Una esperada sentencia africana

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 16/6/16 en: http://www.lanacion.com.ar/1909510-una-esperada-sentencia-africana

 

El 30 de mayo pasado, en Dakar, Senegal, el ex presidente de Chad, Hissène Habré, los 73 años de edad, fue sentenciado a prisión perpetua por haber cometido crímenes de lesa humanidad, tortura sistemática, violaciones y otros delitos sexuales durante su desgraciada presidencia del referido país, esto es desde 1982 a 1990.

Habré, recordemos, persiguió -violenta e implacablemente- a varias minorías de Chad, como los árabes, los Hadjerais y los Zaghawas.

Habré fue condenado por un “tribunal extraordinario” especialmente creado como parte del sistema judicial de Senegal para juzgarlo. Esto ocurrió con la participación de la Unión Africana, atento a que la Corte Penal Internacional carece de jurisdicción sobre esos delitos por la fecha en que fueron cometidos, esto es antes de que ella entrara en funcionamiento, el 1º de julio de 2002. La Corte Internacional de Justicia había ordenado explícitamente a Senegal juzgar a Habré o, en su defecto, extraditarlo.

El tribunal extraordinario, que asumió lo que se define como jurisdicción internacional, puesto que el ex presidente Habré estaba viviendo -exiliado- en Senegal, estuvo compuesto de tres jueces: dos senegaleses y uno de Burkina Faso. Y utilizó curiosamente el derecho local, el de Senegal. Chad, cabe agregar, nunca solicitó la extradición de Habré y existen serias dudas sobre si un juicio en Chad hubiera podido ir adelante respetando el debido proceso legal y con la independencia judicial siempre requerida.

La etapa probatoria duró 19 meses y durante ella se acreditaron los gravísimo delitos de los que se acusaba a Habré. La investigación se facilitó mediante un acuerdo bilateral especial suscripto en el 2013 entre Senegal y Chad sobre ese tema que, entre otras cosas, permitió a los jueces senegaleses interrogar personalmente a miles de testigos y víctimas en Chad.

Unas 4000 víctimas se constituyeron como partes civiles en el juicio. Las actuaciones fueron transmitidas tanto por Internet como por televisión en Chad. En una segunda etapa, la cuestión de las reparaciones puede ser debatida y esas víctimas podrán entonces participar activamente en esa segunda etapa.

Esta es la primera sentencia, en toda la historia, en la que los jueces de una nación condenan a un ex presidente de otra por delitos de lesa humanidad.

Si la sentencia comentada de pronto fuera apelada, Senegal debería conformar para ello un nuevo tribunal extraordinario. Tras lo cual y luego de la decisión respectiva, el tribunal sería disuelto.

Habré era conocido despectivamente como “el Pinochet africano”. Durante su infame presidencia, signada por el terror y la violencia, murieron unas 1.200 personas mientras estaban encarceladas. Y habrían sido torturadas unas 12.000 personas más. Una Comisión de la Verdad chadiana sostiene que, en rigor, Habré es responsable de la muerte de unas 40.000 personas.

Habré fue, recordemos, un enemigo acérrimo del ex dictador libio Muammar el-Kadafi (que pretendía insistentemente anexar Chad a Libia) y, por ello, recibió en su momento apoyo militar de Francia, Israel y los Estados Unidos.

Varios países apoyaron individualmente al tribunal extraordinario senegalés. Algunos de ellos con contribuciones en dinero, como Chad, Holanda, los Estados Unidos, Bélgica, Alemania, Francia y Luxemburgo. También contribuyeron y apoyaron al tribunal actuante la Unión Europea y la Unión Africana. Canadá y Suiza, así como la Cruz Roja Internacional, proveyeron distintas formas de asistencia técnica. La República Argentina -cabe señalar- contribuyó con un equipo especializado de antropólogos forenses que trabajó en torno a varias fosas comunes, identificando a las víctimas de distintas masacres.

Tras la sentencia senegalesa, que conforma un precedente nuevo y distinto, cualquier dictador del mundo queda, en más, expuesto a ser juzgado y condenado fuera de su propio país si se comprueba -más allá de toda duda razonable- que ha violado los derechos humanos de su pueblo, cometiendo delitos de lesa humanidad.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Gobiernos llenos de soberbia

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 24/6/15 en: http://hoybolivia.com/Blog.php?IdBlog=41127&tit=gobiernos_llenos_de_soberbia

 

A raíz del tirador de Charleston, revive la discusión sobre racismo, y la prohibición del uso de armas, intento “pacifista” torpe ya que la evidencia muestra que no es la solución. Por caso, en gran parte de Latino América las armas están prohibidas y el índice de homicidios es muy superior al de EE.UU. Las leyes son justas, y ordenan, solo cuando son naturales y dejan de serlo cuando son una creación arbitraria de la razón humana -del legislador- y, entonces, al no darse natural y espontáneamente deben ser impuestas por vía policial que, precisamente, utiliza armas. ¿¡Armas para prohibir armas!?
En cuanto al racismo, no basta que Obama diga por radio desde un garage de Los Ángeles que “No estamos curados” porque “Las sociedades no borran de la noche a la mañana lo que ocurrió durante 200 o 300 años”. Lo cierto es que, gracias a estas leyes coactivamente impuestas por su gobierno –como los impuestos, derivados por los empresarios vía aumento de precios- hay salarios bajos y desocupación que golpea con más fuerza sobre los más humildes -en un círculo vicioso- que históricamente son los “negros”.

Por cierto, es incoherente pedir la pena de muerte para el tirador, que lo quieran asesinar por asesino, más bien debería realizar un tratamiento siquiátrico cosa que podría haberse previsto dado que había publicado en internet que los negros son “estúpidos y violentos” para luego atacar a los judíos, latinos y asiáticos, poniendo énfasis en que “los hispanos son un enorme problema… son nuestros enemigos”.

Coincide con muchos gobiernos occidentales que impiden la libre inmigración por cuestiones raciales porque sobran las pruebas de que los inmigrantes colaboran al crecimiento del país, y si abusan del “Estado de Bienestar”, pues tendrán que culpar al Estado que lo implementa y no a los inmigrantes.El drama llega al punto de que el Gobierno mexicano interceptó a 11.893 menores indocumentados -6.113 estaban solos- procedentes de Centroamérica entre enero a mayo 2015 cuando viajaban con rumbo a EE.UU., 49 % más que en el mismo periodo del año anterior.

Los niños son expuestos por los traficantes a trabajos forzados, violaciones, pornografía, abusos, maltrato físico y verbal, entre otras cosas. Traficantes que suelen traficar también drogas muy dañinas, otro “tráfico ilegal” que ha creado un nivel de crimen increíble y que financia a la guerrilla -e.g. las FRAC de Colombia- que no existiría de no ser por esta ayuda del gobierno de EE.UU.: la prohibición que crea el muy rentable tráfico “ilegal”.

Por caso, con solo seis millones de habitantes, en El Salvador se produjeron 635 homicidios en mayo. Los pandilleros acechan en las salidas de las escuelas a los adolescentes y les ofrecen entrar a las pandillas, y si se niegan los matan.Según un funcionario salvadoreño “en un año se arrestó a unos 12.000 pandilleros” pero “podemos… llevarnos a 50 que otros 50 entrarán en la pandilla”” mientras el negocio sea tan rentable sobretodo frente en la condiciones de pobreza creadas en Latino América por los gobiernos que, por cierto, la niegan. Las villas miseria de Buenos Aires están se ven desde el centro, allí viven unas 250.000 personas y desde el 2010 crecieron 70%, pero no existen en los mapas oficiales ni en Google Maps, son solo una mancha, tierras fiscales. Eso sí los “punteros”políticos las controlan a la hora de votar.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.