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Subsidios a la pesca en alta mar

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 19/6/18 en: https://www.eldiarioexterior.com/subsidios-a-la-pesca-en-49754.htm

 

Hay seis países cuyas flotas pesqueras salen regularmente en busca de capturas en alta mar porque sus respectivos mares domésticos ya han sido absolutamente depredados.

China, España, Japón, Rusia, Taiwán y Corea del Sur. En conjunto, ellos pescan el 85% de lo que se captura en alta mar. Se trata de obtener unas 4,4 millones de toneladas de pescado.

Pero, cuidado, no se trata tan sólo de ambiciones, a veces desmedidas, de los propietarios de esas flotas. Ocurre que todas ellas reciben importantes subsidios de sus respectivos gobiernos. Algunos de ellos son abiertos. Otros, en cambio, como ocurre con China, son escondidos, y se canalizan generalmente a través de suministros de combustible que se hacen con precios por debajo de los del mercado. Sin esos subsidios, generalmente las operaciones no tendrían viabilidad comercial.

China es el principal país entre aquellos cuyas flotas pescan activamente en alta mar. No solo pesca para consumo interno. También para procesar y exportar las capturas.

Japón dedica a esos subsidios unos 841 millones de dólares anuales. España unos 600 millones. Y China unos 450 millones. Para reducir costos, las tripulaciones, frecuentemente de nacionalidades distintas del país de la bandera del respectivo buque, se contratan y mantienen en condiciones normalmente lamentables.

Estas actividades suelen generar incidentes fronterizos desde que, cuando persiguen los cardúmenes, los buques no siempre respetan las jurisdicciones soberanas, sino que furtivamente las invaden. Por ello, ocurren incidentes. Como sucede en los mares de Argentina, Guinea, o Ecuador, cuando los buques de guerra de esos países que vigilan el mar propio advierten que el mismo ha sido invadido clandestinamente por enormes buques pesqueros que carecen de los permisos necesarios.

Buques de guerra argentinos mantienen regularmente encuentros armados con pesqueros de altamar chinos que, naturalmente, al ser descubiertos tratan de darse a la fuga. Por esto, en uno de esos incidentes frecuentes, uno de ellos –que pescaba calamar- resultó hundido.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

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El Derecho (8° parte)

Por Gabriel Boragina Publicado el 24/6/18 en: http://www.accionhumana.com/2018/06/el-derecho-8-parte.html 

 

“G. Derecho y moral. Otro de los temas trascendentales en lo que al Derecho se refiere es su vinculación con la moral. El hombre, de acuerdo con el concepto de Thomasio, actúa en una esfera externa que afecta al bien público, y en la cual el Estado puede ejercer su coacción, y en otra interna, en la que no cabe la coacción, porque atañe al bien individual. Aquélla es la esfera del Derecho y ésta es la de la moral. Relaciónanse ambos campos con la conducta humana y es ése su punto de conexión, tanto más evidente por cuanto que uno y otro se han de asentar en principios de ética, pues, así como resulta inconcebible una moral inmoral, tampoco es admisible un Derecho inmoral. Con este concepto no se está propugnando ni la inmutabilidad ni la uniformidad del Derecho, ya que los principios éticos son diferentes en el espacio y cambiantes en el tiempo. El divorcio, la poligamia, la poliandria, e incluso la prostitución, serán juzgados de distinta manera en los países que los admiten y en los que los rechazan, sin que tampoco los puntos de vista al respecto sean hoy iguales a los de las edades pasadas.”[1]

Parece que el autor citado (a la sazón, Thomasio) identifica la moral y la ética exclusivamente con las actividades sexuales, a juzgar por los ejemplos citados en el último apartado de la cita. Pero, en el mismo diccionario analizado, aparece la definición de moral, que la indica con un campo mucho más amplio[2]. Distingue entre dos “esferas”. La externa, que “afecta” el “bien público” como órbita del Derecho (que identifica con el “estado”), y otra interna que “atañe” al “bien individual” que asocia con la moral. Agrega que, en el primer campo (“bien público”) cabe la coacción del “estado”, en tanto en el segundo (bien individual) la misma se encuentra excluida. En realidad, como ya tuvimos oportunidad de aclarar antes, no sólo existe una coacción externa, sino otra interna, esta última es la que ejerce el mismo individuo sobre su propia conducta, por ejemplo, restringiendo o absteniéndose de acciones que no aprecia como correctas, sin que sea necesario ningún tipo de acción coactiva que provenga de su entorno, mediato o inmediato. En el caso, ha de decirse que la persona se autocoacciona.

En este supuesto, sus principios morales se confunden con sus principios jurídicos, incluso, con el ordenamiento jurídico, cuyas normas se orientan en el mismo sentido en que lo hacen sus convicciones morales. En este aspecto, existe una completa identificación entre la moral y el Derecho desde el punto de vista subjetivo. Ahora bien, hay casos en donde la coincidencia no es tal. Donde los principios morales del individuo no van en consonancia con los del ordenamiento jurídico que rige donde vive. Aquí no hay colisión posible, siempre y cuando esos principios morales discordantes con el ordenamiento jurídico no afecten ni ingresen en la esfera externa a la que alude Thomasio, es decir, no agredan al “bien público”.

Pero ¿qué sucede cuando las normas legales invaden el área del bien individual al que el autor referido denomina moral? ¿O -en otras palabras- cuando el “estado” o el Derecho (que para nuestro autor serian sinónimos) absorben todo o parte de la esfera interna e intentan incorporarla a la esfera externa donde el “derecho-estado” (sinteticémoslo así) puede ejercer su coercitividad? El caso no está tratado en el texto, pero si este fuera el hecho nosotros respondemos que normas semejantes no debe ser acatadas, porque el “derecho” que viola la moral individual no es Derecho exigible. Donde hay conflicto entre el Derecho y la moral ha de prevalecer esta última por sobre el primero ya que no puede haber Derecho alguno allí donde se pretenda violentar la moral individual. El tema del relativismo moral que es al que se refiere la parte final de la cita no lo abordaremos en este momento.

“La diferencia entre la moral y el Derecho está, a juicio de Recasens Siches, en que “la norma moral enjuicia la conducta a la luz de los valores supremos hacia los cuales debe orientarse la vida humana”, a la cual “toma en sí misma, en su plenitud, centrándola en su auténtica y más radical significación, atendiendo a su supremo destino o misión y contemplándola en su auténtica realidad, que es siempre la realidad individual, única, singular e intransferible”, en tanto que “la norma jurídica enjuicia y regula el comportamiento humano desde el punto de vista de las repercusiones de éste en otras personas y en la sociedad”.”[3]

Lo que aquí se explica son las diferentes funciones entre la norma moral y la jurídica. La primera se orienta hacia lo individual y la segunda hacia lo social, en analogía clara con las distintas esferas (externa e interna) de las que nos hablaba Thomasio. Esta sería la síntesis de lo que se dice en el párrafo. Tales caracterizaciones constituyen una ayuda para distinguirlas. La moral -según esta visión- atañe al individuo y a su vida propia, y es ajena al Derecho. Pero el Derecho -agregamos nosotros- debe respetar esa moral que, como muy bien dice Recasens Siches, “es siempre la realidad individual, única, singular e intransferible”, para poder ser considerado un Derecho moral, de lo contrario se transformaría en un Derecho inmoral. El Derecho no es moral por sí mismo, sino en cuanto y en tanto respeta la moral que siempre es individual. No hay tal cosa como una moral social o colectiva.

[1] Ossorio Manuel. Diccionario de Ciencias Jurídicas Políticas y Sociales. -Editorial Heliasta-1008 páginas-Edición Número 30-ISBN 9789508850553 pág. 294 y sigtes.

[2] Moral. Dícese de lo que no cae bajo la jurisdicción de los sentidos, por ser de la apreciación del entendimiento o de la conciencia, y también de lo que no concierne al orden jurídico, sino al fuero interno o al respeto humano (Dic. Acad.). Lo anterior, como adjetivo, poco orientador del substantivo. Como tal, entiende por moral, la misma corporación del idioma, la ciencia que trata del bien en general, y de las acciones humanas en orden a su bondad o malicia. | Además, conjunto de las facultades del espíritu, por contraposición a físico. En cuanto a la diferencia, oposición y nexos entre moral y Derecho, v. esta última voz. (Ossorio p. 606)

[3] Ossorio, Ibidem, p. 294 y sigtes.

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

Cristina Kirchner y Héctor Timerman nuevamente en la mira en el caso “Nisman”

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 16/6/18 en:  https://www.eldiarioexterior.com/cristina-kirchner-y-hector-timerman-49744.htm

 

El primero de junio pasado, sin embargo, tribunales argentinos descartaron de plano la “tesis del suicidio”.

El mundo mira a la Argentina con comprensible asombro cuando de la investigación del atentado terrorista cometido contra la sede de la AMIA en marzo de 1992 se trata. Allí murieron decenas de personas inocentes y varios centenares de personas, también inocentes, quedaron heridas como consecuencia de la tremenda explosión del coche-bomba utilizado.

Pero lamentablemente, pese a la investigación realizada, aún no sabemos quiénes fueron los responsables concretos de esa terrible tragedia. Todo pareciera apuntar hacia los iraníes, pero sin las certezas mínimas necesarias.

Algo parecido ocurre, asimismo, con el episodio que el 18 de enero de 2015 le costara la vida al valiente fiscal Alberto Nisman, que precisamente investigaba lo acontecido en torno al atentado antes referido. Aún no hemos aclarado debidamente tampoco lo sucedido en ese asesinato.

El primero de junio pasado, sin embargo, nuestros tribunales descartaron de plano la “tesis del suicidio” del referido fiscal. Dejándola de lado, la Cámara Federal de Apelaciones dictaminó que el asesinato de Alberto Nisman fue “consecuencia directa” de su acusación del 14 de enero de 2015 en la investigación que realizaba sobre el atentado antes mencionado, apuntando a lo más alto del poder, incluyendo a la presidente Cristina Fernández de Kirchner y a quien fuera su Canciller, Héctor Timerman.

Esto parecería sugerir, por lo menos, algún grado de responsabilidad de quienes entonces estaban en lo más alto del poder. Y confirma la sentencia de primera instancia que fuera dictada,en diciembre de 2017, por el Juez actuante, Julian Ercolini, cuyo parecer fue similar.

La madre del fiscal asesinado ha denunciado ya a la ex presidente, Cristina Fernández de Kirchner, como responsable de la muerte del magistrado.

 

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Argentina: Lo que realmente emerge es una crisis importante

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 23/6/18 en: https://www.eldiarioexterior.com/argentina-lo-que-realmente-emerge-49760.htm

 

La economía va mal, es la realidad -están las cifras incontestables- esa realidad de la que los argentinos siempre queremos escapar. Y preocupa el mal diagnóstico de muchos porque garantiza que nunca encontraremos la solución.

La opinión pública no tiene claro que el país cae porque el gobierno encaró, desde sus comienzos, una política “gradualista” hacia un mayor peso del Estado -impuestos, endeudamiento y tasas, inflación- sobre el sector privado, el que produce.

Y acudir al FMI lo ratifica, dado que el mercado natural no admite bancos estatales con lo cual, si el FMI fuera realmente “pro sector privado”, debería empezar por privatizarse. Para remate, buena parte de aquellos que la gente conoce como “liberales” y que supuestamente proponen una economía de mercado, han apoyado medidas contrarias al sector privado, como las elevadas tasas con el fin de “controlar” la inflación y el famoso slogan “hay que bajar el gasto”.

Bajar el gasto en estas circunstancias -sin un recorte proporcional en los impuestos, inflación y tasas- significa bajar ingresos de empleados públicos, jubilados y demás, bajar consumo, menos dinero volcado al mercado. De hecho, podemos olvidarnos del gasto siempre que seamos intransigentes en evitar que el Estado se financie con impuestos, inflación o endeudamiento/tasas altas porque estos métodos succionan fondos del sector productivo.

El gobierno debería desregular para que crezca la economía y pueda financiarse con un aumento de la recaudación sin que crezca la presión fiscal y debería vender las infinitas propiedades estatales -solo por mencionar algo, todo el subsuelo del país- para solventarse.

El dólar en el primer semestre ya escala 50%, básicamente debido a la inflación, y “obligó” al gobierno a convalidar tasas irracionales, del 47% para las Lebac a 27 días y aun así el BCRA solo pudo renovar el 60% -lejos del 80% de antes- del volumen del total que vencían. Era previsible ya que el mercado está saturadísimo de bonos y solo el lunes pasado Hacienda “secó” la plaza colocando dos por un total de $110.000 M.

Así, mientras el riesgo país sube los bonos argentinos están de remate y algunos lo consideran una oportunidad. Por caso, el emitido el 11 de enero con vencimiento en 2048, se negociaba a US$ 78,1, brindando un retorno total negativo este año de 18,8%, según Bloomberg.

Y sobre este endeudamiento, ahora el Directorio del FMI aprobó el desembolso de los US$ 50.000 M, cuyo primer envío de US$ 15.000 M podría llegar esta misma semana. Entre otras perlitas, el Directorio destacó que “el plan incluye medidas… manteniendo el gasto social y… abriendo margen para incrementar el gasto”. O sea, está anticipando que aumentará el peso del Estado.

Al Gobierno no le importa reconocer, al negociar este préstamo, que la economía crecerá 0,4% en 2018 o, cuando mucho, 1,4%. Descontado el crecimiento poblacional -1,5%- el PIB per cápita caerá y hay que agregar que, con la devaluación, el PIB medido en dólares sufrirá una corrección importante.

Y ahora llegó la recategorización a “emergente” que será más un impulso sicológico que real. Hace un año el MSCI decidió extender el período de consulta y entre junio 2017 y marzo 2018, el índice MSCI Argentina tuvo un rally alcista subiendo 28% en dólares. Pero, la mala realidad de la economía, solo disimulada con un “crecimiento” en 2017 a puro préstamo, se impuso y los papeles cayeron significativamente lo que probablemente, después de unos días de euforia, vuelva a ocurrir.

De acuerdo con Morgan Stanley, históricamente, las acciones de mercados de frontera en los 12 primeros meses del período de consulta -que para Argentina acaban de terminar-, los FM (Frontier Markets) obtienen en promedio un retorno relativo de +15% sobre los EM (Emerging Markets), rendimiento que sube a 38% en los 12 siguientes meses que van desde este anuncio a la implementación lo que para Argentina ocurrirá en 2019. Y en los seis meses siguientes, la performance de los mercados nuevos emergentes “cae” 18% con respecto a sus pares. Argentina hasta ahora demostró un desempeño peor.

En principio, las acciones más beneficiadas serán las que formen parte del MSCI Argentina Index. Hasta hoy, son 10: Grupo Financiero Galicia, Banco Macro, YPF, Pampa Energía, Telecom Argentina, Grupo Supervielle, BBVA Banco Francés, Transportadora de Gas del Sur además de Globant y Adecoagro que no están listadas en la bolsa porteña. Morgan Stanley estima que el MSCI Argentina Index, con nueva categorización, pasaría a tener 12 integrantes ya que se sumarían Central Puerto, Loma Negra y Edenor y saldría Adecoagro.

Sea como sea, aun suponiendo que no se imponga la realidad de la mala perfomance de la economía, en principio, entrarían inversiones para comprar estos papeles por un máximo de US$ 10.000 M en el caso extremadamente optimista, muy poco para una economía a la que el FMI le presta cinco veces más y muchos creen que es poco.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

SEXUALIDAD: HACIA UNA LEY NATURAL MÁS CATÓLICA Y UNA MAYOR VIVENCIA DE LA LIBERTAD RELIGIOSA.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 24/6/18 en: http://gzanotti.blogspot.com/2018/06/sexualidad-hacia-una-ley-natural-mas.html

 

Parece haberse olvidado, incluso en ambientes católicos (bueno, hoy en día eso es un caos) que nunca hubo una naturaleza humana “en tanto tal”. Hubo una naturaleza elevada (antes del pecado original), una naturaleza caída (después del pecado) y una naturaleza redimida (por el sacrificio de Cristo). La redención cura a la naturaleza caída y saca lo mejor de la naturaleza humana. Pero sin esa redención, muy pocos seres humanos, muy tardíamente, y con mezcla de error (Santo Tomás) podrían llegar a las condiciones racionales para ver a la ley natural (o sea, la inmortalidad del alma, la existencia de Dios y el libre albedrío). MUY pocos y, reiteramos, en medio de grandes errores. Sólo la Revelación Judeo-cristiana curó a esa naturaleza caída y le permitió resurgir en parte “como había sido en el origen”. Pero en ese origen, en ese principio, estaba elevada a la Gracia por la Gracia dei-forme de Dios y sus dones preternaturales.

Cuando a Jesucristo le preguntan por qué Moisés había permitido el libelo de repudio (divorcio) a la mujer, responde: por la dureza de sus corazones. Así había quedado la naturaleza humana después del pecado, “condescendida” por Dios en la primera fase de su pedagogía. Pero Cristo viene a restaurar la ley en su plenitud: “en el principio no era así”. ¿En qué principio? Adán y Eva, por supuesto, antes del pecado original. La unión del varón y mujer, en matrimonio monogámico  e indisoluble, pertenece a la ley natural, claro, pero no se dio en una naturaleza pura, sino en una elevada, protegida por los dones preternaturales. Desde el principio la unión entre hombre y mujer fue sagrada.

Luego del pecado original, todos hemos quedado muy bestias. Arrojados a nuestras pulsiones de la horda primitiva, todos nacemos perversos polimorfos aunque inofensivos bebés. El proceso civilizatorio, el re-direccionamiento de esas pulsiones hacia una relativa sociabilidad, es arduo y difícil. Muchas veces sale mal y en el mejor de los casos su precio es el conjunto normal de las neurosis.

En ese contexto, visualizar la ley natural originaria, protegida por la gracia dei-forme, es casi imposible, y hablar de una ley natural así, en ese contexto, como si surgiera límpidamente de una razón no afectada por el pecado, no es correcto.

Una tentación permanente de la Teología Católica, que va y viene según las épocas, es el semi-pelagianismo, que espantó tanto a Lutero, según el cual (perdón la definición poco académica) podríamos pedirle “mucho” al conocimiento y la práctica de la ley natural. A veces, incluso, algunos han llegado a NO diferenciar entre Santo Tomás y el iusnaturalismo racionalista del s. XVII. Y por circunstancias históricas entendibles, en un mundo secularizado, donde todos van a “acusar” al creyente de hablar de ley natural POR ser católico, la tentación de incontables católicos ha sido (y es) hablar de una ley natural como si fuera clara y distinta, como si se pudiera ver y practicar claramente sin fe y así ser propuesta a todos los miembros de una comunidad política plural.

Pero no, no es así.

Lo que hay que decir claramente es que creemos en una ley natural que era plena “en el principio”. Ante las diversas vivencias de lo sexual, que un católico, por su Fe, por su Catecismo, no puede practicar, la mejor respuesta es “en el principio no era así”, y que él, al ser Católico, cree en una revelación que, consumada en el Nuevo Testamento, vuelve “al principio” mediante la redención. Ello, por supuesto, es perfectamente racional, encaja perfecto en un diálogo razón-fe, pero cuidado, es racional, es ley natural, como racional y natural es que una mano gangrenada y séptica vuelva a ser sana luego de millones de antibióticos (con los límites de la analogía, por supuesto).

Por lo tanto, en una sociedad libre, lo que el católico debe decir, sencillamente, es que él intentará vivir su sexualidad “como era en el principio” sabiendo que ello no va a convencer a cualquiera de la misma forma en que se explica el teorema de Pitágoras, por más ley natural que fuere. Puede dialogar, predicar, explicar, y en todo ello mostrar “lo natural de la ley natural” pero eso lo hará en un diálogo razón-fe, ofreciendo lo mejor de esa razón, dialogada con la fe, a todos. Pero cuando todos, o muchos, no se convenzan con ella, inútil es que el católico vocifere una ley natural como si el no creyente tuviera que verla claramente so pena de ser acusado de infradotado. No, en todo caso, con “la dureza de nuestro corazón” hemos nacido todos, y sólo en diálogo con Cristo, movidos por la gracia, podremos ver “claramente” que “en el principio no era así”.

Y si alguien, o algunos, o muchos, quiere meternos en la cárcel por intentar vivir la sexualidad “como era en el principio” y por afirmar que otras formas de sexualidad son contrarias a ese principio, lo que tenemos que afirmar es otro principio de la ley natural que muchos (protestantes, católicos, judíos y algunos “librepensadores”) afirmaron allá lejos y hace tiempo más o menos en la parte norte de América allá por 1776: la libertad religiosa, la libertad de asociación, el derecho de propiedad.

Pero, claro, las cosas han sido difíciles porque, excepto allí, y sólo más o menos en ese tiempo, los católicos no han sabido vivir y afirmar la libertad religiosa, aunque forme parte de su tradición más originaria, como bien lo vio Ratzinger (o sea, el cristianismo de los primeros siglos). Es un tema que los tomó y los sigue tomando de sorpresa. Ahora, en un mundo que afirma que lo natural es la multi-sexualidad sea cual fuere, y que en realidad la heterosexualidad monogámica e indisoluble es una insoportable imposición del patriarcado opresor, católico y capitalista, los católicos, ok, hemos salido a hablar de vuelta de ley natural, pero erróneamente, de una ley natural sin gracia de Dios, y a la vez (mala combinación) hemos hablado muy poco de libertad religiosa.

(O hemos hablado de ella de repente, o forzadamente, como un salvavidas que uno se pone de golpe, que no quisimos nunca y no sabemos cómo utilizarlo).

Y, sin embargo, esa es la clave de la convivencia civil. Después del pecado original, es ingenuo suponer que todos van a ver tan bien (o poder vivir) a la ley natural, y la Revelación de Cristo lo sabe, porque la suya es una religión de comprensión, perdón y misericordia. Después del pecado original, lo mejor que podemos hacer es vivir el fruto más precioso, precisamente, del Cristianismo primitivo, el de los primeros siglos, el que “sólo” le pidió al emperador la libertar religiosa.

El emperador, ahora, tiene otro nombre. Se llama feminismo radical, lobby LGTB, etc. De vuelta, sólo reclamaremos libertad religiosa, para vivir y decir “en el principio no era así”. Y nos mandarán al Coliseo nuevamente para que los leones tengan su almuerzo. No, no nos “mandarán”: nos están mandando. Ya está sucediendo. Ya, ya mismo.

Ante eso, nuevamente diremos “no”. NO tal vez algunos católicos que se espera que lo digan, pero los católicos que son aún el resto de Israel, sí, sí dirán que no.

 

No sé si me he explicado bien. No sé si puedo darme a entender. Tal vez no sea la época de ser entendido. Tal vez sea la época de ser comido. Los leones, contentos, y nosotros, eh…. Ejem, también.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

La paz es hija del coraje

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado en: https://alejandrotagliavini.com/2018/06/12/la-paz-es-hija-del-coraje-2/

 

El miedo a ser separada de su único hijo hizo que Olivia Medina, de 81 años, tuviera el coraje de participar en una protesta por las amenazas de Trump contra los “ilegales”. “Vivo preocupada de que mi hijo no regrese. Es indocumentado”, contó. Es inmoral provocar que una madre viva con esta angustia. Pero no es solo Trump, los políticos utilizan el miedo para “gobernar”, aún más los tiranos. Y no es poco mérito el del presidente de EE.UU. el de reunirse con el tirano norcoreano, confiar en él y desarmar la amenaza de guerra nuclear.

Viniendo de Polonia, entonces un país comunista que se regía por el terror que las “autoridades” imponían sobre la población, Juan Pablo II sabía que había que vencer al temor y, entonces, sus primeras palabras como pontífice fueron “No tengáis miedo” y, con esta premisa, ayudó enormemente a voltear la Cortina de Hierro, en paz, sin guerras.

La violencia se produce, precisamente, cuando no tenemos el coraje de superar el temor súbito y reaccionamos de manera primaria. Y, como el Estado es el monopolio de la violencia, los estatistas –particularmente los comunistas y los populistas– necesitan que esta violencia sea aceptada, y para ello eligen el camino adecuado: atemorizar a la masa.

Dice el sicólogo Manuel Yebra Fernández que el miedo atenazó a individuos y sociedades y desencadenó guerras y matanzas. No son las leyes las que hacen un país mejor, sino los individuos actuando en libertad y sin temor: eduquemos a nuestros hijos sin miedo. “El efecto Lucifer: el porqué de la maldad” es el libro donde Philip Zimbardo describe su experimento, de la prisión de Stanford, uno de los más relevantes de la psicología. Para investigar al ser humano en ausencia de libertad, Zimbardo simuló una prisión y reclutó a estudiantes dispuestos a desarrollar los roles de presos y carceleros.

Al principio, los “presos” y “carceleros” lo tomaron como un juego, al segundo día ocurrieron humillaciones reales y violentas y, finalmente, al sexto día el experimento se canceló debido a la violencia generada. Mostrando que la maldad no es un factor disposicional, no existen personas malas y otras buenas con independencia del rol o las circunstancias. Así, cuando la situación nos empuje a realizar un acto violento o malvado, si no somos conscientes -si no tenemos el coraje para superar el miedo que nos induce la situación-, no podremos evitarlo.

Es un mensaje optimista: cualquier persona puede hacer un acto malvado, pero también cualquiera puede hacer un acto heroico. Por eso dice Gonzalo Peltzer que las cárceles no sirven, allí están los “perejiles”, los verdaderos delincuentes están sueltos y algunos tienen cargos públicos. “Nunca me expliqué” dice Peltzer “por qué el ser humano es capaz de quitar la libertad a sus semejantes”. Envalentonado, e idealista, concluye que algún día las cárceles serán lo que ahora las mazmorras de tortura medievales… cuando la humanidad descubra que hay que querer y perdonar a los reos y tratar de averiguar qué pasa, para remediarlo.

Finalmente, digamos que las “medidas de preventivas de seguridad” -como las cárceles-, que imponen los gobiernos son ineficaces. Solo por nombrar dos casos que conozco, un amigo mío llegó hasta el interior de un avión en Fort Worth, entrando por la salida, sin que nadie lo percibiera. Otro subió a un vuelo con una navaja. Si esto hacen pasajeros comunes qué no podrían hacer delincuentes entrenados.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Caridad de los no caritativos

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 20/3/18 en: https://www.elcato.org/caridad-de-los-no-caritativos

 

Carlos Rodríguez Braun señala la confusión que hay entre la caridad, que debe ser voluntaria, y el pago de impuestos.

Las transferencias en los modernos Estados democráticos no se destinan principalmente a los marginados: si así fuera, el gasto público sería apenas una fracción de lo que es en realidad. Si alcanza unos porcentajes tan elevados del PIB es porque obedece a otra lógica que no es la atención de los más pobres. Su financiación está muy alejada del modelo Robin Hood, descargando el coste de su fiscalidad y asignando las prestaciones de su gasto entre la mayoría de la población, con rentas no muy alejadas de la mediana. ¿Por qué no se subraya más el que la redistribución es un complejo entramado de idas y vueltas entre las llamadas clases medias, que aspira a maximizar rentabilidades políticas o lobistas, pero no sociales?

Este tema ha sido objeto de interés académico, y ha tenido alguna filtración en la política y los medios, por ejemplo, cuando se habla de “la cultura del subsidio”. Se ocupó de los incentivos contradictorios de las ayudas James Buchanan en su ensayo sobre “El dilema del Samaritano”. Pero quien fue co-fundador con él de la Escuela de la Elección PúblicaGordon Tullock, abordó directamente la cuestión de lo que llamó la caridad de los no caritativos.

Su hipótesis pasa por la disonancia cognitiva: las personas pensamos que está bien ayudar a los pobres, pero no queremos hacerlo tanto como decimos que sería bueno hacerlo. Preferimos, entonces, que lo haga el Estado, y de ahí que tanta gente condene la supuestamente malvada “caridad” y apueste valientemente por los “derechos” y el gasto público, en lo que es una confusión, puesto que sólo la caridad es virtuosa, al ser libre.

El proceso psicológico de racionalización que destaca Tullock funciona así: creemos que nuestra conducta es ética cuando en realidad no lo es, porque no hacemos mucho sacrificio real con lo que es nuestro, sino que aplaudimos que el Estado nos quite el dinero a todos. Así, podemos tener lo mejor de los dos mundos: parecer solidarios y no serlo.

¿Qué hacer? Tullock, economista y jurista, no está seguro de que se deba hacer nada: es una situación que satisface a los individuos, con lo cual, ¿por qué un gobierno democrático no habría de seguir esas preferencias?

Eso sí, para quienes se plantean hacer algo, hay tres alternativas. La primera es la que acabamos de apuntar: no hacer nada, seguir como siempre, y ser austeros con lo que es nuestro y generosos con el dinero de los demás. La otras dos alternativas son: procurar que la gente actúe personalmente como dice que sería bueno actuar, o que hablen como de hecho actúan. Él prefiere esta última, y sospecha que si lo hiciéramos “los pobres recibirían de hecho más dinero del que reciben ahora”.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE

El Sueño De Martin Luther King Y Su Triste Despertar

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 23/6/18 en:  http://www.libertadyprogresonline.org/2018/06/23/el-sueno-de-martin-luther-king-y-su-triste-despertar/

 

Qué atrás han quedado las palabras que pronunciara Martin Luther King. El tenía un sueño, sí, un sueño donde sus hijos “…vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad”. Impresionante el respeto al individuo que hay en estas palabras, impresionante forma de denunciar colectivos imaginarios donde las personas fueran reducidos a clases enfrentadas. Claro que no era cuestión de “los negros” o “los blancos”. Pero ahora el racismo ha vuelto. Un blanco no es juzgado “…sino por los rasgos de su personalidad” sino porque es blanco, porque pertenece inexorablemente al patriarcado explotador. Nada de lo que haga o diga lo salva de ser miembro de esta nueva forma de ser la clase explotadora.Libertades individuales, y progreso

Si es blanco, y blanco varón, entonces usará un lenguaje “no inclusivo”, esto es, un lenguaje explotador, donde “se excluya” al otro sexo. No sólo es inútil que se explique que el Español tiene al “o” como género neutro, sino que además se pretende que los que hablen así vayan presos por no hacerlo.

Si es blanco, y además heterosexual, inexorablemente odiará y discriminará a los gays, lesbianas y transexuales. No sólo es inútil explicar que la opción moral por la heterosexualidad no implica odiar a nadie, sino que ya no se aceptan las libertades individuales de asociación, propiedad y libertad religiosaAsí como un rabino tiene derecho a no contratar a un católico para explicar el Antiguo Testamento según la tradición judía no católica, un católico tiene derecho a no contratar a alguien del LGBT para explicar el Catecismo de la Iglesia Católica. Pero no, es “delito de discriminación”. A la cárcel.

Y además no tienes derecho a decirlo, porque es “delito de odio”. A la cárcel.

Y ahora, además, no sólo es inútil explicar la inmoralidad del aborto, sino que si eres un profesional que se niega a hacerlo, a la cárcel.

El proyecto totalitario de feministas, gays, trans, lesbianas y abortistas queda claramente expuesto.

Ellos sencillamente quieren poner presos a quienes no piensen como ellos y no hablen como ellos.

Un nuevo sueño de Martin Luther King implicaría una sociedad libre donde cada uno pudiera vivir según su conciencia, sin mandar a la cárcel al otro. Un nuevo sueño sería un lugar donde cada uno pudiera hablar como se le plazca, sin mandar a la cárcel al otro. O sea, un lugar donde heteros y homos convivieran en paz, donde varones y mujeres convivieran en paz, donde quien quiera hablar con “e” o con “x” pudiera hacerlo y quien NO quiera hablar así, no.

Pero no. Estos nuevos movimientos sociales no aceptan eso porque coherentemente piensan como Marx. Ellos son los colectivos explotados y los demás, los explotadores. NO admiten el pacto político de la Constitución Norteamericana a la cual aludió King. (Martin Luther King era un liberal clásico, un norteamericano: qué mala noticia para ellos….).Por eso no admiten las libertades individuales. Por eso quieren que ellos, los explotados, suban al poder y manden presos a los explotadores. Pero, como Hitler, lo hacen con elecciones democráticas. Los instrumentos de Estado de Derecho son usados por ellos (ellas y elles) pata terminar con el Estado de Derecho. Libertad religiosa, de asociación, de propiedad: son sólo inventos del hetero-patriarcado explotador.

Por eso algunos amigos católicos han llegado tarde a darse cuenta de la cuestión.  Había que reclamar las libertades individuales clásicas del Estado Liberal Clásico. Pero como muchos se llevaron muy mal con él, ahora tratan de colocarse un traje que nunca quisieron. No es el caso del liberalismo católico, claro: las advertencias de Montalembert, Acton, Rosmini, Lacordaire, fueron debidamente presentadas. ¡Oh!, pero quiénes son esos, a algunos de los cuales sólo nombró Benedicto XVI más de un siglo después de que fueron cuasi-condenados y por supuesto muertos y enterrados?

La mano viene muy mal gente. Yo no cederé. Acabo de escribir un libro sobre los fundamentos Judeo-cristianos de Occidente. Sigo luchando. Pero la historia humana, la historia de los reinos de este mundo, es casi hobbesiana. Si eres liberal, que Dios te proteja. Y si demás, y para colmo,  eres católico, no te preocupes, Cristo triunfó, pero en la cruz.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

Economic Freedom of the World (EFW) y Argentina

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 22/6/18 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2018/06/22/economic-freedom-of-the-world-efw-y-argentina/

 

La semana pasada arme el siguiente grafico con los datos del ultimo reporte del Economic Freedom of the World (EFW) del Fraser Institute. Para quienes están familiarizados con este indicador, los datos son bien conocidos. Si bien Argentina figura entre los países menos libres del mundo, ningún partido político parece estar interesado en discutir la posición ideal de Argentina en este indicador.

EFW - By Continent

La principal lección para Argentina es la siguiente. A mediano largo plazo hay dos opciones. (1) Si se desea mantener el nivel de ingreso per capita, entonces es necesario que Argentina gane significativos grados de libertad económica. (2) Si Argentina no incrementa sus libertades económicos, el nivel de ingreso per capita va terminara convergiendo a niveles significativamente inferiores (esta es la tendencia largo plazo de Argentina).

Mas allá de oscilaciones (rebotes, veranitos, etc) de corto plazo, el nivel de ingreso a largo plazo depende del marco institucional. Esta es la discusión a la que todos los frentes políticos le escapan. Incluido Cambiemos. Las pocas veces que he tenido la oportunidad de preguntar a alguien de Cambiemos cual es la posición ideal en la que les gustaría ver a Argentina en este indicador solo he recibido evasivas de respuesta.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

¿Por qué estalló todo?

Por Iván Carrino. Publicado el 20/6/18 en: http://www.ivancarrino.com/por-que-estallo-todo/

 

La salida de Sturzenegger y el salto del dólar reflejan la enorme desilusión con el proyecto de Cambiemos.

El martes por la tarde estuve en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora participando de un debate con otros profesores de economía.

La invitación, que acepto hace más de 2 años, tiene por objeto dar un análisis de la era kirchnerista y luego sumarle el tiempo transcurrido del nuevo gobierno, siempre desde una perspectiva económica.

El debate siempre es interesante porque me lleva a conversar con dos economistas de corrientes de pensamientos diametralmente opuestas a la mía. Pero, además, porque me fuerza a revisar qué pensaba de la economía tiempo atrás.

La última vez que fui a la Universidad fue en noviembre de 2017.

En ese entonces, explicaba que el nuevo gobierno efectivamente se estaba enfrentando a una “pesada herencia”, pero que los datos mostraban, por un lado, una baja de la inflación y, por el otro, una recuperación económica post-colapso de populismo K.

Al mismo tiempo, también advertía que faltaban todavía reformas muy importantes, que tenían que ver con:

– La reducción del gasto público

– El fin del déficit fiscal

– La desregulación de mercados como el laboral y el de productos importados.

Si bien en su momento ya existían las inconsistencias macroeconómicas, los datos no mostraban la inminencia de una crisis.

De hecho, los indicadores financieros como el Riesgo País, la bolsa, e incluso el dólar, destellaban optimismo.

¿Qué pasó entonces?

Un boom basado en expectativas

Pocos días después de la victoria de Mauricio Macri en las elecciones de 2015, el extraordinario analista chileno, Axel Kaiser, escribía lo siguiente:

El nuevo gobierno encabezado por Mauricio Macri puso fin no solo a más de una década de degeneración institucional kirchnerista sino a casi cien años de dominio político peronista. Así las cosas, la tarea que enfrenta Macri es nada menos que derrotar la historia. Ya logró un primera victoria en las urnas el pasado domingo. Esa fue la parte “fácil”. Ahora le toca dar inicio a una transformación sostenible en el tiempo que logre terminar, a nivel cultural e ideológico, con el peronismo que ha destruido la libertad y condenado a la decadencia y vergüenza internacional a un pueblo que ha probado tener lo necesario para pertenecer a la élite mundial.

Si Macri logra la titánica hazaña de dejar iniciado ese cambio permanente pasará a ser el más grande líder político que haya conocido la Argentina en más de un siglo y sin duda uno de los más grandes que haya conocido América Latina en toda su vida independiente.

La mirada de Kaiser reflejaba, en mayor o menor medida, la de quienes estaban “mirando el partido desde afuera”. Mauricio Macri podía ser el líder que llevara a Argentina de nuevo a las “grandes ligas” del desarrollo económico.

Ahora bien, para esto el gobierno tenía que encarar reformas drásticas.

Tenía que bajar el déficit fiscal desde 7% del PBI al 0%. Tenía que reducir el gasto público y los impuestos. Tenía que desregular los mercados laborales, liberar los precios de la energía, los combustibles y los supermercados. Tenía que abrir la economía al comercio del mundo, y tenía que terminar con una década y media de inflación, algo que dijo que iba a ser “lo más fácil” de todo.

Los mercados internacionales, al ritmo del “sí se puede”, parecieron comprar la idea de que esto efectivamente iba a pasar. O, al menos, compraron la idea de que incluso sin hacer todas las reformas, con algunas bastaría para que el país volviera a crecer por un período medianamente largo.

Hoy los inversores piensan todo lo contrario.

¿Se puede o no se puede?

El gobierno de Macri asumió en una situación por demás delicada. La situación ameritaba llamar al Fondo Monetario en ese momento y comenzar un programa de ajuste con apoyo del organismo.

Sin embargo, primó la política.

El gobierno no llamó al Fondo, no lanzó un programa de ajuste fiscal contundente, y no explicitó la pesada herencia recibida.

El marketing de Durán Barba le ganó al análisis técnico de algunos de los funcionarios del propio equipo económico.

En un principio, la apuesta parecía salir bien, y el gobierno hizo algunas modificaciones interesantes como salir del cepo, sincerar tarifas y cerrar el juicio con los holdouts.

Además, terminó ganando las elecciones de medio término.

Pero no mucho se había avanzado en términos de déficit fiscal, gasto público, impuestos y mercado laboral.

Una vez pasado el triunfo en las legislativas, era el momento indicado para avanzar con reformas más ambiciosas. El discurso de Macri, de hecho, fue en ese sentido.

Sin embargo, todo quedó en palabras. La reforma tributaria tuvo gusto a poco, y reforma laboral directamente no hubo, gracias a la dura presión de los sindicatos.

El gasto público sigue hoy en alrededor del 40% del PBI.

Golpe de gracia

Con la alta presión tributaria, la nula modificación del mercado laboral, y un déficit fiscal que se convirtió en una aspiradora de dólares del mundo, la gran apuesta del gobierno para ganar las elecciones del 2019 corría peligro.

La economía podía llegar a enfriarse y, como no había voluntad para hacer reformas estructurales, entonces se recurrió al atajo mil veces probado (y mil veces fracasado) de bajar la tasa de interés para estimular la actividad.

Así, llegamos a la conferencia del 28 de diciembre, donde se cambiaron las metas de inflación y se forzó al Banco Central a bajar las tasas. La medida fue festejada por algunos, pero el mercado rápidamente la expuso como un gran error.

A partir del 28D, las expectativas de inflación saltaron, y lo mismo pasó con el dólar y el riesgo país.

Por si esto fuera poco, el contexto internacional empeoró, y ese mercado que compraba cualquier cosa, comenzó a mirar los números con más detalle.

Lo demás es historia conocida.

El dólar avanza 60% en lo que va del año, y la bolsa, medida en moneda dura, cae cerca de 40%. Además, renunció Sturzenegger y echaron a Aranguren, el único ministro del gobierno que redujo con fuerza el gasto público.

La crisis financiera que atraviesa el país no es culpa del Banco Central ni exclusivamente del contexto internacional. Se trata, en realidad, del fracaso de Cambiemos, que generó unas expectativas formidables sobre su capacidad de cambiar la historia del país pero que, en los hechos, no concretó grandes cosas.

Hoy el mercado le está pasando factura, o bien está adaptándose a una nueva realidad: Cambiemos no era en realidad tan Cambiemos, y torcer el rumbo de decadencia Argentina no iba a ser tan fácil como se imaginaba al principio.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE