Los 10 aciertos de Cambiemos en materia política y económica

Por Adrián Ravier.  Publicado el 27/5/19 en: https://www.cronista.com/columnistas/Los-10-aciertos-de-Cambiemos-en-materia-politica-y-economica-20190527-0057.html

 

En una nota reciente describí cuáles creo que fueron los 10 principales errores de Cambiemos en materia política y económica. Aquí me propongo señalar cuáles fueron sus 10 principales aciertos. Para hacerlo,
debemos distinguir un antes y un después de la crisis cambiaria de 2018.
Antes de la crisis cambiaria, me parece que fueron aciertos:
1. La quita del cepo cambiario que se desarrolló inmediatamente después de tomarlas riendas del gobierno, mostrando que los motivos que llevaron a su implementación carecían de toda lógica. Con esto el argentino dejó de
hablar de dólar blue, y recuperamos la unicación del tipo de cambio. También se terminó el privilegio de aquellos que podían acceder a un dólar oficial para importaciones, frente al común de la gente que debía adquirir dólares a una cotización 40 % más elevada

2. La quita de subsidios en los servicios públicos, que se concretó gradualmente durante todo el mandato, aun sabiendo del costo político que la medida implicaba. Con esto se resolvieron 12 años de atraso en las tarifas de los servicios públicos, lo que además permitió a las empresas recuperar niveles de inversión en infraestructura que eran indispensables.
3. En materia de relaciones internacionales, Cambiemos logró desvincular a la Argentina del eje socialista del siglo XXI, compuesto por Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia en América Latina, y también porIrán. Fue líder en la
región en oponerse al populismo de Maduro y las nefastas consecuencias sociales que hoy vive el pueblo venezolano. También se acercó a Occidente, puso en duda el bloque proteccionista del Mercosur y se acercó a la
Alianza del Pacífico, integrada por países cuya política económica hoy es modelo en la región.
4. La decisión de recomponer reservas,sabiendo que su saldo neto a diciembre de 2015 era prácticamente nulo. Es cierto que esta medida implicó un fuerte endeudamiento, pero al menos se utilizaron parcialmente para un uso adecuado.
5. El cumplimiento de su promesa de campaña en la quita de retenciones al agro. Con esta medida, Argentina logró una explosión en la producción de granos, además de favorecerla liquidación de una cosecha que permanecía
guardada del año anterior. Las economías regionales pudieron resurgir en 2016, que no fue un año fácil por el costo social de la devaluación generado por la quita del cepo cambiario.
En 2016 Cambiemos logró evitar una crisis mayor y en 2017 logró recuperar e incluso crecer hasta marzo de 2018.
Pero como se dijo en la nota previa, esa recuperación y crecimiento se sostenían en atraso cambiario y endeudamiento. El décit en cuenta corriente y el décit fiscal financiero encendieron luces de alarma que
numerosos analistas señalaron a tiempo, pero el gobierno las ignoró mientras pudo. Las malas noticias
internacionales producto de incrementos en la tasa de interés de Estados Unidos y una mayor iliquidez global relativa complicaron el financiamiento del déficit récord en cuenta corriente, y también del desequilibrio fiscal,
siendo la sequía y la mala cosecha el golpe de gracia. A partir de allí se pueden destacar otras cinco políticas acertadas.
6. Recurrir al FMI a tiempo permitió enfrentarla crisis cambiaria evitando un mal mayor. El plan económico ganó consistencia, una vez que se enfrentó el atraso cambiario con un corte abrupto en la intervención de este mercado.
La cotización del dólar saltó de 17 a 23, 28, 31, 35, 38, 41, para luego retroceder a 38 pesos. Si bien el dejar de
defender el peso tuvo un impacto recesivo e inacionario, la medida fue acertada para recortar el mayor décit de cuenta corriente de nuestra historia. Ya en 2019 la balanza comercial tiene saldo positivo.
7. Con las recomendaciones del FMI Cambiemos abandonó el gradualismo y optó por políticas de shock, las que entendemos debieron aplicarse desde 2016. Pero como dice el viejo lema: ‘más vale tarde que nunca.‘ Se corrigieron las metas fiscales, y Cambiemos optó por proponerse alcanzar el equilibrio fiscal primario ya en 2019. Si bien incrementó retenciones para alcanzar este objetivo, lo que fue señalado como un error, también ajustó gastos y subsidios en un año electoral, lo que debe ser valorado.
8. La crisis cambiaria tuvo muchas consecuencias sociales negativas, entre ellas subir la inflación. Pero un octavo acierto fue la decisión de cambiarla política monetaria hacia los agregados monetarios y establecer ja la cantidad de dinero hasta junio 2019. La política requiere de un tiempo para mostrar resultados, pero hacia fines de mayo de 2019 se observa que la presión inflacionaria empieza a ceder. No se puede desconocerla dificultad que implica luchar contra la inflación en un año electoral.
9. La creación de Leliqs pueden ser planteadas como un error dados ciertos fallos de política económica previa, pero en el momento que se aplicaron cuando se transitaba el desarme de Lebacs, las Leliqs lograron evitar una
hiperinflación. Esto me parece que es un noveno acierto de política económica. Que la tasa de interés sea endógena para que vaya bajando a medida que el mercado y las decrecientes tasas de interés lo vayan permitiendo, es un enfoque adecuado para resolver el problema a mediano plazo.
10. Tras un año de volatilidad cambiaria entre abril de 2018 y marzo de 2019, es quizás el décimo acierto que el gobierno haya convencido al FMI de intervenir en la zona de ‘no intervención‘ para sostener el dólar, ahora que el tipo de cambio es más ‘competitivo‘. No es lo mismo defender el peso en este contexto, que hacerlo con un décit de cuenta corriente récord, que era imposible de sostener con la escasísima generación de divisas que podía tener la Argentina con atraso cambiario.
Sin desmerecer el costo social que han tenido estas medidas, técnicamente se puede señalar que hoy están dadas las condiciones para recuperar el ritmo de actividad y luego volver a crecer, aunque por supuesto, la Argentina post primer gobierno de Cambiemos no está exenta de nuevos desafíos para enfrentar otros problemas estructurales heredados

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín. Es director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE.

Nadie (ni la Fed) salvará a la Argentina

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 10/6/19 en: http://www.elefete.com/opinion-nadie-ni-la-fed-salvara-a-la-argentina/?fbclid=IwAR2tsuXR-5LYN1ayr-YtyN5r41xKmrfhRS1l13fnNl3hccVF-rOxWb5BJ6E

 

¿Por qué, si la base monetaria se mantiene constante, la inflación no cede? Constante gracias a tasas cercanas al 70% de las Leliq, con las que se absorbe circulante que demandaría dólares. Peor aún, en un círculo vicioso, al mantener congelados los pesos en circulación la inflación hace que se achiquen en términos reales… pero la inflación sigue.

El Informe Monetario Mensual de mayo, del BCRA, muestra que por octavo mes consecutivo se cumplió el objetivo monetario -el plan de emisión 0%, que fijó la meta de base monetaria en $1,343 B hasta diciembre- con un promedio mensual de $1,3426 B.

Ahora, ya el jueves pasado el stock de Leliq tocó un récord: $1,135 B. En los ocho meses del plan Sandleris el volumen se multiplicó por 2,6 y a este ritmo en diciembre alcanzará $1,4 B. Es decir, lo mismo que la base monetaria. Semejante crecimiento demanda niveles muy altos de tasa que, ya lo sabemos, matan a la producción y planchan al dólar perjudicando a los exportadores.

Algunos dicen que las Leliq son “inflación futura” porque habrá que emitir para el rescate y los intereses. No es así, no es futura, sucede en el momento en que salen al mercado, y por eso no cede la inflación que es el exceso de oferta monetaria respecto de la demanda, en tiempo real. Entonces, cuando se absorbe dinero del mercado con tasas artificiales, lo que se logra es achicar la demanda de dinero -ajustando salvajemente porque ese dinero iría a producción y consumo- agrandando el gap con la oferta.

En algún momento el BCRA podría no poder pagar tasas lo suficientemente competitivas con la inflación y, entonces, los plazos fijos se volcarán a dólares. Es una bola de nieve ya que el stock de pesos en letras crece por la propia necesidad de absorber los intereses de la supertasa.

Por otro lado, desde el último desembolso del FMI del 9 de abril, se perdieron el 15,8% de las reservas del BCRA poniendo en duda la capacidad de pago que tendrá Argentina en 2020. Este año, la situación luce controlada. En 2020 los vencimientos -capital e intereses- sumarán US$ 42.311 M y el FMI desembolsará solo US$ 5.900 M.

Para el año que viene, la Secretaría de Finanzas prevé un superávit primario de US$ 5.200 M, adelanta el desembolso del FMI del 2021, supone una alta refinanciación de los bonos domésticos y nuevas colocaciones por US$ 5.200 M. Extremadamente optimista.

Prácticamente imposible lograr ese superávit dado que, sin dudas, el PBI caerá en 2020 -ergo, la recaudación-, y difícilmente se renueven todos los títulos que hacienda calcula. De modo que el gobierno debería buscar en los mercados más de US$ 30.000 M, siendo que unos US$ 15.000 M son en dólares, moneda que, para entonces, rondará por las nubes.

Si hoy Argentina tuviera que salir a los mercados internacionales a tomar deuda, debería convalidar una tasa de un 12%. Y va para peor ya que, dada la situación, el riesgo país no tiene techo y, así, de poco sirve que la Fed baje las tasas.

Durante abril, las ventas de bonos argentinos por parte de los fondos internacionales superaron los US$ 2400 M -logrando que su precio baje un 10% en promedio- y va para peor. Por aversión al riesgo global se escapan de los emergentes y baja el rendimiento de los bonos del Tesoro de EE.UU. El de los bonos a 10 años cayó hasta un mínimo de 2,060% -aunque cerró el viernes a 2,084%- el valor más bajo desde septiembre de 2017 y algunos estiman que terminará, a fines de 2019, en 1,85%.

La creación de empleo en EE.UU. se moderó en mayo -75.000 nuevos ocupados frente a 185.000 estimados- y el desempleo se mantiene en 3,6%, el más bajo en cinco décadas. Así, dado que las perspectivas económicas se deterioran, la Fed bajaría las tasas hasta dos veces este año.

En Wall Street, algunos como en NatWest Markets, estiman un 50% de probabilidades de que recorte la tasa en un cuarto de punto en julio -cosa que podría insinuar en su próxima reunión del 18 y 19 de junio- si se confirma, este miércoles 12 cuando se conozca el índice de precios al consumidor, que la inflación sigue baja: se espera 1,9% -anualizada- en mayo comparada con el 2% de abril.

En fin, la perlita de la semana fue que el “comunista” Banco Central chino advirtió que tiene un “tremendo” margen de maniobra para ajustar la política monetaria si la guerra comercial empeora. Pero, aclaró que no está “casado” con la idea de fijar un nivel a su moneda, sino que su valor debería quedar fijado por el mercado, idea que debería adoptar el BCRA.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini 

Carta Abierta de Keynes a Roosevelt

Por Iván Carrino. Publicado el 5/6/19 en: https://www.ivancarrino.com/carta-abierta-de-keynes-a-roosevelt/

 

Mañana dictaré, en el curso de Historia del Pensamiento Económico de la FCE-UBA, una segunda clase sobre Keynes. En ella les voy a mostrar a mis alumnos la carta abierta que, en diciembre de 1933, el famoso economista inglés le dirigió al entonces flamante presidente norteamericano, Franklin Delano Roosevelt, detallando una serie de recomendaciones.

Para facilitar la lectura, decidí traducir la carta, con ayuda de Google para acelerar los tiempos.

Es interesante lo vigente de las ideas de Keynes, puesto que en otros países cuando hay una recesión se recomiendan cosas similares. Incluso en Argentina, con fuerte estanflación, algunos se aventuran a pedir políticas “keynesianas”. Ahora bien, ¿en qué consisten estas políticas?. Abajo algunos fragmentos.

Sobre qué debe hacer el gobierno:

… se debe recurrir a la autoridad pública para ayudar a crear ingresos adicionales a través del gasto de dinero prestado o impreso (…) como motor principal en la primera etapa de la técnica de recuperación, pongo un énfasis abrumador en el aumento del poder de compra nacional que resulta del gasto gubernamental que se financie con préstamos y no con los ingresos actuales.

Sobre el probable impacto de la inflación:

Los precios en alza deben ser bienvenidos porque generalmente son un síntoma del aumento de la producción y el empleo. Cuando se gasta más poder adquisitivo, se espera un aumento de la producción a precios crecientes. Dado que no puede haber un aumento de la producción sin un aumento de los precios, es esencial asegurar que la recuperación no se vea frenada por la insuficiencia de la oferta de dinero para respaldar el aumento de la rotación monetaria. 

También recomendaba Keynes un sistema de tipo de cambio administrado, contra el vigente Patrón Oro:

puede anunciar que definitivamente controlará el cambio del dólar comprando y vendiendo oro y monedas extranjeras para evitar fluctuaciones amplias o sin sentido, con el derecho de cambiar las paridades en cualquier momento, pero con el compromiso declarada de solo hacerlo para que se corrija una grave falta de equilibrio en los recibos y pagos internacionales de Estados Unidos, o para satisfacer un cambio en su nivel de precios internos en relación con los niveles de precios en el extranjero.

La traducción completa de la carta puede leerse aquí.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

El riesgo de mantener contenido el tipo de cambio con altas tasas de interés

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 28/5/2019 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/05/28/el-riesgo-de-mantener-contenido-el-tipo-de-cambio-con-altas-tasas-de-interes/

 

Desde que fue creado el BCRA, hace exactamente 84 años, la inflación promedio anual fue del 53,3% anual acumulando una inflación de 257.710,71 billones por ciento. Este solo número, junto con los 13 ceros que se le quitó a los diferentes signos monetarios, donde un peso actual es equivalente a $10.000.000.000.000 moneda nacional, evitan abundar en detalles explicando por qué no tenemos moneda. No es casualidad que tengamos períodos de calma en el mercado de cambios y luego violentos saltos porque la gente se refugia en el dólar que es la moneda que eligió como reserva de valor y para muchas operaciones como medio de intercambio.

El gráfico muestra la evolución mensual del tipo de cambio real a pesos de abril de 2019 en los últimos 48 años y medio. Para armar la serie obviamente se van eliminando ceros a medida que se fueron produciendo los cambios de monedas, y se lo actualiza a valores actuales por el Índice de Precios al Consumidor, y se le resta la inflación de EE.UU.

Algunos preferirán usar precios combinados (mitad la variación del índice  consumidor y mitad del índice mayorista, ambos del Indec), pero la realidad es que ese esquema consiste solo en cambiar la ponderación de los bienes transables en el indexador. En cualquier caso, pueden variar los niveles absolutos de la serie pero la tendencia es la misma.

Lo que muestran estos 48 años de tipo de cambio real es que entre 1970 y 1991 la volatilidad fue fenomenal. En el gráfico se observan 3 picos: 1) en 1975 con el rodrigazo, fruto de la inflación cero de Gelbard; 2) la salida de la tablita cambiaria de Martínez de Hoz y la licuación de pasivos y 3) la hiperinflación de 1989 que precipitó la salida de Raúl Alfonsín.

También vemos que hay 3 períodos de tipo de cambio que son los más bajos de la serie: 1) en enero de 1981, con el fin de la tablita cambiaria (en febrero de 1982 Martínez de Hoz devalúa el peso un 10% a pedido de Lorenzo Siguat que era el ministro que le iba a seguir en el cargo); 2) el período de la convertibilidad, en los 90; y 3) a partir del momento que asume Néstor Kirchner, continúa con Cristina Fernández de Kirchner y se recupera transitoriamente con Cambiemos para volver a caer.

Características de cada ciclo 

Cada vez que el tipo de cambio fue contenido con tasas de interés artificialmente altas, con endeudamiento externo y controles de cambio, incluidos cepos cambiarios, luego vino un estallido de diferente magnitud.

Por ejemplo, el control de cambios impuesto por Ber Gelbard junto con un déficit fiscal consolidado de 7,5% del PBI comenzó con un tipo de cambio en moneda actual y a pesos de abril 2019 de $82 y termina a fin de año con un tipo de cambio real de $72,5. El ministro hace algunos ajustes a comienzos de 1974 y luego de algunas correcciones que le hace Alfredo Gómez Morales llega al rodrigazo, cuando Celestino Rodrigo destapó la olla de la inflación cero de Gelbard y el tipo de cambio llegó al equivalente a $170 actuales. En febrero de 1976, con el país totalmente fuera de control, se llegó a un dólar de $272 actuales.

La tablita cambiaria de Martínez de Hoz comenzó con un tipo de cambio, siempre a pesos de abril de 2019, de $51 en diciembre de 1978 y terminó en enero de 1981 en $28 actuales. Otra fenomenal caída del tipo de cambio real. Luego del plan Bonex en diciembre de 1989, el tipo de cambio larga en $55 actuales se llega con un tipo de cambio de $30 actuales en febrero de 1991 y se entra en la convertibilidad a $27 actuales.

Eduardo Duhalde devaluó 40% y terminó buscando el tipo de cambio de $4 por dólar. Lo cierto es que luego de corralón, pesificación asimétrica y demás embrujos, Néstor Kirchner asume en mayo de 2003 con un tipo de cambio equivalente a $55 actuales y Cristina Fernández de Kirchner termina su segunda presidencia con una paridad a pesos de abril 2019 de 28 pesos.

En los 48 años considerados, fue frecuente el uso del tipo de cambio como ancla contra la inflación. Cuando se observa toda la serie no se encuentran períodos largos en que el peso se revalorizara fruto de un fuerte ingreso de capitales para invertir en el sector real de la economía. El período de mayor ingreso de divisas por Inversión Extranjera Directa fue en los 90, pero ahí el tipo de cambio se mantuvo bajo por ese ingreso de capitales y por el endeudamiento que a partir del segundo mandato tomó el gobierno de Carlos Menem.

Factores que debilitaron el valor del peso

En general la combinación para anclar el tipo de cambio consistió en controles y cepos, uso de la tasa de interés y el endeudamiento externo y un breve período de buenos precios internacionales en el Gobierno de los Kirchner que ayudaron a financiar la fuga de capitales sin que saltara el valor de la divisa.

Para tener una idea, Fernando de la Rúa gobernó con una soja promedio de USD 179 la tonelada; en todo el período kirchnerista promedió USD 372; el primer mandato de Cristina Fernández de Kirchner gozó de una cotización de USD 484; y de USD 469 el segundo. Precios récord y encima tuvo que poner el cepo cambiario ni bien ganó las elecciones en octubre de 2011 y llegó agonizando al cierre de 2015 vendiendo futuros en cantidades industriales.

El gráfico 1 marca dos datos. La primera mitad de esos 48 años se caracteriza por una altísima volatilidad en el tipo de cambio real, con fenomenales subas y bajas. El segundo es que desde 1991 predomina un tipo de cambio muy bajo; la cual no puede explicarse por una lluvia de inversiones, salvo los primeros años de la convertibilidad con las privatizaciones.

Es decir, desde 1991 se acumulan 28 años mostrando uno de los tipos de cambio más bajos de la serie histórica, y se empeoró la relación gasto público/PBI, carga tributaria, inseguridad jurídica y legislación laboral, por citar algunos ítems. Todos factores que juegan en contra de la fortaleza del peso.

Obviamente no voy a caer en el ridículo de decir cuál tiene que ser el tipo de cambio que debe regir en la economía, pero sí puedo afirmar que la constante ha sido manipular el tipo de cambio como ancla contra la inflación por el hecho de no tener una moneda. Como la gente no cree en el peso argentino por los dislates cometidos desde 1935 a la fecha, el argentino eligió el dólar como su moneda y los gobiernos se empeñan en obligar a los argentinos a usar el peso, un producto que ya nadie quiere. El resultado es tener que poner cepos cambiarios, controles de precios o pagar tasas de interés disparatadas para mantener con respirador artificial una moneda que ya está muerta como tal, como es el caso del peso.

Casi medio siglo de disparates cambiarios confirman que el peso viene agonizando hace rato.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky 

El optimismo y entusiasmo de Cambiemos taparon la ficción K

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 21/5/2019 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/05/21/el-optimismo-y-entusiasmo-de-cambiemos-taparon-la-ficcion-k/?fbclid=IwAR3EORouYZ6kFODiYLi4FIHNnIgtWV0Mxw-HdUaS7N7C6rdSNId5usx_OlM

 

Algún día, alguien, va a tener que ponerse a hacer las reformas de fondo o la Argentina va a terminar como la Rebelión de Atlas de Ayn Rand

Al poco tiempo de asumir Cambiemos, publiqué una nota haciendo lo que no hacía el Gobierno, describí la herencia recibida del kirchnerismo. En ese momento di un ejemplo que luego se viralizó y fue utilizado por funcionarios, obviamente sin nombrarme, no vaya a ser cosa que fueran a nombrar a un liberal: “supongamos que una familia vende su casa, el auto, toma todos sus ahorros, deja de trabajar y se va a Europa. Se aloja en los mejores hoteles, come en los mejores restaurantes, alquila los autos más caros y disfruta hasta que se le acaba el dinero. Cuando vuelve a Argentina esa familia no tiene donde vivir, ni trabajo, ni ahorro para mantenerse”.

Si alguien les preguntara: ¿cuándo estaban mejor, cuando estaban en Europa o ahora que habían vuelto? Obvio que la respuesta iba a ser cuando estaba en Europa, el tema era que ese nivel de vida era insostenible. Una ficción.

Sin duda que Cambiemos hizo un pésimo diagnóstico de la herencia que recibía del kirchnerismo. Subvaluaron la herencia que recibían y sobrevaloraron la imagen de Macri para atraer inversiones. Es más, volvieron de Europa y en vez de poner a trabajar (hacer las reformas) se endeudaron. Pero lo cierto es que quienes se ilusionan con una vuelta a Europa a pasarla bien con un eventual regreso del kirchnerismo, como di en el ejemplo, se equivocan de punta a punta.

En primer lugar, el kirchnerismo recibió un gasto público consolidado de 29% del PBI y lo dejó en 46%. Lo aumentó en 17 puntos porcentuales, escondiendo la desocupación en el empleo público, duplicando la cantidad de jubilados incorporando a los 3 millones de jubilados otros 3,5 millones que nunca habían aportado, regalando planes sociales en cantidades industriales y manteniendo artificialmente bajas las tarifas de los servicios públicos destruyendo el sistema energético, las rutas, los puertos y la infraestructura en general. Entre 2006, que comenzaron a subsidiarse las tarifas de los servicios públicos, y 2015, el kirchnerismo gastó la friolera de USD 161.318 millones en subsidios económicos.

Como puede verse en el gráfico, el kirchnerismo gastaba USD 2.866 millones en 2006 y entregó un gasto en subsidios económicos de USD 26.656 millones, lo multiplicaron por 9; y Cambiemos pagó el costo político de tener que reducirlos. Algo que todos los economistas no k decíamos que había que hacer. En términos de PBI, llegaron a gastar casi 5 puntos en subsidios económicos.

El gasto público voló y la recaudación también aumentó fenomenalmente. La presión tributaria consolidada pasó del 26,2% del PBI en 2002 al 39,4% en 2015. El kirchnerismo recibió una recaudación de USD 16.182 millones anuales y terminó recaudando USD 166.150 millones, casi USD 150.000 millones más que con lo que empezó. Un plan Marshall entero a valores actuales.

A pesar de todo, el recorrido fiscal consolidado que tuvo fue desastroso. De tener un superávit fiscal consolidado de 3,54% del PBI pasó a dejar un déficit de 7,24% del PBI. Un recorrido de caída de casi 11 puntos del PBI.

Es decir, el kirchnerismo dejó una situación tan grave como la de 2001 pero sin pagar los intereses de la deuda pública. Realmente un desastre de administración de la cosa pública a pesar de haber tenido un precio de la soja promedio en los 12 años k de USD 371 la tonelada contra un promedio que tuvo De la Rúa de U$S 179, aunque Cristina Fernández de Kirchner disfrutó de un precio promedio de la soja de USD 484 en su primer mandato y de USD 467 en el segundo mandato.

Con lo que cobraban por retenciones y el aumento de ganancias por no ajustar por inflación las utilidades y los mínimos no imponibles, igual tuvieron un horrible recorrido fiscal. Tampoco le fue mejor en materia de inflación.

A pesar de haber mantenido planchado el tipo de cambio y con tarifas de servicios públicos congeladas, más los controles de precios, Néstor Kirchner empezó con una inflación del 3,5% anual y Cristina Fernández de Kirchner dejó una inflación del 27,8% (desde 2007 tomo el IPC Congreso). El kirchnerismo multiplicó por 8 la inflación manteniendo tarifas artificialmente bajas al estilo Ber Gelbard y pisando el tipo de cambio. Aclaremos que Cambiemos la duplicó pero corrigiendo las tarifas de los servicios públicos.

En términos de actividad económica, a pesar de tener un fuerte viento de cola, el kirchnerismo no logró un gran crecimiento de la economía. Es más, durante todo el segundo mandato de Cristina Fernández la economía estuvo prácticamente estancada ya que creció solo el 1,5%, lo que significa un aumento del 0,37% anual a pesar de los buenos precios de la soja.

En definitiva, la gestión económica del kirchnerismo fue horrible y Cambiemos manejó la herencia espantosamente y encima no contó lo que había recibido. No obstante, si alguien cree que con el kirchnerismo vuelve a Europa a estar de fiesta, se equivoca. En ese momento financiaron el populismo con el stock de capital acumulado en los 90, con el viento a favor del exterior, confiscando nuestros ahorros en las AFJP, cerrando las exportaciones de carne y consumiéndonos 12 millones de cabezas del stock ganadero, cerrando tambos y dilapidando las reservas.

La única chance que le quedaría al kirchnerismo si quisiera reeditar la fiesta de consumo del período anterior, sería entrar en default para no para no tener que pagar la cuenta de los intereses de la deuda y hacer un plan Bonex para cancelar las Leliq. Pero insisto, si alguien piensa que con el kirchnerismo vuelve la fiesta de consumo, se equivoca.

Al igual que se equivoca quien piense que si gana Cambiemos van a solucionar los problemas económicos en base a optimismo y entusiasmo y olvidándose de la ciencia haciendo las reformas estructurales o creer que con Roberto Lavagna podrá recuperarse la economía con más consumo interno en un país donde hay solo 44 millones de habitantes, con un tercio de pobres y el resto con el agua en la nariz.

Esto se resuelve haciendo las reformas estructurales para atraer inversiones y va a llevar mucho tiempo. La herencia k nunca se resolvió y Cambiemos solo apeló a endeudarse para financiar la herencia k.

Algún día, alguien, va a tener que ponerse a hacer las reformas de fondo o la Argentina va a terminar como la Rebelión de Atlas de Ayn Rand.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky 

Ber Gelbard, el referente económico de Cristina Kirchner, fue el padre del Rodrigazo

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 14/5/2019 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/05/14/ber-gelbard-el-referente-economico-de-cristina-fernandez-de-kirchner-fue-el-padre-del-rodrigazo/

 

Fue ministro durante 17 meses, bajo las presidencias de Héctor Cámpora, Juan Domingo Perón e Isabel Perón

Suele recordarse la gestión de José Ber Gelbard en Hacienda entre el 25 de mayo de 1973 y el 21 de octubre de 1974, como la etapa “inflación cero”, un disparate que un simple gráfico con los índices de precios al consumidor de esa época, con precios congelados, muestran que su éxito fue artificial (por el congelamiento de precios), efímero y terminó en el famoso rodrigazo.

Para ponerlo en contexto histórico y comprender qué hizo, puede afirmarse que Gelbard fue el padre del monstruo que llevo al rodrigazo de 1975.

Gelbard armó el lío y Celestino Rodrigo solo destapó la olla torpemente y sin un plan económico consistente detrás, en un contexto político en que la interna peronista entre el ala fascista y el ala de izquierda, dirimía sus diferencias a los tiros y bombazos.

Así como Cristina Fernández de Kirchner dejó la herencia de un monstruo económico que Mauricio Macri lo enfrentó sin un plan económico consistente, Gelbard tiró la granada económica y salió corriendo. Por eso todos recuerdan el rodrigazo pero no recuerdan el lío que armó Gelbard, de la misma forma que todos despotrican contra Macri pero nadie recuerda el lío económico que dejó Cristina Fernández. En realidad el actual Presidente y sus asesores de comunicación hicieron lo imposible para que la gente no se enterara de la herencia que recibieron.

La visión de Gelbard sobre la inflación era que se producía por una puja distributiva y esto llevaba a inflación de costos, de manera que todo era cuestión de sentar en una mesa a las partes: empresarios, sindicalistas y gobierno y, a dedo, establecer la estructura de precios relativos. Para eso estaba Juan Domingo Perón a quién nadie le iba a discutir sus decisiones.

Dicho sea de paso,la mayoría de las fuerzas políticas de esa época creían, como ahora el kirchnerismo, que el problema de la inflación tiene que ver con los costos de producción, cuando la ciencia económica ha demostrado que no son los costos los que determinan los precios, sino que son los precios los que determinan los costos en que puede incurrir una empresa.

Establecido el acuerdo de precios, salarios y tarifas de los servicios públicos que iba a durar un par de años, el resultado de la inflación puede verse en el gráfico:

Cómo puede verse en el gráfico, en junio de 1973 el IPC cae el 2,9% con relación al mes anterior. ¿Hubo deflación? Ocurre que los burócratas de turno decidían cuáles eran los precios que podían cobrar las empresas y, el 9 de julio de ese año determinaron que los precios no podían ser mayores a los que cobraban el 1 de junio de ese año.

Es que los burócratas de ese momento consideraban que había empresarios que habían aumentado los precios para cubrirse ante un congelamiento que venían venir y obligaron a las empresas a bajar nuevamente los precios. No fue que los precios bajaron por menor demanda, más oferta o mayor productividad, sino que alguien se sentó con papel y lápiz y decidió qué precios se podía cobrar.

La baja de enero de 1974 se explica porque los aumentos de precios de los productos de importación y exportación que habían crecido el 86% y el 28% respectivamente, aumentos que se produjeron entre el segundo trimestre de 1973 y enero de 1974, determinaron que las empresas tuvieron que retrotraer precios sino se “justificaba su exacta incidencia” (recordar que la OPEP da marcha atrás a fines de 1973 con la reducción de la producción de petróleo y observar que en diciembre de 1973 el IPC se había disparado al 8,1% de aumento a pesar de tener congelados los precios). En otras palabras, por decisión burocrática se bajaron los precios en enero.

Para que el lector tenga una idea de lo enmarañado que era el control de precios, se estableció que por un tiempo las empresas no podías sacar nuevos productos, ni cambiar los envases o las cantidades que vendían. Había 23 comisiones que controlaba los precios, empresa por empresa. Para ellos había que analizar los costos de producción y luego fijar alguna tasa de rentabilidad que solo Dios sabe cómo la establecían. Pero mientras se entretenían con esta maraña de controles, ¿qué pasaba por el flanco fiscal? El gráfico 2 muestra que el déficit fiscal consolidado seguía aumentando.

Claro, al congelar las tarifas de los servicios públicos, las empresas estatales tenían pérdidas al igual que las empresas privadas, así que había que financiar esas pérdidas más el gasto público. Recordemos que el tipo de cambio era fijo, el mercado de cambios estaba regulado y los depósitos bancarios habían sido estatizados, por lo cual los bancos recibían los depósitos por cuenta y orden del BCRA. Los bancos eran simples sucursales del BCRA y recibían una comisión por las operaciones que realizaban en nombre de la autoridad monetaria.

La economía argentina estaba totalmente regulada al estilo soviético. Al respecto cabe recordar que Gelbard estaba afiliado al partido comunista, pero era un comunista con plata que cuando tuvo que exiliarse lo hizo en Estados Unidos y no en la Unión Soviética. Digamos que los progres argentinos como Cristina Fernández de Kirchner o José Ber Gelbard son de izquierda pero no fanáticos y cuando se trata de su plata, pueden ser los capitalistas más acérrimos.

Obviamente que con semejante déficit fiscal, la base monetaria tenía que aumentar, como puede verse en el gráfico previo y, por lo tanto, con tamaña expansión monetaria la inflación cero de Gelbard fue puro humo.

Semejantes distorsiones terminaron en la renuncia de José Ber Gelbard, a quién siguió Alfredo Gómez Morales que salió corriendo a los pocos meses viendo la herencia recibida y todo terminó en manos de Celestino Rodrigo que destapó la olla a presión e históricamente terminó pagando el costo del delirio de la inflación cero de Gelbard. A éste se lo recuerda como el héroe de la inflación cero y a Rodrigo por el rodrigazo que duró 2 meses en el cargo.

A Celestino Rodrigo le siguió Ernesto Corvalán Nanclares durante tres días, hasta que llegó Pedro Bonani que duró en el cargo menos de un mes. Luego volvió Ernesto Corvalán Nanclares durante 1 mes hasta que llegó Cafiero que estuvo 5 meses a quien reemplazó Emilio Mondelli durante un mes.

Desabastecimiento, inflación reprimida, estallido cambiario, tarifario y de precios y una economía agonizante en las puertas de la hiperinflación dejó la inflación cero de Gelbard, y lo que es más grave, congelamiento de los precios relativos que significa quitarle señales a la economía para establecer una eficiente asignación de recursos productivos.

Podría afirmarse que la famosa inflación cero de Gelbard fue el inicio de la aceleración de la decadencia argentina. Si hasta ese momento veníamos a los tumbos, a partir de la inflación cero de Gelbard perdimos por completo el rumbo, el cual seguimos sin encontrar.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

Mercado Libre o la mano de Maradona

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 8/5/19 en: https://www.ambito.com/mercado-libre-o-la-mano-maradona-n5030354?fbclid=IwAR2Cs-l-GxmnKqkH1Sk7AN5zMRjL1Le5EEZeD3-D2ag9CBVbIhQr3fdCRfw

 

Mercado Libre o la mano de Maradona

La discusión entre Grabois y varios que defendieron a Mercado Libre (ML) muestra lo bizarro de este país. Argentina se debate entre los promotores del Estado desde la izquierda o la derecha. El mercado -los 45 millones de argentinos- a nadie le importa. Porque estos defensores suelen promover políticas que perjudican al sector privado. Por caso, aseguran que el (multi) estatal FMI nos habría rescatado: sí salvó al Estado y socios del sistema financiero, pero al país le afirmó un “modelo macrista” -de aumento de la presión fiscal: impuestos, tasas e inflación- que hunde al PBI desde que Macri asumió en CABA en 2007.

La industria y la construcción profundizaron caídas en marzo: 13,4% y 12,3% i.a., respectivamente. Para el Gobierno, son datos positivos porque estas bajadas intermensuales (de 4,3% y de 3,5%) no estropean el promedio del trimestre. Pero el Grupo SBS, por caso, estima una caída de la actividad de 0,2% trimestral y va para peor. Y, por cierto, todos los que dijeron, sin fundamento, que en 2020 se crecería pronto corregirán -¡otra vez!- sus pronósticos.

La discusión se armó al calor del viernes, cuando subieron 18% en Wall Street las acciones de ML, tocando un valor de mercado de u$s28.000 M, la empresa argentina más valiosa, cinco veces el valor de YPF. En su debut, en 2007, su acción valía u$s28; en enero 2019, u$s292 y el viernes se disparó hasta casi u$s600 aunque ahora cotiza a u$s540.

Entretanto, por su cotización bursátil, las empresas argentinas pierden 10% en dólares en 2019 tras haber perdido 50% en 2018. Algunos creen que el SP Merval subiría dado el ingreso el 29 de mayo en el Emerging Markets Index de MSCI y, para llegar al promedio de un mercado emergente, las acciones deberían crecer 65% en dólares. No lo creo, la macro no da.

ML está “desacoplado” del riesgo argentino. Crece en Brasil y México, sobre todo el negocio de Mercado Pago -contrarrestando una desaceleración en el volumen de mercadería- con un volumen de u$s5600 M durante el primer trimestre de 2019, una suba de 35% i.a. El e-commerce crece globalmente y, además, ML opera por fuera de algunas regulaciones estatales abaratando costos y llegando a sectores no bancarizados. Su mayor desafío es que Amazon llegue a Brasil.

A propósito, el fin de semana pasado en Omaha (Nebraska) -convertida en la capital global de la inversión- se celebró la junta general de accionistas de Berkshire Hathaway, el holding de Warren Buffett, con unas 40.000 personas de todo el mundo incluidos Tim Cook y Bill Gates.

El tema destacado fue la inversión que hizo Berkshire en Amazon, que Buffett justifica a pesar de que cotiza a un múltiplo PER muy alto explicando que quienes creen que el “value investing” -comprar activos según ratios estadísticamente bajos- yerran. Por cierto, Berkshire tiene en caja u$s114.000 M porque Buffett no encuentra inversiones atractivas en un mundo hoy complicado.

En contraposición con estos que invierten en tiempo real sobre datos testeados, el BCRA pretende “contener al dólar” -venderlo barato-, al estilo “del 10” en 1986, cuando convirtió el segundo gol a los ingleses.

La “Teoría Maradona” fue desarrollada por Mervyn King, expresidente del Banco Central inglés, según quien “Diego corrió 60 yardas en línea recta eludiendo a cinco jugadores e hizo el gol. ¿Cómo se elude a cinco corriendo recto?”. Es que “los jugadores esperaban que se moviera hacia la derecha o izquierda, pero él corrió en línea recta”.

Dicen que los mercados reaccionan según -la “credibilidad”- lo que creen que hará el BCRA. Si amenazando con vender dólares se genera tranquilidad, el riesgo-país caerá; pero si tienen que utilizar los dólares se deteriora la sustentabilidad de la deuda. Las reservas netas de libre disponibilidad están en u$s20.000 M: capacidad de intervención limitada.

Pero la misma teoría muestra su error. Maradona hizo el gol porque los jugadores se guiaron por expectativas y Diego Armando se dedicó a concretar la realidad. Así, sin dudas, se impondrá la realidad: la inflación creada por el Estado seguirá empujando al dólar, y no se trata sólo de no emitir exageradamente.

Aun con la supertasa que ronda el 74% -siete puntos más la tasa de Leliq desde el 66,8% del 16 de abril- el dólar se aprecia un 2,5%. Estas tasas y el dólar abaratado absorben demanda de dinero y tiran abajo la producción -el consumo- aumentando el bajón en la demanda en tiempo real, lo que trae inflación porque deja exagerada la emisión.

Y siguen aumentando impuestos -ahora 2,5% por estadística- porque la recaudación en abril subió 51,3% i.a., debajo -por sexto mes consecutivo- de la inflación. En términos reales cayó 3,6%, según LCG. Y para remate cae el precio de la soja complicando las retenciones.

Y cae el consumo, que tiene fuerte incidencia en el PBI, dado el bajón del poder adquisitivo salarial -11% i.a. en febrero- y hay que sumar los trabajadores que están cobrando el seguro por desempleo que alcanzó el récord mensual de 118.268 a diciembre que, en promedio, cobraron $3.845, además de los 1.750.000 de desocupados urbanos.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.