabilidades históricas puesto que todo depende de lo que los humanos sean capaces de hacer. Solo el marxismo trasnochado es capaz de pronosticar inexorabilidades como el derrumbe del capitalismo (otra contradicción puesto que si esto fuera así no habría necesidad de ayudar al proceso con revoluciones más o menos violentas tal como propugnan los marxistas). En realidad Francis Fukuyama cuando anunciaba “el fin de la historia” con el resurgimiento inevitable de la libertad de mercados a partir de la caída del Muro de la Vergüenza no hacía más que adoptar un marxismo al revés. Esto lo señala Pinker puesto que apunta con énfasis que “me asusta cualquier idea de inevitabilidad histórica”.

 

En cualquier caso Pinker identifica la Ilustración con el “humanismo, sociedad abierta y liberalismo cosmopolita o clásico” y los mercados abiertos y competitivos, aunque no siempre es consistente y a veces resulta pastoso con los llamados gastos sociales. Pero en lo que atañe a las desigualdades de rentas y patrimonios formula una crítica demoledora a la obra más conocida de Thomas Piketty cuando cita un párrafo clave de ese libro. Así Piketty escribe que “La mitad más pobre de la población mundial es tan pobre en la actualidad como lo era en el pasado, con apenas el 5% de la riqueza total en 2010, al igual que en 1910”. A continuación dice Pikety con una lógica implacable (haciendo honor a la Ilustración): “Pero la riqueza actual es infinitamente mayor que en 1910, por lo que si la mitad más pobre posee la misma proporción, es mucho más rica, no igual de pobre”.

 

También Pinker destaca los errores comunes cuando se analiza el tema de la desigualdad al tomar la riqueza como algo estático y no dinámico en cuyo contexto se suelen interpretar las transacciones como de suma cero.

En este sentido Thomas Sowell (especial aunque no exclusivamente en su libro Wealth, Poverty and Politics) enfatiza que cuando se engloban tramos de riqueza en distintos períodos no se contempla que no son las mismas personas las que se ubican en los distintos tramos debido a la movilidad social y, por otra parte, subraya que en un mercado libre las posiciones y las diferencias patrimoniales se deben a las preferencias que revela la gente con sus compras y abstenciones de comprar. Por último en este tema, Pinker lo cita a Harry Frankfurt quien concluye que lo censurable no es la desigualdad de riqueza sino que lo censurable es la pobreza. Margaret Thatcher en una oportunidad en el Parlamento inglés dijo que los igualitaristas prefieren un achicamiento del delta en un nivel inferior de riqueza que un delta mayor en un nivel superior de riqueza para todos.

 

Con mucha razón Pinker afirma que “los intelectuales que se llaman a si mismos progresistas odian el progreso” debido a las políticas empobrecedoras que sistemáticamente patrocinan, lo cual consigna en su capítulo titulado “Pregresofobia”. Claro que hay que ser cuidadoso cuando se ponderan los notables progresos de la humanidad puesto que si todo fuera así no habría lugar para la crítica a los desmanes del autoritarismo. Un descuido y los avances de la ciencia pueden utilizarse para conculcar derechos en lugar de protegerlos. Desde luego hay enormes espacios para el descontento y la crítica, especialmente  en estos momentos donde el nacionalismo avanza a pasos agigantados en Europa y en Estados Unidos, para no decir nada de Cuba, Venezuela, Nicaragua y en otos lares Corea del Norte, Siria, Irán, Rusia, buena parte de los países africanos y la China solo abierta para la producción de bienes en algunas zonas pero totalitaria en las libertades civiles (un trade off nefasto para el oxígeno que requieren las autonomías individuales).

 

Tampoco cabe la necesidad del progreso automático indefinido tal como sostenían en el siglo xviii Joseph Prestley y Richard Pierce. Decían que habiendo libertad el progreso se daría por añadidura. La libertad sin duda es una condición necesaria, más no es suficiente. Si el hombre no se respeta a si mismo y se degrada a la condición de la bestia no hay progreso. El ensanchamiento de la conciencia moral está también inmerso en el proceso evolutivo, la regresión es posible si, por ejemplo, los humanos deciden drogarse hasta perder el conocimiento o deciden degenerarse y adoptar hábitos y costumbres repulsivas. La civilización es un tránsito permanente no un puerto de llegada, estamos siempre en proceso.

 

En esta línea argumental Pinker atribuye un peso desmedido a la validez de “las pruebas empíricas” que como explica Morris Cohen esa misma afirmación no es convalidada empíricamente y Popper enseña que nada en la ciencia es verificable ya que todo conocimiento es solo corroborable provisoriamente y sujeto a refutaciones. Hay sin embargo un enfoque compatible con el individualismo metodológico en Pinker al destacar que “son los individuos, no los grupos, los que son sintientes: los que sienten placer y dolor, satisfacción y angustia” lo cual se opone a las visiones convencionales en cuanto a antropomorfismos del tipo de “la nación piensa”, “el pueblo prefiere” o “la sociedad decide”.

 

Hay en este análisis una interpretación común sobre la racionalidad con la que Pinker concuerda. Surge cuando escribe que “muchos autores actuales confunden la defensa ilustrada de la razón con la tesis inverosímil de que los humanos son agentes perfectamente racionales”. Nos parece que Pinker interpreta erradamente la noción de racionalidad puesto que como señala Ludwig von Mises,  salvo los actos reflejos, todos los actos humanos son racionales lo cual no quiere decir que estén acertados: la medicina de antaño era racional pero se demostró equivocada en muchos aspectos y así con todas las ramas del conocimiento.

 

Finalmente, Pinker elabora sobre temas tales como los peligros del populismo para la democracia, la calidad de vida, la felicidad y el medio ambiente. Respecto a este último tema es del caso tener en cuenta los fraudes estadísticos que rodean a asuntos como el calentamiento global denunciados especialmente por el premio Nobel en física Ivar Giaever, el cofundador y primer CEO de Weather Channel, John Coleman y el ex presidente de Greenpeace de Canadá, Patrick Moore. El libro de Pinker constituye una fértil contribución pero, como se ha señalado reiteradamente, la rama principal del liberalismo clásico proviene de la Escuela Escocesa mucho más modesta en cuanto a la razón y sus alcances, en consonancia con las advertencias de Hayek en la materia.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba.

La provisión voluntaria de bienes públicos

Por Martín Krause. Publicado el 28/11/18 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2018/11/28/martin-krause-la-provision-voluntaria-de-bienes-publicos/?fbclid=IwAR3_N0bX8k-hT39tb1XmijUdJFOgPpMhmUUBQX6OcZYdZWFQ6SJ1UARDsjo

 

Martín Krause defiende una provisión voluntaria de bienes públicos en su conferencia magistral en el XI Congreso de Economía Austriaca, que tuvo lugar en las instalaciones de UFM Madrid los días 26 y 27 de septiembre de 2018.

El Congreso es una cita anual de referencia donde estudiantes, profesionales y profesores debaten sobre las más recientes aportaciones académicas en los ámbitos de la economía, la política, la sociología, la filosofía y la ética en la tradición de la Escuela Austríaca de Economía o desde posiciones que la complementan y enriquecen.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Cristina, Macri y el neoliberalismo

Por Iván Carrino. Publicado el 25/11/18 en:  http://www.ivancarrino.com/cristina-macri-y-el-neoliberalismo/

 

En su regreso a los estadios, Cristina le lanzó a Macri el peor insulto que un político puede ofrecer.

En Argentina nos caracterizamos por dar buenos insultos. Las “puteadas” argentinas fascinan a los españoles a un punto tal que dos diseñadores crearon una página de Internet llamada “Insultá  Como un Argentino”.

El famoso dibujante y escritor Roberto Fontanarrosa, en un Congreso de 2004, también hizo un elogio de las malas palabras, y como ejemplo puso al famoso vocablo nacional que empieza con la letra P. Es que no es lo mismo decir que una persona es un tonto a decir que es un p€l0t#&@…

Ahora bien, en ese mundo de las malas palabras autóctonas, destaca uno que, cuando es recibida, el rival queda herido de muerte. Es difícil levantarse después de tamaño cachetazo verbal. Esa “mala palabra” puede escribirse perfectamente sin violar las normas del decoro.

Se trata del adjetivo “neoliberal”.

Uno puede ser muy P… y muy H…, pero si es “neoliberal”, ¡ay dios mío!

Bueno… sin más prolegómenos, así es como Cristina Fernández de Kirchner se refirió al presidente Macri y a su período de gobierno.

El ¿regreso? del neoliberalismo

El lunes por la tarde, mientras la mayoría de los argentinos disfrutaba el sol del feriado en el Día de la Sobernía, Cristina Fernández de Kirchner encabezaba una cumbre de líderes regionales en el estadio de Ferro, ubicado en Caballito.

Allí tuvo la chance de dar un largo discurso donde exaltó sus años de gestión y, por supuesto, no dudó en arremeter contra la administración actual.

En un pasaje que llegó a la tapa de los diarios, CFK afirmó:

Pocas veces se puede juzgar a dos modelos de país tan distintos con tan poco tiempo de distancia. El 9 de diciembre se cumplen tres años exactos de que el neoliberalismo se ha instalado en nuestro país(…) Han vuelto a endeudar el país. Nadie de izquierda, derecha, abajo o arriba puede negar que nuestro gobierno fue el que más desendeudó a la Argentina.

La primera pregunta que surge de este párrafo es qué será el “neoliberalismo”. Salvo por los líderes de la izquierda que acusan de neoliberal a prácticamente todo el mundo,  no hay muchas personas autopercibidas como “neoliberales”. De hecho, ningún trabajo relevante se conoce con ese título, ni ninguna doctrina económica.

La que existe, claro, es el liberalismo (sobre la cual yo escribí un libro), que sostiene que cuanto mayor sea la libertad económica de los países, más prósperos serán sus ciudadanos.

Neoliberalismo, en realidad, es una deformación que algunos sectores quieren imponer para desprestigiar a la idea liberal y, más que nada, desprestigiar una serie de políticas sensatas que limitan el poder de los gobernantes. Es lógico, entonces, que éstos la rechacen.

Ahora si hay algo que los que constantemente aluden al neoliberalismo mencionan es el llamado “Consenso de Washington”, una lista de 10 principios de políticas económicas razonables, recopiladas por un periodista durante la década del ’90.

El neoliberalismo lo rechazan tanto CFK como Macri

Como decíamos, en la década del ’90 se extendió el uso de la frase Consenso de Washington a partir de que el periodista John Williamson resumiera en un documento las principales recomendaciones que el Departamento del Tesoro, el FMI y el Banco Mundial solían hacerle a países con problemas económicos.

Y si bien todos estos organismos son antiliberales, el mundo los asocia al llamado “neoliberalismo”. Así que qué mejor que comparar al Consenso de Washington con Cristina y con Macri y ver si efectivamente, lo dicho tiene algo de verdad.

Entre las recomendaciones recopiladas por Williamson estaban la disciplina fiscal, la apertura comercial, y la privatización de empresas públicas. Las otras recomendaciones se encuentran resumidas en el cuadro de aquí abajo.

En dicho cuadro, además, podemos ver en qué grado las presidencias de Mauricio Macri y Cristina Fernández siguieron ese libreto.

CONSENSO DE WASHINGTON
Política Pública Mauricio Macri Cristina F. de Kirchner
Disciplina Fiscal No No
Gasto enfocado en salud, educación e infraestructura Parcialmente No
Baja de impuestos Parcialmente No
Tasa de interés determinada por el mercado No
Tipo de cambio  competitivo No
Apertura comercial No No
Liberación de barreras a la inversión extranjera No
Privatización de empresas estatales No No
Desregulación Parcialmente No
Seguridad Jurídica No No

 

Como salta a la vista, el gobierno de Cristina fue totalmente anti-neoliberal, si por neoliberal entendemos seguir al pie de la letra el llamado Consenso de Washington.

CFK, especialmente durante su segundo mandato, violó absolutamente todos los puntos de este documento. Las tasas de interés, así como el tipo de cambio, estaban regulados artificialmente, tanto porque había un cepo cambiario, como porque la tasa del Banco Central era un número prácticamente sin trascendencia alguna.

En términos de privatizaciones de empresas públicas, CFK hizo todo lo contrario. Junto con Néstor, su marido y antecesor en el cargo, nacionalizaron Aguas Argentinas, el 50% de YPF, las AFJP, el Correo Argentino, Aerolíneas Argentinas…

Lo mismo ocurrió con la disciplina fiscal. El gobierno de Cristina recibió al fisco con un superávit de 0,5% en 2007, que transformó en un  déficit de 5,9% al final de su mandato.

Mirando este cuadro, algún kirchnerista podría decir “qué bueno es violar el Consenso de Washington”. Sin embargo, la performance económica durante el segundo gobierno de CFK fue paupérrima. Inflación promedio cercana al 30% anual, cero crecimiento per cápita, aumento de la pobreza y un preocupante avance sobre las libertades individuales.

Ingeniero neoliberal

A diferencia de la exitosa abogada, el ingeniero presidente no se sacó un 1 en su examen frente al llamado Consenso. En este sentido, es lógico que Cristina lo llame neoliberal, ya que al lado suyo parece el mejor alumno de los Estados Unidos.

Sin embargo, cuando uno mira detalladamente las políticas tomadas por el presidente, ve que no se cumplen al menos 4 puntos de la receta neoliberal, mientras que otros tres se cumplen solo parcialmente.

Vamos rápidamente de abajo para arriba. En términos de seguridad jurídica, se ha mejorado, pero el lanzamiento del Bono obligatorio y la marcha atrás con la reforma tributaria anulan cualquier esfuerzo en este sentido. Por otro lado, desregulación solo hubo en el mercado aerocomercial por el tema de las Low-Cost, pero solo parcialmente.

Privatización de empresas estatales no hubo ninguna. Apertura comercial no hay, solo una baja de aranceles a dos productos específicos (tablets y notebooks).

Los impuestos se bajaron, pero luego algunos se volvieron a subir. Y en términos de gasto, hay un redireccionamiento, pero todavía no se ha terminado por completo ese cambio.

Finalmente, en términos fiscales es donde peor le ha ido al gobierno. No solo no redujo el déficit fiscal heredado por CFK, sino que lo aumentó en el primer año, siendo esto causa principal de la crisis que atravesamos.

Para terminar, no queda duda alguna que Cristina rechazó de plano cualquier tipo de liberalismo o neoliberalismo durante su gestión. En ese sentido es lógico que diga que otros, que al menos aceptan algunos puntos del programa de Washington, sean neoliberales.

Sin embargo, en rigor de verdad, no hay mucho de neoliberalismo en la gestión actual, y mucho menos de liberalismo.

Y es por esto, de hecho, que hoy estamos en crisis.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

RESPUESTA A JOSÉ BENEGAS

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 26/11/18 en: https://gzanotti.blogspot.com/2018/11/respuesta-jose-benegas.html?fbclid=IwAR13IlIRzzX1_HzUEA2CHcAWBnbllwb1wxhVpkCVXsj2x2l09DhRccQaqOw

 

Bueno José el tema está que arde y en este momento me enfrento con los católicos enojados precisamente porque me fui a las libertades individuales y los liberales muy enojados porque manifiesto mi oposición moral a lo que muchos liberales consideran moralmente indiferente. Así que gracias por someterme al pensamiento crítico, en primer lugar, y gracias por permitirme hacer importantes aclaraciones, en segundo lugar. Te voy respondiendo debajo de tus comentarios.

El fin de semana vi la exposición que hizo Gabriel Zanotti sobre su libro referido a a llamada “Ideología de género contra las libertades individuales”. Hacia la desaparición de la libertad de expresión y de enseñanza en occidente”, porque quería encontrar más acerca de este caótico movimiento que sostiene que las ideas sobre el género comprometen a la sociedad libre y que considerar un asunto amoral, es decir, que no tiene implicancia moral particular, la sexualidad o el género, es destruir a la civilización y a la familia.

Comienza haciendo una aclaración importante, aunque creo que se contradice con el título. Señala que la cuestión del género tiene un desarrollo bastante largo, la discusión sobre la sexualidad humana en los campos específicos de la ciencia que la estudian también y que todo eso está en todo caso fuera del debate político, lo cual, agrego yo, no puede comprometer a occidente o destruir a la sociedad. Me parece importante decirlo porque todas las otras exposiciones o escritos que vi sobre este asunto indican que pensar sobre el sexo de una manera diferente a los cánones de la iglesia católica es marxista y un intento de “sovietizar a la sociedad”.

Exactamente: yo no pienso eso.

 En la inflamación de ese discurso no hay lugar a sutileza alguna, o te subís al carro de los luchadores contra un fantasma difuso o sos la reencarnación de un Pol Pot sexólogo.

También aclara que no se puede ingresar en el debate público “en tanto católico”,

No, cuidado, no dije eso exactamente: dije que en una reunión de consorcio, que yo sea católico no es motivo para mi argumentación a favor de que los caños sean de bronce o de plomo, aceptando parte de la verdad de la argumentación de John Rawls sobre la “razón pública”. Pero nada de eso implica negar la influencia del Judeocristianismo para una sociedad libre. He explicado esto en mi librohttps://www.amazon.es/Judeocristianismo-Civilizaci%C3%B3n-Occidental-Libertad-judeocristiano-ebook/dp/B079P7V1JC/ref=redir_mobile_desktop?_encoding=UTF8&__mk_es_ES=%C3%85M%C3%85Z%C3%95%C3%91&dpID=51GJcML485L&dpPl=1&keywords=judeocristianismo%20zanotti&pi=AC_SX236_SY340_QL65&qid=1518158250&ref=plSrch&ref_=mp_s_a_1_1&sr=8-1 , que  te recomiendo leer, a ti y a los demás, para evitar innecesarias repeticiones.

porque cuando se discute sobre el uso de la fuerza, que eso es la política, esas convicciones no pueden ser utilizadas como argumento contra otros que no comparten esa creencia.

El problema para mí es que la conversación no siguió por esa línea y que el libro no tendría que ser contra una “ideología”. Es correcto lo que indica en cuanto a que nadie puede ni debe obligarlo a pensar de una manera ni a aceptar determinadas explicaciones que se opongan a su religión o a su explicación de la naturaleza o la realidad. Eso es algo que no pueden hacer los que explican el género, ni los vegetarianos, ni los de boca. Que muchos violen esa regla no hace a los vegetarianos, los que hablan de género ni a los de boca marxistas, ni a ser de boca, vegetariano o defensor de la libertad de género antiliberal.

Creo que allí se produjo una confusión, y hago un mea culpa si no fue suficientemente claro. Distinguí entre las teorías del género y las ideologías de género. Las primeras son eso: teorías, hipótesis, doctrinas, convicciones. Las segundas son ideologías porque, como Popper define utopía, han sufrido la tentación de violencia. En ese sentido si yo creo que comer vegetales está bien, es una teoría; si quiero hacerlo coactivo y además organizo manifestaciones agresivas delante de las carnicerías y hago pipí en la entrada, es ideología……………..

No respetar otras opiniones o querer acallarlas no es algo que está incito en pensar que dos hombres o dos mujeres pueden casarse o que alguien que nace varón puede adoptar todas las formas entendidas como femeninas. De manera que por lo menos habría que separar ambas cosas. Digamos que estas opciones no clásicas también son formas distintas de pensar que tendrían que ser respetadas hasta sus últimas consecuencias, es decir, hasta practicar ese entendimiento. Si a creer esto último le llamo “ideología enemiga de occidente que atenta contra las libertades individuales”, entonces estoy sosteniendo que contra ella se puede usar la fuerza, porque esa es precisamente la tesis del liberalismo clásico, al que adhiere Zanotti. Y si no me animo a afirmarlo en esos términos, ya el hecho de considerar enemigo de la libertad a un tipo de pensamiento particular sobre algo que ni siquiera es en sí mismo político (el marxismo si es un pensamiento sobre la política), es una invitación a la violencia física o verbal e implica que el liberalismo necesita detestar a determinado tipo de personas o elecciones o ser acompañado de alguna forma de policía moral, científica o civil. Si eso es parte del discurso político, ese pensamiento supuestamente liberal se transforma en una amenaza cierta para los sostenedores o practicantes de esas opciones así señaladas como enemigas.

Bien, con la aclaración que te hice debería estar todo aclarado. Disculpame si últimamente estoy minimalista en mis definiciones. Por eso no pido un mea culpa. Por lo demás, para mayores aclaraciones están los artículos que fueron publicados bajo el mismo título. Te los mando si querés.

Para asociar tal cosa con marxismo hay que recurrir a una teoría conspirativa, que sería como decir que los vegetarianos en realidad no quieren comer vegetales sino la expropiación de los medios de producción, así que si no comes asado, sos marxista. Así lo he visto relacionar, aunque no en este caso en el que no hubo explicación al respecto.

Mm, de vuelta, creo que sí la hubo, y esta vez creo que fui claro. Ser marxista cultural equivale a pensar todo en clave de clases sociales como Marx las describía y extender esa dialéctica a “nuevas” clases explotadas: las mujeres, los indígenas, los homo, etc. Lo expliqué ese día y en muchos artículos este año, como por ejemplohttp://institutoacton.org/2018/08/14/individualismo-metodologico-para-catolicos-y-marcianos-gabriel-zanotti/

El liberalismo no tiene enemigos internos fuera de los que, como diría Zanotti también, intentan conculcar otras libertades. Pero por supuesto que no vale decir que, como decían los nazis con los judíos, ellos son los que están conspirando para destruir a mi sociedad o mi religión. Y si hay gente entre el “ellos” que Zanotti usa muchas veces en su exposición (es medio inevitable hacerlo) que querría entrar con un ejército a matarlo, según afirmó, eso no es el universo del “ellos” que piensan sobre sexo, sexualidad y derecho civil, de un modo distinto a él. Yo mismo por ejemplo.

“Ellos” son los marxistas culturales para los cuales soy un explotador heteropatriarcal y por ende para  ellos lo coherente es aplicar contra mí la violencia revolucionaria. Es claro que no es tu caso.

Podría decir Zanotti que soy parte de la “ideología de género”.

Dije: es claro que no es tu caso.

Atribuirme esas intenciones u orquestaciones de conspiraciones, o inclusive marxismo, además de ser un insulto es la antesala de sus propias hordas “defendiéndose” de mí. No es cuestión de ponerse en víctima para poner un tipo de pensamiento sobre una parte de la población en términos de liberalismo clásico.

Bueno, no puedo aclararlo más.

El libro por lo tanto no debería llamarse “Ideología de género”, de acuerdo al principio de la charla, sino el estado regulando el pensamiento, no sé, pero si a ideología de género se le llama a aceptar las modernas explicaciones sobre la sexualidad, estar a favor del aborto, estar a favor de la educación sexual en los colegios, nada de eso es en sí mismo anti liberal, aún cuando fuera eventualmente equivocado por otras razones en las que la libertad no está en juego.

Bueno, creo que ya lo he aclarado. Y lo dije varias veces: si querés pensar todo eso, pensalo. Es parte de una sociedad libre. Pero si querés imponerlo por la fuerza, es otra. Y por eso gasté gran parte de la charla en explicar lo que para “ellos” son los “nuevos delitos”…..

 En cada una de las cuestiones hay asuntos discutibles, meterlas todas en una conspiración destructora de occidente merecería un gran desarrollo, pero lo que no tiene sentido alguno es atribuirles un efecto liberticida por una intención simplemente atribuida a los que las defienden

De vuelta: yo no hice eso.

¿Que personas adopten una forma de vivir diferente limita las libertades de los demás? Ya hablar de occidente como una cosa, una cultura, una forma de familia, una cualquier cosa, no tiene nada que ver con el pensamiento liberal. No hay formas de vivir contrarias a occidente en una sociedad libre. No hay cultura obligatoria en una sociedad libre, por lo tanto estar contra un supuesto occidente cristiano es parte de las opciones que ofrece este occidente de ahora, que no tiene nada que ver con otros anteriores, justamente por el liberalismo clásico. Es legítima la disidencia cultural, cada generación es culturalmente disidente de la anterior y, lo que es más importante, “la cultura” es una entelequia aún más abusada que la “sociedad” en términos de individualismo metodológico.

Para el tema de una cultura judeocristiana, te recomiendo el libro citado.

Hablando de eso, Zanotti sostiene que considerar los derechos de las mujeres o los gays es colectivista.

Ya aclaré por qué. Los que tienen derechos son los seres humanos, sean mujeres, varones, terrestres o vulcanos.

 Es cierto que en una sociedad de individuos completamente libres, no hay distinción que hacer al respecto y eso implicaría crear fueros (también hablar de derechos de las familias o de las religiones, debo adelantarme a aclarar). Pero digamos que si los negros son esclavos y hablo de los derechos de los negros, eso tiene un valor muy diferente

Si, pero en ese caso hay que aclarar muy bien el contexto. Porque el movimiento de los derechos civiles comenzó muy bien y luego terminó en la affirmative action para los afro, y sabés que eso es muy discutible desde un punto de vista liberal clásico.

 y que no es lo mismo crear el cupo femenino a terminar con la diferencia que existía cuando se sancionaba penalmente el adulterio

Siempre sostuve la necesidad de des-penalizar el adulterio, sobre todo en la Argentina de 1985, cuando casi todos los demás católicos me querían matar (como siempre).

entre el cometido por el hombre y la mujer o establecer la patria potestad compartida, algo que hasta hace muy pocos años pertenecía solo a los varones y parecía tan normal. Lo mismo puede decirse del matrimonio homosexual.

Siempre estuve de acuerdo con que NO haya matrimonio estatal y listo, tema por el cual TODOS me quieren matar. Vos parecés no referirte a este tema cuando hablás del matrimonio homosexual.

 Si a estas cosas le llamamos derechos de tales grupos, eso de colectivista no tiene nada, es el natural avance del liberalismo clásico, de la libertad individual sobre rémoras del pasado que lo detenían. Ahí es cuando viene el argumento de lo “normal”, no en esta charla de Zanotti, que muestra el fundamento anti individual de la oposición a estas cosas. Y claro que se puede opinar contra, pero no desde el liberalismo y menos porque estar a favor sea antiliberal.

Ok.

Pero esta es la época en que todos quieren ser conservadores pero llamarse liberales igual, o ser dogmáticos religiosos pero hablar en nombre de la naturaleza y la ciencia,

NO es mi caso. Tengo explícitamente escrito que mi defensa de la familia tradicional cristiana NO se basa en una naturaleza despojada del contexto teológico y menos aún en una falible ciencia……………………….

http://institutoacton.org/2018/07/04/sexualidad-hacia-una-ley-natural-mas-catolica-y-una-mayor-vivencia-de-la-libertad-religiosa-gabriel-zanotti/

 o llevar a la política una moralina que no practican pero no ser considerados fascistas sino “liberales realistas” Para esa impostura los demás debemos ser puestos en el lugar de “progres”. Esa deshonesitidad yo no me la voy aguantar calladito, que entre el ejército que quiera.

Si me atribuís esa deshonestidad a mí, bueno, creo que es injusto.

Si los que son marxistas dentro de un movimiento político que toma el feminismo como agitación hablan de explotación de la mujer, en términos muy dudosamente marxistas según acabo de explicar, eso no explica ni a todo el feminismo ni a todo lo “genero”, ni lo descalifica, de la misma manera que Malcom X no hace al movimiento de derechos civiles marxista, sobre lo que vuelvo después.

Ok.

 De lo que se habla en general es de segregación, en muchos casos sin razón, en otros con razón, en la mayoría con métodos que no respetan la libertad de expresión ajena, en gran media pretendiendo cambiar costumbres arraigadas desde el iluminismo de los reguladores. En algunos casos con implicancias políticas, en otros sin implicancias políticas. Pero los que son errores están muy mal respondidos desde una moral dogmática alternativa que se defiende de ser puesta en competencia, en entredicho o relativizada. Gran parte de la nueva derecha, no digo Zanotti, quieren responder al feminismo diciendo que la mujer “naturalmente” tiene que estar en la cocina y cuidando a los niños.

Bueno pero entonces dilo a ellos. Decís, ok, “no digo Zanotti”, pero lo ponés en una respuesta hacia mí, ello puede implicar una confusión en el lector………

Discrepo con Zanotti, por la misma razón del párrafo anterior, con que su libertad de no usar el lenguaje inclusivo, que no he visto que nadie quiera hacerlo obligatorio

¿No has visto a nadie? Oh! Parece que vivimos en planetas distintos….. Hablá con Jordan Peterson, que está a punto de ir preso por NO hacerlo……

 y con el que tampoco estoy de acuerdo (ni con la obligación, ni con el lenguaje inclusivo, no por marxista, sino por estúpido), sea religiosa. Ahí cae en el mismo error que estaba criticando de considerar que los grupos tienen derechos especiales. Los cristianos no tienen derechos especiales. Hay derecho a ser cristiano y a practicar la religión, pero ese derecho es como individuos, no como parte de una comunidad, que es precisamente lo que explicaba Zanotti.

Ok, claro………. Pero entonces no sé por qué decís “discrepo con Zanotti”….

Si hubiera persecución contra ellos, cabría hablar de derechos de los cristianos,

Aún así tampoco. Los derechos son de los seres humanos, sean cristianos o no. O sea, NADIE, sea cristiano o vulcano, debe ser perseguido en una sociedad libre por ejercer sus libertades individuales…….

 pero en este caso fundamenta su libertad de pensamiento y expresión, no de actuación porque no he visto por lo menos prohibiciones al matrimonio heterosexual u obligaciones de cambiarse de sexo o de usar el lenguaje inclusivo. El mismo error cometían los que se oponían a que la ley de aborto implicara la obligación de los médicos de practicarlo. Se oponían en base a su “libertad religiosa”. No hay por qué ser cristiano para oponerse a practicar cualquier cosa, eso es un derecho individual del que no cabe dar explicación ni es necesario hacer profesión de fé.

PERO si el que te obliga a realizar un aborto por ser médico NO te acepta que puedas tener una convicción NO fundada en la religión para NO hacerlo, ENTONCES TAMBIÉN puedes argumentar desde tu derecho a la libertad religiosa, porque si el debate es “usted no lo quiere hacer porque es católico”, mi respuesta es “y qué”.

 Un medico tiene derecho a no practicar un aborto porque es un individuo libre, no porque es un crisitano, no necesita serlo para negarse. Ahí sí hay un intento de crear un fuero personal. El tema lo he tratado antes.

No, si aludís a tu libertad religiosa no estás aludiendo a ningún fuero en especial sino a la 1ra enmienda de los EEUU, que no creo que sean lo mismo…

Desde que empezó el movimiento “anti marxismo cultural” señalo que pertenece a una forma más de postmodernismo y hasta de multiculturalismo. Es una derecha que confirma los supuestos que la izquierda viene esgrimiendo desde hace décadas sobre que “lo liberal” es una opción más, así que habría un supraliberalismo en el que se es más liberal aceptando el liberalismo y la obligación de chador como cosas equivalentes. La nueva derecha cree que eso es tan cierto, que se puso a defender “su occidente”, su cultura, su “chador”, de otra cultura. Aceptó el partido. Y no se entiende cómo hacen referencia a la herencia marxista en cuando a que la lucha de clases fue reemplazada por otras explotaciones. En primer lugar porque la explotación de la lucha de clases tiene una explicación económica muy específica, que no es trasladadle a otras “luchas”.

Sí es trasladable, José. La plus-valía puede reproducirse como hipótesis ad hoc. El marxismo tiene la virtud teorética de “migrar”.

 Pero el problema principal no es ese. La izquierda de verdad usa cualquier tipo de grupo que se sienta maltratado para agitar. Lo viene haciendo desde tiempo inmemorial, aunque me parece difícil llamarle a eso marxismo.

Bueno, ok, tenés un interesante tema de debate allí,. Yo creo que sí por el colectivismo metodológico implicado. Por lo demás la primera migración del marxismo fue en los 60 con la teoría de la dependencia y el deterioro de los términos de intercambio. Y lo hicieron muy bien.

 Laclau lo transforma en teoría a través de la hegemonía formada por la utilización de cualquier descontento para acelerar la carrera hacia el poder y para concentrarlo en función de una venganza. Así que la agitación no tiene nada de novedoso. La nueva derecha hace lo mismo con los cristianos víctimas de que otra gente quiere vivir de otra manera y de la maléfica “ideología de género” y no por eso son marxistas.

No, José, las víctimas son los que están siendo encarcelados por supuestos pseudodelitos como discriminación, hate speech, etc. La mayoría de ellos “happen to be” cristianos (no Jordan Peterson precisamente), pero el “happen tu be” no implica que sean encarcelados por ser cristianos, sino que son procesados por ejercer sus libertades individuales. Si vos mañana te sentís mujer y yo digo públicamente que seguís siendo varón, he ejercido mi derecho a la libertad de expresión, sea cristiano o no…….

 Son deshonestos todos, agitadores todos y peligrosos todos, pero no por una doctrina sino por una metodología de agitación consistente en demonizar al otro.

Pero si vamos al fondo del asunto la cosa es peor. Mientras Marx dice que el empresario explota al obrero, el capitalismo dice que no y que el empresario es el que hace posible el ingreso del obrero. El capitalismo no está a favor del empresario contra el obrero, está a favor de ambos y dice que el conflicto es un invento.

Ok….

El capitalismo no dice que el obrero es malo y es marxista. No dice tampoco que porque el obrero pida un aumento de salarios es marxista o que si se quejara por algo como que no lo dejaran casarse sería marxista. Todo depende de en qué términos se queje pero eso no es algo que esté en él en tanto obrero, sino en las ideas como individuo que sostenga. En cambio para la nueva derecha las mujeres tienen que cocinar, los gays se tienen que encerrar en un cuarto y todo aquél que no esté de acuerdo es marxista.

YO no digo eso….

 Y oponerse a semejantes estupideces es atentar contra la libertad de expresión de ellos.

YO no digo eso….

No importa que se invoque la libertad y no la igualdad o la explotación, ya aceptar o considerar o no declararse enemigo de la idea de género, es practicar una ideología contraria a occidente. Esa es una falsificación absoluta de los términos de la discusión.

NO han sido MIS términos de la discusión.

Por eso no es tan sencillo como que “hablar de los derechos de las mujeres” es quebrantar el individualismo metodológico, si de lo que estamos hablando es de libertades de las mujeres.

No será sencillo pero hacerlo NO es falso. En todo caso hay que hacerlo con cuidado. Si dices que no he tenido cuidado, bueno, lo tendré más, pero no se puede siempre aclarar todo ad infinitum.

Y tampoco es cierto que si la izquierda habla de la igualdad de las mujeres, no se pueda hablar de la igualdad ante la ley de las mujeres y de la libertad de las mujeres, del mismo modo que hablar de la libertad de los negros no es marxista, ni hablar de la igualdad ante la ley de los negros es marxista, es liberalismo clásico elemental.

Ok. ¿Y por qué te pensás que la he defendido a María Blanco?

 Después podrán discutir si tal o cual cosa es una restricción a la libertad o no, pero asimilar eso a colectivismo no tiene rastros de razonabilidad.

Zanotti pone como ejemplo a Marthin Luther King. El es, según Zanotti, un liberal clásico, que quiere que sus hijos sean tratados igual que los demás. Malcom X en cambio es un individuo violento y marxista. Estamos de acuerdo en esta diferenciación. Es más, siempre uso como ejemplo el componente de izquierda que hay en el movimiento de derechos civiles y que eso no hace injustos sus reclamos ni hace a los negros marxistas. Pero curiosamente en toda la ensalada que se pone bajo el mote “ideología de género”, que va desde el aborto, a la educación sexual, a las teorías de género y al matrimonio homosexual, no admite la existencia de Martin Luther King alguno. No hace esa distinción,

Pero yo la hice. ¿Por qué tanta diferencia con MI conferencia entonces?

todo es “ideología de género contra occidente”. Todo es Malcom X. Pero aún así, si en el movimiento de derechos civiles Martin Luther King no hubiera existido y todo hubiera sido Malcom X, eso tampoco transformaría en injustos todos los reclamos ni el movimiento en sí mismo podría ser considerado marxista y, mucho menos, hubiera eximido a los liberales clásicos de apoyar las reformas.

Ok.

 Si un marxista reclama poder salir a la calle, salir a la calle no se transforma en marxista.

Ok….

No sé por qué no hay para la nueva derecha ningún Martin Luther King o una forma liberal de defender las cosas que ellos consideran la “contaminación de occidente”. O lo sé, porque en gran medida es una impostura. Están empeñados en destruir al liberalismo tildando de “progre” a todo lo que no sea un neofalangismo.

No creerás que sea mi caso no? ¿Yo neofalangista? Ja ja, dilo a los falangistas en serio……

Lo que faltó fundamentalmente en la charla es la definición de la “ideología de género”,

Creo que ya lo aclaré. Ideología, sí, por la violencia y el marxismo como colectivismo metodológico y extensión de la teoría de la explotación a nuevos colectivos explotados.

si bien podemos inferir el mismo salpicado de temas que vemos en todos lados y que perfectamente podrían agruparse como pensamiento que cuestiona las verdades católicas. De hecho hay que ver quienes se vieron convocados por la charla, de acuerdo a las preguntas que eran sobre temas de la religión, no de la constitución, muchas de ellas claramente opuestas a las referencias a la libertad de Zanotti.

El título decía “contra las libertades individuales”. Si muchos de los que vinieron no sabían ni lo que era eso, bueno, por eso me enfoqué en explicarlas…….

Mientras no exista la definición, no desde una conspiración que no define nada, sino conceptualmente, todo se reduce a una caza de brujas.

Bueno, dale, la next time voy a estar tres siglos con la definición, pero igual vas a ver que no te va a gustar.

Catolicismos hay varios también y ya que está metido en la política deberíamos analizar el carácter de esta ideología católica en boga. Se supone que hay unas familias mandatorias, derivadas de Adan y Eva como explica Zanotti, que como eran heterosexuales obligan a todos a ser heterosexuales y hacer familias así. Pero los curas y las monjas no cumplen con ese precepto y no son considerados marxistas culturales. Para eso hay un pertinente “ad hoc”. A mi me hubiera encantado estar en la charla pero no para preguntarle algo a Zanotti, con quien preferiría tener una charla en privado porque nos conocemos y diferimos o acordamos desde tiempos muy juveniles. Me hubiera encantado preguntarles cuántos de ellos eran separados o divorciados, porque me parece que esta ideología católica, como una de las posibilidades del catolicismo, tiene altas dosis de hipocresía y sobre todo de anacronismo.

Aquí realmente no te entiendo bien. Pero si por “ideología católica” entendés “catolicismo a los palos”, creo que me he opuesto a ello desde muuuuuy chiquito y precisamente muchos “palos” me han dado por ello…………

Y anacronismo más política se pone muy peligroso. Y me encantaría preguntarles qué hacen ellos si tienen hijos gays, si procederían como Bolsonaro, un divorciado tres veces, pero que propone que se mueran en un accidente.

Eso es una bestiliadad….. Lejos de mí, por Dios……..

 Me gustaría muchísimo que me contaran los culturales de esta ideología católica, que piensan de la otra ideología católica, la que habla del amor al prójimo. No es que dice que hay que ser bien educado con un transexual por ejemplo, habla de otra cosa, de amarlo, sin juzgarlo. Ni habla de tolerancia, sino de amor. Esa otra ideología católica dice por ejemplo que los católicos no están en condiciones de juzgar a nadie.

Acá de vuelta me perdí. Claro que forma parte del catolicismo el no juzgar la conciencia de nadie. Eso NO es precisamente “ideología”…..

 No como dice Zanotti que dice hablar de los homosexuales pero de ningún homosexual en particular, porque si habla de los homosexuales habla de todos los homosexuales en particular; regla básica de la lógica.

No, mi querido amigo, no……. “Todo S es P” NO es un juicio particular de existencia…………. Para pasar de todo S es p aalgún s es p hay que colocar una premisa intermedia que afirme “existe algún X tal que X es p”….. ver al respecto Łukasiewicz, Jan (1977). La silogística de Aristóteles desde el punto de vista de la lógica formal moderna. Tecnos…..

 El transexual que saluda por educación es uno en particular. Dice esa otra ideología que no son nadie para tirar una piedra, que pueden saber qué cosa es pecado pero nadie más que Dios sabe quién es pecador. Esa ideología católica

El catolicismo no es una ideología José. Pero bueno, sé que no lo vas a aceptar………….

 me gusta mucho más, la comparto en gran medida aunque no creo que sea un mandato del mas allá, es simplemente entendimiento sobre la naturaleza humana y sobre nuestras condiciones de existencia. Quiero decir con esto último que hay formas inofensivas y liberales de catolicismo, pero no es esta que busca el mal en los otros.

Este artículo es público por si a Zanotti le interesa comentarlo o responder algo.

Ja ja bueno, creo que ya respondí………………

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

Pobreza, moral y religión

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2018/11/pobreza-moral-y-religion.html

En el debate sobre la pobreza existen muchos ángulos de opinión que enfrentan a distintos sectores sociales. No obstante, suele existir un consenso generalizado sobre que la pobreza es un estado indeseable de cosas que debe ser suprimido, eliminado o al menos reducido, a cualquier costo y mediante la implementación de medidas de cualquier género. Hay, con todo, posturas que no son del todo claras como sería de querer y, en ese marco, podemos encuadrar la posición de políticos, periodistas, analistas sociales, religiosos y teólogos. Veamos seguidamente un punto de vista católico sobre el tema, que por supuesto, no lo agota:

“Al igual que sucede con la idea de “justicia social”, la expresión “opción preferencial por los pobres” es parte del lexicon católico. Algunos utilizan la frase para insistir en la aplicación de políticas económicas de corte intervencionista. El Magisterio Social de la Iglesia católica, sin embargo, conduce a conclusiones más matizadas –tanto a nivel económico como teológico.”[1]

Lo expuesto en el párrafo anterior podría llevar a la apresurada suposición de algún lector de que la Iglesia católica no ha sido o no es partidaria de adoptar “políticas económicas de corte intervencionista”, pero quien esto concluyera de la cita del autor comentado estaría cayendo en un gran error. La Iglesia ha sido y lo sigue siendo en alguna medida favorable a la adopción de tales políticas como instrumento para suprimir o -al menos- reducir la pobreza, lo que la conduce a posiciones más que ambiguas en torno a la cuestión. La Iglesia a menudo ha exhortado (y aun lo hace) con mucho mayor énfasis a que los estados-nación patrocinen políticas intervencionistas en favor de los pobres.

“La expresión “opción por los pobres” cobró fuerza en el pensamiento católico hacia finales de la década del ‘60 y durante los ‘70. El término sirvió de inspiración para varias formas de teología de la liberación durante esa época, pero afirmaciones de este tipo tienden a restar importancia al hecho de que la Iglesia siempre ha mantenido una especial predilección por los pobres.”[2]

Esto ha hecho pensar en muchos que la Iglesia ha presentado a la pobreza como una virtud, como un ejemplo de conducta, como algo a seguir, a imitar, una preferencia o forma de vida. Y ciertamente no han sido pocos los representantes de la Iglesia católica que se han manifestado en tal sentido y han condenado la riqueza como pecaminosa y merecedora del infierno, fuente de toda culpabilidad y el peor de los pecados. Esa predilección se ha interpretado como una preferencia por una forma de vida querible. Cuanto más miserable la condición económica de las personas más elevados se encuentran espiritualmente ante los ojos de la Iglesia. Naturalmente no compartimos esa exégesis. Solo la exponemos.

“Los profetas del Antiguo Testamento se expresaron rotundamente contra la opresión de los pobres, por no mencionar las palabras de Cristo, donde Él mismo enseña que se le puede reconocer entre los pobres y los que sufren persecución. Más aún, el amor por los pobres y los marginados se puso en práctica desde los mismos inicios de la Iglesia. En tiempos del Imperio Romano, por ejemplo, los paganos –griegos y romanos– quedaban asombrados ante el afán que manifestaban los católicos por ayudar a los enfermos y discapacitados, los ancianos y los abandonados, independientemente de que estos fueran cristianos o no.”[3]

Aquí se mezclan varias cuestiones diferentes. Una es la opresión de los pobres, y otra distinta el amor por ellos. Serían opuestos. Se podría decir que la distinción es obvia, pero no es clara entonces cual sería la opción o preferencia. La lógica indica que la opción será optar por la no opresión de los pobres, pero ¿Qué tipo de opresión debería evitarse contra ellos? Suponemos que la económica. Esto definiría, pues, la opción o predilección como aquella conducta que no oprima a los pobres y amarlos. Ese amor se expresaría con no oprimirlos. Pero hay una cuestión que se omite en todo lo visto hasta aquí y lo que queda por verse del tema y de la que nos hemos ocupado en otras partes. Y es aquella que muchos pobres optan voluntariamente por su estado de pobreza y se niegan a salir del mismo. Ergo, desde nuestro propio punto de vista, la opción debería ser, no por no oprimir a los pobres sino por la de la libertad de estos ¿Qué tipo de libertad? La libertad de permitirles ejercer su propia opción por permanecer pobres o por salir de su pobreza. Este último análisis suele estar ausente en textos como el que ahora nos encontramos examinando. No obstante, a nosotros esta última cuestión nos parece de mayor importancia que la primera.

“La comprensión católica de la pobreza, sin embargo, no comete el error de imaginar que la pobreza se reduce al problema de la privación de bienes materiales. Durante los años ‘80, en medio de la más aguda crítica a la Iglesia hecha por la teología de la liberación, bajo influencia del marxismo, la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) recordó a los católicos que la pobreza tiene un significado bastante más amplio en el contexto de la fe, el pensamiento y la praxis cristianas.”

La principal dificultad reside -a nuestro juicio- en no haber entendido que el Señor Jesús exaltó la pobreza en espíritu (conforme enseña Mateo) y no la pobreza material. Textualmente: “Mat 5:3 Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielosNo hay pues una referencia concreta y directa a la pobreza material:

los pobres en espíritu. La frase en espíritu modifica a pobres, que normalmente se refiere a los que no tienen posesiones materiales ni para las necesidades de la vida. Aquí los pobres, lo que no tienen es el egoísmo y la arrogancia de los fariseos que creían que sus esfuerzos y méritos les habían concedido una posición especial delante de Dios (cp. Lc 18:9–14).”[4]

En suma, la palabra “pobres” ha de aplicárseles a los humildes de corazón y no a los carentes de recursos materiales. La pobreza material no es pues una virtud, ni un estado óptimo para los seres humanos como se ha querido interpretar. Sino que lo ambicionado es la pobreza entendida como actitud como disposición de ánimo.

[1]Samuel Gregg. “LA EMPRESA Y LA OPCIÓN POR LOS POBRES”. Fuente: Legatus Magazinehttp://www.legatusmagazine.org/business-and-the-option-for-the-poor 1 de febrero de 2014

[2] Gregg S. ibidem

[3] Gregg S. ibidem

[4] LA BIBLIA DE LAS AMÉRICASCopyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation. Comentario a Mateo 5:3

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

LA FUERZA DEL ESPÍRITU HUMANO

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Un tanto redundante el título de esta nota puesto que el espíritu es necesariamente humano, pero la reiteración es deliberada ya que lamentablemente vivimos en una época del más crudo materialismo en la que se considera al hombre un aparato que se limita a kilos de protoplasma.

 

Retomo la crítica a esta visión aberrante que no otorga espacio a la psique, a la mente o a los estados de conciencia, lo cual anula la posibilidad del libre albedrío y, consecuentemente a la libertad y al sentido de lo moral ya que todo se resumiría a los nexos causales inherentes a la materia por lo que no había ideas autogeneradas, proposiciones verdaderas y falsas, razonamiento ni argumentación posible,  incluso para defender racionalmente al materialismo ya que todo lo que hacemos o decimos estaría condicionado y no decidido por la voluntad independiente.

 

Repasemos el fondo de este asunto sobre el que consigno parte de lo que he escrito antes con algunas variantes. Karl Popper ha bautizado como “determinismo físico” el supuesto de que el ser humano en verdad no elije, decide y prefiere, es decir, no actúa, sino que está programado para decir y hacer lo que dice y hace, esto es, el antedicho materialismo filosófico en cuyo caso la libertad sería una ficción. Así escribe este filósofo de la ciencia que “si nuestras opiniones son resultado distinto del libre juicio de la razón o de la estimación de las razones y de los pros y contras, entonces nuestras opiniones no merecen ser tenidas en cuenta”.

 

En la misma línea argumental, John Hick sostiene que allí donde no existe libertad intelectual, lo cual es propio del materialismo, naturalmente no hay vida racional, por ende, la creencia que el hombre está determinado “no puede demandar racionalidad. Por tanto, el argumento determinista está necesariamente autorefutado o es lógicamente suicida. Un argumento racional no puede concluir que no hay tal cosa como argumentación racional”.

 

Con razón el premio Nobel en neurofisiología John Eccles concluye que “Uno no se involucra en un argumento racional con un ser que sostiene que todas sus respuestas son actos reflejos, no importa cuán complejo y sutil sea el condicionamiento”. Si no se acepta la condición humana de la libre decisión, todas las demás elucubraciones en ciencias sociales carecerían de sentido puesto que las bases de sustentación desaparecerían y no existiría acción humana sino mera reacción como en las ciencias naturales.

 

Es de interés destacar la opinión del premio Nobel en física Max Planck en este contexto. Afirma que “se trataría de una degradación inconcebible que los seres humanos, incluyendo los casos más elevados de mentalidad y ética, fueran considerados como autómatas inanimados en manos de una férrea ley de causalidad […] El papel que la fuerza desempeña en la naturaleza, como causa del movimiento, tiene su contrapartida, en la esfera mental, en el motivo como causa de la conducta”.

 

El matemático Alan Turing llevó a cabo un experimento en el que ubicaba a una persona en una habitación en la que se ubicaban dos terminales de computadoras, una conectada en otra habitación con otra computadora y la otra conexión a otro ordenador manejado por otra persona. A continuación, Turing solicita a la primera persona referida que formule todas las preguntas que estime pertinentes por el tiempo que demande su investigación al efecto de conocer cual es cual, de lo contrario, si no pudiera establecer la diferencia (distinguir cual es cual) concluye Turing que es una prueba que no hay diferencia con el humano en cuanto a sus cualidades de decisión.

 

Por su parte, el filósofo John Searle refuta las conclusiones de ese experimento con otro que denominó “el experimento del cuarto chino”. Este consistió en ubicar también a una persona aislada en una habitación y totalmente ignorante del idioma chino a quien se le entregó un cuento chino escrito en esa lengua y se le entrega una serie de cartones con preguntas sobre la narración del caso y otros tantos cartones con respuestas muy variadas y contradictorias a esas preguntas. Simultáneamente también se le entregan otros cartones más con códigos claros para que pueda conectar acertadamente las preguntas con las respuestas acertadas.

 

Explica Searle que de este modo el personaje de marras contesta todo satisfactoriamente sin que haya entendido chino. Lo que prueba este segundo experimento es que el sujeto en cuestión es capaz de seguir las reglas, los códigos y programas que le fueron entregados que es la manera en que la máquina del primer experimento se equipara en el sentido operativo mencionado y eventualmente con mayor rapidez (desde luego no en todos los sentidos como su incapacidad de amar, autoconciencia, decisión independiente  y equivalentes), lo cual significa mera reacción de la computadora en base a programas insertos (por nuestra parte agregamos que la persona del ejemplo actuó en el sentido que decidió seguir el programa cosa que podía haber rechazado, decisión que no puede asumir la máquina).

 

Por su parte el lingüista Noam Chomsky señala que “No hay forma de que los ordenadores complejos puedan manifestar propiedades tales como la capacidad de elección […] Jugar al ajedrez puede ser reducido a un mecanismo y cuando un ordenador juega al ajedrez no lo hace del mismo modo que lo efectúa una persona; no desarrolla estrategias, no hace elecciones, simplemente recorre un proceso mecánico”.

 

El uso metafórico algunas veces se convierte en sentido literal, tal es el caso de las expresiones “inteligencia”, “memoria” y “cálculo” aplicado a los ordenadores. La primera proviene de relacionar la comprensión de conceptos en base al inter legum, esto es leer adentro, captar significados. Y como apunta Raymond Tallis aplicar la idea de memoria a las computadoras es del todo inadecuado, de la misma manera que cuando nuestros abuelos solían hacer un nudo en su pañuelo para recordar algo no aludían a “la memoria del pañuelo”, del mismo modo que cuando se almacena información en un depósito no se concluye que el galpón del caso tiene una gran memoria, puesto que “la memoria es inseparable de la conciencia”. En el mismo sentido, este autor destaca que en rigor las computadoras no computan ni las calculadores calculan puesto que se trata de impulsos eléctricos o mecánicos sin conciencia de computar o calcular y si se recurre a esos términos debe precisarse que “solo se hace en el mismo sentido en que se afirma que el reloj nos dice la hora”.

 

En este plano de análisis hay muchas otras metáforas que arrastran el peligro de su literalidad (los economistas estamos acostumbrados a lidiar con estos peligros). Tal es el caso de uno de los ejemplos que critica Thomas Szasz sobre lo que coloquialmente se dice brainstorming y, para el caso, brainwashing cuando estrictamente se trata de mindstorming y mindwashing. También puede agregarse el error de hacer referencia al “deficiente mental” cuando es “deficiente cerebral”. Si los humanos fuéramos solo kilos de protoplasma determinados por nexos causales inherentes a la materia, seríamos como el loro de nuestro ejemplo (claro que no físicamente sino desde la perspectiva de la inexistencia de argumentación, razonamiento y conceptualización). Sin embargo, para intentar probar la verdad de algo es  inexorable la existencia de estados de conciencia (Popper), mente (Wilder Penfield), voluntad (Roger W. Sperry) o psique (Eccles) distinta aunque estrechamente vinculada al órgano por el cual el hombre se comunica con el mundo exterior, es decir, el cerebro, tal como apunta Nicholas Rescher.

 

En la misma obra citada, Szasz subraya las inconsistencias de una parte de las neurociencias al pretender que con mapeos del cerebro se podrán leer sentimientos y pensamientos pero “el cerebro es un  órgano corporal y parte del discurso médico. La mente es un atributo personal parte del discurso moral […] equivocadamente se usan los términos mente y cerebro como se utilizan doce y una docena”.

 

También Szasz se refiere a otra metáfora peligrosa en cuanto a la mal llamada “enfermedad mental” cuando esto contradice la noción más elemental de la patología que enseña que una enfermedad es una lesión orgánica, de tejidos y células y, por tanto, no puede atribuirse a comportamientos e ideas.

 

Es sabido que todo lo material  de nuestro cuerpo cambia permanentemente con  el tiempo y, sin embargo, mantenemos el sentido de identidad (a menos que se haya padecido de una enfermedad o accidente que lesione partes vitales del cerebro que no permitan la interconexión mente-cuerpo).

 

Antony Flew y John Hospers precisan la diferencia entre causas y motivos. Flew escribe que “cuando hablamos de causas de un  evento puramente físico -digamos un eclipse de sol- empleamos la palabra causa para implicar al mismo tiempo necesidad física e imposibilidad física: lo que ocurrió era físicamente necesario y, dadas las circunstancias, cualquier otra cosa era físicamente imposible. Pero  este no es el caso del sentido de causa cuando se alude a la acción humana. Por ejemplo, si le doy a usted una buena causa para celebrar, no convierto el hecho en una celebración inevitable”.

 

También Hospers manifiesta que “enunciando sólo los antecedentes causales, nunca podríamos dar una conclusión suficiente: para dar cuenta de lo que hace una persona en sus actividades orientadas hacia fines hemos de conocer sus razones y razones no son causas”.

 

Aparece una gran paradoja que, entre otros, expresa George Gilder en cuanto a que los procesos productivos de nuestra época se caracterizan por atribuirle menor importancia relativa a la materia y un mayor peso al conocimiento y, sin embargo, irrumpe con fuerza el materialismo filosófico.

 

Ludwig von Mises apunta que “Para un materialista consistente no es posible distinguir entre una acción deliberada y la vida meramente vegetativa como la de las plantas”, Murray Rothbard explica que “si nuestras ideas están determinadas, entonces no tenemos manera de revisar libremente nuestros juicio y aprender la verdad, se trate de la verdad del determinismo o de cualquier otra cosa” y Friedrich Hayek nos dice que “Todos los procesos individuales de la mente se mantendrán para siempre como fenómenos de una clase especial […] nunca seremos capaces de explicarlos enteramente en términos de las leyes físicas”.

 

Autores como Howard Robinson , John Foster, Richard Swinburne y Thomas Reid concretan su perspectiva mostrando que sus estudios se refieren a dos planos de una misma realidad humana. Una, la física o la material y, la otra, la mental o los estados de conciencia. Robinson resume este ángulo de análisis: “Lo físico es público en el sentido de que en principio cualquier estado físico es accesible (susceptible de percibirse, de conocerse) para cualquier persona normal […] Los estados de conciencia son diferentes porque el sujeto a quien pertenecen -y solo ese sujeto- tiene un acceso privilegiado a eso” y, además, “el pensamiento es sobre algo […] mientras que los estados físicos no son sobre algo, están simplemente ahí […] y los pensamientos pueden también ser sobre lo que no existe” pero lo físico es por definición lo que existe como tal (lo cual no quiere decir que todo ello pueda tocarse o, en su caso, ni siquiera verse, como los campos gravitatorios, las ondas electromagnéticas y las partículas subatómicas).

 

Juan José Sanguinetti resume bien el problema al escribir en Neurociencia y filosofía del hombre que “Los actos intencionados son de las personas, no de las partes ni potencias de las personas. Si doy un apretón de manos a un conocido para saludarlo calurosamente, no tiene sentido decir ´mis manos te saludan calurosamente´, pues soy yo quien saluda con calor mediante un apretón de manos. [Maxwell] Bennett y [Peter M.] Hacker [en Philosophical Foundations of Neuroscience] se lamentaron, en este sentido, de que la literatura neurocientífica acuda con demasiada frecuencia a expresiones como ´mi cerebro cree´, ´mi hemisferio izquierdo interpreta´, ´la neocorteza percibe, ´las neuronas deciden´, ´el hipocampo recuerda´, ´mi sistema límbico está enfadado´, porque atribuir a cosas como células o grupos de células actos como entender, tomar decisiones, preferir etc., simplemente no tiene sentido […] Se puede decir mi ojo ve, aunque sería más exacto decir yo veo con mis ojos”.

 

El antes citado Eccles muestra la conexión necesaria entre el materialismo y el determinismo en La psique humana. Por su parte, Pierre Lecomte Du Noüy resume magníficamente la trascendencia y la potencia del espíritu humano y cifra sus esperanzas en que se abra paso cada vez con mayor énfasis este aspecto que estima hace a la esencia de la dignidad del hombre, entre otros en su libro titulado de modo muy ilustrativo: El provenir del espíritu.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba.