TRUMP, TWITTER, LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y LA IMPORTANCIA DE LOS PACTOS POLÍTICOS ORIGINARIOS

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 24/01/21 en: http://gzanotti.blogspot.com/2021/01/trump-twitter-la-libertad-de-expresion.html

Volviendo al tema que tantos debates ha ocasionado últimamente, creo que hay un aspecto muy importante para entender qué está ocurriendo.

Las libertades individuales, tales como libertad de expresión, religiosa, de enseñanza y de asociación, no fueron concebidas primero in abstracto y luego plasmadas in concreto. Surgieron de una circunstancia histórica en la que había un consenso generalizado, tácito pero muy básico como horizonte cultural, donde casi todos (excepto los criminales) asumían el respeto mutuo de formas de vida y de pensar diferentes, y que el sujeto de derechos era cada persona en particular o asociada libremente con otras[1]. Ese fue el contexto fundacional de los EEUU, donde miles de inmigrantes católicos, protestantes, judíos y librepensadores huyeron de una Europa enloquecida para vivir en paz bajo el contexto del common law. Es lo que antiguamente era la “concordia” civil (ver Mauricio Vázquez: https://www.ambito.com/opiniones/democracia/eeuu-la-mas-antigua-del-mundo-n5164179?fbclid=IwAR29dMGZqZLZdPp8BLAKNfl8OJDZsOQcIBorPODkc3sPKsmDvdj8RBCpaEA)  No lo sabían, pero de ese modo fundaron las bases de lo que iba a ser la Declaración de Independencia, la Constitución Federal y la Declaración de Derechos. En ese momento sí que se entendía lo que quería decir free speech, más allá de la dicotomía privado/público. Era un consenso cultural de respeto al “disidente”, esto es al que tiene otra cosmovisión. Por supuesto, todos sabemos del “barro de la Historia”: ese pacto comenzó mal, con el tema de la esclavitud, que seguimos pagando hasta hoy.

Ese tipo de pacto político liberal clásico se corta cuando un grupo asume el monopolio de La Nación, el Estado, la raza superior o la clase explotada contra la clase explotadora. En todos esos casos, la convivencia con “el otro” es imposible, porque el otro es precisamente el que no permite la convivencia entre “los justos”. Esos son los colectivismos ontológicos que impiden una sociedad libre. Los “colectivos explotados” por definición no pueden admitir la convivencia con el explotador. Es una lucha sin cuartel donde el explotador debe ser eliminado.

A veces esos grupos afirman claramente que en ese caso las libertades de expresión y etc. ya no tienen sentido. Otras veces, como sucede actualmente, los colectivos explotados mantienen aparentemente los términos, pero el fondo cambia. Los supuestos delitos de odio y discriminación les permiten perseguir el “hetero-patriarcado capitalista explotador”.

Eso es lo que ha estado pasando desde 1945 en adelante en los EEUU, a medida que esa forma de pensar se extendía. Independientemente de la dicotomía público/privado, la persecución al disidente, esto es el explotador, se intensificó. Los liberales clásicos, los conservadores, los creyentes en religiones conservadoras, fueron perdiendo gradualmente sus posiciones. Fueron sistemáticamente perseguidos NO por un estado sino por las personas que creían estar en el colectivo explotado, y cuando el sistema penal incorpora los delitos de odio y discriminación, fueron perseguidos con denuncias penales consecuentes. El Estado Federal y los Estados no necesariamente (ahora sí) lo hacían. Editoriales, universidades, clubes, etc., eran los encargados de hacerlo. Si sos el explotador, “te cancelan”. Es lo que Axel Kaiser ha llamado La neo-inquisición (https://librospdfgratismundo.com/la-neoinquisicion-axel-kaiser-2020/)

Y ahora, finalmente, las big tech.

En este drama cultural, en el cual ya se ha perdido el pacto político originario, la dicotomía publico/privado según Rothbard, para diagnosticar lo que sucede, ya es insuficiente. En todo Occidente, hoy, no sólo en EEUU, los que pensamos diferente al marxismo dominante ya no tenemos free speech como antes se lo entendía, porque hemos pasado a ser el colectivo explotador que hay que eliminar.

Si el explotado que te persigue es público o privado según lo legal, no es suficiente para entender qué está sucediendo. Lo que está sucediendo es que el pacto liberal clásico, según el cual el free speech tenía sentido, se ha cortado.

Por supuesto, bajo todo eso la persecución moral y legal a Trump como un White supremacist intolerable, es la guinda del helado de último momento, pero habrá otras guindas y otros helados de igual sentido cultural.

El free speech, la libertad religiosa, como se las entendía en un contexto liberal clásico, ya se perdieron. Asumámoslo: sin un nuevo pacto político originario, no existen más. Los disidentes seremos tolerados en diversos grados, con suerte: tolerados, nunca aceptados como parte de la nueva Pax Romana Biden-China-ONU, más sus socios europeos.

Como re-comenzar de vuelta, sólo Dios lo sabe.


[1] Fernando Romero Moreno siempre dice que esas libertades concretas también existían en cierta forma en Hispano-américa. Ver http://gzanotti.blogspot.com/2020/11/resena-critica-al-libro-la-nueva.html

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises

Más sobre la tragedia de los comunes

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 19/1/21 en : https://eleconomista.com.ar/2021-01-mas-sobre-la-tragedia-de-los-comunes/

Más sobre la tragedia de los comunes

En varias oportunidades me he referido al pasar a esta tragedia pero es hora que le dediquemos una nota especial dada su trascendencia y la manía por repetir el fenómeno.

Descuento que quienes caen en este problema lo hacen con la mejor de las intenciones pero eso no modifica los resultados adversos. Veamos el asunto por partes. En primer lugar, la asignación de derechos de propiedad se hace imprescindible al efecto de usar los siempre escasos recursos del modo más eficiente posible. Si viviéramos en Jauja y hubiera de todo para todos todo el tiempo no habría que proceder en esa dirección. Pero, como no es el caso, es indispensable crear incentivos para que cada cual al efecto de mejorar su posición se vea obligado a mejorar la de su prójimo, sea vendiendo papas, computadores, medicamentos o lo que fuera. En este contexto, el que acierta obtiene beneficios y el que yerra incurre en quebrantos. Desde luego que en este proceso no hay cabida para los llamados empresarios prebendarios que se alían con el poder político para explotar a sus semejantes en base al privilegio.

En segundo término, es muy relevante tener en cuenta que en la medida en que los aparatos estatales se inmiscuyen en los precios inexorablemente lesionan la institución de la propiedad, ya que toda transacción implica trasferencias de derechos de propiedad. Al distorsionar precios se está naturalmente desfigurando las únicas señales que tiene el mercado para operar, es decir, para saber donde invertir y donde no hacerlo según las demandas de la gente. En el extremo -la abolición de la propiedad como pretenden los comunistas- los precios desaparecen por completo y por tanto también desaparece la posibilidad de la contabilidad, la evaluación de proyectos y el cálculo económico en general. Como tantas veces he ilustrado el tema, en esta situación no se sabe si conviene construir caminos con oro o con asfalto y si alguien dijera que con el metal aurífero sería un derroche es porque recordó los precios relativos antes de la expropiación de marras.

En tercer lugar, y aquí viene la tragedia de los comunes, lo que es de todos no es de nadie y los incentivos para cuidar lo propio no son los mismos si se dice que el bien en cuestión pertenece a todos. El comportamiento no es igual cuando uno debe hacerse cargo de las cuentas respecto a lo que ocurre cuando se obliga a otros a pagarlas con el fruto de sus trabajos. Incluso la manera en que se encienden las luces y se toma café no resulta igual cuando uno debe abonar el servicio respecto a la situación en la que terceros se ven forzados a hacerlo.

A contramano de lo que consignamos, hay una muy lamentable tendencia a endiosar lo colectivo y a repudiar lo individual con los resultados que están a la vista, especialmente negativos para los más vulnerables que sufren en mayor grado el embate del despilfarro. Nadie mejor que Jorge Luis Borges para ilustrar el punto: cuando se despedía de sus audiencias solía decir “me despido de cada uno y no digo todos porque todos es una abstracción, mientras que cada uno es una realidad.”

Contemporáneamente, Garret Hardin bautizó lo dicho en la revista Science como la tragedia de los comunes pero el desarrollo inicial se remonta a Aristóteles cuando refutó el comunismo de Platón. Hoy en día se extienden por doquier las políticas de lo colectivo en detrimento de lo individual, con lo que el empobrecimiento se incrementa a pasos agigantados en las diversas áreas. Hay un debate paralelo en cuanto a los denominados “bienes públicos” que se circunscriben a ciertos campos, en esta oportunidad no es el caso comentarlos solo remito a recientes argumentos sobre externalidades, asimetría de la información, el dilema del prisionero y lo que se conoce como el teorema Kaldor-Hicks.

Pero en todo caso, más allá de estos temas se hace necesario revisar la malsana insistencia de colectivizar todo lo que los políticos pueden echar mano comenzando por las tristemente célebres empresas estatales, en realidad una contradicción en los términos puesto que un emprendimiento empresario se traduce en poner en riesgo recursos propios y no de otros por la fuerza. Estas actividades estatales en el momento de su constitución alteran las prioridades de la gente puesto que en libertad le hubieran dado otro destino y si hicieran lo mismo que la gente prefiere no tiene sentido la intervención, sin perjuicio de los conocidos déficit, calidad de servicios y trabas explícitas o implícitas a la competencia.

La tragedia de los comunes se presenta como si fueran actos de solidaridad, sin percatarse que esa virtud solo tiene sentido cuando se lleva a cabo con recursos propios y de modo voluntario.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

La libertad de prensa a raíz de Twitter y Trump

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 16/1/21 en : https://www.infobae.com/opinion/2021/01/16/la-libertad-de-prensa-a-raiz-de-twitter-y-trump/

Twitter via REUTERS

Dados los debates del momento, otra vez volvemos sobre la indispensable libertad de expresión. En una sociedad libre esta libertad resulta de una inmensa e insustituible importancia. El cuarto poder o el contrapoder por excelencia es más relevante y trascendental que los otros tres poderes. Este es el sentido de la sentencia de Thomas Jefferson en cuanto a que “frente a la posibilidad de libertad de prensa sin gobierno o ausencia de libertad de prensa con gobierno, me inclino por lo primero.”

Como es sabido el derecho primordial es el de la vida y la protección del propio cuerpo, le sigue el derecho a expresar los propios pensamientos y el uso y disposición de lo adquirido legítimamente. La libertad de decir lo que cada cual estime conveniente no solo es un derecho, sino que consiste en un procedimiento inexorable al efecto de adquirir conocimientos, un proceso que tiene la característica de la provisionalidad abierto a refutaciones. Esto último hace posible el progreso.

Si se lesionaran derechos de terceros habrá que dirimir lo ocurrido en la Justicia, pero nunca y bajo ninguna circunstancia insinuar la censura previa lo cual significa que los aparatos estatales se inmiscuyen en el sagrado derecho de la libertad de expresión o toleran el uso de la fuerza de otros para bloquearla. En este contexto debe quedar claro que cada medio o plataforma decide con su propiedad lo que considera mejor a sus intereses.

Para incorporar algo de tierra fértil en el mar de ignorancia en que nos debatimos, se hace necesario recabar el máximo provecho del conocimiento existente, por su naturaleza disperso y fraccionado entre millones de personas. Con razón ha sentenciado Einstein que “todos somos ignorantes, solo que en temas distintos”. Al efecto de sacar partida de esta valiosa descentralización, es indispensable abrir de par en par puertas y ventanas para permitir la incorporación de la mayor dosis de sapiencia posible. Como queda dicho, esto naturalmente requiere libertad de pensamiento y la consiguiente libertad de expresarlo, lo cual se inserta en el azaroso proceso evolutivo de refutaciones y corroboraciones siempre provisorias.

Esta valiosísima libertad resulta indispensable no solo por lo que acabamos de consignar sino para resguardar y limitar el poder político y abre cauces a información de todo cuanto ocurre en el seno de los gobiernos para así velar por el cumplimiento de sus funciones específicas y minimizar los riesgos de extralimitaciones y abusos de poder.

Resulta especialmente necesaria la indagación por parte del periodismo cuando los aparatos de la fuerza que denominamos gobierno pretenden ocultar información bajo los mantos de las siempre pastosas leyes que apuntan a regular medios y la sandez de pretender que se exhiban las fuentes de la información, alegando “seguridad nacional”, “secretos de Estado” o esgrimiendo “traición a la patria” y esperpentos como el “desacato” o las intenciones “destituyentes” por parte de los representantes de la prensa oral y escrita.

Esto viene a cuento porque la plataforma Twitter y otras han decidido eliminar cuentas de algún personaje que a esta altura de este texto no viene al caso especificar para no entrar en otra discusión, aunque lo mencionaremos más abajo. La antedicha decisión ha generado airadas protestas por parte de algunos sectores alegando que se ha vulnerado la libertad de prensa. Nada más lejos de la verdad. Cada medio o plataforma digital decide con su propiedad lo que piensa es mejor sin que nadie pueda torcer por la fuerza su decisión. La libertad de prensa no significa que tal o cual medio o plataforma deba publicar o trasmitir lo que no quiere hacer. Los motivos por los que se procede de una u otra manera es una cuestión que podrá ser criticada por terceros, pero de ningún modo otorgarles la facultad de contradecir la decisión de los dueños. En el extremo, por ejemplo, un medio cualquiera podría establecer que solo publican los de ojos celestes o los que miden más de un metro ochenta, seguramente una norma de esta naturaleza no conducirá al éxito del emprendimiento, pero este es otro asunto. Lo dicho desde luego no significa que pueda incumplirse con lo eventualmente convenido con usuarios.

Si hay quienes no les gusta las normas de ciertos medios pueden establecer otros que compitan y si no cuentan con los suficientes recursos pueden vender parte de su iniciativa a otros y así lograr su objetivo y si nadie acepta aportar fondos para este emprendimiento quiere decir que, dados los siempre escasos factores productivos, hay otras prioridades y como todo no puede encararse simultáneamente, es proyecto en cuestión debe esperar su turno en mercados abiertos. Los monopolios perjudiciales son los legales, lo otro se traduce en el primero en prestar el servicio lo cual es indispensable desde el arco y la flecha para salir del garrote.Por sus dichos alentando la toma del Capitolio, Trump afronta su segundo juicio político en Estados Unidos (REUTERS/Stephen Lam)Por sus dichos alentando la toma del Capitolio, Trump afronta su segundo juicio político en Estados Unidos (REUTERS/Stephen Lam)

Hay líneas editoriales o forma de trasmitir noticias y columnas de opinión que uno puede o no compartir, pero esto es materia de otros debates que en ninguna circunstancia deben interferir con la libertad de prensa. Las resoluciones de los medios y plataformas están en manos de sus titulares, de modo similar a los dueños de casa que deciden quien entra y quien no entra a sus domicilios. Las decisiones pueden no agradar a terceros pero esto es otro asunto de naturaleza bien diferente.

Hacemos un paréntesis para apuntar que lo dicho es equivalente a lo ocurrido con la editorial Simon & Schuster, que decidió abandonar la publicación del libro del Senador republicano Josh Hawley debido a su aliento a los desmanes en el Congreso (dicho se de paso, obra que en su título refleja un absurdo en un mercado abierto: The Tyranny of Big Tech).

Twitter y otras plataformas se han referido a Donald Trump debido al riesgo que estiman los propietarios de acelerar la violencia en Estados Unidos, pero como hemos apuntado cada medio decide lo que hace o deja de hacer con su propiedad y los que no sean confiables por uno u otro motivo no serán consultados. No es del caso enfatizar en los antedichos motivos que esgrimieron los medios en cuestión porque como queda dicho podrían haber sido otros. Tengamos muy en cuenta que según la definición clásica la Justicia implica el “dar a cada uno lo suyo” y lo suyo remite a la propiedad privada a lo que nos hemos referido más arriba al efecto de la decisión de cada dueño de medio o plataforma. De cualquier modo, dada la extensión y la intensidad que ha adquirido el debate, se hace necesario resumir lo que he consignado antes sobre el tema y a los efectos de este debate dejar de lado la confusa, oscura y controvertida Communications Decency Act de 1996, especialmente su sección 230.

No es admisible pretender jugar por reglas compartidas sobre la democracia y cuando los resultados electorales son adversos resulta que se desconocen. Este ha sido el caso luego de la ratificación por parte de los cincuenta estados y luego de haber sido rechazados una y otra vez las demandas por supuestos fraudes en distintas instancias, incluso ante la Corte Suprema de Justicia.

Luego de la bochornosa conversación telefónica de Trump con el Secretario de Estado de Georgia -Brad Raffensperger- oportunidad en la que le sugirió modificar el resultado electoral y luego de los episodios violentos en el Congreso resulta que nada menos que el Presidente de Estados Unidos les dice a los sediciosos que son personas muy especiales y que les tiene gran aprecio. Tuvo que renunciar la Secretaria de Educación -Betsy DeVos- y la Secretaria de Transportes -Elaine Chao- afirmando que Trump fue responsable de instigar a los que irrumpieron por la fuerza en la sede del Parlamento causando enormes destrozos y su ex Jefe de Gabinete John Kelly y el ex Secretario de Defensa Colin Powell propusieran que se lo destituya vía la Enmienda 25, recién entonces decimos es que Trump, tarde y a regañadientes por cierto, reconoció que había terminado su presidencia y manifestó que la transición de mando debía ser ordenada y pacífica. Luego renunció el Secretario de Interior Chad Wolf y el FBI estableció medidas de seguridad para evitar nuevos disturbios.

Peggy Nooman, la colaboradora del Wall Street Journal, de ABC y de NBC News y célebre speechwriter de Ronald Reagan ha escrito que “Al principal responsable, el Presidente de Estados Unidos, hay que desalojarlo del cargo a través de la Enmienda 25 o del juicio político, lo que resulte más rápido.” Debido al escaso tiempo disponible hasta el cambio de mando, es poco probable que puedan completarse en todos los pasos estas decisiones pero las menciono a los efectos de comprobar el clima del momento. De todos modos, Senadores republicanos como Mitt Romney, Patrick Toomey y Lisa Murkoski y miembos de la Cámara Baja como el también republicano Adam Kinzinger han pedido la inmediata renuncia de Trump. Ahora nada menos que el líder republicano en el Senado Mitch McConnell ha dicho que celebra que se le inicie un juicio político a Trump (por segunda vez).

Hasta el Vicepresidente Mike Pence tuvo que absorber el embate de Trump para que anule el recuento formal y final ante ambas Cámaras en el Congreso lo cual rechazó de plano y procedió a la confirmación del Presidente electo Joe Biden luego de ser certificado su triunfo como marcan las normas vigentes.

El CEO de Twitter, Jack Dorsey (U.S. Senate Judiciary Committee via REUTERS)El CEO de Twitter, Jack Dorsey (U.S. Senate Judiciary Committee via REUTERS)

William Webster -ex Juez Federal, ex director del FMI y de la CIA- declara públicamente que está avergonzado de las actitudes de Trump. Y en el orden internacional las condenas no se hicieron esperar, por razones de espacio solo destacamos las declaraciones de Angela Merkel quien enfatizó: “lamento profundamente que el Presidente Trump no haya admitido su derrota”.

Desde la perspectiva económica el balance neto de la gestión de Trump ha resultado en el incremento sideral en el gasto público, el déficit y la deuda externa. Es cierto que ha disminuido algunos impuestos, pero como señalé en otra ocasión, esto me trae a la memoria cuando los conquistadores españoles les entregaban espejitos de colores a los indios para luego imponer las instituciones esclavistas de la mita y el yanaconazgo. Como bien ha apuntado reiteradamente su primer Secretario de Estado -Rex Tillerson, antes CEO de ExxonMobil, la tercer empresa de mayor facturación en el mundo- “Trump no tiene idea del significado del libre comercio y muchas de las cosas que afirma no se condicen con la realidad”.

La xenofobia de Trump se ha puesto de relieve varias veces a partir de los hechos de Charlottesville donde equiparó como “buenas personas” a los que marchaban bajo la insignia de la cruz esvástica y los emblemas de la así denominada “supremacía blanca”.

El Procurador General -William Barr- ha consignado que “el Presidente ha traicionado su cargo” y el ex presidente de la Cámara de Representantes y ex candidato a la Vicepresidencia en la elecciones de 2012 -Paul Rayan- ha declarado que “Es difícil concebir un acto más antidemocrático y anticonservador que una intervención para anular los resultados de las elecciones certificadas por el estado y privar de sus derechos a millones de estadounidenses”.

Es muy cierto que buena parte de los equipos del Partido Demócrata apuntan a intensificar el tamaño ya desbordado del Leviatán pero esto en modo alguno justifica que se pretenda operar bajo ciertas normas para luego vulnerarlas cuando los resultados son adversos como ha sido a todas luces el caso de Donald Trump. No es cuestión de dejarse acuchillar por uno para no ser ametrallado por otros, especialmente cuando se declama sobre la democracia y, como queda dicho, una vez obtenidos los resultados se pretende desconocerlos.

El tema del tamaño del aparato estatal y los graves problemas que causa de modo especial sobre los más vulnerables es otro plano de discusión que debe dirimirse en el intercambio de ideas. En este sentido personalmente me ocupé del asunto en mi libro Estados Unidos contra Estados Unidos que publicó la edición original el Fondo de Cultura Económica, donde destaco los extraordinarios valores establecidos por los Padres Fundadores y como de un tiempo a esta parte se ha ido produciendo un deterioro manifiesto en esos valores. La esperanza radica en la cantidad de instituciones dedicadas al estudio y la difusión de esos principios, lo cual concentra una cantidad creciente de jóvenes que publican y se reúnen en seminarios para estudiar y difundir los principios de la sociedad libre.

Aparentemente han pasado los tiempos del Index Expurgatoris en el que papas pretendían restringir lecturas de libros, pero irrumpen en la escena comisarios que pretenden dictaminar acerca de dominios privados de medios o plataformas, dan manotazos a Internet o, al decir del decimonónico Richard Cobden, establecen exorbitantes “impuestos al conocimiento”.

Los problemas se suscitan debido a la presunción del conocimiento de gobernantes que sin vestigio alguno de modestia y a diferencia de lo sugerido por Einstein, se autoproclaman sabedores de todo cuanto ocurre en el planeta, y se explayan en vehementes consejos a obligados y obsecuentes escuchas de imparables verborragias de los mandones del momento.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Pensamiento lateral

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 10/1/21 en “El País” de Uruguay:

Uno de los problemas más graves de la mente consiste en acostumbrarse a pensar como si lo que viene ocurriendo debe ser siempre de ese modo. El cuestionamiento de lo que existe y la capacidad de preguntarse como sería de otra manera desafortunadamente no es habitual en ámbitos educativos. Los interrogantes de cómo, donde y equivalentes son relevantes pero la pregunta que más despeja telarañas mentales es el ¿por qué no?

Esto viene al caso pues a veces se está empantanado en enormes gastos estatales sin salir del atolladero por la incapacidad de imaginar procesos en los que los privados encararían mejor aquellas faenas y con incentivos naturales más potentes. En estos momentos estoy escribiendo un nuevo libro que precisamente se titula Vacas sagradas en la mira que publicará durante el corriente año la corresponsal en Buenos Aires de Unión Editorial de Madrid donde intento explorar pensamientos laterales.

¿Qué es eso de pensamiento lateral? Pues radica en un mecanismo intelectual elaborado principalmente por Edward de Bono, egresado en medicina y psicología de Oxford y Cambridge. Desde 1967 de Bono viene explicando en sus libros que la clave de ese pensamiento reside en mirar la información disponible desde costados distintos a los habituales. Sugiere complementar la lógica vertical por el pensamiento lateral. Sostiene que nada se gana con escarbar más profundo en el mismo pozo si  la solución al problema se encuentra en la exploración de otro pozo en un lugar diferente. Aconseja siempre estar atento a la visión de la innovación y así romper con los patrones rutinarios y abrir la mente a nuevas posibilidades por más que en un primer momento puedan parecer disparatadas.

Recuerda que pensar profundo en la misma dirección nunca puede cambiar la dirección del pensamiento. Recomienda ejercitarse en formas alternativas de plantear el problema bajo estudio. Insiste en la gimnasia del pensamiento provocativo y estimular las miradas de modo distinto a las habituales. Concluye que sin creatividad no existe el progreso, todo avance en cualquier área surge como consecuencia de una visión distinta y original.

Incluso extiende su análisis a la necesaria felicidad mostrando que se apunta en esa senda cuando cada cual honra a su propia personalidad cultivando el pensamiento creativo y así alimentando su propio yo, a diferencia de la entrega suicida a los que representan al peligroso y devastador mesianismo y la adhesión a la opinión mayoritaria. Es como se lamentaba Carlo Acutis: “todos nacen originales pero muchos mueren fotocopias”.

Una de las premisas fundamentales en el proceso educativo consiste en enseñar a pensar lo cual requiere trasmitir la necesidad del espíritu crítico, en no dar nada por sentado e indagar todo, masticarlo, digerirlo y luego arribar a las propias conclusiones a sabiendas que el conocimiento tiene la característica de la provisionalidad sujeta a refutaciones.

El enemigo de esta línea argumental es la memorización y el repetir como loro lo que dice un supuesto profesor. En clase resulta vital el intercambio con alumnos en el contexto de reiteradas invitaciones a mirar el asunto abordado desde diversos ángulos y perspectivas. El primer día de mis clases repito un latiguillo que me da mucho resultado en el transcurso del semestre: si lo que digo no resulta claro, interrúmpanme, si no están de acuerdo, discutan, pero si les parece que soy claro y están en principio de acuerdo hagan de abogado del diablo pues esto ayuda mucho a clarificar temas que cuando se presentan pueden aparecer razonables pero cuando comienza el debate resulta que se pone de manifiesto que había que pulir distintos aspectos del asunto.

Por otra parte, es de especial relevancia destacar que cada persona es única e irrepetible en la historia de la humanidad de modo que resulta esencial estimular las potencialidades de cada cual y nunca pretender el pensamiento único ni buscar promedios intelectuales para lo cual se necesitan climas de libertad, es decir, de respeto recíproco. Todas las concepciones autoritarias naturalmente conspiran contra el conocimiento, además de hacerlo contra la decencia.

En este contexto es de interés destacar la fertilidad de los intercambios interdisciplinarios en los que las diferentes miradas aportan soluciones inesperadas a problemas que muchas veces los especialistas no pueden resolver precisamente por estar englobados en sus especialidades. Este es el motivo por el que se suelen contratar diversas profesiones para indagar en un mismo problema. En un edifico en torre los arquitectos debatían entre si que hacer con cuellos de botella que se producían en las paradas de los ascensores puesto que no había posibilidad alguna de construir nuevos tramos, hasta que quien limpiaba pisos dio en la tecla. Fue colocar grandes espejos que permitieron descomprimir ya que la gente se demoraba en observarse y arreglarse.

No es argumento serio el mantener que hay que seguir con determinado organigrama estatal porque siempre se hizo así o porque otros lo hacen de esa manera. Salvando las distancias, equivale a la sandez de la respuesta cuando se insistía en abolir el bochorno de la esclavitud: que esto se venía sucediendo por miles y miles de años.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

En relación a Maradona

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 28/11/20: https://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/alberto-benegas-lynch/relacion-maradona.html

Se presenta un problema de difícil resolución. Se observan escritores, poetas, profesionales y en todos los órdenes de la vida donde hay una especie de separación o corte entre su producción y su vida privada o, si se quiere, la vida pública que resulta distinta y a veces opera en dirección contraria a los talentos por los cuales es más conocido. ¿Una cosa tiñe a la otra o deben analizarse por separado? ¿Pueden cortarse en tajos o deben estudiarse en conjunto y como un todo?

Por ejemplo, ¿debe tenerse en cuenta cuando uno entra al quirófano que el excelente cirujano a cargo es un pésimo jugador de golf? Parecería que son dos planos que no se entrecruzan al momento de la operación. Resulta irrelevante como se desenvuelve en el campo de golf a los efectos del manejo del bisturí. ¿Y si se descubre que trata mal a sus hijos? Puede lamentarse pero no interfiere con sus dotes profesionales. ¿Y si es un entusiasta de sistemas totalitarios? También puede criticárselo por esa inclinación lamentable a esclavizar a su prójimo pero en general se seguirá con la idea de aceptar sus talentos médicos. ¿Y si trascendió que la mató a su mujer a cuchillazos? Bueno ahí la cosa cambia pues producirá cuanto menos algún escozor y habrá cierta reserva en seguir adelante con el proyecto de ponerse en manos de un criminal por más que se luzca con sus habilidades de facultativo avezado.

Esta secuencia de ejemplos que van de lo menor a lo mayor apuntan a que en definitiva la apreciación de si un plano tiñe o no a otro se torna un tanto subjetivo y, por momentos, pastoso. Hay personas que sostienen que la destreza formidable de Pablo Neruda como poeta no perjudica ni cambia por el hecho de haberle cantado loas a un asesino serial como Stalin. Los hay quienes estiman que la vida privada de Woody Allen no modifica su condición histriónica. El premio Nobel en literatura Eugen O´Neill era alcohólico, José Saramago -con idéntico galardón en el mismo rubro- ha escrito novelas notables como Ensayo sobre la lucidez Las intermitencias de la muerte que por momentos parecen contradecir su marxismo.  Correlatos similares reñidos con las conductas decentes van para los Picasso, Dalí y tantos otros lo cual no parece afectar a quienes aprecian sus obras. Pero, otra vez, esto depende de cada uno. Hay quienes después de determinado recorrido les resulta imposible disfrutar de una obra pues surge la tintura de marras que se extiende como una mancha imparable de un ámbito a otro. En sentido contrario, no puede decirse que el criminal de Hitler queda teñido por lo cariñoso que era con sus perritos.

Por supuesto que no sería razonable ni lógico que se pretendiera la perfección como ser humano para aprovechar los talentos de tal o cual personaje puesto que la perfección no es un atributo de los mortales. Todos tenemos defectos. Es entonces un asunto de equilibrio, juicio prudencial, debidamente masticado y decantado, pero la subjetividad en definitiva marca el rumbo. No parece que pueda concluirse como hacen algunos que son dos andariveles completamente distintos e independientes y que en ningún caso se los puede mezclar. En casos extremos la mezcla es inevitable, es un asunto de graduación personal.

En relación a Diego Armando Maradona con todo el inmenso respeto a la familia y amigos, señalo que debe separarse su extraordinaria capacidad y agilidad muscular y notable destreza con la pelota de futbol, por una parte, de su persona, por otra. No es digno de emularse el uso de sustancias prohibidas en el ejercicio del deporte de marras, ni es para alabar la confesión pública del propio Maradona en tono de gracia que el episodio de la “la mano de Dios” fue gol con su diestra. Tampoco es aconsejable su apoyo entusiasta a dictadores castristas y chavistas que como ellos vivía como gran capitalista y como ellos se hizo atender en un buen sanatorio privado. Su vida íntima es otro asunto en el que no caben juicios ajenos a su propia persona. Y no es para caer en la sandez de sostener que no hay que juzgar puesto que ese es un juicio. Se trata de preservar autonomías individuales que solo el sujeto actuante conoce bien.

A veces ocurre que el éxito no es buen consejero cuando se administra sin medir consecuencias sobrepasando los límites en la conducta que impone el recato y la razonabilidad de los propios actos del exitoso. Es una pena que los excesos de Maradona hayan provocado su muerte prematura. Sus primeros pasos fueron de notable mérito que salieron de una familia muy pobre, pero los desvíos reiterados se pagan caro.

En el caso de Maradona en no pocas oportunidades se aplicó la falacia de generalización, esto es por la razón de que una persona demuestra talento en un área se lo consulta sobre todo, lo cual si el candidato acepta elaborar sobre lo que desconoce por completo incurre en papelones de distinta monta. Como ha dicho Einstein “todos somos ignorantes, solo que en temas distintos” y, agregamos nosotros, en lo que creemos saber debemos andar con pies de plomo.

Siento que el funeral de Maradona se haya convertido en un bochorno lamentable, un espectáculo dantesco de la peor calaña que debe haber hecho sufrir a sus familiares y allegados. Que descanse en paz.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

La libertad según Alexis de Tocqueville

Por Enrique Aguilar: Publicado el 27/11/20 en: https://www.youtube.com/watch?v=f2XlnMqU-0o&feature=youtu.be

Enrique Edmundo Aguilar es Doctor en Ciencias Políticas. Ex Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Políticas y de la Comunicación de la UCA y Director, en esta misma casa de estudios, del Doctorado en Ciencias Políticas. Profesor titular de teoría política en UCA, UCEMA, Universidad Austral y FLACSO,  es profesor de ESEADE y miembro del consejo editorial y de referato de su revista RIIM. Es autor de libros sobre Ortega y Gasset y Tocqueville, y de artículos sobre actualidad política argentina.

DESPEDIDA DE MI AMIGO ANTONIO MARGARITI

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 27/11/20:

Lo conocí en Rosario hace muchos años a través de Gerardo Bongiovanni en los inicios de su muy meritoria Fundación Libertad. Nos hicimos amigos al instante con Antonio puesto que la verdadera amistad consiste en la comunión de principios. Nos encontramos en distintas oportunidades en su provincia y en Buenos Aires. Intercambiábamos correos con frecuencia. Las coincidencias siempre eran muchas y nos sentíamos reconfortados en medio de los barquinzazos argentinos.

Debo antes que nada destacar muy especialmente su hombría de bien, era un Señor con mayúscula. Su conducta en todos los órdenes fue siempre inmaculada. Sus modales revelaban cortesía pero al mismo tiempo firmeza en los valores. Recuerdo cuando me anunció con entusiasmo juvenil que  sus hijas aplicarían para una de las maestrías en ESEADE cuando me desempeñaba como Rector en esa casa de estudios. Tenía una gran familia que lo acompañaba en sus faenas cotidianas en defensa de la libertad. María Pía, su compañera de toda la vida, se fue solo muy poco tiempo antes para esperarlo. Todos sus amigos vamos a extrañar mucho las sabias y oportunas reflexiones del magistral Antonio.

Antonio Margariti, se doctoró en Ciencias Económicas en la Universidad del Litoral y luego realizó estudios de posgrado en las Universidades de Columbia y Rutgers. Fue profesor en la Universidad de Buenos Aires, en la Universidad Católica Argentina y en la Universidad Nacional de Rosario. Publicó innumerables artículos, fue columnista en programas televisivos en su Rosario natal, fue investigador en la Fundación Libertad y en la Bolsa de Comercio de Rosario y publicó numerosos libros entre los que cabe destacar La seguridad social estatizada, Curso de economía política, Las empresas estatales y subrayo de modo muy especial Los límites del estado populista un notable tratado prologado por el memorable Rogelio Pontón y el entonces director de la Bolsa de Comercio de Rosario. En esa obra de jugosos veintisiete capítulos, el autor desarrolla en detalle la malsana y empobrecedora política estatista. En la dedicatoria del libro se lee que está dirigido “A los que sueñan con un país mejor, a los que todavía creen en los principios morales, a los que no se dejan arrear como ganado”.

Entre las referencias bibliográficas aparecen autores de fuste como Hayek, Buchanan, de Jouvenel, Friedman, Hutt, Revel, Hazlitt y Shackle. Frecuentemente circulaba entre sus amigos borradores de sus colaboraciones periodísticas y ensayos para generosamente debatir el texto con lo que confirmaba su mente abierta y su extraordinaria capacidad didáctica.

Alan Bloom en su suculento libro sobre la amistad subraya que la dignidad descansa en la honestidad intelectual lo que hace tan sólida y perdurable las estrechas relaciones entre las personas. Y, sobre todo, en el hablar claro y sin rodeos las propias convicciones en el contexto de permanentes esfuerzos para el autoperfeccionamiento. Es el caso de nuestro querido Antonio Margariti.

Igual que con todos los que escriben sobre valores nobles que se inmortalizan en las bibliotecas, los lectores de Antonio en su memoria pueden recitar con Miguel de Unamuno: “Cuando me creaís más muerto/ retemblaré en vuestras manos/Aquí os dejo mi alma –libro/ hombre –mundo verdadero/ soy yo, lector, que en ti vibro.”

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Entelequias fiscales

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2020/11/entelequias-fiscales.html

“A título de principios, inmutables para un buen impuesto, que respete fundamentalmente la regla de la igualdad, Stuart Mill recomienda las cuatro máximas expuestas por Adam Smith que han sido aceptadas por numerosos economistas y, por consiguiente, ofrecen las características de verdaderamente “clásicas”. Estas máximas son 1» Los sujetos del Estado deberán contribuir a sostener el gobierno tanto como sea posible en relación a sus facultades, es decir, en proporción de la renta de que ellos gozan bajo la protección del Estado. De la observación o del desprecio de esta máxima surge la igualdad o la desigualdad de un impuesto. 2» El impuesto que cada uno está obligado a pagar debe ser definido y no arbitrario.”[1]

La expresión “sujetos del Estado” presenta problemas, porque si se entiende que el “estado” se compone de tres partes o elementos (gobierno, territorio y población) como acuerdan la mayoría de los juristas, es evidente que uno de los tres elementos (el territorio) no puede “contribuir”, por cuanto no se trata de un ser humano. Nos quedan entonces solo los dos elementos restantes como posibles “contribuyentes” (gobierno y población) pero, como el gobierno está integrado por algunos miembros de esa población será más claro hablar de gobernantes y gobernados, ya que toda población se divide en estas dos partes.

Ahora bien, ya explicamos que los gobernantes no pagan impuestos como tales, entonces, nos quedan (por descarte) que se pretende hacer recaer esa “obligación” (cuyo fundamento no se ha dado, o se dieron “fundamentos” falaces para la misma) exclusivamente sobre los gobernados (es decir, solo una parte de la población).

Esto demuestra que es falsa la cacareada pretensión de “igualdad fiscal” (los burócratas se autoexcluyen de las leyes fiscales).

En suma, sigue sin explicarse porque unas personas deben mantener a otras (gobernados a gobernantes) y además de manera “obligatoria”. La respuesta típica es porque el gobierno tiene el monopolio de la fuerza para exigirlo, pero entonces preguntaríamos ¿Quién le ha otorgado ese monopolio? Hoy en día se respondería que el parlamento, pero el interrogante subsiste ¿quién le ha conferido autoridad al parlamento para otorgar monopolios a nadie, y menos aún a un grupo de personas que se auto titulan “gobierno”? Se responderá: la Constitución, pero tampoco satisface las preguntas anteriores esta respuesta, porque volveremos a preguntar ¿Quién les ha otorgado a los redactores de la constitución la facultad de otorgarles a otras personas el establecimiento de monopolios incluido el de la fuerza?, se responderá “el pueblo” lo que tampoco resuelve nuestra pregunta original, simplemente porque esta última respuesta carece de toda prueba y evidencia, ya que no existe ningún registro documental que sirva para probar que el pueblo -así en abstracto- hubiera jamás conferido a nadie facultad alguna para constituir monopolios, ni mucho menos, constituirse en monopolio por sí mismo por decreto legal. Las teorías del “contrato social, pacto social” etc. no tienen evidencia ni fundamento de ningún tipo.

No existe, pues, tal cosa como “igualdad fiscal”. Y en cuanto a que “El impuesto que cada uno está obligado a pagar debe ser definido y no arbitrario” peca de inocente. porque no ha tenido en cuenta al tan extendido hoy en día impuesto definidamente arbitrario.

“La época de pago, el modo de pago, la suma a pagar debe ser determinada con un sentido y de una manera inteligible para el contribuyente y para todo el mundo. Mientras que, si fuera de otro modo, toda persona sujeta al impuesto se encuentra más o menos sometida al recaudador que puede agravar la carga del contribuyente para el cual está mal dispuesto o extorsionar por el temor de cualquier gratificación.”[2]

Que estas cosas se cumplan, en el mejor de los casos, puede hacer menos evidente la arbitrariedad del impuesto, pero no la eliminan por competo. Aun conocidos esos detalles el impuesto puede seguir siendo arbitrario. ¿Quién define la arbitrariedad del impuesto? Indudablemente aquel que tiene que pagarlo, nadie más que él. Por cuanto es el único que conoce sus necesidades, patrimonio, proyectos, etc. Todas cosas que se verán más o menos afectadas por el impuesto. No es menos arbitrario el impuesto que alterará -por ejemplo- más del 50 % de mi patrimonio por el hecho que yo tenga la certeza de que el plazo de pago vencerá todos los días 5 de cada mes, que puedo pagar en efectivo o cheque, etc.

De hecho, se puede decir que la teoría que impera en materia fiscal es la contraria: la de la arbitrariedad, porque es la que efectivamente se aplica en la práctica para desgracia de todos, menos de los burócratas.

Igual de arbitrario seria que la tasa fuera baja pero que el recaudador pudiera exigirla en cualquier momento, o, de cualquier modo, etc.

La única manera de poder decir que un impuesto es menos arbitrario que otro (o menos arbitrario en sí mismo) es que el gasto que está destinado a satisfacer sea bajo. Por eso, la discusión relevante no es, en el fondo, sobre el impuesto, ya que este no es más que un efecto del gasto estatal (que es su verdadera causa). Lo vicioso del impuesto es su carácter de coactivo, pero su origen (y el del mal) debemos buscarlo -y lo hallaremos- en el gasto estatal.

“El carácter indefinido del impuesto —y esto es una práctica que se recoge a diario, en todos los países y en todas las épocas—, estimula la insolencia y favorece la corrupción de una clase de hombres naturalmente impopulares, aun cuando no fueran ni insolentes ni corrompidos.”[3]

Aquí se dice algo interesante y muy cierto. Los impuestos fomentan la insolencia y la corrupción, y el mismo párrafo reconoce que esto es diariamente observable. Basta ver las planillas fiscales que tiene que llenar y completar el expoliado para poder ver con nitidez la cantidad de preguntas insolentes que formula el fisco, realmente uno al completarlas se siente de la misma manera que debieron sentirse los esclavos de la antigüedad.

El trato humillante que reciben los expoliados en la oficina de tributos, la cantidad de trámites agobiantes e inútiles que deben realizar, la arrogancia con que los empleados fiscales observan a sus víctimas tributarias, etc. justificaría por si solo la abolición de todo el sistema fiscal, y reemplazarlo por otro verdalmente voluntario. Naturalmente, somos conscientes que muy lejos estamos de ese ideal, sino que, al contrario, si existió una época donde los impuestos constituían la arbitraria voluntad del déspota de turno, entonces, o no hemos experimentado evolución alguna o -caso contrario- hemos ido en franca involución, regresando a aquel sistema de barbarie en materia fiscal.


[1] Mateo Goldstein. Voz “IMPUESTOS” en Enciclopedia Jurídica OMEBA, TOMO 15, letra I, Grupo 05.

[2] Goldstein, M. ibidem.

[3] Goldstein, M. ibidem.

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

LA CERTEZA DE LA DUDA (Sobre las elecciones en EEUU).

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 23/11/20 en: http://gzanotti.blogspot.com/2020/11/la-certeza-de-la-duda-sobre-las.html

Si un honesto ciudadano de la ciudad de Chicago hubiera tenido sospechas, en 1930, de que Al Capone era culpable de lo que se decía de él, ¿hubiera sido un conspiranoico, un demente o un imbécil? ¿Le hubieran caído encima los “fact-checkers”? Claro que no lo podía probar y claro que si lo acusaba sin pruebas, el buen señor en cuestión podía acusarlo a él por calumnias e injurias (creo que Al Capone hubiera recurrido a un método más expeditivo). Ok, y es el precio a pagar por vivir en un Estado de Derecho, excepto que este último ya sea una farsa completa y que haya que acostumbrarse a los nuevos Imperios Romanos.

Lo mismo sucede con las sospechas que muchos tenemos sobre algunos políticos. Claro que no podemos “probar” nada, pero la certeza no es sólo jurídica. Es también moral. Atar cabos y hacer una hipótesis NO es lo mismo que afirmar que la Tierra es plana e insultar a todos los que piensen diferente. Es tener juicio crítico y no aceptar cualquier cosa por “oficial” que sea.

Podríamos dar algunos ejemplos, claro, y en la Argentina, ni hablar. Se llama Nisman.

Del mismo modo, no tengo por qué creer en la plana mayor del Partido Demócrata de los EEUU. Se han ganado toda mi desconfianza. Son capaces de hacer cualquier cosa. Sencillamente cualquier cosa.

A todos nos costaba al principio sospechar que EEUU se estuviera convirtiendo en una Banana Republic. Pero sí. Es precisamente la preocupación de muchos. Y esa preocupación, esa sospecha, esa casi terrible y aterradora certeza, no es una cuestión de hechos o de pruebas, sino de atar cabos y hacer hipótesis. Nada más.

Muchos no ven el tema cultural. El drama de un EEUU que está negando sus raíces, desde los colleges donde no se puede hablar de nada que ofensa los supuestos derechos del lobby LGBT, pasando por la industria del aborto, la salud reproductiva y la persecución judicial a quienes piensan diferente, hasta llegar a la destrucción de vida y propiedad por parte de Black Lives Matter Antifa, con el apoyo de casi toda la opinión pública y los mass media………… Y toooooooooooooooooooda el ala dirigente del Partido Demócrata, apoyando todo eso, incentivando todo eso, incurriendo en los más procaces doble standarts, MUY felices con los lock-downs y los poderes absolutos de alcaldes y gobernadores……………… Son unos totalitarios completos que se llevan muy bien con todos los tiranuelos del patio trasero del Foro de San Pablo. Listo, han perdido TODA mi confianza. Los que odian a Trump precisamente por oponerse a todo ello, bueno, está todo dicho, y los que lo odian por sus modos, porque no tiene el charm de Obama……….. Creo que sencillamente no saben en qué mundo viven. Se pasan la vida vociferando los “hechos” pero ignoran totalmente la aludida tragedia cultural, o peor, NO le dan importancia. Viva Biden, ah sí, el aborto, bueno, en fin……………………

Por ende, ¿es posible que Venezuela haya invadido a los EEUU? Claro que sí, y ya tienen los cómplices. ¿Se puede probar? Probablemente nunca. ¿Es probable que Sidney Powel quede para siempre desacreditada como una paranoica y mentirosa total, mala, mala y mala? Es muy probable y posiblemente ella prefiera terminar como Napoleón en Santa Elena a quedarse en EEUU bajo los Biden, los Obama y los Clinton. Claro, existe un milésimo de posibilidad de que logre probar lo suyo. En uno y otro caso, EEUU ya no será el mismo.

En cualquier caso, nadie me saca de la cabeza que los demócratas hicieron fraude. Lo peor que me puede pasar es que mucha gente certifique que estoy definitivamente demente. Pero mis riesgos no son nada frente a los que en este momento se están jugando la vida entera en lo que queda de la Casa Blanca. 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises

La libertad según Benjamin Constant

Por Enrique Aguilar: Publicado el 18/11/20 en: https://www.youtube.com/watch?v=HTztAlPX82s&feature=youtu.be

Enrique Edmundo Aguilar es Doctor en Ciencias Políticas. Ex Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Políticas y de la Comunicación de la UCA y Director, en esta misma casa de estudios, del Doctorado en Ciencias Políticas. Profesor titular de teoría política en UCA, UCEMA, Universidad Austral y FLACSO,  es profesor de ESEADE y miembro del consejo editorial y de referato de su revista RIIM. Es autor de libros sobre Ortega y Gasset y Tocqueville, y de artículos sobre actualidad política argentina.