El plan para empobrecer, y controlar, al mundo


Por Alejandro A. Tagliavini: Publicado el 27/04/21 en:
https://alejandrotagliavini.com/2021/04/27/el-plan-para-empobrecer-y-controlar-al-mundo/

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Al anunciar Biden un gigantesco plan de inversión e infraestructura de USD 2 billones, gran parte de la prensa lo relacionó con su rivalidad con el Estado chino, un paso hacia un “capitalismo de guerra”. Es también un plan de rescate dada la caída de la economía por las represiones estatales con excusa de la “pandemia” y va mucho más allá del Pacto Verde, se potencia el capitalismo de Estado.

               Por eso la tasa impositiva corporativa mínima global sobre las ganancias empresariales, defendida por el gobierno de EE.UU. y la burocracia del FMI, está en discusión en el G20. El objetivo: recaudar USD 2,5 billones, haciendo que las multinacionales paguen impuestos, no solo sobre las ganancias en casa sino en todo el mundo. Así, pagaran por más actividades y pagaran más: del 21% actual al 28%.

                Para ello debe aprobarse una ley, mejorar las herramientas para controlar a las empresas y, además, evitar que otros países compitan por atraer capital cobrando menos impuestos. Y eso lleva a una tasa impositiva corporativa global por encima del 12,5% que la secretaria del Tesoro de EE.UU. le propuso al G20, y se espera que otros 120 países lo firmen.

               Es un fortalecimiento del intervencionismo estatal y una redistribución de la renta entre la burguesía, lo empresarios socios del poder -a los que el gobierno les garantiza negocios, privilegios como subsidios y trabas aduaneras a la competencia- sin los cuales los políticos no podrían enriquecerse, y viceversa, ya que el Estado no crea riquezas.

              Claro que pagan los pobres porque los impuestos, aun dirigidos a los ricos, recaen sobre ellos dado que se derivan hacia abajo subiendo precios, bajando salarios, etc. Es demagógico decir que lo que se recauda vuelve a los carenciados porque, en el mejor de los casos, vuelve lo poco que queda tras pasar por la burocracia estatal ineficiente y corrupta.

             Así, el Estado es el principal creador de pobreza sino el único. Es que la violencia solo destruye, primero a los más débiles, y el Estado se arroga su monopolio con el que ejerce su “autoridad”. Por cierto, aun en casos de defensa propia y urgente, los métodos eficientes, dice la ciencia, son los pacíficos.

             Que la “autoridad” estatal destruye se advierte cada vez más al ver cómo la policía se dedica más a reprimir a quienes no cumplen los caprichos de los políticos que a defender al ciudadano. Es así como, aun si el Covid fueran tan grave -que no lo es, solo 0.04% de la población global ha muerto en año y medio- las represiones estatales, confinamientos y demás, han agravado el problema.

             Por cierto, es creíble que los 50 millones de muertes durante la “gripe española” no se debieron al virus sino a otras causas relacionadas, precisamente, con las acciones de los Estados, con lo que no existirían antecedentes históricos de pandemias por gripes.            

             Y para ello los gobiernos difunden el pánico que es, precisamente, el origen sicológico de la violencia, amplificado por una prensa oficialista, más allá de la política partidaria, porque le “cree” a los organismos oficiales como las “autoridades” sanitarias o a los “expertos” sin una investigación objetiva.

            Pero a no perder las esperanzas, al final, siempre triunfa el bien. Y aprovecho para decirles que, después de tanto escribir, de momento no tengo nada que agregar, de modo que no volveré a publicar estas columnas sobre política hasta nuevo aviso. Hasta siempre.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

“El eje bolivariano puede volver, ¿pero qué hace el populismo sin dinero?”

Por Constanza Mazzina. Publicado el 19/04/21 en: https://www.larazon.es/internacional/20210419/v7olaicg2jaupgtoruu35kcuce.html

Guillermo Lasso, presidente electo de Ecuador

Guillermo Lasso, presidente electo de EcuadorANGEL DEJESUSAP

Cuando muchos daban por acabada a la izquierda bolivariana, esta tendencia ha vuelto a resurgir con fuerza con la victoria del candidato Luis Arce en Bolivia y antes en Argentina, con el triunfo de Alberto Fernández, el delfín de Cristina Fernández de Kirchner. Ecuador ha estado muy cerca de volver al correísmo, pero en contra de las expectativas creadas, el ex banquero Guillermo Lasso se ha acabado imponiendo a Andrés Arauz. La experta en política Constanza Mazzina ofrece algunas claves de hacia dónde se mueve la región.

¿Se puede decir que América Latina gira a derecha o izquierda tras la victoria de Lasso en Ecuador y de Arce en Bolivia?

No podemos decir por ahora que haya un giro a la izquierda o a la derecha. Tenemos un mix entre gobiernos de extrema izquierda como los de Nicaragua y Venezuela; varios de izquierda, como Bolivia, México y Argentina; y algunos que por ahora se ubican en el centro, como Ecuador y Perú, aunque hay que ver que pasa en este país en la segunda vuelta de las presidenciales. En el otro lado hay gobiernos más en la derecha, como el de Lacalle en Uruguay o incluso el Chile de Piñera, la Colombia de Duque y Paraguay. Más a la derecha está el Gobierno de Bolsonaro en Brasil. Lo que sí se presenta en este complejo escenario ideológico de 2021 para América Latina es la presencia de varias grietas que no logran resolverse.

¿Qué grietas son esas?

Una grieta ideológica entre izquierda y derecha, entre populismo y republicanismo, y también una grieta de modelos de desarrollo económico, entre economías abiertas y cerradas, y como consecuencia de esto hay una distinta concepción sobre la inserción internacional. Y aquí es donde se juega la relación con EEUU y con Cuba. Para algunos, la globalización y la relación con EEUU constituye una oportunidad. Para otros, la oportunidad la brindan China o Rusia o la propia región.

¿Cambiará la política de EEUU hacia América Latina con Biden?

Hay dos Américas Latinas en este punto. Una parte de países tienen trato y tratados con EEUU, y esta política la continuó Trump. Y otra América Latina que elige alianzas estratégicas con China y Rusia. Biden probablemente va a reforzar la relación con América Central y el Caribe. Hay que ver qué va a hacer la relación de Biden con Bolsonaro. Esta es quizá la mayor incógnita. Más allá del tratado de libre comercio que renegoció con México, hay otros tratados con Chile, Colombia, Perú y América Central. Además, EEUU ha mejorado la relación con Ecuador en los últimos años.

¿Y qué papel juega China en la región?

China hace tiempo que está metiéndose en América Latina, desde el principio del siglo XXI. Lo vemos en las inversiones que hace en la región, y que de alguna manera fue acompañado por ese descuido de la administración Trump.

¿Puede haber un renacimiento del eje bolivariano?

Entiendo que sí. Los lazos de Maduro en América Latina son fuertes, sobre todo con la administración de Alberto Fernández en Argentina y con el regreso de Evo Morales a Bolivia. Lo que muestran estos años con la vuelta de estas izquierdas es que Luis Arce en Bolivia y Alberto Fernández en Argentina son una especie de títeres o regentes. En Argentina, Fernández quiere y sigue en el eje bolivariano y el Grupo de Pueblo, pero eso tuvo mucho auge en 2007 y 2010, en la época en la que los precios del petróleo y las materias primas eran muy altos, pero eso cambió y hacer populismo sin dinero no es fácil.

¿Y Brasil?

En Brasil hay una potencial regreso de Lula da Silva. Tendremos que ver cómo se desarrolla la presidencia de Bolsonaro. En este país hay otra grieta que tiene que ver con el voto territorial. Hay una parte que es muy del Partido de los Trabajadores y otra parte de Brasil, del centro hacia el sur, que es completamente ante Lula y PT.

Constanza Mazzina es doctora en Ciencias Políticas (UCA), master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE). Fue investigadora de ESEADE, Fundación F. A. von Hayek y UADE. Fue docente de la Universidad del Salvador en grado y postgrado y en el postgrado en desarme y no proliferación de NPSGlobal. Es profesora de ciencia política en la Fundación UADE. Sigue a @CMazzina

Pensamiento científico y censura

Por Mauricio Alejandro Vázquez. Publicado el 14/4/21 en: https://www.perfil.com/noticias/opinion/mauricio-alejandro-vazquez-pensamiento-cientifico-y-censura.phtml

Censura 20210415Dimitris Vetsikas / Pixabay

Una sociedad en la cual se generaliza que lo disruptivo, polémico o peligroso no puede debatirse, tarde o temprano puede facilitar un régimen en el que tampoco se pueda pensar libremente.

¡Sapere Aude! (¡Atrévete a saber!) exclamaba Immanuel Kant en pleno Siglo XVIII contagiado del intrépido espíritu del iluminismo que se había ya arraigado con fuerza en Francia e Inglaterra y aún no todavía en su dogmática Prusia.

Probablemente sea muy difícil destacar en su justa medida, en pleno Siglo XXI, lo revolucionario que fue para la humanidad que pensadores de la talla de Kant hayan consolidado y propagado ese clima reinante en su tiempo, con el ideal científico de la razón como mascarón de proa, que dio paso luego al advenimiento del desarrollo humano más vertiginoso del que se tenga registro.

Aun así, a pesar del desafío que implica dimensionar hoy día, donde la ciencia y la técnica imperan, la proeza que significó en aquel tiempo la actitud emprendida por tantas mujeres y hombres, existen ciertas aristas espinosas que en el último tiempo parecen invitarnos a revalorizar aquellos aciertos y reflexionar de modo equivalente, sobre en qué pilares debiéramos seguir asentando nuestro presente si aspiramos a incrementar dicha prosperidad en el futuro.

Al respecto, en los últimos meses se produjo un generoso y vehemente debate en torno a la aplicación de medidas preventivas en algunas redes sociales, orientadas a impedir que ciertos mensajes con contenido polémico se propagasen y que, por tanto, se pusiese en riesgo el orden público en general y en algunos casos, la salud de la ciudadanía en particular. Lo que en un comienzo implicó meramente la inclusión de señales de advertencia, evolucionó finalmente en acciones concretas por parte de las plataformas virtuales, como por caso la cancelación de la cuenta de Donald Trump en la red del pequeño pajarito azul. Acompañando aquella medida, varias empresas se asociaron para impedir tecnológicamente que sus competidoras (por caso la red Parler) brindase al hoy expresidente norteamericano de una especie de derecho a réplica virtual.

Esta breve reflexión no apunta, sin embargo, a sumarse a dicha polémica, no porque la misma no resulte sumamente rica en aspectos filosóficos y políticos aún en debate, sino porque la intención es poder abordar la cuestión desde una perspectiva aún no tan explorada. Y con tal me refiero a la del empoderamiento personal.

Así como lo saben los psicólogos, también lo experimentan los padres conforme sus hijos se enfrentan al mundo: sobreproteger permite acercarse asintóticamente a una exactitud del cuidado, pero al mismo tiempo, como otras cosas propias de la vida, tiene el efecto no deseado de desempoderar. Cuanto más se aísla a un niño de las posibilidades de correr riesgos, éste a su vez adquiere cada día menos herramientas para lidiar con ellos. El mundo de los adultos, sin embargo, tampoco es muy diferente. También sobre éstos el mecanismo funciona del mismo modo: cuánto más se busca protegerlos, más dependientes de esa protección se vuelven.

Al mismo tiempo, gran parte del debate antedicho tuvo que ver con la palabra “censura”, vocablo que solía aplicarse de forma rigurosa a la acción de los gobiernos y que hoy también se debate si su sentido no debiera extenderse a hechos ejercidos por privados, como los que comentaba anteriormente. En tal sentido, este tipo de uso del poder tecnológico debiera revisarse a la luz de su impacto general y no solo desde sus efectos sobre un particular, por caso Donald Trump o cualquier otro. Una sociedad en la cual se generaliza que lo disruptivo, polémico o peligroso no puede debatirse, tarde o temprano puede facilitar un régimen en el que tampoco se pueda pensar libremente. Justamente lo contrario a la histórica proclama kantiana con la que daba pie a esta reflexión.

Por tanto, si la sobreprotección favorece el desempoderamiento al mismo tiempo que la censura habilita el ejercicio de la arbitrariedad y facilita el dogmatismo, ¿qué podríamos hacer para que la sociedad quede a resguardo del enorme impacto que tienen las redes sociales con su diversidad de mensajes y consignas hoy día?

En gran medida, el movimiento iluminista asentó sus bases sobre los cimientos construidos por el humanismo de los Siglos XIV y XV. En su esencia, esta corriente de pensamiento volvió sus ojos sobre el hombre, abandonando el pesimismo sobre su esencia y revalorizando su capacidad intelectual, artística y científica. Justamente es en este sentido que mi sugerencia pasa por retomar la senda que nos trajo a este presente lleno de oportunidades y que por tanto volvamos a confiar en la capacidad de discernimiento de todos aquellos que conforman la ciudadanía global en la que nos hallamos insertos hoy y, para tal, qué mejor que fortalecer nuestros planes de estudio con más herramientas provenientes del campo científico.

Por tanto, considero que no existe mayor vacuna contra la influencia negativa que pueden tener los intentos de desinformación malintencionada y los llamados al odio, al racismo o a la discriminación, entre otros posibles males provenientes del fenómeno virtual, que una inversión creciente en nuestras curriculas de materias como pensamiento científico, metodología de la investigación, epistemología o afines. Siendo como son estos campos de la enseñanza, anticuerpos efectivos que dotan a nuestros niños y jóvenes de la capacidad para juzgar por sí mismos la información que llega, y empoderándolos así en cada caso que su intelecto es desafiado.

Kant nos invitó a atrevernos a saber. El mundo de hoy nos interpela al punto de sugerirnos la perentoria osadía de combinar todo eso que hemos aprendido, con mejores reglas de convivencia que nos conduzcan hacia mayor libertad, responsabilidad y cooperación en la que es hoy una gran aldea global, sin pasar por tentadores atajos que por momentos tienen el viso de los autoritarismos de antaño.

Mauricio Alejandro Vázquez es Título de Honor en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires, Magister en Ciencias del Estado por la Universidad del CEMA, Magister en Políticas Publicas por la Universidad Torcuato Di Tella y coach certificado por la International Coach Federation. Ha trabajado en la transformación de organismos públicos y empresas. Actualmente es docente de Teoría Política, Ética, Comunicación, Metodología y administración en UADE y de Políticas Públicas en Maestría de ESEADE. También es conferencista y columnista en medios como Ámbito Financiero, Infoabe, La Prensa, entre otros. Síguelo en @triunfalibertad

La nueva agenda del Mercosur, como incentivo a las reformas estructurales

Por Pablo Guido. Publicado el 13/4/21 en: http://nuevasgeneraciones.com.ar/sitio/wp-content/uploads/publicaciones/realidad/Revista-Realidad-42.pdf?11Abril2021


¿Qué sucedió en la reunión de los presidentes de los países
miembros del Mercosur en conmemoración de los 30 años
del bloque? El presidente uruguayo planteó la necesidad de
“flexibilizar” el arancel externo común (reducirlo) y la
posibilidad que cada país miembro pueda negociar acuerdos
comerciales de manera individual. Uruguay, Paraguay y
Brasil observan, con total razón, que los beneficios de
continuar con la estrategia de integración al mundo vía el
Mercosur, tal como hoy está diseñado, han sido muy pobres
en términos de crecimiento, empleo, inversiones y comercio.
Si bien todos los países del Mercosur comercian con el resto
del mundo, nuestros vecinos quieren sacarse el “lastre” que
les impone el diseño de aquel para avanzar en acuerdos de
libre comercio de manera mas rápida y dinámica. Una
posibilidad podría ser cambiar el diseño a uno más parecido
al NAFTA, donde EEUU, Canadá o México pueden
soberanamente negociar con otros países de manera
independiente.
¿Por qué el presidente Fernández, en aquella reunión de
hace unos días, se manifestó en desacuerdo con este
“restyling” del Mercosur? Si bien sus modos y formas fueron
impropios de un presidente, la negativa a realizar un
cambio del Mercosur es entendible y hasta razonable: la
economía argentina, dado el “modelo” económico que hoy
rige en el país, no podría jugar en las ligas mayores del
mundo. En otras palabras, el sector privado argentino, en
términos generales, no está “entrenado” ni tiene el “músculo”
para ir a competir con los sectores privados del resto del
planeta.
Los 170 impuestos existentes, las decenas de miles de
regulaciones que le ponen barreras diarias a la producción,
la inflación exorbitante crónica, la falta de ahorro y
financiamiento, los controles de precios en todos los
mercados de bienes y servicios, el cepo cambiario y un largo
etcétera le genera a las empresas residentes en Argentina un
sobrecosto que no les permite competir con sus pares
mundiales. La economía argentina tal como la conocemos,
con excepciones en ciertas empresas y sectores, no puede
competir globalmente. Exportamos tan solo 65 mil millones
de dólares, unos 120 dólares per cápita por mes. Esa es la
evidencia indiscutible del peso del “costo argentino”.
Si el Mercosur se rediseñara, decidiendo una fuerte
reducción de las barreras arancelarias y no arancelarias que
tiene hoy, la dirigencia de nuestro país (política, sindical y
empresarial) debería enfrentar la disyuntiva de encarar un
conjunto extenso de reformas estructurales para reducir el
“costo argentino” o salirse del bloque regional aislándose
más en materia comercial. Quizás esta nueva agenda del
Mercosur que planteó el presidente de Uruguay, apoyado por
Brasil y Paraguay, sea una oportunidad para que nuestra
dirigencia “conservadora” se despabile.

Pablo Guido se graduó en la Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Es Doctor en Economía (Universidad Rey Juan Carlos-Madrid), profesor de Economía Superior (ESEADE) y profesor visitante de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala). Investigador Fundación Nuevas Generaciones (Argentina). Director académico de la Fundación Progreso y Libertad. Es jefe de Asesores Bloque PRO en la legislatura de Neuquén. Es director de Nuevas Generaciones, delegación Neuquén. Sigue a @pguido53

Democracia, libertad e igualdad

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 30/3/21 en: https://www.larazon.es/opinion/20210331/tdrtviqwczbsxfekefr4p3s3aq.html

La democracia estriba en que cada persona pueda optar, y no en que el poder escoja todo en nombre del pueblo

La izquierda presume de monopolizar la democracia, pero no hay democracia sin limitación del poder, sin libertades individuales, sin propiedad privada y, como escribió José Castillejo en Democracias destronadas, sin «la adhesión colectiva a ciertos principios morales y legales que se considera están por encima de todos los posibles cambios o divergencias».

El antiliberalismo desdeña tales principios superiores, porque concibe la democracia como una carta blanca para que el poder, en nombre de la libertad, la quebrante en aras, por ejemplo, de la imposición de la igualdad. Castillejo percibe la trampa de la lucha política contra la desigualdad: si el poder logra que las retribuciones se ajusten a las necesidades, el Estado deberá vigilar e inspeccionar a todos para evitar escaqueos, en desmedro de los derechos de los ciudadanos. «Cuando la democracia se hace consciente de su poder tiende a invadir y controlar nuevos campos de la vida social y los movimientos socialistas toman las riendas porque su cebo seduce a los ‘desposeídos’».

La democracia estriba en que cada persona pueda optar, y no en que el poder escoja todo en nombre del pueblo: «Un autócrata puede elegir entre respetar o no los derechos de los ciudadanos, pero una democracia solo lo es si los respeta. Sin embargo, en caso de conflicto entre un ciudadano y el Estado, si la decisión está en manos de este último, la comunidad es juez en su propio caso, y los derechos del individuo son prácticamente erradicados». De ahí la necesidad de la independencia de la justicia: «No solo debe ser independiente de la voluntad popular, sino también estar por encima de ella en la aplicación, para casos concretos, de las normas generales (leyes) establecidas por esta misma voluntad popular». No es casual que lo primero que hacen las revoluciones comunistas es usurpar la justicia. Tampoco lo es que los políticos se afanen en controlar a los jueces y sus órganos.

El socialismo de todos los partidos socava los límites del poder, y recurre para ello a la falsa noción de una igualdad que estriba en que el poder la establezca. Subraya José Castillejo que la igualdad socialista en realidad representa un falaz anhelo de replicar a los capitalistas. Como aquella señora que dijo: «Cuando todos seamos iguales yo tendré una criada».

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

América Latina elige, ¿qué elige?

Por Constanza Mazzina y Santiago Leiras. Publicado el 4/04/21 en: https://www.cronista.com/cronista-global/america-latina-elige-que-elige/

Ante un escenario complejo por el efecto de la pandemia, las tensiones ideológicas podrían mantenerse.

El 2021 se presenta como un nuevo año en el ciclo electoral latinoamericano inaugurado hace algunas décadas con la tercera ola de democratización en la región. En el transcurso del presente año habrá elecciones presidenciales en Ecuador, Chile, Perú, Haití, Honduras y Nicaragua; legislativas en El Salvador, México, Argentina, Haití y Chile; constituyentes en Haití y Chile; municipales en Bolivia, Chile, El Salvador y Paraguay; y estaduales en Bolivia y Chile.

Un mix completo en un año complejo: además de la crisis sanitaria, la región tiene otras “pandemias” que no logra resolver. Así, a las consecuencias del Covid19 y las diferentes respuestas que dieron los gobiernos latinoamericanos con más o menos eficacia, debemos resaltar el sistemático deterioro del Estado de Derecho, la crónica crisis de la democracia y la crisis de representación política.

Crisis que se arrastran y no se resuelven, y que agregan un elemento más de disconformidad en las ya descontentas ciudadanías latinoamericanas. Tomemos por caso la llegada de Jair Bolsonaro a la presidencia de Brasil: según los datos de Latinobarómetro del año 2018, un 65% de los ciudadanos señalaban que la democracia tenía problemas y para un 17% no había democracia. Así, la crítica a la democracia tuvo consecuencias electorales directamente consistentes con ella.

La reciente elección legislativa en El Salvador y el apoyo dado por la ciudadanía al presidente Bukele muestra que, lejos de castigarlo con su voto, lo han respaldado. En el mismo informe de Latinobarómetro de 2018, un 24% de los salvadoreños señalaban que no había democracia y para el 59% era una democracia con problemas. La tercera oleada democrática llegó al país centroamericano a mediados de los años noventa, luego de la firma de los acuerdos de paz de Chapultepec que pusieron fin a décadas de enfrentamiento armado en el territorio.

El regreso a la democracia configuró un sistema de partidos bipartidista de la mano de ARENA y del FMLN. La alternancia entre ambos en un contexto de creciente inseguridad y nuevos fenómenos como las maras, fue erosionando la democracia. Antes de la llegada de Bukele, solo el 11% de los salvadoreños estaban satisfechos con la democracia. Si en el 2018 la aprobación del gobierno en Brasil era de solo el 6%, en El Salvador rozaba el 22%, con una media regional en un escaso 32%.

Para cerrar este panorama, la confianza en el Parlamento era de un escaso 10%, la confianza en el gobierno del 10% (entonces era presidente Salvador Sánchez Ceren, del FMLN, igual que su antecesor, Mauricio Funes) y en los partidos políticos del 6%. El colapso del sistema consociativo de la democracia entre Arena y FMLN se encontraba en su fase terminal.

Así, Nayib Bukele logró presentarse como la figura emergente en un fuerte clima anti-político con un sesgo anti-establishment representado por los dos partidos históricos, un esquema de corrupción institucionalizada, y una significativa demanda de restauración del orden público: el resultado electoral de aquella elección presidencial y las recientes legislativas marcaron el fin de una época.

¿Se parece Bukele al fenómeno Trump/Bolsonaro, al modelo de Chávez o al de Álvaro Uribe? Probablemente a todos, posiblemente a ninguno de ellos. Lo cierto es que, de acuerdo al último informe de Democracy Index, El Salvador se transforma en un régimen híbrido, dejando atrás su condición de “democracia defectuosa”.

El Salvador, Ecuador y Bolivia inauguraron un largo ciclo electoral pero ¿qué se elige? ¿elige la región girar a la izquierda? Quienes sostienen esta tesitura encuentran sus razones en el cambio acontecido en México (2018), Argentina y Bolivia (2019), en un clima de optimismo en relación al triunfo del candidato/delfín de Rafael Correa (el segundo, el anterior fue el propio Lenín Moreno) Andrés Arauz en Ecuador y el retorno de Lula Da Silva a la arena política, ya sin restricciones legales para una eventual candidatura presidencial, en un contexto de crisis del gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil.

Haciendo un rápido recorrido ideológico por una buena parte de la región nos encontramos con 2 países de extrema izquierda (Nicaragua y Venezuela), 2 de izquierda (Bolivia y México) 1 de centro izquierda (Argentina), 2 de centro (Ecuador y Perú) 1 de centro derecha (Uruguay), 3 de derecha (Colombia, Chile y Paraguay) y 1 de extrema derecha (Brasil).

Estamos frente a un complejo escenario ideológico y lo que los latinoamericanos elijan en 2021 no parecería alterar sustantivamente este panorama.

Constanza Mazzina es doctora en Ciencias Políticas (UCA), master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE). Fue investigadora de ESEADE, Fundación F. A. von Hayek y UADE. Fue docente de la Universidad del Salvador en grado y postgrado y en el postgrado en desarme y no proliferación de NPSGlobal. Es profesora de ciencia política en la Fundación UADE. Síguela en @CMazzina

Lacalle Pou quiere jugar en la Champions League y Alberto Fernández un solteros contra casados

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 28/3/2021 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/03/28/lacalle-pou-quiere-jugar-en-la-champion-league-y-alberto-fernandez-un-solteros-contra-casados/?outputType=amp-type&__twitter_impression=true

La única manera que tiene Argentina de salir de esta larga decadencia y atraer inversiones para crear puestos de trabajo es, justamente, integrándose al mundo como está pensando el presidente de Uruguay

Fernández y Lacalle PouFernández y Lacalle Pou

El cruce entre el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou y el presidente argentino, Alberto Fernández, acerca del Mercosur, mostró un debate entre un presidente con visión de estadista, el uruguayo, y un presidente que parece salido de la película Bananas de Woody Allen.

¿Qué están viendo uno y otro? El presidente uruguayo sabe que el potencial para crecer en el largo plazo es integrarse al mundo para atraer inversiones que permitan aumentar las exportaciones. El mercado interno uruguayo es demasiado chico como para generar un gran flujo de inversiones que lo abastezca.

El presidente de Argentina cree que con el modelo de sustitución de importaciones, de espaldas al mundo y estimulando el consumo interno (no se sabe cómo), va a conseguir un diluvio de inversiones que generará un crecimiento superior a las tasas chinas. Cree que van a llover las inversiones para abastecer el consumo interno de un país que tiene 40% de pobres, 10% de indigentes y el resto agonizando económicamente.

Lacalle Pou, como buen estadista, advierte que no se puede desaprovechar una oportunidad como la que ofrece el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la UE. Quiere que su país pueda jugar en la Champion League y Alberto Fernández parece conformarse con armar un partido de solteros contra casados.

Es que ese acuerdo implica poder acceder, casi de inmediato, a un mercado de 448 millones de consumidores con un ingreso per capita de USD 39.000 por año. Es eso lo que está viendo Lacalle Pou, en tanto Fernández está enamorado de la feria del barrio.

La única manera que tiene Argentina de salir de esta larga decadencia y atraer inversiones para crear puestos de trabajo es, justamente, integrándose al mundo como está pensando el presidente de Uruguay.

El ejemplo más contundente lo tenemos en Irlanda. Un país que era pobre y decidió integrarse al mundo a fines de la década del 80. Eso le exigió hacer una serie de reformas estructurales que hoy le permiten exportar USD 400.000 millones al año.

Argentina e IrlandaArgentina e Irlanda

El gráfico de arriba muestra la evolución de las exportaciones argentinas y de Irlanda hasta 2017 en base a datos del Banco Mundial. Son exportaciones de bienes y servicios. A principios de siglo Argentina mejoró algo sus exportaciones gracias al precio de las commodities, pero claramente están languideciendo. En cambio Irlanda, que vio al mundo como una oportunidad, exporta USD 400.000 millones. La mitad en industria farmacéutica, aviones, helicópteros, equipamiento de diagnóstico médico y otros bienes más. La otra mitad es industria del conocimiento. Servicios informáticos, financieros, seguro, servicios empresariales, etc.

En cambio nosotros seguimos exportando soja… si llueve.

El resultado es que hoy Irlanda tiene un ingreso per capita de USD 70.000 anuales y nosotros estamos en USD 8.000 per capita. Es la diferencia entre ponerse en condiciones para jugar en la Champion League e ir a jugar un sábado el partido de solteros contra casados y encima volver desgarrados.

Todos los países que lograron salir de la decadencia y de la pobreza y tener hoy ingresos per capita superiores a los de Argentina, lo consiguieron integrándose al mundo.

Chile, otro país que hizo sus reformas económicas y se integró al mundo bajando aranceles y haciendo tratados de libre comercio, pasó de exportar la mitad de lo que exportaba Argentina en 1976 a exportar más que Argentina a partir de 2017. En dólares corrientes, Argentina aumentó sus exportaciones 17 veces y Chile 33 veces. Perú, otro país que decidió incorporarse al mundo, aumentó sus exportaciones 26 veces entre 1977 y 2019 y nosotros 12 veces.

El presidente Fernández cree que Argentina sigue siendo una potencia latinoamericana y puede patotear al mundo. La realidad es que quedamos licuados en importancia. De tener un PBI que representaba el 26% del PBI de toda la región, ahora representa el 10% y en descenso.El PBI del país comparado con el de la regiónEl PBI del país comparado con el de la región

A partir del momento que dejamos de aplicar políticas de corte liberal integrándonos al mundo y empezamos a abrazar el estatismo, la cultura de la dádiva y el vivir con lo nuestro, fuimos perdiendo importancia para el mundo y para la región.

En síntesis, Fernández cree que Argentina sigue teniendo peso en América Latina. Se equivoca, ya no somos importantes ni en la cuadra del barrio.

Nuestros vecinos quieren progresar, darle mayor bienestar a su población, mejor nivel de vida, mientras que acá se conforman con seguir repartiendo planes sociales y empleo público para tener clientelismo político.

Unos trabajan para hacer progresar a su pueblo y otros para su negocio chico de la política.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Loris Zanatta y la religiosidad

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 20/3/2en: https://www.infobae.com/opinion/2021/03/20/loris-zanatta-y-la-religiosidad/

Las ideas socialistas han flotado en el seno de la Iglesia desde antaño. Muchos católicos nunca suscribirían la violencia institucionalizada del régimen cubano, pero sus recetas en última instancia conducen a ello

Siempre hay sorpresas agradables con gente inteligente y noble. Es el caso de Zanatta. Cuando se anunció su último libro pensé que el título era algo exagerado: Fidel Castro, el último “rey católico”. Sin embargo luego de abordarlo me percato que se trata de una tesis muy ajustada a la realidad. Una consecuencia no querida por parte de muchos católicos pero lamentablemente verdadera. Incluso buena parte de los patrocinadores de lo que en definitiva el libro describe se niegan a reconocer las consecuencias de lo que ellos mismos patrocinan. Nunca suscribirían la violencia institucionalizada como ocurre en la isla-cárcel cubana, pero sus recetas en última instancia conducen a ello. Recordemos lo que consignó el célebre ex marxista Bernard-Henri Lévy en Barbarism with a Human Face: “Aplíquese marxismo en cualquier país y siempre se encontrará un Gulag al final”. Incluso hay ingenuos que no identifican el marxismo pues lo beben con otra etiqueta.

Desafortunadamente flotan y han flotado desde antiguo ideas socialistas en el seno de la Iglesia que han contrastado abiertamente no solo con el mensaje evangélico sino con otras manifestaciones también provenientes de altas jerarquías de la Iglesia. Lo primero puede resumirse en lo expresado por el Papa Francisco el 11 de noviembre de 2016 cuando le preguntaron si es comunista a lo que respondió en una entrevista al diario italiano La Repubblica que “son los comunistas los que piensan como los cristianos”. De allí su embestida contra la propiedad privada en Fratelli Tutti que he analizado en detalle en otras oportunidades, y la exhortación apostólica Evangelii Gaudium donde sostiene que el mercado mata y agrega el consejo de Juan Crisóstomo “animo a los expertos financieros y a los gobernantes de los países a considerar las palabras de un sabio de la antigüedad: ‘No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos’”. Una de las primeras decisiones del actual Papa -cuyo mentor fue Monseñor Enrique Angelelli quien celebraba misa bajo la insignia de los Montoneros- consistió en concelebrar misa en San Pedro con el Padre Gustavo Gutiérrez, el marxista creador de la llamada Teología de la Liberación por lo que el sacerdote polaco Miguel Poradowski -doctor en teología, doctor en derecho y doctor en sociología- ya había escrito en su libro El marxismo en la Iglesia que “no todos se dan cuenta hasta dónde llega hoy la nefasta influencia del marxismo en la Iglesia […] Hay que tomar conciencia de estos hechos porque si vamos a seguir cerrando los ojos a esta realidad, pensado ingenuamente que hoy día, como era ayer, todos los sacerdotes reciben la misma formación tradicional y que se les enseña la misma auténtica doctrina de Cristo, tarde o temprano vamos a encontrarnos en una Iglesia ya marxistizada, es decir, en una anti-Iglesia”. El asunto se agravó con la terna Juan XXIII, Pablo vi que parieron Medellín, Puebla y el tercermundismo y ahora Francisco que si no se reacciona a tiempo no será el último capítulo en este desabarranque. No es más explícito aun el actual Pontífice en sus ideas pues como estampa Ignacio Zuleta en el epígrafe de El Papa peronista su conducta y consejo se basa en “Pensar claro, pero hablar oscuro. Nada de hablar en forma directa” (menos mal, exclamamos nosotros).

No puede contarse con los clausurados mentales para una rectificación pues como buenos cómplices siempre miran para otro lado o pretenden suavizar graves desvíos que no son en modo alguno susceptibles de suavizarse en un contexto de elemental decencia y sentido de responsabilidad (en cualquier caso, aunque por razones distintas, en eso tiene razón el Papa Francisco: “Los cortesanos son la lepra de la Iglesia”).

Lo segundo en cambio va en dirección opuesta aunque no son las ideas que han predominado, por ejemplo, León XIII en Rerum Novarum concluye: “Quede, pues, sentado que cuando se busca el modo de aliviar a los pueblos, lo que principalmente, y como fundamento de todo se ha de tener es esto: que se ha de guardar intacta la propiedad privada. Sea, pues, el primer principio y como base de todo que no hay más remedio que acomodarse a la condición humana; que en la sociedad civil no pueden todos ser iguales, los altos y los bajos. Afánense en verdad, los socialistas; pero vano es este afán, y contra la naturaleza misma de las cosas. Porque ha puesto en los hombres la naturaleza misma grandísimas y muchísimas desigualdades. No son iguales los talentos de todos, ni igual el ingenio, ni la salud ni la fuerza; y a la necesaria desigualdad de estas cosas le sigue espontáneamente la desigualdad en la fortuna, lo cual es por cierto conveniente a la utilidad, así de los particulares como de la comunidad; porque necesitan para su gobierno la vida común de facultades diversas y oficios diversos; y lo que a ejercitar otros oficios diversos principalmente mueve a los hombres, es la diversidad de la fortuna de cada uno”.

Por su parte, Pio XI ha señalado en Quadragesimo Anno que “Socialismo religioso y socialismo cristiano son términos contradictorios; nadie puede al mismo tiempo ser buen católico y socialista verdadero” y Juan Pablo II -el Papa de los pedidos de perdones por mayúsculas barrabasadas oficiales en la Iglesia y el formidable ecumenismo- ha puesto de manifiesto en Centesimus Annus que “Cuando una empresa da beneficios significa que los factores productivos han sido utilizados adecuadamente y que las correspondientes necesidades humanas han sido satisfechas debidamente […] Si por ´capitalismo´ se entiende un sistema económico que reconoce el papel fundamental y positivo de la empresa, del mercado, de la propiedad privada y de la consiguiente responsabilidad para con los medios de producción, de la libre creatividad humana en el sector de la economía, la respuesta ciertamente es positiva.”

Habiendo hecho esta introducción, Loris Zanatta -en el contexto de la tradición hispana y los jesuitas que formaron a Fidel- desenmascara el comunismo castrista como “patrono de los pobres” (los otros, él estaba entre los más ricos del planeta según Forbes), lo movía “un odio hacia la civilización liberal”, “solo la pobreza podía salvar al alma de la corrupción del dinero” (el “dinero es el estiércol del diablo”, dijo el Papa Francisco omitiendo las corrupciones del suculento Banco del Vaticano), sostiene el autor que todos los “hilos que en el mundo católico unen marxismo y cristianismo”, en Cuba la “disciplina y obediencia, las virtudes más destacadas” de sujetos “educados en la minoridad perpetua”, el “monopolio del Estado y más importante que cualquier otra cosa era en ambos casos la educación de los niños que debía comenzar lo más temprano posible. Y después de los niños, de todos los demás” y agrega el autor que “Castro es ejemplo de hispanidad, sentenció Manuel Fraga Iribarne, exministro de Franco”, apuntaba a “la redención, que durante toda la vida llamó Revolución”.

Continúa el historiador con su formidable descripción del sátrapa para señalar que “Cada acto o discurso tuvo esta marca: la muerte heroica del mártir, la muerte del enemigo infiel” y “un arma que Fidel usó en abundancia: el victimismo” pero “vengativo fue toda la vida”. “Compañeros y religiosos lo recuerdan citando a José Antonio Primo de Rivera y Benito Mussolini, circular con Mein Kampf“, puesto que “la historia de Fidel es típica del nacionalismo latino […] el protestantismo anglosajón era egoísta, materialista, individualista; el catolicismo hispánico altruista” (ese esperpento del altruismo, una grosera contradicción en los términos puesto que significa “hacer el bien a costa del propio bien” lo cual revela el absurdo ya que todas las acciones -sean ruines o bondadosas- se llevan a cabo porque son apreciadas por el sujeto actuante). En resumen, Zanatta concluye que “Fidel justificó en nombre de la perfección los medios más brutales, desencadenó odio y guerra en nombre de la paz y el amor, sacrificó la abstracta salvación de las almas y las libertades del individuo.” Enfatiza Zanatta que a los serviles admiradores de Fidel “no se le pasaría jamás por la cabeza que el amado protector de los pobres fuera el mayor responsable de su pobreza.”

Lejos de mi intención en este texto de quinientas páginas el descubrir los entramados, los argumentos y las formidables investigaciones del historiador de fuste que nos presenta este libro que recomiendo a todos los lectores ávidos de información valiosa, pero lo aconsejo muy especialmente para los integrantes de la grey católica pues encontrarán datos y razonamientos muy sustanciosos para su propia religión.

Finalmente en esta última parte de esta nota periodística un testimonio personal por lo que pudiera interesar. De chico tenía una visión religiosa un tanto fanática, creo que debido a que estaba pupilo en un colegio protestante y me sentía en minoría y a la defensiva. Con el tiempo me pude liberar de esta conducta impropia de un ser humano principalmente debido a la amistad con mi padre y con mi abuelo materno -doctor en medicina, pintor y escritor- quien era Deísta. A medida que me iba liberando del fanatismo inicial poco a poco mi espíritu religioso aumentaba sobre bases racionales. En este sentido, siempre tuve como norte un pensamiento de Carl Jung cuando le preguntaron si creía en Dios, a lo que respondió: “No creo en Dios, se que Dios existe”.

Estimo que la religiosidad como una postura de modestia intelectual de saber que debemos mirar más allá de nuestro ombligo, que la creación no es obra humana y que desconocer la primera causa es hacer de cuenta que podemos ir en regresión ad infinitum en la cadena causal, lo cual imposibilitaría nuestra existencia ya que nunca hubieran comenzado las causas que nos engendraron. Y no es cuestión de detallar los atributos del primer motor pues naturalmente excede nuestra capacidad de seres mortales que derivan de las razones antes apuntadas. Se trata del sentido de trascendencia y de ubicación en el cosmos en vista de nuestra mente, psique o estados de conciencia que no limitan la condición humana a kilos de protoplasma por lo que tenemos libre albedrío y no estamos determinados en nuestros pensamientos y acciones.

En mi caso no me tomo el catolicismo a pecho, soy católico por tradición familiar y porque me atrae el significado de “universal” pero podría haber practicado otra religión o ser Deísta puesto que son múltiples los caminos a Dios, Alá, Yahvéh o lo que fuere el nombre con que se quiera identificar el origen de todo. Al fin y al cabo ha perdurado el potro y la hoguera en medio de las recurrentes luchas de amigo-enemigo entre religiones oficiales. Es como escribe Voltaire en Tratado de la tolerancia, no tiene sentido que los que reverencian a Dios a la luz del sol estén matando a los que lo hace a la luz del sirio y así sucesivamente. El rezo personal o fabricado es un pretexto para tomar contacto a través de nuestros escasos y limitados medios con la instancia inicial a los efectos de esforzarnos vía conductas de autoperfeccionamiento según resulte posible a nuestras fuerzas. Asistir a misa me ayuda a cultivar esta línea de pensamiento aunque en no pocas ocasiones deba salir del templo como consecuencia de sermones absurdos desde el púlpito. Es que la religiosidad es mucho más importante y trascendente que los estropicios y las pequeñeces que habitualmente se enseñan y se incrustan en mentes desprevenidas.

Comprendo que muchos hayan abandonado la Iglesia debido a las barrabasadas cometidas por no pocos de sus representantes jerárquicos. Recuerdo discusiones que mantuve con mi querido Monseñor Octavio Derisi en aquél momento Rector de la UCA donde cursaba mis estudios y le decía que algunas de las cátedras eran fábricas de crear ateos por las sandeces que allí se ponían de manifiesto. Derisi nos casó con mi mujer hace cincuenta y cinco años y ya viejito me sugirió que escribiera sobre liberalismo y cristianismo para enviarle al entonces Cardenal Joseph Ratzinger a Roma, lo cual hice y conservo las líneas que Monseñor Derisi escribió en la copia de mi trabajo como constancia de su pedido.

En todo caso cierro este breve texto subrayando la excelencia del trabajo de Zanatta que descuento despertará muchas inquietudes y contestará muchos interrogantes en mentes abiertas y dispuestas al diálogo y a la reflexión. Lo conocí al autor en un almuerzo que mantuvimos los dos en La Biela en Buenos Aires, nos mantenemos en contacto a través de correos electrónicos y hemos mantenido intercambios mano a mano vía Zoom, oportunidades en las que he sacado gran provecho de este notable historiador. Por ahora esperemos que Fidel sea el último rey católico puesto que hay candidatos a la imitación, por ejemplo en algunas provincias argentinas e incluso en el propio gobierno nacional hay síntomas de reinado de idéntica filiación con el apoyo del Papa Francisco que por más que esté imbuido de las mejores intenciones, los resultados son lo relevante en esta y en otras materias.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

El impuesto a la renta en Estados Unidos y Argentina

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2021/03/el-impuesto-la-renta-en-estados-unidos.html

“En 1908 se impuso una reforma constitucional, para obviar los inconvenientes de una permanente controversia judicial que hizo suprimir el impuesto a la renta en 1895. Dicha reforma establecía textualmente: “El Congreso tiene el derecho de establecer y percibir los impuestas sobre la renta, de cualquier fuente que provengan, sin repartición entre los diversos Estados y sin tener en cuenta el censo de la población”.”[1]

Muy lamentable y triste esta reforma. Muy negativa, por cierto. Y por lo demás, claramente violatoria de un auténtico régimen federal. Resulta claro que si una nación dice “respetar” el federalismo ello debería implicar darle la autonomía amplia y necesaria a los demás “estados”, provincias y municipios para que sancionen sus propias leyes fiscales, y no ser ello una prerrogativa del poder central. Un auténtico régimen federal debe tender a la descentralización del poder y ello se logra mediante la descentralización fiscal. El poder fiscal debería -en ausencia de la posibilidad ideal de derogar todo impuesto, residir en los estados, provincias y municipios, y nunca en el gobierno central. En tal sentido la reforma mencionada es anti federalista y antirrepublicana.

“En 1913 sancionóse la ley que aún perdura. La ley grava, así, a las rentas producidas fuera del país, que benefician sin embargo a las personas radicadas en él, del mismo modo que a las rentas producidas en los Estados Unidos, sean o no percibidas por personas radicadas en sus límites territoriales. Fija la ley, además del impuesto general, uno suplementario. Las necesidades de la guerra determinaron la modificación del impuesto, lo que se hizo por las leyes de 1916 y 1921.”[2]

Otra ley atroz que denota ya el avance del estatismo en los Estados Unidos. En lugar de contraer los impuestos se los expande, lo que -como ya demostramos- es atentatorio contra la acumulación de capital que es lo que crea trabajo y los salarios que remuneran ese trabajo, y también el factor que hace que se amplíe el trabajo asalariado. Todo impuesto limita esto y, en tal sentido, promueve la pobreza y la caída del nivel de vida. Si se pretende extenderlo fuera de las fronteras ellos son todavía muchísimo peor. Asemeja lo descripto a un impuesto de capitación, ya que en lugar de los bienes se toma en cuenta la persona y su residencia, pero como el sujeto pasivo es la persona hay un elemento de capitación, amargo resabio de épocas que tributariamente se creían acabadas.

Es bastante probable que las rentas producidas en el exterior ya hayan sido gravadas por la legislación fiscal del país donde las rentas se originaron. Volverlas a gravar -por el mero hecho de que el titular de esas rentas vive en otro país diferente- es doble imposición, vale decir, doblemente confiscatorio. Por lo visto, esta es la época donde los impuestos comienzan a crecer en los Estados Unidos y donde se vuelven más confiscatorios e injustos.

“Actualmente se gravan las rentas de toda especie; pero el sujeto del gravamen se extiende solamente a las personas físicas que tengan su domicilio en los Estados Unidos. Los extranjeros sin domicilio en el país, contribuyen por las rentas que de él perciban. De los ingresos totales del contribuyente se deducen los gastos para su adquisición, intereses de deudas y todos los impuestos pagados a las corporaciones de derecho público. Se eximen del impuesto los pagos por indemnizaciones del seguro de vida, herencias e intereses de los fondos públicos de los Estados federados y municipios.”[3]

En este punto -y nuevamente más allá de las características de cómo cada pais cobra el impuesto a la renta- luce oportuno volver a los principios generales que marcan el norte de nuestro trabajo. El “argumento” de fondo de los partidarios de este impuesto es que “no grava” el capital, que lo deja “intacto”, y -en suma- desvincula a la renta de su origen (el capital). Esto es completamente falso, y ya lo hemos demostrado en el curso de nuestro trabajo. Cualquier ataque a la renta es un ataque frontal al capital futuro que halla en la renta del capital pasado la causa de su génesis. Incluso lo hemos demostrado numéricamente y a través de un ejemplo muy sencillo y fácil de entender.

Seguir insistiendo que la renta “no tiene” vinculación con el capital de tal suerte que gravar aquella “no afecta” a este es una manifestación de brutal ignorancia económica o de cerrazón mental para tratar de entender el fenómeno fiscal y todas sus negatividades. Y esto, más allá de la discusión de cómo, cuándo y dónde percibir el impuesto, que es lo que ocupa la atención del autor del trabajo que estamos examinando. Todo impuesto, por el mero hecho de existir es discriminatorio. Esto no se puede superar con formulaciones legales o filosófico-políticas que niegan los principios universales enseñados por la praxeología, ciencia a la que adherimos y que hasta el momento de lo que llevamos examinado del trabajo de Goldstein luce por su ausencia.

“4. El impuesto a la renta en la República Argentina. No podríamos cerrar este estudio sin aludir, aunque sea esquemáticamente, al destino del impuesto sobre la renta en nuestro país. Las primeras iniciativas para su creación surgieron en el seno de la Cámara baja, pero no se materializarán sino hasta el año 1919, en el que, por conducto del Poder Ejecutivo Nacional, se presentó un proyecto que sirvió de antecedente inmediato al régimen que había de instaurarse recién un lustro más tarde. En efecto, el 20 de junio de 1924, el Poder Ejecutivo envió al Congreso otro proyecto, el que participa de los caracteres de las leyes francesa y estadounidense.”[4]

Época en que se empezaban a abandonar los grandiosos principios liberales que habían hecho de la Argentina un formidable pais en el cono sur, y que muchos -no sólo en Europa sino también en los Estados Unidos- admiraban y vaticinaban un gran futuro. Desgraciadamente la promisoria profecía no se cumplió. El año indicado en la cita, marca el punto de inflexión del país y el comienzo de su peregrinación hacia el precipicio, ruta que aún se encuentra en caída libre.

En el año indicado comienzan a sembrarse en el pais desde el exterior las primeras ideas socialistas que estaban marcando la tendencia del mundo en otras latitudes. En 1917 se cimentaban la URSS el mayor estado comunista que haya conocido la historia hasta la fecha y, en el mismo año, México sancionaba una constitución política socialista, mientras el resto del mundo -de una manera o de otra- iba cayendo bajo los influjos del marxismo, gran impulsor de los impuestos progresivos. Poco a poco, América latina iría siguiendo esos mismos pasos, hasta derrumbarse en las garras del populismo, heredero directo del fascismo y el nazismo que aparecerían pocas décadas más tarde.


[1] Mateo Goldstein. Voz “IMPUESTOS” en Enciclopedia Jurídica OMEBA, TOMO 15, letra I, Grupo 05.

[2] Goldstein, M. ibidem.

[3] Goldstein, M. ibidem.

[4] Goldstein, M. ibidem.

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

Las embajadas del diablo: los Estados

Por Alejandro A. Tagliavini: Publicado el 16/03/21 en: https://alejandrotagliavini.com/2021/03/16/las-embajadas-del-diablo-los-estados/

Estados Unidos: la escultura del diablo que develaron en Detroit - BBC News  Mundo

El Instituto de Investigación para la Paz Internacional de Estocolmo (Sipri) acaba de publicar su informe sobre el comercio mundial de armas. Por primera vez desde 2005, en los últimos cinco años (2016-2020) se compró menos armamento que en el lustro precedente (-0,5%), por algo más de 95.000 millones de dólares al año. La caída de las exportaciones rusas y chinas contrasta con el aumento de las ventas de EE.UU., Francia y Alemania.

                 EE.UU. elevó sus ventas un 15% y se consolida como el principal exportador global con el 37% del total, Rusia 20%, Francia 8%, Alemania casi lo mismo que China un 5,5% y Gran Bretaña 3% lo mismo que España. Arabia Saudí, gobernada por una violenta tiranía oscurantista, se afianzó como el primer importador global, al elevar sus adquisiciones un 61%. En tanto que Qatar multiplicó casi por cinco sus compras de material militar.

                  Por caso, los roces de Turquía con Grecia y Egipto por los hidrocarburos en el Mediterráneo han provocado que Atenas y El Cairo refuercen su capacidad naval. El régimen egipcio, tercer receptor mundial, compró un 136% más de armamento que en los cinco años anteriores. Y, por cierto, hay muchas dudas sobre la transparencia en el manejo de los fondos, por no decir que resulta obvia la corrupción que suele acompañar al tráfico de armas.

                  Los mayores importadores son Arabia Saudí con el 11% del total global, India 10%, Egipto 6% y Australia 5% al igual que China. Por otro lado, el gobierno británico decidió ampliar su arsenal de armas nucleares por primera vez desde la caída de la URSS y elevará el arsenal de ojivas de 180 a 260, un aumento de casi 45%, citando a Rusia, y en menor medida a China, como las principales amenazas.  

                  En fin, si algo queda claro de este informe es que los compradores de armas son los Estados, los “ilegales” -por fuera del Estado- ni siquiera son tomados en las estadísticas ya que son completamente marginales. Otra cosa que queda muy clara es que las razones “defensivas” son, precisamente, a partir de las imposiciones estatales. Por caso, la defensa de las fronteras y límites impuestos por los políticos, ya que los ciudadanos comunes no tienen problema en cruzar las líneas divisorias diseñadas por los burócratas para comerciar o simplemente visitar amigos y lugares.

                     Por supuesto que la excusa de los Estados “pacíficos” es que quieren las armas para “disuadir” cualquier ataque. Mas allá de que la defensa es algo arbitrario, ya que todos los atacantes dicen defenderse de algo, si las armas fueran disuasivas no existiría el terrorismo, que tiene una capacidad militar muy inferior, ni a la guerra de Vietnam la hubieran ganado los guerrilleros.

                     La verdad inconfesable de todo esto es que los Estados son el monopolio de la violencia, son la violencia, con la que imponen desde sus fronteras, y pasando por la necesaria exigencia coactiva de tributos sin la cual no podrían existir, hasta “leyes” de todo tipo que, precisamente, son imposiciones coactivas en contraposición con las leyes de la naturaleza como la de la gravedad o la necesidad de un hombre y una mujer para la procreación.

                Corolario: sería utópico pensar que los Estados puedan desaparecer, pero si queremos menos armas y más producción para la vida, si queremos paz, debemos trabajar para que se vayan achicando, para que representen cada vez menos a la violencia y sus imposiciones coactivas.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini