La Mirada Milagrosa de Stiglitz sobre la Economía Argentina

Por Nicolás Cachanosky. Publicado en: https://economic-order.netlify.app/post/2022-01-13/

Stiglitz presenta a Argentina como un milagro económico para ayudar al gobierno en sus negociaciones con el FMI.

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Joseph E. Stiglitz ofrece una declaración sorprendente sobre Argentina cuando dice que “gracias a las políticas del gobierno actual para fortalecer la economía real, [Argentina] ha estado disfrutando de una recuperación notable”. Para todos los que conocen la situación económica argentina, las palabras de Stigtliz sorprenden. Se necesitan habilidades especiales para ver un milagro económico en un país al borde de una gran crisis económica.

Un falso milagro

Stiglitz basa su argumento en el crecimiento del PIB real de Argentina del 11,9 % en el tercer trimestre de 2021. Lo que no se menciona en su artículo es una caída del PIB de Argentina del 10,2 % en el tercer trimestre de 2020. Esto es importante porque es natural que siga una gran tasa de crecimiento. una gran caída. El milagro parece aún menos impresionante si comparamos el PIB real en el tercer trimestre de 2021 con el de 2019. Lo que encontramos es que el PIB en el tercer trimestre de 2021 es solo un 0,5% más alto que el PIB en el tercer trimestre de 2019. Más que un milagro, Argentina ofrece una definición de libro de texto de recuperación _ El crecimiento económico es un aumento de la capacidad productiva y no un simple cierre de la brecha del producto *. Si no lo sabías, Argentina se estancó en 2011 (fíjate en el siguiente gráfico tomado de El Hub Económico ).

PBI

El milagro de Stiglitz se desvanece aún más si comparamos el desempeño de Argentina con el de EE. UU. Por ejemplo, en el tercer trimestre de 2021, el PIB real de EE. Argentina cayó un increíble 19,7% en el mismo período. La conclusión es que la economía argentina está apenas un 0,5% por encima de su valor de hace dos años, mientras que el PIB real de EE.UU. es un 5% más alto. El siguiente gráfico muestra ambos PIB indexados a 100 en el tercer trimestre de 2019.

https://fred.stlouisfed.org/graph/graph-landing.php?g=KM7z&width=720&height=330

Memoria corta

Stiglitz cree que la mayoría de los problemas económicos de Alberto Fernández provienen de la presidencia de Macri. Se olvida que el propio Macri recibió un escenario muy delicado. Por lo tanto, está lejos de ser claro que Macri pasó por alto una economía peor que la que recibió. Por lo tanto, la economía que recibió Fernández de Macri es un regalo indirecto de la anterior administración Kirchner.

El FMI otorgó a Macri su acuerdo stand-by más grande en la historia de la institución. Pero, Macri emitió esta deuda no solo por su política económica, sino también para hacer frente a la deuda emitida por la administración Kirchner. Las cifras oficiales de la deuda antes del gobierno de Macri subestiman la deuda pendiente porque el gobierno de Kirchner ignoró los impedimentos por incumplimiento de pago de 2001. 1 Como bien sabe Stiglitz, Argentina perdió un juicio contra los holdouts en el circuito New Your. Argentina apeló todo el camino hasta la Corte Suprema de Estados Unidos, que se negó a conocer el caso, dejando en pie el fallo de Griesa. La deuda que se tenía con los holdouts era muy real, como decía la sentencia del juez Griesa. En 2014, Stiglitz y Martín Guzmán escribieron un artículo crítico sobre el fallo de Griesa. 2Martín Guzmán es el actual Ministro de Economía de Argentina, pero en 2014 fue estudiante de posdoctorado bajo la supervisión de Stigtliz en la Universidad de Columbia. 3

Hay varios factores clave que Stiglitz deja fuera de su análisis. Por ejemplo, Macri recibió un déficit del 6,9% del PIB, pero dejó el cargo con un déficit del 4,7% del PIB. Es más, contrario a lo que implica Stiglitz, los controles de capital no comenzaron con Macri, comenzaron con la administración Kirchner. Una de las primeras decisiones de la administración de Macri fue eliminar esos controles de capital, aunque decidieron restablecerlos hacia el final del mandato presidencial. Además, más argentinos están saliendo del país hoy que en la crisis de 2001. Parece que Argentina vive un milagro con expectativas negativas.

¿De qué trata realmente la pieza de Stiglitz?

El artículo de Stiglitz se lee como algo más que defender un milagro inexistente. Argentina está contra la pared en la renegociación de su deuda con el FMI. Si el ministro Guzmán fracasa en sus negociaciones, Argentina se encontrará (otra vez) en una situación económica y social sumamente complicada. El artículo de Stiglitz defiende un hipotético milagro económico que se produjo sin medidas de austeridad. Su artículo termina con un llamado al FMI para que abandone las medidas de austeridad y le otorgue a Argentina un nuevo acuerdo a pesar de sus déficits insostenibles. Este es Stiglitz elogiando al “nuevo” FMI y llamando a dejar en el pasado la “austeridad al viejo estilo” (énfasis añadido):

En los últimos años, el FMI ha ganado nuevo respeto con sus respuestas eficaces a las crisis mundiales, desde la pandemia y el cambio climático hasta la desigualdad y la deuda. Si cambiara el curso de las demandas de austeridad al viejo estilo en Argentina, las consecuencias para el Fondo mismo serían graves, incluida la disminución de la disposición de otros países a comprometerse con él. Eso, a su vez, podría amenazar la estabilidad financiera y política mundial. Al final, todos perderían.

El hipotético milagro es un intento de ayudar a su antiguo alumno en la hora 11. La opinión de Stiglitz tiene dos problemas. Primero, su milagro no existe. En segundo lugar, la deuda de Argentina con el FMI es voluntaria y es una obligación del país cumplir con sus deudas. Argentina es libre de no depender del crédito del FMI si no está de acuerdo con los requisitos crediticios. Tal decisión, por supuesto, requiere una austeridad fiscal y una disciplina que el país no conoce desde hace casi un siglo. La adicción de Argentina al déficit no es culpa del FMI.

  1. Estoy seguro de que Stiglitz está al tanto de que Kirchner manipuló las cifras oficiales de inflación entre 2007 y 2015.  ↩︎
  2. Explico aquí el argumento de Griesa . ↩︎
  3. El artículo de Stiglitz no niega que está comentando el desempeño como Ministro de Economía de uno de sus alumnos. ↩︎

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Es profesor de UCEMA. Publica en @n_cachanosky

Economía versus Derecho

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2022/01/economia-versus-derecho.html

Uno de los más grandes problemas que enfrenta nuestra sociedad y que -a su vez- es generador de mayores problemas sociales es el divorcio entre ciertas áreas de estudio que se aíslan y tratan de crear sus propios ‘’mundos’’ divergiendo sus enfoques y evitando encontrar puntos de contactos entre ellas:

‘’Los abogados y los economistas vivimos de espaldas. Tendemos a desconfiar recíprocamente los unos de los otros. Los economistas, tal vez con razón, piensan que los abogados tenemos algo que esconder y que de hecho lo escondemos. Los abogados, tal vez con igual razón, piensan que los economistas nunca se comprometen. Al final de una abstrusa explicación siempre dicen que puede ser o que no puede ser y que todo depende de las condiciones que se asumen en el modelo. El resultado es que estamos acostumbrados a vivir de espaldas en ambas disciplinas. En este mundo de reciproca desconfianza los abogados hemos creado, o pensamos que tenemos, un sistema autónomo o aparentemente autónomo de conocimiento; mientras los economistas han hecho lo mismo. Han desarrollado un sistema aparentemente autónomo de una ciencia propia. No fue así siempre en la historia de ambas disciplinas’’[1]

Las contrariedades sociales exigen un enfoque y una actitud multidisciplinaria que integre de la mejor manera posible los conocimientos logrados por las ciencias a lo largo de las épocas.

Uno de los graves defectos de la especialización es que reduce el campo de visibilidad y lo acota en los propios términos del área en que el sujeto se especializa. Así los abogados tienen una fuerte tendencia a pensar que todos los problemas sociales se suscitan casi con exclusividad por la ausencia de una normativa legal adecuada, y que la solución a los mismos es precisamente proveerlos a todos del marco legal que -como por arte de magia- será ‘’con toda seguridad’’ autosuficiente para encontrar la mejor salida.

Se puede resumir en el adagio ‘’A cada problema una ley que lo resuelva’’.  Esto tiene mucho que ver con el sesgo con el cual se imparten las carreras de derecho, por el cual se lo instruye al futuro abogado en la idea que los asuntos sociales son básicamente problemas legales, y que -por lo tanto- los remedios a los mismos debe encontrar (y sólo puede encontrar) genuina respuesta en el examen legal y su previsión, que siempre será, ineludiblemente, una nueva ley que ‘’supere’’ en ‘’bondad’’ la anterior que no ha podido responder eficazmente al problema que procuraba solventar.

‘’Si examinamos cómo se enseñaba la economía en una época tan reciente como el siglo XIX veremos que la economía se dictaba en las facultades de Derecho. Era en las lecciones de jurisprudencia donde se enseñaba economía. De hecho los grandes economistas clásicos han sido profesores de derecho, empezando por Adam Smith, no tenemos que ir muy lejos. Smith era profesor de filosofía moral y profesor de Derecho Civil en Glasgow. Dictaba clases de derecho porque Escocia, a diferencia de Inglaterra, es un país de derecho civil y no de derecho común. Inglaterra es un país de derecho común, de common law, de derecho consuetudinario, Escocia por la fuerte influencia francesa en su tradición jurídica, es un país de tradición civil. De manera que leen las lecciones de jurisprudencia de Smith lo que verán es Derecho Romano. Cojan el capítulo que quieran de las lecciones de Jurisprudencia de Adam Smith, por ejemplo las del derecho de propiedad y les parecerá las clases que se reciben en cualquier facultad de Derecho: les enseña derecho civil, clásico romano, prototípico’’.[2]

No existían los compartimientos estancos que observamos hoy y a los cuales –lamentablemente- estamos tan acostumbrados, y que tomamos como si siempre hubieran existido.

Los tiempos antiguos tenían una visión más universal y unificada del conocimiento o mejor sería decir más integrada que la que devino con posterioridad. Había más conciencia de la profunda interrelación existente entre los diferentes estudios y las divisiones eran de tipo académico más que orgánicas.  Esto permitía a los primeros economistas comprender que todos los temas sociales tienen un origen común, y que es en la visualización de este punto por donde debe comenzarse la investigación.

La disección que se practica en la actualidad entre ramas del saber que comenzaron siendo afines no consiste en un verdadero progreso sino en un severo retroceso en el campo del conocimiento universal. Y el hecho de que economistas por un lado y abogados por el otro pretendan para sus propias asignaturas tener todas las respuestas y poder contenerlas dentro exclusivamente de sus propias áreas de especialización es una de las desgracias de nuestra humanidad actual.

Esto no alcanza sólo a economistas y abogados, hay que incluir a profesionales de otras carreras. La híper especialización entraña los riesgos de acotar la visión del profesional que sólo puede dar respuestas muy delimitadas que dejan muchas cosas sin explicar, porque se niega reconocer validez a propuestas o respuestas que escapen a sus campos, ya sea que estemos hablando de ingenieros, contadores, médicos, sociólogos, o científicos de cualquier materia.

‘’De manera que no era así esta desconfianza. Esta separación entre abogados y economistas es una separación relativamente reciente, se origina de una pretensión del conocimiento. En un determinado momento los economistas quieren hacer una ciencia autónoma y los abogados quieren construir una ciencia autónoma. Kelsen trata de construirlo, trata de hacerlo a través de su teoría pura del derecho’’[3]

A nuestro juicio se trata del síndrome de híper especialización, que es un fenómeno que, lejos de ser positivo (como se lo acostumbra a ver en nuestros días) resulta muy negativo, porque es un abandono al sano enfoque interdisciplinario que, como bien explica el autor analizado, era el que prevalecía en tiempos no tan remotos como el mismo expone. La pretensión del conocimiento no es más que el tema del último libro de F. A. v. Hayek precisamente titulado La fatal arrogancia, donde se explaya de manera magistral sobre ese contenido.

¿Y qué es lo que motiva este hecho?. No hay explicaciones sencillas, pero muchas veces la preferencia o gusto por una rama del saber puede llegar a fanatizar a sus adeptos. De todos modos, debe prestarse atención a la enseñanza, que es de donde provienen la mayoría de los males de nuestros tiempos. 


[1] Enrique Ghersi ‘’El costo de la legalidad’’. publicado por institutoaccionliberal • 16/01/2014 • El costo de la legalidad | Instituto Acción Liberal http://institutoaccionliberal.wordpress.com/2014/01/16/el-costo-de-la-…

[2] Enrique Ghersi. ibídem.

[3] Enrique Ghersi. ibídem..

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

Políticos ricos, pueblo pobre

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 12/1/22 en: https://economiaparatodos.net/politicos-ricos-pueblo-pobre/

Esa característica de la Argentina explicaría en parte la falta de transparencia de los presupuestos en diversas provincias y municipios

Si el análisis del despilfarro del gasto público a nivel nacional es una tarea titánica de llevar a cabo por lo dispersa que está la información, bucear en los presupuestos provinciales y municipales es un desafío que muestra la falta de verdadero sentido republicano que hoy impera en Argentina. Por ejemplo, conseguir el presupuesto desagregado de la legislatura de la provincia de Buenos Aires es una misión imposible. Lo máximo a lo que se puede acceder es al presupuesto total, pero como si fuese una asociación clandestina, tiene guardado bajo 7 llaves la apertura del gasto de ambas cámaras. Es como si hubiese un juramento de silencio entre todos los bloques de legisladores bonaerenses de no dar a conocer en qué gastan los $ 17.700 millones que gasto la legislatura de la provincia de Buenos Aires en 2021 con un costo promedio por legislador, tomando 13 meses para incluir el aguinaldo, de US$ 98.662 por mes. Esto es el sueldo de cada diputado y senador provincial, más los gastos indirectos como automóviles, choferes, asesores, viáticos, etc. Una fortuna donde gran parte del conurbano bonaerense se encuentra por debajo de la línea de pobreza.

Si uno un partido de gran peso electoral como es La Matanza con estimaciones de pobreza que llegan al 45/50 de la población de dicho partido que tiene unos 2.230.000 habitantes de acuerdo a las últimas estimaciones, puede ver que el presupuesto del Concejo Deliberante de La Matanza de 2021 fue de $ 369.810.199, con 24 ediles. Esto significa que el costo promedio por edil fue de US$ 11.853 mensuales, un disparate considerando las condiciones en que se encuentra la población del municipio.

Una de las provincias más pobres de Argentina es Chaco con un 51,9% de su población bajo la línea de pobreza en el Gran Resistencia. Cabe destacar que en 2016 Gran Resistencia tenía un 34,5% de su población en la pobreza. Es decir, que aumentó en 17,4% puntos porcentuales la tasa de pobreza de la población, pero el presupuesto de la legislatura provincial fue de $ 4.160 millones para 32 legisladores provinciales con un costo promedio por legislador de US$ 100.000 mensuales en 2021. Un verdadero disparate para una provincia hundida en la pobreza.

Formosa, con una pobreza del 47,4% tuvo un costo por legislador de US$ 35.821 por mes en 2021.

Catamarca que tiene una pobreza del 46%, tiene una legislatura con un costo de $ 3.167 millones en 2021, tuvo un costo por cada uno de sus 57 legisladores de US$ 42.740 mensuales.

Un caso realmente alarmante es el de Neuquén, provincia en que su ubica fundamentalmente Vaca Muerta. Esa provincia pasó de una pobreza del 27,1% en 2016 al 41% en el primer semestre de 2021. Sin embargo, a pesar de este estallido de la pobreza, el Congreso provincial tuvo un costo de US$ 65.604 por mes por legislador.

La política se ha transformado en un gran negocio en el que muchos quieren entrar para salvarse, por eso están sobredimensionados los congresos provinciales. En Argentina hay en total 1.199 legisladores provinciales, es decir, un promedio de 1 legislador provincial por cada 38.365 habitantes.

Cuadro 1

El cuadro 1 muestra los presupuestos anuales de cada legislatura provincial (se tomaron los datos conjuntos de senados y diputados en las provincias en que hay dos cámaras y en la cantidad de legisladores se sumo ambas cámaras cuando no es unicameral).

Como puede verse, Tucumán con un 46% de pobreza es la provincia que más costo tiene por legislador: US$ 156.968 por mes. El costo incluye sueldo más gastos directos e indirectos de la legislatura. Lo que realmente cuesta mantener cada legislador provincial.

La ciudad de Buenos Aires es la segunda con mayor costo por legislador y la tercera es Chaco con una pobreza ya mencionada anteriormente.

En promedio cada legislador provincial tiene un costo mensual de US$ 49.046, esto llevado al total anual para mantener a todos los congresos provinciales de US$ 764 millones.

En Argentina hay, en promedio, un legislador provincial por cada 38.365 habitantes.

En Estado Unidos, con 50 estados, tienen un total de 7.243 legisladores estaduales con un promedio de 1 legislador por cada 45.561 habitantes.

Por su parte, las comunidades autónomas de España tienen un total de 1.103 legisladores lo que da un promedio de un legislador autonómico por cada 43.000 habitantes. Nuevamente nosotros tenemos un legislador por menor cantidad de gente que en EE.UU. y en España. Somos más ineficientes.

En síntesis, no se pretende en estas líneas decir que tienen que desaparecer los congresos provinciales, lo que sí podría pensarse es una regionalización para reducir las estructuras burocráticas de las provincias. El mensaje es que Argentina está sumergida en la pobreza porque la política se ha transformado en un fenomenal negocio al servicio de unos pocos que logran escalar económicamente entrando en la actividad partidaria con muy buenas remuneraciones e “ingresos adicionales”.

Si a estas estructuras legislativas se le agregan los concejos deliberantes de los municipios que rondan los 2500, más todas las estructuras ejecutivas a nivel nacional, provincial y municipal, más empresas públicas parasitarias como pueden ser Aerolíneas Argentinas e infinidad de otras más, no cabe duda que hay mucho para recortar en el gasto público.

En definitiva, tanto se ha transformado la política en un negocio, que por eso tenemos políticos ricos y población pobre.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

GRACIAS, CARLOS HOEVEL, POR HABER ESCRITO ESTO SOBRE FRANCISCO LEOCATA

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 16/1/22 en: http://gzanotti.blogspot.com/2022/01/gracias-carlos-hoevel-por-haber-escrito.html

HA MUERTO FRANCISCO LEOCATA. Para la mayoría, un nombre completamente desconocido. Para otros muchos, especialmente del ambiente eclesial, un más o menos insólito sacerdote salesiano de apariencia completamente inofensiva -de estatura pequeña, ojos miopes, y una voz frágil y entrecortada, casi inaudible- no del todo bien visto por su inclinación a una vida poco dedicada a «lo social» (¿¿un salesiano intelectual??) y sospechosamente entregada a la extraña y solitaria tarea de escribir libros, al parecer muy profundos, pero que -así piensan estos muchos- en un país y una Iglesia local como la nuestra nadie leerá nunca y quizás no tendría sentido leer… En cambio, para quienes tuvimos el privilegio de conocerlo un poco más de cerca y de alimentarnos de su pensamiento y de su prolífica obra escrita, Leocata no solo fue uno de los filósofos e historiadores de la filosofía más profundos y serios de nuestro medio, tan plagado de pseudo- filósofos e historiadores de pacotilla, sino sobre todo un maestro de una inteligencia luminosa, poderosa, deslumbrante, una de esas grandes mentes que cada tanto aparecen en nuestro país en formato humilde y poco lucido, tal vez debido a alguna sabia previsión divina dirigida a concentrarlas en su alta misión, preservándolas de las falsas luces de la vanidad de un medio tantas veces frívolo, conformista u hostil. Siguiendo la inspiración y el ejemplo de algunos de los grandes sacerdotes-filósofos de la historia europea moderna-como Nicolás Malebranche en el siglo XVII, Segismonde Gerdil en el XVIII, Antonio Rosmini en el XIX o Luigi Sturzo en el XX-Francisco Leocata se inserta en la tradición de estos pensadores cristianos que, aun siendo clérigos, encarnaron claramente un «estilo laical» (como los denomina el teólogo von Balthasar) por su enorme apertura a la comprensión profunda de la realidad y de la cultura despojados de anteojeras clericales. De hecho, como sacerdote-pensador y además como misionero y educador (¡vaya si fue un buen salesiano!), Leocata corrió el riesgo de salir a campo traviesa -en un territorio social y eclesial más o menos desértico y salvaje culturalmente hablando para un pensador cristiano como es el de la Argentina de nuestro tiempo- alejándose tanto de la adaptación fácil a las modas intelectuales como de la protección de los grupos y lobbies eclesiales e internándose de modo valiente, solitario y exhaustivo en la discusión filosófica y científica de nuestro país y de nuestro tiempo sin más recursos que una aguda inteligencia y una tremenda pasión por la verdad, que lo llevó a buscar y creo que también a encontrar- salidas genuinas y, sobre todo, acertadas y por eso esperanzadoras a los complejos laberintos de nuestra época.Sin duda la intuición filosófica fundamental de Leocata estuvo marcada por una convicción central: la necesidad de replantear la relación entre la filosofía cristiana y el pensamiento moderno. Siguiendo a sus maestros en el tema, el italiano Augusto del Noce y el esloveno-argentino Emilio Komar, se abocó así a profundizar la revisión, iniciada por estos, de la historia de la filosofía moderna que va de Descartes en adelante, no como un puro camino hacia el ateísmo (como la entendió tantas veces el pensamiento católico anti-moderno aceptando así la concepción iluminista), sino como una «vertiente bifurcada» (de hecho este es el título del libro tal vez más importante de Leocata) que se abre hacia dos caminos: el del ateísmo desde Descartes hasta Hegel, Nietzsche y Marx, pero también el de una modernidad no iluminista y afín al cristianismo como es el que va de Descartes a Malebranche, Pascal, Leibniz, Vico y Rosmini.No conforme con estudiar con un increíble nivel de erudición y agudeza TODOS LOS GRANDES FILÓSOFOS MODERNOS, mayores y menores, reubicando su pensamiento en un nuevo gran cuadro historiográfico de una enorme importancia para orientar a la sociedad y a la Iglesia en el crucial debate de lo moderno, Leocata dedicó también los mejores años de su vida al estudio de TODO EL PENSAMIENTO CONTEMPORÁNEO. Dentro de éste buscó el modo de encontrar el puente entre la gran tradición de la filosofía moderna no iluminista mencionada, hallándolo especialmente en autores como Maurice Blondel, Michele F. Sciacca, Augusto Del Noce, Paul Ricoeur, Emmanuel Levinas, Louis Lavelle y en especial, Edmund Husserl, buscando combinar así la mejor tradición fenomenológica con las intuiciones metafísicas y personalistas del tomismo y del neo-agustinismo moderno. Por otra parte, Leocata no se quedó solo en las cumbres de la filosofía, en donde ciertamente observaba la realidad con una altura y una mirada de águila. También estudió con una increíble seriedad, amor y dedicación, el terreno concreto del mundo práctico, científico, social y humano. Con el fin de ofrecer un mapa orientativo y pormenorizado a quien quiera adentrarse en la enorme complejidad de los debates de las ciencias naturales, sociales y humanas, Leocata desplegó su inmensa capacidad intelectual y de trabajo, para explicar y analizar -poniéndose al servicio de quien quiera realmente entender el mundo actual con verdadera profundidad- cinco grandes problemas actuales: el problema del lenguaje, el de la praxis (política, económica y técnica), el de la ciencia, el de la educación y el de la ética. A todos los trató no solo de modo analítico, sino también reflexivo y para todos buscó y elaboró propuestas positivas y orientativas. Finalmente, habiendo nacido en Italia (aunque llegó a nuestro país desde muy chico) Leocata trabajó durante años para ofrecer un gran regalo, fruto de su amor al país que lo acogió y del que él se sintió siempre en deuda como ciudadano comprometido: su historia de la filosofía en la Argentina -trabajo que siguió actualizando hasta el final- en el que aporta una visión plural, no sectaria y reflexiva del problema argentino y que le valió un importante reconocimiento. ¿Qué más puedo decir de este maestro de la historia de las ideas, transmisor fiel y a la vez creativo de la tradición, pensador luminoso, cultor de una sobria imparcialidad quien, sin necesidad de aplausos y reconocimiento social, vivió en la más dura austeridad y caminó -yo diría- por la banquina de la sociedad y de la Iglesia dejando a otros el espacio para pavonearse -con muchísimo menos que mostrar que él- en el centro del escenario y dedicándose por entero a servir a la Verdad en la que veía un modo a la vez personal y social de servir al prójimo y a Cristo? No me queda más nada que agregar -a excepción de un gigantesco ¡GRACIAS Francisco Leocata!- una propuesta a los estudiosos jóvenes a explorar este TESORO escondido de la filosofía argentina y lanzar un pensamiento, dirigido a lo Alto, para que Leocata esté recibiendo, ahora sí, el reconocimiento pleno y verdadero que no aspiró nunca a obtener en esta vida.

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor en las Universidades Austral y Cema. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Publica como @gabrielmises

Preconceptos de algunos libertarios que debieran ser revisados

Por Enrique Blasco Garma. Publicado el 8/01/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/01/08/preconceptos-de-algunos-libertarios-que-debieran-ser-revisados/

Las realidades de los EEUU y países que más avanzaron en el respecto de las libertades individuales aconsejarían replantear algunos mensajes

El dólar ha sido por lejos la medida más estable y demandada de valor. Confirmando la precisión de las políticas monetarias de la Reserva Federal (Reuters)

Las siguientes aspiraciones de reconocidos liberales debieran revisarse:

1. Eliminar los bancos centrales porque todas sus decisiones monetarias son irremediablemente erradas.

Según destacadísimos liberales, los bancos centrales siempre erran con cualquier decisión monetaria. Ya sea contraigan, mantengan, o expandan la oferta crediticia. Unos proponen la competencia de monedas, inspirada en Friedrich Hayek; otros volver al patrón oro, y algunos se ilusionan con el bitcoin, creados individualmente, sin el respaldo de controles suficientes.

Las críticas a los bancos centrales prestigiosos no ofrecen alternativas prácticas. El dólar, euro y otras monedas respetadas instrumentan gigantescas creaciones riqueza. Los PBI mundiales en 2021 suman cerca de USD 100 billones, oficiando de medida de valor en los negocios. Más del 80% se materializa empleando monedas prestigiosas. No aparecen medios mejores.

Explica libro “Fin de la Pobreza”: “El impulsor decisivo de los negocios es la estabilidad de las leyes y las unidades de medidas del Sistema Internacional (SI), sucesor del Sistema Métrico Decimal, estandarizando las dimensiones físicas objetivas en las transacciones, como el kilo, metro, litro”. Las monedas reputadas ofician de medidas de valor, complemento decisivo del SI, articulando instituciones controladas eficazmente por la población, que rechaza los castigos de la inflación e incertidumbre.

La información es crucial a la hora de descubrir negocios. Las actividades serían muy restringidas sin las medidas objetivas del SI y monedas reconocidas. La contribución de las monedas reputadas supera largamente las frustraciones de la inflación. Vienen valorando los bienes satisfactoriamente, durante largas décadas, sin insumir los costos de los bitcoins, oro y metales preciosos.

El siguiente gráfico ilustra la inflación anual del dólar y las variaciones del precio del petróleo y oro entre 1980 y 2021, destapa que las ventajas del oro crecen con la inflación, a pesar de su volatilidad. La cotización del petróleo marcaría la variabilidad del costo de minar bitcoins, por su enorme insumo de energía.

Claramente, el dólar ha sido por lejos la medida más estable y demandada de valor. Confirmando la precisión de las políticas monetarias de la Reserva Federal.

Muy distintas son las monedas peor reputadas. Mucho antes de publicar Dolarizar, Editorial Atlántida 2001, prologado por el ex presidente Carlos Menem, vengo proponiendo reemplazar al peso con el dólar, la moneda preferida por los argentinos.

Los signos monetarios impuestos por leyes opresivas deben ser sustituidos por los preferidos.Fuente: FMI WEO y Primary Commodity Prices del FMIFuente: FMI WEO y Primary Commodity Prices del FMI

Los países mantienen USD 12 billones de reservas internacionales en monedas fiduciarias; 60% está en dólares y 20% en euros, aproximadamente. Prueba la confianza merecida.

2. Inquieta el peso del gasto público en la economía

Las características de los bienes aconsejan su gobernanza, explica libro “Fin de la Pobreza”. Conviene empresas privadas si los bienes pueden producirse individualmente, su consumo disminuye la cantidad disponible para otros y beneficia sólo al usuario; ejemplo: alimentos, ropa, combustibles. En cambio, la oferta de bienes públicos: la defensa, justicia, estabilidad monetaria, deben ser colectiva, porque favorecen coordinar las actividades personales y el disfrute individual no impide el de otros.

Distinguir bienes privados o públicos ayuda a señalar quién debe decidir. Cuando los actos afectan a particulares exclusivamente, de modo negociable individualmente, las actividades debieran ser privadas. En tanto, las decisiones que afectan a una multitud de intereses discrepantes, que no convienen negociarse individualmente, deben ser colectivas; para eso está la política y el Estado. Las naciones progresan con información, transparencia, competencia, control de las decisiones públicas, sistemas de elección y representación política.

En EEUU, la Unión Europea y los países avanzados, el Estado no es propietario de empresas productoras de bienes privados. Pues sin competencia, el peso de los errores recortaría los ingresos del conjunto. El Estado atiende bienes públicos.

Los países avanzados afinan la transparencia del gasto estatal, distinguiendo la adquisición de bienes privados de los públicos.

Impulsado por mi querido profesor en la Universidad de Chicago, el premio Nobel Milton Friedman, EEUU transformó al personal de sus fuerzas armadas. Antes recurrían a los conscriptos, ahora son profesionales remunerados. Algunos generales expusieron su resistencia a un ejército de mercenarios, Friedman respondió: ¿prefieren un ejército de esclavos?

Transformar ejércitos de conscriptos en cuerpos profesionales pudo haber aumentado los gastos contabilizados para la defensa, pero ciertamente transparentó quien paga el costo, expande las libertades individuales y efectividad de las fuerzas armadas.

Procesos similares están incrementando la eficacia de los gastos estatales de países avanzados. En contraste, países que restringen libertades se van rezagando con la corrupción (normas desiguales según preferidos), imponiendo gravámenes, subsidios, prohibiciones, diferenciales en producciones privadas.

En el mundo libre también compiten mudándose de lugar de residencia. En los EEUU, los impuestos y prestaciones difieren considerablemente según Estados y condados. Lo mismo ocurre en la UE.

Los países expandieron el gasto público en la pandemia. EEUU incrementó la relación gasto público/PBI, al 42%, el cuadro registra esa relación en los países de la UE. en 2021.

3. Suprimir la deuda pública porque es inmoral

La deuda no es inmoral según el deudor sea público o privado, porque se trata de acuerdo de partes de forma voluntaria.

Afirmar que las deudas obligan a generaciones futuras luce sesgada, porque la construcción de carreteras, viviendas, los inventos, que se financian con créditos de largo plazo se basa en decisiones que modifican el futuro.

Pero no existen obligaciones financieras entre generaciones. Los contratos se suscriben y cancelan en fechas especificadas. Cobrarán y pagarán en fechas futuras personas activas en ese tiempo; futuras generaciones pagarán a futuras generaciones en el mismo instante, transfiriendo fondos entre sí.

Quienes heredan las acreencias cobrarán a quienes heredan las obligaciones y frutos del progreso. La forma jurídica de recibir capitales no hace a la moralidad de transacciones voluntarias.

EEUU es líder mundial en la defensa de las libertades, refugio de capitales, innovaciones, migrantes. Si no tuviéramos a EEUU, el mundo libre sería mucho más pequeño, si existiera.

Enrique Blasco Garma es Ph.D (cand) y MA in Economics University of Chicago. Licenciado en Economia, Universidad de Buenos Aires. Fue Economista del Centro de Investigaciones Institucionales y de Mercado de Argentina CIIMA/ESEADE. Profesor visitante a cargo del curso Sist. y Org. Financieros Internacionales, en la Maestria de Economia y C. Politicas, ESEADE.

La gran estafa del impuesto a la herencia

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 8/1/2en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/la-gran-estafa-del-impuesto-a-la-herencia-nid08012022/

¿Quién será el que invierta en un negocio si el resultado no se puede trasmitir total o parcialmente a descendientes? Así se tenderá a vivir al día, sin ahorros

Como es sabido, el Manifiesto Comunista escrito por Marx y Engels en 1848 constituye el documento central de la religión totalitaria de nuestra época. Allí se detallan diez puntos para sabotear y exterminar al sistema capitalista. En su punto tercero se aconseja eliminar la herencia en el contexto de lo que reza ese manifiesto en cuanto a que “pueden sin duda los comunistas resumir toda su teoría en esta sola expresión: abolición de la propiedad privada.”

Se ha sostenido que el establecimiento del impuesto a la herencia tiende a igualar a todos en la largada de la carrera por la vida, atenuando las ventajas de nacimiento; y, en el extremo marxista, se nivelaría en un sentido absoluto en aquella metáfora deportista. Se sigue diciendo que esto es justo porque permite que cada uno desarrolle sus potencialidades sin el apoyo del esfuerzo de sus ancestros.

Anthony de Jasay –el célebre profesor de Oxford y probablemente el autor más prolífico y creativo en la tradición de pensamiento liberal– muestra que resulta autodestructivo el ejemplo de la carrera por la vida. Esto es así debido a que el que llega primero en esa contienda verá destruido su esfuerzo, ya que nivelarán a sus descendientes nuevamente en la próxima carrera, puesto que ellos no recibirán nada del esfuerzo de su progenitor debido precisamente a la guillotina horizontal que implica el impuesto a la herencia, sea expropiatorio en su totalidad o de modo parcial, en cuyo caso el resultado abarcará la totalidad o el efecto negativo será sobre una parte.

Es del todo irrelevante para el bienestar de la gente quién es concretamente el que generó una fortuna: si el padre, el abuelo o el mismo titular del momento; el asunto estriba en los resultados y la respectiva gestión administrativa. Si el heredero administra mal, es decir, si en un mercado abierto no da en la tecla con las preferencias de sus semejantes, incurrirá en quebrantos, lo cual significa que transferirá sus recursos a otras manos más competentes. El impuesto a la herencia bloquea, deteriora y desdibuja el antedicho proceso, lo cual se traduce en despilfarro que consume capital y, por ende, contrae salarios e ingresos en términos reales. En este contexto, ¿quién será el que invierta en un negocio si el resultado no se puede trasmitir total o parcialmente a descendientes? Así se tenderá a vivir al día sin ahorros. En otras palabras, el impuesto a la herencia perjudica a toda la economía, pero muy especialmente a los más vulnerables, puesto que las menores tasas de capitalización siempre afectan con más fuerza a los más pobres.

Los estatistas siempre están al acecho para incluir medidas del tipo mencionado, lo cual desafortunadamente en nuestros tiempos incluye a la cabeza de la Iglesia Católica con sus alientos al redistribucionismo del fruto del trabajo ajeno y a los embates de los aparatos estatales. De allí que cuando le preguntaron al actual papa si es comunista, respondió: “Son los comunistas los que piensan como los cristianos” (Roma, La Reppublica, noviembre 11, 2016); y también sus reiteradas declaraciones y documentos varios que la emprenden contra el capitalismo y los mercados libres, al tiempo que alaba a tercermundistas y equivalentes, todo lo cual intensifica la pobreza en grado sumo.

La influencia central en Marx provino de Hegel, quien en su Filosofía del derecho (asunto que alude también en La filosofía de la historia) resume su posición cuando escribe: “El Estado es la realidad de la idea ética; es el espíritu ético […] El Estado es la voluntad divina como espíritu presente.” Esta obra ha sido posteriormente prologada por Marx, donde subraya: “La religión es el sollozo de la criatura oprimida […] Es el opio del pueblo. La eliminación de la religión como ilusoria felicidad del pueblo es la condición para su felicidad real”. Este andamiaje conceptual ha sido tomado en cuenta por sus seguidores al efecto de demoler desde adentro religiones oficiales, faena realizada principal, pero no exclusivamente por Antonio Gramsci para incorporar adherentes al marxismo.

Un destacado precursor del marxismo fue Robespierre, que en la contrarrevolución francesa expresó en su conocida diatriba del 2 de diciembre de 1793: “Todo lo indispensable para la preservación es propiedad común”.

Es triste que desde el púlpito se aliente lo dicho, puesto que otra influencia decisiva en el pensamiento de Marx fue el determinismo físico en Demócrito, sobre el que trabajó su tesis doctoral. Tal como han explicado, entre muchos, autores como el filósofo de la ciencia Karl Popper y el premio Nobel en neurofisiología John Eccles, esa postura niega la existencia de la psique fuera de los nexos causales inherentes a la materia, lo cual imposibilita el libre albedrío, la revisión de nuestros juicios, proposiciones verdaderas y falsas, ideas autogeneradas, la responsabilidad individual, la moral y la propia libertad. Esta postura marxista se pone de relieve especialmente en la obra en coautoría con Engels titulada La sagrada familia. Crítica de la crítica crítica (no es una errata, es así el título), en el que aluden a estudios realizados por Bruno Bauer y sus hermanos Edgar y Egbert, donde mezcla ese tema con ofensas contra el judaísmo –que desarrolla en La cuestión judía–, a pesar de descender de una familia rabínica, aunque su padre cambió de religión al efecto de contar con mayor número de clientes en su bufete de abogado en el contexto del régimen prusiano.

Un buen número de intelectuales se dejaron seducir por el marxismo que recién abandonaron una vez que comprobaron de primera mano los desastres irreversibles que produce. Hoy se suele renegar de la etiqueta marxista, pero se adopta buena parte de sus recetas, lo cual está presente en aulas universitarias, en círculos sindicales, en no pocos medios periodísticos, en ámbitos empresarios, en organismos internacionales financiados por gobiernos y en un número nada despreciable de los libros publicados. Incluso los hay quienes se proclaman abiertamente antimarxistas pero degluten sus principios.

Ha habido y hay fervientes revisionistas que objetan distintos aspectos del marxismo, pero vuelven una y otra vez a sus ejes centrales, como es el caso del impuesto a la herencia. Aparecen marxistas edulcorados que rechazan enfáticamente la violencia, sin percatarse de que está en la naturaleza de todo régimen totalitario el uso sistemático de la fuerza al efecto de torcer voluntades que pretenden operar en direcciones distintas a las impuestas por los mandones de turno.

Hasta se conjetura que el propio Marx se percató de su error, en cuanto a que su tesis de la plusvalía y la consiguiente explotación no la reivindicó una vez aparecida la teoría subjetiva del valor expuesta por Carl Menger en 1871, que echaba por tierra con la teoría del valor-trabajo marxista. Por eso es que después de publicado el primer tomo de El capital en 1867 no publicó más sobre el tema, a pesar de que tenía redactados los otros dos tomos de esa obra, tal como nos informa Engels en la introducción al segundo volumen veinte años después de la muerte de Marx y treinta después de la aparición del primer tomo. A pesar de contar con 49 años de edad cuando publicó el inicio de aquella obra, se abstuvo de publicar, salvo dos textos secundarios: sobre el programa Gotha y el folleto sobre la comuna de París.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

MIENTRAS DURÓ EL LIBERALISMO

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 6/1/22 en: http://gzanotti.blogspot.com/2022/01/acabo-de-ver-la-pelicula-mientrasdure.html

Acabo de ver la película Mientras dure la guerra, del director Alejandro Amenábar, sobre las idas y venidas del gran Miguel de Unamuno sobre lo acontecido en Salamanca en 1936.

Quedé muy impresionado del diálogo que sostienen Franco y Unamuno cuando este último le pide al futuro dictador por su amigo Atilano Coro.

Calma, por favor, defensores de Franco, de Unamuno, de los marcianos y de los venusinos. Ya sé que el diálogo es imaginario. Nunca se sabrá qué se dijeron, como tampoco quedó grabado ni escrito el famoso discurso donde Unamuno denuncia las atrocidades de un bando y del otro. Pero tomen el diálogo como imaginario. Como tal, los guionistas han logrado perfectamente la descripción de dos paradigmas políticos inconmensurables. Por ende voy a cambiar los nombres aunque todos se darán cuenta quién es quién.

Juan: “Si, de ese señor ya me han hablado. Es protestante y masón. Un mal español”.

Pedro: “Bueno, pero él… ¡El no ha cometido ningún delito!

Ya está. Por ahora, ya está. Dos líneas que lo dicen todo.

“Un mal español”. La unidad política es La Nación identificada con el Estado, error moderno del cual la mayor parten de nacionalistas modernos no pudieron salir. Por lo tanto, lo que define al perteneciente a la Nación no es un pacto político donde se respeten sus libertades individuales, sino su pertenencia a lo que la ideología del régimen. ¿Qué es ser un “buen argentino”? ¿O un buen ruso? ¿O un buen norteamericano?

Hoy todos lo han olvidado, pero en el liberalismo clásico, lo que define al un buen ciudadano es su adhesión al pacto constitucional originario, que incluye el respeto a sus libertades individuales. Por eso Mises distingue entre Nación y Estado. Hoy todos lo han olvidado, pero lo que definió al pacto de EEUU es la Independence Declaration que decía que todos los seres humanos habían sido “dados” de ciertos derechos por Dios………. Por ende para ser un buen ciudadano lo único que era necesario era respetar el Rule of Law, o sea, respetar las libertades de los demás. Por ende para ser un buen ciudadano no había que ser católico, protestante, masón, ni blanco, como lo recordó Martin Luther King en su soñado discurso. Claro, ahora todo eso se acabó. Martin Luther King también. Ahora es ONLY black lifes matter.

Franco piensa coherentemente dentro de su paradigma. La Nación Española Católica es para él la unidad política. Católica como los ultramontanos, para quienes, como “el liberalismo es pecado”, no había debido proceso, ni separación entre ley humana y ley natural, ni derechos personales; no, todo eso es pecado. Un mal español.

Unamuno, que no había dejado de ser liberal, le responde desde la Galaxia Andrómeda: “No ha cometido ningún delito”. “Delito”, o sea, no ha atentado contra la vida, propiedad o libertad de nadie. Unamuno no podía entender cómo alguien podía ser ejecutado por ser masón y protestante. Es que Don Miguiel era un pecador, claro, un liberal. Y Franco, obviamente, no puede entender la respuesta de Unamuno.

Franco responde con el silencio. Unamuno aboga a favor de más casos. Y protesta contra las ejecuciones sin juicio. Entonces Franco dicen que eso lo hacen también los republicanos. Y la respuesta de Unamuno es más incomprensible: “¡Pero nosotros somos cristianos!”

Pobre Unamuno. Metió el dedo en la llaga, con total ingenuidad. ¿Qué impedía a los católicos ultramontanos perseguir a los no católicos, como ahora los científicos contra los no vacunados?

Porque los no católicos CONTAGIAN el error (uno de los peores era la masonería). Por el bien común, por el bien de los demás, hay que perseguirlos.

Pero atenti, la respuesta de Franco no es así de elaborada, tiene la misma ingenuidad que la de Unamuno. Se la acerca a Unamuno para hacerle una confidencia:

“Precisamente. Nosotros cuidamos al enemigo”.

Unamuno lo mira perplejo.

“Antes de morir, se les está dando a los reos la oportunidad de confesarse… Con lo que pueden ir al cielo”.

Unamuno no sabe qué responder. Qué pecador. Tendría que haber dicho gracias.

Ojalá Unamuno se hubiera sentido acompañado por otros pecadores que prepararon el camino al documento de Libertad Religiosa del Concilio Vaticano II. O sea, todo Israel y su consumación, el Cristianismo. La distinción entre el ser humano y Dios.  La distinción entre el poder del príncipe y el poder de la Iglesia. No imponer el bautismo por la fuerza. Pero no. Todo eso es pecado….

Perseguir, apresar, matar al que no es católico: todo eso es virtud. Claro. Es que los pecadores no lo entendemos.

Es que el no católico contagia, como los no vacunados. Es lo mismo. A ver Gabriel si lo entendés, te vacunás, te convertís, abandonás el pecado del liberalismo y te hacés católico “como Franco manda”. Dale.

Porque así sos un escándalo para los no creyentes.

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor en las Universidades Austral y Cema. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Publica como @gabrielmises

López Murphy contra Guzmán – ¿Qué son las políticas contracíclicas?

Por Iván Carrino. Publicado el 18/12/21 en : https://www.ivancarrino.com/lopez-murphy-contra-guzman-que-son-las-politicas-contraciclicas/

Esta semana, el Ministro de Economía de Argentina, Martín Guzmán, presentó el presupuesto 2022 en el Congreso de la Nación.

Con tres meses de demora, pero algo es algo.

En su exposición, planteó que uno de los objetivos de la política económica de corto plazo es “ayudar a la recuperación de la economía con políticas contracíclicas”.

A este punto salió a responder el flamante diputado nacional (que sí asistió a la comisión correspondiente), Ricardo López Murphy. El diputado dijo que hacer política contracíclica era imposible en la Argentina de hoy y que el gobierno solo “le ha dado a la maquinita”.

Ahora bien: ¿a qué se denomina una “política económica contracíclica”? Y, sabido esto, ¿qué debería hacer el país si quisiera implementar algo del estilo?

Lo analizamos a continuación.

Ciclo económico

En primer lugar, para entender lo que es una política contra-cíclica tenemos que entender que las economías del mundo suelen atravesar ciclos. Es decir, por momentos la economía crece y cae el desempleo, pero también existen períodos de recesión y de desempleo al alza.

Si el ciclo es de crecimiento, entonces se dice que estamos en un auge económico. En dichos períodos el PBI suele aumentar, el desempleo cae y es probable enfrentarse a niveles de inflación crecientes. Si la inflación, en este contexto, es muy elevada, se hablará de una economía “re-calentada”.

(O sea que hay que enfriarla, de la misma manera que cuando sube mucho la temperatura del motor de un automóvil)

En los ciclos bajistas, por otro lado, el PBI se contrae, mientras que el desempleo sube y, por lo general, la inflación cae o, incluso, aparece una deflación, que es la caída generalizada de los precios de un período a otro.

Resumiendo, entonces, existen etapas “alcistas” del ciclo y etapas “bajistas” del mismo. La política contracíclica, entonces, buscará ir en contra de esos ciclos.

Ingresa la política económica

Deberíamos decir que uno de los primeros, sino el primero, que instaló la idea de las políticas contracíclicas fue el economista inglés John Maynard Keynes. Keynes no utilizó estas palabras, pero escribiendo en un contexto de una profunda depresión en Estados Unidos y el mundo, fue el líder intelectual más destacado en pedirle al gobierno que “hiciera algo” para aliviar la situación.

En una carta escrita en 1933 al presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt, pedía:

“… se debe recurrir a la autoridad pública para ayudar a crear ingresos adicionales a través del gasto de dinero prestado o impreso (…) como motor principal en la primera etapa de la técnica de recuperación, pongo un énfasis abrumador en el aumento del poder de compra nacional que resulta del gasto gubernamental que se financie con préstamos y no con los ingresos actuales.”

Keynes, entonces, pedía aumentar el déficit fiscal.

En su obra de 1936, la Teoría General del Empleo el interés y el dinero, ponía el foco tanto en la política monetaria como en la fiscal. Allí escribía los fundamentos de por qué el gobierno debía reducir la tasa de interés y aumente el gasto público como forma de “reactivar la economía”.

A partir de los escritos de Keynes, que sus seguidores comienzan a hablar del gobierno como el encargado de “moderar los ciclos económicos”. Para los keynesianos, mediante esta “sintonía fina” de la economía, no iban a ser ni tan duras las depresiones, ni tan recalentados los auges.

Hay un debato respecto de qué dijo Keynes sobre qué hacer durante un “boom” económico. En el capítulo 22 de la Teoría General, por ejemplo dice que:

“Así ¡el remedio del auge no es una tasa más alta de interés, sino una más baja!, porque ésta puede hacer que perdure el llamado auge”

Ahora más allá de qué dijo o no Keynes, lo cierto que la política contra-cíclica debe ir en contra del ciclo. Es decir, si durante la depresión hay que tener unas política fiscal y monetaria expansivas (como pedía Keynes en los 30), hay que contreaerlas una vez que la economía se recalienta. Eso afirma el economista chileno Andrés Velasco, cuando hablando específicamente de Argentina en 2014 sostiene:

Sin embargo, Keynes no hubiera dado su visto bueno a las políticas macroeconómicas impulsadas tanto por Fernández como por su marido y antecesor, el fallecido Néstor Kirchner. El enfoque keynesiano busca asegurar que la demanda no sea inferior a la oferta. Los Kirchner han asegurado que la demanda sea muy superior a la oferta. Esto se advierte claramente en la tasa anual de inflación de Argentina, la que se ha mantenido en alrededor del 20% durante más de 10 años, sin que el congelamiento de los precios de los servicios públicos ni las repetidas manipulaciones del índice de precios al consumidor puedan ocultarlo.

De lo que dice Velasco se sigue entonces que el gobierno, lejos de lo que estaba haciendo, tenía que implementar políticas que redujeran la demanda agregada. Es decir: achicar el déficit fiscal o subir la tasa de interés.

O sea que, para resumir: una política económica contracíclica busca contrarrestar el ciclo económico. Cuando la economía está en una recesión, el gobierno debería (siempre siguiendo este libreto) impulsar la demanda agregada para que ésta no sea tan profunda y se pueda salir de ella. Pero si la economía está en un auge con altos niveles de inflación, entonces debe hacer exactamente lo contrario.

La situación de Argentina

Dicho todo esto: ¿qué debería hacer el gobierno argentino para implementar una política contracíclica? Teniendo en cuenta que la economía está en una franca recuperación económica (los últimos datos muestran un crecimiento superior al 10% anual), que el desempleo cayó del 13,1% el año pasado al 9,6% este año, y que la inflación está totalmente descontrolada, arriba del 50% anual, LA POLÍTICA DEBERÍA SER UNA PARA CONTRAER LA DEMANDA AGREGADA. ES DECIR ACHICAR EL DÉFICIT FISCAL, DEJAR DE EMITIR DINERO Y SUBIR LA TASA DE INTERÉS.

Es decir, todo lo contrario de lo que dice Guzmán, quien en su presentación del presupuesto afirmó que seguirá emitiendo dinero para financiar un déficit fiscal aún mayor en 2022.

La economía Argentina está recalentada, por lo que la política económica debe “enfriarla”.

Por último: ¿Será malo esto para el crecimiento económico? La respuesta es no porque el principal problema del país es su déficit fiscal, que no solo ha generado los altos niveles de inflación que vemos, sino que nos llevó a los problemas de deuda pública, que terminan en un riesgo país de 1800 puntos, el segundo más alto de la región después de Venezuela.

Así que para cerrar: como el principal problema argentino es el déficit fiscal y la alta inflación, no cabe duda que el gobierno debería realizar un ajuste. Pero incluso tomando la idea de realizar una política que controle el ciclo económico la conclusión sería la misma. Como la economía está recalentada, hasta los keynesianos dicen que hay que subir la tasa de interés y achicar el déficit fiscal.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

Maquiavelo describe la raíz del poder político

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 8/1/2en: https://www.infobae.com/opinion/2022/01/08/maquiavelo-describe-la-raiz-del-poder-politico/

El pensador florentino fue el precursor del pensamiento político moderno. Durante siglos fue colocado del lado de los villanos, aunque el contenido de su obra refleja otra cosa

Nicolás Maquiavelo

Hace tiempo escribí sobre este personaje pero debido a que se vuelve sobre el asunto estimo pertinente recordar lo dicho con algunas variantes. Hay quienes juzgan que este autor revelaba su perversidad en sus dos obras más conocidas, es decir, El Príncipe y Discursos sobre la primera década de Tito Livio, lo cual se configura como “maquiavelismo”, pero lo que hizo en estas obras -especialmente en la primera- es simplemente una descripción del poder y de los politicastros que pululan por doquier, lo cual es señalado, entre otros, por autores como James Burnham, George Sabine o Maurizio Vitroli en sus archiconocidos trabajos sobre la materia.

“Podría citar mil ejemplos modernos y demostrar que muchos tratados de paz, muchas promesas han sido nulas e inútiles por la infidelidad de los Príncipes, de los cuales, el que más ha salido ganando es el que ha logrado imitar mejor a la zorra. Pero es menester respetar bien ese papel; hace falta gran industria para fingir y disimular, porque los hombres son tan sencillos y tan acostumbrados a obedecer las circunstancias, que el que quiera engañar siempre hallará a quien hacerlo”. Este es uno de los pasajes de El Príncipe de Maquiavelo en el que resume su tesis central.

En esa obra célebre se encuentra el verdadero rostro del poder cuando se lee que el gobernante “debe parecer clemente, fiel, humano, religioso e íntegro; más ha de ser muy dueño de sí para que pueda y sepa ser todo lo contrario […] dada la necesidad de conservar el Estado, suele tener que obrar contra la fe, la caridad, la humanidad y la religión […], los medios que emplee para conseguirlo siempre parecerán honrados y laudables, porque el vulgo juzga siempre por las apariencias”. Incluso hay quienes ingenuamente interpretan el uso maquiavélico de virtú como si se tratara de virtud cuando en verdad esa expresión en El Príncipe alude a la voluntad de poder que solo se obtiene por el uso de la fuerza. Más aún, escribe Maquiavelo que “El Príncipe que quiera conservar a sus súbditos unidos y con fe, no debe preocuparse de que le tachen de cruel […] es más seguro ser temido que amado […] Los hombres temen menos ofender al que se hace amar que el que se hace temer […] solo han llevado a cabo grandes empresas los que hicieron poco caso de su palabra, que se dieron maña para engañar a los demás”.

Por su parte, en el contexto de los poderes papales, en el otro libro referido Maquiavelo señala que en relación a los abusos del caso “el primer servicio que debemos los italianos a la sede papal es haber llegado a ser irreligiosos y malos” y concluye en un plano más amplio que “Jamás hubo ni habrá un país unido y próspero sin no se somete todo a la obediencia de un gobierno.” Recordemos en otro orden de cosas que de los veinte Concilios hasta el momento -de 325 a 1965- a la mitad de ellos asistió el gobernante político del momento.

Se trata entonces de una muy ajustada observación de lo que en líneas generales significa quién se instala en el trono del monopolio de la fuerza que denominamos gobierno, pero resulta sumamente curiosa la renovada confianza, no solo de los consabidos adulones que sin vestigio alguno de dignidad están en todas partes y anidan en todos los tiempos, sino de gente de apariencia normal que es engañada y saqueada una y otra vez, a pesar de lo cual insiste en la experiencia cuando el próximo candidato promete “cambio, combatir la corrupción y establecer justicia” y otras cantinelas equivalentes.

Produce asombro y verdadera perplejidad que se suela considerar como normal que el político mienta en campaña para engatusar a la incauta clientela, incluso livianamente se lo justifica y perdona al candidato diciendo que “es político”. Es que como ha escrito Hannah Arendt, “nadie ha puesto en duda que la verdad y la política están más bien en malos términos y nadie, que yo sepa, ha contado a la veracidad entre las virtudes políticas”. Por ello es que Alfred Whitehead ha enfatizado que “el intercambio entre individuos y entre grupos sociales es de una de dos formas, la fuerza o la persuasión. El comercio es el gran ejemplo del intercambio a la manera de la persuasión. La guerra, la esclavitud y la compulsión gubernamental es el reino de la fuerza”. Por su lado Ortega y Gasset ha escrito: “La política se apoderó de mí y he tenido que dedicar más de dos años de mi vida al analfabetismo (la política es analfabetismo)”. Como nos ha enseñado Gaetano Mosca, la historia no debe interpretarse con lentes monistas o unidireccionales, pero en el caso que nos ocupa se juega nada menos que la libertad que es lo que precisamente permite abrir ríos que se bifurcan en muy distintas direcciones y que permiten naves de diverso calado y volumen.

Después de tantas matanzas, guerras, torturas y estropicios mayúsculos patrocinados por los aparatos estatales de todas las latitudes, es menester derribar telarañas mentales y explorar otras avenidas fértiles. Para los que quieren ver la realidad del poder hay por lo menos dos etapas que, a su debido tiempo, es aconsejable se transiten. Si lo que se presenta a continuación no es aceptado hay que pensar en otros procedimientos pero no quedarse inmóvil esperando las próximas elecciones pues de este modo se corre el riesgo de convertir al planeta tierra en un inmenso Gulag en nombre de una democracia degradada.

Debe percatarse que la democracia como ha sido concebida en una manifestación de igualdad ante la ley y la protección de los derechos de las minorías, no ha funcionado debido a los incentivos perversos que se desatan muy a disgusto de los Giovanni Sartori de todos los tiempos. En el camino el sistema ha mutado en cleptocracia, a saber, el gobierno de los ladrones de libertades, propiedades y sueños de vida de cada uno de los que llevan a cabo actividades que no lesionan derechos de terceros.

En una primera etapa, por ejemplo, debería contemplarse el establecimiento de tres pilares aplicables a los tres poderes. Un triunvirato para el Ejecutivo al efecto de diluir la idea del líder y similares tal como se propuso en los debates constitucionales estadounidenses y, agregamos, elegido por sorteo tal como lo propuso Montesquieu en el segundo capítulo del Segundo Libro de El espíritu de las leyes y tal como ocurrió en las repúblicas de Florencia y Venecia, situación en la que las personas dejan de contarse anécdotas más o menos irrelevantes sobre candidatos para concentrarse en los límites al poder, esto es en la fortaleza de marcos institucionales puesto que cualquiera podría acceder. En el Judicial, Bruno Leoni sugiere que debería permitirse que en los conflictos que surjan en las relaciones contractuales, las partes deberían establecer quienes han de oficiar de árbitros en todas las instancias que se estipulen sin regulación de ninguna naturaleza, con lo que se volverá a lo ocurrido durante el primer tramo del common law y durante la República romana. Por último, debería adoptarse lo que Hayek bautizó como “demarquía” en el tercer tomo de su Law, Legislation and Liberty al efecto de introducir reformas al Legislativo.

En la segunda etapa, que es en la que ahora nos detendremos a resumir pero con la brevedad que exige una nota periodística, debería prestarse atención a lo que han venido sugiriendo autores tales como Anthony de Jasay, Bruce Benson, Randy Barnett, David Friedman, Murray Rothbard, Jan Narvenson, Gustave de Molinari, Leslie Green, Walter Block, Morris y Linda Tanehill y tantos otros (sistema que he bautizado como “autogobierno”, que a falta de una definición lexicográfica hago una estipulativa en mi libro y en mis tres ensayos académicos sobre la materia publicados respectivamente en Buenos Aires, Londres, Madrid y Santiago de Chile). Debates sobre estos temas están demorados y poco explorados debido a que estamos inundados de medidas infantiles que atrasan y demoran toda posibilidad de progreso como la machacona y absurda idea del control de precios, la inflación monetaria, el embrollo de impuestos astronómicos, deudas siderales, legislaciones contrarias a los derechos más elementales, cerrazón al comercio internacional y normas en el ámbito laboral que perjudican enormemente a quienes desean trabajar.

Es del caso destacar que una de las obras del referido de Jasay titulada Against Politics donde se objeta el monopolio de la fuerza y se explica la manera evolutiva de producir normas en libertad, el premio Nobel en economía James Buchanan escribe sobre ese trabajo que “Aquí se encuentra la filosofía política como debiera ser: temas serios discutidos con verba, agudeza, coraje y genuino entendimiento”. Lo peor son los conservadores en el peor sentido de la expresión, esto es, no los que pretenden conservar la vida, la libertad y la propiedad, sino los que no pueden zafar de las tinieblas mentales y son incapaces de discutir otros paradigmas dentro de la tradición liberal que como es sabido no es un puerto sino una travesía permanente en un contexto evolutivo. Por ello la sabiduría del lema de la Royal Society de Londres: nullius in verba, a saber, no hay palabras finales.

No me quiero poner demasiado técnico en esta columna periodística pero el debate por el momento se centra y gira en torno a la cerrazón al comercio internacional y el llamado equilibrio Nash.

Es de interés tener en cuenta los casos en los que las sociedades que operaron sin el monopolio de la fuerza como el de Islandia desde el año 900 al 1200 de nuestra era al que se refiere David Friedman en “Private Creation and Enforcement of Law: A Historical Case” y David Miller en su libro Bloodtaking and PeacemakingFeud, Law and Society in Saga Island, el de Irlanda desde principios del siglo VI a mediados del XVII, caso al que alude Joseph E. Penden en “Stateless Societies: Ancient Ireland” y el caso de los hebreos, tal como lo relata la Biblia antes del período de los Jueces (Samuel, II, 8), mencionado sucintamente por Lord Acton en su Essays on Freedom and Power.

Nada de lo dicho puede adoptarse a la manera de un tajo abrupto en la historia, es indispensable el debate en un proceso de discusiones paulatinas en el que exista la debida comprensión de las ventajas de un sistema abierto sin monopolios impuestos. El antes aludido Barnett en Restoring The Lost Constitution nos dice que en nuestro sistemas políticos resulta curioso la insistencia que están consentidos por los ciudadanos cuando no hay manera de expresar el no-consentimiento en cuyo contexto se interpreta como que el aparato estatal fuera el dueño del lugar donde uno vive: “Cara, usted consiente, seca también consciente, no tira la moneda ¿adivine que? Usted también consiente. Esto simplemente no es consentir”. Por último, resulta atingente recordar que Joseph Schumpeter ha señalado en Capitalismo, socialismo y democracia que “La teoría que asimila los impuestos a cuotas de club o a la adquisición de los servicios, por ejemplo, de un médico, solamente prueba lo alejada que está esta parte de las ciencias sociales la aplicación de métodos científicos”.

No es posible vaticinar cuánto tiempo demandará el antedicho debate ni siquiera si se concretará a niveles suficientes, pero en todo caso es absolutamente necesario ponerle bridas al abuso del poder si queremos vivir una vida digna. Es cierto que ha habido y hay políticos con los mejores propósitos y deseos de libertad, pero el tema es revisar con atención y el debido tiempo los incentivos y las consecuencias implícitas en el monopolio de la fuerza.

En línea con lo dicho en esta nota, es pertinente concluir con un pronóstico de Jorge Luis Borges. En el libro titulado El otro Borges en el que Fernando Mateo recopila dieciséis entrevistas de diversos medios al célebre escritor, se reproduce una en la que Borges reitera lo que ha dicho y escrito en muchas otras oportunidades, a saber, que la meta debiera ser la abolición de los aparatos estatales en línea con lo estipulado por el decimonónico Herbert Spencer, ocasión en la que el periodista inquiere: “¿Piensa seriamente que tal estado es factible?” A lo que el entrevistado responde: “Por supuesto. Eso sí, es cuestión de esperar doscientos o trescientos años”. A continuación, como última pregunta, el entrevistador formula el siguiente interrogante: “¿Y mientras tanto?” A lo que Borges contesta: “Mientras tanto, jodernos”.

Agrego un pensamiento de Chesterton antes de un final con un par de pensamientos brutales: “Toda ciencia incluso la ciencia divina es una sublime novela policial. Solo que no está destinada a descubrir por qué ha muerto un hombre, sino el más oscuro secreto de por qué está vivo.” Así es, resulta clave preguntarnos para qué vivimos, no simplemente transcurrir. Y los dos pensamientos brutales llevan al extremo lo consignado por Maquiavelo, uno es el disfraz de politicastros que resumió Trotsky en su discurso en el Parque Sokolniki el 6 de junio de 1918 donde vocifera que “Nos proponemos construir un paraíso terrenal”, el otro mucho más sincero y que pone al descubierto la tentación de los aparatos estatales sin límites pertenece a Stalin en el Catorceavo Congreso del Partido el 18 de diciembre de 1921 en el sentido de sostener que “Quien se oponga a nuestra causa con actos, palabras o pensamientos -si, bastan los pensamientos- será totalmente aniquilado”…lo cual mandó hacer con el propio Trotsky.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Evaluación del FMI al préstamo stand-by a Argentina (2018)

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 28/12/21 en: https://puntodevistaeconomico.com/2021/12/28/evaluacion-del-fmi-al-prestamo-stand-by-a-argentina-2018/

El pasado 22 de diciembre el FMI publicó su evaluación ex-post del préstamo standy-by que facilito a Argentina en el 2018. El documento es interesante porque este acuerdo stand-by fue el mayor (en términos nominales) en toda la historia del FMI. El acuerdo fracasó, pasando por sólo 4 revisiones de las 12 previstas (el préstamo debía concluir en el 2021). La experiencia de este acuerdo debería ofrecer importantes lecciones tanto para el FMI como para los países que se endeudan con el fondo. Si bien no es de esperar que el FMI ofrezca una dura crítica de sí mismo, tampoco hay que dejar de reconocer la transparencia de hacer público este documento.

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Debajo algunas reflexiones sobre este documento.

Confesión de ingenuidad

Una de las cuestiones que sobresalen del documento es la ingenuidad que el FMI admite sobre cómo encararon el préstamo stand-by más grande de su historia. En repetidas ocasiones (por ejemplo en p. 65) el documento admite que fue un error basarse en supuestos irreales o poco plausibles. Especialmente, como admite el documento, en un país con tanta incertidumbre política. Digo que esto es ingenuo porque uno esperaría que la «realidad de los supuestos» sea una lección ya incorporada dada la larga historia del FMI y sus repetidas interacciones con Argentina.

Quizás otro componente de ingenuidad fue confiar en las estimaciones y compromiso del gobierno Argentino. Como menciona el documento, practicamente todas las proyecciones resultaron ser sobre estimaciones.

¿Stand-by?

El acuerdo de tipo stand-by es por naturaleza un acuerdo de precaución. Como se explica en el documento, la intención del acuerdo era que al acordar el acceso a dichos fondos, la falta de liquidez desaparecería sin necesidad de hacer uso de los fondos stand-by. La intención era que el acuerdo stand-by funcione de catalizador de otras fuentes de financiamiento.

Sin embargo, el acuerdo pronto pasó a ser fuente de financiamiento en lugar de ser fuente de fondos de emergencia. Posiblemente la diferencia entre la «naturaleza» y el «uso» del acuerdo stand-by no hayan contribuido a generar confianza en los mercados de crédito soberanos.

El caso de El Salvador ofrece un contraste interesante. En el 2008 El Salvador logra un acuerdo stand-by con el FMI por $800 millones de dólares por un plazo de 15 meses. A pesar de ser una economía dolarizada, y de la magnitud que fue la crisis financiera internacional de aquel entonces, El Salvador no tuvo necesidad de recurrir a los fondos stand-by.

Stand-by versus reformas estructurales

Uno de los objetivos centrales del préstamo era generar confianza en el país y facilitar así acceso a los mercados financieros. El diagnostico era que Argentina transcurría una situación transitoria de iliquidez. Por lo tanto, el acceso a la liquidez provista por el prestamos stand-by despejaría temores en los mercados facilitando el crédito al país.

La lección (repetida, no nueva), es que el acceso a préstamos no sustituye la necesidad de reformas institucionales o estructurales. La falta de liquidez de Argentina no se debió solamente a la mala suerte de shock externo, la vulnerabilidad del país se origina en su falta de seguridad jurídica, malas políticas económicas, regulaciones ineficientes, presión fiscal asfixiante, etc. La falta de liquidez es un síntoma más que el problema en sí. Que el FMI no quiera (o no pueda) opinar sobre la política e instituciones del país no implica que esa no sea la causa de los sudden stops que cada tanto sufre Argentina (en otras palabras, los shocks externos pueden tener causas internas).

LEBACs, LEBACs, LEBACs…

El tema del carry-trade y la emisión de LEBACs figura como una fragilidad central de la política económica. El FMI le dedica un apartado especial (el Box 3, p.36) a la vulnerabilidad de las LEBACs El apartado concluye diciendo que «data la volatilidad inherente de los flujos de capital, las LEBACs se volvieron una potencial fuente de sudden stops«.

El tema no es nuevo. En el acuerdo del 2018, Dujovne y Sturzenegger (p. 76) admiten la necesidad de reducir la «vulnerabilidad» que producía un «excesivo stock de LEBACs». El tema LEBACs ya venía de antes. El BCRA era consciente de las críticas locales a dicha política, a la cual el BCRA a veces contestaba con un innecesario tono despectivo o sobrador.

Para ilustrar el punto, el FMI muestra el mismo gráfico que en su momento solía actualizar y compartir por Twitter. El gráfico muestra la evolución nominal del monto de las LEBACs y el ratio de LEBACs/Base monetaria:

pag. 76

Metas de inflación: ¿política prematura?

Otro problema de las metas de inflación es su aplicación prematura. Como bien menciona el FMI (p. 23), en la mayoría de los casos las metas de inflación se aplican luego de bajar la inflación como un mecanismo para mantener bajas tasa de inflación, no como una política destinada a bajar la inflación. Quizás el BCRA se haya basado en algún caso particular donde las metas de inflación se aplicaron con el fin de bajar la inflación. En ese caso entonces estaríamos hablando de una excepción y no de la norma. Aquí ofrezco una discusión más detallada sobre la literatura en este tema.

Problemas de comunicación

El documento resalta dos problemas de comunicación. El primero es poca (y quizás confusa) comunicación por parte del gobierno a la población sobre los detalles y objetivos del acuerdo stand-by. Una pobre comunicación no contribuye a crear la confianza que el acuerdo tenía como objetivo. Por ejemplo, que Macri haya anunciado un préstamo del FMI cuando el mismo aún no estaba aprobado fue un tiro en contra.

El segundo problema comunicacional fue entre el gobierno y el FMI. Según el documento, tras una década de no tener contacto ni relación frecuente con el FMI el gobierno no tenía un buen conocimiento de las reglas y procedimientos del FMI, lo cual llevó a perder tiempo preciado en el desarrollo del acuerdo stand-by.

Historia con el FMI: ¿Qué gobiernos firmaron acuerdos con el fondo?

De 1958 a la fecha, Argentina firmó un total de 21 acuerdos con el FMI. Varios de ellos de corta duración (1 año). Desde la vuelta a la democracia, se firmaron un total de 11 acuerdos.

De estos 11 acuerdos, 3 se firmaron bajo presidencias de la UCR (2 con Alfonsín y 1 con de la Rúa); 7 se firmaron bajo presidencias del PJ (5 con Menen, 1 con Duhalde, y 1 con Néstor Kirchner), el acuerdo restante fue el Stand-by con Cambiemos en el 2018.

La siguiente tabla resume los acuerdos con el FMI desde la vuelta a la democracia. Los montos están expresados en millones de SDR (special drwaing rights) y corresponden a los montos inicialmente acordados.

PartidoMonto (millones de SDR)Número de acuerdos
UCR$7.9313
PJ$17.9897
Cambiemos$35.3791

Basado en pag. 68

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Es profesor de UCEMA. Publica en @n_cachanosky