Opinión: El gobierno, la pobreza y la riqueza

Por Gabriel J. Boragina. Publicado el 16/6/13 en
http://www.hacer.org/latam/?p=28314

Es muy frecuente que mucha gente piense que un “buen” gobierno es aquel que “mejora” la situación patrimonial de todo el mundo que vive bajo su égida o -al menos- de la mayoría de la población. Esta popular corriente de pensamiento es, precisamente, la que sirve de sustento a creaciones político-económicas como las llamadas “estado de bienestar” o “estado benefactor”, cuya esencia radica en no otra cosa que en lo que Ludwig von Mises -y otros autores de la Escuela Austriaca de Economía- han denominado intervencionismo, una de cuyas características principales es necesariamente la redistribución de ingresos, particularidad y doctrina fundamental de aquellas “escuelas” del “bienestar”.

Sin embargo, y justamente por la popularidad de estos sistemas tan erróneos, es dificultoso que mucha gente entienda que los gobiernos no pueden hacer eso. Un gobierno absolutamente neutral en materia económica, es decir, no intervencionista, no mejorará ni empeorará las particulares economías de sus gobernados, dejando enteramente en manos de estos los destinos del manejo y administración de sus patrimonios. Si, en cambio, ese gobierno decidiera intervenir para redistribuir ingresos, indefectiblemente las consecuencias serán diferentes, a saber: en el mejor de los casos, lo que unos ganen pasará a manos de otros que no hayan ganado lo mismo; en el peor de los casos, los que antes ganaban mas, luego ganarán menos, y en el mediano o largo plazo todos pasarán a ganar menos que en situaciones previas al acto intervencionista.

Esto sucede por muchas razones, siendo una de las más importantes como las políticas redistributivas invierten la dirección en la que actúan los incentivos y desincentivos. Si “A” obtiene ganancias a través de su trabajo honesto, este último operará como incentivo para “A” y como desincentivo para el ocio. Si “B” recibe como “ganancia” lo que “A” produce, esto incentiva a “B” al ocio. Si en una segunda situación, “B” vuelve a recibir lo que es de “A” como en la anterior oportunidad, esto incentivará al ocio de ambos (A y B) y desincentivará la inclinación a trabajar también en los dos. Este efecto típico de toda política redistributiva o de “bienestar” se traduce en un malestar real y efectivo para todos, incluyendo a los que se pretenderían “beneficiar” en el “estado benefactor”.

Los mal llamados “estados benefactores” sólo pueden existir porque antes que ellos no existían tales “estados benefactores”, lo que es otra manera de decir que, sólo puede repartirse “generosamente” lo que hoy (o antes) alguien produjo a través de su trabajo. La producción y apropiación del fruto de su trabajo por parte de los individuos es rasgo típico de las sociedades capitalistas, y no de los estados “benefactores”, ni de las izquierdas, ni de los progresismos y menos aun de los populismos, todos los cuales estos últimos, lo único que terminan redistribuyendo es miseria. Estos colectivismos, levantan como “bandera” la “lucha contra el lucro”. Pero, como dijimos en otra parte:

“El sentido común le dirá al lector que todo el mundo actúa movido por el lucro (en su verdadero significado que dejamos aquí consignado); pero posiblemente se le escape al lector que un colectivista jamás se guía por el sentido común, sino por sus abstrusas teorías; “teorías” que en rigor, no tienen nada de tales, ya que como hemos tenido oportunidad de examinar, no se tratan más que un compendio de manejos emocionales, de fuerte carga negativa, orientados con alguna “habilidad” hacia un fin establecido, que en pocas palabras, podría sintetizarse como el robo legal. El robo legal vendría a ser algo así como aquella historia de Robin Hood, un bandido legendario que merodeaba los bosques de Sherwood, pero que poseía la particularidad de que el botín de sus atracos no tenía como destinatarios, ni al propio Robin ni a ninguno de los miembros de su banda. La leyenda de Robin Hood y el personaje, en sí mismo, pasó a la historia como el paladín del bandido “héroe” que “robaba a los ricos para darle a los pobres”. Su leyenda, antes y después de que se conociera, era curiosamente, el sistema económico que imperaba en la mayoría de los países del mundo; sistema en el que los gobiernos hacían –y aun hacen- las veces de Robin Hood según sus discursos, proclamas y hasta plataformas partidarias; pero que en los hechos, no se ajustan al texto estricto de la leyenda, ya que en la práctica, roban a todo el mundo para darse el botín a sí mismos y, además, generan confusión, porque siguen llamando a este accionar “justicia social”.”[1]

“En primer lugar, es falso que la pobreza tenga que ver con la riqueza: los pobres no son pobres porque los ricos sean ricos. Un rico no es necesariamente un ladrón. Sólo si hay apropiación forzada la riqueza equivale a la pobreza. Por cierto, eso sucede en un caso importante que no es analizado por el progresismo: cuando el Estado nos quita el dinero, ahí sí que se enriquece él a expensas de sus súbditos. En condiciones de libertad el rico no empobrece a los demás ni es éticamente reprochable, al revés de lo que asegura Oxfam.

En segundo lugar, la pobreza no se supera mediante transferencias de recursos existentes, sino mediante creaciones de riqueza a cargo de los propios pobres, que jamás son considerados como protagonistas por el discurso hegemónico, que los ve como petrificados explotados, incapaces de salir adelante si no viene un poderoso a redistribuir a la fuerza la propiedad ajena.

Y en tercer lugar, el camelo de Oxfam transmite la sensación de que la política es buena si “lucha contra la desigualdad” hostigando exclusivamente a los millonarios. Pero la política no hace eso nunca, sino que se dedica a arrebatar los bienes a las grandes mayorías, a las que cobra impuestos y ahoga con toda suerte de controles, regulaciones, prohibiciones y multas; grandes mayorías, por cierto, que no reciben la atención de Oxfam ni de ninguna voz del buenísimo predominante”.[2]

Notas:

[1] Nuestro libro, La credulidad, Ediciones Libertad, pág. 59.

[2] Carlos Rodríguez Braun .OXFAM EUREKA. Fuente: Centro Diego de Covarrubias

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. 

 

 

 

¿Qué cosa es la seguridad de los Estados Unidos?

Por José Benegas. Publicado el 13/6/13 en
http://josebenegas.com/

 “Aquellos que pueden dejar la libertad esencial por obtener un poco de seguridad temporal, no merecen, ni libertad, ni seguridad.”

                                                                                                              Benjamín Franklin

 En la saga de La Guerra de las Galaxias se entiende mejor el conflicto entre libertad y seguridad que en el debate público actual a partir de la revelación de la vigilancia del gobierno sobre las actividades de la población en Internet. Y no me refiero al programa de defensa estratégica del ex presidente Reagan, sino a la película de George Lucas.

Bien a tono con la frase de Benjamín Franklin, Lucas muestra cómo el guardián esgrime el temor al enemigo como medio para fortalecerse y llega a convertirse en el verdadero peligro. Para que ese proceso ocurra siempre debe forzarse la situación de elegir entre el abismo y el quebrantamiento de los derechos individuales.

El principal peligro del terrorismo es precisamente ese y no las explosiones. Los atentados no están destinados contra las víctimas directas sino contra los sobrevivientes. A ellos se los quiere poner ante la única situación en la cual estarían dispuestos a abandonar sus principios y el ideal de libertad bajo el derecho, que es el principal obstáculo con el que se encuentran los que utilizan el terror como método de imponerse.

No es que el dilema no exista y si hablamos de ficciones basta ver el modo en que el cine de Hollywood y las series actuales tratan el problema en la actualidad con cierta comprensión hacia un poder establecido que se salta sus propias reglas y a la vez una cuota importante de desconfianza hacia los organismos públicos en los que antes sólo había héroes.

El problema de los Estados Unidos con el terrorismo no es nuevo. En América Latina el terrorismo ya produjo su daño treinta años atrás. En cierto punto el Departamento de Estado entendió que ninguna situación por amenazante que fuera podía justificar quebrantar los derechos fundamentales de las personas. En tiempo de James Carter esa política fue central en la relación con América Latina.

Ahora nos encontramos con denunciantes como el señor Edward Snowden, tratados como “enemigos públicos” por develar que la población se encuentra bajo vigilancia en sus comunicaciones en función de la seguridad nacional y en el marco de la Patriotic Act. El señor Putin cuyo respeto a la libertad individual deja mucho que desear, se da el lujo de burlarse de los Estados Unidos ofreciéndole asilo a Snowden, del mismo modo en que Estados Unidos asilaba a los disidentes soviéticos en el pasado.

Habría que pensar en que consiste velar por la seguridad de Estados Unidos. ¿Es Estados Unidos otra cosa que su Constitución, su sistema de vida, los valores defendidos por los padres fundadores? No se debe confundir eso con el estado norteamericano, ni con la mera preservación de la integridad física de la población. Aquí reside el verdadero dilema.

¿Nos meteríamos en una celda para quedar a salvo de los asaltantes de la calle? La decisión que hay que tomar y por la que debería girar el debate es si la libertad vale o no más que la vida. Eso parece indicar casi toda la historia de los Estados Unidos. Basta recorrer la ciudad de Washington DC para verse abrumado por la conmemoración a millones de muertos que ha dado este país en función de una idea tan poderosa y simple como la libertad individual.

Por eso es dramático que el señor Snowden tenga que decir que nunca más se sentirá seguro por haber abierto la boca para preservar los derechos de todos los que se encuentran bajo vigilancia. Entonces lo menos que podemos decir es que no está tan claro quién defiende la seguridad de los Estados Unidos y quién la amenaza.

Ayer aclaraba este ex empleado de la CIA que en el futuro el “Estado vigilante” superará la capacidad del pueblo norteamericano de controlarlo “y no habrá nada que la gente pueda hacer llegado ese punto para oponerse a él. Y habrá una tiranía llave en mano”.

Otros están pensando en como limitar la capacidad de la prensa de difundir secretos catalogados como “de estado”, pero no solo los periodistas no son agentes públicos y los secretos han dejado de ser tales desde el momento en que les llega la información, sino que este tipo de medidas son por completo contraproducentes. Si algo se filtró de la oficina pública encargada de resguardar cualquier información, lo peor que podría ocurrirle al gobierno es no enterarse, sobre todo si no se entera por las restricciones que le impuso a quienes deberían informarlo. Si hay una falla de seguridad, esta en realidad queda revelada y expuesta gracias a la prensa y lo mejor que puede pasarle a un gobierno es que sus periodistas cuenten cosas al público, en lugar de que se las enteren en silencio sus enemigos ¿Qué cosa no puede lograr un espía que si pueda lograr un medio de prensa?

Lo más importante es estar muy atentos a los principios y valores en juego, para que el terrorismo no logre su principal objetivo que es que nos parezcamos a ellos. Porque si todo es igual el único orden subsistente es la ley del más fuerte, que es el terreno en el que se sienten más cómodos.

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.

 

El partido de los puros y el peligro de la fragmentación

Por Enrique Edmundo Aguilar. Publicado el 29/5/13 en 

El recordado historiador argentino Carlos Floria se refirió más de una vez al peligro que entraña la adopción de “una visión cátara de la política”, cuyos sostenedores podrían ser enrolados en un hipotético “partido de los puros”: voces que no se muestran dispuestas a valorar los matices o circunscribir, cuando la prudencia así lo aconseja, el lugar de sus principios.

Traigo a cuento esta referencia porque me parece es aplicable a la postura asumida en Argentina por algunos representantes de la oposición que, aferrados a un ideario que pretenden irreprochable, dejan pasar sin inmutarse una oportunidad excepcional para concertar alianzas que les permitan dar batalla en los comicios legislativos de octubre.

Para evocar una cita recurrente, la célebre distinción de Max Weber entre la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad se ajusta en este caso al pie de la letra. Porque es precisamente en nombre de la responsabilidad que deberíamos reclamar que la rigidez de algunos cediera paso a un espíritu de acercamiento y a una búsqueda de consensos mínimos, pero sólidos, para afrontar tan crucial desafío. Lo que está en juego no es poco: la perpetuidad de un proyecto hegemónico, movido por un enorme engranaje de corrupción, que es hoy la expresión máxima de nuestra decadencia.

Ya lo hemos preguntado desde estas columnas: ¿queremos en verdad esta democracia antirrepublicana cuyo horizonte, como afirma Luis Alberto Romero, “es la dictadura personal”? Intuyo que no. Por eso, la gravedad de la hora exige que se depongan las actitudes intransigentes y se sellen acuerdos de base que hagan posible a la oposición llegar a octubre y, más aún, a las presidenciales de 2015, sin el grado de fragmentación que ahora ostenta.

A este fin, estas palabras de Romero podrían servir de incentivo: “El kirchnerismo expresa hoy la fase superior de la larga crisis argentina. Es tan duro y resistente como la crisis misma. No será fácil revertir todo esto, pero hay una posibilidad. La Argentina es manejada por un grupo poderoso y débil a la vez, pues su fuerza, ciertamente fundada en los votos, reside en el control férreo del poder político por una sola mano. Su primera línea de defensa es a la vez la última. Cambiar el rumbo de la larga crisis argentina es una tarea prolongada y compleja. Pero constituir en 2015 un gobierno que inicie ese camino está en el orden de lo posible.”

Enrique Edmundo Aguilar es Doctor en Ciencias Políticas. Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Políticas y de la Comunicación de la UCA y Director, en esta misma casa de estudios, del Doctorado en Ciencias Políticas. Profesor titular de teoría política en UCA, UCEMA, Universidad Austral y FLACSO,  es profesor de ESEADE y miembro del consejo editorial y de referato de su revista RIIM.

TIENEN RAZÓN: EL A PRIORI DE MISES ES UNA ESTUPIDEZ

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 16/6/13 en:
http://gzanotti.blogspot.com.ar/2013/06/tienen-razon-el-priori-de-mises-es-una.html

 

Señores epistemólogos empiristas, tenían razón. La pretensión de Mises de fundamentar a la economía en una teoría a priori de la experiencia empírica es una barbaridad.
Me convencí de ello leyendo un texto de Física I, que seguramente ha influido en el disparate misiano. El texto enuncia el Principio de inercia y a continuación lo explica de este modo:

“….Sin embargo, un análisis más profundo de los hechos nos permite comprender que las experiencias que parecen contradecirlo, no cumplen estrictamente la condición que impone el final del enunciado. Es decir: todo cuerpo se conserva en reposo o continúa moviéndose con movimiento rectilíneo y uniforme si no actúa ninguna fuerza sobre él, y es precisamente ésta la condición de difícil realización experimental.
Imaginemos una esfera lanzada a rodar sobre un plano horizontal. Aparentemente no actúan fuerzas sobre ella o por lo menos las que actúan parecen estar en equilibrio: el peso por una parte y la reacción del plano, igual y de sentido contrario, por la otra. Sin embargo, otras experiencias nos dicen que, en este caso, actúa además una fuerza que se opone al movimiento, debida al “rozamiento” de la esfera contra el plano. Este no es nulo aunque la esfera ruede sin deslizarse ya que si no tuviera “rozamiento” (adherencia entre la esfera y el plano) tampoco aquélla podría rodar. Y sucede lo que ya imaginamos: el movimiento es rectilíneo pero no uniforme, y después de recorrer un cierto espacio la esfera se detiene. Repitamos la experiencia puliendo cada vez mejor las superficies en contacto (las de la esfera y el plano) y observaremos que, a igualdad de velocidad inicial, va aumentando el alcance, es decir, nos acercamos más al movimiento uniforme.
Deducimos así que mejorando indefinidamente las condiciones experimentales, cuando pueda considerarse nulo el rozamiento, la esfera continuará moviéndose, y ya no rodando sino trasladándose con velocidad constante y en línea recta.
Recíprocamente diremos: cuando un cuerpo se traslada con movimiento rectilíneo y uniforme, todas las fuerzas que actúan sobre él están en equilibrio. Es decir, si un vehículo, por la acción de su motor, se mueve en línea recta y con velocidad constante, podemos afirmar que, en esas condiciones, la fuerza motriz equilibra exactamente a las causas que se oponen al movimiento (resistencia del aire, rozamientos, etc.).
Las condiciones ideales de ausencia total de fuerza no son experimentalmente realizables”.
Analicemos este disparate. Así que hay experiencias que “parecen” contradecielo pero, claro, ¡se salvan con el famoso ceteris paribus!!! O sea, el ppio. es verdadero “si no actúa ninguna fuerza sobre él”. Claro, ¿y cómo sabemos empíricamente si está actuando o no una fuerza sobre él? Qué truco impresionante, se construye cualquier teoría o enunciado y se lo protege con la famosa formalidad de las “condiciones ideales”. Claro, entonces cualquier cosa es verdadera!!!!! Desde la competencia perfecta de Friedman hasta la teoría del proceso de mercado de Mises. Y de igual modo que en la inercia, la realidad no importa!!! Esto es un horror. ¡La Física miente!!! Tiene razón Nancy Cartwright!!!! Y este método a priori ha sido copiado por la economía y sobre todo por Mises. Así estamos.
Lo peor viene después. Se hace un experimento mental (los experimentos reales brillan por su ausencia) donde, claro, ante la evidencia empírica de que todo cuerpo NO sigue rodando indefinidamente, se pre-supone un principio a priori sacado de quién sabe dónde. Claro, si NO actuara el rozamiento, entonces……….. Que es como decir, todo cuerpo tiende indefinidamente hacia arriba si no fuera porque hay reales causas que lo impulsan hacia abajo!!!!!! ¿Pero qué modo de razonar es ese????
“Deducimos entonces que….”, sigue el texto. ¿Cómo que deducimos? ¿Qué es esto, una simple cuestión de lógica? ¿Dónde han quedado los hechos y su observación? ¿Dónde ha quedado la enseñanza de lo empírico, de los hechos objetivos, la base de la ciencia?
Y a confesión de parte, relevo de prueba: “…Las condiciones ideales de ausencia total de fuerza no son experimentalmente realizables”. ¡Ah claro!!!! ¿Y entonces? ¿Dónde está el testeo empírico? Y si NO está, ¿cuál es la diferencia con la ciencia ficción o como mucho la buena literatura?

Este modo de pensar, este desprecio por el testeo empírico como lo primero conocido, como el primer dato objetivo, independiente de subjetividades humanas, es lo que seguramente, desde la Física, ha influido en la epistemología de Mises. Delenda est la Física actual y todas sus perversas derivaciones en ciencias sociales.

Gabriel J. Zanotti es Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA).  Es profesor full time de la Universidad Austral y en ESEADE es Es Profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

Sí, la Inflación es un fenómeno monetario

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 10/6/13 en
http://economiaparatodos.net/si-la-inflacion-es-un-fenomeno-monetario/

 En su nota del domingo 9 de junio en Página 12, Alfredo Zaiat cuestiona que la inflación sea un fenómeno monetario y sostiene que “con datos duros, se puede empezar a relativizarla la teoría ‘ortodoxa’ de la inflación, al tiempo que la heterodoxia puede mostrar que es capaz de un manejo prudente de la política monetaria con tasas de interés que seduzcan la inversión en pesos en función de cumplir objetivos de empleo, crecimiento y también de inflación.”

 Es curioso que el autor no ofrezca una explicación alternativa sobre el origen de la inflación. ¿Si la inflación no es fenómeno monetario, cuál es su origen? También es interesante que los “datos duros” que Zaiat ofrece apoyan, más que lo que pueden contradecir, a la inflación como un fenómeno monetario si uno mira e interpreta los datos con más cuidado. Negar la inflación como un fenómeno monetario no es menor. Que la inflación sea un fenómeno monetario no es de izquierda ni de derecha, ni de liberales ni de socialistas, ni de ortodoxos ni de heterodoxos, la relación entre inflación y excesos monetarios no es otra cosa que la ley de demanda y oferta aplicado al bien dinero.

 No es casual que la inflación haya comenzado a identificarse como un problema alrededor del 2007, cuando Zaiat marca un quiebre en el comportamiento de la base monetaria y cuando comienza la intervención al Indec. Zaiat menciona que en el 2008 y en el 2009 la emisión de base monetaria se desaceleró debido a la crisis internacional. Si bien la inflación depende de agregados monetarios más amplios que la base monetaria, los mismos datos ofrecidos en la nota de Página 12 no acompañan a la tesis de la nota. Los años 2008  (23%) y 2009 (14.8%) registran, según los reportes el Congreso Nacional, tasas de inflación menores a los años 2007 (25.7%) y 2010 (27.9%). El IPC oficial también muestra tasas de inflación menores para el 2008 (7.2%) y el 2009 (7.7%) que en el 2007 (8.5%) y el 2010 (10.9%). Es cierto, como dice Zaiat, que en el período 2007-2013 la inflación se mantuvo alta y estable, pero no es menos cierto que el comportamiento de las tasas de inflación sugieren una correlación con los cambios en la oferta monetaria que Zaiat menciona.

 Pero más allá de las tasas de inflación en el 2008 y en el 2009 respecto a otros años, es importante tener presente que la relación entre excesos monetarios y movimientos en el nivel de precios no es automática o mecánica. La tasa de inflación no sólo depende del aumento en la oferta de dinero, también depende de cambios en al demanda de dinero y del nivel de producto. A los movimientos de estas otras variables hay que sumarle el rezago que la expansión monetaria puede tener sobre el nivel de precios. Los efectos de una expansión monetaria pueden demorarse varios meses, incluso más de un año, en llegar al nivel de precios. Sobre estos problemas, hay que agregar que la división temporal en años de 365 días es una convención, no una ley económica. Igual que la ley de gravedad, las leyes económicas ignorar la existencia de calendarios. No hay motivos por los cuales asumir que una expansión de, por ejemplo, 30% oferta monetaria debe traducirse en una inflación del mismo monto en el mismo año y no en parte en el año corriente y parte en el año siguiente.

 Si miramos el período 2008-2012 como uno sólo la relación es aún más clara. Los siguientes son los datos de expansión de base monetaria (tomados de la nota de Zaiat) y de inflación (según informado por el Congreso Nacional):

 

  • 2007: Expansión monetaria = 24.0%, inflación congreso = 25.7%
  • 2008: Expansión monetaria = 10.2%, inflación congreso = 23.0%
  • 2009: Expansión monetaria = 11.8%, inflación congreso = 14.8%
  • 2010: Expansión monetaria = 31.1%, inflación congreso = 27.9%
  • 2011: Expansión monetaria = 39.0%, inflación congreso = 22.8%
  • 2012: Expansión monetaria = 37.9%, inflación congreso = 25.1%

 La expansión de base monetaria anual promedio para este período es de 25.1%. La inflación congreso promedio para este período es de 23.1%. Si bien correlación no es causalidad, es difícil ignorar la relación entre ambas variables.

 Zaiat continúa sosteniendo que otros países, como Estados Unidos, han expandido su oferta monetaria tanto o más que Argentina sin sufrir inflación. El siguiente párrafo comienza diciendo que “un análisis más profundo incluye el recorrido de los agregados monetarios amplios”, por ejemplo M2, M3, etc. Si de hecho comparamos el agregado monetario M2 de Argentina y de Estados Unidos vemos que se comportan de manera muy diferente. La diferencia fundamental es que, dada la crisis financiera en Estados Unidos, la expansión de base monetaria de la Reserva Federal (Fed) es mantenida como reserva por los bancos en lugar de ser extendida como crédito al mercado. Más precisamente, la Fed le paga intereses a los bancos por mantener reservas depositadas en la Fed. Por ejemplo, la Fed “emite” 100USD y se los presta a un banco. El banco deposita los 100USD en la Fed y cobra intereses. Los 100USD no llegan al mercado y por lo tanto no general inflación. La Fed hace esto deliberadamente por que de hecho se toman más en serio la relación entre excesos monetarios e inflación que las autoridades monetarias de Argentina.

 El siguiente gráfico muestra la evolución de M2 entre el 2007 y el 2012. La series están indexadas en 100 para el año 2007. De este modo se puede apreciar fácilmente la expansión acumulada durante este período. Se puede apreciar que mientras en Estados Unidos (rojo) M2 se expandió cerca de un 40% entre el 2007 y el 2012, en Argentina (azul) M2 creció un 250% (si ignoramos el salto al final de la serie). El promedio de expansión anual de M2 para Argentina para el período 2007-2012 fue de 25.7%. No es casualidad, por lo tanto, que en Estados Unidos no haya signos de alta inflación pero sí los haya en Argentina. La diferencia entre Argentina y Estados Unidos no es ningún secreto. Basta con mirar el comportamiento de los bancos y las respectivas autoridades monetarias para explicar porque una expansión de la oferta monetaria produce inflación en Argentina y no en Estados Unidos. La inflación depende de agregados más amplios que la base monetaria, como puede ser M2. Los “datos duros” de la nota se ablandan rápidamente si los observamos con mayor cuidado.

La relación entre cambios en la oferta monetaria e inflación no debería ser sorpresa. El dinero no deja de ser otro bien en el mercado, y como tal también posee un precio. El precio del dinero es su poder adquisitivo, que es la inversa del nivel de precios (1/P). Supongamos que el Sr. A da 2 manzanas (m) al Sr. B a cambio de una naranja (n). Para el Sr. A, comprar una naranja tiene un precio de 2 manzanas por una naranja (p = 2m/1n). Para el Sr. B, el precio de una manzana es media naranja, es decir, 1/p. Exactamente lo mismo sucede con intercambios monetarios, quien compra un bien a cambio de dinero, opera con una contra-parte que compra dinero vendiendo bienes (por más que luego utilice el dinero para comprar otros bienes y servicios). El “precio de los bienes y servicios producidos en una economía” es el nivel de precios P, y el precio del dinero es, por lo tanto, 1/P (cuantos de estos bienes y servicios compra una unidad monetaria).

 Un aumento en la oferta de dinero debe llevar a una reducción en su precio. Una caída en el precio del dinero es una disminución de 1/P, lo cual sucede cuando aumenta P, es decir, cuando hay inflación. Negar la relación entre oferta y demanda de dinero por un lado e inflación por el otro no es otra cosa que negar la ley de demanda y oferta. Negar esta relación es, en resumen, negar el análisis económico al fenómeno inflacionario.

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y profesor universitario.

 

Gurúes financieros yerran (de nuevo) con el euro

Por Enrique Blasco Garma. Publicado el 11/6/13 en
http://www.ambito.com/diario/noticia.asp?id=692396

 A pesar de los presagios nefastos y sus presuntas falencias, la eurozona sigue creciendo. La Comisión Europea acaba de aceptar el pedido de Letonia de integrarse al euro. Aunque todavía faltan las aprobaciones del Consejo Europeo, prevista para fin de mes, y del Paramento Europeo, para principios de julio, y de los ministros de finanzas, el 9/7, descontamos que el 1/1/2014 el país reemplazará su moneda, el lats, por el euro. Esta decisión confirma la enorme equivocación de los que auguraban el derrumbe del euro. Recuerden las recomendaciones de los máximos gurúes, incluso premios Nobel de Economía instando a Grecia, España y otras naciones PIIGS a reimplantar el dracma, la peseta, etc., aboliendo el euro.

No obstante, los países fueron acordando medidas para reforzar el euro. No sólo las naciones del euro. De los nueve países fuera del euro, comprometidos a mantener una paridad fija, pertenecientes al Mecanismo de Tipo de Cambios (ERM II), sólo Dinamarca y Lituania restan unirse al euro, los otros seis ya lo habían completado antes. Y Letonia se suma en 2014. Aparte, Bulgaria mantiene su moneda fija al euro y Suiza puso un techo de 1,20 franco suizo por euro. En vez de salirse del euro, las naciones se incorporan.

Letonia aprobó los Criterios de Convergencia de la Comisión Europea para entrar al euro. En efecto, en el último año terminado en abril de 2013, la tasa media de inflación anual fue del 1,3%. En 2012, el déficit fiscal fue del 1,2% del PBI y la deuda bruta era del 40,7% del PBI. La Comisión Europea prevé que en 2013 el déficit se mantenga en el 1,2% y que la deuda pública aumente hasta el 43,2%. La tasa de interés de largo plazo promedió el 3,8% anual. La Comisión comprobó que Letonia cumple todos los requisitos relativos a la independencia del banco central, la prohibición de financiación monetaria del déficit fiscal y a la integración legal en el eurosistema.

Estos logros no fueron fáciles. Ante el frenazo impuesto por la crisis, Letonia ajustó rápidamente sus cuentas. A pesar de que, entre 2007, inicio de la crisis mundial, y 2010, el PBI cayó más del 20%. El déficit fiscal equilibrado en 2007, se desbandó al 7,8% del PBI en 2009. Y el déficit externo, que por los fuertes ingresos de capitales alcanzó el 22% del PBI en 2007, se convirtió en un superávit superior al 8% en 2009. Un ajuste que pocos países hicieron y es fuertemente rechazado por los contrarios al euro. En recompensa, el PBI aumentó el 16%, desde 2010. A partir de 2014, Letonia contará con el apoyo del Banco Central Europeo; ya no estará sola frente a las adversidades.

Enrique Blasco Garma es Ph.D (cand) y MA in Economics University of Chicago. Licenciado en Economia, Universidad de Buenos Aires. Es Economista del Centro de Investigaciones Institucionales y de Mercado de Argentina CIIMA/ESEADE. Profesor visitante a cargo del curso Sist. y Org. Financieros Internacionales, en la Maestria de Economia y C. Politicas, ESEADE.

 

Perú y Venezuela: dos historias diferentes

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 11/6/13 en
http://www.eldiarioexterior.com/emilio-j-cardenas-42321.htm

 La situación actual de Venezuela está bien complicada. Nicolás Maduro, cuya legitimidad como gobernante de Venezuela luce muy seriamente cuestionada, es un auténtico “elefante en un bazar” y puede generar, en cualquier momento, el incidente más inesperado. Por ello es todo un problema para la paz y seguridad regionales, a seguir de cerca y con atención.

 Por esto no sorprende para nada que los “bolivarianos”, liderados siempre por Cuba y Venezuela, no hayan podido imponer su peligroso candidato en las recientes elecciones de la CIDH de la OEA: Eric Roberts, pese a la intensa campaña realizada en su favor.

 Como si ello fuera poco, la inflación venezolana está absolutamente desbocada. Salida realmente de madre. En mayo pasado, ella alcanzó el 6,1% mensual y en los cinco meses que ya han transcurrido del año en curso, acumula un aumento del 19,4%. El más alto desde el 2008.
 
Anualizada, la inflación de Venezuela es ahora del 35,2%. De horror, para la gente. Particularmente para aquellos de menores ingresos. Y obviamente también para los de ingresos fijos; esto es, los jubilados y pensionados.
 
Para peor, la situación de los alimentos, en especial, es aún más grave. En un solo mes, ellos subieron el 10%. Como consecuencia, la inflación de los alimentos venezolana, anualizada, es hoy del 49,9%.
 
Por una parte, la producción local ha caído y, por la otra, las importaciones también Lo último en función de las graves restricciones cambiarias, que también afectan a los venezolanos.
 
Por esto aparecen “cuellos de botella” por todas partes. Inesperadamente. Como el que, de pronto, dejara extrañamente a los venezolanos sin tener papel higiénico. Lo que es incómodo, por cierto. Pero, además, toda una señal de cómo está la economía del país caribeño: destruida.
 
La otra cara de la moneda.
 
Mientras tanto, Perú (con una economía realmente abierta, a diferencia de la cada vez más cerrada y aislada economía venezolana) avanza. Sin parar.
 
El ministro de economía y finanzas, Luis Miguel Castilla, acaba de anunciar que, en mayo pasado, la economía peruana creció al 5,5% anualizado y que, en junio, lo hará al 6%, también anualizado.
 
Perú, confirmó el ministro, mantiene su proyección anual de crecimiento del 6,3%. Además, al cierre del ejercicio habrá un sano superávit fiscal del 0,7%. Algo menor al esperado.
 
Los resultados de la economía de mercado peruana están ya a la vista. Entre el 40% y el 50% de los peruanos pertenece ya a lo que se llama “clase media consolidada”. Y un 20% adicional está en la “clase media emergente”, aquella compuesta por quienes acaban de salir de la pobreza.
 
Cabe destacar que la clase media peruana se ha duplicado desde el 2005 al 2011. En tan solo seis años. Lo que es para aplaudir.
 
Por todo esto, la pobreza del Perú es hoy del 20% del total de la población.
 
Mirando al Perú se advierte un salto adelante significativo, en la buena dirección. Aquella en la que -queda visto- se destruye sistemáticamente pobreza al andar. El enfoque desarrollista peruano es entonces “pro-clase media”. Apenas un 2% de los peruanos integra la llamada “clase alta”. Por esto Perú sigue adelante, lleno de optimismo. Con fe en sus propias fuerzas.
 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

 

ALGO DE DOSTOIEVSKY

Por Alberto Benegas Lynch (h)

Tiene que ser “algo” porque es imposible captar todo el majestuoso volumen espiritual de este personaje de tantas facetas, a veces contradictorias, por momentos desconcertantes, en ocasiones violentas, pero las más de las veces inyectan una fuerza enriquecedora de proporciones mayúsculas.

 Stefan Sweig propone definiciones contundentes: “la magnitud y el peso de este hombre único reclaman una medida nueva”, “un cosmos con astros propios en las órbitas propias y una música de las esferas jamás oída”, “impenetrable como las estepas de su patria”, “este paisaje de bronce es demasiado fuerte para las miradas de todos los días”, “solo de muchacho tuvo amigos, ya de hombre fue siempre un solitario: parecíale mengua de su amor a la humanidad entregarse a unos pocos”, “los ardientes alambres de los nervios lo agitan y convulsionan sin cesar” y “sus obras pueden contrastarse con las más elevadas y las más imperecederas de la literatura universal”.

 Geir Kjetsaa en su célebre biografía muestra las diversas caras de Dostoievsky, una vida disipada de a ratos en la que sobresale el juego (novela sobre el tema que estampó en gran medida como autobiografía), castigado por enfermedades horribles siendo la epilepsia la que más lo persiguió, destaca su fuerza espiritual que una vez puesta en marcha se convertía en una aleccionadora llamarada incontenible de bondad que todo lo abarcaba.

 Desde Noches blancas, su primer libro, se hizo famoso, congraciado por ávidos lectores con quienes mantenía asidua correspondencia y alabado por sus pares como es el caso de Tolstoi quien estimó que La carne de los muertos era “la mejor obra de toda la literatura rusa moderna”. Hay sin embargo un misterioso blanco en la obra del gran Isaiah Berlin, puesto que no incluye a Dostoievsky en su justificadamente aclamado y tan difundido Los pensadores rusos.

 En El idiota desenmascara la hipocresía y la falsedad que se ilustra bien cuando el personaje central se encuentra con un general del régimen en una reunión social y le pregunta porqué luce tantas medallas si no ha participado en ninguna contienda bélica…descubrimientos de sinceridad que a los serviles les desagrada sobremanera. Pero en esta nota periodística donde el espacio es siempre escaso, es pertinente aludir brevemente a dos segmentos de dos de sus escritos más conocidos. Me he referido antes a estas dos secuencias que reitero en esta ocasión.

 En primer lugar, el quinto capítulo de la quinta sección de Los hermanos Karamasov que lleva el título de “El Gran Inquisidor” donde se revela por parte de representantes de la Iglesia una arrogancia y una malicia de tal envergadura que lo condenan a Cristo por haberse comportado como lo hizo frente a las tres célebres tentaciones en vísperas de su crucifixión.

 Como es sabido, la primera tentación consistió en que, en pleno ayuno, Cristo sintió hambre por lo que el diablo sugirió que convierta las piedras en pan. Esto fue rechazado puesto que no debe venderse la libertad, la posibilidad de elegir el propio camino por pan (“no solo de pan vive el hombre”). La segunda, ubicado en el alero del templo en la cuidad santa, le dicen a Jesús que se arroje de allí y muestre como los ángeles lo protegen, lo cual fue también rechazado alegando que la comprensión de los principios no debe hacerse por el mal uso de milagros sino por el libre albedrío y la razón (“no tentarás al Señor tu Dios”). Por último, es conducido a un monte alto y le dicen que dominará al mundo y todos los reinos serán de quien adora al diablo, propuesta naturalmente negada puesto que el verdadero poder radica en acatar la voluntad de Dios (“al Señor tu Dios adorarás, solo a El darás culto”).

 Fedor Dostoievsky escribe que el Gran Inquisidor lo acusa a Cristo y le dice “Tu quieres ir al mundo con las manos vacías, con cierta promesa de libertad que los hombres por su simplicidad y su depravada naturaleza, no pueden siquiera concebir, y que, además, temen con pavor, pues para el hombre y la sociedad humana no existe ni  ha existido nunca nada más insoportable que la libertad ¿Ves esas piedras del desierto árido y tórrido? Conviértelas en panes y detrás de ti correrá la humanidad como un rebaño, agradecido y sumiso, aunque siempre estremecido por el temor de que retires tu mano y se queden sin pan. Pero tu no quisiste privar al hombre de libertad y rechazaste la proposición”. Y más adelante sigue el inquisidor “Pero lo que el hombre busca es inclinarse ante algo que sea indiscutible, tanto que todos los hombres lo acepten de golpe y unánimemente [...]  ¿Acaso has olvidado que la tranquilidad y hasta la muerte con más caros al hombre que la libre elección en el conocimiento del bien y del mal?”.

 Respecto de la segunda tentación quien condena a Cristo le espeta que “el hombre no busca tanto a Dios como al milagro [...] anhelabas una fe libre, no milagrosa. Anhelabas un amor libre no el servil entusiasmo del esclavo ante un poderío que les aterrorizara de una vez para siempre [...] enseñar a los hombres que lo importante no es la libre elección de los corazones y el amor, sino el misterio, al que deben someterse ciegamente, incluso a pesar de su conciencia. Eso es lo que hemos hecho. Nosotros hemos rectificado tu obra y la hemos basado en el milagro, en el misterio y en la autoridad. Los hombres se han puesto muy contentos al verse conducidos otra vez como rebaño”.

 Por último en relación a la tercera tentación referida al poder, escribe el autor de marras siempre en boca del autócrata de la iglesia: “¿Por qué rechazaste este último don?. Si hubieras aceptado este último consejo del espíritu poderoso, habrías proporcionado al hombre cuanto busca en la tierra, es decir, un ser ante el que inclinarse, un ser al que confiar su conciencia, y también la manera de que todos se unan, al fin, en un hormiguero indestructible, común y bien ordenado”.

 En segundo lugar, transcribo un párrafo de Crimen y castigo:

 “Si a mi, por ejemplo, se me dice ´ama a tus semejantes´ y pongo este concepto en práctica ¿qué resultará? -se apresuró a decir Ludjin con demasiado calor- rasgaría mi capa y daría la mitad a mi prójimo y los dos nos quedaríamos medio desnudos…todo el mundo está fundado en el interés personal. Si usted no ama más que a usted mismo, hará de un modo conveniente sus negocios y su capa quedará entera. Añade la economía política que cuantas más fortunas privadas surjan en una sociedad, o en otros términos, cuantas más capas enteras hay, más sólida y felizmente está organizada la sociedad. Así pues, al trabajar únicamente para mi, trabajo también para todo el mundo; y resulta en última instancia que mi prójimo recibe más de la mitad de la capa y no solamente gracias a las liberalidades privadas e individuales, sino como consecuencia del progreso general”.

 Dostoievsky escribió esto en 1866. Las consideraciones que formula a través de su personaje responden a alguien que indudablemente ha meditado sobre el tema. No hay constancias claras pero es muy probable que haya tenido acceso a las obras de Adam Smith, especialmente La riqueza de las naciones, puesto que allí, en 1776, el autor escocés explica como el comerciante al buscar su propio interés, como una consecuencia no directamente buscada, beneficia grandemente a su prójimo al asignar factores de producción en libertad y en competencia al efecto de satisfacer los requerimientos del consumidor para poder prosperar. Hoy diríamos que se trata de externalidades positivas: al maximizar las tasas de capitalización se incrementan salarios e ingresos de terceros. Y no es que no esté incluida en el interés personal la benevolencia tal como apunta Adam Smith en las primeras líneas de su libro de 1759, es que este incentivo es el que mueve la producción.

 Otra conjetura a raíz de una investigación aún inconclusa que llevé a cabo sobre dos jóvenes rusos que seguidamente menciono, consiste en que tal vez más probable que la lectura de los originales de Smith, haya sido que la influencia de este autor le llegara vía los destacados intelectuales rusos enviados por Isabel I y luego apoyados por Catalina la Grande a estudiar en Glasgow por seis años en la cátedra de Adam Smith, en 1761, cuando, precisamente, el escocés estaba preparando su obra cumbre que ejercitaba en el dictado de sus clases. Aquellas dos personas fueron Semyon E. Desnitsky y Ivan A. Tretyakov, quienes, a su regreso, enseñaron en la recientemente creada Universidad de Moscú y publicaron diversos trabajos y propusieron reformas sustanciales, las cuales fueron primeramente bien acogidas pero, en definitiva, los firmes opositores a la introducción de ideas liberalizadoras dentro y fuera de la Universidad lograron el cometido que los expulsen de esa casa de estudios. En todo caso, la difusión de los principios smithianos es muy probable que le hayan llegado a Dostoievsky a través de los mencionados autores.

 He aquí un pantallazo parcial de algunos de los múltiples aspectos de este gigante de la pluma que sigue encandilando a tantos estudiosos de las aristas y laberintos de aspectos morales, mundanos, psicológicos, religiosos y sociológicos.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. En Administración. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fue profesor y primer Rector de ESEADE.

 

Una solución de mercado para la Villa 31

Por Adrián Ravier. Publicado el 13/6/13 en
http://opinion.infobae.com/adrian-ravier/2013/06/13/una-solucion-de-mercado-para-la-villa-31/

 El análisis económico nos permite comprender que cuando algo es de todos, en realidad no es de nadie. Y cuando ciertas tierras no son de nadie, aparece lo que la literatura denomina “la tragedia de la propiedad común”, en el sentido de que todos quieren aprovecharse del recurso y comienzan los conflictos.

Ronald Coase, premio Nobel de Economía, ha demostrado directa o indirectamente que la problemática medioambiental, o incluso el problema de ciertas especies en extinción, podría resolverse asignando derechos de propiedad. Una extensión de aquellas ideas también nos permite observar que asignar los derechos de propiedad es la solución de mercado que necesita la Villa 31.

La Villa 31 es un asentamiento que surge en 1932 y desde entonces no ha parado de crecer. Ciertas familias ocuparon los terrenos públicos y construyeron sus casas precarias. Al tiempo tuvieron hijos y cuando éstos se casaron, se les construyó un nuevo hogar en el piso de arriba.

Tal es así que en 2001 el censo mostraba más de 12.000 habitantes y ahora ese número se duplicó. Hay inseguridad y hay tierras que se ganaron a los tiros. La Policía Metropolitana no puede evitar que se ingresen materiales y se sigan construyendo nuevas casas, las que al no tener ningún tipo de regulación ni control (ni privado, ni público) significan un riesgo enorme. Un incendio, por ejemplo, podría crear una catástrofe.

El Gobierno de la Ciudad y el Gobierno nacional no hacen nada al respecto. Como sus antecesores, sólo son observadores de una realidad que los supera. La Villa 31 ha tenido censos y hay buena información respecto de las familias que viven en cada hogar. En los últimos meses incluso se comenzaron a comercializar estas propiedades, sin escritura, pero con boletos de compraventa.

La pregunta que queda es: ¿cómo solucionaría el mercado este problema? Y la respuesta es simple, cuando uno conoce la obra de Ronald Coase. Lo que la Villa 31 necesita es que se asignen los derechos de propiedadLa tierra ya no es pública, es de quienes allí viven. Lo que se necesita es que se les reconozca la propiedad, que el Gobierno nacional o de la Ciudad de Buenos Aires, el que tenga la competencia, les otorgue la escritura, y a partir de ahí surgirán incentivos para mejorar las construcciones edilicias, construir cloacas, agua corriente, servicios públicos, seguridad privada, asfalto de calles, pago de impuestos y todo lo que en las afueras de la Villa 31 resulta normal.

Las ventajas son muy claras, pero ¿cuáles son los riesgos? Quizás se incentive a inmigrantes y a personas sin techo que habitan en la ciudad a tomar otros asentamientos y esperar una solución similar. Pero esto no ocurrirá en tierras privadas, sino en otras tierras públicas.

Mi impresión es que cuanto antes se asignen los derechos de propiedad de las tierras públicas, los problemas asociados a esas tierras se resolverán. El Estado no necesita administrar tierras públicas y la experiencia muestra que cuando lo hace, lo hace mal.

El problema de las viviendas es un problema mundial. Argentina tiene tierras públicas a montones, tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en el interior del país. Cuánto se ganaría si a las personas que hoy carecen de propiedad se les asignara un terreno donde construir su hogar.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

 

Bitcoin

Por Carlos Rodríguez Braun. Publicado el 12/6/13 en
http://www.larazon.es/detalle_opinion/noticias/2623101/opinion+columnistas/bitcoin#.UbdF67XOudk

He leído «Bitcoin. La moneda del futuro» (Unión Editorial) sobre esta moneda virtual, electrónica y descentralizada. Como escribió James Freeman en «The Wall Street Journal», se trata de una moneda que no tiene valor intrínseco y no está vinculada con nada que lo tenga (véase también http://goo.gl/EiOGT). Lanzada en 2009 con un valor cero, su primera transacción tuvo lugar en 2010 a 0,003 dólares, y llegó a valer casi 100 el mes pasado (ow.ly/l2OvT). El bitcoin tiene el atractivo de ser lo opuesto a los bancos centrales: tiene una naturaleza P2P y no puede ser controlado por ningún poder: «Esto impide el aumento arbitrario de la cantidad de bitcoins en circulación y cualquier otro tipo de manipulación del valor por parte de las autoridades». De ahí que en momentos de desconfianza sobre lo que hará el poder con la moneda que nos impone, su demanda y su precio pueden aumentar bastante. El misterio: la cantidad de bitcoins estará limitada a 21 millones por su propio protocolo. No hay seguridad de que sea así. Dos comentarios finales. Uno, si no hay crédito en bitcoins, si es solo una moneda, y no dinero, su eventual capacidad nociva resultará limitada. Dos, la incertidumbre sobre su emisión ha de ser contrastada con las otras monedas, o sea, todas las demás, las que no son voluntarias y cuyos dueños, los Estados, han dado reiteradas muestras de lo que significan las emisiones excesivas; en ausencia de siglos de historia del (bien) llamado «envilecimiento monetario», el bitcoin no tendría futuro.

 El Dr. Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

 

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