Meditaciones sobre la deuda pública externa

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 21/4/2en: https://eleconomista.com.ar/2021-04-meditaciones-sobre-la-deuda-publica-externa/

Meditaciones sobre la deuda pública externa

Como hemos señalado en distintas oportunidades, si queremos progresar resulta imperioso abandonar la mente cerrada del conservador siempre encajada en el statu quo, incapaz de aceptar el cambio puesto que sus telarañas conceptuales asfixian su pensamiento. Como ha subrayado Albert Einstein, “es imposible obtener efectos distintos repitiendo las mismas causas”.

Cuando Thomas Jefferson, siendo embajador en París, recibió la flamante Constitución estadounidense escribió que si hubiera podido incluir una cláusula adicional en ese documento sería la de prohibir la deuda pública externa puesto que es incompatible con la democracia ya que compromete patrimonios de futuras generaciones que no eligieron al gobierno que contrajo la deuda. Cuando lo invité por segunda vez al premio Nobel en economía James M. Buchanan a pronunciar conferencias en Buenos Aires expresó lo mismo en el contexto del “Public Choice” que inició con Gordon Tullock.

Y no cabe el correlato con la actividad privada en cuanto a la evaluación de las respectivas inversiones puesto que en el ámbito estatal no es pertinente aludir a inversiones que, como es sabido, se refiere a apreciaciones subjetivas en cuanto a la relación del  valor presente respecto al futuro. Es tan  desatinado como cuando en el medio argentino se impuso la incoherencia del “ahorro forzoso”. En el Presupuesto lo que cabe son los rubros de gastos corrientes o gastos en activos fijos, pero no “inversiones”.

Ahora surgen acalorados debates sobre un supuesto endeudamiento de diversas gestiones gubernamentales de nuestro país, que habitualmente encierran tres errores garrafales.

En primer lugar para hablar con propiedad de endeudamientos es necesario aludir a valores absolutos y no hacerlo como un porcentaje del PIB. En segundo término, esto último se refiere a la capacidad de repago, pero no ilustra sobre el nivel de la deuda. Por último, para que la ratio sobre el PBN tenga significación es indispensable que la moneda se consigne en términos reales porque, de lo contario, con una divisa devaluada se inflan guarismos artificialmente.

Este problema no se circunscribe al caso argentino que, si bien constituye un ejemplo extremo, la mayor parte de las naciones del llamado mundo libre incurre en un grado de endeudamiento público superlativo. Es decir, además de presiones tributarias galopantes y manipulaciones monetarias de diverso espesor, los gobiernos también echan mano  a la deuda para financiar grados crecientes del Leviatán.

Sin perjuicio de reformas monetarias y bancarias de fondo y de reformas tributarias sustanciosas, sobre las cuales nos hemos expedido detalladamente en otras ocasiones, es urgente  contemplar la prohibición de contraer deuda pública externa (la interna estatal tiene otros significados) al  efecto de no permitir que “se patee la pelota para afuera” comprometiendo recursos más allá de los ingresos presentes.

Muchas veces se ha advertido  acerca de la monumental crisis de la deuda que se avecina en el planeta, la cual es empujada en grado sumo por instituciones gubernamentales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) que financia gobiernos fallidos con dólares sustraídos compulsivamente de los contribuyentes de diversos países. Es por eso que, entre otros, destacados autores como Anna Schwartz (coautora con Milton Friedman  de la célebre historia monetaria de Estados Unidos) y Peter Bauer (London School of Economics) han sugerido el  cierre inmediato de esa entidad internacional.

Pero tal vez el libro más ilustrativo en la materia sea el que lleva el sugestivo título en el que se resume la tesis: “Cuando la  ayuda es el problema”por Dambisa Moyo, africana y doctora en Economía por la Universidad de Oxford. En la misma línea argumental, es de gran interés el detenido estudio de la obra de Melvyn Krauss, titulada “Development without Aid”.

En resumen y para no tratar varios temas simultáneamente, es menester centrar la atención en los estragos de la deuda que, como queda dicho, no solo compromete patrimonios de personas que no pueden expresarse sino que abre las compuertas para que gobernantes desbocados puedan vivir a cuenta del futuro.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

La cuarentena como política antiinflacionaria

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 20/4/2021 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/04/20/la-cuarentena-como-politica-antiinflacionaria/

La recesión que provocó el ASPO en gran parte de 2020 posibilitó contener el ritmo de suba de los precios al consumidor. Pero el exceso de emisión de dinero no demoró en manifestarse

La tasa de inflación de marzo refleja el impacto de la fenomenal expansión monetaria de 2020, emisión que fue la principal fuente de financiamiento del Tesoro (EFE)

La tasa de inflación de marzo refleja el impacto de la fenomenal expansión monetaria de 2020, emisión que fue la principal fuente de financiamiento del Tesoro (EFE)

El aumento del 4,8% del Índice de Precios al Consumidor del Indec en marzo refleja el impacto de la fenomenal expansión monetaria de 2020, emisión que fue la principal fuente de financiamiento del Tesoro. Entonces, la cuarentena que impuso el ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio) actuó como mecanismo de freno a la inflación y, a medida que fue haciéndose más flexible, por el contrario, se aceleró.

Pero antes de ir a ese punto, conviene resaltar un dato que no es menor. Si bien el IPC a nivel nacional aumentó el 4,8% en marzo, el IPC del Gran Buenos Aires tuvo un incremento del 5,2%. Fue el que más subió por regiones (Pampeana, Cuyo, Noreste, Noroeste y la Patagonia).

El tema no es menor porque de acuerdo a los últimos datos de desocupación del Indec: los partidos del Gran Buenos Aires tienen la tasa de desempleo más alta del país con el 14,1%. Además, en la mayor parte de los dominios del kirchnerismo tienen una de las tasas de pobreza más altas del país con el 51% de personas por debajo de la línea de pobreza.

Lo primero a tener en cuenta es que la aceleración de la inflación está pegando más intensamente en el electorado del kirchnerismo que, como viene la situación económica y social, tiene posibilidades de hacer una muy mala elección en octubre. Obviamente, Argentina es imprevisible electoralmente.

Yendo al tema de la inflación y la cuarentena, en primer lugar se puede ver el índice de Our in World Data que mide la severidad de la cuarentena.

La cuarentena más estricta estuvo entre fines de marzo y julio en que se mantuvo en un índice máximo de 100 y aproximadamente 90 como piso hasta principios de agosto. A partir de ese mes comenzó a descender hasta ubicarse en un nivel de 70. Es decir, nunca terminó, pero se atenuó.

Mientras que en el siguiente gráfico se puede observar qué pasó con la tasa de inflación a medida que se fue flexibilizando el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio.

Justamente en la parte más estricta de la cuarentena la tasa de inflación se mantuvo en el orden del 1,5% mensual. A partir de agosto, cuando comienzan a suavizarse las medidas de aislamiento social, el ritmo de suba de los precios al consumidor se duplicó, pasó de 1,5% a 3% mensual promedio, aproximadamente, y luego se dispara a un escalón del 4%, y en marzo corrió a una velocidad de 4,8%, que se mantuvo en la primera mitad de abril.

En otras palabras, la cuarentena actuó como un control de precios indirecto dado que la gente no podía gastar los pesos que emitía el BCRA. Entre enero de 2020 y 2021 la base monetaria aumentó 35%,en promedio de cada mes.

Causas y efectos

¿Por qué a pesar del fuerte endeudamiento del BCRA colocando Leliq y Pases y a pesar de expandir menos la base monetaria, se fue acelerando la tasa de inflación? Según funcionarios del Gobierno la culpa es de los productores ganaderos y de las empresas alimenticias que no trabajan al 100% de su capacidad de producción.

La realidad es que las empresas no trabajan al 100% de su capacidad instalada porque puede haber insumos faltantes, mantenimiento de máquinas, reparaciones o los camiones de Moyano cortando las operaciones de alguna planta productora.

La inflación empezó a acelerarse a medida que se fue suavizando la cuarentena porque la gente pudo huir del dinero que emitió el BCRA y no lo podía usar porque no podía consumir durante la cuarentena estricta. Lo que se está dando es una combinación de expansión monetaria, junto con una caída en la demanda de moneda y una disminución en la oferta de bienes y servicios.Lo que se está dando es una combinación de expansión monetaria, junto con una caída en la demanda de moneda y una disminución en la oferta de bienes y servicios (Reuters)Lo que se está dando es una combinación de expansión monetaria, junto con una caída en la demanda de moneda y una disminución en la oferta de bienes y servicios (Reuters)

Si bien es cierto que el nivel de actividad rebotó, recién está en los niveles de febrero de 2020, mes anterior al inicio de la cuarentena, cuando arrastraba más de 18 meses en recesión. En definitiva, hay más billetes circulando, pero la gente no los quiere retener, se los saca rápidamente de encima, y la oferta de bienes y servicios crece a un ritmo menor que la expansión de dinero.

Considerando que la moneda es una mercadería más, se puede ver el problema desde otro ángulo. El BCRA produce cada vez mayor cantidad de una mercadería llamada pesos que la gente no quiere.

Es como si hubiese un precio relativo entre cantidad de trigo y de carne. Hay que entregar determinada cantidad de trigo por un kilo de carne. Si disminuye la demanda de trigo y aumenta su producción y, al mismo tiempo, baja la oferta de carne pero crece su demanda, es obvio que habrá que entregar cada vez más cantidad del primero trigo por igual cantidad del segundo.Para que el ministro Martín Guzmán pueda cumplir con la meta del 29% de inflación en 2021, la tasa de inflación mensual promedio de los próximos 9 meses tendría que ubicarse en 1,66% mensual (Reuters)Para que el ministro Martín Guzmán pueda cumplir con la meta del 29% de inflación en 2021, la tasa de inflación mensual promedio de los próximos 9 meses tendría que ubicarse en 1,66% mensual (Reuters)

Es la tormenta perfecta en materia inflacionaria: más emisión, menor demanda de moneda y baja la oferta de bienes y servicios.

Para que el ministro Martín Guzmán pueda cumplir con la meta del 29% de inflación en 2021, el aumento promedio mensual del índice general de precios al consumidor del Indec en los 9 meses que falta tendría que ubicarse en el 1,48%. Meta difícil de lograr con la caída en la demanda de moneda y con un BCRA que volvió a expandir base monetaria en marzo luego de dos meses de descanso a la maquinita.

Y atención con precios mayoristas que en febrero fue del 6,1%, alcanzó un ritmo anualizado de 103% anual. Es decir, ya alcanzó un rango de 3 dígitos anuales, pisando las tarifas de los servicios públicos y el tipo de cambio oficial.

El Gobierno podrá seguir inventando argumentos exóticos y buscar culpables por todos lados para explicar inflación que se acelera, pero la dura realidad es que la teoría monetaria de la inflación está pasando, implacablemente, su factura.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

¿Por qué continúan empobreciéndose los argentinos, aún aquellos que tienen trabajo?

Por Aldo Abram: Publicado el 12/4/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/04/12/por-que-continuan-empobreciendose-los-argentinos-aun-aquellos-que-tienen-trabajo/

Si no se hacen las reformas estructurales que se necesitan para resolver los males de fondo que tiene la economía, luego de esta reactivación, habrá una nueva crisis y la historia de profundización del empobrecimiento de los argentinos continuará

Si no se hacen las reformas estructurales que se necesitan para resolver los males de fondo que tiene la economía, luego de esta reactivación, habrá una nueva crisis y la historia de profundización del empobrecimiento de los argentinos continuará

La Argentina tuvo una fuerte recuperación económica desde mediados de 2020. No solamente porque a cada vez más empresas y gente la dejaron volver a trabajar, sino porque el escenario mundial se volvió sumamente favorable para el país. Los bancos centrales de los países desarrollados emitieron muchísimo para tratar de sostener sus economías ante el impacto negativo de la pandemia. Sin embargo, esto implicó que sus monedas se depreciaran, al igual que sucede en Argentina cuando nuestro Banco Central (BCRA) le da a la “maquinita”. Pero, con mucho menos pérdida de valor de sus monedas; porque son confiables y sus ciudadanos las demandan, mientras al peso nadie lo quiere. En definitiva, la caída del poder adquisitivo del dólar se reflejó en una suba de los bienes exportables, que se miden contra esa moneda, en particular en el valor de los productos argentinos. También, la abundancia de liquidez mundial ayudó a financiar el incremento de la demanda internacional. Todo esto implicó un aumento de los montos exportados, más allá de que estamos lejos de alcanzar las cantidades vendidas al exterior de 2019; aunque hubo alguna recuperación con respecto a 2020. Además, tanto financiamiento disponible en los mercados llevó a ínfimos rendimientos en los países seguros y a los inversores a buscar incrementar sus ganancias asumiendo más riesgo en países emergentes que pagan más. Sin duda, no están viniendo a la Argentina, ya que es un país del que los capitales se fugan; pero si desincentiva la salida de ahorros e inversiones, mermando el desfinanciamiento de nuestra economía. Así que la recuperación ha sido particularmente fuerte, pero los argentinos continúan empobreciéndose.

Es cierto que los datos de empleo dejan ver que la reactivación vino acompañada de una mayor cantidad de argentinos trabajando. Sin embargo, la mayoría lo volvió a hacer con menores ingresos, en actividades de menor productividad o más precarias, informales o de tiempo parcial. Esto no debería extrañarnos, ¿quién va a invertir y generar empleo productivo cuando el gobierno continuamente toma decisiones en contra de los productores haciéndolos perder plata? Además, imaginémonos un empresario que ve que su demanda aumenta con la reactivación y podría tomar un trabajador más. Difícilmente lo hará cuando sabe que las mejoras siempre fueron seguidas de nuevas crisis y está prohibido despedir o, de última, tendrá que pagar doble indemnización por echar a quien contrató, si algo sale mal.

Por otro lado, el Índice de Pobreza de los Trabajadores ha estado mostrando una desmejora hasta principios de este año. Este indicador se basa en el índice de salarios y la Canasta Básica Total que realiza el Indec y lo que refleja es cuánto más cerca o lejos están los trabajadores de ser pobres. O sea, en Argentina, aún aquellos que tienen la suerte de tener un trabajo se han estado acercando a la línea de la pobreza con sus ingresos y cada vez son más los que caen por debajo de ella. Esto no es raro, en 2020, el BCRA estuvo emitiendo a tasas que llegaron a superar el 90% interanual, para financiar al gobierno. Todos sabemos que lo que produce son papelitos pintados que no valen casi nada; por lo que para transferirle capacidad de gasto al Estado se la saca a los tenedores de moneda local, emitiendo y haciendo bajar su poder adquisitivo. Así el gobierno puede aumentar sus erogaciones cobrándonos el impuesto inflacionario y empobreciéndonos a los argentinos. Pues, la pérdida de valor del peso que gestaron el año pasado, todavía está reflejándose en los precios de los bienes y servicios. Es lo que justifica que la inflación acumulada del último trimestre de 2020 haya superado el 11% y, la del primer trimestre de este año, rondara el 12%.

El perseverante empobrecimiento de los trabajadores que muestra este indicador es en sí una mala noticia; pero no la peor de ellas. Hace décadas que son coyunturales las mejoras en el nivel de bienestar de los argentinos cada vez que se sale de las crisis o se recibe el beneficio de excepcionales escenarios internacionales favorables; pero luego se desvanecen cuando las condiciones externas se normalizan. La realidad es que la tendencia de largo plazo es al empobrecimiento; porque para poder mejorar las posibilidades de progreso de los trabajadores hay que incentivar la inversión que permite el crecimiento de la producción y la productividad en el largo plazo. La Argentina ha sido un fracaso en ese sentido; pero ha tenido gran éxito “combatiendo al capital”.

¿Quién va a querer producir en una Argentina que se encuentra entre los países del mundo que más exprimen con impuestos a sus empresas y siguen incrementándoles la presión tributaria? O, cuando la legislación laboral y los gravámenes al trabajo hacen más conveniente usar capital más caro y escaso para sustituir empleo, habiendo alta desocupación. O cuando existen más de 67.000 regulaciones que asfixian a los que intentan hacer negocios, en particular a las Pymes.

Es posible que la recuperación de la economía continúe; mientras la “segunda ola” de la pandemia no golpee demasiado fuerte, fruto de la mala gestión que se hizo de la misma. Sin embargo, en la medida que no se resuelvan todos los graves problemas que aquejan al país, algunos de los cuales comentamos en el párrafo anterior, no se habrá salido de la crisis de credibilidad preexistente al COVID-19. Nadie cree que la Argentina tenga capacidad de tener un crecimiento importante y sostenido o la capacidad de recrear su credibilidad, por ende, su crédito. Por ello vemos que los que compran y venden los bonos entregados en el canje de 2020 lo hacen a precios que señalan que creen que el país volverá a reestructurarlo en el mediano plazo.

Lamentablemente, si no se hacen las reformas estructurales que se necesitan para resolver los males de fondo que tiene la economía, luego de esta reactivación, habrá una nueva crisis y la historia de profundización del empobrecimiento de los argentinos continuará.

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) . Sigue a @AbramAldo

Las restricciones a las libertades reducen los ingresos y aumenta la pobreza

En los países con menores restricciones para la vida económica se registran los niveles más altos de PBI por habitante

La limitación del uso del transporte público de pasajeros provoca aumento del ausentismo en en muchas empresas y reduce la actividad fabril y comercial

La limitación del uso del transporte público de pasajeros provoca aumento del ausentismo en en muchas empresas y reduce la actividad fabril y comercial

Nunca los ingresos están asegurados, son el producto de intercambios voluntarios personales. Lo contrario son las imposiciones, redistribuciones forzadas, que siempre empobrecen y debilitan las satisfacciones. El agregado de los ingresos, PBI (Producto Bruto Interno), y los patrimonios individuales, reflejan el valor de los derechos individuales, y es el resultado de las transacciones, actividades coordinadas de los participantes.

Las transacciones superan conflictos y suman ingresos al PBI. En tanto, las prohibiciones fuerzan redistribuciones, apagando satisfacciones y limitando la generación de riqueza.

Las naciones se enriquecen liberadas de trabas artificiales, expone el libro “Por un País más Justo y Floreciente”. Suiza e Irlanda, los pueblos más libres y ricos del mundo, ganarán casi USD 100.000 promedio por habitante en el corriente año.

Por otro lado, el aumento de la pobreza resulta de impedir las competencias para crear bienes, por eso, la mayor proporción relativa a la población se encuentra en las naciones donde se castigan y quitan libertades. Burundi y Sudán del Sur, con ingresos anuales de 260 a 315 dólares por habitante, en 2021, resultan los menos libres, ahogados por su propia gente. Para este año, FMI proyecta que los argentinos generen USD 9.100 promedio por habitante, prueba de sufrir mayores impedimentos que el humano promedio, que percibe unos USD 12.200 al año.

Competencia y riesgo

Progresan quienes se arriesgan y encuentran medios de prosperar (ingresos), superando conflictos (costos). ¿Qué es Libertad? El permiso para buscar la propia felicidad, sin molestar al prójimo. Derecho reconocido en la Constitución, que da sentido a la vida, a la propiedad de lo creado y a la misma civilización. La libertad abre las puertas a la competencia, el convenio de cooperación más trascendental para impulsar los ingresos, eso incentiva a cada uno a desvivirse para satisfacer a sus clientes, y a sí mismo, en la seguridad de la atención recíproca de sus necesidades, desarrollando entendimientos y habilidades.La libertad abre las puertas a la competencia, el convenio de cooperación más trascendental para impulsar los ingresos

Los burócratas y funcionarios protegen, privilegian, sus ingresos con normas que ahogan las libertades a las personas independientes. La difusión de mitos e ideas falsas coarta libertades y apoya redistribuciones inequitativas de los ingresos, confiriendo privilegios a personajes y grupos preferidos.

Ejemplo, las calles y espacios públicos son ocupadas por grupos reclamantes para extraer contribuciones del Estado y a quienes producen. Una puja que los usurpadores van ganando a costa de creadores.

El control de cambios de la Argentina da poder a políticos y burócratas para revisar operaciones privadas. Empresas se hacen adictas a favores particulares y enfrentan dificultades inusuales, varias rehúsan y emigran. Incluso empresas nacionales exitosas. Desde 2002, los gobiernos están gastando más por ineficiencias y prestaciones sociales, e imponen mayores contribuciones a quienes producen.

La educación quedó en manos de gremios docentes, cuya prioridad no es enseñar si no las condiciones de empleo. Muchos maestros se convirtieron en trabajadores sindicalizados. Se gasta más que nunca en educación pública; pero las familias huyen a la enseñanza privada. En general, sindicatos e influyentes consiguen ventajas particulares a costa de la producción e ingresos conjuntos. Especialmente, dominan entes públicos. Por eso, la competencia viene decayendo y la pobreza aumenta. Los autónomos quedan entrampados en prohibiciones crecientes.

El gráfico atestigua las gigantescas pérdidas de ingresos causadas por regulaciones. La Argentina democrática tiene menos libertades económicas que durante la dictadura y que en China Comunista. Por eso los ingresos son ahora apenas un tercio de los de 1980, mientras el mundo sigue avanzando. El país que era rico por excelencia, apenas 40 años atrás, sufre ahora falta de perspectivas para remontar la pobreza agobiante.

El gráfico delinea las cifras del FMI, del ingreso por habitante, en dólares corrientes, por todo el período compilado en “Perspectivas Económicas Mundiales”, actualizado por el índice de precios al consumidor de EEUU. Entre 1980 y 1982, los desastres gubernamentales, devaluaciones monetarias, crisis de las deudas latinoamericanas y la Guerra de Malvinas causaron la mayor caída de los ingresos de Argentina.

En la década de 1990, el PBI creció más del 50%, con la Convertibilidad y las regulaciones amigables a la competencia.

La pulverización de los ingresos, tras el canibalismo institucional de 2002, y la pausada recuperación, merced a la explosión de la cotización internacional de la soja, materias primas y cierta estabilidad normativa, permitió revertir el proceso, pero nunca se pudo recuperar la superioridad anterior respecto del promedio mundial.https://e.infogram.com/5c884c06-4f5b-463f-a015-b141f7d79381?src=embed

Después de 2017 vuelve el declive acelerado tras las devaluaciones sostenidas, la pandemia, prohibiciones e incompetencias. En 2021, el promedio del ingreso mundial por habitante superará al de los argentinos en 34%. La Argentina autoritaria contrae libertades hasta convertirse en un país con más de 42% de la población en estado de pobreza, mientras muchos dirigentes se enriquecen.

Ahogo de las actividades creativas

Ahora sufrimos un triple ahogo a las actividades creativas. El covid-19, las intromisiones de funcionarios, influyentes, gremialistas, grupos sociales y relatos distorsionantes exacerban corrupciones y contraen los negocios en el sector privado.

¿Qué son los recursos productivos? Productivas son las actividades que satisfacen necesidades individuales, las cuales aumentan cuanto más libres sean, mejor coordinadas con más personas, liberando fronteras y trabas artificiales.

Las prohibiciones anunciadas para contener al covid-19 intentan publicitar decisiones de autoridades desprestigiadas. Los horarios establecidos exhiben desorientación. Prohíben actividades nocturnas porque parecen más fáciles de implementar. Aunque el virus no sea más letal cuando oscurece. Los contactos con familiares y amigos serían más seguros por tratarse de conocidos. Pero las prohibiciones no lo distinguen. Peor todavía, descartan que las personas sopesen los riesgos de los encuentros con las satisfacciones esperadas.

Los regímenes autoritarios inventan relatos que atraen a partidarios. Según Mark Twain, 1835/1910, “es fácil engañar a la gente, lo difícil es convencerla de que ha sido engañada.”

Enrique Blasco Garma es Ph.D (cand) y MA in Economics University of Chicago. Licenciado en Economia, Universidad de Buenos Aires. Fue Economista del Centro de Investigaciones Institucionales y de Mercado de Argentina CIIMA/ESEADE. Profesor visitante a cargo del curso Sist. y Org. Financieros Internacionales, en la Maestria de Economia y C. Politicas, ESEADE.

Un tipo de cambio irreal empuja a aplicar limitaciones a importar, que terminarían asfixiando a la economía

Por Guillermo Luis Covernton. Publicado el 6/4/21 en: https://issuu.com/desafioexportar/docs/desafio_exportar_n__189

Desde hacen algunos meses encontramos advertencias sobre las dificultades que los importadores perciben al momento de ingresar productos, o incluso, en ciertos casos, de insumos estratégicos para ciertas industrias. A lo largo de 2020 el porcentaje de aprobación de las licencias de importación cayó a la mitad o menos desde cerca del 80 % a principios del año, hasta menos del 40 % en los últimos meses. [i] Este tipo de restricciones se agrava en industrias como la automotriz, dada la enorme variedad de piezas diferentes que necesita manejar un fabricante, por la particularidad de las características del diseño de cada modelo. Se dificulta así el despacho, incluso, de los modelos armados localmente, ya que no existe la posibilidad de producir aquí todas las autopartes necesarias. Muchas veces, por tecnología y algunas otras veces, sencillamente por economías de escala.

Diversos sectores productivos, así como dirigentes empresariales y analistas han señalado que la causa principal de esta necesidad de limitar las importaciones responde a la fijación arbitraria del tipo de cambio. Se critica que el mismo se ha establecido a un nivel que se evidencia incompatible con el equilibrio del sector externo. Se ha insistido en que todo nivel de tipo de cambio por debajo del de equilibrio, actuará como un subsidio a las importaciones y como un castigo a las exportaciones. Lo cual, en el tiempo, termina evidenciándose por una demanda de divisas para importar mucho mayor que la oferta de divisas que surge a consecuencia de las importaciones. Sobre este tema nos hemos extendido en alguna entrega anterior. [ii]

El gobierno niega este tipo de restricciones, por razones obvias, por lo irracional que sería el reconocimiento de estas medidas y porque no serían defendibles, desde la perspectiva de una política comercial integrada al mundo.

Pero el problema excede el ámbito de la gran industria manufacturera, ya que se han escuchado quejas en el circuito de ventas al consumidor, en rubros tan disímiles como artículos del hogar, bazar o incluso frutas y alimentos que no se producen localmente.

La situación se agrava cuando los países involucrados tienen fuertes diferencias en su capacidad de negociación con Argentina. Porque podemos llegar a  asistir a situaciones en que se importan bienes de consumo que podrían producirse competitivamente en el ámbito local, pero cuyos potenciales proveedores quedan relegados por la falta de acceso a insumos importados esenciales, tal como se ha denunciado en el caso de las importaciones de fruta desde China.

Cuando a principios del año pasado y sin miras de vivir los problemas asociados con la pandemia, se amplió fuertemente el listado de bienes sujetos a licencias no automáticas, se debió haber alertado que todo manejo discrecional en los resortes del comercio exterior puede dar lugar a la configuración de situaciones arbitrarias, que en los países centrales no se toleran, porque son un campo evidente  para la proliferación de la corrupción administrativa, el favoritismo y la consiguiente inseguridad jurídica para aquellas empresas que no puedan tejer alianzas con el gobierno.[iii]

Por otra parte, asistimos a acalorados debates entre empresarios que comparten su accionar gremial en instituciones de alcance nacional, evidenciándose cuales sectores están más expuestos y cuales pueden resultar beneficiados por la falta de competencia y el incremento de su participación en un mercado en donde la competencia extranjera es recortada por estas vías administrativas.[iv]

Por otra parte, como muy bien saben quienes estan familiarizados con el comercio exterior y con las reglas que rigen las relaciones internacionales, la implementación de restricciones administrativas, muchas veces sin el requisito esencial de todo acto administrativo, como lo es la resolución fundada, lleva a que los conflictos se judicialicen y a que las empresas duden de la verdadera vocación de crecimiento que el gobierno alega tener.[v]

En ese sentido, hay una gran preocupación por la inseguridad jurídica que implica cuestionar las decisiones administrativas en sede judicial. Aunque hay un consenso elevado en que las restricciones son, no solo ilegales, sino que afectan derechos fundamentales y contradicen a los tratados internacionales en materia comercial. [vi]

En algunos sectores hay preocupación porque las dificultades para hacerse de divisas, que los mismos sectores generan, lleva a algunos importadores a tener que pagar las divisas a precios más altos. Se ven obligados a pagar insumos al tipo de cambio de mercado, mientras se les liquidan sus exportaciones a un tipo de cambio ficticio que se ubica al 60 % del precio real. De este modo, el diferencial de tipo de cambio funciona como un subsidio irritante en favor de los sectores o concretamente, de las empresas que logran hacerse de las divisas en una negociación que, al no ser transparente, opera con volúmenes y precios digitados por el capricho de un funcionario. [vii]

Este encarecimiento de los procesos de producción, que es más grave en aquellos que implican alta tecnología, como es el caso de la industria agroalimentaria y de la industria energética, termina impactando en la caída de los volúmenes de producción. A consecuencia de lo cual, se puede esperar que las exportaciones agro industriales disminuyan su aporte de divisas y que las necesidades de energía no se puedan cubrir con la producción doméstica y volvamos a caer en el ridículo de tener que importar gas, siendo uno de los países que cuenta con mayores reservas de ese hidrocarburo, con el agregado del costo de re gasificar el fluido importado, lo cual implica otra pérdida de eficiencia notable.[viii]

Afortunadamente, los planteos jurídicos de los empresarios afectados, están prosperando. Se reconoce que constituye un avasallamiento de su derecho al libre comercio, y la violación de su derecho de disponer de su propiedad, de la forma que mejor les reditúe. Asimismo se enfatiza en la falta de cumplimiento de la obligación del estado de fundar debidamente toda negativa a dar cursoa a trámites legítimos. Recientemente, estos reclamos han tenido algunas resoluciones claramente favorables, que hacen pensar que estas maniobras claramente arbitrarias, que persiguen objetivos diferentes a los enunciados, no van a poder mantenerse en el tiempo.[ix]

Resulta evidente que someter al comercio exterior a las restricciones que surgen de pretender mantener un tipo de cambio irreal, no solo no es sostenible en el largo plazo. Sino que genera distorsiones de precios relativos, inseguridad jurídica, imposibilidad de planificar la producción y la integración de las cadenas de valor más complejas. Y terminará generando graves crisis en las industrias más desarrolladas, como lo está exhibiendo la industria automotriz.[x]

Pero es muy importante asumir lo antes posible, que otras actividades con menor capacidad de hacer llegar sus reclamos al gobierno, están sufriendo idénticos problemas, por la misma causa. El exceso de gasto fiscal, en el marco de una economía que no puede crecer por la agobiante carga de reglamentaciones estatistas, genera un nivel de ingresos fiscales que no pueden cubrir las erogaciones del sector público. Y apelar a la emisión monetaria para su financiamiento es suicida. Porque la pérdida del poder adquisitivo de la moneda local, si no es reconocida y pretende ser ocultada detrás de un tipo de cambio caprichoso y deprimido, destruye toda posibilidad de coordinar los factores de producción que deben integrar cadenas de valor de altísima complejidad. Con márgenes muy reducidos, por la presión de importaciones subsidiadas, causadas precisamente por esa apreciación exagerada de nuestra moneda.


[i] https://www.mendozapost.com/economia/empresarios-denuncian-una-fuerte-restriccion-de-las-importaciones/

[ii] https://issuu.com/desafioexportar/docs/desafio_20exportar_20n_c2_ba_20184/s/11332840

[iii] https://www.lanacion.com.ar/economia/temor-en-las-empresas-por-demoras-de-importaciones-y-los-nuevos-pedidos-oficiales-nid2324036/

[iv] https://www.cronista.com/economia-politica/cruces-en-la-uia-por-las-restricciones-a-las-importaciones/

[v] https://www.lanacion.com.ar/economia/importaciones-molestia-ardides-trabas-oficiales-cuidar-dolares-nid2494718/

[vi] https://www.cronista.com/economia-politica/aceleran-los-pedidos-de-amparo-para-liberar-importaciones-y-el-gobierno-advierte-sobre-el-forum-shopping/

[vii] https://www.cronista.com/apertura-negocio/empresas/mas-costos-y-menos-inversion-el-campo-ya-siente-la-falta-de-dolares/

[viii] https://www.cronista.com/economia-politica/commodities-las-importaciones-de-gas-licuado-costaran-mas-de-us-1000-millones/

[ix] https://www.cronista.com/columnistas/un-fallo-ejemplar-parar-los-importadores-en-materia-de-licencias-no-automaticas/

[x] https://www.cronista.com/apertura-negocio/empresas/faltan-dolares-para-importaciones-y-el-sector-automotor-sufre-el-ano-pasado-padecieron-un-deficit-de-us-4000-m/

Guillermo Luis Covernton es Dr. En Economía, (ESEADE). Magíster en Economía y Administración, (ESEADE). Es Profesor Titular de Finanzas Públicas, Macroeconomía, y Emprendimiento de Negocios en la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires, (UCA). Ha sido profesor de Microeconomía, y Economía Política en la misma universidad.  Fue corredor de granos y miembro de la Cámara Arbitral de Cereales de la Bolsa de Comercio de Rosario. Fue asesor de la Comisión Nacional de Valores para el desarrollo de mercados de futuros y opciones. Es empresario y consultor.

Consideraciones sobre el proceso inflacionario: algunos errores comunes

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 27/3/2en: https://www.infobae.com/opinion/2021/03/27/consideraciones-sobre-el-proceso-inflacionario-algunos-errores-comunes/

Todos los bancos centrales han perjudicado el signo monetario, por eso debemos pensar cómo salir del marasmo. No se trata de contar con reguladores y manipuladores buenos, se trata de desprendernos de ellos tal como lo han sugerido premios Nobel en economía como Friedrich Hayek, Milton Friedman, Gary Becker, James Buchanan, George Stigler y Vernon Smith.

Friedrich August von Hayek

Friedrich August von Hayek

Todavía hay quienes sostienen que la inflación es un proceso multicausal sin percatarse que procede solamente de un fenómeno monetario exógeno al mercado, es decir, por razones políticas. Manteniendo los demás factores constantes, a más moneda emitida menor su valor.

Lo anterior no significa que la moneda no puede modificar su valor por razones endógenas al mercado. Al efecto de ilustrar el tema, supongamos que nos retrotraemos en la historia monetaria y todavía estamos en los inicios del cambio indirecto luego de haber abandonado el directo (trueque) con el uso de la sal y el hierro (como originalmente era en África), con las sedas (como era en Persia), el cobre (como era en Egipto), el cacao (como era en Centroamérica), el ganado (como era en Grecia), el tabaco (como era en la Virginia colonial) o luego de percatarse de las mayores ventajas del oro y la plata debido a su fraccionabilidad, homogeneidad y durabilidad.

Supongamos esta situación decimos, lo cual en modo alguno quiere decir que la gente mantenga inalterable su valorización de la unidad monetaria cosa que no significa que haya inflación o deflación según valorice en menos o en más. Esto naturalmente se traduce en cambios en la demanda de dinero, lo cual reiteramos son modificaciones en las apreciaciones endógenas de la gente que nada tienen que ver con la inflación. Incluso si hay un terremoto devastador que destruye buena parte de los bienes en una comunidad o disminuciones abruptas en el régimen de lluvias, los precios se elevarán pero solo ponen de manifiesto lo que ocurre debido a causas naturales o endógenas pero no es inflación, que siempre se debe a causas artificiales o exógenas, es decir a manipulaciones políticas, extrañas al mercado. Por su parte, como una nota al pie subrayamos que la deflación consiste en el fenómeno inverso, esto es la contracción exógena en la base monetaria con todos los problemas señalados debido a la manipulación monetaria.

Para comprender bien este fenómeno conviene ahondar en las raíces de la inflación. Se suele decir que es “el aumento general de precios” lo cual es constituye un error mayúsculo por dos motivos. Primero, si los precios aumentaran todos no habría problema con este fenómeno ya que no habrían distorsiones entre ingresos y precios ya que el salario es un precio. No habría problema en que los precios y los salarios se incrementaran al cincuenta por ciento anual, mensual o diario. Eventualmente habría que transportar el dinero en carretillas, habría que modificar las columnas en los libros de contabilidad y los dígitos en las calculadoras pero como decimos no habrían desequilibrios entre precios e ingresos.

En segundo lugar la inflación no está referida al movimiento de precios es la expansión monetaria por causas exógenas su causa y su efecto es la distorsión en lo precios relativos, lo cual causa las tremendas angustias debido a los desequilibrios entre precios y salarios. La expansión monetaria (o la contracción) debido a causas exógenas van tocando distintos sectores en distintos momentos lo que altera los precios relativos y, como es sabido, los precios constituyen los únicos indicadores para saber cómo operar en el mercado por lo que su distorsión indefectiblemente conduce a consumo de capital y como las tasas de capitalización son a su vez la causa del aumento de salarios e ingresos en términos reales, estos inevitablemente se contraen, en otros términos, la inflación conducen a la pobreza.

También es frecuente en la parla convencional afirmar que la inflación se genera por expectativas, por subas en los costos o por el incremento en el precio de algún bien estratégico. Pues ninguna de estas tres conclusiones es acertada. Si hay quienes suben precios debido a expectativas de inflación pero que no es convalidada por expansiones exógenas de dinero, deberán bajar esos precios si quieren evitar una contracción en las ventas. Si suben costos de ciertas mercancías no por ello pueden trasladarse a los precios sin que mermen las ventas. Siempre el comerciante venderá al precio más alto que pueda (igual que los que obtienen salarios pedirán lo más que las circunstancias permitan), lo cual no significa que le sea posible cobrar el precio que desea, es el que le permite el mercado. Por último, si sube el precio de un bien (por más que se considere estratégico) habrá dos posibilidades: si la gente desea consumir la misma cantidad del bien en cuestión tendrán que bajar los precios de otras mercancías, de lo contrario se prefiere consumir lo mismo de los otros bienes disminuirá la venta del producto que elevó su precio.

Es de una enorme trascendencia tener presente que en un mercado abierto de dinero como el que plantearemos más abajo, no se traduce en que la cantidad de moneda sea constante. La cantidad dependerá de la utilidad marginal de la unidad monetaria, igual que con otros bienes y servicios. Y cuando la gente valora más el dinero y consecuentemente su oferta aumenta nada tiene que ver con la inflación puesto que se trata de expansión endógena. No es una alteración del sistema sino que se expresa los gustos y preferencias de la gente.

Ahora vamos al tema de fondo. En vista que todas las llamadas autoridades monetarias y todas las épocas han perjudicado el signo monetario, debemos pensar como salir del marasmo. No se trata de contar con reguladores y manipuladores buenos, se trata de desprendernos de ellos tal como lo han sugerido premios Nobel en economía como Friedrich Hayek, Milton Friedman, Gary Becker, James Buchanan, George Stigler y Vernon Smith.

El asunto consiste en percatarse que todo banquero central está embretado entre tres posibilidades: a qué tasa emitir, a qué tasa contraer o dejar la base monetaria inalterada. Pues a través de cualquiera de los tres canales elegidos se estará distorsionando lo precios relativos respecto de la situación en la que la gente hubiera podido elegir. Y si suponemos que en la banca central está la bola de cristal y consecuentemente se procede según lo que la gente hubiera preferido no hay razón alguna que justifique la intromisión con ahorros en gastos administrativos, pero por otra parte la única manera de saber qué es lo que la gente hubiera preferido respecto a los activos monetarios es dejarla actuar.

Tal vez el mayor fetichismo del momento sea la supuesta necesidad de manipuladores monetarios, incluyendo la sandez de referirse a la soberanía monetaria que no se diferencia de una supuesta “soberanía de la zanahoria”. Todo está montado para que los aparatos estatales succionen el fruto del trabajo ajeno junto con la presión tributaria y el endeudamiento gubernamental. El espíritu conservador en el peor sentido de la expresión no permite despejar telarañas mentales y salir de la prisión del statu quo.

Si se preguntara qué cantidad de moneda debe haber es igual a preguntarse qué cantidad de papas debe haber. La elección de la moneda no será de un bien cuya existencia sea demasiado abundante pues no resulta cómodo pagar el medio de transporte con mil millones de algo y tampoco será un bien cuya escasez sea muy marcada pues no es expeditivo pagar con varios ceros antes de la coma que ubica los respectivos decimales.

Como queda dicho la historia monetaria finalmente luego de un período de selección prefirió el oro y la plata. No puede anticipar cuál será la moneda del futuro y tampoco es necesario. No sabemos si será una canasta de monedas, si será esta o aquella mercancía o si será digital (a pesar de lo controvertido de esto último debido a su incompatibilidad con el teorema de la regresión monetaria). Lo que sí se puede anticipar es que la eliminación de curso forzoso y la banca central permitirá elecciones que tiendan a proteger ahorros y que el saqueo sistemático no tendrá lugar.

En todo caso tengamos en cuenta que la tendencia a indexar como una medida que supuestamente corrige los males de la inflación no es relevante pues sube los precios de modo uniforme según un índice como si los precios fueran afectados de la misma manera, lo cual hace que se ubiquen a niveles más altos en valores absolutos pero la distorsión naturalmente se mantiene.

Ha sido frecuente la receta de emitir a un ritmo constante según el crecimiento de la economía “para que los operadores sepan a qué atenerse y la expansión se sustente en la tasa que revele el producto bruto interno”. Esta apreciación es equivocada por dos razones. En primer lugar los operadores no sabrán a que atenerse pues, como hemos reiterado, los precios no se mueven al mismo ritmo. En segundo término, si la expansión se sustenta en el indicador del producto esto hará, por ejemplo, que se anule el crecimiento de las exportaciones debido a la disminución de precios debido al mayor crecimiento, se contraigan las importaciones y una serie de cambios que no se sucederán debido a que la expansión los anuló.

En parte esta última receta se aplicó con los Acuerdos de Génova y Bruselas de los años 20 que ya creados muchos de los bancos centrales se decidió de facto sustituir el patrón oro por una entelequia denominada “patrón oro cambio” que significaba sustituir el metal aurífero por el dólar y la libra (este último signo monetario fue posteriormente eliminado) lo cual permitió que Estados Unidos expandiera su moneda (también con contracciones erráticas) una reserva para otros países que también expandieron sus respectivos signos monetario lo cual desembocó en la crisis del 29 que se prolongó debido a las políticas de F.D. Roosevelt que fueron canceladas a regañadientes por Truman, lo cual permitió corregir desvíos en la economía real como la liberación de precios y las trabas en el mercado laboral que condujeron a desempleo masivo mientras caía la tasa de capitalización. De todos modos, más tarde, en 1971, Nixon dio el golpe final a la disciplina monetaria imponiendo lo que denominó “el acuerdo más importante de la historia” que consistió en eliminar de jure el oro del esquema monetario y establecer tipos de cambio fijos que duraron hasta la estrepitosa corrida de 1973 que hubo abandonar esta última política que severamente encorsetaba el comercio internacional.

Por otro lado, estimamos que no es en esta nota periodística la oportunidad de encarar otro debate que viene arrastrándose desde hace un siglo y promete otro tanto, cuál es el sistema bancario. Lo que sí puede concluirse es que desaparecerá por manifiestamente perjudicial el sistema fraccionario para ser reemplazado por la reserva total o el llamado free banking con lo que la producción secundaria de dinero de origen exógeno quedará sin efecto y los bancos, financieras y equivalentes deberán enfrentar toda la responsabilidad de su gestión en relación a sus clientes sin el bochornoso apoyo de banqueros centrales y las consecuentes regulaciones absurdas.

Para cerrar este texto subrayamos que en la literatura económica tradicional “convertibilidad” quiere decir canje entre una mercancía y un recibo denominado billete bancario pero no se refiere al intercambio de un papel de un color por otro papel de otro color, en todo caso esto último -cuando un signo monetario está anclado en términos de otro- se trata de tipo de cambio fijo con política monetaria pasiva. En un mercado libre en materia monetaria se da lugar a tipo de cambio libre sin tal cosa como política monetaria (a diferencia de lo que viene ocurriendo en la mayor parte de los casos donde impera un tipo de cambio controlado con política monetaria activa).

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Por qué el ahorro en pesos en los bancos argentinos es la quinta parte de lo que acumula Chile en los fondos de pensión

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 23/3/2021 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/03/23/por-que-el-ahorro-en-pesos-en-los-bancos-argentinos-es-la-quinta-parte-de-lo-que-acumula-chile-en-los-fondos-de-pension/

Responde a la historia de confiscaciones y creciente presión tributaria. La consecuencia es un muy débil mercado de crédito al sector privado. El ministro Matías Kulfas cree que obedece a la políticas de los bancos

El ministro Matías Kulfas acaba de cargar contra el sistema financiero al destacar: “Están muy acostumbrados a pescar dentro de la pecera” y les demandó que tienen que estar al servicio de la producción y no al revés (Reuters)

El ministro Matías Kulfas acaba de cargar contra el sistema financiero al destacar: “Están muy acostumbrados a pescar dentro de la pecera” y les demandó que tienen que estar al servicio de la producción y no al revés (Reuters)

Siguiendo el manual del buen populista, ante cada problema que no puede resolver el gobierno siempre trata de explicar la situación señalando a un tercero como el culpable.

Desde los runners como culpables de un supuesto rebrote de contagios de covid-19 en su momento, pasando por acusar a un laboratorio de exigir condiciones inaceptables para vender las vacunas, o los rusos que no cumplen con las entregas, o María Eugenia Vidal que no hizo nada con los hospitales en los 4 años que gobernó la provincia de Buenos Aires versus los 29 que estuvo a cargo del peronismo, y así se puede seguir con los ejemplos, tomando los últimos 33 años, frente a un problema real, en lugar de enfrentarlo se le echa el cargo “al otro”.

En el campo de la economía pasa algo similar, la culpa siempre es de otros. La inflación se dispara porque las empresas quieren ganar mucho y “especulan” por lo cual implementaron un pedido de información gigantesco.

Ahora, el ministro Matías Kulfas acaba de cargar contra el sistema financiero al destacar: “Están muy acostumbrados a pescar dentro de la pecera” y les demandó que tienen que estar al servicio de la producción y no al revés, agregando que se necesitan tasas de interés acordes para producir y no para para especular.

No es intención de esta columna ser el defensor del sistema financiero, sino poner en orden las ideas. En primer lugar, el total de depósitos del sector privado en el sistema financiero sumaba $6,8 billones al 16 de marzo pasado.

Como puede verse en el gráfico, el stock de Leliq y Pases Netos sumaba a esa fecha $3 billones, con lo cual el sector público se está quedando con el 44% del total de los depósitos del sector privado en el sistema financiero, desplazando a los particulares en la franja de crédito en pesos.

Cabe destacar que, en noviembre de 2019, último mes completo del gobierno de Mauricio Macri, el monto total de Leliq y Pases era de $1 billones. En otras palabras, en los 15 meses y medio que lleva de gobierno el presidente Alberto Fernández multiplicó por 3 el monto en circulación de esos instrumentos de regulación monetaria, pese a que en su campaña para acceder a la presidencia cuestionaba el endeudamiento del Central bajo la gestión de Macri por considerar que estaba promoviendo la especulación y que era su intención ahorrar el cuantioso pago de intereses y destinarlo a la compra gratis de medicamentos por parte de los jubilados.

Aun pagando una tasa de interés mayor en la era Macri, el costo cuasifiscal de esa operatoria era de $630.000 millones al año; mientras que ahora supera los $1,14 billones.

De ahí que hasta ahora el Presidente no cumplió con su promesa de campaña con los jubilados, sino que además terminó aumentando un 80% el gasto cuasifiscal, y generó un mayor desplazamiento del sector privado del mercado de créditos en moneda nacional.

Característica de los depósitos

Buena parte de los depósitos del sector privado son fondos transaccionales: 48% corresponde a colocaciones a la vista en cajas de ahorro y cuentas corrientes y el resto a imposiciones a plazo fijo, aunque también por períodos inferiores a 2 meses, dado el desaliento que representa la elevada tasa de inflación, que comenzó a dispararse y la cotización del dólar podría seguir el mismo camino en cualquier momento. Por lo tanto, buena parte de ese saldo también puede considerarse transaccional, para ser utilizado en la compra de bienes u otro activo financiero. Se estira el plazo de pago y se aprovecha una ganancia financiera.

Esa práctica cortoplacista responde a la historia de confiscaciones de depósitos bancarios que tiene Argentina y también de los que había comenzado a acumular a largo plazo, a través de las AFJP, y provocó que en muchos casos, los ahorros se preservaran en el exterior, lejos de la mano del Estado confiscador.

¿Acaso los banqueros argentinos son perversamente malos y norteamericanos, alemanes o chilenos son las Carmelitas Descalzas? No, en esos países hay ahorro interno porque se respeta la propiedad privada y prevalece la estabilidad monetaria.

Por citar un ejemplo, en Chile las AFP, equivalentes a las cerradas AFJP en el mercado local, administran actualmente el equivalente a USD 200.000 millones, un 70% del PBI chileno; mientras que en la Argentina los depósitos bancarios a muy corto plazo apenas llegan a 14% del PBI.

Plan Bonex en 1989, pesificación asimétrica, corralito, corralón y confiscación de los ahorros de la gente en las AFJP, no resultaron hechos gratuitos para la economía nacional. No hay ahorro interno y por eso no hay crédito a tasas accesibles para las empresas y menos para las familias.

En Chile los bancos ofrecen créditos hipotecarios a 30 o 40 años y financian hasta el 90% de la propiedad. En Argentina, no hay créditos hipotecarios y los que hay, con cláusula UVA, representan un costo creciente en tiempos de aceleración de la inflación.

En Estados Unidos, los créditos hipotecarios tienen una tasa de entre el 2,75% y el 2,85% anual a 20 o 30 años, según la solvencia económico-fonanciera del solicitante.

Lo que parece no comprender el ministro Kulfas es que la destrucción del sistema monetario, la carga impositiva y las constantes confiscaciones de ahorros, destruyeron la confianza en la seguridad jurídica en Argentina.

Lo que parece no comprender el ministro Kulfas es que la destrucción del sistema monetario, la carga impositiva y las constantes confiscaciones de ahorros, destruyeron la confianza en la seguridad jurídica en Argentina (Reuters)

Lo que parece no comprender el ministro Kulfas es que la destrucción del sistema monetario, la carga impositiva y las constantes confiscaciones de ahorros, destruyeron la confianza en la seguridad jurídica en Argentina (Reuters)

Acá no solo se rompió la economía por un exceso de gasto público, carga impositiva, destrucción monetaria, etc., sino que se destruyeron los cimientos mismos de una sociedad civilizada: el cumplimiento de los contratos. En Argentina rige la ley del capricho del gobierno de turno, con lo cual no hay previsibilidad en las reglas de juego.

Otra comparación contundente

Alemania fue reducida a polvo con los bombardeos en la segunda guerra mundial, pero pudo ser reconstruida porque también se destruyó el sistema autoritario vigente durante el nazismo. Luego de la guerra solo había que reconstruir ladrillos.

En Argentina hubo un bombardeo pero que fue sobre la seguridad jurídica que destrozó la confianza en el país como lugar en el cual se puede progresar. Revertir ese proceso es mucho más difícil y lleva mucho más tiempo que reconstruir los ladrillos que se pudieron destruir en la Segunda Guerra Mundial.

Debiera entender el ministro Kulfas, el problema de la falta de crédito y de las altas tasas de interés no se origina en las políticas de los bancos, sino que es la resultante de la historia populista de la Argentina.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Elon Musk and Bitcoin show the ‘new normal’

Por Alejandro A. Tagliavini: Publicado el 24/02/21 en: https://alejandrotagliavini.com/2021/02/24/elon-musk-and-bitcoin-show-the-new-normal/

SpaceX Is Ushering in the Era of Space Commercialization as Insurers  Prepare for Take Off : Risk & Insurance

Thanks to the “pandemic”, beyond a short-legged totalitarianism that currently flows globally, the questioning of politicians, “governments”, States, and all kinds of institutions is steadily growing. And, if a “new normal” loom, contrary to what fans of the “pandemic” believe, it will be where people are increasingly aware – and independent – that they are, and not a decadent and unreliable “Authority”, the doers, and caretakers of your future.

              It is not by doing politics that the world will be changed, which would be an irony, on the contrary, this would imply playing the game of the establishment that has strongly tied its interests and it is practically impossible to enter politics and not fall into their networks.

              Undoubtedly Elon Musk is today one of the most influential men in the world if not the most influential, and bitcoin is the topic of the moment competing with the toxic news about the covid. And if something characterizes him, it is his total detachment from “the authorities” and his evident disinterest in politicians.

              Like when Elon defied the quarantine imposed by the bureaucrats and won the fight and, above all, with his space race that, in the end, aims to create “private” human colonies, far from the current toxic “governments”. His goal, he said, is to contribute to the creation of a multi-planetary civilization. To do this, and beginning in 2026, he intends to send, by 2050, one million humans to Mars in 1,000 SpaceX spacecraft.

              Another major player in this “new normal” is Bitcoin. And there is already talk of the possibility of reducing adherents to gold, traditionally considered as an active refuge.

               For Goldmoney’s Alasdair Macleod, while there is a growing consensus that the days of fiat currencies are numbered, it would not be Bitcoin its successor but gold. Although he recognizes that this will take time, it is very audacious to say that fiat currencies are coming to an end, it is that the States, as we know them today, could not continue without this vehicle that allows them to issue and obtain funds that are essential for their survival.

               Undoubtedly, gold has a great advantage and that is that, even if investors ceased to have an interest in it as a currency or safeguard of value, it would still have industrial and jewelry value. Bitcoin on the other hand, say its detractors, would have no value, however, it has a huge advantage especially today when States abuse their interference in people’s lives, and that is, that it is impossible to control and track.

               And governments, seeing their future threatened, try to control it but, given the evidence that they will not be able to do so, the idea of ​​establishing their “own digital currency” has occurred to them. Thus, large central banks are studying the possibility of issuing digital cash and defending themselves against threats from the private sector to traditional money. The project is called CBDC and they are the electronic equivalent of cash. But progress is slow, and indeed the president of the European Central Bank has said that the digital euro will take years.

                   This is when the dead believe they are alive because it happens that, precisely, the great advantage of Bitcoin is that it has not centralized, known or traceable issuer, that is, the philosophical principle of “digital currencies” is precisely to implode central banks.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

La Convertibilidad no fue control de precios

Por Iván Carrino. Publicado el 15/2/21 en : https://www.ivancarrino.com/la-convertibilidad-no-fue-control-de-precios/

Ha fallecido el expresidente Carlos Saúl Menem. Elegido en 1989, gobernó Argentina hasta su derrota 1999 y luego intentó volver a la presidencia, pero se bajó del ballotage en el año 2003, dando lugar a la asunción de Néstor Carlos Kirchner.

En materia económica, Menem -y su Ministro de Economía, Domingo Cavallo- será recordado por haber pulverizado la inflación. Durante su gestión hubo 8 años consecutivos de inflaciones anuales inferiores al 5%, algo inédito en la historia del país desde la década del ’40. Interesante es que esto se consiguió incluso cuando, con un decreto de desregulación, el gobierno eliminó una gran cantidad de entes e institutos destinados a controlar los precios y salarios de la economía.

¿Cómo lo hizo? La respuesta es la Ley de Convertibilidad del Austral de 1991, que fijó el tipo de cambio en 10.000 a 1 y luego sustituyó el austral por el peso argentino a una tasa de 10.000 a 1, con lo que Argentina adquirió una moneda nacional donde $ 1 era equivalente a USD 1.

Desde una perspectiva liberal, suele argumentarse que esta medida -que como decíamos, eliminó la inflación- se trató de algo contrario al liberalismo, puesto que consistió en fijar un precio de la economía. Y, dado que los liberales consideramos que los precios deben ser libres, esta medida no fue liberal. El problema es que esta afirmación no es del todo correcta.

Es que lo que impuso por ley la ley de convertibilidad no fue un “precio máximo” -a lo que los liberales nos oponemos-, sino un límite al poder gubernamental para emitir dinero -algo que los liberales deseamos.

En concreto, impuso una regla monetaria por la cual el único motivo por el cual el Banco Central podía emitir nuevos pesos era si ingresaban en las reservas del BCRA nuevos dólares. Esta relación tenía que ser, obviamente, de 1 a 1.

De esta forma, la convertibilidad fue un esquema similar al Patrón Oro, solo que en este caso deberíamos hablar de un Patrón Dólar. Y como explica George Selgin para el oro:

“Igualmente errónea es la afirmación de que el Patrón Oro es como un control de precios. Aunque el reclamo tiene cierto mérito en el caso de ciertas formas degeneradas de Patrón Oro (…) el verdadero Patrón Oro es uno en el que la convertibilidad del papel moneda en oro se basa en un contrato vinculante que difiere tanto del control de precios como la obligación de un guardarropas de entregar las prendas de vestir una vez que el propietario entrega el ticket que le dieron al entrar en el establecimiento. En un patrón oro genuino, en otras palabras, no tiene sentido hablar del intercambio de obligaciones en papel por oro como “compras” o “ventas” a “precios” fijos”

Para poner un ejemplo más sencillo aún. Si en Argentina hay 1 millón de unidades monetarias y 1 millón de manzanas, una regla monetaria podría ser la de establecer un tipo de cambio fijo entre el peso y la manzana de 1 a 1 y luego imponer la regla de que solo se incrementará la cantidad de pesos cuando aumente la producción de manzanas.

Esto no implica un “precio máximo” para la manzana. Si la manzana se vuelve relativamente escasa respecto de otros bienes, entonces habrá que entregar más bananas, sandías y naranjas por unidad de manzana. En ese contexto, también habrá que entregar más sandías y bananas por cada peso, que estará ganando poder de compra. Pero como se observa, el precio de la manzana podrá subir o bajar libremente, a diferencia de lo que ocurre cuando el gobierno impone un precio máximo para la manzana.

Esto mismo ocurrió con el peso y el dólar en la década del ’90. No se impuso un precio máximo para el dólar. Su relación de intercambio con todos los bienes de la economía podía modificarse libremente. Lo que sí hizo fue establecer un límite a la emisión discrecional de dinero del Banco Central y fue eso lo que eliminó por completo la inflación por un largo período de tiempo.

Para cerrar, otro indicador que muestra que no había control de precios es que no había escasez ni brecha cambiaria. Siempre que se fija un precio de forma arbitraria por ley, o bien aparece la escasez del producto, o bien aparece el mismo producto con otro precio en el mercado negro. Durante la convertibilidad no existió la brecha cambiaria, como sí existió entre 2011 y 2015 y volvió a aparecer a partir de septiembre de 2019, cuando volvieron las restricciones cambiarias, que sí son políticas de precios máximos.

He escrito más sobre la convertibilidad. Pueden encontrar todos mis artículos en este link.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

Sobre pobres, zapatillas e inflación

Por Mauricio Alejandro Vázquez. Publicado el 25/2/21 en: https://www.dataclave.com.ar/opinion/sobre-pobres–zapatillas-e-inflacion_a6035a78f0a4d5c043cff5be0

En Argentina solemos usar las palabras hasta que estas pierden sentido. Invitación a considerar cuánto ha influido la destrucción sistemática de nuestra moneda en las conductas cortoplacistas que muchas veces se observan entre quienes menos tienen.

“Lo que sucede es que no tienen puesta la camiseta de la empresa”

Todo consultor que se precie de tal, alguna vez escuchó esta frase proveniente de la boca de algún empresario frustrado por la performance de sus equipos. Quienes muchas veces han fundado prósperas empresas o incluso holdings enteros en base a su esfuerzo y de dedicación personal; en base a horas y horas de trabajo mentado, toma de riesgos y el sacrificio de gustos y placeres, suelen darse de bruces con el hecho de que sus empleados luego, aun cuando en su percepción reciben retribuciones más que justas, “no dejen todo” en la empresa.

El buen consultor, por lo general, permite que un tramo de esas primeras conversaciones de diagnóstico transcurra en este tipo de catarsis liberadora, y luego con sumo cuidado, comienza la penosa tarea de explicarle al empresario que el mundo no funciona así. Ahí es cuando surge la palabra “incentivos”. Vocablo de difícil definición dentro del ámbito de la consultoría, pero que abarca todo aquello que debe estar alineado para que, más allá del voluntarismo, “los viernes de medialunas”, las arengas y “las camisetas de la empresa”, el personal de los diferentes sectores aplique todo su conocimiento y esfuerzo al crecimiento de sí mismos (sí, de sí mismos) y, si todo está bien alineado, también entonces al de la empresa. 

Suele ser este un momento clave en la relación del consultor y su contratante: o este último logra convencerse de la necesidad de ver la gestión de sus recursos humanos desde otro ángulo menos idílico o, como sucede muchas veces, el consultor sale expulsado de la empresa con alguna excusa que oculta el hecho de que el empresario se sintió ofendido por la idea de que “su familia” de empleados (de esta visión surge muchas veces el problema), necesite incentivos para hacer crecer la empresa que no es otra cosa (al menos en su enfoque) que su “segundo hogar”.

La frase sobre los empleados y el “no ponerse la camiseta” es un cliché típico que suele escucharse en ese momento clave en el que las empresas (lo sepan o no) intentan atravesar la transición entre empresa familiar a institucional. Sin embargo, fuera del ámbito privado, también existen otros cliches que se esconden detrás de visiones desinformadas o idílicas y que poco hacen por favorecer la solución a los problemas. En este sentido, y ya en el ámbito de lo social o lo público, muchas veces escuchamos la expresión “los pobres van y se compran zapatillas antes de pensar en el techo que les llueve”. Con variantes, esta expresión se repite muchas veces entre quienes ven ciertos comportamientos como el resultado de una mera falta de voluntad o, incluso (y sobre esto regresaré al final), como una carencia de cultura o valores.

En Argentina solemos usar las palabras hasta que estas pierden sentido. Llevamos décadas y décadas absolutamente conscientes de que tenemos problemas graves a nivel institucional, pero en la práctica, poco hemos hecho para solucionarlos. Sí, hemos conquistado la permanencia de un sistema (casi) republicano desde 1983, pero dentro de éste aún hay mucho por fortalecer, transparentar y modernizar, para que realmente la cuestión institucional transite el mismo sendero que el de los países desarrollados o de los que realmente y más allá del marketing político, se encuentran en vías de desarrollo.

Las instituciones son, si quisiéramos plasmar en este instante una definición sencilla, una serie de normas y reglas conocidas por todos los participantes de ésta, que permiten regular nuestra conducta y hacerla previsible tanto para nosotros como para los demás. La previsibilidad luego, entre otras cosas, facilita la coordinación entre las partes, la resolución de conflictos y, por ende, la cooperación. 

Bien es cierto que esto que parece tan sencillo de decir y comprender, no suele ser tan fácil de conquistar y consolidar. Y menos sencillo es aún aceptar que las instituciones no son solo las políticas (lo primero que pensamos cuando viene la palabra a nuestra mente) sino también las económicas. Permítame el lector decir en este punto entonces, que pocas instituciones resultan más importantes para el desarrollo próspero y pacífico de una sociedad que su moneda. Sí, la moneda, justamente eso que los argentinos destruimos sistemáticamente desde hace casi ochenta años. 

La invitación de esta nota es a considerar cuánto ha influido la destrucción sistemática de nuestra moneda en las conductas cortoplacistas que muchas veces se observan entre quienes menos tienen, y también por qué no, incluso, entre otros segmentos de la pirámide social en la que vivimos. A una moneda que cada día pierde valor, y por tanto es carente de una de sus funciones principales (permitir el ahorro), sumemos un mercado de capitales ridículo en el que el acceso al crédito sano se ha vuelto prácticamente una quimera.

Agreguemos luego, las restricciones sistemáticas a la adquisición de moneda extranjera, refugio de valor alternativo que durante décadas los argentinos han utilizado para evadir, justamente, esa destrucción de la moneda, llevada adelante por los gobiernos. Completemos la ecuación, con la falta de educación financiera de la que adolece todo nuestro sistema educativo, la cínica propaganda que hace de quien compra dólares una especie de traidor a la patria y todo el condimento de cientos de regulaciones, privilegios y rentas que favorecen solo a un pequeño segmento de la sociedad; segmento que suele ser más cercano a la política, los sindicatos y los así llamados hoy “movimientos sociales”, que a la actividad privada, verdadera generadora de empleo genuino. 

¿Qué se obtiene con todo esto? Una matriz de incentivos tal en la que es mucho más sensato intentar satisfacer necesidades, gustos o placeres de corto plazo, como un buen par de zapatillas, que intentar inútilmente capitalizarse a futuro, adquirir un techo o “pensar como pensaban nuestros abuelos”, otro cliché nostálgico que oculta más de lo que explica.

Los incentivos favorecen las conductas, las conductas repetidas en el tiempo forman la cultura, la cultura determina el destino de los hombres y de las naciones. Quizá sea este un buen momento (a decir verdad, no se me ocurre otro mejor), para dejar de lado las explicaciones idílicas de por qué nos sucede lo que nos sucede y empezar a trabajar en la consolidación de instituciones que se encuentren realmente alineadas con un futuro sin pobreza, sin violencia y pleno de prosperidad. 

Mauricio Alejandro Vázquez es Título de Honor en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires, Magister en Ciencias del Estado por la Universidad del CEMA, Magister en Políticas Publicas por la Universidad Torcuato Di Tella y coach certificado por la International Coach Federation. Ha trabajado en la transformación de organismos públicos y empresas. Actualmente es docente de Teoría Política, Ética, Comunicación, Metodología y administración en UADE y de Políticas Públicas en Maestría de ESEADE. También es conferencista y columnista en medios como Ámbito Financiero, Infoabe, La Prensa, entre otros. Síguelo en @triunfalibertad