Monthly Archives: febrero 2016

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El camino al socialismo

Por Gabriel Boragina. Publicado el 28/2/16 en: http://www.accionhumana.com/2016/02/el-camino-al-socialismo.html

 

A pesar de que estamos convencidos y pensamos que la historia nos demuestra en forma clara y completa, que el socialismo fue realizado en muchísimas partes del planeta, quedan aún, algunos obcecados que se empecinan en seguirlo negando. Niegan que las experiencias de la URSS, China, Corea, Vietnam, Europa Oriental, Cuba, etc. hayan sido socialistas, acusándolos de “desviacionismo”.

No lo creemos, es más, estamos convencidos que no fueron “desviaciones”, sino construcciones serias y efectivas del socialismo real, pero aun posicionándonos en la postura más favorable para estos negadores, creo que ninguno de ellos se animará a objetar que, tales experiencias, al menos, si fueron –desde su propio punto de vista- intentos de llegar al socialismo, excepto que crean que el socialismo puede imponerse de golpe; -considero que los críticos más sensatos no comparten esta idea- tendrán que admitir –entonces- que el socialismo sólo podría aplicarse por etapas, secuencias o grados; y que si lo efectuado en los países descriptos no fue (según estos críticos siempre) socialismo, al menos admitirán, que fueron medios, vías, conductos o caminos para llegar al estado socialista. Si mis críticos y yo estamos de acuerdo en este punto, me parece que también tendríamos que estar de acuerdo en que esta metodología para tratar de imponer un ideal, no ha sido en absoluto satisfactoria, y en mi particular opinión, mucho menos que satisfactoria, sino directamente nefasta. El populismo socialdemócrata asume como cierta esta conclusión sin abandonar su defensa del socialismo. Lo mismo hace el populismo socialista (por ejemplo. el castrochavismo venezolano).

Fundamentalmente, entre los colectivistas hay dos posturas respecto a la forma de llegar al socialismo: una vía abrupta y otra gradual, la característica común que comparten estos dos caminos es, que ambos se transitan por medio de la violencia. Hay una tercera vía muy minoritaria entre los marxistas y que está representada por la sociedad Fabiana y los gramscianos (así llamados por inspirarse en las ideas del ideólogo italiano Antonio Gramsci). Hoy en día, los marxistas no renuncian a ninguna de estas vías, al menos -por el momento- han resignado las formas extremo-violentas de llegar al poder.

De los dos medios agresivos que señalamos al principio, la diferencia entre ellos radica en el grado y fuerza de la violencia. En la tesis original (la de sus acuñadores K. Marx y F. Engels), la única metodología propuesta (o mejor dicho profetizada) era la primera: la violencia en una sola primer y última etapa, es decir, la revolución total. El grupo “moderado” –sin dejar de patrocinar la violencia- proponía ataques graduales, algo menos despiadados, pero regulares y prolongados en el tiempo. Y el tercer grupo minoritario, dejaba casi por completo de lado la violencia, la penetración del socialismo según ellos (fabianos y gramscianos) llegaría por la vía de la educación y la instrucción. Es de hacer notar aquí, que K. Marx y F. Engels, no descartan en absoluto esta vía, ya que la educación estatista es uno de los 10 puntos del Manifiesto Comunista propuestos por K. Marx y F. Engels como método de llegar al socialismo. El populismo socialdemócrata (como el de los Kirchner de Argentina) es mucho menos afecto a la violencia que el populismo socialista (como el castrochavismo venezolano).

Ahora bien, volviendo a la cuestión de sí el socialismo se ha aplicado -o no- en el mundo, veremos que en efecto; si dejamos la teoría de lado, aunque sea por un momento, como tantas veces nos han pedido, y nos limitamos, simplemente, a contemplar los hechos, más claramente, la situación actual en la que quedaron los países y regiones citadas luego de la fracasada intentona de imponer el “socialismo real”; uno no puede menos que sentirse defraudado con tales experiencias “a medias” o como ellos dicen, “intentos fallidos“ y si digo “no menos que defraudado”, es para no decir -directamente- horrorizado.         Baste señalar algunos nombres de personas y lugares tales como Stalin, Trotsky, Kerensky, Pol Pot, Mao Tse Tung, El Gulag, los campos de concentración en la Siberia, la KGB, las razias, el hambre, la miseria y la pauperización creciente de los pueblos del Asia y de la Europa oriental, en fin, pero tornando a los resultados, estos “críticos” que afirman que el socialismo “jamás se realizó”, serían demasiado necios si dijeran que estos ejemplos dados no fueron –al menos- intentos, medios, vías, conductos o caminos en busca de dicha construcción, y mucho más necios serian si, asimismo, negaran el rotundo y absoluto fracaso de tales intentos, vías o caminos.

La conclusión a la que se arriba no puede ser otra que; afirmar que la tentativa de realizar el socialismo es cruel y sanguinaria y ha dejado en el camino, un tendal pavoroso de víctimas.
Otros socialistas, -el tercer grupo ya aludido antes- algo menos obcecados y algo más sensatos (aunque tan equivocados como el primer grupo analizado) creen acertar cuando dicen que el error fue tratar de imponer el socialismo por la vía violenta (como exigían Marx, Engels y ejecutaran Lenin, Stalin, Mao, Fidel Castro, Pol Pot, entre otros) a la par que sostienen que; el socialismo sólo encontraría plena y cabal consumación, únicamente por la ruta pacífica. En este grupo, se destacan –entre muchos otros- el italiano Antonio Gramsci y los fabianos británicos, así conocidos por haberse agrupado en la célebre Sociedad Fabiana de Londres, y sus numerosos y entusiastas seguidores. De esta vertiente es de donde ha surgido la moderna -y tan de moda- socialdemocracia.

La socialdemocracia, dice ser de sí misma, una vía híbrida que pretende “conciliar” socialismo con capitalismo, pero teniendo como meta final la implantación del socialismo y utilizando el capitalismo sólo como medio, nunca como fin, esta doctrina política deriva en lo que Ludwig von Mises acertara en denominar intervencionismo. Nosotros decimos que la socialdemocracia es la faceta política del intervencionismo o, a la inversa, el intervencionismo es la cara económica de la socialdemocracia, visto de este modo, hablar de intervencionismo y de socialdemocracia; son casi sinónimos. Sucede que el socialismo democrático -por más democrático que quiera ser- no dejar de ser socialismo. Y socialismo y capitalismo son antagónicos. Ergo, la socialdemocracia no es viable. Por esto mismo es que el populismo socialdemócrata y el populismo socialista no son conducentes.

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

¿Por qué necesita el grupo Benetton, o cualquier otro, subsidios para plantar árboles en la Patagonia?

Por Martín Krause. Publicada el 28/2/16 en: http://bazar.ufm.edu/por-que-necesita-el-grupo-benetton-o-cualquier-otro-subsidios-para-plantar-arboles-en-la-patagonia/

 

El grupo Benetton es uno de los propietarios de tierras más grande en Argentina y es también el que más árboles ha plantado en la Patagonia: unas 8.600 hectáreas, con planes de llegar a las 16.000. Así lo comenta una nota en el diario La Nación titulada: “Los Benetton, de la moda al pino ponderosa”. http://www.lanacion.com.ar/1874419-los-benetton-de-la-moda-al-pino-ponderosa

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La producción de madera es un proceso a largo plazo. Así, comenta el administrador de este proyecto:

“En esos suelos magros en materia orgánica y con mucha piedra bocha, siempre en riesgo de volarse por el viento constante y con un clima que promedia en el año 9 C°, con un mínimo de -20 C° en invierno y un máximo de 35 C° en verano, los pinos ponderosa tardan entre 40 y 50 años en permitir un corte comercial. “No nos intimidan estos tiempos. Leleque tiene 104 años. La consistencia genética de nuestros rodeos se logró en 50 a 60 años. Y antes requirió implantación de alambrados, construcción de chacras, mucha preparación”, dice Mac Donald”.

El proyecto traerá una serie de beneficios: “La compañía considera muy importante este proyecto en el mediano y largo plazo, ya que en su momento va a generar un buen flujo de ingresos, y con gran cantidad de mano de obra de alta, media y baja calificación. Por eso se decidió mantenerlo pese a las trabas de los últimos años”, dice Perazzo.

Además, plantar los árboles algo más alejados entre sí ha permitido un mejor aprovechamiento del recurso: “No solo aumentó el rendimiento, sino que además, al pasar más la luz del sol y crecer más el pasto, pudo hacerse cría silvopastoril de ovinos. Cuando el árbol tiene 10 a 12 años, los ovinos ya no pueden dañarlo. En Leleque ya tienen entre 4500 a 5000 hectáreas silvopastoriles.”

Ahora bien, ¿por qué necesita éste, o cualquier otro proyecto forestal, recibir subsidios?

Además, en esta caso en particular, no los están cobrando: “Entre esas trabas, se cuentan unos u$s 750.000 que el Gobierno le adeuda en subsidios correspondientes a 2013, 2014 y 2015. La ley 25080/98, de Inversiones para Bosques Cultivados, promovió muchas forestaciones que ahora, con la falta de pago acumulada, se suspendieron. “Se hace cuesta arriba, muchos emprendimientos forestales más chicos en estas zonas han desistido. Nosotros estamos plantando por debajo de lo estipulado, ya que no puedo sacar recursos de la oveja y de la vaca. Si los subsidios se pagaran en tiempo y forma se plantaría mucho más y podríamos emplear mucha más gente”, dice Mac Donald, con esperanza de que la nueva administración actualice y agilice los pagos.”

Después de todo, si bien no hay números precisos, el negocio parece ser suficientemente rentable:

“En las plantaciones se llevan invertidos u$s 2,4 millones y en el mantenimiento u$s 4,2 millones, mientras que los subsidios permitieron recuperar u$s 2,6 millones. Y la valuación de los bosques implantados por la empresa al día de hoy, al precio actual de la madera prorrateado por los distintos estadios de crecimiento de los árboles -es decir, si se talara todo como está-, sería de u$s 17 millones. Ahí donde no había ni pasto para las ovejas.”

El verdadero problema del negocio forestal no es nada que tenga que ver con subsidios, sino con la constante depreciación de la moneda. El negocio parece rentable pero a 40 o 50 años es poco lo que se puede planificar en monedas que pierden poder adquisitivo en forma constante. Esto hace, además, que no exista crédito a esos plazos: ningún banco prestará a 50 años recibiendo préstamos a tres meses o un año. Sin embargo, en tiempos del patrón-oro, las empresas de ferrocarriles emitían bonos a 100 años!!

La emisión monetaria excesiva, en todo el mundo por supuesto, distorsiona el cálculo económico y perjudica, en particular, a los procesos productivos muy largos. Claro, éstos después requieren de subsidio para poder producir, pero no los necesitarían si contáramos con un patrón monetario estable.

 

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

El hombre es más animal que racional

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 28/2/16 en: http://www.eluniversal.com/opinion/160228/el-hombre-es-mas-animal-que-racional

 

Días atrás, durante las operaciones electrónicas luego del cierre de Wall Street, Alphabet, la casa matriz de Google, alcanzó una valuación de US$ 570.000 millones -debido al aumento del 8% en sus acciones-  arriba de los US$ 533.000 millones de Apple, convirtiéndose en la compañía más valiosa del mundo. El salto se dio al conocerse que sus ganancias netas durante el cuarto trimestre de 2015, de US$ 4.900 millones, superaron los US$ 4.700 millones del año anterior.

Por primera vez una compañía que no vende productos físicos conquista ese podio. Así es que tiene autoridad para enseñar cómo organizar una empresa y qué es útil a la hora de crear un mundo mejor, más humano. Según el director de Recursos Humanos de Google “los antecedentes académicos no sirven” y “las puntuaciones en los test son inútiles como criterio de contratación”, en contra lo políticamente correcto que es decir que, ser buen alumno, equivale a ser buen empleado.

La proporción de empleados de Google sin título universitario crece y ya son el 14%. De paso, digamos que parte de los jóvenes más ricos de EEUU, dejaron las universidades. Es que el Estado se cree “responsable primario de algo tan importante” como es la educación y ha decidido imponer coactivamente -en base al monopolio de la violencia- “programas de estudio”, y “títulos habilitantes” sin los cuales está prohibido ejercer ciertas profesiones. El resultado es que la “educación” se parece a un lavado de cerebro donde se memorizan los contenidos oficiales.

Así, en las economías actuales hay que respetar la “educación estatal” -que premia la ingesta cerebral acumulativa, sin procesar- porque de lo que se trata no es de crear cosas nuevas sino de cumplir con las leyes del gobierno. El presidente de una destacada multinacional me dijo abiertamente que no querían genios. Es que estas empresas no viven de la creatividad, sino de cumplir rigurosamente las “leyes” -y privilegios- estatales. Ergo, necesitan empelados que cumplan los mandatos y no que “pierdan tiempo” proponiendo innovaciones.

Por caso, que la violencia es inmoral, aun en casos de defensa propia y urgente, ya lo había desarrollado la filosofía aristotélico tomista (ver S.Th., I-II, q. 6, a. 5; y La Gran Moral, I, XIII en Aristóteles, ‘Moral’). Hoy la ciencia ha demostrado de modo concluyente que los métodos eficientes para la resolución de conflictos son los pacíficos mientras que los violentos empeoran la situación.

Pero la violencia es “sagrada” -en los “programas de estudio” estatales- ya que en su monopolio se basa la “autoridad” de los Estados. Muchas veces pedí una explicación científica, racional, que justificara la afirmación de que la violencia puede ser útil en algún caso. Jamás obtuve una dilucidación racional como sí existe una que demuestra científicamente -comprobable empíricamente- que la defensa eficiente en cualquier caso solo se consigue pacíficamente.

Desconcierta que personas, incapaces de dar una explicación racional, científica seria, sigan apoyando a otros que utilizan la violencia hasta para cometer homicidios “en nombre de la ley”. Es decir, saben que no tienen explicación, pero siguen promoviendo el homicidio porque creen “que tienen razón”. Esto demuestra cierto lavado de cerebro, que ha logrado la “educación estatal”, y la poca racionalidad del ser humano.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

FIN ÚLTIMO DEL SER HUMANO, DIOS, FELICIDAD Y EL CAMINO A UN EXISTENCIALISMO CRISTIANO

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 28/2/16 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2016/02/fin-ultimo-del-ser-humano-dios.html

 

Anexo al cap. 37 del libro III de mi comentario a la Suma Contra Gentiles
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El sentido de este tema, hoy

Pero ¿qué le dice todo esto al hombre actual, tanto creyente como no creyente? ¿Qué sentido tiene decir hoy que la felicidad está en Dios, si Dios está en duda y, además, incluso para el creyente, la felicidad tiene que ver con bienes legítimos —familia, trabajo, amigos, hobbies, recreación, salud física—, cuya carencia ocasiona enormes sufrimientos?

Tal vez tengamos que recordar una vez más ese camino existencialista cristiano que mencionamos antes[1], en uno de los anexos del capítulo13 del libro I[2].

  1. a) Ante todo, al ser humano actual le es muy difícil despertar de la matrix —haciendo una analogía con la famosa película— de la alienación. Vivimos aferrados a la existencia inauténtica (Heidegger): cumplimos, cual bote arrojado a corrientes diversas, los mandatos sociales de nuestra época; como mucho, si no nos va mal, elegimos una carrera (sin saber bien por qué), un cónyuge, trabajamos, sin saber tampoco por qué o para qué, y luego parece que todo quedara librado a la suerte. Si tenemos suerte, tenemos dinero y salud; si no, estamos en problemas. En ambos casos hay un ruido sordo, una pregunta que tortura nuestra mente —igual que en la película—: qué sentido tiene todo, qué sentido tiene la vida, pero mejor no meterse mucho con eso; si mucho, escuchar desde una lejanía respetuosa a filósofos y pensadores que se metan con ello. Y cuando el desamor, la muerte, las enfermedades golpean la puerta de nuestra dormida existencia, nos despertamos en una bruma de depresión y angustia.
  1. b) Todo esto hasta que las situaciones límite (Jaspers) nos golpean y un Morpheus menos simpático que el de la película nos invita a tomar la pastillita roja. La pastilla roja es hacerse la pregunta más eludida por gran parte del pensamiento actual. Es la pregunta metá-fisicá: ¿por qué soy, si puedo no ser?
  1. c) ¿Puedo no ser? Esa es la pregunta. No es una pregunta que surja de la arbitrariedad de la sola voluntad de quien quiera formularla; es una pregunta que surge de la capacidad de darse cuenta de que hemos sido “arrojados al mundo” y no sabemos por qué. La pregunta implica dar un “más allá de” la física y la biología. ¿Por qué hemos nacido, si podríamos no haberlo hecho? La pregunta no se responde desde el big bang o la evolución. ¿Por qué has nacido tú, por qué he nacido yo, cuando todo podría haber sido sin nosotros? La pregunta es precisamente lo que el creyente puede compartir con el no creyente sobre la finitud de la propia existencia. La pregunta no nace de un intelecto sin un recorrido vital, sino de la madurez existencial. La pregunta tiene sentido en sí misma pero quien es aún muy niño —y no precisamente en el sentido evangélico— no la verá y seguirá aferrado a sus juguetes.
  1. d) Una vez que se ve el sentido de la pregunta, viene la que sigue: si puedo no ser, ¿cuál es el sentido de mi vida? No de “la” vida en general, sino de “mi” vida, porque evidencia existencialmente al yo que, aunque intersubjetivo, muestra sin embargo la falsedad existencial y teorética de toda filosofía que niegue el yo. El yo es concomitante con el “mi”. ¿Cuál es el sentido demi vida, si pude no haber sido? ¿Por qué soy?
  1. e) Es precisamente ahí donde la respuesta del creyente tiene sentido para todos: porque la finitud no podría “ser” si no fuera por lo infinito; o sea: Dios. Es una respuesta que puede ser aceptada por un no creyente en la medida que la finitud sea la vía por la cual pueda ver lo no finito.
  1. f) Pero la respuesta lleva a otra pregunta. De acuerdo, no hemos sido arrojados al mundo, como si este “arrojamiento” implicara una imposibilidad de respuesta, sino que hemos sido creados por Dios. Pero nuestro ser personal implica el yo, la pregunta por el sentido propio de “mi” vida. Toda vida tiene sentido, porque ha sido creada por Dios, pero la persona tiene un sentido personal. Cada uno hemos sido creados “yo”.
  1. g) Entonces, para encontrar el sentido de nuestra vida, hay que ir a lo más esencial de ese “yo”. Hay que preguntarse quiénes somos. Eso es la vocación. La vocación no es una carrera, una elección: es descubir quiénes somos; no es cuestión de elegirlo, sino de descubrirlo. El libre albedrío que sigue es ser fiel o no a ese descubrimiento de esa esencia individual originaria.
  1. h) La vocación no es tampoco un “hacer”: es “ser” quienes somos. El hacer tiene sentido cuando es el despliegue del ser personal. Si no, es actuar a lo loco, sin sentido, volviendo a la alienación, a la existencia inauténtica.
  1. i) Cuando se encuentra la más profunda verdad, la verdad sobre uno mismo, la vida entera se convierte en el despliegue de esa verdad y la voluntad quiere un bien: ser fiel a esa verdad. Como consecuencia, el descubrimiento de esa vocación y serle fiel implica el despliegue de la inteligencia y de la voluntad, no solo en la línea de la esencia humana, sino también en la línea de nuestra esencia individual.
  1. j) Ese despliegue implica por tanto el proyecto personal. Ahí los diversos “emprendimientos”, las diversas actividades de la vida, no son ya escapismos al sinsentido de misma, sino, al contrario, un resultado natural de su sentido.
  1. k) Esos proyectos son verdaderas participaciones en el bien total. Son cosas buenas, pero no cualquier cosa: son despliegues que nos plenifican, y verdaderas participaciones en el bien total (Dios).
  1. l) Por tanto, la relación de todo esto con Santo Tomás es que verdaderamente la plenitud de nuestra existencia implica llegar a Dios, y el despliegue de nuestros proyectos personales no es Dios, pero sí verdaderas participaciones en Dios, en la medida que respondan a nuestra esencia individual. Si del despliegue de esos proyectos resultaran honores, fama o recursos dinerarios, la virtud de la templanza es necesaria para estar desprendido de todo ello, sabiendo que todo ello es vacío si viene sin el despliegue de la vocación personal. La felicidad consiste, por consiguiente, en llegar a Dios a través del despliegue de nuestra vocación personal.
  1. m) Pero hay otro desprendimiento que es necesario, donde se puede introducir en toda vocación (la laical incluida) la espiritualidad carmelita de Santa Teresa, San Juan de la Cruz, Santa Teresita o Edith Stein. Significa ponerlo todo en la providencia divina, para de desprendernos incluso de nuestros emprendimientos. No quiere decir esto abandonarlos, sino seguir ejecutándolos desprendidos de ellos mismos y más aún de un anhelado “éxito”, porque su florecimiento queda en manos de Dios. Podemos “querer” así que nuestros proyectos se realicen, agregando “mas no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Esto es indispensable para la felicidad personal. Al poner todo en Dios, nuestra voluntad se identifica con la suya.
  1. n) Pero falta un aspecto esencial. No podemos encontrar nuestro propio bien, si nos miramos a nosotros mismos. De igual modo que un profesor, cuando da clase, se concentra en sus alumnos, y solo así la clase sale bien, el ser humano debe poner la mirada en el otro, para solo así desplegar su propio bien. Hay que mirar al otro en tanto otro: ello significa amar al otro buscando su bien más allá de cualquier cálculo de beneficio que ello nos pueda reportar. Esto solo se advierte en la experiencia vital de la misericordia, que siempre tiene la gracia de Dios como ayuda, sea que la experiencia de ser el buen samaritano la tenga un creyente o un no creyente que no sabe que Dios está en él. Por lo mismo todo proyecto personal debe ser intersubjetivo: implica descubrir de qué modo personal encuentro mi plenitud en el encuentro con el otro. Solo allí, en el encuentro con esa mirada al otro —sea el otro el cónyuge, el amigo, el paciente, el alumno o el cliente— puedo encontrar lo que significa amar a Dios por Dios mismo, sin buscar directamente “la actualización de nuestras potencias”. Y eso solo se logra cuando por gracia de Dios nos enamoramos de Cristo en la Cruz, que por pura misericordia está muriendo por nosotros. Es ahí, solo ahí, en esa participación en la cruz de Cristo, donde se encuentra el sentido a todo sufrimiento que podamos tener.
  1. o) Finalmente, toda la psicoterapia profunda, sobre todo Freud y Frankl, debe ser un ejercicio permanente de autoreflexión sobre sí mismo, porque, después del pecado original, vivimos cubiertos por toneladas de conflictos, resultado de neurosis no asumidas, sino negadas permanentemente por racionalizaciones y escapismos. Así no podemos llegar “normalmente” nunca al descubrimiento del “sí mismo” y de la vocación personal, excepto que la gracia de Dios opere secretamente un milagro que queda sabiamente oculto ante los ojos de los demás. La psicoterapia profunda forma parte, por tanto, de la autoeducación permanente en la indispensable tarea del descubrimiento de sí para salir de la matrix de la alienación. Que Freud no haya visto las implicaciones espirituales de sus propuestas no las invalida en sí mismas.
  1. p) La felicidad, está en Dios, en un enamoramiento de Dios que permite emprender, estando desprendido; que permite ver al otro en tanto otro, que permite amar el misterio de Dios en tanto Dios, asumir el misterio de la providencia de Dios, con sus dones, pruebas, sufrimientos y bromas. Así es que, en el siglo XXI y en cualquier siglo,Santo Tomás tiene razón: la felicidad está en Dios, vive en Dios, es Dios.

 

 

[1] Ver al respecto Welte, B.: Ateísmo y religión, en Teología, Tomo VI/1, nro. 12, 1968; Mandrioni, H.: La vocación del hombre; Guadalupe, Buenos Aires, 1976; Stein, E.: Ser finito y eterno, op. cit., cap. 1.

[2] “… Por eso la “existencia” de Dios aparece como un planteo prescindible de la vida. Cuando se le plantean al hombre actual las pruebas de la “existencia” de Dios, hay que tener en cuenta ciertas transformaciones importantes. Primero, el término existencia es entendido como un sujeto cuya existencia transforma a una clase vacía en una clase no vacía, y ya dijimos que ello no tiene nada que ver con Dios. Segundo, el hombre actual ha absorbido a Kant sin darse cuenta: la metafísica es reducida a una fe sin sustento racional. Tercero, el término “prueba” remite a una prueba científica en los términos que el positivismo la planteó, esto es, como el test de una hipótesis, que ya sabemos, desde Popper et alia, que no “prueba” nada, pero ello el hombre actual también lo ignora. Cuarto, y lo más importante: ¿qué importancia tiene para la vida de cada persona la existencia de Dios?

Antes de “definir” existencia (donde comienzan todos los problemas) hay que reflexionar sobre lo que llamamos compromiso existencial, que pasa por una experiencia vital que pasa a su vez por un acto radical de amor al otro en tanto otro. Para una madre, ¿importa que su hijo exista? Antes de dar una respuesta in abstracto, la madre contesta que sí, que le importa que su hijo exista. Ello, a su vez, cuando ama a su hijo como las verdaderas madres aman a sus hijos. Esto es, con un compromiso existencial por el cual la existencia del otro demanda de uno mismo un compromiso ético, esto es, actos de sacrificio y misericordia por el otro que estamos dispuestos a realizar. Ese conocimiento por connaturaleza, del amor al otro en tanto otro, que se da en actitud natural, es una condición para una reflexión teórica sobre el significado de la existencia a la cual estamos unidos previamente por el afecto.

Siguiendo esta misma línea de experiencia vital, la existencia que importa surge por la experiencia de la muerte (situación límite). Importa la existencia cuya muerte duele por el compromiso existencial que tenemos para con esa existencia. La muerte del otro conduce siempre a una pregunta que trasciende la biología y la física actual: ¿por qué? ¿Por qué tenía que morir?

Esto comienza a resolver uno de los problemas que está más presente en nuestros planteos. Desde el principio hemos dicho que no se puede negar el horizonte de creación desde el cual el cristiano ve el mundo, y a la vida y a la muerte. Por eso habíamos dicho “… Por supuesto, tenemos que ver aún de qué modo no es una petición de principio partir de que ´… el ente participado tiene una diferencia entre quod est y est´ cuando ello presupone a Dios creador que se quiere demostrar; ya dijimos que hay un círculo hermenéutico entre razón y fe pero aún debemos profundizar en cómo mostrar mediante una analogía esa participación ontológica a quien no afirme a Dios creador”. Llega el momento de establecer esa analogía.

La analogía que el cristiano filósofo (o sea, el cristiano que da razón de su fe) puede hacer es la siguiente. Primero, tenemos que plantear el tema solo como una respuesta a una pregunta que surja de los pasos anteriores del compromiso existencial y el surgimiento de la muerte como problema. Eso es, la persona que se plantea la pregunta por Dios, lo que sea ha planteado es el tema del sentido de la existencia, una vez que por una situación límite la muerte lo ha sacudido como algo que le muestra que la propia existencia está atravesada por una pregunta que ni la biología ni la física pueden contestar: ¿por qué “soy”? Aquí está la principal analogía con el ser creado. El ser creado podría no haber sido creado. Pero a aquel que no acepte ello como premisa, puede haber experimentado que su propio ser está afectado radicalmente por la muerte, una muerte que se plantea como “¿qué sentido tiene nuestra vida ante la muerte”? Por supuesto, es una analogía que tiene su límite, sobre todo en aquel que está convencido de que su existencia actual es fruto de la transformación de una existencia anterior. Pero aquel que ve su radical “poder no haber nacido” como un radical “poder no haber sido” está preparado para ver una radical finitud de su existencia como una analogía con el ser creado de la cual parte el cristiano. Esto es: cristiano y quien duda de Dios creador tienen una analogía en común: los dos saben que podrían no haber sido. Lo que ocurre es que el primero conoce la causa de su ser y el otro no. Por supuesto, reiteramos que todo esto presupone haber pasado de una existencia inauténtica, donde se vive en la no conciencia de la finitud de la propia existencia, a una existencia auténtica donde surge la pregunta por el sentido de la propia vida una vez que la persona ha madurado lo suficiente desde un punto de vista moral.

Los puntos anteriores implican la elaboración de un existencialismo cristiano abierto a la razón, en diálogo razón-fe, reasumiendo la tradición agustinista de la vida interior y asumiendo un punto de la modernidad del cual no hay vuelta atrás: el paso por el sujeto y lo inter-subjetivo.

Una vez lograda esta analogía, Dios vuelve a tener importancia porque es la respuesta a una pregunta que tiene sentido: ¿qué sentido tiene la propia existencia? Y en ese sentido, sin petición de principio, se puede re-elaborar existencialmente el punto de partida de la prueba: “el ente participado tiene una diferencia entre quod est yest”. Esto es, el que duda de la creación y de Dios creador (no el que no está en un horizonte judeocristiano) puede estar convencido, sin embargo, de que no necesariamente existe y del sentido por la pregunta por el sentido (existencia auténtica) y esa radical finitud existencial, más esa moralidad de esa existencia finita, lo re-ubica en el punto de partida de la prueba de Santo Tomás.

Esta prueba, como vimos, ha sido re-ubicada en las instancias de la vida interior. No es una táctica sino un auténtico progreso de la armonía razón-fe, donde el otro en tanto otro tiene una mayor radicalidad ontológica que cualquier cosa no personal.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

Argentina: El chantaje al progreso

Por Bertie Benegas Lynch. Publicado el 25/2/16 en: http://independent.typepad.com/elindependent/2016/02/argentina-el-chantaje-al-progreso.html#more

 

Días pasado, el sindicato de camioneros de Argentina, ha impedido que instituciones financieras puedan utilizar la modalidad digital para enviar a sus clientes los extractos de cuentas bancarias. Los representantes sindicales justifican su proceder argumentando que, sus sindicados, verían disminuida su actividad a partir de la correspondiente reducción en el uso del correo postal. Los cambios en las preferencias y elecciones de la gente, acarrean cambios en los mercados de bienes y servicios. Cuando esto sucede, invariablemente, salen al rodeo los sectores afectados para pedirle al gobierno mercados cautivos, trabas y barreras artificiales con la finalidad de proteger sus negocios ineficientes o perimidos.

Una traba artificial en el mercado, no solo coarta libertades básicas e involucra al gobierno en un rol ajeno a sus funciones, sino que también crea el caldo de cultivo propicio para la corrupción. Por otro lado y desde el punto de vista económico, las decisiones políticas – léase, ajenas al mercado-, distorsionan la estructura de precios y desorienta la asignación de recursos. Para el caso que nos ocupa, la traba lograda por el sindicato de camioneros, envía al mercado la falsa señal de que la gente prefiere la versión papel del extracto de cuenta y está satisfecha con el servicio postal para la recepción de su documentación bancaria. De este modo, se cohíbe la inversión y la innovación en ese aspecto de la actividad, no porque se trate de un mercado ya satisfecho, sino porque nuevas ofertas y la competencia están artificialmente bloqueadas.

El economista francés Frédéric Bastiat, con su reconocible sátira, ensayó un irónico reclamo de los fabricantes de velas dirigido a los burócratas de la época. En la petición, se solicitaba que se estableciera una ley que obligue a que todas las casas de la ciudad a cerrar sus puertas, ventanas y posibles hendiduras durante el día. La demanda argüía que la industria de velas, sufría del sol una competencia desleal.

No se puede pretender que nada cambie y, a la vez, disfrutar de los beneficios del progreso ya que, el crecimiento y la prosperidad, lleva implícito un cambio. Los adelantos permiten mejorar la oferta de bienes y servicios y éstos conllevan alteraciones en las prioridades del consumidor. Miles de empresas conocieron y conocerán la bancarrota por no ser capaces de percibir, con la anticipación y lucidez suficientes, las variaciones en las preferencias de la gente. Los consumidores, en las diarias transacciones que hace en el mercado, está constantemente quitándole poder a quienes considera que no satisfacen sus necesidades para transferirlo hacia quienes lo hacen eficientemente. Si pretendemos utilizar la fuerza y la coerción para que, quienes vendían barras de hielo antes de la invención de la heladera doméstica mantengan sus clientes, no habrá heladeras.

En la condición imperfecta del ser humano, el trabajo es un recurso escaso por excelencia. La robótica, por tomar un ejemplo, además de optimizar recursos con economías de escala, permite destinar energía del hombre para atender otras necesidades que antes no podían ser satisfechas debido a las previas tasas de capitalización. Solo en un mercado abierto y libre existen los incentivos suficientes para que el destino de los recursos y su intensidad, vayan en dirección a las necesidades que la gente, al momento, considera insatisfechas.

 

Bertie Benegas Lynch. Licenciado en Comercialización en UADE, Posgrado en Negociación en UP y Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE.

Un modelo de reforma del Sistema de Salud en la Argentina

Por Eduardo Filgueira Lima. Publicado el 25/2/16 en: http://cepoliticosysociales-efl.blogspot.com.ar/2016/02/por-eduardo-filgueira-lima-la-salud.html

 

La salud como bien es de interés público No en el sentido de la filosofía utilitarista sino en el sentido que es útil: útil para el conjunto social, porque una población más sana es a su vez más productiva y útil a cada uno de los ciudadanos, porque la innovación tecnológica ha incorporado costos imposibles de afrontar individualmente.

Por ello se sigue la lógica de dilución del riesgo con el concepto de seguro.

Si analizamos desde cierta perspectiva podríamos decir que enfrentamos como todo dilema económico, “recursos escasos frente a demandas infinitas”. Pero si uno analiza la composición del gasto sanitario vemos con sorpresa que casi el 45% del mismo lo pone la gente de su bolsillo[1]. (En realidad todo el dinero que se dice “social” lo ponen los ciudadanos)1

Y lo que quiero expresar es que los recursos terminan por no ser tan escasos (si nos comparamos con otros países de la región Argentina es el país de mayor gasto cápita/habitante/año) y sin embargo nuestros resultados sanitarios dejan mucho que desear.

Demás está decir que las consecuencias las pagan en mayor medida – tanto en los resultados, como en la correlación gasto directo/ingresos – los más vulnerables: los que menos tienen, que precisamente frente a quienes el discurso político se edulcora cuando dice que responde a aquellos a quienes quiere proteger y se inflama en la manifestación de “derechos”, que luego incumple.

Todos sabemos que el sistema de aseguramiento tiene dos componentes: los seguros sociales y los seguros privados (también conocidos como seguros de medicina pre-paga). Pero un 35% de la población en nuestro país carece de cobertura. Se dirá que en nuestro país “…todo el mundo finalmente termina por ser atendido,..” Pero ello no quiere decir que todo el mundo esté asegurado. De hecho los servicios público-estatales brindan asistencia a todo aquel la requiere, pero no en las condiciones de un seguro, que implica ser comprendido en un padrón, tener la cobertura explícita de la asistencia a recibir y establecer los medios de financiamiento que correspondan.

En los servicios público-estatales no sucede ni lo uno, ni lo otro: no existe un padrón de beneficiarios, no existe cobertura explícita y la prestación queda sujeta a la prescripción (ya sea conducente y correcta o no) y el financiamiento en cualquier medida y forma  queda atado a la provisión de recursos por parte del estado, lo que constituye una verdadera forma de subsidio a la oferta y sus decisiones.

A su vez de esta forma el estado en vez de cumplir con el principio de subsidiariedad, asume gastos innecesarios.

Simplificando nuestro sistema de salud sabemos tiene tres subsistemas: el público-estatal, el de los seguros sociales y el de los seguros pre-pagos.

El primero es un sistema de integración vertical en el que el que financia está vinculado, en general no por un contrato, sino por una relación de dependencia con los prestadores de servicios. No existe separación de procesos de financiamiento y provisión.

La misma circunstancia alcanza a varios de los otros subsistemas y cada uno quiere ser financiador y a su vez proveedor de servicios, para sus afiliados y para otros eventuales. Se trata de una cuestión de mercado inducida por las actuales circunstancias del sistema.

Y lo anterior se refiere precisamente a que nuestro Estado gasta mucho pero no precisamente donde debe: percibe de todos ingentes recursos (por diferentes vías impositivas, incluyendo el más perverso: la inflación)  y su gasto (hoy mayor al 45% del PBI e incluso con un déficit del 7%) no parece ser – por lo menos en salud – el que se puede pensar necesario, ya que como sabemos representa el 10% del PBI y casi la mitad es gasto directo.

Es decir si comparamos gasto/resultados: somos el país de América Latina cuyo gasto/cápita en salud es el mayor y cuyos resultados están lejos de serlo.

Ya en este punto todos sabemos que el gasto/resultados es una ecuación dependiente de dos variables centrales, que son: su organización y las acciones básicas de mayor costo/beneficio (a nivel poblacional) como podrían ser por ejemplo las de Atención Primaria de la Salud. De ambas carecemos.

Nos referimos en cuanto a reformas a la organización del sistema de salud, cuya fragmentación (existen más de 900 cajas financiadoras) incorpora grandes costos de transacción y subsidios cruzados. (Sin mencionar otras cuestiones de gravedad como son la segmentación, el desfinanciamiento –que lo es para el modelo actual–, la distorsión geográfica, tecnológica y de capacidad resolutiva, y las ineficiencias que su organización le imprime.

La asistencia de la salud se encuentra a cargo de las provincias. Sin embargo estas solo tienen incumbencia real sobre “su” sistema público-estatal. No sobre los incluidos en el padrón de beneficiarios de seguros de orden nacional (PAMI, Obras Sociales, Empresas de Medicina Pre-paga, etc.) y muy poca capacidad de intervención sobre los servicios de prestación privados. Muchas veces el estado no puede controlar y lograr eficiencia en sus propios servicios hospitalarios.

Nuestro sistema se ha organizado por un permanente subsidio a la oferta tanto en el ámbito que denominamos público, como en el privado. Y así vemos una impresionante y distorsiva superposición de recursos profesionales, tecnológicos, etc. y como siempre la oferta condiciona la demanda[2], esta queda rezagada en la resolución de sus verdaderas necesidades, (salvo el supuesto de mejor información y resolución en función de preferencias).

A lo largo de los últimos 70 años en nuestro país se han introducido (pocos) procesos que intentaron mejorar en el sistema de salud, en particular aquellas deudas que todavía tenemos pendientes, tema que he analizado en otro escrito.[3]

La primera pregunta que debiéramos hacernos es: ¿por qué fueron pocas? Y la segunda: ¿por qué fracasaron?

Y respecto de la primera podría resumir que:

  1. La demanda social es baja y la oferta está cómoda siendo subsidiada
  2. El costo político de las reformas es alto y los beneficios los verá siempre un sucesor (cuando en nuestro país la constante es la visión del corto plazo)

Y respecto de la segunda (también en un acotado resumen):

  1. La vocación centralista del Estado Nacional ha abortado todo intento que considero “independentista”, las propuestas fueron centralizadas y
  2. Existen muchos intereses que no ven con buenos ojos perder el control de la administración de sus cajas

Pero si hoy estamos aquí no es para analizar el pasado (aunque siempre es bueno aprender de él para no cometer los mismos errores), sino para pensar en alguna propuesta que aunque no pretenda ser lo mejor, permita pensar que es viable.

Sobre la situación actual: en un breviario diríamos: “alto gasto y mediocres resultados”.

Entonces a sabiendas que las instituciones no cambian, mejoran, ni se reforman, de un día para otro, ni por un decreto, ni por mero voluntarismo es que asumiendo las dificultades pensamos en una reforma gradual, pautada y basada en la creación de cajas de aseguramiento provinciales.

  1. Existen más de 15 millones de personas (el 37,5% de la población total de nuestro país), que “deben” recurrir al hospital público (la composición incluye no solo a los que son pobres porque no tienen nada, sino también a los que teniendo trabajo se encuentran precarizados por condiciones de informalidad, como también a otros que por cuestiones geográficas solo pueden recurrir al hospital público por ser el único efector con el que cuentan): y esto no debería ser un problema, pero cuando lo analizamos en profundidad vemos que se trata de establecimientos pobres, para “gente pobre”, altamente burocratizados y sin incentivos por lo que funcionan coexistiendo el esforzado y vocacional trabajo de unos, con las conductas oportunistas de otros tantos. Esta población se encuentra cautiva, como excluida de buenos servicios de asistencia y la oferta también sabe que esa cautividad es su propio argumento de subsistencia, como a su vez es un incentivo negativo para su mejora (estoy hablando en términos generales y en referencia a lo que sucede en la mayor parte del país, en donde existen otros – escasos – ejemplos valorables). Esta población no está “asegurada” en el sentido de aseguramiento explícito, aunque es común escuchar que “finalmente se termina atendiendo a todos,..” (como si ello fuera una garantía, cuando en realidad se atiende lo que se puede y como se puede,..)
  2. Cerca de 24 millones se encuentran cubiertos por los seguros sociales (incluyendo las Obras Sociales Nacionales o Sindicales, el PAMI, las Obras Sociales Provinciales y otras), que si se encuentran inscriptos en un padrón y también se encuentra explícito en la mayor parte de los casos el tipo y alcance de la cobertura. Que ello se cumpla o no es otra cuestión. El problema aquí es múltiple y variado: por un lado en la mayoría de estas instituciones financiadoras la contratación de los servicios se hace “tercerizada” a través de un gerenciador – para evitar negociar con las organizaciones corporativas profesionales – lo que de por si implica poca trasparencia y además permite al gerenciador poner innumerables barreras al acceso en la atención, por otro lado muchas han debido encarar diversas estrategias de supervivencia dada la normativa de opción de cambio (en las OSN) que permite el  cambio y limita la cautividad de la población. Muchas tienen sus propias instituciones prestadoras y con ello no solo limitan el gasto, sino a su vez venden servicios a otras menos solventes. El PAMI es casi un capítulo aparte, con un presupuesto de más de $ 40.000 millones, para una población de 4,5 millones de afiliados y 6.000 contratos de prestación de servicios – a lo largo y ancho del país – imposibles de controlar en la calidad y pertinencia de sus acciones de asistencia. El resultado final es que esta población si bien se encuentra asegurada: se sabe “a quien”, “que” (aunque esto encuentre graves limitaciones según expresé), como se “financia”, como se “gestiona” y como se otorga la “prestación” – es decir: cumple con las condiciones básicas de un seguro, también se encuentran serias limitaciones en el acceso y en muchos casos graves fallas en la calidad, de la que carecen muchos establecimientos asistenciales aún siendo privados.
  3. Finalmente encontramos una población cercana a los 4,5 millones de personas de las que la mitad (aproximadamente 2,1 millones) contratan su seguro privado en condiciones de total libertad y recurriendo a al desembolso de la prima en forma voluntaria, libre y de con sus propios recursos. Mientras la otra mitad (2,4 millones) provienen de acuerdos de la seguridad social – las Obras Sociales Nacionales – que efectúan acuerdos con estos seguros, para su grupo de población de mayores ingresos, para mantener cierto atractivo y adherencia de sus afiliados. Esta población que – en un país de medianos ingresos – y alto gasto solo representa en conjunto solo el 10% del total poblacional es en general la que recibe mejores prestaciones. Aunque la normativa actual (Ley Nº 26.682, reglamentada por Decreto Nº 1993/11) en realidad pone al descubierto las ineficiencias del sector público incentivando los traspasos (que la población busca aún afrontando los costos) aunque resulten gravosos tanto para los afiliados que optan por tener “algo antes que nada” y para los presupuestos de las empresas aseguradoras al no prever ninguna limitación e interviniendo mediante regulaciones en lo que deberían ser “contratos entre privados”. La ley debe ser modificada y permitir que las primas se establezcan por los acuerdos de preferencias de los asegurados y posibilidades de los financiadores. La ley vigente complica y dificulta el mejor funcionamiento de estos seguros. El estado quiere regularlo todo,. Pero no siempre beneficia y en este caso perjudica a este subsistema y sus beneficiarios. Estos pacientes a su vez exigen un trato diferenciado por lo que pagan con su esfuerzo.

El resultado final es la atomización del sistema con altos costos de transacción, (que supone costos de oportunidad), costos agregados por la intermediación de las gerenciadoras, limitaciones en el acceso y magros resultados sanitarios.

Todos sabemos que nos debemos una reforma.

Si a su tiempo cada provincia asume la creación de una caja de aseguramiento, puede unificar en una sola caja todo el padrón de beneficiarios con domicilio real en la provincia.

Dos grupos podremos identificar dentro de este padrón de beneficiarios-habitantes: 1) los que tienen cobertura por alguno de los sistemas de seguros sociales o medicina pre-paga y 2) los que no tienen nada.

Debería llegarse a un punto en el que la caja de aseguramiento provincial cobrara a los financiadores que se incluyen en su padrón a los del primer grupo y cobrara al estado solamente por los del segundo grupo es decir: aquellos que carecen de cobertura.

El estado vería así reducido considerablemente su gasto. (Por supuesto que deberá enfrentar además otras reformas internas de un subsistema con múltiples deudas internas)

Como las cajas de seguro son un recurso apetecible para la política deberían estar constituidas por un directorio en el que estén representados los diferentes actores, pero el estado en minoría.

Y un aspecto fundamental para evitar el subsidio a la oferta: liberar la demanda cautiva, mediante vouchers, u otros recursos –como una tarjeta magnética– que la tecnología nos facilita en la actualidad. La caja del seguro provincial pagaría a quien prestó el servicio.

Porque la pregunta obligada es: ¿Por qué la gente sin cobertura debe inevitablemente atenderse en hospitales públicos,..con todo lo que ello supone?

Por otra parte este sistema pondrá al descubierto el exceso de gasto existente por el permanente subsidio a la oferta, ya que para mantener su clientela y ser elegidos por los pacientes, los hospitales públicos y las empresas de servicios de prestación privada deberán competir. En salud se ha dado el fenómeno de pretender (y se ha logrado) ser monopólicos y en ese sentido han procedido tantos los seguros sociales, como los prestadores de servicios.

La competencia mejorará las prestaciones ya que liberará a la gente en su elección. Y la gente no es tonta, porque aunque del tema sepa poco, percibe lo que le es mejor para resolver sus necesidades.

 

[1] El gasto de bolsillo (o “directo”) estimado fue pare le año 2012 del 45% y se proyecta en alza.

[2] Ley de Say: “…el simple hecho de la formación de un producto abre, desde ese preciso instante, un mercado a otros productos,…” (1803)

[3] Filgueira Lima, C. E. “El sistema de salud en la Argentina y los fracasos en sus intentos de reforma” (2011)

 

Eduardo Filgueira Lima es Médico, Magister en Sistemas de Salud y Seguridad Social,  Magister en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE y Profesor Universitario.

Barack Obama y su visita a Cuba

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 26/2/16 en: http://www.lanacion.com.ar/1874541-barack-obama-y-su-visita-a-cuba

 

En el marco del deshielo y normalización de las relaciones bilaterales entre Cuba y los Estados Unidos el presidente Barack Obama acaba de anunciar que hará una esperada visita a Cuba el 21 y 22 de marzo próximos en un viaje que luego incluirá una visita a Buenos Aires. Su esposa Michelle lo acompañará en su periplo.

Será el primer presidente norteamericano que, en ejercicio de su mandato, llega a la isla desde que, en 1928, Calvin Coolidge lo hiciera para asistir a la Sexta Conferencia Panamericana. Harry Truman, en su momento, estuvo en Guantánamo, pero sin entrevistarse con funcionarios del gobierno cubano y Jimmy Carter -que fuera presidente del país del norte entre 1976 y 1980- visitó a Cuba en el 2002 y en el 2011, aunque sólo como ex presidente.

En los últimos meses la relación bilateral entre Cuba y los Estados Unidos ha mejorado. Quizás menos de lo que muchos esperaban. Pero la marcha hacia una relación normal después de medio siglo de desencuentros no es fácil.

No obstante, algunos de los obstáculos regulatorios norteamericanos han sido superados mediante una actitud de flexibilidad tanto respecto del comercio como del turismo, que se ha incrementado un 54%. Otros subsisten inevitablemente, desde que no dependen del accionar, ni de la voluntad, del Poder Ejecutivo, sino que requieren acción del Congreso de los EE.UU. como sucede concretamente con el levantamiento del embargo comercial que los republicanos -que controlan el Poder Legislativo- no acompañan. Esto y la necesidad de que Cuba posibilite la plena vigencia de los derechos humanos y libertades civiles y políticas, conforman las dos principales cuestiones pendientes en la agenda de trabajo.

Pero hay un cambio enorme. Las puertas ahora están abiertas. Y se usan. El aislamiento y hasta el antagonismo automático van quedando atrás, con cadencia lenta. Se acaban, por ejemplo, de aprobar vuelos comerciales regulares entre los EEUU y Cuba. Pronto habrá 20 vuelos regulares desde los EEUU a La Habana y otros 10 a otras ciudades cubanas. Y las remesas de ayuda familiar desde los EEUU a Cuba se han incrementado. Cuba, aunque demasiado lentamente, ha empezado a caminar -a su vez- en dirección a más accesos inalámbricos y a la banda ancha. A lo que se agrega que una fábrica norteamericana de tractores pequeños, Cleber, producirá mil unidades por año en la isla con destino a los agricultores independientes que todavía hoy deben operar con tractores de propiedad del estado (de nadie entonces) y de cooperativas, lo que está lejos de ser lo ideal.

Barack Obama aclara que su visita apunta esencialmente a contribuir a “mejorar la vida de los cubanos”. Esto es a sacarlos de la postergación relativa, en materia de nivel de vida, en la que el comunismo los ha sumergido.

Lo hace advirtiendo prudentemente a todos que su país “no pretende imponer un cambio”, con lo que la valiente e independiente “bloguera” cubana Yoani Sánchez coincide, acotando desde su 14ymedio.com, que “el mandatario norteamericano no podrá cambiar a Cuba” y que “es mejor que ni lo intente, porque este entuerto nacional es nuestra responsabilidad”. A lo que agrega, sin embargo, que la visita de Obama generará “alegría y alivio” entre los cubanos, pese a ser “más simbólica que política”.

No es lo mismo un apretón de manos en el extranjero visto por televisión que una visita personal a la isla. Particularmente si Obama va a tener la oportunidad, como ha anunciado, “de reunirse con los miembros de la sociedad civil, empresarios y cubanos de todos los ámbitos de la sociedad”, lo que específicamente incluye, según uno de sus principales asesores, Ben Rhodes, a los disidentes que quedaron de lado en la reciente visita del Papa Francisco a Cuba.

Yoani, sin embargo, nos alerta en el sentido de que Obama “debe aprovechar la oportunidad para enviar un mensaje fuerte y claro frente a los micrófonos”. Tendrá la oportunidad de hacerlo, desde que está previsto que Obama pueda dirigirse directamente al pueblo de Cuba en oportunidad de su visita. Allí seguramente señalará que no está intentando convalidar el status quo, sino ayudar a que ocurra “un cambio en las vidas, libertades y posibilidades económicas” de los cubanos. Y defenderá, previsiblemente, la plena vigencia de los derechos humanos y libertades civiles y políticas, de todos por igual.

Como cabía esperar en un año intensamente electoral, los líderes de la oposición norteamericana se pronunciaron rápidamente en contra de la visita presidencial a Cuba. Entre ellos, Jeb Bush, Marco Rubio y Ted Cruz, quienes señalaron, contundentemente, que -a su modo de ver las cosas- en Cuba la represión no ha terminado.

Lo cierto es que, como señalara Josefina Vidal, a la manera de portavoz de la Cancillería cubana, Obama tendrá la oportunidad de “apreciar la realidad cubana”. De primera mano. Cimentando de ese modo un proceso de acercamiento entre las dos naciones que no debe detenerse. Haciéndolo, de alguna manera, irreversible. Aún ante un eventual cambio de partido de gobierno en los Estados Unidos. Mirando hacia adelante, entonces, razón por la cual hasta ahora no se ha previsto una entrevista con Fidel Castro, el símbolo máximo de un pasado que ha frustrado a varias generaciones de cubanos, condenándolos al atraso.

En la agenda bilateral entre los EE.UU. y Cuba hay muchas cuestiones pendientes. No sólo el levantamiento del embargo. También aparecen Guantánamo y los reclamos cruzados de reparaciones, conformados por una parte por los reclamos norteamericanos por las confiscaciones sufridas, que en 1960 se estimaron en unos 2 billones de dólares y, por la otra, por un pedido cubano de compensación por los daños pretendidamente derivados del embargo, estimado en el 2014 ante las Naciones Unidas como del orden de algo más de un billón de dólares. Y no cabe olvidar los temas de la agenda que tienen que ver con la libertad y los derechos humanos, así como los referidos al flujo que alimenta la emigración de cubanos a los EEUU, que no se ha detenido. Mucho que hacer, entonces. Cuando el Partido Comunista de Cuba se apresta a seleccionar a quien lo conducirá desde el 2018, cuyo apellido seguramente no será Castro.

Sin entrar de lleno en lo referido a la visita de Obama a la Argentina inmediatamente después de su paso por Cuba, llama la atención la simpática y temprana referencia a ella de Ben Rhodes, asesor presidencial en materia de seguridad del presidente Barack Obama, quien generosamente señaló que nuestro país es un “indicio de que el futuro se muestra brillante para los EE.UU. en el hemisferio”. Es así. Quizás porque que los lamentables arreos y los absurdos encierros en sí misma que, impulsada por bolivarianos, sufriera nuestra región ya no son posibles. La Argentina ha dicho claramente que quiere volver a ser ella misma. Y, como tal, trabajar intensamente con la región a la que ciertamente pertenece. Era hora.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

La presidencia y los “errores cruciales”

Por Mario Serrafero. Publicado el 1/2/16 en: http://www.clarin.com/opinion/Presidencias-estilos_de_liderazgo-Cristina_Kirchner-Mauricio_Macri_0_1520847931.html

 

En el campo de los Estudios Presidenciales se evalúan las cualidades y características de los presidentes eficaces. Entre otros, se menciona la capacidad de liderazgo, la negociación y la persuasión, la visión política que anticipa los cambios de rumbos y las nuevas tendencias, el estilo cognitivo que capta la modificación del ambiente social y político. Otro requisito esencial de un presidente eficaz es que sea un buen comunicador. Y algo que se evalúa como una cualidad especial es evitar los errores cruciales. La razón es clara. Pocos errores cruciales pueden malograr una presidencia. Pero también, muchos seguidos van minando la legitimidad presidencial.

Hay dos tipos de presidentes. Los que nunca reconocen sus errores y los que sí lo hacen. Cristina Kirchner fue un buen ejemplo del primer tipo. Un presidente que no reconoce errores suele rodearse de colaboradores que no contradicen sus deseos y sus percepciones.

Se maneja así dentro de un sistema cerrado. El contacto es siempre con fieles y obedientes funcionarios que suelen atribuir los problemas del gobierno al mundo del “afuera”, sea la oposición, las corporaciones mediáticas o los intereses transnacionales. Asimismo, los miembros del gobierno tienen poca comunicación con los medios para evitar contradicciones y, por supuesto, tampoco reconocen errores. Así queda configurado el blindaje.

El segundo tipo de presidente es el que reconoce sus errores. Tal reconocimiento lleva implícito la actitud de escuchar las críticas y, en su caso, estar dispuesto a rectificar rumbos. Pero, un presidente ¿qué considera un error? Al menos hay dos situaciones. La primera, cuando las políticas instrumentadas no logran los resultados deseados. Para ello debe pasar cierto tiempo para comprobar sus efectos. La segunda situación no requiere tanto tiempo de espera y se vincula con la recepción social o sectorial de las medidas de gobierno y los actos presidenciales.

Mauricio Macri corresponde al segundo tipo de presidente. Ha dicho que reconocerá los errores y que no tendrá inconvenientes en decirlo y hacer las rectificaciones correspondientes. Asimismo, sus ministros y colaboradores tienen relación fluida con la prensa y los medios. Aumentan así las probabilidades de confusión y de contradicción. Si un ministro dice algo que no es bien recibido por la población, el Jefe de Gabinete seguramente saldrá a rectificar lo dicho por el funcionario.

A menos de dos meses, el gobierno cometió los errores del segundo tipo. El gobierno ha recibido críticas por algunas medidas, entre otras, las decisiones sobre el decreto que designó en comisión a dos jueces de la Corte, o el modo en que se comunicó el despido de empleados públicos y el tema de las paritarias. Un gobierno siempre recibirá críticas, pero muchas veces éstas pueden evitarse. El gobierno anunció el funcionamiento de una “mesa política” para anticipar conflictos y evitar errores. El problema es que esa mesa está compuesta por funcionarios cercanos al presidente: el jefe de Gabinete, el ministro del Interior, el presidente de la Cámara de Diputados y funcionarios de la Secretaría de Gabinete. Difícilmente podrá anticipar errores, si se maneja sólo dentro del propio círculo.

El presidente deberá tener más cuidado con la comunicación. El canal y el modo de comunicar las medidas deberá ser un tema de pronto tratamiento. Siempre que existe una comunicación espontánea de los funcionarios ocurren confusiones. Hablar con los medios requiere práctica y entrenamiento y previa coordinación con la persona designada por el mandatario.

Pero antes, el presidente debería saber anticipadamente cómo será la recepción de sus medidas y sus actos. Para ello deberá requerir información más allá del círculo íntimo. El dialogo con otras fuerzas políticas, con sectores de la sociedad civil y con la propia gente, son los mejores caminos. En la campaña se veía a un Macri hablando con los ciudadanos. No debería perderse esa metodología.

Sólo quien está decidido a no reconocer los propios errores puede manejarse en el secreto, las acciones unilaterales y las acciones sorpresivas e inconsultas. Ese era el estilo de decisión del anterior gobierno que se completaba con ministros que no se comunicaban con la prensa o repetían el discurso presidencial.
El nuevo presidente deberá encontrar un esquema de toma de decisiones y de comunicación de sus actos de gobierno que evite la repetición de errores, que son evitables. Encontrar los mecanismos adecuados alejará también el fantasma de los errores cruciales.

 

Mario D. Serrafero es Doctor en Ciencia Política y en Sociología, por la Universidad Complutense de Madrid y Doctor en Derecho por la Universidad de Buenos Aires. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas. Es investigador del Conicet. Escribió el libro Reelección y sucesión presidencial . Es profesor de Análisis Institucional en ESEADE.

Perverso pacto sindical docente: “ellos pretenden pagarnos,… y nosotros pretendemos trabajar”

Por Martín Krause. Publicada el 27/2/16 en: http://bazar.ufm.edu/perverso-pacto-sindical-docente-ellos-pretenden-pagarnos-y-nosotros-pretendemos-trabajar/

 

Como todos los años, y ya todos estamos cansados de esto, cuando se acerca la fecha del inicio de clases en todo el país, las discusiones salariales con los gremios docentes ocupan la primera planta de las noticias. La gente, en general, tiene una alta estima de la función del “docente”, en términos generales, porque valora mucho la educación para sus hijos y entiende que buena parte de los problemas del país tienen que ver con “falta de educación” (aunque en muchos casos no es falta de educación formal, sino de valores morales, que es otra cosa).

Pero los docentes reales, no la figura ideal del “docente”, y sobre todo sus dirigentes sindicales han llevado a estos trabajadores a un trato perverso: ellos pretenden pagarnos y nosotros pretendemos trabajar. Es decir, sus dirigentes sindicales han impulsado, y los maestros aceptado, un marco laboral muy permisivo en cuanto a ausencias, licencias, etc, y la contraparte de eso han sido bajos salarios.

Los gremios han priorizado la cantidad (claro, cuanto más afiliados, más recursos, tanto en la calle como en las arcas) y a través de todo tipo de “conquistas” se ha terminado con una muy baja relación entre docentes y alumnos. Es decir, buena parte del gasto se va en salarios “bajos”, pero el “costo” docente de cada aula no es menor, porque la cantidad necesaria de docentes para tender cada curso es alta.

Así lo comenta la Fundación Libertad y Progreso como parte de un informe donde se plantea una reforma educativa: http://www.libertadyprogresonline.org/wp-content/uploads/2014/06/PROGRESAR-EN-LIBERTAD-Reforma-Educativa.pdf

Comentando un gráfico, sostiene que se puede… “visualizar la disparidad existente entre provincias en la relación cantidad de alumnos por docente, encontrando casos como Misiones donde en la escuela secundaria hay 37 alumnos por docente, a otros como Santiago del Estero y Tierra del Fuego donde la relación es 13 alumnos por cada docente. En la escuela primaria encontramos los extremos de 10 alumnos por docente en varias provincias y en la de Buenos Aires donde habría 19 alumnos por docente. De más está decir que estos son datos reales que no necesariamente se encuentren así en el aula. La razón por la cual no vemos 10 alumnos por docente se debe a que estos datos no nos muestran cuántos de estos docentes están en actividad frente al curso y cuántos en licencia, cuántos se ausentan por distintas razonas o cuántos están desempeñando otras tareas. El último censo docente (2004) registró 759.284 docentes en actividad. Otras fuentes citadas por la prensa indican que la cantidad de cargos a ser cubiertos es 526.456, lo cual reflejaría una sobre contratación del orden del 30%. Según declaraciones del ministro del área, en 2010 el promedio de ausentismo a nivel nacional es del 20%, mientras que la provincia más afectada llegaría al 40%. En el 2000, el ausentismo docente era entre un 5% y 10% mayor que en cualquiera de las demás actividades laborales. Nótese que ese ausentismo es crónico y se estima que ocasiona un 17% de incremento en el gasto educativo.”

Y luego:

“Nos preguntamos acerca de las causas por las cuales no encontramos en la realidad pocos alumnos por docentes y sí muchos alumnos por aula: consideramos al menos como explicaciones: el sistema de licencias, el ausentismo docente, la ausencia de incentivos para cumplir con las tareas como producto del estatuto docente, la incapacidad de los directores de escuela para tomar decisiones sobre la contratación de sus maestros y la asignación de otras tareas que quitan maestros al frente del aula y lo asignan a otras actividades. Todo esto genera un aumento del 17% del presupuesto educativo, según cálculos estimativos.”

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).