El problema de la inflación es la distorsión de los precios relativos

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 13/9/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/09/13/el-problema-de-la-inflacion-es-la-distorsion-de-los-precios-relativos/

La Argentina está enfrentando los efectos del exceso de emisión de pesos en los últimos dos años para financiar la expansión del gasto público. Brecha con los países vecinos

Aun suponiendo una inflación del 6,7%, una vez más el aumento del IPC en Argentina estuvo muy por encima de la tasa que registraron los países vecinos, y afecta el ingreso real de los trabajadores (Reuters)

Aun suponiendo una inflación del 6,7%, una vez más el aumento del IPC en Argentina estuvo muy por encima de la tasa que registraron los países vecinos, y afecta el ingreso real de los trabajadores (Reuters)

A punto de salir el IPC de agosto del Indec, todas las estimaciones muestran que la inflación del mes último mes se acercó al 7 por ciento.

Aun suponiendo una inflación del 6,7%, una vez más el aumento del IPC en Argentina estuvo muy por encima de la tasa que registraron los países vecinos. El más “complicado” parece ser Chile que tuvo una aceleración a 1,2%, en tanto, por el contrario, Brasil registró deflación por segundo mes consecutivo.

El gráfico más abajo muestra cómo se cae el relato del Gobierno cuando sostiene que la inflación es culpa de los que remarcan los precios, de los que ganan “mucho”, de los especuladores y demás argumentos de política de barricada, porque eso significaría afirmar que solo en Argentina están los empresarios malvados que remarcan precios.

Lo concreto es que la expansión monetaria de 2020 hasta julio de 2022 generó una depreciación del peso que, aún sin que en agosto se haya emitido moneda para financiar al Tesoro, igual el deterioro continúa como consecuencia de la caída en la demanda de moneda.

Pero el problema principal de la inflación no es que los precios suben, en realidad es una ilusión óptica porque es el peso el que se deprecia. El problema principal de esta emisión es que se distorsionan los precios relativos, lo que implica que unos sectores salen ganadores y otros salen perdedores.

Es que cuando el gobierno expande moneda para financiar el gasto público, el proceso de aumento de los precios no ocurre en todos los bienes y servicios al mismo tiempo y a la misma velocidad, sino en la medida que los pesos emitidos empiezan a circular en la economía y van llegando a diferentes sectores vinculados inicialmente con el Estado.

Este proceso es más instantáneo en Argentina que en otros países, por la larga tradición inflacionaria y porque la caída en la demanda de moneda ya es casi simultánea. Es más, el rechazo a los nuevos pesos emitidos por el BCRA se produce ni bien entran en circulación. Un país como Argentina que destruyó 5 signos monetarios, que tuvo procesos inflacionarios, megainflacionarios e hiperinflacionarios tiene entrenada a la población para defenderse de la pérdida de poder adquisitivo de sus ingresos.

Si todos los precios aumentaran en el mismo momento y a la misma tasa, el único problema que habría es que las transacciones se harían con valores nominalmente más altos, pero no habría ganadores y perdedores porque todos mantendrían su capacidad de compra y de ahorro.

El rechazo a los nuevos pesos emitidos por el BCRA se produce ni bien entran en circulación (Franco Fafasuli)El rechazo a los nuevos pesos emitidos por el BCRA se produce ni bien entran en circulación (Franco Fafasuli)

Este ya no es el caso de Argentina porque la gente sabe que la suba de precios es producto de la emisión monetaria y, por lo tanto, no aumenta la demanda real de bienes y servicios, y los productores tratan de defender su capital de trabajo. Esta defensa del capital del trabajo es los que los populistas llaman especulación para buscar un culpable y no hacerse cargo del problema que ellos generan.

Si, llegado un punto, el gobierno, ante la espiral inflacionaria, decide bajar el gasto público para dejar de emitir, el que primero recibió la emisión e invirtió para abastecer la mayor demanda artificial descubre que le cae la demanda de sus bienes y se queda con lo que se dice en economía capacidad ociosa, que en realidad no es la consecuencia de una inversión errada basada en la distorsión de precios relativos que generó la emisión monetaria inicial.

Un ejemplo de este proceso se puede observar en EE.UU. ya que el mismo presidente de la Reserva Federal, Jay Powell, advirtió que bajar la inflación llevará tiempo y provocará “algo de dolor” para las familias y para las empresas, pero también agregó que no frenar la inflación sería más doloroso: “Es probable que la reducción de la inflación requiera un período sostenido de crecimiento por debajo de la tendencia. Además, es muy probable que las condiciones del mercado laboral se debiliten. Mientras que los tipos de interés más altos, el crecimiento más lento y las condiciones del mercado laboral más débiles reducirán la inflación, también supondrán cierto dolor para los hogares y las empresas. Estos son los desafortunados costes de la reducción de la inflación. Pero si no se restablece la estabilidad de los precios, el dolor será mucho mayor”.

Lo que está diciendo Powell es que se acabó el efecto de la droga de la emisión de moneda de los dos años anteriores y que ahora habrá que asumir el costo que produce la inflación, porque de lo contrario el sacrificio posterior será mayor.

En el caso argentino, la droga inflacionaria ya ha hecho tal desastre que hoy quitarse de encima esa adicción de emitir pesos para financiar el gasto público tiene el costo no solo de pésimas inversiones, que ya no las hay, sino que mucha gente vive sin trabajar (Reuters)En el caso argentino, la droga inflacionaria ya ha hecho tal desastre que hoy quitarse de encima esa adicción de emitir pesos para financiar el gasto público tiene el costo no solo de pésimas inversiones, que ya no las hay, sino que mucha gente vive sin trabajar (Reuters)

En el caso argentino, la droga inflacionaria ya ha hecho tal desastre que hoy quitarse de encima esa adicción de emitir pesos para financiar el gasto público tiene el costo no solo de pésimas inversiones, que ya no las hay, sino que mucha gente vive sin trabajar.

¿En qué sentirá la gente el impacto para frenar la inflación?

En tasas de interés más altas; planes sociales insostenibles; caída del salario real; menor actividad; más desocupación; caída del poder de compra de las jubilaciones; y suba de las tarifas de los servicios públicos, entre otros efectos. Más aún cuando todavía no hay como contrapartida un plan económico y condiciones institucionales que permitan vislumbrar una salida de crecimiento.

Una política antinflacionaria que se limita a frenar la emisión, pero que no tiene detrás un plan económico que atraiga inversiones y condiciones institucionales que lo respalden, tendrá un costo elevado y pocos beneficios.

El costo del populismo finalmente llega, y mayor es cuanto más precario es el plan antinflacionario que busque implementar en la emergencia.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

El crudo pronóstico de Aldo Abram para la economía: «Se gana tiempo, pero iremos a una crisis mucho peor»

Por Aldo Abram: Publicado el 11/9/22 en: https://www.iprofesional.com/finanzas/368993-crudo-pronostico-de-economista-iremos-a-una-crisis-mucho-peor

Para conocer su opinión sobre las medidas oficiales con el dólar, iProfesional habló con Aldo Abram, economista y director de Fundación Libertad y Progreso

Las medidas que encara el Gobierno para intentar resolver la amplia brecha cambiaria y la escasez de dólares en el Banco Central son vistas por algunos analistas como una forma de «ganar tiempo» en el corto plazo.

Al respecto, Aldo Abram, economista y director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, dialogó con iProfesional, donde destaca que el actual rumbo puede llevar al país a una crisis «mucho peor».

También analiza la perdida de reservas, las consecuencias de la devaluación de la moneda y las proyecciones de inflación.

-¿Cómo definiría el momento económico actual?

-Argentina está en medio de una crisis de credibilidad sobre su viabilidad económica en el tiempo. Esto tiene su origen en un Gobierno que se niega a hacer las reformas estructurales necesarias para recuperar la confianza de largo plazo y, por ende, crecer sostenidamente. Pero más importante aún, aumentar su crédito. Ningún país confiable paga sus deudas ya que las refinancia, y eso es lo que hoy la actual administración nacional no garantiza que suceda a futuro.

Sin embargo, en el corto plazo, pesa cada vez más la imagen de un gobierno cuyas malas políticas ha llevado a una gran caída del bienestar de la gente; lo cual viene diluyendo su poder. El ingreso de Sergio Massa a la gestión, aunque ya estaba en la Alianza que sustenta a esta gestión, fue percibido como una forma de consolidar la capacidad de hacer de esta administración. También fue bien visto que se unificara el mando en materia económica, no se puede tener tres timoneles en medio de una tormenta.

-¿Qué opina de las medidas que tomó hasta ahora la nueva gestión de Economía?

-Todas las medidas tienen su parte positiva en el corto plazo y negativa en el mediano término, por lo que sólo sirven para ganar tiempo. Por ejemplo, la mayor parte del ajuste fiscal recae sobre el sector privado, lo cual permitirá reducir el exceso de gasto primario, pero a costa de menor inversión, empleo y producción futuro.

Para Abram, el adelanto de liquidación de exportaciones y otras medidas, sirven para el corto plazo, pero generan problemas en el largo.

Para Abram, el adelanto de liquidación de exportaciones y otras medidas oficiales sirven para el corto plazo, pero generan problemas en el largo.

Por otro lado, el aumento de la tasa de interés es positiva en el corto plazo, en términos de desalentar la salida de ahorros del país y acotar el crecimiento de la oferta monetaria, bajando las presiones inflacionarias. Sin embargo, con un Banco Central con una deuda remunerada que ronda el 160% de la base monetaria, implica que esos pasivos van a crecer fenomenalmente en el tiempo, con un costo mayor a los $6 millones de millones en el próximo año. Nuevamente, se está «comprando» tiempo, pero carísimo.

-¿Y por el lado del refuerzo de las reservas cómo lo evalúa?

-Se están buscando reforzar las reservas adelantando la liquidación de exportaciones, algo que es «pan para hoy, hambre para mañana», ya que esas divisas no estarán cuando en los próximos meses salgan los embarques que las justifican.

Además, los créditos que se piensan tomar a organismos internacionales, a fondos y a bancos del exterior, no son divisas propias, sino prestadas. Entonces, si todos estos recursos se usan solamente para sostener el cepo en el tiempo, dado que las restricciones sólo llevan a perder reservas, terminaremos con un Banco Central mucho más quebrado que hoy.

Por lo tanto, si no se aprovecha el tiempo ganado para atacar los problemas de fondo que tiene el país, todo esto sólo nos llevará a una crisis mucho peor. O, en el mejor de los casos, si en el futuro se intenta hacer las cosas bien, el costo de salida del cepo será más alto.

-El precio del dólar está estable hace algunas semanas, ¿a qué atribuye esto?

-La incorporación de Massa al Gobierno ha generado la esperanza de que se van resolver los problemas de Argentina. Sin embargo, hay una falla de diagnóstico ya que estos no se resuelven con un ajuste fiscal hecho de cualquier forma y aumentando coyunturalmente la liquidez del Banco Central.

Entonces, si el Ministro de Economía no aprovecha este tiempo que se le ha dado para lanzar un programa de reformas estructurales integral que le permita recuperar credibilidad y salirse rápido del cepo, esa mejora de las expectativas se diluirá. Entonces, pasaremos de la actual «pax cambiaria», que continuará por unas semanas, a otra montaña rusa como la que ya vivimos antes.

Aldo Abram considera que, de no realizar el Gobierno medidas de profundidad, se está en peligro de vivir una crisis

Aldo Abram considera que, de no realizar el Gobierno medidas de profundidad, se está en peligro de vivir una crisis «mucho peor».

-¿Cómo puede incidir la amplia brecha cambiaria que existe entre el oficial y los dólares libres?

-La brecha depende del atraso del tipo de cambio oficial respecto a lo que verdaderamente se está depreciando el valor del peso y a la evolución del poder adquisitivo del dólar en Argentina. Si el Banco Central sigue emitiendo como hasta ahora, el valor de la moneda local seguirá cayendo. Esto se potencia con la baja de la demanda de pesos, porque la gente se cansa de que le quiten parte de su atesoramiento y ahorros con «impuesto inflacionario».

Por otro lado, a mayor incertidumbre más huida de fondos del país y, por ende, más demanda de divisas extranjeras, aumentando su precio. Cuando esta realidad no es seguida por el tipo de cambio oficial, la brecha se incrementa.

Por el contrario, cuando hay períodos de calma como el actual, la demanda de pesos no cae tanto, hecho que disminuye la pérdida de poder adquisitivo y la fuga de capitales se modera. Así es como la brecha se achica ante un dólar oficial que mantiene su ritmo de alza, mientras los precios de los mercados paralelos dejan de subir o, incluso, caen.

Sin embargo, cuando las expectativas de cambio de rumbo se ven frustradas, este accionar de argentinos y extranjeros se revierte y vuelve a agrandarse la brecha. Esto es lo que creemos que terminará pasando en unas cuantas semanas.

-Ahora que pasó la temporada alta de liquidación del campo, ¿qué presión puede tener el precio del dólar y cómo repercutirá el «dólar soja» de $200?

-Es imposible pensar en un boom de exportaciones cuando los que producen esos bienes reciben alrededor de la mitad de lo valen sus productos. Por eso es que, históricamente y en el mundo, los cepos tienden a destruir las ventas externas, excepto en períodos excepcionales de altos precios internacionales, como los de los dos últimos años. Cabe aclarar que esos favorables vientos internacionales se están revirtiendo cada vez con más fuerza.

El «dólar soja» de $200 es una forma de aumentar la liquidación de stocks de ese producto, en un momento en el que las expectativas de los precios internacionales son a la baja. Implica reducir la brecha, o sea bajar el costo de pasarse de «dólar silo» a divisa real. Hoy, está en alrededor de un 35%, mientras que antes era del 100% o más.

La inflación anual ya se ubica cerca del 100% y los pronósticos de Abram son que será más elevada en 2023.

La inflación anual ya se ubica cerca del 100% y los pronósticos de Abram son que será más elevada en 2023.

Por ende, es posible que eso anime a algunos a vender sus stocks de la oleaginosa, pero el Gobierno no quiere generalizar esta medida. Los argentinos casi no comemos soja ni derivados; por lo que el aumento de precios de estos productos no se sentirá. Sin embargo, sí tendría impacto en el poder adquisitivo de la gente si llegara a subir el precio del tipo de cambio de los bienes que consumimos.

Por otro lado, a esos «dólares a $200» habrá que comprarlos emitiendo pesos, con lo cual la depreciación llevará a más inflación y un aumento de los tipos de cambio paralelos. O bien, aumentará la deuda remunerada del Banco Central, que ya tiene una preocupante «bola de nieve»; o se observará una combinación de ambas. De nuevo, se resuelve un problema en el corto plazo y complica otros en el tiempo.

-La inflación es otro de los graves problemas que enfrenta el país, ¿qué perspectivas tiene para septiembre y los próximos meses?

-En septiembre, si se concreta la quita de subsidios, que en algunos casos será en cuotas, veremos un salto de la variación del Índice de Precios al Consumidor. Sin embargo, eso no es lo grave, sino que el Banco Central continúa emitiendo al mismo ritmo que el previo a las elecciones para ponerle «platita en el bolsillo» a la gente. Por lo tanto, es muy difícil que vaya a haber una desaceleración relevante del alza de los precios en el corto plazo.

En resumen, este año, con suerte, no llegará a los tres dígitos. Pero, de seguir así, estaremos en más de 100% de inflación a principios de 2023. Quizás esto asuste al Gobierno y por eso, para moderar la suba antes de las elecciones, intente algo de austeridad monetaria, mucho de «atraso cambiario» y controles de precios. En conclusión, la inflación terminará el año por encima de la de 2022.

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) Es director de la Fundación Libertad y Progreso. Sigue a @AbramAldo

Apuntes en torno al fenómeno de Javier Milei

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 3/9/2en:

De un tiempo a esta parte irrumpe en nuestro país un cambio en las ideas estatistas que se habían apoderado de muchas personas, comienza una lenta pero esperanzadora transformación desde el estatismo al liberalismo, especial aunque no únicamente en los jóvenes que apuntan a los valores alberdianos.

Esta mudanza intelectual viene trabajándose desde hace tiempo desde la academia pero hoy surge en el nivel político, donde aunque por el momento minoritario, resulta creciente. Este último plano se debe a Javier Milei, que procede a contracorriente de la fracasada y empobrecedora noción de otorgarle al aparato estatal funciones que contradicen la tradición constitucional de circunscribirlas a la protección y garantía de los derechos individuales anteriores y superiores a la constitución de un gobierno.

En este contexto Milei viene batallando con gran mérito y perseverancia en la imperiosa necesidad de liberar energías creadoras de la encerrona que imponen megalómanos, vía regulaciones asfixiantes, gastos colosales, tributos astronómicos, inflaciones galopantes, legislaciones laborales contrarias al trabajo, manipulaciones cambiarias y cerrazones al comercio internacional, junto a manotazos a la independencia de los poderes y amenazas reiteradas a la libertad de prensa, todo a la vista de corrupciones alarmantes.

Asimismo se ha pronunciado categóricamente en contra del homicidio en el seno materno conocido como “aborto”, en línea con pronunciamientos científicos como, en nuestro medio, el de la Academia Nacional de Medicina. Ha explicado los errores del llamado “ambientalismo” como excusa para destruir la propiedad privada a través de figuras como los “derechos difusos” y la “subjetividad plural”, en consonancia con pronunciamientos como los del premio Nobel en física Ivan Giaever, el fundador y primer CEO de Weather Channel, John Coleman y el ex presidente de Greenpeace de Canadá, Patrick Moore. Ha propuesto el sistema de vouchers para la educación al efecto de financiar la demanda y no la politización a que inexorablemente conducen los desembolsos para alimentar la oferta, tal como insistía el premio Nobel en Economía Milton Friedman, también aplicables a los sistemas de salud. Y ha detallado sus reformas en tres pasos para salir del enjambre en que estamos.

Se ha dicho equivocadamente que Milei es la antipolítica cuando en verdad una y otra vez se ha pronunciado en contra de la indecencia en la política para reivindicarla en el sentido alberdiano. Esto desde luego no excluye prestar atención a otros paradigmas vinculados al monopolio de la fuerza que denominamos gobierno, como es el debate referido al dilema del prisionero, la asimetría de la información, los bienes públicos, las externalidades, el teorema Kaldor-Hicks y el equilibrio Nash. Solo las mentes conservadoras enredadas en pesadas telarañas mentales del statu quo son incapaces de mirar más lejos y entender que el conocimiento no es un puerto sino una navegación, por lo que, como reza el lema de la Royal Society de Londres: nullius in verba, es decir, no hay palabras finales. Como ha apuntado John Stuart Mill, “todas las buenas ideas pasan por tres estadios, la ridiculización, la discusión y la adopción.”

Milei sufre embates en no pocos frentes: los socialistas, los que no pueden digerir los celos y la envidia, los que están en tránsito desde ideologías autoritarias pero aún no pueden masticar píldoras demasiado grandes, operaciones con falsedades de políticos que ven amenazados sus espacios y, desde luego, el siempre presente tontaje bien intencionado. De todos modos es del caso subrayar cómo el personaje de marras ha forzado el corrimiento en el eje del debate en el discurso de otros políticos que están muy alejados del pensamiento liberal pero que han debido mutar la parla para no perder votos; en este sentido no hace falta más que prestar atención a los siempre indiscretos archivos.

Lo dicho en modo alguno significa que tengamos coincidencias en todo lo que expresa este candidato. Los liberales no somos una manada y detestamos el pensamiento único; entonces, bienvenidos los intercambios de ideas. Como nos ha enseñado Karl Popper, el conocimiento tiene la característica de las corroboraciones provisorias sujetas a refutaciones lo cual permite el progreso. Esto no adhiere al relativismo que además de convertir en relativa esa postura, se contrapone al necesario correlato entre el juicio y el objeto juzgado, ya que las cosas son independientemente de nuestras opiniones. La faena de reducir nuestro mar de ignorancia la convierte en un permanente peregrinar en busca de tierra fértil en que sostenernos. Milei ha hecho muchas veces este punto en el contexto de sus marcadas simpatías intelectuales por la Escuela Austríaca encabezada por Carl Menger, Ludwig von Mises, Friedrich Hayek, Israel Kirzner y Murray Rothbard.

De un largo tiempo a esta parte nuestro país viene devorado por el estatismo, luego de haber sido el aplauso del mundo desde la Constitución liberal de 1853/60 hasta el fascismo del 30 y el peronismo del 43 surgidos de sendos golpes militares, una situación de la que no hemos sido capaces de liberarnos hasta el presente, consumidos por una monotonía alarmante en la sandez permanente que incluye la guillotina horizontal del igualitarismo.

En este cuadro de situación hay quienes critican a Milei por su peinado y por haber recurrido a veces a modos altaneros, pero parece que los críticos no se percatan del peligro que corremos de caer en las garras del chavismo autóctono, por lo que aparentemente han perdido el sentido de la proporción y el equilibrio elemental. Más: en algunos reportajes Javier Milei demuestra una admirable paciencia al ser interrumpido en temas que requieren razonamientos y concatenaciones detenidas. En otros casos aparece la veta del show en ciertos actos públicos. Cada uno tiene su estilo. Pero nuevamente debemos ubicarnos en lo que nos viene ocurriendo desde hace la friolera de casi siglo. Es la primera vez que en la historia argentina aparece un discurso de la naturaleza y profundidad de la que venimos comentando en la escena política.

Como es de público conocimiento participé en tres reuniones por zoom con Milei y Mauricio Macri con la intención de acercar posiciones alejadas en la contienda electoral, las que sucedieron el 23 de diciembre del año pasado, el 28 de enero y el primero de junio del corriente año. Tres encuentros cordiales pero con independencia del resultado en las elecciones y los múltiples esfuerzos por unir principios afines, el testimonio que deja Javier Milei es agradecido por todos los genuinos partidarios de una sociedad libre. Antes del zafarrancho viral en que estamos aun inmersos, tuve una tenida académica con Milei en la Universidad de Belgrano, colmada de jóvenes. Pero antes que la inmensa marea de gente en ese acto, destaco muy especialmente la calidad de preguntas que pusieron de manifiesto, que no eran para lucirse y salir del paso, sino que había mucha biblioteca tras esos sustanciosos interrogantes. Luego, lo del teatro Broadway, presentaciones académicas en las que participamos con colegas por invitación de Milei, con propuestas que apuntan a cerrar los grifos de la inflación.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

El intento de homicidio contra CFK y las ideas de Hans Hermann Hoppe

Por Iván Carrino. Publicado el 2/9/2en : https://www.ivancarrino.com/el-intento-de-homicidio-contra-cfk-y-las-ideas-de-hans-hermann-hoppe/

Por la noche de ayer, cuando la vicepresidenta de la nación llegaba en un auto oficial a su departamento ubicado en Recoleta, apareció entre la multitud un sujeto que, con un arma Bersa calibre 32 disparó a centímetros de su rostro. El disparo (se dice que Fernando Sabag Montiel gatilló dos veces), no salió de la pistola y, finalmente, nadie fue herido.

El acto, no obstante, aparece como un claro intento de homicidio y así lo ha calificado la justicia.

¿Un loco suelto? Tal vez.

¿Una pantomima armada por el propio kirchnerismo para victimizarse? No lo veo necesario, aunque tampoco se puede descartar.

¿Un sujeto enojado, motivado por un clima político caldeado y con un fuerte sentimiento de “antikirchnerismo”? Si no descartamos la segunda hipótesis, ¿por qué descartar esta?

¿Y qué tal alguien que cree que está liberando a un pueblo oprimido? Una persona que, en sus cabales o no, piensa que matando a la ex presidenta CFK, le hará un favor a su país.

Esta última forma de proceder es la que emplearon los grupos guerrilleros de izquierda en la época de los 70. Para liberar al “pueblo oprimido” por el “capitalismo explotador”, decidieron alzarse en armas contra el “gestor de los negocios de la burguesía”, como Marx calificó al gobierno. Secuestrar y matar fueron poca cosa al lado de tan noble objetivo colectivo.

¿Puede algo así surgir a la derecha? Perfectamente sí y de hecho ha ocurrido con el fascismo, el nazismo y otros tantos movimientos en diversas partes del mundo. Ahora quien recientemente, desde una perspectiva supuestamente “libertaria” y “austriaca”, le otorga algún sustento intelectual a la violencia política es Hans-Hermann Hoppe.

En un artículo del año 2014, titulado “Análisis de clase Marxista y Austriaco”, Hoppe sostiene que, en esencia, Marx tenía razón en su apreciación sobre la historia como una lucha de clases. No obstante, a los ojos de Hoppe, Marx solamente se equivocó al considerar que las clases enfrentadas en esa lucha eran la burguesía capitalista y el proletariado trabajador. De acuerdo con Hoppe, las clases enfrentadas son la del sector productivo versus la del sector improductivo de la sociedad, que vive a costa del primero.

Marx vio la explotación en el sistema de producción capitalista. Hoppe ve la explotación en el sistema político, en la existencia de un estado que “expropia” y se apropia del trabajo ajeno (“los impuestos son un robo”, dicen los memes).

La explotación es la expropiación de los propietarios, productores y ahorradores por parte de los no propietarios, no productores, no ahorradores y no contratistas que llegan tarde; es la expropiación de las personas cuyas reivindicaciones de propiedad se basan en el trabajo y el contrato por parte de personas cuyas reivindicaciones se derivan de la nada y que hacen caso omiso del trabajo y los contratos de los demás. Huelga decir que la explotación así definida es en verdad una parte integrante de la historia de la humanidad. (…) Y en el curso del desarrollo económico, así como los productores y contratistas pueden formar empresas, entidades y corporaciones, así también los explotadores pueden combinarse con empresas de explotación a gran escala, gobiernos y Estados.

La lucha de clases, entonces, está entre la clase política (o podríamos decir “casta”) y la clase trabajadora que ya no distingue entre empresarios y asalariados, sino que ambos forman parte del mismo grupo, víctima del estado explotador.

A la manera marxista, Hoppe seguirá diciendo que la forma de resolver este conflicto es la conciencia de clase, y que finalmente producto de la concentración del poder estatal, se darán las “condiciones objetivas” para pasar a un mundo mejor, donde no existan más los gobiernos y todos vivan en una sociedad anarcocapitalista.

Es necesario aclarar que en ningún momento Hoppe sugiere que haya que proceder en forma violenta, ni llama al magnicidio.

Pero yo me pregunto: ¿hace falta hacerlo? Mi preocupación fundamental con la idea de las “clases enfrentadas” es que siempre puede haber alguien (un individuo o un grupo de individuos) que quiera ser el liberador de los oprimidos. Y –como decíamos antes- al lado del fin tan noble de la liberación, todo acto aberrante como el secuestro o el asesinato quedan minimizados. Esa es la lógica llevó a matanzas y guerras civiles en el pasado.

¿No es hora de que la abandonemos, en lugar de que la justifiquemos con tintes “libertarios” y “austriacos” que, además, correctamente leídos son completamente incompatibles con esta interpretación de la historia?

Ludwig von Mises, a quien Hoppe intenta rendir homenaje con su panfleto, fue una de las figuras más importantes de la escuela austriaca de economía, y lejos estaba de compartir las ideas del alemán. En su Acción Humana (p. 181, 2011), defendió sin ruborizarse al sistema democrático:

La democracia no es, por tanto, una institución revolucionaria. Al contrario, es el mejor sistema para evitar revoluciones y guerras civiles, porque hace posible adaptar pacíficamente el gobierno a los deseos de la mayoría. Si quienes ejercen el poder no satisfacen ya a la mayoría, ésta puede —en la próxima elección— eliminarlos y sustituirlos por otros que defiendan programas diferentes. El principio del gobierno mayoritario o gobierno por el pueblo recomendado por el liberalismo no aspira a que prevalezca la masa, el hombre de la calle. No defiende, como algunos críticos suponen, el gobierno de los más indignos, zafios e incapaces. Los liberales no dudan de que a la nación le conviene sobre todo ser regida por los mejores. Ahora bien, opinan que la capacidad política debe demostrarse convenciendo a los conciudadanos y no echando los tanques a la calle. (…) Si la mayoría de la nación sostiene ideas equivocadas y prefiere candidatos indignos, no hay más solución que hacer lo posible por cambiar su mentalidad, exponiendo principios más razonables y recomendando hombres mejores. Ninguna minoría cosechará éxitos duraderos recurriendo a otros procedimientos.

El que cree que los problemas políticos argentinos se resuelven levantándose en armas contra “la política”, no entendió para qué sirve o bien rechaza de plano la democracia.

Hoppe es honesto en este sentido (ya que escribió un libro donde pondera positivamente la monarquía en detrimento de la democracia), pero que no adjudique ni al liberalismo ni a la escuela austriaca de economía de sus ideas radicales, violentas e incompatibles con la convivencia social civilizada.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Investigador Asociado del Centro FARO, de la Universidad del Desarrollo de ChileEs Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

Origen y ventajas de la división del trabajo

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2022/09/origen-y-ventajas-de-la-division-del.html

La división del trabajo hace que la gente se beneficie del trabajo de otras personas, aun cuando esas personas no aumenten sus capacidades laborales específicas.

‘En la mayoría de las explicaciones se ignora cómo la división del trabajo per se -de acuerdo con el principio de las ventajas comparativas- incrementa la riqueza de quienes participan de la misma, aun suponiendo que no haya incremento alguno de las habilidades individuales, debido a que aumenta la productividad del grupo, trátese de una sociedad primitiva o de una sociedad avanzada ’’[1]

Suele ponderare el aspecto individual y los bienes que en este sentido reporta la división del trabajo, pero no aludirse al ángulo social, en el que los favores del sistema son mucho mayores. En otras palabras, si bien la regla es que el proceso incrementa las habilidades individuales de quienes participan del mismo, también es posible que tales habilidades no aumenten en absoluto.

Pese a ello, el participante se lucra de la productividad total. Y adicionalmente ese provecho alcanza a todo el grupo interviniente en el transcurso. A escala, esta utilidad se traslada al conjunto social y la sociedad toda, en última instancia.

‘’En La acción humana, Ludwig von Mises dice que «en un mundo hipotético en el que la división del trabajo no aumentase la productividad no habría sociedad alguna». 14 En efecto, Mises le atribuye a la división del trabajo el surgimiento mismo de la sociedad, porque, si los individuos no previeran que estarán mejor dividiéndose el trabajo, no se produciría la cooperación social, y en ausencia del beneficio derivado de la división del trabajo per se y del consecuente aumento de productividad, las personas no se verían unas a otras como colaboradores sino como rivales que buscan apropiarse de los bienes escasos e insuficientes’’[2]

Para que esto se cumpla debe aceptarse primero que esas personas son plenamente conscientes de ser propietarias de lo que poseen.

Reconocido el derecho de propiedad y sólo mediante este requisito previo, puede darse como segundo paso la división del trabajo.

Si también nos percatamos que el trabajador (en su sentido más amplio posible) es dueño de su capacidad de trabajo, y si se le admite, asimismo, la libertad necesaria para poder intercambiar esa capacidad laboral con sus semejantes (ya sea alquilándola o intercambiando con los demás aquello que sea el fruto de su trabajo) caeremos en la cuenta que la frecuente separación que trazan los socialistas entre capital y trabajo es ficticia.

La capacidad laboral de cada persona es su capital primario, la fuente de cualquier otra forma de capital derivado de esa capacidad laboral.

No hay que confundir la cuantía de ese capital con la noción de capital misma, como erróneamente hacen los marxistas.

Desde este punto de vista un obrero es un capitalista, en donde su capital es su fuerza de trabajo. Ese capital le permite ganar un salario que -a su vez- lo habilita a adquirir bienes y servicios producidos por otros obreros como el, con lo cual se está beneficiando de las ganancias que la elaboración de aquellos bienes les han procurado a otros. Así funciona en su raíz el capitalismo.

Este sistema es el que superó a la sociedad feudal y a la mercantilista, y produjo la explosión de bienes y servicios de la que disfrutan las colectividades contemporáneas. La teoría opuesta es la socialista que es la dominante actualmente en sus distintas versiones, con predilección por la variante fascista en la mayoría de las naciones latinoamericanas.

‘’Una explicación frecuentemente citada en torno al comercio y a la división del trabajo es la observación de Adam Smith en el sentido de que los individuos tienen una «propensión natural a comerciar, trocar e intercambiar unas cosas por otras». 15 Sin embargo, me parece que la propensión humana es diferente: los individuos prefieren ser independientes y autosuficientes, y comercian sólo porque perciben que podrán vivir mejor en sociedad dividiéndose el trabajo’’[3]

En realidad, es en parte como dice el autor en comentario pero, desde mi punto de vista, requiere una mayor explicación.

En los comienzos de la historia, el hombre primitivo pasó del aislamiento y el autoabastecimiento individual y familiar a vivir en comunidades pequeñas llamadas tribus, clanes, etc. porque la población era relativamente reducida y los recursos naturales parecían sobreabundantes en relación al tamaño de aquella población.

A medida que el crecimiento demográfico se iba expendiendo había (lógicamente) más gente, lo cual implicaba un mayor consumo, congruentemente los recursos naturales se iban reduciendo.

Las comunidades ya no eran autosuficientes, y entonces prevalecían las guerras en las que, los individuos primero y las tribus después, procuraban despojarse mutuamente. Como esto tenía un trabajo y un costo humano muy elevado, sobrevino la necesidad de comenzar a intercambiar los escasos recursos entre las tribus en lugar de guerrear, ya que en este punto recién se advirtieron las ventajas del intercambio.

Todo esto (aquí apretadamente reducido) implicó, en la realidad, largos periodos de tiempo muy prolongados.

‘’Los individuos valoran lo que reciben más que lo que dan en el intercambio y, por lo tanto, están dispuestos a aceptar la desventaja de volverse más dependientes de otros como el costo de llegar a vivir mejor’’[4]

Ciertamente, hay una suerte de resignación en el punto, porque a la naturaleza humana le gustaría tener de todo lo necesario sin hacer absolutamente nada y ni mover un dedo. Pero es esta imposibilidad y las desventajas de la lucha armada por conseguir lo necesario (con el riesgo de costos físicos y materiales muchos mayores a los del intercambio pacifico con otros) lo que ha dado origen al comercio, y no esa imaginaria propensión a intercambiar que realmente jamás existió.

Básicamente, toda acción humana se basa en una necesidad, que no involucra solamente el ámbito de lo material sino que lo supera y alcanza también a lo espiritual (cuando el hombre adopta una religión o una filosofía de vida, también lo hace por necesidad).


[1] Manuel F. Ayau Cordón Un juego que no suma cero La lógica del intercambio y los derechos de propiedad Biblioteca Ludwig von Mises. Universidad Francisco Marroquín. Edición. ISBN: 99922-50-03-8. Centro de Estudios Económico-Sociales. Impreso en Guatemala. Pág. 21

[2] Ayau Cordón M. F. Un juego que…ibídem pág. 21-22

[3] Ayau Cordón M. F. Un juego que…ibídem pág. 22

[4] Ayau Cordón M. F. Un juego que…ibídem pág. 22

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

Otra sandez: segmentar tarifas

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 27/8/2en: https://www.infobae.com/opinion/2022/08/27/otra-sandez-segmentar-tarifas/

Vernon L. Smith

Vernon L. Smith

Dejando de lado los embrollos conceptuales y estadísticos de la declarada segmentación de tarifas en servicios esenciales tales como el atribuir niveles de ingresos por ubicación geográfica del consumidor, es del caso señalar los errores garrafales de la idea de partir precios según los patrimonios de los usuarios.

El dislate se pone de relieve si se extiende la propuesta a todos los bienes y servicios puesto que operan bajo el mismo paraguas conceptual. En esta línea argumental habría que cobrar un precio distinto al millonario que compra pan respecto al pobre y así sucesivamente con todo en el proceso de mercado. Pues si esto fuera así el resultado inexorable de esta guillotina horizontal es la igualación de rentas y patrimonios, lo cual a su turno generaría una miseria también generalizada.

Los precios son mecanismos de información que muestran dónde conviene invertir y donde no hacerlo. Los comerciantes que aciertan en los deseos del prójimo obtienen ganancias y los que yerran incurren en quebrantos. Esto desde luego es muy distinto cuando los que la juegan de empresarios se alían al gobierno del momento para obtener mercados cautivos y privilegios de diferente naturaleza con lo que explotan a sus semejantes con precios más elevados, calidad inferior o ambas cosas al mismo tiempo.

En este contexto las desigualdades de rentas y patrimonios desempeñan un rol esencial al efecto de mostrar la eficiencia de cada cual para servir a sus semejantes. La pretensión de limar las referidas desigualdades liquida los incentivos y destruye las señales para el uso de los siempre escasos factores de producción. Cuando se va a surtidor a cargar nafta afortunadamente no se cae en la estupidez de cobrar precios diferenciales (segmentados) según la calidad del auto, de lo contrario se sucederían los graves desajustes que hemos marcado.

Lo curioso, por no decir cómico, es que las antedichas segmentaciones haciendo gala de la mayor de las hipocresías se proclaman por los políticos como un acto de “solidaridad” sin entender que la caridad y la solidaridad se llevan a cabo con recursos propios y de modo voluntario. Recurrir al aparato estatal de la fuerza alegando lo dicho se traduce en un atraco puesto que cuando se dice que el gobierno debe hacer tal o cual cosa se esconde que son los vecinos que son violentados en el uso del fruto de sus trabajos. Ningún gobernante solventa nada con sus ingresos, más bien es común que se los lleve de manera delictiva. Tal vez entre todos los economistas que se han pronunciado sobre el asunto de marras, el que con mayor claridad lo ha expuesto ha sido el premio Nobel en economía de 2002, Vernon L. Smith en su célebre ensayo titulado “On Price Formation Theory” y su insistencia en las suculentas equivocaciones por el desconocimiento de la clásica “mano invisible” del proceso de mercado donde las partes se benefician al tiempo que transmiten la información a la que antes aludimos. Dice este galardonado que lo que hoy ocurre en gran medida es la insolente y a todas luces contraproducente “mano visible de los gobiernos” que irrumpe sustentados en “la arrogancia fatal” a qué se refería otro premio Nobel en economía -Friedrich Hayek- todo los destruyen a su paso provocando daños muy especialmente sobre el nivel de vida de los más vulnerables.

Por supuesto que el desmadre de la segmentación de tarifas se acopla a los repetidos desatinos que viene realizando con entusiasmo digno de mejor causa distintos gobiernos de hace largo tiempo principal aunque no únicamente en materia energética.

Cuando un precio es diez en el mercado quiere decir que las partes han acordado ese monto debido a las correspondientes estructuras valorativas de los derechos de propiedad intercambiados. Si el capricho gubernamental impone cinco quiere decir que se ha destruido el sistema y se ha convertido en un simple número sin sentido económico a lo que era un precio. Precisamente en este plano debe tenerse en cuenta que en la medida en que se interfiere el mecanismo de precios, en esa medida se desfigura la contabilidad, la evaluación de proyectos y el cálculo económico en general. En otros términos, en nombre de los más necesitados se los multiplica por doquier en un círculo vicioso que no tiene término en una barranca abajo que indefectiblemente conduce a la miseria, siempre con discursos altisonantes pronunciados por los vagos y chupasangres de siempre que alardean de sentimientos nobles pero son mezquinos que solo piensan en el disfrute de sus asaltos al bienestar.

A veces la tropelía llega al tope de lo concebible cuando se mantiene alegremente que algo sea gratuito cuando en verdad nada es gratis, todo tiene un costo que podrá ser monetario o no monetario pero indefectiblemente toda acción humana requiere que se renuncie a un valor a los efectos de obtener otro. Como todo no puede hacerse al mismo tiempo hay que dejar de lado prioridades. Si se acepta la gratuitidad es porque otro se hace cargo que si es por la fuerza significa que se lesionan derechos. Como los bienes no crecen en los árboles y no hay de todo para todos todo el tiempo, la escasez obliga a asignar factores productivos para lo que sirven los precios que en la media en que se vulneran aparece la posibilidad de “tirar manteca al techo” que es lo mismo que decir que se remata todo para encaminarse a la pobreza.

Resulta crucial comprender que la única igualdad compatible con una sociedad libre es la igualdad ante la ley que no es mediante ella sino que se refiere a que todos deben ser protegidos en sus derechos de la misma manera. La igualdad de resultados es una noción completamente distinta y opuesta a lo dicho. Como se ha consignado en muchas ocasiones, la igualdad ante la ley está indisolublemente atada a la Justicia que es el “dar a cada uno lo suyo” y “lo suyo” destaca la propiedad, esto es el uso y disposición de lo que pertenece a cada cual. La absurda redistribución de ingresos equivale a lo que en ciencias políticas se conoce como “la tragedia de los comunes”, a saber lo que es de todos no es de nadie que conduce a que se le otorguen pésimos empleos y cuidados a los bienes y servicios disponibles.

El establecimiento de una marca igualitaria conduce a que los que se encuentran ubicados arriba de la misma al enterarse que serán confiscados por la diferencia naturalmente tenderán a no producir lo que está más allá de esa línea y los que están por debajo de esa marca esperarán en vano la redistribución que naturalmente nunca llegará puesto que se dejó de producir la mencionada diferencia. En otros términos un fraude por donde se lo mire. Y si los politicastros fueran sinceros en sus preocupaciones por los que menos tienen deberían donar parte de sus remuneraciones y dietas, pero como son caraduras pretenden hacerlo recurriendo a la violencia con el fruto del trabajo ajeno. Por otra parte es de gran interés estudiar lo sucedido allí donde impera la libertad en cuanto a las extraordinarias obras filantrópicas para ayudar a los más necesitados, situaciones que desde el luego no tiene lugar en la isla-cárcel cubana y sus imitadores, siempre megalómanos enriquecidos con recursos mal habidos.

Salvando las enormes distancias puede establecerse un correlato entre el estatismo y las academias de la lengua. Enormes distancias puesto que lo primero implica violencia mientras que lo segundo son dictámenes que no recurren a la violencia. Pero es interesante este paralelo ya que las academias de la lengua pretenden dirigir un idioma cuando éste en verdad surge de la parla popular que lo enriquece. Borges apuntaba que el inglés es más rico en palabras que el español debido a que no cuenta con una academia de la lengua. Juan Bautista Alberdi escribe que “el idioma es el hombre de que es expresión, está sujeto a cambios continuos sin dejar de ser el mismo hombre en su esencia […] dos grandes leyes fundamentales, peculiares al hombre, gobiernan el desarrollo natural de todo idioma: el neologismo y el arcaismo […] El arcaismo y el neologismo no son incompatibles; su juego armónico, al contrario, mantiene al idioma […] queda al cuidado del pueblo mismo que es el legislador soberano de los idiomas […] Los idiomas no son obra de las Academias.” Lo cual en mayor grado aún va para gobiernos autoritarios que pretenden imponer desde el poder estropicios como el invento estrafalario del “lenguaje inclusivo” y afines tan criticados por destacados escritores y literatos. Estos autoritarios confunden la importancia de la dirección y la naturaleza del asunto: es de abajo que surgen los cambios en un proceso de orden espontáneo como el mismo mercado, no es impuesto desde arriba.

Estos comentarios remiten a un plano más amplio de la epidemia del intervencionismo estatal que venimos padeciendo los argentinos hace décadas. Este plano son las mal llamadas empresas estatales. Decimos mal llamadas porque una empresa se caracteriza por arriesgar recursos propios, si se ponen en riesgo por la fuerza recursos de otros se trata de una organización política o una apoyada por ella que asalta vecinos. En el momento en que se establece la denominada empresa estatal se está necesariamente alterando prioridades de la gente puesto que hubiera destinado sus recursos en otras direcciones. Y si la llamada empresa estatal hace lo mismo que hubiera hecho la gente no tiene sentido su intervención con el consecuente ahorro de sueldos. La única manera de saber que quiere la gente es dejarla actuar lo cual se traduce en sus votaciones en el supermercado y afines al comprar y abstenerse de hacerlo.

Lo llamativo del asunto es que luego de que el consumidor vota en el mencionado plebiscito cotidiano del mercado, a la salida el gobierno decreta la redistribución de ingresos que inexorablemente se traduce en volver a distribuir por la fuerza en una dirección distinta de la que distribuyó voluntariamente la gente. A su vez, la así concebida redistribución, por las razones apuntadas significa derroche de capital que a su turno implica disminución de salarios e ingresos en términos reales puesto que la única causa de ello es la tasa de capitalización, es decir ahorros y consecuentes inversiones en maquinarias, equipos, instalaciones y conocimiento relevante que hace de apoyo logístico al trabajo para aumentar rendimientos. Esta es lo único que explica la diferencia entre países ricos y países pobres en el contexto de marcos institucionales civilizados.

Si se dice que deben establecerse empresas estatales para atender aquellos lugares y actividades que no son rentables y por ende ninguna empresa privada las servirá, debe tenerse muy en cuenta que cada una de estas aventuras antieconómicas también se traducen en despilfarro con lo que se extenderán los lugares inviables económicamente considerados hasta convertir a todo el país en una pocilga. No hay magias en economía sus principios deben cumplirse en todas las latitudes pero con más razón allí donde la situación es difícil.

En resumen, la segmentación opera a contramano de los nexos causales presentes en la economía por lo que afecta negativamente a toda la comunidad pero, como queda dicho, de manera muy especial sobre la condición de los más pobres. Segmentar es contradecir el conocimiento más elemental de la economía y no resulta posible mejoras materiales destruyendo los procesos que permiten aprovechar recursos. Se trata en definitiva de una trampa para incautos.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Por qué el diseño de las nuevas tarifas de los servicios públicos es un grave abuso de poder

Por Enrique Blasco Garma. Publicado el 28/08/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/08/28/por-que-el-diseno-de-las-nuevas-tarifas-de-los-servicios-publicos-es-un-grave-abuso-de-poder/

Los intercambios libres superan conflictos y enriquecen. La peor cárcel es el exceso de regulaciones y restricciones

Al proponer tarifas de servicios públicos, conviene discernir los bienes públicos de los bienes privados

Al proponer tarifas de servicios públicos, conviene discernir los bienes públicos de los bienes privados

Una semana atrás destacaba en Infobae que “los escolásticos españoles del siglo XVI y XVII desarrollaron la noción del precio justo en un contexto jurídico y no físico. Tiene que ver con los conceptos de poder, voluntad, conocimiento individual. Una cosa vale tanto cuanto es el valor en que puede venderse, en libertad, excluidos la fuerza y el fraude, que enturbian la voluntad del comprador”.

Al proponer tarifas de servicios públicos, conviene discernir los bienes públicos de los bienes privados.

Los bienes privados benefician exclusivamente al usuario y se agotan con cada uso individual. La vaca consume el pasto del potrero, quitando a lo disponible para el rebaño; mi provisión de electricidad me beneficia a exclusivamente a mí y resta kw/h para los demás. Es razonable que yo pague por consumirlo y no recargue la cuenta de otros, como hacen los subsidios. Así, cada persona decide qué le conviene mejor: calefaccionar con electricidad, gas, consumir alimentos, invertir en activos, según sus preferencias y posibilidades.

En contraste, los bienes públicos benefician la coherencia de las actividades conjuntas y el uso individual no los agota. El significado de las palabras, la estabilidad de las unidades de medida: el metro, kilo, el valor del peso, la emisión monetaria, las leyes, no son extinguidos por los usuarios que, por el contrario, refuerzan su valía.

Por eso, conviene que la energía y los bienes privados sean provistos y cobrados por empresas competitivas, según el costo de cada unidad del bien suministrado a cada cliente. Que cada usuario pague el precio de producirlo. Mientras los bienes públicos conviene sufragarlos según acuerdos ampliamente consensuados -impuestos- independientemente del uso, actividad, de cada particular.

Esta mirada denuncia que cobrar tarifas diferentes según supuestos indicadores de ingresos de los clientes, pergeñados por burócratas singulares, conlleva imposiciones ilegítimas. Que contrarían las voluntades, el interés general, deterioran el PBI, agravando las insatisfacciones populares.

Bajo el esquema anunciado, los supuestos clientes de mayores ingresos pagarán la cuenta de los consumos mas subsidiados; las nuevas tarifas no cumplirían la función de optimizar el uso de la energía y agua.

Si la política fuera transferir ingresos a personas determinadas, transparentarlo directamente, sin engaños, ni argucias. La Argentina, anquilosada por la preponderancia del Estado y funcionarios que no funcionan, perderá demasiados negocios.

Brecha de ingreso entre las economías libres y las restringidas

Sin intercambios libres, cada uno de los humanos se empobrecería sin remedio. Pues se supera el peor de los conflictos, las carencias personales insatisfechas, en tanto se comercia, valorizando las diferentes habilidades, conocimientos, deseos, bienes faltantes.

Todos y cada uno pueden conseguir bienes valiosos, y se benefician mutuamente, negociando con otros. Eso explica que el ingreso promedio por habitante de los países se expande con los intercambios voluntarios. Sostengo que el recurso decisivo de las sociedades, países, no está en la naturaleza, si no en la capacidad de contratar negocios coordinados, intercambios coherentes con los costos de oportunidad.

En una mezcla de temores y, también, de aceptar las ventajas de empoderar a las personas, los países implementan reglas, instituciones, que regulan los contratos. Los gobiernos se distinguen por el grado de reconocimiento de la libertad contractual, o autonomía de la voluntad de las personas, van conformando límites para la autonomía individual estableciendo entramados de libertades y prohibiciones a la actuación de las partes, mediante leyes, regulaciones.

A mayores libertades, reconocimientos de la autonomía de la voluntad, los ingresos promedio, PBI por habitante, son más altos, como se advierte en las estimaciones del World Economic Outlook del FMI, desde USD 230 en Sudán del Sur hasta los USD 102.000 de Irlanda, en 2021, pasando por los USD 10.000 actuales en la Argentina. Tanto más libres las transacciones de abusos y engaños, mayores son las satisfacciones y los ingresos por habitante.

Para 2022, el ranking de los PBI por habitante será impactado por los eventos derivados de la invasión de Rusia a Ucrania, como la restricción energética a Europa y de las exportaciones agrícolas del país invadido, la aceleración de la inflación, la decisión de la Fed de aumentar la tasa de interés de referencia; y los acontecimientos climáticos.

La competencia libre de trabas redundantes espolea las habilidades particulares. Las violaciones, abusos, el engaño coartan las libertades. Justicia implica información, reglas parejas y estables.

Enrique Blasco Garma es Ph.D (cand) y MA in Economics University of Chicago. Licenciado en Economia, Universidad de Buenos Aires. Fue Economista del Centro de Investigaciones Institucionales y de Mercado de Argentina CIIMA/ESEADE. Profesor visitante a cargo del curso Sist. y Org. Financieros Internacionales, en la Maestria de Economia y C. Politicas, ESEADE. Sigue a @blascogar

Promoting The Free Economy In Brazil

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 30/3/21 en:  https://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2022/08/07/promoting-the-free-economy-in-brazil/?sh=f0a0f255dc7c

Latin America is going bad – very bad. Many of the region’s large economies have lurched toward leftist populism in recent years. With the election of former guerrilla leader Gustavo Petro to the presidency, Colombia seems to be another victim of the trend. But for such leftists, the big prize is still to be captured: Brazil.

With almost half of South America’s economy and population and bordering ten countries, what happens in Brazil is always relevant for the Americas and the world. The country’s upcoming presidential election is a case in point. The two leading candidates, Luiz Inácio Lula da Silva and Jair Bolsonaro, both have plenty of detractors. Local and foreign media cover their campaigns and road to the election. There is seldom coverage of those who work outside the political party system to try to influence Brazil’s future. I want to highlight some of them here.

I will only focus on non-religious organizations of Brazilian civil society that, despite having very different goals, are favorable to a free economy. These range from conservatives to libertarians, Christians to Randians (followers of the late Russian-born novelist Ayn Rand). I will also mention a couple of influencers. As in the United States, some social media players have more impact than many organizations in policy debates.

Among Brazilian think tanks, the oldest I know is the Instituto Liberal (IL) in Rio de Janeiro, founded in 1983. I met the founder, Donald Stewart, Jr., in 1987. At the time, the think tank’s goal was to plant the seeds of future pro-free-economy policy research by publishing translations of the main works of Ludwig von Mises, F.A. Hayek, and other classic economists. This think tank still exists but now is one among many, rather than the dominant one. It is currently gaining new energy, and new funds, under businessman Salim Mattar. Mattar, who founded a successful car rental company, became minister of privatization (desestatização) in the Bolsonaro government and is now primarily devoted to promoting pro-free-society policies. At their most recent major event, in June 2022, IL went beyond traditional free-market think tanks and circles by inviting two former presidents, Michel Temer of Brazil (president from 2016-2018) and Mauricio Macri of Argentina (2015-2019). On its website, IL lists several scholars with diverse views who have collaborated with the think tank. They range from classical liberals and conservatives to libertarians of different stripes. Having promoted Austrian economics for quite some time, IL can take credit for some of the fruits of these efforts. The leading think tank promoting Austrian economics in Brazil is Mises Institute Brazil, located in São Paulo.

Six Brazilian Free Economy Think Tanks

Six Brazilian Think Tanks that promote a free economyALEJANDRO CHAFUEN

Graduates of the University of Chicago – especially those who studied under Milton Friedman or other market-oriented scholars – also promote the benefits of the free economy. Of course, the most famous «Chicago boy» in Brazil is the current minister of economics Paulo Guedes. Guedes is associated with the Instituto Millenium (IM)which started to take form in 2005 and launched during the 2006 Liberty Forum (Foro de Liberdade). The forum is a product of another essential player in Brazilian civil society, the Instituto de Estudos Empresariais (IEE). The deputy economic minister of Brazil, Roberto Fendt, is also a graduate of the University of Chicago and has had a long history of collaboration with free-market think tanks. Patricia Carlos de Andrade, who founded Instituto Millenium, is a businesswoman well trained in economics and philosophy. Andrade emigrated to the United States but remained active in Brazil behind the scenes. Another former IM leader is Paulo Uebel, who left IM to finish graduate studies at Columbia University. Uebel returned to Brazil to occupy crucial public service positions in São Paulo and later on the national level, with Salim Mattar as his deputy in the Bolsonaro government.

Donald Stewart Jr, Helio Beltrão, Patricia Andrade, and Salim Mattar were all from the business world. Before them, Henry Maksoud (1929-2014) promoted free-market views mainly as individuals rather than as part of any organization.

Brazilian businessmen supporting think tanks that promote the free economy

Pro free economy Brazilian businessmen from the past and present. Pictured left to right top: Donald … [+]ALEJANDRO CHAFUEN

There was a period of good growth at the Instituto Liberal of São Paulo when led by another businessman, Jorge Simeira Jacob. But when Simeira Jacob’s business ran into trouble during the late 90s, impacted by a sudden change in monetary policy, the hope for a significant expansion of Brazilian free-market think tanks dissipated. With the leaders of other Liberal Institutes in the country, Simeira Jacob wanted a well-funded hub to support the best efforts in the Liberal Institute network. The current Instituto Liberal in São Paulo is a new organization founded in 2014 and unrelated to the original.

Another businessman I met in 1987 is Winston Ling, who introduced Paulo Guedes to Bolsonaro a few years before his election. Winston Ling also studied at the University of Chicago.

Earlier I mentioned the Instituto de Estudos Empresariais (IEE), which has remained consistently strong. It is also mainly led by businesspeople, in this case, young entrepreneurs who have been perfecting their main product, the Foro de Liberdade. This Liberty Forum is the largest pro-free economy event in the world. Among Brazilian free-market groups, IEE is perhaps the most influenced by entrepreneurs who follow Ayn Rand’s individualist view of capitalism. But the requirement that IEE members be actual entrepreneurs has made these Randians much less ideological and more pragmatic than their counterparts in other countries. Alan Greenspan and John Allison, the retired chairman of BB&T, are examples of Randians who remind me of the young businessmen and businesswomen who have shaped the IEE.

Until recently, I could not find clusters of pro-free-market economists at any university in Brazil. A change occurred in 2015 with the Center for Economic Freedom founding at the prestigious Mackenzie Presbyterian University. Unlike most of the work of other think tanks, which focuses on translations, short articles, and events, the Center produces and publishes well-grounded research founded on original micro- and macroeconomic studies. Given the university’s academic prestige, the Center can become a valuable source of new talent for the Brazilian policy world. One can only hope its work will inspire imitators at other Brazilian academic institutions.

Mackenzie was founded in 1870 by graduates of Princeton University. Though Presbyterian, the university has had students and professors from all denominations who have contributed significantly to the free society. Given the importance of the rule of law and the many challenges today, I will mention Dr. Ives Gandra, the most crucial figure in the Brazilian legal scene among those who work for the free society. Although he is in his late eighties, Dr. Gandra is still going strong and has created a meaningful legacy through his many students and leadership in many organizations. Angela Gandra, one of his daughters, is the current Deputy Minister for the Family. One of his sons, Ives, Jr., is a judge with significant expertise in labor law.

Other Brazilian NGOs for a free economy

Leading Brazilian organizations promoting a free economy. Social media traffic from early June 2022. … [+]ALEJANDRO CHAFUEN

Looking to the past, Brazil’s history of free-market efforts features several prominent academics. For instance, we can point to historian Antonio Paim (1927-2021) and economist Og Leme (1922-2004), who worked side by side with Donald Stewart, Jr. in helping build IL. Some of those trained in economics, like Roberto Campos (1917-2001), entered public service and had relevant posts in various Brazilian administrations.

Media companies that promote free enterprise

The work of scholars and writers associated with these think tanks and centers receives wider attention thanks to a few media efforts. Gazeta do Povo and BrasilParalelo are the two most important. Founded over 100 years ago, Gazeta has a long history and is clear on what they stand for. Their home page links to «Our vision,» where they state the view of the outlet’s owners in 28 different areas, from ethics and economics to family issues and democracy. Several of their regular authors and contributors have a long history of collaboration with think tanks, such as Rodrigo Constantino, Paulo Uebel, and Maria Clara Vieira Rousseau.

While other efforts for a free society measure their impact in thousands or hundreds of thousands, BrasilParalelo counts it in millions. One of their historical films, 1964-O Brasil entre armas e livros (1964-Brazil between books and weapons), passed 10 million YouTube views. On policy issues, their provocative film on the AmazonAMZN -2.9%Cortina de Fumaça (Smokescreen), already has over two million views. Their newest production, Entre Lobos (Among Wolves), is a series on crime in Brazil. Its hour-long introduction alone attracted more than one million views. BrasilParalelo has had similar success with their films about the United States, Argentina, and Venezuela. They also produce several programs that include intellectuals who collaborate with Brazilian think tanks.

Jovem Pan also has some conservative and pro-free economy positions; it is one of the largest radio networks in Brazil. For those who know the US scene, some of the Brazilian classical liberals describe it as a «centrist Fox News.» However, as in most other countries, most of the more established media is unsympathetic to the free economy, creating and repeating false narratives. For example, a long recent piece in the newspaper Valor Económico blamed economic liberalism for lower growth rates during the last three decades. In the competing indices produced by the Fraser Institute and the Heritage Foundation, Brazil still ranks very low in economic freedom, especially free trade.

One of the fastest-growing segments in the US policy scene are think tanks and organizations devoted to the legal defense of victims of state intervention. Few countries have such organizations, especially in the conservative and pro-free enterprise camps. But there is an exception in Brazil, the Instituto Brasileiro de Direito Religioso (IBDIBD -0.5%R). Religious liberties are an essential aspect of a free society, and IBDR works to protect them. Its work is similar to that of the Alliance Defending Freedom (ADF) in the United States. Some key players, like Jean Regina, are ADF-associated scholars and even file amicus briefs in US courts, as they did with the recent case that led to the reversal of Roe v. Wade.

A last nod goes to pro-freedom groups working with students, another of the fastest-growing sectors in the United States. In Brazil, leadership in this area belongs to Students for Liberty which mostly aligns with libertarian positions.

The Brazilian market is ready for more organizations focusing on judicial reform, litigation, and investigations; more academic centers with safeguards for intellectual independence; and more conservative or free-market student groups. I apologize if this outline has left out any crucial organizations. I will include them in future analyses if they come onto my radar with convincing arguments. Those who think that ideas shape the world sooner or later, should be grateful to those involved in the organizations mentioned here. Elections are essential, but as Ed Feulner, the great builder of the Heritage Foundation, frequently reminds us that we never have permanent victories or permanent losses in politics. In the long run, the battle of ideas is essential. Brazil, which one month from now, September 7th, will celebrate the bicentennial anniversary of its independence, needs to find a more stable road toward freedom and prosperity. The efforts of the many intellectual entrepreneurs who have created and invested in the organizations mentioned in this piece give me hope that a free and prosperous Brazil is not an impossible dream.

Matheus Resende and Juan Cruz Isetta conducted research for this piece. A shorter version was presented at the 2022 Estoril Political Forum, June 28, 2022

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE. Síguelo en @Chafuen 

Errores y sabios

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 16/8/22 en: https://www.larazon.es/opinion/20220817/43t46nbqdbcytg22duc4ztycvq.html

Los controles de precios no funcionan, y suelen tener consecuencias negativas para la población, como lo prueba una experiencia de cuatro mil años, desde los sumerios hasta Nicolás Maduro

FOTO: MARÍA JOSÉ LÓPEZ  EUROPA PRESS

Escuché en La Brújula de Onda Cero unos cortes que puso Juan Ramón Lucas con declaraciones de dos destacados políticos progresistas sobre la inflación.

El diputado Jaume Asens, presidente de Unidas Podemos, afirmó que la inflación no se reduce con más destructores en Rota sino subiendo los salarios y aumentando el gasto público en «medidas sociales». Fue incapaz de explicar cómo esas medidas frenarán el alza de los precios, y tampoco cómo se logra enriquecer a la gente empobreciéndola con más impuestos, que eso es lo que significa subir el gasto público.

A continuación, escuché al también diputado Íñigo Errejón, presidente de Más País, que coincidió en la receta intervencionista, pidió más gasto público (pasando por alto, como siempre, el destino aciago de quienes van a ser forzados a financiarlo), y sostuvo seriamente que para bajar la inflación hay que controlar los precios, concretamente los precios de la energía, los alquileres y los productos de primera necesidad.

Los controles de precios no funcionan, y suelen tener consecuencias negativas para la población, como lo prueba una experiencia de cuatro mil años, desde los sumerios hasta Nicolás Maduro, pasando por numerosos países, desde los comunistas hasta la dictadura franquista, a la que estos pseudoprogresistas dicen aborrecer.

El análisis de la inflación está viciado por este pensamiento fantástico que no considera la responsabilidad de los políticos. Por ejemplo, leí en «Público» este titular: «la práctica totalidad de las autoridades económicas y monetarias han declarado al IPC el enemigo público número uno», como si las políticas expansivas de esas mismas autoridades no tuvieran nada que ver con la cuestión. Y así siguiendo, indefinidamente desvariando con que los empresarios causan la inflación, o que todo se debe a una conspiración contra el Estado benefactor.

Ahora bien, 17 personas apoyaron a Joe Biden cuando planteó un enorme incremento del gasto público y los impuestos, alegando que ello mejoraría el crecimiento y moderaría la inflación. No eran periodistas, ni políticos. Eran 17 premios Nobel de Economía. Cierto es que podemos encontrar 17 colegas que sostengan la opinión contraria, pero nunca cabría acusar a los Nobel intervencionistas de ignorantes.

La ignorancia, como decía Ortega, no es mala, y todos ignoramos cosas que nuestra vecina está harta de saber. Lo malo no es no saber: lo malo es creer que sabemos y estar equivocados.

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

El BCRA y los entes estatales son los principales formadores de precios

Por Enrique Blasco Garma. Publicado el 21/08/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/08/21/el-bcra-y-los-entes-estatales-son-los-principales-formadores-de-precios/

El exceso de emisión sobre la cantidad de bienes y servicios que genera la economía explica la inflación

El BCRA, con el control de cambios también determina la cotización del dólar (Reuters)

El BCRA, con el control de cambios también determina la cotización del dólar (Reuters)

Es elemental que el precio es la cantidad de moneda necesaria para comprar un bien o servicio. Si sobran pesos, mayor facilidad de alzar los precios. Cuando la gente quiere desprenderse de la moneda nacional es porque la inflación carcome su valor, y refleja que sobra circulante.

El BCRA, con el control de cambios también determina la cotización del dólar. Gran parte de los combustibles, insumos, bienes finales, que demandan las empresas y los consumidores son importados; al subir la cotización del dólar aumentan los precios internos.

En 2001, el dólar cotizaba a $1, actualmente la pizarra del Banco Nación marca un precio superior a $142. No puede sorprender que los bienes sean entonces nominalmente 140 veces más caros, o, más aún, en los casos en que se aplicaron nuevos impuestos y otros costos.

Está claro que ninguna empresa tiene tanto poder para multiplicar por 140 los precios con el tipo de cambio por dólar estable. Durante los 11años de la Convertibilidad, entre abril de 1991 y enero 2002, el dólar estable mantuvo estables los precios. Nadie tiene el poder de fijar precios del BCRA.

Ahora estamos peor aún. Los “cepos” a las importaciones coartan la competencia -el mecanismo que premia conocimientos, habilidades, individuales, impulsando el crecimiento de los PBI e ingresos personales, en todo el mundo- transfiriendo decisiones productivas, antes privadas, a los burócratas, recortando los patrimonios al introducir incertidumbres mayores. ¿Cuánto costará importar, reponer, los bienes?

Los “cepos” a las importaciones coartan la competencia -el mecanismo que premia conocimientos, habilidades, individuales, impulsando el crecimiento de los PBI e ingresos personales (Reuters)Los “cepos” a las importaciones coartan la competencia -el mecanismo que premia conocimientos, habilidades, individuales, impulsando el crecimiento de los PBI e ingresos personales (Reuters)

Los bienes dejan de cotizarse en competencia para depender de las determinaciones burocráticas. Protocolos similares a los soviéticos incentivan aumentar los pedidos de autorizaciones de importación y compra de divisas. Los cepos cambiarios confirman que la emisión monetaria está tan desbordada que el Banco Central no tiene los dólares que la sociedad demanda, para atender importaciones y compromisos financieros con el resto del mundo. Un verdadero desfalco.

El BCRA admite que no puede responder a sus obligaciones, la responsabilidad de garantizar una moneda de curso legal para todas las transacciones deseadas por la población. Y las proyecciones económicas no tranquilizan. Eliminar los cepos exigiría equilibrar la oferta y demanda de base monetaria, no basta suprimir el déficit fiscal.

Desequilibrio general

Todos los valores del comercio exterior están influidos por BCRA, AFIP, gabelas de todo tipo, las tasas de interés, condiciones financieras, etc. En las últimas décadas, la coordinación de los tres poderes del Estado perdió precisión para contener la inflación, fragilizada por entes varios, organizaciones sociales, sindicatos, empresas estatales, que determinan suspensiones de actividades y de tránsito e imposiciones variadas y crecientes, y ausencia de incentivos para trabajar productivamente.

En todo el planeta, a mayor suba de la cotización del dólar mayor la inflación. Los escolásticos españoles del siglo XVI y XVII desarrollaron la noción del precio justo, en un contexto jurídico y no físico. Tiene que ver con los conceptos de poder, voluntad, conocimiento individual. Una cosa vale tanto cuanto es el valor en que puede venderse, en libertad, excluidos la fuerza, y el fraude, que enturbian la voluntad del comprador.

Mientras las naciones avanzan liberando a las actividades, la Argentina está siendo agobiada, entrampada, con el peso de restricciones innecesarias, artificiales. Cada vez más lejos de las libertades exaltadas en el Himno Nacional, la Constitución y canciones patrias.

Fuente: Infobae en base a estimaciones WEO FMI

En esta hora, el partido gobernante azuza conflictos y proclama “combatir al capital”. La oposición política se desanima de contribuir a mejorar la cosa pública, durante esta gestión.

Conviene recordar la advertencia de Luigi Pirandello en Seis personajes en busca de autor. Debemos tener sumo cuidado con el uso de las palabras, pues ahí precisamente radica la dificultad de comunicar: “En cada uno de nosotros vive un mundo de imágenes diferentes. ¿Cómo es posible que nos entendamos si en mis palabras vibra el sentido y el valor de las cosas que en mí están, en tanto que, quien las escucha, inevitablemente les da el sentido y el valor que tienen para él? Creemos entender, pero no lo hacemos”.

Las marchas y contramarchas de militantes en espacios públicos exponen un culto a las invocaciones mágicas de poderes ilusorios, ficciones desmentidas por las ciencias y experiencias disponibles. Las naciones que más avanzan liberan los conocimientos, habilidades individuales. Las menos desarrolladas, violentan libertades privadas. El PBI por habitante marca el proceso de liberaciones personales.

El federalismo fiscal da potestades a la Nación, a las provincias y a los municipios para crear tributos. Hay 166 tributos vigentes, aunque apenas 11 de ellos recaudan el 90% el total. Brasil no tiene un impuesto tan distorsivo como Ingresos Brutos ni un impuesto a la exportación. Solo 12 países aplican este impuesto que lastima la competitividad. Si añadimos tipos de cambio diferenciales, entendemos el desaliento a las exportaciones.

En el 2017 se firmó un Pacto Fiscal para bajar impuestos. Excelente idea, pero ingenua porque no establecía sanciones por incumplimiento. Se suspendió por la pandemia de Covid-19 y ahora el Congreso se prepara para aprobar el nuevo Pacto Fiscal porque las provincias quieren más dinero de los contribuyentes.

Enrique Blasco Garma es Ph.D (cand) y MA in Economics University of Chicago. Licenciado en Economia, Universidad de Buenos Aires. Fue Economista del Centro de Investigaciones Institucionales y de Mercado de Argentina CIIMA/ESEADE. Profesor visitante a cargo del curso Sist. y Org. Financieros Internacionales, en la Maestria de Economia y C. Politicas, ESEADE. Sigue a @blascogar