¿Qué tan ortodoxo es el nuevo plan anti inflacionario?

Por Adrián Ravier. Publicado el 13/11/18 en https://www.cronista.com/columnistas/Que-tan-ortodoxo-es-el-nuevo-plan-anti-inflacionario-20181112-0079.html

 

¿Qué tan ortodoxo es el nuevo plan anti inflacionario?

Mientras el Banco Central confirma en octubre una leve contracción monetaria en un plan de mantener constante la base monetaria para de ese modo bajar la inflación, también acumula Leliq que representan inflación futura. ¿Qué tan ortodoxo es entonces el nuevo plan anti-inflacionario de Cambiemos?

La respuesta obliga a analizar ambas políticas por separado, en particular porque el efecto de cada una se verá a plazos distintos.
La primera política de mantener constante la base monetaria hasta junio de
2019 es una política ortodoxa que si se concreta será efectiva en bajar la inflación.
Ofrece un impacto similar a dolarizar la economía, o al efecto que tuvo la
implementación de la Ley de Convertibilidad en 1991.
Si la expansión de la base monetaria se reduce a cero, rápidamente la inflación bajará. De hecho, el mercado ya descuenta una baja del 45% estimado para 2018 a un 25%, o incluso menos, para 2019. Si la política se mantiene, en poco tiempo más, las expectativas irán corrigiéndose hacia abajo y finalmente la tasa de inflación será de un dígito como proponía el Presidente Mauricio Macri en su campaña.

No sólo ello, la tasa de inflación mensual bajaría de un 6% y un 5% para septiembre y octubre de 2018, a 3% para noviembre y de ahí en más con una baja secuencial que llevará el valor a 2% mensual y en baja.
¿Y las Leliq? Pero la pregunta que sobreviene entonces es el tema de las Leliq. ¿Cómo surgieron estos bonos, en qué se asemejan a las Lebac y qué tan problemático puede ser desarmarlas en el futuro?
La historia reciente comienza con el Gobierno buscando en el FMI los dólares que no llegaron por la sequía y el sudden stop. El FMI solicitó algunos requisitos para resolver desequilibrios macroeconómicos fundamentales, primero dejando de intervenir en el mercado cambiario y dejando que la cotización del dólar se eleve hacia un nuevo valor cercano al equilibrio, y luego desarmando la bola de nieve de las Lebac, que a la vez ponían más tensión sobre el mercado cambiario.

Las Lebac fueron un instrumento que el BCRA utilizó para esterilizar la base
monetaria, es decir, absorber pesos en circulación. En un momento en que el BCRA expandía la base monetaria a una tasa del 25% promedio, mitad para financiar al Tesoro y la otra mitad para comprar los dólares que el Tesoro recibía en concepto de deuda, también vendía Lebac de tal modo de absorber esos pesos y evitar un impacto inflacionario mayor.
Fuimos muchos los economistas que llamamos la atención sobre este fenómeno, pero el BCRA y todo el arco oficialista estaban convencidos que el problema podía ser controlado hasta que pudieron desarmarse.
Mientras las Lebac eran cambiadas por nueva expansión de base monetaria (llevando el incremento del 30% al 50% entre abril y agosto), los tenedores de pesos demandaban divisas e incrementaban la presión sobre su cotización.
El dólar escaló de 17 a 23, 28, 31, 35, 38 y 42 pesos, tras una sucesión de crisis cambiarias y el oficialismo necesitaba detenerlo para ofrecer calma en el mercado cambiario.
Un problema adicional fue el contexto estacional en que se decidió desarmar la bola de nieve de Lebac, porque no ingresaban dólares ni por cosechas, ni por turismo, ni tampoco llegaba aun el capital del FMI.
Las Leliq son un instrumento similar a las Lebac con la diferencia de que sólo pueden acceder a ella los bancos. La tasa de interés que pagaba el BCRA al 72% trató de incentivar a los bancos a tomar activos en pesos y así reducir la demanda de divisas. El negocio parcialmente se traslada a la gente pues los bancos para tener más pesos pagan por plazos fijos tasas de hasta un 50% anual.

Si bien el impacto de la política parece haber sido una buena medicina para detener la demanda de divisas (incluso se puede mostrar que la cotización del dólar bajó de $ 42 a $ 35), los efectos secundarios se dejan ver en el corto y mediano plazo.
En el corto plazo, tasas tan elevadas contraen la actividad económica profundizando la recesión; en el mediano plazo, la pregunta que queda es cómo hacer para bajar esas tasas o incluso desmantelar las Leliq sin que sus tenedores se vuelquen al dólar.
Evitar otra bola de nieve
¿Podrá el BCRA evitar que las Leliq sean una nueva bola de nieve como lo fueron las Lebac? Desmantelar las Lebac llevó la tasa de inflación del 25 al 45% entre 2017 y 2018, y el impacto no fue mayor precisamente porque las Leliq absorbieron la mitad del problema.
Aquí es donde radica el debate más significativo entre economistas.

La ortodoxia coincide en que las Lebac debían desarmarse sin Leliq, y que era mejor que la inflación acelerase su ritmo hasta lo que debía ser, seguido de lo cual debía aplicarse la política de mantener constante la base monetaria o incluso dolarizar. De una inflación bastante más amplia que la que habrá en 2018, podría haberse observado una desaceleración inmediata con una fuerte contracción monetaria que garantizara la estabilidad monetaria en uno o dos años.
Pero el BCRA, en un marco de emergencia, tomó otro camino. Resolvió la mitad del problema y ahora le resta ver de qué modo desmantelará las Leliq en el futuro. La medida es una combinación de ortodoxia, si recordamos lo dicho al inicio de la nota, con una medida heterodoxa, que intenta postergar el costo social de resolver el problema.
Convencer al mercado de que el dólar está en calma La apuesta del oficialismo es ir bajando las tasas de las Leliq a medida que se estabiliza
el mercado cambiario, y los ahorristas observan que adquirir divisas es un mal negocio.
Hoy un 70% de tasa que pagan las Leliq, o un 49% de tasa que pagan los plazos fijos, frente a un dólar que baja o se estanca, parece ser un negocio extraordinario de corto  plazo.
Si el mercado se convence que el dólar mantendrá la calma, entonces el BCRA puede pagar 60%, 50% o 40% por las Leliq y aun así mantendrán alta rentabilidad. Las tasas de plazo fijo también bajarán en paralelo.

Mejor aún, si llegan los dólares de la cosecha, más turismo, más los fondos
comprometidos con el FMI, el BCRA puede acumular reservas y entonces sí animarse a desmantelar parcialmente el problema de las Leliq con su monetización, sabiendo que parte de estos pesos irán por las divisas acumuladas en reservas.
Resumiendo, la recomendación ortodoxa habría sido monetizar las Lebac y permitir que la inflación saltara lo necesario para reconocer los efectos que la política expansiva tuvo en  estos últimos años. El dólar también habría alcanzado niveles mayores a partir de los cuales habría que aplicar una política de estabilización como la primera comentada.
El oficialismo otra vez eligió un camino gradualista, porque si bien la primera medida es ortodoxa y será efectiva en el corto plazo, la acumulación de Leliq con tasas elevadas nos dejarán en el mediano plazo un problema de serias consecuencias económicas y sociales.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

 

 

La suerte de Macri pende del BCRA y del FMI

Por Enrique Blasco Garma. Publicado el 16/11/18 en: http://www.ambito.com/939692-la-suerte-de-macri-pende-del-bcra-y-del-fmi

 

Cuando el estatismo gradualista nos situó al borde del colapso, el FMI nos socorrió con un crédito sin precedente, otorgado por el apoyo de EE.UU. al Gobierno. Si bien circunstancias económicas mundiales incidieron en las dificultades, las principales fueron consecuencia de la insuficiente acción del Gobierno para equilibrar las cuentas, corregir distorsiones y errores graves. Desde el inicio de la administración, los más prestigiosos economistas advirtieron lo insostenible de los déficit fiscales (y, su contracara, externos) tan pronunciados. La estrategia del Gobierno buscaba desmentir la calificación de “ajustador”, apostando a que el mercado financiaría enormes déficit. Las salidas del default y liberación cambiaria, resueltas al inicio de la gestión, generaron la oportunidad de colocar deuda en términos favorables. ¡Hasta un bono a 100 años! Pero el crédito tiene límites, especialmente cuando no se advertía un sendero al equilibrio. La oposición y parte de la opinión pública también se resistieron a “ajustes” que nunca ocurrieron.

El BCRA es clave para las expectativas de la gestión, tan condicionadas por la suerte del dólar. El vuelco de la fortuna fue increíble. Los especialistas vaticinaban un 2018 tranquilo. Las expectativas (REM) promediaban 16,5% para la inflación y un dólar de $22 a fin de 2018, informó BCRA en enero. Evidente, los hechos se desviaron completamente. A mi entender, el error fue ¡emitir pesos en cantidad para cancelar Lebac! Desde el inicio de la crisis, el 23/4/2018 hasta el 1/10/2018, BCRA expandió en 80% la base monetaria para pagar Lebac. No puede sorprender la furibunda devaluación. Peor aún. Si BCRA no hubiese vendido u$s13.541 millones, absorbiendo pesos, la cotización actual sería de tres dígitos. En lugar de los dos dígitos de $36 por dólar. Sin esas ventas de dólares estaríamos en hiperinflación, con terribles derivaciones políticas y sociales.

El episodio prueba: para un futuro más tranquilo necesitamos certidumbre cambiaria. Desde octubre, el BCRA no emite dinero para financiar al Gobierno y otros destinos internos, cumpliendo una condición necesaria para estabilizar el dólar. Y establece elevadas tasas de interés para desalentar la compra de dólares. No puede bajarlas por la escasa confianza en su programa. Para superar la dificultad, proponemos una decisiva inyección de certidumbre, precisando la regla de intervención cambiaria. El BCRA debiera comprometerse a vender y comprar dólares, a cambio de pesos, ilimitadamente, a un precio fijo por largo tiempo, con una mínima diferencia entre la compra y venta. El FMI lo prohíbe pues no quiere que el crédito otorgado financie la compra de dólares, en lugar de asegurar los pagos a los acreedores externos. Como si la estabilidad cambiaria no condicionara la solvencia financiera. Más aún. En la medida que el compromiso de no emitir fuese creíble, FMI sabría que cada dólar vendido contraería la circulación monetaria, de modo que no estaría financiando una estampida de fondos del país. Es tarea de las autoridades convencer al FMI de la sustentabilidad de las reglas que proponemos, prácticamente la convertibilidad que tan bien funcionó durante 10 años. Si FMI no confiara, ¿qué esperamos de los inversores? Otra dificultad es que FMI parece creer ahora que la flotación cambiaria es la panacea mundial. No se dan cuenta que la unidad de medida, la moneda de verdad, es el dólar para los que trabajan en la Argentina. Es fácil entenderlo. Tuvimos que cambiar 5 veces el nombre del peso para quitarle 13 ceros. El dólar cotizaría ¡360.000.000.000.000! pesos moneda nacional que circulaban en 1969. Panamá, dolarizado desde 1904, es el país que más creció en América. Ecuador y El Salvador con casi 20 años de dolarización avanzan raudamente, superando diversas dificultades políticas. El FMI se fundó para asegurar tipos de cambio fijos, con prohibiciones de devaluar, un símil del patrón oro que tanto facilitó el extraordinario aumento de la riqueza mundial durante los siglos XIX y XX.

El Gobierno de un país que es bimonetario, por la pugna entre el uso forzado de una moneda impuesta, el peso, y la moneda preferida, el dólar, enfrenta equilibrios frágiles y bruscas alteraciones cambiarias. ¿Cómo flotar cuando la suerte de los gobiernos y actividades depende tanto de la cotización del dólar? El acta de defunción del Gobierno de Alfonsín fue la devaluación del 6/2/1989. El compromiso verificable diariamente de comprar y vender divisas a una cotización fija por largo tiempo bajaría la inflación y tasas de interés de golpe, restableciendo confianza y las actividades. El equilibrio monetario, la igualdad de la oferta y demanda de base monetaria, estaría asegurado, aún con la alta volatilidad que la caracteriza. Los momentos en que la oferta excediese a la demanda, la gente compraría dólares a cambio de pesos, que se restarían de la circulación. Automáticamente el equilibrio se restablecería. Cuando la demanda excediese a la oferta, el mercado vendería dólares al BCRA, y la emisión aumentaría en esa cantidad exacta. La constancia en la cotización del dólar haría ambas monedas mejores sustitutas.

Esta confianza estimularía las actividades productivas y la gente se sentiría mas satisfecha. Después de mucho tiempo, podríamos celebrar contratos a mediano y largo plazo. Los 40 países que más crecen en el mundo cambiaron drásticamente sus modos para salir de la modorra y pobreza anterior. Ninguno lo hizo con un tipo de cambio flotante durante décadas.

 

Enrique Blasco Garma es Ph.D (cand) y MA in Economics University of Chicago. Licenciado en Economia, Universidad de Buenos Aires. Fue Economista del Centro de Investigaciones Institucionales y de Mercado de Argentina CIIMA/ESEADE. Profesor visitante a cargo del curso Sist. y Org. Financieros Internacionales, en la Maestria de Economia y C. Politicas, ESEADE.

Bono compulsivo, nueva muestra de Propulismo

Por Iván Carrino. Publicado el 15/11/18 en: http://www.ivancarrino.com/bono-compulsivo-nueva-muestra-de-propulismo/

 

De la mano de Dante Sica, el gobierno de Macri recurre a prácticas netamente kirchneristas.

Jueves 8 de noviembre, 3 de la tarde.

José, un empleado de una empresa de cerámicas es llamado por su supervisor para conversar en la oficina.

Luego de ofrecerle un café y charlar un rato sobre el clima, el supervisor le dice a José que, debido al buen desempeño en sus tareas, le asignará un bono de fin de año del 20% de su salario bruto.

Sorprendido con la noticia, José agradece y vuelve a su puesto de trabajo, motivado por la decisión.

Lunes 12 de noviembre, cerca del mediodía.

El gobierno de un país bananero firma un Decreto de Necesidad y Urgencia para que todas las empresas del sector privado paguen a sus empleados un bono de $ 5.000.

Casi igual, ¿no?

No, nada que ver. La medida es absolutamente demagógica, ingenua y, además, extremadamente perjudicial para la economía.

Sin embargo, esto mismo es lo que acaba de hacer Mauricio Macri, de la mano de su Ministro de Trabajo, el peronista Dante Sica.

Ley de felicidad para todos

Allá lejos y hace tiempo, cuando Argentina debatía sobre si debía haber una ley anti-despidos o no (ley que finalmente fue vetada por el presidente) Macri afirmaba:

“Si fuera cuestión de leyes, saquemos una ley que diga que por ley seamos todos felices”

Esta frase, aunque parezca increíble, fue dicha en 2016.

Hoy, dos años más tarde, el gobierno impone un aumento de salario por decreto (ya no por ley) y, encima, implementa un esquema burocrático que, al menos, intenta restringir los despidos seriamente.

A partir de la aprobación del decreto las empresas deberán consultar con el Ministerio de Trabajo y debatir en una mesa con los delegados sindicales a ver si puede llegarse algún acuerdo favorable al empleado.

Tamaña contradicción de la gestión Cambiemos.

Antes de seguir, es importante quede clara una cosa: nadie quiere que se echen empleados ni se paguen bajos salarios, pero los decretos son, por lejos, la peor medida que se puede tomar para conseguir esto.

Además, si fuera tan fácil aumentar los sueldos, ¿por qué quedarse solo con $ 5.000? ¿Por qué no decreta Macri un aumento de $ 10.000, $ 15.000, o $ 150.000? ¿Acaso le falta generosidad?

A costa de quién

La gran pregunta que abre este nuevo “beneficio laboral” sancionado por el gobierno es quién va a pagar la cuenta.

A priori, parece que las empresas, lo que va a todas luces en contra de su rentabilidad, en un contexto donde la misma viene en caída libre.

Si no me creés, dale una mirada a la evolución de los precios mayoristas (+66,1% acumulado en el año) y compárelos con los minoristas (+32,4% acumulado).

Si uno observa la mediana del salario del sector privado registrado, en el mes de agosto el salario más frecuente fue de $ 25.354. O sea que, en un contexto de costos crecientes para las empresas, el gobierno acaba de imponer uno nuevo, del 20% de su gasto en personal.

¿Quién podrá resistirlo?

Probablemente algunas empresas sí, pero otras no. Finalmente, las compañías que no puedan afrontar el costo deberán cerrar sus puertas o bien pasarse a la economía informal.

Y, paradójicamente, luego es el propio gobierno el que se queja de la evasión y la economía en negro.

Sus economistas formados –que los hay y muchos ahí dentro- deberían explicarle al equipo de esta consecuencia inevitable se su propia decisión.

Malos incentivos

Dos últimas consideraciones son necesarias.

La primera es que, a diferencia del caso de José con que abrimos esta nota, donde el bono sirve como un incentivo para mejorar la performance y productividad del empleado, aquí lo único que se busca es compensar la pérdida contra la inflación del salario de los trabajadores.

Ahora bien: ¿qué empresa no querría hacer esto? En mercados medianamente competitivos, siempre queremos pagar como empresas lo menos posible. Pero si pagamos por debajo de cierto nivel, nos quedamos sin empleados.

Es decir, un mercado libre no paga salarios de miseria (como lo demuestran Dinamarca, Estados Unidos o Nueva Zelanda) y tampoco escatimaría un bono en caso de poder premiar a los empleados que sean más productivos.

Pero lo del gobierno revienta cualquier esquema derivado de este premio anual. Viola las pautas básicas de su otorgamiento, pervirtiendo los incentivos naturales que existen en los mercados.

Por último, hay que recordar que estas medidas fueron tomadas durante el gobierno de Néstor Kirchner, un presidente abiertamente anti-mercado. ¿Qué efecto positivo puede tener este tipo de medida en crear un ambiente de negocios amigable para la inversión?

Adivinaste: ninguno.

La economía con Kirchner creció a pesar de estos aumentos, pero finalmente este tipo de intervencionismo fue el que llevó al Modelo K a su propia destrucción.

Las medidas recientemente anunciadas por el gobierno son negativas desde donde se las observe.

A corto plazo, beneficiarán a los empleados pero a costa de las empresas ya fuertemente castigadas por la situación general de la economía. A largo plazo, fomentarán el empleo en negro, el cierre de empresas y el alejamiento de las inversiones.

Un verdadero tiro en el pie.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

G20: políticos (y homicidas) se entretienen

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 15/11/18 en:  https://www.horapunta.com/g20:-politicos-y-homicidas-se-entretienen

 

Los aeropuertos de Buenos Aires cerrarán para recibir a las aeronaves de los países que participarán en la cumbre del G20, entre el 30 de noviembre y 1 de diciembre.

Además, habrá una zona de exclusión aérea sobre la ciudad, sus alrededores y el Río de la Plata. Y dos portaaviones de EE.UU. custodiarán desde el Atlántico, cerca de Punta del Este, y el Pacífico, a la altura de Valparaíso.

A esto se suma que el día 30 será feriado y se cerraran numerosas calles, con lo que los ciudadanos comunes -los supuestos mandantes de los políticos- verán muy complicada su actividad y, además, deberán pagar -en esta Argentina con 30% de la población pobre y en aumento- esta fiesta que costará, solo al gobierno argentino, más de 200 millones de dólares.

Llegarán 52 aeronaves, de los 19 países del grupo más cinco invitados como observadores. Los líderes de Australia, Chile, Indonesia, Rwanda, Brasil, Senegal, Italia, Holanda y México arribarán en aviones similares a los Airbus A320 o Boeing 737. Los del Reino Unido, Canadá, España, Rusia, Alemania, Arabia Saudita, China, Corea del Sur, EE. UU. Francia, India, Turquía, Jamaica, Japón y Sudáfrica llegarán con aparatos similares a los Airbus A340, Boeing 767 o Ilyushin Il-96.

EE.UU. aterrizará once aeroplanos contando el Air Force One, destinado a Donald Trump (y su hija) que reducirá su estadía a pocas horas para asistir a la toma de posesión del presidente mexicano. El segundo país que más aeronaves traerá será Arabia Saudita: seis de gran porte. La comitiva estadounidense será la más numerosa con 800 personas, luego China con 500 y Rusia con 200. Por cierto, los equipos de avanzada de EE.UU. (1600 personas), China (1000) y Rusia (800) recorren la ciudad desde hace más de dos meses. Y los mandatarios de estos tres países se alojarán en hoteles que cerrarán para atender solo a estas comitivas.

Sin dudas habrá chispazos. Por casos, entre Trump, por su guerra comercial con Xi Jinping, y entre Vladimir Putin y Theresa May que acusa al Kremlin de asesinar por envenenamiento al exespía ruso Serguei Skripal en Londres. Aún no se sabe quién representará al reino saudita, podría ser el príncipe heredero Mohammed Bin Salman. Pero da igual quién sea, porque el asesinato de Jamal Khashoggi fue un crimen de Estado ya que se realizó mediante engaño de las autoridades, en un recinto estatal y los burócratas del gobierno saudí intentaron taparlo.

Pero también la izquierda se entretiene. Entre el 19 y 23 de noviembre, en Buenos Aires, se realizará el “Primer foro mundial del pensamiento crítico” organizado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), reunión conocida como “contra cumbre” aunque los organizadores lo niegan, con la presencia, entre otros, de Dilma Rousseff, Cristina Kirchner, José Mujica, el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera, el expresidente colombiano Ernesto Samper y los españoles Juan Carlos Monedero, cofundador de Podemos, y el juez Baltasar Garzón.

Por cierto, ya sabemos el final. Otra cumbre inútil como la última en Hamburgo, pero durante la que gastarán, reirán, pasearán y se harán fotos. Y no se darán por enterados de que los pueblos se integran solos cuando ellos no lo impiden con fronteras, aduanas y todo tipo de restricciones coactivas, que podrían eliminar sin viajar… sin juntarse con homicidas ¿o es que pertenecen a la misma “hermandad”?

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

La mitad más uno de los asalariados están registrados en el Estado

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 13/11/18 en: https://www.infobae.com/economia/2018/11/13/la-mitad-mas-uno-de-los-asalariados-estan-registrados-en-el-estado/

 

Sigue la lucha política por gastar la plata del contribuyente. El Gobierno tuvo que ceder ante la presión de las provincias para poder aprobar el Presupuesto en el Senado, aceptando un aumento del gasto de $24.000 millones

A las gobernaciones siempre le falta un peso, si no lo obtienen de la Nación suben el Inmobiliario o Ingresos Brutos (Télam)

No extraña esta exigencia provincial porque, como lo he señalado en otras oportunidades, la democracia ha degenerado en una competencia populista. El que ofrece aumentar la cultura de la dádiva y redistribuir la escasa riqueza que se produce en Argentina, puede quedarse con la mayor cantidad de votos.

Por supuesto que esa competencia populista consiste en insistir con mantener el empleo público en las provincias. De los 3.165.400 empleados públicos entre nación, provincias y municipios, el 70% está en los empleos públicos provinciales.

Como puede verse en el gráfico, el empleo público en las provincias entre 2003 y 2017 aumentó, en promedio, un 70%. Es importante resaltar que 2003 no es un piso bajo de comparación ya que los estados provinciales venían sobredimensionados hacía rato, al punto tal que en la década del 90 se hablaba de regionalizar el país para que no hubiese tantos parlamentos, ejecutivos y poderes judiciales.

De manera que el punto de comparación de 2003 es un punto alto y aun así tenemos un incremento del empleo público del 70% promedio.

Puesto en números absolutos, entre 2003 y 2017 el empleo público provincial creció en casi un millón de nuevos puestos en el Estado. Una forma de disimular el desempleo, porque en realidad no son puestos de trabajo. Son solo subsidios de desempleo escondidos como puestos de trabajo.

De los 24 distritos del país sólo 7 crecieron por debajo del promedio general, y en casos como Formosa, el empleo público no creció más, probablemente porque ya no quedaba mucha más gente para agregar al estado provincial.

¿Por qué tomo el 2003 como punto de referencia? Porque como decía antes, hace rato que el Estado está sobredimensionado, tanto a nivel nacional, provincial como municipal, pero el kirchnerismo llevó ese sobredimensionamiento a niveles insospechados.

Mercado laboral: el Estado suma, el privado resta 

¿Qué le podemos señalar a Cambiemos respecto al empleo? Que en su gestión, comparando agosto de 2018 con noviembre 2015 (último mes completo del gobierno kirchnerista) el empleo público aumentó en 52.000 puestos de trabajo, mientras que en el sector privado bajó en 49.300 posiciones.

Claro que el mayor incremento en el empleo público se dio en las provincias y no en la Nación, pero claramente Cambiemos nunca logró la lluvia de inversiones que permitiera reducir la desocupación creando puesto de trabajo en el sector privado para también reducir el empleo público.

En noviembre de 2015 los empleados públicos en relación a los empleados en relación de dependencia del sector privado, representaban el 49,7% y en agosto 2018 esa relación estaba en 50,9%, es decir, si bien en gran medida el exceso de empleo público es herencia recibida y responsabilidad de las provincias, Cambiemos no logró empezar a crear las condiciones necesarias para generar una lluvia de inversiones que fuese licuando el peso del Estado sobre el sector privado.

Más bien el resultado ha sido exactamente al revés de lo planeado por los ideólogos del gradualismo. El Estado no fue disminuyendo su peso sobre el sector privado, sino que lo fue aumentando considerando los incrementos de gasto público aprobados para 2019 y la suba de la ya asfixiante carga tributaria.

Pero volviendo al empleo público provincial, además de crecer en forma fenomenal entre 2003 y 2017, los incrementos de salarios fueron sustancialmente superiores a los de la inflación.

Si tomamos el dato sobre cómo evolucionó el salario promedio de los empleados públicos provinciales, podemos observar que tuvieron un aumento en términos reales que hace que sea atractivo ir a ocuparse en el Estado y rechazar cualquier propuesta de trabajo en el sector privado.

Como puede verse en el gráfico previo el salario promedio de las provincias y CABA creció muy por arriba de la inflación del período 2003-2017. En promedio, las provincias aumentaron el salario promedio de los empleados públicos un 2.584% entre 2003 y 2017 contra una inflación que estuvo en el 1.770%. La única provincia que estuvo por debajo de la tasa de inflación fue La Rioja.

Si se considera que aumentaron tanto la cantidad de empleados públicos provinciales como el salario real en estos 15 años, es obvio que la masa salarial que tiene que afrontar cada provincia ha crecido en forma fenomenal.

Esa mayor masa salarial, que consume lo que genera el sector privado cobrándole impuestos, ahoga al sector productivo y elimina chances de crecer.

Alta dependencia del Estado

Junto al aumento del empleo público provincial, dupliquemos la cantidad de jubilados y pensionados llevándolos de 3,3 millones a 6,8 millones de beneficiarios, multipliquemos por 4,5 los beneficiarios de pensiones no contributivas (pensiones truchas por invalidez, madres con más de 7 hijos, pensiones graciables, etc.), condimentémoslo con 3,9 millones de beneficiarios de AUH, por citar solo algunos ejemplos de gente que vive del trabajo de los pocos que producimos, y no hay bolsillo del contribuyente que aguante semejante despilfarro de recursos en nombre de la solidaridad social.

Dejemos algo en claro, los que menos le preocupa a la mayoría de la dirigencia política es ordenar la economía teniendo un presupuesto pagable por el contribuyente. La mayoría de la dirigencia política está en esta feroz competencia populista por exprimir al contribuyente a niveles de explotación de cuasi esclavitud.

La mayoría de la dirigencia política argentina está haciendo lo imposible por mantener el rumbo de decadencia de la Argentina manteniendo el gasto público en niveles infinanciables, pero quieren conformarnos con que ahora van al déficit primario cero.

Déficit primario cero con política impositiva saqueadora, no lleva a buen puerto. Lleva a otra crisis y más decadencia económica.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE   

 

EL PROBLEMA DE LAS CONFERENCIAS DE PRENSA DE DONALD TRUMP.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 11/11/18 en: http://gzanotti.blogspot.com/2018/11/el-problema-de-las-conferencias-de.html

 

Si van a pensar que me creo que Jim Acosta es el bueno y Trump el malo, no, obvio que no. Por supuesto que la CNN y en general toda la prensa izquierdista norteamericana es culpable de las acusaciones que les hace Trump. Escondiéndose detrás de facts inexistentes, son los portavoces de toda la agenda política demócrata. Eso no está mal, excepto porque se presentan, como dije, como expositores de “hechos”. Y por supuesto que mienten. Mienten a más no poder, y además son los campeones de los dobles estándares. Obama podía hacer todas las tropelías habidas y por haber pero, por supuesto, silencio. Además se han vuelto agresivos, irrespetuosos y defensores de los ataques cuasi-kirchneristas que están sufriendo todos los miembros del gabinete de Trump y los periodistas, artistas, intelectuales y deportistas que se atrevan a defenderlo.

Dicho lo cual, Trump está desaprovechando una oportunidad histórica. Eso es inevitable, su psicología no da para lo contrario. Pero aprendamos del caso. Una conferencia de prensa, con audiencia mundial, y con repetición ad infinitum por todos los medios de internet, es una ocasión de privilegio para educar, para enseñar, para responder y refutar con altura, para explicar el sentido de una agenda de gobierno que no tenga que ver con la political correctness habitual. ¿Qué importa que un periodista quiera hacerte enojar? Obvio que lo hará. Pero esa es la oportunidad de hacer Aikido lingüístico y aprovechar la fuerza agresiva del otro para convertirla en una oportunidad de liderazgo de alto nivel. Para responder con una sonrisa que entiende perfectamente desde dónde está formulada la pregunta o agresión, y responder y explicar por qué ese horizonte está equivocado y desde dónde se fundamenta la verdad de lo que al otro le parece un horror. Para exponer los dobles estándares del que pregunta con ejemplos sencillos sin utilizar la misma agresión lingüística del otro. Para aprovechar toda oportunidad de comunicación en una enseñanza mundial de la necesidad de volver a los founding fathers de la única nación que fue, y esperemos que vuelva a ser,  que nace con los derechos individuales como pacto político esencial.

Pero al no hacer todo ello, Trump no construye liderazgo, lo pierde. Obama la tenía fácil porque, con su gran charming, que no era poco, decía además lo que casi todos querían oír. Trump en cambio tiene todo en contra. Pero el problema es que tiene en contra a sí mismo y a su propio temperamento.

 

No sabemos qué pasará en la gran nación americana. No creo que resista este intento de freno a los disvalores left y al deep state en que se convirtió los EEUU. Pero si dentro de unos años Bernie Sanders es presidente y Alexandria Ocasio-Cortez, oh Dios mío,  su secretaria de Estado, espero que los republicanos aprendan que, si aún queda algo para salvar, necesitan un estadista cuyos juegos de lenguaje estén a la altura de lo que la difícil circunstancia demanda. Trump ganó porque no tenía la sonrisa dibujada y las mentiras habituales de los republicanos de siempre. Pero la misma sinceridad que lo hizo triunfar, lo hará caer. Ahora se necesita sinceridad, pero no con Katare, sino con Aikido.  Pero ningún dirigente republicano la tiene. De un lado están las masas y sus autoritarismos de siempre. Para eso hay miles de políticos disponibles. Del otro lado es la auténtica resistencia, en la cual las masas deben ser re-educadas. Y para eso se necesita un estadista. La gran nación americana tuvo un orden constitucional precisamente para que los estadistas no fueran necesarios. Pero ahora el deep Estate se pasó a esa Constitución por encima. Los republicanos tienen que ser conscientes de todo esto. Tienen que pensar más. Tienen que saber qué realmente sucede y qué tipo de líder necesitan. Es la única esperanza.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

REFLEXIONES SOBRE LA IDEA DE SOCIEDAD

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

A veces la parla convencional sobre lo social tiene lugar sin tener mucha idea de que se trata. Friedrich Hayek ha escrito en La fatal arrogancia. Los errores del socialismo que el adjetivo social que sigue a cualquier sustantivo lo convierte en su antónimo. Constitucionalismo social quiere decir que el documento del caso se apartará de la idea tradicional de Constitución en cuanto a límites al poder para, en cambio, dar rienda suelta al abuso de poder. Justicia social significa la antítesis de la definición clásica en cuanto a “dar a cada uno lo suyo” para sacarles a unos lo que les pertenece y entregarlo a quienes no les pertenece. Derechos sociales se traducen en pseudoderechos en el sentido de demandar por la fuerza el fruto del trabajo ajeno y así sucesivamente.

 

En la obra mencionada Hayek elabora en torno al concepto de sociedad para terminar sugiriendo que es mejor y más preciso aludir a la idea de orden extendido en reemplazo de aquello que se suele usar como un antropomorfismo en el sentido de afirmar que “la sociedad considera”, “la sociedad requiere”, “la sociedad piensa” etc. Tal vez lo más grotesco en este sentido es cuando aparecen noticias periodísticas con grandes títulos en los que se lee que “Estados Unidos le contesta a África” tal o cual cosa o que “el pueblo reflexiona” sobre tal o cual situación.

 

Ortega y Gasset había llegado a una instancia similar al escribir en El hombre y la gente que “los imprecisos sentidos verbales de las palabras “social, socialidad, sociedad” […] todas esas acciones nuestras y todas esas reacciones de los otros en que la llamada “relación social” consiste, se originan en un individuo como tal, yo por ejemplo y van dirigidas a otro individuo como tal. Por tanto, que la “relación social”, según hasta ahora nos ha aparecido, es siempre una realidad inter-individual” por lo que acto seguido propone denominar “relaciones interindividuales” como algo más preciso que la ambigüedad que encierra la expresión “sociedad” que dice Ortega han confundido no pocos sociólogos una cosa con la otra.

 

Por su parte, Max Weber en el primer tomo de su Economía y sociedad declara que “la acción social se orienta por las acciones de otros” aunque no renuncia a la expresión a la que nos venimos refiriendo sobre la cual los dos autores anteriores tienen sus serias reservas de seguir empleando.

 

Y ahora viene un asunto de la mayor importancia conectado a lo dicho. Antoine Destutt de Tracy (1754-1836) fue el mayor inspirador de Thomas Jefferson a través de la traducción al inglés de su A Treatise on Political Economy donde escribe que “La sociedad es solo y exclusivamente una serie continua de intercambios […] en cuyo contexto ambas partes contratantes siempre ganan, consecuentemente la sociedad consiste en una ininterrumpida sucesión de ventajas permanentemente renovadas por todos sus miembros” referidos a intercambios espirituales y materiales. Uno de las misivas donde Jefferson intercambia ideas con de Tracy está registrado en un largo escrito del primero al segundo fechada en Monticello el 26 de enero de 1811.

 

En cualquier caso y en base a estos recaudos y prevenciones sobre la expresión de marras, estas consideraciones ponen en primer plano la importancia de respetar las autonomías individuales para que cada cual en libertad pueda seguir su camino asumiendo la responsabilidad por sus actos ya que la contracara de la libertad es la responsabilidad, de lo contrario no se trata de libertad sino de un abuso hacia otro.

 

El ver a las relaciones interindividuales para recurrir a la expresión de Ortega o al orden extendido para usar el término acuñado por Hayek o incluso el retomar la vieja y confusa expresión que mantiene Weber de sociedad, es altamente ilustrativo el verlas como intercambios pacíficos y voluntarios entre personas que tienen muy diversos propósitos y necesidades. “Referencias a ´la sociedad´ son una trampa lingüística” escribe el sacerdote James S. Sadowsky.

 

Cada uno persiguiendo su interés personal debe servir al prójimo en los intereses de éstos al efecto de lograr el objetivo. Si no se da en la tecla debe ensayarse otro camino y así sucesivamente. En lo puramente crematístico, los más necesitados son los que más provecho sacan de este proceso puesto que es allí donde se maximizan las tasas de capitalización que hacen posible los salarios más altos.

 

También en este contexto caben fuertes incentivos de gran peso referidos a las obras filantrópicas que, precisamente, se desarrollan en relación directa con los climas de libertad reinantes (no tiene sentido buscar obras caritativas en regímenes totalitarios). Pensadores de la talla de Adam Ferguson, Wilhelm von Humboltd y, contemporáneamente Michel Novak han remarcado una y otra vez, por un lado, la estrecha relación entre la libertad y la responsabilidad individual y, por otro, el correlato entre climas de respeto y el progreso, de modo especial para los más necesitados.

 

Cuando irrumpen en escena los megalómanos que se autotitulan “arregladores de sociedades”, el desbarajuste es seguro. Cualquier cosa que hagan será distinta de lo que la gente hubiera preferido (y si hicieran lo mismo, no tendría tampoco sentido su interferencia con los consiguientes ahorros en cargas administrativas). En este sentido Thomas Sowell en Knowledge and Decisions explica que las planificaciones no son cuestión de contar con computadoras con gran memoria y capacidad de cálculo puesto que sencillamente la información no está disponible ex ante  de que proceda el sujeto actuante y ni siquiera él conoce anticipadamente su decisión puesto que está sujeta a las cambiantes circunstancias que eventualmente  harán modificar su opinión.

 

En relación con lo que venimos exponiendo, Sowell en la misma obra citada también señala lo pastoso y peligroso que arrastra la palabra sociedad al puntualizar que “la metáfora sociedad es usada tendenciosamente para cambiar de contrabando el foco de atención desde numerosas unidades pequeñas a un único factor decisivo a nivel nacional […] No hay tal cosa como la sociedad que decida algo.”

 

Sowell repasa en el libro en cuestión el importantísimo rol de la distribución del conocimiento, fraccionado y disperso entre millones de personas y que su coordinación a través de los antedichos intercambios permite la división de trabajo en faenas cada vez más complejas que permiten como resultado equipos cada vez más fáciles de manejar, sean automóviles, equipos electrónicos o lo que fuera. Recuerda también que las imposiciones de los aparatos estatales inevitablemente generan quiebras en aquellas coordinaciones libres y voluntarias con lo que los faltantes y desajustes son siempre el resultado.

 

Por todo esto es que el individualismo resulta de tanta trascendencia, esto es, el respeto irrestricto a los proyectos de vida de cada cual. Esto implica el sacar provecho de las relaciones interindividuales como forma indispensable para el progreso moral y material. La persona aislada reduce abruptamente su nivel de vida y eventualmente no puede sobrevivir, de allí la importancia de abrir de par en par las puertas a los intercambios espontáneos. Esta división del trabajo permite adelantos colosales en la medicina, la alimentación, el transporte, la tecnología y todo lo que nos rodea que se derrumban si tuviera lugar el asilamiento que propugnan los socialismos y las xenofobias que no solo bloquean las relaciones internacionales sino que lo hacen en el interior de las fronteras con intervenciones  estatales de muy diversa magnitud y especie.

 

Se suele argüir que el individualismo conduce a intereses personales mezquinos sin percatarse que no hay acción en ausencia del interés personal de quien la lleva a cabo, solo que la mezquindad tiene lugar cuando los gobiernos imponen regulaciones que en lugar de apuntar a la cooperación entre las personas crean inevitables conflictos y tensiones de diversa naturaleza. Por otra parte, como entre otros ha dicho Pablo R. Arzun “cuando los líderes izquierdistas hablan de aumentar las riquezas en realidad se refieren a las suyas” (por ejemplo, Fidel Castro y sus imitadores).

 

Hay otros lugares donde la tradición ha sido la libertad pero que hoy se vienen deteriorando como es caso de Estados Unidos en el que William Bonner, a pesar de otros indicadores engañosos, destaca en su último informe económico -reproducido en Buenos Aires por “Contraeconomía” el 5  de noviembre del corriente año de 2018 -que “de acuerdo a los datos de la Tesorería, Trump ha incrementado el déficit fiscal en casi el doble de lo que dejó la administración anterior”.

 

Muchos son los funcionarios políticos que tienen que justificar sus sueldos por lo que crean funciones que no solo no son necesarias sino que son altamente contraproducentes. En este sentido insisto en que deben reencauzarse las actividades gubernamentales con la brújula de la base cero en el  contexto liberal de recurrir a la fuerza solo en caso de que se vulneren derechos y, por lo demás, hacer lugar para la energía creativa de las personas a través de sus intercambios.

 

Una de las tantas maneras de reencauzar esas actividades es convertir el Poder Legislativo en una asamblea mucho más reducida que las que hoy tienen lugar en la mayor parte del llamado mundo libre y que sus faenas sean ad honorem como era, por ejemplo, en las repúblicas de Venecia y Florencia. Para ello es menester comprender que la ley no se traduce en cualquier legislación en cualquier sentido sino que está en línea con los mojones y puntos de referencia extramuros de la norma positiva, con lo que no puede haber conflictos de intereses con legisladores que se dedican de modo remunerado a sus asuntos personales fuera del recinto.

 

Por su parte el Ejecutivo debiera reducirse en pocas secretarías para asistir al presidente o, mejor aun si prestamos atención a los argumentos esgrimidos en el debate de la Constitución estadounidenses respecto a las ventajas del Triunvirato en lugar de presidencialismos que se asimilan más a una monarquía. Secretarías que debieran operan en el seno de la casa de gobierno al efecto de poder vender todos los palacios de actuales ministerios. Todo ello para centrar la atención en cuidadosas carreras judiciales donde los escalafones y designaciones sean  el resultado del mérito, la independencia y la consecuente excelencia en cuanto a conocimientos jurídicos.

 

En resumen, el uso de la pantalla de “la sociedad” ha servido para las aventuras más espinosas y para ocultar el avance de un Leviatán cada vez más adiposo y agresivo respecto a las autonomías individuales. En verdad, el formar parte de lo que se conoce como sociedad es para sacar provecho de las relaciones interindividuales y no para ser saqueados y como consigné antes tampoco para formar parte de un gran círculo donde cada uno tiene metidas las manos en los bolsillos del vecino. Así la vida se torna insoportable.

 

No facilita para nada la comprensión de lo dicho en esta nota periodística cuando aparecen personajes en televisión diciendo lo más sueltos de cuerpo que “como sociedad” debe hacerse esto o lo de más allá con lo que queda muy difusa y un tanto  cómica su declamación, en lugar de apuntar a personas concretas incluyendo al mismo que se pronuncia de esa manera. En esta línea argumental, es del caso recordar la forma en que se solía despedir Borges de sus audiencias luego de sus conferencias: “saludo a cada uno y no digo a todos porque cada uno es una realidad mientras que todos es una abstracción”. Es tiempo de cambiar radicalmente el enfoque, para lo cual deben derribarse telarañas mentales y mirar el futuro con más imaginación y creatividad para zafar -como ha advertido y aconsejado Milton Friedman- de la tiranía del statu quo.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba.