El dólar futuro que no era futuro, sino pasado.

Por José Benegas. Pubicado el 11/12/15 en: http://josebenegas.com/2015/12/11/el-dolar-futuro-que-no-era-futuro-sino-pasado/

 

Entiendo que los contratos de dólar futuro que firmó el señor Vanoli, son nulos y su único objeto es asegurar una transferencia de fondos públicos hacia individuos y empresas privilegiados. Una característica esencial del seguro es el “alea” del negocio. Existe un evento futuro que puede producirse o no y no depende de la voluntad de las partes. Por eso el seguro de vida de alguien que se suicida no es válido, ni sobre algo que se sabe que va a ocurrir o ya ha ocurrido. Este principio es aplicable a un convenio que asegura un precio del dólar a futuro, cuando ese precio en lugar de ser el del mercado, depende de la voluntad de quién lo establece políticamente.

El sólo volumen de los contratos demuestra que los “asegurados” saben que el evento ocurrirá y que el precio no es un precio, sino una decisión política, algo que les resulta difícil de entender a quienes creen en cosas como el control de los precios. Se vende el “riesgo” de lo que se conoce como un “hecho del príncipe”, que en general está fuera de los contratos de seguro y que en este caso, está convenido con el propio príncipe. No hay alea, es pura voluntad.

El argumento que se ha utilizado es que el gobierno podría mantener el falso precio actual hasta marzo y por lo tanto no habría pérdida para el Banco Central. Este argumento podría considerarse a los efectos de estudiar la responsabilidad penal del directorio del Banco Central y de quienes suscribieron esos contratos con ellos, pero en cuanto a la validez de los contratos no cambia nada ¿Cuál es el negocio que se ha firmado? Ese contrato interpretado de buena fe no tendría objeto. Sólo hay negocio si hay mala fe. Es un hecho económico que el dólar no vale 9, ni 10. De otro modo no habría cepo. Eso ya era cierto cuando se hicieron esos contratos.

 

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.

 

Las adivinanzas sobre el futuro del dólar

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 26/6/15 en: http://www.ambito.com/diario/noticia.asp?id=796524

 

Qué pasará con el dólar hasta la llegada del próximo Gobierno es pura adivinanza, porque no existe racionalidad en el mercado a partir de que el Gobierno ejecuta acciones contradictorias y en proporciones también imprevisibles. Como tuvo éxito, al llegar Vanoli al BCRA, en bajar el “blue” -mejor dicho, revaluar el peso-, cree que fue exitoso el envío de policías y gendarmes a la City, pero lo cierto es que el triunfo se debió a medidas paralelas contradictorias: cierta liberación en la entrega de dólar “ahorro”, aumentando la oferta.

Por el contrario, la represión desalentará a los oferentes de un dólar “blue”, cuya brecha con el “oficial” ya ronda el 50% y con una ganancia de alrededor del 8% en lo que va de junio. Para colmo de males, a mediados de julio vence el 60% de los plazos fijos -para mediados de agosto, el 75%- que en buena parte podrían volcarse al “blue” que ya no está planchado y cuyo retorno supera holgadamente el 25% anual de los plazos fijos. Para remate, el “efecto adiós Cristina” se ha compensado completamente con el “efecto Zannini” que tuvo resultados contundentes: las acciones que cotizan en el exterior bajaron hasta un 7%; y los bonos argentinos, alrededor del 2%.

El país no crece hace cuatro años, el dólar oficial está atrasado, lo que provoca, entre otras cosas, la caída de las exportaciones, y el déficit fiscal rondaría el 6% del PBI, pero aun en el escenario menos favorable, el monto de los vencimientos netos de deuda en dólares totaliza el 1,4% del PBI, una cifra manejable y que el próximo Gobierno podrá financiar sin inconvenientes. Con las decisiones que viene tomando Scioli -al menos hasta las PASO, luego veremos-, creo que el mercado está incorporando la idea de un dólar más alto para el próximo año, dado que no prevé cambios en la política en 2016.

Decía que el verdadero motivo del triunfo del Gobierno en la baja del “blue” -insisto, la revaluación del peso, en rigor- se debió al aumento en la venta de dólares “ahorro” y, también, a la moderación en la expansión monetaria. Sin embargo, típico de tiempos electorales, ambas acciones sufrieron modificaciones y la expansión monetaria aumenta mientras se reduce la venta de dólar “ahorro”. El Gobierno se lanzó a inyectar pesos para alentar el consumo. Según Bein y Asociados, durante estas semanas se inyectarían $ 118.580 millones entre jubilaciones, Plan Progresar, el aumento del 30% en la Asignación por Hijo y otros ítems.

Y la absorción de dinero vía títulos públicos va tocando su techo. El lunes, el Tesoro colocó bonos (Bonac) para financiar sus gastos corrientes por $ 5.103,5 millones. En lo que va del año, en seis veces, ya lleva colocados títulos por $ 29.513. Pero muchos bancos estarían comenzando a desalentar la captación de plazos fijos de grandes empresas para evitar terminar colocando los sobrantes en bonos públicos. Mientras que los plazos fijos privados crecen a un ritmo del 33%, la demanda de préstamos se mantiene en el 26,8%, quedando un excedente que se vuelca en títulos del BCRA -las Lebac- o se coloca ahora en las licitaciones cada vez mayores de Bonac.

Ahora, como el BCRA ya no puede endeudarse más, está tomando medidas para desalentar la compra de sus Lebac en favor de los Bonac. Pero no es lo mismo, advierten los operadores, ya que mientras que el Central nunca reestructuró, el Tesoro sí que lo hizo. En el mercado bursátil, de hecho, hay una clara preferencia por las Lebac antes que los bonos del Tesoro. Así, Letras por las que el BCRA paga una tasa del 27% anual en su licitación primaria en el mercado secundario se consiguen a un precio mayor que da como resultado una tasa anual inferior del 20%.

Además, los bancos podrían perder comprando bonos del Gobierno a un año al 27% si llegaran a subir las tasas del mercado, algo que históricamente ya ha sucedido frente a un ajuste cambiario. Aunque hoy pagan entre el 16% y 17% a grandes empresas por los plazos fijos, cuando sobrevino la devaluación de 2014 las tasas de interés pasaron de un día para el otro del 17% al 28% anual.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Macri y el cepo:

Por Armando Ribas. Publicado el 25/3/15 en: http://www.notiar.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=6034:macri-y-el-cepo&catid=44:opinion&Itemid=87

 

Las recientes declaraciones de Macri al respecto de su decisión de eliminar el cepo cambiario tan pronto llegue a la presidencia han causado una revuelta política.

 

Como era de esperarse los primeros en contestar fueron los representantes del gobierno Kicillof y el actual presidente del Banco Central Vanoli.

 

Pero sorprendente a mi juicio ha sido la reacción de parte de la oposición -Massa mediante- respecto a una decisión que debiera ser un proyecto común indubitable. Como he parafraseado Pascal, “La política tiene razones que la razón no conoce”.

 

Lamentablemente la inflación ha sido paradigmática en la Argentina desde tiempo inmemorial. Ante ese espectro se ha repetido una y otra vez el error de tratar de controlar los precios internos vía el control del tipo de cambio. Por ello las macro devaluaciones efectuadas una y otra vez han constituido pecados capitales políticos de los gobiernos que a su llegada a la Casa Rosada no les ha quedado otro remedio que devaluar.

 

Aparentemente se ha considerado que el error ha sido del que devalúa y se ignora la responsabilidad del que provocara la necesidad de devaluar.

 

Y debiéramos saber que la re valuación de la moneda tiene un efecto que es el de causar una distorsión en los precios relativos internos. Al tiempo que se controlan los precios de los bienes transables internacionalmente se aumentan los de los no transables. Y en muchos casos de los costos de los productores de bienes transables. El impacto de esa disrupción en los precios internos tiene un impacto negativo en el comercio internacional pues caen las exportaciones y se reducen las importaciones.

 

Cuando se arriba a esa situación irredimible no hay otra alternativa que la devaluación, que por supuesto tiene un impacto negativo en muchos sectores e implica un incremento en la tasa de inflación. Obviamente la devaluación es el costo del error del desequilibrio postergado.  Pero existe otra instancia respecto al tipo de cambio, que es el control de cambios. Tal es la situación que representa actualmente el denominado cepo cambiario. El mismo afecta a las empresas que no se les permite la repatriación de sus dividendos, y así como la prohibición de importaciones de bienes que afectan la producción interna.

 

De acuerdo a mis estimaciones el peso se encontraría revaluado en un 36% respecto al dólar. Durante algún tiempo la re-valuación del peso respecto al dólar fue en alguna medida compensada por el incremento en los precios de las commodities y por la devaluación del dólar respecto del euro. Esa situación está cambiando en la actualidad, en parte por la caída en el precio de la soja y por otra por la reciente re-valuación del dólar. Ello ya ha producido una reducción apreciable en las exportaciones argentinas que en parte ha sido compensada por la reducción en las importaciones producida por las crecientes restricciones.

 

Creo que ante los hechos presentes la devaluación es una necesidad ineludible, por más que pueda ser discutible la política adecuada para causar el menor impacto negativo posible. Pero no solo se requiere la devaluación sino asimismo la eliminación del cepo cambiario. Al respecto nadie lo dice, pero el mismo constituye una violación paladina de los artículos 14, 17 y 19 de la Constitución Nacional.

 

Hoy Macri adelantándose a su tiempo ha reconocido públicamente la realidad que hemos descrito, y ha manifestado su decisión de eliminar el cepo cambiario a su llegada a la presidencia. También ha decidido consecuentemente eliminar las retenciones a las exportaciones, que de hecho constituyen una mayor re-valuación del peso. Entonces dada la repercusión aparentemente negativa que ha tenido la declaración de llevar a cabo esa política es posible que tenga un efecto negativo en su candidatura, pero lo que no puede haber dudas es sobre la validez de esa decisión económica.

 

La sobre-valuación del peso es un hecho indubitable y su impacto negativo sobre la actividad económica es igualmente creciente. Pero lo que es más increíble de esta situación política es que haya sido inclusive la oposición la que ignore la inconstitucionalidad del cepo cambiario. Esperemos que gane Macri y que lleve a cabo la política adecuada para superar el actual desequilibrio económico  y la inseguridad jurídica prevaleciente en la Argentina. Ello implicaría aumentar la inversión y consecuentemente el crecimiento económico no a tasa de cuento chino sino válidas.

 

Armando P. Ribas, se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana. Obtuvo un master en Derecho Comparado en la Southern Methodist University en Dallas, Texas. Es abogado, profesor de Filosofía Política, periodista, escritor e investigador y fue profesor en ESEADE.

El dólar oficial es el ilegal.

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 12/10/14 en: http://economiaparatodos.net/el-dolar-oficial-es-el-ilegal/

 

Todo sistema autocrático tiende a desvirtuar el sentido de las palabras, las vacía de contenido o les otorga un sentido inverso al que realmente tienen

Varios funcionarios del gobierno, incluyendo a la presidente, suelen afirmar que el llamado dólar blue es ilegal. Otros, como Vanoli, con más grado de obsecuencia hacia la presidente y flamante presidente del BCRA, un tiempo atrás sostuvo que dar el valor del blue es como “publicar el precio de la cocaína”. Lo curioso es que algún funcionario del gobierno acaba de afirmar que habría que permitir el consumo libre de drogas pero al mismo tiempo informar su precio sería un delito. Un mercado poco transparente el de la droga que proponen funcionarios k. En definitiva, han llegado a tal grado de locura en la defensa de un modelo que se derrumba como castillo de naipes que, a esta altura del partido, pueden llegar a ocurrir las contradicciones más insólitas.

Ahora bien, más allá del relato oficial que, como todo sistema autocrático, tiende a desvirtuar el sentido de las palabras, las vacía de contenido o les otorga un sentido inverso al que realmente tienen, en rigor es el dólar oficial el ilegal y el blue es el legal, entendiendo por legal aquellos actos que se ajustan al estado de derecho, es decir, a que el Estado uno use el monopolio de la fuerza para violar el derecho de terceros.

La razón por la cual el dólar oficial es el ilegal tiene que ver con la violación al derecho de propiedad por parte del Estado. O, si se prefiere, hay una confiscación de la propiedad privada sin indemnización previa.

En rigor la moneda no es otra cosa que un medio de intercambio. Si bien en sus orígenes la moneda era una mercadería como cualquier otra, al punto que se usaron el oro, la plata, el bronce, el cuero, los granos de café, etc. como medios de intercambio, hoy día la moneda es puro papel moneda.

Pero el punto central es que la moneda vino a facilitar el intercambio reemplazando el trueque. Yo vendo mis servicios de economista por dinero y con ese dinero le compro el pan, la carne, la ropa, etc. a cualquier persona. En el caso del trueque tendría que encontrar a algún panadero que quisiera tomar clases de economía para intercambiar su pan por mis clases de economía.

Como justamente el dinero vino a reemplazar el trueque, se facilitaron y agilizaron las transacciones. Ahora, pensemos un segundo en el trueque e supongamos que 4 toneladas de trigo equivalen 2 cabezas de ganado. Supongamos ahora que un productor local de trigo le cambia a un vecino uruguayo 4 toneladas de trigo por 2 cabezas de ganado. El productor argentino entrega el trigo y recibe las dos cabezas de ganado. El tipo de cambio oficial viene a confiscar parte de esas dos cabezas de ganado. Supongamos que el blue cotiza al doble que el oficial, si no existiera la moneda es como si el estado confiscara el 50% de la carne que recibe el exportador de trigo. Es decir, que el estado se quedara con 1 cabeza de ganado que por derecho le pertenece al productor de trigo.

Si se piensa el tipo de cambio oficial no como una moneda sino como mercaderías que se entregan a cambio de mercaderías, es decir analizamos el tema desde el ángulo del trueque, podemos ver claramente que el estado, sin ley que lo autorice, en forma arbitraria y sin ningún tipo de respaldo jurídico, utiliza el monopolio de la fuerza para confiscarle al productor una parte de su riqueza. Por eso, el dólar oficial es ilegal, porque le permite al estado confiscar sin ley aprobada por el Congreso ni indemnización previa. En otros términos, el dólar oficial es inconstitucional, viola el derecho de propiedad y constituye un robo liso y llano del fruto del trabajo de la gente, con lo cual no pueden interpretarse como políticas económicas erradas, sino que son  un abuso de poder para violar derechos individuales. Sencillamente el tipo de cambio oficial es un delito que comenten las autoridades contra quienes producen.

Para ponerlo de forma más sencilla, cuándo alguien exporta el fruto de su trabajo, ¿los dólares que reciben son del productor o del estado? Claramente que son del productor y el estado solo puede apropiarse de esos dólares actuando como un ladrón, pero amparándose en un simulacro de legalidad que denomina tipo de cambio oficial.

Por el contrario, la compra venta de dólares blue, que el gobierno denomina ilegal, es totalmente legítima. Quién tiene pesos no comete ningún delito al comprar dólares a un precio diferente al que se le ocurre al gobierno. Lo que pasa es que nos han metido en la cabeza que el estado tiene derecho a fijar el tipo de cambio y que el que no obedece es un delincuente. Una persona produce un bien, le entregan pesos por ese bien que vende y con esos pesos compra dólares. ¿Cuál es el delito? ¿Acaso los pesos que recibe el productor no son la contrapartida del fruto su trabajo? ¿Con qué derecho el estado se mete con el fruto del trabajo de la gente y le prohíbe comprar dólares porque se le da la gana o porque quiere defender el fruto de su trabajo? Por eso decía al comienzo de esta nota que los sistemas autocráticos deliberadamente distorsionan el sentido de las palabras. Lo que constituye un delito, que es lo que hacen los funcionarios públicos, pasa a ser legal en las autocracias, y lo que es legal en una democracia republicana pasa a ser un delito que cometen los ciudadanos.

Esa tergiversación del sentido de las palabras es deliberada. El autócrata tiene que construir un nuevo idioma por el cual todos los ciudadanos pasan a ser sospechosos o delincuentes por actos que son auténticamente legítimos en una democracia republicana. Pero el autócrata, para justificar el abuso en el monopolio de la fuerza que le fue delegado, da vuelta los conceptos para justificar sus actos.

En definitiva, en los sistemas autocráticos o con fuertes tendencias al autoritarismo son los actos de los gobernantes los ilegítimos. Los que constituyen delitos contra las personas, contra su propiedad, su libertad, etc. Y los actos de los ciudadanos que tratan de defenderse de esos delitos del estado, que éste pretende catalogarlos de delitos, son absolutamente legítimos. Tan legítimos que por eso sostengo que el dólar oficial es ilegal y el blue es legal.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.