15 Años de Inflación

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 17/1/22 enhttps://puntodevistaeconomico.com/2022/01/17/15-anos-de-inflacion/#more-15670

El año terminó con una inflación del 50.9%. Un número récord a nivel mundial. Si no estuviesemos hablando de Argentina, este sería un número inaceptable que provocaría una fuerte crisis política. Luego del impacto en la inflación de la crisis del 2001, podemos tomar el 2007 como el inicio del actual proceso inflacionario. Son ya 15 años de una inflación en tendencia ascendente sin miras de mejorar en el corto o mediano plazo.

Veamos primero los datos. La siguiente tabla muestra la inflación anual del 2007 a la fecha. La inflación oficial incluye la intervención al Indec, mientras que la inflación corregida lo hace en base al IPC Congreso (sorprende que los datos del IPC Congreso no estén disponibles online). Más allá de ciertas oscilaciones, la tendencia es claramente ascendente. En el 2007 la inflación fue «sólo» del 25.7%. De la tabla también se desprende que (1) la inflación comenzó con Néstor Kirchner (no con CFK), y (2) que el Indec estuvo intervenido 9 de los 15 años que lleva este proceso inflacionario.

AñoInflación oficialInflación corregidaPresidenteIntervención al Indec
20078.525.7Néstor KirchnerX
20087.223.0CFKX
20097.714.8CFKX
201010.925.3CFKX
20119.522.8CFKX
201210.825.3CFKX
201310.928.4CFKX
201423.838.3CFKX
201518.727.8CFKX
201639.640.7Mauricio Macri
201724.724.6Mauricio Macri
201847.647.6Mauricio Macri
201954.054.0Mauricio Macri
202036.036.0Alberto Fernández
202150.950.8Alberto Fernández

La siguiente tabla muestra la inflación anual promedio por presidente. La tendencia ascendente es clara.

PresidenteInflación promedio
Néstor Kirchner15.1
CFK25.6
Mauricio Macri41.0
Alberto Fernández43.2

Los siguientes gráficos, tomados de El Hub Económico, muestras la inflación interanual con frecuencia mensual y la perdida del poder adquisitivo del peso.


No es ningún misterio como se llegó a esta situación. El motivo por el cual hay inflación es la monetización de un déficit fiscal insostenible animado por el típico populismo argentino. El motivo por el cual el proceso inflacionario ha durado 15 años es porque la clase política ignora la causas. Las explicaciones heterodoxas de la inflación son tan problemáticas como convenientes a la política. Salvo los 4 años de gobierno de Cambiemos, no hemos visto un genuino intento de controlar la inflación. La política monetaria de Cambiemos puede haber sido inconsistente, pero fue un intento genuino de poner la inflación bajo control. Esto quiere decir que hemos tenido 11 años de una dirigencia política (en especial el Kirchnerismo) que ha ignorado el problema.

Más allá de sus intentos, lamentablemente la oposición tampoco parece ir al fondo de la cuestión. La política de «estado presente» va en contra del ajuste fiscal necesario. ¿Acaso no recordamos, por ejemplo, las expresiones desde Cambiemos (ej. Vidal) culpando a empresarios por la suba de precios?

En estos 15 años el nivel de precios aumentó un impresionante 6.245%. El desinterés de la clase política por cortar de raíz este problema es un mal augurio para la economía del país.

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Es profesor de UCEMA. Publica en @n_cachanosky

Sindicatos, apertura comercial y voto a la izquierda en Brasil


Por Martín Krause. Publicada el 18/1/22 en:
https://bazar.ufm.edu/sindicatos-apertura-comercial-voto-la-izquierda-brasil/

Pedro Molina Ogeda, Emanuel Ornelas de la Sao Pablo School of Economics, y Rodrigo Soares en Insper y Columbia analizaron el impacto de la apertura comercial en el voto a partidos de izquierda y encontraron que luego de la apertura este voto se reduce, debido al debilitamiento del poder de los sindicatos. El trabajo es publicado por CESiFo, la Munich Society for the Promotion of Economic Research, con el título Labor Unions and the Electoral Consequences of Trade Liberalization: https://econpapers.repec.org/scripts/redir.pf?u=https%3A%2F%2Fwww.cesifo.org%2FDocDL%2Fcesifo1_wp9418.pdf;h=repec:ces:ceswps:_9418  

Su resumen 

Mostramos que la liberalización del comercio brasileño a principios de la década de 1990 condujo a una disminución relativa permanente en la participación de votos de los candidatos presidenciales de izquierda en las regiones más afectadas por los recortes arancelarios. Esto sucedió a pesar de que el choque, implementado por un partido de derecha, indujo una contracción en la manufactura y el empleo formal en las regiones más afectadas, y a pesar de la identificación de la izquierda con las políticas proteccionistas. Para racionalizar esta respuesta, consideramos un nuevo canal institucional para los efectos políticos de los choques comerciales: el debilitamiento de los sindicatos. Brindamos soporte para este mecanismo en dos pasos. En primer lugar, mostramos que la presencia sindical —representada por el número de trabajadores empleados directamente por los sindicatos, por la densidad sindical y por el número de establecimientos sindicales— disminuyó en las regiones que quedaron más expuestas a la competencia extranjera. En segundo lugar, mostramos que el efecto negativo de las reducciones arancelarias en los votos de izquierda fue impulsado exclusivamente por partidos políticos con vínculos históricos con los sindicatos. Además, el impacto de la liberalización comercial en el porcentaje de votos de estos partidos fue significativo solo en las regiones que tenían sindicatos operando antes de la reforma. Estos hallazgos son consistentes con la hipótesis de que los recortes arancelarios redujeron la participación de votos de la izquierda en parte debido al debilitamiento de los sindicatos. Este canal institucional es fundamentalmente diferente de las respuestas a nivel individual, motivadas por preocupaciones económicas o de identidad, que se han considerado en la literatura. 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Por qué la palabra ajuste es un sacrilegio para los políticos

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 19/1/22 en: https://economiaparatodos.net/por-que-la-palabra-ajuste-es-un-sacrilegio-para-los-politicos/

La desaceleración de la inflación que observó el presidente Alberto Fernández en diciembre responde a una lectura parcial de los datos

En forma sorprendente, si es que algo sigue sorprendiendo de las declaraciones de los funcionarios de este gobierno, el presidente Alberto Fernández festejó la tendencia decreciente de la tasa de inflación que se dio en diciembre porque este año fue del 3,8% contra el 4% de diciembre de 2021. Por empezar la diferencia es marginal entre la tasa de inflación de diciembre de 2021 y de 2020, pero además, el presidente se olvidó de leer la nota 2 del informe del INDEC. En efecto, en diciembre de 2020 los precios cuidados representaron el 3,17% del total de los precios relevados en el Gran Buenos Aires y en diciembre de 2021 representaron el 12,2% del total de los precios relevados. Si a eso se le agrega que los regulados aumentaron el 1,7% en diciembre de este año y el 2,6% en diciembre del año pasado, queda bastante claro que esos 0,2 puntos porcentuales menos de diciembre de este año tienen algunas trampitas estadísticas que se le pasaron por alto al presidente.

De todas maneras, es claro que durante el actual gobierno, a pesar de tener gran parte del 2020 con la gente encerrada sin poder gastar su dinero y, por lo tanto, forzando el aumento de la demanda de moneda, y en 2021 con el tipo de cambio pisado al igual que el precio de las tarifas de los servicios públicos, la inflación viene teniendo una tendencia ascendente tal cual se puede observar en la línea de tendencia del gráfico 1.

Alberto Fernández tuvo una inflación del 3,8% en el primer mes de gobierno y dos años después sigue con un 3,8% de inflación en diciembre con varios picos más altos. En los primeros dos años de gobierno Alberto Fernández tuvo una inflación del 105% contra el 75% que tuvo Macri en sus primeros dos años de mandato ajustando las tarifas atrasadas.

Gráfico 1

Como puede verse en el gráfico la línea de tendencia es claramente ascendente. Esta creciente inflación, que el presidente se empeña en decir que la inflación tiene varias causas, aunque no dice cuáles son esas varias causas, solo nombra la emisión y cuestiones psicológicas, pero el resto son un misterio.

Lo concreto es que en 2021 la emisión monetaria para financiar al tesoro llegó a los $ 1,7 billones y en 2020 llegó a los $ 2 billones. Si bien todavía no hay información definitiva de la distribución entre nación y provincias de los ingresos tributarios en diciembre, puede estimarse que la emisión fue la principal fuente de financiamiento del gasto público seguido por el IVA y otros impuestos.

En total el déficit fiscal fue equivalente a 5,5% del PBI, pero en los ingresos se computa otro 1,8% del PBI en Transferencias de Utilidades del BCRA que son emisión monetaria pura y una ficción contable para emitir y financiar al tesoro. Si se descuenta ese ingreso artificial, el déficit fiscal se eleva a 7,3% del PBI. A este número hay que agregarle otros 3,1% de déficit cuasifiscal y llegamos a un déficit de 10,4% de déficit fiscal entre el financiero y el cuasifiscal en 2021.

Este fenomenal desequilibrio de las cuentas públicas es lo que hace que se presente el ajuste como el gran sacrilegio que proponen los salvajes economistas.

La realidad es que ese déficit se financia de alguna manera. Puede ser con emisión monetaria cobrando el impuesto inflacionario que es el más regresivo de los impuestos. Con más deuda pública o consumiendo stock de capital, como es el caso del sistema energético que se cae a pedazos por atrasar artificialmente las tarifas de los servicios públicos.

Lo que se ve como una herejía es que el gobierno tenga que bajar el gasto público. A eso se lo llama ajuste y lo que no quieren hacer es bajar el gasto que les permite hacer populismo.

Para la política la palabra ajuste es un sacrilegio porque significa eliminar el financiamiento del populismo que ellos hacen para conseguir votos. Ajustar las cuentas del sector público es conspirar contra el negocio del populismo.

Pero en rigor, ese no ajuste del gasto en populismo tiene como contrapartida el ajuste del sector privado que es ahogado con impuestos, otros son saqueados con el impuesto inflacionario y el sector privado se queda sin crédito porque entre el BCRA y el tesoro absorben el escaso crédito interno.

Gráfico 2

Si se toma la evolución mensual comparando la inflación anual, es decir, tomando cada enero contra el enero del año anterior y así sucesivamente, vemos que con el kirchnerismo volvió la inflación luego de salir de la convertibilidad.

Lo que se ve en el gráfico 2 son picos inflacionarios con caídas posteriores y nuevos picos cada vez más altos. Los picos se dan por reacomodamientos de precios relativos puntuales que luego son escondidos detrás de nuevos atrasos tarifarios, del tipo de cambio, de los precios máximos o de la cuarentena eterna que estableció Alberto Fernández durante 2020, la cual hizo bajar la inflación por caída en la demanda de bienes y servicios forzada por el encierro, para luego dispararse ni bien la gente se pudo sacar los pesos de encima.

En definitiva, el problema no es el ajuste, sino si el ajuste lo sigue haciendo el sector privado o la dirigencia política en general bajando el costo del populismo que implementan.

No es cierto que el gobierno quiera evitar el ajuste, lo que no quiere es evitar hacer el ajuste en su negocio de la política, priorizando sus intereses partidarios por encima del bienestar y progreso de los argentinos.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

La Mirada Milagrosa de Stiglitz sobre la Economía Argentina

Por Nicolás Cachanosky. Publicado en: https://economic-order.netlify.app/post/2022-01-13/

Stiglitz presenta a Argentina como un milagro económico para ayudar al gobierno en sus negociaciones con el FMI.

Destacados

Joseph E. Stiglitz ofrece una declaración sorprendente sobre Argentina cuando dice que “gracias a las políticas del gobierno actual para fortalecer la economía real, [Argentina] ha estado disfrutando de una recuperación notable”. Para todos los que conocen la situación económica argentina, las palabras de Stigtliz sorprenden. Se necesitan habilidades especiales para ver un milagro económico en un país al borde de una gran crisis económica.

Un falso milagro

Stiglitz basa su argumento en el crecimiento del PIB real de Argentina del 11,9 % en el tercer trimestre de 2021. Lo que no se menciona en su artículo es una caída del PIB de Argentina del 10,2 % en el tercer trimestre de 2020. Esto es importante porque es natural que siga una gran tasa de crecimiento. una gran caída. El milagro parece aún menos impresionante si comparamos el PIB real en el tercer trimestre de 2021 con el de 2019. Lo que encontramos es que el PIB en el tercer trimestre de 2021 es solo un 0,5% más alto que el PIB en el tercer trimestre de 2019. Más que un milagro, Argentina ofrece una definición de libro de texto de recuperación _ El crecimiento económico es un aumento de la capacidad productiva y no un simple cierre de la brecha del producto *. Si no lo sabías, Argentina se estancó en 2011 (fíjate en el siguiente gráfico tomado de El Hub Económico ).

PBI

El milagro de Stiglitz se desvanece aún más si comparamos el desempeño de Argentina con el de EE. UU. Por ejemplo, en el tercer trimestre de 2021, el PIB real de EE. Argentina cayó un increíble 19,7% en el mismo período. La conclusión es que la economía argentina está apenas un 0,5% por encima de su valor de hace dos años, mientras que el PIB real de EE.UU. es un 5% más alto. El siguiente gráfico muestra ambos PIB indexados a 100 en el tercer trimestre de 2019.

https://fred.stlouisfed.org/graph/graph-landing.php?g=KM7z&width=720&height=330

Memoria corta

Stiglitz cree que la mayoría de los problemas económicos de Alberto Fernández provienen de la presidencia de Macri. Se olvida que el propio Macri recibió un escenario muy delicado. Por lo tanto, está lejos de ser claro que Macri pasó por alto una economía peor que la que recibió. Por lo tanto, la economía que recibió Fernández de Macri es un regalo indirecto de la anterior administración Kirchner.

El FMI otorgó a Macri su acuerdo stand-by más grande en la historia de la institución. Pero, Macri emitió esta deuda no solo por su política económica, sino también para hacer frente a la deuda emitida por la administración Kirchner. Las cifras oficiales de la deuda antes del gobierno de Macri subestiman la deuda pendiente porque el gobierno de Kirchner ignoró los impedimentos por incumplimiento de pago de 2001. 1 Como bien sabe Stiglitz, Argentina perdió un juicio contra los holdouts en el circuito New Your. Argentina apeló todo el camino hasta la Corte Suprema de Estados Unidos, que se negó a conocer el caso, dejando en pie el fallo de Griesa. La deuda que se tenía con los holdouts era muy real, como decía la sentencia del juez Griesa. En 2014, Stiglitz y Martín Guzmán escribieron un artículo crítico sobre el fallo de Griesa. 2Martín Guzmán es el actual Ministro de Economía de Argentina, pero en 2014 fue estudiante de posdoctorado bajo la supervisión de Stigtliz en la Universidad de Columbia. 3

Hay varios factores clave que Stiglitz deja fuera de su análisis. Por ejemplo, Macri recibió un déficit del 6,9% del PIB, pero dejó el cargo con un déficit del 4,7% del PIB. Es más, contrario a lo que implica Stiglitz, los controles de capital no comenzaron con Macri, comenzaron con la administración Kirchner. Una de las primeras decisiones de la administración de Macri fue eliminar esos controles de capital, aunque decidieron restablecerlos hacia el final del mandato presidencial. Además, más argentinos están saliendo del país hoy que en la crisis de 2001. Parece que Argentina vive un milagro con expectativas negativas.

¿De qué trata realmente la pieza de Stiglitz?

El artículo de Stiglitz se lee como algo más que defender un milagro inexistente. Argentina está contra la pared en la renegociación de su deuda con el FMI. Si el ministro Guzmán fracasa en sus negociaciones, Argentina se encontrará (otra vez) en una situación económica y social sumamente complicada. El artículo de Stiglitz defiende un hipotético milagro económico que se produjo sin medidas de austeridad. Su artículo termina con un llamado al FMI para que abandone las medidas de austeridad y le otorgue a Argentina un nuevo acuerdo a pesar de sus déficits insostenibles. Este es Stiglitz elogiando al “nuevo” FMI y llamando a dejar en el pasado la “austeridad al viejo estilo” (énfasis añadido):

En los últimos años, el FMI ha ganado nuevo respeto con sus respuestas eficaces a las crisis mundiales, desde la pandemia y el cambio climático hasta la desigualdad y la deuda. Si cambiara el curso de las demandas de austeridad al viejo estilo en Argentina, las consecuencias para el Fondo mismo serían graves, incluida la disminución de la disposición de otros países a comprometerse con él. Eso, a su vez, podría amenazar la estabilidad financiera y política mundial. Al final, todos perderían.

El hipotético milagro es un intento de ayudar a su antiguo alumno en la hora 11. La opinión de Stiglitz tiene dos problemas. Primero, su milagro no existe. En segundo lugar, la deuda de Argentina con el FMI es voluntaria y es una obligación del país cumplir con sus deudas. Argentina es libre de no depender del crédito del FMI si no está de acuerdo con los requisitos crediticios. Tal decisión, por supuesto, requiere una austeridad fiscal y una disciplina que el país no conoce desde hace casi un siglo. La adicción de Argentina al déficit no es culpa del FMI.

  1. Estoy seguro de que Stiglitz está al tanto de que Kirchner manipuló las cifras oficiales de inflación entre 2007 y 2015.  ↩︎
  2. Explico aquí el argumento de Griesa . ↩︎
  3. El artículo de Stiglitz no niega que está comentando el desempeño como Ministro de Economía de uno de sus alumnos. ↩︎

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Es profesor de UCEMA. Publica en @n_cachanosky

López Murphy contra Guzmán – ¿Qué son las políticas contracíclicas?

Por Iván Carrino. Publicado el 18/12/21 en : https://www.ivancarrino.com/lopez-murphy-contra-guzman-que-son-las-politicas-contraciclicas/

Esta semana, el Ministro de Economía de Argentina, Martín Guzmán, presentó el presupuesto 2022 en el Congreso de la Nación.

Con tres meses de demora, pero algo es algo.

En su exposición, planteó que uno de los objetivos de la política económica de corto plazo es “ayudar a la recuperación de la economía con políticas contracíclicas”.

A este punto salió a responder el flamante diputado nacional (que sí asistió a la comisión correspondiente), Ricardo López Murphy. El diputado dijo que hacer política contracíclica era imposible en la Argentina de hoy y que el gobierno solo “le ha dado a la maquinita”.

Ahora bien: ¿a qué se denomina una “política económica contracíclica”? Y, sabido esto, ¿qué debería hacer el país si quisiera implementar algo del estilo?

Lo analizamos a continuación.

Ciclo económico

En primer lugar, para entender lo que es una política contra-cíclica tenemos que entender que las economías del mundo suelen atravesar ciclos. Es decir, por momentos la economía crece y cae el desempleo, pero también existen períodos de recesión y de desempleo al alza.

Si el ciclo es de crecimiento, entonces se dice que estamos en un auge económico. En dichos períodos el PBI suele aumentar, el desempleo cae y es probable enfrentarse a niveles de inflación crecientes. Si la inflación, en este contexto, es muy elevada, se hablará de una economía “re-calentada”.

(O sea que hay que enfriarla, de la misma manera que cuando sube mucho la temperatura del motor de un automóvil)

En los ciclos bajistas, por otro lado, el PBI se contrae, mientras que el desempleo sube y, por lo general, la inflación cae o, incluso, aparece una deflación, que es la caída generalizada de los precios de un período a otro.

Resumiendo, entonces, existen etapas “alcistas” del ciclo y etapas “bajistas” del mismo. La política contracíclica, entonces, buscará ir en contra de esos ciclos.

Ingresa la política económica

Deberíamos decir que uno de los primeros, sino el primero, que instaló la idea de las políticas contracíclicas fue el economista inglés John Maynard Keynes. Keynes no utilizó estas palabras, pero escribiendo en un contexto de una profunda depresión en Estados Unidos y el mundo, fue el líder intelectual más destacado en pedirle al gobierno que “hiciera algo” para aliviar la situación.

En una carta escrita en 1933 al presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt, pedía:

“… se debe recurrir a la autoridad pública para ayudar a crear ingresos adicionales a través del gasto de dinero prestado o impreso (…) como motor principal en la primera etapa de la técnica de recuperación, pongo un énfasis abrumador en el aumento del poder de compra nacional que resulta del gasto gubernamental que se financie con préstamos y no con los ingresos actuales.”

Keynes, entonces, pedía aumentar el déficit fiscal.

En su obra de 1936, la Teoría General del Empleo el interés y el dinero, ponía el foco tanto en la política monetaria como en la fiscal. Allí escribía los fundamentos de por qué el gobierno debía reducir la tasa de interés y aumente el gasto público como forma de “reactivar la economía”.

A partir de los escritos de Keynes, que sus seguidores comienzan a hablar del gobierno como el encargado de “moderar los ciclos económicos”. Para los keynesianos, mediante esta “sintonía fina” de la economía, no iban a ser ni tan duras las depresiones, ni tan recalentados los auges.

Hay un debato respecto de qué dijo Keynes sobre qué hacer durante un “boom” económico. En el capítulo 22 de la Teoría General, por ejemplo dice que:

“Así ¡el remedio del auge no es una tasa más alta de interés, sino una más baja!, porque ésta puede hacer que perdure el llamado auge”

Ahora más allá de qué dijo o no Keynes, lo cierto que la política contra-cíclica debe ir en contra del ciclo. Es decir, si durante la depresión hay que tener unas política fiscal y monetaria expansivas (como pedía Keynes en los 30), hay que contreaerlas una vez que la economía se recalienta. Eso afirma el economista chileno Andrés Velasco, cuando hablando específicamente de Argentina en 2014 sostiene:

Sin embargo, Keynes no hubiera dado su visto bueno a las políticas macroeconómicas impulsadas tanto por Fernández como por su marido y antecesor, el fallecido Néstor Kirchner. El enfoque keynesiano busca asegurar que la demanda no sea inferior a la oferta. Los Kirchner han asegurado que la demanda sea muy superior a la oferta. Esto se advierte claramente en la tasa anual de inflación de Argentina, la que se ha mantenido en alrededor del 20% durante más de 10 años, sin que el congelamiento de los precios de los servicios públicos ni las repetidas manipulaciones del índice de precios al consumidor puedan ocultarlo.

De lo que dice Velasco se sigue entonces que el gobierno, lejos de lo que estaba haciendo, tenía que implementar políticas que redujeran la demanda agregada. Es decir: achicar el déficit fiscal o subir la tasa de interés.

O sea que, para resumir: una política económica contracíclica busca contrarrestar el ciclo económico. Cuando la economía está en una recesión, el gobierno debería (siempre siguiendo este libreto) impulsar la demanda agregada para que ésta no sea tan profunda y se pueda salir de ella. Pero si la economía está en un auge con altos niveles de inflación, entonces debe hacer exactamente lo contrario.

La situación de Argentina

Dicho todo esto: ¿qué debería hacer el gobierno argentino para implementar una política contracíclica? Teniendo en cuenta que la economía está en una franca recuperación económica (los últimos datos muestran un crecimiento superior al 10% anual), que el desempleo cayó del 13,1% el año pasado al 9,6% este año, y que la inflación está totalmente descontrolada, arriba del 50% anual, LA POLÍTICA DEBERÍA SER UNA PARA CONTRAER LA DEMANDA AGREGADA. ES DECIR ACHICAR EL DÉFICIT FISCAL, DEJAR DE EMITIR DINERO Y SUBIR LA TASA DE INTERÉS.

Es decir, todo lo contrario de lo que dice Guzmán, quien en su presentación del presupuesto afirmó que seguirá emitiendo dinero para financiar un déficit fiscal aún mayor en 2022.

La economía Argentina está recalentada, por lo que la política económica debe “enfriarla”.

Por último: ¿Será malo esto para el crecimiento económico? La respuesta es no porque el principal problema del país es su déficit fiscal, que no solo ha generado los altos niveles de inflación que vemos, sino que nos llevó a los problemas de deuda pública, que terminan en un riesgo país de 1800 puntos, el segundo más alto de la región después de Venezuela.

Así que para cerrar: como el principal problema argentino es el déficit fiscal y la alta inflación, no cabe duda que el gobierno debería realizar un ajuste. Pero incluso tomando la idea de realizar una política que controle el ciclo económico la conclusión sería la misma. Como la economía está recalentada, hasta los keynesianos dicen que hay que subir la tasa de interés y achicar el déficit fiscal.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

Evaluación del FMI al préstamo stand-by a Argentina (2018)

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 28/12/21 en: https://puntodevistaeconomico.com/2021/12/28/evaluacion-del-fmi-al-prestamo-stand-by-a-argentina-2018/

El pasado 22 de diciembre el FMI publicó su evaluación ex-post del préstamo standy-by que facilito a Argentina en el 2018. El documento es interesante porque este acuerdo stand-by fue el mayor (en términos nominales) en toda la historia del FMI. El acuerdo fracasó, pasando por sólo 4 revisiones de las 12 previstas (el préstamo debía concluir en el 2021). La experiencia de este acuerdo debería ofrecer importantes lecciones tanto para el FMI como para los países que se endeudan con el fondo. Si bien no es de esperar que el FMI ofrezca una dura crítica de sí mismo, tampoco hay que dejar de reconocer la transparencia de hacer público este documento.

pag. 12

Debajo algunas reflexiones sobre este documento.

Confesión de ingenuidad

Una de las cuestiones que sobresalen del documento es la ingenuidad que el FMI admite sobre cómo encararon el préstamo stand-by más grande de su historia. En repetidas ocasiones (por ejemplo en p. 65) el documento admite que fue un error basarse en supuestos irreales o poco plausibles. Especialmente, como admite el documento, en un país con tanta incertidumbre política. Digo que esto es ingenuo porque uno esperaría que la «realidad de los supuestos» sea una lección ya incorporada dada la larga historia del FMI y sus repetidas interacciones con Argentina.

Quizás otro componente de ingenuidad fue confiar en las estimaciones y compromiso del gobierno Argentino. Como menciona el documento, practicamente todas las proyecciones resultaron ser sobre estimaciones.

¿Stand-by?

El acuerdo de tipo stand-by es por naturaleza un acuerdo de precaución. Como se explica en el documento, la intención del acuerdo era que al acordar el acceso a dichos fondos, la falta de liquidez desaparecería sin necesidad de hacer uso de los fondos stand-by. La intención era que el acuerdo stand-by funcione de catalizador de otras fuentes de financiamiento.

Sin embargo, el acuerdo pronto pasó a ser fuente de financiamiento en lugar de ser fuente de fondos de emergencia. Posiblemente la diferencia entre la «naturaleza» y el «uso» del acuerdo stand-by no hayan contribuido a generar confianza en los mercados de crédito soberanos.

El caso de El Salvador ofrece un contraste interesante. En el 2008 El Salvador logra un acuerdo stand-by con el FMI por $800 millones de dólares por un plazo de 15 meses. A pesar de ser una economía dolarizada, y de la magnitud que fue la crisis financiera internacional de aquel entonces, El Salvador no tuvo necesidad de recurrir a los fondos stand-by.

Stand-by versus reformas estructurales

Uno de los objetivos centrales del préstamo era generar confianza en el país y facilitar así acceso a los mercados financieros. El diagnostico era que Argentina transcurría una situación transitoria de iliquidez. Por lo tanto, el acceso a la liquidez provista por el prestamos stand-by despejaría temores en los mercados facilitando el crédito al país.

La lección (repetida, no nueva), es que el acceso a préstamos no sustituye la necesidad de reformas institucionales o estructurales. La falta de liquidez de Argentina no se debió solamente a la mala suerte de shock externo, la vulnerabilidad del país se origina en su falta de seguridad jurídica, malas políticas económicas, regulaciones ineficientes, presión fiscal asfixiante, etc. La falta de liquidez es un síntoma más que el problema en sí. Que el FMI no quiera (o no pueda) opinar sobre la política e instituciones del país no implica que esa no sea la causa de los sudden stops que cada tanto sufre Argentina (en otras palabras, los shocks externos pueden tener causas internas).

LEBACs, LEBACs, LEBACs…

El tema del carry-trade y la emisión de LEBACs figura como una fragilidad central de la política económica. El FMI le dedica un apartado especial (el Box 3, p.36) a la vulnerabilidad de las LEBACs El apartado concluye diciendo que «data la volatilidad inherente de los flujos de capital, las LEBACs se volvieron una potencial fuente de sudden stops«.

El tema no es nuevo. En el acuerdo del 2018, Dujovne y Sturzenegger (p. 76) admiten la necesidad de reducir la «vulnerabilidad» que producía un «excesivo stock de LEBACs». El tema LEBACs ya venía de antes. El BCRA era consciente de las críticas locales a dicha política, a la cual el BCRA a veces contestaba con un innecesario tono despectivo o sobrador.

Para ilustrar el punto, el FMI muestra el mismo gráfico que en su momento solía actualizar y compartir por Twitter. El gráfico muestra la evolución nominal del monto de las LEBACs y el ratio de LEBACs/Base monetaria:

pag. 76

Metas de inflación: ¿política prematura?

Otro problema de las metas de inflación es su aplicación prematura. Como bien menciona el FMI (p. 23), en la mayoría de los casos las metas de inflación se aplican luego de bajar la inflación como un mecanismo para mantener bajas tasa de inflación, no como una política destinada a bajar la inflación. Quizás el BCRA se haya basado en algún caso particular donde las metas de inflación se aplicaron con el fin de bajar la inflación. En ese caso entonces estaríamos hablando de una excepción y no de la norma. Aquí ofrezco una discusión más detallada sobre la literatura en este tema.

Problemas de comunicación

El documento resalta dos problemas de comunicación. El primero es poca (y quizás confusa) comunicación por parte del gobierno a la población sobre los detalles y objetivos del acuerdo stand-by. Una pobre comunicación no contribuye a crear la confianza que el acuerdo tenía como objetivo. Por ejemplo, que Macri haya anunciado un préstamo del FMI cuando el mismo aún no estaba aprobado fue un tiro en contra.

El segundo problema comunicacional fue entre el gobierno y el FMI. Según el documento, tras una década de no tener contacto ni relación frecuente con el FMI el gobierno no tenía un buen conocimiento de las reglas y procedimientos del FMI, lo cual llevó a perder tiempo preciado en el desarrollo del acuerdo stand-by.

Historia con el FMI: ¿Qué gobiernos firmaron acuerdos con el fondo?

De 1958 a la fecha, Argentina firmó un total de 21 acuerdos con el FMI. Varios de ellos de corta duración (1 año). Desde la vuelta a la democracia, se firmaron un total de 11 acuerdos.

De estos 11 acuerdos, 3 se firmaron bajo presidencias de la UCR (2 con Alfonsín y 1 con de la Rúa); 7 se firmaron bajo presidencias del PJ (5 con Menen, 1 con Duhalde, y 1 con Néstor Kirchner), el acuerdo restante fue el Stand-by con Cambiemos en el 2018.

La siguiente tabla resume los acuerdos con el FMI desde la vuelta a la democracia. Los montos están expresados en millones de SDR (special drwaing rights) y corresponden a los montos inicialmente acordados.

PartidoMonto (millones de SDR)Número de acuerdos
UCR$7.9313
PJ$17.9897
Cambiemos$35.3791

Basado en pag. 68

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Es profesor de UCEMA. Publica en @n_cachanosky

Por qué el acuerdo con el FMI es necesario, pero lejos estará de ser suficiente

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 7/12/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/12/07/por-que-el-acuerdo-con-el-fmi-es-necesario-pero-lejos-estara-de-ser-suficiente/

Alcanzar consensos en las variables macroeconómicas es parte de las negociaciones, poco se habla de las reformas estructurales en diversos frentes

En los últimos días el tema económico sobre el que todo el mundo habla es si el gobierno argentino llega a un acuerdo con el FMI (EFE)

En los últimos días el tema económico sobre el que todo el mundo habla es si el gobierno argentino llega a un acuerdo con el FMI.

En primer lugar, al 31 de octubre la deuda pública sumaba USD 348.346 millones de los cuales USD 43.294 millones son con el FMI, es decir, solo el 12% de la deuda de la Administración Central corresponde al Fondo Monetario. La mayor parte se concentra en bonos del Tesoro con privados, tanto en pesos como en dólares.

El Gobierno, repite constantemente que la deuda con el FMI que tomó Mauricio Macri debe ser revisada por el organismo porque fue irresponsable al otorgar esa deuda y, además, “por que estamos en una situación crítica por tener que pagar esa deuda”.

Sin dejar de reconocer que hubo groseros errores de política económica en la gestión de Cambiemos cuya responsabilidad cae en los economistas que vendieron humo con el gradualismo y nunca presentaron un plan económico consistente, lo concreto es que, en todo caso, este Gobierno no solo viene tomando deuda en forma más acelerada que el anterior, encima es más inmanejable.

En efecto, sin tomar la contraída por el BCRA que es impagable, el Frente de Todos aumentó la deuda pública en USD 35.046 millones desde que llegó al poder en diciembre de 2019. Mientras que los compromisos asumidos por el ente monetario con colocación de Leliq y Pases en las entidades financieras se elevaron en el equivalente a USD 25.148 millones.

De ahí que, en total, en 2 años el actual gobierno aumentó la deuda pública en el equivalente a USD 60.194 millones, bastante más que lo que se le debe al FMI que tanto se quejan los máximos representantes del kirchnerismo.

En Argentina un gobierno tras otro se queja de la deuda que heredó del anterior. En la época de Raúl Alfonsín se quejaban de la deuda que había contraído gobierno militar. Luego Duhalde y los Kirchner se quejaban de la deuda que había contraído Menem y ahora se ahora se quejan de la deuda que contrajo Macri.

El tema es que la deuda no surge por generación espontánea, sino que es consecuencia del déficit fiscal. Gobierno tras gobierno gasta más de lo que recauda y termina emitiendo moneda y tomando deuda para financiar ese déficit. Por eso cada tanto explotan la inflación y entramos en default, porque el populismo lleva a destruir la moneda y a tomar deuda para financiar un gasto público que la economía no está en condiciones de pagar.

Sin dejar de reconocer que las deudas hay que honrarlas y se debe acordar con el FMI, tampoco hay que hacerse ilusiones con que llegando a ese acuerdo quede despejado al camino al crecimiento.

Origen de la deuda

Al respecto cabe recordar que a fines de 2000 el entonces presidente Fernando de la Rúa lograba el blindaje, que no era otra cosa que un respaldo financiero conjunto del FMI, otros organismos multilaterales, España y las entonces AFJP. El monto de ese blindaje era de USD 39.700 millones que fue anunciado a principios 2001 y a valores actuales era un apoyo financiero de USD 63.106 millones ajustado por la inflación de EE.UU. en los últimos 20 años. En aquel momento, el Presidente dijo: “Qué lindo es dar buenas noticias” y pronosticaba un 2001 de crecimiento y mejora.

La realidad fue que en marzo de 2001 renunciaba José Luis Machinea, entonces ministro de Economía. Asumía Ricardo López Murphy que estuvo apenas un par de semanas en el cargo, y lo reemplazaba Domingo Cavallo que inició el proceso de megacanje, que consistía en postergar los vencimientos de ese año hasta el 2010.

También se estableció en forma “transitoria” el Impuesto a los Créditos y Débitos Bancarios. Eso no alcanzó para revertir la confianza y a mediados de año se anunció el déficit fiscal cero, por el cual se iba a gastar solo lo que ingresara en impuestos.

Como la gente seguía inquieta y se iniciaba un retiro de depósitos de los bancos, el Congreso sancionó la ley de intangibilidad de los depósitos que, finalmente, fueron tangibles. Llegó el corralito, renunció De la Rúa, asumió Rodríguez Saá que anunciaba la suspensión del pago de la deuda pública, anuncio que fue aplaudido por casi todos los legisladores como el gran logro de independencia económica y soberanía nacional. En pocos días fueron pasando un presidente detrás de otro hasta que llegó Duhalde, salió de la convertibilidad, devaluó el peso, pesificó los depósitos en dólares e hizo un gran zafarrancho económico que solo se vio favorecido por el viento de cola que comenzó a llegar a mediados de 2002.

La decisión de devaluar y pesificar los depósitos en dólares todavía hoy tiene impacto en la economía argentina porque fue una ruptura de los contratos que forzó el mismo estado. Es decir, Argentina perdió total credibilidad porque demostró que el mismo Estado era capaz de romper incluso los contratos entre privados. Esto le dio tal grado de imprevisibilidad a la Argentina que tendrán que pasar décadas de buena letra para que el mundo vuelva a confiar en las instituciones argentinas.

Por lo anterior, el eventual acuerdo que pueda lograrse con el FMI no es garantía de nada. Las reformas estructurales que tiene que llevar a cabo Argentina son independientes de un acuerdo con el Fondo. Es más, la dirigencia política argentina cree que el acceso al crédito o un acuerdo financiero son sustitutos de las reformas estructurales. Es decir, que esos apoyos financieros no liberan de una reforma monetaria, fiscal, del sector público, laboral, desregulación de la economía, integrar la economía argentina al mundo y transformar los planes sociales en trabajo genuino.

Al creer que los arreglos financieros evitan tener que hacer las reformas, Argentina termina más hundida porque sigue con los problemas estructurales y, encima, carga con una deuda pública mayor.

En síntesis, acá se está poniendo el foco en el punto equivocado. No es un acuerdo con el FMI lo más relevante. En todo caso un eventual acuerdo puede alargar un poco más la mecha de la bomba que es el descalabro económico que rige y profundizó este gobierno.

Tampoco se soluciona nada retocando algo las tarifas de los servicios públicos o modificando la política cambiaria. El maquillaje de los precios relativos no cambia nada.

El problema de fondo a resolver es lograr un gobierno creíble y un plan económico consistente de largo plazo con sólidas reformas estructurales.

El resto es puro humo y no hay acuerdo con el FMI que pueda evitar encarar las reformas estructurales por más que le disguste a gran parte de la dirigencia política.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Por la calidad monetaria. Conversación entre Alberto Benegas Lynch (h) y Domingo Cavallo

El Dr. Alberto Benegas Lynch (h) y el Dr. Domingo Felipe Cavallo conversan acerca de cómo alcanzar una moneda de calidad, las reformas económicas de los años ’90 y ofrecen una perspectiva hacia el futuro de la economía de nuestro país.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Roberto Feletti parece desconocer cómo se determinan los precios en un mercado libre

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 27/10/21 en: https://economiaparatodos.net/roberto-feletti-parece-desconocer-como-se-determinan-los-precios-en-un-mercado-libre/

Niveles razonables, aumentos desmedidos, ganancias extraordinarias, son algunas de las frases que utiliza el Gobierno para fundamentar el congelamiento que impuso el secretario de Comercio Interior

Precios razonables, aumentos desmedidos, ganancias extraordinarias son algunas de las frases que viene utilizando la militancia oficialista para fundamentar los precios máximos que impuso Roberto Feletti.

Al más puro estilo populista, el oficialismo inventa un enemigo al cual hacer responsable del destrozo monetario que está haciendo el gobierno para financiar el déficit fiscal.

En esta oportunidad son los formadores de precios, los desalmados comerciantes, las cadenas de supermercados, es decir, una legión de enemigos que quiere hambrear al pueblo argentino en beneficio del FMI y los cipayos que acaba de resucitar Insfrán recreando el viejo enemigo de Estados Unidos. Solo le bastaba decir al eterno gobernador de Formosa: Braden o Perón y estábamos definitivamente en el túnel del tiempo.

Lo concreto es que quieren crear la épica de que ellos, los buenos, vienen a salvar al pueblo argentino de los malos que quieren meterse con la mesa de los argentinos. Hacerles pasar hambre por codicia.

Al establecer precios máximos y congelados, Feletti hace gala de un altísimo grado de soberbia, lo que Hayek llamó La Fatal Arrogancia, o bien de un enorme desconocimiento del ABC de la economía.

Feletti demuestra que: 1) desconoce la teoría subjetiva del valor, 2) al desconocer 1) desconoce cómo se forman los precios y 3) traba la eficiente asignación de los recursos.

¿Por qué desconoce la teoría subjetiva del valor? Porque al fijar un precio máximo está decidiendo él por el resto de cada uno de los consumidores cuál es el valor de cada bien.

Feletti no sabe que cada persona valora de forma diferente cada bien y servicios que se ofrece en la economía. Desconoce que para una personal un bien tiene valor y para otra persona no lo tiene. Es más, para la misma persona un bien puede valer mucho o poco dependiendo de las circunstancias. Una persona valora mucho un vaso de agua en el desierto y esa misma persona, en la ciudad, lo valora menos porque con solo abrir la canilla tiene agua para beber.

Para un amante de la opera una entrada para ver rock puede valer cero y viceversa. El vegetariano no valora la carne y para el vegano no tiene valor nada que venga de los animales. Para el que no es vegano ni vegetariano, un asado de tira tiene valor.

Si se entiende esto, se entiende que la gente compra un bien o deja de comprarlo de acuerdo a cómo él valora ese bien según su subjetivo punto de vista. En otras palabras, los precios son la expresión de las valoraciones subjetivas de millones de consumidores. Los bienes tienen valor porque la gente los valora. No por los costos de producirlos. Se incurre en costos para producir un bien si la gente los valora y está dispuesta a entregar determinada cantidad de dinero por esos bienes. Así se van formando los precios.

La cantidad de gente y la valoración que le otorgue a determinados bienes determina si un empresario tiene que incurrir en costos para producir ese bien. Así que el primer punto que no conoce Feletti es cuáles son los precios que están dispuestos a pagar los consumidores, los que determinan los costos de producción en que pueden incurrir las empresas, con lo cual lo que está haciendo hoy Feletti no es fijar precios, sino poner un número cualquiera que a él le gusta y delante de ese número le pone el signo pesos. Es un número con un signo $ delante, no un precio.

Feletti desconoce, entonces, la teoría del valor subjetiva que es la que determina si la gente compra o no compra y, por lo tanto, los precios de mercado. Cuánto valora la gente los pesos que tiene en el bolsillo y la mercadería que le ofrecen. Si valora más los pesos que tiene que la mercadería que le ofrece o si los valora de igual manera, no hay intercambio. Solo si el consumidor valora más la mercadería que le ofrecen que los pesos que tiene en el bolsillo, es que está dispuesta a comprar. Lección número 1, Feletti, las subjetivas valoraciones de los consumidores de cada producto, determina el precio y los costos en que puede incurrir una empresa.

Lección 2, la gente va cambiando sus subjetivas valoraciones de los bienes. Es lo que se llama utilidad marginal. Si tengo mucha hambre, la primera porción de pizza me da mucho placer, la segunda algo menos de placer, la tercera otro poco menos hasta que llega un momento que no quiero más pizza. Prefiero gastarme la plata en otra cosa, entonces cambio la demanda de pizza a otra cosa.

Esto va produciendo un cambio de precios relativos en la economía, por lo tanto, modifica la asignación de recursos (capital y trabajo) y comienza a aumentar la demanda de otros bienes, baja la demanda de pizza, suben los precios de los otros bienes, aumenta la rentabilidad y atrae inversores que están dispuestos a arriesgar su capital y trabajo para producir esa nueva necesidad que muestra la gente.

Por eso no hay tal cosa como tasa de rentabilidad exorbitante. Lo que hay es un aumento de la tasa de rentabilidad de un sector de la economía que actúa como indicador para atraer inversiones, aumentar la oferta, bajar el precio y la tasa de rentabilidad tiende a igualarse al resto de los sectores productivos.

En la mediada en que haya mercados sin regulaciones, los recursos productivos se van asignando de acuerdo a las valoraciones subjetivas de los consumidores que transmiten sus valoraciones mediante el sistema de precios y tasas de rentabilidad.

Feletti pretende conocer él solo cómo valora cada uno de los consumidores cada bien y servicios, cuánto está dispuesto a pagar por cada uno ellos, cómo es la utilidad marginal de cada unidad consumida por cada uno de los millones de consumidores y, como corolario de todo esto, pretende decidir cómo se asignan los recursos productivos.

En definitiva, Feletti pretende, desde su sillón de secretario, decir que él está por encima de todo los consumidores y él sabe mejor que cada uno de los millones de los consumidores, qué tienen que consumir, qué calidades tienen que consumir, qué precios tienen que pagar y cuánto tiene que ganar cada uno. Se considera a si mismo un Dios que está por encima de toda la sociedad.

En definitiva, eso y decir que cada uno de los consumidores y productores son una colección de ignorantes que no sabe lo que es bueno para ellos, es lo mismo que decir que él se considera un ser superior al resto de los argentinos. La fatal arrogancia de la que hablaba Hayek.

Mientras el oficialismo ataca a los malvados comerciantes y productores porque quieren lucrar con el hambre del pueblo argentino, el BCRA ya tiene emitidos $ 1,12 billones de pesos para financiar el gasto público en esta fiesta populista en que está embarcado el gobierno para ver si logra torcer el adverso resultado de las PASO.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

El problema no es la economía, es el Gobierno


Publicado el 16/10//21 en: https://economiaparatodos.net/el-problema-no-es-la-economia-es-el-gobierno/

En pos del relato, creyó en estadísticas que no existían y gran parte del electorado se lo hizo saber con singular rigor en casi todo el país

Uno de los tantos problemas que tiene el gobierno es que no solo inventa un relato para decir en sus discursos públicos, incluso inventa estadísticas que contradicen los mismos datos oficiales, sino que parece que ellos terminan comprando su propio relato. Terminan creyendo que es verdad.

Por ejemplo, a escasos cinco días de las elecciones, Victoria Tolosa Paz decía por televisión, sin que se le moviera un pelo, que el empleo privado se estaba recuperando, cuando en junio respecto a mayo los puestos de trabajo en el sector privado formal en relación de dependencia seguían cayendo y estaban 164.400 puestos menos que en febrero de 2020 y 169.100 puestos menos que en noviembre de 2019, que por cierto fue un año recesivo, todos datos del Ministerio de Trabajo.

Obviamente que el adverso resultado electoral del kirchnerismo no debe responder a un solo factor. La foto festejando un cumpleaños mientras todos estaban encerrados en cuarentena debe haber colmado la gota que rebalsó el vaso, pero tal vez la cuarentena eterna haya sido uno de los factores que más conspiraron contra el gobierno por la destrucción de puestos de trabajo. Esa cuarentena irracional y prepotente golpeó muy fuerte a los mismos votantes del kirchnerismo que no son solo los que reciben planes sociales. También afectó a pequeños comerciantes como el negocio de zapatos del barrio, el de ropa, el kiosco, el remisero, el taxista, al mozo del bar y del restaurante que vive de sus propinas y el listado sigue.

El tema es que de aquí a dos meses debería ocurrir un milagro para que la economía se recupere y la gente sienta un fuerte alivio, tanto en materia inflacionaria como en la posibilidad de recuperar puestos de trabajo perdidos.

Y la realidad es que eso no va a ocurrir. En materia inflacionaria el gobierno ya está utilizando todos los artilugios posibles para disimular el impacto inflacionario de la emisión monetaria. Desde el atraso de las tarifas de los servicios públicos hasta el atraso cambiario y pasando por la prohibición de exportar carne para tener asado artificialmente barato. Le quedaría establecer controles de precios más estrictos con el desabastecimiento de rigor y con eso no lograría recuperar el apoyo de los votantes.

El presidente lanzó una “novedosa medida” ensayada mil veces sin resultados positivos, como es enviar al Congreso un proyecto de ley de compre argentino. Al margen de tener un razonamiento que atrasa 40 años creyendo que en las economías modernas los puestos de trabajo los generan la industria en vez del sector servicios, lo cierto es que lo que hizo fue presentar un proyecto de ley que va a llevar un tiempo aprobarlo, que no va a tener resultados extraordinarios y que, si mágicamente los tuviese, serían para después de noviembre. O sea, se limita a formular un vago anuncio que no cambiará la situación del bolsillo de la gente en dos meses. Sigue haciendo discursos sin contenido.

Tolosa Paz dijo que el gobierno tiene que cambiar las herramientas que está utilizando. Difícil saber a qué se refiere pero de todas formas, el gobierno ya no tiene herramientas.

Este es un gobierno que solo sabe hacer populismo, y para hacer populismo hace falta tener recursos. Esos recursos no existen y aún haciendo populismo se hundió electoralmente.

El dilema que se le presenta al gobierno es que Alberto Fernández tiene la imagen totalmente agotada y difícilmente pueda recuperar credibilidad luego de estos casi dos desastrosos años de gestión. Para colmo, tiene una alianza política con Cristina Kirchner y La Campora que le impide atraer inversiones y el entusiasmo de los agentes económicos.

Un cambio de gabinete no lograría nada porque el problema no es Guzmán, que por cierto es un ministro de Economía desdibujado, el problema es Fernández, más el kirchnerismo, más La Campora que hacen incompatible su proyecto de poder político autocrático con la práctica de una sana política económica.

Cambiar de ministro de economía no sirve de nada en este contexto. No es que el ministro haga mal las cosas por su cuenta, tuvo el mandato de hacer mal las cosas.

En el eventual caso que Alberto Fernández renunciara, nada para asustarse porque está previsto en la Constitución Nacional y no tiene que ser un tabú analizar esa posibilidad, el reemplazo sería una Cristina Fernández que no sabría gobernar con escases de recursos o Massa que quedó tan golpeado políticamente como Alberto Fernández. Ningún relevo es opción para recuperar la confianza.

Por donde se mire la cosa, hay dos serios problemas. El primero y fundamental es que tendría que ocurrir un milagro para que el oficialismo genere confianza y atraiga inversiones para salir de este largo estancamiento. Esa posibilidad está fuera de toda lógica.

El segundo problema es que solo le queda aguantar como pueda hasta noviembre para que las variables económicas no se le desborden más. Si logra ese objetivo, al gobierno le quedan dos años más de mandato con baja credibilidad, toda la basura barrida bajo la alfombra y sin escoba (recursos) para quitar esa basura sin una crisis económica y social más profunda.

Es decir, están complicados en lo económico y en lo político, incluso en la generación de confianza. En síntesis, un problema retroalimenta a otro, la mala praxis económica alimenta el desgaste político y la política populista desgasta la economía.

Y como frutilla del postre, la bomba de las LELIQs que siguen acumulando presión.

El gobierno está en un problema sin solución posible, porque el gobierno es el problema.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky