¿Qué le pasa a la izquierda latinoamericana?

Por Alejandro Tagliavini: Publicado el 26/3/12 en: http://www.analitica.com/va/internacionales/opinion/6537449.asp

Anticipando la visita de Benedicto XVI a la mayor de las Antillas, «La Santa Sede considera que el embargo es algo que hace que las personas sufran las consecuencias», dijo el portavoz del Vaticano

 50 años de bloqueo sin dudas ayudaron a mantener la tiranía al dificultar el contacto con el exterior. Es que la violencia, como las leyes forzadas por los gobiernos, destruye y logra el objetivo contrario. Pero, aunque a veces la derecha le proporciona excusas, la izquierda es violenta por vocación: el estatismo supone la utilización del monopolio estatal de la violencia para «organizar» a la sociedad, imponiendo leyes contra el mercado natural. Dejemos el caso argentino, que coincide en el estatismo, pero realmente es neo («aggiornado») fascismo: corporativo, nacionalista (caso Malvinas) y fuertemente autoritario hasta llegar a funcionarios que extorsionan con revólveres.

A días de la visita del Papa, se reactivaron los arrestos. Por caso, unas veinte mujeres fueron detenidas la tarde del domingo 18 de marzo, mientras marchaban tras oír misa en Santa Rita, horas después de que otras 33 fueran arrestadas cuando iban a la misma iglesia. La líder de las Damas de Blanco y las otras detenidas fueron liberadas, algunas «deportadas» a sus ciudades de origen. Con estos hostigamientos y encierros por horas el gobierno se cubre: el blog oficialista Yohandry publicó el lunes que «No existe ninguna Dama de Blanco detenida en estos momentos».

Chávez demuestra cómo la violencia de arriba se derrama: las leyes laborales, la inflación y los altos impuestos que provocan desocupación y miseria han convertido a este país en uno de los más violentos del mundo. Fueron 19 mil los homicidios registrados durante 2011 en Venezuela, 67 por cada 100.000 habitantes, según el Observatorio Metropolitano de Seguridad. La ironía es que muchos, asustados, piden más represión, que es lo que el gobierno quiere, sin advertir que es contraproducente ya que las cárceles forman peores delincuentes y las armas «defensivas» provocan situaciones más peligrosas.

Entrevistado por la TV española, Rafael Correa dijo algo tan poco creíble como que Human Rights Watch es financiada por el Cártel de Sinaloa, comandado por uno de los narcos más buscados, Joaquín Guzmán Loera, «El Chapo», una de las personas más poderosas del mundo según Forbes. Las autoridades colombianas confirmaron la alianza del cartel con las FARC: claramente terminada la «ilegalidad» del tráfico, coactivamente impuesta desde el gobierno, desaparecería una importante fuente de financiación terrorista. «¿Yo qué culpa tengo de tener un hermano así?», ironizó el presidente ecuatoriano mostrando hasta dónde llega su agresividad, además de agredir permanentemente a la prensa, «Él se cree el líder de la oposición, pero todo el mundo sabe ese desequilibrio que tiene», remató.

En la entrevista, el ecuatoriano analizó la Cumbre de las Américas a realizarse en Colombia, criticó la no invitación de Cuba y propuso «una agenda donde tratemos temas de fondo, como las Malvinas, o las drogas». Y qué tal si hablamos, no de izquierdas o derechas, no de ideologías, sino de pacificar al mundo, de dejar de imponer cuestiones por la fuerza, de dejar de creer que la autoridad debe imponerse con armas, policías y ejércitos, de dejar de creer que las sociedades se organizan con «leyes» coactivamente impuestas por «el líder».

 Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.