En Pakistán perdonan a una joven cristiana condenada a muerte

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 15/11/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2191935-en-pakistan-perdonan-joven-cristiana-condenada-muerte

 

La Corte Suprema de Pakistán acaba -como cabía esperar- de absolver a Asia Bibi, una joven cristiana nacida en 1971, que
ha estado nada menos que ocho años en prisión, siempre en confinamiento solitario, mientras era lentamente juzgada por
sus presuntas blasfemias contra el Islam. Con lo sucedido hasta ahora a esa pobre mujer, su vida ha sido profundamente
lastimada. Para siempre.
Pakistán es ciertamente uno de los países más intolerantes del mundo en materia religiosa, pero lo cierto es que su más
alto tribunal judicial es reconocido por su independencia y calidad.
Asia Bibi esperaba morir en la horca, pero ello no sucederá desde que el tribunal que acaba de absolverla categóricamente,
sostuvo que las acusaciones vertidas contra ella no habían sido debidamente probadas, como correspondía.
Había sido acusada por un tan heterogéneo como extraño grupo de mujeres -que previamente le dieron una paliza y eran
sus vecinas- de haber hecho, en Punjab, algunos comentarios públicos despectivos acerca del profeta de los musulmanes.
Ellos habrían sido consecuencia de la insólita negativa de esas mujeres de tomar agua de un pozo de agua natural
comunitario, luego de que Asia Bibi bebiera del mismo con un jarro propio, a fin de la década de los 70. La joven que fuera
por ello inmediatamente detenida, tiene cuatro hijos.

En su momento, la condena contra Bibi había indignado vivamente a la pequeña pero importante comunidad cristiana
local. Ahora, su absolución ha enfurecido a algunos radicalizados musulmanes, que ante ella reaccionaron
descontroladamente.
Bibi negó, siempre, haber cometido blasfemia alguna.
Docenas de acusados de blasfemia han sido asesinados en los últimos años en las calles de las ciudades de Pakistán,
cuando sus respectivos procesos aún no habían concluido. Los asesinados incluyeron hasta a un gobernador provincial y
un ministro del gobierno nacional que, pese a los riesgos ciertos que conocían, se animaron a salir en defensa pública y
apoyo de la perseguida Bibi. Queda a la vista toda una serie de tragedias realmente tremendas, producto de la intolerancia
religiosa. Ellas no pueden silenciarse, desde que son testimonio de conductas propias de la barbarie.
Los cristianos -cabe recordar- son apenas un 1,6 % del total de la población paquistaní, de unos 208 millones de
habitantes. El propio Papa Francisco, preocupado por Asia Bibi, ha salido en su defensa. Con poco éxito, hasta ahora.
Las leyes paquistanas contra la blasfemia religiosa se sancionaron en 1860, cuando el país estaba aún bajo la colonización
británica. El Islam es la religión nacional de Pakistán. Pero no todos quienes profesan esa religión son necesariamente
fanáticos, por cierto. Los pocos que lo son ensombrecen la imagen de todos ellos.
Pese a lo ocurrido, o quizás como consecuencia de ello, Asia Bibi podría tener que abandonar a Pakistán y trasladarse a
residir en otro país, para poder vivir con un mínimo de tranquilidad, esto es sin el riesgo de ser asesinada o golpeada por fanáticos que de pronto la agredan. Una pena, por cierto. Pero la realidad puede imponerle a Bibi ese notorio sacrificio
adicional. Sus propios abogados ya han tenido que hacerlo, abandonando a Pakistán, por su seguridad personal.
Lo de Paquistán debiera poder corregirse. Siempre y cuando sus líderes políticos y religiosos lo crean necesario. Y lo es,
ciertamente.
Más allá de Pakistán, unos 150 millones de cristianos son hoy perseguidos por su fe en distintas partes del mundo. Esa
cifra, vergonzosa, es por lo demás un máximo histórico. En el marco de esas persecuciones religiosas, unos 3.000
cristianos fueron asesinados todo a lo largo del 2017. Es cierto, en el mundo de hoy los cristianos ya no se refugian
necesariamente en catacumbas, pese a lo cual, como consecuencia de las persecuciones actuales, muchos de ellos ofrendan
sus vidas sin renegar de sus convicciones. Son, entonces, mártires contemporáneos.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y fue Vice Presidente de ESEADE.

LOS SÍMBOLOS RELIGIOSOS EN ESPACIOS ESTATALES SON TOTALMENTE COMPATIBLES CON EL PLURALISMO RELIGIOSO.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 16/11/18 en: http://gzanotti.blogspot.com/2018/09/los-simbolos-religiosos-en-espacios.html

 

El Vaticano II, cuando define la libertad religiosa, afirma:

 “…Esta libertad consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, tanto por parte de individuos como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y esto de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, sólo o asociado con otros, dentro de los límites debidos. Declara, además, que el derecho a la libertad religiosa está realmente fundado en la dignidad misma de la persona humana, tal como se la conoce por la palabra revelada de Dios y por la misma razón natural . Este derecho de la persona humana a la libertad religiosa ha de ser reconocido en el ordenamiento jurídico de la sociedad, de tal manera que llegue a convertirse en un derecho civil” (1965). (http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_decl_19651207_dignitatis-humanae_sp.html).

Más abajo, afirma:

 “…Si, consideradas las circunstancias peculiares de los pueblos, se da a una comunidad religiosa un especial reconocimiento civil en la ordenación jurídica de la sociedad, es necesario que a la vez se reconozca y respete el derecho a la libertad en materia religiosa a todos los ciudadanos y comunidades religiosas”.

 Esto implica que no es contrario a la libertad religiosa que se otorgue “…un especial reconocimiento civil en la ordenación jurídica de la sociedad”, dadas las tradiciones y circunstancias históricas, que pueden ser tan diversas. Eso implica distinguir entre laicismo y laicidad. La sana laicidad es el reconocimiento de la libertad religiosa y sus implicaciones políticas: estado e Iglesia autónomos en sus propios ámbitos, y la NO identificación entre ciudadanía y pertenencia a una determinada religión. Ello implica, a su vez, el reconocimiento de que el horizonte cultural de donde ha surgido la noción de dignidad humana y los derechos individuales es precisamente el judeocristianismo. Eso lo afirmó muy bien Benedicto XVI:

“…¿Dónde se encuentra la fundamentación ética de las deliberaciones políticas? La tradición católica mantiene que las normas objetivas para una acción justa de gobierno son accesibles a la razón, prescindiendo del contenido de la revelación. En este sentido, el papel de la religión en el debate político no es tanto proporcionar dichas normas, como si no pudieran conocerlas los no creyentes. Menos aún proponer soluciones políticas concretas, algo que está totalmente fuera de la competencia de la religión. Su papel consiste más bien en ayudar a purificar e iluminar la aplicación de la razón al descubrimiento de principios morales objetivos. Este papel “corrector” de la religión respecto a la razón no siempre ha sido bienvenido, en parte debido a expresiones deformadas de la religión, tales como el sectarismo y el fundamentalismo, que pueden ser percibidas como generadoras de serios problemas sociales. Y a su vez, dichas distorsiones de la religión surgen cuando se presta una atención insuficiente al papel purificador y vertebrador de la razón respecto a la religión. Se trata de un proceso en doble sentido. Sin la ayuda correctora de la religión, la razón puede ser también presa de distorsiones, como cuando es manipulada por las ideologías o se aplica de forma parcial en detrimento de la consideración plena de la dignidad de la persona humana. Después de todo, dicho abuso de la razón fue lo que provocó la trata de esclavos en primer lugar y otros muchos males sociales, en particular la difusión de las ideologías totalitarias del siglo XX. Por eso deseo indicar que el mundo de la razón y el mundo de la fe —el mundo de la racionalidad secular y el mundo de las creencias religiosas— necesitan uno de otro y no deberían tener miedo de entablar un diálogo profundo y continuo, por el bien de nuestra civilización.” (2010, https://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/speeches/2010/september/documents/hf_ben-xvi_spe_20100917_societa-civile.html)   (Obsérvese la noción de “abuso de la razón”: muy similar a lo que afirmaba Hayek).

 Y, en el discurso al Parlamento Alemán (2011), afirmó:

“…¿Cómo se reconoce lo que es justo? En la historia, los ordenamientos jurídicos han estado casi siempre motivados de modo religioso: sobre la base de una referencia a la voluntad divina, se decide aquello que es justo entre los hombres. Contrariamente a otras grandes religiones, el cristianismo nunca ha impuesto al Estado y a la sociedad un derecho revelado, un ordenamiento jurídico derivado de una revelación. En cambio, se ha remitido a la naturaleza y a la razón como verdaderas fuentes del derecho, se ha referido a la armonía entre razón objetiva y subjetiva, una armonía que, sin embargo, presupone que ambas esferas estén fundadas en la Razón creadora de Dios. Así, los teólogos cristianos se sumaron a un movimiento filosófico y jurídico que se había formado desde el siglo II a. C. En la primera mitad del siglo segundo precristiano, se produjo un encuentro entre el derecho natural social, desarrollado por los filósofos estoicos y notorios maestros del derecho romano.[3] De este contacto, nació la cultura jurídica occidental, que ha sido y sigue siendo de una importancia determinante para la cultura jurídica de la humanidad. A partir de esta vinculación precristiana entre derecho y filosofía inicia el camino que lleva, a través de la Edad Media cristiana, al desarrollo jurídico de la Ilustración, hasta la Declaración de los derechos humanos y hasta nuestra Ley Fundamental Alemana, con la que nuestro pueblo reconoció en 1949 “los inviolables e inalienables derechos del hombre como fundamento de toda comunidad humana, de la paz y de la justicia en el mundo”. (http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/speeches/2011/september/documents/hf_ben-xvi_spe_20110922_reichstag-berlin.html)

 O sea, el cristianismo no es un movimiento del cual derive directamente el régimen jurídico, sino que alimenta el horizonte de ideas a partir de las cuales nace un ordenamiento jurídico respetuoso de los derechos del hombre y la sana laicidad.

Por ende, en un estado que sea sanamente laico, donde sus circunstancias históricas, como Argentina o EEUU, han sido precisamente las de una cultura judeocristiana a partir de la cual ha nacido la idea de igual y derechos entre los seres humanos,los símbolos religiosos cristianos en sus propios espacios son un reconocimiento a esa tradición, a ese origen, que no pueden molestar ni ofender a nadie.

Es una mala interpretación de J. Rawls afirmar que el estado debe ser moralmente neutroEl estado nunca es moralmente neutro. Todos sus espacios son bienes públicos. Es esos bienes públicos siempre hay decisiones morales que tomar. En la Corte Suprema de Justicia, ¿cómo pintamos sus paredes? ¿Con color blanco y además con una gran imagen de Hitler, o sólo con color blanco? Es una decisión moral. ¿Con un cuadro de San Martín o con la imagen de una actriz porno? Es una decisión moral. ¿Con una cruz cristiana o con la hoz y el martillo comunista? Es una decisión moral. Inútil es que los contribuyentes se quejen de que están pagando una u otra cosa. Una vez que hay un estado federal, toda decisión que se tome al respecto va a estar pagada por los contribuyentes. Por ende, que haya una cruz, que simboliza precisamente el origen del respeto a la libertad religiosa, no debería ofender ni molestar a nadie. Y si alguien dice que no quiere pagar la cruz, lo entiendo, pero entonces que sea coherente y que no quiera pagar nada: ni la pintura, ni los bancos, ni los escritorios, etc., porque todo ello es una decisión moral.

Si en las calles (bienes públicos) de la India hubiera una imagen de buda, ¿por qué yo, católico, debería ofenderme? Y si me voy a vivir a la India, debo saber que mis impuestos están pagando todo ello. ¿Y qué? Si no me gusta debería hacerme anarco-capitalista (cosa posible) e irme a vivir a Marte (cosa que si es posible ya no sé) en mi nave espacial, donde aún no habría bienes públicos.

Si estuviera viviendo en Japón, ¿por qué me debería ofender porque una prefectura mantuviera como patrimonio cultural a un templo sintoísta? Les cuento que luego de la Segunda Guerra ya no es así, pero si volviera a ser así, ¿cuál sería el problema? Muchos de los que hoy se están rasgando las vestiduras por las cruces en nuestras sedes judiciales estarían incoherentemente felices en un tour sacando fotos de una tradición que además no entienden en absoluto ni les importa.

Se olvida también que los EEUU fueron un ejemplo de una religiosidad pública no estatal. No estatal por la primera enmienda; pública, porque ello no fue obstáculo a que los bienes públicos municipales mantuvieran tradiciones religiosas cristianas que nunca fueron contradictorios con la libertad religiosa hasta que ideológicamente se comenzó a considerar lo contrario.

El laicismo es el problema. No la laicidad. El laicismo es la ideología que odia la inexorable influencia religiosa cristiana en el surgimiento jurídico y político de Occidente. El símbolo no podría ser más “símbolo”: lo que odian es la cruz. Son capaces de pagar impuestos para un poema de Borges en el obelisco o, peor, por el monumento al asesino Guevara. Pero no vaya a ser que exista una simple cruz de madera: ah no, eso no. Y los que piensen de buena voluntad que el Cristianismo y-o el Catolicismo es igual a intolerancia, lean, alguna vez, al magisterio de Juan XXIII (con sus antecedentes en León XIII, Benedicto XV y Pío XII); al Vaticano II, al magisterio de Juan Pablo II, y sobre todo a Benedicto XVI.

 

La cruz es el símbolo del gran acontecimiento de la Historia, de donde surge el reconocimiento de la dignidad humana y sus derechos fundamentales. El Imperio Romano es el que coherentemente no podía admitir la cruzY a los nuevos imperios romanos, ocultos ahora en la fachada de libertad, estamos volviendo. Ya casi no tenemos derecho a proclamar libremente nuestras ideas si estas se oponen al Lobby LGBT; ya casi no podemos hablar si no es como dicen las feministas radicales; ya no podemos educar libremente a nuestros hijos, sino que estos tienen que aprender lo que el estado dice y sobre todo en temas sexuales; ya casi no se puede ser médico si no haces abortos o no prescribes preservativos, y, por supuesto, no se puede ejercer el libre comercio, no se puede disponer de los propios bienes, somos esclavos vigilados por la AFIP o soviets diversos como la Coneau o el ministerio de educación, y el que se revela es un inadaptado que debe ser tratado con retalina primero y rivotril después. Eso sí, tranquilos: ya no habrá cruces en los tribunales. Eso sí que es libertad. Qué bien.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

El conflicto entre Rusia y Ucrania divide a la Iglesia Ortodoxa

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 1/11/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2187438-el-conflicto-rusia-ucrania-divide-iglesia-ortodoxa

 

Ucrania está convulsionada y dramáticamente dividida. Su gobierno central controla
sólo la mayor parte de su territorio, con excepción de buena parte del mismo que está,
desde hace cuatro años ya, en manos de separatistas cuyas propuestas incluyen la de
volver a integrarse con la Federación Rusa. Hablamos del este del país.
El tema no es sólo político y no tiene que ver únicamente con la soberanía sobre
espacios territoriales concretos. También conforma -como veremos- una difícil
cuestión religiosa que afecta muy seriamente a la Iglesia Ortodoxa. Por su
envergadura confesional, que no es demasiado distinta a la reforma protestante
ocurrida hace ya cinco siglos.
En Ucrania, más de las dos terceras partes de la población pertenece a esa Iglesia.
Pero, en función de acuerdos que llevan más de tres siglos de vigencia, buena parte de
los ortodoxos ucranianos han estado, religiosamente, bajo la autoridad del Patriarca
de Moscú que, naturalmente, ahora está siendo cuestionada.
La Iglesia Ortodoxa, a diferencia de la católica, no tiene un Patriarca supremo. Nada,
ni parecido, al Papa de los católicos. Cada Patriarca es considerado supremo en su
propia jurisdicción. Cada Iglesia Ortodoxa es entonces -por definición- “autocéfala”,
es decir, esencialmente independiente.
Todos los Patriarcas ortodoxos se consideran entonces como líderes que están a la par,
con excepción de un tema crucial: aquel que tiene que ver con la determinación y
extensión de sus respectivas jurisdicciones, respecto del cual el Patriarca de
Constantinopla dirime históricamente los conflictos y diferencias. Hoy es el Patriarca
Bartolomé, basado en la ciudad de Estambul, sede patriarcal desde que
Constantinopla -en su momento- se transformara en la capital del Imperio Bizantino.
El fuerte conflicto político y militar entre Rusia y Ucrania generó tensiones muy
ríspidas dentro de la Iglesia Ortodoxa ucraniana. A punto tal, que ella decidió
separarse del Patriarca de Moscú y transformarse en un Patriarcado autónomo. Para
ello -como era de suponer- solicitó la opinión al mencionado Patriarca Bartolomé
quien -luego de convocar a un sínodo “ad hoc” de tres días- dictaminó, sin mayores
demoras, en contra de Moscú, reconociendo autonomía completa a la Iglesia Ortodoxa
ucraniana basada en la ciudad de Kiev, donde precisamente naciera -en su origen- la
propia Iglesia Ortodoxa.
Las tensiones entre Rusia y Ucrania han generado un cisma entre las iglesias
ortodoxas de ambos países, ahora reconocido como tal por el mencionado Patriarca
Bartolomé.
Para el Patriarca Ortodoxo de Moscú, ello supone una derrota evidente. Los lazos
entre el Patriarca de Moscú, Kyril I, y Vladimir Putin, no sólo son estrechos, sino
sumamente ostensibles. Por esto, todos los líderes ortodoxos en Moscú rechazan la
decisión del Patriarca Bartolomé, al que ahora -de pronto- no consideran como el
primer Patriarca entre iguales.
La Iglesia Ortodoxa está dividida en 14 regiones, algunas de las cuales coinciden con
naciones de Europa Oriental y otras con las viejas regiones del Imperio Bizantino. En
Ucrania existen parroquias que conforman nada menos que un tercio de aquellas que
el Patriarca de Moscú considera que están bajo su jurisdicción directa. El tema,
aunque esencialmente religioso, tiene claramente una complicada arista económica,
desde que tiene que ver con quién es finalmente el propietario de las iglesias, los
conventos, y otros inmuebles de la Iglesia Ortodoxa.
Para Vladimir Putin, al haberse extinguido los elementos sobre los que -en tiempos
del comunismo- se edificaba culturalmente su nación, todo lo que hoy suponga valores
religiosos capaces de unificar socialmente y de conformar el núcleo central de una
nacionalidad tiene una enorme importancia.
La Iglesia Ortodoxa, recordemos, nació en 1054, cuando el Imperio Romano se dividió
entre Oriente y Occidente. La Iglesia Ortodoxa ucraniana, por su parte, ha estado bajo
la jurisdicción del Patriarcado de Moscú desde 1686. Desde hace más de tres siglos,
entonces. Por esto último el tema es urticante.
La tensión religiosa entre Rusia y Ucrania en el seno de la Iglesia Ortodoxa
inevitablemente se ha extendido a varias otras naciones del este europeo. Entre ellas,
a Serbia, cuya iglesia ortodoxa es muy cercana a la de Moscú, ciudad a la que
considera como una tercera Roma. Y a Grecia, donde los ortodoxos tienen gran
vinculación no sólo con sus pares serbios, sino con el propio Patriarca de Moscú.
Hasta en el importante monasterio del Monte Athos las opiniones están divididas. La
reciente anulación por parte del Patriarca de Constantinopla de la dependencia de la
Iglesia Ortodoxa Ucraniana del Patriarca de Moscú ha provocado también remezones
en Bielorrusia y Lituania que, por su parte, han sido históricamente más cercanas al
Patriarca de Kiev.
Todo un complejo entuerto de poder en el ámbito religioso ha estallado, afectando la
convivencia pacífica en el interior de la Iglesia Ortodoxa y abriendo grietas profundas,
que no será nada fácil cerrar. Particularmente cuando, en el plano de lo religioso, las
emociones suelen estar a flor de piel.
Lo que sucede en Ucrania genera ciertamente desconfianza externa respecto de la
Federación Rusa. Más allá de la Iglesia Ortodoxa. Muy especialmente porque otros
episodios recientes han provocado también preocupación en Occidente. Me refiero a
los envenenamientos recientes en Salisbury, de los que habrían sido partícipes espías
rusos, y al descubrimiento, también reciente, de centros de espionaje rusos en
territorio de Holanda.
En idéntico sentido, también generan nerviosismo las constantes provocaciones de
aviones y naves militares rusos, en diversas fronteras y espacios aéreos que parecen
haberse transformado en una suerte de peligrosa constante. Estas actitudes
conforman un clima de tensión nuevo, que recuerda al que en su momento existiera
entre la Federación Rusa y las naciones occidentales, cuando la llamada Guerra Fría.
Las consecuencias de esas provocaciones pueden ser graves. Sin ir más lejos, la ilegal
ocupación rusa de la Península de Crimea generó enfrentamientos armados en el este
de Ucrania con un saldo terrible de 10.000 muertos, del que pocos hablan. De
aquellos que son imposibles de olvidar.
Para hacer las cosas aún más complejas Ucrania aspira abiertamente a poder ser
miembro de la OTAN. A la manera de presunto “seguro” de que no volverá a caer bajo
el poder ruso. Esa aspiración, sin embargo, no se ha concretado. Quizás porque ella
supone trasponer una “línea roja” para Vladimir Putin, quien sostiene que el ingreso
de Ucrania a la OTAN equivaldría, para Rusia, a un “acto de agresión”.
Complementando el tumulto en el plano religioso, la Iglesia Ortodoxa de Macedonia
acaba de reclamar que se reconozca su propia independencia.
Mientras todo esto sucede, el gobierno norteamericano no acepta la legitimidad de la
ocupación rusa de Crimea y Sebastopol y, por ello, mantiene duras sanciones
económicas impuestas por la Casa Blanca contra la Federación Rusa.
Hasta 2014, Ucrania tenía un gobierno pro-ruso. Estaba encabezado por Viktor
Yanukovych. El expresidente ucraniano -asediado por las masivas protestas callejeras huyó
de su país en febrero de 2014 y desde entonces está refugiado en la Federación
Rusa, lo que es toda una señal. “Real politik”, entonces. Hasta en los ambientes
religiosos, lo que conforma una realidad propia del agitado tiempo en que todos
vivimos.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y fue Vice Presidente de ESEADE.

De vuelta los liberales o lo que fuere excomulgándose entre ellos.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 31/10/18 en: http://www.libertadyprogresonline.org/2018/10/31/de-vuelta-los-liberales-o-lo-que-fuere-excomulgandose-entre-ellos/

 

Nunca me voy a olvidar del Partido Liberal Republicano que se intentó formar allá por 1984/85 como opción ante la “intervencionista” UCEDE. Eran no más de 10 que se reunían en la inolvidable escuelita de Sánchez Sañudo. Se terminaron disolviendo porque se pelearon por el Patrón Oro.

Las circunstancias mundiales, ahora, han cambiado, y han surgido temas y problemas que multiplican las divisiones.

Ya hablé varias veces de esto; en una de esas oportunidades distinguí entre tres grandes corrientes: la neo-kantiana (Mises, Hayek, Popper), la neo-aristotélica (Rothbard, Ayn Rand) la iusnaturalista clásica (escolásticos, liberales católicos del s. XIX, Novak, Sirico, Liggio, Chafuén, etc.), y en general la gente del Acton Institute.

Las tres tienen diferencias filosóficas importantes y es utópico pensar que las van a superar, aunque obviamente durante mucho tiempo pudimos trabajar juntos en muchas cosas.

Ahora hay dos circunstancias que han cambiado esa paz transitoria.

Primero el tema del lobby LGBT. Los más iusnaturalistas (y NO me refiero ahora al Acton Institute) insisten en el error conceptual de la ideología del género, que va contra la ley natural, etc., y se enfrentan por ende con el escepticismo de los neokantianos y los neoaristotélicos en esos ámbitos, que defienden a la homosexualidad, al transexualismo y etc. como opciones morales legítimas en tanto, por supuesto, no atenten contra derechos de terceros. Y se matan por eso.

Los dos grupos no se dan cuenta de la importancia de su coincidencia en “en tanto no atenten contra derechos de terceros”. Porque ninguno de ellos afirma que el estado deba imponer leyes que coactivamente obliguen a hablar de un modo determinado, a contratar de un modo determinado, a enseñar de un modo determinadoESA coincidencia en la libertad individual es la clave en estos momentos. La defensa de las libertades de expresión, religiosa, de propiedad, de asociación. Suponer que nos vamos a poner de acuerdo en el tema de la ley natural es vano. Y por ende podemos trabajar juntos, porque el lobby LGBT se llama lobby precisamente porque sus pretensiones son totalitarias: que todos hablamos con lenguaje neutro so pena de ir presos, que nadie pueda hablar libremente de sus convicciones en materia sexual sin ir preso, que nadie dentro de su institución pueda hacer o decir cosas que NO coincidan con la ideología del género sin ir preso, etc. Y con ESE totalitarismo, ¿hay algún liberal clásico o libertario que coincida? Me resultaría extraño, por más que sus fuentes sean Santo Tomás, Kant, Ayn Rand o el Sr. Spock.

Otro tema sobre el cual nos hemos peleado mucho últimamente, sobre todo en Argentina, es el aborto. Pero que casi ningún liberal clásico era abiertamente anti-abortista ya lo sabíamos hace milenios y no había problema. Todos los rothbards-boys estaban a favor y los Mises y Hayek-boys dudaban. Y la despenalización ya regía en Argentina, en dos casos, hace décadas. Y que de hecho ninguna mujer iba presa por abortar ya lo sabíamos todos hace mucho y nadie se peleaba. El problema fue que la ley presentada fue una ley que obligaba a todos los institutos estatales y privados a realizar el aborto, y sin ningún tipo de objeción de conciencia institucional. Muchos liberales argentinos miraron para otro lado, y fue allí cuando yo mismo les advertí: cuidado, eso sí que no es liberal, no tenés que ser un Juan Pablo II fan para estar en contra de elloEse es el problema y allí sí, de hecho, los liberales deberíamos haber presentado un frente claramente unido y no fue así. Fue preocupante.

Otro tema es el ascenso al poder de líderes “de derecha” que obviamente no son liberales pero que ponen un freno evidente al socialismo del s. XXI, al totalitarismo del lobby LGBT y a algunas otras cosas bonitas. Allí de vuelta nos estamos peleando todos porque no sabemos mucho de la realpolitik o del mal menor. Ningún liberal que yo sepa defiende a XX en tanto XXsino porque es una opción mejor ante los Clinton, los Obama, los Lula, los Kirchner, etc. O sea, en los duros momentos de las difíciles opciones en el mundo real, nadie “apoya” al mal menor en cuanto mal, sino como estrategia para que el mal mayor no avance, y además es importante denunciar siempre los dobles estándares hipócritas de la izquierda. Ello debe hacer con prudencia, obviamente. Si se hace acaloradamente y descalificando al otro o excomulgando a alguien porque piense que en cuanto mal menor Trump es mejor que Hilary, entonces estamos en problemas.

Ciertos principios son también importantes. Violaciones del Estado de Derecho, de libertades individuales, incluso cierto lenguaje agresivo e insultante, no debemos admitirlas ni siquiera al mal menor o al bien menorCuidado porque entonces es verdad que un fascista es un liberal asustado. Incluso en esos momentos nos debemos perdonar los sustos, pero el miedo no convierte en justo lo que es radicalmente injusto.

 

Finalmente, se extraña en todos nosotros, últimamente, cierta delicadeza en las formas, el apreciarnos como somos, el perdonarnos, el aceptar nuestras falencias, y se extraña una buena formación filosófica, hermenéutica y epistemológica, que bajaría los decibeles de muchas discusiones. Debates tales como si fulano no es un “verdadero” liberal porque es un free banking, o que tal interpretación de Mises es la “verdadera” y el que no se da cuenta es un imbécil, y así ad infinitum, lo que revela es que nuestra calidad intelectual y moral ha caído. Son como los debates cuasi-religosos de los grupos que surgen a partir de un “fundador”: cuál es el verdadero pensamiento del fundador, quiénes son los verdaderos intérpretes del fundador, cuáles son los textos canónicos del fundador, etc. Son debates que no existirían con un mínimo training en historia de la filosofía, epistemología y hermenéutica. Cuidado, gente, los liberales no podemos salir al ruedo de la batalla de estos días por haber leído un librito y por fanatizarnos, como si no hubiéramos salido de los 15 años. Un poco más de estudio, un poco más de bondad, tolerancia y perdón, un poco menos de neurosis obsesivas y pensamiento monotemático, un poco menos de sentirse pontífices máximos y excomulgantes, son todas cosas necesarias para los nuevos liderazgos que necesitamos. No son cosas que se aprenden en un curso. Son fruto de una terapia, por un lado, y de una conversión del corazón, por el otro.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

 

 

LA NUEVA GESTAPO EN LA FIGURA DEL REHÉN

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

En nuestra época se reiteran diferentes manifestaciones del espíritu totalitario que consiste en imponer a otros conductas que no están en línea con los valores y principios a los que adhieren esos otros. Siempre se imponen alegando “el bien  del prójimo”. Como bien ha consignado C. S. Lewis en God in the Dock, “De todas las tiranías una ejercida para el bien de las víctimas suele ser la más opresiva. Puede ser mejor vivir bajo ladrones que hacerlo bajo la moral omnipotente de los otros. Los ladrones a veces descansan pero aquellos que nos atormentan para nuestro bien lo hacen sin descanso.”

 

Estamos ahora con la avalancha del tema sexual en los colegios en el desagradable contexto donde resulta que autoridades gubernamentales de la educación imponen enseñanzas independientemente de lo que los padres desean para sus hijos. Esto no  solo va para instituciones  estatales sino para las privadas con lo que en la práctica quedan privadas de toda independencia.

 

Este atropello constituye una insolencia inadmisible en la que se pretende arrasar con las preferencias de los padres para dar prioridad inexcusable a las consignas de los aparatos estatales. Y desde luego que esto no es cuestión de legislaciones decididas por  mayorías circunstanciales. Tal como ha estampado la Corte Suprema de Justicia estadounidense los “derechos fundamentales no pueden subordinarse al voto, no dependen del resultado de ninguna elección” (319 US, 624, 639). La misma línea argumental ya fue asentada en 1798 por Samuel Chase (uno de los signatarios de la Declaración de la Independencia de Estados Unidos), que como miembro de la Corte Suprema escribió (en Calder vs. Bull) que “Hay ciertos principios vitales en nuestros gobiernos republicanos que determinan y prevalecen sobre un evidente y flagrante abuso del poder legislativo […] Un acto de la legislatura (ya que no puedo llamarla ley), contrario a los grandes primeros principios no puede considerarse ejercicio legítimo de autoridad legislativa”.

 

Estos valores han sido adoptados por los países civilizados, entre los cuales se encuentra, por ejemplo, la Argentina, donde constitucionalistas como Amancio Alcorta, Manuel Montes de Oca, José Manuel Estrada, Juan González Calderón y Segundo Linares Quintana, entre otros, suscriben mojones y puntos de referencias extramuros de la ley positiva.

Giovanni Sartori ha escrito en Teoría de la democracia  que “cuando la democracia se asimila a la regla de la mayoría pura y simple, esa asimilación convierte un sector del demos en  no-demos. A la inversa, la democracia concebida como el gobierno mayoritario limitado por los derechos de la minoría se corresponde con todo el pueblo, es decir, con la suma total de la mayoría y de la minoría”.

 

Y nada más importante que el derecho de los padres a cuidar y educar a su prole a quienes los desorbitados del poder político consideran infradotados para trasmitir valores y principios. En todo caso, si hubiera lesiones de derechos cabe la posibilidad de la subrogación pero nunca forzar la abdicación de la responsabilidad de los progenitores en pos de concepciones de quienes ocupan cargos políticos que alegan la necesidad de prevenciones y medidas de higiene en las relaciones sexuales como si fueran los únicos seres que se percatan de ello cuando en realidad, además, lo que proponen constituyen aberraciones de distinto tenor.

 

Antes de resumir esas aberraciones, dejamos sentado que el tema en discusión que aquí tratamos no consiste en detenerse a considerar cuales son las iniciativas de la burocracia que deben imponerse a colegios e institutos de enseñanza privados. El asunto atañe a la libertad de las comisiones de padres constituidos para la administración del propio colegio por lo que resulta una insolencia y una impertinencia inadmisible que se pretendan imponer por la fuerza criterios políticos.

 

Habrá padres que decidan explicarles ellos mismos a sus hijos temas que consideren íntimos y otros preferirán delegar en maestros, pero en ningún caso se les debe imponer lo que deben hacer.

 

Una vez aclarado este punto básico, decimos que lo que hoy se propone imponer es un doble sinsentido. Por un lado, se pretende trasmitir que el sexo es materia de elección y no de naturaleza. Que el sexo es una cuestión  de construcción cultural y no biológica. Parece innecesario recordar la obviedad que el hombre es hombre y la mujer, mujer. Que los cromosomas que están en el núcleo de cada célula contiene millones de genes con segmentos de ADN (acido desoxirribonucleico) que marcan las características de cada uno en lo que respecta a la biología y que las mujeres tienen dos cromosomas X y que los hombres portan un cromosoma X y uno Y, lo cual está presente en toda la estructura anatómica incluyendo la ósea, además de contar los dos sexos con distinta sinopsis en el cerebro,  es decir, conexiones diferentes entre células. Esto ocurre por más que la cirugía implante pechos, extirpe penes y se inyecten hormonas de distinto calibre.

 

Es pertinente decir que desde la perspectiva liberal, cualquier procedimiento, conducta e inclinación debe ser respetada, no en el sentido de compartida sino en el sentido de no aceptar la pretensión de torcer por la fuerza una decisión, siempre y cuando no se vulneren derechos de terceros. Toda manifestación con tufillo inquisitorial es erradicada en los espíritus libres. En esta dirección, conviene insistir en la crítica de Mark Twain a la invasión de la privacidad con la ironía que lo caracteriza en cuanto a que “Nada necesita una reforma más urgente que los hábitos de otros”.

 

La segunda aberración que viene enancada a la imposición de la llamada “educación sexual” es el denominado aborto sobre lo que ya nos hemos pronunciado antes pero que muy apretadamente resumimos aquí nuestra posición.

 

Antiguamente no se establecía nexo causal entre el acto sexual y la reproducción, pero hoy en día la microbiología muestra que desde el instante de la fecundación hay un embrión humano. En el momento en que uno de los millones de espermatozoides fecunda un óvulo da lugar al cigoto, una célula única, distinta del padre y de la madre, que contiene la totalidad de la información genética (como ya dijimos, ADN o ácido desoxirribonucleico). En el momento de la fusión de los gametos masculino y femenino -que aportan respectivamente 23 cromosomas cada uno- se forma una nueva célula compuesta de 46 cromosomas que contiene la totalidad de las características naturales del ser humano.

 

De Mendel a la fecha la genética ha avanzado mucho. Louis F. Lejeune, el célebre profesor de genética en La Sorbonne, dice que “Aceptar el hecho de que con la fecundación comienza la vida de un nuevo ser humano no es ya materia opinable. La condición humana de un nuevo ser desde su concepción hasta el final de sus días no es una afirmación metafísica; es una sencilla evidencia experimental”.

 

Se ha sostenido que la mujer es dueña de su cuerpo, lo cual es cierto pero esto no significa que sea dueña del cuerpo de otro. Se ha dicho que en caso de violación estaría justificado el aborto, sin embargo aquella acción repugnante y cobarde no justifica que se cometa otro crimen aniquilando una persona inocente. Se ha pretendido justificar el aborto manteniendo que el feto “no es viable” por sus propios medios, pero esto también es cierto respecto del bebe, del anciano o del inválido, de lo cual no se desprende que se los pueda exterminar.

 

Un razonamiento similar puede aplicarse a los casos de supuestas malformaciones, pero éste modo de ver las cosas conduciría a que se puedan matar ciegos, sordos y deficientes mentales. Incluso se ha dicho que la despenalización y más aun con la legalización del aborto se permitiría que, en algunos casos, éstos se lleven a cabo de modo higiénico sin caer en manos de curanderas que operan en las sombras, como si el problema radicara en la metodología del crimen.

 

Una conocida anécdota ilustra la aberración de recurrir al aborto por razones pecuniarias. Un ginecólogo -con la intención de poner en evidencia el calibre de la propuesta- le preguntó a la mujer que le planteó el caso por qué, en lugar de abortar, no mataba a otro de sus hijos, de quince años, ya que ingería mayor cantidad de alimentos.

 

El caso extremo se plantea cuando el obstetra llega a la conclusión que la situación requiere una intervención quirúrgica de tales características que se debe elegir entre la vida de la madre o la del hijo, de lo contrario ambos morirán. Frente a esta situación gravísima -nada frecuente en la medicina moderna- el cirujano actúa para salvar a uno de los dos. Es decir, salva a uno de los dos y como una consecuencia no querida muere el otro, lo cual es sustancialmente distinto a matar una persona. Si el padre de dos criaturas que se están ahogando en el mar, estima que sólo tiene tiempo para salvar a una y procede en consecuencia, de ningún modo puede decirse que mató a la otra.

 

La impresionante producción cinematográfica The Silent Scream muestra en detalle las reacciones de un feto en un aborto practicado durante el segundo mes del embarazo: desde la aceleración de su ritmo cardíaco frente al peligro que advierte, hasta su desesperada e infructuosa lucha por salvar la vida.

 

Julián Marías dice que el aborto es el crimen más cobarde de cuantos se conocen, por eso lo denomina “el síndrome Polonio” para recordar la espada a través de la cortina en el drama shakespeareano.

 

En rigor, como he sostenido en otras oportunidades, no se trata de “aborto” ya que ésta palabra tiene la connotación de algo que iba a ser y no fue: así se dice, por ejemplo, que se abortó una revolución. Más bien se trata de homicidio en el seno materno. Resulta llamativo que se declame sobre derechos y valores éticos, cuando simultáneamente se permite el aniquilamiento de seres humanos indefensos. En éste debate se introduce de contrabando la magia más primitiva al sostener que cinco minutos después del nacimiento estamos frente a un ser humano pero no cinco minutos antes.

 

La secuencia cigoto-embrión-mórula-blastocito-feto-bebe-niño-adolescente-adulto-anciano no cam­bia la naturaleza del ser humano. La implantación en la pared uterina (anidación) no implica un cambio en la especie lo cual, como señala Ángel S. Ruiz en su libro Instrumentación genética, “no añade nada a la programación” de esa persona y dice que sostener que recién ahí comienza la vida humana constituye “una arbitrariedad incompatible con los conocimientos elementales de neurobiología”. La fecundación extracorpórea y el embarazo extrauterino subrayan este aserto.

 

Desde la fecundación estamos frente a un ser humano en acto, desde luego en potencia de desarrollar muchas cosas, del mismo modo que el adulto está en potencia de desarrollar sus potencialidades. El embrión no ha desarrollado aún la corteza cerebral, el sistema nervioso, ni uñas, ni canas, ni muchas otras cosas, de lo cual no se desprende que se trate de un mineral o un vegetal como en la práctica insinúa la magia más rudimentaria.

 

En otros términos, lo que pretende poner de relieve esta nota periodística es que debe rechazarse con todo el vigor necesario  la pretensión de que los aparatos estatales conviertan en rehenes a los hijos de otros y que se destruyan vidas de inocentes. En otros casos vinculados a la economía y a los marcos institucionales señalamos la ineptitud, el desvío y la irresponsabilidad, pero en los dos casos sobre los que aquí dejamos constancia debemos exclamar con énfasis  ¡que vergüenza!

 

 

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba.

Khashoggi: atroz y doble crimen de los políticos

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 17/10/18 en: https://elnuevodiario.com.do/khashoggi-atroz-y-doble-crimen-de-los-politicos/

 

El periodista Jamal Khashoggi fue a un consulado saudí en Turquía el 28 de septiembre por unos trámites para casarse con una turca, y allí le dijeron que volviera más adelante. Regresó el 2 de octubre, pero nunca salió del consulado. El día de su desaparición, empezó a temer una trampa y se lo dijo a la BBC. Ese día, 15 agentes saudíes viajaron a Turquía. Jamal fue descuartizado cuando estaba vivo, según Al Jazeera.

Khashoggi pasó años en los medios de Arabia Saudita como vocero oficioso de la familia real. Pero cuando Mohammed bin Salman se convirtió en príncipe heredero, en 2017, y comenzó a asumir control sobre distintos niveles de poder, la independencia de Jamal, aunque modesta, era insoportable. Se mudó a EE.UU., comenzó a escribir para The Washington Post y se convirtió en el peor crítico del príncipe heredero.

Ahora, los dirigentes políticos -por cuidar sus negocios- no solo que han engañado a un periodista desarmado para asesinado con ensañamiento, sino que pretenden -y lo lograrán, qué duda cabe- esconder la verdad. Turquía estaría buscando un acuerdo secreto con el reino saudí a cambio de ocultar evidencia.

Trump prometió que habría un “castigo severo” para el reino si se probara su responsabilidad. Pero se negó a cortar la venta de armas a Arabia Saudita. Y ahora sugiere que los responsables pueden ser “asesinos” por cuenta propia. Arabia Saudí fue el primer país que visitó Trump y su yerno y asesor, Jared Kushner, mantiene una fuerte relación con el príncipe heredero.

Y no es para menos, es grande el negocio. Según el SIPRI, EE.UU. y los europeos suministraron más del 98% de las importaciones de armas de Arabia Saudí que fue el segundo mayor importador global, detrás de India, y es el mayor cliente ya que compra el 18% de las exportaciones de EE.UU.

Así, todos estos políticos habrían convencido al reino, y los tribunales reales saudíes podrían acusar de la desaparición o la muerte de Khashoggi a “elementos descontrolados” de los servicios de seguridad. Turquía podría aceptar la explicación y el mundo nunca conocería la verdad.

Según fuentes de la CNN, los saudíes preparan un informe reconociendo que la muerte de Jamal fue el resultado de un interrogatorio que salió mal, uno que intentaba su rapto desde Turquía y que la operación se llevó a cabo “sin autorización ni transparencia” y que los involucrados “serán acusados”. Con lo cual el crimen de los políticos será doble, además del horrendo asesinato, ocultarán la verdad.

El sector privado, los empresarios, sí han respondido de manera tajante y muchos han cancelado su participación en la Future Investment Initiative -un congreso al estilo Davos, programado del 23 al 25 de octubre en Arabia Saudita- como los ejecutivos de Uber, de The Economist, The New York Times, CNN, Bloomberg, Virgin Airlines y tantos otros.

Por cierto, haciendo gala de su doblez y apego a los negocios, estos mismos políticos se rasgan las vestiduras por el “terrorismo internacional”, y arman guerras para vender más armas, mientras apoyan a la fanática tiranía saudí “guardiana” de Medina y La Meca -las ciudades prohibidas a los “infieles”- que mantiene a las mujeres como esclavas y que hasta los cines prohibía, hasta hace pocos meses, por “frívolos”. Tiranía que ajustició -generalmente por decapitación- a 100 personas en 2017 marca que superaría en 2018, según cifras oficiales.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

DIOS, LA PROVIDENCIA.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 21/10/18 en: http://gzanotti.blogspot.com/2018/10/dios-la-providencia.html

 

Del libro “Existencia humana y misterio de Dios” (Unsta, Tucumán, 2008).

Finalmente, el Dios que es la vocación universal, el sentido último y el creador de toda existencia, la libertad, la esperanza y el hogar más profundo, es un Dios que da sentido a todo sufrimiento. No elimina el sufrimiento, mientras estamos en camino hacia El, sino que le da pleno sentido.

Hay varios modos de entenderlo.

Ante todo hay que salir del tiempo humano.

Dios no “sabía” que esto “te iba” a suceder. Dios sabe lo que te está sucediendo. Tu tiempo, el tiempo humano, es como un círculo que recorres. El está fuera del círculo: El es como el centro del círculo, un punto, como un ojo infinito que todo lo creo y todo lo recorre con su mirada. Santo Tomás dice siempre que Dios está fuera del tiempo humano. El ejemplo del círculo es de él: “…Cuius exemplum utcumque in circulo est videre: (cuyo ejemplo se ve por el círculo) punctum enim in circumferentia signatum, etsi indivisibile sit, (pues un punto determinado de la circunferencia, aunque sea indivible….) non tamen cuilibet puncto alii secundum situm coexistit simul, (no co-existe sin embargo, simultáneamente, con cualquier otro punto por su posición) ordo enim situs continuitatem circumferentiae facit; (pues el orden de la circunferencia se produce por la continuidad de sus posiciones); centrum vero, quod est extra circumferentiam, (pero el centro, que está fuera de la circunferencia) ad quodlibet punctum in circumferentia signatum directe oppositionem habet (está opuesto directamente a cualquier punto determinado de la circunferencia). Quicquid igitur in quacumque parte temporis est, coexistit aeterno quasi praesens eidem: etsi respectu alterius partis temporis sit praeteritum vel futurum (por lo tanto todo lo que es en cualquier sector del tiempo, es con lo eterno como presente, aunque respecto a otra parte del tiempo sea pasado o futuro). Aeterno autem non potest aliquid praesentialiter coexistere nisi toti: (pero ante lo eterno nada puede estar presencialmente sino totalmente), quia successionis durationem non habet (porque no hay duración sucesiva).. Quicquid igitur per totum decursum temporis agitur, (por ende cualquier cosa que sea en todo el transcurrir del tiempo) divinus intellectus in tota sua aeternitate intuetur quasi praesens. (el intelecto divino lo tiene (lo intuye) en su eternidad como presente.  Nec tamen quod quadam parte temporis agitur, semper fuit existens. (Pero lo que está en una determinada parte del tiempo no siempre fue existente).  Relinquitur igitur quod eorum quae secundum decursum temporis nondum sunt, Deus notitiam habet. (De lo cual se infiere que Dios conoce lo que según el transcurso del tiempo aún no es)[1].

Esto es: “…cuyo ejemplo se ve por el círculo: pues un punto determinado de la circunferencia, aunque sea indivisible, no co-existe, sin embargo, simultáneamente, con cualquier otro punto, por su posición, pues el orden de la circunferencia se produce por la continuidad de sus posiciones. Pero el centro, que está fuera de la circunferencia, está opuesto directamente a cualquier punto determinado de la circunferencia. Por lo tanto todo lo que es en cualquier sector del tiempo, es con lo eterno como presente, aunque respecto a otra parte del tiempo sea pasado o futuro. Pero ante lo eterno nada puede estar presencialmente sino totalmente, porque no hay duración sucesiva. Por ende cualquier cosa que sea en todo el transcurrir del tiempo, el intelecto divino lo tiene, lo ve, en su eternidad, como presente. Pero lo que está en una determinada parte del tiempo no siempre fue existente, de lo cual se infiere que Dios conoce lo que, según el transcurso del tiempo, aún no es”.

O sea: si el tiempo en lo finito es como un círculo, y Dios es un centro infinito que ve todo el círculo, al mismo tiempo que lo crea…. Entonces para Dios lo pasado no fue, sino que es desde su centro, y lo futuro no será, sino que es desde su centro. Por eso puedes rezar por los que “fueron” porque para Dios “son”[2].

Dios no sabe, por ende, lo que te ocurrió u ocurrirá, sino lo que está ocurriendo. ¿Y si te está ocurriendo algo “malo”? Entonces está permitido, tolerado por Dios. Tolerar es permitir en función de un bien mayor. Pero mientras que la tolerancia humana es falible, la divina es infalible. Porque:

  1. a)Dios es Dios;
  2. b)Si Dios es Dios, no puede querer el mal, esto es, no puede pecar.
  3. c)Si Dios no puede querer el mal, entonces lo tolera por un bien mayor.
  4. d)Esa tolerancia es infalible, porque es divina.

Todo mal implica por ende un plan divino conocido por Dios pero desconocido por nosotros.

Por eso dice también Santo Tomás, objetándose a sí mismo:

Videtur quod Deus non sit. (Parece que no hay Dios). Quia si unum contrariorum fuerit infinitum, totaliter destruetur aliud. (Porque su hubiera algo infinito, destruye totalmente a su contrario). Sed hoc intelligitur in hoc nomine Deus, scilicet quod sit quoddam bonum infinitum. (E infinito se entiende por este nombre, “Dios”, en cuanto que es el Bien Infnito). Si ergo Deus esset, nullum malum inveniretur. (Si hubiera Dios, no habría por ende ningún mal).  Invenitur autem malum in mundo. (Pero se da el mal en el mundo). Ergo Deus non est.(Luego no hay Dios)[3].

Santo Tomás recoge de este modo nuestra manera habitual de pensar. Se me murió un amigo, luego no hay Dios. Asesinaron a un vecino, luego no hay Dios. Hay mal, hay pecado, hay sufrimiento, luego no hay Dios.

Pero conforme a lo que hemos visto, Santo Tomás contesta:

Ad primum ergo dicendum quod, sicut dicit Augustinus in Enchiridio (a lo primero debe decirse que, según dice San Agustín….), Deus, cum sit summe bonus, (siendo Dios el sumo bien…) nullo modo sineret aliquid mali esse in operibus suis, (no permitiría nada malo en sus obras…)  nisi esset adeo omnipotens et bonus (si no fuere omnipotentemente bondadoso…), ut bene faceret etiam de malo (para sacar el bien del mal). Hoc ergo ad infinitam Dei bonitatem pertinet, ut esse permittat mala, et ex eis eliciat bona (Por ende pertenece a su bondad infinita permitir el mal y de él obtener un bien)[4].

¿Queremos un ejemplo?

¿Cuál es el mayor mal que hubo en la historia?

El asesinato de Cristo.

Acompañado de otros males:

La traición: “No conozco a ese hombre”[5].

El insulto, la burla, el escarnio: “Sálvate a tí mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la Cruz”[6].

El dolor supremo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”[7].

¿Y todo ello, por qué?

Precisamente por el per-dón, por el Dios de la esperanza, el Dios de Israel de la Nueva Alianza.

En el Dios que es creación, en el Dios que es redención, en el Dios que es sentido, en el Dios que es hogar, libertad, esperanza… Está el sentido del sufrimiento y el sentido de la relación Dios-ser humano. Pero ningún sufrimiento puede anular el gozo creciente del habitar progresivo de Dios en ti, hasta que la vida sea el eterno estar en Dios donde se consumará el matrimonio con El[8].

Ya va cesando nuestro humano discurso.

Siempre habrá algo que decir, porque siempre, por amor, hay que hablar de Dios.

Pero el hablar de Dios tiene el límite de la finitud de nuestro lenguaje, y por eso, cuando te hablen de Dios, y cuando hables con Dios, deja que El te hable.

Ya va cayendo la noche sobre el lenguaje

Ya te acercas a la luz del misterio de Dios

Deja que El penetre tu sentido

Deja que El habite en tu interior.

 

[1] CG I, 66.

[2] CG, III, 95/96.

[3] ST I Q 2 a. 3 1ra ob.

[4] ST I Q. 2, a. 3 ad 1.

[5] Mateo, 26, 74.

[6] Mateo, 27, 40.

[7] Mateo, 27, 46.

[8] “Oh llama de amor viva,

que tiernamente hieres

de mi alma en el más profundo centro!

Pues ya no eres esquiva,

Acaba ya si quieres;

Rompe la tela deste dulce encuentro”. San Juan de la Cruz, primer estrofa de Llama de amor viva.

 

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.