Archivos en la Categoría: Política Internacional

“No es la economía, son las personas”

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 5/8/18 en: https://www.libremercado.com/2018-08-05/carlos-rodriguez-braun-no-es-la-economia-son-las-personas-85746/

 

Una publicidad a página entera en El País, bajo el título “No es la economía, son las personas”, atrajo mi atención. Era de Emasesa, la empresa municipal de aguas de Sevilla, y era el comienzo de una serie: “Los nuevos retos de la gestión pública del agua (I)”.

Al parecer, los retos estribaban en la posible privatización de la empresa. Hasta ahí podíamos llegar. Se nos avisaba que Emasesa es una empresa pública y de “su firme vocación de seguir siéndolo en el futuro”.

Esto ya es curioso, porque no se entiende bien qué es eso de tener una “firme vocación” de seguir ostentando el privilegio de ser un monopolio público impuesto por las autoridades a la población. Eso sí, afirmaba el anuncio que la empresa quiere responder a las demandas de la sociedad con “unas nuevas reglas del juego que imponernos a nosotros mismos”. Estos deben de ser los famosos enemigos de la autorregulación…

Palabras bonitas, siempre: “asegure el suministro de un recurso limitado, como el agua, reconocido como derecho humano”. El derecho de los usuarios a elegir recibir un bien en competencia no vale nada, como tampoco vale el derecho de propiedad sobre sus carteras, frente al “compromiso con nuestros usuarios que son, en último término, a quienes nos debemos y a quienes tenemos que rendir cuentas”. ¿Cómo va a rendir cuentas un monopolio cuyas cuentas el pueblo no puede elegir no pagar?

Al día siguiente, continuó el anuncio: “Una gestión pública responsable está enfocada más hacia las personas que a la cuenta de resultados de la empresa”.

Es decir, son las personas las que importan, y no la economía, no las cuentas de resultados de una empresa cuyos resultados dependen de que los sevillanos sean obligados a pagar. Pero entonces, ¿qué personas son las que importan?

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE

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Con el diario del lunes

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 13/8/18 en: https://www.cronista.com/columnistas/Con-el-diario-del-lunes-20180812-0034.html

 

No son pocos los administradores de carteras que aconsejan invertir en acciones estadounidenses obnubilados por algunos indicadores superficiales de esa economía y por la perspectiva del cobro de las correspondientes comisiones. Pero bajo esa superficie hay otros guarismos que apuntan en otras direcciones.

Básicamente la preocupación de analistas de fuste estriba en la colosal deuda pública norteamericana, el déficit fiscal creciente debido al simultáneo aumento del gasto estatal junto a la reducción de impuestos y la guerra comercial desatada también por el actual presidente (además de su xenofobia).

Con el diario del lunes

En este sentido, cabe subrayar como un acto de elemental justicia algunos nombres de destacadas personalidades estadounidenses que han publicado trabajos de gran valía dando voz de alarma respecto a los antedichos puntos. Estos son Peter Shift  The Real Crash, William Bonner The New Empire of Debt, Doug Casey Crisis Investing, Ron Paul End the Fed, David Stockman Trumped.  A Nation on the Brink of Ruin, James Richards The Big Drop y el artículo de Jim Rogers “What´s Coming is Going to be a Mess”.

Por mi parte, aprendiendo de esos maestros, he escrito en este mismo medio y en otros sobre los referidos indicadores que deben tomarse en cuenta ya que  nada es irreversible si somos capaces de aprender la lección. Con el diario del lunes todos somos avezados, el asunto es adelantarse al efecto de procurar soluciones a ciertos nubarrones que se divisan en el horizonte. No es posible vivir todo el tiempo y de forma ilimitada de prestado.

El periódico “The Guardian” de Londres destaca que el gobierno chino ha dejado trascender que “está preocupado por la seguridad de sus activos” y Allan Meltzer declara que “Los chinos están inquietos porque tenemos [en Estados Unidos] un nivel de deuda insostenible y no hay visos de corregir el problema”. Por otra parte, el diario señala que autores locales como Ho-jung Hung apunta que “China depende mucho de la salud de la economía norteamericana para sus exportaciones” lo cual también enfatiza David Wyss (de Standard & Poor´s de Nueva York) como un incentivo para no vender bonos.

Ahora que Trump ha declarado una inaudita guerra comercial a China y también a socios de Estados Unidos, la situación empeora. Varios de los profesionales citados más arriba admiten la posibilidad que en un futuro no muy lejano China pretenda el principal en gran escala y no limitarse a cobrar intereses del Tesoro, lo cual anticipan que el morador actual de la Casa Blanca dirá que “es una declaración de guerra” cuando se trata de cobrar acreencias y agregan que en ese caso, aunque hoy parezca inconcebible, Estados Unidos entrará en default.

Se trata entonces de contribuir a que el gran país del Norte en el que todos los espíritus libres han cifrado sus esperanzas, retome la senda que nunca debió abandonar y que fortalezca valores y principios de los Padres Fundadores. Turquía es hoy un accidente.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

2018 Casado y la izquierda: cuidadooooo…

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 11/8/18 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/casado-y-la-izquierda-cuidadooooo/

 

Pablo Casado molesta bastante a la izquierda, señal de que acaso sea un buen candidato. Ahora bien, inasequible al desaliento en mi vocación de servicio al público, brindo a las huestes progresistas un consejo: cuidadooooo…

El aferrarse al máster facilón como a un clavo ardiendo tiene contraindicaciones. El Supremo quizá deje el asunto en nada. Otra contraindicación es que, con esto del máster de Casado, la izquierda puede abrir un peligroso melón. Si aquí nos vamos a poner puristas con los antecedentes profesionales y académicos de los políticos, esto puede tener como consecuencia que a la izquierda le salga el currículum por la culata. En las últimas décadas la profesionalización de la política y el enchufismo descarado en todos los ámbitos de la Administración han tenido como lógica consecuencia una generalizada degradación. Si las fuerzas de izquierdas empiezan a airear debilidades profesionales y académicas ajenas, pueden encontrarse con que las propias también resulten descubiertas.

Asimismo, en los ataques a Casado he comprobado que la izquierda se conduce con imprudencia, al olvidar el teorema del votante mediano, que predice que los partidos con opciones de Gobierno tenderán a parecerse. Esto les puede llevar a cometer algunos  errores, como el de la presidenta del PSOE, Cristina Narbona que, al enterarse de que Pablo Casado había propuesto un Plan Marshall para África, protestó: “es lo que está planteando el PSOE en las instituciones europeas…Bienvenido señor Casado”.

La señora Narbona se equivocó doblemente. Por un lado, en la propia idea del Plan Marshall, que el pensamiento único considera el principal responsable del gran crecimiento económico de la Europa de la posguerra, lo que es un disparate no avalado por la evidencia empírica. Lo que hizo crecer a Alemania no fue la ayuda exterior sino la combinación liberal de paz, justicia y libertad.

Por otro lado, doña Cristina ignoró el teorema del votante mediano, y el hecho evidente de que la derecha es parecida a la izquierda. No es casual que Zapatero subiera los impuestos para preservar el Estado, y que Rajoy haya hecho después lo mismo por la misma razón. Ninguno cree en la libertad, sino en la coacción. Y el cuento del Plan Marshall para África no es una invención reciente del PSOE. Hace años lo propuso en Europa…¿Quién? Pues sí, claro que sí, Mariano Rajoy.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE

Nicolás Maduro y el tremendo fracaso de su gestión

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 9/8/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2160708-nicolas-maduro-y-el-tremendo-fracaso-de-su-gestion

 

Se atribuye a Charles Dickens el haber dicho alguna vez que “cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender”. Pero el ostensiblemente incapaz presidente de Venezuela no lo sabe. Y, si lo sabe, no lo acepta.

Por esto, pese a que Nicolás Maduro -el excolectivero devenido político- acaba de reconocer expresamente que los “modelos productivos” ensayados por el llamado chavismo “han fracasado”, no cree haber sido, él mismo, el gran responsable de lo sucedido en su país al que gobierna desde el 2013 y al que ha desarticulado económicamente, pese a su inmensa riqueza en el capítulo de los hidrocarburos.

Ocurre que el socialismo no es un “modelo” para crecer. Ni es tampoco un modelo productivo. Está sustancialmente orientado a distribuir la riqueza existente, más que al esfuerzo por crear prioritariamente riqueza para, solo luego de ello, distribuirla.

Su evidente “mea culpa”, pronunciado frente al mismo Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela, llamó a sus connacionales y partidarios a “dejar de lloriquear” de una vez y a ponerse a producir. Admitió, así, que los venezolanos, extraviados por su conducción, han perdido lastimosamente el tiempo a lo largo de los últimos años, retrasándose en términos relativos respecto de sus naciones hermanas de la región. Por encima de la pretendida “guerra económica” de la que Venezuela -como excusa poco creíble- dice haber sido, y seguir siendo, víctima. Cuando la verdad es que su fracaso es atribuible, evidentemente, a su propia incapacidad y a un “modelo” económico fracasado en todo el mundo, que es tan solo un ideal fantasioso.

Pero lo cierto es que, luego de admitir sus errores, Maduro no dio -como podría suponerse- un paso al costado. Como correspondía. Aferrado al poder, pidió “al menos dos años más” de gestión para poder revertir sus fracasos y “estabilizar” a su país.

No obstante, su receta estratégica sigue siendo la misma y, por ende, sigue estando equivocada. Prueba de ello es que, empantanado, Nicolás Maduro acaba de “militarizar” a los mercados municipales como estrategia para tratar de disminuir el ritmo alocado de una inflación ya desenfrenada que está haciendo que la vida cotidiana en el país caribeño sea una aventura poco menos que incontrolable para los sufridos venezolanos.

No es nada fácil admitir que es hora de irse, cuando el propio Nicolás Maduro es uno de los grandes responsables de la verdadera tragedia social que se ha abatido sobre Venezuela. La verdad padece, pero no perece. Y las excusas y disimulos se han agotado para el autoritario régimen venezolano que sigue el rumbo equivocado con el que está lastimando a su propio país.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Falta de ética y moral en el mundo

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 9/8/18 en: http://www.la-razon.com/opinion/columnistas/Falta-etica-moral-mundo_0_2980501991.html

 

En su artículo Por qué la revolución sandinista se fue al traste, Sergio Ramírez cuenta que “la deriva autoritaria de Ortega comienza tras el pacto en el 2000 con el expresidente liberal Arnoldo Alemán, el jefe corrupto del partido liberal (…), quien, a cambio de impunidad —ya Ortega en control de los tribunales de justicia—, concede a su adversario una reforma constitucional que permite ganar la presidencia en primera vuelta con solo el 35% de los votos”, el porcentaje máximo que Ortega había alcanzado en las elecciones anteriores, en las que fue derrotado.

Por cierto, Daniel Ortega lleva ya 21 años interrumpidos en el poder con el Frente Sandinista, con lo que supera al viejo Somoza, quien estuvo 16 años; a su hijo, Luis (siete años en el poder); y a su otro hijo, Anastasio, el último de la dinastía Somoza, que permaneció 10 años. Esto me recuerda, por mencionar un caso de tantísimos, que un jefe de gabinete del anterior Gobierno argentino realizó estudios en una prestigiosa escuela de negocios, pero luego en el poder hizo lo contrario a lo que allí enseñan. ¿Mintió en los exámenes para aprobar el curso o dijo la verdad, y luego hizo lo contrario para mantener el poder? En cualquier caso, faltó a la ética y a la moral.

Por cierto, Sergio Ramírez es escritor, político y abogado nicaragüense y fue vicepresidente de su país entre 1985 y 1990, durante el primer mandato de Ortega, alejándose posteriormente del sandinismo. “La democracia no fue nunca un concepto vigente (en Nicaragua)”, continúa Ramírez, pero lo cierto es que está poco vigente en todo el mundo desde que los inmorales abusan de la demagogia, y desde que el oficialismo abusa de los enormes recursos estatales para hacer propaganda. “El caudillo (…) ha triunfado siempre sobre las instituciones y sigue siendo así”, remata.

El último Somoza cayó tras una guerra civil, encabezada por el Frente Sandinista, que luego perdió las elecciones en 1990 tras otra guerra civil en la que los contras recibieron el respaldo de Reagan. Y el Gobierno actual usa “fuerzas policiales y paramilitares armadas con fusiles de guerra (…) contra una población desarmada (…) Pero es una lucha fundamentalmente cívica (…)”, dice Ramírez. Y destaca la vocación pacifista: “Si logramos un cambio de la dictadura a la democracia sin guerra civil, evitaremos (…) que se erija un nuevo tirano triunfante”.

Entretanto, los medios de comunicación se sienten tan desamparados como el resto de la población. Tras la petición de Ortega a la Iglesia, a inicios de mayo, para que medie en el conflicto, los obispos convocaron a un grupo de personalidades y presentaron una propuesta que incluye el adelanto de las elecciones a marzo de 2019, pero el Mandatario, aferrado al poder, rechazó discutirla. Y ahora, Ortega, ha arremetido contra los obispos, a los que ha llamado golpistas y a quienes quiere expulsar de la mesa de diálogo, y pretende integrar a otros como el Partido Liberal Constitucionalista del expresidente Arnoldo Alemán.

En fin, es una constante entre los políticos: enarbolan buenas ideas y son votados por ellas, pero luego, la tentación por el poder los supera. Si los políticos fueran capaces de mantener sus principios, el mundo progresaría notoriamente más. Pero lo cierto es, y sin querer justificarlos, que el sistema es corrupto de suyo desde que los funcionarios tienen el poder de, arbitrariamente, aunque esgriman una “ley”, decidir sobre vida y fortuna de los ciudadanos.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

‘Política y principios’

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 7/8/18 en:  https://sotograndedigital.com/politica-y-principios-por-carlos-rodriguez-braun/

 

Opinión, por Carlos Rodríguez Braun

En la primera vuelta de las elecciones primarias del Partido Popular uno de los dos principales protagonistas, Pablo Casado, sostuvo que la crisis de esa formación política se derivaba de que había descuidado sus principios. Figuras de la importancia de José María Aznar subrayaron el mismo mensaje.

A primera vista, parece cierto. Mariano Rajoy arrasó en 2011 con el 45 % de los votos y 186 escaños en el Parlamento, y dilapidó ese gran capital, perdiendo cuatro millones de votos y siendo finalmente expulsado del Gobierno por la primera moción de censura exitosa de nuestra democracia.

Carlos Rodríguez Braun.
Carlos Rodríguez Braun.

Parece razonable suponer que en esa catástrofe le cupo al Partido Popular una gran responsabilidad. La gestión de la crisis catalana pudo ejercer su influencia, y por supuesto la política fiscal: Rajoy prometió dos veces bajarles los impuestos a los españoles, y dos veces se los subió. Temo que ahora Pedro Sánchez castigue todavía más a los contribuyentes, pero es inevitable pensar que numerosos votantes del PP se sintieron decepcionados y hasta traicionados por Rajoy y su Gobierno.

En el propio PP y en el equipo de Rajoy eran conscientes de ello. De ahí que reivindicaran la aplicación del artículo 155 de la Constitución para lidiar con la situación en Cataluña, e insistieran en que Rajoy debió subir los impuestos en contra de sus principios. Varios dirigentes del partido repitieron que “bajar los impuestos está en el ADN del PP”, como si los partidos fueran organismos susceptibles de análisis biológicos.

La triste realidad es que resulta difícil encontrar a políticos con principios. Ni siquiera Aznar se comportó ante los nacionalistas catalanes con valentía sistemática, puesto que decapitó a Aleix Vidal-Quadras en 1996, cuando necesitó los votos de Jordi Pujol y éste se lo exigió. Ahora Pablo Casado promete bajar los impuestos, y es a mi juicio imprescindible que lo propongan los líderes del PP para recuperar apoyo popular, pero muchos recordarán las promesas incumplidas de Mariano Rajoy.

Lo que hacen los políticos es actuar generalmente con oportunismo para acceder al poder y mantenerlo. Los éxitos en el mundo de la política suelen ser complicados si uno tiene principios y no está dispuesto a negociarlos. Como dice una célebre y cínica frase atribuida a Groucho Marx: “estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros”.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE

El orden internacional después de Helsinski

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 2/8/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2158533-el-orden-internacional-despues-de-helsinski

 

Desde la segunda post-guerra el orden internacional prohijado por Occidente estuvo basado en dos pilares centrales: (i) la promoción de la democracia; y (ii) alentar la apertura del comercio internacional, en el mundo entero. Después de la reciente reunión “cumbre” de Helsinski entre los presidentes de los EEUU y de la Federación Rusa, las cosas son hoy aparentemente algo distintas.

Esos dos pilares antes mencionados han sido ahora sustituidos por Donald Trump por otros cuatro. Distintos, por cierto.

Ellos han sido recientemente identificados nítidamente por Gideon Rachman, como sigue. Primero: lo económico tiene una prioridad absoluta. Lo que deriva en que las relaciones de los EEUU con aquellos países o regiones con los que los EEUU tienen un déficit comercial son ahora tensas y apuntan, esencialmente, a tratar de corregir los desequilibrios comerciales. Segundo: el mundo debe edificarse sobre los Estados y no sobre entes o instituciones multilaterales. Por esto, la abierta antipatía y hasta el rechazo del presidente norteamericano al G-7; a las Naciones Unidas; a la Organización Mundial del Comercio; y a la Unión Europea. También su rechazo a las negociaciones multilaterales y su predilección por el bilateralismo, donde supone que maximiza su peso relativo en el mundo. Y, más aún, sus discrepancias con sus diferentes esquemas reglamentarios, esto es con las reglas que las organizaciones multilaterales, dentro de sus respectivas competencias, dictan. Para Trump, presumiblemente las reglas las debiera dictar siempre el más fuerte. Tercero: El mundo debe edificarse sobre las identidades y sobre sus respectivas culturas y valores. Poco importan, entonces, los principios o valores comunes, como los que tienen que ver con la defensa universal de los derechos humanos o con la promoción de la democracia. Occidente, para él, no es tanto un conjunto de valores, como la suma de las identidades y culturas a defender contra todos quienes procuran desteñirlas. Por todo esto, su notoria aversión a la inmigración.

Las influencias de las naciones más poderosas, los EEUU, China y Rusia, debieran, para Trump, primar en sus respectivas “esferas de influencia”. Por esto, precisamente, su sospechoso rechazo a condenar explícitamente la ilegal anexión rusa de la península de Crimea.

Lo que, en los hechos, quiera o no, significa promover no sólo la supremacía relativa de los EEUU, sino también las respectivas supremacías regionales de China y Rusia, esto es nada menos que reconocer la “multipolaridad” del mundo actual, donde ya los EEUU no aparecen solos en el centro del escenario.

Que el secretario de Estado Mike Pompeo haya recientemente asegurado ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano que los EE.UU. “no reconocen la anexión de Crimea” a Rusia y que, por ende las sanciones económicas impuestas por ello no se levantarán hasta que Rusia “devuelva” Crimea a Ucrania aclara un tanto las cosas. Pero el presidente Trump sigue sin condenar con toda la necesaria claridad la invasión rusa de 2014, lo que es por lo menos sugestivo, particularmente si a ello se suma a su coqueteo personal con Vladimir Putin.

 

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

El gran discurso de Roosevelt

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 31/7/18 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/expansion/el-gran-discurso-de-roosevelt/

 

Franklin Delano Roosevelt pronunció muchos discursos excelentes. Mi favorito es el del New Deal, del 2 de julio de 1932.

Esta joya de la demagogia antiliberal empieza invitando a “renovar la marcha por el camino del progreso real, la justicia real, y la igualdad real para todos”. A continuación, se da la vuelta, porque no es para todos: algunos quedan excluidos, pero son pocos, los malos, “la minoría favorecida” que asocia con imperialistas y ricos privilegiados. Usurpa el término “liberal”, como harían los anglosajones hasta hoy, asociándolo con intervencionista y utilitarista: “nuestro partido debe ser de pensamiento liberal, de acción planificada, de perspectiva internacional ilustrada, y del mayor bien para el mayor número de nuestros ciudadanos”.

La crisis económica tenía un culpable, “el beneficio de los empresarios fue enorme”, y una víctima: “el trabajador fue olvidado”. El retrato populista de la sociedad dividida es perfecto, como lo es el señalamiento del gran salvador, el Estado, que según FDR cobró pocos impuestos, en beneficio de grandes capitalistas y banqueros. Rápidamente aclara que él no está a favor de subir los impuestos: hay que reorganizar la administración y “suprimir organismos innecesarios”. Eso preparó el terreno para un gran aumento de la presión fiscal sobre el conjunto de los ciudadanos. Prometió “proteger los ahorros del país” frente a “bandidos” y “grandes financieros”, y arrasó con esos ahorros.

Su solución milagrosa fue más gasto público financiado con más deuda para que fuese “sostenible”. Apoyó el proteccionismo arancelario, pero “razonable”. Y reducir la jornada laboral y expandir el Estado para proteger al débil; si algunos economistas protestan, hay que responder: “las leyes económicas no son dictadas por la naturaleza, sino por los seres humanos”. La idea, claro, es que el Estado puede hacer lo que quiera con la economía, si es para “aliviar el sufrimiento” y en contra de los “beneficios de la especulación” para conseguir una distribución de la riqueza “más equitativa”.

El New Deal, que anunció entonces, fue un éxito propagandístico sin parangón, como lo prueba el hecho de que tanta gente siga creyendo que también fue un éxito económico. Brillantísimo colofón de esta pieza maestra fue su párrafo final, que consagra el colectivismo mediante la retórica bélica y religiosa, y los compromisos que funden al pueblo con su líder mesiánico en amplios horizontes que trascienden la política vulgar: “Os prometo, me comprometo, a un nuevo acuerdo para el pueblo americano. Que todos nosotros aquí reunidos seamos profetas de un nuevo orden de capacidad y coraje. Esto es más que una campaña política, es un grito de guerra. Dadme vuestra ayuda, no sólo para ganar votos sino para ganar esta cruzada que recuperará América para su propio pueblo”.

En esos años 1930, antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando ambos se guardaban mutua admiración, Mussolini definió a Roosevelt como “un verdadero fascista”.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE

OTRA VEZ LAS DROGAS ALUCINÓGENAS

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Antes que nada hay que mencionar lo que en estadística se conoce como error de inclusión. En el caso que ahora nos ocupa es pertinente señalar que tal como lo señalan las encuestas y relevamientos más importantes, por ejemplo, las reiteradas manifestaciones del Bureau of Justice Statistics de Estados Unidos que “una abrumadora mayoría de consumidores de drogas nunca han cometido un crímen”. Del hecho de que muchos actos criminales hayan sido cometidos por drogados, no se sigue el nexo drogas-crimen. Para sacar conclusiones en esta materia es menester mirar el universo, no se puede atender solo un segmento y extrapolar. Una cosa es un correlato y otra bien distinta es una relación causal: hace una década había correlación perfecta entre el largo de las polleras en Inglaterra y la crianza de cerdos en Australia, de lo cual no si desprende nexo causal alguno. Otro asunto bien diferente son las disposiciones en algunos códigos penales en los que se considera un atenuante cuando un delito es cometido por un drogado en lugar de constituir un agravante.

 

Dicho esto, tal como lo señalé en mí libro La tragedia de la drogadicción. Una propuesta (Buenos Aires, Ediciones Lumiere, 2006, con prólogo de Carlos Alberto Montaner), el uso de drogas alucinógenas para fines no medicinales constituye un drama y su empleo reiterado produce lesiones cerebrales irreversibles. Pero desde 2000 años antes de Cristo -salvo la Guerra del Opio en China debido a la prohibición- no hubieron problemas con las drogas hasta que en 1971 Nixon declaró la guerra a los narcóticos, una idea alimentada por los mismos mafiosos del alcohol, a través de sofisticados estudios de mercado, quienes antes se habían visto perjudicados por la abrogación de la Ley Seca por lo que dejaron de percibir astronómicas ganancias debido a los siderales márgenes operativos que provoca la prohibición.

 

Por otra parte, como se ha dicho resulta bastante estúpido eso de “la guerra contra las drogas” porque es similar a declarar la guerra al dulce de leche: las guerras son contra personas nunca contra cosas. De todos modos, como ha escrito el premio Nobel Milton Friedman “Las drogas son una tragedia para los adictos. Pero criminalizar su uso convierte la tragedia en un desastre para la sociedad, tanto para los que la usan como para los que no la usan”.

 

Hoy personas inocentes son tratadas como delincuentes si, por ejemplo, llevan consigo más de diez mil dólares, en gran medida los bancos se han convertido en informantes de los aparatos estatales con lo que el secreto bancario ha desaparecido, las escuchas telefónicas y acciones policiales contrarias al debido proceso están a la orden del día.

 

Como bien ha puntualizado Lysander Spooner, un vicio es un acto que afecta a la misma persona que lo entretiene, mientras que un crimen es un acto contra el derecho de otra, el confundir ambos hechos constituye una aberración manifiesta. Hay en este asunto una dosis grande de arrogancia al pretender administrar las vidas ajenas. De más está decir que si todo el mundo decide constiparse ilimitadamente, el resultado será la muerte por constipación, pero cada uno es responsable de sus acciones, incluso la responsabilidad por haber bloqueado la misma responsabilidad.

 

En no pocas oportunidades se piensa que si  se liberan las drogas, todo el mundo se drogará. Pero consideremos los incentivos para no aceptar en los lugares de trabajo, en los transportes, en los comercios, en las carreteras a seres que no son capaces de controlarse a si mismos. En verdad, estarán circunscriptos a sus domicilios o a bares o lugares expresamente establecidos para drogodependientes. Por supuesto que esto ocurrirá si los aparatos estatales no se meten “regalando” jeringas o imponiendo lugares públicos para drogarse y otras sandeces por el estilo.

 

La penalización por la producción y/o consumo de drogas eleva la prima por el riesgo de operar en esos mercados y, por ende, los antedichos márgenes operativos se elevan enormemente. Debido a esto se hace posible la producción de drogas sintéticas con efectos mucho más devastadores de las naturales. El mercado negro no permite la verificación de la pureza de la droga con lo que las sobredosis y las intoxicaciones son muy frecuentes. También debido a la ilegalidad se inhibe a quienes denunciarían fraudes y estafas puesto que si recurrieran a los tribunales se estarían autoinculpando. Lo mismo sucede con los médicos y centros hospitalarios: se bloquea la posibilidad de pedir ayuda puesto que los candidatos se estarían denunciando a si mismos.

 

Las legislaciones anti-drogas obligan a los consumidores a involucrarse con la mafia. Los antes mencionado márgenes operativos descomunales hacen posible la figura del pusher , con ingresos exhorbitantes al efecto de colocar la droga en todos los mercados posibles, muy especialmente en los colegios y lugares bailables puesto que la gente joven es la más propensa a ensayar y mantener nuevas fórmulas al estar más inclinados al “fruto prohibido” debido a un siempre presente espíritu de rebeldía.

 

Como en la relación compra-venta de drogas no hay víctima ni victimario propiamente dichos, irrumpe la figura del soplón, espionaje que conduce a los atropellos más variados como revisación de personas en sus ropas y pertenencias, olfateo de canes y otras intromisiones sin orden de juez competente ya que se suele decretar la inmunidad para quienes proceden de esta manera.

 

Esta así  denominada guerra está sufragada coactivamente por todos los contribuyentes, lo cual asciende a millones y millones de dólares. Permanentemente se involucran negocios lícitos con el “lavado” de dinero proveniente de las drogas, con lo que oscurecen las contabilidades y se contaminan comercios de distinta índole. Las permanentes matanzas de inocentes, las violaciones a las libertades individuales, al tiempo que las cárceles están atestadas de drogadictos en lugar de los verdaderos criminales. Todo esto sin contar a los gobernantes que reciben cuantiosos recursos para “combatir” la droga, mientras se descubren sus propios negocios suculentos en el ramo. Las corrupciones de jueces, policías  y políticos alimentan cotidianamente los noticieros de todas partes del mundo.

 

Todavía no queda del todo claro el sentido  del proyecto pero se ha dicho en medios argentinos que se involucrará a la Fuerzas Armadas en la susodicha lucha contra los estupefacientes, lo cual sería grave pues no solo desnaturalizaría su misión específica sino que la expondría a que también sean corrompidas. Por su parte, la candidata a ocupar la cartera de interior en el nuevo gobierno mexicano ha deslizado la posibilidad de liberar las drogas, lo cual sería altamente beneficioso para Occidente antes que la guerra de marras termine con la sociedad libre  y constituiría un digno ejemplo a seguir, a pesar de otras de las políticas negativas anunciadas por el próximo mandatario recién electo. Ex presidentes que han padecido sobradas experiencias durante sus mandatos con las drogas, proponen la liberación como son los casos del mexicano Vicente Fox, del colombiano Oscar Gaviria o el brasileño Enrique Cardoso. Es de esperar que si esto se concretara no se hiciera como el caso uruguayo con la marihuana donde el aparato estatal está metido en todo el proceso y más bien se acercara al caso portugués. Incluso para aludir a miembros de la burocracia internacional, el ex Secretario General de las Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuellar, se ha pronunciado categóricamente a favor de liberar todas las drogas en una carta abierta, ya en 1998, junto con otras 500 personalidades entre las que se encontraba el ex Secretario de Estado del gobierno estadounidense George Shultz.

 

Como dice Mario Vargas Llosa, es de desear que se comprenda la necesidad de liberar las drogas antes que las drogas terminen con la democracia a través de la financiación de campañas y otros canales. Tal como escribe Thomas Sowell en relación al tema que nos ocupa vinculado a la pregunta reiterativa en cuanto a la razón por la cual no se abandona una lucha que ha demostrado resultados catastróficos: “Las políticas deben ser juzgadas por sus resultados, pero las cruzadas de este tipo son juzgadas por lo bien que se sienten los cruzados”.

 

Hace mucho tiempo en una oportunidad en una conversación con mi amigo Agustín Navarro en México, médico  y economista, me hablaba de la importancia de liberar las drogas en una época en que yo sostenía equivocadamente que había que prohibirlas (en realidad fueron alumnos míos los que me convencieron de mi inconsistencia en este asunto que se daba de bruces con el resto del andamiaje de análisis económico de la asignatura). En esa oportunidad le pregunté a mi amigo por qué no escribía sobre el asunto. La respuesta me dejó helado. Me dijo que lo había proyectado pero abandonó el propósito debido a las amenazas que recibió su familia. La conversación terminó con su conclusión en cuanto a que la peor noticia para los barones de la droga es que se liberen puesto que se quedan sin el suculento botín.

 

Bien ha consignado el sacerdote católico John Clifton Marquis en un escrito de su autoría titulado -préstese especial atención al título- “Las leyes sobre drogas son inmorales”, publicado en US Catholic en mayo de 1990: “Cincuenta años de legislación sobre drogas ha producido el efecto exactamente opuesto a lo que esas leyes intentaron […] Los líderes morales no tienen más alternativa que elegir entre una moral auténtica, la cual produce el bien y una moral de cosmética que meramente aparece como buena. Las leyes sobre drogas aparentan ser benéficas pero el defecto trágico de la moral de cosmética, igual que toda otra forma de cosmética, es que no produce cambios en la sustancia”.

 

Es difícil para quienes pretenden sustituir las conciencias individuales por los dictados desde el poder, pero es menester batir esas tendencias que van contra todo sentido ético de responsabilidad tal como señala el Padre Marquis. Por último, para cerrar esta nota periodística subrayo que es de interés señalar para el caso estudiado que cuando se dice en economía que al bajar el precio se incrementa la demanda, es central agregar que esto ocurre siempre y cuando los demás factores se mantengan constantes. Y esto no es así con el mercado de drogas puesto que una vez liberado desaparecen los antedichos pagos colosales a los pushers y sus socios lo cual modifica la situación. Eso es precisamente lo que ocurrió con los negociantes del alcohol ilegal, y por eso, en su memoria 1936/37, el Departamento del Tesoro estadounidense reveló la caída en el consumo de bebidas alcohólicas luego de eliminado el estruendoso papelón de la Ley Seca. También es lo que destaca James M. Buchanan, otro premio Nobel, respecto a la reducción en el consumo de drogas en la experiencia parcial holandesa.

 

De todos modos, aunque esto no fuera así no resulta relevante desde la perspectiva moral que no comprenden los que son “moralistas a los palos” (es decir, los de la antimoral). Es como escribió William F. Buckley: “en lugar de provocar guerras contra las drogas con espantosas muertes, gravísimas lesiones de derechos de inocentes, aumentos de drogadicciones y corrupciones por doquier tal como revela la copiosa bibliografía en la materia, los que desean intoxicarse que puedan acceder en el mercado libre a la compra al precio del veneno para las ratas”. Por supuesto que las limitaciones a menores deben ser similares a como se procede con el registro automotor, la pornografía, la venta de alcohol y equivalentes.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

China, por la ruta de la seda

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 26/7/18 en: https://www.elperiodico.com/es/entre-todos/participacion/china-por-ruta-seda-182469

 

Mientras Trump se dedica a sus tuitamenazas que, por suerte, luego no cumple, el gobierno chino, fiel a su milenaria historia, sigue sin prisa, pero sin pausa, el camino de la seda, la diplomacia sin estridencias que está dando sus buenos frutos al punto de que su influencia crece mientras que la de EEUU pareciera decaer.

Así, el Dragón Rojo demuestra que los métodos pacíficos -incluso en los casos de defensa propia y urgente- son los más eficientes, los únicos eficientes en rigor. Como cuando Trump se distiende encontrándose con el tirano norcoreano, luego de tantas amenazas inútiles.

Henry Kissinger fue el artífice de la histórica visita de Richard Nixon a Beijing en 1972 -y premio Nobel de la Paz 1973- que significó el principio del fin del peligro rojo, un auténtico trauma occidental que creía imparable el triunfo comunista violento sobre Occidente.

En su libro ‘China’, examina la estrategia de la diplomacia del país asiático y el cambio de un paisaje rural y atrasado a la actual potencia económica, al punto que hoy es la segunda economía del mundo, solo después de EEUU y no muy lejos de toda Europa junta.

El sábado 21 de julio, el presidente chino, Xi Jinping, comenzó su cuarto viaje por un continente olvidado por EEUU y Europa, África. Senegal fue la primera escala de una gira que seguiría también en Ruanda, Sudáfrica y Mauricio.

China es el primer socio comercial del continente africano desde hace una década tras desbancar a EE.UU. Tras años de creciente cooperación económica fijada en la obtención de recursos naturales, Beijing centra ahora sus esfuerzos en reforzar los lazos militares y financiar una explosión de proyectos de infraestructura.

Según datos oficiales, Beijing ha financiado la construcción o renovación de más de 6.000 kilómetros de ferrocarril en países como Angola, Etiopía, Kenia, Nigeria, Sudán o Yibuti. Y esto a pesar de las críticas sobre el impacto ambiental de sus proyectos, la opacidad de sus contratos ya que no hay un proceso de licitación abierto, o las consecuencias para los países más vulnerables en caso de no poder devolver los créditos otorgados.

De hecho, el Gobierno de Sri Lanka se vio obligado el año pasado a ceder a Beijing el control del puerto de Hambantota al no poder hacer frente a los préstamos.

Como era de esperarse, la derecha, sobre todo en EEUU, está poniendo el grito en el cielo por este imparable revival de la amenaza roja. Por caso, “China está subiendo. Es un desastre para el mundo, es una catástrofe potencialmente para EEUU. Es por lejos la mayor amenaza, no importa lo que te digan”, ha dicho el comentarista Tucker Carlson.

Quizá sea cierto, pero en todo caso deberían tomar nota de que el crecimiento chino va de la mano de la liberación de su mercado, lo que le ha permitido potenciar extraordinariamente su economía, y deberían contratacar con la misma eficacia: con más libertad y con su correlato la paz.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.