Los empresarios argentinos hacen magia para sobrevivir a los precios máximos.

Por Belén Marty: Publicado el 26/8/14 en: http://esblog.panampost.com/belen-marty/2014/08/26/los-empresarios-argentinos-hacen-magia-para-sobrevivir-a-los-precios-maximos/

 

En los países de Cristina Kirchner y Nicolás Maduro los problemas se solucionan de manera muy fácil. Al sol se lo tapa con las manos y al aumento de precios se lo combate con las políticas de precios máximos y leyes de abastecimiento.+

Argentina y, en mayor medida, Venezuelacombaten al fuego con gasolina y miran para otro lado. Mientras tanto, los empresarios que fueron forzados a acordar con el Gobierno, en las sombras, —ya sea por presión o por ventajas— improvisan trucos de magia para hacerle frente a las políticas de precios máximos que instruyen desde la cúpula gubernamental.

Los kirchneristas presentaron hace unas semanas un proyecto de ley de estilo soviético al Congreso que permitiría al Gobierno controlar qué producir, cuánta cantidad y a qué precios ofertar.

Estos precios son impuestos o acordados desde el Gobierno por debajo del precio de mercado. El Gobierno jamás va a poner, como explica muy bien el profesor Jesús Huerta de Soto, un precio máximo sobre un precio más alto que el precio del mercado, pues no tendría sentido.

En Venezuela a los precios máximos se los conoce como “precios justos“, mientras que en Argentina se los reconoce como “precios cuidados“.

Los trucos de magia empresarial

Cada vez viene menos cantidad de producto.

Los empresarios Copperfield son aquellos que deciden hacerle frente a las políticas de precios máximos disminuyendo la cantidad de un producto.

De esta manera el “truco” se logra achicando los envases, reduciendo la cantidad de unidades, disminuyendo el tamaño de lo que se venda, y bajando la calidad del envoltorio.

Los casos de las galletitas Melba u Oreo en Argentina son un claro ejemplo, que hoy en día son relativamente casi la mitad de lo que eran años atrás. Los paquetes de papas fritas o de nachos vienen casi con el paquete medio vacío y algunos aceites han reducido el tamaño de sus envases.

Otras empresas deciden directamente eludir los precios máximos disminuyendo la calidad de sus productos. Por ejemplo, las aguas saborizadas tienen cada vez más gusto a agua y menos a los sabores que proclaman.

Algunas marcas sacrifican algunos productos —es decir, producen a pérdidas o al costo— compensando con la suba de otros bienes. Sacrifican por ejemplo el precio de la lavandina, pero aumentan el producto de lavandina en gel o desinfectante en aerosol.

Por esto, muchas marcas han optado por agregarle a los envases propiedades que quizás antes también tenían, pero no publicitaban, con el objetivo de poder aumentar su precio, o hacerlo un producto premium. Como ejemplo, podemos citar el lanzamiento de los huevos con Omega 3.

Consecuencia de los precios cuidados, justos o máximos

Estos son fenómenos que suceden como síntomas previos a la escasez de un determinado producto. Son señales que hacen de alarmas en el sistema productivo. Avisan diciendo “ojo que esto no está funcionando”. Siempre que haya imposiciones cohercitivas sobre el precio de un bien, habrá faltante de ese producto.

Entonces, estamos en condiciones de afirmar que la consecuencia de asignar un precio arbitrariamente será la escasez y una merma en la calidad de los productos que termina afectando al consumidor.

Ahora el más veloz se lleva el producto, ¿pero después?

Por ahora el Gobierno argentino ha tomado como estrategia de asignación de los “productos cuidados” a las primeras personas en llegar a las góndolas de los supermercados.

Es decir, el que llega primero, se lleva el producto.

Sin embargo, si se persiste con esta metodología en el tiempo, la economía deberá asignar los productos a través cartillas de racionamiento (o a través de huellas dactilares, como ahora será en Venezuela), o mediante prebendas y favores.

No hay que ser vidente para saber lo que sucede cada vez que el Gobierno asigna arbitrariamente el precio de un bien. Es un hecho absurdo, injusto y demagógico, y es increíble que en pleno siglo XXI todavía haya individuos que crean en la ilusión del control de precios.

 

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

Programa Ejecutivo en Gestón de Empresas Agropecuarias.

ESEADE Agropecuarias

CARTA ABIERTA A LOS ISLÁMICOS LIBERALES

Por Gabriel J. Zanotti.. Publicado el 24/8/14 en http://gzanotti.blogspot.com.ar/2014/08/carta-abierta-los-islamicos-liberales.html

 

No los conozco. No sé quiénes son, ni siquiera si existen. Pero si existen, ellos son la clave.

Todas las religiones tienen la tentación del fanatismo cruel. El mundo no apareció de un día para el otro con un cristianismo cual paloma de la paz caminante y el islamismo como el único violento. El cristianismo tiene también su historia de violencia. Las guerras en nombre del cristianismo han sido lamentablemente muchas, el Sacro Imperio no era igual a Pablo VI, los papas de no mucho tiempo atrás eran jefes de sus ejércitos que no eran precisamente los turísticos guardias suizos. Católicos y protestantes se masacraron inmisericordemente durante siglos, con la venia de sus más altos líderes, y la persecución violenta de cristianos a los judíos fue algo de lo cual el propio Juan Pablo II tuvo que pedir perdón, valientemente, en el Muro de los Lamentos.

Pero el Cristianismo, el judeo-cristianismo, ha tenido su propio proceso de secularización. Iglesia y estado se han distinguido, la libertad religiosa, el diálogo con los no cristianos y la justa autonomía de las realidades temporales han sido todas proclamadas por el Vaticano II de la Iglesia Católica.

Algunos dirán que ello fue falso, que respondió a presiones externas; otros, con la ayuda de Ratzinger, decimos que no, que fue una evolución que respondió a las mismas premisas teológicas del cristianismo.

Pero el asunto importante de la secularización, a nivel político, es que la tuvimos.

Los islámicos no parecen haberla tenido. Yo no soy quién para ponerme a juzgar si la lucha que afirma el Corán es simbólica o fáctica, pero el asunto es que las Escrituras Cristianas están llenas de expresiones que pueden ser leídas como muy violentas y, hoy forman parte de una tradición simbólica que nada tiene que ver con la guerra como hoy la concebimos. El Corán, ¿por qué no puede tener una interpretación similar? Algunos dirán: no se puede, es intrínsecamente violento. Y evidentemente, muchos anti-islámicos, frente a las aberraciones espantosas del ISIS, lo seguirán diciendo. Pero entonces, los únicos llamados y autorizados a demostrar que no es así, son los mismos pensadores islámicos. Son ellos los que están llamados a hacer su propio proceso de secularización. Y, sobre todo, los creyentes, esto es, islámicos que crean verdaderamente en Alá, en su último profeta y en el Corán y, al mismo tiempo, en la libertad religiosa y la secularidad del estado. ¿Es una clase vacía? ¿O existe al menos un x tal que x es…? Porque ello es la clave del futuro. Digo esto precisamente porque los cristianos tenemos conciencia del pasado y de que podemos cambiar. Todos se olvidan hoy que entre el 19 y 20 de Septiembre de 1870 Pío IX ordenó resistir por las armas la entrada del ejército italiano a sus estados pontificios. Si todo en la Iglesia hubiera seguido tal cual, el papa actual estaría planeando todo tipo de ataques armados contra el estado italiano actual. Pero no, las cosas cambiaron, pero no por la mente de Pío IX, sino porque había otras mentes trabajando, que fructificaron en el Vaticano II y en la pacífica Iglesia Católica de hoy.

 

Hermanos islámicos, si ustedes mismos no hacen lo mismo, no hay esperanza para ustedes. Yo soy un típico liberal católico que seguirá defendiendo su libertad religiosa, seguiré defendiendo la declaración Nostra aetate del Vaticano II, y mantendré siempre la distinción entre “el Islam en sí mismo” y el fanatismo cruel y bestial de ISIS, ises, eses y etc. Pero el mundo es menos filosófico. La guerra que se viene hará parecer a las Cruzadas como un juego de mesa. Sólo ustedes pueden desarmarse a sí mismos, mentalmente, y evitar la guerra.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

Venezuela, el país cuyos habitantes se sienten más inseguros:

Por Belén Marty: Publicado el 25/8/14 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2014/08/25/venezuela-el-pais-cuyos-habitantes-se-sienten-mas-inseguros/

 

Venezuela es el país cuyos habitantes se sienten más inseguros. América Latina, por su parte, es la peor de todas las regiones en materia de confianza en las fuerzas públicas de seguridad, en la sensación de seguridad ciudadana y la incidencia del reporte de robos.

Estos datos los revela la encuestadora Gallup en su Índice de Ley y Orden de 2013, en el cual Venezuela se ubicó en el puesto 41 y la región de América Latina y el Caribe en el puesto 56 en una escala del 0 al 100, siendo 0 la mayor percepción de inseguridad. La tendencia evidenció la dramática situación de seguridad que vive esta parte del planeta.

El estudio asegura que la situación mejoró levemente desde 2009, cuando se mantenía un puntaje similar al actual. Sin embargo, hoy ocho de los 10 países con las tasas más altas de homicidios por cada 100.000 habitantes son países ubicados en América Latina y el Caribe.

 

En este sentido, América Latina posee en su haber el 36% de los homicidios que suceden en el mundo entero, según cifras de la ONU de 2012. Según Gallup, esta parte del mundo destronó a África del lugar con más homicidios. Describen que el aumento se debe al crecimiento del crimen organizado.

La encuesta desarrollada por teléfono o en persona por la consultora evaluaba positiva o negativamente tres preguntas:

  1. En la ciudad o área donde usted vive, ¿tiene usted confianza en la policía local?
  2. ¿Se siente seguro caminando solo por la noche en la ciudad o área donde usted vive?
  3. En los últimos 12 meses, ¿ha sido víctima de algún robo de dinero o bienes suyos o de otro miembro del hogar?

“La lectura de Venezuela de 41 en el índice es la peor, no sólo en la región, sino del mundo. En el 2013, sólo 19% de los venezolanos adultos dijo que se sentía seguro caminando solo por las calles de la ciudad en la que viven”, indicó el informe.

Apenas el 26% de los venezolanos expresó confianza en sus fuerzas de seguridad, y el 22% aseguró que en los últimos 12 meses algún miembro de su familia, o su persona, había sido víctima de un robo.

La causa del aumento de la sensación de inseguridad y del consiguiente incremento de las cifras de robos y homicidios en Venezuela se debe, para la Oficina de Drogas y Crimen de Naciones Unidas (UNODC), al deterioro de la economía y la crisis política.

“En 2012, Venezuela tenía la segunda mayor tasa de homicidios en el mundo después de Honduras, de 53,7 asesinatos por cada 100.000 habitantes”, señaló Gallup basándose en un estudio de Naciones Unidas.

 

Para Roberto Briceño León, director del Observatorio Venezolano de la Violencia y profesor universitario, las cifras que menciona la consultora se quedan cortas.

“Nosotros creemos que en realidad son más. Nuestras estimaciones, y los datos que tenemos, e incluso basados en la propia información oficial, nos dan que Venezuela tiene una tasa de 67 homicidios por cada 100.000 habitantes”, le aseguró al Nuevo Herald.

Medidas gubernamentales no consiguen frenar la ola delictiva

Desde el año 1999 —cuando asume como presidente Hugo Chávez— hasta la fecha se han implementado diferentes planes con el fin de atacar la inseguridad.

El último de ellos es el plan Patria Segura implementado por Maduro con el fin de garantizar la disminución de los índices delictivos a través de la unión cívico-militar y la ley del 2013 para el control de armas y municiones.

La tasa de homicidios en Venezuela no para de subir.

En 1998 la tasa de homicidios en este país era de 18 cada 100.000 habitantes. Luego en 2001 empeoró a 32 homicidios por cada 100.000 personas y en 2013 trepó a 79 , según un informedel Observatorio Venezolano de Violencia (OVV).

Nicaragua con sorpresivo resultado

Por debajo de Venezuela, residentes de Bolivia (47 puntos), Perú (48 puntos), Paraguay (52 puntos) y República Dominicana (53 puntos) aseguraron percibir inseguridad en sus respectivos países. De estos, solo Bolivia y República Dominicana mejoraron su sensación con respecto a la encuesta desarrollada por el mismo grupo de consultores en 2009.

En el otro extremo del índice, Nicaragua salió como el país en el cual sus ciudadanos se sienten más tranquilos. Luego le siguen Panamá, Chile, Ecuador y Uruguay.

El presidente del centro de estudios Diálogo Interamericano, Michael Shifter, explicó a la agencia EFE que el ejemplo de Chile se debe a su respeto por las instituciones.”Las instituciones sólidas y el alto índice de desarrollo humano contribuyen a la percepción de seguridad y confianza en las autoridades por parte de sus ciudadanos”, indicó.

Argentina mejoró tres puntos con respecto a 2009 y obtuvo un puntaje de 56. México escaló seis puntos y obtuvo 59, mientras que Brasil mostró un incremento de un solo punto, y quedó en el mismo nivel de Honduras: 56.

Como referencia, países que se encuentran hoy en conflictos armados como Siria e Irak recibieron, respectivamente, 48 y 67.

Para explicar el caso de Nicaragua, Shifter precisó que “las autoridades locales son bastante respetadas por mantener el orden”. Este país que se encuentra liderando el índice de percepción de seguridad es uno de los más pobres del mundo, y según el índice de libertad económica de la Fundación Heritage, es un país “mayormente no libre”.

Nicaragua tiene un PIB de US$5,9 mil millones y un PIB per capita de US$3.206, una inflación del 8,1% anual, una tasa de desempleo del 8% y creció un 4.,% con respecto al año pasado.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

No es de patriota destruir la credibilidad de la Argentina:

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 23/8/14 en: http://www.laprensapopular.com.ar/14414/no-es-de-patriota-destruir-la-credibilidad-de-la-argentina-por-roberto-cachanosky?utm_medium=Email&utm_source=Newsmaker&utm_campaign=Newsmaker+-+lesa+-+25-08-2014+-

 

Estamos en default, a punto de caer en desacato y la OMC falló contra Argentina. Más papelones imposible

Al momento de redactar esta nota, Argentina está en default, fue sancionada por la OMC por las trabas a las importaciones. En total 43 países denunciaron ante la Organización Mundial del Comercio las genialidades de Moreno y Kicillof para frenar las importaciones y ahora habrá que ver qué ocurre, porque si a la caída de las exportaciones que ya estamos teniendo le sumamos represalias de otros países, ni con el cepo multiplicado por 5 frenan la escalada del blue. Finalmente en poco tiempo más, seguramente, caeremos en desacato y terminaremos de hacer el gran papelón a nivel internacional. Realmente como argentinos dan ganas de salir con un megáfono por todo el mundo gritando: ¡no todos los argentinos somos como los k! Porque lejos de actuar en forma patriótica, el kircherismo está mancillando el nombre de nuestro país con este comportamiento propio de maleducados, desubicados, soberbios y estafadores.

Claro, la apuesta del kirchnerismo es transformar este tema de la deuda externa en la típica jugada que siempre hacen. Nosotros los k defendemos la patria y a los argentinos y todos los que opinan diferente son traidores a la patria, trabajan para los fondos buitres y estupideces por el estilo.

Por otro lado, los argumentos que esgrime el gobierno para no acordar con los holdouts y desconocer el fallo de la justicia americana no tienen lógica, porque recordemos que no fue Griesa el que falló contra la Argentina sino toda la justicia americana dado que también en segunda instancia el kirchnerismo perdió el juicio y la Corte Suprema de Justicia le dio la razón a Griesa. Por un lado el gobierno argumenta que no puede ser que solo un 7% de los acreedores pueda tener derecho a reclamar que le paguen lo que decía el contrato original. Un disparate conceptual que ya lo ha utilizado en el campo político. Para el kirchnerismo las personas no tienen derechos por ser personas, sino que tienen derechos solo aquellos que pertenecen a una determinada mayoría, sea ésta por votos o por cualquier otra razón. Cuántas veces le hemos escuchado a CFK decir: si no les gusta hagan un partido político y ganen las elecciones. Como si ganar elecciones otorgara el derecho a hacer lo que quiere al que obtuvo una mayoría circunstancial. Y hacer lo que quiere incluye usar el monopolio de la fuerza para establecer una dictadura. Si este fuera el sistema democrático personalmente me declararía definitivamente antidemocrático, porque, en ese caso la democracia se limitaría a ser un sistema por el cual en las urnas elegimos a nuestro dictador.

Bien, el mismo criterio utiliza con los holdouts. Como no aceptaron entrar al canje y son una minoría. no tienen derechos, aún ganando un juicio en todas sus instancias. CFK sabe muy bien, habiéndose dedicado ella su marido a los negocios, que siempre están los que buscan comprar al precio más bajo y vender al precio más alto. ¿O ellos no lo hicieron?

Pero justamente, hablando de precios, dicen al unísono CFK y Kicillof: los fondos buitres compraron por centavos la deuda y quieren ganar el 1.600%. En primer lugar, si los fondos de inversión ganaron tanto es porque fueron más astutos que los kirchner. En vez de estar dilapidando la plata en populismo, Néstor Kirchner y ella podría haber recomprado la deuda a precio muy bajo en el mercado, en vez es esperar a que otro les ganara de mano, la comprara y luego ganara un juicio para cobrar el 100% de la deuda más las costas del juicio y los punitorios.

La idea de Patria o Buitres es una burda copia del Braden o Perón o el si quieren venir que vengan… por Malvinas. Es un falso planteo de patriotismo, al punto tal que no es patriota aquel que destruye la credibilidad de la nación por buscar una ventaja política, más bien su desmedida ambición de poder político los transforma en traidores a la patria. De manera que el kirchnerismo no va a corrernos con el argumento de Patria o Buitres.

Personalmente considero que el Estado no debe endeudarse para financiar el gasto público. Si el Estado gasta más de lo que recauda, tiene que optar entre emitir moneda y cobrar el impuesto inflacionario o endeudarse. Eso es lo que ha hecho un gobierno atrás de otro, incluyendo al kirchnerismo, porque también es falso que se haya desendeudado. Por el contrario aumentó la deuda. La diferencia es que cambió de acreedor y de moneda, pero eso no quiere decir que esa deuda no constituya una pesada carga para el contribuyente o que en algún momento no haya que pagarla.

Pero la mejor vara para medir si el kirchnerismo, en este raid de papelones que nos viene haciendo pasar por el mundo con su comportamiento frente a los fondos de inversión y el comercio internacional, es analizar si contribuye a mejorar o a empeorar las condiciones de vida de la población.

Y aquí la respuesta es muy sencilla, solo logrando confianza, credibilidad, respeto por el derecho de propiedad, respetando los contratos firmados y cumpliendo con la palabra dada es que se consiguen más inversiones. Son las inversiones las que incrementan la demanda de mano de obra y la productividad de la economía mejorando la calidad de vida de la población.

Sin duda, con su comportamiento el kirchnerismo está espantando inversiones, con lo cual deteriora el nivel de vida de la población. Ahora bien, supongamos por un momento que todos aplaudimos el comportamiento patotero del kirchnerismo de no pagarle a los fondos de inversión que ganaron los juicios y nos ahorramos U$S 1.500 millones y nos reímos en la cara de Griesa no acatando los fallos de la justicia. Pregunta: ¿acaso no perdemos muchos más millones de dólares en inversiones que no se hacen por esta falta de cumplimiento de las normas que los U$S 1.500 millones que el kirchnersimo no le quiere pagar a los fondos de inversión?

En definitiva, lo que busca el kirchnerismo es maximizar en el corto plazo su beneficio político recurriendo a un falso nacionalismo a cambio de un costo que se traduce en menos inversiones, puestos de trabajo y calidad de vida de la población. Dado que el costo es mucho mayor al beneficio de ahorrarse U$S 1.500 millones, el discurso político será que ese costo que tiene que pagar la población es culpa de los fondos buitres, el neoliberalismo y estupideces por el estilo que, reconozco, en algunos casos prende bastante bien en una parte de la población.

El gran interrogante es hasta qué punto la gente seguirá comprando el discurso del falso nacionalismo y aceptando pasivamente seguir perdiendo su nivel de vida.

En otras palabras, no vaya a ser cosa que, llegado un punto, la gente diga: muy lindo el discurso Patria versus Buitres, pero la plata no me alcanza y con el kirchnerismo vivo cada vez peor. Ahí se cae el relato y el beneficio político de corto plazo se diluye.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

¿Qué es lo opinable?

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado en: http://www.institutoacton.com.ar/oldsite/editoriales/editorial2.htm

 

Parece que no son tiempos para hablar de lo opinable. Para dar ejemplos de temas que en la Iglesia no son opinables, Benedicto XVI ha dicho, para asombro –o enojo- de muchos, que el matrimonio es entre dos sexos diferentes (varón y mujer, por si hay alguna duda). Para dar otro ejemplo, Juan Pablo II tuvo que decir, en la Veritatis Splendor (1993), a todos los obispos de la Iglesia Católica, que el pecado se divide en mortal y venial….

Pero en el editorial pasado nosotros terminamos diciendo que el Acton Institute se mueve la mayor parte de las veces en temas “opinables”. ¿Qué significa eso? Si nos permite el lector, daremos nuestra opinión…

Los católicos tienen un ámbito de cuestiones no opinables que constituyen el “depósito de la fe”. Las Sagradas Escrituras, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia constituyen las fuentes de la Revelación que se cree por la Fe: analógicamente, aquello que es la misma persona de Cristo asentado en nuestra vida por la Gracia.

En ese sentido hay cosas que son “de Fe”. Las decimos cuando decimos el “Credo”.
Pero el Credo no dice, por ejemplo: “creo en Dios, Padre Todopoderoso, y en la ley de gravedad”. No. Tampoco en la ley de la oferta y la demanda. ¿Por qué? ¿Acaso porque sean falsas? ¿O acaso porque tenemos que mirar con sospecha a todo aquello que no sea sagrado, que no forme parte del orden sobrenatural de la Gracia?

No, ni una cosa ni otra. Sencillamente el credo no dice eso, porque esas cosas no fueron reveladas. Y no fueron reveladas porque la revelación es de aquello que es necesario para la salvación. Ahora bien, el mundo creado por Dios, tanto natural como humano, es esencialmente bueno, precisamente porque está creado por Dios. Pero no todo lo creado por Dios ha sido revelado por Dios.

En las cuestiones sociales, hay tres elementos que no forman parte de la revelación y sin embargo forma parte de las premisas que asumimos sin darnos cuenta en los debates sociales. Ellos son: a) la evolución de determinadas teorías y-o ciencias sociales en determinado contexto histórico (por ejemplo, la teoría de la democracia constitucional); b) la evaluación de determinado contexto histórico a la luz de las teorías anteriores (por ejemplo, “hay naciones donde la democracia es apenas incipiente”); c) juicios prudenciales, concretos, sobre cursos de acción (por ejemplo: “habría que fortificar la democracia en América Latina”). Esos supuestos no forman parte del depositum fidei (el deposito de la Fe) y sin embargo partimos de ellos las más de las veces en cuestiones sociales. Por eso las conclusiones emanadas a partir de ellas son opinables en relación al depósito de la Fe, aunque desde el punto de vista del “orden natural” podamos tener certeza en nuestros juicios. Pero, ¿no es que lo Sobrenatural debe abarcar todo lo natural también, porque, actuando la Gracia de Dios, lo Sobrenatural supone lo natural y lo eleva? Si. Por supuesto. Pero ello sucede cuando los fieles –y especialmente los laicos- santifican todo ello con su acción cotidiana, especialmente en el mundo social, al estar esa acción inspirada en la Fe, la Esperanza y la Caridad. De ese modo lo Sobrenatural, en el mundo social, supone lo natural y lo eleva. Pero ello no borra la justa autonomía de las realidades terrenas, realidades en las cuales los fieles pueden equivocarse, y ese error los compromete a ellos, no a la Iglesia.

De ese modo, la Fe llega a todos lados, si, pero a las cosas que no son “de Fe” llega a través de la acción de los fieles laicos, que tienen legítima libertad de opinión en esos temas (CDC 227) mientras no contradigan, claro, a la misma Fe. Por eso dice el Vaticano II: “Muchas veces sucederá que la propia concepción cristiana de la vida les inclinará en ciertos casos a elegir una determinada solución. Pero podrá suceder, como sucede frecuentemente y con todo derecho, que otros fieles, guiados por una no menor sinceridad, juzguen del mismo asunto de distinta manera. En estos casos de soluciones divergentes aun al margen de la intención de ambas partes, muchos tienen fácilmente a vincular su solución con el mensaje evangélico. Entiendan todos que en tales casos a nadie le está permitido reivindicar en exclusiva a favor de su parecer la autoridad de la Iglesia. Procuren siempre hacerse luz mutuamente con un diálogo sincero, guardando la mutua caridad y la solicitud primordial pro el bien común…” (Nro. 43).

Nada de esto es sencillo. Conviene, sí, no olvidarlo, para ejercer nuestro derecho a la libertad de opinión en material temporal, para respetar absolutamente al católico que no piense como nosotros en el mismo tema, para no comprometer a la Jerarquía de la Iglesia en materia contingente, y para respetar al Magisterio de la Iglesia en las cosas que le son propias.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

J.B. Say y ¿el método de la praxeología?

Por Adrián Ravier: Publicado el 22/8/14 en: http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2014/08/22/j-b-say-y-el-metodo-de-la-praxeologia/

 

Murray N. Rothbard concede a J. B. Say el mérito de ser “el primer economista en pensar profundamente acerca de la metodología apropiada para su disciplina y en basar su trabajo, hasta donde podía, en dicha metodología.”

De economistas anteriores y de su propio estudio, llegó al método único de la teoría económica, lo que Ludwig von Mises iba a llamar “praxeología” más de un siglo después. La economía, apreciaba Say, no se basaba en una masa de hechos estadísticos concretos desordenados. Se basaba, por el contrario, en hechos muy generales (fait généraux), hechos tan generales y universales y tan profundamente enraizados en la naturaleza del hombre y su mundo, que todos, aprendiéndolos o leyendo sobre ellos, darían su asentimiento. Estos hechos se basaban, por tanto, en la naturaleza de las cosas (la nature des choses) y en la implicaciones deductivas de estos hechos tan ampliamente enraizados en la naturaleza humana y el derecho natural. Como estos hechos generales eran verdaderos, sus implicaciones lógicas debían ser también verdaderas.

Aquí dejo el artículo completo reproducido en español por el Instituto Mises Hispano. Pero mi pregunta a los lectores es si los clásicos en general, incluido Adam Smith, no tenían esta forma de enmarcar su trabajo.

A su vez, recuerdo por ejemplo de los “Caminos abiertos” de Gabriel J. Zanotti que J. S. Mill, N. Senior y J. E. Cairnes habrían sido los primeros economistas en plantear la posibilidad de desarrollar teorías económicas de aplicación universal.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

El default institucional.

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 25/8/14 en: http://economiaparatodos.net/el-default-institucional/

 

La última decisión del gobierno de Cristina Kirchner de enviar un proyecto de ley al Congreso para modificar las condiciones de pago de los bonos confirma dos cosas. En primer lugar que no había intención de cumplir con el fallo del Juez Griesa en el 2015, luego del vencimiento de la cláusula RUFO. De hecho, esta cláusula se usó como excusa para justificar no acatar un fallo firme de una corte de justicia elegida por el Argentina. La explicación es más simple que teorías de negociaciones secretas. El Kirchnerismo no quiere pagar, punto. A veces la ideología supera la pura racionalidad económica. En segundo lugar, que Argentina se está encaminando no sólo hacia un default ‘económico’ o ‘financiero”’ sino también hacia un default ‘institucional’

Las consecuencias del default económico posiblemente sean un agravamiento general del ya delicado cuadró económico del país. Para un gobierno que tan fácil le resulta apartarse de la transparencia, el ‘Griesafault’ puede ser usado como excusa para justificar los magros resultados económicos de modelo K, profundizado por el Ministro Kicillof y su equipo. Créditos (externos) al sector privado se verán reducidos, sino eliminados. Las provincias, también con una importante falta de disciplina fiscal, se verán imposibilitadas de emitir bonos para financiar su déficit, o deberán hacerlo a tasas muy altas. En un cuadro de default, los prestamistas institucionales no utilizan el crédito de sus depositantes para financiar países en default. El mundo es mucho más grande que Argentina y alternativas no les faltan. Son, justamente, los fondos ‘buitre’ (como se dice desde el gobierno), quienes prestan a países en serios problemas. Aquellos prestamistas que se salen de las convenciones internacionales. Si bien es cierto que se habla del nuevo default, Argentina no terminó de arreglar con sus acreedores luego del 2001. Por eso había un juicio abierto y por eso Argentina tenía limitado el acceso a créditos internacionales. De hecho, el gobierno de los Kirchner se financió con fondos de Venezuela a tasas ‘buitre’.

Pero este proyecto de ley también implica un default institucional. Esto es un aspecto novedoso respecto a defaults anteriores. Si bien este default es menos explosivo que el del 2001, el daño institucional, cuyas consecuencias son de largo plazo, pueden ser más graves. Dado que, para ofrecer seguridad jurídica, Argentina voluntariamente aceptó someterse a legislación internacional en la emisión de deuda, rechazar el fallo de Griesa implica renunciar a ofrecer un marco jurídico que de la confianza en el país que su dirigencia política no sabe o no puede dar. En definitiva, lo que Argentina (gobernada por el Kirchnerismo) le está diciendo al mundo es que el país paga sus deudas si quiere, como quiere, y donde quiere. La semántica y el relato política pueden adornar pero no cambiar este mensaje. Si Argentina rechaza la legislación NY, ¿por qué no va a rechazar las otras jurisdicciones internacionales donde a emitido deuda? ¿Y desde cuando la justicia Argentina ofrece mayor seguridad a los acreedores que las cortes internacionales bajo la cual se suelen emitir títulos de deuda (cuántos otros países emiten sus bonos bajo legislación Argentina?)

El problema del deterioro institucional es que las instituciones no pueden ni construirse ni repararse como se puede hacer con un auto en una fábrica o planta. Los problemas económicos e institucionales que el Kirchnerismo está dejando de herencia no se arreglan con buenos modales políticos, se arreglan con decisiones firmes, difíciles, pero necesarias. El gobierno hace un cálculo equivocado al creer que de cambiar la jurisdicción de pago tiene poco que perder. El riesgo país, el riesgo de lidiar con un país con una dirigencia política como la de Argentina, puede verse afectado por un largo plazo que no justifica no acatar el fallo de una justicia a la que la que el país se sometió voluntariamente. Por ahorrarse el 1% de la recaudación anual, el costo financiero en Argentina puede ser mayor al necesario por varios años. Cuando el dueño de un comercio se vea sin acceso a crédito o deba afrontar altas tasas teniendo que cerrar o despedir personal, va a estar pagando el costo de mantener un 1% de clientelismo político

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. 

Países capitalistas.

Por Gabriel Boragina. Publicado el 23/8/14 en: http://www.accionhumana.com/2014/08/paises-capitalistas.html

 

Es mucha la gente que cree, posiblemente una mayoría, que vivimos en un “sistema capitalista”. Cuando digo que no es así, no pocas personas se quedan sorprendidas y perplejas.

Recientemente, un amigo, con quien conversaba del tema, en obvio intento de “refutación” me preguntó si “Canadá…. Alemania… Australia…” me parecían socialistas.

Mi respuesta fue “depende”. -“Depende ¿de qué?”- Me volvió a preguntar. Depende de “qué” estemos hablando de esos países, porque una cosa es referirse al país como tal (entendido en cuanto a su población y sistema económico) y otra muy diferente es si lo hacemos en relación a su régimen político. En general, nuestra sociedad esta tan politizada, que la mayoría de las personas confunden el sistema de producción de un país con su régimen político y, fundamentalmente, ideológico-político.

De este modo, si atendemos exclusivamente al sistema económico, todos los países del orbe, sin casi excepción, serian todos capitalistas, ya que sin un mínimo capital sería imposible subsistir a nadie. Pero si admitimos que todos los países son capitalistas por esta circunstancia, también podemos darnos cuenta que todos los gobiernos de esos países -que llamamos capitalistas- son mayoritariamente anticapitalistas. Y esto también cuenta para los ejemplos de mi amigo. De allí que, carezca de mucho sentido hablar en general de “países capitalistas”, porque si lo hacemos desde el punto de vista crematístico, estaríamos diciendo una obviedad, por lo ya señalado antes. Pero raramente la gente común se refiere a ese aspecto puntual cuando cita a países como Canadá, Alemania, Australia, etc. como países “capitalistas”. En realidad, están queriendo describir su forma de gobierno, o a su sistema político o -con más precisión- a la ideología de los gobiernos de esos países. E inciden en error, por cuanto los gobiernos de esos países no son “capitalistas” sino anticapitalistas. ¿Por qué razón? En primer lugar, porque el capitalismo no es una “ideología”. Y en segundo lugar porque -precisamente- esos gobiernos viven (subsisten en rigor) del sistema capitalista. En otras palabras, consumen de él, de la misma manera que un parásito se alimenta del organismo al cual parasita. Eso es -ni más ni menos- lo que los gobiernos hacen con sus países. La diferencia radica en cuántos de ellos lo hacen más y cuántos menos. En este último grupo aparecen los que -según el vulgo- simulan ser más “capitalistas”.

De la confrontación entre un país capitalista y un gobierno (de ese país) anticapitalista surge un sistema hibrido que ha recibido el nombre de intervencionismo. Y dado que -como hemos señalado- la mayoría de los países capitalistas tienen gobiernos anticapitalistas, el verdadero sistema que impera en esos países es el mencionado: intervencionismo. No es exacto seguir hablando o insistiendo en la “existencia” de “países capitalistas”. Lo que tenemos que hacer es empezar a llamarlos por su realidad. La única realidad resultante de esa antinomia dada, en la que un país capitalista (PCA) tiene un gobierno anticapitalista (GAN) lo que siempre da como resultado un sistema intervencionista (SIN). Brevemente representado por la fórmula:

PCA – GAN = SIN

Notemos que GAN siempre aparece restando a PCA, por eso el resultado siempre es SIN. Si en lugar de GAN tuviéramos GPCA (= a un gobierno pro-capitalista) el resultado sería una sumatoria, en la cual el producto seria SCA (un sistema capitalista) o concisamente:

PCA + GPCA = SCA

Pero está claro que este no es el caso actual de la mayoría de los países. En el mundo de nuestros días sigue vigente la ecuación:

PCA – GAN = SIN.

Es decir, lo que tenemos es intervencionismo. NO capitalismo.

A veces se habla de gobiernos intervencionistas, terminología no objetable siempre y cuando entendamos que en lo único que puede intervenir el gobierno es en el sistema capitalista. De otro modo ¿qué sentido tendría el verbo “intervenir”? ¿En qué otra cosa podría “intervenir” un gobierno si no es en el sistema de producción del país que precisamente gobierna? Se ha querido objetar a esto último con que no toda intervención es económica, sino que podría existir intervención no económica, por ejemplo legal, mediante el dictado de leyes. Pero esta no es una réplica válida, por cuanto los gobiernos intervienen interfiriendo en la actividad económica a través del decreto de legislación. Legislación, precisamente, anticapitalista. Con lo cual, arribamos al mismo resultado que quienes pretendían contradecirnos querían negar.

Obviamente que, a pesar de que la gran mayoría de los sistemas económicos mundiales son intervencionistas, ello no implica ni significa de manera alguna que todos los intervencionismos sean iguales. Los hay mayores y menores. Pero ¿de qué depende esta magnitud? Un parámetro de medición posible es calcular la incidencia de la intervención sobre el capital. Por ejemplo, como vemos en la siguiente tabla:

P GI K CI
1 25 10 2,5
2 25 2 12,5
3 20 2 10
4 10 2 5
5 10 5 2
6 10 8 1,25
7 8 9 0,8889
8 6 9 0,6667
9 5 10 0,5

Donde P es país; GI es grado de intervencionismo; K es capital, y CI es el coeficiente de intervencionismo.

De esta manera, en P-1, suponemos un país con un stock de capital total de 10 (miles, millones, billones, trillones, etc. o su equivalente en bienes de capital) y con un GI de 25. Este último valor puede representar cualesquier medida gubernamental que tienda a restringir o controlar K. Por ejemplo, podrían ser leyes impositivas que graven K (o cualquier otra medida económica gubernamental). En este caso, el coeficiente de intervencionismo será de 2,5. Los supuestos de los países 7, 8 y 9 muestran un intervencionismo bajo, dado que las medidas anticapitalistas (8, 6, 5 respectivamente) son menores a los stocks de capital totales existentes (9, 9, 10 respectivamente). En consecuencia, afectan mucho menos a dichos capitales. El país menos intervencionista de todos es el P9. Y el más intervencionista es el P-2, porque la incidencia GI sobre K es menor en P9 y es mayor en P2 respectivamente. Y si bien los casos de los países P-1 y P-5 son casi idénticos en cuanto a sus CI; en P-5 tanto el grado de intervención como el stock total de capital son mucho menores que en P-1.

 

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

En defensa del disenso, del pluralismo y del concepto de Universidad:

Por Guillermo Luis Covernton.  

 

Dos graves incidentes, acontecidos en sendos ámbitos académicos de nuestro país, nos deben mover a la reflexión y a la adopción de posiciones claras.

Me refiero a los ataques recibidos por el Dr. Domingo Cavallo en la Pontificia Universidad Católica Santa María de los Buenos Aires, antes de ayer, y luego a las amenazas que impidieron la exposición del Dr. Ricardo Lopez Murphy, programada para el día de ayer, en la Universidad Nacional de La Plata.

Ataque contra la libertad de expresión:

Al margen de la mayor o menor simpatía que nos produzca cada uno de los especialistas involucrados, es claro que el problema aquí es la brutal ruptura del diálogo político, y la imposibilidad de canalizar el disenso por carriles civilizados. Lo cual es la evidente antesala para la intolerancia, el fascismo, la violencia y la muerte. Ya hemos vivido, en los `70s, las consecuencias de estas actitudes irracionales e inadmisibles. Que luego se plasmaron en la expulsión y proscripción de profesores de enorme valor. Existen, lamentablemente, infinidad de ejemplos de estas iniquidades.

No interesa la posición política de cada uno de los fallidos disertantes. No tiene nada que ver su adscripción o no a determinado movimiento político. No me voy a dispersar en tratar de explicar o de analizar las posiciones públicas de cada uno de ellos. Lo que se debe repudiar, sin dudas, sin eufemismos y sin ningún tipo de reservas es que individuos fanatizados, en actitud de verdaderos energúmenos, enajenados, pretendan coartar el derecho de los ciudadanos a conocer posiciones alternativas a aquellas que se pretenden hegemonicas. Nadie intenta hacer callar a alguien que no está siendo escuchado. Resulta absolutamente evidente que las personas que voluntariamente habían decidido asistir a los eventos en cuestión, tienen derecho, sin ningún tipo de condicionantes, a escuchar las ideas, posiciones políticas, críticas, o pensamientos alternativos que crean interesantes. A nadie se le puede reconocer el derecho de censurarlos. De vulnerar su voluntad. De privarlos del debate.

Llama la atención que los comentarios se limiten a describir los hechos como agresiones contra los disertantes. Cuando los verdaderamente agredidos, han sido los asistentes, que deben soportar el accionar de un grupo de facciosos, que sin ningún tipo de autoridad formal, ni mucho menos moral, pretenden erigirse en los censores y determinantes de lo que es aceptable y lo que no. De lo que se puede opinar y lo que no. De lo que se puede afirmar y lo que no.

Destrucción del concepto de Universidad:

La actitud unánime que la hora exige es el repudio total y absoluto a este tipo de acciones. Pero no solo de palabra, sino en los hechos. A este tipo de provocaciones se debe responder compensando y actuando en consecuencia.  El personal de seguridad que intervino en uno de los hechos, según ha trascendido, pudo constatar que algunos de los agresores serían miembros de la administración pública. Este tipo de personajes deben ser inmediatamente cesanteados y expulsados de la esfera del estado.

Es inadmisible tolerar que individuos que, se supone, deben propender a la consecución de los fines del estado, entre los cuales se encuentra, sin dudas, el fomento de la educación universitaria, se permitan instalar en la opinión pública que el sano debate de ideas es inadmisible. Que la discusión de posiciones diferentes no es deseable. Que quién piensa diferente no debe ser aceptado ni puede actuar en ese ámbito.

Urge que los rectores de instituciones públicas nacionales, se expresen sin reparos y sin demagógicos cálculos sobre las consecuencias que estas manifestaciones puedan tener, en el ámbito de sus alumnos y de los movimientos políticos que los agrupan.

Está en juego el concepto de Universidad. No se puede pretender ser autoridad, de una casa de altos estudios, si no se comparten estos principios esenciales. El Dr. Cavallo y el Dr. Lopez Murphy deben ser invitados con urgencia a debatir. A presentar sus posiciones. A criticar, con el peso de sus argumentos y de sus trayectorias académicas indiscutibles, en el ámbito de las universidades nacionales, y con las más absolutas garantías. El estado no puede mirar para otro lado ni hacer un silencio cómplice.

Tengo más de 30 años de experiencia universitaria: Como alumno de grado en universidades públicas, en los años de plomo en los que individuos que fingían ser mis condiscípulos me obligaban a abandonar el edificio de la UNR, bajo la amenaza de haber colocado explosivos. Luego como alumno de posgrado en prestigiosas universidades privadas. Luego como docente en universidades del exterior. Y también de nuestro país.

Mi experiencia, en todos estos años me lleva a afirmar que no hay otra forma de aprender que disentir e intercambiar ideas diferentes. Varias veces por semana enfrento un aula con 60 u 80 estudiantes que, sin dudas, no conocen del tema a tratar, lo que yo conozco. Por eso vienen en forma libre y voluntaria a escucharme. Y pagan por eso. No comparten mis puntos de vista, porque ni siquiera los han escuchado. No pueden coincidir en absoluto con lo que digo. Pero todos ellos, luego de 4 o 5 años de pasar por las aulas, se convierten en profesionales de provecho, precisamente porque hemos logrado ese privilegio que nos otorga la civilización: El debate fructífero de ideas diferentes. El intercambio de argumentos y su análisis desprejuiciado y sincero.

Quienes quieran expresar su disenso y su oposición a las ideas de quien fuera, pueden hacerlo. Pero es inaceptable que precisamente en el ámbito que debe ser un templo del saber y de la verdad, se persiga a quienes pretenden alcanzarla, expresando lo que han aprendido, a su leal saber y entender. La evolución de la civilización depende de esto.

 

Guillermo Luis Covernton es Dr. En Economía, (ESEADE). Magíster en Economía y Administración, (ESEADE). Es profesor de Macroeconomía, Microeconomía, Economía Política y de Finanzas Públicas en la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires, (UCA). Es director académico de la Fundación Bases.

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