Brazil and Argentina to start preparations for a common currency

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 24/1/23 en https://economicorder.substack.com/p/brazil-and-argentina-to-start-preparations?r=9iesh&utm_campaign=post&utm_medium=web&fbclid=IwAR2R7–WDT1vyAtR98KBf9v2J-wLKZp1hR59tEzhaRP8c6-OYcQs2OLpfis

Credit: El Cronista

According to the Financial Times, Argentina and Brazil are about to start preparations for a common currency (in principle called Sur). If the past is any indicator of the future, this announcement is just smoke and mirrors, as has been (more than once) in the past.

Argentina’s 2022 inflation rate was 95% (yes, you read that right). Why would Brazil join monetary forces with a country unable (and unwilling?) to control inflation and get its fiscal situation in order? I imagine Brazil would be more inclined to have Argentina adopt a real-based currency board, as some members of the Argentine congress are calling for than partner with an irresponsible monetary country.

It seems more likely that this announcement is an argentine political move aimed to:

  • Change expectations and sentiment about high inflation in an election year,
  • Deviate attention from other pressing issues,
  • Gain electoral traction by presenting an “out of the box” idea to the general public.

Internationally, some received the idea with doubts and skepticism (with some soccer humor).

Olivier Blanchard @ojblanchard1

This is insane.

Tracy (𝒞𝒽𝒾 ) @chigrl

#Brazil and #Argentina to start preparations for a common currency Other Latin American nations will be invited to join plan which could create world’s second-largest currency union https://t.co/qAeQWKBTD7 https://t.co/LpydOxppwS5:24 PM ∙ Jan 22, 20235,221Likes714Retweets

Ivan Werning @IvanWerning

Talk is cheap, but incredibly unlikely to happen in my view—near zero info so we’ll have to wait and see. A terrible idea in any case. Smarter to attempt to unite the national soccer teams (8 time champion!).

Tracy (𝒞𝒽𝒾 ) @chigrl

#Brazil and #Argentina to start preparations for a common currency Other Latin American nations will be invited to join plan which could create world’s second-largest currency union https://t.co/qAeQWKBTD7 https://t.co/LpydOxppwS7:09 PM ∙ Jan 22, 2023157Likes11Retweets

Similar reactions can be found in some Argentinian economists. Others, however, see the idea with good eyes. Economist and congressman Martín Tetaz has advocated for something like this for some time (read “moneda” instead of “minera”).

Martin Tetaz @martintetaz

Celebro que se empiece a discutir la convergencia a una minera común del Sur Hace muchos años vengo trabajando en esa idea, para terminar de una vez por todas con la inflación. Es un proceso de largo plazo que puede empezar con la Convertibilidad Real 2:09 AM ∙ Jan 23, 202386Likes11Retweets

The economic argument behind a common currency with Brazil is the theory of optimal currency areas (OCA). OCA has been used to advocate for a monetary integration with Brazil and criticize the dollarization proposal Emilio Ocampo and I have for Argentina.

It is more likely that a textbook application of OCA would lead to dividing Argentina into monetary sub-regions than calling for a monetary unification with Brazil. Yet, I think there are two misapplications of the OCA theory by Tetaz & Co.

The first one is to forget that the U.S. dollar is not just the U.S. currency but also the world reserve currency. An OCA analysis should not forget that adopting the U.S. dollars worldwide integration, not just with the U.S. In this context, it is also important to remember that the Balance of Payments (BoP) has a financial/capital account besides the current account. Argentina is highly sensitive to financial/capital account shocks, something that seems to be forgotten.

The second one is that OCA assumes one currency per country, and in each country, the public demands its country’s currency. In this case, the assumption is that Argentines demand the peso, and Brazilians demand the real. This is not the case. Argentines demand U.S. dollars, not pesos or reales. Creating a common currency requires the daunting task of forcing the public to adopt a currency they do not want. In this particular case, by countries with reputation problems. If you haven’t seen it, Lula da Silva questioned central bank independence only a few days ago.

Ironically, because dollarization does not require an agreement with the U.S., it is a more likely scenario than a common currency with Brazil. It would connect the country to the world reserve currency network and would mean adopting the currency of choice by the public. Another advantage is that the Treasury will collect tax revenues in the same currency it spends and issues debt.

The use of OCA to support a common currency with Brazil and criticize dollarization looks like a forced fit.

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y fue Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Es Associate Professor of Economics y Director – Center for Free Enterprise en UTEP – The University of Texas at El Paso. Sigue a @n_cachanosky

EL DISCURSO DE BENEDICTO XVI ENVIADO A LA SAPIENZA, DIÁLOGO ENTRE FE Y MUNDO MODERNO

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 22/1/23 en: https://gzanotti.blogspot.com/2023/01/el-discurso-de-benedicto-xvi-enviado-la.html

(Cap. 6 de mi libro JudeoCristianismo, Civilización Occidental y Libertad, Instituto Acton, 2018).

El discurso en La Sapienza

Aquí tenemos otro síntoma: el discurso de Enero a 2008 a La Sapienza[1] no sólo no pudo ser dirigido a sus muy tolerantes profesores, que impidieron la visita de Benedicto XVI, sino que además tampoco fue escuchado en absoluto por católicos encerrados en sus pequeños paradigmas ideológicos de izquierda y derecha.

Este discurso es el paso de la potencia al acto de esa nueva interpretación de Santo Tomás que propuse y de cómo presentarlo al mundo moderno, algo que Benedicto XVI prosiguió haciendo en todo su pontificado bajo oídos sordos de la Iglesia y el mundo, que no están en condiciones de entenderlo.

A pesar de la intolerancia de los “intelectuales” de La Sapienza –sapienza, justamente– el discurso, gracias a Dios, no a ellos, quedó escrito, como un programa de acción que hoy debemos rescatar.

Se pregunta Benedicto XVI, retóricamente, que tiene que ir a hacer un Papa a una universidad, esto es, en nombre de qué razón va a hablar, si supuestamente habla desde una fe sin razón: “…surge inmediatamente la objeción según la cual el Papa, de hecho, no hablaría verdaderamente basándose en la razón ética, sino que sus afirmaciones procederían de la fe y por eso no podría pretender que valgan para quienes no comparten esta fe”.

Pero entonces hay que replantear el tema de la razón: “Deberemos volver más adelante sobre este tema, porque aquí se plantea la cuestión absolutamente fundamental: ¿Qué es la razón? ¿Cómo puede una afirmación –sobre todo una norma moral– demostrarse “razonable”? En este punto, por el momento, sólo quiero poner de relieve brevemente que John Rawls, aun negando a doctrinas religiosas globales el carácter de la razón “pública”, ve sin embargo en su razón “no pública” al menos una razón que no podría, en nombre de una racionalidad endurecida desde el punto de vista secularista, ser simplemente desconocida por quienes la sostienen”.

O sea, comienza con algo que refuta las injustas acusaciones que se hicieron a Benedicto XVI. Para responder la pregunta comienza citando a John Rawls, algo que los lefebvrianos seguramente no hubieran hecho. Lo elogia, por un lado, recordando que Rawls ve algo de racionalidad en las doctrinas metafísicas que no podrían integrar la razón pública, y recuerda al mismo tiempo esa noción rawlsiana de razón pública: aquella que puede ser un punto en común entre ciudadanos que en metafísica y religión no podrían entenderse.

Pero entonces, va respondiendo lentamente a la acusación de que las posiciones metafísicas y religiosas no podrían formar parte de una razón pública. O sea, de que no son “razones”. Y para ello recuerda nuevamente los inicios del Cristianismo y de la Patrística, donde se da el diálogo entre razón y fe: “…los cristianos de los primeros siglos… Acogieron su fe no de modo positivista, o como una vía de escape para deseos insatisfechos. La comprendieron como la disipación de la niebla de la religión mítica para dejar paso al descubrimiento de aquel Dios que es Razón creadora y al mismo tiempo Razón-Amor. Por eso, el interrogarse de la razón sobre el Dios más grande, así como sobre la verdadera naturaleza y el verdadero sentido del ser humano, no era para ellos una forma problemática de falta de religiosidad, sino que era parte esencial de su modo de ser religiosos. Por consiguiente, no necesitaban resolver o dejar a un lado el interrogante socrático, sino que podían, más aún, debían acogerlo y reconocer como parte de su propia identidad la búsqueda fatigosa de la razón para alcanzar el conocimiento de la verdad íntegra. Así, en el ámbito de la fe cristiana, en el mundo cristiano, podía, más aún, debía nacer la universidad”. (Las itálicas son nuestras).

O sea, las preguntas de la razón son parte esencial de su modo de ser religiosas, esto es, Judeocristianos. Y precisamente por ello, con los siglos, nace la universidad, institución esencial en la historia de Occidente que debe su origen al Cristianismo.

Saltando por un momento al presente, Benedicto XVI hace algo que tampoco ningún “conservador” se habría atrevido a hacer: elogia a Jürgen Habermas: “un salto al presente: es la cuestión de cómo se puede encontrar una normativa jurídica que constituya un ordenamiento de la libertad, de la dignidad humana y de los derechos del hombre. Es la cuestión que nos ocupa hoy en los procesos democráticos de formación de la opinión y que, al mismo tiempo, nos angustia como cuestión de la que depende el futuro de la humanidad. Jürgen Habermas expresa, a mi parecer, un amplio consenso del pensamiento actual cuando dice que la legitimidad de la Constitución de un país, como presupuesto de la legalidad, derivaría de dos fuentes: de la participación política igualitaria de todos los ciudadanos y de la forma razonable en que se resuelven las divergencias políticas. Con respecto a esta «forma razonable», afirma que no puede ser sólo una lucha por mayorías aritméticas, sino que debe caracterizarse como un «proceso de argumentación sensible a la verdad» (wahrheitssensibles Argumentationsverfahren)… Yo considero significativo el hecho de que Habermas hable de la sensibilidad por la verdad como un elemento necesario en el proceso de argumentación política, volviendo a insertar así el concepto de verdad en el debate filosófico y en el político”.

O sea, rescata la idea central de la filosofía del diálogo de Habermas, donde diálogo no es lucha de intereses, o luchas dialécticas entre mayorías y minorías, sino un proceso para alcanzar el entendimiento con el otro. Razón es comprender. No es calcular ni negociar…

Pero entonces vuelve al s. I. “Pero entonces se hace inevitable la pregunta de Pilato: ¿Qué es la verdad? Y ¿cómo se la reconoce? Si para esto se remite a la “razón pública”, como hace Rawls, se plantea necesariamente otra pregunta: ¿qué es razonable? ¿Cómo demuestra una razón que es razón verdadera?”

Y luego de algunas consideraciones sobre la evolución de la universidad como institución, coloca a Santo Tomás como modelo de diálogo entre razón y fe para contestar la pregunta: “… Históricamente, es mérito de santo Tomás de Aquino –ante la diferente respuesta de los Padres a causa de su contexto histórico– el haber puesto de manifiesto la autonomía de la filosofía y, con ello, el derecho y la responsabilidad propios de la razón que se interroga basándose en sus propias fuerzas”.

Pero esto podría ser leído como un racionalismo en Santo Tomás. Para despejar esa duda, Benedictino XVI presenta su relación entre razón y fe como la de un teólogo, precisamente como lo habíamos interpretado antes: “… Yo diría que la idea de santo Tomás sobre la relación entre la filosofía y la teología podría expresarse en la fórmula que encontró el concilio de Calcedonia para la cristología: la filosofía y la teología deben relacionarse entre sí “sin confusión y sin separación”. “Sin confusión” quiere decir que cada una de las dos debe conservar su identidad propia. La filosofía debe seguir siendo verdaderamente una búsqueda de la razón con su propia libertad y su propia responsabilidad; debe ver sus límites y precisamente así también su grandeza y amplitud. La teología debe seguir sacando de un tesoro de conocimiento que ella misma no ha inventado, que siempre la supera y que, al no ser totalmente agotable mediante la reflexión, precisamente por eso siempre suscita de nuevo el pensamiento. Junto con el “sin confusión” está también el “sin separación”: la filosofía no vuelve a comenzar cada vez desde el punto cero del sujeto pensante de modo aislado, sino que se inserta en el gran diálogo de la sabiduría histórica, que acoge y desarrolla una y otra vez de forma crítica y a la vez dócil; pero tampoco debe cerrarse ante lo que las religiones, y en particular la fe cristiana, han recibido y dado a la humanidad como indicación del camino” (Las itálicas son nuestras).

Esto es, el “sin separación” implica que la razón razona en Santo Tomás asumida desde la Gracia y elevada desde la Gracia. Y por ello puede ser al mismo tiempo Fe (por la Gracia de la Fe) y razón, con algo esencial a la razón: su capacidad de comunicarse con los demás y por ende ser “pública”: “es verdad que la historia de los santos, la historia del humanismo desarrollado sobre la base de la fe cristiana, demuestra la verdad de esta fe en su núcleo esencial, convirtiéndola así también en una instancia para la razón pública. Ciertamente, mucho de lo que dicen la teología y la fe sólo se puede hacer propio dentro de la fe y, por tanto, no puede presentarse como exigencia para aquellos a quienes esta fe sigue siendo inaccesible. Al mismo tiempo, sin embargo, es verdad que el mensaje de la fe cristiana nunca es solamente una “comprehensive religious doctrine” en el sentido de John Rawls, sino una fuerza purificadora para la razón misma, que la ayuda a ser más ella misma. El mensaje cristiano, en virtud de su origen, debería ser siempre un estímulo hacia la verdad y, así, una fuerza contra la presión del poder y de los intereses”.

O sea, la Fe no es sólo una Fe exclusiva para los que creen en los dogmas, sino una fuerza purificadora de la razón misma, esto es, la eleva hasta sus potencialidades máximas convirtiéndola así en una sensibilidad especial para el diálogo con los demás. O sea, una “razón pública cristiana”, un conjunto de sensibilidades cristianas para ciertos temas que son relevantes para todo ciudadano habitante de la ciudad temporal con sana laicidad.

Sin esto, el peligro es que “Hoy, el peligro del mundo occidental –por hablar sólo de éste– es que el hombre, precisamente teniendo en cuenta la grandeza de su saber y de su poder, se rinda ante la cuestión de la verdad”. Y el peligro de que “la filosofía, al no sentirse ya capaz de cumplir su verdadera tarea, degenere en positivismo; que la teología, con su mensaje dirigido a la razón, quede confinada a la esfera privada de un grupo más o menos grande. Sin embargo, si la razón, celosa de su presunta pureza, se hace sorda al gran mensaje que le viene de la fe cristiana y de su sabiduría, se seca como un árbol cuyas raíces no reciben ya las aguas que le dan vida. Pierde la valentía por la verdad y así no se hace más grande, sino más pequeña. Eso, aplicado a nuestra cultura europea, significa: si quiere sólo construirse a sí misma sobre la base del círculo de sus propias argumentaciones y de lo que en el momento la convence, y, preocupada por su laicidad, se aleja de las raíces de las que vive, entonces ya no se hace más razonable y más pura, sino que se descompone y se fragmenta (las itálicas son nuestras).

O sea: la razón no es sólo ciencias naturales, y la fe no es un ámbito de creencias sin ninguna razón, y por ende tan incomunicable e intrascendente como mis gustos para los helados. No: la razón es razón que deriva en metafísica que a su vez dialoga con la fe, y la fe es tan razonable que puede dialogar con todos y en ese sentido es pública, y es entonces la base para el estado laico vitalmente cristiano del que hablaba Maritain. Esas son las raíces de la razón, sin la cual se seca y se queda precisamente como la ve el post-modernismo: como nada, como sólo pequeños relatos incomunicados: “se aleja de las raíces de las que vive, entonces ya no se hace más razonable y más pura, sino que se descompone y se fragmenta”.

¿Qué nos dijo Benedicto XVI en este discurso, que no hemos escuchado en absoluto? Que abandonemos, los creyentes, la táctica (que ya hemos criticado), imposible y peligrosa, de abandonar nuestra fe parta hablar con el mundo, desde una supuesta escolástica basada nada más que en las solas fuerzas de la razón. No, para hablar con el mundo, hay que presentar nuestra fe como es: como una fe razonable, que tiene mucho que decir al no creyente, desde un Santo Tomás teólogo, que tiene mucho para decir como teólogo al no creyente, precisamente porque fue el que más dialogó con una razón que la Gracia asumió, universalizó, y purificó.

Mientras no entendamos este mensaje de Benedicto XVI, seguiremos llorando nuestra ineficacia comunicativa, nuestra tibieza, nuestro temor ante el mundo, del cual debíamos ser sal, y nos convertimos sin embargo en obsoleta curiosidad y molestia.


[1]Véase https://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/speeches/2008/ january/documents/hf_ben-xvi_spe_20080117_la-sapienza.html.

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor en las Universidades Austral y Cema. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Publica como @gabrielmises

Diferencia entre anticomunistas, antisocialistas y liberales

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2023/01/diferencia-entre-anticomunistas.html

Lamentablemente, son confundidos con frecuencia y son muchas las personas las que creen que se tratan de términos sinónimos. Sin embargo, no es así, y si bien los tres vocablos no se excluyen en algunos supuestos, tampoco se incluyen en todos los casos y situaciones, de donde es necesario formular las pertinentes distinciones, para que el común de las personas no los identifiquen tan a menudo como lo hacen. Comencemos por los anticomunistas.

Un anticomunista no es necesariamente un liberal, y frecuentemente no lo es. Es más, puede ser -al mismo tiempo- anticomunista y antiliberal a la vez. El ejemplo más inmediato de esto último está constituido por los nacionalistas, que -normalmente- atacan cada vez que pueden tanto al liberalismo como al comunismo por igual, y llegado a extremos, en pocos casos, los identifican.

Existen si, por cierto, muchos rasgos en común entre un anticomunista antiliberal y un nacionalista. Ambos suelen compartir a menudo su militarismo, con profundas inclinaciones hacia el fascismo, que curiosamente, como tantas veces hemos señalado, este último ha tenido su origen en el socialismo marxista.

En última instancia y analizada a fondo la doctrina nacionalista, de lo que se trata en ella es de imponer un socialismo nacional, es decir, un socialismo con fronteras claramente delimitadas. De allí que, a la estatización de empresas le llaman nacionalización, palabra esta última que hace la medida más «respetable» en su visión.

En una primera fase, la nacionalización no necesariamente supone una estatización de lo que se nacionaliza. Nacionalizar implica -en pocas palabras- transferir la propiedad de activos extranjeros transformándolos en nacionales. Pero para poder implementar esta medida, el estado debe recurrir a medios que implican una estatización de lo expropiado al extranjero, para -en una segunda fase- transferirlo al nacional. Excepto que por ley se faculte de modo directo al nacional a expropiar al extranjero, lo que impide, también en este caso, hablar de un proceso de nacionalización pura es el hecho de que sin una ley del estado que lo faculte, ninguna persona o empresa local estaría habilitada por sí misma para despojar de sus bienes a otra persona o empresa extranjera, lo que lleva -en última instancia- a concluir que resulta imposible un proceso de nacionalización sin otro previo de estatización, por breve que este pudiera resultar en el tiempo.

El estatismo puede asumir dos formas básicas: socialista o nacionalista, aunque en la experiencia histórica estas dos formas terminan asociándose por su identidad intrínseca.

Veamos la siguiente tabla de equivalencias:

SocialismoNacionalismo
SocializarNacionalizar

De esta manera, podemos advertir como la misma acción recibe diferentes nombres según la ideología que se sostenga. Todas, en último término, se reducen a lo mismo: socializar. Lo que difiere entre ellas es la forma de hacerlo y los destinatarios finales de las medidas.

El anticomunista verá con buenos ojos la estatización de bienes como medio hacia el fin que propende: la nacionalización de los mismos.

El anticomunista se opone al comunismo y al socialismo solo en la medida en que estos dos últimos asumen un carácter internacional y no nacional. Por ejemplo, un típico eslogan anticomunista se resume en la frase: «no queremos ser como Cuba» u «otra Cuba» argumento que acerca mucho más a los anticomunistas a los nacionalistas, y en donde el problema principal reside en no ser, o no tratar de ser, como otros países.

En el mismo sentido, difícilmente se oirá a un anticomunista decir: «queremos ser como los EEUU» por la misma razón. El anticomunista está más próximo al nacionalismo y más lejos del liberalismo, que tiene en su esencia un carácter cosmopolita, rasgo este último que el anticomunista rechaza.

El liberalismo no es militarista, ni nacionalista, porque no justifica los regímenes de fuerza, ya que parte de la profunda convicción que el liberalismo no puede ni debe imponerse por las armas, sino que estas deben reservarse exclusivamente para defenderse de la agresión de acciones totalitarias. Tampoco es nacionalista, porque el liberalismo no es, en esencia, una doctrina nacional, ni se deriva de ninguna de las pretendidas «doctrinas» nacionales.

Por sus propios principios, el liberalismo puede aplicarse en cualquier parte del mundo, sin limitaciones artificiales de fronteras, las que no modifican, en modo alguno, tales principios, de lo que también se deriva que no se opone ni se contrapone con posibles sentimientos nacionalistas o patrióticos, siempre y cuando estos no pretendan imponerse por sobre las ideas liberales, ya que si fuera el caso esto último, habilitaría al liberal a defenderse de la agresión por las mismas vías y con los mismos medios en que la agresión le es impuesta.

En tanto el anticomunismo tiene como misión suya fundamental combatir al comunismo atacándolo donde quiera que el último se encuentre, el liberalismo, por el contrario, solo opondrá resistencia defensiva en cuanto el comunismo (o cualquier otra secta nacionalista o fascista) intentara agredirlo o suprimirlo. La aproximación de los anticomunistas a los militares hace que, con reiteración, mucha gente confunda al liberalismo con el militarismo, desconociendo que el liberalismo es en principio antimilitarista.

Como decíamos, el liberalismo no tiene nada en contra del sentimiento de nacionalidad o de patriotismo, pero no hace un culto de ellos como lo hacen los nacionalistas confesos.

El liberal tiene en claro que, su liberalismo por un lado, y su posible amor a la patria, por el otro, no se derivan el uno del otro, y que ambos son independientes entre sí, es decir, pueden existir el uno sin el otro, del mismo modo que pueden convivir en armonía. Pero el nacionalismo como doctrina o ideología política y económica, no tiene nada en común con el liberalismo, por eso es de suma importancia distinguir lo que se llama el sentimiento nacionalista o patriótico del nacionalismo como doctrina política y económica. El primero no se opone y es compatible con el liberalismo. El segundo no lo es.

Los anticomunistas suelen, en esta línea de ideas, adherir al nacionalismo como doctrina política y económica, lo que los aleja aún más de los liberales. Y el nacionalismo, en resumidas cuentas, termina siendo militarista, por la sencilla razón de que en su sistema ocupan un primerísimo lugar la importancia de sus fronteras, que delimitan lo que un nacionalista llama el «ser nacional”; la frontera le da una suerte de «identidad» a la nación y hace que, en la mente del nacionalista, el concepto de nación cobre «vida». Y como todos bien sabemos, las fronteras territoriales se defienden mediante el uso de las armas, que implican ejércitos y cuarteles, en una palabra las fuerzas militares. He aquí la profunda interrelación e interdependencia entre el nacionalísimo y el militarismo.

Todo esto no pretende ser más que un esbozo del tema, y de ningún modo tiene la intención de ser un estudio concluido, ni nada por el estilo. Se trata de presentar ideas para irlas trabajando, y fundamentalmente, alimentar el debate, delimitando cada una de las áreas temáticas.

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

La larga guerra de Putin contra Ucrania

Por Ricardo Lopez Göttig: Publicado el 17/1/23 en:  https://www.infobae.com/opinion/2023/01/17/la-larga-guerra-de-putin-contra-ucrania/

La salida diplomática de la guerra se ve muy lejos en el horizonte, y la resolución militar es imposible de prever. Probablemente estemos viendo los inicios de un conflicto prolongado, para el que ninguna de las partes estaba preparada

Vladímir Putin quiere y necesita recuperar la iniciativa no solo para ganar esta guerra, sino también para la supervivencia de su propio régimen

Ya han pasado diez meses, ¡diez meses!, desde que Vladímir Putin lanzó al ejército de Rusia para invadir Ucrania, tras acumular unos cien mil soldados en forma amenazadora en la frontera desde los últimos meses de 2021. La campaña que amenazaba ser un rodillo fulminante y devastador, que en una cuestión de pocos días iba a ocupar Kiev e instalar a un presidente servil al régimen de Putin, se fue deshaciendo y rehaciendo precipitadamente sobre la marcha ante la resistencia ucraniana. Los soldados de la fuerza invasora se entregaron primero al saqueo de electrodomésticos, ollas y vajilla, y luego se les dio rienda suelta para que cometieran todo tipo de crímenes tipificados por el derecho internacional, como la matanza de civiles en Bucha, centros de tortura, violaciones y secuestro y deportación a Rusia de niños ucranianos.

Vladímir Putin sobreestimó sus propias fuerzas y subestimó a sus enemigos, ya que, por un lado, creyó a pie juntillas en el discurso oficial sobre la superioridad del Ejército de la Federación Rusa y en el efecto de disuasión del arsenal atómico, a la vez que desdeñó al pueblo y al gobierno ucranianos, a la alianza atlántica, a la Unión Europea y a la capacidad de respuesta de las democracias liberales en general. La retórica rusa de centurias, expresada en sus textos de historia, ha sido la de mirar como “pequeños rusos” a los ucranianos, una narrativa ahistórica y falaz que ha marcado el universo simbólico de muchas generaciones.

En la Rusia post soviética se tejieron visiones del propio país que entrelazan los relatos de tiempos de los zares con los discursos monolíticos de la Unión Soviética, poniendo el énfasis en la supuesta “excepcionalidad” de su pueblo, cultura y misión providencial para los destinos del planeta. Narrativa ahistórica –pero no por ello menos influyente y transmitida de boca en boca de padres a hijos-, porque no solo Kiev es anterior en varios siglos a la existencia de Moscú, sino también porque el término Rus, de tiempos medievales, hacía referencia a la dinastía de los Ryurik, de orígenes vikingos, que se impuso sobre la población eslava de esa gran estepa fértil que hoy es Ucrania.

Referirnos a esos eslavos del siglo X como ucranianos, rusos o bielorrusos, es tan incorrecto y extemporáneo como llamar “franceses” a los súbditos de Carlomagno, o “ingleses” a los pueblos celtas de Britania que fueron conquistados por el ejército romano de Julio César. Pero si Ucrania “no existía”, fue Putin quien terminó de crearla el 24 de febrero de 2022.

En la Rusia post-soviética, los círculos del poder se aferraron fuertemente a la retórica militarista y victimista: con la derrota en la Guerra Fría y la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, se quedó en la perplejidad de tener un gran arsenal atómico que hizo temblar al mundo y con la nostalgia de la carrera espacial y, al mismo tiempo, pasó a ser un país más en un mundo que ponía su mirada en el desempeño económico y en la calidad de vida de la población.

Como canta Coldplay en Viva la vida, solía gobernar el mundo y sentir el miedo en los ojos de sus enemigos… Y en muy poco tiempo, precipitadamente, todo eso se desvaneció en el aire de las ilusiones. Pero la intención de retornar a la tentación bélica, de la expansión con ejércitos que sobrepasaban en número –pero no en calidad- a los enemigos, estaba presente en los discursos tanto de los demagogos ultranacionalistas como Vladímir Zhirinovsky –en las elecciones parlamentarias de 1993, llegó a cosechar nada menos que el 23% de los votos, provocando alerta en Europa- así como de los nostálgicos del antiguo régimen stalinista del Partido Comunista.

Hay analistas políticos que insisten en tener en cuenta la necesidad de que los rusos se sientan en un entorno seguro frente a sus vecinos europeos –a esta tesis se sumó el presidente francés Emmanuel Macron-, pero olvidan que esos miembros del barrio del este y el centro del viejo continente fueron invadidos, amenazados y sojuzgados por los ejércitos de Moscú, desde los zares hasta llegar a secretarios generales del Partido Comunista de la URSS, como Iósif Stalin, Nikita Jruschov y Leonid Brezhnev.

Ya se ha vuelto una rutina –dolorosa, trágica y mortal- que cada semana las ciudades de Ucrania sean bombardeadas desde territorio ruso, o bien con drones de fabricación iraní. La ofensiva rusa, utilizando a los mercenarios del Grupo Wagner para tomar el control de Bajmut y Soledar, es una nueva escalada de la guerra tras meses en los que la contraofensiva ucraniana logró recuperar territorio, como la región de Jarkiv y la ciudad de Jersón.

Vladímir Putin quiere y necesita recuperar la iniciativa no solo para ganar esta guerra, sino también para la supervivencia de su propio régimen, ya que un conflicto prolongado comienza a ser visto como una derrota o, por lo menos, con un costo humano y material muchísimo más alto que el previsto en febrero de 2022. El incremento de las ofensivas, del número de soldados reclutados y de la fabricación de armamentos, tiene una respuesta correlativa desde la alianza atlántica, que ahora envió un escuadrón de tanques del tipo Challenger 2 –a los que podrían sumarse algunos Leopard de fabricación alemana-, además de misiles de alta precisión como los HIMARS y de entrenamiento brindado a los soldados ucranianos.

La salida diplomática se ve muy lejos en el horizonte, y lo mismo se advierte respecto de una resolución militar. Próximos a los once meses de la invasión, quizás estemos viendo solo los inicios de una guerra larga para la que ninguna de las partes estaba preparada, con un final imposible de prever.

Ricardo López Göttig es Profesor y Doctor en Historia, egresado de la Universidad de Belgrano y de la Universidad Karlova de Praga (República Checa). Ex investigador Senior part time del Departamento de Investigaciones y Profesor titular de Teoría Social en la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @lopezgottig

La democracia se esfuma y la economía se debilita cuando los funcionarios incumplen mandatos

Por Enrique Blasco Garma. Publicado el 14/01/23 en: https://www.infobae.com/opinion/2023/01/14/la-democracia-se-esfuma-y-la-economia-se-debilita-cuando-los-funcionarios-incumplen-mandatos/

Multitudes gritaban contra la Convertibilidad, en 2000 – 2001. En verdad, reclamaban para recomponer las pérdidas de especular contra el dólar

Durante una década, en la Argentina rigió una paridad fija de 1 a 1 entre el peso y el dólar (Reuters)

Durante una década, en la Argentina rigió una paridad fija de 1 a 1 entre el peso y el dólar (Reuters)

El PBI en dólares de la Argentina venía cayendo desde 1998 por la crisis del sudeste de Asia, la devaluación del real en Brasil y el default ruso.

Pero la contracción económica de 2002, superior al 60% del PBI, no tiene antecedentes. Fue el resultado de la redistribución forzada de riquezas lograda a través de la decisión de disponer una brusca devaluación y la pesificación asimétrica entre depósitos y préstamos en dólares en el sistema bancario.

Fue el triunfo de los amigos del poder.

Las constituciones y derechos se van modificando con las leyes, decretos, resoluciones, continuamente. Intentos que los argentinos sufrimos intensamente, con la consecuencia de que el país se ha vuelto cada vez más corrupto.

Un durísimo informe de Human Rights Watch (HRW) sobre la Argentina, que toma Infobae, destaca: “Se ha socavado de forma progresiva el Estado de derecho”.

La organización no gubernamental resaltó la retórica hostil que emplean el presidente Alberto Fernández y su vicepresidente, Cristina Fernández de Kirchner contra el Poder Judicial y la prensa independiente. Los detalles de un crudo análisis de la actualidad del país en materia política, económica y social.

“En Argentina existen problemas de derechos humanos”. Así comienza el informe anual de HRW sobre la actualidad del país, que resume los sucesos de 2022.

La organización se refirió a la relación del Gobierno y la Justicia e hizo foco en el pedido del presidente Alberto Fernández de avanzar con un Juicio Político a la Corte Suprema. Y en un apartado que resume el relevamiento, cuenta: “En Argentina, la retórica hostil hacia los jueces por parte de autoridades, las demoras en la designación de jueces y otras autoridades de alto nivel y la corrupción, también presente en el poder judicial, han socavado de forma progresiva el Estado de derecho”.

Sobre la avanzada contra el máximo tribunal, desde HRW recuerdan el proyecto de ley para avanzar con la ampliación de cinco a quince el número de integrantes de la Corte Suprema. En ese sentido, considera que “el gobierno de Fernández y sus aliados introdujeron varias reformas al sistema de justicia que podrían socavar la independencia de los tribunales y de los fiscales.

La organización no gubernamental resaltó la retórica hostil que emplean el presidente Alberto Fernández y su vicepresidente, Cristina Fernández de Kirchner contra el Poder Judicial y la prensa independiente (NA)

La organización no gubernamental resaltó la retórica hostil que emplean el presidente Alberto Fernández y su vicepresidente, Cristina Fernández de Kirchner contra el Poder Judicial y la prensa independiente (NA)

“En septiembre, legisladores oficialistas y de otros partidos aprobaron un proyecto de ley en el Senado que amplía la Corte Suprema de 5 a 15 magistrados, una medida que gobiernos anteriores han utilizado para cooptar la Corte. El proyecto no había sido tratado en la Cámara de Diputados al momento de la redacción de este informe”, consigna HRW.

En ese contexto, el informe de marras menciona las causas que involucran a Cristina Fernández de Kirchner: “Investigan la presunta participación de la vicepresidenta en hechos de corrupción”.

Asimismo, HRW destaca los inconvenientes por lo que atraviesa la Argentina y que “la crisis política, potenciada por las dificultades económicas y la polarización, ha creado un contexto desafiante para que existan mejoras en derechos humanos”.

Impacto socioeconómico

Acerca de la economía argentina, el informe de Human Rights Watch resalta las dificultades que atraviesan las personas de bajos recursos y los niños en el país: “Una larga crisis económica, que se profundizó durante la pandemia de Covid-19, afecta de manera desproporcionada a las personas de bajos ingresos y limita severamente la capacidad de las personas de ejercer sus derechos económicos”.

Y agrega: “Los niños y las niñas se vieron particularmente afectados: más de la mitad de los niños menores de 14 años vivían en la pobreza y más de uno de cada diez en la indigencia”, se apunta en el reporte de la ONG.

El nivel de inflación fue uno de los puntos que tampoco dejó pasar la investigación: “El Banco Central proyectó que la inflación podía superar el 100% en 2022, lo que dificultaría aún más las posibilidades de que las personas puedan satisfacer sus necesidades básicas”.

Sobre los derechos humanos

“En Argentina existen problemas de derechos humanos que incluyen el abuso policial, condiciones carcelarias deficientes y violencia endémica contra las mujeres. La prolongada crisis económica en el país afecta especialmente a las personas que viven en situación de pobreza”, afirma HRW en su publicación.

La organización alertó además en su último informe anual que la ofensiva del Gobierno sobre la Justicia, las demoras en la designación de jueces y de otros cargos, como el Procurador General, y la corrupción, incluida en el poder judicial, han socavado el estado de derecho en la Argentina. Y brindó también un lúgubre panorama sobre el estado de los derechos fundamentales en América latina.

“En la Argentina, la retórica hostil hacia los jueces por parte de autoridades, las demoras en la designación de jueces y otras autoridades de alto nivel y la corrupción, también presente en el poder judicial, han socavado de forma progresiva el Estado de derecho”, advirtió el informe de HRW.

Periódicamente, publico en esta columna la compilación de datos del PBI por habitante por parte del informe de Perspectivas de la Economía Mundial del FMI (WEO), en que el se aprecia con claridad como actualmente hay países con un ingreso medio anual por habitante de USD 300, como es el caso de Sudan del Sur, y otros con más de USD 90.000 en Suiza y Noruega, y superior a USD 100.000 en Irlanda.

Semejante, brecha se explica en gran parte por la ausencia (en el primer caso) y predominio (en los segundos” de las actividades competitivas con reglas estables. Sin reglas justas no existirían las democracias maduras y pujantes.

Enrique Blasco Garma es Ph.D (cand) y MA in Economics University of Chicago. Licenciado en Economia, Universidad de Buenos Aires. Fue Economista del Centro de Investigaciones Institucionales y de Mercado de Argentina CIIMA/ESEADE. Profesor visitante a cargo del curso Sist. y Org. Financieros Internacionales, en la Maestria de Economia y C. Politicas, ESEADE. Sigue a @blascogar

¿Son inteligentes los servicios de inteligencia?

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 14/1/23 en: https://www.infobae.com/opinion/2023/01/14/son-inteligentes-los-servicios-de-inteligencia/

Harry S. Truman

Harry S. Truman

En los últimos tiempos observamos con cierta alarma que los aparatos estatales teóricamente encargados de velar por los derechos de los gobernados son en realidad atacantes y en la materia de esta nota periodística espían a la gente con lo que se invade su privacidad. Como ha escrito Milan Kundera “si se pierde la privacidad se pierde todo”.

Es sumamente curioso que el ciudadano se vea obligado a financiar con impuestos acciones que lo persiguen y aplastan. Antes he escrito sobre este tema de los llamados servicios de inteligencia, pero en vista que vuelva a surgir el asunto es del caso reiterar lo dicho.

El adagio consigna que si a uno lo engañan una vez, la vergüenza corresponde a quien engaña, pero si nos vuelven a engañar con lo mismo, la vergüenza es para uno. Resulta de interés preguntarse y repreguntarse qué grado de compatibilidad o incompatibilidad existe entre los llamados servicios de inteligencia y el sistema republicano de gobierno. Como es sabido, uno de los ejes centrales de esta forma de concebir el aparato político consiste en la transparencia de sus actos.

Conviene llevar a cabo el ejercicio de una mirada crítica sobre estas reparticiones tan peculiares. Prácticamente todos los gobiernos cuentan con servicios de inteligencia, lo cual no invalida el interrogante. Cuando menos, llama la atención que una sociedad libre se desplace simultáneamente por dos andariveles tan opuestos.

Por una parte, se insiste en la necesidad de que los funcionarios gubernamentales sean responsables de sus actos y que éstos estén en conocimiento de los gobernados y, por otro, se procede de modo clandestino, echando mano a fondos reservados para propósitos de espionaje y otros menesteres non sanctos que se mantienen en las sombras. Parecería que hay aquí un doble discurso y que se entroniza una hipocresía digna de mejor causa.

Agentes dobles, contrainteligencia, secretos de Estado, escuchas y detenciones sin orden de juez, violaciones de domicilio y en otros partes del mundo se agregan asesinatos, sabotajes y en la mayor parte de los casos lados seguimiento de los dirigentes de partidos políticos de oposición son sólo algunos de los hechos que producen los más renombrados “servicios”. Esto es en el “mundo libre”, ya que en los países totalitarios se añade la tortura y la implacable persecución a quienes no adhieren al poder de turno.

En los Estados Unidos, actualmente existen veinticuatro “oficinas de inteligencia”, entre las que se destaca la CIA, creada a fines de la década del 40. En Inglaterra, el M15 y el M16; en Canadá, la CSIS; la BND en Alemania; el Mossad en Israel, y la FSB, sucesora de la KGB, en Rusia son sólo algunas de las caras visibles de este entramado de espionaje, contraespionaje y guerra subterránea.

El periodista de la BBC de Londres Paul Reynolds puso en tela de juicio la eficiencia de los servicios de inteligencia más destacados del mundo a raíz de la célebre invasión de Irak, en una columna titulada “¿Podemos confiar en los servicios de inteligencia?”. Por su parte, Harry Browne señala los fiascos de los servicios de inteligencia estadounidenses en Vietnam, Corea, Somalía y Haití, e incluso tiende un manto de sospechas sobre los que operaron durante la Segunda Guerra Mundial, en la que se terminó entregando a Stalin aproximadamente las tres cuartas partes de Europa.

Es que siempre los burócratas están tentados a utilizar este y otros departamentos y oficinas para fines políticos, y cuando no hay claros límites al poder y se permite recurrir a la clandestinidad los abusos no deben sorprender, sin contar con las traiciones, las falsas denuncias y las delaciones internas y ex amistades, como ocurría con la policía secreta de Sha de Persia, incluso con Ben Laden y en la CIA.

Por esto es que León Hadar, del Cato Institute, sugestivamente titula su ensayo “Los servicios de inteligencia no son inteligentes” que inspira el título del presente texto. Allí muestra con profusión de datos cómo la alegada seguridad nacional está en riesgo con estos procedimientos oscuros en los que, por definición, no hay control de gestión propiamente dicho. Hadar se refiere a los Estados Unidos. Imaginemos qué le cabe, por ejemplo, a lo que fue nuestra SIDE creada por Perón, luego SI y hoy AFI. Cambios de nombres pero con una alarmante y persistente continuidad de procedimientos aberrantes que incluyen casos espantosos y muy sonados en todos los rincones del planeta como es el del fiscal Alberto Nisman.

David Canon, del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Indiana, en su trabajo titulado Inteligencia y ética, alude a las declaraciones de un agente de la CIA que explica que lo importante es lograr los objetivos sin detenerse en los medios: “Los temas legales, morales y éticos no me los planteo, igual que no lo hacen los otros [integrantes de la CIA]”, dice, y documenta la cantidad de “sobornos a funcionarios, derrocamiento de gobiernos, difusión deliberada de mentiras, experimentos con drogas que alteran la mente, utilización de sustancias venenosas, contaminación de alimentos, entrega de armas para operar contra líderes de otros países y, sobre todo, complotar para asesinar a otros gobernantes”.

En esta dirección ofrece ejemplos de operaciones de la CIA en Costa Rica, Corea, Colombia, Laos, Guatemala, Irán, China e Indonesia. Asimismo, el ex presidente estadounidense Harry S. Truman 15 años después del comienzo de la oficina de inteligencia declaró a la prensa: “Cuando establecí la CIA, nunca pensé que se entrometería en estas actividades de espionaje y operaciones de asesinato”.

Pero, como bien destaca Norman Cousins, el establecimiento de entidades de estas características “necesariamente tiene que terminar en un Frankenstein”. Idéntica preocupación revela Drexel Godfrey en la revista Foreign Affairs, en un artículo titulado “Ethics and Intelligence”, en el que añade las encrucijadas del célebre embajador Joseph Wilson, quien contradijo los informes de inteligencia ingleses y norteamericanos respecto de la patraña de las armas de destrucción masiva.

No se avanza mucho aunque se establezcan estrictos controles republicanos, división horizontal de poderes y, en general, los indispensables límites al poder político si puede deslizarse por la puerta trasera todo tipo de abusos, sin rendir cuenta al público, por más que se tejan subterfugios más o menos elaborados a través de comisiones parlamentarias.

Los servicios de inteligencia son compatibles con regímenes totalitarios de factura diversa, pero parecen del todo inadecuados en el seno de una sociedad libre. No en vano en los Estados Unidos se extiende la utilización de la expresión rusa “zar” para el máximo capitoste del espionaje.

Es útil cuestionar y someter al análisis temas que habitualmente se dan por sentados. Si no se procede a esta revisión periódica, podemos encontrarnos con que estamos avalando ciertas políticas que resultan nocivas, pero que continúan en vigencia sólo por inercia, rutina o molicie. John Stuart Mill decía que todas las buenas ideas pasan invariablemente por tres etapas: la ridiculización, la discusión y la adopción. Este tema de los llamados servicios de inteligencia se vincula con muchos otros que también requieren limpieza de telarañas mentales para su mejor comprensión.

Ahora se informa que miembros del servicio de inteligencia del gobierno anterior en Brasil ayudaron en los actos de vandalismo a la sede de los tres poderes, tomando como ejemplo el bochorno de Donald Trump que además de alentar el ataque al Capitolio con el apoyo logístico de algunas reparticiones de los servicios, desconoce los resultados electorales a pesar de estar certificados por los cincuenta estados, por sesenta y un jueces federales y locales y su propio Vicepresidente.

En conexión con la llamada “inteligencia” menciono cuatro áreas adicionales al correr de la pluma. En primer término, la seguridad. Paradójicamente, en no pocos lugares para proteger este valor se lo conculca. Esto ocurre hoy, en gran medida, con la lucha antiterrorista. En última instancia, el terrorismo apunta a desmantelar y liquidar las libertades individuales. Pues lo curioso del asunto es que, por ejemplo, en lo que ha sido el baluarte del mundo libre –los Estados Unidos–, con el argumento de proteger aquellos derechos se los lesiona, con lo que en la práctica se otorga una victoria anticipada a los criminales del terror. Tal es el ejemplo de la vergonzosa denominada “ley patriótica”.

En segundo lugar, para mitigar las convulsiones que hoy tienen lugar, debería hacerse un esfuerzo mayor para no caer en la trampa mortal de las guerras religiosas y para distinguir un asesino de quien suscribe determinada religión. Hay que insistir en los graves peligros y acechanzas que aparecen al vincular el aparato estatal con una denominación confesional.

El tercer capítulo, emparentado con el surgimiento de los servicios de inteligencia para contrarrestar las guerras, son las epidemias de nacionalismos, xenofobias y racismos a que nos hemos referido la semana pasada en este mismo medio y que toman los lugares de nacimiento como un valor y un desvalor para el extranjero, como si las fronteras tuvieran algún sentido fuera de la descentralización del poder.

Por último, no estaría mal revisar exhaustivamente el papel de las Naciones Unidas, de la que dependen innumerables oficinas que pregonan a los cuatro vientos, en sus publicaciones y en las declaraciones de sus directivos, políticas socializantes que conducen a la pobreza y a la guerra, al tiempo que muchas veces se constituyen durante largos períodos en observadores incompetentes, tal como ha ocurrido hasta el momento en el caso actual de Hezbollah e Israel.

Un comentarista de la televisión mexicana proclamó: “Nosotros también somos observadores, pero de la inoperancia de las Naciones Unidas”. En este sentido es recomendable la lectura de gruesos volúmenes como The Fearful Master, A Second Look at the United Nations de Edward Griffin en su época el periodista radial de mayor audiencia en CBS Network y UN: Planned Tyranny del profesor de economía de la Universidad de Harvard Orval Watts donde se detallan las ideas de planificación socialista de los organizadores originales de la institución en 1945 y sus propósitos de extender sus idearios a los países miembros confirmadas luego en algunas de las entidades que han surgido de esa fundación como es el caso resonante de la CEPAL que ha propiciado el estatismo en América Latina, una tendencia en otros casos consignada en estatutos a veces apoyados en distintas operaciones por servicios de inteligencia. Todo lo cual no significa desconocer que algunos de los miembros han denunciado políticas a contramano aquellas medidas muchas de las cuales intensifican los problemas que se anuncia se quieren resolver.

De todos modos, al efecto de ilustrar preocupaciones justificadas con un ejemplo extremo, el dictador de Uganda Idi Amin Dada -”el caníbal con refrigerador”, como lo denomina Paul Johnson en A History of the Modern World debido a la forma en que engullía a sus prisioneros, además de hacer alarde de sus servicios de inteligencia criminales- el autor relata minuciosamente en el libro de referencia que el primero de octubre de 1975 la Asamblea General de las Naciones Unidas le brindó una ovación de pie por parte de todos los delegados cuando llegó al podio el dictador y otra después de su incendiario discurso lleno de amenazas al mundo libre, en el contexto de las sumamente pastosas actitudes de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas donde ahora el régimen de la tiranía cubana ocupa un sitial de peso.

Entonces, en nuestra línea argumental de fondo, no sólo debemos concentrar la atención en la naturaleza y los alegados servicios que prestan las estructuras de “inteligencia”, sino también prestar atención a las causas que dan lugar al debate que ahora pretendemos abrir, al efecto de seguir averiguando los graves inconvenientes de este tipo de organizaciones. A esta altura del partido y en vista de los antecedentes truculentos de estos llamados servicios, tal vez debiera abandonarse el uso de la expresión “inteligencia” y sustituir esos departamentos por otros bajo auditorias y controles solo para evitar ataques a los derechos en diversas manifestaciones pero nunca provocar atropellos a las libertades individuales, que como queda dicho constituyen actos contra los principios más elementales de la civilización.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

A 21 años de la salida de la convertibilidad: resultados catastróficos, incluso cambiarios

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 10/1/23 en: https://www.infobae.com/opinion/2023/01/10/a-21-anos-de-la-salida-de-la-convertibilidad-resultados-catastroficos-incluso-cambiarios/

El 6 de enero de 2002 Eduardo Duhalde, elegido presidente por la Asamblea Legislativa, decía la famosa frase: “el que depositó dólares recibirá dólares y el que depositó pesos recibirá pesos”. Qué ocurrió

La devaluación del peso fue con Eduardo Duhalde como presidente de la Nación, en enero de 2002. Fernando de la Rúa no devaluó ni pesificó, lo hizo el peronismo de la mano de Duhalde, Jorge Remes Lenicov y José Ignacio de Mendiguren (Reuters)

La devaluación del peso fue con Eduardo Duhalde como presidente de la Nación, en enero de 2002. Fernando de la Rúa no devaluó ni pesificó, lo hizo el peronismo de la mano de Duhalde, Jorge Remes Lenicov y José Ignacio de Mendiguren (Reuters)

Se abandonaba la Ley de Convertibilidad 21 años atrás y la economía argentina entraba en un colapso económico mayor al de 2001, porque ya no era el corralito lo que iba a afectar los ahorros de los argentinos, aparecía la pesificación asimétrica, en que el principal dato era que el que había depositado dólares recibiría dólares a un tipo de cambio menor al que imperaba en el mercado.

Luego veremos que el principal perjuicio que generó la pasificación de los depósitos fue la ruptura de los contratos por parte del Estado, porqueel que tenía dólares en el banco recibió pesos.

El Estado, cuya principal función es velar por el cumplimiento de las leyes y considerando que los contratos entre las partes son ley, fue el primero en violar la ley. Costo que hoy se sigue pagando por la falta de confianza en que las autoridades garanticen el cumplimiento de los acuerdos entre las partes.

Pero el “club de los devaluadores” de esos años, entre los que se encuentran actuales funcionarios públicos, solo pensaron en beneficiar a sus empresarios socios y, con el argumento del tipo de cambio bajo, hicieron un destrozo que generó una caída del PBI del 11% y la pobreza saltara a 55% de la población.

Ni siquiera sirvió semejante barbarie económica para no volver a repetir los errores de política, porque el peronismo, que gobernó 17 de esos 21 años, se encargó de “pisar” el tipo de cambio como supuesto mecanismo antiinflacionario, al punto que la paridad real actual es peor que en la que rigió durante la convertibilidad.

El siguiente gráfico muestra la evolución del tipo de cambio real peso-dólar promedios mensuales que publica el BCRA. El primer dato es que el último mes completo de la convertibilidad fue diciembre de 2001, porque la salida de ese régimen con la devaluación del peso fue con Eduardo Duhalde como presidente de la Nación, en enero de 2002. Fernando de la Rúa no devaluó ni pesificó, lo hizo el peronismo de la mano de DuhaldeJorge Remes Lenicov y José Ignacio de Mendiguren.

Fuente: Elaboración propia con datos del BCRA
Fuente: Elaboración propia con datos del BCRA

El tipo de cambio real promedio de noviembre de 2015, último mes completo del gobierno kirchnerista anterior al actual, era un 8% menor al de diciembre de 2001, según datos del BCRA.

Es decir, destrozaron los ahorros de la gente, e hicieron estallar la pobreza, en nombre de un tipo de cambio que consideraban atrasado durante la convertibilidad y ahora el Gobierno del mismo signo político se aferra al cepo cambiario y a una paridad oficial que según los datos que publica el BCRA es menor al de la convertibilidad. La consecuencia: se contrajo la oferta y se expandió la demanda de algo que estaba artificialmente bajo.

Es curioso cómo defensores de lo que llaman la industria nacional, como De Mendiguren, a la cual hay que proteger porque no quiere competir, terminan otorgándole a un sector un tipo de cambio artificialmente tan bajo, incluso menor al que rigió durante la convertibilidad, pese a que de esa forma conspira contra las exportaciones de manufacturas y alienta las importaciones.

Por eso tienen que, recurrentemente, acudir a mecanismos arancelarios y paraarancelarios para proteger una industria que no está en condiciones de brindar bienes en la calidad y precio que se consiguen a nivel internacional. El perjudicado termina siendo el consumidor, porque es una forma de bajar el salario real en beneficio de un sector productivo.

El otro dato que surge del gráfico es que a diciembre de 2022 el tipo de cambio real promedio de pesos por dólar, en base a datos del BCRA, se ubicó un 19% por debajo de noviembre de 2019 que fue el último mes completo de la presidencia de Cambiemos.

Además, la serie revela con claridad como la cotización del dólar artificialmente barata, es brutal en los primeros 12 años de gobierno K y nuevamente cae en forma pronunciada en los 3 con Alberto Fernández como presidente.

El gran devaluador es José Ignacio de Mendiguren, cree que devaluando el peso se resuelven todos los problemas de la economía argentinaEl gran devaluador es José Ignacio de Mendiguren, cree que devaluando el peso se resuelven todos los problemas de la economía argentina

Dicho, en otros términos, los que se quejan siempre del dólar barato de la convertibilidad son especialistas en atrasar artificialmente el tipo de cambio oficial al punto que terminan estableciendo cepos cambiarios y racionando la entrega de moneda extranjera para poder importar insumos.

El gran devaluador es José Ignacio de Mendiguren, porque cree que devaluando el peso se resuelven todos los problemas de la economía argentina, cosa que si fuera cierta tendríamos que ser una potencia económica con la cantidad de veces que se depreció el peso argentino.

Es que es tal la emisión monetaria que se requiere para financiar el populismo que la inflación se dispara y el gobierno termina recurriendo al ancla el tipo de cambio oficial para intentar contenerla.

Plan económico

Dicho sea de paso, se suele nombrar a la convertibilidad como si hubiese sido un plan económico. En rigor, fue una regla monetaria por la cual el BCRA solo podía emitir si había un dólar respaldando cada peso en circulación.

Al igual que la caja de conversión en patrón oro, el BCRA funcionaba como una caja de conversión, pero en lugar de ser convertible a oro fue a dólares, porque la sociedad simplemente eligió la divisa. Es refugio de valor y cada vez es más medio de cambio ampliamente aceptado, en tanto que el peso, devaluado sistemáticamente, es despreciado por la gente, y prácticamente se lo toma como unidad de cuenta.

Fuente: Elaboración propia con datos del BCRA y del mercadoFuente: Elaboración propia con datos del BCRA y del mercado

Si se mira la serie de brecha cambiaria entre la cotización del dólar oficial y el blue, se aprecian cuatro picos en el último medio siglo.

El punto máximo se produce al finalizar la denominada “inflación cero” de José Ber Gelbard, que desembocó en el “rodrigazo” en 1975; luego se encuentra otro en 1982, al finalizar la Guerra de Malvinas; y el tercero en marzo de 1989 después del estallido del Plan Primavera en febrero de 1989 y la entrada en la hiperinflación.

Sin embargo, hubo un pico más alto que en la hiperinflación de 1989, que fue en julio2022 cuando la brecha llegó al 115%, con lo cual ese dato ubicaría a brecha cambiaria de este gobierno en el tercer lugar más alto del último medio siglo.

En síntesis, la salida de convertibilidad no trajo tipos de cambio reales más altos. Por el contrario, derivó en una brecha cambiaria que se amplió a una de las mayores en medio siglo de economía argentina, las exportaciones se estancaron en volumen desde 2004; la actividad agregada no crece desde desde 2011 y la pobreza está llegando a los mismos niveles de comienzo de siglo.

El gobierno peronista con predominio kirchnerista ha sido letal para la economía argentina, porque confirmó que el problema del país no fue tanto la falta de una adecuada regla monetaria, sino el populismo que arrasa con el orden jurídico. Y sin reglas de juego estables y donde impera la arbitrariedad, el resultado es más pobreza.

Quienes creyeron que con salir de la convertibilidad iba a venir la prosperidad a la Argentina se equivocaron fiero, porque dio rienda suelta al populismo más exacerbado que terminó destruyendo la capacidad productiva del país y creando una mayor legión de pobres e indigentes.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

El poder del cuarto poder.

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2023/01/el-poder-del-cuarto-poder.html

Siempre me impactó la idea que representa ese poder de la prensa cuya importancia le ha merecido ser reconocido incluso por la Constitución de la Nación Argentina y la de otros países, ya sea para otorgarle amplia libertad o la más estricta censura.

Todos los déspotas admiten su trascendencia, y por eso siempre han pujado por tenerla de su lado, por las buenas o por las malas.

Es difícil para el ciudadano común discernir donde se encuentra la delgada barrera que separa a la prensa servil y tributaria al poder de la otra libre e independiente. A veces la distinción es clara, otras difusa, y en una tercera ocasión el servilismo es manifiesto. El problema consiste en donde se posicionan las zonas grises.

Y esto carecería de toda significación si la gente no fuera tan dependiente de la prensa o, mejor dicho, de los que hacen de ella su profesión: los periodistas. Estos tienen un poder enorme del cual muchas veces no parecen conscientes.

La llamada »opinión pública» depende de ellos casi con una sumisión absoluta. Su credibilidad es muchas veces más alta que la que gozan los políticos. Por algún fenómeno psicológico difícil de explicar (al menos para el que esto escribe) es más fácil para la gente dudar de la palabra de un político, que la de un periodista sobre el mismo tema.

Quizás algunas explicaciones puedan ser estas:

  1. El político está más expuesto (cualitativamente) en su palabra, dado que en la acción política debe demostrarla.
  2. Esa misma acción política (ya en curso) muestra que, en un porcentaje cercano al 100%, lo que ha prometido en campaña es total o parcialmente falso.

El periodista, en cambio, no está sometido a estas limitaciones. No está obligado a prometerle nada al votante, ya que su misión se agota en mostrale lo que hacen los demás. Es todo lo que debe realizar, es su principal compromiso: exponer a la gente lo que pasa. Lo que hacen los otros. El público será el que juzgará a esos otros. A veces el periodista se suma a ese juicio y generalmente lo hace coincidente con el de sus espectadores. Su público. De estos: es una mayoría la gente que pasa horas de su vida y de su día a día frente a un televisor mirando constantemente las noticias… de lo que sea. No importa, mientras sean noticias de cualquier cosa.

Ingrese el lector a cualquier red social y deténgase por un rato largo a ver de qué habla la gente y podrá comprobar lo que aquí se dice.

Como los periodistas están más expuestos que los políticos a la exhibición pública, son aquellos los más creíbles, simplemente porque se los escucha más a menudo que a los políticos y no están exigidos a probar la verosimilitud de sus dichos. Basta que dejen deslizar entre sus espectadores un mero »trascendido» sobre un hecho o dicho cualquiera para generar sospechas sobre los protagonistas del mismo y dar el puntapié inicial a interminables polémicas.

El periodista tiene en su público un interés comercial a largo plazo. Y cuenta para ello con algunas ventajas: no está obligado a confiar en la veracidad de las fuentes en las que abreva la información que recaba, excepto, a veces, que sea un periodista de investigación, al que la misma opinión publica le atribuye una responsabilidad mayor, pero -a la vez- una cuota también más grande de credibilidad que al resto de los periodistas de divulgación.

Pero el rasgo en común entre periodistas y políticos es que ambos viven y se deben a su público. Cada uno a su manera, deben ofrecerle a ese público del que dependen un producto que estos demanden. Y como todo consumidor, esos gustos del público van mutando en el tiempo y se van haciendo cada vez más exigentes.

La puja por estar en la TV se acrecienta, ya que la gente que la consume masivamente es más afecta a los medios pasivos de información (audio y video) y menos a los medios activos (lectura).

Un video de un periodista español lo describe a la perfección en muy pocas y ejemplares palabras. Se puede ver aquí: https://t.co/sQ78W7kcut

»Lo que se ve y lo que no se ve» (F. Bastiat)

Si bien el fenomenal polemista francés utilizó dicha frase con otros propósitos, se la tomaremos prestada para ilustrar nuestra idea siguiente.

Posiblemente, lo más trágico del periodismo es aquello que no muestra, muchas veces por desconocimiento y no deliberadamente.

Me refiero a que conozco muchísima gente verdadera y excelentemente capacitada en amplios campos del saber humano (político, económico, cultural, académicos, etc.) que sería tremendamente útil a la sociedad, pero son aquellos que nunca llegan a ninguna parte sencillamente porque »nadie los conoce», ya que -como se dice- »no tienen prensa».

Suelen, sin embargo, en el mejor de los casos, moverse en círculos privados de profesionales calificados, pero podrían aportar mucho más a la sociedad si sus brillantes contribuciones tuvieran masiva difusión.

Mucha gente supera con creces a los mediocres que hoy paradójicamente »sobresalen» en esos campos y en otros, por la única razón de que estos últimos son »personajes» nada más porque aparecen muy seguido, en la TV, radios, diarios. En cambio, los que verdaderamente saben no tienen esa posibilidad, o sólo lo hacen esporádicamente sin la suficiente intensidad como para transcender a posiciones más conocidas.

Habitualmente me pregunto, ¿cuántos deportistas de excelencia hoy serian estrellas del deporte si simplemente hubieran tenido la suerte de ser descubiertos por la persona apropiada que los llevara a los medios de difusión para presentarlos como una verdadera promesa en lo suyo? He aquí donde el poder de la prensa revela, a mi juicio, toda su dimensión.

Y sólo tomo el caso del ‘’deporte’’ y -en especial- el fútbol, porque es la »religión» mayoritaria en numerosas partes del mundo. Pero lo mismo aplica al arte, el espectáculo (cine, teatro, etc.) la ciencia, la política, la economía, y hasta el periodismo incluido también, etc.

Creo que han de ser muchísimas más las veces en la vida donde las verdaderas luminarias sociales se encuentran en el anonimato y no en las tablas de un escenario televisado que, por su propia naturaleza, siempre es limitado.

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

Acerca de una confusión lamentable

Por Bertie Benegas Lynch. Publicado el 7/1/23 en: https://www.infobae.com/opinion/2023/01/07/acerca-de-una-confusion-lamentable/

Cuando decimos que todos los liberales estamos agradecidos a Milei es una fórmula que no niega que cada uno se sienta representado por quien le de la gana (más tratándose de liberales)

Javier Milei en Moreno, el año pasado

Javier Milei en Moreno, el año pasado

Es muy lamentable que en los momentos tan peligrosos que vive nuestro querido país, irrumpa una persona que invariablemente da muestras de estar abrumada y fuera de sí debido al éxito notable de Javier Milei en torno a la difusión de las ideas liberales y haberlas puesto en el centro del debate público. Gracias a Javier, el interés y la adopción por las ideas de la libertad, se propagaron inicialmente de manera muy expansiva entre los jóvenes pero hoy ya han trascendido las generaciones y es un fenómeno transversal que se amplió a todos los rincones argentinos y también en el exterior.

Es cierto, como dice Alberto Benegas Lynch (h), que no ha habido un discurso más sólido del liberalismo en nuestro medio en el nivel político desde hace muchísimo tiempo. Es cierto que las contribuciones de la Escuela Austríaca no estaban suficientemente difundidas con anterioridad, lo cual ha sido especialmente trabajado por Milei con gran notoriedad. Además de sus detenidas elaboraciones sobre las formidables contribuciones de Carl MengerLudwig von MisesFriedrich HayekIsrael Kirzner y Murray Rothbard, Javier fundamenta todos sus aportes basado en el aspecto moral y extendiendo su análisis al homicidio en el seno materno -mal llamado “aborto”-, el ambientalismo y distintos aspectos caros que hoy peligran en nuestro medio como la división de poderes. Además, ha trabajado y presentado propuestas concretas en materia monetaria, fiscal, previsional, laboral y de comercio exterior.

Por citar solo un ejemplo (hay muchos que han sido vírgenes hasta el surgimiento de Milei en la escena política), nadie en este plano había propuesto la liquidación del banco central en línea con reiteradas sugerencias de los premios Nobel en economía Gary BeckerJames BuchananMilton Friedman y el antes mencionado Hayek. Es de gran interés mostrar que por más que el directorio de la llamada “autoridad monetaria” esté integrado por profesionales honestos y de buena voluntad, solo pueden tomar tres decisiones: expandir, contraer o dejar igual la base monetaria. Cualquiera de las tres decisiones, altera los precios relativos que, como es sabido, son las únicas señales con que cuenta el mercado para conocer donde es atractivo invertir y donde no hacerlo en el contexto de la disponibilidad de recursos siempre escasos y necesidades ilimitadas.

Javier Milei ha insistido hasta el cansancio que no ha venido “a guiar corderos sino a despertar leones”, lo último que pretende es ser “líder” que, por otra parte, ese término remite a lugares muy oscuros. Justamente Milei es un referente que irrumpe en la política para contribuir a que cada persona pueda liderarse a si misma.

Las disidencias en la mesa liberal son bienvenidas y es lo que ha nutrido a su pensamiento a lo largo de su historia. Tal como ha repetido Alberto Benegas Lynch (h) “los liberales no somos una manada y detestamos el pensamiento único por lo que los intercambios de ideas son bienvenidos”. Esa idea no solo no reviste ninguna “inconsistencia” sino que, hablar de “ideología” es el antítesis del espíritu liberal, pero no en el sentido inocente del diccionario de “conjunto de ideas”, tampoco en el sentido marxista de la falsa conciencia de clases; sino como la aceptación generalizada de algo cerrado y terminado que no admite réplicas o refutaciones.

Estimo que en las delicadas circunstancias por las que atraviesa Argentina, no es el momento de hacer ejercicios de terapia o saciar rencores buscando pretextos absurdos para atacar a una persona que expone el ideario liberal de modo convincente. Nos vienen destrozando desde hace más de un siglo -incluso a veces con modales suaves- por lo que resulta indispensable tener la sabiduría de ser capaces de hacer un balance y observar de cerca cuáles son sus propuestas y, como es el caso, si se trata de medias que suscriben la libertad en todos los campos, es menester apoyar y no poner palos en la rueda.

Con estos permanentes ataques ajenos a un debate de ideas, Roberto Cachanosky queda expuesto a comentarios de los colegas. Basta tener un vínculo o un acercamiento con Milei para que Roberto la emprenda contra esa persona, incluso contra personalidades de peso, como el doctor Adrián Ravier y otros intelectuales de renombre, de grados académicos máximos y con contribuciones y reconocimientos en muy diversos campos. Roberto es una persona que básicamente se limita a comentar sobre las Leliqs y afines.

Alberto Benegas Lynch (h) ha dictado conferencias y participado en mesas redondas de prácticamente todos los centros cívicos de la Ucedé y participaba con Álvaro Alsogaray en la Academia Nacional de Ciencias Económicas de la que ambos eran miembros y también en reuniones familiares como ocurría en casa de mi abuelo que lo invitó a Alsogaray a incorporarse al Encuentro Republicano, lo cual aceptó con gusto. Gran trabajo llevó adelante don Álvaro lo cual no quita para nada los renovados méritos del esfuerzo de Javier.

No creo que haya que perder mucho más tiempo con estos asuntos, pero tal vez resulta útil estas observaciones en medio de la lucha por la libertad que afortunadamente no son solo de Milei en el nivel político, aunque es el más radical en sus propuestas. Independientemente de los próximos resultados electorales, el testimonio que deja Javier es colosal. La persuasión de almas y la cantidad de gente que ha abrazado las ideas de la libertad, no tiene registro. Ha dejado también un testimonio que provocó un giro notorio en el discurso de muchos otros que hasta el momento patrocinaban otras medidas muy a contramano del liberalismo.

Una recomendación que eventualmente pude resultar de provecho, es la lectura del discurso de incorporación de Alberto Benegas Lynch (h) a lo que es su tercera Academia Nacional votado por sus pares, esta vez la de Ciencias Morales y Políticas titulado “Fundamentos morales de la tradición de pensamiento liberal”, publicada con un prólogo sumamente elogioso de Loris Zanatta de la Universidad de Bologna.

Cuando decimos que todos los liberales estamos agradecidos a Milei, sabemos que hay quienes se dicen liberales pero son un esperpento, aquella es una fórmula lo cual no niega que cada uno se sienta representado por quien le de la gana (más tratándose de liberales). De ahí la definición en cuanto a que “el liberalismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida de otros”.

Bertie Benegas Lynch. Licenciado en Comercialización en UADE, Posgrado en Negociación en UP y Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Síguelo en @nygbertie