La política y sus traidores

Por Sergio Sinay: Publicado el 3/9/18 en: http://sergiosinay.blogspot.com/2018/09/la-politica-y-sus-traidores-por-sergio.html

 

 

Un general avanza peligrosamente mientras el gobierno empantana al país con sus dislates y furcios económicos y la oposición peronista (toda) protege a la jefa espiritual de los corruptos. El que avanza es el general descontento. Sus tropas incluyen el enojo, el malestar, la decepción y la desesperanza. Varios estudios y encuestas conocidos en los últimos días indican que la imagen de gobernantes, funcionarios, opositores, virtuales candidatos y demás ejemplares de la fauna política no cesa de caer. En algunos casos más, en otros menos pero, como el peso, cotizan a la baja. Diecisiete años después de 2001, el descontento de hoy no aparenta ser explosivo como el de entonces. Por una parte, la realidad demostró cómo “que se vayan todos” se traduce en que todos se quedan, envueltos en sus trajes de amianto y confiados en la dureza de sus caras. Se quedan, transmutan (muchos ni eso) y reinciden. Según una de esas encuestas (Grupo de Opinión Pública) un 45% de los consultados busca en vano una alternativa fuera de las caras conocidas. Según otra (Opinaia), un 70% cree que todos los políticos son corruptos y no confía en la política. “Allí donde los hombres conviven en un sentido histórico-civilizatorio, hay y ha habido siempre política”, afirma la ineludible Hannah Arendt (1906-1975), en La promesa de la política (Paidós). Desconfiar de la política sería, entonces, como abdicar de la posibilidad humana de convivir. Desde el momento en que la diversidad es característica esencial de la especie, naturalmente habrá siempre ideas, opiniones, prioridades, intereses, creencias y cosmovisiones distintas. La supervivencia dependerá de la posibilidad de articularlas. Eso es la política. Su misión y su fin “es asegurar la vida en el sentido más amplio”, dice Arendt. “Es ella quien permite al individuo perseguir en paz y tranquilidad sus fines”. No puede haber libertad sin política y viceversa, señala la pensadora. La política es un ámbito que permite dar durabilidad a los asuntos humanos, continúa. Esto significa un ámbito que permita la trascendencia, ir más allá de lo inmediato, andar en dirección de una visión. La promesa de la política es la de aprender a vivir juntos en lo diverso, de organizar comunidades esenciales a partir del caos absoluto de las diferencias, Arendt dixit. Todo ámbito compartido (la pareja, la familia, un consorcio, el trabajo, un barrio, todo tipo de organización, independientemente de su fin) es un ámbito político en el que se toman decisiones políticas. Desentenderse de la política o no creer en ella es como autoexiliarse de lo humano o no creer en su posibilidad. Por esto es muy grave la traición a la promesa de la política. La corrupción es una traición imperdonable. La manipulación de los instrumentos políticos en función de intereses personales, corporativos o sectoriales también lo es. El sometimiento de la política a la economía (al totalitarismo de mercado) es una traición de alto grado. Del mismo modo que el desprecio por la política o el asumir funciones de gobierno (incluso las más altas) siendo políticamente ignorante y, más aún, exhibiendo esa ignorancia como un mérito. El general descontento avanza con sus tropas sobre el terreno previamente depredado por quienes traicionan y vienen traicionando a la política, desvirtuando su promesa, usando su nombre en vano. O peor, valiéndose de su nombre para empeorar y envilecer la vida de la comunidad. Quienes traicionan a la política no tienen pudor en usar palabras como “pueblo”, “felicidad”, “patria”, “gente”, “futuro”, “verdad”. Para ellos estas palabras son solo cebos, carnadas. Hay quienes pican porque, como dice Arendt, “sufrimos menos cuando quedamos atrapados en los movimientos totalitarios o en los ajustes de la psicología moderna”. O cuando compramos promesas de brotes verdes que nunca florecen. Pero, advertía la filósofa, con la facultad de sufrir se pierde también la virtud de resistir. Y perdida esa virtud, todo el campo es de los traidores a la política.

 

Sergio Sinay es periodista y escritor, columnista de los diarios La Nación y Perfil. Se ha enfocado en temas relacionados con los vínculos humanos y con la ética y la moral. Entre sus libros se cuentan “La falta de respeto”, “¿Para qué trabajamos?”, “El apagón moral”, “La sociedad de los hijos huérfanos”, “En busca de la libertad” y “La masculinidad tóxica”. Es docente de cursos de extensión en ESEADE.

 

Colación de Grados 2016:

Con motivo de la colación de grados académicos de 2016, el pasado Martes 6/12/16, el Dr. Guillermo Luis Covernton, en nombre de los exalumnos, dirigió unas palabras a los egresados:

 

Sr. Presidente del Consejo Directivo, Magíster Enrique Duhau.

Sr. Rector: Dr. Luis Del Prado.

Sres. Miembros del Consejo Directivo, Autoridades, Sres. Graduados, Damas y Caballeros. Amigos todos.

 

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En primer lugar, quiero agradecerles muy sinceramente la invitación que me han formulado, para dirigirles algunas palabras, en este, que pasará a ser un día muy especial, en la vida de todos y cada uno de Uds.

Conseguir un grado académico está entre aquellos muy contados logros que se pueden atribuir, casi exclusivamente a nuestro empeño, perseverancia, decisión y vocación. Prácticamente todo lo demás que logremos en nuestra vida va a tener muchos más ingredientes azarosos o compartidos. Y deliberadamente digo “conseguir un grado académico”, y no, como se dice a veces: “concluír una carrera académica”, porque precisamente este que están dando Uds. hoy, suele ser el primer paso para iniciar una carrera.

Por muchos años, todos nuestros empeños han estado apuntados a esto que Uds. están recibiendo hoy. Y lógicamente, una vez obtenido, nos invade una sensación rarísima.

Tranquilidad, satisfacción, alegría, por la obtención de un logro fundamental. Pero la Universidad nos ha dado muchísimo más. La Universidad nos ha despertado el ansia de conocer la verdad. De tratar de desentrañar todos aquellos aspectos aún inexplorados, o poco claros, o controvertidos de la ciencia objeto de nuestro estudio.

Si tenemos suerte, y hemos aprovechado los conocimientos recibidos, en breve sentiremos esa magia. Esa curiosidad, ese deseo de perfeccionamiento y de mirar mucho más allá. De modo tal que, en unos años, los conocimientos recibidos en las aulas se conviertan en apenas los cimientos de una monumental catedral.

Por otra parte, empezaremos a vivir alimentando posiciones controvertidas, escépticas. Y si tenemos suerte, nos ubicaremos en un enfoque casi antagónico a lo aceptado, solitarios y cuestionados: El punto de vista de quién investiga y descubre lo que no se conocía anteriormente. Lo ignorado. Lo complejo. Quien produce conocimiento científico deberá hacer gala de una muy fuerte personalidad, que le permita defender sus provisionales conclusiones, mientras, asimismo las sigue cuestionando y elaborando. Ya que estas serán las bases de una nueva teoría.

Cultivaremos un tipo de escepticismo, que al decir de David Hume:

“en su forma más moderada, se puede entender en un sentido muy razonable, Y que constituye un preliminar necesario al estudio de la filosofía, debido a que preserva en nuestros juicios la justa imparcialidad y despoja a nuestra mente de todos aquellos prejuicios que podemos haber absorbido por la educación o la opinión imprudente. Se trata de empezar por principios claros y evidentes por sí mismos, avanzar mediante pasos tímidos y seguros, revisar frecuentemente nuestras conclusiones y examinar rigurosamente todas sus consecuencias. Aunque por estos medios alcancemos en nuestros sistemas un progreso lento y reducido, son los únicos métodos mediante los que podemos esperar llegar a la verdad y obtener la debida estabilidad y certeza en nuestras determinaciones.”[i]

Pero, asimismo, deberemos conservar la necesaria humildad para entender y aceptar la falibilidad de nuestro pensamiento, el límite impuesto por la dispersión del conocimiento. Y esencialmente, por lo que modernamente aceptamos como el criterio de demarcación en ciencias. Como claramente expresó Imre Lakatos:

“Durante siglos conocimiento científico significó conocimiento probado; probado bien por el poder del intelecto o por la evidencia de los sentidos. La sabiduría y la integridad intelectual exigían que desistiéramos de realizar manifestaciones no probadas y que minimizáramos (incluso en nuestros pensamientos) el bache entre la especulación y el conocimiento establecido. El poder probatorio del intelecto y de los sentidos fue puesto en duda por los escépticos hace más de dos mil años, pero la gloria de la física newtoniana los sumió en la confusión. Los hallazgos de Einstein, de nuevo invirtieron la situación y en la actualidad muy pocos filósofos o científicos consideran aún que el conocimiento científico es, o puede  ser, conocimiento probado. Pero pocos entienden  que con esto se derrumba la estructura clásica  de valores intelectuales y que ha de ser reemplazada; No es posible atenuar simplemente el ideal de verdad probada llegando al ideal de “verdad probable” (como hacen algunos empiristas lógicos) o al de verdad por consenso (cambiante)” como hacen algunos sociólogos del conocimiento…

La honestidad intelectual no consiste en atrincherar o establecer la posición propia probándola (o “haciéndola probable”); más bien la honestidad intelectual consiste en especificar con precisión las condiciones en que estaríamos dispuestos a abandonar nuestra posición.

Los marxistas y freudianos comprometidos rehúsan especificar tales condiciones: tal es la señal de su deshonestidad intelectual. [ii]

Como vemos, el desafío de acuñar teorías nuevas, que constituyan verdaderos aportes a la ciencia es enorme, pero no por eso, menos atractivo. Y por ende, deberemos afrontarlo con alegría, con audacia y con perspicacia. Todas características inherentes a la juventud.

Y es por eso que el estudio nos mantendrá jóvenes, a cualquiera que sea la edad cronológica en que lo encaremos. Por eso, los invito a recordar el himno universitario por excelencia:

 

Gaudeamus igitur,

iuvenes dum sumus.

 

Alegrémonos pues,

mientras seamos jóvenes…

 

Florezca la Universidad

que nos ha educado,

y ha reunido a los queridos compañeros

que por regiones alejadas

estaban dispersos.

 

Felicidades. Muchas gracias.

 

[i] Hume, David:  “Investigación sobre el conocimiento humano” Edit. Biblioteca Nueva, Madrid 2002. ISBN: 84-9742-037-3. Pag 94.

 

[ii] Lakatos, Imre: “La metodología de los programas de investigación científica”. Alianza Editorial. Madrid. 1998. ISBN: 84-206-2349-0 Pag. 17.

 

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Guillermo Luis Covernton es Dr. En Economía, (ESEADE). Magíster en Economía y Administración, (ESEADE). Es Profesor Titular de Finanzas Públicas, Macroeconomía, Microeconomía, y Economía Política  en la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires, (UCA). Es empresario y consultor. Preside la asociación de Ex alumnos de ESEADE. Fue Profesor Titular de Proceso Económico en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala, (UFM). Fue secretario de Confederaciones Rurales Argentinas, corredor de granos y miembro de la Cámara Arbitral de Cereales de la Bolsa de Comercio de Rosario. Fue asesor de la Comisión Nacional de Valores para el desarrollo de mercados de futuros y opciones. Fue director académico de la Fundación Bases. 

Justicia, verdad y memoria (1976-2016)

Por Alejandra Salinas:

 

A cuarenta años del golpe de 1976 que instauró un gobierno dictatorial y criminal en la Argentina debemos profundizar la reflexión teórica sobre cómo lidiar con el legado de la violencia política. Muchos de los disparadores de esa reflexión giran en torno a las cuestiones de justicia, verdad, perdón y memoria. Sirva este breve texto de compendio preliminar de varias preguntas y algunas (pocas, escuetas) respuestas ya formuladas en torno al tema.

Entre los interrogantes: ¿Cómo articular la construcción de memorias subjetivas y parciales con la búsqueda de la verdad histórica y con una administración de justicia que reconozca el derecho a la verdad para todos y la igualdad ante la ley como principio insoslayable?

¿Es posible resolver las tensiones emergentes de las demandas simultáneas de justicia, verdad y memoria? ¿Existe una preeminencia moral de alguna de estas tres demandas sobre las otras? Si fuera así, ¿en base a qué principios quedaría justificada?

¿Cabe, por ejemplo, descartar el perdón en pos de la justicia? Si no fuera ese el caso, si castigar es un deber, ¿cuál sistema judicial aplicar? ¿Quién lo decide?

¿Cuáles deben ser las funciones respectivas del Estado nacional, los organismos internacionales y las organizaciones de la sociedad civil en estas tareas?

¿Puede haber reconciliación social sin justicia o sin perdón?

¿Quién define lo que ha de ser recordado, investigado y juzgado sobre los crímenes de lesa humanidad? ¿Memoria(s) de qué, y por quién(es)?

 

Justicia

Hacer justicia implica llevar adelante la doble tarea de castigar el crimen y rectificar el daño causado. Sobre la rectificación: ¿Quién define lo que es una víctima? ¿Cómo y a quienes indemnizar?¿Cómo implementar un proceso de rectificación sin cometer nuevas injusticias?

La Asamblea General de las Naciones Unidas entiende por víctima “toda persona que haya sufrido daños, individual o colectivamente, incluidas lesiones físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdidas económicas o menoscabo sustancial de sus derechos fundamentales como consecuencia de acciones u omisiones que constituyan una violación manifiesta de las normas del Derecho Internacional Humanitario” (2005).

En 1984 la CONADEP documentó la desaparición de 8.963 personas durante la dictadura; entre 1984 y 1999, se sumaron tres mil casos; Amnistía Internacional estima más de quince mil, y otros hablan de treinta mil (Acuña, 2006: 209). En el 2006, el informe Nunca Más fue ampliado, listando en el Anexo II a 7.158 víctimas, que comprenden 6.415 desaparecidos y 743 víctimas de “ejecución sumaria” (Reato, 2013).

La rectificación del daño a estas víctimas incluye pensiones a los ex presos políticos e indemnizaciones a nacidos en el extranjero durante el exilio de sus padres.

Excluidos de los procesos de rectificación del daño causado durante aquellas décadas de tremenda violencia política están las otras víctimas, las que sufrieron daños a manos de la guerrilla. Para remediar esta situación, la exdiputada Nora Gunsburg (2008) propuso indemnizar a los familiares de quienes fallecieron a manos de grupos terroristas entre 1960 y 1989. El Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus víctimas (CELTYV) trabaja actualmente para lograr el reconocimiento y la reparación a estas víctimas y el castigo a sus victimarios.

En lo referente al castigo, hablamos de una retribución punitiva en respuesta a quien ha cometido un mal o un daño a otros. El filósofo Carlos Nino sostuvo el “deber de castigar” a todos los perpetradores: “Otorgar el perdón a los principales culpables de las dos clases de terrorismo es perjudicial para esa concientización, ya que el perdón indiscriminado confirma la impresión de que el peso de la ley nunca se aplica a los más poderosos, lo que crea incentivos para actuar ilegalmente y promueve el desencanto en el país” (2004: 11-12).  Si el castigo a todos es un deber de justicia, podemos afirmar por otro lado que el exceso de castigo no lo es. Para Roberto Gargarella (2013) resulta especialmente cuestionable cuando abolicionistas y garantistas abandonan sus posturas y sostienen de modo inconsistente que en los casos de lesa humanidad se justifican los encarcelamientos sin condena, o la prisión domiciliaria para ancianos.

En tales casos la justicia toma la forma de una venganza, porque no reconoce límites y porque no actúa en base a criterios jurídicos sino en base a motivaciones personales (Nozick, 1981: 366-368).

Contrapuesto a la justicia está el perdón. La filósofa política Claudia Hilb (2010) argumenta que el perdón es posible como camino de reparación al estudiar el caso de Sudáfrica, donde al lidiar con el legado del apartheid se optó por “una amnistía asentada en la exposición de la Verdad”; [allí] “puede haber perdón porque puede haber arrepentimiento”. En contraste, afirma, en “la Argentina está obturada la posibilidad de la reconciliación porque está obturada la posibilidad de la asunción de la responsabilidad, y está obturada la posibilidad del perdón porque está obturada la posibilidad del arrepentimiento”. También Ernesto Verdeja (2004) admite el perdón, al reconocer que “tanto el castigo como el perdón son formas de reconciliación en la medida en que representan una respuesta moral al pasado. Ambos se abstienen de olvidar y rechazan la venganza”.

La Argentina eligió el camino de la justicia, pero de un modo parcial o incompleto. Habrá que debatir públicamente los modos y procedimientos para continuar y ampliar la administración de la justicia, tanto retributiva como reparadora, tanto como debatir la posibilidad o no del perdón.

 

Verdad y Memoria

 

¿Qué implica buscar la verdad? Implica la intención de reconocer todos los hechos y a todos los actores involucrados. Dos testimonios han ilustrado tal intención. En una confesión pública Alfredo Scilingo admitió haber participado en dos vuelos de la muerte que arrojaron al mar a treinta detenidos clandestinamente. Por su parte, Oscar del Barco reclamó “no sólo la verdad de los otros sino ante todo la verdad ‘nuestra’. (…) Los otros mataban, pero los ‘nuestros’ también mataban. Hay que denunciar con todas nuestras fuerzas el terrorismo de Estado, pero sin callar nuestro propio terrorismo.”

Hablar es sincerarse, y habilita la posibilidad del perdón o del castigo. Callar es ocultar la verdad, e implica obstruir la justicia y distorsionar la historia.

En su visita al Parque de la Memoria, T. Todorov (2010) se quejó de que las víctimas de la dictadura son presentadas como seres pasivos y desideologizados en lugar de los combatientes que eran, luchando “en nombre de una ideología que, si hubiera salido victoriosa, probablemente habría provocado tantas víctimas, si no más, como sus enemigos”. Si la memoria puede ser invocada “como un medio para adquirir o reforzar una posición política”, para Todorov la historia “aspira a la objetividad y establece los hechos con precisión”.

Contra una memoria monopólica y una historia sesgada, urge promover un proyecto pluralista que refleje las múltiples memorias e historias individuales y colectivas. En este sentido coincido con Pilar Calveiro (2006) en que  “toda memoria tiene sus puntos ciegos, sus imposibilidades, lo que no puede o no quiere ver  (…). Por ello, ésta como cualquier otra memoria debe reconocerse sólo como una voz entre otras (…).”

No se trata entonces de una lucha o confrontación de memorias donde unas ‘vencen’ y otras son silenciadas, sino más bien de una convivencia de visiones plurales e incluso incompatibles, que no necesitan del diálogo ni suponen la exclusión. Lo que requiere esta convivencia es, ante todo, la no tan simple pero siempre necesaria virtud de la tolerancia, que es el respeto del otro a pesar de sus diferencias y la defensa de una vida social pacífica.

Una convivencia así entendida nos invita a realizar proyectos colectivos tal como el que propuso Héctor Leis (2012): “Un memorial conjunto de las víctimas, sin excluidos de ningún tipo, ni de inocentes ni de culpables, que incluya desde los soldados muertos en el asalto al regimiento de Formosa hasta los estudiantes secundarios desaparecidos en La Plata, desde los militares hasta los guerrilleros, abriría la posibilidad de un nuevo comienzo, de un ciclo de paz sin resentimientos.”

A cuarenta años del golpe, va siendo hora de dejar definitivamente atrás los residuos del plomo revolucionario y del plomo represor, de reemplazar el antagonismo por la concordia, y de pensar juntos un futuro donde el pluralismo y la tolerancia primen por sobre la hegemonía y la exclusión.

 

 

Referencias

 

Acuña, Carlos H. “Transitional Justice in Argentina and Chile: A Never-Ending Story?”, en Jon Elster (comp.), Retribution and Reparation in the Transition to Democracy, Cambridge University Press, 2006: 209.

Asamblea General de las Naciones Unidas, Resolución 60/147, 16/12/05.

Calveiro, Pilar “Antiguos y nuevos sentidos de la política y la violencia”, Revista Lucha Armada, Año 2, Número 4, 2006.

Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus víctimas (CELTYV). URL: http://www.celtyv.org/

del Barco, Oscar 2010,  “Carta a Sergio Schmucler”, en http://laempresadevivir.com.ar/2010/04/21/carta-de-oscar-del-barco/

Gargarella, Roberto “Una mirada igualitaria sobre el constitucionalismo”, 21 de mayo de 2013, en http://seminariogargarella.blogspot.com.ar/2013/05/qom-mferreyra-lesa-cels.html

Ginsburg, Nora “Causahabientes de personas fallecidas por el accionar de grupos terroristas subversivos en el periodo 1960 – 1989: derecho a percibir un beneficio extraordinario”, Proyecto de ley presentado en la Cámara Diputados de la Nación, Expte. 0413-D-2008, Trámite Parlamentario nº 5, 7 de marzo de 2008, en http://www1.hcdn.gov.ar/proyxml/expediente.asp?fundamentos=si&numexp=0413-D-2008

Hilb, Claudia, 2010, “¿Cómo fundar una comunidad después del crimen? Una reflexión sobre el carácter político del perdón y la reconciliación, a la luz de los Juicios a las Juntas en Argentina y de la Comisión  de la Verdad y la Reconciliación en Sudáfrica”, en http://es.scribd.com/doc/155719000/2-Discusiones-Central-Hilb (a publicarse en Revista Discusiones, XII, 2013).

Leis, Héctor Ricardo, “La tarea que falta para reparar la memoria”, La Nación, 28 de septiembre de 2012.

Nino, Carlos S., 2004 (1991), “El Deber de Castigar los Abusos Cometidos en el Pasado Contra los Derechos Humanos Puesto en Contexto: El Caso de Argentina”, en Ensayos justicia transicional y Democracia, compilado por el Centro de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Univ. Diego Portales,  en www.cdh.uchile.cl/media/publicaciones/pdf/18/57.pdf

Nozick, Robert, Philosophical Explanations, Cambridge University Press, 1981.

Reato, Ceferino, “Hablan de 30.000 desaparecidos y saben que es falso”, La Nación, 20/9/2013. URL: http://www.lanacion.com.ar/1621505-hablan-de-30000-desaparecidos-y-saben-que-es-falso

Todorov, Tzvetan, “Un viaje a Argentina,” El País, 7 diciembre de 2010, http://elpais.com/diario/2010/12/07/opinion/1291676411_850215.html

Verdeja, Ernesto, “Derrida and the Impossibility of Forgiveness”, Contemporary Political Theory, 2004 (3).

 

Alejandra M. Salinas es Licenciada en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales y Doctora en Sociología. Fue Directora del Departamento de Economía y Ciencias Sociales de ESEADE y de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas. Es Secretaria de Investigación y Profesora de las Asignaturas: Teoría Social, Sociología I y Taller de Tesis de ESEADE.

¿ARISTÓTLES EJECUTIVO DE EMPRESA?

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Hace poco en una de mis columnas semanales subrayaba la importancia de la enseñaza clásica de las humanidades, hoy prácticamente olvidadas en la mayor parte de las facultades  de las universidades más destacadas del mundo. Importancia para la formación de la persona antes que el aprendizaje estrictamente  profesional al efecto, entre otras cosas, de mejorar el rendimiento en la propia profesión. Evitar “la desarticulación del saber” como señalaba Ortega y Gasset.

 

En otra oportunidad escribí sobre lo que denominé “la distribución del conocimiento”: en una punta se encuentra el diletante que habla de todo pero sabe bien poco de lo que expone y, en la otra, el especialista extremo que sabe cada vez más y más de menos y menos. La división del trabajo reclama la especialización, lo cual no es óbice para escarbar en otras direcciones al efecto de contar con una formación adecuada que ayuda a la propia especialización. En términos económicos, el balance tendrá en cuenta los beneficios y los costos marginales de cada cual.

 

Ahora me topo en mi biblioteca con un libro que he leído hace tiempo y que recuerdo disfruté mucho. También en  esa oportunidad le escribí al autor Tom Morris, quien obtuvo un doctorado en la Universidad de Yale y fue durante mucho tiempo profesor de filosofía en la Universidad de Notre Dame (pasando por los tres niveles que existen en el mundo académico estadounidense: assistant, associate y full professor) y luego dedicado a enseñar la relevancia de los valores tradicionales en el mundo de los negocios. La obra de marras se titula If Aristotle Ran General Motors para ilustrar su propuesta. Morris respondió muy amablemente a mi misiva y se extendió en señalar otros proyectos que en aquél momento tenía en carpeta en la misma línea argumental.

 

Actualmente preside el Morris Institute for Human Values que mantiene como clientes a corporaciones tales como Toyota, General Motors, Ford Motor Company, Merrill Lynch, IBM, Coca Cola,  Wells Real Estate Funds, Price Waterhouse, NBC Sports, Business Week Magazine, Bayer, Deloitte and Touche, Federated Investors, Prudential, Citi Mortgage, Goldman Sachs (como banca comercial después de 2008), Campbell Soup, The American Heart Association, United Health Group y The Young President’s Organization.

 

Antes de comentar el libro de Morris, menciono tres apectos clave para situar en contexto los temas que trata la obra. En primer lugar, el estar en guardia de los empresarios en el sentido que si bien los que se destacan lo hace debido a su notable intuición para percibir oportunidades donde conjeturan que los costos están subvaluados en términos de los precios finales y, por tanto, sacan partida del correspondiente arbitraje. Sus cuadros de resultados permiten timonear la administración adecuada de los siempre escasos recursos en dirección a las necesidades de la gente. Pero, el empresario, independientemente del talento mencionado, por ser empresario no necesariamente tiene que entender el significado del proceso de mercado y, por tanto, a la primera tentación de privilegios ofrecidos por el poder de turno los acepta y así se convierte en un destructor del sistema denominado de libre empresa.

 

Este comentario va para reforzar la educación en cuanto a la trasmisión de valores y principios compatibles con la sociedad abierta como resguardo para que la opinión pública demande marcos institucionales que no permitan el bandidaje de los empresarios prebendarios que, como queda dicho, demuelen el sistema de la libertad de mercado tan necesaria para atender las necesidades de la gente.

 

En segundo lugar y por la misma incomprensión señalada, lo que se ha dado en llamar “responsabilidad social del empresario” muestra hasta que punto no se ha comprendido que el empresario exitoso que opera en mercados abiertos y competitivos hace un bien enorme a la comunidad ya sea a través de medicinas, alimentación, recreación, tecnología, vestimenta, transporte, comunicación y cuanta área se nos ocurra. Sin embargo aquella figura de la actividad “social” del empresario se lleva a cabo bajo el complejo de inferioridad suponiendo tácitamente que debe “devolver” a la sociedad algo que le ha quitado con lo que se demuestra que no se ha entendido nada del proceso económico ni del rol de las ganancias y las pérdidas para orientar la producción.

 

En tercer y último lugar, también en estrecha relación a lo que comentaremos sobre la obra de Morris, es menester que nos percatemos que en un mercado laboral libre bajo ninguna circunstancia hay tal cosa como desocupación involuntaria. Los recursos son limitados y las necesidades ilimitadas y el recurso por excelencia es el factor laboral sea intelectual o manual ya que no se concibe la producción de ningún bien o servicio sin el concurso del trabajo. Desde luego que los salarios podrán ser altos o bajos según sea la dosis de inversión, pero no sobra aquello que por definición es escaso. Sin duda que si los salarios no son libres, por ejemplo, a través del establecimiento de salarios mínimos que son superiores a los de mercado, es decir, a los que las tasas de capitalización permiten, en ese caso, necesariamente habrá desempleo debido al espejismo de que los ingresos pueden aumentarse por decreto.

 

Dicho esto, lo que sigue es lo que muy resumidamente transcribo en mis palabras de lo que consigna el profesor Morris en el libro mencionado. Todo lo que dejo escrito a continuación es lo que presenta este autor.

 

Muchas veces se piensa que para tener éxito en la actividad empresaria, además del talento, debe tenerse en cuenta lo que hacen colegas alrededor que han mostrado buenos resultados y, en su caso, leer libros contemporáneos sobre la gestión empresarial al efecto de compenetrarse de las técnicas de reingeniería, estrategias gerenciales, tecnologías, focus groups, nuevos paradigmas de auditoria, finanzas y administración y equivalentes. Sin embargo, hace mucha falta compenetrarse y repasar textos con enseñanzas clásicas que ponen en el centro de todo al ser humano. Y esto es lo que en primer lugar, en definitiva, está atrás de todo emprendimiento.

 

No es suficiente el incremento salarial o de honorarios, ni la promoción a jerarquías más elevadas, ni aumentar el bonus, ni las compensaciones no monetarias, se trata de que el ser humano que trabaja no viva en estado de ansiedad, ni de inseguridad y que esté debidamente reconocido en su autoestima. En última instancia, igual que en otras facetas de la vida, se trata de evitar la crisis espiritual para lo cual resulta indispensable el sentido de plenitud que otorga satisfacción y sentido de autorrealización, todo lo cual, entre otras cosas, permite un rendimiento mucho mayor.

 

El trabajador intelectual o manual da todo lo mejor de si cuando opera en un clima que le permite disfrutar de lo que hace al tiempo que se siente reconocido por sus logros. Todo lo contrario ocurre en un ámbito de conflicto y sistemas de incentivos pobres.

 

No se trata simplemente contar con paz interior asimilada a la quietud y la pasividad, en ese sentido esta actitud solo se logra con la muerte. La vida sana implica una tensión con metas con las que el trabajador está compenetrado de su valor y peso en la organización y en su propia trayectoria.

 

Ahora bien, como es sabido, todos los seres humanos son únicos e irrepetibles por una sola vez en la historia de la humanidad y, por ende, cada uno tiene un sentido de plenitud en muy diferentes campos y planos pero hay cuatro dimensiones aristotélicas que pueden generalizarse en la empresa.

 

La dimensión intelectual que apunta a la verdad, la dimensión estética que apunta a la belleza, la dimensión moral que apunta a la bondad y la dimensión espiritual que apunta a la integridad de la persona.

 

La primera dimensión remite a la necesidad de ideas en cualquier área de que se trate. La mente necesita de buenas ideas, del mismo modo que el cuerpo necesita de buen alimento. Nadie en la vida puede operar a ciegas, requiere de un mapa para moverse y en esto residen las ideas que conducen a la verdad. Esto está íntimamente ligado a la confianza y a la honestidad intelectual. Cualquiera sea el problema demanda de una buena idea para resolverlo, tendencia que está estrechamente vinculada a la excelencia y a la noción de superación. En este contexto, resulta mucho más productiva y constructiva la competencia con uno mismo para mejorar la marca que medirse respecto a la performance del vecino.

 

La segunda dimensión se conecta con el medio en el que se desarrolla la empresa: la arquitectura, las pinturas, las esculturas, la iluminación, los ventanales, los paisajes y la música funcional que inspiran, que refrescan, que liberan energía, que mueven a la creatividad.

 

La tercera dimensión se dirige al centro de las relaciones interindividuales cual es el respeto por el otro, al valor de la palabra empeñada, al coraje para no dejarse arrastrar por el conformismo y, como un eje central del trabajo en equipo tener en cuenta las contribuciones y el mejoramiento del grupo cuando no se cede a las presiones de lo políticamente correcto ni a corruptelas que a veces se dan por sentadas. Por último, en esta tercera dimensión no debe confundirse la bondad con la imposible renuncia al interés personal ya que no hay acción sin que el sujeto actuante revele su interés por actuar en esa dirección, siempre en un clima de buenos modales.

 

La cuarta dimensión en este análisis se identifica con la no partición de la persona, integrando su trabajo a su personalidad. No se trata de un comportamiento en la casa y otro en el trabajo, la integración resulta inexorable para fortalecer el espíritu corporativo, mientras que la escisión conduce a incomodidades insalvables.

 

Termino con una cita de la obra de Morris que venimos comentando: “El trabajo en equipo que la organización debiera promover no es la mentalidad del rebaño que conduce al grupo en la dirección equivocada, en línea con la conformidad y la obediencia ciega a las ordenes autoritarias. Es precisamente lo opuesto, un estado mental y un patrón de conducta en que los individuos se unen a sus asociados para hacer cosas juntos que no hubieran podido hacer el soledad”.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

Cristina y el Hegel vs. La Constitución

Por Armando Ribas. Publicado el 20/8/15 en: http://www.libertadyprogresonline.org/2015/08/20/cristina-y-el-hegel-vs-la-constitucion/

 

La señora de Kirchner acaba de manifestar que ella es hegeliana. Esta manifestación que parecería esotérica, pues para muchos Hegel es un ignoto personaje. Pero resulta que en las ideas ético políticas de este señor en gran medida constituyeron los principios de los totalitarismos del siglo XX desde el nazismo al comunismo. Esas ideas son precisamente contrarias a las que produjeron la libertad en el mundo partiendo de Locke, Hume, Adam Smith, Madison y no olvidemos fundamentalmente Alberdi que fue la influencia decisiva en nuestra constitución de 1853-60 que cambio la historia de Argentina. Podría decir que partir de ella se humedeció la Pampa Húmeda durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX cuando Argentina pasó uno de los ocho países más ricos del mundo

Pero volvamos  a las ideas de Hegel comenzando por sui teoría del estado. En su filosofía de la historia:

“El estado es la divina idea tal como existe en la tierra…..el estado es la marcha de Dios a través del mundo”. Y en su teoría del estado expresa: “que el estado es lo racional donde la libertad alcanza la plenitud así como este fin último tiene el mas alto derecho frente a los individuos, cuyo deber supremo es el ser miembro del estado”.

Este principio es la antitesis entre la relación del gobierno de los ciudadanos tal como se expresa en la constitución de Estados Unidos y en la nuestra. En éstas, por el contrario, el estado esta formado por hombres y en consecuencia falible de ahí la necesidad de limitar el poder político. Y al mismo tiempo es precisamente el deber del gobierno el proteger los derechos individuales. Pero no así para Hegel que sigue diciendo:

“Si se confunde el estado con la sociedad civil y su determinación se pone en la seguridad y la protección de la propiedad y libertad personal, se hace del interés del los individuos como tal es el fin último en el cual se unifiquen; y en ese caso ser miembro del estado cae dentro del capricho individual”. O sea para Hegel los derechos individuales son un capricho. Preguntémosle a las empresas Argentinas y al respecto dice:

“El individuo mismo tiene objetividad, verdad, eticidad solo como miembro del estado pues el estado es espíritu objetivo”. El estado es la realidad de la idea ética: “Es el espíritu ético en cuanto voluntad patente clara para si mismo, sustancial que se piensa y se sabe y que cumple lo que el sabe y como lo sabe”. Decididamente esto es lo que aparentemente piensa Kirchner de si mismo en su relación con las empresas con la prensa y con la oposición.

Como se sabe Hegel cambio el sentido de la dialéctica tal como la concibiera Platón. De ser un esquema de conocimiento  la convirtió en una dinámica de la historia por lo cual todo  lo real era racional. Es decir las contradicciones lejos de mostrar el error cerraban la brecha entre la realidad y el conocimiento. Por eso cuando uno discute con los marxistas les explican que uno no entiende porque no están concienciados y todavía cree en la lógica formal. Es decir que para Hegel A puede ser no A. El principio de identidad desaparece.

Pero siguiendo con la omnipotencia del estado dice Hegel:

“El lado abstracto del deber se afirma  en el omitir y proscribir al interés particular como un momento no esencial hasta indigno”. Pregúntele a Shell y ahora a los bancos que son los culpables de que subiera el dólar por su interés indigno según Kirchner-Hegel. Y recordemos a Alberdi:

“La omnipotencia del estado o el poder omnímodo de la patria respecto a sus individuos que son sus miembros tiene por consecuencia la omnipotencia del gobierno en que el estado se personifica es decir el despotismo puro y simple. Es a estas ideas hegelianas entre otras a las que Alberdi se refirió cuando le dijo a Sarmiento que había una barbarie ilustrada mucho peor que la del los salvajes de América del Sur.

Hegel por supuesto esta igualmente en contra de la autonomía de los poderes. Para el la autonomía de los poderes significa la destrucción del Estado. Por eso la diferencia que hace entre el poder Legislativo, y el gubernativo es funcional al poder del soberano que define como:

“El poder del soberano que representa el poder de la subjetividad como la ultima decisión de la voluntad (-en el cual los distintos poderes son reunidos en una unidad individual que es la culminación y fundamento de la totalidad….la personalidad del estado se hace real solo como personas en el monarca (presidente?).

Una prueba más de la concepción ética de Hegel frente  a los intereses particulares lo expresa así: “Como la sociedad civil es la lisa del interés privado individual de todos contra todos, aquí también tiene su sede el conflicto del mismo con los comunes negocios particulares y de estos junto con aquel contra los mas elevados puntos de vista y mandatos del estado”

En consecuencia Hegel considera que la burocracia representa la eticidad de la sociedad pues es la representante de los interese generales. A ello se refiere así: “Los miembros del gobierno y los funcionarios del estado constituyen la principal parte de la clase media que alberga la inteligencia culta y la condición jurídica de la masa de un pueblo”. Hasta Marx se dio cuenta de la actitud de los burócratas y contestándole a Hegel escribió: “Los Burócratas terminan por convertir en intereses generales los que no son mas que sus intereses particulares de hacer una carrera para si mismo (SIC).

Con respecto a la libertad de prensa encontramos  una  coincidencia entre Hegel y el actual gobierno y aparentemente con el cambio que supuestamente se viene. Al respecto dice Hegel:

“definir la libertad de prensa como la libertad de hablar y escribir lo que se quiera, corre pareja con el hecho de expedirse acerca de la libertad en general, como la libertad para hacer lo que se desee. Tal discurrir corresponde a la ignorancia aun del todo inculta de la representación”. Por supuesto Hegel considera asimismo que la guerra representa el momento ético  en la historia de los pueblos. Por ello no debe considerarse como un mal absoluto: “La salud ética de los pueblo es mantenida en equilibrio frente al fortalecimiento de las determinaciones finitas (intereses particulares) como el movimientos del viento preserva al mar de la putrefacción en la cual lo reduciría una durable o perpetua quietud”.

No nos podemos sorprender de que de aquello conceptos llegara al poder Hitler y hoy nos amenazan los monto nazis. Lo que esta en juego en octubre es la libertad y los derechos que garantiza la constitución de 1853-40 hoy violado pertinazmente por el gobierno “Del Poder Supremo” y recordemos una vez más a Alberdi cuando dice:

“La patria es libre en cuanto no depende del extranjero pero el individuo carece de libertad en cuanto depende del estado de un modo omnímodo y absoluto”.

Por ultimo tampoco debemos olvidar la posición de Hegel frente a los judíos basada originalmente en el moralismo Kantiano. “El judaísmo es visto como el espíritu de una psiquis que debe ser redimida primero por la revolución cristiana y ahora en la era moderna por la filosofía “revolucionaria germana”. “Los judíos habían ya cumplido su función histórica y ahora era un pueblo fantasma que debería morir y desaparecer bajo las cenizas de la historia….los judíos eran hostiles a la verdadera naturaleza que no podrían comprender y con la cual solo se podían relacionar mediante posesiones o dominación”

 

 

Armando P. Ribas, se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana. Obtuvo un master en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Es abogado, profesor de Filosofía Política, periodista, escritor e investigador y fue profesor en ESEADE.

LA METAFÍSICA DE KARL POPPER

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 27/4/14 en http://gzanotti.blogspot.com.ar/2014/04/la-metafisica-de-karl-popper.html

 

(dehttps://www.academia.edu/4217615/El_liberalismo_politico_de_Karl_Popper)

Es correcto decir que la filosofía de Karl Popper se reduce a la afirmación de la

falsabilidad empírica como principio metodológico de las ciencias naturales?

Sencillamente, no. Su filosofía tiene una serie de temas, cuya explicación no es ahora el

momento, pero que tienen en común que no son empíricamente falsables:

 

a) la afirmación de la noción de verdad como adecuación a la realidad (18);

b) coherentemente con lo anterior, la afirmación del realismo frente al idealismo (19);

c) la teoría de los 3 mundos: el físico, los estados humanos de conciencia y las teorías en

sí mismas consideradas (20);

d) la afirmación de la verdad y la lógica como propiedades privativas de las teorías del

mundo 3 (21);

e) la no reducción del mundo 3 a lo material (22);

f) la consiguiente irreductibilidad de la inteligencia humana a lo material y la

afirmación del libre albedrío (23);

g) la diferencia esencial entre ciencias sociales y naturales no tanto sobre la base del

método (24) sino por la afirmación del libre albedrío (25);

h) y todo ello, sin contar con la actitud racional montada sobre el imperativo categórico

de la no violencia y el diálogo, eje central de su moral que corona y-o fundamenta la

actitud crítica que está detrás de todo su sistema.

 

Estamos convencidos, no sólo de que estas tesis se sostienen de modo no conjetural y son

afirmadas decididamente por Popper como programas metafísicos de investigación (26), sino

que además son todos coherentemente analizados sobre la base de una noción de “crítica”

que nunca se redujo a una versión de falsación como “teoría versus hechos”. El posterior y

tan mentado enfrentamiento de Popper con Kuhn (27) ha hecho olvidar el carácter fuertemente

metafísico del método hipotético-deductivo en Popper, no sólo por el origen metafísico de

las conjeturas, sino por la teoría implícita en la base empírica que los científicos

“convencionalmente” utilizan para el testeo. Lo que queremos decir con todo esto es que

la ética de Popper, evidentemente no falsable, no es una isla, una excepción en un autor que

ha sido interpretado como un casi positivista, sino al revés: es un telón de fondo sumamente

coherente en un autor cuyo enfrentamiento con el positivismo del Círculo de Viena fue

mucho más visceral que lo que sus posteriores enfrentamientos con una hermenéutica

relativista puedan hacer suponer (esto no implica afirmar que sea Kuhn la expresión de esa

hermenéutica).

 

La conclusión es la siguiente: la libertad de expresión frente al estado autoritario o

totalitario no se basa en el relativismo gnoseológico, del cual el conjeturalismo sería una

versión, sino en la afirmación, no conjetural, del mandato de no imponer las ideas por la

 

 

18 Ver Conocimiento objetivo y Realismo y el objetivo de la ciencia (bibliografía).

19 Op.cit.

20 Sobre todo en Conocimiento objetivo, op.cit.,cap. 4.

21 Op. cit., y El universo abierto (ver bibliografía).

22 Op.cit.

23 Op.cit.

24 Sobre todo, en La miseria del historicismo, op.cit., cap. IV.

25 Op.cit y El universo abierto, op.cit.

26 Véase Realismo y objetivo de la ciencia, p. 232.

27 Sobre todo por “Normal Science and its Dangers”, en Criticism and the Growth of Knowledge, Cambridge

University Press, 1970, y el art. “The Myth of the Framework”, en el libro homónimo, op.cit.

 

 

 

Bibliografía:

 

Popper, K.: Un mundo de propensiones; Tecnos, Madrid, 1992.

________ Logica das ciencias sociais; Editora Universitade de Brasilia; 1978.

________ Teoría cuántica y el cisma en física; Tecnos, Madrid, 1985.

________ Realismo y el objetivo de la ciencia; Tecnos, Madrid, 1985.

________ El universo abierto; Tecnos, Madrid, 1986.

________ La miseria del historicismo; Alianza Ed., Madrid, 1987.(4)

________ Búsqueda sin término; Tecnos, Madrid, 1985.

________ Conjeturas y refutaciones; Paidós, Barcelona, 1983.

________ Conocimiento objetivo; Tecnos,Madrid, 1988.

________ La lógica de la investigación cientifica,Tecnos, Madrid, 1985.

________ Sociedad abierta; universo abierto; Tecnos, Madrid, 1984.

________ Replies To My Critics; in The Philosophy of Karl Popper, Part II; Edited by P.

Arthur Schilpp Lasalle; Illinois, 1974.

________ The Myth of the Framework; Routledge, Londond and

New York, 1994.

________ The Lesson of this Century; Routledge, 1997.

________ In Search of a Better World, Routledge, 1994.

________ All Life is Problem Solving, Routledge, 1999.

________ El cuerpo y la mente; Paidos,1997.

________ The World of Parmenides; Routledge, 1998.

________ The Open Society and Its Enemies, Princeton University Press, 1971, vols 1 y 2.

Miller, D. (ed.): Popper Selections; Princeton University Press, 1985.

Popper, K, y Lorenz, K.: O futuro esta aberto; Fragmentos, Lisboa, 1990.

Hayek, F.A.von: “Scientism and the Study of Society”; en The Counter Revolution of

Science; Liberty Press, 1979.

________ “The Theory of Complex Phenomena”; en Studies in Philosophy, Politics and

Economics; University of Chicago Press, 1969.

Artigas, M.: Lógica y ética en Karl Popper; Eunsa, Pamplona, 1998.

Corcó Juviñá, J.: Novedades en el universo: la cosmovisión emergentista de Karl R.

Popper; Eunsa, Pamplona, 1995.

 

Gabriel J. Zanotti es Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA).  Es profesor full time de la Universidad Austral y en ESEADE es Es Profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

Lo mejor y lo peor de nosotros mismos

Por Gabriela Pousa. Publicado el 15/3/13 en http://economiaparatodos.net/lo-mejor-y-lo-peor-de-nosotros-mismos/

Habemus Papam… Palabras cuyo eco ha de resonar en los oídos de muchos argentinos por un tiempo que no mido. Frente a la emoción y las sensaciones una se siente siempre debilitada, ¿qué agregar?

Pensar en un análisis político es reducir una figura global, intensa, a una temática en demasía pagana y doméstica. Es inmiscuir lo grande en pequeñeces aunque éstas, en la rutina de los simples mortales, se torne tan excesiva muchas veces.

Lo cierto es que Jorge Mario Bergoglio siendo ya no es. En lo sucesivo hay que hablar del Papa Francisco, y vaya si es distinto…

Argentina trasciende en un hombre de Fe, se descubre entonces que hasta aquí no se ha hecho lo suficiente. Lo que creíamos era todo sabe a poco. En la historia grande estamos entrando por primera vez.

Todo el griterío de tribunas, las oratorias de atril enmudecen frente al sonido apabullante de una voz que no se oye con el oído sino con el corazón. Por eso, mi sentida pena por quienes no pueden oírlo. Por eso, decido hacer caso omiso a la caterva de insensateces y escupidas al Cielo de tantos sordos sumidos en el ruido. Ellos pasarán, el Papa ha de quedar hasta lo indefinido.

Aquello que la santidad elige, otros lo desdeñan y atacan: en definitiva, es el precio de ser tocado por la “varita mágica”, aún sin magia. El repudio hacia esos ruidos es visceral, lo admito.

Jorge Bergoglio no se convierte en Francisco para defenderse de nada ni de nadie, llega en todo caso para luchar en pro y a favor de victorias colectivas, dimensionadas más allá de lo que pueda percibirse a simple vista.

Un síntoma que preocupa o debería preocupar: la posesión de apenas un par de zapatos, un viaje en tren, un boleto de subterráneo surgen de pronto como algo destacable y quizás “impensado”. Entonces cuesta entender que no es precisamente Jorge Bergoglio el que está cambiando…¿Bajo qué parámetros juzgamos lo bueno y lo malo?

Hasta adónde se ha llegado que la humildad y el recato aparecen en esta tierra nuestra, como conductas dignas de beneplácito y grandeza. Hasta aquí, quién fuera cabeza del Episcopado no ha hecho magnas proezas, fue simplemente un hombre justo, sensato. Un pastor con proyección local de su rebaño. Si éste no es un momento para reflexionar qué nos esta pasando, asumamos que estamos definitivamente acabados.

Aun cuando en estas horas – frente a una presencia tan inmensa – se pretende dirimir la duda acerca de lo que pasará de aquí en más con una Argentina perdida en una temible oscuridad, no hay modo de hallar respuestas paganas.

Especulaciones sobran. Habrá quienes crean que su trascendencia está en una pelea entre “K y anti K”. En algunos sitios se festejará incluso haberle torcido el brazo al gobierno. Y es posible que así fuera si acaso se toma en cuenta, únicamente, las antagónicas posturas frente a la vida. Porque las diferencias no se limitan a un modo de encarar la pobreza.

Si se abre perspectiva, hay una concepción de vida muy distinta. Lo que unos miran en miniatura, del otro lado se observa como si estuviese bajo una lupa. Frente a eso no hay análisis que valga. Son los puntos de vista los que marcan la ruta.

Estamos frente a un triunfo individual que puede redimir y oxigenar a una sociedad asfixiada de mezquindad y violencia. Desde el punto de vista fáctico, es dable decir que este argentino se erige como la contra cara de quién conduce los hilos desde la Casa Rosada. Nos da una imagen disímil a la que venimos teniendo de la dirigencia en general.

Allí se descubre entonces que no es nimio el mensaje, que no estamos frente a un Boca – River más como estábamos acostumbrados hasta acá.

Hasta acá es posible que todo fuera blanco o negro, en adelante el arco iris de esparce desafiante. Cada uno sabe qué es lo que puede y quiere mirar. Condenarse al monocromático es una elección personal.

En palabras de quien fuera cardenal de la Argentina, debe aceptarse que “existe una fortaleza peculiar en esta pequeñez, la fortaleza de la confianza en el poder de Dios sobre toda otra posibilidad”.

Bergoglio asumió el desafío: “a veces este abandono persistente y confiado puede parecer ridículo y hasta poco culto”; ingrato agregaría. Mientras el mundo lo admira, hay diarios locales blasfemando.

Estamos siendo bendecidos aunque no haya plena conciencia de que así sea. Es lógico quizás que, en medio de esta batalla de ignominias diarias, no se comprenda a ciencia cierta, de qué estamos siendo protagonistas.

Inmersos en lo que él mismo llamara la “cultura del volquete“, se tira a la basura todo lo descartable. Pero no es lo descartable el único par de zapatos ni el boleto de subterráneo. Descartable es la ambición desmedida y el aplauso de la obsecuencia, descartable es la afrenta gratuita, el abuso, la soberbia. No se dan cuenta, pero el inquilinato de Barlcarce 50 tiene fecha de vencimiento puesta…

Ahora bien, para quienes solo pueden ver lo que tienen en frente, es dable decir que no será el Papa quien “opere” en ‘contra de’, aún cuando desde el poder político se operó contra el Pontífice. Francisco nace para construir, en eso también hay diferencia.

El soplido de aire fresco y cristalino llegó en el momento preciso en que los argentinos estábamos necesitando un respiro. Inhalarlo o no depende del compromiso que cada uno quiera asumir frente al presente.

Es verdad que urge limitar un poder politico avasallante y vergonzoso, es verdad que el gobierno ha puesto fin a tradiciones centenarias en esta Patria, que reescribieron la historia en capítulos arbitrarios, caprichosamente contados. Pero la respuesta nunca fue tan contundente. “Quién quiera oír que oiga“, reza una canción que justamente, entona un canta autor allegado a la Presidente.

Guste o no, hay que archivar lo que ya fue. Cristina Kirchner, así como su fallecido esposo, tuvieron una relación tensa con el cardenal Bergoglio, es cierto. La jefe de Estado despreció aquello que ahora va a buscar denodadamente. Pero el problema de la mandataria no es con el Papa, es con la verdad donde quiera que esta se encuentre, laica o con sotana. Lo notable es que la Presidente no cruzó una calle para asistir a sus misas pero ahora viajará kilómetros para hacerlo… Si no es hipocresía (porque suena muy fuerte) será un tardío ‘darse cuenta’ o un alto sentido del oportunismo. Para ser una redención es todavía muy breve el camino.

Dicen que Juan Pablo II con su papado revolucionó a Polonia, inferir por eso que Francisco puede revolucionar Argentina es cosa distinta. En Argentina hay algo que en Polonia no había: argentinos. Lo mejor y lo peor de nosotros mismos…

El Papa no cambia nada que no quiera ser cambiado. No aplica políticas de Estado coercitivas ni firma decretos que obligan a comportarse de tal o cual manera. La figura del Papa apenas abre conciencias.

Es cierto que la paradoja surge virulenta: durante el gobierno del agravio y la opulencia, nace el Papa de la humildad y la pobreza. Convengamos que pocas veces como ahora, fue tan sencillo y directo el mensaje para los argentinos. Preclaro y sin sutilezas.

En este contexto, queda en perfecta evidencia de que carecíamos los argentinos. Repletos de ídolos estábamos faltos de ejemplo. Jorge Bergoglio, hoy Francisco, es precisamente eso: Ejemplo.

Qué el resto se desgaste inútilmente y pelee por pedestales con mármoles fríos y efímeros.

Habemus Papam y ‘habemus’ otra oportunidad para redimirnos.

Gabriela Pousa es Licenciada en Comunicación Social y Periodismo por la Universidad del Salvador (Buenos Aires) y Máster en Economía y Ciencias Politicas por ESEADE. Es investigadora asociada a la Fundación Atlas, miembro del Centro Alexis de Tocqueville y del Foro Latinoamericano de Intelectuales.