Meditaciones sobre la deuda pública externa

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 21/4/2en: https://eleconomista.com.ar/2021-04-meditaciones-sobre-la-deuda-publica-externa/

Meditaciones sobre la deuda pública externa

Como hemos señalado en distintas oportunidades, si queremos progresar resulta imperioso abandonar la mente cerrada del conservador siempre encajada en el statu quo, incapaz de aceptar el cambio puesto que sus telarañas conceptuales asfixian su pensamiento. Como ha subrayado Albert Einstein, “es imposible obtener efectos distintos repitiendo las mismas causas”.

Cuando Thomas Jefferson, siendo embajador en París, recibió la flamante Constitución estadounidense escribió que si hubiera podido incluir una cláusula adicional en ese documento sería la de prohibir la deuda pública externa puesto que es incompatible con la democracia ya que compromete patrimonios de futuras generaciones que no eligieron al gobierno que contrajo la deuda. Cuando lo invité por segunda vez al premio Nobel en economía James M. Buchanan a pronunciar conferencias en Buenos Aires expresó lo mismo en el contexto del “Public Choice” que inició con Gordon Tullock.

Y no cabe el correlato con la actividad privada en cuanto a la evaluación de las respectivas inversiones puesto que en el ámbito estatal no es pertinente aludir a inversiones que, como es sabido, se refiere a apreciaciones subjetivas en cuanto a la relación del  valor presente respecto al futuro. Es tan  desatinado como cuando en el medio argentino se impuso la incoherencia del “ahorro forzoso”. En el Presupuesto lo que cabe son los rubros de gastos corrientes o gastos en activos fijos, pero no “inversiones”.

Ahora surgen acalorados debates sobre un supuesto endeudamiento de diversas gestiones gubernamentales de nuestro país, que habitualmente encierran tres errores garrafales.

En primer lugar para hablar con propiedad de endeudamientos es necesario aludir a valores absolutos y no hacerlo como un porcentaje del PIB. En segundo término, esto último se refiere a la capacidad de repago, pero no ilustra sobre el nivel de la deuda. Por último, para que la ratio sobre el PBN tenga significación es indispensable que la moneda se consigne en términos reales porque, de lo contario, con una divisa devaluada se inflan guarismos artificialmente.

Este problema no se circunscribe al caso argentino que, si bien constituye un ejemplo extremo, la mayor parte de las naciones del llamado mundo libre incurre en un grado de endeudamiento público superlativo. Es decir, además de presiones tributarias galopantes y manipulaciones monetarias de diverso espesor, los gobiernos también echan mano  a la deuda para financiar grados crecientes del Leviatán.

Sin perjuicio de reformas monetarias y bancarias de fondo y de reformas tributarias sustanciosas, sobre las cuales nos hemos expedido detalladamente en otras ocasiones, es urgente  contemplar la prohibición de contraer deuda pública externa (la interna estatal tiene otros significados) al  efecto de no permitir que “se patee la pelota para afuera” comprometiendo recursos más allá de los ingresos presentes.

Muchas veces se ha advertido  acerca de la monumental crisis de la deuda que se avecina en el planeta, la cual es empujada en grado sumo por instituciones gubernamentales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) que financia gobiernos fallidos con dólares sustraídos compulsivamente de los contribuyentes de diversos países. Es por eso que, entre otros, destacados autores como Anna Schwartz (coautora con Milton Friedman  de la célebre historia monetaria de Estados Unidos) y Peter Bauer (London School of Economics) han sugerido el  cierre inmediato de esa entidad internacional.

Pero tal vez el libro más ilustrativo en la materia sea el que lleva el sugestivo título en el que se resume la tesis: “Cuando la  ayuda es el problema”por Dambisa Moyo, africana y doctora en Economía por la Universidad de Oxford. En la misma línea argumental, es de gran interés el detenido estudio de la obra de Melvyn Krauss, titulada “Development without Aid”.

En resumen y para no tratar varios temas simultáneamente, es menester centrar la atención en los estragos de la deuda que, como queda dicho, no solo compromete patrimonios de personas que no pueden expresarse sino que abre las compuertas para que gobernantes desbocados puedan vivir a cuenta del futuro.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

La cuarentena como política antiinflacionaria

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 20/4/2021 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/04/20/la-cuarentena-como-politica-antiinflacionaria/

La recesión que provocó el ASPO en gran parte de 2020 posibilitó contener el ritmo de suba de los precios al consumidor. Pero el exceso de emisión de dinero no demoró en manifestarse

La tasa de inflación de marzo refleja el impacto de la fenomenal expansión monetaria de 2020, emisión que fue la principal fuente de financiamiento del Tesoro (EFE)

La tasa de inflación de marzo refleja el impacto de la fenomenal expansión monetaria de 2020, emisión que fue la principal fuente de financiamiento del Tesoro (EFE)

El aumento del 4,8% del Índice de Precios al Consumidor del Indec en marzo refleja el impacto de la fenomenal expansión monetaria de 2020, emisión que fue la principal fuente de financiamiento del Tesoro. Entonces, la cuarentena que impuso el ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio) actuó como mecanismo de freno a la inflación y, a medida que fue haciéndose más flexible, por el contrario, se aceleró.

Pero antes de ir a ese punto, conviene resaltar un dato que no es menor. Si bien el IPC a nivel nacional aumentó el 4,8% en marzo, el IPC del Gran Buenos Aires tuvo un incremento del 5,2%. Fue el que más subió por regiones (Pampeana, Cuyo, Noreste, Noroeste y la Patagonia).

El tema no es menor porque de acuerdo a los últimos datos de desocupación del Indec: los partidos del Gran Buenos Aires tienen la tasa de desempleo más alta del país con el 14,1%. Además, en la mayor parte de los dominios del kirchnerismo tienen una de las tasas de pobreza más altas del país con el 51% de personas por debajo de la línea de pobreza.

Lo primero a tener en cuenta es que la aceleración de la inflación está pegando más intensamente en el electorado del kirchnerismo que, como viene la situación económica y social, tiene posibilidades de hacer una muy mala elección en octubre. Obviamente, Argentina es imprevisible electoralmente.

Yendo al tema de la inflación y la cuarentena, en primer lugar se puede ver el índice de Our in World Data que mide la severidad de la cuarentena.

La cuarentena más estricta estuvo entre fines de marzo y julio en que se mantuvo en un índice máximo de 100 y aproximadamente 90 como piso hasta principios de agosto. A partir de ese mes comenzó a descender hasta ubicarse en un nivel de 70. Es decir, nunca terminó, pero se atenuó.

Mientras que en el siguiente gráfico se puede observar qué pasó con la tasa de inflación a medida que se fue flexibilizando el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio.

Justamente en la parte más estricta de la cuarentena la tasa de inflación se mantuvo en el orden del 1,5% mensual. A partir de agosto, cuando comienzan a suavizarse las medidas de aislamiento social, el ritmo de suba de los precios al consumidor se duplicó, pasó de 1,5% a 3% mensual promedio, aproximadamente, y luego se dispara a un escalón del 4%, y en marzo corrió a una velocidad de 4,8%, que se mantuvo en la primera mitad de abril.

En otras palabras, la cuarentena actuó como un control de precios indirecto dado que la gente no podía gastar los pesos que emitía el BCRA. Entre enero de 2020 y 2021 la base monetaria aumentó 35%,en promedio de cada mes.

Causas y efectos

¿Por qué a pesar del fuerte endeudamiento del BCRA colocando Leliq y Pases y a pesar de expandir menos la base monetaria, se fue acelerando la tasa de inflación? Según funcionarios del Gobierno la culpa es de los productores ganaderos y de las empresas alimenticias que no trabajan al 100% de su capacidad de producción.

La realidad es que las empresas no trabajan al 100% de su capacidad instalada porque puede haber insumos faltantes, mantenimiento de máquinas, reparaciones o los camiones de Moyano cortando las operaciones de alguna planta productora.

La inflación empezó a acelerarse a medida que se fue suavizando la cuarentena porque la gente pudo huir del dinero que emitió el BCRA y no lo podía usar porque no podía consumir durante la cuarentena estricta. Lo que se está dando es una combinación de expansión monetaria, junto con una caída en la demanda de moneda y una disminución en la oferta de bienes y servicios.Lo que se está dando es una combinación de expansión monetaria, junto con una caída en la demanda de moneda y una disminución en la oferta de bienes y servicios (Reuters)Lo que se está dando es una combinación de expansión monetaria, junto con una caída en la demanda de moneda y una disminución en la oferta de bienes y servicios (Reuters)

Si bien es cierto que el nivel de actividad rebotó, recién está en los niveles de febrero de 2020, mes anterior al inicio de la cuarentena, cuando arrastraba más de 18 meses en recesión. En definitiva, hay más billetes circulando, pero la gente no los quiere retener, se los saca rápidamente de encima, y la oferta de bienes y servicios crece a un ritmo menor que la expansión de dinero.

Considerando que la moneda es una mercadería más, se puede ver el problema desde otro ángulo. El BCRA produce cada vez mayor cantidad de una mercadería llamada pesos que la gente no quiere.

Es como si hubiese un precio relativo entre cantidad de trigo y de carne. Hay que entregar determinada cantidad de trigo por un kilo de carne. Si disminuye la demanda de trigo y aumenta su producción y, al mismo tiempo, baja la oferta de carne pero crece su demanda, es obvio que habrá que entregar cada vez más cantidad del primero trigo por igual cantidad del segundo.Para que el ministro Martín Guzmán pueda cumplir con la meta del 29% de inflación en 2021, la tasa de inflación mensual promedio de los próximos 9 meses tendría que ubicarse en 1,66% mensual (Reuters)Para que el ministro Martín Guzmán pueda cumplir con la meta del 29% de inflación en 2021, la tasa de inflación mensual promedio de los próximos 9 meses tendría que ubicarse en 1,66% mensual (Reuters)

Es la tormenta perfecta en materia inflacionaria: más emisión, menor demanda de moneda y baja la oferta de bienes y servicios.

Para que el ministro Martín Guzmán pueda cumplir con la meta del 29% de inflación en 2021, el aumento promedio mensual del índice general de precios al consumidor del Indec en los 9 meses que falta tendría que ubicarse en el 1,48%. Meta difícil de lograr con la caída en la demanda de moneda y con un BCRA que volvió a expandir base monetaria en marzo luego de dos meses de descanso a la maquinita.

Y atención con precios mayoristas que en febrero fue del 6,1%, alcanzó un ritmo anualizado de 103% anual. Es decir, ya alcanzó un rango de 3 dígitos anuales, pisando las tarifas de los servicios públicos y el tipo de cambio oficial.

El Gobierno podrá seguir inventando argumentos exóticos y buscar culpables por todos lados para explicar inflación que se acelera, pero la dura realidad es que la teoría monetaria de la inflación está pasando, implacablemente, su factura.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Clasificación de los impuestos

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2021/04/clasificacion-de-los-impuestos.html

“5. Clasificación de los impuestos. Diversas son las clasificaciones que de los impuestos se han proyectado y otras tantas las que se han adoptado en la doctrina y en las legislaciones positivas. El tratadista italiano Cossa los clasifica, atendiendo a la calidad de las riquezas que constituyen el impuesto, en impuestos en especie y pecuniarios; desde el punto de vista de su distribución, en fijos, proporcionales y progresivos; por su carácter permanente o transitorio, en ordinarios y extraordinarios; por la naturaleza de la entidad sujeta al impuesto, en directos e indirectos; por el modo de determinarse las sumas que se han de pagar, en impuestos de cuota y de cupo o contingente; por su objeto, en reales y personales. Adams los clasifica en tres categorías:

1′) Impuestos que gravitan directamente sobre la renta.

2») Impuestos que gravitan sobre el capital considerado como una fuente de renta.

3′) Impuestos que gravitan sobre las industrias y profesiones consideradas como medio de asegurar una renta. “[1]

Estas clasificaciones son excelentes ejercicios memorísticos, y pueden servir a los profesores para “torturar” a sus alumnos. Nosotros, con un criterio más sencillo y más realista, aunque pudiera parecer menos académico, podemos clasificar a los impuestos en dos grandes categorías, a saber, a) muy expoliatorios, b) poco expoliatorios. O, lo que sería algo equivalente: a) muy dañosos, b) poco dañinos. Nótese que, en cambio, la clasificación -tanto de Cossa como de Adams- se refiere a las distintas formas o maneras de cobrar el impuesto, es decir al cómo se recauda, y no a los efectos de los impuestos que es -en suma- lo que interesa a la economía.

Además, el cómo se recauda significa negarse a entrar en el análisis del efecto de los impuestos. El estatista -ya de por si- los considera algo “bueno en sí mismo”. Por ello, ni ingresa en la discusión sobre lo bueno o lo malo del impuesto. Es un tema que ni lo roza, porque le parece una fatuidad discutir sobre esa cuestión. Sin embargo, es el aspecto -por mucho- más gravitante en materia fiscal: utilidad de los impuestos y sus efectos sobre la economía y el bienestar los pueblos. Este es el análisis que interesa, y no las clasificaciones que sirven para tomar exámenes a los alumnos, o permiten a los burócratas crear complicadas planillas y cientos de formularios para que los “ciudadanos” expoliados pierdan su valioso tiempo llenándolos en las atiborradas oficinas de los tributos que pululan en todas partes, pero que no van al fondo del asunto.

Lo cierto es que el pulpo fiscal siempre procura extender sus tentáculos y multiplicarlos. Cada impuesto es un nuevo tentáculo que le crece al monstruo estatal y que sirve para alimentar su voracidad macrocefálica insaciable en el curso de los siglos.

“a) Impuesto fijo; b) Impuesto proporcional. Una ligera consideración acerca de esta clasificación de los impuestos en fijos y proporcionales, nos da la sensación de que el primero consiste “en exigir una cuota uniforme por cada persona o cada patrimonio sin atender a la capacidad tributaria de las primeras ni al mayor o menor valor de los segundos”. Trátase del viejo tributo de la capitación, abandonado ya en todos los países y en cierto modo, del impuesto a los productos de consumo de primera necesidad universalmente repudiado, pues siendo el volumen del consumo individual relativamente invariable, la cuantía del impuesto ofrece cierta uniformidad respecto a toda clase de personas. Abandonado el primero de los impuestos, nos queda elegir el impuesto proporcional, sostenido enfáticamente por el economista francés Leroy-Beaulieu. Para éste, como para todos los partidarios de este sistema, la única regla equitativa es la de la “uniformidad” del impuesto interpretada en el sentido de la “proporcionalidad”. “[2]

Preocupado por sus clasificaciones permanentes nuestro autor no termina de entrar al tema de fondo sobre las consecuencias negativas de los impuestos. Él, todo lo ve “positivo” en materia fiscal. Ya lo hemos visto hablar de una “evolución” en dicho sentido, y ya le hemos respondido que nosotros observamos una clara involución.

La capacidad tributaria a de una persona siempre se basa en el patrimonio del que disponga. Un individuo sin patrimonio es un sujeto sin capacidad tributaria. Si tiene un patrimonio pequeño así será su capacidad tributaria, y si es grande también será su capacidad en dicho sentido. Veamos el concepto económico del término:

patrimonio. Conjunto de propiedades, bienes, derechos y obligaciones a su favor que posee un particular o una empresa”[3]

De allí que, no se entiende cuál es la diferenciación que -en cuanto a capacidad tributaria se refiere- se hace entre persona y patrimonio como si se tratara de dos capacidades tributarias diferentes cuando la capacidad tributaria es una sola, y está definida y determinada por el patrimonio del sujeto gravado. Sin patrimonio no hay impuesto, porque no hay con que pagarlo, por ende, en este caso es absurdo de hablar de la capacidad tributaria de la persona como si fuera esa capacidad algo separado y distinto a su patrimonio.

Resulta claro y hasta superfluo explicar que los ingresos de una persona forman parte de su patrimonio porque, precisamente, se incorporan al mismo, ya que cumplen todas las condiciones de la definición: pasan a ser de su propiedad, forman parte de sus bienes, es de su derecho el percibirlos, y es obligación de sus empleadores o clientes pagárselos. Las innumerables disecciones que hacen los tributaristas mayoritarios (y a las que son tan afectos como venimos observando en el trabajo que estamos analizando) sólo obedecen al objetivo de crear múltiples bases tributarias para poder extraer dinero de la mayor cantidad de ellas. Por eso, proliferan las “categorías” y “clasificaciones” varias de personas y patrimonios. Pero esta multiplicación -casi sin fin- trata, adrede, de complejizar la comprensión de lo que el sistema tributario en definitiva persigue: expoliar inmisericordemente al contribuyente, a la vez que aumentar sensiblemente la recaudación.


[1] Mateo Goldstein. Voz “IMPUESTOS” en Enciclopedia Jurídica OMEBA, TOMO 15, letra I, Grupo 05.

[2] Goldstein, M. ibídem.

[3] Carlos SABINO; Diccionario de Economía y Finanzas. Contiene léxico inglés-español y traducción de los términos al inglés. Consultores: Emeterio Gómez; Fernando Salas Falcón; Ramón V. Melinkoff. CEDICE. Editorial Panapo. Caracas. Venezuela.

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

La nueva agenda del Mercosur, como incentivo a las reformas estructurales

Por Pablo Guido. Publicado el 13/4/21 en: http://nuevasgeneraciones.com.ar/sitio/wp-content/uploads/publicaciones/realidad/Revista-Realidad-42.pdf?11Abril2021


¿Qué sucedió en la reunión de los presidentes de los países
miembros del Mercosur en conmemoración de los 30 años
del bloque? El presidente uruguayo planteó la necesidad de
“flexibilizar” el arancel externo común (reducirlo) y la
posibilidad que cada país miembro pueda negociar acuerdos
comerciales de manera individual. Uruguay, Paraguay y
Brasil observan, con total razón, que los beneficios de
continuar con la estrategia de integración al mundo vía el
Mercosur, tal como hoy está diseñado, han sido muy pobres
en términos de crecimiento, empleo, inversiones y comercio.
Si bien todos los países del Mercosur comercian con el resto
del mundo, nuestros vecinos quieren sacarse el “lastre” que
les impone el diseño de aquel para avanzar en acuerdos de
libre comercio de manera mas rápida y dinámica. Una
posibilidad podría ser cambiar el diseño a uno más parecido
al NAFTA, donde EEUU, Canadá o México pueden
soberanamente negociar con otros países de manera
independiente.
¿Por qué el presidente Fernández, en aquella reunión de
hace unos días, se manifestó en desacuerdo con este
“restyling” del Mercosur? Si bien sus modos y formas fueron
impropios de un presidente, la negativa a realizar un
cambio del Mercosur es entendible y hasta razonable: la
economía argentina, dado el “modelo” económico que hoy
rige en el país, no podría jugar en las ligas mayores del
mundo. En otras palabras, el sector privado argentino, en
términos generales, no está “entrenado” ni tiene el “músculo”
para ir a competir con los sectores privados del resto del
planeta.
Los 170 impuestos existentes, las decenas de miles de
regulaciones que le ponen barreras diarias a la producción,
la inflación exorbitante crónica, la falta de ahorro y
financiamiento, los controles de precios en todos los
mercados de bienes y servicios, el cepo cambiario y un largo
etcétera le genera a las empresas residentes en Argentina un
sobrecosto que no les permite competir con sus pares
mundiales. La economía argentina tal como la conocemos,
con excepciones en ciertas empresas y sectores, no puede
competir globalmente. Exportamos tan solo 65 mil millones
de dólares, unos 120 dólares per cápita por mes. Esa es la
evidencia indiscutible del peso del “costo argentino”.
Si el Mercosur se rediseñara, decidiendo una fuerte
reducción de las barreras arancelarias y no arancelarias que
tiene hoy, la dirigencia de nuestro país (política, sindical y
empresarial) debería enfrentar la disyuntiva de encarar un
conjunto extenso de reformas estructurales para reducir el
“costo argentino” o salirse del bloque regional aislándose
más en materia comercial. Quizás esta nueva agenda del
Mercosur que planteó el presidente de Uruguay, apoyado por
Brasil y Paraguay, sea una oportunidad para que nuestra
dirigencia “conservadora” se despabile.

Pablo Guido se graduó en la Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Es Doctor en Economía (Universidad Rey Juan Carlos-Madrid), profesor de Economía Superior (ESEADE) y profesor visitante de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala). Investigador Fundación Nuevas Generaciones (Argentina). Director académico de la Fundación Progreso y Libertad. Es jefe de Asesores Bloque PRO en la legislatura de Neuquén. Es director de Nuevas Generaciones, delegación Neuquén. Sigue a @pguido53

El cerco fiscal

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2021/04/el-cerco-fiscal.html

Resulta claro que, la renta (beneficio) neta es lo que queda luego de deducidos los impuestos y no antes. De paso, se demuestra nuestra tesis de que los impuestos que recaen sobre la renta repercuten negativamente sobre el capital. Y como del capital derivan los salarios que se pagan a los trabajadores se comprenderá el impacto negativo del impuesto contra estos y -muy especialmente perjudicados- los que menos tienen.

“Las rentas se dividen en cuatro categorías, comprendiendo la primera, la renta del suelo que alcanza a la propiedad rural como a la urbana. La segunda categoría corresponde a las rentas de capitales mobiliarios y similares. La ley considera tales a los intereses fijos y variables de préstamos en dinero o valores, dividendos de títulos o acciones o de otras participaciones de capital social en sociedades de responsabilidad limitada y en comandita y los réditos de otra materia imponible similar como ser la locación de cosas muebles o de derechos, las regalías, las rentas vitalicias y las rentas o subsidios periódicos, excluidos los de carácter alimenticio, siempre que se trate de capitales, cosas o derechos, colocados o utilizados en la República, a cargo de personas de existencia visible o ideal, con domicilio o residencia en ésta, y sin tener en cuenta la fuente de donde provienen a su vez los réditos de tales personas o el lugar de la celebración del contrato de que proviene la obligación.”[1]

Como se ve, la ley cubre todos los aspectos posibles del concepto de renta y que -en algún sentido- va más allá, tratando de alcanzar objetivos extraeconómicos. El fisco -a través de esta ley- ha tratado de extender sus poderosos tentáculos hacia la mayor parte de sectores y bienes posibles ¿el motivo? Ya lo expusimos: se llama voracidad fiscal que -en definitiva- va a parar a los bolsillos de los burócratas que forman la planta permanente de los organismos estatales y -en niveles superiores- los distintos políticos de los diversos partidos que rotativamente van acaparando el poder a través de las elecciones democráticas, o bien por otras vías distintas de llegar al poder.

Económicamente, debemos recordar que el gravamen a todas estas rentas va carcomiendo los capitales de los que ellas derivan, ya que su expoliación priva la regeneración de esos capitales a fututo. Contrariamente a lo que muchos creen la economía no es un sistema de compartimientos estancos, sino que se trata de algo similar a un sistema de vasos comunicantes. Esto hace que las medidas que se adopten en un sector repercutan (si bien en distintos grados, momentos e intensidades) en otro o más. Cuanto mayor sea el nivel de conexidad de un factor económico con otro mayor será ese efecto y -no cabe ninguna duda- que la calidad de correlación entre el capital y su renta es de una estrechez inmediata (como de causa y efecto). No existe, pues, esa independencia y divorcio que la gran mayoría de los tributaristas afirma darse entre el capital y la renta, creyendo que el gravamen sobre esta última no originaría “ningún” efecto ni perjuicio sobre el capital. Recordemos el ejemplo que dimos antes:

MOMENTOCAPITALRENTAREINVERSIÓN
M1$1.000,00$1.000,00$1.000,00
M2$2.000,00300300
M3$2.300,009090
M4$2.090,002727
M5$2.027,008,18,1
M6$2.008,102,432,43
M7$2.002,430,7290,729
M8$2.000,730,21870,2187

 En fin, la frondosa imaginación de los agentes fiscales -y de los teóricos que les dan sustento- ha demostrado ser muy prolífica en idear nuevas maneras de expoliar a la gente del fruto del trabajo, y a medida que el mercado va creando nuevas formas de generar confort y bienestar a las masas allí se hará presente (tarde o temprano) el “estado” recaudador para que, mediante sus aparatos fiscales, pueda intervenir y succionar los nuevos frutos que tendría la novel actividad. Cada original emprendimiento ha sufrido el mismo proceso apenas hubiera adquirido algún desarrollo y volumen. Mas antes que después el agente fiscal y su implacable rastrillo hizo su aparición y le aplicó un gravamen pequeño al principio y creciente no mucho tiempo después. No existe -prácticamente- ninguna actividad lucrativa que en su historia no haya pasado por el martirio fiscal.

“Comprende la tercera categoría a las rentas del comercio e industrias, prestaciones de servicios de los profesionales, de los que ejercen oficios y ocupaciones lucrativas por cuenta propia. La cuarta categoría es la que incluye a los réditos del trabajo personal, por prestación de servicios a las órdenes de un empleador. La discriminación se practica teniendo en cuenta cargas de familia, gastos extraordinarios, pago de otros Impuestos, conservación del capital del cual la renta emerge, etcétera.”[2]

Tal se advierte, el fisco se ha cuidado esmeradamente de no dejar a nadie afuera de la expoliación. La consigna parece haber sido: “Todo el mundo ha de quedar bajo la órbita del fisco” para poder ser despojado inmisericordemente, y en eso, el poder policiaco del agente fiscal se ha sofisticado al máximo en casi todos los lugares donde existe. Y en el último punto se plantea, nuevamente, el imposible fiscal : “conservación del capital del cual la renta emerge” justamente lo que el impuesto nunca puede hacer sino lo contrario, porque la renta de la cual resulta fruto del capital es la misma que en el momento o periodo siguiente generará (en todo o en parte) el nuevo capital o regenerará el antiguo capital, algo que obviamente está más allá del límite de comprensión de los tributaristas en su mayoría, y que parecen creer que el capital ha surgido por “generación espontánea”, o bien ha sido enviado desde el cielo por algún alma o poder piadoso. Sin embargo, y por desgracia, en la economía no existen los milagros, y la ciencia económica posee leyes propias que si no se estudian profundamente y se comprenden cabalmente dan origen a toda suerte de malos entendidos y disparates, como la literatura habitual en materia de impuestos aceptada deja ver.


[1] Mateo Goldstein. Voz “IMPUESTOS” en Enciclopedia Jurídica OMEBA, TOMO 15, letra I, Grupo 05.

[2] Goldstein, M. ibidem.

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

Las restricciones a las libertades reducen los ingresos y aumenta la pobreza

En los países con menores restricciones para la vida económica se registran los niveles más altos de PBI por habitante

La limitación del uso del transporte público de pasajeros provoca aumento del ausentismo en en muchas empresas y reduce la actividad fabril y comercial

La limitación del uso del transporte público de pasajeros provoca aumento del ausentismo en en muchas empresas y reduce la actividad fabril y comercial

Nunca los ingresos están asegurados, son el producto de intercambios voluntarios personales. Lo contrario son las imposiciones, redistribuciones forzadas, que siempre empobrecen y debilitan las satisfacciones. El agregado de los ingresos, PBI (Producto Bruto Interno), y los patrimonios individuales, reflejan el valor de los derechos individuales, y es el resultado de las transacciones, actividades coordinadas de los participantes.

Las transacciones superan conflictos y suman ingresos al PBI. En tanto, las prohibiciones fuerzan redistribuciones, apagando satisfacciones y limitando la generación de riqueza.

Las naciones se enriquecen liberadas de trabas artificiales, expone el libro “Por un País más Justo y Floreciente”. Suiza e Irlanda, los pueblos más libres y ricos del mundo, ganarán casi USD 100.000 promedio por habitante en el corriente año.

Por otro lado, el aumento de la pobreza resulta de impedir las competencias para crear bienes, por eso, la mayor proporción relativa a la población se encuentra en las naciones donde se castigan y quitan libertades. Burundi y Sudán del Sur, con ingresos anuales de 260 a 315 dólares por habitante, en 2021, resultan los menos libres, ahogados por su propia gente. Para este año, FMI proyecta que los argentinos generen USD 9.100 promedio por habitante, prueba de sufrir mayores impedimentos que el humano promedio, que percibe unos USD 12.200 al año.

Competencia y riesgo

Progresan quienes se arriesgan y encuentran medios de prosperar (ingresos), superando conflictos (costos). ¿Qué es Libertad? El permiso para buscar la propia felicidad, sin molestar al prójimo. Derecho reconocido en la Constitución, que da sentido a la vida, a la propiedad de lo creado y a la misma civilización. La libertad abre las puertas a la competencia, el convenio de cooperación más trascendental para impulsar los ingresos, eso incentiva a cada uno a desvivirse para satisfacer a sus clientes, y a sí mismo, en la seguridad de la atención recíproca de sus necesidades, desarrollando entendimientos y habilidades.La libertad abre las puertas a la competencia, el convenio de cooperación más trascendental para impulsar los ingresos

Los burócratas y funcionarios protegen, privilegian, sus ingresos con normas que ahogan las libertades a las personas independientes. La difusión de mitos e ideas falsas coarta libertades y apoya redistribuciones inequitativas de los ingresos, confiriendo privilegios a personajes y grupos preferidos.

Ejemplo, las calles y espacios públicos son ocupadas por grupos reclamantes para extraer contribuciones del Estado y a quienes producen. Una puja que los usurpadores van ganando a costa de creadores.

El control de cambios de la Argentina da poder a políticos y burócratas para revisar operaciones privadas. Empresas se hacen adictas a favores particulares y enfrentan dificultades inusuales, varias rehúsan y emigran. Incluso empresas nacionales exitosas. Desde 2002, los gobiernos están gastando más por ineficiencias y prestaciones sociales, e imponen mayores contribuciones a quienes producen.

La educación quedó en manos de gremios docentes, cuya prioridad no es enseñar si no las condiciones de empleo. Muchos maestros se convirtieron en trabajadores sindicalizados. Se gasta más que nunca en educación pública; pero las familias huyen a la enseñanza privada. En general, sindicatos e influyentes consiguen ventajas particulares a costa de la producción e ingresos conjuntos. Especialmente, dominan entes públicos. Por eso, la competencia viene decayendo y la pobreza aumenta. Los autónomos quedan entrampados en prohibiciones crecientes.

El gráfico atestigua las gigantescas pérdidas de ingresos causadas por regulaciones. La Argentina democrática tiene menos libertades económicas que durante la dictadura y que en China Comunista. Por eso los ingresos son ahora apenas un tercio de los de 1980, mientras el mundo sigue avanzando. El país que era rico por excelencia, apenas 40 años atrás, sufre ahora falta de perspectivas para remontar la pobreza agobiante.

El gráfico delinea las cifras del FMI, del ingreso por habitante, en dólares corrientes, por todo el período compilado en “Perspectivas Económicas Mundiales”, actualizado por el índice de precios al consumidor de EEUU. Entre 1980 y 1982, los desastres gubernamentales, devaluaciones monetarias, crisis de las deudas latinoamericanas y la Guerra de Malvinas causaron la mayor caída de los ingresos de Argentina.

En la década de 1990, el PBI creció más del 50%, con la Convertibilidad y las regulaciones amigables a la competencia.

La pulverización de los ingresos, tras el canibalismo institucional de 2002, y la pausada recuperación, merced a la explosión de la cotización internacional de la soja, materias primas y cierta estabilidad normativa, permitió revertir el proceso, pero nunca se pudo recuperar la superioridad anterior respecto del promedio mundial.https://e.infogram.com/5c884c06-4f5b-463f-a015-b141f7d79381?src=embed

Después de 2017 vuelve el declive acelerado tras las devaluaciones sostenidas, la pandemia, prohibiciones e incompetencias. En 2021, el promedio del ingreso mundial por habitante superará al de los argentinos en 34%. La Argentina autoritaria contrae libertades hasta convertirse en un país con más de 42% de la población en estado de pobreza, mientras muchos dirigentes se enriquecen.

Ahogo de las actividades creativas

Ahora sufrimos un triple ahogo a las actividades creativas. El covid-19, las intromisiones de funcionarios, influyentes, gremialistas, grupos sociales y relatos distorsionantes exacerban corrupciones y contraen los negocios en el sector privado.

¿Qué son los recursos productivos? Productivas son las actividades que satisfacen necesidades individuales, las cuales aumentan cuanto más libres sean, mejor coordinadas con más personas, liberando fronteras y trabas artificiales.

Las prohibiciones anunciadas para contener al covid-19 intentan publicitar decisiones de autoridades desprestigiadas. Los horarios establecidos exhiben desorientación. Prohíben actividades nocturnas porque parecen más fáciles de implementar. Aunque el virus no sea más letal cuando oscurece. Los contactos con familiares y amigos serían más seguros por tratarse de conocidos. Pero las prohibiciones no lo distinguen. Peor todavía, descartan que las personas sopesen los riesgos de los encuentros con las satisfacciones esperadas.

Los regímenes autoritarios inventan relatos que atraen a partidarios. Según Mark Twain, 1835/1910, “es fácil engañar a la gente, lo difícil es convencerla de que ha sido engañada.”

Enrique Blasco Garma es Ph.D (cand) y MA in Economics University of Chicago. Licenciado en Economia, Universidad de Buenos Aires. Fue Economista del Centro de Investigaciones Institucionales y de Mercado de Argentina CIIMA/ESEADE. Profesor visitante a cargo del curso Sist. y Org. Financieros Internacionales, en la Maestria de Economia y C. Politicas, ESEADE.

Un tipo de cambio irreal empuja a aplicar limitaciones a importar, que terminarían asfixiando a la economía

Por Guillermo Luis Covernton. Publicado el 6/4/21 en: https://issuu.com/desafioexportar/docs/desafio_exportar_n__189

Desde hacen algunos meses encontramos advertencias sobre las dificultades que los importadores perciben al momento de ingresar productos, o incluso, en ciertos casos, de insumos estratégicos para ciertas industrias. A lo largo de 2020 el porcentaje de aprobación de las licencias de importación cayó a la mitad o menos desde cerca del 80 % a principios del año, hasta menos del 40 % en los últimos meses. [i] Este tipo de restricciones se agrava en industrias como la automotriz, dada la enorme variedad de piezas diferentes que necesita manejar un fabricante, por la particularidad de las características del diseño de cada modelo. Se dificulta así el despacho, incluso, de los modelos armados localmente, ya que no existe la posibilidad de producir aquí todas las autopartes necesarias. Muchas veces, por tecnología y algunas otras veces, sencillamente por economías de escala.

Diversos sectores productivos, así como dirigentes empresariales y analistas han señalado que la causa principal de esta necesidad de limitar las importaciones responde a la fijación arbitraria del tipo de cambio. Se critica que el mismo se ha establecido a un nivel que se evidencia incompatible con el equilibrio del sector externo. Se ha insistido en que todo nivel de tipo de cambio por debajo del de equilibrio, actuará como un subsidio a las importaciones y como un castigo a las exportaciones. Lo cual, en el tiempo, termina evidenciándose por una demanda de divisas para importar mucho mayor que la oferta de divisas que surge a consecuencia de las importaciones. Sobre este tema nos hemos extendido en alguna entrega anterior. [ii]

El gobierno niega este tipo de restricciones, por razones obvias, por lo irracional que sería el reconocimiento de estas medidas y porque no serían defendibles, desde la perspectiva de una política comercial integrada al mundo.

Pero el problema excede el ámbito de la gran industria manufacturera, ya que se han escuchado quejas en el circuito de ventas al consumidor, en rubros tan disímiles como artículos del hogar, bazar o incluso frutas y alimentos que no se producen localmente.

La situación se agrava cuando los países involucrados tienen fuertes diferencias en su capacidad de negociación con Argentina. Porque podemos llegar a  asistir a situaciones en que se importan bienes de consumo que podrían producirse competitivamente en el ámbito local, pero cuyos potenciales proveedores quedan relegados por la falta de acceso a insumos importados esenciales, tal como se ha denunciado en el caso de las importaciones de fruta desde China.

Cuando a principios del año pasado y sin miras de vivir los problemas asociados con la pandemia, se amplió fuertemente el listado de bienes sujetos a licencias no automáticas, se debió haber alertado que todo manejo discrecional en los resortes del comercio exterior puede dar lugar a la configuración de situaciones arbitrarias, que en los países centrales no se toleran, porque son un campo evidente  para la proliferación de la corrupción administrativa, el favoritismo y la consiguiente inseguridad jurídica para aquellas empresas que no puedan tejer alianzas con el gobierno.[iii]

Por otra parte, asistimos a acalorados debates entre empresarios que comparten su accionar gremial en instituciones de alcance nacional, evidenciándose cuales sectores están más expuestos y cuales pueden resultar beneficiados por la falta de competencia y el incremento de su participación en un mercado en donde la competencia extranjera es recortada por estas vías administrativas.[iv]

Por otra parte, como muy bien saben quienes estan familiarizados con el comercio exterior y con las reglas que rigen las relaciones internacionales, la implementación de restricciones administrativas, muchas veces sin el requisito esencial de todo acto administrativo, como lo es la resolución fundada, lleva a que los conflictos se judicialicen y a que las empresas duden de la verdadera vocación de crecimiento que el gobierno alega tener.[v]

En ese sentido, hay una gran preocupación por la inseguridad jurídica que implica cuestionar las decisiones administrativas en sede judicial. Aunque hay un consenso elevado en que las restricciones son, no solo ilegales, sino que afectan derechos fundamentales y contradicen a los tratados internacionales en materia comercial. [vi]

En algunos sectores hay preocupación porque las dificultades para hacerse de divisas, que los mismos sectores generan, lleva a algunos importadores a tener que pagar las divisas a precios más altos. Se ven obligados a pagar insumos al tipo de cambio de mercado, mientras se les liquidan sus exportaciones a un tipo de cambio ficticio que se ubica al 60 % del precio real. De este modo, el diferencial de tipo de cambio funciona como un subsidio irritante en favor de los sectores o concretamente, de las empresas que logran hacerse de las divisas en una negociación que, al no ser transparente, opera con volúmenes y precios digitados por el capricho de un funcionario. [vii]

Este encarecimiento de los procesos de producción, que es más grave en aquellos que implican alta tecnología, como es el caso de la industria agroalimentaria y de la industria energética, termina impactando en la caída de los volúmenes de producción. A consecuencia de lo cual, se puede esperar que las exportaciones agro industriales disminuyan su aporte de divisas y que las necesidades de energía no se puedan cubrir con la producción doméstica y volvamos a caer en el ridículo de tener que importar gas, siendo uno de los países que cuenta con mayores reservas de ese hidrocarburo, con el agregado del costo de re gasificar el fluido importado, lo cual implica otra pérdida de eficiencia notable.[viii]

Afortunadamente, los planteos jurídicos de los empresarios afectados, están prosperando. Se reconoce que constituye un avasallamiento de su derecho al libre comercio, y la violación de su derecho de disponer de su propiedad, de la forma que mejor les reditúe. Asimismo se enfatiza en la falta de cumplimiento de la obligación del estado de fundar debidamente toda negativa a dar cursoa a trámites legítimos. Recientemente, estos reclamos han tenido algunas resoluciones claramente favorables, que hacen pensar que estas maniobras claramente arbitrarias, que persiguen objetivos diferentes a los enunciados, no van a poder mantenerse en el tiempo.[ix]

Resulta evidente que someter al comercio exterior a las restricciones que surgen de pretender mantener un tipo de cambio irreal, no solo no es sostenible en el largo plazo. Sino que genera distorsiones de precios relativos, inseguridad jurídica, imposibilidad de planificar la producción y la integración de las cadenas de valor más complejas. Y terminará generando graves crisis en las industrias más desarrolladas, como lo está exhibiendo la industria automotriz.[x]

Pero es muy importante asumir lo antes posible, que otras actividades con menor capacidad de hacer llegar sus reclamos al gobierno, están sufriendo idénticos problemas, por la misma causa. El exceso de gasto fiscal, en el marco de una economía que no puede crecer por la agobiante carga de reglamentaciones estatistas, genera un nivel de ingresos fiscales que no pueden cubrir las erogaciones del sector público. Y apelar a la emisión monetaria para su financiamiento es suicida. Porque la pérdida del poder adquisitivo de la moneda local, si no es reconocida y pretende ser ocultada detrás de un tipo de cambio caprichoso y deprimido, destruye toda posibilidad de coordinar los factores de producción que deben integrar cadenas de valor de altísima complejidad. Con márgenes muy reducidos, por la presión de importaciones subsidiadas, causadas precisamente por esa apreciación exagerada de nuestra moneda.


[i] https://www.mendozapost.com/economia/empresarios-denuncian-una-fuerte-restriccion-de-las-importaciones/

[ii] https://issuu.com/desafioexportar/docs/desafio_20exportar_20n_c2_ba_20184/s/11332840

[iii] https://www.lanacion.com.ar/economia/temor-en-las-empresas-por-demoras-de-importaciones-y-los-nuevos-pedidos-oficiales-nid2324036/

[iv] https://www.cronista.com/economia-politica/cruces-en-la-uia-por-las-restricciones-a-las-importaciones/

[v] https://www.lanacion.com.ar/economia/importaciones-molestia-ardides-trabas-oficiales-cuidar-dolares-nid2494718/

[vi] https://www.cronista.com/economia-politica/aceleran-los-pedidos-de-amparo-para-liberar-importaciones-y-el-gobierno-advierte-sobre-el-forum-shopping/

[vii] https://www.cronista.com/apertura-negocio/empresas/mas-costos-y-menos-inversion-el-campo-ya-siente-la-falta-de-dolares/

[viii] https://www.cronista.com/economia-politica/commodities-las-importaciones-de-gas-licuado-costaran-mas-de-us-1000-millones/

[ix] https://www.cronista.com/columnistas/un-fallo-ejemplar-parar-los-importadores-en-materia-de-licencias-no-automaticas/

[x] https://www.cronista.com/apertura-negocio/empresas/faltan-dolares-para-importaciones-y-el-sector-automotor-sufre-el-ano-pasado-padecieron-un-deficit-de-us-4000-m/

Guillermo Luis Covernton es Dr. En Economía, (ESEADE). Magíster en Economía y Administración, (ESEADE). Es Profesor Titular de Finanzas Públicas, Macroeconomía, y Emprendimiento de Negocios en la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires, (UCA). Ha sido profesor de Microeconomía, y Economía Política en la misma universidad.  Fue corredor de granos y miembro de la Cámara Arbitral de Cereales de la Bolsa de Comercio de Rosario. Fue asesor de la Comisión Nacional de Valores para el desarrollo de mercados de futuros y opciones. Es empresario y consultor.

Bajan el Impuesto a las Ganancias para las personas, pero cada vez hay menos empresas que contratan personal

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 31/3/2021 en: http://economiaparatodos.net/bajan-el-impuesto-a-las-ganancias-para-las-personas-pero-cada-vez-hay-menos-empresas-que-contratan-personal/

Los cambios tributarios y los efectos sobre el mercado de trabajo en un año que arrastra los efectos de la crisis sanitaria

Finalmente el sábado la Cámara de diputados le dio media sanción a los incrementos de las deducciones de ganancias para los ingresos de las personas en relación de dependencia.

De acuerdo a lo informado, el “costo fiscal” en pérdida de recaudación serían unos $ 48.000 millones, monto que vuelve a los bolsillos del contribuyente para reactivar el consumo.

Sin dudas que toda baja de la carga tributaria es muy bienvenida, pero luce raro que $ 48.000 millones vayan a reactivar el consumo interno. Ese monto representa el 0,2% del consumo privado de 2020. Literalmente nada.

Por otro lado, sin perjuicio de lo bueno que es reducir impuestos, la realidad es que la carga tributaria disminuye poco para “estimular” el consumo, pero sigue creciendo para las empresas y para la economía en su conjunto.

En los 29 años que van entre 1991 y 2020 la carga tributaria consolidada, es decir, sumando la presión impositiva de la nación y de las provincias, aumentó el 65,8%, aunque en realidad a nivel nacional subió el 63% y a nivel provincial el 81,5%. Es decir, la carga tributaria de los impuestos provinciales subió más que la carga tributaria que aplica la nación y, aun así, la mayoría de las provincias están económicamente colapsadas y con una pésima calidad del gasto público.

Los datos de la presión impositiva consolidada, sumando impuestos nacionales y provinciales pueden verse en el gráfico 1.

Gráfico 1

INFOBAE-29-DE-MARZO-DE-2021-GRAFICO-1

Lo que puede verse en el gráfico es que es a partir de la llegada del kirchnerismo en 2003, la carga tributaria, medida como recaudación impositiva/PBI, comienza a aumentar hasta llegar a un pico del 37,5% en 2013. Luego baja un par de puntos durante la gestión de Macri hasta el 28,8% y en 2020 vuelve a incrementarse. Lo concreto es que entre 1991, cuando se lanzó la convertibilidad, y 2020, aumentó 12 puntos porcentuales del PBI y sin embargo la salud pública es un desastre, la educación pública brilla por su ausencia y la seguridad casi no existe.

Tenemos un estado grande e ineficiente que genera, además de problemas fiscales, problemas de ineficiencia en la economía porque hay que pagar dos veces por todo. Se paga impuestos para tener salud pero cada uno se financia su medicina privada. Se pagan impuestos para tener educación pero crece la matrícula en los colegios privados y disminuye en los colegios públicos. Se paga impuestos para tener seguridad, pero todos ponemos cámaras de seguridad, alarmas, alambres electrificados, casillas de custodia en la esquina y demás medidas de seguridad.

Pero hay otro dato que también hay que tener en cuenta. Si uno toma la recaudación impositiva consolidada durante la era k, la recaudación/PBI crece 7,8 puntos porcentuales en tanto que el déficit fiscal consolidado pasa de un superávit consolidado de 1,59% del PBI en 2003 a un déficit fiscal de 7,24% del PBI. O sea un recorrido de deterioro fiscal consolidado de 8,83% del PBI a pesar de haberse incrementado la presión impositiva en 7,8 puntos del PBI. Algo totalmente delirante.

Gráfico 2

INFOBAE-29-DE-MARZO-DE-2021-GRAFICO-2

Es más, si se toma el año 2004 cuando se alcanza un superávit consolidado de 3,54% del PBI y se termina 2015 con un déficit de 7,24% del PBI, el recorrido de deterioro fiscal es de casi 11 puntos porcentuales a pesar del fenomenal viento de cola externo fruto de la suba de las commodities.

Es tal el grado de deterioro de la economía argentina que ni por casualidad van a resolver la caída en el nivel de actividad con la amarrete reducción de la carga impositiva sobre las personas que se acaba de aprobar en el Congreso, más allá de la necesidad de mucha gente de pagar menos impuesto a las ganancias.

El punto es que, mientras a algunas personas físicas se les reduce algo la carga impositiva, a las empresas las siguen liquidando con más impuesto y haciendo la vida imposible con regulaciones y controles. Si las empresas siguen siendo exprimidas como una naranja a la cual ya no le queda más jugo para exprimir, lo más probable es que veamos cada vez menos empresas en el país y más gente que pierde su trabajo. Esto quiere decir que podrán bajarle en forma amarrete la carga tributaria a los trabajadores en relación de dependencia, pero va a llegar un punto que esa rebaja va a resultar inútil porque va a haber pocas personas trabajando en relación de dependencia si las empresas se siguen yendo del país o cerrando.

Sin duda que hoy día bajar impuestos no es cosa sencilla sin reducción de gasto público, sin embargo, como muestra basta un botón: las organizaciones “sociales” vinculadas con el gobierno manejan planes sociales por $ 82.000 millones de acuerdo a INFOBAE. Es decir, estas organizaciones piqueteras manejan un 71% más de dinero que lo que se redujo de impuesto a las ganancias a las personas físicas en la ley que acaba de aprobar el parlamente.

Ni que hablar con la cantidad de ñoquis que existen en los tres niveles de gobiernos cuya masa salarial equivale a 6% del PBI aproximadamente cuando se quitan docentes, personal de la salud, fuerzas de seguridad y fueras armadas.

En síntesis, no está mal la ley que aprobaron, pero claramente luce más como jueguito para la tribuna que como un inicio de un camino de solución de los problemas económicos.

Argentina necesita un plan económica integral que incluya reformas monetaria, laboral, desregulación de la economía, reforma del estado con baja del gasto, reforma tributaria e integrarse al mundo, algo que espanta al presidente Fernández.

Bienvenida la baja de impuestos a las personas físicas, pero esa baja de impuestos no va a beneficiar a alguien si la gente se queda sin trabajo porque las empresas siguen yéndose del país.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Sobre rentas y beneficios

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2021/04/sobre-rentas-y-beneficios.html

Los tributaristas dicen que el impuesto a la renta debe ser nacional. Sin embargo:

“Ello no fue óbice, lamentablemente, para que las provincias disputaran esta facultad de la Nación y que se haya escrito mucha literatura al respecto. Restituido el país a su normalidad constitucional, el 20 de febrero de 1932, se abocó al estudio de la ley que el gobierno del general Uriburu había sancionado en forma de decreto-ley dos años antes y en fecha 30 de diciembre de 1932, bajo el número 11.632 se sancionó la ley sobre el impuesto a la renta que nos rige. Si bien con numerosas reformas en punto a las cuotas imponibles y a las eximiciones.”[1]

Ya pusimos de relieve nuestra posición al respecto: si ha de haber impuestos -y se sostiene el principio federalista- ha de reconocerse a las provincias plena autonomía para crearlos. Esto es plenamente compatible con el principio republicano de delegación. La nación existe en función del poder delegado por las provincias a ella, y conservan aquellas todo el poder no delegado.

Pero, sin necesidad de una reforma constitucional (siempre peligrosas por la constante tentación de los políticos de aumentar su poder a través de ellas) se podría reglamentar el art. 75 inc. 2° de la Constitución de la Nación Argentina (que ha reemplazado al antiguo art. 67, inc. 2°) definiendo con criterio sumamente restrictivo qué ha de entenderse y qué no por “la defensa, seguridad común y bienestar general” a fin de que no sea discrecional del poder de turno y mayorías circunstanciales incluir en dichas categorías cualquier cosa que a los nuevos gobiernos se les ocurra para poder gravar con impuestos al pueblo en nombre de esos conceptos ampliamente ambiguos y vagos. Es necesario delimitarlos por ley, aunque podemos imaginar la resistencia de los legisladores para restringir algo que, con la redacción actual del texto constitucional, pueden interpretar amplia y libremente en cualquier sentido que, obviamente, siempre será favorable a sus propios intereses.

“Originariamente se dictó hasta el año 1934. Se gravan las rentas derivadas de fuente argentina, a favor de nacionales o de extranjeros residentes en el territorio argentino. Se opta por el sistema de la renta neta. Ella admite excepciones a favor de las rentas de títulos de deuda pública, aunque no con carácter absoluto; de rentas que obtengan la Nación, las provincias y municipalidades; de los diplomáticos; de las sociedades cooperativas; de las donaciones con fines de interés público; primas e indemnizaciones de compañías de seguros e indemnización por accidentes del trabajo.”[2]

La renta neta es la que resulta luego de deducidos los costos de la actividad que la produjo. Pero he aquí que, el impuesto es un costo desde el punto de vista económico, ergo, la renta no es neta hasta que se le hayan deducido todos los costos. No existe ningún argumento económico ni tampoco jurídico (excepto incurrirse en flagrante injusticia por ignorancia) por el cual se pueda negar el carácter de costo del impuesto. Siendo esto así, la renta que se grava no es neta sino bruta. Y como el costo del impuesto no se deduce por parte del fisco, la única renta neta propiamente dicha seria la que se percibe en un sistema libre de impuestos (deducidos todos los demás costos que la afectan).

¿En qué sentido usa este autor la palabra renta? Para descubrirlo veamos el concepto económico de renta:

renta. En la economía política clásica la renta era una de las tres fuentes de ingresos que distinguía a las tres grandes clases de individuos existentes en una sociedad: así como los capitalistas recibían beneficios y los trabajadores salarios los propietarios de tierra y de bienes inmuebles recibían rentas, que eran los ingresos correspondientes a la propiedad de ese factor de producción. De allí surgió el término rentista para designar a la clase de personas que obtienen sus medios de vida arrendando propiedades o recibiendo intereses por capitales puestos a interés.

En el sentido moderno renta designa los cobros de los individuos, de las sociedades o del gobierno que derivan del trabajo de las personas o de la propiedad de los factores de producción. La renta implica frecuentemente un cobro monetario, pero en sentido estricto existe una diferencia conceptual de importancia: los cobros monetarios representan la forma en que se liquida la renta, intercambiándola por el dinero, que es un título general de valor.

Pero la renta en sí puede consistir en una utilidad específica, como la que obtiene la persona que vive en la casa de la cual es propietaria, o en un ingreso que se suma al que proviene de otros factores productivos, como en el caso de un propietario rural que vende sus productos obteniendo a la vez beneficios y rentas.

En un sentido general las rentas personales asumen la forma de salarios, intereses, beneficios, dividendos y pagos por arrendamientos; estos últimos constituían, en el sentido tradicional del término, lo que se denominaba también renta de la tierra. En el caso de una empresa las rentas asumen la forma de reservas o beneficios no distribuidos. En el caso del gobierno existen rentas por el uso de la propiedad pública: tierras, construcciones, etc. Los impuestos no son rentas, pues no derivan de la propiedad estatal sino, estrictamente, transferencias del sector privado al sector público. [rent]. (V. BENEFICIOS; SALARIOS; PROPIEDAD).[3]

Entonces queda claro que -en resumidos cuentas- la renta es un beneficio.

Y de este se define que “De los beneficios brutos obtenidos por una empresa, se procede al pago de impuestos, se efectúan las deducciones correspondientes a la depreciación de los activos y se pagan los dividendos que corresponden a las acciones preferidas; el resto, los beneficios netos, suelen ser subdivididos en dos partes: una de ellas es distribuida entre los poseedores de acciones, bajo la forma de dividendos, y otra parte no se distribuye, empleándose para la formación de reservas y/o para el aumento del capital de la firma.”[4]

Lo mismo aplica a los otros sentidos de renta mencionados arriba (salarios, intereses, beneficios, dividendos y pagos por arrendamientos).


[1] Mateo Goldstein. Voz “IMPUESTOS” en Enciclopedia Jurídica OMEBA, TOMO 15, letra I, Grupo 05.

[2] Goldstein, M. ibidem.

[3] Carlos SABINO; Diccionario de Economía y Finanzas. Contiene léxico inglés-español y traducción de los términos al inglés. Consultores: Emeterio Gómez; Fernando Salas Falcón; Ramón V. Melinkoff. CEDICE. Editorial Panapo. Caracas. Venezuela.

[4] Sabino, C. Ibidem.

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

Origen del impuesto a la renta en Argentina

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2021/03/origen-del-impuesto-la-renta-en.html

Luego del proyecto de ley de 1919 vino el de 1924 diciéndose del mismo que:

“El proyecto venía precedido de un amplio estudio del Ministro de Hacienda doctor Víctor Molina y de su colaborador, doctor Salvador Oria. Tampoco esta vez la iniciativa tuvo suerte y recién en 1930, bajo uno de los tantos gobiernos “de facto” que experimentó el país, se materializó el anhelo de sancionar el impuesto a la renta, “A mérito de esto, señala Ruzzo, el impuesto a la renta en nuestra República es un hecho; pero, la faz constitucional del asunto no ha sido debidamente dilucidada y no es posible omitir referencias a la misma, aunque sea en forma somera, debiéndose asimismo contemplar la conveniencia económica de su implantación. Yo, particularmente me siento obligado a ello, puesto que en mi carácter de senador nacional presenté un proyecto de reforma de la Constitución Nacional, destinado, precisamente, a incluir tal impuesto como recurso nacional. Por otra parte, son ya dos las provincias que han iniciado la implantación en su propio territorio, si bien no han llegado a la sanción de tales iniciativas, el hecho es posible, sin duda alguna”.[1]

En el año indicado es cuando comienzan a ingresar al país las primeras ideas fascistas, que ya dominaban ampliamente un gran espectro de la opinión pública en Europa, y que permitiera los ascensos de Mussolini (que ya estaba gobernando autocráticamente en Italia) y poco después el de Hitler, que se preparaba para asumir el poder absoluto en su pais, Alemania. El general Uriburu -que diera el golpe de estado que derrocara al presidente constitucional Hipólito Yrigoyen- era de ideas que reconocían aquella inspiración, y no puede llamar la atención que viera con agrado la expoliación fiscal que estamos estudiando.

La reflexión de Ruzzo es llamativa, pero claramente de ella se desprende que es un entusiasta partidario de este tipo de imposición como de otras, a juzgar por las numerosas referencias que hace el autor en estudio.

Parece que a Ruzzo le preocupaba la forma en que el impuesto se sancionó (mediante un decreto-ley) y no por una vía constitucional. Pero no era que estaba en contra del impuesto, sino que le inquietaba una mera cuestión formal o jurídica si se quiere. De hecho, manifiesta que, más tarde y ya como senador nacional, propuso una reforma constitucional; cambio “destinado, precisamente, a incluir tal impuesto como recurso nacional”, lo cual era un disparate desde nuestra visión federal del impuesto por lo que ya dijimos: un federalismo real implica descentralización fiscal y autonomía provincial y municipal para sancionar sus propios regímenes impositivos sin injerencia alguna del gobierno nacional. Al parecer el sr. Ruzzo piensa que si la Constitución no tuviera una cláusula expresa que incluya al impuesto sobre la renta como impuesto nacional el mismo no podría regir pese a su “conveniencia económica” punto que no discute, ni sobre el cual esgrime argumento alguno.

Lamentablemente, la Constitución de la Nación Argentina contiene dos cláusulas cuya vaguedad y amplitud dan cabida a la sanción por parte del gobierno central y provincias de una amplia gama de impuestos.

“Está claro, y el propio autor que acabamos de transcribir lo asevera así, que el asunto se halla regido por las disposiciones de los artículos 4° y 67, inciso 2° de la Constitución Nacional, y que el impuesto a la renta está expresamente reconocido por la segunda de las cláusulas citadas, que expresa al establecer las atribuciones del Congreso, la de “imponer contribuciones directas por tiempo determinado y proporcionalmente iguales en todo el territorio de la Nación, siempre que la defensa, seguridad común y bienestar general del Estado lo exijan”. El impuesto a la renta es una contribución directa y nadie puede impunemente tergiversar el texto tan claro y preciso, en este aspecto, de la carta constitucional del país.”[2]

Realmente, el texto constitucional anotado no es ni claro y mucho menos preciso. Posee una ambigüedad que ha dado pie a toda clase de atropellos y violaciones de las restantes cláusulas constitucionales.

Mas allá de las continuas violaciones al artículo constitucional citado perpetradas no sólo por los gobiernos de facto sino y quizás con mayor énfasis por los denominados de jure (supuestamente constitucionales) en la práctica de nuestros días lo que existe es una amplia gama de impuestos superpuestos unos a otros, incurriendo en dobles, triples, cuádruples, quíntuples, etc. imposiciones. Es decir, lo que tenemos es un régimen de multiplicidad fiscal que no alcanza sólo a la cantidad de impuestos en danza sino a la cantidad de ellos que recaen sobre un mismo contribuyente cuyo patrimonio es el objeto de todos los impuestos pasados y presentes.

Todo tipo de gravámenes recaen sobre la cabeza del sufrido -e irónicamente llamado- “contribuyente”, a quien ya poco y nada le queda por “contribuir” desangrándose en la azarosa aventura de ver que impuesto pagar primero, y exprimido como un limón al que el gobierno siempre trata de darle otro apretón para extraerle alguna gota de jugo más.

Naturalmente, y como el lector ya se podrá imaginar y más todavía si vive en la Argentina, la cláusula constitucional que ordena que esas “contribuciones” lo sean “por tiempo determinado y proporcionalmente iguales” nunca se han cumplido completamente y sigue sin cumplirse. Y si bien todas las leyes impositivas comienzan sus artículos indicando su transitoriedad, en los hechos se transforman en permanentes, con o sin reformas del texto original, y sin siquiera preocuparse por eliminar la cláusula de transitoriedad en muchas de ellas.

El principio de “igualdad” -que también aparece en el texto- tampoco fue observado. Basta remitirnos a las numerosas exenciones fiscales que obran en los textos legales para eximirnos de más comentarios sobre el particular. Y respecto a “la defensa, seguridad común y bienestar general del Estado” se han interpretado con tal latitud que prácticamente los gobiernos han hecho entrar cualquier cosa dentro de esos términos, de modo que les permitiera gravar lo que objetivamente no encuadraba en ninguno de ellos. Lastimosamente, el texto debería haber sido mucho más específico y trazar limites férreos a la voracidad fiscal típica de nuestros gobiernos de ayer y de hoy. No fue así, y los gobiernos siempre tienen el “argumento apropiado” para gravar lo ingravable.


[1] Mateo Goldstein. Voz “IMPUESTOS” en Enciclopedia Jurídica OMEBA, TOMO 15, letra I, Grupo 05.

[2] Goldstein, M. ibidem.

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina