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Una universidad diferente:

 

Haga Patria: Compre Lebac

Por Iván Carrino. Publicado el 21/9/17 en:

 

Con tasas de Lebac en 27%, muchos piensan que se amenaza a la actividad económica. En este artículo te cuento por qué se equivocan.

El martes por la tarde, el Banco Central volvió a licitar sus ya famosas Lebac. Los vencimientos ascendían a $ 484.200 millones y pudieron renovarse $ 437.400 millones, estirando los plazos y con una tasa de hasta 27,35% anual.

Para los inversores, esto es una buena noticia. Si anualizamos los últimos tres meses de inflación, estamos en un 18,2%, por lo que la tasa de la Lebac más larga está pagando casi 10 puntos por encima del aumento de los precios.

Obviamente, esta tasa “alta” genera preocupación entre algunos analistas y políticos. Es que suele pensarse que una tasa positiva en términos reales puede frenar el crecimiento económico.

El razonamiento es el siguiente: con un instrumento financiero que le brinda al inversor una ganancia prácticamente sin asumir riesgo alguno, ¿quién querría invertir en la compra de una máquina, una fábrica, o cualquier emprendimiento productivo? El que está pensando en tomar una decisión de inversión, seguramente elegirá comprar Lebac y no destinar sus fondos a “la economía real”.

Esta narrativa suena lógica. Sin embargo, existen al menos tres motivos para pensar que la tasa de Lebac no es enemiga de la producción, sino todo lo contrario.

Tasas bajas no estimulan la economía

La tasa que busca mantener el Banco Central es positiva respecto de la inflación. O sea, busca que tenga sentido el ahorro y que el aumento de los precios no se coma su poder de compra.

Ahora si eso fuera nocivo para la economía, lo contrario debería también ser cierto. Es decir, una tasa de interés negativa respecto de la inflación debería dar como resultado una actividad económica vibrante. No obstante, eso no es lo que ocurre.

Si miramos los datos de los últimos 5 años hasta 2015, puede verse con claridad que la tasa de interés que establecía el BCRA (tomamos el promedio anual de la LEBAC de más corto plazo), siempre ofreció rendimientos que estaban por debajo de la inflación del período.

Ahora esto no generó ningún boom de actividad ni mucho menos.

En el mismo lapso, la economía no solo no avanzó casi nada, sino que, en términos per cápita, retrocedió. Es decir, se combinó una tasa real negativa con un descenso en el nivel de vida de la gente. Hoy, con tasas positivas, la economía crece. Algo no cuadra.

Si baja la inflación, la Lebac reactiva la economía

Otro punto a destacar es que las Letras en cuestión son uno de los instrumentos que utiliza el Banco Central para regular la masa monetaria y controlar la inflación. En este sentido, si el nivel de tasa de interés logra hacer que la inflación caiga, entonces eso será expansivo para la economía.

Como suele decirse, la inflación es un impuesto no legislado por el congreso. Y bajar un impuesto equivale a reducir los costos de producción. Una menor inflación facilita la planificación y baja los costos de hacer negocios en el país. Eso de ninguna manera le resta a la actividad económica. De hecho, hace todo lo contrario.

Más ahorro, más crecimiento de largo plazo

Detrás de la idea de que la elevada tasa de interés es mala para la economía está una cierta reticencia al ahorro. Se asume que si se ahorra “mucho”, entonces no habrá incentivos para producir. “¿Para qué producir algo si nadie quiere consumirlo?”, pensarán algunos.

El problema con este enfoque es que no comprende la correcta función del ahorro. Como explicó Böhm-Bawerk hace 116 años, ahorrar no implica dejar de demandar bienes y servicios, sino trasladar esa demanda hacia adelante. Es decir, al comprar un título de deuda que me permite preservar mi capital en el tiempo, lo que hago es dejar de demandar bienes en el presente, para demandar en el futuro.

Esto no solo indica que inter-temporalmente no hay caída de la demanda, sino que también envía la señal a los productores de que los consumidores están dispuestos a esperar más tiempo para consumir. Eso ofrece un margen para que los productores acumulen más bienes de capital y mejoren sus procesos de producción.

El resultado es una mayor y mejor producción de bienes y servicios. Es decir, más crecimiento económico de largo plazo.

Si el Banco Central, gracias a su política de tasas, logra recuperar la “cultura del ahorro”, entonces podría estar sentando las bases de un crecimiento mayor y sostenible en el tiempo.

Conclusión

Los demagogos de turno suelen acusar a la política monetaria contractiva de ser enemiga de la actividad económica. Sin embargo, la acusación no tiene fundamentos.

En primer lugar, porque cuando la política monetaria es “ultra-laxa”, no se verifica que se estimule el crecimiento. En segundo lugar, porque al bajar la inflación, la política monetaria se vuelve amiga del crecimiento. Por último, porque es el ahorro el que permite que la economía se vuelva más capital intensiva, haciendo que podamos vivir mejor.

Lo dicho hasta acá no quita que haya cuestiones a considerar y mirar críticamente respecto de la acción del BCRA. Sin embargo, algunas observaciones son solo mitos urbanos.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

RIIM Revista de Instituciones, Ideas y Mercados No 64-65 | Mayo-Octubre 2016 | Año XXXIII

http://www.eseade.edu.ar/investigacion/riim/numeros-anteriores/riim-64-65-mayo-octubre-2016/

 

EL APRENDIZAJE EN LAS ORGANIZACIONES: UNA REVISIÓN DE LA LITERATURA María Alicia Agotegaray*

 

RACIONALIDAD Y DECISIONES ANTIÉTICAS EN LAS ORGANIZACIONES Alba Pérez Romero*

EL GOBIERNO CORPORATIVO Y LA SUPERVIVENCIA DE LA ORGANIZACIÓN EMPRESARIAL Julio Daniel Castro*

 

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SOBRE LA FUERZA MOTRIZ DEL CAMBIO INSTITUCIONAL. UNA PERSPECTIVA EMPRESARIAL* Juan Sebastián Landoni **

 

LA CORRUPCIÓN POLÍTICA COMO CAUSA DE LA CRISIS BANCARIA DE 1890 Israel Lotersztain*

 

 

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RESEÑA DE L. ZELMANOVITZ, THE ONTOLOGY AND FUNCTION OF MONEY Adrián O. Ravier *

 

El conflicto mapuche desde el otro lado de la Cordillera: reporte de una reunión por Libertad y Desarrollo (I)

Por Martín Krause. Publicado el 20/9/17 en: http://bazar.ufm.edu/conflicto-mapuche-desde-lado-la-cordillera-reporte-una-reunion-libertad-desarrollo-i/

 

Con todo lo que está ocurriendo, tal vez sea interesante una visión desde el otro lado de la Cordillera. Libertad y Desarrollo publica un breve informe titulado “EL CONFLICTO EN LA ARAUCANÍA VISTO POR LA SOCIEDAD CIVIL”. Va en dos partes:

“El pasado 25 de agosto Libertad y Desarrollo junto a 16 organizaciones de gremios y víctimas de la violencia en La Araucanía dieron forma a un inédito evento cuyo propósito fue el de generar propuestas que abordaran, desde diversas perspectivas, la cada vez más incesante situación de conflicto en La Araucanía y sus proximidades.

Dentro de los múltiples actores involucrados en el dramático escenario que se vive en la macro zona sur del país, parece particularmente relevante escuchar la voz de organizaciones de la sociedad civil, que tienen un diagnóstico y ofrecen una mirada crítica, pero también constructiva, relativa a las políticas públicas, en tres ejes claves. Estos son: 1) violencia y seguridad, 2) fomento productivo para las comunidades indígenas y la región y 3) desarrollo y promoción de la cultura indígena, particularmente la mapuche.

En este marco, fueron catorce las propuestas que emanaron del trabajo en conjunto, las cuales reflejan el intercambio de miradas y posiciones de cada una de las tres mesas temáticas. Parece importante hacer el punto que las propuestas representan la postura de las organizaciones involucradas y no necesariamente se ajustan de modo fidedigno a la visión editorial de Libertad y Desarrollo en la materia, no obstante, existir una importante convergencia entre ambas perspectivas.

A continuación se detallarán las principales propuestas que surgen de la plataforma anteriormente comentada.

VIOLENCIA Y SEGURIDAD

Biobío, La Araucanía y Los Ríos son las regiones que han sido mayormente afectadas por el denominado conflicto mapuche que, día tras día, se vuelve más intenso. Esta zona ha visto durante décadas cómo la paz social se ha ido deteriorando como consecuencia del constante hostigamiento, amenazas, vulneración a la propiedad privada y desafíos a la institucionalidad vigente del Estado, con consecuencias fatales tanto para las víctimas de la violencia como para el desarrollo social de la región.

Esta dinámica de violencia además ha mostrado, especialmente desde marzo del presente año, una mayor intensidad de las acciones realizadas por estos grupos, quienes han radicalizando su accionar y aumentado la cantidad de daños producidos. Entre las propuestas más destacadas, se plantea:

  1. Perfeccionar la Ley Antiterrorista.

Esta propuesta concretamente busca robustecer la figura del testigo protegido, que existe en la ley 20.000 (ley que sanciona el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas) con el fin de aumentar la cantidad de personas que pudieran entregar información sobre hechos y grupos que han realizados ataques con estas características.

  1. Especialización de las policías: más capacidades, formación e instrumentos.

En este punto se busca aumentar la dotación policial que existe en la zona de conflicto, al tiempo que quienes desempeñen su labor en estos lugares estén preparados para combatir este tipo específico de delito (así como existe el OS9 y el OS7, que exista un segmento especial de la policía que trabaje en la prevención y persecución de este tipo de delitos). Además, se propone dotar con tecnología y equipamiento de alta gama a quienes deben trabajar en esta  zona.

  1. Generar mecanismos de compensación alternativa que reemplacen la entrega de tierras.

La política de entrega de tierras se ha transformado en un instrumento de política pública detonador de la violencia, produciéndose un espiral en el cual a mayor cuantía de tierras entregadas, mayor incremento de la violencia. De ahí que la importancia de no reducir la compensación o reparación a la mera entrega de tierras, puesto que no es necesariamente el mejor mecanismo ni lo que necesita el mapuche de hoy. La alternativa debe generar reales oportunidades de desarrollo y no reducir a los integrantes de las comunidades indígenas a una agricultura de minifundio y comunitaria. Por lo demás, la mayoría de la población mapuche es urbana (74%) y el enfoque de entrega de tierras no da cuenta de las necesidades que tienen en una sociedad moderna.

  1. Eliminar el artículo 20b del fondo de tierra y aguas.

En este artículo se permite el financiamiento de tierras en conflicto debido a asignaciones y transferencias por títulos de merced o reconocidas por títulos de comisario. La propuesta busca terminar con la violencia y el conflicto por medio de la compra directa de tierras. A través de este artículo se genera además un incentivo a la reivindicación sin fin, concibiéndose la demanda por tierras como un derecho expectaticio, puesto que las comunidades pueden subdividirse y requerir tierras de un modo incesante.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados. (Ciima-Eseade). Es profesor de Historia del Pensamiento Económico en UBA.

El recurso natural por excelencia (la basura no existe)

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado  el 20/9/17 en: https://elnuevodiario.com.do/recurso-natural-excelencia-la-basura-no-existe/

 

¿Qué país es rico en recursos naturales? Pues el “recurso natural” excelente es el ser humano, la mente humana y su capacidad creadora. Eso explica que Japón, tan pequeño, sea una potencia y que Holanda logre ser el segundo exportador global de productos agrícolas, teniendo solo el 2% del territorio de Argentina que posee, en las pampas, algunas de las tierras más fértiles del mundo. Es que allí el mejor recurso natural es mejor “explotado”, o sea, las personas tienen más libertad -menos “regulaciones” estatales- y pueden maximizar el desarrollo de sus capacidades.

Por caso, como resultado de la nueva ley alemana que permite que pequeños productores vendan energía, pueblos como Wildpoldsried, de solo 2600 habitantes, producen siete veces más energía de la que consumen a partir de molinos de vientos, placas solares y los excrementos fermentados de sus vacas, hierbas, manzanas podridas, patatas y biomasa en general. Así, la cooperativa local, en 2016, ganó seis millones de euros vendiendo energía sobrante.

Ahora, uno de los sectores donde mejor se ve lo destructiva que resulta la “regulación” estatal es en el manejo de los residuos. Lo común es que los gobiernos “regulen” la recolección, tratamiento y destino de la basura. El resultado -además del mayor daño ecológico- es que los ciudadanos pagan por la recolección cuando los hogares deberían recibir dinero por la venta de sus desechos.

México tiene la planta recicladora de PET (materia prima de los envases plásticos de bebidas) más grande del mundo, PetStar. Verdek, también mexicana, recicla 400 toneladas de Tetra Pak por mes, produciendo una tonelada de celulosa blanca y 350 kilos de poli aluminio cada dos horas. De los neumáticos desechados se obtiene small, material para obra civil, combustible para cementeras, acero, losetas, etc. El 40% de los residuos son orgánicos que pueden convertirse en abonos para agricultura o en biogás -metano- si fermenta. Scrapital –“La basura no existe”- es un portal para el reciclaje donde se puede comprar y vender desperdicios.

La ciudad de Monclova, México, cobra a las empresas privadas la recolección de basura. Mientras que, en muchos países, la cadena comienza con los llamados “cartoneros”, hurgadores de basura que venden lo que juntan a los “intermediarios” -acopiadores, galponeros- quienes la clasifican y la venden a las industrias que la compactan o directamente la reciclan.

Según el Banco Mundial, cada día el mundo produce 3,5 millones de toneladas de residuos sólidos hogareños. Y todo eso tiene un valor y deberían pagarnos por nuestra basura, si el mercado -recolección, disposición y tratamiento- de los desperdicios estuviera lo suficientemente desregulado y privatizado. Solamente en Europa, según la Comisión Europea, una gestión eficiente de los residuos supondría la creación de 2,4 millones de empleos y un negocio de US$ 200.000 millones anuales.

Cómo será de rentable la basura que en muchas ciudades existen robos al punto que el 75% de los 53 millones de toneladas de basura electrónica globales anuales -según la ONU- desaparece del circuito oficial, y una red de tráfico -empresas fantasmas incluidas- se encarga de mover un negocio extraordinario incluido el comercio internacional. En el libro ‘Junkyard Planet’, Adam Minter asegura que el reciclaje mueve US$ 500.000 millones anuales en el mundo y emplea a más gente que cualquier industria exceptuando la agricultura.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Consensos para bajar la presión tributaria: la Curva de Laffer, Irlanda y Reagan

Por Adrián Ravier: Publicado el 20/7/17 en: https://www.elcato.org/consensos-para-bajar-la-presion-tributaria-la-curva-de-laffer-irlanda-y-reagan

 

Adrián Ravier estima que el gobierno de Mauricio Macri podría simplificar el sistema tributario y reducir la presión tributaria sin necesariamente mermar la recaudación tributaria.

La herencia del gobierno anterior ha sido bastante compleja de desarticular. Ha habido avances en algunos frentes como el monetario y el cambiario, pero han sido claramente insuficientes en el frente fiscal. El gobierno parte de un diagnóstico adecuado. Acepta que la presión tributaria es excesiva para sus pretensiones de recuperar la inversión privada, a la vez que admite el elevado déficit fiscal, que lo mantiene acorralado en su intención de reforma tributaria. El ministro Nicolás Dujovne se ha propuesto para los próximos meses lanzar una reforma tributaria, pero los analistas temen que ésta sólo busque resolver el laberinto fiscal, sin reducir al mismo tiempo la presión tributaria.

Argentina tiene más de 100 impuestos en los tres niveles de gobierno, y las recomendaciones de los especialistas de finanzas públicas sugieren no tener más de 10. Está claro que la simplificación tributaria es necesaria, pero olvidarse de la presión tributaria constituye un error. No debemos buscar reemplazar algunos impuestos con otros nuevos, o elevando las alícuotas de los existentes. Argentina debe eliminar impuestos para alcanzar así el doble objetivo de simplificar el laberinto fiscal y, a la vez, reducir la presión tributaria.

El temor por la recaudación

El gobierno teme que hacerlo pueda implicar una reducción en la recaudación, lo que perjudicaría aun más las metas de acotar el déficit fiscal. Este temor, sin embargo, está infundado. El argumento principal para mostrar el punto no es otro que el conocido modelo de la Curva de Laffer.

La recaudación tributaria surge de multiplicar la “presión tributaria” por una cierta “base imponible”. Si el gobierno estuviera realmente convencido de que la presión tributaria actual inhibe la inversión, entonces debe comprender que desmantelar la mayoría de los impuestos podría impulsar fuertemente la actividad económica y el empleo, lo que incrementaría la base imponible y con ello aumentaría la recaudación. En términos de la Curva de Laffer, parece haber consenso entre los economistas de que la Argentina se encuentra por encima del óptimo.

Otro efecto secundario a la reducción de la carga tributaria es el consecuente impulso en la actividad económica y el empleo, lo que abre soluciones de mercado para muchos de los problemas que hoy el Estado busca resolver por la vía pública. Si reducimos la presión tributaria drásticamente y se crean nuevos puestos de trabajo, entonces el Estado puede reducir el gasto social, porque se reduce el número de necesitados. El efecto es benéfico económica y socialmente.

El consenso sobre la baja en la presión tributaria es tan amplio en economía que hasta ortodoxos y heterodoxos se darían la mano. Los ortodoxos no desconocen que el déficit fiscal es un problema real, pero aplauden desde luego reducir la órbita del Estado para dar lugar al mercado. Los heterodoxos, por su parte, comprenden que reducir la carga tributaria incrementa el ingreso disponible y con ello el gasto en consumo, lo que también da impulso a la demanda agregada en un momento en que la economía real todavía está en una situación delicada.

Irlanda, Reagan y Europa del Este

La evidencia empírica es enorme en esta materia. Quizás el caso más reciente es el de Irlanda, que bajando la presión tributaria logró atraer a numerosas empresas que querían escapar del fisco europeo. El impulso en la actividad económica desarrolló lo que hoy la literatura conoce como “el milagro del Tigre Celta”, básicamente por ser una isla de baja presión tributaria en un océano de Estado Benefactor.

Otro caso digno de mención es el de Ronald Reagan en Estados Unidos, quien bajó la tasa marginal más alta desde el 70 al 28%. En 8 años de gestión, Reagan consiguió reducir la inflación, acelerar el crecimiento económico y mantener prácticamente el mismo nivel de recaudación en relación con el PIB que el que existía cuando llegó al gobierno. Un claro ejemplo del mensaje de la Curva de Laffer.

Si el gobierno además se animara a dejar a un lado el gradualismo, entonces podríamos mirar otros casos emblemáticos en los países del Este de Europa, que emprendieron una transición desde el socialismo hacia las economías de mercado, no dudando en generar un cambio profundo en el frente fiscal para obtener una transformación real de sus economías.

Mauricio Macri está a tiempo de transformar la Argentina, como lo hizo la generación del 37 en tiempos pasados. Pero sin convicción, esta transformación será efímera. La reforma tributaria de Dujovne generará seguramente un impulso positivo en la actividad económica, pero su magnitud dependerá directamente de su convicción para simplificar el laberinto fiscal y también para reducir la presión tributaria.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

¿FLEXIBILIZAR O LIBERAR EL TRABAJO?

Por Alberto Benegas Lynch (h).

 

Aparecieron algunas declaraciones en Francia y en Brasil sobre una eventual “flexibilización” del mercado laboral y en Argentina, frente a varias requisitorias periodísticas los gobernantes niegan la denominada flexibilización pero se declaran a favor de aliviar costos laborales a través de negociaciones sectoriales. En verdad no resulta claro el significado de esas políticas aunque tiende a sacarse de encima ciertas rigideces legales que no permiten arreglos contractuales libres y voluntarios pero, sin embargo, mantienen estructuras autoritarias.

 

Si se desea contar con  un mercado laboral en el que las partes respeten lo acordado libremente sin intromisiones directas o indirectas de los aparatos estatales y consecuentemente sin interferencias sindicales que en definitiva perjudican a los trabajadores, si se apunta a esto debe liberarse el mercado y no simplemente flexibilizarse.

 

Al efecto de clarificar el tema debemos comenzar por señalar en primer término que cuando se alude al trabajo se trata de todos los que trabajan, lo cual contradice una supuesta distinción entre “el capital y el trabajo”, por un lado, porque los bienes de capital no pueden contratar, son inanimados, y, por otro, es como si los administradores de esos bienes no trabajaran para su sustento y el de su familia.

 

Menos aun tiene sentido hacer referencia a una supuesta “clase trabajadora” para circunscribirla a los que están en relación de dependencia lo cual es consecuente con la visión marxista de clase de persona en el contexto de su teoría del polilogismo donde el proletariado tendría una estructura lógica diferente de la del burgués sin nunca aclarar en que se diferencian de los silogismos aristotélicos.

 

Una vez despejado lo dicho debemos precisar que en un mercado libre no hay tal cosa como sobrante de aquél factor esencial para brindar servicios y para producir bienes cuyas necesidades son ilimitadas en relación con los recursos disponibles. Es decir, por el principio de no contradicción, una cosa no  puede ser escasa y al mismo tiempo sobrante. Entonces, el desempleo involuntario es un imposible en un mercado abierto para personas normales.

 

Cuando observamos que en cierto lugar hay desocupación es necesariamente debido a interferencias legislativas que, por ejemplo, establecen salarios superiores a los de mercado. Precisemos también que la única causa de los salarios e ingresos en términos reales son las tasas de capitalización, es decir, el monto de inversiones que hacen de apoyo logístico al trabajo para incrementar su productividad.

 

Si los salarios están en cierto nivel y se dispone su aumento por decreto, los primeros perjudicados son los trabajadores marginales que son los que más necesitan del empleo debido a que en ese caso las tasas de capitalización reflejan salarios menores a los decididos por el decreto en cuestión. Sin duda que resultaría muy atractivo si se pudiera elevar el nivel de vida de la gente por decreto, en cuyo caso no habría que andarse con mezquindades y convertir a todos en millonarios. Pero desafortunadamente las cosas no son así. Los salarios más altos en Estados Unidos respecto de Uganda no lo son  debido a una legislación más jugosa ni debido a que los empresarios son más generosos que en otras partes. Se debe a mayores tasas de capitalización. Del mismo  modo, los bajos salarios en Uganda no lo son porque la los gobernantes les falte imaginación para elevarlos por decreto, se debe a la escasez de inversiones.

 

Lo dicho en modo alguno va solo para obreros, éstos son los principales perjudicados porque el embate de la legislación laboral destruye su trabajo pero si esa legislación pretendiera abarcar a los gerentes imponiendo remuneraciones superiores a los de mercado, ellos, los gerentes, quedan sin encontrar empleo.

 

Tampoco hay tal cosa como “desempleo friccional” (que se produciría en la transición entre un trabajo y otro) puesto que bajando lo suficiente la remuneración pretendida se logra la ocupación ya que las necesidades son ilimitadas frente al siempre escaso factor laboral. Si se produce desempleo en la transición es desempleo voluntario no involuntario ya que se apunta a una retribución al momento superior a lo que ofrece el mercado, por lo que se prefiere esperar a una mejor oportunidad y no aceptar lo que se ofrece en esas circunstancias.

 

Respecto a los sindicatos es menester reiterar que en una sociedad libre se trata de asociaciones cuyos fines lo deben establecer los sindicados, siempre y cuando no se lesionen derechos de terceros. Pero son absolutamente incompatibles con la libertad sindical figuras como la llamada “personería gremial” muy distinta de la simple personería jurídica con la que debe contar toda asociación lícita. La antedicha personería gremial es una figura fascista calcada de la Carta di Lavoro de Mussolini que convierte a los sindicatos en piezas autoritarias. Toda manifestación de monopolio sindical, de usufructo compulsivo de obras sociales, de afiliaciones obligatorias de modo directo o indirecto, de aportes y descuentos forzosos constituyen prepotencias que afectan gravemente a los trabajadores.

 

Por su parte, las huelgas pueden entenderse como el derecho a no  trabajar que tiene todo trabajador en cualquier momento si da cumplimiento a acuerdos anteriores, pero lo que no es aceptable es la huelga entendida como un procedimiento intimidatorio y violento en el que no se permite que los que están en desacuerdo trabajen y otras arbitrariedades semejantes.

 

Hay determinadas legislaciones que son en verdad insultos a la inteligencia, como por ejemplo el denominado “aguinaldo”, a saber, un sueldo anual que se presenta como adicional, estirando el calendario. En realidad no se puede alargar el año por una disposición gubernamental: son doce meses no trece, si se paga un sueldo adicional quiere decir que se habrá disminuido el pago mensual durante los  otros doce meses ya que, como queda dicho, los salarios dependen de las tasas de capitalización y no de un voluntarismo trasnochado.

 

Lo mismo va para las vacaciones, las normas de seguridad en el trabajo, los  descansos dominicales, los  paréntesis por  maternidad, horarios  laborales y demás beneficios. Más aun, cuanto mayor las inversiones, mayores serán los  beneficios: cuando un funcionario reclama determinada música funcional, determinada pintura para su oficina, cierto confort en la planta industrial o el dormir siesta en el lugar de trabajo, se logra debido a las tasas de capitalización vigentes. En esa situación si el empleador  no acepta lo dicho, se quedará sin personal.

 

En  otros términos, lo que se conoce como “conquistas sociales” impuestas por la autoridad pueden solo  producir uno de dos resultados: si están por debajo o son equivalentes a lo que marcan las tasas de capitalización, el resultado  es neutro, pero si son superiores a esas tasas, como se ha visto, el resultado  es el desempleo (y si se pretende disimular con emisión monetaria para convalidar esas “conquistas”, el resultado es la inflación, o sea el recorte en el poder adquisitivo de los trabajadores).

 

Los marcos institucionales deben circunscribirse al respeto irrestricto a lo estipulado, en otros términos a la aplicación de todo el rigor de la ley cuando hay fraude o engaño cualquiera sea la circunstancia. En este sentido, es indignante observar que van  presos los  ladrones de gallinas pero no van presos empresarios que han estafado a sus clientes o engañado a sus empleados (generalmente son los  prebendarios que explotan  a la gente a través de su alianza con el poder político para contar con mercados cautivos).

 

También las legislaciones contemporáneas suelen imponer “participación en las ganancias”, “cogestión” o ambas disposiciones. En el primer caso se establece por ley que tales y cuales trabajadores deben  participar en las ganancias  lo cual desvía los siempre escasos recursos a otras áreas distintas a las establecidas por medio de arreglos contractuales libres, lo cual consume capital, situación que no solo perjudica el servicio en cuestión sino  que reduce salarios.

 

Por su lado,  la “cogestión” impone administradores distintos de los que los consumidores han elegido a través de sus compras y abstenciones de comprar en el mercado, lo cual también no solo desmejora la calidad del servicio sino que contre salarios debido al desperdicio de factores de producción.

 

Dadas las concepciones atrabiliarias que muchas veces rodean a las relaciones laborales, debe enfatizarse que en toda ocasión el respeto debe ser recíproco. Ilustro la idea con el siguiente ejemplo: supongamos que el autor de estas líneas trabaja para el lector de esta nota en casa de este último, esto no significa que al suscripto le asistan derechos sobre la casa y el patrimonio del lector. Se trata de un arreglo contractual que dura mientras dure la relación laboral. Cuando el lector ya no me necesita no puedo exigirle que me siga contratando. Del mismo modo, si decido dejar el trabajo tengo todo el derecho de hacerlo. Estos comportamientos no significan que no pueda incluirse en el contrato las condiciones de una desvinculación. Decimos esto porque no es infrecuente que los contratados pretendan manejar las vidas y los emprendimientos de los contratantes como si fueran propias, y en no pocas ocasiones con el apoyo logístico de los gobernantes de turno. El empleador debe ser muy cuidadoso de lo convenido con el empleado, de lo contrario debe ser severamente penado y el empleado debe también ser respetuoso del contrato laboral libre y voluntario.

 

Se suele argüir que no es válido un contrato entre quienes cuentan con muy distintos patrimonios sin percatarse que esto es absolutamente irrelevante. Si el millonario de una comunidad ofrece una remuneración menor a la que establece el mercado, sencillamente no contará con la colaboración requerida sin importar el volumen de su cuenta corriente (o, para el caso, sin importar si está quebrado: el salario de mercado es el salario de mercado que no depende de las ganas de las partes sino de las inversiones).

 

También es de interés señalar que hay cada vez más relaciones laborales que no exigen horarios ni lugares específicos de trabajo sino el cumplimiento de objetivos y, asimismo, trabajos que oscilan en cuanto a los contratantes para muy diversos propósitos.

 

En otras palabras, el caza-bobos de las “conquistas sociales” (más bien “derrotas antisociales”) son una barrera formidable para el progreso de los trabajadores, constituyen una máscara peligrosa que esconde un arma muy potente para relegar a un segundo plano a los que más necesitan con cantos de sirena utilizados en procesos electorales. Por tanto, no se trata de flexibilizar sino de liberar el trabajo al efecto de dar rienda suelta a la creatividad en el contexto del respeto al fruto del trabajo ajeno. Flexibilizar es algo ambiguo, confuso y muy timorato.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

Argentina, del desarrollo al subdesarrollo

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 19/9/17 en: http://www.infobae.com/america/opinion/2017/09/19/argentina-del-desarrollo-al-subdesarrollo/

 

El país es un raro caso, ya que involucionó en materia económica. El deterioro de la calidad de sus instituciones fue la clave en este proceso

 

Argentina debe dejar la cultura de la dádiva y el proteccionismo por la cultura del trabajo y la competencia.
Argentina debe dejar la cultura de la dádiva y el proteccionismo por la cultura del trabajo y la competencia.

En su libro Institutions, Institutional Change and Economic PerformanceDouglas North analiza los problemas institucionales y cómo éstos impactan en el crecimiento económico.

En un párrafo del libro, North afirma que tanto en la historia económica como en los casos de actualidad pueden encontrarse ejemplos de países que logran crecer y otros que directamente se estancan o declinan. North entiende que para poder explicar estos casos hay que estudiar qué características institucionales les han permitido plasmar su performance y cuáles son las causas por las que los países que no crecen o se estacan tienen instituciones ineficientes.

Claramente Argentina es un raro caso, ya que pasó del desarrollo al subdesarrollo y, siguiendo la línea de análisis de North, es evidente que ha sido la calidad de sus instituciones la que nos permitió, primero ser un país en constante crecimiento, y luego un país en constante decadencia.

En 1853/60, establecido el nuevo marco institucional con la Constitución Nacional, se sientan las bases para entrar en una senda de crecimiento de largo plazo. Aclaremos que por instituciones entendemos las normas, leyes, códigos y costumbres que regulan las relaciones de los particulares entre sí y de los particulares con el estado.

Como dijo Juan Bautista Alberdi, la Constitución Nacional no era otra cosa que una gran ley derogatoria de la legislación hispana que habíamos heredado e impedía la creación de riqueza.

La combinación de esa generación del 37 que inspiró la Constitución y la generación del 80, hoy denostada pero que fue la que produjo el milagro argentino, transformó a la Argentina en un país próspero. Si bien el proceso de mayor crecimiento se da a partir de 1880 con la consolidación nacional, presidentes como Mitre, Sarmiento, Avellaneda, Roca y Pellegrini fueron estadistas. No buscaron la reelección, salvo el caso de Roca y, a pesar de sus duros enfrentamientos, todos tenían un proyecto en común que era atraer inversiones e incorporar la Argentina al mundo.

Argentina tuvo una gran corriente inmigratoria luego de terminar con los malones que cruzaban de Chile a la Argentina a robar ganado y venderlo en el país trasandino (tema que hoy parece querer volver a instalarse). La inmigración junto con la fuerte corriente inversora hizo que liderásemos América Latina.

En su libro La Economía ArgentinaAlejandro Bunge nos proporciona los siguientes datos. En 1923 el 50% del comercio exterior latinoamericano (exportaciones + importaciones) era realizado por Argentina.

De los 88.000 kilómetros de líneas férreas que tenía Sudamérica, el 43% estaba en territorio argentino, transportando el 60% de la carga total y el 57% del total de pasajeros de Latinoamérica.

Con respecto a las líneas telefónicas, de los 349.000 teléfonos que funcionaban en Sudamérica, 157.000 correspondían a la Argentina. En 1924 circulaban 214.000 automóviles en América del Sur, de ese total el 58% estaban en Argentina. Podría seguir agregando datos, pero lo relevante es que entre 1900 y 1913, un año antes de la Gran Guerra, el saldo entre emigraciones e inmigraciones de y hacia la Argentina fue de 1.564.900 personas.

¿Por qué los europeos venían a la Argentina? Obviamente porque tenían una perspectiva de futuro y esa perspectiva estaba basada en las instituciones que nos transformaron en un país pujante.

Australia es un país que también se construyó en base a inmigrantes y tenía una dotación de recursos naturales parecidos a los de Argentina.

Tomando los datos de Angus Maddison, podemos ver en el GRÁFICO 1 que hasta principios de la década de 1930 el ingreso per capita de ambos países evolucionaba en forma pareja y casi en los mismos niveles.

GRÁFICO 1

Ambas curvas comienzan a separarse a mediados de la década del 30, pero es a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial que es más marcada la separación.

Si asumimos que en 1945 se produce el gran quiebre en Argentina y vemos las tasas de crecimiento del PBI per capita de ambos países observamos que en Australia el ingreso per capita creció a una tasa anual del 2% anual entre 1945 y 2010 y en Argentina creció a una tasa del 1,3% por año.

El derrumbe económico de Argentina se produce a partir del estatismo, el intervencionismo y las políticas de distribución del ingreso en forma compulsiva.

Las regulaciones comienzan en la década del 30 con las juntas reguladoras y demás medidas intervencionistas como consecuencia de la crisis de esos años. Recordemos que en 1935 se crea el BCRA. El estatismo y las políticas redistributivas se consolidan con Perón junto con el aislamiento económico.

El vivir con lo nuestro pasa a ser una forma vida y la cultura de vivir del trabajo ajeno pasa a ser un derecho y ningún gobierno posterior al de Perón se animó a cambiar esa cultura de la dádiva, a diferencia de la cultura que imperó con la vigencia de la Constitución de 1853/60 en que las reglas de juego eran la cultura del trabajo y el esfuerzo personal.

De lo anterior se desprende que las sistemáticas crisis económicas que vivimos son el resultado de una calidad institucional tan baja que dispara el gasto público hasta hacerlo infinanciable y se llega a un punto en que hay que confiscar ahorros, declarar el default o bancarse una hiperinflación. Estas locuras nos muestran como un país cuya institucionalidad es que cada 10 años nos volvemos todos locos y empezamos a confiscar ahorros, “defaultear” la deuda y entrar en procesos inflacionarios agudos o hiperinflaciones.

Cualquiera que mira nuestra historia económica y piensa en invertir en Argentina dice: estos tipos cada 10 años se vuelven todos locos, así que si voy a invertir tengo que tener una tasa de rentabilidad tan alta que me permita recuperar el capital invertido antes de que se vuelvan locos, lo cual significa pedirle a una inversión una tasa de rentabilidad que solo el narcotráfico puede bancarse. El resultado es baja tasa de inversión, alta desocupación y bajos salarios por la mínima productividad.

Si Douglas North viviera y nos asesorara no se concentraría tanto en ver cómo están armados los números del presupuesto 2018 que hoy todos miran. North sabría que lo relevante consiste en cambiar las reglas de juego que rigen en Argentina.

Dicho de otra manera, es imposible resolver el problema de la inflación, la pobreza y la desocupación si no cambiamos la cultura de la dádiva por la cultura del trabajo. La cultura del proteccionismo por la cultura de la competencia. La cultura del estatismo por la cultura de dejar desarrollar la capacidad de innovación de la gente. La cultura de los políticos buscando ganar solo las próximas elecciones por la cultura de los estadistas que gobiernan para 20 años hacia adelante.

En definitiva, nuestro problema económico es el emergente de unas reglas de juego que solo producen un lucha por una distribución de un ingreso cada vez más chico por la falta de inversión. Por eso la política de shock no es, como muchos pretenden vender, despedir a un millón de empleados públicos de un día para otro. La política de shock es marcar un rumbo económico donde no solo se busque el equilibrio fiscal, sino que fundamentalmente se busque reconstruir las instituciones que alguna vez nos hicieron ser uno de los países más prósperos del mundo. Sencillamente volver a los valores que regían en nuestra Constituciónde 1853/60. No hay mucho más para inventar.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

El impactante testimonio de Pastora Mira García ante el papa Francisco

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 14/9/17 en: http://www.lanacion.com.ar/2062792-el-impactante-testimonio-de-pastora-mira-garcia-ante-el-papa-francisco

 

Pastora Mira García es una mujer colombiana a la que la vida golpeó sin piedad. Como a pocos. Pese a eso, muestra una dignidad y una grandeza de espíritu, así como una entereza personal de dimensiones notables. Su rostro, sin embargo, tiene huellas del dolor que acumuló como consecuencia de la violencia que hasta no hace mucho se había apoderado de su país.

Ante el papa Francisco, portando una cruz en su pecho, Pastora habló serenamente de lo que le sucediera en Villavicencio. Su testimonio fue dramático. Cuatro veces su vida fue impactada ferozmente por la violencia. Su padre fue asesinado por la guerrilla marxista cuando ella era aún muy joven. Luego mataron a su marido. Para después secuestrar a su hija, cuyo cadáver encontró, pero recién siete años más tarde. Para ver, poco después, como la misma guerrilla asesinaba a su hijo luego de someterlo a torturas. Una experiencia de vida devastadora para cualquiera. Y son muchos los casos parecidos acumulados en una sociedad que fue sometida a medio siglo de violencia y espanto.

Entre quienes la escuchaban había otras víctimas de la guerrilla marxista. Y también algunos ex guerrilleros arrepentidos. Al culminar sus palabras, una ovación -con la gente de pie- estalló espontánea. Fue una expresión inequívoca de emoción colectiva. Sincera, como pocas. Pastora había sido invitada por la Iglesia a participar de un ejercicio de reconciliación sincera entre los colombianos, a lo que accedió. Seguramente es consciente de que la paz firmada el año pasado en su país aún debe consolidarse.

El Papa, conmovido como todos, le respondió, de inmediato. Presumiblemente con el corazón apretado por lo que acababa de escuchar. Un relato emocionante que había sido escuchado en medio de un silencio profundo. Sobre lo que sucede cuando la maldad se apodera de los hombres, sembrando muerte y destrucción.

“Mira, Pastora -dijo Francisco- tú lo has dicho bien, tú quieres poner tu sufrimiento y el de millares de víctimas a los pies de Jesús crucificado, para que se asocie con el suyo y se transforme en bendición y capacidad de perdón para romper el ciclo de violencia que se había apoderado de Colombia. Tú tienes razón, la violencia engendra más violencia, el odio más odio y la muerte más muertes. Debemos romper esa cadena que parece inevitable y esto es posible sólo a través del perdón y de la reconciliación.” A lo que agregó: “Y tú, querida Pastora, y muchos como tú, nos han mostrado que esto es posible. Si, lo es. Con la ayuda de Cristo, presente en medio de la comunidad es posible vencer al odio, es posible vencer a la muerte, y es posible recomenzar a aportar luz a una Colombia nueva. Gracias, Pastora. Qué bien nos has hecho a todos hoy con el testimonio de tu vida. Es el Cristo crucificado de Bajaya, que nos ha dado la fuerza de perdonar y de amar”.

El Cristo de Bajaya, recordemos, es una imagen sin brazos, ni piernas. Quedó así, mutilada, por la explosión de una bomba arrojada perversamente por los guerrilleros desde afuera hacia el interior de una iglesia humilde, donde estaba la imagen. Cuando el templo se encontraba repleto de inocentes campesinos allí refugiados, decenas de los cuales murieron en el absurdo atentado.

La reconciliación es el camino para unir en paz a las sociedades destrozadas por los conflictos armados internos. Siempre. También entre nosotros. Y es hora de trabajar para lograrla. Su camino pasa necesariamente por la verdad y la justicia. Y por la grandeza de espíritu que, pese al dolor, alimenta a la serenidad en el andar. Como lo prueba el testimonio, a la vez desgarrador y esperanzador, de una mujer colombiana, Pastora Mira García.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.