Sturzenegger y Macri, destruyendo al mercado

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 23/4/18 en: https://alejandrotagliavini.com/2018/04/23/sturzenegger-y-macri-destruyendo-al-mercado/

 

Es falso que esta suba de tarifas sea inflacionaria y ni siquiera que aumente el IPC. Las prestadoras están subsidiadas por el Estado, de modo que, los ciudadanos -vía impuestos- pagan los subsidios, pero, además, hay que sumar los sueldos de los intermediarios estatales. Así, eliminados los subsidios, aumentada la tarifa, al mercado debería quedarle más dinero en el bolsillo, bajando el IPC que, si hoy aumenta, es porque el Estado no solo no devuelve los impuestos, sino que -al subir la tarifa- aumenta la recaudación ya que las boletas tienen un componente tributario (IVA; Ingresos Brutos, etc.) de un 37%, según el Iaraf.

Dice el macrismo que “los servicios tienen un costo y hay que pagarlo” demostrando que no entienden al mercado que no se mueve por costos sino por ganancias. Las tarifas -en un mercado libre y competitivo- nunca son determinadas por los costos sino por la oferta y demanda que así regula el uso eficiente de los recursos sociales.

Hoy las prestadoras no son empresas libres y competitivas sino monopolios, oligopolios, y algunas estatales. Así, las tarifas propuestas por la oposición y el gobierno -demasiado altas o bajas, no sabremos mientras el mercado no rija- nada tienen que ver con la tarifa justa, eficiente, es solo una discusión política a espaldas del mercado.

Como recuerda Javier Milei, antes de la creación del BCRA en 1935, la base monetaria crecía a una tasa anual promedio de 6,1%, y la inflación era de 3,4%. Durante los primeros 10 años del BCRA, cuando era mixto, la emisión monetaria pasó a crecer al 13,6% anual, promedio, mientras que la inflación trepó al 6%. Desde 1946, la estatización total del BCRA, hasta 1991 la cantidad de dinero creció a un promedio del 176% anual, y los precios al 225%.

Dejando claro que la inflación es la emisión exagerada de moneda -respecto de la demanda del mercado- en tiempo real. Así, quitar dinero circulante una vez emitido no detiene a la inflación producida. Pero Sturzenegger, dijo estar dispuesto a subir la tasa de interés, insistiendo en una política fracasada. Con tasas altas tipo país africano, la inflación en 2018 superó a la de 2017 y la “núcleo”, promedio mensual, viene subiendo de 1,70% en los últimos 12 meses a 2,07% en el último trimestre.

Queda en evidencia que las altas tasas, lejos de bajar la inflación son inflacionarias porque disminuyen la demanda de dinero en tiempo real aumentando el spread con la oferta. La demanda de M1 cayó 1,0% interanual en términos reales en marzo 2018 según el BCRA.

Además, las tasas artificialmente altas -no establecidas naturalmente por el mercado- retrasan el crédito, ergo, la productividad y así disminuye aún más la demanda de dinero. Y todavía más. El problema de fondo es que el gasto estatal no se solventa con recursos genuinos -aquellos voluntariamente aportados por el mercado como por la venta de propiedades estatales- sino con recursos coactivamente obtenidos como impuestos, inflación y endeudamiento exagerado presionando a otro aumento de las tasas.

Los gastos corrientes son el 93% del gasto de la administración nacional. De acuerdo con un reporte de la Universidad de Belgrano, de este gasto corriente, el 49,5% va a la Administración Central que destina el 32% al pago de intereses de la deuda que sumaron $ 224.907 M en 2017, 71% más que en 2016. En 2016 y 2017, la deuda pública nacional interna y externa, en pesos y moneda extranjera, subió en US$ 80.269 M, un crecimiento de 22%.

Ahora, con este aumento -en 2016 y 2017- de deuda que llega al 15% del PIB la economía creció solo 0,6% en total. Aunque la industria cayó 2,6%, en el bienio con respecto a 2015, y el comercio creció apenas 0,1% y entre ambos representan un tercio del PIB. Por cierto, el PIB per cápita está 0,9% por debajo de 2015. La apertura de las importaciones complicó a los industriales dado que es difícil competir con el exterior dada la presión fiscal (impuestos, inflación, créditos inaccesibles, etc).

Incluso la construcción, apalancada desde el gobierno, en estos dos años bajó 2% y aunque el oficialismo muestra que últimamente ha despegado fuertemente, esto tiene olor a burbuja. De hecho, los créditos UVA podrían estallar. Según un informe del CEPA, por ejemplo, a quién tomó un crédito de US$ 100.000, luego de abonar 24 cuotas, la deuda se le ha incrementado en más $ 620 mil (52%) cuando bajo el sistema de crédito tradicional habría caído unos $ 5.200.

Como colofón, y contra caso, mostrando que el manejo de las tasas por parte del Estado acarrea problemas, dadas las bajas tasas de los Bancos centrales de los países desarrollados, la deuda global asciende a US$ 164 B (billones), según datos de 2016. El 225% del PIB mundial, 12% del PIB más endeudado que en el anterior máximo en 2009. Una bomba de tiempo dado el aumento de tasas que viene.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

LA RESURRECCIÓN DEL LIBERALISMO EN ARGENTINA

Por Iván Carrino. Publicado el 3/5/17 en: https://elliberal.igdigital.com/2017/05/03/la-resurreccion-del-liberalismo-argentina/

 

Después de años de populismo y demonización de las ideas liberales, en Argentina somos testigos de su resurgimiento.

Las canciones de amor suelen tener algo en común. Por lo general, cuentan la historia de una persona que, solo cuando perdió a su ser amado, se da cuenta de lo que realmente lo valoraba. La tristeza, en ese marco, pasa por pensar cuán diferente hubiera sido todo si le hubiese dado a esa persona la importancia que tenía. Con la libertad pasa algo similar.

Recientemente fui invitado a disertar en un evento organizado por la Fundación Club de la Libertad, de Corrientes. En el marco del mismo evento, ofrecieron interesantísimas charlas el politólogo Agustín Laje, el filósofo Gustavo Hasperué, el diputado nacional José Luis Patiño y la también politóloga y activista venezolana, Valeria Denisse Lozano.

Valeria es representante en Buenos Aires de Vente Venezuela, el partido político que dirige María Corina Machado, una de las más férreas opositoras al régimen de Maduro y quien primero alertó del inevitable camino a la dictadura que iba a transitar el chavismo socialista.

Una de las cosas que me llamó la atención de su alocución fue la indicación de que Vente Venezuela era el primer partido de corte liberal de toda la historia venezolana. Es decir, hubo que esperar que el chavismo invadiera todos los ámbitos de la propiedad privada y que llevara al país al colapso para que emergiera una fuerza verdaderamente liberal.

Cuando tuve la oportunidad, le comenté que en Argentina había sucedido algo similar. Y hoy me animo a reafirmar que nadie ha hecho más por las ideas de la libertad en Argentina que los dos períodos de gobierno kirchnerista. Es que, como en las canciones de amor, a veces solo nos damos cuenta de la importancia de la libertad una vez que ésta se pierde.

El kirchnerismo fue un proceso político y económico enmarcado en el auge del “Socialismo del Siglo XXI”. A diferencia de los socialismos del pasado, el del Siglo XXI ya no buscaba derrocar a la “democracia burguesa” y sustituirla por la dictadura del proletariado de manera violenta, sino que intentó socavar las bases de la democracia liberal “desde adentro”.

La economía K

En términos económicos, el kirchnerismo incrementó el gasto público a niveles siderales –nada menos que del 26,6% al 47,1% del PBI-, incurrió en déficits fiscales crónicos y crecientes, generó una de las inflaciones más altas del mundo y, para colmo de males, hiperreguló al sector privado, terminando por asfixiarlo.

Los resultados de la parafernalia intervencionista son estremecedores. Una economía estancada por 5 años, alta inflación y deterioro del poder de compra. Además, una pobreza que cayó desde los elevados niveles de la “post-convertibilidad”, pero que quedó estancada en niveles altos, creciendo año tras año durante el segundo gobierno de CFK. Hoy en día 3 de cada diez argentinos son pobres y la bomba que dejó el kirchnerismo todavía no termina de desactivarse.

Más estado, menos libertad

El avance del estado sobre la economía tuvo su correlato en las libertades individuales, tal como lo predijo Friedrich A. Hayek en su obra magna Camino de Servidumbre, publicada en 1944. El gobierno abusó de la cadena nacional, escrachó opositores públicamente, restringió la libertad de prensa y hostigó a todos los considerados opositores políticos con controles impositivos y otros artilugios legales.

Por si esto fuera poco, llegó a perseguir judicialmente a quienes publicaban índices con estadísticas de precios, algo que no hubiera ocurrido jamás si el ente estadístico oficial hubiese publicado cifras confiables. En resumen, todo mal.

Ahora bien, a toda acción suele corresponder una reacción, y es esto lo que estamos viendo en la actualidad. A fines de 2015, la gente expresó en las urnas la voluntad de cambio. Incluso si hubiera triunfado la opción peronista, se trataba de un populismo más mesurado, algo que se evidencia en las palabras de los referentes económicos del candidato Scioli, quienes celebran hoy las reformas emprendidas por Macri.

El liberalismo a primera plana

Pero eso no es todo. En la actualidad, no pasa un día sin que exponentes de peso y con sesudos argumentos en defensa de la libertad en todas sus formas, participe de un programa de televisión, radio o medio escrito.

Algunos economistas son los que tienen más protagonismo. Entre ellos, cabe destacar el enorme trabajo de José Luis Espert, quien recientemente publicó su primer libro, La Argentina Devorada. Otro economista que está haciendo furor es Javier Milei, que con profundos argumentos y un carácter visceral, defiende sin tapujos la libertad económica.

Por el lado de los no economistas, debemos destacar al mencionado Agustín Laje y también a Gloria Álvarez, la politóloga guatemalteca, furor en redes sociales, que defiende la economía de mercado a capa y espada. Por último, y junto a ella, hay que mencionar el trabajo incansable de la Fundación Libertad y Progreso, quienes están detrás de videos famosos, muchos de los cuales protagoniza Álvarez, y otros que tienen a su director general, Agustín Etchebarne, como cara visible.

Obviamente, esto no hubiera sido posible sin el trabajo de años en defensa de la libertad de una innumerable cantidad de personas y fundaciones, como Alberto Benegas Lynch (h), Roberto Cachanosky, Martín Krause, José Benegas, la Fundación Libertad de Rosario, la Fundación Bases, los periodistas Mariano Grondona y Pablo Rossi, el profesor Juan Carlos Cachanosky y muchos otros nombres que merecen reconocimiento.

Algo está cambiando en la cultura argentina, así como en América Latina. El liberalismo ya no es una mala palabra y, de hecho, está empezando a recuperar su buena reputación.

Esperemos que la tendencia continúe y se refuerce. Después de todo, como decía el filósofo marxista Antonio Gramsci, “tomen la cultura… el resto se dará por añadidura”.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

“El ranking de los 9 cargos públicos más insólitos del Gobierno Nacional”

Por Belén Marty: Publicado el 22/11/16 en: http://cadenaba.com.ar/nota.php?Id=39583

 

Durante la década del ’90 habían 32 subsecretarías; hoy son más de 180. Los nombres de los puestos ya parecen sacados de un truco de juego de memoria. Propios de estructuras colectivistas, con tamaño mamut y con tantas subcategorías como la imaginación lo permita. Permutaron soldados de La Cámpora por militantes amarillos. 

Nadie se enteró, pero hemos sido invadidos. Argentina ha sido invadida. Tal como un virus se apodera de nuestro cuerpo para hacernos sentir improductivos, flojos, somnolientos, lo mismo le sucedió a nuestro país que ha sido atacado y colonizado por cientos de miles de empleados públicos.

El profesor universitario y experto en reformas administrativas Gerardo Sanchís Muñoz hasta describe al empleo público como la “actual espada de Damocles” del presidente Macri, simbolizando el peligro que detentan aquellos en posiciones de gran poder.

El abultado empleo público con el que cuenta hoy el país, casi el doble que lo que domina a la media de la región, se espació como el cáncer por todo el cuerpo, digo, país llegando a todos los escalones del organigrama oficial. Para poner un poco de contexto sobre el tema, durante la década del ’90 habían 32 subsecretarías; hoy son más de 180. Los nombres de los puestos ya parecen sacados de un truco de juego de memoria. Propios de estructuras colectivistas, con tamaño mamut y con tantas subcategorías como la imaginación lo permita.

Los generales de la invasión (¿los estrategas políticos?) fueron armando la silenciosa batalla a fuerza de puestos. Permutaron soldados de La Cámpora por militantes amarillos. La estructura hoy, permanece casi intacta. Un poco de maquillaje post electoral, pero las células con la enfermedad (digo, los nuevos puestos) se siguen creando a diestra y siniestra. El torrente sanguíneo es la red de inagotables favores políticos con una mezcla de impunidad y corrupción.

Acá la virtud del funcionario público, eso que tanto nos han explicado desde Educación Cívica en el segundario, se desdibuja en favores para obtener un sueldo (la mayoría de las veces super inflado en comparación a la actividad privada) y nada más.

Por supuesto, como ha mencionado el economista Javier Milei varias veces por los medios, no hay empresa que aguante la presión tributaria presente. Es muy difícil que el sector privado pueda absorber esta cantidad de empleo si desde el Gobierno no le tiran un centro. O al menos un cabezazo.

Entre mi top 1 de los 9 de puestos ridículos se encuentra “La Dirección Nacional de Transporte NO MOTORIZADO” que tiene la Dirección de Movilidad en Bicicleta y la Dirección de Movilidad Peatonal. O sea, hay una dirección de Movilidad Peatonal. ¿Nos están, realmente, tomando el pelo?

Entre los más de 3,5 millones de empleados públicos se encuentran (acá siguen los 8 otros puestos públicos de mi ranking):

2. Cargo Extraescalafonario de Subcordinadora de Padrinazgo/Madrinazgo Presidencial de la Subsecretaria General de la Secretaria General de la Presidencia de la Nación.

3. Director de la Dirección para el Desarrollo de Capacidades de Innovación de la Dirección Nacional de Innovación Pública unidad dependiente de la Subsecretaría de Innovación Pública y Gobierno Abierto de la Secretaría de Gestión e Innovación Pública del Ministerio de Modernización.

4. Gerente Operativo de la Gerencia Operativa Seguimiento de la Dirección General Control de Gestión de la Secretaría de Planificación, Evaluación y Coordinación de Gestión  de la Jefatura de Gabinete de Ministros.

5. Coordinador de Productos y Servicios relacionados con la Identidad Cultural de la Dirección Nacional de Promoción de la Comercialización dependiente de la Subsecretaría de Comercialización de la Economía Social de la Secretaría de Organización y Comunicación comunitaria del Ministerio de Desarrollo Social.

6. Subgerente Operativo de la Subgerencia Operativa Proyectos Especiales de la Gerencia Operativa Herramientas de Comunicación Participativa de la Dirección General Comunicación Participativa de la Subsecretaría de Comunicación.

7. Gerente Operativo de la Gerencia Operativa Ingeniería Urbana Inclusiva de la Dirección General Hábitat de la Subsecretaría de Hábitat e Inclusión del Ministerio de Hábitat y Desarrollo Humano.

8. Coordinador de la Coordinación de Análisis de Procesos de la Dirección de Ingeniería de Procesos e integraciones de la Dirección Nacional de Sistemas de Administración y Firma Digital de la Secretaría de Modernización Administrativa del Ministerio de Modernización.

9. Coordinador de la Coordinación de Aplicación de Políticas Transversales de Recursos Humanos de la Dirección Nacional de Coordinación Interministerial de Recursos Humanos de la Subsecretaría de Relaciones Laborales y Fortalecimiento del Servicio Civil del Ministerio de Modernización.

En términos monetarios, el costo de un gerente operativo es para el Estado de mínimo 61 pesos brutos por mes, y el de un subgerente operativo es de unos 48.600 pesos por mes. Una ganga lo que reciben.

Por supuesto, me dirán que reducir el tamaño del Estado minimizando la cantidad de este tipo de empleos no va a mover la aguja del déficit estatal. Es solo sacar un litro de agua de una pileta.  Pero ¿cómo podés reducir el resto de los gastos si tenés la casa en des-orden? Si tu propio cuerpo todavía está enfermo es imposible que puedas mejorar. Siempre, siempre, siempre, el cambio comienza en casa.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

“La inflación ya es el ajuste”

Por Belén Marty: Publicado el 14/2/16 en: http://cadenaba.com.ar/nota.php?Id=35366

 

Ayer fui a cenar a una parrilla porteña con mi prima de Suiza (hija de un argentino y una peruana) y cuando estábamos por terminar de comer se nos acerca el dueño para preguntarnos si estaba todo bien. Mi prima lo felicita por el lugar y por el ambiente (muy agradable por cierto) y le pregunta: “¿desde qué empezaste con el negocio, has tenido que aumentar los precios?”.

Y claro. Es muy difícil para un suizo entender de inflación cuando una gaseosa cuesta 1 franco suizo desde tiempos inmemoriales. A un ritmo de inflación de entre 3 y 4% mensual como la que estamos viviendo ahora la correcta pregunta hubiera sido: “¿has tenido que aumentar los precios este mes también?“.

Cuando Cristina Kirchner aseguró en Harvard que si el país hubiese estado teniendo una inflación del 25% anual, Argentina “estallaría por los aires”. Imagínense ustedes lo que estamos viviendo cuando las estimaciones más optimistas sostienen que este 2016 la inflación rondará el 29%.

¿Pero cómo hacen para vivir así?“, pregunta mi prima. Y yo me río. E improvisé una clase de economía de países populistas casi sin pestañar. Le muestro un billete de $100 y le digo que hoy el billete de más denominación vale algo así como unos 5 euros.

El aumento generalizado de precios (consecuencia de la inflación) se da por una creciente desvalorización del peso. No es que las cosas cuesten más todos los meses, sino que el precio del peso bajó. Nadie lo quiere. No lo atesoramos sino que buscamos deshacernos de él con la compra de bienes y servicios.

El Banco Central imprime billetes idénticos a los que ya están en circulación y que tienen exactamente el mismo poder de compra para financiar un 8% de déficit fiscal. El problema es que los nuevos billetes son físicamente iguales a los que ya están circulando entonces la gente no puede discriminarlos y los termina aceptando. Y como sucede siempre, a demanda estable, si aumenta el número de un bien (en este caso el peso), baja su precio. No hay que tener un doctorado en economía para entenderlo.

Además, como siempre, los que reciben estos nuevos billetes son los que están más cerca del poder (sindicatos, empresas contratistas) y pueden comprar productos o servicios antes de que aumenten de precios. Es un dinero que no recibieron de manera honesta ni de ahorros sino que cayó del cielo (o de la máquina de imprimir billetes).

El economista liberal Javier Milei lo explicó en su ultimo artículo en el cual citó a Milton Friedman: “Puede que los empresarios sean voraces, los sindicatos ambiciosos, los consumidores despilfarradores, los jeques árabes hagan subir el precio del petróleo y las condiciones meteorológicas a menudo sean malas. Todo esto puede conducir a aumentos de precios de bienes individuales, pero no puede llevar a un incremento general de los precios de los productos. Pueden provocar una suba temporal de la tasa de inflación, pero no pueden ser la causa de una inflación continua por una razón muy simple: ninguno de estos aparentes culpables posee la máquina de imprimir estos trozos de papel que llevamos en nuestros bolsillos”.

Por tanto, los dueños de restaurantes (por ejemplo) o el resto de los comerciantes tiene que enfrentar todos los meses la gran pregunta: ¿subo los precios? Y si los subo, ¿a cuánto? Antes, cuando el precio de los productos los ponía Guillermo Moreno o Augusto Costa, las excusas de los comerciantes eran válidas y como tenían las manos atadas, justificaban el desabastecimiento, la mala calidad de los productos, la reducción de los tamaños, en las arbitrarias decisiones de la política pública nacional. Pero ahora, que tienen libertad deberán decidir qué día del mes aumentan los precios y cuánto.

El dueño del restauran le aseguró a mi prima que sabe que si su proveedor de confianza con el que trabaja hace 15 años aumenta los precios de la carne es “porque no le queda otra”.

Una de las consecuencias de la inflación es la destrucción de los precios relativos. Como nadie sabe cuánto cuestan realmente las cosas, nadie sabe si lo que está pagando por cierto bien o servicio es caro o es barato. Ciertos bienes aumentan antes de precio, los comerciantes no pueden saber ni especular el comprotamiento real de la demanda. Ir a comer a un restorán de servilletas de tela termina costando lo mismo que comer en un bodegón de barrio.

La inflación le complica la vida a la gente. En primer lugar, le licúa el sueldo a todos los trabajadores (en especial a aquellos más alejados del poder politico que reciben más tarde los pesos falsificados por la máquina de imprimir), modifica los comportamientos de la gente (¿a dónde fueron a parar todas las monedas?), desestabiliza la estructura de precios interviniendo el mercado y embarrando la cancha, e impide u obstaculiza los planes a largo plazo (¿quién va a invertir en un contexto tan incierto?).

Mi prima se escandalizó. “Esto no es normal”, me dijo seriamente. “Ustedes estan todos locos”. Mientras Macri decidió tomar un plan gradualista para evitar el ajuste y evitar asi terminar con la inflacion este año, mi prima me mira y me dice “pero si la inflación ya es el ajuste”. Y entendió todo.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

En 25 años se redujo a la mitad la pobreza extrema en el mundo

Por Belén Marty: Publicado el 23/10/15 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2015/10/23/en-15-anos-se-redujo-a-la-mitad-la-pobreza-extrema-en-el-mundo/

 

Los programas de las Naciones Unidas, no son la causa de la reducción, sino la apertura hacia políticas de libre mercado, señalan expertos

En el mundo la pobreza extrema se redujo de 1,9 mil millones de personas en 1990 a 838 millones en 2015, una caída superior a 50% en el último cuarto de siglo, según datos de las Naciones Unidas. Por su parte, entre 1990 y 2009, uno de cada dos latinoamericanos y caribeños dejaron de vivir en la pobreza (extrema o moderada).

El 25 de septiembre pasado 193 líderes mundiales se comprometieron a alcanzar los Objetivos Mundiales de Desarrollo Sostenible —los sucesores de los Objetivos para el Desarrollo del Milenio, ODM— para “erradicar la pobreza extrema, combatir la desigualdad y la injusticia y solucionar el cambio climático”. PanAm Post presenta distintas opiniones sobre cuáles han sido las causas que han elevado las condiciones de vida de millones de personas.

Las Naciones Unidas consideran que un individuo vive en pobreza extrema cuando dispone de menos de US$1,25 al día para vivir.

Los países miembros de la ONU apuntarán a erradicar la pobreza extrema en los próximos años. (Wikipedia)

Puesto de otro modo, estos datos implican que los países en vías de desarrollo que tenían a la mitad de su población sumida en la pobreza extrema; y ahora tienen solo a 14 por ciento de sus habitantes en esta situación.

Charles Kenny, del Center for Global Development, en Washington DC. dijo al Financial Times que “los últimos 25 años han visto la reducción global más rápida de pobreza en la historia de la humanidad”.

En un informe publicado en julio, la ONU sostuvo que “la cantidad de personas de la clase media trabajadora que vive con más de 4 dólares por día se ha triplicado entre 1991 y 2015. Este grupo ahora compone la mitad de la fuerza laboral de las regiones en desarrollo, a partir de sólo 18% en 1991”.

Asimismo, la meta de los Objetivos del Milenio de reducir a la mitad el porcentaje de personas que viven en la pobreza extrema se alcanzó hace cinco años, antes de cumplirse el plazo del año 2015”.

El Financial Times asegura que un argumento por el que se habría reducido la pobreza es que estos organismos facilitan y allanan el camino para un uso eficiente de los fondos de ayuda internacional.

Para Kenny, en realidad, la baja de la pobreza extrema “tiene poco que ver con los planes y objetivos de desarrollo y ayuda en dinero” sino que se relaciona con “la reanudación del crecimiento, tal vez el perdón de la deuda, y los altos precios de las materias primas dadas por China”, entre otras cuestiones.

Javier Milei, economista de Argentina y coordinador de la Mesa de Economía de la Fundación Acordar, le explicó a PanAm Post que “justamente es todo lo contrario”. “Gracias a estos organismos como las Naciones Unidas no avanzamos más rápido”, sostuvo.

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Explicó que en 1800 el 85 por ciento del mundo vivía en condiciones de pobreza extrema y ahí es cuando nace el capitalismo.

“Si no hubiese sido por las Naciones Unidas y estas políticas de m(…) estaríamos muchísimo mejor… Si no fuera por esta manga de retrógrados, progresistas y zurdos de m(…)”, alertó.

Para él, un país sale de la pobreza abriendo la economía, reduciendo el sector público a la mínima expresión, no teniendo inflación y no inteviniendo los precios.

“A pesar de estas políticas [de estos organismos internacionales] el capitalismo es tan fuerte que logro todo eso. No es gracias a esas políticas sino a pesar de ellas”, concluyó.

El economista Roberto Cachanosky explica, en la misma vereda que su colega Milei, que el Gobierno jamás crea riqueza. En un articulo publicado en su sitio en enero de este año sostiene que “en el major de los casos el Gobierno le quita a Juan para darle a Pedro”, siempre bajo el supuesto de que la riqueza es un “juego de suma cero”.

“La redistribución (esencia del “paradigma mixto” en el que el capitalista produce lo que el gobierno reparte) no crea riqueza. A lo máximo la estanca, pero no la aumenta. Pretender lo contrario es un oxímoron”, destacó.

Añadió que Argentina es otro ejemplo de país con una alta tasa de redistribucionismo, “y a la vez una tasa creciente de pobreza. El resto de Latinoamérica no está en condiciones demasiado diferentes”, precisó el economista liberal.

Alejandro Demel, economista egresado de la Universidad Federal de Rio de Janeiro en Brasil y que trabaja en el ministerio de economía de Argentina disintió de Milei y aseguró que “la apertura de las fronteras demostró empíricamente que hubo una caída de las producciones nacionales de los países subdesarrollados”.

Para Demel además de aumentar la pobreza, abrir las fronteras trae desindustrialización, porque existen países con costos de producción más bajos, como el caso de China.

“Por tanto, se cierran fábricas y miles de puestos de trabajo, aumentando la pobreza de los países y consecuentemente caídas del PIB”, dijo el economista.

Finalmente, expresó que para los casos de pobreza extrema, lo que se recibe por la vía de la redistribución y los planes de ayuda gubernamental “hace que al menos puedan acceder a lo mínimo, les garantizan las condiciones mínimas para que puedan avanzar”.

América Latina en números

Según datos del Banco Mundial, en 1998 el 36 por ciento de la región vivía por debajo de la línea de pobreza y el 17 por ciento del total vivía en pobreza extrema. Además, 58 por ciento de los pobres vivían en centros urbanos.

Por su parte, explica el Banco Mundial en el informe “Prosperidad Compartida y Erradicación de la Pobreza en América Latina y Caribe”, que entre 1990 y 2009, “en total, 25 millones de personas dejaron de vivir en la pobreza (extrema o moderada), lo que representa una de cada dos personas que salió de la miseria en América Latina y en el Caribe”, continúa.

El otro informe publicado en 2012 el Banco Mundial reveló que en Colombia —uno de los países con mayor movilidad social— el número de personas que salió de la pobreza “prácticamente se duplicó en la última década”.

Entre 1992 y 2008 “América Latina y el Caribe en su totalidad registró un aumento del 50 por ciento en el número de personas que accedieron a la clase media en la última década”.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.