Una “guerra” para dictadores

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 28/6/18 en: https://alejandrotagliavini.com/2018/06/28/una-guerra-para-dictadores/

 

Mientras la Corte Penal Internacional inicia un análisis de la “guerra antidroga” de Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas, días atrás las fuerzas de seguridad de Bangladesh mataron a 11 supuestos narcotraficantes en una nueva operación que se ha cobrado 30 muertos en una semana, ante las críticas de activistas que la ven como un plan “al estilo” del presidente filipino, es decir, aprovechar la excusa para eliminar opositores.

Fuentes de la Policía y del Batallón de Acción Rápida (RAB, en inglés), un cuerpo policial de élite, confirmaron la muerte de 9 personas en 8 distritos en una operación nocturna, elevando a 30 el número de muertos solo durante esa semana. El portavoz del RAB agregó que han arrestado a más de 3.000 personas y sentenciado a 2.500 en tribunales especiales móviles desde el 4 de mayo.

El letrado del Supremo Jotiirmoy Barua ha dicho que estos asesinatos “ilegales” son una “amenaza para el Estado”. Por su parte, la ex directora del grupo por los derechos humanos Ain o Shalish Kendra, Sultana Kamal, asegura que la campaña “es inconstitucional e ilegal”. Las fuerzas de seguridad han sido reiteradamente acusadas de cometer asesinatos extrajudiciales que, según la organización de Derechos Humanos Odhikar, entre 2001 y la actualidad, superan las 3.000 muertes.

En fin, la verdad es que debido a la “guerra contra las drogas”, inhumana y cruel como pocas, desde que comenzó con Nixon fueron encarceladas 40 millones de personas y solo en México, desde 2006, murieron más de 80.000. Es la consecuencia de la represión al establecerse la prohibición que pareciera ser solo un negocio de políticos y burócratas. Cómo se explica sino que, en EE.UU., el país con las fuerzas de seguridad mejor equipadas del mundo, sea donde más consumidores existen, es decir, donde más tráfico hay. ¿Son tan ineficientes estas fuerzas o existe connivencia entre traficantes, políticos y policías?

Además, ¿es lícito utilizar la violencia para evitar que alguien se suicide? No lo es, no es lícita la teoría del mal menor como claramente lo dijo Juan Pablo II en su Encíclica “Veritatis Splendor”. Y, además, ¿son drogas tan nocivas? Sin dudas, pero curiosamente otras que son “legales” están causando más daño. Otro argumento es que se trataría del derecho a la legítima defensa ya que los drogadictos serían personas peligrosas para la sociedad.

En primer lugar, no está claro que sean de suyo peligrosos (salvo cuando consumen mezclas tóxicas dada la mala calidad de lo ilegal), más bien parecen disminuidos físicos y mentales; en cambio sí es creíble que, una vez criminalizados por el Estado (en lugar de quedar visibles para ayudarlos), se conviertan en delincuentes ante la imposibilidad de conseguir calmar su adicción por vías normales y a precios no monopólicos. Pero, aun en el caso de la legítima defensa los métodos moralmente aceptables son los pacíficos ya que son los eficientes.

La disyuntiva, al fin de cuentas, es monopolio de los funcionarios o regulación natural del mercado. Por cierto, en contraposición con lo que ocurre en países represores, en Portugal -el país de mayor calidad de vida de Europa, según InterNations- donde la droga es más libre, el número de delitos y drogadictos es menor. Según la ONUDD (Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito), en Portugal ocurren 0.5 homicidios anuales por cada 100.000 habitantes mientras que en EE.UU. son 4.7.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

DE PARTE DE UN ESPECIALISTA EN DERROTAS: ANIMO.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 17/6/18 en: http://gzanotti.blogspot.com/2018/06/de-parte-de-un-especialista-en-derrotas.html

 

Si no fuera porque Dios existe, hubiera sido cierto que nací en el lugar equivocado. Comencé a estudiar liberalismo clásico y Escuela Austríaca de Economía en 1973, cuando el país se encaminaba hacia el peronismo castrista más ortodoxo. Desde entonces tengo la sensación permanente de vivir en el abismo y en la certeza total de la contradicción entre mis valores y la cultura que me rodea. Luché siempre por la economía de mercado, por el Estado de Derecho en serio, por la eliminación de las aduanas, por la eliminación de todos los códigos excepto el penal, por la completa desregulación de todas las actividades humanas, por la completa libertad de enseñanza, por la libertad de planes y programas de estudio, por la seguridad social privada, por la salud privada, por las jubilaciones privadas, por la eliminación del matrimonio civil, por la privatización y des-monopolización en serio de todas las empresas, por el arancel cero, por la eliminación de todos los Welfare Sate y los Estados Providencia;  he reivindicado siempre las instituciones originarias delos EEUU, he defendido su Declaración de Independencia y sus Constitución originaria…

Entre los liberales soy un moderado porque defiendo a Hayek, casi todos los católicos me cuestionan por ser un liberal y para casi todos los liberales soy “demasiado” católico.

Mi ideal regulativo es un Estado de Derecho, con un ethos judeo-cristiano, la economía de mercado y las libertades individuales.

No lo vi nunca. No existió casi nunca, excepto tal vez en la primera etapa de los EEUU o en las primeras etapas de las democracias cristianas de la post-guerra.

En economía sigo a Mises, en filosofía a Santo Tomás y Husserl, en religión, a la Veritatis splendor.

En mi interior, estoy bien. Pero hacia el exterior, soy un perdedor. Sueño con un mundo que tal vez no exista nunca, sencillamente nunca. Tuve que aprender muy rápido el destino de mi gran Mises: ser un historiador de la declinación.

A pesar de eso, he escrito, escribo y seguiré escribiendo todo, absolutamente todo lo que pueda para defender todo ello. He dado y seguiré dando todas las charlas para defender todo ello, tengo mi blog, me mato en Facebook, me desprestigio en ambientes académicos muy solemnes. Y se vienen batallas muy duras en las cuales me jugaré el todo por el todo.

¿Por qué? Porque hay que hacerlo. Listo. Ad maiorem Dei gloriam. Y punto.

No sé si quedó claro: hay que hacerlo porque hay que hacerlo. Listo. Ad maiorem Dei gloriam. Y punto. No more explanations. Nada que ver con el resultado final, ni con el optimismo, ni con ninguna predicción, ni con el éxito ni con nada, excepto con el deber.

Algunos se han sentido el Miércoles pasado como si hubieran perdido la batalla de su vida. No, gente, acostúmbrense a una agenda más amplia y a perder todos los días, porque la única derrota en serio es dejar de ser uno mismo.

 

De un permanente derrotado a todos los muy desanimados:   ánimo gente, la historia humana es casi la historia de Caín. (https://eseade.wordpress.com/2017/10/27/la-historia-humana-es-casi-la-historia-de-cain/). Después del pecado original, no esperen mucho.  Cristo triunfó sobre el pecado y sobre la muerte, pero muriendo en la cruz, y su reino no es de este mundo.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

LA COHERENCIA INFINITA DE LOS NUEVOS LIBERALES ANTI-TRUMP

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 18/12/16 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2016/12/la-coherencia-infinita-de-los-nuevos.html

 

Durante su campaña (veremos qué hace cuando asuma) Trump se ha manifestado claramente contra la libre inmigración y contra el libre comercio internacional. Es proteccionista.

Los liberales (clásicos) y libertarios siempre hemos estado en contra del control inmigratorio, de las aduanas, de las tarifas arancelarias. Yo en particular he defendido la libre circulación de personas y de capitales hasta quedar en ridículo si es necesario.

Pero lo que me llama la atención es que miles, tal vez millones, de personas que siempre han estado a favor del control migratorio y de las tarifas arancelarias, que siempre han estado en contra del libre comercio, AHORA están furiosos con Trump. ¿Qué ocurrió? ¿Se han hecho liberales de repente? ¡Pero qué bien! Pero entonces, antes de criticar a Trump, hagan un mea culpa, please…

Me voy a referir a dos grupos de personas que creo conocer bien. Me voy a referir a ellos “en general”, porque siempre hay excepciones, desde luego. Además yo no creo en las estadísticas pero sí en los horizontes de pre-comprensión que tienen todos, pero sobre todo los que dicen que no los tienen.

Los argentinos en general, y especialmente los de anti-liberales fanáticos, ¿qué autoridad moral tienen? Se han pasado la vida defendiendo “la industria nacional”, los aranceles, las aduanas, ¿y AHORA están en contra de su gran maestro, Trump?

Y especialmente aquellos de doble moral, llenos de contradicciones e hipocresías, que van a Miami despreciando a los “yanquis pelo…..”, que no entienden nada de donde están, y vuelven cargados de productos (productos del capitalismo) que luego se ufanan de haber pasado por la aduana porque lograron engañar al “b….” que estaba controlando………….. Y luego votan  a los candidatos más abyectos, creyéndose los grandes tipos…………. ¿Qué autoridad moral tienen? Ninguna, absolutamente ninguna, sólo tienen la estupidez, la banalidad y la existencia inauténtica en la que viven y de la cual, por supuesto, ni siquiera se dan cuenta. Pero, desde luego, el idiota es Trump, ellos no.

Y ahora, por supuesto, para seguir aumentando mi fama de cerdo – liberal – hereje- capitalista – liberal –que – no – entiende – nada – de – la – fe, vamos a referirnos a los católicos en general, y especialmente a los latinoamericanos en general, y especialmente a aquellos que odian la Veritatis splendor y la han sustituido con las declaraciones episcopales latinoamericanas como el nuevo Cristo resucitado, y especialmente a aquellos que aman las teologías de la liberación, y especialmente aquellos que se pasaron 11 años criticando a Benedicto XVI pero han entronizado a la Populorum progressio como dogma inapelable, especialmente a ellos pregunto: ¿pero quiénes miércoles se creen que son? Han defendido toda su vida una economía cerrada, han creído toda su vida que el libre comercio internacional es el diablo, han elevado a dogma de fe a las más contingentes recomendaciones anti-libre comercio de Pablo VI, ¿pero AHORA Trump es el malo? ¿Por qué, porque habló de los muros? ¿Pero qué se creen que es un muro? ¿Sólo una cosa física? Muros son las aduanas, las tarifas arancelarias, el compre nacional, la sola diferencia entre extranjero y nacional. Una vez que defienden todo eso –porque se tragaron la teoría marxista del deterioro de los términos de intercambio, elevada a dogma de fe por los “grandes teólogos” de la liberación– YA elevaron un muro. ¿O cómo se creen que se defiende coherentemente una economía cerrada contra el “imperialismo yanqui” como la que defienden cual nuevo Concilio de Trento? Pero el muro, definitivamente, está en sus mentes, cerradas en su marxismo convertido en dogma, y que con toda soberbia enrostran a los católicos que no aceptamos semejante estupidez, acusándonos a nosotros de ser los “anti-católicos”…

Felicitaciones, entonces, a todos, por ser ahora partidarios del libre comercio y por criticar a Donald Trump. Eso sí, sería honesto intelectualmente que anunciaran su conversión intelectual y pidieran perdón públicamente por los inmisericordes muros que siempre han defendido.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación

LOS PONTÍFICES DE SIEMPRE Y LOS NUEVOS SUMOS PONTÍFICES

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 2/8/15 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2015/08/los-pontifices-de-siempre-y-los-nuevos.html

 

El fanatismo a favor y en contra que ha despertado el Magisterio de Francisco es realmente singular. Evidentemente sus gestos, su lenguaje coloquial, sus discursos y encíclicas han tomado a todos por sorpresa generando todo tipo de reacciones.

Con respecto al capitalismo, yo no veo ninguna sorpresa, pero parece que todo sucediera por primera vez. Las críticas de Pío XI en la Quadragesimo anno, 1931, de Pablo VI en la Populorum progressio, 1967, de Juan Pablo II en Laborem exercens (1981) y en Sollicitudo rei sociallis (1987) fueron igualmente duras y mis aclaraciones han sido y serán las mismas en este caso.

Pero, evidentemente, es como si un profundo odio, cuasi-infinito, atávico, perenne, hubiera estado esperando, como un volcán comprimido y silencioso, y haya encontrado en la Laudato si su oportunidad para hacer eclosión. Y no me refiero precisamente a Francisco, que no odia a nada ni a nadie. Me refiero a ciertas voces rugientes que ahora toman esa encíclica cual sable samurái antimercado para descargar, con toda su fuerza, su burla, su violencia, saña, sadismo y condenación, contra todo aquel que se atreva a pensar diferente en temas opinables, como si decir que el mercado puede hacer algo a favor de la ecología fuera la peor herejía en la historia del Cristianismo.

Entre estos personajes están los pontífices de siempre, esto es, los que siempre han repetido de memoria cada palabra de todas las encíclicas, sin distinguir niveles de Magisterio ni los ámbitos de hermenéutica diversos, sin admitir una coma de matiz o de lo contrario te mandan al infierno. Siempre han existido, y si lo hacen de vuelta con Laudato si, hay que reconocerles cierta coherencia, aunque obviamente inútil es pedirles que reconozcan que en el magisterio social hay cuestiones contingentes al lado de los principios permanentes.

Pero los más aguerridos son los aquellos que no se entusiasmaron ni un milímetro, casi nunca, ante el Magisterio pontificio, y menos aún en ese que trata cuestiones fundamentales, no contingentes, y ahora aparecen como los más católicos de todos los tiempos, blandiendo, como dije, la Laudato si cual arma mortal para matar a los infieles –esto es, los que osamos opinar algo a favor del mercado-, acusándolos seriamente de anticristianos. Claro, es típico. El Cristianismo es, ahora, realmente, el antimercado, ese es el único y gran dogma, y el único hereje es el que piensa diferente a eso. Si piensas que la cristología clásica debe ser cambiada por las categorías mentales de los pueblos originarios, eres un teólogo de avanzada; si piensas que el mercado es compatible con la Iglesia, anatema sit, vete al infierno, púdrete en el averno, vade retro satanás, muere, vete al ostracismo, excomulgado sea, maldito hereje, cerdo capitalista asqueroso.

A estos nuevos sumos pontífices, ante los cuales Inocencio III es un moderado, habría que preguntarles: ¿tienen el mismo entusiasmo por la Humanae vitae de Pablo VI y la practican en sus vidas? ¿O han vociferado tanto ante la Veritatis splendor de Juan Pablo II o ante su Evangelium vitae? ¿Si? ¿Seguro? ¿O no es que realmente suben ahora el volumen de su supuesta catolicidad pero lo bajan cuidadosamente cuando otros documentos no les convienen?

Estos nuevos fariseos, estos nuevos doctores de la ley, que conocen cada renglón de la Laudato y serían capaces de acercarse al mismo Cristo a preguntarle si se puede comer un venado un sábado, tienen el tupé de enrostrar la acusación de ideología a los que nos atrevemos a hablar a favor del mercado. Les aseguro que es precisamente al revés. Ideología es el marxismo anticristiano que envenenó los documentos de las conferencias episcopales latinoamericanas. Ideología es el odio visceral que tuvieron muchos a todo lo que Benedicto XVI osaba decir o hacer. Ideología es la acusación a Roma de “iglesia institución” contraponiéndola con la iglesia popular que habita en los santos e inmaculados pueblos originarios y explotados, que carecen, por supuesto, de pecado original. Ideología es creer que la Iglesia es un sistema sociopolítico más: ¡qué lástima que Francisco no es rey de este mundo!, ¿no? Estos nuevos barrabases, estos nuevos zelotes, no entenderán nunca a quienes sencillamente recitamos el Credo mientras que sin estridencia ni ruido opinamos lo que nos parece en cuestiones temporales, precisamente porque “no tentarás al Señor tu Dios” contestó Cristo al verdadero demonio, cuando este lo tentó con convertir las piedras en pan. Oh, pero qué he dicho, he reiterado lo explicado por Benedicto XVI en su libro sobre Jesucristo: no tengo remedio, soy un europeo explotador que piensa con categorías griegas mientras olvida al hambre de su pueblo.

 

Como ya dije una vez, Dios es un duro maestro que deja que nos hundamos en las banalidades de nuestra soberbia, ignorancia y crueldad. Mientras tanto, resistir. Existir, no; ya habitamos, verdaderamente, el ostracismo donde nos han echado. Insistir, no mucho, sólo de vez en cuando, aunque humanamente sólo sirva para que nos hundan más en el nuevo averno de los nuevos herejes. Resistir es lo único que queda, que surge de la Fe: la Iglesia es indefectible.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA COMUNICACIÒN DE LA LEY NATURAL

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 20/7/14 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2014/07/algunas-reflexiones-sobre-la.html

 

(Ponencia presentada en la UCA en Julio de 2006)

Motivan las siguientes reflexiones una serie de preocupaciones sobre la nociòn de racionalidad que presupone la teoría de la ley natural, y la posible incomunicación con otros paradigmas.

 

El tema de la ley natural es tanto un tema filosòfico como polìtico. Hay una serie de “issues”, como dirìan los anglosajones, sobre los cuales el Magisterio tiene una preocupación especìfica, y ha exhortado a los polìticos catòlicos a no apartarse de una fundamentaciòn iusnaturalista a la hora de hablar de ellos en la esfera pùblica[1]. De todos modos, el resultado es, como dirìa Thomas Kuhn, una total incomunicablidad de paradigmas. Obispos, sacerdotes, y algunos entusiastas grupos laicales, habitualmente formados en un tomismo bàsico, hablan de la ley natural como si los que la negaran fueran moralmente malos, pertenecientes a cierta cultura de la muerte. El panorama, sin embargo, no es tan simple. Después de Kant el mundo no catòlico no concibe hablar de una ley moral “heterònoma” sino desde la sola fe, y una ley natural racionalmente fundada es hoy un paradigma alternativo incomunicado con la herencia kantiana de la nociòn de racionalidad. La aguda nociòn de teonomìa de Juan Pablo II[2] tiene todo nuestro acuerdo pero igual diagnòstico de incomunicación. El tomismo de màs alta calidad denunciò, refutò a esa nociòn kantiana de racionalidad, pero son denuncias y refutaciones endo-grupales[3]. No puede haber después de ello quejas o sorpresas de que el mundo extra-exclesial no entienda de què hablan los lìderes de la Iglesia, cuando ademàs dentro de la misma Iglesia el tomismo es un problema tambièn.

 

Ante este panorama, algunos creyentes adoptan a veces la estrategia de presentarse como solamente aristotèlicos. Pero ello tiene dos dificultades. Primera, en Santo Tomàs de Aquino la ètica no es sòlo el comentario de la ètica de Aristóteles. Yo me atreverìa a decir que es, fundamentalmente, el enfoque de la Suma Teològica y la Suma Contra Gentiles, donde la ètica es fundamentalmente el camino de retorno hacia Dios. La nociòn de ley natural supone en Santo Tomàs la participación en la Ley Eterna, y por ende el eje central de su ètica supone toda su teologìa natural, la cual està, ademàs, en el contexto de su Teologìa Revelada[4]. Mayor problema, por ende, con un mundo post-kantiano. La segunda dificultad es que aùn un neo-aristotèlico tiene que trabajar con la nociòn de naturaleza humana, de cuyo conocimiento se puede hacer la misma y permanente pregunta: ¿es cognoscible en sì misma?

 

En mi opinión creo que hay que investigar aùn màs algo que ha quedado desatendido: la nociòn de la “cosa en si”, después de Kant, està inserta en la distinción sujeto/objeto cartesiana, y por ende cuando alguien dice que la ley natural es “objetiva” se introduce en un debate sujeto a una distinción ajena al contexto del pensamiento de Santo Tomàs. Lo que quiero decir es que toda la distinción entre objetivo y subjetivo posterior al s. XVII presupone una conciencia pensante frente a un mundo externo, y ese mundo externo, como “cosa en sì” lo que llega al pensamiento kantiano. Para salir de esa aporìa, hay que recurrir a una avanzada interpretación de la nociòn de mundo de vida intersubjetivo de Husserl[5], donde la persona es en el mundo, y el mundo no es un mundo externo, sino que es precisamente el mundo de sus relaciones intersubjetivas, y por ende internas, y no externas, a èl. De ese modo, el agua, por ejemplo, “es lo que sirve para beber”. Ello no es en sì, en un sentido post-cartesiano, ni en mi, como en un idealismo psicològico. Es una nociòn intersubjetiva de agua, donde el agua es vista “al modo del recipiente”; desde la vida humana, desde el modo humano de conocer, pero sin que deje de ser “verdaderamente” algo del agua.

 

Si ello es asì con el agua, màs aùn con una naturaleza humana conocida en relaciòn con el otro. Pero esa naturaleza humana es conocida entonces desde un mundo de vida donde lo central es lo cotidiano: la amistad, las alegrìas, los dramas y lo “inmediatamente conocido” desde ese mundo de vida. Pero allì està precisamente la clave de la incomunicación con un mundo filosòsico que ha separado lo “racional” de lo “vital”. Otra vez Husserl puede venir en nuestra ayuda, donde lo racional es la actitud racional en la actitud natural de la vida intersubjetiva, y no fuera de ella.

 

De ningún modo queremos presentar el camino anterior como fácil o corto; yo mismo he dedicado al mismo mucho tiempo[6]. Lo que queremos decir es que no es sólo cuestión de tener mayor conciencia de la noción kantiana de racionalidad, como creencia cultural asentada, sino también es necesario advertir que la negación kantiana de la “cosa en sí” dependía de una noción de “objeto” no del todo compatible con la noción de realidad en Santo Tomás de Aquino, y por ende es posible y necesario un diálogo con la fenomenología, la hermenéutica y la filosofía del lenguaje contemporáneas para un re-planteo de la ley natural. El trabajo que un tomismo actual debe hacer con la ley natural no es apologético de una ley natural sin diálogo con gran parte de la filosofía contemporánea, sino que debe ser un trabajo inclusivo de los mejores logros de esta última.

 

Por lo tanto, la re-insersiòn de estas nociones (mundo de vida, teoría “en” la vida, etc)  va a tardar mucho tiempo. Hay que tomar conciencia de ello, lo cual puede implicar:

a)       una mayor comprensión de que al hablar de ley natural, hablamos de algo culturalmente ininteligible “per accidens”, y que por ende el que la niega no es malo ni tonto, sino que ha heredado una nociòn post-kantiana de racionalidad que luego se enredò con las aguas del neopositivismo.

b)      Una toma de conciencia de que dicha comprensión es totalmente coherente con una mayor conciencia del pensamiento de Santo Tomàs, donde la separaciòn, como disociación, entre filosofìa y fe, no es posible. En Santo Tomàs hay diàlogo entre razòn y fe, hay matrimonio entre razòn y fe, y el divorcio entre ambas no es posible.

 

Pero entonces, ¿còmo hablar de una ley natural asì entendida en un mundo donde la libertad religiosa es un logro y un derecho fundamental?

 

Por un lado ya lo dije. Hay que re-insertar en el pensamiento eclesial una hermenèutica realista donde el mundo de vida de Husserl supere tradicionales distinciones entre subjetivo y objetivo heredadas de las distinciones cartesianas y en las que el neopositivismo cultural se siente muy còmodo. Hay que volver a una nociòn de racionalidad donde la razòn es una meditaciòn sobre la vida y no, solamente, una abstracción de esencias de un mundo externo post-cartesiano, o una racionalidad reducida a la fìsica y las matemàticas.  Pero, vuelvo a decir, ello va a tardar mucho tiempo.

 

Mientras tanto –y por el otro lado- cierto pensamiento eclesial ha intentado audaces diàlogos –con el marxismo, por ejemplo- pero otros autores, otros temas, han quedado sepultados en un hostil olvido o rechazo. Y sin embargo esos temas darìan a la idea de ley natural un posicionamiento sumamente adecuado frente a un mundo laical. No, ademàs, como simple estrategia, sino como una renovación de las bases de la ley natural totalmente compatibles con el núcleo central de la ley natural en Santo Tomàs de Aquino.

 

Me refiero básicamente a tres cuestiones. La escuela escocesa (Hume, Smith, Ferguson)[7] desarrollò una nociòn de naturaleza humana no metafìsica, pero sì muy experiencial, donde en general el ser humano no es àngel ni demonio en su comportamiento social. Esto es sumamente adecuado a la idea de ley humana en Santo Tomàs[8] y aclara mucho sobre el comportamiento socialmente exigible y sobre los incentivos normales que los seres humanos en general deben recibir en su vida social. Hasta ahora la ùnica encíclica que ha tocado este tema es la Centesimus annus[9].

 

Esto tiene estrecha relaciòn con la nociòn de orden espontàneo de Hayek[10], donde las instituciones sociales como la propiedad, los contratos y los derechos personales son fruto de una evolución no planificada por lo que hoy llamarìamos racionalidad instrumental. Esto tiene mucho que ver con la nociòn de naturaleza humana anteriormente aludida y, aunque Hayek no acepta al isunaturalismo, cita sin embargo la escuela de Salamanca como un antecedente de su posición[11]. Las conexiones con una idea tomista evolutiva de ley natural[12] son relativamente sencillas. La ley natural en Santo Tomàs no es una masa compacta de normas, sino un conjunto de virtudes que se van articulando en preceptos primarios y secundarios, atentos estos ùltimos a la utilidad, la costumbre  y la tolerancia de circunstancias diversas. Por otra parte esto implica una mayor toma de conciencia de que el derecho a la intimidad personal implica que ciertas cuestiones muy caras a la tradición catòlica de ley natural no son exigibles desde un punto de vista civil. Una lectura màs detenida de la riqueza de su tratamiento de la ley natural es necesaria.

 

Por ùltimo, la nociòn de cooperación social presente en un autor como Mises es compatible con la nociòn de utilidad presente en la derivación de preceptos secundarios en Santo Tomàs, que es una utilidad cualitativa y relacionada precisamente con la naturaleza humana. Esta nociòn tomista de utilidad puede superar de algún modo las aporìas actuales, e interminables, entre consecuencialismo y deontologismo moral y puede dar un renovado fundamento a cuestiones de ètica social y econòmica.

 

Estos elementos, vuelvo a decir, posicionan mejor al catòlico en sus debates diarios como ciudadano, pero la riqueza de esos elementos quedarà oculta si el diàlogo con esas tradiciones de pensamiento es rechazado a priori porque la palabra “liberal” sigue siendo en ambientes eclesiales peor que el adjetivo “diabòlico” que incluso puede tener mejor fama en discusiones de teologìa especulativa.

 

Por lo demàs, no se puede hacer mucho màs. Còmo presentar la ley natural en un mundo sanamente secularizado no es cuestión de un asesor de imagen ni de estrategias polìticas. Hace falta una profundo diàlogo con corrientes actuales del pensamiento, primero para re-insertar una nociòn màs amplia de racionalidad, y segundo para abarcar temas totalmente compatibles con el núcleo central de la ley natural en Santo Tomàs de Aquino, pero que èl no podìa sospechar en su contexto epocal. Mientras tanto, seguiremos hablando sencillamente solos.

 

[1] Ver, al respecto, indirectamente, Evangelium vitae, Veritatis splendor, y, directamente, “Nota doctrinal dela Congregación para la doctrina de la fe sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida pública”, del 24-11-2002, en L´Osservatore Romano del 24-1-2003, Nro. 43.

[2] Veritatis splendor, punto 38.

[3] Sobre la nociòn de endogrupo y exogrupo, ver Schutz, The Phenomenology of the Social Word, Northwestern University Press, 1967; Las estructuras del mundo de la vida (junto con Luckmann), Amorrortu, Buenos Aires, 2003; Estudios sobre Teoría Social II, Amorrortu, Buenos Aires, 2003, y  On Phenomenology and Social Relations, University of Chicago Press, 1970.

[4] Al respecto creo que es interesante meditar sobre estas palabras de J. Ratzinger: “…La fe no puede liberarse, si la razón misma no se abre de nuevo. Si la puerta del conocimiento metafísico permanece cerrada, si los límites del conocimiento humano fijados por Kant son infranqueables, la fe está llamada a atrofiarse; sencillamente le falta el aire para respirar. Cuando una razón estrictamente autónoma, que nada quiere saber de la fe, intenta salir del pantano de la incerteza “tirándose de los cabellos” –por decirlo de algún modo- difícilmente ese intento tendrá éxito. Porque la razón humana no es en absoluto autónoma. Se encuentra siempre en un contexto histórico. El contexto histórico defigura su visión (como vemos); por eso necesita también una ayuda histórica que le ayude a traspasar sus barreras históricas. Soy de la opinión de que ha naufragado ese racionalismo neo-escolástico que, con una razón totalmente independiente de la fe, intentaba reconstruir con una pura certeza racional los “preambula fidei”; no pueden acabar de otro modo las tentativas que pretenden lo mismo. Si: tenía razón Karl Barth al rechazar la filosofía como fundamento de la fe independiente de la fe; de ser así, nuestra fe se fundaría, al fin y al cabo, sobre las cambiantes teorías filosóficas. Pero Barth se equivocaba cuando, por este motivo, proponía la fe como una pura paradoja que sólo puede existir contra la razón y como totalmente independiente de ella. No es la menor función de la fe ofrecer la curación a la razón como razón; no la violenta, no le es exterior, sino que la hace volver en si. El instrumento histórico de la fe pude liberar de nuevo a la razón como tal, para que ella –introducida por éste en camino- pueda de nuevo ver por sí mismo. Debemos esforzarnos hacia un nuevo diálogo de este tipo entre fe y filosofía, porque ambas se necesitan recíprocamente. La razón no se salvará sin la fe, pero la fe sin la razón no será humana” (En su conferencia “Situación actual de la fe y la teología”, en L´Osservatore Romano del 1-11-1996, nro. 44).

[5] Sobre este tema en Husserl, ver sus obras:Experiencia y juicio [1919-20 aprox.]; Universidad Nacional Autónoma de  México, 1980; Ideas… Second book [1928 aprox.], Kluwer Academic Publishers, 1989;Meditaciones cartesianas, Tecnos, Madrid, 1986 [1931];Problemas fundamentales de la fenomenología, Alianza, Madrid, 1994, y The Crisis of European Sciences [1934-1937 aprox.]; Northwestern University Press, 1970.

 

[6] Ver nuestro libro Hacia una hermenéutica realista, Austral, Buenos Aires, 2005.

[7] Sobre estos autores, ver Gallo, E.: “La tradición del orden social espontáneo: Adam Ferguson, David Hume y Adam Smith”, en Libertas (1987), Nro. 6, y, del mismo autor, “La ilustración escocesa”, en Estudios Públicos(1988), 30.

 

[8] I-II, Q. 96 a. 2c, donde se afirma que la ley humana està hecha para una multitud de hombres, la mayor parte de los cuales no son perfectos en la virtud.

[9] En su nro. 25.

[10] Sobre este tema en Hayek, ver: Derecho, Legislación y Libertad (1973,76,76), Unión Editorial, Madrid, Libros I, II, III, 1978, 79, 82; Los fundamentos dela Libertad, Unión Editorial, Madrid, 1975; Hayek on Hayek, Routledge, 1994; The Counter-Revolution of Science, Liberty Press, 1979; Individualism and Economic Order, University of Chicaco Press, 1948, Midway Reprint 1980; Nuevos Estudios, Eudeba, Buenos Aires, 1981; Studies in Philosophy, Politics, and Economics, University of Chicago Press, 1967.

[11] En su artículo “Liberalismo” (1973), punto 2, enNuevos Estudios, Eudeba, Buenos Aires, 1981.

[12] Ver sobre todo I-II, Q. 95 y 96.

 

Gabriel J. Zanotti es Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA).  Es profesor full time de la Universidad Austral y en ESEADE es Es Profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

La guerra del averno

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 1/8/13 en http://www.eluniversal.com/opinion/130901/la-guerra-del-averno#.UiL-99X3Aik.facebook

Averno era el nombre, entre griegos y romanos, de un cráter cerca de Cumas, Campania. Según la mitología era la entrada al inframundo…  donde hoy está la “guerra contra las drogas”. Despiadada, inhumana y cruel como pocas, desde que comenzó con Nixon fueron encarceladas 40 millones de personas y solo en México desde 2006 murieron más de 60.000. Esta guerra es la consecuente represión al establecerse la prohibición que es solo un negocio de políticos y burócratas que, en realidad, pretenden el monopolio y permiten el tráfico a las mafias que los sobornan adecuadamente. De otro modo, sin estos sobornos, el tráfico “ilegal” sería imposible.

La disyuntiva es monopolio de los funcionarios o regulación natural a través del mercado o un sistema mixto como el aprobado por parte del Congreso uruguayo para regular el cultivo y la venta de marihuana siendo que su consumo ya es “legal”. Farmacias habilitadas por el gobierno la comercializarían y se permitirían hasta 40 gramos por mes por persona, límite que, seguramente, provocará tráfico de reventa ilegal. Según el presidente uruguayo: “la plata que gastamos para contrarrestarlo y los efectos que logramos…  es la empresa más desastrosa del mundo”: el costo de esta guerra, en EEUU, superaría los US$ 50.000 millones anuales, según estimaciones. Cifra astronómica que debería servir para paliar la marginalidad.

Además, ¿es lícito utilizar la violencia para evitar que alguien se suicide? No lo es, no es lícita la teoría del mal menor como claramente lo dejó establecido Juan Pablo II en su Encíclica “Veritatis Splendor”.Pero lo interesante del asunto es que no es lícito por la simple razón de que, para evitar cualquier acto negativo, lo más eficiente son los métodos no violentos como prevención, disuasión, etc. Por tanto: no es lícito utilizar el monopolio estatal de la violencia (su poder de policía) para evitar que las personas ingieran drogas altamente nocivas. Y, además, ¿son tan nocivas? Sin dudas, pero curiosamente otras que son “legales” están causando más daño.

La sobredosis de fármacos recetados causa más muertes que la heroína y la cocaína. La nicotina es una de las drogas adictivas de mayor uso y el hábito de fumar es responsable del 90% de los casos de cáncer de pulmón, y la inhalación pasiva del humo causa 50.000 muertes al año. Beber alcohol en exceso ocasiona 80.000 muertes anuales en EEUU. Las muertes atribuidas a sobredosis con medicinas recetadas para el dolor llegan a 15.000 por año, cifra que supera al número de personas que fallecen por sobredosis con heroína y cocaína, según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades.

Otro argumento es que la guerra se trataría del derecho a la legítima defensa ya que los drogadictos serían personas muy peligrosas para la sociedad. En primer lugar, no está claro que sean de suyo peligrosos (salvo cuando consumen mezclas tóxicas debido a la mala calidad de lo ilegal), más parecen disminuidos físicos y mentales; en cambio sí es creíble que, una vez criminalizados por el Estado (en lugar de quedar visibles para ayudarlos), se conviertan en feroces delincuentes ante la imposibilidad de conseguir calmar su adicción por vías normales y a precios no monopólicos. Pero, de nuevo, aun en el caso de la legítima defensa los métodos moralmente aceptables son los pacíficos sencillamente porque son los eficientes.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.