¿Qué proponen los libertarios y por qué habría que escucharlos?

Por Adrián Ravier.  Publicado el 17/12/18 en: https://www.cronista.com/columnistas/Que-proponen-los-libertarios-y-por-que-habria-que-escucharlos-20180116-0099.html

 

¿Qué proponen los libertarios y por qué habría que escucharlos?

Libertarios en la Argentina ha habido siempre. En su historia habrá que retroceder al menos unas cuantas décadas para ver que en los años 1950 Alberto Benegas Lynch padre fundaba, junto a algunos empresarios, el Centro para la Difusión de la Economía Libre, luego llamado Centro de Estudios para la Libertad. En estos centros se ofrecieron conferencias y publicaciones de libros de variados autores como Ludwig von Mises, Friedrich Hayek, Leonard Read, Henry Hazlitt, Israel Kirzner o Murray Rothbard. Quizás haya algún lector que recuerde las seis conferencias multitudinarias de Mises en la UBA en 1959. Desde ya que la diferencia entre un liberal como Hayek y un libertario como Rothbard, fue siempre motivo de disputas internas entre libertarios, pero hoy no nos vamos a
detener en ello. Más bien, los tomaremos como compañeros de camino.

La posta la tomó su hijo Alberto Benegas Lynch (h), hoy Presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, quien fundó en 1978 la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (ESEADE),
creando los primeros posgrados en Argentina. En sus cuatro Maestrías en Economía y Ciencias Políticas, Economía y Administración de Empresas, Derecho Empresario y Activos Financieros, los alumnos recibían los
fundamentos para defender la libertad individual, la propiedad privada, la economía de mercado y el gobierno limitado, además de los conocimientos específicos de cada programa.
Muchos de estos alumnos a su vez, formaron numerosas fundaciones e institutos pro mercado en distintas provincias, que como efecto cascada formaron a miles de jóvenes en las ideas de la libertad. Estos jóvenes hoy
quizás no son docentes o académicos prestigiosos (aunque algunos lo son, como el Dr. Eduardo Stordeur o el Dr. Nicolás Cachanosky), pero lideran y gerencian distintos departamentos de las principales compañías del país.
Martín Krause lo sucedió a Alberto Benegas Lynch (h) como Rector de este Instituto Universitario, donde también pasaron excelentes docentes como Juan Carlos y Roberto Cachanosky, Gabriel Zanotti, Enrique Aguilar, Gustavo Matta y Trejo o Ricardo Manuel Rojas (sin ánimo de ser exhaustivo).

¿Qué proponen los libertarios para esta Argentina? En una Argentina donde ya no podemos pensar la educación, la salud, las jubilaciones y pensiones, el cuidado del medio ambiente o la administración de la moneda y los bancos
sin el ente gubernamental como principal regulador, los libertarios proponen un debate necesario. Repensar una Argentina en la que podamos prescindir del Estado. Aspiran a que cada argentino pueda pagar su propia educación y la de sus hijos; que pueda cubrir sus costos sanitarios; que pueda elegir cómo y cuándo jubilarse y que su pensión dependa de los montos y años de aporte. Proponen, en definitiva, libertad y responsabilidad, para terminar con la “estatolatría” donde el Dios Estado es el que ofrece empleo y garantiza seguridad social porque, de hecho,
jamás ha garantizado otra cosa que pobreza. Repensar una Argentina donde este flagelo sea gradualmente erradicado a través del mercado, como viene ocurriendo en gran parte del mundo, incluidas China y la India (ver El
Gran Escape de Angus Deaton). Donde la libertad de empresa y la iniciativa privada sean el motor del empleo genuino, de la innovación, de la creatividad y de las oportunidades para alcanzar una vida mejor. Donde la igualdad que importa es “ante la ley”.
En una Argentina donde la policía respalda a las mafias, los libertarios piden, siguiendo a James M. Buchanan, desconfiar de la política, lo que en definitiva es fundamento para un gobierno limitado.
¿No es esto una utopía? Una sociedad sin estado es irrealizable en esta Argentina, sin dudas. El libertario desde luego está dialogando en un “plano ideal” que a muchos les parecerá lejano. Está debatiendo para una sociedad
futura, donde posiblemente la cultura anti-capitalista sea abandonada por otras creencias pro-mercado. Le preocupa entonces definir cuánto estado haría falta en ese estado ideal, y llega a la conclusión de que no sería
necesario ninguno, ni siquiera en justicia o seguridad.
Pero al margen de ese debate puro, también hay un mensaje que puede ser útil para nuestra Argentina y que deberíamos escuchar

¿Cuál es este mensaje? Que la Argentina presenta un gasto público desbordado que aunque se pudiera financiar cubre necesidades de gente que no necesita la ayuda estatal. El primer paso entonces es desmantelar ese Estado que ayuda al que no lo necesita. Que aquellos que pueden pagar educación o salud para sí y para sus familias, lo hagan. Que aquel que puede tener su propia pensión la tenga. Que aquel que puede pagar servicios públicos que cubran los costos lo haga. Que aquel que puede pagar el precio real del combustible lo pague también. De ese modo reducimos la mochila de impuestos, deuda e inflación que recae sobre las empresas y que evita que sean competitivas en un mundo abierto y globalizado. De ese modo habría empleos y mejores salarios reales para todos.
¿Y qué ocurre con los que no pueden pagar estas cosas? Para la educación y la salud existe la propuesta de vouchers de Milton Friedman. El libertario lo aceptará en la transición, aunque insistirá que ese dinero de los
cupones sale del bolsillo del contribuyente y que sólo será temporal.
Para las pensiones se deberá crear un sistema privado de aporte voluntario, que no tiene relación con lo que hubo durante el menemismo, y ni siquiera con el sistema que hoy rige en Chile. El sistema libertario de pensiones no
necesita que el gobierno autorice a ciertas empresas a operar, ni que fije comisiones, sino que simplemente se haga a un lado y permita la competencia. El mercado operará bien en su ausencia, como de hecho ocurre con la gran mayoría de bienes y servicios. Desde luego que para cubrir a los actuales pensionados se necesitarán pagar impuestos, pero debemos distinguir entre la solución al problema actual donde el Estado se consumió los ahorros de los actuales jubilados respecto del sistema previsional para el futuro.
Comparar al oficialismo con el mensaje libertario muestra lo moderado del gobierno de Mauricio Macri, que si bien en anuncios y conferencias promueve cierto relativo liberalismo, en la práctica encuentra inacción, quizás por los obstáculos que el libertario muchas veces pasa por alto.
Y aquí viene la pregunta: ¿Propone el libertario desmantelar hoy al Estado por completo? Habrá quien lo proponga, pero no es lo más usual. El libertario entiende que el Estado está sobredimensionado y sabe que corregir esto sólo puede redundar en mayor calidad de vida para todos. Sabe que en el plano político, la prioridad del gobierno es mantener el orden público, y que eso sólo se consigue atendiendo a lo que es políticamente viable en cada momento. Es por eso que la regla general que el gobierno debe seguir es bajar el gasto todo lo posible, mientras pueda mantener el orden público.
Y allí encontramos el gran dilema, ya que cierta mentalidad anti-capitalista impide avanzar en reformas profundas como las que el libertario propone. En este sentido, mientras el libertario busca abrir el debate en un plano teórico, también acepta en la política pública una transición ordenada que no deje a nadie sin sustento. En la búsqueda de ese camino está claro que ambos roles, el académico y el político, se deben retroalimentar.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín. Es director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE.

Austrian Capital Theory A Modern Survey of the Essentials

Part of Elements in Austrian Economics

  • PUBLICATION PLANNED FOR: January 2019
  • AVAILABILITY: Not yet published – available from January 2019
  • FORMAT: Paperback
  • ISBN: 9781108735889

https://www.cambridge.org/us/academic/subjects/economics/economics-general-interest/austrian-capital-theory-modern-survey-essentials#.XBFUo7rAyVs.twitter

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

The Natural Rate of Interest Rule

By Erwin Rosen and Adrian Ravier

 

Considerable research has been conducted on central bank
monetary policies. Particular attention has been focused on policies that
have the potential to ensure “sound money,” the symptoms of which
are full employment and economic stability. Debate has centered on
employing rule-based strategies to improve the monetary policies of
the Federal Reserve Bank (“the Fed”). This article reviews the Fed’s
performance with particular emphasis on its contribution to the 2008
crisis and then suggests an alternative policy which, had it been in place
would have dampened the most recent boom and bust. This alternative
is the application of a monetary rule that follows Wicksell’s monetary
equilibrium doctrine. Although the proposed rule would not eliminate
short-term price fluctuations, it should create consistent, inflation-free
economic stability, a condition for sustained growth which the U.S. has
not seen since the Fed’s inception.

https://mises.org/sites/default/files/QJAE%2017%20no%204%20Winter%202014%20Rosen_Ravier%20.pdf

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín. Es director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE.

Enrique VI: El líder que no quería serlo

Por Luis del Prado:

 

El Rey Enrique V se enferma de disentería en 1422, y muere en el Castillo de Vincennes, pocos días antes de cumplir los 35 años de edad, sin haber podido consolidar los logros derivados de sus victorias en territorio francés.

Lo sucede el único hijo que tuvo con su esposa Catalina de Valois, hija del rey francés Carlos VI, quien es coronado a los nueve meses de edad como Enrique VI, Rey de Inglaterra y de Francia.

Un consejo dependiente del Parlamento gobernó el país hasta su mayoría de edad en 1437. A los 24 años Enrique se casa con Margarita de Anjou, hija del Rey de Nápoles.

Desde su llegada a Inglaterra, Margarita  tuvo una influencia determinante en su esposo, provocando las iras y los celos de los nobles ingleses, que la tacharon de intrusa.  La debilidad de carácter del rey hizo que Margarita se convirtiera en líder de la Casa de Lancaster, convirtiéndose en la referencia opositora de la Casa de York.

Su posición en la corte se reforzó considerablemente cuando dio a luz, tras ocho años de matrimonio, a su único hijo, Eduardo de Westminster, príncipe de Gales, el 13 de octubre de 1453. A partir de este hecho, los partidarios de la casa de York vieron frustrarse sus planes de un cambio dinástico.

En esa misma época Enrique comenzó a dar muestras de desequilibrio mental. Durante más de un año la enfermedad se apoderó de él haciendo que no fuera consciente de nada de cuanto ocurría a su alrededor, ni siquiera del nacimiento de su hijo y heredero, el príncipe Eduardo.

Algunos historiadores afirman que Enrique heredó la enfermedad mental de su abuelo materno, Carlos VI de Francia, quien durante los últimos treinta años de vida se vio asaltado por periodos intermitentes de locura.

En 1455 comenzó la Guerra de las Dos Rosas con la batalla de St. Albans. Allí se enfrentaron las tropas de la Casa de Lancaster, conducidas por el Duque de Somerset y leales al Rey, contra las del duque de York. Este último capturó a Enrique, herido en el cuello por una flecha. Con el rey en su poder, se hizo nombrar Lord Protector de Inglaterra. Era vital para él que Enrique continuara con vida, puesto que tenía escaso apoyo entre la nobleza, por lo que la corona habría ido a parar al heredero Eduardo, de solo dos años.

Y, desde luego, la regencia la hubiera ejercido la irreductible Margarita, quien se enfrentó duramente al Duque de York, principal enemigo de su marido. En apariencia Ricardo, al principio, pretendía solo apartar al rey de los malos consejeros. Pero muy pronto se reveló su verdadera motivación, que consistía en ocupar el lugar del Rey, considerándose el heredero legítimo de la corona.

Seguramente el débil Enrique hubiera cedido a cualquier condición en aras de la concordia, pero su esposa no era del mismo parecer. Margarita se enfrentó a las pretensiones de los York e hizo un llamamiento a sus partidarios para que tomaran las armas.

Tras varias semanas de negociaciones, se alcanzó un acuerdo mediante el cual Enrique VI podría conservar el trono de por vida, pero York y sus descendientes serían reconocidos como únicos herederos de la corona, corriendo de la línea de sucesión al príncipe Eduardo, el heredero legítimo.

Naturalmente Margarita de Anjou no estaba dispuesta a consentir que su hijo fuera despojado, por lo que luchó hasta las últimas consecuencias por sus derechos.

Ambos ejércitos volvieron a encontrarse en una nueva batalla, y esta vez fue York el que perdió la vida. Pero el ambicioso duque dejaba un hijo que reaccionó con rapidez y logró apoderarse del trono, coronándose como Eduardo IV en 1461.

Aunque Eduardo pudo acceder al trono, tanto Enrique como Margarita lograron escapar. Durante tres años el rey depuesto fue tan solo un vagabundo que erraba por la frontera de Escocia, viviendo de la caridad mientras la reina asumía el liderazgo de la resistencia.

En 1464 un nuevo enfrentamiento entre ambos bandos condujo a otra derrota de los Lancaster. Enrique finalmente fue capturado y conducido a la Torre de Londres. Allí habría de permanecer prisionero durante cinco años.

Hubo un breve lapso en el que Enrique pudo abandonar la Torre y fue tratado de nuevo como Rey. Fue una breve restauración que terminó cuando Eduardo regresó y derrotó a los Lancaster, en una batalla en la que murió el hijo de Enrique, que perdía la vida con solo diecisiete años. Finalmente, Enrique VI fue asesinado en la Torre en 1471.

Tomás Moro afirmaba que el asesino había sido el hermano del Rey Eduardo IV (el futuro Ricardo III), pero esto no está demostrado.

Enrique VI es una de las primeras obras escritas por William Shakespeare y, como en varias otras obras de esa etapa, aparecen mujeres con una determinación y vigor que les posibilitan producir cambios significativos y ocupar roles protagónicos.

En este caso se trata de Juana de Arco, quien le arrebata a Enrique VI el trono de Francia y todas las posesiones en suelo francés que había conquistado su padre y Margarita de Anjou, su esposa y posteriormente su viuda.

Estas mujeres tienen en común el hecho de haber peleado para ocupar el poder y de ser  muy seguras de sí mismas. Juana de Arco, la heroína adolescente de la Guerra de los Cien Años se transformó en la encarnación de la mujer que rompió todas las barreras.

A pesar de los sentimientos anti-franceses y anti-católicos que prevalecían en Inglaterra, Shakespeare retrata a Juana como una líder carismática que superó las restricciones de su sexo y lideró el ejército francés. Además, trascendió las barreras de su clase social al lograr que los nobles siguieran a una campesina.

Juana desafiaba a sus seguidores y al sistema: se vestía como un hombre y embistió contra el poder establecido. El desenlace es conocido: fue perseguida, procesada (históricamente por los franceses, según Shakespeare por los ingleses) y quemada en la hoguera.

A los diecinueve años, encadenada y exhausta, soportó durante varios meses el interrogatorio de un tribunal manipulado y presidido por un juez cínico que tenía la orden de aniquilarla.

La famosa réplica de Juana, una joven campesina iletrada, a las acusaciones de que era objeto, demostraron que poseía un grado de sabiduría sorprendente. Cuando el Tribunal la acusó de haberse ido de su casa desobedeciendo a sus padres y embarcándose en una misión sin su consentimiento, Juana dio una magnífica lección de teología: “Como fue mandato de Dios, aunque hubiera tenido cien padres y madres, aunque fuera hija del Rey, hubiera seguido yendo”.

La actitud de Shakespeare hacia Juana de Arco va cambiando a medida que avanza la obra: en las primeras escenas, Juana es una mujer encantadora y adorable que tiene a Dios de su lado. Luego el personaje se va transformando en una asesina de héroes ingleses y una bruja, hasta llegar a ser la encarnación misma del demonio.

El patrón se repite con Margarita de Anjou: al principio es una mujer joven, de espíritu libre, inteligente y valiente, que se convierte en un personaje central de la Guerra de las Rosas. Luego cambia la actitud de Shakespeare hacia ella y va transformando su personaje en alguien que solo es motivado por su afán de venganza y que, además, es extranjero.

Da la sensación que Shakespeare estaba fascinado y a la vez repelido por este tipo de presencia femenina. Por eso las pinta sin términos medios: ángeles o demonios.

Lo cierto es que Enrique VI sufría ante la posibilidad de ejercer el poder. Cuando finalmente tuvo que asumir el cargo, debido a que cumplió la mayoría de edad, se convirtió en un líder ausente. Es el tipo de líder que está solamente de manera física, pero no tiene un compromiso con su posición. El líder ausente es egocéntrico y no asume su cargo con responsabilidad.

El casamiento con Margarita de Anjou le otorgó a Enrique un reemplazo a la figura del Regente. Mientras fue menor, el Regente asumió la pesada carga de gobernar. Cuando no tuvo más remedio que asumir dicha carga, buscó en su esposa alguien en quien depositarla.

Si bien no lo hizo formalmente, Enrique en la práctica, abdicó en favor de su mujer, a quien le entregó el poder voluntaria e intencionalmente, de tal manera de quedar libre de toda responsabilidad por los resultados de sus acciones.

Con la historia de Enrique VI, Shakespeare nos muestra cómo se escabulle el poder. Enrique V construyó heroicamente un imperio, pero su hijo cometió tantos errores fruto de su falta de vocación para gobernar, que terminó vagando por el campo, solo, como si fuera un humilde pastor.

Ser líder significa emprender un viaje duro, frío y solitario que requiere altas dosis de convicción, esfuerzo y tenacidad. A las personas que no tienen el fuego sagrado, como es el caso de Enrique VI, ese camino se les transforma en una carga imposible de soportar porque falta la pasión. Solo con pasión puede combatirse el miedo y seguir adelante.

Lamentablemente no heredó la vocación por el poder de su padre Enrique V, quien decidió tomar riesgos y aprender fuera de su zona de confort.

Convivió con el hombre común y tuvo amigos y maestros que no pertenecían a la nobleza. Esa experiencia, sumada a su carisma, fue fundamental para poder convertirse en un gran líder, algo para lo que se preparó toda su vida.

Enrique V murió demasiado joven, sin la posibilidad de hacer una transición ordenada. Su único hijo heredó el poder a los nueve meses de edad, en una situación amenazante, ya que el regente quería aprovecharse de su debilidad de carácter y de sus problemas mentales para generar un cambio de dinastía a favor de los York, familia de la cual era la cabeza.

Un proceso de sucesión ordenada tiene tres dimensiones: cognitiva, organizacional e interpersonal.

La dimensión cognitiva implica aprender acerca de la organización y su cultura, adquirir conocimientos técnicos y entender las principales variables. La dimensión organizacional consiste en desarrollar un conjunto de expectativas compartidas con los seguidores, resolver conflictos y construir un equipo sólido en el cual apoyar su gestión. Por último, la dimensión interpersonal implica construir relaciones basadas en la confianza y el respeto con sus colaboradores.

La transición de Enrique V a Enrique VI no pudo transitar ninguna de esas tres dimensiones.

La calidad de un liderazgo no se reduce ni a ciertas características de personalidad ni a un conjunto de habilidades adquiridas, ni mucho menos a la portación de poder.

Un buen líder es el resultado de una combinación de elementos, cada uno de los cuales representa un factor que se puede optimizar, es decir, una oportunidad de mejorar las capacidades de conducción.

Sin embargo, así como algunos factores son más sencillos de modificar, otros están muy arraigados  y constituyen un núcleo muy resistente, cuya transformación puede resultar sumamente dificultosa, sino imposible.

Dentro de este último grupo de factores que se sitúan en las raíces del árbol del liderazgo, está el carácter, entendido como la disposición a asumir el rol de líder cuando se presentan las circunstancias. Freud reconoció que el modo de obrar, de pensar y de sentir de una persona lo determina, en gran parte, la especificidad de su carácter.

Los rasgos del carácter son subyacentes a la conducta y deben deducirse de esta. El carácter constituye una fuerza de la que, a pesar de ser poderosa, la persona puede estar inconsciente hasta que se manifiesta en alguna situación determinada.

Esta cuestión explica el fracaso de Enrique VI, el Rey que no quería serlo. Si la disposición a liderar no existe, deja de tener sentido el análisis de todo lo demás.

Anexo:

 

Luis del Prado es Doctor en Administración. Es profesor y rector de ESEADE. Es consultor y evaluador en temas de educación superior, en el país y en el extranjero.

La Reserva Federal y la regla de la tasa de interés natural

Por Adrián Ravier. Publicado el 11/12/18 en: https://www.infobae.com/opinion/2018/12/11/la-reserva-federal-y-la-regla-de-la-tasa-de-interes-natural/

 

En 2014 ofrecimos, junto a Erwin Rosen, una regla monetaria para que la Reserva Federal (Fed, de aquí en más) evite seguir generando burbujas bursátiles e inmobiliarias de impacto global, como las de 1930, 2001 y 2008, entre otras. El trabajo se publicó en el Quarterly Journal of Austrian Economics, y se puede ver aquí. Lo interesante del caso es que hoy la Fed parece seguir esta regla.

¿Qué es la tasa de interés natural y qué ocurre cuando la Fed se aleja de ella?

El economista sueco Knut Wicksell escribió un trabajo en 1898 donde diferenciaba entre la tasa de interés natural que surge por la dinámica del mercado, y la tasa de interés “de mercado”, que es la que se ve influenciada por las políticas monetarias de la Reserva Federal. Explicó con claridad que cuando la tasa de mercado está por debajo de su nivel “natural”, la economía se sobre-expande. Por el contrario, cuando está por encima, se frena.

Fue Ludwig von Mises quien tomó la posta de aquella contribución y elaboró la teoría austriaca del ciclo económico, combinando la distinción de Wicksell sobre la tasa de interés con la política monetaria de David Ricardo y la teoría del capital de su maestro Eugen von Böhm Bawerk. Cabe resaltar que en el marco de esta teoría Mises prefirió hablar de mala inversión en lugar de sobreinversión, evidenciando que la tasa de interés es un precio que transmite información acerca de aquello que ocurre en el mercado de créditos, y que un nivel inferior al natural significaría enviar información falsa a los empresarios, quienes podrían entender que hay más recursos financieros disponibles para la inversión que aquello que los ahorristas están dispuestos a ofrecer. Con una tasa menor a su nivel natural, proyectos de inversión que no eran rentables ahora se vuelven rentables y sobreviene un “auge insostenible” que más tarde se sigue de fases de crisis y depresión. La teoría austriaca del capital logra mostrar “detalles microeconómicos” del impacto de estas políticas dentro de la estructura intemporal de la producción.

En el ya famoso y clásico debate entre Friedrich Hayek y John Maynard Keynes (resumido en estos dos entretenidos videos de rap) se pueden observar dos posturas frente a esta regla. Mientras Hayek sugería seguir la regla para evitar generar ciclos económicos, Keynes advertía que era una posibilidad para estimular la economía de acuerdo con el ciclo político, desconociendo los efectos de largo plazo, hoy ya reconocidos en la literatura.

¿Pero puede medirse la tasa natural? Si bien conceptualmente seguir la tasa de interés natural evitaría seguir generando ciclos económicos, la dificultad de conocer su nivel ha generado dudas sobre la posibilidad concreta de seguir una regla como la de Wicksell. Respondiendo concretamente a la pregunta, no, no se puede medir con precisión su nivel.

Pero si al menos la Fed intentara estimar y seguir esa tasa natural, en lugar de intentar estimular y frenar la economía a discreción para buscar el objetivo del pleno empleo, entonces el aporte ya sería significativo.

Con Erwin Rosen estudiamos aquellas estimaciones hoy disponibles de la tasa natural y encontramos que el trabajo de Laubach y Williams, dos economistas que ya ofrecen estimaciones para la Fed y el Banco Central Europeo, medían esta posible tasa natural de interés. Su nivel surge de tomar en cuenta, entre otros factores, la brecha que existe entre el PBI real y potencial.

En nuestra investigación descubrimos que la medición de la tasa natural en el período 2001 y 2005 estaba en torno al 5%, lo que manifiesta el “too low too long” (o “demasiado bajo por demasiado tiempo”) que hoy es moneda corriente en la explicación de los economistas sobre las causas de la burbuja inmobiliaria que terminó en la gran recesión de 2008.

¿Qué relevancia tiene esta regla después de 2008? La regla de la tasa de interés natural es importante porque deja entrever que, tras la crisis de 2008, la Fed podría estar generando nuevas burbujas con su tasa de interés cero, la que de hecho mantuvo en niveles muy bajos por casi una década.

Lo interesante del caso es que la baja de tasas de 2008 se justificaría de acuerdo con el nivel que adquirió la medición de Laubach y Williams en los años siguientes, justificado quizás por el “saving glut” o acumulación de ahorros que proviene de Asia.

La corrección hacia arriba del nivel de tasas de interés también parece responder a esta regla, subiendo lentamente desde 2016 hasta llegar al 2,25% actual.

Si bien el mercado ya descontaba una nueva suba de un cuarto de punto en diciembre de 2018 y al menos otras dos para 2019, el nuevo presidente de la Reserva Federal Jerome Powell abrió dudas sobre una eventual pausa argumentando precisamente que “están justo por debajo de su nivel de equilibrio”.

Lo cierto es que la tasa de interés actual en 2,25% ya estaría superando el nivel medido por Laubach y Williams, lo que significa que seguir incrementando su nivel impone a la economía un innecesario freno.

¿Qué relevancia tiene esta “eventual pausa” para el futuro? Que cambia el escenario de relativa iliquidez que el mercado ya había descontado, lo cual vuelve más optimista a los inversores para abandonar la idea de buscar una potencial mayor tasa de bonos americanos a 10 años y volver a la economía real. Reduce la posibilidad de una nueva crisis global, al tiempo que las subas previas evitan seguir inflando una posible burbuja bursátil. En otros términos, siguiendo a Wicksell, si la Fed sigue la regla de la tasa de interés natural, ni estimula ni frena a la economía, lo que en definitiva es lo que una medida ortodoxa debería buscar.

Para Argentina, la noticia no puede ser mejor en el año electoral. Un escenario de menor iliquidez, sumado a la reciente reunión exitosa del G20 en Buenos Aires, que entre otras conclusiones parece poner pausa también a la guerra comercial entre China y Estados Unidos, podría significar inversiones reales en el país que formen un motor adicional para la necesaria y esperada recuperación económica.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín. Es director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE.

A dos meses de la nueva política monetaria

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 11/12/18 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2018/12/11/a-dos-meses-de-la-nueva-politica-monetaria/

 

Luego de las crisis cambiarías que afectaron a la economía Argentina desde Abril/Mayo de este año, un recambio de autoridades en el equipo económico derivaron en un nuevo plan monetario y un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El nuevo plan económico entró en vigencia en octubre de este año. A dos meses de haber implementado el nuevo plan, ya se puede comenzar a ver algunos resultados.

El nuevo plan monetario

El nuevo plan monetario (o “Plan Sandleris”, por el nuevo presidente del BCRA) se construye sobre metas de agregados monetarios y una nueva política cambiaria.

AGREGADOS MONETARIOS

Se dejan de lado las metas de inflación y la tasa de interés como instrumento de política monetaria y se pasa a utilizar la base monetaria (BM) como nuevo objetivo de política monetaria. La selección de la BM sobre otros agregados, como M2, obedece a que el BCRA tiene un control directo sobre la BM, pero no sobre M2 u otros agregados monetarios.

La regla consiste en tomar el promedio diario de la BM en el mes de octubre y utilizar este valor como un techo de cuál debe ser la BM a fin de junio del 2019. Esto quiere decir que la BM puede aumentar o disminuir mes a mes, pero en promedio debe mantenerse constante. Esta BM monetaria constante posee dos ajustes estacionales, uno en diciembre y otro en junio. En diciembre, el ajuste de la meta (o techo) de la BM es del 6.2% y en junio es del 2.45%.

En los dos primeros meses, el BCRA ha logrado sobre cumplir los objetivos de BM, lo cual deja lugar a se pueda expandir la oferta de dinero sin incumplir lo acordado con el FMI (por lo que hay lugar para alguna ingerencia en modificar la tasa de interés).

El siguiente gráfico muestra las metas de BM a fines del 2018 (rojo punteado), la base monetaria diaria (en gris) y el promedio acumulado (azul). En el último comunicado del BCRA, las autoridades monetarias han expresado la intención de volver a sobre cumplir la meta en diciembre por un mínimo de 16 mil millones de pesos.

 

Este frenazo monetario ha llevado a que las expectativas de inflación comiencen a desacelerarse e incluso descender. Parte del acuerdo con el FMI era mantener un piso de tasa de interés del 60% en las licitaciones de las Leliqs (Letras de Liquidez) hasta que las expectativas de inflación bajen por dos meses consecutivos. No quedaba claro del anuncio cómo se definía esta baja. Dos meses consecutivos donde la inflacion a una fecha determinada (por ejemplo fin del 2018) bajase o dos meses consecutivos donde una ventana fija (los próximos 12 meses) bajase? Según los últimos datos del REM, las expectativas de inflación a fines del 2018 se han mantenido constantes en los dos últimos meses, pero la inflación a 12 meses de la fecha de la encuesta ya muestra dos meses consecutivos de baja, por lo que el BCRA (con beneplacito del FMI) ha decidido remover el piso del 60% para la tasa de interés de referencia. La tasa de interés de las Leliqs ya se ubica levemente por debajo del 60%.

EL TIPO DE CAMBIO

En la nueva política cambiaria el tipo de cambio se mueve libremente dentro de una generosa banda de flotación (la zona de no intervención). Los límites inferiores y superiores se actualizan a un 3% diario hasta diciembre. El Comité de Política Monetaria decidió extender la zona de no intervención por otros tres meses actualizando sus límites a un 2% mensual.

Si el tipo de cambio cae por debajo del límite inferior, el BCRA tiene la opción (pero no la obligación) de comprar dólares en el mercado de cambios. Si el tipo de cambio supera el límite superior, entonces el BCRA se compromete a vender hasta 150 millones de dólares diarios. Como muestra el gráfico, en estos dos meses el tipo de cambio se ha movido dentro de la zona de no intervención, más cerca del límite inferior que del superior. Los futuros del tipo de cambio también se ubican dentro de la zona de no intervención (no incluidos en el gráfico).

Cuestiones Pendientes

Si bien las variables monetarias se mueven dentro de los objetivos establecidos, eso no quita que haya temas pendientes por resolver o que deban recibir atención

LEBACS Y LELIQS

A pesar de que el gobierno negase que las Lebacs fuesen un problema, lo cierto es que el mismo gobierno ha implementado y anunciado un plan de desarme de Lebacs. Los actos de gobierno, y lo anunciado en el acuerdo con el FMI, sugieren que las Lebacs sí son vistas como un problema por las autoridades monetarias.

Sin embargo, el plan parece ser más un canje que un desarme. A la par que el BCRA reduce el stock de Lebacs aumenta la emisión de Leliqs. La principal diferencia entre las Lebacs y las Leliqs es que las primeras podían estar en manos del público y de entidades financieras, mientras que las Leliqs sólo pueden estar en manos de entidades financieras. Uno de los argumentos para este cambio es que los bancos, al tener un mejor dominio del mundo financiero que el ciudadano medio, es menos proclive a comportarse de manera irracional (“animal spirits”?) y liquidar posiciones de Lebacs produciendo tensiones cambiarias inncesarias. Otro motivo más suspicaz es que es más fácil para el BCRA y el gobierno presionar a un grupo de bancos para que no liquiden posiciones de Leliqs que a un gran número de individuos tenedores de Lebacs.

Las Lebacs, así como las Leliqs, son deuda en pesos emitida por el BCRA. Como tales, son promeses de emisión futura que, al momento de concretarse pueden generar problemas si no hay un correspondiente aumento de la demanda de pesos. El monto de Lebacs y Leliqs sobre la BM es un indicador de la potencial expansión de la BM. Como se aprecia en el siguiente gráfico, desde la asunción de nuevo gobierno la emisión de deuda del BCRA se ha acelerado llegado a valores en torno al 150% de la BM. Luego de un descenso en el monto de Lebacs y Leliqs con la crisis cambiaria, el monto de ambas deudas se vuelve a incrementar ubicandose en 1.1 veces la BM.

EL PROBLEMA FISCAL

El nuevo plan económico incluye también una reducción más agresiva del déficit fiscal. Si bien pareciera ser que esta aceleración del déficit fiscal se está cumpliendo, hay también otras cuestiones a tener en cuenta.

El déficit que se debe reducir, según lo acordado con el FMI, es el déficit primario, que no incluye el pago de intereses. A octubre del 2018, el ahorro en el déficit primario es menor al aumento de pago de intereses. El equilibrio macroeconómico depende del déficit total, no sólo del primario. Si bien es cierto que es posible tener estabilidad con déficit fiscal (si la economía crece más rápido que el costo de la deuda), no es cierto que todo nivel de deuda es sostenible. El pago de intereses (incluyendo intra-sector público) se encuentran en niveles similares a los del 2001.Si bien esto tampoco quiere decir que una crisis o default sean inminentes, si explican la preocupación de los mercados por la situacion de la deuda soberana.

Hay otras dos variables que pueden afectar los resultados fiscales. Por un lado, una desaceleración económica puede hacer caer la recaudación en términos reales. Los últimos datos económicos están mostrando esta tendencia. Por otro lado, dentro de los ingresos el tesoro considera “rentas de la propiedad”, que son intereses ganados por los depósitos que el Tesoro hace cobrando las altas tasas de interés. Esto podría describirse como un financiamiento indirecto del BCRA al Tesoro, donde en lugar de darle pesos directamente paga elevadas tasas de interés.

A octubre, las rentas de la propiedad se incrementaron un 180%. A octubre, las rentas de la propiedad representan el 18% de los ingresos del tesoro. El aumento en las rentas de la propiedad explica el ahorro en el déficit primario. Una reducción en las tasas de interés, y por lo tanto de las rentas de la propiedad pueden llevar a una revisión de la política fiscal.

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

AHORA HAY TIRAPIEDRAS EN EL SENO DEL G20

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

De tanta manifestación antiglobalización en las calles y tanta piedra contra los representantes del G20 en distintas partes del mundo, resulta que algunos de los encumbrados miembros han comenzado a arrojar piedras ellos mismos, comenzando por el presidente estadounidense que se ha constituido en principal crítico de la globalización. También se esbozan imitadores en la misma mesa del G20 (para no decir nada de las mafias rusas en el poder, la dictadura turca o el representante saudí…sobre el caso chino comentamos más abajo).

 

Globalización quiere decir intercambios abiertos de bienes y servicios como consecuencia de los notables progresos en las comunicaciones, en los transportes y en la tecnología en general. Esto en el contexto de un capitalismo donde el conocimiento cada vez ocupa una posición relativa mayor respecto al capital físico. Desde siempre cuando se parla de las tasas de capitalización se alude al conocimiento puesto que lo inerte no significa nada si no es primero pensado, construido y aplicado.

 

Es en verdad paradójico que en la era del conocimiento y el consecuente menor peso relativo de la materia se esté en pleno materialismo filosófico. George Gilder apunta en esa dirección en su obra titulada The Quantum Revolution in Microcosm: Economics and Technology en la que se alarma del materialismo filosófico imperante (o determinisno físico para recurrir a terminología popperiana), una “superstición” que se traduce en “la idea que la mente es materia”, sin embargo “la actividad del cerebro siempre ocurre bajo el dominio y la influencia de la mente autónoma”. Gilder reitera que “La idea de la computadora como una mente es el ídolo de la superstición materialista” puesto que “la computadora que es el cerebro tiene que ser programada y operada por una agencia capaz de entendimiento independiente”. Concluye que el determinismo físico “es parte de un pacto de Fausto: un trato con el diablo por el que incorporamos fabulosas máquinas a cambio de nuestras propias almas” ya que “Una teoría intelectual que materializa o mecaniza a los teóricos es autodestructiva. La psicología behavorista, la biología determinista y la física materialista son disparates incomprensibles porque eliminan al científico y su objetivo trascendental de la búsqueda de la verdad”.

 

El actual mandatario estadounidense toma a competidores internacionales como una amenaza en lugar de aceptar que se trata de un progreso conjunto, de allí los absurdos conflictos que desata. Es del caso insistir en que la China de hoy libera energías en algunas zonas con un resultado espectacular mientras conculca libertades civiles, lo cual constituye un trade off  nefasto para el oxígeno que requieren las autonomías individuales. Pero este no es el disgusto de Trump, se trata de la porción de éxito comercial de China (“depredadora” le mandó decir en Buenos Aires). El futuro no lo conocemos pero en el caso de China hay dos visiones contrapuestas. Por un lado Guy Sorman con su China, el imperio de las mentiras donde vaticina una intensificación del espíritu autoritario, mientras que Eugenio Bregolat en La segunda revolución china pronostica que las restricciones a las libertades individuales van a ceder frente a espacios crecientes de procesos abiertos de mercado.

 

El proceso evolutivo de la globalización incluye tecnologías de alta sofisticación como es la robotización que al igual que otros adelantos en la productividad liberan recursos humanos y materiales para atender otras necesidades y el empresariado está especialmente interesado e incentivado en generar capacitaciones a los efecto de sacar partida de la novedad en cuanto a la antedicha liberación de los siempre escasos factores productivos.

 

La reunión del G20 en Buenos Aires con la ciudad blindada y con algunas filtraciones del bochornoso episodio Boca-River en las agendas, ofreció un excelente y en justicia muy ponderado espectáculo en el Teatro Colón pero nada sustancioso y distinto a las generalizaciones de rigor no exento de contradicciones resultó el espectáculo por el cual se reunieron. También hubieron algunos encuentros bilaterales, no siempre en dirección a eliminar las consabidas trabas impuestas por los gobiernos al efecto de permitir que los privados concreten negocios en paz sin  la mochila del Leviatán. En un sesudo y documentado artículo en Infobae  Ian Vásquez se pregunta “más allá del teatro político ¿para qué sirve el G20?”. Por su parte, en una demostración de notable capacidad de síntesis, Eduardo van der Kooy apuntó que, dados los sucesos argentinos, en la reunión de marras “la realidad se enredó con la ficción”.

 

Donald Trump, al igual que otros empresarios que ven oportunidades de arbitrajes, como se ha señalado desde Adam Smith, no tienen porqué conocer de economía y derecho. El gobernante estadounidense no comprende las ventajas del comercio libre. Como destaqué en otra oportunidad y ahora resumo, una de las falacias más recalcitrantes de nuestra época consiste en sostener que es muy bueno para un país exportar y es inconveniente importar, o dicho en otros términos el objetivo debiera ser exportar más de lo que se importa al efecto de contar con un “balance comercial favorable”.  Esta conclusión deriva del mercantilismo del siglo xvi que seguía el rastro de las sumas dinerarias, sin percatarse que una empresa puede tener alto índice de liquidez y estar quebrada. Lo importante para valorar la empresa o el estado económico de una persona es su patrimonio neto actual y no su grado de liquidez.

 

En última instancia, el mercantilismo se resumía en que en una transacción el que gana es el que se lleva el dinero a expensas de quien obtiene a cambio un bien o un servicio. Esto en economía se conoce como el Dogma Montaigne pues ese autor desarrolló lo dicho en el contexto de la suma cero: “la pobreza de los pobres es consecuencia de la riqueza de los ricos”, sin comprender que en toda transacción libre y voluntaria ambas partes ganan y que la riqueza es un concepto dinámico y no estático. El que obtiene un servicio o se lleva un bien a cambio de su dinero  es porque valora en más lo primero que lo segundo, lo cual también sucede en valorizaciones cruzadas con el vendedor que valora en más la suma dineraria recibida a cambio.

 

Lo ideal para un país es que sus habitantes puedan comprar y comprar del exterior sin vender nada, pero lamentablemente esto se traduciría en que el resto del mundo le estaría regalando bienes y servicios al país en cuestión y en nuestras vidas apenas si podemos convencer a nuestros familiares que nos regalen para nuestros cumpleaños. Entonces, reiteramos, lo ideal es contar con el balance comercial más “desfavorable” posible pero las cosas no permiten proceder de esa manera por lo que no hay más remedio que exportar para poder importar o utilizar el balance neto de efectivo como veremos a continuación.  El objetivo de un país y el objetivo de cada persona es comprar no vender, la venta o la exportación es el costo de  comprar o importar.

 

Lo relevante no es el balance comercial sino el balance de pagos que siempre está equilibrado en un mercado abierto tanto en un país como en cada persona. Veamos el asunto más de cerca, el balance de pagos significa que los ingresos por ventas o exportaciones son iguales a los gastos por compras o importaciones más/menos el balance neto de efectivo o cuenta de capital. Por ejemplo si una persona o un grupo de ellas (país) recibe en un período determinado ingresos o exportaciones por valor de 100 y sus compras o importaciones en ese mismo período fueron 400 quiere decir que su balance de efectivo o el uso de los capitales asciende a 300: 100 = 400 – 300 o si al ingresar o exportar por 200 sus gastos o importaciones fueron 50 el balance de pagos será 200 = 50 + 150 y así sucesivamente. Nunca hay desequilibrios en el balance de pagos.

 

Si alguien dijera que conviene solo exportar y evitar importaciones haría que el valor de la divisa extranjera se desplome con lo cual se frenan las mismas exportaciones que se desean promover. El mercado cambiario regula los brazos exportadores e importadores. Claro que si los gobiernos manipulan el tipo de cambio y las deudas externas gubernamentales sustituyen las entradas genuinas de capital, todo se trastoca.

 

Si un país fuera absolutamente inepto para vender al exterior y no es capaz de atraer capitales, nada tiene que temer en cuanto a desajustes en sus cuentas externas puesto que nada podrá comprar del exterior.

 

Pero en el fondo subyace otra falacia de peso y es que los aranceles puede promover la economía local. Muy por el contrario, todo arancel significa mayor erogación por unidad de producto lo cual se traduce en un nivel de vida menor para los locales puesto que la lista de lo que pueden adquirir inexorablemente se contrae. En realidad el “proteccionismo” desprotege a los consumidores en beneficio de empresarios prebendarios que explotan a sus congéneres.

 

En no pocas evaluaciones de proyectos hay quebrantos durante los primeros períodos que naturalmente se estima serán más que compensados en períodos ulteriores. Entonces si en un emprendimiento se comprueban pérdidas proyectadas durante las primeras etapas, son los empresarios en cuestión los que deben absorber los quebrantos del caso y no pretender endosarlos sobre las espaldas de los contribuyentes vía los aranceles. Y si esos empresarios no cuentan con los recursos suficientes pueden vender el proyecto para participar con otros socios locales o internacionales. A su vez si nadie en el mundo se quiere asociar al proyecto es por uno de dos motivos: o el proyecto es un cuento chino (lo cual es bastante habitual en el contexto de “industrias incipientes” mantenidas en el tiempo) o estando el proyecto bien evaluado aparecen otros más urgentes y como todo no puede llevarse a cabo simultáneamente, deberá esperar su turno o dejarlo sin efecto.

 

Si se comienza a preguntar cuales cosas se podrían fabricar como si estuviéramos en Jauja y todos estuvieran satisfechos, quiere decir que no hemos entendido nada de nada sobre economía. En verdad la cuestión arancelaria no es diferente de los efectos que tendrían lugar si se impusieran aduanas interiores en un país o si un productor de cierto bien en el norte descubre un nuevo procedimiento para producirlo y consecuentemente lo puede vender más barato y mejor, pero en el sur lo bloquean debido a que los de la zona lo fabrican más caro y de peor calidad. Este es el mensaje de los funcionarios de las aduanas de todas partes: “no vaya usted a traer algo mejor y de menor precio porque perjudicará gravemente a sus congéneres”.

 

A juzgar por los voluminosos “tratados de libre comercio” aún no se comprendió que las cerrazones perjudican especialmente a los países más pobres puesto que el delta en productividad es mayor respecto a los más eficientes. Resulta tragicómico que se sostenga que los referidos tratados deben realizarse entre países iguales, cuando precisamente como en todo comercio la ventaja estriba en la desigualdad puesto que entre iguales no hay nada que comerciar.

 

Sin duda que si los gobiernos introducen dispersiones arancelarias se crea un embrollo que conduce a cuellos de botella insalvables entre las industrias finales y sus respectivos insumos.

 

Entre otros despropósitos se argumenta que el control arancelario debe establecerse para evitar el dumping, lo cual significa venta bajo el costo que se dice exterminaría la industria local sin percatarse que el empresario, si el bien en cuestión es apreciado y la situación no se debe a quebrantos impuestos por el mercado, saca partida de semejante arbitraje comprando a quien vende bajo el costo y revende al precio de mercado. Pero generalmente nadie se toma siquiera el trabajo de verificar la contabilidad del proveedor en cuestión, lo único que preocupa a comerciantes ineficientes es que se colocan productos y servicios a precios menores que lo que con capaces de hacer ellos. Lo peligroso es el dumping gubernamental puesto que se realiza forzosamente con los recursos del contribuyente (por ejemplo el déficit de las mal llamadas empresas estatales), de todos modos, en este caso, los perjudicados son los residentes en el país que impone esta medida pero son beneficiarios quienes reciben en el exterior regalos a través de bienes más baratos que los que se ofrecen en el mercado.

 

Es paradójico que se hayan destinado años de investigación para reducir costos de transporte y llegados los bienes a la adunada se anulan esos tremendos esfuerzos a través de la imposición de aranceles, tarifas y cuotas. Hay un dèjá vu en todo esto. Debemos realizar los esfuerzos intelectuales necesarios para que no se generalicen en el G20 los tirapiedras contra la globalización.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba.