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NICARAGUA, EL DISFRAZ DEL AUTORITARISMO

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Se han sucedido reiteradas marchas de protestas en Managua, extendidas a todo el país en protesta por el gobierno autoritario de once años consecutivos de Daniel Ortega quien ya había demostrado sus trampas dictatoriales, primero después de su entrenamiento militar en Cuba cuando fue Coordinador de la Junta de la Revolución de 1979 a 1985 después de derrotado otro dictador célebre con ayuda del gobierno estadounidense y luego como presidente en elecciones amañadas de 1985 a 1990. Ahora gobierna a puro golpe de decreto con una justicia adicta y un Parlamento lleno de cortapisas junto a empresarios prebendarios con privilegios inauditos y mercados cautivos en detrimento de la gente y medios de comunicación controlados por el aparato estatal.

 

El régimen nicaragüense ha sobrevivido merced a la ayuda venezolana de más de cuatro mil millones de dólares y cuando últimamente comenzó a flaquear la beneficencia de Maduro con recursos detraídos coactivamente del pueblo debido al hambre que padece, Ortega se vio forzado a introducir algunos ajustes, por ejemplo, su programa demagógico y quebrado de Seguro Social reclamando incrementos en los aportes, lo cual fue el pretexto y la mecha que provocó manifestaciones multitudinarias que fueron reprimidas por la policía antimotines del régimen, provocando 63 muertos (no 43 como declaró el gobierno).

 

Las manifestaciones se concentraron primero en torno a la Universidad Politécnica de Nicaragua -bastión de la resistencia estudiantil- que al comienzo se dirigieron a la Rotonda de la Virgen donde se erige la estructura de metal conocida como “el árbol de la vida” puesta por la también dictadora primera dama Rosario Murillo y luego, como queda dicho, las marchas se extendieron por todo el país. Posteriormente las trifulcas se trasladaron también a Matagalpa con muchos heridos y detenidos.

 

Luego comenzó la llamada Mesa de Diálogo en la que surgieron dos puntas, por una parte representantes de la Iglesia que pretenden mediar y que son algo contemplativos y, por otra, estudiantes que piden la renuncia del mandatario como condición para dialogar, liderados por los veinteañeros Víctor Cuadras y Lesther Alemán quienes reiteran que “esta no es una mesa de diálogo sino para su salida del poder [la de Ortega]”. Estas reuniones tienen lugar en medio de una batahola de ciertas proporciones acompañadas de insultos de diverso calibre.

 

A lo dicho se agrega la agresiva intromisión china contratada por el gobierno local para fabricar, entre otras obras, el canal interoceánico pero en verdad una pantalla para dar sustento al régimen en muy diversos frentes.

 

Es absolutamente inaudito que a esta altura del siglo XXI haya quienes se dejen engatusar por tiranuelos con aires revolucionarios, ambiente en el que ellos y sus compinches y allegados se enriquecen de modo colosal a costa de una macabra y miserable explotación a los más necesitados. Y todo esto ocurre además de la aplicación de recetas estatistas fracasadas en todos lados donde se ensayaron.

Se alardea de la redistribución de ingresos con lo que se establece una asignación de los siempre escasos recursos en base a criterios políticos muy por fuera de toda concepción de eficiencia lo cual perjudica a toda la población pero muy especialmente a los más débiles. En realidad, el eje central de la así denominada redistribución va a los bolsillos de la casta gobernante.

Al mismo tiempo, el aparato estatal se inmiscuye permanentemente en las relaciones contractuales entre las partes con lo que crea conflictos de todo tipo, especialmente en el terreno de la vivienda, la alimentación y la provisión de medicamentos.

En el área de la educación el régimen se empecina en el lavado de cerebro de los estudiantes que tiene al alcance con bibliografías y enseñanzas reñidas con las más elementales normas de estudio con lo que se cierra el paso a tradiciones de pensamiento que apuntan a una sociedad abierta en el campo del derecho, la economía y la filosofía. Los pocos reductos que existen son permanentemente boicoteados por las autoridades.

¿No es acaso una sonora bofetada al sentido común que Daniel Ortega la juegue de redentor cuando ha burlado de modo reiterado y grotesco todas las mínimas y elementales limitaciones al abuso del poder? Arrasó con todo residuo de justicia, acometió todo tipo de fraude electoral para perpetuarse en el gobierno, invadió el legislativo a fuerza de chantajes, se enriqueció al arrebatar empresas de todos los ramos con el monopolio del sector externo para su usufructo personal engrosando sus cuentas en el extranjero para salvarse de las barrabasadas de su propia gestión.

Este dictador revolucionario comanda el incendio de propiedades de los opositores y la violencia a quienes se animan a levantar su voz para denunciar estas atrocidades. Estas denuncias se conocen merced al coraje de personas como fueron Luciano García, Elisabeth Romero, Francisco Valdivia, Maria del Carmen Solórzano y el valeroso diario “La Prensa” que aun resiste en manos de su entonces corajudo editor en jefe Eduardo Enríquez e incluso han salido a la luz las truculentas maquinaciones del revolucionario de marras, expuestas por los propios ex simpatizantes de Ortega como es el caso de Carlos Mejía Godoy, quien por otra parte alega que su ex jefe se alzó con dineros del partido político que en su momento cofundaron.

Ahora, como hemos apuntado, el jefe sandinista está concentrado, esperanzado y alborozado con que se reflote la vieja idea de construir un canal en su país que compita con el de Panamá, para lo cual se requiere el concurso de un consorcio internacional en un proyecto que demanda treinta mil millones de dólares, idea que le presenta la posibilidad de jugosos cohechos  personales.

Hasta su propia hijastra -Zolia Narváez Murillo- lo acusa públicamente de haberla violado reiteradamente cuando era niña, y que también dice que el padrastro copulaba con su empleada doméstica frente a esa hijastra.

Todo este escándalo se sucede en un clima en el que durante las dos últimas administraciones de Ortega (esta es la tercera ya que la primera surgió de un vergonzoso pacto con Arnoldo Alemán después del interregno de la intrépida Violeta Barros de Chamorro), tal como consigna, entre otras entidades citadas en diversos trabajos de fuste, el Banco Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la desocupación se elevó a nada menos que el 25% con una reducción del poder adquisitivo de los que trabajan del 52% en el contexto de hogares bajo la línea de la pobreza que alcanza al 74% sin servicios básicos disponibles.

Este es el personaje que pulula por foros internacionales como la OEA declamando sobre la “justicia
social” y la “democracia participativa”, siempre abrazado con sus socios de opereta pertenecientes a la oligarquía gobernante de otros países latinoamericanos quienes también succionan los recursos de sus respectivos países en inmisericordes asaltos y atropellos del Leviatán.

Por supuesto que la situación anterior con la camarilla de los Somoza era una verdadera desgracia, la cual duró mientras tuvo el apoyo de los gobiernos de Estados Unidos, tendencia iniciada por Theodore Roosevelt quien reconocía la malicia de la mencionada casta pero afirmaba respecto a uno de sus integrantes mafiosos “I know he is a son of a bitch, but he is our son of a bitch”.

Luego Carter recurrió a todas las vías posibles y por haber para que los sandinistas ocuparan el poder, y cuando, mucho después, el gobierno estadounidense intentó reaccionar frente a la sustitución de una banda de forajidos por otra, resultó demasiado tarde.

Mario Vargas Llosa en un artículo titulado “Para la historia de la infamia”, después de dar detalles truculentos y horripilantes de las mencionadas violaciones sexuales de Ortega, escribe que el régimen fue convertido “en una dictadura tan corrupta y autoritaria como la que se padeció bajo Somoza” y se sorprende de que “alguien capaz de semejantes iniquidades se halle de nuevo en el poder” en ese país que destaca es “el segundo país más pobre de América latina después de Haití”, nación centroamericana en la que la compañera del sátrapa, Rosa Murillo (madre de la violada), es “según algunos, el verdadero poder detrás del trono nicaragüense” para concluir que lamentablemente falta mucho “para salir de ese pozo de horror y vergüenza que llamamos subdesarrollo”.

Mientras las escaramuzas se intensifican en las calles de por lo menos diez ciudades nicaragüenses (especialmente en Granada, León y Managua, en Masaya hubieron combates entre la población civil y la Policía Nacional de por lo menos catorce horas seguidas), el Ejército se pronunció a través de su vocero, el coronel Manuel Guevara, en el sentido de afirmar que las Fuerzas Armadas “no reprimirán” ya que como apuntó el general Osvaldo Barahona “la misión de la institución no es volverse contra los estudiantes”.

El secretario ejecutivo de la Comisión Internacional de Derechos Humanos, Pablo Abräo, denunció que la policía disparó a quemarropa sobre estudiantes en rebelión en la sede de la Universidad Agraria.

No sabemos que dirán los libros de historia del futuro sobre estos gobernantes canallas, pero en todo caso habrá muchos sorprendidos por haberse tolerado tanta infamia en nombre de la democracia y la liberación de los pueblos. Un régimen autoritario con disfraz de democracia. En verdad ejemplos de la cleptocracia más espeluznante, es decir, gobierno de ladrones de libertades, de propiedades y de sueños de vida.

Una vez más reitero que se hace necesario reconsiderar los límites al poder que desde la Carta Magna de 1215 ha sido el objetivo del constitucionalismo, el cual ha degenerado en muy diversos países del denominado mundo libre para encaminarse hacia una especie de Gulag encubierto. En el caso que nos ocupa, Ortega opera con  la complicidad de socios igualmente nefastos que por ahora siguen carcomiendo las entrañas de parte de América latina.

Termino con dos sabias reflexiones de Montesquieu en El espíritu de las leyes sobre las que deberíamos meditar a diario: “Una cosa no es justa porque es ley, debe ser ley porque es justa” y, en consonancia con el célebre aforismo de Lord Acton y la consecuente necesidad de establecer estrictos límites al poder político, “No hay poder que no concite al abuso, a la extralimitación” y con mucha mayor razón cuando el gobierno es ocupado por megalómanos como es el caso que comentamos en esta nota.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

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Groseros errores en el guión que le escribieron a Cambiemos

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 22/5/18 en: https://www.infobae.com/opinion/2018/05/22/groseros-errores-en-el-guion-que-le-escribieron-a-cambiemos-2/

 

Sería bueno que Cambiemos empiece a cambiar el discurso de confrontación que hundió a la Argentina

Mauricio Macri (Fabián Ramella)
Mauricio Macri (Fabián Ramella)

Solo con ver algunos datos de Angus Maddison, podemos observar cómo Argentina pasó de ser un país desarrollado a un país subdesarrollado. Países que mirábamos por encima del hombro como si fuésemos unos fenómenos, nos pasaron como poste caído en los últimos 70 años e inclusive en menos de 70 años.

PBI per cápita

PBI per cápita

Comparando la evolución del ingreso per capita de Argentina con algunos países seleccionados, podemos ver lo dramático de nuestra caída o estancamiento, mientras el resto seguía creciendo.

Por ejemplo, en 1921 teníamos un ingreso per capita 24% superior al de España, y en 2016 España tuvo ingreso per capita 68,8% superior al nuestro Irlanda, cuya población emigraba por el escaso futuro que ofrecía su país, tenía un ingreso per capita que era el 57% de nuestro ingreso per capita. En 2016 Irlanda tuvo un ingreso per capita 198% más alto que el nuestro. Corea del Sur, país del cual aquí solían mofarse por los productos de baja calidad, tenía un ingreso per capita equivalente al 15,6% de nuestro PBI per capita y en 2016 pasó a tener un ingreso per capita 95% más alto que el nuestro.

La gente que habré escuchado decir: no se puede gastar en porquerías como los paragüitas de Taiwán. En la década del 70, teníamos un ingreso per capita 177% más alto que el de ellos. En 2016 Taiwán, con sus paragüitas, logró tener un ingreso per capita 126% mayor que el nuestro.
Como puede verse en la última línea de cuadro, todos los países seleccionados tuvieron un crecimiento del ingreso per capita superior al de Argentina.

Explicar nuestra larga decadencia da para un libro o un tratado, no obstante es bastante claro que la dirigencia política argentina ha generado un conflicto social permanente bajo el argumento de que la pobreza de unos se debe a la riqueza de otros. En otras palabras, el que es pobre, lo es porque otro es rico. La solución pasa, entonces, por redistribuir con “justicia social” la riqueza igualando hacia abajo.

Vidal, la política con mejor imagen en el país, cometió tres groseros errores de comunicación (Gustavo Gavotti)

Vidal, la política con mejor imagen en el país, cometió tres groseros errores de comunicación (Gustavo Gavotti)

La dirigencia política argentina se ha caracterizado por nunca hacerse cargo de sus actos y siempre señalar como culpable a otros. Lo hizo el kircherismo y se suponía que Cambiemos venía a cambiar ese discurso que en nada contribuye al crecimiento.

Los tres errores de Vidal

Lamentablemente, el marketing político de Cambiemos parece seguir ajustándose a los tradicionales discursos populistas y sin lógica económica alguna, al punto que María Eugenia Vidal, la política con mejor imagen en el país, acaba de cometer tres groseros errores de comunicaciónpor abusar del marketing político en vez de usar la lógica económica.

La gobernadora de la provincia de Buenos Aires, que tiene una gran imagen positiva en la población, cometió el primer y grosero error al manifestar que Macri no podía describir en diciembre de 2015 la crítica situación que se había heredado del kirchnerismo, porque hacía falta endeudarse para financiar el gradualismo y si se contaba la verdad a los acreedores nadie le iba a prestar a Argentina para hacer el gradualismo.

Lo que nos está diciendo María Eugenia Vidal es que o Macri le mintió a los acreedores o que es un estafador porque les mintió a los acreedores. ¡¿Quién le escribe semejante guión a la gente de Cambiemos?!

Encima, es absolutamente insostenible ese argumento porque los acreedores, al igual que los economistas, sabíamos muy bien la pesada herencia económica que se recibía del kirchnerismo. Incluso, si fuera cierto el argumento utilizado por la gobernadora de Buenos Aires, entonces el presidente no habría cumplido con su obligación de dar el verdadero estado de la nación. No se le puede mentir al pueblo sobre los negocios de la nación para que el gobierno pueda beneficiarse aplicando una política económica determinada, que finalmente fue errada y agregó más problemas a los ya existentes.

El segundo error de Vidal consistió en afirmar que había encargado un estudio para ver quiénes estaban aumentando los precios injustificadamente, afirmando que esos aumentos desmedidos no le hacen bien al país. ¿Por qué cometió un error la gobernadora? Porque en la provincia de Buenos Aires el impuesto inmobiliario (por lo menos a mí que vivo en dicha provincia) me aumentó el 48,2% en los últimos 12 meses contra una inflación del 26% y desde que llegó al gobierno me incrementó el impuesto inmobiliario el 151,6% contra una inflación, en el mismo periodo, del 92%. Todo parece indicar que aquí no tuvo problemas con olvidarse del gradualismo y sacudir un incremento impositivo de esa magnitud.

Algunos podrán argumentar que se hizo un ajuste de los valores de las propiedades de acuerdo al precio de mercado. Sin embargo cualquier persona que haya hecho una operación inmobiliaria de una casa, sabe que los valores de tasación nada tienen que ver con los precios que finalmente se pactan en el mercado. Son sustancialmente menores. De manera que no se sabe qué criterio aplicó para hacer un ajuste que nada tiene que ver con el gradualismo.

La realidad es que el presupuesto de la provincia de Buenos Aires pasó de $246.207 millones en 2015, último gobierno K, a un presupuestado para este año de $629.963 millones, un incremento del 156% contra una inflación en el período del 110% si asumimos un 20% de inflación para este año. Es más, el presupuesto 2018 tiene un aumento del 20% sobre el presupuesto de 2017 contra una inflación original del 10% y luego del 15%, de manera que a la hora de gastar plata del contribuyente la política no entiende de gradualismo y mucho menos cuando llega el momento de incrementar los impuestos.

Tiene habilidad para ganar elecciones

Reconozco que la gobernadora y Cambiemos tienen gran habilidad para ganar elecciones, igual que la tuvieron otros partidos políticos hasta que la gente dijo basta (menemismo, los K, e incluso Alfonsín con el tercer movimiento histórico), pero a la hora de conocer el ABC de la economía uno se explica la decadencia que muestra el gráfico.

En economía no son los costos los que determinan los precios, sino que son los precios los que determinan los costos en los que pueden incurrir las empresas. Es lo que se conoce como teoría de la imputación, y no conocerla es su tercer error. El proceso es inverso. Primero la empresa ve qué precio está dispuesto a pagar el mercado por su producto y qué cantidad puede vender a ese precio y en base a los ingresos que estime podrá determinar en qué costos puede incurrir (mano de obra, insumos, costos fijos, etc.). En lo que hace a la tasa de rentabilidad, no empecemos de nuevo con el verso de si ganan mucho o poco porque la rentabilidad está atada al riesgo de hundir una inversión en Argentina. Además, siempre está el BCRA ofreciendo un 40% de tasa como para que alguien haga cuentas y decida si le conviene invertir en LEBAC o hundir una inversión y lidiar con la AFIP, ARBA, los sindicatos, cobrar las cuentas y demás riesgos empresariales.

En resumen, sería bueno que Cambiemos empiece a cambiar el discurso de confrontación que hundió a la Argentina. Ese discurso de los políticos de nunca hacerse cargo de los errores que cometen y siempre buscar algún culpable: el FMI, los formadores de precios, la especulación y mil discursos más, propios del populismo.

Siempre insisto en que el problema económico argentino es un problema de los valores que imperan en la sociedad. Esos valores son los de confrontar a la sociedad diciendo que la desgracia de unos es consecuencia de la ambición de otros. En nuestro caso, solo puede darse esa explicación mostrando la ambición de los políticos por ganar elecciones y mantenerse en el poder a costa del nivel de vida de la población.

Hay que salir del discurso de confrontación para comenzar a cambiar los valores que hoy imperan en la sociedad. En otras palabras, a Cambiemos, por lo menos, le está faltando un guionista que le escriba un discurso creíble y consistente. Diferente al populismo de los últimos 70 años.

Si Cambiemos es la generación que vino a cambiar la Argentina, no lo va a lograr con el mismo discurso populista que nos hizo pasar del desarrollo al subdesarrollo. Un viejo discurso para pretender ser la nueva generación.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

Nicolás Dujovne, frente a la tragedia de los comunes

Por Adrián Ravier.  Publicado el 22/5/18 en: http://www.notiar.com.ar/index.php/economia/85627-nicolas-dujovne-frente-a-la-tragedia-de-los-comunes-por-adrian-ravier

 

 

Garret Hardin escribió un artículo en 1968 titulado “La tragedia de los comunes” en el que describe una situación en la cual varios individuos, motivados solo por el interés personal y actuando independiente pero racionalmente, terminan por destruir un recurso compartido limitado (el común) aunque a ninguno de ellos, ya sea como individuos o en conjunto, les convenga que tal destrucción suceda.

 

Se da un caso de trampa social en el que se enfatiza un conflicto social sobre el uso de los recursos comunes al implicar una contradicción entre los intereses o beneficios de los individuos y los bienes comunes o públicos. En palabras de Barry Schwartz: ¿Cómo escapar del dilema en el que muchos individuos actuando racionalmente en su propio interés, pueden en última instancia destruir un recurso compartido y limitado, incluso cuando es evidente que esto no beneficia a nadie a largo plazo?

La política económica argentina está presa hoy de esta misma tragedia tal como lo relató Hardin hace exactamente 50 años. ¿Quiénes son estos individuos y qué objetivos contrapuestos persiguen?

Objetivos comunes y contrapuestos

El objetivo común de todos los ministros del área económica es que la economía deje atrás décadas de estancamiento y emerja una sociedad pujante, insertada en el mundo. Para ello, es necesario sortear varios desequilibrios heredados alcanzando una serie de objetivos secundarios como el equilibrio fiscal (Nicolás Dujovne), la estabilidad monetaria (Federico Sturzenegger), un nivel de impuestos moderado o bajo (Leandro Cuccioli), una infraestructura energética y de transporte adecuada (Juan José Aranguren y Guillermo Dietrich) que permita alcanzar el potencial de producción (Francisco Cabrera) y de la agroindustria (Luis Miguel Etchevehere), con un tipo de cambio competitivo que permita el turismo (José Gustavo Santos) y garantice el pleno empleo (Jorge Triaca). Claro está que el Gobierno eligió un camino gradual para cubrir estos objetivos donde es vital el financiamiento externo (Luis Caputo), pero los desencuentros han sido la norma.

Algunos ejemplos recientes muestran las contradicciones entre ministros: Dujovne acepta la propuesta de la oposición y Cuccioli reglamenta el impuesto a la renta financiera propuesto por la oposición, pero esto complica a Caputo y el financiamiento del déficit fiscal; mientras se devalúa el dólar, Santos celebra que el turismo local se vuelve más atractivo, pero Sturzenegger se preocupa porque se acelera la inflación; mientras el propio Sturzenegger sube tasas de interés para evitar la crisis cambiaria, la actividad económica se resiente, y con ello Cabrera encuentra nuevos obstáculos para animar la producción, a la vez que Dujovne pierden puntos de recaudación; mientras Dietrich impulsa la obra pública en infraestructura para acelerar el crecimiento, el déficit fiscal financiero se incrementa, a lo que de nuevo Caputo debe encontrar financiamiento.

Gustavo Lopetegui y Mario Quintana coordinaban en los papeles a los Ministros, pero no parecían tener el poder suficiente.

Nicolás Dujovne acaba de ser elegido como el “Super-Ministro” de Economía que muchos pedíamos y es que los esfuerzos individuales no parecían confluir a buen puerto. Dujovne podrá vetar de aquí en más aquellas políticas que los distintos ministros propongan y vayan en contradicción con sus objetivos. Esto, a priori, nos deja tres buenas señales para el mercado: 1) su formación como economista lo muestra mejor preparado que Lopetegui y Quintana para cubrir esta función; 2) el Gobierno parece reconocer con esta “nueva función coordinadora” las incompatibilidades comentadas; 3) que sea Dujovne y no otro, prioriza de alguna forma que el foco esté puesto en Hacienda, es decir, en el desequilibrio fiscal.

Después de todo, si se reduce el desequilibrio fiscal, la autoridad monetaria reducirá la emisión de pesos tanto para monetizar el déficit fiscal como para comprar los dólares que adquiere el Tesoro al tomar deuda, además de que pueden empezar a evaluarse reducciones de impuestos. Sin emisión monetaria se baja la inflación y sin deuda externa se resuelve el atraso cambiario que promueve un enorme déficit de cuenta corriente. Sin inflación, ni atraso cambiario, y con menos impuestos se promueve la inversión, lo que fomenta el crecimiento, y con ello un mayor bienestar. La baja del gasto público puede postergar la inversión en obra pública e infraestructura, lo que puede resentir en el cortísimo plazo la actividad económica, pero el desafío es atraer inversión privada para estos sectores.

Nos demoramos dos años, pero finalmente el gobierno parece haber encontrado el origen del problema. Eso al menos puede deducirse del discurso del Presidente Macri, y de esta nueva función que adquiere el Súper-Ministro.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Los responsables de la turbulencia cambiaria

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 21/5/18 en: https://www.cronista.com/columnistas/Los-responsables-de-la-turbulencia-cambiaria-20180521-0031.html

 

En el trasfondo de todos nuestros problemas subyacen pesadas telarañas mentales. Falta biblioteca respecto a temas elementales. La educación en valores y principios compatibles con la sociedad abierta resulta indispensable al efecto de revertir la situación por la que atravesamos en varios frentes.

Días pasados se oyeron voces recriminatorias respecto a operadores en el mercado cambiario y a la necesidad de investigar a los responsables de la pasada corrida en ese ámbito.  Desafortunadamente la mente de comisario surge a la vuelta de cada esquina.

 

En este contexto, seriamente se propuso detectar a quienes operaron en la situación de marras como si fueran delincuentes, en lugar de comprender que, al igual que con todos los bienes y servicios, se trata de compras y ventas según se conjeturen cambios relativos en los precios.

 

Cuando se corre la voz que en la fiambrería de la esquina se venden pollos podridos, hay una corrida contra esos pollos. Idéntico fenómeno ocurre con el peso argentino. Si se estima que decaerá su valor, naturalmente la gente resguarda sus patrimonios. Lo contrario constituye una irresponsabilidad superlativa.

 

Es del todo insensato agarrárselas con los  efectos en lugar de prestar atención a las causas. Es la inflación monetaria la causante de las subas de precios y solo se logra complicar más las cosas si se pretende perseguir a quienes apuntan a preservar sus propiedades.

 

A su vez, la causa de la inflación es el elevado gasto público y el déficit fiscal. Y en esta concatenación  de cadenas causales, los estímulos al gasto de los  aparatos estatales estriban en los deseos mal paridos de ganar elecciones en base a demagogias baratas.

 

Lo dicho es del todo aplicable a los denominados formadores de precios, todo comerciante intenta evitar quebrantos y obtener ganancias. Técnicamente no hay tal cosa como traslado a precios, como queda dicho, el origen de este aspecto del problema debe verse en el desquicio monetario, de lo contrario nunca habría problemas para los empresarios puesto que todo se resolvería simplemente con trasladar sus costos, pero esto no es posible si no  es convalidado con expansión de la base monetaria.

 

Aquella es una visión miope, del mismo modo que cuando se responsabiliza a la inflación por las expectativas. Si éstas no se convalidan con aumentos en la masa monetaria las expectativas se dan de bruces contra la pared y deben acomodarse a la realidad.

 

En otros términos, dejemos de inventar fantasmas y buscar responsables de la corrida en costados donde no se encuentra el problema. Centremos nuestra atención en las barrabasadas del Leviatán, que esperamos cambie debido al último y muy alentador discurso del Presidente en el que admite errores y apunta a revertirlos, a pesar de ciertas declaraciones de algunos funcionarios descarriados y de aplaudidores irresponsables.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

 

Al Cesar lo que es del Cesar y a los argentinos el dólar

Por Gabriel Gasave. Publicado el 14/5/18 en: http://independent.typepad.com/elindependent/2018/05/al-cesar-lo-que-es-del-cesar-y-a-los-argentinos-el-d%C3%B3lar-dolarizacionya.html

 

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Argentina debe ser uno de los pocos lugares del planeta donde junto con la hora, la temperatura y la humedad, cada media hora los noticieros radiales informan sobre la cotización del dólar. Esta extenuante inquietud por conocer el precio de la divisa estadounidense se origina en décadas de descalabros monetarios y económicos que han hecho que los argentinos la escogieran como unidad de cuenta de sus actividades en el mercado y refugio de valor a la hora de pensar en su futuro.

Así como hay individuos que admiten no ser buenos para la práctica de algún deporte, las matemáticas o la poesía, el gobierno argentino debería reconocer su incapacidad durante más de medio siglo en ofrecer a la sociedad el servicio de una moneda de calidad y, en un acto de sinceramiento, permitir que la misma utilice de ahora en más aquella que espontáneamente ha escogido hace tiempo: el dólar.

¿Y si eliminásemos el tipo de cambio?

Para terminar con esta suerte de síndrome del tipo de cambio, proponemos la eliminación del peso y el correspondiente canje de todas las existencias individuales de dicha moneda por dólares.  Así, los recursos, el tiempo y la energía que involucra la endémica preocupación por el nivel de la verde divisa podrían ser utilizados en ofrecer mejores bienes y servicios lo que redundaría en un mayor nivel de vida para todos, los precios se expresarían en una moneda de común y voluntaria aceptación en el mercado, se terminarían las cíclicas transferencias de ingresos entre deudores y acreedores, las importaciones y exportaciones se equilibrarían en función de la relación precios internos-precios externos  -no dependiendo más de artilugios monetarios, que según el burócrata de turno incentivan unas y desalientan otras-, y en definitiva los ciudadanos contaríamos con un medio de cambio útil para planificar nuestras vidas.

Creemos que la mayor resistencia a una medida como la que desde aquí proponemos, provendría no  tanto de la población, cuya preocupación central radica en preservar el poder adquisitivo de sus ingresos,  sino de la llamada clase dirigente que de esta forma perdería el instrumento monetario, tal como suelen llamarlo,  como medio de financiar sus gastos fiscales, debiendo a partir de entonces tener que dar la cara a través del  cobrador de impuestos cada vez que deseen realizar algún nuevo despilfarro.

Por supuesto que no faltarán quienes sostengan que la eliminación de la moneda nacional representaría una vejación para el país, una pérdida de la soberanía nacional y un menoscabo para con su identidad y para con el “ser nacional”, además de un sometimiento al extranjero. Este tipo de manifestaciones y de frases huecas, que ni sus mismos expositores saben bien que significan, denotan un desconocimiento absoluto sobre el rol que una moneda tiene en la sociedad.

El dinero es un servicio que espontáneamente las comunidades comenzaron a prestarse a efectos de librarse de todos los inconvenientes que el sistema de trueque o cambio directo representaba, y como a todo servicio, lo peor que puede ocurrirle es convertirse en un monopolio estatal.

La moneda no es otra cosa que un medio de pago, que permite agilidad en las transacciones y el desenvolvimiento de economías complejas. Ninguna relación le cabe con la soberanía nacional. La única soberanía que debe preocuparnos es la de cada uno de los ciudadanos de la puerta de calle hacia adentro, la que en el caso que nos ocupa, se garantizaría a través de la preservación de sus patrimonios y de su poder de compra a lo largo del tiempo. Viene al caso recordar que la Venezuela chavista es un país muy soberano, mientras que sus habitantes sobreviven en él como cucarachas.

Este sería un primer paso tendiente a lograr que con el tiempo, a partir de que la gente observe que en realidad más allá del color, no hay en esencia una gran diferencia entre el papel moneda estadounidense y el peso nacional -salvo por supuesto, una mayor moderación en la oferta del primero-, se abra el mercado a la competencia monetaria y seamos los consumidores los que en definitiva realicemos nuestra elección, recordando lo que en infinidad de ocasiones solía repetir el profesor Hans F. Sennholz: dejar nuestra moneda en manos de los gobiernos, es como dejar nuestro canario en manos de un gato hambriento.. ¡Ya sabemos lo que le va a ocurrir!.

 

Gabriel Gasave es investigador para el  Center on Global Prosperity del The Independent Institute. Se graduó de Abogado en la Universidad de Buenos Aires, estudió Ciencias Políticas en Lock Haven State College en Pennsylvania, Y realizó una maestría en Economía y Administración en ESEADE. Ha sido secretario académico  de ESEADE.

Cinco acciones para evitar otra crisis cambiaria

Por Adrián Ravier.  Publicado el 20/5/18 en:  https://www.lagaceta.com.ar/nota/771062/actualidad/cinco-acciones-para-evitar-otra-crisis-cambiaria.html

 

El problema central de la Argentina es fiscal. El gasto público es exacerbado. El Ministerio de Hacienda debe crear un programa fiscal que apunte a bajar el déficit financiero y no solo el primario

POSTURA. Sturzenegger reconoció el pedido del mercado de endurecer la política monetaria. Reuters.-

Hubo autocrítica. El presidente de la Nación Mauricio Macri y el titular del Banco Central de la República Argentina Federico Sturzenegger reconocieron errores en sus presentaciones tras la crisis cambiaria de los últimos días. Macri dijo que las metas inflacionarias eran demasiado ambiciosas, mientras que Sturzenegger reconoció el pedido del mercado de endurecer la política monetaria.

Lo cierto es que han pasado dos años y medio con escaso avance en materia inflacionaria y es poco lo que se espera que logren en 2019, un año electoral.

Al recorrer la historia reciente, uno observa un 2016 de correcciones con recesión; un 2017 de recuperación; y se esperaba hacia el primer trimestre de este 2018 un primer año de crecimiento real. Los analistas permanecimos críticos sobre la lenta baja en la inflación o la inacción fiscal, pero había cierto consenso en que la inflación podía bajar desde el 24,8 % que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) midió para el 2017, además de pronósticos de crecimiento de entre 2% y 3% de la actividad económica.

Tras la crisis cambiaria, las estimaciones de inflación superarían el 25%, mientras que la contracción económica, producto de las altas tasas de interés, generarían un crecimiento por debajo del 1,5%. La menor actividad económica reducirá la recaudación, lo que abre dudas también sobre las nuevas metas fiscales que el Ministro de Hacienda se propuso en medio de las turbulencias.

A continuación detallo las cinco políticas clave que entiendo la Argentina debe tomar para evitar otras crisis cambiarias ante cualquier “soplido” que llegue desde el exterior.

1 – El Ministerio de Hacienda debe crear un programa o regla fiscal que apunte a bajar el déficit financiero y no solo el déficit primario. Mientras el déficit primario baje a un ritmo menor que los intereses de deuda, el déficit financiero aumenta, como ha ocurrido en todo este tiempo.

2 – El problema central de la Argentina es fiscal. El gasto público es exacerbado. El oficialismo debe retroceder en la creación de los cinco Ministerios creados en estos dos años y medio de gestión. Aun mejor sería devolver a la Argentina a la estructura de diez Ministerios que existía cuando asumió Cristina Fernández de Kirchner en 2007. Recordemos que debajo de estos organismos se crean secretarías y subsecretarías que forman una estructura del estado gigantesca que es costoso financiar y provoca el resto de los desequilibrios.

3 – Sobre la base del punto 2, se puede alcanzar el equilibrio fiscal primario en el próximo presupuesto. Se requiere trabajar en estos meses en un Presupuesto Base Cero como el que han implementado muchas empresas y gobiernos en situaciones de desequilibrios como el que hoy tiene Argentina. Hay un cambio de ciclo en la economía global hacia menor liquidez que harán costoso el financiamiento de cualquier desequilibrio fiscal.

4 – En la medida que el gobierno recupere el equilibrio fiscal, podrá avanzarse en una reducción de la presión tributaria. Hay más de 100 impuestos en la Argentina, cuando sólo una decena explican la mayor parte de la recaudación. Argentina no puede pretender captar inversión local o extranjera, con este nivel de impuestos. Una reducción del IVA o Ganancias son necesarias, pero ingresos brutos o el impuesto al cheque deben eliminarse de forma inmediata.

5 – El Banco Central de la República Argentina debe recuperar su independencia y dejar de financiar al Tesoro. Debe iniciarse una transición para que la deuda en Lebacs se convierta en deuda del gobierno, lo que fortalecerá a la autoridad monetaria en su lucha contra la inflación.

No desconozco que debe trabajarse en una reforma integral del Estado. Pero si la Argentina se encamina hacia el equilibrio fiscal, el equilibrio monetario y cambiario llega solo, y ello da espacio para continuar con una reforma hacia el interior de la estructura del Estado para que obstaculice menos a la función empresarial y el proceso de mercado.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

MIS ESTIMADOS MARCIANOS LIBERTARIOS, CUANDO DESCIENDAN EN LA TIERRA, UBÍQUENSE.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 20/5/18 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2018/05/mis-estimados-marcianos-libertarios.html

 

Lamento enormemente disentir con mi admirado Loris Zanatta, pero mi antipático papel como defensor de Trump como mal menor me pone en esa posición.

Dice Zanatta el 15 de mayo de 2018: “Trump quiere demoler el orden internacional construido por su propio país después de la segunda guerra mundial. Lo que los teóricos de las relaciones internacionales siempre han llamado “el orden liberal”, a él le da asco. este “orden” se basa en tres pilares: la democracia política y las libertades civiles, que para Trump son opcionales; la libertad económica, que considera nefasta y a la que opone el principio del America first y el multilateralismo, la densa red de instituciones internacionales que fomentan la cooperación y tratan de disuadir el conflicto: es una palabra ausente en su vocabulario. Desde el comercio transpacífico hasta los acuerdos climáticos, desde la relación con Europa hasta la gobernanza global, su consigna es: me tiene sin cuidado; somos los más poderosos, hago lo que le conviene a mi pueblo”.

Ahora bien, ¿por qué ese “orden internacional” es una garantía del liberalismo clásico y las libertades individuales que siempre ha defendido Zanatta? La Declaración de los Derechos Humanos de 1948, ok; pero por lo demás, la ONU ha tenido una agenda muy cuestionable para cualquier libertario o liberal clásico que se precie de tal. Han atacado al libre comercio con sus alianzas con el Banco Mundial, que, junto con el FMI, sólo han servido para promover el intervencionismo, prestando o regalando papel pintado a los gobiernos para que hagan lo que quieran. A través de sus organismos de salud ha difundido una agenda antinatalista en todo el planeta, al mismo tiempo que con lo primero restringía el libre mercado, fórmula explosiva para crear más pobreza y miseria. Ha corroborado las aduanas y proteccionismos entre las Naciones. Ha nacido con la Unión Soviética y China a la cabeza de sus decisiones, un chiste de mal gusto a todo amante de la verdadera libertad. Ha promovido todo tipo de neo-marxismos diversos a través de la UNESCO. Ha sido totalmente ineficaz para luchar contra todo tipo de dictadorzuelos, o al revés, los ha corroborado. Ha promovido a nivel mundial el welfare state, un fracaso total a nivel moral y económico. Etc. Ha promovido todo tipo de políticas estatistas para supuestamente defender la ecología.

¿Y ahora Trump es el malo por oponerse a todo ello?

Segundo, ¿de dónde sacó Zanatta que para Trump la democracia política y las libertades civiles son opcionales? Opcionales son para las agendas totalitarias del lobby LGTB, que quiere encerrar, literalmente, a cuantos no piensan como ellos, bajo supuestos delitos de hate sppech, discriminación, homofobia, etc. Así vemos a monjitas presas por no repartir preservativos en sus iniciativas de salud, a profesores universitarios echados por no hablar los pronombres neutros, a padres presos en Alemania por querer educar a sus hijos en su verdadera fe, a vendedores de pasteles presos por decidir ejercer su libertad de comercio y no vender sus pasteles a quienes no quieran, a Jordan Peterson luchando solo, en Canadá, por su libertad de expresión. Trump está poniendo un freno a todo ello, precisamente por defender las libertades civiles a las cuales se opone toda la agenda neo-marxista del partido demócrata.

¿Y Trump es entonces el malo de la película?

¿Y el proteccionismo? Sí, claro, allí Trump está equivocado. ¿Pero es el primero? ¿Quién NO es proteccionista, excepto los que estudiamos a Mises y Hayek? ¿Quién no era proteccionista? ¿Obama? ¿Quién no iba a ser proteccionista? ¿Hilary?

¿Y la política fronteriza? ¿Quién NO piensa que debe haber aduanas, visas y pasaportes? Los libertarios. ¿Y eran libertarios los demócratas que AHORA claman al cielo? ¿Quién eliminó las fronteras y sus controles? ¿Obama? ¿Quién NO deportó gente según las leyes federales aprobadas por el Congreso sin ningún escándalo de los AHORA “aperturistas” mass media? ¿Obama? ¿Quién iba a eliminar las visas y los pasaportes? ¿Hilary? Y por favor no me digan que es una cuestión de grado. O la ley se cumple, o no. Por favor no tengamos doble discurso. Si hay inmigración ilegal, siempre habrá deportados. ¿Y con quiénes NO iba a haber inmigración ilegal? ¿Con los demócratas?

Realmente pregunto a los libertarios y liberales clásicos que ahora son denunciadores seriales de Trump, ¿y qué esperaban con Hilary?

¿No saben ubicarse en el mundo real, en la siempre opción entre el mal menor o mayor?

 

¿No “les gusta” Trump? A mí tampoco. Es un maleducado y un grosero. Pero dedíquense entonces a lanzar sus diatribas contra la corrección política, la timidez y la falta de sinceridad y liderazgo de todo el Partido Republicano. Porque millones de electores norteamericanos se hartaron de estupideces. Y estupidez NO es mandar a la miércoles el tratado con Irán, donde Irán estaba mintiendo de vuelta. Estupidez NO fue decirle al loco de Kim Jong Un que si se seguía haciendo el loco, habría otro loco en serio del otro lado. Estupidez NO fue defender a Israel de sus bestiales vecinos ni reconocer su auténtica capital. Estupidez NO fue dejar de defender y financiar a Planed Parenthood y oponerse al aborto y a la industria de vender partes de embriones al mejor postor. Estupidez NO fue bajar los impuestos. Estupidez NO fue mandar al cuerno a acuerdos ecológicos estatistas que NO solucionan el problema. Por ende lamento mucho, estirados libertarios, que Obama sea un total caballero –lo es- al frente de una agenda totalmente socialdemócrata en lo económica y autoritaria en lo cultural. Lamento mucho que Hilary sea una dama con un maravilloso inglés bostoniano que iba a seguir el legado de su antecesor. Y lamento mucho que para frenarlos, millones de sencillos y sabios norteamericanos hayan elegido a un maleducado. Es lo que hay, gente. Del otro lado tienen a Cuba, a Corea del Norte, a los totalitarios chinos, al nuevo zar de Rusia, a la Europa vieja, moribunda y suicida, y la dictadura de lo políticamente correcto en Canadá. Váyanse allí. ¿Y saben qué, además? EEUU tampoco es ahora la tierra de la libertad. Les propongo vivir en Marte, como yo, pero al menos ubíquense en la guerra cada vez que desciendan en La Tierra.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

A pocos años de la Revolución Soviética, Mises plantea el insalvable problema del cálculo económico en el socialismo

Por Martín Krause. Publicado el 20/5/18 en: http://www.libertadyprogresonline.org/2018/05/20/a-pocos-anos-de-la-revolucion-sovietica-mises-plantea-el-insalvable-problema-del-calculo-economico-en-el-socialismo/

 

Recordemos que en ese Sistema no habría “precios” en el sentido económico ya que estos surgen de intercambios libres de derechos de propiedad, eliminados en el socialismo. Habría unos ciertos números definidos por los planificadores. Mises escribía esto a los pocos años de la Revolución Rusa (1922). Así comenta los problemas que enfrentarían:

Mises1

“Tratemos de imaginar la posición de una comunidad socialista. Habrá cientos de miles de establecimientos que trabajan continuamente. Una minoría de éstos producirá bienes listos para el consumo. La mayoría producirá bienes de capital y productos semimanufacturados. Todos estos establecimientos estarán estrechamente relacionados entre sí. Cada bien pasará por una serie de establecimientos antes de estar listo para el consumo. Sin embargo, la administración económica no tendrá realmente una dirección en medio de la presión de tantos procesos diferentes. No tendrá manera de asegurarse si tal o cual parte del trabajo es realmente necesaria, o si no se estará gastando demasiado material para completar su fabricación. ¿Cómo podría descubrir cuál de los dos procesos es más satisfactorio?

Cuando más, podría comparar la cantidad de productos entregados, pero sólo en contados casos podría comparar los gastos incurridos en su producción. Sabría exactamente, o creería saberlo, qué es lo que está tratando de producir. Por lo tanto, tendría que obtener los resultados deseados con el gasto mínimo. Pero para lograrlo tendría que sacar cálculos, y esos cálculos tendrían que ser cálculos del valor. No podrían ser tan sólo “técnicos”, ni podrían ser cálculos sobre el valor-uso de los bienes y servicios. Esto es tan obvio que no necesita pruebas adicionales.

Bajo un sistema basado en la propiedad privada de los medios de producción, la escala de valores es el resultado de las acciones de cada miembro independiente de la sociedad. Todos hacen un doble papel en ella, primero como consumidores y segundo como productores. Como consumidor, el individuo establece el valor de bienes listos para el consumo. Como productor, orienta los bienes de producción hacia aquellos usos que rendirán más. Es así como los bienes de un orden más elevado también se gradúan en forma apropiada a las condiciones existentes de producción y de la demanda dentro de la sociedad.

El juego de estos dos procesos garantiza que el principio económico sea observado tanto en el consumo como en la producción. Y en esta forma surge el sistema exactamente graduado que permite a todos enmarcar su demanda dentro de las líneas económicas.

Bajo el socialismo, todo esto no ocurre. La administración económica puede establecer exactamente qué bienes son más urgentemente necesarios, pero eso es sólo parte del problema. La otra mitad, la evaluación de los medios de producción, no se soluciona. Puede averiguar exactamente el valor de la totalidad de tales instrumentos. Obviamente, ése es igual al valor de las satisfacciones que pueden darse. Si se calcula la pérdida en que se incurriría al retirarlos, también se podría averiguar el valor de instrumentos únicos de producción. Pero no puede asimilarlos a un denominador común de precios, como podría ser bajo un sistema de libertad económica y de precios en dinero.

No es necesario que el socialismo prescinda totalmente del dinero. Es posible concebir arreglos que permitan el empleo del dinero para el intercambio de bienes de consumo. Pero desde el momento en que los diversos factores de producción (incluyendo el trabajo) no pudieran expresarse en dinero, el dinero no jugaría ningún papel en los cálculos económicos

Supongamos, por ejemplo, que la comunidad de países socialistas estuviera planeando un nuevo ferrocarril. ¿Sería ese nuevo ferrocarril realmente conveniente? Si lo fuera, ¿cuánto terreno debería servir? Bajo el sistema de propiedad privada podríamos decidir esas interrogantes por medio de cálculos en dinero. La nueva red de ferrocarril abarataría el transporte de determinados artículos, y en base a ello podríamos calcular si la diferencia en los cargos de transporte justificaría los gastos de construcción y funcionamiento del ferrocarril. Un cálculo así sólo podría hacerse en dinero. No podríamos hacerlo comparando gastos y ahorros en especies. Es absolutamente imposible reducir a unidades corrientes las cantidades de trabajo especializado y no especializado, el hierro, carbón, materiales de construcción, maquinaria y todas las demás cosas que exige el mantenimiento de un ferrocarril, por lo cual es imposible también reducirlos a unidades de cálculo económico. Sólo podremos trazar planes económicos cuando todo aquello que acabamos de enumerar pueda ser asimilado a dinero. Es cierto que los cálculos de dinero no son completos. Es cierto que presentan grandes deficiencias, pero no contamos con nada mejor para reemplazarlos, y, bajo condiciones monetarias seguras, satisfacen todos los objetivos prácticos. Si los dejamos de lado, el cálculo económico se hace absolutamente imposible.

No queremos decir con esto que la comunidad socialista se encontraría totalmente desorientada. Tomaría decisiones a favor o en contra de la empresa propuesta y dictaría una orden. Pero, en el mejor de los casos, esa decisión se basaría tan sólo en vagas evaluaciones. No podría basarse en cálculos exactos de valor.”

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Supermartes: Victoria pírrica?

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 16/5/18 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2018/05/16/supermartes-victoria-pirrica/

 

El día de ayer vencía un importante monto de Lebacs (bonos de corto plazo del BCRA.) Dado el contexto cambiario de los últimos días, había un entendible temor a que tenedores de Lebacs decidiesen no renovar sus bonos, obtener el pago en pesos, y con esos pesos comprar dólares. Nada serio sucedió el martes. Pero puede ser temprano para festejar.

Los tres escenarios posibles son los siguientes

  • ESCENARIO 1: El martes se liquidaban las Lebacs y la crisis cambiaria pasaba a mayores.
  • ESCENARIO 2: El martes se renuevan las Lebacs, se calma la crisis, pero el gobierno no modifica su política económica y el problema sigue latente
  • ESCENARIO 3: El martes se renuevan las Lebacs, se calma la crisis, y el gobierno toma medidas para solucionar el problema de fondo

Hoy miércoles sabemos que no estamos en el escenario 1. Lo que no sabemos es si estamos en el escenario 2 o 3. Lo bueno de que no haya sucedido el escenario 1, es que los eventos que llevaron al supermartes finalmente motiven al gobierno a ir al escenario 3. Pero si vamos encaminados al escenario 2 (patear la pelota para adelante), entonces no hay mucho que festejar.

Como ya es costumbre en Cambiemos. Los dichos de Macri están bien alineados respecto a lo que el país necesita. Cuando Macri habla, parece que Argentina se encamina al escenario 3. Cuando sus ministros (y autoridades del BCRA) hablan, parece claro que Argentina va camino al escenario 2.

Pero hay otra cuestión a tener en cuenta. Es cierto que el supermartes no pasó a mayores y el tipo de cambio se mantuvo estable. Esto se logro, sin embargo, a costa de:

  • Perder entre 4000 y 5000 millones de reservas del BCRA
  • Poner sobre la mesa cambiaria una oferta por otros 5000 millones de reservas
  • Subir el retorno de las Lebacs al 40% (tasa real en torno al 15%)
  • Que el Tesoro emita nuevos bonos en pesos

Es esto una victoria o una victoria pírrica? Cuántas victorias así podemos tener? El volumen de Lebacs a liquidar sigue dando vueltas en el mercado. Qué va a suceder el próximo supermartes? Por cuánto tiempo se pueden mantener estas altas tasas de interés? Que va a suceder con la oferta monetaria (inflación) y el tipo de cambio si el BCRA decide bajar la tasa de interés?

En medio de este tumulto cambiario, se dió a conocer el nuevo dato de inflación. Nuevamente con valores similares a los del gobierno K. También se conocieron mejoras marginales en el frente fiscal. Como comentaba en mi previo post, percibo que está tomando forma la interpretación de que la crisis fue mala suerte (un shock externo inesperado) y que por lo tanto no ha habido ni errores ni responsabilidades por parte del equipo económico.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

 

Un brevisima lección para mis alumnos:

Por Guillermo Luis Covernton:

 

De todo lo que yo pueda enseñarles, quizás esto sea lo más importante que puede enseñarse en 5 minutos:

Ayer el dólar cerró a 24,20 $
En 1992 Menem y Cavallo crearon los pesos que usamos hoy, sacándole 4 ceros a los Australes. O sea que el dolar de ayer equivale a 242.000 Australes de 1985, que Alfonsín había creado, sacándole 3 ceros al peso argentino. Entonces, esos 242.000 australes equivalen a 242.000.000 de Pesos Argentinos, que también habia creado Alfonsin dos años antes, o sea en en 1983. 242 millones. Esos Pesos Argentinos de 1983 fueron creados sacándoles 4 ceros a los Pesos Ley 18.188. O sea que el dolar de ayer equivale a 2.420.000.000.000. Esto es 2.42 billones. Pero el Peso Ley 18.188 fue producto de una reforma de Lanusse que le sacó 2 ceros al Peso Moneda nacional que regía desde la creación del Banco Central, y desde antes también. O sea que el dolar de ayer equivale 242 billones de Pesos moneda nacional. Que era la moneda vigente cuando yo nací. Si consideramos que cuando yo nací, el U$S valía 83.40 Pesos Moneda nacional y hacemos el cociente entre el precio de ayer, de 242 billones y el precio a ese día, de 83.40, nos encontramos con que el peso se ha devaluado 2.901.678.657.100 veces. Hoy vale casi 3 billones de veces menos. Si, 2.9 con 12 ceros atrás.  Considerando que los que leen esto tengan aprox. 20 años, cuando Uds. nacieron, el dólar valía 1 $. Y hasta ayer, se había devaluado 24.20 veces. Por eso loes pido: Hagan algo para que en los próximos 35 años, el dólar no termine valiendo 2 billones 901.678 millones 657 mil 100 pesos, para cuando Uds. tengan mi edad. Porque sino, dentro de 35 años, como los economistas austriacos viven más que las tortugas, yo todavía voy a estar vivo y les voy a reclamar que no aprendieron nada, si eso ocurre….

De todos modos, soy optimista, porque desde que yo nací, cuando el dólar valía 83.40 $ moneda nacional, hasta prácticamente la mitad de mi vida, en 1992, ese 1 $ acompañado de 13 ceros, dividido por el precio del dólar equivaldría a 119.904 millones de los de la covertibilidad. Se devaluó 120 mil millones de veces. Y desde la convertibilidad, hasta el día de hoy, que han pasado casi los mismos años, se ha devaluado apenas 24.20 veces… Algo hemos aprendido. Punto para Cavallo.

Todo esto me hace acordar a aquel inefable monólogo del Gran Tato Bores, cuando relataba algo parecido en 1990.

 

 

Pero lo triste del caso es que, apenas unos meses después de mi nacimiento, Tato Bores ya hacía reír a los argentinos con otro monólogo en el que planteaba las mismas cuestiones. Y así lo siguió haciendo por los siguientes 30 años…

 

 

 

Guillermo Luis Covernton es Dr. En Economía, (ESEADE). Magíster en Economía y Administración, (ESEADE). Es Profesor Titular Ordinario de Finanzas Públicas, Macroeconomía, y Emprendimiento de Negocios en la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires, (UCA). Ha sido profesor de Microeconomía, y Economía Política en la misma universidad. Fue Profesor Titular de Proceso Económico en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala, (UFM). Fue secretario de Confederaciones Rurales Argentinas, corredor de granos y miembro de la Cámara Arbitral de Cereales de la Bolsa de Comercio de Rosario. Fue asesor de la Comisión Nacional de Valores para el desarrollo de mercados de futuros y opciones. Fue director académico de la Fundación Bases. Es empresario y consultor.  Preside la asociación de Ex alumnos de ESEADE.