El sorprendente auge del Bitcoin

Por Carlos Alberto Salguero.

El Bitcoin, una novedosa aparición, ha alcanzado protagonismo en los acontecimientos recientes. Abordar el tema requiere de un enfoque en dos planos complementarios: una mirada introductoria o global, para el público en general, y un agudo análisis de los elementos que describen el fenómeno. Los medios más Importantes del mundo han publicado artículos acerca de su contenido en las últimas semanas.

Se trata de una divisa digital creada a partir del paper publicado por el ignoto japonés Satoshi Nakamoto –El autor, mediante seudónimo, se ha encargado de eliminar cualquier rastro que pueda conducir a su verdadera identidad-, en el año 2009, siguiendo un protocolo de complejos algoritmos matemáticos integrados en el software. El trabajo asegura haber encontrado la forma de introducir, en la red, una moneda virtual, universal, sin banco central y con garantía de anonimato.

Este sistema consiste en una red peer-to-peer, o red entre iguales, apto para pagos o envíos de dinero electrónico basados en prueba criptográfica, lo que permite a las partes negociar directamente entre sí, sin la necesidad de un intermediario financiero.

Para evitar que un mismo Bitcoin sea gastado más de una vez, por la misma persona, la red  utiliza un servidor de tiempo distribuido que identifica y ordena secuencialmente las transacciones, e impide su modificación. Todo esto se logra por medio de pruebas de trabajo encadenadas, las cuales se muestran mediante la sucesión de confirmaciones, que vienen a representar el proceso de clearing. Quizás, se encuentre aquí la mayor ventaja, la de haber resuelto el problema del doble gasto en un sistema descentralizado.  

Cualquier persona puede examinar las cadenas de bloques de registro, en el momento que lo desee, para informarse acerca de alguna transacción que se haya realizado desde su fecha de lanzamiento. Asimismo, puede tomar conocimiento de las nuevas transacciones que se van agregando a la cadena en tiempo real. El mencionado procedimiento confiere seguridad, en este aspecto.

En síntesis, puede decirse que el dinero virtual funciona como un libro mayor descentralizado, en el cual los saldos no están ligados a los usuarios sino a las direcciones públicas que ellos controlan (la ironía, sin embargo, es creer que las tarjetas de prepago o teléfonos inteligentes son anónimos). La naturaleza P2P de la red, deja fuera de alcance al establecimiento de un control centralizado. De este modo, se impide un aumento arbitrario de la cantidad de unidades monetarias y cualquier otro tipo de manipulación por parte de bancos centrales nacionales.

Actualmente, las estrategias para la “extracción minera” (en alusión a producción extractiva de metales preciosos) o generación de la moneda digital, debido a los incrementos en la dificultad para obtenerlos por medio de la minería, no se encuentran disponibles para el usuario de CPUs estándar. Esta alternativa, adecuada en los primeros meses de funcionamiento, ha dado lugar a las FPGAs y ASICs (Matriz de puertas programables por campo y Circuito integrado de aplicación específica, respectivamente) para extraer dinero electrónico de manera más eficiente. Su cantidad, se ajusta automáticamente por la red para que las unidades monetarias sean creadas a un rango predecible y limitado.

La cantidad de Bitcoins creada, por lote, nunca será mayor a 50 y el número de unidades de esos lotes está programado para disminuir con el paso del tiempo. El comportamiento de generación de unidades monetarias describe, entonces, una función positiva pero decreciente que tiende a cero a medida que el número de unidades monetarias se acerca a 21 millones. A la fecha, 23 de abril, más de la mitad de la oferta total ha sido generada, ya existen 11.070.000 Bitcoins. En 2017, en tanto, se habrán generado las 3/4 de la emisión total, predeterminada.

Por su lado, los usuarios mediante el uso del software “cliente Bitcoin”, instalado gratuitamente en sus computadoras y/o teléfonos celulares, transmiten cada transacción a los nodos cercanos que, a su vez, las propagan a toda la red. Por el momento, la mayoría de las transacciones pueden realizarse en forma gratuita pero, en el futuro, los “mineros” se verán persuadidos a mantener los nodos generadores mediante cobros por comisiones en concepto de transacciones realizadas, sobre todo, porque disminuirá, necesariamente, la generación de unidades monetarias con la denominación indicada.

Unidades de Bitcoin, o sus equivalentes fraccionarios conocidos como satoshis, pueden ser comprados y vendidos a cambio de moneda tradicional en diversas casas de cambio y, también, se pueden transferir directamente a través de Internet de un usuario a otro. Esto hace que una moneda de este tipo sea potencialmente atractiva para liquidar transacciones internacionales, prescindiendo de tasas  de cambio entre diferentes tipos de dinero.

Hoy en día, la economía Bitcoin es aún pequeña y se encuentra en su fase experimental. Sin embargo, el intercambio de todo tipo de bienes y servicios se encuentra en ascenso. Se están realizando variadas transacciones a través del sistema: especialmente relacionados con la cibernética aunque, al mismo tiempo, también se está llevando a cabo la contratación de viajes, hoteles y ropa. La mayoría de los usuarios obtienen sus monedas digitales a cambio de los productos que venden, o en sitios de trading, o bien en transacciones cara a cara con mineros u operadores que compran y venden moneda virtual.

Así pues, el protocolo que utiliza, inspirado en el comportamiento extractivo de metales preciosos, supone una competencia de los mineros que buscan ser más eficientes hasta el punto el que el coste marginal de producción iguale a su ingreso marginal. El Bitcoin tiene, en este sentido, diferencias y semejanzas con los sistemas monetarios conocidos como dinero fíat y patrón oro.  En cuanto al primer sistema, el dinero fíat, coincide en que su valor depende enteramente de uso como medio de cambio, pero difiere en razón de que la oferta no depende de un banco central sino de la producción minera, descentralizada, a una tasa predeterminada por la red. Por su parte, respecto al patrón oro, concuerda en cuanto a la generación extractiva por parte de los mineros pero adolece de su valor de uso como metal o intrínseco. Por esta razón ha sido considerado por el economista George Selgin como quasi-commodity money.

Desde su nacimiento, eventualmente, la característica más saliente que acompaña a la divisa digital es su volatilidad. No obstante esta particularidad, distar mucho de ser irrelevante, tampoco debe desdeñarse el hecho de que la moneda está pronta a cumplir 3 años desde su lanzamiento y, según parece, ha llegado para quedarse. Por ejemplo, el miércoles 10 de abril próximo pasado, la cotización del Bitcoin llegó a alcanzar un máximo de 266 dólares para luego caer, en esa misma jornada, a 120 unidades de la divisa norteamericana. Al momento de escribir este artículo, la divisa cotiza alrededor de 143 dólares estadounidenses.

La primera transacción pública fue realizada el 25 de abril de 2010 al tipo de cambio de 0,3 centavos de dólar. Hacia febrero, del año siguiente, el Bitcoin se situó alrededor de un dólar, para trepar rápidamente hasta casi 30 dólares, en el mes de junio. Luego, una fuerte caída logró estabilizarlo a razón de 3 dólares estadounidenses hacia fines del año 2011. Más tarde, atravesada la perturbación del mes de enero, la cotización se estableció en un nuevo piso de 5 dólares para la divisa digital, situación que se mantuvo hasta que, sorteados los desajustes del mes de agosto del mismo año 2012, se obtuvo un tipo de cambio de 12. Finalmente, ya en el año 2013, se produjo el incremento de febrero, la escalada de marzo y, el ascenso exponencial y posterior derrumbe del mes actual. A partir del dia 16, del corriente mes, se observa un nuevo rebote hacia arriba en la cotización.

El gráfico adjunto describe series relativamente estables solo interrumpidas por variaciones aleatorias y nuevas estabilidades relativas, pero a un tipo de cambio más alto, esa parece ser la constante. El comportamiento de los compradores de moneda virtual se encuentra más en línea con el pensamiento de operadores y arbitrajistas, que esperan que su precio suba para poder venderla prontamente en el futuro, que con la idea de aquellos consumidores que planean usarla como medio de intercambio en las aún pocas compras disponibles. La gráfica incluye, por último, el canal Donchian como parámetro de volatilidad.

Esto tipo de comportamientos especulativos, en el sentido peyorativo del término, es lo está haciendo que los precios del Bitcoin estén alcanzando niveles no razonables que, como  implica una burbuja del mercado, tarde o temprano tiendan a colapsar. Las personas, en cambio, poseen una demanda relativamente estable de dinero transaccional. Luego, el precio del Bitcoin está fuertemente correlacionado con el interés mediático que despierta (existe un alto grado de asociación lineal entre el incremento de precios y el grado de consultas). Y, como ya se ha dicho, el valor del fundamental, en ausencia de usos alternativos, es prácticamente cero.

En consecuencia, la pregunta final que deberá responder el mercado es la siguiente: ¿en el largo plazo, las personas demandarán dinero virtual o, acaso, la desmonetización será la regla cibernética?  Lo relevante: es aclarar que Bitcoin puede seguir subiendo sosteniblemente de precio si su proceso de monetización continúa (ello no necesariamente significa una burbuja) y, si es así, el grado de probabilidad de que la divisa se desmonetice y, finalmente, se convierte en una gran burbuja dependerá de que no cuaje con medio de intercambio.

Evidentemente, la cuestión no es si todos los intercambios del mundo van a terminar efectuándose mediante Bitcoin (escenario altamente improbable), sino si una parte de los mismos lo terminará haciendo. Bastará con que este escenario se materialice (como parece estar ocurriendo) para que el precio actual de Bitcoin no sólo no descienda a largo plazo sino que se aprecie en forma sostenida.

Carlos Alberto Salguero es Doctor en Economía y Máster en Economía y Administración de Empresas (ESEADE), Lic. en Economía (UCALP), Profesor Titular en la Universidad Católica de La Plata y egresado de la Escuela Naval Militar.

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