La historia de un comunista converso

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 25/9/2en: https://www.infobae.com/opinion/2021/09/25/la-historia-de-un-comunista-converso/

Eudocio Ravines dedicó dos tercios de su vida a la militancia revolucionaria. Sin embargo, terminó abandonando el marxismo repugnado por las persistentes mentiras difundidas por el aparato soviético

Eudocio Ravines

Hay muchísimos relatos sobre personajes de gran valía que se han desengañado con el espíritu totalitario del marxismo. En otras oportunidades he escrito sobre las características de esa corriente de pensamiento por lo que en esta ocasión me limitaré a describir telegráficamente el caso de Eudocio Ravines (1897-1979), mi entrañable amigo que fue asesinado en México puesto que sus anteriores compañeros de ruta no le perdonaron que abandonara sus filas.

Tuve el privilegio de presentarlo a Ravines en distintas tribunas en Guatemala, México y en nuestro país. Generalmente comenzaba su conferencia con un pedido de perdón por lo que había hecho desde el Kremlin. Se emocionaba y esgrimía un paralelo con San Pablo en el camino de Damasco. Eudocio Ravines era Premio Mao y Premio Lenin, entre tantas anécdotas contaba que una de sus misiones principales era la de infiltrar las Iglesias española y chilena, lo cual logró con algún resultado que ha sido ponderado por sacerdotes tercermundistas.

En su primera etapa de desencanto pensaba que el problema radicaba en tal o cual administrador del comunismo y recién más adelante se percató que el problema consiste en el sistema y no en sus circunstanciales jefes. A partir de entonces escribía semanalmente en diarios latinoamericanos y publicó numerosos libros entre los cuales cabe destacar su notable best-seller La gran estafa sobre el cual nos vamos a detener en esta nota periodística de la que se publicaron diez ediciones, la primera en inglés. El título revela a las claras el contenido de ese sistema que Ravines denomina “la fosa común” que es “la consecuencia inexorable de sistemas y métodos, de dogmas inhumanos que no pueden ser abandonados, de condiciones económicas, políticas y sociales que los dirigentes no pueden modificar ni suavizar, ya que ello implicaría su caída”. El libro está dedicado a “todos los que sufrieron el drama de la gran estafa”.

Nacido en Perú con el pasaporte cancelado por el mandón del momento, viajaba con pasaporte boliviano. Comienza su relato agradeciendo el inmenso cariño de sus padres y subraya el empeño de su madre para que su hijo “sea un fraile franciscano”, lo cual intentó concretar sin resultado a través de su hermano mayor director del Colegio Nacional donde estudió Eudocio y donde comenzaron sus primeras lecturas de Nietzsche y, asimismo, describe la miseria por la que atravesaba su familia y sus atentas escuchas de las constantes críticas a los gobiernos de turno asentando manotazos de diversa envergadura sobre la población.

Quedó de niño muy impresionado por la Revolución Rusa y de mayor comenzó a explorar libros de Marx, Engels, Trotsky, Lenin y Zinoviev. En sus palabras: “Los bolcheviques anunciaban el advenimiento de una sociedad más humana, que venía a conceder al hombre la libertad de la miseria; proclamaban que traían en los brazos la aurora de un nuevo día para todos los desheredados de la tierra; alzaban el alto la dolida esperanza de todos los que carecíamos de mañana y se hacían presentes, marchando en la historia como los redentores de todos los pobres del mundo. Yo no podía dejar de ubicarme del lado de ellos. Y fue desde aquellos instantes que me hice fervoroso comunista, ardiente partidario de la Revolución Proletaria.”

Encontró cobijo en el diario limeño La Razón que dirigía el periodista José Carlos Mariátegui, fervoroso simpatizante de la Revolución Rusa donde Ravines comenzó a publicar artículos hasta que el periódico dejó de aparecer por la persecución del gobierno, motivo por el que Mariátegui se autoexilió en Italia y entonces Eudocio se empleó en el comercio Fort Hermanos lo cual le permitió seguir con sus estudios en la universidad y, sobre todo, incorporarse “al encrespado movimiento estudiantil” que era “el cuartel general insurgente” que fue reforzada por otra visita relámpago de Mariátegui para inaugurar un círculo de tertulias denominado con el sugestivo nombre de “Rincón Rojo”. Mientras, Ravines se ejercitaba en levantar el entusiasmo de otros grupos a través de una encendida oratoria en muy diversos actos públicos y clandestinos y escribiendo abundantemente para la revista Claridad.

“Una noche – también relata el autor- en plena madrugada, mi hogar era invadido por agentes de la policía secreta; registraron las habitaciones, despanzurraron los colchones, levantaron los pisos, golpearon a mis hermanos y me llevaron detenido”. Otra vez las cosas fueron peores “en manos de la policía fui conducido a Lima; el gobierno, sin proceso alguno, decretó contra mí una condena de veinticinco años de presidio” y lo depositaron en un “pozo de unos diez o doce metros de profundidad, con bóveda y muros pétreos. Allí los españoles almacenaban agua que debía soportar los sitios en la lucha contra los piratas”.

Transcurrido un tiempo, desde Moscú se enviaron emisarios secretos disfrazados de enfermeros para sacarlo de prisión y después de logrado en cometido lo encontraron en muy mal estado físico y emocional debido a los maltratos y pésima alimentación. Cuando llegó a Moscú lo esperaban nada menos que el presidente del Komintern, Dimitri Manuilsky, el argentino Rodolfo Ghioldi, el mexicano Herán Laborde y el búlgaro George Dimitrov. “Días más tarde me declararon Héroe de la Internacional Comunista” y más adelante el célebre activista Henri Barbusse lo llevó a una reunión con Stalin y MaoTseTung junto a traductores y cuatro secretarios. Escribe Ravines que “Stalin es un hombre de baja estatura, en comparación con las estatuas, pinturas y su gigantesca iconografía. Su rostro es más bien pálido, ligeramente ocroso, con la piel marcada por hoyos de viruelas. Es un hombre barrigudo hasta ser panzón, defecto que parece molestarle, pues estaba evidente el empeño de ocultar su abdomen tras los pliegues de la amplia rabashka. En los retratos y pinturas la barriga staliniana está incuestionablemente sofisticada ya que era la primera vez que yo veía un Stalin panzón. Al reír, una risa que lleva en sí la marca de la burla […] Estuvo de pie durante toda la entrevista, pero me pareció que tenía las piernas, especialmente los muslos, demasiado cortos en relación con el tronco y el resto de su cuerpo […] Su mirada era la de un hombre astuto más que inteligente, en ella brillaba más la desconfianza y el recelo que la agudeza y la perspicacia […] Mao adoptó una actitud policial, parecía enfadado y exhibía un rostro de profundo disgusto, las cicatrices de los granos de su cara tomaban un tinte violeta negruzco […] la entrevista giró en torno a lo paradisíaco de la vida de su pueblo y de las maravillas del Plan Quinquenal”. Mao habló poco en esa entrevista pero lo poco que dijo eran lugares comunes que no tenían ni remotamente la categoría que se suponía debía ostentar el líder del comunismo chino.

Nos dice Eudocio Ravines que por más que sostenía con entusiasmo el ideario comunista, por sus adentros se daba cuenta que en lo personal lo habían desilusionado estos dos personajes que revelaron ser de baja estofa pero que antes de la reunión idolatraba. Entretanto, en los meses sucesivos le encomendaban diversas faenas a Ravines las cuales cumplía a pie juntillas pero en los meses siguientes apareció otra desilusión y aunque no profesaba especial simpatía por el candidato se trató de una reunión con muchas personas, casi todos extranjeras, con “el jefe nominal” es decir con el camarada Michail Kalinin, el presidente de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas. En esa asamblea las declaraciones de ese nuevo personaje resultaron en una mezcla de afirmaciones anodinas y falsas, intercaladas con malos chistes -que no se sabe si le habrá costado algún castigo de sus dueños- por ejemplo, cuando dijo entre carcajadas algo que no se supo bien adonde apuntaba: “O el Plan Quinquenal nos aplasta o nosotros aplastaremos al Plan Quinquenal”.

Como queda dicho Ravines cumplió con los trabajos encomendados, algunos de los cuales requería viajar al exterior pero a medida que transcurría el tiempo las desilusiones iban en aumento y fueron mucho peores que impresiones personales de algunos de los líderes puesto que se refirieron a tres aspectos cruciales. En primer lugar, el suculento contraste de los que se declamaba sobre el bienestar de la población por una parte, y por otra la espantosa miseria y sufrimientos indecibles que constataba en su paso por diversas regiones y poblados que llegaban a la muerte por inanición. En segundo lugar lo horrorizaron las constantes purgas que primero pretendió justificar hasta que finalmente se dio por vencido frente a la evidencia no solo de los asesinatos de colegas sino las permanentes matanzas de inocentes. Y por último la inmensa repugnancia al verificar las reiteradas y persistentes mentiras dichas y difundidas por el aparato comunista.

Resulta muy conmovedora la descripción de Eudocio sobre una conversación larga una noche con su amigo y camarada, el comunista italiano Marcucci con quien habían llevado a cabo diversas tareas. Tuvo lugar en un hotel madrileño y versó sobre las traiciones y desagrados mayúsculos de los que estaban haciendo los jerarcas del Partido. Después de esa conversación y una vez que cada uno se retiró a su habitación del hotel, Ravines escuchó un disparo y era su amigo que en la desesperación y frustración se había suicidado. “Me arrodillé al pie del cadáver del muchacho que iba de la vida maldiciendo de su fe y protestando contra la estafa. Me quedé allí llorando, por Marcucci, por los millares de Marcuccis que agonizaban en el mundo entero. Lloré por mí, por mi vida, por mi juventud estéril y quemada en vano, entregada para que se alzaran sobre mi sacrificio un infame grupo de piratas”.

Después de largas cavilaciones, finalmente decidió fugarse pero se preguntaba ¿cómo? ¿con qué? “Si carecía hasta del valor del pasaje para pagar un tranvía. El Partido Comunista empleaba contra mí el poderío que yo mismo le había forjado. Y mi sentimiento de culpabilidad se engrandecía, cobraba magnitudes infinitas y me aplastaba psíquicamente hasta un límite que se me hacía inaguantable. Tenía que comenzar de cero, quizás a los dos tercios de mi vida, desconcertado por una desorientación caótica […] Ya no era un acérrimo adversario del capitalismo. Mi pensamiento oscilaba”.

Y así, como hemos consignado, Ravines publicó muchos libros entre los cuales cabe destacar Capitalismo o socialismo. La disyuntiva del siglo. Me ha contado este amigo sus desvelos por estudiar los aspectos filosóficos, jurídicos, históricos y económicos de la tradición liberal, muy especialmente su dedicación a las obras de grandes maestros de la economía que suele ser el territorio menos explorado y el que está habitualmente plagado de falacias. De estas detenidas miradas resultó la parición de este libro en el que subraya que “Es ostensible que estas páginas están animadas por la tendencia clarísima a acumular pruebas frente al lector, a demostrarle que objetivamente el fracaso de los regímenes socialistas y socializantes, a hacerle palpar la magna frustración de nuestra era […] La superioridad de la economía libre sobre la economía regimentada se muestra en los resultados, en las condiciones de vida de los pueblos, en el grado de crecimiento de los procesos económicos […] es un alegato a favor de la economía libre, es decir, una defensa de los intereses populares”. Y concluye enfatizando que su libro apunta a clarificar sobre “la función creadora y revolucionaria del capitalismo […], esta lucha defiende valores: valores humanísticos”.

En otras palabras, estamos frente a un hombre de gran honestidad intelectual que ha sido engañado y reconoce con creces su error y lo enmienda con formidables trabajos en muy diversas direcciones al efecto de mostrar las ventajas de la libertad y el consiguiente respeto recíproco.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Déficit fiscal crítico, atraso cambiario y tarifario, los temas postergados para después de las elecciones

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 8/9/2021 en: http://economiaparatodos.net/deficit-fiscal-critico-atraso-cambiario-y-tarifario-los-temas-postergados-para-despues-de-las-elecciones/

El resultado financiero de las cuentas públicas con el agregado de la deuda creciente del Banco Central se proyecta en más de 10% del PBI hacia fines del corriente año

Por esas volteretas que también inventamos los economistas para mostrar no mostrar los datos como más nos gustan, en su momento se empezó a hablar del déficit primario y del déficit financiero. El primario no incluye los interés de la deuda pública, en tanto que el financiero sí los incluye. Una forma bastante ridícula de llevar una convertibilidad porque los intereses pagados son un gasto. Al menos eso se estudiaba en contabilidad, la contabilidad que inventó el fraile Luca Pacioli que no es otra que la partida doble que desarrolló allá por 1494.

No incluir los intereses dentro del cuadro de resultados es como si el contador nos diera el resultado operativo de la empresa sin incluir los intereses pagados por un préstamo o por el giro en descubierto en el banco. Un disparate conceptual.

Lo concreto es que los intereses de la deuda hay que incluirlos para analizar el tema fiscal, porque si no se los incluye se termina financiando el pago de intereses con más deuda, que fue lo que llevó al colapso de la crisis de 2001 a pesar del blindaje de fines de 2000.

Tomando en cuenta siempre los intereses de la deuda, el déficit fiscal previsto en el presupuesto para el 2021 se estima en 6% del PBI.

Sin embargo, buena parte del déficit fiscal de este año se está financiando con deuda del BCRA en LELIQs y PASES NETOS. Esa deuda, que viene creciendo en forma acelerada que ya se multiplicó por 4 desde que el kirchnerismo llegó al gobierno, ronda los $ 4 billones. Haciendo una estimación optimista esa deuda genera una pérdida para el BCRA, perdida que no podrá pagar, de $ 1,8 billones anuales que equivalen a otros 4,8% del PBI de acuerdo a los datos del presupuesto. De lo anterior se desprende que midiendo bien en déficit fiscal, esto es incluyendo los intereses a pagar, este año terminaría con un déficit fiscal consolidado nación más BCRA de 10,8% del PBI, número que permite presagiar una crisis fiscal, cambiaria y monetaria imposible de corregir con gradualismo.

Agreguemos a esos 10,8% del PBI de déficit fiscal el atraso de las tarifas de los servicios públicos y el atraso cambiario y, se puede afirmar que el horizonte no es muy alentador en términos económicos. En particular con un presidente que ha perdido toda credibilidad y un ministro de Economía que cada paso que quiere dar tiene que consultarlo con La Campora y con el Instituto Patria.

Mientras el gobierno dice que va a acordar con el FMI en marzo, momento crítico por los vencimientos de deuda que se acumulan en ese mes, hay un documento del Bord del FMI de enero de este año que establece claramente que el déficit cuasifiscal que genera el BCRA debe tenerse en cuenta a la hora de establecer las correcciones fiscales.

Dice textualmente el documento del board del FMI: el marco propondrá consolidaciones solo en casos de bancos centrales con grandes posiciones de capital negativas y/o cuando el equipo de país considere que el banco central está involucrado en importantes financiamientos monetario del presupuesto y/o actividades cuasifiscales. En otras palabras, parece escrito a medida para el caso argentino.

No solo el déficit cuasifiscal se acerca al déficit fiscal financiero, sino que además la deuda del BCRA absorbe el 67% de los depósitos del sector privado en el sistema financiero y supera a la base monetaria en un 43%. Un verdadero descalabro cuasifiscal.

Las reservas brutas declaradas por el BCRA suman US$ 46.180 millones. Solo restándole los encajes en dólares que no pertenecen al BCRA y el swap con China, quedan US$ 12.847 millones de reservas. Y faltan restar el préstamo del BIS y otras obligaciones con organismos internacionales y el tesoro. En un cálculo sumamente optimista, las reservas propias del BCRA, forzando los números, llegarían al 22% de las reservas propias del BCRA. Número que vuelve a bajar si este mes el BCRA le paga al FMI la deuda que vence con los DEG que entraron de regalo.

En números más sencillos, la deuda del BCRA en pesos equivale a US$ 40.000 millones, es decir, al 87% de las reservas brutas del BCRA y aún falta contabilizar la base monetaria que ronda los $ 3 billones.

En marzo 2022 Argentina tiene vencimientos de capital por US$ 10.541 millones de los cuales US$ 2.855 millones son con el FMI y US$ 4.126 millones son en bonos. Si el gobierno no pudo pagarle la última cuota al FMI de US$ 2.400 millones y tuvo que refinanciarla, que vencería nuevamente en marzo del año que viene, difícilmente pueda pagarle al FMI los US$ 2.855 millones que vencen en marzo.

Pero el tema a considerar es que si ahora el FMI exige incorporar el déficit cuasifiscal en el programa fiscal, el esfuerzo fiscal que tendría que hacer el gobierno para cumplir con las metas que se pacten con el FMI tendrían que ser tan grandes que implicarían reformas estructurales que el gobierno kirchnerista no está dispuesto a llevar adelante.

En síntesis, hasta ahora el gobierno ha conseguido patear para luego de las elecciones todos los desajustes que tiene. Para después de las elecciones se juntan la corrección del atraso del tipo de cambio real, las artificiales tarifas de los servicios públicos y hacer frente a vencimientos deuda pública que hoy no parece estar en condiciones de cumplir.

El gobierno ha armado la tormenta perfecta.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Sobre un personaje mayor en la tradición liberal

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 14/8/2en: https://www.infobae.com/opinion/2021/08/14/sobre-un-personaje-mayor-en-la-tradicion-liberal/

Algernon Sindney escribió en 1681 sobre algunos principios básicos que luego profundizaron Locke y Montesquieu

Sobre un personaje mayor en la tradición liberal - Infobae
Algernon Sidney

A veces acontecimientos claves de la historia no son suficientemente ponderados. Como es sabido, el inicio del espíritu liberal puede situarse en el método socrático, pasando por las experiencias atenienses, romanas, los fueros españoles y sus “juicios de manifestación” antes del habeas corpus, la Carta Magna de 1215, el desarrollo del common law y la escolástica tardía. Si bien el salto cuantitativo original habitualmente se atribuye a John Locke con su tratado de 1689, resulta clave señalar que antes que eso y en la misma dirección y con argumentos de mayor peso Algernon Sindney escribió en 1681 su obra titulada Discourses Concerning Government que demoró en publicarse hasta 1698 debido a su criminal ejecución el 7 de noviembre de 1683 por orden de Carlos II.

El voluminoso trabajo de Sidney fue como respuesta muy extendida al libro de Robert Filmer en cuyo título se expone la tesis central, Patriarcha: A Defense of Natural Power of Kings Against the Unnatural Liberty of the People publicado en 1680. Era una defensa y ratificación de la noción muy generalizada de la época que los monarcas derivaban su poder de Dios y que, por tanto, no podía ser cuestionado independientemente del contenido de la respectiva resolución.

Sidney refutó esta absurda conclusión y se explayó en la naturaleza del gobierno y las limitaciones a su poder a los efectos de salvaguardar los derechos de las personas, a su juicio inherentes a la persona y más allá de la legislación del momento. Esto no solo como un fundamento moral sino para asegurar el mayor bienestar de la gente basado en que esos derechos son naturales al ser humano y anteriores y superiores a la constitución del monopolio de la fuerza. Estas disquisiciones se oponían no sólo al poder político sino también al poder de las religiones oficiales. La frase que resume su pensamiento es la ironía de comentar que en los sistemas entonces vigentes “algunos nacen con una corona sobre sus cabezas y todos los demás con monturas sobre sus espaldas.”

La referida obra de seiscientas páginas en la edición que tengo en mis manos, está dividida en tres grandes capítulos que contienen noventa y ocho secciones. Comienza diciendo que es perfectamente excusable el error cometido por ignorancia, pero personas leídas e informadas no tienen justificación de engañar a la gente con supuestos inauditos como que el poder de los reyes es un mandato divino al efecto de respaldar sus fechorías. Como queda dicho, en verdad el autor explica que los derechos individuales provienen de la naturaleza de la condición humana para poder desarrollar sus potencialidades y el gobierno está teóricamente constituido para proteger y garantizar esos derechos. Es lamentable -continúa Sidney- que muchas autoridades religiosas se hayan plegado a la idea de la infalibilidad de la corona cuando su misión es la de velar por la integridad de los miembros de la comunidad y no estos reverenciar y otorgar facultades ilimitadas a quienes están supuestos de proteger las autonomías de los gobernados, quienes deben tener la posibilidad de remover a quienes los asaltan.

A continuación subraya el desatino de insistir en que el pueblo no debe interferir en los misterios del poder solo reservados a los que lo detentan puesto que ese razonamiento constituye un insulto a la inteligencia. Los hombres que asumen el poder no son diferentes al resto de los mortales, solo que se le ha confiado la misión de proteger las condiciones para que cada uno pueda desarrollar sus facultades dignas de la condición humana.

Constituye una ofensa a Dios el endosarle la responsabilidad por los martirios que sufre la gente. Los que tienen las inclinaciones delictivas de Nerón deben ser tratados como tales. La prudencia y el acierto en las decisiones gubernamentales no surgen automáticamente “no crecen como los hongos” son fruto de meditaciones y asesoramientos calificados y serios. La gente no debe dejarse atropellar y eventualmente permitir que los decapiten en sentido figurado o en sentido literal en nombre de una alegada facultad inexistente. No tiene el menor sentido reclamar que se dé al César lo que pertenece al Cesar cuando lo que se pide es el poder absoluto como atributo indiscutible del Cesar lo cual desconoce la naturaleza del gobernante y los atributos de la gente, todo como un pretexto para atropellar los derechos de todos los que no gobiernan.

La sección quinta del primer capítulo lleva el muy sugestivo título de “Depender de la voluntad de un hombre es la esclavitud” donde alude a la esencia de la tiranía que consiste en que la gente se encuentre a merced del monarca ya que la libertad es la ausencia de coacción por parte de otros ya que “son esclavos quienes no puede disponer de su persona ni de sus bienes y todo depende de lo que resuelva su amo; no hay tal cosa como la naturaleza del esclavo” puesto que la esclavitud contradice la naturaleza de las cosas, en esta línea argumental los gobernantes deben ajustarse a la ley entendida como el resguardo de los derechos de todos y no simplemente una disposición emanada de la autoridad. Imputar a Dios la conducta de los Calígula es una falta de respeto mayúscula.

En la sección décima de ese mismo capítulo, se elabora detenidamente sobre el concepto de que “ninguna violencia o fraude puede crear un derecho” y “la diferencia entre un buen y un mal gobierno dependen del ejercicio del poder” pero “en esclavitud el conocimiento no brinda posibilidades ya que todo depende de la voluntad de los lords por más malvados, crueles y dementes que resulten”. Y más adelante en la sección siguiente y en las cuatro finales de ese capítulo explica detenidamente que un acto injusto no muta en justo por el hecho de ser adorado con boato, rituales, frases vacías y poder hereditario. La justicia de dar a cada uno lo suyo implica el respeto a la propiedad de lo que pertenece a cada cual.

En el segundo capítulo Sidney en el contexto de opiniones de diferentes autores, desarrolla las nociones de democracia referida al consenso de la administración de la cosa pública en beneficio de todos que hoy podemos resumir en el respeto recíproco, la aristocracia como el gobierno de algunos considerados virtuosos y la monarquía como el gobierno de uno, lo cual con el tiempo fue transformado en monarquía parlamentaria o constitucional con la idea de establecer límites al poder. Y en la sección cuarta del tercer capítulo subraya que ningún monarca debe contar con la facultad de vulnerar derechos del mismo modo que debe prevenir que otros lesionen derechos del prójimo.

En la sección onceava del último capítulo, el autor extiende su argumentación sobre el significado de la ley que debe ser compatible con el derecho y no fruto de una mera resolución gubernamental y que una ley injusta no debe ser obedecida en línea con la tradición escolástica (la sección se titula “La ley injusta no es ley y aquello que no es ley no debe obedecerse”). Enfatiza que la ley no deriva de la dignidad del legislador sino exclusivamente de su justicia que debe ser universal.

Esta deriva tan sustanciosa sobre lo que significa la igualdad ante la ley y su inseparable noción de la Justicia y la relevancia de los magistrados que imparten justicia es a contracorriente del llamado positivismo jurídico que no reconoce mojones y puntos de referencia extramuros de la norma positiva. En la sección catorce recuerda que los gobiernos fueron establecidos para hacer que se cumpla la justicia, un contrapoder de gran peso en las sociedades libres en cuyo contexto esboza que el derecho no es consecuencia del invento de jueces sino el resultado de procesos evolutivos de descubrimiento de valores preexistentes.

Luego de todas estas disquisiciones sumamente sustanciosas y muy pertinentes para la actualidad, este notable pensador en las dos últimas secciones se refiere a la importantísima misión del Parlamento o Poder Legislativo y apunta que “la Magna Charta que comprende nuestras leyes antiguas y las legislaciones subsecuentes no son fueron enviados de los cielos sino de acuerdo a la voluntad de los hombres” en dirección a la limitación al poder. En este sentido agrega que en una sociedad libre no puede otorgarse poder al Parlamento a los magistrados judiciales ni al rey que no sean para salvaguardar derechos y en el primer caso las deliberaciones deben dirigirse a poner orden, es decir, a lo que modernamente diríamos el Estado de Derecho donde ese Poder Legislativo “debe ser confiado solo en las manos de quienes son capaces de obedecer la Ley” en el sentido antes definido y vinculado a los escritos de Richard Hooker que Sidney cita en concordancia también con otros autores respecto al iusnaturalismo.

Estas notables contribuciones fueron desarrolladas primero por Locke y luego perfeccionadas por Montesquieu. En el primer caso, se muestra que “Cuando los legisladores quitan y destruyen la propiedad de la gente o los reducen a la esclavitud por medio del poder arbitrario, se colocan en un estado de guerra con el pueblo que queda eximido de seguir obedeciendo.” Y el segundo autor además de haber afinado la imprescindible división de poderes, escribe en su trabajo más conocido de 1748 que “nos ha enseñado la experiencia eterna que todo hombre investido de autoridad abusa de ella. No hay poder que no incite al abuso, a la extralimitación […] Para que no se abuse del poder, es necesario que se le ponga límites”. Calcado en la misma argumentación, contemporáneamente Bertrand de Jouvenel concluye en el poder que “es una experiencia eterna el que todo hombre que tenga poder se ve impulsado a abusar del mismo”.

Benjamin Constant en “Sobre el espíritu de conquista y de usurpación en sus relaciones con la civilización europea” consignó la célebre distinción entre “la libertad de los antiguos y la libertad de los modernos”, la primera “se componía más bien de la participación activa del poder colectivo que del disfrute pacífico de la independencia individual […] Muy otra cosa ocurre en los estados modernos, su extensión, mucho más vasta que las repúblicas de la antigüedad […] Los clásicos hallaban más deleite en su existencia pública y tenían menos en su existencia privada. Casi todos los deleites modernos se hayan en la existencia privada”. Hoy desafortunadamente pude decirse que en gran medida hay una reversión del tema: se pretende circunscribir la participación de la gente en el voto (con todas las artimañas del caso) pero excluirlo de lo relevante, cual es la protección y el consiguiente respeto a sus derechos individuales tan proclamados por el propio Constant.

Tal como he consignado antes, a mi juicio el cuarteto de obras de ficción que mejor desnudan el poder son La fiesta del chivo de Mario Vargas Llosa que se refiere a Trujillo, Yo el supremo de Roa Bastos que se refiere al doctor Francia, Señor Presidente de Miguel Ángel Asturias que se refiere a Estrada Cabrera y La silla del águila de Carlos Fuentes que se refiere en general al poder en México donde se leen las siguientes confesiones imaginadas (¿imaginadas?) de políticos que ilustran sobre algunos pasillos de los aparatos estatales: “para mi todo es política, incluso el sexo”, “el poder es mi vocación”, “te lo digo a boca de jarro, todo político tiene que ser hipócrita. Para ascender, todo vale. Pero hay que ser no sólo falso, sino astuto” y “la fortuna política es un largo orgasmo”.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

LA ESPANTOSA COHERENCIA DE LA CANCEL CULTURE

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 8/8/21 en: http://gzanotti.blogspot.com/2021/08/la-espantosa-coherencia-de-la-cancel.html

Tiremos abajo la estatua del tipo ese, porque tuvo una esclava afroamerican. Tiremos abajo la estatua de Juan de los Palotes, porque fue parte de la evangelización del Reino de Felipe II. Tiremos abajo la Constitución de EEUU, escrita por varones blancos misóginos y racistas. Y sigamos. Díganle a Macron que borre del mapa el monumento a Napoleón (conozco algunos católicos tradis que estarían muy contentos). Vamos, tiremos abajo todo. Que no quede nadie excepto por supuesto un enorme monumento a Kamala Harris y a Barack Obama.

Lamento decirles que son coherentes. Porque son ideólogos.

La ideología no soporta términos medios ni conoce el término evolución. La ideología está convencida de que existe el sistema social perfecto. No concibe a la historia humana como una evolución siempre en movimiento, sin alcanzar nunca, sencillamente nunca, ese anhelado fin de la historia. No admite al mercado como proceso, siempre imperfecto. Si la historia humana no es el modelo de la competencia perfecta, el sistema social perfecto, estable, único, eterno e inmutable, es porque hay gente que pretende retrasar con sus oscuros intereses a la sociedad perfecta. Son los disidentes, los contra-revolucionarios. Deben ser eliminados. Como dijeron los más coherentes teólogos de la liberación, esos que hoy se pasean por el Vaticano, nunca mejor dicho, como Pedro por su casa: nosotros amamos al todos, a los ricos también, porque la revolución los liberará de su condición de explotadores. Oh, qué hermoso. Qué caridad. Esos sí que son cristianos. No como los del Instituto Acton.

Así que claro que la Independence Declaration fue imperfecta. Claro que dijo “men” y no “human beings”. Pero ese “men” significaba una evolución hacia. Oh no, eso no. ¡Imperfección, imperfección! ¡Vade retro Satanás! Por supuesto, fue Martin Luther King el que dijo que era esa declaración lo que le permitía hacer su reclamo, pero mejor no decirlo no?

Claro, hay circunstancias y circunstancias. Pero distinguirlas es una cuestión de prudencia política y eso, claro, no es el camino del ideólogo. Sí, ok con que los símbolos nazis fueran retirados de Alemania en 1945. Pero para los de ONLY Black Lifes Matter, Hitler y Jefferson eran lo mismo. Es así de simple gente. ¿No lo ven? Es que son whites supremacists. ¿Eres afroamerican y NO piensas así? Entonces eres blanco. Joe Biden dixit. Pero seguro ya se olvidó.

Dios bendiga a los cancel culture boys, o girls, o martians, o como se perciban. Porque ellos nos librarán de nuestra imperfección. O sea, de nuestra humanidad, pero eso qué importa. 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor en las Universidades Austral y Cema. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Publica como @gabrielmises

Debate urgente: el sentido de la democracia y el poder

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 31/7/2en: https://www.infobae.com/opinion/2021/07/31/debate-urgente-el-sentido-de-la-democracia-y-el-poder/

Desde la Carta Magna de 1215 en adelante el constitucionalismo en el contexto republicano significa vallas al abuso del poder y no cheques en blanco para que el monopolio de la fuerza haga lo que le plazca

Debate urgente: el sentido de la democracia y el poder - Centro de Informes
Montesquieu

A raíz del triunfo electoral del comunismo en Perú –si, dije comunismo-, donde el candidato triunfante anuncia que las primeras medidas serán el cierre de un canal televisivo independiente y la detención de dos periodistas opositores basado en quien inspira al flamante presidente: Vladimir Cerrón, el izquierdista radical entrenado en Cuba y así es como que, por ejemplo, uno de sus lugartenientes en la lista de Castillo, Guillermo Bermejo procesado por terrorista, ahora juró como diputado al grito de “viva la patria socialista”. Todo esto en medio de una campaña para apaciguar al tontanje con dichos que apuntan a calmar para ganar tiempo. Y anteriormente tantos otros episodios truculentos en la historia donde el espíritu totalitario se impuso por mayorías o primeras minorías, tal como ocurrió con los nazis en Alemania, por lo que es del caso tomar distancia y meditar sobre el asunto.

Según todas las consideraciones de los maestros del constitucionalismo, el aspecto medular de la democracia consiste en el respeto por los inviolables derechos de las personas que son anteriores y superiores a los gobiernos los cuales se establecen al efecto de proteger y garantizar esos derechos. Por su parte, el aspecto secundario, formal y mecánico de la democracia se refiere al procedimiento electoral. Sin embargo, hoy observamos que se han revertido las prioridades y lo secundario no sólo ha mutado en lo principal sino que ha eliminado este último aspecto.

Como es sabido, la alternativa a la democracia es la dictadura pero en nuestro mundo moderno resulta que lo uno se ha convertido en lo otro, no vía un golpe militar sino vía el proceso electoral. ¿Tiene sentido que la mayoría o la primera minoría extermine al resto? ¿Es aceptable que nos embarquemos en aquella caricaturización en el que dos lobos y un cordero deciden por mayoría que almorzarán? Entonces lo que en verdad ocurre en nuestro mundo es el abandono de la democracia para que irrumpa en su lugar la cleptocracia, es decir, el gobierno de ladrones de libertades, de propiedades y de sueños de vida. Es imperioso entonces proponer límites al poder político desbocado antes de convertir al globo terráqueo en un inmenso Gulag en nombre de una democracia pervertida.

En esta nota periodística sugerimos algunos de esos límites que si no se comparten deben trabajarse las neuronas y proponer otros caminos tendientes al mismo fin, pero no quedarse de brazos cruzados esperando la próxima elección pues de ese modo el despeñadero es seguro.

Antes de pasar a esas posibles medidas para retornar la democracia y abandonar la ruleta rusa, es pertinente recordar algunos pensamientos de prominentes intelectuales sobre la materia puesto que desde la Carta Magna de 1215 en adelante el constitucionalismo en el contexto democrático-republicano significa vallas al abuso del poder y no cheques en blanco para que el monopolio de la fuerza haga lo que le plazca con las vidas y haciendas ajenas en base a nociones corruptas del derecho como la facultad de disponer del fruto del trabajo ajeno.

Para evitar el suicido colectivo es necesario prestar debida atención a unos pocos pensadores de fuste de todos los tiempos, antes de proceder a las propuestas para frenar la avalancha totalitaria con el grotesco disfraz de la democracia. De más está decir, nunca cercenar el debate de ideas que resulta indispensable para el conocimiento. Se trata de abrir cauce a todas las ideas para lo cual es menester preservar en el sistema político la discusión en cualquier dirección posible.

En esta línea argumental, Cicerón mantiene que “El imperio de la multitud no es menos tiránico que el de un hombre solo y esa tiranía es tanto más cruel cuanto que no hay monstruo más terrible que esa fiera que toma la forma y el nombre del pueblo”. Benjamin Constant afirma que “Los ciudadanos poseen derechos individuales independientes de toda autoridad social o política y toda autoridad que viole estos derechos se hace ilegítima”. Herbert Spencer apunta que “La gran superstición política del pasado era el derecho divino de los reyes. La gran superstición política del presente es el derecho divino de los parlamentos”. Bertrand de Jouvenel al subrayar que la soberanía se concreta en los derechos imprescriptibles de cada cual, declara que, en cambio, “la soberanía del pueblo no es, pues, más que una ficción y es una ficción que a la larga no puede ser más que destructora de las libertades individuales”.

Giovanni Sartori nos explica que “cuando la democracia se asimila a la regla de la mayoría pura y simple, esa asimilación convierte a un sector del demos en no-demos. A la inversa, la democracia concebida como el gobierno mayoritario limitado por los derechos de la minoría, se corresponde con todo el pueblo, es decir, con la suma total de mayoría y minoría.” En este contexto, Friedrich Hayek advierte que “Debo sin reservas admitir que si por democracia se entiende dar vía libre a la ilimitada voluntad de la mayoría, no estoy dispuesto a llamarme demócrata”. Y por último solo para circunscribir nuestra atención en algunas de las enseñanzas más destacadas en vista del espacio disponible en una columna periodística, Juan González Calderón ha señalado que “los demócratas de los números ni de números entiendes puesto que parten de dos ecuaciones falsas: 50%+1%=100% y 50%-1%=0%”.

En muchas oportunidades, frente a la amenaza de lo dicho se han sugerido calificaciones del voto al sostener que al aludir a una manifestación cultural quienes no tienen una mínima educación no pueden ejercer el derecho al voto que se interpretaba estaba reservado para aquellos que podían discernir acerca de lo que estaban haciendo. Esta propuesta no da en el blanco puesto que el tema no radica en la educación formal recibida ya que, de hecho, hay quienes poseen grados universitarios máximos y son corruptos y por ende ignorantes de valores del respeto recíproco mientras que otros no han asistido al colegio primario y sin embargo proceden de acuerdo a normas civilizadas de conducta. Lo mismo puede decirse respecto de las reiteradas sugerencias en cuanto a la limitación del derecho al voto a aquellos que poseen determinado patrimonio con el argumento que los que no los poseen no tendrán interés en preservarlo, sin percatarse que hay millonarios que son ladrones debido a las explotaciones miserables del prójimo en base a privilegios otorgados por el poder de turno, mientras personas de condición muy modesta proceden de modo decente, lo cual revela que el tema no es patrimonial sino de reserva moral.

Ahora bien, se han lanzado al ruedo diversas propuestas de diversa naturaleza que apuntan a poner límites al poder. Por ejemplo, el antes mencionado Hayek esboza medidas para el Poder Legislativo como la no reelección y las funciones de ambas cámaras en un sistema federal a lo cual se han agregado sugerencias en cuanto a imitar lo que viene sucediendo en algunos estados en Estados Unidos respecto a que los legisladores operen tiempo parcial. Esto último tendría un efecto bifronte, por una parte evitaría el peligro de la sobrelegislación y, por otra, obliga a los legisladores a trabajar en el sector privado con lo que tendería a evitarse el riesgo de convertir la política en un negocio.

En cuando al Poder Judicial, Bruno Leoni ha insistido en la necesidad de abrir las posibilidades de árbitros privados sin ninguna regulación ni limitación de ninguna naturaleza, incluso que no se requiera la condición de abogado lo cual abriría la posibilidad de concebir el derecho en un contexto evolutivo alejado de concepciones de ingeniería social o diseño en un proceso competitivo de fallos judiciales.

También se ha propuesto explorar un pasaje poco conocido de la obra más difundida de Montesquieu y aplicarla al Poder Ejecutivo en el sentido de incorporar la idea que “El sufragio por sorteo está en la índole de la democracia” tal como ocurría en las repúblicas de Florencia y Venecia en línea argumental con lo consignado por Karl Popper en su crítica a la idea de Platón del “filósofo rey” en lugar de centrar la atención en instituciones fuertes “para que el gobierno haga el menor daño posible” poniendo de manifiesto que lo relevante no son los hombres sino los marcos institucionales. Con el sorteo, en vista que cualquiera eventualmente podría acceder al Ejecutivo los incentivos de la gente tenderían a operar en la dirección de proteger sus vidas, propiedades y libertades a través del fortalecimiento de las respectivas instituciones, y eso es precisamente lo que se requiere.

Por último, también se agrega a lo dicho la posibilidad de adoptar lo que tenía lugar en Dinamarca antes de 1933, a saber que los que son mantenidos financieramente por el gobierno, es decir, coactivamente por los vecinos, no puedan votar ya que el voto se traduce en la administración de los bienes públicos y no tiene sentido administrar el erario común por parte de aquellos que no pueden mantenerse a sí mismos, un derecho que es incorporado cuando esas personas procuran los fondos con el fruto de su trabajo para mantenerse.

Recientemente, hacia fines de la década del 70 y principios de los 80 hubo un gran debate en Estados Unidos entre diversos flancos académicos y políticos sobre lo que se conoció como “starve the beast” (hambrear a la bestia). Esto significó cortar recursos impositivos al gobierno (la bestia) al efecto que hambrearlo en la esperanza de que se reduzca el gasto público. Sin embargo, el aparato estatal siguió creciendo financiado con deuda gubernamental externa. Este debate que trascendió las fronteras estadounidenses, pone de relieve la necesidad de reformas institucionales del tipo de las señaladas para mantener en brete al Leviatán.

Si la democracia se convierte en su antónimo quedarán sin sustento los cimientos de la sociedad libre con lo que se barrerá con la noción del derecho de propiedad que comienza con la propia vida, la posibilidad de expresar pensamientos libremente y el uso y disposición de lo que pertenece a cada cual. La liquidación de la propiedad privada no sólo aniquila la dignidad de las personas sino que hace inviable la economía junto con el bienestar material ya que desaparecen los precios y la consiguiente contabilidad y evaluación de proyectos. Estamos jugando con fuego y naturalmente si seguimos por esta pendiente resultaremos quemados y a merced de los tiranos del momento.

En algunas constituciones como la estadounidense de 1787 y la argentina de 1853 se prefirió recurrir a la expresión república y no democracia en línea con principios inaugurados más acabadamente por Montesquieu para enfatizar aún más principios como la división horizontal de poderes, la transparencia de los actos de gobierno, la alternancia en el poder, la responsabilidad de rendir cuentas de los gobernantes ante los gobernados y la igualdad ante la ley. Este último principio es inescindible de la idea de Justicia puesto que no se trata de la igualdad ante la ley para ir todos a un campo de extermino sino de “dar a cada uno lo suyo” según la definición clásica de Ulpiano sobre la Justicia, y lo suyo remite al antedicho concepto de propiedad. Por eso es que Tucídides nos dice que Pericles al honrar a los muertos en las Guerras del Peloponeso enfatizó que “nuestro régimen político es la democracia y se llama así por los derechos que reconoce a todos los ciudadanos. Todos somos iguales ante la ley”. Por eso es que la Declaración de los Derechos del Hombre de la Revolución Francesa, antes de la contrarrevolución de los jacobinos, consignó al encabezar esa declaración la igualdad de derechos ante la ley.

A contramano de esto -la visión suicida para las libertades individuales- remite principalmente a Rousseau, Fitche y Hegel. El primero subrayaba en El contrato social que había que dar rienda suelta a la voluntad general “para que el pueblo no se equivoque nunca”, el segundo en su Mensaje al pueblo alemán aseguró que “El Estado es el poder superior más allá de cualquier reclamo” y el tercero enfatizaba en La filosofía de la historia que “El Estado es la Idea Divina como existe en la tierra”.

Leo Tolstoy escribió en 1902 que “Cuando entre cien personas una manda sobre noventa y nueve, es injusto, es el despotismo; cuando diez mandan sobre noventa, también es injusto, es la oligarquía; pero cuando cincuenta y uno mandan sobre cuarenta y nueve resulta que es justo, ¡es la libertad! ¿Puede haber algo más cómico y manifiestamente absurdo en ese razonamiento? Sin embargo, este es el razonamiento que sirve de base a los reformadores de la estructura política.” Es que la teoría enseña desde tiempo inmemorial que el gobierno democrático no manda sobre el resto, sino que garantiza sus derechos y preserva sus autonomías individuales.

Por último, en los esfuerzos por domar al gobierno desorbitado se sugirió limitar el gasto estatal en un porcentaje del producto bruto como si el crecimiento de este último guarismo justificara expansiones en el abuso del poder y con otras medidas similares sin abordar el tema de fondo al efecto de promover incentivos institucionales fuertes para revertir la tendencia. En resumen, la discusión sobre mantener en brete al monopolio de la fuerza vía la genuina democracia es una tarea indispensable porque como sentenció Acton “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Capitalismo “de estado” y privado

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2021/07/capitalismo-de-estado-y-privado.html

Hemos –de acuerdo a L. v. Mises- criticado la locución capitalismo “de estado” como un nombre intercambiable con la tradicional designación de socialismo, más familiar y ampliamente conocida. No obstante, emprendimos el análisis del tema estableciendo una serie de comparaciones entre la primer fórmula reprochada en oposición al uso convencional empleado con el rótulo de capitalismo. Sin embargo, el grupo de autores que conservan el nombre de capitalismo para sistemas antagónicos, han adoptado -con el fin de diferenciar al primero del segundo- la etiqueta de “capitalismo privado” para reservarlo al opuesto al llamado “de estado”.

“Parece faltar un eslabón crucial para que el capitalismo de Estado sea un sistema factible. Pues si el Estado es el único patrón, puede liberar recursos para su propia utilización discrecional diciéndole al pueblo lo que tiene que hacer sin pagarle en exceso por su obediencia. “[1]

                Esta clara que la referencia es al socialismo. La realidad es que no solamente falta un eslabón sino que muchísimos más que uno. La cita alude al factor laboral. Imagina un escenario donde el estado/gobierno es el único empleador de todos. Dueño de todos los recursos disponibles puede decidir a quién remunerar y a quién no. Esto no aporta nada nuevo a lo que ya sabemos sobre el socialismo. Efectivamente, donde quiera que se lo hubiera implementado el socialismo siempre se ha comportado de dicha manera. El caso más conocido a nivel mundial ha sido el de la ex Unión Soviética. La frase “liberar recursos” de la cita parece aludir a aprovecharse de los mismos decomisándolos del fruto del trabajo ajeno. Pero bien, sentado esto, el punto es que no hay allí capitalismo alguno, porque el gobierno no posee la propiedad privada de ellos, siempre es propiedad detraída a particulares, lo que hace que en el punto el gobierno se comporte como un vulgar ladrón.

“Pero ¿qué va a impedir que un rival lo estropee todo y puje por el poder político prometiendo salarios más elevados —como pujaría por el poder político en el capi­talismo privado prometiendo más justicia distributiva—?”[2]

Es una situación difícil de darse en un régimen socialista puro donde -por definición- el poder político y económico esta monopolizado (de hecho o de derecho) por el estado/gobierno. Pero podría ser el caso de una socialdemocracia, que es el más común, donde se permite cierto pluralismo político, lo que implica partidos y elecciones. En otras palabras, el primero sería un sistema estatista en el cual el empleo es captado en su mayor parte (o en toda) por el estado/gobierno, y se introduce un competidor (puede ser un partido o cualquier otra fuerza política) que ofrezca menos estatismo y algo más de capitalismo (“salarios más elevados”). El segundo escenario supone –a la inversa- un régimen capitalista (el autor lo llama “capitalismo privado” impropiamente a nuestro juicio por redundante). En este caso, el rival sería una fuerza o partido estatista prometiendo más redistribucionismo.

“¿Podemos, para ser más concretos, dar por supuesto que una vez que el poder económico esté plenamente concentrado en el Estado, las formas políticas democráticas pierden ipso facto su contenido y, aunque se con­serven piadosamente, se convierten en ritos vacíos?”[3]

La respuesta es claramente afirmativa pero, a pesar de ello, sigue siendo incorrecto llamar a eso capitalismo “de estado”. El poder económico -por si solo- no es sinónimo de capitalismo. Los estados socialistas tienen poder económico pero no por ello son “capitalistas” por mucho que quisieran hacerse llamar así. Su poder económico no es propio sino que es ajeno, es robado a los genuinos capitalistas. Es cierto que las prácticas democráticas quedan desfiguradas en tales situaciones, pero advirtiendo que debemos aclarar a qué tipo de “democracia” nos referimos, ya que hemos trabajado bastante sobre el tema distinguiendo disímiles formas democráticas, dada a la excesiva latitud del vocablo “democracia”.

“En cualquier caso, si es que las revoluciones modernas son concebibles, hay una presunción de que por las mismas razones que le obligan a ser totalitario, el capitalismo de Estado corre mayo­res riesgos y necesita defensas más poderosas contra la revuelta que los Estados que no poseen, sino que meramente distribuyen lo que otros poseen.”[4]

Sin quedar clara la vinculación realizada entre “las revoluciones modernas” y el capitalismo “de estado” (socialismo) excepto que -en términos marxistas- este solamente podría imponerse por evolución y no por revolución (aunque Marx sostuvo ambas posturas contrapuestas casi simultáneamente) aquí parece aludirse a una revolución contra el socialismo (capitalismo “de estado” en la nomenclatura del autor comentado). Sería algo así como una revolución capitalista o pro-capitalista quizás mejor expresado.

Los regímenes socialistas o comunistas naturalmente necesitan ser más férreos que los menos orientados a esas ideologías, porque los primeros poseen más recursos apropiados al sector privado de la economía que los otros. Es decir, en esos lugares hay más riqueza expropiada que en otros, por ende están más expuestos a ser objeto de revoluciones o -al menos- disturbios de envergadura.

Poca diferencia hay, en rigor, entre “gobiernos que poseen vs los que no poseen” ya que ambos -en última instancia- deben distribuir los recursos generados por los particulares (excepto claro en un sistema capitalista como lo entendemos nosotros) . Pero dado que la redistribución es más fluida entre los últimos, daría la impresión que genera menos resistencias entre los desposeídos que la que originan los primeros.

“Una de las más débiles de las diversas razones débiles avanzadas por Trotsky de por qué no existe y «nunca existirá» tal cosa como el capitalismo estatal fue que «en su calidad de depositario universal de la propiedad capitalista, el Estado sería un objeto demasiado tentador para la revolución social» (León Trotsky, The Revolution Betrayed: What is the Soviet Union and Where is it Going?, 5.* od., 1972, pág. 246). [Hay trad. cast., Ed. Proceso, Buenos Aires.]”[5]

El estado/gobierno que se auto-constituye como “depositario” de la propiedad capitalista asume el mismo papel que el del ladrón que resguarda en su guarida el botín fruto de atraco. Él es guardián de la propiedad de otros y no de la suya, y ese mismo botín será “demasiado tentador” para los demás ladrones como él. Probablemente, no fuera esto lo que quisiera decir Trotsky. Debe haber querido significar que, en esa situación, el Estado seria depositario de riquezas tan grandes (en rigor todas las existentes) que, en lugar de ser el paradigma de la “revolución social” seria exactamente su contrario y el contraejemplo de esa misma revolución. En realidad, un estado/gobierno como el imaginado, seria inspirador de una contrarrevolución: la de los desposeídos de su capital contra el gobierno “depositario” (hurtador, en buen romance) del mismo por recuperarlo.


[1] Anthony de Jasay. El Estado. La lógica del poder político. Alianza Universidad, p. 301

[2] de Jasay A. Ibídem. p. 301

[3] de Jasay A. Ibídem. P. 301

[4] de Jasay A. Ibídem. P. 306

[5] de Jasay A. Ibídem. P. 306/307 (nota)

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

El Che Guevara, mi primo

Por Alberto Benegas Lynch (h): Publicado el 24/7/21 en:  https://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/alberto-benegas-lynch/che-guevara-mi-primo.html

Mi padre solía recordar aquello de “los parientes no se eligen, se eligen los amigos”, en el contexto de mi primo el Che puesto que su abuela materna -Ana Lynch- era hermana de mi abuela paterna. Antes he escrito sobre este accidente familiar pero ahora vuelvo a la carga en vista de la valiente revuelta de los cubanos hartos de estar hartos por el avasallamiento cruel de sus libertades elementales en el contexto de la miseria más espantosa con falta de los alimentos y medicamentos más elementales.

A esta altura hay que ser muy cretino para estar del lado de los carceleros castristas. La denominada “tragedia de los comunes” donde lo que es de todos no es de nadie (salvo lo que amasan los megalómanos) se ha puesto en evidencia del modo más crudo y horrendo. Este es el resultado por haberse tragado la píldora venenosa del marxismo que destroza todo vestigio de dignidad y consideración por las libertades individuales. Las masacres del comunismo tanto del alma como del cuerpo de todos los que se les ponen delante resultan evidentes para las personas de buena fe.

Dos de mis distinguidos y queridos amigos cubanos en el exilio, la neurocirujana Hilda Molina y el escritor Carlos Alberto Montaner me informan en sendos correos acerca del llamado “Plan Cacique”, grupos de choque integrados fuerzas policiales y militares disfrazados de civiles para arremeter con inusitada violencia contra seres indefensos y corajudos que pretenden vivir no en la paz del cementerio sino en la paz de la libertad y el consiguiente respeto recíproco.

 La banda de Fidel, el Che y sus secuaces resultó en una tragedia mayúscula para los perseguidos, torturados y asesinados. El Che explicó que el “verdadero revolucionario debe ser una fría máquina de matar”. Y todo por la manía de los Stalin, Pol Pot, Hitler, Chávez y Kim Jong-Un  de este planeta que en sus ansias por fabricar el consabido “hombre nuevo” han vejado y mutilado a millones de seres humanos.


Y debemos tener en cuenta que Cuba -a pesar de las monumentales barrabasadas de Batista- era la nación de mayor ingreso per capita de Latinoamérica, eran sobresalientes en el mundo las industrias del azúcar, refinerías de petróleo, cerveceras, plantas de minerales, destilerías de alcohol, licores de prestigio internacional; tenía televisores, radios y refrigeradores en relación a la población igual que en Estados Unidos, líneas férreas de gran confort y extensión, hospitales, universidades, teatros y periódicos de gran nivel, asociaciones científicas y culturales de renombre, fábricas de acero, alimentos, turbinas, porcelanas y textiles.

Todo antes de que el Che fuera ministro de industria, período en que el desmantelamiento fue escandaloso. La divisa cubana se cotizaba a la par del dólar antes que el Che fuera presidente de la banca central.

Como no podía ser de otro modo, el Che comenzó su carrera como peronista empedernido. Recordemos que la política nazi-fascista de Perón sumió a la Argentina en un lodazal del que todavía no se ha recuperado y que, entre otros esperpentos, escribió en 1970 que “Si la Unión Soviética hubiera estado en condiciones de apoyarnos en 1955, podía haberme convertido en el primer Fidel Castro del continente.”

Es inadmisible que alguien con dos dedos de frente sostenga que la educación en Cuba es aceptable puesto que, por definición, un régimen tiránico exige domesticación y solo puede ofrecer lavado de cerebro y adoctrinamiento (y con cuadernos sobre los que hay que escribir con lápiz para que pueda servir a la próxima camada, dada la escasez de papel). Del mismo modo, parecería que aun quedan algunas mentes obtusas que no se han informado de las ruinas, la miseria y las pocilgas en que se ha transformado el sistema de salud en Cuba y que solo mantiene alguna clínica en la vidriera para atender a burócratas y algún simpatizante extranjero del régimen.

La sociedad abierta (para recurrir a terminología de Karl Popper) demanda respeto irrestricto de  la propiedad privada, una institución fundamental que permite la mejor utilización  de los escasos recursos en cuya situación cada cual para mejorar su patrimonio está obligado a servir a sus semejantes. En este ámbito el que acierta obtiene ganancias y el que se equivoca incurre en quebrantos en contraposición de los que la juegan de empresarios pero están aliados al poder político para obtener privilegios que siempre atentan contra el bienestar de su prójimo.

A contramano de lo dicho, el marxismo propugna la abolición de la propiedad y los seguidores y copiones de esta empobrecedora política intervienen los mercados libres con lo que perjudican muy especialmente a  los más débiles. Afortunadamente aparecen algunas buenas noticias en nuestra región, por ejemplo, la muy bienhechora decisión del actual gobierno uruguayo de separarse de una incumplida apertura localista para abrirse al comercio con el mundo incorporando otros espacios.

El Che y sus pestilentes continuadores se arrogan la facultad de manejar a su capricho la vida y el fruto del trabajo ajeno en una demostración de una mezcla diabólica de ignorancia, malicia y soberbia sin parangón.

Cierro con una confesión. Mi cumpleaños es el 11 de julio, día que recibí el mejor regalo del mundo: el comienzo de las revueltas de cubanos valerosos contra la tiranía.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

CUBA: HOY, COMO EN EL 2007, COMO SIEMPRE: MENTIRA Y CRUELDAD.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 18/7/21 en: http://gzanotti.blogspot.com/2021/07/cuba-hoy-como-en-el-2007-como-siempre.html

Toda mi vida he sido un defensor del diálogo y lo sigo siendo. Es más, es uno de mis temas filosóficos de investigación. El diálogo es uno de los logros morales más altos y más nobles. Implica muchas cosas. El abandono, no sólo de la fuerza física, sino también de la lingüística. Estar dispuesto a escuchar los argumentos del otro. Considerar la posibilidad de que uno esté equivocado, aunque sea metódicamente. Comprender al otro: escucharlo desde su perspectiva, su mundo, su horizonte. Entender no sólo lo que dice, sino por qué lo dice. Estar abierto a la crítica. Todo ello es diálogo. Gran parte de la filosofía contemporánea ha colaborado, bajo perspectivas diversas, en este noble ideal. Buber, Levinas, Popper, Gadamer, Habermas. Todos ellos filósofos muy diferentes, pero con una evidente vocación por eliminar del lenguaje –y por ende de la vida- todo rastro de violencia. Y, en todos ellos vive, aunque no lo sepan, el cristianismo, porque el diálogo comienza por la escucha, y la escucha al otro comienza por un acto de misericordia. 

Pero el diálogo supone que la otra parte también dialoga. Como la amistad aristotélica, es una relación recíproca. Uno debe siempre comenzar la actitud de diálogo, pero cuando no hay actitud similar, no cabe el ataque o el insulto, pero sí una prudente retirada. Por caridad, nada más que por caridad. Pero hay ocasiones donde la mentira, la más cruel mentira sobre los más despiadados asesinatos, llega a nosotros, como flechas que no esperábamos en el descampado de nuestra existencia. Reservemos a Dios el juicio último sobre la conciencia de quienes mienten así, pero, lo que queremos decir, es que en esos casos, hay algo que no es diálogo, pero que está plenamente justificado, y a veces es un deber. Me refiero, sencillamente, a la denuncia. 

En ese sentido, la Cuba de Castro y sus secuaces –estoy utilizando las palabras exactas- constituyen, junto con sus partidarios y los silencios cobardes de gobiernos “diplomáticos”, una de las vergüenzas más terribles de toda la historia del s. XX y XXI. Hay muchas vergüenzas más, si, pero al menos fueron denunciadas, y si no, quien escribe no ha callado las vergüenzas de los llamados líderes de Occidente. En este caso, insisto, la denuncia es lo menos que puede hacer quienquiera no haya sido víctima de la propaganda mentirosa de esa banda de delincuentes asesinos. Han fusilado por doquier, sin misericordia, y lo siguen haciendo, a todos aquellos que osaban siquiera pensar diferente. Han sumergido en cárceles inhumanas, y de por vida, a todos aquellos que se interpongan en sus tropelías. Y tienen la osadía, el atrevimiento, de presentarse ante el mundo como líderes democráticos y protectores de los derechos humanos. Estos asesinos pueden andar por el mundo sin recibir ninguna orden de arresto, por parte de jueces que en otros casos no dudarían en absoluto. Y lo peor: son elogiados por gobernantes e intelectuales, cómplices de ese modo uno de los operativos propagandísticos más hipócritas y eficaces de toda la vergonzosa historia de este siglo de totalitarismos y autoritarismos. Dios sabe qué tienen en la cabeza quienes así proceden: si indolencia, cobardía, simple estupidez, ceguera ideológica o la simple desaprensión ante los gritos y llantos silentes de incontables fusilados, torturados, encarcelados o muertos en sus intentos de escapar del infierno. ¡Vergüenza para las naciones occidentales, que cierran sus fronteras a estos refugiados, con EE.UU. a la cabeza! Y los demás, que cierren sus “diplomacias” y les digan, en los foros internacionales, a Raúl Castro, a sus seguidores y a Fidel, vivo o embalsamado, lo que se merecen escuchar: asesinos, delincuentes, no tienen derecho a integrar el concierto de las naciones, son sólo una banda de fanáticos criminales.

 Pero no, no se atreverán. La denuncia profética necesita un fuego que no abunda: la piedad por el perseguido, la rebeldía ante semejante injusticia, y saber correr los riesgos de negarle al delincuente su supuesto derecho a continuar con su injusticia. Que Dios se apiade de las almas de los asesinos, y que se apiade, también, de las almas y los cuerpos de los refugiados, torturados, encarcelados y exiliados, a cuya mirada y existencia van dedicadas estas líneas. 

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* Publicado en LiberPress- Buenos Aires- 16 de Febrero de 2007. Fuente: http://gzanotti.blogspot.com/2010/02/mentira-y-crueldad.html

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor en las Universidades Austral y Cema. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Publica como @gabrielmises

José Benegas: “Lo del marxismo cultural es un fantasma”

Por Jose Benegas. Publicado en: https://issuu.com/josebenegas/docs/pdf_baja_lge_n_67/s/12677339

El escritor separa la paja del trigo y se preocupa por definir conceptos como “fascismo”, “buenismo” o “conservadurismo” ante lo que considera es un avance contra las ideas de la libertad de parte de algunos que se denominan a sí mismos liberales

A José Benegas no parece preocuparle si sus argumentos consiguen apoyo de otros, simplemente se preocupa por encontrarles validez lógica y sustento filosófico. Es una de las pocas voces que se resisten a la asociación del pensamiento liberal con la llamada “alt-right” o derecha alternativa, un fenómeno que alcanza su auge con el desembarco en la política de Donald Trump y que ha vivido en primera fila, ya que aunque es nacido en la Argentina, está afincado en Miami desde hace años. En su libro “Lo impensable: el curioso caso de los liberales mutando al fascismo” (Amazon) ataca a una figura de peso como Hans-Hermann Hoppe, a la que asocia directamente con el racismo y el fascismo.

› La palabra “fascista” se está usando demasiado en España en estos días. ¿Es realmente fascista todo eso que se señala como tal?

El fascismo es un intervencionismo y un corporativismo. Implica utilizar desde el gobierno determinados resortes para favorecer políticas centralizadas sin ser socialismo marxista. Pero también se usa como una acepción, para una política de controlar la vida privada, más allá de la economía, ejerciendo la fuerza desde el gobierno. Es una forma de estatismo, en esa acepción va más allá del fascismo italiano. La izquierda abusa del término porque llama fascismo a cualquier cosa que no sea de izquierda. Yo caractericé de fascista a este movimiento del alt-right en la medida en que tiene una política de pureza cultural y unos enemigos internos definidos desde la xenofobia y la homofobia.

› O sea que el fascismo no existe.

Claro que existe. Es la visión de una sociedad centralmente planificada, no necesariamente por una motivación marxista de lucha de clases, y es lo que ahora ha reaparecido. El problema es que las palabras en la lucha política se oscurecen, se hace difícil a veces la comunicación. El socialismo de derecha actual es un fascismo, incluso hay gente que lo reivindica como tal, diciendo que el fascismo estaba inspirado en los “valores de Occidente. “Derecha” e “izquierda” son conceptos que quizá ya no sirvan para nada. Por eso yo hablo en el libro de liberales mutando al fascismo porque oigo a liberales hablar en términos de nacionalismo, de xenofobia, de proteccionismo, de control demográfico, porque ven a la sociedad contaminada por elementos que no son puros… Y cuando en política se empieza a hablar de “pureza”, lo primero que hará será definir la impureza y desatar una limpieza interna. Todo eso es ajeno al liberalismo, porque se inclina hacia un control casi religioso de cuestiones de la vida privada, como el sexo o el matrimonio.

› ¿Son conservadores en vez de liberales?

A mí no me conforma esa palabra aplicada a este movimiento, porque siento bastante más respeto por el conservadurismo que por todo esto. Pensemos que en algunas cosas todos somos conservadores: si algo está funcionando no lo toco. Moldear a la sociedad según un catálogo predefinido no es conservador, es más bien revolucionario. Y el fascismo precisamente no es conservador sino revolucionario, pretende encorsetar a las personas dentro de un molde desde el estado.

› Hace mucho hincapié en las aristas religiosas de todo esto, pero quizá sea más aplicable a países de América del Sur o del Norte que a los europeos.

No se reconocen como religiosos, pero esto es una completa hipocresía. El recurso es esconder sus mandatos religiosos bajo la palabra cultura, esconden a su Dios y nos dicen que todos lo debemos obedecer (que en la práctica es nada más obedecerlos a ellos) porque pertenecemos a una cultura como si fuéramos ganado marcado. Pero el contenido de sus preceptos políticos cumple el de los dogmas religiosos en temas como la familia o la sexualidad. Eso es lo que hace Vox, que es Opus Dei más estado. Lo mío no es para nada una crítica a las religiones ni al cristianismo, porque estos movimientos no se parecen al cristianismo desde el momento que hablan de personas “indeseables” ¡Eso es lo opuesto al cristianismo!

› Se supone que todos somos hijos de Dios.

Exactamente. El nacionalismo católico es un círculo cuadrado. Les funciona, pero no como religión sino como facción política para dirimir el poder. Quieren acceder al monopolio del uso de la fuerza con ideas que son contrarias a las liberales: “Porque tengo una familia tradicional”, “porque soy católico” debo estar a cargo. Y si no creen en Dios acepten que debemos mandar porque así lo dice la tradición de Occidente y la naturaleza, cuando haga falta. En eso se parecen al fascismo, porque son una degradación de la política hacia el uso de cualquier cosa para sentirse dueños del poder y habilitados para decir cómo deben vivir los demás.

› ¿Qué le parecen los esfuerzos de gente como Alejandro Chafuen por armonizar catolicismo y liberalismo? Me parece bien que alguien tenga esa inquietud y se haga esas preguntas sobre cómo encaja su liberalismo con el cristianismo. Lo que sucede con Alejandro Chafuen es que ha tenido una evolución mala en mi opinión, porque cree que el liberalismo tiene que estar controlado por gente que invoca el cristianismo y acusa a los liberales con los que convivía antes de “progres”, salvo que sean católicos y estén dispuestos a decir que nadie se puede apartar de su credo. El liberalismo es un movimiento laico y que habla sobre el poder. No se puede hablar del uso del poder y a la vez de religión. Chafuen promueve a gente como Agustín Laje claramente antiliberal, o defiende a ultranza a Donald Trump y que yo sepa muy liberal no es, pero tampoco un ejemplo de cristiano. Yo le he escuchado hablar a favor del proteccionismo. Sinceramente, no sé qué tiene que ver eso con el liberalismo.

› ¿Realmente se llevan mal liberalismo y cristianismo?

Yo vengo del cristianismo y no tengo ningún conflicto con la moral cristiana, que tiene muchas cosas buenas. Hay quienes se dicen cristianos y creen que la libertad es la perdición y el pecado. El liberalismo se lleva mal con la religión unida al monopolio de la fuerza. Si pretender esa separación te convierte en anticristiano, quiere decir que se está sosteniendo un cristianismo impuesto a palos. Estoy en contra sí de la policía religiosa dentro del liberalismo, que no pondrán por escrito que los que no mezclen religión y política quedan excluidos del ambiente liberal, pero lo van a hacer realidad con sus acciones. Lo del nacionalismo católico es una versión muy mala e hipócrita del catolicismo del que no se puede estar a favor desde el liberalismo jamás. No debería haber ningún conflicto entre alguien que se defina como liberal y a la vez católico. Establecer una policía religiosa sobre lo liberal me parece inadmisible en términos políticos, pero también en términos religiosos. Con la aparición de movimientos como el de Vox u otros que mezclan la religión con la política están llevando las cosas a un momento anterior a la aparición del liberalismo. Porque el liberalismo se levantó contra eso. Para hablar de astronomía yo no tengo que levantar la cruz. Del mismo modo, yo no tengo que invocar una cuestión religiosa para hablar de liberalismo.

› En su libro parece sorprenderse de que hoy Hoppe siga en el Mises Institute.

Realmente no conozco las luchas internas del Mises Institute y no estoy interesado tampoco en conocerlas, no veo cómo el pensamiento de Mises puede encajar con considerar que los países ejercen una forma colectiva de propiedad sobre el territorio y que la única forma de que esta propiedad se respete sea con una política xenófoba de fronteras cerradas para que no entre gente que no sea blanca y heterosexual. Hace unos años escribí un artículo (“No reconozco al liberalismo”) sobre esto para el Instituto Juan de Mariana, porque Hoppe está sosteniendo como buenas ideas lo que son disparates mayúsculos, racistas y antiliberales. Para algunos esto es el liberalismo, lo que demuestra que como tal está en una gran crisis. La peor crisis tal vez, porque no es capaz de extender sus principios a los cambios culturales que ocurren en la actualidad. Si desde la izquierda se proponen políticas de igualdad de género, estos responden que la desigualdad de género es un propósito en sí mismo relacionado con la propiedad, como propone disparatadamente Hoppe. Pasa también con el control de la inmigración, que es algo por completo anti-mercado. Inmigración es el nombre que el derecho administrativo le da a la libertad contractual.

› Algunos se han visto respaldados en Trump no gustándoles todo lo que representa, pero sí como un dique de contención frente a la izquierda y el “marxismo cultural”.

Lo del marxismo cultural es un fantasma. Marxismo es teoría de la explotación y lucha de clases, extenderlo es darle una importancia que no tiene. Si toda polaridad fuera marxismo entonces este movimiento de la derecha nacionalista también debería ser llamado marxista. En realidad se usa esa palabra como un fantasma, se la desdibuja y también se termina favoreciendo al marxismo real, que ya no se puede reconocer. Respecto de Trump, hablamos de un personaje que ha transformado al Partido Republicano en un partido antisistema, en un trotskismo de derecha que reniega de la justicia, de las elecciones y hasta del mismo Congreso, como se demostró con el asalto de sus partidarios. No veo cómo se le puede llamara a eso conservador.

› En todo este fenómeno tiene un gran peso la influencia de las redes sociales.

Es que sus algoritmos llevan a la confirmación y no al cuestionamiento de las ideas. Por eso uno a veces se sorprende de que gente que creía inteligente se crea cosas que no tienen ningún sustento, pero las difunden. Yo espero que esto encuentre un equilibrio en algún momento.

› En materia de economía, pareciera que ya nadie representa una propuesta de mercado.

Sí, a pesar de que este movimiento del que hablamos dice que la única libertad que le importa es la económica. Eso no es posible conceptualmente. Lo que llamamos mercado es el fenómeno que apreciamos al observar a la sociedad con la metodología de la economía. Pero no es que la economía sea un compartimento estanco de la vida social. Lo que está separado es la materia economía de otros estudios, pero la sociedad libre es una. En ella hay límite al poder y los individuos siguen sus fines, ese es su gran secreto. Pero si existiera un control moral desde el estado entonces los fines no son libres y los medios ni siquiera se podrían definir como medios. Pierde sentido hablar de economía en una sociedad sometida a un protectorado moral, del mismo modo que resulta absurdo hablar de precios en un país socialista. Son números sin significación. Si la sociedad no es libre no hay mercado.

› El foro de Davos dice que en el futuro nadie será propietario, salvo el estado.

Es un delirio más de los que salen de todas las usinas de pensamiento. De las universidades no salen disparates menores, pero para lidiar con ese delirio la paranoia muy útil no es. No se puede usar al cúmulo de tonterías que se dicen en este tipo de foros para hablar de una conspiración mundial y mucho menos para decir que esa conspiración se supera con nacionalismo.

› Usted señala el problema de enfrentarse al buenismo con el malismo.

Claro, el buenismo es esa permanente invocación de posturas que hacen ver al que las emite como el más bueno. Eso se ha hecho una forma de manipulación, pero le ha salido del otro lado su versión igualmente estúpida del malismo, que es esa permanente adoración de los villanos y sostener posturas desagradables. El malismo es una forma de impotencia frente al buenismo; es una tragedia que esa sea la respuesta. Gente que se siente acosada y temerosa, en muchos casos respecto de cambios culturales que no comprende, y que se prende de algún villano a mano para sentirse protegida. Establecen con sus “malos” una lamentable relación de vasallaje.

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE. Publica en @josebenegas

¿Hay un sistema capitalista en China?

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 12/6/2en: https://www.infobae.com/opinion/2021/06/12/hay-un-sistema-capitalista-en-china/

En el gigante asiático existen algunos islotes limitados de libertad. Sin embargo, el Partido Comunista mantiene un régimen totalitario. Los dos caminos hacia los cuales podría evolucionar esta nación, según la visión de dos intelectuales

Liu Xiaobo (Reuters)

Hay veces que uno concluye que en algunos casos son menos dañinas las izquierdas que los que se dicen amigos de la libertad. Este es el caso de quienes alardean como partidarios de la sociedad libre y sin embargo afirman sandeces mayúsculas como que en la China de hoy existe el sistema capitalista.

La primera recomendación a estos comentaristas estrafalarios es que estudien qué significa el capitalismo, que es un sistema basado en la propiedad privada y en el respeto irrestricto a los proyectos de otros, es decir, la consideración y garantías a las autonomías individuales. Para los distraídos que mantienen que el capitalismo es una realidad en China es muy recomendable estudiar, por ejemplo, el libro de Ludwig von Mises titulado La mentalidad anticapitalista porque esas falacias precisamente se encuentran incrustadas en las mentes de los propagandistas del supuesto capitalismo chino.

Una cosa es observar que el gobierno chino ha autorizado islotes limitados de libertad con lo que financia el enriquecido aparato estatal y otra bien distinta el pregonar la burrada de marras lo cual constituye un agravio a toda la tradición de la libertad que se ha esforzado en mostrar sus valores, principios y fundamentos a través del tiempo.

Es lo mismo que los irresponsables que parlotean del capitalismo ruso sin percatarse del sistema autocrático que allí impera que ha pasado del terror blanco al terror rojo y de allí al terror de los descarnados atropellos de los nuevos mandones ex KGB que todo se lo embolsan en un clima irrespirable de botas que anulan todo lo que no coincida con la prepotencia del momento. Es lo mismo que aquellos energúmenos que ponderan “la educación cubana” sin entender que donde hay adoctrinamiento hay anti-educación (para no decir nada de la obligación en esa isla-cárcel de escribir con lápiz pues la tanda siguiente debe borrar y usar el mismo papel debido a la fenomenal escasez de ese material). Es lo mismo que los bellacos que seriamente dicen que en Cuba hay buena medicina sin la elemental información de las pocilgas en las que se han convertido los hospitales tal como, entre muchos otros, explica la neurocirujana cubana Hilda Molina y que solo hay centros de salud para los burócratas y para ciertos extranjeros que apoyan al régimen comunista. En Cuba la detención más generalizada es bajo el cargo de “peligrosidad pre-delictiva” para encerrar a los sospechosos de oposición (igual que en la contrarrevolución francesa con los “delitos de intención”).

Para tener esos aparentes “amigos de la libertad” es mejor contar con los enemigos que por lo menos no actúan disfrazados y tienen la honestidad intelectual de confesar abiertamente sus designios.

Como es del dominio público hay una frondosa literatura sobre China pero en esta nota periodística centramos la atención en dos libros que desarrollan tesis opuestas respecto del posible horizonte futuro de ese país. En ambos casos claro que parten de la indiscutida premisa para todos los investigadores rigurosos que se vive hoy en China un régimen totalitario con los antedichos islotes de libertad que naturalmente generan un colosal resultado, pero, como queda dicho, estas dos prognosis difieren radicalmente en sus perspectivas para el futuro.

Veamos algunos flancos de estos estudios pero digamos que para ponerlo en una píldora telegráfica se trata de lo siguiente: por un lado Guy Sorman en China, el imperio de las mentiras sostiene que el sistema irá desembocando en un incremento aún mayor del espíritu totalitario a través del tiempo, mientras que Eugenio Bregolat en La segunda revolución china pronostica un futuro promisorio puesto que se basa en la idea que esos islotes de libertad que por más limitados que sean generarán nuevos incentivos y renovada fuerza para irse extendiendo a través del tiempo.

Sorman -aunque presenta varios escenarios posibles- se inclina por el mantenimiento de un sistema opresivo para la gran mayoría de los chinos que se refleja de entrada en su signo monetario ilustrado con la figura del asesino serial Mao, en el pretendido olvido de la masacre de Tiananmen y en los permanentes intentos de manotazos a Hong Kong en medio de cientos de millones sojuzgados por el régimen y literalmente muertos de hambre. La salida más próxima del sistema actual la esboza en dirección a la posibilidad de un eventual golpe de Estado que militarizaría aún más el país. Las rebeliones que aparecen “no se comunican entre sí, no constituyen un movimiento unitario, no tiene líder ni programa. El Partido llegó a fragmentarlas, no parecen capaces de conmoverlo ni de una magnitud suficiente como para enfrentar a la policía o al ejército”. El objetivo central de las posibilidades y variantes que se detectan en posibles gobernantes que se perciben como posibles consiste en todos los casos probables en “mantenerse en el poder” y “el segundo objetivo es el enriquecimientos de sus miembros” [los del Partido Comunista], lo cual lo fortalecen con empleos adicionales de armamentos adquiridos con la nueva riqueza.

Por otra parte, Guy Sorman lo cita a Mao Yushi, “el más lúcido de los economistas chinos, lo que le trae como consecuencia ser vigilado permanentemente por milicianos de la Seguridad Pública”, quien “considera que el desarrollo económico de China es más un desastre que un milagro” en primer lugar porque las “tasas chinas” no son confiables “ya que el gobierno es el único que tiene acceso a las estadísticas y que éstas no se pueden verificar.” Además eso de los islotes de libertad debe tomarse con precaución ya que están frecuentemente resquebrajadas, por ejemplo, “son los dirigentes del Partido los que dan a los bancos orden para otorgar préstamos por motivos políticos o personales y de no exigir el reintegro de esos préstamos” y así sucesivamente las cortapisas en el mercado inmobiliario, permisos en el comercio etc. Pero a pesar de todo, la liberación parcial y a regañadientes produce sus frutos que deslumbran a todos.

Como anunciamos, del otro lado del espectro se encuentra el libro de Bregolat quien concluye que todo lo que viene ocurriendo en China “configura una nueva mentalidad. Es probable que, antes o después, la ciudadanía demande un mayor grado de participación en los asuntos públicos. El Partido es consciente de ello y es muy posible la evolución desde dentro del sistema en dirección a la democracia, principio introducido ya, con limitaciones, en los pequeños municipios […] China sorprendió al mundo con su cambio económico y bien puede sorprenderlo en el terreno del cambio político. No es seguro que ocurra, pero no puede excluirse. El tiempo dirá”.

En todo caso las maravillas que en diversos planos describió Marco Polo sobre la antigua China del siglo XIII no se condicen con lo que viene sucediendo, tal vez solo que al encandilarse con el descubrimiento de la imprenta se le pasó inadvertido la irrupción del papel moneda lo cual transmitió su espíritu a la tan ajetreada vida contemporánea.

Por último, cierro esta nota con la mención de un personaje sobre el que he escrito antes en detalle. Se trata de Liu Xiaobo muerto a los 62 años de edad en China a raíz de un cáncer de hígado eventualmente fruto de los sucesivos disgustos y de su condena por el régimen a once años de cárcel en 2009 “por el delito de socavación al poder estatal” lo cual comenzó por la denuncia (préstese atención a la denominación orwelliana de la repartición gubernamental) de la Brigada Primera de la Oficina para la Seguridad y Control de la Red de Noticias Públicas de los Servicios de Seguridad de la Ciudad de Pekín, en concordancia con el párrafo 105, apartado 2 del Código Penal de la República Popular China referido al antedicho delito. Las autoridades no lo dejaron salir del país para tratarse la enfermedad.

Xioabo ha sido un baluarte de la libertad. En ese contexto sostiene con énfasis que la concesión a algunos de ciertas libertades producen una explosión fenomenal de la energía creadora que con razón deslumbra al mundo, pero el autor subraya que ese vergel de lo material no debe tapar la vergüenza de los atropellos a las libertades de prensa, de asociación, de reunión, la privación de una Justicia independiente del poder político y la corrupción astronómica de todos los funcionarios de más alta jerarquía. Señala que no resulta digno para la condición humana que se pretenda cubrir la bajeza de lo dicho con edificios y automóviles mejores puesto que esto significa la miserable renuncia de valores esenciales del espíritu por lo que en definitiva son las chucherías de la materia.

Este doctor en literatura fue profesor invitado, entre otras, en las universidades de Columbia y Oslo. En su obra más conocida –No tengo enemigos, no conozco el odio– se consigna que participó activamente en las antes aludidas protestas estudiantiles de junio de 1989, reprimidas de modo sangriento (colaboró en la redacción del documento titulado “La voces de las madres de Tiananmen”). Publicó once libros en el extranjero debido a la censura en China y fue condenado varias veces a “campos de reeducación” (un eufemismo para esconder los campos de concentración que millones de veces fueron campos de exterminio).

Fue presidente del PEN Internacional en la clandestinidad china y en 2010 fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz que no pudo ser recibido por él por encontrarse en la cárcel y tampoco pudo ser recibido por sus familiares a quienes se les prohibió la salida del país (el 10 de diciembre, simbólicamente el galardón fue depositado en una silla vacía). Fue uno de los redactores de la célebre Carta 08 en pos de la libertad por la que fue severamente reprimido junto a otros colegas.

A pesar de que de joven admiraba a Marx debido al sistema de adoctrinamiento de todo régimen totalitario, por consejo bibliográfico del antes mencionado Mao Yushi fue muy influido por autores como Isaiah Berlin y Friedrich Hayek. En su último ensayo Xiaobo escribió -pese a las dificultades permanentes de saltear a los comisarios del pensamiento: “Anhelo ser la última víctima de la inquisición literaria en este país y que de ahora en más ninguna otra persona sea juzgada por sus palabras”.

En su antedicho libro critica a los que le dan prioridad en sus vidas “a los cargos, la riqueza y los viajes, los intereses especiales de las modas, el consumo, los buenos looks de las actrices de cine, los juegos de Internet y las relaciones de una noche”. Critica a los nacionalismos que “producen el mayor entusiasmo en la joven generación, sobre todo, el sentimiento antiestadounidense y antijaponés, así como el rechazo de la independencia de Taiwán, son reacciones con las cuales la juventud expresa su compromiso con el Estado chino y su odio por su nacionalismo […] Ese es el nacionalismo de la juventud china: fanfarronería para afuera, cobardía para adentro […] Si se quiere llegar al éxito rápido, debe estarse en el Partido [Comunista] apenas uno termina sus estudios […], este fenómeno que se vive tranquilamente, aunque con la moral rota, es perfectamente acorde con la esquizofrenia espiritual de toda la sociedad […] Las noticias no oficiales, que circulan de forma privada, muestran la forma verdadera del sistema informal, un verdadero reino del terror”.

En todo caso, en este texto hemos intentado mostrar la falsedad, el insulto a la inteligencia y la contradicción en los términos de mantener que hay un sistema capitalista en la China del abuso del poder.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h