Chicago boys vs Columbia boys: la ingeniería social vs la “mano invisible”

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 30/04/21 en: https://www.perfil.com/noticias/economia/dos-formas-de-ver-la-economia-la-ingenieria-social-vs-la-mano-invisible.phtml

En ocasión de un encuentro por el Mercosur, esta semana se produjo un cruce de ideas entre el ministro de Economía Martín Guzmán y su par brasileño, Paulo Guedes. Aquí, un economista analiza ambas formas de ver la economía.

Mercosur 20210429Cruces con Brasil por los aranceles, en la reunión del Mercosur. | CEDOC PERFIL

Existen dos maneras diferentes de ver la economía. Por un lado, la economía es un proceso espontáneo, con vida propia que se autorregula. A esta visión se la suele asociar a la famosa “mano invisible” de Adam Smith. Para este punto de vista la mano invisible no es perfecta, pero sí es mejor que una economía fuertemente regulada.

Por el otro lado, la economía es vista como un problema de ingeniería social. Con raíces en Marx (explotación) y Keynes (irracionalidad), el estado debe controlar, regular, e incluso salvar a la economía de sus propias crisis.

Los Ministros de Economía Martín Guzmán (Argentina) y Paulo Guedes (Brasil) fueron protagonistas de este contrapunto. Ante la afirmación de Guzmán, de que “la mano invisible de Adam Smith es invisible porque no existe”, su par brasileño le recordó que la mitad de los Nobel de Economía fueron para economistas de la tradición de la Escuela de Chicago.

Más allá de las sorprendentes palabras de Guzmán, su expresión es un acto fallido que muestra que en el gobierno prevalece una visión de la economía como un problema de ingeniería social en lugar de una visión de la economía como un proceso espontáneo y natural.

En primer lugar, la respuesta de Guedes se queda corta. La visión de la economía como un proceso de mano invisible trasciende a la Escuela de Chicago ampliamente.

Tres ejemplos no asociados a la Escuela de Chicago dentro del listado de Nobel al que hace referencia el ministro brasileño son Elinor OstromVernon L. Smith, y Friedrich A. Hayek. Este último no sólo podría considerarse un Adam Smith del Siglo XX, sino que es uno de los Nobel más citado por otros galardonados con el Nobel.

Además, así como la mano invisible trasciende a la Escuela de Chicago, también trasciende a la economía. En filosofía, por ejemplo, autores de la talla de Robert Nozick y Karl Popper han tratado el tema. Mal que le pese a Guzmán, la mano invisible es parte del ADN del desarrollo de la teoría económica desde Adam Smith hasta la fecha.

La visión ingenieril de la economía por parte del gobierno está por todos lados. Está tan presente que la tomamos como natural y no tomamos nota de ella. Podemos pensar, por ejemplo, en la obsesión regulatoria del estado. O en la intención de controlar la inflación con gigantescas planillas Excel. Pero para no perdernos en anécdotas, podemos mirar los mismos indicadores que se usan en investigaciones científicas a nivel mundial.

Según el Índice de Libertad Económica del Fraser Institute (Canadá), con el kirchnerismo argentina descendió en el ranking de libertad económica al punto tal de ubicarse entre las 10 economías menos libres del mundo. El problema es que la economía no es una compleja pieza de relojería. La economía es más bien un ecosistema.

El economista de la mano invisible es más biólogo que ingeniero. Estudia un complejo ecosistema que él mismo es incapaz de reproducir, realizando intervenciones menores para garantizar su supervivencia, pero sin buscar regular su naturaleza. El ingeniero, en cambio, no aceptaría ningún cambio espontáneo del ecosistema que no esté apropiadamente regulado por alguna oficina gubernamental. Las trabas al progreso y desarrollo son obvias.

Así como la mano invisible trasciende a la Escuela de Chicago, la visión ingenieril de la economía trasciende al kirchnerismo. Recordemos que el lema de Cambiemos era el de estado presente, no el de un estado limitado. Importantes figuras de este movimiento han sostenido que Cambiemos era socialista o un movimiento de izquierda (recuerdo a Ivan Petrella, Federico Pinedo, Marcos Peña, y Durán Barba).

Con actitudes que hacen acordar a adolescentes, desde el gobierno se mofaban de los economistas de la mano invisible usando motes como el de “liberalote”. Podemos recordar también la persecución de Rodriguez Larreta en CABA a Uber y ciudadanos de bien intentando hacer algún ingreso extra (quizás para pagar los aumentos de impuesto de Larreta) mientras hacía la vista gorda a los violentos actos del sindicato de taxis. Todo este drama justificado en la falta de una regulación apropiada. La visión ingenieril es poco creativa. En lugar de adatar la regulación a los nuevos desarrollos del mercado prohíbe aquello que no es adaptable a una regulación anacrónica.

No hace falta especular, podemos ver los datos. A nivel mundial, al menos desde el 2000 a la fecha, la libertad económica viene en ascensoArgentina, una vez más, a contramano del mundo. El ingreso per cápita (ajustado por costo de vida) de las economías más libres del mundo es casi diez veces superior al de las economías menos libres del mundo.

La mano invisible es la mejor arma para eliminar la pobreza. Los datos también nos muestran que la distribución del ingreso es similar en economías libres y reprimidas. La diferencia es que la pobreza es mayor en las economías reprimidas. Un último dato, en las economías libres hay mayor igualdad de género que en las economías reprimidas.

Si uno mira la economía argentina, especialmente de Perón a la fecha, no vemos una alternancia entre la mano invisible y la ingeniería económica. Lo que vemos es una alternancia de ingenieros. Todos estos experimentos terminan de manera similar. Crisis económica con un retroceso relativo en la economía mundial.

Quizás para Guzmán y el kirchnerismo los beneficios de una economía libre sean invisibles. No hace falta que también lo sean para la oposición.

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Es profesor de UCEMA. Publica en @n_cachanosky

La cuarentena como política antiinflacionaria

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 20/4/2021 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/04/20/la-cuarentena-como-politica-antiinflacionaria/

La recesión que provocó el ASPO en gran parte de 2020 posibilitó contener el ritmo de suba de los precios al consumidor. Pero el exceso de emisión de dinero no demoró en manifestarse

La tasa de inflación de marzo refleja el impacto de la fenomenal expansión monetaria de 2020, emisión que fue la principal fuente de financiamiento del Tesoro (EFE)

La tasa de inflación de marzo refleja el impacto de la fenomenal expansión monetaria de 2020, emisión que fue la principal fuente de financiamiento del Tesoro (EFE)

El aumento del 4,8% del Índice de Precios al Consumidor del Indec en marzo refleja el impacto de la fenomenal expansión monetaria de 2020, emisión que fue la principal fuente de financiamiento del Tesoro. Entonces, la cuarentena que impuso el ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio) actuó como mecanismo de freno a la inflación y, a medida que fue haciéndose más flexible, por el contrario, se aceleró.

Pero antes de ir a ese punto, conviene resaltar un dato que no es menor. Si bien el IPC a nivel nacional aumentó el 4,8% en marzo, el IPC del Gran Buenos Aires tuvo un incremento del 5,2%. Fue el que más subió por regiones (Pampeana, Cuyo, Noreste, Noroeste y la Patagonia).

El tema no es menor porque de acuerdo a los últimos datos de desocupación del Indec: los partidos del Gran Buenos Aires tienen la tasa de desempleo más alta del país con el 14,1%. Además, en la mayor parte de los dominios del kirchnerismo tienen una de las tasas de pobreza más altas del país con el 51% de personas por debajo de la línea de pobreza.

Lo primero a tener en cuenta es que la aceleración de la inflación está pegando más intensamente en el electorado del kirchnerismo que, como viene la situación económica y social, tiene posibilidades de hacer una muy mala elección en octubre. Obviamente, Argentina es imprevisible electoralmente.

Yendo al tema de la inflación y la cuarentena, en primer lugar se puede ver el índice de Our in World Data que mide la severidad de la cuarentena.

La cuarentena más estricta estuvo entre fines de marzo y julio en que se mantuvo en un índice máximo de 100 y aproximadamente 90 como piso hasta principios de agosto. A partir de ese mes comenzó a descender hasta ubicarse en un nivel de 70. Es decir, nunca terminó, pero se atenuó.

Mientras que en el siguiente gráfico se puede observar qué pasó con la tasa de inflación a medida que se fue flexibilizando el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio.

Justamente en la parte más estricta de la cuarentena la tasa de inflación se mantuvo en el orden del 1,5% mensual. A partir de agosto, cuando comienzan a suavizarse las medidas de aislamiento social, el ritmo de suba de los precios al consumidor se duplicó, pasó de 1,5% a 3% mensual promedio, aproximadamente, y luego se dispara a un escalón del 4%, y en marzo corrió a una velocidad de 4,8%, que se mantuvo en la primera mitad de abril.

En otras palabras, la cuarentena actuó como un control de precios indirecto dado que la gente no podía gastar los pesos que emitía el BCRA. Entre enero de 2020 y 2021 la base monetaria aumentó 35%,en promedio de cada mes.

Causas y efectos

¿Por qué a pesar del fuerte endeudamiento del BCRA colocando Leliq y Pases y a pesar de expandir menos la base monetaria, se fue acelerando la tasa de inflación? Según funcionarios del Gobierno la culpa es de los productores ganaderos y de las empresas alimenticias que no trabajan al 100% de su capacidad de producción.

La realidad es que las empresas no trabajan al 100% de su capacidad instalada porque puede haber insumos faltantes, mantenimiento de máquinas, reparaciones o los camiones de Moyano cortando las operaciones de alguna planta productora.

La inflación empezó a acelerarse a medida que se fue suavizando la cuarentena porque la gente pudo huir del dinero que emitió el BCRA y no lo podía usar porque no podía consumir durante la cuarentena estricta. Lo que se está dando es una combinación de expansión monetaria, junto con una caída en la demanda de moneda y una disminución en la oferta de bienes y servicios.Lo que se está dando es una combinación de expansión monetaria, junto con una caída en la demanda de moneda y una disminución en la oferta de bienes y servicios (Reuters)Lo que se está dando es una combinación de expansión monetaria, junto con una caída en la demanda de moneda y una disminución en la oferta de bienes y servicios (Reuters)

Si bien es cierto que el nivel de actividad rebotó, recién está en los niveles de febrero de 2020, mes anterior al inicio de la cuarentena, cuando arrastraba más de 18 meses en recesión. En definitiva, hay más billetes circulando, pero la gente no los quiere retener, se los saca rápidamente de encima, y la oferta de bienes y servicios crece a un ritmo menor que la expansión de dinero.

Considerando que la moneda es una mercadería más, se puede ver el problema desde otro ángulo. El BCRA produce cada vez mayor cantidad de una mercadería llamada pesos que la gente no quiere.

Es como si hubiese un precio relativo entre cantidad de trigo y de carne. Hay que entregar determinada cantidad de trigo por un kilo de carne. Si disminuye la demanda de trigo y aumenta su producción y, al mismo tiempo, baja la oferta de carne pero crece su demanda, es obvio que habrá que entregar cada vez más cantidad del primero trigo por igual cantidad del segundo.Para que el ministro Martín Guzmán pueda cumplir con la meta del 29% de inflación en 2021, la tasa de inflación mensual promedio de los próximos 9 meses tendría que ubicarse en 1,66% mensual (Reuters)Para que el ministro Martín Guzmán pueda cumplir con la meta del 29% de inflación en 2021, la tasa de inflación mensual promedio de los próximos 9 meses tendría que ubicarse en 1,66% mensual (Reuters)

Es la tormenta perfecta en materia inflacionaria: más emisión, menor demanda de moneda y baja la oferta de bienes y servicios.

Para que el ministro Martín Guzmán pueda cumplir con la meta del 29% de inflación en 2021, el aumento promedio mensual del índice general de precios al consumidor del Indec en los 9 meses que falta tendría que ubicarse en el 1,48%. Meta difícil de lograr con la caída en la demanda de moneda y con un BCRA que volvió a expandir base monetaria en marzo luego de dos meses de descanso a la maquinita.

Y atención con precios mayoristas que en febrero fue del 6,1%, alcanzó un ritmo anualizado de 103% anual. Es decir, ya alcanzó un rango de 3 dígitos anuales, pisando las tarifas de los servicios públicos y el tipo de cambio oficial.

El Gobierno podrá seguir inventando argumentos exóticos y buscar culpables por todos lados para explicar inflación que se acelera, pero la dura realidad es que la teoría monetaria de la inflación está pasando, implacablemente, su factura.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Por qué la extrema pobreza es un flagelo muy difícil de reducir

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 14/4/2021 en: http://economiaparatodos.net/por-que-la-extrema-pobreza-es-un-flagelo-muy-dificil-de-reducir/

Persiste un clima de desaliento a los negocios, con amenaza de más regulaciones y penalidades a las empresas

Sin duda la segunda ola de COVID 19 es un problema serio, pero tal vez sea un problema serio porque el gobierno nunca utilizó el tiempo de la cuarentena eterna para poner en condiciones el sistema de salud y organizar debidamente una masiva y efectiva compra de vacunas para hacer una adecuada campaña de vacunación. Todo lo que sabemos es que las pocas vacunas que llegaron fueron utilizadas, en parte, para el vacunatorio VIP que incluía a jóvenes militantes de La Campora.

El problema está en que Argentina es un país pobre, es decir, no puede darse el lujo de frenar la actividad económica, aunque sea parcialmente, como lo hacen otros países. Argentina tiene un ingreso per capita de US$ 8.000 por año y el promedio de la UE es de US$ 39.000 por habitante. Son dos mundos económicamente tan diferentes que compararse con esos países en las medidas de restricción económica no tiene ningún sentido. Y aun así, algunos países de la UE tienen marchas de protesta por la cuarentena que imponen algunos de los gobiernos.

Es más, entre 2010 y 2020 la población argentina creció el 11% y el PBI cayó el 14%. La torta se transformó en un alfajor y llegaron más comensales a la mesa. Imposible que no estallara la pobreza y aumentara la indigencia con estos números. El 60% de ese tiempo gobernó el kirchnerismo y el otro 40% el gradualismo de Cambiemos.

En realidad, desde que empezamos a votar nuevamente en 1983, la democracia se transformó en una competencia populista en la cual los diferentes partidos políticos compiten por ver quién ofrece quitarle el fruto de su trabajo a unos para dárselo a otros, hasta llegar a un punto en que están dados todos los incentivos para no producir y todos para tratar de vivir consumiendo sin producir.

Es más, las reglas de juego para producir en Argentina son perversas. Si alguien produce tela para ropa, le dan protección arancelaria, si otro ensambla celulares en Tierra del Fuego tiene todo tipo de subsidios, ahora si Ud. invierte en una empresa, crea puestos de trabajo en un país con 19 millones de pobres, 4,5 millones de indigentes, 11% de desocupación y se esfuerza por ser competitivo, el Estado lo esquilma a impuestos, le pone mil regulaciones, controles, prohibiciones de exportar y encima si Moyano le bloquea la planta para que Ud. no pueda trabajar, el Estado se toma todo el tiempo del mundo para resolverle el problema. Si es que se lo resuelve.

En otras palabras, el Estado no lo deja trabajar en tiempos normales, si quiere trabajar en tiempos de pandemia Ud. pasa a ser directamente un infractor que merece todo el castigo de la ley y si el Estado no lo molesta en ninguno de los dos casos, los piqueteros o Moyano se van a encargar de complicarle la vida para que no pueda trabajar en paz.

Es más, en un país como Argentina donde hay 4,4 millones de indigentes, el Estado persigue a los que producen carne y todo tipo de alimentos. Siguen creyendo en el cuento de la oligarquía vacuna.

La economía Argentina está estancada desde 2011, el último dato disponible del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) muestra que la actividad recién está llegando a los niveles de febrero de 2020, el mes anterior a la cuarentena, aclarando que en febrero de 2020 el EMAE estaba levemente por debajo de noviembre de 2019, el último mes completo del gobierno de Cambiemos, que fue un mes recesivo y venía de una recesión de 2 años. Es más, el EMAE está por debajo de los niveles de estancamiento de los últimos 10 años.

Gráfico 1

En 2020 el PBI terminó estuvo solo un 2,5% por encima del PBI de 2009, en pesos constantes de 2004, siendo el 2009 un año recesivo. El PBI de 2020 estuvo casi en los niveles del PBI de 2007. Son 13 años de un PBI casi estancado con una población que crece a pesar de los jóvenes que emigran.

En 2019 emigraron de Argentina 1.013.414 personas, siendo el principal destino España, luego Estados Unidos, Chile, Italia, Paraguay, Bolivia, Brasil y sigue el listado, pero aproximadamente el 50% se fue a España y a Estados Unidos, casi en partes iguales.

Pero en 2019 recibimos a 2.212.879 inmigrantes, mayormente de Paraguay, Bolivia, Chile y Perú. Todos datos de publicados por la ONU.

Resulta realmente curioso que siendo un país que expulsa a sus hijos y empresas por falta de oportunidades, tenga un neto positivo de entre inmigrantes e emigrantes, de casi 1,2 millones de personas. Argentina no es la misma Argentina de fines del siglo XIX y principios del XX que atraía gente de todas partes del mundo por las reglas de juego que ofrecía para prosperar. Hoy Argentina hace el proceso inverso de nuestros abuelos que vinieron a la Argentina a buscar un futuro. Sus nietos o bisnietos van a buscar un futuro mejor al país del cuál ellos vinieron a tratar de prosperar.

Bajo estas condiciones de decadencia y pobreza el gobierno cometió los groseros errores de campaña de vacunación que todos conocen, con lo cual los márgenes económicos para enfrentar la segunda ola de COVID 19 son mínimos, por no decir nulos.

No hay margen fiscal para otorgar subsidios a las empresas que no facturan e igual tienen que pagar los sueldos de sus empleados. No hay margen social con los mencionados 19 millones de pobres, 4,4 millones de indigentes y 2,2 millones de desocupados. Se puede agregar que entre febrero de 2020 y enero de 2021 el sector que mayor cantidad de puestos de trabajo perdió fue el de hotelería y restaurantes, los que vuelven a ser fuertemente golpeados con las nuevas medidas de restricciones horarias y prohibiciones. Ese sector perdió 57.400 puestos de trabajo en lo que va de la cuarentena y no logra recuperarse.

Los números fiscales son horribles, Argentina no tiene moneda, no tiene ahorro interno, las empresas cierran sus puertas y se van del país y otras directamente cierran, lo pobreza y la indigencia está en niveles insospechados, la desocupación es una pesadilla y la falta de perspectivas quitan cualquier sueño innovador.

Con este panorama el gobierno no tiene mejor idea que decir que la gente se quede en su casa y volver a cerrar la actividad, no tan violentamente como en 2020, pero con restricciones importantes para sectores muy golpeados.

Todo parece indicar que el mejor camino es apelar a la conciencia de la gente para que tome los recaudos del caso en estos momentos de pandemia y dejar la mayor flexibilidad para poder producir algo, porque la pobreza extrema a la que están llevando el país es otra forma de morir tan cruel como el COVID 19.

Claro que el principal problema es que quienes tendrían que apelar a la conciencia de la gente fueron los vacunados VIP que usaron las escasas vacunas, compradas con fondos públicos, para vacunarse ellos y sus militantes  y aparecieron en fotos abrazándose a compañeros políticos. Eso quita toda autoridad moral para levantar el dedo acusador y exigirle a la gente que haga lo que ellos han demostrado no estar dispuestos a hacer.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

¿Por qué continúan empobreciéndose los argentinos, aún aquellos que tienen trabajo?

Por Aldo Abram: Publicado el 12/4/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/04/12/por-que-continuan-empobreciendose-los-argentinos-aun-aquellos-que-tienen-trabajo/

Si no se hacen las reformas estructurales que se necesitan para resolver los males de fondo que tiene la economía, luego de esta reactivación, habrá una nueva crisis y la historia de profundización del empobrecimiento de los argentinos continuará

Si no se hacen las reformas estructurales que se necesitan para resolver los males de fondo que tiene la economía, luego de esta reactivación, habrá una nueva crisis y la historia de profundización del empobrecimiento de los argentinos continuará

La Argentina tuvo una fuerte recuperación económica desde mediados de 2020. No solamente porque a cada vez más empresas y gente la dejaron volver a trabajar, sino porque el escenario mundial se volvió sumamente favorable para el país. Los bancos centrales de los países desarrollados emitieron muchísimo para tratar de sostener sus economías ante el impacto negativo de la pandemia. Sin embargo, esto implicó que sus monedas se depreciaran, al igual que sucede en Argentina cuando nuestro Banco Central (BCRA) le da a la “maquinita”. Pero, con mucho menos pérdida de valor de sus monedas; porque son confiables y sus ciudadanos las demandan, mientras al peso nadie lo quiere. En definitiva, la caída del poder adquisitivo del dólar se reflejó en una suba de los bienes exportables, que se miden contra esa moneda, en particular en el valor de los productos argentinos. También, la abundancia de liquidez mundial ayudó a financiar el incremento de la demanda internacional. Todo esto implicó un aumento de los montos exportados, más allá de que estamos lejos de alcanzar las cantidades vendidas al exterior de 2019; aunque hubo alguna recuperación con respecto a 2020. Además, tanto financiamiento disponible en los mercados llevó a ínfimos rendimientos en los países seguros y a los inversores a buscar incrementar sus ganancias asumiendo más riesgo en países emergentes que pagan más. Sin duda, no están viniendo a la Argentina, ya que es un país del que los capitales se fugan; pero si desincentiva la salida de ahorros e inversiones, mermando el desfinanciamiento de nuestra economía. Así que la recuperación ha sido particularmente fuerte, pero los argentinos continúan empobreciéndose.

Es cierto que los datos de empleo dejan ver que la reactivación vino acompañada de una mayor cantidad de argentinos trabajando. Sin embargo, la mayoría lo volvió a hacer con menores ingresos, en actividades de menor productividad o más precarias, informales o de tiempo parcial. Esto no debería extrañarnos, ¿quién va a invertir y generar empleo productivo cuando el gobierno continuamente toma decisiones en contra de los productores haciéndolos perder plata? Además, imaginémonos un empresario que ve que su demanda aumenta con la reactivación y podría tomar un trabajador más. Difícilmente lo hará cuando sabe que las mejoras siempre fueron seguidas de nuevas crisis y está prohibido despedir o, de última, tendrá que pagar doble indemnización por echar a quien contrató, si algo sale mal.

Por otro lado, el Índice de Pobreza de los Trabajadores ha estado mostrando una desmejora hasta principios de este año. Este indicador se basa en el índice de salarios y la Canasta Básica Total que realiza el Indec y lo que refleja es cuánto más cerca o lejos están los trabajadores de ser pobres. O sea, en Argentina, aún aquellos que tienen la suerte de tener un trabajo se han estado acercando a la línea de la pobreza con sus ingresos y cada vez son más los que caen por debajo de ella. Esto no es raro, en 2020, el BCRA estuvo emitiendo a tasas que llegaron a superar el 90% interanual, para financiar al gobierno. Todos sabemos que lo que produce son papelitos pintados que no valen casi nada; por lo que para transferirle capacidad de gasto al Estado se la saca a los tenedores de moneda local, emitiendo y haciendo bajar su poder adquisitivo. Así el gobierno puede aumentar sus erogaciones cobrándonos el impuesto inflacionario y empobreciéndonos a los argentinos. Pues, la pérdida de valor del peso que gestaron el año pasado, todavía está reflejándose en los precios de los bienes y servicios. Es lo que justifica que la inflación acumulada del último trimestre de 2020 haya superado el 11% y, la del primer trimestre de este año, rondara el 12%.

El perseverante empobrecimiento de los trabajadores que muestra este indicador es en sí una mala noticia; pero no la peor de ellas. Hace décadas que son coyunturales las mejoras en el nivel de bienestar de los argentinos cada vez que se sale de las crisis o se recibe el beneficio de excepcionales escenarios internacionales favorables; pero luego se desvanecen cuando las condiciones externas se normalizan. La realidad es que la tendencia de largo plazo es al empobrecimiento; porque para poder mejorar las posibilidades de progreso de los trabajadores hay que incentivar la inversión que permite el crecimiento de la producción y la productividad en el largo plazo. La Argentina ha sido un fracaso en ese sentido; pero ha tenido gran éxito “combatiendo al capital”.

¿Quién va a querer producir en una Argentina que se encuentra entre los países del mundo que más exprimen con impuestos a sus empresas y siguen incrementándoles la presión tributaria? O, cuando la legislación laboral y los gravámenes al trabajo hacen más conveniente usar capital más caro y escaso para sustituir empleo, habiendo alta desocupación. O cuando existen más de 67.000 regulaciones que asfixian a los que intentan hacer negocios, en particular a las Pymes.

Es posible que la recuperación de la economía continúe; mientras la “segunda ola” de la pandemia no golpee demasiado fuerte, fruto de la mala gestión que se hizo de la misma. Sin embargo, en la medida que no se resuelvan todos los graves problemas que aquejan al país, algunos de los cuales comentamos en el párrafo anterior, no se habrá salido de la crisis de credibilidad preexistente al COVID-19. Nadie cree que la Argentina tenga capacidad de tener un crecimiento importante y sostenido o la capacidad de recrear su credibilidad, por ende, su crédito. Por ello vemos que los que compran y venden los bonos entregados en el canje de 2020 lo hacen a precios que señalan que creen que el país volverá a reestructurarlo en el mediano plazo.

Lamentablemente, si no se hacen las reformas estructurales que se necesitan para resolver los males de fondo que tiene la economía, luego de esta reactivación, habrá una nueva crisis y la historia de profundización del empobrecimiento de los argentinos continuará.

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) . Sigue a @AbramAldo

Falacias que se reiteran sobre la idea de pobreza

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 10/4/2en: https://www.infobae.com/opinion/2021/04/10/falacias-que-se-reiteran-sobre-la-idea-de-pobreza/

Cuando comprendamos que el bienestar no depende de magias ni de decretos voluntaristas, recién entonces estaremos en condiciones de abrir las puertas al progreso, muy especialmente para los más necesitados

 Alexander Solzhenitsyn

Alexander Solzhenitsyn

Es sabido que pobreza y riqueza son términos relativos: todos somos pobres o ricos depende con quien nos comparemos. Pero en esta nota centramos la atención en aquellos que no tienen para atender sus necesidades básicas, un concepto que naturalmente remite a lo absoluto y deja de lado posiciones relativas. Sin duda un problema grave.

En este contexto caben distintas observaciones. En primer lugar, refutar la machacona idea de sostener que la pobreza así definida conduce a la delincuencia. Esta afirmación constituye un agravio para nuestros ancestros puesto que todos descendemos de las cuevas y la miseria más espantosa de lo que no se sigue que provengamos de delincuentes. Más aun, es muy frecuente constatar que personas muy modestas en su condición económica cultivan valores de respeto recíproco, mientras otros con ingresos suculentos revelan conductas inmorales por donde se los mire. En otras palabras, los principios éticos que se adoptan no tienen relación causal con el bolsillo, tienen que ver con el cultivarse como seres humanos.

En segundo término, se ha dicho que el populismo cala hondo en lugares pobres, lo cual no ocurre en zonas opulentas o que cuentan con ingresos mayores. Esto tampoco es cierto: antes que nada debemos percatarnos que los países ricos fueron pobres y no abrazaron el estatismo cuando se enriquecieron, de lo contrario hubieran seguido siendo pobres. Otra vez se trata de valores y principios que además de conducir a la decencia conducen a la prosperidad.

En tercer lugar, es pertinente subrayar que también se insiste que la pobreza invita a un clima de planes sociales lo cual atenta contra la cultura del trabajo. Sin duda que los llamados planes sociales -esto es la entrega por parte de los aparatos estatales de recursos sustraídos compulsivamente del fruto del trabajo ajeno- degradan la noción del propio esfuerzo al tiempo que crean dependencia malsana con políticos demagogos e inescrupulosos y acentúan inexorablemente la pobreza. Pero esto no es exclusivo de los pobres, a muchos ricos también los estatistas les otorgan planes sociales encubiertos, solo que con otro nombre: se llama proteccionismo aduanero, mercados cautivos, créditos subsidiados, exenciones fiscales, “salvatajes” de deudas, dádivas y privilegios de todo tipo a expensas de los trabajadores que no tienen poder de lobby.

Y ahora viene el tema de fondo, cuál es el procedimiento para reducir la pobreza. En otras oportunidades he escrito sobre este tema crucial pero se hace necesario insistir en vista de la reiteración de falacias en esta materia.

Los derechos individuales son anteriores y superiores a la existencia de los gobiernos y proceden de las características de la condición humana que requieren de facultades para usar y disponer de lo propio para poder seguir sus proyectos personales de vida. Igual que las rosas y las piedras, el ser humano cuenta con características que definen su especie. Nadie debe ser utilizado como medio para los fines de otros, puesto que el ser humano es un fin en sí mismo. Los “balances sociales” con la intención de establecer peculiares utilitarismos son del todo improcedentes y conducen a las mayores arbitrariedades como cuando se pretenden sopesar ventajas de mayorías circunstanciales frente a minorías indefensas. Los pseudoderechos son a todas luces contrarios al derecho.

Vivimos la era en la que se declama la defensa de los más necesitados pero simultáneamente se los afecta severamente con medidas altamente contraproducentes. Esto es así principal aunque no exclusivamente a través de las mal denominadas “conquistas sociales” que paradójicamente arruinan a los más vulnerables.

Según el Indec, la pobreza en la Argentina llegó al 42%Según el Indec, la pobreza en la Argentina llegó al 42%

Para comprender esta conclusión es menester aludir a la causa por la cual se elevan salarios e ingresos en términos reales. Se trata de lo que genéricamente se denomina tasas de capitalización que equivale a la inversión per capita, es decir instrumentos, maquinarias, equipos, instalaciones y conocimientos relevantes que hacen de apoyo logístico al trabajo para aumentar rendimientos. A su vez, las inversiones provienen de ahorro interno y externo al país en cuestión, lo cual se maximiza en la medida en que se cuenten con marcos institucionales civilizados, en otros términos, el respeto a los derechos de propiedad de cada cual comenzando por la propia vida, la expresión del pensamiento y el uso y disposición de lo adquirido legítimamente.

En este contexto se hace necesario apuntar acerca del peligro del mal uso del significado del término “inversión”. Este concepto se refiere a la estimación individual respecto a recursos propios en cuyo contexto el sujeto en cuestión valora en más rendimientos futuros respecto a los presentes y, por tanto, opta por abstenerse de consumir para ahorrar y siempre el destino del ahorro es la inversión (son dos caras de la misma moneda). Es del todo inapropiado aludir a “la inversión” cuando los aparatos estatales se apoderan del fruto del trabajo ajeno, en ese caso se trata de gasto que puede ser corriente o destinado a activos fijos pero en ningún caso tiene sentido pretender que se trata de una inversión por los motivos antes señalados. Si un fulano le arranca la billetera a otro, carece por completo de sentido decirle que se lo “invertirá” por más que ese fulano forme parte del aparato estatal o sea un privado, en el primero caso podrá justificarse o no el gasto pero en ningún caso se trata de un proceso de inversión. En el lenguaje cotidiano hay un uso y abuso del concepto de marras.

Hoy está de moda criticar acérrimamente a tal o cual dirigente sindical por sus conductas aberrantes pero se deja en pie la legislación que hace posible contar con sindicatos ilegítimos en lugar de asociaciones libres y voluntarias y se mantiene en pie la figura de los “agentes de retención” que echan mano al fruto del trabajo de empleados para que no puedan usar sus pertenencias.

Una vez hechas estas aclaraciones queda claro que los salarios bolivianos resultan más bajos que los canadienses, no porque en el primer caso los empresarios son perversos y los segundos más generosos, se trata de tasas de capitalización distintas y eso hace toda la diferencia, lo cual no significa que las posiciones relativas sean irrevocables. Hay países que han tenido altas tasas de capitalización que luego han despilfarrado con lo que sus niveles de salarios han disminuido. Como queda dicho, todo depende de la calidad de los marcos institucionales imperantes.

En medios alemanes y estadounidenses prácticamente no existe servicio doméstico en los respectivos hogares. No es porque las amas de casa no requieran ayuda, es que las tasas de capitalización son de tal magnitud que no permiten contar con ese servicio pues deberían competir con salarios elevados en medios empresarios y equivalentes, situación que se torna imposible.

Es típico que en países de muy bajas tasas de capitalización, se lleven a cabo faenas como que a determinado sujeto lo abanican a la hora de la siesta cuatro personas, pero si esa misma persona se trasladara a una ciudad donde primen altas tasas de capitalización deberá abandonar de inmediato su costumbre pues los salarios para esa actividad resultan imposibles de afrontar.

Se ha mantenido erróneamente que los gobiernos deben regular contratos laborales puesto que “la desigualdad en el poder de contratación” pone de manifiesto que no resulta posible permitir que un millonario contrate con una persona que no tiene para llegar a fin de mes, a fin de la semana o a fin del día. Este análisis adolece del grave defecto que no toma en consideración que resulta a todas luces irrelevante lo abultado o lo débil de las respectivas cuentas corrientes o de los patrimonios netos de quienes contratan. Lo relevante, lo decisivo son las tasas de capitalización que obligan a pagar los salarios de mercado. Si un millonario llega a un pueblo y averigua cuanto cuesta pintar su casa pero sostiene que como cuenta con un abultado patrimonio pagará la mitad, por definición no pintará su casa. No es atingente si la persona en cuestión es muy rica o si está quebrada, el salario para pintar su casa es el que marca la tasa de capitalización.

También debe tenerse en cuenta que si a igual trabajo un empresario decide pagar más de lo que marca las tasas de capitalización, por un lado tendrá mayor oferta de trabajo de la que necesita y por otro procederá a derrochar sus recursos con lo que de persistir en esta línea tendrá contados sus días como empresario.

Es necesario señalar que allí donde las contrataciones laborales son libres no habrá desempleo, es decir, sobrante de aquél factor esencial para prestar servicios y para producir bienes. Esta situación para el trabajador normal (no para el que, por ejemplo, se encuentra en estado vegetativo o padezca deficiencias de tal naturaleza que no le permiten hacer nada) ocurre independientemente de la pobreza más extrema o la riqueza más exuberante en que se encuentre el medio en cuestión. En el primer caso los salarios serán reducidos y elevados en el segundo por en ningún caso habrá sobrantes de ese recurso humano esencial.

En realidad se observa desempleo en diversos países porque los arreglos contractuales no son libres. Al contrario, aparecen las mal denominadas “conquistas sociales” que indefectiblemente provocan desocupación puesto esto sucede cuando por decreto se colocan los salarios monetarios o no monetarios por encima de lo que permiten las tasas de capitalización. Y esto no debe verse solo en cuanto a los trabajadores marginales, si por ley se colocan salarios superiores a los que obtienen gerentes de finanzas, de personal o gerentes generales, ellos quedarán desempleados.

Habitualmente aquellas mal llamadas conquistas sociales se decretan con la mejor buena voluntad con la idea de proteger a los más necesitados, pues es de gran importancia percatarse que los perjudican grandemente. Así, por ejemplo, el salario mínimo, por definición superior al de mercado, barre con los que más necesitan trabajar. También hay “conquistas” que constituyen insultos a la inteligencia como el caso argentino del aguinaldo, esto es, el mes trece, sin percibir que inexorablemente se están pagando menos durante los doce meses del año para poder hacer frente al treceavo mes. En realidad sería interesante poder decretar que el año tiene cuarenta meses pero eso no es posible y así con en resto de las tristemente célebres conquistas sociales.

De más está decir que el salario que establecen las tasas de capitalización no aparecen dibujadas en el cielo, hay que averiguarlo. De todos modos, pruébese contratar una secretaria por la mitad del salario de mercado y seguramente durará hasta la hora del almuerzo del primer día laborable pues se informará inmediatamente que está subvaluada.

Esto que estamos comentando va muy especialmente dirigido al fenómeno de robotización en curso que permite liberar recursos humanos y materiales para destinarlos a cubrir otras necesidades imposibles de contemplar hasta el momento debido a que esos recursos estaban esterilizados en las áreas anteriores. Como es sabido los recursos son limitados frente a necesidades ilimitadas. Si estuviéramos en Jauja y hubiera de todo para todos todo el tiempo desaparecería el problema del trabajo. El empresario para lograr nuevos arbitrajes está incentivado a capacitar personal en las nuevas actividades. Salvando las distancias, es lo mismo que ocurrió con el hombre de la barra de hielo antes de los refrigeradores, o el fogonero antes de las locomotoras Diesel.

Los sindicatos como asociaciones libres y voluntarias juegan un rol apreciado por los afiliados lo cual implica la figura de la personería jurídica pero de ningún modo la figura fascista de la personería gremial que bloquea la libertad contractual. Del mismo modo, la huelga debe ser entendida como el derecho a no trabajar, lo cual se opone abiertamente a la intimidación y la violencia que dada tiene que ver con ese derecho.

Cuando comprendamos que el bienestar no depende de magias ni de decretos voluntaristas, recién entonces estaremos en condiciones de abrir las puertas al progreso, muy especialmente para los más necesitados. Tal como explica entre muchos otros Bruno Leoni, cuando comprendamos que el derecho no es fruto de la ingeniería social sino fruto de un proceso de descubrimiento, recién entonces comprenderemos el valor de marcos institucionales que garantizan el respeto recíproco. Recién entonces estaremos en condiciones de comprender el peligro del pseudoderecho.

Edmund Burke en 1756 escribió que “el disfrute seguro de los derechos naturales es el propósito último y más grande de la sociedad civil y por tanto toda forma de gobierno es solo buena si es consistente con ese propósito al que está enteramente subordinado”, lo cual, entre otros, fue tomado por Juan Bautista Alberdi en la publicación de su primer estudio de perspectiva jurídica en 1837 y luego en el contexto de su análisis económico en 1854. Esta es la manera de sacar a la gente de la pobreza y encaminarla al progreso: el respeto recíproco, en cuyo contexto es del caso recordar que en 2003 Alexander Solzhenitsyn resumió todo el problema del siguiente modo: “En diferentes lugares a través de los años he tenido que probar que el socialismo, que muchos pensadores occidentales dicen que es una especie de reino de justicia, es coerción, codicia burocrática, corrupción y avaricia”.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

El cerco fiscal

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2021/04/el-cerco-fiscal.html

Resulta claro que, la renta (beneficio) neta es lo que queda luego de deducidos los impuestos y no antes. De paso, se demuestra nuestra tesis de que los impuestos que recaen sobre la renta repercuten negativamente sobre el capital. Y como del capital derivan los salarios que se pagan a los trabajadores se comprenderá el impacto negativo del impuesto contra estos y -muy especialmente perjudicados- los que menos tienen.

“Las rentas se dividen en cuatro categorías, comprendiendo la primera, la renta del suelo que alcanza a la propiedad rural como a la urbana. La segunda categoría corresponde a las rentas de capitales mobiliarios y similares. La ley considera tales a los intereses fijos y variables de préstamos en dinero o valores, dividendos de títulos o acciones o de otras participaciones de capital social en sociedades de responsabilidad limitada y en comandita y los réditos de otra materia imponible similar como ser la locación de cosas muebles o de derechos, las regalías, las rentas vitalicias y las rentas o subsidios periódicos, excluidos los de carácter alimenticio, siempre que se trate de capitales, cosas o derechos, colocados o utilizados en la República, a cargo de personas de existencia visible o ideal, con domicilio o residencia en ésta, y sin tener en cuenta la fuente de donde provienen a su vez los réditos de tales personas o el lugar de la celebración del contrato de que proviene la obligación.”[1]

Como se ve, la ley cubre todos los aspectos posibles del concepto de renta y que -en algún sentido- va más allá, tratando de alcanzar objetivos extraeconómicos. El fisco -a través de esta ley- ha tratado de extender sus poderosos tentáculos hacia la mayor parte de sectores y bienes posibles ¿el motivo? Ya lo expusimos: se llama voracidad fiscal que -en definitiva- va a parar a los bolsillos de los burócratas que forman la planta permanente de los organismos estatales y -en niveles superiores- los distintos políticos de los diversos partidos que rotativamente van acaparando el poder a través de las elecciones democráticas, o bien por otras vías distintas de llegar al poder.

Económicamente, debemos recordar que el gravamen a todas estas rentas va carcomiendo los capitales de los que ellas derivan, ya que su expoliación priva la regeneración de esos capitales a fututo. Contrariamente a lo que muchos creen la economía no es un sistema de compartimientos estancos, sino que se trata de algo similar a un sistema de vasos comunicantes. Esto hace que las medidas que se adopten en un sector repercutan (si bien en distintos grados, momentos e intensidades) en otro o más. Cuanto mayor sea el nivel de conexidad de un factor económico con otro mayor será ese efecto y -no cabe ninguna duda- que la calidad de correlación entre el capital y su renta es de una estrechez inmediata (como de causa y efecto). No existe, pues, esa independencia y divorcio que la gran mayoría de los tributaristas afirma darse entre el capital y la renta, creyendo que el gravamen sobre esta última no originaría “ningún” efecto ni perjuicio sobre el capital. Recordemos el ejemplo que dimos antes:

MOMENTOCAPITALRENTAREINVERSIÓN
M1$1.000,00$1.000,00$1.000,00
M2$2.000,00300300
M3$2.300,009090
M4$2.090,002727
M5$2.027,008,18,1
M6$2.008,102,432,43
M7$2.002,430,7290,729
M8$2.000,730,21870,2187

 En fin, la frondosa imaginación de los agentes fiscales -y de los teóricos que les dan sustento- ha demostrado ser muy prolífica en idear nuevas maneras de expoliar a la gente del fruto del trabajo, y a medida que el mercado va creando nuevas formas de generar confort y bienestar a las masas allí se hará presente (tarde o temprano) el “estado” recaudador para que, mediante sus aparatos fiscales, pueda intervenir y succionar los nuevos frutos que tendría la novel actividad. Cada original emprendimiento ha sufrido el mismo proceso apenas hubiera adquirido algún desarrollo y volumen. Mas antes que después el agente fiscal y su implacable rastrillo hizo su aparición y le aplicó un gravamen pequeño al principio y creciente no mucho tiempo después. No existe -prácticamente- ninguna actividad lucrativa que en su historia no haya pasado por el martirio fiscal.

“Comprende la tercera categoría a las rentas del comercio e industrias, prestaciones de servicios de los profesionales, de los que ejercen oficios y ocupaciones lucrativas por cuenta propia. La cuarta categoría es la que incluye a los réditos del trabajo personal, por prestación de servicios a las órdenes de un empleador. La discriminación se practica teniendo en cuenta cargas de familia, gastos extraordinarios, pago de otros Impuestos, conservación del capital del cual la renta emerge, etcétera.”[2]

Tal se advierte, el fisco se ha cuidado esmeradamente de no dejar a nadie afuera de la expoliación. La consigna parece haber sido: “Todo el mundo ha de quedar bajo la órbita del fisco” para poder ser despojado inmisericordemente, y en eso, el poder policiaco del agente fiscal se ha sofisticado al máximo en casi todos los lugares donde existe. Y en el último punto se plantea, nuevamente, el imposible fiscal : “conservación del capital del cual la renta emerge” justamente lo que el impuesto nunca puede hacer sino lo contrario, porque la renta de la cual resulta fruto del capital es la misma que en el momento o periodo siguiente generará (en todo o en parte) el nuevo capital o regenerará el antiguo capital, algo que obviamente está más allá del límite de comprensión de los tributaristas en su mayoría, y que parecen creer que el capital ha surgido por “generación espontánea”, o bien ha sido enviado desde el cielo por algún alma o poder piadoso. Sin embargo, y por desgracia, en la economía no existen los milagros, y la ciencia económica posee leyes propias que si no se estudian profundamente y se comprenden cabalmente dan origen a toda suerte de malos entendidos y disparates, como la literatura habitual en materia de impuestos aceptada deja ver.


[1] Mateo Goldstein. Voz “IMPUESTOS” en Enciclopedia Jurídica OMEBA, TOMO 15, letra I, Grupo 05.

[2] Goldstein, M. ibidem.

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

Las restricciones a las libertades reducen los ingresos y aumenta la pobreza

En los países con menores restricciones para la vida económica se registran los niveles más altos de PBI por habitante

La limitación del uso del transporte público de pasajeros provoca aumento del ausentismo en en muchas empresas y reduce la actividad fabril y comercial

La limitación del uso del transporte público de pasajeros provoca aumento del ausentismo en en muchas empresas y reduce la actividad fabril y comercial

Nunca los ingresos están asegurados, son el producto de intercambios voluntarios personales. Lo contrario son las imposiciones, redistribuciones forzadas, que siempre empobrecen y debilitan las satisfacciones. El agregado de los ingresos, PBI (Producto Bruto Interno), y los patrimonios individuales, reflejan el valor de los derechos individuales, y es el resultado de las transacciones, actividades coordinadas de los participantes.

Las transacciones superan conflictos y suman ingresos al PBI. En tanto, las prohibiciones fuerzan redistribuciones, apagando satisfacciones y limitando la generación de riqueza.

Las naciones se enriquecen liberadas de trabas artificiales, expone el libro “Por un País más Justo y Floreciente”. Suiza e Irlanda, los pueblos más libres y ricos del mundo, ganarán casi USD 100.000 promedio por habitante en el corriente año.

Por otro lado, el aumento de la pobreza resulta de impedir las competencias para crear bienes, por eso, la mayor proporción relativa a la población se encuentra en las naciones donde se castigan y quitan libertades. Burundi y Sudán del Sur, con ingresos anuales de 260 a 315 dólares por habitante, en 2021, resultan los menos libres, ahogados por su propia gente. Para este año, FMI proyecta que los argentinos generen USD 9.100 promedio por habitante, prueba de sufrir mayores impedimentos que el humano promedio, que percibe unos USD 12.200 al año.

Competencia y riesgo

Progresan quienes se arriesgan y encuentran medios de prosperar (ingresos), superando conflictos (costos). ¿Qué es Libertad? El permiso para buscar la propia felicidad, sin molestar al prójimo. Derecho reconocido en la Constitución, que da sentido a la vida, a la propiedad de lo creado y a la misma civilización. La libertad abre las puertas a la competencia, el convenio de cooperación más trascendental para impulsar los ingresos, eso incentiva a cada uno a desvivirse para satisfacer a sus clientes, y a sí mismo, en la seguridad de la atención recíproca de sus necesidades, desarrollando entendimientos y habilidades.La libertad abre las puertas a la competencia, el convenio de cooperación más trascendental para impulsar los ingresos

Los burócratas y funcionarios protegen, privilegian, sus ingresos con normas que ahogan las libertades a las personas independientes. La difusión de mitos e ideas falsas coarta libertades y apoya redistribuciones inequitativas de los ingresos, confiriendo privilegios a personajes y grupos preferidos.

Ejemplo, las calles y espacios públicos son ocupadas por grupos reclamantes para extraer contribuciones del Estado y a quienes producen. Una puja que los usurpadores van ganando a costa de creadores.

El control de cambios de la Argentina da poder a políticos y burócratas para revisar operaciones privadas. Empresas se hacen adictas a favores particulares y enfrentan dificultades inusuales, varias rehúsan y emigran. Incluso empresas nacionales exitosas. Desde 2002, los gobiernos están gastando más por ineficiencias y prestaciones sociales, e imponen mayores contribuciones a quienes producen.

La educación quedó en manos de gremios docentes, cuya prioridad no es enseñar si no las condiciones de empleo. Muchos maestros se convirtieron en trabajadores sindicalizados. Se gasta más que nunca en educación pública; pero las familias huyen a la enseñanza privada. En general, sindicatos e influyentes consiguen ventajas particulares a costa de la producción e ingresos conjuntos. Especialmente, dominan entes públicos. Por eso, la competencia viene decayendo y la pobreza aumenta. Los autónomos quedan entrampados en prohibiciones crecientes.

El gráfico atestigua las gigantescas pérdidas de ingresos causadas por regulaciones. La Argentina democrática tiene menos libertades económicas que durante la dictadura y que en China Comunista. Por eso los ingresos son ahora apenas un tercio de los de 1980, mientras el mundo sigue avanzando. El país que era rico por excelencia, apenas 40 años atrás, sufre ahora falta de perspectivas para remontar la pobreza agobiante.

El gráfico delinea las cifras del FMI, del ingreso por habitante, en dólares corrientes, por todo el período compilado en “Perspectivas Económicas Mundiales”, actualizado por el índice de precios al consumidor de EEUU. Entre 1980 y 1982, los desastres gubernamentales, devaluaciones monetarias, crisis de las deudas latinoamericanas y la Guerra de Malvinas causaron la mayor caída de los ingresos de Argentina.

En la década de 1990, el PBI creció más del 50%, con la Convertibilidad y las regulaciones amigables a la competencia.

La pulverización de los ingresos, tras el canibalismo institucional de 2002, y la pausada recuperación, merced a la explosión de la cotización internacional de la soja, materias primas y cierta estabilidad normativa, permitió revertir el proceso, pero nunca se pudo recuperar la superioridad anterior respecto del promedio mundial.https://e.infogram.com/5c884c06-4f5b-463f-a015-b141f7d79381?src=embed

Después de 2017 vuelve el declive acelerado tras las devaluaciones sostenidas, la pandemia, prohibiciones e incompetencias. En 2021, el promedio del ingreso mundial por habitante superará al de los argentinos en 34%. La Argentina autoritaria contrae libertades hasta convertirse en un país con más de 42% de la población en estado de pobreza, mientras muchos dirigentes se enriquecen.

Ahogo de las actividades creativas

Ahora sufrimos un triple ahogo a las actividades creativas. El covid-19, las intromisiones de funcionarios, influyentes, gremialistas, grupos sociales y relatos distorsionantes exacerban corrupciones y contraen los negocios en el sector privado.

¿Qué son los recursos productivos? Productivas son las actividades que satisfacen necesidades individuales, las cuales aumentan cuanto más libres sean, mejor coordinadas con más personas, liberando fronteras y trabas artificiales.

Las prohibiciones anunciadas para contener al covid-19 intentan publicitar decisiones de autoridades desprestigiadas. Los horarios establecidos exhiben desorientación. Prohíben actividades nocturnas porque parecen más fáciles de implementar. Aunque el virus no sea más letal cuando oscurece. Los contactos con familiares y amigos serían más seguros por tratarse de conocidos. Pero las prohibiciones no lo distinguen. Peor todavía, descartan que las personas sopesen los riesgos de los encuentros con las satisfacciones esperadas.

Los regímenes autoritarios inventan relatos que atraen a partidarios. Según Mark Twain, 1835/1910, “es fácil engañar a la gente, lo difícil es convencerla de que ha sido engañada.”

Enrique Blasco Garma es Ph.D (cand) y MA in Economics University of Chicago. Licenciado en Economia, Universidad de Buenos Aires. Fue Economista del Centro de Investigaciones Institucionales y de Mercado de Argentina CIIMA/ESEADE. Profesor visitante a cargo del curso Sist. y Org. Financieros Internacionales, en la Maestria de Economia y C. Politicas, ESEADE.

Un tipo de cambio irreal empuja a aplicar limitaciones a importar, que terminarían asfixiando a la economía

Por Guillermo Luis Covernton. Publicado el 6/4/21 en: https://issuu.com/desafioexportar/docs/desafio_exportar_n__189

Desde hacen algunos meses encontramos advertencias sobre las dificultades que los importadores perciben al momento de ingresar productos, o incluso, en ciertos casos, de insumos estratégicos para ciertas industrias. A lo largo de 2020 el porcentaje de aprobación de las licencias de importación cayó a la mitad o menos desde cerca del 80 % a principios del año, hasta menos del 40 % en los últimos meses. [i] Este tipo de restricciones se agrava en industrias como la automotriz, dada la enorme variedad de piezas diferentes que necesita manejar un fabricante, por la particularidad de las características del diseño de cada modelo. Se dificulta así el despacho, incluso, de los modelos armados localmente, ya que no existe la posibilidad de producir aquí todas las autopartes necesarias. Muchas veces, por tecnología y algunas otras veces, sencillamente por economías de escala.

Diversos sectores productivos, así como dirigentes empresariales y analistas han señalado que la causa principal de esta necesidad de limitar las importaciones responde a la fijación arbitraria del tipo de cambio. Se critica que el mismo se ha establecido a un nivel que se evidencia incompatible con el equilibrio del sector externo. Se ha insistido en que todo nivel de tipo de cambio por debajo del de equilibrio, actuará como un subsidio a las importaciones y como un castigo a las exportaciones. Lo cual, en el tiempo, termina evidenciándose por una demanda de divisas para importar mucho mayor que la oferta de divisas que surge a consecuencia de las importaciones. Sobre este tema nos hemos extendido en alguna entrega anterior. [ii]

El gobierno niega este tipo de restricciones, por razones obvias, por lo irracional que sería el reconocimiento de estas medidas y porque no serían defendibles, desde la perspectiva de una política comercial integrada al mundo.

Pero el problema excede el ámbito de la gran industria manufacturera, ya que se han escuchado quejas en el circuito de ventas al consumidor, en rubros tan disímiles como artículos del hogar, bazar o incluso frutas y alimentos que no se producen localmente.

La situación se agrava cuando los países involucrados tienen fuertes diferencias en su capacidad de negociación con Argentina. Porque podemos llegar a  asistir a situaciones en que se importan bienes de consumo que podrían producirse competitivamente en el ámbito local, pero cuyos potenciales proveedores quedan relegados por la falta de acceso a insumos importados esenciales, tal como se ha denunciado en el caso de las importaciones de fruta desde China.

Cuando a principios del año pasado y sin miras de vivir los problemas asociados con la pandemia, se amplió fuertemente el listado de bienes sujetos a licencias no automáticas, se debió haber alertado que todo manejo discrecional en los resortes del comercio exterior puede dar lugar a la configuración de situaciones arbitrarias, que en los países centrales no se toleran, porque son un campo evidente  para la proliferación de la corrupción administrativa, el favoritismo y la consiguiente inseguridad jurídica para aquellas empresas que no puedan tejer alianzas con el gobierno.[iii]

Por otra parte, asistimos a acalorados debates entre empresarios que comparten su accionar gremial en instituciones de alcance nacional, evidenciándose cuales sectores están más expuestos y cuales pueden resultar beneficiados por la falta de competencia y el incremento de su participación en un mercado en donde la competencia extranjera es recortada por estas vías administrativas.[iv]

Por otra parte, como muy bien saben quienes estan familiarizados con el comercio exterior y con las reglas que rigen las relaciones internacionales, la implementación de restricciones administrativas, muchas veces sin el requisito esencial de todo acto administrativo, como lo es la resolución fundada, lleva a que los conflictos se judicialicen y a que las empresas duden de la verdadera vocación de crecimiento que el gobierno alega tener.[v]

En ese sentido, hay una gran preocupación por la inseguridad jurídica que implica cuestionar las decisiones administrativas en sede judicial. Aunque hay un consenso elevado en que las restricciones son, no solo ilegales, sino que afectan derechos fundamentales y contradicen a los tratados internacionales en materia comercial. [vi]

En algunos sectores hay preocupación porque las dificultades para hacerse de divisas, que los mismos sectores generan, lleva a algunos importadores a tener que pagar las divisas a precios más altos. Se ven obligados a pagar insumos al tipo de cambio de mercado, mientras se les liquidan sus exportaciones a un tipo de cambio ficticio que se ubica al 60 % del precio real. De este modo, el diferencial de tipo de cambio funciona como un subsidio irritante en favor de los sectores o concretamente, de las empresas que logran hacerse de las divisas en una negociación que, al no ser transparente, opera con volúmenes y precios digitados por el capricho de un funcionario. [vii]

Este encarecimiento de los procesos de producción, que es más grave en aquellos que implican alta tecnología, como es el caso de la industria agroalimentaria y de la industria energética, termina impactando en la caída de los volúmenes de producción. A consecuencia de lo cual, se puede esperar que las exportaciones agro industriales disminuyan su aporte de divisas y que las necesidades de energía no se puedan cubrir con la producción doméstica y volvamos a caer en el ridículo de tener que importar gas, siendo uno de los países que cuenta con mayores reservas de ese hidrocarburo, con el agregado del costo de re gasificar el fluido importado, lo cual implica otra pérdida de eficiencia notable.[viii]

Afortunadamente, los planteos jurídicos de los empresarios afectados, están prosperando. Se reconoce que constituye un avasallamiento de su derecho al libre comercio, y la violación de su derecho de disponer de su propiedad, de la forma que mejor les reditúe. Asimismo se enfatiza en la falta de cumplimiento de la obligación del estado de fundar debidamente toda negativa a dar cursoa a trámites legítimos. Recientemente, estos reclamos han tenido algunas resoluciones claramente favorables, que hacen pensar que estas maniobras claramente arbitrarias, que persiguen objetivos diferentes a los enunciados, no van a poder mantenerse en el tiempo.[ix]

Resulta evidente que someter al comercio exterior a las restricciones que surgen de pretender mantener un tipo de cambio irreal, no solo no es sostenible en el largo plazo. Sino que genera distorsiones de precios relativos, inseguridad jurídica, imposibilidad de planificar la producción y la integración de las cadenas de valor más complejas. Y terminará generando graves crisis en las industrias más desarrolladas, como lo está exhibiendo la industria automotriz.[x]

Pero es muy importante asumir lo antes posible, que otras actividades con menor capacidad de hacer llegar sus reclamos al gobierno, están sufriendo idénticos problemas, por la misma causa. El exceso de gasto fiscal, en el marco de una economía que no puede crecer por la agobiante carga de reglamentaciones estatistas, genera un nivel de ingresos fiscales que no pueden cubrir las erogaciones del sector público. Y apelar a la emisión monetaria para su financiamiento es suicida. Porque la pérdida del poder adquisitivo de la moneda local, si no es reconocida y pretende ser ocultada detrás de un tipo de cambio caprichoso y deprimido, destruye toda posibilidad de coordinar los factores de producción que deben integrar cadenas de valor de altísima complejidad. Con márgenes muy reducidos, por la presión de importaciones subsidiadas, causadas precisamente por esa apreciación exagerada de nuestra moneda.


[i] https://www.mendozapost.com/economia/empresarios-denuncian-una-fuerte-restriccion-de-las-importaciones/

[ii] https://issuu.com/desafioexportar/docs/desafio_20exportar_20n_c2_ba_20184/s/11332840

[iii] https://www.lanacion.com.ar/economia/temor-en-las-empresas-por-demoras-de-importaciones-y-los-nuevos-pedidos-oficiales-nid2324036/

[iv] https://www.cronista.com/economia-politica/cruces-en-la-uia-por-las-restricciones-a-las-importaciones/

[v] https://www.lanacion.com.ar/economia/importaciones-molestia-ardides-trabas-oficiales-cuidar-dolares-nid2494718/

[vi] https://www.cronista.com/economia-politica/aceleran-los-pedidos-de-amparo-para-liberar-importaciones-y-el-gobierno-advierte-sobre-el-forum-shopping/

[vii] https://www.cronista.com/apertura-negocio/empresas/mas-costos-y-menos-inversion-el-campo-ya-siente-la-falta-de-dolares/

[viii] https://www.cronista.com/economia-politica/commodities-las-importaciones-de-gas-licuado-costaran-mas-de-us-1000-millones/

[ix] https://www.cronista.com/columnistas/un-fallo-ejemplar-parar-los-importadores-en-materia-de-licencias-no-automaticas/

[x] https://www.cronista.com/apertura-negocio/empresas/faltan-dolares-para-importaciones-y-el-sector-automotor-sufre-el-ano-pasado-padecieron-un-deficit-de-us-4000-m/

Guillermo Luis Covernton es Dr. En Economía, (ESEADE). Magíster en Economía y Administración, (ESEADE). Es Profesor Titular de Finanzas Públicas, Macroeconomía, y Emprendimiento de Negocios en la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires, (UCA). Ha sido profesor de Microeconomía, y Economía Política en la misma universidad.  Fue corredor de granos y miembro de la Cámara Arbitral de Cereales de la Bolsa de Comercio de Rosario. Fue asesor de la Comisión Nacional de Valores para el desarrollo de mercados de futuros y opciones. Es empresario y consultor.

La economía no está en condiciones de soportar otra cuarentena, por más leve que sea

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 6/4/2021 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/04/06/la-economia-no-esta-en-condiciones-de-soportar-otra-cuarentena-por-mas-leve-que-sea/?outputType=amp-type

Muchos locales cerraron por la larga cuarentena y no pudieron volver a abrir (EFE)

Muchos locales cerraron por la larga cuarentena y no pudieron volver a abrir (EFE)

Ante el aumento de los contagios o lo que se llama segunda ola de covid-19, nuevamente empiezan a analizar en el Gobierno restricciones en ciertas actividades económicas y de traslado para evitar que colapsen los hospitales. En estos casos nunca se sabe si la preocupación oficial es la salud de la gente o que salga en los medios que los establecimientos de atención están colapsados.

Lo cierto es que si se llega a este límite es por la pésima campaña de vacunación que encaró el GobiernoDe tener una vacuna que iba a inmunizar a la gente, pasamos a tener una vacuna que disminuye los efectos del covid-19. Es decir, el Poder Ejecutivo y algunos médicos “expertos” decidieron cambiarle el significado al verbo inmunizar como lo define la Real Academia Española luego de que el Presidente se vacunara y se contagiara el virus.

La pregunta es: ¿puede la economía soportar otra cuarentena, aunque sea leve? La realidad es que la economía argentina está estancada desde 2011, es decir, lleva 10 años de estancamiento económico y, encima, está por cumplir el tercer año consecutivo en recesión. La última crisis comenzó en abril de 2018 y ya se ingresó en abril de 2021 con una economía que no termina de recuperar los puestos de trabajo perdidos, en particular en los sectores marginales y cuentapropistas.

Es más, si se observa el último dato del Estimador Mensual de la Actividad económica, en su versión desestacionalizada, se verifica que todavía no se alcanzó el nivel de febrero de 2020 que es el mes anterior a la cuarentena que decretó el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), primero, y el Dispo después.https://e.infogram.com/7848f235-c62f-45bb-be82-bd08adf0dbba?src=embed#amp=1

Es decir, a pesar de la flexibilización que tuvo la cuarentena en los meses posteriores a la parte más feroz que fueron los primeros meses de 2020, en particular abril, luego fue mejorando pero todavía no llega a los niveles precuarentena y encima ni siquiera logró recuperar los puestos de trabajo perdidos por la cuarentena y tampoco la cantidad de empresas que cerraron a causa de las medidas restrictivas, por ser decretadas “no esenciales”.

De acuerdo con datos de la AFIP, las empresas que presentaron liquidaciones de salarios ante el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) disminuyeron en 20.000 entre febrero de 2020 y diciembre; y registraron 165.000 puestos de trabajo en el sector formal que no se recuperaron.

Los datos de pobreza que informó el Indec la semana pasada revelaron que en la Argentina hay 19 millones de personas por debajo de la línea de pobreza y 4,4 millones de personas que son indigentes, es decir, que no cuentan con los ingresos suficientes para poder alimentarse adecuadamente para no desnutrirse.

A eso hay que agregarle que 57,7% de los chicos hasta 14 años son pobres y encima casi no tienen clases. Y la mayoría de los niños vieron crecer a sus padres sin trabajar viviendo de planes sociales, con lo cual eso es lo que aprendieron y, como corolario, los mantienen en la ignorancia porque no los habilitan para ir a la escuela.

Pobres paliativos

En septiembre de 2019 se votó la Ley de Emergencia Alimentaria con legisladores que, muy compungidos mientras gastaban fortunas en el Congreso, llevaron el presupuesto de asistencia alimentaria a $21.000 millones. Para este año solo la Tarjeta Alimentaria tiene previsto asignar casi $94.000 millones, casi 4,5 veces más que en 2019 cuando los medios hablaban de la gente durmiendo en la calle y abrían los clubes de futbol sus puertas para darles un plato caliente de comida y un lugar donde dormir. Dos años después se ve más gente durmiendo en la calle, la crisis alimentaria es mucho más grave y la pobreza está en niveles insospechados. Para este año solo la Tarjeta Alimentaria tiene previsto asignar casi $94.000 millones, casi 4,5 veces más que 2 años antes

¿Puede un país destruido económicamente darse el lujo de frenar la actividad económica con otra cuarentena? Otro frenazo implicaría caída en la recaudación impositiva, más gasto público para cubrir los planes de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), y algún otro plan social.

Eso implicaría aumentar el déficit fiscal, financiarlo con emisión monetaria como ocurrió el año pasado, pero partiendo de un piso de inflación del 4% mensual que promedió en el primer trimestre 2021 y seguir disparando el endeudamiento del BCRA que ya supera los $3,2 billones en Leliq y Pases.Se sabe que los nuevos pobres son en su mayoría sectores de clase media baja que se encontraron de golpe con cero ingresos (Reuters)Se sabe que los nuevos pobres son en su mayoría sectores de clase media baja que se encontraron de golpe con cero ingresos (Reuters)

Por otro lado, se sabe que los nuevos pobres son en su mayoría sectores de clase media baja que se encontraron de golpe con cero ingresos. El dueño de un quiosco se quedó sin ventas, el mozo del restaurante o del bar dejó de percibir su principal recurso que es la propina, el señor que tiene su pequeño local en el aeropuerto no vende nada, en su momento el taxista o el remisero pasaron a tener cero clientes y así se puede seguir con los ejemplos.

Último recurso

Como reveló el informe que presentó ayer el Indec sobre el impacto del covid-19 en el Gran Buenos Aires, la gente tuvo que recurrir a sus ahorros para sobrevivir, vendió algunas de sus pertenencias para subsistir y otras se endeudaron.

Ni la macroeconomía está en condiciones de sobrevivir a una nueva cuarentena, por más leve que sea, ni la microeconomía de muchas familias puede soportarla.

Tantas décadas de mala praxis económica, repleta de populismo redistribucionista que ahuyenta las inversiones productivas, han dejado la economía exhausta, una desocupación del 11% sin contar el desempleo encubierto en empleo público a puro ñoqui, ni la caída de la oferta laboral y los inactivos considerados como “ocupados”, y consecuentemente un nuevo pico de pobreza e indigencia.

Ya buena parte de la población trabaja desde su casa. Basta caminar el microcentro para advertir el desierto en que quedó. Los dueños de locales dejaron de percibir ingresos porque sus inquilinos ya no pueden pagar alquileres.

Se entiende que a muchos funcionarios públicos les cueste entender este problema de tener que generar ingresos porque sus vidas han transitado por el Estado y desconocen lo que es ganarse el favor del consumidor. Solo esperan a que la AFIP cobre impuestos a los que producen para transferírselos a ellos. Pero la realidad es que la naranja se quedó sin jugo y ya no queda más para exprimir. Establecer nuevas restricciones a la actividad económica puede tener derivaciones inesperadas en una población agotada de tanta decadencia.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Bajan el Impuesto a las Ganancias para las personas, pero cada vez hay menos empresas que contratan personal

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 31/3/2021 en: http://economiaparatodos.net/bajan-el-impuesto-a-las-ganancias-para-las-personas-pero-cada-vez-hay-menos-empresas-que-contratan-personal/

Los cambios tributarios y los efectos sobre el mercado de trabajo en un año que arrastra los efectos de la crisis sanitaria

Finalmente el sábado la Cámara de diputados le dio media sanción a los incrementos de las deducciones de ganancias para los ingresos de las personas en relación de dependencia.

De acuerdo a lo informado, el “costo fiscal” en pérdida de recaudación serían unos $ 48.000 millones, monto que vuelve a los bolsillos del contribuyente para reactivar el consumo.

Sin dudas que toda baja de la carga tributaria es muy bienvenida, pero luce raro que $ 48.000 millones vayan a reactivar el consumo interno. Ese monto representa el 0,2% del consumo privado de 2020. Literalmente nada.

Por otro lado, sin perjuicio de lo bueno que es reducir impuestos, la realidad es que la carga tributaria disminuye poco para “estimular” el consumo, pero sigue creciendo para las empresas y para la economía en su conjunto.

En los 29 años que van entre 1991 y 2020 la carga tributaria consolidada, es decir, sumando la presión impositiva de la nación y de las provincias, aumentó el 65,8%, aunque en realidad a nivel nacional subió el 63% y a nivel provincial el 81,5%. Es decir, la carga tributaria de los impuestos provinciales subió más que la carga tributaria que aplica la nación y, aun así, la mayoría de las provincias están económicamente colapsadas y con una pésima calidad del gasto público.

Los datos de la presión impositiva consolidada, sumando impuestos nacionales y provinciales pueden verse en el gráfico 1.

Gráfico 1

INFOBAE-29-DE-MARZO-DE-2021-GRAFICO-1

Lo que puede verse en el gráfico es que es a partir de la llegada del kirchnerismo en 2003, la carga tributaria, medida como recaudación impositiva/PBI, comienza a aumentar hasta llegar a un pico del 37,5% en 2013. Luego baja un par de puntos durante la gestión de Macri hasta el 28,8% y en 2020 vuelve a incrementarse. Lo concreto es que entre 1991, cuando se lanzó la convertibilidad, y 2020, aumentó 12 puntos porcentuales del PBI y sin embargo la salud pública es un desastre, la educación pública brilla por su ausencia y la seguridad casi no existe.

Tenemos un estado grande e ineficiente que genera, además de problemas fiscales, problemas de ineficiencia en la economía porque hay que pagar dos veces por todo. Se paga impuestos para tener salud pero cada uno se financia su medicina privada. Se pagan impuestos para tener educación pero crece la matrícula en los colegios privados y disminuye en los colegios públicos. Se paga impuestos para tener seguridad, pero todos ponemos cámaras de seguridad, alarmas, alambres electrificados, casillas de custodia en la esquina y demás medidas de seguridad.

Pero hay otro dato que también hay que tener en cuenta. Si uno toma la recaudación impositiva consolidada durante la era k, la recaudación/PBI crece 7,8 puntos porcentuales en tanto que el déficit fiscal consolidado pasa de un superávit consolidado de 1,59% del PBI en 2003 a un déficit fiscal de 7,24% del PBI. O sea un recorrido de deterioro fiscal consolidado de 8,83% del PBI a pesar de haberse incrementado la presión impositiva en 7,8 puntos del PBI. Algo totalmente delirante.

Gráfico 2

INFOBAE-29-DE-MARZO-DE-2021-GRAFICO-2

Es más, si se toma el año 2004 cuando se alcanza un superávit consolidado de 3,54% del PBI y se termina 2015 con un déficit de 7,24% del PBI, el recorrido de deterioro fiscal es de casi 11 puntos porcentuales a pesar del fenomenal viento de cola externo fruto de la suba de las commodities.

Es tal el grado de deterioro de la economía argentina que ni por casualidad van a resolver la caída en el nivel de actividad con la amarrete reducción de la carga impositiva sobre las personas que se acaba de aprobar en el Congreso, más allá de la necesidad de mucha gente de pagar menos impuesto a las ganancias.

El punto es que, mientras a algunas personas físicas se les reduce algo la carga impositiva, a las empresas las siguen liquidando con más impuesto y haciendo la vida imposible con regulaciones y controles. Si las empresas siguen siendo exprimidas como una naranja a la cual ya no le queda más jugo para exprimir, lo más probable es que veamos cada vez menos empresas en el país y más gente que pierde su trabajo. Esto quiere decir que podrán bajarle en forma amarrete la carga tributaria a los trabajadores en relación de dependencia, pero va a llegar un punto que esa rebaja va a resultar inútil porque va a haber pocas personas trabajando en relación de dependencia si las empresas se siguen yendo del país o cerrando.

Sin duda que hoy día bajar impuestos no es cosa sencilla sin reducción de gasto público, sin embargo, como muestra basta un botón: las organizaciones “sociales” vinculadas con el gobierno manejan planes sociales por $ 82.000 millones de acuerdo a INFOBAE. Es decir, estas organizaciones piqueteras manejan un 71% más de dinero que lo que se redujo de impuesto a las ganancias a las personas físicas en la ley que acaba de aprobar el parlamente.

Ni que hablar con la cantidad de ñoquis que existen en los tres niveles de gobiernos cuya masa salarial equivale a 6% del PBI aproximadamente cuando se quitan docentes, personal de la salud, fuerzas de seguridad y fueras armadas.

En síntesis, no está mal la ley que aprobaron, pero claramente luce más como jueguito para la tribuna que como un inicio de un camino de solución de los problemas económicos.

Argentina necesita un plan económica integral que incluya reformas monetaria, laboral, desregulación de la economía, reforma del estado con baja del gasto, reforma tributaria e integrarse al mundo, algo que espanta al presidente Fernández.

Bienvenida la baja de impuestos a las personas físicas, pero esa baja de impuestos no va a beneficiar a alguien si la gente se queda sin trabajo porque las empresas siguen yéndose del país.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky