INTRODUCCIÓN A MI LIBRO SOBRE LA OBRA DE LUIS JORGE ZANOTTI, QUE ESTÁ PRÓXIMO A APARECER

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 7/8/22 en: https://gzanotti.blogspot.com/2022/08/introduccion-mi-libro-sobre-la-obra-de.html

“¡Maestros somos, y con ese gran gozo en el alma vamos adelante en la labor!

¡Ah vosotros: poetas, filósofos, artistas del sonido o del color; vosotros: soñadores de siempre; vosotros: los que sentís vibrar el espíritu ante lo bello; vosotros: los altos, los puros, los idealistas; acordaos ya de los maestros!

También nosotros sentimos el alma infinitamente grande cuando estamos en el aula”.

“¡Maestros somos! Seguros estamos de nuestra gran labor, de que realizamos una tarea magnífica y nobilísima. Luchamos, sin embargo, contra la incomprensión general, contra la falta de recursos, contra la falta de estímulo, contra la mediocridad ambiente, contra la maledicencia, contra la maldad de la gente, contra los incapaces de entender nuestro apostolado. Luchamos contra todo lo malo, para no dejar que caiga de todo ello ni una partícula sobre nuestros niños, para que no se contaminen sus mentes de los errores de los adultos. Luchamos para defender a los niños; luchamos para defender a los hombres, a los futuros hombres, de los otros hombres, de los que ya lo son.

Y en esta tremenda y desigual contienda, tan sólo una fe nos mantiene, un solo ideal nos alienta, un solo entusiasmo nos mueve, un solo faro nos alumbra, una sola estrella nos marca el rumbo, una sola frase nos lo dice todo:

¡Maestros somos y con ese gozo en el alma vamos adelante en la labor!” (12 de abril de 1948).

“…Maestro se es siempre, no sólo en la hora de la clase. Maestro se es cuando se duerme. El sacerdote no deja de ser tal porque no oficie, o porque no confiese. Lo es siempre. Y el maestro también…”

¡Ah! Ha de llegar un día en que se forme la “Agrupación Argentina de Maestros”. Llevaremos, cada integrante, un símbolo en el ojal del saco. El dirá: “A.A.M.”. Y todos sabrán que somos maestros. Y nos reconoceremos los colegas por las calles. Y actuaremos sabiendo que lo somos, dignificando lo que somos. La gente dirá: “Es un maestro”. Y nosotros, al sentirlo, nos enorgulleceremos, con el legítimo orgullo del que ostenta un galardón bien ganado. Y subiremos al tranvía, o tomaremos un café, o pasearemos por la calle, simplemente, pensando en el distintivo que lucimos en el pecho.” (15 de febrero de 1948).

“…hablé, en dos recreos[1], con otros tantos alumnos sobre sus ambiciones, a raíz de unas composiciones que sobre las mismas habían redactado. Uno me dijo que estaba preocupado por lo que yo había expresado en el sentido de que era necesario encontrar una vocación. Le contesté que por ahora se tranquilizara, que ya surgiría esa vocación, que aún era joven, y que en tanto leyera y cultivara su espíritu. Le pregunté si tenía al menos la vocación de ser “bueno”, y ante su respuesta afirmativa le dije que ya tenía bastante que hacer para ir cumpliéndola. Y por fin lo estimulé en su afición literaria.

El otro alumno es un muchacho que trabaja como “aparador” de calzado, y que en la composición había expresado que esperaba tener un taller propio, y, en general, prosperar en su oficio. Es un alumno muy atrasado en el cual se nota, o se notaba, que la escuela no le interesaba en lo más mínimo. Traté de persuadirlo de que debe saber escribir bien, pues en el mañana lo necesitará, ya que si llegara a tener un taller propio le será indispensable cierta instrucción.

Pasado revista, pues, a todo, me doy por contento. Puedo decir:

¡Loado sea Dios! ¡Hoy he sido maestro!” (21 de abril de 1948).

“En la segunda hora enseñé un tema nuevo de Aritmética: descomposición de números en sus factores primos. Sentí que la clase estaba entusiasmada y que trabajaba a la par mía. Y de pronto tuve la prueba palpable de ello. ¡Ah, qué satisfacción! ¡Cómo se siente uno grande, poderoso, cómo se siente uno “maestro” cuando pasa algo así, y cómo recuerda a Gentile cuando éste habla de la compenetración espiritual entre alumno y profesor!

Yo había dicho, hacía sólo un instante, que en vez de poner: 2(4) = 2 x 2 x 2 x 3, se podía poner 2(4) = 2 (3) x 3. Esto lo habían llegado a descubrir los mismos alumnos luego de varios equívocos. Y bien: puse después, de intento así, que 4 (8) = 2 x 2 x 2 x 2 x 3, y al hacerlo ya sentí detrás de mí las voces de varios: “¡No, señor, no, no, así no!”. Entonces (radiante mi espíritu) me di vuelta y dije: “¿Cómo, pues?”. Fue ahí cuando muchas voces, cuando “la clase” en síntesis, me respondió: “2 (4) x 3”; sin mucha disciplina es cierto, sin niños bien sentados en sus bancos que levantaran correctamente sus manos para contestar recién cuando se les preguntase, sino niños que estaban “viviendo” su aprendizaje” (17 de junio de 1948).

Este joven venteaniero, idealista, apasionado, con un Español unamuniano, este joven maestro, que mientras tanto estudiaba Pedagogía y soñaba con grandes ideas y reformas, este caballero andante que cuidaba fieramente a sus niños de 11 y 12 años como Don Quijote a sus Dulcineas, este joven que fuera luego el hombre que intentó liberar a los galeotes, este joven efusivo, este joven samurai al servicio de su señor, la niñez,… Era mi padre.

Devino luego el joven en el hombre maduro y de exquisitas formas que conocieron sus amigos, alumnos y familiares, su Español fue más orteguiano, de estilo claro, bello, preciso y de escondida pasión. Se convirtió en el profesor, de palabra medida y justa, en el hombre de consulta y de acción, en el escritor, en el docente, periodista, en el pater familis, en el gran pedagogo y estudioso de Política Educacional, pero nunca dejó de ser el joven apasionado que escribió esas líneas que luego ocultaba con íntimo pudor.

Murió tempranamente, en 1991, a los sesenta y tres años, dejando no sólo el testimonio de su vida, sino sus libros, sus artículos, sus revistas académicas y sus propuestas de reforma. Todo ello constituye un legado que quisiera rescatar y ofrecer a las nuevas generaciones, porque junto con sus circunstancias históricas, hay en sus escritos una pedagogía perenne, un ideal de libertad que parece hoy más olvidado que nunca pero que por eso mismo debemos recordar, en ese recordar que proyecta el futuro y da nueva vida a lo que parece acabado por las miserias humanas, esas de las que él quería proteger a sus alumnos y a todos, con dos brazos que no daban abasto a todo lo que quería hacer y escribir.

Espero que este libro pueda servir a los que aún no han bajado los brazos ante este mundo actual tan opresivo de esa libertad que fue siempre el ideal regulativo de sus escritos, que se fue develando progresivamente hasta ser un verdadero paradigma alternativo al entrenamiento casi inhumano que se esconde hoy bajo el término educación[2].


[1] Extractos de su primer libro, autopublicado, a los 19 años, La generación del medio siglo, de 1949. Todos sus libros y artículos, excepto éste, están publicados on line en www.luiszanotti.com.ar. En esa edición on line (quedan en poder de mi hermano y yo algunos ejemplares físicos: Luis Jorge Zanotti, Su Obra Fundamental, Tomos I y II, Instituto de Investigaciones Educativas, 1993) el lector podrá encontrar una introducción biográfica escrita por mi hermano Pablo y yo. Aquí la hemos reproducido como Apéndice uno. Aconsejamos al lector que lo lea ya mismo si quiere, porque el autor es inseparable de su mundo de la vida (Husserl) o sea la circunstancia en términos de Ortega.

[2] El lector se preguntará en qué medida el análisis que un hijo hace sobre su padre puede ser “objetivo”. Esa preocupación está marcada, sin embargo, por un paradigma dominante cultural positivista que ha dividido al mundo en lo subjetivo y lo objetivo. No es así. El conocimiento tiene que ver con el habitar un mundo de la vida, vida no como ADN, sino con la “ontología de la vida” analizada por García Morente, la “circunstancia” de Ortega, el “mundo de la vida” de Husserl, el “horizonte” de Gadamer. Para explicar este tema, siempre pregunto a mis alumnos: háblame de alguna actividad extra-escolar que hagas, que te guste. Surgen muchas respuestas. Por ejemplo, “juego al tenis”. Entonces le pido que me hable, que nos hable, de ese “mundo que habita”. Y lo hace con toda naturalidad. Entonces le pregunto por qué ha podido hablar de ello “sin tener que estudiar para un examen”. Luego de unos momentos de perplejidad, todos se dan cuenta de que ha podido hablar de ello porque el habla (el juego de lenguaje, Wittgnestein) surge de un conocimiento que es igual a “habitar un mundo”. Un habitar que implica una vivencia, una empatía donde intelecto y voluntad son una sola cosa. Y entonces añado: lo que estás diciendo, ¿es tu interpretación? Como la palabra es ya peyorativa en nuestra cultura, el alumno se defiende diciendo que no, que “es verdad”. Sí, precisamente, le digo, es verdad porque habitas en ese mundo y por ende, lo puedes interpretar, que es igual a conocer. Por ende a mayor radicación en ese mundo de la vida, mayor interpretación y, por ende, mayor verdad. ¿O a quién prefieren que les explique literatura inglesa? ¿A Borges o a mí? Después de algunas sonrisas, la respuesta es obvia: Borges. Allí se ve que la presencia del sujeto es indispensable para la verdad. Por ende mi presencia en el mundo de vida de mi padre, mi habitar ese mundo, no garantiza infalibilidad, pero sí, presupuesta la sinceridad y el no mentir, una mayor verdad. Por supuesto, al explicar un autor hay que diferenciar (Eco) entre la intentio auctoris y la intentio lectoris. La primera es qué quiso decir el autor, la segunda, la conjetura interpretativa a la que llega el lector sobre lo primero, desde el horizonte de preocupaciones del lector. Las dos no se pueden separar y entre las dos se da un círculo hermenéutico (Gadamer). Por ende es obvio que yo, como cualquiera, leo a Luis J. Zanotti desde mi intento lectoris, tratando de explicar al lector la obra de mi padre, pero obviamente atravesada por mi conjetura interpretativa de qué quiso decir, influida necesariamente por mi propio horizonte de preocupaciones. Yo podría haber escrito otra introducción aclarando al lector cuál es ese horizonte propio, pero no lo quisiera predisponer a una confusión entre mis preocupaciones y las de mi padre, que no fueron las mismas. El lector irá descubriendo ambas a medida que el texto avance. Sobre todos estos temas, remito a mi libro La hermenéutica como el humano conocimiento, Arjé, Guatemala, 2019. 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor en las Universidades Austral y Cema. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Publica como @gabrielmises

¿El tema es el aborto o el federalismo? Como la esclavitud o la marihuana, ¿solucionará esto el problema?

Por Martín Krause. Publicada el 29/7/22 en: https://bazar.ufm.edu/tema-aborto-federalismo-la-esclavitud-la-marihuana-solucionara-problema/

Seguramente todos hemos conocido la discusión que ha abierto la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos sobre el aborto, al derogar la doctrina de un fallo anterior conocido como Roe vs Wade. El fallo no hace referencia al aborto en sí, sino al federalismo, y sostiene que es un tema que deben decidir los estados, no una Corte Suprema. Es cierto que este fallo puede ser una forma indirecta en que sectores conservadores de Estados Unidos buscaran limitar o restringir el aborto en ese país, pero lo cierto es que es un tema muy importante ya que promueve una diversidad de soluciones que se adapten mejor, tal vez, a las preferencias de la gente. Lo mismo ya han hecho allí con respecto a la legalización de la marihuana.

En un artículo publicado en la revista digital Discourse, Robert Tracinski, editor de Symposium y The Tracinsky Letter, trata el tema, señalando las diferencias con el tema de la marihuana y presentando una visión crítica a la decisión tomada, en un artículo titulado: “Federalism Has Its Limits, and Abortion Will Soon Test Them”:

“Este es un argumento de larga data de que nuestro sistema de federalismo es una herramienta crucial para reducir los conflictos al permitir que los estados adapten sus regulaciones y leyes a las preferencias ideológicas y culturales de sus ciudadanos. Hacemos las cosas de manera diferente en Texas que en California, o en Carolina del Sur en comparación con Nueva York. ¿Por qué no permitir que las leyes sean más restrictivas en algunos aspectos y más permisivas en otros, según las normas locales?

Hay mucho de verdad en esto, y la federalización de todo puede ser un motor de conflicto injustificado. Pero la opinión de la Corte Suprema que anuló Roe v. Wade puede ofrecer un contraejemplo, un caso en el que dejar las decisiones en manos de los estados podría conducir al caos.

La decisión en Dobbs v. Jackson Women’s Health Organization hace lo que los partidarios del federalismo siempre han querido. Devuelve el tema del aborto a los estados, permitiéndoles proteger el procedimiento o prohibirlo como mejor les parezca.

En teoría, esto permite que los estados sean «laboratorios de la democracia», probando experimentos sociales para que las personas en otros estados puedan decidir si emularlos. Estamos haciendo esto con la marihuana, que ahora es legal para uso recreativo en 18 estados. Esto nos dirá si el tejido de la sociedad se disolverá si la gente puede drogarse sin ser arrestada. (Hasta ahora, parece que no lo hará). También proporciona una válvula de seguridad que permite a los consumidores ocasionales de cannabis en estados restrictivos ir a otro lugar a fumar legalmente.

Entonces, ¿devolver el aborto a los estados conducirá a una solución similar?”

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Decálogo de un plan integral y urgente para Argentina

Por Adrián Ravier.  Publicado el 16/9/18 en: https://voz.us/argentina-dolarizacion/

Su economía es un paciente muy delicado que necesita medidas urgentes para evitar un escenario que nadie desea.

El Obelisco de Buenos Aires. (Jesus Alexander Reyes Sánchez – Flickr).

1. Política fiscal y gasto público

Urge una regla fiscal que evite que el gasto público aumente por arriba de la presión tributaria, especialmente ante el escenario electoral que se avecina. Si bien el nivel de gasto público se ha licuado entre 2020-21, corremos el riesgo de volver a niveles de gasto y déficit insostenibles, una vez que el Gobierno comience a ceder ante las presiones sindicales y gremiales.

2. Política tributaria

Urge eliminar 160 impuestos, dejando sólo aquellos 11 que hoy nos permiten cubrir el 90 % del total de recaudación. La medida sería un shock positivo sobre la actividad, lo que permitirá incrementar la base imponible, y con la recaudación adicional de esos 11 impuestos podría compensarse totalmente la caída por los otros 160 eliminados. El recuento de estos 171 impuestos surge de un relevamiento del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) a nivel nacional, provincial y municipal.

3. Superávit fiscal

Urge alcanzar un superávit fiscal para poder asumir el pago de los compromisos de deuda. En el caso argentino no alcanza con equilibrio fiscal, primero por su coyuntura, pero también para avanzar en una reducción de la presión tributaria y una quita gradual de retenciones, además de en una reforma previsional indispensable. En 2023 Argentina corre el riesgo de ir a un nuevo default y es necesario dar tranquilidad a los acreedores de que está haciendo lo posible para reconocer sus obligaciones.

4. Política cambiaria

Urge levantar el cepo cambiario. Debemos reconocer la cotización real del dólar frente a una moneda que hemos destruido y seguimos destruyendo año a año. Se deben terminar los privilegios en el reparto de los escasos dólares a un grupo de importadores oficiales y acreditados.

5. Desregulación

Se deben terminar los controles de precios sobre toda la economía, para que pueda normalizarse el funcionamiento bajo incentivos adecuados a la producción. La infraestructura energética sufre hoy la falta de inversiones, y esto representa un cuello de botella para recuperar tasas altas de crecimiento económico. Como en otros episodios históricos de nuestro país, los servicios públicos pueden atraer inversiones que contribuyan a reactivar la economía.

6. Política monetaria

Urge dolarizar la economía, aceptando lo que espontáneamente ya viene ocurriendo desde las PASO de 2019. El remanente de pesos que circula debe ser reemplazado por dólares que el Gobierno logre captar con nueva deuda, y los otros pasivos del Banco Central deben ser reemplazados por deuda del Tesoro. Una nueva convertibilidad con un tipo de cambio real alto (tras levantar el cepo) puede ser una alternativa, pero nos inclinamos en favor de la dolarización para reducir el costo de salida y eliminar el riesgo de devaluación, lo que es indispensable para tener bajas tasas de interés, tanto nominales como reales.

7. Apertura económica

Urge abrir la economía, recuperando el acuerdo con la Unión Europea, pero buscando también otros acuerdos con Nafta, Asia, Africa y Oceanía. El Mercosur podría ser el bloque a partir del cual se encaren las negociaciones, pero si no lo fuera Argentina debería abandonarlo. En esta materia tenemos mucho que aprender de los acuerdos bilaterales de Chile con distintos bloques económicos, incluyendo el Mercosur. Esta apertura requerirá de una eliminación total de los aranceles, lo que también requiere un tipo de cambio real alto como punto de partida, que se obtendrá al levantar el cepo y con la reforma monetaria de dolarización mencionada. Que los bienes transables adquieran dentro de Argentina precios internacionales bajos y competitivos reducirá el costo de la canasta básica para los consumidores, lo cual puede contribuir a bajar la pobreza, y a una pronunciada mejora de la competitividad.

8. Legislación laboral

Urge flexibilizar la legislación laboral, para que aquellos que necesitan contratar personal tengan incentivos para hacerlo. En el mismo plan de integración y retorno al mundo, Argentina necesita de esta reforma para mejorar su competitividad. La medida contribuye también a un necesario cambio estructural de empleo público a privado. Es un mito que esta medida provoque precarización laboral. La legislación laboral actual está provocando más excluidos que nunca, niveles alarmantes de informalidad y altas tasas de subempleo.

9. Cielos abiertos

Urge recuperar una política de cielos abiertos, sea con Aerolíneas Argentinas en manos públicas o privadas o directamente cerrada, pero recuperando la competencia de compañías que ofrezcan mejor calidad y precios a los consumidores, como ya ha ocurrido en Europa o en Estados Unidos. La medida daría a la Argentina mayor dinamismo, lo que también contribuye a mejorar la productividad.

10. Petróleo

Urge privatizar la explotación de petróleo, reconociendo que el Gobierno argentino ha sido siempre un mal empresario y que no tiene los recursos ni el conocimiento para abastecer al mercado local. La explotación de Vaca Muerta puede fundamentar shocks de inversión que Argentina necesita para salir de esta coyuntura. No sólo es indispensable que Argentina se autoabastezca de combustible, además puede generar ingreso de divisas por exportación.

Por supuesto que quedan otros frentes por encarar, como un Presupuesto base cero que permita replantear la estructura del gasto público, con menos ministerios, secretarías y sub-secretarías, que a la vez permita reducir la burocracia y la corrupción. Nueva Zelanda nos ofrece una experiencia en esta materia. Pero los 10 puntos mencionados arriba grafican una reforma integral y urgente que debería estar en la agenda del oficialismo y la oposición para alcanzar consensos que puedan ayudarnos a evitar otra crisis económica de magnitudes alarmantes.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

El populismo debilita instituciones y esto perjudica la actividad emprendedora: el de izquierda más aún.

Por Martín Krause. Publicada el 22/7/22 en: https://bazar.ufm.edu/populismo-debilita-instituciones-perjudica-la-actividad-emprendedora-izquierda-mas-aun/

El populismo es la antítesis de las instituciones. No entiende de límites al poder ya que interpreta que representa al “pueblo” en forma directa. Esto genera falta de controles y concentración del poder que, a su vez, implica inestabilidad en las reglas de juego, lo que no favorece la actividad emprendedora. El populismo de izquierda es peor que el de derecha en este caso.

Este tema tratan en un paper titulado “Populist Discourse and Entrepreneurship: The Role of Political Ideology and Institutions”, por Bennett, D.L., Boudreaux, C. & Nikolaev, B. Populist discourse and entrepreneurship: The role of political ideology and institutions. Journal of International Business Studies (2022). https://doi.org/10.1057/s41267-022-00515-9

“Usando la teoría económica institucional como nuestro marco guía, desarrollamos un modelo para describir cómo el discurso populista del líder político de una nación influye en el espíritu empresarial. Nuestra hipótesis es que el discurso populista reduce el espíritu empresarial al crear incertidumbre en el régimen con respecto a la estabilidad futura del entorno institucional, lo que hace que los empresarios anticipen costos de transacción futuros más altos. Nuestro modelo destaca dos factores importantes que moderan la relación. El primero es la fuerza de los controles y equilibrios políticos, que, según nuestra hipótesis, debilita la relación negativa entre el discurso populista y el espíritu empresarial al proporcionar a los empresarios una mayor confianza en que las acciones de un populista se verán limitadas. En segundo lugar, la ideología política del líder modera la relación entre discurso populista y emprendimiento. La retórica anticapitalista del populismo de izquierda creará una mayor incertidumbre de régimen que el populismo de derecha, que a menudo va acompañada de una retórica crítica con el libre comercio y los extranjeros, pero que también apoya los intereses comerciales. El efecto del populismo centrista, que a menudo va acompañado de una combinación de ideas contradictorias y moderadas que dificultan discernir los costos de transacción futuros, tendrá un efecto negativo más débil sobre el espíritu empresarial que el populismo de izquierda o de derecha. Probamos empíricamente nuestro modelo utilizando un diseño multinivel y un conjunto de datos compuesto por más de 780 000 personas en 33 países durante el período 2002-2016. Nuestro análisis apoya en gran medida nuestra teoría sobre el papel moderador de la ideología. Sin embargo, sorprendentemente, nuestros hallazgos sugieren que el efecto negativo del populismo en el espíritu empresarial es mayor en las naciones con controles y equilibrios más fuertes.”

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

La ley como ‘’reformadora’’ social


Por Gabriel Boragina. Publicado en:
http://www.accionhumana.com/2022/07/la-ley-como-reformadora-social.html

Los juristas, no pocos políticos, profesores, y mucha gente común suele pensar que la ley es el instrumento ‘’perfecto’’ para modelar y moldear la conducta de una sociedad o de la sociedad en general.

Muchos son los reformadores sociales, entre los cuales se cuentan los mencionados en primer término, que asumen como propia esa misión y que sueñan con imponer criterios morales, no solamente al prójimo que tienen inmediatamente más cercano -como etimológicamente significa la misma palabra prójimo- sino a todos, sean próximos o lejanos.

Pero hay autores que no piensan lo mismo y entre los cuales nos alineamos:

‘’La gente cumple las leyes sus propios objetivos que pueden ser morales o inmorales. Un criminal puede servirse de métodos e instituciones legales para cumplir su designio criminal’’[1]

Ese criminal puede ser incluso el mismo legislador, como ya nos hemos referido en otras ocasiones. Es más, en el caso de los regímenes totalitarios lo es siempre. En este supuesto, su labor legislativa tiene dos objetivos: por el primero, legitimar sus conductas ilícitas. Por el segundo, criminalizar todas las demás conductas que se opongan a la suya.

‘’La gente buena se sirve también de instituciones para cumplir con sus designios que no necesariamente son iguales a los de los legisladores’’[2]

Aunque el legislador mismo no sea un criminal, incluso en ese caso, sus objetivos raramente serán los mismos que los de las demás personas. Se olvida a menudo que mientras la ley uniforma conductas, los seres humanos somos todos diferentes y actuamos en desiguales direcciones, y ninguna ley puede abarcar todo ese abanico de conductas humanas. Muchos han pretendido hacerlo a través de la ley, pero jamás en la historia de la humanidad lo han logrado, y difícilmente lo consigan mientras los seres humanos sigan siendo desemejantes entre sí.

‘’La moral no se transmite, el legislador no contagia a la ley de sus designios morales, cada uno de nosotros utiliza la ley para sus propios propósitos morales, y de esta manera sirve a lo que entiende como mejor desde su propio punto de vista’’[3]

Parece que el autor abraza la tesis de la moral subjetiva. Según esta, cada persona tiene sus propias normas morales. Otros pueden participar de ellas, o tener sus personales reglas morales disímiles a las de los primeros. Pero como sea, coincidimos en cuanto a que la ley no es el vehículo idóneo ni apropiado para transmitir valores morales a los destinatarios de ella. En cualquier caso, los principios morales se transmiten a otras personas por diversos cauces, entre los cuales el más importante es la educación.

‘’De manera que deberíamos agregar a las limitaciones de la ley como fuente del derecho, además de ser costosa y el reparto asimétrico de ese costo, el hecho de que la ley tiene un carácter meramente instrumental, que no puedo darle contenidos morales a una sociedad a través de la ley. Finalmente los ciudadanos harán lo que quieran hacer, lo que mejor entiendan que les conviene, lo que les guste hacer y no lo que los legisladores pretenden que hagan a través de las normas legales’’[4]

Esto parece indicar que, a través de la ley no es posible regimentar a una sociedad, ni producir reformas sociales. Ambas cosas son correctas. La ley es un resultado, una consecuencia, y no una causa de algo.

Algunas conductas pueden ser consecuencia de ciertas leyes que, observadas en conjunto, serán, »a la postre», aisladas. Por ejemplo, la violación de la ley penal puede -en determinados casos- resultar en que la persona que la quebranta sea procesada y vaya presa. Pero la mayoría de los tipos penales que la ley determina sólo resultarán vulnerados en aquellos casos que marchen en contra de las costumbres sociales imperantes en esa época y lugar donde se los pretende aplicar. En caso contrario, no lo serán.

Esto último resulta relevante y visible en los regímenes totalitarios donde, usualmente, se elaboran códigos penales que listan -además de los considerados delitos comunes- otra serie de hechos que -en la doctrina- suelen denominarse como delitos políticos y que no son precisamente los que ejecutan los gobernantes contra la gente común sino, inversamente, los que los tiranos imaginan como tales y que siempre serán los cometidos por la persona corriente contra los rectores del régimen opresor.

‘’En conclusión hemos tratado de profundizar en este mundo donde el derecho no se crea monopólicamente sino competitivamente’’[5]

En este punto deberemos recordar que hay dos tipos de monopolios que reciben distintas significaciones por parte de los autores. Unos lo llaman naturales y artificiales, otros espontáneos y provocados, otros de mercado o estatales, otros el bueno y el malo. En fin, las denominaciones se multiplican. En el punto, en realidad, el autor lo que está queriendo decir es que hay varias fuentes del derecho y -en el caso- identifica al monopolio con la fuerza del estado/nación. Por competitivo para él debe entenderse, entonces, la existencia de varias fuentes del derecho.

‘’si el derecho se crea monopólicamente en realidad tenemos poco que discutir, como el derecho se crea competitivamente resulta que podemos hacer una aproximación hacia las fuentes del derecho desde una perspectiva distinta y darnos cuenta de que el derecho es costoso y que la ley como fuente del derecho es una fuente predominante y con una presencia significativa, deriva su condición de situaciones objetivas’’[6]

En contexto, todo es costoso y es algo en lo que hemos insistido siempre. El párrafo da la errónea idea de que si el derecho fuera creado monopólicamente no tendría costo alguno, lo cual es falso, aunque no sea lo que el autor piense realmente. Pero la forma de expresarlo trasmite al lector esa errada percepción.

También pretendemos dejar aclarado que, el concepto de ley es -en última instancia- subjetivo y que es aquello que cualquier persona entiende como obligatorio para ella. Excede, pues, la idea corriente de ley positiva, aunque el articulista comentado siempre use la palabra ley en este último sentido.

‘’En realidad la ley, como un mecanismo institucional, tiene una serie de ventajas insoslayables. Una ley puede disminuir los costos de transacción pero también los puede incrementar, la ley como fuente del derecho tiene costos y beneficios, estos costos se reparten asimétricamente y tienen un carácter instrumental’’[7]

La primera oración contradice, indudablemente, las siguientes. En rigor, quiere decir que la ley tiene ventajas y desventajas (siempre) lo cual es una conclusión particular de una premisa general, por la que todo, absolutamente todo en la vida, tiene costos y beneficios, lo que se resume en la célebre fórmula del notable premio Nobel de economía Milton Friedman: There are no such thing as a free lunch. Sobre el carácter instrumental de la ley no tenemos allí nada que objetar y estamos profundamente de acuerdo con el autor.

‘’También la ley tiene beneficios, economías de escala y ventajas comparativas como fuente del derecho, lo que explica la enorme difusión y la gran importancia de la ley en la sociedad contemporánea. De los muchos fenómenos jurígenos, la ley y la costumbre son entonces las fuentes predominantes’’.[8]

La conclusión es casi una obviedad a la luz de lo que hemos venimos analizando. Pero mantenemos nuestra disidencia en cuanto a la separación entre ley (a secas) y costumbre. Lo correcto sería expresarlo así: ley positiva y ley consuetudinaria, o ley formal y ley informal si se quiere, también.

La idea -a nuestro juicio- queda mejor enunciada: ambas son leyes, pero de dos tipos diferentes. En cualquiera de uno y otro caso, la obligatoriedad y el cumplimiento de la ley queda reservado al ámbito subjetivo del individuo en cuestión.


[1] Enrique Ghersi ‘’El costo de la legalidad’’. publicado por institutoaccionliberal • 16/01/2014 • El costo de la legalidad | Instituto Acción Liberal http://institutoaccionliberal.wordpress.com/2014/01/16/el-costo-de-la-…

[2] Enrique Ghersi. ibídem.

[3] Enrique Ghersi. ibídem.

[4] Enrique Ghersi. ibídem.

[5] Enrique Ghersi. ibídem.

[6] Enrique Ghersi. ibídem.

[7] Enrique Ghersi. ibídem.

[8] Enrique Ghersi. ibídem.

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

QUÉ EMOCIÓN, MI NENE ENTRÓ A PRIMER GRADO

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 24/7/22 en: https://gzanotti.blogspot.com/2022/07/que-emocion-mi-nene-entro-primer-grado.html

(El niño sí que sabe lo que le espera).  

Mi blog del Domingo pasado, «Popper y sus consecuencias didácticas», despertó importantes reparos en dos amigos que me preguntaban cómo aplicar ello a ciencias naturales y cómo aplicar el sistema dialógico, sin las notas positivistas, a materias troncales como Anatomía, Física, etc. 

Por supuesto que yo no puedo irrumpir en una materia troncal, en medio de una carrera tradicional, y romper el sistema. Soy un evolucionista, no un revolucionario.

Pero en la evolución que sueño, es todo el sistema el que debe ser cambiado.

Utilizando un ejemplo que mi padre sacó a su vez de Giovanni Gozzer, es como si me preguntaran que cómo pretendo llegar con una carreta a la Luna. La respuesta es obvia. No es cuestión de mejorar la carreta, de cambiarla por el último modelo de carreta. Sencillamente no hay que usarla más. No sirve para llegar a la Luna. Listo. 

Claro que Física, Biología, etc etc etc también se aprenden dialogando sencillamente porque NO hay otros modo de aprender. Lo demás es una ilusión óptica pero que, atenti, encaja perfecto en la razón instrumental y en la barbarie del especialismo denunciada por Ortega. 

Y por supuesto que las reformas son posibles. Una formación general, integradora, que supere la dicotomía entre humanidas y ciencias, un bachellor general, una especialización posterior, la inserción en el mundo del trabajo, etc., son todas propuestas que ya están hechas y que de hecho circulan en negro. 

Una de las dificultades principales es el inmovilismo de los paradigmas dominantes, cosa ya analizada por Thomas Kuhn. Si eres médico y propones otro sistema de enseñanza, eres un traidor. Si no eres médico, calllate. Y listo.

Pero Kuhn nos ha enseñado que los paradigmas entran en crisis precisamente por su cerrazón a la crítica. 

Y también nos ha enseñado que en el momento presente, la crisis no se ve. 

Por ejemplo, la inmensa mayoría de médicos asesinando a sus pacientes de Covid durante el 2020 y el 21. 

No se vió. 

Así que cuidado. La crisis de la educación tradicional y la tragedia de sus resultados ya está entre nosotros.

Pero no se ve. Y, mientras tanto, seguimos sacando fotitos a los pobres niños que entran a la destrucción de su intelegencia en al famoso primer día de clase. 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor en las Universidades Austral y Cema. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Publica como @gabrielmises

“No más preguntas, Su Señoría”

Por Alejandro A. Tagliavini: Publicado el 26/6/22 en: https://alejandrotagliavini.com/2022/06/26/no-mas-preguntas-su-senoria/

Será esta la columna más realista y objetiva de entre los cientos que he escrito en décadas, ya que soy el mismo testigo. Nadie me lo contó, no lo leí en ningún medio, lo viví personalmente.  

               Hacen ya casi tres años (!!), cuando comenzaron a difundir el pánico por el coronavirus, me llamó la atención cómo, al mismo tiempo que casi todo el mundo difundía agresivos mensajes para “frenar el cambio climático y defender a la naturaleza”, crecía el terror que conllevaba un odio, precisamente, a la naturaleza que estaría trayendo un virus que amenazaba a la raza humana, y el hombre debía utilizar su razón para combatirlo.

                Como siempre tuve gran admiración por la naturaleza -la verdadera, no la que se impone por la fuerza ya que la violencia es aquello que viola el orden natural, como ya lo sabían los filósofos griegos- desconfié mucho de este supuesto enemigo del ser humano. Siempre supe que la naturaleza es infinitamente sabia -más que la razón humana que ni sabe hasta dónde llega el universo- y dedicada al crecimiento de la vida, particularmente del hombre.

                Luego vinieron las imposiciones violentas de los Estados -cuarentenas y demás- y entonces no tuve ninguna duda de que la “pandemia” era una gran mentira, basada en el pánico, la irracionalidad. Cuando la ciencia de la Lógica -a la que adhiero por completo- no es respetada, no cabe otra solución que imponerse violentamente, es decir, cuando algo se impone por la fuerza es, precisamente, porque es falso, porque no resiste razón, pretende superar a Lógica ya que lo contradice.

               Siempre creí, además, en los principios cristianos, de amar al prójimo, así es que eso de asilarse y encerrarse, escaparse del prójimo, me pareció, para decirlo crudamente, diabólico. He conocido hijos que escapaban de sus madres para “evitar contagios”, sacerdotes que cancelaron la Santa Misa y me trajeron a la memoria a Juan Pablo II y el riesgo de vida que corrió por asistir a Misa bajo el régimen Nazi.                 

               Por si faltaba algo mi médico, que me ha mantenido muy saludable durante años, y los mejores especialistas que encontré -no los oficialistas- aseguraban que no existía ninguna pandemia, y que no era sino otra cepa de la gripe como siempre la naturaleza nos trajo. Nada había cambiado.

               Y escribí en consecuencia. Y muchos medios dejaron de publicarme. Y pagaron justos por pecadores porque me cansé y decidí no escribir más -salvo una columna quincenal sobre temas financieros en mi blog- ni siquiera para los pocos coherentes y valientes que seguían publicándome.

                Es que me di cuenta de que era inútil: tantos años escribiendo a favor del primer derecho humano, el de la libertad de vivir la propia vida, y de un día para otro casi todos, incluso muchos que alababan mis columnas, llegaron a insultarme por defender la libertad contra las imposiciones violentas de los gobiernos. No valía la pena gastar tiempo en un público cuya enajenación, partir del pánico que les habían transmitido, era tal que no había objetividad que los hiciera razonar.

                Y actué en consecuencia. No hice ni un día de cuarentena, trabajé normalmente, hice ejercicio físico, nunca me practicaron un PCR ni ninguna prueba para detectar el covid, casi nunca utilicé barbijo ni siquiera en el tren atestado de gente, no me vacune nunca y todos los que me rodean, incluida mi madre de casi 91 años, han hecho prácticamente lo mismo. Y estamos todos sanísimos, gracias a Dios, ni siquiera medio grado de fiebre en estos tres años: ni medio grado de fiebre en tres años.

                  ¿Fue suerte (probabilidad estadística)? Imposible, no es factible que tantas personas -todos los que me rodean- tengan tanta suerte durante tres años andando sin barbijo incluso en el transporte público abarrotado. ¿Genética? Tampoco, no todos los que me rodean pertenecen a la misma sangre. ¿Qué pasó? Obvio: no hubo ninguna pandemia, no ocurrió nada diferente al 2018 ni a lo que ocurrirá en el 2023. Todo normal, todo lógico, todo natural.

                  Personalmente, no conozco ningún fallecido por covid. Sí escuché muchos relatos al respecto, de otras personas, pero ante la pregunta de si les han realizado autopsias me han dicho que no, con lo que me queda la duda de si murieron por o con covid o por los protocolos -como aislar en su lecho de muerte a un anciano y, literalmente, matarlo de angustia- o por los procedimientos como la intubación que es muy agresivo. En cualquier caso, los muertos, aun según las poco creíbles estadísticas oficialistas, están en el orden de los normales por cuadros gripales.

                  En fin, “No más preguntas, Su Señoría”, la realidad -vivida, no contada- se impone de suyo.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

Argentina: un país con  los valores dados vuelta

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 22/6/22 en: https://www.diarioelargentino.com.ar/noticias/225053/argentina-un-pais-con-los-valores-dados-vuelta

Un piquetero vive de los planes sociales que administran los gerentes de la pobreza. Ellos pueden recibir una asistencia o un conjunto de planes a condición de concurrir a las marchas populares cuando sus “jefes” así lo establecen.

Esos programas, llamados sociales, no tienen límites de tiempo. El Estado no los otorga por un tiempo limitado, por el contrario, no tienen fecha de vencimiento. En estas condiciones, entre la Asignación Universal por Hijo y un conjunto de otros “beneficios” una pareja de personas adultas puede recibir un ingreso lo suficientemente alto como para desestimularla a trabajar. Por ejemplo, cada miembro de la familia puede cobrar un plan Potenciar Trabajo que en junio llega a los $19.470, es decir sumar $38.940 por mes, sin controles sobre si tuvo inquietud de buscar un empleo para no depender del subsidio.

Si tienen dos hijos menores, tienen derecho a percibir $7.332 por cada uno, un total de $14.664 por mes, sumados a la asistencia anterior, ya suma $53.604 mensuales. A esto se le agrega la Tarjeta Alimentar con 2 hijos que suman otros $13.500, llegando a 67.104 pesos.

No es de descartar que alguno de los miembros de la pareja cobre una Pensión por Invalidez Laborativa, dado que en el Presupuesto 2022 figuran 1.117.171 beneficiarios, en contraste con apenas 81.539 en 2003. Es decir, en casi 20 años aparecieron 1.035.632 inválidos laborales sin que se haya producido una guerra, un tsunami o un terremoto que provocara semejante cantidad de inhabilitados para un empleo regular. Solo se pudo detectar una epidemia de ataque de fobia al trabajo.

Con un presupuesto para este rubro de $310.905 millones resulta un promedio de $23.191 por mes por cada uno. Pero, en total podrían embolsar unos $90.265, por arriba de la canasta básica total, lo cual los saca de la línea de pobreza sin trabajar, sin pagar impuestos y viviendo a costa del trabajo ajeno.

Paralelamente, se observa en la serie de datos del Ministerio de Trabajo, un fenomenal incremento del empleo estatal y un mínimo incremento del empleo privado formal, que agrava la mochila sobre el conjunto de ocupados registrados que no dependen de un cheque del sector público.

En enero de 2012, comienzo de la serie oficial de empleo registrado, el total de puestos de trabajo en el conjunto del sector público (nación + provincias + municipios) equivalían al 41,7% del empleo privado formal y en marzo de este año ya representaba el 54% del empleo privado, sin que mejorara la calidad de los servicios públicos a cargo del Estado, como la salud, seguridad, justicia, educación, principalmente.

No se debe olvidar que el régimen del empleado público determina una protección especial a la estabilidad laboral, porque no se lo puede despedir, salvo que se instruya un sumario.

Según datos del Indec, el índice de salarios del sector privado formal aumentó, entre marzo 2021 y 2022 el 56%, en tanto que el correspondiente al sector público subió 59%, es decir 3 puntos porcentuales, sin que mediaran justificaciones para esa brecha, que históricamente ha sido creciente, aun cuando parte de la nómina se sospecha es un “ñoqui” -aparece el 29 sólo para cobrar-, y no enfrenta las exigencias de control de calidad y productividad que se observa en la actividad particular.

Así, mientras los piqueteros, escondidos tras la escenografía de movimientos sociales que no son otra cosa que movimientos políticos, viven del trabajo del sector privado, no tienen límite de tiempo para recibir los subsidios, se dedican a entorpecerle la vida a los que los mantienen, los empleados públicos disfrutan de limitadas horas laborales, estabilidad en sus puestos y mejoras salariales mayores al promedio del mercado, el sector que los mantiene es regularmente castigado con más impuestos y regulaciones absurdas.

Un país no se construye con planes sociales y empleo público creciente, sino con gente que quiera trabajar, desarrollar su capacidad de innovación y arriesgar en emprendimientos para descubrir dónde hay demandas insatisfechas.

Plan jefes y jefas

A 20 años de haberse lanzado el Plan Jefes y Jefas de hogar, no solo aumentó la cantidad de beneficiarios de planes sociales, sino que, para peor, se multiplicaron los programas asistenciales, al amparo de un sospechado gran negocio de parte de la política.

Lo que el presidente Eduardo Duhalde lanzó en 2002 como un plan transitorio, se transformó en permanente y ahora la pregunta es: ¿Cuál es el sueldo que debería ganar un padre de familia para no recibir planes e ir a trabajar religiosamente si como están hoy, sin trabajar o haciendo changas, puede mantenerse solo haciendo cortes de tránsito sobre la Avenida 9 de Julio, en la Ciudad de Buenos Aires?

El salario en el sector privado debería crecer enormemente como para que el piquetero prefiera dejar la comodidad de no trabajar y vivir en base a subsidios. Es una cuestión de arbitraje entre trabajar y vivir sin trabajar. En la medida que el Estado estimule el no trabajar a costa del que trabaja, este festival de populismo continuará.

Lo mismo ocurre con el empleado estatal para que esté dispuesto a sacrificar su estabilidad laboral y su salario creciendo por encima del sector privado.

Como frutilla del postre, en Argentina se castiga impositivamente al que trabaja y el mérito es visto como un sacrilegio por parte del Gobierno y si es empresario, se lo cataloga de “salvaje explotador”, y culpable de la pobreza. Por el contrario, al que vive del trabajo ajeno es presentado como una “víctima del sistema”.

No hay duda de que no solo hay que hacer reformas económicas estructurales, sino también reformular los valores que hoy imperan en la sociedad en la que trabajar y esforzarse está mal visto y vivir del trabajo ajeno un derecho social, basado en el corazón del populismo: “donde hay una necesidad nace un derecho”.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Decálogo de un plan económico integral y urgente

Por Adrián Ravier.  Publicado el 4/6/22 en: https://www.infobae.com/opinion/2022/06/04/decalogo-de-un-plan-economico-integral-y-urgente/

La economía argentina caracteriza a un paciente en estado muy delicado que necesita medidas urgentes para evitar un escenario no deseado por nadie

La economía transita por un largo camino de decadencia por la resistencia de la dirigencia política a encarar cambios sustanciales (EFE)

La economía transita por un largo camino de decadencia por la resistencia de la dirigencia política a encarar cambios sustanciales que pueden sintetizarse en el siguiente decálogo:

1. Política fiscal y gasto público: Urge una regla que evite que el gasto público aumente por arriba de la presión tributaria, especialmente ante el escenario electoral que se avecina. Si bien el nivel agregado de erogaciones se ha licuado entre 2020-21, se corre el riesgo de volver a niveles de gasto y déficit insostenibles, una vez que el gobierno comience a ceder ante las presiones sindicales y gremiales;

2. Política tributaria: Urge eliminar 160 impuestos, dejando sólo aquellos 11 que hoy generan el 90% del total de recaudación tributaria. La medida sería un shock positivo sobre la actividad, lo que permitirá incrementar la base imponible, y con los recursos adicionales percibir más con menos gravámenes. El recuento de 171 impuestos surge de un relevamiento del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) a nivel nacional, provincial y municipal;

3. Superávit fiscal: Urge alcanzar un excedente entre gastos y recursos tributarios para poder asumir el pago de los compromisos de la deuda pública. En el caso argentino no alcanza con equilibrio fiscal, primero por su coyuntura, pero también para poder avanzar en una reducción de la presión tributaria, y quita gradual de retenciones, además de una reforma previsional indispensable. En 2023 Argentina corre el riesgo de ir a un nuevo default y es necesario dar tranquilidad a los acreedores que Argentina está haciendo lo posible para reconocer sus obligaciones de deuda.

4. Política cambiaria: Urge levantar el cepo. Se debe reconocer la cotización real del dólar frente a una moneda que se ha destruido y sigue destruyéndose año a año. Se deben terminar con los privilegios en el reparto de los escasos dólares a un grupo de importadores oficiales y acreditados;

5. Desregulación de la economía: Se deben terminar los controles de precios, para que pueda normalizarse el funcionamiento bajo incentivos adecuados para la producción. La infraestructura energética sufre hoy la falta de inversiones, y esto representa un cuello de botella para recuperar tasas altas de crecimiento económico. Como en otros episodios históricos del país, los servicios públicos pueden atraer inversiones que contribuyan a reactivar la economía;

Se deben terminar los controles de precios, para que pueda normalizarse el funcionamiento bajo incentivos adecuados para la producciónSe deben terminar los controles de precios, para que pueda normalizarse el funcionamiento bajo incentivos adecuados para la producción

6. Política monetaria: Urge dolarizar la economía, aceptando lo que espontáneamente ya viene ocurriendo desde las PASO de 2019. El remanente de pesos que circula debe ser reemplazado por dólares que el gobierno logre captar con nueva deuda, y los otros pasivos del Banco Central deben ser reemplazados por deuda del Tesoro. Una nueva convertibilidad con un tipo de cambio real alto (tras levantar el cepo) puede ser una alternativa, pero me inclino en favor de la dolarización para reducir el costo de salida y eliminar el riesgo de devaluación, lo que es indispensable para tener bajas tasas de interés, tanto nominales como reales;

7. Apertura económica: Urge recuperar el acuerdo con la Unión Europea, pero buscando también otros acuerdos con el Nafta, Asia, África y Oceanía. El Mercosur podría ser el bloque a partir del cual se encaren las negociaciones, pero si no lo fuera Argentina deba salir del bloque. En esta materia hay mucho que aprender de los acuerdos bilaterales de Chile con los bloques económicos, incluyendo el Mercosur. Esta apertura requerirá de una eliminación total de los aranceles, lo que también requiere un tipo de cambio real alto como punto de partida, lo que se obtendrá al levantar el cepo y con la reforma monetaria de dolarización mencionada. Que los bienes transables adquieran dentro de Argentina precios internacionales bajos y competitivos, reducirá el costo de la canasta básica para los consumidores, lo cual puede contribuir a bajar la pobreza, además de contribuir también en una pronunciada mejora de la competitividad;

Urge dolarizar la economía, aceptando lo que espontáneamente ya viene ocurriendo desde las PASO de 2019 (Reuters)Urge dolarizar la economía, aceptando lo que espontáneamente ya viene ocurriendo desde las PASO de 2019 (Reuters)

8. Legislación laboral: Urge flexibilizar la legislación para que aquellos que necesitan contratar personal tengan incentivos para hacerlo. En el mismo plan de integración y retorno al mundo, Argentina necesita de esta reforma para mejorar su competitividad. La medida contribuye también a un necesario cambio estructural de empleo público a privado. Es un mito que esta medida provoque precarización del empleo. La legislación laboral actual está provocando más excluidos que nunca, niveles alarmantes de informalidad y altas tasas de subempleo.

9. Cielos abiertos y aerolíneas argentinasUrge recuperar una política de cielos abiertos, sea con Aerolíneas Argentinas en manos público o privadas, o directamente cerrarla, pero recuperando la competencia de quienes ofrezcan mejor calidad y precios a los consumidores, como ya ha ocurrido en Europa o en Estados Unidos. La medida le daría a la Argentina mayor dinamismo, lo que también contribuye a mejorar la productividad.

10. Petróleo: Urge privatizar la explotación del hidrocarburo, reconociendo que el gobierno ha sido siempre un mal empresario, y que no tiene los recursos ni el conocimiento para abastecer al mercado local con el crudo y sus derivados. La explotación del reservorio de Vaca Muerta puede fundamentar los shocks de inversión que Argentina necesita para salir de esta coyuntura. No sólo es indispensable que el país se autoabastezca del combustible, sino que además genere ingreso de divisas por exportación.

Por supuesto que quedan otros frentes por encarar, como un Presupuesto Base Cero que permita replantear la estructura del gasto público, con menos ministerios, secretarías y sub-secretarías, que a la vez permitan reducir la burocracia y la corrupción. Nueva Zelanda ofrece una experiencia notable en esta materia. Pero los 10 puntos mencionados arriba grafican una reforma integral y urgente que debería estar en la agenda del oficialismo y la oposición para alcanzar consensos que puedan ayudar a evitar otra crisis económica de magnitudes alarmantes.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

LA INFORMACIÓN COMO ARMA TOTALITARIA

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 8/5/22 en: https://gzanotti.blogspot.com/2022/05/la-informacion-como-arma-totalitaria.html

Hemos sido culturalmente formados en el supuesto de que la verdad radica en una información objetiva que debe ser depositada en una inteligencia pasiva que copia y repite.

Eso ha tenido profundas consecuencias culturales. Que la ciencia es el lugar de los hechos objetivos; que la verdad es la adecuación con los hechos; que la verdad radica en los datos, que las ciencias son una cosa y las humanidades son otras; que el alumno debe tomar nota, repetir y sacarse 10, son sólo algunos de los presupuestos culturales que casi nunca nos cuestionamos. Excepto, claro, que nos agarre el ataque de escepticismo postmoderno ante la “amenaza” de cualquier postura filosófica que quisiera afirmar la existencia de Dios, del alma, de la libertad y de la dignidad humana.

En la comunicación social, el tema es largo. Los hechos son sagrados, las opiniones son libres; que tienes derecho a tu propia opinión, pero no a tus propios hechos, son frases repetidas ad infinitum que evidencian claramente ese positivismo cultural. Lo peor sucedió hace décadas cuando emergió el llamado “derecho a la información”. Para varios autores (europeos, de saco y corbata, con varios idiomas y doctorados) la vieja “libertad de expresión”, el perimido “free speech” debían ceder su lugar al “derecho a la información” que protegiera a los pobres ciudadanos de la mera interpretación sesgada de lo que las pérfidas empresas periodísticas decidieran que era noticia. Y claro, desde luego, ¿quién es el llamado a garantizar ese derecho a la información? El gobierno, desde luego.

El problema se acrecentó desde el 2015 cuando la desesperación del partido demócrata intentó convencer a todo el mundo que Trump estaba diseminando “fake news”. Mentiras siempre hubo, prensa amarillista siempre hubo, pero desde entonces se convirtió en una obsesión.

Una manera de enfocar el tema es reconocer que hay hechos objetivos, pero que no es el gobierno el que debe dictaminar al respecto. Sí, puede haber gente que mienta, ¿pero son los gobiernos los que deben dictaminar quién miente y quién no? Si la respuesta es sí, ¿cómo nos defendemos de las mentiras del gobierno?

Pero ese no es el punto. Lo esencial es que desde hace décadas, la filosofía de las ciencias y la filosofía de la interpretación, esto es, la hermenéutica, han dado un giro de 180 grados que no parece llegar nunca a periodistas, educadores, científicos, filósofos, gobernados y gobernantes.

Ese giro no es postmoderno, no niega que hay verdades, errores y mentiras. Simplemente nos advierte que todo texto, verdadero o no, es un mensaje, y que todo mensaje está proferido desde un ser humano, con su horizonte, hacia otro ser humano, con su horizonte, con un modo de hablar (juego de lenguaje) específico que ya implica un determinado contenido cultural.

Hoy desayuné con un café.

El lector dirá: ¿y eso qué tiene que ver?

Esa es la clave. “Hoy desayuné con un café”, es verdadero. Pero es irrelevante para lo que estamos tratando. En este con-texto, su relevancia consiste en ser un ejemplo.

¿Quién determina la relevancia de un mensaje verdadero? ¿Quién determina cuándo y de qué modo debe decirse?

En una sociedad libre, cada uno de nosotros. Eso es el free speech.

“Eres obeso”, le digo a un amigo, de repente, que efectivamente lo es.

¿Es “misinformation”?

No, es más, en cierto sentido, la fake news es que NO sea obeso.

Malvinas 1982. ¿Invasión o recuperación? ¿Cuál es la fake news allí?

¿Interrupción del embarazo o asesinato del no nacido? ¿Cuál es la fake news?

Entonces “depende de…”. Sí, pero eso no es relativismo o escepticismo. Sí, depende de nuestras convicciones, cuya verdad hay que saber defender y cuya defensa y debate es posible sólo en una sociedad libre, NO en una sociedad donde un gobierno garantice un supuesto “derecho a la información” cuando precisamente hemos visto que la “información” sin con-texto es imposible. Y la información con con-texto ya no es información: es conocimiento.

A partir del 2020, esto llegó al éxtasis del autoritarismo. La OMS decide qué es falso y verdadero, y los que no están de acuerdo con la OMS son negacionistas y conspiranoicos, y son literalmente perseguidos por la justicia, silenciados, apartados de sus cargos, etc.

La vacuna es segura, la vacuna no es segura; sí lo es, pero no “suficientemente”, etc……… ¿Por qué no dejamos que se debata libremente? ¿Cuál es el pánico ante la libre discusión?

Y ahora, el perverso pero coherente gobierno de Biden ha nombrado a una funcionaria para que “vigile” la “misinformation”, “ese gran peligro para la democracia”; sí, claro, ese gran peligro para el Partido Demócrata. Así, ahora, pensar y decir que hay sólo dos sexos, que los padres deben decidir sobre los contenidos educativos de sus hijos o que la elección del 2021 es dudosa (y etc.) es “misinformation” y más aún, “domestic terrorist”. Claro, si Goebbles lo hace está mal pero si lo hace Nina Jankowicz está bien.

Pero lo terrible no es Biden y su banda de totalitarios. Lo terrible es que este tema de la mis-information, las fake news y etc se ha hecho carne en las más nobles carreras de comunicación y en los más altos niveles científicos y filosóficos, donde mucha gente de buenas intenciones creen que están haciendo un favor al mundo “vigilando” la “misinformation”, o sea, vigilando el pensamiento de los que no piensan como ellos.

Así estamos. Y en esto, como en tantas cosas, muere Occidente. 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor en las Universidades Austral y Cema. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Publica como @gabrielmises