Las 5 etapas en la historia de la escuela austríaca de Economía

Por Adrián Ravier.  Publicado el 21/10/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/10/21/las-5-etapas-en-la-historia-de-la-escuela-austriaca-de-economia/

Las enseñanzas de esa corriente de pensamiento parecen estar ganando espacio en la opinión pública en la Argentina. Los personajes más importantes y sus contribuciones

Algunos economistas de la escuela austríaca: Ludwig von Mises, Gabriel Zanotti, Peter Boettke, Israel Kirzner, Friedrich Hayek y Carl Menger

En la historia del pensamiento económico una de las corrientes que se destacan es la de la escuela austríaca, la cual atravesó por 5 etapas, y comienza a extender su influencia en la sociedad argentina:

1. La Fundación (1871-1911). Surge con los Principios de Economía de Carl Menger, quien tuvo un importante debate con los historicistas alemanes pidiendo abandonar la búsqueda de regularidades y más bien buscando desarrollar leyes económicas de aplicación universal. También Menger fue crítico de la teoría del valor trabajo en la que se fundaba el pensamiento clásico, siendo parte de la revolución marginal.

Eugen Böhm Bawerk, por su parte, fue un estudioso de los aportes de Menger, pero llevó sus investigaciones más lejos, las que se pueden ver en su libro en tres tomos Capital e interés, porque comprendió rápidamente que estas ideas podían utilizarse para mostrar las contradicciones del marxismo.

2. La consolidación (1912-1945)Allí aparecen los aportes de Ludwig von Mises, primero con su Teoría del dinero y del crédito, y luego con la conformación de un seminario privado donde forma importantes alumnos. En 1922 Mises publica Socialismo, un libro que anticipa el fracaso de este sistema alternativo.

Su más brillante discípulo, Friedrich Hayek es quien extiende las investigaciones de Mises sobre el socialismo, y desarrolla su teoría del conocimiento; en la macroeconomía, agrega a la teoría austríaca del ciclo económico, una mayor profundización de la teoría del capital. Estas ideas resultan centrales en el debate de aquellos años sobre el cálculo económico frente a socialistas como Taylor y Lange, mientras que en el área macro, viaja a Londres para debatir con John Maynard Keynes y la Escuela de Cambridge.

Friedrich Hayek viajó a Londres para debatir con John Maynard Keynes (foto) y la Escuela de Cambridge

3. El aislamiento (1945-1973)Una sucesión de hechos rompe con el predominio de la Escuela Austriaca: a) Los nazis atacan Viena y los miembros de la Escuela Austriaca deben dispersarse. Mises se establece aislado en Ginebra, mientras que Hayek lo hace en Londres. Poco tiempo después Mises tiene que abandonar Europa y toma un barco a Nueva York. Hayek poco tiempo después se establece en la Escuela de Chicago; b) La economía se vuelve anglo-parlante en un momento en que todas las publicaciones austriacas estaban escritas en alemán. Mises y Hayek recién entonces empiezan a publicar sus contribuciones en inglés; c) La economía también abandona la lógica verbal para fundarse en modelos matemáticos y de equilibrio que estaban muy lejos de la metodología austríaca. Destacados economistas mencionan lo difícil que era “modelizar” hasta entonces; y d) La revolución keynesiana genera un cambio ideológico que choca con ciertas ideas liberales austríacas.

En esta etapa de aislamiento, sin embargo, la escuela austríaca logra reconstruirse, de nuevo, sobre la base de los esfuerzos de Mises y Hayek. Mises publica en 1949 La Acción Humana, su Tratado de Economía, además de formar un nuevo seminario privado en la Universidad de Nueva York donde forma alumnos.

4. El resurgimiento (1974-2000)Con la estanflación de los 70, y siendo evidente el desenlace de la revolución keynesiana, logra su resurgimiento en paralelo con la contrarrevolución monetarista. La Academia Sueca advierte que Friedrich Hayek había anticipado en los años 30 los problemas de las políticas keynesianas y le otorga el Premio Nobel en 1974 por sus aportes a la teoría del capital y los ciclos económicos, y también por ofrecer un estudio multidisciplinario que enriquece los estudios económicos.

Un año antes, en 1973, el Institute for Human Studies organiza un seminario con la presencia de tres destacados autores austriacos: Israel Kirzner, quien se doctoró bajo la tutela de Ludwig vonMises en Nueva York y desarrolló contribuciones a la empresarialidad; Murray Rothbard, quien desarrolló un nuevo tratado de economía, una moderna explicación de lo ocurrido en la crisis del treinta y sus contribuciones a la ética de la libertad; y Ludwig Lachmann, quien amplió el estudio macro de Hayek conectando la teoría del capital con las expectativas subjetivas y nuevos aportes a los ciclos económicos.

Israel Kirzner se doctoró bajo la tutela de Ludwig von Mises en Nueva York y desarrolló contribuciones a la empresarialidad

5. Las oportunidades de la especialización (2000-hoy). Fritz Machlup, y en la Argentina Gabriel Zanotti ofrecen contribuciones con una nueva metodología para la economía políticaPeter Klein y Nicolai Foss ofrecen aportes a la microeconomía que extienden los aportes de Kirzner sobre el proceso de mercado y desarrollan una nueva teoría austriaca de la empresa. Juan Sebastián Landoni es en Argentina el especialista en la materia; Peter Lewin amplía los aportes de Hayek sobre la teoría austriaca del capital, ofreciendo sus aportes a una teoría del capital en desequilibrio.

El economista argentino Nicolás Cachanosky ha escrito trabajos en coautoría con Lewin en esta materia. Steven Horwitz ofrece contribuciones a los microfundamentos de la macroeconomía. Roger Garrison desarrolló aportes a la macroeconomía basada en el capital, la que se enfrenta a los modelos keynesianos, monetaristas e incluso a la nueva macroeconomía clásica. Aun en el área de pobreza y desigualdad, pueden verse los trabajos de William Easterly, consistentes con la línea austríaca, colocando a Hayek como un experto.

Lo cierto es que cualquiera sea el área en la que los austrícos se introducen sus aportes parecen ser novedosos y reciben espacio en las revistas especializadas.

Compañeros de camino

La escuela austríaca, sin embargo, parece haber muerto, al menos en la forma en que existía décadas atrás. Ya no existe como un movimiento independiente en el que han contribuido Mises y Hayek y se enfrenta al resto de la profesión. Más bien, a partir del aporte de Peter Boettke, profesor en la George Mason University, los austríacos modernos comprendieron que pueden dialogar con otros teóricos de la economía y presentar un todo coherente para enfrentar a la economía neoclásica y sus modelos estáticos de equilibrio.

A partir del aporte de Peter Boettke, profesor en la George Mason University, los austríacos modernos comprendieron que pueden dialogar con otros teóricos de la economía

¿Quiénes serían entonces estos compañeros de camino? Varios premios Nobel que por sus aportes multidisciplinares consistentes con la línea Friedrich Hayek han ampliado los conocimientos de la nueva economía, como James M. Buchanan y la Escuela de la Elección Pública, quien junto a Gordon Tullock y Jeffrey Brennan, entre otros, estudian la conexión entre la economía y la políticaRonald Coase y el análisis económico del derecho; Douglass North y la Nueva Economía InstitucionalElinor Ostrom y la Escuela de Bloomington; Vernon Smith y la economía experimental, que integra la economía con la psicología.

El mainline economics es entonces la nueva economía de la que participa la Escuela Austríaca y que se propone hoy como un nuevo paradigma para dar respuestas a los problemas de siempre.

Es en este marco que la Argentina parece estar siguiendo un patrón a nivel mundial en defensa de la propiedad privada, la libertad individual, la economía de libre mercado y el gobierno limitado. Esta nueva manera de ver la economía enfrentará en lo que viene a las distintas formas de la economía dirigida, tanto socialista como intervencionista y populista.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Acerca de la demanda de dinero: una nota

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 16/10/2en: https://www.infobae.com/opinion/2021/10/16/acerca-de-la-demanda-de-dinero-una-nota/

Tal como explicaron oportunamente Milton Friedman y Friedrich Hayek, la causa de la inflación consiste en la expansión exógena de dinero, es decir, en su aumento debido a razones políticas

Milton Friedman y Friedrich Hayek

Dada las características de los lectores de este medio, no necesito referirme al significado de la ley de oferta y demanda pero estimo pertinente aludir a un aspecto clave de la teoría monetaria al efecto de poner algo de luz en un debate que se torna recurrente sobre esta materia que en no pocas oportunidades aparece opaco y pastoso.

Lo primero es recordar que la causa de la inflación consiste en la expansión exógena de dinero, es decir, en su aumento debido a razones políticas, extra mercado. Y la consecuencia central del proceso inflacionario estriba en la alteración de los precios relativos.

En otros términos, en un mercado abierto donde se siguieran las recomendaciones iniciadas en 1976 por el premio Nobel en economía Friedrich Hayek en su tan difundido libro en cuanto a la urgencia de independizar el dinero del aparato estatal para que la gente pudiera elegir el signo monetario de su agrado, en ese caso las producciones de moneda dependerán de las respectivas demandas. Si aumenta esa demanda, el valor de la unidad monetaria se eleva, lo cual es equivalente a decir que el poder adquisitivo se incrementa que es una señal para producir más dinero. Por ejemplo, supongamos que la gente prefiere el patrón oro de mercado, en la medida en que se eleva su demanda se hará más atractivo y económico explorar yacimientos auríferos y la consiguiente extracción significa una producción adicional endógena de dinero, a saber, aumento querido por el mercado. Los partidarios de contar con moneda de mercado no sostienen que la base monetaria debe ser constante. Salvando las distancias, es lo mismo que la producción de lechuga: su cantidad dependerá de lo que se requiera de esa verdura.

Decimos que el efecto de la inflación es el deterioro de los precios relativos, es decir, son los únicos indicadores con que cuentan los operadores económicos para conocer dónde hay rentabilidad y dónde no la hay (lo cual es otra manera de expresarse sobre el uso adecuado de los siempre escasos factores de producción). No es “el aumento generalizado de precios” como a veces equivocadamente se concluye puesto que si todos los precios galoparan al mismo ritmo (y tengamos en cuenta que los salarios son un precio) no habría problema con la inflación ya que no habría desequilibrio entre precios y salarios. Incluso no habría problema si la expansión fuera del cincuenta por ciento semanal, eso sí tendría que trasladarse el dinero en carretillas, habría que modificar las columnas en los libros contables, habría que introducir cambios en las computadoras pero, como queda dicho, no tendría lugar el fenómeno central del angustiante, desgastador y perverso desequilibrio entre precios e ingresos.

La expansión exógena va tocando distintos sectores en distintos momentos lo cual acelera la referida distorsión en los precios relativos. Pero incluso si se tirara el dinero desde un helicóptero en proporción a los ingresos de cada cual, como las preferencias son distintas las distorsiones aludidas irrumpen sin remedio. Como ha repetido otro premio Nobel en economía, Milton Friedmanla causa de la inflación es siempre monetaria y llevada a cabo por los gobiernos mientras sigamos con el fetichismo de la banca central. Por eso Friedman en sus conferencias en Israel en 1973 consignadas en su libro titulado Moneda y desarrollo económico nos dice: “Llego a la conclusión que la única manera de abstenerse de emplear la inflación como método impositivo es no tener banco central”. Y en su último libro sobre asuntos monetarios de 1992 titulado Monetary Mischief nuevamente concluye que “la moneda es un asunto demasiado serio como para dejarlo en manos de banqueros centrales.”

La referencia a las denominadas “causas multifacéticas” de la inflación son una muestra de la ignorancia en la materia y para disimular la falsificación y la estafa que realizan los gobiernos vía la banca central -sea de modo independiente o recibiendo instrucciones de burócratas instalados en otros reparticiones- ya que en cualquier circunstancia los banqueros centrales solo pueden operar en una de tres direcciones: expandir, contraer o dejar inalterada la base monetaria. Y cualquier decisión inexorablemente altera los precios relativos. La banca central no tiene salida, puede haber un asunto de grado más no de naturaleza: siempre será distinto a lo que la gente hubiera preferido. Si se pretendiera un contrafáctico preguntando qué ocurriría si los banqueros centrales tuvieran la bola de cristal y procedieran como lo hubiera hecho la gente, habría dos respuestas simultáneas: si hace lo mismo no hay razón para intervenir con ahorros de honorarios de funcionarios y, por otra parte, como no hay bola de cristal, el único modo de conocer las preferencias de la gente es dejarla que se exprese libremente.

Tampoco hay tal cosa como el generar inflación a puro rigor de expectativas ya que si alguien tiene la idea que los precios subirán y se anticipa a hacerlo con sus productos a la venta y no está convalidado por expansión monetaria previa deberá revertir su decisión si quiere evitar la quiebra. No es entonces debido a las expectativas que suben los precios sino por la expansión gubernamental (o contracción si se tratara de una deflación). En la misma línea argumental, el incremento de algunos costos nada tiene que ver con la inflación. Si sube el costo de cierto bien hay la posibilidad de seguir consumiendo la misma cantidad reduciendo el consumo de otros bienes o consumir menos del bien en cuestión al efecto de adquirir la misma cantidad de los otros.

En resumen, la sola modificación de la demanda de dinero hacia la baja no tiene relación causal alguna con la inflación a menos que se deba precisamente a la previa depreciación de la unidad monetaria por la expansión gubernamental pero no es debida a la caída en la demanda de dinero en sí misma sino que, reiteramos, en este caso se debe a la falsificación de dinero que provocan los aparatos estatales como un tributo no legislado y que afecta muy especialmente a los más necesitados. En este contexto los cambios en la demanda de dinero son una consecuencia de la estafa inflacionaria y no su causa. Dejando esto de lado, los cambios en la demanda de dinero sean caídas o incrementos libremente concebidos en el mercado son simplemente una representación de las preferencias del público y, por ende, la consecuente modificación de precios en esa situación responde a fenómenos endógenos.

En una próxima columna más extensa volveré sobre este tema monetario (a lo que agregaré las implicancias de los diferentes sistemas bancarios) vinculado a las reiteradas crisis económicas. Solo consigno aquí que en nuestro medio para revertir el mal endémico de la inflación -no referido a la antigua Caja de Conversión- más recientemente y por una razón de marketing se recurrió a la expresión “convertibilidad” a pesar de que en la literatura económica significa el intercambio de un recibo (billete) por mercancía (en nuestro caso, metálico) y no un papel de un color por otro papel de otro color que en rigor remite al modelo de tipo de cambio fijo con política monetaria pasiva. Una situación que terminó muy mal debido al déficit y la deuda producto del incremento del gasto público, además de la corrupción ajena al Ministerio de Economía pero abultada en otras reparticiones.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Joseph Schumpeter, quien no se consideraba miembro de la EAE, pero desarrolló varios de sus temas

Por Martín Krause. Publicada el 15/10/21 en: https://bazar.ufm.edu/joseph-schumpeter-quien-no-se-consideraba-miembro-la-eae-desarrollo-varios-emas/

Con los alumnos de la materia Historia del Pensamiento Económico II (Escuela Austriaca), vemos a un autor conocido pero que no se consideraba miembro de esa escuela. Se trata de Joseph Schumpeter. No obstante, sus contribuciones respecto a la función empresarial se ubican fácilmente en el marco de análisis austriaco y no en el neoclásico. No es lo único, también en Capitalismo, Socialismo y Democracia comparte con Mises y Hayek la crítica a la planificación e incluso adelanta algunos de los temas que desarrollarán luego autores del Public Choice. Leemos un texto publicado por el Fraser Institute de Canadá titulado «The Essential Schumpeter», que dice:  

«Durante sus estudios universitarios (en la Universidad de Viena), Schumpeter fue muy influenciado por diversos profesores –incluyendo a Friedrich von Wieser y Eugen von Böhm-Bawerk-, ambos estudiantes con Carl Menger, miembro fundador de la Escuela Austriaca. Ludwig von Mises, uno de los economistas más aclamados en la Escuela Austriaca, era compañero de estudios de Schumpeter en la Universidad de Viena. A diferencia de Mises y muchos contemporáneos en esa universidad, Schumpeter no se consideraba miembro de la Escuela Austriaca de Economía, y se describía como un conservador más que como un ‘austriaco’, en cuanto a la política económica.” 

“Si bien Schumpeter deseaba permanecer en Viena, sus mentores Böhm-Bawerk y von Wieser solo pudieron conseguirle una posición temporaria en la relativamente nueva Universidad de Czernowitz. Mientras estaba allí escribió lo que entonces se consideró un libro que era un descubrimiento sobre el progreso económico, titulado simplemente Teoría del Desarrollo Económico. Por primera vez, Schumpeter introdujo el papel central del emprendedor para explicar el progreso económico. El libro catapultó a Schumpeter a la fama muy rápido.” 

“El renombrado economista de Chicago Jacob Viner alabó el texto de Schumpeter, Historia del Análisis Económico, diciendo…. “por mucho margen es la contribución más constructiva, más original y más erudita y la contribución más brillante sobre la historia de las fases analíticas de nuestra disciplina que jamás se haya hecho. Sin embargo, fue el libro Capitalismo, Socialismo y Democracia, publicado en 1942 el que fuera su trabajo más popular y exitoso. El libro incluye muchos aportes de trabajos previos de Schumpeter pero es el más sucinto, y tal vez el más penetrante, análisis sobre la naturaleza del capitalismo. Schumpeter describe los mecanismos –emprendedores, innovación y reasignación del capital- que impulsan la “incesante” recreación del capitalismo. Es este núcleo dinámico del capitalismo que llevó a Schumpeter s utilizar la frase que mejor captura la singularidad del capitalismo empresarial: “destrucción creativa». 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

El problema no es la economía, es el Gobierno


Publicado el 16/10//21 en: https://economiaparatodos.net/el-problema-no-es-la-economia-es-el-gobierno/

En pos del relato, creyó en estadísticas que no existían y gran parte del electorado se lo hizo saber con singular rigor en casi todo el país

Uno de los tantos problemas que tiene el gobierno es que no solo inventa un relato para decir en sus discursos públicos, incluso inventa estadísticas que contradicen los mismos datos oficiales, sino que parece que ellos terminan comprando su propio relato. Terminan creyendo que es verdad.

Por ejemplo, a escasos cinco días de las elecciones, Victoria Tolosa Paz decía por televisión, sin que se le moviera un pelo, que el empleo privado se estaba recuperando, cuando en junio respecto a mayo los puestos de trabajo en el sector privado formal en relación de dependencia seguían cayendo y estaban 164.400 puestos menos que en febrero de 2020 y 169.100 puestos menos que en noviembre de 2019, que por cierto fue un año recesivo, todos datos del Ministerio de Trabajo.

Obviamente que el adverso resultado electoral del kirchnerismo no debe responder a un solo factor. La foto festejando un cumpleaños mientras todos estaban encerrados en cuarentena debe haber colmado la gota que rebalsó el vaso, pero tal vez la cuarentena eterna haya sido uno de los factores que más conspiraron contra el gobierno por la destrucción de puestos de trabajo. Esa cuarentena irracional y prepotente golpeó muy fuerte a los mismos votantes del kirchnerismo que no son solo los que reciben planes sociales. También afectó a pequeños comerciantes como el negocio de zapatos del barrio, el de ropa, el kiosco, el remisero, el taxista, al mozo del bar y del restaurante que vive de sus propinas y el listado sigue.

El tema es que de aquí a dos meses debería ocurrir un milagro para que la economía se recupere y la gente sienta un fuerte alivio, tanto en materia inflacionaria como en la posibilidad de recuperar puestos de trabajo perdidos.

Y la realidad es que eso no va a ocurrir. En materia inflacionaria el gobierno ya está utilizando todos los artilugios posibles para disimular el impacto inflacionario de la emisión monetaria. Desde el atraso de las tarifas de los servicios públicos hasta el atraso cambiario y pasando por la prohibición de exportar carne para tener asado artificialmente barato. Le quedaría establecer controles de precios más estrictos con el desabastecimiento de rigor y con eso no lograría recuperar el apoyo de los votantes.

El presidente lanzó una “novedosa medida” ensayada mil veces sin resultados positivos, como es enviar al Congreso un proyecto de ley de compre argentino. Al margen de tener un razonamiento que atrasa 40 años creyendo que en las economías modernas los puestos de trabajo los generan la industria en vez del sector servicios, lo cierto es que lo que hizo fue presentar un proyecto de ley que va a llevar un tiempo aprobarlo, que no va a tener resultados extraordinarios y que, si mágicamente los tuviese, serían para después de noviembre. O sea, se limita a formular un vago anuncio que no cambiará la situación del bolsillo de la gente en dos meses. Sigue haciendo discursos sin contenido.

Tolosa Paz dijo que el gobierno tiene que cambiar las herramientas que está utilizando. Difícil saber a qué se refiere pero de todas formas, el gobierno ya no tiene herramientas.

Este es un gobierno que solo sabe hacer populismo, y para hacer populismo hace falta tener recursos. Esos recursos no existen y aún haciendo populismo se hundió electoralmente.

El dilema que se le presenta al gobierno es que Alberto Fernández tiene la imagen totalmente agotada y difícilmente pueda recuperar credibilidad luego de estos casi dos desastrosos años de gestión. Para colmo, tiene una alianza política con Cristina Kirchner y La Campora que le impide atraer inversiones y el entusiasmo de los agentes económicos.

Un cambio de gabinete no lograría nada porque el problema no es Guzmán, que por cierto es un ministro de Economía desdibujado, el problema es Fernández, más el kirchnerismo, más La Campora que hacen incompatible su proyecto de poder político autocrático con la práctica de una sana política económica.

Cambiar de ministro de economía no sirve de nada en este contexto. No es que el ministro haga mal las cosas por su cuenta, tuvo el mandato de hacer mal las cosas.

En el eventual caso que Alberto Fernández renunciara, nada para asustarse porque está previsto en la Constitución Nacional y no tiene que ser un tabú analizar esa posibilidad, el reemplazo sería una Cristina Fernández que no sabría gobernar con escases de recursos o Massa que quedó tan golpeado políticamente como Alberto Fernández. Ningún relevo es opción para recuperar la confianza.

Por donde se mire la cosa, hay dos serios problemas. El primero y fundamental es que tendría que ocurrir un milagro para que el oficialismo genere confianza y atraiga inversiones para salir de este largo estancamiento. Esa posibilidad está fuera de toda lógica.

El segundo problema es que solo le queda aguantar como pueda hasta noviembre para que las variables económicas no se le desborden más. Si logra ese objetivo, al gobierno le quedan dos años más de mandato con baja credibilidad, toda la basura barrida bajo la alfombra y sin escoba (recursos) para quitar esa basura sin una crisis económica y social más profunda.

Es decir, están complicados en lo económico y en lo político, incluso en la generación de confianza. En síntesis, un problema retroalimenta a otro, la mala praxis económica alimenta el desgaste político y la política populista desgasta la economía.

Y como frutilla del postre, la bomba de las LELIQs que siguen acumulando presión.

El gobierno está en un problema sin solución posible, porque el gobierno es el problema.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Javier Milei

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 16/10/2en: https://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/alberto-benegas-lynch/javier-milei.html

Lo conocí hace tiempo a raíz de un almuerzo al que me invitó en La Biela de Buenos Aires, oportunidad en la que los dos prolongamos nuestras conversaciones hasta avanzada la tarde, ocasión en la que quedé impresionado tanto de sus lecturas de la doceava edición de mi texto de análisis económico como de diversos aportes académicos de la tradición de pensamiento liberal y, sobre todo, me llamó la atención su capacidad de síntesis y entrenamiento didáctico.

Luego me fui anoticiando de sus contribuciones muy relevantes en materia monetaria, laboral, fiscal y de comercio  exterior junto con sus elaboraciones referidas a los marcos institucionales y propuestas de reformas de gran fertilidad.

En otro orden de cosas de gran trascendencia, en momentos en que se parlotea sobre “derechos humanos”, surge con claridad meridiana que Milei considera el llamado aborto como homicidio en el seno materno, entre muchos otros, en consonancia con genetistas de renombre y las declaraciones oficiales de la Academia Nacional de Medicina argentina que enfatizan el fundamento científico del aserto.

En una fiesta de liberales en La City en Buenos Aires, uno de los amigos que venía realizando interesantes contribuciones en el mundo intelectual me consultó sobre su inclinación de participar en política y como respuesta le formulé la siguiente pregunta retórica: “¿Qué hubiera sido del mundo si Einstein en lugar de dedicarse a la física hubiera sido intendente del pueblo de Chivilcoy”. En esa instancia Milei pensaba seguir en el mundo académico publicando libros y dictando clases, pero más adelante estimó que era el momento para incrustar el mensaje liberal en el campo político por lo que, como es sabido, se postuló como pre-candidato a diputado por la ciudad de Buenos Aires con los alentadores resultados por todos conocidos…y en noviembre, para sobrevivir, hago votos fervientes para que todos los antichavistas autóctonos cierren filas frente a un enemigo común, a pesar de las diferencias de cada cual. La derrota del  chavismo en el nivel nacional en las elecciones primarias abre esperanzas.

Pero como decimos, más allá del recuento de votos lo relevante es no solo el haber pasado el mensaje vigoroso y sin concesiones en el terreno político, sumamente debilitado en el plano político desde hacía décadas y décadas – un campo absorbido por el estatismo de diversos colores con el interregno liderado por los meritorios esfuerzos de Álvaro Alsogaray- sino por ser el responsable de haber corrido el eje del debate en el  mundillo de la política y modificado agendas de otros competidores que aunque no creyeran en el mensaje se vieron obligados a sustituir su discurso incorporando aquí y allá cápsulas liberales. Es por esto que todos los argentinos partidarios de una sociedad libre le debemos inmenso agradecimiento a Javier Milei por esta faena descomunal y con la característica de enorme generosidad. Esto quedará en los anales de nuestro país como un paso decisivo en una batalla ganada que es de esperar sea aprovechada y continuada por otros.

En una oportunidad en un intercambio público que mantuve con Milei en la Universidad de Belgrano antes de este zafarrancho viral pude constatar el entusiasmo de los participantes que colmaron el aula magna a la que se acoplaron aulas contiguas con pantallas. Pero lo más importante no era el grosor de la audiencia sino la calidad de las preguntas que no eran de circunstancia sino que pusieron de manifiesto que había mucha biblioteca atrás de los muy jugosos interrogantes.

Habiendo dicho todo esto vuelvo a reiterar lo que le he comentado a Javier en privado y en público: no estoy para nada de acuerdo con algunos de sus modos. Creo que nunca se justifican, pueden denunciarse con énfasis maniobras y zancadillas y refutarse con vigor argumentos estatistas pero no recurrir a lenguaje soez puesto que estamos hablando de batalla cultural y una manifestación de la cultura son los modales. Y como he manifestado, la última vez en el antedicho encuentro académico en la Universidad de Belgrano, personalmente no uso improperios en público no porque carezca de imaginación puesto que se me ocurren intervenciones bastante creativas en esa línea, me abstengo porque de lo contario contribuiría a acentuar la cloaca que ya de por si está bastante esparcida en el medio argentino.

No se me escapa que hay quienes centran su atención en algunos de los modos de Milei como pretexto para ocultar la fenomenal envidia que los carcome y desvela debido al muy abultado arrastre que tiene especialmente entre los jóvenes. Hay otros tilingos que no hacen nada para contribuir a despejar ideas y desde sus poltronas critican algún exabrupto o su peinado sin percatarse que hay otros bien peinados -claro, los que conservan algún vestigio en el cuero cabelludo- y no dicen malas palabras pero nos agreden diariamente con sus inauditos atropellos.

En resumen, muchas gracias Milei por lo realizado hasta el momento y con los deseos que siga haciendo mucho más en los distintos territorios en los que ha incursionado, pues necesitamos con urgencia tiempo para seguir con la batalla cultural cuyo aspecto medular es el incalculable valor moral del respeto recíproco.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Contradicciones de un llamado liberalismo de izquierda

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 9/10/2en: https://www.infobae.com/opinion/2021/10/09/contradicciones-de-un-llamado-liberalismo-de-izquierda/

Sostener que uno es partidario de las libertades políticas y negar las económicas se traduce en la contradictoria visión de protección del continente abandonando el contenido

Jean-François Revel

El lenguaje es principalmente para pensar y luego para comunicar nuestros pensamientos, si se recurre a terminología pastosa, pastosas serán nuestras conclusiones. No se trata aquí de mala voluntad ni de intenciones aviesas, descontamos los mejores propósitos pero es necesario aclarar algunos conceptos. Hace muchos años escribí sobre el tema pero ahora analizo con algunas reflexiones adicionales que estimo pertinentes en vista que se vuelve a la carga con aquello del supuesto “izquierdismo liberal”.

En primer lugar, debe subrayarse que las izquierdas son estatistas aunque hayan traicionado su origen ya que sus partidarios se ubicaron a la izquierda del rey en la Revolución Francesa representando la contracara del poder pero luego resulta que con el tiempo se aliaron al uso ilimitado de las botas, esto es al abuso del poder más allá de las estrictas limitaciones para proteger derechos. En todo caso, hoy la izquierda se opone abiertamente al espíritu liberal de antiestatismo y salvaguarda de las autonomías individuales.

Sostener que se es partidario de las libertades políticas y negar las económicas se traduce en la contradictoria visión de protección del continente abandonando el contenido. Pero es que el continente es precisamente para proteger el contenido. Nada significa la protección de derechos políticos si no se protege el uso y la disposición de lo propio. En resumen, se trata de una contradicción en los términos. Es el sí pero no.

Ocurre que no pocos de los que se autodenominan liberales de izquierda están recorriendo un camino que habitualmente parte del marxismo cuyo aspecto medular declarado así por Marx y Engels en el Manifiesto Comunista de 1848, “pueden sin duda los comunistas resumir toda su teoría en esta sola expresión: abolición de la propiedad privada.” Este es el corazón del marxismo por más que intenten disimularlo los que se han dejado arrastrar y engañar por las fauces de Karl Marx. Estos personajes ahora en un tránsito lento y doloroso desde esos fangos pretenden salir de a poco utilizando lenguaje atrabiliario mezclando dos tradiciones diametralmente opuestas.

Por lo dicho es que pensadores como Ludwig von Mises han declarado que el eje central del liberalismo consiste en el respeto al derecho de propiedad privada. En 1920 este economista explicó que sin propiedad privada no hay posibilidad alguna de contar con precios puesto que son el reflejo de transacciones de derechos de propiedad y sin ellos no hay manera de saber como asignar los siempre escasos recursos. Como muchas veces he ilustrado, en esta situación no se puede saber si conviene construir caminos con oro o con asfalto y si alguien argumenta que con el metal aurífero esa fabricación se traduce en derroche es porque recordó los precios relativos antes de eliminarlos. Entonces sin propiedad privada no hay manera de llevar a cabo una evaluación de proyectos, de asentar una contabilidad ni de cálculo económico alguno. Es por ello que Mises demostró que estrictamente no hay tal cosa como economía socialista allí donde no es posible economizar.

Mal que les pese a los ex marxistas la economía es la rama del conocimiento que adolece de las mayores y más gruesas falacias, como ha dicho el premio Nobel en economía F. A. Hayek , es contraintuitiva, es decir, lo primero que pensamos en la materia está mal, es necesario volver a considerar detenidamente el asunto mirando con mucha atención los efectos a corto y largo plazo y, sobre todo, distinguir lo que se ve a primera vista de los que se sucede en la cadena causal.

Algunos distraídos le endilgan el adjetivo de economicistas a quienes se ocupan con detenimiento a explicar los muy distintos vericuetos de este territorio que es desafortunadamente el menos explorado. Esto no niega en absoluto la importancia fundamental de los aspectos éticos, filosóficos, epistemológicos, históricos y jurídicos que envuelven a la tradición de pensamiento liberal. Por eso es que se ha dicho y repetido hasta el cansancio que el liberalismo antes que nada es una concepción moral de respeto recíproco.

¿Qué les sucede entonces a los ex marxistas? Les parece que es un salto demasiado grande ir directamente al liberalismo por lo que necesitan un primer paso en ese adefesio que bautizaron como “liberalismo de izquierda”, al efecto de que el trago no resulte demasiado amargo en el reconocimiento de sus anteriores equivocaciones, pues como ha reconocido el ex marxista Bernard-Henri Lévy en su tan difundido Barbarism With a Human Face: “Aplíquese marxismo en cualquier país que se quiera y siempre encontrará un Gulag al final”. Como he escrito tantas veces, en lo personal, a juzgar por lo sucedido con muchos de mis condiscípulos en los dos doctorados que completé, hubiera sido trotskista o en el mejor de los casos keynesiano si no hubiera sido por la paciencia ilimitada de mi padre por mostrarme “otros lados de la biblioteca”.

Muchos de los ex marxistas están genuinamente preocupados por la condición social de los más vulnerables sin percatarse que el modo más rápido y efectivo de sacarlos de la pobreza es con el liberalismo que al abrir de par en par la energía creadora se maximizan las tasas de capitalización que constituyen la única causa de la elevación de salarios e ingresos en términos reales. Esa es la razón por la que son mayores en Alemania que en Uganda, no es que en el primer caso sean más generosos mientras que más amarretes en el segundo. No es tampoco asunto de recursos naturales, de climas ni de etnias. Japón es un cascote cuyo territorio es viable en un veinte por ciento, mientras que África contiene los mayores recursos naturales del planeta. Son marcos institucionales civilizados que respeten los derechos de las personas, por eso, como apunté con anterioridad, resulta muy alentador la difusión reciente de la larga tradición anglosajona de Law & Economics al efecto de comprender los estrechos lazos entre la economía y el derecho antes separados en nichos independientes que tanto daño han causado en lugar se sacar provecho de valiosas experiencias interdisciplinarias.

No se acaba de comprender que el mercado somos todos y que no es una cosa ni un lugar sino un proceso donde cada cual vota con sus compras y abstenciones de comprar lo cual va asignando factores de producción a los más eficientes para atender las necesidades de su prójimo. Y esto no tiene lugar por filantropía, es en interés directo de cada comerciante satisfacer las necesidades de terceros como el único camino en una sociedad libre al efecto de mejorar sus propios patrimonios. En este contexto, los principales enemigos del liberalismo son los empresarios prebendarios que se alían al poder de turno para explotar miserablemente a sus congéneres vía privilegios y mercados cautivos de distinta naturaleza. Son asaltantes de guante blanco que como no queda bien robarle las pertenecías a los vecinos a mano armada, hacen la faena con el apoyo de gobiernos con un disfraz legal.

Jean-François Revel que es un extraordinario ejemplo de quien revirtió completamente sus simpatías marxistas, en el prólogo que tuvo la generosidad de escribir para mi libro Las oligarquías reinantes consigna que la “imbricación de poder económico y de poder político es la principal fuente de corrupción en el mundo. Es por eso que la separación de la economía y el Estado es incluso más importante todavía que la separación entre la Iglesia y el Estado. Lo privado sin el mercado es tan catastrófico como la economía socialista.”

A los ex izquierdistas les quedan cicatrices como aquello de la “igualdad de oportunidades” sin ver que esa herramienta es absolutamente incompatible con la igualdad ante la ley. Como ya hemos ejemplificado antes, si juego al tenis con un profesional y me otorgan igualdad de oportunidades habrá, por ejemplo, que encadenarle una pierna al profesional del caso con lo que se habrá lesionado su derecho. Afortunadamente todos somos distintos en talentos, en fuerzas físicas y demás, en una sociedad libre las personas gozan de las mayores oportunidades posibles pero no iguales por las razones apuntadas. La igualdad es ante la ley no mediante ella y, dicho sea al pasar, reiteramos que este concepto vital está anclado a la idea de Justicia de “dar a cada uno lo suyo” y lo suyo remite nuevamente a la propiedad de cada cual.

Decimos que afortunadamente somos desiguales puesto que si los humanos fuéramos iguales se derrumbaría la división del trabajo y la consiguiente cooperación social: todos quisiéramos ser ingenieros y no habría panaderos, a todos nos gustaría la misma mujer y así sucesivamente…hasta la conversación resultaría en un tedio insoportable puesto que sería equivalente a la parla con el espejo.

En esta línea argumental es necesario contradecir la manía de la guillotina horizontal y entender que, como queda expresado, las desigualdades de rentas y patrimonios en un mercado abierto son consecuencia de las decisiones de la gente según cómo administre sus adquisiciones con lo que está de hecho premiando y estimulando a algunos y castigando a otros. El delta de ingresos y patrimonios o el Gini Ratio son irrelevantes en una sociedad libre, sólo describen las preferencias de la gente y para aprovechar los siempre escasos recursos es indispensable dejar inalteradas las decisiones del público consumidor. Y en este último sentido, es menester destacar la sandez de suponer que los consumidores se dejan embaucar por la publicidad lo cual de ser cierto podría convencerse a la gente a abandonar los automóviles y andar en monopatín o sustituir la electricidad y volver a las velas siempre y cuando se proceda con la suficiente dosis de publicidad (todo esto salvo los libros que patrocinan estas zonceras cuya publicidad sería “genuina”).

Por supuesto que el liberalismo está asentado en un proceso evolutivo ya que como ha enfatizado Karl Popper el conocimiento tiene la característica de la provisionalidad abierta a posibles refutaciones. De allí que sea tan ilustrativo y sabio el lema de la Royal Society de Londres: nullius in verba, a saber, que no hay palabras finales. Por eso son tan fértiles los debates también entre liberales ya que no somos una manada y detestamos el pensamiento único. Hay en este sentido muchos matices y discusiones que ayudan a vislumbrar otras perspectivas manteniendo el respeto recíproco como aspecto crucial de esta anti-ideología por excelencia, no en el sentido inocente del diccionario de conjunto de ideas ni siquiera en el sentido marxista de “falsa conciencia de clase” sino en el siendo más generalizado de algo cerrado, terminado e inexpugnable.

Es recomendable recordar que cuando se aplicó la Constitución liberal alberdiana nuestro país era la atracción universal puesto que los salarios e ingresos en términos reales eran muy superiores a los de Suiza, Alemania, Francia, Italia y España, la población se duplicaba cada diez años, teníamos todos los indicadores más relevantes similares o mejores que en Estados Unidos y nuestras exportaciones estaban a la altura de las de Canadá junto con maravillas culturales y educativas en todos los planos. Esto antes que nos azotara el estatismo peronista y sus imitadores con sus infames “conquistas sociales” que nos hundieron y nos siguen perjudicando machaconamente y empobreciendo en grados alarmantes.

Es de interés para los que todavía insisten en introducir algo de izquierda en el pastel liberal repasar la columna vertebral del espíritu de Alberdi quien lo resumió en el libro que explica nuestra Constitución fundadora a través de los siguientes dos pasajes vitales que debieran grabarse a fuego: “Si los derechos civiles del hombre pudiesen mantenerse por sí mismos al abrigo de todo ataque, es decir, si nadie atentara contra nuestra vida, persona, propiedad, libre acción, el gobierno del Estado sería inútil, su institución no tendría razón de existir” y también “¿Qué exige la riqueza de parte de la ley para producirse y crearse? Lo que Diógenes le exigía a Alejandro: que no le hiciera sombra.”

El antes mencionado Hayek con razón nos informa que la tan cacareada “justicia social” alude a la antítesis de Justicia pues apunta que el adjetivo social unido a cualquier sustantivo lo convierte en su antónimo. Eso ocurre con “constitucionalismo social” que se traduce en textos inconstitucionales puesto que son cheques en blanco para que los aparatos estatales hagan lo que les plazca con las vidas y haciendas ajenas en lugar de establecer estrictos límites al poder, o “derechos sociales” que se traducen en pseudo derechos puesto que implican succionar el fruto del trabajo ajeno. En esta misma dirección, la “justicia social” solo puede tener dos acepciones: una flagrante redundancia puesto que la justicia no puede ser mineral ni vegetal, es siempre social o la interpretación corriente que significa sacarles a unos lo que les pertenece para entregarles a otros lo que no les pertenece, es decir, lo contrario de la Justicia.

En resumen, hago votos para que los amigos que se autodenominan liberales de izquierda junten fuerzas y hagan el recorrido final y se proclamen liberales a secas para dejar atrás contradicciones bien alejadas también de aquél otro invento inaudito de “neoliberalismo” con lo que no se identifica ningún liberal serio de nuestro tiempo. Es como ha escrito Mario Vargas Llosa “en mi vida que va siendo larga, me he encontrado con muchos liberales y con muchos más que no son liberales pero nunca con un neoliberal”.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Donde no se entiende el derecho, hay miseria

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 2/10/2en: https://www.infobae.com/opinion/2021/10/02/donde-no-se-entiende-el-derecho-hay-miseria/

Vivimos la era de los pseudoderechos, que no pueden otorgarse sin lesionar derechos de terceros

Marco Aurelio Risolía

Las preocupaciones por la preservación del derecho vienen de lejos. Han surgido en la Grecia clásica con las preguntas sobre la dignidad del ser humano, en la Roma republicana con el énfasis en puntos de referencia extramuros de la norma positiva, en los Fueros anteriores a la España moderna con los juicios de manifestación y luego con las Cortes de Cádiz, en Inglaterra con el Habeas Corpus, el common law y la Carta Magna, en Estados Unidos con la severa limitación al poder y el derecho a la resistencia a la opresión, en la Revolución Francesa -antes de la contrarrevolución de los jacobinos- con el énfasis en la igualdad ante la ley y el derecho de propiedad y en todas las inspiraciones liberales que siguieron a esas raíces nobles.

Todo este tejido en pos de la libertad constituye el blanco principal de ataque de los totalitarismos que bajo muy diferentes disfraces conspiran contra el sacro respeto a las autonomías individuales propiciado por la larga tradición liberal. Como ha resumido Salvador de Madariaga en De la angustia a la libertad: “La libertad es pues la esencia misma de la vida. No es mera circunstancia cuya presencia mejora o su ausencia empeora, es la vida humana, el mismo aire que respira el hombre como espíritu consciente. Sin libertad no hay hombre, ni hay comunidad, porque el hombre cae al nivel de la bestia y la comunidad a la del rebaño.”

Por supuesto que el alarido de Madame Marie-Jeanne Roland está muy vigente en cuanto a “Oh! libertad cuantos crímenes se comenten en tu nombre”. Por ello es que resulta indispensable comprender esa definición muy difundida en la que ha insistido Friedrich Hayek en cuanto a que se trata de “ausencia de coacción de otros hombres”. No es lícito en este contexto extrapolar a la física o la biología, carece de sentido decir que el hombre no es libre de bajarse de un avión en pleno vuelo o que no es libre de ingerir arsénico sin padecer las consecuencias. La libertad se refiere a las relaciones sociales. Como apunta Thomas Sowell tampoco tiene sentido sostener que la pobreza no permite ser libres puesto que se trata de dos planos distintos, la pobreza extrema es una desgracia pero es de una naturaleza diferente a la libertad, del mismo modo ilustra Sowell que la constipación es una desgracia pero nada tiene que ver con la libertad. Por otra parte todos provenimos de las cuevas y de la miseria más brutal y en libertad se pudo progresar mientras que en otros casos donde la libertad está ausente no hubo ni hay progreso moral y material, sin perjuicio de comprender que todos somos pobres o ricos según con quién nos comparemos.

En este sentido la libertad es negativa en el sentido de la definición hayekiana por lo que no tiene base de sustentación el proponer una denominada “libertad positiva” puesto que la confunde con oportunidad. Una persona puede carecer de la oportunidad de adquirir una bicicleta de lo cual no se sigue que deje de ser libre, de lo contrario deberíamos concluir que solo los multimillonarios son libres aunque incluso ellos, dado que los recursos son siempre limitados tendrían su libertad restringida puesto que, por ejemplo, no podrían adquirir la Luna. Con este razonamiento absurdo deberíamos decir que todos somos esclavos pero en verdad lo somos mientras nos atropellen nuestros derechos pero no lo somos si no estamos sometidos a la coacción de terceros.

En nuestro medio ha habido grandes maestros del derecho que es muy pertinente repasar como Marco Aurelio Risolía, Segundo Linares Quintana, Juan González Calderón, Gregorio Badeni y antes que ellos Amancio Alcorta, José Manuel Estrada y aun antes Juan Bautista Alberdi y su notable Fragmento preliminar al estudio del derecho. Como ha puesto en evidencia Jellinek “el derecho es un mínimo de ética” entendido como la necesaria legislación para proteger los derechos de las personas en sus relaciones interpersonales, lo cual aclaramos se traduce en el respeto irrestricto a los proyectos de vida de otros, situación que no agota la ética que abarca no solo las aludidas relaciones interpersonales sino las intrapersonales pero que no hacen a las normas de convivencia civilizada y está por tanto reservadas al fuero interno de cada cual. En una sociedad abierta cada uno hace lo que le plazca con su vida siempre y cuando no se lesione derechos de otros.

Lamentablemente en el mundo en que vivimos estamos parcial o totalmente esclavizados por un Leviatán desbocado que se financia con impuestos exorbitantes, inflaciones ilimitadas y endeudamientos astronómicos, todo en un contexto de regulaciones asfixiantes. Como dijimos al abrir esta nota periodística, las raíces de la libertad consisten en ponerle bridas al poder mientras que en la actualidad, en gran medida, se otorgan cartas en blanco para que los aparatos estatales hagan lo que les plazca con nuestras vidas y haciendas. Esto deriva de la flagrante incomprensión del significado del derecho, de allí es que se acepte la sandez de sostener que “frente a una necesidad nace un derecho” y consecuentemente se promulguen constituciones inconstitucionales y legislaciones contrarias al respeto recíproco con lo que se demuele el derecho.

En otra oportunidad hemos abordado la antedicha sandez y ahora la resumimos en una cápsula para luego seguir con otros aspectos fundamentales del derecho. A todo derecho corresponde una obligación. Si una persona gana diez en el mercado laboral hay la obligación universal de respetarle ese ingreso, pero si ganando lo dicho la persona pretende que el gobierno le asegure veinte y el aparato estatal procede en consecuencia, esto se traduce en que otros deben hacerse cargo por la fuerza de la diferencia lo cual implica una lesión al derecho de esos otros por lo que estamos frente a un pseudoderecho. Vivimos la era de los pseudoderechos: “derecho a una vivienda digna”, “derecho a vitaminas e hidratos de carbono”, “derecho a un salario adecuado”, “derecho a la recreación” y similares. Son todos pseudoderechos, como queda dicho, no pueden otorgarse sin lesionar derechos de terceros.

En este ámbito se hace necesario insistir en la importancia crucial del derecho de propiedad. Esta institución se torna indispensable al efecto de darle el mejor uso a los siempre escasos recursos disponibles. En las transacciones cotidianas el comerciante que acierta en las preferencias de su prójimo obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos. El cuadro de ganancias y pérdidas no es una situación irrevocable, se modifica según se modifique la eficiencia del empresario para atender los deseos de sus congéneres. Desde luego que no nos referimos a los que la juegan de empresarios pero están vinculados al poder de turno para obtener privilegios de diversa naturaleza puesto que explotan a sus semejantes con precios mayores, calidades inferiores o las dos cosas al mismo tiempo.

Como se ha puesto de relieve la intervención en los precios afecta el derecho de propiedad y en el extremo la abolición de la propiedad elimina precios y por ende no hay posibilidad alguna de evaluar proyectos, de llevar registros contables y en general de todo cálculo económico. Como hemos ejemplificado antes, en este contexto no se sabe si conviene construir carreteras con pavimento o con oro puesto que se ha barrido con los únicos indicadores que tiene el mercado para operar y es imposible conocer la mejor variante técnica puesto que es inseparable de su costo lo cual, como decimos, no se conoce si no hay precios de mercado. Sin llegar a este extremo, en la medida en que los aparatos estatales si inmiscuyen con los precios se desdibujan las antedichas señales y por ende se consume capital que es el único factor que permite el incremento de salarios e ingresos en términos reales. En otros términos, afectar el derecho de propiedad empobrece a todos pero muy especialmente a los más necesitados puesto que son los más afectados por el derroche.

Entonces decir que “frente a toda necesidad nace un derecho” no solo es una sandez mayúscula sino que constituye un imposible puesto que, como queda dicho, las necesidades son ilimitadas y los recursos escasos por lo que no hay de todo para todos todo el tiempo lo cual sería Jauja, situación en la cual no habría precios ya que todo sería gratuito pero no se necesita ser un economista para saber que en la vida nada es gratis, todo tiene un costo.

Para ilustrar la relevancia del derecho de propiedad, hemos puesto antes el ejemplo de lo que ocurría con el ganado vacuno en nuestro continente: quien se topaba con un animal lo achuraba para engullirlo o lo cuereaba y dejaba el resto a las aves de rapiña con lo que se corría el riesgo de la extinción de estos animales hasta que apareció la tecnología más avanzada de la época que consistió primero en la marca y luego el alambrado con lo que los propietarios podían reproducir y defenderse de la extinción. Esto mismo ocurrió con las manadas de elefantes en África: al asignar derechos de propiedad los titulares estaban incentivados a mantener y reproducir y no dejar a la suerte que se ametrallaran en busca de marfil. La misma Justicia es inseparable del derecho de propiedad puesto que la definición clásica es “dar a cada uno lo suyo” y lo suyo remite a la propiedad y ésta es inseparable del proceso de mercado, es decir, del respeto a las transacciones entre propietarios de dinero, bienes y servicios.

A primera vista parece incomprensible la poca capacidad de mirar lo que viene ocurriendo en el mundo para percatarse que en la medida en que tiene lugar la libertad hay progreso moral y material mientras que ocurre lo contrario donde no hay libertad lo cual, nuevamente reiteramos, perjudica a todos pero muy especialmente a los más necesitados y vulnerables. Decimos que es incomprensible a primera vista puesto que si ahondamos en el asunto descubrimos que el tema proviene de sistemas de educación que son en realidad aparatos de adoctrinamiento totalitario por lo que no resulta relevante que en un país todos sean muy ricos, porque si prosigue el referido adoctrinamiento los egresados marcharán en las plazas a favor del marxismo con el librito de Mao en la mano. No parece que seamos capaces de prestar atención de lo que tiene lugar en la retaguardia y entonces aparecen las sorpresas mayúsculas en países en los que aparentemente se han adoptado medidas liberalizadoras que elevan el nivel de vida y, sin embargo, hay protestas de indignados que pretenden revertir las políticas que con sus pros y sus contras han sido bienhechoras. En otras ocasiones nos hemos detenido en propuestas para revertir el mencionado adoctrinamiento pero ahora nos limitamos al tema que estamos abordando sobre la naturaleza del derecho y la miseria moral y material que irrumpe debido a su desconocimiento.

El antes mencionado Marco Aurelio Risolía en su formidable tesis doctoral de 1946 titulada Soberanía y crisis del contrato advertía de las aberraciones como la teoría de la lesión, el denominado abuso del derecho y la imprevisión que luego se incorporaron al Código Civil destruyendo parte esencial de las relaciones contractuales en el medio argentino. De todos modos, hay esperanza de rectificación ahora que se ha introducido la tradición anglosajona en ámbitos argentinos conocida como Derecho y Economía puesto que la interconexión de estos dos campos permite visualizar con mayor precisión el valor de la libertad en áreas antes separadas que no permitían sacar provecho de la experiencia interdisciplinaria que se fortalece recíprocamente. Tengo el privilegio de haber dirigido la tesis doctoral en economía del profesor Juan Sola quien es también doctor en derecho y que ha sido el pionero en introducir e implementar la referida tradición en la Universidad de Buenos Aires.

Vertientes de esta tradición, entre otros aspectos vitales, tienen la virtud no solo de ponderar la relevancia crucial del derecho de propiedad y los contratos sino de poner en evidencia los graves efectos de la manía del redistribucionismo que invariablemente mal asigna factores productivos lo cual repercute en los bolsillos de la gente al contraer salarios e ingresos en términos reales empobreciendo a quienes se declama hay que ayudar.

En resumen, el problema es el desconocimiento del derecho que remite a marcos institucionales deficientes, una situación que sucede en primer lugar en las aulas donde, salvo honrosas excepciones, los egresados no son abogados en el sentido de defensores del derecho sino estudiantes de leyes que pueden recitar sus números, incisos y párrafos pero que no solo no tienen idea de su fundamento jurídico por estar impregnados de positivismo legal sino que se constituyen en los mayores artífices de la demolición.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

El riesgo de profundizar la crisis para dar vuelta el resultado de las PASO

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 22/9/21 en: https://economiaparatodos.net/el-riesgo-de-profundizar-la-crisis-para-dar-vuelta-el-resultado-de-las-paso/

Una lectura parcial de la ejecución del Presupuesto 2021 puede llevar a tomar medidas que generen mayores costos que beneficios, no sólo para la coalición de gobierno, sino para la sociedad en su conjunto

De acuerdo a la carta pública que hizo la vicepresidente Cristina Fernández, una de las causas del resultado adverso de las PASO para el Frente de Todos fue el ajuste fiscal que hizo el gobierno que ella ayudó a formar.

No se entiende muy bien qué quiere decir con que hubo un ajuste fiscal, porque si bien hubo algunos ítems del presupuesto que cayeron en términos reales, otros subieron muy por encima de la tasa de inflación.

En primer lugar, no es comparable el gasto de este año con el del año pasado, cuando su gobierno mantuvo encerrado durante meses a todo el país, paralizando la economía y generando una fenomenal caída del PBI.

Lo concreto es que el año pasado los gastos destinados a COVID 19 sumaron $ 1,76 billones entre programas de subsidios a personas como los IFE, ATP, Bono a Jubilados y Pensionados, etc., postergación de pagos de impuestos, créditos a empresas y apoyo a las provincias que, al paralizarse la economía, no recaudaban impuestos provinciales ni recibían recursos por coparticipación porque la recaudación nacional caía como piano de piso once.

El presupuesto de este año tiene previsto destinar al COVID 19 recursos por $ 417.187 millones donde solo $ 91.034 millones son para comprar vacunas, el resto son programas sociales ligados al COVID 19. Es decir, mucho menos que el año pasado.

Por otro lado, cuando uno mira la evolución del gasto público primario, sin incluir los intereses de la deuda, en los primeros 7 meses del año, se va a encontrar con un aumento interanual del gasto del 34%, es o sea, por debajo de la tasa de inflación. La vicepresidente podría argumentar que ahí está el famoso ajuste al que hace mención. Pero ojo que hubo rubros que aumentaron bien por arriba de la tasa de inflación como son los subsidios económicos que crecieron casi el 75% comparando los primeros 7 meses de 2021 versus el mismo período de 2020.

Gráfico 1

Entre el 2006 y el 2015 el kirchnerismo gasto la friolera de US$ 161.000 millones en subsidios económicos para tener tarifas artificialmente bajas. En 2014 Cristina Fernández llegó a gastar 5,13% del PBI en subsidios económicos generando un fenomenal despilfarro de recursos, al punto tal que de ser Argentina un exportador de gas, terminó importando barcos con gas licuado para abastecer el mercado interno a un costo mucho mayor que si se hubiese permitido seguir produciendo y exportando gas.

Gráfico 2

Dejando de lado los precios internacionales, si uno observa las exportaciones de combustibles y energía en volúmenes, se puede observar el fenomenal crecimiento que tuvieron a partir de las privatizaciones, sector que tuvo uno de los mejores marcos jurídicos para operar.

Pero como puede verse en el gráfico 2, en 2003 llegó el kirchnerismo y con sus políticas populistas hizo retroceder las exportaciones de combustibles y energía hasta los niveles de principios de los 90, y encima hubo que importar energía. Peor no lo podrían haber hecho.

Agreguemos a este dato los 10 millones de cabeza de ganado que se consumieron por las restricciones a las exportaciones, equivalentes a una pérdida de US$ 30.000 millones, y el destrozo productivo que hizo el kirchnerismo es de proporciones bíblicas.

Ella cree que estas son políticas expansivas, cuando en realidad son generadoras de pobreza porque destruyen stock de capital, reducen los puestos de trabajo, la productividad de la economía y hacen caer el salario real.

Volviendo brevemente a gasto de este año, también hay que descontar el apoyo a las provincias que el año pasado le dio el gobierno nacional. Claro que todo eso fue fruto de una fenomenal expansión monetaria que empezó a tener impacto ni bien se comenzó a flexibilizar la brutal cuarentena que impuso el gobierno al que pertenece Cristina Fernández.

Sí caen los ingresos reales de los jubilados, pensionados y planes sociales. El ajuste pasó por esos rubros. Pero ella pretende que no haya ningún ajuste en ningún rubro y se emita moneda como si nada fuera a pasar.

La tasa de inflación ya supera el 51% anual aun con las tarifas de los servicios públicos pisados y el tipo de cambio oficial aumentando solo el 1% mensual contra una inflación promedio del 3,6% promedio mensual entre enero y agosto de este año.

Encima la deuda del BCRA ya supera los $ 4 billones generando un déficit cuasifiscal de casi 5 puntos del PBI.

Sobre estos datos de altísima inflación, atraso de las tarifas de los servicios públicos y del tipo de cambio y un cuasifiscal desbordado, pretende hacer política fiscal expansiva financiada con expansión monetaria. En el medio de un BCRA que agoniza de reservas y un peso que nadie quiere tener como reserva de valor.

Cristina Kirchner pretende apagar el incendio con un balde de nafta y no parece interesarle que se incendie el país. Su prioridad se limitaría dar vuelta el resultado de las PASO para solucionar los problemas judiciales que tiene el kirchnerismo.

En otras palabras, todo parece indicar que está dispuesta a incendiar el país con tal de dar vuelta un resultado electoral que, aparentemente, ya es irreversible.

Todo este destrozo económico posiblemente la gente lo termine pagando pague luego de las elecciones, sino no es que todo vuela antes por los aires.

En definitiva, han puesto la economía al servicio de un resultado electoral. Si falla no importa, porque lo importante es dar vuelta las PASO, en vez poner el país en la senda del crecimiento.

Todo el país bailando al son de los problemas judiciales de un grupo de personas que pretenden tener el poder absoluto para salvarse ellas, aunque queden hilachas de Argentina.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

El DNU del Gobierno para usar los DEGs que envió el FMI: la pirueta contable cierra, lo que no cierra es la macro

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 19/9/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/09/19/el-dnu-del-gobierno-para-usar-los-degs-que-envio-el-fmi-la-pirueta-contable-cierra-lo-que-no-cierra-es-la-macro/

La maniobra oficial debilita aún más la posición del BCRA y sólo le sirve para financiar más gasto público emitiendo pesos que cada día valen menos. El Gobierno va armando así una tormenta perfecta

Imagen de archivo de billetes de 100 pesos argentinos.
El BCRA necesita una excusa para poder seguir dándole al Tesoro “Adelantos Transitorios” que permitan financiar más gasto público REUTERS/Agustin Marcarian/Ilustración/Foto de Archivo

Una vez más el gobierno recurre a la contabilidad creativa para financiar el desequilibrio fiscal utilizando el regalo que le cayó del cielo: los US$ 4.334 millones equivalentes en Derechos Especiales de Giro (DEGs) que recibió del FMI.

¿Cómo es la estrategia? El Tesoro le vende al BCRA los DEGs por el equivalente a $ 422.174 millones. Obviamente que el BCRA esos pesos tiene que emitirlos. A los pesos emitidos contra los DEGs que le da el Central el Tesoro los usa para cancelar parte de la deuda que tiene con dicha entidad por Adelantos Transitorios, que son los pesos emitidos por el BCRA para financiar al Tesoro en el pasado. Esta cancelación parcial la hace para que las autoridades del Central no incumplan la ley de Carta Orgánica de la entidad y puedan seguir emitiendo para financiar el gasto público.

Pero, al mismo tiempo, el Tesoro emite una Letra Intransferible en dólares por el monto de US$ 4.334 millones que le entrega al BCRA a cambio de los DEGs y con éstos le paga al FMI la deuda que vence en lo que resta del año, para no entrar en default con el organismo. ¿Por qué el Tesoro emite esos US$ 4.334 millones de letras Intransferibles? Para que queden en el “activo” del BCRA y éste le entregue los DEGs para pagarle la deuda al FMI.

Triple mortal

Hasta acá, haciendo un triple salto mortal, el BCRA cumple con la partida doble de contabilidad desarrollada por el fraile Luca Pacioli allá por 1494. El tema es que se quedará con US$ 4.334 millones de Letras de un insolvente, el Tesoro. El Central no solo tiene problemas patrimoniales, sino que además recibe un bono de un insolvente. En otras palabras: un insolvente financia a otro insolvente que supuestamente lo “fortalece” con sus pagarés de insolvente.

Para tener una idea, el último balance semanal del BCRA muestra en el activo Letras Intransferibles del Tesoro por el equivalente a USD 53.377 millones y reservas brutas por US$ 45.900 millones. Es decir, ya tiene más bonos de un insolvente que reservas brutas. Si tomamos las reservas netas, la situación del BCRA es horrorosa. Y si tomamos las líquidas, para salir corriendo.

Ahora bien, dejemos de lado la contabilidad creativa y veamos qué pasa con la macro. En definitiva, el BCRA emite pesos para financiar al Tesoro en su fiesta de aumento del gasto público. La pregunta pertinente es: ¿querrá la gente esos pesos emitidos por el BCRA? La demanda de pesos no crece, de manera que cuando esos pesos entren en circulación van a generar presiones inflacionarias que se van a ir al dólar blue y/o a precios. O sea, a pesar que se emita contra los DEGs, cuando éstos vayan de vuelta al FMI para cancelar la deuda que vence este año, los pesos emitidos habrán quedado respaldados por las Letras Intransferibles de un insolvente, el Tesoro.

El dólar blue retomó el alza y recrudeció la tensión cambiaria
Los dos extremos de la maniobra: el ministro de Economía, Martín Guzmán, responsable del Tesoro, y Miguel Pesce, titular del BCRA

La emisión monetaria de toda esta pirueta contable equivale al 15% de la Base Monetaria. Difícilmente el mercado digiera esta mayor cantidad de pesos. Lo que puede hacer el Central es retirar parte de esa emisión colocando más LELIQs en los bancos, que las seguirán comprando con los depósitos de la gente. El Gobierno tiene que rezar para que la gente no vaya a retirar los pesos de los bancos y haga estallar el sistema, porque el BCRA no tiene cómo pagarle a los bancos las LELIQs que le compraron con la plata de sus depositantes.

Comparación preocupante

Actualmente el total de deuda emitida por el BCRA equivale a 1,5 veces la Base Monetaria. Si el BCRA absorbiera los pesos emitidos por los DEGs vía LELIQs pasaría la deuda pasaría a equivaler 1,6 veces la base monetaria. Para dar una referencia: cuando estalló la crisis del 2018 que llevó a Cambiemos a la derrota electoral, esa relación era de 1,4 veces la Base Monetaria. El kirchnerismo no está haciendo nada diferente a lo que en su momento hizo Cambiemos, que emitía pesos contra deuda externa para financiar el gasto público. Lo hacía con deuda voluntaria que colocaba en el mercado. Ahora el kirchnerismo lo hace contra el “despreciable” FMI, que tanto detesta y denuncia.

En síntesis, la pirueta contable para poder emitir más pesos sin afectar jurídicamente al directorio del BCRA le cierra al gobierno. Lo que no le cierra es la macro, porque al final del día va a estar financiando más gasto público con más emisión monetaria, pero sin tener reservas para dominar el mercado de cambios si este se le desboca.

La gente no quiere los pesos que emite el BCRA y por lo tanto el lector puede firmar que luego de toda esta voltereta contable estará peor: con más inflación y un BCRA contablemente más débil, y seguirán pendientes de resolución el atraso de las tarifas de los servicios públicos y del tipo de cambio oficial.

El gobierno está armando la tormenta perfecta.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

El mito del capitalismo “de estado”

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2021/09/el-mito-del-capitalismo-de-estado.html

“En América Latina y en Colombia no se dieron revoluciones democráticas y este es un elemento clave de por qué el Estado no ha sido un instrumento de desarrollo capitalista permanente.”

Francamente, no vemos el punto de contacto entre “revoluciones democráticas” y el estado/gobierno como “instrumento de desarrollo capitalista permanente”, ni tampoco queda claro a qué se refiere el autor con la locución “revoluciones democráticas” las que reputa “inexistentes” en América latina y en Colombia.

Si lo que quiere decir es que las instituciones democráticas que se pretendieron implantar en el continente no han sido consistentes con lo que la mayoría de la gente (sean legos o doctos) consideran una democracia, quizás podríamos estar de acuerdo con el mismo. Ahora bien, aun así y todo, que observe en ello un factor “clave” en el hecho de que el gobierno/estado no hubiera sido “instrumento de desarrollo capitalista” no puede entenderse desde el punto de vista que hemos venido esbozando, porque -conforme ya desarrollamos- ningún gobierno/estado puede serlo, ni cumplir siquiera provisoriamente con ese papel.

El carácter polisémico del vocablo capitalismo utilizado sobre todo en el sentido peyorativo que le supo dar el marxismo, genera desde su popularización una variedad de significados que desdibujan su concepto quitándole precisión y confundiéndolo con otros que no tienen que ver con él, parcial o totalmente. El capitalismo es un orden espontáneo (F. v. Hayek) de tal suerte que, el estado/gobierno no es ni puede ser “instrumento” del mismo, y menos aún para su “desarrollo”. Antes por el contrario, la relación entre estado y capitalismo siempre ha sido conflictiva y contrapuesta, ya que el estado/gobierno es el aparato de coacción social, y el capitalismo nace y se desarrolla sola y exclusivamente en un ámbito de libertad social.   

“Frecuentemente sectores privilegiados han considerado al Estado como de su propiedad particular. En ciertas fases ese estado ha pretendido reemplazar este desarrollo social mediante el corporativismo – gremios de la producción, grupos financieros y sindicatos de trabajadores – y el capitalismo de Estado con resultados positivos durante un tiempo, para después generar condiciones en las que políticos y sindicatos de trabajadores públicos capturan las rentas públicas para ellos y el desarrollo es ahogado por espirales inflacionarias e inestabilidad macroeconómica.”[1]

Si bien no explica, en su caso, qué entiende por “capitalismo de estado” parece claro que lo considera algo diferente al corporativismo del que habla en primer lugar. Podemos pensar entonces que por tal “capitalismo” participa de la idea que es un sinónimo de socialismo, como en términos más o menos parecidos, lo tratan el resto de los autores examinados con anterioridad.

Lo verdaderamente curioso es que diga de dicha conjunción de corporativismo y socialismo que la misma hubiera dado “resultados positivos durante un tiempo”. Lamentablemente no explícita cuales fueron esos “resultados”, por lo que no podemos analizarlos, ni mucho menos evaluarlos, pero no conocemos resultados de ese tipo en ninguna experiencia a nivel mundial, cierto es -en cambio- que el socialismo genera resultados muy positivos para los líderes políticos que lo aplican, que son los únicos que se benefician del sistema: una minoría a costa de una mayoría que mantiene sus lujos.

Para la elite gobernante esos resultados no son positivos solamente durante un tiempo sino que se prolongan en la misma medida que el régimen de esclavitud socialista se extienda, y en la proporción que la sociedad a la cual esclaviza tenga o le quede algo para producir. Más allá de ello, ningún estado/gobierno ha sido jamás factor ni gestor de desarrollo de ningún pueblo. Por lo tanto, las “condiciones” que termina apuntando el autor en virtud de las cuales “políticos y sindicatos de trabajadores públicos capturan las rentas públicas para ellos” no son en modo alguno de extrañar, ya que constituyen consecuencia lógica y natural del sistema corporativista que -en última instancia- es simplemente una variante del socialismo.

Pero incluso existen autores que al régimen comunista cubano también llaman “capitalismo de estado” dejando de lado los vocablos comunismo y socialismo:

“El país muestra una ineficiente organización productiva e institucional, con una mezcla de lo público y lo privado. En esta mixtura domina un capitalismo de Estado, en donde el gobierno es el mercado principal interno, para que los intereses puedan explotar la mano de obra, los recursos primarios y el paisaje nacional. A su vez, lo que más atrae a los dirigentes y burócratas cubanos son los fondos, tecnologías y vínculos comerciales y financieros de los inversores extranjeros.”[2]

Repitamos que, ningún gobierno puede “reemplazar” al mercado. Es una aberración creer y -más aun- afirmar cosa semejante. Cierto es que el socialismo y el comunismo siempre han pretendido hacerlo (en rigor es su objetivo principal) pero jamás lo han logrado, ni pueden conseguirlo, ni lo conseguirán nunca.

L. v. Mises ya explicó con suficiente claridad que no es posible ningún “sistema mixto” entre el capitalismo y el socialismo. Los medios de producción no pueden ser poseídos por el estado/gobierno a título de propiedad sino de usurpación, y que aun así no puede explotarlos, porque al restringir o desaparecer la propiedad privada también se esfuman las señales que el mercado libre provee para que cualquier economía pueda funcionar, es decir, los precios. Sin estas herramientas propias del mercado libre, los estados/gobiernos carecen de datos ciertos y fidedignos, y los mismos se trasforman en un juego de adivinanzas a la hora de saber qué, cómo, cuánto y cuándo producir. Esto ocasiona des-economías o -más correctamente denominados- despilfarros de capital.

Si el control de la economía no es total, los resultados de los experimentos mixtos -que L. v. Mises llama intervencionismo– son cada vez más insatisfactorios desde el propio punto de vista de los burócratas interventores. Es esto lo que hace que el gobierno no pueda conformarse controlando un solo precio o una serie de precios de varios productos sino que tenga que ir controlando todos los de la cadena de producción, hasta que todas las ramas elaborativas queden intervenidas, desapareciendo el mercado libre y con él, el capitalismo (incluyendo tal extraña cosa como el “de estado”). 


[1] Salomón Kalmanovitz “LAS INSTITUCIONES COLOMBIANAS EN EL SIGLO XX” Pág. 5. Publicado en www.hacer.org

[2] Puerta, Ricardo. Corrupción en Cuba y cómo combatirla. – 1a ed.- Buenos Aires: Fundación CADAL, 2004. Pág. 165

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina