Idealis Mundi

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 19/3/20 en: https://elsiglo.com.gt/2020/03/19/comunismo-temporal-o-para-siempre/

 

En una columna anterior escribí que el pánico es el arma más eficaz de los autoritarios, nubla la mente y provoca reacciones primarias como la violencia.

La “profecía” se ha cumplido. Las ideas comunistas se han esparcido ferozmente. Y luego, cuando pase la crisis, dirán que la violencia implementada fue exitosa. Con la excusa de coronavirus -al que se culpa hasta de la caída en las bolsas como si vendiera acciones- se han suprimido las libertades individuales y muchas empresas, a medida que el sector privado vaya quebrando, serán estatizadas.

En España el gobierno ya intervino la salud privada y algunos exigen estatizar las eléctricas y los medios de comunicación. Francia e Italia estatizarían empresas. Y muchos gobiernos inyectarán fondos astronómicos -solo en EE.UU. US$ 0.8 billones, el doble del PBI de Argentina- que extraerán de lo que quede del mercado. Y se suspenden elecciones democráticas, como Macron que suspende la segunda vuelta de las municipales.

Pero el pánico, deliberadamente aumentado por los políticos, para ejercer la violencia que no solo destruye a la economía al punto de que morirán por hambre en el mundo cientos de miles de personas, sino millones -muchísimos más de los que morirían por el coronavirus- sino que trae conflictos de todo tipo incluso dentro de las familias.

La psicosis provoca que la gente colapse las guardias, bajan las defensas corporales y se enferman más y, además, exageran los síntomas. Y ahora resulta que hacer deporte y respirar aire puro es dañino y se exige que la gente se aliene en sus casas: los siquiatras tendrán trabajo cuando esto termine.

La población asustada pide que coarten libertades y destruyan al mercado. Hasta un destacado economista español considera que funcionaron, durante la gripe española de 1918-1919, medidas como la suspensión de clases, prohibición de aglomeraciones y aislamientos sin tan siquiera plantearse la posibilidad de que las personas libremente, el mercado, la actividad privada controle con eficiencia la pandemia.

Muchos especialistas como Pablo Goldsmith aseguran que este virus no es tan grave y lo cierto es que, aun cuando pareciera acelerarse, todavía provoca 20 veces menos muertos en el mundo que la tuberculosis. Pero no entraré en esta discusión, aunque queda el beneficio de la duda. En cualquier caso, aun si la crisis es tan seria, el Estado no debe avasallar el derecho humano de la libertad. Si alguien tiene miedo y quiere ponerse en cuarentena, que lo haga, pero no hay derecho a forzar a nadie.

No por una cuestión de principios únicamente, sino porque el mercado (las personas, el pueblo) es quién mejor se cuida a sí mismo porque es quién mejor se conoce y quién más interés tiene en su propia salud que, para un burócrata -bien lo sabemos- es un número de expediente. La ineficacia del Estado en el control de epidemias es harto conocida en la historia. Por caso, cuenta Ian Vásquez que el gobierno de EE. UU. prohibió a los laboratorios privados elaborar pruebas para el virus, e insistió en que el Center for Disease Control and Prevention elabore el único kit aprobado que resultó defectuoso. De esa manera, se atrasó la investigación por un mes.

La actividad libre puede muy bien controlar al virus. En Inglaterra el pánico y la paranoia alentada por los políticos ha provocado que la gente no salga a la calle, pero por decisión propia, no forzados.

Por caso, la epidemia del virus H1N1, en Argentina tuvo 12.477 casos. Un estudio realizado después mostró que más del 70% de la población tenía anticuerpos, es decir, había sido infectada, pero solo murieron 685 contra 4000 por gripe estacional ese año. Y sin medidas estrafalarias como cierres de aeropuertos, restricciones a la movilidad individual y mucho menos la abolición de las garantías constitucionales.

También Argentina en 1956 sufrió una epidemia de poliomielitis, afectando alrededor de 6500 personas falleciendo el 10%. Fue la gente la que tomó la iniciativa, se lavaban las veredas con lavandina, las familias que podían, precisamente, viajaban a lugares alejados. Al poco tiempo llegaba la “Sabin”, una vacuna creada por la iniciativa privada. Y Argentina fue el primer país libre de polio en América Latina.

Corolario: cuanto más rápido terminen con esta paranoia, exijan que el Estado deje de violentarlos y se cuiden y vivan la vida, más rápido se retirará este comunismo que nos ha invadido.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

El virus de la mentira

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 14/3/20 en: https://younews.larazon.es/el-virus-de-la-mentira/

Como en las siete y media, ante una epidemia los gobiernos suelen pasarse o quedarse cortos, y procuran después hacer frente o eludir las críticas que se les lanzan por ser exagerados o pusilánimes. Esto no es reprochable, y es de justicia reconocer que el equilibrio entre la complacencia y el alarmismo es cualquier cosa menos sencillo. Pero una cosa es el error, al que todos estamos expuestos, y otra cosa es la mentira. Por desgracia, cabe sospechar que estamos gobernados por mentirosos.
La sospecha, que cada vez es más compartida, brota de la llamativa coincidencia entre la negación oficial y las manifestaciones del pasado 8 de marzo. Nuestras autoridades, como escribió Luis I. Gómez en Disidentia, se pasaron dos meses ignorando los datos alarmantes de China y afirmando que el coronavirus era una especie de gripe. De pronto, pasados los festejos del feminismo progre, «un golpe de magia politológica convertía al virus en una amenaza real de la que, entonces sí, debíamos preocuparnos». El problema de los mentirosos se potencia cuando son compulsivos, es decir, cuando solo son capaces de sortear las dificultades que les plantean sus propios embustes sobre la base de seguir fabulando.
Y en eso estamos. Conjeturo que asistiremos a un festival de ficciones, desde el anuncio mil veces repetido de que ahora el Gobierno está realmente haciéndolo todo bien, hasta el mensaje reiterado de que las incursiones de la política y la legislación sobre la vida, la libertad, los derechos y los bienes de sus súbditos están justificadas por una causa de fuerza mayor, quizá la única causa de fuerza mayor que puede rivalizar con una guerra: una epidemia.
Pero no solamente nos mentirán los políticos y su prensa adicta asegurando que el quebrantamiento de nuestra libertad es imprescindible, sino que también mentirán sobre el papel del propio virus, de modo de convertirlo en justificación de los desmanes propios y ajenos, y de tapadera de los errores de todos. Le subirán los impuestos a usted, señora, y el paro subirá, pero le dirán que ellos no han hecho nada malo, porque todo es culpa del maldito virus. Responda entonces usted para sus adentros: sí, en efecto, la culpa es del maldito virus de la mentira.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

EL PARTIDO POLITICO CEPAL

Por Martín Krause. Publicado el 13/3/20 en: https://bazar.ufm.edu/articulo-pulso-la-tercera-chile-partido-politico-cepal/

 

Hagamos este ejercicio: abajo encontrará ciertos comentarios y tiene usted que decir a un dirigente de qué partido político podrían pertenecer. O, al menos, en qué posición del espectro político se encuentra. Aquí van:

“La gran fábrica latinoamericana de desigualdad sigue siendo la brecha entre compañías grandes y pequeñas.

  1. ¿Por qué la política industrial ha sido, por muchos años, un anatema en Latinoamérica?
  2. Por el neoliberalismo puro y duro; por la escuela de Milton Friedman. El consenso de Washington tuvo un gran impacto en países como Chile, y el resultado es una economía desigual y nada diversa. En general, el modelo económico que se ha aplicado en América Latina está agotado: es extractivista, concentra la riqueza en pocas manos y apenas tiene innovación tecnológica.”

¿Alguna idea? Va más:

“No es el mercado el que nos va a llevar, por ejemplo, a más innovación tecnológica.“

… Pienso en Apple, IBM, Intel, Google (Alphabet), Oracle, Samsung, Tesla, Whole Foods ….

Más declaraciones:

“P. Llevan años apuntando a la desigualdad y a la necesidad de cambiar el modelo de desarrollo de la región. Sin mucho éxito: los Gobiernos apenas les han hecho caso. ¿Siente que han predicado en el desierto?

  1. Lo que ocurre es que no hemos logrado penetrar en la estructura misma: no hemos logrado un pacto social entre Estado, empleadores y trabajadores, como el de los países nórdicos, para cerrar la enorme disparidad entre el trabajo y el capital. Ahí sí siento que hemos predicado en el desierto: todos hablamos de mayores y mejores empleos, de formalización… Lo que hace falta es una vuelta estructural del modelo.”

¿Tiene ya una respuesta?

Pues se trata de Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), un organismo que es parte de Naciones Unidas, en declaraciones a El País, Madrid, 6/2/20.

Tratemos en entender esto. Se trata de un organismo internacional, financiado por Estados y no un partido político o un think tank con una agenda definida. Sin embargo, financiado con dineros públicos, eso es lo que es. Se supone que un organismo público debería, al menos, presentar las distintas visiones que se encuentran entre los contribuyentes que lo sostienen.

Nada de eso. Nunca fue así. Ya desde Raúl Prebisch, quien fue Secretario Ejecutivo de 1950 a 1963, desarrolló y se embanderó en lo que denomina “estructuralismo”, proponiendo el proteccionismo, la sustitución de importaciones, el análisis de “centro y periferia”, etc. Esas políticas llevaron a varios países al colapso hiperinflacionario en los años 1980s. Tal fue el fracaso que incluso alguno de sus principales teóricos, como Fernando Henrique Cardoso, nada de eso hizo cuando llegó a la presidencia de Brasil a parar la hiper y sacó el país de ese pozo siguiendo políticas que ahora la Secretaria Ejecutiva llamaría “neoliberalismo puro y duro”.

Resulta que el modelo económico aplicado en la región está agotado. ¿A cuál se refiere? No hay ninguna referencia a Venezuela o Cuba, tampoco ningún comentario sobre Bolivia y, como señalé antes al agotamiento del mismo modelo que la Cepal parece seguir promoviendo ahora, eso sí, con un nuevo tinte tecnológico y ambiental.

Por cierto, la gente tiene todo el derecho a opinar como le parezca y a juntarse con aquellos que piensan en forma similar para promover ciertas ideas. Eso es incuestionable. Pero distinto es cuando se trata del dinero de todos. Al menos habría que respetar las ideas diversas que tienen los contribuyentes que pagan sueldos, viajes y vacaciones.

La Cepal no tiene razón de existir, su trabajo hasta aquí no justifica el dinero gastado y sus argumentos tendrían mucho más peso moral si fueran autofinanciados por quienes así piensan.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade). Síguelo en @martinkrause

El virus expiatorio

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 10/3/20 en: https://younews.larazon.es/el-virus-expiatorio/

 

Las enfermedades dañan la economía, y no solo la salud. Así, no debería extrañarnos que suceda con el coronavirus. Después de todo, es contagioso, afecta a países importantes, interrumpe cadenas de suministro, obstaculiza la actividad en sectores de relieve como el turismo o el transporte y, sobre todo, no conocemos aún qué alcance puede tener. Ahora bien, notemos que se combina con otros virus, empezando por la simplificación monocausal. De pronto, aquí todo lo que pasa se debe al coronavirus. Y no es así. En el derrumbe de las bolsas y en el descalabro del precio del petróleo, por poner los dos ejemplos más llamativos de las últimas horas, el virus es un elemento más, a integrar en una ecuación con otras variables. El freno en el crecimiento de la economía mundial, y las tensiones financieras globales, debidas a las irresponsables políticas monetarias expansivas de los bancos centrales, precedieron a la llegada desde China de las primeras noticias inquietantes sobre el virus. Los temores suscitados por esos factores, y la posibilidad de que golpearan con más intensidad, incluso con un horizonte recesivo, ya estaban agitando los mercados bursátiles y presionando a la baja a los precios del crudo. En ese contexto es cuando se desata una esperable batalla entre Arabia Saudí, líder de la OPEP, y Rusia, para no quedarse atrás cuando vengan las vacas flacas y el petróleo barato por la caída en la demanda. Otro virus no desdeñable es la urgencia intervencionista de las autoridades, que huyen como de la peste de la posible acusación de «no haber hecho nada». Pero, claro, lo que hacen es intensificar el intervencionismo monetario y fiscal, empeorando aún más las cosas. Recordemos que después de los atentados del 11 de septiembre los bancos centrales aparecieron como los salvadores que con sus políticas expansivas iban a «evitar el colapso». Lo que hicieron, como hacen siempre, no fue evitarlo sino retrasarlo unos años, pero fueron años suficientes como para que la opinión pública no los señalase como culpables sino, nuevamente, como salvadores. Ya estamos viendo repetido el mismo guion. Ya se nos anuncia que los bancos centrales van a actuar para contrarrestar los efectos recesivos de la extensión del virus, expandiendo y abaratando el crédito, aún más. Como si eso fuera la solución, y no el agravamiento del problema. Otro tanto sucede con la política fiscal, y se vuelve a hablar del gasto público como si su incremento solo tuviera consecuencias benéficas, y no se tradujera en coste alguno para los ciudadanos. Comprensivas, las autoridades europeas han dicho que esos mayores gastos no contabilizarán para el déficit público, como si su exclusión numérica equivaliese a su difuminación real. En fin, que veremos mucha manipulación y politización por doquier. En cuanto a la reacción de nuestros gobernantes en España, también es predecible. Si la situación mejora, dirán que se debió a su pronta y diestra reacción. Y si empeora, dirán que todo fue culpa de los «recortes» del PP en sanidad. Y en todo caso, el virus ya está instalado en una lista importante, pero, paradójicamente, no de males sino de remedios. Como hemos dicho, la economía mundial ya adolecía de dificultades antes del estallido de la enfermedad en Wuhan. Por lo tanto, no es inconcebible pensar que habríamos enfrentado más problemas incluso si el virus no hubiese aparecido nunca. Pero una vez en la escena, se convierte en una útil medicina para que los gobernantes recurran a ella para ampararse y para culparla de cualquier contratiempo. Igual deberé cambiar mi viejo refrán y afirmar: el mejor amigo del hombre no es el perro sino el virus expiatorio.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

Crisis en América Latina: la razón por la que los militares volvieron a escena

Por Constanza Mazzina. Publicado el 9/3/20 en:  https://www.cronista.com/columnistas/Crisis-en-America-Latina-la-razon-por-la-que-los-militares-volvieron-a-escena-20200309-0032.html?fbclid=IwAR3Tdlq3qGc7_8UzDCdPnellxWQo9jIYmGPdv1uGmNkESb5vNzdR8LX5RkQ

 

Cuando el 9 de febrero el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, llegó a la Asamblea Legislativa con un grupo de militares, las alarmas volvieron a encenderse. El 2019 fue un año convulsionado para América Latina. Las protestas callejeras mostraron los límites de las instituciones democráticas –fundamentalmente de los partidos políticos- para canalizar las demandas ciudadanas. Sin embargo, a diferencia del pasado, en muchos casos los militares actuaron como un dique protegiendo a los gobernantes, así ocurrió con Vizcarra en Perú, con Lenin Moreno en Ecuador y también con Sebastián Piñera en Chile. Las fuerzas armadas son el aliado indispensable que mantiene en pie la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela.

En el caso boliviano, estuvieron en el centro de la escena cuando el jefe del Ejército, Williams Kaliman, dijo “Después de analizarla situación conflictiva interna,sugerimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial, permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad por el bien de nuestra Bolivia”, declaración que terminó con la renuncia anticipada de Evo Morales y las acusaciones de golpe de Estado.

También en días recientes, Evo Morales en una entrevista al diario brasileño Folha de Sao Paulo,sentenció: “Si no me puedo candidatear,sepan que en Bolivia tengo contacto con militares patriotas”

Como ha observado Rut Diamint, “en forma distinta, varios presidentes han recurrido a las Fuerzas Armadas. Ahora no son los militares quienes presionan para adueñarse de la política,sino las autoridades elegidas quienes los utilizan para sus propios proyectos”.

Desde el inicio de la tercera ola, América Latina había archivado el teléfono de los cuarteles. Trágicas experiencias y un siglo XX marcado por la injerencia, interferencia e intervención de los militares en la política, fundamentalmente en la segunda mitad del siglo pero antes también, dieron paso al optimismo democrático cuyo reflejo ha sido una longevidad democrática sin precedentes en la región. Sin embargo, en un contexto de deterioro democrático,recesión democrática, la cuestión militar vuelve a escena

Latinobarómetro ha mostrado en estos años que los militares gozan hoy de mayores niveles de confianza y aprobación que los partidos políticos. Así, la confianza en las fuerzas armadas alcanzó en 2018 al 44% mientras los partidos políticos se hundían en el 13%. Los países que más confían en sus fuerzas armadas son Uruguay, Ecuador y Brasil. En Venezuela y Nicaragua se observa la menor confianza.

La confianza en el Parlamento logra unos escasos 22 puntos porcentuales en promedio en la región. Como indica el informe “el desencanto con la política ha llevado a la fragmentación de los partidos, a la crisis de representación y a la elección de líderes populistas. Estos datos dan cuenta de la crisis en que se encuentran los sistemas políticos de la región donde nadie es campeón”.

Por otro lado, el informe de IDEA 2019 insiste en la crisis de representación de los partidos y añade la fragmentación de los partidos políticos y su profundo debilitamiento, al tiempo que llama la atención sobre la percepción de que los políticos están muy alejados de los ciudadanos contribuye a esta pérdida de prestigio.

Debemos ser conscientes y estudiar en profundidad esta doble vía: el desprestigio de los partidos políticos y la reaparición en escena de los militares. Como subrayó Diamint, “las Fuerzas Armadas disfrutan de ese retorno, que ya no las tiene como brazo represor de la oposición. Por el contrario, toman el poder de la mano del presidente, legitimado por el voto popular”.

Sin lugar a dudas, este año representa un desafío para las instituciones democráticas que deberán velar por conservar la senda iniciada hace algunas décadas, y los partidos, piezas clave de esa institucionalidad, deberán revisar sus prácticas para no dejar a los ciudadanos nuevamente en manos de opciones antidemocráticas.

 

Constanza Mazzina es doctora en Ciencias Políticas (UCA), master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE). Fue investigadora de ESEADE, Fundación F. A. von Hayek y UADE. Fue docente de la Universidad del Salvador en grado y postgrado y en el postgrado en desarme y no proliferación de NPSGlobal. Es profesora de ciencia política en la Fundación UADE.

Cerramos la economía al comercio internacional, y nos perdemos ser parte de las cadenas globales de valor. Estúpido

Por Martín Krause. Publicado el 3/3/20 en:  https://bazar.ufm.edu/cerramos-la-economia-al-comercio-internacional-nos-perdemos-parte-las-cadenas-globales-valor-estupido/

 

En Argentina nos negamos a ver la importancia de abrir la economía y participar en el comercio internacional, la mentalidad mercantilista prevalece. El mundo moderno, sin embargo, está formado por Cadenas Globales de Valor, y los países que crecen son los que participan en ellas, no los que se encierran.

Aquí, este profesor de Harvard, publica un artículo y comenta sobre el tema:

CONCEPTUAL ASPECTS OF GLOBAL VALUE CHAINS, Pol Antràs, Working Paper 26539

http://www.nber.org/papers/w26539

“En las últimas décadas, una serie de desarrollos tecnológicos, institucionales y políticos han impulsado una importante globalización de los procesos de producción en todos los países. Más y más ahora la producción se organiza a escala global y elija ofrecer piezas, componentes o servicios en productores en países extranjeros y a menudo distantes. Las etiquetas típicas «Made in» sobre la fabricación de los bienes se han convertido en símbolos arcaicos de una época antigua. En la actualidad, la mayoría de los productos se fabrican en el mundo.

Algunos aspectos de esta nueva ola de globalización no son particularmente novedosos. Significativos incrementos sostenidos en la relación comercio / PIB se habían experimentado en el pasado. El período 1870-1914, por ejemplo, fue testigo de un gran aumento en los flujos del comercio internacional, en gran parte impulsado por la invención del buque de vapor, y ese período a menudo se conoce como la «Primera Globalización». Del mismo modo, el comercio internacional de materias primas e insumos intermedios ha sido una característica destacada del comercio mundial desde tiempos inmemoriales. Por ejemplo, los comerciantes asirios que establecieron Kanesh (en la actualidad Turquía) en el siglo XIX a. C. importaban telas de lujo y estaño de Aššur, y también comerciaron cobre y lana dentro de Anatolia (Barjamovic et al., 2019).

A pesar de estos precedentes, existe una opinión común de que la transformación de la economía del mundo desde la década de 1980 tiene algunas características distintivas, y que interpretar el llamado aumento de las cadenas de valor mundiales (CGV) simplemente como una intensificación de la integración comercial entre países deja de lado varias dimensiones clave de este fenómeno.”

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade). Síguelo en @martinkrause

¿Después del Brexit, el Argxit?

Por Martín Krause. Publicado el 21/2/20 en: https://www.clarin.com/opinion/-despues-brexit-argxit-_0_YVRgyhkn.html

 

El presidente Alberto Fernández realizó una serie de visitas en Europa en las que el principal tema económico considerado fue el apoyo de esos países en el proceso de renegociación de la deuda con el FMI. No hubo mención al tema del tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, pero antes del viaje se había dicho que estaría en la agenda, en particular en la reunión entre Fernández y Macron, ya que ambos estarían descontentos con el acuerdo alcanzado el año pasado y favorecerían una renegociación.

La palabra “renegociación” suena a postergación indefinida, ya que, si tomamos en cuenta los 20 años requeridos para llegar al acuerdo y los que tomaría su aprobación por todos los parlamentos de los países firmantes, si además le agregamos una nueva negociación más vale que nos olvidemos del asunto.

Si no avanza una renegociación, Argentina puede quedar aislada, ya que el año pasado se aprobó que los países del Mercosur podrían aprobar el acuerdo bilateralmente, y Brasil Paraguay y Uruguay han manifestado su voluntad de hacerlo. Si eso ocurriera sería como si Argentina se fuera del Mercosur, una especie de Argxit, pero, a diferencia de la salida de Reino Unido de la UE, no por voluntad del que se va, sino porque los que se van son los otros.

Una situación como esa, en la que el Mercosur pasara a ser un adorno para Argentina, no sería para lamentar si el país avanzara en el camino que parece seguir el Reino Unido con Boris Johnson. En una reciente conferencia en Greenwich, Johnson celebró las ideas de Adam Smith, señalando que el país debía ahora abrirse a todo el mundo. Si quedarse sola llevara a la Argentina a una posición similar sería un gran avance, ya que somos uno de los países más cerrados del planeta.

En estos días se ha dado a conocer la primera edición del Índice Internacional sobre Barreras al Comercio, producido por la Property Rights Alliance, que también elabora un índice internacional sobre la protección de los derechos de propiedad.

Este índice evalúa las restricciones al comercio en 86 países, que representan el 83% de la población mundial, el 91% de todos los bienes y servicios intercambiados y el 94% del PBI global. Toma en cuenta las barreras arancelarias, no arancelarias y a los servicios. Tiene un cuarto componente, la “facilitación” del comercio, que incluye aspectos tales como la protección de la propiedad. Argentina se encuentra en el puesto 71° de 86 países. Singapur y Hong Kong ocupan los dos primeros, y Suecia está 5°. Pese a que todos somos parte del Mercosur, Paraguay está 53°, Uruguay 56° y Brasil, peor que nosotros, 77°. Claro que si estos países firman el acuerdo con la UE avanzarán varias posiciones y probablemente nos dejen al final de la lista.

El tratado con la UE no iba a garantizar el libre comercio para los argentinos. Lo importante del tratado eran las limitaciones institucionales que podía introducir. En un país donde los límites al poder son débiles o inexistentes, un acuerdo como éste podía introducir límites a la discriminación económica desde el poder, que no somos capaces de darnos nosotros. Los lobbies dictan la política comercial y muchas de las políticas sectoriales, pero con el tratado esto podría haberse reducido. No va a ser una apertura el comercio internacional, pero sería una excelente forma de empoderar a los argentinos y dejarlos usar su bien ganado dinero en aquello que estimen más conveniente y de poner límites al uso del poder en favor de los privilegiados.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade). Síguelo en @martinkrause