¿Explota el modelo?

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 30/5/12 en: http://www.diariodeamerica.com/front_nota_detalle.php?id_noticia=7303 

En general las personas ocupadas y preocupadas con situaciones graves que ocurren en sus países estiman que los acontecimientos que van por mala senda deben llegar a una instancia en la que todo vuela por los aires, punto en el que se rectificaría el rumbo. Incluso se pone de manifiesto que es conveniente y necesario que “se toque fondo” al efecto de producir una reacción saludable.
 
Estimamos que las cosas no suceden de este modo. En primer lugar, no hay tal cosa como “el fondo”. No hay piso para el error. Solo habrá posibilidad de rectificación si se conecta adecuadamente lo que ocurre con las causas que generan los sucesos criticados. Mientras no tenga lugar la aludida conexión causal, no habrá sosiego para la caída libre. Al sostener que los problemas se atribuyan a causas que no son tales, no habrá remedio ni posibilidad de rectificación del rumbo.
 
En cuanto a las esperadas explosiones salvadoras, debe puntualizarse que hechos tales como corridas cambiarias y bancarias, asaltos a supermercados, incendios y actos violentos equivalentes, no corrigen ni modifican el fondo del camino emprendido. Pueden cambiar los protagonistas, pero el problema no se resuelve con las antedichas explosiones. Más aún, los susodichos climas explosivos pueden desembocar en situaciones mucho más graves que las vividas.
 
En verdad, la única explosión (aparente) que modificó de modo radical los acontecimientos para bien fue la Revolución de las colonias inglesas en lo que luego fue Estados Unidos en 1776, pero no se debió a la explosión sino a la transformación de las ideas prevalentes a favor de una sociedad abierta, fruto de largos estudios, maduraciones intelectuales y experiencias desafortunadas. En la dirección opuesta, ni siquiera la Revolución Bolchevique modificó en la base la forma de vida de los rusos que venían del terror blanco para convertirlo en el terror rojo y el derrumbe del Muro de la Vergüenza transformó a Rusia en el gobierno de las mafias administrado por ex funcionarios de la KGB.
 
La propia Revolución Gloriosa de 1688 en Inglaterra por la que Jacobo II (VII de Escocia) fue destronado por su hija María Estuardo y Guillermo III de Orange, que si bien había problemas con la convocatoria al Parlamento, exacerbación por los crecientes privilegios y otras vicisitudes, fue primordialmente una trifulca religiosa a la que luego se acoplaron las ideas liberalizadoras de  Algernon Sidney y John Locke las cuales sellaron la suerte del futuro inglés, comenzando por la Declaración de Derechos que expandió grandemente los principios insertos en la Carta Magna de 1215 arrancada a Juan sin Tierra.
 
Las Cortes de Cadiz de 1812 donde por vez primera se recurrió a la expresión “liberal” como sustantivo, fueron una revuelta intelectual basada en las contribuciones de la llamada segunda generación de Salamanca (la primera dio origen a la benemérita Escolástica Tardía tan ponderada por los liberales clásicos) y en los “Juicios de Manifestación” (el antecedente del habeas corpus), principalmente procedentes de los fueros leoneses del siglo XII, Cortes cuya Constitución fue abrogada por Fernando VII ni bien reasumió luego del interregno bonapartista. También fueron fruto de una revolución intelectual las propuestas liberales de la generación del 98 en España.
 
En el caso argentino, la Revolución de Mayo no cambió el eje central de la ruta mercantilista emprendida bajo el dominio español sino que, al decir de Juan Bautista Alberdi, trocó el régimen colonial de España para “ser colonos de nuestros propios gobiernos”. La evolución favorable acaecida a partir de 1853 se debió a una revolución en las mentes que, a su vez, produjo el derrocamiento de la tiranía rosista y el establecimiento de marcos institucionales de raigambre netamente liberal.
 
No hay milagros posibles, las transformaciones en las políticas inexorablemente se deben a transformaciones previas en las ideas. Si se quiere recurrir a la expresión “explosiones” hay que centrar la atención en las que se producen en el interior de las personas, de lo contrario, con otros personajes y eventualmente con otras formas, se mantendrán las cosas en lo sustancial.  Las “explosiones” positivas (o negativas) tienen lugar todos los días en las conversaciones en la mesa familiar, en las reuniones sociales, en los esfuerzos académicos y educativos, en los medios periodísticos, en las entidades empresarias, deportivas y artísticas.
 
Para cambiar es indispensable ejercitar el intelecto y la imaginación. Se hace necesario mirar en otras direcciones y no repetir razonamientos falaces. En este sentido, Edward de Bono nos enseña el “lateral thinking”, esto es, en lugar de seguir escarbando en el mismo hoyo, cavar en otras direcciones. Para ilustrar ese concepto de imaginar otros escenarios, el autor relata un cuento en el que a un fulano se le reclama una deuda monetaria pero el acreedor dice que la podría perdonar si la hija del deudor se somete a una prueba para eventualmente contraer nupcias con el prestamista. La hija en cuestión acepta el desafío que consistía en que el novio en potencia recogería una piedra blanca y una negra del piso colocando cada una en sendas bolsitas. Si la niña tomaba la negra debía casarse, si era blanca quedaba liberada. Llegado el momento, la supuesta novia se percató que el acreedor hacía trampa puesto que observó que colocaba piedras negras en ambos recipientes. Sin inmutarse, la hija del preocupado deudor tomó una piedra y simuló un accidente por lo que la dejó caer al suelo e inmediatamente dijo que no había motivo de alarma puesto que con mirar la otra bolsa y constatar su color la otra debía haber sido de color distinto con lo que la mujer quedó en libertad y su padre canceló la deuda.
 
No resulta posible tener éxito repitiendo recetas fallidas. Es menester hurgar en otras direcciones y estudiar otros caminos posibles, para lo cual no es cuestión de operar como si se estuviera ubicado en la platea mirando al escenario en la esperanza de que otros resuelvan los entuertos. Cada uno debe poner su granito de arena. Todos somos responsables de nuestro destino. Después de décadas de estatismo galopante es indispensable liberar energías creativas y adoptar el sistema liberal y la consiguiente responsabilidad individual y la preservación de las autonomías y los derechos de las personas para proteger la situación de todos, muy especialmente la de los más necesitados (quienes siempre pagan en mayor medida los platos rotos de un Leviatán desbocado).
 
No resulta posible alterar la secuencia lógica, no puede ponerse la carreta delante de los caballos. Primero se requiere la comprensión y aceptación de una idea y luego recién puede ejecutarse. Nada cambia si se producen explosiones y revueltas varias si no se tiene en claro que sucede y por qué ocurren las cosas. Como ha consignado Séneca “ningún viento es favorable si no se sabe a donde se va”. Por eso es que el debate de ideas resulta tan vital. Las series estadísticas, los cuadros y gráficos sobre la coyuntura nada resuelven si no se comparte un esqueleto conceptual previo. La función educativa no se encuentra en el nivel de la política puesto que esta exige la negociación y conciliar distintas posiciones. La tarea de formación debe apuntar a la excelencia sin miramientos a los “políticamente correcto” al efecto de abrir perspectivas fértiles en personas de buena voluntad, ya que la maldad y la mala fe -afortunadamente minoritarias- no son receptivas tal como consigna Marcelino Cereijido en su libro Hacia una teoría general sobre los hijos de puta. Un acercamiento a los orígenes de la maldad que necesita ser complementado con la muy sesuda obra de Stanton Samenow Inside the Criminal Mind.
 
Desde tiempo inmemorial se viene sosteniendo que la educación es a largo plazo sin percibir que ya han vencido infinidad de plazos y se sugieren pretendidas medidas escapistas que ni siquiera postergan ni mitigan el desbarranque. Como he escrito antes, Mao Tse-Tung no es mi autor preferido pero bien decía que “la marcha más larga comienza con el primer paso”. En esta línea argumental, para terminar y al efecto de evitar la “teoría de las explosiones o del piso final” y para enfatizar el rol preponderante de las ideas, cito a Albert Schweitzer de su The Philosophy of Civilization: “Kant y Hegel han comandado a millones que nunca leyeron una línea de sus escritos y que ni siquiera supieron que estaban obedeciendo sus órdenes. Aquellos que ejecutan, ya sea en pequeña o gran escala solo pueden hacerlo en la medida en que ya estaba listo el pensamiento de la época […] Si los pensadores de cierto período producen una beneficiosa teoría del universo, entonces las ideas pasarán a la práctica con garantía de progreso; si no son capaces de esa producción, entonces la decadencia aparecerá de una forma u otra […] Adam Smith, el filósofo moral, debido a que estaba dotado de un optimismo racional, es también el fundador de la doctrina económica del laissez-faire de la Escuela de Manchester. El encauzó a la industria y al comercio en su lucha por la liberación del  ruinoso e injurioso tutelaje de la autoridad. Hoy podemos calibrar la grandeza de los logros de este gigante intelectual y benefactor de la humanidad, cuando la vida económica está otra vez empañada entre la gente con ideas de muy corta visión respecto de autoridades que nunca piensan en términos económicos”.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía, Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fue profesor y primer Rector de ESEADE.

 

Argentina, no tengas miedo:

Por Alejandro A. Tagliavini: Publicado el 30/5/12 en http://www.hoybolivia.com/Blog.php?IdBlog=38119&tit=argentina_no_tengas_miedo&_pagi_pg=2

Marcos Aguinis, renombrado literato, escribió en La Nación de Buenos Aires que “perturba que el poder nacional haya quedado reducido a una persona… ¿O hemos retrocedido al Estado de Luis XIV? ¿O a la URSS de Stalin?”. Con ayuda de los ‘opositores’ tanto que, continúa Aguinis,  “se limitan a maquillajes,… respuestas confusas a la agenda oficial, ambiciones personales… reproducen ad náuseam el modelo populista (oportunista)… No se han dado cuenta de que China… desde que… (dejó el) modelo colectivista de Mao, ¡aumentó 45 veces su PBI!”

Este proyecto de tiranía, donde “impera una corrupción monstruosa, superior a la de cualquier gobierno del pasado” según Aguinis, llega al colmo de pretender obligar a pensar.

Así, el senador Aníbal Fernández casi ordenó ‘váyanse haciendo a la idea de que hay que pensar en pesos’ y continuó diciendo que “el dólar… no se emite en Argentina” (habrá querido decir que al peso lo emite su gobierno) y remató asegurando que “nadie le quiere perjudicar la vida a nadie”, cierto, mientras se haga y se piense como el oficialismo decida, o reprimirán con el monopolio estatal de la violencia.

Sucede que el gobierno argentino, entre tantas barbaridades, está empezando a implementar un control de cambios de divisas al estilo de Venezuela, que “sufre un autoritarismo” dice Aguinis, y tan ‘democrático’ que Chávez llegó a afirmar que los opositores “Nunca serán gobierno, escríbanlo”. El control de cambios fue endurecido por la “revolución” chavista y, ahora, la Comisión de Administración de Divisas, creada en 2003, no solo pretende digitar todo el mercado sino que prohíbe, impidiendo la libertad de prensa, hablar del dólar libre, en el mercado no oficial (según algunos, alimentado por los dólares de la corrupta PDVSA), al que los venezolanos habitualmente se refieren, por ejemplo, como “lechuga”.

Contra las imposiciones de este proyecto de tiranía argentino (o monarquía absolutista, ya que están planeando que gobierne el tercer Kirchner después de Néstor y Cristina), el pequeño pero aguerrido Partido Liberal Libertario, puso una mesa en la calle para la compra y venta de dólares y su presidente aseguró que, cuando las leyes son inmorales, hay que rebelarse, particularmente contra los agentes recaudadores de impuestos que allí acechaban.

Un clásico de clásicos, Tomás de Aquino, asegura que “Si el gobierno, injusto fuera de uno solo, para procurarse sus propias comodidades… se llamaría tirano…”. Y más adelante “… el dominio por modo de sujeción servil, introducido fue por el pecado…”. El Prof. José Luis Parada Rodríguez recuerda que para el tomismo “Cuando las leyes del tirano son injustas (…para satisfacer la avaricia…)… no pueden ser vistas… como de obligado cumplimiento, más allá de que el tirano use la fuerza… (y, si) se impusiesen leyes contra el bien divino, considera santo Tomás que no es lícito obedecerlas”.

Estos proyectos de tiranía temen perder el poder porque, en su soberbia y avaricia, sienten que sin él no son nada y que corren riesgos. La violencia es hija del miedo y por eso están dispuestos a reprimir (la vida económica y social) cada vez más. Así, parafraseando a Juan Pablo II, digamos a los argentinos “no tengáis miedo”, a rebelarse pacíficamente (y poner la otra mejilla si fuese necesario) y desconocer la iniquidad, porque ésta no podrá triunfar, ya que la violencia es contraria al hombre (y a Dios).

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

 

La rigidez del kirchnerismo:

Por Enrique Edmundo Aguilar. Publicado el 30/5/12 en: http://www.elimparcial.es/america/la-rigidez-del-kirchnerismo-105135.html

 Días pasados La Nación publicó un extenso reportaje al politólogo argentino Aníbal Pérez Liñán, actualmente profesor e investigador en la Universidad de Pittsburgh y autor, entre otros trabajos, de un libro de gran impacto en el medio académico: Juicio político al presidente y nueva inestabilidad política en América Latina (2009). A lo largo del reportaje, Pérez Liñán abunda en interesantes consideraciones relativas a la realidad política argentina y, en particular, al modo como el kirchnerismo habría caído paulatinamente “en la trampa de su propia rigidez”.

En efecto, según Pérez Liñán, el gobierno argentino estaría pagando las consecuencias de “haber convertido en permanente una política de emergencia”, descalificando toda crítica opositora y adoptando una posición inflexible que conspira de suyo contra cualquier rectificación. Esta postura conduciría a una negación de la política misma, transformada en mera imposición, y del conflicto legítimo que se ve reemplazado por la confrontación personal. “Paradójicamente (añade Pérez Liñán), la polarización política tiene por eso un efecto despolitizante, porque anula la posibilidad de un debate rico, que nos permita apreciar los matices y formar ideas políticas propias”.

Son numerosas las opiniones que hoy en día convienen en que el kirchnerismo habría llegado a un punto de inflexión, por las razones antedichas y, también, por el nivel de crítica de que es objeto que, recientemente, se ha extendido (aunque de manera todavía incipiente) a sus propias filas, como lo revela la áspera discusión que mantuvieran por radio un reconocido periodista afín al gobierno con una secretaria de Estado empeñada en negar que en la Argentina hubiera fuga de capitales. Más allá del choque entre el periodista y la funcionaria, el episodio pone al descubierto al grado de aislamiento en que se encuentra un gobierno que, como no se resuelva a un cambio de rumbo, terminará estrellándose y estrellándonos a todos por cierto. Porque no sólo el gobierno es víctima de su propia rigidez y obstinación. Lamentablemente, en esa trampa nos ha metido a todos y de verdad es difícil imaginar cómo saldremos.

 Enrique Edmundo Aguilar es Doctor en Ciencias Políticas. Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Políticas y de la Comunicación de la UCA y Director, en esta misma casa de estudios, del Doctorado en Ciencias Políticas. Profesor titular de teoría política en UCA, UCEMA, Universidad Austral y FLACSO,  es profesor de ESEADE y miembro del consejo editorial y de referato de su revista RIIM.

 

¿Es el oro una buena inversión?

Por Adrián Ravier: Publicado el 31/5/12 en: http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2012/05/31/es-el-oro-una-buena-inversion/

En el blog MacroMania se presenta el siguiente gráfico como argumento de que invertir en oro es una mala idea.

El gráfico muestra el precio del oro y la evolución de la base monetaria entre 1980 y 2001. Como se puede ver, la Fed creó un montón de dinero “de la nada” durante este período de 20 años y, sin embargo, el precio del oro cayó.

El autor pide a sus lectores imaginar a un médico de 50 años de edad que en 1980 es convencido por un economista austriaco para que invierta todos sus ahorros en oro. La razón que ofrece es que la Fed está llevando adelante una política de expansión crediticia de gran magnitud, e incluso proyecta que la expansión acumulada en dicho período será del 300 %.

El médico compra en 673 dólares la onza. Y luego espera hasta cumplir 70 años. Luego procede a retirar sus ahorros y encuentra que el precio en 2001 era de 263 dólares la onza. Y ahí la sorpresa: Después de 20 años, sus ahorros cayeron en un 60 %.

Un buen desafío… a ver qué dicen los lectores.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

 

Competition in Currency: The Potential for Private Money

Por Nicolás Cachanosky: Publicado el 24/5/12 en: http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2012/05/24/competition-in-currency-the-potential-for-private-money/

En el último Policy Analysis del CATO Institute, Thomas Hogan (West Texas A&M) analiza distintas alternativas para ir de un sistema de bancos centrales monopólicos a sistemas más competitivos. El paper también discute los límites de los bancos centrale, su performance histórica y las ventajas de sistemas competitivos. Entre otros datos, recuerda que aún hoy día más del 90% de las transacciones con efectivo en Escocia se hacen con notas privadas que todavía emiten bancos privados a pesar de no tener el beneficio de “legal tender” como si lo tienen los billetes del Bank of England. Otros casos donde existen notas privadas son Irlanda (desde la década del 90’) y Hong Kong; es decir, estas no son ideas sacadas de libros de ciencia ficción.

Para los que tengan tiempo, recomiendo la lectura. Pero creo que el siguiente gráfico que muestra la pérdida de poder adquisitivo de las monedas fiat más importantes dese 1970 a la fecha puede ser interesante.

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¿Será posible que con los problemas del Euro y el dólar se vuelvan a sistemas basados en competencia, en lugar de monopolios, y que con el tiempo la etapa de bancos centrales sea recordada como un corto período de “pretence of knowledge”?

Nicolás Cachanosky es Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE), y Doctorando en Economía, (Suffolk University). Es profesor universitario.

 

El gobierno argentino sigue aumentando, más y más, el gigantesco monopolio oficial de multimedios:

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 21/5/12 en: http://www.eldiarioexterior.com/el-gobierno-argentino-sigue-aumentando-40993.htm.

 La situación de la libertad de expresión en la República Argentina no sólo es delicada, sino que sigue deteriorándose acelerada y rápidamente.

 No es ya muy distinta a lo que sucede en Ecuador y es ciertamente tan perversa como lo que ocurre en Venezuela. Los gobiernos de estos tres países tienen en esto, por igual, un mismo objetivo político de dominación: el de asfixiar a los medios independientes de mil maneras, de modo de poder instalar el discurso único que todos ellos comparten y predican.

De un total de 18 diarios oficiales hay, en la Argentina, 11 que son pro-gobierno y 7 independientes. Los primeros viven con el pulmotor constante de la publicidad oficial. Entre ellos: Tiempo Argentino, Página 12, Diario Popular, Crónica y Ámbito Financiero, que están entre los más grandes receptores de la publicidad oficial. Los segundos, en cambio, a la buena de Dios. Como pueden, entonces. Pese a que los fallos de la Suprema Corte -desoídos impunemente por el gobierno, que no los cumple- obligan al gobierno a hacer un reparte equitativo de la pauta oficial, lo que no sucede.

Con la pauta oficial se logra docilidad y se castiga al díscolo. Se premia y se castiga. Para ello no es necesario para el Estado ser dueño de los medios, los puede colonizar a su antojo. Quien se niegue arriesga su supervivencia. Así de duro. Y así de peligroso.

Por su parte, de los 5 canales de televisión analógicos,  4 son pro-gobierno y sólo 1 es independiente. De los 32 canales de televisión digitales, 31 son pro-gobierno y apenas 1 es independiente. De los 7 canales de noticias, seis son pro-gobierno y 1 es independiente. Así de claro. Y así de terrible.

Las cosas no se alteran, ni se detienen, sino que se agravan y profundizan. La reciente venta de los medios que pertenecían a Daniel Hadad y sus socios al grupo de Cristóbal López, uno de los empresarios afines al gobierno así lo confirma. Según el diario La Nación, Hadad confesó que “tuvo que vender”. Hablamos de C5N y de las radios Vale, Pop, TKM y Mega.

Hadad era uno de los empresarios “cercanos” al gobierno, favorecido desde hace rato por sus dádivas. Pero las cosas cambiaron y, de pronto, dejó de serlo. Todo se secó. Ya no era confiable. Tuvo antes señales extrañas. Fue baleado. Se le “cayó” una enorme antena de sus empresas de comunicación. Se le estrelló un helicóptero. Debió enfrentar inspecciones fiscales. Uno de sus programas (con el periodista Marcelo Longobardi) fue víctima de censura mientras estaba transmitiendo y debió salir del aire. Y Hadad leyó las señales y se cansó. Huyó, entonces. Sus medios hoy están integrados de hecho en los aplausos que promueve el multi-medio oficial.

El proyecto oficial es claramente hegemónico. Y está en marcha acelerada. Las libertades de prensa y de expresión son cercenadas como si fueran simplemente un costo del proyecto. Así todas las libertades quedan amenazadas y están en riesgo. Cuando algunos lo adviertan, puede ser demasiado tarde.

 Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

 

A CFK la traicionaron sus palabras:

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 19/5/12 en: http://www.economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=3484

La semana pasada, en uno de sus habituales discursos, la presidente Cristina Fernández afirmó: “Esta Argentina es una Argentina y, fundamentalmente, esta Presidenta, también quiero en ese sentido porque soy la que toma las decisiones obviamente, es absolutamente responsable y previsible, absolutamente responsable y previsible”.
Esta afirmación me llamó la atención por dos razones, en primer lugar porque si Argentina fuera tan previsible debería tener, en este momento, un tsunami de inversiones dada la liquidez que hay en el mundo y lo escasos países en los que se puede invertir porque están en recesión. Sin embargo, como comentaba en otra nota, de acuerdo a los datos de CEPAL, en 2011 Argentina solo capturó el 4,7% de la Inversión Extranjera Directa de América Latina, mientras que Brasil se llevó casi el 50% del total de esas inversiones.
Francamente, decir que Argentina es previsible cuando Moreno, sin órdenes escritas, cambia las reglas de juego todos los días, es casi una humorada. Nadie puede afirmar que Argentina es previsible cuando de un día para otro la AFIP, sin explicación previa, cambia los criterios por los cuales la gente puede o no puede comprar dólares. Nadie sabe con qué criterios se mueve la AFIP para autorizar una compra de dólares. Eso no es previsibilidad, es arbitrariedad. Digo, no solo Argentina no es previsible, sino que es arbitraria. Y, como se sabe, las decisiones arbitrarias son la antítesis de la previsibilidad. Para que quede más claro, lo único previsible de la Argentina actual es la imprevisibilidad.
Pero la parte que más me llamó la atención del discurso de Cristina Fernández es cuando afirma: “esta Presidenta, también quiero en ese sentido porque soy la que toma las decisiones obviamente, es absolutamente responsable y previsible, absolutamente responsable y previsible”. En rigor, corrijo mi afirmación cuando digo que me llamó la atención, sino que me confirmó lo que pensaba: Cristina Fernández no cree en las instituciones sino en una especie de gobierno autoritario o dictatorial.
Es que no es la presidente la que tiene que ser previsible en un país que se considere una democracia republicana, sino las reglas de juego que imperan en esa sociedad. Son su normas, códigos, leyes, costumbres y reglas las que regulan las relaciones entre los particulares y no la previsibilidad de una persona lo que le otorgar previsibilidad a un país.
En las sociedades chicas, donde todos se conocen, cada uno sabe quién es el cumplidor, el estafador, el que merece crédito, el que no lo merece, el que cumple su palabra, el que no la cumple. En cambio en una sociedad con millones de personas que realizan contratos entre personas que no se conocen, nadie sabe si la otra parte va a cumplir con lo pactado. Por eso existen las instituciones. Para eso está la justicia, que debe ser independiente. Para hacer cumplir las leyes y los contratos y el Estado tiene el monopolio de la fuerza para que se cumplan los contratos, sino la justicia sería una expresión de deseos.
Y aquí viene otro punto, para que en una sociedad amplia, con millones de personas haciendo contratos, puedan llevarse a cabo los mismos, es decir, haya comercio, inversiones, etc., se necesitan reglas previsibles y eficientes. Por eficientes quiero decir que tienen que atraer al inversor, permitir que la gente desarrolle su espíritu innovador. Y por previsibles quiero decir que esas reglas no cambien todo el tiempo. Por lo tanto, quién tiene que ser previsible no es el presidente de un país, sino sus instituciones, y el presidente se limita a administrar el país bajo esas instituciones que le permiten a la gente trabajar, invertir, desarrollarse, etc.
Cuando Cristina Fernández habla que ella es previsible y responsable y nada raro va a pasar con el dólar o los depósitos, lo que no está diciendo es que ella cree que las instituciones no son relevantes, que lo único relevante son las decisiones que ella tome. En definitiva, la postura de Cristina Fernández es la de un dictador o autócrata que es la contracara de la democracia republicana.
Ella confunde cantidad de votos obtenidos con calidad institucional. Los votos son solo un mecanismo de elección para determinar quién tendrá parte del poder dentro de una república. Las instituciones son las que permiten construir un país, no la previsibilidad o razonabilidad de Cristina Fernández que, dicho sea de paso, es bastante imprevisible en lo que puede hacer o mandarle a hacer a Moreno, y la razonabilidad de muchas de sus medidas es más que discutible.
Se me ocurre que en esa frase quedó en evidencia su convicción de creer más en la persona salvadora de la patria que una democracia republicana. Afirmar que nadie tiene que temer porque ella es previsible y responsable implica decir: no tengan miedo que soy una autócrata buena. Lo que muchos pensamos sobre su idea de gobierno, lo confirmó con esta frase.
La complicada situación económica actual es fruto de ese populismo típico de los gobiernos autocráticos. Hasta ahora el kirchnerismo tuvo mucho viento de cola a favor y una economía con elevada inversión hecha en el pasado que le permitió al gobierno financiar su populismo. Ahora se le presenta un serio problema que difícilmente puedan resolver. Por un lado queda poco margen para seguir financiando populismo y, por otro lado, el mundo ya no juega a favor, sino que juega en contra. Brasil devalúa el real, la economía mundial anda a los tumbos y, para colmo, la cosecha de soja no será tan buena. Así como el inicial margen interno para financiar populismo y el viento de cola llevó al kirchnerismo a sus años de mayor poder político, este nuevo escenario de falta de recursos para más populismo y el mundo con viento de frente pueden llegar a mostrar que el kirchnerismo no fue otra cosa que un gigante con pies de barro.
En definitiva, CFK se comporta como si los votos otorgaran impunidad para llevarse por delante las instituciones. Lo que no tiene en cuenta es que el mercado no otorga impunidad y ahí la gente vota todos los días. Por la suba del dólar blue, pareciera que, por ahora, el voto es no positivo.
 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA)y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.