El mito del socialismo de los países nórdicos

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 28/12/2019 en: https://www.infobae.com/economia/2020/01/28/el-mito-del-socialismo-de-los-paises-nordicos/

 

Nuevas estadísticas comparadas permiten hacer un balance comparativo y mostrar el contraste con la posición de los progresistas en la Argentina

Las posibilidades de ascenso social en los países nórdicos son más aceleradas que en los países populistas (Shutterstock)

Las posibilidades de ascenso social en los países nórdicos son más aceleradas que en los países populistas (Shutterstock)

El Reporte 2020 del World Economic Forum sobre el Índice de Movilidad Social muestra en los cuatro primeros lugares a: Dinamarca; Noruega; Finlandia; y Suecia. ¿Qué nos dice este índice? El caso de una persona que nace en una familia pobre en Dinamarca y le llevaría dos generaciones alcanzar el ingreso medio, o tres en Suecia, Finlandia y Noruega. Mientras que en Francia necesitaría seis generaciones, o nueve si nació en Brasil o Sudáfrica. El índice contempla la atención sanitaria, la educación, el acceso a la tecnología, oportunidades de empleo, etc.

Viendo este dato, los progresistas se frotan las manos y piensan: “acá tengo el argumento perfecto para demostrar que el socialismo o la socialdemocracia es el mejor sistema del mundo y son los mejores ejemplos para dar sobre la superioridad de nuestras políticas”.

Desafortunadamente, hace rato los progresistas y populistas quedaron desactualizados sobre quiénes gobiernan en esos países y cuáles son sus políticas económicas.

En realidad, los cuatro países mencionados se encuentran entre los primeros 26 países en el ranking del Índice de Libertad Económica como puede observarse en el cuadro.

Dinamarca está en el puesto 14, Suecia en el 19, Finlandia en el 20 y Noruega en el 26. Es decir, lejos de ser economías socialistas o con fuerte intervención del Estado, son abiertas, con baja cantidad de regulaciones, particularmente en el mercado laboral; derechos de propiedad bien afianzados, etc. Es decir, son países donde funciona la economía de mercado.

Es más, Suecia, Dinamarca y Finlandia acaban de oponerse a fijar un salario mínimo para toda la Unión Europea porque ellos no lo necesitan, tienen negociaciones por sectores.

Y de los países seleccionados, Francia es el que tiene la mayor relación gasto público/PBI. No se observa una diferencia abismal en cuanto a gasto público, si bien en todos los casos son altos.

Pero lo que pocos conocen es que los países escandinavos bajaron en forma notable su gasto público/PBI. Por ejemplo, Suecia que llegó a tener una relación gasto público/PBI del 70,5% en 1993 lo bajó a niveles del 50% actualmente. Son 20 puntos menos de gasto público respecto al PBI.

Finlandia llegó a tener una relación gasto público/PBI del 64% y ahora lo mantiene en el orden del 53% del PBI. 10 puntos menos de gasto público/PBI. Noruega lo redujo del 56% al 49% y Dinamarca también del 56% al 49 por ciento.

Ahora bien, este gasto público se vuelca al tema salud, educación, vivienda, etc. Obviamente no hay piqueteros cortando las calles principales en los países escandinavos. Pero el dato relevante es que la mayoría de los gastos sociales en los cuatro países mencionados, tienen copagos. Es decir, por ejemplo los hospitales no son totalmente gratis. El paciente tiene que pagar parte del servicio.

Pero para aquellos que creen que este es un modelo solidario por el cual en esos países las empresas pagan fortunas de impuestos para financiar este gasto público social, se equivocan rotundamente.

De acuerdo con datos de la OECD (Organización de Países Desarrollados, según sus siglas en inglés), este gasto público social se financia con impuestos que en Argentina son considerados regresivos por parte de los progresistas. Dos tercios de los ingresos tributarios se financian con el cobro de IVA, aportes sobre el salario, Seguridad Social.

Y, lo más sorprendente, es que el Impuesto a las Ganancias de las personas físicas es altísimo, mayor que en la Argentina. En cambio, las empresas que pagan ese gravamen es muy bajo. Dinamarca 22%. Finlandia 20%, Noruega 22% y Suecia 21,4%. Es más, de acuerdo a los datos de la OECD, en 2017 el 30% del total de los ingresos tributarios de Suecia fueron por el impuesto a las ganancias a las personas, en tanto que el impuesto a las ganancias que pagaron las empresas representó poco más del 5% del total.

El gráfico anterior de la Tax Foundation muestra la composición de los ingresos tributarios de Suecia en comparación a los del resto de los países de la OECD.

Conclusiones contundentes

Es un mito que los países nórdicos sean socialistas. Hace rato que son gobernados por partidos de centroderecha o coaliciones políticas que incluye a partidos de centroderecha, que han bajado el gasto público, que tienen una economía de mercado, que han llevado a cabo privatizaciones con éxito de sectores estatales, desde las telecomunicaciones a la generación y distribución de electricidad. Incluso el servicio postal y algunos bosques se han privatizado.

Por otro lado, no hay redistribución del ingreso al estilo populista nuestro donde los que más ganan más pagan o se mata a las empresas para financiar los delirios populistas. Además, los países nórdicos se caracterizan por su apuesta al libre comercio. En esa región, la mediana de impuestos a las importaciones es 5,3 por ciento.

Sí se les cobra impuestos altos a las personas físicas, pero a cambio se les da un servicio de primera de salud, educación, seguridad, etc. Es más, en esos países funciona el voucher para la educación. En vez de financiar la oferta, el estado financia la demanda y la gente recibe un cupón con el cual paga la escuela de sus hijos pero elige a qué colegio va a ir.

Cómo sostiene la economista colombiana Vanessa Vallejo sobre el sistema finlandés de educación en base al voucher“A las escuelas no se les asigna un presupuesto fijo, sino que obtienen dinero en función de los estudiantes matriculados. Los padres por supuesto son libres de matricular a sus niños en donde quieran. Y desde luego que lo hacen en los colegios con mejores resultados. Esto se traduce en una constante y feroz competencia de colegios para ganar alumnos”. Y agrega: “Mientras tanto, en Suecia y Dinamarca, ocurre prácticamente lo mismo que en Finlandia; se utiliza el modelo de cheque escolar, en el que al alumno se le da un bono para que elija en dónde matricularse, de modo que una vez más es el consumidor el que decide, y solo permanecen en el mercado las escuelas que prestan servicios que la gente quiere”. Es de imaginar que un sistema así le produciría un ataque de nervios a Baradel.

En definitiva, es un mito que los países nórdicos sean socialistas. Tal vez no sean el paraíso del liberalismo, pero tienen mucho más de liberales clásicos que de socialismo como se cree.

Copia distorsionada

¿Cuál es el problema que tenemos en la Argentina? Que los políticos populistas y los progresistas muestran como ejemplo el modelo de los países nórdicos, equívocamente como socialistas, pero lo único que les copian es la carga impositiva, con la diferencia que en esos países las empresas pagan bajos impuestos a las ganancias y las personas altos impuestos a las ganancias, en tanto que aquí tanto las empresas como las personas pagan altos impuestos a las ganancias con servicios de salud, educación, vivienda y seguridad propios del quinto subsuelo del subdesarrollo.

Si los populistas y progresistas quieren copiar el modelo nórdico, sepan que tienen que adoptar una economía de mercado, privatizar, establecer una carga tributaria que estimule la inversión y, sobre todo, el llamado gasto social tiene que ser de primera calidad y no una fuente de clientelismo político.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Cómo hicieron muchos países para bajar los índices de pobreza

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 24/4/18 en: https://www.infobae.com/opinion/2018/04/24/como-hicieron-muchos-paises-para-bajar-los-indices-de-pobreza/

 

Esa es la vara que eligió el presidente Mauricio Macri para que se evalúe su gestión a fin del mandato.

 

No parece una mala unidad de medida para evaluar su gestión económica. Obviamente que el tema ocupación o creación de puestos de trabajo va a ser clave para poder terminar en serio con la pobreza en la Argentina.

Lograr inversiones que contraten mano de obra para que millones de personas dejen de hacer como que trabajan en el sector público, cuando en realidad muchos de ellos son desocupados encubiertos en el Estado, y legiones de piqueteros que viven del trabajo ajeno, es todo un desafío.

Cómo lograr salir de la pobreza es una receta conocida. Disciplina fiscal, bajos impuestos y gasto público, flexibilidad laboral y respeto por los derechos de propiedad. A partir de estos lineamientos se crean las condiciones para que la gente desarrolle su capacidad de innovación.

No van a ser los burócratas los que nos van a guiar con su “sabiduría” qué tenemos que producir, en qué cantidades y a qué precios. Eso ya lo probamos y tenemos una larga experiencia de decadencia económica.

Al respecto no hay mucho para inventar. Basta con ver el Índice de Libertad Económica que todos los años elabora The Heritage Foundation y el Wall Street Journal para advertir que a mayor libertad económica, mejor nivel de vida de la población.

Recordemos que el Índice de Libertad Económica incluye ítems como respeto por los derechos de propiedad, disciplina fiscal, flexibilidad laboral, carga impositiva, apertura comercial, eficacia judicial y otros rubros más. Es decir, es una combinación de calidad institucional y políticas económicas.

Por ejemplo, tomando los 10 primeros países de mayor libertad económica y los 10 con menor libertad económica e incluyendo el índice de flexibilidad laboral se observan los siguientes resultados.

Como puede verse en el cuadro previo, los diez primeros con mayor liberad económica tienen, al mismo tiempo, una elevada flexibilidad laboral,  tomando 100 como mejor puntaje. Y como puede verse, las tasas de desocupación están, en la mayoría de los países, en niveles muy bajos.

Singapur tiene un índice de flexibilidad laboral de 92,6 y una tasa de desocupación de solo 2,1% de la oferta laboral.

Por supuesto que la tasa de desocupación no la define solamente la flexibilidad laboral, pero ayuda porque no es una barrera que frene la contratación de mano de obra como es en el caso argentino.

La última columna muestra el ingreso per capita de cada país en dólares corrientes. El que tiene un ingreso por habitante más bajo es Estonia con USD 17.737 pero eso tiene una explicación: estuvo sometida por la ex Unión Soviética y luego de independizarse inició un proceso de liberación de la economía. Revertir 70 años de comunismo no era tarea sencilla.

Como dato ilustrativo, comparemos el ingreso per capita en dólares constantes de 2011 entre la Argentina y Estonia para ver lo que puede la libertad económica.

Luego de la caída del muro de Berlín, nosotros teníamos un ingreso per capita, de acuerdo a los datos de Angus Maddison, que superaba en un 42% al de Estonia; en 2016 esa brecha se revirtió al 32% a favor del país europeo, luego de que nos empezara a superar en 2001, y sacó amplias ventajas a partir de 2011, segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner.

Punto de giro singular

Hong Kong, que lidera el índice de libertad económica, es otro caso interesante para compararnos. Recuerdo que en la década del 70 aquí se solía descalificar las reformas económicas del país asiático, argumentando que ellos vivían en condiciones infrahumanas y comiendo un plato de arroz.

En 1960, nosotros, los genios del vivir con lo nuestro y el intervencionismo, teníamos un ingreso per capita que superaba en un 126% al de Hong Kong. En 2016, siempre en base a los datos de Angus Maddison, el país asiático sacó una ventaja del 156%; semejante giro es lo que pudo lograr la libertad económica versus el intervencionismo, el estatismo, la economía cerrada y las regulaciones junto con el populismo económico.

Otro ejemplo del efecto del ajuste fiscal

Comparémonos ahora con Irlanda. En 1960 nuestro ingreso per capita era 12,7% más alto que el de Irlanda. Los irlandeses, llegado un punto, tuvieron que decidir si iban a incorporarse a la Unión Europea o se mantendrían alejados del mundo. Optaron por incorporarse e hicieron un fenomenal ajuste del gasto público en términos nominales.

Sí, algo que aquí sería tildado de ajuste salvaje por parte de los populistas y progres. El resultado es que en 2016 Irlanda tuvo un ingreso per capita un 200% más alto que el nuestro y no para de atraer inversiones ya que le cobra a las corporaciones un impuesto a las ganancias de solo el 12,5 por ciento.

Con cualquiera de los 10 países que nos comparemos con mayor libertad económica, respeto por los derechos de propiedad e integración económica al mundo, somos una lágrima. Países que, con soberbia, mirábamos por arriba del hombro como Singapur, hoy nos superan.

En 1960 teníamos un ingreso per cápita 123% mayor a de ellos y en 2016 nos superaban en 248%. Insisto que todos los gráficos están basados en la última actualización del proyecto Angus Maddison. La fuente es esa.

Si tomamos los 10 países con menos libertad económica, es decir los que están en el final de la tabla, observamos que en tasa de desocupación hay escasa información y lo mismo ocurre con algunos casos del ingreso per cápita que, para los países que disponen de información, están a años luz de los 10 primeros países de la tabla.

La lógica y la evidencia empírica demuestran que a mayor grado de libertad económica, integración económica al mundo, disciplina fiscal, bajos impuestos y gasto público, respeto por los derechos de propiedad, justicia eficiente y flexibilidad laboral, mayor crecimiento e ingreso per capita de la población. En definitiva, mayor bienestar y menos pobreza. El objetivo que busca Macri.

La receta es clara, la duda es si gradualismo o shock

En definitiva, Mauricio Macri no tiene que inventar nada para lograr su objetivo de bajar la pobreza. Ya está todo escrito. La receta es conocida. Solo le queda estudiar si esos países fueron muy graduales al momento de llevar a cabo las reformas estructurales o aplicaron políticas de shock.

Es importante resaltar que en el ideario popular hay países que se creen que aplican políticas socialistas. Si uno revisa el Índice de Libertad Económica se encuentra que Suecia está en el puesto 15, Noruega en el 23 y Finlandia en el 26. Es decir, los países nórdicos, identificados como países socialistas, tienen economías libres. Hace rato que dejaron el socialismo.

Otro dato interesante es que varios de los países que estaban detrás de la cortina de hierro se liberaron del comunismo y aplicaron políticas de shock de libre mercado como los casos de Estonia, Lituania, la República Checa o Letonia que están entre los primeros 30 países con mayor libertad económica y muy fuertes incrementos de sus ingresos per cápita. Luego de estar 73 años bajo la bota comunista, estos países llevaron a cabo importantes reformas económicas pro mercado.

Por eso, aquellos que dicen que nosotros no podemos crecer porque tuvimos 70 años de peronismo, tienen que mirar al resto del mundo y ver como países cuyas poblaciones tuvieron el cerebro lavado por el comunismo o estuvieron bajo políticas populistas como Irlanda, lograron revertir su decadencia.

No busquemos más excusas. No soy peronista y nunca voté al peronismo, pero tampoco compremos el argumento que porque tuvimos peronismo no nos podemos recuperar más.

Me parece que el problema nuestro es que los gobiernos no peronistas terminaron aplicando el populismo del peronismo y por eso el abanico de oferta electoral actual tiende a ser bastante populista en su conjunto, con lo cual la conclusión es que nuestro grave problema económico tiene que ver más con los valores que imperan en la sociedad. La cultura de la dádiva, del proteccionismo, en definitiva del estado sobredimensionado que ahoga la capacidad de innovación de las personas.

El partido político que cambie su oferta electoral y en vez de populismo, proteccionismo y redistribución del ingreso ofrezca las reglas de los países exitosos y logre convencer a una mayoría de los beneficios de terminar con el populismo es el partido político que logrará lograr otro milagro económico como el que consiguió, en su momento, la generación del 80.

 

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

Hong Kong y Pekín: el futuro de la libertad económica:

Por Alejandro A. Chafuén. Publicado el 18/11/14 en: http://www.elojodigital.com/contenido/13883-hong-kong-y-pek-n-el-futuro-de-la-libertad-econ-mica

 

La reciente decisión de la corte de apelaciones de Hong Kong determinando que los bloqueos callejeros dañan la actividad económica de los taxistas y otros transportistas, da mano libre a las autoridades para desalojar y detener a los manifestantes. ¿Llevará esto a nuevos choques que pondrán en peligro la prosperidad de la economía considerada como la más libre del mundo?

A lo largo de los últimos años, he sido testigo de manifestaciones ciudadanas en Estados Unidos, España, y Venezuela. Nunca imaginé, en mi reciente visita a Hong Kong, que asistiría como testigo a un nuevo movimiento del estilo ‘Occupy’ (en referencia al movimiento ‘Occupy Wall Street‘). Pero los líderes de ‘Occupy [Hong Kong] Central con Amor y Paz (Occupy Central with Love and Peace) no protestan por la falta de libertad económica. En rigor, y de acuerdo con el Indice de Libertad Económica desarrollado por la Fundación Heritage, la libertad económica de Hong Kong ha sido calificada con un puntaje de 90.1, convirtiéndola en la economía mundial mejor considerada durante veinte años consecutivos. Lo cual incluye los años transcurridos desde que Hong Kong volvió a ser parte de China Continental. En el índice de Human Freedom (Libertad Humana), desarrollado por Cato, el Fraser Institute y el Liberales Institut -y que incluye las libertades individuales-, Hong Kong también califica con un envidiable tercer puesto en los ránkings.

El movimiento cuyo desarrollo contemplé en Hong Kong estuvo motorizado por el temor y la frustración derivados de la eventualidad de que los poderes en Pekín lleguen a erosionar la fortaleza de las instituciones que Hong Kong, 2014convirtieron a este pequeño territorio en una isla de libertad y prosperidad. El distrito financiero central de Hong Kong, donde usualmente se realizan las manifestaciones, es visto como el cuartel general de la poderosa élite de los negocios. Y ha sido precisamente esta élite la que ha desempeñado un rol fundamental en la creación y la preservación de la libertad económica y la prosperidad actual.

¿Se basa esta frustración en la sobrevaluación de los aspectos sometidos a votación en una democracia? Esta parece ser la creencia de aquellos que defienden la decisión del Comité Designado del Congreso Popular Nacional (NPCSC), que está restringiendo el número de candidatos a dos o tres aprobados por 1.200 electores seleccionados por -y que son leales a- Pekín.

C.H Tung, emergió a la superficie para defender la decisión del NPCSC. Tung fue el primer jefe ejecutivo de Hong Kong, desde la transferencia de la soberanía en 1997 y hasta marzo de 2005, cuando renunció previo a completar su mandato. El mensaje principal de Tung a aquellos que desean mayor democracia podría resumirse en su pedido de ‘paciencia‘, o en la expresión ‘agradeced por los dones recibidos‘. Aún cuando la mayoría de los libertarios, especialmente aquellos del extranjero, se concentran en la limitada capacidad de elección permitida por la recientemente aprobada ley electoral, Tung los invita a reflexionar que, ‘en el breve lapso de veinte años -Hong Kong estaría pasando de permitir a Gran Bretaña designar a un gobernador para Hong Kong, a tener a cinco millones de votantes eligiendo a su líder‘. Sin embargo, Claudia Rosett -de la Fundación para la Defensa de las Democracias (Foundation for Defense of Democracies) y colaboradora de Forbes que residió durante muchos años en Hong Kong, argumenta que comparar la designación de los gobernadores de Hong Kong por parte del Reino Unido, con su tradición de respeto por el Estado de Derecho y los procesos democráticos, con el proceso de designación de Pekín, con su historial autoritario y dictatorial, induce al error.

Tung incluso compartió loas para la decisión del NPSCS, calificándola como ‘un bien merecido fruto de nuestros deseos de democracia’ y como un ‘logro resplandeciente’. Tung reveló la filosofía política detrás de su postura, al expresar que ‘la democracia no tiene un solo destino’. Y “pelear por la democracia está lejos de representar el cuadro completo en la mejora de la calidad de vida de los pueblos que, después de todo, es la prueba Hong Kong, dinerodefinitiva para un buen gobierno”. Tung conoce muy bien el enfoque occidental sobre la libertad. Sabe que está siendo controversial. Por más de una década, Tung fue miembro del Instituto Hoover (de tradición liberal) en la Universidad de Stanford. Las declaraciones de Larry Diamond, investigador senior en Hoover, tras el anuncio del NPSCS, en relación a que fue ‘un día triste para Hong Kong y para la democracia’ no debería sorprender a Tung.

Hacia fines de los años ochenta, los líderes liberales en Hong Kong fundaron el Centro de Hong Kong para la Investigación Económica (Hong Kong Centre for Economic Research o HKCER) y C.H. Tung se convirtió en uno de los primeros en mandar una donación. Su predisposición para defender la decisión de Pekín se vería luego reafirmada en un discurso durante un almuerzo de la reunión general de la Sociedad Mont Pelerin (MPS). Tung defendió el historial y los objetivos de China no solo relacionados con la arena económica, sino con los derechos humanos y el medio ambiente; incluso describiendo al gobierno de Pekín como una fuerza relevante en la búsqueda de la paz. Numerosos miembros de la MPS no se mostraron felices con sus comentarios.

Y.C. Richard Wong, poseedor de un doctorado en la Universidad de Chicago que oficiara como director de HKCER desde su fundación, desempeñó un rol clave en el intento por liberalizar y democratizar el proceso electoral. Wong fue uno de los miembros más activos de un Grupo de trece expertos (G-13), que recomendaron más apertura en el proceso de elección del jefe de gobierno. Propusieron duplicar el tamaño del comité electoral existente, de 1.200 a 2.400 miembros, y además, que los miembros fueran elegidos por votantes registrados en Hong Kong. Al preguntarle por la propuesta del G-13, en vista a la resolución del NPCSC la respuesta que me compartió podría describirse como lindante con el fatalismo realista. Dijo: ‘Nuestra propuesta del G-13 se encuentra ahora en el tacho de basura; tenemos una ley y debemos respetarla’. Estaba claro que, para Wong, la decisión no era la ideal, pero involucrarse en una batalla mayor para oponerse a ella, en su modo de ver, crearía mayores obstáculos con miras a conseguir una democracia más amplia y transparente.

¿Qué sigue ahora en el terreno de las relaciones entre Hong Kong y el continente? Economistas y hombres de negocios tienden a concentrarse en los incentivos económicos. Mientras más comercio se registre, menor será la probabilidad de conflicto. En una presentación privada, organizada porReason Foundation, Louis-Vincent Gave -administrador de fondos radicado en Hong Kong y autor de Too Different for Comfort subrayó que el 25 por ciento del comercio de China tiene lugar enrenminbi (RMB), la moneda china, desde casi un cero por ciento en 2009, y con probabilidades de incrementarse. Hong Kong es el más importante centro de comercio en RMB fuera del continente. A lo largo de los últimos cinco años, los depósitos en RMB en Hong Kong se han multiplicado por diez hasta alcanzar, aproximadamente, RMB 900 millones. Gave entiende que el incremento en la internalización del RMB proporcionará otro gran empuje al rol de Hong Kong como centro financiero líder para China. Hong Kong es importante para China por otras muchas razones de índole económica. A pesar de que su economía representa solo el 3 por ciento de la del continente, Hong Kong es su segundo socio comercial de importancia, representando más del 9 por ciento del intercambio total. Es también la fuente más grande de inversión extranjera, y el más grande receptor de la inversión extranjera china.

Pero no todo es economía; así lo interpreta John Greenwood -uno de los fundadores de HKCER y miembro del directorio de la caja de conversión monetaria de Hong Kong. El estima que el primer motor de estas últimas décadas (y de las décadas por venir) es el orgullo nacional chino. El haber recuperado el control sobre Macao y Hong Kong ha resultado esencial, pero solo ha sido el primer paso para recobrar a Taiwan. El gobierno en Pekín se esforzará para evitar contaminar la integración de Hong Kong en un modo que ponga en peligro una reunificación de carácter pacífico con Taiwan.

Las relaciones entre China y Hong Kong no son simples; un pionero libertario como Greenwood puede certificar que el gobierno nunca presionó ni criticó a HKCER, incluso cuando los estudios contradijeran la ‘línea del partido’. En cambio, otro pionero, como el publicista Jimmy Lai, sufre presión política para que morigere su respaldo por las libertades políticas. Andrew Shuen, del Lion Rock Institute, argumenta que ‘el objetivo es mantener un equilibrio que permita la continuidad del florecer económico y una mejora gradual de las libertades políticas, que serán alcanzadas por la ciudadanía en el proceso continuo de aprendizaje frente a las consecuencias de las elecciones tomadas al momento de ejercitar esas mismas libertades’

El instituto Lion Rock busca concentrarse en temas económicos, sin inmiscuirse en temas políticos. Pero sus autoridades han manifestado su preocupación por la situación y han recomendado oficialmente que la asamblea legislativa local decida en forma determinante la constitucionalidad de las decisiones del proceso electoral. Reclama que una vez dado ese paso las partes deberían aceptar el veredicto. El presidente de la organización, Bill Stacey, hace un análisis cuasi marxista, y pide a las autoridades en Pekin que se percaten de que las circunstancias han cambiado: “el empleo cada vez depende menos de las grandes compañías. Las instituciones políticas, a la hora de evitar su deterioro, deben adaptarse a estos cambios, que apuntan a una toma de decisiones más descentralizada y un mayor grado de autonomía local. Los grandes grupos económicos se están descentralizando con objetivo de ser más eficientes; y lo mismo debería hacer el gobierno’. La estructura de producción ha cambiado y las ideas de Pekín también deberían cambiar.

El camino para llegar a una mayor libertad política podría ser más largo de lo que algunos creyeron pero, en lo personal, percibo que las fuerzas de la sociedad civil y los intereses económicos los ayudarán a llegar a buen destino.

 

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

Vaca Muerta y la enfermedad holandesa

Por Adrián Ravier: Publicado el 22/7/14 en: http://opinion.infobae.com/adrian-ravier/2014/07/22/vaca-muerta-y-la-enfermedad-holandesa/

 

Tras una corta experiencia como profesor visitante en una universidad de Caracas, tuve la oportunidad de reflexionar acerca del problema que puede representar Vaca Muerta para Argentina en el mediano plazo. Y es que Venezuela ofrece sus lecciones. Con una cantidad de petróleo que a este ritmo de explotación podría durar 200 años, el gobierno de Venezuela no entiende de escasez, extiende el populismo a su máxima expresión y deja a su pueblo sin productos básicos como papel higiénico, con una completa dependencia de la importación, arruinando completamente a su propia industria.

Los montes que rodean Caracas hoy ofrecen una nueva geografía que hace algunos años era desconocida. Se trata de millones de personas que han construido villas en las inmediaciones de la capital hambrientos del populismo que Maduro les extiende periódicamente. Ya no hay fábricas que empleen a estas personas, como sí lo hubo en la década del 70, cuando la economía venezolana estaba entre las 20 más ricas del mundo. El pueblo advirtió que bajo este modelo se lo condena a la miseria, lo que ya engrosa las encuestas que miden un 60 % de rechazo a la gestión de Maduro, que estaría considerando no completar su mandato hasta 2019 (Sondeo de Datanálisis, publicado en El Universal).

Argentina podría seguir un camino similar si no se toman medidas urgentes en relación con la formación petrolífera Vaca Muerta, situada en las provincias de Neuquén, Río Negro y Mendoza, y que presenta una estimación de reservas de 22.500 millones de barriles equivalentes de petróleo. Tras la nacionalización estos recursos han quedado en manos del gobierno de turno, aunque está claro que para disfrutarlos primero habrá que generar millonarias inversiones en su explotación. Que Argentina se convierta en un país petrolero no es la bendición que muchos pregonan si atendemos a la experiencia internacional.

Los países árabes, por ejemplo, carecen de una industria propia y tienen enorme dependencia de las divisas que genera el petróleo para la importación, lo que ha motivado emprendimientos de obras faraónicas para que en el futuro la industria del turismo juegue un rol importante en estas naciones.

En Europa, podrá recordarse la experiencia de Holanda en la década de 1960, que le valió el nombre de “enfermedad holandesa”, tras el descubrimiento de grandes yacimientos de gas natural en Slochteren, cerca del Mar del Norte. Como resultado del enorme ingreso de divisas que generó la explotación de este yacimiento, el florín, la moneda holandesa, se apreció perjudicando la competitividad de las exportaciones no petroleras del país.

En América Latina, no quedan dudas que la “enfermedad holandesa” infectó la economía venezolana, cuya industria fue desapareciendo gradualmente durante las últimas cuatro décadas.

Un país que enfrentó notablemente esta “enfermedad holandesa” es Noruega, que paradójicamente es citado como ejemplo de socialismo del siglo XXI. Lejos de la tentación populista y del asistencialismo, Noruega logró independizar los recursos petrolíferos de la garras del Estado y de su industria. Las reglas de administración son claras: todo la renta petrolera se nuclea allí. El 96% de las ganancias e intereses se reinvierte fuera del país (para que no puedan ser utilizados políticamente) y el 4% se puede girar al Tesoro para financiar gasto público. A nivel global, los 810.000 millones en activos financieros se distribuyen: 60% en acciones de empresas, 35 a 40% en bonos y hasta un 5% en inmuebles.

No está de más decir que Noruega está entre las 30 economías más libres del mundo (según el Índice de Libertad Económica que elabora la Heritage Foundation y el Wall Street Journal desde 1995), y que ofrece uno de los 10 entornos más propicios para la generación de negocios (según el Índice Doing Business del Banco Mundial), gozando de mercados libres y competitivos, gracias a escasísimas regulaciones sobre la economía local y también en relación con las empresas multinacionales.

El Congreso de la Nación Argentina necesita iniciar un debate formal en forma inmediata para decidir de qué forma se van a utilizar estos yacimientos petrolíferos: ¿Privatización del subsuelo? ¿Gestión externa de las inversiones y de la renta obtenida? ¿Administración de la YPF nacionalizada sobre estos yacimientos? Afortunadamente, hay tiempo aun para debatir las oportunidades y riesgos de Vaca Muerta, sin la tentación inmediata de utilizar estos recursos en beneficio “político” propio.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.