¿EL CISNE NEGRO METIDO EN LAS PRÓXIMAS ELECCIONES ARGENTINAS?

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Antes he escrito sobre el magnífico libro de Nassim Nicholas Taleb donde elabora sobre el concepto de sucesos poco frecuentes e inesperados pero que ocurren. David Hume y Karl Popper lo vinculan al problema de la inducción, es decir, la manía de extrapolar lo pasado al futuro, la manía de la linealidad. El capítulo decimosexto Taleb lo titula de modo singular como “La estética de lo aleatorio” y antes, en el onceavo, había subtitulado “Siguen ignorando a Hayek” precisamente para destacar la aberración de los planificadores de vidas y haciendas ajenas que concentran ignorancia en lugar de premitir que aflore el conocimiento siempre disperso y fraccionado a través de procesos de mercado (y no digo mercado libre porque es una redundancia).

Antes de volver sobre el tema del cisne negro de un modo más riguroso, menciono que en las elecciones que los argentinos enfrentamos hay la remota o no tan remota posibilidad que se filtre un cisne negro: que triunfe la opción Consenso Federal bajo la apariencia de separarse de las otras dos opciones principales las que se han estado fogoneando recíprocamente con idea de sacar partida de la confrontación, en realidad entre el abismo y la inoperancia. Lo primero por el espíritu totalitario inherente a esa postura desde cualquier perspectiva que se la mire y lo segundo debido al aumento de la deuda, de los impuestos, del déficit total, del gasto consolidado y debido a que la inflación mensual equivale a la anual en un país civilizado, a lo que debe agregarse ahora su peronización (paradójicamente se trataba de “cambiemos”), aunque en el armado de listas hubo varias gatas paridas.

Esa tercera opción, según lo que se infiere de ciertas encuestas, por más que a esta altura pueda parecer inaudito, hay alguna posibilidad que finalmente triunfe debido, por una parte, a la cantidad de personas que mantienen que no votarán por ninguna de las dos que habitualmente se mencionan como las que marcan la grieta, por otra, la cantidad de indecisos que se definen de esa manera aun en esta instancia y, por último, posibles conclusiones sobre radiografías de reflexiones inquietantes de  algunos votantes potenciales en el sentido indicado. Sin embargo, debe notarse que en momentos de escribir estas líneas se ha producido cierto revuelo en esas filas debido a que se relegó en el diseño de cargos a quien últimamente se había convertido a criterio de muchos integrantes de ese espacio en una socia clave. Todo lo consignado para nada quiere decir que no haya otra variante que sea en verdad mejor para el país, estamos aludiendo a los malabarismos que se infieren de alguna parte de las pesquisas. Estamos aludiendo a eventuales cisnes negros dada la idiosincrasia argentina, por supuesto que el cisne negro podría aparecer en otra parte pero hay indicios que puede irrumpir en lo dicho.

A mi me gustaría ver el cisne negro en otro lugar pero esto es irrelevante, lo trascendente es lo que se deduce de lo que al momento existe. También hay quienes pronostican que en las próximas elecciones se le dará otra oportunidad al actual gobierno y otros, los menos (de los serios), aseguran que vencerán los representantes de la anterior gestión lo cual, agrego, sería una demostración de enorme irresponsabilidad.

En realidad, desde la perspectiva epistemológica, no tiene visos científicos el hecho de extrapolar una muestra al universo. No es lo mismo con los seres humanos individuales y cambiantes que con una muestra de tronillos en una línea de montaje donde es de rigor esa extrapolación pues cada tornillo es teóricamente igual al anterior. Por esto es que hay tantos yerros en encuestas de muy diverso calibre entre seres humanos y que las explicaciones ex post no sirven para cubrir los desaciertos. Lo dicho en modo alguno significa que las encuestas no sirven, bien administradas a veces exhiben ciertas tendencias cuando son varias las que confluyen,  lo que no es aceptable es que se las pretenda rodear de un áurea científica puesto que solo se trata de tantear algunos patrones o pautas de conducta en planos muy específicos.

Entonces, nada se sabe a ciencia cierta pero puede aparecer un cisne negro como los que en la práctica merodean en Australia al efecto de favorecer aquella tercera opción en cuya plataforma alardean que consiste en que no quieren caer en “los errores del pasado ni en los del presente”, aunque sus líderes se hayan inaugurado como controladores de precios de Perón y otros desaciertos de ciertas proporciones nada despreciables.

Es que en nuestro país estamos aun muy atrasados en la batalla cultural y, por tanto, se requiere mucho más educación y debate antes que llegue a la política una demanda sustancial en la buena dirección, por más que aparezca la posibilidad de un fragmento pequeño con ideas consistentes en ese plano. La faena que hay por delante es grande y sumamente desafiante y estimulante cuando se comprueba la cantidad y calidad de jóvenes que se deciden por estudiar los fundamentos de una sociedad abierta y abandonan aquél esperpento de “militar” que deriva de la soldadesca, de obedecer y no meditar ni deliberar. En esta misma dirección es de interés enfatizar que debido a la incomprensión del fenómeno que rodea al cisne negro los planificadores se empecinan en recurrir al término desarrollo que remite a más de lo mismo (un tumor se desarrolla) y eluden la expresión progreso puesto que refiere a lo desconocido, a la innovación y a lo nuevo y es imposible planificar lo que no se conoce.

Volvamos entonces a lo que he mencionado en otra oportunidad sobre el tan temido cisne negro. Se ilustra la idea con un ejemplo adaptado de Bertrand Russell: los pavos que son generosamente alimentados día tras día. Se acostumbran a esa rutina la que dan por sentada, entran en confianza con la mano que les da de comer hasta que llega el Día de Acción de Gracias en el que los pavos son engullidos y cambia abruptamente la tendencia.

Taleb nos muestra como en cada esquina de las calles del futuro nos deparan las más diversas sorpresas. Nos muestra como en realidad todos los grandes acontecimientos de la historia no fueron previstos por los “expertos” y los “futurólogos” (salvo algunos escritores de ciencia ficción). Nos invita a que nos detengamos a mirar “lo que se ve y lo que no se ve” siguiendo la clásica fórmula del decimonónico Frédéric Bastiat. Por ejemplo, nos aconseja liberarnos de la mala costumbre de encandilarnos con algunas de las cosas que realizan los gobiernos sin considerar lo que se hubiera realizado si no hubiera sido por la intromisión gubernamental que succiona recursos que los titulares les hubieran dado otro destino.

La obra de Taleb constituye un canto a la humildad y una embestida contra quienes asumen que saben más de lo que conocen (y de lo que es posible conocer), un alegato contra la soberbia gubernamental que pretende manejar el fruto del trabajo del prójimo en lugar de dejar en paz a la gente y abstenerse de proceder como si fueran los dueños de los países que gobiernan. En un campo más amplio, la obra está dirigida a todos los que posan de sabios poseedores de conocimientos preclaros del futuro cuando en verdad no pueden pronosticar a ciencia cierta que harán ellos mismos al día siguiente puesto que al modificarse las circunstancias naturalmente cambian sus propias conjeturas.

Pone en evidencia los problemas graves que se suscitan al subestimar la ignorancia y pontificar sobre aquello que no está al alcance de los mortales. Es que como escribe Taleb “la historia no gatea: da saltos” y lo improbable -fruto de contrafácticos y escenarios alternativos- no suele tomarse en cuenta, lo cual produce reiterados y extendidos “cementerios” ocultos tras ostentosos y aparatosos modelitos matemáticos y campanas de Gauss que resultan ser fraudes conscientes o inconscientes de diversa magnitud, al tiempo que no permite el desembarazarse del cemento mental que oprime e inflexibiliza la estructura cortical. Precisamente, el autor marca que Henri Poincaré ha dedicado mucho tiempo a refutar las predicciones basadas en la lineaidad construidas sobre la base de lo habitual a pesar de que “los sucesos casi siempre son estrafalarios”.

Explica también el rol de lo que habitualmente se denomina “suerte” (aunque estrictamente la suerte no existe, se trata de nexos causales no previstos), incluso en los grandes descubrimientos de la medicina como el de Alexander Fleming en el caso de la penicilina, aunque, como ha apuntado Pasteur, la llamada suerte favorece a los que trabajan con ahínco y están alertas. Después de todo, como también nos recuerda Taleb lo “empírico” proviene de Sextus Empiricus que inauguró, en Roma, doscientos años antes de Cristo, una escuela en medicina que no aceptaba teorías y para el tratamiento se basaba únicamente en la experiencia, lo cual, claro está, no abría cauces para lo nuevo.

Los intereses creados de los pronosticadores dificultan posiciones  modestas y razonables y son a veces como aquel agente fúnebre que decía: “yo no le deseo mal a nadie pero tampoco me quiero quedar sin trabajo”. Este tipo de conclusiones aplicadas a los planificadores de sociedades terminan haciendo que la gente coma igual que lo hacen los caballos de ajedrez (salteado). Estos resultados se repiten machaconamente y, sin embargo, debido a la demagogia, aceptar las advertencias se torna tan difícil como venderle hielo a un esquimal. En definitiva, nos explica Taleb que el aprendizaje y los consiguientes andamiajes teóricos se lleva a cabo a través de la prueba y el error y que deben establecerse sistemas que abran las máximas posibilidades para que este proceso tenga lugar. Podemos coincidir o no con todo lo que nos propone el autor, como que después de un tiempo no es infrecuente que también discrepamos con ciertos párrafos que nosotros mismos hemos escrito, pero, en todo caso, el prestar atención al “impacto de lo altamente improbable” resulta de gran fertilidad…al fin y al cabo, tal como concluye Taleb, cada uno de nosotros somos “cisnes negros” debido a la muy baja probabilidad de que hayamos nacido dado que cada uno es único e irrepetible en la historia de la humanidad. Al contrario, la probabilidad es alta de que otros sucesos se reiteren pero aun así hay que estar atentos a los desvíos.

En cualquier caso, en esta nota periodística alertamos sobre la posibilidad de un cisne negro en las elecciones que se aproximan, en el sentido y con las incógnitas y los contextos referidos más arriba.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

La crisis laboral del lado de la oferta

Por Gabriel Boragina. Publicado en:  

 

Hay muchos trabajos que explican la crisis laboral analizados desde el aspecto legal y económico, y nosotros mismos hemos escrito bastante sobre ella a partir de esos dos ángulos. Voy a volver sobre el tema, pero ahora comenzando con una perspectiva totalmente distinta.

Mi experiencia como selector de personal en el área legal revela los siguientes datos extraídos de los numerosos CV recibidos a diario:

En primer lugar, la poca calificación y experiencia laboral efectiva de los/as postulantes. Incluyendo aquellos que declaran haberse graduado hace una considerable cantidad de años.

En segundo término, llama la atención la alta rotación laboral advertida en los CV. Normalmente, los postulantes no superan el año y medio o dos en promedio en cada empleo anterior que tuvieron, y en los casos que estando empleados siguen buscando un nuevo empleo, el tiempo que llevan en su trabajo actual ya está rondando un año o dos de antigüedad, es decir, en la mayoría de los casos (una generalidad muy importante) la inestabilidad laboral de la gente que busca empleo es impresionante.

Otro punto llamativo es que los CV donde se advierte lo anterior son -en su gran parte- de personas del sexo femenino. Lo que lleva a reflexionar sobre los motivos de este fenómeno en dicho sector, sin que implique sentar una regla general a este respecto.

Tanto si esa elevada rotación es por despido como por renuncia -sea en un caso o en el otro- es un dato sumamente preocupante. Si es por despido, es de presumir una baja calificación laboral, y si es por renuncia una prominente inmadurez, falta de compromiso o de vocación laboral por parte del/la empleado/a.

Hemos comprobado personalmente que el sistema de entrevistas no permite predecir cual será -en concreto- el desempeño laboral del postulante al puesto, dado que en la entrevista el/la candidato/a tratan de exhibirse no como son, sino como “creen” que el hipotético empleador desearía que fueran. Adicionalmente, aprovechan las entrevistas para exagerar sus posibles virtudes y minimizar (o directamente ocultar o negar) susprobables debilidades. Todo sumado impide al potencial empleador tener una idea aproximada de cuál es la capacidad, habilidad y entrenamiento real del aleatorio futuro empleado.

En su reemplazo, hemos implementado un periodo de prueba breve pero lo suficientemente amplio como para que nos posibilite tener una idea de si el postulante está en verdaderas condiciones de emprender la tarea y -sobre todas las cosas- cuáles son sus reales motivaciones para ella.

Este periodo de prueba nos ha facultado advertir los siguientes datos una vez concluido el mismo:

  1. Poca experiencia: la experiencia real del postulante para el trabajo sistemáticamente resulta ser menor a la indicada en su CV y a la declarada en las entrevistas.
  2. Escasa calificación para la labor: punto este que va estrechamente concatenado con el precedente.
  3. Inestabilidad laboral inherente al/la trabajador/a: muy a menudo los empleados ofrecen excusas relativas a sus errores en el trabajo atribuyéndoselos a problemas familiares, personales, de salud, afectivos, de distancia, y cuestiones de índole personal ajenas a la ocupación en sí.
  4. Pretensiones desmedidas del postulante en relación a los puntos 1 y 2: procuran retribuciones de nivel gerencial cuando sus destrezas apenas pueden rozar las de un cadete de oficina pública.
  5. Espíritu emprendedor cero. Los candidatos no buscan emprender dentro de la organización sus propios proyectos, sino que buscan depender de ella (y en ella) por un corto tiempo para luego probar suerte en otra, y luego en otra y otra, …etc. con lo cual se inicia el circulo vicioso que trae como consecuencia la continua rotación observada aquí.
  6. Falta de cultura y vocación de trabajo: hemos notado una decidida falta de voluntad anómica laboral. Cuyas causas son supra-laborales y las atribuimos a la deficiente educación recibida por los candidatos en los tres niveles tradicionales: primario, secundario y universitario.

De esta manera, y evaluando esta nuestra experiencia, encuentra cierta explicación la gran inestabilidad laboral que se observa analizando los CV de los candidatos.

La verificada elevada propensión a no permanecer en un mismo empleo más allá del año, año y medio o dos atenta -contrariamente a lo que aparentan creer muchos buscadores de empleo- contra la adquisición de experiencia en una determinada área. Sucede que no hay dos empresas o empleadores donde el mismo trabajo se desempeñe de manera idéntica en una que en otra, y esta realidad figura que se pierde de vista por el aleatorio empleado.

Otro mito del postulante considera ser el de que un nuevo empleo importará –por sí mismo y por el sólo hecho de tal– una mejor remuneración que el que se proyecta dejar, como si ello se adquiriera automáticamente y que no sólo debería suceder, sino que así efectivamente acaecerá, ignorando que el posible empleador evaluará todo lo mencionado antes para determinar cuál será la retribución ofrecida al futuro candidato, el que no estima relacionar su experiencia con la remuneración que le debería corresponder por ella. Generalmente, el candidato espera un estipendio prominente, pese a su experiencia baja o incluso nula.

También parecen ignorar los candidatos a un empleo que la fidelidad del trabajador con quien lo contrata es un dato de suma relevancia para el empleador. Este es un rasgo importante, que en una sociedad donde se vive una crisis de compromiso a nivel general, torna la estabilidad laboral en algo efímero.

A esto, se le suman las barreras institucionales, como las leyes y políticas laborales, que tienden a restringir, dificultar y, finalmente, impedir la contratación en masa de mano de obra.

Entiendo que todos estos elementos (junto a otros que hemos enumerado en otras ocasiones) se agregan a la explicación de la grave crisis laboral que afronta la Argentina.

Es decir, por un lado, la gente no está capacitada para trabajar y, por el otro, las leyes laborales les impiden el ya restringido acceso que pudieran tener a un trabajo donde se podrían empezar a capacitar y -definitivamente- tampoco hay una verdadera voluntad ni vocación por el esfuerzo que implica tanto formarse como por conseguir un empleo estable. Las razones -como siempre decimos- son mucho más de fondo, y radican en la infravaloración de la educación debida -a nuestro juicio- a la constante e inherente intromisión estatal en el área, en todos los niveles educativos (primario, secundario, universitario, municipal, provincial y nacional).

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina ‏ 

LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LOS PUEBLOS PRE-COLOMBINOS.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 23/6/19 en: http://gzanotti.blogspot.com/2019/06/la-inmaculada-concepcion-de-los-pueblos.html

 

Pasó lo que tenía que pasar. Hace milenios que muchos obispos y teólogos latinoamericanos están diciendo casi que los pueblos originarios, los pueblos indígenas precolombinos, son sujeto de la Revelación Divina y que por ende no necesitan que los misioneros occidentales los “perviertan” con “categorías griegas” de la dogmática tradicional, y menos  cuando esas categorías vienen mezcladas con el avance del pérfido capitalismo. Porque para ellos el pecado original es el capitalismo, no los pueblos pre-capitalistas, inmaculados, ecológicos, puros, casi precisamente sin pecados concebidos. Pero, claro, uno de estos grandes redactores de documentos episcopales latinoamericanos,  para colmo peronista, llegó a Roma, y ahora todo esto se expande con su total y completo apoyo. Lo habíamos dicho: todo esto sucede hace décadas, especialmente desde los 60, pero claro, Juan Pablo II y Benedicto XVI lograron armar un dique de contención contra esas prístinas aguas teológicas. El discurso de Benedicto XVI en Ratisbona, del 2006, fue precisamente la respuesta a esas teologías cuya profundidad no pasaba de la película Avatar, pero claro, en ese entonces todos estos se rieron y se burlaron de él, esperando ávidamente el momento de la venganza. Ese momento llegó. Un peronista argentino llegó a Roma. El cáncer hizo metástasis en el corazón. El último Instrumentum laboris para la Amazonia es el conjunto de las teologías de la liberación y del pueblo en su máximo apogeo, la negación y la venganza total contra todo el Magisterio teológico de Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia. Ahora sí que hay que creerlo en serio.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

OTRA VEZ LAS GARRAS DEL NACIONALISMO

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

En sus memorias Stefan Sweig se entristece y alarma por el surgimiento del espíritu tribal de la cerrazón entre países que advertía conducen a estados de belicismo y confrontación que en el caso de Europa estimaba se trataba en verdad de una “guerra civil” debido a las estrechas relaciones entre las poblaciones.

Ahora resurge el nacionalismo sobre lo que he escrito en distintas oportunidades pero es el caso de repetir las advertencias. Dejando de lado la manifiesta incomprensión del actual presidente de Estados Unidos respecto a la falacia de lo que en economía se conoce como “el dogma Montaigne” (su ex Secretario de Estado, Rex Tillerson, consignó públicamente que Trump “no tiene idea del significado del comercio libre”) y de las barrabasadas extremas de gobiernos como los de Cuba, Venezuela, Nicaragua, y Bolivia en el continente americano, dejando de lado estos casos decimos, hoy en Europa el espectáculo es desolador.

Con suerte electoral diversa pero siempre con crecimientos llamativos, irrumpe el rostro desagradable de la referida tradición de pensamiento que tantos trastornos ha provocado y provoca. Así, ese caudal electoral ha exhibido resultados llamativos: en Francia el Frente Nacional, en Inglaterra el Partido Independiente del Reino Unido, en Alemania el Partido Alternativa para Alemania, en Dinamarca el Partido del Pueblo Danés, en Suecia los Demócratas Suecos, en España Podemos y Vox, en Austria el Partido de la Libertad, en Grecia el Amanecer Dorado, en Italia la Liga del Norte, en Hungría el Movimiento por una Hungría Mejor, todas propuestas trogloditas apuntan a implantar una cultura alambrada, es decir, la palmaria demostración deEstado Benefactor

la anticultura.

Es del caso recordar trabajos como los de J. F. Revel que muestran el vínculo estrechísimo entre el nacionalismo y el socialismo, aunque cual bandas de las mafias, en el campo de batalla han sido circunstancialmente aliados y circunstancialmente enemigos. El comunismo apunta a abolir la propiedad, mientras que el nacionalismo la permite nominalmente pero el aparato estatal usa y dispone de ella. Uno es más sincero que el otro que recurre a una estrategia que estima más aceptable para los incautos. Es curioso en verdad (y tragicómico) que muchos de los partidarios de esos gobiernos emplean  la expresión fascista para referirse a sus supuestos contrincantes cuando aplican esa política a diario puesto que mantienen el registro de la propiedad pero el flujo de fondos es manipulado desde la casa de gobierno.

En una sociedad abierta el término “inmigración ilegal” constituye un insulto a la inteligencia ya que todos debieran tener la facultad de ubicarse donde lo estimen conveniente y solo deben ser bloqueados los delincuentes, sean nativos o extranjeros. Como ha explicado Gary Becker, el pretexto para poner barreras a la inmigración debido al uso de lo que provee el mal llamado Estado Benefactor (mal llamado porque la beneficencia es realizada con recursos propios y de modo voluntario), lo cual puede incrementar el déficit fiscal, se resuelve al no dar acceso al uso a los inmigrantes al tiempo que no se les retiene del fruto de sus trabajos para mantener el sistema estatal.

Como ha puntualizado en sus múltiples obras Julian Simon, habitualmente el inmigrante aprecia especialmente el trabajo, es empeñoso en sus tareas, tiene gran flexibilidad para moverse a distintos lugares dentro del país anfitrión, realiza faenas que muchas veces los nativos no aceptan, sus hijos muestran excelentes calificaciones en sus estudios, exhiben gran capacidad de ahorro y algunos comienzan con empresas chicas de gran productividad.

Es llamativo y muy paradójico que muchos se rasgan  las vestiduras con  el drama que estamos viviendo a raíz de las fotografías horrorosas de refugiados, cuando no parece verse que se fugan de lugares donde en gran medida se aplican las recetas políticas que los que se dicen espantados aconsejan y se fugan a lugares donde algo queda de los sistemas libres que no hacen más que criticar. La hipocresía es alarmante por la actitud contradictoria de muchos que se dicen contrariados con la foto del niño muerto en las playas de otros lares en plena lucha por la libertad y, sin embargo,  cuando opinan sobre la inmigración defienden las posturas que provocan aquella muerte por la que dicen estar angustiados.

Tengamos en cuenta que, desde la perspectiva de la sociedad abierta, las fronteras (siempre consecuencia de acciones bélicas o de accidentes geológicos) son únicamente para evitar los riesgos graves de un gobierno universal. El fraccionamiento en naciones que a su vez se subdividen en provincias y municipalidades tienden a descentralizar el poder. A pesar de los problemas de abuso del poder, hay que mirar el contrafáctico si no hubiera el antedicho fraccionamiento. Hannah Arendt dice que “la misma noción de una fuerza soberana sobre toda la Tierra que detente el monopolio de los medios de violencia sin control ni limitación por parte de otros poderes, no sólo constituye una pesadilla de tiranía, sino que significa el fin de la vida política tal como la conocemos”.

También debe tenerse siempre presente que la cultura es un proceso que significa permanentes donativos y recibos de lecturas, arquitecturas, músicas, vestimentas, gastronomías, costumbres que las personas aceptan o rechazan en un contexto evolutivo. La cultura no es estática sino cambiante y multidimensional. Si no somos momias, nuestra cultura no es la misma hoy que la de ayer. De allí la estupidez de la “cultura nacional y popular” el “ser nacional” y otras sandeces superlativas que podríamos catalogar como “los anti- Borges”, el ciudadano del mundo por antonomasia.

Buena parte de las propuestas nacionalistas se basan en el desconocimiento de aspectos económicos elementales. Se dice que la inmigración provocará desempleo puesto que la incorporación de nueva fuerza laboral desplazará a los nativos de sus puestos de trabajo, sean estos intelectuales o manuales.

Sin embargo, dado que las necesidades son ilimitadas y los recursos son escasos (de lo contrario estaríamos en Jauja), nunca sobran los recursos y el recurso central es el trabajo puesto que no puede generarse ningún bien o servicio sin el concurso del trabajo. Solo hay sobrante de trabajo (desocupación) cuando no se permiten arreglos salariales libres y voluntarios, es decir, cuando se imponen las también mal llamadas “conquistas sociales” concretadas en salarios superiores a las tasas de capitalización que son las únicas causas de ingresos en términos reales. Esa es la diferencia clave entre el Zimbabwe y Canadá, no es el clima, los recursos naturales o aquél galimatías denominado “raza” (las características físicas proceden de las ubicaciones geográficas, de allí es que los criminales nazis tatuaban y rapaban a sus víctimas para distinguirlas de sus victimarios). Lo que hace la diferencia son marcos institucionales civilizados que garantizan derechos. Sería muy atractivo que los salarios pudieran decidirse por decreto en cuyo caso podríamos ser todos millonarios pero las cosas no son así.

Al igual que la incorporación de nueva tecnología o la liberación de aranceles aduaneros, la inmigración libera recursos materiales y humanos para producir otras cosas en la lista infinita de necesidades a las que nos referíamos con el interés del mundo empresario de capacitar para nuevos emprendimientos. Es lo que ocurrió con el hombre de la barra de hielo antes de las heladeras y con los fogoneros antes de las locomotoras modernas.

Una gran cantidad de trabajadores inmigrantes y no inmigrantes operan en negro por el salario de mercado que, como queda dicho, se debe a la correspondiente inversión disponible  y trabajan  en negro para evitar los impuestos al trabajo como ocurre en otros muchos países donde provocan desempleo que también afecta a la economía general.

Aquellos que se las pasan declamando sobre “derechos humanos”,  una redundancia grotesca puesto que los minerales, los vegetales y los animales no aplican a la noción de derecho, tratan a los inmigrantes como si no fueran humanos, más bien se preguntan “¿qué debemos hacer con los inmigrantes?” como si estuvieran haciendo referencia a su estancia personal y no de un país donde debe primar el respeto recíproco, y en esta línea argumental no debiera haber bajo ningún concepto diferencias entre nativos y extranjeros. Es del caso subrayar que cuando se está haciendo alusión al derecho, se está aludiendo a la Justicia y ésta significa “dar a cada uno lo suyo”, lo cual remite a la propiedad que, a su vez, constituye el eje central del proceso de mercado.

Todos descendemos de inmigrantes, incluso los denominados pueblos originarios ya que el origen humano procede del continente africano.

La fertilidad de los esfuerzos del ser humano por cultivarse, es decir, por reducir su ignorancia, está en proporción directa a la posibilidad de contrastar sus conocimientos con otros. Eso es la cultura. Sólo es posible la incorporación de fragmentos de tierra fértil, en el mar de ignorancia en el que nos debatimos, en la medida en que tenga lugar una discusión abierta. Se requiere mucho oxígeno: muchas puertas y ventanas abiertas de par en par.

Aludir a la antedicha “cultura nacional” como un valor y contrastarla con lo foráneo como un desvalor es tan desatinado como referirse a la matemática asiática o a la física holandesa. La cultura no es de un lugar y mucho menos se puede atribuir a un ente colectivo imaginario. No cabe la hipóstasis. La nación no piensa, no crea, no razona ni produce nada. El antropomorfismo es del todo improcedente. Son específicos individuos los que contribuyen a agregar partículas de conocimiento en un arduo camino sembrado de refutaciones y correcciones que enriquecen los aportes originales. Como bien señala Arthur Koestler, “el progreso de la ciencia está sembrado, como una antigua ruta a través del desierto, con los esqueletos blanqueados de las teorías desechadas que alguna vez parecieron tener vida eterna”.

Quienes necesitan de “la identidad nacional” ocultan su vacío interior y son presa de una despersonalización que pretenden disfrazar con la lealtad a una ficción. Desde esta perspectiva, quienes comparten el cosmopolitismo de Diógenes e insisten en ser “ciudadanos del mundo” aparecen como descastados y parias sin identidad. El afecto al “terruño”, a los lugares en que uno ha vivido y han vivido los padres y el apego a las buenas tradiciones es natural, incluso la veneración a estas tradiciones es necesaria para el progreso, pero distinto es declamar un irrefrenable amor telúrico que abarcaría toda la tierra de un país y segregando otros lugares y otras personas que, mirados objetivamente, pueden tener mayor afinidad, pero se apartan sólo porque están del otro lado de una siempre artificial frontera política.

El nacionalismo está imbuido de relativismo ético, relativismo jurídico y, en última instancia, de relativismo epistemológico. “La verdad alemana”, “la conciencia africana”, “la justicia dinamarquesa” (en el sentido de que los parámetros suprapositivos serían inexistentes) y demás dislates presentan una situación como si la verdad sobre nexos causales que la ciencia se esmera en descubrir fuera distinta según la geografía, con lo cual sería también relativa la relatividad del nacionalismo, además de la contradicción de sostener simultáneamente que un juicio se corresponde y no se corresponde con el objeto juzgado. Julien Benda pone de manifiesto el relativismo inherente en la postura del nacionalismo, escribe que “desde el momento que aceptan la verdad están condenados a tomar conciencia de lo universal”.

Alain Finkielkraut ilustra el espíritu nacionalista al afirmar que “replican a Descartes: yo pienso, luego soy de algún lugar”. Juan José Sebreli muestra cómo incluso el folklore proviene de una intrincada mezcla de infinidad de contribuciones de personas provenientes de lugares remotos y distantes entre sí.

Estas visiones nacionalistas se traducen en una escandalosa pobreza material, ya que los aranceles aduaneros indefectiblemente significan mayor erogación por unidad de producto, lo cual hace que existan menos productos y de menor calidad. Este resultado lamentable contrae salarios e ingresos en términos reales, con el apoyo de pseudoempresarios que se alían con el poder al efecto de contar con mercados cautivos y así poder explotar a la gente.

En la historia de la humanidad hay quienes merecen ser recordados todos los días. Uno de esos casos es el de la maravillosa Sophie Scholl, quien se batió en soledad contra los secuaces y sicarios del sistema nacionalsocialista de Hitler. Fundó junto con su hermano Hans el movimiento estudiantil de resistencia denominado Rosa Blanca, a través del cual debatían las diversas maneras de deshacerse del régimen nazi, y publicaban artículos y panfletos para ser distribuidos con valentía y perseverancia en diversos medios estudiantiles y no estudiantiles.

La detuvieron y se montó una fantochada que hacía de tribunal de justicia, presidido por Ronald Freisler, que condenó a los célebres hermanos a la guillotina, orden que fue ejecutada el mismo día de la parodia de sentencia judicial, el 22 de febrero de 1943 para no dar tiempo a apelaciones. Hay una producción cinematográfica dirigida por Marc Rothemund, que lleva por título el nombre de esta joven quien en una conversación con su carcelero explica el valor de normas extramuros de la legislación escrita.

Es pertinente recordar a figuras como Sophie Scholl en estos momentos en que surgen signos de un nacionalsocialismo contemporáneo que invade hoy no pocos espíritus en Europa y en otras partes de nuestro atribulado mundo.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Portugal: el mito de ajustar aumentando el gasto público

Por Aldo Abram: Publicado el 24/7/19 en: https://www.ambito.com/portugal-el-mito-ajustar-aumentando-el-gasto-publico-n5038756

 

Aníbal Cavaco Silva.

Aníbal Cavaco Silva.
Muchos economistas y políticos de la oposición dan a Portugal como ejemplo de lo que Argentina debe hacer para salir de la crisis actual. En 2011, luego de haberse desbordado con el gasto público y acumulando una enorme deuda estatal, Portugal entró en crisis. El mito es que se hizo sin “ajuste” y sin el FMI; lo cual no es cierto. El Fondo fue parte de la, así llamada, “Troika” (incluidos el Banco Central Europeo y la Comisión Europea) con la que llegaron a un acuerdo para obtener financiamiento por €78.000 millones (alrededor de u$s88.000 millones).

Cabe aclarar que la necesidad de ajuste en un país se produce por haber hecho previamente las cosas mal (en este caso, un excesivo gasto y deuda pública) y perdido la credibilidad. Eso genera una fuerte fuga de capitales contrayendo el financiamiento de la demanda interna. Para resolver este problema de confianza hay que “ajustar” el exceso de gasto; ya que un país, como una persona o negocio, no puede gastar más de lo que tiene. Entonces, sólo queda decidir quién será el que reduzca sus erogaciones.

Por ejemplo, desde 2018, en Argentina tenemos una fuga de ahorro de locales y extranjeros que no quieren seguir financiando un disparatado gasto público; lo cual ha provocado una contracción de la demanda interna y del nivel de actividad. A fines de ese año, con la sanción del Presupuesto 2019, la dirigencia política decidió que el ajuste lo haga mayormente el sector privado productivo, que es el que genera la riqueza para pagar los gastos propios y los del Estado, y no el sector público que fue el que se excedió en sus erogaciones. Un absurdo de que es la razón de la enorme pérdida de bienestar y empleo.

En Portugal, el Gobierno de Cavaco Silva bajó los sueldos de los empleados públicos en hasta 23%, congelándolos después, y en hasta 15% los del sector privado. La nómina de trabajadores estatales se redujo cerca de un 20%. Aumentaron las horas de trabajo, en 5 horas a 40, y, también, la edad de jubilación. Además, subieron impuestos como el IVA, pasó de 21% a 23%, aunque luego redujeron drásticamente “Ganancias” para los que invirtieran en el país. Aumentaron las tarifas de servicios públicos y comenzaron un proceso de privatizaciones. Así, redujeron el gasto público respecto del PBI desde 51,8% en 2010 a 44,8% en 2016. El déficit fiscal bajó de 11,2% del PBI en 2010 a 2% en 2016, por debajo de la meta acordada; y, en 2018, a 0,5%. En tanto, la deuda pública pasó desde un 96% del PBI en 2010 a un máximo en 2014 de 130% para bajar a 121% en 2018.

Además, en 2013 se hizo una gran reforma laboral para facilitar la contratación de empleados por parte del sector privado, lo que logró bajar la elevada tasa de desocupación. Pasó de 17,4% en enero de 2013 a 10,1% a fines de 2016 y a 6,6% a fin de 2018. Se redujeron las indemnizaciones por despido de 30 a 20 días por cada año de trabajo, facilitando éstos en casos de “falta de adaptación” del empleado o “extinción del puesto de trabajo”, se eliminó el mínimo de 3 meses por despido, se redujo la cantidad remunerada por las horas extras y se implementaron 150 horas extras a disposición del empleador sin remunerar para que las pueda utilizar en cualquier época del año, se escindió el subsidio por desempleo y se suprimieron los tres días de vacaciones que les daban a los empleados de recompensa por no haber faltado nunca. El resultado fue que tras tres años de caída del PBI de cerca de un 7%, la economía empezó a reactivarse en 2013 y terminó incrementándose casi un 10% hasta 2018.

De esta experiencia la Argentina tiene para aprender. Desde 2011, por no resolver el problema del exceso del gasto público, su nivel de actividad no solamente no crece, sino que está pasando por un profundo ajuste. Hay que hacer una drástica reforma del Estado para que deje de servirle a la política y les sea útil a los argentinos, además de hacerlo pagable. Se puede hacer sin dejar sin ingreso a nadie, usando la Ley de Empleo Público, se deja en disponibilidad (es decir, mandando a su casa con sueldo) a quienes se queden sin un cargo, capacitándolos y transfiriéndolos al sector privado con subsidios a quienes lo tomen. Esto permitirá un ahorro creciente para el Estado.

A diferencia de Portugal, que lo pagó con un altísimo desempleo, hay que hacer urgentemente una reforma laboral para incentivar al sector privado a generar empleo; pero yendo al modelo chileno y no con el modelo portugués. En las últimas décadas, el actual arcaico régimen ha desprotegido a más del 50% de los trabajadores argentinos dejándolos sin empleo o con uno informal o con puesto en el sector público y planes asistenciales que son seguros de desocupación disfrazados. Una injusticia que no se puede seguir defendiendo ni manteniendo si queremos generar oportunidades de trabajo y de progreso para todos los argentinos.

Decidamos si seguir escuchando cantos de sirena que nos llevan de crisis en crisis o comenzamos a encarar cuanto antes las reformas estructurales pendientes. No hay más opciones.

 

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .

La propia historia de Argentina e Irlanda indican que el único futuro para el país es el mundo

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 18/6/2019 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/06/18/la-propia-historia-argentina-e-irlanda-indican-que-el-unico-futuro-para-el-pais-es-el-mundo/

 

Tenemos la gran oportunidad de volver a competir en primera división y para eso necesitamos disciplina

Vaca Muerta, un yacimiento de petróleo y gas que puede cambiar la historia económica de la Argentina (Thomas Khazki)
Vaca Muerta, un yacimiento de petróleo y gas que puede cambiar la historia económica de la Argentina (Thomas Khazki)

Además de tener una buena cosecha este año, la esperanza para el crecimiento económico hacia el futuro ahora también está puesta en Vaca Muerta. Así, los dos grandes salvadores de la economía argentina pasan a ser la pampa húmeda (el viejo dicho de que con una buena cosecha nos salvamos), con la idea de que el campo produzca millones de toneladas de granos, y Vaca Muerta. Pero es un grosero error creer que ambas son riquezas: son recursos naturales que no generan nada si previamente no están dadas las condiciones institucionales como para que se invierta y se trabaje en ellas.

Como primera reflexión recordaría que la pampa húmeda existía antes de febrero de 1852. Ganada la batalla de Caseros, pudimos tener una Constitución Nacional -el marco institucional- como la de 1853. Esta ley máxima estaba inspirada en las ideas de Juan Bautista Alberdi, que dieron lugar al impresionante crecimiento económico de Argentina.

 En 1895 y 1896 Argentina pasó a ser el país con el mayor ingreso per cápita del mundo de acuerdo a datos de Angus Maddison

Recién en 1880, lograda la consolidación nacional, logramos salir eyectados al crecimiento. Hasta ese momento la pampa húmeda era solo un recurso natural que no podía explotarse por los conflictos internos y los malones de indios que venían desde Chile a robar el ganado, matar a los colonos y secuestrar a sus mujeres y niños. Bajo esas condiciones era imposible transformar un recurso natural. Gracias a la conquista del desierto de Roca, que evitó que la Patagonia cayera en manos del país vecino, es que se expandieron las fronteras de producción, aparecieron los ferrocarriles y los inmigrantes llegaron a trabajar la tierra sin miedo. En 1895 y 1896 Argentina pasó a ser el país con el mayor ingreso per cápita del mundo de acuerdo a datos de Angus Maddison.

 Si Argentina quiere terminar con la pobreza, la indigencia, la desocupación y mejorar el nivel de vida de su población necesita, desesperadamente, inversiones

Puesto de otra manera, si Argentina quiere terminar con la pobreza, la indigencia, la desocupación y mejorar el nivel de vida de su población necesita, desesperadamente, inversiones. Pero las inversiones van a venir si las reglas de juego son atractivas y permanentes en el tiempo. Ahora, ¿cómo volver a recuperar las instituciones que nos hicieron ser uno de los países más prósperos de la tierra a fines del siglo XIX y principios del siglo XX? De la misma forma que lo hizo la generación del 80, hoy denostada por los progres y populistas al punto tal que en las escuelas ya ni se estudia quién fue Alberdi y cuáles eran sus ideas. ¿Qué hizo la generación del ’80? Incorporó la Argentina al mundo y ancló la calidad institucional a las instituciones del mundo. Pasó a jugar en primera y le exigió ser muy disciplinada en materia económica y de calidad institucional.

Irlanda, el tigre celta

Un caso reciente es el de Irlanda, el tigre celta. Veamos algunas comparaciones. Argentina tiene un territorio de 2.780.400 kilómetros cuadrados e Irlanda tiene una superficie de 70.273 km2, un poco más chica que la provincia de Formosa. La población local es de 44 millones de habitantes y la del país europeo, 4.857.000. Digamos que Irlanda tiene una población que es un 10% de la de Argentina y el territorio es el 2,5 por ciento. Irlanda no tiene la pampa húmeda, ni Vaca Muerta pero tiene un ingreso per cápita de USD 68.886 en dólares corrientes y Argentina de USD 14.398, ambos de 2017 según el Banco Mundial. Irlanda tiene un ingreso per cápita más alto que el del Reino Unido que está en los USD 39.954.

Dublín

Dublín

Un dato más: en 2017 las exportaciones de bienes y servicios de Argentina fueron USD 73.391 millones y las de Irlanda USD 399.000 millones, una diferencia de 5,4 veces más sin agro sin combustibles shale¿Qué exporta Irlanda?  Conocimiento.

De acuerdo al World Trade Organization, en 2017 Irlanda exportó USD 136.761 millones en bienes y USD 186.080 millones en servicios (hay una leve diferencia con los datos del Banco Mundial citados antes). Pero lo importante es tener en cuenta que exportó casi el doble de lo que exportamos nosotros en bienes. ¿Qué tipo de bienes exportó? Medicamentos, sangre humana, sangre animal para usos terapéuticos, helicópteros, aviones, instrumentos y aparatos de medicina, por citar algunos de los más importantes. Exportó servicios vinculados a la informática, finanzas, seguros, jurídicos. Es que Irlanda tiene un impuesto a las ganancias de las corporaciones del 12,5% que hace que muchas empresas se instalen en ese país. Es muy competitivo en materia impositiva.

 ¿Qué hizo la generación del ’80? Incorporó la Argentina al mundo y ancló la calidad institucional a las instituciones del mundo. Pasó a jugar en primera y le exigió ser muy disciplinada en materia económica y de calidad institucional

¿Pero cómo logró estos resultados el tigre celta? Sumergida en una gran crisis económica, con una deuda pública del 116% del PBI y una desocupación que había llegado al 17%, el otrora populista Charles Haughey, del partido Fianna Fail, decide, aun siendo un gobierno débil, por un ajuste del gasto público para poder incorporarse a la Unión Europea. Así, en 1987, inició una serie de recortes: en salud, un 6%; educación, 7%, en agricultura, se redujo en un 18%; transporte y vivienda, un 11%; y el presupuesto militar se recortó 7%, según un trabajo de Benjamin Powell. 

“Se eliminó la oficina ambientalista Foras Forbatha así como también se eliminaron el Consejo Nacional de Servicios Sociales, la oficina de Educación Sanitaria y la Organización de Desarrollo Regional. Mediante la jubilación temprana y otros incentivos el empleo en el sector público se redujo en forma voluntaria en cerca de 10.000 puestos de trabajo. El gasto público bajó del 55% del PBI en 1985 al 41% del PBI en 1990”, describió  Powell.

 El crecimiento de Irlanda fue por disciplina fiscal con baja del gasto público y disciplina monetaria, pero sobre todo apertura al mundo

Con el tratado de Maastricht a la vista, en 1992 Irlanda decidió, con acuerdo político, seguir con la disciplina fiscal e incorporarse a la UE y al euro. Eso le exigió tal disciplina fiscal que le permitió bajar el impuesto a las ganancias de las corporaciones al 12,5% actual

El crecimiento de Irlanda fue por disciplina fiscal con baja del gasto público y disciplina monetaria, pero sobre todo apertura al mundo. Fue su decisión de dejar de ser un país aislado del mundo y decidirse a ingresar a la Unión Europea la causa fundamental que obligó a su dirigencia política a adoptar las medidas necesarias para poder ser competitivos.

Si Argentina logra sortear el camino al populismo autoritario en octubre próximo, esperemos que las nuevas autoridades entiendan que la única oportunidad de crecer y brindarle bienestar a la población es incorporándonos al mundo. Así como luego de la batalla de Caseros crecimos gracias a que nos incorporamos al mundo, lo mismo hizo Irlanda para crecer, y también España, el Sudeste Asiático, Chile, Perú y otros. Nuestra única oportunidad es volver a competir en primera división. Eso nos va a exigir disciplina para ser competitivos. En la medida que no queramos competir y nos conformemos con el picado del barrio, no alcanzaremos los niveles de excelencia necesarios para brindar bienestar a la población.

Nuestro desafío es el mundo. El que quiera hacernos crecer en base al mercado interno está vendiendo humo para tratar de ganar votos.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky 

El contenido “institucional”de Game of Thrones: algunos límites al poder, y también algunos errores

Por Martín Krause. Publicado el 18/6/19 en: http://bazar.ufm.edu/contenido-institucionalde-game-of-thrones-limites-al-poder-tambien-errores/

 

El profesor de George Mason University, Ilya Somyin, comenta el contenido político-institucional de la serie Game of Thrones. El artículo completo en: https://reason.com/2019/05/20/reflections-on-game-of-thrones/

Las fortalezas más obvias son la intrincada conspiración y caracterización de la serie, y su disposición a cambiar los tropos (antinomias) de las historias de fantasía tradicionales con eventos horrendos como la “Boda Roja”: matar inesperadamente a los “buenos” protagonistas y demostrar que el heroísmo no es suficiente para asegurar que buenos triunfos.

Otro tema distintivo es el énfasis en la idea de que los peligros del poder político requieren soluciones institucionales, no simplemente el reemplazo de los malos gobernantes por buenos. Al principio de la historia, a veces parece que todo estará bien si los gobernantes malvados (como Lord Tywin) y los desquiciados (como el rey Joffrey y Ramsay Bolton) son reemplazados por los buenos. Pero gradualmente queda claro que incluso los pocos señores relativamente bien intencionados, como Ned y Robb Stark, son en gran medida incapaces de ayudar a la gente. Solo el cambio institucional superó las fallas estructurales integradas en el Juego de Tronos. Nadie es verdaderamente digno de ejercer el vasto poder de la monarquía de Westerosi, simbolizado por el Trono de Hierro.

Tal como lo expresó Daenerys Targaryen, el objetivo debe ser “romper la rueda” del poder político, no simplemente girarlo en una dirección diferente. El punto es cierto, aunque nunca tuvo una idea clara de cómo hacerlo, y en la Temporada 8 (de manera poco probable) llegó a ejemplificar el tipo de mal al que se había opuesto anteriormente.

La importancia de las instituciones volvió a centrarse en el final, donde el conflicto con la recientemente malvada reina Daenerys se resolvió inesperadamente en la primera parte del episodio, y la mayor parte del tiempo se dedicó a los esfuerzos de los personajes restantes para establecer Un asentamiento de posguerra para los westeros. En el proceso, la monarquía previamente hereditaria se hizo electiva (aunque con los señores de las distintas provincias como los electores, en lugar de la gente). Este asentamiento vagamente similar a la Carta Magna es el primer paso hacia la limitación del poder previamente absoluto del monarca. Si los señores del reino pueden elegir al rey, es un paso corto para llegar a la conclusión de que también pueden eliminarlo, si resulta ser incompetente u opresivo. No es democracia liberal o gobierno constitucional. Pero es un paso importante en la dirección correcta, tan grande como se puede esperar dado el mundo en el que se desarrolla la historia.

La selección inesperada de Bran Stark como el nuevo rey es también un sutil asentimiento en dirección al institucionalismo. Como el “Cuervo de tres ojos”, ya no es completamente humano y ni siquiera tiene deseos humanos normales. La implicación es que a ninguna persona sujeta a las debilidades humanas normales se le puede confiar el poder monárquico.

Finalmente, la independencia del Norte y la Reina Sansa, recientemente elevada, introducen otro importante obstáculo en el poder de la monarquía de los Westerosi, que ya no domina todo un continente (aunque la aparente representación de Sansa como un gobernante sin problemas maravilloso es un poco inoportuna con el mensaje de la serie de que debemos sospechar del poder concentrado). Fue bueno que la serie mantuviera constantemente el hilo de las tensiones de larga data entre el Norte y la monarquía, un elemento de la historia que destacaba los peligros de la autoridad sobrecentralizada.

El énfasis de la serie en la necesidad de restricciones institucionales sobre el poder y los peligros del liderazgo político “personalista” carismático son altamente relevantes para el mundo real. No somos tan diferentes de los despreocupados Westerosi como nos gusta pensar.”

También tiene cosas a criticar…

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade). Síguelo en @martinkrause