UNA COSA SON LOS ESTADOS UNIDOS Y OTRA COSA SUS GOBIERNOS:

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 14/3/15 en http://gzanotti.blogspot.com.ar/2015/03/una-cosa-son-los-estados-unidos-y-otra.html

 

No es raro que en esta cultura argentina tan autoritaria que nos rodea haya que hacer la aclaración. Me sigue sorprendiendo que ante mis críticas a diversas administraciones de los EEUU los defensores de Occidente y la libertad crean que me visitó el pajarito de Maduro.

Los EEUU son un milagro en la historia de la humanidad. Fue el único proyecto de convivencia humana organizado sobre la base, expresamente declarada y escrita, de que todos los seres humanos nacen libres e iguales e intitulados por Dios por ciertos derechos….. Que fueron los derechos individuales de la tradición liberal clásica. Esa santa espina clavada en su historia, como dijo Maritain, fue la que le permitió curar las contradicciones de su situación histórica, como la esclavitud y todo tipo de discriminación.

Pero precisamente, en la tradición norteamericana se distingue entre “estado” y administración. Por estado entienden más bien government, esto es, un conjunto de seres humanos normales que tienen a cargo la administración de bienes públicos que nada tienen que ver con las libertades individuales protegidas por la Constitución Federal. Por eso ellos dicen “this administration” para referirse a un gobierno determinado, y NO a los EEUU y sus tradiciones institucionales fundacionales. Por eso cualquier norteamericano puede disentir perfectamente con tal o cual administración y ello no tiene nada que ver con su patriotismo y su sano orgullo de pertenecer a una nación que fue organizada bajo tales criterios básicos de derecho natural judeo-cristiano.

Por lo tanto, si yo critico que tal administración haya hecho la vista gorda ante horribles aberraciones de las tropas norteamericanas de ocupación –como la vez pasada- no por ello me estoy convirtiendo en adalid de los verdaderos ideólogos autoritarios de izquierda y derecha que lo que verdaderamente odian esa ESA cultura fundante de los EEUU. Es más, si yo critico la Reserva Federal, el Welfare State, la CIA y cuantas agencias gubernamentales de Washington han subvertido el espíritu libertario de los EEUU originarios, menos aún estoy en contra de los EEUU, sino que estoy pidiendo su retorno a lo que auténticamente fue, como cualquier ciudadano de los EEUU, patriota y libertario, podría hacer.

 

Por lo tanto, liberales argentinos, que confunden nación, estado, gobierno y administración, sepan distinguir, y de ese modo, volver ustedes también al liberalismo, porque si no hacen esas distinciones, razonan también sobre las bases del autoritarismo argentino.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

Tarjetas “black”: escándalos y oportunidades:

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 14/3/15 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/tarjetas-black-escandalos-y-oportunidades/

 

Continúa el desfile de los antiguos consejeros y directivos de Caja Madrid ante el juez Andreu a cuenta de las tarjetas “black”. Llama la atención una asimetría: hay un generalizado rasgado de vestiduras, y todo el mundo se declara escandalizado ante lo que ha sucedido, pero a la vez nadie parece ser consciente de una antigua regularidad ética: la virtud es, también, una cuestión de oportunidad.

Nótese que he dicho “también”. No digo que ante las oportunidades de no ser virtuosos, ninguno lo seamos. Lo que digo es que dichas circunstancias han de ser tomadas en consideración, salvo que se crea que todos somos santos; y además, otra cosa, sobre la que tampoco se pone el énfasis suficiente: la política amplía considerablemente dichas oportunidades, y las cajas fueron el reino de la política, en un doble sentido. De una parte, los políticos, democráticamente elegidos, decidían democráticamente quiénes iban a ocupar los cargos principales en unas entidades que llegaron a representar la mitad del sistema financiero de nuestro país. De otra parte, una vez que eran elegidos, esos directivos operaban asimismo con el habitual estilo de los partidos políticos democráticos, a saber: negociaban. Y en esa negociación estaban las retribuciones de toda suerte, tarjetas incluidas, pero no sólo tarjetas, y no sólo dinero. Miguel Blesa, elegido democráticamente con los votos del Partido Popular, se mantuvo como presidente de Caja Madrid merced a un acuerdo democrático con los comunistas. Eso permitió el enorme poder que durante muchos años ostentó el señor Moral Santín, de Izquierda Unida, que llegó a determinar, por ejemplo, quién debía dejar de colaborar con la Fundación de la entidad.

Dirá usted que estoy abusando sarcásticamente de la palabra “democracia”. Pero no, porque el proceso que benefició a personas de todos los partidos políticos, y sindicalistas de puño en alto, tarjeta en bajo, y marisco en gaznate, fue democrático. Lo digo para que lo recuerden los señores de Podemos y demás progresistas que están pidiendo, con la que ha caído, una “banca pública con control democrático”. Eso, precisamente, fueron muchas cajas de ahorro en España.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

El campo argentino se paró contra políticas impulsadas por Kirchner

Por Belén Marty: Publicado el 13/3/15 en http://es.panampost.com/belen-marty/2015/03/13/el-campo-argentino-se-paro-contra-politicas-impulsadas-por-kirchner/

 

Piden la eliminación del cupo a las exportaciones, una disminución de la presión fiscal y el fin de la política de precios fijos.

El campo argentino, representado por tres de las cuatro gremiales, finalizó este viernes un paro de tres días que implicó el cese de la comercialización de los productos agrícolas.+

El objetivo de la protesta era alzar la voz contra las políticas del gobierno de Cristina Kirchner y pedir el fin del cupo a las exportaciones, las altas retenciones (impuestos) y el fin de la política de precios fijos, según indicaron dirigentes de las facciones participantes.+

Las entidades convocantes fueron la Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y Coniagro. No apoyó el paro la Federación Agraria Argentina (FAA).+

Representantes de las tres federaciones convocantes coincidieron que el paro se debe a “una presión impositiva exorbitante, limitaciones al financiamiento, fijación de precios, impedimentos a las importaciones de insumos, entre otras medidas”, que “han generado la pérdida de competitividad que se manifiesta en el quebranto generalizado”.+

El presidente de la SRA, Luis Miguel Etchevehere, indicó el miércoles en conferencia de prensa que el paro era “contundente” y que insta al gobierno a hacer “un cambio urgente de rumbo”. Además, dijo que el sector está “agonizando”.

Además de exigir un viraje en las políticas sectoriales, el paro coincide con el aniversario de las recordadas protestas agropecuarias de 2008, cuando el Congreso votó contra la Resolución 125, impulsada por oficialismo, que buscaba hacer flexibles las retenciones a las exportaciones (impuestos) de los principales cultivos del país; los aranceles se alinearían con el precio internacional del producto, y subirían o bajarían al mismo ritmo.+

Las consecuencias del paro actual fueron el nulo o bajo ingreso de camiones con animales al Mercado de Hacienda en la Capital Federal. Por esto, muchos productores habían decidido llevar los animales entre el lunes y martes.+

Por su parte, la Mesa Nacional de Productores de Leche decidió acoplarse al último día de protesta (el viernes 13), cuando dejaron de comercializar sus productos por 24 horas. Esto es una novedad puesto que, por ser la leche un producto altamente perecedero, la entidad no suele participar de las protestas.+

El presidente de la Federación Agraria Argentina, Omar Príncipe, explicó que su gremial no participó del paro porque “los pequeños y medianos productores [a quien ellos representan] no pueden darse el lujo de no comercializar”.+

Además precisó que la situación de los ruralistas “es mucho peor que en el conflicto de 2008 porque los precios intencionales son mucho más bajos”.+

El vicepresidente de la misma organización, Ariel Toselli coincidió: “hacer un paro es una tomada de pelo”.+

La respuesta por parte del gobierno la tuvo el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien aseguró este viernes que el paro “no tuvo ningún tipo de trascendencia”. Además indicó que la protesta fue “de carácter político”.+

“En la mayoría de los casos no ha tenido ningún tipo de trascendencia y han trabajado normalmente. No tienen ningún sentido este tipo de expresiones”, expresó.+

Las consecuencias de las políticas sectoriales

Marcelo Rojas Panelo, veterinario y dirigente de la SRA le explicó a PanAm Post que el Gobierno creó los problemas y luego “no se sentaron nunca a solucionarlos”. “El Gobierno nunca recibió a las entidades del campo para conversar”.+

El dirigente recordó que las exportaciones de carne y trigo estuvieron prohibidas en Argentina durante todo 2006. Ahora para poder exportar, el productor necesita obtener un permiso especial.+

Antes de 2006, dice Panelo, Argentina era el tercer exportador de carne del mundo y el primer consumidor del producto. “Antes exportábamos 800 mil toneladas; hoy no llegamos a exportar 200 mil toneladas. Cayó también nuestro nivel de consumo”.+

Panelo, que reside en la localidad campestre de Azul, expresó: “Uruguay hoy exporta más que Argentina y consumen más carne por persona que nosotros”.+

Explicó, además, que como muchos productores no pueden exportar, se ven obligados a vender el trigo al único comprador local que hay. “Ellos te ponen el precio que quieren”. Confirmó que “en 2014 hubo la peor siembra de trigo de los últimos 100 años”.+

En cuanto a la carne, “dejó de ser rentable”. Informó que en los últimos años cerraron aproximadamente 100 frigoríficos con las debidas pérdidas de los puestos de trabajo. “Muchos productores decidieron cambiar el ganado por la siembra de soja”, dijo.+

“Hacen todo al revés. El Gobierno recaudó para su uso US$75 millones nada más que por retenciones a los productos agropecuarios”, concluyó Panelo.+

Más retenciones, menos ingresos para el Gobierno

Para el analista económico Iván Cachanosky las persecuciones fiscales y de retenciones dañan la producción y la economía del país. “Hasta el gobierno sale perjudicado ya que cualquier fuente de ingreso depende principalmente de dos variables: precio y cantidad”. El economista explica que a mayor nivel de retenciones, menor será la cantidad producida y por lo tanto serán menores los ingresos.+

“Claramente conviene un diálogo más conciliador con menores retenciones para que aumente las cantidades producidas e incluso el gobierno seguramente obtenga mayores ingresos; además de ganar terreno en el ámbito de calidad institucional, en el que nos encontramos muy debilitados” concluyó.+

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

SOBRE EL RELATIVISMO DE FEYERABEND (Dedicado a todos mis amigos anti-Feyerabend de todos los partidos :-)) )

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 8/3/15 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2015/03/sobre-el-relativismo-de-feyerabend.html

 

De “FEYERABEND EN SERIO* , en Studium (2002), tomo V, fasc. X, pp. 185-198.

En su diálogo platónico de 1990[1] tenemos esta autoevaluación de su pensamiento. Es la primera vez que lo vamos a citar textualmente: “Bueno, en Contra el método y más tarde en Ciencia en una sociedad libre sostuve que la ciencia era una forma de conocimiento entre muchas. Eso puede significar por lo menos dos cosas. Primera: existe una realidad que permite enfoques distintos, entre ellos el científico. Segunda: el conocimiento (verdad) es una noción relativa. En Ciencia en una sociedad libre combiné de vez en cuando ambas versiones, en Adiós a la razón utilicé la primera y rechacé la segunda”.

Este párrafo tiene no sólo de importante su “claro” rechazo al relativismo desde Adiós a la razón[2], sino su base para el realismo: “…existe una realidad que permite enfoques distintos, entre ellos…”. Esa es una afirmación metafísicamente muy densa, que se combina con sus anteriores y posteriores evaluaciones sobre el realismo. La relación de Feyerabend con el realismo es curiosa: ya en el 64 lo prefiere al instrumentalismo, precisamente porque el realismo nos hace optar por teorías que aún no cuenten con apoyo empírico[3], y hacia el final de su vida, en el 94, en medio de conmovedoras intuiciones, afirma que “…he llegado a la conclusión de que cada cultura es en potencia todas las culturas, y que las características culturales especiales son manifestaciones intercambiables de una sola naturaleza humana”.[4]Lo cual está dicho precisamente en la parte de su autobiografía donde evalúa Tratado contra el método y su propia noción de relativismo.

Pero por qué su relación con el realismo es “curiosa”? Porque, precisamente, su lúcida conciencia de la necesidad de interpretación de los términos llamados observacionales a la luz de teorías gnoseológicamente previas a la sola observación –tema del cual ya he hablado destacando su importancia- lo conduce a una clara conciencia hermenéutica tan, pero tan enfática que es muy difícil elaborar sólo desde allí una hermenéutica realista. Este es el “peligro” que presenta la hermenéutica para cualquier tipo de realismo. Yo creo que la salida está en el mundo vital de Husserl[5], tema que daría a la cuestión de los significados cotidianos otra versión distinta de la que veía el mismo Feyerabend[6]. Pero este “olvido de Husserl” ha estancado a la filosofía de las ciencias actual en el problema de la theory-ladenness, lo cual es un capítulo más de un diálogo de sordos –que tiene también “estancada” a toda la filosofía actual- entre el postmodernismo relativista[7] y un realismo ingenuo que ignore y/o desprecie el básicotema de la interpretación[8].

Pero volvamos a Feyerabend. No le pidamos más de lo que sus propias circunstancias culturales dieron, pero pidámosle, sí, la clave de su obra. El lector dirá: y no hemos llegado a ella? En mi opinión (nada más que en mi opinión), no.

  1. La clave de Feyerabend: la ciencia como una tradición entre muchas.

El libro Adiós a la razón[9] de Feyerabend merecería todo un ensayo aparte. No puedo en este momento. Pero allí está la clave. En determinado momento (punto 4 parte I) aparece un sugestivo título, pero no nuevo: “Ciencia: una tradición entre muchas”. Allí, entre muchas otras cosas, dice: (lo colocado entre corchetes es mío): “…Los más recientes intentos[10] de revitalizar viejas tradiciones [se refiere a sus intentos], o de separar la ciencia y las instituciones relacionadas con ella de las instituciones del Estado, [se refiere también al poco leído, en mi opinión, cap. 18 de Contra el método] no son por esta razón simples síntomas de irracionalidad [obsérvese: dice que no son síntomas de irracionalidad]; son los primeros pasos de tanteo hacia una nueva ilustración [repárese en la expresión “nueva ilustración”]: los ciudadados [usted, si no ocupa ningún cargo en algún gobierno] no aceptan por más tiempo los juicios de sus expertos [usted, si ha sido nombrado funcionario del gobierno]; no siguen dando por seguro que los problemas difíciles son mejor gestionados por especialistas; hacen lo que se supone que hace la gente madura [aquí hay una imperdible nota a pie de página]: configuran sus propias mentes y actúan según las conclusiones que han logrado ellos mismos”. Pero, a qué “nueva ilustración” se refiere Feyerabend? La respuesta, diseminada a lo largo de toda la obra, se encuentra sintetizada en esa nota a pie de página: “Según Kant, la ilustración se realiza cuando la gente supera una inmadurez que ellos mismos se censuran. La ilustración del siglo XVIII hizo a la gente más madura ante las iglesias. Un instrumento esencial para conseguir esta madurez fue un mayor conocimiento del hombre y del mundo. Pero las instituciones que crearon y expandieron los conocimientos necesarios [obsérvese que no desprecia a esos conocimientos del siglo XVIII] muy pronto condujeron a una nueva especie de inmadurez. Hoy se acepta el veredicto de científicos o de otros expertos con la misma reverencia propia de débiles mentales que se reservaba antes a obispos y cardenales, y los filósofos, en lugar de criticar este proceso, intentan demostrar su “racionalidad” interna” [el entrecomillado es de Feyerabend].

Ante todo, una pregunta, una esencial pregunta para quienes piensan (como pensaba yo) que Feyerabend es el postmoderno de la ciencia:qué postmoderno cita a Kant y habla de una nueva ilustración?

Pero tratemos de entender este punto crucial. Feyerabend señala una esencial incoherencia de una “nueva especie de inmadurez”. Si antes era inmaduro no distinguir entre iglesias y estado, hoy es inmaduro no distinguir entre estado y “ciencia”. Y en ambos casos es inmaduro porque ante ambas tradiciones de pensamiento, las personas deben tomar sus propias decisiones. Eso está, en mi opinión, relacionado con la libertad de conciencia[11]. Con lo cual Feyerabend está poniendo el dedo en la llaga de una importantísima incoherencia cultural de Occidente: la imposición de la ciencia por la fuerza. Su Adiós a la razón no es a la razón como tal (que por otra parte no es sólo la razón científica) sino que es una “nueva ilustración”: adiós a la razón impuesta por la fuerza, a través de la unión estado/ciencia. Y para hacer este llamado no necesita, como hemos visto, al relativismo, sino llevar hasta sus últimas consecuencias el carácter dialógico de la verdad, donde ninguna verdad se impone por la fuerza. En esto Feyerabend fue aún más popperiano que su viejo maestro, del cual se burlaba sarcásticamente[12]. Pero es esto –la no imposición de la verdad por la fuerza- precisamente lo que Occidente se resiste a aceptar. Muy fácil mostrarse muy liberal en materia religiosa en caso de que la religión, en el fondo, no importe para nada. Los occidentales no quieren “tomar en serio” a alguien que está diciendo en serio que es incoherente sostener la libertad de religión pero, a la vez, que las matemáticas –por dar un ejemplo- sean obligatorias. No, eso es “demasiado” para nuestra tradición cultural, que se autoconsidera muy “liberal” porque inserta a otras culturas dentro de la suya propia[13].  Lo que yo pido es que pensemos en esto en serio. Feyerabend no fue el “chistoso erudito” de la ciencia. Fue una severa advertencia sobre nuestra situación cultural. No digo que para tomarlo en serio se tiene que estar de acuerdo con él. Pero sí propongo (y seriamente…) que se entienda, al menos, lo que dice; que se lo tome como una cruda ironía de nuestro tiempo, donde la salvación del alma está inmune de coacción pero nuestra libertad ante la ciencia, no. El humor no es contradictorio con la “intención de verdad” de la propuesta. Feyerabend recorrió el camino de la ciencia, y se dio cuenta de la importancia de la racionalidad humana como para ser reducida a la físico-matemática obligada y sacralizada por gobiernos.

Pero, además, hay otro motivo por el cual se evita tomar seriamente a Feyerabend. No es fácil reflexionar sobre la propia circunstancia histórica. En todo el sentido de la palabra “sobre”. Es muy fácil criticar al medievo ahora, desde nuestro tiempo. Lo que no es fácil es preguntarse el por qué de nuestra cotidianeidad. Nacemos (por qué?), nos ponen una nacionalidad, un documento (por qué?), nos dicen una historia en donde éstos son los malos y aquéllos los buenos (por qué?); que tal territorio es nuestro (por qué?); que tal cosa es científica y tal otra cosa no (por qué?)… Se me dirá: con la religión es igual. Análogamente, sí. Pero yo pregunto, a su vez: en qué mayoría de edad está usted autorizado a no enseñar el “idioma nacional” a sus niños?[14] En qué mayoría de edad está usted autorizado a no usar nunca más el documento “nacional”? Pregunto otra vez: se hizo alguna vez esas preguntas? Pregunto otra vez: por qué, posiblemente, nunca se las hizo? Pregunto otra vez: está al menos dispuesto a considerarlas en serio? No? No se extrañe luego de que sea tan difícil re-pensar la propia época… Feyerabend lo hizo. Y allí quedó. Hablando solo.

  1. Conclusión final.

Feyerabend es un perfecto ejemplo de la advertencia de Lakatos: “…el problema de la demarcación entre ciencia y pseudociencia no es un pseudoproblema para filósofos de salón, sino que tiene serias implicaciones éticas y políticas.[15]” Al denunciar la imposición de la ciencia por la fuerza, Feyerabend hizo una de las críticas más profundas de nuestra situación cultural actual. Lo que está en crisis es la noción misma del estado-nación cientificista fruto del iluminismo positivista. El proyecto de Comte triunfó y no nos hemos dado cuenta.

Pero esto no es más que la introducción a una vasta pregunta: si ese triunfo fue indebido, cuál era la alternativa?

 

 

* Este ensayo fue escrito en Abril de 2000 como homenaje a Alberto Moreno. Eso explica su introducción. Hemos puesto la fecha para aclarar también por qué falta la referecia a la última gran obra de Feyerabend, post-morte, La conquista de la abundancia [1999], Paidós, 2001. El autor agradece los comentarios que en su momento hicieran Carlos Alvarez, Ricardo Crespo, Christian Carman, Juan Francisco Franck, Jaime Nubiola, Juan José Sanguineti, Marita Grillo, Moris Polanco, Luciano Elizalde, Santiago Gelonch y Mariano Artigas.

[1] Ver Diálogos sobre el conocimiento, Cátedra, Madrid, 1991, Segundo diálogo, p. 121.

[2] Si el lector ve cierta contradicción en que el relativismo sea claramente rechazado a partir de ese título y ese ensayo, espere al final de este ensayo.

[3] En Philosophical Papers, vol. 1, op. cit., p. 201.Precisamente –aclaro yo- el realista puede suponer perfectamente que su conjetura puede ser real, aunque aún no cuente con ningún “apoyo” en ciertas corroboraciones. Eso jamás podría ser hecho por el instrumentalista: para él, las hipótesis son herramientas de predicción; luego, si la hipótesis no es corroborada en la predicción, es “inútil”. Pero, como bien demostró Popper, lo inútil del instrumentalismo es su imposibilidad de explicar el progreso científico. En todo, Feyerabend siempre permaneció más popperiano de lo que le gustaba admitir….

[4] En su autobiografía Matando el tiempo [1993-94]; Debate, Madrid, 1995; p. 144. La frase es a mi juicio tan importante, que vamos a citar el original inglés: “…I have come to the conclusion that every culture is potentially all cultures and that special culture features are changeable manifestations of a single human nature”, en Killing Time, University of Chicago Press, 1995, cap. 12, p. 152. Las itálicas son de Feyerabend.

[5] Ver Husserl, E.: The Crisis of European Sciences[1934-1937]; Northwesten University Press, 1970.

[6] Ver Límites de la ciencia, op. cit., p. 130.

[7] Ver Vattimo, G.: Más allá de la interpretación; Paidós, 1995.

[8] Ver Bunge, M.: Sistemas sociales y filosofía, Sudamericana, Buenos Aires, 1995.

[9] Op.cit.

[10] Op.cit., p. 59.

[11] Efectivamente, lo que dice Feyerabend, más que la afirmación de una autonomía absoluta de la razón, es la afirmación coherente de la libertad de conciencia, de la inmunidad de ausencia de coacción sobre la conciencia en todos los ámbitos. Pero dejemos mi interpretación cristiana de Feyerabend para otra oportunidad.

[12] No puedo probar ahora lo que voy a decir, pero en mi opinión Popper y Feyerabend nunca se entendieron. El famoso antipopperiano cap. 15 de Tratado contra el método no toca ni de cerca al Popper dialógico, que no es un segundo o tercer Popper, sino el de siempre, sólo que con énfasis o preocupaciones diversas. Como dije, no puedo desarrollar ahora este punto. Remito al lector interesado al libro de Artigas, Lógica y ética en KarlPopper, op. cit.

[13] Ver La ciencia en una sociedad libre, op. cit., p. 210.

[14] La supuesta globalización actual no es un argumento en contra de esto. Pero no puedo extenderme ahora en este punto.

[15] En La metodología… Op. cit, Introducción, p. 16.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

Economía, teorías e impuestos:

Por Gabriel Boragina. Publicado el 14/3/15 en: http://www.accionhumana.com/2015/03/economia-teorias-e-impuestos.html

 

La economía es una ciencia social, y como tal se funda en teorías. Pero todas las ciencias (llamémoslas como deseemos llamarlas, sea “exactas”, “humanísticas”, “sociales”, etc.) se basan en teorías y doctrinas. Por lo que recusar a la economía diciendo que los datos que brinda “no son exactos” denota nuevamente la ignorancia más supina. En primer lugar, la economía no proporciona “datos” y “a partir” de estos elabora sus teorías, sino que su tarea consiste en el procedimiento inverso: en analizar los datos de la realidad a la luz de previas teorías ya elaboradas, lo que en praxeología se denomina el método axiomático deductivo.
Pero lo más gracioso o curioso del caso es que, los detractores de la praxeología tampoco nos dan datos, ni comprobables, ni inequívocos, ni irrefutables de sus “afirmaciones” antojadizas y hechas “al aire”. Es más, no nos dan dato alguno. El quid de la cuestión es que la verdad no se encuentra en los datos en sí mismos, sino en las teorías bajo la óptica de las cuales esos hechos vayan a ser analizados y estudiados. Y resulta indudable que no todas las teorías que han existido y existen son verdaderas (lo propio cabe inferir de las teorías futuras). En tanto unas lo son, otras no lo son en absoluto. Si dos teorías opuestas intentan explicar un idéntico fenómeno, ambas no pueden estar en lo cierto al mismo tiempo y en igual sentido, en tanto y en cuanto se contrapongan entre sí. Por ello, es un error garrafal, típico del ignaro más completo, creer que la economía funciona en base a “encuestas, censos, entrevistas”, etc. Esto es “poner el carro delante del caballo”. Ya que “encuestas, censos, entrevistas”, etc. serán diferentemente interpretados a la luz de las disímiles teorías que sustenten las personas que -en definitiva- examinen los datos recopilados. Inclusive la selección de antecedentes estará condicionada enteramente por las teorías de los encuestadores, entrevistadores, etc. cuyas conclusiones contrastarán de acuerdo al distinto criterio de cada uno.
La economía comprende todas las variables observables en el mundo real, porque tiene un enfoque auténticamente totalizador, ya que al partir su análisis de la acción humana, considera todas las conductas que se derivan de este último presupuesto, y que reciben el nombre de implicaciones lógicas de la acción. En este sentido, la economía no es el estudio de “variables escasas” como repiten los incompetentes en la materia (los que abundan). Ni aplica el supuesto ceteris paribus, salvo para explicar teoremas, pero siempre asumiendo que el hipotético ceteris paribus jamás se da en el mundo real.
Estas son las razones por las cuales los estatistas no pueden comprender ciertas cuestiones básicas de la economía, ni tienen las herramientas conceptuales necesarias como para conseguir interpretar los datos de la realidad, lo que les impide intuir como funcionan ciertos mecanismos, como el fiscal en contra de los que menos tienen.
Por tales motivos, es que los anticapitalistas no logran entender que -en términos relativos- el pobre paga más impuestos que el rico en nuestro sistema estatista de hoy. En principio, es cierto que los ricos tributan cuantitativamente más impuestos que los pobres en términos nominales, pero cuando se analiza el tema desde el punto de vista de la economía real la cuestión cambia dando un giro de 180º, y la conclusión a la que se arriba es exactamente la inversa. La explicación a esto último reside en la teoría de la utilidad marginal, cuyo funcionamiento sigue siendo un misterio para los estatistas (y eso, por supuesto, cuando alguno de ellos la oyó nombrar, lo que no es frecuente).
Particularmente, causa cierta ternura la “ingenuidad” de muchos anticapitalistas cuando declaran “convencidos” que “mayores alícuotas impositivas harán que los pobres se capaciten”. Más allá que jamás definen lo que entienden por un “pobre”, uno diría que les faltaría experiencia de vida al no haberse enterado que hay pobres que no desean capacitarse. Otra posibilidad es que, los estatistas que aquello afirman, sean genuinamente hipócritas al desconocer la realidad. Una tercera hipótesis es que deseen que los pobres se capaciten “a punta de bayoneta”. Si este fuera el caso, obligarlos sería hacer lo que hizo Stalin en la URSS…trabajos forzados o…marchar al campo de concentración.
Las mismas reflexiones caben hacer cuando dicen que “mayores impuestos crearán más trabajo para los pobres”. También parecen omitir que hay pobres que no quieren trabajar. Máxime cuando es política de la mayor parte de los gobiernos mundiales otorgar subsidios, ayudas, transferencias directas, subvenciones, auxilios, planes “sociales”, etc. a personas sin empleo, lo que, al tiempo que incentiva el ocio, desincentiva la voluntad de trabajar y, como tercer efecto, estimula la demanda de mas y mayores subsidios y ayudas económicas, con lo cual las filas de las personas que evitarán buscar trabajo o que dejarán de trabajar para recibir el dinero del subsidio serán cada vez más largas y concurridas. Pero ignorantes recalcitrantes en economía, tampoco pueden dilucidar que los impuestos destruyen fuentes de trabajo, jamás las crean.
A lo anterior, corresponde agregar que también prescinden que no todos los trabajos son productivos. Los hay improductivos, y son muchos. El mercado libre de injerencias estatales es la única fuente genuina de trabajo productivo, que lo que necesita para funcionar es que el gobierno no lo estorbe con regulaciones, leyes, y desde luego, tampoco impuestos.
El problema, no es sólo el dato cierto que los impuestos van en su mayor cuantía a los bolsillos de los funcionarios, burócratas y, sobre todo, gobernantes de turno. Ese siempre es su destino entre un 55% a un 95% de los casos, en tanto que entre un 45% a un 5% de los impuestos se distribuye. Aunque la parte de impuestos que efectivamente retienen burócratas y gobernantes fuera inferior a estos porcentajes que indica la diaria experiencia, de todas maneras los impuestos ni “crean” riqueza, ni “generan progreso” y mucho menos “equidad”. En el mejor de los casos, producen estancamiento económico (nunca “progreso”) y en el peor profundizan la pobreza, conforme ya se ha explicado en forma reiterada.
Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

Venezuela y Argentina encabezan el Índice de la Miseria, ¿Argentina estaría peor a largo plazo?

Por Martín Krause. Publicado el 6/3/15 en: http://bazar.ufm.edu/venezuela-y-argentina-encabezan-el-indice-de-la-miseria-argentina-estaria-peor-a-largo-plazo/

 

El Centro de Divulgación del Conocimiento Económico (CEDICE), de Venezuela, difunde una entrevista publicada en Estrategia, Chile, donde entrevistan al economista Steven Hanke sobre el “Índice de la Miseria” que elabora y muestra a Venezuela y Argentina en las primeras (y peores) situaciones, aunque Venezuela está lejos del resto. Curiosamente, afirma que la perspectiva a largo plazo es peor en Argentina que en Venezuela, cuando por aquí suele predominar la opinión contraria debido a las perspectivas del inevitable cambio de gobierno a fin de este año. Sus comentarios:

“En el “Misery Index 2014”, elaborado por el economista estadounidense Steve H. Hanke, Venezuela y Argentina ocupan los dos primeros lugares en el mundo. En conversación con ESTRATEGIA, el ex asesor gubernamental y académico de la Johns Hopkins University entrega su visión del por qué los países latinoamericanos se ubican tan alto.

Steve H. Hanke es académico en Economía Aplicada y Codirector del Instituto de Economía Aplicada, Salud Global y Estudios Empresariales en The Johns Hopkins University, Baltimore. También asesora al Instituto de Investigación Monetaria Internacional en Pekín, al Centro de Estabilidad Financiera de Nueva York y es miembro de Consejo Asesor Financiero de Emiratos Árabes.

Hanke se especializa en política monetaria, argumentando que este factor es determinante para el equilibrio de cualquier economía. Entre los años 1976 y 2002 Hanke asesoró en esta materia a los gobiernos de Estados Unidos, Ecuador, Argentina, Estonia, Lituania, Montenegro, Bulgaria, Venezuela, Albania, Bosnia-Herzegovina, Kazajistán, Indonesia y la ex Yugoslavia.

Ha evolucionado el “Misery Index” del economista Arthur Okun a una ecuación que suma las tasas de interés, inflación y desempleo, a las cuales resta el PIB per cápita, rankeando 108 países según información del FMI. Mientras más alta la puntuación, peor es el clima económico.

Venezuela y Argentina están al tope de la lista en el “Misery Index” ¿Cómo es posible que estos dos países clasifiquen más alto que naciones que están en guerra, como Siria y Ucrania?

En ambos casos se debe a una totalmente errada conducción económica. ¿Qué hicieron en Argentina con las compañías privadas de previsión social? Las nacionalizaron. ¿Qué hicieron la semana pasada con algunas tiendas de abarrotes en Venezuela? Las nacionalizaron. Estos países están viviendo en el oscurantismo y son completamente corruptos. Realmente han retrocedido y ahora Venezuela y Argentina tienen políticas inadecuadas que son anti mercado y libertad, que se han probado inefectivas y van a favor de la corrupción. El gran problema en Latinoamérica en general, y en particular en Argentina y Venezuela, donde fui consejero de Domingo Cavallo y del presidente Rafael Caldera, es que las monedas han sido siempre un desastre, significando que no tienen ninguna disciplina en la economía. Ese es el problema fundamental con casi todas las economías latinoamericanas: no tienen disciplina fiscal, porque no hay disciplina monetaria. Y si se mira el “Misery Index” y se observa a los países latinoamericanos mejor posicionados en él, tres de los cuatro mejores están dolarizados. Panamá es el mejor, y luego México, que usa el peso, después Ecuador y El Salvador, que usan el dólar. En mi visión la única manera de obtener disciplina en una base sostenida en Latinoamérica es que la mayoría de los países usen el dólar estadounidense y dejen su moneda doméstica. Esa es la única manera en que Venezuela o Argentina podrían salvarse.

En el caso de Venezuela ¿Cuáles son sus proyecciones para este año en esta economía?

Va a empeorar. Están en lo que llamo el “espiral de la muerte”, y podría tomar mucho tiempo antes de que haya un cambio en el régimen de gobierno. Por ejemplo, en Zimbabue, donde Robert Mugabe ha sido presidente por décadas teniendo una enorme hiperinflación, donde en el peak los precios se duplicaban cada 48 horas en noviembre de 2008, y aún sigue Mugabe como presidente. Lo interesante y la razón por la cual, irónicamente, sigue siendo presidente, fue que los ciudadanos de Zimbabue se rehusaron a usar el dólar zimbabuense y de forma espontánea dolarizaron ellos mismos el país. Ahora hasta usan el dólar estadounidense de forma oficial. Un proceso diferente ocurrió en Ecuador, donde fui consejero del ministro de Finanzas cuando dolarizamos en 2001, pero esa fue una dolarización oficial reemplazando el sucre. En Zimbabue la gente reemplazó el dólar zimbabuense simplemente dejando de usarlo.

Eso es similar a lo que está pasando actualmente en Venezuela. La gente está buscando dólares y no confía en el bolívar.

La dolarización espontánea está aumentando, pero pasará mucho tiempo antes de que paren de usar el bolívar por completo, como ocurrió en Zimbabue. El problema global en Latinoamérica es la moneda y los bancos centrales que tienen. Éstos deberían eliminar las monedas locales y reemplazarlas con el dólar estadounidense, lo que forzaría disciplina en el sistema fiscal, porque entonces los políticos y autoridades fiscales no podrían ir a los bancos centrales para conseguir financiamiento.

¿Es el mismo caso para Argentina?

Argentina, en la perspectiva de largo plazo, está aún peor que Venezuela. Es un mal endémico: la moneda es un enorme problema y la única solución es reemplazarla con el dólar estadounidense. Tenían convertibilidad entre 1991 y 2001, y hasta cuando empezaron a romper las reglas de la convertibilidad les funcionó bastante bien. El problema es que las reglas eran flexibles, y como en muchos otros casos en Argentina, simplemente las rompieron.

¿Cuál es su evaluación de Chile en este aspecto?

Chile no ha operado como el resto de los países, aunque no estoy sugiriendo que lo esté haciendo todo correctamente. Creo que las cosas se han ido deteriorando gradualmente en el último tiempo con la erosión de las ideas de los “Chicago Boys” sobre el libre mercado, lo que no creo que sea bueno para el país. Pero cuando lo comparamos con el resto de Latinoamérica Chile es diferente, pero hay un deterioro del sistema básico que hizo a Chile una historia de éxito. Logró separar su modelo económico del resto de Latinoamérica y eso le dio una imagen muy positiva, lo cual se ha erosionado en el último tiempo, incluso desde el gobierno de Sebastián Piñera.

Chile se ubica en el lugar número 70 en el “Misery Index” y usted culpa a las altas tasas de interés por esto.

El cálculo del índice de miseria es una suma de desempleo, inflación, tasa de interés y luego se le resta el crecimiento del PIB. Si sumas esos componentes, la tasa de interés en Chile es el mayor peso negativo. Si la tasa de interés es el problema, esto sugiere que incluso Chile tendría que dolarizarse. Si usara el dólar sus tasas de interés estarían muy cerca de las tasas que hay en Estados Unidos. Sería como en Hong Kong, que tiene una autoridad monetaria ortodoxa en donde 7,2 dólares hongkoneses equivalen a US$1, y las tasas de interés son muy parecidas a las de Estados Unidos. O si ves a Panamá, El Salvador o Ecuador, ajustadas por riesgo, las tasas de interés son las mismas.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

 

Los caciques liberales:

Por Alejandro A. Chafuén. Publicado el 9/3/15 en: http://www.libertaddigital.com/cultura/libros/2015-03-09/alejandro-chafuen-los-caciques-liberales-75020/

 

El libro Las tribus liberales, de María Blanco, es de fácil lectura, pero difícil para sacar conclusiones acerca del estado actual del liberalismo. La autora tiene una vida muy activa como profesora y también en las redes sociales. En su Twitter y en su blog utiliza el apodo de Lady Godiva. En sus comentarios se desnuda con franqueza frente al lector presentando sus ideas sin ropajes que las cubran o embellezcan. Lo mismo hace en este libro, donde refleja en forma transparente lo que ve del mundo liberal.

Pasé toda mi vida profesional en estas tribus, por lo que me cuesta ser imparcial. Por más que traté de ponerme afuera del libro, como si fuese un lector que ha tenido poco contacto con los indios de esta tribu, creo que me autoengaño. Pongo indios en cursivas porque en el mundo liberal existen casi más caciques, gurús e inquisidores que indios o tribus.

Hace unos días uno de mis amigos puso un cartel en Facebook que decía: “Los libertarios son como los dioses griegos, todos se pelean pero nadie cree en ellos”. La autora recurre a la mitología griega para describir las secciones de su libro, pero no quiere dar la imagen de división. En la portada incluye el dibujo de un árbol fecundo donde cada escuela liberal tiene un lugar. El libro es más bien una radiografía del mundo liberal, especialmente del liberalismo español. Parte de la obra es historia de pensamiento liberal contemporáneo, y parte análisis cuasi-psicológico de los actores. Una sección, que no voy a analizar aquí, está dedicada a explicar algunas de las posiciones liberales donde nos sentimos menos entendidos: la responsabilidad social, el paro, la contaminación, el trabajo infantil.

Blanco escribe que las tribus liberales están muy activas produciendo libros, artículos, comentarios en las redes sociales, conferencias, reuniones, conferencias y reuniones. Todas tienen miembros que opinan de política, pero pocos actúan en política. La incansable labor académica de los caciques de estas tribus ayuda a impartir educación a miles de alumnos con la esperanza que de allí salgan los futuros líderes de un renacimiento liberal.

La descripción que aparece en el libro no solo muestra logros, también carencias en las tribus. Algunas aparecen en forma explícita: hay muchas divisiones; la narrativa de los liberales es pobre y poco atractiva; los liberales son pocos, “apenas llenan un autobús”. Pero, según la autora, el gran “demonio del liberalismo”, el “punto negro”, es la forma en que sus líderes y sus indios interactúan con los demás. “Es imprescindible deshacerse de la arrogancia y abrazar la actitud humilde de todo buscador de la verdad”. De las 500 figuras liberales más importantes que he conocido en mi vida, a solo un puñado de ellos alguien los ha llamado “humildes”.

Otras carencias de los liberales se demuestran por lo que no aparece en la obra. Ninguno de los caciques o las tribus, por ejemplo, se muestra muy activo en grupos sociales fuera de internet, o como líderes en sociedades intermedias. Lo social repele a la mayoría de los liberales individualistas. Quizá las mujeres liberales, aún más minoritarias que sus pares masculinos, son una excepción. En una de sus frases más lapidarias, F. A. Hayek describió social como “esa palabra parasitaria que se esparce como un hongo”. Son pocos los liberales que quieren hacer campo común con los que piensan distinto. Cuando algunos liberales participamos en actos sociales, como ir a votar, otros intelectuales liberales nos aclaran con un discursito bien racional lo ilógico que es votar; cuando celebramos una fiesta patria, otros nos señalan todos los atropellos que se hacen en nombre de la nación donde vivimos. Los liberales descuidan la importancia de integrarse en la vida social del vecindario, la ciudad o el país, formar parte de agrupaciones religiosas, clubes deportivos, caminar la calle… Carlos Rodríguez Braun hace una acertada recomendación, citada en el libro, sobre la importancia de sentarse a dialogar por un ratito con el que piensa distinto

Una sección del libro analiza a los liberales que se atreven a meterse en política. Describe tanto a los que cuando llegan al gobierno abandonan sus convicciones como a los que solo quieren llegar al subsector anárquico, radical o libertario. En mi país de nacimiento, Argentina, como si no nos alcanzara perder con liberalismos de centro, algunos de nosotros ayudamos a crear partidos liberales radicales, o liberales libertarios. La pureza doctrinal aparece como única guía.

Señala la autora que “cuando se observan a distancia las redes sociales y cómo interactuamos los liberales”, vemos que hay “personas que deciden apoderar por su cuenta y riesgo una causa que no es propiedad de nadie y tampoco de ellos”. Si alguien defiende el libre mercado pero no adhiere a los dogmas políticamente correctos de muchos libertarios de hoy, se lo acusa de “antiliberal”. Para otros, solo el anarcocapitalismo es una opción liberal válida. En cuanto a la narrativa y la actitud de sus tribus, escribe Blanco:

Los liberales somos aburridos, incomprensibles y molestos (…) Estamos acostumbrados a hablar para minorías convencidas, a contestar con citas de autores.

Amén.

María Blanco habla de sus viajes a eventos financiados y planeados por organizaciones extranjeras como Liberty Fund o Atlas en USA, o la Universidad Francisco Marroquín en Guatemala. Allí uno pasa un tiempo agradable con mucha gente que piensa como uno, o casi como uno. María se encuentra con Alejandra y con Alejandro, con el contado gran escritor y con la contada figura política que, por algunos años, pasa el test del liberalómetro. A pocas cuadras de los salones de reuniones de los liberales, el populismo y el estatismo avanzan al galope. Nosotros juntamos cientos, ellos miles.

Hay corrientes liberales que piensan que nuestras ideas son perfectas y que el único problema es la narrativa o la maldad e inmoralidad de nuestros enemigos. Hay otras corrientes liberales que se fundamentan en la biología para concluir que “la libertad tiene el éxito asegurado”. Si es así, lo único que podemos hacer es aligerar los dolores de parto.

Aunque conozco a la enorme mayoría de las personas mencionadas en el libro, conozco más a las tribus de Estados Unidos. Y la radiografía no es tan distinta. La mayoría de los liberales se autoinvitan como ponentes a sus eventos. Con la gran proliferación de think tanks liberales (la red del State Policy Network cuenta con 65 miembros) y con un número similar o mayor de centros universitarios, la tentación es de comunicarse solamente con grupos afines. Son tantas las publicaciones online que cualquier artículo, por más que no diga nada novedoso, encuentra un lugar para ser divulgado. Y cuando esto fracasa, siempre queda el blog propio. Nos conectamos entre nosotros y nos desconectamos del resto.

Me pregunto lo que pensarán los socialistas que lean este libro. ¿Dirán”Los liberales no presentan problema alguno” oCuidado, los liberales están creciendo estratégicamente”? A ellos les toca contestar.

Pese a la considerable autocrítica, Blanco termina en forma positiva. Creo que su conclusión optimista tiene algo que ver con su pasión. Al ser una enamorada de la libertad, ve más las bondades que las carencias. Si no los canoniza, la obra al menos humaniza a los liberales y destierra el mito de que son parte de una conspiración creada y financiada por unos pocos mecenas.

Blanco concluye diciendo que los liberales “no somos ni héroes ni dioses”, pero describe lo que, para mí, son aspirantes a caciques intelectuales. El campo de acción de los liberales seguirá siendo el de las ideas. Para poder crecer, los liberales necesitarán ayuda desde fuera de sus tribus, de líderes políticos, sociales y empresariales, que aceptaran algunas de las ideas liberales pero no todas.

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

EN TORNO A LOS MODELOS NÓRDICOS

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Los socialistas arcaicos y desactualizados siguen repitiendo que los modelos, especialmente de Suecia, Finlandia y Dinamarca, siguen siendo socialistas como en los años sesenta en los que adoptaron esa tendencia (en Suecia la experiencia comenzó hacia finales de los treinta).

 

Sin embargo, no tienen en cuenta que a principios de los noventa el sistema explotó debido a los niveles inauditos del gasto público y los impuestos que, entre otras cosas, se reflejaron en el pésimo sistema de salud en el que los pacientes esperaban en interminables filas que se los atienda mientras se sucedían accidentes irreversibles antes de ser atendidos y los que podían viajaban al exterior para consultar médicos (los que esperaban que se los atienda “gratis” en sus países de origen,  por ejemplo, se quedaban ciegos antes de poder ser revisados por un oculista y así sucesivamente).

 

Otro fracaso rotundo fue en el campo educativo donde a partir de los noventa se eliminó el monopolio estatal y se abrió a la competencia. Debido al referido sistema donde creció exponencialmente el Leviatán comenzó a debilitarse notablemente la Justicia y la seguridad.

 

Como queda dicho, a partir de los noventa se privatizaron todo tipo de empresas, en primer término, la electricidad, el correo y las telecomunicaciones con lo cual el gasto público se redujo junto a la presión impositiva.

 

Por otra parte, en gran medida se liberó el mercado laboral con lo que el desempleo bajó considerablemente y se redujo el trabajo informal a que naturalmente se recurría antes de la liberación (en los tres países mencionados llegaba a más de un tercio de la fuerza laboral).

 

Por tanto el tan cacareado ejemplo de los países nórdicos en cuanto al “éxito” del socialismo queda sin efecto en todas sus dimensiones.

 

Hay una nutrida bibliografía sobre el fracaso del mal llamado “Estado Benefactor” (mal llamado porque la beneficencia es por definición voluntaria y realizada con recursos propios), pero tal vez los autores más destacados son Andres Linder, Nils Sanberg, Eric Boudin, Sven Rydenfelt, Mauricio Rojas y Nils Karlson, quienes muestran que, en promedio en las tres décadas principales del experimento socialista el gasto público en esos países rondaba el 64% del PBN y  el déficit alcanzaba el quince por ciento de ese mismo guarismo. Un sistema también basado en la estatización del sistema denominado de “seguridad social” que operaba bajo el método de reparto que actuarialmente está de entrada quebrado y la insistencia en la tan reiterada “re-distribución de ingresos”.

 

Escriben  los autores mencionados que en una medida considerable se han abandonado las antedichas políticas para reemplazarse por la apertura de mercados sustentados en marcos institucionales liberales que los hacen los más abiertos del mundo.

 

Incluso uno de los patrocinadores del socialismo en los países nórdicos -Gunnar Myrdal- finalmente escribió que tenía “sentimientos encontrados en lo que desembocó el sistema ya que las leyes fiscales han convertido a nuestra nación [Suecia] en una de tramposos”.

 

La apertura hacía los mercado libres, entre muchas otras cosas, incentiva la creatividad para llevar a cabo actividades hasta entonces impensables. Por ejemplo, recientemente en algunos de los países nórdicos ya no existe el problema de la basura ya que la reciclan para contar con más electricidad y calor, al contrario, compran basura de otros países.

 

Lo dicho hasta aquí sobre el estatismo no incluye las truculentas variantes de los países africanos y latinoamericanos más atrasados en los que se encubre una alarmante corrupción tras la bandera de la mejora a los pobres que se multiplican por doquier.

 

El antes aludido Nils Karlson, a pesar de ser noruego (un país que cuenta con el apoyo logístico de la riqueza petrolera) en su magnífica obra titulada The State of the State. An Inquiry Concerning the Role of  Invisible Hands in Politics and Civil Society, sostiene que “El crecimiento en el tamaño del estado es uno de los sucesos más destacados del siglo veinte. En todas las democracias occidentales, el estado se ha tornado más y más grande, en términos relativos y absolutos. Típicamente esos estados modernos se autodenominan estados benefactores caracterizados por varios tipos de sistemas distributivos, regulaciones y altos niveles de gastos públicos. En algunos de esos países el gasto del sector público alcanza más de la mitad del producto nacional bruto y los impuestos, en algunos casos, se llevan más de la mitad de los ingresos generados en la sociedad. Incluso las esferas más privadas han sido penetradas por el  estado. Las sociedades se han politizado más y más”.

 

El también mencionado Neil Sandberg apunta en su libro What went wrong in Sweeden?  que uno de los factores desencadenantes de la crisis fue su política monetaria representada por “la rápida implementación del keynesianismo” por lo que “Suecia abandonó el patrón oro antes que otras naciones”. Muy especialmente en los múltiples trabajos de los referidos Eric Boudin y Mauricio Rojas se incluyen en detalle otras políticas también responsables de los problemas suecos y la forma en que se revirtieron.

 

¿Por qué ha ocurrido este desvío grotesco de la tradición de gobiernos limitados a la protección de derechos a la vida, la propiedad y las autonomías individuales? Gordon Tullock produjo un ensayo titulado “The Development of Government” (todavía recuerdo a la vuelta de un viaje mi disgusto con la traductora por cómo tradujo literalmente al castellano el referido trabajo en la revista Libertas: “El desarrollo del gobierno”, en lugar de “El crecimiento del gobierno”…como escribe Victoria Ocampo “no se puede traducir a puro golpe de diccionario”). En todo caso, Tullock alude a la impronta de Bismarck como la manía del aparato estatal de lo que se conoce como “seguridad social” (en verdad inseguridad antisocial), al nacimiento del impuesto progresivo y a las guerras donde muestra en sus cuadros que el gasto posguerra baja pero siempre queda a un nivel más alto del período antes del conflicto bélico. Esto lo refleja en los cuadros que acompañan a su trabajo,  especialmente referidos al período 1790-1995 en Estados Unidos con comentarios de estudios de economías comparadas.

 

De cualquier modo, una idea que cuajó entre los redistribucionistas es lo que podemos bautizar como “la tesis Pigou” por la que el autor aplica la utilidad marginal a la noción fiscal para sustentar la progresividad. Así se dice que como un peso para un pobre no es lo mismo que un peso para un rico, si se sacan recursos de éstos últimos y se los entrega a los primeros, los ricos se verán perjudicados mientras que los pobres serán beneficiados en mayor proporción que la pérdida de los primeros por las razones apuntadas. Sin embargo, una aplicación correcta de la utilidad marginal hará irrelevante lo comentado puesto que la utilidad marginal significativa en este caso es la de los consumidores a quines no le resulta indistinto quien administra los escasos factores de producción con lo que la aludida redistribución (sea por métodos impositivos o de cualquier naturaleza) contradice sus indicaciones en las votaciones diarias en el mercado, por lo que habrá desperdicio de recursos y, consecuentemente consumo de capital junto a menores salarios e ingresos en términos reales.

 

Por nuestra parte, miramos dos motivos que se encuentran tras algunos de las consecuencias señaladas por Tullock en su ensayo. Estos dos motivos fundamentales son los marcos institucionales y la educación.

 

Mencionemos muy resumidamente estos dos componentes tan contundentes que se suceden tanto en países nórdicos como en cualquiera que adopte las recetas del “Estado Benefactor”. En ambos casos, en última instancia, se trata de incrustar más clara y frontalmente el saqueo en la política.

 

Lo primero se refiere a la falsificación de la democracia y monarquías constitucionales convirtiéndolas en cleptocracias. Sin nuevos límites al poder, el sistema puramente electoral y sin el alma del respeto de las mayorías a los derechos de las minorías, se convirtió en una trampa mortal para las autonomías individuales. Con solo levantar la mano en el Parlamento, las alianzas  y coaliciones arrasan con los derechos. En otras palabras, constituye un escándalo pavoroso que la respuesta a tanto desatino consista en quedarse de brazos cruzados esperando la demolición final. Es indispensable pensar en otros controles, por ejemplo, como los que hemos sugerido en base a las propuestas de otros autores.

 

El segundo punto es tener en un primerísimo primer plano la importancia de la educación. Desde que tengo uso de razón se machaca que ese tema es para el largo plazo y que debemos ocuparnos del presente,  sin percatarse que, precisamente, el presente está movido por los valores y principios que hemos sido capaces de exponer, es decir, la compresión y aceptación de los fundamentos de la sociedad abierta depende de lo que ocurra en el ámbito educativo. Y no es cuestión de declamar sobre las bondades de la educación sino de proceder en consecuencia y poner manos a la obra, sean países nórdicos o no. Es la tarea dura y no saltearse etapas y ocupar cargos políticos que por más que se simule “meterse en el barro” es para la foto y los halagos del poder.

 

Es imperioso ocuparse de marcos institucionales libres y de la educación en los valores de la sociedad abierta y no estar como los gobiernos venezolanos y argentinos en la búsqueda de enemigos en quienes endosar la responsabilidad de sus fracasos tal como aconsejan hacer autores  totalitarios como Carl Schmitt y Ernesto Laclau para distraer la  atención de los verdaderos problemas y arrear con estrépito a los aplaudidores sin dignidad ni autoestima.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fue profesor y primer rector de ESEADE.

Igualdad de oportunidades: ¿para crearlas, para aprovecharlas, para que nos las ofrezcan?

Por Martín Krause. Publicado el 4/3/15 en:  https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2015/03/04/igualdad-de-oportunidades-para-crearlas-para-aprovecharlas-para-que-nos-las-ofrezcan/

 

H.B. Acton (1908-1974) fue un filósofo político, profesor en la London School of Economics y en la Universidad de Chicago, entre otras. Liberty Fund publica un libro con ensayos de su autoría con el título: The Morals of Markets and Related Essays (1993).

Sostiene que ayudar a aquellos que sufren y responder al llamado humanitario es una demanda moral “que nadie puede razonablemente cuestionar, pero esta respuesta está relacionada con la reducción del sufrimiento, no con alcanzar la justicia. Una cosa es ayudar para aliviar el sufrimiento y otra muy distinta es obtener ayuda para alcanza la justicia. La primera no necesariamente lleva en una dirección igualitaria mientras que la segunda sí lo hace.”

Comenta que la distribución de ingresos es resultado de un proceso que nadie en particular diseña. “Aquello que simplemente ocurre no puede ser justo o injusto. No es injusto que un buen hombre muera en un accidente y que un mal hombre viva mucho y sea feliz.”

“Podemos hablar de crear oportunidades, de aprovechar oportunidades, de recibir oportunidades o de estar presentes en las oportunidades. ¿Es la igualdad de oportunidades tener la misma chance de creárselas uno mismo? Esto parecería asumir una energía e inteligencia que poca gente posee, por lo que sería estirar mucho la definición si nos quedamos solamente con la idea de crearnos nuestras propias oportunidades. Por otro lado, sería hacerlo en sentido opuesto si dijéramos que igualdad de oportunidades es tenerlas allí, digamos, disponibles, requiriendo poco o ningún problema para utilizarlas. En verdad, esto es difícilmente posible, dado que cada persona puede no utilizar o aprovechar una oportunidad que se le ofrezca. Sugiero, entonces, que aprovechar oportunidades es central para el mismo concepto de igualdad de oportunidades, lo que presupone, en consecuencia, una cierta espontaneidad y actividad por parte del tomador. Si esto es así, podemos esperar que aquellos que buscan igualar las oportunidades para todos en el sentido de presentarlas ante ellos dentro de un sistema educativo organizado por el gobierno, encontrarán que solamente una porción de quienes son ofrecidos las aceptan. Los igualitaristas están entonces tentados a poner más y más énfasis en dar y presentar y esto es probable que incluya ciertos obstáculos para quienes las crean y quienes las toman.”

Respecto a la salud pública: “Como pacientes, la gente quiere mucho más salud pública de la que desea pagar como contribuyente”.

“La pobreza y la desgracia son males pero no son injusticias, y la demanda moral que presentan es por ayuda en base a la humanidad. En cuestiones básicas para la vida como salud, vivienda y educación de sus hijos es mejor que la gente asigne sus propios recursos tanto como puedan, y que la provisión pública (si es posible como poder de compra) se reserve para aquellos que individualmente no pueden pagarla. SI no se les permite que la provean por sí mismos terminarán considerando a estos requerimientos básicos como la responsabilidad de algún otro, y el entretenimiento como el principal objetivo de sus elecciones libres.”

“En cuanto la gente quiere que la sociedad como un todo esté justamente organizada implican con ello que debe estar bajo un control humano unificado para que el gobierno asegure la distribución justa que no se produce automáticamente. En una sociedad democrática se espera que los votantes elijan un gobierno que haga esto. Ahora, la cuestión que debe considerarse es si un estado organizado para la justicia distributiva puede al mismo tiempo mantener la justicia conmutativa… Sugiero que hay una oposición fundamental.”

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

¿Se debilita el vínculo de los Estados Unidos con Israel?

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 6/3/15 en:  http://www.lanacion.com.ar/1773579-se-debilita-el-vinculo-de-los-estados-unidos-con-israel

 

La comunidad internacional -representada en este caso por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (el llamado “G-5″), más Alemania- e Irán continúan avanzando con miras a cerrar un acuerdo de principios y criterios generales sobre el peligroso programa nuclear iraní antes del 24 de marzo próximo. El mismo, de alcanzarse, sería luego seguido por un acuerdo detallado, que debería firmarse antes del 30 de junio de este mismo año. Para la paz del mundo éste sería un paso muy significativo, aunque no definitivo. Para los Estados Unidos hay aún temas importantes que no se han acordado.

Con ese objetivo, las reuniones de trabajo de alto nivel se han sucedido en la ciudad de Ginebra, en Suiza. Ellas están lideradas ahora por un “grupo chico” conformado, por una parte, por el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, acompañado por el Secretario de Energía, Ernest Moniz, y por la otra, por el canciller iraní, Javad Zarif, a quien acompaña Ali Akbar Salehi, el director de la Agencia Iraní de Energía Atómica. El resto del amplio grupo negociador de la comunidad internacional sigue de cerca el tema, totalmente al corriente de lo que sucede.

EL ESQUELETO DEL ACUERDO ANTICIPADO

Si bien es cierto que sólo los negociadores y los líderes de sus respectivos países saben con exactitud dónde se encuentran las conversaciones y cuáles son los temas concretos que continúan abiertos, en los últimos días ha trascendido lo que podría aparentemente ser el esqueleto del posible acuerdo que se negocia. El propio presidente Barack Obama, con sus comentarios, ha sido uno de los responsables de esos trascendidos.

El plazo del acuerdo a celebrarse con Irán se reduciría a diez años, durante los cuales Irán convendría en no operar más que un número reducido de las centrífugas de las que dispone, con las que produce el uranio enriquecido necesario para poder eventualmente tener armas atómicas. Irán, sin embargo, sigue señalando que ese plazo es demasiado largo.

Inicialmente se hablaba, cabe recordar, de 20 años de congelamiento del programa. Esa duración se habría reducido a la mitad. Durante ese plazo Irán quedaría sometido a inspecciones permanentes, operaría tan sólo un número reducido de sus centrífugas y se mantendría siempre al menos doce meses distante de la posibilidad ostensible de comenzar a fabricar armas atómicas (nos referimos al llamado período de “breakout”). Se asume que, si esa decisión eventualmente se detectara o se materializara, la comunidad internacional dispondría de un año de plazo para, por los medios que entonces fueren necesarios, “disuadir” a Irán.

Los trascendidos recientes sugieren que además, vencido el mencionado plazo inicial de diez años, habría una suerte de período adicional de “normalización” que sería de cinco años, durante los cuales Irán iría dejando atrás -progresivamente- las restricciones que aceptaría para el inicio del programa. Y podría entonces comenzar a producir combustible, teóricamente destinado a su planta nuclear de Bushehr a la que los rusos dejarán de abastecer en 2021.

Para algunos, esto equivale a institucionalizar una suerte de autorización “indirecta” o “velada” en función de la cual Irán podría transformarse paulatinamente en una potencia nuclear militar, si así lo decide. Esto, por cierto, no es fácil de digerir para algunos y podría desatar una “carrera” en esa misma dirección en la que participarían algunos de los países árabes “sunnis” del Golfo, que han sugerido que -por razones de seguridad- no podrían quedarse paralizados, observando como Irán se transforma en potencia militar nuclear, sin ingresar -ellos mismos- en esa categoría. Por razones esencialmente defensivas. Peligrosísimo, por cierto. Particularmente en una región del mundo donde la recurrencia a la violencia es, desgraciadamente, una lamentable y frecuente realidad.

No obstante, lo cierto es que la capacidad de las centrífugas para producir uranio enriquecido no depende sólo de su número, sino también de su eficiencia, la que puede -de pronto- aumentar sustancialmente como consecuencia de futuros avances tecnológicos que las transformen en más efectivas que las actuales, lo que no puede descontarse.

Por esto, si de pronto se permite que operen -como parecería probable- unas 6000 centrífugas iraníes, sus posibilidades diferirán en función de sus capacidades individuales de enriquecimiento. Está, además, el tema adicional de cuánto uranio enriquecido se permitirá a Irán mantener, como inventario, en su propio país en cualquier momento. Por oposición a tenerlo depositado en Rusia, que se ha ofrecido al efecto.

Mientras tanto Irán, que sigue comprando ilegalmente por el mundo materiales y equipos para su reactor de Arak, está muy alerta respecto de lo que sucede en el mercado internacional de las centrifugas.

No hay que olvidar que, en paralelo, Irán sigue adelante, a toda marcha, con su ambicioso programa de misiles de largo alcance, difícil de justificar sin pensar en la eventualidad de equiparlos con cabezas atómicas. A lo que debe sumarse que Irán continúa, desafiante, sin contestar las principales preguntas de la Agencia Internacional de Energía Atómica sobre aspectos concretos de su programa nuclear militar, como si simplemente no existieran.

Para la administración norteamericana, el acuerdo con Irán puede cerrarse sin necesidad de contar para ello con la aprobación del Congreso. Pero ocurre que esa aprobación legislativa es indispensable si de levantar algunas de las sanciones económicas impuestas a Irán se trata. Y no hay acuerdo posible, sin que esas sanciones, que tanto daño hacen a Irán, se dejan sin efecto, quizás progresivamente.

EL “DESACUERDO” CON ISRAEL

Israel, por su parte, obviamente no confía en Irán. Supone que, para la teocracia iraní, Israel es esencialmente un blanco a destruir. Y, frente al riesgo existencial, no está conforme con el curso aparente de la negociación con Irán. Posición que ciertamente no esconde. En rigor, sólo aceptaría que el programa nuclear iraní se discontinuara. Del todo. Esto es, que se desmantele. Para Irán, un imposible.

Por esto, Benjamin Netanyahu habló -el martes pasado- ante el Congreso norteamericano, en una sesión conjunta de ambas cámaras que despertó enorme interés, en la que fuera una invitación inusual y sin precedentes, para reafirmar allí su posición, absolutamente contraria al acuerdo que se negocia con Irán.

La presencia de Netanyahu en el podio del Congreso del país del norte supuso, para algunos, un intento de bloquear el posible acuerdo con Irán. Netanyahu compareció invitado por el “speaker” de la Cámara baja, John Boehner -un legislador republicano que representa a Ohio- sin que nadie hubiera consultado sobre esto a la Casa Blanca, lo que es patológico. Por esto, 44 de los 188 demócratas de la Cámara baja y 7 de los 44 senadores demócratas anunciaron su no concurrencia. Lo que habla de una polarización entre los demócratas en este tema.

Pese a la enorme intimidad que efectivamente existe en la relación bilateral entre Israel y los Estados Unidos, en los últimos seis años ha quedado claro que la “química personal” entre Obama y Netanyahu es pobre. Particularmente desde el 2012, cuando Obama decidiera mejorar la relación con Irán con un intento de acercamiento, al menos en algunos temas, como el de la lucha contra el Estado Islámico.

La decisión de Netanyahu ha llenado de alguna tensión a una relación bilateral que estaba algo lastimada. Pero que sigue siendo sólida. Y profunda. De respaldo sustancial a Israel. Más allá de las diferencias estratégicas. Y de las divergencias que aparecen cuando el prisma con el que se miran los temas es regional, por oposición a internacional.

Porque, además, como algunos sostienen, el discurso de Netanyahu tiene un sesgo electoral doméstico, desde que el premier compite en elecciones parlamentarias israelíes hasta ahora reñidas, que tendrán lugar dos semanas después de pronunciado su discurso ante el Congreso norteamericano. El 17 de marzo próximo. Netanyahu procura por esto reafirmar ante sus electores su imagen de “Sr. Seguridad”.

No es sorprendente entonces que su rival político, Isaac Herzog, lo acuse de provocar malestar -y hasta algún deterioro- en la relación bilateral de su país con los Estados Unidos, con fines subalternos, esto es electorales. Con el riesgo de provocar una retracción en el apoyo norteamericano a Israel, que hasta ahora siempre ha sido “bipartidista”, incluyendo a los dos grandes partidos políticos norteamericanos.

No es imposible que Netanyahu haya tratado de generar una mayor preocupación norteamericana sobre las posibles consecuencias que -en su opinión- podría tener la negociación de la comunidad internacional con Irán sobre su programa nuclear. Para inducir a la administración de Obama a ser más firme frente a un país como Irán que -en función de su historia reciente- no tiene confiabilidad, ni credibilidad alguna.

¿UNA RELACIÓN BILATERAL DEBILITADA?

¿Ha puesto Netanyahu en crisis la relación de su país con los Estados Unidos? No necesariamente. Ella sigue siendo, en lo esencial, sólida.

Prueba de esto ha sido la reciente encendida defensa de Israel por parte del secretario John Kerry ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Denunciando que ese organismo tiene un reprobable andar -torcido y hasta abusivo- cuando de temas o cuestiones que tienen que ver con Israel se trata. Lo que es ciertamente así.

Ocurre que el compromiso de los Estados Unidos con Israel tiene que ver con valores permanentes compartidos. Lo que es distinto de las posiciones tácticas frente a una coyuntura que puede, de pronto, provocar desacuerdos circunstanciales. El fuerte respaldo norteamericano parecería seguir intacto, entonces. Pero el tablero grande de Medio Oriente ha cambiado. Por esto John Kerry acaba de visitar a Arabia Saudita, incluyéndola en el análisis global de la situación.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

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