Monthly Archives: julio 2013

“Herramientas de gestión en el retail moderno en un entorno cambiante y competitivo”

Martes 6 de Agosto ( 19 a 22 horas)

 

  • El mercado de Perú en Latam y el negocio de retail
  • Herramientas e indicadores de gestión para el retail
  • La estrategia del Océano Azul. Un nuevo enfoque estratégico para los negocios

 

José Alejandro Cornejo Medina (Perú)

Graduado en Ciencias Políticas y Jurídicas de la Universidad Católica Santa Maria de la ciudad de Arequipa.  PADE de Marketing de ESAN,  Diploma en Retail Management UPC, Diplomado Internacional de Marketing ESAN. Director de Marketing de Albis, ex gerente regional de Laboratorios Hoffman La Roche. Con mas de 25 años de experiencia en el campo farmacéutico, y 16 años de orientación al retail. Ganador del Premio Creatividad Empresarial en la categoria Salud -año 2000 – CIPA S.A – Laboratorios Perugen . Representante y expositor a nombre del Peru – PROMPEX – Evento Latin Pharma En 3 paises diferentes  / Buenos Aires – Argentina – Cartagena – Colombia / Santiago – Chile . Profesor y expositor en diversas universidades de Lima y el interior del país (UNSA AREQUIPA – Antenor Orrego TRUJILLO).  Conferencista en coaching retail – Bolivia – Colombia – Argentina . Conferencista en Eventos Internacionales en el rubro farmacéutico. Asesor de la Alta Dirección del Ministerio de Salud Consultor empresarial para AMS Synergies de España. Director Gerente de DP&R (Empresa de consultoria) – Diagnostico-Planeamiento y Resultados

 

Jueves 8 de Agosto (19 a 22 horas)

 “Estrategias de diferenciación en retail farmacéutico peruano”

 

  • El escenario muy competitivo de cadenas de farmacias en Perú
  • Medicina + Médico:  Concepto integral de salud y nueva visión 360 grados
  • Pasos desarrollados hasta llegar al escenario en que el apéndice se vuelve el CORAZON del negocio
  • La estrategia de Meaningfull – como llevamos la marca al corazón de la gente más necesitada (campañas sociales y branding)

 

José Alejandro Cornejo Medina (Perú)

Graduado en Ciencias Políticas y Jurídicas de la Universidad Católica Santa Maria de la ciudad de Arequipa.  PADE de Marketing de ESAN,  Diploma en Retail Management UPC, Diplomado Internacional de Marketing ESAN. Director de Marketing de Albis, ex gerente regional de Laboratorios Hoffman La Roche. Con mas de 25 años de experiencia en el campo farmacéutico, y 16 años de orientación al retail. Ganador del Premio Creatividad Empresarial en la categoria Salud -año 2000 – CIPA S.A – Laboratorios Perugen . Representante y expositor a nombre del Peru – PROMPEX – Evento Latin Pharma En 3 paises diferentes  / Buenos Aires – Argentina – Cartagena – Colombia / Santiago – Chile . Profesor y expositor en diversas universidades de Lima y el interior del país (UNSA AREQUIPA – Antenor Orrego TRUJILLO).  Conferencista en coaching retail – Bolivia – Colombia – Argentina . Conferencista en Eventos Internacionales en el rubro farmacéutico. Asesor de la Alta Dirección del Ministerio de Salud Consultor empresarial para AMS Synergies de España. Director Gerente de DP&R (Empresa de consultoria) – Diagnostico-Planeamiento y Resultados

 

Inscripcion libre y gratuita. Cupos limitados.

Confirmar asistencia a: conferencias@eseade.edu.ar

Todos ricos:

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 28/7/13 en http://www.eluniversal.com/opinion/130728/todos-ricos

¿Es utópico pensar que todas las personas sean ricas, que en lugar de nivelar en la pobreza como pregona la izquierda depresiva (y represiva) se pueda nivelar hacia arriba? No es utópico, es racionalmente posible, pero no ocurre porque los humanos destruimos violentamente la riqueza que nos ofrece la naturaleza. La visita de Francisco a Brasil es una oportunidad para el tema, ya que se ha hecho referencia al combate a la pobreza. Es el primer Papa latinoamericano que visita al país con mayor número de católicos del mundo, 130 millones, con grandes desigualdades, donde una minoría acapara cerca del 90% de la riqueza.

No es como la visita en 1979 de Karol Wojtyla, el primer Papa polaco, a la Varsovia comunista. Juan Pablo II escogió luchar contra un comunismo que imponía una dictadura atea. Wojtyla gritó contra el comunismo por “excluir a Cristo de la historia” y, más tarde, Mijaíl Gorbachov agradecía al Papa “su ayuda para derribar el muro de Berlín”, que nunca voltearon las “poderosas” armas atómicas. En Brasil no gobiernan estalinistas ateos. Existen sí políticas “neoliberales” teñidas de socialismo que siguen creando pobres, “nivelando”, deprimiendo en lugar de levantar. Políticas que creen que “los recursos escasos” deben ser igualitariamente asignados. Pero, como dice Frank Tripler, “…lo que el sistema económico produce no son cosas materiales, sino conocimiento inmaterial”, o sea, el recurso por excelencia es el cerebro y, por tanto, verdaderamente infinito sin utopías.

Asustaban con que el carbón se acabaría y con él la energía y apareció el petróleo. Luego que existían reservas solo para cuarenta años, pero resultó que, gracias al avance tecnológico, se han ampliado exponencialmente. En 1850, 65% de la población de EEUU era agricultora. Avanzaba la industrialización y decían que, por el éxodo de la mano de obra a la ciudad, caería la producción de alimentos. Hoy, sólo el 3% trabaja la tierra pero la producción aumentó tanto que la exportación agrícola superó los US$ 100.000 millones. Rusia, que antes de la revolución era el principal exportador mundial de granos, durante el comunismo pasó a ser el mayor importador y, aun así, entre 1920 y 1930 murieron casi 10 millones por inanición a pesar de las enormes donaciones occidentales.

Luego, la URSS autorizó minichacras “privadas” (sin coacción estatal) que, ocupando el 3% de las tierras cultivables, producían el 27% de los alimentos. La diferencia está muy clara: la mayor coacción (vía monopolio estatal de la violencia) sobre el mercado natural destruye la riqueza que la naturaleza nos proporciona, produciéndose la pobreza. Así, en EEUU la producción era mayor, y cuánto más sería si no enfrentara las todavía grandes interferencias, como los impuestos coactivamente recaudados que provocan pobreza porque los ricos los derivan hacia abajo vía aumento de precios o baja de salarios.

Francisco suele preguntarles a la personas no por su credo, sino “si hace algo por los demás”, si se preocupa por el prójimo. Precisamente, en la medida en que los seres humanos seamos humildes, trabajemos con honestidad y sencillez en nuestra vocación ofreciendo servicios y bienes que sirvan a los demás, al mercado natural, sin imponerles, con la soberbia característica de los políticos, violentamente (coactivamente) nada a nadie, en esa medida progresaremos y seremos sin utopías todos ricos.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

“El drama de la educación formal positivista”

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 28/7/13 en http://networkedblogs.com/NyI4Y

Siempre estuve enfrentado con la educación formal, de un lado o del otro. Como profesor los dolores de cabeza fueron siempre cada vez mayores, especialmente cuanta más conciencia tomaba del tema. En el 2004 me sucedió algo que me marcó (aún quedan secuelas) y por ello escribí “El drama de la educación formal”, un artículo enojado, que no publiqué en ningún lado excepto algunos foros. Va a despertar mucha resistencia; muchos me van a decir que el estilo es poco calmo (tienen razón) y que no hago una contra-propuesta positiva (tienen razón). Lo publico ahora para que sigamos despertándonos. Eso, sólo eso, ya vale la pena.
El segundo, que publiqué on line en un sitio de Eseade que ya no existe (me refiero al sitio) es más calmo y por ello peor. Afirmo sencillamente que el sistema educativo formal es irrecuperable, no funciona, es un imposible intento de educar. No funciona y punto. Lo mismo que Mises afirmó respecto a la socialización de los medios de producción. Es inútil que el sistema educativo nos guste o no, no es cuestión de que el sistema sea estatal o no, o que hagamos “estudiar” más a los chicos, que llamemos a la disciplina, a portarse bien y formar fila: NO funciona. DESPERTARNOS, por ahora, es lo más que podemos hacer. Darnos cuenta de ello.
Por último, una aclaración: rectifico ahora el título del primer artículo. No es la formalidad de la educación (esto es, la escolaridad como tal) lo que no funciona, sino la escolaridad formal “positivista”, esto es, sostenida en la razón instrumental del racionalismo planificador.
Bien, pequeña bombita arrojada, desde mi avión en la estratosfera. Ahora espero los misiles.

Gabriel Zanotti
EL DRAMA DE LA EDUCACIÓN FORMAL.

Por Gabriel J. Zanotti
Buenos Aires, Agosto de 2004.

Hace mucho tiempo que tengo in mente este artículo. Uno de los motivos para retrasarlo fue un obvio escepticismo sobre cualquier resultado práctico de cualquier cosa que podamos decir. Mi padre, Luis Jorge Zanotti, hizo una vez un paneo del “cuestionamiento de las instituciones escolares”[1], y él mismo hizo propuestas de reforma que obviamente cayeron en el olvido[2]. ¿Qué es lo que pasa? Desde Kuhn y Lakatos en adelante, nada de esto debería sorprendernos: los paradigmas tienen la “piel gruesa”[3]. Pero, ¿qué hay de peculiar en este caso?
Mi conjetura es que la educación formal es uno de los hábitos culturales más profundamente afectados por las “creencias” positivistas. Ya en una anterior oportunidad hemos tratado de mostrar la relación entre positivismo y la formación del estado-educador moderno y contemporáneo[4], siguiendo los lineamientos de Feyerabend al respecto[5]. El problema no consiste tanto en el fenómeno de la escolaridad en tanto tal[6], sino en los sistemas de notas, premios, castigos y repetición memorística, a-crítica, de un determinado paradigma, utilizado todo ello con la coacción del estado educador, ya de izquierda, de derecha o del color que fuere, para pintar a los llamados “ciudadanos” (o sea, esclavos culturales) a su imagen y semejanza. De esa creencia es muy difícil librarse, o tomar conciencia de ella, sobre todo porque está unida a la supuesta “protección” que el estado-educador realizaría sobre ciertas personas, consideradas débiles…. Todo ello unido a cierta simbología social que sacraliza, de manera laical, tales cosas: la escuelita, el himno, la bandera…. Hace poco alguien me dijo: ¿y si fundamos un colegio? Mi respuesta, lamentablemente cruel, y me arrepiento por ello, fue: es como si todo el mundo fuera nazi y decimos “¿y si ponemos una barraca nueva donde tratemos mejor a los prisioneros?”
No entraremos nuevamente en lo que tantas veces se ha dicho sobre lo atentatorio de todo ello con la libertad de enseñanza; no entraremos nuevamente en el significado, olvidado, de la libertad de enseñanza, tan anulada hoy como en un tiempo lo fue la libertad religiosa; tampoco entraremos otra vez en la ineficacia total del monopolio estatal…[7]
Nuestro tema será otro: ¿por qué nos cuesta tanto tomar conciencia de todo esto? Creo que la respuesta es que no lo pensamos realmente, esto es, que no lo vivimos; que lo que vivimos es una escisión esquizofrénica entre nuestras concepciones filosóficas y nuestras actividades prácticas cotidianas.
Hagamos un paneo sobre ciertos autores.
He allí la obra entera de Karl Popper, sobre el pensamiento crítico, la mutua crítica, el derecho a cuestionar, etc. ¿En qué se traduce todo esto en nuestras actitudes cotidianas en el sistema formal? En nada.
He allí la obra entera de Gadamer: su crítica al racionalismo como reducción de la razón al positivismo, he allí su concepción de los horizontes, como caminos de lo humano, siempre limitados, siempre ensanchables…. ¿Qué tiene que ver la educación formal con todo ello? Nada.
He allí la crítica de Hiedegger a la concepción de conocimiento como depósito de un objeto en un sujeto, he allí su concepción de existencia auténtica, de ser en el mundo, heredera de la noción de mundo de vida de Husserl….. ¿Qué tiene que ver la educación formal con todo ello? Nada.
He allí toda la teoría de la acción comunicativa de Habernas, su distinción entre comunicación y alineación, su condición de “aceptación críticamente motivada” de las condiciones de diálogo del otro…. ¿Qué tiene que ver todo ello con la educación formal? Nada.
He allí toda la filosofía del diálogo, he allí el tú de Buber, el rostro sufriente de Lévinas, la comprensión, la empatía…. ¿Qué tiene que ver todo ello con la educación formal? Nada.
He allí todo el Cristianismo, con su amor, su misericordia, su perdón, la superación de la sola justicia…….. ¿Qué tiene que ver todo ello con la educación formal? Nada.
He allí la mística, como camino de santidad: he allí Santa Teresa, San Juan de la Cruz, Maister Eckhart. He allí que ya no soy yo, sino Cristo que viene en mí, he allí el matrimonio espiritual…. ¿Qué tiene que ver la educación formal con todo ello? Nada.
He allí Kant, con su conmovedor amor al deber, con su crítica insuperable a los premios y castigos, externos a la propia conducta, como fuentes de inmoralidad…. ¿Qué tiene que ver todo ello con la educación formal? Nada.
Podríamos seguir. La pregunta es: ¿qué tiene que ver todo ello con las amenazas, los libros de texto, la memoria no inteligente, la repetición mecánica, los premios y castigos intrínsecamente corruptos y corruptores, amalgama destructiva en la cual se sumerge a los humanos desde los cuatro, cinco o seis años hasta que emergen de la universidad? Nada. Claro, tiene que ver con muchos males (de los que diariamente nos quejamos), pero con la madurez, la sabiduría, la santidad, nada, sencillamente nada.
Cuando la persona quiere aprender, la escolaridad cumple su función. Como la teología y la escolástica cuando hay fe. Si no hay fe, es lamentable, pero no se puede forzar. Si la persona no quiere aprender, no aprenderá. “Aprenderá”, si, a servirse del sistema corruptor, a repetirnos con voz de no me importa nuestra endiosada leccioncita para que nosotros, contentos (¿contentos con qué?) le pongamos un diez, tenga “éxito”, llene su curriculum e integre el cuadrito de honor.
Si, en cambio, la persona tiene fe, esto es, quiere aprender, todo lo demás puede servir. Pizarrón, asientos, orden expositivo, bibliografía: todo será absorbido y vivido libremente por quien quiera aprender. Y quien tenga la valentía existencial de responder a ese llamado (esto es, “enseñar”) sabrá lo que es ser honestamente criticado por alguien que no responde a premios y castigos sino al amor a la verdad…
Lo más terrible de esto, es que quienes enseñan esos autores y todas esas corrientes de pensamiento y sabiduría que nombré, lo hacen muchas veces desde el sistema formal, con premios y castigos, con repeticiones y notas. La contradicción mayor llega a quienes repiten autores que han criticado todo ello, sin ninguna posibilidad de crítica, en tono autoritario y utilizando todos los métodos de tortura del sistema para quienes osen contradecirlos….
Ante esto, ¿qué hacer?
Una opción es salirse del sistema. Muchos lo hacen. Enseñan en sus casas, hacen cursos libres. Todo bien. Puede ser que el estado educador les caiga encima con su control, pero cabe reconocer que mientras sea en la intimidad del hogar y no se cobre, es algo que aún puede hacerse. Pero el sistema formal-estatal aprieta sus tenazas. Hay que obtener el título oficial. Lo otro es muy lindo…. Fue muy lindo. Pasó. No hubo tiempo. Hubo que dejar el taller de literatura dado libremente por un Borges. El sistema formal-estatal no lo reconoce.
Otra opción es que hubiera libertad de enseñanza, esto es, que pudiera ensayarse un sistema sin premios y castigos sin que la regulación estatal lo impida. Pero eso parece el viejo chiste del economista: estamos en una isla, hay latas de conserva cerradas y el economista dice “supongamos que tenemos un abrelatas”. Ok.
La opción que queda es quedarse en el sistema formal y burlar sanamente sus corrupciones intrínsecas. Si, nos enfrentaremos con la incomprensión de casi todos –autoridades, padres, alumnos y colegas- pero se puede. Con paciencia, con cierto humor, asumiendo el papel del medio loco, se puede. Hacer como que tomamos examen. Hacer como que pasamos lista y ponemos notas. Hacer todo eso, sí, pero perdonando sin límites. El que “sabe” (o sea, repite el paradigma, “habla sin hablar”), se saca 10, el que no, 9. El único límite de esto es no engañar a una autoridad a la que hemos prometido cumplir con algo del sistema. Y, mientras, tanto, quedarse allí, en la resistencia activa, en la rebeldía silenciosa, tratando de estimular la creatividad, la crítica, el diálogo, la responsabilidad, la madurez, la autodisciplina….Asumiendo que se rían de nosotros, que nos calumnien, que no nos comprendan. Y, mientras tanto, seguir diciendo que tenemos derecho a la libertad de enseñanza, para que alguna vez, cual viejo mito de la caverna, el prisionero liberado pueda mostrar sin morir lo que es enseñar en libertad.

DE LA IMPOSIBILIDAD DE CÁLCULO ECONÓMICO A LA IMPOSIBILIDAD DE LA EDUCACIÓN FORMAL POSITIVISTA

Por Gabriel Zanotti

Para “Mentes Abiertas”
22-3-2005.

Muchos recuerdan con énfasis el famoso artículo de Mises, luego devenido en uno de sus más importantes libros (“El Socialismo”, de 1922), donde el gran economista austriaco demostraba la imposibilidad de cálculo económico en el socialismo. La argumentación de Mises se concentraba en que, al carecer de precios libres, por carecer de propiedad privada, el socialismo no podía realizar el cálculo de costos y precios indispensable para la economización de recursos. La conclusión general de Mises, desafiante, era esta esencial paradoja: el socialismo pretende planificar y, al hacerlo, desordena. La paradoja de la planificación es que no planifica. El mensaje de Mises, dicho 83 anos atrás, aún no se ha entendido, pues ese extraño fenómeno llamado capitalismo global no es más que el intervencionismo parcial, que es un socialismo parcial que distorsiona permanentemente los precios de mercado.
Hace más de 83 anos, sin embargo, que en otro ámbito, el educativo, pretendemos planificar, con análogos resultados. No me refiero a la educación estatal. Me refiero al sistema de educación planificada con sistema de notas, siendo estas últimas los incentivos básicos del sistema y el eje central del sub-sistema de premios y castigos. Este sistema no es intrínseco a la escolaridad como tal, pero es la costumbre imperante en la educación formal occidental, especialmente después que el positivismo pedagógico tiene su auge a fines del s. XIX. A veces se ha intentado salir de ese sistema; a veces sus riendas son más flojas o no, a veces la humanidad de maestros y profesores le hace de contrapeso pero………. El sistema permanece implacable, ya sea en el sector privado o en el estatal, en todo lugar del mundo donde se pretenda tener un sistema escolar “evolucionado”.
Por supuesto, niños, adolescentes y adultos siguen sin aprender nada pero…. No creo que se vea cuál es el problema. Se levantan voces de conservadorismo pedagógico, llamando al rigor, a la disciplina, a la exigencia, como solución, sin ver, tal vez, que esas voces son análogas a la del planificador socialista que quiere planificar aún más cuando saltan por doquier los desastres de la planificación.
La analogía no es tan difícil. Las notas son análogas a los precios fijados por el planificador socialista o intervencionista. El ser humano, que responde a estímulos e incentivos normales, memoriza lo necesario para obtener el 9 o el 10 necesario, y los que creen en el sistema dicen “aprendió” y colocan el 10, mandan hacer el cuadrito de honor, conceden la beca, y el sistema se retroalimenta. Por supuesto, el aprendizaje implica la memoria, pero no al revés, pero no importa, el sistema está mal estructurado desde la base. De igual modo que el precio fijado por el estado da señales que dispersan aún más el conocimiento limitado (Hayek) las notas dan una ilusión de aprendizaje. Y no hay propiedad porque, si la hubiera, el alumno podría decir “no” a una “propuesta” educativa. Pero no, es un esclavo. Claro que a veces son niños, pero se los educa como esclavos porque se los educa para seguir siendo niños. De vez en cuando algunos alumnos se mueren de stress por la famosa nota o los profesores se angustian por la falta de interés del alumnado, pero no importa, así son las cosas y hay que seguir. De vez en cuando algún alumno quiere salirse del sistema pero el eficaz modo de castigos le pondrá coto o impedirá su creatividad o su genio. De vez en cuando algún profesor querrá salirse del sistema planificado pero algún superior, y no necesariamente el estado, le llamará la atención. El sistema, obviamente, es intrínsecamente corruptor. Todo tipo de engaños y simulaciones sin ideadas para obtener la sacrosanta nota, y profesores y autoridades deben convertirse en policías. Eso los corrompe a ellos pero, fundamentalmente, a todos los seres humanos que desde los 6 hasta los 17 han sido “educados” en cómo burlar un sistema autoritario…. Que ellos perciben como “autoridad”. A esas personas, a las 18, se les dice que deben ser buenos, que no deben ser corruptos, que no deben engañar, que deben hacer una buena opción con su carrera, que deben ser buenos padres….
Hay grupos de personas que no son afectadas por el sistema. Están los que quieren aprender, libremente, y lo hacen y entonces obtienen el 9 o el 10 pero no porque sea eso lo que les interese. Están los genios que estudian lo que quieren y se aburren y sin problema repiten lo que el sistema quiere escuchar. Ninguno de los dos casos refuta al fracaso de la educación formal positivista. Hay también ciertos paradigmas técnicos cuyo manejo requiere memorizar primero y aprender después, o sea, “entrenamiento”. Y están los millones y millones que se han pervertido de por vida, y están los millones y millones de genios creativos a los cuales el sistema aplastó desde el principio. Claro, esa millonaria pérdida no puede ser registrada por el sistema de notas.
Ante esto, qué hacer? Por lo pronto, no desanimarse, porque en ese sistema estamos. Pero aquellos que, y no por el sistema escolar, saben algo de la crítica en Popper, de las condiciones de diálogo en Habermas, del conocimiento disperso en Hayek, del conocimiento tácito en Polanyi, de los horizontes en Gadamer, del pensar no calculante en Heidegger, del diálogo en Buber y Lévinas, del amor a Dios en Sta Teresa y San Juan de la Cruz, todos ellos deben saber que el sistema escolar nada tiene que ver con todo ello. Si tenemos la “mente abierta”, pensemos en esto, que es un drama que hace siglos está matando nichos desconocidos de creatividad. Y si me he equivocado, aquí estoy, abierto a la crítica. Cosa que el sistema formal de enseñanza no alienta ni permite…

[1] Ver su art. “El cuestionamiento de las instituciones escolares” [1974], en IIE, Educación, Ideología y Política, Ediciones de la Revista del Instituto de Investigaciones Educativas, 1975.
[2] Ver su prólogo a Los objetivos de la escuela media, Kapeluz, Buenos Aires, 1980.
[3] Lakatos, I.: La metodología de los programas científicos de investigación, [1965]Alianza, Madrid, 1989.
[4] Zanotti, Gabriel J.: “Los orígenes epistemológicos del estado contemporáneo”, Laissez Faire, (2002), Nro. 16-17.
[5] Feyerabend, P.K.: Tratado contra el método [1975], Tecnos, Madrid, 1981, cap. 18, y Adiós a la Razón, [1981] Tecnos, Madrid, 1992.
[6] Ver Zanotti, Luis J.: La misión de la pedagogía, Columba, Buenos Aires, 1967.
[7] Zanotti, Luis J.: « La desinstitucionalización del sistema educativo”, en IIE, Revista del Instituto de Investigaciones Educativas (1980), nro. 26. La obra completa de Luis Jorge Zanotti se puede encontrar en www.luiszanotti.com.ar

 

Gabriel J. Zanotti es Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA).  Es profesor full time de la Universidad Austral y en ESEADE es Es Profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

DETROIT: ¿LA PUNTA DEL ICEBERG?

Por Alberto Benegas Lynch (h)

Hace tiempo que economistas de la talla de Peter Schiff, juristas de la envergadura de Andrew Napolitano, políticos del calado de Ron Paul y periodistas con la cobertura de  John Stossel, Glenn Beck y el especializado en economía Stuart Varney vienen advirtiendo de los astronómicos gastos, la deuda fenomenal, la elevadísima presión tributaria, los mayúsculos déficit fiscales y las insoportables y absurdas reglamentaciones paridas en algunos estados y ciudades de Estados Unidos, a lo que se agrega la política estatista y monetariamente expansiva del gobierno central en un contexto del peligroso sistema bancario de reserva fraccional, en última instancia manipulado por la Reserva Federal.

 

Medios periodísticos orales y escritos estadounidenses han recogido estas severas advertencias, a veces con sorna y descreimiento y a veces con alarma sin que muchas de las opiniones profesionales del ámbito financiero la hayan tomado seriamente en sus denodados esfuerzos por seguir generando arbitrajes y no espantar a inversionistas pertenecientes a las carteras bajo sus administraciones. Unas de las destacadas excepciones internacionales a esto último han sido el antes referido Peter Schiff (Euro Pacific Capital), Jim Rogers (Rogers Holdings) y Fernando Tessore (Inversor Global) que le otorgan el debido peso al problema con reflexiones y asesoramientos sumamente atinados.

 

Ahora, en la ciudad de Detroit, tradicionalmente una de las más populosas de Estados Unidos, el gobernador de Michigan Rick Snyder junto al administrador de emergencia Kevyn Orr y al intendente Dave Bing pretenden acogerse al capítulo 9 sección 11 de la US Bankrupcy Code para evitar que se sigan apilando juicios frente a la imposibilidad de hacerse cargo de los abrumadores compromisos que el gobierno local debería afrontar. La jueza Rosemarie Aquilina ha fallado sosteniendo que la Constitución de Michigan no autoriza la bancarrota de la ciudad, mientras que el Procurador General ha declarado que apelará esa decisión judicial.

Desde los años cincuenta Detroit perdió prácticamente la mitad de su población que la retrotrae a la que tenía en 1910, drenaje que precisamente se debe al fenomenal peso del Leviatán, gente que, en busca de horizontes más promisorios, huyen del lugar.

 

Ya antes las tres grandes automotrices (General Motors, Chrysler, y Ford) abrieron plantas en otros estados como consecuencia del acoso sindical en Michigan (el desempleo es ahora del dieciocho por ciento) y a las cargas que significaba lo anteriormente mencionado. En medio de esta situación, algunas de las automotrices comenzaron a tener problemas económicos y financieros por lo que el ex candidato presidencial Mitt Romney (su padre fue presidente de American Motors) escribió un célebre artículo señalando que los barquinazos se incrementarían si el gobierno además les otorgaba ayudas monetarias con el fruto del trabajo ajeno, lo cual sostenía disminuiría la competitividad de esas empresas que no se esforzarían en mejorar su eficiencia.

 

Tal vez el gobierno de Obama apunte a tapar el problema con más financiación proveniente del bolsillo de los contribuyentes (aunque esto está en discusión), pero en todo caso esto no es eterno cuando el eje central de la economía está averiado, por más que las perspectivas se encuentren anestesiadas por una performance bursátil que se debe al implacable proceso inflacionario que comienza a ponerse de manifiesto. Hay índices de precios al consumidor construidos con rigor metodológico en la ponderación de diversos bienes que muestran el deterioro en el poder adquisitivo del dólar, especial aunque no exclusivamente en lo relativo a la alimentación y la energía, lo cual convierte en infladas las supuestas ganancias exhibidas y, a veces, las transforman en pérdidas (por otra parte, no es muy difícil para cualquiera comprobar el incremento interanual de productos como las hamburguesas, las entradas al cine y similares). No hay disimulo posible ni alquimia que cubra eventuales quiebras de facto en cadena si no se toman medidas de fondo que reviertan la situación.

 

Hay antecedentes con lo ocurrido en ciudades como Vallejo y Stockton pero ahora los riesgos incluyen a Cincinnati, Minneapolis, Portland, Santa Fe y La Vegas y también situaciones sumamente complicadas de estados enteros como el de California y el de New York (que ya recibió hace tiempo un jugoso bailout para evitar la quiebra) que vienen padeciendo pésimas administraciones. Pero, hasta ahora, ninguna ciudad tan importante como Detroit ha sufrido estos embates gubernamentales (si bien era la cuarta ciudad más importante y hoy es la dieciochava, sigue siendo de peso).

 

No voy a repetir aquí lo que he escrito en diversos medios sobre la situación estadounidense plasmado en el transcurso de quinientas páginas en mi libro Estados Unidos contra Estados Unidos cuya primera edición del Fondo de Cultura Económica se encuentra agotada y acaba de aparecer una segunda por Unión Editorial de Madrid. De todos modos, es del caso destacar que la deuda del gobierno central es hoy del 105% del producto bruto interno y el déficit fiscal alcanza al 14% de ese guarismo, en un contexto en el que el gasto público se duplicó solamente durante la última década con un agravado desajuste financiero especialmente en las áreas de pensiones y salud.

 

La indispensable reducción en el gasto público significa transferir recursos de las manos políticas a los bolsillos de la gente, lo cual, a su turno, permite reasignar los siempre escasos factores de producción, y los empleados públicos en áreas no productivas deberán colocarse en sectores productivos mientras se incrementan empleos y salarios en las áreas a las que la gente le atribuye prioridad.  Es sabido que no hay acción sin costos, de lo que se trata es de no seguir minando el futuro y evitar una debacle generalizada.

 

Para ilustrar gastos improductivos, Ronald Reagan, que siempre insistía que “el gobierno no es la solución sino el problema”, en una de sus visitas a Londres, recordaba que, en Inglaterra, se estableció a principios del siglo diecinueve un cargo para una persona que se apostaba en una colina con un catalejo a los efectos de avisar si se avecinaban tropas napoleónicas “¡y el cargo recién se eliminó en 1945! “, con lo que concluía que “si en Estados Unidos se mantienen esos tipos de empleos, el futuro será verdaderamente negro”.

 

Circulan unas fotografías por Internet verdaderamente patéticas  de muchos de los lugares públicos en Detroit: hospitales, bibliotecas, colegios, reparticiones burocráticas varias que constituyen un calco de los más atrasados países subdesarrollados africanos, al tiempo que también se exhiben espectáculos entristecedores de comercios en pésimo estado en una ciudad, como queda dicho, otrora a la vanguardia de la modernidad. No pocas opiniones se han levantado desde distintos rincones para señalar  la posibilidad de manifestaciones violentas frente a un cuadro de situación desolador (la tasa de criminalidad en Detroit es cinco veces superior a la media de Estados Unidos).

 

Hasta no hace mucho -según revistas especializadas- la arquitectura de Detroit era comparada con las más sofisticadas y elegantes de las ciudades más importantes del mundo, pero hoy hay decenas de miles de edificios abandonados y cerca de la mitad del alumbrado público no está operativo, veredas en estado deplorable y las dos terceras partes de las ambulancias municipales están fuera de servicio. Esta catástrofe se adiciona a que Detroit fue uno de los epicentros de la ruinosa política hipotecaria de G. W. Bush.

 

La formidable energía creadora de Estados Unidos fruto de las garantías a los derechos de propiedad consecuencia de marcos institucionales que siguieron los sabios consejos de los Padres Fundadores, valores que poco a poco se fueron revirtiendo para latinoamericanizarse en el peor sentido de la expresión. Recordemos que al comienzo, los primeros ciento dos inmigrantes que llegaron a las costas norteamericanas en el barco Mayflower, en 1620, establecieron en la colonia Plymouth un sistema comunista de propiedad en común que a poco andar hubo que abandonar abruptamente debido a las hambrunas que producía “la tragedia de los comunes”, reversión cuyos resultados condujeron al extraordinario florecimiento de las cosechas lo cual se viene celebrando desde entonces en el Día de Gracias…no sea cosa que se corra el riesgo de que vuelva a esa dolorosa experiencia anterior, puesto que nada es inexorable en el terreno humano. Reiteramos que esto para nada significa que está todo perdido ni mucho menos, hay personas e instituciones que trabajan cotidianamente para explicar la imperiosa necesidad de retomar los valores tradicionales de ese extraordinario pueblo, en el contexto de una justicia que mantiene su independencia.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. En Administración. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fue profesor y primer Rector de ESEADE.

Volver al futuro: ¿Camino a una estanflación?

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 22/7/13 en http://economiaparatodos.net/volver-al-futuro-camino-a-una-estanflacion-3/

El modelo K ya acumula varios años de alta inflación. Es claro que la voluntad política para terminar con este problema no se encuentra en la agenda K

El gobierno se siente más cómodo culpando al mundo de los problemas internos del país que revisando sus propias decisiones. Los incentivos son claros. El costo de la inflación la pagan todos los Argentinos, mientras que los beneficios de corto plazo los recibe el gobierno dado que el Banco Central se dedica a financiar al Tesoro antes que proteger el valor de su moneda. Es por este motivo que es común escuchar que la inflación es un impuesto no legislado, lo que el Tesoro no colecta en billetes, lo colecta por erosión de poder adquisitivo. No está de más recordar que la política tributaria es potestad del Congreso, no del Ejecutivos. Es el ciudadano a través de sus representantes quien decide cuántos impuestos pagar, no es decisión del administrador de turno del estado.

Sin embargo, la política inflacionaria que a corto plazo trae beneficios al gobierno puede, en el largo plazo que siempre se termina haciendo presente, resultar en una débil situación económica e incluso en estanflación. Es decir, en estancamiento económico más inflación. No es cierto que se necesita inflación para crecer, no es cierto que se necesita un tipo de cambio competitivo para crecer y tampoco es cierto que mientras haya inflación no va a haber estancamiento económico porque se incentiva el consumo. Si bien no es difícil encontrar casos históricos en el mundo, basta con volver la mirada a la década del 80.

Si bien la inflación se debe a un exceso de oferta monetaria cuando el banco central expande la cantidad de dinero por encima de la demanda de dinero, un proceso inflacionario sostenido en el tiempo comienza a afectar otras variables además del nivel de precios. Dos de ellas son la demanda de dinero y la producción de bienes y servicios. Dado que la inflación derrite el poder adquisitivo del dinero, una inflación que llega para quedarse destruye los incentivos a ahorrar en una moneda que no deja de devaluarse. De poco sirve ahorrar en barras de hielo. Esto quiere decir que el mercado reduce el monto de billetes atesorados (bajo el colchón, en el banco, etc.) y los cambia por bienes y servicios. Al haber más billetes en circulación para la misma cantidad de bienes, por lo que el nivel de precios va a subir.

Pero el problema de la inflación no es en sí una cuestión de niveles de precios. Si todos los precios se moviesen en la misma proporción la inflación no sería un problema. Si el ingreso aumenta un 10% y todos los precios aumenta un 10%, entonces las personas no pueden comprar ni más ni menos bienes que antes; en términos reales la situación es la misma. El verdadero costo económico se da a través de la distorsión de precios relativos. Algunos precios suben primero, y otros lo hacen después dado que no todas las personas reciben el dinero fresco al mismo tiempo. Al Tesoro no le da la mismo ser el primero en recibir los nuevos pesos que acaba de imprimir el Banco Central que ser el último. Si es el primero, puede gastar el nuevo dinero antes que hayan subido los precios. Pero si es el último, los precios ya han subido para cuando el dinero llega al Tesoro. Una alta inflación que altera los precios relativos de manera inesperada hace que el nivel de producción decrezca y se produzcan cuellos de botella. El faltante de harina redunda en altos precios del pan. Ni el control de precios de Moreno ni la sugerencia de hacer el propio plan de Colombo solucionan el problema. El faltante de dólares (sumado a la inestabilidad institucional) implica que no se pueden importar insumos, y por lo tanto la producción cae en sectores como el energético. Si el gobierno no subsidiase las tarifas, las mismas serían mayores impactando en el índice de inflación. El subsidio tampoco soluciona el problema de fondo.

El siguiente cuadro muestra cuatro escenarios. El Escenario 1 es la situación inicial de referencia. El Escenario 2 corresponde a la inflación que se da únicamente por aumento en la oferta de dinero. El Escenario 3 corresponde a la inflación que se da únicamente por una caída en la demanda de dinero cuando la gente pierde interés en el peso. El Escenario 4 corresponde a la inflación que se da únicamente por caída en la producción. El quinto escenario, Estanflación, es la combinación de estos 3 escenarios. La primer columna muestra la oferta de dinero. La segunda columna la demanda de dinero, que es la cantidad de pesos que el mercado atesora y por lo tanto quita de circulación. La tercer columna es el dinero en circulación. La cuarta columna es la cantidad de bienes y servicios producidos y la quinta columna es el nivel de precios. El cuadro tiene números que no tiene otra intención que ilustrar los efectos, no son números que intenten reflejar verdaderas magnitudes actuales.

 

Nótese que cambios en el nivel de precios depende de cambios en el circulante, que pueden o no depender de cambios en la oferta de dinero. En los escenarios 2 y 3 la inflación es la misma para los dos casos por que el cambio en el circulante es el mismo. La única diferencia es que en el escenario 2 hay un aumento en la demanda de dinero mientras que en el escenario 3 hay una disminución en la demanda de dinero. El nivel de precios pasa de 6 a 7, lo que equivale a una inflación del 16.7%, que es la proporción de expansión del circulante. Esto sugiere que la inflación puede subir más que la expansión monetaria si la demanda de dinero comienza a caer.

El caso más preocupante, sin embargo, es el último de estanflación, que combina los escenarios 2, 3 y 4 en uno sólo. En este caso, una expansión monetaria del 10% (de 1000 a 1100) produce un aumento de circulante del 33% (de 600 a 800) y una inflación del (48%). Este no es un escenario a descartar por parte de un gobierno que ignora el problema de la inflación al punto tal de producir indicadores oficiales en los que nadie cree.

La caída en la demanda de pesos es palpable. El peso esta dejando de ser una moneda para pasar a ser lo que sería una quasi-moneda. Quasi-moneda es aquel bien que aún se utiliza para intercambios pero en los que no se ahorra; como por ejemplo aceptar pesos para hacer transacciones pero ahorrar en dólares. ¿A qué se debe el cepo y los intentos de pesificación forzada si no hay un caída en la demanda de pesos? Lo mismo sucede con la actividad económica cuando uno observa indicadores económicos en términos reales. Impuestos que dependen de la actividad económica, por ejemplo como el IVA, no crecen en términos reales cuando se ajusta la recaudación por la inflación verdadera. Aquel defensor del modelo que no está convencido, puede apostar su futuro y sus ahorros (previa pesificación si los tiene en pesos), abrir una inmobiliaria o una escribanía y vivir en carne propia las bondades del modelo.

El modelo K siempre fue inconsistente; al modelo no se le acabaron la pilas, simplemente puso de manifiesto las inconsistencias que siempre tuvo tapadas por la fiesta del consumo. Un modelo inconsistente inevitablemente termina en estancamiento económico. El gobierno ha intentado extender la vida de un modelo ineficiente vía expansión monetaria. El gobierno ha sumado inflación a un modelo que lleva al estancamiento. La estanflación es el postre del menú K.

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y profesor universitario.

Adiós al Relato…

Gabriela Pousa. Publicado el 25/7/13 en http://www.perspectivaspoliticas.info/adios-al-relato/#sthash.pTd4yFXQ.dpuf.

A pocos días de las elecciones primarias PASO, se afianzan más certezas que dudas en torno a las verdaderas pretensiones de los candidatos y al estado de indefensión ciudadana. Más allá del enigma de Sergio Massa, el descaro de Daniel Scioli o la estrategia de Mauricio Macri, hay datos inexpugnables que enmarcan los próximos comicios en un clima por demás enrarecido.

En primer lugar, los escándalos rozan cada vez mas al gobierno nacional. Por los cuatro puntos cardinales el kirchnerismo hace agua. Dónde se toca sale pus. A la gestión presidencial puede corrérsela por derecha o por izquierda, da igual.

Sin ir muy lejos, esta semana sus adeptos debieron llamarse a silencio. El “progresismo” quedó sacudido: ¿de qué manera defender un uniforme después que se los convirtiera en sinónimo de lo peor haciendo caso omiso a lo nefasto de la generalización? Lo cierto es que puede resultarles sencillo santificar a Ricardo Jaime, a Julio De Vido y hasta presentar a Sergio Schoklender como un chico ejemplar que luego se dejó tentar… Pero de ahí a decir que César Milani es un “gran militar” es harina de otro costal. Se le está pidiendo mucho a la militancia rentada. Cristina tira de una cuerda en demasía gastada.

Asimismo quienes recuerdan de qué modo se embanderó medio país cuando los Kirchner decidieron “estatizar” YPF – y dejar de festejar el 20 de Julio con los Eskenazi -, en este instante no terminan de encontrar donde esconderse y dejar constancia que los afiches que denostaban presencias foráneas pertenecen al Movimiento Emancipador. Chevron era pero ya no es mala palabra…

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Afiche del Movimiento Emancipador

En este contexto el relato se deshace en ficciones que superan incluso a las literarias. Es más creíble la magia de Harry Potter que la oratoria de una mandataria cercada por la contradicción entre hechos y palabras. Hoy por hoy, si la jefe de Estado anuncia un día soleado, se verá un interesante porcentaje de ciudadanos saliendo con galochas y paraguas.

El problema es que no es creíble pero aún – pese a la burla cotidiana – es tolerable, razón por la cual, la reacción social no adquiere la virulencia que tuvo en otras épocas. La percepción de crisis es todavía parcial. Eso suele ocurrir, paradójicamente, cuando se afianza la conciencia de que “todo está mal”. Si todo lo está, no hay por qué luchar.

Por el contrario, cuando se percibe que todavía hay algo por rescatar, entonces sí surge la conciencia de tarea por realizar, de ser pieza necesaria en la salvación de aquello que ha podido escapar a la porfía y al mal.

En este ahora, el peronismo parece ser un todo aún cuando, muchas veces, es una sumatoria inconexa de partes que no cierren en un rompecabezas global. Sin embargo, es verdad que entre el intendente de Tigre, su par de Lomas de Zamora (Martin Insaurralde) es decir, Cristina Fernández, y Francisco de Narváez se disputan aproximadamente el 70 % del electorado. ¿Qué significa esta ecuación? Es muy fácil: ya se sabe o puede predecirse que quién gane se quedará con todo, y los demás – más tarde o más temprano -, irán encolumnándose detrás.

Lo triste es que se olvida la sentencia según la cual la historia se repite la primera vez como tragedia, la segunda como farsa. Y en Argentina, la farsa suele ser más brutal que el sentimiento trágico de la vida al que aludía tan vehemente Miguel de Unamuno en sus páginas.

En este ámbito, el escenario pre-elecciones PASO puede distar considerablemente del teatro que se ha de montar cuando las urnas se vuelvan a guardar. Hay excepciones es verdad, pero ¿quién se atreve a asegurar sin temor al equivoco que las diferencias se apoyan en principios éticos donde el cambio de bando no halla posibilidad?.

Hay una sinonimia de candidatos que espanta y estos comicios parecen poner a los argentinos frente al mítico juego de adivinar las diferencias entre una imagen y otra que a simple vista son la misma. Idéntica situación surge al observar las fotos de funcionarios del modelo nacional y popular. Si es cierto que una imagen vale mas que mil palabras, le dejo un desafío al lector, que diferencié entre estas caras…

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Frente a este desorden de cosas, la inflación se padece, como se padece una gripe porque han vendido el corto plazo como un “carpe diem” desvirtuado. Así, el proceso inflacionario es un virus que ataca, lastima y se va, pero nada se dice del cuándo ni mucho menos se ofrece el antibiótico para que el sufrimiento reduzca la crueldad… Prima la sensación de “todo va a pasar” como si tuviésemos la fórmula de la eternidad. Lástima que en el mientras tanto, lo que se va es la vida de todos nosotros esperando soluciones que, en rigor de verdad, deberían emanar de unactuar menos cómodo.

Hasta que se sellen las primarias es simple descifrar que Massa juzgará a la moderación tratando de situarse entre los kirchneristas demudados por un relato desbarrancado, y otros peronistas aferrados a la insólita creencia que sin el aparato no se puede gobernar. Nunca estuvo tan claro que en plena posición del mismo, el kirchnerismo tampoco pudo hacerlo, si por gobernar se entiende administrar correctamente un país, y no convertirlo en un feudo más.

Massa es algo así como la continuidad del cambio, un gatopardismo extraño. En gran medida, su discurso se asemeja al de la campaña presidencial que protagonizara Cristina en el 2007 cuando aseveraba que habría más institucionalidad… De ese modo, garantiza los subsidios y el clientelismo pero dice que no tocará la Constitución Nacional.

Pese a estas confusiones y tableros donde hay más probabilidad de enroques que de transformaciones, un dato es real: el gobierno verá menguar su poder en el Congreso Nacional. Y estos buenos muchachos que se disputarán una banca en pocos días más, se fagocitarán entre ellos cuando la puja sea por la banda, el cetro y el sillón presidencial.

En una entrevista que se le realizara tiempo atrás a Fernando Savater, se le preguntaba por qué un país que pudiendo ser exitoso, no crece a la par de otros. Vale la pena la transcripción literal:

El misterio para todo el mundo es por qué un país que en teoría tiene las ventajas para desarrollarse no termina nunca de despegar. A comienzos del siglo XX cualquiera hubiese apostado más por Argentina que por Holanda. ¿Por qué a uno le fue bien y a otro le fue mal? Hay que preguntarse sobre eso. Yo creo que el populismo es la democracia de los ignorantes. Las promesas democráticas que las personas con un poco de preparación vemos con mayor o menor escepticismo, el populismo las convierte en bazofia cruda para alimentar la marginalidad. A más ignorancia, más populismo. Eso es lo que se está viendo aquí: un populismo que perdona la corrupción y que se convierte en una especie de bálsamo para el bandido generoso. Un beneficio para el tirano que es corrupto por un lado y ayuda por el otro. Hace años, en Colombia, había esa mirada cómplice para con Pablo Escobar, que dirigía el narcotráfico mientras fundaba hospitales. El populismo aparece por doquier”

El diagnóstico es impecable, la salida, sin embargo, no es tan fácil:

La gente que está desencantada de la política es la que no ha hecho nada nunca. Me pregunto qué hizo para fatigarse tanto el que sostiene el discurso del “estoy harto de”. Eso es mirar para otro lado y cansarse de eso. Lo propio de la democracia es buscar una alternativa dentro de la política porque la política no tiene alternativa dentro del sistema democrático. Esa cosa de no votar a nadie o de votar en blanco es una tontería. La consigna “No les votes” significa que otro votará por tí. Bobadas. Hay gente que sueña con el gratis total más allá de la red, que no quiere esforzarse por nada. Son los mismos que creen que es posible descargar libros y películas sin pagar porque ha venido Dios a verlos en forma de internet. Son los que dicen: “hay que arreglar las cosas, pero no cuente usted conmigo”.

Esperemos, para empezar, que el próximo Agosto, se pueda contar con una interesante mayoría de los argentinos a la hora de votar. Por ahora, otra salida no hay.

Gabriela Pousa es Licenciada en Comunicación Social y Periodismo por la Universidad del Salvador (Buenos Aires) y Máster en Economía y Ciencias Politicas por ESEADE. Es investigadora asociada a la Fundación Atlas, miembro del Centro Alexis de Tocqueville y del Foro Latinoamericano de Intelectuales.

Proteger a Jaime

Por José Benegas. Pubicado el 18/7/13 en http://josebenegas.com/2013/07/18/proteger-a-jaime/

Una de las reflexiones posibles ante grandes casos de corrupción es decir “con esa plata se podría haber hecho…” tal obra. Pero no es la única, se podría pensar en los efectos benéficos de que la gente no hubiera sido despojada de recursos para ella misma aplicarlos a sus necesidades. Sin embargo los políticos de la oposición o quienes comentan estos problemas en los medios jamás, ni una sola vez que yo lo haya visto al menos en la última década, piensan en el mal llamado “contribuyente” convertido en un siervo de la gleba cuya billetera está al servicio de la bondad de los políticos (todos sabemos que lo que caracteriza a los políticos a diferencia de a nuestros vecinos, amigos y conocidos, es la bondad ¿no?) y los opinadores.

La víctima del desfalco público no es el propio público según el dogma general, sino el estado, el dios omnímodo de la Argentina. Por eso en su momento el señor De Vido inventó aquello de que el caso Skanska era un problema de corrupción “entre privados”. Porque ¿a quién le importan los privados?

Sin embargo con el kirchnerismo tenemos una cuestión de magnitud que cambia la física de la cuestión. Si comparamos los más de dos años de prisión efectiva que le tocaron a María Julia Alsogaray porque se consideró que no pudo justificar 500 mil dólares (en un proceso con la carga probatoria invertida), a que se la sigue mencionando como el estereotipo mismo de la corrupción y se observa como casi todos los que la consideraban la enemiga pública número uno o están con este gobierno o han estado en algún momento o estuvieron durmiendo la siesta mientras se construyó un estado paralelo completo al servicio del patrimonio de una familia que ya tenía antecedentes comparables a los de Idi Amín Dada. Si como ya sabemos un ex presidente cuyo nombre se le pone hasta a las macetas era un recaudador de bolsas de millones de euros de empresas enteras adquiridas mediante la extorsión del estado ¿Entonces cuál es el hilo conductor entre la anticorrupción de la década del noventa y la pro corrupción de esta década miserable? ¿Será la misma que existe entre estar mirando de afuera o estar mordiendo?

Hoy hasta los jardineros de los Kirchner superan a cualquier posible imputación a María Julia Alsogaray. Hasta los “artistas populares”, los servidores fascistas de la propaganda oficial, recaudan más a la luz del día que los cucos del pasado y lo hacen de manera descarada mientras se tatúan la cara del Che Guevara en las nalgas.

En la década del 80 y las anteriores había una sideral corrupción estructural, cuya solución era el cambio de reglas de juego económicas. En la década del 90 la corrupción estuvo en los negocios del estado, pero muchos de esos negocios eran benéficos en el sentido de desmembrar a la corrupción sistémica que existía por ejemplo en las empresas estatales. En la década K, que juntó al autor de “Robo para la Corona” con su protagonista, el estado argentino por completo es una caja personal para enriquecerse, enriquecer a los propios y perseguir a los extraños, asaltar al sector privado y repartirlo entre una pequeña oligarquía. Es decir, de la corrupción estructural de los 80 nos hemos pasado por completo a la corrupción como sistema político. Un totalitarismo basado en el latrocinio.

En los 80 no había rincón del estado en el que no hubiera negocios turbios. Hoy el estado es un patrimonio capturado que está al servicio de una banda que es mucho mayor que él, donde hasta los gobernadores, intendentes, el Congreso y la Justicia se ven chiquititos. El Tesoro, la ANSES, la AFIP, la Aduana y el Banco Central son como la tarjeta de crédito personal de la presidente y casi todos los grandes negocios del país están a su servicio cuando directamente no les pertenecen bajo cuerda.

Así debemos observar este problema porque no es que le han robado al estado, sino que se han robado al estado entero.

Así es también como nos encontramos frente al caso del señor Ricardo Jaime, protegido por el sistema judicial hasta que se enojaron con la dueña. Dentro del éxito del sistema de propaganda pareciera que este señor fuera el María Julia Alsogaray del momento, a pesar de que ella no le podría seguir el tren de gastos ni a él ni a los secretarios privados de la señora en jefe, ni a su chofer.

Jaime no es protagonista de nada, es un actor de reparto de una obra en la que recibió buenas propinas. Ricardo Jaime es mucho más valioso por lo que tiene para contar que por lo que merece ser castigado. Y nuestro problema es como sacamos al estado y a la economía extorsionada del monedero de los K. Esa es la magnitud de la cuestión, no las fojas del expediente de uno solo de estos soldaditos.

Es aquí donde entiendo que esto requiere una media política, más que una solución judicial particular. El estado (como legalidad) tiene por prioridad salir de ese monedero como en los finales de la década el 80 había que desbaratar la corrupción estructural. Jaime entonces, como otros protagonistas secundarios de la década miserable debieran recibir protección de una ley para hablar, bajo la condición de devolver las migajas del botín que ellos mismos conservaron.

Lo quieran ver o no los ángeles caídos de la caja que están pensando en heredar este problema, hoy es imposible imaginar cómo se manejarán las riendas del gobierno sin quebrar  a este sistema hasta en sus más recónditos rincones. No hay pacto posible con la banda, porque la banda se apoderó del país entero.

Nadie podrá manejar a un gobierno encerrado en una bóveda, el problema es aquí el sistema y sus dueños y no tanto la gerencia.

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.

El Legado de Milton Friedman para la Libertad 2013 – Buenos Aires, Argentina

En Julio 31 de 2013, Friedman hubiese cumplido 101 años. Consideramos que hoy, más que nunca, nuestros profesionales deben conocer y estudiar las propuestas del Premio Nobel de Economía 1976.

Con el objetivo de honrar el enorme impacto que sus ideas han tenido alrededor del mundo, y para ayudar a comprender mejor sus argumentos morales a favor de la libertad y la libre empresa, la Fundacion HACER y la Fundacion Bases, convocaran a una conferencia en ESEADE con el apoyo de la Friedman Foundation for Educational Choice.

Disertantes:

* Dr. Jorge Ávila, Ph.D. en Economía por la Universidad de Chicago y Licenciado en Economía por la Universidad Nacional de La Plata. Profesor de Economía en la Universidad del CEMA. Editor del blog JorgeAvilaOpina.com. Es columnista en diversos medios gráficos y autor de numerosos libros

* Dr. Osvaldo Schenone, Ph.D en Economía por la Universidad de Chicago, miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas. Consultor del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Harvard Institute for International Development, y el Ministerio de Finanzas y Economía de Guatemala.

* Dr. Carlos Newland, Rector del Instituto Universitario ESEADE. Licenciado en Economía, Universidad Católica Argentina. Master of Letters en Historia, Universidad de Oxford y Doctorado en Historia, Universidad de Leiden.

Moderadora: Alejandra Salinas

Horario y lugar:

Miércoles 31 de Julio de 2013 de 7:00 p.m. a 9:30 p.m.

ESEADE
Dirección: Uriarte 2472,
Ciudad Autonoma de Buenos Aires, República Argentina

Para reservar su lugar favor de enviar su nombre, correo electrónico y afiliación, asegurándose de mencionar que viene a nuestro evento en Buenos Aires a: cgorostiaga@eseade.edu.ar.

Mas informacion: http://www.hacer.org/?page_id=1731

El “neoliberalismo” de los ’90 en el debate político:

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 24/7/13 en http://opinion.infobae.com/nicolas-cachanosky/2013/07/24/el-neoliberalismo-de-los-90-en-el-debate-politico/

El ámbito político Argentino está convencido que la década del ’90 estuvo definida por políticas llamadas “neoliberales.” La crisis del 2001 no fue fruto de irresponsabilidad fiscal y alto endeudamento, fue el resultado injusto e inevitable de aplicar la “receta neoliberal”, que es a su vez asociada a políticas de libre mercado. Tanto el oficialismo como gran parte de la oposición coinciden en este diagnóstico. Es difícil decir a secas si Argentina fue o no neoliberal en los ’90, dado que la palabra ‘neoliberal’ carece de significado concreto, al menos en la arena política donde es frecuentemente mencionada. Es que la palabra neoliberal se suele utilizar como comodín de crítica para eludir la tarea de tener que acompañar los cuestionamientos con verdaderos argumentos.

El término neoliberal suele asociarse al Consenso de Washington (¿qué más oportuno para los críticos que la “receta neoliberal” se haya cocinado en Washington, capital del “Imperio Capitalista”?) El Consenso de Washington se resumen en los siguientes diez puntos:

1. Discplina fiscal, evitando abultados déficits fiscales respecto al PBI;
2. Redireccionamiento del gasto público, desde subsidios (indiscriminados) hacia la provisión en áreas clave para el crecimiento y sectores de bajos ingresos (educación, salud, infraestructura, etcétera);
3. Reforma impositiva, aumentando la base imponible pero con tasas marginales moderadas;
4. Tasas de interés determinadas por el mercado y (moderadamente) positivas en términos reales;
5. Tipo de cambio competitivo;
6. Liberalización del comercio (externo): liberalizar las importaciones, con particular énfasis en la eliminación de restricciones cualitativas. Cualquier protección debe ser en base a tasas bajas y relativamente uniformes;
7. Liberalización de las inversiones extranjeras directas;
8. Privatización de empresas estatales;
9. Desregulación: eliminar las regulaciones que impidan al entrada o restrinjan la competencia, excepto para aquellos casos con
justificación de seguridad, medio ambiente, protección al consumidor y una supervisión prudencial del sistema financiero;
10. Protección legal de los derechos de propiedad.

Para sostener que Argentina sufrió de neoliberalismo durante los 90, entonces tendrían que haberse aplicado todos, o una clara mayoría, de estos diez puntos. Ese, sin embargo, no fue el caso. Varios puntos centrales del Consenso de Washington estuvieron ausentes, o en clara diferencia a lo que la “receta” sugiere.

El primer punto de estabilidad fiscal fue un ingrediente claramente ausente en una década marcada por déficits fiscales. Esta ausencia, vale aclarar, fue acompañada con el visto bueno de varios acreedores internacionales. De haberse aplicado el punto de disciplina fiscal, la abultada deuda pública no hubiese culminado en un default del cual aún hoy no se termina de salir. Los déficits fiscales no fueron accidentales, el gasto público creció un 90.7% entre 1991 y el 2001. El stock de deuda externa sobre el ingreso nacional pasó del 35.6% en 1991 a un 56.9% en el 2001. No se puede afirmar que Argentina haya cumplido con el primer punto sobre déficit fiscal, clave para la estabilidad económica. El equilibrio fiscal no es una actitud de derecha ni de izquierda, ni de liberales ni de socialistas, es una medida de sentido común económico.

La política de “tipo de cambio competitivo” no es otra cosa que tener una moneda devaluada que facilite las exportaciones al resto del mundo. Esta es una política con buena llegada en varios sectores del país. Dado que el sector industrial no es competitivo por sí mismo (en parte por las regulaciones económicas y las presiones sindicales), se recurre a políticas de moneda devaluada para facilitarle el acceso a mercados externos. Esto genera rentabilidades ficticias, no reales, que tarde o temprano hay que afrontar. Hacer uso de un tipo de cambio devaluado para beneficiar el sector exportador a expensas del importador ciertamente no califica como una actitud de libre mercado.

Desde el punto de vista del gobierno (especialmente del banco central), un tipo de cambio devaluado ayuda a acumular divisas
provenientes de saldos comerciales favorables y hacer frente a la deuda pública. Sin embargo, justamente una de las críticas a la
economía de los ’90 (especialmente en los últimos años) es el del atraso cambiario, que significa lo opuesto a tipo de cambio
competitivo. El tipo de cambio competitivo no sólo estuvo ausente en los ’90, sino que es una política defendida por más de un “crítico de las políticas neoliberales”.

La apertura comercial, otro punto fuertemente asociado a la década del ’90, también presenta dificultades. La política comercial consistió en una reducción de tasas con sesgo en favor del Mercosur. Sin embargo, el promedio arancelario en Argentina (14%) era tres veces superior al de los países más libres del mundo. La apertura comercial no fue de la magnitud que los críticos suelen implicar (las importaciones no superaron el 13% del PBI en los años de mayores importaciones), sino que el sesgo hacia zonas particulares como el Mercosur produce “desvíos de comercio” que mal-asignan recursos económicos: se compra y se vende ineficientemente. El Mercosur es un ejercicio de proteccionismo ampliado, no un ejercicio de apertura comercial en conjunto con los socios comerciales. Apertura comercial y proteccionismo ampliado no deben confundirse.

Uno de los puntos más sensibles es el de las privatizaciones, al punto tal que a veces pareciera ser que esto es suficiente para justificas el calificativo de neoliberal ignorando los otros 9 puntos. Las privatizaciones, sin embargo, tampoco estuvieron ausentes de diferencias con el recetario neoliberal. Si bien es cierto que se privatizaron un número importante de empresas públicas, eso no quiere decir que todas las privatizaciones hayan sido bien hechas ni que detrás de las privatizaciones no se hayan impuesto fuertes regulaciones que restringen fuertemente a los nuevos actores privados.

En el sector de telecomunicaciones, por ejemplo, se dividió el mercado en dos grandes monopolios por varios años. Crear estos mercados cautivos fue necesario para encontrar algún inversor dispuesto a pagar algo por ENTEL. Las privatizaciones no son en sí pro mercado si se realizan bajo regulaciones que restringen la competencia entre actores privados. Los monopolios artificiales no son parte de las políticas neoliberales, sino que son políticas en contra del espíritu de libre mercado. Las privatizaciones no estuvieron inspiradas en principios neoliberales, sino en la necesidad de financiar al Tesoro Nacional, tanto mediante la venta de activos como de la recaudación impositiva de sus actividades. Si bien uno es libre de identificar el término neoliberal con cualquier tipo de privatización, en tal caso ya no se puede asociar al término “neoliberalismo” con el de “libre mercado”.

Otro ejemplo recurrente es el de las AFJP. Sin embrago, las regulaciones impuestas al sector por parte del gobierno forzaron a las
AFJP a invertir en títulos públicos de un gobierno crónicamente deficitario. Al 2001, el 70% de los fondos en las AFJP estaban
destinados a títulos asociados al gobierno. Si las AFJP hubiesen sido libres de administrar sus propias carteras de inversión, el default argentino les hubiese afectado en menor medida. Las AFJP no colapsaron por sí mismas, sino que fueron arrastradas por la
irresponsabilidad fiscal de los ’90.

Más allá de las regulaciones asociadas a las privatizaciones, otras interferencias clave en el mercado no fueron eliminadas, siendo la legislación laboral una de las principales. Las regulaciones en sectores claves del mercado hacen difícil de defender un claro proceso de desregulación durante los ’90.

Otro punto discutible es el de la reforma impositiva. De hecho, hubo aumentos impositivos en 1995, 1996 y 1998 (más tarde Machinea también subiría los impuestos durante el Gobierno de Fernando de la Rúa acelerando la caída de la actividad económica).

Tenemos, entonces, por lo menos 6 de los 10 puntos de la receta neoliberal que no se cumplieron. Otras cuestiones como redireccionamiento del gasto públicos, tasas de interés de mercado, libre entrada de inversión externa directa y defensa de la propiedad privada pueden ser más discutibles. Pero si asumimos que estos 4 puntos se cumplieron perfectamente, tenemos sólo 4 de los 10 puntos del Consenso de Washington presente durante la década del ’90.

En la medida que el crítico entienda por neoliberalismo los 10 puntos del Consenso de Washington, y no que haga uso del término como comodín para ahorrarse el trabajo de tener que sustentar su crítica, entonces no puede sostener que esa fue la política imperante durante los ’90 cuando en el mejor de los casos se aplicó el 40%. (Aún espero ver en alguna de las tantas entrevistas televisivas donde se menciona el supuesto neoliberalismo del ’90 que el entrevistador le pregunte al crítico qué entiende por neoliberalismo, y que luego le pregunte cuántos de esos puntos el país de hecho cumplió.) La dirigencia política que está a cargo del destino futuro del país se debe un análisis más cuidadoso y racional, y menos pasional e ideologizado sobre las políticas pasadas.

Una aclaración final es necesaria. Señalar que el crítico se equivoca al calificar de neoliberal a la Argentina de los ’90 no es en sí una defensa de la política económica de los ’90 ni de la receta neoliberal. Simplemente se señala la inconsistencia de asociar el neoliberalismo (y por añadidura al liberalismo) a una época en la que no se aplicó. Pero para que la crítica produzca resultados debe estar correctamente planteada. Definir el futuro del país en base a un período mal analizado difícilmente lleve a buen puerto. Como todas las presidencias, la del menemismo tuvo aciertos y desaciertos; para identificar a cada uno de ellos es necesario dejar de usar el término neoliberal como calificativo y discutir los aciertos y desaciertos de las distintas medidas libre de prejuicios.

Sostener que Argentina fue un país neoliberal durante los 90 porque tuvo más grados de libertad respecto al gobierno de Alfonsín es quedarse con el árbol y perderse el bosque. El problema no fue el neoliberalismo que no se aplicó, sino el equilibrio fiscal y el libre mercado que no tuvieron cabida.

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y profesor universitario.

¿A dónde vamos?

Por Armando P. Ribas. Publicado el 20/7/13 en http://www.laprensapopular.com.ar/10752/a-donde-vamos-por-armando-ribas

Una vez más voy a intentar explicar que la confusión reinante parte de ignorar la diferencia ética entre los denominados derechos humanos y los derechos individuales.

Cuando destituyeron a Khadaphy en Lybia, el mundo occidental calificó el hecho como la primavera árabe. En esa denominación del acontecimiento, por supuesto cargada de un juicio de valor, primavera y democracia aparecían como sinónimos. Y consecuentemente el reino de la libertad. En aquella oportunidad la NATO colaboró en la caída de Khadaphy, en el supuesto virtuoso de la llegada de la democracia al sur del Mediterráneo. En esa oportunidad se ignoró que años antes, al amparo de los buenos oficios del Presidente Carter y de su asesor de política internacional Zbigniew Brzezinski, se produjo la caída del Sha y la llegada de los Mullah a Irán.

Esa política referente a Irán no podía  sorprender, si se tomaba en cuenta el pensamiento del Brzezinski, al respecto del marxismo, tal como lo expuso en su obra “Entre dos Eras” donde escribió: “Por eso es que el marxismo representa la mas lejana vital y creativa etapa en la madurez de la visión universal del hombre. El marxismo es simultáneamente una victoria del hombre externo activo sobre el interno y pasivo hombre. Y una victoria de la razón sobre la creencia”. Pues bien desde entonces Irán se ha convertido la mayor amenaza a la seguridad de Occidente. Fue así que en su “Dictadura y Dobles Standards” Jeane Kirkpatrick señaló que el “Cuarto Piso” (Departamento de Estado de Estados Unidos) apoyaba a los dictadores que se le oponían y se oponía a los que los apoyaban (SIC).

Algo más tarde el Presidente George Bush en la supuesta lucha por la democracia en el Medio Oriente atacó a Irak y depuso a Saddam Hussein . El otro aspecto por el cual se atacó a Irak fue supuestamente porque Hussein  no aceptó entregar las armas nucleares de las que aparentemente disponía. Pero la pregunta entonces es ¿Por qué a Irak y no a Irán? Y se habría evitado el 11 de septiembre. Hasta la fecha no se tienen noticias de que la democracia prevalece en Irak y por tanto el ejército de Estados Unidos permanece en Irak a un costo elevado. Por ello Obama se ha comprometido sacar al ejército, pero hasta ahora son tan solo promesas.

En el medio de esta realidad, se ha producido la destitución por la fuerza del presidente islamita de Egipto Mohamed Morsi. Al respecto ya el presidente Obama le ha dado su respaldo al nuevo gobierno, bajo la condición de que se celebren elecciones legislativas y presidenciales en los próximos meses. Pero me permito recordar que Morsi llegó al poder por elecciones, y no veo la posibilidad de que en un país islamita puedan ganar elecciones quienes sostengan la libertad religiosa. Todo parece indicar que se sigue insistiendo en la primavera árabe, en tanto que al sur del Caribe se desarrolla impune e indemne cada vez más la propuesta del socialismo del siglo XXI, cuyo carácter totalitario ya no tiene discusión. Y ahora también Raúl Castro negocia con Obama, y se ignoran los crímenes de los Castro y la falta de libertad en Cuba. Pero recordemos que Brezezinski es también asesor de Obama.

Visto lo que antecede no puedo menos que recordar las sabias palabras de Alexis de Tocqueville: “Nada es más fértil en prodigios que el arte de la libertad, pero no hay nada más arduo que el aprendizaje de la libertad”. Hoy la preferencia por la igualdad prevalece como la virtud por excelencia de la democracia mayoritaria, y ahí tenemos presente la social democracia europea y la crisis del estado de bienestar. Diría que fue en función de esa percepción de la democracia de mayorías, que como señalara Nietzche el socialismo y la democracia  eran lo mismo. (SIC).  Todo parece indicar la  persistencia de la confusión reinante por la ignorancia de los principios fundamentales del Rule of Law, que fuera el sistema ético, político y jurídico que cambiara el curso de la historia basado en la libertad y permitiera la creación de riqueza.

Una vez más voy a intentar explicar que la confusión reinante parte de ignorar la diferencia ética entre los denominados derechos humanos y los derechos individuales, particularmente en lo que concierne a los derechos de propiedad y al derecho a la búsqueda de la felicidad. Si bien en  la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se reconocen múltiples derechos individuales, en el artículo 25 nos encontramos con la mayor contradicción con el concepto fundamental de la libertad que reconociera John Locke : “El derecho a la búsqueda de la propia felicidad. Así dice el artículo citado: “Toda persona tiene el derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica…” Como podemos ver se tiene el derecho no a la búsqueda de la felicidad, sino que la sociedad se la provea.

De esa manera se transforma el propio concepto de la justicia, en la conciencia del supuesto interés general como contrario a los intereses privados y por su puesto en nombre del bien común. Como bien señalara al respecto Ayn Rand: “La noción tribal del bien común ha servido como la justificación moral de la mayoría de los sistemas sociales y de todas las tiranías de la historia” Y recordemos siguiendo en esa línea de pensamiento Hanna Arendt resaltó que “Cuando se sacrifica al individuo en nombre de la compasión, desaparecen la justicia y la libertad”

En el medio de esta confusión histórico filosófica aparece la figura del Topo. (Persona que tropieza con cualquier cosa, o por corto de vista o por desatino natural; Diccionario de la Lengua Española). El Sr. Snowden ha provocado una nueva excusa al antiimperialismo por haberse violado los derechos de propios y ajenos mediante la moderna tecnología.  En virtud de este hecho se pretende ignorar que en la actualidad existen razones de seguridad que pueden provocar la violación de algunos presupuestos de la libertad individual. Pero la contradicción mayúscula de la actitud de este señor frente a Estados unidos es que pretende evadir la justicia americana, obteniendo asilo en países en que se violan todos y cada uno de los derechos de los que pretende culpar a Estados Unidos. Por ejemplo Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, y hasta parece que están dispuesto a recibirlo en La Habana.

Por supuesto no creo que la caída de Morsi en Egipto constituya un nuevo paso en la primavera árabe, que permita eliminar el riesgo que impera en el mundo como consecuencia de que en el mundo musulmán todavía no se han enterado de las virtudes de la libertad religiosa. Allí todo parece indicar que matar en nombre de Allah te lleva al cielo. Pero es más  tal como he dicho en otras ocasiones, el terrorismo es la guerra del siglo XXI: Ante esta realidad no queda otro remedio que tratar de encontrar y detener a aquellos que están dispuestos a cumplir el mandato de Allah. Por ello debemos asimismo tomar conciencia de que Estados Unidos no ha pretendido en su historia dominar al mundo, sino por el contrario ha salvado al mundo de la dominación. Por tanto esta supuesta violación no tiene otro fin que evitar otro 11 de septiembre. Entonces ante las confusiones precedentes, debemos recordar la sabia advertencia de Séneca; “Para el que no sabe donde va no hay viento favorable” Y no me queda más remedio que admitir que la ignorancia respecto a naturaleza del Rule of law  y la supuesta lucha por la igualdad, el mundo tiene el riesgo de desconocer la libertad o perderla.

Armando P. Ribas, se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana. Obtuvo un master en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Es abogado, profesor de Filosofía Política, periodista, escritor e investigador y fue profesor en ESEADE.