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China, por la ruta de la seda

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 26/7/18 en: https://www.elperiodico.com/es/entre-todos/participacion/china-por-ruta-seda-182469

 

Mientras Trump se dedica a sus tuitamenazas que, por suerte, luego no cumple, el gobierno chino, fiel a su milenaria historia, sigue sin prisa, pero sin pausa, el camino de la seda, la diplomacia sin estridencias que está dando sus buenos frutos al punto de que su influencia crece mientras que la de EEUU pareciera decaer.

Así, el Dragón Rojo demuestra que los métodos pacíficos -incluso en los casos de defensa propia y urgente- son los más eficientes, los únicos eficientes en rigor. Como cuando Trump se distiende encontrándose con el tirano norcoreano, luego de tantas amenazas inútiles.

Henry Kissinger fue el artífice de la histórica visita de Richard Nixon a Beijing en 1972 -y premio Nobel de la Paz 1973- que significó el principio del fin del peligro rojo, un auténtico trauma occidental que creía imparable el triunfo comunista violento sobre Occidente.

En su libro ‘China’, examina la estrategia de la diplomacia del país asiático y el cambio de un paisaje rural y atrasado a la actual potencia económica, al punto que hoy es la segunda economía del mundo, solo después de EEUU y no muy lejos de toda Europa junta.

El sábado 21 de julio, el presidente chino, Xi Jinping, comenzó su cuarto viaje por un continente olvidado por EEUU y Europa, África. Senegal fue la primera escala de una gira que seguiría también en Ruanda, Sudáfrica y Mauricio.

China es el primer socio comercial del continente africano desde hace una década tras desbancar a EE.UU. Tras años de creciente cooperación económica fijada en la obtención de recursos naturales, Beijing centra ahora sus esfuerzos en reforzar los lazos militares y financiar una explosión de proyectos de infraestructura.

Según datos oficiales, Beijing ha financiado la construcción o renovación de más de 6.000 kilómetros de ferrocarril en países como Angola, Etiopía, Kenia, Nigeria, Sudán o Yibuti. Y esto a pesar de las críticas sobre el impacto ambiental de sus proyectos, la opacidad de sus contratos ya que no hay un proceso de licitación abierto, o las consecuencias para los países más vulnerables en caso de no poder devolver los créditos otorgados.

De hecho, el Gobierno de Sri Lanka se vio obligado el año pasado a ceder a Beijing el control del puerto de Hambantota al no poder hacer frente a los préstamos.

Como era de esperarse, la derecha, sobre todo en EEUU, está poniendo el grito en el cielo por este imparable revival de la amenaza roja. Por caso, “China está subiendo. Es un desastre para el mundo, es una catástrofe potencialmente para EEUU. Es por lejos la mayor amenaza, no importa lo que te digan”, ha dicho el comentarista Tucker Carlson.

Quizá sea cierto, pero en todo caso deberían tomar nota de que el crecimiento chino va de la mano de la liberación de su mercado, lo que le ha permitido potenciar extraordinariamente su economía, y deberían contratacar con la misma eficacia: con más libertad y con su correlato la paz.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

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Los tres hipócritas mosqueteros

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 12/4/18 en: http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/alejandro-tagliavini/los-tres-hipocritas-mosqueteros-203974

 

Más salvajes son los conflictos cuanto más autoritarios son los ‘gobernantes’

Fuente de guerras y de todo tipo de conflictos, de aduanas, de represión a inmigrantes y salvajadas de toda clase son las fronteras, esos límites impuestos por los Estados que utilizan su monopolio de la violencia –sus fuerzas armadas y policiales– para imponerse dentro de territorios caprichosamente establecidos. Y más salvajes son los conflictos cuanto más autoritarios son los ‘gobernantes’, como los mosqueteros que hoy tenemos: Trump, Putin y Xi Jinping.

Los mismos tres que ahora se enfrentan –y lo pagan los ciudadanos comunes– por los supuestos ataques químicos en la ciudad siria de Duma, otra más de sus hipocresías. Sin dudas, es espantoso ver civiles muriendo debido a gases tóxicos, ¿pero acaso las muertes por misiles son válidas? No vale morir intoxicado, ¿pero sí destrozado por un misil?

La revista Foreign Policy –¿estará financiada por fabricantes de armas?– ‘sugirió’ una acción militar a gran escala contra Damasco. En una nota, recuerdan que el ataque anterior –el lanzamiento de 59 misiles Tomahawk contra la base aérea de Shairat en abril de 2017, después del supuesto uso de gas sarín en Jan Sheijun– “ha sido ineficaz”, ya que la base fue reutilizada al día siguiente y “no previno otros casos de uso de sustancias tóxicas”.

O sea, estos mismos torpes que promueven la violencia reconocen que no ha tenido éxito, pero, insólitamente, dicen que no ha sido exitosa por ser demasiado débil. “EE. UU. debería atacar una lista más amplia de blancos…”, dicen. Por cierto, Washington procede sin que le importe la opinión del Consejo de Seguridad de la ONU, otro organismo (multi) estatal, ineficaz y burocrático que en nada ha contribuido a la paz sino, más bien, al contrario.

Por otro lado, el artículo hace una referencia a un conflicto mayor con Rusia, ya que Putin es aliado de Siria. Lo cierto es que Trump contaría con el apoyo de Francia y el Reino Unido, mientras que podría empujar al Kremlin a una relación más estrecha con Pekín, reeditando la Guerra Fría, que sirvió para repartirse el mundo entre dos bloques.

Además, Washington planea nuevas sanciones económicas contra Rusia, que se suman a las que ya adoptó contra 38 individuos y entidades rusas por la presunta intromisión de Moscú en Ucrania y en varias elecciones occidentales y su apoyo al Gobierno sirio. Entre las empresas sancionadas están la exportadora rusa de material bélico Rosoboronexport, el gigante del aluminio Rusal, los conglomerados Russian Machines, Basic Element, la empresa automotriz GAZ y otras.

Los activos de estas personas y empresas bajo jurisdicción estadounidense quedan embargados y las transacciones financieras con ellas, prohibidas. Pero estas sanciones, además de despertar represalias de Putin, serán claramente negativas para el mismo mercado americano.

En fin, pretender que el Estado, el monopolio de la violencia –cuando la ciencia ha demostrado de manera concluyente que la violencia solo destruye– puede solucionar un problema es quizás la mayor hipocresía que hoy vivimos. Y, por cierto, el sofisma más grande en el que está basada esta sociedad decadente es forzar el cobro de impuestos –encarcelando a los ‘evasores’– porque el Estado necesitaría de esos fondos –el trabajo de las personas– para malgastarlos, por caso, en una de las corrupciones más notorias: el asistencialismo, enseñarles a las personas que pueden vivir gratis sin crear nada a cambio.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

El mercado, el peor “enemigo” de los políticos

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado  el 2/10/17 en: https://www.eldiarioexterior.com/default.asp?v=normal

 

Desde su llegada al poder en 2012, el presidente chino, Xi Jinping ha promovido la noción de “soberanía de Internet”, por la que Beijing puede dictar a sus ciudadanos lo que no pueden ver y publicar en la red.

 

“No queremos escuelas funcionales a las necesidades del mercado”, rezaba la pancarta de una estudiante izquierdista durante una manifestación en Buenos Aires. Pobre chica, la han engañado al punto de llevar ese cartel que, realmente, dice “no queremos escuelas funcionales a mí, a mi familia y a mis amigos”.

Los políticos le han hecho creer que el mercado son empresarios que manejan la economía pensando en sus ganancias, porque de este modo pueden justificar la necesidad de que los gobiernos (ellos) intervengan en la economía y hagan grandes negocios, corrupción de por medio. Irónicamente, muchos ricos suelen apoyar esta idea, porque necesitan de los políticos para armar negocios suculentos, como cuando piden controles aduaneros que impiden la competencia del exterior.

Así, estos empresarios hacen enormes ganancias empobreciendo a las personas comunes (el mercado real), lo que retroalimenta la idea de que “el mercado” es solo un abuso de los ricos, cuando es todo lo contrario: es la persona común que se relaciona pacíficamente con otras en pos del beneficio económico de ambos.

El corolario es que no existe, por un lado, la libertad económica y, por el otro, la libertad política o física. No existe distintas libertades, existe solo una indivisible salvo en la mente de los políticos que quieren justificar cuando coartan la libertad en su propio beneficio. Quizás, el caso más sintomático sea el de China, que libera al mercado -a las personas- parcialmente pero no termina de desembarazarse del comunismo y sigue coartando la libertad en buena medida, con lo que deja de crecer todo lo que podría.

Desde su llegada al poder en 2012, el presidente chino, Xi Jinping ha promovido la noción de “soberanía de Internet”, por la que Beijing puede dictar a sus ciudadanos lo que no pueden ver y publicar en la red. Está prohibida Instagram, Snapchat y Twitter porque el gobierno estaba nervioso por el papel que jugaron en la Primavera Árabe y la Revolución Verde de 2009 en Irán. Gmail -y Youtube- es uno de los muchos servicios de Google que está restringido por los reguladores chinos, salvo en Hong Kong que mantiene un mayor grado de libertad lo que redunda en un mayor desarrollo económico.

La censura china llega a la ridiculez de bloquear transferencias de dinero con números que coinciden con fechas sensibles, como la represión contra los manifestantes de la Plaza Tiananmen el 4 de junio de 1989. Lo que viene a demostrar que no existe realmente una línea divisoria entre libertad económica, política, física o de difusión de ideas. Críticas sobre derechos humanos, Tíbet o el Partido Comunista están prohibidas. Por cierto, y quizás esta sea la clave de todo, se prohíbe informar sobre la riqueza de los funcionarios chinos.

Periodistas extranjeros, diplomáticos o activistas locales encuentran en la aplicación Whatsapp uno de los pocos reductos en los que escapar de la férrea censura china. Sin embargo, desde hace pocos días, los usuarios han visto cómo incluso este servicio de mensajería se bloquea y tiene numerosos problemas. Es un momento muy sensible ya que el próximo 18 de octubre, Pekín acogerá el XIX Congreso del Partido Comunista, que se celebra cada cinco años y en el que se da por hecho que Xi Jinping renovará su cargo como presidente, aunque existe incertidumbre sobre quienes lo acompañarán en el Comité Permanente del Politburó, el órgano de mayor rango del partido.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Cállate Trump

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado  el 17/8/17 en: http://www.laprensa.com.ni/2017/08/17/opinion/2280891-callate-trump

 

El presidente chino, Xi Jinping, instó a Donald Trump a evitar “palabras y actos” que puedan “exacerbar” las tensiones con Corea del Norte. Por cierto, la Casa Blanca indicó que Xi y Trump coinciden en que “Corea del Norte debe cesar sus provocaciones” y reiteran “su compromiso para desnuclearizar la península coreana”.

Xi pidió “contención” a las dos partes y las animó a “persistir en el diálogo, las negociaciones y una solución política”. No parece casual, por cierto, el hecho de que mientras China apuesta por abrirse cada vez un poco más al mercado —que necesariamente implica paz desde que son relaciones voluntarias entre las personas— y por tanto anhela la paz, cuando Washington provoca y amenaza, a tono con su política de criticar la “absoluta” libertad económica.

Aunque China, el principal socio de Corea del Norte, resulta clave para implementar las sanciones económicas contra Pyongyang,  lo cierto es que toda sanción —como toda acción no voluntaria— produce efectos contrarios: debilitan a los ciudadanos dejándolos a merced del gobierno. Como el bloqueo a Cuba que, entre otras cosas, dificultó las comunicaciones con la Isla encerrando aún más a sus habitantes.
Y, por cierto, el aumento de las tensiones entre la Casa Blanca y Kim Jong-Un afecta a los mercados financieros. Pero Trump no solo se fue de boca con Corea.

El PIB venezolano se contraería 12 por ciento este año tras caer 18 por ciento en 2016, sumando un bajón superior al 50 por ciento en los últimos cuatro años. Escasean las divisas en un país que importa el 80 por ciento de lo que consume. Escasez que no puede atribuirse al precio del crudo, aunque represente la cuarta parte del PIB, la mitad de los ingresos fiscales y el 97 por ciento de las divisas.

Porque lo cierto es que, si bien el barril de crudo Brent pasó de 115 a 50 dólares en solo tres años, cuando estaba a 100 dólares ya había escasez. Cuando Hugo Chávez llegó al poder, el barril estaba en torno a 12 dólares, por lo que se ha más que cuadruplicado durante el chavismo.
Pero por muy mala que sea la situación, cualquier violencia activa o pasiva solo empeorará las cosas. Guste o no, aunque haya que aceptar condiciones desagradables, solo la negociación, solo las relaciones voluntarias, pueden ser soluciones efectivas. Pero Trump insinuó una amenaza de intervención militar, lo que le sirvió al régimen de Maduro para desviar la atención sobre las críticas a su gobierno.

No solo el gobierno colombiano rechazó las “medidas militares y el uso de la fuerza” en Venezuela —sin nombrar a EE.UU.— sino que los países del Mercosur, que acababan de criticar duramente al gobierno venezolano, se vieron forzados rechazar con la misma contundencia —y sin mencionar a EE.UU.— la hipótesis de una intervención militar.
En fin, hablando de Latinoamérica, quien mejor relación tiene con Trump es el presidente argentino que se presenta como una alternativa al populismo pero que, prácticamente, ha continuado las políticas anteriores. Así, la inflación creció hasta el 40 por ciento anual, el PIB cayó y se han creado 1.5 millones de nuevos pobres.

Aun así —por aquello de que la gente vota oficialista y ganador— cosechó una contundente victoria en las recientes primarias —previas a las elecciones de congresistas del 22 de octubre— convirtiéndose en la principal fuerza del país, lo que podría servirle para iniciar ahora sí reformas serias, aunque de momento no se vislumbran.

 

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

De duelo a dueto de emperadores

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado  el 11/4/17 en: http://www.eltiempo.com/opinion/de-duelo-a-dueto-de-emperadores-76844

 

En medio de tantas noticias, el encuentro entre dos auténticos emperadores pasó casi desapercibido. Uno de ellos, con aires de Napoleón, era Donald Trump, y el otro, Xi Jinping, del antiguo imperio del dragón rojo y, quizás por eso, algo más sabio. Antes de la cumbre, lo único seguro era que “no habría golf”, ya que el chino le tiene aversión a ese deporte, que en su país se ha vinculado a casos de corrupción.

Se reunieron por primera vez el primer jueves y viernes de abril, en Mar-a-Lago, propiedad del norteamericano en Florida. Son las dos principales economías del mundo, pero, irónicamente, figura primero la ‘comunista’ de China, gracias a que fue liberando su mercado hasta conseguir un crecimiento del 14 por ciento anual, relegando a EE. UU., que fue ‘liberando’ su Estado hasta lograr reprimir más al mercado.

China intenta presentarse como nuevo líder de la globalización tras la retirada de EE. UU., papel que ya reivindicó en el foro de Davos. Insólitamente, ante las quejas del proteccionista Trump, Pekín da clases de economía de mercado al asegurar que “el mercado (libre) dicta cómo se estructuran los intereses de los países, ambos lados deben trabajar… para que el pastel sea cada vez más grande y no simplemente pretender que se distribuya de forma más justa”, dijo un portavoz del Ministerio de Exteriores chino.

Trump tuiteó que la reunión sería difícil, pero parece que triunfó la sabiduría milenaria, o el magnate se está moderando y desoyendo lo que había dicho en su campaña, en la que fue particularmente duro con China e insinuó un acercamiento a Taiwán. Sin embargo, ninguna medida se ha concretado. Por ahora, el mandatario estadounidense aceptó de forma explícita la política de “una sola China” y terminó diciendo que “hemos logrado un progreso tremendo en nuestra relación… y progresaremos más”. Por su parte, el Gobierno chino anunció que Trump visitará el país asiático este año.

China tiene un superávit que representa la mitad del déficit comercial de EE. UU., y Trump quiere que compre más productos estadounidenses y cree más empleos en su país. El comercio entre las dos naciones ha pasado de unos magros US$ 2.500 millones en 1979, cuando ambas establecieron relaciones diplomáticas, a los casi 520.000 millones, pero el saldo negativo en este apartado para EE. UU. asciende a 347.000 millones.

China parece dispuesta a importar más, lo que se corresponde con su nuevo enfoque económico de elevar el consumo nacional. Y también es creíble que aliente más inversiones en EE. UU. y que invite a empresas estadounidenses a participar en su proyecto de la Nueva Ruta de la Seda, la red de comunicaciones e infraestructuras que la conectarán por mar y tierra con Occidente. Y es que el ahorro bruto anual chino representa el 75 por ciento del ahorro de EE. UU. y la Unión Europea juntos, superando los US$ 5 billones en el 2016, monto que China no puede absorber sola.

En cuanto a seguridad internacional, Washington quiere persuadir a Pekín para que presione a su vecino Corea del Norte ‒pues China es su principal aliado, ya que representa el 90 por ciento del comercio norcoreano‒, y parece que el país asiático está dispuesto a hacerlo, pues ha mostrado como ejemplo su reciente embargo a las importaciones de carbón norcoreanas, una de las principales fuentes de ingresos del gobierno de Kim Jong-un. Por su parte, Pekín insiste en sus reclamaciones territoriales en el mar del Sur de China, muy criticadas por EE. UU., y en recibir garantías sobre las intenciones de Washington respecto a Taiwán.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

¡A sujetarse, el mundo se da vuelta!

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 20/1/17 en: http://www.s21.gt/2017/01/a-sujetarse-mundo-se-da-vuelta/

 

Es que lo que nos han enseñado durante años y que, incluso, produjo guerras y destrucción, se da vuelta completamente. El presidente de la China “comunista”, le da lecciones de libertad a la “república” -la división de poderes-, a la “democracia”, al “capitalismo”, a los EE. UU. de Trump. Xi Jinping comparó el proteccionismo con “encerrarse en un cuarto oscuro” sin luz ni aire. “Cortar el flujo de capitales, bienes y personas… no es posible”, dijo y aseguró que “las puertas de China permanecerán abiertas” en tanto que mostró su preocupación por la desigualdad.

Todo durante el Foro de Davos que, por cierto, esconde un estatismo agazapado desde que sus principales protagonistas son, precisamente, funcionarios estatales. Antes del Foro, la ONG Oxfam, aseguró que la desigualdad entre ricos y pobres aumenta. Cuando en 2010 se necesitaba la riqueza de 43 personas para igualar la del 50% más pobre del planeta, hoy 3,600 millones de personas poseen los mismo que las ocho más ricas del mundo. Son Michael Bloomberg que tiene una fortuna de $40 mil millones; Larry Ellison 43,6 mil millones; Mark Zuckerberg 44,6 mil millones; Jeff Bezos 45,2 mil millones; Carlos Slim 50 mil millones; Warren Buffet 60,8 mil millones, Amancio Ortega 67 mil millones y Bill Gates que posee 75 mil millones.

Ahora, Oxfam propone un aumento de los impuestos a los ricos, pero debería saber que estos terminarán siendo pagados por los pobres porque serán derivados hacia abajo vía aumento de precios o baja de salarios. Por el contrario, lo cierto es que estas grandes fortunas no suelen ser consecuencia del mercado natural sino de su violación, de privilegios forzados desde el Estado como los monopolios que enriquecieron a Slim y los copyrights -verdaderos monopolios intelectuales- otorgados a Mircosoft,y que perjudican al público.

Pero, hablando de enseñanzas, es notable que, de estos ocho ricos, solo la mitad terminó la universidad y alguno ni siquiera la escuela. Parece que nos han venido enseñando con poco acierto. “El objetivo no deben ser las notas de los exámenes, sino la felicidad”, asegura el prestigioso educador Roger Schank. Mientras que en Finlandia -que, según el informe PISA, tiene un excelente nivel de educación- los niños comienzan el colegio a los 7 años, y las jornadas son cortas y apenas hay deberes, el trabajo no se hace fuera de clase. Insólitamente, en Argentina, por caso, el gobierno propone obligar, forzar, a los niños a educarse desde los 3 años.

Schank afirma que “Nos pasamos memorizando cosas que olvidamos” y, más allá de Google que recuerda todo, la escuela (actual) es lo opuesto a la educación… (que)llega a través de la experiencia. Roger no se calla y asegura que “¡La historia es inútil!… lees sobre George Washington y descubres que tenía 100 esclavos, que se casó por dinero… de héroe, nada”.

Para Schank la educación actual -digitada por el Estado- sería un lavado de cerebro, “es la forma que tiene el gobierno de decirte… que… (son) los buenos de la película… La transmisión de la cultura es una de las cosas que el gobierno utiliza como control… (por eso) las 3 mil universidades (de EE. UU.) están enseñando lo mismo”. La educación debería ser “la felicidad… de una vida emocionante… de habilidades laborales… de razonamiento… Tenemos que enseñar lo que importa hoy y no cosas que no sirven en el mundo real”.

 

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Efectos de comprimir el tipo de interés

Por Carlos Alberto Salguero. Publicado el 17/10/15 en: http://www.rionegro.com.ar/diario/efectos-de-comprimir-el-tipo-de-interes-7970830-9539-nota.aspx

 

A fines de septiembre, el presidente de China, Xi Jinping, realizó su primera visita oficial a Estados Unidos en su carácter de primer mandatario del gigante asiático. Como es natural, lo esencial de su agenda fue la reunión que mantuvo con el presidente Barack Obama, considerada un encuentro crucial en momentos de gran incertidumbre.

Xi llegó a Estados Unidos en medio de tensiones entre Pekín y Washington sobre la seguridad cibernética y disputas del Mar de China Meridional; no obstante, lejos de desestimar la importancia de las dificultades de mención, el presente artículo pone el foco sobre los aspectos económicos, en particular la volatilidad de los mercados y sus causas, que alcanzan a las dos economías más grandes del mundo.

Tras la crisis financiera subprime, el crecimiento de China sostuvo la economía mundial ante la caída de Estados Unidos y otras naciones avanzadas, pero el aumento de señales de una desaceleración del líder de Oriente ha dejado al descubierto la fragilidad de todo el sistema.

Con escasa demanda global, las manufacturas chinas son cada vez más dependientes de los consumidores y empresas estadounidenses. De hecho, si las tendencias actuales se mantienen, China desplazará a Canadá este año como el mayor socio comercial de Estados Unidos. Las exportaciones chinas al país del Norte subieron un 6,1% en los primeros ocho meses del 2015 respecto del año anterior, en comparación con una caída del 1,4% de las exportaciones al resto del mundo. En este contexto, las presiones sobre Xi, quien debe garantizar que Estados Unidos siga siendo un cliente satisfecho, son más grandes que las del presidente Barack Obama, quien puede descansar más tranquilo desde el punto de vista comercial ya que las exportaciones estadounidenses a China son una tajada mucho menor, proporcionalmente, de la economía de su país.

Debido al fuerte retroceso de la inversión, China se ha convertido en un exportador neto de capitales. El flujo de capital pasó a ser negativo por una cifra de 610.000 millones de dólares en los últimos doce meses, en comparación con el ingreso neto de 224.000 millones para igual período del 2014. El cambio de escenario impulsó al gobierno del país asiático a intervenir su política monetaria. Tan pronto como devaluó el yuan, el auge de las acciones fomentado por el Partido Comunista se derrumbó con la misma rapidez. Entre sus consecuencias, el derrotero de los índices de referencia de China (Shanghai Stock Exchange Composite Index, Shenzhen Stock Exchange Composite Index, Chinex Price Index, etcétera) se ha vuelto mucho más volátil que el de sus homólogos de Estados Unidos (Standard & Poor’s 500 Index, Nasdaq Composite Index, Dow Jones Industrial Average…), lo que socava la percepción de que el gobierno chino está administrando hábilmente la transición hacia los mercados financieros más abiertos.

Los precios de las acciones de Estados Unidos, hoy en día, aparecen elevados en términos históricos. Los mercados de renta variable enfrentan problemas de estabilidad financiera asociados a diversas causas contingentes. Los recientes picos de volatilidad pueden presagiar aún tiempos más turbulentos por delante. El mercado alcista desde marzo del 2009 hasta mediados del 2015 se ha beneficiado de los tipos de interés excepcionalmente bajos durante todo el período –”too low for too long” es la expresión preferida para los tipos de interés– y los precios de las acciones de Estados Unidos se triplicaron a pesar de una recuperación macroeconómica más débil de lo normal. Según datos históricos, los períodos de valoraciones extremas son eventualmente seguidos de grandes caídas de los precios de mercado, algunos de los cuales han desembocado en crisis sistémicas.

La razón CAPE, cyclically adjusted price-to-earnings ratio (relación precio/ganancia ajustada cíclicamente), desarrollada por Robert Shiller –premio Nobel de Economía 2013– y John Campbell compara el índice Standard & Poor’s 500 con las ganancias promedios de acciones en los últimos diez años. Dicha proporción se encontraba en 25,4 el 14 de octubre, un 53,3% más alta que su media histórica, de 16,6. Su banda superior de dos Sigma (desvío estándar, volatilidad o medida de dispersión) es de 30. Lecturas de más de 27 ocurrieron antes de los picos de mercado en 1929, 1999 y 2007. Cada una de estas cimas fue seguida por una fuerte disminución de precios de las acciones y consecuencias adversas para la economía real. La razón Q de Tobin, que es la relación entre el valor de mercado de acciones corporativas no financieras dividido por su valor neto, sugiere un mensaje similar en torno de la valoración de acciones: se acercan a niveles críticos. Asimismo, la relación entre el valor de mercado corporativo con el producto bruto nacional (PBN) está en su nivel más alto desde el 2000 y se acerca al umbral de dos Sigma. Este indicador se conoce, informalmente, como “índice Buffett”, ya que es utilizado habitualmente por el presidente de Berkshire Hathaway, Warren Buffett.

Los mercados pueden cambiar de manera rápida e impredecible toda vez que se producen zozobras y estos cambios son más nítidos y perjudiciales cuando el precio de los activos se encuentra en máximos extremos. Altas valoraciones tienen importantes implicancias para los rendimientos esperados de inversión y, potencialmente, para la estabilidad financiera. Al recargar una parte de la balanza se interrumpe el equilibrio del sistema, alterando el rígido mecanismo de su reacción y alejando las tendencias de su saludable ecuanimidad. Como teoría de las influencias unilaterales, la teoría monetaria debe poder explicar la aparición de fenómenos que serían inconcebibles en una economía de trueque y, en particular, los desproporcionados acrecentamientos que dan lugar a las crisis. Se está de acuerdo en que para prevenir la depresión el único medio efectivo es prevenir el boom.

Un punto de partida para tales explicaciones debe buscarse en la posibilidad de que se den, con el curso normal de los acontecimientos, ajustes automáticos de la cantidad de dinero, con la presente organización del dinero y del crédito, sin necesidad de acción alguna con carácter artificial o violento del agente externo. Así, surge una idea secundaria estrechamente relacionada con la de que las fluctuaciones dependen directamente de alteraciones del valor del dinero. Al cambiar la relación monetaria –es decir, la relación entre la demanda de dinero, de un lado, y las existencias monetarias, de otro– también varían los precios de todos los bienes y servicios. Sin embargo, no cambian los precios de los diversos bienes en la misma proporción ni en la misma época. Ello, como se sabe, provoca que a su vez pueden modificar las circunstancias determinantes del tipo de interés. El propio Mises ha aportado amplia justificación para su teoría, al atribuir la periódica reproducción del ciclo económico a la tendencia general de los bancos centrales a deprimir el tipo monetario del interés por debajo del tipo natural.

El tipo de perturbación que la experiencia demuestra se produce con periódica regularidad: se llama propiamente ciclo económico y se da cuando es elástico el volumen del dinero y puede existir falta de rigidez en la relación entre el ahorro y la creación de capital fijo. Como dijo John Kenneth Galbraith, “El capitalismo moderno y el socialismo moderno coinciden en lo tocante a sustraer el ahorro de manos de aquellos que poseen la libertad de gastarlos a su antojo. Tanto en un sistema como en otro, las decisiones acerca del montante a ahorrar y de la magnitud de lo que hay que invertir no son tomadas por los interesados, sino en su nombre”.

 

 

Carlos Alberto Salguero es Doctor en Economía y Máster en Economía y Administración de Empresas (ESEADE), Lic. en Economía (UCALP), Profesor Titular e Investigador en la Universidad Católica de La Plata y egresado de la Escuela Naval Militar.

¿Cambios en la política exterior china?

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 30/7/14 en: http://www.lanacion.com.ar/1713985-cambios-en-la-politica-exterior-china

 

En la reciente reunión de los Brics celebrada en Brasil, la sensación de que ese grupo de “potencias emergentes” está siendo liderado por China resultó evidente. Por primera vez, China mostró un inequívoco apetito por ser considerada públicamente como una de las dos más importantes potencias mundiales. Al mismo nivel de los Estados Unidos. Esto supone un cambio importante en la actitud mantenida por China en el escenario internacional en los últimos años, basada en participar en los diálogos más trascendentes del mundo, pero no liderar en la acción.

China no es una democracia y será difícil que alguna vez lo sea. Al menos por las vías tradicionales. Porque la democracia, por definición, supone pluralismo y diversidad de opiniones. Y esto contradice rotundamente el principio rector del “partido único”, proclamado por el Partido Comunista de China, del cual depende su propia existencia.

Por ello, en lo inmediato, el objetivo de la comunidad internacional ha sido que China respete el Estado de Derecho, incluyendo las libertades individuales esenciales y los derechos humanos de su pueblo, cumpla con sus obligaciones externas y respete el derecho internacional, ajustando al mismo su conducta en sus relaciones con el resto del mundo.

Por primera vez, China mostró un inequívoco apetito por ser considerada públicamente como una de las dos más importantes potencias mundiales

Lentamente se ha ido avanzando en esa dirección. Pero lo cierto es que todavía el objetivo no se ha alcanzado. La masacre de la Plaza Tiananmen, hace ya 25 años, fue -en su momento- una tragedia y nada asegura que no pueda repetirse.

Lo cierto es que con el reciente cambio de liderazgo en China, ha crecido la impresión de que la lenta marcha china hacia la convergencia con la comunidad internacional se ha acelerado. No obstante, cuando la economía china sigue produciendo un milagro inédito de crecimiento, algunos resentimientos chinos han vuelto a la superficie.

Prueba de ello es que, simultáneamente, aparecieron actitudes agresivas en los conflictos fronterizos de China con sus vecinos asiáticos, lo que ha generado una ola de inquietud. Todo parecería estar alimentado por un nacionalismo resentido derivado de lo que China llama (no sin razones) “un siglo de humillaciones” por parte de las naciones occidentales. Ese nacionalismo parece estar estimulado desde lo más alto del poder y comprende a las fuerzas armadas.

El nacionalismo flota en la administración del presidente Xi Jinping. Y genera inquietudes. Porque transforma los conflictos de soberanía en un proceso irreversible de “recuperación de lo que ha sido robado a China”, en el que no debe necesariamente descartarse el uso de la fuerza. Y porque, en los hechos, posterga la sed de libertad. Como ocurre hoy con los habitantes de Hong Kong, que han salido a la calle a protestar contra el autoritarismo.

En las últimas semanas, China y los Estados Unidos -como es habitual- han conversado bilateralmente sobre estos temas, en busca de armonizar posiciones en un mundo que nuevamente está lleno de serios peligros. Y de limar asperezas y diferencias que no ayudan cuando de definir políticas conjuntas ante problemas comunes se trata.

Disminuye tensiones y remplaza una actitud de provocación que amenazaba a la paz y seguridad

Quizás como resultado de esas conversaciones China acaba de tomar una decisión importante, que cabe aplaudir. Porque con ella disminuye tensiones y remplaza una actitud de provocación -y de prepotencia- que amenazaba a la paz y seguridad.

La de retirar de las costas de Vietnam la plataforma de exploración petrolera que allí había instalado hace dos meses. Que operaba custodiada por naves de guerra, que habían establecido una “zona de exclusión” de doce millas en su alrededor, en la que nadie podía navegar. Para ello, además de la presencia naval, los aviones de caza chinos sobrevolaban la plataforma, regular y amenazadoramente.

Hablamos de la plataforma de China National Petroleum Corporation, denominada HD 981. Que ahora se desplazó hacia la isla de Hainan, en China, fuera de las aguas disputadas con Vietnam. Estaba explorando en busca de hidrocarburos en las disputadas costas de las Islas Paracel, en el Mar del Sur de China.

Esta es una señal positiva. Que distiende las tensiones con Vietnam. Las que hasta habían provocado -en distintas ciudades de Vietnam- revueltas populares en las que (aparentemente de modo espontáneo) se agredieron distintas fábricas de empresas chinas, taiwanesas y coreanas del sur que operan en Vietnam.

Originalmente se había anunciado que la enorme plataforma de exploración petrolera permanecería en la zona de las Islas Paracel hasta el mes de agosto venidero, cuando -cabe recordar- comienza efectivamente la temporada en la que aparecen los peligrosos tifones, propios de esa región.

La empresa petrolera china aseguró que el retiro anticipado de su equipo tuvo que ver con haber finalizado, antes de lo previsto, las labores que en su momento le habían sido asignadas. Anunciando, además, que habría encontrado “signos positivos” que, aparentemente, sugieren la presencia de hidrocarburos.

La plataforma de exploración -del tamaño de un estadio de fútbol y con una altura similar a la de una casa de 40 pisos- está de regreso en China. Y no porque se acercaba el tifón Rammasun, sino porque se ha buscado reducir el nivel de tensión con Vietnam, que era preocupante y transmitía inestabilidad a la región toda.

También hay una señal adversa: la reciente distribución de nuevos mapas oficiales chinos en los que la zona fronteriza que China tiene en litigio con la India aparece ahora como propia

Lo sucedido en torno a las Islas Paracel con la remoción del equipo petrolero cuya presencia era desafiante, es una buena señal. Ella podría sugerir el comienzo de un cambio de actitud en materia de política exterior china. En dirección a la flexibilidad y a ser algo más contemporizadora. Y -por ende- menos arrogante.

No obstante, también hay una señal adversa: la reciente distribución de nuevos mapas oficiales chinos en los que la zona fronteriza que China tiene en litigio con la India aparece ahora como “propia”. Sin mención alguna al conflicto de soberanía.

China no sólo contiene una antigua y fascinante civilización. Es una nación conformada nada menos que por la quinta parte de la población mundial. Imposible -por ello- de ser ignorada.

Queda visto que, en materia de política exterior, China ha comenzado a reclamar la posición de liderazgo que, cree, le corresponde. Aunque eludiendo todavía, de alguna manera, asumir un rol protagónico en las crisis más sensibles.

Una nueva etapa puede haber comenzado, donde lo inesperado de pronto se transforme en inevitable. Con China siempre en el escenario.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.