Monthly Archives: agosto 2017

CAPACITACIÓN de NEGOCIOS y CONSTRUCCION

CAPACITACIÓN de NEGOCIOS y CONSTRUCCION en Eseade Inicia 8 de Septiembre info@nayc.com.ar

La Argentina no puede darse el lujo de no ser competitiva en materia impositiva

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 22/8/17 en: http://www.infobae.com/opinion/2017/08/22/la-argentina-no-puede-darse-el-lujo-de-no-ser-competitiva-en-materia-impositiva/

 

El típico argumento para no bajar los impuestos en forma inmediata es que primero hay que reducir la tasa de evasión impositiva. Es decir, una vez que muchos contribuyentes paguen altos impuestos es posible pensar en bajar la tasa de los mismos

 

En primer lugar, es muy raro que un político vaya a bajar los impuestos si logra que muchos paguen altos impuestos. Tener plata para hacer populismo siempre es una tentación difícil de ignorar. Hay que tener una fuerte convicción republicana para bajar el gasto público.

En segundo lugar, esta historia la vengo escuchando desde hace décadas: primero hay que bajar la tasa de evasión y luego podremos reducir los impuestos. La evidencia empírica muestra que a mayor carga tributaria más trabajo en negro y a los que estamos en blanco nos cocinan a fuego lento con una presión tributaria cada vez más asfixiante.

Cabe destacar que la Argentina es uno de los países con una tasa del Impuesto a las Ganancias para las empresas más alta del mundo. Siendo que necesitamos en forma urgente inversiones para crear puestos de trabajo y entrar en una senda de crecimiento de largo plazo, Argentina no puede darse el lujo de no ser competitiva en materia impositiva. Ya bastante tenemos con cargar en nuestro historial con ser uno de los países en que el estado viola sistemáticamente las reglas de juego, como para encima pretender atraer inversiones con semejante carga tributaria, que encima no permite el ajuste de los balances por inflación.

El gráfico muestra con nitidez que en la Argentina estamos más caros que el promedio de América Latina, el promedio de Europa, Asia, etc.

 Ya bastante tenemos con cargar en nuestro historial con ser uno de los países en que el estado viola sistemáticamente las reglas de juego, como para encima pretender atraer inversiones con semejante carga tributaria

La pregunta es ¿por qué invertir en Argentina si hay países que tienen un Impuesto a las Ganancias a las corporaciones mucho menores como, por ejemplo, Irlanda, que le cobra el 12,5% o Suecia que aplica solo el 22 por ciento?

¿Funciona la curva de Laffer como para bajar los impuestos en Argentina?

La referencia que uno puede tomar es la fuerte baja de impuestos que aplicó Ronald Reagan en 1981, algo que ahora quiere reeditar Donald Trump.

Considerando el desafío que tenemos por delante de atraer inversiones es bueno preguntarse si en los hechos funciona la curva de Laffer. Al respecto una buena referencia es Irlanda que bajó de tal manera la tasa del Impuesto a las Ganancias para las corporaciones que el resto de Europa la acusa de dumping impositivo.

El otro caso emblemático es el de la administración Reagan. Recordemos que Ronald Reagan bajó la tasa marginal más alta que era del 70% al 28%. La pregunta que sigue es: ¿qué ocurrió con la recaudación de los impuestos federales a lo largo de esos 8 años? Si comparamos la recaudación de impuestos federales contra el PBI, Reagan logra obtener casi los mismos ingresos tributarios que cuando asumió.

Como puede verse en el siguiente gráfico, Jimmy Carter deja su último año de mandato en 1980 con una relación recaudación impuestos federales/PBI del 18,1% y Reagan deja su último año de mandato con una relación del 17,5%, solo 0,6 puntos porcentuales menos pero con la economía creciendo y habiendo bajado la inflación que recibió de Carter de dos dígitos anuales a un dígito.

Es más, en 1989 los ingresos federales superaban al promedio de la década del 70 o los igualaban a pesar de haber bajado fuertemente la carga tributaria.

El plan económico de Reagan se basaba en tres pilares: 1) baja de impuestos; 2) reducción del gasto público; y 3) desregular la economía. La baja de impuesto se produjo. La desregulación de la economía fue muy amplia. Se eliminaron controles de precios que venían de la era Carter. Reagan enfrentó la huelga de los controladores aéreos. Los reemplazó por controladores de la fuerza aérea y los despidió. Al igual que Tatcher que se mantuvo firme con la huelga de los mineros, una de las claves de ambos mandatarios fue no achicarse ante la extorsión sindical. También Reagan desreguló el precio del petróleo. Lo que no consiguió fue reducir el gasto público. El incremento en el gasto se produjo por más gastos en defensa (recordemos que en esos años todavía estaba la guerra fría) y el incremento de los intereses de la deuda pública como parte del gasto federal a raíz del mayor déficit fiscal inicial.

El resultado de la política económica de Reagan fue un crecimiento promedio anual del 3,8%; bajó la inflación de dos dígitos altos a una inflación anual del 3 al 4 por ciento anual, la desocupación que estaba en el 7,2% cuando se fue Carter, subió en los dos primeros años y luego fue descendiendo hasta llegar al 5%. Lo que tuvo Reagan fue un aumento del déficit fiscal inicial que llegó al 5,7% del PBI pero terminó reduciéndolo al 2,7% a pesar de no haber bajado el gasto público, lo cual indica que la combinación de reducción de impuestos y desregulación de la economía fue lo suficientemente potente como para incrementar la recaudación.

 En el gobierno de Ronald Reagan terminó reduciéndolo al 2,7% a pesar de no haber bajado el gasto público, lo cual indica que la combinación de reducción de impuestos y desregulación de la economía fue lo suficientemente potente

Volviendo a la Argentina, tanto EE.UU. como Irlanda y la reducción y quita de retenciones a las exportaciones de granos en nuestro país muestran que importantes reducciones tributarias generan un estímulo significativo en la economía ya que le devuelven poder de compra al contribuyente y transforman inversiones que antes no eran viables por la carga tributaria en inversiones viables. Sólo basta ver cómo están creciendo las ventas de tractores, cosechadoras, silos, etc. para advertir cómo la inversión se dispara cuando se reduce la carga impositiva.

Si luego de las elecciones el Gobierno logra un acuerdo con la oposición (PJ no k, massismo, etc.) para encarar una importante reducción impositiva; una reforma del Estado que permita bajar el gasto público (en nuestro caso va a ser indispensable porque el gasto público y déficit fiscal son récords heredados del kirchnerismo) y desregular aún más la economía, no sé si se darán los 20 años de crecimiento que pronosticó Nicolás Dujovne, pero sin duda por varios años la economía entrará en un sendero de crecimiento de largo plazo.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

La competencia es vida

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado  el 18/8/17 en: https://alejandrotagliavini.com/2017/08/18/la-competencia-es-vida/

 

Días calurosos y soleados, en un bellísimo mar azul, dieron lugar a la Copa de Rey, una de las más importantes competencias de veleros en el calendario mundial, organizada por el Real Club Náutico de Palma de Mallorca. Regata que resultó uno de los eventos, deportivos y sociales, más destacados de este verano europeo ya que compitieron 138 embarcaciones, entre las que estaba el Aifos comandado por el Rey Felipe VI.

Fue con gran placer que pude observar esas gallardas velas intentando volar más rápido que las gaviotas, con el esfuerzo de cada tripulante por ganar la competencia. Esa competencia de caballeros -no de soberbios que quieren forzar su criterio sobre el de los demás- que sirve para acicatear el mejoramiento propio y el de los de alrededor, esa competencia que hace que el hombre sea hombre: que progrese, que se supere en todos los sentidos incluso en caballerosidad, en nobleza y en servicio.

Pero por este mismo mar Mediterráneo se cuecen cosas diferentes. Barcos armados -guardianes del Estado que no permite competencia, sino que se impone por la fuerza, con violencia- patrullan para impedir la entrada de aquellas personas que arbitrariamente el gobierno decide que no son “legales”. Como si el solo evitar la competencia no fuera suficiente daño, para sostener este monopolio -como los sindicatos avalados desde el Estado no quieren la competencia de los inmigrantes- el gobierno malgasta el dinero de los ciudadanos.

Para frenar las llegadas de migrantes, Europa dilapidó € 17.000 millones entre 2014 y 2016, según un informe del Overseas Development Institute, que asegura que el principal cambio en la estrategia migratoria del Viejo Continente ante la crisis de 2015, cuando un millón de personas entró “irregularmente” a Europa, se dio en el aspecto económico. Dinero que se usó en la vigilancia de los mares, fronteras terrestres y en paquetes de ayuda a los países de origen. El presupuesto de la Agencia Europea de Fronteras (Frontex) pasó de € 6 millones en 2005 a 254 en 2017.

Según Theodore Baird, de la Universidad de Ámsterdam, el control de las fronteras europeas se volvió más restrictivo, militarizado y “mortífero” desde los noventa y, según sus cálculos, el mercado global de la seguridad fronteriza rebasará los € 50.000 millones en 2022. Además, asegura que esta cifra es engañosa porque no existe estimación exclusiva referida al control de las migraciones ni está definido de manera clara qué actividades se incluyen. Y, por cierto, hay muy poca transparencia, por no decir mucha corrupción.

Pero no siempre falta la “competencia” entre Estados, que podrían definirse como los monopolios de la violencia con la que imponen “orden” dentro de sus territorios. Por caso, luego de recibir una amenaza de un ataque norcoreano a la base militar de Guam, el mandatario estadounidense, Donald Trump, no quiso ser menos. “Mi primera orden como presidente fue renovar y modernizar nuestro arsenal nuclear. Es ahora mucho más fuerte y más poderoso que nunca antes”, escribió en su cuenta de Twitter. Y luego, añadió: “Ojalá nunca tengamos que usar ese poder, ¡pero nunca habrá un momento en el que no seamos la nación más poderosa del mundo!”. O sea, que está dispuesto a “competir” violentamente con tal de cumplir su lema “America first”.

En fin, el mundo necesita más competencia entre personas, precisamente, para evitar la “competencia” entre monopolios, entre Estados.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Las importaciones no son un costo

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 21/8/17 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2017/08/21/las-importaciones-no-son-un-costo/

 

El pasado 17 de agosto el presidente Macri anunció que se abriría la importación de carne de cerdo de Estados Unidos. Dado que este anuncio no vino con una contrapartida similar hacia exportaciones de argentina, algunos comentarios sobre el costo que esto implica para Argentina no se hicieron esperar. Las importaciones, sin embargo, no son un costo. Al menos no en el sentido utilizado en estos comentarios.

Las importaciones representan los bienes que consumimos pero no producimos. Estas importaciones se pagan exportando bienes. Dado que en el cómputo del PBI las exportaciones figuran sumando y las importaciones restando, se interpreta que las primeras hacen subir al PBI mientras que las segundas son un costo.

El PBI, sin embargo, busca medir el valor de lo producido domesticamente. Esto quiere decir que al gasto doméstico hay que aplicarle dos correcciones. Aquellos bienes que se produjeron pero no fueron consumidos domesticamente (exportaciones) y aquellos bienes que consumimos pero que no fueron producidos domesticamente (importaciones). Las exportaciones e importaciones no agregan a la producción domestica, más bien son una corrección algebraica al computo por gasto del PBI.

La situación no es distinta a la de un individuo. Salvo que este individuo desee vivir en autarquía va a necesitar exportar servicios laborales a su empleador para poder importar bienes de sus proveedores (supermercado, vestimenta, servicios, etc.) La situación de este individuo mejora cuando puede aumentar su consumo (importaciones) sin tener que trabajar más horas (exportaciones). Así como no le recomendaríamos a esta persona que aplique una política que le lleve a aumentar su trabajo por unidad de consumo, no le conviene a un país aplicar una política que le lleve a tener que exportar más bienes por unidad importada. La mentalidad de “sustitución de importaciones” no es otra cosa que forzar al país a funcionar de manera ineficiente; exportar más bienes por bien importado. Es el análogo a una política que nos lleva a trabajar más horas de las necesarias para consumir bienes y servicios. Las exportaciones son un costo en el sentido que es la cantidad de bienes que se deben producir para poder consumir bienes del exterior. Es el precio que se paga por importar. Lo ideal es bajar, no subir, este precio.

Permitir la importación de carne de cerdo aumenta las posibilidades de consumo de Argentina. Esto es una mejora, no un costo.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

‘El turismo y las ideas’

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 22/8/17 en: http://sotograndedigital.com/turismo-las-ideas-carlos-rodriguez-braun/

 

Un viejo refrán recuerda que el camino al infierno está pavimentado con buenas intenciones. Conviene no olvidarlo ante los peligrosos ingenieros sociales, que anhelan cambiar la sociedad de arriba abajo, violando los derechos individuales y los contratos voluntarios de los ciudadanos. Lo hemos visto en España, donde unos vándalos han atacado autobuses turísticos en Barcelona, han allanado yates y restaurantes en Mallorca, y han expuesto en pintadas en varias ciudades su rechazo al turismo.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, atribuyó estos ataques a una falta de ideas y “pequeñez mental”. En efecto, hostigar al turismo, que representa más del 10 % del PIB y da empleo a un par de millones de trabajadores es estúpido. ¿Alguien piensa que estaríamos mejor en Sotogrande sin turistas, sin restaurantes, y sin yates?

No digo que el turismo sea un bien perfecto, porque no es verdad, y todos padecemos los inconvenientes que el turismo acarrea, también en Sotogrande. Pero concluir que, en un balance global, los aspectos negativos superan a los positivos es como preferir las carreteras de hace cincuenta años, o fantasear con el paraíso perdido por la construcción de los modernos puentes sobre el río Guadiaro.

Sin embargo, en contra de lo que sugieren Rajoy, y otros, creo que estos ataques al turismo no brotan de la falta de ideas sino de la abundancia de ideas equivocadas, que no es lo mismo. Se trata de ideas que combinan elementos de dos doctrinas erróneas y letales para la libertad de los pueblos: el nacionalismo y el comunismo.

Los vándalos que atacan a los turistas defienden tanto el independentismo nacionalista de los Països Catalans, con toda su carga de xenofobia imperialista, y al mismo tiempo el socialismo más ultra, que ataca el comercio, el mercado, los contratos y la propiedad privada.

Rechacemos las ideas y los actos de los bárbaros, pero no caigamos en la trampa de aceptar las ideas de los que se presentan como mansas alternativas, y en realidad son sus culpables creadores. Son los políticos que anhelan en el fondo lo mismo que los vándalos, pero que rechazan la violencia (sólo faltaba que la aplaudiesen), y al mismo tiempo comprenden “las críticas”, piden “cambiar el modelo turístico” (o sea, quieren imponerlo ellos) y, por supuesto, pretenden falsamente defender los “derechos de los trabajadores”.


Tourism and Ideas

An old proverb reminds us that the road to hell is paved with good intentions. It is important not to forget this in the face of dangerous social engineers, who wish to change society from top down, violating individual rights and the voluntary contracts of citizens. We have seen this in Spain, where vandals have attacked tourist buses in Barcelona, raided yachts and restaurants in Mallorca, and expressed their rejection of tourism in several cities via graffiti.

The Prime Minister, Mariano Rajoy, attributed these attacks to a lack of ideas and “small-mindedness”. Indeed, it is stupid to harass tourism, which represents more than 10% of the GDP and provides employment for a few million people. Does anyone think that we would be better off in Sotogrande without tourists, restaurants and yachts?

I am not saying that tourism is perfect, because it is not, and we all suffer from the setbacks entailed by tourism, also in Sotogrande. However, to conclude that the negative aspects outweigh the positive ones overall is like preferring the roads of fifty years ago, or fantasising about the paradise lost due to the construction of modern bridges over the Guadiaro River.

However, in contrast to what Rajoy and others suggest, I do not believe that these attacks on tourism come from a lack of ideas but rather from an abundance of wrong ideas, which is not the same. These are ideas that combine elements from two false doctrines which are lethal for the freedom of people: nationalism and communism.

The vandals that attack tourists defend the nationalist independence of the Països Catalans(Catalonia) with its full charge of imperialist xenophobia, while simultaneously supporting the most extreme socialism, which attacks trade, the market, contracts and private property.

We should reject the ideas and actions of barbarians, but let´s not fall into the trap of accepting the ideas of those that present themselves as meek alternatives, but who are in reality guilty creators. They are the politicians that ultimately want the same as the vandals, but reject violence (all that remains is for them to applaud it), and at the same time they understand “the criticisms”, they request “a change to the tourism model” (in other words, they want be the ones to impose it), and of course, they falsely pretend to defend the “rights of workers”.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

FILOSOFÍA PARA MI: INTRODUCCIÓN

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 20/8/17 en:  http://gzanotti.blogspot.com.ar/2017/08/filosofia-para-mi-introduccion.html

 

Introducción de “Filosofía para mí” (Ediciones Cooperativas, Buenos Aires, 2006).

Este es mi cuarto libro de filosofía en tanto filosofía. Los tres anteriores, aunque muy diferentes entre sí, tienen una característica en común: están escritos para todos. Están escritos con la intención de presentar a la filosofía como un camino abierto a todos, despertando al filósofo que habita en cada ser humano.

Al primero lo llamé “filosofía para no filósofos”, y su intención didáctica era obvia. Allí intenté que la filosofía fuera “fácil”. Hoy no lo intento más: la filosofía no es fácil ni difícil, es un hábito, y, como todo hábito, difícil al principio, fácil después.

El segundo fue “para los amantes del cine”. Era casi lo mismo que el primero pero usaba a las películas como fuentes de ejemplos. Hoy considero que el cine es una privilegiada forma de relato de mundos de vida, y, por ende, un privilegiado lugar donde ejercer la actitud teorética esencial a la filosofía. Dios me de fuerzas para escribir una segunda parte.

El tercero fue “para filósofos”: allí me dirigía a todo ser humano, porque todo ser humano es filósofo (aunque tiene que des-cubrirlo) y a los “filósofos”, diciéndoles algunas cositas, y tratando de hacer una hermenéutica global de la historia de la filosofía occidental.

Y este cuarto libro, ¿qué es? No es una introducción, en la filosofía uno no se introduce, uno se sumerge. Es para “no filósofos” en tanto noes un ensayo para ser publicado en una revista especializada, pero es para filósofos porque también les hablo a ellos. Me parece que este libro es un retrato de mis inquietudes filosóficas, hoy, más profundas: la unión entre filosofía y vida, la filosofía de las ciencias naturales y sociales, la hermenéutica, el lenguaje, el sentido de la existencia humana, y todo ello en diálogo con los temas clásicos de siempre: la libertad, el alma, Dios. El estilo del libro revela una vuelta hacia cierta forma analítica de exposición, mezclada abruptamente con analogías y simbolismos más hermenéuticos. O sea, el libro refleja mi estado filosófico actual: parece haber sido escrito para decirme a mí mismo dónde estoy hoy, filosóficamente hablando (dejando de lado mi vida de astronauta existencial, donde estoy todo el día en la luna). Por eso es “para mí”. Pero, como siempre, es un yo que se dirige a un tú, con la esperanza, permanente esperanza, de despertar en el otro su conciencia teorética, con la esperanza de dialogar con el otro en un intercambio de bien y verdad. Una esperanza permanente en mi existencia. De allí el subtítulo.

Por eso, como intento, a pesar de todo, ser altruista, quiero advertir a mi lector de ciertas cosas. En el segundo capítulo pongo en duda a la diosa ciencia y me niego, por ende, a dar culto al emperador. Por favor, no es con intención de daño.

En el tercer capítulo digo algo, sistemáticamente, que hasta ahora no he dicho, aunque estaba pre-anunciado en otros escritos “más técnicos”. Si, lo relaciono con mi visión del mundo social, pero la intención no es política, sino epistemológica.

En los capítulos cuarto y quinto manifiesto mi “in-sistencia”, o, mejor dicho, “re-sistencia” en que la filosofía tiene aún algo que decir sobre el libre albedrío y la relación alma-cuerpo. El estilo se vuelve más analítico y pongo en diálogo a Santo Tomás, a Popper, a Putnam. Que todos ellos me perdonen, y el lector también.

Los capítulos que siguen son una expresión de uno de mis entusiasmos actuales más importantes: conocer es entender, entender es interpretar, interpretar es habitar un mundo, un mundo de vida “hablado” (lenguaje). Sí, allí estarán Husserl, Gadamer, Heidegger, Wittgenstein, en armonía con lo anterior. Perdón la audacia. Pero ese soy yo. Es un libro egoísta a pesar de todo .

Pero, como si esto fuera poco, los dos capítulos finales son desconcertantes. Que Dios me los perdone, y que los lectores me perdonen (no extiendo este pedido de misericordia a mis colegas porque ellos, habitualmente, no perdonan). Cuando terminen de leer el capítulo sobre Dios me dirán, ¿y? Nunca mejor dicho, Dios sabrá. No me queda, ahora,  más que citar a mi querido Woody Allen: “…le pregunté al rabino el sentido de la existencia………… El rabino me dijo el sentido de la existencia….. Pero me lo dijo en hebreo………. Yo no sé hebreo” (Zelig). Por eso digo: sigo estando de acuerdo con Santo Tomás en su pregunta (utrum Deus sit) y en su respuesta, pregunta que era posterior a otra (utrum Deum esse sit demostrabile), que no era ninguna conversación con ningún agnóstico. Pero, ¿de qué estoy hablando? ¡Pues no sé! ¿Cómo voy a saberlo, si estoy hablando de Dios?

Perdón. Si, perdón en serio. Aquí hay que pensar. Y a fondo. Está comprometida la raíz de nuestra existenca, el sentido de la vida. No queda más que la fortaleza del humor, no queda más que cierto (aliquo modo) silencio.

Pero este silencio es para tí, estimado lector. Por eso, espero haber escrito… Algo altruista, a pesar de mí.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

Descentralización, gasto y “eficiencia”

Por Gabriel Boragina Publicado  el 20/8/17 en: http://www.accionhumana.com/2017/08/descentralizacion-gasto-y-eficiencia.html

 

La descentralización es un concepto principalmente jurídico, pero también se le han dado connotaciones de índole económica. Veamos su idea jurídica:

Descentralización Hay descentralización cuando las funciones del Estado son cumplidas por organismos con competencia limitada regionalmente. Supone, pues, la división del Estado, o descentralización, que puede ser política, vinculada con la estructura constitucional del Estado, o administrativa. relacionada con la organización técnica de los servicios públicos. La descentralización política origina Estados federales o confederaciones, compuestos de provincias, departamentos o Estados autónomos, cuyos gobiernos tienen, en su esfera, posibilidades de decisión. La descentralización administrativa supone la existencia de organismos descentralizados de ejecución, pero que-responden a una dirección centralizada; este tipo de descentralización administrativa o burocrática es perfectamente compatible con una organización estatal unitaria”[1]

Está implícito en estas doctrinas la descentralización económica, ya que para cumplir dichas funciones del “estado” son necesarios recursos. Pero la descentralización política no implica irreparablemente la económica, porque si bien la facultad de decidir puede estar descentralizada, la ejecución de lo decidido ha de requerir obligatoriamente fondos, que pueden ser provistos ya sea por el ente descentralizado o bien por el estado-nación. Como ya hubiéramos señalado, lo concluyente -en última instancia- para conocer si estamos frente a un organismo descentralizado o no, es precisamente este punto: el económico. De aquí que, debe completarse la noción jurídica con otra económica y, de tal suerte, pasar a hablar de centralización o descentralización económica que, como queda dicho, puede acompañar o no a la política y administrativa.

Por su lado, hay autores que entienden que la descentralización apunta a la racionalización del gasto público. Veamos:

“El objetivo de la racionalización del gasto público a través de la descentralización de la actividad gubernamental requiere de algunos de los siguientes lineamientos clásicos: flexibilidad, gradualismo, transparencia del proceso de toma de decisiones, control social y enlace con las políticas macroeconómicas, especialmente las de corto plazo, enfocadas en la estabilización de precios y el ajuste fiscal. “[2]

No queda del todo claro a qué se refiere el autor cuando habla de “racionalización” del gasto público, porque si acudimos al diccionario constatamos las siguientes definiciones:

racionalización.1. f. Acción y efecto de racionalizar.[3]

Y, a su turno:

racionalizar

  1. tr. Reducir a normas o conceptos racionales.
  2. tr. Organizar la producción o el trabajo de manera que aumente los rendimientos o reduzca los costos con el mínimo esfuerzo.
  3. tr. Mat. Operar para eliminar los radicales del denominador de una fracción.[4]

A primera vista, parecería que la acepción más aproximada sería la segunda. Sin embargo, se puede pensar -sin mayor dificultad- la posibilidad de organizar la producción o el trabajo (aunque en rigor, económicamente, ambos términos son, de alguna manera, equivalentes). Pero no es tan fácil concebir de qué forma se podría organizar el gasto público de manera que aumente los rendimientos o reduzca los costos con el mínimo esfuerzo. En primer lugar, el gasto público -por su misma definición- no puede aumentar ningún rendimiento. Indefectiblemente el gasto los disminuye. En cuanto a reducir los costos, suena como contradictorio aplicarlo al propio gasto púbico, ya que el gasto púbico es en si mismo un costo (más adecuadamente una sumatoria de costos). Quizás, el autor citado aluda a los componentes de ese gasto público, es decir a las diferentes partidas que lo constituyen y, siendo este el caso, se podría estar de acuerdo con la expresión.

En nuestra opinión (ya manifestada en múltiples ocasiones) la única conducta racional respecto del gasto público es que este sea el menor posible, habida cuenta que si hay una regla económica que siempre se cumple es que, cuando el gasto estatal aumenta, indefectiblemente el gasto privado se limita en calidad, pero no en cantidad a causa de la transferencia de ingresos que se opera desde el sector privado hacia el estatal. Si esto no fuera así, no habría ninguna posibilidad de que el estado-nación aumente sus gastos.

“Vale la pena señalar la complejidad de los aspectos relacionados con factores que, de una manera más o menos directa, enlazan la descentralización con la participación. Los objetivos relacionados con la política y la participación ciudadana tienden a moverse en el sentido de legitimar a los gobiernos o las políticas económicas y de incrementar el control social, con el fin de que el gasto público sea más eficiente y/o mejore la calidad del gasto social básico. Sin embargo, tal como en el caso de la descentralización como un todo, no existe un modelo ideal para hacer funcionar los mecanismos de participación.”[5]

Aquí tenemos otra cita altamente discutible. No cabe duda de que la descentralización de funciones y de gastos favorecería una mayor participación ciudadana o -al menos- una mayor información sobre de lo qué se gasta y cómo se lo hace. Como ya expresamos antes, cuando se habla de objetivos hay que concretar de cuáles de ellos se hace, si los de los gobiernos o de los ciudadanos, porque es muy arriesgado partir de la base de que ambos objetivos serán siempre coincidentes. A menudo, comprobamos que los fines de unos y de otros no siempre son concurrentes, ni en el tiempo ni en el espacio.

Mucho más oscuro todavía es el clisé del gasto público “eficiente” o de mejor “calidad del gasto social básico”. La eficiencia y la calidad son evaluaciones puramente subjetivas, y adquieren sentido cuando quien las valora puede comparar su costo con el producto o servicio que recibe. Característica que se cumple exclusivamente en el caso del gasto privado, pero de ninguna manera en el del gasto estatal o público.

[1] Ossorio Manuel. Diccionario de Ciencias Jurídicas Políticas y Sociales. -Editorial HELIASTA-1008 páginas-Edición Número 30-ISBN 9789508850553 pág. 317.

[2] José Roberto Rodríguez Afonso – Thereza Lobo. “Descentralización fiscal y participación en las experiencias democráticas tardías”, Capítulo V. en Rolf Lüders-Luis Rubio-Editores. Estado y economía en América Latina. Por un gobierno efectivo en la época actual. CINDE CIDAC, pág. 279-280.

[3] Real Academia Española © Todos los derechos reservados

[4] Real Academia Española © Todos los derechos reservados

[5] JOSÉ ROBERTO RODRIGUES AFONSO – THEREZA LOBO. “Descentralización fiscal y participación en las experiencias democráticas tardías”, Capítulo V. en Rolf Lüders-Luis Rubio-Editores…Ob. cit., pág. 280.

 

 

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

Hayek teorizó sobre la competencia de monedas privadas y pocas décadas después el bitcoin y las criptomonedas lo confirman

Por Martín Krause. Publicada el 17/8/17 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2017/08/17/hayek-teorizo-sobre-la-competencia-de-monedas-privadas-y-pocas-decadas-despues-el-bitcoin-y-las-criptomonedas-lo-confirman/

 

Con los alumnos de la materia Proceso Económico II vemos la propuesta de Hayek sobre la banca libre y la competencia de monedas y luego el desarrollo del Bitcoin que parece conformarse a tales ideas. Aunque vemos otros textos, en su libro “Desnacionalización del dinero” Hayek trata el tema de la política monetaria y realiza una propuesta de “competencia de monedas”, cuya discusión es apropiada en todo país, como Argentina, que tiene dos monedas al menos, el peso y el dólar, o en Europa cuando se plantea la potencial salida de Grecia del Euro. El libro fue publicado en inglés por el Institute of Economic Affairs de Londres.

Hayek5

“Si vamos a considerar seriamente la utilización de diversas valutas concurrentes para su aplicación inmediata en un área limitada, es evidentemente deseable investigar las consecuencias de la aplicación general del principio sobre el que se basa esta propuesta. En el caso de que se aboliera —dentro del territorio de un país— el uso exclusivo de una sola moneda nacional emitida por el gobierno, hallándose permitida la circulación de monedas emitidas por otros gobiernos, se plantearía la cuestión de si no sería más conveniente suprimir el monopolio gubernamental de emisión monetaria, permitiendo que la empresa privada ofreciera al público otros medios de cambio que éste pudiera preferir.

Actualmente, los problemas que plantea esta reforma tienen un carácter más teórico que los planteados por mi anterior propuesta [que las monedas de los distintos países europeos fueran aceptadas en los otros, en lugar de tener una moneda única como el euro], toda vez que esta sugerencia más extrema resulta todavía demasiado extraña al público para poder ponerse en práctica. Ni siquiera los expertos conocen suficientemente la problemática que surgiría La generalización del principio subyacente para poder hacer predicciones seguras sobre las consecuencias de dicho plan. Es evidente, sin embargo, que no es necesaria ni ventajosa la incuestionable y universalmente aceptada prerrogativa del gobierno de producir el dinero. De hecho, puede resultar perjudicial y su eliminación constituiría un gran avance, dando paso a repercusiones altamente beneficiosas. No es demasiado pronto, por tanto, para comenzar el debate. Aunque el plan no pueda ponerse en práctica mientras el público no esté mentalmente preparado y continúe aceptando sin críticas el dogma de la necesidad del privilegio gubernamental, tal circunstancia no debe ser un obstáculo para el estudio de los fascinantes problemas teóricos que plantea este proyecto.

Los economistas no han discutido la competencia entre monedas

Increíblemente, la competencia entre distintas valutas no ha sido examinada en serio hasta hace muy poco. En las publicaciones relativas al tema no se cuestiona la creencia universal de que el monopolio del gobierno en orden a la emisión monetaria es indispensable, ni tampoco se explica si esta creencia se deriva simplemente del postulado según el cual en un territorio dado sólo puede haber un tipo de moneda en circulación —lo que podía parecer una ventaja cuando se trataba de elegir entre el oro y la plata como posibles tipos de dinero—. Tampoco encontramos respuesta a la pregunta de qué sucedería si se suprimiera el monopolio y si el suministro de dinero se realizara mediante la competencia entre entidades privadas que proporcionaran distintas divisas. La mayoría de la gente piensa que la propuesta de que el dinero lo emitan empresas privadas significa que todas deben emitir el mismo (en dinero fiduciario, token money, esto equivaldría simplemente a una falsificación) en lugar de distintos tipos de dinero claramente diferenciabas por diversas denominaciones y entre los cuales el público pudiera elegir libremente.

 

 

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados. (Ciima-Eseade). Es profesor de Historia del Pensamiento Económico en UBA.

Ya estaban aquí

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 18/8/17 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/ya-estaban-aqui/

 

Ayer jueves por la mañana participé en la tertulia de “Más de Uno” en Onda Cero. Y Toni Bolaño nos comentaba desde nuestra emisora en Barcelona, es decir, desde la propia Rambla, sobre la gran cantidad de turistas que paseaban por ahí desde temprano. Era lógico. Las Ramblas son, junto con la Sagrada Familia, el punto de máxima concentración de visitantes de la Ciudad Condal. Y a mediados de agosto, todavía más.

Mientras charlábamos sobre los problemas de España, y en particular de Cataluña, ya estaban aquí, ya estaban en Barcelona, los asesinos. Ya estaban aquí, mezclados con los catalanes, los barceloneses, los demás españoles, los turistas nacionales y extranjeros, estaban los asesinos. Su objetivo, el de siempre: causar el mayor número de muertos y heridos, el mayor terror, el mayor desconcierto.

España conoce bien, por desgracia, el azote terrorista, y en particular lo conoce Barcelona, donde la ETA perpetró la abominable matanza de Hipercor, hace treinta años. No conocíamos el más reciente “modus operandi” de los criminales, porque matar arrollando viandantes con un vehículo es relativamente reciente en Europa. No en Israel, donde los terroristas palestinos han recurrido a este método para asesinar inocentes desde tiempo atrás. Pero en Europa empezaron hace apenas un año, en Niza. Continuaron después en Estocolmo, Berlín, París y Londres.

Y ahora, Barcelona. España sabe que, si nadie está en verdad completamente a salvo del zarpazo terrorista, nuestro país tampoco. De hecho, el Gobierno elevó la alerta antiterrorista a cuatro sobre cinco a mediados de 2015. Dentro de España, Cataluña podía ser el objetivo. Dentro de Cataluña, Barcelona. Y si pensaban matar en Barcelona con el método del atropello masivo, las Ramblas podían ser un objetivo, aún más en estas fechas veraniegas.

Ayer lo consiguieron. Es importante mantener la mente en calma cuando la ira nos hierve la sangre, o nos la congela el espanto, aunque es difícil no oscilar entre la una y el otro ante crímenes brutales como los de ayer en Las Ramblas de Barcelona.

La batalla contra los terroristas no es exclusiva de los policías, los soldados y los guardias civiles o, en este caso, los Mossos d’Esquadra. Los ciudadanos también tenemos un papel que cumplir, o más bien varios, desde la solidaridad inmediata con las víctimas y sus familiares hasta la colaboración con las fuerzas de seguridad. Otra cosa importante que podemos hacer es rechazar la segunda pata del totalitarismo criminal, que siempre camina sobre la violencia, por un lado, y sobre la mentira, por otro. Así como rechazamos la primera, no hagamos caso de la segunda; por ejemplo, desmontemos la sistemática mentira que pregonan los asesinos, al culpabilizarnos de sus crímenes. Los asesinos son los culpables, nosotros no. Ni los españoles, ni los turistas. Ni nosotros, ni nuestro país, ni nuestra religión, ni nuestra historia, ni nuestros valores.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

“Hezbollah” después de la guerra civil siria

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 17/8/17 en:  http://www.lanacion.com.ar/2053983-hezbollah-despues-de-la-guerra-civil-siria

 

El movimiento libanés “Hezbollah”, enemigo acérrimo de Israel y de su existencia misma, nació como un grupo paramilitar, en la década de los 80. Pero con el tiempo evolucionó en dirección a transformarse en una organización religiosa y, a la vez, política, que en su accionar responde dócilmente a los impulsos precisos que le llegan desde Teherán.

La influencia iraní sobre “Hezbollah” es hoy absolutamente decisiva. El flujo de armas y dinero que llega desde Irán es incesante. Por lo demás, su exitosa intervención militar en la guerra civil siria, con decenas de miles de milicianos empeñados en una fuerte defensa del régimen secular (aunque “alawuita”) del clan Assad, le ha conferido una experiencia e importancia renovada. Sin ella, el gobierno de Assad probablemente no hubiera sobrevivido.

Hoy “Hezbollah” es entonces, a la vez, una fuerza guerrillera típica y un ejército regular, bien entrenado por la Guardia Revolucionaria iraní. Ambas cosas. Y una pieza esencial de la expansión regional iraní.

Hasta China reconoce su nueva dimensión, a punto tal que en una reciente visita a la zona un enviado especial de Beijing no vaciló en conversar con el presunto “canciller” de “Hezbollah”

El movimiento sigue proveyendo toda suerte de eficientes coberturas sociales, educativas y de salud a sus adherentes y ha construido un verdadero imperio económico en su derredor. En sus acciones con frecuencia impide el pillaje y los robos que generalmente acompañan a la presencia de las milicias sirias de los Assad. Y protege no solamente a las minorías “shiitas”, sino también a los cristianos.

Con su experiencia en la reconstrucción de la devastada Beirut, “Hezbollah” aparece hoy como uno de los candidatos que presumiblemente habrán de participar -en su momento- en la próxima reparación de la infraestructura siria. Hablamos de un esfuerzo en el capítulo de la construcción que se ha estimado en un orden de casi 200 billones de dólares. Inmenso, entonces.

En marzo pasado, “Hezbollah” anunció la creación de una brigada especial a la que está entrenando con el objetivo público de recuperar las Alturas del Golán que, desde hace medio siglo están militarizadas y en manos de Israel. Que está alerta y, cada vez que puede, impide desde el aire que “Hezbollah” reciba más armas y municiones para su ya importante arsenal, que generalmente vienen desde Irán. Incluyendo ahora los temibles misiles rusos “Yakhont”.

Por todo esto, la creciente presencia regional de “Hezbollah” es profundamente intranquilizadora. Ocurre que no estamos hablando de una fuerza de paz, sino de una máquina de guerra, lo que es bien distinto.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.