La libertad según Alexis de Tocqueville

Por Enrique Aguilar: Publicado el 27/11/20 en: https://www.youtube.com/watch?v=f2XlnMqU-0o&feature=youtu.be

Enrique Edmundo Aguilar es Doctor en Ciencias Políticas. Ex Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Políticas y de la Comunicación de la UCA y Director, en esta misma casa de estudios, del Doctorado en Ciencias Políticas. Profesor titular de teoría política en UCA, UCEMA, Universidad Austral y FLACSO,  es profesor de ESEADE y miembro del consejo editorial y de referato de su revista RIIM. Es autor de libros sobre Ortega y Gasset y Tocqueville, y de artículos sobre actualidad política argentina.

En torno al teletrabajo

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 21/11/20 en: https://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/alberto-benegas-lynch/torno-teletrabajo.html

Se ha dicho que debido al teletrabajo que tanto se ha desarrollado en medio de la pandemia que a todos nos envuelve, cambiarán las características del voto. Esto pensamos es por varios factores posibles debido a que con el tiempo las urbes tenderán a desconcentrarse en alguna medida. En consecuencia, se descomprime la influencia de las masificaciones que presionan para disolver lo individual en aras del grupo. Aparecen allí los “líderes” que acentúan el problema concentrando poder, en lugar de cada uno liderar sus propias vidas.

En este contexto, por contraste, en las afueras de las grandes ciudades se facilita el pensamiento independiente al tiempo que hay mayor contención de las familias muchas veces ausentes en las urbes cuando la inmigración de las afueras a la urbe se debe llevar a cabo en soledad. También es del caso apuntar que la agricultura y equivalentes  asientan con mayor fuerza a los titulares que en las grandes ciudades donde habitualmente se rota de empleo y, por otra parte, el hecho de habitar una casa no es igual a vivir en un apartamento pues en el primer caso sobresale la particularidad, situación que en el segundo caso desaparece para subsumirse en el promedio.

Todo lo dicho tiende a hacer que el espíritu tradicionalista y conservador-liberal se fortalezca en pueblos y zonas rurales del interior y, por los antedichos motivos, tiende a multiplicarse el espíritu más bien estatista y centralizador en las urbes.

Desde luego que todo esto son influencias y no un “determinismo espacial” como bautiza este fenómeno Helena Béjar en El corazón de la república obra en la que cita a Jefferson que en carta a James Madison en 1787 advierte sobre el peligro de “apilarnos unos sobre los otros en grandes ciudades, como en Europa,  [así] nos corromperemos tanto como ellos.”

Y lo dicho no va solo para quienes poseen campos o chacras sino para quienes están directamente vinculados a empresas cuyos activos están grandemente constituidos por extensiones de tierras como las vitivinícolas o azucareras. Estas concepciones tradicionalistas se trasmiten a las descendencias por más que vivan en las urbes.

Como han puntualizado autores de la talla de Gustave Le Bon en La psicología de las multitudes “Es se observar que entre los caracteres especiales de las muchedumbres hay muchos, tales como la impulsividad, la irritabilidad, la incapacidad para razonar, la ausencia de sentimientos y de espíritu crítico”, “el sentimiento de responsabilidad que siempre retiene al hombre, desaparece enteramente”, “el contagio interviene igualmente”, “el individuo, sumergido por algún tiempo en el seno de la muchedumbre […] se encuentra bien pronto en un estado particular que se aproxima mucho al estado de fascinación en que se halla hipnotizado en manos del hipnotizador” porque “en las muchedumbres lo que se acumula no es el talento sino la estupidez.”

Alexis de Tocqueville también mostraba gran desconfianza por las masificaciones en La democracia en América donde subraya que “la mayoría posee un imperio tan absoluto e irresistible, que es necesario en cierto modo renunciar a sus derechos de ciudadano, y por decirlo así a su cualidad de hombre” puesto que “en los tiempos de igualdad, los hombres no tienen ninguna fe los unos en los otros a causa de su semejanza, pero esta misma semejanza les hace confiar de un modo casi ilimitado en el juicio del público, porque no puede concebir que, teniendo todos luces iguales, no se encuentre la verdad al lado del mayor número.”

Sin duda que el factor decisivo en todo esto reside en la educación, es decir en la trasmisión de valores consistentes con el respeto recíproco, lo cual sucederá en la medida de la independencia de las instituciones educativas y la abolición de reparticiones estatales que pretendan dictaminar acerca de estructuras curriculares en lugar de abrir cauce a la competencia entre entidades al efecto de lograr la mayor excelencia académica con auditorias cruzadas en un proceso cuya naturaleza estriba en la prueba y el error en un contexto evolutivo. De todos modos, lo señalado sobre el ámbito en el que se desenvuelve cada cual influye -no determina- las conductas que en nuestro caso pueden a su vez influir sobre el mapa electoral.

Claro que el teletrabajo no solo posiblemente influirá en los resultados del proceso electoral sino en multiplicidad de otras áreas, por ejemplo en la inmobiliaria puesto que ya no tendría sentido construir oficinas ampulosas cuando los empleados trabajan en sus domicilios. Cierro con una referencia personal que hace a la ahora más extendida utilización del Zoom. Como tengo cierta alergia a las aduanas, migraciones, aviones, hoteles y demás parafernalia (los viajes serán solo por placer), este nuevo sistema me permite dictar clase por aulas virtuales y pronunciar conferencias desde mi biblioteca sin desplazamientos enojosos. Por otra parte, el sistema permite reunir una cantidad sustancialmente mayor de participantes ubicados en muy diversos países. Esto del teletrabajo y el Zoom puede colocarse en el lado del activo de esta desgracia de la pandemia que a todos nos afecta.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Tesla, Elon Musk y Bitcoin: magistral lección de economía

Por Alejandro A. Tagliavini: Publicado el 24/11/20 en: https://www.dataclave.com.ar/economia/que-pasara-con-el-dolar–la-inflacion-y-la-economia-en-2021–segun-los-economistas_a5fbaf0652b4df039fc3d5ea7

Repaso de las últimas jornadas en Wall Street: Pfizer mostró mejores resultados que Moderna, subieron las acciones castigadas por los confinamientos y bajaron las de las plataformas digitales. En Argentina, el blue podría desacelerarse y las opciones locales “son algo pobres”.

Para decirlo rápidamente, hoy se dan tres corrientes económicas. El keysianismo, que lo conocemos de sobra por ser gran armador de burbujas, emiten y emiten creyendo que así mueven la economía y lo que logran es un boom artificial que, para cuando se pincha, la onda expansiva destroza aun más.

La teoría económica neoclásica -la preferida de los operadores financieros que desconfían de la emisión exagerada- cuya característica consiste en creer en el equilibrio -de la curva de oferta y demanda- del mercado, lo que implica que se ha llegado al conocimiento perfecto -por caso, una batería imbatible- y, por tanto, el mercado sería estático y rígido: entonces, la empresa es solo una función productiva, un medio para transformar insumos en productos.

Y, finalmente, la teoría del mercado natural (“libre”), iniciada por los escolásticos españoles de la Escuela de Salamanca (siglos XV y XVI), y retomada, en alguna medida, por la Escuela Austríaca de Economía que sabe que no existe el equilibrio -porque no hay conocimiento perfecto, estático- sino un entorno puntual en permanente movimiento, que tiende al equilibrio al ritmo en que los actores del mercado encuentran nuevo conocimiento -una batería de mayor duración- que siempre es perfectible. Y, por ello, el mercado es imprevisible e imposible de planificar. Y una empresa es, precisamente, una función creativa, en búsqueda del conocimiento perfecto al que nunca se llega, y por tanto, imprevisible y espontánea.

Escribió John Authers que la noticia de la vacuna de Moderna debería, al menos, ser tan importante como la de Pfizer, pero no lo fue para las bolsas que llegaron a máximos históricos con la de Pfizer pero luego se enfriaron y no parecen haber reaccionado mucho con la segunda vacuna, más bien parecen desilusionados, y es que el mercado empieza a vislumbrar que los políticos se han enamorado de las cuarentenas y no las dejarán fácilmente.

Como era esperable, subieron las acciones castigadas por los confinamientos y demás represiones de los Estados y bajaron las de la plataforma de Internet FANG, Facebook (FB), Amazon (AMZN), Netflix (NFLX), and Alphabet (GOOG) que siguen teniendo un rendimiento inferior al promedio de las acciones del S&P 500. En las útlimas seis ruedas, el Dow Jones sube 0,40%, el S&P 500 baja 0,13% y el Nasdaq 100 cede 0,26%; pero en 2020 suben 3,66%; 10,72% y 36,3% respectivamente. Por su parte el oro en las últimas seis ruedas pierde un 2,8%, pero en el año se revaloriza un 21%.

Moderna subió más de 400% en lo que va del año: 

Sin embargo, dice el neoclásico John Authers demostrando que no entiende al mercado, que aun cuando no ha sucedido nada que cambie la historia de los “fundamentales” -ingresos, ventas, rentabilidad y demás cuestiones que determinen el valor actual descontado de sus flujos de efectivo futuros- flojos de Tesla (TSLA), sus acciones ganan más de 600% en lo que va de 2020. Y más de 700% desde la crisis de marzo cuando personalmente ya recomendaba su compra:

Ahora, S&P Dow Jones Indexes anunció oficialmente que Tesla se unirá a su índice insignia S&P 500 el próximo mes, convirtiéndose en la empresa más grande jamás admitida en términos de capitalización de mercado, más que las otras automotrices, aunque ni de cerca vende tantos vehículos:

Y aunque su inclusión en este índice no tendrá ningún efecto sobre los “fundamentales”, el precio de sus acciones subió más que las Moderna:

Solo el aumento de la capitalización de mercado de la compañía de Elon Musk fue de unos USD 50.000 M al conocerse la noticia, mientras que la capitalización total de Moderna, después de toda la emoción, es de USD 39.000 M. Es decir, el comité de selección del S&P 500 ha logrado crear más valor de mercado al agregar a Tesla a un índice que el equipo de científicos de Moderna al inventar una vacuna. Ahora, tiene sentido comprar TSLA ahora porque los fondos indexados y los cotizados, que gerencian unos USD 11 B, estarán obligados a comprarla al estar incluida en el S&P 500. 

“Moderna puede o no tener un buen precio de USD 39.000 M, pero su historia en 2020 es un ejemplo del capitalismo…Tesla puede o no tener un buen precio a casi exactamente 12 veces más (su capitalización de mercado ronda los USD 492.000 M), pero su historia en 2020 es un ejemplo de que el capitalismo va muy mal” se queja John Authers.

Como todos los neoclásicos, que desde hace meses auguraban equivocadamente el desplome de Tesla no entiende que el mercado es imprevisible, que no se mueve al antojo de los operadores o planificadores estatales sino a su propio aire. Y, sobre todo, no se mueve por costos, es decir, el público nunca decide cuánto quiere pagar por un producto según cuánto le cuesta al fabricante, decide comprar si considera que el precio le conviene.

Así, el mercado no compra las acciones en base a los fundamentales de las empresas sino cuando intuye que esa acción tiene potencial para subir, por distintas razones. A muchos les gusta hablar de “expectativas”, pero se parece más a “esperanza” porque las expectativas hacen referencia a la previsión de que esos fundamentales se superarán en el futuro, mientras que la esperanza hace referencia a que unas ideas claras, progresistas, con avances importantes y un liderazgo firme pueden obtener logros hoy impensables, y Elon Musk es uno de esos líderes que, entre otros tantos logros, desafió la cuarentena y ganó, “privatiza” la actividad espacial -y su infinito potencial- haciéndola mucho más eficiente. 

En fin, otro caso notable es el del Bitcoin (BTC) cuyos “fundamentales” también asustan a los neoclásicos. Por cierto, las monedas privadas y digitales, que son muy anteriores a que se hiciera famoso el Bitcoin, han sido muy estudiadas por Lawrence White que twitteó este facsímil de 1869 donde ya se hacía referencia a “dinero cibernético” trasmitido de manera telegráfica: 

Fuente: Journal of the Telegraph (1 de octubre 1869).

Fuente: Journal of the Telegraph (1 de octubre 1869).

Escribió Joanna Ossinger que el Bitcoin está siendo utilizado – a pesar de su volatilidad- como cobertura contra riesgos como una mayor debilidad del dólar o un repunte de la inflación. Sube casi 150% en 2020 y se ubica en relación con el oro en el nivel más alto en casi tres años. Y algunos, como el millonario  Mike Novogratz, cree que podría llegar hasta los USD 65,000 e incluso más.

La base de inversores de BTC se amplía con el ingreso de instituciones como Square Inc., Paul Tudor Jones y Stan Druckenmiller, y más empresas incentivan su uso como PayPal Holdings Inc. que permiten que sus clientes gasten cripto en su red de 26 M de comerciantes, o el operador de vehículos blindados Prosegur SA que ha creado un sistema de almacenamiento en frío para proteger los activos digitales del cliente que nunca se conecta a Internet.

Por cierto, el oro todavía tiene un historial más sólido y estable demostrando durante décadas ser un activo de refugio seguro. Pero se pueden combinar ambas cosas y comprar “ciber oro”.

En tanto en Argentina, el blue podría desacelerarse, para decirlo de un modo hoy paralelo, porque cae el gasto estatal en términos reales. El déficit fiscal de octubre fue el más bajo desde el inicio de la cuarentena. Cayó el ritmo al que venía aumentando el gasto público (54,8% interanual, i.a.) y fue el menor desde febrero. Y no se cumpliría que, para 2021, como dice el gobierno, el gasto crecería 7,6% i.a. en términos reales porque esto sería sin contar las erogaciones extraordinarias por la cuarentena y suponiendo un avance del IPC del 29% lo cual es altamente irreal.

Por cierto, otra cosa que no entienden keynesianos y neoclásicos es que los impuestos conllevan un aumento de costos y, como los consumidores no pagan por el costo sino por el precio que les conviene, si sube el precio baja el consumo y si no sube pierde la inversión, en cualquier caso se perjudica el mercado -y los más perjudicados siempre son los más débiles- al retirar el Estado unos recursos que, luego de pasar por una trituradora burocrática, de lo poco que queda solo una parte vuelve en asistencialismo que es menor al daño ocasionado.

Entonces, sin considerar impuestos como el de la riqueza que puede desbaratar todo, así las cosas, las opciones locales son algo pobres. El plazo fijo ofrece una tasa anual de 37% y perderá contra el IPC. Una de las opciones más recomendadas son los bonos que ajustan su capital por CER, es decir, por el IPC que podría subir un 50% en los próximos 12 meses según auguran muchos analistas, entonces estos títulos -que ofrecen IPC más 5 u 8%- van a terminar rindiendo 20 puntos más que un plazo fijo. También están los instrumentos dólar linked pero, como están las cosas, la divisa podría no moverse tanto en los próximos meses como algunos calculan. Y, por cierto, los CEDEARS que, obviamente, dependen de lo que aumenten las acciones de Wall Street que representan y de la cotización local del CCL.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

DESPEDIDA DE MI AMIGO ANTONIO MARGARITI

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 27/11/20:

Lo conocí en Rosario hace muchos años a través de Gerardo Bongiovanni en los inicios de su muy meritoria Fundación Libertad. Nos hicimos amigos al instante con Antonio puesto que la verdadera amistad consiste en la comunión de principios. Nos encontramos en distintas oportunidades en su provincia y en Buenos Aires. Intercambiábamos correos con frecuencia. Las coincidencias siempre eran muchas y nos sentíamos reconfortados en medio de los barquinzazos argentinos.

Debo antes que nada destacar muy especialmente su hombría de bien, era un Señor con mayúscula. Su conducta en todos los órdenes fue siempre inmaculada. Sus modales revelaban cortesía pero al mismo tiempo firmeza en los valores. Recuerdo cuando me anunció con entusiasmo juvenil que  sus hijas aplicarían para una de las maestrías en ESEADE cuando me desempeñaba como Rector en esa casa de estudios. Tenía una gran familia que lo acompañaba en sus faenas cotidianas en defensa de la libertad. María Pía, su compañera de toda la vida, se fue solo muy poco tiempo antes para esperarlo. Todos sus amigos vamos a extrañar mucho las sabias y oportunas reflexiones del magistral Antonio.

Antonio Margariti, se doctoró en Ciencias Económicas en la Universidad del Litoral y luego realizó estudios de posgrado en las Universidades de Columbia y Rutgers. Fue profesor en la Universidad de Buenos Aires, en la Universidad Católica Argentina y en la Universidad Nacional de Rosario. Publicó innumerables artículos, fue columnista en programas televisivos en su Rosario natal, fue investigador en la Fundación Libertad y en la Bolsa de Comercio de Rosario y publicó numerosos libros entre los que cabe destacar La seguridad social estatizada, Curso de economía política, Las empresas estatales y subrayo de modo muy especial Los límites del estado populista un notable tratado prologado por el memorable Rogelio Pontón y el entonces director de la Bolsa de Comercio de Rosario. En esa obra de jugosos veintisiete capítulos, el autor desarrolla en detalle la malsana y empobrecedora política estatista. En la dedicatoria del libro se lee que está dirigido “A los que sueñan con un país mejor, a los que todavía creen en los principios morales, a los que no se dejan arrear como ganado”.

Entre las referencias bibliográficas aparecen autores de fuste como Hayek, Buchanan, de Jouvenel, Friedman, Hutt, Revel, Hazlitt y Shackle. Frecuentemente circulaba entre sus amigos borradores de sus colaboraciones periodísticas y ensayos para generosamente debatir el texto con lo que confirmaba su mente abierta y su extraordinaria capacidad didáctica.

Alan Bloom en su suculento libro sobre la amistad subraya que la dignidad descansa en la honestidad intelectual lo que hace tan sólida y perdurable las estrechas relaciones entre las personas. Y, sobre todo, en el hablar claro y sin rodeos las propias convicciones en el contexto de permanentes esfuerzos para el autoperfeccionamiento. Es el caso de nuestro querido Antonio Margariti.

Igual que con todos los que escriben sobre valores nobles que se inmortalizan en las bibliotecas, los lectores de Antonio en su memoria pueden recitar con Miguel de Unamuno: “Cuando me creaís más muerto/ retemblaré en vuestras manos/Aquí os dejo mi alma –libro/ hombre –mundo verdadero/ soy yo, lector, que en ti vibro.”

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Entelequias fiscales

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2020/11/entelequias-fiscales.html

“A título de principios, inmutables para un buen impuesto, que respete fundamentalmente la regla de la igualdad, Stuart Mill recomienda las cuatro máximas expuestas por Adam Smith que han sido aceptadas por numerosos economistas y, por consiguiente, ofrecen las características de verdaderamente “clásicas”. Estas máximas son 1» Los sujetos del Estado deberán contribuir a sostener el gobierno tanto como sea posible en relación a sus facultades, es decir, en proporción de la renta de que ellos gozan bajo la protección del Estado. De la observación o del desprecio de esta máxima surge la igualdad o la desigualdad de un impuesto. 2» El impuesto que cada uno está obligado a pagar debe ser definido y no arbitrario.”[1]

La expresión “sujetos del Estado” presenta problemas, porque si se entiende que el “estado” se compone de tres partes o elementos (gobierno, territorio y población) como acuerdan la mayoría de los juristas, es evidente que uno de los tres elementos (el territorio) no puede “contribuir”, por cuanto no se trata de un ser humano. Nos quedan entonces solo los dos elementos restantes como posibles “contribuyentes” (gobierno y población) pero, como el gobierno está integrado por algunos miembros de esa población será más claro hablar de gobernantes y gobernados, ya que toda población se divide en estas dos partes.

Ahora bien, ya explicamos que los gobernantes no pagan impuestos como tales, entonces, nos quedan (por descarte) que se pretende hacer recaer esa “obligación” (cuyo fundamento no se ha dado, o se dieron “fundamentos” falaces para la misma) exclusivamente sobre los gobernados (es decir, solo una parte de la población).

Esto demuestra que es falsa la cacareada pretensión de “igualdad fiscal” (los burócratas se autoexcluyen de las leyes fiscales).

En suma, sigue sin explicarse porque unas personas deben mantener a otras (gobernados a gobernantes) y además de manera “obligatoria”. La respuesta típica es porque el gobierno tiene el monopolio de la fuerza para exigirlo, pero entonces preguntaríamos ¿Quién le ha otorgado ese monopolio? Hoy en día se respondería que el parlamento, pero el interrogante subsiste ¿quién le ha conferido autoridad al parlamento para otorgar monopolios a nadie, y menos aún a un grupo de personas que se auto titulan “gobierno”? Se responderá: la Constitución, pero tampoco satisface las preguntas anteriores esta respuesta, porque volveremos a preguntar ¿Quién les ha otorgado a los redactores de la constitución la facultad de otorgarles a otras personas el establecimiento de monopolios incluido el de la fuerza?, se responderá “el pueblo” lo que tampoco resuelve nuestra pregunta original, simplemente porque esta última respuesta carece de toda prueba y evidencia, ya que no existe ningún registro documental que sirva para probar que el pueblo -así en abstracto- hubiera jamás conferido a nadie facultad alguna para constituir monopolios, ni mucho menos, constituirse en monopolio por sí mismo por decreto legal. Las teorías del “contrato social, pacto social” etc. no tienen evidencia ni fundamento de ningún tipo.

No existe, pues, tal cosa como “igualdad fiscal”. Y en cuanto a que “El impuesto que cada uno está obligado a pagar debe ser definido y no arbitrario” peca de inocente. porque no ha tenido en cuenta al tan extendido hoy en día impuesto definidamente arbitrario.

“La época de pago, el modo de pago, la suma a pagar debe ser determinada con un sentido y de una manera inteligible para el contribuyente y para todo el mundo. Mientras que, si fuera de otro modo, toda persona sujeta al impuesto se encuentra más o menos sometida al recaudador que puede agravar la carga del contribuyente para el cual está mal dispuesto o extorsionar por el temor de cualquier gratificación.”[2]

Que estas cosas se cumplan, en el mejor de los casos, puede hacer menos evidente la arbitrariedad del impuesto, pero no la eliminan por competo. Aun conocidos esos detalles el impuesto puede seguir siendo arbitrario. ¿Quién define la arbitrariedad del impuesto? Indudablemente aquel que tiene que pagarlo, nadie más que él. Por cuanto es el único que conoce sus necesidades, patrimonio, proyectos, etc. Todas cosas que se verán más o menos afectadas por el impuesto. No es menos arbitrario el impuesto que alterará -por ejemplo- más del 50 % de mi patrimonio por el hecho que yo tenga la certeza de que el plazo de pago vencerá todos los días 5 de cada mes, que puedo pagar en efectivo o cheque, etc.

De hecho, se puede decir que la teoría que impera en materia fiscal es la contraria: la de la arbitrariedad, porque es la que efectivamente se aplica en la práctica para desgracia de todos, menos de los burócratas.

Igual de arbitrario seria que la tasa fuera baja pero que el recaudador pudiera exigirla en cualquier momento, o, de cualquier modo, etc.

La única manera de poder decir que un impuesto es menos arbitrario que otro (o menos arbitrario en sí mismo) es que el gasto que está destinado a satisfacer sea bajo. Por eso, la discusión relevante no es, en el fondo, sobre el impuesto, ya que este no es más que un efecto del gasto estatal (que es su verdadera causa). Lo vicioso del impuesto es su carácter de coactivo, pero su origen (y el del mal) debemos buscarlo -y lo hallaremos- en el gasto estatal.

“El carácter indefinido del impuesto —y esto es una práctica que se recoge a diario, en todos los países y en todas las épocas—, estimula la insolencia y favorece la corrupción de una clase de hombres naturalmente impopulares, aun cuando no fueran ni insolentes ni corrompidos.”[3]

Aquí se dice algo interesante y muy cierto. Los impuestos fomentan la insolencia y la corrupción, y el mismo párrafo reconoce que esto es diariamente observable. Basta ver las planillas fiscales que tiene que llenar y completar el expoliado para poder ver con nitidez la cantidad de preguntas insolentes que formula el fisco, realmente uno al completarlas se siente de la misma manera que debieron sentirse los esclavos de la antigüedad.

El trato humillante que reciben los expoliados en la oficina de tributos, la cantidad de trámites agobiantes e inútiles que deben realizar, la arrogancia con que los empleados fiscales observan a sus víctimas tributarias, etc. justificaría por si solo la abolición de todo el sistema fiscal, y reemplazarlo por otro verdalmente voluntario. Naturalmente, somos conscientes que muy lejos estamos de ese ideal, sino que, al contrario, si existió una época donde los impuestos constituían la arbitraria voluntad del déspota de turno, entonces, o no hemos experimentado evolución alguna o -caso contrario- hemos ido en franca involución, regresando a aquel sistema de barbarie en materia fiscal.


[1] Mateo Goldstein. Voz “IMPUESTOS” en Enciclopedia Jurídica OMEBA, TOMO 15, letra I, Grupo 05.

[2] Goldstein, M. ibidem.

[3] Goldstein, M. ibidem.

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

LA CERTEZA DE LA DUDA (Sobre las elecciones en EEUU).

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 23/11/20 en: http://gzanotti.blogspot.com/2020/11/la-certeza-de-la-duda-sobre-las.html

Si un honesto ciudadano de la ciudad de Chicago hubiera tenido sospechas, en 1930, de que Al Capone era culpable de lo que se decía de él, ¿hubiera sido un conspiranoico, un demente o un imbécil? ¿Le hubieran caído encima los “fact-checkers”? Claro que no lo podía probar y claro que si lo acusaba sin pruebas, el buen señor en cuestión podía acusarlo a él por calumnias e injurias (creo que Al Capone hubiera recurrido a un método más expeditivo). Ok, y es el precio a pagar por vivir en un Estado de Derecho, excepto que este último ya sea una farsa completa y que haya que acostumbrarse a los nuevos Imperios Romanos.

Lo mismo sucede con las sospechas que muchos tenemos sobre algunos políticos. Claro que no podemos “probar” nada, pero la certeza no es sólo jurídica. Es también moral. Atar cabos y hacer una hipótesis NO es lo mismo que afirmar que la Tierra es plana e insultar a todos los que piensen diferente. Es tener juicio crítico y no aceptar cualquier cosa por “oficial” que sea.

Podríamos dar algunos ejemplos, claro, y en la Argentina, ni hablar. Se llama Nisman.

Del mismo modo, no tengo por qué creer en la plana mayor del Partido Demócrata de los EEUU. Se han ganado toda mi desconfianza. Son capaces de hacer cualquier cosa. Sencillamente cualquier cosa.

A todos nos costaba al principio sospechar que EEUU se estuviera convirtiendo en una Banana Republic. Pero sí. Es precisamente la preocupación de muchos. Y esa preocupación, esa sospecha, esa casi terrible y aterradora certeza, no es una cuestión de hechos o de pruebas, sino de atar cabos y hacer hipótesis. Nada más.

Muchos no ven el tema cultural. El drama de un EEUU que está negando sus raíces, desde los colleges donde no se puede hablar de nada que ofensa los supuestos derechos del lobby LGBT, pasando por la industria del aborto, la salud reproductiva y la persecución judicial a quienes piensan diferente, hasta llegar a la destrucción de vida y propiedad por parte de Black Lives Matter Antifa, con el apoyo de casi toda la opinión pública y los mass media………… Y toooooooooooooooooooda el ala dirigente del Partido Demócrata, apoyando todo eso, incentivando todo eso, incurriendo en los más procaces doble standarts, MUY felices con los lock-downs y los poderes absolutos de alcaldes y gobernadores……………… Son unos totalitarios completos que se llevan muy bien con todos los tiranuelos del patio trasero del Foro de San Pablo. Listo, han perdido TODA mi confianza. Los que odian a Trump precisamente por oponerse a todo ello, bueno, está todo dicho, y los que lo odian por sus modos, porque no tiene el charm de Obama……….. Creo que sencillamente no saben en qué mundo viven. Se pasan la vida vociferando los “hechos” pero ignoran totalmente la aludida tragedia cultural, o peor, NO le dan importancia. Viva Biden, ah sí, el aborto, bueno, en fin……………………

Por ende, ¿es posible que Venezuela haya invadido a los EEUU? Claro que sí, y ya tienen los cómplices. ¿Se puede probar? Probablemente nunca. ¿Es probable que Sidney Powel quede para siempre desacreditada como una paranoica y mentirosa total, mala, mala y mala? Es muy probable y posiblemente ella prefiera terminar como Napoleón en Santa Elena a quedarse en EEUU bajo los Biden, los Obama y los Clinton. Claro, existe un milésimo de posibilidad de que logre probar lo suyo. En uno y otro caso, EEUU ya no será el mismo.

En cualquier caso, nadie me saca de la cabeza que los demócratas hicieron fraude. Lo peor que me puede pasar es que mucha gente certifique que estoy definitivamente demente. Pero mis riesgos no son nada frente a los que en este momento se están jugando la vida entera en lo que queda de la Casa Blanca. 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises

Un balance resumido del Foro de San Pablo

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 21/11/20 en: https://www.infobae.com/opinion/2020/11/21/un-balance-resumido-del-foro-de-san-pablo/

Las izquierdas han resuelto pasar de la defensiva a la ofensiva, agruparse y volver a la carga

Foro de San Pablo

Luego del derrumbe del Muro de la Vergüenza y el consiguiente fracaso estrepitoso del socialismo, los movimientos de izquierda quedaron muy descolocados pues no solo desde el punto de vista humanitario las muertes por masacres y hambrunas poblaron todos los países que ensayaron el totalitarismo sino que quedó patente la imposibilidad de operar cuando se elimina la propiedad y consecuentemente los precios pues no hay modo de saber cuándo se consume capital en la evaluación de proyectos. Esto también quedó probado allí donde los aparatos estatales se entrometen con la propiedad privada aun sin abolirla como es el caso sobresaliente del fascismo que a diferencia de sus parientes comunistas permiten que se inscriba la propiedad a nombre de particulares pero usa y dispone el gobierno.

Frente a este páramo intelectual las izquierdas han resuelto pasar de la defensiva a la ofensiva, agruparse y volver a la carga. Esta decisión parte de dos usinas: por un lado los capitostes con ansia ilimitada de poder y dinero apuntan a conquistar espacios y, por otro, los ingenuos que estiman que puede fabricarse el dislate del “hombre nuevo” con el uso de la fuerza al efecto de endiosar lo colectivo en contraposición a lo individual que deriva en lo que en ciencias políticas se denomina “la tragedia de los comunes” que hace estragos, especialmente en perjuicio de los más vulnerables que siempre son los que más sufren cuando hay derroche de capital ya que de ello dependen los salarios e ingresos en términos reales.

En todo caso, puntualizamos que el Foro de San Pablo se creó en 1990 para insistir y volver a plantear las ideas socialistas. El primer órgano ejecutivo estuvo a cargo del Partido Comunista Cubano y luego se incorporaron muy diversos dirigentes, especialmente de América latina y el Caribe aunque con el tiempo también se incorporaron activistas de esa misma tendencia de Europa y Asia. Entre los dirigentes más destacados figuraron Evo Morales (Movimiento al Socialismo de Bolivia), Rafael Correa (Alianza PAIS de Ecuador), Daniel Ortega (Frente Sandinista de Liberación de Nicaragua), Fernando Lugo (Alianza Patriótica de Paraguay), José Mujica (Frente Amplio de Uruguay), Mauricio Funes (Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional de El Salvador), Dilma Russeff (Partido Nacional de los Trabajadores de Brasil), Ollanta Humala (Partido Nacionalista Peruano), Nicolás Maduro (Partido Socialista Unido de Venezuela) y Andrés López Obrador (MORENA de México) a lo que se agrega una lista de simpatizantes encabezados por el Frente de Todos de Argentina y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Hasta el momento ha habido veintiséis reuniones y los temas son los mismos del socialismo tradicional con algún aditamento pero en lugar de analizar toda la agenda es más productivo estudiar un buen texto de economía y derecho para percatarse de los errores de aquellas presentaciones reiterativas. En estas líneas mencionamos solo algunos de los puntos más relevantes con un comentario telegráfico que sigue a cada uno en forma de decálogo dado el espacio disponible en una nota periodística.

Primero, los documentos se pronuncian contra el “neoliberalismo”. Conviene en este sentido precisar que no existe tal cosa, ningún intelectual serio se identifica con semejante etiqueta. No parece que hubiera el suficiente coraje como para enfrentar al liberalismo que significa el respeto irrestricto por los proyectos de vida de otros.

Segundo, resulta inaudito que recomienden unificar los tres poderes, el Ejecutivo, Legislativo y Judicial al efecto de concentrar capacidad de decisión al tiempo que se sugieren reformas constitucionales para administrar discrecionalmente las partidas presupuestarias y permitir reelecciones indefinidas de gobernantes, todo lo cual va a contramano de los principios republicanos más elementales para preservar las autonomías de las personas sujetos de derechos, anteriores y superiores a gobernantes circunstanciales.

Tercero, se pone en evidencia la incomprensión del significado del derecho puesto que, por una parte, se patrocina el avasallamiento del fruto del trabajo ajeno y, por otra, se abandonan los mojones y puntos de referencia extramuros de la norma positiva en base a la Justicia que según su acepción clásica significa “dar a cada uno lo suyo” y lo suyo remite al derecho de propiedad desconocido por esta agrupación.

Cuarto, en la misma línea argumental se patrocinan las expropiaciones sin percatarse de la necesidad de respetar arreglos pacíficos y voluntarios en el proceso de mercado donde la gente vota en el plebiscito diario al poner de manifiesto sus preferencias, y los comerciantes que aciertan en la satisfacción de las demandas obtienen ganancias y los que yerran incurren en quebrantos, a diferencias del estado-empresario que inexorablemente opera sin asumir riesgo con recursos propios sino apropiándose de lo ajeno en base al pretexto de empresas hegemónicas que en verdad se establecen como fachada para los negocios de los megalómanos del momento.

Quinto, proponen aumentar gravámenes especialmente los de carácter progresivo que en verdad son regresivos ya que al disminuir las inversiones los contribuyentes de jure hacen que los salarios e ingresos en términos reales de los marginales se contraigan. También la progresividad vulnera la necesaria movilidad social ya que el ascenso y descenso en la pirámide patrimonial se ve bloqueada por estas barreras fiscales y, asimismo, las posiciones patrimoniales relativas se modifican de cuajo respecto a las que marcó el consumidor con sus compras y abstenciones de comparar.

Sexto, se pronuncian por el control de la prensa precisamente uno de los derechos más relevantes y fundamentales de la sociedad libre sin el cual no hay posibilidad de contrastar conocimiento alguno ni ejercer el contralor del aparato estatal que debe estar al servicio de la gente y no tratarla como súbdito de un poder ilimitado en el contexto de la supresión de la irremplazable libertad de expresión a la que tanto le temen los espíritus autoritarios.

Séptimo, el establecimiento de controles de cambios y restricciones al comercio internacional en sintonía con el veneno nacionalista que establece culturas alambradas y cortapisas para las transacciones de lo que pertenece a cada uno y el movimiento de personas a través de fronteras cuyo único propósito en una sociedad libre es evitar el peligro de concentración de poder en un gobierno universal.

Octavo, la regimentación de las relaciones laborales al efecto de contar con sindicatos convertidos en ejércitos de ocupación que no permiten a los trabajadores elegir el destino de sus ingresos y a través de legislaciones totalitarias que provocan daños irreparables a los más necesitados instaurando un sistema de dádivas para contar con apoyos condicionados.

Noveno, la concentración de la facultad de prostituir la moneda al efecto de financiar las operaciones de los burócratas en el poder con el resultado de la estafa al poder adquisitivo de la unidad dineraria.

Y décimo, ahora con la novedad respecto al socialismo tradicional al que se le adiciona la “ideología de género” que significa la obligación de terceros a contradecir la biología y la genética financiando caprichos de quienes se perciben de un modo distinto a lo que la naturaleza establece con agregados también de propuestas socialistas y la introducción del homicidio en el seno materno mal llamado aborto. Todo bajo el paraguas de un supuesto rechazo a la discriminación sin comprender que lo que no es aceptable es el trato desigual ante la ley por parte del gobierno pero cada uno en su ámbito privado naturalmente discrimina en cuanto a sus amistades, a sus lecturas, pasatiempos, compras, alimentaciones, vestimentas, músicas y todo lo que hace a la vida cotidiana. De más está decir que lo consignado en esta apartado no significa la pretensión de modificar lo que cada uno percibe de sí mismo, lo que se objeta es la obligación de otros de seguir pautas y definiciones no compartidas y mucho menos la obligación de financiar las inclinaciones de otros.

Me extiendo un poco en este último punto pues estimo necesario precisar aún más lo que trasmito en esta materia. Por ejemplo, una cosa es que pretenda obligar a quien escribe un trabajo académico la sandez de sostener que el sexo depende de la percepción de cada cual y no de la estructura genética (independientemente que alguien se castre y se implante pechos) y otra bien distinta son los modales y el trato que requiere consideración sin necesidad de articular expresiones que no le resultan al receptor. Una vez en una presentación reciente me referí a una situación un tanto pedestre y grotesca para ilustrar el tema: si en un almuerzo se está con uno de los invitados que tiene mal aliento no es necesario declararlo a viva voz, es mejor respirar en otra dirección. Recordemos que, como queda dicho, el liberalismo demanda el respeto irrestricto a los proyectos de vida de otros, lo cual para nada quiere decir compartir o adherir al proyecto del vecino, se trata de que cada uno pueda hacer lo que le plazca siempre y cuando no lesione derechos de terceros. En este contexto destaco uno de los casos más repugnantes en la historia del espanto de la intolerancia y el más brutal avasallamiento de espacios privados: Oscar Wilde fue encarcelado durante dos años por ser homosexual lo cual arruinó completamente su vida y en la práctica dejó de existir a partir de su liberación, una injusticia que no puede ser reparada a los ojos del más elemental sentido de la humanidad.

En otras palabras, en el Foro de San Pablo se reiteran lugares comunes fracasados y se improvisa malamente. Antes de pronunciarse es bueno consultar bibliotecas serias. Esteban Echeverría precisó la idea en su célebre primera lectura en el Salón Literario, en 1837, en pleno corazón del barrio de San Telmo, en Buenos Aires: “No nos basta el entusiasmo y la buena fe; necesitamos mucho estudio y reflexión, mucho trabajo y constancia”.

En resumen, las ideas patrocinadas por el Foro de San Pablo pretenden empujar a los seres humanos por los caminos de la esclavitud por lo cual vuelvo a citar una advertencia de Aldous Huxley en la esperanza de revertir su diagnóstico tremebundo: “En mayor o menor medida, entonces, todas las sociedades civilizadas del mundo moderno están constituidas por un número reducido de gobernantes corruptos por exceso de poder y por una extendida clase de personas corruptas por exceso de obediencia pasiva e irresponsable”.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Diploma en ECONOMÍA AUSTRÍACA

El propósito de este diploma es conocer, examinar y entender la metodología, teoría y principios de la Escuela Austriaca de Economía.

Los sucesivos seminarios brindan un marco histórico para situar el desarrollo de la Escuela Austriaca y sus personajes en la evolución de la ciencia económica, presenta los fundamentos filosóficos y metodológicos, desarrolla la teoría micro y macroeconómica y aborda su tratamiento de temas económicos centrales.

Paralelamente, se propone cultivar habilidad interpretativa y analítica desde su perspectiva, incluyendo comparaciones con otros enfoques alternativos, y repasando los debates centrales en los que formó parte, además de analizar diversos casos de políticas públicas.

Destinado a: estudiantes de secundaria, universitarios y todos aquellos interesados en conocer esta tradición de pensamientos e ideas.

Por cualquier consulta se puede escribir a maestrias@eseade.edu.ar

Curso de Extensión Universitaria

Certificación de Asistencia-Autorizado por Decreto N° 238/99

Cuando el pánico es un gran negocio

Chica Miedo De Las Inyecciones En El Consultorio Del Médico Fotos,  Retratos, Imágenes Y Fotografía De Archivo Libres De Derecho. Image  53109538.

 Una de las noticias más comentadas estos días ha sido que el CEO de Pfizer vendió 5,56 millones de dólares en acciones de la compañía (más del 60% de su participación) el mismo día en el que la farmacéutica anunciaba que su vacuna contra el coronavirus tenía una efectividad superior al 90%, a la vez que su vicepresidenta ejecutiva también se deshizo de acciones que, ese mismo día, cerraron con un alza de casi un 8% y, desde entonces, han bajado a medida que, en el mercado y las bolsas, se enfría la noticia de la vacuna.

                     Estrategia que trae a la memoria otra operación de canje por parte de directivos de otra biotecnológica, Moderna, cuando el 18 de mayo cosechaba máximos en Wall Street con subidas del 30% al anunciar resultados prometedores de su vacuna. Al día siguiente, el presidente financiero de la empresa ejerció 241.000 opciones por 3 millones de dólares y luego los vendió de inmediato por 19,8 millones asegurándose un beneficio de 16,8 millones de dólares.

                    Escribieron Nuño Domínguez e Ignacio Fariza, en El País de Madrid, que Pfizer “está cerrando ya contratos millonarios para vender su vacuna a varios países, pero lo cierto es que la única prueba pública de su efectividad es un comunicado de prensa de la propia compañía que no responde preguntas fundamentales” y que los directivos de ambas compañías no respondieron sus preguntas.

                   Mientras que “Es inaceptable que el máximo directivo de una empresa gane tanto dinero el mismo día que se hace un anuncio tan vago, sin que apenas conozcamos detalles sobre la eficacia de la vacuna”, opina Marcos López Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología. 

                 Por cierto, Moderna no se ha querido quedar atrás en esta carrera (¿por ganar dinero gracias a los políticos?) por combatir el covid y ha anunciado que la efectividad de su vacuna es del 94%, pero también sin un aval que lo certifique. Solo faltaría que algún exagerado en su apremio por ganar la carrera diga que ha conseguido un remedio con el 120% de efectividad.

                En otras palabras, estas farmacéuticas están aprovechando el pánico del público, azuzado desde los gobiernos, para armar jugosos negocios con los burócratas que supuestamente deciden qué vacuna es buena y cual no, como si no fueran susceptibles de ser sobornados. A un burócrata le resulta muy fácil redactar un comunicado -a cambio de un dinerillo- diciendo que una vacuna es excelente, total que, si después el gran público que ingenuamente cree en la “información oficial” sufre grandes daños, sencillamente lo tapan gracias al gran poder de propaganda que tienen.

                Aun cuando no fuera obligatoria, que probablemente lo sea en países con poco respeto por el derecho humano de la libertad -y muchas ganas de hacer negocios entre políticos y farmacéuticas-, el mercado mundial creado por “la necesidad de vacunar” a gran parte de la humanidad es enorme y las ganancias siderales: un reconocido banco suizo las estima en 10.000 millones de dólares al año solo en EE.UU.

                     En cambio, las personas -el mercado- se juegan la propia vida al decidir tomar una vacuna, por lo tanto, no son susceptibles de ser sobornadas y, si les resulta buena, se correrá la voz entre familiares y amigos y otros la tomarán. Este es el principal argumento para que las vacunas sean totalmente libres, además del respeto a un principio moral básico como es el derecho humano a la libertad.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

La libertad según Benjamin Constant

Por Enrique Aguilar: Publicado el 18/11/20 en: https://www.youtube.com/watch?v=HTztAlPX82s&feature=youtu.be

Enrique Edmundo Aguilar es Doctor en Ciencias Políticas. Ex Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Políticas y de la Comunicación de la UCA y Director, en esta misma casa de estudios, del Doctorado en Ciencias Políticas. Profesor titular de teoría política en UCA, UCEMA, Universidad Austral y FLACSO,  es profesor de ESEADE y miembro del consejo editorial y de referato de su revista RIIM. Es autor de libros sobre Ortega y Gasset y Tocqueville, y de artículos sobre actualidad política argentina.