Obligación e igualdad fiscal

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2020/10/obligacion-e-igualdad-fiscal.html

“c) La obligación que tienen los ciudadanos de pagar impuestos radica en el hecho de formar parte de una comunidad política organizada: la obligación afecta no sólo a los “nacionales”, sino a los “extranjeros”, aunque con diversa intensidad, los nacionales son miembros “permanentes” de la comunidad: su obligación es “integral” y “constante”, es decir: obligación de pagar “todos” los impuestos y durante “todo” el tiempo que conserven el vínculo de nacionalidad; los extranjeros son miembros “accidentales” de la comunidad, ya por residir su “persona” en el territorio nacional, ya por radicar en él sus “bienes”: su obligación es “temporal” y “parcial”, o sea: sólo durante el periodo de residencia o con respecto a los bienes nacionalizados. La tasa carece de estos atributos políticos.”[1]

Excepto aquellos que hubieran prestado su previo y libre consentimiento, nadie forma parte de ninguna comunidad de manera forzada, o sea, sin que se viole su libertad de asociación al obligárselo al ingreso forzoso a una comunidad a la que no se le ha consultado sobre sus deseos de pertenecer a ella y -para peor- se lo compele a financiar a aquellos que se dicen sus “titulares” o “representantes”.

En consecuencia, el punto c) de la cita anterior no nos brinda “fundamento” alguno, ya que deja sin base esa falsa “obligación”.

Esta conclusión se hace extensiva a los extranjeros, excepto que hubieran dado (como en el caso de los locales) su previa aceptación a contribuir económicamente con el gobierno al ingresar al pais. En caso contrario, tampoco deberían ser forzados a pagar nada, porque el elemento coactivo carece de base legal y si se argumenta -desde el positivismo jurídico– que la tiene, nosotros -desde nuestra postura iusnaturalista– lo negaremos, y agregaremos que, aunque se la acepte desde el positivismo, no hay desde la moral y la ética ningún respaldo de este tipo para sostener esa actitud.

El fundamento de nuestra posición ya fue dado: la mayoría no puede obligar a la minoría so pretexto de “democracia” a ser sujeto pasivo de actos inmorales como es el de dejarse robar por quienes alegan “representar” a un mítico “estado”, “pais”, “gobierno”, “nación” o, en su caso, rey, monarca, déspota, jefe de estado, director supremo o el título que quiera auto arrogarse. Bien dijo Herbert Spencer que el derecho divino de los reyes devino en el derecho divino de los parlamentos, pero los liberales creyentes no reconocemos más derecho divino que el de Dios mismo. Ningún derecho creado por el hombre puede reclamar para si divinidad alguna. El derecho humano es solo una improvisada herramienta de convivencia y nada más. Allí se agota su función. Si no la cumple, no sirve para nada.

No existe ninguna obligación moral de pagar tributos, impuestos, tasas, contribuciones o el nombre ficticio que se le quieran dar. No es moral violar la libertad de las personas, ni siquiera en nombre de esa falsa “divinidad” que llaman “estado”.

“1. La noción de la igualdad. Hay algunos rasgos esenciales del impuesto que la doctrina ha recogido para convertir en verdaderas reglas. Así, el carácter de la Igualdad en la aplicación y distribución del impuesto. En su amplia exposición sobre materia de impuestos, John Stuart Mili se pregunta: “¿Por qué motivo la igualdad debe ser la regla en materia de impuesto?” Y agrega que la respuesta debe ser que ella debe constituir la regla en todas las materias de gobierno. Como un gobierno no debe establecer distinciones de personas y de clases, y debe reconocer un derecho a todos a sus servicios, los sacrificios que él reclama se deben hacer gravitar, poco más o menos, del mismo modo sobre todos los habitantes, siendo de subrayar que de esta manera se reclama el menor sacrificio de los interesados. Si alguno no soporta su parte de la carga común, hay alguien que soporta más que su parte, y todas las cosas iguales por otra parte, la exoneración de uno no es igual a la sobrecarga que pesa sobre el otro. Entonces, cuando se dice en política, igualdad en materia de impuestos, esto significa, igualdad de sacrificio: vale decir, que la parte en la cual cada uno contribuye a los gastos del gobierno, debe ser reglada de modo que una persona no sufra más que otra, de la obligación de contribuir a sus gastos. Este ideal, como todos los otros, no puede ser realizado completamente; pero lo que es necesario buscar, ante todo, en toda discusión práctica, es determinar en qué consiste la perfección.”[2]

Antes que preguntarse por qué “la igualdad debe ser la regla en materia de impuestos”, la pregunta fundamental debería ser ¿Por qué los impuestos? Pero ciertamente las respuestas que recibiríamos serían las que ya examinamos: nos hablarían de la “necesidad” de un mítico “estado” lo que nos han enseñado a todos en la escuela, si, a todos, incluyendo a quien esto escribe. La diferencia es que, una amplia mayoría se ha conformado con esa respuesta, la ha admitido sin mayor análisis ni examen crítico. En cambio, otros, como nosotros, han pretendido ir más allá, al fondo del asunto. Y cuando se llega al fondo del asunto la conclusión no puede ser otra: los impuestos no tienen razón de ser.

Pero si la mayoría (como sucede) ha aceptado la existencia de los impuestos ¿no deberían ser estos iguales para todos?

La respuesta es simple: no. Porque si la mayoría impone impuestos en contra de una minoría (que no los admite) aquella mayoría no tiene ningún derecho para someter a la minoría a algo que afecta a su derecho de propiedad. Este es el punto central del debate que está casi ausente en toda la discusión sobre los impuestos: la importancia de la propiedad y su carácter de derecho. Nos dicen que es uno de los casos donde la propiedad “debe ceder”. ¿Qué argumento es este? Y ¿por qué “debería ceder” en materia de impuestos y no en otros casos? Simplemente porque los impuestos son el alimento de la burocracia que es la que detenta el poder real. Y todo lo demás que se diga es puro palabrerío vacuo.


[1] Mateo Goldstein. Voz “IMPUESTOS” en Enciclopedia Jurídica OMEBA, TOMO 15, letra I, Grupo 05.

[2] Goldstein, M. ibidem.

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

¿Hay que bajar el gasto público?

Por Iván Carrino. Publicado el 8/10/20 en: https://www.ivancarrino.com/hay-que-bajar-el-gasto-publico/

El gasto del Gobierno aumenta el déficit fiscal, la presión tributaria y la ineficiencia económica

Antonio Laje entrevistó hace pocos días al ministro de economía, Martín Guzmán. Entre las tantas preguntas sobre la situación que atravesamos, llegó una que muchos profesionales y observadores se hacen a menudo: ¿Cuándo va a bajar el gasto público?

La respuesta sorprendió a todos. Es que el ministro respondió con otra pregunta: ¿Y por qué tiene que bajar el gasto público?

Luego de un breve intercambio, el ministro sostuvo que bajar el gasto no es algo a lo que se apunte desde el gobierno, aunque sí estaban comprometidos a “poner las cuentas fiscales en orden”.

En lo que sigue de esta nota nos proponemos responder directamente la pregunta del ministro. Y, para hacerlo, hay que considerar al menos tres puntos. En concreto, el gasto público tiene que bajar porque genera déficit fiscal, porque se paga con impuestos y porque genera ineficiencias en la economía que le impiden crecer.

Nota originalmente publicada en Infobae.

Gasto, déficit y crisis

En el año 2003, el gasto del sector público consolidado alcanzaba el 22,7% del PBI. Trece años después, en 2016, llegó a un récord de 41,5%, subiendo como no lo había hecho en casi ninguna economía del planeta.

El aumento de las erogaciones estatales fue acompañado, en parte, por un aumento de la recaudación de impuestos (que pasó de 24,3% del PBI a 34,9% en el mismo período), pero como dicha recaudación no alcanzó, el gobierno argentino transformó un superávit de casi 4 puntos del PBI en 2004 en un déficit de casi 7 puntos entre 2016 y 2017.

Recaudación/PBI - Gasto/PBI

Lo que ocurrió después no hace falta mencionárselo al lector.

En primer lugar, todo el déficit fiscal que se financiaba con emisión monetaria generó una de las inflaciones más altas del mundo, lo que derivó en el cepo cambiario de Cristina Fernández de Kirchner y el fin del crecimiento económico. En segundo lugar, cuando el gobierno de Macri acudió a la deuda externa y la confianza cayó, el dólar pasó de 20 a 40 y entramos en la crisis macroeconómica de 2018, que se agravó con el regreso del kirchnerismo en 2019.

Dado que el gasto, entonces, es originario de déficit fiscal, inflación y crisis de deuda, aparece aquí el primer motivo para reducirlo.

El gasto se paga con impuestos

El segundo problema con el gasto público es que, en el mejor de los casos, debe pagarse con impuestos. Y como dichos impuestos recaen sobre el sector privado, se genera un peso que impide que éste pueda crecer, producir bienes y servicios y contratar nuevo personal.

Los altos impuestos, que se siguen de un alto gasto público, además, deterioran los incentivos para invertir. Según explica la Tax Foundation de Estados Unidos, “en el mundo globalizado de hoy, el capital puede moverse con facilidad. Las empresas pueden elegir invertir en un gran número de países, buscando los mejores retornos. Eso implica que buscarán países donde las tasas impositivas sean más bajas, de manera de maximizar sus beneficios después del pago de impuestos. Si los impuestos en un país son muy elevados, la inversión se irá a otra parte, generando menor crecimiento económico”.

De acuerdo con el Banco Mundial, el gobierno argentino le cobra a las empresas que operan en el país una tasa de impuestos sobre los beneficios empresariales equivalente al 106%, ubicándonos así en el segundo puesto a nivel global.

Más gasto público, entonces, es más impuestos, y esto lleva a menos inversiones, menos inversión y menos empleo.

El gasto genera ineficiencia económica

Por último, deben analizarse los incentivos con los que gasta el Gobierno. En su famoso trabajo de divulgación titulado “Libre para elegir” Milton y Rose Friedman explicaban que había cuatro formas de gastar el dinero:

– o gasto mi dinero en mí

– o gasto mi dinero en otros

– o gasto el dinero de otros en mí

– o gasto el dinero de otros en otros.

Entre estas cuatro formas, la primera es la más eficiente porque los incentivos llevan a que se busque minimizar el gasto pero maximizar la calidad de lo que se compra, optimizando los recursos. En el último caso –que es el de la política– los incentivos son los peores.

Como el dinero es de otros (impuestos), no hay problemas si se gasta de más, y como los receptores de los bienes que compro con ese gasto son otros (subsidios), entonces nadie se preocupa por la calidad de lo que se adquiere.

Finalmente, dados los incentivos que los políticos tienen para gastar el dinero, el alto gasto público refleja un alto grado de ineficiencia económica que, a la postre, se paga con una menor tasa de crecimiento. No extraña, entonces, que nuestro país sea uno de los que mayor gasto público tenga en toda la región y que, al mismo tiempo, sea el que menos ha crecido en los últimos años.

Para finalizar, hay al menos tres motivos de peso para bajar el gasto público. Si el gobierno está genuinamente interesado en una recuperación sostenible, no debería ignorarlos.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

Homenaje a Juan Carlos Cachanosky – Crónica Libre

Publicado el 12/10/20:

Bienvenidos a un nuevo episodio de crónica libre, aunque esté no es un episodio más sino que es muy importante y especial para nosotros. Primero, porque les presentaremos el primer episodio con invitados externos a crónica libre y segundo, porque estos invitados son personas de enorme influencia. Nos acompañaran Nicolás e Iván Cachanosky, quienes honran con nosotros la memoria de su influyente padre, Juan Carlos Cachanosky. También nos acompañaran otros enormes personajes que nos compartirán sus nostálgicos recuerdos de Juan Carlos.

Juan Carlos Cachanosky, Ph.D. se graduó en el International College de California. Fue miembro del departamento de Investigación y Docente de ESEADE. Dictó diversas cátedras en la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires, (UCA), y en la Universidad Francisco Marroquín, (UFM), entre otras.

YPF: El default emocional argentino.

Por Jose Benegas.

Este libro se puede descargar gratis de http://josebenegas.com o comprarse en papel en Amazon al costo. Es sobre la matriz emocional impregnada en la dirigencia política, periodística y académica argentina, que la lleva a cometer grandes crímenes como cruzadas morales.

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José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE. Publica en @josebenegas

Tragedia de los comunes

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 4/10/20 en: https://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/alberto-benegas-lynch/tragedia-comunes.html

Hay un asunto que tiñe a todo el espectro del estatismo y es lo relacionado con los incentivos. Economistas de la talla de Ronald Coase, Harold Demsetz y Douglass North han trabajado especialmente en este tema y han publicado numerosos ensayos en la materia.

El eje central de esta cuestión clave reside en comprender que independientemente de las convicciones de cada cual y de su proyecto de vida resultan de gran importancia los incentivos naturales del ser humano al efecto de inclinarse por una u otra acción u omisión. Y en esta línea argumental es importante percatarse que lo que pertenece a una persona y que ha obtenido con el fruto de su trabajo le prestará mayor atención y cuidado respecto a lo que pertenece a otro, además, en una sociedad civilizada, naturalmente no tiene jurisdicción sobre lo ajeno. Entonces aquí tenemos una primera aproximación al aspecto medular de nuestro tema: está en el incentivo de cada uno proteger lo propio y con lo ajeno abstenerse de hacer daño pero no inmiscuirse a menos que sea invitado a hacerlo.

Una segunda derivación del mismo principio general es que lo que es de todos no es de nadie y, por ende, los incentivos a cuidarlo no son lo mismo respecto a lo propio. Para ilustrar lo que venimos diciendo supongamos que una chacra en lugar de tener dueño se dice que es de todos. ¿Quién se esforzará en sembrar si otros pueden cosechar y llevarse el producido? ¿Cómo se imagina el lector será el destino y la administración de su domicilio si se decidiera que es del todo el pueblo?

El sentido de la institución de la propiedad privada es precisamente para darle el mejor uso posible y en el contexto comercial el empleo de los siempre escasos recursos es para atender las necesidades del prójimo sea vendiendo empanadas, automóviles, libros o lo que fuera. El empresario que no sabe atender los requerimientos de los demás incurre en quebrantos y el que da en la tecla obtiene ganancias.

Aristóteles en sus discusiones con Platón sentó las bases de lo que modernamente en ciencia política se conoce como “la tragedia de los comunes” que así fue bautizada contemporáneamente por Garret Hardin en la revista Science.

Ilustremos esto con el caso de las mal llamadas empresas estatales, mal llamadas puesto que la característica esencial de la gestión empresaria es que se asume riesgos con recursos propios y no a la fuerza con el fruto del trabajo ajeno. No se trata de jugar al simulacro. Ahora bien, en el mismo momento en que la “empresa estatal” se constituye significa que se alteraron las prioridades de la gente en el uso de sus recursos y si se dijera que el emprendimiento coincide con lo que las personas hubieran hecho no tiene sentido la intervención. Por supuesto que si además esa entidad arroja pérdidas y es monopólica la situación no puede ser peor.

Tengamos en cuenta que si se pretendieran justificar actividades antieconómicas que de otro modo no se hubieran concertado para atender zonas inviables, debe tenerse presente que las consiguientes pérdidas inexorablemente ampliarán territorios inviables. Pero en todo caso lo que aquí queremos apuntar es que hasta la forma en que se toma café y se encienden las luces no es la misma cuando el bien pertenece al titular que cuando lo pagan compulsivamente terceros. En democracia las decisiones tienen el límite del derecho del prójimo, en el extremo la mayoría no puede asesinar a la minoría sin demoler la democracia.

No se trata entonces de personas mejores o peores en el área comercial del aparato estatal respecto al privado, es un asunto de incentivos que marcan comportamientos. Cuando se alaba lo colectivo y se combate lo privado se apunta a lo abstracto y se deja de lado lo concreto. Borges lo ilustraba muy bien cuando se despedía de sus audiencias: “saludo a cada uno porque es una realidad y no digo todos porque es una abstracción”.

Por último, en este contexto no se diga que hay conflictos de intereses entre los particulares y los generales puesto que esto resulta imposible si se establece el respeto recíproco, esto es, la sociedad libre con la consiguiente garantía a los derechos de cada cual donde no aparecen esperpentos como los asaltantes disfrazados de empresarios que en lugar de operar en el mercado abierto se confabulan con el poder de turno para obtener privilegios.

Cuanto más extendida sea la asignación de derechos de propiedad más fuertes serán los incentivos para cuidar y multiplicar lo propio, lo cual en nada se opone a la filantropía ya que la generosidad implica el uso y la disposición de lo propio, de lo contrario disponer coercitivamente de lo que pertenece a otros no es solidaridad sino que constituye un atraco. Esta visión de respeto recíproco mejora la condición de vida de todos pero muy especialmente de los más necesitados puesto que la contención del despilfarro permite incrementar las tasas de capitalización y consiguientemente salarios e ingresos en términos reales. La tragedia de los comunes empobrece. Los países pobres viven el síndrome de esta maldición y lo tragicómico es que se hace en nombre de los más vulnerables que lógicamente son cada vez más vulnerables.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

¿Es cierto que dato mata relato?

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 3/10/20: https://www.infobae.com/opinion/2020/10/03/es-cierto-que-dato-mata-relato/

Existe la creencia de que “los datos hablan por sí mismos”, pero si así lo fuera, ¿por qué las lecturas erradas se multiplican?

James M. Buchanan (Wikipedia / Atlas Network)

James M. Buchanan (Wikipedia / Atlas Network)

Lo primero es definir los términos. En el contexto de lo que dejamos consignado en el título de esta nota, relato quiere decir análisis errado de la realidad y el dato está basado en estadísticas que pretenden refutar lo anterior.

La conclusión fundamental de lo dicho es que si fuera cierto que dato mata relato no habría relato pues hubiera fenecido. Sin embargo, observamos que los relatos no solo no han muerto sino que se multiplican con audiencias cada vez mayores en nuestra época.

¿Por qué ocurre esta llamativa multiplicación? Pues porque el debate de fondo no tiene lugar entre dato y relato sino en un plano anterior y de mucho mayor peso, que es la confrontación entre interpretaciones contrarias de los nexos causales de la realidad. Recién entonces, una vez comprendidos estos nexos puede agregarse como una demostración de aquella refutación rigurosa la serie estadística en cuestión que ya en esa instancia sirve para reconfirmar el punto.

Esto que dejamos consignado lo ha explicado el premio Nobel en economía Friedrich Hayek en un célebre y notable texto titulado “The Facts in Social Sciences” donde muestra la gran diferencia entre las ciencias naturales y las sociales. Señala que en el primer caso se observan hechos como la mezcla entre un líquido y otro en el laboratorio produce tal o cual resultado. Sin embargo, en ciencias sociales no hay laboratorio sino que enfrentamos fenómenos complejos que hay que interpretar todos ellos, no hay las reacciones de laboratorio sino que hay acciones humanas que requiere se las entienda. En otras palabras, si por ejemplo el historiador se propone describir la Revolución Francesa aun viviendo en la época no la entenderá con solo mirar los movimientos de los personajes, debe interpretar el sentido y la razón de lo que ocurre (para no decir nada de los que no la vivieron que deben reinterpretar lo que otros interpretaron). Es decir, si alguien sostuviera que ese acontecimiento se produjo porque Luis XVI estornudó no hay forma de refutarlo en los hechos, solo se puede explicar a través del desarrollo de nexos causales.

Lo que venimos comentando desde luego no significa que cada cual tenga su interpretación y todas son valederas: habrá unas que se acercan más a lo sucedido que otras y las habrá que dan en el clavo. Desde luego que todo conocimiento tiene la característica de la provisionalidad abierto a refutaciones, de modo que lo que hoy entendemos por la Revolución Francesa en las versiones más confiables pueden mañana refutarse con éxito. Eso es común a todas las ciencias.

El asunto entonces no es caer en la ingenua posición de sostener que todo se resuelve mostrando una planilla con los suficientes datos, pues esos mismos datos serán (y son) interpretados de muy diversas maneras precisamente respecto al otro plano que venimos comentando.

Estemos atentos, pues no puede decirse sin equívoco del mismo modo en que dijimos si los datos mataran al relato éste ya habría fenecido, que si las explicaciones sobre nexos causales en el otro plano al que aludimos fueran suficientes las explicaciones erradas habrían desaparecido. Sin duda esto es así, pero la gran diferencia estriba en que ni remotamente se han difundido las argumentaciones para confrontar a los supuestos nexos causales implícitos y explícitos en las teorías equivocadas. Y precisamente uno de los motivos por los cuales esto no se ha llevado a cabo en grado suficiente es por la manía de acumular datos en lugar de tomarse el trabajo de ahondar en los antedichos nexos causales que resolverían el problema. Por supuesto que también está presente lo que el mismo Hayek ha puntualizado y es que los fenómenos sociales son en gran medida contraintuitivos, es decir, lo primero que viene a la mente suele estar mal, se requiere profundizar para percatarse de la verdadera dimensión del problema. Por eso los discursos de demagogos son más atractivos que los densos que demandan el análisis de los fenómenos complejos. El resultado es entonces que una abrumadora mayoría se pliega a lo desviado. Por eso es que resulta indispensable la muy trabajosa y empinada faena educativa para adentrarse en la aventura del conocimiento que siempre es un peregrinar con luces y sombras en un contexto evolutivo.

Como escribe Hayek en el ensayo citado, en ciencias naturales o físicas hay hechos objetivos observables que terminan allí puesto que no hay en este campo propósito deliberado sino mera reacción, mientras que en ciencias sociales se trata de conocer las opiniones y los propósitos de las personas las cuales deben ser interpretadas, en última instancia se trata de lo que se conoce como teleología. En otros términos, no se trata de la descripción de hechos físicos sino de la interpretación de acciones, esto es las motivaciones que impulsan a la acción. Como consigna Hayek, es saber “por qué se hace tal o cual cosa que está más allá de lo físico que observamos” puesto que toda la historia humana no trata de hechos físicos que es suficiente mirar sino de una reconstrucción mental que parte de un andamiaje conceptual que permite la interpretación: “No son hechos dados sino fruto de una laboriosa reconstrucción”, no hay corroboración en base a cosas sino en base a interpretaciones de conductas. Sin embargo, en ciencias naturales no hay conductas que evalúan y razonan sobre medios para la consecución de fines.

Esto para nada quiere decir que las series estadísticas no sirven. Muy lejos de ello, son indispensables, pero como complemento del referido andamiaje conceptual de interpretación. Nuevamente reiteramos: los pasos son primero despejar los conceptos y luego reconfirmarlos y ejemplificarlos con los datos numéricos, pero no a la inversa. Ya sabemos que hay hechos físicos en las ciencias sociales, los humanos son parcialmente materia y proceden en una parte con la materia pero eso no explica las conductas y los propósitos deliberados que las comandan.

Entonces el sostener que en ciencias sociales hay demostraciones en base a datos empíricos carece de sentido, la demostración se encuentra en el nivel del entendimiento de los fenómenos complejos que no se entienden por el hecho de exhibir un gráfico o un cuadro. Es un tema de prioridades del mismo modo que no puede primero contarse con la tortilla y luego batir huevos.

Ludwig von Mises muestra en Los fundamentos últimos de la ciencia económica que debe distinguirse entre la recopilación de datos y la teoría económica “se podrá registrar que fulano trabajó en la mina de carbón perteneciente a tal compañía en el pueblo cual y ganaba cierto salario por trabajar determinadas horas pero no hay manera de deducir de esos datos y similares una teoría que explique los factores que determinan salarios.” Más aun, alguien puede mostrar estadísticas que revelan crecimientos en el nivel de vida y concluir que se debe a la libertad económica, mientras que otro puede sostener que esas estadísticas están sesgadas puesto que ese resultado se produjo “a pesar” de la libertad económica puesto que “el contrafáctico pone al descubierto que si el Estado Benefactor hubiera procedido en consecuencia, la gente hubiera estado más protegida y feliz”. En el plano de los datos no hay manera de resolver el dilema, es solo en el terreno de la teoría económica anterior a los datos que se puede explicar el fenómeno y, en su caso, luego mostrar las series estadísticas que confirman lo dicho.

Como queda consignado, en ciencias naturales el hecho físico es suficiente pues no hay acción sino reacción, en cambio en ciencias sociales el hecho físico requiere explicación e interpretación de propósitos deliberados. Por eso es que libros y ensayos desde Ragnar Frisch, Jan Tinbergen, Roy G.D. Allen y Enrico Giovanini al actual Thomas Piketty están inundados de series estadísticas (y fórmulas), mientras que obras como las de Murray Rothbard, Israel Kirzner, Anthony de Jasay, James Buchanan, von Mises y Hayek no contienen series estadísticas (ni fórmulas) para probar sus puntos.

Soy consciente de que este es un tema controvertido y que la gran mayoría piensa que “los datos hablan por sí mismos”, pues no, hay que hablar durante y sobre todo antes de la exhibición de las series estadísticas y los gráficos, de lo contrario nunca se entenderá el significado de lo que se pretende trasmitir en esta materia.

Ahora viene otro tema que eventualmente puede escindirse de lo anterior pues es solo un asunto conexo que se refiere al uso y abuso de las matemáticas en ciertos ámbitos de las ciencias sociales, sobre lo que he escrito antes pero que ahora resumo muy telegráficamente.

El matemático Paul Painlevé explica en “The Place of Mathematical Reasoning in Economics” que las matemáticas puras o aplicadas implican medición, lo que naturalmente requiere unidad de medida, requiere constantes, situación que no tiene lugar en el ámbito de la ciencia económica, que se basa en la subjetividad del valor. El precio expresa el intercambio de estructuras valorativas cruzadas entre comprador y vendedor, no mide el valor. Incluso el signo igual es improcedente: si se observa que en el mercado se paga 10 pesos por una manzana, no quiere decir que una manzana sea igual a 10 pesos, puesto que si fuera así, no habría transacción. El valor de los 10 pesos y de la manzana no son iguales para el comprador y para en vendedor, más aún, son necesariamente distintos: el comprador evalúa en menos los 10 pesos que la manzana y el vendedor estima estos valores en sentido opuesto.

Por otra parte, el uso de expresiones algebraicas como “función” no son aplicables a la economía, puesto que significa que, al conocer los valores de una variable, se conocen los de otra, cosa que no ocurre en la acción humana. Tampoco es riguroso el dibujo de las simples curvas de oferta y demanda, dado que implican variables continuas, lo que no es correcto en la acción humana, ya que en el mercado no se distingue entre pasos infinitesimales, sino que se trata de variables discretas. Se dibujan las curvas solamente por razones estéticas, pero, como queda dicho, encierran un error grave. La pretensión de aludir a números cardinales en las estructuras valorativas no es posible en ciencias sociales (indicar que tal o cual acto significa cierto número de intensidad en la valorización carece por completo de significado), sólo es posible aludir a números ordinales (es decir, los que indican orden o prioridad), todo lo cual no permite comparaciones de utilidades intersubjetivas. Incluso las llamadas curvas de indiferencia se basan también en una noción equivocada (además de suponer la posibilidad de comparar valores en términos cardinales), ya que la indiferencia es lo opuesto a la acción. También es necesario subrayar una obviedad y es que vínculo causal se traduce en correlación pero correlato no implica relación causal.

Hay la idea de que las mediciones verifican una proposición y que sólo lo que se verifica empíricamente tiene sentido científico es incorrecto, como ha detallado Morris Cohen en Introducción a la lógica, esa misma proposición no es verificable y, por otro lado, tal como enfatiza Karl Popper -en Conjeturas y refutaciones– en la ciencia nada es verificable, ya que, como hemos apuntado, el conocimiento es sólo sujeto a corroboración provisoria y abierto a refutaciones.

La visión del equilibrio y la llamada competencia perfecta tan repetidas en muchas cátedras de economía son erradas, el mercado es un proceso no un equilibrio. Estos modelos presuponen conocimiento prefecto de todos los elementos relevantes, lo que, a su vez, implica que no hay competencia (todos tienen el conocimiento necesario), ni empresarios (no habría oportunidades nuevas), ni arbitraje (no habría nada que descubrir respecto a costos subvaluados en términos de precios finales). Además, como se ha señalado reiteradamente, en ese modelo no tendría cabida el dinero, ya que no habría imprevistos y, por ende, no habría posibilidad de cálculo económico, con lo que la economía se derrumbaría.

El antes mencionado premio Nobel en economía Buchanan en su ensayo titulado “¿Qué deberían hacer los economistas?” indica: “Los avances de más importancia o notoriedad durante las dos últimas décadas consistieron principalmente en mejoras de lo que son esencialmente técnicas de computación, en la matemática de la ingeniería social. Lo que quiero decir con esto es que deberíamos tomar estas contribuciones en perspectiva; propongo que se las reconozca por lo que son, contribuciones a la matemática aplicada, a la ciencia de la administración, pero no a nuestro campo de estudio elegido, que, para bien o para mal, denominamos economía”.

Resume este tema Wilhelm Röpke en Más allá de la oferta y la demanda: “Cuando uno trata de leer un journal de economía en estos días, frecuentemente uno se pregunta si no ha tomado inadvertidamente un journal de química o de hidráulica […]. Los asuntos cruciales en economía son tan matemáticamente abordables como una carta de amor o la celebración de Navidad […]. Tras los agregados pseudo-mecánicos hay gente individual, son sus pensamientos y juicios de valor”. Y McCloskey enfatiza: “La economía en las universidades de los Estados Unidos se ha convertido en un juego matemático. La ciencia fue extirpada de la economía”.

No parece necesario insistir en la enorme utilidad de las matemáticas, pero intentamos destacar los problemas que surgen al aplicarlas a campos que estimamos no corresponden. Las matemáticas en la contabilidad y en la evaluación de proyectos y en tantísimos otros campos resultan imprescindibles, pero naturalmente no resultan relevantes en cualquier ámbito. En realidad, esto ocurre con todos los instrumentos; aun cuando son muy fértiles en algunos territorios, no lo son en otros.

Como conclusión final hay que estarse precavido con aquello de tomarse al pie de la letra que “dato mata relato”, pues puede terminar matando las mejores intenciones de quien exhibe datos.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Quitándole a la gente lo que le pertenece

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2020/09/quitandole-la-gente-lo-que-le-pertenece.html

“… es preciso referir el impuesto como contribución a una cuota, porque es el único medio de satisfacer las exigencias de igualdad y de “justicia inseparable hoy del mismo. Lo contrario implicaría persistir en los antiguos tributos y capitaciones personales aplicados con absoluta arbitrariedad. Es preciso sentar, agrega el autor argentino, el principio de la coerción que le es inherente, así como su establecimiento mediante una ley y su satisfacción en moneda emergente del régimen de economía monetaria, todo lo cual conduce a aceptar la siguiente definición: El impuesto es la cuota parte que el Estado coercitivamente exige, en moneda, de los contribuyentes, en virtud de una ley, para llenar las finalidades que le son propias””.[1]

Tenemos aquí una definición bastante aceptable del impuesto que incluye el aspecto coercitivo que le es inherente como correctamente dice la cita. Con todo, se sigue hablando del “estado” en lugar del gobierno, y el otro error es insistir con el tema de las supuestas “finalidades que le son propias”. Estos dos últimos aspectos por lo ya dicho: si el “estado” no existe no puede tener “finalidades”. Estas son humanas exclusivamente. Tampoco “necesidades” (por análogos motivos). Con el tema de la “cuota parte” parece quererse minimizar el impacto negativo que el impuesto tiene sobre el objeto gravado y, en último grado, reforzar la falacia de su “necesidad”.

Pero, no basta hablar de “cuota parte” simplemente para tenernos por convencidos de lo anterior sino explicitar si esa cuota parte es fija o progresiva que es lo que verdaderamente interesa. Y si fuera fija que sea lo suficientemente pequeña para que no impacte demasiado negativamente en el patrimonio de expoliado. Lo concreto -al día de hoy- es que los estatistas son entusiastas partidarios del impuesto progresivo, y la tendencia es aplicarlo a todos y a todo, y no solo a las ganancias. Es el impuesto que a los políticos en ejercicio del poder y a sus burócratas más ganancias les otorgan.

Va de suyo que no existe tampoco -a la fecha- ninguna “igualdad”, ni “justicia” en el impuesto. “Justo” no es, porque constituye una expoliación; “igualitario” tampoco, porque no todas las personas son gravadas por igual y por el régimen de exenciones a determinados tributos que, generalmente, siguen y obedecen a favoritismos políticos, partidarios, clientelistas, electorales, personalistas, etc. En muchos casos, los regímenes impositivos (como el argentino) siguen sutilmente al de las capitaciones, que no pueden sino ser arbitrarias. Por eso, insistimos que, no ha habido “evolución” en el sistema fiscal, salvo en aspectos puramente formales (refinamiento legal, etc.)

“Por último, Nitti expone: “El impuesto… no es otra cosa que una extracción de riqueza efectuada por el Estado, o los poderes locales, de los recursos individuales de los componentes de cada sociedad, para poder proveer a las necesidades públicas”.”[2]

Esta definición contiene el elemento compulsivo en la palabra extracción con lo que acerca más a la realidad que a las que quieren presentar al impuesto como una retribución o algo parecido a esta. Pero padece de las mismas inexactitudes que las ya enunciadas en cuanto a que supone la existencia de un “estado”. Es más realista, en cuanto a que no habla de la “sociedad” en abstracto, sino que se refiere a “los recursos individuales de los componentes de cada sociedad” reconociendo en cierta manera que la sociedad no es más que la suma de los individuos que la componen con una finalidad, pero falla como las anteriores en cuanto a que cree en la existencia de “necesidades públicas”, con lo que tampoco podemos aceptarla como completa.

“Como es fácil advertir, cada autor pone en la definición los elementos que a su juicio configuran mejor su punto de vista acerca del impuesto, siendo algunas totalmente artificiosas, otras pecan porque contienen lo definido en su propia definición; otros, en fin, porque son parciales, así como lo es su propio enfoque de la materia. En definitiva, cabe sentenciar que las necesidades y las modalidades múltiples que caracterizan al impuesto en nuestros tiempos, hace que sea prácticamente imposible dar una cabal y comprensiva definición, involucrando los múltiples aspectos y finalidades que compromete.”[3]

Acierta la cita en cuanto a que cada definidor acomoda su definición a sus propios criterios personales. De alguna manera no podría ser de otra forma, por cuanto todos estamos impregnados de ideas preconcebidas acerca de prácticamente todo, y la objetividad pura en dicho sentido es difícil o imposible. Ciertamente la pretensión de tener incorporados todos los elementos existentes en el concepto de cualquier cosa no parece un tanto realista. Nosotros somos pasibles también de esta misma observación: cuando definimos lo hacemos de acuerdo a lo que creemos lo más importante y característico del objeto a definir, al tiempo que reconocemos que no está en nuestras manos dar un concepto totalizador y definitivo de nada, porque el conocimiento humano, en suma, es un proceso evolutivo y nadie tiene la última palabra de nada al respecto, excepto Dios.

Pero tampoco es cuestión de complicar demasiado las cosas, y el impuesto y su concepto no es tarea compleja de definir, teniendo en cuenta que cada definidor tomará los elementos que considera más relevantes y dejará de lado los que no. Incluso se le puede dar a los mismos componentes una diferente valoración, y eso es lo que ocurre en la definición del impuesto. Por ejemplo, algunos autores consideran el factor coactivo como algo bueno y positivo. Para otros como “necesario” aunque no bueno, ni positivo. Para nosotros, en cambio, es un elemento que, si bien forma necesariamente parte del impuesto, constituye -en sí mismo- una aberración y una violación de derechos. Aun cuando todos los autores coincidieran en el uso de los mismos términos para definir cierto concepto, será muy difícil saber qué sentido le dan a cada uno de esos vocablos y -sobre todo- cómo los valoran (si positiva o negativamente).


[1] Mateo Goldstein. Voz “IMPUESTOS” en Enciclopedia Jurídica OMEBA, TOMO 15 letra I Grupo 05.

[2] Goldstein, M. ibidem.

[3] Goldstein, M. ibidem.

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

Líquido en dólares, de momento, y oro (exit Argentina)

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 27/9/20 en: https://alejandrotagliavini.com/2020/09/26/liquido-en-dolares-de-momento-y-oro-exit-argentina/

Wall Street parece inestable, al fin en fase de corrección del movimiento alcista que se inició en los mínimos de marzo. La volatilidad que mide el índice VIX de la Bolsa de Chicago, ligado al S&P 500, en la semana sube un 2,7%. La incertidumbre en torno a las elecciones continúa al alza como se ve en los futuros del VIX:

Gráfico de Bloomberg

                  La sesión del viernes terminó en positivo, pero no la semana. En las últimas cinco ruedas, el Dow Jones cae un 1,75% (cuarta semana consecutiva de descensos), el S&P 500 el 0,65% (también la cuarta en negativo) y el Nasdaq 100 logra quedarse en positivo 1,96%, rompiendo la racha negativa de las tres semanas anteriores. El Nasdaq 100 gana un 27,69% en el año; el S&P 500 un 2,09%, y el Dow Jones pierde 4,78%.

                  Por cierto, peor le fue a Europa:

Gráfico de Bloomberg.

                    En cuanto a la venta masiva de las acciones de Tesla (NASDAQ:TSLA) no resulta sorprendente ya que han tenido ciclos de auge y desplome muchas veces. En el último movimiento a la baja, perdieron casi una cuarta parte de su valor desde los máximos históricos el 31 de agosto, pero, aun así, siguen acumulando ganancias de un 356% en términos anuales lo que la convierte en la mayor ganadora entre las empresas tecnológicas de gran capitalización.

Tesla Daily

                    Es que el reciente “Battery Day” desilusionó y desencadenó una caída aproximada del 11% del valor de las acciones el martes. Antes, Musk había ganado credibilidad tras la apertura de una giga fábrica en China, en tiempo récord, y registrar cuatro trimestres consecutivos de ganancias. Desde 2018, ha habido dos oleadas de ventas, cada una de las cuales zarandeó a los inversores, ya que las acciones cayeron alrededor de un 50% cada vez. Y algunos analistas creen que los inversores deben prepararse para un movimiento similar si continúa el actual bajón.

                 Los futuros del Brent bajan a la zona de 41,9 dólares por barril quedando la caída semanal en el entorno del 2,8%. Los del West Texas retroceden hasta la zona de los 40,2 dólares por barril, y pierden un 2% en la semana. Todo esto debido al aumento de las represiones, sobre los mercados y las personas, por parte de los Estados con la excusa de la “pandemia”.

                 Las criptos bajaron todas en la semana (incluso con el repunte de los últimos dos días) siendo el Bitcoin el menos afectado y Ethereum el más golpeado:

Gráfico de Bloomberg

                 Como todos los commodities (que caen -26.8% anual) la plata tuvo esta semana la peor desde septiembre de 2011, en medio de un dólar fortalecido. Pero la última vez que la plata vio tal caída luego el rebote fue muy superior:

Grtafico de Bloomberg

                       El oro ha superado a la plata durante 5 de los últimos 6 días:

Gráfico de Bloomberg

                       El euro cae un 1,8% semanal pero todavía se aprecia un 3,7% sobre el billete norteamericano en lo que va de año. Y los indicios de una nueva caída de la moneda comunitaria se están acumulando:

EUR/USD Daily

                    Los bonos del Tesoro han subido 6,6% anual, los Investment Grade (IG) 5,9%, mientras que el S&P500 sube 11% y las acciones globales caen -0.7%, y el dólar baja -2.1%.

                    Conclusión hay que volver a mantenerse líquido en dólares, de momento, comprar el siempre refugio de valor a largo plazo por excelencia el oro, aun habiendo experimentado su peor semana desde marzo cayendo un 4,7% quedando barato, pero ganado anualmente 22,2%. Y, para los ultraconservadores, comprar Treasuries que, aunque están caros, probablemente se mantengan y no pierdan valor lo que es mucho pedir hoy día.  

                    A ver, la Fed claramente infló la burbuja con tasas bajas y “regalando” dinero en cantidades récord. Entre muchos, un indicio interesante es que los individuos se encontraron con dinero sobrante y los invirtieron en la bolsa. E * Trade Financial Corp., TD Ameritrade Holding Corp. y Charles Schwab Corp. registraron registros récord de nuevos clientes en los tres meses que terminaron en marzo, y el crecimiento continuó a partir de entonces, y todos cotizaron más que nunca en el segundo trimestre. Robinhood dijo en mayo que se agregaron 3 millones de nuevas cuentas en 2020, y la mitad de los nuevos clientes fueron inversores primerizos.

                      Y ahora, entonces, se fortalece el dólar -respecto de las otras monedas dada la inestabilidad global- entre otras cosas porque la Fed está poniendo algo de freno a esta multiplicación récord de billetes. Hace dos semanas, cuando publicó su último desglose mensual de las compras de la SMCCF (“Facilidad de Crédito Corporativo del Mercado Secundario”), mostró sorprendentemente que, en agosto, la Fed había comprado pocos bonos corporativos y ningún ETF dedicado. En las siguientes dos semanas, se vio una fuerte caída en los activos de riesgo y el Nasdaq se deslizó hacia una corrección del 10%, junto con una modesta caída en el sector de bonos corporativos:

Así, como twitteó Daniel Lacalle (por cierto, considerado el 8vo economista más influyente del mundo), el dólar (DXY) tuvo un fortalecimiento inter anual comparado con otras 97 divisas.

Imagen

El dólar subió (5to día más alto en los últimos 6 alza) y tuvo a su mejor semana desde marzo:

Gráfico de Bloomberg

El siguiente gráfico, con una reversión del índice dólar superpuesto con el S&P 500, muestra lo estrechamente que se han seguido -inversamente- el uno al otro desde los mínimos de marzo:

Gráfico de TradingView

  Entretanto el rendimiento de los bonos del Tesoro continúa bajando -a medida que sube el precio- sobre todo los de largo plazo:

Source: Bloomberg

                 Y el rendimiento real, descontada la inflación, de los bonos -que está en negativo- sube a medida que baja el oro mostrando que se compraron bonos y se vendió oro.

Source: Bloomberg

Exit Argentina now

                Entretanto en Argentina las cosas van cada vez peor, con un Estado cada vez más grande y represor. Es increíble que todavía los seres humanos no podamos comprender que con la violencia -la represión- solo se puede destruir. De manera que ni vale la pena hablar. Solo mostraré unos gráficos para, otra vez, mostrar lo mal que va todo.

                   En este gráfico puede verse cómo el S&P Merval medido en dólares CCL cayó un 30% desde el reciente canje, dada la caída del 11% en pesos a lo que hay que sumarle la depreciación del peso (“suba del dólar”) del 17%. Y en el siguiente cuadro, se muestra el drenaje constante, a pesar de los fuertes impedimentos en la teoría y en la práctica, de los depósitos y el aumento de las compras de dólares y aunque el sistema está solvente (solo el 35% de los depósitos están prestados) dado que, irónicamente, nadie quiere endeudarse en moneda dura porque nadie sabe cómo sigue el futuro dada la imprevisibilidad y falta de seguridad en Argentina.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

Mientras menos vallas se le pongan a los negocios, mayores serán los ingresos del conjunto

Por Enrique Blasco Garma. Publicado el 27/9/20 en:  https://www.infobae.com/opinion/2020/09/27/mientras-menos-vallas-se-le-pongan-a-los-negocios-mayores-seran-los-ingresos-del-conjunto/

La experiencia mundial muestra con claridad que los incentivos y libertades generan más y mejor impacto económico positivo que el exceso de regulaciones y obstáculos a la creatividad y mérito

Los controles de precios desalientan la inversión y la creación de puestos de trabajo

Los controles de precios desalientan la inversión y la creación de puestos de trabajo

En mi libro “Por un País más Justo y Floreciente”, presentado por Ricardo Arriazu y Ricardo López Murphy, explico que los niveles de ingreso promedio de cada país varían según los vallados artificiales impuestos a sus residentes por influyentes poderosos y gobiernos. Tales trabas u obstáculos entorpecen aplicar los conocimientos, habilidades y esfuerzos que decidirían los individuos en libertad. Descubre que, a menores obstáculos regulatorios más inteligencia y habilidades lograrían aplicar en los quehaceres diferentes de cada uno.

Los conocimientos generales están suficientemente difundidos, obtenibles para todos los que los necesiten e investiguen. Pero gobiernos y poderes encontrados impiden a sus súbditos aplicarlos. Por ese medio, dificultando, impidiendo, a unos, conceden patrimonios, riquezas, a determinados privilegiados, empobreciendo mucho más al conjunto.

La redistribución forzada, impuesta, de propiedades, ingresos, comprime la riqueza de las naciones. Dividiendo un campo, empresa, en potreros, reparticiones, diferentes de las naturales, de las más lógicas, cualquier producción se contraerá.Fuente:FMI WEOFuente:FMI WEO

El gráfico relaciona los ingresos promedio por habitante, de cada país, ordenados de los menores a mayores, con la población mundial acumulada hasta el mismo país. Los ingresos están medidos en dólares corrientes, la población en millones de habitantes, al inicio de 2020, antes de la pandemia

Al inicio de 2020, antes de la pandemia, los ingresos promedio nacionales variaban entre 250 y 9.000 dólares por habitante por año. Los residentes de los países más pobres son los que sufren mayores trabas artificiales, redundantes. En amplio contraste, los países más prósperos son los que imponen obstáculos menores y son más libres. La libertad de vallados redundantes hace a la prosperidad, seguridad y bienestar de las personas.

Otro hallazgo: cuánto menores son las trabas innecesarias, más parejas, justas, resultan las reglas que guían las actividades para todos los residentes a lo largo de los tiempos. De modo que regulaciones justas no son las que prefieren o desean algunos grupos, individuos, en determinado momento. Si no la resultante de acuerdos, consensos generales, prolongados, a lo largo de los años y personas. De ese hallazgo se deriva el título de la obra de maras.

¿Porqué reglas parejas, mínimas necesarias y suficientes?

La humanidad prospera gracias a los intercambios. Sin ellos, todos serían pobrísimos. Las habilidades naturales son toscas, extremadamente insuficientes. El proceso de competir con las mismas reglas expande las habilidades individuales tanto como consigan desarrollar confianzas, créditos y comerciar, negociar.

Pero cuidado, las mismas reglas significa las aplicadas verdaderamente en todos los intercambios de derechos efectivos. Cuando delincuentes se quedan con propiedades ajenas significa reglas diferentes, acomodadas según el caso. Unas, las transacciones voluntarias; otras las violaciones de derechos. De hecho, redistribuciones de propiedades empobrecedoras.Al tolerar la usurpación de tierras, las propiedades pasarían de quien más las valoran a quienes las valoran bastante menos, tanto que no logran pagar el precio aceptable a su poseedor propietario (Franco Fafasuli)Al tolerar la usurpación de tierras, las propiedades pasarían de quien más las valoran a quienes las valoran bastante menos, tanto que no logran pagar el precio aceptable a su poseedor propietario (Franco Fafasuli)

Al tolerar esos hechos, las propiedades pasarían de quien más las valoran a quienes las valoran bastante menos, tanto que no logran pagar el precio aceptable a su poseedor propietario. Una brutal destrucción de valor y satisfacciones. En la práctica, la sanción de derechos individuales desiguales, según agrade al poder de ese momento. Lo contrario al ideal de la igualdad de derechos, prevaleciente en el mundo avanzado. Incertidumbre contraria al conocimiento. Desmontar el motor del progreso de la Humanidad.

Las comunidades que toleran, sufren, estas transferencias abusivas, violentadas, se desordenan y pierden habilidades valoradas por el conjunto. Todo el entramado de seguridad, justicia, está en falta. En parte, confundido, corrompido por ideologías conflictivas, empobrecedoras. ¡La ignorancia es demasiado costosa!

Violaciones similares ocurren cuando los Estados, gobiernos, grupos poderosos, exigen pagos, impuestos, superiores a las valuaciones de los servicios que prestan a los contribuyentes. Pérdidas de patrimonios, ingresos. Los individuos comparan y pueden emigrar capitales y esfuerzos hacia regiones más atractivas.

La Argentina, a partir de la Constitución de 1853/60, pasó de ser un lugar inhóspito, en guerras internas, deshabitado, a convertirse en una de las naciones más ricas del planeta. No obstante, se fue apartando de sus principios, debilitando los derechos de propiedad e individuales.

En los últimos 40 años se perdió más de la mitad de los ingresos, en dólares corrientes de valor actualizado. Transformando a la Argentina en un país pobre, con ingresos 25% inferiores al promedio mundial, en dólares corrientes, al inicio de 2020. Peor, en lo que va del año, cayó mucho más, con imposiciones de vallados, entorpecimientos inusuales entre las naciones del planeta. Prohibiciones, cepos, normas y precios desiguales, cerramientos de actividades diversas, alteraciones de procedimientos, protocolos, redistribuciones desbordadas.https://e.infogram.com/b3570eea-8c8e-48ec-8954-42b10203cfb9?src=embed

Derivaciones de miradas sesgadas, una cuarentena y restricciones mucho más agobiantes que las de otras naciones. Niños sin escuelas, clientes, pacientes sin atención debida, aviones que no vuelan, pasajeros sin salida. Empresas cercadas. Agentes que cobran sin trabajar; otros desesperados por encontrar trabajos remunerados, pero no los consiguen. Emisiones monetarias para preferidos, negadas para el resto. Ante los conflictos, la respuesta de autoridades pareciera ser la misma: Prohibir, entorpecer, actividades usualmente lícitas.

El progreso consiste en superar los conflictos, los desencuentros, encontrando, descubriendo ventajas, beneficios, compartidos. Si los funcionarios no pueden, debieran permitir a los privados hacerlo.

Las naciones avanzan en tanto están más libres de vallados, obstáculos redundantes. Se capitalizan incorporando conocimientos, inversiones, infraestructuras, notables porque los consensos son amplios, estables, incluyendo a la gran mayoría de las personas, con regulaciones invariables a lo largo de los individuos y tiempos.

En cambio, las sociedades enfrentadas por facciones en pugna no logran progresar, capitalizarse; sus conflictos les impiden contratar por períodos prolongados, incluyendo a gran número de personas. Consecuencias de la incertidumbre, reglas inconstantes.

Enrique Blasco Garma es Ph.D (cand) y MA in Economics University of Chicago. Licenciado en Economia, Universidad de Buenos Aires. Fue Economista del Centro de Investigaciones Institucionales y de Mercado de Argentina CIIMA/ESEADE. Profesor visitante a cargo del curso Sist. y Org. Financieros Internacionales, en la Maestria de Economia y C. Politicas, ESEADE.

Pepe Gil Vidal conversó con Aldo Abram en “Café con Pepe” por CNN Radio

Por Aldo Abram: Publicado el 25/9/20 en: https://radiocut.fm/audiocut/25-09-2020-pepe-gil-vidal-converso-con-aldo-abram-en-cafe-con-pepe-por-cnn-radio/

“Si permanecen obstinados tratando de sostener el cepo iremos a una crisis muy profunda”
Aldo Abram – Economista
https://cnnespanol.cnn.com/radio/2020/09/25/aldo-abram-llamo-a-terminar-con-las-restricciones-cambiarias/
Com tel con Aldo Abram, Master en Ciencias Económicas. Director Ejecutivo de Libertad y Progreso. Profesor e investigador de ESEADE. Consultor económico y financiero
“Pareciera que el Gobierno no entendió que con lo que hizo la semana pasada quedó zanjada una discusión, que un grupo amplio de economistas estábamos teniendo con el BCRA desde que asumieron, al respecto de que lo que había que hacer era tratar de buscar la forma de salir lo antes posible del cepo, porque a lo único que lleva es a una continua pérdida de reservas y cada tanto más restricciones al acceso a esas reservas por parte de particulares y empresas, el Gobierno lo que nos decía es que eso sucedía por la negociación de la deuda en marcha, que traía incertidumbre, cosa que era cierta, y que por tanto, cuando se resolviera la restructuración se empezaría a flexibilizar el cepo cada vez más. La realidad es que la re estucturación de la deuda fue gracias a Dios exitosa y sin embargo la semana pasada cerraron tremendamente el Cepo. Lo que viene a confirmar que nosotros teníamos razón y ellos no” “Si permanecen obstinados tratando de sostener el cepo iremos a una crisis muy profunda, quizás peor que la de 2002” “Argentina en los 70 años anteriores al cepo de Cristina Fernández tuvo 23 cepos, de ninguno se salió bien, de todos se salió traumaticamente, porque intentaron sostenerlos” “Del que no se salió tan traumáticamente fue justamente del de CFK, y no es casualidad fue porque se cambió de Gobierno, porque íbamos a una crisis y el Gobierno de Cambiemos dijo “nosotros sí queremos salir del cepo”” “Cuando la gente no confía saca los dólares y se los guarda, eso es fuga de capitales, más allá que también seea de las empresas que se van, pero todo el combo es fuga de capitales” “Lo que hizo bien en ese momento Cambiemos y debería aprender este gobierno fue decir “Vamos a resolver los problemas de fondo y las reformas estructurales de fondo”, la gente les creyó y se empezó a fugar menos capitales y pudieron salir del cepo de forma menos traumática, sí hubo un poco de trauma, pero menor que las anteriores” 

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .