La propia historia de Argentina e Irlanda indican que el único futuro para el país es el mundo

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 18/6/2019 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/06/18/la-propia-historia-argentina-e-irlanda-indican-que-el-unico-futuro-para-el-pais-es-el-mundo/

 

Tenemos la gran oportunidad de volver a competir en primera división y para eso necesitamos disciplina

Vaca Muerta, un yacimiento de petróleo y gas que puede cambiar la historia económica de la Argentina (Thomas Khazki)
Vaca Muerta, un yacimiento de petróleo y gas que puede cambiar la historia económica de la Argentina (Thomas Khazki)

Además de tener una buena cosecha este año, la esperanza para el crecimiento económico hacia el futuro ahora también está puesta en Vaca Muerta. Así, los dos grandes salvadores de la economía argentina pasan a ser la pampa húmeda (el viejo dicho de que con una buena cosecha nos salvamos), con la idea de que el campo produzca millones de toneladas de granos, y Vaca Muerta. Pero es un grosero error creer que ambas son riquezas: son recursos naturales que no generan nada si previamente no están dadas las condiciones institucionales como para que se invierta y se trabaje en ellas.

Como primera reflexión recordaría que la pampa húmeda existía antes de febrero de 1852. Ganada la batalla de Caseros, pudimos tener una Constitución Nacional -el marco institucional- como la de 1853. Esta ley máxima estaba inspirada en las ideas de Juan Bautista Alberdi, que dieron lugar al impresionante crecimiento económico de Argentina.

 En 1895 y 1896 Argentina pasó a ser el país con el mayor ingreso per cápita del mundo de acuerdo a datos de Angus Maddison

Recién en 1880, lograda la consolidación nacional, logramos salir eyectados al crecimiento. Hasta ese momento la pampa húmeda era solo un recurso natural que no podía explotarse por los conflictos internos y los malones de indios que venían desde Chile a robar el ganado, matar a los colonos y secuestrar a sus mujeres y niños. Bajo esas condiciones era imposible transformar un recurso natural. Gracias a la conquista del desierto de Roca, que evitó que la Patagonia cayera en manos del país vecino, es que se expandieron las fronteras de producción, aparecieron los ferrocarriles y los inmigrantes llegaron a trabajar la tierra sin miedo. En 1895 y 1896 Argentina pasó a ser el país con el mayor ingreso per cápita del mundo de acuerdo a datos de Angus Maddison.

 Si Argentina quiere terminar con la pobreza, la indigencia, la desocupación y mejorar el nivel de vida de su población necesita, desesperadamente, inversiones

Puesto de otra manera, si Argentina quiere terminar con la pobreza, la indigencia, la desocupación y mejorar el nivel de vida de su población necesita, desesperadamente, inversiones. Pero las inversiones van a venir si las reglas de juego son atractivas y permanentes en el tiempo. Ahora, ¿cómo volver a recuperar las instituciones que nos hicieron ser uno de los países más prósperos de la tierra a fines del siglo XIX y principios del siglo XX? De la misma forma que lo hizo la generación del 80, hoy denostada por los progres y populistas al punto tal que en las escuelas ya ni se estudia quién fue Alberdi y cuáles eran sus ideas. ¿Qué hizo la generación del ’80? Incorporó la Argentina al mundo y ancló la calidad institucional a las instituciones del mundo. Pasó a jugar en primera y le exigió ser muy disciplinada en materia económica y de calidad institucional.

Irlanda, el tigre celta

Un caso reciente es el de Irlanda, el tigre celta. Veamos algunas comparaciones. Argentina tiene un territorio de 2.780.400 kilómetros cuadrados e Irlanda tiene una superficie de 70.273 km2, un poco más chica que la provincia de Formosa. La población local es de 44 millones de habitantes y la del país europeo, 4.857.000. Digamos que Irlanda tiene una población que es un 10% de la de Argentina y el territorio es el 2,5 por ciento. Irlanda no tiene la pampa húmeda, ni Vaca Muerta pero tiene un ingreso per cápita de USD 68.886 en dólares corrientes y Argentina de USD 14.398, ambos de 2017 según el Banco Mundial. Irlanda tiene un ingreso per cápita más alto que el del Reino Unido que está en los USD 39.954.

Dublín

Dublín

Un dato más: en 2017 las exportaciones de bienes y servicios de Argentina fueron USD 73.391 millones y las de Irlanda USD 399.000 millones, una diferencia de 5,4 veces más sin agro sin combustibles shale¿Qué exporta Irlanda?  Conocimiento.

De acuerdo al World Trade Organization, en 2017 Irlanda exportó USD 136.761 millones en bienes y USD 186.080 millones en servicios (hay una leve diferencia con los datos del Banco Mundial citados antes). Pero lo importante es tener en cuenta que exportó casi el doble de lo que exportamos nosotros en bienes. ¿Qué tipo de bienes exportó? Medicamentos, sangre humana, sangre animal para usos terapéuticos, helicópteros, aviones, instrumentos y aparatos de medicina, por citar algunos de los más importantes. Exportó servicios vinculados a la informática, finanzas, seguros, jurídicos. Es que Irlanda tiene un impuesto a las ganancias de las corporaciones del 12,5% que hace que muchas empresas se instalen en ese país. Es muy competitivo en materia impositiva.

 ¿Qué hizo la generación del ’80? Incorporó la Argentina al mundo y ancló la calidad institucional a las instituciones del mundo. Pasó a jugar en primera y le exigió ser muy disciplinada en materia económica y de calidad institucional

¿Pero cómo logró estos resultados el tigre celta? Sumergida en una gran crisis económica, con una deuda pública del 116% del PBI y una desocupación que había llegado al 17%, el otrora populista Charles Haughey, del partido Fianna Fail, decide, aun siendo un gobierno débil, por un ajuste del gasto público para poder incorporarse a la Unión Europea. Así, en 1987, inició una serie de recortes: en salud, un 6%; educación, 7%, en agricultura, se redujo en un 18%; transporte y vivienda, un 11%; y el presupuesto militar se recortó 7%, según un trabajo de Benjamin Powell. 

“Se eliminó la oficina ambientalista Foras Forbatha así como también se eliminaron el Consejo Nacional de Servicios Sociales, la oficina de Educación Sanitaria y la Organización de Desarrollo Regional. Mediante la jubilación temprana y otros incentivos el empleo en el sector público se redujo en forma voluntaria en cerca de 10.000 puestos de trabajo. El gasto público bajó del 55% del PBI en 1985 al 41% del PBI en 1990”, describió  Powell.

 El crecimiento de Irlanda fue por disciplina fiscal con baja del gasto público y disciplina monetaria, pero sobre todo apertura al mundo

Con el tratado de Maastricht a la vista, en 1992 Irlanda decidió, con acuerdo político, seguir con la disciplina fiscal e incorporarse a la UE y al euro. Eso le exigió tal disciplina fiscal que le permitió bajar el impuesto a las ganancias de las corporaciones al 12,5% actual

El crecimiento de Irlanda fue por disciplina fiscal con baja del gasto público y disciplina monetaria, pero sobre todo apertura al mundo. Fue su decisión de dejar de ser un país aislado del mundo y decidirse a ingresar a la Unión Europea la causa fundamental que obligó a su dirigencia política a adoptar las medidas necesarias para poder ser competitivos.

Si Argentina logra sortear el camino al populismo autoritario en octubre próximo, esperemos que las nuevas autoridades entiendan que la única oportunidad de crecer y brindarle bienestar a la población es incorporándonos al mundo. Así como luego de la batalla de Caseros crecimos gracias a que nos incorporamos al mundo, lo mismo hizo Irlanda para crecer, y también España, el Sudeste Asiático, Chile, Perú y otros. Nuestra única oportunidad es volver a competir en primera división. Eso nos va a exigir disciplina para ser competitivos. En la medida que no queramos competir y nos conformemos con el picado del barrio, no alcanzaremos los niveles de excelencia necesarios para brindar bienestar a la población.

Nuestro desafío es el mundo. El que quiera hacernos crecer en base al mercado interno está vendiendo humo para tratar de ganar votos.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky 

El contenido “institucional”de Game of Thrones: algunos límites al poder, y también algunos errores

Por Martín Krause. Publicado el 18/6/19 en: http://bazar.ufm.edu/contenido-institucionalde-game-of-thrones-limites-al-poder-tambien-errores/

 

El profesor de George Mason University, Ilya Somyin, comenta el contenido político-institucional de la serie Game of Thrones. El artículo completo en: https://reason.com/2019/05/20/reflections-on-game-of-thrones/

Las fortalezas más obvias son la intrincada conspiración y caracterización de la serie, y su disposición a cambiar los tropos (antinomias) de las historias de fantasía tradicionales con eventos horrendos como la “Boda Roja”: matar inesperadamente a los “buenos” protagonistas y demostrar que el heroísmo no es suficiente para asegurar que buenos triunfos.

Otro tema distintivo es el énfasis en la idea de que los peligros del poder político requieren soluciones institucionales, no simplemente el reemplazo de los malos gobernantes por buenos. Al principio de la historia, a veces parece que todo estará bien si los gobernantes malvados (como Lord Tywin) y los desquiciados (como el rey Joffrey y Ramsay Bolton) son reemplazados por los buenos. Pero gradualmente queda claro que incluso los pocos señores relativamente bien intencionados, como Ned y Robb Stark, son en gran medida incapaces de ayudar a la gente. Solo el cambio institucional superó las fallas estructurales integradas en el Juego de Tronos. Nadie es verdaderamente digno de ejercer el vasto poder de la monarquía de Westerosi, simbolizado por el Trono de Hierro.

Tal como lo expresó Daenerys Targaryen, el objetivo debe ser “romper la rueda” del poder político, no simplemente girarlo en una dirección diferente. El punto es cierto, aunque nunca tuvo una idea clara de cómo hacerlo, y en la Temporada 8 (de manera poco probable) llegó a ejemplificar el tipo de mal al que se había opuesto anteriormente.

La importancia de las instituciones volvió a centrarse en el final, donde el conflicto con la recientemente malvada reina Daenerys se resolvió inesperadamente en la primera parte del episodio, y la mayor parte del tiempo se dedicó a los esfuerzos de los personajes restantes para establecer Un asentamiento de posguerra para los westeros. En el proceso, la monarquía previamente hereditaria se hizo electiva (aunque con los señores de las distintas provincias como los electores, en lugar de la gente). Este asentamiento vagamente similar a la Carta Magna es el primer paso hacia la limitación del poder previamente absoluto del monarca. Si los señores del reino pueden elegir al rey, es un paso corto para llegar a la conclusión de que también pueden eliminarlo, si resulta ser incompetente u opresivo. No es democracia liberal o gobierno constitucional. Pero es un paso importante en la dirección correcta, tan grande como se puede esperar dado el mundo en el que se desarrolla la historia.

La selección inesperada de Bran Stark como el nuevo rey es también un sutil asentimiento en dirección al institucionalismo. Como el “Cuervo de tres ojos”, ya no es completamente humano y ni siquiera tiene deseos humanos normales. La implicación es que a ninguna persona sujeta a las debilidades humanas normales se le puede confiar el poder monárquico.

Finalmente, la independencia del Norte y la Reina Sansa, recientemente elevada, introducen otro importante obstáculo en el poder de la monarquía de los Westerosi, que ya no domina todo un continente (aunque la aparente representación de Sansa como un gobernante sin problemas maravilloso es un poco inoportuna con el mensaje de la serie de que debemos sospechar del poder concentrado). Fue bueno que la serie mantuviera constantemente el hilo de las tensiones de larga data entre el Norte y la monarquía, un elemento de la historia que destacaba los peligros de la autoridad sobrecentralizada.

El énfasis de la serie en la necesidad de restricciones institucionales sobre el poder y los peligros del liderazgo político “personalista” carismático son altamente relevantes para el mundo real. No somos tan diferentes de los despreocupados Westerosi como nos gusta pensar.”

También tiene cosas a criticar…

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade). Síguelo en @martinkrause

Los 10 aciertos de Cambiemos en materia política y económica

Por Adrián Ravier.  Publicado el 27/5/19 en: https://www.cronista.com/columnistas/Los-10-aciertos-de-Cambiemos-en-materia-politica-y-economica-20190527-0057.html

 

En una nota reciente describí cuáles creo que fueron los 10 principales errores de Cambiemos en materia política y económica. Aquí me propongo señalar cuáles fueron sus 10 principales aciertos. Para hacerlo,
debemos distinguir un antes y un después de la crisis cambiaria de 2018.
Antes de la crisis cambiaria, me parece que fueron aciertos:
1. La quita del cepo cambiario que se desarrolló inmediatamente después de tomarlas riendas del gobierno, mostrando que los motivos que llevaron a su implementación carecían de toda lógica. Con esto el argentino dejó de
hablar de dólar blue, y recuperamos la unicación del tipo de cambio. También se terminó el privilegio de aquellos que podían acceder a un dólar oficial para importaciones, frente al común de la gente que debía adquirir dólares a una cotización 40 % más elevada

2. La quita de subsidios en los servicios públicos, que se concretó gradualmente durante todo el mandato, aun sabiendo del costo político que la medida implicaba. Con esto se resolvieron 12 años de atraso en las tarifas de los servicios públicos, lo que además permitió a las empresas recuperar niveles de inversión en infraestructura que eran indispensables.
3. En materia de relaciones internacionales, Cambiemos logró desvincular a la Argentina del eje socialista del siglo XXI, compuesto por Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia en América Latina, y también porIrán. Fue líder en la
región en oponerse al populismo de Maduro y las nefastas consecuencias sociales que hoy vive el pueblo venezolano. También se acercó a Occidente, puso en duda el bloque proteccionista del Mercosur y se acercó a la
Alianza del Pacífico, integrada por países cuya política económica hoy es modelo en la región.
4. La decisión de recomponer reservas,sabiendo que su saldo neto a diciembre de 2015 era prácticamente nulo. Es cierto que esta medida implicó un fuerte endeudamiento, pero al menos se utilizaron parcialmente para un uso adecuado.
5. El cumplimiento de su promesa de campaña en la quita de retenciones al agro. Con esta medida, Argentina logró una explosión en la producción de granos, además de favorecerla liquidación de una cosecha que permanecía
guardada del año anterior. Las economías regionales pudieron resurgir en 2016, que no fue un año fácil por el costo social de la devaluación generado por la quita del cepo cambiario.
En 2016 Cambiemos logró evitar una crisis mayor y en 2017 logró recuperar e incluso crecer hasta marzo de 2018.
Pero como se dijo en la nota previa, esa recuperación y crecimiento se sostenían en atraso cambiario y endeudamiento. El décit en cuenta corriente y el décit fiscal financiero encendieron luces de alarma que
numerosos analistas señalaron a tiempo, pero el gobierno las ignoró mientras pudo. Las malas noticias
internacionales producto de incrementos en la tasa de interés de Estados Unidos y una mayor iliquidez global relativa complicaron el financiamiento del déficit récord en cuenta corriente, y también del desequilibrio fiscal,
siendo la sequía y la mala cosecha el golpe de gracia. A partir de allí se pueden destacar otras cinco políticas acertadas.
6. Recurrir al FMI a tiempo permitió enfrentarla crisis cambiaria evitando un mal mayor. El plan económico ganó consistencia, una vez que se enfrentó el atraso cambiario con un corte abrupto en la intervención de este mercado.
La cotización del dólar saltó de 17 a 23, 28, 31, 35, 38, 41, para luego retroceder a 38 pesos. Si bien el dejar de
defender el peso tuvo un impacto recesivo e inacionario, la medida fue acertada para recortar el mayor décit de cuenta corriente de nuestra historia. Ya en 2019 la balanza comercial tiene saldo positivo.
7. Con las recomendaciones del FMI Cambiemos abandonó el gradualismo y optó por políticas de shock, las que entendemos debieron aplicarse desde 2016. Pero como dice el viejo lema: ‘más vale tarde que nunca.‘ Se corrigieron las metas fiscales, y Cambiemos optó por proponerse alcanzar el equilibrio fiscal primario ya en 2019. Si bien incrementó retenciones para alcanzar este objetivo, lo que fue señalado como un error, también ajustó gastos y subsidios en un año electoral, lo que debe ser valorado.
8. La crisis cambiaria tuvo muchas consecuencias sociales negativas, entre ellas subir la inflación. Pero un octavo acierto fue la decisión de cambiarla política monetaria hacia los agregados monetarios y establecer ja la cantidad de dinero hasta junio 2019. La política requiere de un tiempo para mostrar resultados, pero hacia fines de mayo de 2019 se observa que la presión inflacionaria empieza a ceder. No se puede desconocerla dificultad que implica luchar contra la inflación en un año electoral.
9. La creación de Leliqs pueden ser planteadas como un error dados ciertos fallos de política económica previa, pero en el momento que se aplicaron cuando se transitaba el desarme de Lebacs, las Leliqs lograron evitar una
hiperinflación. Esto me parece que es un noveno acierto de política económica. Que la tasa de interés sea endógena para que vaya bajando a medida que el mercado y las decrecientes tasas de interés lo vayan permitiendo, es un enfoque adecuado para resolver el problema a mediano plazo.
10. Tras un año de volatilidad cambiaria entre abril de 2018 y marzo de 2019, es quizás el décimo acierto que el gobierno haya convencido al FMI de intervenir en la zona de ‘no intervención‘ para sostener el dólar, ahora que el tipo de cambio es más ‘competitivo‘. No es lo mismo defender el peso en este contexto, que hacerlo con un décit de cuenta corriente récord, que era imposible de sostener con la escasísima generación de divisas que podía tener la Argentina con atraso cambiario.
Sin desmerecer el costo social que han tenido estas medidas, técnicamente se puede señalar que hoy están dadas las condiciones para recuperar el ritmo de actividad y luego volver a crecer, aunque por supuesto, la Argentina post primer gobierno de Cambiemos no está exenta de nuevos desafíos para enfrentar otros problemas estructurales heredados

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín. Es director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE.

EL PERONISMO RACIONAL ES IRRACIONAL

Por Alberto Benegas Lynch (h)

En momentos en que en nuestro país el actual mandatario decide asociarse en la fórmula para la próxima contienda electoral a un peronista de permanente y decidida actuación en el anterior gobierno, es del caso repasar el significado del peronismo aunque ya hayamos escrito sobre el particular. Esta decisión desafortunada en cuanto a la preservación de los valores de una sociedad libre, se adopta luego que la actual gestión ha incrementado las cargas fiscales, ha aumentado sideralmente la deuda estatal, ha ensanchado el déficit total, ha elevado el ya astronómico gasto público y mantiene una inflación mensual equivalente a la anual en países civilizados. La actual administración al encontrase frente a estos resultados optó por abrir su espacio pero era de desear que lo hiciera en dirección parecida al camino indicado por políticos como Leandro N. Alem quien enfatizó “gobernad lo menos posible, porque mientras menos gobierno tenga el hombre, más avanza la libertad, más gobierno propio tiene y más fortalece su iniciativa y se desenvuelve su actividad.”

No ser corrupto no es suficiente, que por otra parte es lo normal y tampoco son suficientes las buenas intenciones, el tema son los resultados no las explicaciones.

Resulta sumamente curioso pero a esta altura del siglo xxi cuesta creer que existan aun personas que seriamente se dicen peronistas. Se ha probado una y mil veces la corrupción astronómica del régimen (Américo Ghioldi, Ezequiel Martínez Estrada), su fascismo (Joseph Page, Eduardo Augusto García), su apoyo a los nazis (Uki Goñi, Silvano Santander), su censura a la prensa (Robert Potash, Silvia Mercado), sus mentiras (Juan José Sebreli, Fernando Iglesias), la cooptación de la Justicia y la reforma inconstitucional de la Constitución (Juan A. González Calderón, Nicolás Márquez), su destrucción de la economía (Carlos García Martínez, Roberto Aizcorbe), sus ataques a los estudiantes (Rómulo Zemborain, Roberto Almaraz), las torturas y muertes (Hugo Gambini, Gerardo Ancarola), la imposición del unicato sindical y adicto (Félix Luna, Damonte Taborda) a lo que cabe agregar la detallada obra de Ignacio Montes de Oca sobre las destrucciones morales y materiales del peronismo ¿Qué más puede pedirse para descalificar a un régimen?

A este prontuario tremebundo cabe agregar apenas como muestra cuatro de los pensamientos de Perón, suficientes como para ilustrar su catadura moral. En correspondencia con su lugarteniente John William Cooke: “Los que tomen una casa de oligarcas y detengan o ejecuten a los dueños se quedarán con ella. Los que tomen una estancia en las mismas condiciones se quedarán con todo, lo mismo que los que ocupen establecimientos de los gorilas y enemigos del Pueblo. Los Suboficiales que maten a sus jefes y oficiales y se hagan cargo de las unidades tomarán el mando de ellas y serán los jefes del futuro. Esto mismo regirá para los simples soldados que realicen una acción militar” (Correspondencia Perón-Cooke, Buenos Aires, Editorial Cultural Argentina, 1956/1972, Vol. I, p. 190).

También proclamó “Al enemigo, ni justicia” (carta de Perón de su puño y letra dirigida al Secretario de Asuntos Políticos Román Alfredo Subiza, cit. por J. J. Sebreli, Los deseos imaginarios del peronismo, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1983, p. 84). En otra ocasión anunció que “Levantaremos horcas en todo el país para colgar a los opositores” (discurso de Perón por cadena oficial de radiodifusión el 18 de septiembre de 1947, Buenos Aires). Por último, para ilustrar las características del peronismo, Perón consignó que “Si la Unión Soviética hubiera estado en condiciones de apoyarnos en 1955, podía haberme convertido en el primer Fidel Castro del continente” (Marcha, Montevideo, febrero 27 de 1970).

Algunos aplaudidores y distraídos han afirmado que “el tercer Perón” era distinto sin considerar la alarmante corrupción de su gobierno realizada principalmente a través de su ministro de economía José Ber Gelbard quien además provocó un grave proceso inflacionario (que denominaba “la inflación cero”) y volvió a los precios máximos de los primeros dos gobiernos peronistas (donde al final no había ni pan blanco en el mercado), el ascenso de cabo a comisario general a su otro ministro (cartera curiosamente denominada de “bienestar social”) para, desde allí, establecer la organización criminal de la Triple A. En ese contexto, Perón después de alentar a los terroristas en sus matanzas y felicitarlos por sus asesinatos, se percató que esos movimientos apuntaban a copar su espacio de poder debido a lo cual optó por combatirlos y, también  a la vuelta de su exilio, se decidió por abrazarse con Ricardo Balbín (un antiguo opositor que a esa altura se había peronizado).

A nuestro juicio la razón por la que se prolonga el mito peronista se basa en la intentona de tapar lo anterior con una interpretación falaz de lo que ha dado en llamarse “la cuestión social” en el contexto de la imposición de un sistema sindical copiado de Mussolini, leyes de alquileres y desalojos que arruinaron los patrimonios de tantas familias de inmigrantes, una inflación galopante que se pretendió disimular con controles de precios para “atacar el agio y la especulación”, con una colosal cerrazón del comercio exterior administrado por el IAPI, el abrupto aumento de la pobreza y una corrupción en todos los niveles gubernamentales.

En este sentido de “lo social”, transcribo una carta del Ministro Consejero de la Embajada de Alemania en Buenos Aires Otto Meynen a su “compañero de partido” en Berlín, Capitán de Navío Dietrich Niebuhr O.K.M, fechada en Buenos Aires, 12 de junio de 1943, en la que se lee que “La señorita Duarte me mostró una carta de su amante en la que se fijan los siguientes lineamientos generales para la obra futura del gobierno revolucionario: ´Los trabajadores argentinos nacieron animales de rebaño y como tales morirán. Para gobernarlos basta darles comida, trabajo y leyes para rebaño que los mantengan en brete´” (copia de la misiva mecanografiada la reproduce Silvano Santander en  Técnica de una traición. Juan D. Perón y Eva Duarte, agentes del nazismo en la Argentina, Buenos Aires, Edición Argentina, 1955, p.56). La cita de Perón es usada también por Santander como epígrafe de su libro.

En un artículo publicado por Claudia Peiró en Infobae el 8 de julio de 2017 se reproduce una misiva mecanografiada de Perón a Mao:

“Madrid, 15 de julio de 1965

Al Sr. Presidente Mao Tse Tung

Mi querido Presidente y amigo:

Desde este difícil exilio, aprovecho la magnífica oportunidad que brinda el viaje de los jóvenes dirigentes peronistas del MRP, gentilmente invitados por Uds. para hacerle llegar junto con mi saludo más fraternal y amistoso, las expresiones de nuestra admiración hacia Ud., su Gobierno y su Partido; que han sabido llevar a la Nación China el logro de tantas e importantes victorias, que ya el mundo capitalista ha comenzado por reconocer y aceptar.

Su pensamiento y su palabra de Maestro Revolucionario, han calado hondo en el alma de los pueblo que luchan por liberarse -nosotros entre ellos- que nos debatimos, en estos últimos diez años, en marchas y contramarchas propias del proceso de un pueblo, que va preparando las condiciones más favorables para la lucha final contra el Imperialismo Norteamericano y sus aliados permanentes -entre ellos ahora, los actuales dirigentes soviéticos- se equivocan cuando piensan que con el engaño de una falsa coexistencia pacífica podrán detener la marcha de estos pueblos sedientos de justicia en  pos de su liberación.

El ejemplo de China Popular, hoy base inconmovible de la Revolución Mundial, permite a los hombres de las nuevas generaciones prepararse para la larga lucha con más claridad y firme determinación.

La acción nefasta del Imperialismo, con la complicidad de las clases traidoras, han impedido en 1955 que nosotros cumpliéramos la etapa de la Revolución Democrática a fin de preparar a la clase trabajadora para la plena y posterior realización de la Revolución Socialista. Pero, de la derrota de esa fecha, hemos recogido grandes ejemplos que nos permiten prepararnos con mucha más firmeza, para que nuestro pueblo pueda tomar el poder y así instaurar la era de gobierno de los oprimidos -la clase trabajadora- única capaz de realizar una política de paz y felicidad para nuestro pueblo. Nuestros objetivos son comunes –por eso me felicito de este contacto de nuestros luchadores con esa realidad que son ustedes.

En lo fundamental somos coincidentes, y así lo he expresado muchas veces ante nuestros compañeros, la clase trabajadora y peronista de Argentina. Quedan los aspectos naturales y propios de nuestros países, que hacen a sus condiciones socio-económicas, y que modifican en cierta forma la táctica de lucha.

Los compañeros portadores sabrán explicar de viva voz nuestros puntos de vista, y el gran deseo de que la más profunda y sincera de las amistades se consolide entre nosotros.

Reciba, querido Presidente, las seguridades de nuestros mayores sentimientos. Somos confiantes en el triunfo de la justicia y la verdad. Nada ni nadie podrá detener la hora de los pueblos.

Por el triunfo de nuestras comunes luchas, por el triunfo y la felicidad del Pueblo Chino; por la liberación de los pueblos oprimidos, con toda amistad,

Un gran abrazo,

Juan Perón.”

Después de este resumen no parece racional es seguir machacando con el peronismo que ha juntado todas los desaciertos y las lacras de nuestra historia como consecuencia del abandono de muchos que no han sido capaces de mostrar las ventajas de adoptar los valores y los principios de una sociedad libre, lo cual se venía incubando desde el golpe fascista del 30 agudizado en grado extremo a partir del golpe del 43. Es del caso recordar el célebre dictum de George Santayana en cuanto a que “Aquellos que no estudian la historia están condenados a repetirla”, por lo que nunca es tarde para rectificar el rumbo si somos capaces de hacer un examen de conciencia y dar preeminencia a la integridad moral como condición para el progreso de todos.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

En rigor, no es la ‘guerra comercial’ el problema

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 11/6/19 en:  https://www.noticiasdenavarra.com/2019/06/11/opinion/tribunas/en-rigor-no-es-la-guerra-comercial-el-problema?fbclid=IwAR0Mt1qbrG27d02U4ypMz9qgsHK8577OQ6-JR0ebSp55s1t45AVD-q6tp18

 

Luego de una tregua hasta el 1 de marzo, acordada en la reunión del G20 de Buenos Aires, las dos primeras economías globales retoman el conflicto con más virulencia.

En respuesta a la decisión de Washington de subir aranceles en US$ 200.000 millones a productos chinos, Beijing anunció otros por US$ 60.000 millones para bienes estadounidenses, son productos que, desde el 1 de junio, serán gravados con tarifas de entre 5% y 25%. Luego, Estados Unidos publicó otra lista de productos que podrían ser gravados con el 25% por un total de US$ 325.000 millones, aunque la decisión no está tomada.

EEUU exportó en 2018 por US$ 120.000 millones a China, e importó por 540.000 millones. Este déficit de US$ 420.000 millones es el invocado por Trump, que reclama a Beijing que aumente sus compras para equilibrar la balanza, que tome medidas para “proteger la propiedad intelectual”, para eliminar la transferencia forzosa de tecnología, y que permita el acceso a los mercados financieros chinos, entre otras cosas. China, por su lado, pretende que “se alineen con la posición general de reforma y apertura, y la necesidad de desarrollo de alta calidad”.

Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, se reunirán el mes próximo en Osaka durante la cumbre del G20. Entretanto, el resto del mundo se prepara para una desaceleración del crecimiento global dado un conflicto con una escalada más dura y prolongada.

“Las iniciativas arancelarias estadounidenses… van a causar mucho daño autoinfligido…”, dice el periódico chino The Global Times. Y desde la televisión estatal aseguran que China “convertirá la crisis en una oportunidad”.

Ahora estos temores estarían justificados si fuera cierta la primitiva teoría mercantilista según la cual la riqueza de un país depende del comercio. Cuando, en rigor, depende de su producción y, sobre todo, de su creatividad: desarrollo tecnológico y científico. Y para maximizar esta creatividad y producción lo único necesario es que la sumatoria de los millones de cerebros humanos trabajen, y se sumen, sin ser coartados por regulaciones e impuestos estatales.

En definitiva, lo que enriquece a un país es la libertad de su mercado interno y no las condiciones externas ya que la creatividad, precisamente, sirve para saltar obstáculos. Así, no es realmente la guerra entre EEUU y China la base de los problemas de la economía global, sino el aumento del peso y las regulaciones de los estados sobre sus mercados, las personas. Así, como señalaba The Global Times, los aranceles a productos chinos -y viceversa- perjudicarán a quienes los tienen que pagar: los estadounidenses.

Como el déficit fiscal de EEUU, que ascendió a US$ 970.000 millones en 2018 (4,6% del PBI) y rondaría US$ 1 billón en julio de 2019, cuando termina el año fiscal. Nivel récord que lo cubren -además de con impuestos que son recursos extraídos del mercado- con deuda estatal que sube sideralmente quitando fondos al sector privado.

China va por el mismo camino. El Gobierno ensaya medidas que profundizarán la crisis: créditos e inversión en infraestructuras financiados por bancos y compañías estatales. Es decir, mayor peso del Estado abultando su estratosférica deuda que ronda el 300% del PBI. Zhang Weiying, de la Universidad de Beijing, advirtió que los problemas comenzaron antes de Trump. “Avanzar hacia un sector estatal más grande… llevará la economía al estancamiento”, dijo.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini 

LO OPINABLE DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 2/6/19 en:  http://gzanotti.blogspot.com/2019/06/lo-opinable-de-la-doctrina-social-de-la.html

 

(Del punto 3 del cap. 7 de mi libro “Judeo-cristianismo, civilización occidental y libertad”).

Ha sido evidente que a lo largo de todo este libro hemos tratado de aclarar qué cosas son opinables en relación a la Fe y por eso, cuando algunas intervenciones especiales del Magisterio se inclinaban por un tema opinable que nos favorecía, hemos aplicado la categoría de “acompañamiento” para respetar la libertad de opinión del católico. Ya nos hemos referido a ello y en ese sentido no habría más nada que agregar.

Sin embargo, si estamos hablando de la recuperación del laicado, este es uno de los temas más graves desde fines del s. XIX hasta este mismo año (2018) y lo seguirá siendo, temo, muchos años más, y constituye uno de los problemas más graves de la Iglesia.

3.1.    El tema en sí mismo

La cuestión en sí misma no debería presentar ningún problema. Es obvio que “…Lo sobrenatural no debe ser concebido como una entidad o un espacio que comienza donde termina lo natural “, pero ello implica justamente que el ámbito de las realidades temporales debe ser fermentado directamente por los laicos e indirectamente por la jerarquía a través del magisterio que le es propio (me refiero a obispos y al Pontífice). Es obvio también que aunque lo natural sea elevado por la Gracia, ello no borra la distinción entre lo sacro, en tanto el ámbito propio de los sacramentos, y lo no sacro, donde puede haber sacramentales pero según las disposiciones internas de los que los reciban.

En ese sentido, puede haber, a lo largo de los siglos, una enseñanza social de la Iglesia en tanto a:

  1. a)Los preceptos primarios de la ley natural que tengan que ver con temas sociales (como por ejemplo el aborto)
  2. b)Los preceptos secundarios de la ley natural en sí mismos, donde se encuentran los grades principios de ética social (dignidad humana, respeto a sus derechos, bien común, función social de la propiedad, subsidiariedad, etc.) con máxima universalidad, sin tener en cuenta las circunstancias históricas concretas.

El magisterio actual ha aclarado bastante sus propios niveles de autoridad sobre todo en la Veritatis splendor[1] y Sobre la vocación eclesial del teólogo[2].

Tanto a como b pueden ser señalados por el magisterio ya sea positivamente (afirmando esos grandes principios) o negativamente, cuando advierte o condena sistemas sociales contradictorios con ellos (como fueron las advertencias contra los estados y legislaciones laicistas del s. XIX, o las condenas contra los totalitarismos en el s. XX).

Ahora bien, hay otras cuestiones sociales que no se desprenden directamente de a y b. ESE es el ámbito “opinable en relación a la Fe”: opinable no porque no pueda haber ciencias o filosofía social sobre ellos, sino porque esas ciencias y-o filosofías sociales corresponden a los laicos y no se desprenden directamente de las Sagradas Escrituras, la Tradición o el Magisterio de la Iglesia.

A partir de lo anterior se desprende deductivamente que esos ámbitos opinables son:

  1. a)El estado de determinadas ciencias o conocimientos sociales en una determinada etapa de la evolución histórica;
  2. b)la evaluación de una determinada circunstancia histórica a partir de a,
  3. c)la aplicación prudencial de los principios universales a una situación histórica específica, a la luz de a y b.

Ejemplo: nuestros conocimientos actuales sobre democracia constitucional (a); el diagnóstico de la falta de instituciones republicanas en América Latina (b); las propuestas de reforma institucional para América Latina (c).

Todo lo cual muestra toda la hermenéutica implícita cada vez que hablamos de estos tres niveles en los temas sociales, y por ende la ingenuidad positivista de recurrir a “facts” para estas cuestiones.

3.2.    ¿Señaló el Magisterio este ámbito de opinabilidad?

          Por un lado, si. Los textos son relativamente claros:

  1. a)León XIII, Cum multa, 1882: “… también hay que huir de la equivocada opinión de los que mezclan y como identifican la religión con un determinado partido político, hasta el punto de tener poco menos que por disidentes del catolicismo a los que pertenecen a otro partido. Porque esto equivale a introducir erróneamente las divisiones políticas en el sagrado campo de la religión, querer romper la concordia fraterna y abrir la puerta a una peligrosa multitud de inconvenientes”.
  2. b)León XIII, Immortale Dei, 1885: “Pero si se trata de cuestiones meramente políticas, del mejor régimen político, de tal o cual forma de constitución política, está permitida en estos casos una honesta diversidad de opiniones”.
  3. c)León XIII, Sapientiae christianae, 1890: “La Iglesia, defensora de sus derechos y respetuosa de los derechos ajenos, juzga que no es competencia suya la declaración de la mejor forma de gobierno ni el establecimiento de las instituciones rectoras de la vida política de los pueblos cristianos”…. “…querer complicar a la Iglesia en querellas de política partidista o pretender tenerla como auxiliar para vencer a los adversarios políticos, es una conducta que constituye un abuso muy grave de la religión”.
  4. d)León XIII, Au milieu des sollicitudes, 1891: “En este orden especulativo de ideas, los católicos, como cualquier otro ciudadano, disfrutan de plena libertad para preferir una u otra forma de gobierno, precisamente porque ninguna de ellas se opone por sí misma a las exigencias de la sana razón o a los dogmas de la doctrina católica”.
  5. e)Pío XII, Grazie, 1940: “Entre los opuestos sistemas, vinculados a los tiempos y dependientes de éstos, la Iglesia no puede ser llamada a declararse partidaria de una tendencia más que de otra. En el ámbito del valor universal de la ley divina, cuya autoridad tiene fuerza no sólo para los individuos, sino también para los pueblos, hay amplio campo y libertad de movimiento para las más variadas formas de concepción políticas; mientras que la práctica afirmación de un sistema político o de otro depende en amplia medida, y a veces decisiva, de circunstancias y de causas que, en sí mismas consideradas, son extrañas al fin y a la actividad de la Iglesia”.
  6. f)Vaticano II, Gaudium et spes, 1965: “Muchas veces sucederá que la propia concepción cristiana de la vida les inclinará en ciertos casos a elegir una determinada solución. Pero podrá suceder, como sucede frecuentemente y con todo derecho, que otros fieles, guiados por una no menor sinceridad, juzguen del mismo asunto de distinta manera. En estos casos de soluciones divergentes aun al margen de la intención de ambas partes, muchos tienen fácilmente a vincular su solución con el mensaje evangélico. Entiendan todos que en tales casos a nadie le está permitido reivindicar en exclusiva a favor de su parecer la autoridad de la Iglesia. Procuren siempre hacerse luz mutuamente con un diálogo sincero, guardando la mutua caridad y la solicitud primordial pro el bien común”.
  7. g)Juan Pablo II, Centesimus annus, 1991: “Es superfluo subrayar que la consideración atenta del curso de los acontecimientos, para discernir las nuevas exigencias de la evangelización, forma parte del deber de los pastores. Tal examen sin embargo no pretende dar juicios definitivos, ya que de por sí no atañe al ámbito específico del Magisterio”.

Podríamos citar algunos textos más, pero, como vemos, la noción en sí misma de lo opinable es clara.

          3.3.    Pero por el otro lado…

          Pero, sin embargo, habitualmente las cosas no han sido tan claras. Los textos pontificios sobre temas sociales están inexorablemente adheridos a las circunstancias históricas, a su interpretación según criterios de la época y a recomendaciones y aplicaciones en sí mismas prudenciales. Nadie pide que no sea así, el problema es que los pontífices no se han caracterizado por aclararlo bien. Y no porque “se descuenten los principios hermenéuticos de interpretación teológica”. Hemos visto que, comenzando por el tema político, Gregorio XVI y Pío IX unieron indiscerniblemente a la recta condena de los estados laicistas con el intrínsecamente contingente régimen de ciudadanía = bautismo, que tantos problemas trajo para la posterior declaración de libertad religiosa. Hemos visto cómo ello fue aprovechado por los católicos que apoyaron a Mussolini (comenzando por Pío XI) y Franco, que tuvieron el atrevimiento de presentar eso como “doctrina social de la Iglesia”. Hemos visto cómo ese error comenzó a remontarse desde Pío XII en adelante, cómo este último tuvo que “acompañar” al surgimiento de las democracias cristianas de la post-guerra europea precisamente porque desde ese error se pretendía condenar por hereje al que pensara lo contrario. Hemos visto que el mismo, clerical e integrista error siguió en Lefebvre y pasa luego, de peor modo, a la horrorosa mezcolanza que hacen los teólogos de la liberación entre el comunismo de los medios modernos de producción y el “pueblo de Dios”. Hemos visto cómo Benedicto XVI tiene que salir a aclarar qué es lo contingente y qué es lo esencial, y cómo tuvo que “acompañar” nuevamente a los elementos más contingentes de la modernidad católica, para ver si la institucionalidad republicana penetraba en la mente de los integristas católicos de derecha o izquierda, y hemos visto que casi nadie lo escuchó ni lo entendió. Y todo eso por no haber distinguido en su momento lo opinable de lo que no lo era.

En el plano económico, temas que son intrínsecamente opinables en relación a la Fe, han pasado a ser parte de una especie de pensamiento único que todo católico debería aceptar so pena de ser un mal católico entre aquellos que recitan de memoria las encíclicas. La leyenda negra de la Revolución Industrial, desde León XIII en adelante; el capitalismo liberal como el imperialismo internacional del dinero, desde Pío XI en adelante; un programa casi completo de política económica, en la última parte de la Mater et magistra de Juan XXIII; la redistribución de ingresos y la llamada justicia social, desde Pío XI en adelante; la teoría del deterioro de los términos de intercambio, desde Pablo VI en adelante, y así… hasta hoy.Para colmo gran parte de esas encíclicas son redactadas por asesores que así convierten sus personales opiniones (que deberían haber sido debatidas académicamente) en “Doctrina social de la Iglesia”. La situación no se solucionó porque San Juan Pablo II haya hablado de economía de mercado en la Centesimus annus: era obvio que fue un párrafo incrustado por un asesor desde fuera del pensamiento real de Karol Wojtyla, que, por ende, ni él se lo creyó. Y además tampoco la solución pasaba porque entonces la economía de mercado pasara a ser, sin distinciones, otro tema opinable convertido en no opinable…

El problema NO consiste en que un católico considere que todas esas cosas son verdaderas. El problema es que desde los pontífices para abajo, sin casi distinciones y aclaraciones, se consideran parte de la cosmovisión católica de la vida. O sea, el problema NO consiste en que un católico, sea el pontífice o Juan católico de los Palotes, opine así, el problema es que lo piense como cuasi-dogma social. Ese es el problema.

3.4.    ¿Por qué? Diagnóstico

¿Pero por qué ha sucedido esto? Fundamentalmente por dos razones.

Primera: en el plano político y económico, los pontíficesno han dejado de gobernar. Fueron casi 17 siglos de clericalismo. La desaparición forzada de los estados pontificios los dejó sin territorios pero sí con el arma moral de la conciencia de los católicos. Y abusando de su autoridad pontificia –un problema previsto por Lord Acton– no sólo condenaron rectamente lo que tenían que condenar, sino que además cada uno de ellos propuso su “plan de gobierno” en encíclicas que comenzaron a llamarse “Doctrina social de la Iglesia”. Cuidado, no digo que ello no haya sido históricamente comprensible o que en esos “gobiernos” no haya habido cosas buenas aunque opinables. Lo que digo es que, al excederse de los tres temas señalados como no opinables, “gobernaban” en lo contingente, según visiones también contingentes, y lo peor es que su territorio era el mundo entero.

En un mundo paralelo imaginario, los pontífices deben tener la “denuncia profética” de la injusticia a nivel social, rechazando lo que sea contradictorio con la Fe y la moral católicas, pero las cuestiones afirmativas –qué sistema social seguir, qué hacer in concreto- deben ser dejadas a los laicos, que, por ende, tendrían opiniones diferentes entre ellos, ninguna “oficialmente católica”. Pero no: los pontífices, hasta hoy, hablaron y hablan sencillamente de todo y prácticamente presentan todo ello como obligatorio para el laico. Y no como la filosofía, que habla “de todo” pero desde las causas últimas y los primeros principios. Hablan de todo en cuanto concreto: opciones concretas, interpretaciones concretas, de política y economía, desde los sistemas concretos de redistribución de ingresos, pasando por la política exterior, monetaria, fiscal, agrícola, industrial, cambio climático, medio ambiente, seguridad, etc. Hasta hoy. El famoso “Compendio de Doctrina Social de la Iglesia” (op.cit.) es un buen ejemplo: prácticamente no hay tema que no esté allí contemplado, y entregado al laico como “tome, esto es lo que tiene que pensar y decir”.

La segunda razón es el radical desconocimiento del ámbito propio de la ciencia económica, esto es, las consecuencias no intentadas de las acciones humanas. Casi todos los documentos pontificios están escritos desde el paradigma de que si hubiera gobiernos cristianos, y por ende “buenos”, ellos redistribuirían la riqueza, que se da por supuesta; ellos implantarían la justicia con diversas medidas intervencionistas cuyas consecuencias no intentadas no se advierten. El mal social proviene de personas malas, no católicas, que defienden la maldad de un sistema liberal que sólo puede ser defendido desde el horizonte de la defensa de los intereses del capital.

Con ello, ¿qué lugar queda para la economía como ciencia? Ninguna, excepto la del contador que hace las cuentas para el obispo. Como mucho, un laico sabrá de diversos “tecnicismos”, pero las grandes líneas de gobierno ya están planteadas porque, frente al paradigma anterior, no hay economía como ciencia sino más bien gobiernos buenos, que harán caso a las encíclicas, o gobiernos malos, que no. Y punto.

Pero la realidad de la escasez no es así. Como hemos visto cuando analizamos a los escolásticos, las medidas supuestamente “buenas” de los gobiernos tienen consecuenciasno intentadas por el “buen” gobernante. Los precios máximos producen escasez; los mínimos, sobrantes; los salarios mínimos producen desocupación; el control de la tasa de interés, crisis cíclica; el control de alquileres, faltante de vivienda; las tarifas arancelarias, monopolios legales e ineficiencia, la emisión de moneda, inflación, y la socialización de los medios de producción, imposibilidad de cálculo económico. Siempre es así pero siempre se vuelven a hacer las mismas cosas suponiendo que alguna vez un gobernante “más bueno”, “más lector del magisterio”, lo va a hacer “bien”. Y el que piense lo contrario desconoce o desobedece a “la doctrina social de la Iglesia”; por ende es un mal católico y un manto de silencio lo cubre en ambientes eclesiales, como un cadáver al cual se le cubre caritativamente el cuerpo.

Mientras no se tenga conciencia de esto, los pontífices seguirán hablando como si la economía dependiera de las solas y bienintencionadas órdenes de los gobernantes cristianos, escritas por ellas en sus encíclicas sociales.

3.5.    ¿Cuáles son las consecuencias de todo esto?

Son desastrosas, por supuesto. Comencemos por la primera: la des-autorización del magisterio pontificio.

De igual modo que, a mayor emisión de oferta monetaria, menor valor de la moneda, a mayor cantidad de temas tratados, menor valor. O sea, se ha producido una inflación de magisterio pontificio en temas sociales[3], en cosas totalmente contingentes, que deberían ser tratadas por los laicos. Con lo cual se ha violado el principio de subsidiariedad en la Iglesia: el pontífice no debe hacer lo que los obispos pueden hacer, y los obispos no deben hacer lo que corresponde a los laicos. La invasión directa de la autoridad del pontífice en temas laicales implica que el pontífice se introduce cada vez más en lo más concreto, donde ha más posibilidad de error[4]. De igual modo que los preceptos secundarios de la ley natural demandan una premisa adicional que no está contenida en los preceptos primarios, mucho más cuando de los primarios y secundarios se pasa a cuestiones políticas y económicas irremisiblemente históricas y prudenciales.

Ante esta inflación de magisterio pontificio, se produce un efecto boomerang. Es imposible una estadística, pero algunos –ya jerarquía o laicos– no tienen idea de lo que ocurre ni les interesa. Otros, guiados por un sano respeto al magisterio, repiten todo, desde la Inmaculada Concepción hasta la última coma de la entrevista del Papa en el avión sobre las marcas dentífricas. Eso produce un caos total, porque los laicos, inconscientemente, van adaptando una multitud cuasi-infinita de párrafos pontificios a su ideología opinable concreta, y van armando una Doctrina Social de la Iglesia a la carta que luego además se echan los unos a los otros con acusaciones mutuas de infidelidad al magisterio. Ante este caos, muchos finalmente optan por decir lo que quieren ante un magisterio que en el fondo se ha metido en lo que no le corresponde. Otros, finalmente, en silencio, obedecen al magisterio en sus ámbitos específicos y mantienen en reserva mental (y en silencio) su posición en temas opinables.

Lo que ha sucedido también es el avance de teologías de avanzada en temas sociales y dogmáticos. Esto ya fue visto por Pío XII, en su famosa Humani generis, con el intento de frenarlo[5]. Pero no pudo. Esas teologías habitualmente desobedecen al Magisterio en todo lo que sea fe y costumbres pero lo siguen cada vez que el Magisterio avanza en temas sociales más para la izquierda. Así, en los 60’ y los 70’, los teólogos de la liberación proclamaban exultantes a laPopulorum progressio mientras ocultaban y silenciaban a laHumanae vitae y al Credo del Pueblo de Dios. Y así sucesivamente. Y con ello se ha producido una especie de consenso, un casi pensamiento único en la Iglesia, ante el cual, si eres un teólogo o pensador católico “de avanzada”, dices absolutamente lo que quieres en temas de Fe y costumbres, pero en cambio sigues a pie de juntillas el plan más estatista establecido en la Populorum progressio, en las Conferencias episcopales latinoamericanas y en las primeras dos encíclicas sociales de Juan Pablo II[6]Eso sí: sobre esto, entonces, ya no hay libertad de opinión. Si no sigues al los nuevos dogmas estatistas, entonces sí que estás excomulgado. O sea, en lo opinable, pensamiento único; en Fe y costumbres, lo que quieras.

Todo esto es un caos, del cual no se ha salido en absoluto.El laicado, ante esto, ha quedado, o totalmente indiferente, con lo cual lo que digan los pontífices en temas de Fe y costumbres ya no importa, o totalmente clerical, integrista y dividido. Cada grupo se ha armado su propia versión de la Doctrina Social de la Iglesia, sin conciencia de lo opinable, cortando y pegando los párrafos que les convienen –porque la cantidad de párrafos en los asuntos contingentes es tan amplia que da para ello– y acusando al otro grupo de infidelidad a la Iglesia.

La corrección de todo esto va a tardar mucho. Pero los laicos no deberían pedir a los pontífices expedirse en temas contingentes, ni estos últimos deberían hablar sobre esos temas. La cuestión ya no pasa por interpretar lo que dijo Pablo VI sobre comercio internacional: la cuestión pasa por reconocer que sencillamente no debería haber dicho nada. La cuestión ya no pasa por interpretar los párrafos de Juan XXIII sobre industria, comercio e impuestos: la cuestión es que no debería haber dicho sencillamente de eso, igual que San Josemaría Escrivá de Balaguer, que nunca invadía los ámbitos propios de los laicos.

La solución del famoso tema de la economía de mercado no pasa, por ende, por tener un Papa que bendiga y eche agua bendita a las teorías del mercado. La cuestión pasa por callar y dejar actuar y pensar a los laicos. Establecidos principios muy generales como propiedad y subsidiariedad, hasta dónde llega la acción del estado es materia de libre discusión entre los laicos. Si un laico basado en Keynes está de acuerdo con una política monetaria activa y yo, basado en Mises, estoy de acuerdo con el Patrón Oro, la solución del problema no pasa porque venga un Papa “aurífero”. Yo no necesito que el Papa se pronuncie en ese tema. En ese tema, y en la mayor parte de los termas, que se calle y que deje actuar a los laicos. Así de simple. Y cuando los laicos opinen, que no tengan párrafos diversos del magisterio para sacralizar, clericalizar su posición y echársela por la cabeza al laico que piensa diferente.

Así, cuando Roma hable, será importante. Así, cuando Roma hable, será porque verdaderamente hay que confirmar en la Fe. Así, cuando haya un concilio ecuménico o una encíclica, será sobre temas de Fe y no sobre cuántos impuestos haya que cobrar o cuántas empresas haya que estatizar o privatizar. Pueden los pontífices “acompañar” a una cuestión temporal legítima, si –como sucedió y sucede– un pontífice anterior y/o los laicos la hubieran convertido en una herejía, para dejar lugar a la libertad de los laicos en ese tema. Exactamente como tuvo que hacer Pío XII con la democracia constitucional. Pero ese “acompañamiento” debería ser la excepción y no la regla.

Para que todo esto pase de la potencia al acto, se necesitan nuevas generaciones, formadas en todo esto, capaces de hacer y vivir estas distinciones. No sabemos cuándo y cómo puedo ello ocurrir. Los tiempos de la Iglesia son de Dios. Humanamente, un cambio así de hábitos intelectuales puede tardar cientos de años.

[1] http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_06081993_veritatis-splendor.html.

[2]http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_19900524_theologian-vocation_sp.html.

[3] Como hemos denunciado en nuestro artículo La devaluación del magisterio pontificioop. cit.

[4] Santo Tomás explica perfectamente el grado de falibilidad mayor a medida que vamos descendiendo en las circunstancias concretas de una conclusión moral-prudencial: “…Por tanto, es manifiesto que, en lo tocante a los principios comunes de la razón, tanto especulativa como práctica, la verdad o rectitud es la misma en todos, e igualmente conocida por todos. Mas si hablamos de las conclusiones particulares de la razón especulativa, la verdad es la misma para todos los hombres, pero no todos la conocen igualmente. Así, por ejemplo, que los ángulos del triángulo son iguales a dos rectos es verdadero para todos por igual; pero es una verdad que no todos conocen. Si se trata, en cambio, de las conclusiones particulares de la razón práctica, la verdad o rectitud ni es la misma en todos ni en aquellos en que es la misma es igualmente conocida. Así, todos consideran como recto y verdadero el obrar de acuerdo con la razón. Mas de este principio se sigue como conclusión particular que un depósito debe ser devuelto a su dueño. Lo cual es, ciertamente, verdadero en la mayoría de los casos; pero en alguna ocasión puede suceder que sea perjudicial y, por consiguiente, contrario a la razón devolver el depósito; por ejemplo, a quien lo reclama para atacar a la patria. Y esto ocurre tanto más fácilmente cuanto más se desciende a situaciones particulares, como cuando se establece que los depósitos han de ser devueltos con tales cauciones o siguiendo tales formalidades; pues cuantas más condiciones se añaden tanto mayor es el riesgo de que sea inconveniente o el devolver o el retener el depósito” (Suma Teológica, I-II, q. 94 a. 4 c).

[5]Véase: http://w2.vatican.va/content/pius-xii/es/encyclicals/documents/hf_p-xii_enc_12081950_humani-generis.html.

[6] Nos referimos a Laborem exercens y Sollicitudo rei sociales. Cuando salió Centesimus annus, oh casualidad, los ultra pro-Juan Pablo II callaron repentinamente…

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Síguelo en @gabrielmises 

A New Long March: Trade Or War? Xi Jinping Evoking Mao Zedong

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 23/5/19 en: https://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2019/05/23/a-new-long-march-trade-or-war-xi-jinping-evoking-mao-zedong/#6e731bac6a66

 

Xi Jinping has proclaimed to the Chinese that they should prepare for a “new long march.” The term “new long march” has a very important historical meaning in China. It evokes Mao Zedong’s strategic retreat in 1934, a retreat from nationalist troops through China’s vast territory. The goal of those who survived, though, was to come back to take power. Mao acquired a reputation as a great leader, and his party took power completely in 1949. The Communist takeover in China led to more deaths than any other regime in the history of mankind—estimates are from 49 to 78 million victims. During the period from 1958 to 1962 alone, the supposed “Great Leap Forward,” 45 million people died.

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Trade wars don’t have nearly as many deaths, but almost everyone loses. This is not an exaggeration—the United States and China make up 40% of the global economy, and what happens there affects the whole world. Both economies are much larger than the third and fourth largest (Japan and Germany), which taken together are still less than China’s. Only the United States can take on China’s trade practices—which have attracted much criticism—with any prospect of success.

Production chains are so intertwined that the shockwaves and bottlenecks resulting from a trade war will affect unforeseen producers. In some cases the affected industry may be one with a unique product, and if this were something necessary for an American military aircraft, for example, the U.S. government would feel obliged to grant exceptions. Peter Navarro, Director of Trade and Manufacturing Policy and one of the main proponents of President Trump’s aggressive stance towards China, has a team that studies these possible bottlenecks and unwanted effects of high tariffs and boycotts of Chinese products. He feels optimistic that he can control the effects, but given the interconnectedness of the economy and the economic processes behind most elaborate products, I have serious doubts.

One of today’s most perceptive economic analysts, Daniel Lacalle, has outlined the reasons why, according to him, it is China that stands to lose the most in this trade war. Its economy is deeply in debt. It needs exports to the U.S. to keep its economy at an acceptable rhythm. Stocks on the Chinese exchange are 40% below their peak, while in the U.S. they are still near record levels. Whereas in the U.S. stocks have risen 40% (DJIA) since Trump took office, in China stocks are lower.

Trade measures in US and China 2018-2019 as compiled by Statista

Trade measures in US and China 2018-2019 as compiled by Statista

CHARTED BY STATISTA

When tariffs were raised in 2018, China responded symmetrically, imposing measures of similar value to those that the Trump administration put in place. With the last two tariff hikes (September 2018 and May 2019), China responded more timidly, with measures at half the value. And regarding other retaliatory measures, as Lacalle clearly explains, two possible actions would have little effect. With regard to rare earth minerals, the U.S. has sufficient reserves to last 140 years, and there are other countries such as Brazil, our new great ally, which has reserves almost 20 times greater than our own nation’s. As for the possibility that China will sell off its U.S. debt, they have less than 10% of U.S. bonds, and the costs would be shared.
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But beyond the fact that China has more to lose, we should not forget that Trump is facing not only external enemies but strong internal enemies as well. In contrast to Xi Jinping’s autocracy, the president of the United States has an independent press very hostile to his administration.

I doubt that Xi Jinping’s China can emulate the long march of Mao Zedong’s retreat, either militarily or economically. In this global economy, the voids created would be filled quickly. But we will all suffer the pains of adjustment. The ideal would be for China to move toward compliance with just trade rules, based on transparency and rights of private property, both physical and intellectual. Unfortunately, of late it seems that we are at the beginning of this difficult struggle, and it’s far too early to be optimistic.

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE. Síguelo en @Chafuen