¿Saldrá la Argentina de terapia intensiva?

Por Aldo Abram: Publicado el 27/7/21 en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/saldra-la-argentina-de-terapia-intensiva-nid27072021/

Si para algunos el Gobierno no tenía plan económico, en la reunión con el Consejo Interamericano de Comercio y Producción, el ministro Guzmán dejó claro que sí lo hay. Está basado en un Estado que es el motor del crecimiento y, por ello, no hay posibilidades de reducir el gasto público ni los impuestos que, al contrario, están aumentando para las empresas. Además, aclaró que es el Gobierno el que tiene el rol de promover el crecimiento, con más presencia del sector público en la economía. Por suerte, también consideró que la sostenibilidad fiscal es una condición necesaria para la estabilidad; pero ya quedó claro que será a costa del sacrificio del sector privado productivo. Por lo tanto, en el mediano plazo, seguramente veremos que la crisis se vuelve a profundizar.

Para entenderlo, vamos a dar un ejemplo que tiene que ver con la pandemia. Antes de que ésta llegara al país, la Argentina era una paciente que ya estaba en terapia intensiva, debido a diversas enfermedades que amenazaban con llevarla a la muerte. Lamentablemente, el Covid funcionó como un virus intrahospitalario, cuya peligrosidad todos conocen. Agravó la situación del paciente; aunque, luego, logró empezar a recuperarse. En eso estamos, pero el problema es que todavía nadie se ocupó de curar las afecciones por las que el paciente ya estaba en terapia intensiva.

Como toda crisis, la que llevó al hospital a la economía argentina era una de credibilidad en un futuro de crecimiento sostenible. Por eso, perdió el crédito y los argentinos y extranjeros empezaron a sacar sus ahorros e inversiones del país. Pues la desconfianza sigue estando allí. Los títulos en dólares, que fueron entregados a los bonistas a los que en 2020 se les reestructuró la deuda con una quita, cotizan a precios que indican que, quienes los compran y venden piensan que volverán a ser reestructurados en el mediano plazo. O sea, consideran que el país es incapaz de generar el crecimiento y la credibilidad que garantice que se podrán pagar o refinanciar los pasivos del Tesoro argentino.

Cabe aclarar que, de la misma forma que la confianza en el futuro de la Argentina no cambió trascendentalmente con la reestructuración de la deuda privada, tampoco lo hará cuando se acuerde la que se está negociando con el Club de París y el FMI. Es poco probable que el trato que se cierre con el Fondo tenga algo más que algunas metas fiscales; ya que cualquier intento de imponer las necesarias reformas estructurales derivaría en un fracaso y la cesación de pagos de una buena porción de la cartera de créditos del organismo.

Cabe aclarar que acá no se trata de cómo se llama el doctor, si el paciente no recibe el tratamiento adecuado se morirá. Incluso, si el médico tiene el diagnóstico acertado y no le da correctamente la medicación necesaria, el paciente empeorará, como ya le pasó al “médico” anterior. Lo malo es que, del análisis de la actual gestión y de los dichos del ministro de Economía y del de Producción, quien atiende hoy a la Argentina tiene el diagnóstico errado; lo que sólo llevará a una profundización de la crisis.

Los continuos atropellos a la seguridad jurídica, al derecho de propiedad y la libertad de empresa son el mejor incentivo a que los ahorros y las inversiones se vayan, no a que lleguen para generar producción y trabajo productivo. Tampoco ayuda el “Estado omnipresente”, que en realidad lo es para brindarle “caja” y poder al gobierno de turno; pero no a la hora de cumplir eficazmente con las funciones indelegables que tiene para los argentinos. Encima, hay que pagar sus excesivas erogaciones con altísimos impuestos. El Banco Mundial tiene un índice de 191 países, en el que Argentina está 21 entre los que más exprimen con gravámenes a sus empresas. O sea, 170 naciones les ofrecen a argentinos y extranjeros tratarlos mejor en materia tributaria; ¿por qué invertirían acá? En otro índice, analizan que le pasaría a una pyme, con buenas ganancias respecto a sus ingresos, si pagara todos los impuestos y tasas de cada país. Pues en sólo dos daría pérdida y uno de ellos es la Argentina. Sin embargo, el gobierno y el ministro Guzmán aclararon que no bajarían los impuestos, sino que los subirán, cosa que ya están haciendo.

Eso no es lo peor, sino que ni así les alcanza para pagar todo el exuberante gasto público; por lo que toman crédito de un mercado que es el mismo disponible para todo el país. Por ende, dejan al sector privado sin este necesario fondeo para invertir y producir más. Es notable que se piense que no es recesivo ajustar (achicar) a los que trabajan y producen los recursos para pagar sus gastos y sueldos y, a través de los impuestos, los del Estado; pero sí lo es ajustar a este último que es el que eroga de más.

También es absurdo que, con más de 67.000 regulaciones, los funcionarios pretendan decirle cómo hacer las cosas mejor a quienes trabajan y manejan empresas, como si fueran dioses que todo lo saben. Es obvio que no es así, y que lo único que logran es que esas regulaciones no se cumplan o, si alguien lo hace, sea a costa de hacer su trabajo más ineficientemente; lo que implica menos bienestar para todos.

El contexto actual, entonces, termina agobiando al sector productivo, en especial a emprendedores y pymes, y llevándonos a la historia de decadencia y de crisis argentina. Lamentablemente, cada médico que llega piensa que puede aplicar el mismo fracasado tratamiento que ya llevó a la muerte al paciente; porque “él lo hará bien, no como los otros” y obviamente el resultado es un nuevo fracaso. Algunos facultativos quisieron evitarle padecimientos al enfermo y que el tiempo vaya curando sus males; lo cual sería un milagro que raramente se da; por lo que su situación termina empeorando. Quizás, los “doctores” argentinos podrían empezar a probar medicarlo de acuerdo a lo que indica la experiencia de los países que han prosperado y brindan mayores oportunidades de progreso a sus habitantes. Hay que curarle el exceso de Estado ineficiente y de regulaciones que lo agobia, para liberar las fuerzas de la creatividad, el trabajo y la inversión del sector privado productivo, única fuente real de bienestar de los países.

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) Es director de la Fundación Libertad y Progreso. Sigue a @AbramAldo.

Aún sin pandemia, la política económica K ya estaba destinada al fracaso


Por Roberto Cachanosky. Publicado el 19/7/21 en: https://independent.typepad.com/elindependent/2021/07/a%C3%BAn-sin-pandemia-la-pol%C3%ADtica-econ%C3%B3mica-k-ya-estaba-destinada-al-fracaso.html

131550006_s

El COVID-19 golpeó muy fuerte a casi todos los países del mundo, pero a algunos los golpeó más por la incapacidad de sus gobiernos para enfrentar correctamente la pandemia y por el manejo de la economía.

A pesar de tener una de las cuarentenas más largas y estrictas del mundo, el Gobierno no consiguió contener los contagios ni las muertes, al tiempo que creó un gran malhumor social por los prolongados encierros debido a las cuarentenas y serios problemas económicos.

En su momento el presidente Alberto Fernández sostuvo que entre la economía y la vida, prefería la vida, sin embargo, Argentina está entre uno de los países con mayor cantidad de muertos por millón de habitantes y entre uno de los países que más cayó su PBI en 2020.

Mientras el PBI de Argentina cayó el 9,9% en 2020, el promedio de caída de América Latina y el Caribe fue de 6,3 por ciento. En América del Norte el producto disminuyó el 3,7%; en la UE un 6,2%; en la zona del Euro un 6,7%; y entre los miembros de la OCDE, una caída de 4,7 por ciento.

Es decir, comparando con los promedios de las diferentes zonas económicas, el desempeño económico argentino fue uno de los peores sin que se salvaran vidas. Es más, de haberse acordado con Pfizer y otros laboratorios, se podrían haber salvado varios millares de vidas.

En términos estrictamente económicos, la caída en el nivel de actividad se tradujo en una disminución de los ingresos impositivos que se combinó con un fuerte aumento del gasto público en subsidios de todo tipo al sector privado para enfrentar la parálisis económica que impuso el gobierno. Este desbalance fue financiado con una enorme expansión monetaria que ahora genera presiones inflacionarias que el gobierno no puede dominar.

Paralelamente cerraron todo tipo de comercios, desde el quiosco del aeropuerto al del microcentro, pasando por bares, restaurantes, hoteles, actividades profesionales, gimnasios y toda clase de actividades. No solo creció fuertemente la desocupación, sino que también se disparó la pobreza y la indigencia, al tiempo que pequeños comerciantes de clase media entraron en la franja de la pobreza.

Pero no solo fue pésimo el manejo de la pandemia junto con los groseros errores de la campaña de vacunación, la política económica diagramada por el gobierno iba a ser un fracaso aunque no hubiese habido pandemia.

En efecto, los controles de precios, de tipo de cambio y atrasos de tarifas de los servicios públicos son experimentos que ya ensayó el kirchnerismo en el período anterior cuando no había pandemia.

Sus controles absurdos, el cepo cambiario, la negativa a solucionar los problemas de la deuda externa presentando un plan económico consistente y los aumentos impositivos solo logran ahuyentar inversiones. En otras palabras, sobre mojado, llovido. Además de manejar económicamente mal la pandemia generando una masacre económica en lo que hace a puestos de trabajo, se suma una política económica que espanta inversiones y genera más desocupación aún sin pandemia.

En definitiva, si no hubiese habido pandemia, igual el rumbo económico que tomó el gobierno hubiese sido complicado porque su filosofía no está en atraer inversiones sino que logra espantarlas.

A esa errada filosofía económica se le agrega la pandemia y su pésimo manejo, haciendo un combo alarmante que ha hundido a la Argentina hasta niveles insospechados.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

El bienestar y el Estado Benefactor

Por Gabriel Boragina. Publicado en:

http://www.accionhumana.com/2021/07/el-bienestar-y-el-estado-benefactor.html

Un problema que no es nuevo y que parece haberse agravado con el tiempo es de la asistencia pública, o más conocido en la jerga económica como el del asistencialismo. La ayuda a los pobres es un tema de siempre. En el Nuevo Testamento Cristo decía a sus discípulos “A los pobres los tendréis siempre con vosotros y siempre podréis hacerles bien”. Claro que hablaba de la asistencia privada, y no lo que hoy se conoce como la asistencia “pública” que recibe diversos nombres en diferentes países según van cambiando los gobiernos y las épocas.

En Argentina, se los designa actualmente como “planes sociales”. Estos planes no son privados sino gubernamentales, y como diría L. v. Mises siempre se planifica sobre la base de recursos que el gobierno quita a los gobernados mediante diferentes mecanismos expoliatorios, de los cuales el más utilizado es el fiscal a través de los impuestos. Pero no son los únicos instrumentos con los cuales los gobiernos realizan su tarea expoliatorio. Todo se reduce al apotegma de quitarles a unos lo que les pertenece para darles a otros lo que no les pertenece, que es el dogma sobre el que se basa el principio de la “justicia social”.

Pero como decimos arriba, el tema no es nuevo, y tampoco se localiza en un solo país sino que, inclusive, en lo que siempre se ha tenido como el “paradigma mundial del capitalismo” (los Estados Unidos de Norteamérica) hace mucho tiempo que son familiares:

“De alguna manera, el hecho de que cada vez haya más pobres que reciben asistencia social, con pagos más generosos, no parece haber hecho de este país un buen lugar para vivir -ni siquiera para los beneficiarios, cuya condición no parece perceptiblemente mejor que cuando eran pobres y no recibían ayuda.”[1]

Si eso se dice del “gran país del norte” ¿qué podría esperarse de los demás países de economías inferiores, y de los denominados subdesarrollados? Si cada vez son más los pobres que cobran más dinero y siguen sin salir de la pobreza, ello implica que esos dineros se les están quitando a otras personas, con lo cual es a ellos a los que se los vuelve cada vez más pobres en la medida que más fondos se les sustraigan.

Esto permite deducir –además- que esas extracciones de dinero no son voluntarias sino coactivas. Parte de esa masa de pobres que se ha incrementado son personas a quienes antes se las ha expoliado para entregar el fruto del botín a otras que (antes de recibirlo) ya eran pobres y después de recibido lo siguen siendo porque, naturalmente, entre otras razones todos tienden a despilfarrar aquello que no les ha costado nada ganar, pensando que después del gasto volverán a recibir una cantidad equivalente o superior a la dilapidada.

“Parece que algo salió mal; una política sensible a los problemas sociales por parte del populismo socialdemócrata engendró todo tipo de consecuencias inesperadas y perversas. El espíritu que antes animaba a la profesión de los asistentes sociales era muy diferente -y libertario-. Había dos principios básicos: a) que todo pago destinado a la beneficencia y al bienestar social debe ser voluntario, realizado por instituciones privadas, en lugar de constituir una acción coercitiva del gobierno; y b) que el objeto de dar debería ser ayudar al beneficiario a hacerse independiente y productivo tan pronto como fuera posible. Por supuesto, en última instancia, (b) surge de (a), puesto que ninguna agencia privada es capaz de reunir la cantidad de dinero virtualmente ilimitada que puede extraerse del sufrido contribuyente.”[2]

                 Estos dos principios quedaron eliminados cuando aparece la figura del “estado benefactor” o “de bienestar” que -en pocas palabras- ha venido a reemplazar la caridad privada por la estatal, creando lo que pudiéramos denominar como una nueva y tenebrosa categoría: la del mendigo estatizado profesional, que surge como una casta parasitaria que, junto a la burocracia, se emplean en fagocitar los recursos de los que podríamos llamar la clase productiva de la economía, aquella que -mediante su trabajo- financia los consumos de los nombrados beneficiarios y burócratas, cuando antes solo debían solventar los de estos últimos. Por el contrario, el antes “beneficiario”, en lugar de hacerse independiente, se convirtió en totalmente dependiente del gobierno de turno, ya que se cometió la enorme torpeza de transformar lo que antes era una ayuda en un “derecho” y -como tal- exigible por cualquiera que se considerare a sí mismo en “estado de necesidad”.

“Como los fondos de asistencia privados son estrictamente limitados, no hay lugar para la idea de “derechos” a la beneficencia pública como una exigencia permanente sobre la producción de otros. Como corolario de la restricción de fondos, los trabajadores sociales también se dan cuenta de que no existe la posibilidad de ayudar a los simuladores, a aquellos que se niegan a trabajar o que utilizan la asistencia de manera fraudulenta; de ahí el concepto de pobres “merecedores” en contraposición al de “no merecedores”.[3]

                La restricción de fondos es pieza clave para que dicha clase parasitaria no aparezca, y de haber surgido se halle sin posibilidad alguna de consumir la economía del país donde tan nefasta política se haya puesto en marcha. Por desgracia, hay naciones (sobre todo las latinoamericanas) donde esta funesta “institución” se ha convertido precisamente en eso: en una institución. Se ha incorporado a la legislación como formando parte del gran cúmulo de los “derechos sociales” que operan en el mismo sentido ya explicado antes: quitarles a unos lo que les pertenece para darle s otros lo que no les pertenece.

“Así, la Organización de Caridad Social (Charity Organization Society), una agencia inglesa del laissez- faire del siglo XIX, incluyó entre los pobres no merecedores que no eran elegibles para la beneficencia a aquellos que no la necesitaban, a los impostores y a los hombres “cuya condición se debe a la imprevisión o al derroche, y no hay esperanzas de que se los pueda hacer independientes de la asistencia […] caritativa en el futuro”.[4]

La caridad estatal -en cambo- es abrazada por los políticos porque les brinda excelentes resultados electorales al hacer al electorado dependiente de los “planes sociales” que le logran ingresos equivalentes a los que podría obtener en cualquier empleo productivo o entradas mayores aún. Esto ocasiona un incentivo al ocio y dependencia de la caridad estatal, y reporta excelentes beneficios electorales a los políticos que, en sus campañas, compiten entre sí ofreciendo la mayor cantidad de desatinos posibles y promesas irrealizables con el objeto de captar a un electorado cautivo.


[1] Murray N. Rothbard. For a New Liberty: The Libertarian Manifesto. Macmillan, New York, (ISBN 13: 9780020746904). Pag. 171-173

[2] Rothbard M.N. Ibídem,

[3] Rothbard M.N. Ibídem,

[4] Rothbard M.N. Ibídem,

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

EL ORDEN ESPONTÁNEO Y EL COVID-19

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 1/7/21 en: https://elbastioncya.com/2021/07/el-orden-espontaneo-y-el-covid-19/

Durante todo el año pasado y en lo que va de este ¡Todos nos hemos convertido en médicos! Es natural, porque quienes estamos en contra de los confinamientos obligatorios –a propósito de la última “iluminada” propuesta que tuvo Gustavo Petro en Colombia, entre otras– hemos tenido también la tendencia a tranquilizar a una opinión pública bombardeada por el pánico. Por ende, hemos actualizado nuestros conocimientos sobre virus, bacterias, contagios, sistema inmunológico, ADN, ARN y más.

Pero, entretenidos en nuestra nueva profesión hemos olvidado el punto central.

La tesis del orden espontáneo de Friedrich Hayek no termina de hacer pie en esta “sociedad construida sobre la base del constructivismo” denunciada por él mismo, similar a la razón instrumental señalada por la Escuela de Frankfurt. Sin embargo, es algo muy sólido. Es el equivalente, en el orden social, a las teorías de la auto-organización de la materia; esto es la teoría del Big Bang y la evolución. Si hubo un Big Bang ¿Por qué la tendencia fue a la auto-organización de la materia y no a un caos originario de elementos? Los físicos están aún tratando de responderlo. Lo mismo en ciencias sociales. Si el conocimiento humano es limitado ¿Cómo pueden los seres humanos interactuar entre sí de modo pacífico? Lamentablemente, la respuesta sigue siendo hobbesiana: no pueden. Un dictador (el gobierno, que al parecer no es humano) debe organizar el caos que somos todos los demás dejados en libertad, por eso este y sus “políticas”: política monetaria, impositiva, exterior, educativa, de salubridad y así hasta el infinito. Y este síntoma de planificación central se da incluso en los liberales clásicos que no pueden dejar de concebir a la educación (excepto Albert LoanHugo Landolfi y nadie más) como un orden deliberado donde tiene que haber un aula, un profesor, apuntes, notas, entre otros. Logran advertir el orden espontáneo en economía pero no en educación. Si eso les pasa a los liberales que leyeron a Hayek ¡Imagínense a los demás!

La argumentación de Hayek es sólida. Hago la cuenta y me sigue dando bien. El conocimiento humano es disperso, y sólo un libre intercambio progresivo y crítico de conocimientos puede hacerlo menos así. El argumento de John Stuart Mill y Karl Popper para la libertad de expresión, sólo Paul Feyerabend se atrevió a orientarlo al tema médico, por ejemplo. También está la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo, de Ludwig von Mises, que “no es sólo en economía”. El Estado planificador central en salud y educación tienen el mismo problema. Por eso la salud pública unificada no funciona, porque no se puede hacer un cálculo económico llevando el sistema al colapso permanente ¡Eso antes del 2020! Además sólo existe UNA opinión médica sacralizada y obligatoria, lo cual imposibilita la discusión crítica y conduce el conocimiento médico a la regresión.

Por lo tanto señores médicos: el debate no es en torno a su labor. El problema no es lo que usted opine sobre el COVID-19. El problema es que hay otras discusiones médicas pero usted las rechaza y, para usted, como para cualquiera, los argumentos de MillPopperHayek y Feyerabend se aplican, aunque usted no lo quiera o no lo pueda ver.

¿Cómo hubiera sido una sociedad libre ante el supuesto (también hay opiniones diversas sobre si este virus fue identificado) COVID-19? Hubiera sido un escenario, ante todo, donde se contaría con una libre oferta de servicios médicos diversos compitiendo libremente. Si un médico o un sanatorio quiere intubar, que lo haga, pero otros médicos hubieran recomendado otras cosas, y luego de nueve meses nuestro conocimiento se habría aumentado. Y allí viene otro tema NO médico, sino ético y moral: Pero entonces ¿Las personas hubieran corrido el riesgo de equivocarse? Sí, porque eso es ser persona, no esclavo ni canario en una jaula. Usted paciente ¿Nunca le pidió a un médico una segunda opinión? El que pone el cuerpo es usted ¿Y no es que el cuerpo es nuestro? ¿No era que “mi cuerpo, mi decisión”? Ah, pero puedo enfermar a otros ¡No! Esa también es una opinión médica, hay otros médicos que piensan diferente. Ah, es que la inmunidad de rebaño no funciona ¡No! Esa es sólo una opinión médica, hay otras ¿Y entonces? Y entonces, consulte a su médico y decida.

Sí, la vida es riesgosa, y si no lo acepta ¡Muérase! Que es lo que hace aceptando de buena gana que lo encierren en su sótano.

La ignorancia supina del orden espontáneo, de que el conocimiento limitado en medicina sólo se minimiza en libre discusión, que la salud pública unificada por el Estado imposibilita el cálculo económico, que por eso la oferta de salud está siempre colapsando, son lo que ha llevado a todo este caos. Precisamente ese caos que la OMS y el gobierno central han tratado de evitar, y como siempre, lo amplificaron ¡Lo aumentaron! MisesHayek y Feyerabend lo explicaron en 1922, 1936, 1975, 1978 y en otros años más en libros importantes que usted: señor médico del Estado, no ha leído ni le interesa leer.

Y eso, en ética, se llama negligencia culpablePorque posiblemente está muriendo gente, no sólo por los servicios de salud que han quedado desatendidos, sino por la ineficiencia de los tratamientos en comparación con los que hubieran surgido en una sociedad libre y por el colapso crónico (no sólo este año) de la oferta de salud fruto del sistema estatal.

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor en las Universidades Austral y Cema. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Publica como @gabrielmises

Atención: vivir implica riesgos

Por Iván Carrino. Publicado el 16/6/21 en : https://www.ivancarrino.com/atencion-vivir-implica-riesgos/

Y querer reducirlos con mandatos coactivos es una pésima idea.

Que se caiga un avión, que se hunda un barco, que tengamos un accidente automotor, enfermarse de SIDA, tener cáncer, contraer una gripe mortal, perder el trabajo, que caiga nuestro sueldo, que los clientes dejen tu negocio para irse a la competencia, que una tecnología deje obsoleto el producto que vendemos…

Todos estos fenómenos pueden ocurrir, y todos tienen una probabilidad de ocurrencia asociada. Algunos pueden ocurrir con mayor probabilidad, como perder clientes contra la competencia, otros con menor, como que se caiga un avión.

Dato obvio: en ese avión nadie quiere estar.

Ahora la pregunta de políticas públicas es si el gobierno debe hacer algo para prevenirnos de estos riesgos o si, de intentarlo, el remedio puede ser peor que la enfermedad.

Hayek, escribiendo en 1944, decía que “A menudo, la vida y la salud (…) sólo pueden preservarse mediante un considerable  coste material (…) Para tomar un solo ejemplo:  podríamos reducir a cero las muertes por accidentes de automóvil si estuviéramos  dispuestos – de no haber otra manera- a soportar el costo de suprimir los automóviles. Y lo mismo es cierto para otros miles de casos en los que constantemente arriesgamos vida y salud.”

El pensador austriaco simplemente alertaba que intentar reducir algunos riesgos podría traer costos superiores a los beneficios.

Llevándolo a otro terreno: si el gobierno quiere anular el riesgo de que perdamos el trabajo, regulará demasiado el mercado laboral, lo que hará que sea menos dinámico, resultando esto en una tasa de desempleo estructuralmente mayor. Esto es claro cuando se compara el desempleo de Estados Unidos con el de Europa, por ejemplo.

Por otro lado, si quiere blindarnos frente al desempleo tecnológico, tal vez lo logre, pero al costo de sumir a todos en una economía más atrasada y menos productiva. Como en estos casos el remedio es peor que la enfermedad, resulta razonable convivir con los riesgos del caso y dejar que las personas adultas que habitamos el planeta decidamos libremente cómo enfrentarlos. 

Una solución que ha dado el mercado, dicho sea de paso, es el sistema de seguros, que nos compensa frente a las eventualidades que puedan ocurrir.

Llevemos esto a la situación de Covid-19. Si tomamos la tasa de letalidad para casos testeados positivos que publica la ciudad de Buenos Aires, vemos que ésta es muy distinta según rango etario. Por debajo de los 50 años, va desde el 0,05% al 0,43%, elevándose hasta el 25,9% para personas mayores de 80 años*.

Ahora bien, incluso teniendo en cuenta este dato, todavía hay que conocer cuál es la probabilidad de que una persona menor de 50 años se contagie de Covid. Si tomamos el promedio de la tasa de positividad como un proxy de este número, entonces tenemos que ésta es 25%**, con lo que la probabilidad de tener menos de 50 años y morir de Covid va desde 0,0125% a 0,1%.

Es decir, la probabilidad de no morir de Covid-19 es entre 99,90% y 99,9875% si sos de Buenos Aires y tenés menos de 50 años.

Para personas mayores esta situación empeora un poco, es evidente.

¿Y si el sistema de salud colapsa? En dicho caso, las probabilidades serán algo menores, pero en los primeros 20 países en materia de muertes por Covid (grupo en el cual se encuentra Argentina) el rango va desde 1700 muertos por millón en España a 3000 en Hungría***. Es decir que por cada millón de habitantes, en los peores países del mundo, al nuevo coronavirus lo sobrevivieron entre 997.000 y 998.300.

Ahora para evitar que esta enfermedad se propague,los gobiernos del mundo decretaron durísimas cuarentenas, que dejaron a millones sin empleo, deterioraron la salud mental de otros tantos, y aumentaron la pobreza en todos lados. Eso sí: supermercados y farmacias quedaron abiertos, porque para vivir es suficiente tener “lo esencial”.

¿Fue razonable?

Recapitulando, entonces: vivir implica riesgos, vivir en pandemia aumenta en algo estos riesgos y si el sistema de salud está colapsado, entonces el riesgo de morir será marginalmente mayor.

Pero la pregunta relevante, de nuevo, es si el gobierno va a dejarnos vivir como adultos, tomando decisiones soberanas; o si, con el mantra de cuidarnos, nos va a transformar en el canario que tiene comida y agua, pero su vida es un lamento puesto que vive en una jaula. 

————————

*  Los datos surgen de la página oficial, disponible aquí: https://www.buenosaires.gob.ar/coronavirus/noticias/actualizacion-de-los-casos-de-coronavirus-en-la-ciudad-buenos-aires

** Tomada de aquí: https://twitter.com/pipstoch/status/1404893460742746115

***  Los datos son del 16 de junio de 2020, y pueden consultarse en este sitio: https://www.statista.com/statistics/1104709/coronavirus-deaths-worldwide-per-million-inhabitants/. Dejamos afuera a Perú por una extraña suma de muertos no declarados, lo que llevó su número a 5.000, triplicándose en un solo día.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

Los impuestos y el Estado de Bienestar: cuando es grande se vuelve un lastre para mejorarlo

Por Aldo Abram: Publicado el 4/6/21 en: https://www.cronista.com/columnistas/los-impuesos-y-el-estado-de-bienestar-cuando-es-grande-se-vuelve-un-lastre-para-mejorarlo/

En el Congreso, nuevamente están aumentando los impuestos al sector productivo y, además, evalúan liberar a las provincias de las pocas restricciones aún remanentes de la Ley de Responsabilidad Fiscal, que ya pocas respetan. Un verdadero disparate para un país que, según el Banco Mundial, está en el puesto número 21, entre 191, de los que más exprimen a sus empresas con tributos.

Además, el mismo organismo toma una PyMe que gana bien respecto de sus ingresos y luego analiza qué le pasaría si pagara todos los gravámenes vigentes. La Argentina es uno de los dos países del mundo en el que quebraría. Eso sí, nuestros políticos se la pasan prometiendo que las van a promover, mientras se asombran de la enorme evasión que hay en el sector. Obvio, si todas las PyMes intentaran pagar todos los impuestos, la gran mayoría quebraría.

En general, los argentinos piensan que el problema es solamente el sistema tributario nacional; pero no es así. Hoy debe haber cerca de 170 impuestos y tasas municipales. Algo más de 120 son provinciales y municipales. Es más, estas últimas han logrado inventar más de 80 tasas distintas. La mayoría de ellas no pasarían un análisis de constitucionalidad; ya que no remuneran un servicio, como establece nuestra Carta Magna, sino que son impuestos disfrazados.

GASTO PÚBLICO

Por supuesto, los políticos justifican todo este desquicio tributario en que hay que mantener el gasto público argentino y que no es alto; porque, en términos de la producción total, es similar a los de los países europeos. Una comparación que no tiene ningún sentido. La economía argentina no puede soportar la misma presión tributaria que las naciones desarrolladas. 

Para entenderlo, imaginemos una familia cuyos ingresos son $400.000 por mes y el gobierno le quita la mitad con impuestos para gastarlos. Le quedarán unos $200.000; lo que le permitirá un nivel de vida razonable. En cambio, si a alguien que gana $100.000 se le saca la mitad para el Estado, pasará a estar por debajo de la línea de la pobreza, hoy cercana a $64.000. Pues la relación de ingresos usada es similar a la que hay entre el PBI por habitante de la Unión Europea y el de la Argentina.

Los países desarrollados fueron incrementando su gasto público en la medida que producían cada vez más bienes y servicios; por lo que podían asignar una menor proporción a lo que son necesidades básicas y más a gasto público. Esto no debería llamarnos la atención. Las familias más pobres erogan un mayor porcentaje de sus ingresos en lo que es más necesario para sobrevivir (alimentos, bebidas, vestimentas, medicamentos y energía) que las más ricas, que a su vez pueden gastar más en servicios. 

En términos de país pasa lo mismo, por eso las naciones desarrolladas pueden darse el lujo de tener un mayor gasto público. Sin embargo, tienen que tener cuidado; ya que, si se transforma en un exceso de erogaciones ineficientes, empieza a ser un lastre para incrementar el bienestar económico, cosa que hoy pasa en muchas de esos países.

POR QUÉ AUMENTA LA PRESIÓN TRIBUTARIA

En Argentina, los políticos han convencido a la gente de que un Estado grande impulsa el desarrollo y por ello durante décadas hemos dejado que construyan uno que les sirve a ellos y se sirve de los argentinos. Así es como se impuso que “ajustar” el exceso de gasto público es recesivo. Por lo tanto, para sostenerlo, aumentan los impuestos sobre el sector privado productivo que es el que genera los recursos para pagar sus sueldos y gastos propios y los del Estado a través de los impuestos. 

Como no les alcanza ni exprimiéndonos a más no poder, además el Tesoro necesita tomar deuda y, como es uno el mercado de crédito de un país, dejan sin financiamiento a los que invierten, producen y consumen

O sea, para mantener el tamaño del Estado, se achica (ajusta) al que produce y da trabajo productivo. Por eso, cada vez se genera menos de este último; por que los políticos “generosos” agrandan el gasto estatal tomando más empleados públicos innecesarios. A estos hay que pagarlo, así que le quitan más recursos al sector privado, haciendo que le vaya peor, incentivando a que los gobiernos salgan al rescate de los “excluidos” que cada vez son más en este círculo vicioso de decadencia.

Se ha gestado una idea absurda en la Argentina, de que lo mejor es que el gasto público aumente para beneficiarnos con él; porque otro terminará pagando la cuenta. La realidad es que, en los últimos casi 20 años, el Estado creció tanto que la presión tributaria necesaria para sostenerlo terminó alcanzando a la mayor parte de la sociedad. Cabe tener en cuenta que, en el precio de la gran mayoría de los bienes y servicios, la proporción que se paga de impuestos es mayor al 40% e, incluso, del 50%. Así todo termina siendo muy caro, por lo que se vende y se produce menos, empobreciendo al conjunto de los argentinos, que ya están dándose cuenta de qué es lo que anda mal.

REFORMA Y VOTO

Por eso se necesita una reforma del Estado que lo ponga al servicio de los ciudadanos y que, además, lo puedan pagar con un nivel de impuestos razonable. Para ello, los primeros que tienen que cambiar son los habitantes de Argentina. 

Día a día, la gran mayoría de ellos hacen un gran sacrificio administrando austeramente sus hogares para así evitar que sus familias pasen adversidades. Sin embargo, votan políticos que prometen despilfarrar desde el Estado y llevan el país de crisis en crisis, diluyendo el sacrificio hecho por las familias y destruyendo su nivel de vida. Así que los invito a probar votando a quienes nos prometan administrar las finanzas del sector público con la misma austeridad y responsabilidad que lo hacemos en nuestras casas. Si lo hacemos, que no nos asombre ver que la Argentina cambia de rumbo, brindando más oportunidades de progreso y bienestar para todos.

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .

¿POR QUÉ O CON QUÉ DERECHO LA OMS Y TODOS LOS GOBIERNOS HAN NEGADO LOS TRATAMIENTOS ALTERNATIVOS AL BICHO 19? ¿QUIÉNES SON LOS “NEGACIONISTAS”?

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 2/6/21 en: http://gzanotti.blogspot.com/2021/06/por-que-o-con-que-derecho-la-oms-y.html

En Abril del 2020, pregunté:

“……… Por lo demás, los primeros muertos por coronavirus, y los actuales, ¿estuvieron bien diagnosticados y tratados? Muchos colegas suyos piensan que no, pero ustedes los médicos, como casi siempre, siempre piensan que el OTRO médico está equivocado. Muchos colegas suyos, sigo, afirman que en Italia los médicos no estaban preparados para la terapia intensiva de este tipo de enfermedades. Creo que usted tendría que al menos considerarlo, ¿no? Otros están diciendo que en Lombardía existía el mayor número de pacientes oncológicos por el amianto. Pero usted ni lo considera. Dice “muertos por coronavirus” y listo.

Y el diagnóstico, ¿es correcto? Algunos colegas suyos sostienen que la complicación no es la neumonía, sino una inflamación alveolar que no se trata con respiradores sino con antibióticos y antiinflamatorios. ¿No le importa? Porque si fuera así, entonces ustedes nos están matando…. “

En Mayo de este año, dije: “…..Desde Febrero del 2020 hay médicos que sostienen que el tratamiento es erróneo. Ante cualquier dificultad respiratoria, médicos y pacientes se aterran y lo único que hacen es intubar. Los médicos que piensan diferente están recomendando otros tipos de tratamientos (anti-inflamatorios esteroides, por ejemplo), pero esos tratamientos están prohibidos y está prohibida incluso su libre discusión.”

Pues bien, aquí está muy claro: 

http://gzanotti.blogspot.com/2021/06/entrevista-al-dr-peter-mccullough-en.html 

http://gzanotti.blogspot.com/2021/06/enterese-nos-han-estado-matando.html 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises

PREGUNTAS SOBRE LA LOCURA DEL COVID 19, RELOADED

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 23/5/21 en: http://gzanotti.blogspot.com/2021/05/preguntas-sobre-la-locura-del-covid-19.html

En Abril del año pasado hice una serie de preguntas, en un diálogo imaginario, a un médico pro-cuarentena obligatoria. (http://gzanotti.blogspot.com/2020/04/coronavirus-que-esta-pasando-v-y-final.html). Creo que ha llegado el momento de actualizarlas. Colocaré entre comillas a las preguntas de entonces y les agregaré luego, en negrita, mi comentario actualizado.


“1.       ¿Cómo se le pasó por la cabeza? ¿Usted cree que, aunque su tratamiento sea efectivo, usted tiene derecho a violar las libertades individuales básicas y aceptar ser el experto al servicio de un poder ilimitado? ¿No se le pasa por la cabeza que usted está cumpliendo el mismo rol que un inquisidor medieval?” Por las primeras dos entradas (http://gzanotti.blogspot.com/2020/04/coronavirus-que-esta-pasando.html y http://gzanotti.blogspot.com/2020/04/coronavirus-que-esta-pasando-ii.html) , no, no se le pasa por la cabeza, obviamente”

En En esto he insistido varias veces (por ejemplo, http://gzanotti.blogspot.com/2021/02/una-vez-mas-no-se-debe.html), pero es lo más incomprensible para la cultura autoritaria actual mundial. La analogía más gráfica es la comparación con el gobierno del 76, que tampoco gustó nada a muchos. En ese entonces se nos dijo: hay que violar libertades individuales porque el terrorismo amenaza la seguridad. Muchos (muchos de los que hoy despotrican contra el gobierno militar del 76) lo aceptaron, igual que hoy muchos aceptan la violación de las libertades individuales por el famoso tema del contagio. Y entonces, lo mismo. En ese entonces se nos preguntaba, ¿y entonces cómo frenar al terrorismo? Ah, no sé, no soy estratega, sólo le digo: eso es inmoral. Ahora, lo mismo. Se nos pregunta: ¿cómo frenar al virus? Ah no sé, no soy médico, sólo le digo: cuarentenar a los sanos, violar todas sus libertades, llamar a la delación pública, etc, ES INMORAL. Pero la moral de las circunstancias, donde no hay principios morales absolutos, conduce, como vemos, al totalitarismo. Esto lo aceptaban muchos católicos que en el 93 se llenaron la boca hablando de la Veritatis splendor de JPII. Ahora, reina la incoherencia. Peor aún en liberales que justifican este atropello.

——————————————————————————————————————————-

“ 2.       ¿Pensó usted en la cuestión económica? ¿No, porque primero está la vida? Disculpe doctor, pero creo que usted de economía mucho no entiende.  Porque la economía está al servicio de que, precisamente, la gente no se muera de hambre, frío, inanición, falta de higiene, etc. Me parece que usted ignora lo intrincado y complejo que es el proceso de división del trabajo y de conocimiento que está detrás del desarrollo económico que impide, precisamente, que la gente se muera. Usted desconoce lo delicado de la cadena de producción y distribución de todos los bienes y servicios, que usted cree que puede cortar de golpe. Usted parece creer que su tratamiento es un valor superior a la desocupación, quiebre de grandes y pequeñas empresas, etc. Usted parece creer que “no estar infectado” es un valor superior a morirse de hambre y, permítame decirle, usted no puede decidir eso por la fuerza”.

Hoy, a más de un año y meses de la locura general, esto es ilustrado por la experiencia. La pobreza y la miseria originada en vastos sectores, que literalmente los mata, parece no preocupar, y menos aún a aquellos que creen que un Estado dando subsidios es la solución. El virus mata, a veces, y la pobreza también, muchas veces. ¿Bajo qué endiosamiento muchos envían coactivamente a la segunda alternativa?

——————————————————————————————————————————-

“  3.       A usted parece no importarle las consecuencias psiquiátricas que tiene la medida que toma, parece que minimiza la baja de defensas por la angustia y depresión, parece negar –como usted dice que yo niego el número de muertos- la importancia de los suicidios que ya están ocurriendo. No, es que es “menos” importante. ¿Ah sí? ¿Quién lo dice? En una sociedad de la “diversidad”, del “respeto al pluralismo”, de la “libertad de elegir” lo  importante lo decide usted y el presidente que asesora?”

Igual que el punto anterior: los suicidios, las depresiones -con la baja de defensas que ello implica- son muertes también. Presentes y futuras, porque la depresión predispone a la muerte. ¿Y quiénes son los médicos, los gobiernos, para decir que es peor morir de Covid que de depresión y-o baja de defensas?

——————————————————————————————————————————-

“…4.       Pasemos ahora al tema del contagio. Me va a decir que nadie tiene derecho a contagiar a otro. Pero eso tiene que ver, doctor, con el tema de los bienes públicos, que usted no ha estudiado nunca. Claro que las calles son bienes públicos (estatales o privados) donde compartimos el aire y otras cosas. Claro, el aire por ahora no puede ser privado como el pañuelo que llevamos en el bolsillo. Pero creo que usted sabe hace mucho tiempo que las sociedades toleran el inevitable contagio de ciertas enfermedades como gripe, neumonía, bronquitis, angina, etc., excepto que cubramos a todos los seres humanos de un traje espacial obligatorio.  Usted me va a decir: esto es más grave. Espere. En principio no se lo niego. Volvamos al contagio. ¿AHORA todos lo han descubierto? ¿Ahora todos se dan cuenta de la cantidad de cosas de las que se pueden enfermar, de las que se enferman, de las que enferman a otros o pueden enfermar a todos? ¿Ahora todos se dan cuenta de en cuántos cumpleaños, navidades y fiestas hemos disparado al infinito miles de gotitas de Flugge llenas de virus y bacterias? ¿Ahora se dan cuenta de con cuántos abuelitos han cometido con ello el asesinato perfecto? ¿Ahora se dan cuenta, todos (usted también, porque hasta Febrero de este año no lo veía tan preocupado) de la importancia de lavarse las manos, usar alcohol, barbijo y no abrazar al otro si estamos algo enfermos, sacarse los zapatos, etc., cosa que los japoneses hacen hace mucho? ¿Ahora se dan cuenta todos de lo que se pueden contagiar con solo VIVIR? Sí, ahora, porque antes, en general, funcionaba el sistema inmunológico (NO en los inmunodeprimidos, que son millones) pero aún así año tras año hay MILLONES de muertes por gripes y neumonías y la vida humana no se suspendía. Me va a decir: esto es más grave. De vuelta lo mismo: aunque usted tenga razón, hay otros criterios diagnósticos y tratamientos. Segundas opiniones, que deben ser escuchadas y consideradas”.

Este tema ya lo hemos actualizado: http://gzanotti.blogspot.com/2020/11/seamos-coherentes-con-el-peligro-de.html Hasta antes de la locura decretada por la OMS, había un consenso en compartir espacios públicos con personas que tuvieran diversos virus corina y neumococos que NO se habían convertido en enfermedad. Lo mismo con el bacilo de Koch. Si no, NO se puede vivir una vida humana. O frenamos este nuevo terror pánico o nos conducimos a formas de super-vivencia que NO son humanas.

——————————————————————————————————————————-

“…5.       Me parece que usted no está explicando bien, doctor, la diferencia entre infectado, enfermo y muerto. Infectados con virus y bacterias patógenas, hay miles de millones, que NO se enferman porque el sistema inmunológico funciona (por eso fue tan terrible la situación en los 80 con los infectados de SIDA). Usted sabe, y por ende es cuestión de que todos tomen conciencia, de que en este mismo momento millones y millones de personas tienen dentro virus de gripes, bacterias de anginas, neumonitis y neumonías, y NO se enferman porque su sistema inmunológico mantiene a raya a tan antipáticos intrusos. Usted sabe que hay millones de personas que tuvieron varicela de niños y NO desarrollan el Herpes Zóster porque el sistema inmunológico mantiene latente al virus. Usted sabe que millones de personas respiran el Bacilo de Koch todos los días y no les pasa nada por el mismo motivo.

Por lo tanto infectado es una cosa, enfermo es otra, y mortalidad es otra, porque de los muchos que se enferman de gripe y neumonía no todos mueren, aunque sabe que anualmente son millones los que se mueren por eso, sobre todo porque tienen otras enfermedades, son mayores o son inmunodeprimidos, fumadores o diabéticos o etc.

Ahora bien. Como dice el estatista (yo de economía no entiendo nada…) yo de números no sé nada pero la buena noticia es que si el virus es tan contagioso como usted dice, millones y millones y miles de millones lo podemos tener en este momento. Yo, usted, y el lector. Y no pasa nada, porque el sistema inmunológico nos protege. Ahora le pido que relacione el número de infectados con el número de enfermos y verá que la probabilidad de enfermedad es baja, y compare el número de muertos con el número potencialmente infinito de infectados y verá que la mortandad es baja. Por lo demás, “estar enfermo o no” no es dicotómico. Puede ser muy leve, y también puede agravarse, sí. Usted me va a decir: pero esto es peor. De vuelta, lo dice porque el nro. de muertos es “muy alto”. ¿Muy alto en relación a qué? ¿Al número de infectados? No, como ve, es muy bajo….”

En este tema la obsesión sigue, pero ahora hay más denuncias de que el famoso PCR NO NECESARIAMENTE da certeza en cuando al resultado. Por eso el informe dice “detectable” y “NO detectable”. Por ende no se sabe quién tiene el famoso Covid 19 (que además, es dudoso que haya sido secuenciado) y quién no.

————————————————————————————————————————-

“…6.       Lo que sí le admito es que el virus es nuevo y por ende el sistema inmunológico se tiene que acostumbrar. Eso sí ha provocado más muertes. Pero entonces, ¿por qué no deja que el sistema inmunológico de los pacientes produzca los anticuerpos contra el virus? Me va a decir: cuidado con los mayores y los inmunodeprimidos. Sí, ¿pero ese cuidado lo tenemos que tener TODOS los años no? Es bueno que lo hayamos descubierto. Nos cuidaremos más de estornudar como bestias delante del abuelo”.

Lo que ahora habría que agregar es: ¿y si las cuarentenas para los sanos no hacen más que deprimir su sistema inmunológico? ¿Y si ellas han producido que, una vez “suelto el rebaño” los contagios aumenten? Por lo demás, ¿cómo explican casos como los de Texas y Florida, donde está todo abierto y los casos y muertes han bajado totalmente?

——————————————————————————————————————————-

“…7.       Cuando usted dice “número de pacientes muertos”, ¿no hay que distinguir, como siempre, tipos de pacientes? Los que son fumadores, diabéticos, oncológicos, inmunodeprimidos, y un largo etc. que usted conoce. Pero eso sucede todos los años y nadie se entera…. ¿Por qué enterarse este año y otros no? No, no me diga que destacar el nro. de muertos por otras enfermedades es minimizar el coronavirus. Al revés, es darnos cuenta de la importancia de todas las enfermedades, es advertir que tenemos que ser más cuidadosos, y no por ello recurrir a un régimen soviético. Por lo demás, hay un tipo de pacientes, proclives a enfermarse, que a usted parece no importarle: los desocupados, angustiados, deprimidos, hambrientos, los NO vivirán más en una casa digna. Y parece que no le importa porque usted y su presidente los han aumentado”

Es verdad que parecen haber aumentado los casos de tente SANA que tiene problemas respiratorios con peligro de muerte por el Covid 19. Pero eso se debe a que el Covid 19 parece ser un virus corona que produce una respuesta inflamatoria del sistema inmune para la cual los tratamientos alternativos han sido prohibidos. Lo cual implica que nos están matando. ¿Cuántos han pasado directamente del problema respiratorio a la intubación y a la muerte, SIN tratamientos preventivos y activos anti-inflamatorios? ¿A cuántos esta locura ha matado? ¿Cuántos médicos son directamente responsables de ello, por acción y omisión?

——————————————————————————————————————————-

“…8.       Por lo demás, los primeros muertos por coronavirus, y los actuales, ¿estuvieron bien diagnosticados y tratados? Muchos colegas suyos piensan que no, pero ustedes los médicos, como casi siempre, siempre piensan que el OTRO médico está equivocado. Muchos colegas suyos, sigo, afirman que en Italia los médicos no estaban preparados para la terapia intensiva de este tipo de enfermedades. Creo que usted tendría que al menos considerarlo, ¿no? Otros están diciendo que en Lombardía existía el mayor número de pacientes oncológicos por el amianto. Pero usted ni lo considera. Dice “muertos por coronavirus” y listo”

Exactamente el punto anterior, y ahora lo estamos viviendo en Argentina. Para colmo muchos dicen “cuando se te muera alguien, ya vas a ver”. Lo que estoy viendo son muertes por casos mal tratados…

——————————————————————————————————————————-.

“…9.       Otros colegas suyos dicen, de acuerdo a lo anterior, que hay que distinguir entre muerto CON coronavirus y POR coronavirus. ¿No le importa la distinción? ¿No? ¿Por qué?”

Esto, claro, ya no parece importar a nadie, pero la mentira en los casos inflados por no hacer esa distinción es alevosa. Los números falsos aumentan, aumenta el pánico, la baja de defensas, el encierro, el autoritarismo…………..

——————————————————————————————————————————-

“…10.   Y el diagnóstico, ¿es correcto? Algunos colegas suyos sostienen que la complicación no es la neumonía, sino una inflamación alveolar que no se trata con respiradores sino con antibióticos y antiinflamatorios. ¿No le importa? Porque si fuera así, entonces ustedes nos están matando….”

Exactamente el punto 7.

——————————————————————————————————————————-

“…11.   Otra cosa importante. Usted estuvo de acuerdo con la suspensión lisa y llana de toda la atención médica excepto guardias. De vuelta, porque “al lado de esto NO eran importantes”. O por el contagio. Señor, deje esa opción a los pacientes, a los sanatorios y a otros colegas. ¿Hizo usted el número de personas que se van a morir o enfermar porque hace ya meses que hay enfermedades NO diagnosticadas a tiempo y tratamientos NO comenzados o interrumpidos? ¿No pensó en ello? ¿Qué NO es importante? ¿Usted? ¿Y usted quién se cree que es? ¿Dios? Por lo demás, el contagio. Señor mío, si me tengo que hacer una biopsia que decide si el quiste es maligno o benigno, le acepto que me cubra con un látex gigante, pero que la biopsia se haga igual. Si nadie me la quiere hacer es otro problema, pero usted respete la libertad de opciones.”

Esto es cada día peor. Los muertos por enfermedades no tratadas van aumentando y a nadie importa. Una vergüenza moral. Pero no, claro, los únicos muertos que importan son los de Covid 19………..

——————————————————————————————————————————-

“…12.   Otra pregunta (perdone doctor, pero soy paciente y tengo derecho a hacer preguntas aunque sé que habitualmente le molesta). ¿Qué va a suceder con los que se van a enfermar de dolencias habituales como anginas, otras gripes, catarros, etc.? ¿Van a estar aterrados de ser enviados a la isla de los leprosos? ¿Van a reprimir sus estornudos incluso en su casa, porque ahora TODO es coronavirus? ¿No los van a atender? ¿Ya se enteró del número de muertos por NO haber sido atendidos? Ah, “eso no es importante…”.

Esto ha producido una situación in-vivible, de una paranoia social e hipocondríaca nunca vista. Si estornudas, aíslate en un sótano. No sólo si el PCR da positivo. Por cualquier cosa también. Y, de vuelta, AHORA hemos descubierto elementales normas de higiene tales como no estornudar a lo loco en un lugar público?

——————————————————————————————————————————-

“…13.   ¿Y la crisis hospitalaria? Nadie la niega, pero usted no considera que hay sistemas de salud pública que en todo el mundo YA están en crisis hace mucho por la ineficiencia de la estatización del sistema de salud. Ah, cerdo capitalista, me dirá… Pero con eso no me responde. ¿No hay una corrida hospitalaria por el pánico que usted, entre otros, ha producido? La corrida hospitalaria, ¿quién la produce? ¿El pánico o el virus?”

Lo que más hay que agregar ahora es algo de lo cual la mayoría de los médicos nada saben: la planificación central no permite generar nuevo conocimiento, y eso en todo, salud inclusive. Han tratado esta supuesta pandemia al mejor estilo socialista soviético. La OMS bajo directivas, y eso es lo único prescrito, desde gobiernos para abajo. Todo tratamiento alternativo y opinión alternativa, aunque sean Premios Nobeles de medicina, han quedado silenciadas y prohibidas. Una ignorancia total y completa del orden espontáneo en todas las áreas (http://gzanotti.blogspot.com/2021/01/el-orden-espontaneo-y-el-covid-19.html). Pero a esto agreguemos el desastre de las vacunas: la ya casi obligatoriedad de introducirse un compuesto que NO es un antígeno, que NO ha sido probado en animales, que tiene sólo meses de testeo en humanos y cuya industria está protegida penalmente de toda demanda. Y todo el mundo feliz, jugando a la ruleta rusa………………..

——————————————————————————————————————————-

14.   En fin, doctor, me puedo haber equivocado, me puedo haber olvidado de muchas cosas. Pero usted también. No, yo no, me va a decir. Claro, usted no se equivoca. Mire doctor, su fatal arrogancia no me preocuparía tanto si no fuera que usted cree que su supuesto saber lo habilita a ser el nuevo dueño de la nueva granja de esclavos en la que usted, la OMS y casi todos los gobiernos del mundo han producido.

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises

Matías Almeyda y la burocracia estatal

Por Bertie Benegas Lynch. Publicado el 16/5/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/05/16/matias-almeyda-y-la-burocracia-estatal/

Matías Almeyda, aún con su perfil bajo y humildad, es conocido por ser un benefactor de Azul, su ciudad natal de la provincia de Buenos Aires. A pesar de que actualmente vive y se desarrolla profesionalmente en San José, una ciudad californiana al sur de San Francisco, “El Pelado” Almeyda nunca olvidó sus raíces, su lugar y su gente.

Hace pocos días, se conoció otro gesto de inmensa generosidad del ex futbolista y actual DT de San José Earthquakes, que consistía en la intención de financiar todo lo implicado en la vacunación contra el COVID19 para todos los azuleños aún no vacunados. Hace unos meses, los padres de Matías -Oscar y Silvia-, estaban internados juntos en el Hospital Pintos con tratamientos por COVID-19 pero, a principios de marzo, lamentablemente Oscar muere. El padre del conocido DT, estaba anotado en la lista para vacunarse, pero murió esperándola. Es imposible no indignarse por está y otras tantas muertes en el contexto de los escándalos del incalificable Vacunatorio VIP y la desaprensiva y lamentable gestión sanitaria del gobierno.

Matías, lógicamente conmocionado por la pérdida personal y la de otros compueblanos y amigos, se encargó de reunir los contactos necesarios para traer las vacunas e inmunizar a toda la población de la ciudad que lo vio nacer. Sin embargo, (aunque no trascendió con qué político se contactó), se topó con la máquina de impedir estatal. La insólita negativa encontró la justificación en que, la relación con los laboratorios, la provisión y la inoculación es materia exclusiva de los Estados.

Sin embargo, mientras más apremiante sea la emergencia, más decisiva es la participación del interés empresario para proveer servicios tendientes a paliar la desgracia. Contrariamente a esto, en nombre del igualitarismo, la arrogancia dirigista del mandón de turno, prefiere el suicidio colectivo en lugar de permitir que el mercado haga su aporte. Lo que resulta algo más incomprensible aún es que los Estados bloqueen la posibilidad de llevar adelante acciones solidarias. La maniobra de obstruir el espíritu caritativo, pone de relieve cuán desviados están los intereses políticos de las necesidades de la gente; y nos recuerda cuando Eva Perón persiguió a centenares de instituciones caritativas de la Argentina a efectos de nacionalizar la “solidaridad” como base de la estrategia clientelista.

La ciudad de Azul tiene poco más de 60.000 habitantes y, mientras que han muerto alrededor de 200 personas, los responsables sanitarios del gobierno regional, hacen alharacas y se sacan fotos por la adquisición de dos respiradores para el Hospital de Niños de Azul. Almeyda, en una entrevista radial con toda lógica dijo que “hay muchos privados que estarían dispuestos a colaborar”.

A partir del debate que suscitó la iniciativa de Almeyda se sostiene que no es posible hacer compras privadas porque existe una ley nacional que monopoliza esas adquisiciones a los Estados nacionales y las provincias. También se agrega que, conforme a la fase que atraviesa cada vacuna, el laboratorio en cuestión, perdería la trazabilidad y el seguimiento estadístico de casos acerca de su eficacia y efectos secundarios; además de las derivadas legales que puedan implicar posibles contingencias con privados. Los eventuales impedimentos con particulares, se podrían resolver con disclaimers y protocolos privados de trazabilidad. Nada debería ser un impedimento para reforzar las gestiones de vacunación siendo los laboratorios entidades justamente dedicadas a salvar vidas.

Lo que sí parecería algo infranqueable es la burocracia. Carlos Bianco, Jefe de Gabinete de la Provincia de Buenos Aires, tuvo apariciones públicas para referirse a este tema y recordó la ley nacional que monopoliza la gestión en el gobierno central. También informó Bianco que la vacunación en la Provincia de Buenos Aires “se está haciendo conjuntamente y de forma cooperativa con Nación”. No obstante esto, dice preferir que el gobierno nacional centralice todo porque lo hace “equitativamente” y de forma más “justa y solidaria”. Es increíble que el Jefe de Ministros diga esto sin al menos sonrojarse teniendo en cuenta los criminales casos de corrupción en el tema vacunas y que, a la fecha, la gestión pública cuenta solo con 1.5M de vacunados con dos dosis. A este ritmo, llevaría 5 años vacunar a menos de la mitad de la población.

Bianco agregó que “toda la gestión y el trabajo que se hace, se lleva adelante con los intendentes”. Sin embargo, Infobae, en una nota a Alejandro Vieyra, Jefe de Gabinete de la Municipalidad de Azul, da cuentas que el municipio no lleva ningún registro de los vacunados y se enteran por “allegados” al gobierno provincial. Vieyra, en la entrevista mencionada, en lugar de estar informado como lo exige su cargo, se expresa en términos condicionales: “Se cree que habría, solo con la primera dosis, entre 10 y 12 mil vacunados”

Los partidarios del colectivismo no creen que sea una buena idea la de respetar las autonomías individuales e insisten en corregir los resultados de la cooperación social y los acuerdos constituidos voluntariamente. Creen que la naturaleza del hombre necesita guía, conducción y un rumbo distinto del que pretende cada individuo para sí mismo. La existencia de las decisiones privadas, confronta al socialismo y su trasnochada idea del intruso omnipotente que somete vidas, sueños y patrimonios.

El gobierno nacional insiste torpemente en centralizar la gestión sin percibir que, con la increíble generosidad de Matías Almeyda, la ciudad de Azul sería un problema menos. Por otro lado, si se liberara este tema a privados, empresas vacunarían a sus empleados y otras muchas colaboraciones ayudarían a resolver esta gestión impresentable del gobierno.

Bertie Benegas Lynch. Licenciado en Comercialización en UADE, Posgrado en Negociación en UP y Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Síguelo en @nygbertie

Preguntas a un hilo de Rodrigo Quiroga

Por Iván Carrino. Publicado el 20/5/21 en : https://www.ivancarrino.com/preguntas-a-un-hilo-de-rodrigo-quiroga/

“No te va a contestar”, le decía Maradona al Mono Navarro Montoya cuando, en el partido más caliente que recuerde, el arquero quería que el árbitro Castrilli le respondiera sus preguntas.

Algo similar me pasa a mí con Rodrigo Quiroga, bioquímico investigador del CONICET y militante feroz de las restricciones estatales.

Quiroga escribió un hilo en Twitter pidiendo una cuarentena total por 14 días. En varios de sus tuits agregué preguntas que no serán respondidas y, probablemente, tampoco leídas, porque el algoritmo de Twitter no se las mostrará, o porque probablemente haya silenciado mi cuenta.

Ahora bien, para que queden claros algunos de los agujeros de su teoría, copio aquí abajo su hilo (en cursiva) y mis comentarios en forma de pregunta (resaltados en negrita):

Sé que no hay plata (ni en el gobierno ni en los hogares), sé que no hay ánimos para una cuarentena estricta, pero permitanmé contarles, como un cuento, un escenario posible al que nos podrían llevar las restricciones “intermedias” que se rumorea se discuten en presidencia:

1- Supongamos que se concreta lo de restricciones absolutas los fines de semana (tipo fase 1) y durante la semana más o menos se sigue como hasta ahora, con restricciones nocturnas a partir de las 20, y prohibición de actividades puertas adentro (aunque se controla poco y nada).

2- Dependiendo del acatamiento, estas medidas tendrían un impacto modesto en la curva. Podrían ser insuficientes para generar un descenso rápido y contundente del número de casos. Supongamos que en dos semanas estamos en 32500 casos. Recordemos q medidas impactan 1 semana dps!

¿32.500 casos sobre cuántos testeos totales? Ayer la cantidad de tests fue récord, y la tasa de positividad fue 31,6%, manteniéndose en el mismo rango desde fines de marzo.

3- Se prolongarían las medidas 14 días. 14 días después estamos en 25000 casos diarios. Los fallecidos son 600 por día y 90000 totales. La falta de socialización empieza a afectarnos. El acatamiento comienza a disminuir por cansancio. Se empieza a volver a movilizar la población

4- Los casos empiezan a subir de nuevo. Una semana después estamos de nuevo en 30000 casos, 500 fallecidos por día y acercandonos a los 100000 fallecidos totales. Qué hacemos ahí? No queda absolutamente nada para hacer!

¿Cómo que no? Siempre queda poner la cuarentena estricta que cada dos semanas proponés. Porque según tu criterio si así llegamos a 100.000, ¿por qué no vamos a llegar a 200.000? ¿No es deseable entonces ponerla para evitar esas 100.000 muertes adicionales que planteás?

5- Por este escenario deprimente y de terror, me permito sugerir que es nuestra última oportunidad de implementar una cuarentena estricta que permita bajar los casos de la manera más veloz y contundente posible, aclarando que no se prolongará más allá de los 14 días.

¿Y si no bajan los casos / muertes tanto como vos creés que es deseable (¿cuál es el estándar que se debe alcanzar?), por qué la levantarías a los 14 días?

6- Pasados estos 14 días, podríamos empezar a ir levantando las restricciones, de a poco, permitiendo de arranque reuniones al aire libre de hasta 5 personas. Eso ya daría un aire importante al humor social, y permitiría encarar mejor lo que sigue.

¿Qué hacés con un grupo de 10 personas que, durante tus restricciones totales, salen a tomar mate en la plaza? ¿Cuál es tu enforcement ideal? ¿Cárcel, multas, pedidos gentiles?

7- Quizás sea nuestra última oportunidad para evitar un colapso total y prolongado del sistema de salud. Recordemos que hay al menos 10 provincias (más CABA) que ya están en una situación crítica de UTIs y aún no están entrando los q corresponden a los 40000 casos de hoy.

8- Si queremos evitar el desastre, quizás no quede otra que un cierre estricto. Tomar medidas “intermedias” podría llegar a funcionar, pero el riesgo de que no funcionen es muy alto. Creo que no podemos permitirnos correr ese riesgo.

¿El “quizás” que utilizás lo hacés porque admitís que hay otras soluciones posibles? ¿O es que todo lo que dijiste arriba solo es una probabilidad que tal vez no se cumple ni de cerca incluso sin las restricciones que pedís? NO ES UN TEMA MENOR, ¿NO TE PARECE?

9- Encima muchos en la oposición ponen palos en la rueda porque es todo ganancia para ellos. Defienden “la educación”, “el trabajo” y “la libertad” y después culpan al gobierno de las decenas de miles de fallecidos. Esto aplica a algunos gobernadores incluso.

¿Qué valor le das a educación, trabajo y libertad? ¿Por qué querés que todo el mundo tenga la misma valoración que vos?

Eso es todo. No creo que tenga buenas respuestas a ninguna de las preguntas. Motivo por el cual hay que tomar con pinzas sus proyecciones, su teoría y, por supuesto, descartar de plano su propuesta.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino