Información asimétrica y conflicto de objetivos en el Banco Central

Por Carlos Alberto Salguero. Publicado el 23/12/15 en: http://www.rionegro.com.ar/diario/informacion-asimetrica-y-conflicto-de-objetivos-en-el-banco-central-8031812-9539-nota.aspx

 

El fundamento de la conducta individual bajo incertidumbre se caracteriza porque las decisiones derivadas de esos comportamientos −maximizadores de utilidad−, ya sean en la contratación de un seguro, un juego de azar y la compra o venta de derechos contingentes a determinado evento, encuentran en el mercado su adecuada contrapartida.

Sin embargo ahora, además de contribuir a determinar los ingresos, rentas o recompensas, se tienen que distribuir los riesgos. Por ello es preciso analizar cómo se requiere una mutua coincidencia de disposiciones entre varios agentes económicos, ya sea para llevar a cabo una negociación bilateral o bien para ilustrar el comportamiento altamente polarizado de las múltiples transacciones en el mercado.

La eficiencia de esta nueva tarea es tan importante como las demás funciones. Pues en incontables situaciones, en sus aspectos económicos o no, el riesgo, la incertidumbre o la información imperfecta son insoslayables y afrontarlos adecuadamente es un elemento básico del orden institucional.

Justamente este es el caso particular que debió atender el presidente del Banco Central de la República Argentina, Federico Sturzenegger, luego de que la administración de Alejandro Vanoli, extitular de la entidad, usara los contratos de dólar futuro (acuerdos por los cuales el vendedor, en este caso la autoridad monetaria, se compromete a entregar en una fecha futura una cantidad de divisas a un precio preestablecido) para mantener subvaluado el tipo de cambio y se abrió así un nuevo frente de conflicto con el sistema financiero.

Debe advertirse que una parte importante de las dificultades, asociadas a problemas de información, proceden del conflicto entre la función de distribución eficiente de riesgos y la provisión de incentivos para la consecución de rentas o ventajas del intercambio. Además, tan importantes como los problemas son las soluciones que han generado el propio mercado u otras instituciones y contratos, implícitos o explícitos, en la relación.

La consideración de la eliminación del riesgo es obvia: para que un agente pueda aceptar el contrato, alguien tiene que estar dispuesto a ofrecer el seguro como contrapartida. En el mundo actual este rol lo desempeñan las compañías de seguro. Pero en este escenario, mediante una inédita práctica de excepción, actuó como contrapeso de aseguramiento la autoridad monetaria de la Nación, el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Debe aclararse que este contrapeso debe estar dispuesto a ofrecer contratos equitativos que reúnan la siguiente condición: no valorar el riesgo negativamente, ya que acepta voluntariamente incurrir en él.

Con el fin de acordar un plan para desbaratar los pactos de futuros, Sturzenegger se reunió primero con los representantes del Mercado Abierto Electrónico (MAE) −el mercado en el que operan mayoritariamente los bancos−, ya que ante una inminente devaluación podrían costarle al BCRA hasta $ 80.000 millones.

En el mercado local, tanto en el Rofex como en el MAE, los contratos se negocian en pesos al tipo de cambio oficial. Así, frente a un ajuste del tipo de cambio –inevitable en la actualidad−, el Central tiene que emitir miles de millones de pesos para pagarlos. Y esa cantidad de pesos no sólo podría presionar en el mercado cambiario, sino que pondría en riesgo cualquier plan de contención contra la inflación.

En un esquema microeconómico, la distribución eficiente de riesgos tiene lugar en el punto de intersección de las curvas de indiferencia –solo si se asumen agentes aversos al riesgo, lo que ilustra el comportamiento más frecuente o racional para la ortodoxia económica−, lo cual sugiere la condición de eficiencia de Pareto. Básicamente, la tangencia de los arcos nombrados da lugar a la curva de contrato en la distribución de riesgos o el proceso de negociación que agota las posibilidades de intercambio mutuamente ventajosas; por ejemplo, los 15 pesos libres de intervenciones que se pautaban en el mercado de Wall Street para enero del 2016. El tipo de cambio que resulta del proceso descentralizado del mercado. Sin embargo, en la entidad presidida por Vanoli se ofrecían contratos de futuro a 10 pesos por dólar para enero próximo y, naturalmente, se asumían las perdidas.

Otra mirada moderna la aporta la teoría de la agencia de la economía industrial. La separación entre propiedad y administración es muy ventajosa porque se permite contratar a personas calificadas para asumir la dirección con el compromiso de cooperar. El conflicto puede suscitarse cuando los intereses de los propietarios o accionistas, representados en este caso por los cuarenta y dos millones de argentinos, difiere del de los directivos del Banco Central. Originariamente, según el artículo 3 de la Carta Orgánica, el BCRA debía mantener el valor del dinero.

Pero ese objetivo ha sido modificado y ampliado en el 2012 por el siguiente texto: “El banco tiene por finalidad promover, en la medida de sus facultades y en el marco de las políticas establecidas por el gobierno nacional, la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social”. Todo lo cual disminuye la independencia y, consecuentemente, los grados de libertad de la entidad monetaria.

Ahora, el conflicto en cuestión ocurrió cuando el presidente del BCRA, Alejandro Vanoli, dio lugar a que se persiguieran objetivos de corto plazo con el fin de beneficiar al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner; así lo explicitó y, al mismo tiempo, buscó deslindar su responsabilidad en la renuncia presentada el pasado 9 de diciembre: “Hay que tener en cuenta, por lo demás, que está vigente una ley de Emergencia Económica que delega en el Poder Ejecutivo la formulación de la política económica ejecutada por el Banco Central”.

Y las consecuencias de las asimetrías informativas –que se prestan a un sinnúmero de arbitrariedades− se enfrentan a diversos tipos de problemas tales como: selección adversa, riesgo moral y screening (la estrategia para combatir la selección adversa o selección negativa).

 

Carlos Alberto Salguero es Doctor en Economía y Máster en Economía y Administración de Empresas (ESEADE), Lic. en Economía (UCALP), Profesor Titular e Investigador en la Universidad Católica de La Plata y egresado de la Escuela Naval Militar.

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