Los derechos son siempre humanos

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 26/7/2en: https://www.laprensa.com.ar/504606-Los-derechos-son-siempre-humanos.note.aspx

De un tiempo a esta parte se recurre a una grotesca redundancia en la parla que se ha tornado convencional y es la referencia a los “derechos humanos” sin percatarse que los derechos no son minerales, vegetales ni animales son necesariamente humanos.

Esto es así debido a las siguientes razones fundamentales. En primer lugar, el sujeto de derecho para ser consecuente tiene que contar con libre albedrío, es decir, capacidad de decidir y optar entre distintos medios para la consecución de específicos fines, lo cual incluye la capacidad de defender sus derechos. La condición humana implica la capacidad de distinguir proposiciones verdaderas de proposiciones falsas. Implica inexorablemente la facultad de argumentar, de revisar las propias conclusiones, dar rienda suelta a la posibilidad de ideas autogeneradas, por tanto a la responsabilidad individual por actos y dichos, a la moralidad de su conducta, en otros términos a la libertad que de todas las especies conocidas el ser humano es la única criatura que posee el antedicho libre albedrío que constituye el cimiento y la distinción sobresaliente de su naturaleza, de allí es que se denominan derechos naturales. Del mismo modo que todo tiene sus propiedades y características, el ser humano se diferencia por lo dicho.

A partir de la fecundación de óvulo hay un ser humano en acto, en potencia de contar con otras características a medida que se desarrolla, del mismo modo que todos estamos en potencia de muy distintos aspectos en el transcurso de nuestras vidas. En este sentido la Academia Nacional de Medicina de nuestro medio ha declarado en su plenario del 30 de septiembre de 2010: “Que el niño por nacer, científica y biológicamente es un ser humano cuya existencia comienza al momento de su concepción […] Que destruir un embrión humano significa impedir el nacimiento de un ser humano. Que el pensamiento médico a partir de la ética hipocrática ha defendido la vida humana como condición inalienable desde la concepción. Por lo que la Academia Nacional de Medicina hace un llamado a todos los médicos del país a mantener la fidelidad a la que un día se comprometieron bajo juramento”.

Un embrión humano contiene la totalidad de la información genética: ADN o ácido desoxirribonucleico. En el momento de la fusión de los gametos masculino y femenino -que aportan respectivamente 23 cromosomas cada uno- se forma una nueva célula compuesta por 46 cromosomas que contiene la totalidad de las características del ser humano. Quienes mantienen que en el seno materno no se trataría de un humano del mismo modo que una semilla no es un árbol, confunden aspectos cruciales. La semilla pertenece en acto a la especie vegetal y está en potencia de ser árbol, del mismo modo que el feto pertenece en acto a la especie humana en potencia de ser adulto. Por lo consignado el llamado aborto es homicidio en el seno materno. La imposibilidad momentánea del feto de ejercer sus derechos naturales no modifica su condición humana, del mismo modo que ocurre con el adulto en coma o discapacitado lo cual no cambia su naturaleza humana puesto que se trata de accidentes o de meras circunstancias transitorias.

ESPIRITU DAÑINO Y CRUEL

Ahora bien, del hecho que el ser humano es la única especie conocida sujeta a derecho y capaz de defenderlo no quita el cuidado de otras especies y que sea reprobada su destrucción o maltrato (a menos que se trate de bacterias que si no son destruidas terminarían con los humanos o la liquidación de cucarachas por una cuestión elemental de higiene). También se matan animales como alimento y se liquidan plantas y se talan árboles para diversos propósitos de subsistencia. De todos modos, el sufrimiento innecesario a animales muestra un espíritu dañino y cruel que debe ser contrarrestado por espíritus nobles.

Pero los animales no son sujetos de derecho: si un elefante destruye mi jardín no lo puedo llevar a tribunales para que responda por sus actos, el animal pertenece en acto a esa especie y solo está en potencia de desarrollar sus condiciones naturales. Como es sabido, en los animales no hay acción que implica propósito deliberado, sino reacción, es decir, solamente dependen de estímulos físicos (por ello es que Karl Popper ha bautizado la negación del libre albedrío como mero “determinismo físico” incapaz de acción propiamente dicha).

Personalmente con mi mujer nos hemos ocupado con nuestros hijos especialmente de incentivarlos a cuidar y apreciar los animales puesto que estimamos que forma parte esencial de la educación, de modo similar a valorar el significado de árboles y otras manifestaciones de la naturaleza.
Pero el derecho tiene un significado preciso que no puede bastardearse ni usarse livianamente. Hoy en día lamentablemente se recurre al derecho para asimilarlo al pseudoderecho puesto que se ha trocado su significado por el atropello al derecho del vecino. De este modo se pretenden otorgar derechos que implican la usurpación del bolsillo ajeno. Se ha llegado a la sandez de sostener que frente a toda necesidad nace un derecho confundiendo conceptos clave.

NOTABLE DECADENCIA

En esta línea argumental, se declama el “derecho a una vivienda digna”, a “un ingreso adecuado”, a “cantidades necesarias de vitaminas e hidratos de carbono” y así sucesivamente sin tener en cuenta que estas aspiraciones de deseos de concretarse se traducen inexorablemente en la lesión del derecho del vecino ya que los aparatos estatales nada tienen que previamente no lo hayan succionado de otros. En otras oportunidades he puesto el ejemplo de lo propuesto seriamente hace unos años por la Asamblea Constituyente de Ecuador -una moción que afortunadamente no prosperó- para que se incluyera en la Carta Magna “el derecho de la mujer al orgasmo”.

En otros términos, referirse a los derechos es suficiente para evitar el pleonasmo y debe tenerse muy en cuenta que desde que se usa la expresión “derechos humanos” se ha producido una notable decadencia en la interpretación del derecho. Paradójicamente, en general cuanto más se declama sobre “derechos humanos” menos se entiende el significado del derecho a secas por lo que observamos que los aparatos estatales cada vez más atropellan los derechos de los gobernados en lugar de garantizarlos y protegerlos.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Mantener las reglas de juego, sí… salvo que sean las reglas incorrectas

Por Adrián Ravier. Publicado el 26/7/21 en: https://www.cronista.com/columnistas/mantener-las-reglas-de-juego-salvo-que-sean-las-reglas-incorrectas/

Se ha señalado insistentemente que cada gobierno que llega lo hace con su propio libreto, cambiando las reglas de juego e impidiendo que las cosas resulten bien. Se reclama que las reglas de juego deben ser estables. ¿Quién puede oponerse a este principio? Personalmente lo acepto, pero con una variante. No debemos sostener siempre las mismas reglas de juego, cualesquiera sean esas reglas. Debemos mantener el marco de reglas estable, siempre que las reglas sean las correctas.

Piense el lector por ejemplo en Cuba, una economía socialista que por más de medio siglo mantuvo las mismas reglas de juego, sin propiedad privada, sin elecciones, aislados del mundo. Esas reglas sólo llevan a la miseria. Cuba debe cambiar.

Argentina inició un camino en 2003 que terminó con la abundante inversión extranjera directa de los años 1990, también con la estabilidad monetaria, retomó el sistema de reparto, volvieron los controles sobre los precios y sobre el tipo de cambio, se expandieron los planes y programas sociales, así como los subsidios a quienes lo necesitan y también a quienes no lo necesitan. Todo esto claramente debe cambiar.

Argentina necesita un marco de reglas con equilibrios macroeconómicos, partiendo por el equilibrio fiscal, lo que requiere de algunas reformas fundamentales:

1. Por el lado de los ingresos, una reforma tributaria, para que se simplifique la estructura tributaria, pero también para que se reduzca la presión tributaria. Más de 170 impuestos en los tres niveles de gobierno evitan que las empresas puedan generar actividad y empleo. Aplica aquí el concepto de la Curva de Laffer, donde desmantelando más de un centenar de impuestos, la Argentina podría incluso mejorar su recaduación.

2. Reforma integral del Estado, lo que implica revisar los presupuestos y reducir la órbita del estado, en línea con el principio de subsidiariedad. El Estado sólo debe hacer aquello que el sector privado no puede hacer. Hay mucho de lo que el estado hoy hace que podría ser administrado parcial o totalmente por el mercado, y con ello tendríamos mejores resultados y a menor costo. El sector privado ha probado ser mucho más eficiente que el sector público. Sólo cuando podamos recuperar el funcionamiento del mercado, podremos visualizar qué rol cabe para el estado en su objetivo de inclusión. El presupuesto base cero ha sido una buena herramienta para reestructurar empresas cuya solvencia estaba comprometida y también para algunos estados fallidos.

3. Reforma previsional, partiendo de un sistema de reparto quebrado, con la intención de recuperar ingresos dignos para la población pasiva, y al mismo tiempo con la intención de reducir la principal partida de gasto. El principal desafío aquí es definir una transición para un problema estructural que no puede seguir siendo ignorado.

Con estas tres reformas podrá alcanzarse el equilibrio fiscal y sólo mediante ellas la autoridad monetaria podrá abandonar la monetización del déficit público. Eso podrá evitar seguir inflando la economía con nuevas emisiones de dinero, pero aun queda pendiente resolver el enorme desequilibrio monetario hoy existente en las llamadas Leliqs. Aquí viene la cuarta reforma.

4. Reforma monetaria y bancaria. Argentina necesita plantear una reforma que permita recuperar una moneda sólida, sea a través de la dolarización, o bien a través de reglas monetarias que pueda aplicar el BCRA. Un ejemplo de esto es prohibir a la autoridad monetaria acceder a comprar bonos del gobierno. Numerosos países han alcanzado el equilibrio fiscal bajo esa regla. Algunos economistas pensamos que esas reglas sólo se cumplirían transitoriamente, y por ello sugerimos que la dolarización es una solución más definitiva, en la medida que termina con el BCRA. Con Nicolás Cachanosky hemos propuesto una reforma de dolarización flexible que resuelve el problema del desequilibrio monetario, atendiendo también la dificultad de los pasivos monetarios. La propuesta permitiría alcanzar rápidamente estabilidad monetaria, reducir las tasas de interés nominales y reales, y con ello generando una rápida mejora en la actividad económica y el empleo.

Finalmente, es necesario atender el desequilibrio cambiariocon un cepo muy duro para adquirir divisas, eliminando la discrecionalidad en su manejo, terminando con el atraso cambiario y también con el cuello de botella que hoy enfrentan las empresas que necesitan divisas.

5. Una reforma cambiaria debe encarar todos estos frentes, empezando por levantar el cepo y permitir que el mercado descubra cual es el valor del dólar, de acuerdo demanda por un lado, y su escasez por el otro. Una vez definida ese valor, reconociendo el lugar en el que estamos, Argentina podrá encarar la dolarización a una definida tasa de conversión, o bien una nueva convertibilidad (que no lo considero deseable), o bien una política monetaria con metas estrictas. Esa reforma debería resolver el atraso cambiario, a partir de lo cual Argentina podría emprender un nuevo camino de crecimiento.

Por supuesto hay otros frentes, otras reformas urgentes como la reforma laboral para alcanzar una mayor flexibilidad que beneficie a los trabajadores para obtener oportunidades de empleo, además del frente institucional, donde la inseguridad jurídica, la burocracia, la corrupción sean modificadas en favor de la independencia judicial y más transparencia.

Sólo una vez que estas reformas se haya practicado y que hayan resultado en equilibrios simultáneos en el frente fiscal, monetario y cambiario, podremos sugerir que las reglas de juego sean estables.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín. Sigue a @AdrianRavier

Sobre el pionero de las instituciones liberales

Por Alberto Benegas Lynch (h): Publicado el 24/7/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/07/24/sobre-el-pionero-de-las-instituciones-liberales/

Leonard Read

Luego de la segunda guerra mundial y en gran medida como consecuencia de los avatares de ese conflicto armado resultado a su vez de haber abandonado los valores de la sociedad libre, la decadencia intelectual fue mayúscula -tal como entre otros describe Stefan Zweig en El mundo de ayer– hasta que irrumpieron dos instituciones que comenzaron lenta pero firmemente a cambiar el rumbo. En primer lugar, la Foundation for Economic Education como entidad pionera en el estudio y difusión de aquellos valores, establecida en 1946 y luego, al año siguiente, la Mont Pelerin Society que el premio Nobel en economía Friedrich Hayek denominaba “la academia internacional”.

Tuve la fortuna de vincularme a esas dos estructuras gigantes del intelecto, en el primer caso fui becado para trabajar en mi doctorado inicial, oportunidad en la que pude asistir a clases de Ludwig von Mises, Israel Kirzner, Murray Rothbard, Hans Sennholz y otros titanes del pensamiento. En el segundo caso, fui patrocinado por el propio Hayek para ingresar como miembro y luego fui dos veces integrante del Consejo Directivo de esa organización en la que participé muchas veces como orador en sus programas académicos en diferentes partes del mundo. Como queda dicho, esas dos instituciones beneméritas iniciaron el largo y difícil camino de la recuperación de la libertad.

En esta oportunidad centro mi atención en FEE -las conocidas siglas de la Foundation for Economic Education- y especialmente en la figura de su fundador, Leonard E. Read. En verdad, al decir de Read (Leonardo como le gustaba ser llamado por los latinos) destacaba la economía en el nombre de esa casa de estudios debido al especial desconocimiento de esa rama de la ciencia, lo cual no desconoce los fundamentos morales de la sociedad abierta (para recurrir a terminología popperiana).

Read intentó y logró con extraordinario éxito el establecimiento de una institución sustentada en los valores del liberalismo clásico al efecto de recordar los principios sobre los cuales se estableció la notable y tan fecunda experiencia de la Revolución Norteamericana sustentada en los sustanciosos conocimientos de los Padres Fundadores.

La idea original consistió en que la entidad otorgara grados académicos, lo cual se abandonó a poco andar debido a las regimentaciones y controles gubernamentales que se estimó restarían toda independencia a la novel institución. En lugar de eso, se impartieron seminarios y cursos para graduados universitarios: The FEE School of Political Economy.

En la exposición inicial con que se abrían los seminarios, Read la llevaba a cabo munido de una lamparita de fabricación casera: pedía que se apagaran las luces del aula y encendía su adminículo de modo muy tenue y comenzaba su disertación introductoria mostrando cómo ese escaso resplandor quebraba la oscuridad del mismo modo que lo hacen los conocimientos respecto de la ignorancia. Acto seguido, dibujaba en el pizarrón dos círculos de radios diferentes y apuntaba que si las dos superficies de las circunferencias fueran los conocimientos y el resto de la pizarra fuera la ignorancia debía notarse que cuanto más se sabe mayor es la conciencia de la propia ignorancia puesto que el contorno del redondel mayor está más expuesto a la ignorancia. Es decir, cuanto más se conoce mayor es la consciencia de lo que se desconoce. Luego procedía a un análisis muy popperiano del aprendizaje en el contexto de corroboraciones provisorias sujetas a posibles refutaciones.

Con el transcurso del tiempo fuimos consolidando una sólida amistad con Read con quien mantuve una nutrida vinculación epistolar. Cuando murió, Bettina B. Graves -una de las integrantes del staff de FEE- me envió de recuerdo el antes mencionado aparato eléctrico. Lo conservo como el objeto de mayor valor que poseo. Cuando lo examino me admiro que su usuario no se haya electrocutado debido a la notable precariedad del instrumento en cuestión.

Read llevó a cabo una obra ciclópea que llegó a todos los puntos del planeta editando libros, publicando revistas, invitando a los más destacado profesores a su tribuna, facilitando a estudiantes a que asistieran a sus cursos y seminarios en New York y dictando conferencias en muy diversos países. Presidió FEE durante 37 años. Fue un ejemplo de integridad moral, honestidad intelectual e intransigencia con los valores de la libertad en los que creía.

Cuando cumplió setenta años de edad, los amigos le organizaron un acto de gala en el Waldorf Astoria de New York al que asistieron e hicieron uso de la palabra personalidades como Milton Friedman, William Buckley, el antes mencionado Hayek, Henry Hazlitt, Benjamin Roggie, Perry Gresham, Trygve Hoff y quien actuó como maestro de ceremonia, el empresario Lawrence Fertig (que a su vez fue quien financió la cátedra de Ludwig von Mises en la Universidad de New York, junto a otro destacado empresario: Harold W. Luhnow a través del Volker Fund). A las exequias de Read, Ronald Reagan, entonces en ejercicio de la presidencia de Estados Unidos, envió un mensaje que decía “Nuestra nación y su gente se han enriquecido grandemente por su devoción a la causa de la libertad y las futuras generaciones mirarán a Leonard Read para inspirarse.”

Los oradores en aquel acto resumen muy bien la faena del gran Leonard Read y su parto institucional, discursos que fueron publicados en un folleto que lleva el sugestivo título de What´s Past is Prologue. En la intervención de Hazlitt expresó que “Si tuviera que hacer un balance en una palabra sobre FEE basada en mi propia experiencia, diría que la siento como mi hogar. Cuando estoy allí sé que estoy rodeado de amigos con ideales comunes, actitudes y sentimientos compartidos. Hay algo que es contagioso en el espíritu de FEE. Solamente pensemos en organizaciones similares que ha inspirado. Está el grupo de Anthony Fisher, el Institute for Economic Affairs en Londres, en Argentina está el grupo de Alberto Benegas Lynch [mi padre quien fundó en 1957 el Centro de Estudios sobre la Libertad], el grupo de Manuel Ayau en Guatemala, Gustavo Velazco y Agustín Navarro en México y Nicomédes Zuloaga en Venezuela.”

Otro que posteriormente sería premio Nobel en economía, Milton Friedman, dijo en esa ocasión: “Tuve la fortuna de ser el coautor del primera publicación de la Foundation for Economic Education. Era un trabajo corto que George Stigler [luego también premio Nobel en economía] y yo titulamos “Roofs and Ceilings”. Era un ataque al control de alquileres […] Algunos años más tarde, a mi regreso de una reunión de la Mont Pelerin, Leonard y yo quedamos varados en el aeropuerto de Orly en París. Hay algunas virtudes de estas demoras en los vuelos. Esta fue una ocasión de serenidad, allí empecé a profundizar los valores humanos de Leonard y mi respeto por él ha crecido desde entonces”.

Por último, para no tomar excesivo espacio en esta nota periodística, Hayek en su alocución apuntó que “La institución que Leonard Read creó a través de la cual ha adquirido una influencia enorme, lleva un nombre modesto y un tanto prosaico de Foundation for Economic Education […] quiero sugerir que este nombre describe en forma muy disminuida su labor puesto que apunta a metas mucho más amplias […] ya que se trata nada menos que de la defensa de nuestra civilización contra los errores intelectuales prevalentes[…] quiero enfatizar que nuestra tendencia política actual no se refiere solo a la prosperidad económica, no simplemente nuestro confort, o la tasa de crecimiento. Es mucho más que eso. Se trata de todo lo que significa nuestra civilización.”

FEE estaba organizada con el apoyo invalorable de la antes mencionada Bettina B. Graves, con Paul Poirot y William Curtiss en el nivel administrativo-académico más alto seguido de calificados profesionales para organizar eventos varios, la publicación de la revista mensual The Freeman, los antedichos seminarios, la edición de libros y el mantenimiento y uso de la muy nutrida biblioteca, todo en un campus muy bien dispuesto que agregaba confortables habitaciones para huéspedes, la propia vivienda de Read, amplias salas de reuniones y oficinas rodeadas de atractivos jardines que más de una vez hemos disfrutado en nuestras caminatas con él junto a su perro Rusty. Durante los meses de esa estadía en Irvington on Hudson de New York por mi beca, mi María se hizo muy amiga de Aggie la mujer de Read.

Mi querido Leonardo escribió que a pesar de su admiración y agradecimiento a los Padres Fundadores de la Revolución Norteamericana, sostenía que constituyó un error la utilización de la palabra “gobierno” pues insistía que remite a mandar y dirigir lo cual debe hacer cada una de las personas en una comunidad libre, mostraba que “hablar de gobierno para aludir al monopolio de la fuerza es tan desatinado como llamar gerente general al guardián de una empresa” por lo que proponía recurrir a Agencia de Seguridad, Agencia de Protección o equivalentes.

Una de las mayores lecciones aprendidas de Leonard Read es la falsedad de aquello que se suele mantener al decir que “hay que vender bien las ideas” y que “el fracaso principal de liberales es que no saben llevar a cabo esa venta”. Read ha explicado una y otra vez en sus libros que la actividad comercial de la venta no requiere la referencia en regresión respecto al proceso de producción que requiere el producto en cuestión, basta con exponer los resultados que producirá el bien a la venta, se trate de desodorantes, dentífricos o lo que fuera. Sería una pérdida de tiempo inútil que ahuyentaría al consumidor el detenerse en las múltiples y variadas etapas en el proceso de producción. Sin embargo, en el caso de las ideas, a menos que uno se tope con un fanático que incorpora todo lo que se le dice sin razonamiento alguno, a menos que se trate de esta cerrazón mental resulta indispensable explicar -por así decirlo- el proceso de producción de la idea que se trasmite al efecto de fundamentar la respectiva conclusión. Resulta indispensable argumentar sobre la genealogía de la idea con la que se intenta disuadir al contertulio. Desde luego que este proceso torna mucho más difícil el resultado en relación a una simple venta pero, como queda dicho, es inexorable. Los estatistas imitan las ventas con frases cortas y efectistas que pretenden saltearse etapas para conseguir incautos, ingenuos, ignorantes y desprevenidos que aceptan ese correlato con el mundo comercial. En cambio, las ideas basadas en el rigor y la seriedad son contraintuitivas y demandan elaboración, pensamiento y digestión adecuada.

Otra de sus enseñanzas clave en uno de sus libros (publicó veintidós) se refiere athe courage to stand alone, esto es la necesaria fuerza de voluntad para decir y escribir lo que uno estima es lo correcto sin tener en cuenta la opinión mayoritaria ni las presiones que se reciben a contracorriente de lo que uno piensa. Hablar siempre claro y alto sin ambigüedades ni subterfugios para quedar bien con otros. Al fin y al cabo como escribió John Stuart Mill, “las buenas ideas siempre pasan por tres etapas: la ridiculización, la discusión y la adopción”. Una vez adoptadas las ideas al principio revolucionarias, la gente las toma como obvias sin percatarse de los esfuerzos y contrariedades que deben soportar cuando se exponen por primera vez.

Uno de los ensayos más conocidos del fundador de FEE es “Yo, el lápiz” donde se detiene en mostrar las intrincadas y largas etapas en la fabricación de un lápiz desde las minas de carbón hasta la extracción de caucho para la goma, las maderas y los recubrimientos pasando por transportes, cartas de crédito, administración, finanzas y demás parafernalia. En este célebre texto, el autor pone de relieve la distribución y fraccionamiento del conocimiento en el contexto de la división del trabajo y la cooperación social, todo lo cual se derrumba cuando los megalómanos intentan controlar, regimentar y manejar vidas y haciendas ajenas con lo que se concentra ignorancia provocando los resultados lamentables sabidos por todos los observadores atentos.

Tengo enmarcada una fotografía de Read con una dedicatoria que me conmueve: “For Alberto, a great favorite of mine. Leonardo”. Sirvan estas líneas como modesto homenaje a mi distinguido amigo y maestro donde se presenta muy telegráficamente el coraje, la perseverancia y la generosidad de este personaje cautivante y ejemplar.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Por qué en la Argentina ocurren crisis cambiarias en forma sistemática

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 20/7/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/07/20/por-que-en-la-argentina-ocurren-crisis-cambiarias-en-forma-sistematica/?utm_medium=Echobox&utm_source=Twitter#Echobox=1626792869

La semana abrió con aumento de la cotización del dólar libre, el riesgo país sobrepasó los 1.600 puntos básicos y el BCRA tiene que hacer malabares para pagar importaciones y la deuda externa

La falta de dólares se debe a varios factores. En primer lugar, el Estado se apropia de las divisas de los que exportan y, lo hace a un tipo de cambio artificialmente bajo (Reuters)

¿Por qué razón la economía argentina cae continuamente en crisis cambiarias con tensiones inflacionarias? ¿Es esperable un nuevo desborde de los tipos de cambios alternativos al regulado por el Banco Central, y también del ritmo de suba de los precios al consumidor?

El primer dato a considerar en materia inflacionaria es que el gobierno de Alberto Fernández está llevando adelante una política económica que no solo espanta las inversiones, sino que, además, ya el ritmo de aumento de los precios es similar al que dejó Cambiemos.

El último mes completo de gestión de Mauricio Macri como presidente arrojó una inflación interanual del 51% yen junio último fue del 50,2%, con el tipo de cambio y las tarifas de los servicios públicos virtualmente “pisados”.

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Pero la razón para que continuamente haya saltos cambiarios es doble: 1) faltan dólares y 2) sobran pesos.

La falta de dólares se debe a varios factores. En primer lugar, el Estado se apropia de las divisas de los que exportan y, lo hace a un tipo de cambio artificialmente bajo.

Gobiernos populistas como el actual suelen argumentar que se necesitan los dólares de las exportaciones. En rigor, el que vende al exterior un producto es alguien del sector privado que produce a su riesgo. Entrega carne, soja o tornillos a cambio de divisas. Pero cuando recibe esos dólares aparece el Estado y dice: “esos dólares son míos, tome estos pesos devaluados a cambio”, y, para peor, a una paridad sustancialmente menor a la del mercado libre.

O sea, no solo el Estado le confisca los dólares al que produce y exporta, sino que además se apropia de parte de su esperada ganancia. Esta política, junto a la carga tributaria, regulaciones absurdas que encarecen la producción, una legislación laboral que no beneficia ni al trabajador ni al empresario que lo contrata, más la inseguridad jurídica y vivir con una economía cerrada, hace que la economía tenga muy baja competitividad para competir en el mundo y su volumen de exportaciones sea mínimo.Las exportaciones desde Argentina al mundo suman entre 60.000 y 70.000 millones de dólares al año, cuando llueve y los precios internacionales de las materias primas son buenos (Reuters)Las exportaciones desde Argentina al mundo suman entre 60.000 y 70.000 millones de dólares al año, cuando llueve y los precios internacionales de las materias primas son buenos (Reuters)

A modo de ejemplo, las exportaciones desde Argentina al mundo suman entre 60.000 y 70.000 millones de dólares al año, cuando llueve y los precios internacionales de las materias primas son buenos.

Irlanda, habiendo hecho las reformas estructurales necesarias, sin la pampa húmeda, ni Vaca Muerta, etc. exporta USD 400.000 millones al año y tiene un territorio más chico que el de la provincia de Formosa.

La gran diferencia se explica por la limitación que se impone al ingreso de divisas por exportaciones, fruto del saqueo estatal a quien produce y exporta a través de las retenciones; por las restricciones a la disponibilidad de dólares para poder importar insumos, máquinas y accesorios, junto al resto de regulaciones de los mercados, porque afectan a la producción y también la productividad del uso de los factores.

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Pero ahí no termina la cosa. Un país no recibe dólares solo por el comercio exterior, también por la inversión extranjera directa (IED). En 2019, año anterior al de la pandemia, Argentina captó solo 4% de los USD 160.721 millones se canalizó a América Latina y el Caribe, según los datos de Cepal. El promedio anual estuvo en el 5,4% en el período 2003-2019; y se estima que en 2020 la IED para la región cayó a la mitad.

Tampoco, la Argentina capta recursos por préstamos internacionales, porque ha defaulteado varias veces la deuda y por tanto nadie tiene interés en prestarle al Gobierno ni comprar acciones o papeles de empresas argentinas, como lo demostró la degradación extrema por parte de MSCI.

Por otra parte, salen dólares, además por el pago de las importaciones; de gastos de turismo y viajes en el exterior; intereses de la deuda; el giro de dividendos y utilidades de las empresas, y por la recurrente fuga de capitales.

Salida de capitales

La fuga de capitales se debe a varios factores, pero pueden resumirse en: la inseguridad jurídica que impera en el país, incluida la carga impositiva y las reiteradas confiscaciones de ahorros.

Paralelamente, la expansión monetaria que hace el BCRA para financiar el déficit fiscal ha llevado a que la inflación acumulada entre 1935, cuando se creó el BCRA y 2020, llegue a la friolera de 398.209 billones por ciento. Un promedio del 52,6% anual.

La Argentina destruyó 5 signos monetarios y la gente no quiere el peso como reserva de valor. Eso significa que se refugia en el dólar u otras monedas.

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De ahí que sobran pesos y faltan dólares, lo que hacen que los gobiernos traten de postergar el desenlace de las presiones cambiarias e inflacionarias con controles de cambio, regulaciones de precios, atrasos tarifarios y toda una artillería de restricciones que terminas estallando en algún momento.

Como el argentino adoptó como moneda el dólar, al menos como forma de ahorro y refugio de valor, cuando se producen esas presiones cambiarias se acelera la huida de los pesos, con un final prenunciado.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

La importancia de la elección legislativa y el rol del Congreso

Por Constanza Mazzina. Publicado el 13/7/21 en: https://www.nuevospapeles.com/nota/la-importancia-de-la-eleccion-legislativa-y-el-rol-del-congreso

En este tiempo de campaña para elecciones legislativas de medio término, cobra vital importancia que, como ciudadanos, otorguemos valor a esta elección.

Como toda asamblea, el Congreso argentino es un órgano colectivo y deliberativo que tiene diversas funciones. El Poder Legislativo es el contralor por excelencia de los demás poderes del Estado. A través de diversos mecanismos como el control presupuestario, el control sobre el nombramiento de altos cargos, la creación de comisiones de investigación, la solicitud de pedidos de informes e interpelaciones a distintos funcionarios del Poder Ejecutivo y, como medida extrema, el inicio de juicio político contra el presidente, vicepresidente, jefe de Gabinete, ministros y jueces de la Corte Suprema de Justicia; el poder legislativo tiene en sus manos los resortes de la rendición de cuentas. Así, la tarea del poder legislativo no puede reducirse a la producción legislativa.

El Congreso cumple otras funciones: no sólo legisla y controla sino que legitima y representa, como si fuera poco, también tiene una función en cuanto al reclutamiento y entrenamiento de la clase política (Molinelli, 1999). En este párrafo se condensan los temas que aguardan su debate: las listas cerradas y bloqueadas o abiertas o desbloquedas -como se ha avanzado en muchos países de la región-; las listas papel por partido o la boleta única papel (ni siquiera pensemos en el voto electrónico, al menos en la boleta única); las candidaturas testimoniales como forma de burlar el contrato entre representantes y representados y, en esta misma línea, los pases de distritos, los cambios en los cargos en cualquier momento del mandato, los cambios de partido (transfuguismo), las reelecciones indefinidas. Todos estos elementos, conjugados, abren una brecha entre la voluntad del elector y el poder del partido. Así, el congreso argentino se convirtió en la caja de resonancia de los grandes problemas de la política y de los partidos políticos. Desde el lado del elector, del ciudadano, queda pendiente cómo hacer para darle más poder, más incidencia. Algunos mecanismos implementados en otros países lo han logrado: el desbloqueo de listas (Brasil y Perú, con listas cerradas y no bloqueadas, Ecuador con listas

abiertas), las candidaturas independientes (México) o, como en Colombia, la posibilidad de votar en blanco: según la sentencia de la Corte Constitucional del año 2011, el voto en blanco “constituye una valiosa expresión del disenso a través del cual se promueve la protección de la libertad de elector”; así el elector puede marcar en la casilla correspondiente “voto en blanco”.

Reflexionando sobre la renovación, un breve comentario: la renovación parcial en la cámara de diputados atenta contra el cambio de preferencias del electorado, lease, reduce a la mitad los efectos de ese cambio. Si las preferencias del elector tuvieran una modificación del 100% respecto de la elección anterior, esto se reflejará solamente en el 50% de la cámara, es decir, el otro 50% seguirá mostrando las preferencias de hace dos años. En otras palabras, la renovación parcial protege a los partidos que pierden votos generando un efecto pro statu quo, y perjudica a los que ganan. Lo mismo puede decirse de la accountability del representante al ciudadano, esta renovación parcial disminuye, amortigua, la rendición de cuentas mediante el voto. Lo mismo ocurre con la renovación de tercios en el Senado. Argentina es el único país de la región con renovación parcial en las dos cámaras. En Brasil los senadores son elegidos por un mandato de ocho años pero la cámara se renueva cada cuatro años, alternando 1/3 de los cargos en una elección y 2/3 de los cargos en la siguiente. Los demás países no poseen renovación parcial para ninguna de las cámaras, por ejemplo, Bolivia, Paraguay y Uruguay renuevan cada cinco años totalmente las dos cámaras (Reynoso 2010).

Finalmente, la función legislativa: sin entrar en consideraciones de cuánto ganan los diputados o senadores en comparación con sus pares de otros países, comparación que en todo caso debería incluir el conjunto de privilegios de los que gozan por su investidura; la pregunta no es cuánto producen, sino ¿alguien calculó el costo de las malas leyes? ¿Cuánto nos salen las leyes sancionadas y que generan juicios contra el estado, que son violatorias de derechos constitucionalmente consagrados? ¿Y las que generan efectos negativos sobre la inversión y el crecimiento? ¿Sobre la economía y la producción? La falta de preparación de los legisladores se traduce en un pésimo desempeño legislativo, no por cantidad, sino por sus efectos. El conocimiento técnico fue reemplazado por la ideología y el amiguismo. Tomemos por caso el mejor ejemplo de una ley que provocó el efecto contrario al deseado: la ley de alquileres, ¿acaso alguien pensó que iba a ocurrir otra cosa? ¿Cuál es el costo de estas malas decisiones? ¿Quién se hace cargo? Los resultados están a la vista y las estadísticas las conocemos todos. Las malas leyes generan efectos predeciblemente malos.

El problema aquí es que el correctismo político le gana al conocimiento técnico y ninguno se anima a votar en contra de estos proyectos. Por cierto, la presentación de proyectos (incluyendo declaraciones de interés, declaraciones de beneplácito, declaraciones de Capital Nacional de), es un indicador más de la baja calidad democrática que de la fortaleza de nuestras instituciones. La progresión de nuevas leyes, la corrección, modificación, cambio de la legislación existente de manera permanente son muestra de otro fenómeno: la inflación legislativa. Solamente en el período legislativo 138 que abarcó del 1-3-2020 al 28-2-2021, en plena pandemia, se sancionaron 70 leyes (estadística disponible en la Dirección de Información Parlamentaria). Es decir, en un año cada cinco días tuvimos una nueva ley. Esto tiene efectos contraproducentes: la volatilidad normativa conspira contra las políticas de largo plazo. Y en esa ausencia de largo plazo, en esa persistencia de no pensar en el futuro, es donde el poder legislativo debería tener un rol fundamental, donde debería darse el debate, donde se debería consensuar un modelo de país que resuelva los problemas estructurales que sufre la Argentina hace décadas. La democracia argentina merece un poder legislativo que esté a la altura que las circunstancias le demandan.

Constanza Mazzina es doctora en Ciencias Políticas (UCA), master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE). Fue investigadora de ESEADE, Fundación F. A. von Hayek y UADE. Fue docente de la Universidad del Salvador en grado y postgrado y en el postgrado en desarme y no proliferación de NPSGlobal. Es profesora de ciencia política en la Fundación UADE. Síguela en @CMazzina

Cachanosky reveló 7 medidas económicas clave para “sacar adelante” a la Argentina

Publicado el 15/7//21 en: https://www.cronista.com/economia-politica/cachanosky-y-su-receta-magica-para-la-economia-argentina-7-medidas-clave-para-sacar-adelante-al-pais/

El economista reveló las siete medidas económicas que la Argentina debería aplicar. Desde reforma laboral, monetaria e impositiva hasta el fin de los subsidios y planes sociales.

El economista Roberto Cachanosky dialogó con LN+ sobre lo que él considera “el problema de la Argentina” y planteó siete puntos clave que, según su análisis, son las “medidas básicas que hay que tomar para sacar al país adelante”.

Según Cachanosky, la Argentina tiene un problema político, pero “previamente hay un problema de valores que ya imperan en la sociedad”, dónde -conforme a su visión- nadie tiene la intención de construir riqueza: “Yo creo que en la Argentina la democracia se convirtió en una competencia populista a ver quién le saca más a uno para darle a otro”.

En este marco, con una inflación mensual que ronda el 3,5% en el medio de una emergencia sanitaria que se ha cobrado la vida de casi 100.000 argentinos, Cachanosky plantea sus 7 reformas para “sacar adelante” el país:

REFORMA MONETARIA

“Argentina no tiene moneda, hay que hacer una reforma monetaria”, indicó el economista sin explayarse mucho más sobre la cuestión. Esta medida, en busca de calmar el proceso inflacionario, implicaría una nueva moneda y un freno a la emisión.

DESREGULACIÓN DE LA ECONOMÍA

Según Cachanosky, hay que “hacer una fuerte desregulación de la economía porque los burócratas traban todo el proceso económico para justificar su existencia y encarecen los costos de transacción”, indicó el economista.

Una desregularización de la economía en la Argentina obligaría a reducir las normas de la actividad, dando mayor espacio al libre mercado para determinar el equilibrio entre la oferta y la demanda.

REFORMA LABORAL

El tercer punto indicado con Cachanosky se refiere a “una reforma laboral que haga que las empresas quieran contratan gente”. Según él, es necesario “terminar con la industria del juicio absurdo” porque estas cosas “a una empresa grande le molesta, pero a una PYME la liquida“.

“¿Qué queremos? ¿Crear puestos de trabajo o que los dirigentes sindicales mantengan un grupito ahí adentro?”, finalizó

REFORMAR EL ESTADO

En este punto, Cachanosky propone una reforma doble al Estado: tanto en el tamaño como en la calidad del gasto público. “Son dos tipos de reformas que tenés que hacer ahí porque tenés un gasto público alto e ineficiente“, indicó.

REFORMA IMPOSITIVA

“Argentina es el segundo país más caro en el mundo en materia impositiva”, indica Cachanosky, refiriéndose a un informe del Banco Mundial que indica que la Argentina es el país con mayor carga impositiva en todo el mundo si no se considera a las jurisdicciones de un millón de habitantes, como las Islas Comoras, las cuales se encuentran por encima de nuestro país.

La Argentina tiene la mayor carga impositiva del mundo sobre la economía formal

Ante la pregunta del conductor sobre si “quienes están en blanco, pagan y cumplimentan todas y cada una de las reglamentaciones y resoluciones y tienen una presión fiscal como ningún a en el mundo”, ¿qué pasa?, el economista fue terminante: “¡Quiebran, quiebran!”.

Eso, indica luego, explica muchos factores de la ilegalidad: “Mucha gente quiere ingresar al sistema formal pero el sistema lo rechaza, impositivamente lo rechaza, porque es tan complejo que cuando el tipo hace las cuentas lo rechaza el sistema impositivo“.

¿Cuál es la reforma que hay que hacer? El economista indica que él comenzaría por el comercio exterior: “¿Cómo pensamos que podemos poner en funcionamiento la economía? ¿Vos pensás que con el consumo interno? Yo creo que no”, respondió.

“Cuando vas a necesitar inversión para tener volumen de producción, ¿vas para el mercado interno o para exportar? Yo creo que para exportar, la salida de Argentina, a mi juicio, es emigrar a exportar muchísimo“, indicó luego.

A lo que concluyó que, aunque el sector agropecuario “puede ser un gran motor inicial”, después existen una variedad de otros sectores que pueden impulsar la economía: “La industria del conocimiento en Argentina puede ser fenomenal”, agregó.

“INCORPORAR LA ARGENTINA AL MUNDO”

El economista no dio mayores detalles sobre como realizaría esta incorporación del país en un contexto internacional, aunque cree que la forma de hacerlo es incentivando las exportaciones.

“TRANSFORMAR LOS PLANES SOCIALES EN TRABAJO GENUINO”

“No podemos seguir con la cultura de la dádiva dónde repartís planes sociales”, explotó el analista de mercados, y propuso una solución: “A mi juicio lo que hay que hacer es tomar un crédito blando del Banco Mundial para dar cursos de capacitación en oficios”.

Así, recordó las escuelas de artes y oficios de su juventud y abogó por una vuelta de estas herramientas a través de un subsidio que acompañe la formación: “Yo lo que propongo es que, si vos recibís un subsidio, vas a cobrar a cambio de que vos vayas y hagas un curso“.

Según el plan de Cachanosky, el crédito blando serviría para pagar a los profesores y los materiales necesarios, mientras que los cursos se realizarían en colegios estatales o incluso parroquias.

“Una vez que el tipo terminó y se matricula le decís: ‘Bueno el contribuyente te va a seguir pagando el subsistido y yo te voy a ir reduciendo cierto porcentaje por mes’, entonces tenés que salir a buscar laburo como todos hacemos todos los días”, expuso.

Acá quieren construir la Argentina con planes sociales y con empleo público, osea con cultura de la dádiva, todos de arriba tomando mate y ninguno laburando”, finalizó con fuerza.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Algunas elaboraciones acerca de la maldad

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 17/7/2en: https://www.infobae.com/opinion/2021/07/17/algunas-elaboraciones-acerca-de-la-maldad/

El deseo deliberado de hacer mal a los otros sólo puede corregirse a través de la educación, con la trasmisión de valores conducentes al respeto recíproco

Dr. Marcelino Cereijido

No soy afecto al uso de improperios, pues si todos nos ponemos en eso convertimos la convivencia en una cloaca. Sin embargo, hago una excepción con el título de un libro que no puedo obviar en mi análisis de esta nota vinculada a la maldad.

Hace un tiempo escribí sobre la importancia de los buenos modales al efecto de mantener la vara alta, puesto que si recurrimos a groserías de diversa catadura transformaremos las relaciones sociales en algo pútrido. Es llamativo que los hay que se quejan de la decadencia cultural y, sin embargo, emplean palabrotas de grueso calibre en público como si una cosa no tuviera que ver con la otra.

Los que no estamos inclinados a esas costumbres vulgares no es que no tengamos imaginación, a mí por ejemplo más de una vez se me ocurren expresiones de alto voltaje que me abstengo de utilizar por las razones apuntadas. Además, no son necesarias para transmitir una idea o un concepto. Si damos rienda suelta a inclinaciones de ordinariez y patanería, todo se marchita. Me parece que cada cual debe contribuir a la excelencia para hacer más agradable la vida.

“El hábito no hace al monje”, reza un conocido proverbio, a lo que Jacques Perriaux agregaba “pero lo ayuda mucho”. Las formas no necesariamente definen a la persona, pero ayudan al buen comportamiento y hacen la vida más confortable a los demás. Hoy en día, en gran medida se ha perdido el sentido del buen hablar. En primer lugar, debido al uso reiterado de expresiones soeces. Las denominadas “malas palabras” remiten a lo grotesco, a lo íntimo, a lo repugnante y a lo escandaloso. Por su parte, los términos obscenos empobrecen el lenguaje y como este sirve para pensar y para la comunicación, ambos propósitos se ven encogidos y limitados a un radio estrecho.

Las normas morales aluden al autorrespeto y al respeto al prójimo en las respectivas preservaciones de las autonomías individuales basadas en la dignidad y la autoestima. ¿Qué puede hacerse para revertir espectáculos desagradables de la índole mencionada? Sólo trabajar con paciencia y perseverancia en la educación, es decir, en la trasmisión de principios y valores que dan sustento a todo aquello que puede en rigor denominarse un producto de la humanidad, alejándose de lo subhumano y lo puramente animal, en 1797, Edmund Burke sostenía que para la supervivencia de la sociedad civilizada “los modales son más importantes que las leyes”.

Hay quienes incluso se creen graciosos con estos bochornos, haciendo gala de un sentido del humor por cierto bastante descompuesto y poco creativo. Afortunadamente, este decir maleducado no se ha globalizado por el momento, al menos al nivel de la degradación de algunos lugares. Es de esperar que personas inteligentes y que también hacen aportes en diversos campos -algunos de ellos realmente notables- abandonen la grosería de sus expresiones al efecto de contribuir a la construcción una sociedad decente y se percaten de que la inmundicia verbal se encamina a la generalización de la inmundicia. Comprendo a buenos amigos que a veces los exaspera lo obtusas y disparatadas que resultan ciertas manifestaciones, pero el autocontrol es un buen consejo.

Habiendo dicho todo esto, como escribí al abrir esta nota me refiero a una manifestación del zócalo pues se trata de un libro que precisamente analiza con inigualable maestría lo que quiero transmitir acerca de la maldad. El libro en cuestión se titula Hacia una teoría general sobre los hijos de puta. Un acercamiento científico a los orígenes de la maldad editado por Tusquets del doctor en fisiología por la Universidad de Buenos Aires Marcelino Cereijido quien completó sus estudios posdoctorales en la Universidad de Harvard y ha sido profesor en las universidades de Munich y New York. Discípulo de Bernardo Houssay.

El autor primero se pregunta con razón el porqué se supone en el insulto de marras que los hijos de prostitutas son malas personas y luego procede a analizar la maldad como el deseo deliberado de hacer daño a otros. Como todos los escritos no siempre se coincide con el autor (incluso uno mismo. muchas veces no coincidimos con lo que hemos escrito antes pues como ha señalado Borges “no hay tal cosa como un texto perfecto” por lo que siempre cabe el mejoramiento), pero en este caso hay observaciones agudas. Comienza por destacar que estamos en “una cultura donde la educación significa obediencia” ya que “una forma menos obvia pero no por ello menos indigna, es el adoctrinamiento de los niños en la creencia de dogmas que perjudican su capacidad de interpretar la realidad.”

El autor apunta la hipocresía común en estas esferas donde “el político recurre a cierto tipo de palabras, trajes y peinados, se fotografía con su familia y su perro en un lugar apacible de su casa. Y sonríe. Hasta el más truhán logra aparecer en las fotos como un candidato moralmente sano y responsable. En algunas de éstas, carga en sus brazos algún bebé desconocido en un acto público para que el retrato sugiera que es humano, sensible y protector”. Se refiere a “los grandes genocidios del siglo XX, la enumeración es encabezada por asesinos de la calaña de Hitler, Stalin, Franco, Salazar o Pavelic” y uno de sus capítulos está encabezado por un epígrafe de Lao Tsé: “Cuanto más grande es el número de leyes, mayor el número de bandidos y ladrones.”

Ahora bien, fuera del título de la antedicha obra y dejando de lado el importante tema de los modales, es de interés reiterar que la mayor parte de la gente es de buena voluntad, receptiva a nuevas ideas cuando estas son presentadas con argumentos de peso y es honesta. Pero pululan personas malas que principal aunque no exclusivamente se hacen del poder político para encumbrarse, enriquecerse y aplastar a sus congéneres. Con esta ponzoña no hay argumento que valga, el asunto estriba entonces en contar con un sistema que minimice las posibilidades de demostrar la maldad y cuando esta irrumpe castigarla con todos los rigores de la ley.

Para que lo anterior tenga vigencia es indispensable contar con una sociedad libre donde se aplique rigurosamente la igualdad de derechos ante la ley en el contexto de la Justicia que, recordamos, significa “dar a cada uno lo suyo” y lo suyo remite a la propiedad privada con lo que como se ha destacado no hay posibilidad alguna de Justicia sin la vigencia de la propiedad. Pero observamos que en nuestro atribulado mundo en gran medida viene ocurriendo lo contrario lo cual, como queda dicho, instala no solo a la pobreza moral y material sino que abre las puertas de par en par para el florecimiento de la maldad en todos los órdenes de la vida.

Niall Ferguson en su célebre obra Civilization. The West and the Rest resalta los valores de la civilización engarzados a la democracia pero “algunas personas cometen el error de llamar la idea de democracia imaginando que cualquier país la puede adoptar con solo llamar a elecciones. En realidad, la democracia es la base de un edificio que se funda en el Estado de Derecho, en las libertades individuales y en la garantía a la propiedad privada asegurada por gobiernos representativos y constitucionales”.

En estas líneas argumentales que venimos considerando sobre la maldad, no estamos hablando de actitudes malas o equivocadas de las que “nadie puede tirar la primera piedra”, la perfección no está al alcance de los mortales y como ha titulado uno de sus libros mi amigo Carlos Sabino Todos nos equivocamos. De lo que se trata es de la perversión y la malicia. Hay otro libro del médico psiquiatra Stanton Samenow titulado Inside the Criminal Mind en el que explica detenidamente que la maldad es consecuencia directa del modo en que el malvado piensa y establece su escala de valores y comportamientos ya que “centrar la atención en otros asuntos como su medio ambiente, resulta inconducente”, otros factores pueden influir pero “lo decisivo está siempre dentro del criminal”. Samenow reconoce que al principio de su carrera médica adhería a las concepciones predominantes “más bien freudianas” que tienden a responsabilizar por la conducta del malvado a factores extraños a su persona pero nuevos estudios y la experiencia como facultativo lo condujeron a lo dicho. También otro médico psiquiatra, Thomas Szasz, desarrolla la misma tesis de la responsabilidad individual por la conducta de cada cual en su libro El mito de la enfermedad mental donde expone el error conceptual de aludir a quienes no compartimos su conducta y catalogarlos como “enfermos mentales” cuando la patología enseña que una enfermedad consiste en una lesión de células, órganos o tejidos pero las ideas nunca están enfermas, en todo caso pueden existir problemas en los neurotransmisores, sinapsis o en general químicos pero no “enfermedad mental”.

La forma de intentar la corrección de la maldad es a través de la educación, es decir, la trasmisión de valores conducentes al respeto recíproco, desde luego para aquellos que son receptivos y hospitalarios a esos valores. Dicho sea al pasar, en el libro del antes mencionado Cereijido no se muestra optimista respecto al sistema de cárceles moderno por lo que agregamos nosotros sería el momento de considerar las muchas propuestas de contar con cárceles privadas financiadas con el trabajo de los reclusos que también contribuirían a compensar a sus víctimas en lugar de separar la relación víctima-victimario cuando irrumpe el aparato estatal, y así también facilitar iniciativas para modificar las inclinaciones de los delincuentes. En este contexto es necesario repetir que una de las falacias más llamativas de nuestro tiempo es cuando se dice que la pobreza provoca delincuentes sin tomar en cuenta que todos provenimos de la miseria, del garrote y la cueva (cuando no del mono) y no por ello significa que todos descendemos de criminales. Por otra parte, no hay más que atender el comportamiento de multimillonarios barones de la droga o empresarios prebendarios que son verdaderos delincuentes aunque estén amparados por el poder político. El asunto no es patrimonial sino eminentemente moral.

Tampoco se diga que se necesitan más altruistas y menos el ocuparse de uno mismo para ser buenos y alejarnos del mal. El altruismo es una contradicción en los términos, según el diccionario es “hacer el bien a costa del propio bien” lo cual es un imposible ya que todo lo que se hace libre y voluntariamente es porque satisface al sujeto actuante, es una perogrullada sostener que está en nuestro interés actuar como actuamos. Esto lo aclara a las mil maravillas Tomás de Aquino en la Suma Teológica: “Amarás a tu prójimo como a tí mismo, por lo que se ve que el amor del hombre para consigo mismo es como un modelo del amor que se tiene a otro. Pero el modelo es mejor que lo moldeado. Luego el hombre por caridad debe amarse más a sí mismo que al prójimo”. Es que el que se odia a sí mismo es incapaz de amar puesto que el amor naturalmente satisface al sujeto que ama.

También la malicia procede de la envidia que no soporta el éxito de colegas y destila ácidos y escupe dardos venenosos que en definitiva perjudican grandemente al propio envidioso, no hay más que mirarles el rostro que se va desfigurando a medida que se acentúa el incontenible deseo de fracaso de sus congéneres. Son dignos de lástima pero apuntan a hacer el mal aunque no logran su cometido cuando los destinatarios son personas dignas y son indiferentes a tanta zoncera fabricada por necios.

Por último en este resumen telegráfico en torno a la malicia, es de interés hacer referencia a lo que en algunas ocasiones se ha dicho que habría una contradicción entre la maldad y la existencia de Dios o la Primera Causa, lo cual carece por completo de sentido pues de no ocurrir situaciones malas (privación de bien) no hubiera tenido lugar la creación ya que no pueden haber dos seres perfectos y la ausencia de mal -es decir de imperfecciones- conduciría a la perfección que, se hace necesario reiterar, no es condición propia de los mortales.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

El bienestar y el Estado Benefactor

Por Gabriel Boragina. Publicado en:

http://www.accionhumana.com/2021/07/el-bienestar-y-el-estado-benefactor.html

Un problema que no es nuevo y que parece haberse agravado con el tiempo es de la asistencia pública, o más conocido en la jerga económica como el del asistencialismo. La ayuda a los pobres es un tema de siempre. En el Nuevo Testamento Cristo decía a sus discípulos “A los pobres los tendréis siempre con vosotros y siempre podréis hacerles bien”. Claro que hablaba de la asistencia privada, y no lo que hoy se conoce como la asistencia “pública” que recibe diversos nombres en diferentes países según van cambiando los gobiernos y las épocas.

En Argentina, se los designa actualmente como “planes sociales”. Estos planes no son privados sino gubernamentales, y como diría L. v. Mises siempre se planifica sobre la base de recursos que el gobierno quita a los gobernados mediante diferentes mecanismos expoliatorios, de los cuales el más utilizado es el fiscal a través de los impuestos. Pero no son los únicos instrumentos con los cuales los gobiernos realizan su tarea expoliatorio. Todo se reduce al apotegma de quitarles a unos lo que les pertenece para darles a otros lo que no les pertenece, que es el dogma sobre el que se basa el principio de la “justicia social”.

Pero como decimos arriba, el tema no es nuevo, y tampoco se localiza en un solo país sino que, inclusive, en lo que siempre se ha tenido como el “paradigma mundial del capitalismo” (los Estados Unidos de Norteamérica) hace mucho tiempo que son familiares:

“De alguna manera, el hecho de que cada vez haya más pobres que reciben asistencia social, con pagos más generosos, no parece haber hecho de este país un buen lugar para vivir -ni siquiera para los beneficiarios, cuya condición no parece perceptiblemente mejor que cuando eran pobres y no recibían ayuda.”[1]

Si eso se dice del “gran país del norte” ¿qué podría esperarse de los demás países de economías inferiores, y de los denominados subdesarrollados? Si cada vez son más los pobres que cobran más dinero y siguen sin salir de la pobreza, ello implica que esos dineros se les están quitando a otras personas, con lo cual es a ellos a los que se los vuelve cada vez más pobres en la medida que más fondos se les sustraigan.

Esto permite deducir –además- que esas extracciones de dinero no son voluntarias sino coactivas. Parte de esa masa de pobres que se ha incrementado son personas a quienes antes se las ha expoliado para entregar el fruto del botín a otras que (antes de recibirlo) ya eran pobres y después de recibido lo siguen siendo porque, naturalmente, entre otras razones todos tienden a despilfarrar aquello que no les ha costado nada ganar, pensando que después del gasto volverán a recibir una cantidad equivalente o superior a la dilapidada.

“Parece que algo salió mal; una política sensible a los problemas sociales por parte del populismo socialdemócrata engendró todo tipo de consecuencias inesperadas y perversas. El espíritu que antes animaba a la profesión de los asistentes sociales era muy diferente -y libertario-. Había dos principios básicos: a) que todo pago destinado a la beneficencia y al bienestar social debe ser voluntario, realizado por instituciones privadas, en lugar de constituir una acción coercitiva del gobierno; y b) que el objeto de dar debería ser ayudar al beneficiario a hacerse independiente y productivo tan pronto como fuera posible. Por supuesto, en última instancia, (b) surge de (a), puesto que ninguna agencia privada es capaz de reunir la cantidad de dinero virtualmente ilimitada que puede extraerse del sufrido contribuyente.”[2]

                 Estos dos principios quedaron eliminados cuando aparece la figura del “estado benefactor” o “de bienestar” que -en pocas palabras- ha venido a reemplazar la caridad privada por la estatal, creando lo que pudiéramos denominar como una nueva y tenebrosa categoría: la del mendigo estatizado profesional, que surge como una casta parasitaria que, junto a la burocracia, se emplean en fagocitar los recursos de los que podríamos llamar la clase productiva de la economía, aquella que -mediante su trabajo- financia los consumos de los nombrados beneficiarios y burócratas, cuando antes solo debían solventar los de estos últimos. Por el contrario, el antes “beneficiario”, en lugar de hacerse independiente, se convirtió en totalmente dependiente del gobierno de turno, ya que se cometió la enorme torpeza de transformar lo que antes era una ayuda en un “derecho” y -como tal- exigible por cualquiera que se considerare a sí mismo en “estado de necesidad”.

“Como los fondos de asistencia privados son estrictamente limitados, no hay lugar para la idea de “derechos” a la beneficencia pública como una exigencia permanente sobre la producción de otros. Como corolario de la restricción de fondos, los trabajadores sociales también se dan cuenta de que no existe la posibilidad de ayudar a los simuladores, a aquellos que se niegan a trabajar o que utilizan la asistencia de manera fraudulenta; de ahí el concepto de pobres “merecedores” en contraposición al de “no merecedores”.[3]

                La restricción de fondos es pieza clave para que dicha clase parasitaria no aparezca, y de haber surgido se halle sin posibilidad alguna de consumir la economía del país donde tan nefasta política se haya puesto en marcha. Por desgracia, hay naciones (sobre todo las latinoamericanas) donde esta funesta “institución” se ha convertido precisamente en eso: en una institución. Se ha incorporado a la legislación como formando parte del gran cúmulo de los “derechos sociales” que operan en el mismo sentido ya explicado antes: quitarles a unos lo que les pertenece para darle s otros lo que no les pertenece.

“Así, la Organización de Caridad Social (Charity Organization Society), una agencia inglesa del laissez- faire del siglo XIX, incluyó entre los pobres no merecedores que no eran elegibles para la beneficencia a aquellos que no la necesitaban, a los impostores y a los hombres “cuya condición se debe a la imprevisión o al derroche, y no hay esperanzas de que se los pueda hacer independientes de la asistencia […] caritativa en el futuro”.[4]

La caridad estatal -en cambo- es abrazada por los políticos porque les brinda excelentes resultados electorales al hacer al electorado dependiente de los “planes sociales” que le logran ingresos equivalentes a los que podría obtener en cualquier empleo productivo o entradas mayores aún. Esto ocasiona un incentivo al ocio y dependencia de la caridad estatal, y reporta excelentes beneficios electorales a los políticos que, en sus campañas, compiten entre sí ofreciendo la mayor cantidad de desatinos posibles y promesas irrealizables con el objeto de captar a un electorado cautivo.


[1] Murray N. Rothbard. For a New Liberty: The Libertarian Manifesto. Macmillan, New York, (ISBN 13: 9780020746904). Pag. 171-173

[2] Rothbard M.N. Ibídem,

[3] Rothbard M.N. Ibídem,

[4] Rothbard M.N. Ibídem,

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

En la Argentina, la propiedad privada está en jaque

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 13/7/2en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/en-la-argentina-la-propiedad-privada-esta-en-jaque-nid13072021/

Avellaneda, movilizada. Unas 10.000 personas se concentraron ayer en Avellaneda, el punto central de la protesta por la expropiación de Vicentin. Hubo allí productores y dirigentes agropecuarios, pero también mucha gente que se opone a la expropiación y que dejó al Gobierno un mensaje contrario a cu
Avellaneda, movilizada. Unas 10.000 personas se concentraron ayer en Avellaneda, el punto central de la protesta por la expropiación de Vicentin.

Es del caso abrir esta nota periodística con un pensamiento escrito por al mayor artífice de nuestra Constitución fundadora de 1853/60. Así, Juan Bautista Alberdi consignó: “Pero no basta reconocer la propiedad como derecho inviolable. Ella puede ser respetada en su principio y desconocida y atacada en lo que tiene de más precioso: en el uso y disponibilidad de sus ventajas […] El ladrón privado es el más débil de los enemigos que la propiedad reconozca. Ella puede ser atacada por el Estado en nombre de la utilidad pública”.

La propiedad privada constituye el eje central de una sociedad libre y su ataque es la piedra angular del régimen totalitario, por ello es que Marx y Engels, en El manifiesto comunista, de 1848, han dicho: “Pueden sin duda los comunistas resumir toda su teoría en esta sola expresión: abolición de la propiedad privada”.

Como los bienes no crecen en los árboles y no hay de todos para todos todo el tiempo, se hace necesario asignar derechos de propiedad a los efectos de darles el mejor uso a los siempre escasos recursos. En este contexto, los comerciantes y equivalentes, para mejorar su situación, se ven obligados a atender las necesidades del prójimo. De este modo, el que acierta obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos. Desde luego que esto no ocurre cuando mal llamados empresarios se alían con el poder para obtener privilegios, lo cual siempre atenta contra el bienestar de la gente.

Alberdi había bebido en fuentes sólidas; en este sentido, cabe recordar que James Madison, el padre de la Constitución estadounidense –la carta magna que nos sirvió de modelo–, resumió su pensamiento al escribir: “El gobierno ha sido instituido para proteger la propiedad”. Como es sabido, la propiedad remite a la protección de la vida, la expresión de los propios pensamientos y el uso y disposición de lo propio. En esta línea argumental es pertinente señalar que la Justicia, según la definición clásica, significa “dar a cada uno lo suyo”, y lo suyo se traduce en la propiedad. En otros términos, no hay Justicia sin propiedad, son términos inseparables.

De un tiempo a esta parte se está jugando con fuego en nuestro medio al insinuar que puede expropiarse un bien que el aparato estatal considere “improductivo”. Antes he escrito sobre este asunto, pero se hace necesario insistir, dado el recrudecimiento del embate de marras. Ser productivo no es producir más cosas; es producir las consideradas de mayor valor. Dadas las actuales circunstancias, no es mejor producir un millón de botones que producir diez tractores. En esta misma línea argumental, debe tenerse muy en cuenta que las mayores producciones de valores no son los bienes tangibles: los estados de felicidad cuando se constituye una buena familia, cuando se observa una buena puesta de sol, una partida de ajedrez entre amigos y equivalentes son algunos ejemplos de vida productiva. Más bien la producción de bienes materiales es en general un medio para producir valores de otra especie y rango.

El significado de la eficiencia, entre otros, lo ha explicado bien el premio Nobel de Economía James M. Buchanan cuando escribió: “Mientras los intercambios se mantengan abiertos y mientras no tengan lugar la fuerza y el fraude, aquello sobre lo cual se acuerde se define como eficiente”. Cuando se sostiene que puede expropiarse lo no productivo a criterio de ciertos burócratas en el poder, se están sentando las bases para las mayores iniquidades. ¿Cuántas habitaciones se usan diariamente en una casa? ¿Acaso no son “improductivas” las que no se usan habitualmente? ¿No deberían expropiarse? Y así sucesivamente con la ropa, con parques y jardines que se disfrutan con la mirada, pero que no “producen cosas” en el sentido corriente de la expresión.

Por otro lado, quien ahorra en un terreno baldío, quien ahorra en dólares bajo el colchón, quien ahorra para coleccionar automóviles antiguos o acumula obras de arte, lo hace porque, dadas las circunstancias, es lo que estima más productivo. Si se equivoca, consume su capital, y si acierta, lo acrecienta. También, si miramos el globo terráqueo, observamos que hay muchos recursos marítimos, forestales y territoriales que al momento no son explotados en el sentido al que habitualmente se alude, lo cual se debe a que, como queda dicho, los factores de producción son escasos. Solo hay dos maneras de establecer prioridades para qué hacer con esos bienes: que decida la gente o que decida el aparato estatal. Si se decidiera por esto último, a contracorriente de las preferencias de la gente, inexorablemente habrá consumo de capital y, por ende, más pobreza.

La propiedad privada hace que cada cual cuide de lo suyo en contraste con lo que modernamente se ha dado en llamar “la tragedia de los comunes”, donde lo que es de todos no es de nadie, un concepto que ya había sido desarrollado por Aristóteles cuando refutó el comunismo de Platón.

La institución de la propiedad permite el establecimiento de precios como reflejo de las estructuras valorativas de las partes contratantes, puesto que se trata de transacciones de derechos de propiedad. Cuando se afectan derechos de propiedad necesariamente se distorsionan precios, lo cual desdibuja la contabilidad y la evaluación de proyectos. En el extremo donde se decide la abolición de la propiedad desaparecen por completo los precios, pero el problema surge aun sin llegar a este extremo cada vez que se lesiona aquel derecho.

La reflexión alberdiana con que abrimos esta nota nos lleva al programa del fascismo. El comunismo es más sincero: pregona el uso y la disposición directa de la propiedad por el aparato de la fuerza, mientras que el fascismo permite el registro de la propiedad a nombre de particulares, pero usa y dispone de ella el gobierno. Es el sistema que más éxito tiene en el llamado mundo libre. Veamos el sistema educativo, donde en gran medida las instituciones privadas están privadas de independencia debido a las imposiciones de pautas y estructuras curriculares por parte de ministerios de educación; veamos el sistema bancario y financiero, en gran medida dirigido por la banca central, y así sucesivamente hasta ámbitos como el de los taximetreros, dirigidos en sus tarifas, horarios y color con que están pintados, lo que hace que los verdaderos dueños sean los alcaldes de la ciudad.

Como bien explica William H. Hutt, la tesis de estimular la producción con inyección estatal de dinero en áreas al momento consideradas “ociosas” no solo empobrece vía la inflación, sino que convierte usos que en esa instancia se estiman convenientes en usos inconvenientes a criterio de la gente. Los megalómanos no toman en cuenta y desprecian las preferencias de la gente, puesto que consideran sus recetas las mejores para manejar a su antojo vidas y haciendas ajenas.

Energúmenos como Hugo Chávez, que con su machacón “exprópiese” ha arruinado uno de los países más ricos del orbe para convertirlo en una situación de desesperante miseria; este dictador del Orinoco vociferaba: “La propiedad privada no tiene cabida en la revolución socialista” (salvo para sus secuaces y familiares, que se embolsan lo ajeno con total impunidad, como siempre ocurre con esta canallada). Es de gran importancia percatarse de que la lesión al derecho de propiedad perjudica a todos, pero muy especialmente a los más vulnerables.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

CUBA: HOY, COMO EN EL 2007, COMO SIEMPRE: MENTIRA Y CRUELDAD.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 18/7/21 en: http://gzanotti.blogspot.com/2021/07/cuba-hoy-como-en-el-2007-como-siempre.html

Toda mi vida he sido un defensor del diálogo y lo sigo siendo. Es más, es uno de mis temas filosóficos de investigación. El diálogo es uno de los logros morales más altos y más nobles. Implica muchas cosas. El abandono, no sólo de la fuerza física, sino también de la lingüística. Estar dispuesto a escuchar los argumentos del otro. Considerar la posibilidad de que uno esté equivocado, aunque sea metódicamente. Comprender al otro: escucharlo desde su perspectiva, su mundo, su horizonte. Entender no sólo lo que dice, sino por qué lo dice. Estar abierto a la crítica. Todo ello es diálogo. Gran parte de la filosofía contemporánea ha colaborado, bajo perspectivas diversas, en este noble ideal. Buber, Levinas, Popper, Gadamer, Habermas. Todos ellos filósofos muy diferentes, pero con una evidente vocación por eliminar del lenguaje –y por ende de la vida- todo rastro de violencia. Y, en todos ellos vive, aunque no lo sepan, el cristianismo, porque el diálogo comienza por la escucha, y la escucha al otro comienza por un acto de misericordia. 

Pero el diálogo supone que la otra parte también dialoga. Como la amistad aristotélica, es una relación recíproca. Uno debe siempre comenzar la actitud de diálogo, pero cuando no hay actitud similar, no cabe el ataque o el insulto, pero sí una prudente retirada. Por caridad, nada más que por caridad. Pero hay ocasiones donde la mentira, la más cruel mentira sobre los más despiadados asesinatos, llega a nosotros, como flechas que no esperábamos en el descampado de nuestra existencia. Reservemos a Dios el juicio último sobre la conciencia de quienes mienten así, pero, lo que queremos decir, es que en esos casos, hay algo que no es diálogo, pero que está plenamente justificado, y a veces es un deber. Me refiero, sencillamente, a la denuncia. 

En ese sentido, la Cuba de Castro y sus secuaces –estoy utilizando las palabras exactas- constituyen, junto con sus partidarios y los silencios cobardes de gobiernos “diplomáticos”, una de las vergüenzas más terribles de toda la historia del s. XX y XXI. Hay muchas vergüenzas más, si, pero al menos fueron denunciadas, y si no, quien escribe no ha callado las vergüenzas de los llamados líderes de Occidente. En este caso, insisto, la denuncia es lo menos que puede hacer quienquiera no haya sido víctima de la propaganda mentirosa de esa banda de delincuentes asesinos. Han fusilado por doquier, sin misericordia, y lo siguen haciendo, a todos aquellos que osaban siquiera pensar diferente. Han sumergido en cárceles inhumanas, y de por vida, a todos aquellos que se interpongan en sus tropelías. Y tienen la osadía, el atrevimiento, de presentarse ante el mundo como líderes democráticos y protectores de los derechos humanos. Estos asesinos pueden andar por el mundo sin recibir ninguna orden de arresto, por parte de jueces que en otros casos no dudarían en absoluto. Y lo peor: son elogiados por gobernantes e intelectuales, cómplices de ese modo uno de los operativos propagandísticos más hipócritas y eficaces de toda la vergonzosa historia de este siglo de totalitarismos y autoritarismos. Dios sabe qué tienen en la cabeza quienes así proceden: si indolencia, cobardía, simple estupidez, ceguera ideológica o la simple desaprensión ante los gritos y llantos silentes de incontables fusilados, torturados, encarcelados o muertos en sus intentos de escapar del infierno. ¡Vergüenza para las naciones occidentales, que cierran sus fronteras a estos refugiados, con EE.UU. a la cabeza! Y los demás, que cierren sus “diplomacias” y les digan, en los foros internacionales, a Raúl Castro, a sus seguidores y a Fidel, vivo o embalsamado, lo que se merecen escuchar: asesinos, delincuentes, no tienen derecho a integrar el concierto de las naciones, son sólo una banda de fanáticos criminales.

 Pero no, no se atreverán. La denuncia profética necesita un fuego que no abunda: la piedad por el perseguido, la rebeldía ante semejante injusticia, y saber correr los riesgos de negarle al delincuente su supuesto derecho a continuar con su injusticia. Que Dios se apiade de las almas de los asesinos, y que se apiade, también, de las almas y los cuerpos de los refugiados, torturados, encarcelados y exiliados, a cuya mirada y existencia van dedicadas estas líneas. 

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* Publicado en LiberPress- Buenos Aires- 16 de Febrero de 2007. Fuente: http://gzanotti.blogspot.com/2010/02/mentira-y-crueldad.html

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor en las Universidades Austral y Cema. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Publica como @gabrielmises