CORONAVIRUS: BIENVENIDO SEA EL AUMENTO DE NÚMERO DE CASOS

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 28/6/20 en: http://gzanotti.blogspot.com/2020/06/coronavirus-bienvenido-sea-el-aumento.html

 

Frente al obsesivo y contínuo conteo del “aumento de número de casos”, que, oh casualidad, viene tan bien a los gobiernos autoritarios para seguir encerrando a toda la población, volvemos a hacer las observaciones que ya habíamos hecho el 24 de Abril, en forma de preguntas a los “expertos”:
“… Me parece que no está explicando bien, doctor, la diferencia entre infectado, enfermo y muerto. Infectados con virus y bacterias patógenas, hay miles de millones, que NO se enferman porque el sistema inmunológico funciona (por eso fue tan terrible la situación en los 80 con los infectados de SIDA). Usted sabe, y por ende es cuestión de que todos tomen conciencia, de que en este mismo momento millones y millones de personas tienen dentro virus de gripes, bacterias de anginas, neumonitis y neumonías, y NO se enferman porque su sistema inmunológico mantiene a raya a tan antipáticos intrusos. Usted sabe que hay millones de personas que tuvieron varicela de niños y NO desarrollan el Herpes Zóster porque el sistema inmunológico mantiene latente al virus. Usted sabe que millones de personas respiran el Bacilo de Koch todos los días y no les pasa nada por el mismo motivo.
Por lo tanto infectado es una cosa, enfermo es otra, y mortalidad es otra, porque de los muchos que se enferman de gripe y neumonía no todos mueren, aunque sabe que anualmente son millones los que se mueren por eso, sobre todo porque tienen otras enfermedades, son mayores o son inmunodeprimidos, fumadores o diabéticos o etc.
Ahora bien. Como dice el estatista (yo de economía no entiendo nada…) yo de números no sé nada pero la buena noticia es que si el virus es tan contagioso como usted dice, millones y millones y miles de millones lo podemos tener en este momento. Yo, usted, y el lector. Y no pasa nada, porque el sistema inmunológico nos protege. Ahora le pido que relacione el número de infectados con el número de enfermos y verá que la probabilidad de enfermedad es baja, y compare el número de muertos con el número potencialmente infinito de infectados y verá que la mortandad es baja. Por lo demás, “estar enfermo o no” no es dicotómico. Puede ser muy leve, y también puede agravarse, sí. Usted me va a decir: pero esto es peor. De vuelta, lo dice porque el nro. de muertos es “muy alto”. ¿Muy alto en relación a qué? ¿Al número de infectados? No, como ve, es muy bajo….”
 
Por lo tanto: los gobiernos (y sus esbirros, los medios de comunicación) pueden seguir contando el “nro de casos” hasta el infinito, y eso no significa nada. Es más, cada vez que ellos, los nuevos dioses, “abran”, entonces es muy probable que el nro. de casos aumente, porque la cuarentena, como mucho, ha disminuido la posibilidad de desarrollar inmunidad contra el virus, y entonces “todos adentro de vuelta” en un eterno retorno infinito de las cuarentenas. ¿Cuándo nos vamos a dar cuenta de esta locura total? ¿Cuándo vamos a reaccionar? ¿Cuándo vamos a advertir que hay muchos médicos, virólogos y etc que piensan exactamente esto Y NO SON ESCUCHADOS POR NINGÚN GOBIERNO PORQUE A NINGÚN GOBIERNO (o sea, conjunto de secuestradores) LE CONVIENE?
CIUDADANOS, REACCIONEN!!! ¡DEJEN DE ESCUCHAR A GOBIERNOS Y A LOS MEDIOS OBEDIENTES!! COMUNICADORES, REACCIONEN, DEJEN DE OBEDECER A LOS GOBIERNOS!! ¡POLICÍAS, REACCIONEN, DEJEN DE OBEDECER A SUS GOBIERNOS!!!!!
Estamos atravesando la circunstancia histórica más espantosa luego de la Segunda Guerra, con la diferencia de que ahora nadie se da cuenta de que Hitler ha invadido Polonia. Y, si alguna vez esto termina, la verguenza que sentirán muchos será equivalente a los millones de ex soldados de Hitler y Mussolini (a los cuales habría que agregar a los de los soviéticos si le hubieran hecho caso a Patton).
Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises

Gabriel Zanotti: “los católicos no tienen suficiente formación contra la teoría marxista de la explotación”

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 19/6/20 en: https://www.navarraconfidencial.com/2020/06/19/gabriel-zanotti-los-catolicos-no-tienen-suficiente-formacion-contra-la-teoria-marxista-de-la-explotacion/?fbclid=IwAR1-nuQpDPabMUEI69gt_SheK2cLxkQcHPEOfdxKgo3Vb1VZ_I_05pHucp8

 

Imagen de Gabriel Zanotti: "los católicos no tienen suficiente formación contra la teoría marxista de la explotación"

Gabriel Zanotti es un doctor argentino en Filosofía, profesor universitario, conferenciante, escritor y pensador particularmente interesado en la relación entre economía y catolicismo. Ha tenido la amabilidad de atender a Navarra Confidencial para responder este cuestionario.

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1. San Juan Pablo II hizo dos distinciones sobre el término “capitalismo”. ¿Conviene utilizar este término para referirnos a la economía de mercado?

Depende de la sensibilidad de las audiencias. “Economía de mercado” es lo mejor para evitar confusiones, pero dada la propaganda marxista contra todo lo que tenga que ver con el “capital”, a veces es justo referirse al capitalismo como sinónimo de economía libre.

2. ¿Qué impacto cree que está teniendo la Teología de la Liberación en Occidente e Hispanoamérica? ¿A qué lo atribuiría?

El impacto fue terrible en su momento porque fomentó los movimientos armados contra el capitalismo en Latinoamérica, como si en Latinoamérica hubiera habido capitalismo alguna vez. Pero la Teología de la liberación sigue influyendo porque los católicos no tienen suficiente formación contra la teoría marxista de la explotación y porque su versión más moderada, la Teología del pueblo, se sigue enseñando en casi todos los seminarios y es palabra sagrada en las Conferencias Episcopales Latinoamericanas. Los documentos contra ella que escribieron JPII y Ratzinger son letra muerta para la mayor parte de teólogos latinoamericanos. Además la teología del pueblo se ha impuesto como una especie de pensamiento único en el Catolicismo actual, ante el cual la disidencia es pagada con el ostracismo de hecho de casi todos los ambientes eclesiales.

3. ¿Por qué en países como España y Argentina, existe una mentalidad de considerable confianza hacia el asistencialismo del Bienestar del Estado?

Porque las virtudes y valores favorables al desarrollo, especialmente las orientadas a la empresarialidad, nunca hicieron carne en su horizonte cultural. En ese sentido el Catolicismo debería recuperar el valor sagrado del trabajo que está presente en los pueblos protestantes. JPII comenzó a hacerlo en la primera parte de la Sollicitudo rei sociales pero, de vuelta, nadie lo escuchó, excepto los que ya pensaban como él y lo influyeron, como Novak, Sirico y Buttiglione, que hoy son mala palabra en los teólogos de ambos países.

4. A lo largo de la historia contemporánea, algunos adalides de la socialdemocracia europea han tenido que adoptar pequeñas medidas liberalizadoras. ¿Se debe al utilitarismo?

Lamentablemente sí. Tienen la racionalidad suficiente como para reducir gastos estatales, no son psicópatas como Maduro. Pero luego vuelven a lo suyo apenas las cuentas se equilibran.

5. La especulación tiene una connotación negativa entre no pocos católicos, pues se le asocia con la usura. ¿Qué hemos de entender por la misma en realidad?

En las circunstancias históricas actuales, la usura es un raro problema privado, casi inexistente allí donde los modernos sistemas bancarios son el modo de coordinar oferta y demanda de ahorros. Sigue existiendo como problema sólo en la mente de aquellos que no comprenden el papel de la tasa de interés en la formación del capital. O sea, en los que ignoran el ABC de la Escuela Austríaca de Economía.

6. ¿Cuáles han sido las aportaciones más importantes de la Escuela de Salamanca a la disciplina económica? ¿Qué decir acerca de la disputa sobre la Escuela Austriaca?

Al respecto no tengo más que agregar lo que ya han estudiado Marjorie Grice-Hutchison, Schumpeter, Hayek, Rothbard y Chafuen. Lo que tengo que aclarar es que el tema está mal planteado habitualmente. No es cuestión de si fueron “austríacos o no” sino de señalar una evolución. Y como paso evolutivo, indudablemente lo fueron.

7. ¿Tiene algún encaje el principio de subsidiariedad de la Doctrina Social de la Iglesia con las tesis de economistas austriacos como Mises, Menger, Bohm-Bawerk y Rothbard?

Totalmente pero NO porque esos autores hayan afirmado el ppio. de subsidiariedad, sino porque sus aportes de teoría económica encajan perfectamente en la defensa que Hayek hace del ppio de subsidiariedad con respecto a los bienes públicos, sobre todo en el libro II del Derecho, Legislación y Libertad.

8. ¿Cómo se puede contrarrestar el globalismo a potenciarse en la era post-COVID19?

No soy optimista al respecto. El Covid19 ha sido aprovechado para aumentar en grado sumo la intervención de los gobiernos en la economía y no creo que retrocedan. Es la peor crisis económica y política mundial después de la WWII.

9. ¿Qué opinión le merecen las criptodivisas basadas en blockchain?

Si se mantiene como un orden espontáneo, ningún problema. Pero apenas comiencen las regulaciones estatales, se acabó todo.

10. ¿Qué argumentos le daría a un católico anti-socialista que tuviera reparos hacia la economía de libre mercado?

Que lea todos los libros, al respecto, de Martin Rhonheimer, Robert Sirico y Sam Gregg, con la tranquilidad de que no se va a ir al infierno…..

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises

Crisis de deuda: otra oportunidad perdida

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 13/6/20 en: https://www.infobae.com/opinion/2020/06/13/crisis-de-deuda-otra-oportunidad-perdida/

 

El ministro de Economía Martín Guzmán (REUTERS/Agustin Marcarian)

El ministro de Economía Martín Guzmán (REUTERS/Agustin Marcarian)

Se suele decir que el primer mandamiento de la economía es reconocer que los recursos son escasos, y que el primer mandamiento de la política es ignorar el primer mandamiento de la economía. Mientras que en economía se parte de reconocer que no es posible hacer todo lo que queremos, el arte de la política consiste en prometer lo imposible. Argentina es caso paradigmático de esta falta de realismo económico. Ya sabemos en qué termina prometer lo imposible: inflación, crisis cambiarias, pobreza estructura, expropiaciones, y también en crisis de deuda. Todo lo que Argentina ha experimentado en los últimos 70 años.

Lamentablemente, pero sin que sea sorpresa, el Gobierno insiste en repetir los mismos errores que llevaron al país a la actual crisis de deuda. Nos presentaron al ministro Martín Guzmán como un experto en deuda que iba a enseñarle al mundo como negociar un canje. Sin embargo, tras una escasa aceptación a su oferta de canje el Gobierno ha caído nuevamente en default. Historia repetida: en sólo los últimos 20 años la Argentina ha defaulteado su deuda en tres ocasiones. Un triste récord que debería generar vergüenza en lugar de motivar la característica épica nacionalista en los políticos de turno. Sin embargo, en temas económicos Argentina es el mundo del revés.

Un default se da cuando un país tiene más deuda de la que puede pagar. Un país tiene una deuda que no puede pagar cuando tiene un déficit que no puede financiar. Y un déficit que no se puede financiar es fruto de un estado más grande del que se puede sostener. El problema de la deuda no se soluciona con un canje exitoso, sino reformando el Estado de modo tal que el mismo sea sostenible.

La solución al problema de la deuda no requiere de complejos planes económicos. El problema no es la dificultad de encontrar una elusiva fórmula económica que solucione los desequilibrios macro del país. El problema de la deuda se soluciona con voluntad política. Hay que reconocer que el tamaño del Estado es insostenible y llevar adelante reformas estructurales de fondo. La situación es similar a la del médico que prescribe dieta y ejercicio a un paciente que no tiene la voluntad de hacer los deberes. Tarde o temprano, a la economía como al paciente, la realidad les pasa factura. La responsabilidad es del paciente, no del médico.

Sin embargo, vemos que el Gobierno ignora el problema del sobredimensionamiento del Estado. En los hechos actúa como si los recursos no fuesen escasos. Pide a los acreedores la buena fe de aceptar la quita que sea necesaria, pero sin tocar el gasto público. Por el otro lado, la oposición no parece tener interés en mover una agenda de reformas estructurales que lleven a una solución de fondo. Ni la combinación de un nuevo default con la actual pandemia parece ser suficiente para despertar a la dirigencia política.

Argentina es como un Titanic que choca repetidamente con un iceberg. Luego de cada choque cambia de capitán, pero no de curso. Eventualmente vuelve a chocar con un iceberg. Cambian los gobiernos, partidos, e ideologías, pero el problema de fondo sigue siendo el mismo. Lamentablemente, la actual crisis económica se perfila a ser otra de las tantas oportunidades perdidas. El Gobierno debe entender que evitar el default no es suficiente. Guste o no, es necesario revisar el tamaño del Estado.

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Es profesor de UCEMA. Publica en @n_cachanosky

 

Latam: un espejo que nos refleja

Por Martín Krause. Publicado el 17/6/20 en: https://www.infobae.com/opinion/2020/06/18/latam-un-espejo-que-nos-refleja/

El transporte aéreo es una de las actividades más golpeadas por la crisis generada por las prohibiciones de vuelos y las cuarentenas. Pero la empresa chilena se va de la Argentina, no de otros países
Uno de los aviones de Latam 

Uno de los aviones de Latam

Cierra Latam en Argentina. La empresa, que es fruto de la unión entre la chilena LAN y la brasilera TAM había ingresado en convocatoria de acreedores para el holding general de la empresa y sus filiales en Chile, Perú, Colombia, Ecuador y los Estados Unidos. Eso no incluía a nuestro país, al que le estaba destinado un futuro peor, porque en ese otro caso buscará restructurarse, acá directamente se va.

La situación no sorprende, todos sabemos que el transporte aéreo, como el turismo que también lo utiliza, está entre las actividades más golpeadas por la crisis generada por las prohibiciones de vuelos y las cuarentenas. Pero el hecho es que se va de la Argentina, no de otros países. Alguno pensará que esto ocurre porque los chilenos nos odian, pero no solamente hay muchas empresas chilenas en nuestro país a las que les va relativamente bien, además esos sentimientos están muy lejos de formar parte de las decisiones que tienen que tomar accionistas y ejecutivos de una empresa.

Estos lo que hacen es mirar para adelante. Y lo que esta decisión muestra es que el futuro que avizoran en este país no es nada atractivo. Por lo menos en comparación con otros países en los cuales la empresa opera o tiene posibilidades de operar.

Por un minuto dejemos de lado la grieta y pongámonos en el lugar del gerente de esta empresa en nuestro país, o quien lo supervisaba desde su casa matriz, desde que comenzó sus operaciones en 2005. Tuvo que lidiar con ocho sindicatos diferentes, toda una sopa de letras: UPAL, ATCPEA, USTARA, APLA, APA, UPSA, AAA (¡qué terrible sigla ésta!) y APTA. También con el intento de sacarlos de Aeroparque y mandar todos sus vuelos a Ezeiza (en 2014 la ORNSA, otra sigla de estilo soviético, los conminó a dejar los hangares en diez días); o con los muchachos de La Cámpora que manejaban Intercargo y le demoraban la salida de las valijas. Tiene, además, un competidor que tal vez no sería de preocupar en un mercado normal, pero en éste recibe unos 500 millones de dólares anuales en promedio de subsidios.

No hace falta explicar mucho más, cualquiera que estuviera analizando el mapa de sus operaciones y pensara dónde tiene que reducir sus pérdidas, llegaría a las mismas conclusiones.

Y ahora se viene el show patriótico, la futura miniserie de Netflix de quienes van a proponer expropiar los aviones de LATAM porque…, no porque ellos los hayan comprado sino porque al estar estacionados en nuestro suelo y destinados a vuelos de cabotaje también nos pertenecen. ¿Cómo que se van a llevar los aviones a otra parte?

Todo sea por mantener los 1.715 empleos que la empresa provee o la actividad de los 1.300 proveedores que tiene el país. Pregunta: ¿esto no importaba antes, cuando se le ponían todo tipo de trabas?

Ahora nos enfrentamos a un futuro promisorio que los políticos y sindicalistas argentinos no faltarán en darnos: no solamente vamos a tener una empresa aérea que pierde millones de nuestros dólares, ¡puede que vayamos a tener dos! Excelente. Es más, de la misma forma que se pensó primero en que Vicentín podía ser parte de YPF Agro, ahora podríamos decir que LATAM Argentina fuera parte de Aerolíneas Argentinas. Qué lastima que acaban de cerrar Austral para que todo sea Aerolíneas. Bueno, volveremos a tener dos, de todas formas.

Hay muchas ideas que deben estar floreciendo en las mentes de los jóvenes talibanes del poder: podemos seguir con la cuarentena varios meses y quedarnos con Starbucks, o McDonalds. Imagino ahora lo que sería la calidad de ese café, o de las papas fritas. Después de todo la carne es nuestra, ¿o no? Las papas también. El café no tanto, pero ya se nos ocurrirá algo.

En definitiva, la decisión de LATAM nos envía un mensaje, que podremos recibir y comprender o no. En particular un mensaje sobre nuestra calidad institucional, estamos en el puesto 133 en cuanto a las instituciones de mercado según el índice que elabora la Fundación Libertad y Progreso. Si no confía en esto, afuera nos ven peor. Ayer se dio a conocer que en el ranking que elabora IMD, la prestigiosa escuela de posgrado Suiza sobre la competitividad de los países estamos 62 entre 63, detrás de Mongolia y delante de Venezuela.

Se van de acá primero, no de otro lado. Podemos pensar que siempre somos las víctimas de algunas conspiraciones capitalistas, o mirarnos a nosotros…, y tal vez no sea bueno lo que veamos. Hacemos todo lo posible para molestarlos y para echarlos, y ahora que se van la culpa es de ellos, por supuesto.

LATAM es un espejo.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade). Es miembro del Consejo Académico de Fundación Libertad y Progreso. Síguelo en @martinkrause

 

 

Good Public Policy Requires Better Multidisciplinary Studies: The Legacy Of Deepak Lal (1940-2020)

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 30/5/20 en:  https://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2020/05/30/good-public-policy-requires-better-multidisciplinary-studies-the-legacy-of-deepak-lal-1940-2020/#47b023aa1537

 

Deepak Lal’s death caught me in semi-quarantine away from my books, including my collection of his works. He died one month ago in London. He was a prolific and profound writer on many topics, and the many questions he raised in his writings richly deserve to be remembered. Deepak Lal was one of the few champions of the free economy that I always read. I could never predict his analyses and conclusions, but I always knew I would learn something valuable.

Picture of the book cover of ″Reviving the Invisible Hand″ by Deepal Lal

F.A. Hayek in his classic Road to Serfdom warned that few things have “done so much harm to the liberal cause as the wooden insistence of some liberals on certain rules of thumb, above all the principle of laissez-faire.” Hayek had in mind the many advocates of the free economy who, confronted with any policy problem, offer the simplistic response “it’s the government’s fault, the free market will solve it.” Deepak Lal, like Hayek, found fault in many government policies, and advocated an increased reliance on the free market to solve problems. His considerations, however, were not based on “rules of thumb.” He used a multidisciplinary approach and his analyses drew on contributions from many different social and physical scientists.

The first of Lal’s books that I read, The Poverty of Development Economics, was written in 1982 and published by the Institute of Economic Affairs (IEA) in 1983. The book was originally a long paper written for educated laymen. It gave greater intellectual clout to the theories championed by Peter T. Bauer, an early critic of foreign aid (his Foreign Aid: An Instrument for Progress? was published by the IEA in 1966). Through his outstanding books, Bauer was a solitary academic voice challenging conventional views on development and stressing the importance of a free economy. Lal wrote in the same vein and helped start a change in economists’ approach to growth. Melvin Krauss at the Manhattan Institute and the Hoover Institution, and Hernando de Soto of Peru’s Institute for Liberty and Democracy, also made important contributions. Notice that in all these cases, it was free-market think tanks and not university faculties that were promoting and publishing such works.

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE. Síguelo en @Chafuen 

Las ideas económicas de Belgrano

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 16/6/2020 en: https://www.lanacion.com.ar/politica/las-ideas-economicas-belgrano-nid2380884

 

Manuel Belgrano, de cuya muerte se cumplirán 200 años el próximo sábado, cuenta en su autobiografía que luego de terminado sus estudios en el Colegio de San Carlos, su padre lo envió a estudiar la carrera de leyes en Salamanca, luego en Madrid y finalmente se graduó en la Universidad de Valladolid. Confiesa que no se dedicó a profundizar los estudios de la legislación sino preferentemente de la economía. “Como en época de 1789 me hallaba en España y la revolución en Francia hiciese también la variación de ideas y particularmente los hombres de letras con quienes trataba, se apoderaron de mí las ideas de libertad”, consigna.

Es pertinente en este contexto subrayar que la Declaración de los Derechos del Hombre en sus dos primeros artículos enfatizaba la importancia de la igualdad de derechos ante la ley y la inviolabilidad de la propiedad privada, todo ello antes de la contrarrevolución de los jacobinos que dieron por tierra con los propósitos iniciales.

En 1794 Belgrano fue designado Secretario del Consulado de Comercio en Buenos Aires desde donde inspiró la creación del Telégrafo Mercantil y abogó por el librecambio a través de reiterados informes pero en permanente conflicto con los vocales de la entidad que eran comerciantes con intereses monopólicos en Cádiz. Duró en el cargo hasta poco antes de la Revolución de 1810, luego de la cual fundó el Correo de Comercio al efecto de difundir las mismas ideas de apertura comercial y colaboró en la destitución del Virrey, a quien sustituyó como vocal de la Primera Junta y posteriormente influyó en el Congreso de Tucumán donde patrocinó, sin éxito, el establecimiento de una monarquía constitucional.

Su desempeño militar y la inauguración del símbolo patrio estuvieron subordinados a sus ideales liberales a veces lamentablemente opacados por visiones que desconocen sus preocupaciones principales inspiradas por autores como Jovellanos, Quesnay, Dupont de Nemours y Adam Smith como él mismo destaca.

En vista de lo que viene ocurriendo en nuestro país a pesar de los repetidos fracasos estrepitosos en el control de precios por los aparatos estatales, es de interés leer lo escrito por Belgrano en la materia. En un artículo de su autoría publicado bajo el título de “Economía política” -que reproduce Luis Roque Gondra en Ideas económicas de Belgrano – escribe que “dejemos de cuentos, no hay fiel ejecutor ni tasa mejor que la concurrencia; esta es la que nivela y arregla los precios entre el comprador y el vendedor, ninguna cosa tiene un valor real, ni efectivo en si misma, solo tiene el que nosotros le queramos dar, y este se liga precisamente a la necesidad que tengamos de ella, a los medios de satisfacer esta inclinación, a los deseos de lograrla y a su escasez y abundancia; con lo que no hay otro camino que seguir para asegurar al público en el buen surtimiento de los frutos del consumo que dejar a la libertad y a la concurrencia que tasen y nivelen los precios por si mismas.”

Por otra parte, a raíz de los mal llamados proteccionismos que en verdad desprotegen a la población del país receptor en alianza con empresarios prebendarios que sacan partida de bienes de menor calidad y precio mayor, es también provechoso repasar otra de las presentaciones de Belgrano donde subraya la trascendencia de abrir los puertos de par en par al comercio, esta vez una Memoria que leyó ante los miembros del Consulado y reproducidas en la recopilación de sus múltiples trabajos en Escritos económicos donde insiste “que se de entera libertad al comercio pues la policía del comercio interior y exterior más segura, exacta y provechosa para la nación consiste en la plena libertad de la concurrencia.”

Es bueno tomar nota de los consejos de Belgrano y no empecinarse en consideraciones patrioteras.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Capitalismo mafioso

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 7/6/20 en:  https://www.libremercado.com/2020-06-07/carlos-rodriguez-braun-capitalismo-mafioso-90966/?_ga=2.40905314.158871564.1592342247-2041735642.1589903715

 

Las intervenciones del Estado propician el desarrollo de las actividades mafiosas.

Fernando Méndez Ibisate, amigo y compañero de muchos años en la Universidad Complutense, llamó mi atención tiempo atrás sobre un interesante artículo de Íñigo Domínguez en El País Semanal acerca de la mafia en EEUU.

La tesis del señor Domínguez es que la mafia sigue tan campante porque en realidad es el capitalismo:

La Mafia es una copia de papel carbón del sistema, una epopeya del capitalismo en su versión más salvaje, con el lema de ganar dinero donde sea y como sea (…) No solo es que los capos quisieran ser cada vez más empresarios, es que el propio capitalismo se ha vuelto cada vez más mafioso.

Esto es realmente asombroso, porque el capitalismo es lo contrario de lo que don Íñigo sugiere: los negocios y el mercado no consisten en “ganar dinero como sea”, sino dentro de un marco institucional donde operen reglas externas y previsibles sobre la propiedad privada y los contratos. La mafia opera justo al revés: con reglas no externas sino internas, y con personas dispuestas a violar todas las propiedades, todos los contratos y todos los derechos, empezando por el derecho a la vida. ¿Cómo pudo el señor Domínguez no ver esta realidad?

Y al mismo tiempo, ¿cómo no pudo ver el ámbito donde los negocios y las empresas efectivamente se corrompen, pudiendo incluso llegar hasta extremos mafiosos?

De haber prestado atención a esta corrupción, denunciada por los liberales desde Adam Smith, habría observado que hay un agente vinculado de diversas maneras a la mafia, que es el Estado. Sabido es que sus intervenciones propician el desarrollo de las actividades mafiosas. Dos ejemplos célebres fueron el suministro de alcohol durante la Ley Seca en Estados Unidos y el narcotráfico en nuestros días en todo el mundo. Son actividades fomentadas por la prohibición impuesta por las autoridades, no por la interacción voluntaria característica de los mercados. Decir que el Chapo Guzmán es un empresario típico, e identificarlo con el capitalismo, es claramente una distorsión de la realidad.

Hablando de Gobiernos y políticos, el artículo del señor Domínguez no abunda en su análisis, pero los viejos del lugar tenemos la memoria suficiente como para sonreír ante esto que afirma sobre los mafiosos: “Seguían quedando en gasolineras de autopistas”.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

Soberanía alimentaria: otra sandez

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 10/6/2020 en: https://eleconomista.com.ar/2020-06-la-soberania-alimentaria-otra-sandez/

 

Tal como hemos advertido en diversas circunstancias, hoy el Gobierno sigue los lineamientos del chavismo y si no se revierte a tiempo terminará en la misma tragedia venezolana.

Ahora se anuncia la expropiación de una empresa centenaria con gran presencia en la exportación agroindustrial, harinas, aceites, la ganadería, la industria frigorífica y la vitivinicultura. Se presentó en concurso de acreedores debido a un pasivo de más de US$ 1.000 millones con bancos y más de US$ 300 millones adeudados con el sector agrícola.

Como es de público conocimiento, el gasto estatal se encuentra a niveles astronómicos lo cual hace que la carga tributaria resulte descomunal, la deuda, hoy nuevamente en proceso de “renegociación”, ha escalado a niveles insostenibles a lo que se agrega una expansión monetaria colosal en un contexto de amenazas a la libertad de prensa, proyectadas reformas inauditas al Poder Judicial, querellas frenadas por sonados casos de corrupción y la pretensión de endosar el manejo presupuestario a la jefatura de gabinete lo cual es función primordial del Poder Legislativo. Como si esto fuera poco, este enjambre se lleva a cabo machacando con las fallidas recetas de controles de precios y embates contra comerciantes.

¿Será posible que en lugar de encaminarnos hacia los principios alberdianos que en su momento hicieron de nuestro país uno de los más prósperos del planeta, nos encaminemos a la profundización del estatismo que nos viene hundiendo en el fango desde hace ocho décadas? ¿Será posible que no nos hayamos dado cuenta de los estrepitosos fracasos que ha provocado el estatismo en todo el mundo donde se ensayó?

Si no fuera dramático podríamos decir que lo que ocurre es digno de una producción cinematográfica de Woody Allen. Se vuelve a repetir la cantinela que la expropiación de marras “es una decisión estratégica del Gobierno” y que “rescatará la empresa y preservará las fuentes de trabajo”, sin percatarse que es la población que debe agregar al ya gigantesco peso que debe soportar cotidianamente con el fruto de su trabajo para todavía tener que financiar una aventura adicional. Esto es lo ideal para que se derrumben aún más los salarios e ingresos en términos reales. No son los gobernantes los que contribuyen de su peculio a estas financiaciones (ni ninguna otra), son los habitantes que deben absorber semejantes gastos adicionales lo cual acentúa la bancarrota al tiempo que ahuyenta a inversores potenciales locales y del extranjero pues resulta un riesgo superlativo el atreverse a encarar actividades económicas en un clima semejante.

Lo dicho también alude a una ridícula “soberanía alimentaria” que ha conducido a las hambrunas más espeluznantes en todos lados donde los aparatos estatales pretendieron inmiscuirse en la administración de alimentos, a lo que se acumulan las ya deficitarias empresas estatales. Como es sabido, la característica medular de una empresa es el arriesgar recursos propios, el dar un manotazo y poner en riesgo por la fuerza recursos de terceros no constituye una actividad empresarial. El mismo establecimiento de una empresa estatal significa que inexorablemente se altera la prioridad que establecen los consumidores con los siempre escasos recursos. Si, en cambio, la empresa estatal se ubicara en lo mismo que la gente prefiere no tiene sentido su intervención si va a hacer lo mismo que hubieran realizado las personas libremente con el consiguiente ahorro de gastos burocráticos.

Por lo dicho, politizar la actividad empresarial es lo peor para la salud de la economía. La asignación de los derechos de propiedad permite en una sociedad libre que obtengan ganancias los comerciantes que dan en la tecla respecto a los gustos de sus semejantes y que incurran en quebrantos los que no aciertan. Este proceso sanador contrasta con llamados empresarios, en verdad asaltantes, que se alían con el poder de turno para obtener privilegios que siempre atentan contra el bienestar de la población.

Es reconfortante la reacción y la preocupación por estas medidas alarmantes puestas en evidencia por destacados periodistas, sustanciosos colegas y la parte de la actual oposición liberada de los fracasos estrepitosos del Gobierno anterior. Es de desear que se recapacite antes de caer en el pestilente pozo venezolano donde el “exprópiese” resuena como un alarido mortal.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Los peligros que se ciernen sobre el caso argentino

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 30/5/20 en: https://www.infobae.com/opinion/2020/05/30/los-peligros-que-se-ciernen-sobre-el-caso-argentino/

 

FOTO DE ARCHIVO: Una bandera argentina flamea sobre el palacio presidencial Casa Rosada en Buenos Aires, Argentina 29 octubre, 2019. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

FOTO DE ARCHIVO: Una bandera argentina flamea sobre el palacio presidencial Casa Rosada en Buenos Aires, Argentina 29 octubre, 2019. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

 

No soy muy afecto a escribir sobre la coyuntura pues pienso que resulta indispensable debatir temas de fondo al efecto de despegarse de lo cotidiano para no estar como perros que en círculos pretenden morderse el rabo y abrir horizontes para entre otras cosas modificar favorablemente la coyuntura del futuro. Son más bien escasos mis textos sobre coyunturas. Aunque mi inclinación sea la de evitar los detalles del momento y centrar la atención en remover obstáculos de fondo, en esta oportunidad me refiero a sucesos actuales debido a la gravedad de lo que ocurre pero siempre con un ojo en el mensaje de fondo con la intención de correr el eje del debate hacia posiciones más sólidas puesto que, como queda dicho, el desbalance entre lo meramente coyuntural y lo de fondo nos viene hundiendo en el fango a los argentinos desde hace demasiado tiempo.

Los peligros que vislumbro no son de la ya de por sí desgraciada pandemia sino de medidas que se vienen adoptando en dirección a lo que he catalogado antes como el virus del estatismo, más peligroso y de mayor alcance aun que el propio coronavirus.

Estimo que quienes deben opinar sobre la pandemia son los inmunólogos, infectólogos y médicos de prestigio y no caer en el cotorreo de quienes no tienen idea de medicina y mucho menos de epidemiología. En este sentido, cito a título de ejemplo a los especialistas Pablo Bonvehí de CEMIC y Jorge Geffner de la UBA. En ambos casos con gran prudencia, ponderación y conocimiento de causa han dicho que debe aplicarse el federalismo también en esta materia, es decir, descentralizar las políticas sanitarias puesto que las situaciones son distintas en áreas rurales respecto de las urbanas y dentro de estas contemplar circunstancias muy diversas siempre con la idea de proteger de contagios. Todo no puede ponerse en la misma bolsa.

En esta instancia del proceso de evolución cultural, la función primordial del monopolio de la fuerza que denominamos gobierno es la protección de derechos y el contagio aun el involuntario constituye una lesión al derecho de terceros del mismo modo que lo es cuando se emite monóxido de carbono o se arroja ácido al jardín del vecino. El caso de las vacunas es otro puesto que cada uno en su propiedad exigirá la respectiva certificación si lo considera necesario. Como es del dominio público, en estos momentos no hay vacuna para protegerse del Covid-19 ni fármaco que cure esta enfermedad.

En la otra punta del espectro el doctor en medicina y parlamentario francés Claude Malhuert luego de fustigar a los detractores del liberalismo y decir que proceden de una lectura más atenta de Robespierre que de Tocqueville, sugiere a esta altura dejar de lado la cuarentena para el caso francés. Por su lado el también doctor en medicina Anthony Fauci -asesor en temas de salud para el gobierno estadounidense- también sugiere la descentralización pero concluye que sin más eliminar el aislamiento provocará un incremento alarmante de muertes, a contracorriente de lo que imprudentemente viene proponiendo el actual morador de la Casa Blanca (que además aumentó sideralmente el gasto y la deuda y en noviembre competirá con otro candidato aun más estatista).

Sin duda que el asunto que tratamos debe ser aplicado con la debida precaución y equilibrio tomando en consideración la relación costo-beneficio. Si todos fenecemos no tiene sentido ocuparse de las cotizaciones de Wall Street y, por otro lado, la paralización de las actividades comerciales y equivalentes puede conducir a muertes por hambre. El equilibrio es sumamente delicado para evitar acumulación de cadáveres, pero como decimos, la palabra autorizada corresponde a los especialistas de peso con el cuidado para que los políticos no usen la pandemia de escudo para aventuras estatistas con tufillo orwelliano, y una vez finiquitado el aspecto crítico del mal eliminar de cuajo todas las restricciones pues siempre debe tenerse presente el dictum de Ronald Reagan: “Nada hay más permanente que una medida transitoria de gobierno”.

Pero hay otos asuntos sumamente graves que nos conciernen a todos independientemente de nuestras profesiones y ocupaciones. Resumimos en nueve capítulos las acechanzas que percibimos. En primer lugar, se trata de los absurdos y a todas luces contraproducentes controles de precios. Como es sabido, los fracasos en esta materia vienen repitiéndose desde hace 4000 años. El precio es el único indicador en el mercado para operar; coordina las actividades económicas, pero cuando se imponen precios políticos se incrementa la demanda con lo cual aparecen faltantes que se agudizan debido a la contracción de los productores marginales. Cuanto más difícil la situación, mayor razón para permitir el funcionamiento de los arreglos libres y voluntarios entre las partes.

En segundo lugar, el problema se agudiza notablemente si se encaran embates contra comerciantes que son precisamente quienes pueden resolver los problemas a través de sus respectivas producciones en el contexto de un default que se viene arrastrando y que con razón preocupa a locales que ven peligrar sus canales de financiación debido a las conductas inaceptables de gobiernos que dejan de atender los compromisos contraídos bajo fachadas tragicómicas como “reperfilamiento”, “default selectivo, parcial o suave” y otros disparates similares dignos de una tira cómica.

Tercero, no parece concebible que en momentos de crisis como la que estamos padeciendo los gobernantes deciden aumentar la ya insoportable carga tributaria lo cual naturalmente acelera la retirada de capitales tan necesarios para hacer de apoyo logístico para mejorar la situación.

Cuarto, la manipulación estatal de la moneda es siempre un obstáculo serio al progreso, pero intensificarla en medio de la pandemia generará mayores succiones del fruto del trabajo ajeno, muy especialmente por parte de los más necesitados y no cabe guiarse por engañosos índices estadísticos del costo de la vida cuando los precios se toman en base a anteriores cotizaciones ya que al paralizar la producción merma la actividad.

Quinto, en medio de la pandemia se está engrosando exponencialmente el gasto público ya sumamente adiposo antes de la actual gestión debido al rotundo fracaso de las administraciones anteriores. Y como hemos consignado tantas veces con anterioridad, no se trata de podar el gasto puesto que igual que con la jardinería crece con mayor vigor. Tampoco es del caso insistir en que el gasto debe ser eficiente ya que si una función resulta incompatible con el sistema republicano debe eliminarse. Convertir en eficiente algo que es innecesario es mucho peor que mantener la ineficiencia.

Sexto, alarman los proyectos de modificación del Poder Judicial junto con la pretensión de dejar sin efecto la querella por parte de la oficina correspondiente de los casos de corrupción y la propuesta de concentrar en la jefatura de gabinete el manejo presupuestario constituye una afrenta a la función primordial del Poder Legislativo.

Séptimo, la insistencia en la manía del igualitarismo hace que la consiguiente guillotina horizontal apunte a eliminar las diferencias de resultados entre las personas diferentes en sus talentos y capacidades que en una sociedad libre son consecuencia de servir a sus semejantes. De este modo el que acierta en las demandas de sus congéneres obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos, en contaste con los pseudoempresarios prebendarios que se alían con el poder de turno para obtener privilegios y así explotar a su prójimo. Resulta aterrador escuchar algunos dirigentes empresarios formular declaraciones que no hacen más que acentuar el estatismo galopante que enfrentamos.

Octavo, como consecuencia de todo lo anterior se vulnera la institución de la propiedad privada que se agrava debido a las manifestaciones de funcionarios que apuntan a que el aparato estatal participe con acciones en las empresas privadas, lo cual agrava a la ya de por sí situación calamitosa de las mal llamadas empresas estatales, que son más bien entidades políticas ya que no solo no asumen riesgos con recursos propios sino que arrojan abultadas pérdidas.

Y noveno, en lugar de permitir que las entidades privadas de educación ajusten sus actividades no presenciales en un proceso abierto y competitivo de auditorias cruzadas, resulta que las autoridades imponen sus criterios políticos en cuanto a calificaciones, compaginación de trimestres y similares en el contexto de la distribución de cuadernillos obligatorios con un grosero adoctrinamiento para la enseñanza primaria.

Los argentinos estamos navegando en el estatismo desde hace ocho décadas, pero ahora la niebla se ha hecho más espesa y hay un riesgo de desembocar en una tragedia como la venezolana, puesto que a las mismas causas tienen lugar los mismos resultados. Espero equivocarme, pero si no se cambia la dirección los resultados negativos se profundizarán y vamos al despeñadero en medio de revueltas de diversa procedencia y espesor. Nunca es tarde para rectificar el rumbo, especialmente ahora gracias a instituciones liberales que vienen trabajando en pos de una sociedad abierta en consonancia con los valores alberdianos que hicieron de nuestro país uno de los más prósperos del planeta.

Por último, vuelvo sobre el tema del partido liberal sin dejar de subrayar enfáticamente y antes que nada las nobles faenas realizadas en esa dirección y destacar las características de abnegación que en general tienen quienes se han dedicado a esas tareas. Reitero, sin embargo, que dado el atraso en la batalla cultural y la consecuente incomprensión de las ideas básicas de ese ideario, no es el momento de insistir en un partido de esas características. Machaco con el ejemplo de quien habla sueco frente a una audiencia de hispanoparlantes, para proceder en consecuencia es requisito fundamental que los receptores entiendan sueco, de lo contrario los mensajes quedarán sin destinatarios. Es indispensable arremangarse y trabajar en el terreno de las ideas con mayor ímpetu y dedicación.

En otros lares como en Estados Unidos la experiencia ha podido llevarse a cabo, por ejemplo, con el extraordinario Ron Paul debido a que, a pesar de los problemas que ahora atraviesan, el plafón de ideas era otro como consecuencia de profundos trabajos en la batalla cultural, lo cual no ocurre por el momento en nuestro país en grado suficiente.

No debe confundirse el plano académico con el político. En este último caso se trata de conciliar y de acordar según sea la comprensión de la opinión pública. Desde la tribuna el político no puede decir lo que le venga en gana, debe considerar lo que por lo menos una parte significativa de la gente pueda masticar y digerir de lo contrario tendrá sus días contados como político. Hace tiempo que venimos insistiendo en la imperiosa necesidad de trabajar en proyectos de fondo que contribuyan a mover las agendas. No es posible saltar etapas. Lo primero viene primero, de lo contrario ponemos las carretas delante de los caballos.

Afortunadamente se ha constituido una oposición numerosa en ambas cámaras del Congreso y está en proceso una renovación de dirigentes al efecto de evitar la concentración en personeros de primera fila del fallido gobierno anterior. Aquellos, en este corto período desde que asumió el actual gobierno han batallado para poner freno a abusos extremos. Quienes los han votado en su inmensa mayoría no fue para respaldar la gestión fracasada sino desesperadamente para salvaguardar principios elementales del republicanismo como la libertad de prensa y lo que queda en pie de la Justicia. Sin duda que desde la perspectiva del liberalismo lo actuado en diversos planos es de un gran mérito y solvencia pero por ahora resulta muy incompleto y hay muchísimo más que hacer y es imprescindible percatarse de lo que ocurre y administrar con prudencia y cuidado lo que existe y no lo que nos gustaría a los liberales que tenga lugar. El fraccionamiento de la oposición solo servirá para fortalecer el populismo extremo. Es aconsejable que los liberales intenten alimentar esta nueva oposición basados en proyectos y críticas constructivas, con la necesaria conciencia de las severas limitaciones del caso que impone la realidad de nuestra historia y, como decimos, mirar con detenimiento el plano de la batalla cultural donde no debe haber contemplación de ninguna naturaleza.

Lamentablemente se invierten los roles: algunos las juegan de valentones en el plano político y retroceden y se aplastan cuando se esgrimen ideas de fondo como la eliminación de la banca central que siempre succiona el poder adquisitivo, el ministerio de educación que impone pautas curriculares en lugar de abrir la competencia en auditorias cruzadas en busca de la excelencia, las embajadas que estaban bien para la época de las carretas y no de las teleconferencias, la agencia oficial de noticias típica del fascismo, el instituto de estadísticas dependiente del aparato estatal y tantas otras propuestas que hemos expuesto en detalle en diversas ocasiones.

Si cada uno asume su responsabilidad en contribuir diariamente a que se comprendan los pilares del respeto recíproco, se acortará la distancia con otra posible circunstancia futura para poder concretar la consolidación de un partido liberal, pero ahora no es el momento. En ese sentido, recuerdo lo relatado por Ortega: en una oportunidad, un sacerdote celebraba misa y a cada cosa que decía el monaguillo repetía “Ave María Purísima”, pasado un tiempo razonable en que se reiteraba el coro del ayudante circunstancial el cura perdió la paciencia y le dijo: “Mira, lo que dices es muy interesante pero no es el momento”.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Analogías Peronistas

Por Carlos Newland: 

 

La política económica aplicada durante el primer gobierno de Perón ha sido caracterizada como la quintaesencia del populismo. ¿En que consistiría el populismo? En medidas económicas que buscan satisfacer las necesidades de las clientelas políticas, mediante una rápida distribución de fondos.  Esta acción no tomaría en cuenta el efecto de las medidas en el mediano o largo plazo, generando eventualmente una crisis económica donde los gobiernos debían modificar su comportamiento haciendo que las variables retornaran a niveles aceptables. El primer peronismo (y también el de 1973) siguen bien este proceso que fue descrito en los trabajos de Rugider Dornbush y Sebastian Edwards. El general Perón pensaba que la emisión monetaria creciente sólo tendría efectos menores sobre la inflación y que podía impulsar la actividad económica, un razonamiento inspirado en sus colaboradores cercanos, el empresario Miguel Miranda y el funcionario y Profesor Ramón Cereijo. El primero se desempeñaría como  Presidente del Banco Central y el segundo como  Ministro de Hacienda.  La emisión monetaria ocurrida después de 1946 sirvió para cubrir el déficit que generaban las acciones públicas que consistieron en un aumento desmesurado del crédito, la estatización de parte de los mercados de capitales, la cobertura del déficit generado por las empresas estatales y el aumento general del gasto público. Contrariamente a los esperado por Perón la inflación comenzó a crecer hasta volverse insoportable según los patrones de la época. Los aumentos de precios intentaron ser combatidos mediante controles y por un anclaje del tipo de cambio que hizo sobrevaluar dramáticamente la moneda local. Finalmente el General tuvo que cambiar su política hacia una orientación más ortodoxa, a  través del control del gasto, la devaluación, la reducción del déficit y una contención de la oferta monetaria. El resultado fue el esperado y en los dos últimos años del gobierno de Perón las variables volvieron a niveles más aceptables.

El modelo peronista has quedado instalado en el ADN mental de los argentinos. Pese a la gravedad del déficit fiscal y de la inflación los candidatos presidenciales de los últimos tiempos no han enfatizado el daño que causan estos desequilibrios  y han preferido interpretar con más optimismo la situación general,  lo que les habilitó a continuar con prácticas no restrictivas del gasto. La reacción de Alberto Fernández frente a la pandemia ha seguido el modelo tradicional peronista: un aumento desmesurado de las erogaciones  a través de subsidios de todo tipo financiados por una gigantesca emisión monetaria. En su diagnóstico no está presente la conciencia de que la inflación que se está generando borrará el efecto benéfico de todos los fondos distribuidos. Se ha priorizado de nuevo el corto sobre el largo plazo. Para Perón la conciencia de que la política populista debía enmendarse implicó enviar a Cereijo de nuevo a sus actividades universitarias. Como la historia es implacable tarde o temprano el ministro actual tendrá el mismo destino. Perón tuvo que poner a cargo al más ortodoxo  Alfredo Gómez Morales para reordenar el caos económico. ¿Quién será el Gómez Morales de Fernández?

 

Carlos Newland es Dr. Litt. en Historia. Profesor y Ex Rector de ESEADE.