Hong Kong y Pekín: el futuro de la libertad económica:

Por Alejandro A. Chafuén. Publicado el 18/11/14 en: http://www.elojodigital.com/contenido/13883-hong-kong-y-pek-n-el-futuro-de-la-libertad-econ-mica

 

La reciente decisión de la corte de apelaciones de Hong Kong determinando que los bloqueos callejeros dañan la actividad económica de los taxistas y otros transportistas, da mano libre a las autoridades para desalojar y detener a los manifestantes. ¿Llevará esto a nuevos choques que pondrán en peligro la prosperidad de la economía considerada como la más libre del mundo?

A lo largo de los últimos años, he sido testigo de manifestaciones ciudadanas en Estados Unidos, España, y Venezuela. Nunca imaginé, en mi reciente visita a Hong Kong, que asistiría como testigo a un nuevo movimiento del estilo ‘Occupy’ (en referencia al movimiento ‘Occupy Wall Street‘). Pero los líderes de ‘Occupy [Hong Kong] Central con Amor y Paz (Occupy Central with Love and Peace) no protestan por la falta de libertad económica. En rigor, y de acuerdo con el Indice de Libertad Económica desarrollado por la Fundación Heritage, la libertad económica de Hong Kong ha sido calificada con un puntaje de 90.1, convirtiéndola en la economía mundial mejor considerada durante veinte años consecutivos. Lo cual incluye los años transcurridos desde que Hong Kong volvió a ser parte de China Continental. En el índice de Human Freedom (Libertad Humana), desarrollado por Cato, el Fraser Institute y el Liberales Institut -y que incluye las libertades individuales-, Hong Kong también califica con un envidiable tercer puesto en los ránkings.

El movimiento cuyo desarrollo contemplé en Hong Kong estuvo motorizado por el temor y la frustración derivados de la eventualidad de que los poderes en Pekín lleguen a erosionar la fortaleza de las instituciones que Hong Kong, 2014convirtieron a este pequeño territorio en una isla de libertad y prosperidad. El distrito financiero central de Hong Kong, donde usualmente se realizan las manifestaciones, es visto como el cuartel general de la poderosa élite de los negocios. Y ha sido precisamente esta élite la que ha desempeñado un rol fundamental en la creación y la preservación de la libertad económica y la prosperidad actual.

¿Se basa esta frustración en la sobrevaluación de los aspectos sometidos a votación en una democracia? Esta parece ser la creencia de aquellos que defienden la decisión del Comité Designado del Congreso Popular Nacional (NPCSC), que está restringiendo el número de candidatos a dos o tres aprobados por 1.200 electores seleccionados por -y que son leales a- Pekín.

C.H Tung, emergió a la superficie para defender la decisión del NPCSC. Tung fue el primer jefe ejecutivo de Hong Kong, desde la transferencia de la soberanía en 1997 y hasta marzo de 2005, cuando renunció previo a completar su mandato. El mensaje principal de Tung a aquellos que desean mayor democracia podría resumirse en su pedido de ‘paciencia‘, o en la expresión ‘agradeced por los dones recibidos‘. Aún cuando la mayoría de los libertarios, especialmente aquellos del extranjero, se concentran en la limitada capacidad de elección permitida por la recientemente aprobada ley electoral, Tung los invita a reflexionar que, ‘en el breve lapso de veinte años -Hong Kong estaría pasando de permitir a Gran Bretaña designar a un gobernador para Hong Kong, a tener a cinco millones de votantes eligiendo a su líder‘. Sin embargo, Claudia Rosett -de la Fundación para la Defensa de las Democracias (Foundation for Defense of Democracies) y colaboradora de Forbes que residió durante muchos años en Hong Kong, argumenta que comparar la designación de los gobernadores de Hong Kong por parte del Reino Unido, con su tradición de respeto por el Estado de Derecho y los procesos democráticos, con el proceso de designación de Pekín, con su historial autoritario y dictatorial, induce al error.

Tung incluso compartió loas para la decisión del NPSCS, calificándola como ‘un bien merecido fruto de nuestros deseos de democracia’ y como un ‘logro resplandeciente’. Tung reveló la filosofía política detrás de su postura, al expresar que ‘la democracia no tiene un solo destino’. Y “pelear por la democracia está lejos de representar el cuadro completo en la mejora de la calidad de vida de los pueblos que, después de todo, es la prueba Hong Kong, dinerodefinitiva para un buen gobierno”. Tung conoce muy bien el enfoque occidental sobre la libertad. Sabe que está siendo controversial. Por más de una década, Tung fue miembro del Instituto Hoover (de tradición liberal) en la Universidad de Stanford. Las declaraciones de Larry Diamond, investigador senior en Hoover, tras el anuncio del NPSCS, en relación a que fue ‘un día triste para Hong Kong y para la democracia’ no debería sorprender a Tung.

Hacia fines de los años ochenta, los líderes liberales en Hong Kong fundaron el Centro de Hong Kong para la Investigación Económica (Hong Kong Centre for Economic Research o HKCER) y C.H. Tung se convirtió en uno de los primeros en mandar una donación. Su predisposición para defender la decisión de Pekín se vería luego reafirmada en un discurso durante un almuerzo de la reunión general de la Sociedad Mont Pelerin (MPS). Tung defendió el historial y los objetivos de China no solo relacionados con la arena económica, sino con los derechos humanos y el medio ambiente; incluso describiendo al gobierno de Pekín como una fuerza relevante en la búsqueda de la paz. Numerosos miembros de la MPS no se mostraron felices con sus comentarios.

Y.C. Richard Wong, poseedor de un doctorado en la Universidad de Chicago que oficiara como director de HKCER desde su fundación, desempeñó un rol clave en el intento por liberalizar y democratizar el proceso electoral. Wong fue uno de los miembros más activos de un Grupo de trece expertos (G-13), que recomendaron más apertura en el proceso de elección del jefe de gobierno. Propusieron duplicar el tamaño del comité electoral existente, de 1.200 a 2.400 miembros, y además, que los miembros fueran elegidos por votantes registrados en Hong Kong. Al preguntarle por la propuesta del G-13, en vista a la resolución del NPCSC la respuesta que me compartió podría describirse como lindante con el fatalismo realista. Dijo: ‘Nuestra propuesta del G-13 se encuentra ahora en el tacho de basura; tenemos una ley y debemos respetarla’. Estaba claro que, para Wong, la decisión no era la ideal, pero involucrarse en una batalla mayor para oponerse a ella, en su modo de ver, crearía mayores obstáculos con miras a conseguir una democracia más amplia y transparente.

¿Qué sigue ahora en el terreno de las relaciones entre Hong Kong y el continente? Economistas y hombres de negocios tienden a concentrarse en los incentivos económicos. Mientras más comercio se registre, menor será la probabilidad de conflicto. En una presentación privada, organizada porReason Foundation, Louis-Vincent Gave -administrador de fondos radicado en Hong Kong y autor de Too Different for Comfort subrayó que el 25 por ciento del comercio de China tiene lugar enrenminbi (RMB), la moneda china, desde casi un cero por ciento en 2009, y con probabilidades de incrementarse. Hong Kong es el más importante centro de comercio en RMB fuera del continente. A lo largo de los últimos cinco años, los depósitos en RMB en Hong Kong se han multiplicado por diez hasta alcanzar, aproximadamente, RMB 900 millones. Gave entiende que el incremento en la internalización del RMB proporcionará otro gran empuje al rol de Hong Kong como centro financiero líder para China. Hong Kong es importante para China por otras muchas razones de índole económica. A pesar de que su economía representa solo el 3 por ciento de la del continente, Hong Kong es su segundo socio comercial de importancia, representando más del 9 por ciento del intercambio total. Es también la fuente más grande de inversión extranjera, y el más grande receptor de la inversión extranjera china.

Pero no todo es economía; así lo interpreta John Greenwood -uno de los fundadores de HKCER y miembro del directorio de la caja de conversión monetaria de Hong Kong. El estima que el primer motor de estas últimas décadas (y de las décadas por venir) es el orgullo nacional chino. El haber recuperado el control sobre Macao y Hong Kong ha resultado esencial, pero solo ha sido el primer paso para recobrar a Taiwan. El gobierno en Pekín se esforzará para evitar contaminar la integración de Hong Kong en un modo que ponga en peligro una reunificación de carácter pacífico con Taiwan.

Las relaciones entre China y Hong Kong no son simples; un pionero libertario como Greenwood puede certificar que el gobierno nunca presionó ni criticó a HKCER, incluso cuando los estudios contradijeran la ‘línea del partido’. En cambio, otro pionero, como el publicista Jimmy Lai, sufre presión política para que morigere su respaldo por las libertades políticas. Andrew Shuen, del Lion Rock Institute, argumenta que ‘el objetivo es mantener un equilibrio que permita la continuidad del florecer económico y una mejora gradual de las libertades políticas, que serán alcanzadas por la ciudadanía en el proceso continuo de aprendizaje frente a las consecuencias de las elecciones tomadas al momento de ejercitar esas mismas libertades’

El instituto Lion Rock busca concentrarse en temas económicos, sin inmiscuirse en temas políticos. Pero sus autoridades han manifestado su preocupación por la situación y han recomendado oficialmente que la asamblea legislativa local decida en forma determinante la constitucionalidad de las decisiones del proceso electoral. Reclama que una vez dado ese paso las partes deberían aceptar el veredicto. El presidente de la organización, Bill Stacey, hace un análisis cuasi marxista, y pide a las autoridades en Pekin que se percaten de que las circunstancias han cambiado: “el empleo cada vez depende menos de las grandes compañías. Las instituciones políticas, a la hora de evitar su deterioro, deben adaptarse a estos cambios, que apuntan a una toma de decisiones más descentralizada y un mayor grado de autonomía local. Los grandes grupos económicos se están descentralizando con objetivo de ser más eficientes; y lo mismo debería hacer el gobierno’. La estructura de producción ha cambiado y las ideas de Pekín también deberían cambiar.

El camino para llegar a una mayor libertad política podría ser más largo de lo que algunos creyeron pero, en lo personal, percibo que las fuerzas de la sociedad civil y los intereses económicos los ayudarán a llegar a buen destino.

 

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

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