Qué nos muestra el dólar blue por arriba de $180: ¿se condice con la realidad?

Por Aldo Abram: Publicado el 21/10/20 en: https://www.ambito.com/opiniones/dolar-blue/que-nos-muestra-el-arriba-180-se-condice-la-realidad-n5141979

Para salir de la forma menos traumática posible del cepo se debe revertir la fuerte pérdida de credibilidad de argentinos y extranjeros en el futuro del país.

A la mayoría de los argentinos les preocupa el alza del dólar blue” (aún cuando no tenga dinero para comprarlo)

A la mayoría de los argentinos les preocupa el alza del “dólar blue” (aún cuando no tenga dinero para comprarlo),  porque siente que sus pesos pierden valor.

Ante una consulta, el ministro de Economía Martín Guzmán dijo que los valores actuales de los dólares paralelos no se condicen con la realidad de la Argentina. De hecho, muchos economistas plantean que, si uno “inflaciona” (trae al presente sumándole la inflación) los dólares libres oficiales o paralelos del pasado, no son tan altos como los vigentes hoy.

Ahora, la pregunta es, ¿cómo se decide cuál es el momento pasado que tenía la misma combinación de riesgo país, el aumento de la oferta y caída de la demanda de pesos? De hecho, si buscamos antes y durante la hiperinflación de 1989, vamos a encontrar valores de brecha iguales o más altos que los actuales. ¿Eso no nos estará indicando algo? Estamos en un serio problema si el ministro, en lugar de tratar de entender lo que le están “diciendo” los precios de los distintos mercados, sólo intenta convencer a los que operan en ellos que están errados porque no opinan igual que él. Debe entender que ellos están arriesgándose a perder mucha plata si no son ellos, sino Guzmán el que tiene razón.

Cuando a cualquier argentino se le pregunta por qué se preocupa cuando ve el dólar blue subir (aún cuando no tenga dinero para comprarlo), la mayoría responderá que porque siente que sus pesos pierden valor. Es increíble, porque es una realidad que muchos economistas parecen no haber comprendido aún.

Como el Gobierno pretende gastar de más y no tiene financiamiento, recurre al Banco Central (BCRA) que emite más de lo que la gente quiere, quitándole poder adquisitivo a los pesos en los que ahorran en moneda local, para transferirle esos recursos al Estado. Es lo que está pasando actualmente y, también, sucedió en los ´80s, hasta que la gente se cansó de que le devalúen su atesoramiento en pesos; dejó de demandarlos y terminó en la hiperinflación de 1989. Cuando se repudia una moneda, ésta se transforma en basura y todo vale un montón medido contra lo que nadie quiere.

Otro ejemplo. Un riesgo país de más de 1.400 puntos porcentuales es una señal de que los nuevos bonos emitidos para el reciente canje de deuda serán reestructurados en el mediano plazo y con una quita tan importante como la que ya tuvieron. O sea, son coherentes las cotizaciones de los mercados argentinos de activos financieros o de pesos contra dólares libres, que sólo descuentan una muy alta probabilidad de que el actual gobierno continúe con el actual rumbo económico llevando al país a otra gran crisis.

La reversión de algunas de las erradas medidas de restricción cambiaria podrá traer algún alivio coyuntural; lo mismo que lograr una refinanciación de los vencimientos con el FMI. Sin embargo, sólo permitirán ganar tiempo para encarar la solución de los problemas de fondo de la Argentina y salir del cepo cambiario, que es lo que verdaderamente aumentará la confianza en el futuro del país. Es imposible pensar que la inversión va a fluir si el Estado no deja de gastar mucho más de lo que los argentinos pueden pagar. Argentina está en el puesto 21, de 190 países, entre los que más exprimen con impuestos a sus empresas. Según el mismo informe del Banco Mundial, si las pymes pagaran todos sus impuestos, la mayoría quebraría. Además, recién el 3 de agosto, la mayoría de los argentinos deja de trabajar para pagar gravámenes y empieza a hacerlo para sí y sus familias. Es imprescindible una reforma del Estado que lo ponga al servicio de los ciudadanos y no de la política; pero que además su gasto se pueda pagar con una presión tributaria aceptable.

Por otro lado, nuestros funcionarios se sorprenden de que haya tanta informalidad. Ya vimos cómo el sistema impositivo la incentiva; además hay más de 67.000 regulaciones que nuestros gobernantes siguen aumentando todos los días. Es imposible que un emprendedor o pymes puedan cumplirlas. Sólo una gran empresa podría hacerlo, pagando un ejército de asesores y gestores.

Si se lograra reformar el Estado y desregular la economía, volverá la inversión productiva de argentinos y extranjeros. Sin embargo, lo harán tratando de contratar la menor cantidad de empleados posibles. Tenemos una legislación laboral, con bases arcaicas, que desincentiva la creación de puestos de trabajo productivo. Si se toma cualquiera de los últimos 20 años, en los que hubo algunos de fuerte crecimiento y gobiernos de todos los colores, y se elige cualquiera de ellos, más del 40% (posiblemente más del 50%) de los argentinos estaba desempleado, en la informalidad o con un seguro de desocupación disfrazado de empleo público inútil o plan asistencial.

El Gobierno tiene que entender que para salir de la forma menos traumática posible del cepo debe revertir la fuerte pérdida de credibilidad de argentinos y extranjeros en el futuro del país. Eso sólo se logrará lanzando un detallado plan de reformas estructurales a encararse en los próximos dos años y empezando a dar pasos concretos en ese sentido. Si no, su gestión terminará dándole la razón a los valores del dólar blue y de los activos financieros argentinos que descuentan una nueva debacle de la Argentina en el corto o mediano plazo.

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .

Obligación e igualdad fiscal

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2020/10/obligacion-e-igualdad-fiscal.html

“c) La obligación que tienen los ciudadanos de pagar impuestos radica en el hecho de formar parte de una comunidad política organizada: la obligación afecta no sólo a los “nacionales”, sino a los “extranjeros”, aunque con diversa intensidad, los nacionales son miembros “permanentes” de la comunidad: su obligación es “integral” y “constante”, es decir: obligación de pagar “todos” los impuestos y durante “todo” el tiempo que conserven el vínculo de nacionalidad; los extranjeros son miembros “accidentales” de la comunidad, ya por residir su “persona” en el territorio nacional, ya por radicar en él sus “bienes”: su obligación es “temporal” y “parcial”, o sea: sólo durante el periodo de residencia o con respecto a los bienes nacionalizados. La tasa carece de estos atributos políticos.”[1]

Excepto aquellos que hubieran prestado su previo y libre consentimiento, nadie forma parte de ninguna comunidad de manera forzada, o sea, sin que se viole su libertad de asociación al obligárselo al ingreso forzoso a una comunidad a la que no se le ha consultado sobre sus deseos de pertenecer a ella y -para peor- se lo compele a financiar a aquellos que se dicen sus “titulares” o “representantes”.

En consecuencia, el punto c) de la cita anterior no nos brinda “fundamento” alguno, ya que deja sin base esa falsa “obligación”.

Esta conclusión se hace extensiva a los extranjeros, excepto que hubieran dado (como en el caso de los locales) su previa aceptación a contribuir económicamente con el gobierno al ingresar al pais. En caso contrario, tampoco deberían ser forzados a pagar nada, porque el elemento coactivo carece de base legal y si se argumenta -desde el positivismo jurídico– que la tiene, nosotros -desde nuestra postura iusnaturalista– lo negaremos, y agregaremos que, aunque se la acepte desde el positivismo, no hay desde la moral y la ética ningún respaldo de este tipo para sostener esa actitud.

El fundamento de nuestra posición ya fue dado: la mayoría no puede obligar a la minoría so pretexto de “democracia” a ser sujeto pasivo de actos inmorales como es el de dejarse robar por quienes alegan “representar” a un mítico “estado”, “pais”, “gobierno”, “nación” o, en su caso, rey, monarca, déspota, jefe de estado, director supremo o el título que quiera auto arrogarse. Bien dijo Herbert Spencer que el derecho divino de los reyes devino en el derecho divino de los parlamentos, pero los liberales creyentes no reconocemos más derecho divino que el de Dios mismo. Ningún derecho creado por el hombre puede reclamar para si divinidad alguna. El derecho humano es solo una improvisada herramienta de convivencia y nada más. Allí se agota su función. Si no la cumple, no sirve para nada.

No existe ninguna obligación moral de pagar tributos, impuestos, tasas, contribuciones o el nombre ficticio que se le quieran dar. No es moral violar la libertad de las personas, ni siquiera en nombre de esa falsa “divinidad” que llaman “estado”.

“1. La noción de la igualdad. Hay algunos rasgos esenciales del impuesto que la doctrina ha recogido para convertir en verdaderas reglas. Así, el carácter de la Igualdad en la aplicación y distribución del impuesto. En su amplia exposición sobre materia de impuestos, John Stuart Mili se pregunta: “¿Por qué motivo la igualdad debe ser la regla en materia de impuesto?” Y agrega que la respuesta debe ser que ella debe constituir la regla en todas las materias de gobierno. Como un gobierno no debe establecer distinciones de personas y de clases, y debe reconocer un derecho a todos a sus servicios, los sacrificios que él reclama se deben hacer gravitar, poco más o menos, del mismo modo sobre todos los habitantes, siendo de subrayar que de esta manera se reclama el menor sacrificio de los interesados. Si alguno no soporta su parte de la carga común, hay alguien que soporta más que su parte, y todas las cosas iguales por otra parte, la exoneración de uno no es igual a la sobrecarga que pesa sobre el otro. Entonces, cuando se dice en política, igualdad en materia de impuestos, esto significa, igualdad de sacrificio: vale decir, que la parte en la cual cada uno contribuye a los gastos del gobierno, debe ser reglada de modo que una persona no sufra más que otra, de la obligación de contribuir a sus gastos. Este ideal, como todos los otros, no puede ser realizado completamente; pero lo que es necesario buscar, ante todo, en toda discusión práctica, es determinar en qué consiste la perfección.”[2]

Antes que preguntarse por qué “la igualdad debe ser la regla en materia de impuestos”, la pregunta fundamental debería ser ¿Por qué los impuestos? Pero ciertamente las respuestas que recibiríamos serían las que ya examinamos: nos hablarían de la “necesidad” de un mítico “estado” lo que nos han enseñado a todos en la escuela, si, a todos, incluyendo a quien esto escribe. La diferencia es que, una amplia mayoría se ha conformado con esa respuesta, la ha admitido sin mayor análisis ni examen crítico. En cambio, otros, como nosotros, han pretendido ir más allá, al fondo del asunto. Y cuando se llega al fondo del asunto la conclusión no puede ser otra: los impuestos no tienen razón de ser.

Pero si la mayoría (como sucede) ha aceptado la existencia de los impuestos ¿no deberían ser estos iguales para todos?

La respuesta es simple: no. Porque si la mayoría impone impuestos en contra de una minoría (que no los admite) aquella mayoría no tiene ningún derecho para someter a la minoría a algo que afecta a su derecho de propiedad. Este es el punto central del debate que está casi ausente en toda la discusión sobre los impuestos: la importancia de la propiedad y su carácter de derecho. Nos dicen que es uno de los casos donde la propiedad “debe ceder”. ¿Qué argumento es este? Y ¿por qué “debería ceder” en materia de impuestos y no en otros casos? Simplemente porque los impuestos son el alimento de la burocracia que es la que detenta el poder real. Y todo lo demás que se diga es puro palabrerío vacuo.


[1] Mateo Goldstein. Voz “IMPUESTOS” en Enciclopedia Jurídica OMEBA, TOMO 15, letra I, Grupo 05.

[2] Goldstein, M. ibidem.

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

¿Hay que bajar el gasto público?

Por Iván Carrino. Publicado el 8/10/20 en: https://www.ivancarrino.com/hay-que-bajar-el-gasto-publico/

El gasto del Gobierno aumenta el déficit fiscal, la presión tributaria y la ineficiencia económica

Antonio Laje entrevistó hace pocos días al ministro de economía, Martín Guzmán. Entre las tantas preguntas sobre la situación que atravesamos, llegó una que muchos profesionales y observadores se hacen a menudo: ¿Cuándo va a bajar el gasto público?

La respuesta sorprendió a todos. Es que el ministro respondió con otra pregunta: ¿Y por qué tiene que bajar el gasto público?

Luego de un breve intercambio, el ministro sostuvo que bajar el gasto no es algo a lo que se apunte desde el gobierno, aunque sí estaban comprometidos a “poner las cuentas fiscales en orden”.

En lo que sigue de esta nota nos proponemos responder directamente la pregunta del ministro. Y, para hacerlo, hay que considerar al menos tres puntos. En concreto, el gasto público tiene que bajar porque genera déficit fiscal, porque se paga con impuestos y porque genera ineficiencias en la economía que le impiden crecer.

Nota originalmente publicada en Infobae.

Gasto, déficit y crisis

En el año 2003, el gasto del sector público consolidado alcanzaba el 22,7% del PBI. Trece años después, en 2016, llegó a un récord de 41,5%, subiendo como no lo había hecho en casi ninguna economía del planeta.

El aumento de las erogaciones estatales fue acompañado, en parte, por un aumento de la recaudación de impuestos (que pasó de 24,3% del PBI a 34,9% en el mismo período), pero como dicha recaudación no alcanzó, el gobierno argentino transformó un superávit de casi 4 puntos del PBI en 2004 en un déficit de casi 7 puntos entre 2016 y 2017.

Recaudación/PBI - Gasto/PBI

Lo que ocurrió después no hace falta mencionárselo al lector.

En primer lugar, todo el déficit fiscal que se financiaba con emisión monetaria generó una de las inflaciones más altas del mundo, lo que derivó en el cepo cambiario de Cristina Fernández de Kirchner y el fin del crecimiento económico. En segundo lugar, cuando el gobierno de Macri acudió a la deuda externa y la confianza cayó, el dólar pasó de 20 a 40 y entramos en la crisis macroeconómica de 2018, que se agravó con el regreso del kirchnerismo en 2019.

Dado que el gasto, entonces, es originario de déficit fiscal, inflación y crisis de deuda, aparece aquí el primer motivo para reducirlo.

El gasto se paga con impuestos

El segundo problema con el gasto público es que, en el mejor de los casos, debe pagarse con impuestos. Y como dichos impuestos recaen sobre el sector privado, se genera un peso que impide que éste pueda crecer, producir bienes y servicios y contratar nuevo personal.

Los altos impuestos, que se siguen de un alto gasto público, además, deterioran los incentivos para invertir. Según explica la Tax Foundation de Estados Unidos, “en el mundo globalizado de hoy, el capital puede moverse con facilidad. Las empresas pueden elegir invertir en un gran número de países, buscando los mejores retornos. Eso implica que buscarán países donde las tasas impositivas sean más bajas, de manera de maximizar sus beneficios después del pago de impuestos. Si los impuestos en un país son muy elevados, la inversión se irá a otra parte, generando menor crecimiento económico”.

De acuerdo con el Banco Mundial, el gobierno argentino le cobra a las empresas que operan en el país una tasa de impuestos sobre los beneficios empresariales equivalente al 106%, ubicándonos así en el segundo puesto a nivel global.

Más gasto público, entonces, es más impuestos, y esto lleva a menos inversiones, menos inversión y menos empleo.

El gasto genera ineficiencia económica

Por último, deben analizarse los incentivos con los que gasta el Gobierno. En su famoso trabajo de divulgación titulado “Libre para elegir” Milton y Rose Friedman explicaban que había cuatro formas de gastar el dinero:

– o gasto mi dinero en mí

– o gasto mi dinero en otros

– o gasto el dinero de otros en mí

– o gasto el dinero de otros en otros.

Entre estas cuatro formas, la primera es la más eficiente porque los incentivos llevan a que se busque minimizar el gasto pero maximizar la calidad de lo que se compra, optimizando los recursos. En el último caso –que es el de la política– los incentivos son los peores.

Como el dinero es de otros (impuestos), no hay problemas si se gasta de más, y como los receptores de los bienes que compro con ese gasto son otros (subsidios), entonces nadie se preocupa por la calidad de lo que se adquiere.

Finalmente, dados los incentivos que los políticos tienen para gastar el dinero, el alto gasto público refleja un alto grado de ineficiencia económica que, a la postre, se paga con una menor tasa de crecimiento. No extraña, entonces, que nuestro país sea uno de los que mayor gasto público tenga en toda la región y que, al mismo tiempo, sea el que menos ha crecido en los últimos años.

Para finalizar, hay al menos tres motivos de peso para bajar el gasto público. Si el gobierno está genuinamente interesado en una recuperación sostenible, no debería ignorarlos.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

Soberanía, pueblo e impuestos

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2020/10/soberania-pueblo-e-impuestos.html

Difícilmente exista un ser humano que domine todos (absolutamente todos) los aspectos de una misma materia (por lo menos nosotros no conocemos ninguno), ya que cualquier materia es objeto de diferentes enfoques, según quien la estudie y la divulgue. Somos partidarios de la convicción de que el conocimiento nunca está acabado, sino que es un proceso continuamente evolutivo, sin fin, caso contrario seguiríamos creyendo que la Tierra es plana como antigua y popularmente se creía, y desconoceríamos la ley y gravedad como sucedía antes de que Newton la descubriera. Pero decimos notar cierta arrogancia del autor citado[1] cuando dice que las definiciones diferentes a la suyas “pecan …porque son parciales, así como lo es su propio enfoque de la materia”, porque daría la impresión que el sí posee el enfoque totalizador de la materia y no simplemente uno parcial.

“4. Diferencias entre impuestos y tasas. Se suele caer en confusionismo al analizar las raíces de ambas instituciones. Probablemente más de una errónea calificación del impuesto se origina en la confusión que se introduce, si no en la doctrina, en la práctica, al intentar la caracterización del impuesto y de la tasa. Ruzzo nos da la línea separatoria de la que es tan fácil desviarse. “Las diferencias entre impuesto y tasa nacen de este concepto fundamental: en el caso del impuesto, el Estado lo aplica en virtud de soberanía política, y en el caso de la tasa procede como empresario de ciertas actividades que, a menudo, tienen carácter industrial.”[2]

Para analizar esta cita primero debemos enmarcar el concepto de soberanía. Procedamos a hacerlo:

“Soberanía.

Para la Academia, calidad de soberano. | Autoridad suprema del poder público.

En el terreno jurídico, el problema de vieja y tradicional discusión es el de determinar en quién recae la soberanía, solución que depende del punto de vista que se adopte.

Sánchez Viamonte, escribiendo sobre el constitucionalismo, ha explicado con acierto y claridad que, en las repúblicas democráticas, no puede haber más soberanía interna o externa que la popular, por lo que, desde un punto de vista político, la soberanía es la voluntad de la mayoría, si bien la validez de la expresión de la voluntad mayoritaria ha de estar sujeta a su conformidad con el ordenamiento jurídico, precisamente porque la democracia es el Estado de Derecho, sometido a éste en la totalidad de su existencia y manifestación, de modo que la soberanía política quede subordinada a la soberanía jurídica, problema vinculado con los de la vigencia constitucional y de la supremacía de la Constitución. El mismo autor llega a definir la soberanía diciendo que es “la plenitud lograda por la voluntad política del pueblo para determinarse y para manifestarse, de suerte que está comprendida en ella la autolimitación o la sujeción de determinadas normas, establecidas como condición para su validez, y así, las formas jurídicas adquieren la importancia y jerarquía de condiciones impuestas a la soberanía… y de cuyo cumplimiento depende la legitimidad y validez de la voluntad política”.[3].

Siendo esto así, la soberanía política recae en el pueblo y no en el “estado” con lo que la definición de Ruzzo es equivocada. Pero hay más para decir a este respecto. El “pueblo” -como tal- tampoco existe como no existe el “estado”. Se trata de otra entelequia.

“Pueblo.

 En una acepción equivalente a población, ciudad, villa o lugar. | También conjunto de personas que componen un pueblo, provincia o nación. | Gente común y humilde de una población.

Este último sentido va perdiendo su importancia conforme van nivelándose las clases sociales.”[4]

La clave que nos da la definición anterior está en las palabras personas y gente. De donde la soberanía política que se dice reside en el pueblo significa -en último grado- que la unidad mínima de esa soberanía se localiza en cada individuo (persona, gente) que conforma esa etiqueta (pueblo) que es tal simplemente para designar a un conjunto de personas que viven en un determinado lugar, de igual manera que la palabra sociedad (de alcance más amplio) es otra etiqueta para designar a un grupo de personas en el sentido anterior (lugar) o temporal (por ejemplo cuando se habla de la sociedad antigua, contemporánea, etc.).

Entonces, y derivado de todo lo anterior, la soberanía política no es más que la suma de las soberanías individuales, y no puede ser al revés, ni puede ser independiente una de la otra sin caer en contradicción.

La unidad soberana es el individuo. Con lo que nuevamente Ruzzo está doblemente equivocado.

Ahora bien, si la soberanía política no es otra cosa que la suma de las soberanías individuales (personas, gente) no puede ser -al mismo tiempo- solamente la soberanía de la mayoría, con lo que Sánchez Viamonte también está equivocado, aun cuando pretenda subordinar esa soberanía mayoritaria a otra soberanía de orden jurídico.

Olvida el ilustre jurista que el ordenamiento jurídico no es un dato, no es algo “dado”, sino que su origen reside precisamente en la soberanía política, que es la que crea y -eventualmente- modifica ese mismo orden jurídico.

La historia de los numerosísimos derrocamientos, golpes de estado, revoluciones, tiranías y demás dictaduras desconociendo el orden jurídico preexistente a su establecimiento deberían ser prueba suficiente para convencerse que el “orden jurídico” no es un absoluto inamovible, y que no todos, ni en todos los tiempos se ha coincidido en el mismo. Es que hablar del “orden jurídico” en abstracto es irrealista. Lo que importa es estudiar el contenido de eso que se llama “orden jurídico” porque a este rótulo recurrieron todos los dictadores del mundo de todas las épocas para calificar al conjunto de las “leyes” dadas por sus regímenes despóticos. Si es por caso, ni la Alemania nazi, ni la Italia fascista, ni la Rusia comunista carecieron de un régimen legal, y a este régimen legal sus dictadores les llamaron del mismo modo “orden jurídico”.

Pero volviendo al tema, y para no extendernos sobre lo que pareciera una digresión, pero no lo es, porque es fundamental definir términos y aclarar conceptos, por todas estas razones Ruzzo se equivoca y su definición es inaceptable. Menos aun cuando -en función de la misma- autoriza a su entelequia (“estado”) a actuar como empresario.


[1] Mateo Goldstein. Voz “IMPUESTOS” en Enciclopedia Jurídica OMEBA, TOMO 15 letra I Grupo 05.

[2] Goldstein M. Ibidem.

[3] Ossorio Manuel. Diccionario de Ciencias Jurídicas Políticas y Sociales. -Editorial HELIASTA-1008 páginas-Edición Número 30-ISBN 9789508850553

[4] Ossorio, ibidem.

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

Quitándole a la gente lo que le pertenece

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2020/09/quitandole-la-gente-lo-que-le-pertenece.html

“… es preciso referir el impuesto como contribución a una cuota, porque es el único medio de satisfacer las exigencias de igualdad y de “justicia inseparable hoy del mismo. Lo contrario implicaría persistir en los antiguos tributos y capitaciones personales aplicados con absoluta arbitrariedad. Es preciso sentar, agrega el autor argentino, el principio de la coerción que le es inherente, así como su establecimiento mediante una ley y su satisfacción en moneda emergente del régimen de economía monetaria, todo lo cual conduce a aceptar la siguiente definición: El impuesto es la cuota parte que el Estado coercitivamente exige, en moneda, de los contribuyentes, en virtud de una ley, para llenar las finalidades que le son propias””.[1]

Tenemos aquí una definición bastante aceptable del impuesto que incluye el aspecto coercitivo que le es inherente como correctamente dice la cita. Con todo, se sigue hablando del “estado” en lugar del gobierno, y el otro error es insistir con el tema de las supuestas “finalidades que le son propias”. Estos dos últimos aspectos por lo ya dicho: si el “estado” no existe no puede tener “finalidades”. Estas son humanas exclusivamente. Tampoco “necesidades” (por análogos motivos). Con el tema de la “cuota parte” parece quererse minimizar el impacto negativo que el impuesto tiene sobre el objeto gravado y, en último grado, reforzar la falacia de su “necesidad”.

Pero, no basta hablar de “cuota parte” simplemente para tenernos por convencidos de lo anterior sino explicitar si esa cuota parte es fija o progresiva que es lo que verdaderamente interesa. Y si fuera fija que sea lo suficientemente pequeña para que no impacte demasiado negativamente en el patrimonio de expoliado. Lo concreto -al día de hoy- es que los estatistas son entusiastas partidarios del impuesto progresivo, y la tendencia es aplicarlo a todos y a todo, y no solo a las ganancias. Es el impuesto que a los políticos en ejercicio del poder y a sus burócratas más ganancias les otorgan.

Va de suyo que no existe tampoco -a la fecha- ninguna “igualdad”, ni “justicia” en el impuesto. “Justo” no es, porque constituye una expoliación; “igualitario” tampoco, porque no todas las personas son gravadas por igual y por el régimen de exenciones a determinados tributos que, generalmente, siguen y obedecen a favoritismos políticos, partidarios, clientelistas, electorales, personalistas, etc. En muchos casos, los regímenes impositivos (como el argentino) siguen sutilmente al de las capitaciones, que no pueden sino ser arbitrarias. Por eso, insistimos que, no ha habido “evolución” en el sistema fiscal, salvo en aspectos puramente formales (refinamiento legal, etc.)

“Por último, Nitti expone: “El impuesto… no es otra cosa que una extracción de riqueza efectuada por el Estado, o los poderes locales, de los recursos individuales de los componentes de cada sociedad, para poder proveer a las necesidades públicas”.”[2]

Esta definición contiene el elemento compulsivo en la palabra extracción con lo que acerca más a la realidad que a las que quieren presentar al impuesto como una retribución o algo parecido a esta. Pero padece de las mismas inexactitudes que las ya enunciadas en cuanto a que supone la existencia de un “estado”. Es más realista, en cuanto a que no habla de la “sociedad” en abstracto, sino que se refiere a “los recursos individuales de los componentes de cada sociedad” reconociendo en cierta manera que la sociedad no es más que la suma de los individuos que la componen con una finalidad, pero falla como las anteriores en cuanto a que cree en la existencia de “necesidades públicas”, con lo que tampoco podemos aceptarla como completa.

“Como es fácil advertir, cada autor pone en la definición los elementos que a su juicio configuran mejor su punto de vista acerca del impuesto, siendo algunas totalmente artificiosas, otras pecan porque contienen lo definido en su propia definición; otros, en fin, porque son parciales, así como lo es su propio enfoque de la materia. En definitiva, cabe sentenciar que las necesidades y las modalidades múltiples que caracterizan al impuesto en nuestros tiempos, hace que sea prácticamente imposible dar una cabal y comprensiva definición, involucrando los múltiples aspectos y finalidades que compromete.”[3]

Acierta la cita en cuanto a que cada definidor acomoda su definición a sus propios criterios personales. De alguna manera no podría ser de otra forma, por cuanto todos estamos impregnados de ideas preconcebidas acerca de prácticamente todo, y la objetividad pura en dicho sentido es difícil o imposible. Ciertamente la pretensión de tener incorporados todos los elementos existentes en el concepto de cualquier cosa no parece un tanto realista. Nosotros somos pasibles también de esta misma observación: cuando definimos lo hacemos de acuerdo a lo que creemos lo más importante y característico del objeto a definir, al tiempo que reconocemos que no está en nuestras manos dar un concepto totalizador y definitivo de nada, porque el conocimiento humano, en suma, es un proceso evolutivo y nadie tiene la última palabra de nada al respecto, excepto Dios.

Pero tampoco es cuestión de complicar demasiado las cosas, y el impuesto y su concepto no es tarea compleja de definir, teniendo en cuenta que cada definidor tomará los elementos que considera más relevantes y dejará de lado los que no. Incluso se le puede dar a los mismos componentes una diferente valoración, y eso es lo que ocurre en la definición del impuesto. Por ejemplo, algunos autores consideran el factor coactivo como algo bueno y positivo. Para otros como “necesario” aunque no bueno, ni positivo. Para nosotros, en cambio, es un elemento que, si bien forma necesariamente parte del impuesto, constituye -en sí mismo- una aberración y una violación de derechos. Aun cuando todos los autores coincidieran en el uso de los mismos términos para definir cierto concepto, será muy difícil saber qué sentido le dan a cada uno de esos vocablos y -sobre todo- cómo los valoran (si positiva o negativamente).


[1] Mateo Goldstein. Voz “IMPUESTOS” en Enciclopedia Jurídica OMEBA, TOMO 15 letra I Grupo 05.

[2] Goldstein, M. ibidem.

[3] Goldstein, M. ibidem.

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

Líquido en dólares, de momento, y oro (exit Argentina)

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 27/9/20 en: https://alejandrotagliavini.com/2020/09/26/liquido-en-dolares-de-momento-y-oro-exit-argentina/

Wall Street parece inestable, al fin en fase de corrección del movimiento alcista que se inició en los mínimos de marzo. La volatilidad que mide el índice VIX de la Bolsa de Chicago, ligado al S&P 500, en la semana sube un 2,7%. La incertidumbre en torno a las elecciones continúa al alza como se ve en los futuros del VIX:

Gráfico de Bloomberg

                  La sesión del viernes terminó en positivo, pero no la semana. En las últimas cinco ruedas, el Dow Jones cae un 1,75% (cuarta semana consecutiva de descensos), el S&P 500 el 0,65% (también la cuarta en negativo) y el Nasdaq 100 logra quedarse en positivo 1,96%, rompiendo la racha negativa de las tres semanas anteriores. El Nasdaq 100 gana un 27,69% en el año; el S&P 500 un 2,09%, y el Dow Jones pierde 4,78%.

                  Por cierto, peor le fue a Europa:

Gráfico de Bloomberg.

                    En cuanto a la venta masiva de las acciones de Tesla (NASDAQ:TSLA) no resulta sorprendente ya que han tenido ciclos de auge y desplome muchas veces. En el último movimiento a la baja, perdieron casi una cuarta parte de su valor desde los máximos históricos el 31 de agosto, pero, aun así, siguen acumulando ganancias de un 356% en términos anuales lo que la convierte en la mayor ganadora entre las empresas tecnológicas de gran capitalización.

Tesla Daily

                    Es que el reciente “Battery Day” desilusionó y desencadenó una caída aproximada del 11% del valor de las acciones el martes. Antes, Musk había ganado credibilidad tras la apertura de una giga fábrica en China, en tiempo récord, y registrar cuatro trimestres consecutivos de ganancias. Desde 2018, ha habido dos oleadas de ventas, cada una de las cuales zarandeó a los inversores, ya que las acciones cayeron alrededor de un 50% cada vez. Y algunos analistas creen que los inversores deben prepararse para un movimiento similar si continúa el actual bajón.

                 Los futuros del Brent bajan a la zona de 41,9 dólares por barril quedando la caída semanal en el entorno del 2,8%. Los del West Texas retroceden hasta la zona de los 40,2 dólares por barril, y pierden un 2% en la semana. Todo esto debido al aumento de las represiones, sobre los mercados y las personas, por parte de los Estados con la excusa de la “pandemia”.

                 Las criptos bajaron todas en la semana (incluso con el repunte de los últimos dos días) siendo el Bitcoin el menos afectado y Ethereum el más golpeado:

Gráfico de Bloomberg

                 Como todos los commodities (que caen -26.8% anual) la plata tuvo esta semana la peor desde septiembre de 2011, en medio de un dólar fortalecido. Pero la última vez que la plata vio tal caída luego el rebote fue muy superior:

Grtafico de Bloomberg

                       El oro ha superado a la plata durante 5 de los últimos 6 días:

Gráfico de Bloomberg

                       El euro cae un 1,8% semanal pero todavía se aprecia un 3,7% sobre el billete norteamericano en lo que va de año. Y los indicios de una nueva caída de la moneda comunitaria se están acumulando:

EUR/USD Daily

                    Los bonos del Tesoro han subido 6,6% anual, los Investment Grade (IG) 5,9%, mientras que el S&P500 sube 11% y las acciones globales caen -0.7%, y el dólar baja -2.1%.

                    Conclusión hay que volver a mantenerse líquido en dólares, de momento, comprar el siempre refugio de valor a largo plazo por excelencia el oro, aun habiendo experimentado su peor semana desde marzo cayendo un 4,7% quedando barato, pero ganado anualmente 22,2%. Y, para los ultraconservadores, comprar Treasuries que, aunque están caros, probablemente se mantengan y no pierdan valor lo que es mucho pedir hoy día.  

                    A ver, la Fed claramente infló la burbuja con tasas bajas y “regalando” dinero en cantidades récord. Entre muchos, un indicio interesante es que los individuos se encontraron con dinero sobrante y los invirtieron en la bolsa. E * Trade Financial Corp., TD Ameritrade Holding Corp. y Charles Schwab Corp. registraron registros récord de nuevos clientes en los tres meses que terminaron en marzo, y el crecimiento continuó a partir de entonces, y todos cotizaron más que nunca en el segundo trimestre. Robinhood dijo en mayo que se agregaron 3 millones de nuevas cuentas en 2020, y la mitad de los nuevos clientes fueron inversores primerizos.

                      Y ahora, entonces, se fortalece el dólar -respecto de las otras monedas dada la inestabilidad global- entre otras cosas porque la Fed está poniendo algo de freno a esta multiplicación récord de billetes. Hace dos semanas, cuando publicó su último desglose mensual de las compras de la SMCCF (“Facilidad de Crédito Corporativo del Mercado Secundario”), mostró sorprendentemente que, en agosto, la Fed había comprado pocos bonos corporativos y ningún ETF dedicado. En las siguientes dos semanas, se vio una fuerte caída en los activos de riesgo y el Nasdaq se deslizó hacia una corrección del 10%, junto con una modesta caída en el sector de bonos corporativos:

Así, como twitteó Daniel Lacalle (por cierto, considerado el 8vo economista más influyente del mundo), el dólar (DXY) tuvo un fortalecimiento inter anual comparado con otras 97 divisas.

Imagen

El dólar subió (5to día más alto en los últimos 6 alza) y tuvo a su mejor semana desde marzo:

Gráfico de Bloomberg

El siguiente gráfico, con una reversión del índice dólar superpuesto con el S&P 500, muestra lo estrechamente que se han seguido -inversamente- el uno al otro desde los mínimos de marzo:

Gráfico de TradingView

  Entretanto el rendimiento de los bonos del Tesoro continúa bajando -a medida que sube el precio- sobre todo los de largo plazo:

Source: Bloomberg

                 Y el rendimiento real, descontada la inflación, de los bonos -que está en negativo- sube a medida que baja el oro mostrando que se compraron bonos y se vendió oro.

Source: Bloomberg

Exit Argentina now

                Entretanto en Argentina las cosas van cada vez peor, con un Estado cada vez más grande y represor. Es increíble que todavía los seres humanos no podamos comprender que con la violencia -la represión- solo se puede destruir. De manera que ni vale la pena hablar. Solo mostraré unos gráficos para, otra vez, mostrar lo mal que va todo.

                   En este gráfico puede verse cómo el S&P Merval medido en dólares CCL cayó un 30% desde el reciente canje, dada la caída del 11% en pesos a lo que hay que sumarle la depreciación del peso (“suba del dólar”) del 17%. Y en el siguiente cuadro, se muestra el drenaje constante, a pesar de los fuertes impedimentos en la teoría y en la práctica, de los depósitos y el aumento de las compras de dólares y aunque el sistema está solvente (solo el 35% de los depósitos están prestados) dado que, irónicamente, nadie quiere endeudarse en moneda dura porque nadie sabe cómo sigue el futuro dada la imprevisibilidad y falta de seguridad en Argentina.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

Mientras menos vallas se le pongan a los negocios, mayores serán los ingresos del conjunto

Por Enrique Blasco Garma. Publicado el 27/9/20 en:  https://www.infobae.com/opinion/2020/09/27/mientras-menos-vallas-se-le-pongan-a-los-negocios-mayores-seran-los-ingresos-del-conjunto/

La experiencia mundial muestra con claridad que los incentivos y libertades generan más y mejor impacto económico positivo que el exceso de regulaciones y obstáculos a la creatividad y mérito

Los controles de precios desalientan la inversión y la creación de puestos de trabajo

Los controles de precios desalientan la inversión y la creación de puestos de trabajo

En mi libro “Por un País más Justo y Floreciente”, presentado por Ricardo Arriazu y Ricardo López Murphy, explico que los niveles de ingreso promedio de cada país varían según los vallados artificiales impuestos a sus residentes por influyentes poderosos y gobiernos. Tales trabas u obstáculos entorpecen aplicar los conocimientos, habilidades y esfuerzos que decidirían los individuos en libertad. Descubre que, a menores obstáculos regulatorios más inteligencia y habilidades lograrían aplicar en los quehaceres diferentes de cada uno.

Los conocimientos generales están suficientemente difundidos, obtenibles para todos los que los necesiten e investiguen. Pero gobiernos y poderes encontrados impiden a sus súbditos aplicarlos. Por ese medio, dificultando, impidiendo, a unos, conceden patrimonios, riquezas, a determinados privilegiados, empobreciendo mucho más al conjunto.

La redistribución forzada, impuesta, de propiedades, ingresos, comprime la riqueza de las naciones. Dividiendo un campo, empresa, en potreros, reparticiones, diferentes de las naturales, de las más lógicas, cualquier producción se contraerá.Fuente:FMI WEOFuente:FMI WEO

El gráfico relaciona los ingresos promedio por habitante, de cada país, ordenados de los menores a mayores, con la población mundial acumulada hasta el mismo país. Los ingresos están medidos en dólares corrientes, la población en millones de habitantes, al inicio de 2020, antes de la pandemia

Al inicio de 2020, antes de la pandemia, los ingresos promedio nacionales variaban entre 250 y 9.000 dólares por habitante por año. Los residentes de los países más pobres son los que sufren mayores trabas artificiales, redundantes. En amplio contraste, los países más prósperos son los que imponen obstáculos menores y son más libres. La libertad de vallados redundantes hace a la prosperidad, seguridad y bienestar de las personas.

Otro hallazgo: cuánto menores son las trabas innecesarias, más parejas, justas, resultan las reglas que guían las actividades para todos los residentes a lo largo de los tiempos. De modo que regulaciones justas no son las que prefieren o desean algunos grupos, individuos, en determinado momento. Si no la resultante de acuerdos, consensos generales, prolongados, a lo largo de los años y personas. De ese hallazgo se deriva el título de la obra de maras.

¿Porqué reglas parejas, mínimas necesarias y suficientes?

La humanidad prospera gracias a los intercambios. Sin ellos, todos serían pobrísimos. Las habilidades naturales son toscas, extremadamente insuficientes. El proceso de competir con las mismas reglas expande las habilidades individuales tanto como consigan desarrollar confianzas, créditos y comerciar, negociar.

Pero cuidado, las mismas reglas significa las aplicadas verdaderamente en todos los intercambios de derechos efectivos. Cuando delincuentes se quedan con propiedades ajenas significa reglas diferentes, acomodadas según el caso. Unas, las transacciones voluntarias; otras las violaciones de derechos. De hecho, redistribuciones de propiedades empobrecedoras.Al tolerar la usurpación de tierras, las propiedades pasarían de quien más las valoran a quienes las valoran bastante menos, tanto que no logran pagar el precio aceptable a su poseedor propietario (Franco Fafasuli)Al tolerar la usurpación de tierras, las propiedades pasarían de quien más las valoran a quienes las valoran bastante menos, tanto que no logran pagar el precio aceptable a su poseedor propietario (Franco Fafasuli)

Al tolerar esos hechos, las propiedades pasarían de quien más las valoran a quienes las valoran bastante menos, tanto que no logran pagar el precio aceptable a su poseedor propietario. Una brutal destrucción de valor y satisfacciones. En la práctica, la sanción de derechos individuales desiguales, según agrade al poder de ese momento. Lo contrario al ideal de la igualdad de derechos, prevaleciente en el mundo avanzado. Incertidumbre contraria al conocimiento. Desmontar el motor del progreso de la Humanidad.

Las comunidades que toleran, sufren, estas transferencias abusivas, violentadas, se desordenan y pierden habilidades valoradas por el conjunto. Todo el entramado de seguridad, justicia, está en falta. En parte, confundido, corrompido por ideologías conflictivas, empobrecedoras. ¡La ignorancia es demasiado costosa!

Violaciones similares ocurren cuando los Estados, gobiernos, grupos poderosos, exigen pagos, impuestos, superiores a las valuaciones de los servicios que prestan a los contribuyentes. Pérdidas de patrimonios, ingresos. Los individuos comparan y pueden emigrar capitales y esfuerzos hacia regiones más atractivas.

La Argentina, a partir de la Constitución de 1853/60, pasó de ser un lugar inhóspito, en guerras internas, deshabitado, a convertirse en una de las naciones más ricas del planeta. No obstante, se fue apartando de sus principios, debilitando los derechos de propiedad e individuales.

En los últimos 40 años se perdió más de la mitad de los ingresos, en dólares corrientes de valor actualizado. Transformando a la Argentina en un país pobre, con ingresos 25% inferiores al promedio mundial, en dólares corrientes, al inicio de 2020. Peor, en lo que va del año, cayó mucho más, con imposiciones de vallados, entorpecimientos inusuales entre las naciones del planeta. Prohibiciones, cepos, normas y precios desiguales, cerramientos de actividades diversas, alteraciones de procedimientos, protocolos, redistribuciones desbordadas.https://e.infogram.com/b3570eea-8c8e-48ec-8954-42b10203cfb9?src=embed

Derivaciones de miradas sesgadas, una cuarentena y restricciones mucho más agobiantes que las de otras naciones. Niños sin escuelas, clientes, pacientes sin atención debida, aviones que no vuelan, pasajeros sin salida. Empresas cercadas. Agentes que cobran sin trabajar; otros desesperados por encontrar trabajos remunerados, pero no los consiguen. Emisiones monetarias para preferidos, negadas para el resto. Ante los conflictos, la respuesta de autoridades pareciera ser la misma: Prohibir, entorpecer, actividades usualmente lícitas.

El progreso consiste en superar los conflictos, los desencuentros, encontrando, descubriendo ventajas, beneficios, compartidos. Si los funcionarios no pueden, debieran permitir a los privados hacerlo.

Las naciones avanzan en tanto están más libres de vallados, obstáculos redundantes. Se capitalizan incorporando conocimientos, inversiones, infraestructuras, notables porque los consensos son amplios, estables, incluyendo a la gran mayoría de las personas, con regulaciones invariables a lo largo de los individuos y tiempos.

En cambio, las sociedades enfrentadas por facciones en pugna no logran progresar, capitalizarse; sus conflictos les impiden contratar por períodos prolongados, incluyendo a gran número de personas. Consecuencias de la incertidumbre, reglas inconstantes.

Enrique Blasco Garma es Ph.D (cand) y MA in Economics University of Chicago. Licenciado en Economia, Universidad de Buenos Aires. Fue Economista del Centro de Investigaciones Institucionales y de Mercado de Argentina CIIMA/ESEADE. Profesor visitante a cargo del curso Sist. y Org. Financieros Internacionales, en la Maestria de Economia y C. Politicas, ESEADE.

Pepe Gil Vidal conversó con Aldo Abram en “Café con Pepe” por CNN Radio

Por Aldo Abram: Publicado el 25/9/20 en: https://radiocut.fm/audiocut/25-09-2020-pepe-gil-vidal-converso-con-aldo-abram-en-cafe-con-pepe-por-cnn-radio/

“Si permanecen obstinados tratando de sostener el cepo iremos a una crisis muy profunda”
Aldo Abram – Economista
https://cnnespanol.cnn.com/radio/2020/09/25/aldo-abram-llamo-a-terminar-con-las-restricciones-cambiarias/
Com tel con Aldo Abram, Master en Ciencias Económicas. Director Ejecutivo de Libertad y Progreso. Profesor e investigador de ESEADE. Consultor económico y financiero
“Pareciera que el Gobierno no entendió que con lo que hizo la semana pasada quedó zanjada una discusión, que un grupo amplio de economistas estábamos teniendo con el BCRA desde que asumieron, al respecto de que lo que había que hacer era tratar de buscar la forma de salir lo antes posible del cepo, porque a lo único que lleva es a una continua pérdida de reservas y cada tanto más restricciones al acceso a esas reservas por parte de particulares y empresas, el Gobierno lo que nos decía es que eso sucedía por la negociación de la deuda en marcha, que traía incertidumbre, cosa que era cierta, y que por tanto, cuando se resolviera la restructuración se empezaría a flexibilizar el cepo cada vez más. La realidad es que la re estucturación de la deuda fue gracias a Dios exitosa y sin embargo la semana pasada cerraron tremendamente el Cepo. Lo que viene a confirmar que nosotros teníamos razón y ellos no” “Si permanecen obstinados tratando de sostener el cepo iremos a una crisis muy profunda, quizás peor que la de 2002” “Argentina en los 70 años anteriores al cepo de Cristina Fernández tuvo 23 cepos, de ninguno se salió bien, de todos se salió traumaticamente, porque intentaron sostenerlos” “Del que no se salió tan traumáticamente fue justamente del de CFK, y no es casualidad fue porque se cambió de Gobierno, porque íbamos a una crisis y el Gobierno de Cambiemos dijo “nosotros sí queremos salir del cepo”” “Cuando la gente no confía saca los dólares y se los guarda, eso es fuga de capitales, más allá que también seea de las empresas que se van, pero todo el combo es fuga de capitales” “Lo que hizo bien en ese momento Cambiemos y debería aprender este gobierno fue decir “Vamos a resolver los problemas de fondo y las reformas estructurales de fondo”, la gente les creyó y se empezó a fugar menos capitales y pudieron salir del cepo de forma menos traumática, sí hubo un poco de trauma, pero menor que las anteriores” 

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .

En México, López Obrador impone austeridad al sector público

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 3/8/20 en: https://www.lanacion.com.ar/politica/en-mexico-lopez-obrador-impone-austeridad-al-nid2453011

Cuando la grave recesión económica que nos afecta era totalmente previsible, el presidente argentino, Alberto Fernández, se hizo cargo de conducir a nuestro país. Según muchos, a la manera de “mascarón de proa” de su actual poderosa vicepresidente, Cristina Fernández de Kirchner, que estaba -y sigue estando- acosada por múltiples causas judiciales por las cuales es investigada intensamente por presuntas maniobras de corrupción.

Al asumir, Alberto Fernández, que nunca gestionó empresa alguna pero que, no sin una cuota de audacia personal, se siente ahora capaz de gestionar a toda una nación, señaló su admiración por la labor y por la figura del veterano presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. No obstante, muchos no creen en su capacidad y, por ello, están hoy preocupados por el estado calamitoso de un país que luce en mala situación económica, social y política, como muy pocas veces en la historia. Alberto Fernández por ahora no inspira demasiada confianza, obviamente.

Hoy López Obrador ha puesto en marcha un severo plan de austeridad para el Estado mexicano. Alberto Fernández, en cambio, ha decidido, a la clásica manera del peronismo -e impulsado por personajes que operan en las sombras, como el senador Carlos Heller- sacarle “a los que más tienen” y no tocar al elefantiásico y opulento Estado Nacional, que, improductivo pese a sus decenas de miles de cortesanos, vive succionando recursos a los demás.https://tpc.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html

Esto supone disponer “manu militari“, quitarle (“de prepo”) coparticipación a los ciudadanos de la ciudad “autónoma” de Buenos Aires, convertidos sorprendentemente en el “pato de la boda” e indefensos.

López Obrador, consciente de que el PBI de su país caerá un fuerte 10% este año, ha recortado los salarios de los funcionarios públicos, aunque sin disponer despidos, al menos por ahora. Y disminuido en un 75% los gastos operativos del Estado mexicano y de sus dependencias y empresas públicas vinculadas. Ha reducido, además, el tamaño de su gabinete de gobierno. Con razonabilidad y sin demoras.

Mientras tanto, para dar el ejemplo, el austero presidente mexicano ha puesto en venta el lujoso avión presidencial de su país y viaja siempre en aviones de empresas comerciales, en clase turista.

Algunos -por lo antedicho- lo acusan de “austericidio”. Muchos otros, no. Pero López Obrador por ahora no tiene imitadores en el Río de la Plata, más allá de los anuncios tempranos de Alberto Fernández, que hasta hoy permanecen en el olvido, incumplidos.

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Fue profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Organicismo y argucias tributarias

Por Gabriel Boragina. Publicado en:

La tesis organicista reaparece en esta otra errada expresión: “conjunto del cuerpo social” con lo que se ve que la necesidad de hacer pasar al gobierno por un ente corpóreo como de carne y hueso es el único recurso que tienen los estafadores estatales.

No existe “cuerpo social” alguno, de tal suerte que, los únicos que inventan e imponen impuestos son un grupo de vividores que se van turnando en el poder y se hacen llamar “el estado”, y que no podrían hacerlo si no tuvieran el respaldo teórico de sujetos que se hacen llamar tratadistas y “expertos” en tributación.

En el impuesto la única “contribución” que existe es entre los burócratas para crearlos, imponerlos, cobrarlos y castigar a los que no pueden o no quieren pagarlos. No hay ninguna otra “contribución”.

“El economista italiano Cossa, establece: “Impuesto es una cuota determinada y proporcionada de la riqueza de los particulares, que la autoridad del Estado, de la provincia y del municipio se reservan para proveer a una parte de los gastos públicos hechos en ventaja de la generalidad de los contribuyentes” “[1]

Esta definición adolece de los mismos defectos que las anteriores, a los que hay que agregar que la proporcionalidad no es una característica del impuesto, porque a los tributos progresivos también los burócratas y sus teóricos los consideran impuestos. En algún sentido, es más realista que las anteriores, al menos en un punto, ya que, en lugar de aludir al mítico “estado”, este autor nos habla de la autoridad del “estado” tema también difuso a la luz de la teoría política, pero que -en última instancia- tiene como sujeto al gobierno, punto discutible desde la teoría de la “representación democrática” que suele sostener que la autoridad (soberanía) reside en el pueblo y este delega en el gobierno. Pero es poco probable que este sea el sentido que se le quiere dar, porque si no, deberíamos caer en el contrasentido de que el pueblo se estaría imponiendo a si mismo cargas (“reserva” dice en este caso la cita). Sin embargo, la “democracia” nos vende una falacia: no es el pueblo -como tal- el que se impone a si mismo tributos, sino que es una mayoría que lo hace sobre una minoría que supone “rica”, con lo cual se termina empobreciendo más a los pobres.

“Mirbach-Rheinfeld, definen: “Los impuestos son, desde el punto de vista jurídico, prestaciones pecuniarias a las personas públicas, que la ley impone en virtud de ciertas hipótesis determinadas, sin que haya necesidad de ningún otro tributo para dar nacimiento a la obligación””[2]

Ya vimos que no son ni prestaciones, ni contribuciones, sino que son simplemente exacciones, despojos, desfalcos. Es decir, la definición es ambigua porque califica de “prestaciones” lo que seguidamente dice “la ley impone” y decimos que agrega confusión, porque la palabra “prestación” tiene en el diccionario de Real Academia Española al menos seis acepciones diferentes, una de las cuales (tercera) corresponde al tributo. Por lo que, la palabra “prestación” puede referirse tanto a la voluntaria como a la coactiva. Pero dado que el impuesto siempre es coactivo no le cabe una palabra tan ambigua como “prestación”, siendo más ajustada a su esencia y sentido la de exacción, sobre todo en la segunda acepción de esta.

“El ilustre autor italiano Flora, por su parte, expresa: “La cuota individual del costo de producción de los servicios públicos requeridos de modo indistinto e indivisible por toda la población o por grande e indeterminada parte de ella y coactivamente detraída por los entes públicos territoriales c institucionales sobre la riqueza de tocios sus miembros”. A esta definición que conceptúa errónea por “limitar la aplicación del producido de los impuestos al costo de los servicios públicos —afirma Ruzzo— incorpora a su definición, un concepto que es inseparable de la doctrina contemporánea sobre impuestos, al referirse a cuota parte.”[3]

En este punto es necesario reiterar algo que ya dijimos muchas veces: en el mercado todos los bienes y servicios que se ofrecen son públicos en el sentido de que se ofrecen al público. Existe una confusión terminológica entre público y estatal que habitualmente se usan como sinónimos sin serlo. Si se desea más precisión digamos que el mercado es aquel proceso por el cual la iniciativa privada produce y provee de bienes y servicios al público. Entonces esos bienes y servicios también son públicos.

El gobierno no ofrece nunca ni “servicios”, ni bienes “públicos”. Lo que si ofrece son bienes y servicios de los que ha despojado primero al sector privado y luego los ofrece al público como si fueran “producidos por” el gobierno. Por esta misma razón aclaramos antes que no existen capitales “públicos” o “nacionales” sino solamente capitales privados.

Si con dineros de Juan -que Pedro le ha robado a este último- se compra Pedro un coche, este no es de Pedro sino de Juan, porque la propiedad del dinero con que Pedro hizo la compra es de Juan y no de Pedro. Juan podrá exigir a Pedro el automóvil o el dinero más los intereses.

Si en lugar de Juan decimos “ciudadanos” y en lugar de Pedro decimos “el gobierno” se verá claramente la cuestión y el engaño de estos “tratadistas”. Pero, en este caso, Juan no podrá ya exigir al gobierno ni la devolución del dinero con sus intereses ni el vehículo.

Que los estatistas se hayan apropiado de la palabra “público” para aludir exclusivamente al “estado” y sus supuestos “servicios” es una demostración más del creciente avance del pulpo estatal, y la labor de sus “teóricos”, fructífera en la misión de lavar cerebros ingenuos.

Por lo demás, los estatistas no sólo se apropiaron de la palabra “público” sino que también se apropiaron de la producción de esos bienes y servicios que el mercado engendra y reparte entre el público. De allí que, los peores monopolios y los más dañinos sean los monopolios estatales, porque cuentan con la protección de la ley que les da existencia y sustento a la vez que excluye la competencia del sector privado en la tradicional provisión de bienes y servicios que fueron de origen privado: carreteras, transportes, correos, caminos, telefonía, electricidad, energía (y muchas cosas más) fueron creadas, inventadas o descubiertas -según su caso- por la iniciativa privada.


[1] Mateo Goldstein. Voz “IMPUESTOS” en Enciclopedia Jurídica OMEBA, TOMO 15 letra I Grupo 05.

[2] Goldstein, M. ibidem.

[3] Goldstein, M. ibidem.

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina