ENTREVISTA A ADRIÁN RAVIER: Un proceso monetario que divide la biblioteca entre los economistas

Por Adrián Ravier.  Publicado el 16/9/18 en: https://www.lagaceta.com.ar/nota/783675/actualidad/proceso-monetario-divide-biblioteca-entre-economistas.html

 

¿La economía argentina puede adoptar en estos momentos un esquema de convertibilidad o de dolarización? La pregunta se sigue realizando en todos los ámbitos luego de que un asesor del presidente de los Estados Unidos, Larry Kudlow, sugiriera “atar el peso al dólar”. Ahora bien, ¿qué implica ese proceso? Según el economista Eduardo Robinson, hay que tomar en cuenta una serie de factores:

• Convertibilidad implica, que el peso pueda convertirse en dólares de manera inmediata. Hoy no alcanzan las reservas del Banco Central para adoptar este régimen.

• Implica establecer un tipo de cambio fijo, como el que rigió entre 1991 y 2001, pero no es lo adecuado en momentos en que se necesita flexibilidad del tipo de cambio y en momentos en que el dólar se fortalece con respecto a otras monedas.

• La economía argentina tiene problemas de competitividad y no puede adoptar una moneda fuerte como el dólar, porque su productividad es baja para impulsar el comercio exterior.

• En estos momentos la convertibilidad sería contraproducente, el país necesita exportar, para poder expandir la economía y acrecentar la oferta de dólares provenientes del comercio.

• La solución no es la convertibilidad, en esta coyuntura, hay que avanzar con disciplina fiscal, no emisión de moneda.

• Dolarizar una economía relativamente grande como la argentina, no es es sencillo, implica todo un mecanismo de adecuación del sistema bancario, caída de los salarios para dotar a la economía de competitividad.

Opiniones dispares

“Las segundas partes suelen ser peores que las primeras. La propuesta de dolarizar la economía (eliminar el peso como moneda de curso legal y usar el dólar para todas las transacciones y contratos) no es la excepción. Ya se propuso a fines de los 90, bajo el régimen de convertibilidad, cuando la economía ya estaba dolarizada de facto. Se vuelve a proponer ahora en una situación bastante diferente”. De esa manera se pronunció el economista Constantino Hevia. En el blog http://focoeconomico.org, el doctor en Economía por la Universidad de Chicago indicó que, entre los costos de la dolarización, pueden mencionarse a la pérdida de instrumentos monetarios que facilitan el ajuste ante shocks externos y la pérdida del señoreaje asociado al crecimiento económico.

A su criterio, los costos exceden a los beneficios. “Coincido con que la emisión monetaria excesiva asociada a la financiación de déficits fiscales ha sido la mayor fuente de inestabilidad macroeconómica de nuestra historia”, indica. Sin embargo, advierte, no es creíble que simplemente eliminando el peso también eliminaremos la indisciplina fiscal. Además de una historia inflacionaria, tenemos una historia de defaults y confiscaciones. “Si no podemos usar la emisión, es esperable que usemos con mayor frecuencia esas otras herramientas”, finaliza.

Desde el punto de vista del doctor en Economía Aplicada, Adrián Ravier, desde que existe el Banco Central, en 1935, la inflación promedio superó el 50%. “Personalmente desconfío que, mientras exista el Banco Central, se tenga estabilidad monetaria”, puntualiza a nuestro diario.

Si bien aclara que no propone la dolarización a economías como la chilena, la mexicana o la uruguaya, que cuentan con relativa estabilidad monetaria, en el caso argentino es diferente. “Tal vez la dolarización le traiga algunos beneficios, como una inmediata estabilidad monetaria, una baja de la tasa de interés y del riesgo país”, enumera.

Ravier sostiene, además, que todo esto puede contribuir a la reducción del factor incertidumbre, de tal manera que el país atraiga inversiones genuinas y se generen más empleos. “La llegada de capitales disminuyen el riesgo de devaluación; además, la inflación tiende a desaparecer y un país puede llegar a tener un amoneda que es considera buena en el mercado”, subraya.

¿Qué puede suceder en la transición hacia ese proceso? El economista indica que, al no hablar de dolarización, puede pensarse en la desnacionalización de la moneda, porque “la gente quiere al dólar desde hace décadas ya sea como reserva de valor, para el intercambio en operaciones inmobiliarias o para escaparle a la inflación y, así, no perder su poder adquisitivo”.

Ravier, en suma, considera que hay distintas situaciones que contribuyen a pensar que el rumor no es sólo eso, sino una propuesta que está en ciernes. Por caso, citó no sólo la opinión que emitió el director para Asuntos Económicos de Trump (“la única forma que tiene la Argentina de salir del dilema es atar su moneda, el peso, al dólar. La gente del Tesoro está en eso”), sino la misión del Fondo Monetario Internacional que ha llegado, en los últimos días, a la Argentina de forma sorpresiva para analizar los pasos que seguirá el gobierno del presidente Mauricio Macri. “Todo esto me parece que hace que la iniciativa deje de ser sólo un rumor, sino algo viable, posible y, a mi criterio, necesario”, remarca.

Según su opinión, si la Argentina no avanza hacia un proceso similar a la dolarización, es probable que en el corto plazo vuelva a sufrir los efectos de un atraso cambiario que se acumulará hasta las elecciones del año que viene y, frente a ese panorama, “en enero estemos devaluando de nuevo”.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

“Los poderes legislativo y judicial deberían reducir sus planteles”

Por Aldo Abram: Publicado el 8/9/18 en: http://www.libertadyprogresonline.org/2018/09/08/los-poderes-legislativo-y-judicial-deberian-reducir-sus-planteles/

 

Seguidamente agregó que “después de este primer paso dado por el Ejecutivo nacional, también debieran hacer una reducción de planteles los poderes legislativo y judicial, donde hay una superpoblación que es necesario ordenar”.
Según el director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, “si la reforma del Estado anunciada ayer se cumple de manera efectiva se podría estar ahorrando casi un cuarto de todo lo destinado a sueldos de la administración central, que no es poca cosa”.
No obstante, Abram advirtió que “habrá que esperar si los anuncios se implementan de manera correcta o si se trata solamente de un maquillaje de cambios de nombres pero sin disminución del gasto”.
Al mismo tiempo, el economista explicó que el organigrama del Estado nacional está compuesto por tres mil reparticiones, “muchas de ellas sin funciones necesarias y otras con superposición de tareas”.
Y dijo que “es fundamental saber que dentro de cada una de esas tres mil reparticiones hay personas que es necesario atender debidamente y más en este momento de crisis”.

Por eso desde su punto de vista “existen mecanismos como la jubilación anticipada para quien esta cerca de esa edad, los retiros voluntarios y a través de la ley de empleo la posibilidad de seguir pagando el sueldo a ese empleado público por uno o dos años hasta que se lo capacite en una tarea en la cual se pueda insertar en el ámbito privado de su comunidad, generando así empleo productivo”.

A nivel local

El economista explicó que “también las provincias y los municipios debieran mirar hacia adentro de sus estructuras para ver de qué manera pueden hacer más eficiente su tarea eliminando organismos o cargos públicos que son verdaderas lacras para un desarrollo armónico de la sociedad”.
Luego aclaró que “en un país federal como el nuestro cada jurisdicción tiene autonomía sobre su funcionamiento, por eso deben ser los gobernadores y en el caso de las comunas, los intendentes, quienes tomen real conciencia de la crisis que estamos atravesando y se pongan a la altura de las circunstancias”.
Según Abram, “ningún dirigente político se puede hacer el distraído. Todos de alguna manera llegaron a sus cargos para estar al servicio de los ciudadanos, sobre todo los más pobres que siempre son los más afectados por la inflación y la devaluación”.
Con respecto a la dureza del ajuste presupuestario para el año que viene, que buscará alcanzar el déficit cero, Abram dijo que “la realidad indica que no había otra opción para tomar. Nadie quiere financiar nuestro gasto.
Por lo tanto creo que legisladores y gobernadores deberán ayudar a lograr este presupuesto porque en definitiva son las provincias las que primero se quedarán sin crédito si no se logra sacar un presupuesto acorde a las exigencias del momento y al acuerdo alcanzado con el Fondo Monetario Internacional (FMI)”.

Consultado sobre si podría haber un impacto negativo para la continuidad de algunas políticas públicas esenciales en el interior del país a partir de la desaparición de algunos ministerios, el experto en economía explicó que “el éxito de esta reestructuración del Estado radicará en dejar que sigan funcionando las políticas sin sobrecargarlas de burocracias que entorpecen y no suman. Nadie busca que desaparezca la presencia del Estado donde se lo necesite. Lo que se busca es evitar una superpoblación de empleados públicos que no hagan nada”.

Las retenciones 

Sobre el anuncio de Macri de aplicar mayores retenciones a toda la producción nacional que se exporta, Abram señaló que “es evidente que se trata de una medida de extrema necesidad que no hubiese sido tomada si pudiéramos tener otra salida. Pero la verdad es que es un mal necesario al que se apeló para tratar de que el esfuerzo sea compartido por todos”.
Seguidamente, aclaró que aunque los sectores alcanzados por la medida protesten, “es necesario advertir que se trata de firmas que estaban exportando a fines del año pasado a un dólar a 17 y ahora lo están haciendo a un valor de 40 pesos, es decir no se trata de un rubro al borde de la quiebra, sino más bien de un sector con formidable ganancias”.

Finalmente Abram destacó que le hubiese gustado que “la medida de avanzar sobre las retenciones sea anunciada con una determinada fecha de caducidad, para hacer efectivo eso de que es transitorio y no de algo que llegó para quedarse para siempre, como lamentablemente estamos acostumbrados los argentinos cuando nos aplican algún nuevo impuesto temporal y después nadie lo levanta”.

La corrida cambiaria 

Consultado sobre la vertiginosa subida del dólar durante la semana pasada, Abram manifestó que “la corrida cambiaria es como una bola de nieve que si se la deja seguir su rumbo tiende a crecer, por lo tanto el Banco central debiera frenar esa acción con los instrumentos que tiene a disposición para hacerlo”.

Seguidamente, el economista dijo que “en esta terapia intensiva en la que se encuentra la Argentina se necesitan dos cirujanos que operen con la mayor precisión posible, por un lado el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne y por el otro lado el titular del Banco Central, Luis Caputo, frenando la corrida cambiaria, porque esa bola de nieve nunca se frena sola”.

 

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .

Cinco obstáculos que sigue viendo el mercado para rebotar

Por Adrián Ravier.  Publicado el 5/9/18 en: https://www.infobae.com/opinion/2018/09/05/cinco-obstaculos-que-sigue-viendo-el-mercado-para-rebotar/

 

Los anuncios del lunes a la mañana fueron, a grandes rasgos, correctos. Mauricio Macri se ocupó de la política, hablando con el corazón, mientras que Nicolás Dujovne ofreció las medidas técnicas para alcanzar equilibrio fiscal primario en el próximo presupuesto 2019, lo que el oficialismo entiende que es la madre de todos los problemas.

Del 2,7% de déficit fiscal primario sobre PBI se financiará la mitad con nuevos impuestos, especialmente con las retenciones a las exportaciones; mientras que la otra mitad se fundamenta en recortes de obra pública y un achicamiento de la estructura del Estado, reduciendo la cantidad de ministerios. El planteo me parece correcto, porque una reducción del déficit fiscal permite reducir la dependencia del financiamiento externo, en un momento en que los inversores prefieren abandonar las economías emergentes y buscar activos más seguros. Con equilibrio fiscal ya no se requiere monetizar, lo que ayuda a paliar la inflación. Tampoco se requiere seguir tomando deuda, y las tasas de interés pueden empezar a bajar para financiar proyectos de inversión reales. Con equilibrio fiscal, además, se puede empezar a revisar la estructura tributaria, y evaluar su reducción y simplificación.

El mercado, sin embargo, miró para otro lado y el dólar siguió escalando. ¿Qué faltó? A la estanflación que vive la Argentina desde hace algunos meses se suman al menos cinco condimentos:

1.¿Más impuestos? Si algo necesita la economía real, es menos impuestos, no más. Que la mitad de la corrección del déficit fiscal primario sea por medio de más recaudación en lugar de baja del gasto nunca es una buena señal para el mercado. En especial cuando las medidas revierten el rumbo que se había tomado durante este mismo gobierno.

2.Déficit financiero. El déficit cero por el que trabajará el Gobierno en 2019 es el primario, pero eso no incluye los intereses de deuda. Hace tiempo que los economistas señalamos que las metas deben ser sobre el déficit financiero, que incluye estos intereses en dólares, en lugar del déficit primario. Por otro lado, el Gobierno minimiza la importancia de los intereses de deuda, relacionándolos siempre con respecto al PBI, en lugar de hacerlo frente a la recaudación. El número es preocupante, especialmente después de la devaluación, porque los intereses son en dólares y la recaudación, en pesos.

3.Renegociación con el FMI. El acuerdo con el Fondo exigía que la tasa de inflación no supere el 32% en este 2018. Las estimaciones tras la nueva crisis cambiaria muestran que la inflación superará ampliamente este valor, incluso trepando arriba del 40 por ciento. Dujovne viaja a Washington y renegociará las condiciones. Si vuelve con apoyo para mantener el acuerdo y adelantar fondos, esto puede contribuir a tranquilizar a los mercados.

4.Credibilidad y cambio de nombres. Si bien se redujo la estructura del Estado y algunos ministros pasarán a ser secretarios, no se observan caras nuevas. Los ministros actuales han perdido credibilidad y llevará tiempo que puedan reconstruirla. Un cambio de nombres que contengan esa credibilidad permitiría dar confianza al mercado de que los anuncios no serán solo palabras.

5.Elecciones 2019. No hay garantías, sin embargo, de que avances en estos tres frentes sean suficientes para el mercado, porque Macri está debilitado para las elecciones 2019, y el mercado ya descuenta el riesgo de un cambio de gestión.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

“La Argentina necesita más política que economía”

Por Adrián Ravier.  Publicado el 3/9/18 en: https://www.lagaceta.com.ar/nota/782442/actualidad/argentina-necesita-mas-politica-economia.html

 

“La Argentina necesita barajar y dar de nuevo. Es un concepto más que usado, pero es el que mejor se adapta a la realidad económica del país. Sencillamente porque la gestión del presidente Mauricio Macri necesita imperiosamente bajar el déficit fiscal; no tiene otro camino para seguir”, señaló a LA GACETA Adrián Ravier, doctor en Economía AplicadaSegún el especialista, en las actuales circunstancias de la Argentina, se requiere más “política que economía”. Y así lo señaló durante la entrevista que mantuvo con nuestro diario.

-¿Qué tanto puede convencer al Fondo Monetario Internacional los cambios instrumentados?

-Es pronto para decirlo. Lo que surge en los medios son especulaciones. Se difundió un ajuste profundo en el Estado para reducir las necesidades de financiamiento, lo que en definitiva implicaría recurrir a una propuesta más liberal para enfrentar la crisis. Todo esto sería correcto. Lo que puede preocupar en el mercado es la posibilidad de volver a aplicar retenciones para reducir el desequilibrio fiscal. Tenemos que entender que el problema no es sólo el déficit fiscal, sino el tamaño del gasto público. El déficit hay que bajarlo reduciendo el gasto, no aumentando impuestos, porque la presión tributaria es excesiva y eso contribuye a paralizar la actividad económica.

-¿Cómo puede reaccionar el mercado?

-Puede haber un rebote positivo. La caída del Merval y de los bonos argentinos puede parecer excesiva para sus fundamentos. Pero hay que aclarar varias cuestiones. La devaluación te resuelve el problema del déficit de cuenta corriente, e incluso te permite mejorar las cuentas públicas, para mostrar un menor déficit fiscal primario, porque se licúa el gasto. Pero al mismo tiempo contribuye a acelerar la inflación, que ahora puede terminar arriba del 40% en este año, y a contraer aun más la actividad económica. El mercado debe colocar sobre la mesa las buenas y malas noticias, y es difícil prever la reacción por los múltiples factores que lo afectan. Además, acá ya no se trata sólo de hablar de economía, porque empieza a jugar la política. Falta un año todavía para las elecciones generales, pero el mercado debe descontar el riesgo de este escenario electoral y también el posible cambio en la política económica.

-¿Es la solución o principio de solución?

-Me parece que a Cambiemos le faltaba ortodoxia. Macri parte de un buen diagnóstico, pero siempre encontró divididos a sus asesores entre “gradualismo y shock”, y entre mantener las cosas como estaban o enfrentar los problemas estructurales. Me parece que las especulaciones que hoy surgen dejan entrever que Macri apostaría ahora por un poco más de shock y de enfrentar los problemas estructurales. Reducir los ministerios de 20 a siete ya es toda una señal. Pero hay que ver si esto significa un recorte real en el excesivo gasto público, cómo cierra el año fiscal e inflacionario, y qué señales muestra el nuevo presupuesto 2019.

-¿Considera que hacen falta más medidas?

-Macri en estos tres años de gestión ha dado señales positivas en ciertos discursos que luego quedaron en palabras. Las especulaciones que observamos son señales y nada más. Luego hay que avanzar. Pienso que aun no se ha hecho nada, es decir que falta todo. El viaje a Washington traerá nuevas noticias sobre el acuerdo con el FMI y el financiamiento del déficit hasta diciembre de 2019, pero siguen habiendo incógnitas sobre el día después. Todavía no sabemos cómo será el Presupuesto 2019 y qué medidas tomaría este nuevo equipo económico. Si uno observa la recesión, el nivel de inflación, el déficit fiscal financiero, basta para comprender que los desafíos políticos y económicos son complejos.

-¿Qué hay que hacer para encarrilar el rumbo?

-A esta altura la Argentina necesita barajar y dar de nuevo. El presupuesto no puede ser un retoque del existente. Hay que desarrollar un presupuesto base cero. Repensar el Estado que queremos tener y podemos pagar. Si alcanzamos equilibrio fiscal, entonces podremos dejar de emitir y contener la inflación, y también dejar de endeudarnos y bajar las tasas de interés. En este contexto comienza un serio debate también para bajar los impuestos o privatizar el sistema de pensiones. Con estabilidad monetaria, bajas tasas de interés y con una menor presión tributaria el empresario tiene un contexto macroeconómico favorable para la inversión y para la generación de empleo. La cuestión técnica es muy sencilla, pero el problema es siempre político. Se requieren consensos y estamos en las puertas de un año electoral. El Presidente no puede sentarse a esperar que su equipo haga el trabajo. Tiene que encabezar cada decisión de sus ministros porque se requiere más política que economía.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Las consecuencias políticas, fiscales y económicas de la devaluación

Por Adrián Ravier.  Publicado el 26/7/18 en: https://www.lagaceta.com.ar/nota/778805/actualidad/consecuencias-politicas-fiscales-economicas-devaluacion.html?utm_source=Whatsapp&utm_medium=Social&utm_campaign=botonmovil

 

 

Argentina acudió al FMI durante la crisis cambiaria para que sostenga su endeble macroeconomía. El desembolso requerido, sin embargo, podía seguir la misma suerte que los U$S 10.000 millones que se perdieron en reservas en unas pocas semanas, si no se corregían previamente algunos fuertes desequilibrios. Para comprender esta situación podemos observar las dos cuentas de la balanza de pagos, que registran todas las operaciones que generan ingreso y egreso de divisas al país. Llevándolo a un plano más familiar para el lector, en la cuenta corriente, estaríamos observando todos los gastos de una familia. En la cuenta capital estaríamos viendo cómo se financian. La balanza comercial de esta familia, está mostrando que compran más bienes de los que venden, al tiempo que salen de vacaciones con cierta periodicidad. Si estos gastos fueran cubiertos con ingresos genuinos, como inversión extranjera directa, entonces estaríamos hablando de una familia que se da una buena vida, pero que se justifica en el trabajo de sus miembros. Pero si esta buena vida se da como consecuencia de un enorme endeudamiento, entonces los economistas debemos alertar de la situación.

Para que el desembolso del FMI no vaya a consumo o turismo, era necesario reconocer un tipo de cambio más alto de tal forma de encarecer la adquisición de dólares que se obtienen para ambos destinos. Para ello bastaba con correrse de esa posición que el Banco Central -en tiempos de Federico Sturzenegger- había asumido tras el levantamiento del cepo cambiario, es decir, de intervenir en el mercado cambiario cada vez que veían que la divisa encarecía su cotización.

Algunos economistas cuestionaron la existencia del atraso cambiario, pero no hay otro modo de explicar el mayor déficit de cuenta corriente de nuestra historia sin ese dólar contenido por el enorme endeudamiento. Manteniendo la atención sobre los desequilibrios macroeconómicos, la devaluación además causó una licuación de los salarios reales de los trabajadores (privados y públicos) que le permitirían al gobierno mostrar una mejor situación fiscal respecto del año anterior. Así, las estimaciones muestran una reducción del déficit fiscal primario que a diciembre estará por debajo del 2%, haciendo creíble quizás un equilibrio primario para fines de 2019. Muchos analistas han advertido, y yo coincido, que el déficit que debemos observar no es el primario sino el financiero, el que incluye los intereses de deuda; pero allí también observamos que 2018 terminaría con un desequilibrio menor, ahora de 5 % del PBI, reduciéndose para 2019 en paralelo con las metas sobre el déficit primario.

Lo que la política económica argentina jamás logró por la vía de ajustes en los ingresos nominales o en la reducción de personal del Estado, siempre lo consiguió por la vía de la inflación, con devaluaciones que pueden corregir parcial y temporalmente algunos desequilibrios macroeconómicos, pero que no resuelven los problemas estructurales.

Lo que comprendió el gobierno es que el número de personas que trabaja en el Estado es excesivo para los ingresos de los argentinos, y que la única forma de sostener la situación es deprimiendo sus ingresos en términos reales. La situación es compleja, y despierta en el sindicalismo argentino una obvia reacción que generará tensiones continuas y dolorosas desde el punto de vista político y social.

Lo importante, sin embargo, es aprovechar esta nueva circunstancia de crisis para corregir los desequilibrios de fondo. Luis Caputo reemplazó a Sturzenegger y ya parece haber iniciado una política de contracción monetaria que se establece sobre agregados monetarios, además de las metas sobre tasas de interés, y con ello garantiza una baja de la inflación. Recordemos que el presidente Mauricio Macri había dicho que 2019 mostrará una baja de 10 puntos en la inflación, pero no olvidemos que al cierre de este año la tasa estaría por encima del 32% anual. Una inflación para el cierre de su gobierno en torno al 22% es bastante poco respecto de lo que se esperaba de su primer mandato.

Por el lado fiscal, alcanzar el equilibrio fiscal primario en el año electoral es un desafío fundamental de este gobierno, lo que resulta creíble si en 2019 la economía se recupera de la devaluación reciente y mejora fuertemente la recaudación.

Los manuales de economía tienen lecciones básicas y fundamentales sobre el impacto de cualquier devaluación. Argentina no escapa a estos conceptos. Pero debemos recordar que toda devaluación puede ajustar desequilibrios parcial y temporalmente trasladando el costo a los trabajadores, que ven reducidos sus ingresos en términos reales.

Para evitar seguir en esta dinámica que ya lleva décadas, Argentina tiene que definir un tamaño del Estado que pueda pagarse con menos impuestos de los hoy existentes, sin necesidad de tomar deuda para sostenerlo y sin monetizar sus excesos. Ese es el desafío que debemos priorizar para la década de 2020.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

La Caída de las Metas de Inflación en Argentina

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 21/6/18 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2018/06/21/la-caida-de-las-metas-de-inflacion-en-argentina/

 

En un post anterior me explaye en lo que entendía era la política monetaria del BCRA. Hace pocos días la autoridades del BCRA fueron reemplazadas. A su ultimo día, Sturzenneger rankea como el decimoprimer presidente del BCRA (de un total de 60 presidencias) en términos de tiempo en el cargo (ver cuadro al final del post).

El reciente acuerdo con el FMI implico un nuevo cambio de metas de inflación. Si bien en su momento Sturzenneger sostuve que para el 2018 no había metas de inflación, el documento de intención presentado al FMI sí establece metas de inflación para el 2018. El limite superior que el gobierno no debería superar es una tasa del 32% (más del doble de la meta revisada en diciembre). La caída de las metas de inflación se ve en las repetidas, y muy significativas, revisiones de cuáles son las metas a cumplir. Dos datos en este post.

Primero. El siguiente cuadro muestra la inflación acumulada a mayo y cual debe ser la inflación mensual (promedio) de aquí a fin de año para cumplir las metas de inflación (la del 15% y la nueva del 32%)

Inflacion (Tabla metas)

Segundo. El siguiente cuadro muestra la inflación anual (punto azul), y las diversas metas para cada año (incluyendo las revisiones) (lineas rojas). Las metas acordadas con el FMI se encuentran en gris. El grafico también muestra la inflación promedio bajo la presidencia de CFK y la inflación promedio bajo la presidencia de Mauricio Macri.

Inflacion metas

Es difícil evaluar la eficiencia del BCRA de Sturzenneger en reducir la inflación, dado que en el 2016 se recibió una “herencia” importante del kirchnerismo fruto de sus ultimas políticas monetarias. Lamentablemente Cambiemos no ha hecho mucho por explicar de manera clara la herencia recibida. Dato curioso, y que debería causar decepción en Cambiemos, es que la meta acordada con el FMI para el 2018 es superior a la inflación promedio bajo el gobierno de CFK.

A pesar de los avisos, el gobierno se metió sólo un callejón. Para controlar la inflación debe (1) bajar el déficit fiscal, (2) evitar depreciación del peso. Sobre el punto (1) el gobierno se ha cansado de decir que mas rápido no se puede ir, a pesar que el FMI le exige apretar el acelerador como condición del préstamo. La esterilización vía Lebacs contribuyó a un atraso cambiario, que de corregirse con aumentos del tipo de cambio pueden tener efectos en la inflación. El acuerdo con el FMI, sin embargo, contempla un tipo de cambio libre con mínimas intervenciones.


Por último, el cuadro con los top-10 presidentes del BCRA.

BCRA (presidentes)

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

FMI, la última alcancía para evitar la crisis

Por Aldo Abram: Publicado el 10/6/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2142407-fmi-la-ultima-alcancia-para-evitar-la-crisis

 

Es muy positivo escuchar a los funcionarios del gobierno enfatizar que la Argentina no puede ser un país viable si su Estado sigue gastando más de lo que recauda, como hemos hecho en las últimas siete décadas. Si evaluamos cada una de las crisis durante este período, llegaremos a la conclusión de que tuvieron que ver con gestiones que se excedieron en las erogaciones del sector público. La única diferencia es cómo terminaron corrigiéndose dichas cuentas. Y eso dependió de cómo se financiaron.

Cuando no hubo crédito disponible se usaron las reservas y la emisión del Banco Central (BCRA) hasta quebrarlo. Un ejemplo de ello es lo que sucedió en los años 80, que terminó en la hiperinflación de 1989. Para los que son más jóvenes o no tienen memoria de aquello, pueden mirar a Venezuela, donde empezaron con un cepo cambiario ocho años antes que nosotros, quebraron su banco central, y ahora están viviendo una tremenda hiperinflación. De hecho, iríamos en igual camino si no hubiéramos cambiado con nuestro voto el modelo que impuso el gobierno anterior.

Cuando los funcionarios de turno tuvieron acceso al crédito voluntario, se endeudaron para mantener los excesos de erogaciones hasta derivar en un default. Ya llevamos ocho de ellos y el último fue en 2001. Lamentablemente, quizás por exceso de optimismo y prudencia, durante los últimos dos años la actual gestión decidió resolver muy gradualmente el enorme gasto público heredado utilizando el financiamiento internacional que supo recuperar con sus políticas.

Esto tuvo dos costos. El primero obligó al sector privado productivo a hacer todo el ajuste e incluso fue el que sufrió la quita de subsidios a las tarifas, el único ítem en el que bajaron las erogaciones estatales hasta 2017. Así, los empresarios y trabajadores tuvieron que arrastrar una carreta con un monstruo inútil y pesado, el Estado, lo que implicó una tardía y lenta recuperación económica. El otro costo fue que nos alejamos tan despacio del precipicio de la quiebra del sector público y del BCRA que heredaron, que aún estamos demasiado cerca de él; lo que implica que cualquier ventarrón externo (crisis o turbulencia fuerte) puede tirarnos al vacío.

De hecho, en abril, apenas se notaron algunos “vientos internacionales” moderados, los inversores vieron con temor cómo la Argentina se bamboleaba más que las demás economías. Un BCRA que había perdido la confianza en que priorizaría la defensa del valor del peso, se las vio complicado para frenar una corrida cambiaria que incluyó la salida de capitales por ponerle impuestos a las rentas de los extranjeros. En definitiva, el crédito para nuestro país se acotó fuertemente y el Banco Central a duras penas logró una coyuntural estabilidad cambiaria con un altísimo costo, en particular para los argentinos que vieron perder alrededor de 30% del valor de sus pesos en lo que va del año.

Un factor para la tranquilidad

La decisión del Gobierno de buscar el financiamiento de organismos internacionales a través de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) fue un factor fundamental para devolver la tranquilidad. El 4 de marzo último, en un reportaje en estas páginas advertíamos sobre el riesgo de que este tipo de turbulencias cortara el crédito para la Argentina y recomendábamos armar una red de créditos contingentes para poder enfrentar dicha situación. Ahora que ya lo hicimos, lo importante es entender para qué debe servir.

Algunos políticos y economistas salieron a hablar del gran ajuste que impondrá el FMI. Al contrario, ajuste violento es el que enfrentaríamos sin esta posibilidad de financiamiento. No entienden algo tan sencillo como que, si uno no tiene quien le preste, no puede gastar de más. O sea, el recorte del gasto público sería inmediato; lo que siempre se terminó haciendo en medio de una crisis, o sea con el mayor costo social posible. Como fue, por ejemplo, en 2002, con 54% de pobreza.

Al contrario, ahora tenemos la posibilidad de contar con crédito para hacer una reforma del Estado para que nos sea útil y pagable a los argentinos, y usarlo para morigerar el costo social que implique (ver propuesta en el sitio de Libertad y Progreso). Lamentablemente, no aprovechamos el crédito voluntario para hacerlo, ahora no desperdiciemos la última “alcancía” que nos queda. Si no lo hacemos, en unos años nos encontraremos con los mismos problemas, un mayor endeudamiento y ningún financiamiento posible; por lo que terminaremos resolviendo los problemas de la peor forma, con una crisis como todas las veces anteriores.

La responsabilidad primaria de este esfuerzo a realizar es del Presidente Mauricio Macri y su equipo; pero también de la oposición, ya que el oficialismo no tiene mayoría legislativa. Todos deben mostrar en esta ocasión la responsabilidad que no se observó en otras épocas, en las que los argentinos fuimos llevados a vivir varias debacles. Sin embargo, no solamente debemos esperar que nuestra dirigencia política esté a la altura de las circunstancias. Debemos exigírselos como ciudadanos; ya que es nuestro futuro el que está en juego.

 

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .