Las consecuencias de la Banca Central:

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 14/9/22 en: https://www.youtube.com/watch?v=TOyZ_Rw2j4w

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

El problema de la inflación es la distorsión de los precios relativos

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 13/9/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/09/13/el-problema-de-la-inflacion-es-la-distorsion-de-los-precios-relativos/

La Argentina está enfrentando los efectos del exceso de emisión de pesos en los últimos dos años para financiar la expansión del gasto público. Brecha con los países vecinos

Aun suponiendo una inflación del 6,7%, una vez más el aumento del IPC en Argentina estuvo muy por encima de la tasa que registraron los países vecinos, y afecta el ingreso real de los trabajadores (Reuters)

Aun suponiendo una inflación del 6,7%, una vez más el aumento del IPC en Argentina estuvo muy por encima de la tasa que registraron los países vecinos, y afecta el ingreso real de los trabajadores (Reuters)

A punto de salir el IPC de agosto del Indec, todas las estimaciones muestran que la inflación del mes último mes se acercó al 7 por ciento.

Aun suponiendo una inflación del 6,7%, una vez más el aumento del IPC en Argentina estuvo muy por encima de la tasa que registraron los países vecinos. El más “complicado” parece ser Chile que tuvo una aceleración a 1,2%, en tanto, por el contrario, Brasil registró deflación por segundo mes consecutivo.

El gráfico más abajo muestra cómo se cae el relato del Gobierno cuando sostiene que la inflación es culpa de los que remarcan los precios, de los que ganan “mucho”, de los especuladores y demás argumentos de política de barricada, porque eso significaría afirmar que solo en Argentina están los empresarios malvados que remarcan precios.

Lo concreto es que la expansión monetaria de 2020 hasta julio de 2022 generó una depreciación del peso que, aún sin que en agosto se haya emitido moneda para financiar al Tesoro, igual el deterioro continúa como consecuencia de la caída en la demanda de moneda.

Pero el problema principal de la inflación no es que los precios suben, en realidad es una ilusión óptica porque es el peso el que se deprecia. El problema principal de esta emisión es que se distorsionan los precios relativos, lo que implica que unos sectores salen ganadores y otros salen perdedores.

Es que cuando el gobierno expande moneda para financiar el gasto público, el proceso de aumento de los precios no ocurre en todos los bienes y servicios al mismo tiempo y a la misma velocidad, sino en la medida que los pesos emitidos empiezan a circular en la economía y van llegando a diferentes sectores vinculados inicialmente con el Estado.

Este proceso es más instantáneo en Argentina que en otros países, por la larga tradición inflacionaria y porque la caída en la demanda de moneda ya es casi simultánea. Es más, el rechazo a los nuevos pesos emitidos por el BCRA se produce ni bien entran en circulación. Un país como Argentina que destruyó 5 signos monetarios, que tuvo procesos inflacionarios, megainflacionarios e hiperinflacionarios tiene entrenada a la población para defenderse de la pérdida de poder adquisitivo de sus ingresos.

Si todos los precios aumentaran en el mismo momento y a la misma tasa, el único problema que habría es que las transacciones se harían con valores nominalmente más altos, pero no habría ganadores y perdedores porque todos mantendrían su capacidad de compra y de ahorro.

El rechazo a los nuevos pesos emitidos por el BCRA se produce ni bien entran en circulación (Franco Fafasuli)El rechazo a los nuevos pesos emitidos por el BCRA se produce ni bien entran en circulación (Franco Fafasuli)

Este ya no es el caso de Argentina porque la gente sabe que la suba de precios es producto de la emisión monetaria y, por lo tanto, no aumenta la demanda real de bienes y servicios, y los productores tratan de defender su capital de trabajo. Esta defensa del capital del trabajo es los que los populistas llaman especulación para buscar un culpable y no hacerse cargo del problema que ellos generan.

Si, llegado un punto, el gobierno, ante la espiral inflacionaria, decide bajar el gasto público para dejar de emitir, el que primero recibió la emisión e invirtió para abastecer la mayor demanda artificial descubre que le cae la demanda de sus bienes y se queda con lo que se dice en economía capacidad ociosa, que en realidad no es la consecuencia de una inversión errada basada en la distorsión de precios relativos que generó la emisión monetaria inicial.

Un ejemplo de este proceso se puede observar en EE.UU. ya que el mismo presidente de la Reserva Federal, Jay Powell, advirtió que bajar la inflación llevará tiempo y provocará “algo de dolor” para las familias y para las empresas, pero también agregó que no frenar la inflación sería más doloroso: “Es probable que la reducción de la inflación requiera un período sostenido de crecimiento por debajo de la tendencia. Además, es muy probable que las condiciones del mercado laboral se debiliten. Mientras que los tipos de interés más altos, el crecimiento más lento y las condiciones del mercado laboral más débiles reducirán la inflación, también supondrán cierto dolor para los hogares y las empresas. Estos son los desafortunados costes de la reducción de la inflación. Pero si no se restablece la estabilidad de los precios, el dolor será mucho mayor”.

Lo que está diciendo Powell es que se acabó el efecto de la droga de la emisión de moneda de los dos años anteriores y que ahora habrá que asumir el costo que produce la inflación, porque de lo contrario el sacrificio posterior será mayor.

En el caso argentino, la droga inflacionaria ya ha hecho tal desastre que hoy quitarse de encima esa adicción de emitir pesos para financiar el gasto público tiene el costo no solo de pésimas inversiones, que ya no las hay, sino que mucha gente vive sin trabajar (Reuters)En el caso argentino, la droga inflacionaria ya ha hecho tal desastre que hoy quitarse de encima esa adicción de emitir pesos para financiar el gasto público tiene el costo no solo de pésimas inversiones, que ya no las hay, sino que mucha gente vive sin trabajar (Reuters)

En el caso argentino, la droga inflacionaria ya ha hecho tal desastre que hoy quitarse de encima esa adicción de emitir pesos para financiar el gasto público tiene el costo no solo de pésimas inversiones, que ya no las hay, sino que mucha gente vive sin trabajar.

¿En qué sentirá la gente el impacto para frenar la inflación?

En tasas de interés más altas; planes sociales insostenibles; caída del salario real; menor actividad; más desocupación; caída del poder de compra de las jubilaciones; y suba de las tarifas de los servicios públicos, entre otros efectos. Más aún cuando todavía no hay como contrapartida un plan económico y condiciones institucionales que permitan vislumbrar una salida de crecimiento.

Una política antinflacionaria que se limita a frenar la emisión, pero que no tiene detrás un plan económico que atraiga inversiones y condiciones institucionales que lo respalden, tendrá un costo elevado y pocos beneficios.

El costo del populismo finalmente llega, y mayor es cuanto más precario es el plan antinflacionario que busque implementar en la emergencia.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

El crudo pronóstico de Aldo Abram para la economía: «Se gana tiempo, pero iremos a una crisis mucho peor»

Por Aldo Abram: Publicado el 11/9/22 en: https://www.iprofesional.com/finanzas/368993-crudo-pronostico-de-economista-iremos-a-una-crisis-mucho-peor

Para conocer su opinión sobre las medidas oficiales con el dólar, iProfesional habló con Aldo Abram, economista y director de Fundación Libertad y Progreso

Las medidas que encara el Gobierno para intentar resolver la amplia brecha cambiaria y la escasez de dólares en el Banco Central son vistas por algunos analistas como una forma de «ganar tiempo» en el corto plazo.

Al respecto, Aldo Abram, economista y director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, dialogó con iProfesional, donde destaca que el actual rumbo puede llevar al país a una crisis «mucho peor».

También analiza la perdida de reservas, las consecuencias de la devaluación de la moneda y las proyecciones de inflación.

-¿Cómo definiría el momento económico actual?

-Argentina está en medio de una crisis de credibilidad sobre su viabilidad económica en el tiempo. Esto tiene su origen en un Gobierno que se niega a hacer las reformas estructurales necesarias para recuperar la confianza de largo plazo y, por ende, crecer sostenidamente. Pero más importante aún, aumentar su crédito. Ningún país confiable paga sus deudas ya que las refinancia, y eso es lo que hoy la actual administración nacional no garantiza que suceda a futuro.

Sin embargo, en el corto plazo, pesa cada vez más la imagen de un gobierno cuyas malas políticas ha llevado a una gran caída del bienestar de la gente; lo cual viene diluyendo su poder. El ingreso de Sergio Massa a la gestión, aunque ya estaba en la Alianza que sustenta a esta gestión, fue percibido como una forma de consolidar la capacidad de hacer de esta administración. También fue bien visto que se unificara el mando en materia económica, no se puede tener tres timoneles en medio de una tormenta.

-¿Qué opina de las medidas que tomó hasta ahora la nueva gestión de Economía?

-Todas las medidas tienen su parte positiva en el corto plazo y negativa en el mediano término, por lo que sólo sirven para ganar tiempo. Por ejemplo, la mayor parte del ajuste fiscal recae sobre el sector privado, lo cual permitirá reducir el exceso de gasto primario, pero a costa de menor inversión, empleo y producción futuro.

Para Abram, el adelanto de liquidación de exportaciones y otras medidas, sirven para el corto plazo, pero generan problemas en el largo.

Para Abram, el adelanto de liquidación de exportaciones y otras medidas oficiales sirven para el corto plazo, pero generan problemas en el largo.

Por otro lado, el aumento de la tasa de interés es positiva en el corto plazo, en términos de desalentar la salida de ahorros del país y acotar el crecimiento de la oferta monetaria, bajando las presiones inflacionarias. Sin embargo, con un Banco Central con una deuda remunerada que ronda el 160% de la base monetaria, implica que esos pasivos van a crecer fenomenalmente en el tiempo, con un costo mayor a los $6 millones de millones en el próximo año. Nuevamente, se está «comprando» tiempo, pero carísimo.

-¿Y por el lado del refuerzo de las reservas cómo lo evalúa?

-Se están buscando reforzar las reservas adelantando la liquidación de exportaciones, algo que es «pan para hoy, hambre para mañana», ya que esas divisas no estarán cuando en los próximos meses salgan los embarques que las justifican.

Además, los créditos que se piensan tomar a organismos internacionales, a fondos y a bancos del exterior, no son divisas propias, sino prestadas. Entonces, si todos estos recursos se usan solamente para sostener el cepo en el tiempo, dado que las restricciones sólo llevan a perder reservas, terminaremos con un Banco Central mucho más quebrado que hoy.

Por lo tanto, si no se aprovecha el tiempo ganado para atacar los problemas de fondo que tiene el país, todo esto sólo nos llevará a una crisis mucho peor. O, en el mejor de los casos, si en el futuro se intenta hacer las cosas bien, el costo de salida del cepo será más alto.

-El precio del dólar está estable hace algunas semanas, ¿a qué atribuye esto?

-La incorporación de Massa al Gobierno ha generado la esperanza de que se van resolver los problemas de Argentina. Sin embargo, hay una falla de diagnóstico ya que estos no se resuelven con un ajuste fiscal hecho de cualquier forma y aumentando coyunturalmente la liquidez del Banco Central.

Entonces, si el Ministro de Economía no aprovecha este tiempo que se le ha dado para lanzar un programa de reformas estructurales integral que le permita recuperar credibilidad y salirse rápido del cepo, esa mejora de las expectativas se diluirá. Entonces, pasaremos de la actual «pax cambiaria», que continuará por unas semanas, a otra montaña rusa como la que ya vivimos antes.

Aldo Abram considera que, de no realizar el Gobierno medidas de profundidad, se está en peligro de vivir una crisis

Aldo Abram considera que, de no realizar el Gobierno medidas de profundidad, se está en peligro de vivir una crisis «mucho peor».

-¿Cómo puede incidir la amplia brecha cambiaria que existe entre el oficial y los dólares libres?

-La brecha depende del atraso del tipo de cambio oficial respecto a lo que verdaderamente se está depreciando el valor del peso y a la evolución del poder adquisitivo del dólar en Argentina. Si el Banco Central sigue emitiendo como hasta ahora, el valor de la moneda local seguirá cayendo. Esto se potencia con la baja de la demanda de pesos, porque la gente se cansa de que le quiten parte de su atesoramiento y ahorros con «impuesto inflacionario».

Por otro lado, a mayor incertidumbre más huida de fondos del país y, por ende, más demanda de divisas extranjeras, aumentando su precio. Cuando esta realidad no es seguida por el tipo de cambio oficial, la brecha se incrementa.

Por el contrario, cuando hay períodos de calma como el actual, la demanda de pesos no cae tanto, hecho que disminuye la pérdida de poder adquisitivo y la fuga de capitales se modera. Así es como la brecha se achica ante un dólar oficial que mantiene su ritmo de alza, mientras los precios de los mercados paralelos dejan de subir o, incluso, caen.

Sin embargo, cuando las expectativas de cambio de rumbo se ven frustradas, este accionar de argentinos y extranjeros se revierte y vuelve a agrandarse la brecha. Esto es lo que creemos que terminará pasando en unas cuantas semanas.

-Ahora que pasó la temporada alta de liquidación del campo, ¿qué presión puede tener el precio del dólar y cómo repercutirá el «dólar soja» de $200?

-Es imposible pensar en un boom de exportaciones cuando los que producen esos bienes reciben alrededor de la mitad de lo valen sus productos. Por eso es que, históricamente y en el mundo, los cepos tienden a destruir las ventas externas, excepto en períodos excepcionales de altos precios internacionales, como los de los dos últimos años. Cabe aclarar que esos favorables vientos internacionales se están revirtiendo cada vez con más fuerza.

El «dólar soja» de $200 es una forma de aumentar la liquidación de stocks de ese producto, en un momento en el que las expectativas de los precios internacionales son a la baja. Implica reducir la brecha, o sea bajar el costo de pasarse de «dólar silo» a divisa real. Hoy, está en alrededor de un 35%, mientras que antes era del 100% o más.

La inflación anual ya se ubica cerca del 100% y los pronósticos de Abram son que será más elevada en 2023.

La inflación anual ya se ubica cerca del 100% y los pronósticos de Abram son que será más elevada en 2023.

Por ende, es posible que eso anime a algunos a vender sus stocks de la oleaginosa, pero el Gobierno no quiere generalizar esta medida. Los argentinos casi no comemos soja ni derivados; por lo que el aumento de precios de estos productos no se sentirá. Sin embargo, sí tendría impacto en el poder adquisitivo de la gente si llegara a subir el precio del tipo de cambio de los bienes que consumimos.

Por otro lado, a esos «dólares a $200» habrá que comprarlos emitiendo pesos, con lo cual la depreciación llevará a más inflación y un aumento de los tipos de cambio paralelos. O bien, aumentará la deuda remunerada del Banco Central, que ya tiene una preocupante «bola de nieve»; o se observará una combinación de ambas. De nuevo, se resuelve un problema en el corto plazo y complica otros en el tiempo.

-La inflación es otro de los graves problemas que enfrenta el país, ¿qué perspectivas tiene para septiembre y los próximos meses?

-En septiembre, si se concreta la quita de subsidios, que en algunos casos será en cuotas, veremos un salto de la variación del Índice de Precios al Consumidor. Sin embargo, eso no es lo grave, sino que el Banco Central continúa emitiendo al mismo ritmo que el previo a las elecciones para ponerle «platita en el bolsillo» a la gente. Por lo tanto, es muy difícil que vaya a haber una desaceleración relevante del alza de los precios en el corto plazo.

En resumen, este año, con suerte, no llegará a los tres dígitos. Pero, de seguir así, estaremos en más de 100% de inflación a principios de 2023. Quizás esto asuste al Gobierno y por eso, para moderar la suba antes de las elecciones, intente algo de austeridad monetaria, mucho de «atraso cambiario» y controles de precios. En conclusión, la inflación terminará el año por encima de la de 2022.

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) Es director de la Fundación Libertad y Progreso. Sigue a @AbramAldo

Por qué el diseño de las nuevas tarifas de los servicios públicos es un grave abuso de poder

Por Enrique Blasco Garma. Publicado el 28/08/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/08/28/por-que-el-diseno-de-las-nuevas-tarifas-de-los-servicios-publicos-es-un-grave-abuso-de-poder/

Los intercambios libres superan conflictos y enriquecen. La peor cárcel es el exceso de regulaciones y restricciones

Al proponer tarifas de servicios públicos, conviene discernir los bienes públicos de los bienes privados

Al proponer tarifas de servicios públicos, conviene discernir los bienes públicos de los bienes privados

Una semana atrás destacaba en Infobae que “los escolásticos españoles del siglo XVI y XVII desarrollaron la noción del precio justo en un contexto jurídico y no físico. Tiene que ver con los conceptos de poder, voluntad, conocimiento individual. Una cosa vale tanto cuanto es el valor en que puede venderse, en libertad, excluidos la fuerza y el fraude, que enturbian la voluntad del comprador”.

Al proponer tarifas de servicios públicos, conviene discernir los bienes públicos de los bienes privados.

Los bienes privados benefician exclusivamente al usuario y se agotan con cada uso individual. La vaca consume el pasto del potrero, quitando a lo disponible para el rebaño; mi provisión de electricidad me beneficia a exclusivamente a mí y resta kw/h para los demás. Es razonable que yo pague por consumirlo y no recargue la cuenta de otros, como hacen los subsidios. Así, cada persona decide qué le conviene mejor: calefaccionar con electricidad, gas, consumir alimentos, invertir en activos, según sus preferencias y posibilidades.

En contraste, los bienes públicos benefician la coherencia de las actividades conjuntas y el uso individual no los agota. El significado de las palabras, la estabilidad de las unidades de medida: el metro, kilo, el valor del peso, la emisión monetaria, las leyes, no son extinguidos por los usuarios que, por el contrario, refuerzan su valía.

Por eso, conviene que la energía y los bienes privados sean provistos y cobrados por empresas competitivas, según el costo de cada unidad del bien suministrado a cada cliente. Que cada usuario pague el precio de producirlo. Mientras los bienes públicos conviene sufragarlos según acuerdos ampliamente consensuados -impuestos- independientemente del uso, actividad, de cada particular.

Esta mirada denuncia que cobrar tarifas diferentes según supuestos indicadores de ingresos de los clientes, pergeñados por burócratas singulares, conlleva imposiciones ilegítimas. Que contrarían las voluntades, el interés general, deterioran el PBI, agravando las insatisfacciones populares.

Bajo el esquema anunciado, los supuestos clientes de mayores ingresos pagarán la cuenta de los consumos mas subsidiados; las nuevas tarifas no cumplirían la función de optimizar el uso de la energía y agua.

Si la política fuera transferir ingresos a personas determinadas, transparentarlo directamente, sin engaños, ni argucias. La Argentina, anquilosada por la preponderancia del Estado y funcionarios que no funcionan, perderá demasiados negocios.

Brecha de ingreso entre las economías libres y las restringidas

Sin intercambios libres, cada uno de los humanos se empobrecería sin remedio. Pues se supera el peor de los conflictos, las carencias personales insatisfechas, en tanto se comercia, valorizando las diferentes habilidades, conocimientos, deseos, bienes faltantes.

Todos y cada uno pueden conseguir bienes valiosos, y se benefician mutuamente, negociando con otros. Eso explica que el ingreso promedio por habitante de los países se expande con los intercambios voluntarios. Sostengo que el recurso decisivo de las sociedades, países, no está en la naturaleza, si no en la capacidad de contratar negocios coordinados, intercambios coherentes con los costos de oportunidad.

En una mezcla de temores y, también, de aceptar las ventajas de empoderar a las personas, los países implementan reglas, instituciones, que regulan los contratos. Los gobiernos se distinguen por el grado de reconocimiento de la libertad contractual, o autonomía de la voluntad de las personas, van conformando límites para la autonomía individual estableciendo entramados de libertades y prohibiciones a la actuación de las partes, mediante leyes, regulaciones.

A mayores libertades, reconocimientos de la autonomía de la voluntad, los ingresos promedio, PBI por habitante, son más altos, como se advierte en las estimaciones del World Economic Outlook del FMI, desde USD 230 en Sudán del Sur hasta los USD 102.000 de Irlanda, en 2021, pasando por los USD 10.000 actuales en la Argentina. Tanto más libres las transacciones de abusos y engaños, mayores son las satisfacciones y los ingresos por habitante.

Para 2022, el ranking de los PBI por habitante será impactado por los eventos derivados de la invasión de Rusia a Ucrania, como la restricción energética a Europa y de las exportaciones agrícolas del país invadido, la aceleración de la inflación, la decisión de la Fed de aumentar la tasa de interés de referencia; y los acontecimientos climáticos.

La competencia libre de trabas redundantes espolea las habilidades particulares. Las violaciones, abusos, el engaño coartan las libertades. Justicia implica información, reglas parejas y estables.

Enrique Blasco Garma es Ph.D (cand) y MA in Economics University of Chicago. Licenciado en Economia, Universidad de Buenos Aires. Fue Economista del Centro de Investigaciones Institucionales y de Mercado de Argentina CIIMA/ESEADE. Profesor visitante a cargo del curso Sist. y Org. Financieros Internacionales, en la Maestria de Economia y C. Politicas, ESEADE. Sigue a @blascogar

Errores y sabios

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 16/8/22 en: https://www.larazon.es/opinion/20220817/43t46nbqdbcytg22duc4ztycvq.html

Los controles de precios no funcionan, y suelen tener consecuencias negativas para la población, como lo prueba una experiencia de cuatro mil años, desde los sumerios hasta Nicolás Maduro

FOTO: MARÍA JOSÉ LÓPEZ  EUROPA PRESS

Escuché en La Brújula de Onda Cero unos cortes que puso Juan Ramón Lucas con declaraciones de dos destacados políticos progresistas sobre la inflación.

El diputado Jaume Asens, presidente de Unidas Podemos, afirmó que la inflación no se reduce con más destructores en Rota sino subiendo los salarios y aumentando el gasto público en «medidas sociales». Fue incapaz de explicar cómo esas medidas frenarán el alza de los precios, y tampoco cómo se logra enriquecer a la gente empobreciéndola con más impuestos, que eso es lo que significa subir el gasto público.

A continuación, escuché al también diputado Íñigo Errejón, presidente de Más País, que coincidió en la receta intervencionista, pidió más gasto público (pasando por alto, como siempre, el destino aciago de quienes van a ser forzados a financiarlo), y sostuvo seriamente que para bajar la inflación hay que controlar los precios, concretamente los precios de la energía, los alquileres y los productos de primera necesidad.

Los controles de precios no funcionan, y suelen tener consecuencias negativas para la población, como lo prueba una experiencia de cuatro mil años, desde los sumerios hasta Nicolás Maduro, pasando por numerosos países, desde los comunistas hasta la dictadura franquista, a la que estos pseudoprogresistas dicen aborrecer.

El análisis de la inflación está viciado por este pensamiento fantástico que no considera la responsabilidad de los políticos. Por ejemplo, leí en «Público» este titular: «la práctica totalidad de las autoridades económicas y monetarias han declarado al IPC el enemigo público número uno», como si las políticas expansivas de esas mismas autoridades no tuvieran nada que ver con la cuestión. Y así siguiendo, indefinidamente desvariando con que los empresarios causan la inflación, o que todo se debe a una conspiración contra el Estado benefactor.

Ahora bien, 17 personas apoyaron a Joe Biden cuando planteó un enorme incremento del gasto público y los impuestos, alegando que ello mejoraría el crecimiento y moderaría la inflación. No eran periodistas, ni políticos. Eran 17 premios Nobel de Economía. Cierto es que podemos encontrar 17 colegas que sostengan la opinión contraria, pero nunca cabría acusar a los Nobel intervencionistas de ignorantes.

La ignorancia, como decía Ortega, no es mala, y todos ignoramos cosas que nuestra vecina está harta de saber. Lo malo no es no saber: lo malo es creer que sabemos y estar equivocados.

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

El BCRA y los entes estatales son los principales formadores de precios

Por Enrique Blasco Garma. Publicado el 21/08/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/08/21/el-bcra-y-los-entes-estatales-son-los-principales-formadores-de-precios/

El exceso de emisión sobre la cantidad de bienes y servicios que genera la economía explica la inflación

El BCRA, con el control de cambios también determina la cotización del dólar (Reuters)

El BCRA, con el control de cambios también determina la cotización del dólar (Reuters)

Es elemental que el precio es la cantidad de moneda necesaria para comprar un bien o servicio. Si sobran pesos, mayor facilidad de alzar los precios. Cuando la gente quiere desprenderse de la moneda nacional es porque la inflación carcome su valor, y refleja que sobra circulante.

El BCRA, con el control de cambios también determina la cotización del dólar. Gran parte de los combustibles, insumos, bienes finales, que demandan las empresas y los consumidores son importados; al subir la cotización del dólar aumentan los precios internos.

En 2001, el dólar cotizaba a $1, actualmente la pizarra del Banco Nación marca un precio superior a $142. No puede sorprender que los bienes sean entonces nominalmente 140 veces más caros, o, más aún, en los casos en que se aplicaron nuevos impuestos y otros costos.

Está claro que ninguna empresa tiene tanto poder para multiplicar por 140 los precios con el tipo de cambio por dólar estable. Durante los 11años de la Convertibilidad, entre abril de 1991 y enero 2002, el dólar estable mantuvo estables los precios. Nadie tiene el poder de fijar precios del BCRA.

Ahora estamos peor aún. Los “cepos” a las importaciones coartan la competencia -el mecanismo que premia conocimientos, habilidades, individuales, impulsando el crecimiento de los PBI e ingresos personales, en todo el mundo- transfiriendo decisiones productivas, antes privadas, a los burócratas, recortando los patrimonios al introducir incertidumbres mayores. ¿Cuánto costará importar, reponer, los bienes?

Los “cepos” a las importaciones coartan la competencia -el mecanismo que premia conocimientos, habilidades, individuales, impulsando el crecimiento de los PBI e ingresos personales (Reuters)Los “cepos” a las importaciones coartan la competencia -el mecanismo que premia conocimientos, habilidades, individuales, impulsando el crecimiento de los PBI e ingresos personales (Reuters)

Los bienes dejan de cotizarse en competencia para depender de las determinaciones burocráticas. Protocolos similares a los soviéticos incentivan aumentar los pedidos de autorizaciones de importación y compra de divisas. Los cepos cambiarios confirman que la emisión monetaria está tan desbordada que el Banco Central no tiene los dólares que la sociedad demanda, para atender importaciones y compromisos financieros con el resto del mundo. Un verdadero desfalco.

El BCRA admite que no puede responder a sus obligaciones, la responsabilidad de garantizar una moneda de curso legal para todas las transacciones deseadas por la población. Y las proyecciones económicas no tranquilizan. Eliminar los cepos exigiría equilibrar la oferta y demanda de base monetaria, no basta suprimir el déficit fiscal.

Desequilibrio general

Todos los valores del comercio exterior están influidos por BCRA, AFIP, gabelas de todo tipo, las tasas de interés, condiciones financieras, etc. En las últimas décadas, la coordinación de los tres poderes del Estado perdió precisión para contener la inflación, fragilizada por entes varios, organizaciones sociales, sindicatos, empresas estatales, que determinan suspensiones de actividades y de tránsito e imposiciones variadas y crecientes, y ausencia de incentivos para trabajar productivamente.

En todo el planeta, a mayor suba de la cotización del dólar mayor la inflación. Los escolásticos españoles del siglo XVI y XVII desarrollaron la noción del precio justo, en un contexto jurídico y no físico. Tiene que ver con los conceptos de poder, voluntad, conocimiento individual. Una cosa vale tanto cuanto es el valor en que puede venderse, en libertad, excluidos la fuerza, y el fraude, que enturbian la voluntad del comprador.

Mientras las naciones avanzan liberando a las actividades, la Argentina está siendo agobiada, entrampada, con el peso de restricciones innecesarias, artificiales. Cada vez más lejos de las libertades exaltadas en el Himno Nacional, la Constitución y canciones patrias.

Fuente: Infobae en base a estimaciones WEO FMI

En esta hora, el partido gobernante azuza conflictos y proclama “combatir al capital”. La oposición política se desanima de contribuir a mejorar la cosa pública, durante esta gestión.

Conviene recordar la advertencia de Luigi Pirandello en Seis personajes en busca de autor. Debemos tener sumo cuidado con el uso de las palabras, pues ahí precisamente radica la dificultad de comunicar: “En cada uno de nosotros vive un mundo de imágenes diferentes. ¿Cómo es posible que nos entendamos si en mis palabras vibra el sentido y el valor de las cosas que en mí están, en tanto que, quien las escucha, inevitablemente les da el sentido y el valor que tienen para él? Creemos entender, pero no lo hacemos”.

Las marchas y contramarchas de militantes en espacios públicos exponen un culto a las invocaciones mágicas de poderes ilusorios, ficciones desmentidas por las ciencias y experiencias disponibles. Las naciones que más avanzan liberan los conocimientos, habilidades individuales. Las menos desarrolladas, violentan libertades privadas. El PBI por habitante marca el proceso de liberaciones personales.

El federalismo fiscal da potestades a la Nación, a las provincias y a los municipios para crear tributos. Hay 166 tributos vigentes, aunque apenas 11 de ellos recaudan el 90% el total. Brasil no tiene un impuesto tan distorsivo como Ingresos Brutos ni un impuesto a la exportación. Solo 12 países aplican este impuesto que lastima la competitividad. Si añadimos tipos de cambio diferenciales, entendemos el desaliento a las exportaciones.

En el 2017 se firmó un Pacto Fiscal para bajar impuestos. Excelente idea, pero ingenua porque no establecía sanciones por incumplimiento. Se suspendió por la pandemia de Covid-19 y ahora el Congreso se prepara para aprobar el nuevo Pacto Fiscal porque las provincias quieren más dinero de los contribuyentes.

Enrique Blasco Garma es Ph.D (cand) y MA in Economics University of Chicago. Licenciado en Economia, Universidad de Buenos Aires. Fue Economista del Centro de Investigaciones Institucionales y de Mercado de Argentina CIIMA/ESEADE. Profesor visitante a cargo del curso Sist. y Org. Financieros Internacionales, en la Maestria de Economia y C. Politicas, ESEADE. Sigue a @blascogar

Lejos de un ajuste, hay una fiesta de populismo con el gasto público

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 19/07/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/07/19/lejos-de-un-ajuste-hay-una-fiesta-de-populismo-con-el-gasto-publico/

Se manifiesta en la monumental emisión de pesos por parte del Banco Central. No obstante, Silvina Batakis asegura que cree en el equilibrio fiscal

El viernes 8 de julio, el BCRA, presidido por Miguel Pesce, comunicó la emisión de $140.000 millones para financiar el rojo fiscal que heredó Silvina Batakis, en tanto que siguió emitiendo para sostener el precio de los bonos en pesos

El viernes 8 de julio, el BCRA, presidido por Miguel Pesce, comunicó la emisión de $140.000 millones para financiar el rojo fiscal que heredó Silvina Batakis, en tanto que siguió emitiendo para sostener el precio de los bonos en pesos

El 11 de julio la flamante ministra de Economía, Silvina Batakis, anunciaba los lineamientos de su plan, que dijo consistía en seguir con el plan que ya venía aplicando el presidente Alberto Fernández junto a Martín Guzmán. Y destacó que creía en equilibrio fiscal y que el Estado iba a gastar solo lo que ingresaba en impuestos.

Sin embargo, tres días antes, el viernes 8 de julio, el BCRA emitía $140.000 millones para financiar el rojo fiscal, en tanto que siguió emitiendo moneda para sostener el precio de los bonos en pesos. Dicho sea de paso, en las últimas semanas la emisión monetaria del rubro ”Otros del Informe Monetario Diario” del Central, pasó a ser la columna más importante, porque comenzaba a reflejar el costo de sostener con pesos que nadie quiere la cotización de los Bonos del Tesoro que tampoco nadie quiere.

Obviamente, el Gobierno sigue inventando relatos para no hacerse cargo de la inflación que genera el BCRA vía emisión monetaria, y continúa con la historia de que responde a un fenómeno multicausal, de los “grupos concentrados que remarcan indiscriminadamente” los precios. Y también incluye la invasión de Rusia a Ucrania para justificar el desparramo fiscal y monetario que está haciendo.

Sin embargo, cuando se observa la tasa de inflación de junio y del primer semestre de este año en Argentina, y la compara con la de los países vecinos se advierte rápidamente que lo de la guerra es sólo parte del “relato”.

Marcelo RegaladoMarcelo Regalado

Como puede verse en el gráfico, la inflación de Argentina en junio no sólo fue la más alta comparada con nuestros vecinos, sino que además registró una distancia de seis hasta más de 10 veces entre las tasas del último mes que registraron las direcciones nacionales de estadística de cada país.

La realidad es que el déficit fiscal del primer semestre de este año aumentó 5 veces respecto al registrado en la primera mitad de 2021, orillando los $2 billones cuando se quita la contabilidad creativa de las rentas de la propiedad.

El gasto primario aumentó 10% en términos reales en el primer semestre, según los datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso. De ahí que no es sostenible el argumento que los grupos concentrados que remarcan los precios son los responsables de la aceleración de la inflación. Cuando uno mira los datos de Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay, entre otros, pareciera ser, de acuerdo al relato K, que los únicos empresarios que remarcan por deporte están en la Argentina.

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En el primer semestre del año, de acuerdo a datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), el gasto público primario aumentó 10,7% por encima de la tasa de inflación, es decir, contrariando el argumento que usa el kirchnerismo más duro, no hubo tal ajuste de la economía. Por el contrario, voló el gasto público.

¿Dónde estuvo el mayor aumento? Los subsidios a la energía crecieron el 38% en términos reales, siempre comparando primer semestre de este año contra el primer semestre del año pasado, luego los programas sociales con un incremento en términos reales del 28,9%, en tercer lugar, transferencias a provincias con una suba real del 13,1%. Los gastos en personal se incrementaron el 11% y uno de los rubros que menos creció fue jubilaciones y pensiones, que aumentaron el 6,3% en términos reales.

El dato relevante es que los recursos destinados a planes sociales crecieron muchísimo más en términos reales que los destinados a jubilaciones. El plan Potenciar Trabajo aumentó el 57,1% en términos reales, Becas Progresar el 197,4% y políticas alimentarias el 21,9% por sobre la tasa de inflación.

En definitiva, la presión que ejercen las organizaciones políticas denominadas organizaciones sociales lograron sacar una tajada mayor que los jubilados que no tienen movilización en la calle. Esto hace que se caiga el relato del kirchnerismo de que Martín Guzmán hizo un ajuste de la economía.

En rigor, Guzmán nunca llegó a ejercer como ministro de Economía porque no manejaba variables importantes para controlar los crecientes desequilibrios macroeconómicos. Ni siquiera controlaba a un subordinado suyo en el área de energía que respondía al kirchnerismo. Es más, es para dudar que Guzmán haya decidido otorgarles más recursos a las organizaciones políticas piqueteras. Esas decisiones pasan por Alberto Fernández y tal vez por Cristina Fernández de Kirchner.

En rigor, Guzmán nunca llegó a ejercer como ministro de Economía porque no manejaba variables importantes para controlar los crecientes desequilibrios macroeconómicos (Nicolás Stulberg)En rigor, Guzmán nunca llegó a ejercer como ministro de Economía porque no manejaba variables importantes para controlar los crecientes desequilibrios macroeconómicos (Nicolás Stulberg)

Tampoco se puede comprar el argumento que voceros K lanzaron diciendo que desconocían el desborde de los números fiscales y la falta de reservas en el BCRA. La mayoría de los economistas veníamos advirtiendo sobre el descontrol fiscal y monetario. Solo había que mirar el Informe Monetario Diario del BCRA la evolución de los Adelantos Transitorios para advertir que las cuentas del Tesoro estaban fuera de control.

Por el lado de las reservas en divisas, varios economistas hemos hecho cálculos sobre la posición neta de activos privados y todos daban negativos. Incluso las crecientes restricciones del BCRA para acceder a dólares al tipo de cambio oficial parra importar insumos para la producción dan la pauta de la agonía de los activos externos.

En definitiva, hoy se ve a un BCRA que agoniza de reservas, emite pesos que nadie quiere para financiar al Tesoro y para sostener el precio de los bonos en pesos que tampoco nadie quiere y, como frutilla del postre, sigue batiendo récord en el crecimiento de la emisión de Leliq y Pases netos, que genera un monumental aumento del denominado déficit cuasifiscal.

El Tesoro, con un gran déficit fiscal, había perdido hace tiempo el acceso al crédito internacional privado, y ahora también al crédito interno, y con la economía extenuada de pagar más impuestos.

Política y económicamente el Gobierno parece estar agonizando, solo falta ver cómo hace para llegar a diciembre de 2023. Ese es el gran interrogante que todos se formulan.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Dolarización: respuestas a tres grupos críticos, los malos, los buenos y los prácticos

Por Adrián Ravier.  Publicado el 5/5/2 en: https://www.cronista.com/columnistas/dolarizacion-respuestas-a-tres-grupos-criticos-los-malos-los-buenos-y-los-practicos/

La dolarización vuelve a la mesa de debate, y entonces emergen sus críticos. Puedo visualizar tres grupos dentro de ellos, aunque es posible que algún economista se sienta parte de dos grupos a la vez.

En esta nota trataré de describir a los malos críticoslos buenos críticos, y los críticos prácticos. Y ensayaré algunas respuestas.

DOLARIZACIÓN: LOS MALOS CRÍTICOS

Los primeros son aquellos que cuestionan la dolarización, pero también la idea de que la inflación argentina tiene causas monetarias.

Rechazan la convertibilidad cualquier regla monetaria, e incluso sostienen que algo de inflación es necesaria, parafraseando a Aldo Ferrer, incluso en niveles del 40% anual.

Ejemplifican equivocadamente la convertibilidad como algún tipo de dolarización y en general rechazan la ortodoxia de la economía. Postulan ideas heterodoxas que son precisamente las responsables de nuestro presente.

Incluso vinculan la dolarización a la bandera, la escarapela y los nacionalismos. Lo cierto es que tener una moneda sana importada de ninguna manera implica perder la patria, o cederla a alguna otra. ¿Acaso España, Francia o Alemania han perdido la patria por ceder su moneda al BCE?

LOS BUENOS CRÍTICOS DE LA DOLARIZACIÓN

Los segundos son aquellos que tienen buenas críticas, porque parten de la idea correcta que la inflación argentina es consecuencia de monetizar el déficit fiscal.

Si tanto la dolarización como otro programa de estabilización requieren del equilibrio fiscal, al resolverlo piensan que se puede prescindir de la dolarización

Si bien el argumento es válido, pienso que estos críticos no ven una de las mayores ventajas de la dolarización que es su irreversibilidad, o más bien dificultad de des-dolarizar. Zimbabwe resulta ser un caso excepcional en la materia, justamente por no acompañar la reforma con otras políticas complementarias indispensables a las que haremos referencia al final de la nota. Pero la experiencia muestra que los costos de salida son muy altos.

Estos críticos también sostienen que las experiencias son pocas, y que sería peligroso avanzar en este camino. Dicen que el número de países que ha dolarizado es pequeño, y que las experiencias con las que contamos tratan sobe países de menor tamaño que Argentina.

Aquí pienso que se equivocanHay más de 100 economías dolarizadas en el mundo, si incluimos islas y microestados. Aun la zona euro podría tomarse como un caso de dolarización, y esas economías que la integran no son precisamente pequeñas.

Incluso entre los países no dolarizados, habrá que ver el grado de dolarización con el que hoy conviven. Argentina y Venezuela, por caso no han dolarizado oficialmente, pero sí han avanzado bastante en un proceso espontáneo de dolarización, en la necesidad de los ahorristas de conseguir refugio para sus tenencias de dinero.

Pero volviendo ahora a las experiencias de dolarización oficial en Latinoamérica la bibliografía referencia los casos de Panamá, Ecuador y El Salvador. Nótese que en estos casos, los tres países han sobrevivido a grandes desafíos: en el primer caso a dos guerras mundiales, una gran depresión, la invasión de Estados Unidos y desastres naturales que incluyen terremotos y El Niño; en el segundo al populismo extremo de Rafael Correa; y en los tres casos a crisis económicas profundas como la de 2008 y una pandemia como la de 2020. ¿Qué escenario más duro que estos podrían implicar el abandono de la dolarización?

LOS CRÍTICOS PRÁCTICOS DE LA DOLARIZACIÓN

Finalmente llegamos a preguntas de orden prácticoNo hay dólares suficientes, argumentan en este grupo. El tipo de cambio convertible es demasiado alto, lo que implica una tasa de devaluación muy alta que empobrecerá aún más a la Argentina. ¿Qué haríamos con los pasivos monetarios acumulados en el BCRA?

Aquí se abre un debate incluso entre los defensores de la dolarización, pues hay muchas maneras de dolarizar. Son preocupaciones válidas, pero eso no quiere decir que sean obstáculos para dolarizar.

Al decidir avanzar políticamente en sustituir una moneda por otra, iniciarán los procesos que la hacen posible. Las preguntas técnicas tienen respuestas técnicas. Hay que decidir si se hace con o sin acuerdo con Estados Unidos, por ejemplo. Pero querer replicar el proceso europeo con la zona euro, como si América fuera unificada y los mercados ya estuvieran integrados, no parece accesible. Tomaría décadas. Además, Estados Unidos tendrá resistencia a compartir el señoreaje.

Una vez que decidimos que no hay que consultar a Estados Unidos para dolarizar, el camino es más sencillo, al menos desde lo político.

El primer paso es cambiar los pesos en circulación y los pasivos monetarios (Leliqs, etc.) del BCRA por los dólares existentes, que serían las reservas líquidas disponibles que tiene el BCRA. Ese cociente, parece mostrar un numerador muy alto por todo el circulante más las Leliqs y pases, y un denominador muy bajo, pues no hay muchos dólares. Si este cociente es muy alto, entonces inician procesos de reducir el numerador, y ampliar el denominador. Para reducir los pasivos monetarios, una propuesta que ha surgido en el libro de Emilio Ocampo y Nicolás Cachanosky de pronta publicación, consiste en securitizar activos del BCRA (por ejemplo Letras Intransferibles) a través de un fideicomiso emitiendo bonos en dólares a corto plazo que se pueden usar para canjear las Leliqs en manos de los bancos. Para ampliar el denominador pueden obtenerse préstamos de acreedores diversos como el FMI u organismos multilaterales de crédito.

Otro argumento aquí que se nutre de la experiencia de Ecuador (veánse las múltiples notas de la economista ecuatoriana Gabriela Calderón, especialista en la materia) es que al dolarizar, los dólares que los argentinos tienen atesorados (y que son muchos) salen al mercado, rompiendo el mito de que la economía argentina no tiene dólares. No debemos confundir la práctica de cambiar los pesos emitidos que hoy circulan y que se derriten en las manos de sus tenedores, con el dinero que los argentinos tienen, pues ya ha habido una natural dolarización espontánea que ha convertido gran parte del capital a dólar. ¡Los argentinos ya están dolarizados en un alto porcentaje! De lo que se trata es de ampliar esas ventajas a toda la población.

Por lo demás, volviendo a las cuestiones prácticas básicas, al dolarizar ya los intercambios se hacen en moneda dólar. La gente paga bienes y servicios en dólares, y las empresas pagan impuestos en dólares. El gobierno recauda dólares y con ello paga sus gastos en dólares, incluyendo las jubilaciones y pensiones, y dejamos de ver una economía que todos los días se devalúa. Se elimina también el descalce cambario de recibir impuestos en pesos pero tener deuda pública denominada en dólares. A medida que la economía recupere su capacidad productiva, mejorar el nivel de actividad y con ello la recaudación lo que podrá ir recuperando los ingresos reales de los asalariados del sector público, e incluso jubilados y pensionados.

LA DOLARIZACIÓN NO ES UNA RECETA MÁGICA

Por supuesto, así presentado la dolarización parece una receta mágica, pero no lo es.

Si Argentina tiene problemas en el sistema previsional, debe reformarlo. Si tiene déficit fiscal, debe eliminarlo pues ya no podrá monetizarlo. Si tiene enorme rigidez en el mercado laboral, necesita avanzar en una política de flexibilización laboral. Si tiene una alta presión tributaria, debe resolver el laberinto fiscal y reducir y simplificar su estructura tributaria. Si está aislada del mundo, necesita una reforma de apertura económica. Esta misma apertura económica puede permitir reformar la banca y atraer a la banca internacional, incluyendo la banca off shore como ha propuesta Jorge Avila.

En definitiva, se requiere una reforma integral de la economía para evitar replicar la experiencia de Zimbabwe.

La dolarización es necesaria por todo lo expuesto, pero no es suficiente para resolver los problemas estructurales de una economía con décadas de decadencia.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Argentina: dos guerras frente a la inflación

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 21/5/2en: https://www.infobae.com/opinion/2022/05/21/argentina-dos-guerras-frente-a-la-inflacion/

Como señaló el premio Nobel en Economía Friedrich Hayek, hemos demorado doscientos años en percatarnos del error y el horror de atar el poder político a la religión, no tardemos otro tanto en darnos cuenta del error y horror de atar el poder político a la moneda

Alberto Fernández y Vladimir Putin

Afortunadamente hay bibliografía sobre el tema inflacionario que aclara el tema de la expansión exógena -es decir extraña a las decisiones del mercado- como causante de este mal que distorsiona los precios relativos. Tal vez no sea necesario repetir que los precios constituyen los únicos indicadores para saber cómo asignar los siempre escasos recursos frente a necesidades ilimitadas. La referida distorsión inexorablemente conduce al despilfarro lo cual, a su turno, consume capital que conduce a la contracción de salarios e ingresos en términos reales puesto que las tasas de capitalización son el único factor que permite mejoras en el nivel de vida.

Ahora bien, en una sociedad libre que permite que la gente elija el activo monetario de su agrado, este contexto no se traduce necesariamente en el mantenimiento de la cantidad de moneda. Si le otorga mayor valor a la unidad monetaria se transmitirá una señal para aumentar su producción. Por ejemplo, esto ocurría durante el patrón oro: otorgarle mayor precio al metal aurífero conducía a una extracción mayor lo cual es un fenómeno endógeno al mercado. Desde luego que esto no es inexorable ya que también la gente puede preferir una cantidad constante de dinero. En cualquier caso, resulta fundamental clarificar la diferencia analítica entre lo exógeno, es decir, lo político, lo ajeno al mercado, respecto de lo endógeno que alude a las preferencias de la gente.

En este sentido es pertinente mostrar a título de ejemplo que si hay un terremoto devastador naturalmente habrá menor cantidad de bienes a disposición de la gente y con igual cantidad de moneda al momento del sismo los precios subirán que es lo mismo que decir que el poder adquisitivo o el valor de la unidad monetaria disminuyó. Pero este es un fenómeno endógeno, no tiene que ver con manipulaciones políticas o exógenas. Es natural y necesario que este ajuste ocurra para mostrar lo que en verdad está sucediendo. También ocurren modificaciones en los precios relativos cuando algo cambia de moda o cuando los gustos se modifican, son todos hechos endógenos que nada tiene que ver con decisiones políticas extrañas al mercado.

Lo contrario sería entrar en un galimatías de proporciones puesto que la parla seria respecto a una inflación buena o natural (cuando suben los precios debido a causas endógenas) y mala, antinatural o exógena (cuando los políticos se entrometen con la cantidad de dinero). Esta clasificación sería del todo inconveniente e improcedente puesto que los precios y la cantidad de dinero deben reflejar lo que está sucediendo.

Sin duda que si se está en un sistema del patrón plata y se descubren abundante cantidad de yacimientos, la utilidad marginal de ese metal descendería a niveles tales que la gente cambiaría de patrón monetario. Lo mismo podemos decir referente a cualquier otro dinero-mercancía, canasta de moneda fiat o lo que prefiera la gente sin que en ningún caso sean posiciones irrevocables, todo depende de las inclinaciones de la gente.

Todo este razonamiento desde luego supone que hemos dejado de lado la superchería de la llamada “autoridad monetaria” o banca central que como se ha señalado en muchas oportunidades solo tienen tres caminos a su disposición: expandir, contraer o dejar inalterada la base monetaria, con lo cual siempre se alteran los precios relativos, es decir, necesariamente serían distintos de lo que hubieran sido de no haberse entrometido el gobierno. Por otra parte, si se supone que los banqueros centrales hacen lo mismo que la gente hubiera preferido no tiene sentido la intervención con el consiguiente ahorro de honorarios, pero para saber que prefiere la gente el único modo es dejar que se manifieste libremente. Idéntico razonamiento cabe si la autoridad monetaria procede de modo independiente de otros brazos del poder político puesto que se equivocará independientemente. El problema es la banca central.

Como es de público conocimiento, en un ejemplo extremo que tiene sus bemoles, algunos historiadores han señalado “la inflación” producida antaño cuando llegaba a la metrópoli española oro de las colonias pero en rigor esto no es así por lo expresado con anterioridad (dejando de lado posibles manipulaciones de la corona y sus “adelantados” en las colonias). Si no hay manipulación monetaria por la “autoridad” en la materia, técnicamente no hay inflación. Para abundar en ejemplos, si se produce una sequía a gran escala los precios de los productos agropecuarios se elevarán pero por las razones apuntadas no se trata de inflación en el sentido del proceso señalado, a saber, los precios no se modifican debido a lo que tiene lugar en el mercado sino debido al capricho de la política. Claro que en no pocos casos como el señalado solo se elevan los precios de algunos productos lo cual necesariamente hará que disminuyan otros en ausencia de banca central que no convalide esa suba con expansión monetaria. Pero también es posible imaginar subas de todos los bienes disponibles como hemos mostrado más arriba en el caso del terremoto o equivalentes sin entrar en el susodicho galimatías de la “inflación buena, querida por el mercado o consecuencia de lo que sucede en la realidad” y la “mala debida a los entrometimientos de los gobiernos y sus representantes”.

Habiendo dicho esto mencionemos el caso de la guerra, en nuestro caso la invasión criminal de Putin a Ucrania. Como consecuencia de ello hay productos que suben su precio de modo súbito. Esto presenta tres escenarios posibles. Primero, en línea con lo dicho, que la gente quiera seguir consumiendo la misma cantidad de los productos en cuestión con lo que se verán forzados a disminuir el consumo de otros bienes que consecuentemente bajarán de precio. Segundo, que la gente decida reducir su consumo de los bienes que aumentaron sus precios al efecto de poder continuar consumiendo idéntica cantidad de los otros. Y tercero, que simultáneamente el gobierno expanda la moneda con lo cual los precios serán el resultado también de la consiguiente inflación que además de los problemas de la guerra se agrava la situación por este entrometimiento gubernamental en materia monetaria. En otros términos, la guerra como tal no produce inflación, lo que genera es una destrucción de bienes que se traduce en subas de precios, en este sentido igual que un terremoto pero analíticamente es importante diferenciar los fenómenos mencionados.

A diferencia de la adulteración de los precios debido a los tejes y manejes de los gobiernos con la moneda, la modificación de precios por un accidente climático o de otra naturaleza en la realidad son imprescindibles para mostrar lo que en realidad viene sucediendo.

En otros términos, un terremoto o para el caso un tsunami no son inflacionarios puesto que los precios están reflejando lo que sucede lo cual es absolutamente necesario, sin embargo la manipulación monetaria por medio de la banca central y similares no reflejan lo que sucede sino la voluntad de los burócratas, he aquí la desfiguración de la realidad. Hay una diferencia crucial de naturaleza.

También debe tenerse en cuenta que cambios en la demanda de dinero debido a razones endógenas no se traducen en deterioros monetarios, solo esto ocurre cuando esos cambios obedecen a intervenciones del signo dinerario ajenos al mercado, es decir, debidas a razones políticas. Tal vez convenga mencionar como una nota al margen que las criptomonedas presentan algunos interrogantes pues se dan de bruces con el teorema de la regresión monetaria.

La otra guerra en la que no vale la pena detenerse nuevamente pues se ha señalado su sandez ad nauseam, es la decretada por gobiernos contra sus propias políticas de expansión monetaria vía controles de precios y demás absurdos mayúsculos, una y otra vez fracasadas. Estas son las dos guerras distintas a que nos referimos en el título de esta nota telegráfica.

También apunto que dado el debate que se ha suscitado en torno a una eventual reforma monetaria y bancaria argentina, destaco los colegas de los que he aprendido distintas facetas del asunto, quienes han presentado distintas variantes, pero debo subrayar que lo que sigue no significa para nada comprometer sus opiniones (y tampoco lo dicho más arriba, todo es de mi exclusiva responsabilidad). Además, nuevamente apunto que son muy diversos los caminos para llegar a metas de disciplina monetaria. Estos economistas son Adrián Ravier, Federico Struzgenegger, Javier Milei, Emilio Ocampo, Jorge Ávila, Iván Carrino, Martín Krause, Julio Elías, Agustín Etchebarne, Bertie Benegas Lynch y Alfredo Romano. Mi sugerencia se resume en la siguiente cápsula en seis pasos: 1. entrega de dólares a los tenedores de pesos (base monetaria) que incluye la venta de oro lo cual resultará en la ratio que corresponda a esta relación, la cual podrá modificarse por ejemplo por la entrada de dólares en circulación de poseedores fuera del circuito o en el exterior 2. Sustituir títulos y pases por bonos con jurisdicción estadounidense en dólares a la tasa de mercado 3. Convertir todo el sistema bancario al off shore (Luxemburgo, Singapur etc) al efecto que las instituciones financieras operen de acuerdo a la conveniencia de sus clientes 4. Abrogar toda la legislación que se oponga a lo dicho (ley penal cambiaria et al) 5. Consecuente liquidación de la banca central y el curso forzoso; y 6. Elección por parte del gobierno de la moneda en la cual se pagarán impuestos y equivalentes.

A mi juicio si la situación política imposibilitara avanzar con la propuesta hayekiana aquí esbozada sumariamente que abre a un proceso de evolución hacia la solidez monetaria y bancaria, debería por lo menos eliminarse el curso forzoso del peso y concomitantes para permitir la competencia de monedas de facto aun con las debilidades y riesgos institucionales de volver a las andadas, en una primera instancia de una suerte de bimonetarismo con una mayor probabilidad de dolarización dadas las disponibilidades y familiaridad con esa divisa sujeta a las manipulaciones de la Reserva Federal, lo cual sin duda mejoraría la situación local en cuanto al grado del problema más no en su naturaleza. A ver si por un camino u otro podemos zafar de lo que los economistas denominamos elegantemente “inflación” pero que se trata del saqueo solapado más brutal.

Reitero lo consignado por el antes referido premio Nobel en economía Friedrich Hayek en cuanto a que hemos demorado doscientos años en percatarnos del error y el horror de atar el poder político a la religión, no tardemos otro tanto en darnos cuenta del error y horror de atar el poder político a la moneda.

Cierro esta nota con un par de reflexiones que exceden el flanco monetario para abordar telegráficamente aspectos más generales. En primer lugar es pertinente enfatizar que nada en la vida es gratis, toda acción tiene un costo por lo que una cosa es señalar que la adopción de medidas de fondo tendrán un costo y otra bien distinta es la necesidad de subrayar que ese costo será muchísimo menor al costo de no adoptar las políticas convenientes para salir del marasmo. En segundo término, es una verdad de Perogrullo insistir en lo que he repetido antes y es que el lenguaje en el plano académico es muy distinto del político. En el primero se apunta a lo mejor -a la excelencia- mientras que en el segundo se hace lo que resulta posible luego de acordar con las contrapartes, en eso consiste una de las aristas clave del proceso democrático pero es de gran relevancia comprender que el primer campo determina el segundo en cuanto a los corrimientos en el eje de los debates en la opinión pública, de ahí la trascendencia de la batalla cultural.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Dolarización: algunas lecciones internacionales

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 10/4/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/04/10/dolarizacion-algunas-lecciones-internacionales/

Se presta poca atención a las enseñanzas que ofrecen países que han optado por el cambio de régimen monetario por dos décadas y, en casos como el panameño, por más de un siglo

De no tener cuidado, en breve Argentina se puede encontrar cerca de un escenario similar al que se enfrentó Ecuador cuando tuvo que decidir entre hiperinflación o dolarización (Reuters)

Desde que Javier Milei puso el tema sobre la mesa, mucho se ha dicho sobre la conveniencia o no de dolarizar Argentina. Curiosamente, a pesar del impacto que una dolarización implica, se presta poca atención a las lecciones que ofrecen países que han estado dolarizados por dos décadas y, en casos como el panameño, por más de un siglo.

Por ejemplo, Ecuador dolarizó su economía en medio de una profunda crisis económica. En 1999 la tasa de inflación fue 60% y las tasas de interés rozaban 100% anual. Quizás aquí haya una primera lección importante. De no tener cuidado, en breve Argentina se puede encontrar cerca de un escenario similar al que se enfrentó Ecuador cuando tuvo que decidir entre hiperinflación o dolarización. En el 2001 la inflación cayó al 38% y para el 2003 ya se encontraba en valores inferiores a dos dígitos. Esta drástica caída en la inflación se hizo a la par que aumentaba el PBI real y la recaudación tributaria. Hay otras lecciones importantes por extraer de casos internacionales de dolarización.

A continuación, algunas de las más importantes:

El prestamista de última instancia (que no es tal)

Una de las objeciones más comunes a la dolarización es que significa dejar de tener un banco central que actúe como prestamista de última instancia. Al poder emitir pesos, la entidad monetaria puede inyectar liquidez al mercado financiero en caso de una corrida de depósitos y evitar así una crisis sistémica. Sin embargo, dolarizar no implica perder al prestamista de última instancia.

Por ejemplo, tanto Ecuador como El Salvador (y recientemente también Panamá) poseen fondos de liquidez de emergencia. Este fondo puede ser administrado por un ente privado o un consorcio de bancos privados y tener líneas de liquidez contingentes con bancos internacionales u organismos internacionales para fortalecer su rol.

También es posible, como sucede en Ecuador, permitir a los bancos depositar sus propias reservas en instituciones financieras del exterior manteniendo a los mismos fuera del alcance de las regulaciones locales. Panamá es un caso paradigmático. Debido a la alta integración financiera, los bancos extranjeros tienen a sus casas matrices como prestamistas de última instancia y los bancos locales tienen líneas contingentes con el sistema financiero internacional. En los últimos veinte años ninguno de estos países ha tenido que hacer uso de estos fondos especiales ni han tenido crisis bancarias, ni siquiera cuando hubo defaults soberanos ni tampoco durante la crisis del 2008. Contar con una moneda sana y una regulación financiera eficiente es más importante para evitar las crisis bancarias que tener un banco central.

En Argentina el Banco Central no funciona como prestamista de última instancia ya que emite una moneda que el mercado no demanda (EFE)
En Argentina el Banco Central no funciona como prestamista de última instancia ya que emite una moneda que el mercado no demanda (EFE)

En Argentina el Banco Central no funciona como prestamista de última instancia ya que emite una moneda que el mercado no demanda. Los argentinos demandan dólares, no pesos. Las crisis financieras en argentina son corridas contra el peso, no contra los bancos en sí. En este caso no hay mucho que un prestamista de última instancia pueda hacer dado que no puede ofrecer lo que demanda el mercado.

De hecho, al ofrecer liquidez, el Banco Central alimenta la crisis cambiaria y, en casos extremos, puede desatar un proceso hiperinflacionario. En la práctica, el BCRA es un deudor de primera instancia del sistema financiero y el FMI es el verdadero prestamista de última instancia.

No se puede renunciar a lo que no se tiene. Más importante que tener acceso a un emisor de moneda que nadie demanda, es tener acceso a la moneda que demanda el mercado.

La Venezuela que no fue

En su prólogo al libro de Jamil Mahuad, Así Dolarizamos Ecuador, Domingo Cavallo sostiene lo siguiente: “No caben dudas de que la dolarización evitó que Ecuador llegara a la situación que hoy vive Venezuela, a pesar de que en todas las otras dimensiones las políticas de Rafael Correa no fueron muy diferentes a las de Hugo Chávez.” Un mensaje importante para Argentina, que transita su decimoquinto año de populismo K.

De hecho, Cavallo se queda corto. Un estudio reciente de varios países latinoamericanos concluyó que el populismo impuso importantes costos económicos. Ecuador es un caso especial en esta muestra, siendo el país que menos ha sufrido el populismo de Rafael Correa debido a los límites impuestos a su gobierno por la dolarización.

Ecuador es el país que menos ha sufrido el populismo de Rafael Correa debido a los límites impuestos a su gobierno por la dolarización (Reuters)Ecuador es el país que menos ha sufrido el populismo de Rafael Correa debido a los límites impuestos a su gobierno por la dolarización (Reuters)

El rol de las instituciones no es dar carta blanca a sus líderes políticos para que hagan lo que a ellos más les convengan, sino minimizar su capacidad de daño y proteger a la ciudadanía. Es cierto que una dolarización no impide que se elijan gobiernos populistas, el caso ecuatoriano muestra que modera su capacidad de daño. Hoy día vemos como la dolarización le impone límites a otro populista, Nayib Bukele en El Salvador.

La dolarización merece una discusión seria e informada, sobre sus costos y beneficios. Es importante entender la seriedad del problema que enfrenta la economía argentina. Las instituciones políticas no son creíbles, incluso si hubiera un cambio de gobierno.

Es imposible reducir la inflación sin credibilidad. Una dolarización oficial acompañada de otras reformas es la única manera creíble de salir de lo que ya es una década de estanflación.

La gran crisis que no fue

Una de las ventajas de tener un banco central eficiente es la capacidad de reaccionar ante shocks externos y evitar que el país sufra una profunda crisis. Hay que ser realista con las alternativas asequibles a nuestros policy makers. El fine tuning de política monetaria requiere de una entidad monetaria banco central que se actúe como un cirujano con un bisturí, cuando lo que tenemos es un leñador con una motosierra.

En la realidad, el BCRA ha sido una fuente constante de inestabilidad macroeconómica. En teoría, la sintonía fina entre el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el presidente del ente monetario, Miguel Pesce, permitiría estabilizar el tipo de cambio real. En la práctica, Argentina tiene un tipo de cambio real más volátil que el ecuatoriano.

En teoría, la sintonía fina entre el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el presidente del ente monetario, Miguel Pesce, permitiría estabilizar el tipo de cambio real. En la práctica, Argentina tiene un tipo de cambio real más volátil que el ecuatorianoEn teoría, la sintonía fina entre el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el presidente del ente monetario, Miguel Pesce, permitiría estabilizar el tipo de cambio real. En la práctica, Argentina tiene un tipo de cambio real más volátil que el ecuatoriano

¿Cómo les ha ido a los países dolarizados frente a shocks externos? La crisis del 2008 fue un shock externo de proporciones históricas. Deberíamos esperar, entonces, crisis de proporciones históricas en los países dolarizados. En el 2009 el PBI real de Argentina cayó un 5,9% y en El Salvador lo hizo un 3,1%. Ecuador y Panamá, en cambio, crecieron a un 0,6% y 1,2%, respectivamente. La Argentina con BCRA y moneda propia tuvo mucho peor desempeño.

Por qué cambiar el régimen monetario

Los beneficios de dolarizar no son sólo económicos sino más bien institucionales. Rafael Correa fue el presidente más popular en la historia de Ecuador, tuvo el poder político de reformar la constitución. Sin embargo, aunque degradó la integridad financiera de la dolarización no se atrevió a repudiarla abiertamente. Con moneda propia Correa hubiera llevado a Ecuador por el mismo camino que Venezuela.

Quienes creemos que la dolarización es la mejor solución asequible para la Argentina reconocemos que para que sea exitosa requiere de otras reformas estructurales y poner las cuentas fiscales en orden. Con supuesta agudeza, los críticos se preguntan para qué dolarizar si se avanza con las otras reformas. Ojalá fuese tan simple.

En la primera década de este siglo la Argentina tuvo superávits gemelos inéditos que el kirchnerismo dilapidó. Insisto, el problema no es de política económica, sino de economía política. No se trata simplemente de eliminar el déficit fiscal, es clave tener un marco institucional creíble que le impida a un próximo gobierno “llevarse puesto” al BCRA una vez más. Es importante distinguir entre las reformas ideales (lo que tienen en mente los críticos de la dolarización) y las reformas mínimas necesarias para poder dolarizar (lo que tienen en mente los pro-dolarización).

El problema no es de política económica, sino de economía política. No se trata simplemente de eliminar el déficit fiscal, es clave tener un marco institucional creíble (EFE)El problema no es de política económica, sino de economía política. No se trata simplemente de eliminar el déficit fiscal, es clave tener un marco institucional creíble (EFE)

Tanto Ecuador como El Salvador reforzaron la dolarización con otras reformas económicas e institucionales. En el primer caso la dolarización no tuvo lugar en un contexto de orden macroeconómico, sino con el país al borde del precipicio. De haber desdolarizado porque se hicieron otras reformas Ecuador podría haber terminado como Venezuela, tal cual sugiere Cavallo. No es cierto, entonces, que para dolarizar sea necesario tener una macro ordenada e instituciones ideales ni que dolarizar sea innecesario de hacer otras reformas.

Obviamente no haría falta dolarizar si el sistema político argentino tuviera la capacidad de implementar reformas creíbles como las que permitieron a nuestros vecinos erradicar la inflación. Nuestra historia demuestra que no la tiene.

El Salvador no sólo dolarizó para profundizar su integración comercial con Estados Unidos sino también para proteger a su economía del embate del populismo. Tras veinte años de dolarización en El Salvador, Nayib Bukele se enfrenta a estas restricciones. ¿Una de las tantas lecciones internacionales que Cambiemos debería haber aprendido durante su presidencia? Insisto: un rol fundamental de las instituciones es limitar la capacidad de daño de los gobiernos, no maximizar su capacidad de extraer rentas.

Zimbabue ofrece una lección particularmente importante para la Argentina. Dolarizó oficialmente su economía en 2009 y la desdolarizó diez años más tarde. La desdolarización fue posible porque no eliminó su banco central y no hizo una reforma del sistema bancario. Siguiendo las recetas de la Argentina de 2002, reintrodujo su propia moneda y volvió a un escenario de alta inflación. La reforma del sistema bancario es esencial para que sobreviva una dolarización.

Por último, se dice que no se puede dolarizar porque no hay suficientes reservas de libre disponibilidad para convertir la base monetaria en pesos. Sin ellas, el tipo de cambio de conversión sería demasiado elevado. He visto números que oscilan entre $900 y $6.000 pesos por dólar. Plantear la conveniencia de la dolarización en base a la coyuntura actual es un error conceptual. Si se hace con amplio acuerdo político significaría un cambio de régimen que generaría credibilidad de inmediato y abriría las puertas a alternativas para aumentar las reservas que hoy no son asequibles.

Si hay voluntad política, los dólares necesarios se consiguen. En el libro que hemos escrito sobre la dolarización con Emilio Ocampo planteamos varias alternativas para hacerlo.

En Latino América, la dolarización ha sobrevivido dos guerras mundiales, la Gran Depresión y la crisis del 2008, una invasión estadounidense (Panamá, 1989), desastres naturales, y fuertes gobiernos populistas. Una dolarización es una manera de dar al país una reforma institucional creíble y duradera.

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.