Los diez principales problemas ambientales. Ahora la energía, ¿a qué precio?

Por Martín Krause. Publicado el 22/9/14 en: http://bazar.ufm.edu/los-diez-principales-problemas-ambientales-ahora-la-energia-a-que-precio/

 

En un post anterior comenté un interesante artículo titulado “Urgencias ambientales: los diez problemas que esperan solución”, donde se comentan los resultados de una investigación de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara: http://www.lanacion.com.ar/1720041-urgencias-ambientales-los-diez-problemas-que-esperan-solucion y se los compara con los del informe del Índice de Calidad Institucional 2013, que también consideraba los principales problemas ambientales:http://www.libertadyprogresonline.org/2012/07/12/indice-de-calidad-institucional-2012/

Petróleo

Veamos ahora el tema de la energía:

Para la Fundación:

El viento costero y patagónico, la luz solar y el agua son recursos naturales aún desaprovechados. “El modelo vigente y su tendencia nos alejan de poder diversificar la matriz energética”, dicen los autores del informe. En 2012 (el último período para el que obtuvieron datos), las pequeñas centrales hidroeléctricas activas aportaron 92 MW y las centrales eólicas y solares fotovoltaicas, 118 MW (ese año, España obtuvo 21.288 MW del viento). El uso de la energía tampoco es tan eficiente en los hogares, la industria y el alumbrado público (sólo la ciudad y la provincia de Buenos Aires poseen un plan de reemplazo de las luces de las calles con lámparas de alta eficiencia).

SOLUCIÓN: Ampliar el uso de las etiquetas de eficiencia energética más allá de los electrodomésticos, instalar atenuadores de potencia en el sistema de alumbrado público del país, educar a la población en el consumo responsable y promover la coproducción industrial de energía eléctrica y térmica a partir de un solo combustible.

Informe ICI 2012:

El impacto ambiental del consumo de energía se debe al uso de la leña a nivel doméstico, al uso de combustibles fósiles a nivel urbano por parte de los vehículos de transporte, y la emisión de gases de efecto invernadero, a nivel global. El desarrollo de energía hidroeléctrica, si bien es renovable, genera también impactos ecológicos, causando inundaciones de terrenos. El potencial solar, hidroeléctrico y eólico, o de biocombustibles no compite todavía en costos con los combustibles fósiles, los Estados subsidian a algunos en lugar de desregular, reducir cargas e impuestos para que estas nuevas tecnologías prosperen. Precios subsidiados generan un consumo mayor de energía, visibles particularmente en los países productores de petróleo como México, Venezuela y Ecuador. En el caso del primero los subsidios a la gasolina alcanzan la cifra de 10.000 millones de dólares, al diesel unos 3.600 millones. También se subsidia el precio de la electricidad con el mismo resultado de un mayor consumo.

El subsidio a energías renovables, como la producción de biocombustibles, no necesariamente reduce la emisión de CO2 ni genera un menor consumo de electricidad, sobre todo cuando sus tarifas también son subsidiadas por el Estado, y desplaza también la cobertura vegetal existente, bosques o la producción de cosechas con destino a la producción de alimentos. No reduce el consumo de combustibles fósiles.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

México elimina pena de prisión para periodistas en ley de protección a menores.

Por Belén Marty: Publicado el 22/9/14 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2014/09/22/mexico-elimina-pena-de-prision-para-periodistas-en-ley-de-proteccion-a-menores/

 

El Congreso Nacional de México informó ayer que decidió revocar el artículo 137 del proyecto de Ley General para la Protección de Niñas, Niños y Adolescentes que castigaba con prisión a los periodistas y editores de medios gráficos o digitales que publicasen o difundieran datos, imágenes o voces de niños sin el consentimiento de sus padres.

Las diferentes comisiones parlamentarias informaron que el proyecto de ley, presentado por el presidente mexicano Enrique Peña Nieto el 1 de septiembre, además cuenta con modificaciones en 80 de los 141 artículos originales.

Los encargados de analizar el proyecto y de proponer modificaciones son los presidentes de las comisiones de Derechos de la Niñez y de la Adolescencia (Martha Elena García); de Grupos Vulnerables (Linda Flores); de Derechos Humanos (Angélica de la Peña); de Igualdad de Género (Diva Gastélum); de los Derechos de la Niñez (Verónica Juárez); de Educación (Juan Carlos Romero Hicks) y de Estudios Legislativos (Alejandro Encinas).

Cambio de rostro

“Se ha realizado un número muy profundo de modificaciones, hasta el nombre de la ley se ha modificado. Se ha eliminado el nombre de Ley General de Protección de las Niñas, Niños y Adolescentes para avanzar en una ley garante de los derechos: la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, lo cual no es un asunto menor porque cambia todo el enfoque del contenido de la ley. Con esto, pasamos de una ley proteccionista, paternalista, a una ley garante que reconozca a los niñas, niños y adolescentes como titulares de derechos”, aseguró Encinas, el presidente de la Comisión de Estudios Legislativos.

Según informaron los presidentes de las comisiones encargadas de la revisión, entre los cambios que contemplan se incluyen la creación de un Sistema Nacional de Protección a los menores de edad, integrado por el presidente de la República, todos los gobernadores del país y jefe de Gobierno de la capital, y la extensión de la cobertura de derechos hacia los niños y adolescentes que pasan por territorio mexicano con la intención de migrar a Estados Unidos.

Pero el cambio más resonante es la voluntad del equipo técnico de modificar las sanciones para substituir las penas de encarcelamiento por castigos meramente administrativos.

El presidente de la Comisión de Educación, Juan Carlos Romero Hicks, expresó: “Acordamos que si hay incumplimientos serán sancionados administrativamente, los detalles los estamos trabajando, fuimos muy sensibles de no atentar contra la libertad”.

Peligrosa herramienta para justificar restricciones a la labor de la prensa

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) había expresado su preocupación a través de un comunicado el pasado 12 de septiembre por el hecho de que esta iniciativa pudiera ser utilizada para coartar la libertad de prensa y expresión.

Además mencionó que el proyecto original, que aún no fue debatido en el recinto legislativo, tiene como agravante la posibilidad de condenar a prisión a escritores, periodistas, editores y directores de medios de comunicación.

El presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información del SIP, Claudio Paolillo, le pidió a través de una carta al presidente de la Cámara de Diputados, Silvano Aureoles Conejo, y al presidente de la Cámara de Senadores, Miguel Barbosa Huerta, que más allá de las buenas intenciones que podría tener la iniciativa, se preserve la libertad de expresión y el derecho del público “a la información sin cortapisas”.

“Existe preocupación sobre las muchas ambigüedades del proyecto, a través del cual el Estado se toma la licencia para entrometerse en los contenidos de los medios, generándose un marco propicio para la censura previa”, añadió Paolillo.

Según la SIP, su preocupación radica en experiencias pasadas en Uruguay, Ecuador, Colombia y Venezuela que tuvieron como objeto la protección de los menores pero terminaron siendo “caballos de Troya” que justificaron restricciones en contra de ciertos contenidos periodísticos.

La asociación internacional señalaba como particularmente peligroso el artículo 82 de la versión sin modificaciones, que castigaba la publicación de informaciones “que tengan influencia nociva o perturbadora al desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes, o que promuevan en ellos la violencia, o hagan apología del delito”.

Los diarios digitales y otras revistas periodísticas quedarían a merced de la discrecionalidad de las autoridades luego de que estos publicaran información relacionada con hechos violentos derivados por ejemplo del narcotráfico, trata de personas y violencia domestica.

“Es claro, además que el Estado piensa en el principio de subsidiariedad, pretendiendo que los medios asuman un papel educativo, una tarea que le corresponde al Gobierno”, advirtió Paolillo que defendió el rol de los medios de informar libremente.

Las multas para los medios que irrespetasen la ley alcanzarían los US$600.000, e inclusive, el proyecto original contemplaba penas de prisión de hasta cuatro años, y el doble para los editores y directores de los medios de comunicación, según cita el artículo 137.

El cierre de medios y quita de licencias también estaría avalado por esta iniciativa en caso de que el medio reincidiera en estos delitos.

El experto en derecho a la información expresó a El Universal de México que esta ley impondría restricciones a los medios.

“Imagínate una multa de esa naturaleza [US$600.000] para un medio de comunicación pequeño o mediano; lo quiebras, acabas con él”, concluyó Paolillo.

La infancia, prioridad presidencial

Peña Nieto presentó la propuesta el pasado 1 de septiembre con carácter prioritario, lo que implica que debe tratarse en el recinto legislativo antes del 30 de septiembre. El presidente aseguró que este proyecto “incorpora las ideas y planteamientos de las y los legisladores de distintas expresiones políticas, quienes han venido trabajando durante meses en este tema fundamental”.

“Esta es la primera vez que hago uso de esta facultad que me confiere nuestra Constitución. Decidí hacerlo porque el bienestar de nuestra niñez es una prioridad. En la que, además, estoy seguro, coinciden los legisladores de las distintas fuerzas políticas”, destacó el mandatario.

Con las modificaciones al proyecto original, se prevé que el dictamen de la ley sea llevado al pleno del Senado entre el 25 y 27 de setiembre.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

Apostar por la industria.

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 22/9/14 en: http://www.libremercado.com/2014-09-21/carlos-rodriguez-braun-apostar-por-la-industria-73512/

 

Leí en Cinco Días que las federaciones de Industria de UGT y CCOO enviaron al ministro José Manuel Soria un decálogo de propuestas recogidas en un documento con un título convencional: La reactivación de la industria: un reto de futuro.

El contenido del documento también es convencional, e inquietante. Estos señores creen saber cuánto tiene que pesar la industria en el PIB español. Actualmente es el 16%, y los sindicalistas saben que tienen que subir al 20%. Lógicamente, no tienen ni la menor idea de por qué ha de ser esa cifra y no otra. Eso sí, lo que afirman sin asomo de duda es cómo se alcanza ese paraíso: con menos libertad y menos derechos para las trabajadoras y los trabajadores. Exigen que “el sector público ejerza el liderazgo en la nueva apuesta por la industria”, como si no tuviéramos suficiente teoría ni suficiente práctica sobre lo que significa apostar con dinero ajeno, y lo que cuesta el liderazgo de los políticos y los burócratas en la industria y en cualquier otra actividad.

Y será necesario y venturoso aumentar el gasto público, es decir, crujir al pueblo con aún más impuestos. Es verdad que eso a veces topa contradictoriamente con las reglas de otros burócratas, pero los señores sindicalistas tienen la solución: reclamar que se “reconsideren los parámetros de cálculo de la cifra de déficit público, dejando fuera del mismo la inversión pública productiva”. ¿Cómo no se nos había ocurrido antes?

Están, claro que sí, muy preocupados por, como diría Barbie, que “fluya el crédito”. Y ¿a que no adivina usted qué se les ha ocurrido para que fluya y fluya y fluya? Pues claro que sí: “La creación de una banca pública”.

Es verdad que durante años fueron responsables destacados del desgobierno de las cajas de ahorro, la banca pública en España.Pero, en fin, pelillos a la mar. Y eurillos, aún más.

Hablando de eurillos, esta semana tuvimos una noticia inquietante en el mismo sentido industrializador: el Gobierno… tiene un plan para relanzar la industria. También él quiere que la industria pese en el PIB un 20%. Los sindicatos, por su parte, están bastante molestos porque el Gobierno no aclara el grado en que va a volver a quebrantar los derechos de los ciudadanos. Más aún, leí, también en Cinco Días, que según los sindicalistas esto del Gobierno es un “mero alegato” que no precisa los “recursos” (obviamente, ajenos). Ojalá sean sólo palabras y no más acoso a las carteras de los ciudadanos. Pero es de temer lo contrario.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

El relato de la deuda argentina.

Por Adrián Ravier: Publicado el 22/9/14 en: http://opinion.infobae.com/adrian-ravier/2014/09/22/el-relato-de-la-deuda-argentina/

 

El relato es un instrumento de la política. Lo ha sido siempre. No es un monopolio del kirchnerismo, sino que se extiende a cada gobierno y a cada político, intentando siempre desligarse de responsabilidades sobre los problemas que nos aquejan

Domingo Cavallo es siempre apuntado como el responsable de la deuda en Argentina. En cualquier discurso sobre deuda o holdouts su nombre resurge. Es por esto que la columna que Infobae publicó ayer con su versión de “la evolución de la deuda argentina” tiene un importante significado.

Como expliqué en otra columna, Cavallo tuvo participación activa en el crecimiento de nuestra deuda en tres momentos históricos. 1) bajo el gobierno militar; 2) bajo el primer gobierno menemista; 3) bajo el gobierno de De la Rúa.

Personalmente, cambiaría el título de la referida columna, porque no trató allí la evolución completa de la deuda, sino la evolución “reciente” de la deuda argentina. Esto lo eximió de responder también por su participación en el crecimiento de la deuda durante el gobierno militar.

Pero su análisis deja igualmente mucha tela que cortar. Señala, por ejemplo, que en su gestión en el primer gobierno menemista la deuda no creció, sino que incluso cayó ligeramente. Llega a esta conclusión luego de mostrar que la deuda pública ascendía a 92.400 millones de dólares en 1989, de los cuales estaban registrados 63.000 millones, y pendientes de registración otros 28.700 millones de dólares. Al final el año 1996, la deuda ascendió a 91.700 millones de dólares.

Debemos aclarar, sin embargo, varias cuestiones.  En primer lugar, que el efecto del mencionado Plan Brady, que implicó una importante quita de la deuda, se eliminó por completo en sólo 3 años de su gestión. En segundo lugar, que Cavallo no menciona el proceso de privatizaciones de aquellos años que llevó a los compradores de las empresas públicas argentinas como Entel o Segba a pagar con bonos del gobierno en default, lo que permitió un importante descenso de aquel capital adeudado.

Con una buena gestión en el primer gobierno menemista, aprovechando la quita de capital y el proceso de privatizaciones, la deuda pública pudo haber bajado realmente a un nivel despreciable, y acompañado del crecimiento económico de aquellos años, su relación con el PIB hubiera mostrado que el problema histórico de la deuda estaba realmente resuelto.

A su favor, su salida del Ministerio de Economía no mejoró las cosas. En el segundo gobierno de Menem, entre 1996 y 1999, la deuda saltó de 91.600 a 111.000 millones de dólares.

En el gobierno de De la Rúa, la deuda volvió a crecer, en este caso de 111.000 a 134.700 millones de dólares, y de nuevo, Cavallo tuvo su responsabilidad. Es cierto que muchos de los vencimientos de la deuda tomada bajo el menemismo se colocaron un día después de abandonar el cargo, con lo cual la Alianza recibió una onerosa herencia, pero la gestión de estos problemas pudo ser mejor. El gobierno de la Alianza nunca pudo gestionar adecuadamente la deuda, ni la economía del país, cediendo terreno a manos del FMI para evitar caer en default y sostener la convertibilidad.

López Murphy tuvo un diagnóstico acertado cuando ocupó el Ministerio de Economía, apuntando al déficit fiscal, pero fue justamente la reaparición de Cavallo lo que minó aquella propuesta apuntando que el problema “no es el défcit, sino la competitividad”. La gestión de Cavallo en el gobierno de De la Rúa fue acompañada de mucha desconfianza del mercado, lo que se reflejó en una fuga de capitales sin precedentes que hicieron imposible sostener la convertibilidad en los años siguientes, con todo lo que ello trae aparejado, desde lo económico y lo social.

Un aporte significativo de este artículo es su mención de la deuda en la “década ganada”. Se suma Cavallo a magnificar el mito del desendeudamiento cuando señala que en estos diez años la deuda sumó otros nuevos 100.000 millones de dólares para pasar en diciembre de 2013 a acumular 231.000 millones de dólares (neta de activos financieros). Señala además que el problema no es sólo cuantitativo, sino cualitativo, especialmente por sentencias incumplidas que implican onerosos intereses, que serán la herencia para el próximo gobierno. Sus cálculos lo conducen a afirmar que la deuda puede llegar a superar los 270.000 millones de dólares y tener un perfil de vencimientos y un costo de intereses bastante peor que el que tenía la deuda al final de 2001.

Concluyendo, Cavallo, como tantos políticos argentinos que se han sucedido en el poder, jamás comprendió la importancia del equilibrio fiscal. El gobierno militar financió su brecha con deuda y emisión (inflación). El gobierno de Alfonsín ya no tuvo acceso a deuda y financió el déficit con la hiperinflación. En el primer gobierno de Menem la brecha se financió con la venta de activos (privatizaciones), y tras el plan Brady con endeudamiento. De la Rúa mantuvo la convertibilidad, y entonces no pudo tampoco monetizar los déficit fiscales, pero también tomó deuda para apagar los incendios. Durante el gobierno de Néstor Kirchner, hubo cierto superávit fiscal, pero éste sólo se justifica por la estatización de las pensiones y el manotazo a los 30.000 millones de dólares que las AFJP tenían ahorrados. Para cuando llegó el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, ese dinero ya no alcanzaba, volviendo a monetizar los déficits como en los años 1980 y volviendo a sufrir la inflación creciente. Tras su reelección, la negación al ajuste muestra una peligrosa aceleración de la inflación. El pago al Club de París y a Repsol buscaba volver a abrir las puertas al endeudamiento, pero el intento fue fallido gracias al fallo de Griesa y la cláusula Rufo, la que se destrabaría en enero de 2015. En un año de elecciones, me aventuro a predecir una nueva explosión en el gasto, mayor inflación y un nuevo salto en nuestra deuda.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Alibaba y el destino de las grandes corporaciones en manos de los consumidores.

Por Martín Krause. Publicado el 21/9/14 en: http://bazar.ufm.edu/alibaba-y-el-destino-de-las-grandes-corporaciones-en-manos-de-los-consumidores/

 

Muchas veces los alumnos manifiestan su preocupación por el supuesto poder que puedan tener las grandes empresas para determinar el rumbo de la sociedad e incluso para controlar a quienes detentan el poder. No es algo que vaya a negar aquí, el “capitalismo de amigos” se encuentra en todos lados. Pero, al mismo tiempo, sobrestimamos mucho el poder de estas empresas cuya posición puede ser muy inestable. Por ejemplo, hace 15 años Ebay y Amazon no existían. Ahora son dos grandes empresas de comercio electrónico, pero esa posición está siendo cuestionada.

Jack Ma

La noticia empresarial de la semana fue el lanzamiento de las acciones de la empresa china Alibaba en la bolsa de Nueva York: http://www.ieco.clarin.com/empresas-managment/record-accion-Alibaba-disparo-primer_0_1214878980.html

“Hace catorce años le pregunté a mi esposa si quería que fuese un hombre rico o prefería un empresario respetado. Ella, evidentemente, respondió un empresario respetado, porque nunca pensó que llegaría a ser rico”, aseguró desde el parqué neoyorquino Jack Ma mientras su compañía se preparaba para hacer historia.”

“Alibaba, que ganó el año pasado 3.700 millones de dólares (un negocio más rentable que eBay y Amazon.com juntas) y facturó 8.400 millones, emplea a unas 25.000 personas encargadas de operar el portal Alibaba.com y el motor de búsqueda eTao, además de tener su propia tecnología de pagos por internet, Alipay, de ahí que sea una mezcla de Amazon, eBay y PayPal.”

Al mismo tiempo, la noticia sobre Alibaba, que fundara Ma en 1999, o sea hace 15 años es también un ejemplo de un emprendimiento que crece y se abre. Su fundador posee solamente el 7,8% de las acciones, el vicepresidente Joseph Tsai tiene el 3,2%. Ambos han preferido aumentar el capital de la empresa aunque tengan que resignar su total control. Por ahora son quienes la dirigen pero eso podría cambiar en el futuro.

También es un ejemplo de globalización. El principal accionista es la empresa de telecomunicaciones japonesa SoftBankCorp con un 32%. Yahoo va a quedar con el 16% y hay unas dos decenas de inversores internacionales que compraron acciones en una emisión privada por $1.700 millones en 2012. Con la venta de las acciones en Wall Street habrían recaudado casi $22.000 millones. Los bancos que las vendieron son Credit Suisse, Deutsche Bank, Goldman Sachs, JP Morgan y Morgan Stanley.

En fin, hace 15 años dos emprendedores crean el comercio electrónico y convierten a sus pequeñas empresas en gigantes. Ahora viene otro que los desafía y, por el momento, los supera en el valor accionario. Nada está dicho respecto a quienes son los “grandes”. Los grandes de hoy se pueden derrumbar mañana y tal vez ahora están naciendo las que serán las grandes empresas de unos pocos años más. Nadie tiene garantizado nada.

Ese es el resultado de la competencia: el que decide en última instancia es el consumidor o sea, nosotros.

 

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Capitalismo, empleo y plusvalía.

Por Gabriel Boragina. Publicado el 21/9/14 en: http://www.accionhumana.com/2014/09/capitalismo-empleo-y-plusvalia.html

 

Se dice que en un capitalismo “sin límites” se perjudicaría a obreros y empleados. Este es un gravísimo error, producto de ignorar lo que el sistema es. En el capitalismo no hay “anulación de límites”, sino todo lo contrario. Los límites se expanden en beneficio siempre del obrero y del empleado. El lucro del asalariado en el capitalismo no reconoce límites. Lo que sí es indudable es que los gobiernos no dejan de imponerle límites al capitalismo, los que vienen dados a través de impuestos, controles, regulaciones, restricciones, etc. Estas restricciones apuntan al achique de la economía privada en pos de la expansión del sector estatal y, por supuesto, del engrosamiento de las economías y finanzas personales de los señores burócratas y funcionarios de más alto rango, que siempre privilegian sus particulares ingresos por los de sobre cualquier otra persona o grupos de personas ajenas a la órbita política. Ponerle límites al capitalismo implica destruir fuentes de trabajo, es decir, condenar a obreros y empleados a una desocupación segura, y de allí al hambre y la inanición. Porque sólo el capitalista está en condiciones de dar empleo, y nadie más que él. Los gobiernos nunca pueden dar empleo a nadie, a excepción de que primero expolien a un capitalista para hacerlo. El mal llamado “empleo público”, que no deja de ser otra cosa que puroempleo estatal, no es más que una forma eufemística de llamar a lo que económicamente -en la realidad- no es más que un subsidio al desempleo. Es decir, el gobierno roba al capitalista lo que este hubiera pagado en salarios, para hacerlo el gobierno en su lugar. El gobierno -en este caso- destruye fuentes de trabajo en el sector privado para transferirlas al sector estatal (mal llamado “público”). La gran diferencia es que, en el empleo estatal no existe ningún parámetro que permita medir la productividad del trabajo, con lo que necesariamente se producirá despilfarro de capital. No hay manera de saber si el trabajo que el gobierno paga a sus empleados es productivo o no. En el ámbito político pierde total vigencia el concepto económico de productividad. La burocracia es la antítesis misma de la productividad. Su exacto opuesto.
El ejemplo por el cual se dice que el pintor de brocha gorda que de Calcuta se traslada a Nueva York ganará más dinero en esta última ciudad que en la primera, es porque en U.S.A. la estructura de capital es mayor que en la India. Es simple. De hecho, la emigración hacia EE.UU. radica en que -comparados con los demás países- allí todos los salarios siempre son más altos que en otras partes del mundo. Vale para pintores, escritores, limpiabotas, doctores, mucamas, conserjes, abogados, o lo que se nos ocurra. Sea la forma de vida que sea, en USA prosperará más que en la India. Esto es indiscutible. Y ello aun cuando -en nuestra particular opinión- EEUU no es el mejor ejemplo de un país con un sistema “capitalista”, aunque tampoco sea el peor. Por supuesto que, si las regulaciones laborales no fueran tantas y tan restrictivas, todos los tipos de trabajos (incluso en los EEUU), tendrían una tasa de retribución muchísimo más alta que las actuales (en donde reina una pléyade de regulaciones que restringen el mercado laboral, generando salarios cada vez más bajos y, finalmente, creando desempleo). Si la tasa de capital del nuevo lugar de trabajo es muy alta, hasta un trabajo de inferior calidad en relación al que se venía desempeñando en un país relativamente pobre se pagaría por encima del nivel en que se lo hacía en este último. Y todo ello, con absoluta independencia de la supuesta “maldad” o “bondad” de los empleadores de cada lugar (de origen y de destino). En el hipotético caso de que todos los empleadores de un determinado país fueran “pérfidos”, “malvados” y “odiaran” ferozmente a sus empleados (hipótesis de la cual parten todos los colectivistas, como si fuera un axioma) si el sistema en el cual están insertos es capitalista, a pesar de su supuesta o real “maldad” y “odio” a los trabajadores, de todas maneras, el sistema los obligaría ineludiblemente a elevar sus salarios. Caso contrario, perderían a sus empleados más pronto que tarde, ya que renunciarían a sus puestos, para irse a trabajar con otro empleador (también obligado por el mismo sistema capitalista a subir sus salarios). En suma, el capitalismo siempre empuja hacia arriba las retribuciones de obreros y empleados de todo nivel y jerarquía, desde la más baja hasta la más alta. En el capitalismo (si lo tuviéramos) las remuneraciones se elevarían mucho antes que lo pidieran los sindicatos. Y lo harían en un nivel y a una velocidad muy superior a las de las demandas sindicales, con lo cual las huelgas pasarían a ser por completo innecesarias, por superfluas.
Todos estos errores que hemos refutado, vienen de la aceptación popular de la absurda “teoría” de la “explotación” marxista, que suponía que el capitalista “robaba plusvalía” al obrero, hasta que en 1871 la Escuela Austriaca de Economía (con Menger y Eugen von Böhm Bawerk, entre otros) demostró que no existe tal cosa como “plusvalía” alguna, dado que el valor de todo producto no proviene del trabajo, sino que surge de la peculiar apreciación del consumidor. Esto es de simple sentido común. Cuando una dama va a una tienda de carteras a comprarse una, jamás le pregunta al vendedor (cuando ve una que le gusta) “cuántas horas de trabajo utilizó el obrero de la curtiembre para terminarla”. Más allá que, si alguien hiciera semejante pregunta el vendedor no sabría qué contestar, todos sabemos que la gente cuando compra jamás hace tamaña pregunta. La dama, simplemente interroga al vendedor cuál es el precio de la cartera, y si el precio le parece accesible, lo paga y se lleva la cartera, sin importarle si el obrero marroquinero empleó 1, 5, 10, 20 o 50 horas para hacerla. La ganancia del capitalista y del obrero salen de lo que la dama pagó al comprarla, sin que la señora de nuestro ejemplo le haya peguntado ni al vendedor, ni al capitalista, ni al obrero de la curtiembre que trabaja para él, cuánto deseaban ganar cada uno con la cartera. Compró y pagó, simplemente porque el precio le pareció barato en relación con su deseo de tener esa cartera. Ergo, como se ve, no existe ninguna “plusvalía”.

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

 

El dilema del náufrago.

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 21/9/14 en: http://economiaparatodos.net/el-dilema-del-naufrago/

 

Meditando sobre el modelo nacional y popular y el liberalismo

Imagine que Ud. está solo en una isla luego de naufragar. Tiene hambre y ve un cocotero. La única manera de comer uno de los cocos es treparse al árbol utilizando una cuerda que rescató del naufragio.

Toma la decisión y trabajosamente se sube al cocotero. Cuando llega a los cocos logra desprender, con gran esfuerzo, 4 cocos. Lo suficiente como para comer ese día. Baja y está con los brazos y piernas sin más fuerza. Esta tarea de treparse al cocotero le lleva varias horas y es tan extenuante que luego de realzarla le quedan pocas fuerzas para realizar otras tareas, como mejorar el techo de su choza o hacerse una cama más confortable.

Un día ve varias maderas y ramas sueltas, además de más sogas del naufragio que trajo la marea. Se le ocurre, entonces,  que en un solo día podría construir una escalera lo suficientemente alta como para subir al cocotero sin gran esfuerzo y bajar los cocos. Pero si se dedica a hacer la escalera, ¿qué comerá ese día?

Si come 4 cocos por día opta por comer 3, guardar 1 por día, y así al cuarto día tiene 4 cocos para alimentarse. Empieza entonces un período de 4 días de ahorro de 1 coco por día que le permitirá tener un día completo de alimento para poder dedicarse a fabricar su escalera y ese día no tendrá que treparse al cocotero para tener su alimento diario.

Transcurridos los 4 días ya tiene un ahorro de 4 cocos que le permitirá concentrarse en la escalera. Ese día se levanta temprano, construye la escalera y la prueba.

Resulta que antes le llevaba 4 horas treparse al cocotero, bajar los 4 cocos y terminaba tan extenuado que no tenía más fuerzas para hacer otra cosa. Ahora, con la escalera, que es un bien de capital, puede subir hasta donde están los cocos en pocos minutos, sin gran esfuerzo físico, puede desprender 16 cocos. Es tan fácil mantenerse en lo alto y desprender los cocos que logra los 16 cocos en menos de media hora.

Feliz de la vida ese día se sienta a la sombra a descansar y contempla los 16 cocos que consiguió en media hora. Esto es aumentar la productividad, se dice a sí mismo. Pero recuerda las teorías económicas de la isla k y se pregunta: ¿soy más rico ahora o soy más pobre? De acuerdo a los k soy más pobre porque no tengo trabajo. Me sobra el tiempo. Ya no tengo que subirme trabajosamente al cocotero a bajar 4 cocos. Ahora, con este stock de capital llamado escalera, consigo 16 cocos que no voy a consumir porque no como tantos cocos por día y me queda el resto de la jornada sin hacer nada.

Pero su subconsciente le dice que algo está mal. Y entonces recuerda el discurso de algún economista que en la isla k llamaban destituyente y neoliberal.  Ese economista destituyente le repica en el cerebro con esta teoría. Ud. tiene varias opciones con los cocos que le sobran. Una opción es que tiene alimentos por 4 días,  así que como por 4 días no tiene que subirse a la escalera  para bajar cocos, puede destinar todo un día a arreglar el techo de la choza, el otro día libre a hacerse una cama más confortable y otro día a descansar. Si opta por esta alternativa, al cuarto día comió normalmente, a la choza ya no le entra agua cuando llueve porque pudo arreglar el techo, tiene una cama más confortable y además pudo tomarse un día de vacaciones. ¿Es más rico o es más pobre?

Pero en su cabeza de náufrago le sigue repiqueteando el discurso k según el cual el modelo neoliberal genera pobreza y desocupación. El tema es que Ud. siguió la receta del neoliberal recalcitrante que, según los k, disfrutan viendo a la gente morirse de hambre por la calle y haciendo ajustes salvajes. No le cierra nada. Los k le dicen que si sigue la receta liberal va a ser más pobre, pero mira lo que consiguió y tiene mejores condiciones de vida, más alimentos y tiempo para el descanso.

Pero Ud. sigue pensando y se dice: una vez que arreglé la choza y me hizo la cama confortable, ¿qué hago con los 16 cocos que puede bajar por día? Ya tiene  arreglada la choza, duerme mejor pero le sobran 12 cocos por día. Axel le diría que Ud. es un desocupado porque no tiene más nada para hacer. El neoliberal le diría: bueno, baje los 16 cocos, 4 los come y los otros 12 los cambia con los isleños vecinos. A unos les entrega 4 cocos por pescados, otros 4 cocos por bananas de la otra isla y los restantes 4 cocos los intercambia por ropa que producen en la isla del norte. Así tendrá para comer cocos, pescado y bananas, dispondrá de ropa nueva y, además, disfrutará de una cama más cómoda y una choza que no se le llueve.

Su cabeza le estalla porque ve que mejora su calidad de vida, accede a más bienes y sin embargo la teoría k le dice que Ud. es más pobre con la receta liberal.

Es que le resuena en la cabeza el argumento de Axel, que le dice que si Ud. importa peces, bananas y ropa de las otras islas, su economía termina destruida por la competencia desleal de los aldeanos vecinos. Le repica en la cabeza eso del modelo de sustitución de importaciones. De vivir con lo nuestro. La retórica de que si compra productos de las islas vecinas deja sin trabajo a los que viven en su isla. En este caso Ud. se queda sin trabajo.

Imagina un diálogo con Axel y Ud. le dice: pero Axel, si importo ropa, peces y cocos es porque exporto más cocos. Para poder exportar más tengo que importar más por definición. Si entrego cocos a mi isleño vecino (exporto cocos) y el me entrega peces (importo peces) aumentan tanto mis exportaciones como mis importaciones. Los dos estamos mejor.

Pero Axel le insiste que su razonamiento es una ilusión óptica. Un invento de los liberales que conspiran contra su bienestar. Por definición si el isleño de vecino hace el intercambio es para perder. Ud. tiene que exigirle que si hacen el intercambio su vecino pierda. Y Ud. dice. Lo de Axel debe ser cierto. Después de todo es economista y progre. Los otros economistas como Cachanosky son unos liberales que disfrutan viendo a la gente en la pobreza, según me dicen los progres. Además siempre me traen malas noticias.

Mejor sigo los consejos de Axel y no intercambio mis cocos con la ropa, los peces y las bananas de las islas vecinas. Voy a proteger mi industria nacional. Mi fuente de trabajo. Y si el habitante de la isla vecina quiere hacer un intercambio me tiene que jurar que yo gano y el pierde.

Pero se queda pensando y dice: si Axel tiene razón, me sobran los cocos que no voy a comer y tampoco voy a intercambiar por bananas, peces y ropa. ¿Qué hago? De ahora en más solo voy a bajar los cocos que necesito.

Pero medita un segundo más y dice: ¿y para qué quiero la escalera si necesito solo cuatro cocos por día? Mejor la destruyo a ver si me entusiasmo y cometo el error de bajar más cocos y me fundo intercambiando bienes con los de las islas vecinas.

El tiempo pasó. Ud. volvió a treparse al cocotero con una cuerda, bajando solo cuatro cocos diarios. La choza volvió a romperse. La cama se fue rompiendo y terminó como el día antes de construir la escalera. Eso sí: ahora era soberano. No dependía para vivir de los buitres de las islas vecinas y podía cantar: este es mi proyecto nacional y popular.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

¿QUÉ ES EL VATICANO?

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 14/9/14 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2014/09/que-es-el-vaticano-extracto-de-una.html

 

“……………………..Finalmente, ¿qué es el Vaticano, sino un desprendimiento de los estados pontificios? ¿Nos hemos olvidado, los católicos, que hasta hace muy poco los pontífices, hoy mensajeros de la paz, eran los jefes de sus ejércitos, que libraron su última batalla contra el estado Italiano? ¿Nos hemos olvidado que cuando perdieron la guerra, su pontífice se auto-“acuarteló” en esas pocas manzanas, declarándose prisionero e impidiendo a todos los laicos católicos italianos participar en la vida pública? ¿Nos hemos olvidado que esa situación se terminó recién con un pacto firmado por Pío XI con Mussolini? (1) ¿Qué importancia tiene hoy todo eso, excepto recordar y rectificar? ¿Qué importan sus comisiones, sus funcionarios, su burocracia? “

Febrero de 2012, en http://gzanotti.blogspot.com.ar/2012/02/santo-padre-salga-de-ahi.html

(1) La prohibición de participar en política, para los italianos, fue levantada por Benedicto XV (nota agregada hoy).

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

Moncada y Podemos.

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 18/9/14 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/moncada-y-podemos/

 

Juan Carlos Monedero, una de las figuras intelectuales del partido Podemos, propuso tratar a los que se llevan el dinero fuera de España como si fueran “terroristas”. Santi González, mi compañero matinal en “Herrera en la Onda” en Onda Cero, ya analizó en su blog la retórica de este profesor al hablar del terrorismo (http://goo.gl/Gl7h2r). Hoy sólo me limitaré a una nueva constatación de que los llamados progresistas van de muy modernos pero suelen ser más viejos que la tos.

Esa idea de perseguir a los que sacan del país cosas de valor, por no remontarnos a la Antigua Grecia, aunque podríamos (véase el origen de la palabra “sicofante”), ya era popular entre los antiliberales españoles de hace cuatrocientos años.

Sancho de Moncada, profesor de Sagradas Escrituras en Toledo, vivió a caballo entre los siglos XVI y XVII. En 1619 escribió unos Discursos que sería reeditados en la centuria siguiente con el título deRestauración política de España (véase la clásica edición de Jean Vilar en el Instituto de Estudios Fiscales). Hombre intervencionista y mercantilista como Monedero, Moncada era partidario de un proteccionismo tan severo como el que propugna el profesor de hogaño, y en el capítulo XIX de su libro propone esta receta para evitar que se saquen de España metales precios y otros objetos valiosos: “El medio eficaz es poner en cada partido de puertos, como son San Sebastián, Bilbao, La Coruña, Alicante, Cádiz, Cartagena, y los demás, un tribunal de jueces seglares, que procedan por vía de inquisición, siguiendo el estilo de la Apostólica de España, contra los que sacaren, o entraren cosas prohibidas, afrentando y condenando irremisiblemente a muerte a los culpados”.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

Ley de Abastecimiento: un proyecto subjetivo y soberbio.

Por Gustavo Lazzari. Publicado el 17/9/13 en: http://opinion.infobae.com/gustavo-lazzari/2014/09/16/ley-de-abastecimiento-un-proyecto-subjetivo-y-soberbio/

 

El proyecto de ley de abastecimiento llamado “Nueva Regulación de las relaciones de producción y consumo” es una muestra más de la petulancia de los gobernantes. 

Según el proyecto el Poder Ejecutivo, a través de la Secretaría de Comercio, podrá:

Regir la  compraventa, permuta, locación de cosas muebles, obras, y servicios  – materias primas directas o indirectas y sus insumos – que se destinen a la producción, construcción, procesamiento, comercialización, sanidad, alimentación, vestimenta, higiene, vivienda, deporte, cultura, transporte y logística, esparcimiento así como otro bien o servicio que satisfaga necesidades  básicas orientadas al bienestar de la población. (art 1)

Podrá a su vez, establecer márgenes de utilidad, precios de referencia, niveles máximos y mínimos de precios. 

Dictar normas que rijan la comercialización, intermediación, distribución y/o producción. Disponer la continuidad en la producción, industrialización, comercialización, transporte, distribución o prestación de servicios como así en la fabricación de determinados productos, dentro de “niveles o cuotas mínimas”.  Acordar subsidios, Requerir toda documentación, Exigir presentación de libros, documentos, papeles, y todo elemento relativo a la administración, realizar pericias, Proceder al secuestro de información y documentación, Crear registros y libros especiales, establecer licencias comerciales  (Art2)

Además, el proyecto autoriza a los gobernadores a fijar precios máximos en sus jurisdicciones. Si fuera mayor al precio nacional deben pedir permiso a la secretaría de comercio. (art 3)

Todo con la intención de castigar acciones privadas tales como (Art 4): Elevar artificialmente los precios no acorde a costos y obtener ganancias abusivas, revaluar existencias, (salvo autorización), acaparar materias primas o productos. Formaren existencias superiores a las necesarias, Intermediar o permitir intermediar innecesariamente, destruir mercaderías o bienes, Negar o restringir injustificadamente la venta de bienes o la prestación de servicios. O que no la incrementaren habiendo sido intimados por la autoridad de aplicación a ello. , Desviar o discontinuar el abastecimiento normal y habitual de una zona a otra sin causa justificada, No tuvieren para su venta o discontinuasen la producción de bienes o servicios con precios máximos y mínimos, márgenes de utilidad fijados.

Esta ley stalinista parte de errores conceptuales básicos, impropios de una persona que al menos respete la más elemental operatoria comercial.  Con haber atendido un mostrador de un quiosco durante unos meses alcanza para comprender que el articulado es delirante, irreal y altamente peligroso. 

Los errores conceptuales básicos son los siguientes.

  1. El proyecto considera que la información del mercado se puede captar, agrupar, decodificar y comprender.
  2. Supone además que el Estado puede hacer esa tarea.
  3. Supone además que el Estado, una vez con toda esa información, puede lograr los cálculos económicos pertintentes para saber cuánto producir, cómo, cual es el costo, cuales los precios de venta.
  4. Supone que pudiendo hacer todo eso, el Estado es inmaculado, e incorruptible
  5. Supone en definitiva que con una planilla Excell y un fusil se puede reemplazar al mecanismo de precios del mercado.

La realidad es que la información de los proceso de mercado no se puede agrupar, ni concentrar toda junta. El mercado es ante todo un proceso de descubrimiento. Todos los agentes, empresas, trabajadores, profesionales, etc tienen “un poco de información”.

Es impensable e inviable que un secretario de comercio pueda obtener todos esos pedacitos de información.

Por ello es impensable la planificación. No hay planificación sin multas ni machetes policiales. Las experiencias fracasadas de controlar los precios por parte del nazismo, el comunismo y los gobiernos militares así lo indican.

Los precios son incontrolables en el sentido de que no dependen de una “junta de planificación” o “secretaría iluminada”.  No es fácticamente posible conocer todos los costos y todos los precios. El proyecto complementario a la Ley de Abastecimiento que crea el “Observatorio” es otro disparate.

Lo que es controlable es la inflación pero por una vía distinta la política monetaria sana y racional.

Pretender establecer lo que dice el articulado sobre controlar utilidades, precios, suministros y cantidades no supone solo que el Ejecutivo está jugando al empresario sino que está jugando a ser todos los empresarios a la vez.

El proyecto presupone que los funcionarios pueden hacer mejor las cosas que el empresario. Si así fuera los invito a ser empresarios con su propio dinero y no mediante empresas públicas con todos los privilegios estatales.

De hecho, si el funcionario puede fijar precios, cantidades, márgenes, líneas de producción equivale a manejar directamente la empresa.  Sin embargo no es imaginable ver al mismo funcionario respetando esos parámetros oficiales pagando los mismos sueldos, los mismos costos, los mismos impuestos que las empresas.

El articulado implica una elevada subjetividad por parte de la autoridad de aplicación. En ningún párrafo se aclara qué significa “elevado margen de utilidad”, ni “nivel de existencias elevado”, ni “grado de intermediación deseable”.  Ante tal ambigüedad el poder arbitrario se magnifica. Tal poder arbitrario deriva necesariamente en la corrupción. La ley de abastecimiento generará más corrupción.

El mejor mecanismo para eliminar la inflación es la competencia en un contexto de estabilidad macroeconómica, política monetaria sana y apertura económica.

Un funcionario controlando precios no es otra cosa que un petulante al borde de la corrupción intentando una quimera. Todo a costa del bienestar de los argentinos.

El proyecto de ley de abastecimiento generará

  • Menores inversiones y por tanto menor nivel de empleo
  • Creciente desabastecimiento
  • Elevados niveles de evasión y corrupción administrativa
  • Cierre de empresas y menor incentivo a la inversión externa en Argentina.
  • Lejos de favorecer a los consumidores esta ley los convertirá en mendigantes frente a góndolas vacías.

 

Gustavo Lazzari es Licenciado en Economía, (UCA), Director de Políticas Públicas de la Fundación Atlas para una Sociedad Libre, y fue investigador del Proyecto de Políticas Públicas de ESEADE entre 1991-92, y profesor de Principios de Economía de 1993 a 1998 y en 2002. Es empresario.

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