Intentando explicar la bipolaridad política

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2022/06/intentando-explicar-la-bipolaridad.html

Los últimos acontecimientos políticos en materia de elecciones me llevan a renovar reflexiones que ya he tenido en otras oportunidades.

He comprobado que el elector común tiene pensamientos simples y -de alguna manera- de votar con respecto al espectro político que posee a su disposición a la hora de emitir su sufragio.

Sin mayores distinciones del mapa político, el elector medio se divide sencillamente en dos partes: una ‘‘izquierda’’ y otra ‘‘derecha’’.

Las alternativas parecen reducirse simplemente a esas dos, y en un sector de la población que siempre he identificado como un tercio del total de ciudadanos pueden (según fueren las circunstancias) unas veces votar a lo que él considera que son representantes de la ‘‘izquierda’’ y alternativamente en las oportunidades siguientes hacer lo propio por aquellos otros que él interpreta como representante de la ‘‘derecha’’.

Es así como hemos venido observando en los últimos procesos electorales que, varios países de la región que estaban siendo gobernados por partidos políticos que el vulgo normalmente cataloga como de ‘‘derecha’‘ han revertido los recientes resultados electivos hacia partidos que se autodenominan (y que en la creencia popular también se las piensa) como de ‘‘izquierda’’.

Esto es lo que ha ocurrido en los últimos años con Argentina, Perú, Chile y recientemente Colombia, que se suman a la línea iniciada en el continente sudamericano por la Venezuela de Chávez, sin olvidar que en el Caribe todavía permanece la dictadura cubana en pie.

Referidos como de ‘‘derecha’’ quedarían en el continente sudamericano únicamente los casos de Brasil y Uruguay.

Pensando sobre este asunto, recordé la charla mantenida con un amigo hace algunos años atrás, que refiriéndome que si bien había votado en la elección anterior por un gobierno que el vulgo cree de ‘‘derecha’’, frente a una nueva oportunidad electoral cambiaría su voto hacia un postulante que (según ese mismo pensar convencional) estaría enrolado dentro de la línea populista. Y así, efectivamente, lo hizo.

Este episodio me lleva a reflexionar sobre la aparente paradoja en la que una misma persona no tiene ningún inconveniente en votar unas veces a la ‘‘derecha’’ y otras veces a la ‘’izquierda’’.

Cuando le pregunté a aquel amigo por qué iba votar de esa manera y -sobre todo- si esa forma de votar representaba real y fielmente su modo de pensar política, su respuesta me produjo mayor perplejidad que la que me había ocasionado su afirmación anterior.

Y lo que me contestó (y me dio por ‘’explicación’’) fue que -según él- la manera lógica de votar consistía en darle alternativamente ‘’oportunidad’’ electoral a ambos espectros del plano ideológico, y que él no era ni de ‘‘derecha’’ ni ‘’izquierda’’ sino que discurría que lo más »racional» para lograr el ’’equilibrio’’ político, era que se alternaran una y otra fuerza en el poder a modo de »compensarse entre sí», de manera de evitar que la sociedad cayera »en los extremos».

Esta respuesta (que a mí en lo personal me parece un completo disparate aunque en ese momento no se lo dije porque hubiera sido entrar una polémica interminable a las puertas de una elección política objeto de la discusión sino que, fortuitamente en vísperas de tal, el  tema brotó espontáneamente como sucede en tantos círculos sociales) denotó, a mi modo de ver, la explicación más plausible de la razón por la cual en una buena cantidad de países (y en la mayoría de los sudamericanos) una veces la gente vota a la ‘‘derecha’’ y otras a la ‘‘izquierda’’.

No vamos a explayarnos nuevamente respecto del tema ‘‘izquierda-derecha’’. Quien sigue nuestros escritos ya sabe que para nosotros dicha distinción es irrelevante, es difícil precisarla y carece de todo rigor científico político y económico. Por lo que mejor -en nuestra opinión- es desechara y dejarla de lado.

‘‘Derecha-Izquierda’’ es una súper simplificación inadmisible que no explica nada, y que pasa por alto los matices de todo fenómeno social que -como dijo F. A. v. Hayek- siempre se tratan de fenómenos complejos.

Pero más allá de academicismos científicos, lo cierto es que el mapa político mental de una cantidad no menor de electores se divide en esa extrema simplicidad, y unas veces votan a unos y otras a los opuestos con argumentos muy similares o exactamente iguales que los de mi amigo, que podríamos resumir en el argumento de la compensación.

Claro que, esa forma rústica y primitiva de pensar políticamente y de votar en consecuencia es errada. Esas fuerzas opuestas no se ‘’compensan’’, sencillamente parten de supuestos filosóficos -políticos económicos completamente diferentes, y sus acciones por lo tanto no son ‘’complementarias’’ sino conflictivas entre sí. De allí que, sucede lo que ya estamos casi acostumbrados a ver. Cuando asume un gobierno de ‘‘izquierda’‘ se dedica a destruir lo construido por el que le antecedió de ‘‘derecha’‘, y así sucesivamente a medida que se van alternado y sustituyéndose uno a otro en el poder.

Obvio que, de esta manera lejos se está de conseguir aquella fantasiosa estabilidad política con la que se justificaba mi amigo cuando trataba de explicarme porque votaba ‘‘izquierda’’ en unas elecciones y ‘‘derechas’’ en la siguientes, para volver -una y otra vez- a repetir ese círculo vicioso que mi amigo veía como »racional» cuando en realidad era completamente lo contrario.

Todo esto que aquí expongo, y que lo imagino un exponente de inmadurez política, puede ser -con bastante probabilidad- lo que explique estos cambios de signo ideológico entre las preferencias de los sufragantes del país que mencioné líneas arriba. Lo que -a su turno- me estaría indicando que, aquellas personas que tienen ideas precisas e identificadas con líneas de pensamiento político definidas (como podrían ser el liberalismo y el socialismo entendidos ambos en su sentido clásico) son -en realidad- las que pertenecen los 2/3 restantes de la sociedad, y que cuantitativamente (en términos electorales por supuesto) son los menos representativos, a la vez que, no son nunca los que definen una elección política.

Si éste argumento -que aquí estamos esbozando- llegara por ventura a ser correcto, es bastante probable que en muchos de aquellos países donde hoy la ‘‘izquierda’’ ha ganado las elecciones, en una próxima elección la vuelvan a perder en manos de la ‘‘derecha’’ (siempre utilizando estos términos con la reserva del caso, porque volveremos a insistir que para nosotros hablar de ‘‘izquierda’’ y ‘‘derecha’’ no significa absolutamente nada, carece de sentido).

Meramente aludimos a lo que la gente común y corriente tiene en mente cuando se le pide una opinión política, y esta distinción se agudiza aún más todavía cuando se acercan fechas próximas a un acto electoral.

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

La Cumbre de las Américas y la defensa de la democracia

Por Constanza Mazzina. Publicado el 2/06/22 en: https://www.clarin.com/opinion/cumbre-americas-defensa-democracia_0_8E8ePGouYS.html

Reunión preparatoria de la Cumbre de las Américas en la OEA.

La primera Cumbre de las Américas, celebrada en Miami en 1994, durante la presidencia de Bill Clinton, reunía a los jefes de los estados americanos que habían transitado a la democracia de la mano de la tercera ola, con la excepción de Cuba.

En uno de los documentos que surgieron de esa cumbre, la Declaración, los mandatarios se comprometían a preservar y fortalecer la comunidad de democracias de las Américas: “(…) La democracia es el único sistema político que garantiza el respeto de los derechos humanos y el estado de derecho; a la vez, salvaguarda la diversidad cultural, el pluralismo, el respeto de los derechos de las minorías y la paz en y entre las naciones. La democracia se basa, entre otros principios fundamentales, en elecciones libres y transparentes, e incluye el derecho de todos los ciudadanos a participar en el gobierno”.

Hasta el momento se han realizado 8 cumbres de las Américas. Quizás la más recordada sea aquella celebrada en Mar del Plata, Argentina, en el 2005, en la que el entonces presidente venezolano Hugo Chavez sentenció: “Alca, ALCA al carajo”.

Desde entonces, la democracia no se ha fortalecido en la región, al contrario, el deslizamiento autoritario que se ha dado desde adentro de las propias democracias de Venezuela y Nicaragua es un hecho que no puede ser soslayado. Allí, los derechos fundamentales que hacen a la vida democrática han sido olvidados: la libertad de expresión, de reunión, asociación, prensa, entre otras, no existen. Sacrificar estos derechos en el altar electoral supone un problema de definición: reducir la democracia a un proceso electoral amañado nos intima a revisar esta concepción.

En todo caso, los elementos fundantes de la democracia son el respeto por los derechos de los individuos, entendidos como libertades básicas (reunión, opinión, asociación, prensa), los mecanismos de frenos y contrapesos (checks and balances), la temporalidad en el ejercicio del poder y la rotación en cargos públicos y la transparencia y rendición de cuentas (accountability) de los gobernantes.

Si el liberalismo desconfía del poder, de allí su necesaria limitación, el republicanismo se define por oposición al cesarismo. En esta concepción de democracia ningún actor tiene jamás en sus manos todo el poder por un período de tiempo indefinido ni tiene la oportunidad de ejercerlo sin control ni contrapesos. El estado de Derecho es la condición necesaria de este andamiaje y el gobierno (y el gobernante) no puede hacer y deshacer la ley a su antojo, sino que la ley está por encima de aquél.

En contraposición, tanto en Venezuela, Nicaragua y Cuba, estamos frente a regímenes no democráticos que se caracterizan por perseguir, encarcelar o cancelar a la oposición, limitar la libertad de expresión, negar la legitimidad del adversario (incluso por privación ilegítima de la libertad, procesos extrajudiciales y torturas, como muchos organismos internacionales han documentado), erosionar y vaciar las instituciones, negarse a rendir cuentas de sus actos y vapulear las instituciones de rendición de cuentas.

Se creen no solo por encima de la ley, sino que la manipulan a su antojo. Independientemente del origen de esos gobiernos, podemos decir que estamos frente a gobiernos autocráticos.

Cuando decimos “independientemente del origen” es porque sabemos que son dictadores que han llegado al poder mediante la manipulación de procesos electorales y, en muchos casos, continúan realizando elecciones sin competencia, sin transparencia y sin libertad.

Contar votos no es democracia. No hay golpe de estado, pero hay dictadura. Son regímenes que mezclan la autocracia personalista con el autoritarismo de partido, donde la cúpula acumula todo el poder del estado. Negar esta realidad es ser funcional a ellos.

Hoy, las democracias de las Américas tienen la responsabilidad de preservar la vida de aquellos que son perseguidos por pensar distinto, como ocurre hoy mismo en Cuba con Luis Manuel Otero Alcántara y Mikel Castillo. Escudados en la retórica anti-imperialista, se refugian en términos como democracia soberana, nacionales y otros adjetivos que esconden su verdadera naturaleza. Digamos lo que realmente son: son dictaduras. En todo caso, si convocan una contra-cumbre, pongan el título que les corresponde: la cumbre de los dictadores.

Constanza Mazzina es doctora en Ciencias Políticas (UCA), master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE). Fue investigadora de ESEADE, Fundación F. A. von Hayek y UADE. Fue docente de la Universidad del Salvador en grado y postgrado y en el postgrado en desarme y no proliferación de NPSGlobal. Es profesora de ciencia política en la Fundación UADE. Síguela en @CMazzina

Espías y políticos

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 24/5/22 en: https://sotograndedigital.com/2022/05/24/espias-y-politicos-por-carlos-rodriguez-braun/

Carlos Rodríguez Braun

El espionaje es, por definición, una actividad secreta. Sin embargo, hemos asistido en España durante las últimas semanas al insólito espectáculo de que los espías han estado sobre el tapete público, y han sido objeto de debate en el Parlamento, en los medios de comunicación, y en las conversaciones cotidianas de los ciudadanos. Como corresponde a una historia de misterio, algunas cosas sabemos, y otras no.

Sabemos que la tecnología israelí Pegasus, de ciberespionaje, y al parecer solo accesible a compradores oficiales de los Estados, fue utilizada para intervenir los teléfonos móviles de políticos. Supimos primero que esos políticos eran independentistas catalanes, pero después nos enteramos de que fueron espiados la ministra de Defensa, Margarita Robles, y hasta el presidente, Pedro Sánchez.

Supimos que el Centro Nacional de Inteligencia había efectivamente espiado a políticos nacionalistas catalanes, aunque no a todos los que denunciaron esa invasión. Lo hizo con la correspondiente autorización judicial; dicho espionaje parece razonable, dados los desafíos de los independentistas el Estado español. Por fin, supimos que la directora del CNI, Paz Esteban, había sido cesada.

A partir de este punto, hay solo incógnitas y sospechas. ¿Quién pudo espiar sin autorización? Se ha rumoreado que pudo ser el servicio secreto marroquí, o hasta el ruso, pero no hay pruebas. El Gobierno español ha negado tener responsabilidad alguna en el asunto, presentándose, oportunamente, como víctima de “un fallo en la seguridad de las comunicaciones”, según afirmó Sánchez, que presumió de “absoluta transparencia ante la opinión pública”.

La oposición, sin embargo, rechazó sus planteamientos, sobre la base de dos argumentos de cierto peso. Por un lado, no es creíble que el Gobierno no supiera nada de todo esto. Y, por otro lado, nadie del Ejecutivo explicó bien por qué la señora Esteban fue destituida.

Todo indica que su cese fue el precio que ha debido pagar Pedro Sánchez para seguir gobernando, porque necesita el apoyo de los independentistas catalanes. Sin embargo, esta motivación, bastante clara, es algo que, por mucha transparencia que pretenda, Pedro Sánchez no puede reconocer.

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

¿De dónde viene la palabra libertario?

Por Iván Carrino. Publicado el 26/5/2en : https://www.ivancarrino.com/de-donde-viene-la-palabra-libertario/

¿Es lo mismo decir libertario que liberal? ¿Si ése es el caso, por qué el cambio de nombre?

En su famoso artículo acerca de por qué no era conservador, uno de los más famosos economistas de la escuela austriaca, el liberal Friedrich August von Hayek sostenía que:

… quienes en el continente europeo se denominaron liberales propugnaron en su mayoría teorías a las que estos autores [liberales] habrían mostrado su más airada oposición, impulsados más por el deseo de imponer al mundo un cierto patrón político preconcebido que por el de permitir el libre desenvolvimiento de los individuos.

Decía, además, que el uso de la palabra liberal –o “líberal”, en inglés- “sólo sirve para provocar confusión si previamente no se han hecho todo género de salvedades, siendo por lo general un lastre para quien la emplea.”

Por último, ya contaba que una de las alternativas, que a él mucho no lo convencía era reemplazar la palabra liberal por “libertario”.

Este artículo fue escrito en el año 1959, pero el debate era un poco previo.

¿Qué es lo que venía ocurriendo en Europa y Estados Unidos con los liberales? En pocas palabras, que la palabra liberal, que en su momento había sido usada para describir a los defensores de una economía de mercado, la división de poderes y los derechos individuales, había sido totalmente apropiada por los miembros de partidos como el demócrata.

Por si es necesaria la aclaración, los demócratas están a favor de más poder para el gobierno, y una economía mucho más intervenida y regulada, algo antitético con el verdadero liberalismo.

De acuerdo con una investigación de Jeffrey Tucker, publicada en la Foundation for Economic Education, autores como Hayek, Ayn Rand o Ludwig von Mises, quienes en la década del 40-50 defendían las ideas de la libertad podrían haberse autodenominado liberales, pero eso no era posible puesto que durante los años ’30 “dicha palabra había sido completamente secuestrada para significar lo opuesto”.

Un filósofo y autor de la época, de nombre Max Forrester Eastman, quien había sido un militante socialista pero que después de ser testigo de las purgas estalinistas en la Unión Soviética se volvió un acérrimo defensor del liberalismo, escribió un artículo en 1953 titulado: ¿Cómo debemos llamarnos?

La pregunta surgía por el hecho de que la “buena palabra” liberal, “estaba resbalándose hacia el otro lado”

Para Eastman,

En lugar de significar una mentalidad abierta hacia la diversidad individual y una disposición a frenar la interferencia autoritaria con ella, “liberal”, cuando no se modifica con un adjetivo hábilmente elegido, ahora significa casi lo mismo que Izquierda. Enfáticamente, no significa estar en guardia contra la propagación de ideas colectivistas y contra la interferencia del estado en una economía de libre mercado.

Por este motivo, Eastman sostenía que había que elegir otra palabra. En su momento, le pareció una buena idea utilizar “liberal conservador”, ideada por el economista alemán William Ropke, ya que eso mostraría la preferencia por la libertad, pero también el rechazo del rumbo que el mundo estaba tomando en materia económica y política.

Dicho término, sin embargo, no prendió.

Para Tucker, el primero que tiró la idea de usar la palabra libertario fue el historiador norteamericano Dean Russel. En un artículo titulado ¿Quién es un libertario?, publicado en 1955, Russel se lamentaba de que:

La mayoría de los que estamos a favor de la libertad individual con responsabilidad personal no hemos podido ponernos de acuerdo sobre un nombre generalmente aceptable para nosotros y nuestra filosofía de la libertad.

Russel decía que la palabra conservador no era conveniente, porque describía a muchos cuyo criterio para aprobar una institución en particular era más la edad que el valor real de la misma. También rechazaba usar la palabra liberal, porque, como vimos antes, estaba “corrompida” por la izquierda.

Así las cosas, hizo una propuesta concreta: que los que amamos la libertad adoptemos un nuevo y “honorable término”: libertario (o, en inglés, libertarian).

A continuación, Russel describía las características generales de un libertario, todas las cuales aplican perfectamente a lo que denominaríamos también un liberal:

1. El libertario está en contra del autoritarismo

2. El rol del estado para el libertario es la seguridad de la gente

3. El libertario cree que cada persona es dueña de su destino, y que si toma buenas decisiones, entonces merece disfrutar los beneficios que de ahí se deriven, mientras que si no lo hace, no tiene derecho de pedirle rescate el gobierno.

4. El libertario defiende la total igualdad ante la ley.

5. Reconoce y respeta el derecho de toda persona a usar y disponer de su propiedad privada.

6. El libertario considera que la mejor forma de satisfacer las necesidades de la gente es a través de un mercado libre y competitivo.

7. Favorece un gobierno limitado y con división de poderes.

8. El libertario cree que la mejor forma de que los individuos alcancen sus deseos y objetivos particulares es que nadie pueda forzarlos a adopta puntos de vista o modos de vida ajenos.

9. El libertario no aboga por la violencia contra el gobierno, pero sí se compromete a explicar por qué dicho gobierno debe cambiarse.

10. Por último, el libertario busca la paz entre los vecinos dentro y fuera de las fronteras.

Estos diez puntos hacen concluir a Tucker, y yo coincido con él, en que libertario es simplemente una nueva forma de llamar a los liberales de siempre, dada la dificultad de utilizar ese término en el mundo angloparlante de la década del 50 del siglo XX.

Otro distinguido liberal, Frank Chodorov concluyó en 1956 que

“La etiqueta del envase ahora dice libertario, pero el contenido no es nada nuevo. Es lo que, en el siglo XIX, y hasta el tiempo de Franklin Delano Roosevelt, se llamó liberalismo”

Tres años más tarde Hayek mencionaba al pasar esta discusión. Y más de medio siglo después vemos cómo el término “Libertarian”, que se traduce libertario, quedó totalmente instalado. Y si bien hoy autodefinirse libertario, en el mundo hispanoparlante, puede querer decir cosas distintas, dependiendo de quién y cómo use la palabra, lo cierto es que en su origen, se trató nada más que de un sinónimo para la palabra Liberal.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

Cumbre de las Américas: el debate sobre la democracia y los derechos humanos de cara a la cita continental

Por Constanza Mazzina. Publicado el 28/05/22 en: https://www.infobae.com/def/2022/05/28/cumbre-de-las-americas-el-debate-sobre-la-democracia-y-los-derechos-humanos-de-cara-a-la-cita-continental/

El próximo encuentro entre los líderes del continente, que tendrá lugar en Los Ángeles del 6 al 10 de junio, no contará con la presencia de los presidentes de Cuba, Nicaragua y Venezuela, excluidos por el anfitrión Joe Biden. Esa decisión abre el debate sobre el pluralismo y la democracia en la región

La cumbre ya ha generado controversias entre el gobierno de Estados Unidos y aquellos mandatarios que defienden la presencia de Cuba, Venezuela y Nicaragua. (Archivo DEF)

La primera Cumbre de las Américas tuvo lugar en Miami en diciembre de 1994. Bajo la presidencia de Bill Clinton, los 59 mandatarios convinieron en declarar que “por primera vez en la historia, las Américas son una comunidad de sociedades democráticas” y reafirmaron el compromiso de “preservar y fortalecer nuestros sistemas democráticos en beneficio de todos los pueblos del hemisferio”. En el documento final, los presidentes señalaron: “A través de los organismos competentes de la Organización de Estados Americanos (OEA), trabajaremos en favor del fortalecimiento de las instituciones democráticas y de la promoción y defensa de los regímenes democráticos constitucionales”.

El tiempo pasó, y, sin embargo, las Cumbres siguieron adelante, incluso en contextos de gran tensión, como fue el de la cita en Mar del Plata en el año 2005. La novena cumbre, que tendrá lugar en Los Ángeles el mes próximo, ya ha generado controversias entre el gobierno de EE. UU. y aquellos mandatarios que defienden la presencia de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Salieron en la defensa de la presencia de estos últimos tres países los gobiernos de Bolivia, México y Honduras, a quienes se ha sumado Chile. Este último lo hizo a través de su canciller Antonia Urrejola, quien afirmó que está a favor de que Cuba, Nicaragua y Venezuela participen en la Cumbre de las Américas y agregó que, en los últimos años, “la exclusión no ha dado resultados en materia de derechos humanos”.

La canciller Antonia Urrejola afirmó que está a favor de que Cuba, Nicaragua y Venezuela participen en la Cumbre de las Américas y agregó que, en los últimos años, “la exclusión no ha dado resultados en materia de derechos humanos”. (Archivo DEF)La canciller Antonia Urrejola afirmó que está a favor de que Cuba, Nicaragua y Venezuela participen en la Cumbre de las Américas y agregó que, en los últimos años, “la exclusión no ha dado resultados en materia de derechos humanos”. (Archivo DEF)

Ahora bien, cabría preguntarse si los líderes que reclaman la participación de Cuba, Venezuela y Nicaragua no están utilizando el manto de la democracia para amparar formas de gobierno que recurren a una represión legalizada de cualquier disidencia. Incluso hacen gala de su desprecio por el orden liberal y, a menudo, insisten en la validez de sus propios sistemas como tipos de gobierno democrático; y hasta inventan términos para describir su variante especial, tales como “democracia soberana” o “democracia revolucionaria”. El antiimperialismo norteamericano les sirve de concepto legitimador de sus caprichos.

MÉXICO: LA VISIÓN SESGADA DE AMLO

En recientes declaraciones, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador manifestó: “¿Quiénes somos nosotros para llamar ‘matones, torturadores, represores’ a unos y no a otros? Si aquí ya nos consideramos jueces supremos, ¿con qué derecho nosotros vamos a decidir sobre los demás?”. Y añadió: “Nadie puede juzgar como ‘matones’ y ‘torturadores’ a Maduro, Ortega y Díaz Canel”. López Obrador parece desconocer que existen probados documentos, informes, declaraciones y testimonios que registran las violaciones a los derechos humanos cometidas por aquellos, tanto de organismos internacionales como de organizaciones de la sociedad civil en Venezuela, Nicaragua y Cuba. Es hora de que los presidentes democráticos de la región abandonen su política del doble rasero con las dictaduras.

Al mismo tiempo, el mandatario mexicano expresó: “Cuba se debería declarar como patrimonio de la humanidad, por su arrogancia de ser libre y su resistencia heroica”. Habría que aclarar que la resistencia heroica la hacen quienes levantan su voz contra la dictadura. Por ejemplo, los manifestantes del #11JCuba, miles de ellos detenidos, incluidos menores de edad, y decenas juzgados con condenas ejemplificantes. En ese sentido, el exfiscal cubano Raucel Ocaña, en proceso de asilo político en Suiza, dijo al Observatorio Cubano de Derechos Humanos que “las sentencias contra los manifestantes del #11JCuba fueron elaboradas por el Partido Comunista antes de comenzar el juicio”. Niños menores de edad que se manifestaron fueron condenados a prisión. Manifestantes que transmitieron en directo las protestas, como Yoan de la Cruz, recibieron prisión domiciliaria, porque la libertad de expresión en Cuba no es un derecho humano, sino un delito.

En recientes declaraciones, AMLO manifestó "nadie puede juzgar como matones y torturadores a Maduro, Ortega y Díaz Canel". (Archivo DEF)En recientes declaraciones, AMLO manifestó «nadie puede juzgar como matones y torturadores a Maduro, Ortega y Díaz Canel». (Archivo DEF)

CUBA: CRIMINALIZACIÓN DE LA PROTESTA

El periodismo independiente es acosado permanentemente por los organismos de seguridad del Estado. Muchos disidentes dieron su vida por la libertad, como Oswaldo Payá, quien murió en circunstancias sospechosas, y había sido el fundador del Proyecto Varela. Han sido numerosas las denuncias dentro y fuera de Cuba sobre muertes, desapariciones y detenciones políticas de aquellos que no se someten a la voluntad del gobierno. El proyecto “Verdad y Memoria”, de la organización Archivo Cuba, documenta los casos de víctimas del gobierno de casi seis décadas en el poder. María Werlau, su directora, sostuvo que “es imposible saber cuántas personas han muerto en prisión”. Para el año 2015, el grupo tenía documentadas 7062 muertes y desapariciones “atribuidas al régimen castrista” desde 1959. Sus registros indicaban que 3116 habían sido ejecuciones por fusilamiento. También 1166 ejecuciones extrajudiciales, 123 desapariciones, 315 muertes por negligencia médica y 146 suicidios por causas políticas. En 2021 se reportaron 83 muertes atribuidas al Estado cubano.

El domingo 15 de mayo, diez meses después de las masivas protestas antigubernamentales, el Parlamento cubano aprobó por “unanimidad” un nuevo Código Penal que trata de evitar la repetición de las protestas, al criminalizarlas. El objetivo último es preservar el actual régimen socialista. El nuevo Código Penal tipifica como “delitos” los “hechos más graves y lesivos para la sociedad” y protege “los intereses del Estado y del pueblo”, sostuvo el presidente del Tribunal Supremo cubano, Rubén Remigio Ferro. El Estado se ubica por encima de los derechos del individuo para terminar negando esos mismos derechos. Entonces, ¿dónde está la solidaridad de los gobiernos de la región? ¿Por qué continúan burlándose de las víctimas de regímenes como el cubano? Como presidentes democráticamente electos, los demás gobiernos no pueden desconocer abiertamente la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pues desvirtuar el significado de las palabras no cambia los hechos.

El domingo 15 de mayo, diez meses después de las masivas propuestas gubernamentales, el parlamento cubano aprobó por unanimidad un nuevo código penal que trata de evitar la repetición de las protestas al criminalizarlas. (Archivo DEF)El domingo 15 de mayo, diez meses después de las masivas propuestas gubernamentales, el parlamento cubano aprobó por unanimidad un nuevo código penal que trata de evitar la repetición de las protestas al criminalizarlas. (Archivo DEF)

REPRESIÓN Y HOSTIGAMIENTO EN NICARAGUA Y VENEZUELA

El presidente de Bolivia, Luis Arce, escribió en Twitter: “De persistir la exclusión de pueblos hermanos, no participaré de la misma”. Además, recalcó que Bolivia “cimienta sus relaciones internacionales en la ‘Diplomacia de los Pueblos’, con inclusión, solidaridad, complementariedad, respeto a la soberanía, autodeterminación y construcción colectiva de la cultura del diálogo y la paz”.

Por su parte, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) reclamó que participen de la IX Cumbre de las Américas “todos los países del hemisferio, de modo abierto e inclusivo, bajo el objetivo unificador de concertar acciones conjuntas (…) y que todas las voces del hemisferio dialoguen y sean escuchadas”. Al no denunciar a los regímenes que cotidianamente violan los derechos humanos de los ciudadanos latinoamericanos, la CELAC abandona a quienes hoy verdaderamente piden ser escuchados y convalida el statu quo de las dictaduras.

En Nicaragua, el número de opositores detenidos -en su mayoría, en el marco de la crisis del 2008- aumentó a 181 en marzo de este año. (Archivo DEF)En Nicaragua, el número de opositores detenidos -en su mayoría, en el marco de la crisis del 2008- aumentó a 181 en marzo de este año. (Archivo DEF)

Esos regímenes no son pluralistas, ya que no dialogan. Desde 2014, varias organizaciones de derechos humanos han documentado graves casos de tortura contra quienes se encontraban detenidos arbitrariamente en sedes del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), en Venezuela. Por su parte, la alta comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, expresó su preocupación por “la estigmatización, la criminalización y las amenazas contra las voces disidentes, sobre todo hacia la sociedad civil, los medios de comunicación y miembros de la oposición” en Venezuela.

En Nicaragua, el número de opositores detenidos, en su mayoría en el marco de la crisis de 2018, aumentó a 181 hasta marzo de este año, según informa el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas de Nicaragua, cuyos datos son avalados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). En Cuba, tras las protestas del 11 de julio de 2021, el gobierno reprimió con brutalidad y dejó como saldo 1395 detenidos, de los cuales 728 siguen presos, según el último recuento de la ONG Cubalex.

Para la autora del artículo, la presidencia de la CELAC, hoy en manos de Argentina, "debería tomar nota de la situación, porque negar la realidad de estos países es ser cómplice de las dictaduras". (Archivo DEF)Para la autora del artículo, la presidencia de la CELAC, hoy en manos de Argentina, «debería tomar nota de la situación, porque negar la realidad de estos países es ser cómplice de las dictaduras». (Archivo DEF)

PLURALISMO VERSUS AUTOCRACIA

La defensa del pluralismo debe ser consistente. Pluralismo significa distintas voces. Estos regímenes autoritarios no permiten la expresión de otras voces más que la del oficialismo, y el que expresa una opinión diferente es censurado, perseguido, arrestado, torturado u obligado a exiliarse. Entonces, ¿de qué pluralismo hablamos? Venezuela y Nicaragua representan un fracaso del sistema regional para dar amparo y respuesta a las turbulencias democráticas, y evitar el avance del autoritarismo. El lento y perpetuo deslizamiento desde la democracia hacia la autocracia que se ha dado en estos países debe alertarnos del peligro que representan y es una demostración de que no hemos sabido construir salvaguardas legales e institucionales que eviten la debacle final.

La presidencia pro tempore de la CELAC, hoy en manos de la Argentina, debe tomar nota de esta situación. Negar la realidad de estos países, desoír las voces de quienes reclaman por sus derechos y callar ante los atropellos es ser cómplice de las dictaduras. Al igual que Archivo Cuba y tantos otros que alzan su voz contra las dictaduras, debemos abogar por la libertad y promover la transición pacífica de estos países autoritarios a la democracia.

Constanza Mazzina es doctora en Ciencias Políticas (UCA), master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE). Fue investigadora de ESEADE, Fundación F. A. von Hayek y UADE. Fue docente de la Universidad del Salvador en grado y postgrado y en el postgrado en desarme y no proliferación de NPSGlobal. Es profesora de ciencia política en la Fundación UADE. Síguela en @CMazzina

Lecciones sobre guerras y márgenes

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 14/5/22 en: https://www.larazon.es/opinion/20220515/che6m7fzjrf2jg22ajy4zh6wwq.html

FOTO: MARTA FERNÁNDEZ JARA  EUROPA PRESS

Ante la propuesta del PP de bajar los impuestos, «El País» se opuso: «choca con las necesidades de una economía de guerra, cuando más necesario es disponer de recursos públicos. Con una presión fiscal por debajo de la media de la UE y en una situación de deuda y déficit preocupantes, España no tiene margen para bajar impuestos». Como si los ciudadanos no tuvieran necesidad de disponer de sus recursos privados, o como si la mayor fiscalidad europea –bastante dudosa, por cierto– fuera argumento suficiente para crujir aún más a la gente, y como si el único margen que aquí contara fuera el de los gobernantes, no el de sus súbditos.

Una reciente encuesta de NC Report para LA RAZÓN arrojó resultados reveladores sobre la cuestión. Ante la pregunta: «¿habría que bajar los impuestos?», el 97,4 % de los votantes del PP contestó que sí, como el 92,3 % de los votantes de Vox. También apoyan la iniciativa el 78,9 % de los votantes de Ciudadanos. Normal, dirá usted. Pero, atención, el 61,2 % de los votantes del PSOE defienden la propuesta de Núñez Feijóo, y solo el 30,6 % la rechaza. En suma, pues, el único partido cuyos votantes en su mayoría impugnan los menores impuestos es Podemos, e incluso el 25 % de los votantes del partido ultraizquierdista los aplauden.

Volviendo a «El País» aleccionador, Andreu Missé escribió: «Hablar de subir o bajar los impuestos es una simplificación excesiva. En España hay un verdadero boquete fiscal porque no pagan debidamente los que más ganan, lo que se traduce en más carga fiscal para trabajadores, autónomos y la mayoría de empresarios». Nótese la alacridad con la que enlaza el razonamiento, como si la presión fiscal que padece la mayoría del pueblo no fuera responsabilidad del poder político que ordena la tributación sino solo de unos malvados evasores. De ahí a echarle la culpa a la banca hay un paso, y lo da, sin simplificar, claro.

Por fin, otras lecciones progresistas son solapar Estado y sociedad, y presumir de seriedad. Sentencia Missé: «Los ciudadanos saben que mejores servicios públicos implican más ingresos fiscales. No se puede hablar seriamente de una cosa sin la otra». Con toda seriedad, olvidó que los ciudadanos, como hemos visto, saben seriamente lo que quieren: pagar menos impuestos.

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

Libertad dibujada

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 11/5/22 en: https://www.larazon.es/opinion/20220511/nppfpzkatfbajo4h6xmixfz7uy.html


Los grandes viñetistas, con sus aciertos y sus errores, nos ayudan a entender la libertad. Uno de los grandes es El Roto, que dibujó en «El País», bajo el título de «Hipocresía», a un hombre que, tras cortar un árbol, le coloca al tocón una corona de flores. Como si cortar árboles fuera liquidarlos para siempre.

Una joven come un plato de excrementos, y proclama: «¡Es chocolate, lo dice la publicidad!». Como si la gente fuera imbécil. Aparece una abeja con el texto: «Inversiones. Tienes que parecer que inviertes, mientras succionas». Como si invertir fuera solo aprovecharse. Declara un trabajador ante una máquina: «Fabricamos los robots que nos sustituirán». Pero si la tecnología creara paro, habría desaparecido el empleo.

Una trabajadora en la entrada de un túnel dice: «Es un túnel sin salida, lo diseñó un ingeniero neoliberal». Como si cientos de millones de trabajadores no hubieran prosperado gracias a la libertad, y como si el antiliberalismo tuviera alguna salida. Una mujer de un país del Tercer Mundo afirma: «La ayuda alimentaria que nos traen la fabrican con la harina que se llevan», como si no hubiera comercio beneficioso para todas las partes. Desde el campanario de una iglesia, una figura grita: «¡El Papa ha dicho que el capitalismo es malo! ¿Y ahora qué va a pasar?». Como si la Iglesia hubiese dicho alguna vez que el comunismo es bueno. Hablando de comunismo, un señor mayor mira severamente a un chico que parece un muñeco y que tiene clavadas en la cabeza hoces y martillos. Y el señor dice: «¡El niño trae otra vez piojos de la guardería!». Acierta ahí El Roto doblemente, por el sesgo antiliberal de la enseñanza y porque esas ideas son poco recomendables.

Por cierto, «El País» ha incorporado un nuevo dibujante, Riki Blanco. En una de sus viñetas, un hombre abraza al cerdito de su hucha y dice: «Nuestra preocupación es el bienestar animal». Como si ahorrar para las personas fuera algo malo e inconfesable. Se ve un burro engañado por una lejana y enorme zanahoria, con este texto: «El capitalismo promete zanahorias tan grandes que no se pueden morder. Por suerte están tan lejos que son inalcanzables». Eso es exactamente lo que hace el socialismo, y lo ha probado durante más de un siglo: promete paraísos inalcanzables, e impone esclavitud y miseria.

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

Capitalismo = anticapitalismo

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 26/4/22 en:

Y así sigue, toda esta tinta del calamar, que igual consigue que creamos que realmente daban lo mismo Estados Unidos que Rusia

Durante mucho tiempo, y por increíble que parezca, los anticapitalistas aseguraron que su sistema era mejor que el capitalismo. Así lo proclamaron los fascistas y los nacionalsocialistas y, de manera mucho más extendida y perdurable, los socialistas y los comunistas. El carácter servil, empobrecedor y criminal de las diversas variantes del socialismo llevó a sus defensores a cambiar su reivindicación, porque pasaron a sostener que, en realidad, capitalismo y anticapitalismo son prácticamente la misma cosa.

Lógicamente, la única forma de argumentar semejante despropósito es engañar o engañarse. De los muchos ejemplos que pone Paul Hollander en su notable libro, «Los peregrinos políticos», el más luminoso que recuerdo es el caso de un intelectual norteamericano, que, cuando ya no se podía negar el genocidio comunista, proclamó: «Sí, es verdad, en el socialismo hay campos de concentración, pero en el capitalismo…¡hay fábricas!».

Lo recordé al leer en «El País» al escritor y filósofo Santiago Alba Rico, que repetía el viejo mantra progresista, equiparando socialismo y capitalismo: «estos dos proyectos se disputaron el siglo XX con desigual fortuna, pero con resultados parecidos: despilfarro de recursos, desprecio por los límites de la Tierra, consideración de los humanos como puros medios de reproducción». Por tanto, según este distinguido intelectual, la historia contemporánea sería como el tango «Cambalache», en donde Enrique Santos Discépolo escribió, precisamente sobre el siglo XX: «todo es igual, nada es mejor».

Claro, quien cree semejante dislate es capaz de creer cualquier cosa, por ejemplo, otra venerable excusa estriba en alegar que, si el comunismo es malo, es porque en realidad no fue socialismo sino capitalismo: «el estalinismo era un capitalismo a pedales, trabajoso y represivo, mientras que el capitalismo, y más en su versión tecnológica, es un turboestalinismo, automático y libertario».

Y así sigue, toda esta tinta del calamar, que igual consigue que creamos que realmente daban lo mismo Estados Unidos que Rusia, o una Alemania que la otra, o que da lo mismo Corea del Norte que Corea del Sur, o que, si los cubanos pueden ser libres y pueden prosperar en Miami, pero no en La Habana, es por una lamentable casualidad. Ya lo sabe usted, la represión, los millones de muertos, la dictadura, la contaminación, la alienación, etc., están repartidas por mitades, porque socialismo y capitalismo tuvieron «resultados parecidos».

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

La mancha de sangre más grande de América

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 16/4/2en: https://www.infobae.com/opinion/2022/04/16/la-mancha-de-sangre-mas-grande-de-america/

En medio de la pandemia los datos que llegan sobre Cuba son más escalofriantes que nunca. La miseria, el hambre, la escasez de medicamentos, la ausencia de higiene básica y las muertes generan espanto

Fidel Castro

En vista de la actitud criminal de muchos cómplices de la isla-cárcel cubana, lo primero es abrir con un pensamiento clave de mi primo el Che Guevara (su abuela materna -Ana Lynch- era hermana de mi abuela paterna) expresado públicamente en 1967 en su mensaje a la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América latina: “El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así, un pueblo sin odio no puede triunfar”.

Antes que eso su jefe Fidel Castro había manifestado en 1962 en su Segunda Declaración de La Habana que “Los intereses de la humanidad reclamaban el cese de la anarquía en la producción, el derroche, las crisis económicas y las guerras de rapiña propias del sistema capitalista. Las crecientes necesidades del género humano y la posibilidad de satisfacerlas, exigían el desarrollo planificado de la economía”. Luego precisó en las escalinatas de la Universidad de La Habana, en 1968 en su discurso titulado Ofensiva Revolucionaria que “El capitalismo hay que arrancarlo de raíz […] Hay que decir con toda claridad, hay que decir que no tendrán porvenir en este país ni el comercio, el trabajo por cuenta propia ni las industria privada”.

Es de gran importancia prestar debida atención a lo escrito en el libro de Jorge Masetti, quien creció en Cuba (hijo de Ricardo, fundador de Prensa Latina y amigo del Che Guevara) y agente de los servicios de espionaje cubanos en varios países latinoamericanos al efecto de preparar el terreno para la revolución comunista. El libro se titula El furor y el delirio. Itinerario de un hijo de la revolución cubana donde se lee: “Me percaté que […] la revolución había sido una estafa […] caigo en la cuenta de que la revolución ha sido un pretexto para cometer las peores atrocidades […] Nos escudábamos en la meta de la búsqueda de hacer el bien a la humanidad, meta que era una falacia”. También en sus intentos en otros países concluye: “Hoy puedo afirmar que por suerte no obtuvimos la victoria porque de haber sido así, teniendo en cuenta nuestra formación y grado de dependencia con Cuba, hubiéramos ahogado el continente en una barbarie generalizada”.

Como se ha apuntado en repetidas ocasiones, la propiedad privada constituye un derecho clave a los efectos de aprovechar del mejor modo los escasos recursos. En un mercado libre quienes atienden del mejor modo a sus semejantes obtienen ganancias y quienes yerran incurren en quebrantos, lo cual se da de bruces con empresarios prebendarios que aliados al poder de turno obtienen privilegios con lo que explotan miserablemente a sus semejantes. Como también se ha señalado es por esto que Marx y Engels en el Manifiesto Comunista han subrayado que toda su propuesta puede ser condensada en la abolición de la propiedad.

Por su parte Ludwig von Mises ha demostrado en 1920 como sin propiedad privada no hay precios (que precisamente surgen como consecuencia de transacciones de derechos de propiedad), si se elimina este derecho no hay posibilidad alguna de contabilidad, de evaluación de proyectos ni de cálculo económico en general puesto que no se sabe que es y que no es rentable. Y sin llegar a este extremo, en la medida en que los aparatos estatales intervienen en los precios, en esa medida, se distorsionan esos indicadores con el consiguiente despilfarro de recursos, lo cual, a su vez, reduce salarios e ingresos en términos reales puesto que las tasas de capitalización constituyen el único factor que permite elevar el nivel de vida.

Entonces, independientemente de las matanzas, las torturas y las persecuciones que inexorablemente imponen los regímenes totalitarios, debe destacarse el grave problema técnico que necesariamente conduce a la miseria y a la pobreza extrema, en este último caso no solo en los sistemas totalitarios sino en los estatistas de todo color y por los mismos motivos de desatino económico que perjudican a todos pero muy especialmente a los más necesitados y vulnerables.

Como se ha subrayado una y otra vez, Cuba, a pesar de las barrabasadas inauditas de Batista, debido a la inercia de otras épocas, era la nación de mayor ingreso per cápita de Latinoamérica; eran sobresalientes en el mundo de las industrias del azúcar, refinerías de petróleo, cerveceras, plantas de minerales, licores de prestigio internacional. Tenía televisores, radios y refrigeradores en relación a la población igual que en Estados Unidos, líneas férreas de gran confort y extensión, hospitales, universidades, teatros y periódicos de gran nivel, asociaciones científicas y culturales de renombre, fábricas de acero, alimentos, turbinas, porcelanas y textiles.

El contragolpe a Batista estaba plenamente justificado frente a los golpes que asentaba al sistema republicano pero resulta que el remedio fue mucho peor que la enfermedad con la instalación del comunismo. Por supuesto que no se justifica el haber trocado al déspota por una tiranía horrorosa en base a promesas falsas y patrañas de diverso calibre. Recordemos que en la revista cubana Bohemia, el 26 de julio de 1957 se publicó “el Manifiesto de la Sierra” que consistía en las declaraciones de Fidel Castro que prometió restaurar la Constitución de 1940, convocar a elecciones libres, democráticas y multipartidarias en seis meses y total libertad de prensa. También el 13 de enero de 1959 en declaraciones a la prensa local e internacional manifestó Fidel Castro: “Sé que están preocupados de si somos comunistas. Quiero que quede bien claro, no somos comunistas”.

De todos modos si se condenara todo contragolpe habría que condenar, por ejemplo, todas las revoluciones independentistas del siglo XIX en América del Sur contra los atropellos de la corona española y, en el siglo anterior, la estadounidense contra los abusos de Jorge III y tantos otros casos de tiranías insoportables, incluso la lucha aliada contra Hitler.

Por otro lado, es increíble que todavía pululan desfachatados que dicen que por lo menos hay buena educación y servicios adecuados de salud. Antes hemos aludido a este tema pero en vista de nuevos rebrotes se hace necesario reiterarlo. Respecto a lo primero es suficiente señalar la contradicción en los términos de hablar de educación donde prima el adoctrinamiento y la censura, además de tener que escribir en lápiz para que la próxima camada pueda borrar y usar el mismo papel debido a la escasez de ese material. El alfabetismo no consiste sólo en saber leer y escribir, radica antes que nada en la libertad de pensamiento y de acción. Fidel Castro, en su discurso en las escalinatas de la Facultad de Derecho (¡nada menos!) de la Universidad de Buenos Aires el 26 de mayo de 2003 aclaró lo que significa para su régimen la educación en cuanto a la colonización de las mentes a través del comunismo: “Una revolución educacional bien profunda”(sic). En cuanto a la salud, es suficiente consultar los múltiples escritos de la neurocirujana cubana Hilda Molina para percatarse de las pocilgas que son los hospitales y solo mantenido un reducto para los miembros de la banda gobernante y extranjeros amigos a los efectos de adornar la vidriera.

Los totalitarios consideran que manejando a su antojo vidas y haciendas ajenas pueden fabricar un “hombre nuevo”. Son unos hipócritas que habitualmente viven en el lujo consecuencia de la expropiación al fruto del trabajo ajeno y se arrogan la facultad de dictaminar cómo deben vivir los súbditos. La revista Forbes publicó que Fidel Castro figuraba entre los hombres más ricos del planeta.

Específicamente las obras de mayor calado respecto al caso cubano son las de Carlos Alberto Montener, Armado Valladares, Huber Matos, Guillermo Infante Cabrera, Loris Zanatta, Hilda Molina y Guillermo Martínez Márquez. Y en general respecto al totalitarismo se destacaEl libro negro del comunismo. Crímenes, terror y represión de Séphane Courtois, Nicolas Werth, Jean-Louis Pané, Andrzej Packowski, Karol Bartosek y Jean-Louis Margolin consignan los asesinatos de cien millones de personas desde 1917 a 1997 por los regímenes comunistas de la Unión Soviética, China, Vietnam, Corea del Norte, Camboya, Europa Oriental, África y Cuba, es decir a razón de más de un millón de masacrados por año durante 80 años.

Es un insulto a la inteligencia que en aquellos contextos autoritarios se declame que el arrancarle recursos a unos para entregárselos a otros es una muestra de “solidaridad”, lo cual además constituye un agravio a esa noción y a la misma idea de caridad donde nunca está presente el uso de la fuerza.

Solo durante el año pasado se han detenido a casi dos mil personas, la mayoría perteneciente a las Damas de Blanco y durante el año que corre ha habido muchas más detenciones en las recientes manifestaciones de valientes insurrecciones a partir del 11 de julio pasado en un contexto siempre de amordazamiento a la prensa con un partido único. Como el sistema comunista no es capaz de producir nada eficientemente (¡ni azúcar!), Cuba primero se financiaba con el producto del saqueo en gran escala a los súbditos de la URSS y luego por el petróleo venezolano y las privaciones de ese pueblo. Ahora que el chavismo está agonizando, los sátrapas cubanos se encuentran en mayores dificultades pero confían en la imbecilidad de algunos vecinos del continente.

Todas las personas con algún sentido de dignidad se entristecen frente a esta infamia porque no olvidan los alaridos de dolor de los presos atestados en mazmorras y las miserias espantosas por las que atraviesan los cubanos cotidianamente, en cuyo contexto aparecen turistas que disfrutan playas y otros privilegios como contrapartida de sus financiaciones a los carceleros.

Conozco de cerca aquellos estropicios norteamericanos (más bien antinorteamericanas) que dan la espalda a la extraordinaria tradición de libertad de su propio pueblo y se creen con cierta gracia al alabar al ex barbudo de la isla cubana, a su hermano o al actual carcelero, diciendo que admiran la igualdad que impera y el amor que prima en el pueblo, mientras los que declaman se alimentan, se visten y se atienden en Estados Unidos.

También están los llamados empresarios sedientos de hacer negocios con el aparato estatal sin importarles el sufrimiento y el padecimiento ajeno que se multiplica cada vez que los mandones reciben financiamiento. Y, por último, los tilingos de siempre que apoyan movimientos socialistas mientras tienen a buen resguardo sus cuentas bancarias en lugares civilizados.

Sin duda que siguen los tontos útiles que festejan ruidosamente todos los zarpazos del Leviatán aunque, en definitiva, son perjudicados por el sistema que apoyan y algunos autodenominados cristianos que traicionan abiertamente los mandamientos de no robar y no codiciar los bienes ajenos sin entender en lo más mínimo los pilares de la sociedad abierta, de la responsabilidad individual, el respeto recíproco ni la moral.

Como hemos puntualizado, es inconcebible pero cierto que la isla-cárcel cubana se ha mantenido por más de sesenta años bajo las garras y fauces criminales de los sátrapas castristas. Este clima bochornoso y nauseabundo parte el corazón de cualquier persona normal, pero todavía hay cretinos que alaban el régimen totalitario, organizaciones internacionales que aceptan que las integren representaciones de los antedichos asesinos seriales en el contexto de los balseros que cruzan el mar en busca de libertad, asumiendo los tremendos riesgos de los fusileros de la isla, los tiburones o el naufragio.

Es del caso repasar lo escrito por José Martí en una de sus estadías en Estados Unidos: “Estoy en un país donde todos aparecen como amos de sí mismos. Uno puede respirar libremente, aquí la libertad es el fundamento, el escudo y la esencia de la vida”.

Hoy en medio de la pandemia resultan más escalofriantes que nunca los datos y las informaciones que llegan de Cuba donde la miseria, el hambre, la escasez de medicamentos elementales, la ausencia de higiene básica y las muertes hacen que cualquier persona normal quede espantada frente a este tétrico cuadro de situación. Es de desear que nuestros hermanos cubanos pronto puedan liberarse de esa espantosa isla-cárcel y formar parte de una sociedad libre. Desgraciadamente hay varias manchas de sangre en América como Venezuela, Nicaragua y también Haití que con 20 gobiernos en 35 años sigue la línea totalitaria y algunos imitadores latinoamericanos que pretenden lo propio…pero nada como Cuba.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

El “cripto verso” es imparable, pero todavía incipiente

or Alejandro A. Tagliavini: Publicado el 27/4/22 en: https://alejandrotagliavini.com/2022/04/27/el-cripto-verso-es-imparable-pero-todavia-incipiente/

Hace tiempo, cuando me enteré por primera vez de que, por ejemplo, en Decentraland algunos “terrenos” cotizaban en millones de dólares pensé, como muchos, que esa era la burbuja más grande de la historia, ridículamente grande: ¿quién paga millones por una parcela que no es más que un dibujo en una PC?, hay que estar muy zarpado… Pero eso no es todo, hay quienes compran esas propiedades (con formato de NFT, non-fungible tokens o tokens no fungibles), “construyen” sobre ellas y luego ¡las alquilan obteniendo una renta mensual! De locos.

                  Pero luego me lo explicaron. Esos “terrenos” están, por caso, ubicados en “ciudades” virtuales que reciben miles, sino millones, de visitas diarias de ciber navegantes que, eventualmente, pueden “entrar” en los locales y comprar artículos electrónicos, ropa, o participar en conciertos pagando una entrada o una fiesta a la que se accede con un avatar, y pagando, con un DJ que cobra por su trabajo.

                  Por caso, hace poco se realizó la Semana de la Moda en el Metaverso, el Metaverse Fashion Week (MVFW), que incluyó a más de 60 expositores como Selfridges, Tommy Hilfiger, Dolce & Gabbana, Vogue, Forever 21, Kirkwood, Estée Lauder y Perry Ellis. Por cierto, no faltó el “after party” con la presencia de personalidades y, durante la fiesta de cierre, el show de la canadiense Grimes, la pareja de Elon Musk.

                Todo eso es posible a través de la tecnología blockchain (cadena de bloques) de Ethereum -que permite los Smart Contracts-, con la cual se pueden crear avatares únicos de sí mismos, realizar compras y pagos entre los usuarios de la plataforma, en base a los NFT. Y esto conlleva la verdadera democracia de las criptomonedas, en donde los gobiernos, como los conocemos actualmente, no son sino imposiciones violentas de animales primates.

                Es que en este mundo del blockchain, como es el caso de Bitcoin (BTC), nadie realmente gobierna -en el sentido de que nadie impone su criterio ni voluntad sobre otro por muy “justa” que sea- sino que todos son libres de tomar las decisiones que quieran con el único requisito de ser -aunque completamente anónimas, según el deseo de cada uno- transparentes y verdaderas y validadas, en todos los casos, por la mayoría simple de cientos de miles de computadoras repartidas por el mundo.

                Por cierto, aunque el mundo virtual -siempre con base final en el real- es imparable y abarcará todos los órdenes de la vida, como todos estos desarrollos tan incipientes, novedosos y rápidos, es todavía muy inestable y hay que manejarse con cierto cuidado porque suelen mezclarse oportunistas y errores, a veces graves, de principiantes.

               Tanto el BTC como el ether se “minan” -se producen- utilizando un método de “prueba de trabajo” (POW), en el que miles de mineros, o nodos de la red, compiten para resolver muy complejos rompecabezas matemáticos. Es un proceso que requiere una gran cantidad de computación, de energía, siendo que el método alternativo de “prueba de participación” (POS) utiliza mucho menos.

              Ethereum lleva tiempo sufriendo problemas de velocidad y costos de procesamiento ya que sólo procesa 30 transacciones por segundo como blockchain de POW, pero espera procesar hasta 100.000 transacciones al pasarse a POS -la ether 2.0- lo que le permitirá competir con otras criptomonedas alternativas más pequeñas, como Solana y Cardano, que utilizan POS parcial o totalmente, para aplicaciones financieras descentralizadas como el comercio, la inversión, los préstamos e incluso los NFT.

               Eso siempre y cuando Ethereum efectivamente realice su actualización. Como cuentan Medha Singh y Lisa Pauline Mattackal, el «ether» ha prometido pasar al siguiente nivel, superando a sus rivales criptográficos e incluso eclipsando al padrino, el BTC. Pero se suponía que la criptodivisa número 2 estaba a semanas, prevista para junio, de la «fusión» o «merge», una actualización transformadora de su «blockchain» Ethereum para hacerla más rápida, más barata y con menos consumo de energía, lo que abre la perspectiva de un futuro criptográfico más ágil y limpio.

               Pero esa fusión se ha retrasado, preocupando a algunos inversores. «Los maxis de Ethereum, la gente que cree en ‘el flippening’, creen que llegará muy pronto», dijo Noelle Acheson, jefa de perspectivas de mercado en Genesis Trading, «pero es sólo una teoría y está por ver». Ether cayó un 8%, de USD 3.215 a 2.947, el 11 de abril pasado cuando el desarrollador principal de Ethereum, Tim Beiko, dijo en Twitter que el lanzamiento de junio estaba atrasado mientras continuaban las pruebas, “definitivamente estamos en el capítulo final», aseguró. Este mes ha bajado un 13%, hasta los USD 2.844.

                 Por el momento, la capitalización de mercado de ether, de USD 358.000 M, es menos de la mitad de la de bitcoin, y ambas representan el 60% del mercado de las criptomonedas. Sin embargo, el BTC sigue siendo sólo una inversión sin ninguna capacidad real de ser utilizado para contratos – Smart contracts- en aplicaciones financieras descentralizadas. Por esta razón, muchos inversores creen que es inevitable que se produzca un gran vuelco en el mercado y que la fusión -el ether 2.0- actúe como catalizador para que Ethereum se convierta en la plataforma dominante. «Estamos viendo que los fondos rotan hacia Ethereum en preparación para la fusión, aunque no sabemos cuándo va a ser», dijo Acheson.

                 Entretanto, la Casa Blanca -y todos los políticos- intenta regular sino prohibir el mundo cripto reconociendo abiertamente que amenaza la vida de su “gobierno” al trasladar el poder a la gente en el ciber espacio. La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, hace un llamamiento de nuevo a que el Congreso de EE.UU. apruebe nuevas regulaciones que obliguen a redes sociales como Twitter a rendir cuentas por «los daños que causan». Se pronunció así poco después de que se anunciara que fue aceptada la oferta de compra de Elon Musk por unos USD 44.000 M.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini