Física cuántica

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 26/7/15 en: http://www.eluniversal.com/opinion/150726/fisica-cuantica

 

Es primitiva la idea de que la violencia puede detener a la violencia: va contra la lógica -es incoherente- y no tiene fundamento científico sino que es una creencia -de “fe”, evidente según sus fieles- que los datos empíricos desmienten: por caso, van años de “guerra contra el terrorismo” iniciada por Bush, incluido el homicidio de Ben Laden, y el delito recrudece.

Creencia que surge de la reacción, ante racional, de quién prejuzga que si se elimina a un terrorista, o a los que sea, el terrorismo desaparece. Sería cierto si el delito fuera una persona, por caso, si fuera Pablo, muerto, desaparece el terrorismo. Pero no es Pablo, sino una reacción -inmoral- amplía de modo que si no se corrige la acción que da lugar a esa reacción, muertos los terroristas serán reemplazados por otros.

Así, Occidente, en lugar de asesinar culpables e inocentes, agravando la violencia con guerra debería desandar la acción que provoca la reacción terrorista. Para empezar, dejar de sostener -por negocios de armas y petróleo- al mayor foco de fanatismo islámico: la tiranía de Arabia Saudita. En este país -sede de La Meca y Medina, las ciudades “sagradas” del Islam y prohibidas a los “infieles”- no hay cines, ni teatros, las mujeres son esclavas, la posesión de una Biblia puede acarrear la muerte… y más. Así, la mayoría de los yihadistas son saudíes.

Pero los políticos occidentales premian a los fanáticos: cerrarán una playa cerca de Cannes para el rey saudí. El premier británico anunció medidas para destruir al Estado Islámico en cinco años. No lo logrará como no lo logró Bush. Además de bombardear, propone prohibir discursos de “predicadores del odio”, vulnerando la libertad de expresión, y definir al “extremismo” punible como “oposición a la democracia… “.

Hablando de democracia, Donald Trump es el favorito de los conservadores, 24%, luego Scott Walker, 13%, y Jeb Bush, 12%. Gracias a discursos agraviantes. Ya decía Lee Atwater, jefe de campaña de George Bush, que debía ser agresivo porque da que hablar y es importante que se hable ya que existe una relación entre la cantidad de votos y la cantidad de publicidad tanto que, según Michael Deaver, la televisión “elije a los presidentes”. O sea, que la democracia puede ser manipulada.

En fin, cuenta Lourdes Bouton que Einstein cambió todo con sus teorías sobre relatividad y física cuántica. Lo que nos rodea no se compone de materia, sino de campos energéticos entre 12 partículas: protones, neutrones, electrones, quarks… Somos antenas electromagnéticas y, según nuestra energía, atraemos posibilidades positivas o negativas. Las funciones celulares de la felicidad se disparan: serotonina, endorfinas, dopamina…  Puedes amar y crear tu mundo, co-crear el universo.

En fin, no sé en qué medida es física cuántica, pero definitivamente la ciencia demuestra que el bien se consigue solo con bien y no con militares, policías y cárceles. En Los miserables, Víctor Hugo describe el comportamiento humano. Por robar para sus sobrinos hambrientos, Jean Valjean terminará en una prisión que lo volverá rencoroso. Liberado, se refugia con el obispo de Digne a quien roba piezas de plata. El obispo, sabiendo que la policía empeoraría las cosas, testimonia que se las había regalado e incluso entrega a Jean dos candelabros más. Conmovido, con riquezas producto de su trabajo, Valjean termina siendo un gran benefactor.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.