El avance del populismo desafía ahora a algunos de los países de mejor calidad institucional: veremos si lo resisten

Por Martín Krause. Publicada el 5/7/17 en: http://bazar.ufm.edu/avance-del-populismo-desafia-ahora-los-paises-mejor-calidad-institucional-veremos-lo-resisten/#undefined.tijt.gbpl

 

El mundo está convulsionado, pero sus instituciones todavía no lo sufren. Se nota la tensión, están ante un desafío, deben mostrar que pueden cumplir su papel y sostener los elementos básicos que ha permitido el progreso de la sociedad como nunca antes se ha visto. Las ideas populistas avanzan y algún líder, como Donald Trump, incluso llega al gobierno. Otros esperan aprovechar una oportunidad en Europa. Curiosamente, en América Latina se han debilitado.

Es el momento, entonces, en que las instituciones republicanas son llamadas a mostrar que pueden poner freno a esos impulsos. En definitiva, el populismo es la antítesis de la institucionalidad, ya que el líder populista cree que una mayoría circunstancial le ha dado un mandato completo para reordenar la sociedad, sin límites a su voluntad.

Y si bien la amenaza está allí y el peligro es concreto, no hay país entre los de mayor calidad institucional que haya sufrido, hasta el momento, un fuerte deterioro. Entre los veinticinco primeros puestos del ICI, ninguno de ellos ha modificado su posición en más de dos puestos., salvo el excepcional caso de Lituania[1], que mejora siete posiciones. Es decir que, salvo esa, no ha habido caídas mayores a dos posiciones, tampoco avances superiores a eso.

Los cuatro países que han encabezado la calidad institucional en los últimos veinte años lo siguen haciendo, sólo que este año Nueva Zelanda desplaza a Suiza en el primer lugar. El país oceánico puede festejó en 2015 la obtención del Mundial de Rugby, su deporte nacional, y en 2016 (ya que a ese año se refieren el ICI 2017) el primer puesto mundial en calidad institucional. Junto a Suiza, Dinamarca y Finlandia, siguen dominando la tabla y se reparten regularmente el primer premio.

Suecia mejora dos posiciones, para alcanzar el 5° puesto, Canadá los pierde. Más atrás en la lista, Islandia recupera también dos posiciones, luego de su estrepitosa caída con la crisis de 2008; y Chile, ya en nuestra zona, pierde dos posiciones luego de varios años de estabilidad.

En síntesis: el populismo es una amenaza, pero las instituciones republicanas de los países de mejor calidad institucional todavía resisten. Se verá cuánto o, si, como en el caso de América Latina, las aventuras populistas terminan generando una reacción que, aunque lentamente, parece recuperar algo del terreno perdido. El fenómeno no deja de ser curioso, ya que América Latina siempre fue a la zaga de los primeros países y ahora que vuelve de una década populista es de esperar que no vuelva a copiar a quienes ahora la copian.

Las primeras posiciones del ICI 2017 son las siguientes:

Posición País ICI 2017 2016 2015 2014
1 Nueva Zelandia 0,9658 2 3 1
2 Suiza 0,9645 1 1 3
3 Dinamarca 0,9579 4 4 4
4 Finlandia 0,9451 3 2 2
5 Suecia 0,9384 6 6 5
6 Países Bajos 0,9364 8 9 8
7 Noruega 0,9361 7 5 9
8 Canadá 0,9336 5 7 7
9 Reino Unido 0,9257 9 10 10
10 Irlanda 0,9153 12 12 12
11 Australia 0,9152 10 8 6
12 Alemania 0,9141 11 11 13
13 Estados Unidos 0,9101 13 13 11
14 Luxemburgo 0,8918 17 15 15
15 Estonia 0,8880 16 18 18
16 Austria 0,8858 15 17 17
17 Hong Kong RAE, China 0,8818 18 16 16
18 Bélgica 0,8703 21 20 19
19 Islandia 0,8568 14 14 14
20 Taiwán, China 0,8521 20 21 21
21 Japón 0,8453 19 19 20
22 Lituania 0,8338 24 25 26
23 Singapur 0,8234 23 23 23
24 Chile 0,8198 22 22 22
25 República Checa 0,8181 25 29 37

[1] El avance de Lituania es el resultado de una constante mejora en el Índice de Libertad Económica en el Mundo, del Fraser Institute, que en verdad refleja datos de 2014, pero en el que ha avanzado desde la posición 33° en 2010 a la 15°, en este último año analizado por el índice, al tiempo que ha mejorado también en los demás indicadores, aunque no tan espectacularmente.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados. (Ciima-Eseade). Es profesor de Historia del Pensamiento Económico en UBA. 

Una vida al servicio de la libertad

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 14/1/17 en: http://www.elobservador.com.uy/una-vida-al-servicio-la-libertad-n1020366

 

Fue un servidor de la sociedad libre en muchas capacidades: como profesor, funcionario y emprendedor intelectual

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

Puntos fuertes y débiles de la calidad institucional en América Latina: ¿dónde fallamos?

Por Martín Krause. Publicada el 29/6/16 en: http://bazar.ufm.edu/puntos-fuertes-y-debiles-de-la-calidad-institucional-en-america-latina-donde-fallamos/

 

A continuación veremos el desempeño relativo que ha tenido cada país de la región en cada uno de los indicadores que son tomados en cuenta en nuestro análisis. En negrita aparece el país con la mejor posición entre todos los de América; en negrita e itálica, el de mejor posición entre los latinoamericanos; en rojo el que muestra la peor posición:

2016 Rule of Law Voice & Acc. Freedom Press Corrupción Global Comp Heritage Fraser Doing Business
País
Antigua y Barbuda 0,4928 0,6814 0,6281 0,4550
Argentina 0,1866 0,5882 0,4673 0,3690 0,2500 0,0562 0,0407 0,3651
Bahamas 0,7464 0,8088 0,8643 0,8315 0,3902 0,4444
Barbados 0,8182 0,9167 0,8945 0,7528 0,3821 0,3757
Belice 0,2488 0,6618 0,8492 0,3483 0,2927 0,3704
Bolivia 0,1292 0,4853 0,5477 0,4167 0,1714 0,1067 0,3089 0,1746
Brasil 0,5550 0,6078 0,5528 0,5536 0,4714 0,3258 0,2520 0,3915
Canadá 0,9474 0,9559 0,8945 0,9524 0,9143 0,9719 0,9512 0,9312
Chile 0,8804 0,8039 0,6834 0,8690 0,7571 0,9663 0,9106 0,7513
Colombia 0,4258 0,4608 0,4121 0,5119 0,5714 0,8258 0,2439 0,7196
Costa Rica 0,7129 0,8382 0,9146 0,7679 0,6357 0,7303 0,8699 0,6984
Cuba 0,3254 0,0686 0,0352 0,6726 0,0112
Dominica 0,6890 0,8235 0,7990 0,7022 0,5238
Ecuador 0,1388 0,3971 0,3015 0,3690 0,4643 0,1124 0,1463 0,3862
El Salvador 0,3589 0,5245 0,6131 0,5774 0,3286 0,6517 0,7398 0,5503
Estados Unidos 0,8995 0,7990 0,8492 0,9107 0,9857 0,9438 0,8943 0,9683
Grenada 0,5024 0,7402 0,8291 0,2910
Guatemala 0,1483 0,3529 0,3367 0,2738 0,4500 0,5449 0,6829 0,5767
Guyana 0,3206 0,5441 0,6533 0,2976 0,1429 0,2921 0,3252 0,2804
Haití 0,0813 0,2549 0,4874 0,0655 0,0500 0,1685 0,5935 0,0423
Honduras 0,1531 0,3382 0,2412 0,3393 0,3786 0,3708 0,4797 0,4233
El de 0,4450 0,6569 0,9146 0,5952 0,3929 0,7416 0,7317 0,6667
México 0,3828 0,4804 0,3065 0,4405 0,6000 0,6573 0,4309 0,7989
Nicaragua 0,2919 0,3578 0,4472 0,2321 0,2357 0,3933 0,4959 0,3439
Panamá 0,5502 0,6324 0,5176 0,5774 0,6500 0,6348 0,6667 0,6402
Paraguay 0,2823 0,4314 0,3668 0,2321 0,1643 0,5393 0,4228 0,4762
Perú 0,3349 0,5147 0,5477 0,4821 0,5143 0,7247 0,6179 0,7407
República Dominicana 0,4067 0,5392 0,5829 0,3929 0,3071 0,5112 0,5203 0,5132
San Kitts y Nevis 0,6172 0,8480 0,8693 0,3492
San Vicente y las Granadinas 0,7225 0,8627 0,9146 0,7809 0,4180
Santa Lucía 0,7177 0,8725 0,9497 0,7921 0,5979
Suriname 0,4976 0,6422 0,7186 0,4821 0,2528 0,1799
Trinidad y Tobago 0,5311 0,6275 0,7638 0,5774 0,3714 0,5955 0,5041 0,5344
Uruguay 0,7608 0,8284 0,8141 0,8810 0,4857 0,7753 0,5285 0,5185
Venezuela, RB 0,0096 0,1912 0,1206 0,0655 0,0643 0,0169 0,0081 0,0212

 

Como puede observarse en términos de Respeto a la Ley, el primer lugar es para Canadá y para Chile entre los latinoamericanos y el peor para Venezuela. En cuanto al funcionamiento de la democracia (Voz y Rendición de Cuentas), el liderazgo recae también en Canadá, pero ahora corresponde a Costa Rica entre los latinoamericanos y a Cuba la última posición. En cuanto a Libertad de Prensa encabeza toda la zona Santa Lucía, con Costa Rica entre los latinos y Cuba también en el último lugar. Por último, entre los indicadores políticos, el país con menos corrupción en toda la región sería Canadá, Uruguay entre los latinoamericanos y Venezuela en el final de la tabla.

Tomando en cuenta ahora los indicadores de mercado Estados Unidos se lleva el primer puesto, Chile entre los latinos y Haití el último; el de Libertad Económica de Heritage muestra a Canadá primero, Chile entre los latinoamericanos y Cuba en la última posición. El otro indicador de libertad económica en el mundo, del Fraser Institute, ubica también a Canadá a la cabeza en la zona y a Chile entre los latinoamericanos pero muestra a Venezuela en la última posición (no evalúa a Cuba). Y finalmente, el de Haciendo Negocios nos muestra que el país donde habría más facilidades para ello sería Estados Unidos, y que entre los latinoamericanos ahora estaría México en lugar de Chile, un cambio que habrá que seguir de vista en el futuro; y Venezuela también en el último lugar.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Hong Kong y Pekín: el futuro de la libertad económica:

Por Alejandro A. Chafuén. Publicado el 18/11/14 en: http://www.elojodigital.com/contenido/13883-hong-kong-y-pek-n-el-futuro-de-la-libertad-econ-mica

 

La reciente decisión de la corte de apelaciones de Hong Kong determinando que los bloqueos callejeros dañan la actividad económica de los taxistas y otros transportistas, da mano libre a las autoridades para desalojar y detener a los manifestantes. ¿Llevará esto a nuevos choques que pondrán en peligro la prosperidad de la economía considerada como la más libre del mundo?

A lo largo de los últimos años, he sido testigo de manifestaciones ciudadanas en Estados Unidos, España, y Venezuela. Nunca imaginé, en mi reciente visita a Hong Kong, que asistiría como testigo a un nuevo movimiento del estilo ‘Occupy’ (en referencia al movimiento ‘Occupy Wall Street‘). Pero los líderes de ‘Occupy [Hong Kong] Central con Amor y Paz (Occupy Central with Love and Peace) no protestan por la falta de libertad económica. En rigor, y de acuerdo con el Indice de Libertad Económica desarrollado por la Fundación Heritage, la libertad económica de Hong Kong ha sido calificada con un puntaje de 90.1, convirtiéndola en la economía mundial mejor considerada durante veinte años consecutivos. Lo cual incluye los años transcurridos desde que Hong Kong volvió a ser parte de China Continental. En el índice de Human Freedom (Libertad Humana), desarrollado por Cato, el Fraser Institute y el Liberales Institut -y que incluye las libertades individuales-, Hong Kong también califica con un envidiable tercer puesto en los ránkings.

El movimiento cuyo desarrollo contemplé en Hong Kong estuvo motorizado por el temor y la frustración derivados de la eventualidad de que los poderes en Pekín lleguen a erosionar la fortaleza de las instituciones que Hong Kong, 2014convirtieron a este pequeño territorio en una isla de libertad y prosperidad. El distrito financiero central de Hong Kong, donde usualmente se realizan las manifestaciones, es visto como el cuartel general de la poderosa élite de los negocios. Y ha sido precisamente esta élite la que ha desempeñado un rol fundamental en la creación y la preservación de la libertad económica y la prosperidad actual.

¿Se basa esta frustración en la sobrevaluación de los aspectos sometidos a votación en una democracia? Esta parece ser la creencia de aquellos que defienden la decisión del Comité Designado del Congreso Popular Nacional (NPCSC), que está restringiendo el número de candidatos a dos o tres aprobados por 1.200 electores seleccionados por -y que son leales a- Pekín.

C.H Tung, emergió a la superficie para defender la decisión del NPCSC. Tung fue el primer jefe ejecutivo de Hong Kong, desde la transferencia de la soberanía en 1997 y hasta marzo de 2005, cuando renunció previo a completar su mandato. El mensaje principal de Tung a aquellos que desean mayor democracia podría resumirse en su pedido de ‘paciencia‘, o en la expresión ‘agradeced por los dones recibidos‘. Aún cuando la mayoría de los libertarios, especialmente aquellos del extranjero, se concentran en la limitada capacidad de elección permitida por la recientemente aprobada ley electoral, Tung los invita a reflexionar que, ‘en el breve lapso de veinte años -Hong Kong estaría pasando de permitir a Gran Bretaña designar a un gobernador para Hong Kong, a tener a cinco millones de votantes eligiendo a su líder‘. Sin embargo, Claudia Rosett -de la Fundación para la Defensa de las Democracias (Foundation for Defense of Democracies) y colaboradora de Forbes que residió durante muchos años en Hong Kong, argumenta que comparar la designación de los gobernadores de Hong Kong por parte del Reino Unido, con su tradición de respeto por el Estado de Derecho y los procesos democráticos, con el proceso de designación de Pekín, con su historial autoritario y dictatorial, induce al error.

Tung incluso compartió loas para la decisión del NPSCS, calificándola como ‘un bien merecido fruto de nuestros deseos de democracia’ y como un ‘logro resplandeciente’. Tung reveló la filosofía política detrás de su postura, al expresar que ‘la democracia no tiene un solo destino’. Y “pelear por la democracia está lejos de representar el cuadro completo en la mejora de la calidad de vida de los pueblos que, después de todo, es la prueba Hong Kong, dinerodefinitiva para un buen gobierno”. Tung conoce muy bien el enfoque occidental sobre la libertad. Sabe que está siendo controversial. Por más de una década, Tung fue miembro del Instituto Hoover (de tradición liberal) en la Universidad de Stanford. Las declaraciones de Larry Diamond, investigador senior en Hoover, tras el anuncio del NPSCS, en relación a que fue ‘un día triste para Hong Kong y para la democracia’ no debería sorprender a Tung.

Hacia fines de los años ochenta, los líderes liberales en Hong Kong fundaron el Centro de Hong Kong para la Investigación Económica (Hong Kong Centre for Economic Research o HKCER) y C.H. Tung se convirtió en uno de los primeros en mandar una donación. Su predisposición para defender la decisión de Pekín se vería luego reafirmada en un discurso durante un almuerzo de la reunión general de la Sociedad Mont Pelerin (MPS). Tung defendió el historial y los objetivos de China no solo relacionados con la arena económica, sino con los derechos humanos y el medio ambiente; incluso describiendo al gobierno de Pekín como una fuerza relevante en la búsqueda de la paz. Numerosos miembros de la MPS no se mostraron felices con sus comentarios.

Y.C. Richard Wong, poseedor de un doctorado en la Universidad de Chicago que oficiara como director de HKCER desde su fundación, desempeñó un rol clave en el intento por liberalizar y democratizar el proceso electoral. Wong fue uno de los miembros más activos de un Grupo de trece expertos (G-13), que recomendaron más apertura en el proceso de elección del jefe de gobierno. Propusieron duplicar el tamaño del comité electoral existente, de 1.200 a 2.400 miembros, y además, que los miembros fueran elegidos por votantes registrados en Hong Kong. Al preguntarle por la propuesta del G-13, en vista a la resolución del NPCSC la respuesta que me compartió podría describirse como lindante con el fatalismo realista. Dijo: ‘Nuestra propuesta del G-13 se encuentra ahora en el tacho de basura; tenemos una ley y debemos respetarla’. Estaba claro que, para Wong, la decisión no era la ideal, pero involucrarse en una batalla mayor para oponerse a ella, en su modo de ver, crearía mayores obstáculos con miras a conseguir una democracia más amplia y transparente.

¿Qué sigue ahora en el terreno de las relaciones entre Hong Kong y el continente? Economistas y hombres de negocios tienden a concentrarse en los incentivos económicos. Mientras más comercio se registre, menor será la probabilidad de conflicto. En una presentación privada, organizada porReason Foundation, Louis-Vincent Gave -administrador de fondos radicado en Hong Kong y autor de Too Different for Comfort subrayó que el 25 por ciento del comercio de China tiene lugar enrenminbi (RMB), la moneda china, desde casi un cero por ciento en 2009, y con probabilidades de incrementarse. Hong Kong es el más importante centro de comercio en RMB fuera del continente. A lo largo de los últimos cinco años, los depósitos en RMB en Hong Kong se han multiplicado por diez hasta alcanzar, aproximadamente, RMB 900 millones. Gave entiende que el incremento en la internalización del RMB proporcionará otro gran empuje al rol de Hong Kong como centro financiero líder para China. Hong Kong es importante para China por otras muchas razones de índole económica. A pesar de que su economía representa solo el 3 por ciento de la del continente, Hong Kong es su segundo socio comercial de importancia, representando más del 9 por ciento del intercambio total. Es también la fuente más grande de inversión extranjera, y el más grande receptor de la inversión extranjera china.

Pero no todo es economía; así lo interpreta John Greenwood -uno de los fundadores de HKCER y miembro del directorio de la caja de conversión monetaria de Hong Kong. El estima que el primer motor de estas últimas décadas (y de las décadas por venir) es el orgullo nacional chino. El haber recuperado el control sobre Macao y Hong Kong ha resultado esencial, pero solo ha sido el primer paso para recobrar a Taiwan. El gobierno en Pekín se esforzará para evitar contaminar la integración de Hong Kong en un modo que ponga en peligro una reunificación de carácter pacífico con Taiwan.

Las relaciones entre China y Hong Kong no son simples; un pionero libertario como Greenwood puede certificar que el gobierno nunca presionó ni criticó a HKCER, incluso cuando los estudios contradijeran la ‘línea del partido’. En cambio, otro pionero, como el publicista Jimmy Lai, sufre presión política para que morigere su respaldo por las libertades políticas. Andrew Shuen, del Lion Rock Institute, argumenta que ‘el objetivo es mantener un equilibrio que permita la continuidad del florecer económico y una mejora gradual de las libertades políticas, que serán alcanzadas por la ciudadanía en el proceso continuo de aprendizaje frente a las consecuencias de las elecciones tomadas al momento de ejercitar esas mismas libertades’

El instituto Lion Rock busca concentrarse en temas económicos, sin inmiscuirse en temas políticos. Pero sus autoridades han manifestado su preocupación por la situación y han recomendado oficialmente que la asamblea legislativa local decida en forma determinante la constitucionalidad de las decisiones del proceso electoral. Reclama que una vez dado ese paso las partes deberían aceptar el veredicto. El presidente de la organización, Bill Stacey, hace un análisis cuasi marxista, y pide a las autoridades en Pekin que se percaten de que las circunstancias han cambiado: “el empleo cada vez depende menos de las grandes compañías. Las instituciones políticas, a la hora de evitar su deterioro, deben adaptarse a estos cambios, que apuntan a una toma de decisiones más descentralizada y un mayor grado de autonomía local. Los grandes grupos económicos se están descentralizando con objetivo de ser más eficientes; y lo mismo debería hacer el gobierno’. La estructura de producción ha cambiado y las ideas de Pekín también deberían cambiar.

El camino para llegar a una mayor libertad política podría ser más largo de lo que algunos creyeron pero, en lo personal, percibo que las fuerzas de la sociedad civil y los intereses económicos los ayudarán a llegar a buen destino.

 

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

Argentina entre los 10 países con menor libertad económica del mundo.

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 14/10/14 en: http://economiaparatodos.net/argentina-entre-los-10-paises-con-mejor-libertad-economica-del-mundo/

 

El 7 de Octubre el Fraser Institute dio a conocer su reporte anual 2014 sobre libertad económica que cubre un total de 152 países. El Economic Freedom of the World, junto al Index of Economic Freedom elaborado por el Heritage Foundation y Wall Street Journal deben ser los dos indicadores más conocidos de libertad económica que hay disponibles. Que Argentina posea una baja calificación relativa en este indicador no es novedad. En los dos últimos reportes Argentina se ubicaba como la decimoquinta economía menos libre entre los países observados. Lo que es novedad en el último reporte es que Argentina cae al puesto 149 de 152 países. Es decir, Argentina se ubica como la cuarta economía menos libre del mundo. Debido a que los datos que el Fraser institute utiliza para elaborar el índice llevan tiempo en publicarse, cada reporte posee resultados de hace dos años. Es decir, el reporte del año 2014 posee calificaciones para el año 2012 (este “delay” es normal en este tipo de indicadores.) Lo que este indicador muestra, entonces, es un serio deterioro en las instituciones económicas luego del 2011: En un solo año Argentina retrocedió 11 lugares. Mientras Argentina cae a los últimos puestos y no se ven signos de liberar la economía del 2012 en adelante, organizaciones como Carta Abierta afirman que al país le falta regulación económica. Estas aseveraciones ponen de manifiesto la desconexión con la realidad Argentina en un contexto mundial por parte grupos afines al Kirchnerismo. Ciertamente, como todo índice, el mismo no es perfecto. No obstante, ofrece una guía sobre el la inclinación relativa de distintos países hacia instituciones de libre mercado cuyos resultados se condicen con lo que se espera sean economías más y menos libres. Preguntarse si la posición 149 en el ranking es precisa es quedarse con el árbol y perderse el bosque. Lo importante es la ubicación “general” de Argentina en el ranking y la tendencia en el mismo. Desde el año 2001, cuando se ubicaba en el puesto 54, Argentina cae de manera sostenida en el ranking.

Las 10 economías menos libres en el reporte 2014 son (1) Myanmar, (2) República Democrática del Congo, (3) Burundi, (4) Chad, (5) Irán, (6) Algeria, (7) Argentina, (8) Zimbabue, (9) República del Congo, y (10) Venezuela. Como se puede apreciar, los países que acompañan a Argentina se encuentran lejos de ser la Alemania o Suiza al que Cristina Kirchner hizo referencia como modelos de país. De hecho, de los países observados, la Venezuela que es fruto de admiración Kirchnerista se ubica en el último puesto. Según el reporte (p. 29), la caída de Argentina en el 2012 se debe principalmente a un deterioro del sistema legal y la protección de los derechos de propiedad (cepo al dólar, etc.), en la restricciones al comercio internacional (debido a la DJAI, etc.), y a la aparición del mercado informal del dólar. Es cierto, sin embargo, que el nivel de vida de Argentina es superior al de países como Chad o Myanmar, pero ese no es el punto de los índices institucionales. Estos indicadores no buscan medir la calidad de vida, sino que informan sobre el marco institucional dado que esto define el nivel de desarrollo económico de largo plazo. La instituciones de un país informan sobre la trayectoria de largo plazo y no sobre la situación económica actual.

Por ello este tipo de indicadores son relevantes y los economistas insisten tanto en la importancia de las instituciones. La comparación entre Corea del Norte y Corea del Sur ofrece un caso único. Son dos países con la misma cultura, mismo lenguaje, y misma historia hasta su separación en 1945. Casi 60 años de dos coreas con distinto marco institucional muestran las inocultables diferencias económicas. No obstante, Corea del Norte no puede alcanzar el nivel de vida de Corea del Sur de la noche a la mañana cambiando su política económica, necesita cambiar su marco institucional y esperar que el crecimiento que no ha tenido en 60 años se materialice. Este efecto de largo plazo que las abstractas instituciones tienen sobre los países pueden hacernos perder la conexión causal dado que los cambios institucionales del presente pueden tener efectos varios años por delante. Imaginemos que congelamos el grado de libertad económica de todos los países por cincuenta años. ¿Dónde creemos que se encontrará el nivel de vida relativo de Argentina cinco décadas más tarde? ¿Más cerca de Venezuela y Zimbabue o de Alemania y Suiza?

En esta nota comento sobre diversos resultados económicos y sociales de países con economías libres y economías reprimidas. En esta ocasión sólo quiero reproducir tres resultados centrales y ofrecer luego un comentario final. En primer lugar, los siguientes gráficos (pp. 21-22) muestran que al tomar la totalidad de la muestra (152 países) en lugar de elegir un par (por ejemplo Argentina y Chile) (1) los países más libres poseen un mayor ingreso per cápita (ajustado por costo de vida) que los países menos libres, (2) que las economías más libres crecen más rápido que las economías menos libres [un plazo de 10 años] y (3) que la distribución del ingreso no depende de la libertad económica. Es decir, las economías no sólo son más ricas y crecen más rápido en promedio, sino que el argumento de que el libre mercado genera crecimiento con exclusión no se sostiene si miramos la totalidad de la muestra en lugar de seleccionar unos pocos países. Si el libre mercado generase crecimiento con exclusión, entonces la participación sobre el ingreso del 10% más pobre no podría mostrar valores similares para los distintos grupos de países según su libertad económica. No obstante estos resultados, diversos movimientos que se oponen a las economías libres sostienen que el modelo a adoptar es uno como socialismo de Noruega, el Suecia, o el Finlandia. Sin embargo, Noruega, Suecia, y Finlandia se ubican en los puestos 30, 32, y 10 de países con mayor libertad económica respectivamente. Los tres países “socialistas” se encuentran en el cuartil de las economías más libres del mundo. Los países calificados de “socialistas” por los críticos del libre mercado resultan tener economías bastante libres en el contexto mundial.

 

Si usted va a ser pobre y sabe que va a pertenecer al 10% de la población más pobre, no importa si vive en una economía libre o en una economía reprimida, su grupo va a recibir alrededor del 2.5% del ingreso total del país. Pero si vive en una economía libre su ingreso anual va a ser de $11,610 contra $1,358 en una economía reprimida. Si usted sabe, entonces, va a ser pobre, ¿en qué país prefiere vivir? Si su respuesta es en una economía libre, entonces debe saber que desde la crisis del 2001 que Argentina persiste en ir en sentido contrario hasta haber alcanzado el fondo del ranking en el 2012.

Por último, en Argentina términos como “libre mercado” son tratadas casi como una mala palabra, especialmente desde la crisis del 2001. Peor aún es el caso de los términos “capitalismo” y “neoliberal.” Parte de esta situación se debe al asociar erróneamente la década del 90 con un modelo de libre mercado neoliberal. Los resultados están a la vista. Argentina ha logrado ubicarse entre los últimos puestos de uno de los indicadores más utilizados y respetados internacionalmente en trabajos de investigación. Mientras Argentina y la clase dirigente no entiendan que no se puede ser Alemania o Suiza adoptando las instituciones bolivarianas del Socialismo del Siglo XXI el país podrá oscilar entre mejores y peores gobiernos, pero no podrá cambiar su trayectoria de largo plazo. Argentina no necesita un cambio de “modelo” o de gobierno, Argentina necesita una seria reforma institucional. Para que la clase política dirigente ofrezca un cambio de esta magnitud, la opinión pública se lo debe exigir.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. 

Hong Kong And Beijing: The Future Of Economic Freedom:

Por Alejandro A. Chafuén. Publicado el 9/9/14 en: http://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2014/09/09/hong-kong-and-beijing-the-future-of-economic-freedom/

 

Over the last few years I have seen student protests in the United States, Spain and Venezuela. I never expected, during my recent trip to Hong Kong, that I would witness a new “Occupy” movement. But, the leaders of “Occupy Central with Love and Peace” are not complaining about the lack of economic freedom. In fact, according to the Economic Freedom Index prepared by the Heritage Foundation, Hong Kong’s economic freedom score is 90.1, making it the top-rated economy for the 20th consecutive year. This includes the years that have elapsed since Hong Kong reverted to the mainland. In the Human Freedom index, produced by Cato, Fraser Institute and the Liberales Institut, which includes personal freedoms, Hong Kong still qualifies with an enviable third spot in the rankings.

The movement I saw in Hong Kong is prompted by the fear and frustration that the powers in Beijing will erode the strength of the institutions which led this tiny place on earth, to become a rock of liberty and prosperity. The central business district of Hong Kong, targeted by this “Occupy” movement, is seen as the headquarters of the business power elite. It is this elite which has played a relevant role in creating and preserving the strength and freedom of today’s economy.

Is the frustration based on overvaluing the voting aspects of democracy? That seems to be the belief of those who defend the decision of the National People Congress Standing Committee (NPCSC) who are restricting the number of candidates to the two or three approved by 1,200 electors who were selected by—and are loyal to—Beijing.

A relevant player, C.H Tung, resurfaced to defend the decision of the NPCSC. Tung was the first chief executive of Hong Kong, from the transfer of sovereignty in July 1997 until March 2005, when he stepped down before completing his term. Tung’s main message to those who want more democracy could be summed up by “be patient” or “count your blessings.” Although most freedom champions, especially those from abroad, concentrate on the limited choice allowed by the recently approved electoral law, Tung asks them to reflect that “in the short span of just 20 years—Hong Kong would have moved from having Britain parachute a governor into Hong Kong to having five million voters choosing their own leader.” Claudia Rosett however, of the Foundation for Defense of Democracies and a Forbes contributor who spent many years in Hong Kong, argues that comparing the nomination of Hong Kong governors by Great Britain, with its tradition of rule of law and democratic processes, with the nomination process by Beijing, with its authoritarian and dictatorial track record, is misleading.
Tung also praised the NPSCS decision as a “well-deserved fruit of our desire for democracy” and a “glittering achievement.” He revealed the political philosophy behind his position when he stated “Democracy doesn’t have a final destination. And to fight for democracy is far from being the whole story in improving people’s livelihoods which, after all, is the ultimate test of good governance.” As he is well versed on how the West understands freedom, Tung knows that he is being provocative. For more than a decade, Tung was a member of the Board of Overseers of the Hoover Institution at Stanford University. The statement by Larry Diamond, a senior fellow at Hoover, after the NPSCS announcement, that “it was a sad day for Hong Kong, and for democracy” must not have come as a surprise to Tung.

In the late 1980s, free-market champions based in Hong Kong founded the Hong Kong Centre for Economic Research (HKCER) and C.H. Tung was one of the first to send money for support. His willingness to defend Beijing’s decision was again reaffirmed when he made an all-out defended China’s reform efforts at the gathering of the Mont Pelerin Society (MPS). Tung defended China’s record and goals not only on the economic arena but on human rights, the environment, and even describing Beijing’s government as a major force in the search for peace. Many MPS members were not pleased with his remarks.

Y.C. Richard Wong, a Chicago Ph.D. who has been the director of HKCER since its founding, played an important role in trying to liberalize and democratize the electoral process. He was one of the most active members of a Group of 13 experts (G-13) who recommended opening the nominating committee for the chief executive election in 2017 to public participation and making it more democratic. They proposed doubling the size of the existing election committee from 1,200 to 2,400 members, with the expanded members being elected by registered voters in Hong Kong. When I asked him about the G-13 proposal his answer can be described as realistic fatalism. He said, “Our G-13 proposal now is in the wastepaper basket, we have a new law and we have to respect it.” It was clear that for Wong the decision was not ideal, but engaging in a major battle to oppose it might, in his mind, create more barriers to the move towards a more extended and transparent democracy.

What is next for the relationship between Hong Kong and the mainland? Businessmen and economists tend to focus on economic incentives. The more trade the less the chance for conflict. Speaking at a private function organized by the Reason Foundation, Louis-Vincent Gave, a Hong Kong based money manager and author of Too Different for Comfort highlighted that 15 percent of China’s trade takes place in renminbi, RMB, up from almost zero percent in 2009 and likely to increase. Hong Kong is the most important RMB center outside the mainland. During the last five years, RMB deposits in Hong Kong had surged tenfold to approximately RMB 900 billion. Gave believes that the increased RMB internalization will provide another boost to Hong Kong’s role as a leading financial center for China. Hong Kong is important to China for several other economic reasons. Despite that its economy represents only 3 percent of that of the mainland, Hong Kong is its second largest trading partner, representing over 9 percent of total trade. It is also the largest source of foreign investment and the largest recipient of Chinese external investment.
But not everything is economics, John Greenwood, a founder of HKCER and a member of the Hong Kong currency board, believes that the prime driver of these last and the coming decades is Chinese national pride. Regaining control of Macau and Hong Kong was essential, but only a first step to bring Taiwan to their fold. They will make major efforts to avoid messing up the integration of Hong Kong in a way which would endanger a peaceful reunification with Taiwan.

The relationship between China and Hong Kong is not simple, one freedom champion, such as Greenwood can testify that the government never pressured or criticized HKCER, even when the studies contradicted “party line.” Another, such as publisher Jimmy Lai, feels political pressure to tone down his support for political liberties. Andrew Shuen, of the Lion Rock Institute argues that “the goal is to maintain the balance that allows the continuity of economic flourishing and a gradual enhancement of political liberties, which will be best achieved by the people learning continuously from the consequences of choices made when exercising those very liberties.”

The road might be longer than some expected, but I sense that a majority will help them maintain the course.

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

Why Does The U.S. Economy Sag? Look No Further Than The Number 17

Por Alejandro A. Chafuén. Publicado el 25/9/13 en http://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2013/09/25/why-does-the-u-s-economy-sag-look-no-further-than-the-number-17/

The significant efforts in recent years to measure economic freedom did not come from universities. They came from think tanks. These efforts are a powerful proof that think tanks are an essential institution in civil society. More than that, the “freedom truths” they affirm are vital for the world and the United States. This is crucial information that we all need to know.

The two main efforts to document the benefits of economic freedom have been led by think tanks—namely, the Fraser Institute and Heritage Foundation.

For most of its indices, Fraser Institute relied on the expertise of James Gwartney and Bob Lawson. Gwartney is a past president of the Southern Economic Association and former chief economist of the Joint Economic Committee of the U.S. Congress. Lawson holds the Jerome M. Fullinwider Endowed Centennial Chair in Economic Freedom, at the Southern Methodist University, in Dallas, Texas. The new edition of the Fraser Institute’s report, released just last week, also included Joshua Hall (West Virginia University) and scholars from Austria, Germany and Spain. They spearheaded an effort with economists at Fraser and at think tanks across the globe.

Another major effort has been the very influential work of the Heritage Foundation. Several economists collaborated to refine the economic-freedom index prepared by the Heritage Foundation. I personally followed with special interest the effort of Dr. Gerald O’Driscoll, currently a senior fellow at Cato Institute, who had experience as an academic (NYU), government (chief economist for the Dallas Fed), and banking (Citigroup). After his pass through Heritage, and the continued efforts of those who succeeded O’Driscoll, the methodology of the Heritage effort has achieved increased respect. Measurements in social sciences are never perfect and competition should continue to lead to improvements.

Measuring freedom is not perfect and not easy.Freedom House had been compiling a freedom index for some time, but it neglected its economic aspects. The Fraser Institute, in collaboration with the Indianapolis-based Liberty Fund, a private operating foundation, began to focus on the core question: Can we develop a definition of economic freedom that can be measured? Fraser’s motto is, “if it matters, measure it.” Obviously, the effort fit well with its mission. The early meetings attracted Milton Friedman and other talented economists. These high-level discussions led to gradual progress and the development of a workable framework which is still the basis of the index.

The Heritage Foundation also got into the game of assessing economic liberties across the globe. It had a specific goal in mind: try to gauge if U.S. foreign aid had been of any help or if it had been squandered in socialist experiments and failed economic policies.

Despite the different methodologies used by Fraser and Heritage the results were quite similar. The first indices were released in the 1990s. They worked separately and still show a very high correlation. In 1997, when I first studied the results, the correlation between the indices of Fraser (Economic Freedom of the World, EFW) and Heritage was 0.86 (a 1.00 would mean a perfect match). Since then, many more countries were included in the sample. The most current figures, using the latest comparable indices, show a correlation of 0.79. This number correlates well with the top 10 countries in each index. Seven of the top countries in the EFW index are on the top 10 in the Heritage-Wall Street Journal index (HWSJ): Hong Kong, Singapore, New Zealand, Switzerland, Canada, Australia, and Bahrain. On the losing side, the 10 countries at the bottom of the rankings in this new Fraser Institute index also appear in the bottom 20 percent of the HWSJ index. The U.S. continues to decline in both measurements, scoring 77 out of 100 in the EFW (17th place), and 76 in the latest Heritage index (10th place).

Overall, the scores of the Fraser Institute show a world with more economic freedom (an approximate world average of 69 percent as compared to 62 percent with the HWSJ index). The major divergence between the scores of Fraser and HWSJ are caused by the prevalence of corruption across the globe. The countries that had over 10 points of difference had an average rate of transparency of three out of 10: highly corrupt. It is a possibility that corruption, like in Argentina, where government manipulates most prices and data, reduces the accuracy of the indices.

Those of us working at other think tanks and with our own areas of knowledge began using the indices to make comparisons with other trends. In my research, I focused on corruption and inequality. Others have focused on economic freedom and democracy, economic freedom and poverty, and other relevant issues. Some of these studies have been published by Fraser and Heritage. Using similar models, think tanks in Canada, the United States, Spain, and Argentina, have created indices to measure economic freedom within the regions and provinces of their countries. The Fraser Institute keeps track of most the scholarly and other relevant articles that have used and cited its index. The list is very large. It shows all the different aspects of an empirical science of economic freedom.

If we do not know where we are, it is hard to know how to get to our destination. These indices are getting better at showing us where we stand. Now they are being used to show us where to go: the Heritage Foundation recently released its 2013 Global Agenda for Economic Freedom. Based on what they learned from the index, researchers at Heritage’s Center for International Trade and Economics divided the world in seven regions and made specific recommendations about how to move forward in each.

So far, the effort to measure economic freedom has placed think tanks ahead of universities. It has also placed think tanks ahead of the for-profit sector. I forecast that for-profit companies and universities will develop competing and complementary measurements.

“If it matters, measure it.” If it really matters, let many measure it—and let the world learn it.

Derek Carter, an economics, mathematics and finance major at theUniversity of Alabama, conducted research for this article.

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.