Archivos en la Categoría: Política Monetaria

Nicolás Dujovne, frente a la tragedia de los comunes

Por Adrián Ravier.  Publicado el 22/5/18 en: http://www.notiar.com.ar/index.php/economia/85627-nicolas-dujovne-frente-a-la-tragedia-de-los-comunes-por-adrian-ravier

 

 

Garret Hardin escribió un artículo en 1968 titulado “La tragedia de los comunes” en el que describe una situación en la cual varios individuos, motivados solo por el interés personal y actuando independiente pero racionalmente, terminan por destruir un recurso compartido limitado (el común) aunque a ninguno de ellos, ya sea como individuos o en conjunto, les convenga que tal destrucción suceda.

 

Se da un caso de trampa social en el que se enfatiza un conflicto social sobre el uso de los recursos comunes al implicar una contradicción entre los intereses o beneficios de los individuos y los bienes comunes o públicos. En palabras de Barry Schwartz: ¿Cómo escapar del dilema en el que muchos individuos actuando racionalmente en su propio interés, pueden en última instancia destruir un recurso compartido y limitado, incluso cuando es evidente que esto no beneficia a nadie a largo plazo?

La política económica argentina está presa hoy de esta misma tragedia tal como lo relató Hardin hace exactamente 50 años. ¿Quiénes son estos individuos y qué objetivos contrapuestos persiguen?

Objetivos comunes y contrapuestos

El objetivo común de todos los ministros del área económica es que la economía deje atrás décadas de estancamiento y emerja una sociedad pujante, insertada en el mundo. Para ello, es necesario sortear varios desequilibrios heredados alcanzando una serie de objetivos secundarios como el equilibrio fiscal (Nicolás Dujovne), la estabilidad monetaria (Federico Sturzenegger), un nivel de impuestos moderado o bajo (Leandro Cuccioli), una infraestructura energética y de transporte adecuada (Juan José Aranguren y Guillermo Dietrich) que permita alcanzar el potencial de producción (Francisco Cabrera) y de la agroindustria (Luis Miguel Etchevehere), con un tipo de cambio competitivo que permita el turismo (José Gustavo Santos) y garantice el pleno empleo (Jorge Triaca). Claro está que el Gobierno eligió un camino gradual para cubrir estos objetivos donde es vital el financiamiento externo (Luis Caputo), pero los desencuentros han sido la norma.

Algunos ejemplos recientes muestran las contradicciones entre ministros: Dujovne acepta la propuesta de la oposición y Cuccioli reglamenta el impuesto a la renta financiera propuesto por la oposición, pero esto complica a Caputo y el financiamiento del déficit fiscal; mientras se devalúa el dólar, Santos celebra que el turismo local se vuelve más atractivo, pero Sturzenegger se preocupa porque se acelera la inflación; mientras el propio Sturzenegger sube tasas de interés para evitar la crisis cambiaria, la actividad económica se resiente, y con ello Cabrera encuentra nuevos obstáculos para animar la producción, a la vez que Dujovne pierden puntos de recaudación; mientras Dietrich impulsa la obra pública en infraestructura para acelerar el crecimiento, el déficit fiscal financiero se incrementa, a lo que de nuevo Caputo debe encontrar financiamiento.

Gustavo Lopetegui y Mario Quintana coordinaban en los papeles a los Ministros, pero no parecían tener el poder suficiente.

Nicolás Dujovne acaba de ser elegido como el “Super-Ministro” de Economía que muchos pedíamos y es que los esfuerzos individuales no parecían confluir a buen puerto. Dujovne podrá vetar de aquí en más aquellas políticas que los distintos ministros propongan y vayan en contradicción con sus objetivos. Esto, a priori, nos deja tres buenas señales para el mercado: 1) su formación como economista lo muestra mejor preparado que Lopetegui y Quintana para cubrir esta función; 2) el Gobierno parece reconocer con esta “nueva función coordinadora” las incompatibilidades comentadas; 3) que sea Dujovne y no otro, prioriza de alguna forma que el foco esté puesto en Hacienda, es decir, en el desequilibrio fiscal.

Después de todo, si se reduce el desequilibrio fiscal, la autoridad monetaria reducirá la emisión de pesos tanto para monetizar el déficit fiscal como para comprar los dólares que adquiere el Tesoro al tomar deuda, además de que pueden empezar a evaluarse reducciones de impuestos. Sin emisión monetaria se baja la inflación y sin deuda externa se resuelve el atraso cambiario que promueve un enorme déficit de cuenta corriente. Sin inflación, ni atraso cambiario, y con menos impuestos se promueve la inversión, lo que fomenta el crecimiento, y con ello un mayor bienestar. La baja del gasto público puede postergar la inversión en obra pública e infraestructura, lo que puede resentir en el cortísimo plazo la actividad económica, pero el desafío es atraer inversión privada para estos sectores.

Nos demoramos dos años, pero finalmente el gobierno parece haber encontrado el origen del problema. Eso al menos puede deducirse del discurso del Presidente Macri, y de esta nueva función que adquiere el Súper-Ministro.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

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Los responsables de la turbulencia cambiaria

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 21/5/18 en: https://www.cronista.com/columnistas/Los-responsables-de-la-turbulencia-cambiaria-20180521-0031.html

 

En el trasfondo de todos nuestros problemas subyacen pesadas telarañas mentales. Falta biblioteca respecto a temas elementales. La educación en valores y principios compatibles con la sociedad abierta resulta indispensable al efecto de revertir la situación por la que atravesamos en varios frentes.

Días pasados se oyeron voces recriminatorias respecto a operadores en el mercado cambiario y a la necesidad de investigar a los responsables de la pasada corrida en ese ámbito.  Desafortunadamente la mente de comisario surge a la vuelta de cada esquina.

 

En este contexto, seriamente se propuso detectar a quienes operaron en la situación de marras como si fueran delincuentes, en lugar de comprender que, al igual que con todos los bienes y servicios, se trata de compras y ventas según se conjeturen cambios relativos en los precios.

 

Cuando se corre la voz que en la fiambrería de la esquina se venden pollos podridos, hay una corrida contra esos pollos. Idéntico fenómeno ocurre con el peso argentino. Si se estima que decaerá su valor, naturalmente la gente resguarda sus patrimonios. Lo contrario constituye una irresponsabilidad superlativa.

 

Es del todo insensato agarrárselas con los  efectos en lugar de prestar atención a las causas. Es la inflación monetaria la causante de las subas de precios y solo se logra complicar más las cosas si se pretende perseguir a quienes apuntan a preservar sus propiedades.

 

A su vez, la causa de la inflación es el elevado gasto público y el déficit fiscal. Y en esta concatenación  de cadenas causales, los estímulos al gasto de los  aparatos estatales estriban en los deseos mal paridos de ganar elecciones en base a demagogias baratas.

 

Lo dicho es del todo aplicable a los denominados formadores de precios, todo comerciante intenta evitar quebrantos y obtener ganancias. Técnicamente no hay tal cosa como traslado a precios, como queda dicho, el origen de este aspecto del problema debe verse en el desquicio monetario, de lo contrario nunca habría problemas para los empresarios puesto que todo se resolvería simplemente con trasladar sus costos, pero esto no es posible si no  es convalidado con expansión de la base monetaria.

 

Aquella es una visión miope, del mismo modo que cuando se responsabiliza a la inflación por las expectativas. Si éstas no se convalidan con aumentos en la masa monetaria las expectativas se dan de bruces contra la pared y deben acomodarse a la realidad.

 

En otros términos, dejemos de inventar fantasmas y buscar responsables de la corrida en costados donde no se encuentra el problema. Centremos nuestra atención en las barrabasadas del Leviatán, que esperamos cambie debido al último y muy alentador discurso del Presidente en el que admite errores y apunta a revertirlos, a pesar de ciertas declaraciones de algunos funcionarios descarriados y de aplaudidores irresponsables.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

 

Al Cesar lo que es del Cesar y a los argentinos el dólar

Por Gabriel Gasave. Publicado el 14/5/18 en: http://independent.typepad.com/elindependent/2018/05/al-cesar-lo-que-es-del-cesar-y-a-los-argentinos-el-d%C3%B3lar-dolarizacionya.html

 

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Argentina debe ser uno de los pocos lugares del planeta donde junto con la hora, la temperatura y la humedad, cada media hora los noticieros radiales informan sobre la cotización del dólar. Esta extenuante inquietud por conocer el precio de la divisa estadounidense se origina en décadas de descalabros monetarios y económicos que han hecho que los argentinos la escogieran como unidad de cuenta de sus actividades en el mercado y refugio de valor a la hora de pensar en su futuro.

Así como hay individuos que admiten no ser buenos para la práctica de algún deporte, las matemáticas o la poesía, el gobierno argentino debería reconocer su incapacidad durante más de medio siglo en ofrecer a la sociedad el servicio de una moneda de calidad y, en un acto de sinceramiento, permitir que la misma utilice de ahora en más aquella que espontáneamente ha escogido hace tiempo: el dólar.

¿Y si eliminásemos el tipo de cambio?

Para terminar con esta suerte de síndrome del tipo de cambio, proponemos la eliminación del peso y el correspondiente canje de todas las existencias individuales de dicha moneda por dólares.  Así, los recursos, el tiempo y la energía que involucra la endémica preocupación por el nivel de la verde divisa podrían ser utilizados en ofrecer mejores bienes y servicios lo que redundaría en un mayor nivel de vida para todos, los precios se expresarían en una moneda de común y voluntaria aceptación en el mercado, se terminarían las cíclicas transferencias de ingresos entre deudores y acreedores, las importaciones y exportaciones se equilibrarían en función de la relación precios internos-precios externos  -no dependiendo más de artilugios monetarios, que según el burócrata de turno incentivan unas y desalientan otras-, y en definitiva los ciudadanos contaríamos con un medio de cambio útil para planificar nuestras vidas.

Creemos que la mayor resistencia a una medida como la que desde aquí proponemos, provendría no  tanto de la población, cuya preocupación central radica en preservar el poder adquisitivo de sus ingresos,  sino de la llamada clase dirigente que de esta forma perdería el instrumento monetario, tal como suelen llamarlo,  como medio de financiar sus gastos fiscales, debiendo a partir de entonces tener que dar la cara a través del  cobrador de impuestos cada vez que deseen realizar algún nuevo despilfarro.

Por supuesto que no faltarán quienes sostengan que la eliminación de la moneda nacional representaría una vejación para el país, una pérdida de la soberanía nacional y un menoscabo para con su identidad y para con el “ser nacional”, además de un sometimiento al extranjero. Este tipo de manifestaciones y de frases huecas, que ni sus mismos expositores saben bien que significan, denotan un desconocimiento absoluto sobre el rol que una moneda tiene en la sociedad.

El dinero es un servicio que espontáneamente las comunidades comenzaron a prestarse a efectos de librarse de todos los inconvenientes que el sistema de trueque o cambio directo representaba, y como a todo servicio, lo peor que puede ocurrirle es convertirse en un monopolio estatal.

La moneda no es otra cosa que un medio de pago, que permite agilidad en las transacciones y el desenvolvimiento de economías complejas. Ninguna relación le cabe con la soberanía nacional. La única soberanía que debe preocuparnos es la de cada uno de los ciudadanos de la puerta de calle hacia adentro, la que en el caso que nos ocupa, se garantizaría a través de la preservación de sus patrimonios y de su poder de compra a lo largo del tiempo. Viene al caso recordar que la Venezuela chavista es un país muy soberano, mientras que sus habitantes sobreviven en él como cucarachas.

Este sería un primer paso tendiente a lograr que con el tiempo, a partir de que la gente observe que en realidad más allá del color, no hay en esencia una gran diferencia entre el papel moneda estadounidense y el peso nacional -salvo por supuesto, una mayor moderación en la oferta del primero-, se abra el mercado a la competencia monetaria y seamos los consumidores los que en definitiva realicemos nuestra elección, recordando lo que en infinidad de ocasiones solía repetir el profesor Hans F. Sennholz: dejar nuestra moneda en manos de los gobiernos, es como dejar nuestro canario en manos de un gato hambriento.. ¡Ya sabemos lo que le va a ocurrir!.

 

Gabriel Gasave es investigador para el  Center on Global Prosperity del The Independent Institute. Se graduó de Abogado en la Universidad de Buenos Aires, estudió Ciencias Políticas en Lock Haven State College en Pennsylvania, Y realizó una maestría en Economía y Administración en ESEADE. Ha sido secretario académico  de ESEADE.

Cinco acciones para evitar otra crisis cambiaria

Por Adrián Ravier.  Publicado el 20/5/18 en:  https://www.lagaceta.com.ar/nota/771062/actualidad/cinco-acciones-para-evitar-otra-crisis-cambiaria.html

 

El problema central de la Argentina es fiscal. El gasto público es exacerbado. El Ministerio de Hacienda debe crear un programa fiscal que apunte a bajar el déficit financiero y no solo el primario

POSTURA. Sturzenegger reconoció el pedido del mercado de endurecer la política monetaria. Reuters.-

Hubo autocrítica. El presidente de la Nación Mauricio Macri y el titular del Banco Central de la República Argentina Federico Sturzenegger reconocieron errores en sus presentaciones tras la crisis cambiaria de los últimos días. Macri dijo que las metas inflacionarias eran demasiado ambiciosas, mientras que Sturzenegger reconoció el pedido del mercado de endurecer la política monetaria.

Lo cierto es que han pasado dos años y medio con escaso avance en materia inflacionaria y es poco lo que se espera que logren en 2019, un año electoral.

Al recorrer la historia reciente, uno observa un 2016 de correcciones con recesión; un 2017 de recuperación; y se esperaba hacia el primer trimestre de este 2018 un primer año de crecimiento real. Los analistas permanecimos críticos sobre la lenta baja en la inflación o la inacción fiscal, pero había cierto consenso en que la inflación podía bajar desde el 24,8 % que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) midió para el 2017, además de pronósticos de crecimiento de entre 2% y 3% de la actividad económica.

Tras la crisis cambiaria, las estimaciones de inflación superarían el 25%, mientras que la contracción económica, producto de las altas tasas de interés, generarían un crecimiento por debajo del 1,5%. La menor actividad económica reducirá la recaudación, lo que abre dudas también sobre las nuevas metas fiscales que el Ministro de Hacienda se propuso en medio de las turbulencias.

A continuación detallo las cinco políticas clave que entiendo la Argentina debe tomar para evitar otras crisis cambiarias ante cualquier “soplido” que llegue desde el exterior.

1 – El Ministerio de Hacienda debe crear un programa o regla fiscal que apunte a bajar el déficit financiero y no solo el déficit primario. Mientras el déficit primario baje a un ritmo menor que los intereses de deuda, el déficit financiero aumenta, como ha ocurrido en todo este tiempo.

2 – El problema central de la Argentina es fiscal. El gasto público es exacerbado. El oficialismo debe retroceder en la creación de los cinco Ministerios creados en estos dos años y medio de gestión. Aun mejor sería devolver a la Argentina a la estructura de diez Ministerios que existía cuando asumió Cristina Fernández de Kirchner en 2007. Recordemos que debajo de estos organismos se crean secretarías y subsecretarías que forman una estructura del estado gigantesca que es costoso financiar y provoca el resto de los desequilibrios.

3 – Sobre la base del punto 2, se puede alcanzar el equilibrio fiscal primario en el próximo presupuesto. Se requiere trabajar en estos meses en un Presupuesto Base Cero como el que han implementado muchas empresas y gobiernos en situaciones de desequilibrios como el que hoy tiene Argentina. Hay un cambio de ciclo en la economía global hacia menor liquidez que harán costoso el financiamiento de cualquier desequilibrio fiscal.

4 – En la medida que el gobierno recupere el equilibrio fiscal, podrá avanzarse en una reducción de la presión tributaria. Hay más de 100 impuestos en la Argentina, cuando sólo una decena explican la mayor parte de la recaudación. Argentina no puede pretender captar inversión local o extranjera, con este nivel de impuestos. Una reducción del IVA o Ganancias son necesarias, pero ingresos brutos o el impuesto al cheque deben eliminarse de forma inmediata.

5 – El Banco Central de la República Argentina debe recuperar su independencia y dejar de financiar al Tesoro. Debe iniciarse una transición para que la deuda en Lebacs se convierta en deuda del gobierno, lo que fortalecerá a la autoridad monetaria en su lucha contra la inflación.

No desconozco que debe trabajarse en una reforma integral del Estado. Pero si la Argentina se encamina hacia el equilibrio fiscal, el equilibrio monetario y cambiario llega solo, y ello da espacio para continuar con una reforma hacia el interior de la estructura del Estado para que obstaculice menos a la función empresarial y el proceso de mercado.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Supermartes: Victoria pírrica?

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 16/5/18 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2018/05/16/supermartes-victoria-pirrica/

 

El día de ayer vencía un importante monto de Lebacs (bonos de corto plazo del BCRA.) Dado el contexto cambiario de los últimos días, había un entendible temor a que tenedores de Lebacs decidiesen no renovar sus bonos, obtener el pago en pesos, y con esos pesos comprar dólares. Nada serio sucedió el martes. Pero puede ser temprano para festejar.

Los tres escenarios posibles son los siguientes

  • ESCENARIO 1: El martes se liquidaban las Lebacs y la crisis cambiaria pasaba a mayores.
  • ESCENARIO 2: El martes se renuevan las Lebacs, se calma la crisis, pero el gobierno no modifica su política económica y el problema sigue latente
  • ESCENARIO 3: El martes se renuevan las Lebacs, se calma la crisis, y el gobierno toma medidas para solucionar el problema de fondo

Hoy miércoles sabemos que no estamos en el escenario 1. Lo que no sabemos es si estamos en el escenario 2 o 3. Lo bueno de que no haya sucedido el escenario 1, es que los eventos que llevaron al supermartes finalmente motiven al gobierno a ir al escenario 3. Pero si vamos encaminados al escenario 2 (patear la pelota para adelante), entonces no hay mucho que festejar.

Como ya es costumbre en Cambiemos. Los dichos de Macri están bien alineados respecto a lo que el país necesita. Cuando Macri habla, parece que Argentina se encamina al escenario 3. Cuando sus ministros (y autoridades del BCRA) hablan, parece claro que Argentina va camino al escenario 2.

Pero hay otra cuestión a tener en cuenta. Es cierto que el supermartes no pasó a mayores y el tipo de cambio se mantuvo estable. Esto se logro, sin embargo, a costa de:

  • Perder entre 4000 y 5000 millones de reservas del BCRA
  • Poner sobre la mesa cambiaria una oferta por otros 5000 millones de reservas
  • Subir el retorno de las Lebacs al 40% (tasa real en torno al 15%)
  • Que el Tesoro emita nuevos bonos en pesos

Es esto una victoria o una victoria pírrica? Cuántas victorias así podemos tener? El volumen de Lebacs a liquidar sigue dando vueltas en el mercado. Qué va a suceder el próximo supermartes? Por cuánto tiempo se pueden mantener estas altas tasas de interés? Que va a suceder con la oferta monetaria (inflación) y el tipo de cambio si el BCRA decide bajar la tasa de interés?

En medio de este tumulto cambiario, se dió a conocer el nuevo dato de inflación. Nuevamente con valores similares a los del gobierno K. También se conocieron mejoras marginales en el frente fiscal. Como comentaba en mi previo post, percibo que está tomando forma la interpretación de que la crisis fue mala suerte (un shock externo inesperado) y que por lo tanto no ha habido ni errores ni responsabilidades por parte del equipo económico.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

 

Un brevisima lección para mis alumnos:

Por Guillermo Luis Covernton:

 

De todo lo que yo pueda enseñarles, quizás esto sea lo más importante que puede enseñarse en 5 minutos:

Ayer el dólar cerró a 24,20 $
En 1992 Menem y Cavallo crearon los pesos que usamos hoy, sacándole 4 ceros a los Australes. O sea que el dolar de ayer equivale a 242.000 Australes de 1985, que Alfonsín había creado, sacándole 3 ceros al peso argentino. Entonces, esos 242.000 australes equivalen a 242.000.000 de Pesos Argentinos, que también habia creado Alfonsin dos años antes, o sea en en 1983. 242 millones. Esos Pesos Argentinos de 1983 fueron creados sacándoles 4 ceros a los Pesos Ley 18.188. O sea que el dolar de ayer equivale a 2.420.000.000.000. Esto es 2.42 billones. Pero el Peso Ley 18.188 fue producto de una reforma de Lanusse que le sacó 2 ceros al Peso Moneda nacional que regía desde la creación del Banco Central, y desde antes también. O sea que el dolar de ayer equivale 242 billones de Pesos moneda nacional. Que era la moneda vigente cuando yo nací. Si consideramos que cuando yo nací, el U$S valía 83.40 Pesos Moneda nacional y hacemos el cociente entre el precio de ayer, de 242 billones y el precio a ese día, de 83.40, nos encontramos con que el peso se ha devaluado 2.901.678.657.100 veces. Hoy vale casi 3 billones de veces menos. Si, 2.9 con 12 ceros atrás.  Considerando que los que leen esto tengan aprox. 20 años, cuando Uds. nacieron, el dólar valía 1 $. Y hasta ayer, se había devaluado 24.20 veces. Por eso loes pido: Hagan algo para que en los próximos 35 años, el dólar no termine valiendo 2 billones 901.678 millones 657 mil 100 pesos, para cuando Uds. tengan mi edad. Porque sino, dentro de 35 años, como los economistas austriacos viven más que las tortugas, yo todavía voy a estar vivo y les voy a reclamar que no aprendieron nada, si eso ocurre….

De todos modos, soy optimista, porque desde que yo nací, cuando el dólar valía 83.40 $ moneda nacional, hasta prácticamente la mitad de mi vida, en 1992, ese 1 $ acompañado de 13 ceros, dividido por el precio del dólar equivaldría a 119.904 millones de los de la covertibilidad. Se devaluó 120 mil millones de veces. Y desde la convertibilidad, hasta el día de hoy, que han pasado casi los mismos años, se ha devaluado apenas 24.20 veces… Algo hemos aprendido. Punto para Cavallo.

Todo esto me hace acordar a aquel inefable monólogo del Gran Tato Bores, cuando relataba algo parecido en 1990.

 

 

Pero lo triste del caso es que, apenas unos meses después de mi nacimiento, Tato Bores ya hacía reír a los argentinos con otro monólogo en el que planteaba las mismas cuestiones. Y así lo siguió haciendo por los siguientes 30 años…

 

 

 

Guillermo Luis Covernton es Dr. En Economía, (ESEADE). Magíster en Economía y Administración, (ESEADE). Es Profesor Titular Ordinario de Finanzas Públicas, Macroeconomía, y Emprendimiento de Negocios en la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires, (UCA). Ha sido profesor de Microeconomía, y Economía Política en la misma universidad. Fue Profesor Titular de Proceso Económico en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala, (UFM). Fue secretario de Confederaciones Rurales Argentinas, corredor de granos y miembro de la Cámara Arbitral de Cereales de la Bolsa de Comercio de Rosario. Fue asesor de la Comisión Nacional de Valores para el desarrollo de mercados de futuros y opciones. Fue director académico de la Fundación Bases. Es empresario y consultor.  Preside la asociación de Ex alumnos de ESEADE.

 

 

¿Economía en Crisis?

Entrevista al Dr. Guillermo Luis Covernton

 

Guillermo Luis Covernton es Dr. En Economía, (ESEADE). Magíster en Economía y Administración, (ESEADE). Es Profesor Titular Ordinario de Finanzas Públicas, Macroeconomía, y Emprendimiento de Negocios en la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires, (UCA). Ha sido profesor de Microeconomía, y Economía Política en la misma universidad. Fue Profesor Titular de Proceso Económico en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala, (UFM). Fue secretario de Confederaciones Rurales Argentinas, corredor de granos y miembro de la Cámara Arbitral de Cereales de la Bolsa de Comercio de Rosario. Fue asesor de la Comisión Nacional de Valores para el desarrollo de mercados de futuros y opciones. Fue director académico de la Fundación Bases. Es empresario y consultor.  Preside la asociación de Ex alumnos de ESEADE.

Argentina creíble

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 14/5/18 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/expansion/argentina-creible/

 

Con el nuevo Gobierno de Mauricio Macri, la Argentina ha crecido, se ha abierto al mundo, y ha ganado respetabilidad y credibilidad, entre otras cosas por la comparación con el deplorable kirchnerismo. Hoy esa valiosa credibilidad se ve amenazada.

Macri no afrontó todo el desastre que heredó, sino solo parte. Dejó de mentir en la inflación y ajustó las tarifas de los servicios públicos más a su coste real, superando así otra mentira de la demagogia kirchnerista. Pero no se atrevió a reducir apreciablemente el gasto público, que sus antecesores habían expandido, creando una tupida red clientelar de simpatizantes y también de militantes radicalizados, dispuestos a sabotajes de toda suerte.

A la decisión crucial de no bajar el gasto público la acompañaron otras medidas de gran peligro potencial, como la subida de impuestos y de la deuda pública, la expansión monetaria, y la represión del tipo de cambio como herramienta antiinflacionaria. No ha sido la primera vez que tal estrategia es adoptada con tal de no bajar el gasto, y siempre ha abocado tarde o temprano a estallidos y crisis de inflación, deuda o balanza de pagos.

El macrismo insistió —como suelen hacer los gobiernos temerosos de plantear las reformas necesarias— en que no podía hacer más, y defendió el “gradualismo”, definiéndolo como lo mejor para el país, cuando en realidad es lo mejor para un Gobierno que no puede, no quiere o no sabe coger el toro por los cuernos. Los economistas liberales argentinos señalaron los problemas de insostenibilidad de la estrategia de Macri, sólo para recibir la habitual respuesta que combina arrogancia, indiferencia o desdén. Pero la razón ha terminado del lado liberal, y la crisis ha llegado.

La oposición peronista despotrica ahora contra el gobierno de Macri, acusándolo de “venderse al FMI”, lo que no deja de ser doblemente paradójico. Primero, porque, como recordó el economista argentino Roberto Cachanosky, los gobiernos peronistas han sido los que más acuerdos han firmado con el supuestamente perverso FMI, institución que, según dice esta semana el Economist, “tiene tanto miedo a Argentina como la Argentina al FMI”. Pero, en segundo lugar, el recurso al FMI es, como siempre, un truco para no bajar el gasto público, que es lo que los gobiernos se ven forzados a hacer si nadie les presta a tasas que no sean estratosféricas: para eso fue inventado el FMI, para facilitarles las cosas a los Estados. Para guardar las apariencias, pide ajustes que siempre se traducen en más impuestos —y algunos lo siguen llamando “liberal” cuando no lo ha sido nunca.

La clave, por supuesto, es si esto será suficiente dada la precaria situación de la Argentina, con una elevada inflación y con un alto porcentaje de su deuda denominada en divisas. La credibilidad del país está en juego. Otra vez.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

Liquidez, solvencia y el colapso del peso

Por Iván Carrino. Publicado el 15/5/18 en: http://www.ivancarrino.com/liquidez-solvencia-y-el-colapso-del-peso/

 

Desde las lejanas tierras de Dinamarca, el distinguido economista Lars Christensen (biógrafo de Milton Friedman y ex funcionario del Ministerio de Economía de dicho país), nos envió a mí y a mi socio, Federico Ferrelli Mazza, la siguiente pregunta:

El peso continúa bajando y los inversores internacionales están cada vez más preocupados por la situación. Dicho esto, personalmente creo que una moneda más débil EN SÍ MISMO no es necesariamente algo malo. Sin embargo, en la medida en que esto refleja las preocupaciones sobre las finanzas públicas, la incertidumbre política y otros problemas estructurales, por supuesto que lo es.

¿Cuál es su opinión?

Nuestra respuesta fue la siguiente:

Una moneda más débil en términos nominales, por sí mismo, no significa algo malo. Eso es cierto, especialmente si en tu país hay una inflación del 25% anual hace 10 años. Sin embargo, como se puede observar en el gráfico de Tipo de Cambio Real Bilateral de aquí abajo, lo que asusta es la velocidad de la corrección, que se debe a temas que exceden lo monetario.

Real Exchange Rate (2015-12-17=100)

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Fuente: BCRA

¿Y cuáles son esos temas? El problema de Argentina es nuevamente de sostenibilidad fiscal y confianza en el éxito de la política macroeconómica. En términos fiscales, el país tiene uno de los déficits más grandes del mundo civilizado, y la suba de la tasa en USA aceleró las dudas sobre la capacidad de seguir financiando ese agujero.

A fines de diciembre de 2015, cuando el nuevo gobierno asumió, la situación fiscal era crítica. Sin embargo, se optó por una estrategia gradual para enfrentar los desequilibrios. El gradualismo elegido implicaba que el mundo estuviera dispuesto a financiar el déficit por un período de tiempo.

Esto iba a ocurrir si el mundo creía que el país no enfrentaba problemas de solvencia.

Ahora bien, el cambio del contexto internacional -caracterizado por el aumento de la tasa libre de riesgo en Estados Unidos- puso en jaque esa “solvencia percibida” y la disposición a financiar el gradualismo. La corrida sobre el peso refleja ese fenómeno y da lugar a un problema de liquidez que, de profundizarse, puede generar un verdadero problema de solvencia.

Frente a este equilibrio múltiple, la ida al FMI trata de señalizar y meter la economía en el equilibrio “bueno”. Sin embargo, no creemos que eso sea suficiente: debe cambiar algo de fondo.

Si cambió el entorno, entonces tiene que cambiar la velocidad del gradualismo. El FMI era una carta que podía jugarse, pero no es suficiente. Hace falta retocar el plan original.

Además de la cuestión fiscal, hubo dos factores adicionales que agravaron la situación.

El primero es que desde diciembre de 2017 que la confianza en la Política Monetaria venía cayendo. Una intervención del poder ejecutivo en la independencia del Banco Central afectó las expectativas, y la demanda de pesos cayó, derivando en la suba del dólar.

Por otro lado, el Congreso comenzó a discutir cada vez más seriamente la reimposición de controles a las tarifas de servicios públicos, lo que, de aprobarse, implicaría un mayor gasto en subsidios y un deterioro de una situación fiscal ya delicada.

Así que lo que estuvimos viendo en estos últimos días en el mercado cambiario es el reflejo de todas estas cosas.

Para revertir esta situación es necesario que se restablezca la confianza en la política monetaria y que el plan fiscal sea más ambicioso. Si eso se consigue, Argentina podría evitar caer en el equilibrio malo (crisis de solvencia) que, como se deduce, es el que muestra el peor escenario para la demanda de dinero.

Es decir, una mayor inflación, mayor tipo de cambio nominal, mayor tasa de interés y peor escenario de crecimiento futuro.

En la página de su consultora, Lars publicó un video donde comenta la situación argentina. Su visión es muy compatible con la nuestra. Pueden ver el video aquí.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

“La lluvia de inversiones es difícil que llegue a un a país con la inflación, deuda y déficit que tenemos”

Por Adrián Ravier.  Publicado el 30/4/18 en: http://www.fmlibertad975.com.ar/index.php/entrevistas/item/88-ravier-la-lluvia-de-inversiones-es-dificil-que-llegue-a-un-a-pais-con-el-deficit-que-tenemos

 

Adrián Ravier: "La lluvia de inversiones es difícil que llegue a un a país con la inflación, deuda y déficit que tenemos"

Adrián Ravier, el reconocido economista y profesor de la UNLPam, sostuvo en Radio Libertad 97.5 MHz que “la Argentina puede ganar esta batalla contra el dólar, en el sentido de evitar que el dólar suba, pero lo esta logrando con tasas de interes del 40% y más, lo que me genera dudas a futuro, que va a pasar mañana”.

ALGUNAS FRASES DE ADRIÁN RAVIER EN RADIO LIBERTAD

“En la medida que el Gobierno financie estos desequilibrios fiscales con deuda, es una aspiradora que se lleva el ahorro hacia el déficit fiscal y lo quita de los empresarios que necesitan esos ahorros para invertirlos en proyectos de inversión, que generen empleos y que hagan que la economia funcione”
“Hay pocas reservas para la cantidad de pesos que tenemos”
“La lluvia de inversiones de la que Macri ha hablado, es difícil que llegue a un a país con los niveles de inflación que tenemos, con los niveles de deuda, con los niveles de déficit, con muchas variables que estan mostrando una economía en problemas”
“Este Gobierno esta intentando equilibrar las cuentas públicas via mejoras en la recaudación”
“En Argentina tenemos una mentalidad bastante populista y anti capitalista”

Acuerdo FMI

“Recurrir al fondo (FMI) es lamentable, porque genera exigencias y siempre resultan promesas incumplidas”
Confianza
“El cambio en el equipo económico esta latente y mas cuando las cosas no salen com,o se pretenden”
“Creo que Melconian es la alternativa para ocupar el Ministerio de Economía”
“Hay que ver como lo lee la sociedad, hasta ahora Macri brindó un fuerte respaldo a su equipo”

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.