Las opciones para enfrentar el problema de las Letras de Liquidez del Banco Central

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 22/10/2019 en: https://www.infobae.com/economia/2019/10/22/las-opciones-para-enfrentar-el-problema-de-las-letras-de-liquidez-del-banco-central/?fbclid=IwAR0NxpLzVpMXMsJmmnglwN1ytLUhsUb4156GJLpexesFjpycdhApDgr9jHw

 

La prioridad para el próximo gobierno no sería tanto el reperfilamiento de la deuda externa, sino el desarme del principal instrumento de regulación monetaria (Leliq)

Las Leliq, cuyo stock al momento de redactar esta nota llegan a $1,1 billones, representan el 80% de la base monetaria (Maximiliano Luna)

Las Leliq, cuyo stock al momento de redactar esta nota llegan a $1,1 billones, representan el 80% de la base monetaria (Maximiliano Luna)

La mayoría de los análisis sobre la deuda pública apuntan a analizar si Argentina podrá pagar la deuda externa en 2020. ¿Argentina entra en default o no? ¿Tendrá que “reperfilar” la deuda ante la falta de acceso del mercado financiero voluntario? Responder a estos interrogantes no parece tan difícil. Es evidente que hasta los intereses de la deuda serán problemáticos de pagar y que no luce probable, cualquiera que sea el que gane las elecciones, que vaya a llevar adelante las reformas estructurales que hacen falta para salir de la larga decadencia y ofrecer un plan económico que atraiga capitales, tanto para hacer el roll over de la deuda como para atraer inversiones que se hundan para crear empresas.

Sin embargo, en mi opinión, la prioridad no es la deuda externa, en todo caso sería una restricción adicional al gasto público que el Estado no pueda captar ahorro externo para financiar el gasto, la prioridad es enfrentar el serio problema de las Leliq, primas hermanas de las Lebac y descendientes directas de los depósitos indisponibles de los 80 dentro del árbol genealógico de la deuda pública interna argentina.

Recordemos que las Lebac nacen en marzo de 2002 para absorber la expansión monetaria que generaban los pagos de depósitos por los amparos que aprobaban los jueces por el corralón y la pesificación asimétrica de Duhalde.

En la era K el uso de las Lebac se intensificó porque los exportadores estaban obligados a liquidar sus divisas y el BCRA emitía pesos para comprar esos dólares, como la gente no quería los pesos que emitía el BCRA, en parte los retiraba de circulación colocando esas Letras. O sea compraba reservas contra deuda en pesos que pagaba una tasa de interés.

El kirchnerismo llevó el stock de Lebacs de $10.000 millones hasta $300.000 millones en diciembre de 2015. Por su parte, Cambiemos las llevó hasta $1,3 billones en su punto máximo en marzo de 2018, producto del endeudamiento externo que tomaba el Tesoro para financiar el déficit fiscal del gradualismo y luego le entregaba los dólares al BCRA contra los que emitía pesos; y que luego mutaron a las Leliq, cuyo stock al momento de redactar esta nota llegan a $1,1 billones, monto que representa el 80% de la base monetaria.

Es de manual que un Banco Central no debe emitir su propia deuda porque no tiene forma de pagarla, porque no genera ingresos propios. No es como una entidad comercial que vende tarjetas de crédito, préstamos personales y demás servicios. El único ingreso que tiene son los intereses que cobra por la colocación de sus reservas, monto que son monedas para enfrentar los intereses que devenga la deuda remunerada que emite.

En otras palabras, el BCRA está imposibilitado de poder cancelar las Leliq con recursos propios porque no los tiene. Las reservas propias en divisas, en el mejor de los casos, estarán en el orden los USD 8.000 millones,las cuales tienen que respaldar la base monetaria que es $ 1,3 billones, si además tienen que respaldar las LELIQs, la capacidad de respaldar los pesos es mínima.

Alternativas deseables y posibles

¿Qué opciones tiene el próximo gobierno frente al problema de las Leliq?:

En primer lugarlos que creen que gradualmente van a ir bajando la tasa de interés porque la tasa de inflación va a ir bajando, deliran. El problema no lo va a resolver el solo paso del tiempo. Habrá que pensar en otras opciones.

La opción más loca es dejar de pagar los intereses y emitir moneda. Recordemos que los bancos, que son los tenedores de las Leliq, compran esos títulos con los depósitos de sus inversores. Si hoy hay pérdida de depósitos a plazo fijo y el sistema financiero pierde renta en general, con una abrupta baja de la tasa, la fuga del sistema sería mucho más acelerada. Pero para poder hacer los pagos en ventanilla las entidades tendrían que pedirle a la autoridad monetaria los pesos a través de las cancelaciones de Leliq; y como no dispone de instrumentos para absorber esa emisión, el resultado sería un salto megainflacionario o cercano a la hiperinflación. Significaría duplicar la base monetaria en muy poco tiempo.

La segunda opción es aplicar un plan Bonex, como a fines de 1989. A los titulares de colocaciones en pesos a plazo fijo en el sistema financiero, en general a plazos de 30 a 60 días, se le cambian una parte por Bonos del Tesoro de largo plazo, 10 años. Una mancha más confiscatoria que profundizaría la tradición del Estado argentino, y que explica la derivación en un sistema financiero mínimo que no puede financiar ni consumo ni inversión. Un plan Bonex sería otra carnicería financiera como tantas otras confiscaciones se han hecho en el pasado.

La opción menos traumática que veo es lograr un acuerdo con el Tesoro americano para que a cambio de un préstamos de USD 20.000 millones capitalice al BCRA para que venda esos dólares en el mercado, contenga el tipo de cambio y bajé brutalmente la tasa de interés. Con esos pesos que obtendría el BCRA por la venta de dólares se rescatarían las Leliq, que hoy son equivalentes a unos USD 18.000 millones. Y con las reservas que quedan de libre diponibilidad rescatar la base monetaria y dolarizar la economía.

Obviamente que el Tesoro americano solo podría estar dispuesto a prestar ese dinero si a cambio se ofrece un plan económico con reformas estructurales muy profundas del sector público, del sistema tributario y de la legislación laboral. Además habría que ofrecer un tratado de libre comercio y alguna alianza en el combate contra el narcotráfico.

Si se lograra ese acuerdo, no solo volveríamos a tener una moneda para poder hacer cálculo económico, sino que además podría haber una recuperación económica bastante rápida por la incorporación de la Argentina al mundo que permitiría aumentar las exportaciones y generar volúmenes de inversión y demanda de mano de obra que permitiría, en poco tiempo, aliviar los problemas de pobreza y desocupación.

Está en manos de la dirigencia política decidir si Argentina termina con su larga decadencia o sumerge a la población en otra ola confiscatoria de ahorros o a una nueva hiperinflación.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Cómo el gasto público subió la pobreza

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 15/10/2019 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/10/15/como-el-gasto-publico-subio-la-pobreza/

 

Los gobiernos populistas no han sido buenos reasignaciones de los recursos para reducir la población que no puede acceder a recursos monetarios para poder comprar la canasta básica de alimentos y pagar los servicios públicos y privados esenciales

La pobreza trepó al 35,4% en el primer semestre de este año segun el INDEC (Foto NA)

Existe la falsa creencia que el aumento del gasto público funciona como un mágico factor multiplicador de la actividad económica. Los economistas que juegan a ser brujos con poderes mágicos nos quieren hacer creer que un dólar gastado por el Estado produce más actividad que un dólar gastado por el sector privado.

En economía no hay magia, por lo tanto, si el dólar de más gastado por el Estado generara algún tipo de efecto multiplicador, el dólar de menos gastado por el contribuyente produciría el mismo efecto desmultiplicador y de retracción de la economía, en igual intensidad que el supuesto efecto expansivo del Presupuesto.

A los políticos que les encanta gastar el dinero del contribuyente este supuesto efecto mágico del gasto público les viene como anillo al dedo porque pueden vender populismo y tratar de insensible a todo economista que no solo se oponga a un aumento del Presupuesto, y peor aún a quienes pedimos reducirlo, porque “no consideramos a los pobres”.

En la Argentina el populismo estatista ha llevado el gasto público a niveles que, como veremos enseguida, ha sido el mayor causante de la pobreza, y hasta tanto no se entienda que no va a ser la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, ni sus antecesores ni sus sucesores, la que va terminar con la pobreza revoleando cheques del contribuyente.

Es que el aumento del gasto público ha sido la causa de un largo período de déficit fiscal que ha impactado en 4 variables económicas haciendo explotar la pobreza y llevarla a los niveles que, la misma dirigencia que la creó, ahora se espanta de verla.

El gráfico de abajo muestra la evolución del déficit fiscal consolidado entre 1961 y 2016 en base a datos del Ministerio de Hacienda.

Tomando los 55 años que van entre 1961 y 2016, en solo 6 de ellos hubo superávit fiscal. En rigor esos superávit fiscales estuvieron basados en la llamarada inflacionaria que generó Eduardo Duhalde con la salida de la Convertibilidad, licuando el gasto público en salarios y jubilaciones. Si a eso se le agrega que Adolfo Rodríguez Saá antes había declarado el default y ya no se pagaban los intereses de la deuda pública; y se establecieron retenciones a las exportaciones con un tipo de cambio de $4 por dólar, que hicieron licuar el gasto y no pagar la deuda, más que ordenar el Estado para bajar el gasto público.

Es más, el gráfico 2 muestra la evolución del resultado fiscal en la era K. Como puede verse, comienza el 2004 con un superávit consolidado del 3,54% del PBI gracias al viento de cola y al desastre económico institucional que hizo Duhalde, y terminaron entregando el poder en 2015 con un déficit fiscal de 7,24% del PBI. Un recorrido de deterioro de las finanzas públicas de casi 11 puntos del PBI.

Ahora bien, volviendo al largo período de aumentos del gasto público y déficit fiscal, hubo 5 factores de ese aumento del gasto público que llevaron al estallido de pobreza impensada en una Argentina que fue pujante y un país que le ofrecía al mundo un lugar donde prosperar a fines del siglo XIX y principios del veinte:

Emergencia permanente

1Los recurrentes déficits de las finanzas públicas llevaron a transformar a la Argentina en un infierno fiscal. El actual Impuesto a las Ganancias nació como un gravamen de emergencia en 1932 llamado Impuesto a los Réditos. Hace 87 años que estamos en emergencia. El IVA, que comenzó con una tasa del 13% en 1975, fue aumentando hasta el actual 21%. Recordemos que en 1995 se pasó de una alícuota del 18% para llevarla al 21% para enfrentar la emergencia por la crisis del Tequila. Es decir, llevamos 24 años de emergencia. Lo mismo ocurre con el impuesto a los créditos y débitos bancarios, creados como emergencia en 2001, tenemos 18 años de emergencia. Y podríamos seguir con los ejemplos mostrando la creciente presión tributaria a nivel nacional, provincial y tasas municipales que transformaron a la Argentina en tal infierno fiscal que condujo a tener cada vez menos inversiones;

2. el aumento del mercado informal de la economía (la curva de Laffer funciona en la realidad) y la fuga de capitales en busca de países que no expropiaran impositivamente al sector productivo. Pero la salida de capitales no se produjo solamente por la presión tributaria. Las recurrentes crisis fiscales derivadas del déficit estatal llevaron a continuas confiscaciones de activos líquidos. En 1987 el ahorro forzoso; en 1989 el plan BONEX; en 2001 el corralito; en 2002 el corralón y la pesificación asimétrica; en 2008 la expropiación de los fondos en las AFJP; los balances que no se ajustan por inflación, deteriorando parte del capital de trabajo de las empresas y los ingresos de las personas.

3. la sistemática violación de los derechos de propiedad con confiscaciones que hicieron que la gente buscara resguardar el fruto de su trabajo lejos de la mano del Estado. Por esa razón hoy en día los depósitos en el sistema financiero argentino no representan más del 14% del PBI cuando en países como España representan el 96% del PBI, en Irlanda el 90% o en Chile el 52%. El argentino atesora o vuelca sus ahorros en países donde le respetan el derecho de propiedad, países que son desarrollados, con lo cual el populismo gastador compulsivo ha logrado que los argentinos terminemos financiando la inversión y el consumo en economías maduras. Encima, el escaso ahorro interno que se vuelca al sistema financiero local es absorbido por el estado vía Lebac, Leliq y cuanto instrumento de deuda interna pueda inventar el estado.

4. Como la carga impositiva infernal no alcanza para financiar el gasto público, como tampoco alcanzan los recursos confiscados, como tampoco es suficiente el endeudamiento interno, también el Estado toma deuda externa para financiar el gasto. Los populistas viven protestando contra la deuda pública, pero no despotrican contra el gasto público que lleva al déficit fiscal y al endeudamiento que se transforma en más gasto público por los intereses que hay que pagar.

5. Pero no conformes con todo esto, además el Estado ha financiado el déficit con emisión monetaria destruyendo 5 signos monetarios y produciendo períodos de alta inflación, megainflación e hiperinflación. Sin moneda es imposible hacer cálculo económico y sin cálculo económico no hay posibilidad de estimar si un proyecto de inversión es viable. O sea, la ausencia de moneda es otro impedimento para que se produzcan inversiones. Sin moneda la economía trabaja en el día a día y no proyecta períodos largos dado que no se pueden hacer estimaciones por falta de un instrumento de medición.

La tormenta perfecta

Tenemos entonces que el gasto público ha transformado a la Argentina en un infierno fiscal, en un Estado que es un confiscador serial ahuyentando el ahorro hacia plazas donde se respeten los derechos de propiedad dejando sin crédito interno la economía argentina, al tiempo que el estado, para financiar su gasto público, absorbe el escaso crédito interno y encima toma deuda externa y destruye la moneda con emisión monetaria.

En definitiva el gasto público ha creado la tormenta perfecta para hundir la economía argentina en la pobreza que vemos como viene creciendo desde hace décadas. No es este gobierno el que hizo explotar la pobreza, en todo casi ni empezó a solucionarla, son décadas de gobiernos gastadores que destruyeron todos los instrumentos económicos básicos para que haya inversiones, se creen puestos de trabajo, mejore el salario y baje la pobreza. El gasto público destruyó la calidad institucional de Argentina dejándola sin inversiones y con una pobreza insospechada.

La pobreza actual es hija de un Estado depredador que espanta las inversiones, y ese Estado depredador es consecuencia de una dirigencia política que solo sabe gastar y confiscar el fruto del trabajo de la gente laboriosa e innovadora. Son los políticos, con su competencia populista, los que llevaron el gasto público a niveles extremos haciendo explotar la pobreza. Son los verdaderos responsables de esta decadencia argentina.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

 

La “patria financiera” a cara descubierta

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 9/10/19 en: https://www.ambito.com/la-patria-financiera-cara-descubierta-n5058956

 

Si el Estado no asume su realidad de deudor serial y se reconvierte vendiendo propiedades inconvenientes, sobrevendrá un “ajuste salvaje”. Pretensiones del establishment, algunos banqueros y su socio el multiestatal FMI.

La patria financiera a cara descubierta

En septiembre, según LG, en términos reales los depósitos en pesos del sector privado cayeron 5,9% i.a., la mayor caída en lo que va del año. Los depósitos en dólares bajaron 26,3%, acumulando desde las PASO un descenso de 34%, u$s11.179 M. Lo prestado en pesos a los privados bajó 33,6% i.a. y 2019 cerraría con un stock de préstamos en torno a 7,6% del PBI, el menor nivel en 15 años. Según First, la caída de los préstamos en dólares durante septiembre fue récord, 15,7% i.a.

El volumen negociado en la Bolsa ronda los u$s15 M diarios -en Madrid, por caso, se negocian u$s2.000 M- y la capitalización bursátil de las empresas domésticas es hoy la mitad -u$s 27.600 M- que cuando Macri llegó al poder, según BYMA. El total administrado por los FCI bajó a u$s10.000 M desde un máximo de u$s35.000 M a principios de 2018.

Esta descapitalización acelerada -que conlleva baja de productividad, de salarios reales, de consumo y demanda de dinero, ergo, inflación- es el resultado del primer mes del control de cambios. Y seguramente volveremos desde “emergentes” a “economía fronteriza”, el 20 de junio, cuando se conozcan las reclasificaciones del índice MSCI. Cuando haber dejado el dólar libre en el mercado -sin intervención del BCRA- habría tenido consecuencias mucho menos traumáticas, y al aumentar el precio de la divisa se habría desincentivado la fuga.

Además, aunque las tasas de los plazos fijos siguen altas, bajan: 60% un mes atrás, 55% hoy. La mitad de los plazos fijos en pesos de las familias son pasibles de irse a dólares, unos u$s8.800 M. Desde las PASO salieron 98.000 M de plazos fijos privados en pesos. Por cierto, el spread entre la tasa de las Leliq y la del promedio del rendimiento ofrecido a ahorristas en septiembre llegó a 25,5 puntos, asegurando un buen negocio para la banca, sin ningún esfuerzo ni riesgo como debería ser el “capitalismo”.

Por cierto, dada la inflación, los rendimientos de los ahorros en pesos son negativos. Hoy Argentina tiene tasas negativas en términos reales (-2,1%), en tanto que, en Brasil, Chile y Perú, van del 3,1% al 1% reales.

Irónicamente, Europa se argentiniza, aunque por motivos distintos, pero también anormal. Los bancos empiezan a trasladar las tasas negativas (del -0,5% que les cobra el BCE) a los depósitos de más de € 100.000. Por caso, el Berliner Volksbank cobra un interés del -0,5%. Las tasas negativas ya les están costando a los prestamistas alemanes €2.400 M anuales. Así se vuelcan al oro y a bonos del Tesoro que todavía mantienen una tasa positiva cercana al 1,5% aunque, precisamente por compras que persisten hacia el futuro, sigue bajando.

Según Ecolatina, supuesto que la actividad continúe cayendo, el saldo favorable de la balanza comercial se extendería a u$s19.000 M, dada la caída en las importaciones y la débil crecida de las exportaciones a falta, precisamente, de un dólar competitivo. No alcanza. Sin acceso al crédito, el Gobierno deberá enfrentar vencimientos por u$s25.000 M en 2020. Más la fuga de capitales y el déficit turístico, entre otras cosas, que podría superar los u$s24.000 en el año.

De modo que si el Estado no asume su realidad de deudor serial y se reconvierte vendiendo propiedades inconvenientes, sobrevendrá un “ajuste salvaje” como pretenden el establishment, algunos banqueros -“la patria financiera”- y su socio el multiestatal FMI que propone que le devuelvan sus préstamos, perdidos en la “timba”, subiendo impuestos y realizando una quita en la deuda con el sector privado.

Cavallo, padre del “corralito” -uno de los ataques más irracionales a la propiedad privada argentina, en defensa de la “patria financiera”- asegura que de no haber sido por los controles de cambio -contrarios a la naturaleza del mercado- el descontrol monetario llevaría a la hiperinflación, y propone un “ajuste” salvaje pero con “bisturí” no como en 2002, cuando sobrevino uno dada la explosión inflacionaria: el PBI cayó 10%, los salarios estatales y las jubilaciones bajaron 20%, el costo de vida subió 42%, el gasto público primario se redujo y, dado el default, quedó en cero la factura de intereses.

Un directivo bancario argentino, representativo del sector, insiste en “profundizar la bancarización minimizando el uso del efectivo” en lo que tienen que participar “los bancos, el BCRA, Hacienda, la AFIP, Anses y el Congreso”. Es decir, usar el poder de policía estatal para forzar al pueblo, el mercado, sin siquiera consultarlo.

Dice el directivo que el 80% de las acreditaciones de los ingresos de las personas físicas se realizan a través del sistema financiero, unas 26 M de transferencias electrónicas mensuales -equivalente al 26% del PBI, u$s120.000 M- y más de la mitad salen del sistema en efectivo. Si el 20% del 100% que sale en efectivo se canalizara vía medios electrónicos, y pagara impuestos, aumentaría la recaudación en 1% del PBI, casi u$s5.000 M. E implicaría una mayor capacidad prestable equivalente a u$s10.000 M, unos 2 puntos del PBI.

Y sin tapujos aseguró que “los primeros beneficiarios seríamos el Estado y los bancos”. Supuestamente esto se derivaría en beneficios al consumidor como si no supiéramos que, así como una baja en los impuestos difícilmente suele llegar al mercado, estos negociados tampoco.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

CAMBIO DE CICLO

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 2/10/19 en:  https://www.sotograndedigital.com/2019/10/01/cambio-de-ciclo-por-carlos-rodriguez-braun/

 

Ahora que llega el otoño, y empieza a llover en Sotogrande, podemos reflexionar sobre otro tipo de precipitación: ¿estamos cerca de un cambio en el ciclo económico o a las puertas de una crisis?

Habrá quien proteste por la pregunta, alegando que no podemos estar próximos a un colapso cuando aún no hemos superado plenamente el anterior. Sin embargo, se trata de una percepción errónea, porque en realidad la economía española lleva seis años creciendo, y a bastante buen ritmo. Dejamos atrás la crisis en el año 2013.

Carlos Rodríguez Braun

Y tampoco es cierto que, considerando que no todos los indicadores son mejores que los registrados en 2007, entonces hay que concluir que seguimos atrapados en la última gran caída de la actividad económica. Recordemos que ese año marcó el final de un ciclo notablemente prolongado de expansión, iniciado en 1993. Por fin, esas percepciones equivocadas son relativamente frecuentes, y operan en los dos sentidos, tanto en las expansiones como en las recesiones.

Sea como fuere, y dando por sentado nuestra completa e inerradicable ignorancia sobre qué sucederá en el futuro, lo que sí podemos constatar es que el ritmo de crecimiento de la economía española se está desacelerando. Los indicadores son a estas alturas suficientes como para afirmarlo, en términos de actividad, empleo y comercio exterior.

La situación internacional tampoco es halagüeña, no solo por el freno de varias economías en Europa y fuera de ella, sino también por la incertidumbre que afecta a tres campos importantes: el Brexit, la guerra comercial entre China y Estados Unidos, y la política monetaria.

Es verdad que tales incógnitas pueden despejarse de manera positiva, pero no lo veo probable, especialmente en el caso de los bancos centrales, cuyas políticas han sido a mi juicio demasiado expansivas durante demasiado tiempo. Esto rara vez termina bien.

Por lo tanto, conviene que nos preparemos para un nuevo escenario con más dificultades, o incluso un cambio de ciclo. Si nuestros gobernantes fueran precavidos, lo que estarían haciendo ahora es bajar gastos e impuestos y flexibilizar los mercados, para amortiguar cualquier golpe negativo en ciernes. No lo están haciendo, y, lo que es peor, no está nada claro que lo vayan a hacer en el futuro.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

Los políticos no se animan a enfrentar al Frankenstein populista que crearon

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 24/9/2019 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/10/01/los-politicos-no-se-animan-a-enfrentar-al-frankestein-populista-que-crearon/?fbclid=IwAR33o_KNV2_BYlTNtpdczloodBZk-c88y-DNdFjhww0nBz_Ycx3g5ukER38

 

Las dos fuerzas políticas con mayores posibilidades de ganar no presentan un plan económico que le haga ver a la gente un futuro

Las dos fuerzas políticas con mayores posibilidades de ganar las elecciones presidenciales, encabezadas por Mauricio Macri y Alberto Fernández, no presentan un plan económico que le haga ver a la gente un futuro

La gente de Cambiemos insiste con que esta es una elección de carácter político porque se ponen en juego derechos individuales tan importantes como la libertad de expresión o subordinar la justicia al poder político para tener un control absoluto tipo dictadura disfrazada de democracia. En definitiva, no es otra cosa que establecer una autocracia vía el voto, como ya ha ocurrido tantas veces en la historia de la humanidad.

Recientemente fue publicado Cómo mueren las democracias, de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, donde los autores abundan en ejemplos de democracias que terminan en autocracias como es el caso del chavismo por citar el más reciente.

No cabe dudas de que el kirchnerismo siempre ha tenido fuertes inclinaciones autocráticas, personalmente tuve que soportar siete inspecciones de la AFIP en ese tiempo, un logro que pocos pueden mostrar, aunque reconozco que otros la deben haber pasado mucho peor que yo. Así que no tengo dudas de la importancia de los derechos individuales que se ponen en juego en esta elección.

Sin embargo, apelar a ese argumento para ganar la elección no me parece que sea la mejor opción. Aunque suene espantoso decirlo, mucha gente puede resultar indiferente a la violación de la libertad de expresión si mientras tanto puede comprar un nuevo celular, un televisor o algún otro electrodoméstico. En definitiva, no olvidemos que el voto hacia los populismos autoritarios se basa en el resentimiento de unos sectores de la sociedad hacia aquellos que fueron exitosos. Los populismos autoritarios apelan al argumento de decir: Ud. es pobre y la pasa mal porque aquel otro es rico.

La riqueza de unos es causa de la pobreza de otros, reza el credo populista. El paso siguiente es expoliar impositivamente al que progresó trabajando para repartirlo entre los que menos tienen, todo en nombre de la justicia social. Tanto el candidato a presidente como la candidata a vicepresidente de la oposición acaban de afirmar que los que más tienen deberán aportar más, como si trabajar y progresar fuera un pecado que merece ser castigado.

El resultado de estas políticas es el desestímulo para producir porque la gente siente que el fruto de su trabajo se lo quita el estado para dárselo al que no produjo. Al desestimular la producción baja la inversión, los puestos de trabajo y crece la pobreza. En definitiva, si llegamos a esta debacle tan grande es porque gobierno tras gobierno se encargaron de expoliar a los sectores productivos.

Ahora bien, si se acepta esta visión, lo importante de las próximas elecciones es que se ponen en juego los derechos individuales, pero se gana por la economía: el recontra repetido slogan de campaña de Clinton: “es la economía, estúpido”. El revés electoral que recibió Cambiemos en las PASO tiene que ver con la bronca de mucha gente por la situación económica. Si a eso se le agrega la espantosa estrategia de no comunicar la herencia recibida y el más horrible tratamiento de la herencia recibida, no debe sorprender el resultado de agosto pasado.

Fuentes de financiamiento

Ahora bien, de cara al futuro, las dos fuerzas políticas con mayores posibilidades de ganar no presentan un plan económico que le haga ver a la gente un futuro, porque si bien es cierto que hay un voto castigo a Cambiemos, también es cierto que el voto castigo fue a la fórmula FF que ya demostró en el pasado el desastre que puede hacer con la economía, algo que acaba de confirmar el asesor económico de Alberto Fernández, Matías Kulfas, quien sostuvo que la emisión monetaria es una opción disponible para financiar el déficit fiscal. Eso y pavimentar el camino a la hiper es lo mismo, considerando que nadie quiere tener un peso. ¿O acaso piensa Kulfas que alguien demanda pesos en el sentido de atesoramiento? Peso que tiren al mercado, peso que se va a la inflación.

El asesor económico de Alberto Fernández, Matías Kulfas, sostuvo que la emisión monetaria es una opción disponible para financiar el déficit fiscal

El asesor económico de Alberto Fernández, Matías Kulfas, sostuvo que la emisión monetaria es una opción disponible para financiar el déficit fiscal

No menos llamativa fue la siguiente afirmación de Kulfas: “Queremos ir a superávit fiscal. Esto ya lo ha planteado Alberto. El tema es cómo llegar. Por la lógica del ajuste no se llega, no funciona. Los ajustes de gastos generan una caída en la actividad económica que termina afectando la recaudación. Por lo tanto, el resultado final, el déficit se reduce en proyección. Primero hay que recuperar el crecimiento económico”. Ese humo de gradualismo ya se lo vendieron a Macri y terminamos en el desastre actual.

Es imposible crecer con un sector público consolidado que aplasta al sector privado con un gasto del 47% del PBI. Y menos se puede crecer sin moneda y con intenciones confiscatorias de los ingresos diciendo que los que más tienen más tienen que pagar al tiempo que se mantiene una legislación laboral que espanta a cualquier empresa de contratar personal.

Es tal el problema económico que hemos acumulado a lo largo de décadas de populismo que las principales fuerzas políticas se niegan a enfrentar la realidad y por eso formulan propuestas sin sustento como: hay que ponerle plata en el bolsillo a la gente para reactivar el consumo interno, de esto se sale con crecimiento (como si se creciera por decreto), todos los días un poquito mejor y cosas por el estilo. Nadie formula una propuesta completa de reforma del estado, del sistema tributario, de la legislación laboral, monetaria y financiera. Todos creen que pueden toquetear las variables haciendo sintonía fina cuando por delante tenemos un gigantesco problema económico.

Argentina está en un serio problema económico y ninguna de las fuerzas políticas ofrece una solución. Y aquí llegamos a un punto crítico. Considerando que la democracia se ha convertido en una competencia populista y teniendo en cuenta que todos los meses pasan por la ventanilla del estado 19 millones de personas a buscar un cheque, mientras que solo 6,5 millones trabajamos en blanco en el sector privado, es muy grande la tentación por captar el voto de los 19 millones a expensas del bolsillo de los 6,5 millones.

En otras palabras, seguir con el discurso populista. Unos porque lo ven como un negocio político, otros porque dicen que no se puede cambiar porque te incendian el país, lo cierto es que la cultura de la dádiva ha crecido tanto en nuestro país que se ha transformado en un monstruo que nadie quiere enfrentar. Infinidad de planes sociales, millones de empleados públicos que son desocupados encubiertos y 3,5 millones de jubilados que nunca aportaron y reciben una jubilación son un peso muerto que impide crecer.

Si uno propone comenzar a arreglar este problema, la respuesta inmediata es: ¿y qué hacemos con toda esta gente, la dejamos morir de hambre? Pero nadie piensa en los 6,5 millones de personas que todas las mañanas, con frío, calor, lluvia, piquetes y demás problemas se levantan para trabajar cada día y son sometidos a un sistema de cuasi esclavitud fiscal para sostener a la gran masa de votantes que está en los 19 millones que todos los meses pasan por la ventanilla del Estado a llevarse un cheque.

Los políticos argentinos han creado un monstruo populista al que nadie se le anima. Pero ese monstruo no para de crecer y, de seguir así, terminará de destruir a la Argentina. Por eso ninguno se anima a hablar. Nadie quiere enfrentar al Frankenstein populista que está haciendo trizas la Argentina.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky 

“Argentina va hacia una dolarización en forma desordenada”

Entrevista a Aldo Abram: Publicado el 22/9/19 en: https://www.elliberal.com.ar/noticia/504980/aldo-abram-argentina-va-hacia-dolarizacion-forma-desordenada

 

El economista Aldo Abram analizó que Argentina se encuentra en un sendero sinuoso entre la crisis, más cepo, dolarización y las reformas para salir adelante. Además, expuso una serie de “virtuales problemas para cumplir con las obligaciones contraídas y una potencial dolarización desordenada, todo ocurriendo quizás antes de diciembre”.

Lo hizo al disertar en un desayuno para socios de la Fundación Libertad y Progreso, donde Abram vislumbró un sendero difícil para los próximos meses, lo que incluye un posible endurecimiento del cepo.

“Sea quien fuere el próximo presidente se va a tener que sentar el 28 de octubre y decir claramente qué piensa hacer y renegociar con el Fondo (FMI)”, pronosticó Abram.

También sostuvo que cree que “Argentina va a una dolarización en forma desordenada, previa posible hiperinflación”. Agregó que “ahora hay que tener claro que la dolarización da estabilidad monetaria, pero no corrige todo. Hay países dolarizados que progresan y hay países dolarizados pobres”.

Abram también destacó que ve un posible endurecimiento del cepo y sobre el reperfilamiento de la deuda detalló que “esto es un default selectivo”.

“Acá el problema para el mercado es lo que piensa Alberto Fernández, no lo que piensan (Hernán) Lacunza ni (Mauricio) Macri”, enfatizó.

En otro momento de la charla señaló que “haciendo las cuentas de las reservas y los vencimientos, probablemente en octubre la plata no alcance. Diciembre va a ser un dolor de cabeza gobierne quien gobierne. Va a ser difícil llegar ahí sin una fuerte crisis”.

El economista pronosticó que “el cepo se va a tener que cerrar y cada vez más fuerte”.

“Cada vez vamos a tener que mirar más el dólar informal. Gran parte del mercado que se mueve en dólares está pesificado, como el caso de los profesionales que prestan servicios afuera o los jubilados que cobran en otros países”, apuntó.

En el final de su disertación, sentenció: “¿Cómo es la única forma de recuperar la credibilidad? Con un programa serio de reformas fuertes. No hay milagros”.

Críticas al Banco Central

En otro tramo de la charla, Abram se preguntó: “¿Por qué cayó el castillo de naipes en 2018? Por el pésimo manejo del BCRA. Hubo un shock de confianza muy fuerte cuando asumió el Gobierno nacional. Todos creímos que el BCRA iba a hacer las cosas bien. Salimos del cepo mejor de lo que se esperaba. El problema es que el BCRA estuvo para sostener el gradualismo/inmovilismo. Emitió para financiar al Gobierno y recientemente lo hizo de nuevo. Así, entre la brillante idea del impuesto a la renta financiera y el temblor mundial, tuvimos crisis de nuevo en 2018, con un manejo nefasto del BCRA. Ahí salimos corriendo a pedir ayuda al Fondo. Para octubre de 2018 se demostró que darle a la maquinita no funcionaba”.

Finalmente, expresó que “la demanda en pesos se está derrumbando, claramente estamos yendo en un mal sentido y encima el BCRA está emitiendo a más del 2% mensual. Tener un BCRA emitiendo con la demanda de pesos cayendo es tener un bombero echando nafta al fuego. Yo le preguntaría al BCRA por qué si sube la demanda de pesos, pusieron el cepo”

 

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .

¿Para qué sirve el Banco Central?

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 23/3/19 en:  https://www.cronista.com/columnistas/Para-que-sirve-el-Banco-Central-20180319-0025.html

 

De entrada decimos que la banca central no puede dejar de equivocarse. Independientemente de lo probos y competentes que sean sus directores, sólo pueden decidir en una de tres direcciones: a qué tasa expandir la base monetaria, contraerla o dejarla inalterada.

Cualquier camino distorsionará los precios relativos respecto a lo que hubieran sido de no haber mediado la intromisión. Por otro lado, si hacen lo mismo que hubiera hecho la gente no tendría sentido la intervención con el consiguiente ahorro de gastos inútiles. Para saber como actuaría la gente hay que dejar que se exprese libremente.

Los pioneros contemporáneos en sugerir la liquidación de la banca central y la consecuente eliminación del curso forzoso fueron los premios Nobel en economía Friedrich Hayek y Milton Friedman en la última época de sus escritos. Ahora hay una copiosa bibliografía en esta dirección.

Por mi parte, la primera vez que escribí en detalle sobre este mismo asunto fue en 1985 en un ensayo titulado “¿Autoridad monetaria, norma monetaria o moneda de mercado?”, que presenté originalmente en Sydney, en el congreso anual de la Mont Pelerin Society y que luego expuse en el mismo año en Mendoza en la reunión de la Asociación Argentina de Economía Política que publicó el trabajo en sus anales.

La inflación no es el aumento general de precios como a veces se la define sino que es el resultado de la expansión exógena de dinero, es decir, la emisión debida a causas políticas. Si la inflación se tradujera en incrementos uniformes en los precios, el desequilibrio entre salarios y precios no tendría lugar.

Como los precios constituyen las únicas señales para operar en el mercado, cuando se desdibujan hacen que se derrochen los siempre escasos recursos con lo que los salarios e ingresos en términos reales se contraen.

Una vez eliminada la banca central y el curso forzoso desaparece de la escena la inflación creada por los burócratas que succionan el fruto del trabajo ajeno con el pretexto de cuidar el poder adquisitivo (cosa que no ha hecho ningún Banco Central en la historia). Hay distraídos que mantienen que la moneda es un bien público sin reparar que no calza en los principios técnicos de no-rivalidad y no-exclusión.

Resulta tragicómico que los así llamados progresistas adhieran al espíritu conservador más cavernario que mantiene una entidad vetusta, que en el caso argentino fue inaugurada por los fascistas del año 30. Y no es cuestión de caer en la burda falacia “ad populum”: si todos lo hacen está bien, si nadie lo hace está mal. Con ese criterio no hubiéramos pasado del arco y la flecha.

Como ha escrito Hayek, “hemos demorado siglos en darnos cuenta el daño de atar la Iglesia al poder político, es de esperar que no demoremos otro tanto en darnos cuenta que atar el dinero al gobierno es sólo para estafar a la gente que debiera decidir cuáles son los activos monetarios de su preferencia”.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h