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Las coincidencias entre Mises y Keynes sobre la expansión del dinero y el crédito

Por Guillermo Luis Covernton: Ponencia presentada en el VII Congreso Internacional “La Escuela Austríaca de Economía en el Siglo XXI”

 

 

Guillermo Luis Covernton es Dr. En Economía, (ESEADE). Magíster en Economía y Administración, (ESEADE). Es Profesor Titular Ordinario de Finanzas Públicas, Macroeconomía, y Emprendimiento de Negocios en la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires, (UCA). Ha sido profesor de Microeconomía, y Economía Política en la misma universidad. Fue Profesor Titular de Proceso Económico en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala, (UFM). Fue secretario de Confederaciones Rurales Argentinas, corredor de granos y miembro de la Cámara Arbitral de Cereales de la Bolsa de Comercio de Rosario. Fue asesor de la Comisión Nacional de Valores para el desarrollo de mercados de futuros y opciones. Fue director académico de la Fundación Bases. Es empresario y consultor.  Preside la asociación de Ex alumnos de ESEADE.

G 20: burocracia a pleno, los niños desnutridos

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 19/9/18 en: https://alejandrotagliavini.com/2018/09/19/g-20-burocracia-a-pleno-los-ninos-desnutridos/

 

Si hay una reunión incoherente es la del G 20. Integrado por Alemania, Canadá, EE.UU., Francia, Italia, Japón, Reino Unido, Rusia, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea, representa el 85% del producto bruto, dos tercios de la población  y el 75% del comercio mundial.

Es el principal foro para “la cooperación económica, financiera y política y busca generar políticas públicas que los resuelvan”, o sea, ver cómo los Estados interfieren al mercado dejándolo con menos libertad, imponiéndole regulaciones coactivas cuando el mercado es solo cooperación pacífica y voluntaria entre las personas.

Dado que este año la presidencia recae en el presidente argentino, Macri, la próxima Cumbre del G-20 se realizará Buenos Aires -primera vez en Sudamérica- entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre. Merkel, Trump, Putin, Xi Jinping, Macron, May y Shinzo Abe serán algunos de los mandatarios presentes. Pero previamente, se realizarán “solo” unas 50 reuniones -que comenzaron en diciembre de 2017- entre equipos técnicos y ministros en 11 ciudades del país.

Además, fueron invitados Chile y Holanda y España que es invitada permanente, y otros países representando bloques como Caricom (Jamaica), Asean (Singapur), Nepad (Senegal) y la Unión Africana (Ruanda). También estarán presentes el Banco Mundial, el FMI, la OCDE, el BID, el CAF, la OMC, la ONU, el FSB, la OIT y todas las siglas imaginables hasta agotar el abecedario de burócratas.

Si le parece poco, se desarrollan reuniones del B-20 (empresarios), el C-20 (ONGs), el L-20 (sindicalistas), el S-20 (científicos), el T-20 (think tanks), el W-20 (mujeres), y el Y20 (jóvenes). En total viajarán más de tres mil personas.

El Gobierno gastará al menos US$ 120 millones a lo que hay que sumarle los siderales viáticos de todos estos viajeros, más el sueldo de todos estos burócratas, en un país donde la pobreza ronda el 30% de la población y crece. Uno de los gastos más fuertes será en elementos como balas de goma y gases lacrimógenos: para reprimir Macri tiene dinero.

El más irónico de los temas a discutir será el de “Un futuro alimentario sostenible”. Hasta el oficialista Programa Mundial de Alimentos de la ONU reconoce que “Uno de los mitos más comunes… es que no hay suficientes alimentos en el mundo… los hay. El hambre… es una cuestión de acceso.” O sea, si hay hambre y desnutrición es porque la comida no llega a los más pobres debido a regulaciones e impuestos estatales que complican la distribución.

Por caso, los impuestos -como para solventar estas Cumbres- son una de las principales causas de pobreza desde que -aunque las cargas fiscales estén dirigidas a los más ricos- cuanto más alta es la capacidad económica de una persona con más fuerza los deriva hacia abajo: por ejemplo, algunos empresarios los pagan subiendo precios o bajando salarios.

Pero, además, se prohibirá el desarrollo normal de actividades y trabajo. Más allá de innumerables cierres de calles, los aeropuertos de Buenos Aires (Aeroparque, Palomar, San Fernando, Morón y 25 km a la redonda) estarán cerrados durante tres días y sólo recibirán oficiales. Hasta el Aeropuerto Internacional de Ezeiza se verá afectado. Y el 30 de noviembre será feriado -en la Ciudad de Buenos Aires- para “garantizar la logística” de la Cumbre.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Raíces y evolución del pensamiento económico de la Tradición Austríaca

Por Adrián Ravier.  

 

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Alberto Benegas Lynch con Eduardo Feinmann (17-09-18)

Participación del Dr. Alberto Benegas Lynch (h), en el programa de Eduardo Feinmann, por la señal A24.

 

 

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

ENTREVISTA A ADRIÁN RAVIER: Un proceso monetario que divide la biblioteca entre los economistas

Por Adrián Ravier.  Publicado el 16/9/18 en: https://www.lagaceta.com.ar/nota/783675/actualidad/proceso-monetario-divide-biblioteca-entre-economistas.html

 

¿La economía argentina puede adoptar en estos momentos un esquema de convertibilidad o de dolarización? La pregunta se sigue realizando en todos los ámbitos luego de que un asesor del presidente de los Estados Unidos, Larry Kudlow, sugiriera “atar el peso al dólar”. Ahora bien, ¿qué implica ese proceso? Según el economista Eduardo Robinson, hay que tomar en cuenta una serie de factores:

• Convertibilidad implica, que el peso pueda convertirse en dólares de manera inmediata. Hoy no alcanzan las reservas del Banco Central para adoptar este régimen.

• Implica establecer un tipo de cambio fijo, como el que rigió entre 1991 y 2001, pero no es lo adecuado en momentos en que se necesita flexibilidad del tipo de cambio y en momentos en que el dólar se fortalece con respecto a otras monedas.

• La economía argentina tiene problemas de competitividad y no puede adoptar una moneda fuerte como el dólar, porque su productividad es baja para impulsar el comercio exterior.

• En estos momentos la convertibilidad sería contraproducente, el país necesita exportar, para poder expandir la economía y acrecentar la oferta de dólares provenientes del comercio.

• La solución no es la convertibilidad, en esta coyuntura, hay que avanzar con disciplina fiscal, no emisión de moneda.

• Dolarizar una economía relativamente grande como la argentina, no es es sencillo, implica todo un mecanismo de adecuación del sistema bancario, caída de los salarios para dotar a la economía de competitividad.

Opiniones dispares

“Las segundas partes suelen ser peores que las primeras. La propuesta de dolarizar la economía (eliminar el peso como moneda de curso legal y usar el dólar para todas las transacciones y contratos) no es la excepción. Ya se propuso a fines de los 90, bajo el régimen de convertibilidad, cuando la economía ya estaba dolarizada de facto. Se vuelve a proponer ahora en una situación bastante diferente”. De esa manera se pronunció el economista Constantino Hevia. En el blog http://focoeconomico.org, el doctor en Economía por la Universidad de Chicago indicó que, entre los costos de la dolarización, pueden mencionarse a la pérdida de instrumentos monetarios que facilitan el ajuste ante shocks externos y la pérdida del señoreaje asociado al crecimiento económico.

A su criterio, los costos exceden a los beneficios. “Coincido con que la emisión monetaria excesiva asociada a la financiación de déficits fiscales ha sido la mayor fuente de inestabilidad macroeconómica de nuestra historia”, indica. Sin embargo, advierte, no es creíble que simplemente eliminando el peso también eliminaremos la indisciplina fiscal. Además de una historia inflacionaria, tenemos una historia de defaults y confiscaciones. “Si no podemos usar la emisión, es esperable que usemos con mayor frecuencia esas otras herramientas”, finaliza.

Desde el punto de vista del doctor en Economía Aplicada, Adrián Ravier, desde que existe el Banco Central, en 1935, la inflación promedio superó el 50%. “Personalmente desconfío que, mientras exista el Banco Central, se tenga estabilidad monetaria”, puntualiza a nuestro diario.

Si bien aclara que no propone la dolarización a economías como la chilena, la mexicana o la uruguaya, que cuentan con relativa estabilidad monetaria, en el caso argentino es diferente. “Tal vez la dolarización le traiga algunos beneficios, como una inmediata estabilidad monetaria, una baja de la tasa de interés y del riesgo país”, enumera.

Ravier sostiene, además, que todo esto puede contribuir a la reducción del factor incertidumbre, de tal manera que el país atraiga inversiones genuinas y se generen más empleos. “La llegada de capitales disminuyen el riesgo de devaluación; además, la inflación tiende a desaparecer y un país puede llegar a tener un amoneda que es considera buena en el mercado”, subraya.

¿Qué puede suceder en la transición hacia ese proceso? El economista indica que, al no hablar de dolarización, puede pensarse en la desnacionalización de la moneda, porque “la gente quiere al dólar desde hace décadas ya sea como reserva de valor, para el intercambio en operaciones inmobiliarias o para escaparle a la inflación y, así, no perder su poder adquisitivo”.

Ravier, en suma, considera que hay distintas situaciones que contribuyen a pensar que el rumor no es sólo eso, sino una propuesta que está en ciernes. Por caso, citó no sólo la opinión que emitió el director para Asuntos Económicos de Trump (“la única forma que tiene la Argentina de salir del dilema es atar su moneda, el peso, al dólar. La gente del Tesoro está en eso”), sino la misión del Fondo Monetario Internacional que ha llegado, en los últimos días, a la Argentina de forma sorpresiva para analizar los pasos que seguirá el gobierno del presidente Mauricio Macri. “Todo esto me parece que hace que la iniciativa deje de ser sólo un rumor, sino algo viable, posible y, a mi criterio, necesario”, remarca.

Según su opinión, si la Argentina no avanza hacia un proceso similar a la dolarización, es probable que en el corto plazo vuelva a sufrir los efectos de un atraso cambiario que se acumulará hasta las elecciones del año que viene y, frente a ese panorama, “en enero estemos devaluando de nuevo”.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Otra vez sobre la importancia de dolarizar

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 17/9/18 en: https://www.cronista.com/columnistas/Otra-vez-sobre-la-importancia-de-dolarizar-20180916-0010.html

 

Otra vez sobre la importancia de dolarizar

 

En estos días volví a publicar sobre la dolarización como un medio para salir del maléfico proceso inflacionario que carcome salarios a pasos agigantados. Estoy con esta cantinela desde que me incorporé hace tiempo a la Academia Nacional de Ciencias Económicas en la que titulé mi presentación “Dolarización, banca central y curso forzoso”.

 

Es un pretexto para abandonar la nefasta institución de la banca central creada por los conservadores del 30 y para que la gente pueda elegir libremente la moneda con la que prefiere llevar a cabo sus transacciones. El premio Nobel en economía Friedrich Hayek ha escrito que “hemos tardado doscientos años en darnos cuenta del bochorno de unir a la religión con el poder político, es de desear que no demoremos otro tanto en darnos cuenta que la unión del dinero con el poder político es solo para succionar el fruto del trabajo ajeno”.

 

Desde luego que dolarizar no implica una medida de naturaleza distinta sino una cuestión de grado ya que se ata la moneda local a otra autoridad monetaria, pero si se elimina el curso forzoso al peso o si se comienza por instaurar el curso legal también al dólar para que cada uno puede revelar sus preferencias en los contratos, ese primer paso abre las posibilidades para futuros caminos de libertad.

 

Es de gran interés recordar que, por ejemplo, en la declaración de la Unión Cívica Radical encabezada por Leandro Alem se lee que “El banco oficial constituye siempre un peligro permanente, porque siempre será un medio político sujeto a la influencia de las pasiones partidarias”. Y en el discurso de Alem en la legislatura con motivo del debate sobre la federalización de Buenos Aires, aconsejó: “gobernad lo menos posible, porque mientras menos gobierno extraño tenga el hombre, más avanza la libertad”. Por su parte, Juan Bautista Alberdi, el padre de nuestra Constitución fundadora, escribió “Mientras el gobierno tenga el poder de fabricar moneda con simples tiras de papel que nada prometen, ni obligan a reembolso alguno el poder omnímodo  vivirá inalterable como un gusano roedor en el corazón de la Constitución”.

 

Como he consignado antes, no repitamos tropelías nacionalistas en cuanto a que la moneda es símbolo de soberanía puesto que sería lo mismo que alegar la soberanía de la zanahoria o la papa. Tal como reza el cuento del lobo feroz, el manejo del dinero por el gobierno es solo para comernos mejor. Es como ha escrito Milton Friedman, otro premio Nobel en economía, en su última contribución sobre temas monetarios: “el dinero es un asunto demasiado serio como para dejarlo en manos de banqueros centrales”.

 

Por su puesto que si seguimos con gastos públicos elefantiásicos, impuestos insoportables y deudas colosales, no habremos resulto nuestros problemas acuciantes, pero si se dolariza en el sentido apuntado o a través de otras combinaciones que llegan al mismo puerto, por lo menos habremos eliminado la desgracia superlativa de la inflación.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

Nicolás Maduro, “con el mazo dando”

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 13/9/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2171553-nicolas-maduro-con-mazo-dando

 

América Latina desgraciadamente tiene en su hoy multicolor interior dos obvias y feroces dictaduras: las instaladas en Cuba y Venezuela .
Ambas generaron, como era de esperar, la emigración masiva de centenares de miles de ciudadanos que no estaban dispuestos a vivir sin libertad, es decir a deshumanizarse mansamente.
Por esto, ocurrió en su momento la inolvidable tragedia de los llamados “balseros”, y también por esto la deplorable huida actual de cientos de miles de desesperados venezolanos, que está perturbando la paz regional y pone a prueba la solidaridad en nuestra región.
La responsabilidad por generar olas masivas de desesperados emigrantes está ciertamente en cabeza de los gobernantes de turno y ella debiera -en mi entender- ser criminalizada internacionalmente. Sin demoras. La terrible tragedia humana que testimonian así parecería exigirlo.

Mientras tanto, Nicolás Maduro , un personaje desafiante, pero cada vez más tristemente grotesco, sigue empeñado en destruir a su país con las mismas políticas estatistas que ya lo enterraron inevitablemente en la pobreza, pese a la inmensa riqueza que debieran haber podido generar sus dilapidados recursos en materia de
hidrocarburos.
A cada rato, el mandatario venezolano pone en marcha un plan “nuevo” para tratar de corregir las que, en rigor, son sus propias e inocultables torpezas. Y debe usar la violencia y la mano dura para amedrentar e intimidar a sus conciudadanos. Y obligarlos a aceptar sus caprichos e irracionalidad. Las fuerzas armadas venezolanas, que a cambio
de ingresos suculentos sostienen a Nicolás Maduro, son en los hechos cómplices y partícipes necesarios de semejante desgracia.
Con las clásicas acusaciones perversas de “especulación y acaparamiento”, así como de desestabilización económica, Nicolás Maduro acaba de hacer encarcelar a un centenar de comerciantes, como alguna vez lo hiciera en la argentina Juan Domingo Perón, cuando -en sus primeras experiencias de gobierno- siguiera un derrotero “dirigista y
populista”, en línea con la actual visión económica de Nicolás Maduro. Que exige, queda visto, encarcelar a los demás y recurrir al uso del “mazo”, esto es a las amenazas y, peor, a los castigos.
Sus presuntos delitos fueron, esencialmente, los de no acatar sumisamente los absurdos niveles de precios impuestos por la administración de Nicolás Maduro, que los obligaban a vender pérdida.
Por esto, en Venezuela, como era de suponer, los productos básicos en materia de alimentación, higiene y limpieza desaparecieron rápidamente de los anaqueles de los comercios. Para muchos evidentemente es mejor la alternativa de simplemente salir disparados del mercado. Esto es, de no vender, en lugar de arriesgar ir preso,
presumiblemente. O actuar en la oscuridad del llamado “mercado negro” con todas sus implicancias y riesgos. Esta es una situación límite, pero conocida, que muy pronto genera desabastecimiento.

Entre la patología de las recientes medidas económicas de un Nicolás Maduro que comienza a lucir algo desesperado, estuvo un aumento del 3400% de los niveles salariales promedio. Es por cierto imposible, al menos para la gente común, poder vivir en un mínimo de paz y previsibilidad con semejante convulsión del lado de los ingresos.
Especialmente cuando el malherido sistema productivo venezolano trabaja con apenas el 30% de su capacidad.
De allí que la desesperación se haya apoderado ya de tantos venezolanos, alimentando una triste ola de resignados migrantes que pareciera no tener fin: aquella que sale – escapada- desde Venezuela y se abate sobre el resto de nuestra ya horrorizada, pero relativamamente impotente, región.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

The Cost of Populism in Argentina, 2003-2015

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 14/9/18 en: https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=3249775#.W5wV4dFsrXs.facebook

 

This paper studies the historical context, and economic and institutional impact of the Néstor Kirchner and Cristina Fernández de Kirchner presidencies (Kirchner-Kirchner administration) in Argentina. The effects of major economic policies during their presidency are explained as well as the fall in indices of institutional quality. The challenges of stepping out of populism are also mentioned.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

Spain: Throwing Out The Baby With The Bathwater

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 20/6/18 en: https://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2018/06/20/spain-throwing-out-the-baby-with-the-bathwater/#18830f707631

 

A couple of weeks ago, Pedro Sanchez, the leader of the Spanish Socialist Workers Party, PSOE, who in the last 2016 election garnered the least amount of votes in his party’s history, became the seventh president of the post-Franco era. He reached the presidency by forming a coalition with other leftists, separatist and other minority parties who decided to bring down the government of Mariano Rajoy. Rajoy’s Popular Party, PP, was further weakened by cases of corruption and what many of its voters regarded as poor leadership. Several relevant PP members would have preferred Rajoy to resign and call for new elections rather than leaving the government in a rush. And when I mean a rush, it is a rush. I was in Madrid during the week of the change and, in a matter of two-to-three days, the president and his team were out of a job. Thousands began vacating their offices and sending resumes the day after the vote.

Mariano Rajoy congratulates Pedro Sánchez, the new president of SpainBY MINISTRY OF THE PRESIDENT. GOVERNMENT OF SPAIN, ATTRIBUTION, HTTPS://COMMONS.WIKIMEDIA.ORG/W/INDEX.PHP?CURID=69626925

Realignment on the Right

Losing the government and support from big sectors of civil society is obliging current and former leaders of the Popular Party to think new strategies. Congressman Pablo Casado Blanco, is among those competing for the leadership of the party. He is in his mid-thirties, has been aligned with the more free-market and conservative views of former President José María Aznar, but has major competitors and obstacles to overcome.

One of the most active voices, former Popular Party Congresswoman Cayetana Alvarez de Toledo, is a promising political leader. In late 2015, seeing the writing on the wall, she decided not to run for re-election. Alvarez de Toledo has been an open critic of the past government. Regarding this new administration, she wrote that the only common bond the coalition has is its anti-Spain views. By Spain she understands a country that is united under its constitution and which, among other things, calls for a social-market economic order. She, like other serious analysts, knows that each time Spanish policies moved toward an increased respect for market order, Spain has done better than its European peers. Those who joined in this new governing coalition have major doubts about the market order, Spanish unity and even the Constitution.

In another recent piece, Alvarez de Toledo called for a merger of the two centrist groups, the Popular Party and Ciudadanos. The latter, being relatively new (founded in Barcelona in 2006), is more socially liberal than the Popular Party. In recent years, however, the PP did not offer much to conservatives other than betrayal, so an alliance seems possible.

This leaves the field open for a party such as Vox, which is favorable to economic freedom and traditional values. Founded in December 2013, it has a platform based on respect for property rights, family values, and eliminating racial and gender privileges. Vox champions economic liberalism, but opposes globalization based on an agenda set by Brussels, George Soros, the U.S. Deep State and their respective partners. It still has very little following at the polls. One of its first leaders, Alejo Vidal-Quadras, who had more name recognition than Santiago Abascal, the current head of the party, resigned early on. He was open to broader coalitions than Abascal. The latter is trying to earn more space in the minds and hearts of the electorate but does not want to dilute the conservative, free-market brand. Ricardo Calleja of the Club Tocqueville, tells me “as most Spaniards define themselves as centrists, to be more successful Vox should try to avoid getting to close to positions and styles seen as “Lepenists” or “Bannonists.”

The new Socialist-led government will have to work with a budget passed during Rajoy’s government. Just days before becoming Prime Minister, Sánchez criticized this budget as “attacking the welfare state, not defending women, workers, the unemployed, nor the youth.” So he started by strengthening the welfare state, trying to reverse the modest labor liberalization of the previous government, and increase the number of women in key positions.

Among the few who look upon this new government with optimism is Venezuelan dictator Nicolás Maduro. He stated that he “hoped that the government of the new president will be able to build a new vision about Venezuela and become an advocate for overcoming the bitter moments created by the departing [Rajoy] government.”

Maduro is hopeful because he has seen how easy it was for him to buy the support of José Luís Rodríguez Zapatero, the former Socialist prime minister. Zapatero’s love affair with those who are destroying Venezuela, and the laudatory comments by the leaders of “Podemos” the “yes we can” Chavista party in Spain, presage a Spain less aligned with the fight for freedoms in the Americas. Podemos, led by Pablo Iglesias, has expressed his desire for Spain to lead a European road to Venezuelan twenty-first century socialism.

Unless there is a call for early elections in the event Sánchez loses support from some of PSOE’s partners, the next general vote will take place in 2020. Naturally, Sanchez chose a team that he thinks would help him during the coming months. Some of his first announcements and appointments show that he will also endeavor to weaken the growing influence of Podemos by co-opting its leftist policies, and thereby retain the leadership among the left. His beginning was not without trouble with the Minister of Culture Màxim Huerta, already obliged to resign, and another, the Minister of Agriculture, with a pending judicial case.

What Next for the Economy and Spain

It was not the economy that brought down the government. During these last three years the Spanish economy has been growing at over 3 percent. This rate of growth is above the other Eurozone countries and higher than most large Western economies.

In addition to the higher growth rate, employment was also improving in Spain. In 2013, the level of unemployment reached 27 percent.  Today it is down to 16 percent. Salaries, however, have lagged behind increases in productivity. With those rates of unemployment it is understandable that economic growth did not have an immediate or even mediate effect on salaries in all Spanish regions. Due to special market conditions, such regions suffering the worse employment as Canarias, Extremadura and Andalucía have recovered the best. Employment did not improve solely due to economic growth but also due to modest but important changes in the labor laws which now run the risk of being reversed.

Salaries in Spain are, on average, 40 percent lower than in Germany and 30 percent lower than in France, so global companies have an added incentive to expand in Spain. But will this advantage continue with the new government?

Thanks to the relatively good shape of the economy, the current government has some breathing room before its renewed welfare-state largesse and the demands of special coalition interests, worsen the fiscal situation and weaken its rule. At a meeting I attended that gathered several free-market and conservative leaders, the only consensus they reached was on the fiscal situation: taxes need to be reduced. This meeting was one week before the collapse of the government. Perhaps being in the opposition will encourage them to seek other common causes.

Pablo Iglesias (left) leader of Podemos, and Pedro Sánchez, President of Spain. Now united in the government but competing for leadership of the left.CROPPED BY CARLOS DELGADO – OWN WORK, CC BY-SA 4.0, HTTPS://COMMONS.WIKIMEDIA.ORG/W/INDEX.PHP?CURID=66244128

Several of my libertarian friends, gathered around small but active think tanks, seemed very happy by the downfall of Mariano Rajoy and his brand of Popular Party. Most conservatives, who also favor a free economy, are extremely concerned that both the censorship motion and non-confidence vote that brought about the change in government can end up throwing out the baby (the recovering and growing economy) with the bathwater. But they are preparing for the challenge.

Alfredo Pérez Rubalcaba, the predecessor of Sánchez as head of the Socialist Party, used the name “Frankestein” to refer to similar government coalitions: a body built of multiple parts stuck together in an ugly-looking structure. Dr. Frankestein tried to choose good parts for his creation. Unfortunately, it is not easy to find many healthy parts in this new government beast.

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

Trump y el gasto social

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 8/9/18 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/trump-y-el-gasto-social-2/

 

Leí hace un tiempo en El País este titular: “Trump dispara el gasto militar y apuesta por el muro a costa de los programas sociales”. La propaganda y los prejuicios contra Trump son mayores que bajo ningún otro presidente americano, salvo Reagan, también caracterizado en su día como el gran enemigo de la paz mundial, cuando resultó que fue el gran enemigo del mayor enemigo de la paz y la libertad en el mundo: el comunismo.

Un prejuicio notable, que recoge El País, es el de considerarlo un desalmado hostil a los inmigrantes. Estuve recientemente en Melilla, y tuve la oportunidad de recorrer su valla. Pensé entonces que los que se ponen estupendos contra Trump y su muro podrían darse una vuelta por Melilla, y repetir desde la valla sus discursos tan progresistas. Resulta, en efecto, hipócrita despellejar a Trump y acto seguido asegurar que España es diferente, y que aquí sí debemos regular la inmigración. En fin.

En 1989, cuando cayó el Muro de Berlín, el gasto militar representaba el 26,5 % del gasto total. Después bajó considerablemente. Y Trump propone subirlo un poco, pero incluso con esa subida alcanzará el 15,6 % el año próximo, es decir, habrá caído prácticamente once puntos porcentuales en tres décadas.

Y, ¿qué decir del gasto social, supuestamente escuálido, y que el pérfido Trump quiere desmantelar? Pues que dos de cada tres dólares del gasto federal son gasto social. Lo que el presidente americano quiere hacer, como subrayó el Wall Street Journal, no es reducir el gasto social sino bajar impuestos y eliminar parte de las trabas burocráticas que padecen los empresarios y los trabajadores norteamericanos —no son tantas como aquí, pero son muchas y contrastan con la imagen de país liberal que habitualmente se propaga.

El gasto social en Estados Unidos —Medicare, Medicaid y la Seguridad Social— representaba en 1989 el 47,7 % del gasto total, y el año próximo, con los supuestos recortes salvaje de Donald Trump, llegará al…69,2 %.

En otras palabras, es todo un camelo: Trump subirá el déficit, con lo que planteará una vez más, igual que Reagan y otros, un problema si la economía no crece lo suficiente. Pero ese déficit, y el gasto público, no se explican por la defensa, ni por el muro, sino por el gasto social.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE