Tragedia de los comunes

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 4/10/20 en: https://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/alberto-benegas-lynch/tragedia-comunes.html

Hay un asunto que tiñe a todo el espectro del estatismo y es lo relacionado con los incentivos. Economistas de la talla de Ronald Coase, Harold Demsetz y Douglass North han trabajado especialmente en este tema y han publicado numerosos ensayos en la materia.

El eje central de esta cuestión clave reside en comprender que independientemente de las convicciones de cada cual y de su proyecto de vida resultan de gran importancia los incentivos naturales del ser humano al efecto de inclinarse por una u otra acción u omisión. Y en esta línea argumental es importante percatarse que lo que pertenece a una persona y que ha obtenido con el fruto de su trabajo le prestará mayor atención y cuidado respecto a lo que pertenece a otro, además, en una sociedad civilizada, naturalmente no tiene jurisdicción sobre lo ajeno. Entonces aquí tenemos una primera aproximación al aspecto medular de nuestro tema: está en el incentivo de cada uno proteger lo propio y con lo ajeno abstenerse de hacer daño pero no inmiscuirse a menos que sea invitado a hacerlo.

Una segunda derivación del mismo principio general es que lo que es de todos no es de nadie y, por ende, los incentivos a cuidarlo no son lo mismo respecto a lo propio. Para ilustrar lo que venimos diciendo supongamos que una chacra en lugar de tener dueño se dice que es de todos. ¿Quién se esforzará en sembrar si otros pueden cosechar y llevarse el producido? ¿Cómo se imagina el lector será el destino y la administración de su domicilio si se decidiera que es del todo el pueblo?

El sentido de la institución de la propiedad privada es precisamente para darle el mejor uso posible y en el contexto comercial el empleo de los siempre escasos recursos es para atender las necesidades del prójimo sea vendiendo empanadas, automóviles, libros o lo que fuera. El empresario que no sabe atender los requerimientos de los demás incurre en quebrantos y el que da en la tecla obtiene ganancias.

Aristóteles en sus discusiones con Platón sentó las bases de lo que modernamente en ciencia política se conoce como “la tragedia de los comunes” que así fue bautizada contemporáneamente por Garret Hardin en la revista Science.

Ilustremos esto con el caso de las mal llamadas empresas estatales, mal llamadas puesto que la característica esencial de la gestión empresaria es que se asume riesgos con recursos propios y no a la fuerza con el fruto del trabajo ajeno. No se trata de jugar al simulacro. Ahora bien, en el mismo momento en que la “empresa estatal” se constituye significa que se alteraron las prioridades de la gente en el uso de sus recursos y si se dijera que el emprendimiento coincide con lo que las personas hubieran hecho no tiene sentido la intervención. Por supuesto que si además esa entidad arroja pérdidas y es monopólica la situación no puede ser peor.

Tengamos en cuenta que si se pretendieran justificar actividades antieconómicas que de otro modo no se hubieran concertado para atender zonas inviables, debe tenerse presente que las consiguientes pérdidas inexorablemente ampliarán territorios inviables. Pero en todo caso lo que aquí queremos apuntar es que hasta la forma en que se toma café y se encienden las luces no es la misma cuando el bien pertenece al titular que cuando lo pagan compulsivamente terceros. En democracia las decisiones tienen el límite del derecho del prójimo, en el extremo la mayoría no puede asesinar a la minoría sin demoler la democracia.

No se trata entonces de personas mejores o peores en el área comercial del aparato estatal respecto al privado, es un asunto de incentivos que marcan comportamientos. Cuando se alaba lo colectivo y se combate lo privado se apunta a lo abstracto y se deja de lado lo concreto. Borges lo ilustraba muy bien cuando se despedía de sus audiencias: “saludo a cada uno porque es una realidad y no digo todos porque es una abstracción”.

Por último, en este contexto no se diga que hay conflictos de intereses entre los particulares y los generales puesto que esto resulta imposible si se establece el respeto recíproco, esto es, la sociedad libre con la consiguiente garantía a los derechos de cada cual donde no aparecen esperpentos como los asaltantes disfrazados de empresarios que en lugar de operar en el mercado abierto se confabulan con el poder de turno para obtener privilegios.

Cuanto más extendida sea la asignación de derechos de propiedad más fuertes serán los incentivos para cuidar y multiplicar lo propio, lo cual en nada se opone a la filantropía ya que la generosidad implica el uso y la disposición de lo propio, de lo contrario disponer coercitivamente de lo que pertenece a otros no es solidaridad sino que constituye un atraco. Esta visión de respeto recíproco mejora la condición de vida de todos pero muy especialmente de los más necesitados puesto que la contención del despilfarro permite incrementar las tasas de capitalización y consiguientemente salarios e ingresos en términos reales. La tragedia de los comunes empobrece. Los países pobres viven el síndrome de esta maldición y lo tragicómico es que se hace en nombre de los más vulnerables que lógicamente son cada vez más vulnerables.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

¿Es cierto que dato mata relato?

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 3/10/20: https://www.infobae.com/opinion/2020/10/03/es-cierto-que-dato-mata-relato/

Existe la creencia de que “los datos hablan por sí mismos”, pero si así lo fuera, ¿por qué las lecturas erradas se multiplican?

James M. Buchanan (Wikipedia / Atlas Network)

James M. Buchanan (Wikipedia / Atlas Network)

Lo primero es definir los términos. En el contexto de lo que dejamos consignado en el título de esta nota, relato quiere decir análisis errado de la realidad y el dato está basado en estadísticas que pretenden refutar lo anterior.

La conclusión fundamental de lo dicho es que si fuera cierto que dato mata relato no habría relato pues hubiera fenecido. Sin embargo, observamos que los relatos no solo no han muerto sino que se multiplican con audiencias cada vez mayores en nuestra época.

¿Por qué ocurre esta llamativa multiplicación? Pues porque el debate de fondo no tiene lugar entre dato y relato sino en un plano anterior y de mucho mayor peso, que es la confrontación entre interpretaciones contrarias de los nexos causales de la realidad. Recién entonces, una vez comprendidos estos nexos puede agregarse como una demostración de aquella refutación rigurosa la serie estadística en cuestión que ya en esa instancia sirve para reconfirmar el punto.

Esto que dejamos consignado lo ha explicado el premio Nobel en economía Friedrich Hayek en un célebre y notable texto titulado “The Facts in Social Sciences” donde muestra la gran diferencia entre las ciencias naturales y las sociales. Señala que en el primer caso se observan hechos como la mezcla entre un líquido y otro en el laboratorio produce tal o cual resultado. Sin embargo, en ciencias sociales no hay laboratorio sino que enfrentamos fenómenos complejos que hay que interpretar todos ellos, no hay las reacciones de laboratorio sino que hay acciones humanas que requiere se las entienda. En otras palabras, si por ejemplo el historiador se propone describir la Revolución Francesa aun viviendo en la época no la entenderá con solo mirar los movimientos de los personajes, debe interpretar el sentido y la razón de lo que ocurre (para no decir nada de los que no la vivieron que deben reinterpretar lo que otros interpretaron). Es decir, si alguien sostuviera que ese acontecimiento se produjo porque Luis XVI estornudó no hay forma de refutarlo en los hechos, solo se puede explicar a través del desarrollo de nexos causales.

Lo que venimos comentando desde luego no significa que cada cual tenga su interpretación y todas son valederas: habrá unas que se acercan más a lo sucedido que otras y las habrá que dan en el clavo. Desde luego que todo conocimiento tiene la característica de la provisionalidad abierto a refutaciones, de modo que lo que hoy entendemos por la Revolución Francesa en las versiones más confiables pueden mañana refutarse con éxito. Eso es común a todas las ciencias.

El asunto entonces no es caer en la ingenua posición de sostener que todo se resuelve mostrando una planilla con los suficientes datos, pues esos mismos datos serán (y son) interpretados de muy diversas maneras precisamente respecto al otro plano que venimos comentando.

Estemos atentos, pues no puede decirse sin equívoco del mismo modo en que dijimos si los datos mataran al relato éste ya habría fenecido, que si las explicaciones sobre nexos causales en el otro plano al que aludimos fueran suficientes las explicaciones erradas habrían desaparecido. Sin duda esto es así, pero la gran diferencia estriba en que ni remotamente se han difundido las argumentaciones para confrontar a los supuestos nexos causales implícitos y explícitos en las teorías equivocadas. Y precisamente uno de los motivos por los cuales esto no se ha llevado a cabo en grado suficiente es por la manía de acumular datos en lugar de tomarse el trabajo de ahondar en los antedichos nexos causales que resolverían el problema. Por supuesto que también está presente lo que el mismo Hayek ha puntualizado y es que los fenómenos sociales son en gran medida contraintuitivos, es decir, lo primero que viene a la mente suele estar mal, se requiere profundizar para percatarse de la verdadera dimensión del problema. Por eso los discursos de demagogos son más atractivos que los densos que demandan el análisis de los fenómenos complejos. El resultado es entonces que una abrumadora mayoría se pliega a lo desviado. Por eso es que resulta indispensable la muy trabajosa y empinada faena educativa para adentrarse en la aventura del conocimiento que siempre es un peregrinar con luces y sombras en un contexto evolutivo.

Como escribe Hayek en el ensayo citado, en ciencias naturales o físicas hay hechos objetivos observables que terminan allí puesto que no hay en este campo propósito deliberado sino mera reacción, mientras que en ciencias sociales se trata de conocer las opiniones y los propósitos de las personas las cuales deben ser interpretadas, en última instancia se trata de lo que se conoce como teleología. En otros términos, no se trata de la descripción de hechos físicos sino de la interpretación de acciones, esto es las motivaciones que impulsan a la acción. Como consigna Hayek, es saber “por qué se hace tal o cual cosa que está más allá de lo físico que observamos” puesto que toda la historia humana no trata de hechos físicos que es suficiente mirar sino de una reconstrucción mental que parte de un andamiaje conceptual que permite la interpretación: “No son hechos dados sino fruto de una laboriosa reconstrucción”, no hay corroboración en base a cosas sino en base a interpretaciones de conductas. Sin embargo, en ciencias naturales no hay conductas que evalúan y razonan sobre medios para la consecución de fines.

Esto para nada quiere decir que las series estadísticas no sirven. Muy lejos de ello, son indispensables, pero como complemento del referido andamiaje conceptual de interpretación. Nuevamente reiteramos: los pasos son primero despejar los conceptos y luego reconfirmarlos y ejemplificarlos con los datos numéricos, pero no a la inversa. Ya sabemos que hay hechos físicos en las ciencias sociales, los humanos son parcialmente materia y proceden en una parte con la materia pero eso no explica las conductas y los propósitos deliberados que las comandan.

Entonces el sostener que en ciencias sociales hay demostraciones en base a datos empíricos carece de sentido, la demostración se encuentra en el nivel del entendimiento de los fenómenos complejos que no se entienden por el hecho de exhibir un gráfico o un cuadro. Es un tema de prioridades del mismo modo que no puede primero contarse con la tortilla y luego batir huevos.

Ludwig von Mises muestra en Los fundamentos últimos de la ciencia económica que debe distinguirse entre la recopilación de datos y la teoría económica “se podrá registrar que fulano trabajó en la mina de carbón perteneciente a tal compañía en el pueblo cual y ganaba cierto salario por trabajar determinadas horas pero no hay manera de deducir de esos datos y similares una teoría que explique los factores que determinan salarios.” Más aun, alguien puede mostrar estadísticas que revelan crecimientos en el nivel de vida y concluir que se debe a la libertad económica, mientras que otro puede sostener que esas estadísticas están sesgadas puesto que ese resultado se produjo “a pesar” de la libertad económica puesto que “el contrafáctico pone al descubierto que si el Estado Benefactor hubiera procedido en consecuencia, la gente hubiera estado más protegida y feliz”. En el plano de los datos no hay manera de resolver el dilema, es solo en el terreno de la teoría económica anterior a los datos que se puede explicar el fenómeno y, en su caso, luego mostrar las series estadísticas que confirman lo dicho.

Como queda consignado, en ciencias naturales el hecho físico es suficiente pues no hay acción sino reacción, en cambio en ciencias sociales el hecho físico requiere explicación e interpretación de propósitos deliberados. Por eso es que libros y ensayos desde Ragnar Frisch, Jan Tinbergen, Roy G.D. Allen y Enrico Giovanini al actual Thomas Piketty están inundados de series estadísticas (y fórmulas), mientras que obras como las de Murray Rothbard, Israel Kirzner, Anthony de Jasay, James Buchanan, von Mises y Hayek no contienen series estadísticas (ni fórmulas) para probar sus puntos.

Soy consciente de que este es un tema controvertido y que la gran mayoría piensa que “los datos hablan por sí mismos”, pues no, hay que hablar durante y sobre todo antes de la exhibición de las series estadísticas y los gráficos, de lo contrario nunca se entenderá el significado de lo que se pretende trasmitir en esta materia.

Ahora viene otro tema que eventualmente puede escindirse de lo anterior pues es solo un asunto conexo que se refiere al uso y abuso de las matemáticas en ciertos ámbitos de las ciencias sociales, sobre lo que he escrito antes pero que ahora resumo muy telegráficamente.

El matemático Paul Painlevé explica en “The Place of Mathematical Reasoning in Economics” que las matemáticas puras o aplicadas implican medición, lo que naturalmente requiere unidad de medida, requiere constantes, situación que no tiene lugar en el ámbito de la ciencia económica, que se basa en la subjetividad del valor. El precio expresa el intercambio de estructuras valorativas cruzadas entre comprador y vendedor, no mide el valor. Incluso el signo igual es improcedente: si se observa que en el mercado se paga 10 pesos por una manzana, no quiere decir que una manzana sea igual a 10 pesos, puesto que si fuera así, no habría transacción. El valor de los 10 pesos y de la manzana no son iguales para el comprador y para en vendedor, más aún, son necesariamente distintos: el comprador evalúa en menos los 10 pesos que la manzana y el vendedor estima estos valores en sentido opuesto.

Por otra parte, el uso de expresiones algebraicas como “función” no son aplicables a la economía, puesto que significa que, al conocer los valores de una variable, se conocen los de otra, cosa que no ocurre en la acción humana. Tampoco es riguroso el dibujo de las simples curvas de oferta y demanda, dado que implican variables continuas, lo que no es correcto en la acción humana, ya que en el mercado no se distingue entre pasos infinitesimales, sino que se trata de variables discretas. Se dibujan las curvas solamente por razones estéticas, pero, como queda dicho, encierran un error grave. La pretensión de aludir a números cardinales en las estructuras valorativas no es posible en ciencias sociales (indicar que tal o cual acto significa cierto número de intensidad en la valorización carece por completo de significado), sólo es posible aludir a números ordinales (es decir, los que indican orden o prioridad), todo lo cual no permite comparaciones de utilidades intersubjetivas. Incluso las llamadas curvas de indiferencia se basan también en una noción equivocada (además de suponer la posibilidad de comparar valores en términos cardinales), ya que la indiferencia es lo opuesto a la acción. También es necesario subrayar una obviedad y es que vínculo causal se traduce en correlación pero correlato no implica relación causal.

Hay la idea de que las mediciones verifican una proposición y que sólo lo que se verifica empíricamente tiene sentido científico es incorrecto, como ha detallado Morris Cohen en Introducción a la lógica, esa misma proposición no es verificable y, por otro lado, tal como enfatiza Karl Popper -en Conjeturas y refutaciones– en la ciencia nada es verificable, ya que, como hemos apuntado, el conocimiento es sólo sujeto a corroboración provisoria y abierto a refutaciones.

La visión del equilibrio y la llamada competencia perfecta tan repetidas en muchas cátedras de economía son erradas, el mercado es un proceso no un equilibrio. Estos modelos presuponen conocimiento prefecto de todos los elementos relevantes, lo que, a su vez, implica que no hay competencia (todos tienen el conocimiento necesario), ni empresarios (no habría oportunidades nuevas), ni arbitraje (no habría nada que descubrir respecto a costos subvaluados en términos de precios finales). Además, como se ha señalado reiteradamente, en ese modelo no tendría cabida el dinero, ya que no habría imprevistos y, por ende, no habría posibilidad de cálculo económico, con lo que la economía se derrumbaría.

El antes mencionado premio Nobel en economía Buchanan en su ensayo titulado “¿Qué deberían hacer los economistas?” indica: “Los avances de más importancia o notoriedad durante las dos últimas décadas consistieron principalmente en mejoras de lo que son esencialmente técnicas de computación, en la matemática de la ingeniería social. Lo que quiero decir con esto es que deberíamos tomar estas contribuciones en perspectiva; propongo que se las reconozca por lo que son, contribuciones a la matemática aplicada, a la ciencia de la administración, pero no a nuestro campo de estudio elegido, que, para bien o para mal, denominamos economía”.

Resume este tema Wilhelm Röpke en Más allá de la oferta y la demanda: “Cuando uno trata de leer un journal de economía en estos días, frecuentemente uno se pregunta si no ha tomado inadvertidamente un journal de química o de hidráulica […]. Los asuntos cruciales en economía son tan matemáticamente abordables como una carta de amor o la celebración de Navidad […]. Tras los agregados pseudo-mecánicos hay gente individual, son sus pensamientos y juicios de valor”. Y McCloskey enfatiza: “La economía en las universidades de los Estados Unidos se ha convertido en un juego matemático. La ciencia fue extirpada de la economía”.

No parece necesario insistir en la enorme utilidad de las matemáticas, pero intentamos destacar los problemas que surgen al aplicarlas a campos que estimamos no corresponden. Las matemáticas en la contabilidad y en la evaluación de proyectos y en tantísimos otros campos resultan imprescindibles, pero naturalmente no resultan relevantes en cualquier ámbito. En realidad, esto ocurre con todos los instrumentos; aun cuando son muy fértiles en algunos territorios, no lo son en otros.

Como conclusión final hay que estarse precavido con aquello de tomarse al pie de la letra que “dato mata relato”, pues puede terminar matando las mejores intenciones de quien exhibe datos.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Mientras menos vallas se le pongan a los negocios, mayores serán los ingresos del conjunto

Por Enrique Blasco Garma. Publicado el 27/9/20 en:  https://www.infobae.com/opinion/2020/09/27/mientras-menos-vallas-se-le-pongan-a-los-negocios-mayores-seran-los-ingresos-del-conjunto/

La experiencia mundial muestra con claridad que los incentivos y libertades generan más y mejor impacto económico positivo que el exceso de regulaciones y obstáculos a la creatividad y mérito

Los controles de precios desalientan la inversión y la creación de puestos de trabajo

Los controles de precios desalientan la inversión y la creación de puestos de trabajo

En mi libro “Por un País más Justo y Floreciente”, presentado por Ricardo Arriazu y Ricardo López Murphy, explico que los niveles de ingreso promedio de cada país varían según los vallados artificiales impuestos a sus residentes por influyentes poderosos y gobiernos. Tales trabas u obstáculos entorpecen aplicar los conocimientos, habilidades y esfuerzos que decidirían los individuos en libertad. Descubre que, a menores obstáculos regulatorios más inteligencia y habilidades lograrían aplicar en los quehaceres diferentes de cada uno.

Los conocimientos generales están suficientemente difundidos, obtenibles para todos los que los necesiten e investiguen. Pero gobiernos y poderes encontrados impiden a sus súbditos aplicarlos. Por ese medio, dificultando, impidiendo, a unos, conceden patrimonios, riquezas, a determinados privilegiados, empobreciendo mucho más al conjunto.

La redistribución forzada, impuesta, de propiedades, ingresos, comprime la riqueza de las naciones. Dividiendo un campo, empresa, en potreros, reparticiones, diferentes de las naturales, de las más lógicas, cualquier producción se contraerá.Fuente:FMI WEOFuente:FMI WEO

El gráfico relaciona los ingresos promedio por habitante, de cada país, ordenados de los menores a mayores, con la población mundial acumulada hasta el mismo país. Los ingresos están medidos en dólares corrientes, la población en millones de habitantes, al inicio de 2020, antes de la pandemia

Al inicio de 2020, antes de la pandemia, los ingresos promedio nacionales variaban entre 250 y 9.000 dólares por habitante por año. Los residentes de los países más pobres son los que sufren mayores trabas artificiales, redundantes. En amplio contraste, los países más prósperos son los que imponen obstáculos menores y son más libres. La libertad de vallados redundantes hace a la prosperidad, seguridad y bienestar de las personas.

Otro hallazgo: cuánto menores son las trabas innecesarias, más parejas, justas, resultan las reglas que guían las actividades para todos los residentes a lo largo de los tiempos. De modo que regulaciones justas no son las que prefieren o desean algunos grupos, individuos, en determinado momento. Si no la resultante de acuerdos, consensos generales, prolongados, a lo largo de los años y personas. De ese hallazgo se deriva el título de la obra de maras.

¿Porqué reglas parejas, mínimas necesarias y suficientes?

La humanidad prospera gracias a los intercambios. Sin ellos, todos serían pobrísimos. Las habilidades naturales son toscas, extremadamente insuficientes. El proceso de competir con las mismas reglas expande las habilidades individuales tanto como consigan desarrollar confianzas, créditos y comerciar, negociar.

Pero cuidado, las mismas reglas significa las aplicadas verdaderamente en todos los intercambios de derechos efectivos. Cuando delincuentes se quedan con propiedades ajenas significa reglas diferentes, acomodadas según el caso. Unas, las transacciones voluntarias; otras las violaciones de derechos. De hecho, redistribuciones de propiedades empobrecedoras.Al tolerar la usurpación de tierras, las propiedades pasarían de quien más las valoran a quienes las valoran bastante menos, tanto que no logran pagar el precio aceptable a su poseedor propietario (Franco Fafasuli)Al tolerar la usurpación de tierras, las propiedades pasarían de quien más las valoran a quienes las valoran bastante menos, tanto que no logran pagar el precio aceptable a su poseedor propietario (Franco Fafasuli)

Al tolerar esos hechos, las propiedades pasarían de quien más las valoran a quienes las valoran bastante menos, tanto que no logran pagar el precio aceptable a su poseedor propietario. Una brutal destrucción de valor y satisfacciones. En la práctica, la sanción de derechos individuales desiguales, según agrade al poder de ese momento. Lo contrario al ideal de la igualdad de derechos, prevaleciente en el mundo avanzado. Incertidumbre contraria al conocimiento. Desmontar el motor del progreso de la Humanidad.

Las comunidades que toleran, sufren, estas transferencias abusivas, violentadas, se desordenan y pierden habilidades valoradas por el conjunto. Todo el entramado de seguridad, justicia, está en falta. En parte, confundido, corrompido por ideologías conflictivas, empobrecedoras. ¡La ignorancia es demasiado costosa!

Violaciones similares ocurren cuando los Estados, gobiernos, grupos poderosos, exigen pagos, impuestos, superiores a las valuaciones de los servicios que prestan a los contribuyentes. Pérdidas de patrimonios, ingresos. Los individuos comparan y pueden emigrar capitales y esfuerzos hacia regiones más atractivas.

La Argentina, a partir de la Constitución de 1853/60, pasó de ser un lugar inhóspito, en guerras internas, deshabitado, a convertirse en una de las naciones más ricas del planeta. No obstante, se fue apartando de sus principios, debilitando los derechos de propiedad e individuales.

En los últimos 40 años se perdió más de la mitad de los ingresos, en dólares corrientes de valor actualizado. Transformando a la Argentina en un país pobre, con ingresos 25% inferiores al promedio mundial, en dólares corrientes, al inicio de 2020. Peor, en lo que va del año, cayó mucho más, con imposiciones de vallados, entorpecimientos inusuales entre las naciones del planeta. Prohibiciones, cepos, normas y precios desiguales, cerramientos de actividades diversas, alteraciones de procedimientos, protocolos, redistribuciones desbordadas.https://e.infogram.com/b3570eea-8c8e-48ec-8954-42b10203cfb9?src=embed

Derivaciones de miradas sesgadas, una cuarentena y restricciones mucho más agobiantes que las de otras naciones. Niños sin escuelas, clientes, pacientes sin atención debida, aviones que no vuelan, pasajeros sin salida. Empresas cercadas. Agentes que cobran sin trabajar; otros desesperados por encontrar trabajos remunerados, pero no los consiguen. Emisiones monetarias para preferidos, negadas para el resto. Ante los conflictos, la respuesta de autoridades pareciera ser la misma: Prohibir, entorpecer, actividades usualmente lícitas.

El progreso consiste en superar los conflictos, los desencuentros, encontrando, descubriendo ventajas, beneficios, compartidos. Si los funcionarios no pueden, debieran permitir a los privados hacerlo.

Las naciones avanzan en tanto están más libres de vallados, obstáculos redundantes. Se capitalizan incorporando conocimientos, inversiones, infraestructuras, notables porque los consensos son amplios, estables, incluyendo a la gran mayoría de las personas, con regulaciones invariables a lo largo de los individuos y tiempos.

En cambio, las sociedades enfrentadas por facciones en pugna no logran progresar, capitalizarse; sus conflictos les impiden contratar por períodos prolongados, incluyendo a gran número de personas. Consecuencias de la incertidumbre, reglas inconstantes.

Enrique Blasco Garma es Ph.D (cand) y MA in Economics University of Chicago. Licenciado en Economia, Universidad de Buenos Aires. Fue Economista del Centro de Investigaciones Institucionales y de Mercado de Argentina CIIMA/ESEADE. Profesor visitante a cargo del curso Sist. y Org. Financieros Internacionales, en la Maestria de Economia y C. Politicas, ESEADE.

Pepe Gil Vidal conversó con Aldo Abram en “Café con Pepe” por CNN Radio

Por Aldo Abram: Publicado el 25/9/20 en: https://radiocut.fm/audiocut/25-09-2020-pepe-gil-vidal-converso-con-aldo-abram-en-cafe-con-pepe-por-cnn-radio/

“Si permanecen obstinados tratando de sostener el cepo iremos a una crisis muy profunda”
Aldo Abram – Economista
https://cnnespanol.cnn.com/radio/2020/09/25/aldo-abram-llamo-a-terminar-con-las-restricciones-cambiarias/
Com tel con Aldo Abram, Master en Ciencias Económicas. Director Ejecutivo de Libertad y Progreso. Profesor e investigador de ESEADE. Consultor económico y financiero
“Pareciera que el Gobierno no entendió que con lo que hizo la semana pasada quedó zanjada una discusión, que un grupo amplio de economistas estábamos teniendo con el BCRA desde que asumieron, al respecto de que lo que había que hacer era tratar de buscar la forma de salir lo antes posible del cepo, porque a lo único que lleva es a una continua pérdida de reservas y cada tanto más restricciones al acceso a esas reservas por parte de particulares y empresas, el Gobierno lo que nos decía es que eso sucedía por la negociación de la deuda en marcha, que traía incertidumbre, cosa que era cierta, y que por tanto, cuando se resolviera la restructuración se empezaría a flexibilizar el cepo cada vez más. La realidad es que la re estucturación de la deuda fue gracias a Dios exitosa y sin embargo la semana pasada cerraron tremendamente el Cepo. Lo que viene a confirmar que nosotros teníamos razón y ellos no” “Si permanecen obstinados tratando de sostener el cepo iremos a una crisis muy profunda, quizás peor que la de 2002” “Argentina en los 70 años anteriores al cepo de Cristina Fernández tuvo 23 cepos, de ninguno se salió bien, de todos se salió traumaticamente, porque intentaron sostenerlos” “Del que no se salió tan traumáticamente fue justamente del de CFK, y no es casualidad fue porque se cambió de Gobierno, porque íbamos a una crisis y el Gobierno de Cambiemos dijo “nosotros sí queremos salir del cepo”” “Cuando la gente no confía saca los dólares y se los guarda, eso es fuga de capitales, más allá que también seea de las empresas que se van, pero todo el combo es fuga de capitales” “Lo que hizo bien en ese momento Cambiemos y debería aprender este gobierno fue decir “Vamos a resolver los problemas de fondo y las reformas estructurales de fondo”, la gente les creyó y se empezó a fugar menos capitales y pudieron salir del cepo de forma menos traumática, sí hubo un poco de trauma, pero menor que las anteriores” 

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .

Demanda, Oferta, y Cepo Cambiario

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 16/9/20 en: https://puntodevistaeconomico.com/2020/09/16/demanda-oferta-y-cepo-cambiario/

Como era de esperarse, la pérdida de reservas del BCRA llevaron a un endurecimiento del cepo cambiario. Y también como es de esperarse, esto ha de traer mayores costos que beneficios.

Uno de los problemas de un cepo cambiario es que mientras en la practica no soluciona el problema de pérdidas de reservas, puede llevar a una devaluación mayor a la necesaria para cerrar la perdida de reservas. Esto se puede apreciar en un gráfico de demanda y oferta.

El gráfico muestra la demanda y oferta de dólares en el mercado cambiario argentino. El tipo de cambio intervenido del BCRA (e_{BCRA}) se encuentra por debajo del tipo de cambio de equilibrio (e^*). El exceso de demanda se traduce en una pérdida de reservas (el mercado no ofrece todos los dólares que demanda el mercado).

El cepo produce cuatro efectos.

  1. La cantidad de dólares adquiridos en el mercado formal cae de q^* a q_C. La diferencia son dólares que no se pueden usar en el mercado formal para financiar inversiones o compras inmobiliarias.
  2. Se genera un mercado informal (negro, o blue), dado que el mercado está dispuesto a pagar un mayor precio por esos dólares.
  3. Se genera una devaluación, en el mercado informal, superior a la necesaria para cerrar la pérdida de reservas:  \frac{e^*-e_{BCRA}}{e_{BCRA}}” width=”167″ height=”23″ srcset=”https://s0.wp.com/latex.php?latex=%5Cfrac%7Be_%7BBLUE%7D-e_%7BBCRA%7D%7D%7Be_%7BBCRA%7D%7D+%3E+%5Cfrac%7Be%5E%2A-e_%7BBCRA%7D%7D%7Be_%7BBCRA%7D%7D&bg=ffffff&fg=333333&s=0&zoom=2 1.5x”>.
  4. Se incentiva un uso político para racionar los q_C dólares que sí se pueden vender al tipo de cambio del BCRA.

En resumen, un cepo agrava los problemas existentes. Una solución a la pérdida de reservas requiere una devaluación menor a la que produce un cepo en el mercado informal, al cual recurren pequeños ahorristas. Es decir, justamente quienes más necesitan proteger su limitada capacidad de ahorro. El cepo es una medida que perjudica a las clases trabajadoras y populares, no a los ricos con sus ahorros a resguardo del gobierno.

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Es profesor de UCEMA. Publica en @n_cachanosky

El Gobierno terminó con el dólar ahorro, pero debe eliminar por completo el cepo cambiario

Por Iván Carrino. Publicado el 16/9/20 en:  https://www.infobae.com/opinion/2020/09/16/el-gobierno-termino-con-el-dolar-ahorro-pero-debe-eliminar-por-completo-el-cepo-cambiario/

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Los controles de cambios son controles de precios aplicados a la divisa extranjera. Así que, como cualquier control de precios, estimulan la demanda pero restringen la oferta.

Esto mismo venía ocurriendo mes tras mes en el mercado de cambios de Argentina. Con un “dólar oficial” de $79, un “dólar ahorro” de $103, y un “dólar paralelo o libre” de $130, todo el mundo quería comprar, pero nadie quería vender.

Alguien, no obstante, sí vendía: el Banco Central, que venía perdiendo entre USD 500 y 900 millones por mes y al que le quedaban, según su último balance, unos USD 5.400 millones de reservas netas.

En este marco quedaban pocas alternativas: o se acudía a la normalidad, y se liberaba el precio del dólar, o se restringía más el acceso al mercado de cambios oficial.

Las medidas anunciadas hace instantes son una muestra de que el gobierno nacional eligió lo segundo.

Es que con el 35% de retención que la AFIP le impone a la compra de dólar ahorro, al dólar oficial habrá que sumarle 35% más el 30% del ya vigente “Impuesto País”. Es decir, un “dólar ahorro” costará cerca de $130, lo que hoy cuesta un dólar en el mercado paralelo.

La medida luce como una abierta contradicción con lo que el Ministro de Economía, Martín Guzmán, había declarado hacía horas, respecto de que “queremos ir en la senda hacia la normalización, no hacia cerrar aún más, porque eso sería una medida para aguantar. Nosotros no venimos a aguantar, sino a tranquilizar la economía”.

Pero esto es Argentina, el país de las contradicciones y de la inseguridad jurídica.

Sin embargo, llevar cada vez más “dólares” al nivel del “dólar paralelo” no es una mala idea. En definitiva, la normalidad de los países es tener un solo tipo de cambio, más allá de qué valor alcance este tipo de cambio. Además, la compra del dólar ahorro constituía un ahorro subsidiado por el gobierno que ahora se termina.

Lo que ocurre es que todo aquel que quiera exportar un dólar de Argentina, seguirá recibiendo $74, mientras el gobierno nacional está reconociendo indirectamente que el dólar cuesta $130. Lo mismo ocurre con todo aquel que quiera realizar una inversión extranjera en blanco, recibirá $74 cuando en condiciones de libertad recibiría $130.

¿No será este uno de los motivos por los que las empresas se van del país? Si invierto USD 100 y por ellos recibo $7400 en lugar de $ 13.000: ¿por qué voy a invertir?

Terminar con el subsidio del dólar ahorro no es una mala idea, más allá de que se haga con nuevos impuestos y una nueva maraña de regulaciones. Pero el problema de la diferencia cambiaria sigue vigente y sigue siendo un lastre para la economía, además de un saqueo a todo aquel que quiera exportar o invertir dólares en Argentina.

Por último, mañana podría subir la brecha cambiaria, ya que hasta hoy ese subsidio al comprador de dólares oficiales operaba como una ampliación de la oferta de dólares blue, que ahora no estarán más.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

Cachanosky: “La Argentina está combatiendo al capital”

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 15/9/2020 en: https://www.cronista.com/economiapolitica/Cachanosky-La-Argentina-esta-combatiendo-al-capital-20200915-0015.html

El economista Roberto Cachanosky sostuvo hoy que la Argentina “está combatiendo al capital” y estimó que, por ese motivo, varias multinacionales deciden abandonar sus negocios en el país.
Sus declaraciones radiales reflejaron el anuncio del achicamiento en el país que
realizó ayer la chilena Falabella, a los que se sumaron versiones sobre las posibles salidas de Walmart y Carrefour.

“La Argentina está ‘combatiendo al capital’, como dice la marchita. Y se va a
igualar a la sociedad para abajo, es decir, vamos a ser todos pobres, menos
la dirigencia política y sus aliados”, se quejó Cachanosky, quien apuntó que las
multinacionales “se van porque desde 2011, el país está estancado. Y la Argentina es la segunda nación en el mundo más cara en términos impositivos”.

“Estamos en un momento en que está aumentando la desocupación y se agrega
este problema de las empresas que se van. Y a eso hay que agregar las que no
quieren venir: Amazon estaba por hacerlo a Argentina y se fue para Chile”,
advirtió el economista y consideró que “para colmo, el horizonte político es
patético. La política se transformó en el negocio redondo de la Argentina”.
En ese sentido, sostuvo “los políticos matan tu esfuerzo con los impuestos y se lo dan a ellos mismos o al tipo que está tirado tomando cerveza” y alertó: “Veo
venir una gran crisis económica y otra social que ya está. Lo que no percibo es la
salida política de esto”.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

¿Qué economías se recuperarán más rápido?

Por Adrián Ravier.  Publicado el 15/9/20 en: https://www.elcato.org/que-economias-se-recuperaran-mas-rapido

Adrián Ravier señala que el milagro económico de la recuperación de EE.UU. posterior a la Segunda Guerra Mundial se dio con una política fiscal fuertemente contractiva: el gasto público como porcentaje del PIB pasó de 44% del PIB a 9% en tan solo dos años.

Ante el COVID-19, surgido en un pueblo de China y extendido en pocos meses a cada rincón del mundo, los gobiernos decidieron aplicar una política de “cuarentena universal”. Con escasas excepciones, los gobiernos no distinguieron rangos de edad, ni tampoco aquellas ciudades o pueblos con menos densidad poblacional y menos exposición a los contagios. Fue la decisión política de aplicar una cuarentena universal, y no la existencia del COVID-19, lo que estranguló a la economía, destruyendo empresas y empleo.

Al mismo tiempo, los gobiernos enfrentaron esta situación con medidas fiscales y monetarias fuertemente expansivas, tratando de sostener la actividad y el empleo, pero, al mismo tiempo, agravando los desequilibrios fiscales y tomando preocupantes niveles de deuda. Si las medidas de cuarentena se suspenden hacia el cierre de este 2020, observaremos un 2021 con rebote de actividad económica y generación de empleo. Entonces tendremos que distinguir entre economías que rebotan lo suficiente para recuperar el potencial de producción y el pleno empleo y otras economías que quedarán más rezagadas, teniendo que esperar más tiempo para alcanzar nuevamente el potencial de producción precuarentena.

Al respecto, me parece oportuno recordar dos casos históricos que resumen estrategias de política fiscal bien diferentes. De un lado, el EE.UU. de posguerra; del otro lado, la Argentina del 2001.

El milagro de posguerra de EE.UU. con una política fiscal contractiva

David Henderson estudió en un artículo el milagro económico de posguerra en EE.UU. El gráfico #1 muestra que después de incrementar el gasto del gobierno federal del 6 al 44% del PIB durante la segunda guerra mundial (1939-1945), la política fiscal fue fuertemente contractiva volviendo a un nivel apenas superior al de preguerra. EE.UU. fue capaz de contraer el gasto del 44 al 9%, lo que significa una contracción de 35 puntos del PIB en tan solo dos años.

Figura #1: Gasto del gobierno federal como % del PBI, 1929-1950


Fuente: David Henderson, The U.S. postwar miracle.

Henderson explica que esto contribuyó al despegue de la economía americana a través de la fuerte creación de empleo, lo que logró captar a todos los soldados que volvían de la guerra e introducirlos en la estructura productiva.

La recuperación económica argentina tras su crisis del 2002 con una política fiscal expansiva

El caso exactamente contrario es el que ocurrió en Argentina tras su crisis del 2001-02. Tras abandonar la convertibilidad y devaluar casi un 300% su moneda, pesificando depósitos y rompiendo contratos, la economía cayó más de 10% del PIB en 2002. La pobreza llegó al 50% y el desempleo superaba el 20%. La manera en que se enfrentó la situación fue con un fuerte gasto público, que pasó del 25% de promedio que existió entre 1961 y 2002 al 44% existente en el 2013. Se crearon programas y planes sociales que permitieron pasar de 2 a 8 millones de beneficiarios. Las provincias crearon empleo público absorbiendo a los desocupados y subocupados, lo que permitió en 2008 mostrar tasas bajas de desempleo. La pobreza se redujo a la mitad.

Figura No. 2: Gasto público argentino como % del PBI, 1961-2013


Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Hacienda.

La situación, sin embargo, era algo distinta de lo que los datos mostraban. Lo cierto es que la política fiscal expansiva contribuyó a “ocupar” a los desocupados, pero el aparato productivo no pudo reactivarse para absorber a aquellos que no encontraban empleo. De hecho, tras recuperar el nivel de actividad de la década anterior, la economía no pudo crecer. Esto se explica en el gasto exorbitante que dejó ese gobierno, la presión tributaria récord, la alta inflación y un alto nivel de deuda interna. En esos años, incluso se estatizó el sistema de pensiones y se volcaron miles de millones de dólares al mercado en forma de gasto público.

Cuando Mauricio Macri dejó su Gobierno en el 2019, Argentina todavía tenía serios problemas para revertir este incremento del gasto público, chocando cualquier intento de austeridad con los derechos adquiridos por los necesitados.

El éxito en la recuperación económica 2021 dependerá de revertir la política fiscal 2020

Existe un factor común entre lo que hizo EE.UU. en el marco de la Segunda Guerra Mundial, lo que hizo el Gobierno argentino ante la depresión del 2002 y lo que hoy hacen los gobiernos ante la situación actual de pandemia global: en los tres casos, ante la situación social compleja, los gobiernos decidieron aplicar políticas fiscales expansivas. 

La diferencia, sin embargo, entre el caso americano y el argentino se dio en el momento en que tuvieron que optar por un camino de recuperación. Estados Unidos retornó al nivel de gasto preguerra y dejó en manos del mercado la recuperación de la actividad y la generación de empleo. La economía americana emergió con un milagro económico sin precedentes que la colocó en un lugar privilegiado del orden económico mundial. Argentina, por el contrario, jamás pudo volver al gasto precrisis y dejó en manos del Estado la recuperación de la actividad y la generación de empleo. Se consumió el capital, se achicó el mercado y la presión tributaria aumentó junto a la deuda y la emisión. Incluso antes de la pandemia, en diciembre del 2019, Argentina aún no podía superar el nivel de actividad de 1998, cuando el gasto era más limitado.

Los gobiernos tendrán que elegir entre estos dos caminos. Quienes logren reducir el gasto público al nivel prepandemia, estarán dejando en manos de las empresas privadas la recuperación de la actividad y el empleo. Los gobiernos que fracasen en hacerlo y sigan el camino argentino con un mayor tamaño del Estado y una fuerte generación de empleo público, consumirán el capital y verán reducidos sus niveles de productividad, lo que impactará sobre ingresos y consumo.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín. Publica como @AdrianRavier

Los sindicatos y el poder estamental: de Platón a Perón

Tanto en La República platónica como en la Comunidad Organizada, los estamentos se mantienen equilibrados por la figura de un líder fuerte con profunda consciencia de qué es lo bueno y que no.

Los sindicatos y el poder estamental: de Platón a Perón

Todo camino introductorio a la filosofía suele converger en sus primeros peldaños en la figura de Aristocles, más popularmente conocido como Platón, que, según la conocida historia, vivió en Atenas, entre los años 427 y 347 antes de Cristo y fue discípulo y principal escriba de esa otra gran figura filosófica que fue Sócrates, el aguijón ateniense.

Hasta ahí, los hechos suelen ser medianamente conocidos, incluso por los que no necesariamente dedican su vida al pensamiento filosófico. Lo que no siempre se dice y se describe en su justa medida, es el contexto en el cual este pensador desarrolla su obra y, justamente, qué sentido tiene ésta para el marco social de su época y, lo que es incluso más importante, para la nuestra.

El gran desvelo del joven Platón, es la formulación de un orden social justo, que aleje la tan temida stasis (del gr. στάσις o guerra civil), que permita el desarrollo armónico de la sociedad y lo que era un clásico del pensamiento antiguo: la vida buena. Esta búsqueda no se daba en un contexto plácido para Platón, sino todo lo contrario. Como suele suceder con las grandes ideas que marcan nuestro destino luego, Platón escribe su tan famosa obra, en el marco de varios fenómenos políticos y sociales que terminarían confluyendo en la caída de Atenas y su pérdida de influencia definitiva en el escenario regional de su época. La rebelión de los treinta tiranos contra la incipiente democracia, que llevó a la muerte de más del 5% de la población ateniense, encabezada en parte por su tío materno Critias, la condena y posterior muerte de su mentor Sócrates, decidida por la voluntad popular, la guerra contra Esparta, el deterioro de las tradiciones y el auge de un sistema fundado en la voluntad de riquezas (de las que tanto desconfiaba), entre otros factores, marcaron definitivamente el pensamiento del joven Aristocles y lo llevaron a proponer ese orden social perfecto que se describe en La República.

En ésta, su obra más reconocida, Platón formula un orden social basado en la conservación de tres estamentos inamovibles: el de Los Filósofos, iluminados conocedores de lo bueno que tienen como principal carga pública la guía de los otros estamentos hacia esa vida buena, los Guardianes, especie de garantes de la seguridad comunitaria que deberán dedicar su vida a la protección interna y externa de la ciudad o polis y el estamento productivo, sobre el que Platón pone poca atención y esperanza, y solo invita a la moderación (voluntaria o impuesta) de sus pasiones.

Independientemente de los cientos de miles de consideraciones que han sido realizadas sobre una obra de tal relevancia, a los efectos de este artículo, baste decir que este intento de orden perfecto, basado en la armonía de cada estamento social, donde la paz y el progreso se consiguen en tanto y en cuanto cada cual haga aquello que ha venido a hacer, no se ha perdido con el tiempo, sino todo lo contrario. Aun cuando el mismo Platón abandona la posibilidad de que un orden así pueda ser sostenido, y ya en obras como El Político y Las Leyes, y con la madurez que traen los años, abandona paulatinamente el idealismo y lleva su producción filosófica por el sano camino de la moderación y el pragmatismo (camino que luego continuará su discípulo Aristóteles), ciertos resabios de este orden perfecto y planificado, continúan existiendo al día de hoy.

El Sindicato Policías provincia de Buenos Aires (Sipoba) se creó en 1989, pero no posee personería gremial. Su integrantes aseguran que la ex ministra de Trabajo, Patricia Bullrich, la firmó, pero que luego fue

El Sindicato Policías provincia de Buenos Aires (Sipoba) se creó en 1989, pero no posee personería gremial. Su integrantes aseguran que la ex ministra de Trabajo, Patricia Bullrich, la firmó, pero que luego fue “adulterada”. Ahora, reclaman ante la Comisión Internamericana de DDHH.Sipoba

La Comunidad Organizada es, tal vez, el libro de cabecera de todo buen peronista que quiera abrevar en las ideas principales que dieron forma al movimiento nacional fundado por Juan Domingo Perón. La lectura atenta de lo que el tres veces presidente argentino propone como un orden justo, tiene fuertes reminiscencias con ese sistema platónico que describíamos sucintamente hace unos instantes. Si bien el propio Perón era profundamente afecto a citar a Aristóteles, lo confesase o no, el realismo aristotélico quedaba inmerso en el campo de la pragmática del método, pero el idealismo platónico no dejaba de estar presente en el horizonte de sus fines.

Los estamentos del idealismo peronistas eran diferentes en composición, pero no en naturaleza. La iglesia, como garante moral, el ejército y las fuerzas de seguridad, como atalayas del orden, los sindicatos, como representantes de los sectores trabajadores, los empresarios, como poseedores del capital y, por encima de todos y velando porque todo en su justa medida y armoniosamente se ordene hacia la vida buena, el poder político, encabezado éste en la figura del Presidente de la Nación, encarnada en el propio Perón.

No es el fin de este artículo hacer una crítica profunda a este orden, ni desde un punto de vista normativo, ético o siquiera fáctico, sino tan solo señalar una particularidad que ha sido olvidada. Tanto en La República platónica como en la Comunidad Organizada, los estamentos se mantienen equilibrados por la figura de un líder fuerte con profunda consciencia de qué es lo bueno y que no. Sin ese líder, el sistema es impensado e incluso inviable.

La República Argentina convive en tal sentido entre dos órdenes con identidad profundamente diferente: aquél formal y contenido en la Constitución Nacional, que reconoce solo tres poderes y procedimientos legales para la conformación de éstos y uno material y fáctico, en donde Sindicatos, el clero, movimientos sociales y diversos otros grupos de presión, sostienen un poder para-democrático, con profunda influencia en las políticas públicas que nos rigen. Esto es algo que todo argentino conoce, pero de lo que rara vez se habla, como esos secretos de familia que es mejor no ventilar, para que nadie se incomode.

Baste decir para concluir este artículo que la convivencia de ambos sistemas ha demostrado su fracaso, no solo en el deterioro paulatino de las instituciones republicanas, sino en el magro desarrollo económico y social de nuestro país. Una constitución de origen liberal y un ordenamiento de poder que en la práctica obedece a un sistema estamental o corporativo, no conviven en ningún otro lugar del globo y, tal vez, eso explique por qué Argentina sigue siendo ese cisne negro que a contramarcha de todo el mundo civilizado, retrocede en lugar de avanzar.

Y a lo anterior, proponemos una reflexión extra: ¿cuán vigente sigue incluso, en su original naturaleza, ese orden corporativo ya sin su mentor presente y con una presidencia cada día más debilitada desde el poder fáctico? ¿Cuán sostenible es ese idealismo platónico peronista, cuando la columna vertebral del movimiento y sus derivados coyunturales, los así llamados movimientos sociales, no responden a un poder fuerte que debe guiarlos al bien común sino que se ordenan por una lógica de apropiación de poder y recursos absolutamente particular?

Preguntas que, como esos secretos de familia, nos vendrán a golpear la puerta, inevitablemente, en la noche en la que parece estar entrando nuestro querido país.

Mauricio Alejandro Vázquez es Título de Honor en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires, Magister en Ciencias del Estado por la Universidad del CEMA, Magister en Políticas Publicas por la Universidad Torcuato Di Tella y coach certificado por la International Coach Federation. Ha trabajado en la transformación de organismos públicos y empresas. Actualmente es docente de Teoría Política, Ética, Comunicación, Metodología y administración en UADE y de Políticas Públicas en Maestría de ESEADE. También es conferencista y columnista en medios como Ámbito Financiero, Infoabe, La Prensa, entre otros. Síguelo en @triunfalibertad