Un sacerdote ejemplar: James Sadowsky

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 3/11/17 en https://www.infobae.com/opinion/2017/11/03/un-sacerdote-ejemplar-james-sadowsky/

 

De modales sumamente cordiales, de un gran sentido del humor, de una bondad infinita y de una cultura y una versación en muy diversas ramas del conocimiento, así se lo puede definir al padre James Sadowsky (1923-2012). Enseñó filosofía, lógica matemática y ética de los negocios en la Universidad de Fordham, en Nueva York, durante 30 años, y durante 15 en la Universidad de Aix-en-Provence, hasta que se retiró de la enseñanza y vivió en Loyola Hall, que es el edificio que tienen los jesuitas para los sacerdotes retirados en el campus de esa misma universidad estadounidense. Un sacerdote jesuita que había estudiado parte de su colegio y en la universidad de esa orden, precisamente la de Fordham, estudios que luego completó en la Universidad de Lovaina, en Bélgica. Su padre era ruso y su madre, de ascendencia inglesa, aunque él nació en Estados Unidos.

Sostenía que el apostolado es mucho más trascendente, perdurable y productivo que entregar bienes materiales a los necesitados por aquello de que “es mejor enseñar a pescar que regalar un pescado”. Insistía en que ayudar con bienes materiales puede hacer de apoyo logístico circunstancial pero trasmitir valores y principios consistentes con el cristianismo en cuanto a la importancia de la libertad y la responsabilidad individual contribuye a modificar de base las instituciones en dirección al progreso de todos. Incluso agregaba que muchas veces la entrega material no ayuda a la dignidad del receptor y crea una malsana dependencia.

Sadowsky pensaba que en el sacerdocio es urgente complementar las funciones puramente espirituales respecto a lo intraindividual con reflexiones que compatibilizaran aquellos valores con los comportamientos diarios en las relaciones interpersonales y mostraba preocupación por ciertas consideraciones de sacerdotes inclinados por aconsejar conductas en materia social que son incompatibles con las prédicas espirituales y puramente religiosas.

En un largo reportaje que le efectuó Martin Masse, investigador senior del Institut Économique Molinari de Paris, el padre Sadowsky explica que, una vez ordenado sacerdote, en 1947, y hasta comienzos de los sesenta puede considerárselo un semisocialista, hasta que dio accidentalmente con un libro de Murray Rothbard titulado The Great Depression, que dice que le fascinó y modificó por completo sus ideas sobre economía y derecho, “integradas a una olvidada filosofía que naturalmente están estrechamente vinculadas a las cuestiones sociales y morales”. En aquel reportaje destaca que, a raíz de esa lectura, más adelante, cuando se enteró de que Rothbard vivía en Manhattan, decidió llamarlo y visitarlo, lo cual con el tiempo se convirtió en reuniones periódicas junto a otros participantes (en The Ethics of Liberty de 1982, Rothbard cita al padre Sadowsky). A partir de aquel contacto abordó otras obras como la refutación de Henry Hazlitt a Keynes, El socialismo de Ludwig von Mises y Camino de servidumbre de Fredrich Hayek, y conoció personalmente a otros distinguidos miembros de la Escuela Austríaca de Economía como Ralph Raico, Leonard Liggio, Karen Vaughn, Joe Peden, Walter Block, Louis Spadaro, Leonard Read y, por supuesto, a su alumno en Fordham, Mario Rizzo.

Apunta el padre Sadowsky que esas lecturas y conversaciones hicieron que se percatara de una extraordinaria consistencia que vinculaba distintos campos del conocimiento y otorgaban a la filosofía política una fuerza moral notable en pos de la mejora de las sociedades, muy especialmente de las personas más débiles y desprotegidas. Señala también la importancia de criticar con la mayor claridad posible las tendencias socialistas y estatistas dentro y fuera de la Iglesia, posición que enfatiza en su artículo titulado “Christianism and Poverty”, publicado por el Institute for Social Affairs de Londres.

En 1984, patrocinado por Arthur Shenfield y Howard Demsetz, el padre Sadowsky ingresó como miembro de la Mont Pelerin Society. Al año siguiente tuve el privilegio de conocerlo personalmente, aunque habíamos mantenido una nutrida correspondencia. Lo conocí en la reunión de la MPS en Sydney, donde ambos presentamos trabajos en ese congreso. Su presentación se tituló “La Iglesia y el Estado”, trabajo que se tradujo y reproducimos en la revista académica Libertas; siendo rector de ESEADE lo invité a pronunciar conferencias en esa casa de estudios. En aquel congreso, luego de nuestras respectivas presentaciones, mantuvimos una larga conversación que se prolongó hasta altas horas de la madrugada, lo cual hizo que ambos nos quedáramos dormidos para los paneles de la mañana siguiente. Al margen digo que mi trabajo se tituló “¿Autoridad monetaria, regla monetaria o moneda de mercado?”, el cual se tradujo y reprodujo en los Anales de la Asociación Argentina de Economía Política, entidad en la que también expuse el mencionado ensayo ese mismo año en su reunión anual en Mendoza.

Abrió su exposición en Sydney recordando: “No es un secreto para nadie que entre los miembros del mundo eclesiástico que se ocupan abiertamente del tema, el mercado libre (o lo que ellos imaginan que es el mercado libre) no cuenta con muchos partidarios entusiastas”. A continuación, el padre Sadowsky se detuvo a considerar cómo el proceso de mercado asigna recursos del modo que la gente prefiere y que las ganancias son la recompensa por haber acertado en las demandas y las quiebras son el resultado de no haber logrado ese cometido. Asimismo, consigna que el tamaño de las empresas depende íntegramente de las directivas de las personas en los mercados y que en este sentido no puede concluirse a priori si las empresas de tal o cual ramo deben ser pequeñas, medianas o grandes. En el mismo trabajo, muestra gran conocimiento al criticar los llamados “modelos de competencia perfecta” al describirlos como incoherentes al suponer el conocimiento perfecto de los factores relevantes por parte de los operadores económicos, ya que con ello no habría arbitrajes, ni empresarios, ni competencia. Por último, critica los aranceles aduaneros como responsables de la pobreza apoyados por empresarios que deben su existencia a privilegios otorgados por gobiernos y se opone severamente a la denominada “redistribución de ingresos patrocinada por muchos obispos norteamericanos”.

En un reportaje en El Mercurio de Chile realizado por Lucía Santa Cruz, el padre Sadowsky explica: “Laissez-faire es simplemente la situación en la cual las personas son libres para decidir qué producir, cuánto, cómo intercambiar su producción y con quién, sin la intervención del gobierno. El gobierno sólo actúa para preservar la ley contra fraudes y robos, garantiza los contratos, etcétera. Como diría Friedman, es un árbitro y no un jugador del partido”.

En ese mismo reportaje el sacerdote subraya los tan poco comprendidos y tergiversados beneficios de la revolución industrial del siglo XVIII, la importancia de las ideas del filósofo moral y economista Adam Smith, el desempleo que provocan los salarios mínimos y los errores en materia social que comete parte del clero por “no haber tomado suficiente nota acerca de lo que la ciencia económica enseña”. También se explaya: “La ventaja del sistema de mercado, que elimina la intervención de los gobiernos y somete a las personas a los rigores de la competencia […y hace] que los hombres de negocios deben comportarse de una manera tal que satisfacen los deseos del público en general al mismo tiempo que a los propios”.

Finaliza este muy suculento y jugoso reportaje afirmando: “El Estado benefactor ha devaluado los valores de la familia. Reduce la responsabilidad individual. Las familias no se inventaron porque un grupo decidió que así fuera, sino que fueron el resultado de una necesidad natural”.

Tal vez el ensayo más difundido del padre Sadowsky sea el titulado “Private Property and Collective Ownership”, que fue reproducido de la revista académica Left and Right, otoño de 1966, en el libro compilado por Tibor Machan titulado The Libertarian Alternative (1979, Chicago, Nelson-Hall). En ese trabajo el sacerdote de marras, al seguir la tradición lockeana, mantiene que la propiedad privada de bienes deriva de la propiedad de la propia vida, lo cual significa el derecho a usar y disponer lo adquirido legítimamente (en el sentido de genuino, verdadero, no falso ni fraudulento, igual que una piedra preciosa). Explica que esto no puede ser arrebatado por un rey o un parlamento, por una persona o por un grupo de personas. Debe tenerse muy en cuenta que el asunto es centralmente moral como que en cada transacción libre y voluntaria se presupone el respeto recíproco con base en las normas de Justicia.

Pero seguramente lo que despierta mayor interés del ensayo que ahora comentamos es la referencia del padre Sadowky al antropomorfismo de la sociedad. Así, se dice que la sociedad prefiere, que la sociedad decide, que la sociedad habla en nombre de tal o cual causa y que a la sociedad pertenece tal o cual propiedad colectivamente. En realidad, dice este sacerdote que se recurre a una trampa lingüística, puesto que siempre se trata de específicos individuos que actúan independientemente o son copropietarios, pero el bien en cuestión no pertenece a la sociedad. Por ejemplo, sigue diciendo, cuando se hace referencia a un equipo deportivo, es sólo una forma de abreviación en lugar de aludir a cada uno de los integrantes, pero esa forma abreviada no nos debe hacer que se pierda de vista la noción de fondo.

Los dos trabajos que más circulan en ámbitos académicos del padre Sadowsky son, en primer lugar, “Can There Be an Endless Regress of Causes?”, publicado originalmente en el International Philosophical Quarterely (4, 1980), reproducido en el libro Philosophy of Religon (Oxford University Press, 2000, compilado por Brian Davies) y “Does Darwin Destroy the Design Argument?”, aparecido también en el International Philosophical Quarterely (28, 1988).

En el primer ensayo el autor discute extensamente los argumentos que sostienen la posibilidad de la regresión ad infinitum y demuestra la validez de la posición que sostiene que eso no resulta posible, puesto que si fuera así, nada existiría, ya que nunca hubieran comenzado las respectivas causas. En el segundo trabajo, el padre Sadowsky explica la compatibilidad de la tesis evolucionista de Darwin con la Primera Causa tal como la desarrollaron, entre muchos otros, Juan Pablo II y el RP doctor Mariano Artigas.

En resumen, en momentos en que no pocos representantes de la Iglesia, comenzando por el actual Papa, rechazan principios elementales de la convivencia civilizada, la voz del padre James Sadowsky resulta un faro reparador y reconfortante en línea con los valores y los principios morales que derivan del cristianismo y de toda postura compatible con la libertad. En otros términos, no es frecuente que se subrayen aspectos morales de la sociedad libre en cuanto a las relaciones interpersonales que hacen a la esencia del respeto recíproco y cuando se comentan esos aspectos, se suele caer en sistemas que arruinan moral y materialmente a las personas.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es Asesor del Institute of Economic Affairs de Londres

Mueren esperando trasplantes de órganos y mientras tanto nos negamos a ponerles precios:

Por Martín Krause. Publicado el 12/2/15 en: http://bazar.ufm.edu/mueren-esperando-trasplantes-de-organos-y-mientras-tanto-nos-negamos-a-ponerles-precios/

 

Hay temas que son urticantes. Uno de ellos es la compra y venta de órganos humanos. Los economistas han señalado hace tiempo ya, que cuando un bien tiene un precio cero, es decir, es gratis, entonces tendrá una alta demanda y una restringida oferta. Esto parece suceder con los órganos, ya que en todos los países escasean al mismo tiempo que mucha gente se lleva órganos sanos a la tumba. Pero plantear la existencia de un mercado ofende a más de uno.

trasplante

Un trabajo de Julio Elías (Ucema), Nicola Lacetera (Universidad de Toronto) y Mario Macis (John Hopkins University) analiza este tema: “¿Valores sagrados? El efecto de la información sobre las actitudes hacia el pago por órganos humanos”, NBER Working Paper 20866, http://www.nber.org/papers/w20866.pdf

Aquí su resumen:

“Muchas transacciones económicas son prohibidas –aún en ausencia de preocupaciones sobre la salud o la seguridad o externalidades negativas- debido a las preocupaciones éticas que ocasionan estos intercambios, los que son percibidos como ‘repugnantes’ si se realizan a través del mercado. Establecer un sistema de pagos por órganos humanos es un ejemplo particularmente relevante dadas sus implicancias para la salud pública. En casi todos los países estos pagos están prohibidos porque con considerados moralmente inaceptables –una prohibición que las sociedades parecen aceptar a pesar de las largas listas de espera y las altas tasas de mortalidad para las personas que esperan un trasplante. Hemos investigado cuán profundamente se enraízan estas actitudes y, en particular, si proveer información sobre cómo un mecanismo de precios podría aliviar la escasez de órganos puede cambiar la opinión de la gente sobre la legalización de estas transacciones. Realizamos una consulta experimental con 3.147 personas en los Estados Unidos y encontramos que la provisión de información aumenta significativamente el apoyo en favor de pagos por órganos desde una base del 52 al 72%, y este aumento se aplica a los subgrupos más relevantes de la muestra analizada. Otros estudios sobre el apoyo a otras actividades moralmente controversiales muestra que el cambio de actitud en respuestas a la información depende del tipo de actividad en consideración y la interacción con otras creencias.”

Para quienes efectivamente repugnan estas posibles transacciones, el trabajo trae algunos datos:

“Solamente en los Estados Unidos hay más de 120.000 personas en listas de espera para trasplantes de órganos. Cada año se realizan solamente unos 29.000, y unas 10.000 personas mueren esperando un órgano o dejan la lista de espera porque están ya muy enfermos. El período promedio de espera para un trasplante de riñón es de 4,7 años, más de 2,9 más que hace una década. El costo de la escasez de oferta también se muestra en la carga financiera de procedimientos alternativos, tales como la diálisis en el caso de los riñones, que tiene en costo estimado de 250.000 dólares por paciente”.

Muchos se preguntarán cómo podría ser un mercado posible. ¿Acaso los pobres venderían sus órganos para salir de una urgencia económica? Nada de eso. Walter Block señalaba hace tiempo que muy probablemente existiría un sistema de seguros donde la compañía contrataría con sus clientes para que le entregaran sus órganos sanos al morir, sabiendo que también podrían recibirlos en caso de necesidad de otros clientes. Y la empresa no tendría incentivos para matar a sus clientes, la reputación al respecto sería de fundamental importancia para atraerlos en primer lugar. En fin, poco podemos saber sobre cómo desarrollarían los emprendedores un mercado de este tipo, asumiendo una estricta vigencia y respeto del derecho a la vida, la propiedad y los contratos.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Proyecto Provincia Libre invita a libertarios a mudarse a una isla de Canadá

Por Belén Marty: Publicado el 11/8/14 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2014/08/11/proyecto-provincia-libre-invita-a-libertarios-a-mudarse-a-una-isla-de-canada/

 

Immanuel Guilea, junto con otros individuos amantes de la libertad, lanzaron a principios de junio el Proyecto Provincia Libre (Free Province ProjectFPP), una iniciativa dispuesta a reclutar a dos mil individuos antes de 2022 para que se relocalizen en la Isla Príncipe Eduardo, en la costa este de Canadá. Su propuesta ha generado críticas por parte de uno de los líderes del Proyecto de Estado Libre (Free State ProjectFSP) que incentiva a los individuos a radicarse en el estado de Nueva Hampshire.

El FPP considera, al igual que el FSP, que es más fácil concentrar a población de pensamiento similar en una sola jurisdicción y de esta manera lograr influenciar el resultado de las elecciones para restaurar la libertad perdida de esos territorios. Sus propulsores son libertarios que intentan organizarse en un territorio particular con otras personas que piensan del mismo modo.

“Me enteré de la FPP a principios de junio, cuando una señora se me acercó para organizar un evento por la libertad en Canadá. Desde entonces, he tomado como propio el proyecto y estoy administrando en la página de Facebook, creé una cuenta de Twitter y también una página web”, le contó Guilea a PanAm Post.

Para Guilea, líder del FPP, el potencial de la isla para el proyecto posee dos grandes argumentos. Por un lado su potencial electoral (por la poca población), y por el otro lado su atractivo geográfico.

“En la isla se puede hacer un cambio con sólo un puñado de voces”, comentó el joven activista que señaló que “cuando 25 personas se unen, pueden pedir incorporarse como un municipio”.

Además, explicó el joven activista, que el FPP cuenta con una zona geográfica única. “El Océano Atlántico y el estrecho de Northumberland ofrecen un clima moderado durante todo el año con veranos templados e inviernos cálidos. Las aguas en el Estrecho se describen como las más cálidas al norte de las Carolinas”, aseguró.

Casa, trabajo y libertad

Algunos de los firmantes del FPP han arrancado un pozo de donaciones para suplir la suma necesaria para adquirir un terreno y construir allí la infraestructura necesaria para vivir. Los lotes para los interesados costarían solamente US$25.000, ocho veces más baratos que aquellos en Ontario, Alberta y la Columbia Británica.

“Aquellos que buscan radicarse en la isla pueden estar atraídos por el proyecto de vivienda pues este tiene tasas de puesta en marcha de tan solo US$250 para la mitad de un acre, que es más que suficiente para construir una cabaña y un jardín”, informó Guilea.

Algunos de los puntos sobresalientes de esta iniciativa son que planean el desarrollo de pequeñas casas con energía solar y edificios de uso comunitario para la lavandería, cocina y comedor.

Además, buscan ofrecer soluciones que impliquen un bajo costo de deuda para aquellos interesados en vivir allí.

El emprendedor considera que las leyes de inmigración canadienses, que son más amigables que las estadounidenses, podrían ayudar a una instalación más fácil de los extranjeros.

“Siendo que sería una asociación voluntaria de personas que viven en la misma tierra, cada lote estaría bajo la dirección de una persona o familia. Vivir en la isla también podría implicar generar negocios basados en Internet. Pero lo más importante de todo, nos gustaría que los niños sean criados fuera del sistema oficial escolar”, expresó el canadiense.

Según informaron miembros de esta iniciativa, el objetivo es volver y restaurar la libertad perdida en la isla. En 1867, la colonia que vivía en la isla se resistió a unirse a formar un nuevo país; lo hicieron luego, en 1872 cuando se unieron a la Confederación. Hasta 1872 todavía habían bancos privados que emitían su propia moneda.

Guilea aseguró que además del FPP y del FSP existen otros proyectos en Chile (Gulch de Galt), Guatemala (zonas francas) y Suiza (Proyecto Europa Free State).

El Free State Project, un antecesor

Una ambiciosa propuesta similar en su versión estadounidense es el Free State Project (FSP), una organización educativa que tiene como intención informar sobre las ventajas de vivir en el estado de New Hampshire y reclutar a 20 mil individuos sin discriminación de su credo, edad, color, ni ningún otro atributo con intención de mudarse allí.

Logo del Proyecto de Estado Libre.

Hoy el FSP tiene anotados casi 16 mil de los 20 mil necesarios para que el proyecto se realice.

Jason Sorens, uno de los fundadores del FSP, le comentó a PanAm Post que la propuesta impulsada por Guilea era menos seria que la del FSP, sin embargo, expresó un sincero deseo para que los libertarios canadienses encuentren un hogar donde puedan sentirse cómodos.

“Canadá es probablemente más libre, en términos generales, que Estados Unidos (EE.UU.), pero con 50 estados, EE.UU. tiene un menú más amplio de opciones para los posibles migrantes en busca de la combinación adecuada de políticas públicas. Hemos reclutado muchos canadienses en el Proyecto de Estado Libre. Si a usted le gusta el liberalismo o no, debe admitir que sería instructivo para todos que el proyecto eche raíces y florezca en un sólo lugar”, argumentó Sorens.

Walter Block, a gusto con la propuesta

El economista, profesor y autor del libro Defendiendo lo Indefendible expresó que la propuesta del FSP era fantástica y que él mismo era un fan de la iniciativa.

Le comentó a PanAm Post que esta propuesta era muy beneficiosa para los libertarios por dos razones: “Una, que nos pone [a los libertarios] en el mapa y promueve la libertad. Cuando se alcanza el número contractual de 20.000 interesados, y todos los firmantes están contractualmente obligados a mudarse a Nueva Hampshire, es posible obtener un congresista libertario o senador”.

Aseguró asimismo que incluso ahora hay grandes beneficios a nivel político estatal. “Alcaldes, concejales, son todos más propensos a ser libertarios que si el FSP no existiera”.

En segundo lugar, explicó: “Es agradable vivir entre gente que abraza la libertad. Tengo un trabajo demasiado bueno ahora para dejalo con el fin de vivir en Nueva Hampshire, pero, si no lo tuviese, yo consideraría seriamente firmar la iniciativa del FSP”, confesó Block.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

EN TORNO A LA REPUTACIÓN

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Muchas veces por error se piensa que los aparatos estatales son garantía para la calidad en la prestación de servicios y en la compraventa de bienes. Sin embargo, como se ha señalado desde Adam Smith, los intercambios comerciales en gran medida se basan en los fuertes incentivos presentes en la sociedad abierta que permiten lograr los objetivos.

 

Por ejemplo, sobre la calidad de alimentos nada más efectivo que la prestación del servicio para garantizarla que el abrir la posibilidad que empresas en competencia hagan la tarea, con lo cual existen auditorías cruzadas. Digamos que tal o cual consultora ofrece la “cinta azul de calidad”: si llega a producirse una intoxicación, la consultora en cuestión y la marca correspondiente desparecen del mercado y son sustituidas por otra u otras. Por el contrario, si se trata de una repartición estatal, como último recurso se reemplaza un funcionario por otro dentro de la misma repartición y todo queda igual en cuanto a incentivos y procedimientos. A las empresas que ofrecen servicios que garantizan calidad le va la vida si las cosas salen mal, en cambio, los aparatos políticos del caso siguen en pie.

 

Se suele alegar la asimetría de la información para introducir el aparato estatal en estas lides, pero, precisamente, debido a que la gente no entiende de los procesos implícitos en la producción del alimento (en nuestro ejemplo) es que eligen de entre las ofertas existentes una marca de confianza que garantiza la calidad del producto preferido y la posibilidad, además, de que esté avalada por el sistema de auditoría mencionado. En un mercado abierto, por definición, no politizado, estas entidades de contralor compiten entre sí para ofrecer el mejor servicio posible dados los conocimientos existentes.

 

Lo mismo puede aplicarse a campos complejos como el área bancaria y financiera. La gente no necesita conocer los vericuetos del sistema bancario ni lo que ocurre dentro de las respectivas instituciones (asimetría de la información) puesto que con solo asegurar sus depósitos basta, puesto que las subas en las primas correspondientes ponen de manifiesto el riesgo del caso (sin perjuicio, si se prefiere, de utilizar también las antes referidas empresas que garantizan  calidad en cuanto a que se cumpla con lo convenido con el cliente). Es curioso pero los gobiernos se inclinan por la utilización forzosa de la “garantía estatal de los depósitos”, lo cual naturalmente incentiva a la irresponsable colocación de fondos, total se garantizan con los recursos extraídos del vecino.

 

La reputación no es algo que se obtiene por decreto, inexorablemente depende de la opinión libre e independiente de los demás. En este sentido, autores como Daniel Klein, Gordon Tullock, Douglass North, Harry Chase Bearly, Avner Grief, Jeremy Shearmur y tantos otros economistas que han trabajado el territorio de la reputación, enfatizan en la natural (y benéfica) descentralización del conocimiento por lo que, como queda dicho, el mercado provee de los instrumentos e incentivos para lograr las metas respecto a la calidad y el respectivo cumplimiento. Y cuando se alude al mercado, demás está decir que no se alude a un lugar ni a una cosa sino a los millones de arreglos contractuales preferidos por la gente al efecto de coordinar resultados.

 

Uno de los tantísimos ejemplos del funcionamiento de lo dicho es el sitio en Internet denominado Mercado Libre donde múltiples operaciones se llevan a cabo diariamente de todo lo concebible sin ninguna intervención política de ningún tipo. Los arreglos entre las partes funcionan espléndidamente, al tiempo que se califican y certifican las transacciones según el grado de cumplimiento de lo convenido en un clima de amabilidad y respeto recíproco. Éstas calificaciones y certificaciones van formando la reputación de cada cual que es el mayor capital de los participantes puesto que condicionan su vida comercial.

 

En este mismo contexto, Harold Berman y Bruce Benson muestran el proceso evolutivo, abierto y espontáneo del mismo derecho comercial (lex mercatoria) a través de la historia, sin que haya sido diseñado por el poder político tal como hemos escrito recientemente sobre el sentido original de la ley. Carl Menger ha demostrado lo mismo respecto al origen del dinero y los lingüistas más destacados subrayan el carácter libre de toda decisión política del lenguaje. Como la perfección no está al alcance de los mortales, la ética también es un concepto evolutivo que no involucra a los políticos (o en todo caso lo hacen para corromperla) y, desde luego la ciencia misma es independiente de las decisiones políticas (afortunadamente para la ciencia) y, por su lado, el conocimiento es siempre provisional sujeto a refutaciones.

 

Todos estos ejemplos de peso están atados a la noción libre de la reputación extramuros del ámbito político, en este sentido las corroboraciones en cada campo dependen del mercado de las ideas que, en el contexto de la mencionada evolución, va estableciendo la reputación de cada teoría expuesta, de modo equivalente a lo que sucede con la calidad y cumplimiento en el ámbito comercial.

 

El mercado libre de restricciones gubernamentales estimula a la concordia, enseña a cumplir con la palabra empeñada y mueve a la cooperación social. En cada transacción libre las dos partes se agradecen recíprocamente puesto que ambas obtienen ganancias, lo cual es precisamente el motivo del intercambio. Ambas partes saben que uno depende del otro para lograr sus objetivos personales. Las dos partes saben que si no cumplen con lo estipulado se corta la relación comercial. El mercado necesariamente implica cooperación social, es decir, cada participante, para mejorar su situación, debe atender los requerimientos de la contraparte.

 

La trampa, el engaño y el fraude se traducen en ostracismo comercial y social puesto que la reputación descalifica a quien procede de esa manera. Significan la muerte cívica. Solo la politización intenta tapar malversaciones. En la sociedad abierta, el cuidado del nombre o, para el caso, la marca, resultan cruciales para mantener relaciones interpersonales.

 

Los derechos de propiedad permiten delimitar lo que es de cada uno y consiguientemente permiten establecer con claridad las transacciones. Por el contrario, la definición difusa y ambigua de esos derechos y, más aun, la “tragedia de los comunes” inexorablemente provocan conflictos y se opaca la contabilidad con lo que se dificulta la posibilidad de conocer resultados. En libertad cada uno da lo mejor de si en interés personal, en la sociedad cerrada cada uno saca lo peor de si para sacar partida de la reglamentación estatista por la que el uso de los siempre escasos recursos resultan siempre subóptimos.

 

John Stossel en su programa televisivo en Fox subraya las enormes ventajas del contralor privado frente al estatal. Al mismo tiempo destaca como las regulaciones gubernamentales, que bajo el pretexto de una mejor calidad, cierran el mercado para que privilegiados operen, a pesar de que si hubiera libertad contractual otros serían los proveedores de bienes y servicios. Así ejemplifica con los permisos otorgados por gobiernos estadounidenses que dejan a los mejores afuera en muchos gremios, como se ha destruido la medicina, como se han creado las burbujas inmobiliarias, financieras y tecnológicas al crear reputaciones falsas, lo cual sostiene es también lo ocurrido con los bailouts a empresas irresponsables en perjuicio de los trabajadores que no tienen poder de lobby.

 

Un ejemplo paradigmático de lo que estamos abordando es el oscurecimiento de la reputación de casas de estudio debido a la politización de sellos oficiales y absurdos “ministerios de educación”, en lugar de hacer lugar a la acreditación por parte de academias e instituciones internacionales especializadas y en competencia, a su vez, cuyas reputaciones dependen de la calidad de sus veredictos y sus procederes. Tal vez el ejemplo más chocante y extremo de nuestra época respecto a lo consignado -de ningún modo el único- es la acreditación argentina de la llamada Universidad de las Madres de Plaza de Mayo. En cualquier caso, constituye siempre un reaseguro el separar drásticamente la cultura de los aparatos políticos (cultura oficial es una contradicción en los términos, lo mismo que periodismo o arte oficial). Esto con independencia de las respectivas inclinaciones de los políticos del momento, puesto que la educación formal requiere puertas y ventanas abiertas al efecto de que el proceso de prueba y error tenga lugar en el contexto de la máxima competitividad y apertura mental.

 

Por último, Walter Block objeta parte de las visiones convencionales relativas a la opinión que terceros puedan tener sobre la reputación de ciertas personas consideradas por el titular como injustificadas, puesto que reafirma que la reputación no es algo que posea en propiedad el titular sino que, como queda expresado, deriva de la opinión de otros. Por nuestra parte, consideramos que este razonamiento no es óbice para que se recurra a las figuras de injurias y calumnias si puede demostrarse la falsedad de lo dicho públicamente.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. En Administración. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fue profesor y primer rector de ESEADE.

Recordando a Roy Childs

Por Alberto Benegas Lynch. Publicado el 15/11/12 en http://www.diariodeamerica.com/front_nota_detalle.php?id_noticia=7558

Quienes escriben quedan inmortalizados en el papel. Unamuno consignó la idea en conocidos versos: “Cuando me creaís más muerto/ retemblaré en vuestra manos/Aquí os dejo mi alma, libro/hombre, mundo verdadero/Cuando vibres todo entero/soy yo, lector, que en ti vibro”. Leonard Read solía decir que como la amistad verdadera y perdurable se basa en la comunión de ideales, uno no necesita haber conocido personalmente a alguien para sentirse su amigo, y Thomas Szasz, refiriéndose a Childs, escribió que “hay dos formas de conocer íntimamente a una persona. Una es convivir en el mismo espacio de vida durante un largo período, la otra es a través de un proverbial encuentro de mentes. Mi intimidad con Roy fue del segundo tipo”. Szasz lo conoció personalmente de modo fugaz a Childs, yo no tuve ese privilegio, sin embargo, siento que comparto la misma amistad a través de sus escritos. Somos nuestros pensamientos reza el dictum bíblico, de modo que nada mejor que conocer los pensamientos de alguien para conocer a la persona…y cuanto más se exprima sus pensamientos en todos los órdenes, más nítida resulta la radiografía.

Como todo buen escritor, Roy A. Childs, Jr sigue existiendo entre nosotros porque están bien presentes sus obras que es en realidad lo sustancial que deja de una persona en su paso por esta tierra. En este caso, envuelve a todos los que tienen acceso a sus trabajos y los que recuerdan a quien fue uno de los más destacados exponentes libertarios de los setenta y ochenta y el centro de atención de los jóvenes de esas generaciones, a pesar de su efímera vida entre los mortales puesto que murió a los 43 años de edad, en 1992.

Reconocer, recordar y resaltar los méritos y la fertilidad de quienes nos precedieron, no solo constituye un acto de justicia sino que forma parte del natural agradecimiento por los desvelos intelectuales de personas que han contribuido a convertir el mundo en algo mejor respecto a la situación que hubiera tenido lugar sin su presencia.

Como ha escrito Giovanni Papini en una ilustrativa metáfora, si a uno le abrieran el cerebro para espiar las influencias que ha recibido se encontrará con infinidad de cartelitos con los respectivos nombres. A Childs lo influyó especialmente Rose Walder Lane, Robert LeFebre, Ludwig von Mises, Tibor Machan, Floyd Harper, Murray Rothbard, Walter Block y Hans Sennholz. Enseñó en Rampart College y pronunció celebres conferencias en la Universidad de New York. Como relata Joan Kennedy Taylor en su jugoso escrito biográfico sobre este autor, era, además de su primordial interés filosófico, un apasionado de la música clásica (especialmente del compositor Sgambati y del pianista Bolet) y de la literatura de ficción y, en su métier, fue editor del Libertarian Review, colaboró en Cato Institute y en el Center for Libertarian Studies, fue comentarista principal de libros en Laissez-Faire Books, editó libros como National Economic Planning. What is Left? de Don Lavoie, mantuvo nutrida correspondencia con Milton Friedman y con su amigo Robert Nozick (quien, agregamos nosotros, hizo uso de la palabra en el funeral de Childs), pensador al que también criticó por un aspecto de su tesis en uno de sus afamados libros, y fue muy conocida y difundida su refutación a algunas de las reflexiones de Ayn Rand. En un artículo inconcluso, encontrado entre sus papeles cuando murió, parece retractarse de algunas de sus posturas, pero como dice la editora de esa publicación póstuma “nunca se sabrá” ya que no argumenta su cambio de posición.

En cualquier caso, es necesario reproducir algunas de las ideas que defendió en sus múltiples ensayos con maestría didáctica y convicción durante su corta y muy activa y prolífica vida. En esta nota periodística me circunscribo a dos de sus trabajos.

En primer lugar, escribe en su “Liberty against Power” que “no puede haber duda de que lado se ha ubicado el siglo veinte en el viejo conflicto entre la libertad individual y el estado respecto a los asuntos humanos. El siglo veinte es el siglo del poder, un siglo en el que la coerción estatal ha constituido un lugar común. Todas las formas concebibles de estatismo han sido aplicadas: fascismo, comunismo, social-democracia, estado corporativo y dictaduras militares. Los frutos de ese poder también se han puesto en evidencia. Hemos visto más miseria humana causada por el salvaje poder político, más crueldad y destrucción de vidas humanas que lo visto hasta el momento en nuestra historia.” Y luego de lo cual se refiere al desmoronamiento de la educación estatal, los elevados gastos públicos, deudas, déficit y aumentos siderales de impuestos junto con la quiebra de los sistemas estatales de seguridad social y el creciente desempleo, en cuyo contexto lo cita a Albert J. Nock quien consigna que “lamentablemente no se comprende bien que del mismo modo que el estado no tiene recursos propios, tampoco tiene poder propio. Todo el poder estatal es lo que la gente le otorga”.

En otro se sus ensayos Childs titualado “Big Buisness and the Rise of American Statism” afirma que la connivencia entre el poder gubernamental y las empresas prebenarias ha sido una catástrofe para la economía estadounidense y que las legislaciones de “antitrust” y “antimonopólicas” han constituido pantallas grotescas para proteger a empresarios ineficientes. Refiere como originalmente las empresas surgían de la eficiencia y la competencia hasta que irrumpió el aparato estatal, todo a contramano de lo que habitualmente se enseña en las historias oficiales y recomienda el gran libro de Gabriel Kolko que lleva por título The Triunph of Conservatism. A Reinterpretation of American History.

En ese mismo ensayo nuestro autor subraya un tema de gran trascendencia como el determinismo filosófico. En este sentido, explica que “el determinismo en sentido estricto es contradictorio. Si el proceso mental del hombre -específicamente su intención de razonar- no fuera libre, si estuviera determinado por su herencia y medio ambiente, entonces no hay manera de sostener que una teoría es verdadera y otra falsa ya que ningún hombre tendría manera de saber que su proceso mental no está condicionado a forzarlo a creer que una teoría es lógica cuando en realidad no lo es”.

He consultado de primera mano con personas que tuvieron la oportunidad de frecuentarlo a Childs y coinciden en su notable erudición, en su generosidad para compartir conocimientos, su espíritu siempre jovial y su muy atractivo y contagioso sentido del humor. Esta breve referencia periodística pretende rendir homenaje a este cultor de la libertad que tanto bien ha hecho por la condición humana. Si todos hicieran su parte en esta lucha por los valores y principios de la sociedad abierta, no estaríamos en los problemas en que estamos. No cabe endosar la responsabilidad a otros, cada uno es responsable por el establecimiento del necesario e imprescindible respeto recíproco.

En todo caso, conviene cincelarse en la memoria tres expresiones que remiten al mismo concepto y que recuerdan los enormes sacrificios para que tuviera vigencia, es decir, la libertad, cuyos usos originales fueron primero en Sumeria 2.500 años antes de Cristo: amagi, y luego eleutheria en la Grecia clásica y su contraparte libertas en el mundo latino, esfuerzos parturientos que representan bien la vida del contemporáneo Roy A. Childs, Jr.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía, Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fue profesor y primer Rector de ESEADE.